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La arquitectura neo-peruana surge en un periodo ente 1910 al 1956,

en una búsqueda de raíces peruanas y un estilo propio. Se desarrolla


como un estilo de fusión con elementos de la arquitectura
prehispánica y la arquitectura de la colonia.

El escultor español Manuel Piqueras Cotolí (1885-1937), trabajó en la


posibilidad de llegar a desarrollar una arquitectura propia, con un
estilo que afirmaba lo autóctono, donde las formas indígenas se unían
con el trabajo arquitectónico actual de la época. Piqueras realizó la
fachada de la Escuela de Bellas Artes en Lima en el año 1924,
combinando elementos prehispánicos con detalles del barroco
español. Es una joya arquitectónica en Lima poco conocida, que se
encuentra en la cuadra seis de jirón Ancash.

Detalle lateral de la puerta, que integra símbolos prehispánicos y barrocos. Foto: J. Rosbäck
Un hito aún más importante en el despliegue del estilo neoperuano en la arquitectura, involucra la
construcción de un importante edificio público, como es el Museo de Arqueología, actualmente sede
del Museo de la Cultura Peruana. En este caso también se puede comprobar que tanto el proyecto del
arquitecto Sahut, como el del arquitecto Malachowski, que es el que finalmente se ejecuta, proponen
en sus plantas y volumetrías configuraciones típicas de los edificios públicos de estilo clásico o
neoclásico. Por lo que la confrontación de las dos propuestas se ventila sustancialmente en el plano de
las ornamentaciones, con una parafernalia tiahuanacoide en el caso del proyecto construido de
Malachowski y con fuertes acentos a lo inca, más a que a lo chavín, en el caso del proyecto fallido de
Sahut.

"Pensamiento Neoperuano en el Arte y la Arquitectura en el Peru (1910-


1956)"
“Pensamiento Neoperuano en el Arte y la Arquitectura del Perú (1910-1956)”
1 Parte.
Arq. Jorge Villavisencio Ordóñez

En un acercamiento de este ensayo es, de lo que podemos entender sobre el “pensamiento neoperuano en el
arte y la arquitectura” en el Perú, hemos tomado como referencia historiográfica en los libros de José Bentín
Diez Canseco (Enrique Seoane Ros), Héctor Velarde (Arquitectura Peruana), Centurión Herrera (El Perú en el
Mundo), Enriqueta B. Leguía (La Lima de Leguía 1919-1930), y también en algunos libros contemporáneos,
como los de Walter Alva, Elio Martucelli, Aldo Berti, Aracy Amaral y Wiley Ludeña, también hemos hecho una
revisión de la Revista El Arquitecto Peruano de Fernando Belaunde. También como libros secundarios hemos
analizado a Luis Jiménez (Rafael Marquina), Flores Galindo, José Carlos Mariátegui, José Sabogal (sus
pinturas), Ramón Gutiérrez, Anival Quijano, Luis Rodríguez Cobos, Garcilaso de la Vega, y algunos artículos
como los de Pedro Belaunde, Luis Valcárcel, Emilio Harth-Terre, Julia Codesino (pinturas), entre otros.
La “idea” es dar una mirada sobre la historiografía sobre los “significantes y significados” sobre lo
neoperuano en el arte y la arquitectura del Perú, pero, para hacer un análisis crítico sobre este tema, y de
acuerdo a las pautas que se exigen para la realización de una investigación científica, y que toda
investigación se basa en una pregunta principal que es:
¿Cuál ha sido el pensamiento sobre lo neoperuano en el arte y la arquitectura en el periodo de 1910 a 1956
en el Perú?
Nuestro enfoque principal se basa en el libro de José Bentin Diez Canseco sobre la obra del importante
arquitecto peruano Enrique Seoane Ros – Una búsqueda de raíces peruanas, de 1989, para nosotros es
“inquietante” contar con una visión de los diferentes puntos de vista que se dieron a través del tiempo sobre
lo que es arquitectura peruana, pero, ¿Qué es la arquitectura peruana?, bueno, sobre esto hay diferentes
puntos de vista, en una primera mirada, estaríamos hablando de la arquitectura prehispánica, que da los
orígenes históricos de cómo fue la arquitectura en el Perú, entonces podríamos definir en dos momentos,
primero, en el periodo antes de la colonización del Perú, o sea antes del descubrimiento de América, a que
le denominaremos antes de la época del fundación de Lima de Francisco Pizarro del siglo XVI, en un segundo
momento, sería la época de la arquitectura virreinal o colonial, lo republicano, ambos momentos o periodos
que generan las vertientes en el arte y la arquitectura, en lo denominado [queremos decir, de la
reinterpretación del pasado histórico, porque la utilizar la palabra “neo” nos estamos refiriendo a lo
“nuevo”, o sea en una “nueva visión”] lo neoperuano. Pero, ¿Qué es la Arquitectura Neoperuano?, es la
fusión de la arquitectura Prehispánica y la arquitectura de la Colonia, a que le dominaremos en este ensayo
de “arquitectura indigenista”, por ser tratar del periodo histórico de 1910-1956, donde se expresan:
El notable escultor español Piqueras Cotolí vio la posibilidad de llegar a una arquitectura peruana y nueva,
sintió que las formas indígenas y profundas de nuestra tierra podían unirse en armonía con la maravillosa
estructura del arte español, se dio cuenta de que esa unión ya se había producido en la Colonia en muchos
casos y que podía renacer, renovada y estilizada, transfigurada por el sentido estético de nuestros días y
por las posibilidades y exigencias de nuevos materiales. (El Arquitecto Peruano No.79, 1944 – Héctor
Velarde).
Maqueta de la Basílica de Santa Rosa, Manuel Piqueras Cotolí y
Héctor Velarde, publicado en el Arquitecto Peruano

Con ese concepto como guía, como obsesión, desde el año de 1919, empecé á aplicar la decoración indígena
sobre las formas europeas, criollas y españolas (1919-1921 en la fachada de las Escuela de Bellas Artes de
Lima y en 1924 el Salón del Palacio de Gobierno) (Manuel Piqueras Cotolí 1939:142 – El Perú en el Mundo de
E. Centurión Herrera)

Piqueras Cotolí, para poder afirmar nuestra personalidad arquitectónica en el mundo, y nos enseña la ruta
que debemos seguir, sí así, queremos tenerla como presea de ese gran valor, que el destino, solo deparo en
México y en el Perú. (…) dejemos y hasta anhelemos que nuestros huéspedes nos aporten condensaciones de
sus avances arquitectónicos, porque nos servirán de escuelas comparativas, en el caso seguro de que pronto,
desarrollado entre nosotros, el amor a la personalidad artística del Perú. (Centurión Herrera 1939:142 – El
Perú en el Mundo)
Portada del Pabellón Peruano en la Feria de Sevilla de 1927
Manuel Piqueras Cotolí.
Fuente: "Enrique Seone Ros" - José Bentín Diez Canseco

Patio (interior) del Pabellón Peruano en la Feria de Sevilla de 1927


Manuel Piqueras Cotolí.
Fuente: "Enrique Seone Ros" - José Bentín Diez Canseco

Pero creemos que los pensamientos del “indigenismo” que se inicia con los de Manuel Gonzales Prada (1844-
1918), José Sabogal, Gustavo Camino Brent (1909-1960), Julio C. Tello (1880-1947), José Carlos Mariátegui
(1894-1930), Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979) Jorge Vinatea Reynoso (1900-1931), Julia Codesido
(1883-1979) y Manuel Piqueras Cotolí, a inicios del siglo XX, nos podría dar una pauta historicista de donde
provienen las diferentes orientaciones sensibles que se dieron a través del arte y la arquitectura en el Perú,
como es el caso del presente ensayo en que lo “neoperuano”, una utopía del pensamiento indigenista, que,
para nosotros se convierte en una “arquitectura indigenista”.
En la definición del “Indigenismo”, en cuyo concepto encontramos una diferenciación importante entre el
indigenismo político y el indigenismo cultural. A nivel básico, el Indigenismo es conceptualizado como una
ideología política, desarrollada por los partidos de izquierda, que propone revalorizar el rasgo cultural de los
pueblos indígenas americanos prehispánico. Pero observamos que el indigenismo tiene un matiz político,
pero con un origen que es cultural.

Pero, antes de continuar de nuestro ensayo, y siendo como punto de partida de la investigación, la obra del
arquitecto Enrique Seoane Ros, haremos una revisión de su biografía, ya así podremos contar en un perfil de
su pensamiento, como en una “antología crítica”, sobre la arquitectura en el Perú.

Pintura de Camino Brent - Fuente: "Enrique Seone Ros" - José Bentín Diez Canseco

1919-1945 ARQUITECTURA INDIGENISTA E HISPANISTA *

El desarrollo de la arquitectura estuvo muy ligado al pensamiento social de la época el ensayo sobre el
indigenismo e hispanismo que llega a raíz de la búsqueda de nuevas formas reinventadas como el
Neoprehispánico, Neoperuano y Andino, pruebas para combinar estilos como el barroco de la colonia o
los elementos decorativos del arte prehispánico.
La arquitectura Neoperuana tendrá en el Escultor Manuel Piqueras Cotolí, su mejor representante, el
cual se desenvolverá en un efímero accionar para interpretar los íconos del pasado artístico y construir
una nueva expresión más cercana a la autenticidad local y menos copista.
De este mismo momento cultural son el Pintor José Sabogal, los Historiadores Julio C. Tello y Luis E.
Valcárcel, quines conjuntamente con los Arquitectos: Héctor Velarde, Claudio Sahut y Roberto Haaker
Fort, entre otros repondrían un arte en desuso como exaltación a la nueva sociedad, ya no prehispánica
o enteramente hispánica; sino, una nueva arquitectura peruana basada en la autorreflexión y en el
ofrecimiento de un nuevo nacionalismo.
Aunque el escenario social y político fue propicio para presentar nuevos modelos formales e iconografías
basadas en la historia ancestral nunca llego a establecerse como una pauta para la concepción
arquitectónica y su transito futuro.
EL ´NEOPERUANO´:
INTEGRACIÓN E IDENTIDAD
UNO DE LOS MEJORES CONOCEDORES DE LA OBRA DE PIQUERAS
COTOLÍ, CORRESPONSABLE DE LA EXPOSICIÓN LIMEÑA, LUIS
EDUARDO WUFFARDEN, ASEGURA EN UNO DE LOS ENSAYOS QUE
DEDICA AL ARTISTA LUCENTINO QUE "EL SENTIDO INTEGRADOR DE
LAS ARTES QUE PRESIDIÓ SU TRABAJO, ASÍ COMO LA DIVERSIDAD DE
TALENTOS QUE CONFLUYERON EN ÉL, SON ELEMENTOS CLAVES PARA
ENTENDER LA CONTUNDENCIA Y LA PROFUNDIDAD DE SU APORTE A
LA ESCENA CULTURAL PERUANA DEL SIGLO XX".
DIECIOCHO AÑOS DE LABOR ININTERRUMPIDA EN PERÚ, Y UNA DECIDIDA
VOCACIÓN POR INTEGRARSE EN EL NUEVO MEDIO --CULTURAL,
PAISAJÍSTICO Y SIMBÓLICO-- QUE SE LE PRESENTABA EN AMÉRICA,
DIERON DE SÍ UNA EXTRAORDINARIA PRODUCCIÓN ARTÍSTICA QUE SE
CARACTERIZA POR ENSAMBLAR LAS TRADICIONES HISTÓRICAS DEL
PERÚ, EN LO QUE EL PROPIO PIQUERAS SINTETIZÓ CON EL CONCEPTO
DE NEOPERUANO , PRIMERA DEFINICIÓN, SEGÚN WUFFARDEN, "DE UNA
SOCIEDAD INDISOLUBLEMENTE MESTIZA", Y CLAVE TEÓRICA DESDE LA
QUE EL ARTISTA CORDOBÉS UNIFICÓ LAS TENDENCIAS AUTÓCTONAS
EMERGIDAS DESDE EL FIN DE LA COLONIZACIÓN, VINCULÁNDOLAS A LA
PLÁSTICA ESPAÑOLA DE PRINCIPIOS DE SIGLO.

NO HAY QUE OLVIDAR QUE PIQUERAS ERA HIJO DE LA CRECIENTE


MOVILIZACIÓN DE CONCIENCIA NACIONAL QUE TIENE LUGAR EN ESPAÑA
TRAS EL DESASTRE DEL 98, QUE REGENERÓ EL MUNDO ARTÍSTICO
REACCIONANDO "CONTRA EL ECLECTICISMO DECIMONÓNICO QUE
ARGUMENTABAN LOS MAESTROS OFICIALES", EN PALABRAS DE LUIS
EDUARDO WUFFARDEN.

CON ESTE ESPÍRITU, PIQUERAS LLEGA A LA ESCUELA DE BELLAS ARTES


DE PERÚ, CUYA POLÍTICA SE ORIENTA A TRASPASAR LA TRADICIÓN
ACADÉMICA EUROPEA HEREDADA DEL XIX, DE LA QUE LA COLONIA
HABÍA BEBIDO, Y QUE A LA POSTRE ACABA CONFIGURANDO UNA
APUESTA NACIONALISTA, FAVORECIDA POR LA LLEGADA AL PODER DE
AUGUSTO B. LEGUÍA, SUPERANDO LA ETAPA DE LA LLAMADA
"REPÚBLICA ARISTOCRÁTICA".

DE TODO ESTE LARGO PERIODO, WUFFARDEN DESTACA LA EXPOSICIÓN


IBEROAMERICANA DE SEVILLA (1929), EL MÁS IMPORTANTE CERTAMEN
DE ENTREGUERRAS, "QUE ACREDITÓ EL TRIUNFO DE LA ARQUITECTURA
HISPANISTA EN EL CONTINENTE AMERICANO", EN EL QUE PIQUERAS
SORPRENDE CON SU DISEÑO DEL PABELLÓN PERUANO.
LOS MAESTROS DEL RENACIMIENTO, QUE FUERON SU CONSTANTE
PARADIGMA, LE HABÍAN ENSEÑADO QUE LAS ARTES "SON UNA
TOTALIDAD SIGNIFICANTE E INDESLIGABLE DE LA VIDA CIUDADANA", Y
ESTA SENSIBILIDAD PARA LA INTEGRACIÓN DEL ARTISTA CORDOBÉS
RESULTÓ PROVIDENCIAL PARA UN PAÍS QUE BUSCABA LOS SÍMBOLOS DE
SU PROPIA IDENTIDAD COLECTIVA, MUCHOS DE LOS CUALES
PERMANECEN VIGENTES HOY DÍA.

LA MAGNITUD DE LA EMPRESA DE PIQUERAS COTOLÍ EN LA IMAGEN


MODERNA DEL PERÚ ES LA QUE AHORA SE REIVINDICA EN UNA
EXPOSICIÓN QUE SERÍA DE JUSTICIA PODER VER EN CÓRDOBA.