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“Año de la lucha contra la corrupción e impunidad”

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DEL PERÚ

TEMA:

TRABAJO DE ESTUDIO A LA COMPAÑÍA SALVADORA LIMA 10

DOCENTE:

NORMA ANABELL DEL AGUILA POSADAS

CURSO:

ÉTICA PROFESIONAL Y RESPONSABILIDAD SOCIAL

INTEGRANTES:

 Contreras Santibañez, Santiago 1330211


 Meneses Quinto, Ian Mari 1523964
 Urbina Flores, Joselyn 1610985
 Vásquez Quiroz, Katherine 1630838
 Yabar Rivera, Rosio Elena 1524257

2019
1. HISTORIA DE LOS BOMBEROS A NIVEL MUNDIAL

De acuerdo a las investigaciones realizada por arqueólogos a nivel mundial,


nos dice que los primeros bomberos en la historia de la humanidad se
remonta en la época de la antigua Roma, en el año 22 a.c, bajo el poder del
emperador Cesar Augusto, en el cual la tripulación estaba conformado por
esclavos llamados vigiles que significa vigilantes de fuego, sin embargo la
idea de la creación de este cuerpo de bomberos fue de Craso un político de
esta época, él enviaba a los esclavos para mitigar los incendios producidos
en viviendas, pero existía una condición, el propietario de la vivienda debía
cederla su propiedad a un precio bajo, esto género que algunos incendios
fueran provocados intencionalmente, por lo cual el emperador Cesar
regularizo a los bomberos para un servicio justo, los cuales se extinguieron
debido a la caída del imperio romano.
Asimismo, esta teoría se confirma con el descubrimiento de en el 2004 de
una bomba de agua en el valle del Rin, teniendo una antigüedad de 1650
años.

Por otra parte, en el año 1518 en la edad media se dio la creación de los
primeros carros de bomberos, gracias al alemán Anthony Blatner, que
construyo este vehículo en Augsburgo, debido al gran caos que existía en la
época porque se demoraba mucho tiempo en que los feudales tomaran
decisiones o que los grupos vecinales puedan organizarse, para socorrer al
siniestro más rápidamente.

Asimismo, en Francia el rey Luis ordeno que se generen juntas vecinales con
el fin de crear cuerpos de vigilancia contra incendios, siendo a partir del año
1716, que se da paso a la primera compañía de bomberos a cargo de
Frangois du Mouriez du Périer, quien era un general francés a cargo de las
guerras revolucionarias de esa época. Sin embargo, en el año 1810,
Napoleón crea el primer cuerpo de bomberos profesional y en el año 1811 se
organizaron como un cuerpo militar.
Luego, en el año 1721 – 1725 Se crea la primera bomba contra incendios con
un alcance de 40 metros de altura, el cual debía ser manipulado por dos
hombres, este invento fue creado por el Londinense Richard Newsham.

Por otro lado, se comienzan a crear diferentes compañías en países distintos


de Europa y America, siendo en el año 1736 la primera compañía de
bomberos en EEUU denominada la Union Fire Company creada en Filadelfia
por Benjamín Franklin y en el Reino Unido en el año 1824 en el país de
Escocia también se creó la compañía de bomberos en esa parte de la unión
Europea.

Por otra parte, el primer gran incendio de la historia se dio en la fecha del 21
de julio del año 356 a.c, en el templo de Artemisa en Éfeso, en Turquía, el
cual dejo al templo completamente destruido, el cual fue provocado por
Herostrato, que quería la fama a toda costa, el templo de Artemisa,
denominada Diana de los romanos, en Lidia, en Asia Menor, fue construido
por el rey Creso y era una de las siete maravillas de la antigüedad.

Línea de tiempo en la historia de los bomberos

 En el año 300 A.C, se establece la Familia Pública, esto en la antigua


Roma, que posteriormente daría pie al cuerpo de Vigiles, de acuerdo a un
antiguo emperador romano.
 En el 200 a.C Ctesibius y Heron ambos de Alejandría inventaron y
desarrollaron una bomba con un pitón utilizado para el combate de
incendios.
 Ocurre el primer gran incendio de Londres.
 La conflagración de Boston da pie a la primera norma legal contra
incendios en América, prohibiendo los techos de paja y las chimeneas de
madera.
 El Gran Fuego de Londres arde durante 5 días destruyendo más de
13.000 hogares.

 Nicholas Barbon establece la primera compañía de seguros contra


incendios (Fire Office) en Londres.
 Incendios en la ciudad de Boston conllevan a la creación del primer
departamento pago en Norte América.
 En Londres las compañías aseguradoras establecen las primeras
brigadas anti-incendios.
 Son fundadas distintas compañías aseguradoras contra incendios en los
Estados Unidos, en la ciudad de Boston.
 En Turquía, Constantinopla, un gran incendio mata a más de 7000
personas. La ciudad destaca por haber sufrido muchos incendios de gran
magnitud a lo largo de la historia.
 Benjamin Franklin funda un cuerpo de bomberos, la Fire Union Company
 Comienza a funcionar la Philadelphia Contributionship, la primera
aseguradora contra incendios de Estados Unidos.
 Es puesto en servicio en Nueva York la primera embarcación contra el
combate de incendios. Comienza aquí la era de las embarcaciones contra
incendios en los Estados Unidos.
 Un incendio en Moscú dura cinco días, destruyendo 2 tercios de la ciudad.
Esto durante la guerra franco-rusa.
 Ocurre el Gran Fuego de Nueva York, en el cual 530 edificios arden,
siendo el incendio más grande un país angloparlante desde el Gran Fuego
de Londres en 1666.
 Ocurre el segundo Gran Incendio de Nueva York.
 Un incendio conocido como el Jueves Negro, daña 50.000 millas
cuadradas, una extensión de terreno comparable al territorio de
Nicaragua.
 1853 Es llevada a cabo la primera demostración de un vehículo contra
incendios. Gracias a “Uncle John Ross” en Cincinnati se crea el primer
cuartel asalariado en los Estados Unidos.
 El bombero Daniel Hayes desarrolla en la ciudad de San Francismo el
primero equipo de escaleras en alturas.
 Un gran incendio en París, luego otro en Chicago mata 300 personas y
deja 100.000 damnificados, incendios forestales destruyen el pueblo de
Peshtigo, Wisconsin matando a más de 1.100 personas.
 En 1896 es creada la NFPA, National Fire Protection Association.
 Tras un incendio en Baltimore, son creadas medidas estándar para
mangueras contra el combate de incendios.
 El terremoto de San Francisco resulta en graves incendios que acaban
con la vida de 3000 personas y destruyen 300.000 estructuras.
 Tras la detonación de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki
ocurren terribles incendios.
 El reactor nuclear de la planta nuclear de Chernóbil sufre serios
desperfectos y gracias a error humano se incendia. La mayor parte de las
víctimas fueron bomberos cuya exposición a la radiación causo 28
muertes en los primeros cuatro meses y 19 en los meses posteriores.
 Más de 25.000 bomberos forestales operan en 50 bosques al año durante
la temporada seca en el parque Yellowstone en los Estados Unidos.
 En el ataque terrorista contra aviones comerciales, donde estos son
secuestrados y dirigidos contra el World Trade Center y el Pentágono
resulta en fuertes incendios de gran magnitud y el eventual colapso de las
torres gemelas además de la muerte de 3000 personas, incluyendo 343
bomberos, 23 oficiales del departamento de policía de Nueva York y 37
policías. En Arlington, y cercanías del Pentágono murieron 125 personas
con las mayores secciones del departamento de defensa destruidas.
 2004: Un terremoto en el océano índico ocasiono la muerte de 230.000
personas.
 2005: El huracán Katrina devasta el golfo de México matando a más de
1800 personas y causando más de 80 billones de dólares en pérdida.
 2007: Incendios en California arden por 2 semanas causando daños por
más de 2 billones de dólares y dolorosas pérdidas bomberiles.
2. HISTORIA DE LOS BOMBEROS EN EL PERÚ

El Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP) es la


autoridad competente en materia de prevención, control y extinción de incendios,
realiza acciones de atención de accidentes vehiculares y emergencias médicas,
rescate y salvataje de vidas expuestas a peligro. Brinda sus servicios de manera
voluntaria a toda la comunidad debido a su vocación de servicio, sensibilidad
social, entrega y disciplina.

-El CGBVP es una Institución consolidada, científica y técnicamente preparada


que cumple con su misión, con equipos y maquinarias modernas que permiten
un accionar más rápido y efectivo, con personal voluntario capacitado mediante
técnicas actualizadas. La difusión de las recomendaciones sobre accidentes y
desastres disminuyó el riesgo de siniestros. El ámbito de acción del CGBVP
abarca todo el territorio nacional, incluso las zonas que estaban desprotegidas.

El Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú fue fundado el 5 de


diciembre de 1860, tiene como objetivo el de unificar los diferentes cuerpos de
bomberos, que de manera independiente trabajaban en el territorio peruano. El
5 de diciembre de 1953, juramentó la Junta Directiva Provisional.

Sin embargo, la historia de los bomberos en el Perú, data de mucho tiempo atrás,
durante la época de la Colonia, donde ya existían brigadas contraincendios
compuestas por carpinteros, barberos, autoridades civiles, etc., las cuales
acudían al llamado de un incendio al oír las campanas de las iglesias. Ya luego
de independencia del Perú, el 5 de diciembre de 1860, se funda la primera
compañía de bomberos la Compañía de Bomberos Chalaca No 1, por iniciativa
de los diferentes comerciantes del puerto del Callao, que veían continuamente
amenazados sus negocios por el fuego. Posteriormente esta compañía adoptó
el nombre de Unión Chalaca.

Es oportuno dar a conocer que días previos a la fundación de la Compañía


Chalaca N° 1; el 24 de noviembre de 1860, a iniciativa del Alcalde de la provincia
litoral de Paita del departamento de Piura, se fundó la Compañía Contra
Incendios por Grifos Paita N° 1. Sin embargo, esta unidad bomberil no mantuvo
una actividad permanente.
Es preciso hacer mención que contribuyeron a la Fundación del CGBVP los
señores comandantes Juan Baselli y Glicerio García Campos, quienes hicieron
un periplo por el Perú invitando a comandantes de diversas compañías de
bomberos para la Segunda Asamblea Regional del Norte que se realizaría en la
ciudad de Huacho en enero de 1953.

Fue en esa ocasión que la II Asamblea Regional del Cuerpo de Bomberos Nor
Peruano Tercera Región, se constituyó en Asamblea Nacional, ya que había
representantes de los Cuerpos de Bomberos de Lima y del Callao, así como de
varias compañías existente.

HEROES Y MARTIRES DEL CGBVP

Antonio Alarco Espinosa

Nació el Lima 13 de junio de 1841 y falleció el 2 de mayo de 1866.

Producido el combate naval el 2 de mayo, los bomberos de la Municipal Lima,


Roma y France, así como los de la Chalaca, Bellavista, Aduana y de otras
Compañías, ocuparon un lugar preferencial en el frente de lucha, por ser
nacionales. Dirigía las operaciones Diego Coloma, comandante de la Compañía
Aduana, que no era propiamente una Compañía de Bomberos sino una brigada
bomberil con bombas a brazos y personal bien adiestrado que estaba de servicio
particular de la Aduana del Callao. El General Juan Eléspuru, sobreviviente del
Combate del Dos de Mayo, recordó la noche del 2 de mayo de 1866 en el teatro
Colón, que después del primer tiro de la torre de la Merced muere uno de los
artilleros, de inmediato se llamó a un reemplazante para dicha Batería y,
entonces acudió presuroso el teniente coronel mejicano Justiano Zubiria; mas,
al dirigirse a la pequeña escala que conducía a los cañones, fue detenido por el
joven bombero peruano Antonio Alarco de la Municipal Lima, que vestía su
casaca roja, diciéndole: "Yo soy peruano, a mí me toca", y subió para
desaparecer gloriosamente cargando el cañón y marchó a la inmortalidad junto
al patriota chotano Coronel José Gálvez Egusquiza Ministro de Guerra del Perú.

A los dos días fue hallado el brazo izquierdo de Alarco, con la manga del uniforme
rojo, y, desgarrada y quemada, parte del antebrazo y mano izquierda que su
propia madre reconoció por una sortija de oro de brillantes que ella le había
obsequiado. Por estos restos mortales hallados que fueron colocados en un
frasco de vidrio. Antonio Alarco tuvo el consuelo de tener un entierro digno y una
tumba a donde pudiera acudir a orar su admirable madre, quien, al reconocer los
restos mortales de su hijo, se limitó a decir "Dios me lo dio, él se lo llevó"

El 12 de mayo de 1866, fueron llevados en hombros de los miembros de la


Compañía Municipal Lima, los ataúdes que contenían los restos de Antonio
Alarco y del Coronel José Gálvez Egusquiza al Cementerio General de la
Beneficencia Pública de Lima y trasladados posteriormente al Cementerio
Matías Maestro, cuartel San Juan Bautista, con los máximos honores militares.

Los Trece Garibaldinos

Humeaban todavía los escombros en la castigada y aristocrática Chorrillos, y de


los campamentos del invasor se elevaba el rumor de soldados victoriosos,
mientras tanto, los bomberos voluntarios de la Garibaldi, dando cumplimiento a
su noble misión, se dedicaban a apagar los incendios. En plena humanitaria
labor, trece de aquellos bomberos fueron apresados por una columna enemiga.
Los trece eran jóvenes voluntarios italianos de la Bomba Garibaldi. Fueron
trasladados a la Escuela de Cabos - hoy Escuela Militar de Chorrillos -, lugar que
fue convertida en cárcel de peruanos y extranjeros. Desde allí, sin juicio alguno
y ante la protesta del pueblo de Chorrillos, fueron llevados a rastras al malecón
de Chorrillos, cerca de la playa de La Herradura colindante con el Hotel Terry,
desde donde provenían las órdenes del General en Jefe chileno.

Los Trece Garibaldinos se alinearon estoicos frente al pelotón de fusilamiento,


por el único delito de haber cumplido con su deber de extinguir los incendios
provocados por el infame bombardeo de los buques de guerra enemigos. Los 13
fueron fusilados, pagando así, con sus jóvenes vidas el amor a su Patria
adoptiva. Sus restos mortales fueron arrojados por sus victimarios en una zona
descampada de Chorrillos y posteriormente desenterrados por los patriotas
Adolfo Sánchez, Pablo Menéndez y José Donayre.

Fueron trece jóvenes italianos a quienes la vida les sonreía antes de aquel
fatídico 13 de enero de 1881. La guerra, con su caudal de horrores, de barbarie
y de absurdo instinto, tocó las puertas de la apacible Villa de Chorrillos.
La Pompa Italiana Garibaldi era su celosa guardiana contra el peligro del fuego.
Pero no fue un incendio fortuito el que arrebató la vida de esos 13 heroicos
voluntarios y puso crespones en el glorioso pendón de la Benemérita Compañía
Garibaldi, sino otro vendaval premeditado, alevoso, que no puede hundirse en el
olvido porque lo impide la inmortalidad de sus víctimas.

Los Trece Garibaldinos no murieron en defensa de la Patria, porque no portaban


fusiles ni bayonetas. Ellos no presentaron batalla en las líneas de defensa de
Chorrillos porque su misión era otra: salvar vidas y propiedades. Ellos perdieron
la vida como bomberos voluntarios, cayeron en acto de servicio, sofocando
incendios y portando mangueras, no armas.

Ellos fueron: Enrico Nerini, Lorenzo Astrana, Angelo Cippolini, Paolo Marzano,
Paolo Risso, Angelo Descalzi, Gio Batta Leonardi, Giusepee Orengo, Egidio
Valentíni, Giovanni Ognio, Giovanni Pali, Filippo Bargna, Luca Chiappe.

Los cinco mártires de Plumereros

La ciudad de Lima vivía los fastuosos días del carnaval aquel fatídico viernes 14
de febrero de 1931. No se entregaba todavía al sueño la ciudad. Poco antes de
la medianoche, las campanas de los cuarteles de bomberos anunciaron un
incendio y los desesperados silbatos policiales anunciaban que el fuego cobraba
una presa en el centro de la ciudad. Veloces las bombas surcaron las calles
rumbo a Plumereros, hoy cuarta cuadra del jirón Camaná, en el centro histórico
de la ciudad de Lima, donde tuvo lugar el siniestro. Allí estuvieron el Capitán
Juan Roberto Acevedo y el Teniente Carlos Vidal dirigiendo las acciones de los
Seccionarios de la Cosmopolita, sin presentir que la tragedia los acechaba, lo
mismo que a Eleazar Blanco, Pedro Torres y Julio Ochoa; con ellos estaban Luis
y Juan Vidal, para los que el sacrificio de su querido hermano Carlos fue un
compromiso de honor para continuar en su humanitaria misión.

Olivero de la Internacional y Anselmi de la Roma, gritaron: ¡Atrás!... pero no


fueron escuchados a tiempo. Se produjo el sorpresivo derrumbe y bajo el
hacinamiento de vigas, adobes, humo, calor y crepitar de la vieja madera
incendiada quedaron aprisionados los cuerpos de Juan Roberto Acevedo y
Carlos Vidal Bergeot, de la Cosmopolita. El heroísmo afloró en el corazón sus
compañeros. Dando la cara al peligro de un nuevo derrumbe, decenas de manos
de aprestaron presurosas al rescate de los bomberos atrapados.Pero, sucedió
lo peor, un segundo y terrible derrumbe sufrió el viejo y carcomido edificio
incendiado de Plumereros y tres bomberos más, tres soldados del fuego,
cayeron en el noble empeño de salvar otras vidas. En la madrugada del sábado
15 de febrero de 1931, la tragedia estaba consumada y la lucha se hizo intensa
para rescatar los cadáveres de los que sucumbieron. Carlos Vidal, estuvo
aprisionado entre los escombros que le produjeron dolorosas quemaduras;
largas horas demoró el rescate. Vidal falleció horas más tarde. Las primeras
luces de la mañana mostraron un cuadro patético: la trágica victoria de la muerte
sobre la vida. El dolor de la tragedia ocurrida en la noche de carnaval limeño,
cundió por todo el país y se propagó más allá de nuestras fronteras.

El sentimiento fue unánime. Surgió la apesadumbrada voz de condolencia. Cinco


hombres en la plenitud de sus vidas cayeron abnegadamente en defensa de los
intereses colectivos. Esas vidas truncadas aún representan un valor incalculable
para la sociedad. La alegría del carnaval limeño se tornó en tristeza. El cortejo
fúnebre de los cinco mártires de Plumereros fue acompañado por una enorme y
dolida multitud, marcando así un extraño contraste entre la vida y la muerte.
Pagaron tributo al destino tres Compañías de Bomberos voluntarios de gloriosa
y luminosa estela. Sus nombres se incorporaron a martirologio de nuestros
anales bomberiles, como símbolos de abnegación y heroísmo ejemplares.

3. Historia de los bomberos de la Compañía Salvadora Lima 10

La ciudad de Lima contaba en el año 1873 con cuatro Compañías de Bomberos


Voluntarios, Roma, France, Lima y Victoria, pero sus miembros, dedicados a la
abnegada labor de combatir el fuego no podían distraer su tiempo en la tarea de
salvar los muebles y enseres de los locales y viviendas que se incendiaban, en
vista de ello, consideraron que existía la imperiosa necesidad de crear una
Compañía de Salvadores y Guardia de Propiedad en incendios, que estuviera
dedicada exclusivamente a esta tarea.
Como precedente de esta innovadora idea, existía el hecho de que en el Callao
se había fundado el 5 de junio de 1873 la primera Compañía de Salvadores,
denominada Salvadora Callao, con idénticos fines y propósitos y que animó el
entusiasmo de los limeños.

El 25 de diciembre de 1873, previos los trámites necesarios un selecto grupo de


altruistas jóvenes limeños, se reunió a iniciativa del Sr. Tomás Lázaro Morales,
con la idea de fundar una nueva institución complementaria de las Compañías
de Bomberos de Lima. Eligieron por nombre Salvadora Lima, Compañía que,
con el correr de los años prestaría importantes servicios, no solamente a su
localidad sino también a la Patria, como se verá en el curso de esta reseña
histórica.

La ceremonia de instalación de la futura Compañía se llevó a cabo en un céntrico


local ubicado en los altos del antiguo Banco de Lima, calle Mantas, celebrándose
una Junta General solemne. Terminada la sesión, el Presidente Federico
Lembecke, invitó a todos los concurrentes a un gran banquete realizado en un
elegante restaurante de la calle Plumereros.

Tuvo prelación la tarea de obtener los fondos necesarios para la adquisición de


los equipos y materiales, a fin de poder cumplir con los públicos ofrecimientos.
Así, estando en su modesto primer cuartel provisional ubicado en la calle del
Banco del Herrador, la Compañía obtuvo el material necesario, importado de
Alemania, compuesto de las siguientes piezas: un carro de escalas, una escala
mecánica, dos escalas dobles y dos sencillas de abrir y cerrar, un balde de lona,
estrobos y bocinas para los Jefes y Oficiales.

Inició sus operaciones el 8 de febrero de 1874, con un ejercicio practicado en la


carretera al Callao, que concluyó con un almuerzo en el “Hotel Cardinal” y viaje
a la Villa de Chorrillos para presentar sus respetos al entonces Presidente de la
República Dr. Manuel Pardo; habiendo firmando éste el libro de socios
protectores de la Compañía.

El primer gran incendio para los flamantes Salvadoress, tuvo lugar en horas de
la madrugada del 26 de febrero de 1874 en la calle Plumereros, en el restaurante
y Hotel Sironvalle, poniendo en peligro a los demás almacenes situados en esa
céntrica calle comercial. La multitud agolpada en las cercanías del incendio
impedía el rápido accionar de los bomberos.

De inmediato la Sección Seguridad y Vigilancia acordonó las calle Plumereros,


Mantas, Valladolid y Pozuelos para evitar pillajes, mientras los de la Selección
Extracción y Escalas, desafiando el peligro, entraban con inaudito arrojo y salían
raudos del lugar del siniestro para librar los muebles y otras pertenencias, no
solamente de las llamas sino también de los estragos de los potentes chorros de
agua.

Refieren los Salvadores que en este incendio, con admirable serenidad, el


Salvador Leoncio Blacker sacó del local incendiado a una pequeña niña,
librándola y librándose él de una muerte segura; hecho que fue muy reconocido
por propios y extraños. La Salvadora Lima había empezado con muy buen pie,
su labor en los incendios era muy aplaudida. La población y los diarios El
Nacional y El Comercio no cesaban de resaltar los merecimientos de esta,
corriendo de boca en boca la efectividad del accionar de sus integrantes, como
si tuvieran muchos años de existencia. Estas manifestaciones de halago y
entusiasmo por la Salvadora Lima no fueron del agrado de las Compañías de
Bomberos y se hizo precisa la intervención de la Prefectura de Lima para acordar
la armonía y unidad de los trabajos en común.

En fecha 7 de marzo de 1874, Fernando Soria, Prefecto del departamento de


Lima, reunió a los comandantes de las cinco Compañías de Lima en el Salón
Prefectural para acordar los lineamientos de concordia. Asistieron los siguientes
comandantes: Ponzoni de la Roma; Fort de la France; Clissold de la Victoria;
Spiell de la Lima y Lembecke de la Salvadora Lima, acordándose que la
Salvadora Lima, a fin de obviar las dificultades que se presentaban para el
trabajo en común de las Compañías de Bomberos de Lima, debía
independizarse del Reglamento General de Bomberos de Lima y debía
entenderse en su trabajo voluntario solamente con las autoridades locales.
El modesto cuartel que ocupaban en la calle del Banco del Herrador, devino en
inapropiado para sus urgentes necesidades y fue indispensable alquilar otro más
amplio en la calle General La Fuente. En el año 1876, los cambios producidos
en el Cuadro Directivo para aquel año produjeron situaciones internas de
discrepancia entre los socios, hasta el punto que muchos de ellos abandonaron
las filas de la Salvadora Lima; inclusive el Comandante Federico Lembecke se
retiró bruscamente de la Junta General que se celebraba la noche del 20 de junio
de 1876.

La sesión continuó bajo la presidencia del Capitán José Gregorio Zuleta, quien
continuó al frente de la Compañía por el resto del año en vista de que el
comandante activo había hecho abandono del cargo.
Días más tarde, en el mes de julio de aquel año, los siguientes ex salvadores:
Federico Lembecke, Francisco Esteban Valverde, Enrique Trujillo y Adolfo
Novoa se reunieron en el domicilio particular de Gustavo Dreyffus para deliberar
acerca de la reorganización de la Salvadora Lima, sin embargo, a pesar de
reiteradas reuniones no consiguieron su objetivo.

La Salvadora Lima tuvo activa participación en la defensa de Lima, con


reconocidos héroes inmolados en el campo de batalla tales como: Julio Aguirre,
Manuel Antonio Carbajal, Jesús Fajardo, Daniel Portocarrero, Manuel
Barrionuevo, Tomás L. Morales, Manuel Delpino, Santiago O’Hara, José Enrique
del Campo, Vicente Panizo e Ismael Sagales y en la Batalla de Huamachuco
Antonio Sotomayor. Asimismo, la Salvadora Lima estuvo presente en los
bombardeos del Callao, de La Punta y Chorrillos por la escuadra chilena en 1880
y 1881, abriendo trincheras y trasladando heridos codo a codo con los bomberos
chalacos y limeños. Su cuartel sirvió como Banco de Sangre y Hospital de
Campaña para atender a los heridos que llegaban del Sur traídos por la corbeta
“Unión” y el transporte “Limeña”.

Durante la ocupación de la capital por el ejército chileno, muchos locales


venerados fueron profanados por la soldadesca chilena, convirtiéndolos en
improvisados cuarteles tales como: la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, la Escuela de Artes, la Biblioteca Nacional y el antiguo Colegio Militar.
Cúpole también a la Salvadora Lima la desgracia de la ocupación de su cuartel
por las fuerzas invasoras chilenas, despojándola de un local que tanto esfuerzo
y dinero les había costado, pues el 8 de mayo de 1881, recibieron la triste noticia
que el Estado Mayor del Ejército de ocupación chileno necesitaba el cuartel de
la Salvadora para alojar a uno de sus batallones.

El 6 de julio de 1894, la Salvadora Lima fue reconocida por el Gobierno mediante


Decreto Ministerial que autorizó su funcionamiento como la quinta Compañía de
Bomberos de la capital. Sin embargo, el Directorio General de Bomberos
desconoció tal Decreto y decidió suspender sus relaciones con la Salvadora Lima
remitiendo un oficio al Prefecto de Lima en ese sentido la autorización dada.

Pasaron los años y la Salvadora Lima recorría firmemente la siempre difícil senda
del progreso, del éxito y prestigio que hasta hoy, en el presente año 2000,
ostenta con legítimo orgullo merced al esfuerzo y el cariño de todos sus
integrantes.

El comandante Pedro H. Merino fue uno de los más destacados jefes que tuvo
la Compañía. Durante su gestión, que en conjunto tuvo una duración de casi 32
años, hubo desarrollado una acertada y acrisolada administración integral,
llevando a la Salvadora Lima por el camino del éxito. También en 1939 el cargo
de comandante general del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Lima. Pedro H.
Merino G. fue también presidente del Comité Pro Parque del Bombero, que el 30
de julio de 1948 se inauguró en el distrito de Lince y Lobatón, en trabajo conjunto
con los bomberos de la Cosmopolita Rómulo y Julio Peñaranda.

El entonces Primer Jefe de la Compañía Fernando Camino Carrillo-Albornoz,


dispuso en el año 1986 la demolición parcial del viejo cuartel, a la par que se
coordinaba el proyecto de construcción de un moderno cuartel edificio de 10
pisos; proyecto que nuca llegó a realizarse.

Como consecuencia de ello, la Salvadora Lima estuvo diez años sin cuartel, con
las máquinas y equipos a la intemperie y solamente al caer la noche guardaban
las máquinas en un local prestado por la empresa privada “Lima Tours”. Fueron
días muy difíciles que pusieron a prueba el temple y coraje de los Salvadores.
Ellos mismos se desempeñaron como albañiles, carpinteros y electricistas para
reconstruir parte del primer piso, en lo que hoy es la sala de casilleros y Galería
de Comandantes. Dicho sea de paso, esta situación de ninguna manera
menoscabó el entusiasmo y la calidad del servicio brindado a la comunidad, pues
la Compañía a pesar de todas sus carencias nunca paralizó sus actividades
En 1993, durante la gestión del Comandante Carlos Gomez Chiachella, se firmó
un convenio con INVERNET entidad metropolitana que se encargó de construir
la parte que faltaba del primer piso del cuartel. Un significativo aporte logro
también el Comité de Damas de la Compañía, presidido por la Sra. Morla, quien
hizo posible la construcción de los servicios higiénicos. Antes, en 1976 durante
la gestión del comandante Abelardo Coello Gil, a través de los recordados
“Telebingos”, se logró una importante utilidad que permitió adquirir una
camioneta Dodge para el servicio.

Como todos los bomberos de brillante trayectoria que alcanzaron la


comandancia general de la institución, el Brigadier General CBP Humberto Arias
Fiscalini obtuvo también muchas condecoraciones y distinciones otorgadas tanto
por el CGBVP como por la Municipalidad de Lima y otras instituciones cívicas
del país. En enero de 1974, le fue conferida la Medalla Evocativa de la Ciudad
de Lima otorgada por el Honorable Concejo Provincial, del que fue uno de sus
más dignos colaboradores, en conmemoración del centenario de la Salvadora
Lima Nº 10.

4. FOTOS

Figura 1: Frontis de la Compañía Salvadora 10


5. IMPORTANCIA DEL MUSEO

La Benemérita y Centenaria Compañía Nacional de Bomberos Voluntarios


Salvadora Lima N°10, es una de las instituciones de emergencias y salvamento
más antiguas del Perú, y en este lugar se encuentra no solo una compañía de
bomberos sino también un museo donde se puede apreciar los momentos por lo
que ha pasado está compañía a través de su historia además de los uniformes,
herramientas y vehículos con los que los bomberos han estado realizando sus
funciones a lo largo del tiempo.
Sus orígenes se remontan al año de 1874, conformado inicialmente por un grupo
de ex trabajadores de la Municipalidad de Lima, a pesar de ser una institución
joven en aquellos años le tocó vivir tiempo después la sangrienta Guerra del
Pacifico entre Perú y Chile donde muchos de sus integrantes ofrecieron ayuda a
los heridos e inclusive muchos de ellos fueron participe de apoyo en las batallas
de San Juan y Miraflores.
La historia de la Compañía de Bomberos Salvadora Lima es un referente para
comprender también la historia social de nuestra capital. Este museo nació por
la iniciativa de los miembros de la compañía quienes motivados por un interés
de difundir la historia de los bomberos inician las gestiones logrando con éxito
pertenecer a la Red de Museos de Lima que depende de la Municipalidad de
Lima, está dirigida por un Oficial de la compañía que figura como responsable
del Museo y el equipo de guías es conformado por los bomberos alumnos de
primer año y los postulantes en segunda línea.
La historia de esta compañía ha sido atesorada por sus miembros como el
testimonio tangible de sus hechos en el tiempo y que ahora quieren compartir
con la colectividad a partir del Proyecto del Museo de Bomberos Salvadora Lima.
Su historia institucional es un referente para comprender la historia social de la
ciudad de Lima, de allí la importancia de poder contar con un espacio en el que
la tradición de los Salvadores se encuentre con la ciudadanía a la que presta sus
servicios. Actualmente, esta colección se compone de una serie de documentos
importantes entre los cuales encontramos el amplio compendio bibliográfico de
partes de servicio y emergencias en las que actuó la Salvadora Lima, actas de
sesiones como las que se escribieron en los aciagos días de la Guerra del
Pacifico en donde se hace evidente la resolución de ir a combatir al frente de
Guerra y un archivo fotográfico que evidencia nuestra trayectoria en la línea del
deber. Tenemos una muestra de los equipos y uniformes usados por los
Salvadores para cumplir con su labores de rescate de bienes y combate de
incendios, además de las maquinas que hablan de la historia de la tecnología al
servicio de la comunidad como la bomba a vapor Merry Weather de 1893
recientemente restaurada y la autobomba contraincendios alemana Daimler
Benz del año 1926. Toda esta colección ha sido guardada con celo para servir
de referente a los nuevos miembros de nuestra Compañía, y de esa forma
cultivar nuestro espíritu de Salvadores en la trayectoria de los que nos
antecedieron.
Por otro lado, dentro del museo se honra la memoria de los mártires y héroes
que conformaron esta benemérita Compañías Salvadora Lima, que en más de
126 años de existencia ha cosechado aplausos y laureles. Entre sus mártires
caídos en el desempeño del deber están: Eduardo Valdez, comandante general
del Cuerpo de Bomberos de Lima, fallecido el 10 de mayo de 1914 en el
Hipódromo de Santa Beatriz cuando dirigía los preparativos para la “Fiesta del
Bombero”, que por aquellos años se celebraba con gran pomposidad. El
Sargento Pedro Torres Malarín, fallecido el 14 de febrero de 1931 en el trágico
incendio de la calle Plumereros. También Enrique Crevoisier Alonso, fallecido en
el incendio del Portal de Escribanos el 10 de enero de 1939. También están en
el recuerdo imperecedero Julio Aguirre, Manuel Carbajal y Jesús Fajardo,
inmolados en el campo de batalla de San Juan el 15 de enero de 1881 y tantos
otros Salvadores que rindieron tributo a la vida ofrendando su preciosa sangre al
servicio de la Patria durante la Guerra. Hombres probos y dedicados por entero
al servicio desinteresado y comprometidos con esta noble institución han sido:
Ciriaco Oviedo Vélez, Leonidas Noriega Bernales, Alfredo Llanos García,
Samuel Contreras, Julio Vásquez, Fernando Marrojuls, César Castañeda, Felipe
Peña, Saturnino Moncada, Marcial Hidalgo, Carlos Rueckner, Rafael Yauri,
Rolando Meza, Daniel Siguas, Manuel Centurión, Héctor R. Nalda, los Murillo,
Soria, Manuel Beltrán, Miguel Chacón, Carlos Cornejo Juárez y Abelardo Coello
Gil. Salvadores de reciente generación son Jorge Arenas Alvarado, Angel
Brambilla, Juan Puppo Zavala, Fernando Camino, Otakar Lukac Gordillo, Frank
García, Fernando Mendoza, René Bresciani, César Fonseca, Luis Valdivia,
Guillermo Vallejos, Soria y Carlo Eráusquin Chiarella. Sigo con Carlos Gómez
Chiarella, Roberto Morla, Ricardo Cajo, Daniel Siguas Sánchez, Rocío Bayona y
Jesús Hundskopf Llosa; éste último desempeña hoy el cargo de Primer Jefe de
la Compañía.
Es por eso que se espera la visita del público en el cuartel para compartir algo
de su historia que también es parte de todos. Las visitas se realizan dos días a
la semana en horarios de 7 a 10 pm a fin de no interrumpir las actividades del
servicio de emergencias y también participa en la feria de los museos y en la
Noches de los Museos de Lima.