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FACULTAD LATINOAMERICANA DE CIENCIAS SOCIALES

PROGRAMA DE CIENCIAS POLITICAS

MATERIA DE SOCIOLOGIA POLITICA

PROFESOR: Dr. JORGE LEÓN TRUJILLO

Convocatoria 2008 – 2010

ADRIAN CORNEJO P.

EL PROBLEMA DE LA CIUDADANÍA Y LAS ESPECIFICIDADES REGIONALES: La


Ciudadanía en el Centro y la Periferia (Diálogos Críticos con T.H. Marshall)
De la bibliografía recomendada desearía abordar una problemática de mucha actualidad, y que es tratada de forma
preferente en los textos. La mayoría de ellos plantean sus reflexiones en un dialogo crítico con el esquema de
desarrollo de la Ciudadanía de T.H. Marshall1 en una línea argumentativa que demanda considerar las
especificidades regionales, lo que se enlaza con nuestro tema de estudio sobre las vías de formación de la
ciudadanía. En este marco he elegido dos textos que me parecen muy representativos de este debate: El primero de
Margarte Somers, que aborda la problemática del lugar que ocupa la esfera pública en la formación de la
ciudadanía, y el artículo de François-Xavier Guerra que estudia la formación histórica de la noción de ciudadano en
América Latina durante el periodo de independencias; en ambos textos parece resonar la misma problemática: en los
desarrollos de T.H. Marshall hay un olvido de las dimensiones del tiempo y lugar, lo que precipita comprensiones
cargadas de normativismo que imposibilitan reconocer no sólo las especificidades latinoamericanas, sino incluso el
propio desarrollo de la ciudadanía europea, además que ambos tienen en la base de sus reflexiones la apelación a
una comprensión histórica de la problemática de la ciudadanía.

I. Exposición Sistemática de las Tesis Principales de los Textos

a. Margaret Somers: la Ciudadanía y el Lugar de la Esfera Pública

La autora emprende en el texto un esfuerzo de replantear críticamente la sociología de la ciudadanía inspirada en los
argumentos de T.H. Marshall, específicamente recurriendo a las siguientes tesis generales: a) La Sociología de la
Ciudadanía inspirada T.H. Marshall cierra sus explicaciones sobre la génesis y desarrollo de la ciudadanía en torno
de la relación binaria Estado / Economía, o, lo que es lo mismo Ciudadanía / Clase Social, lo que impide
comprender los diversos ritmos y especificidades que muestra la historia europea. Propone que una adecuada
comprensión de la ciudadanía se realizaría incorporando a la reflexión, el papel fundamental que cumplen la
sociedad civil y la esfera pública dentro de los marcos regionales, en una relación tríadica Estado – (sociedad
Civil/Esfera Pública) – Mercado. b) La teoría marshalliana, recurre a una comprensión del desarrollo de la
ciudadanía a partir de la tesis que esta corresponde a los intereses y a la agencia específica de una clase social en
ascenso. El lugar de las esferas públicas regionales muestra que las prácticas de ciudadanía no pueden ser reducidas
a las de clase, y que incluso esta perspectiva termina ocultando o proscribiendo del análisis a las diferencias de
género, raza, geográficas, etc. c) Los planteamientos de Marshall se organizan además en torno de otras relaciones
dicotómicas que producen el mismo efecto reduccionista: Nación / Localidad, Modernidad / Tradición, Estatus /
Relación, Universalidad / Particularismos, Comunidad / Ciudadanía. d) Estas limitaciones pueden ser superadas
incorporando una perspectiva que reconozca el impacto de las diferencias de tiempo y espacio en los desarrollos de
la ciudadanía. e) La Historia de Inglaterra (Modelo histórico utilizado por T.H. Marshall) muestra otra dinámica
histórica que a la vez que rebate los planteamientos de la sociología clásica de la ciudadanía provee un marco
alternativo para replantear sus fundamentos y perspectivas.

Las propuestas generales de la autora son recreadas en un dialogo crítico contra las tesis marshallianas, recurriendo
explícitamente a la historia inglesa, en particular a la correspondiente a las zonas pastoriles, en el siguiente orden de
argumentos: 1. La Ciudadanía se constituye en una dinámica divida en tres etapas de acuerdo al carácter de los
derechos que son incorporados en el contenido de la ciudadanía, en primer lugar la ciudadanía es definida a partir de
los derechos civiles que incumben a la libertad personal y la igualdad jurídica, en un segundo momento son
incluidos los derechos políticos referidos a la capacidad de participar en la elección y ejercicio del poder, y en una
etapa final y culminante, son reconocidos derechos sociales en la definición de la ciudadanía que tienen que ver con
derechos de seguridad social, laboral, bienestar, etc. Estas tres etapas corresponden a su vez a momentos del
desarrollo del capitalismo, y en específico a las relaciones que en cada momento se establecen entre Estado y
Economía, en los dos primeros momentos existe una relación de colaboración por lo que los derechos reconocidos
coadyuvan al avance del marco de relaciones capitalistas, y el tercer momento hace referencia a una dinámica
conflictiva entre los dos polos anteriores, lo que obliga al Estado, como estrategia de contención del conflicto, tratar
de compensar las desigualdades sociales generadas por el capitalismo a través de la igualdad formal que provee el
reconocimiento de derechos. Cada una de estas etapas es comandada o dirigida por una clase social en ascenso que
lidera los procesos de expansión de la ciudadanía En todo caso, el proceso de expansión de la ciudadanía se realiza a

1
La compilación de textos de Hilda Sábato, tienen como referencia constante a T.H. Marshall y la
problemática de la adecuación de sus tesis en la formación de las naciones latinoamericanas. Colin
Crouch debate críticamente las relaciones entre Comunidad y Ciudadanía en el contexto de las
posibilidades de construcción de un esquema de ciudadanía activa o participativa.
través de la suplantación de las practicas locales por prácticas nacionales en la que los privilegios corporativos del
régimen feudal son destruidos en beneficio de un régimen universal de derechos.

2. Las diferencias regionales que pueden observarse en la Inglaterra del siglo XVIII, muestran en el planteamiento
de Marshall, tres límites referidos a las categorías de Tiempo, Espacio y Agencia: a) Respecto del Tiempo, el
argumento de Marshall afirma una relación directa entre etapas de ciudadanía y etapas del capitalismo, en el marco
de una línea de continuidad y superación de la sociedad tradicional por la moderna. La observación de los procesos
de ciudadanización inglesa muestra que en diversos momentos, en diferentes regiones coexistían los tres tipos de
derechos descritos por Marshall. b) Respecto del espacio, a diferencia de presentarse una suplantación de lo local
por lo nacional, más bien la propia materialización de los procesos de ciudadanía estuvo condicionada a una relación
compleja entre lo nacional (las leyes universales promulgadas por el Estado) y lo local, en la que la conversión de
leyes en derechos de ciudadanía dependía de la acción de las comunidades locales con una fuerte cultura política
participativa asentada en las regiones pastoriles. c) Respecto de la Agencia, la tesis que representa a la ciudadanía
como dirigida por una clase o un bloque de clases, impide comprender las diferentes actitudes que tuvieron las
clases en las distintas regiones de Inglaterra, en las cuales, sus actividades iban de la pasividad a la actividad
militante, además que este argumento se vicia por el supuesto que una clase o un bloque de ellas puedan tener
intereses y prácticas homogéneas, además que el proceso político aparece como efecto de la voluntad de una sola
clase.

3. las diferencias regionales tanto a nivel de la progresión del desarrollo del proceso de ciudadanía, como de la
acción de los actores, pueden explicarse considerándose el papel que cumple tanto la esfera pública como la
sociedad civil local. El ritmo y contenido del proceso de ciudadanía no se explica a partir del abstracto desarrollo del
capitalismo, sino a partir, de reconocer que los actores regionales se encuentran inmersos tanto en una trama
institucional como en una cierta cultura política, de cuyo carácter dependen el desenlace de los procesos de
ciudadanización, además que explica mejor el proyecto y acciones de los actores. La historia inglesa muestra que el
proceso descrito por Marshall, requirió tanto de una esfera pública participatoria, en el que los contenidos de la ley y
la marcha del proceso político estaban sujetos a la negociación y conflicto de las clases y actores dentro de las
respectivas esferas públicas regionales y nacionales. El régimen inglés se caracterizó por amplios niveles de
participación que permitieron generar regulaciones sobre el trabajo y el mercado que luego serían incorporadas
como derechos, pero esta incorporación no es posible sin la mediación de una sociedad civil activa con fuertes
vínculos comunitarios y un sentido de participación y reivindicación que luego materializaría como parte de sus
demandas la conversión de las leyes provenientes de la esfera pública en derechos de ciudadanía. Estos elementos
estaban presentes en las regiones pastoriles de Inglaterra, mientras que los procesos descritos por Marshall parecen
corresponder más a la historia de las regiones señoriales.

b. François-Xavier Guerra: El Soberano y Su Reino (Reflexiones sobre la Génesis del Ciudadano en América
Latina).

El Autor busca a través de un estudio histórico del proceso de independencia latinoamericano mostrar cómo la
formación de la ciudadanía no corresponde con el modelo seguido por Europa, lo que tiene un potencial crítico con
la tendencia de ciertos estudios latinoamericanas que emprenden sus reflexiones a partir de modelos normativos
generados a imagen del proceso europeo. La tesis central de Guerra consiste en mirar al proceso latinoamericano de
generación de la ciudadanía como un proceso de superposición en el que se yuxtaponía el discurso moderno de la
ciudadanía con prácticas e imágenes tradicionales de la sociedad latinoamericana, esta yuxtaposición generó graves
problemas al momento de definir la Nación y construir la estructura política y territorial de las nuevas naciones
latinoamericanas, lo que reconfigura la relación entre los conceptos modernos que fundan el nuevo orden político de
la modernidad: Soberanía – Nación – Ciudadanía, en el que se construye un nuevo orden en el que el sujeto de la
soberanía es la Nación compuesta por ciudadanos. La lógica de su argumento se refleja en el siguiente orden: a) La
Modernidad europea definía la ciudadanía a partir de una idea de igualdad universal de los individuos. Esta
definición se correspondía con una nueva imagen de la sociedad y la política, la sociedad pasaba a ser la
construcción de un pacto social entre individuos que se asociaban voluntariamente en una Nación. Esta imagen
producía a su vez un nuevo sistema de ordenamiento territorial y político que colocaba en la base de la
representación, ya no a las ciudades o regiones, sino a una entidad abstracta: la Nación. Este proceso se corresponde
con un proceso material por el que las antiguas corporaciones, feudos o regímenes de privilegio son disueltos.
b) Este proceso no se produce como tal en el Mundo Ibérico (Reino de España – América Latina), que si bien,
incorpora como parte de su discurso político las ideas modernas de Nación y ciudadanía, en su práctica se reproduce
en la base del orden político las antiguas representaciones y marco de relaciones de la sociedad tradicional en la que
predomina una visión corporativa de la sociedad ligada a un régimen de desigualdad y privilegios, produciendo una
ciudadanización sui generis, en el marco de una especie de modernidad política prematura: Se incorporan las ideas y
valores de igualdad y universalidad en el discurso de los nuevos instrumentos constitucionales, a la vez que se
construye a la Nación como nueva fuente de ordenación y legitimidad, pero resignificando estos elementos en un
discurso desprovisto de la idea de individuos libres, iguales y titulares de derechos (Ciudadanía sin ciudadanos).

c) Este régimen sui generis, se refleja, primero en el carácter que se le da a la Nación, que aparece no como
comunidad abstracta de individuos base de la representación, sino bajo la idea de “pacto entre pueblos”, es decir,
persistencia de una imagen organicista de la Nación, más claramente, como comunidad compuesta por cuerpos. En
segundo lugar, la idea de ciudadano, es sustituida o resignificada bajo la idea del “Vecino”, que es una categoría que
aparece como remanente de la sociedad tradicional que es disuelta, supuestamente, por los procesos de
independencia. En esta imagen, la titularidad de derechos sigue dependiendo de la adscripción a una ciudad, pueblo,
vecindad. El ciudadano no es un sujeto abstracto, individual que goza de derechos en virtud de su pertenencia a la
nación, sino que el goce de sus derechos sigue sujeto a un orden de privilegios derivado de su adscripción a una
Ciudad o Vecindad.

d) Estos elementos se exponen en el debate sobre el régimen de representación, en el cual los derechos políticos y la
representación no son discutidos a partir de la idea abstracta de Nación, sino a partir de los derechos de los pueblos y
regiones a ser representadas en un juego de equilibrio entre la metrópoli y la periferia, y de forma interesante,
también en su práctica, puesto que si bien el diseño y control del proceso de representación es atribuida al Estado
central como representación de la Nación, en su práctica se ejecuta un proceso de delegación a los poderes locales
en los que se recrean mecanismos que refuerzan la reproducción de los poderes comunitarios.

e) Este proceso se explica a partir del escenario particular en el que es adoptado el discurso de la modernidad
política en América Latina: A diferencia del régimen francés o inglés, el discurso de la soberanía nacional y
ciudadanía no es construido a partir de un proceso endógeno, sino a partir de la resistencia a procesos externos de
ocupación extranjera del territorio. En esta primera etapa se reivindican los derechos colectivos de la nación a
ejercer la soberanía detentada por el soberano real derrocado, y en una segunda etapa, el eje del debate continúa en
los derechos colectivos de los pueblos, esta vez en las demandas de los americanos por obtener equilibrio de la
representación respecto a España. En este marco compiten dos nociones de la nación, la una de corte moderno
(individual, abstracta, universal) y la otra, más tradicional (Corporativa, particular, de “pacto entre pueblos), en la
que desaparece o es eclipsada la preocupación en torno de los derechos individuales de los ciudadanos.

II. Apreciación sobre la Coherencia Interna de los Textos:

Respecto a Somers, me parece que el texto presenta una notable coherencia, busca vislumbrar los contornos de una
teoría de la ciudadanía que privilegie un análisis desde una perspectiva relacional, utilizando como estrategia la
confrontación crítica con la sociología tradicional de Marshall, desde una especie de enfoque situado: Las teorías de
cambio social global deben ceder el paso hacia teorías locales o de alcance regional, desde esta perspectiva es
interesante que en el texto no se adelanten hipótesis sobre otros marcos regionales como América Latinas u otro
espacio. El texto busca mostrar como la historia de una región de Inglaterra a la vez que falsean las tesis
predominantes sobre ciudadanía muestran las virtudes de los análisis localizados. Tal vez, mis problemas, estuvieron
en el uso de la noción de esfera pública, me parece que su centralidad en el texto ameritaba un tratamiento más
específico, el debate teórico planteada en torno de ella, ocupa no más de una cita, dedicada a la confrontación sobre
el carácter democratizador de la esfera pública frente a las lecturas habermasianas que la califican de burguesa. En
este sentido también parece que existen un uso no delimitado de ella, puesto que en el texto pueden obtenerse
sentidos como “esfera jurídica”, “espacio de mediación de la economía y política” o “espacio de negociación entre
clases”.

Respecto de Guerra, su argumentación es interesante y ordenada lógicamente, sin embargo, tuve problemas con su
uso sistemático de la dicotomía sociedad tradicional / sociedad moderna, que aparece como piedra angular de varios
de sus argumentos, puesto que si bien rechaza el uso de modelos normativistas en la comprensión de América
Latina, estos permanecen como punto de partida de sus reflexiones, aunque admito la posibilidad que esto sea
resultado de su propio esfuerzo crítico contra ellos. En último lugar, siguiendo a Somers, el esquema de Guerra si
bien atiende a la especificidad de América Latina, me parece persiste en él una tendencia hacia los esquemas de
teoría global del cambio social, lo que complicaría su objetivo inicial de superar a los modelos de corte normativo,
puesto que su reflexión parte de la convicción de que los procesos de individuación ciudadana no ser realizaron por
una falta de maduración de las condiciones endógenas, en una clara alusión al proceso de desarrollo capitalista
europeo, y por último, tal vez, el estudio de los procesos de ciudadanización en América Latina demanden un
estudio de la especificidad dentro de la especificidad, esto a propósito que su base empírica es la realidad mexicana,
y no las realidades andinas, caribeñas, del cono sur, etc. con lo que se podría caer en los problemas de los modelos
normativistas de la ciudadanización.

II.- Apreciación Personal de las Lecturas Realizadas:

Tanto las lecturas de Somers como de Guerra, plantean importantes reflexiones no sólo respecto de las teorías de la
ciudadanía, sino que constituyen puntos de partida interesantes para el análisis social. Las reflexiones en torno del
lugar que ocupan la esfera pública y la sociedad civil en los procesos de ciudadanización, me parecen constituyen
perspectivas interesantes para comprender la dinámica de los actores sociales, incluso desde esta posición podría
proponerse una crítica a Guerra, que emprende una lectura de la ciudadanización de América Latina en la que no
parece claro el rol que jugaron los actores sociales en su dinámica, puesto que propone un esquema explicativo a
partir de la relación conflictiva del mundo ibérico con la modernidad europea, es decir, en sus propios términos
“externa”. Luego, también desde Somers, se puede cuestionar su uso de la dicotomía sociedad tradicional / sociedad
moderna, o Comunidad / Nación, puesto que siguiendo una línea de reflexión cercana a la de Marshall, la ausencia
de maduración de procesos objetivos de destrucción de la comunidad permitió la convivencia, superposición del
discurso moderno con prácticas tradicionales, pero, a partir del relato de Somers, que falsea la relación Nación /
Comunidad mostrando la necesidad que tuvieron los procesos de ciudadanización de los vínculos comunitarios, de
las sociedades civiles con sentidos de pertenencia local y de solidaridad se problematiza la argumentación de la
especificidad latinoamericana a través de la suposición de una diferencia radical entre el proceso de ruptura europeo
de la modernidad respecto de la sociedad tradicional, aunque como hemos dicho este problema podría derivarse del
cuidado que tiene Guerra de cuestionar a los modelos normativos tradicionales de explicación de la ciudadanización
Latinoamericana, de forma que para resaltar sus hipótesis, debe tomar como espejo los argumentos tradicionales
sobre el desarrollo de la nación en Europa.

Respecto de Somers, desearía sentar la preocupación que me surgió de la lectura de Held (Ciudadanía y
Autonomía), que en una lectura rigurosa de Marshall, defiende la idea de que en Marshall es posible encontrar un
modelo más complejo en el que se admiten la lucha entre actores, a la vez que momentos de flujo y reflujo en los
procesos de ciudadanización lo que relativizaría las tesis de Somers, que plantean al modelo marshalliano como un
marco teórico a priori, que deduce el proceso de ciudadanía sólo a partir de la dinámica abstracta del desarrollo del
capitalismo, puesto que incluir la lucha entre actores, da cuenta de la posición de la sociedad civil en la definición de
los procesos de ciudadanización, Held, argumenta que la imagen provista por Somers más bien corresponde a cierta
divulgación de las tesis de Marshall que le quitan complejidad.
El Problema de las Élites y la Distribución del Poder en las Democracias Competitivas: Sobre la
posibilidad o imposibilidad de las Democracias (Oligarquía, Pluralismo y Normativismo)

La problemática del carácter de las democracias contemporáneas, su contenido y perspectivas, me parece


expresarse con singular poder en el debate entre Michells (o, en un sentido más general, las
preocupaciones generadas por el pensamiento michelliano) y las tesis Pluralistas, que ejercen un fuerte
influjo en las actuales comprensiones sobre la Democracia. De forma más clara, si bien podemos afirmar
a partir de la lectura de Held, que las tesis pluralistas se formaron teniendo como trasfondo inmediato, si
bien no un debate expreso con Michells, sus afirmaciones centrales son una réplica directa a las tesis de
Michells, lo que trataremos de recrear a lo largo de este ensayo, en el cual argumentaremos que, si bien,
el pluralismo se presenta como una superación de las tesis de Michells, los límites de esta escuela se
presentan justamente en este momento, es decir, al momento de proclamar la superación de las tesis
michellianas de la oligarquía de la organización y la imposibilidad de la democracia, se muestra con
mayor fuerza las debilidades del Pluralismo, en una dinámica de retorno de las preocupaciones
michellianas.

En este marco, he elegido la introducción que hace Linz del pensamiento de Michells, puesto que aquí se
propone un dialogo crítico con las tesis michellianas, con argumentos, que se podrían identificar, ligados
al pensamiento pluralista; de otro lado, también incorporo como objeto del ensayo, el capítulo de David
Held, “Pluralismo, Capitalismo Corporativo y Estado”, que me parece realiza una interesante reseña de
las etapas del pensamiento pluralista, y sobretodo aporta una muy importante tesis que utilizó como eje de
mi ensayo, me refiero a la tesis que sostiene que en la base de las tesis realistas de la democracia subyace
un normativismo que renuncia realizar una lectura crítica de la democracia y opera una labor reductiva de
los ideales que han constituido al proyecto democrático; trataremos de mostrar como la tesis general del
pluralismo de que las visiones “pesimistas” de la democracia están contaminadas de normativismo son
aplicadas consistentemente a Michells, y luego, cómo los problemas que suscitaron las preocupaciones de
Michells muestran, a su vez, el contenido normativo de esta tesis.