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Los orígenes de la palabra “Barroco” se remontan al neoclásico.

Era una
palabra de desprecio. Parece ser que venía de la palabra “Barrueca”; que
rompía con la harmonía de lo clásico, la bellaza y el equilibrio.

El estilo barroco se origina en Italia del final del siglo XVI, durante el siglo
XVII se extendió por Europa y duró hasta mediados del siglo XVIII.

Las características históricas más importantes son las siguientes:

En el ámbito económico y demográfico, lo más destacable es la época


de crisis que vivió Europa durante todo el siglo XVII. Los reyes gastaban todas
sus ganancias en lujos, en vez de invertir en la industria de sus países.

En el tema social, estaba impuesto el sistema estamental. Lo que hacía


que la mayoría de la población fuera muy pobre y una pequeña parte de la
misma (los nobles y los clérigos) viviera en la opulencia.

En la religión también se estaban produciendo algunos cambios, lo que


podemos ver reflejado en el cuadro de Caravaggio. El contexto histórico de
esta obra de Caravaggio coincide con la contrarreforma. Todo se originó en
Alemania, donde un grupo del clero y también del pueblo se empezó a quejarse
de la doctrina de la Iglesia católica. De esta manera, la religión que fue la única
durante siglos se bifurcó y nació la religión protestante. Ante este cambio, la
Iglesia católica quiso reafirmarseíst y convencer al pueblo que su religión era la
única y verdadera. Así pues, el catolicismo quiso hacer una reforma dentro de
la misma Iglesia e inició así la Contrarreforma.
Las dos principales acciones de la Reforma católica fueron la creación de
nuevos órdenes religiosas y la convocatoria del Concilio de Trento.
El Concilio de Trento duró 18 años. Todos los acuerdos que se hicieron se
centraron en dos puntos: en la disciplina en el clero y la nueva creación de
iglesias y edificios para el culto. La creación de las nuevas iglesias
repercutieron de forma directa en el arte. Posteriormente, el Papado, en la
creación de las nuevas iglesias encargó la decoración de éstas a los artistas
que tenían más prestigio de la época. Así pues, a Caravaggio le encargaron
hacer esta obra donde se intentara captar la atención del creyente que visitara
la iglesia de esta forma poder deleitar y cautivar al espectador y de alguna
manera hacerle creer que la religión católica era la única válida.
De esta manera, "La vocación de San Mateo", la podríamos considerar una
obra representativa de la contrarreforma. Forma parte del conjunto
arquitectónico de la Iglesia de San Luis de los franceses. El tema de la obra,
evidentemente, es religioso y precisamente está representando el momento en
el que San Mateo fue elegido por Jesús para que lo siguiera. En la parte
derecha del cuadro aparecen Jesús y San Pedro que señalan con la mano al
apóstol y evangelista.
De esta manera la luz tenue crea una sensación de intimidad y que refuerza el
mensaje del cuadro que lo que quiere hacer es destacar la figura de San Mateo
y como Jesús le está pidiendo que le siga.
Aparecen otros personajes que también señalan a Mateo, éstos se integran a
la acción y ven como Mateo es el elegido de Cristo. Pero también hay otros
personajes que aparecen en el cuadro pero no forman parte de la acción ya
que no ven como Jesús llama a Mateo. Por ejemplo el joven que tiene la
cabeza mirando a la mesa. Este chico, lleva la típica ropa de la época (siglo
XVII) que sería de un joven rico. De esta manera se nos presenta una forma
alegórica de cómo este chico prefiere las riquezas en vez de acercarse a Jesús
y seguirlo, aparta la mirada de Cristo y el santo.

Rotura con el reneixament y el manierismo (paula)

Por un lado, encontramos que uno de los elementos del barroco más
característicos en relación a la pintura es el tratamiento de la luz. Ya que uno
de los preceptos del barroco, tal y como hemos comentado, era representar la
realidad tal y como se, es decir, tanto aquello bello como aquello feo, que se
ayudan del juego de la luz para representarlo.

En el Renacimiento la luz era, a grandes rasgos, clara, limpia y homogénea,


incluso, dulce, al servicio del idealismo y de la uniformidad que buscaban a sus
composiciones. Este tipo de luz, homogénea, no representaba la realidad tal y
como es, ya que estaba sólo al servicio de la belleza, y se olvidaba de la
oscuridad, las luces intensas y los contrastes violentos que nos encontramos
en la realidad. Esto es lo que incorpora el Barroco en sus pinturas, la técnica
pictórica basada en la perspectiva espacial obtenida con el juego de la luz con
la sombra, es decir, el claroscuro, que es un símbolo de lo oculto, de lo no tan
bello que el artista quiere reflejar en su obra.

De hecho, algunas de las primeras aportaciones del claroscuro las hizo el


tenebrismo caravaggista. Caravaggio alejarse de las convenciones pictóricas y
se centró en un estilo personal, representante de una manera fiel a la realidad,
inclinándose hacia la representación de los aspectos más crudos de la misma.
Normalmente, utiliza un foco muy potente de luz, con el que representa las
partes más elocuentes de la escena y las resalta, mientras que el resto los
mantiene en penumbra, creando atmósferas muy características, incluso,
tenebrosas.

Así pues, el cuadro que nos ocupa, la Vocación de San. Mateo, es un cuadro
muy representativo de este tenebrismo de la luz gracias a estos claroscuros tan
marcados. Caravaggio ilumina la escena con un foco muy potente de la
esquina de arriba derecha, que cae en diagonal hacia abajo. Este foco de luz
aporta dramatismo a la obra y, además, dirige al espectador desde Cristo en
San Mateo, y el centra en lo que quiere destacar, la vocación de este. Más bien
parece como si fuera una luz divina que simboliza a Cristo. Además, la escena
pasa dentro de una cavernícolas, lo que contribuye aún más a potenciar el
claroscuro.

Otro aspecto que caracteriza el Barroco, no sólo en la pintura, sino también en


la escultura, es el hecho de captar el momento justo de la acción, el punto más
álgido de la escena. Quizás no es el cuadro más representativo de este
aspecto, como lo podría ser alguna escultura de Bernini en la que se siente la
tensión de la acción en su punto más álgido. No obstante, en este caso,
Caravaggio ha sabido captado el momento más dramático de la acción,
amplificado, como decíamos, para este tratamiento tenebroso de la luz que
ilumina directamente la escena importante. Cristo extiende su mano para
señalar a Mateo, quien a su vez señala mostrándose sorprendido, creando esta
comunicación a través de gestos y miradas, tanto propio del barroco.

Así pues, Caravaggio representa justo el momento delicado en que San Mateo
tiene que decidir si seguir con su vida de cobrador o seguir a Cristo. Esto dota
a la obra de mucho peso, ya no sólo por la elección de este momento tan
preciso, sino por cómo pone a disposición de este tema, de ese momento, la
manera de representar una luz tanto focal y dirigida a la acción y las
expresiones y gestos de los que aparecen en la escena.

También hay que nombrar otra aportación del barroco respecto al renacimiento,
el virtuosismo. En contraposición con la claridad del renacimiento, el barroco
incluye en sus obras la ornamentación y el virtuosismo, traducido como el
predominio del aspecto técnico en la obra. Esto lo observamos en las pinturas y
esculturas en la minuciosidad en cuanto a la fidelidad con la realidad a través
de la técnica. En esta obra lo observamos en el detalle de la vestimenta y los
objetos, las expresiones, el trabajo con la luz, etc.