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La Evaluacion:

Evaluación: “Estudiar es desocultar, es alcanzar la comprensión más exacta


del objeto, es percibir sus relaciones con otros objetos. Implica que el
estudioso, sujeto del estudio, se arriesgue, se aventure, sin lo cual no crea ni
recrea” (Freire, Cartas 36). Las palabras claves son “crear” y “recrear”. Todo
intento de medir el progreso de los educandos debe tener en cuenta estos
objetivos. Los elementos depositarios ahora no tienen valor por sí mismos,
sino en función de lo creado o recreado. Es decir, la nota meritoria, el
premio, no debe recaer en quien mejor reproduce una serie de elementos
depositarios (al modo de las pruebas “objetivas” tradicionales), sino en el
uso, creador o recreador, que se hace de dichos elementos depositarios, que
también necesitan ser adquiridos. El hipertexto puede convertir la evaluación
en una práctica del aprender. Los ejercicios de memorización siguen siendo
útiles, pero secundarios en el momento de la evaluación. Lo mismo que el
educando fue creando su propio itinerario, al optar por uno u otro enlace
que le llevaba a procesos de contextualización únicos, igualmente puede
recrear (o crear con) sus conocimientos a través del hipertexto. En este caso,
con un trabajo en forma de hipertexto, queremos decir una estructura de
textos enlazados dónde el educando no sólo nos presenta un “resultado”,
sino también el proceso seguido para conseguirlo, tanto en cuanto a la
investigación efectuada, como en las diversas asociaciones que le
permitieron pronunciar su “resultado” y que, por lo tanto, lo complementan.

Los objetivos educativos toman en cuenta la totalidad de la persona

La educación no puede limitarse a la trasmisión de conocimientos, esta debe apuntar a todas


las dimensiones de la persona: el cuerpo, la inteligencia, la afectividad, la sociabilidad, la
espiritualidad y la capacidad de autonomía (el carácter). Es entonces necesario ayudar a cada
joven a evaluar sus necesidades de desarrollo y a entregarse a objetivos personales
progresivos. Un buen marco de referencia es la de “las competencias para la vida” que hay que
adquirir en los seis dominios de desarrollo:

 Físico : Alimentarse, proteger la salud, ejercitar el cuerpo …


 Intelectual: Obtener y clasificar la información, estudiar y resolver un problema, saber razonar de
manera critica…
 Afectivo: Reconocer, dirigir y expresar sus emociones de manera responsable, manejar el stress…
 Social: Saber expresarse, trabajar y vivir en equipo, manejar los conflictos sin violencia, tomar
decisiones colectivas de manera democrática, evaluar la vida en común y auto regularse, vivir y
promover la igualdad entre los géneros, respetar el medio ambiente y los recursos naturales.
 Espiritual: Reconocer y compartir los valores humanos fundamentales (Derechos Humanos),
expresar el sentido de lo que se ha vivido, saber auto regularse en términos de normas y
respetarlas, respetar su propia integridad y la de los otros, adquirir autonomía moral.
 Carácter: Saber resistir a las presiones y decidir por sí mismo, ser responsable de sus elecciones y
de sus actos, desarrollas sus capacidades de resiliencia.

La participación de los jóvenes en el proceso educativo

Para que los jóvenes sean actores de su propio desarrollo, es necesario crear al interior del
grupo de las “instituciones” dispositivos que faciliten la toma de la palabra, la división de los
roles y la participación de las decisiones. Al interior de los Scouts como en la pedagogía de
Paulo Freire estas instituciones son generalmente tres:

 Los equipos : Los jóvenes son llamados a organizarse libremente en pequeños equipos autónomos
de 5 a 8 miembros, dando así la posibilidad que cada uno pueda expresarse fácilmente y tomar un
rol, una responsabilidad al interior de un grupo. La mayor parte de las actividades son vividas en
equipo para alentar la cooperación y el compartir.
 Los Consejos: consejo de equipo para organizar la acción al interior del grupo, tomar decisiones
juntos y evaluar la vida común; consejo de los delegados de equipo con un responsable adulto para
organizar las actividades, administrar la vida común; gran Consejo o Junta general que reúne a
todos los jóvenes para tomar las grandes decisiones, escoger las actividades, evaluar la vida del
grupo, decidir las reglas comunes.
 La Ley: Un conjunto de valores de referencia a partir de los cuales los jóvenes son llamados a
evaluar la vida del grupo y a darse reglas comunes.

Esta organización en pequeñas « republicas de jóvenes » permite ejercer las capacidades de


cooperación, de comunicación, de auto-organización, desarrolla en los jóvenes la aptitud de
evaluar una situación, a resolver un problema y a tomar decisiones comunes, a establecer y a
modificar las reglas. Este es un método activo para formar a la ciudadanía y a la democracia.

Esto ” vivir juntos “, no es construido por casualidad, allí se encuentra como base la voluntad de
realizar un proyecto común; su fortaleza reposa en la capacidad del equipo, los equipos al
decidir juntos el horizonte a seguir, la fraternidad, esta amistad fundada sobre valores comunes
y compartidos, convierten las experiencias vividas en un arranque común que abre el grupo
sobre el exterior, sobre la sociedad, sobre el mundo.

Garantizando la participación de los jóvenes en el proceso educativo, el adulto es el garante de


esta decisión colectiva, él está allí para ayudar al equipo, a los equipos a trenzar sus logicas,
sus “leyendas” personales, sus esperas, sus decisiones, sus motivaciones, su saber hacer, en
otros términos aquello que ellos tienen de mejor para ofrecer.
EVALUAR PARA UNA EDUCACIÓN LIBERADORA, INTEGRAL E INCLUSIVA

Ya hemos visto el papel que juega el modelo de evaluación basado en resultados acordes con
lo que el neoliberalismo quiere y la educación academicista e instruccionista. Es la producción
de las servidumbres voluntarias porque la mente se transforma en lo que experimenta y vive.
Nos acostumbramos al juicio constante sobre todo nuestro vivir, plasmado en el sistema
educativo por la valoración que otros hacen de forma constante sobre nosotros a través de la
evaluación. Ello implica que todo nuestro hacer en el proceso de crecimiento sea ésta lo que
oriente nuestra atención y lo único que nos importe: ser evaluados con éxito. Para ello
haremos siempre lo que se nos pida…

Si consideramos que la educación es pura relación y conversación en la complejidad y la


incertidumbre, la evaluación no puede ser otra cosa que la contemplación de la relación en la
que el ser humano se autoconstruye en un permanente proceso relacional: consigo mismo,
con los demás, con el medio en que vive, con el cosmos... Nos dice la física cuántica que el
mundo no está hecho de objetos separados sino de relaciones dialógicas y de relatos. Por eso
la evaluación no puede ser nunca el final de un relato relacional que es permanente. En todo
caso será una reflexión y autorreflexión permanente de los proceso de relación
multidimensional que vivimos, desde la singularidad de cada uno, en este caso, en el sistema
educativo. Desde la nueva conciencia que nace “todo lo humano se deshumaniza cuando se
reduce a lo que puede describirse de manera objetiva”. “La salud, la educación y la cultura no
son objetos. Son redes de relaciones”.

La evaluación en la sociedad de rendimiento no tiene en cuenta más que una pequeña parte
de la complejidad del ser humano. Se olvida lo implícito, lo inconsciente y de la mayoría de sus
dimensiones12. Es nuestra inteligencia inconsciente la que guía una parte muy importante de
lo que hacemos y somos, también de lo que aprendemos y vivimos.

Por eso decimos que hay que cambiar el modelo de educación en la perspectiva del desarrollo
pleno de todas las capacidades y potencialidades de todos y cada uno de los seres humanos.
Ello requiere un modelo de evaluación que no hable de notas, de

medidas, de control, de rendimiento… Ha de ser coherente con ese modelo de

educación liberadora, integral, holística, profundamente respetuosa con la diversidad

humana y de las diferentes identidades, por eso inclusivo, en un proceso permanente de

autoconstrucción y autocreación desde que se nace hasta que se muere. Hoy se habla de

“empoderar” a las personas a lo largo del proceso educativo. Es un término que no me

gusta mucho pero parece válido si de lo que se trata es de seguir colaborando en la

construcción y autoconstrucción del ser humano como sujeto completo de poder,

compartido y siempre inacabado. Por eso podemos hablar de la evaluación como la