Está en la página 1de 13

(https://www.revistaelestornudo.

com/)

JUNIO 7, 2018

La Constitución de Yusimí
POR : JUA N ORL ANDO PÉR E Z ( H T T P S: // W WW. R EVISTAE L ESTO R NU DO.COM /AUT H OR /J O/ )
Foto: Radio Cadena Agramonte

N
o causará sorpresa la revelación de que El Estornudo no ha sido consultado por las autoridades
cubanas sobre la presunta reforma constitucional que esos bribones dicen que van a realizar. Sí,
es un escándalo que no nos hayan consultado. Si le hubieran preguntado, El Estornudo le habría
dado al gobierno de Cuba, muy generosamente, un consejo, que no hicieran nada. Reformar la actual
Constitución de Cuba es un ejercicio tan fútil como reescribir una mala novela y tratar de convertirla en
buena. No hay en el mundo escritor tan habilidoso que pueda enmendar El Código Da Vinci, Cincuenta
Sombras de Grey o Come, Reza, Ama, sus defectos morales y técnicos son irreparables, que es lo mismo
que podría decirse de la Constitución de Cuba. Un comité de genios, el marqués de Sade, Henry Miller,
Philip Roth, no podría arreglar Cincuenta Sombras de Grey aunque pusieran en ello su más vigoroso
esfuerzo, como no podrían Solón, Montesquieu, Jefferson y Mandela, trabajando juntos, hacer que la
Constitución de Cuba sirva para otra cosa que para lo que sirve ya, proveer de una aparente normalidad
legal a un Estado totalitario que funcionaría más o menos igual, en lo fundamental, si no hubiera
Constitución alguna.
La Constitución de Cuba es tan inútil que fue aprobada en 1976 por más del 97 por ciento de los electores
en un referendo con un norcoreano 98 por ciento de participación, y reformada en 1992 y en 2002, la
última vez dizque a solicitud de más de ocho millones de personas que firmaron una carta pidiéndole a su
gobierno que tuviera la delicadeza de privarlos del derecho de cambiar el régimen político de Cuba si
alguna vez les pasaba por la cabeza semejante despropósito. Evidentemente, tanta gente solo podría estar
de acuerdo sobre algo que no tuviera ninguna importancia. Cuesta imaginar qué otro tema, sometido a
referendo, podría obtener de los ciudadanos cubanos una respuesta tan contundente. Quizás si se
sometiera a referendo regalarle Guantánamo a Haití, o Pinar del Río a México, o la Isla de la Juventud a
Dinamarca, el resultado sería más apretado que el de 1976. Si se preguntara a los cubanos si quieren que
la isla se siga llamando Cuba, o prefieren ponerle un nombre nuevo, Yusimí, por ejemplo, no sería extraño
que la segunda opción tuviera el apoyo de más de tres por ciento de los votantes, en parte porque les guste
la idea de llamarse yusimienses o yusimianos, que hay gente para todo, y en parte por hacerse los
graciosos, una opción, hacerse el gracioso, que en 1976, y todavía en 2002, era, digamos, peligrosa, te
recogían y te metían en el Combinado en menos de lo que canta un gallo, y no se diga que las cosas han
cambiado tanto.

La conclusión de muchos electores cubanos en 1976 fue que, para tener a Fidel de dueño del país, daba lo
mismo llamarlo Primer Ministro del Gobierno Revolucionario que, pomposamente, Presidente de los
Consejos de Estado y de Ministros, y era exactamente igual tener una Asamblea Nacional que aprobara
unánimemente todas leyes que les pidieran aprobar, que no tenerla, y que, como fue antes, y fue después,
cualquier cosa que dijera Fidel ya fuera automáticamente ley, y que hasta era quizás un poco mejor,
porque, aunque fuera solo en apariencias, Cuba luciría más como un país, aunque fuera uno de estilo
soviético, que una plantación, y su pueblo más ciudadanos que esclavos. Habiendo votado tan
entusiastamente la Constitución de Fidel, los cubanos en el acto la olvidaron, y hoy, si se les examinara,
97 por ciento serían quizás los que no podrían responder preguntas elementales sobre ella. Algunos saben
que en el preámbulo de la Constitución está la frase magnífica de José Martí, que la ley primera de la
República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. Pero tantos golpes ha recibido la
dignidad plena del hombre en aquel país, y el Apóstol también, que ya quedan pocos cubanos que podrían
reconocer a uno u otro, aunque estén todavía en la primera página de la Constitución, que por cierto,
también menciona a Fidel, líder de la “Revolución triunfadora del Moncada y del Granma, de la Sierra y
de Girón”. Quizás las únicas otras constituciones republicanas del mundo en 1976 que mencionaban a un
individuo todavía vivo eran las de Tito, proclamado presidente vitalicio de Yugoslavia, y Kim Il Sung,
descrito en la carta magna norcoreana como el “sol de la nación”.
La reforma constitucional que Raúl Castro (https://www.revistaelestornudo.com/ultimo-invierno-los-
castro-la-otra-isla-del-gatopardo/) mismo va a supervisar ocupará el tiempo de muchas personas, que,
por poco que se les deje pensar o decidir sobre la Constitución, tendrán que asistir a incontables reuniones
en las que se les dirá qué ha pensado y decidido Raúl. No sería justo decir que este proceso será una
pérdida de tiempo, porque con el tiempo no se puede hacer nada más que perderlo, ya sea en una reunión
de la Comisión de Reforma Constitucional de Cuba, o leyendo a Philip Roth, que es una de las formas
más placenteras y útiles en que el tiempo puede ser perdido. Es probable que el 97 por ciento de los
miembros de la comisión que tendrá que escribir una nueva constitución cubana no hayan oído jamás
hablar de Roth, y que si les pusieran sus libros delante ni siquiera los hojearían, pero hasta ellos son
capaces de imaginar ocupaciones más entretenidas que dilucidar “el impacto que en el orden
constitucional tienen los cambios originados como resultado de las decisiones adoptadas en el VI y VII
Congreso del Partido y su primera Conferencia Nacional, el futuro previsible y las demás medidas que
han sido adoptadas en estos años”, según las palabras del nuevo, aunque no lo parezca, Presidente del
Consejo de Estado, Miguel Díaz-Canel (https://www.revistaelestornudo.com/el-sucesor-
antipopulista/), quien tiene la capacidad insólita de ser aún menos literario que la autora de Cincuenta
Sombras de Grey, la estupenda E L James.

Díaz-Canel anunció el pasado fin de semana los miembros de la comisión, que Raúl tuvo la delicadeza de
nombrar él mismo para que la Asamblea Nacional no tuviera que molestarse en escogerlos ella, aunque, si
la hubieran obligado a hacerlo, seguramente los diputados habrían escogido exactamente a las mismas
personas que escogió Raúl. Los miembros de la comisión han tenido que leerse en estos días la
Constitución, para saber qué es lo que los han puesto a cambiar, aunque si alguno se ha dado cuenta de lo
que tendría que cambiarse de verdad en ella, es improbable que lo diga, puesto que Díaz-Canel les
advirtió que no serán cambiados ni la “irrevocabilidad”, qué cómico, “del sistema socialista que
soberanamente adoptó nuestro pueblo”, establecida en el artículo 3 del capítulo I, ni el artículo 5, que
otorga al Partido Comunista el papel de “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado” y que, en
efecto, anula la Constitución misma, puesto que subordina el Estado a las decisiones de un grupo
extraconstitucional, cuyo poder, supremo, indisputado, la Constitución acepta pero no controla, ni ordena
ni puede, si así lo quisieran los ciudadanos, cancelar.

Si esos dos artículos no son cambiados, el 3, espectacularmente estúpido, y el 5, fundamento del


totalitarismo, da igual lo que se cambie en el resto de la Constitución. El 3, incluso los miembros más
lerdos de la comisión podrían notarlo, tiene tanto valor práctico como uno, que a alguien podría habérsele
ocurrido en 1976, con el que se prohibiera la muerte de Fidel, tan inevitable como el paso del tiempo, y
sus catástrofes, la historia. No solo el supuesto socialismo cubano es perfectamente revocable, sino que
podría ser revocado muy fácilmente, con la misma facilidad con que toda la Constitución, del preámbulo
al artículo 102 del capítulo XV, podría ser revocada, de un plumazo. Basta recordar la facilidad con la que
Fidel revocó la Constitución de 1940, que no habrá sido aprobada en referendo, como la del 76, sino por
los delegados de una Asamblea Constituyente, elegidos no por el 97 por ciento de los electores, sino solo
por un escuálido 57 por ciento, puesto que el resto de los ciudadanos decidió abstenerse, pero que tiene
sobre la Constitución que la sucedió treinta y seis años después una ventaja moral insuperable, además de
la muy evidente de haber sido notablemente democrática, hubo mucha gente que murió por ella, por
restablecerla después de que Fulgencio Batista la suspendiera no de un plumazo sino de una patada, algo
de lo que la Constitución de Fidel no se puede ufanar.

El artículo 5, a su vez, revela el origen estalinista del Estado cubano. Fue la Constitución soviética de
1936, aprobada solo tres meses después de la ejecución de Lev Kámenev y Grigori Zinóviev, el prólogo
del Gran Terror, la primera que consagró, en su artículo 126, la hegemonía del Partido Comunista,
“vanguardia de la clase obrera en su lucha para defender y desarrollar el sistema socialista”. Díaz-Canel
nació siete años después de la muerte de Stalin, pero el Estado del que él es ahora, nominalmente, jefe, no
es la creación intelectual, como quizás él imagine, de Fidel Castro, sino una versión bastante exacta del
Estado que el maligno georgiano diseñó para su propio provecho, con todas sus peculiaridades, la
disolución de la jefatura del Estado en un oscuro colegio, llamado en la Unión Soviética Presídium del
Soviet Supremo, en Cuba Consejo de Estado, la elección indirecta de ese colegio, la reducción a dos cada
año de las sesiones ordinarias del cuerpo legislativo, en la Unión Soviética el Soviet Supremo, en Cuba la
Asamblea Nacional, la subordinación estructural de la justicia al legislativo unipartidista, el control total
de la economía por el Estado, con las únicas, modestas excepciones de las cooperativas y los pequeños
negocios, garantías para la libertad de asociación, expresión y prensa “de conformidad con los intereses
de los trabajadores”, en la Unión Soviética, y “conforme a los fines de la sociedad socialista” en Cuba.
Una notable diferencia entre las dos constituciones es que la soviética de 1936 establecía la figura del
Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, la rocambolesca forma leninista de describir a un
primer ministro, mientras que en Cuba, Fidel quiso ser aún más estalinista que Stalin, y unificó las
posiciones de Jefe del Estado y Jefe del Gobierno, para no compartir con nadie más siquiera una pizca de
poder. Romper el vínculo ideológico del Estado cubano con el de Stalin, que no es, presuntamente, lo que
quiere hacer Raúl, no requiere una simple reforma constitucional, la reescritura de cuatro o diez artículos,
sino la construcción de un Estado nuevo.

La reforma constitucional que Raúl hará a los cubanos aprobar, y que se hagan los graciosos para que
vean, probablemente dejará insatisfechos a los que esperen cambios muy apreciables. Quizás Raúl quiera
que el Presidente del Consejo de Estado y el del Consejo de Ministros no sean la misma persona, lo cual
no significaría mucho en la práctica, no inmediatamente, puesto que Díaz-Canel cedería la dirección del
gobierno a otro gaznápiro del mismo tipo, que como él, sería miembro del Buró Político del Partido
Comunista, y un monigote de Raúl, pero podría ser esa división una fuente de conflictos políticos en el
futuro, cuando Raúl no esté y los monigotes no tengan quien los controle. Habrá seguramente una
reescritura de las secciones referidas a la propiedad, a las cooperativas, a los trabajadores por cuenta
propia y a la inversión extranjera. Quizás la sección del texto constitucional que más tiempo ocupe a la
comisión sea, previsiblemente, la que se refiere a las competencias de los gobiernos locales, que a Raúl se
le ha ocurrido que podrían funcionar autónomamente, sin la supervisión directa y constante de los comités
provinciales y municipales del Partido, una idea que ha sido experimentada en las provincias de
Mayabeque y Artemisa, con resultados inciertos, porque no parece que ni una ni la otra estén a punto de
convertirse en una nueva Baviera. Es posible que fragmentos del lenguaje de las constituciones de Hugo
Chávez en Venezuela, de Rafael Correa en Ecuador y de Evo Morales en Bolivia se cuelen en la
Constitución de Raúl, particularmente en las secciones referidas a los derechos de los individuos, la
igualdad de género y el medio ambiente, aunque no se debería esperar que como resultado de esas
influencias vayan los cubanos a disfrutar pronto de las mismas libertades que los noruegos, puesto que,
como en la Venezuela de Chávez y Maduro, o en el Ecuador de Correa, una cosa sería lo que dijera la
Constitución, y otra cosa lo que quiera el dueño del país. A lo mejor, sería una agradable sorpresa, Raúl
deje que su hija Mariela borre la frase “de un hombre y una mujer” del artículo 36, capítulo IV, que define
al matrimonio, aunque aquellos que podrían beneficiarse de ese cambio harían bien en no hacerse
demasiadas ilusiones, no empiecen todavía a organizar la boda.

Cambio aquí, cambio allá, la arquitectura del poder quedará en lo esencial intacta con la nueva
Constitución. No habrá reconocimiento de la pluralidad política y socioeconómica de Cuba, no se
concederá independencia a la justicia, la prensa o las organizaciones sociales, no se devolverán a un
nuevo cuerpo legislativo las funciones usurpadas por el Buró Político del Partido, no cambiará el sistema
electoral para permitir que la gente pueda votar libremente a favor o en contra de candidatos que quieran
transformar radicalmente el Estado o incluso, si les da por eso, cambiarle el nombre al país. Por supuesto,
los ciudadanos votarán, abrumadoramente, a favor de cualquier texto que Raúl proponga, aunque quizás
no llegue la participación al 98 por ciento de 1976, ni los que voten a favor sean el 97 por ciento, porque
hay gente que ha aprendido en estos años a hacerse los graciosos, y le ha cogido el gusto, como se vio en
las falsas elecciones generales del mes de marzo (https://www.revistaelestornudo.com/poder-del-
pueblo-poder-poder/). Votarán a favor de la Constitución, pero la vasta mayoría ni siquiera la leerá, y si
la leen, la olvidarán en el acto, porque no tendrán para ella ningún uso. La Constitución de Raúl nacerá
muerta, será, por su origen e intención, ilegítima, y ni siquiera servirá para disimular, como la
Constitución del 76 hizo en su momento, la barbarie y la estupidez del totalitarismo. A una mala novela se
le puede corregir al menos la ortografía y la sintaxis, aunque no pueda convertírsela en El Lamento de
Portnoy o Pastoral Americana. Pero la Constitución que Fidel nos dejó no merece ser enmendada, no es
una cuestión de poner una coma aquí y quitar una allá, ni de reescribir una línea y cortar otra. Hay que
escribir una Constitución nueva en un idioma que Raúl y los miembros de su comisión, y la mayoría de
los cubanos, no conocen, el de la libertad. Algún día esa otra constitución, la de la República de Yusimí,
será escrita, y llevada a referendo, y puesta solemnemente en vigor, y luego los yusimianos a los que tal
asunto les interese podrán enmendarla, reformarla, reescribirla tantas veces como les de la gana.

14 Comments (https://www.revistaelestornudo.com/la-constitucion-yusimi/#comments)

(https://www.revistaelestornudo.com/la-

constitucion-
(https://www.revistaelestornudo.com/la-
(https://www.revistaelestornudo.com/la-
(https://www.revistaelestornudo.com/la-
(https://www.revistaelestornudo.com/la-
yusimi/#comments)
constitucion-
constitucion-
constitucion-
constitucion-

yusimi/)
yusimi/)
yusimi/)
yusimi/)

ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/ETIQUETA/ASAMBLEA-NACIONAL-DEL-PODER-POPULAR/)

CONSTITUCIÓN CUBANA (HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/ETIQUETA/CONSTITUCION-

CUBANA/)

CUBA SOCIEDAD (HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/ETIQUETA/CUBA-SOCIEDAD/)

FIDEL CASTRO (HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/ETIQUETA/FIDEL-CASTRO/)

GOBIERNO CUBANO (HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/ETIQUETA/GOBIERNO-CUBANO/)

MIGUEL DÍAZ-CANEL (HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/ETIQUETA/MIGUEL-DIAZ-CANEL/)

PRINCIPAL (HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/ETIQUETA/PRINCIPAL/)

RAÚL CASTRO (HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/ETIQUETA/RAUL-CASTRO/)


JUA N OR L ANDO PÉRE Z ( HT TP S: // WW W.R EVI STA E LE STOR NU DO.CO M /AUT HO R /JO/ )

Es, tercamente, el que ha sido, y no, por negligencia o pereza, otros hombres, ninguno de los
cuales hubiera sido tampoco particularmente estimado por el público. Nació, inapropiadamente,
en el Sagrado Corazón de La Habana. A pesar de la insistencia de su padre, nunca aprendió a
jugar pelota. Su madre decidió por él lo que iba a ser cuando le compró, con casi todo el salario, El
Corsario Negro. Él comprendió, resignadamente, lo que no iba a llegar a ser, cuando leyó El Siglo
de las Luces. Estudió y enseñó periodismo en la Universidad de La Habana. Creyó él mismo ser
periodista en Cuba durante varios años hasta que le hicieron ver su error. Fue a parar a Londres,
en vez de al fondo del mar. Tiene un título de doctor por la Universidad de Westminster, que no
encuentra en ninguna parte, si alguien lo encuentra que le avise. Tiene, y eso sí lo puede probar,
un pasaporte británico, aunque no el acento ni las buenas maneras. La Universidad de
Roehampton ha pagado puntualmente su salario por casi una década. Sus alumnos ahora se
llaman Sarah, Jack, Ingrid y Mohammed, no Jorge Luis, Yohandy y Liset, como antes, pero salvo
ese detalle, son iguales, la inocencia, la galante generosidad y la mala ortografía de los jóvenes
son universales. Ahora solo escribe a regañadientes, a empujones, como en esta columna. La
caída del título es la suya, no le ha llegado noticia de que haya caído o vaya pronto a caer nada
más.

14 comments

ADRIAN
R ES POND E R
JUNIO 7, 2018 AT 11:09 AM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-CONSTITUCION-

YUSIMI/#COMMENT-16791)

al pan pan y al vino vino. Buenisimo el articulo!

R LT O
R ES POND E R
JUNIO 7, 2018 AT 2:02 PM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-CONSTITUCION-

YUSIMI/#COMMENT-16792)
Yusimeños suena mas bonito

MATILDEURBACH
R ES POND E R
JUNIO 7, 2018 AT 4:55 PM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-CONSTITUCION-

YUSIMI/#COMMENT-16793)

empezar de cero, podríamos incluso llamarnos yusimianos, que


suena a Tsunami; esto último: lo único que en efecto valdría la
pena que le pasara a la isla y a la constitución por encima. gracias
JO, una joya

HERA
R ES POND E R
JUNIO 7, 2018 AT 5:27 PM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-CONSTITUCION-

YUSIMI/#COMMENT-16794)

«No causará sorpresa la revelación de que El Estornudo no ha sido


consultado por las autoridades cubanas sobre la presunta reforma
constitucional que esos bribones dicen que van a realizar»..
1ra oración.. suficiente pa irme..
Las autoridades cubana consultar a El Estornudo.. en qué planeta
vive El Estornudo?
Presunta reforma.. por qué presunta?.. si lo más probable es que se
haga.. y si, una reforma, que es sinónimo de «cambio»..
Bribones?.. por qué ofender?.. no, y ya en la 1ra oración.. eso le
quita objetividad al escrito.. y a mi ganas de seguir leyendo..

HANS
R ES POND E R
JUNIO 11, 2018 AT 7:53 PM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-

CONSTITUCION-YUSIMI/#COMMENT-16848)

La primera oración del artículo es simplemente una ironía del


autor. Cómo se puede pensar de manera tan cuadrada y literal
lo que ha dicho el periodista en la primera frase, algo que ha
sido solamente para llamar la atención del lector . Hay que
tener un poco mas de sentido común…..
MIRIAM CELAYA
R ES POND E R
JULIO 20, 2018 AT 4:53 PM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-

CONSTITUCION-YUSIMI/#COMMENT-17296)

Intervenciones como la de Hera son la demostración tácita de


por qué los analfabetos funcionales no pueden leer artículos
inteligentes (ni entienden nada ni tienen nada inteligente que
aportar). Demuestran también que no tienen el menor atisbo
de sentido del humor. ¡Qué lástima! Se ha privado de una
lectura aguda, oportuna y de mucha calidad.

NESTOR F
R ES POND E R
JUNIO 7, 2018 AT 7:42 PM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-CONSTITUCION-

YUSIMI/#COMMENT-16796)

Excelente artículo, estoy muy de acuerdo. Solo quisiera mencionar


que una de los cambios más previsibles debe ser la eliminación o
modificación en el Artículo 32, del Capitulo II, sobre Ciudadanía, la
parte que dice: “No se admitirá la doble ciudadanía. En
consecuencia, cuando se adquiera una ciudadanía extranjera, se
perderá la cubana”. En este caso se da otra aberración jurídica,
donde una ley inferior (la 1312, de Migración, de 2013, Artículo 44)
se impone por encima de la Carta Magna, al exigir la
obligatoriedad de entrar con pasaporte cubano a Cuba a nacionales
que hayan adquirido otra(s) ciudadanía(s).

MAKUNGA
R ES POND E R
JUNIO 10, 2018 AT 2:41 PM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-

CONSTITUCION-YUSIMI/#COMMENT-16833)

Efectivamente, ya lo anunciaron en estos días. Y ponle el


cuño, es una aberración jurídica, para no decir un descaro
monumental. Nada nuevo bajo el sol, ellos no tienen
absolutamente ningún pudor en extorsionar el amor filial de
los cubanos a través del dichoso pasaporte, y ni siquiera
perdiendo la nacionalidad puedes librarte de ese impuesto
feudal.
Trata de imaginarlo, son millones de cubanos que residen en
otros países -con otra nacionalidad- y por ende cerca de un
billón de dólares anuales que dejarían de percibir si este
vulgar chantaje cesa. La tapa del pomo es que tenemos el
pasaporte mas caro del mundo, no porque Haití II lo valga
sino porque a ellos les dio la gana ponerlo así.

FRANCISCO
R ES POND E R
JUNIO 8, 2018 AT 6:17 AM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-CONSTITUCION-

YUSIMI/#COMMENT-16805)

Excelente, entre risas y sonrisas unas verdades de puño

Pingback: La Constitución de Yusimí – Tomar la Palabra


(https://tomarlapalabra.wordpress.com/2018/06/08/la-constitucion-de-
yusimi/)

RECIBIDO DE CUBA
R ES POND E R
JUNIO 8, 2018 AT 4:07 PM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-CONSTITUCION-

YUSIMI/#COMMENT-16812)

Excelente La constitución de Yusimí, del siempre admirado


exuberante y florido Juan Orlando Pérez. Tengo que acabar de
comunicarme con esta gente, que me caen de lo mejor.
En efecto, tiene toda la razón Orlando, pero aun así se queda corto.
De hecho, todo documento solemne de este sistema,
pomposamente redactado en la más rancia intolerancia, es sólo
papel mojado incluso hasta antes de redactarse. Es una formalidad
de camuflaje para la fachada de esta montaña de mentiras, no para
conocerla, interpretarla, citarla, guiarse por ella o siquiera
cumplirla. Ningún funcionario estatal de ningún rango considera
necesario conocerla porque de hecho sabe que no hace falta y que
por el contrario, es síntoma revelador indudable de
contrarrevolucionario citarla para intentar ponerle coto legal al
poder. Se puede preguntar, pero no a cualquier ciudadano, que eso
sería ya el colmo de la tontería, como preguntarle a los
condenados en Kolymá o de Dachau si conocían sus derechos
garantizados por el código de funcionamiento interno para los
campos de prisioneros. No, la intentona de encuesta habría que
hacerla con cualquier funcionario de cualquier rango y de
cualquier función en Cuba. Y la respuesta sería la siguiente: no lo
saben ni les interesa saberlo. No incide con su cadena de
beneficio-castigo, que como la Ley de Gravedad, solo funciona
desde arriba hacia abajo. Un abogado amigo mío en discusión (es
un decir) con un suzukiano (todos los segurosos de bajo rango
montan Suzuki. Aunque ahora también Lifan, así que pudiera ser
un lifantiano), intentó citarle la Constitución y al esbirro casi le
dio un ataque y como al personaje mitológico de la anécdota del
nazismo, al oír mencionar ese documento expresó convulsivos
deseos de agarrar su pistola.

MONICA
R ES POND E R
JUNIO 12, 2018 AT 1:35 PM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-CONSTITUCION-

YUSIMI/#COMMENT-16853)

Bravissimo

YUSIMÍ
R ES POND E R
JUNIO 13, 2018 AT 5:52 AM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-CONSTITUCION-

YUSIMI/#COMMENT-16862)

Buenos días. Me llamo, increíblemente (o no, porque el nombre es


bien común en mi generación) Yusimí. Lo más interesante es que
trabajé en el mismo periódico donde el autor comprendió que no
podía ser periodista en Cuba, pero unos años después. He conocido
personas que lo conocen y hablan muy bien de él. Espero
conocerlo algún día personalmente. Mis saludos para él. El artículo
me ha gustado mucho.

ORL ANDO LUIS PARDO L AZO


( H T T P : // O R L A N D O L U I S PA R D O L A Z O . G L O G S . P O T. C O M ) R ES POND E R
JULIO 5, 2018 AT 7:54 PM

(HTTPS://WWW.REVISTAELESTORNUDO.COM/LA-CONSTITUCION-

YUSIMI/#COMMENT-17076)
La constitución de Cuba permitió que más de 25000 cubanos
hicieran una propuesta legislativa legal de cambio en las leyes
para democratización de Cuba: el Proyecto Varela, de Oswaldo
Payá y el Movimiento Cristiano Liberación. Pero a ese ningún
intelectual se atreve a mencionarlo. Cobardes, cómplices.

Deja un comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos
obligatorios están marcados con *

Name*

Email*

Website

Guardar mi nombre, correo electrónico y sitio web en este navegador


para la próxima vez que haga un comentario.

POST COMME N T

Migración Cubana