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Panoplia

Filosofía y estados del ánima:


el ethos musical en Emil Cior an

Javier Ares Yebra Giada Ricci

Alimentar en la miseria una ira de tirano, ahogarse bajo una crueldad


contenida, odiarse a sí mismo a falta de subordinados a quienes
masacrar, de imperio al que aterrorizar, ser un Tiberio hambriento...
(Emil Cioran, 2007: 71)

Beethoven vició la música: introdujo en ella los cambios de


humor, dejó que penetrara en ella la cólera
(Emil Cioran, 2007: 115)

l problema de la «habitabilidad» del un demonio: escríbelo», dijo Goethe. Nacidos de


mundo late con especial intensidad la fidelidad a la alquimia de la psique, el devenir
en espíritus embriagados por la de estos testimonios por la senda de la honestidad
generosidad de su rabia, almas donde hace imposible contrarrestar sus efectos, permanecer
la hiel se hace verbo. Como el musgo impasibles. Las biografías no pueden rebatirse,
que viste la roca y la esconde en su máxime cuando lo que persiguen es una hermenéutica
abrazo, así estos espíritus han sabido cubrir con un de las lágrimas o la articulación de la furia.
manto de verdad los estados de su ánima y trabar Una vez trazada nuestra antropología del
obras de pensamiento en las que del esqueleto inerte pensamiento, esta propuesta tiene como objeto de
de las ideas han brotado testimonios de una emoción estudio la obra de Emil Cioran (1911-1995), uno de esos
absoluta, rozando en ocasiones las cimas de lo terrible. ecos que, bailando con el abismo, también fundamenta
De Nietzsche (1844-1900) a Baudelaire (1821-1867), sus huellas en la verdad de la fisiología y la sitúa como
Beethoven (1770-1827) o Rimbaud (1854-1891), esa proposición en primer término, una epistemología en
confrontación entre la percepción del ser-en-el- la que la víscera se hace signo y las palabras se tiñen
mundo y su comunicabilidad convierte la facultad de de bilis, configurando ambas una auténtica semiótica
la creación en un ineludible acto de riesgo. «Tienes de las entrañas. El mismo Cioran afirmó: «Yo no

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he inventado nada. Tan sólo he sido el secretario de la transición del XVII al XVIII -sobre todo La
mis sensaciones» (Cioran, 1979: 79). Esta visión, que Rochefoucauld (1613-1680), Pascal (1623-1662)
surge de la entrega al estudio permanente del propio y Chamfort (1741-1794)-, caracterizado por un
ethos, contrasta con aquellos aparatos señaladamente escepticismo crítico cuyas resonancias articulan
racionalistas, cuya carencia de toda emoción motivó el pensamiento a través de la sentencia breve, en
cierto desinterés del pensador rumano por la filosofía la que, en palabras del propio Cioran, «se es más
sistemática (caso de Kant). Al considerar la obra libre» (Ciorán, 2008: 156). Su obra nos presenta una
de Cioran se señalarán algunas tónicas y pasiones concepción filosófica segadora, prófuga de cualquier
dominantes, ejemplificando con pertinentes aforismos sistema, donde sólo tiene cabida el «triunfo de un yo
cómo esta emoción rabiosa, impregnada del canto al disgregado» (Ciorán, 2008: 156), y en la que, como
absoluto, opera en el pensamiento. El análisis de los en el texto bíblico, las referencias a la cólera, la ira
subtextos referidos al discurso sonoro va a revelar el y el sufrimiento, prevalecen sobre los atributos y
papel que el fenómeno musical ejerce como antítesis perfecciones positivas: «El secreto de un ser coincide
de ese pensamiento. A la vista de los textos trabajados, con los sufrimientos que espera» (Cioran, 2007: 96).
y anticipando parte de las conclusiones, la obra de Comenzar el discurso con la elección de dos
Cioran constituye en muchos pasajes un memorable aforismos supone, de entrada, compartir con Cioran la
testimonio sobre la afección musical donde la música predilección por el fragmento (su utilización consciente
representa al tiempo la enfermedad y el antídoto. a modo de dardo), reflejo de una percepción de la
La experiencia musical se manifiesta, precisamente, realidad como materia resquebrajada. Esta elección
como catarsis alopática de las bajas pasiones que está motivada de manera generativa por el propio
acucian a Cioran. Previamente, será imprescindible título. Las dos sentencias presentan los elementos que
trazar algunos aspectos de su imaginario. se tratará de conectar aquí: la idea de que la percepción
Pocas acciones definen el pensamiento y la del fenómeno musical y su consideración como
condición humana como la capacidad para cuestionar, elemento recurrente de especulación, producen en el
poner en duda lo evidente y preguntar por el origen de marco de este bosquejo una serie de correspondencias
las cosas. La necesidad de conocer el origen de una cosa entre el contenido emocional del pensamiento y la
para llegar a su esencia ha sido elevada a la categoría formación de determinado ethos musical. Lejos de
de principio durante gran parte de la historia de las intenciones psicoanalíticas, el establecimiento de esa
ideas, al menos hasta los albores del siglo XX. Es ahí, relación es lo que nos va a permitir contemplar la obra
en el marco del pensamiento contemporáneo, donde de Cioran como una filosofía que aflora con propiedad
se va a interrogar la legitimidad de este principio de los estados del ánima, o como él la denominó, una
como herramienta de exploración de la realidad. Pero «filosofía de los momentos únicos» (Savater, 1974: 27).
sus resonancias permanecen en Emil Cioran, donde el En este contexto, va a ser la posibilidad de la disolución
ejercicio de meditación vertebra la vida cotidiana y se del sujeto la que haga de la escucha del objeto
constituye en la espina dorsal de los movimientos de musical la séptima puerta hacia la unidad de la nada.
la vida interior. La interrogación y la duda, sin ser ya El aforismo inicial («Alimentar en la miseria
metódicas, poseen carácter vitalicio, un élan vital que una ira de tirano, ahogarse bajo una crueldad
cristaliza en la imagen del ser como padecimiento, contenida, odiarse a sí mismo a falta de subordinados
arquetipo del que también participa María Zambrano a quienes masacrar [...]») se propone como ejemplo
(1904-1991), al concebir el ser como aquel que del pensamiento que se entreteje con las disposiciones
padece su propia trascendencia (Zambrano: 1998). del alma más desmesuradas. El segundo aforismo
La producción de Cioran recoge el estilo («Beethoven vició la música: introdujo en ella los
aforístico del que gustó el moralismo francés en cambios de humor, dejó que penetrara en ella la

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cólera») representa una de las escasas reflexiones humana (en alusión al relato taoista que denominaba
sobre el compositor de Bonn que encontramos así al Universo). Bajo el abanderado de la Sehnsucht
en Cioran, justamente la que permite explicitar (anhelo, nostalgia) y el Sturm und Drang (tormenta e
la propensión del pensador rumano hacia figuras impulso), la ruptura de las cadenas del texto favorece
musicales que, como se verá, simbolizan las antípodas la integración al discurso sonoro de todo un conjunto
de esta homeopatía. Se va a partir de esta segunda de pasiones del alma –la ira o la cólera que recoge el
sentencia para iluminar la idea de ethos musical, referido aforismo sobre Beethoven– que se imbrican
una vez que las conexiones entre pensamiento con los apetitos ya existentes, pero ahora desde la
y estados del ánima han sido ya introducidas. renuncia a la semántica de los conceptos lingüísticos.

En el marco de esta propuesta cabe preguntarse El proceso, que elevará la música a la cúspide en la
cómo pudo integrarse cierta suerte de bilis a un pirámide de las artes, culmina con la preminencia del
discurso sonoro tradicionalmente apolíneo? Desde género instrumental a partir de la idea de «música
aproximadamente 1800, el fenómeno musical ya no absoluta», término acuñado por Hanslick (De lo bello
sólo está en condiciones de pintar la polifonía serena, en la música, 1854) y cuyo paradigma categórico lo
simétrica y elegante de los paisajes del espíritu, sino encontramos en Wagner (concepto ampliamente
que otras atmósferas comienzan a llamar a la puerta. desarrollado en Dahlhaus: 1999). Esta idea va a
Pero nadie llama una sola vez, y como consecuencia representar el impulso necesario para situar el
de esta efectiva redundancia, la paleta expresiva va elemento sonoro en primer término, por encima de
a extenderse mediante la incorporación de nuevas la palabra que, ineludible, sustenta la música vocal
estancias en ese «gran dormitorio» que es el alma y sus implicaciones en el nivel de la significación.

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Bien es cierto que una de las obras referentes en el ejerció gran influencia en el movimiento musical
llamado «Romanticismo temprano» la constituyen romántico, desde La Tempestad de Shakespeare
en 1814 los lieder de Schubert (1797-1828) sobre (1564-1616) a los escritos de Wackenroder
poemas de Goethe (1749-1832), y que la literatura (1773-1798) o E.T.A. Hoffmann (1776-1822).

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La apreciación de ese nuevo estado de poema de Baudelaire Heautontimoroumenos. Cioran,
las cosas tuvo su eco vitalista en filosofías cuyo 1989: 15), que aquí se va a manifestar como mecanismo
sustrato ontológico surge, precisamente, del carácter de regulación y compensación de la desgarradura
metafísico que emana del proceso de percepción ontológica. Vamos a ver cómo en el contexto de este
sonora (Schopenhauer y Nietzsche), donde los sonidos pensamiento, la cuestión musical es inseparable de la
trascienden la propia idea de música como experiencia experiencia de lo divino. En este sentido, es por ello
sensible, desocultando las puertas que abren el arte a que las presencias musicales se conjugan de forma
esa dimensión situada más allá del oído, y donde el dialéctica con el elemento místico: «La mística es
fenómeno musical, junto a principios clásicos como una irrupción de lo absoluto en la historia. Al igual
el número o el texto, se encuentra además regulado que la música, ella es el nimbo de toda cultura, su
por las razones del corazón. Sin embargo, el impulso justificación última» (Ciorán, 2008: 64); «Dos cosas
metafísico recorre toda la genealogía de la música, que han contado enormemente en mi vida: música y
pues más allá de la materialidad del fenómeno mística (por tanto, éxtasis) [...]» (Cioran, 2004: 201).
acústico, de su realidad espacial, el sonido se ha En Emil Cioran, la experiencia musical
asociado desde antiguo con los dominios invisibles y la vía mística se presentan como revelación en
de la interioridad. A través de la tradición pitagórico- un doble sentido: en primer lugar, el proceso de
platónica, ya en el Timeo se pone de manifiesto cómo escucha y la vida contemplativa nos descubren el
el alma del universo y el sistema musical comparten carácter intersubjetivo del pensamiento mediante las
la misma radiografía. La capacidad de percibir la interacciones entre el yo y el sí mismo. La soledad es
naturaleza se halla íntimamente ligada al hecho de una quimera contrapuntística. En segundo lugar, la
que esta sea expresable de forma numérica. Tras este música hace posible la idea de encuentro, pues sólo
principio subyace una relación entre las leyes que ella «puede crear una complicidad indestructible
guían las relaciones de los sonidos y las que afinan entre dos seres. Una pasión es perecedera, se degrada
el ethos del espíritu humano. Esta correspondencia se como todo aquello que participa de la vida; mientras
presenta en Damón como una relación de identidad. que la música pertenece a un orden superior a la
A este maestro y consejero de Pericles se atribuyen vida y, por supuesto, a la muerte» (Cioran, 2008: 55).
las primeras consideraciones en torno a la música Esta posibilidad incluye, sobre todo, la experiencia
como catarsis alopática. Sus reflexiones sobre el ethos de lo divino, el diálogo con Dios, «un diálogo con
de los diferentes ritmos y modos –harmoniai– serán nadie» (Cioran, 2008: 59). Es justo el ethos filosófico
retomadas por Platón o Aristóteles (Comotti, 1986). de Cioran, consecuencia del doloroso encuentro
Vamos a ver cómo también en Cioran, al igual con los límites del entendimiento, el que explica que
que en el Timeo, el alma del universo es musical. esta discusión con la divinidad discurra en unos
Además del desahucio incondicional de toda términos que imposibilitan el conocimiento positivo
clasificación, la predilección por el estilo aforístico o la de la naturaleza divina: «La teología es la negación
convivencia con la paradoja de la existencia, la obra de de Dios. ¡Qué idea descabellada ponerse a buscar
Cioran nos presenta el retrato de un espíritu que supo argumentos para probar su existencia!» (Cioran,
hacer de la intermitencia una posición: un alma que 2008: 74). Mientras la comprensión de la naturaleza
ante el riesgo de ser localizada, requerida, encontró en divina trasciende la capacidad de la razón humana,
la lectura, y finalmente en la escritura, una manera de y la vía apofática contempla únicamente aquellos
apagar la luz, una forma de atentar contra cualquier atributos que no representan la divinidad, lo que Dios
vigencia. Situadas estas constantes, es preciso abordar no es, la música se convierte en toda una teología
a continuación ese vínculo perenne e indestructible afirmativa (catafática), una suerte de ilusión que
que es la música, «la herida y el puñal» (verso del permite al alma remontar el propio curso del tiempo.

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Ha quedado expuesta la unión mística y clarinete y orquesta en La Mayor K 622, del que nos habla
musical como las dos caras de una escalera que así: «Sigo presa del hechizo (en sentido propio) del
conecta cielo y tierra, que nos proponen su particular concierto de Mozart. ¿Qué ha podido tocar en mí?
«aventura vertical», periplo que simboliza el fin ¿Qué cuerda secreta? En Mozart hay el recuerdo de
primero y último de toda experiencia artística. Como otro mundo, de algo de lo que nuestra memoria ya
Cioran se pregunta en De lágrimas y de santos: «¿Existe no conserva ninguna marca» (Cioran, 2004: 159).
en el arte otro criterio fuera del acercamiento al También sintió devoción especial por El
cielo?» (Cioran, 2008: 84). Pero ¿de qué obras derivó Mesías de Haendel (1685-1759), del que se pregunta en
esta suerte de enfermedad musical? A raíz de la sus Cuadernos: «¿Cómo es posible semejante dechado
sentencia que vincula cambios de humor y cólera de invención desde el comienzo al fin, sin decaer lo
en el contexto de la obra musical (segundo aforismo más mínimo?» (Cioran, 2004: 218 ). Encontramos
inicial), se ha insinuado que Beethoven, al haber referencias a esta obra en otros textos de Cioran como
viciado la música, podía ser interpretado como De lágrimas y de santos: «Durante el tiempo en que
las antípodas del gusto musical de Cioran. ¿Qué trabajó en El Mesías, Haendel se sintió transportado
compositores merecieron entonces su máxima estima? al cielo. Según sus propias palabras, sólo descendió a
Del clasicismo vienés admiró, por encima de la tierra al terminar su obra [...]» (Cioran, 2008: 32).
todos, a Mozart (1756-1791), al que dedica memorables De Brahms (1833-1897), recoge en Ese
pasajes en El libro de las Quimeras (Cioran, 2001: 102- maldito yo referencias a dos obras maravillosas:
109): «¿Por qué amo a Mozart? Porque él me descubrió «Cada vez que escribo a una amiga nipona, le
lo que yo podría ser si no fuera obra del dolor» (Cioran, recomiendo una obra de Brahms. En su última
2001: 102); «Porque el mundo que Mozart nos ofrece carta me cuenta que acaba de salir de una clínica
posee la misma consistencia que los recuerdos; es de Tokyo a la que fue trasladada en ambulancia por
inmaterial. Se ama a Mozart en los momentos en que haberse entregado demasiado a mi “ídolo”. ¿Ha sido
se priva a la vida de su dirección, cuando se convierte a causa del Trío nº 1 opus 87 o de la Sonata nº 2 opus
el entusiasmo en vuelo [...]» (Cioran, 2001: 105). En 99? Sólo lo que invita al desfallecimiento merece la
Silogismos de la amargura, publicado por primera vez en pena ser escuchado» (Cioran, 2008: 71). También
Francia en 1952, Cioran recoge un capítulo bajo el en los Silogismos nos ofrece el siguiente apunte: «A
título «Sobre la música» (115-119), además de incluir la Italia del siglo pasado –feria de sonidos– le faltó
aforismos sobre el fenómeno musical en otros capítulos la dimensión de la noche, el arte de exprimir las
como el que dedica a la «Religión»: «Fuera de la sombras para extraer su esencia. Hay que escoger
materia, todo es música: Dios mismo no es más que entre Brahms o el Sol [...]» (Cioran, 2007: 118).
una alucinación sonora» (Cioran, 2007: 93). En los De los consagrados al piano, sintió predilección
Silogismos también encontramos la siguiente referencia por Chopin (1810-1849), del que llegó a decir que
a la obra mozartiana: «De algunos andantes de «elevó el piano al rango de la tisis» (Cioran, 2007:
Mozart se desprende una desolación etérea, como un 116); «He escuchado mucho a Chopin estos días.
sueño de funerales en otra vida» (Cioran, 2007: 118). Comprendo que fuera la única música ante la que aún
De él admiró sobre todo su dos obras fundamentales reaccionaba Nietzsche, cuando estaba loco. A veces
para clarinete, instrumento que sabemos tanto tengo la impresión de que, aun después de muertos,
gustaba a Mozart: el Quinteto para clarinete en La Mayor seguirá conmoviéndonos» (Cioran, 2004: 207).
K 581, del cual Cioran decía: «Siempre que lo escucho, Si existe un centro tonal en las consideraciones
no puedo olvidar que Mozart lo escribió al mismo musicales de Emil Cioran, ese centro es Johan Sebastian
tiempo que el Réquiem […] es decir, durante el último Bach (1685-1750), una pasión que el mismo Cioran
año de su vida» (Cioran, 2004: 145); y el Concierto para reconoció como la única que había permanecido

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intacta a lo largo de su vida, casi como una religión. Paraíso: en ella, el silencio y el ritmo parecen simular
El Bach de Cioran es el Bach de las Variaciones Goldberg la historia de una génesis allí donde no hay sino
«música super-esencial» (Cioran, 2008: 117)- del Arte eternidad. Como ningún otro hechizo, la inmediatez
de la fuga «He aquí la refutación a todos mis anatemas» de su percepción torna visible lo invisible en las
(Ciorán, 2008: 44)– y de las Pasiones –«Ayer escuché la modulaciones del rostro. Inmersos en obras como
Pasión según San Juan: satisfacción cercana al éxtasis» la de Emil Cioran, podemos preguntarnos con total
(Cioran, 2004: 60). Seguramente junto a Mozart, pertinencia por el árbol de la vida o la banda sonora
Bach representa para Cioran el ethos de la divinidad, del Paraíso. ¿Qué pudo decirle Eva a Adán? ¿Y si en
la forma desplegada de lo sobrehumano. Su música vez de hablarle, le cantó? En este primer banquete, el
trasluce eternidad, sussurra el absoluto, simboliza postre fue el destierro. Una vez aceptada la partida
la tragedia de la pérdida del paraíso. Esta escena con Cronos, el espíritu de Cioran ha sabido velar
dramática no suprime, sin embargo, el carácter de en jaque. Y la música, incluso en la época más
función alopática que manifiesta en Cioran. En sentido iconoclasta, ha seguido construyendo catedrales.
platónico, Bach es para Cioran la idea de música, la
forma universal de lo inteligible. Una música que
representa la más alta manera de diluirse, de perderse.
«Sin Bach, la teología carecería de objeto, la
Creación sería ficticia, la nada perentoria.
Si alguien debe todo a Bach
es sin duda Dios» (Cioran, 2007: 115).
«Cuando escuchamos a Bach, vemos germinar a Dios.
Su obra es generadora de divinidad. Tras un oratorio, ____
una cantata o una “Pasión”, Él tiene que existir […] Bibliografía
Pensar que tantos teólogos y filósofos han perdido CIORAN, Emil. Ese maldito yo. Barcelona: Tusquets,
días y noches buscando pruebas de la existencia 2008.
de Dios, olvidando la única...» (Cioran, 2008: 65). ––––. El aciago demiurgo. Madrid: Taurus, 1979.
«Bach nos invita a una cruzada para descubrir ––––. La tentación de existir. Madrid: Taurus, 1989.
en el alma humana, más allá de las apariencias, el ––––. Silogismos de la amargura. Barcelona. Tusquets,
recuerdo de un mundo divino» (Cioran, 2001: 103). 2007.
«Uno se pregunta si Bach tuvo alguna vez otros recuerdos ––––. El libro de las quimeras. Barcelona: Tusquets,
que no fueran los del paraíso [...]» (Cioran, 2001: 103). 2001.
En Cioran, al igual que en Bach, los conceptos ––––. De lágrimas y de santos. Barcelona: Tusquets,
de música, Dios o paraíso se desposeen de sí mismos 2008.
para ofrecer la plenitud de su propio significado ––––. Cuadernos 1957-1972. Barcelona: Tusquets,
únicamente en relación con los demás, alcanzando 2004.
de un solo modo la percepción y el imaginario: COMOTTI, Giovanni. La música en la cultura griega y
justamente, mediante la manifestación de esa romana. Madrid: Turner, 1986.
correspondencia. De este modo, hemos visto cómo el DAHLHAUS, Carl. La idea de la música absoluta.
encuentro de Cioran con el fenómeno musical influye Barcelona: Idea Música, 1999.
inexorablemente en su propio ethos vital y filosófico. PLATÓN. Ion.Timeo. Critias. Madrid: Alianza, 2009.
La verdad de la música es la sublimación SAVATER, Fernando. Ensayo sobre Ciorán. Madrid:
de lo indecible. Mientras la Historia es temporal, Taurus, 1974.
la música puede relacionarse de este modo con el ZAMBRANO, María. Los sueños y el tiempo. Madrid:

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