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4 ideas sobre la Ira de Dios en 1 Reyes 13.

Hey! Hola, mi nombre es Daniel Hernández y te doy la bienvenida al podcast Creed en sus
Profetas, por cierto ¿Ya leíste el capítulo para hoy?, hoy nos corresponde 2 de Reyes 13.

Tengo una pregunta para ti ¿Alguna vez a sentido ira? Sí, esa emoción incomoda, de
resentimiento, irritabilidad. Es cuando tu ritmo cardiaco aumenta y pareciera como que manda
toda la sangre al rostro de un solo golpe ¿Estoy seguro de que no es la emoción que te gustaría
sentir todo el tiempo?

En el hebreo existe una expresión para describir esta emoción: va-yijár af, significa literalmente
“se encendió el rostro, se calentó la nariz, ardió el rostro”. Lo interesante es que en el capítulo de
la Biblia que corresponde para hoy, aparece esta expresión, puedes leerla conmigo, es 2 Reyes
13:3

Y se encendió el furor de Jehová contra Israel, y los entregó en mano de Hazael rey de
Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, por largo tiempo

Generalmente siempre hablamos sobre el amor de Dios, pero pocas veces mencionamos algo
sobre la ira, o el furor de Dios, porque es algo que quizás nos incomoda o que al no comprender
plenamente nos confunde y preferimos seguir pensando en un Dios que solo es amor. Déjame
compartir contigo al menos 4 ideas sobre la ira de Dios que podemos encontrar en este capítulo:

1. La ira divina y el enojo humano. El enojo y la furia humanos no pueden ser utilizados
como un modelo de referencia para la interpretación y el entendimiento de la ira de
Dios. Nuestro enojo es irracional, y nos daña a nosotros y a los demás. Expresa
nuestra pérdida de autocontrol o nuestra falta de dominio sobre nuestras emociones,
y revela nuestro deseo de controlar a los demás a cualquier costo. Es una expresión
del deterioro y del desequilibrio que el pecado ha causado en nuestro ser interior, y
que hace que nos sea imposible coexistir con los demás en una relación armoniosa.
Por otro lado, la ira de Dios no está contaminada por el pecado y, por lo tanto, está
bajo el control del poder del amor. Su primera intención es sanar, procurando la
restauración del orden dentro de su creación (Heb. 12:6; Apoc. 20:15-21:11).
2. La ira de Dios y el pecado. La ira de Dios no parece ser un atributo permanente de su
naturaleza; es decir, algo que por naturaleza caracteriza constantemente a Dios y a
sus acciones. Dado que su ira no es irracional, siempre existe una razón para ella o
algo que la provoque (Deut. 4:24). Es provocada por el pecado y es,
fundamentalmente, su reacción ante la presencia irracional del pecado y del mal en la
vida de sus criaturas, y en el mundo creado (Rom. 1:18).

Joas… hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y siguió en los pecados
de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; y no se apartó
de ellos. 2 Reyes 13:2

3. En consecuencia, su ira es momentánea, y llegará a su fin una vez que sus buenos
propósitos sean alcanzados. Está en marcado contraste con su amor, que dura para
siempre (Isa. 54:8). “Mas Joacaz oró en presencia de Jehová, y Jehová
lo oyó; porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los
afligía. 2 Reyes 13:4”

Muchas gracias por haberme acompañado en la edición de hoy del podcast


Creed en sus Profetas, Mi nombre es Daniel Hernández nos
encontraremos el día de mañana.

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