Está en la página 1de 8

Número 15, Año 4, Agosto - Octubre 1999

| Número del mes | Anteriores | Contribuciones | Sobre la Revista | Sitios de Interés | Directorio | Ediciones Especiales |
INICIOS, FINES Y MEDIOS

Por: Leonardo Peralta


ITESM - Campus Estado de México | Departamento de Comunicación - Proyecto Internet

Los actos de comunicación durante nuestra vida son siempre diversos, cambiantes y de
naturaleza efímera. Para quien imagine la comunicación como un todo masivo, inmenso, de
ramificaciones infinitas, debe saber que todo inicia con una de las más sencillas (y por ello
soslayadas) formas de comunicación: la comunicación oral.

La oralidad es la madre de la historia y de la civilización misma. Sin embargo el imperio de


la escritura y en este siglo de la imagen y sonidos dinámicos, arrinconaron a la
comunicación oral enlos rincones donde pueblos y grupos humanos mantienen viva la
llama del habla como herramienta principal, no complementaria de la comunicación.

El propósito de este número de Razón y Palabra es rescatar de entre el mar de estudios


dedicados a la comunicación, un grupo de aquellos que tienen como objeto de estudio la
comunicación oral. Además cabe señalar que estas colaboraciones se encuentran dentro del
espíritu latinoamericano que a pesar de los avances siempre tiene a la tradición oral como el
eje de nuestras sociedades.

Finalmente, y a manera de colofón, este es el último número donde participo como editor
de esta gran revista. A partir de este número el nuevo editor será el Lic. Carlos Enrique
López Castro (celc@campus.cem.itesm.mx). Por mi parte hago público mi agradecimiento
al Dr. Octavio Islas y a toda la gente de Proyecto Internet por haber concedido la
oportunidad de ejercer esta nobilísima profesión de editor electrónico, mezcla de
amanuense y cybernauta. Agradezco también a los investigadores de la comunicación que
conocí por este medio.

La labor de crear Razón y Palabra continúa pero permanecen las ideas en este concierto sin
final que es el debate de las ideas al respecto de un hecho tan banal como hacerle saber al
otro que dos mas dos son cuatro, es decir: la comunicación.

Ciudad de México | 13 de agosto de 1999

http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n15/edit1-15.html
LA ORALIDAD ENTRE OTRAS FORMAS DE COMUNICACIÓN

Por:Josefina Vilar
Departamento de Educación y Comunicación | UAM Xochimilco

Resumen: Breve repaso histórico de la emergencia de la escritura, sus diferencias con la expresión oral y su inserción en los otros medios
de comunicación

El término "oralidad" se refiere a la comunicación hablada. Walter Ong propone


distinguir la oralidad primaria de la secundaria; una es la que se produce en la presencia
real de los hablantes y la otra la que se presenta en los medios de comunicación. Michel
Chion advierte que las diferencias son sustanciales. Antes de abordarlas, advirtamos que
estamos tratando con manifestaciones eminentemente lingüísticas y que las aproximaciones
de la Lingüistica más establecida suelen no tomar en cuenta aquellas expresiones de la
lengua que no pertenecen al léxico o la morfosintáxis. Esas expresiones suelen reconocerse
como elementos paralingüísticos y su estatuto estrictamente lingüístico dependerá de la
escuela de pensamiento que las estudie. Se trata de los gestos corporales de los sujetos
hablantes y oyentes que acompañan o sustituyen la emisión de oraciones, pero también
podemos incluir en el tema de la oralidad a las disposiciones del escenario donde el acto de
habla se lleva a cabo, todo lo cual se establece culturalmente, es decir, está codificado con
mayor o menor fuerza y menos o más conscientemente.

En todo caso y como siempre, nos encontraremos con la articulación de elementos que
provienen de distintas formas de comunicación y con la atención que debemos prestar al
canal o soporte de la comunicación, que en el caso de la oralidad primaria es el espacio
habitado siempre en tiempo presente por cuerpos humanos y otros objetos. En otras
palabras, me parece que para poder asir algo de la evanescencia de la comunicación oral
habrá deberìamos fijarnos particularmente en sus aspectos materiales, en la sustancia de la
expresión en términos de Hjemslev o, según Marshal Mc Luhan, en la facultad del medio
para ser él mismo el mensaje. Habrá que abordarla entonces como uno de los muchos
medios de comunicación que, como cualquier otro, recurre a ciertos procedimientos
específicos, pero que también puede incluir los de otros medios y estar a su vez incluido en
las operaciones de algunos más.

La larga duración

Si atendemos a su historia, los medios de comunicación aparecen en este orden: 1) lengua


hablada, 2) lengua escrita, 3) fotografía-cine-fonógrafo-radio-televisión, 4) informática-
telemática. Aunque pueda no parecerlo, nos estamos fijando en el papel del desarrollo
tecnológico comunicativo en el proceso civilizatorio y, tal vez abusivamente, ubicando
retrospectivamente la producción humana de softwares (lenguajes, alfabeto, actos de
comunicación, programas de radio, computación, etc.) y de hardwares, en su doble versión
de soportes de la transmisión (cuerpo humano, piedra, papiro, papel, ondas hertzianas,
cables, impulsos eléctricos, etc.) y de máquinas de comunicación (litografía, foto, cine,
teléfono, computadoras, etc.).
En apoyo a esta perspectiva de la Historia, podemos citar cuatro hechos suficientemente
reconocidos: que la aparición de la escritura produce un cambio cualitativo social de tal
magnitud que la Historia propiamente dicha se inicia a partir de los primeros registros
escritos; que la emergencia del capitalismo y la modernidad descansan en gran medida en la
invención de la imprenta y en la producción industrial de papel que posiblitaron la difusión
y democratización ilustrada de las ideas; que en el mundo de la posguerra fría se configuró
la llamada sociedad de masas, producto fundamental de los medios ahora tradicionales de
comunicación; y finalmente, que la globalización descansa en la conjunción de la
informática con la telemática para conformar la sociedad llamada de la información.

Desde este punto de vista, el trabajo de Jack Woody es muy atractivo porque reconstruye la
historia de la Humanidad, no a partir de sus modos de producción económica, sino a partir
de sus modos de comunicación, aunque focaliza su investigación en la emergencia de la
escritura, es decir, en las diferencias entre las sociedades orales y las sociedades con
escritura.

Oralidad y escritura

Entre los hallazagos de este autor podemos citar la implicancia de los hechos de escritura
en la constitución de las grandes religiones monoteístas, de sus estados burocráticos y de
sus leyes. En efecto y según Goody, las culturas orales son politeístas y animistas, no
operan con instituciones demasiado complicadas ni muy estáticas, y las normas de
convivencia se dictan a menudo en función de los casos particulares. Pareciera ser, que el
descubrimiento de la escritura provocó entre otras cosas, la formación de una clase especial
de escribas supeditados al poder real y al mismo tiempo relativamente independientes
quienes atendían tres aspectos fundamentales: la situación de los hombres con los poderes
divinos y los mitos de fundación; la situación de las posesiones reales, es decir, la
administración; y la regulación de la vida en común, es decir, la burocracia y la edición de
leyes.

En el caso de la religión, todas las sociedades se enfrentan con los poderes sobrenaturales y
los ritos de tránsito a través de la vida: el nacimiento, la pubertad, el matrimonio, la muerte,
etc, y todas ellas suelen advocar a distintas divinidades en cada uno de estos momentos. Sin
embargo, las religiones escritas someten a estas divinidades a un mandato superior que es el
del Dios único. De hecho, son las religiones que se fijan en un Libro Santo las que llegan al
monoteísmo y además son proselitistas, es decir, tienen una fuerza de expansión de la que
carecen las religiones orales. Goody sugiere, que la escritura posibilitó a esas religiones el
registro de los bienes y con ello el cálculo; y es en ellas donde aparece la moneda y las
operaciones protocapitalistas. Además, en el ámbito de la regulación social con la escritura
se establecen leyes universales, a diferencia de las normas orales que requieren del contexto
para adquirir obligatoriedad. Tal es el caso de los refranes.

En otras palabras, la escritura entendida en sentido amplio es decir, incluyendo en ella


todos los elementos icónicos, es producto y a la vez produce dos efectos poderosos: la
autonomía relativa del universo representado y de su campo de acción y la capacidad de
hacer explícitas algunas contradicciones y de esta manera superarlas. Por su parte, la
reflexión oral tiene menos posibilidades de deslindarse del contexto donde se produce por
que no se manifiesta en un medio independiente de la misma situación.

El quiebre de la palabra democrática

Los poderes de la escritura se potenciaron con la invención de la imprenta que permitió la


circulación de las ideas en las incipientes democracias parlamentarias. A partir de entonces,
la palabra escrita fue un medio de comunicación funadamental para los avances científicos
y tecnológicos convirtiendose en el medio por excelencia para alcanzar el progreso y la
justicia entre los hombres. Habermas explica el nacimiento de la industria editorial y de la
prensa periódica por la inicativa de los pensadores de la ilustración que a través de la
escritura aspiraban a la educación universal por medio de la cual se desterrarían las falsas
creencias. Sin embargo, desde finales del siglo pasado la prensa de opinión da un vuelco al
ser financiada por intereses comerciales.

Los nuevos medios de comunicación: fotografía, cine, radio nacen marcados por estos
intereses. Estos medios incluyen de una u otra manera la expresión escrita, la oral y la
icónica convirtiéndose en medios masivos de comunicación y apartandose justamente de la
escritura pura y reservada para las élites intelectuales. La oralidad de los medios
audiovisuales es engañosa por que se trata de una reproducción aislada del contexto del
oyente y deformada en el sentido de privilegiar ciertos elementos de la escena sonora y
anular otros.

En todo caso, cabe insistir en que las tecnologías de comunicación cada vez son más
numerosas, cada vez permiten un mayor intercambio entre personas alejadas en el tiempo y
en el espacio. Ninguna de estas tecnologías anula a las anteriores; más bien las reacomoda
en el nuevo medio y las distribuye selectivamente entre los consumidores.

Internet

Marshal Mc Luhan apuesta al fin de la civilización de la imprenta que se está convirtiendo


en la aldea global donde el pensamiento se libera de la secuencia lineal de la escritua.
Roman Gubern habla de laberintos y sapping. Al Gore concibe la globalización a partir de
las autopistas de la información. En todos los casos, se trata de una sociedad que crea
vínculos fuertes entre sujetos ausentes. La oralidad primaria se ve reducida a ámbitos más
estrechos. Los contextos son cada vez más virtuales. Si la autonomía del mensaje produce
inevitablemente mayores capacidades de abstracción, las incógnitas del futuro en términos
de comunicación se refieren como siempre a la propiedad de los medios y al uso
diferenciado de sus consumidores. La reducción de la oralidad primaria podría significar
una comunicación menos humana en el sentido de la pérdida de contacto con la naturaleza.
Las limitaciones de la oralidad son al mismo tiempo su fuerza. Se trata de la facultad del
aquí y ahora en presencia a través del contacto no sólo visual o sonoro, sino que incluye los
otros sentidos.

Notas Bibliográficas

Chion, M. (1998) Le son, Éditions Nathan, París.

Goody, J. (1986) La logique de l'écriture. Aux origines des sociétés humaines, Armand
Colin, Paris.

_______ (1993) Entre l'oralité et l'écriture, PUF, col. Ethnologies, París.

Gubern, R. (1996) Del bisonte a la realidad virtual. La escena y el laberinto, Anagrama,


Barcelona.

Habermas, Jürgen, (19 ) Historia y crítica de la opinión pública. La transformaciòn


estructural de la vida pùblica, Gustavo Gili, Barcelona.

Hjemslev, L. (1971) Essais linguistiques, Minuit, Paris.

Mc Luhan M. y B.R. Powers (1993) La aldea global, Gedisa, Barcelona.

Ong, W. (1987) Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra, FCE, México.


EPÍSTOLAS SOBRE COMUNICACIÓN Y ORALIDAD

Por:

Héctor Schmucler
Universidad Nacional de Córdoba | Argentina

Daniel Murillo
Instituto Mexicano de Tecnología del Agua

Hacer una entrevista a través de correo electrónico es inusual. Eso le pareció a Héctor Schmucler cuando se
lo planteé. Pero la forma de acercarse a este famoso comunicólogo y catedrático de la Universidad Nacional
de Córdoba no podía ser de otra manera, así es que aprovechamos el espacio virtual para realizar una
intercambio escrito, una especie de género epistolar ciberespacial. De este experimento se desprende el texto
que el lector tiene ahora en pantalla.

Daniel Murillo (DM).-En este fin de milenio, la tecnología está presente en todos los
actos humanos. En los últimos cien años la técnica ha avanzado a pasos agigantados, las
preguntas en la ciencia han aumentado y han cambiado, en la poesía las formas y los
contenidos han variado...¿Cuál ha sido el cambio sustancial en la comunicación en este
siglo?

Héctor Schmucler (HS).- Me gustaría responder modificando el espíritu con que se


formula la pregunta. Creo que la diferenciación entre parcelas donde estaría ubicada la
tecnología por un lado y por otro la comunicación responde ya a una mirada técnica de la
realidad. Considero que no hay comunicación por una parte y mundo técnico por la otra. Lo
tecnológico no es, sustancialmente, una práctica sino una manera de situarse en relación
con la naturaleza y con los seres humanos con los que convivimos. Dicho de otra manera,
comunicación y tecnología marchan al unísono. De acuerdo con el lugar que se le otorgue a
la comunicación como forma de convivencia entre los hombres, se generarán las técnicas
adecuadas para satisfacerla. Según mi parecer, por lo tanto, la actitud comunicativa no es
un derivado de las tecnologías que se inventan sino lo contrario: parafraseando el viejo
aforismo, podríamos decir "dime qué piensas de la comunicación y te diré qué tecnología
utilizas". Este desdichado Siglo que concluye ha visto decaer paulatinamente las formas del
vivir en común que es uno de los aspectos de la comunión. Las tecnologías que se han
inventado -incluída la escritura descorporeizada que estamos utilizando en esta entrevista-
no hacen otra cosa que reforzar el criterio de que la comunicación es un mero contacto
(como el que realiza correctamente cualquier máquina) en oposición a la mirada
antropológica que recién evocaba cuando hablaba de comunión.

De lo dicho hasta ahora surge, espero que con discreta claridad, que mis preocupaciones
son menos instrumentales que filosóficas. Lo que está en juego es el Ser del ser humano y
no el ajustado funcionamiento del mecanismo social. De todas maneras en este dominio
tecno-comunicativo, y hablando de las formas concretas en que los seres humanos habitan
el mundo, no es difícil percibir que las diferencias se han acentuado y que el poder de
decisión sobre el destino de la humanidad se ha ido concentrando, cada vez más, en menos
manos.

DM.- Supongamos que un silencio invade a los medios de comunicación: un silencio


auditivo y de imágenes. ¿Qué pasaría con los imaginarios colectivos? ¿Qué con la
comunicación?

HS.- No puedo imaginar en nuestra época un silencio de los medios de comunicación.


Somos puro ruido. Tal vez la promesa apocalíptica- la promesa de un nuevo mundo- sea el
silencio donde las palabras suenen originariamente.

DM.- ¿Sería esto regresar a la oralidad (y a las culturas orales) en contraposición a esta era
de proliferación mediática en los medios de comunicación?

HS.- No creo que la oposición civilizatoria se encuentre entre culturas orales y culturas
gráficas como pensaba McLuhan. Lo oral, por sí mismo no tiene especial significación. La
pura habladuría puede ser un rasgo de la palabra pronunciada por una boca o por la
sucesión idiota de imágenes televisivas. Es cierto, sin embargo, que la palabra, cuando
surge de un ser humano, posee ciertos temblores, ciertas imperfecciones, que toleran la
intimidad y el reconocimiento. Detrás de la imágenes virtuales sólo podemos reconocer el
vacío de la perfección electrónica.

DM.- La palabra tiene múltiples caras: sirve para nombrar, para inventar, para
aseverar...¿Cuál es el acercamiento posible entre el lenguaje de la ciencia y el lenguaje
poético?

HS.- El tema de la poesía merece una atención particular, si entendemos por tal una manera
de enfrentarnos con la trascendencia y no un mero juego estético. En este sentido lo poético
persiste desde hace algunos miles de años y entiéndase que cuando hablo de lo poético no
me refiero exclusivamente a las formas "versificadas" de la expresión, sino a todo aquello
que podemos abarcar en el concepto de arte. Entre una tragedia de Sófocles y una película
de Tarkovski sólo median diferencias de detalles pero el tema sigue siendo el mismo: el
misterioso destino de los seres humanos. En consecuencia considero que es riesgoso, para
una buena comprensión de lo que nos sucede, establecer series de preguntas que instalan
semejanzas entre lo radicalmente distinto: la "comunicación" del arte nada tiene que ver
con la comunicación en cuanto mecanismo de transmisión de datos. La primera exige la
respuesta responsable de cada uno: pertenece al campo de la ética. La segunda, convoca a
la eficacia y admite la abstracción de los cuerpos.