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1.- Presentación y Fundamentación de la temática a trabajar: Max. 1 pag.

Desde tiempos remotos, el hombre, independiente de la religión, civilización o


época, ha manifestado un profundo deseo de darle continuidad a la existencia,
por temor a reconocer que ésta posee un evidente límite, la muerte. Así, surge
la necesidad del hombre de perpetuar la vida en un espacio, y por lo tanto, de
enterrar a sus muertos en el cementerio. Estos son lugares, que suponen la
expresión de la sociedad en un momento histórico, que a la vez cobra vida y
relevancia en el presente. En este contexto, se intenta preservar físicamente la
memoria.
A través de la historia, los cementerios, han sufrido muchos cambios, sin
embargo, siempre han sido un elemento importante dentro de la ciudad,
reflejando muchos aspectos de la sociedad, como la estructura, el estilo de vida
y costumbres de un determinado grupo. No sirven tan solo para el estudio de la
muerte sino también para el de la vida, ya que suponen la expresión de la
sociedad.
Vásquez, al referirse a la memoria expresa que está definida a partir de su
carácter social, concebida como un proceso y producto de las prácticas y
relaciones humanas. Hay tres características importantes en el carácter
histórico de la memoria. Primero que no se puede separar los fenómenos
sociales del momento histórico en que emergieron, ni tampoco los procesos
históricos que dieron lugar a ellos. En un segundo lugar hay que reconocer el
carácter cultural, es decir que han surgido a partir de una práctica social que
está conformada por un tipo de sociedad específica. Por último, que todo
fenómeno social está constituido por condiciones temporales, por ende pueden
cambiar en el tiempo. La memoria hace referencia al pasado pero es el
presente quien se hace cargo de ella, ya que desde ahí se construye.
Al comprender la memoria como un proceso psicosocial (Vásquez, 2003), se
enfatiza la dimensión relacional que posibilita crear en conjunto, cierta visión
sobre un espacio común. Así la sociedad se refleja en la necrópolis, y por lo
mismo la temática de las clases sociales se puede abordar desde este espacio.
El cementerio, al ser un lugar con mucha historia, posee una riqueza para
abordar la construcción de la memoria como proceso colectivo. A su vez, si
nos situamos desde la psicología social latinoamericana, es fundamental
comprender que existen distintos grupos sociales, los que se constituyen a
partir de un conflicto entre la lucha constante de la ideología hegemónica frente
al adormecimiento de las minorías.
Al abordar esto la temática desde la psicología social hegemónica, vemos
reflejado en el cementerio general, cómo se ha imitado la arquitectura y las
tradiciones de manera acrítica. Lo mismo sucede con la disciplina en América
latina, la en su búsqueda por legitimarse como disciplina, adoptó los supuestos
de la psicología social hegemónica. De esta manera Martín-Baró posibilita el
dar cuenta de la temática escogida, enfatizando la adopción acrítica del orden
social expresado en distintas clases. Esta expresión, podría manifestarse en la
arquitectura, al abordar desde hoy el pasado de la necrópolis a través de las
entrevistas que se realizaron a personas adultas vinculadas con el cementerio.
Por todo lo anterior cabe preguntarse:
¿Cómo se configura la memoria de los adultos entre 30 y 60 años, que estén
vinculados con el Cementerio General respecto a las clases sociales y su
relación con las diferentes estructuras arquitectónicas?