Está en la página 1de 17

UNIVERSIDAD NACIONAL

DE BARRANCA
FACULTAD DE INGENIERIA
ESCUELA DE INGENIERIA CIVIL

CURSO:
Mecánica de Suelos 2

ALUMNOS:
Miranda Aguado, Hammy
Padilla Stefany
Chavez Casimiro melanie
Maldonado Castillo, Marco Antonio

CICLO:
VII

DOCENTE:

ING. De la Cruz Vega Sleyter Arturo

BARRANCA – PERÚ

2019
INTRODUCCION

MARCO TEORICO
1.- EMPUJE ACTIVO TEORIA DE COULOMB
1.1 Efecto de cohesión
Hacia 1776, el ingeniero militar francés Charles-Augustin de Coulomb observó
que en los muros reventados por la artillería, el trasdós se derrumbaba siguiendo
siempre una forma inclinada más bien plana (Figura 1); en base a esto propuso
un modelo de estimación de los empujes del terreno (empujes activos)
planteando el equilibrio de la masa del mismo derramado en el trasdós (cuña de
rotura). Dicho modelo supone que los movimientos del muro son suficientes
como para que se forme en el terreno una cuña de empuje (Figura 2) que está
limitada por una superficie de deslizamiento plana (la curvatura real es
despreciable). Por su parte, la dirección del empuje depende del movimiento
relativo entre el terreno y el trasdós del muro durante el proceso de colapso
(ascenso o descenso relativo de una parte respecto a la otra, según el caso). En
la figura 2 (y una vez definida la cuña de rotura):

El lado AB corresponde a la superficie de rotura.


Se conoce el peso (W) en magnitud, posición (centro de gravedad de la
cuña) y dirección (vertical).

FIG. 1 plano de rotura


Fig. 2 cuña de rotura, acciones sobre la cuña

Dado que en el caso de colapso la cuña se mueve (desliza sobre el segmento


BC) y que además existe rozamiento en la superficie de rotura, R no puede ser
ortogonal a la misma. Aplicando el criterio de rotura de Mohr-Coulomb (τ = c +σ
n tanφ ) y si se supone por el momento nula la cohesión (que nos deja del lado
de la seguridad), R resulta tener una dirección que forma un ángulo ᶲ respecto al
plano de rotura.
Si suponemos el caso de un muro bien cimentado (asientos mínimos), el muro
tenderá a subir, volcando, al girar en el colapso respecto al punto B. La
orientación que define la dirección del empuje activo Ea dependerá del
movimiento que tenga el muro en el proceso de colapso. Dicha orientación,
definida según δ (siendo δ el ángulo de contacto tierras-muro), se opondrá al
movimiento del muro mejorando en este caso el equilibrio (reduciendo el
momento de vuelco). Lo contrario ocurre en muros cimentados sobre terrenos
más blandos que puedan asentar. En este caso el muro desciende respecto a la
cuña de rotura, δ va en sentido contrario al caso anterior (se considera en este
caso negativo) y el momento de vuelco aumenta.

δ nunca va a ser mayor que el ángulo de rozamiento interno del terreno;


típicamente adoptará valores entre ᶲ/3 y 2ᶲ/3. En casos extremos tenemos que
en terrenos muy húmedos y superficies de muro muy lisas δ tenderá a valores
casi nulos (δ=0), mientras que en condiciones bien drenadas y superficies de
muro muy rugosas δ resultará igual a ᶲ, que será su valor máximo posible. Sin
embargo, en situaciones especiales como por ejemplo el caso de que el terreno
de apoyo del muro sea muy blando o en presencia de empujes muy fuertes δ
puede llegar a ser negativo, como se ha indicado anteriormente (hasta -ᶲ).
Ea se puede obtener por equilibrio de fuerzas en la cuña de rotura al conocer
completamente el vector peso (W) y la dirección de la reacción en el segmento
BC (al ser plano) y de Ea. Sin embargo se desconoce todavía cuál es la cuña de
rotura que se produce. Cuñas de rotura pequeñas (segmento BC muy vertical)
darán lugar a empujes bajos (poco peso de terreno) mientras que cuñas de rotura
grandes (segmento BC muy horizontal) darán lugar también a empujes bajos ya
que casi todo el peso lo absorbe la reacción en el segmento BC. En
consecuencia, habrá una cuña intermedia que produzca un empuje máximo y
que es la que deberemos considerar. Esta cuña puede obtenerse gráficamente
(antiguamente se hacía así de manera habitual) o analíticamente. En este último
caso se obtienen las siguientes expresiones para el caso básico planteado:

Con:
donde Eah y Eav son, respectivamente, las componentes horizontal y vertical del
empuje y z la profundidad desde superficie.
Falta todavía el punto de aplicación del empuje. Teniendo en cuenta que el
mismo es en este caso (superficie plana, sin cargas exteriores, …) proporcional,
cuadráticamente, a la altura del muro, esto significa que las leyes de empujes
deben aumentar linealmente formando un triángulo, por lo que la resultante
estará aplicada en su centro de gravedad, es decir, a 1/3 de dicha altura. Con
este proceso es posible encontrar Ea en magnitud, posición y dirección (ángulo
δ).
1.2 Efecto de la cohesión

Si suponemos la existencia de cohesión (c≠0), ésta contribuye a través de la


adherencia en el trasdós y el incremento de las tensiones tangenciales
resistentes de la superficie de deslizamiento BC (Figura 3), todo lo cual reduce
el valor de Ea.

Fig. 3 efecto de la cohesión


que se separa el terreno. El método de Coulomb permite analizar este problema
(estimar, por ejemplo, la profundidad de terreno afectada), pero es más fácil
plantearlo mediante el método de Rankine.
La cohesión es, pues, un factor de mejora del comportamiento del terreno, pero
si al final no se acaba desarrollando nos deja del lado de la inseguridad. Dado
que con frecuencia es difícil estimar su efecto de forma adecuada, es habitual
despreciarla, quedando del lado de la seguridad.
1.2 Efecto de cargas en superficie del terreno
- Caso de cargas uniformemente repartidas
Si existen sobrecargas uniformemente distribuidas (Figura 4) se puede aplicar
sin problemas, y con una ligera variación, la teoría de Coulomb. Puede
considerarse que las sobrecargas afectan generando un incremento ficticio del
peso W de la cuña de rotura ( figura 5 para el desarrollo que sigue).

Fig. 4 sobrecarga uniformemente repartida en la superficie de trasdos

Fig.5 cuña de rotura con sobrecarga uniformemente distribuida


Es decir:

Se puede pues, aplicar el método gráfico con γ* o el método analítico con las
expresiones indicadas. Los empujes evolucionarán con la profundidad según la
ley de empujes deducida (Figura 6).
El empuje resultante pasará por el centro de gravedad del trapecio; calculándolo
queda:
Fig.6ley de empuje para el caso de sobrecarga uniformemente repartida

aunque resulta más cómodo trabajar con ambas componentes, cada una de ellas
aplicada en un punto de aplicación diferente.
Es frecuente el uso del concepto sobrecarga reducida de tierras para definir las
sobrecargas a través de una altura representativa del mismo terreno del trasdós,
esto es, encontrando la altura de tierras h0, con γ, que produce la sobrecarga q:
ℎ𝑜=𝑞
𝛾

Carga arbitraria
Si la carga aplicada en la superficie del terreno no es uniforme (carga variable,
carga puntual, etc.; (Figura 7), la ley de empujes no resulta lineal. A pesar de
ello, el método de Coulomb, que es de una potencia significativa, puede aplicarse
para estimar los empujes producidos dividiendo el trasdós en subtramos (más
exactitud a mayor número de divisiones) y obteniendo de este modo las cuñas
de rotura de los submuros definidos (Figura 8) y los diferentes centros de
gravedad de las distintas distribuciones de empuje resultantes.
Este procedimiento es largo de realizar y por ello resulta más sencillo utilizar las
distribuciones semiempíricas que se presentan más adelante para estimar los
sobreempujes producidos por cargas exteriores arbitrarias.
Fig. 7 cargas variables en las superficies trasdós

Fig. 8 esquema del método para el cálculo de empujes en el caso de cargas


arbitrarias
1.3 Acción del agua
El agua, y concretamente las presiones intersticiales que genera, tiene una gran
importancia en la estabilidad de las estructuras de contención. El efecto del agua,
en particular tras periodos de fuertes lluvias, puede generar incrementos
significativos de los empujes e inestabilizar a las estructuras de contención.
En general, puede considerarse tres estrategias distintas en relación con este
tema:

 Asegurar un buen drenaje en el trasdós a lo largo de la vida útil de la


estructura de contención de forma que las presiones intersticiales no
lleguen a generarse.
 Impermeabilizar en superficie en la zona de afección de la estructura de
contención y reconducir al agua de forma que no llegue a introducirse en
el terreno.
 Calcular la estructura de contención teniendo en cuenta el posible efecto
del agua en el trasdós
Para calcular la estructura teniendo en cuenta el efecto del agua se debe
encontrar el empuje que genera y componerlo (vectorialmente) con el empuje
debido al peso de las tierras y posibles acciones exteriores. Si se supone la
existencia de una cierta altura de agua en el trasdós del muro (Figura 9), para
considerarla se suman los empujes del agua a los del terreno teniendo en cuenta
el peso específico sumergido del suelo bajo el NF ( 𝛾 | = 𝛾 − 𝛾𝑤 ). El empuje
debido al agua siempre actúa ortogonal al trasdós ( 𝛿 = 0 ) y con coeficiente de
empuje unidad ( 𝐾𝑎 𝑤 = 1 ), lo cual es desfavorable a la estabilidad. En conjunto,
la acción directa del agua y la reducción de empujes de tierras (acciones
efectivas) inducen unos empujes mayores que en el caso de terreno seco.

Fig. 9 existencia de agua en el trasdós


En un caso general habría que estimar la red de flujo (por ejemplo con lluvia) y
la ley general de presiones de agua en el trasdós, y a partir de ella obtener los
empujes de las tierras y del agua en el trasdós (suponer una cierta altura de agua
en el trasdós es una simplificación del caso real).
1.4 Otros casos
 Caso de terreno estratificado

En el caso de que el terreno en el trasdós tenga naturalezas diferentes según la


profundidad (y en particular diferentes ángulos de rozamiento interno), el método
de Coulomb no puede aplicarse, en general, directamente, ya que se desconoce
el ángulo que formará la reacción en el plano de rotura con la normal al mismo.
Al respecto hay varias alternativas. Una es suponer un ángulo medio de los
correspondientes a los diferentes estratos, lo cual puede ser razonable si los
mismos no son muy diferentes entre sí. Otra opción es sustituir los estratos
superiores por su efecto en los inferiores mediante una carga repartida de valor
medio (amplitud de la cuña de rotura) (Figuras 10 y 11).

Fig. 10 terreno estratificado en el trasdós. Sustitución de estratos superiores por


sobrecargas. Estrato superior.
 Caso de trasdós quebrado

Los muros con trasdós quebrado, por ejemplo el de la figura 12, permiten reducir
el momento volcador de los empujes que se producen en la parte superior del
trasdós (los que tienen mayor brazo) y la sección transversal del muro, aunque
por ello mismo también se pierde parte del efecto estabilizador de éste último y
aumenta algo el brazo de los empujes que se producen el parte inferior del
trasdós. En estos casos (el de la figura12 o el de otros, con posibles efectos
diferentes a los indicados) se puede proceder de la siguiente forma para la
estimación de las acciones producidas por el terreno. Primero se obtiene el
empuje sobre la primera parte del trasdós (Ea1 sobre A-B) siguiendo el
procedimiento básico de Coulomb con cuñas triangulares desde el punto B
(trasdós plano convencional); después se obtiene el empuje sobre la otra parte
del paramento (Ea2 sobre B-C, con una cuña cuadrangular) lo cual es posible
por conocerse Ea1 (la única incógnita es Ea2). Este proceso puede llevarse a
cabo sucesivamente en el caso de haber más quiebros. El procedimiento original
implica obtener la cuña de máximo empuje en cada una de las etapas indicadas.
Para determinar el punto de aplicación del empuje en el tramo BC, debe
recurrirse a la división en submuros, siguiendo el procedimiento explicado con
anterioridad.

Fig.11 terreno estratificado en el trasdós. Sustitución de estratos superiores por


sobre cargas. Estrato inferior.

Al igual que en el caso de terreno estratificado, el empuje sobre el tramo BC se


puede estimar de forma más simple substituyendo el terreno del trasdós que
conforma la parte superior del paramento quebrado (tramo AB) por su peso en
el terreno inferior (carga uniformemente repartida si el espesor es constante).
Si el trasdós es curvo, se puede estimar los empujes aproximando la curvatura
a una sucesión de tramos quebrados y calculándolos del mismo modo ya visto.

Fig. 12 muro con trasdós quebrado


 Casos de muros cercanos

Los muros cercanos o en paralelo (Figura13) es una tipología constructiva


bastante frecuente, por ejemplo, en rampas de acceso a pasos superiores de
vías de comunicación o en muros de acompañamiento de estribos de puentes.
En estos casos la ley de empujes es siempre menor o igual a la que se produciría
si no existiera uno de los dos muros, dependiendo de la distancia entre ellos
(Figuras 14-15), debido a que la cuña empuje (y por lo tanto su peso) puede
reducir su dimensión por la existencia del otro muro (si está suficientemente
cerca).
Por ello, el cálculo de este tipo de estructuras en estas situaciones se puede
llevar a cabo como si sólo hubiera un muro, dejando del lado de la seguridad,
aunque existen procedimientos que permiten tener en cuenta esta situación.

Fig. 13 Esquema de una situación con muros cercanos


Fig. 14 esquema de la sección AA’ según la situación de la figura anterior,
Caso en que los muros se afectan.

Fig. 15 esquema de la sección BB’ según la situación de la figura 13, caso en


que los dos muros no se afectan.
2.- EMPUJE PASIVO. TEORÍA DE COULOMB

El cálculo del empuje pasivo es necesario en determinadas zonas de los muros


(Figura 16). Su efecto es favorable a la estabilidad de los mismos. En la práctica
es frecuente que este tipo de empujes no se tenga en cuenta, lo cual deja del
lado de la seguridad, aunque no siempre es así.
Diversas razones justifican que los empujes pasivos puedan no considerarse en
los cálculos. Como ya se comentó en el tema anterior, las deformaciones
necesarias para el desarrollo del empuje pasivo en su totalidad son superiores a
las correspondientes al empuje activo. Estas deformaciones pueden ser
incompatibles con la estructura o con estructuras cercanas, con lo que hay que
tener cuidado en considerar este tipo de empujes, en especial si son importantes
para asegurar la estabilidad. El desarrollo de empujes pasivos (si ocurre) se
efectúa en las partes inferiores del intradós, donde precisamente son menores
los movimientos en un mecanismo de colapso de vuelco. Aparte, los métodos
tradicionales (Coulomb y Rankine) pueden ser inexactos al considerar
superficies de rotura no realistas, con lo que, de nuevo, si el empuje pasivo es
en algún caso clave para la estabilidad de la estructura es importante asegurar
su adecuada estimación o aplicar un coeficiente minorador para quedar del lado
de la seguridad.
Como cuestiones más prácticas que justifiquen las precauciones frente a los
empujes pasivos y la aplicación de un coeficiente minorador se puede comentar
el hecho de que habitualmente los empujes pasivos deben desarrollarse en una
zona (pie del muro) que suele ser de terreno de aportación, de calidad a veces
dudosa, que se compacta insuficientemente en obra; que puede verse sometida
a cambios (a veces probables) a lo largo de la vida del muro (excavaciones,
zanjas, instalación de servicios, cunetas, etc.); y que puede estar afectada por la
erosión producida por agua de lluvia (u otro origen) que caiga por el paramento
del intradós del muro (si no está protegida, por ejemplo, con un pavimento). Sin
embargo, el no considerarlo puede en ciertas ocasiones encarecer mucho la
solución, y en este caso se debe asegurar que se pueden desarrollar
apropiadamente.

Fig, 16 empuje pasivo. Situación


Como ya se ha comentado con anterioridad, el modo en que se generan las
deformaciones influye directamente en el desarrollo y distribución de los
empujes. Para el empuje pasivo podría utilizarse la teoría Coulomb, pero
mientras que para empujes activos los valores que se obtienen mediante dicha
teoría son muy aproximados a los de teorías plásticas más modernas, para
empujes pasivos puede dar lugar a valores exagerados. Ello es debido a que en
el caso de empujes pasivos, entre otras razones más prácticas anteriormente
señaladas, la superficie de rotura no es plana, sino curva.

Este método es un procedimiento por tanteos para encontrar la cuña crítica que
dé el máximo empuje
BIBLIOGRFIA

file:///F:/coulomb%201a_7_muros.pdf
file:///F:/Análisis%20de%20estabilidad%20de%20muros%20de%20contención.
pdf
file:///F:/coulomb-iii-suelos.pdf