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Alumna: Carolina Campagna

Protocolo de clase: Meditaciones Metafísicas de Descartes

En la primera meditación, Descartes busca destruir sus antiguas opiniones, aquellas que
desde sus primeros años había adoptado como verdaderas. Sin embargo, no atacará
todos sus principios, sino que se encargará de atacar solamente aquellos principios que
sirven de base para sus antiguas opiniones.

En primer lugar, pondrá en duda sus sentidos ya que estos son engañosos, y si lo han
engañado una vez lo harán de nuevo. En segundo lugar, dudará sobre si se encuentra en
un sueño o en vigilia debido a que cuando duerme puede ser engañado por ilusiones
semejantes a la realidad, obstaculizando la distinción entre el estar dormido y el estar
despierto. Las cosas representadas en los sueños, como por ejemplo las partes del
cuerpo, no son más que representaciones de aquello que vemos en la realidad, por lo
tanto son verdaderas y existentes. No obstante, hay cosas más simples y más universales
que el cuerpo que son ciertamente verdaderas y existentes. Dentro de este género
pertenecen la aritmética y la geometría ya que abarcan cosas simples y generales y no se
componen de diferentes ciencias. Por último, supone la existencia de un genio maligno,
astuto y poderoso que busca engañarlo de todas formas. Entonces, Descartes, como
respuesta a las acciones de este genio, preparará su espíritu y suspenderá su juicio, es
decir, se abstendrá de asentir a lo falso.

Si bien Descartes pone en duda todas aquellas cosas que había aceptado como
verdaderas durante varios años de su vida, también busca un punto fijo del cual partir
que sea indubitable. Aquello de lo cual no puede dudar, como bien se menciona en la
segunda meditación, es de que él es. El genio maligno que emplea toda su industria para
engañarlo, jamás podrá convencerlo de que no es nada mientras él piense que es algo.

Una vez que concibe que él es una cosa intenta indagar sobre qué cosa es, llegando a la
conclusión de que es una cosa que piensa. Se logra identificar con un solo atributo del
alma, el pensamiento, lo considera como la fuente de su existencia, como un rasgo que
define si realmente existe o no.

Al ser una cosa que piensa es también una cosa que siente debido aquello a lo que se
llama sentir, es decir, el conocer las cosas mediante los órganos de los sentidos, no es
nada más que la acción de pensar. Los sentidos atraviesan necesariamente el
pensamiento y solamente son posibles de comprender si pasan por el juicio del espíritu.

Finalmente, en la segunda meditación llega a la conclusión de que solo concebimos los


cuerpos por medio del entendimiento y no por los sentidos ni la imaginación, por lo cual
no conocemos solo porque lo captamos por nuestros sentidos sino porque lo
concebimos en el pensamiento. De esta forma, siendo más fácil conocer nuestro espíritu
que el cuerpo.