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La Orden del Temple se identifica

íntimamente con las Cruzadas. Nace como


consecuencia de la primera y muere poco
después de que se hiciera imposible el último
proyecto de ellas (la alianza entre cristianos y
mongoles nestorianos), al comenzar el siglo
XIV. Las Cruzadas y el reino franco creado
por ellas, así como la Orden del Temple,
perduran, por tanto, casi exactamente dos
siglos, desde finales del XI al principio del
XIV.

Pero esta no es una página dedicada a las cruzadas medievales cristianas.


De todas formas, y para quién desee situarse un poco y disponer de los
datos más relevantes de esos doscientos años, puede hacerlo en el apartado
que se indica a continuación:
"Las Cruzadas: un poco de historia"

A partir de aquí, vamos a centrarnos única y exclusivamente en la que se


llamó "Orden de los pobres caballeros de Cristo y del templo de Salomón"
o más sencillamente "Templarios".

EL ORIGEN DE LA ORDEN DEL TEMPLE

"Un Caballero de Cristo es un cruzado en todo momento, al hallarse


entregado a una doble pelea: frente a las tentaciones de la carne y la
sangre, a la vez que frente a las fuerzas espirituales del cielo. Avanza sin
temor, no descuidando lo que pueda suceder a su derecha o a su
izquierda, con el pecho cubierto por la cota de malla y el alma bien
equipada con la fe. Al contar con estas dos protecciones, no teme a
hombres ni a demonio alguno."
ño del señor de 1118. Los cruzados occidentales gobiernan
Jerusalén bajo el mandato del Rey Balduino II. Es primavera y nueve
caballeros, con Hugo de Payns a la cabeza, y a similitud de los ya
existentes "Caballeros del Santo Sepulcro", fundan una nueva orden de
caballería, con el beneplácito del rey de la ciudad. Han nacido los
Templarios.

l primer Maestre (que no Gran Maestre, como se repite a menudo


erroneamente) Hugo de Payns, nació en un noble caserío cercano a
Troyes hacia el año 1080. Con una sólida educación cristiana y un habil
manejo de las armas, sintió desde muy joven la misma vocación de
monje que de soldado.

robablemente se alistó en la Primera Cruzada antes de haber cumplido los


veinte años, enrolado quizá entre las tropas del conde Hugo de Vermandois,
hermano de Felipe I, Rey de Francia.Es durante dicha cruzada de desbordante
fe, cuanto el joven Hugo se da cuenta de que es posible aunar sus dos
vocaciones con la creación de una nueva orden religioso-militar, la primera de
estas características, destinada al servicio en Tierra Santa. En medio de aquel
ejército cristiano, no tardó en encontrar otros ocho compañeros que participaran
de su ideal y concepción de la vida.

DE LA
LOS NUEVE ORDEN
FUNDADORES DEL
TEMPLE
s significativo señalar la donación por el
Rey Balduino II de Jerusalén como sede para
la nueva orden, y de ahí su denominación, de
la mezquita blanca de al-Aqsa, del Monte del
Templo. Creo necesario indicar que en la
época, se identificaba dicha mezquita como el
emplazamiento exacto del Templo de Salomón
(hoy se sabe que era mucho mayor, y que la
mezquita ocupa solamente el atrio de dicho
templo), y por ello no es facilmente explicable
como a una recién fundada "policía de
caminos" tal era la función principal de los El Templo de Salomón
Templarios en sus comienzos, se le fuera
donado semejante emplazamiento, donde
cabían sobradamente varios millares de
caballeros, teniendo en cuenta que solo eran
nueve hombres.

n hecho que también contiene una cierta dosis de misterio, es que estos
primeros caballeros no admitieron a nadie más en la recién creada orden,
durante los nueve primeros años de existencia. Algunas especulaciones
relacionan esta decisión con una excavación secreta que llevaban a cabo en los
sótanos del Templo, donde pudieron haber buscado el Arca de la Alianza, tarea
de la cual solo unos pocos elegidos habrían tenido conocimiento. (Ver:
Leyendas del Temple)

sí pues, parece ser que durante los primeros


nueve años, los Caballeros del Temple no hacen
otra cosa que proteger a los peregrinos, sobre todo
en el peligroso camino del puerto de Jaffa a las
murallas de Jerusalén. Sin embargo, a pesar de su
valor y abnegado servicio, no consta que
participaran en las campañas de los reyes del
nuevo reino cristiano desde el fin de la Primera
Cruzada, lo que refuerza la hipótesis
anteriormente citada y defendida por algunos
Peregrinos escoltados por Templarios
historiadores, que les tendría ocupados durante
largo tiempo. De todas formas, esto sería entrar en
el terreno de la mera suposición.

n siglo más tarde, el historiador Jacques de Vitry, describe de esta


extraordinaria manera lo que fue el origen del Temple:
"Ciertos caballeros, amados por Dios y consagrados a su servicio, renunciaron
al mundo y se consagraron a Cristo. Mediante votos solemnes pronunciados
ante el Patriarca de Jerusalén, se comprometieron a defender a los peregrinos
contra los grupos de bandoleros, a proteger los caminos y servir como
caballería al soberano rey. Observaron la pobreza, la castidad y la obediencia
según la regla de los canónigos regulares. Sus jefes eran dos hombres
venerables, Hugo de Payns y Godofredo de Saint-Omer. Al principio no había
más que nueve que tomasen tan santa decisión, y durante nueve años sirvieron
en hábitos seculares y se vistieron con las limosnas que les daban los fieles."

n 1127, el Maestre Hugo de Payns, una vez obtenida la aprobación de los


Templarios por el Patriarca de Jerusalén, preparó un viaje a Roma con el fin de
obtener una definitiva aprobación pontificia, y que de ese modo el Temple se
convirtiera en Orden militar de pleno derecho. Balduino II, regente de Jerusalén,
escribió al entonces Abad de Claraval, Bernardo, para que favoreciese al primer
Maestre de la Orden ante la Iglesia.

an Bernardo de Claraval, uno de los iniciadores


de la Orden monacal del Císter en Francia, era a sus
veinticinco años una personalidad espiritualmente
arrolladora, activísimo trabajador, que funda
numerosos monasterios, escribe a reyes, papas,
obispos y monjes, redacta tratados de teología, está
siempre en oración y batallando a los enemigos de la
fe romana. Tenía además, dos pariente próximos entre
los nueve fundadores del Temple (Hugo de Payns y
Andrés de Montbard, que era su tío), por lo que parece
probable que tuviese ya noticias de la fundación de la
nueva agrupación de monjes-soldados. Así pues, como
esta nueva Orden colmaba su propia idea de
sacralización de la milicia, recibió con todo entusiasmo San Bernardo de Claraval
la carta del rey Balduino y se convirtió en el principal
valedor del Temple.

or el momento, los Templarios habían recibido de los canónigos del Santo


Sepulcro la misma Regla de San Agustín que ellos profesaban, pero el abad de
Claraval deseaba algo más próximo y original para sus nuevos protegidos. Lo
primero que hizo fue gestionar a favor de su pariente Hugo de Payns y los
cuatro templarios que le acompañaban, una acogida positiva y cordial por parte
del Papa Honorio II, a quien los fundadores del Temple estaban a punto de
visitar en Roma. De acuerdo con la propuesta de Bernardo, en la primavera de
1228, se celebró un concilio extraordinario en Troyes, con nutrida asistencia de
prelados franceses y de territorios próximos: dos arzobispos, diez obispos, siete
abades, dos escolásticos e infinidad de otros personajes eclesiásticos, todo ello
bajo la presidencia de un legado papal, el cardenal Mateo de Albano.
l hábil abad Bernardo, que de una manera u otra estaba
vinculado a la mayoría de los asistentes, expuso los
principios y primeros servicios de la Orden, y luego supo
responder con prontitud a todas las preguntas que le fueron
formuladas. El Concilio de Troyes, tras varias semanas de
interrogatorios y deliberaciones, aprobó a la Orden del
Temple con entusiasmo, como una especie de
institucionalización de la Cruzada. De esta manera quedó
establecida "oficialmente" la Orden del Temple. El concilio
pidió a los nobles y a los príncipes que ayudasen a la nueva
fundación y encargó a Bernardo de Claraval que redactase Concilio de Troyes
para una Regla original para los Templarios. (Ver La Regla)

a decisión de San Bernardo fue la de adaptar al Temple la dura Regla del


Cister, con arreglo a la cual la Orden militar organizó su vida monacal. Los
Templarios, en cuanto monjes en sentido pleno, debían pronunciar los votos de
pobreza, castidad y obediencia, más un cuarto voto de contribuir a la conquista
y conservación de Tierra Santa, para lo cual, si fuera necesario, darían gustosos
la vida.

Con los tres primeros votos solemnes, es decir, que solo podían ser
dispensados por la Santa Sede, los Templarios se convertían en
verdaderos monjes, integrantes de una Orden religiosa plena y no
de una simple asociación de caballeros. El cuarto voto, el mismo
que los cruzados emitían con carácter temporal mientras estuvieran
realizando su "peregrinación armada", se convertía para ellos en
perpetuo, denotando su condición militar según el espíritu de la
Cruzada.
LA EXPANSIÓN DE LA ORDEN TEMPLARIA

"Non nobis Domine, non nobis sed nomini tuo


da gloriam"
(No para nosotros Señor, no para nosotros, sino para gloria de tu
nombre)

El Concilio de Troyes y el entusiasta respaldo de San Bernardo


provocaron el éxito de la nueva milicia en toda la Cristiandad. Para
ingresar en las filas del Temple acudían a Tierra Santa, además de
caballeros sin tacha, innumerables miembros de la nobleza menor que,
privados de bienes y tierras, habían vivido en el pecado, la lujuria y el
crimen. Bernardo de Claraval consideraba una victoria de Cristo la
conversión de esos degenerados a la Orden templaria.

esde el primer momento se quiso dejar claro que para los Templarios las
obligaciones religiosas siempre deberían estar por encima de las militares,
porque se entendía que un cristiano reconfortado con el favor divino se hallaría
más dispuesto al martirio. Lógicamente, no se suponía que los nuevos monjes-
caballeros eran enviados a la muerte, ya que por su condición de excelentes
guerreros lo más probable es que triunfasen en cualquier batalla que fueran a
librar, al contar con la importante ayuda añadida de Dios. Así era la mentalidad
de la época.

n torno al joven abad de Claraval


se agruparon Pedro el Venerable, abad
del Cluny (la otra gran orden monacal
aparte de la del Cister), el abad Suger de
Saint-Denis, el prior de la Cartuja y
Esteban Harding, abad del Cister,
impulsando entre todos ellos el
nacimiento y crecimiento del Temple.
Favorecidos por las redes de Císter, Cluny y Temple colaboraron
monasterios que obedecían a ese grupo estrechamente
de grandes abades aliados de Bernardo,
el pequeño pelotón de Templarios que
había asistido a Troyes se dispersó por
los diversos reinos europeos para
presentar en vivo el mensaje del concilio
y logró en todas partes un apoyo
inmediato.

ugo de Payns y sus compañeros donaron al Temple sus tierras, con las
que se constituyeron las primeras encomiendas. Una riada de nuevos reclutas
para la Orden se incorporó a los trabajos de los cinco misioneros templarios,
llamados de todas partes para que explicasen su vocación, que sintonizaba
perfectamente con el sentido cristiano y caballeresco de aquellos tiempos.
Todos ellos recibían donaciones en cantidad y calidad sorprendentes, que en
pocos años, con el apoyo de Cister y Cluny, transformaron Europa en un
auténtico entramado templario.

l extenso recorrido de los cinco monje-soldado por varios reinos después


de la clausura del concilio de Troyes fue verdaderamente triunfal. Fueron
acogidos con entusiasmo y generosidad desbordantes por reyes, obispos,
príncipes, nobles y el pueblo, prácticamente sin excepciones. Las hazañas de
los cruzados en Tierra Santa habían inundado de fervor religioso a las gentes
de Occidente, y la ayuda al Temple, esa Orden que resumía y concentraba lo
mejor de la Cruzada y que estaba avalada por San Bernardo y sus aliados,
ofrecía a todos la posibilidad inmediata de participar en la defensa de los Santos
Lugares.

ugo de Payns se dirigió a Anjou y Maine, con


gran éxito. Después recorrió Poitiers y Normandía,
donde de alguna manera estaba emparentado con
los duques gobernantes, así que fue muy bien
atendido. Se le concedieron tierras e importantes
donaciones de todo tipo, se le permitió hacer una
recluta, se le abrieron las iglesias y se le dejó hablar
en las plazas. Allí, Enrique I de Inglaterra le
comunica que existe gran expectación por conocer
al Temple en su país, por lo que el maestre se
presenta en Inglaterra y Escocia, de donde
consiguió traerse un buen puñado de hombres.
Desembarcó en Flandes y llegó a su Champagne
natal en enero de 1129, acompañado por gran
número de nobles y caballeros que habían tomado
la Cruz. Muchos de ellos deseaban ingresar en la
Orden nada más llegar a Jerusalén.

l mismo tiempo, los demás Templarios habían realizado un trabajo


semejante regiones de origen. Godofredo de Saint-Omer en Flandes, Payen de
Montdidier en Picardía. Hugo Rigaud obtuvo tal acogida en el sur de Francia,
que tuvo que encomendar a otro Templario recién iniciado la continuación de su
labor en España. Todavía en ese mismo año, los cinco Templarios y su
contingente de selectos reclutas descienden entre el clamor de ciudades y
pueblos por el valle del Ródano, para embarcarse hacia Jerusalén, donde son
recibidos en triunfo en la Casa del Temple, su cuartel general, adonde habían
enviado cantidades ingentes de oro y plata, para ir preparando su espléndido
despliegue militar en Tierra Santa.

l primer Maestre podía sentirse satisfecho. Había


dejado en occidente una amplia poderosa organización
templaria en marcha, que enviaría cada vez más
recursos y hombres a Ultramar. Esa retaguardia
dirigida por los lugartenientes, con Hugo Rigaud como
procurador de la Orden a la cabeza, extendió la
presencia e influjo del Temple por las regiones ya
sondeadas por la primera expedición, y poco después,
por otros reinos cristianos, como el Imperio Alemán,
Italia y las Coronas de Aragón, Portugal y Castilla,
donde se comprendió perfectamente el mensaje Banqueros, monjes y
templario porque la Península Ibérica era también guerreros
tierra de Cruzada desde el inicio de la Reconquista.

o se conocen bien las actividades de los Templarios durante los años


inmediatamente posteriores, hay poca información al respecto. Es probable que
los caballeros concentraran sus recursos en la tarea para la cual habían sido
destinados en un principio: proteger las rutas que solían transitar los peregrinos,
exceptuando un frustrado asalto contra Damasco, proyectado por Balduino II, a
la vuelta de Hugo de Payns con las fuerzas que había reclutado.

a primera fortaleza importante asignada a los Templarios no se hallaba en


el reino de Jerusalén, sino en la frontera más septentrional de las posesiones
latinas, que eran las montañas de Amanos, que hacían de frontera entre lo que
era en aquella época el reino armenio de Cilicia y el principado cristiano de
Antioquía. En la década de 1130, al Temple se le dio la responsabilidad de
proteger esa región fronteriza. Para proteger el paso de Belén, en la marca de
Amanos, ocuparon la fortaleza de Bragas, a la que llamaron Gastón, un castillo
erigido sobre un peñasco inexpugnable. Más al norte, para proteger el paso
Hajar Shuglan, ocuparon los castillos de Darbsaq y La Roche de Roussel. En la
Cisterna Rubea, a mitad de camino entre Jerusalén y Jericó, los Templarios
construyeron un castillo, una estación vial y una capilla. Había una torre
templaria más cerca de Jericó, en Bait Jubr at-Tahtani; un castillo y un priorato
en la cima del Monte de la Cuarentena y un castillo junto al río Jordán.
ugo de Payns, fundador del Temple, murió, tras ver
cumplido su pujante y su ideal, el 24 de mayo de 1136. Se
ignora la causa pero se sabe que no fue en combate. Tres años
después, el 29 de marzo de 1139, el Papa Inocencio II dictó la
bula Omne datum optimum, dirigida al segundo Maestre
Roberto de Craon, que proporcionaba al Temple importante
ventajas: quedaban eximidos de toda jurisdicción eclesiástica
intermedia, estando sujetos solamente al Papa. Incluso el
Patriarca de Jerusalén, ante quien los caballeros fundadores
habían hecho sus votos, perdía toda autoridad sobre la Orden.
La bula la permitía al Temple tener sus propios oratorios y
autorizaba a los sacerdotes a unirse a la hermandad en calidad
de capellanes, lo que hacía a los Templarios totalmente
independientes de los obispados diocesianos, tanto en
Ultramar como en Occidente. El Temple tenía derecho a
percibir diezmos, pero no necesitaba pagarlos, exención que
hasta el momento solo se había concedido a los cistercienses,
y podía tener cementerios contiguos a sus casas. Asimismo, los
miembros tenían derecho al botín tomado al enemigo y solo
debían responder ante su maestre, que sería uno de ellos,
elegido por el cabildo sin ninguna presión de los poderes
seculares.

urante los subsiguientes papados de Celestino II y Eugenio III, las bulas


expelidas -Milites Templi en 1144 y Militia Dei en 1145- refuerzan los privilegios
de los Templarios y sugieren que el respaldo a la Orden era desde ese
momento la política oficial de la curia romana. Retener Tierra Santa era la
prioridad, quienquiera que fuese el que llevara la tiara papal, y la Orden del
Temple ya se había convertido en un pilar de la guerra de la cristiandad contra
el Islam.

Estos favores suscitaron, como es lógico, la oposición de los


obispos, entre los que figuraba el Patriarca de Jerusalén, además
de comenzar a fraguar las envidias de algunas órdenes religiosas,
que siempre perseguirían a Hugo de Payns y a sus monjes-
guerreros, lo mismo que a todos los que les siguieron como
Templarios.

LA REGLA ANTIGUA DEL TEMPLE


Mucho es lo que se ha dicho sobre la auténtica Regla del Temple. Yo
reproduzco aquí la que, a mi juicio y por ser la más recurrida por
parte de muchos autores, entiendo que es la antigua o primera regla
de los Templarios, la que le diera San Bernardo de Claraval a Hugo
de Payns y a los primeros caballeros de la Orden.

Todo lo que se reproduce a continuación está


extraído del libro:

PINCHAR EN EL LIBRO PARA VER LA REGLA

He querido dejar el texto tal cual, por su diferencia con la gramatica


moderna, y así aportar algo más histórico a estás páginas.
Esta regla consta de 72 capítulos, los cuales puedes ver en el índice y
consultar pinchando en cada uno de los números.

Especial agradecimiento a Alef-Thau, que es quién se la ha currado. Gracias, Maestre.


LA INICIACIÓN DE LOS TEMPLARIOS

"Para cada uno de ellos la disciplina es una devoción y la obediencia una


forma de respetar a sus superiores, porque estos caballeros mantienen
fielmente una existencia compartida, sencilla y alegre, sin esposa ni
hijos."
La vida religiosa de un Caballero Templario se abría con la ceremonia
de la iniciación, como era habitual en la tradición del Temple. El
escenario habitual era una Iglesia de la Orden. El aspirante llevaba
una túnica blanca, el cabello descubierto y aparecía completamente
desarmado. Se le obligaba a jurar que renunciaba a la existencia laica,
para convertirse en un monje-caballero.

A continuación se reproduce una ceremonia típica,


basándonos en la declaración efectuada por el
caballero Gerardo de Caux en un interrogatorio
celebrado el 12 de enero de 1311, quién explicó
como fue iniciado en la fiesta de San Pablo y San
Pedro en el año 1298.

A altas horas de la noche, los aspirantes son


conducidos a una pequeña antecámara contigua
a la capilla del convento. Dirige la iniciación el
Maestre provincial, en presencia de numerosos
Templarios. Dos caballeros se dirigen a los
aspirantes:

"¿Buscáis la compañía de la Orden del Temple y deseáis


participar en sus obras espirituales y temporales?

Tras la respuesta afirmativa el hermano


templario prosigue:

"Buscáis lo que es grande pero no conocéis los duros


preceptos que se observan en la Orden. Nos véis con
hermosos hábitos, con hermosas monturas, perfectamente
equipados, pero no podéis conocer la vida austera de la
Orden, porque si deseáis vivir a este lado del mar, sereis
llevado a Ultramar y recíprocamente; si deseáis dormir
tendréis que levantaros y caminar hambriento si habéis
deseado comer. ¿Aguantaréis todo esto por el honor de
Dios y la salvación de vuestra alma?"
Ante la nueva respuesta firmativa el hermano
toma la palabra:

"Queremos saber si creéis en la fe


católica, si estáis de acuerdo con la
Iglesia de Roma, si os habéis
comprometido con otra Orden o estáis
vinculado por matrimonio. ¿Sois
caballero nacido de matrimonio
legítimo? ¿Estáis excomulgado por
vuestra falta o por otra razón? ¿Habéis
prometido algo o echo algún regalo a un
hermano de la Orden para ser recibido?
¿No estáis afectado por alguna
enfermedad oculta que pueda
imposibilitar vuestro servicio en la casa
o vuestra participación en el combate?
¿No estáis cargado de deudas?"

El postulante responde que cree en la fe


católica, que es libre, noble, nacido de
matrimonio legítimo y que no sufre
ninguno de los impedimentos indicados.

Entonces, los dos caballeros


templarios se retiran,
dejando al Maestre
provincial, postulantes y
demás caballeros rezando en
la capilla.

Regresan, preguntan a los aspirantes si


persisten en su demanda y se retiran por
segunda vez, para informar al maestre de
la voluntad claramente manisfestada.
Después les conducen ante el Maestre,
con la cabeza descubierta. Se arrodillan
los postulantes y hacen la siguiente
petición:

"Señor, hemos venido ante vos y ante los hermanos que


están con vos para solicitar la compañía de la Orden"

El Maestre les pide que confirmen las


respuestas previamente formuladas a las
preguntas de los dos caballeros, los postulantes
juran sobre cierto libro y el Maestre continúa:

"Debéis jurar y prometer


a Dios y a la Virgen que
obedeceréis siempre al
Maestre del Temple, que
guardaréis la castidad, los
buenos usos y las buenas
costumbres de la Orden,
que viviréis sin propiedad.
Que sólo guardaréis lo que
os sea dado por vuestro
superior, que haréis todo lo
que podáis para conservar
el Reino de Jerusalén y
para conquistar lo que
todavía no ha sido
obtenido, que jamás iréis
por vuestra voluntad a los
lugares donde se mata,
saquea o deshereda a los
cristianos injustamente, y
que si se os confían bienes
del Temple juráis que los
guardaréis bien. Y no
abandonaréis la Orden,
para mejor o peor, sin el
consentimiento de
vuestros superiores."

Los aspirantes juran y el Maestre


continúa:

"Os recibimos, a vosotros, a vuestro padre y a vuestra


madre y a dos o tres de vuestros amigosque deseen
participar en la obra espiritual de la Orden, del principio al
fin."

Y dichas estas cosas les reviste del


manto blanco y les bendice, y para ello
un hermano capellán canta el Ecce quam
bonum y después se recita la oración del
Espíritu Santo.

El Maestre, entonces, les


levanta con sus manos,
les besa en la boca y les
indica que el sacerdote y
los caballeros presentes
les beses en la boca de la
misma forma.

Todos se sientan. El Maestre detalla


para los nuevos hermanos el código
disciplinario de la Orden, les describe las
faltas que acarrean la expulsión de la
casa y la pérdida del hábito; después
pasa revista a las reglas principales de la
vida cotidiana de los Templarios.
Recuerda que deben vivir en castidad y
que les está prohibido el trato con
mujeres. Y concluye:

"Marchad, Dios os protegerá."

LA ESTRUCTURA DE LA ORDEN DEL TEMPLE

"Destaca su excelente organización militar, la rapidez de sus


movimientos y la facilidad con que saben prevenir cualquier ataque,
como si fueran capaces de leer en el aire u oler al enemigo que todavía
no es visto por los demás. Pueden ser pocos, pero valen por muchos..."

En 1163 quedó fijada la organización de los Templarios. Todos se


hallaban bajo las ódenes del Maestre del Temple de Jerusalén. No
obstante, éste debía atenerse al voto de la mayoría, es decir, al
Capítulo para decidir las cuestiones más importantes: nombramientos
de los distintos comandantes de las provincias, declaraciones de
guerra, firmas de armisticios, el acoso a una fortaleza y hasta la
recepción de un nuevo hermano.
DIRECCIÓN DE LA
ORDEN

MAESTRE

Solo respondía a la autoridad del Papa, aunque debía ser


respetuoso con los obispos y con los reyes. Disponía de cuatro
monturas, además de una especial para el combate. Como
ayudantes, contaba con un secretario e intérprete árabe, un
soldado de caballería ligera, un herrero, un cocinero y dos
criados de a pie.

SENESCAL
Segunda autoridad del Temple, suplía al Maestre en sus ausencias.

MARISCAL

Mandaba a los Templarios en la guerra y el combate si el Maestre no estaba


presente.

COMENDADOR DE LA TIERRA DE JERUSALÉN

Tesorero y gestor de las finanzas de la Orden. Era asimismo, el jefe de la


marina templaria y guardaba la Vera Cruz en las batallas. Se encargaba en la
ciudad santa de la protección de los peregrinos y de la vigilancia de los
caminos, que eran los fines fundacionales del Temple.

VESTIARIO

Encargado de la uniformidad de los caballeros, escuderos y sirvientes. Asistía


a las ceremonias de iniciación.

COMENDADORES TERRITORIALES

Estaban en Palestina (Acre) y Siria (Antioquía). De ellos dependía el


conjuntos de castillos de cada región.

TURCOPLERO

Jefe de la caballería ligera indígena, que formaba el escuadrón de los


turcopolos.
COMENDADORES PROVINCIALES

Preceptores de las diferentes provincias en las que se dividía las Orden. Se


encargaban de administrar las donaciones, cuidar de los hermanos que tenían a
su cargo y debían enviar la mayor cantidad de dinero posible a Tierra Santa.

LOS MAESTRES
Hugo de Arnoldo de
Payns.........................1118 - 1136 Toroga.................1179 - 1184 Ricardo de
Bures......................1245 - 1247
Roberto de Gerardo de
Croan....................1136 - 1146 Ridfort................1185 - 1189 Guillermo de
Sonnac................1247 - 1250
Everardo des Roberto de
Barres..............1146 - 1149 Sable....................1191 - 1193 Reinaldo de
Vichiers.................1250 - 1256
Bernardo de Gilberto
Tremelai............1149 - 1153 Erail.........................1193 - 1200 Tomás
Berard.............................1256 -
Andrés de Felipe de Plessiez..................1201 1273
Montbard...............1153 - 1156 - 1208
Guillermo de
Bertrando de Guillermo de Chartres.........1209 Beaujeu...............1273 - 1291
Blanquefort.....1156 - 1169 - 1219
Teobaldo de
Felipe de Pedro de Gaudin....................1291 - 1293
Milly........................1169 - 1171 Montaigu.................1219 - 1230
Jacobo de
Odo de St. Armando de Molay..........................1293 - 1314
Amand..................1171 - 1179 Perigord............1232 - 1244

Los Maestres Provinciales

CLASES
COMBATIENTES
CABALLEROS

Flor y nata del cuerpo de guerra templario. Eran los


únicos con derecho a portar el manto blanco con la cruz
roja pattée, que se cosía al lado izquierdo del pecho, y ya
avanzado el siglo XII se portaba también en el escudo.
Disponían de tres o cuatro caballos para utilizarlos, si era
preciso, sucesivamente.

SARGENTOS

Servían a los caballeros y se diferenciaban de estos en que


vestían con túnica parda o negra, con la cruz roja en el
hombro izquierdo.
ESCUDEROS

También armados y a caballo, aunque no tan poderosamente como los


caballeros.

SIRVIENTES

Formaban, con escuderos y caballeros, el grueso del ejercito templario.


Portaban armamento ligero y se ocupaban de los caballos del caballero.
Apoyaban a este con sus arcos y le protegían.

TURCOPOLOS

Caballería ligera de cristianos nativos, que colaboraban con la Orden aunque


no formaban parte de ella. Era, por tanto, un cuerpo militar auxiliar.

CABALLEROS SEGLARES

Caballeros que hacían el voto de peregrinación y se ponían voluntariamente al


servicio del Temple, generalmente por un tiempo limitado. Estos caballeros
vivían en los conventos de la Orden, excepto si estaban casados y sus mujeres
se encontraban en Tierra Santa, en cuyo caso residían fuera de los recintos
religiosos.

CLASES
SACERDOTALES
ABAD DEL TEMPLE

Residía en Jerusalén, y era el superior de toda la división


monacal de la Orden, que podía considerarse totalmente
independiente de la militar.

SACERDOTES

También llamados capellanes. Asumían solamente funciones


religiosas y de atención espiritual a las demás clases
templarias. Se encargaban asimismo del cuidado de las
iglesias.
El contraste más evidente entre los sacerdotes y las clases
combatientes era de tipo cultural. Los caballeros templarios (así como
escuderos y sirvientes) carecían por lo general de educación y cultura, y
eran con frecuencia (incluso varios de los maestres, como el último,
Jacobo de Molay) analfabetos. Los clérigos en cambio, estaban muy
bien preparados en las escuelas catedralicias, monásticas e incluso en
las universidades.

CUERPOS
AUXILIARES

HERMANOS LEGOS

Desempeñaban funciones domésticas. También conocidos como "donados".

COMPAÑEROS DEL SANTO DEBER

O compañeros de oficios. Carpinteros, constructores, etc. Vivían en los


establecimientos templarios (castillos, conventos) y estaban vinculados a la
Orden. Se encargaban, bajo la dirección de un Templario de cualquier grado, de
la edificación y mantenimiento de los castillos y edificios de encomienda. Se
incluyen aquí a los agricultores, que generalmente no pertenecían a la Orden
sino que eran contratados por ella en condición de siervos y ocasionalmente, de
esclavos.

COOPERADORES

Personas que admiraban a la Orden del Temple y la ayudaban, fuera de la vida


conventual. Era la única clase en donde podían colaborar las mujeres. Se
organizaban de forma autónoma.

¿Cuántos eran los


Templarios?
En caballería pesada, una lanza u hombre de armas
consistía en un total de cinco combatientes: el
caballero principal, dos escuderos y dos sirvientes. Es
por ello, que no significa lo mismo un hombre de armas
que un caballero, por lo que la estimación de los
efectivos templarios tanto en Ultramar como en Europa
no es tarea fácil, ya que, muchas veces, las fuentes no
realizan tal distición, variando entre los trescientos
caballeros de algunas, hasta los cien mil combatientes
de otras. La cifra más aceptable y más divulgada, sitúa
un número de combatientes en Tierra Santa en torno a
los diez mil efectivos, de los cuales un millar largo
serían caballeros plenos. Si tenemos en cuenta la
veintena de fortalezas templarias en la zona, saldría
una media de una guarnición de quinientos hombres
por castillo, cifra bastante razonable.

En Occidente, en el conjunto de sus establecimientos, se


rebasaría muy probablemente ese número, aunque vivían
dispersos por los establecimientos de las ciudades y el medio
rural. El conjunto de las casas y encomiendas de la Orden en
Europa occidental ascendería a unas mil, con más de la
mitad en Francia, lo que indicaría un número de caballeros en
torno a los cuatro mil, a los que se deben agregar los
templarios de todas clases y los cooperadores, muy
numerosos, estableciendo un total de cuarenta mil personas
aproximadamente.

LAS PROVINCIAS DEL ULTRAMAR


CRISTIANO
Jerusalén (Reino) Condado de Trípoli

Principado de Antioquía Condado de Edesa

LAS PROVINCIAS EUROPEAS DEL TEMPLE


Inglaterra, con Irlanda y
Escocia.
Lombardía.
Francia, con Normandía y
Borgoña.
Portugal.

El Poitou, con Aquitania y Aragón, con sus reinos, el


principado de Cataluña, el
Gascuña.
Rosellón y Navarra.
Auvernia.
Provenza.
Alemania.

VESTIMENTA DE LA ORDEN DEL TEMPLE

"Todos llevan el vestido que se les ha proporcionado y a nadie se


le ocurriría buscar fuera comida o ropajes. Se rapan el pelo al
ras, en ningún momento se peinan, en escasas ocasiones se
lavan, su barba siempre aparece hirsuta y sin arreglar, van
sucios de polvo y su piel aparece curtida por el calor y la cota de
malla."

La indumentaria representativa de la orden comenzó a gestarse con


la adopción de la Regla del Císter por los templarios, por la cual
tomaron el manto blanco característico de dicha orden religiosa.
Posteriormente en 1146, el Papa Eugenio III concedió a los
Templarios su hábito definitivo, ordenándoles portar, a la altura del
corazón, una cruz roja en forma de cruz latina con los cuatro
brazos iguales, pero más ancha en los extremos que en el centro de
cada brazo, también denominada octogonal o pattée.

sta cruz roja es el más típico y conocido


emblema de los Caballeros del Temple, repetido hasta
la saciedad en las imágenes referentes a las cruzadas
e incluso incorporado por Cristóbal Colón a la vela de
sus naves durante el descubrimiento de América.

a equipación que recibía el nuevo templario quedaba bajo su


entera responsabilidad, sin poder compartirla con nadie, ni siquiera la
más pequeña de sus prendas. También estaba obligado a cuidar el
equipo con el mayor esmero, porque su vestimenta y su aspecto externo
siempre debía ser la mejor imagen de su condición de monje-caballero.

omo ropaje personal recibía un par de camisas, el mismo número


de calzas y mantos (uno de éstos, el de invierno, provisto de un forro de
oveja o carnero), una pelliza, un sayón, una capa, una túnica, un grueso
cinturón de cuero, dos bonetes (uno de algodón y otro de fieltro) y un
par de zapatos. Para la cama se le proporcionaba un jergón, dos
sábanas, una manta ligera o estameña y una manta gruesa. Todas
llevaban unas rayas blancas y negras, que eran los colores del Temple,
ademas de la cruz roja, que se cosía o se pintaba en el lugar más
visible.

El equipo que distinguia a los


Caballeros Templarios hacia
1120, poco después de sus
formación, estaba compuesto
por una cota de mallas y un
casco como el que vemos en
la imagen de la derecha.
Treinta años más tarde, en
1150, se añadió a la cota
de mallas el escudo
alargado y la oriflama.

Un siglo después, año 1250,


ya se aprecia el cambio hacia
la típica armadura del siglo
XIII, que incluía el calzado de
malla y el yelmo cerrado.
ARMAS Y SÍMBOLOS DE LOS TEMPLARIOS

l estandarte del Temple, que portaba un


abanderado en las batallas, consistía en dos franjas
horizontales: negra y más estrecha la de arriba; blanca,
la inferior. Se denominaba Beaussant o "la bella
enseña".

l armamento habitual portado por los Templarios en Tierra Santa,


a lo largo de los siglos XII y XIII, consistía en:
Yelmo o casco cilíndrico de hierro, con visor
rectangular estrecho.
Cota de malla en forma de caperuza. Se fabricaba
sobre cuero, donde se insertaban anillas o placas
metálicas. Recubría el cuello, los hombros, el torso y la
espalda con faldeta para proteger los muslos.
Calzas, se prolongaban en las perneras de hierro.

Túnica de tela blanca. Recubría todo el conjunto para


aliviar el calor. Sobre ella flotaba la capa blanca con la
cruz roja al pecho.

Escudo, de forma elíptica con apunte triangular. Se


construía con planchas de madera recubiertas de hierro
y se acoplaba al brazo izquierdo.

Lanza larga, de hasta 4 metros, en madera con astil de


hierro bien afilado.

Espada de doble filo y longitud variable.


Maza turca de plomo y bronce con aristas cortantes.

Machete ancho de un solo filo.

ambién se les entregaban tres tipos diferentes de cuchillos, una


gualdrapa o manta para cubrir su caballo, un caldero, un cuenco para
medir la cebada y seis alforjas.

l conjunto superaba ampliamente los 40 kilos y requería un vigor


extraordinario para soportarlo y manejarlo con soltura. El caballo
también iba acorazado y protegido.

na imagen muy frecuente asociada al


Temple es la del sello templario, que muestra a
dos caballeros sobre la misma montura, y cuya
interpretación habitual dice que representa la
pobreza de la orden en sus inicios, si bien
diversos autores señalan que podría ser la
representación de San Juan y San Pedro, cuyas
doctrinas habrían sido abrazadas por la Orden,
es decir la doble cruz, latina y griega, que
superpuestas dan la de Lorena o patriarcal,
usada por el Temple.
Otras teorías sostienen que dicho sello señalaría la relación entre los
Templarios y las enseñanzas ocultistas y esotéricas, pues relacionan la
palabra "cábala" con "caballo" o "caballería", argumentando que poseen
la misma raíz original. Asimismo, destacan la frecuencia de los números
cabalísticos en el Temple (como por ejemplo los nueve caballeros en los
primeros nueve años) y su obsesión por la dualidad que vendrían
representados en el sello, y serían una clave para iniciados. Como se
puede ver, hay opiniones para todos los gustos, cosa frecuente al hablar
de los Templarios.

GUERRAS Y BATALLAS

"¡Moveros con paso firme, caballeros, y forzad a la huida


al enemigo de la cruz de Cristo! ¡Tened la seguridad que
ni la muerte ni la existencia os podrán alejar de su
caridad! ¡Glorioso será vuestro regreso de la batalla,
dichosa vuestra muerte, si ocurriera, de mártires en el
combate!"

Falta información...

LA DECADENCIA DE LOS TEMPLARIOS

"¡El Señor tenga piedad de nosotros! ¿En qué dirección


marcharon todos los sargentos y los ricos mercaderes que se
encontraban entre los muros de este lugar? Fatalmente, nos
ha sido arrebatado tanto territorio en Palestina que, debo
admitirlo, nunca conseguiremos recuperarlo."

La decadencia del Temple no se inició en 1307, con la detención


y proceso de sus miembros, sino que ya mucho tiempo antes la
Orden atravesaba una degeneración religiosa y acumulaba una
riqueza institucionalizada por la conversión de los Templarios en
el primer sistema multinacional bancario de su tiempo, además
de poseer un poder inmenso, en parte relacionado con esa
riqueza, tanto en la política del reino de Jerusalén como en
Occidente. Ni la decadencia religiosa, ni la riqueza ni el poder
figuraban en las sucesivas reglas de la Orden del Temple.

ras la caída de San Juan de Acre, el último


bastión cristiano de Tierra Santa, en 1291, (y si
exceptuamos la isleta encastillada de Ruad, tres
kilómetros mar adentro al suroeste de Tortosa, que
resistió hasta 1303) la Orden había perdido su
horizonte en Ultramar. Se había quedado sin misión,
no servía para nada, o como se insinuaba, no era cosa
de ese tiempo sino del pasado. Cierto que el Temple
había intentado establecer de nuevo una cabeza de
puente en Palestina o Siria, pero había fracasado, al
contrario que el Hospital, que se apoderó de la isla
de Rodas para organizar en ella una base avanzada y,
lo que era más importante, soberana.
e momento intentaron establecerse en Chipre,
donde ya se encontraban los Hospitalarios. Entonces La caída de Acre
optaron por viajar a Francia, olvidando que España y
Portugal, lo mismo que Inglaterra, eran lugares
donde su situación hubiese sido mucho mejor.

e fijaron en París porque allí contaban con un importante patrimonio, unos


valiosos edificios, y sobre todo, debido a que siempre se habían sentido francos por los
orígenes de sus fundadores y por la mayoría de ellos, naturales de Francia.Ese error de
dejar primar el "amor a la patria" por encima de sus intereses materiales y religiosos fue
la causa de sus perdición, si bien es cierto que en ese tiempo quizá fuera casi imposible
de ver. Pero la verdad es que su situación en el país galo ya no era la misma. Por culpa
de las manipulaciones de los consejeros de Felipe IV, el gobierno de Francia había
quedado bajo el dominio de los caprichos del monarca, pero los miembros del Temple
seguían considerándose muy poderosos, ya que todo el tesoro de la corona francesa se
encontraba bajo la tutela de los banqueros de la Orden, a la vez que sus propias riquezas
lo triplicaban. Una situación que, en apariencia, invitaba a no sentir ningún temor por el
futuro. Pero esta riqueza suponía un peligro para Felipe IV, quién temía que los
Templarios, al igual que los Hospitalarios en Chipre y los Teutones en Alemania,
aspirasen a fundar su propia soberanía francesa. Son significativas, en este aspecto, las
palabras del gran historiador Michelet: "Llegaron a Francia siendo portadores de un
inmenso tesoro, compuesto de ciento cincuenta mil florines de oro y diez mulos
cargados de plata. ¿Qué se proponían conseguir en tiempos de paz con tantas fuerzas y
riquezas? No existía otro país en el que contasen con mayor número de plazas fuertes,
además se hallaban unidos a casi todas las familias de la nobleza..."

amón Llull, religioso y noble mallorquín,


uno de los intelectuales más originales y cultos
de la Cristiandad, propugnaba con fuerza la
idea de una nueva Cruzada, para reconquistar
los territorios perdidos, a sabiendas además
que los mongoles pro-cristianos que
hostigaban a los árabes por oriente, no verían
con malos ojos una alianza con los cristianos
occidentales. Pero la idea del filósofo se
basaba, sobre todo, en la creación de una
nueva Orden militar, que saldría de la fusión de
la Orden del Temple y la del Hospital. Para ello
Llull se entrevistó con Jacobo de Molay, el
maestre del Temple, en 1301 en Limassol y
Famagusta, mientras los Templarios Jacobo de Molay
permanecían en Chipre, para que éste
considerase la idea. Este plan, asumido luego
como propio por Felipe IV y pretendido
también por Clemente V, quien se lo propuso
nuevamente a Jacobo de Molay en 1306,
siempre encontró la firme oposición del
Maestre Templario, que se negó en redondo.
Ramón Llull se encontró que mientras los
Hospitalarios trataban de reorganizarse,
construyendo hospitales y acondicionando
fortalezas, los Templarios habían perdido la fe
en si mismos, resignándose a un futuro que no
veían muy prometedor en Ultramar. Cristo,
decían, les había abandonado mientras
parecía favorecer a los musulmanes. La última
época del Temple en Tierra Santa estuvo
jalonada por gloriosas derrotas, al contrario
que las épocas anteriores.

in embargo esa pérdida del favor divino no había llegado sin culpa del
Temple. Los "Pobres Caballeros de Cristo" ya no lo eran. La Orden había
acumulado riquezas enormes tanto en Occidente como en Próximo Oriente.
Ofrecían seguridad a sus clientes pero contra la firme doctrina de la Iglesia, en
toda aquella época prestaban dinero a interés, que además cobraban por
adelantado. El Banco del Temple y su Marina habían tendido toda una red
comercial que estableció tupidas relaciones con los estados europeos y los
musulmanes. Esta actividad financiera de los Templarios con Damasco y
Egipto, por citar un par de ejemplos, condicionaba gravemente la estrategia de
la Orden, impedía u obstaculizaba su principal finalidad, la lucha contra los
infieles, subordinada su actividad militar a sus intereses mercantiles y
bancarios.
"No se puede servir a dos señores" había
dicho el Evangelio; el servicio de Dios era
incompatible con el que se prestaba al dios de
las riquezas, Mammon. La Orden del Temple
prestaba muchas veces servicio a Mammon y
los Templarios lo sabían.

a sobreabundancia de dinero
representaba para el Temple un estímulo más
para su participación cada vez más intensa en
el poder y en la lucha por el poder. Los
Templarios participaban con espíritu
partidista en las disensiones internas que
llevaron al Reino de Jerusalén a la ruina.
También actuaron en el primer plano de la
política occidental, donde trataban de
mantener un cada vez más difícil equilibrio
entre su condición de Milicia de San Pedro,
ejército del Papa y su lealtad a cada una de las
Coronas en cuyo territorio operaban y en
cuyas cortes desempeñaban puestos
importantes como consejeros y banqueros.
Cuando el poder pontificio y el poder real
entraban en conflicto a muerte, como ocurrió
en los casos del Papa Bonifacio VIII o en el La decadencia del Temple
conflicto con los cátaros, las tensiones
provocadas afectaron decisivamente a la
supervivencia de la Orden del Temple. Se
habían situado fuera del juego religioso,
operaban en terrenos diferentes y ajenos a su
vocación.

Puede que Cristo les hubiera abandonado, pero ellos antes habían
abandonado a Cristo.
EL FIN DE LA ORDEN DEL TEMPLE

"¡No me siento capaz de soportar ni un momento más


esta amarga prueba... Díganme de lo que van a
acusarme, señores comisarios, que estoy dispuesto a
confesarme autor de la muerte del mismo Jesucristo!"

Los Templarios eran el ejército del Papa y significaban un


importante centro de poder por su fuerza militar, su dominio
estratégico en Europa, especialmente en Francia, y sobre todo por
sus enormes riquezas, lo que les convierte en el sistema bancario
más importante del mundo. Por eso un rey empeñado en afirmar su
autoridad absoluta tenía que terminar con la Orden del Temple, y
no por ejemplo con la del Hospital, que se comportaba y organizaba
de un modo completamente distinto.

os "sepultureros" de los Caballeros del Temple fueron el Rey


de Francia, Felipe IV "el Hermoso", el Papa Clemente V y los
dominicos, orden muy experta en estas jugadas. La tónica del
monarca francés fue un intento de absolutismo, para lo que le
estorbaban los Templarios por su exención jurisdiccional y su
poderío económico, que humillaba a un soberano lleno de
deudas. Felipe IV

asta el momento del proceso sólo se les achacaba su orgullo, vicio censurado hasta
por los pontífices romanos que en la persona de Nicolás IV quiso unirlos a los
Hospitalarios "para moderar su soberbia". Felipe IV se aprovechó de esta decantada
actitud y pidió al Papado que los humillara, diciéndole que no convenía al pontificado
una Orden sin control, por su excesivo poder y el peligro de una rebelión. Quién mejor
ayudó al monarca fue Esquino Floriano, delincuente habitual que decía haber sido
confidente de un templario en las mazmorras de Tolosa y que se proclamaba conocedor
de los vicios de la Orden. Otros dicen que era un templario expulsado, sin que hayan
trascendido los motivos. El caso es que el rey acogió con agrado aquel costal de
infundios que, vertidos en los dóciles oídos de Clemente V, consiguieron que ordenase
una inquisición contra los Caballeros del Temple. Floriano aseguraba que al ingresar en
la Orden sus miembros renegaban del Salvador, pisoteando y escupiendo la cruz. Que en
compensación de su celibato se les permitía la sodomía, pecado que los maestres
absolvían. Que adoraban ídolos y que sus sacerdotes omitían intencionadamente en la
misa las palabras de la consagración, etc.
os intentos del francés comenzaron en Lyon,
en 1305, con motivo de la coronación del
arzobispo de Burdeos, Beltrán de Got, que pasaría
a llamarse Clemente V. El nuevo Papa no dio
impotancia al asunto, preocupado por el problema
de Palestina, ocupada por los árabes, para cuya
solución necesitaba de los Templarios. En 1307,
Jacobo de Molay, último maestre del Temple,
secundando los deseos papales de Cruzada, llegó
a Francia para reclutar tropas y abastecerse de
vituallas. A su paso por el país escuchó las
calumnias propaladas contra su Orden y acudió
ante el Papa solicitando un examen formal para
comprobar la falsedad de tan burdas calumnias.
Accedió Clemente V a sus deseos y así se lo
comunicó al monarca francés por carta del 24 de
agosto de 1307. Felipe IV, dispuesto a apoderarse
de los bienes del Temple, y aconsejado por su
Jacobo de Molay
ministro Guillermo de Nogaret, decidió adelantarse.
El 12 de octubre de 1307, a la salida de los
funerales de la condesa de Valois, el maestre
Molay y su séquito fueron arrestados y
encarcelados, lo mismo que todos los Templarios
franceses, y confiscados sus bienes bajo pretexto
de la inquisición.

ara mitigar el escándalo y consternación que produjo el hecho, el Rey publicó un


manifiesto redactado por Nogaret en el que se recogían todas las injurias, ignominias y
abominaciones imaginables contra la Orden, involucrando al Papa en el acto. Cuando
éste se enteró de la detención y del proceso, reprendió al monarca y envió dos
cardenales, Berenguer de Frédol y Esteban de Suisy, para reclamar las personas y bienes
de los encausados. Los purpurados, que debían sus cargos al monarca francés,
consiguieron convencer a Clemente V de la buena fe real y enconar su ánimo contra los
procesados. Felipe IV consiguió la facultad de juzgar a los miembros franceses de la
Orden del Temple y administrar sus bienes. Por medio de la tortura, la Inquisición
obtuvo las declaraciones que deseaba, pero estas confesiones fueron revocadas por los
acusados en la hora de su muerte en el suplicio, lo cual echa por tierra su probatoriedad.
Sin embargo las confesiones obtenidas convencieron al venal Clemente V, quién ordenó
un proceso en todo el mundo. Sin embargo se alzaron tantas voces de protesta, que el
pontífice, por la bula Faciens misericordiam, del 12 de agosto de 1308, mandó formar
comisiones diocesanas en toda la Cristiandad presididas por el obispo, dos canónigos y
dos parejas de dominicos y franciscanos, para escuchar a los Templarios que desearan
defender su Orden.
as comparecencias debían dar comienzo el 12 de abril de 1309, en París, aunque
tardaron varios meses en comenzar, hasta el 22 de noviembre de ese mismo año. La
ausencia de torturas y un encarcelamiento más propio de religiosos, provocó que una tras
otra todas las acusaciones fueran desmentidas por los caballeros sometidos a
interrogatorio, pues las retracciones nacían de la reflexión y no del miedo, lo que
comenzó a poner a las gentes a su favor. Pero Felipe IV y sus compinches no podían
permitir esa situación, por eso recurrieron a todas sus influencias, para que se organizase
con la mayor urgencia un concilio ecuménico de Sens. Lo consiguieron en cinco meses,
y fue anunciado por el Papa en la bula Regnan in coelis, la celebración de un concilio en
Sens, donde se trataría el problema de los Templarios.

e inició en Abril de 1310, pero días más tarde


empezaron a ser llevados a la hoguera cincuenta y cuatro
templarios en las proximidades del convento de Saint-
Antoine, por orden del monarca de Francia. Los inocentes
fueron llevados a la muerte más atroz sobre unas pilas de
leños, elegidos para que ardieran lentamente. De esta forma
el suplicio resultó más inhumano. Testigos de este crimen Templarios en la
múltiple dejaron escrito que las víctimas murieron hoguera
proclamando su inocencia, reconociendo la injusticia que se
cometía con su Orden y, por último, se pusieron en manos
de Dios.

demás, siguieron quemándose a templarios por distintos puntos de Francia, sin


esperar a que se dictaran sentencias definitivas. Unas veces eran los obispos los que
firmaban las órdenes, y otras el inquisidor general Guillermo de París, fiel servidor de
Felipe el Hermoso. ¿Por qué se dejaron apresar los miembros de la más formidable
fuerza militar del mundo occidental? Una de las razones fue sin duda la avanzada edad
de la mayoría de los Templarios que vivían en Francia. Después de servir un tiempo en
Oriente, muchos habían regresado a Europa para ocupar puestos en la administración.
Las caballeros más jóvenes habían sido enviados a Chipre, y en 1307, más del setenta
por ciento de la fuerza templaria había sido reclutada en los últimos siete años. En
Chipre se preparaban para la acción militar: habían peleado con los sarracenos por
Tortosa y esperaban una invasión de la isla por parte de los mamelucos.

n el Concilio de Vienne, entre el 16 de octubre de 1311, y el 3 de abril de 1312 el


Papa anunció la supresión del Temple. Los teólogos del concilio eran casi todos
franciscanos y dominicos, y ambas órdenes se distinguían por su animosidad y envidia
contra los acusados. Antes, los secuaces del rey francés habían recurrido de nuevo a las
torturas y nuevamente afloraron las confesiones de adoración demoníaca, prácticas
sodomitas y de otros pecados demenciales. La pantomima se había preparado
meticulosamente, con ensayo previo incluido y no parecía que nada pudiera fallar a la
hora de llevarse a cabo ante el público. Sin embargo, los primeros acusados que se
presentaron ante el tribunal defendieron al Temple y amenazaron con poseer un ejército
de dos mil Templarios escondido y listo para liberarles, pero ningún ataque se produjo, y
por ello los siguientes meses, como nadie se ponía de acuerdo para escoger a los
defensores de los Templarios (Jacobo de Molay renunció a ello por ser analfabeto) se
parecieron más al teatro que deseaban los detractores de la Orden. A puerta cerrada, los
"actores" representaban los papeles que se les habían asignado, sin despertar ninguna
emoción. La bula de supresión, Vox in excelso, se firmó el 22 de marzo y se leyó el 3 de
abril públicamente.

or la bula Ad providam, el 2 de mayo de 1312,


Clemente V otorgó los bienes de la extinta orden a los
caballeros de San Juan de Jerusalén, es decir los
Hospitalarios, pero no pudo evitar la depredación por parte
de Felipe el Hermoso, quien no sólo no devolvió el dinero
que debía al Temple, alegando que cánones prohibían pagar
deudas a los herejes, sino que se presentó cínicamente
como acreedor de grandes sumas, por lo que los
Sanjuanistas hubieron de entregarle 200.000 libras tornesas.
El día 6 de ese mes, el Papa dictó bulas para que los
"reconciliados y arrepentidos" serían confinados en
Clemente V
monasterios y condenados a cadena perpetua. A los cuatro
máximos dirigentes del Temple se les reservaba otro juicio
más severo, que se celebró el 18 de marzo de 1314.

n esa fecha, fueron colocados Jacobo de Molay (maestre) Godofredo de Charney


(maestre en Normandía), Hugo de Peraud (visitador de Francia) y Godofredo de
Goneville (maestre de Aquitania) encima de un patíbulo alzado delante de Notre-Dame,
donde se les comunicó la pena de cadena perpetua. Pero cuando estaba dando comienzo
la ceremonia, y mientras los delegados pontificios leían los crímenes y herejías, los
máximos representantes de la Orden, los cuales ya llevaban siete años en prisión, se
adelantaron para dirigirse abiertamente a las gentes de París, y fue Jacobo de Molay el
que exclamó: "¡Nos consideramos culpables, pero no de los delitos que se nos
imputan, sino de nuestra cobardía al haber cometido la infamia de traicionar al
Temple por salvar nuestras miserables vidas!"

sí habló el último maestre del Temple, con voz alta y firme, ante los cardenales,
frente a los representantes del rey y delante de las gentes. Los "arrepentidos" habían
dado un vuelco total a la situación. Todo París no hablaba de otra cosa y se había
provocado un escándalo que no podía ser tolerado. Incluso se temió el estallido de un
motín.
quel mismo día, con la puesta de sol, se alzó una
enorme pira en un islote del Sena, denominado Isla de
los Judíos, donde los cuatro dirigentes fueron llevados
a la hoguera. Según se cuenta, antes de ser
consumido por las llamas, Jacobo de Molay convocó
al Rey y al Papa ante el tribunal de Dios para antes de
que transcurriera un año, con las palabras "Dios
conoce que se nos ha traído al umbral de la muerte Jacobo de Molay ante
con gran injusticia. No tardará en venir una la hoguera
inmensa calamidad para aquellos que nos han
condenado sin respetar la auténtica justicia. Dios
se encargará de tomar represalias por nuestra
muerte. Yo pereceré con esta seguridad".

asualidad o no, la verdad es que antes de un año, tal y como aseguró el


maestre templario antes de morir, fallecieron tanto Felipe IV como Clemente V.
El primero que falleció fue el Papa, a los 37 días. Ya estaba enfermo, pero una
noche fue presa de "un dolor insufrible que le mordía el vientre". Sus galenos
comunicaron que había muerto "a merced de unos horribles sufrimientos". El
rey francés murió el 29 de noviembre, al chocar con la rama de un árbol
mientras montaba a caballo por el bosque de Fontainebleau. El golpe fue tan
grave que el monarca pereció de una parálisis general, con gran padecimiento
hasta su minuto final. ¿Se había cumplido la amenaza de De Molay? Lo cierto
es que de esta forma, los Templarios salieron de la Historia y entraron en la
Leyenda.

Desde el punto de vista de las acusaciones y los procesos


montados contra ellos por los consejeros del rey de Francia, los
Templarios son completamente inocentes. Los procesos son nulos
de pleno derecho, alevosamente parciales, incluso aquellos que
prescindieron de la tortura. Pero históricamente, la degradación
sufrida por su adicción al dinero, al poder y a la política, los
condena irremediablemente como culpables. No por haber
traicionado a la Iglesia o a la Monarquía, sino por haberse
traicionado a ellos mismos, a sus ideales y a sus orígenes.
LA ESPAÑA TEMPLARIA

Historia de los Templarios


en España
Proceso y abolición en España de la Orden del
Temple:

principios del siglo XIV, fuera de Francia y Chipre, la presencia templaria más
significativa se hallaba en España, particularmente en Aragón, donde la Orden había
desempeñado un papel importante en la reconquista de tierras ocupadas por los moros. A
mediados de octubre de 1307, el rey Jaime II había recibido una carta de Felipe IV de
Francia enumerándole las iniquidades de la Orden Templaria y aconsejándole confiscar
sus propiedades y detener a sus miembros, al igual que él había hecho en Francia. En un
principio el monarca aragonés se mostró incrédulo, no obstante, cuando llegó a España
la noticia de que Jacobo de Molay había admitido los crímenes imputados, Jaime II
ordenó capturar a los Templarios y secuestrar las propiedades que tenían en su reino.
Algunos templarios se negaron a rendir sus castillos: en contraste con Francia, en
Aragón la Orden tenía una buena cantidad de hombres en armas y dispuso de tiempo
para preparar la defensa. Fue tomada la fortaleza de Peñíscola y arrestado Exemen de
Lenda, maestre templario de Aragón, pero Ascó, Cantavieja, Villel, Castellote,
Chalamera, Monzón y Miravet permanecieron en manos de la Orden. Desde Miravet
escribieron los Templarios al rey aragonés, recordándole la sangre derramada por ellos
en las guerras contra los moros, como habían alimentado a los pobres de Gardeny y
Monzón en épocas de hambruna, y como cuando los franceses invadieron Aragón y
amenazaban Barcelona, fueron los Caballeros del Temple los que habían resistido a pie
firme. Por todas esas razones, argumentaban, el rey debía liberar al maestre y a los
demás templarios, que eran "leales católicos y buenos cristianos".

in embargo, la suerte ya estaba echada, no por que Jaime II se hubiera convencido


de la culpabilidad de los Templarios, sino porque quería asegurarse los bienes de la
Orden antes de que fueran expropiados por la Iglesia. El 1 de febrero de 1308, el rey
Jaime resolvió sitiar las fortalezas que aún estaban en manos del Temple. Sin desear, o
sin poder, lanzar un ataque frontal, su táctica era someterlas por inanición. Des esta
forma se rindió Miravet hacia finales de noviembre. Monzón resistió hasta mayo de
1309; y a finales de julio, con la caída de Chalamera, la Orden del Temple había
concluido. Como la ley aragonesa no permitía la tortura, en los procesos que se siguieron
contra los Templarios no se produjeron confesiones, por lo que en marzo de 1311 el Papa
ordenó al arzobispo de Tarragona a torturar a los prisioneros para que confesaran. Pero el
método que había resultado tan eficaz en Francia, fracasó en España. Ocho Templarios
torturados en Barcelona persistieron en su declaración de inocencia; en Tarragona, el 4
de noviembre de 1312, un concilio local de la Iglesia halló a los Templarios inocentes "a
pesar de ser sometidos a tortura para la confesión de sus crímenes".

o mismo que en Aragón ocurrió en los reinos de Castilla y León y Portugal.El


maestre de Castilla, Rodrigo Ibáñez, con todos sus súbditos, fue citado por el arzobispo
de Toledo, y Fernando IV "el Emplazado" lo mandó prender, quedando sus bienes en
manos de tres obispos. La comisión encargada de su juicio estaba formada por los
arzobispos de Toledo y Compostela, el general de los dominicos y el obispo de Sigüenza,
mientras los administradores de sus bienes eran los prelados de Sevilla, Palencia y León.
El primer interrogatorio, llevado a cabo en Medina del Campo en 1308 fue mas bien una
apología de la Orden. El Concilio de Salamanca de 1310 los halló inocentes y las actas
se remitieron al Papa, que a pesar de ello decretó su abolición. De toda la Península
Ibérica, sólo en Navarra se extrajeron algunas confesiones de los crímenes imputados. El
monarca Luis de Navarra, hijo del rey francés, siguió los planes de su padre y así el
proceso en este reino fue una imitación de lo ocurrido en Francia, aunque sin hogueras.

unque por Orden del Papa los bienes del Temple debían pasar la los Hospitalarios,
Jaime II de Aragón insistía en que la seguridad de sus reino dependía de la posesión real
de las propiedades templarias. Sólo después de varios años de negociación se alcanzó un
acuerdo: las posesiones de Aragón pasarían al Hospital, pero antes, los Hospitalarios
jurarían lealtad al rey. El rey Sancho de Mallorca llegó a un compromiso con la curia
papal, transfiriéndole las propiedades templarias al Hospital a cambio de una renta anual.
En Castilla, algunas posesiones del Temple fueron confiscadas por el rey, otras por
barones y algunas por las órdenes militares de Ucles y Calatrava. El fracaso del rey en
lograr la transferencia a los Hospitalarios provocó una tardía protesta del papado en
1366. Los Templarios reconciliados con la Iglesia siguieron viviendo en preceptorías,
conventos o monasterios, ya que la disolución de la Orden no significaba que estuvieran
dispensados de sus votos.

Los Enclaves del Temple


en España

LEYENDAS DEL
TEMPLE

EL ARCA DE LA
ALIANZA
¿ENCONTRARON LOS TEMPLARIOS EL ARCA DE LA ALIANZA QUE
YAVHÉ ORDENÓ CONSTRUIR A MOISÉS EN EL MONTE SINAÍ, Y
QUE, SEGÚN LA TRADICIÓN, SE GUARDABA EN LOS SÓTANOS DEL
TEMPLO DE SALOMÓN EN JERUSALÉN?

1.- Los Caballeros del Templo de Salomón

erusalén. La sola mención de su nombre evoca la leyenda, la historia, la pasión y el


drama. Ciudad mágica por excelencia, madre de las tres grandes religiones monoteístas,
Jerusalén parece destinada a ser un escenario de guerras y luchas, pero también a
permanecer inmune a todas ellas y ganar la eternidad.
res milenios atrás, Salomón, rey de Israel, hijo de David, acometió la construcción
de un templo ideado como el último lugar de reposo del Arca de la Alianza, la misma que
llevara Moisés en su éxodo por el desierto. Su construcción ocupó a los hebreos entre siete
y trece años y la avanzada ingeniería desplegada recuerda a la tecnología empleada en la
Gran Pirámide de Gizeh. En la ornamentación del magnífico monumento se estima que
fueron empleadas 86 toneladas de oro, 126 de plata, multitud de piedras preciosas, las más
exquisitas maderas y los más suntuosos materiales. Salomón consiguió que el edificio
deslumbrara al contemplarlo.

estruido por los persas, reconstruido con autorización de Ciro II y engrandecido


durante el reinado de Herodes, el segundo Templo, inferior en tamaño al primero, es
arrasado nuevamente por el emperador romano Tito, quién ordena dejar como muestra del
poderío de Roma solo un muro en pie, el que en la actualidad conocemos como Muro de
las Lamentaciones. Muy cerca, en lo que otrora fue la explanada del Templo, se alzan hoy
en día dos mequitas. Una es la de Omar, de cúpula dorada, erguida sobre la roca basáltica
donde los musulmanes aseguran que Mahoma había apoyado los pies al realizar el "viaje
nocturno" de ascenso al Cielo, y que la tradición hebrea relaciona con el lugar donde
Abraham fue a cumplir con el mandato divino de sacrificar a su hijo Isaac. Se sospecha
que su ubicación es precisamente la que correspondía al sancta santórum del antiguo
templo, la sala donde se guardaba el Arca. La otra es la mezquita blanca de Al-aqsa,
construida por el emperador Justiniano de Bizancio sobre las enormes caballerizas de
Salomón.

lrededor del año 1118, tras la toma de Jerusalén por los cruzados, 9 nobles
caballeros comandados por Hugo de Payns y por Godofredo de Saint-Omer, se dirigen al
nuevo monarca de la Santa Ciudad, Balduino II, con el pretexto de organizar una orden
militar para la defensa de los santos lugares y de los peregrinos. El rey cristiano accedió
inmediatamente a la petición y les concedió como residencia un ala de su palacio, situado
en la antigua mezquita del Al-aqsa. Debido a que esta, como hemos visto, estaba situada
en el Monte del Templo, la nueva milicia fue denominada "Pobres caballeros de Cristo y
del Templo del Rey Salomón". Habían nacido los Templarios.

l originarse la Orden del Temple surgen con ella múltiples interrogantes, de las que
nos vamos a ocupar a continuación. Los Templarios fueron descaradamente favorecidos
por los gobernantes desde sus comienzos y lo seguirían siendo hasta el final de sus días.
No fueron la primera orden militar en fundarse en la región, pero es necesario señalar que
en aquellos tiempos era creencia general que la mezquita blanca que les fue dada en
propiedad correspondía al emplazamiento exacto del templo salomónico. Hoy sabemos
que este ocupaba una extensión mucho mayor, más allá del Domo de la Roca o mezquita
de Omar, que también fue utilizada por el Temple. Cabe preguntarse que razón impulsó al
rey Balduino a donar un alojamiento tan inmenso a tan solo nueve hombres, a lo sumo
treinta o cuarenta si incluimos posibles escuderos y sirvientes, donde habrían podido
cómodamente varios millares, incluidas sus monturas. Por otra parte, no consta que esta
recién fundada "policía de caminos" participase en ningún enfrentamiento armado durante
los primeros nueve años, tiempo en el que tampoco admitieron a ningún nuevo miembro a
mayores de los nueve fundadores. Esto carece de lógica en una agrupación cuyo objetivo,
a priori, era formar un ejército permanente en Tierra Santa. ¿A que se dedicaron los
primeros Templarios en sus oscuros inicios?

2.- Tras las huellas del Arca

a mayoría de los autores coincide al afirmar que los nueve fundadores, el nueve
como veremos más adelante es un número que preside los orígenes del Temple, realizaron
excavaciones en el subsuelo de la mezquita de Al-aqsa, en lo que habrían sido las cuadras
reales. ¿Qué podían buscar allí los caballeros? Es lícito pensar que algo realmente
importante, pues como hemos visto, el no permitir la admisión de nuevos ingresos en la
recién creada Orden, parece significar que se trabajaba en secreto, y que este debía ser
guardado de las miradas ajenas. ¿Existe algún indicio de lo que podría haber motivado
semejante búsqueda? Para responder a este cuestión debemos remontarnos a los Historia
clásica.

a Biblia no es solo un libro de religión. Es también un maravilloso libro de historia.


Y la existencia del Arca de la Alianza bajo el Templo de Salomón, se desprende de la
historia misma. Bajo la guía de Moisés, el Arca viajó con los hebreos desde el desierto del
Sinaí a Horma. Muerto Moisés, bajo la dirección de Josué, pasó el Jordán y entro en
Palestina. En tiempos de Samuel el arca fue capturada por los filisteos y llevada a Ashod, a
Gath y después a Ekron. Espantados los filisteos por los poderes del Arca, que provoca
muertes y enfermedades, es devuelta a los israelitas, quienes la guardan en Kirjath-Jearim,
de donde David la hizo llevar finalmente a Jerusalén. Salomón había de hacerla colocar en
el sancta sanctórum del Templo que mandó construir: "Entonces dijo Salomón: Yavé, has
dicho que habitarías en la oscuridad. Yo he edificado una casa para que sea tu morada,
en lugar de tu habitación para siempre" (Libro de los Reyes: I, 8-12, 13). Después de esto,
ninguna mención en los libros históricos, solamente leyendas.

a tradición hace referencia a la multitud de objetos sagrados que se guardaban en el


recinto del Templo. Aparte de la mencionada Arca de la Alianza, este debió contener entre
otros muchos tesoros y objetos valiosísimos el Candelabro de Siete Brazos, llamado por
los judíos menorah, y la Mesa o Espejo de Salomón. De la propia estructura del templo
formaban parte dos columnas denominadas Jakim y Boaz, que según dicen algunas
fuentes, contendrían grabada en sus paredes información de capital importancia. Pero
mucho antes de que llegaran los Templarios el Templo ya había sido saqueado en varias
ocasiones. De la época del expolio de los persas, con Nabucodonosor II, no se conserva
ningún documento que haga referencia al tesoro. Tampoco sabemos si este fue restituido
por parte de Ciro II o si permaneció escondido en Jerusalén todo ese tiempo. No se vuelve
a tener ninguna noticia hasta que Tito y sus legiones romanas arrasan la ciudad en el año
70 d.c., pero y aunque tampoco sabemos a ciencia cierta cual fue el botín que logró en su
saqueo, se menciona el traslado de la menorah y de la Mesa de Salomón.

in embargo, existen indicios que nos hacen pensar que el elemento más
importante del tesoro del Templo, el Arca de la Alianza, fue escondido por los
hebreos en un refugio previsto en caso de extrema necesidad. El sabio árabe
Maimónides cita la existencia de una cueva secreta bajo el primer Templo. Esta
gruta, muy profunda, habría sido construida por mandato del propio Salomón,
quién pronosticando una futura destrucción del Templo, decidió proveer de un
escondite seguro para el Arca. Existe otra prueba más de ese enterramiento. Los
alimentos de las ofrendas entraban en contacto con los rollos sagrados de la
Torá, por lo que los sacerdotes no admitían que aquellos fueran arrojados a la
basura. Se creó, entonces, un cementerio de objetos sagrados llamado guenizá,
y una vieja tradición afirma que "cuando el Arca fue enterrada, se llevó a la
guenizá el recipiente que contenía el maná, porque había tenido contacto con las
Tablas de la Ley".

" abitarías en la oscuridad" había dicho Salomón. Esta frase es significativa.


Podemos por tanto deducir que el rey hebreo se refería a un lugar oculto, a salvo de las
miradas y los actos de los hombres. Aunque no hubiera sido el propio Salomón, es seguro
que en una Jerusalén asediada, el Arca de la Alianza seria el primer objeto en ser ocultado
a los posibles vencedores. Cuando más de mil años después 9 caballeros realizaron
excavaciones secretas en los sótanos del antiguo Templo, no podemos dejar de hacernos
una pregunta: ¿buscaron los Templarios el Arca?

3.- Teoría de una conspiración

ntes de intentar dar respuesta a esta cuestión, debemos plantearnos que pudo motivar
una búsqueda semejante en pleno siglo XII. Que pudo impulsar a nueve nobles cristianos a
llevar acabo tan extrañas tareas en el seno de la Ciudad Santa. Y las búsquedas apuntan
directamente a Francia y a la figura de dos hombres: Hugo, conde de Champaña y San
Bernardo de Claraval.

ras varios viajes a Tierra Santa entre 1104 y 1115, Hugo de Champaña mantiene
contactos con el Abad de la Orden del Cister, Esteban Harding, a quién le dona una tierra
donde San Bernardo, quién había entrado en la orden tres años antes, funda la abadía de
Claraval. A partir de este momento los cistercienses, con ayuda de rabinos judíos,
comienzan a estudiar minuciosamente textos sagrados hebreos. ¿Habría encontrado el
conde de Champaña documentos importantes en alguno de sus viajes? Tras ser traducidos
e interpretados, cabe la posibilidad de que se organizara una misión de búsqueda en
Jerusalén, para lo cual fuera necesario contar con un comando de hombres devotos y
leales. ¿Es absurdo creer en la existencia de una misión altamente secreta en Tierra Santa?
Veamos como van encajando las piezas de la conspiración.

ugo de Payns, el primer maestre de la Orden del Temple, natural de la región de


Troyes en La Champaña, pertenecía a una familia noble y emparentada con la del conde
Hugo, y era primo de San Bernardo. Este, que se erigió en el gran valedor de los
Templarios en Francia, era a su vez sobrino de otro de los fundadores de la recién creada
orden militar, Andrés de Montbard. Como vemos, la relación no es casual. Se ha dicho que
durante los nueve primeros los caballeros evitaron cuidadosamente que su pequeña tropa
aumentara. Ya hemos manifestado anteriormente que esto carecía de toda lógica si su
verdadero propósito fuera el de defender los caminos y los Santos Lugares, pero los
templarios rechazan cualquier compañía con la excepción de la del conde Hugo de
Champaña, alrededor de 1125 o 1126. La trama empieza a tomar forma.

e dice que Salomón fundó una "Logia de Perfección" integrada por maestros, y que
nueve caballeros guardaban con sus espadas los nueve arcos que conducían a la Cripta
Sagrada. 9 caballeros guardaban el Arca y otros 9 trataban de encontrarla. 9 elegidos que
han sido designados para combatir a los infieles y sin embargo no se batirán. 9 hombres
designados que se comportarán como monjes, castos y sin posesiones, nada debe
distraerles ni desviarles de su tarea. La misión está por encima de todo.

¿ an importante es el Arca?, y sobre todo... ¿qué es el Arca? Por el Libro del Éxodo
sabemos que el arca es un cofre de madera de acacia, revestido de oro interior y
exteriormente. Sus dimensiones eran 1,35 metros de largo por 0.8 de alto y ancho, con
cuatro querubines cuyas alas se tocaban para formar el trono de Dios. Era tan sagrada que
el sólo tocarla provocaba la muerte repentina. Pero lo importante no es el Arca en sí, sino
su contenido: un recipiente con el maná, la vara de Aarón y sobre todo, las Tablas de la
Ley, grabadas en piedra. Las Tablas de la Ley es algo sumamente valioso pues es fuente de
saber y de poder, y ambos proceden de Dios. Se trata de una "ley divina". Inscritos en ellas
estaban las tablas del Testimonio, la ecuación cósmica, la ley del número, medida y peso
que la cábala permitiría descifrar. Poseer las Tablas del Ley significa tener posibilidad de
acceso al conocimiento de la Ley que rige los mundos. Se comprende que Moisés no
engañaba al pueblo hebreo cuando le prometía dominio por las Tablas de la Ley. Se
empieza a comprender por qué Esteban de Harding y Bernardo de Claraval se dedicaban
en su abadía al estudio de los textos hebraicos traídos de Jerusalén por Hugo de
Champaña. Porque los textos hebreos son el tratado de lectura de las piedras, pero estas si
aún existen, se hallan en algún lugar bajo el Templo de Salomón, y alguien tiene que ir a
buscarlas. Y aquí entran en acción los Templarios.

4.- Una misión culminada con éxito

¿ ncontraron los Templarios el Arca? No puede darse una respuesta sincera a esta
cuestión. Sin embargo, algo ocurrió a los nueve años, otra vez el nueve, de iniciada la
misión: Hugo de Payns y otros cinco Templarios regresan a Francia.

egún la historia oficial, en 1127 Balduino II, rey de Jerusalén, se halla en


dificultades por falta de combatientes y recurre a la ayuda del Papa. Desea enviar un
mensaje de socorro y pide al maestre templario que sea él su embajador ante el pontífice.
Aquí encontramos otra nueva incoherencia en las funciones de la Orden del Temple. Hugo
de Payns no era ni consejero ni mensajero del rey, sino que es el cabecilla de una tropa
militar creada expresamente para la defensa del nuevo reino cristiano. Es cuando menos
sospechoso que Balduino recurriera al caballero templario para semejante misión, en vez
de encomendársela a uno de sus embajadores, o en ausencia de estos, a cualquier otro
noble de confianza no asentado de forma permanente en Tierra Santa que después de
cumplir su voto de cruzada retornase a su hogar, algo muy común en la época. Pero el rey
envía al maestre templario y este parte con seis de sus nueve caballeros, abandonando sus
deberes en Ultramar. La lógica no funciona, algo sigue fallando en el planteamiento. A
menos que... podemos pensar, a menos que Balduino II aprovechase un viaje expreso de
los miembros del Temple para encomendarles la tarea. Un viaje que podemos suponer,
debió realizarse acatando un plan establecido desde el otro lado, posiblemente por San
Bernardo. Los caballeros habían tenido éxito en su misión y debían volver a occidente.

sta afirmación no se hace a la ligera. A partir de ese momento van a darse grandes
cambios que van a afectar a la Orden del Temple y a toda Europa, pero el propio San
Bernardo nos da una pista que apoya nuestras suposiciones. Lo primero que hizo fue
gestionar a favor de su pariente Hugo de Payns y los Templarios que le acompañaban, una
acogida positiva y cordial por parte del Papa Honorio II, a quien los fundadores del
Temple estaban a punto de visitar en Roma. De acuerdo con la propuesta de Bernardo, en
la primavera de 1228, se celebró un concilio extraordinario en Troyes. Los caballeros hasta
ese momento, aunque acogidos a la regla monástica de San Agustín, eran laicos, pero tras
el Concilio de Troyes los Templarios se convierten en verdaderos monjes, integrantes de
una orden religiosa plena y no de una simple agrupación de caballeros. Además, se
encarga al Abad de Claraval que redacte para una Regla original para la nueva Orden del
Temple, y San Bernardo escribe: "La obra se ha llevado a cabo con ayuda de Nós. Y los
caballeros han sido convocados en la Marca de Francia y de borgoña, es decir, en
Champaña, bajo la protección del conde de Champaña, allí donde pueden tomarse todo
tipo de precauciones contra la injerencia de los poderes públicos o eclesiásticos; allí
donde, en esta época, se puede asegurar del mejor modo posible un secreto, una custodia,
un escondite".

a obra se ha llevado a cabo. Los caballeros han sido convocados. Un secreto. Un


secreto que hemos realizado "Nós", es decir, él y sus caballeros, "bajo la protección del
conde de Champaña". Como ya se dejó entrever, tres años antes, Hugo de Champaña, uno
de los más grandes señores feudales de Francia, había abandonado sus tierras y repudiado
a su mujer e hijos para unirse a la Orden. Las piezas del puzzle empiezan a encajar.

5.- Chartres: un secreto grabado en la piedra

partir de 1130, en Europa irrumpe el estilo gótico. El gótico no es una evolución del
románico, aparece de repente y casi siempre en las abadías cistercienses. Si el románico
llega a su plenitud después de múltiples mejoramientos a partir del estilo romano y
bizantino, el gótico surge de golpe, completo y total. Aparece después de la primera
cruzada y especialmente tras el retorno de los Caballeros Templarios con su secreto. ¿Un
secreto concerniente a la utilización sagrada, y por así decirlo mágica, de la arquitectura?

a hemos mencionado antes lo que contenían las


Piedras de la Ley. La misma clave numérica que fue
utilizada en la construcción de la Gran Pirámide y del
Templo de Salomón. No hace falta recordar que Moisés
vino de Egipto. Toda la cultura egipcia estaba concentrada
en los sacerdotes y él era uno de ellos, así que fue instruido
en toda la ciencia de los faraones. En la Europa medieval, y
durante aproximadamente ciento cincuenta años, la
aplicación de este conocimiento arquitectónico va a
manifestarse en la construcción de las grandes catedrales. Y
es en una de ellas, Chartres, muy cerca de París, donde
encontramos una nueva referencia al Arca de la Alianza. Ni
que decir tiene que la catedral de Chartres es de estilo
gótico, y de origen, evidentemente, templario.

l pórtico norte de dicha catedral se llama "pórtico de


los iniciados". En él se hallan dos columnas esculpidas. En
una de ellas se observa un arca que es transportada por una
carreta de bueyes y en la otra podemos ver como un hombre
cubre el arca con un velo, rodeado por un montón de
cadáveres entre los que destaca un caballero en cota de
malla. Las dos columnas, justo debajo de las
representaciones, conforman una controvertida leyenda
"Hic amititur Archa cederis". Decimos controvertida porque
la expresión tal y como está grabada no existe en latín, lo
cual es realmente extraño, pero sorprendentemente el único
texto plausible, que sería "Hic amittitur Archa foederis", se
traduce como "En este lugar se oculta el arca de la alianza".
Parece mucha casualidad como para pensar que no hay algo
de verdad en todo esto.

l gótico no es solo una innovación técnica. No se trata únicamente de la construcción


de templos sino de la del Templo. Para una expansión equivalente a la que tuvo se requiere
una ciencia mas elevada que el cálculo de estructuras. Sería largo de explicar las
diferencias del gótico respecto de estilos anteriores, pero mientras el románico dirige sus
fuerzas hacia abajo el gótico las impulsa hacia arriba, pues la bóveda no pesa sobre los
muros, sino que estos la empujan hacia arriba. Esta ojiva, sometida a presión, se
transforma en una instrumento de música, en una caja de resonancia que aprovecha las
corrientes telúricas sobre las que los constructores elevaban las catedrales y actúa sobre el
hombre. La catedral gótica es lo más parecido a un acumulador de energía y bajo su
bóveda el hombre se endereza, se pone en pie. Se hace necesario un conocimiento de las
leyes de los números, de las leyes de la materia, del espíritu, para que actué de esa forma
sobre los hombres, tanto a nivel físico como psíquico. ¿No fue acaso San Bernardo quien
dijo aquello de "Dios es longitud, anchura, altura y profundidad"? Ese saber, que se
hallaba en las Tablas de la Ley, fue sin duda utilizado.

parte de la Catedral francesa, merece un puesto de honor la Abadía de Rosslyn, en


Escocia, cercana a Edimburgo. Después de la disolucion de la Orden del Temple, entre
1307 y 1314, muchos de los supervivientes se trasladaron a Escocia, y Rosslyn fue el
ultimo reducto templario. Algunos eminentes investigadores sospechan que podría ser el
emplazamiento definitivo del Arca de la Alianza que los Templarios habrían llevado y
escondido allí, junto con sus otros tesoros, nunca hallados.

omo puede verse, todo en los Templarios en un continuo enigma. Enigmas que,
en muchas ocasiones, se remontan a la noche más remota de los Tiempos. Antiguos
dioses de otras religiones, ancestrales ritos perdidos, milenarios objetos sagrados,
alquimia, brujería... en todo ello aparecen mezclados los Pobres Caballeros de Cristo.
Puede que todo sean simples fantasías, pero no podemos dejar de preguntarnos, ¿A
qué oculto conocimiento tuvieron acceso los Templarios? ¿Hasta dónde abarcaba su
saber? Puede que algún día lo sepamos, mientras tanto, debemos contentarnos con lo
que nos cuentan las leyendas.
LEYENDAS DEL
TEMPLE

LAS VÍRGENES
NEGRAS
¿ADORARON LOS TEMPLARIOS A UNA DIOSA PAGANA?
¿INTRODUJERON DICHO CULTO EN EL CRISTIANISMO? ¿O
QUIZÁS LAS "NUESTRAS SEÑORAS" SON REPRESENTACIONES
DE MARÍA MAGDALENA? VEAMOS QUE DICE LA LEYENDA.

1.- La Diosa Madre

esde el más remoto amanecer, el hombre ha tenido la tendencia cultural y la


necesidad espiritual de encontrar lugares concretos para dedicarlos al recogimiento, al
culto y a la oración. Enclaves cuyas características los hacían propicios a la reflexión,
a la búsqueda del conocimiento, a hallar respuesta a las preguntas que el ser humano
se ha planteado a lo largo de su existencia. Son estos espacios, supuestamente
cargados de magia, en donde se hace más cercano el contacto de lo terrestre con lo
celeste, lo mortal con lo inmortal. Durante miles de años bosques, cavernas, fuentes o
montañas han sido lugares donde los enigmas se transformaron en creencias que
fueron tomando forma en la figura de divinidades.

a primera de estas divinidades, sin duda, fue la Madre Tierra. La tierra


englobaba el universo humano; en ella se sucedían los fenómenos naturales en los que
el hombre basaba sus creencias. Las tormentas, los terremotos, los vientos, las
mareas... todo se debía a la Tierra, semilla de la existencia. Y el hombre adoró a la
Gran Diosa en puntos donde podía comunicarse con ella, creando auténticos lugares
sagrados en focos activos de energías telúricas, localizados a lo largo y ancho del
globo.
as posteriores religiones que fueron aflorando con el devenir de los siglos han
mantenido con mayor o menor fortuna la primitiva sacralidad de aquellos enclaves
especiales, y sobre las creencias abolidas eran edificadas las nuevas. El templo recién
erguido ocupaba el lugar del anterior, pero siempre sobre el mismo espacio de culto,
el punto ancestral donde el hombre experimentaba su unión con la divinidad reinante.
Ese culto primitivo era esencialmente femenino. La Tierra, al igual que la hembra, era
la creadora de vida, la dadora de alimentos que permitía la supervivencia humana. Las
antiguas culturas así lo continuaron reflejando, y no fue hasta ulterior expansión del
cristianismo cuando ese culto femenino fue definitivamente sustituido por el
masculino. Ahora se trataba de adorar a Dios, encarnado en la figura de Jesús. El
Mesías, el crucificado, una figura masculina el fin y al cabo, es el que preside los
altares de las iglesias y las catedrales. Con el cristianismo, el culto masculino se
convierte en el redentor del hombre.

pesar de todo, ese culto pagano a la Diosa Madre nunca llegó a perderse. Pero
la Iglesia, que sabía que la antigua religión estaba mucho más arraigada que la nueva
doctrina que ella propagaba, trató por todos los medios de minimizar la influencia
pagana de la deidad femenina. Por ello se dedicó a evitar que la figura de la Virgen
María, la Madre, se igualase a la de Dios. A éste y al Salvador debía dedicarse el culto
principal, relegando las figuras femeninas a un discreto segundo plano.

in embargo, se debe a los cistercienses de San Bernardo de Claraval, y también


a sus allegados los Templarios, el resurgimiento de la antigua tradición. San Bernardo
fue un gran impulsor del culto mariano; conocida es su gran devoción por la Virgen
María. Por su parte, los freires del Temple fueron aún más audaces, y bajo su
influencia eclosionó un encendido culto a la Nuestra Señora, o Notre Dame, que
situaron bajo la imagen de vírgenes negras en muchas de sus posesiones y en la
mayoría de las catedrales góticas francesas, edificadas precisamente en esos mágicos
enclaves venerados desde la antigüedad.. La diferencia con los cistercienses, y he aquí
lo curioso, es que podemos afirmar que el culto a la Nuestra Señora no iba dirigido a
la Virgen María, sino a una figura que tenía una importancia mucho más secundaria:
María Magdalena.

2.- La adoración a la Magdalena

as vírgenes negras son de color oscuro porque representan a la Madre Tierra y a


la sabiduría ancestral, que fue pretendida por los Templarios. Otras diosas de las
antiguas culturas como Isis, Cibeles y Deméter fueron con frecuencia representadas
negras, mientras que la Gran Bretaña conoció una Black Annis. En Efeso, en el
templo de Diana, una de las siete maravillas del mundo, se veneraba una estatua negra
de la Gran Diosa.

upuestamente encontradas en circunstancias sobrenaturales, las vírgenes negras


al ser halladas solían exigir que se les construya un templo de culto en el
emplazamiento exacto de su aparición. Casualmente, estos lugares son siempre
coincidentes con los antiguos lugares de culto que los primitivas culturas dedicaban a
sus cultos paganos a la Gran Diosa Madre. Y los Templarios trataban siempre de
construir sus santuarios en estos emplazamientos ancestrales, lo que nos lleva a pensar
que tenían un conocimiento de las virtudes que poseerían estos enclaves.

xiste una curiosa leyenda que


no podemos dejar pasar por alto. Al
sur de Egipto, en las cercanías de
Asuán, se halla una isla situada en el
centro del Nilo denominada Isla de
Philae. En esta isla se erige un
templo dedicado a la diosa Isis y era,
en tiempos de las cruzadas, el único
emplazamiento en donde se seguían
realizando los antiguos cultos de los
tiempos del Egipto faraónico. Cuenta
la leyenda que Caballeros Templarios
navegaron el Nilo en una de sus
incursiones por el país y alcanzaron
esta isla. Seducidos por la hermosura
del lugar, por la paz y la Templo de la Isla de Philae (Egipto)
espiritualidad que emanaba, y por la
belleza del culto a la antigua diosa,
se sintieron tan atraídos por él que lo
adoptaron y lo adaptaron a sus
propias creencias.

a Isis egipcia es el símbolo de la tierra negra y fértil de las orillas del Nilo,
donde tras la bajada de las aguas los limos fecundos ennegrecen las tierras y las
transforman en aptas para la siembra. Es por tanto la semilla de vida que, al igual que
los egipcios, la antigua humanidad asociaba a la Gran Diosa. Es bastante probable que
bajo la capa de misticismo de la leyenda que acabamos de relatar se esconda una
realidad mucho más trascendente. La estancia en Tierra Santa fue lo suficientemente
larga para que los monjes-guerreros del Temple pudieran conocer a fondo la
civilización islámica, que era muy superior en refinamiento y en cultura a la de la
tosca Europa feudal. La ósmosis entre miembros de ambas religiones fue constante e
incluso algunos caballeros musulmanes pasaron a engrosar las filas de la Orden del
Temple, así como los propios templarios profundizaban en el conocimiento del Islam.
Es a la vez muy posible que los caballeros entrasen en contacto con sociedades
herméticas, hebreas, gnósticas y sufís, absorbiendo lentamente parte de su bagaje
cultural y místico. Conocido es asimismo el contacto que mantuvieron con la secta de
los Asesinos. También encontramos en el Temple europeo indicios de que tenían un
gran conocimiento de las mitología nórdica, celta e indoeuropea, con lo que cobra
fuerza la hipótesis de que la Orden del Temple pudo haber soñado con retornar a
religión única, armonizando creencias antiguas, orientales y occidentales, lo que la
alejaba del catolicismo imperante en la Iglesia romana.

l problema que se encontraron los Templarios en


Europa era que el retorno a la antiguo credo de la tierra, la
adoración de una deidad pagana, podría traerles graves
problemas en el seno de la férrea Iglesia Católica. Esto
obligó a los miembros del Temple a ser muy ingeniosos.
Bajo un culto predominantemente masculino, y sabedores de
que el culto a la Diosa Madre significaría sin duda una
herejía, lo lógico hubiese sido equiparar a esta con la Virgen
María, la "Reina del Cielo", como la llamaba San Bernardo
y como aparece en el Antiguo Testamento refiriéndose a
Astarté, la equivalente fenicia de Isis. Pero en vez de eso,
los Caballeros del Temple decidieron inventar la figura de
"Nuestra Señora" y camuflar a la diosa madre bajo la
imagen de una "virgen negra", asociando esta imagen a la
María Magdalena del cristianismo, a la que curiosamente los
Jesús y María Magdalena
evangelios del siglo I y los apócrifos reservan un papel
mucho más importante que a la madre de Jesús. Esto
representa un enigma. ¿Por qué se asocia la Diosa Madre a
la Magdalena, si precisamente la maternidad es lo último
que se relaciona con ella? Hablaremos de ello en otra de las
leyendas.

sta apariencia se ha mantenido hasta nuestros días y su culto se haya aún


vigente bajo distintos "Nuestra Señora" en muchos lugares de la geografía europea,
como la Notre Dame de París. De hecho, podemos encontrar en los enclaves donde se
encuentra una virgen negra continuas evocaciones a María de Magdala, lo que
probaría que los templarios aspiraban a retornar a una antiquísima tradición que
unificase a todos los hombres, como en los tiempos de la antigua humanidad.
Regresando a la religión ancestral, el Temple aspiraba a la abolición total de las
guerras, de las desigualdades y a la extirpación del odio predicado por las religiones.
Pretenderían instaurar la sinarquía, el reino de la razón, de la caridad, del amor. En
definitiva, el Reino de Dios de las profecías bíblicas.
LEYENDAS DEL
TEMPLE

BAPHOMET
ENTRE LAS ACUSACIONES PRESENTADAS CONTRA LA ORDEN
DEL TEMPLE SE HACE REFERENCIA EN REPETIDAS OCASIONES
A UN ÍDOLO QUE OFRECÍA EL ASPECTO DE UNA CABEZA
HUMANA CON LARGAS BARBAS, A LA QUE LOS TEMPLARIOS
VENERABAN EN SUS CAPÍTULOS, CONOCIDO POR EL NOMBRE
DE BAPHOMET. TANTO EN EL RELATO GRIÁLICO
"PERLESVAUS", COMO EN LA OBRA DE INSPIRACIÓN
CISTERCIENSE "QUESTE DEL SAINT GRAAL", QUE FORMABA
PARTE DEL CICLO DE LA "VULGATA", COMPUESTO EN EL
MONASTERIO DE SAN BERNARDO EN CLARAVAL, HAY ECO DE
ESTA IMAGEN MISTERIOSA. ¿PERO CONOCEREMOS ALGUNA
VEZ, Y A CIENCIA CIERTA, SU SIGNIFICADO? ¿ERA BAPHOMET
EL DIABLO QUE NOS QUIERE HACER CREER LA TRADICIÓN?
VEAMOS...

1.- El fin de la Orden del Temple

l viernes 13 de octubre de 1307 se desarrolló la mayor operación policial de la


Edad Media y, posiblemente, de la toda la Historia. Felipe IV de Francia, apodado "el
Hermoso", puso en marcha una audaz maniobra que significaría el fin de una de las
más grandes órdenes de caballería de todos los tiempos: la Orden del Temple. Esa
mañana, al amanecer, prácticamente todos los edificios de Francia habitados por
Templarios fueron asaltados por las tropas del rey y sus ocupantes detenidos. La torre
del Temple de París y el Maestre templario eran los objetivos principales.
Sorprendentemente, los Templarios, hábiles guerreros y feroces luchadores, no
opusieron resistencia y se rindieron de inmediato. El Rey había ganado la partida con
más facilidad de la esperada.

unque más allá de las fronteras francesas la situación distó mucho de ser
parecida, la orden estaba decapitada. Con los principales dirigentes en prisión, la
posibilidad de reorganizarse y defenderse se volvía prácticamente inviable. A partir de
este momento dio comienzo un controvertido proceso que duraría siete largos años.
Muchos templarios fueron enviados a la hoguera, y un número mayor torturados y
encerrados en lóbregas prisiones. El 18 de marzo de 1314 se juzgó a los cuatro
últimos dirigentes de la orden. Dos de ellos, de los cuales uno era el Maestre, fueron
quemados vivos y los otros dos condenados a cadena perpetua. Esto representó el
finiquito real de la Orden del Temple, aunque dos años antes había dejado de existir
oficialmente en un Concilio celebrado en Vienne. Se encargó de ello el Papa
Clemente V, mediante la bula Vox in excelso.

os templarios fueron acusados de muchísimos cargos divididos en 127 artículos.


Entre ellos destacan los de herejía, idolatría o sodomía. Se acusa a los Caballeros del
Temple de renegar de Jesús, de asegurar que es un falso profeta, de escupir sobre la
cruz, de adorar a ídolos, de entregarse a la homosexualidad y darse besos obscenos, de
omitir intencionadamente las palabras de consagración durante la misa y de todo tipo
de crímenes imaginables. La historia posterior ha debatido largamente sobre la
falsedad o veracidad de estas acusaciones, dando lugar a dos posturas claramente
enfrentadas. Una se decanta por la total inocencia de los acusados, dando por sentado
que toda la operación responde únicamente a la ambición y codicia de Felipe IV,
empeñado en destruir a la Orden del Temple y apoderarse de sus innumerables bienes.
La otra postura navega entre diversas opiniones, desde que lo ven indicios inciertos de
culpabilidad, a los que no dudan en tachar a los templarios de cátaros, gnósticos o
incluso satánicos, desencadenando las más variadas fantasías.

arece admitido que los procesos judiciales llevados a cabo contra el Temple son
nulos de pleno derecho, ocasionalmente tergiversados y alevosamente parciales,
incluso aquellos que prescindieron de la tortura. Sin embargo no podemos olvidar que
muchos caballeros templarios confesaron sin coacción o amenazas de por medio.
Hermanos de muy distintos lugares, que no fueron torturados ni fue ejercida con ellos
violencia alguna, dieron confesiones similares. ¿Fue entonces todo ello una invención
de los inquisidores? No parece probable. Algo de cierto debe haber, ya que los
mismos templarios reconocieron algunos "excesos", sin que halla trascendido
exactamente el qué. Hoy en día, no podemos descartar la homosexualidad como algo
puramente fantasioso y ajeno a algunos miembros de una Orden militar y
estrictamente masculina sometidos al celibato y a un duro régimen disciplinario, pero
tampoco parece plausible que afectara a la totalidad de la comunidad ni que fuera lo
suficientemente grave para conllevar la disolución de la organización.

lgunas de las acusaciones, como la de escupir en la cruz o la


renegación de Cristo, es posible que formaran parte de algún ritual o
ceremonia de iniciación. De hecho, así fueron descritas por muchos de los
templarios interrogados, quienes afirmaban hacerlo "de palabra pero no de
corazón". A título personal, no encontramos factible que la Orden entera
cayera en la herejía, máxime cuando se trataba del mayor ejército de la
Cristiandad, al servicio del Papa y de la Iglesia.. Es un hecho bien conocido el
que muchos templarios, una vez capturados por los sarracenos, eran
ejecutados por negarse a renegar de su fe y abrazar el Islam.

udiera ser en todo caso, como apuntan algunos historiadores, que se


tratara únicamente de prácticas impuestas por un núcleo secreto dentro de la
orden, pero difícilmente que abarcara a todos sus miembros, algunos de los
cuales promulgaron su inocencia reiteradamente. Hemos visto antes como
los Templarios podrían haber amalgamado creencias paganas y cristianas,
dando lugar a una religión propia, pero la conclusión que sacamos es que
hacia el siglo XIV, lo que posiblemente alguna vez había sido un componente
iniciático habría dejado paso a una práctica carente de significado real que
los Templarios ya no eran capaces de asimilar, que llevaban a cabo sin saber
muy bien a que se correspondía esa simbología, y que la mayoría de los
caballeros mantenía una fe cristiana sincera y pura. Cuando nos ocupemos
de otras leyendas de la Orden del Temple veremos una teoría que intenta dar
explicación a este hecho.

ientras tanto, sería demasiado largo exponer aquí, aunque fuera de forma
somera, todos los hechos del proceso e investigar la veracidad de todos los cargos de
las acusaciones. Muchas son de gran interés y merecerían un capítulo aparte cada una
de ellas, pues su investigación se presenta de una gran complejidad. Nos
conformaremos pues con profundizar en la que, a priori, parece más apasionante para
la mayoría de los investigadores que se ocupan de la causa templaria: la supuesta
adoración por los monjes-guerreros de un misterioso ídolo que ha pasado a la
posterioridad con el nombre de "Baphomet".

2.- El ídolo que nadie encontró


n dos artículos del acta de acusación a la Orden del Temple encontramos que
los templarios fueron acusados de adorar a ídolos con forma de cabeza humana.
Especificamente, en el artículo 47 del Acta de Acusación, se menciona claramente:
"En todas las provincias del Temple hay ídolos, que son unas cabezas muy singulares.
Algunas de estas cuentan con tres caras, otras una sola, y unas terceras son una
calavera [...] Se postraban para adorar a un ídolo que consideraban su Dios, el
Salvador que vendría a brindarles el descanso eterno, asegurando que esa cabeza
era capaz de protegerlos de todo mal, que proporcionaría a la orden los mayores
tesoros y que podía conseguir que florecieran los árboles y que germinara el trigo en
las tierras más secas [...] Por lo general, los Templarios se ataban con cuerdas esos
ídolos al cuerpo, ocultos bajo sus camisas y en contacto permanente con la piel. Sus
preceptores les habían enseñado que debían llevarlos continuamente, hasta cuando
dormían por la noche"

fectivamente, algunos templarios testimoniaron


acerca de este punto, sin embargo las diferentes
descripciones obtenidas nos hacen dudar de que se tratase
de un solo ídolo, en el caso de que realmente lo fuera. Así
pues, durante los interrogatorios nos encontramos con
cabezas de madera o metal, barbudas o lampiñas, de
terrible expresión o aspecto benigno, de uno o varios
rostros y de colores variados. Unos templarios dicen haber
oído hablar al ídolo, otros haber sido testigos de sus
oráculos. Un caballero cuenta que los hermanos lo cubrían
de besos mientras se les decía: "Adorad esta cabeza pues
es vuestro Dios". Un templario de Montpellier asegura
que la cabeza estaba vinculada al diablo y que aparecía
algunas veces bajo la forma de un gato o de una mujer, y
se dirigía a ellos. Algunos afirman que hacía florecer los Diablo medieval
árboles y germinar las plantas... Lo que parece claro es
que la fantasía humana se acrecenta en sumo grado
cuando es amenazada por la llama de los leños apilados en
una hoguera.

ero... ¿eran los Templarios idólatras? Aunque para algunos autores la idolatría
sea simplemente una invento de los inquisidores para asociar a los Templarios con los
infieles, esta teoría se cae por su propio peso, ya que los musulmanes no representan a
Alá ni a su profeta de forma alguna. Es más, según su concepción religiosa, son los
cristianos los idólatras al decorar sus iglesias con símbolos e imágenes del santoral.

arece que fue un templario llamado Gaucerant el primero que en su


testimonio describió a ese ídolo misterioso como una cabeza barbuda
conformada in figuram baffometi, como si la expresión "figura bafomética"
fuese común y perfectamente conocida. Lo cierto es que esa definición, de
donde nace el nombre de "Baphomet", ha hecho correr desde entonces ríos
de tinta. Lo que no quiere decir que los caballeros se refirieran a ella con esa
denominación, o que incluso tuviera nombre alguno. Pero, si los Templarios
adoraban a una cabeza, y esta se trataba de una figura "baphomética", ¿qué
podía este término significar?

ntes de bucear en las diversas opiniones al respecto, más o menos


justificadas, se nos antoja necesario disociar al baphomet descrito en los
interrogatorios de las frecuentes figuras en las que aparece representado
como un diablo alado, con cuerpo de macho cabrío y de sexo hermafrodita.
Parece ser que esta absurda asociación con el satanismo proviene de
ocultistas de siglos pasados, basándose en tradiciones renacentistas
bastante alejadas de la realidad. Lo cierto es que en la gran mayoría de los
testimonios dados por los caballeros, solamente se nombra una cabeza o
cráneo, con ligeras variantes, y nada más que eso.

cho siglos después, el significado del término


sigue siendo desconocido a pesar del empeño, y la
imaginación en algunos casos, de los más versados
investigadores. Así pues, encontramos explicaciones
que defienden que "baphomet" es una corrupción en
lengua occitana de Mahomet, es decir Mahoma, y
que por tanto los Templarios habrían abrazado el
islamismo y adorado al profeta musulmán. Otras nos
dicen que proviene de los vocablos griegos Baphe y
Meteos, que significan "bautismo" y "adoración", por
lo que el ídolo sería utilizado en las ceremonias de Mahoma
iniciación de los caballeros. Hipótesis más audaces
lo traducen como "Padre del Templo", "Boca del
Padre", "Padre de la sabiduría" o afirman que podría
tratarse de un compendio de símbolos alquímicos.

ara estos últimos, el Baphomet era simplemente la "Cabeza del


Anciano", el Chokmak hebreo, que quiere decir "sabiduría". La cábala lo
identifica con el Adam Kadmon u "hombre celestial", esencia suprema del
creador y también llamado "Cabeza de las Cabezas" y lo definen así: "El
Anciano está constituido por tres cabezas en una sola y tiene por atributo la
sabiduría. La Cabeza del Anciano tiene dos nombres: el Gran Rostro y, vista
desde fuera, la Pequeña Figura. Tres letras han sido grabadas en la cabeza
de la Pequeña Figura, que corresponden a las tres mentes alojadas en tres
cráneos". Esto podría referirse a las tres letras madres del alfabeto hebreo,
que son los fundamentos de la cábala: Y H V. No hace falta ser muy
perspicaz para enlazarlas dando lugar a una palabra: Yahvé. Lo que se saca
en claro de todo esto es que los Templarios habrían tenido acceso a los
secretos de la cábala, a través de sus contactos con sectas judías,
desarrollando un conocimiento oculto, que quedaría reflejado en sus
símbolos (como su sello) y rituales.

ncluso se ha mantenido que los Caballeros del


Temple eran custodios de una importante reliquia
denominada "Madylion", que consistiría en una
pieza de paño, doblada varias veces y estirada
sobre un marco de madera, ya que era considerada
el sudario de Cristo, que aparentemente había sido
perdida para el mundo durante el asedio de
Constantinopla en 1204, y que sería la misma que
hoy se guarda en la catedral de Turín. Si esto fuese
cierto, se explicaría la postración ante el Baphomet,
ya que este resultaría ser en realidad el rostro
barbudo de Cristo, marcado por las heridas de la
corona de espinas. Los pliegues de la sábana solo El sudario de Turín
dejarían ver el rostro, de ahí que se le identificase
como una "cabeza". La verdad es que hay teorías
para todos los gustos.

tra interpretación ha querido ver en esta palabra una asociación con


Juan el Bautista, uno de los personajes más venerados por los Templarios,
que le rindieron un verdadero culto. Juan Bautista fue decapitado por orden
de Herodías y su cabeza enterrada en Jerusalén. Esta cabeza, que según las
leyendas habló varias veces revelando su paradero, fue según la tradición
encontrada en Constantinopla a principios del siglo XIII y colocada en una
bandeja, al igual que el Grial. ¿Y no son conocidos, en las leyendas griálicas
medievales, los Templarios como los guardianes de este objeto sagrado
cuyos poderes también hacía florecer los árboles y germinar las plantas?
Quizás el Baphomet de los Templarios era la cabeza momificada de San
Juan Bautista. Y quizás esta se trataba del Grial. De hecho en varios sellos
pertenecientes a la Orden del Temple aparece representada dicha cabeza,
barbuda y aterradora algunas veces, de perfil y sobre una bandeja otras.
Parece concordar bastante bien con las confesiones. Incluso si es cierto que
los Templarios que se establecieron en Tierra Santa entraron en contacto con
sectas como los mandeístas cristianos, quienes tenían a Juan, y no a Jesús,
por el Mesías esperado, se podría dar explicación a la expresión: "Adorad
esta cabeza pues es vuestro Dios". Sin embargo, surge un problema. Según
las actas de acusación, los Templarios adoraban a la cabeza en todas las
provincias. Y es imposible que hubiera varias cabezas de San Juan, aparte
de que las descripciones no siempre son coincidentes. Busquemos pues una
hipótesis más.
emos hablado antes de que los indicios que observamos nos hacen
pensar que Templarios podrían haber llegado a un concepto existencial que
les llevase a concebir una religión muy diferente de la que Roma defendía, y
que significase la unión espiritual entre todos los pueblos de la Tierra, con
una única divinidad común a todos ellos. Puede que, bajo este punto de vista,
el Baphomet represente el esquema mental del Temple, el modelo ideológico
sobre el que se levantaba toda la ética templaria. No se trataría de un Dios ni
un ídolo, sino de un símbolo. Un símbolo sobre el que concretar la ideología
de la Orden para tenerla siempre presente. Al igual que las vírgenes negras
representaban a la diosa madre, las cabezas eran la forma de expresar una
nueva concepción del mundo, un camino sinárquico que englobase a
cristianos, judíos y musulmanes, sustituyendo las religiones por una nueva
que ampliase la primigenia con las demás creeencias en un destino espiritual
conjunto.

so explicaría porque las cabezas, al igual que


también ocurre con las vírgenes negras, eran
descritas con ligeras variaciones entre las diferentes
encomiendas templarias. Cada casa, hacienda o
castillo tendría su propio Baphomet, y este, tuviese
la forma que tuviese, barbado o lampiño, de madera
o metal, mantendría el mismo significado para todos,
la misma idea de una sinarquía universal sobre la
que fundar un mundo nuevo para igualdad de todos
los hombres. Pese a todo lo expuesto, un dato que
no debemos dejar pasar es que en los registros
realizados de forma expresa en las encomiendas
templarias en busca del supuesto ídolo no se halló
nada parecido a lo que podría representar un
baphomet. Y eso que solo en Francia existían unas
Templario sobre ¿baphomet?
dos mil haciendas pertenecientes a la Orden del
Temple. Únicamente fue hallada una bella cabeza
de mujer, realizada en plata dorada, con una curiosa
inscripción grabada: "Caput LVIIIm" (Cabeza 58 m),
que finalmente resultó ser un relicario.

o existe ninguna sola prueba tangible de supuestas adoraciones a


ídolos o de la existencia de cráneos simbólicos. Seguimos sin saber
asimismo el significado exacto del término "baphomético", utilizado en
una de las descripciones y que dio origen al nombre por el que es
conocida la misteriosa cabeza. Solo tenemos los indicios que nos deja
entrever la oscura historia de esta apasionante sociedad medieval. El
enigma, como muchos otros de los que rodean a la Orden del Temple,
sigue abierto.
LEYENDAS DEL
TEMPLE

HEREDEROS
DEL TEMPLE
¿QUÉ HAY DE CIERTO ENTRE LOS QUE AFIRMAN SER LOS
LEGÍTIMOS HEREDEROS DE LOS TEMPLARIOS? ¿DICEN LA
VERDAD O SON SIMPLES CHARLATANES? ¿ES POSIBLE QUE EL
TEMPLE SOBREVIVIERA AL SIGLO XIV O DEBEMOS DAR POR
FINALIZADA SU HISTORIA EN 1312? VEAMOS QUE SACAMOS EN
LIMPIO.

1.- Un final cargado de interrogantes

a leyenda de la Orden del Temple comenzó a forjarse el mismo día de la muerte


en la hoguera de su último Maestre, Jacobo de Molay. Se cuenta que antes de ser
consumido por las llamas, Jacobo de Molay convocó al Rey y al Papa ante el tribunal
de Dios antes de cumplido un año, con las palabras "Dios conoce que se nos ha traído
al umbral de la muerte con gran injusticia. No tardará en venir una inmensa calamidad
para aquellos que nos han condenado sin respetar la auténtica justicia. Dios se
encargará de tomar represalias por nuestra muerte. Yo pereceré con esta seguridad".

asualidad o no, el destino deparó que ese mismo año, tal y como profetizara el
maestre templario, fallecieron tanto Felipe IV como Clemente V. Poco más de un mes
después de la ejecución, el Pontífice era presa de "un dolor insufrible que le mordía el
vientre". Sus médicos comunicaron que había muerto "a merced de unos horribles
sufrimientos", posiblemente envenenado. Del rey francés se suele decir que la muerte
le sobrevino por fiebre y gangrena de heridas ocasionadas por caída de su caballo
durante una cacería, aunque hay quien discrepa asegurando que cayó enfermo
aquejado de dolores gástricos acompañados de vómitos y diarrea, sequedad en la boca
y sed insaciable. No tenía fiebre. ¿Otro envenenamiento? Asimismo, tres
colaboradores de Felipe IV fueron hallados apuñalados o ahorcados. ¿Se había
cumplido la amenaza de De Molay? Desde luego, para los que no creemos en las
maldiciones, alguien tuvo que llevarla a cabo.

n hecho bastante posterior nos indica que la


idea de una venganza templaria contra sus
destructores estuvo fresca en el subconsciente
colectivo durante largo tiempo. Se cuenta que
durante la revolución francesa, cuando la cabeza de
Luis XVI cayó bajo la guillotina, un personaje
anónimo salto al cadalso y exclamó dirigiéndose a
la multitud "¡Jacobo de Molay, ya estás vengado!".
Huelga decir que el monarca francés descendía de
Felipe IV. Este pasaje, de dudosa realidad la verdad
sea dicha, indica no obstante el grado en el que las
leyendas sobre la continuidad de los Templarios
habían calado entre las gentes de la época. De La maldición de Jacobo de Molay
hecho, muchos francmasones al conspirar contra la
monarquía francesa creían sinceramente colaborar a
que se cumpliera la maldición que lanzara Jacobo de
Molay antes de morir.

odos estos indicios nos hacen que nos ronde en la cabeza la posibilidad de una
herencia templaria, de un legado transmitido a espaldas de lo que la historia afirma. Si
existió un brazo ejecutor, al menos durante los años posteriores a la caída de la orden,
quizás el Temple no se extinguió tan pronto como suelen afirmar los estudiosos.
Pero... ¿esta continuidad se prolonga hasta nuestros días? Veamos que hay de cierto en
los que se proclaman descendientes de la Orden del Temple.
2.- Muchos aspirantes de dudosa fiabilidad

n 1981, la Curia romana realizó un inventario de grupos u


organizaciones que, de una manera u otra, se identificaban con la Orden del
Temple. El resultado final deparó que existían más de cuatrocientas
asociaciones repartidas por todo el mundo. En los archivos del Vaticano se
han recibido al menos unas doscientas cincuenta peticiones de restauración
de la Orden del Temple provenientes de estos colectivos. La mayoría
presumen de ser los auténticos continuadores, descendientes directos de la
antigua orden medieval, asegurando poder mostrar, cuando llegue el
momento, los documentos que avalan sus derechos sucesorios.

tros son mas humildes. Se limitan a decir que su intención es recobrar el


"espíritu" templario y se imponen misiones como la caridad, la lucha contra la droga o
cualquier otro ideal digno de nobleza e idealizado espíritu caballeresco. Existe, como
en todas las facetas de la vida, un tercer grupo compuesto por chantajistas, charlatanes
y gentes sin escrúpulos, dedicados a utilizar el nombre del Temple para asegurarse
una buena recaudación a costa de crédulos e incautos. De esta forma se dedican a
expender títulos y cargos, medallas y condecoraciones, de la forma más pomposa
mientras llenan sus bolsillos con el dinero de aquellos que esperan, de esta forma, ser
parte de lo que siempre han admirado. Podríamos añadir también en este grupo a
sectas satánicas y grupos neonazis que camuflan sus actividades bajo nombres más o
menos relacionados con los Caballeros Templarios. Y es que está comprobado que el
Temple vende y tiene tirón.

n este apartado profundizaremos en el primer grupo de los que hemos


destacado: aquellos que proclaman ser legítimos descendientes de los verdaderos
Templarios, pues es nuestra intención investigar en esas supuestas filiaciones y
descubrir si alguna contiene ciertamente visos de realidad. Así encontramos
asociaciones con títulos como "Orden Soberana y Militar del Templo de Jerusalén",
"Ordo Militiae Crucis Templi", "Círculo del Temple y del Santo Grial",
"Tempelherren in Deutschland", "Orden de los Nuevos Templarios" y un largo
etcétera. Este legado es especialmente poderoso en Francia, lo que no es de extrañar.

ntes de continuar debemos declarar que existen, por supuesto,


herederos "oficiales" de la Orden del Temple. Cuando la orden fue disuelta
por bula pontificia sus bienes fueron mayoritariamente entregados a la Orden
de San Juan de Jerusalén o Caballeros Hospitalarios (hoy llamada Orden de
Malta) y a las órdenes militares de la Península Ibérica, como es el caso de la
Orden de Montesa en España y la de Cristo en Portugal, que fueron creadas
expresamente para recibir a los caballeros templarios que participaban en la
Reconquista. En cualquier caso, no se observa en estas órdenes ninguna de
las "desviaciones" de las que fueron acusados los Templarios ni tampoco
haber mantenido ritos sospechosos de susceptibilidad. Es posible, por otra
parte, que estas órdenes no hubieran recibido la herencia espiritual y los
diversos secretos del Temple.

3.- Dos reivindicaciones muy extendidas


ntre las actuales tradiciones neotemplarias, destacan dos por la
aceptación que tienen y el interés que muestran por ellas los especialistas en
templarismo.

na es la que defiende la "Orden Soberana y Militar del Templo de


Jerusalén", con una gran actividad en todo el mundo, y que basa su legítimo
legado en una carta de transmisión fechada en 1324. Según este documento,
Jacobo de Molay fue sucedido de forma clandestina por un tal Jean-Marc
Larménius y en él constarían las firmas de todos los maestres del Temple que
se habrían ido sucediendo en la sombra hasta que en 1804 ocupó este
elevado cargo Bernard Fabré-Palaprat.

abré-Palaprat, cuyas actividades parecen haber sido facilitadas por el


mismo Napoleón Bonaparte, dio a conocer públicamente la asociación que
presidía en una ceremonia llevada a cabo en 1808 en la Iglesia de San Pablo
y San Antonio de París. Más que una Orden militar lo que había creado era
una iglesia inspirada en el evangelio de San Juan que se oponía a la "Iglesia
de Pedro", negaba la resurrección de Cristo y algunos sacramentos. Para
explicar su filiación, cuentan que Larmenius recogió el testigo directamente
de Jacobo de Molay y que tras pasar a la clandestinidad, reorganizó la Orden
del Temple tras condenar a los templarios disidentes.

amentablemente, la carta de
transmisión en la que se basan su
reivindicación nunca ha podido ser
estudiada por investigadores
independientes, por lo que una tesis
bastante seria afirma que se trata de una
falsificación del siglo XVIII llevada a cabo
por un jesuita, por encargo del duque
Felipe de Orleáns. Realmente no se
puede dar una opinión certera sobre este
documento, ya que hasta que no sea
facilitada a historiadores e investigadores
no podrá probarse su autenticidad, por lo
que la reivindicación de la Orden
Soberana y Militar del Temple de
Jerusalén se quedará simplemente en Neotemplarios de la OSMTJ
eso. Esto no impide que sus miembros
afirmen ser los únicos en poder demostrar
que descienden en línea directa de los
Templarios.
a otra tradición a la que hacíamos referencia, proviene también del siglo
XVIII y defiende la supervivencia oculta del Temple a partir del expreso deseo
del último maestre de los Templarios. La diferencia con la anterior teoría es
que no conocemos a ninguna sociedad que se haga eco actualmente de la
propiedad de este legado.

egún cuenta la leyenda, Jacobo de Molay habría hecho llamar unos


días antes de morir a un hombre de confianza para encargarle la misión de
reorganizar la orden tras la supresión llevada a cabo por el Papa. El elegido
fue François de Beaujeu, sobrino del maestre que precediera a De Molay en
el cargo, Guillaume de Beaujeu. François debía dirigirse a las tumbas de los
maestres del Temple parisino y, justamente en el sepulcro de su pariente,
recoger un joyero que debía devolver al maestre actual. Cumplida su misión,
De Molay le encargó la reorganización del Temple y le inició en los secretos
de la Orden. Asimismo le entregó el joyero, que contenía la reliquia más
preciada de los Templarios: el dedo índice de la mano derecha de Juan
Bautista. Luego le reveló que en el mismo féretro donde había encontrado el
joyero se hallaban los documentos y anales secretos de la orden, así como el
tesoro templario.

rançois de Beaujeu convenció a Felipe "el Hermoso" de que le


permitiera acceder al cuerpo de Guillaume de Beaujeu para inhumarlo en el
feudo de la familia. El relato dice que de esta forma recuperó las riquezas y
los archivos. Luego reunió a otros ocho fieles caballeros y todos hicieron
confesión de propagar la Orden del Temple por todo el globo mientras se
pudieran encontrar en él nuevo arquitectos perfectos. Tras este juramento, la
orden se reorganizó en Aberdeen y, pasados varios siglos, dio lugar a las
primeras logias masónicas escocesas. Esto, claro está, es lo que cuenta la
leyenda.
LEYENDAS DEL
TEMPLE

TEMPLARIOS
Y MASONES
LOS FRANCMASONES DE LAS OBEDIENCIAS PRINCIPALES
REMONTAN SUS ORÍGENES HASTA LAS ANTIGUAS ÓRDENES
DE CABALLERÍA MEDIEVALES Y, SOBRE TODO, A LA ORDEN
DEL TEMPLE. ¿PERO SE BASA DICHA ARGUMENTACIÓN EN
UNA BASE REAL O SE TRATA DE UNA PRETENSIÓN SIN
FUNDAMENTO? TRATAREMOS DE INVESTIGAR UN POCO EN
ESTE ASUNTO.

1.- Los "hermanos" constructores

as órdenes monásticas y militares, entre ellos los Templarios, necesitaban


imperiosamente construir edificios militares, civiles y religiosos para llevar a cabo
con éxito su expansión en Europa o Tierra Santa. La mayoría de las veces debían
recurrir a mano de obra ajena a la propia orden, contratando a gremios de obreros,
"masones", especialistas en los variados artes de la construcción. La masonería nace
pues como una organización de oficio que cultiva el Arte. No se trataba por lo tanto
de simples operarios, sino que dichas sociedades estaban formadas por miembros que
practicaban ritos simbólicos e iniciáticos, y se estructuraban jerárquicamente en
logias. Es lo que conocemos como masonería operativa.

partir de los siglos XVI y XVII comenzaron a ser admitidos miembros que no
tenían relación con los oficios de la construcción, denominados "aceptados", cuyo
número fue aumentando paulatinamente hasta llegar a ser mayoría en el siglo XVIII.
En 1717 se reunieron cuatro logias inglesas, originando la Gran Logia de Londres,
que dio lugar a la masonería actual, llamada especulativa.
o cierto es que la masonería operativa había sido
siempre una sociedad secreta que había asimilado desde
sus principios simbología de diversos orígenes,
incluyendo ritos de carácter pagano y gnóstico, pero
mantenía una postura marcadamente cristiana a lo largo
de la época medieval. Sin embargo, a través de los
miembros "aceptados", la nueva masonería especulativa
se orientó a actividades filosóficas y políticas, dejando
en parte de lado el oficio de la construcción. Esto
significó que aunque la nueva masonería adoptara las
tradiciones de la antecedente, se produjo una profunda
descristianización de la organización, llegando incluso a Masonería operativa medieval
prescindir de la creencia en Dios, aspecto que había
resultado clave en las logias operativistas.

2.- El templarismo masónico

s esta masonería filosófica o especulativa la que, para explicar sus


orígenes, defiende celosamente su tradición templaria. La tradición interna de
la Orden Masónica afirma que Jacobo de Molay, el último maestre de los
Templarios, hizo crear poco antes de ser quemado en la hoguera cuatro
grandes logias masónicas. Estos mismos rituales remontan a Salomón, el
monarca israelita, los orígenes del Arte que ellos practican, pero afirman que
este llegó a occidente a través de los Caballeros del Templo de Salomón. Es
decir, defienden que la masonería se había configurado en Tierra Santa por
obra de las órdenes militares, especialmente la del Temple, y que, como
hemos visto, fueron estas fraternidades de constructores llegadas a occidente
las que habrían originado la francmasonería moderna. Con ellos habrían
traído el arte gótico, del que nos ocupábamos en un primer capítulo, y cuya
propagación el Temple financió.

a tradición templaria habría anidado entonces en las primeras logias


masónicas escocesas, que se habrían creado para aprovechar la experiencia
de los Templarios tras la caída de la Orden, incorporando además los ritos y
la simbología del Temple. Es Escocia, la evidencia nos muestra que los
símbolos templarios grabados en piedra conviven estrechamente con los
masónicos. Y ciertamente, esta región es el lugar más idóneo para una
posible supervivencia templaria. En Escocia, que a principios del siglo XIV se
hallaba en guerra con Inglaterra, las bulas pontificias de supresión de la
Orden nunca fueron promulgadas, por lo que la orden templaria de ese país
nunca quedó oficialmente disuelta. Parecen existir pruebas de que el Temple
escocés se mantuvo como un cuerpo coherente durante cuatro siglos más.
Incluso se dice que un nutrido contingente de templarios luchó a las órdenes
de Robert Bruce en la batalla de Bannockburn, en 1314. Precisamente es al
rey Robert Bruce a quien citan los francmasones como fundador de las
primeras logias escocesas.

s bien posible que las tradiciones templarias se perpetuaran en esta


región. No parece casualidad que la fundación de la masonería especulativa
en Inglaterra se deba a la dinastía escocesa de los Estuardo.

ctualmente, es la
Gran Logia de Inglaterra la
que sustenta los más
importantes grados
masónicos, que hallan
asimismo presentes en las
demás obediencias. Estos
grados, que son las
divisiones en que se
jerarquiza la masonería, se
clasifican a su vez en varias
clases. Es en estos ritos
donde encontramos un
templarismo vigente en los
grados masónicos, ya que
entre el grado 15 y el 30 se La masonería adoptó como suyos rituales templarios
muestran innumerables
rasgos relacionados con los
Caballeros Templarios y el
Templo de Salomón.

sí por ejemplo tenemos que los grados dieciséis y diecisiete se


denominan respectivamente "Caballero de Jerusalén" y "Caballero de Oriente
y Occidente"; el 27 es el grado del "Gran Comendador del Templo", que
resalta la potestad suprema del Maestre sobre la orden templaria; y el grado
30, titulado "Caballero Kadosch" se refiere a la venganza del Temple hacia la
corona francesa y el papado, responsables de la desaparición de la Orden.

ero no terminan ahí las coincidencias. Dentro de esta Gran Logia


inglesa encontramos lo que pretende ser un vínculo directo con los monjes-
guerreros medievales: una Orden de Caballeros Templarios. Para ingresar en
esta Orden masónica del Temple se hace requisito necesario poseer el título
de Maestro Masón del Tercer Grado. Esta orden representaría la prueba
definitiva de la supervivencia de los Templarios bajo el manto oculto de la
masonería. Pero como casi todo lo que rodea al Temple, es algo que todavía
está por demostrarse de manera definitiva.
e todas formas, y para hacerse una idea de la importancia que tiene la
masonería a nivel mundial, se nos antoja necesario citar que la Gran Logia de
Inglaterra más las diversas obediencias vinculadas a ella, congregan hoy en
día a unos veinte millones de personas de toda clase social. Solamente a
mediados de siglo pasado, en la década de los años 50, cerca de
cuatrocientos mil eran miembros de la Orden masónica de Caballeros
Templarios. Si tenemos en cuenta que en la Francia del siglo XIII, en la época
de mayor auge de la orden templaria, esta podía estar formada por
aproximadamente cuarenta o cincuenta mil hombres, no podemos dejar de
preguntarnos... ¿realmente desapareció la Orden del Temple?

LEYENDAS DEL
TEMPLE

EL
PRIORATO
DE SIÓN
DE TODAS LAS ORGANIZACIONES QUE REIVINDICAN UN
PASADO "TEMPLARIO", UNA DE LAS MÁS INTRIGANTES ES LA
QUE SE DENOMINA PRIORATO DE SIÓN. A DECIR VERDAD,
HABRÍA QUE CONSIDERARLA MÁS BIEN UNA ORDEN LIGADA
AL TEMPLE Y AUTÓNOMA AL MISMO TIEMPO.
1.- Entre la realidad y la leyenda

ue a partir de 1960 cuando la opinión pública francesa se hizo eco de la


existencia de una sociedad semi-secreta autodenominada Priorato de Sión. Desde esa
fecha se han publicado sus estatutos y material procedente de las más diversas
fuentes, no siempre contrastables, lo que implica andar con pies de plomo alrededor
de todo lo que rodea a dicha organización. Entre sus presuntos afiliados nos
encontramos con nombres como Leonardo da Vinci, Victor Hugo o Isaac Newton,
entre otros más o menos conocidos. Es decir, que de ser ciertas las pretensiones del
priorato, habría albergado en sus filas como grandes maestres a algunas de las
mayores luminarias de la historia occidental, así como a miembros de las principales
familias reales y aristocráticas de Europa. Aunque parece indudable la existencia
actual de la organización, así como la de una antigua Orden de Sión en la época de las
Cruzadas, el caso de una continuidad entre ambas a través de los siglos no está tan
claro.

uentan las crónicas que en el año 1099, tras la


conquista de Jerusalén, el gobernante de la ciudad
Godofredo de Bouillon fundó una misteriosa Orden sobre la
abadía de Notre Dame du Mont Sión, de la que poco se
sabe. Sería más tarde dicha sociedad la que impulsaría la
creación de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo,
más conocidos como Templarios.

i hacemos caso a los textos procedentes del


Priorato, la Orden de Sión tendría en la época de su
fundación un poder considerable, eso sí, siempre
entre bastidores, llegando incluso a afirmar que los
reyes de la ciudad santa debían su trono a esta
enigmática sociedad. Así pues, ellos serían los Godofredo de Bouillon
verdaderos artífices de la extraordinaria progresión
que experimentaron los Templarios en los años
siguientes, obedeciendo todo ello a un plan
previamente establecido.

e acuerdo con estas fuentes, al menos cinco de los nueve fundadores


del Temple pertenecían a su vez a la Orden de Sión, y se podría decir que en
principio el Temple era el brazo armado de la anterior o incluso que ambas
órdenes eran una sola, puesto que según parece compartían el mismo
Maestre. Sería el caso de André de Montbard, uno de los caballeros
originarios de la orden templaria y que llegaría a ser el máximo dirigente de la
misma. Pero el tío de San Bernardo consta asimismo como miembro de Sión,
con lo que podemos hacernos una idea del hermanamiento entre ambas.

sta situación de confraternidad se prolongaría durante


aproximadamente unos sesenta años, hasta que en 1188, un año después de
la caída de Jerusalén en manos musulmanas, se produjo un cisma entre las
dos órdenes que produjo su separación definitiva. Según el Priorato de Sión,
de la pérdida de Tierra Santa sería en gran parte culpable la Orden del
Temple, y más concretamente su Maestre Gérard de Ridefort, a los que los
documentos "prioré" acusan de traición. Éste arrastró a los Templarios a
combatir en la batalla de los Cuernos de Hattin, que significó un autentico
desastre para los cruzados y propició la caída de Jerusalén. La situación
derivaría en que la Orden de Sión se trasladaría a Francia, abandonando a
los Templarios a su suerte, sus pupilos y protegidos hasta la fecha. La ruptura
de relaciones se simbolizó mediante la tala de un olmo de ochocientos años,
en la ciudad de Gisors. A partir de ese momento, la Orden de Sión cambió su
nombre por el de Priorato y se dedicó a sus propios objetivos. Pero... ¿de que
objetivos se trataba?

upuestamente, la misión del Priorato consistiría en proteger un gran


secreto relacionado con los descendientes de la dinastía de los reyes
merovingios y restaurar en la monarquía de Francia a uno de sus miembros.
Su legítima descendencia, que se cree extinguida, habría sido demostrada
por unos pergaminos descubiertos en el pueblecito francés de Rennes-le-
Château. Este descubrimiento, que constituye en si mismo un complejo
enigma, lo trataremos ampliamente en una leyenda posterior. Para seguir
conociendo al Temple, debemos profundizar ahora en la intrigante misión que
se ha impuesto el Priorato de Sión.
2.- La sangre real: la custodia de un gran secreto

l comportamiento del Priorato de Sión, por lo deja entrever en sus


publicaciones, parece obedecer a un calendario cuidadosamente preciso y planificado
desde hace largo tiempo. Dan a entender de que son los custodios de un secreto de
importancia capital, del que tendrían pruebas irrefutables. Se trataría de algo que los
hace sumamente especiales y que reviste su misión de un halo de atrayente
misticismo.
ay tradiciones que dan gran importancia a
María Magdalena, de quien se nos dice que tras la
crucifixión de Jesús llega a las Galias escoltada por
José de Arimatea y portando el Santo Grial. Según lo
que podemos extraer de la concepción del Priorato,
María Magdalena sería la esposa de Jesús, y
cuando viajó lo hizo embarazada o acompañada de
su progenie. Naturalmente aquí el término "Santo
Grial" debe comprenderse en el sentido de Santa
Sangre, es decir, como la descendencia física de
Jesús, que se trasladó a las Galias y se continuó allí.
La Iglesia omite toda mención en su propia tradición
del Santo Grial pues, lógicamente, no le conviene. El Grial ¿un linaje sagrado?
Es la lucha que hasta hoy subsistiría entre los
herederos de Pedro y los de María Magdalena, los
herederos de la fe y los herederos de la Sangre.

na vez en la actual Francia, este linaje judío se unió matrimonialmente


con el de los reyes francos, dando lugar a los merovingios. Alrededor del año
500 d.c., con el bautismo y conversión del rey Clodoveo, la Iglesia Romana
se instauró como suprema autoridad espiritual de Occidente. Se podría decir
que fue un pacto entre Roma y los merovingios, originando una alianza que
debería engendrar un nuevo sacro imperio romano. Pero parece que la
lealtad de los francos a la Iglesia no era muy intensa, ya que los merovingios
seguían manteniendo simpatías por la religión arriana que practicaban antes
de su conversión al cristianismo. Doscientos años después, el rey merovingio
Dagoberto II fue asesinado junto con su familia por encargo de su propio
mayordomo de palacio, Pipino de Heristal. La Iglesia, viendo peligrar su
hegemonía, habría apoyado la conspiración. Con la muerte de Dagoberto y
sus descendientes la dinastía merovingia llegó a su fin, y comenzó la de los
mayordomos de palacio: los carolingios, que contaban con el apoyo
eclesiástico. Éstos, que eran a fin de cuentas unos usurpadores, trataron de
legitimarse casándose con princesas merovingias y continuaron con su
reinado. Con Carlomagno llegaron a abarcar un imperio que se extendía por
la totalidad de la Europa occidental y lo gobernaban al servicio de Roma.

ero podría ser que la dinastía merovingia no se


extinguiese con Dagoberto II. Según afirma el Priorato de
Sión, los merovingios, la estirpe de Jesús, sobrevivieron a
través de un hijo de Dagoberto que se habría salvado del
asesinato de su familia. Se llamaba Sigisberto IV, y entre
sus descendientes estaría más tarde Godofredo de
Bouillon. Sabemos por los Evangelios que Jesús era de
sangre real y de la estirpe de David. Es decir, Jesús era el
heredero legítimo del trono de Jerusalén. Sus más
incondicionales seguidores eran los nacionalistas zelotes,
unos fanáticos integristas que aspiraban a expulsar al
Cráneo de Dagoberto II
gobierno títere prorromano e reinstaurar el verdadero
linaje real. En las Cruzadas, con la conquista de Jerusalén
y la coronación de Godofredo de Bouillon, un heredero de
Jesús recuperó su patrimonio legítimo volviendo a ser rey
de la Santa Ciudad.

s posible que dada la hegemonía de la Iglesia en la época, Godofredo


nunca pudiera reivindicar como quisiera su linaje y su derecho. A fin de
cuentas, Roma estaría detrás de la traición a su familia y aunque no sabemos
si la Iglesia estaba al tanto o no del linaje del nuevo rey, una revelación
pública podría haber sido muy peligrosa. Godofredo habría entonces, para
proteger el secreto de ese linaje sagrado, creado la Orden de Sión y su brazo
armado, la Orden del Temple. Curiosamente, las leyendas griálicas que
surgieron en la Edad Media, presentan a los Templarios como los custodios
del Santo Grial.

sí pues, el Santo Grial sí sería el portador de la sangre de Cristo, pero


no en el sentido simbólico de un recipiente, sino de su descendencia: los
portadores de su sangre. Y este sería el gran secreto del Priorato de Sión.
Secreto compartido también por los Caballeros del Temple. Ahora se entiende
porque los Templarios asociaron el culto de la Diosa Madre a la Magdalena
(ver leyenda "El culto a las vírgenes negras"), pues ésta representaba la base
de su existencia al identificarse con la madre del linaje perdido, la portadora
del Grial.

l propio Priorato, los Templarios, o puede que ambos, desarrollando una


estrategia a largo plazo, habrían protegido a los herederos del Rey de Israel
con el objetivo de conseguir la dominación mundial bajo la égida de la
dinastía davídica. No hace falta decir que las circunstancias históricas no
permitieron que el objetivo se cumpliera. Tras la caída de Jerusalén y la
pérdida de Tierra Santa el proyecto se fue a pique. Los herederos de David
se vieron una vez más sin corona y la existencia de la Orden del Temple se
hizo innecesaria. Algunos tratan de ver en esto una explicación de porque los
Templarios no se resistieron cuando fueron apresados por las tropas de
Felipe IV. Sin posesiones en Ultramar, separados de la Orden de Sión y con
los descendientes de los merovingios nuevamente en la sombra, ya no tenían
razón de ser.

l Priorato de Sión, que tras la desaparición del Temple se dedicó a


manejar los hilos que rigen Europa desde la clandestinidad en pos de
sus objetivos, asegura que pronto se producirá un vuelco en la
situación política francesa que preparará el camino para la restauración
de una monarquía. ¿Se cumplirán los objetivos de Sión y del Temple
ocho siglos después? ¿Seremos testigos de cómo un descendiente
merovingio recupera el trono de Francia? El tiempo lo dirá.

LEYENDAS DEL
TEMPLE

¿TEMPLARIOS
EN AMÉRICA?
HOY EN DÍA, AFIRMAR QUE COLÓN DESCUBRIÓ AMÉRICA ES
POCO MENOS QUE INGENUO, CUANDO PARECE PROBADO QUE
LOS VIKINGOS LO CONSIGUIERON TIEMPO ANTES POR LA
RUTA DEL NORTE. ASIMISMO, ALGUNOS AUTORES DEFIENDEN
LA TESIS DE QUE LOS CABALLEROS DEL TEMPLE TAMBIÉN
ESTUVIERON ALLÍ ANTES QUE EL GENOVÉS. VEAMOS SUS
EVIDENCIAS.

o deja de ser curioso que hace miles de años, griegos, egipcios y otras culturas
mediterráneas tuviesen conocimiento de la redondez de las Tierra, de la medida
aproximada de su radio, de su distancia al Sol o a la Luna, y que sin embargo las
cerradas mentes del siglo XV concibiesen miedo ante la posibilidad de "caer por el
borde del mundo" en caso de adentrarse lo suficiente en el Océano Atlántico. Para
ellos la Tierra era plana y era además el centro del universo. Actualmente no sólo
sabemos cuan equivocados estaban, sino que tenemos que reconocer que las antiguas
culturas, podrían ser eso, antiguas, pero en absoluto primitivas, como mucha gente
aún supone erróneamente, víctima de ideas preconcebidas. La verdad es gran parte de
un antiguo saber se ha perdido en el lento transcurso de los siglos. Ignoramos hasta
donde alcanzaba el conocimiento de los que nos precedieron en tiempos remotos,
aunque sí comprendemos que superaba de largo al angustioso declive que se produjo
en el medievo.

sombran, por poner un ejemplo, las numerosas coincidencias entre


culturas tan distantes en el tiempo y el el espacio, como eran la egipcia y las
mesoamericanas precolombinas, como la maya o la azteca. Todo parece
indicar, sino un origen común, si al menos un vínculo, un contacto en lo que a
conocimiento se refiere. Hay quien dice que desde tiempos inmemoriales el
hombre ya había navegado el mundo entero. Incluso el aventurero noruego
Thor Heyerdahl, en sus famosas expediciones "Ra", demostró que los
egipcios tenían tecnología suficiente como para haber alcanzado el "nuevo
mundo" a bordo de sus "primitivas" embarcaciones de papiros. ¿ Alcanzó
alguna antigua cultura del viejo continente las costas americanas mucho
antes que Colón? ¿Sabía por tanto el Almirante a donde se dirigía
exactamente? ¿Lo sabían los Templarios antes que él? ¿Pudo el genovés
aprovechar los conocimientos que éstos le legaron? La hipótesis no es tan
descabellada como puede parecer en un principio. Veamos el porqué.

n el Museo Nacional de Turquía, en Estambul, se


halla un mapa fechado en 1513, que perteneció al pirata EL MAPA DE PIRI REIS
y cartógrafo turco Piri Reis. Dicho mapa muestra Gran
Bretaña, España, África Occidental, el Atlántico,
porciones de Norteamérica, un perfil completo de la
mitad oriental de Sudamérica y en la parte inferior, la
línea costera de la Antártida. Hasta aquí, puede parecer
nada raro, pero si tenemos en cuenta detalles como que
en el plano se muestran el cauce de ríos como el
Orinoco, el Paraná y otros que de aquella estaban
inexplorados, o que la Antártida aprece libre de hielos,
la duda empieza a surgir. Es necesario añadir a
mayores, que las distancias señaladas en el mapa son
exactas, distancias que no se pudieron establecer con
exactitud hasta el siglo XVIII. El propio continente
helado, no fue oficialmente descubierto hasta el siglo PULSAR PARA AMPLIAR
XIX. El atlas aparece rasgado, y se sabe que había más
planos, por lo que se supone que en su día fue mucho
mayor, seguramente un completo mapamundi.
l propio Piri Reis cuenta que en una batalla contra los españoles, en
1501, él y su tío Kemal capturaron a un marinero que había navegado en tres
de las expediciones colombinas y que portaba unos extraños planos,
utilizados, según el marinero, por Colón en sus viajes. El origen de estos
mapas se remontaba a Grecia, ya que el marino español confeso: "Cierto
libro, del tiempo de Alejandro Magno (356-323 A.C.) fué trasladado a Europa,
y después de leerlo, Cristóbal Colón, con los barcos proporcionados por el
Gobierno español, descubrió las Antillas". El pirata turco, reconoce,
asimismo: "Al preparar este mapa, hice uso de unos veinte planos viejos y de
ocho mapamundis, en los cuales aparecía la totalidad del mundo habitado".

lo largo y ancho del mundo, hay otros muchos mapas antiguos, algunos
tan fascinantes o más como el que nos ocupa, pero creo, que éste, sin
embargo, tiene especial interés por su posible relación con el Temple, que es
a fin de cuentas, el tema sobre el que versa esta página. Tenemos el mapa
de Piri Reis, y sospechamos que pudo haber sido utilizado por Colón. Pero...
¿cómo llegó a sus manos? Veamos la posibilidad.

l poco tiempo de su fundación, la Orden del Temple comenzó a recibir


ingentes cantidades de dinero provenientes de donaciones y grandes
extensiones de tierra para administrar, lo que permitió destacar a los monjes-
guerreros como hábiles economistas, impulsando la economía en todos los
aspectos. Conocedores de que el mantenimiento de su brazo militar en
Palestina era sumamente costoso, el Banco del Temple y su Marina tendieron
toda una tupida red que estableció relaciones comerciales con los estados
europeos y los musulmanes. Inventaron la banca moderna, introduciendo las
cláusulas penales y la letra de cambio. Asimismo ejercieron de tesoreros de
reyes y nobles, y no solo aceptaban moneda, sino también cualquier objeto
de valor, prestando a cambio dinero contante y sonante. A pesar de sus
múltiples operaciones financieras siempre disponían de mucho efectivo, y sin
embargo, en esa época las piezas monetarias en circulación eran muy
escasas. Eso no fue impedimento para que en el siglo XII financiaran en
Francia la construcción de más setenta iglesias y ochenta catedrales,
pagando los materiales y los jornales de todo tipo de obreros y trabajadores.
El oro no abundaba y la plata, muy escasa y que había llegado a cotizarse
más que aquel dado que desde la época de los romanos no habían existido
nuevas explotaciones, se tornó bastante corriente con la entrada en escena
del Temple. Había muy pocas minas en Europa, Asia y África, si tenemos en
cuenta la enorme cantidad de este metal que se llegó a mover en la alta Edad
Media, y después del exterminio de los templarios, resultó que la producción
de las minas existentes en los territorios oficialmente conocidos en el siglo
XIV era claramente insuficiente. Entonces, ¿de donde provenían las
reservas?
lgunos autores sostienen que los Templarios iban y venían de América
con barcos cargados de plata, que posteriormente concentraban en la ciudad
francesa de Sours. Hoy en día, a sabiendas de que los vikingos alcanzaron el
continente americano bastante tiempo antes que los conquistadores
españoles, la hipótesis no parece del todo descabellada. Enumeremos pues
las evidencias.

ras la disolución de la Orden del Temple, los templarios españoles


ingresaron en masa en la Orden de Calatrava, y parece seguro que fue en el
convento de dicha orden donde Cristóbal Colón, que se alojó allí, halló los
elementos que le dieron la certeza en cuanto a la existencia de las Indias
Occidentales. En Portugal fue creada especialmente para los templarios
supervivientes la Orden de Cristo, que usaba la cruz templaria, la cruz de
gules pateada. Cuando los portugueses de Enrique el Navegante se lanzaron
al descubrimiento de los océanos pareciendo saber exactamente a donde
iban, sus velas debían llevar obligatoriamente la cruz roja de la Orden del
Temple. Los marinos portugueses tenían prohibido navegar más allá de Cabo
Mogador sino portaban dicho pabellón. Cruz, que por otra parte, también se
hallaba en las tres embarcaciones colombinas. Precisamente en el país
vecino estuvo el almirante genovés, no sólo para encontrar financiación para
su empresa, sino con el fin de estudiar las cartas marítimas que guardaba la
Orden de Cristo y que se consideraban las más competas del mundo.

or otra parte, el Temple poseía una flota propia y contaba con puertos
que miraban no solo al Mediterráneo sino también al Atlántico. Destacamos la
enigmática encomienda francesa de La Rochelle, en la que el Temple
disponía de un puerto muy importante cuya ubicación, apartada de las rutas
usuales, no estaba justificada en modo alguno. Este puerto se hallaba
fuertemente protegido por unas cuarenta encomiendas en un radio de ciento
cincuenta kilómetros y su importancia podría ser enorme de ser cierta la
confesión de un templario que expondremos en la leyenda siguiente. Por su
parte, los conquistadores españoles se encontraron en la península de
Yucatán una leyenda que narraba que unos hombres blancos llegaron a sus
costas en grandes barcos. Y estos altos y hermosos hombres, que vestían
extrañas vestimentas, fueron generosos y legaron a las gentes mayas
grandes conocimientos. Una de las cosas que más asombró a los religiosos
que acompañaron a Colón, fue que los indios no se extrañaban al ver la cruz
ni al contemplar a los caballeros armados. Es más, incluso parecía que los
estaban esperando. Algunas de sus tradiciones hablaban de que "llegará un
día en el que vendrán por mar grandes hombres, vestidos de metal, que
cambiarán nuestras vidas para bien". También los mayas adoraban a
Kukulkán, un dios "blanco y barbado" y a una cruz, en la cual murió "un
hombre de luz que vivirá eternamente". ¿Pudieron ellos solos alimentar esta
idea, tan cercana al cristianismo?
o podemos dar respuestas definitivas a todo lo que hemos
expuesto porque no las hay. Lamentablemente, con la Orden del Temple
nunca existen pruebas directas. Muchas veces, la única evidencia es la
ausencia de posibilidades contrarias.

LEYENDAS DEL
TEMPLE

EL TESORO
DE LOS
TEMPLARIOS
¿DONDE ESTÁ EL LEGENDARIO TESORO DE LOS TEMPLARIOS?
LA LEYENDA DICE QUE EL REY DE FRANCIA NO PUDO JAMÁS
ENCONTRARLO, ENTONCES... ¿EN QUÉ LUGAR FUE
DEPOSITADO POR LOS CABALLEROS? MUCHOS HAN TRATADO
DE HALLARLO DESDE ENTONCES, PERO SU MISTERIOSO
ESCONDITE SIGUE DESAFIANDO A LOS MÁS INTRÉPIDOS
BUSCADORES.

s innegable que los Caballeros del Temple fueron unos adelantados a su época
que crearon lo que hoy en día no dudaríamos en llamar una gran multinacional. Su
habilidad financiera para levantar tan inmenso imperio económico sigue maravillando
en nuestro tiempo. Debido a sus votos, los templarios eran pobres nominalmente, pero
la Orden era inmensamente rica.

on significativas, en este aspecto, las palabras del gran historiador


Michelet tras el retorno de los Caballeros Templarios a Europa al caer San
Juan de Acre, el último reducto cristiano de Tierra Santa: "Llegaron a Francia
siendo portadores de un inmenso tesoro, compuesto de ciento cincuenta mil
florines de oro y diez mulos cargados de plata. ¿Qué se proponían conseguir
en tiempos de paz con tantas fuerzas y riquezas? No existía otro país en el
que contasen con mayor número de plazas fuertes, además se hallaban
unidos a casi todas las familias de la nobleza...".

a inquietud de Michelet debió ser compartida también por Felipe IV de


Francia, "el Hermoso". El monarca debió temer que, al igual que la Orden
Teutónica en Alemania, los templarios vieran con buenos ojos el formar su
propio estado independiente en suelo francés. Viéndose incapaz de someter
a los caballeros a su mandato, decidió acabar con ellos y terminar así con la
amenaza política.

in embargo, tras el golpe descargado contra los Templarios, quedó claro


que el objetivo principal del rey de Francia era la inmensa riqueza de la
Orden del Temple. El mismo día del arresto, Felipe IV, que debía a la orden
una importante cantidad monetaria, irrumpió en el Castillo del Temple en
París dispuesto a fundir el tesoro de Francia con el del Temple, que lo
triplicaba. De esta forma no solo solventaba la deuda, sino que conseguía
apropiarse de todo.

ero existe la certeza generalizada de que el rey no logró confiscar todos


los bienes que esperaba, ya que después del arresto de los templarios
continuó expoliando a los banqueros lombardos y judíos para procurarse algo
de dinero. Es indudable que los templarios, que gozaban de grandes
influencias en todas las esferas sociales, estaban al tanto de la inminente
operación en su contra. A un caballero que se retiró de la Orden en aquella
época le dijeron que su decisión era extremadamente sabia, ya que se
avecinaba una catástrofe. Inexplicablemente, los caballeros no se resistieron
cuando fueron apresados.

pesar de que se realizaron inventarios en todas las haciendas de la


orden en Francia, nunca se encontraron los archivos de los templarios.
También se dice que días antes de la detención, el Maestre Jacobo de Molay
había encargado destruir ejemplares de la Regla del Temple que contendrían
secretos relativos a la Orden. Es por ello que la mayor parte de las
acusaciones, incluso si contenían visos de realidad, nunca pudieron ser
probadas.

o es ilícito pensar que si los monjes-guerreros pudieron salvaguardar


sus archivos secretos, pudieron hacer lo mismo con gran parte de su tesoro
monetario. De hecho, no todos los templarios fueron capturados a la vez. Un
grupo, entre los que se encontraba el tesorero de la orden, escapó a la
redada y fueron detenidos unos días más tarde. Al año siguiente, en pleno
proceso inquisitorial, un templario llamado Juan de Chalon realizó un
sorprendente testimonio, al que hemos aludido en la leyenda anterior. Según
él, algunos dirigentes templarios de Francia huyeron antes del arresto con
cincuenta caballeros y, transportando el tesoro de la preceptoría de París y
los archivos en tres carros al amparo de la noche, tenían la intención de
hacerse a la mar en dieciocho galeras desde el puerto de La Rochelle con
destino desconocido.

unca se ha podido demostrar este punto, ya que al no haber sido


englobada la armada templaria en las requisas ordenadas por Felipe IV en
1307, ningún documento queda sobre la utilización de aquella flota. Algunas
teorías apuntan que el destino final podría haber sido Inglaterra o Escocia, lo
que ayuda a enlazar al Temple con la masonería, ya que hemos visto que en
tierras escocesas la Orden no se llegó a disolver (ver leyenda "Templarios y
masones"). Las especulaciones se disparan en este punto. Debemos tener
en cuenta que los dirigentes templarios fueron finalmente capturados, lo que
nos hace pensar que quizás no pudieron sacar el cargamento del país.
También es posible que se tratase de una simple maniobra de distracción,
para que el tesoro no fuese buscado dentro del reino francés. Vista la actitud
que tomaron los templarios ante el proceso que se desató contra ellos, da la
impresión de que los caballeros esperaban salir airosos del envite. En ese
caso, hubiese sido mucho más lógico ocultar los bienes de la Orden en un
escondrijo cercano a la espera de que todo acabase y poder recuperarlos.
Esta es una hipótesis que cobra fuerza con enigmáticos descubrimientos en
el suelo francés y que cuenta con aguerridos defensores. De ella nos
ocuparemos a continuación.

LEYENDAS DEL
TEMPLE

EL
ENIGMA
DE
GISORS
APARTE DE SU RELACIÓN CON EL PRIORATO DE SIÓN Y LA
TALA DEL OLMO, GISORS, CIUDAD DEL DEPARTAMENTO EURE
SITUADA A 70 KM DE PARÍS, TIENE SU PROPIA LEYENDA EN LO
REFERENTE A TESOROS OCULTOS.

1.- Excavaciones clandestinas

n 1946, un jardinero llamado Roger Lhomoy aseguró haber descubierto


un depósito de cofres y sarcófagos bajo un torreón del castillo donde
trabajaba, tras haber realizado unas excavaciones en las cercanías. Nacido
en la región, Lhomoy había escuchado decir a menudo que el subsuelo del
castillo encerraba un tesoro fabuloso. Algunos no vacilaban en pretender que
este tesoro era el de los Templarios, muy presentes en la región. El castillo,
ejemplo magnífico de arquitectura feudal, había efectivamente pertenecido
unos breves años a la Orden del Temple durante el siglo XII, lo que les
facultaría para conocer los subterráneos existentes debajo del mismo.

l parecer, el jardinero había localizado dos años antes un pozo sellado


en la entrada de uno de los torreones. De forma clandestina, por la noche,
excavaba ayudado por el material rudimentario al que tenía acceso hasta que
logró abrir una galería de unos veinte metros de profundidad. Aseguró que
una noche tropezó con un muro, y que, tras apartar algunas piedras, se dio
cuenta de que se hallaba delante de la pared de una sala de grandes
dimensiones. Intentó alumbrar la sala pero su precario equipo no le permitía
ver demasiado, así que se introdujo por la ranura.
abía hallado una cripta de unos
trescientos metros cuadrados y cuatro y medio
de altura. Parecía corresponderse con una
antigua capilla donde podía verse el altar con
su tabernáculo y, apoyadas en las paredes,
estatuas de Cristo y los apóstoles. Pero lo que
llamó sobremanera su atención fueron unos
sarcófagos pétreos de unos dos metros de
largo y en número de diecinueve, que se
alineaban a lo largo de los muros de la cripta. Robert Lhomoy en las galerías
Asimismo, treinta enormes cofres de metal
coronaban el descubrimiento del jardinero.

visadas las autoridades y extendida la noticia, una multitud se dio cita


en el lugar de los hallazgos, pero las decepciones no tardaron en llegar.
Nadie se atrevía a bajar por aquella intrincada madriguera excavada por
Lhomoy, que constantemente amenazaba con desmoronarse, hasta que el
comandante de los bomberos de la localidad, Émile Beyne, se ofreció
voluntario. Pero tras avanzar inicialmente por la intrincada galería, Beyne
desistió a falta de cuatro metros para el final. Expuso que era demasiado
arriesgado y que la falta de aire le impedía proseguir, tras negar haber podido
llegar a la capilla descrita por Robert Lhomoy. Éste, respaldado por la opinión
pública, pidió continuar las excavaciones y ensanchar la galería, pero
inexplicablemente el permiso le fue denegado por el Ayuntamiento. De igual
manera, y para sorpresa de todos, se tomó la medida de ordenar que las
galerías fueran recubiertas de hormigón y nuevamente selladas.

pesar de este golpe, Lomhoy continuó en sus trece. Solicitó con éxito
una autorización del Ministerio de Cultura francés para proseguir las
excavaciones, pero la respuesta del Ayuntamiento fue tajante: lo tacharon de
loco y amenazaron con hacerlo encerrar si no desistía de su empeño en
excavar. El hecho era enormemente extraño al carecer, a priori, de un motivo
justificado. Pero el jardinero no era un hombre fácil de convencer, y tras dejar
pasar seis años, con una nueva autorización del Ministerio de Cultura se
puso nuevamente manos a la obra.

sta vez el Ayuntamiento tuvo que claudicar. Ya no se trataba


únicamente de Lhomoy, sino que este se había traído a dos socios con él. Lo
único que pudo hacer el Consejo municipal fue poner objeciones a los
trabajos, estratagema que dio resultado. Se les impuso el pago de una
cuantiosa garantía además de asegurarse la propiedad de buena parte de los
posibles hallazgos. El acuerdo era inviable, y Lhomoy y sus socios se vieron
abocados a abandonar el proyecto.
espués de ese fracaso, el asunto quedó en el olvido durante cerca de
dos décadas. No se produjeron novedades hasta que en 1962, el Ministro de
Cultura francés, André Malraux, ordenó proseguir con la investigación. Tras
reabrir las galerías, se procedió a llamar a Roger Lhomoy para que
comprobase personalmente los trabajos. Éste, llegó a bajar al fondo del
pasadizo, pero decepcionado comunicó que aún faltaba el último metro y
medio por despejar. Inexplicablemente, estando tan cerca de la supuesta
cripta, la reanudación de las obras se postergó otros dos años. Finalmente,
en febrero de 1964, cuando se iba a excavar el último tramo, el lugar fue
declarado zona militar y la investigación fue parada definitivamente.
2.- Una capilla oculta

pesar del escepticismo con la que fue acogida la historia de Roger


Lhomoy por los arqueólogos e historiadores de la región, las leyendas locales
e incluso los registros históricos que hacen referencia a Gisors dan fe de la
existencia de al menos una cripta en el subsuelo de la ciudad. Actualmente
han sido desescombrados varios subterráneos que surcan las calles y que
parecen unir el castillo de la localidad con la iglesia consagrada a los santos
patronos de la villa. La capilla supuestamente hallada por el jardinero es
descrita de forma muy semejante en varios textos medievales conservados
en los Archivos Nacionales y en textos del siglo XVII.

e la denomina Capilla de Santa Catalina, y la


única incógnita que encierran estas informaciones es
si se encuentra bajo en castillo, tal y como relató
Lhomoy, o bajo la iglesia anteriormente mencionada,
como apuntan otros textos. Según se desprende de
las narraciones, en esta cripta finalizaban los túneles
subterráneos que atravesaban la ciudad comunicando
castillo e iglesia. A la vista de que estos existen,
constatada su presencia, no hay motivos para
desconfiar de que la Capilla de Santa Catalina sea
únicamente invención de la mente fantasiosa de un
jardinero aficionado a las excavaciones clandestinas. ¿Existe una capilla bajo el
Incluso el continuo sabotaje de su trabajo por parte de castillo?
las Autoridades parecen señalar que efectivamente
algo esconden los sótanos de Gisors. Algo que no se
desea que salga a la luz. ¿Quién es esa mano negra
que actúa en la sombra? ¿A que se debe ese interés
por mantener ocultos los cofres y sarcófagos que
permanecen en la cripta? Cofres que, por otra parte,
son mencionados en un documento latino fechado en
1500.
¿ abía encontrado Roger Lhomoy, humilde jardinero del Ayuntamiento,
el tesoro de los Templarios? ¿Se trataba quizá, como apuntan otras fuentes,
de archivos secretos del Priorato de Sión?

uede que algún día se despejen estas incógnitas. Quizás alguien


se atreva a esclarecer algún día lo que otros, por ignorancia, miedo u
oscuros intereses, evitaron a toda costa que saliese a la luz. Mientras
tanto, los sótanos de Gisors guardan celosamente el secreto.

LEYENDAS DEL
TEMPLE

RENNES-
LE-
CHÂTEAU
¿QUÉ MISTERIO GUARDABA CELOSAMENTE AQUEL POBRE
CURA DE PUEBLO QUE HACE CERCA DE UN SIGLO GASTÓ MIL
QUINIENTOS MILLONES DE FRANCOS? ¿HABÍA ENCONTRADO
EL TESORO DE LOS TEMPLARIOS O SE TRATABA DE UN
ENIGMA MUCHO MAYOR?
1.- Los descubrimientos de Bérenger Saunière

obre lo alto de una colina en el Languedoc francés, Rennes-le-Château es un


lugar solitario, ardiente bajo el sol en verano y azotado por fríos vientos en invierno.
Su situación dominante sobre el resto de la comarca es la única razón posible de que
haya sido habitado desde la más remota antigüedad. La población y el entorno que la
rodea son mudos testigos de pasadas grandezas y misterios que desafían al tiempo.

l enigma de Rennes-le-Château se inicia temprano, en la época


romana. La leyenda afirma que en algún momento del siglo I, José de
Arimatea y María Magdalena desembarcaron en el sur de Francia, trayendo
consigo el llamado Grial, que el cristianismo define como el cáliz de la Última
Cena o donde José de Arimatea recogió la preciosa sangre de Jesús
crucificado. De acuerdo con una de las teorías que más se integran el enigma
de la región, cuando desembarcó María Magdalena lo hizo con un hijo de
Jesús, estableciéndose así una dinastía mesiánica. Bajo este punto de vista
el Santo Grial dejaría de ser un cáliz que recoge la sangre de Cristo para
pasar a ser sinónimo de Sang-rial, es decir "sangre real", que se identificaría
con la genealogía de los descendientes de Cristo hasta nuestros días.

n el año 410 los visigodos, acaudillados por Alarico, saquearon Roma,


llevándose el Tesoro del Templo que los romanos habían obtenido a su vez
de los hebreos de Jerusalén. Dos años después desembarcaron en las
costas meridionales de las Galias. La región de Rennes-le-Château les
agradó, estableciéndose y fundando un reino permanente que no tardaría en
saltar los Pirineos y extenderse por el norte de España. No sabemos si es
cierto que el Arca de la Alianza llegó o no al Languedoc con los visigodos,
pero no falta quien ha querido ver una relación entre el Arca y la población de
Arques, no lejos de Rennes. Posteriormente volveremos sobre este punto. En
el siglo VI los merovingios extendieron su dominio sobre el reino visigodo.
Estos invasores eran portadores de una cultura sofisticada y enterraban a sus
soberanos con joyas y tesoros. La legendaria riqueza de visigodos y
merovingios ha dado pie a relatos de fabulosos tesoros aún por descubrir en
la región de Rennes.

ero aparte de lo que cuentan las tradiciones, más o menos fundadas,


sobre el Grial, el Arca de la Alianza o fabulosos tesoros enterrados, ¿existe
algún indicio que nos haga pensar que este lugar merece su fama como el
lugar más misterioso de Europa, escenario de acontecimientos siniestros y
guardián del secreto más bien guardado de la historia? Ciertamente. La
historia comienza con un descubrimiento excepcional ocurrido hace algo más
de un siglo en la iglesia de Rennes-le-Château, en donde un sacerdote
católico elevó a nuevas y vertiginosas alturas la leyenda de la localidad.

l día 1 de junio de 1885 el pequeño pueblo de


Rennes-le-Château, que por aquel entonces solamente
tenía unos doscientos habitantes, recibió un nuevo y
joven párroco llamado François Bérenger Saunière. Éste
se encontró con que la iglesia a la que le destinaban, que
había sido construida sobre unos cimientos visigóticos del
siglo VI, se encontraba en un estado lamentable, así que
seis años después de su llegada, y alentado por su amigo
Henri Boudet, cura del pueblo vecino de Rennes-les-
Bains, decidió llevar a cabo unas modestas reformas.
Durante la restauración, al quitar la piedra del altar,
Sauniere se encontró con que una de las dos columnas Bérenger Saunière
visigóticas que la sujetaban estaba hueca. Dentro del
pilar halló cuatro pergaminos, dos de los cuales databan
de 1244 y 1644 y parecen ser genealogías sobre la
descendencia desconocida del rey merovingio Dagoberto
II. Los otros dos parecían ser obra de un predecesor de
Sauniere, el abad Antoine Bigou, que servía en la aldea
un siglo antes.

ntoine Bigou era el confesor de la marquesa Marie de Hautpoul de


Blanchefort, perteneciente a una noble y antigua familia de la región, uno de
cuyos antepasados fue el Maestre de los Templarios Bertrand de Blanchefort.
Depositaria de un gran secreto transmitido de su familia de generación en
generación, la marquesa en vísperas de su muerte y no teniendo hijo varón,
decide confiar su secreto y unos documentos de considerable importancia a
su confesor. Muere haciendo prometer al abad que transmitiría a su vez este
misterioso legado a una persona digna de confianza. Bigou, a fin de
preservar el secreto, disimuló los importantes pergaminos en uno de los
pilares del altar y puso una enigmática baldosa con extraños signos sobre la
tumba de la marquesa, que murió el 17 de enero de 1781 y reposa en el
pequeño cementerio anexo a la iglesia de Rennes-le-Château.

l día siguiente al descubrimiento, Sauniere les


pide a los obreros encargados de la restauración
levantar una losa en la iglesia delante del altar. Se
trata de la "baldosa de los caballeros", colocada cara
abajo y que representa a dos jinetes montados un
solo caballo, símbolo también utilizado por los
caballeros templarios. Bajo ella se hallaba un
escondrijo en el cual fue hallada una olla repleta de
monedas de oro, un tesoro que debía corresponder
al de los nobles de la región, quienes, confiándolo a
su párroco Bigou, decidieron ponerlo a buen recaudo
amparado en la seguridad del templo, antes de su
huida al extranjero provocada por la ejecución de Lápida de la Marquesa
Luis XVI y la caída de la monarquía.
in embargo aún quedaban más sorpresas bajo
el suelo de la modesta capilla. En la Iglesia todo esta
revuelto por la continuación de las obras
emprendidas y, debido al descubrimiento del tesoro y
los pergaminos, los obreros han sido enviados "a
descansar" para dejar el campo libre al cura.

ero el viejo sacristán de la parroquia, Antonio Captier, tiene que tocar el


angelus cada noche, como es la costumbre. Bajando de su campanario, ve
de repente brillar un objeto en el capitel del viejo balaustre echado abajo por
las obras. Visto de cerca se trataba de una redoma conteniendo un papel
doblado. Inmediatamente comunica su hallazgo al señor cura, quién no sólo
sabe leer y escribir sino que también conoce los alfabetos antiguos. El
descubrimiento de esta redoma marcó el punto de partida del enriquecimiento
del abad Saunière.

obre el papel, firmado por Jean Bigou, tío


de Antoine y su predecesor en la rectoría,
figuraba un indicio que lo llevó de nuevo al sitio
donde los obreros descubrieron la losa vuelta
del revés por Antoine Bigou cien años antes. Lo
que el papel describía no era solo un escondrijo
sino más bien una cripta. Así pues, lo que la
losa de los Caballeros ocultaba era la apertura
de acceso a un sepulcro. Sauniere realiza un
reconocimiento exhaustivo del lugar. En el
escondrijo halla un cráneo de época merovingia Losa de los Caballeros
y encuentra unas escaleras que penetraban
debajo de la Iglesia. Efectivamente, el viejo
registro de la parroquia, datado de 1694, hace
mención en este lugar de la presencia del
sepulcro de los señores de Rennes.

partir de este día, Bérenguer Saunière y su joven criada Marie


Dénarnaud vivieron como si dispusieran de una fortuna inagotable. No está
excluido que descubrieran la cripta y saquearan las tumbas, pero... ¿qué es
lo que encontraron que les permitió vivir con ostentación y burlarse de todo el
mundo, incluyendo al propio Vaticano? El futuro comportamiento de Sauniere
parece probar que allí existía algo más importante que un tesoro formado por
monedas y joyas, por grandioso que este fuera.
2.- Los misteriosos pergaminos
os dos documentos redactados por el abad Bigou parecen ser extractos
en latín del Nuevo Testamento, pero con la peculiaridad de que las letras
aparecen redactadas sin espacio entre ellas o algunas alzadas sobre las
demás. Evidentemente, Sauniere debió darse cuenta de que su
descubrimiento encerraba algo importante, aunque es probable que no
supiera de que se trataba en un primer momento.

enri Boudet sugiere entonces al abad Saunière pedir consejo al obispo


de Carcasona, Monseñor Félix Billard. Éste lo envía a París en marzo de
1892, donde es presentado a Emile Hoffet, célebre ocultista y autor de
numerosos estudios sobre la francmasonería, quién acoge a aquel cura
provinciano en su distinguido círculo. Allí conoció a la cantante y actriz Emma
Calvé, quién fundó en 1891, en compañía del Conde de Larochefoucauld, la
orden cabalística de la Rosa Cruz del Templo y del Grial. Estos personajes
serán a menudo sus invitados en Rennes-le-Château.

urante su estancia en París adquirió tres reproducciones de cuadros del


Louvre. Según parece, se trataba de un retrato de Clemente V, el papa que
abolió la Orden del Temple, y dos pinturas obra de David Teniers "El joven" y
Nicolas Poussin, tituladas "San Antonio y San Jerónimo en el desierto" y "Los
pastores de la Arcadia", respectivamente. La conducta de Sauniere no era
fruto de un repentino amor por el arte pictórico, sino que respondía al punto
de partida de una investigación que le tendría ocupado en los años
posteriores. Así pues, en los pergaminos del abad Bigou, que actualmente se
hallan expuestos en el museo de Rennes-le-Château, podía leerse una vez
descifrados:
"Pastora sin tentación. Que Poussin, Teniers guardan la
clave (o llave); paz 681. Por la cruz y este caballo de Dios
termino (o destruyo) este demonio del guardián. A mediodía
manzanas azules".

l segundo pergamino dejaba ver algo mucho más claro y directo:


"A Dagoberto II, Rey, y a Sión pertenece este tesoro y él
está allí muerto".

LOS PERGAMINOS LOS CUADROS


Primer pergamino "Los pastores de la Arcadia"

"San Antonio y San Jerónimo en el


Segundo pergamino
desierto"

PULSAR EN LAS IMÁGENES PARA VERLAS AMPLIADAS

su regreso de París, el abad hace sellar cuidadosamente el escondrijo


debajo de la "losa de los Caballeros". Luego, su fiel criada y él, en el
cementerio actúan de forma extraña. Mueven la losa horizontal de la tumba
de la marquesa de Hautpoul y se dedican a hacer desaparecer los símbolos
de la lápida. Afortunadamente, no sabían que estos habían sido ya copiados
por un viejo arqueólogo de la región. La inscripción diseñada por Antoine
Bigou, al igual que los pergaminos incluía varios errores premeditados de
espaciado y ortografía, y era un anagrama perfecto del mensaje oculto que
aludía a Poussin y Teniers. En efecto, si se cambia el orden de las letras
encontramos nuevamente la críptica cita del primer pergamino (ver más
arriba: imagen de la lápida). Pero la tumba contenía otra placa que
supuestamente Bigou había hecho quitar y transportar desde un sepulcro en
la cercana localidad de Arques. En ella, en dos líneas verticales se
presentaban grabados carácteres griegos y latinos, además de cruces
pateadas semejantes a la que conformaba el símbolo de los Templarios.
¿Qué significaba aquello? El cuadro de Poussin aportaba la respuesta a este
enigma. En "Los pastores de la Arcadia" está dibujada una tumba
sospechosamente parecida a la de Arques, incluso el paisaje es semejante al
de la región, pero en el cuadro cuatro personajes señalan una inscripción
horizontal que reza "Et in arcadia ego".
Baldosa de la Marquesa

e trata de la frase que supuestamente expresó


la Muerte y que significa "Y yo en la Arcadia". La
Arcadia es una tierra paradisíaca localizada en
Grecia, donde se situaban las andanzas de dioses y
ninfas entre riachuelos, vegetación exuberante y
completa armonía del hombre y la naturaleza. Los
pastores de la Arcadia son el prototipo de habitante
feliz, modelo para el resto de la Humanidad. Sin
embargo, en uno de sus paseos, los pastores
encuentran una calavera, que viene a recordarles que
incluso en el lugar más feliz y perfecto de la tierra, la
muerte está presente y dispuesta a cada momento.
La frase es curiosa porque carece de verbo, pero sin
embargo debió ser de gran importancia para Bigou o
incluso para la marquesa de Blanchefort. A la vista de
los pergaminos, tan dados a dobles sentidos y juegos
de palabras, no es desechable que la inscripción no
sea simplemente una frase alegórica. ¿Es posible que
también sea un criptograma? Curiosamente,
alterando el sentido de las letras se puede formar una
expresión coherente: "I tego arcana dei" es decir, "Yo "ET IN ARCADIA EGO"
oculto los secretos de Dios". O también: "Arcam dei
tango", que se traduce como: "Estoy tocando la
tumba de Dios".
3.- La gran herejía

ntes de proseguir, debemos hacer hincapié en que nos hallamos en la


región del Languedoc, tierra no solo de romanos y merovingios, sino también
de templarios, y sobre todo, de cátaros.

principio del siglo XIII lo actualmente llamado Languedoc no formaba


parte de Francia. Era un principado independiente cuya cultura y lengua
guardaban más semejanzas con los reinos de la Península Ibérica. En el
Languedoc, donde florecían las artes y las ciencias al estilo de Bizancio, se
praticaba una tolerancia religiosa que contrastaba con el fanatismo del resto
de Europa. A través del comercio marítimo mediterráneo y de los pirineos se
introdujeron doctrinas islámicas y judaicas, al mismo tiempo que el
catolicismo romano perdía devotos entre la población. Ello formó un propicio
caldo de cultivo para originar lo que a ojos de la Iglesia era la mayor y más
peligrosa herejía de la cristiandad: el catarismo.

os cátaros rechazaban la iglesia católica ortodoxa y aborrecían la misa.


Repudiaban la fe, al menos en la concepción católica, e insistían en la gnosis
como fórmula para el contacto directo y personal con lo divino, así que
negaban la validez de todas las jerarquías clericales. También eran dualistas;
pregonaban la existencia de dos dioses con una categoría comparable, uno
maligno y otro benigno. Para ellos, toda la creación material se debía al dios
del mal, el Rex Mundi, y era intrínsecamente mala. Para la iglesia romana la
doctrina cátara era sinónimo de herejía, pero lo más grave de todo era la
actitud que tomaban ante el propio Jesús. Los cátaros consideraban a Jesús
un ser mortal que en nada se diferenciaba de los demás, que había muerto
por sus propios pecados y no por la salvación de la humanidad. No había
nada místico en él, nada sobrenatural ni divino. Y lo que es más, muchos
cátaros dudaban de la crucifixión y se negaban a adorar la cruz.

átaros y templarios convivieron en la misma


época, y aunque aparentemente y dadas sus
creencias respectivas podríamos pensar a priori
que ocuparían bandos enfrentados, conocemos
suficientemente a los Templarios para no
extrañarnos la posibilidad de un entendimiento
mutuo. Ciertamente hay claros indicios de que
unos y otros simpatizaron. Muchos templarios
descendían de linajes cátaros, como el Maestre
del Temple Bertrand de Blanchefort. También es
sabido que numerosos cátaros fueron acogidos en
las filas templarias cuando se desató contra ellos
la ira de Roma en forma de cruzada, e incluso se
rumorea que muchos miembros del Temple del
Languedoc profesaban la fe cátara y no la católica.
Durante la "cruzada contra los albigenses", como La iglesia de Rennes-le-
fue llamada la represión de los cátaros, la postura Château
de la Orden del Temple fue ostensiblemente
neutral y, a veces, da la impresión de que
empuñaron las armas en defensa de los herejes.

omo hemos dicho, conociendo los valores que defendía el catarismo se


nos hace extraña la asociación, y sin embargo algunos ritos templarios nos lo
recuerdan. No creemos que los Templarios fuesen mayoritariamente cátaros,
pero... ¿hay algo en sus creencias en lo que coincidían con ellos? Antes de
dar rienda suelta a las especulaciones es menester acabar de contar la
historia de Saunière.

ras su vuelta de París, Bérenguer Saunière, que era natural de la zona


y conocía bien la historia de la región, continuó con los trabajos de
restauración de la Iglesia y con otras obras diversas, gastando una
espectacular fortuna, incluso para los tiempos que corren. Acometió la
construcción de una torre, llamada Torre Magdala que utilizaría como
biblioteca y edificó una opulenta casa de campo a la que denominó Villa
Bethania, que nunca llegó a ocupar. ¿Confirma esto que la Magdalena era
tan sumamente importante, como podemos extraer del estudio de la Orden
del Temple y del Priorato de Sión? Los nombres dados a la torre y a la villa,
se refieren inequívocamente a ella. Y un dato que hemos omitido
intencionadamente hasta el presente momento: la iglesia de Rennes-le-
Château, escenario de la boda de Dagoberto II, está consagrada, como no, a
María Magdalena. ¿Y no hemos analizado ya al merovingio Dagoberto y su
supuesto linaje de una de las piezas claves del secreto de los Templarios?
Indiscutiblemente, esta iglesia parece estar en el epicentro del misterio.

n la entrada de la misma, Saunière hizo colocar las siguientes


inscripciones: "Mi casa se llamará casa de oración" y "Este lugar es terrible".
La referencia bíblica completa es: "Mi casa será llamada casa de oración,
pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones" (Mateo 21,13) y
"Este lugar es terrible, es la casa de Dios y la puerta de los cielos" (Génesis,
28,17).

usto al atravesar la entrada colocó una


estatua del diablo Asmodeo, guardián de los
secretos, donde puede leerse la frase: "Con este
signo le vencerás" Pero la frase real, que se
debe a Constantino era sólo: "Con este signo
vencerás". Este "le" añadido al original sigue
siendo un enigma. Con estos hechos y la figura
del demonio a la vista, no podemos dejar de
recordar la frase del pergamino que decía "Por la
cruz y este caballo de Dios terminó (o destruyo)
este demonio del guardián. A mediodía
manzanas azules". Y es que las vidrieras del lado
sur de la iglesia de Rennes-le-Château, poseen
la particularidad de que en invierno y en días de
buen tiempo, los rayos de sol entonces bajos en
el horizonte, pasan a través de los dibujos de las
vidrieras justamente al mediodía dibujando en la
pared opuesta un árbol cubierto de frutos Estatua de Asmodeo
redondos parecidos a las manzanas. Mientras
que la imagen se va precisando, los frutos
maduran y se vuelven rojos excepto tres de ellos
que permanecen azules.

simismo, el Vía Crucis es harto sorprendente, diríamos que incluso


herético, con lápidas muy llamativas y de tamaño desproporcionado. María
Magdalena aparece aquí con el velo de viuda y es curioso que los masones
se hagan llamar "el hijo de la viuda". Como hemos visto en otra leyenda, si el
Temple sobrevivió a través de la masonería... ¿no es este un indicio de la
continuidad de un linaje, como también pretende el Priorato de Sión? En otra
estación Jesús, cuando va a ser sepultado, sangra por su costado de forma
abundante, lo que parece indicar que no se trata del cuerpo de un fallecido. Y
así con cada estación. En todas ellas Sauniere se encargó de incluir algún
detalle inexplicable, alguna desviación de la crónica de las Escrituras, que
para un párroco no podría pasar desapercibido, e indican una voluntaria
intención críptica. Incluso, todas las estaciones del Vía Crucis están
orientadas en dirección contraria a la habitual.

lgunos meses después, Saunière habría recibido la visita del


archiduque Jean-Stéphane de Hasburgo, al que los aldeanos llaman "Señor
Guillermo". Hoy sabemos que éste, que era primo del Emperador de Austria,
habría financiado las búsquedas del abad para encontrar y descifrar los
documentos preciosos disimulados en la iglesia. Pero la historia se iba a
interrumpir el 17 de enero de 1917. Curiosamente, la misma fecha (mes y
día) que aparecían grabados en la lápida de la marquesa de Hautpoul.
Bérenger Saunière, que ya tenía sesenta y cinco años, sufrió un ataque
apopléjico en la puerta de la Torre Magdala que le haría fallecer cinco días
después. A pesar de que hasta el momento gozaba de buena salud y que la
apoplejía fue totalmente inesperada, alguien el 12 de enero había encargado
un ataúd para el cura a nombre de su gobernanta Marie Dénarnaud. ¿Estaba
revelando Saunière más de lo que debía? No podemos saberlo, pero que el
cura era partícipe de un gran secreto nos lo indica la actitud del párroco que
le dio confesión. El día 22, el sacerdote que confesaba a Saunière en su
lecho de muerte abandonó al poco tiempo la habitación visiblemente
horrorizado tras negarse a administrarle la extremaunción. Se dice que cayó
en una aguda depresión y que "nunca volvió a sonreír".

pesar de había gastado a manos llenas, el


testamento de Saunière indicó, ante la sorpresa
general, que no poseía nada y que todos los bienes
inmuebles estaban inscritos a nombre de Marie
Dénarnaud, quién siguió viviendo en Villa Bethania
hasta su fallecimiento en 1953. Poco antes de morir
decidió vender la casa solariega y le comentó al
comprador que un día le haría confidente de un
secreto que le haría rico y poderoso. Pero para
decepción de este, la muerte de la antigua criada, Marie Dénarnaud
también súbita e inesperada al igual que la de su
amo, hizo que se llevara el secreto a la tumba.

s casi seguro que Saunière no encontró el tesoro de los Templarios.


Hoy sabemos que su fortuna provendría de las donaciones de la nobleza
europea y de misteriosas sociedades, aunque se supone que en la zona
estaba escondido un gran secreto, quizás relacionado con los Caballeros del
Temple. Los hallazgos del entorno y la simbología utilizada en la iglesia
parecen querer transmitirnos una historia diferente a la que nos han contado.
¿Pero que es lo que se oculta en Rennes-le-Château? Teniendo en cuenta lo
que sabemos de Sauniere, cátaros y templarios, nos atrevemos a exponer
una curiosa hipótesis:

esús no murió en la cruz. En sus inicios, para expandirse y satisfacer al


mundo romano que estaba acostumbrado a deificar a sus gobernantes, la
Iglesia suprimió al Jesús histórico y se inventó al Jesús celestial que ha
venido administrando desde entonces. Entonces Jesús dejó de ser el
depositario de la estirpe de David para ser Dios mismo encarnado. Ese
parece ser el gran secreto de Rennes-le-Château. Y también algo que ya nos
suena más familiar, a través de los Templarios y del Priorato de Sión, que
estaba casado con María Magdalena. Así lo recogen, además, varios textos
evangélicos apócrifos. Esta teoría indica que Jesús, su esposa y al menos un
hijo huyeron tras la crucifixión a un lugar en donde el paganismo les hiciera
pasar desapercibidos. Y este lugar sería el Languedoc. O como apuntan
otros investigadores, quizás sus cuerpos fueron trasladados allí por los
Caballeros del Temple desde Tierra Santa, en aquella exitosa misión que les
encargara San Bernardo, pues hace unos años se produjo el descubrimiento
cerca de Jerusalén de una cripta, verdadero panteón familiar, donde se
hallaron seis urnas vacías que habían contenido los restos mortales de
Jesús, María, José, María Magdalena, Tadeo (presumiblemente hermano de
Jesús) y Judas, hijo de Jesús según reza la inscripción en la correspondiente
urna.

aturalmente, de ser cierto


todo lo presente en Rennes-le-
Château, las pruebas que allí se
ocultarían, se echarían por tierra
los dogmas del catolicismo en
relación con la Asunción,
Resurrección y Ascensión. Sería
un terrible cataclismo para la
propia Iglesia romana, que
perdería toda su credibilidad. No
podemos dejar de preguntarnos
si en las persecuciones que
sufrieron cátaros y templarios, y
que culminó con su destrucción
por herejía, no estaba incluido la Tumba de Arques. Comparar con la del cuadro de
preservación de este secreto. Poussin.
Un secreto que hoy en día se
hallaría en manos del Priorato
de Sión, quien estaría
esperando el momento oportuno
para dar su golpe definitivo.
l igual que Francia fue testigo un día del fin de la dinastía de los
Capetos, ¿le habrá llegado su turno a la Iglesia? ¿Volverá algún oscuro
desconocido a gritar aquello de "¡Jacobo de Molay, ya estás vengado!"? La
mano de la venganza templaria parece ser larga y longeva.

s posible que las claves para determinar la validez de este


tremendo rompecabezas se hallaran en la misteriosa tumba de Arques,
que fue dinamitada por el propietario del terreno donde se hallaba en
1971, harto ser molestado por los buscadores de tesoros; y en la
críptica inscripción "Et in arcadia ego". Quizás aún puedan hallarse
entre las enigmáticas pistas que parece haber dejado Sauniere, o tal vez
salgan a la luz nuevos hallazgos. Esperemos que algún día podamos
acercarnos más a la verdad del misterio de Rennes-le-Château.

"LA VERDADERA INTENCIÓN DEL


TEMPLE"
Sir Auras

Estimados amigos, ha caído en mis manos un libro: "La lápida


templaria" de Nicholas Wilcox, que he leído con gran satisfacción.
Dicho libro no pasa de ser una novela de ficción, pero su autor está
muy documentado, y aparte de lo que es el argumento en sí, aporta
algunos datos e hipótesis muy interesantes. Todo ello se haya
desperdigado a lo largo de los capítulos, pero he intentado recopilar
todo aquello que consideré interesante, añadiendo yo mismo cosas
que faltaban, es decir, he intentado darle un poco de forma y
completar la información, antes de hacérosla llegar. Recordad que
todo esto lo que sigue es hipotético, aún así, podéis estar seguros de
que no lo hubiese publicado si no me hubiese llamado la atención de
una forma bastante considerable.

12 de julio de 2001

Los templarios quisieron destruir la Iglesia y renovar el cristianismo sobre bases


completamente distintas. Eso podemos saberlo por los documentos (1) y demás fuentes
auxiliares de la historia.

En los tiempos de Jesús, muchos judíos creían que la venida del Mesías era inminente y
que la dinastía davídica iba a ser restaurada por el resh galutha o, en griego
castellanizado, Exilarca, que era el heredero de los derechos dinásticos de David. En
Israel existían dos dinastías paralelas: el Mesías de David (el Exilarca), que representaba
la realeza, y el Mesías de Aarón, o Sumo Sacerdote, que representaba el sacerdocio. El
Mesías rey y el Mesías sacerdote estaban estrechamente vinculados. Ese es el origen
último de esa persistente asociación de dos hombres que siempre se ha detectado en los
Templarios, y a su vez en los Calatravos, como ocurre en su sello, erróneamente
interpretado como símbolo de la pobreza de la Orden.

Jesús era el Exilarca. En realidad era hijo de Judas de Gamala, también conocido como
Judas el Galileo, famosos caudillo judío ejecutado por los romanos cuando la rebelión
del Censo, en el año 6. Éste, a su vez, era hijo y continuador de Exequias, también
ejecutado. Es decir, Jesús era de sangre real y descendiente de David. Sus más
incondicionales seguidores eran los nacionalistas zelotes (2), la facción política de los
esenios, unos fanáticos integristas que aspiraban a expulsar al gobierno títere
prorromano e instaurar la casa de David. Jesús, como descendiente de éste, representaba
el poder temporal, la realeza; mientras que Juan el Bautista (3), como descendiente de
Aarón, representaba al poder espiritual, el Sumo Sacerdocio.

Jesús, consciente de su rango, aspiraba a ser reconocido como el Mesías, e iba haciendo
lo posible para que se reconocieran en él las profecías. Los Evangelios, incluso, lo
declaran con la mayor ingenuidad: "Esto tuvo lugar para que se cumpliese la profecía"
(Mateo, 21, 4) se refiere a Zacarías, 9, 9. Cuando Juan lo bautizó, el acto equivaldría a su
investidura real. Juan el Bautista tenía el sagrado deber de apoyar al rey Jesús. Cuando
Herodes comprendió que su trono estaba en peligro, eliminó a Juan (ordenó cortarle la
cabeza) lo que no hizo más que robustecer a Jesús.

Esto puede explicar porque los Templarios abrazaron las doctrinas de los seguidores de
Juan, pero paralelamente admitieron la de esa extraña iglesia petrista, la de los
seguidores de San Pedro. Aquel Pedro era caudillo de uno de los grupos de zelotes
seguidores del Bautista. Pedro era un hombre de acción y no de doctrina. Los suyos,
unidos a otros grupos extremistas entraron subrepticiamente en Jerusalén con ánimo de
desencadenar una revolución, en la época de la Pascua. Tanto si participaba como si se
mantenía al margen, lo sabido es que Jesús estaba en Jerusalén aquella Pascua. No
parece que hubiera acudido a la convocatoria de Pedro, si la conoció, pero en cualquier
caso los resultados fueron los mismos: Jesús se vio implicado en la sublevación y figuró
entre los capturados y ejecutados.

Los Evangelios se escribieron mucho después de morir Jesús y son obras de tercera y
hasta cuarta mano, tremendamente censuradas. No obstante, a través de los escritos del
Nuevo Testamento es posible seguir la pista de los hechos más importantes. A la muerte
de Jesús, Pedro se hizo cargo del grupo y le dio una orientación religiosa y espiritualista,
es decir, en cierta forma se convirtió a las ideas de Jesús.

Pedro, el hombre de acción fracasado cambió de parecer. Pero a poco se produjo una
división entre los partidarios de Jesús: por un lado los renovadores; por otro los
tradicionalistas, que no querían cambiar nada. Entonces apareció Pablo, San Pablo, el
verdadero creador del cristianismo. Pablo suprimió al Jesús histórico y se inventó al
Jesús celestial, que la Iglesia ha venido administrando desde entonces (4) .Creó una
religión completamente nueva basada en el pensamiento grecorromano, las tradiciones
paganas y los elementos mistéricos (5). También inventó la divinidad de Jesús para
satisfacer al mundo romano, que estaba acostumbrado a deificar a sus gobernantes. Jesús
dejó de ser el depositario de la estirpe de David para ser Dios mismo encarnado. Y
copiaron con toda desfachatez los mitos de las religiones populares: hicieron creer que
había nacido de una virgen y que había resucitado después de muerto. Y ocultaron que
Jesús había estado casado y que tenía hijos.

Los jesusitas (6) de San Pablo fueron creciendo durante dos siglos a la sombra del
Imperio Romano. Los petristas y los juanistas tuvieron menos suerte, quedaron
reducidos a grupos meramente testimoniales que, no obstante, mantendrían encendida la
antorcha de la legitimidad del Exilarca. Y en la Diáspora que sobrevino después de la
destrucción de Israel por los romanos, los herederos de Jesús, los transmisores de los
derechos dinásticos del Rey del Mundo, se dispersaron también fuera de Israel y fueron a
parar al sur de Francia.

Cuando los Templarios se establecieron en Tierra Santa entraron en contacto con


diversas sectas judías, islámicas y cristianas, entre ellas las cristianas de San Pedro y de
San Juan, estos últimos también conocidos como mandeístas cristianos. Lógicamente, a
la Iglesia nunca le ha interesado que ciertas cosas se divulguen, pues los mandeístas
tenían a Juan, y no a Jesús, por el Mesías esperado. Las dos sectas, petristas y juanistas,
eran muy distintas, pero coincidían en oponerse frontalmente a la paulista, es decir, a la
Iglesia oficial. A través de estos grupos (y quizá también de los gnósticos y de los
cátaros) los Templarios descubrieron que el cristianismo es una fábula urdida por San
Pablo y los suyos, y que el Jesús que presentaban los evangelios autorizados nunca
existió, que el verdadero fue un luchador y un revolucionario completamente distinto del
oficial, y que la Iglesia ha manipulado y ocultado la verdad y se ha servido de ella.

Naturalmente, incluso dentro de la orden templaria esta doctrina secreta nunca


trascendió del seno reducido núcleo de iniciados; los templarios de a pie continuaban
siendo católicos y adorando al Cristo oficial, como cualquier cristiano de aquel tiempo.
El tan mencionado (en las acusaciones contra el Temple) desprecio a la cruz al que se
obligaba a ciertos neófitos templarios puede aludir a la ceremonia que servía a los
iniciados para escoger nuevos miembros susceptibles de ser catequizados para la
sociedad secreta, y vendría a representar la negación del Cristo oficial. Los Templarios,
como continuadores del petrismo, sabían que ésta era la verdadera Iglesia de Jesús.
Pedro era Simón Cefas: kêpha significa roca o aguja de piedra, y kipahâ es la rama de
palmera, la rama del tronco de Jessé. En Mateo 16, 18 hay que leer: "Tú eres Kêpha
(roca) y de ti haré kipahâ (rama de palmera, símbolo de la vistoria)". Éste es el sentido
esotérico que se pierde en la traducción del arameo al griego y luego al latín. En cuanto a
las dos llaves de oro y plata de su blasón, usurpadas también por la Iglesia oficial,
significaban lo esotérico y lo exotérico, la doctrina aparente y la profunda, él tiene la
llave del secreto. El Pedro templario fue especialmente San Pedro ad vincula, el de la
cadena, que en las leyendas sufre prisión, como Juan el Bautista. Uno y otro se asocian
al signo de la Tau, porque son héroes sagrados. A nivel simbólico, el Pedro de los
Templarios y Calatravos se identifica con el Anciano de la cábala, es decir, el Baphomet,
la sabiduría heredada. Los miembros del Temple, al abrazar la doctrina petrista, se
hicieron pedros: por eso, en una de sus ceremonias iniciáticas se rebajaban como el
Pedro histórico y negaban a Jesús tres veces.

La nueva sociedad secreta surgida en el seno de la Orden oficial, veneraba al Dios de la


Sabiduría, (un dios común al judaísmo y al islam, y por supuesto al cristianismo, que se
consideraba simplemente como una derivación del judaísmo) y con maestres ocultos,
surgieron enseñanzas esotéricas y objetivos confidenciales. Fue suficientemente
importante como para desarrollar una estrategia a largo plazo cuyo objetivo era
implantar la paz universal bajo la égida de la dinastía davídica. A través de la
dominación del mundo, los templarios aspiraban a la abolición total de las guerras, de las
desigualdades y a la extirpación del odio predicado por las religiones (7). Pretendían
instaurar la sinarquía, el reino de la razón, de la caridad, del amor. En definitiva, el Reino
de Dios de las profecías bíblicas.

En esto estaban cuando apareció para su desgracia, como ya sabemos, la figura de Felipe
IV de Francia. El monarca, arrinconado por las deudas y ante el creciente poder del
temple, (que empezaba a constituir un estado dentro del Estado y una iglesia dentro de la
Iglesia), decidió deshacerse de los Templarios y quedarse con todas sus posesiones, por
la cual fueron acusados basándose en tergiversaciones de sus ritos secretos. Está claro, a
mi parecer, que hubo alguna filtración o que algún miembro de la sociedad secreta se
"fue de la lengua", quizás algún templario arrepentido por la negación de Cristo y la
oposición al catolicismo (basta recordar la gran influencia de la Iglesia en aquellos
tiempos, en todos los aspectos de la vida) (8). El caso es que esto le vino de perlas al rey
francés y sus secuaces, quienes mediante tortura lograrían arrancar confesiones a algún
miembro de la secta secreta.

Llegados a este punto, conviene incidir en dos puntos: Primero: no todos los templarios
certifican las acusaciones a las que son sometidos, algunos niegan hasta la muerte su
culpabilidad. Estos podrían ser los templarios "normales", que ignoraban del todo hasta
adonde habían llegado algunos de sus semejantes (9). Segundo: conviene recordar que al
principio, el Papa Clemente V y la Iglesia de oponen al prendimiento y juicio de los
miembros del Temple, ya que estos eran, después de todo, el ejército del Pontífice. Esta
oposición inicial es reveladora, pues es probable que la Iglesia y el propio Papa, a pesar
del poder y la presión de Felipe el Hermoso, nunca hubiesen aceptado el tratamiento
dispensado al Temple de no ser porque algo de peligro contra sus propias bases vieron en
el "asunto". En Italia, los Templarios también fueron torturados por orden vaticana, y
después de esto fue decretada su disolución. Algo sabía el Temple que no interesaba que
se supiera. Y lo malo para la Iglesia no era que los Templarios fueran conscientes de su
secreto, sino que estaban dispuestos a combatirlo. Había que deshacerse del Temple, a
toda costa. La hoguera les proporcionó el remedio, corría el año 1314.

Notas del autor:

1.- Lamentablemente, ignoro a que documentos se refiere el texto.

2.- De hecho, los dos hombres que fueron crucificados junto a Jesús (han pasado a la
historia como Gimas y Dimas) no eran ladrones, sino terroristas zelotes.

3.- Es posible que Jesús y Juan fueran primos, lo que apoya esta hipótesis.

4.- Curiosamente sobre el "trono de San Pedro", que ocupan los Papas.

5.- Hoy en día vemos que muchos mitos cristianos son calcados a los del antiguo Egipto,
que tienen una antigüedad mucho mayor.

6.- No confundir con "jesuitas".

7.- En Francia, en las regiones donde los templarios tenían sus encomiendas y actuaban
como valedores de la población, está comprobado que todas las clases sociales se
enriquecían, incluido el campesinado, y las desigualdades disminuían, debido a la forma
de actuar de los Templarios. Esto no parecía gustar a la nobleza.

8.- Es difícil explicar, la verdad, como surgen todas las acusaciones contra el Temple,
bastante certeras algunas veces, por otra vía; aunque no se puede afirmar nada
categóricamente al respecto.

9.- Este hecho es fácilmente comprobable disponiendo de las actas de los juicios.

"LOS AGOTES"
Antonio de Zaragoza
En el norte de España existe una zona que fue territorio de agotes que
comprende País Vasco, Navarra y Aragón, si bien la principal zona en la que se
hallaban era el valle de Baztán, pero en realidad estaban en Guipúzcoa, Navarra,
todo el Norte de Huesca, Sur de Francia y un sector al parecer bastante extenso
de Zaragoza, sin embargo su discriminación no era tan fuerte en la zona de
Aragón, en cambio en Navarra y País Vasco lo fue en tal cantidad que les
prohibían sentarse en misa junto con los demás, tocar el suelo con los pies
descalzos y otras cosas que iremos viendo mas adelante.

En España se les llamaba agotes, pero en Francia se les llamaba cagots, el


llamar a alguien agote era un insulto, así lo demuestra una sentencia de la Corte
en 1820 que condena a un hombre a pagar 25 libras por llamar “agote” a otro en
una discusión.

Otros nombres que se les daban eran: Gafos, crestias, leprosos, mesilleros,
chistones o chistrones, lazdres, cristianos de San Lázaro, colliberts, gahets,
oiseliers y otras que también estaban relacionadas con la lepra.

Los agotes eran cristianos, pero la palabra crestia significaba que era cristiano
nuevo, o era un converso, esto es debido a que se les consideraba
descendientes de los cataros, se creía que eran albigenses que se refugiaron en
los pirineos y habían sido obligados a convertirse, así se les llamaría cristianos
recientes, es una tesis no muy acertada sobre el origen de los agotes ya que la
cruzada cátara empieza a principio del siglo XIII y la presencia de agotes ya
existía desde mucho antes, incluso documentada.

Otra teoría que podemos encontrar sobre los agotes es que eran descendientes
de los albañiles que Hiram puso a trabajar para construir el templo de Salomón, y
Dios los arrojo de allí por su mal trabajo y los castigo con la enfermedad que todo
el mundo creía que era lepra, los agotes eran muy buenos carpinteros y canteros,
esto es debido a que entonces se creía que por la madera y la piedra no se
podían contagiar las enfermedades, los agotes tenían prohibido criar ganado,
labrar la tierra, ni tocar ningún alimento, así pues no les quedo otro remedio que
malvivir con estos oficios, pero aquí aparece el Temple, el Temple se vale de ellos
para construir sus grandiosas catedrales e iglesias, ellos construían las inmensas
bóvedas de madera y luego rellenaban de piedra, se retiraba entonces el
armazón de madera y quedaba la bóveda lista para su admiración. Ellos tenían el
secreto de los albañiles, arquitectos, canteros y carpinteros, y al estar
discriminados por los demás, sus secretos pasaban de padres a hijos.
Más teorías, descendían de godos refugiados en el
pirineo, de aquí su nombre francés: cas-goths, que
significa “perros godos”, esto se vio reforzado ya que
tenían un cierto parecido con el pueblo nórdico, piel
clara y colorada, ojos de color claro grisáceo y pelo
rubio, aunque otros afirman que corría sangre africana
por sus venas, y un detalle, carecían del lóbulo de la
oreja.
Estos cristianos que los domingos y fiestas de guardar acudían a misa con sus
vecinos, tenían una serie de normas que vamos a contar para que nos hagamos
una idea del desprecio que se le tenia a los agotes. Tenían una pila de agua
bendita solo y exclusivamente para ellos, no podían tocar la pila que no era suya,
ya que todo que tocaba un agote quedaba contaminado, de ahí que se les
prohibiera ir descalzos, ya que, donde pisaba un agote no volvía a crecer la
hierba, el castigo por andar descalzo era quemarle las plantas de los pies con
hierros candentes, esto estaba decretado por ley, así pues la mayoría de los
agotes cojeaba. Se sentaban en las ultimas filas, no podían ascender a la parte
delantera de la iglesia, recibían la comunión con un palo que les acercaba el
monaguillo y para entrar a la iglesia tenían una puerta única y exclusivamente
para ellos, la llamada “Agoten Athea” que se situaba en un lateral de la iglesia.
Como ya hemos dicho antes, en Navarra y País
Vasco fue donde más se discrimino a este
pueblo, fue tal el desprecio y la imaginación
popular que se decía que si un agote tenía una
manzana en su mano, al poco rato se arrugaba,
era debido a que su sangre era mala y estaba
más caliente que la de cualquiera que no fuera
agote, no podían participar en los bailes
populares y durante mucho tiempo casarse con
vascos, en cambio si podían tocar instrumentos,
se consideraba que eran muy buenos músicos,
eran los txistularis, tamborileros y bertsolaris de
las tierras navarras. No tenían derecho a usar el
molino y durante muchos años se les negaron los
derechos vecinales y la hidalguía, lucharon por
estos derechos, pero los habitantes se oponían a
su concesión, la vida en las montañas era pobre y
si sumamos que no podían trabajar la tierra, ni
criar ganado, nos podemos hacer una idea de
cómo malvivían. Estaban obligados a llevar una La iglesia de Arizkun
pata de oca en el hombro izquierdo, o también se
dice que era una garra de gato, esta pata de oca,
símbolo inciatico, era debido a su obsesión por el
agua, ya que andaban siempre mojándose, se
decía que olían mal, y su aliento era fétido, todo
esto nos indica que la enfermedad que ellos
padecían era únicamente psoriasis, esta
enfermedad degenerativa de la piel que aún hoy
en día no tiene cura, da un aspecto de escamas
blanquecinas que se desprenden de la piel sana,
dando una imagen parecida a la lepra, así pues
una forma de hidratar la piel era a base de agua y
aceites que supongo que ellos probaban a ver si
notaban mejoría.
Se les consideraba pues leprosos, pero con lo extraño es que no morían de lepra,
ya que no era lepra lo que tenían, mas bien era miedo lo que les tenían a ellos,
no se podía creer que teniendo lepra vivieran tanto, así pues se les consideran
seres diabólicos, se llegaba a decir que incluso tenían rabo. Existieron unos
agotes que fueron mestes, o magos, en realidad sanadores, parece ser que
tuvieron una clientela aceptable bien fuera por su saber en las plantas, o por su
sabiduría que pasaba de generación a generación. La iglesia no veía con buenos
ojos esta actividad, así pues, dice que los mestes tenían comercio con el diablo,
convirtiéndolos en brujos y hechiceros. El inquisidor Bodin decía que el mismo
diablo les hacia unos tatuajes indelebles en distintas partes del cuerpo que les
hacia súbditos de por vida.
La psoriasis es una enfermedad que se
agrava con la humedad, el frío y sobre todo
con el factor psicológico, si tenemos en
cuenta al desprecio que estaban sometidos
podemos hacernos una idea de lo que
podía pasarles por la cabeza, a los agotes
mendigos se les hacia llevar una
campanilla o unas castañuelas que se
llamaban cliquetas que tocaban para que la
gente le diera tiempo a apartarse cuando
ellos pasaban, en el valle del Roncal no
podían vestir con el traje típico que se
usaba para las grandes ocasiones, y según Bozate. Barrio de Agotes
Charpentier, llevarían un gorro frígio, se les
obligaba a llevar el pelo corto.
En un pueblo llamado Alcoz tenemos noticias de que en 1720 los vecinos del
pueblo descubren a un agote que se había sentado en misa con el resto de
feligreses, y al descubrirlo, lo llevaron a la fuerza al sitio reservado para los
agotes, allí, le sentaron en un banco y lo ataron con los cordones de sus abarcas,
y le golpearon hasta sangrar, los agotes de este pueblo no eran considerados
vecinos.
Existe un documento de 1597 que dice así: ¡Cállate agote! Tu opinión cuenta
menos que la del perro. ¡No eres nadie!.
Con estos desprecios, el agote se encerraba en un circulo del que no se atrevía a
abrir la boca, esta desesperación, agrava la enfermedad con unos brotes que
suelen salir en la primavera, la psoriasis, al ser hereditaria pasaba de generación
a generación, pero es muy posible que un hijo no la desarrolle, aunque siempre
esta ahí, cuando menos lo espera sale, es una enfermedad muy extraña que no
es contagiosa, pero aún en nuestros días es motivo de desprecio por el que no
conoce en realidad de que se trata, si las células de la piel de una persona
normal tardan alrededor de tres semanas en morir, a los enfermos de psoriasis
les tarda una, así pues el organismo empieza a fabricar piel sin ningún control y
se produce la descamación, el único alivio que se conoce es el sol y la playa, no
llegando a curarse del todo, aunque hay casos de que ha sido así.

Psoriasis

Estudios más recientes nos indican que estos agotes eran fugitivos de Francia
que habían escapado de las leproserías, recordemos que también se les llamo
Cristianos de San Lázaro, lazaretos, mesillos, meselos, mesiellos, mesegueros y
mesumas, que quería decir hijo de leproso, a las leprerías, no solo acudían
enfermos de lepra, sino que acudían enfermos con afecciones cutáneas y como
no, pícaros que se hacían pasar por leprosos para que les dieran comida o bien
para escapar de las manos de la justicia. Estas leproserías estaban regentadas
por la orden hospitalaria y militar de San Lázaro, recordemos aquí que San Lázaro
fue un iniciado, pues murió y fue resucitado. La orden de San Lázaro se funda en
la primera cruzada, aunque hay quien dice que fue fundada en el año 125 a. C.
Por el Sumo Sacerdote de Jerusalén, esta orden al igual que la del Temple, recibe
donaciones y ciertos privilegios, no tantos como el Temple, fue confirmada por
Alejandro IV en 1255. El caballero de San Lázaro llevaba una cruz de color verde,
y según se cree tuvieron que ver con estudios heterodoxos del cristianismo, no era
pues una orden normal sino que tenia unas formas que nos recuerdan al Temple.
Al igual que el Temple supo mantenerlo en secreto, no es pues de extrañar que si
un Caballero Templario contraía la lepra, pudiera, si él lo quería, abandonar la
orden e ingresar en la orden de San Lázaro, esto resulta muy chocante pues el
Temple no dejaba ir así como así a sus hijos. Según la regla en su articulo 429,
trata sobre la incorporación de hermanos a otras ordenes, no podían entrar en la
orden del Hospital, pues así se acordó entre las dos ordenes, Roger de Molins por
parte del Hospital, y Odón de Saint-Amand por parte del Temple, solo podían
entrar en otra orden que fuera más estricta para salvar su alma, tampoco podían
entrar en la Orden de San Lázaro, a menos que se volviera leproso. Articulo 443.
Si un hermano por voluntad de Nuestro Señor contrae la lepra, y es cosa
demostrada, los hombres ilustres de la casa deberían pedirle que solicite dejar la
casa para ingresar en la Orden de San Lázaro, y si lo pidiera él, estaría mejor, el
maestre debería dar el permiso pero con el consejo de los hermanos. 444. Pero si
el hermano es tan terco que no desea solicitar el permiso, no podía ser despojado
del hábito ni expulsado de la casa, pero, sería apartado de sus hermanos y estaría
en lugar aparte. En el 438 tenemos algo un tanto curioso, dice así: si la
enfermedad es tal que todo el cuerpo o cualquiera de sus miembros es afectado, o
si se cree que nunca podrá sanar de ella... etc. La psoriasis se manifiesta sobre
todo en codos, rodillas y extremidades y también en todo el cuerpo.
Cuando un hermano del Temple, o el Gran Maestre, moría, sus ropas se daban a
los leprosos. Quizás esta orden no solo se dedicaba a acoger leprosos, sino que
era otra sucursal del temple, donde bien se podía valer de ella para asuntos que
no se quería que se supiesen, y a los agotes como sus correos secretos, pues el
agote calla siempre y nunca habla, y nadie se atrevería a acercarse a un agote,
pues estaban malditos. Aún hoy en día en la zona de Arizcun, donde mayor, o por
lo menos sabemos, existió mayor concentración de agotes, la gente es muy
prudente de hablar sobre ellos, bien sea porque ellos son descendientes, o es por
intentar borrar una historia tan triste sobre este pueblo.

Personas y vista de Bozate


Toda esta zona que fue residencia de agotes, tiene la particularidad que pasa por
allí el camino de Santiago, quien sabe si por casualidad, o por que en realidad
eran los verdaderos guardianes del camino, y ellos comunicaban las incidencias a
los mismísimos templarios, nunca les fallarían, pues los templarios fueron los
únicos que les dieron trabajo y no los rechazaron como sus vecinos.
¿O quizás les dieron algo mas?.
Toda las ermitas, catedrales y castillos que nos encontramos en el camino de
Santiago, bien pudieran estar hechas por manos de agotes, pero como el agote
calla siempre, no se puede demostrar. El agote nunca habla, siempre calla, la
única forma que pudieran tener de decirnos algo, es en sus construcciones,
existen marcas de cantería en las piedras talladas, si hacemos caso a los expertos
que dicen que era la firma del cantero para luego cobrar el trabajo realizado,
¿cómo existen las mismas marcas en diferentes sitios tan alejados unos de otros?.
Quizás nos estén diciendo algo, pero hoy, en el Siglo XXI, no sabemos, o no
queremos descifrarlo.

Marcas Ermita
de de

cantería Eunate

La marca del medio, la cruciforme, esta en el castillo-convento de Tomar


(Portugal), la iglesia del Temple en Londres y la rotonda del Santo Sepulcro en
Pisa.

La tercera, la que parece un sombrero de bufón, representaba a la torre del


ajedrez en la Edad Media, esta marca se repite también en Tomar, en las iglesias
de Laon y Metz (Francia) y en la rotonda del Santo Sepulcro en Pisa.
Si estas marcas fueron grabadas por agotes, o viajaban mucho, o nos están
enseñando algo que no llegamos a comprender, quizás allí este el misterio del
temple y algún día quede desvelado, pero recordar que si un día se desvela,
quedara en eso, en un misterio desvelado. Así pues, que lo dejen como está y nos
dejen soñar a nosotros, a los que de verdad nos apasionan los templarios y
sentimos una gran admiración por ellos, que no investiguen las marcas de Eunate,
ni de Monzón, ni las del Cañón del Rio Lobos, aunque pienso que ahí, en el
cañón, en la ermita de Ucero esta toda su historia escrita en las piedras, pero ya
tendremos tiempo de ver esa ermita otro día, ermita construida por agotes, amigos
de los templarios.

"NUEVE CABALLEROS EN
MISIÓN SECRETA"
Montse Robrenyo

Montse Robrenyo es Vice-Presidente y


Coordinadora General de "TEMPLESPAÑA
SOCIEDAD DE ESTUDIOS TEMPLARIOS Y
MEDIEVALES" www.templespana.org

Amablemente nos ha cedido este artículo, que fue


publicado en la revista "Más Allá" Monográfico Nº
37 / 7 / 2001.

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Temple", con artículos y noticias, al que os podéis
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RESUMEN

Tenían una misión a la que consagraron sus vidas y sus espadas: investigar el lugar en
el que se ubicó el Templo de Salomón y rescatar las reliquias que ayudarían a la
restauración del linaje real de los descendientes sanguíneos de Jesús y María de
Magdala. Fueron el germen de la Orden del Temple, nueve caballeros solitarios de los
que poco se sabe. Tampoco se conoce si lograron su objetivo. Ningún inquisidor pudo
arrancarles su secreto.

La estirpe merovingia

Se ha hablado y escrito mucho sobre los descendientes de Jesús, Mesías y rey ungido
de Israel, y María de Magdala. La Iglesia de Roma, pactó con los herederos de esta
sangre real, los reyes merovingios, para erradicar el arrianismo y asentar su poder. Sin
embargo, al apoyar el asesinato del rey Dagoberto II en el bosque de WoÎvres, traicionó
su compromiso. Esta conspiración de la Iglesia, jamás fue olvidada. Muchos eran lo
nobles de estirpe merovingia, que se sentían exiliados de su patria, Israel, desde
mediados del s. I. Entre estas familias los Bouillon, tenían derecho legítimo al trono y
se gestaba su retorno. Al igual que sus antepasados, no se ocuparían de la tarea de
gobernar, relegándola a sus mayordomos y dejando en sus manos el regreso a Jerusalén.

San Bernardo parte del misterio

Bernardo de Clairvaux, nacido en Fontaines, dicen que recibió tres gotas de leche de la
Virgen Negra de Chatillon. Monje de la orden de San Benito y tan ligado a la Orden del
Temple como al linaje merovingio, es una de las claves para desentrañar el misterio de
los nueve caballeros. De una forma u otra, se encuentra relacionado con todos y cada
uno de los actos que llevaron a cabo, antes, durante y después de su fundación. Escribió
las normas del Temple, potenció su aprobación por el Papa con privilegios poco
usuales, sobrino de uno de los nueve caballeros (André de Montbard), amigo íntimo de
San Malaquías e influyó sobre Nostradamus, quien en sus cuartetas reivindica la
herencia real y davídica del linaje merovingio y sobretodo custodio de todo lo que
pudiesen aportar los nueve enviados.

El heredero real

Godofredo de Bouillon fue educado por su tía y madre adoptiva Matilde de Toscana. En
1070 (veintinueve años antes de la 1ª Cruzada) ésta cedió a un misterioso grupo de
monjes calabreses, dirigidos por un tal Ursus, los terrenos de Orval donde edificaron un
pequeño monasterio. Uno de esos monjes, Pedro El Ermitaño, se convirtió en tutor de
Godofredo. En 1095 Pedro El Ermitaño y el Papa Benedicto II (monje cisterciense y
amigo de Bernardo de Clairvaux) emplazan al mundo cristiano a la 1ª Cruzada. Para
1108 los monjes habían desaparecido de Orval, que posteriormente pasó a manos
benedictinas.

Godofredo, no fue a la cruzada con la misma intención que otros señores feudales o
reyes. Había vendido o donado todas sus posesiones, por lo que para él, aquél era un
viaje sin retorno. Iba a establecerse en una tierra que por herencia de linaje le
pertenecía. Israel, finalmente volvería a tener un rey descendiente de David, casi mil
años después. Ningún otro cruzado, de rango inferior o superior al suyo, le disputó tal
ascendencia.

La preparación entre bastidores

Así, nos encontramos que en 1104 el conde de Champagne, reunió en cónclave a nobles
de alto rango, sabiéndose que al menos uno de ellos acababa de regresar de Jerusalén.
Inmediatamente después, marchó a Tierra Santa quedándose cuatro años. Otro viaje
posterior entre 1114 y 1115 cambió rotundamente su vida. Donó una heredad a
Bernardo quien fundó allí la abadía de Clairvaux e ingresó en la Orden del Temple en
1125.

El Conde de Champagne y los representantes de las familias Brienne, Joinville,


Chaumont y el señor feudal de André de Montbard, integraron parte del grupo que
estructuró el reino. Sus idas y venidas a Jerusalén, bien hacen suponer que preparaba la
llegada del nuevo rey. Una corte de consejeros, un cuerpo de guardia y sobretodo el
servicio secreto. Los nueve caballeros, fueron escogidos por ese selecto grupo. Entre el
contingente cruzado se mantuvieron aislados en su propio secreto, pasando inadvertidos
y alejados de todos los desmanes que sabemos se cometieron. Servían en misión
especial. Sin saber a ciencia cierta lo que buscaban, debían conocer a fondo todo lo
relacionado con el Templo de Salomón siendo su cometido rescatar lo hallado para la
estirpe real.

Sujetos inicialmente a un juramento secreto, posteriormente tuvieron una estructuración


concreta. Monjes y caballeros, ya de por sí implica algo oculto. El misticismo y la
espada, poco o nada tienen en común, sin embargo aquellos nueve caballeros tenían
tanto de monjes como de guerreros. Servían a un linaje real y divino.

La corte en Jerusalén

Al sur de Jerusalén, se encuentra el Monte de Sión donde en el s. IV se construyó una


basílica bizantina llamada "La Madre de todas las Iglesias". Sobre sus ruinas, en 1099,
Godofredo de Bouillon, mandó edificar una abadía fortificada con el nombre de "Notre
Dame du Mont de Sion". Allí se instaló lo que sería la cancillería y órgano de gobierno,
entre los que se encontraba al menos uno de los monjes calabreses. Los nueve
caballeros, probablemente en un principio estuviesen allí como parte del contingente
armado.

A la muerte de Godofredo de Bouillon, en el mismo año 1099. fue proclamado rey su


hermano menor, Balduino I. Pero el consejo seguía un rumbo y destinó a los nueve
caballeros a vivir en el Templo de Salomón y recorrer los pasadizos secretos de que aún
permanecían en pie.

Revolviendo en la lógica
Regresemos por breves momentos mil años en el tiempo. Los romanos ocupan Israel,
las revueltas independentistas son cada vez más significativas, los miembros del
Sanedrín saben que contra Roma no pueden vencer, sus tesoros ancestrales corren
peligro. ¿Qué solución buscar? Dividir en lotes el legado y entregarlo a varias familias
escogidas, para su escondite y custodia. ¿Cómo recuperarlo si la familia custodia
desaparecía? Dejar escrito y cifrado el lugar exacto de su ubicación. ¿Dónde dejar esta
clave? Escondida en el mismo Templo, único lugar de referencia. Es una conclusión
simple y lógica, por lo que a la misma también debieron llegar los descendientes
merovingios.

Los nueve caballeros cambiaron notablemente tras los primeros hallazgos, ignoraban
los códigos, su significado o importancia, por lo que fueron en busca de ayuda a
cabalistas judíos, y sabios islámicos. No podían mostrar sus descubrimientos, debían
aprender a descifrarlos. Es de suponer, que esta relación, con un pueblo con el que
estaban en guerra, no estaría exenta de habladurías. Los nueve caballeros se sentían
cada vez más inseguros y recriminados. Necesitaban un contexto organizativo y la
aprobación real.

La fundación de la Orden del Temple

El consejo se reunió 18 años después de la llegada a Tierra Santa estando gravemente


enfermo Balduino I, para formalizar la existencia de este grupo. A las conversaciones
por parte del Priorato de Sión, asistieron Archabauld de Saint-Aignan, Niverd de
Montdidier, Gondemar, Rosal y André de Montbard. Los nueve caballeros estaban
representados por Hugues de Paynes y Bisol de Saint Omer, Conde de Champagne.
Curioso es, que aparezca André de Montbard como integrante del Priorato de Sión,
cuando fue uno de los caballeros fundadores y su sexto Gran Maestre(1153-1156).
Hombre enigmático, parece ser la mano que mueve los hilos: tío de Bernardo de
Clairvaux, miembro del consejo del Priorato de Sión, dos hermanos suyos habían
ingresado en la orden del cister y su señor feudal había asistido a la misteriosa reunión
de 1104. Sin embargo, podía ser el enlace, que en el momento de la fundación de la
Orden se incorporó a aquel reducido y selecto grupo.

En 1118, fecha de su fundación, se les encomendó proteger a los peregrinos en su viaje


a los Santos lugares con base en el Templo de Salomón. Si esa era realmente su misión,
cómo es que no aumentaban su número. Lo lógico hubiese sido que fuesen
incorporando nuevos miembros a sus filas; pero esto no ocurrió. En 1127 Hugues de
Paynes y cinco caballeros templarios regresaron a Francia. Bernardo de Clairvaux, los
esperaba. Tras muchas loas públicas, redactó una regla que fue sancionada por el Papa
Honorio II en el Concilio de Troyes presidido por Mateo, obispo de Albania y los
arzobispos de Sens y Reims, y Bernardo de Clairvaux. ¿Qué actos heroicos podía
esgrimir Bernardo, si seguían siendo solo nueve caballeros solitarios? ¿Qué argumentos
utilizó para obtener tantas prebendas para ese reducido grupo?

Las normas eran monacales y de obediencia directa únicamente ante el Papa. ¿Por qué
les dieron este privilegio frente a las demás ordenes religiosas? El legado que los
templarios guardaban, que no debía ser en modo alguno conocido mas que por el Sumo
Pontífice.

Datos para pensar

Lo que encontraron aquellos nueve caballeros, continúa envuelto en el misterio, pero no


tan inescrutable y oscuro como parece. Miremos, lo que cambió en la Europa de la
época. Aislados, estos cambios no serían mas que una referencia anecdótica, pero
relacionados, dan mucho en qué pensar.

El Grial

Los primeros poemas empiezan en 1188 dándose mucha importancia al linaje de


Perceval. La versión de Wolfram von Eschenbach, entre 1195 y 1216 se basa en
informaciones recibidas de Kyot de Provenza que a su vez la obtuvo de Flagetanis
quien decía ser descendiente de Salomón. Kyot era portavoz templario.

Dos caballeros en un mismo caballo

Este tan conocido emblema templario, no comporta solo el voto de pobreza. La cábala
hebrea dice: "Tómate por tanto un compañero y dedicaos a meditar sobre él (Yetsirá) y
llegareis a comprenderlo". El caballo es la representación oculta de los secretos
cabalísticos.

La letra T. Tau griega, Tav hebrea

La Theth es la 9ª letra, el 9† sefirá llamado Yesod (fundación) la fundación del Temple


está presidida por el número 9. Nueve fueron sus fundadores y nueve años pasaron
desde 1118 hasta el Concilio de Troyes en 1128. Esta letra se la relaciona con la
serpiente y el secreto de la sabiduría. El significado de la serpiente es la inmortalidad, al
igual que el ave Fénix, cambia su piel y renace.

El culto a las Vírgenes Negras

Desde la instauración de la Orden del Temple, empezaron a proliferar imágenes de


Vírgenes Negras. La Iglesia, siempre ha dado excusas sin fundamento o simplemente
las ha pintado blancas. Las Vírgenes Negras, eran la advocación a ancestrales diosas
madres-tierra, si bien la Orden del Temple en parte utilizó este mensaje para difundir el
culto a la Magdalena, madre del linaje de Jesús. Curiosamente, en donde se encuentra
una Virgen Negra, se asocia una evocación a la Magdalena, a los hermanos de Jesús o a
santos que difícilmente encajarían con una historia real de vida terrena.

El Tesoro oculto de los Templarios


Se sabe que poseían una flota y que varios barcos partieron sin saberse su destino del
puerto templario de la Rochelle. ¿Hacia dónde fueron esos barcos? ¿Qué transportaban?
¿Qué quisieron alejar de las manos de la Inquisición y de la Iglesia? ¿Cuál era el
verdadero tesoro del Temple?

La transmisión de los secretos del Temple, se restringió a unos pocos iniciados. Seguir
la organización merovingia de gobierno, implicaría dejar al Gran Maestre la tarea de ser
la cabeza visible, mientras que el conocimiento adquirido, su custodia y transmisión
estaría en manos de algunos que poca o ninguna relevancia tuviesen entre el resto de la
Orden. Ningún inquisidor, pudo jamás conseguir desvelar el secreto y es impensable
que no hubiese algún caballero que no se doblegase ante las atroces torturas. El "círculo
interior" escapó de las garras inquisidoras. Eran anónimos y simples monjes que
entraron en otras órdenes o se fundieron en la vida civil, para mantener desde otra
posición más segura el legado histórico que poseían. Y así continúa, pero quién sabe
dónde.

"ANECTODAS Y CURIOSIDADES DE
LA ORDEN DEL TEMPLE"
Sir Auras

• La Orden de los Templarios fue la tercera orden militar fundada el Tierra Santa, tras los
canónigos del Santo Sepulcro y los Caballeros de San Juan de Jerusalén u Orden del
Hospital (posteriormente conocida como Orden de Malta).

• El nombre completo de la Orden Temple es "Orden de los pobres caballeros de


Cristo y del Templo de Salomón"

• Su primera acción como fuerza militar se llevo a cabo en el año 1129, en el


asalto a la ciudad siria de Damasco. Allí se produjo su estreno en la batalla y allí
sumaron sus primeras bajas en combate.

• Se suele decir que la mayoría de los caballeros, escuderos y sirvientes eran


analfabetos. Uno de los casos más conocidos lo protagonizó el último maestre,
Jacobo de Molay, cuando en el proceso organizado por Felipe "el Hermoso" de
Francia y por el Papa Clemente V, renunció a encabezar la defensa de la Orden
porque, según se dice, no sabía leer ni escribir. En realidad esto no es correcto,
Jacobo de Molay era "iletrado", no analfabeto, lo que significa que no conocía el
latín, pero sí leía y escribía en francés.

• En cambio, la rama sacerdotal del Temple, que se ocupaba solo del servicio
divino y espiritual, estuvo formada por monjes muy preparados y de una cultura
relevante.

• La Regla de los monjes-caballeros, que era bastante severa, incluía cosas como
esta: "Estimamos un riesgo para la religión que se contemplen con exceso los
rostros de las mujeres; además, nadie se atreverá a besar a una de ellas, aunque
fuese doncella, viuda, madre, hermana, tía o reuniera algún otro tipo de
parentesco con un miembro de la Orden."

• A pesar de las encarnizadas guerras santas que llevaban a cabo contra los
árabes, paradójicamente los Templarios permitieron durante años que
musulmanes residentes en Jerusalén, acudiesen a practicar sus rezos y
devociones en su mismísimo cuartel general, la mezquita de al-Aqsa, así como en
el Templo de la Roca (que se hallaba bajo su vigilancia por orden de Balduino II)
que la religión islámica consideraba sagrados.

• Sus desavenencias con la otra gran Orden militar de la época, los Caballeros de
San Juan de Jerusalén u Hospitalarios, son legendarias, negándose a veces los
Templarios a intervenir en campañas por sentir celos de estos últimos, a los que
acusaban de favoritismo real. De hecho, en el ocaso del reino cristiano de
Jerusalén, Templarios y Hospitalarios se hallaban prácticamente en plena guerra
civil.

• En otras ocasiones, eran sus intereses mercantiles y alianzas comerciales con


los países musulmanes los que primaban su negativa a participar en las luchas
contra estos, desobedeciendo incluso órdenes del Rey o del Papa
correspondiente.

• A pesar de su estatus privilegiado, por lo general sus relaciones con los


funcionarios oficiales eran cordiales, pero hubo casos, como por ejemplo en el
Bulmer Hundred de Yorkshire, en que los Templarios abusaron de sus privilegios al
enrolar en la Orden a ladrones y delincuentes, impidiendo que los magistrados
reales efectuaran arrestos.

• De todas las órdenes militares de la época, los Templarios eran los únicos a los
que les estaba permitido dejarse barba. Realmente, su regla especificaba su barba
como "obligatoria", aunque debían llevar el cabello corto.
• Lo que no se les puede negar a los Templarios, siempre en primera fila de
combate, es su valentía y arrojo, a veces incluso rayando la locura. En una
ocasión, concretamente el 30 de abril de 1187, una embajada enviada por el rey
Guido de Jerusalén, formada por el Arzobispo de Tiro y los maestres del Temple y
del Hospital, recibió un mensaje del conde Raimundo de Trípoli en la que se les
informaba de una expedición de reconocimiento por parte de la caballería de
Saladino en sus tierras. El maestre del Temple, Gerardo de Ridefort, cabalgó hasta
Nazaret, convocó a todos los Templarios que pudo, y con noventa hombres,
incluidos el mariscal del Temple y el maestre del Hospital se lanzó al choque
contra la caballería enemiga, que en total sumaban siete mil hombres. ¡90 contra
7.000! Así eran los Templarios, no les importaba que el enemigo fuera superior en
número. Creo que no hace falta decir que el destre fue evidente, solo
sobrevivieron tres caballeros. Uno de ellos, curiosamente, el maestre Gerardo,
quién había dado tan absurda e insensata orden de carga.

• En realidad, los "Pobres Caballeros de Cristo" no lo fueron tanto, pues se les


podría denominar, acertadamente, "primer gran Banco internacional", ya que
actuaban como tesoreros y valedores de los principales reyes y nobles europeos,
aparte de desarrollar un activísimo comercio de mercancías, amasando con sus
actividades una gran fortuna. Asimismo, parece probado que fueron los inventores
de la letra de cambio.

• Para combatir las relaciones contra natura, a los caballeros se les hacía dormir
con la luz encendida y completamente vestidos.

• Los Templarios fueron acusados por los inquisidores de Felipe IV de Francia de


adorar a un ídolo con forma de cabeza denominado Baphomet, pero tal icono
nunca fue encontrado en ninguna de las encomiendas de la Orden.

• Ramón Berenguer III, conde de Barcelona, fue el primer Templario español.


Ingresó en la Orden como última voluntad, estando ya en su lecho de muerte, en
julio de 1131. Investido por Hugo de Rigaud, murió cinco días después y fue
enterrado con el hábito blanco del Temple. En su testamento legó a la Orden su
caballo, de nombre Danc, y sus armas personales, así como el castillo de
Granyena.

"EL CAÑÓN DE RÍO LOBOS"


Antonio de Zaragoza
Acabo de leer la entrevista de Ángel Almazán
y veo que nos recomienda la visita al cañón del
río Lobos, por supuesto que Ángel sabe muy
bien lo que dice, aunque ahora ya no se
dedique tan a fondo al estudio de los enclaves
templarios, eso me dijo a mí, sigue estudiando
a los templarios pero en su faceta, digámoslo
así, espiritual. Yo os quiero contar algo sobre el
cañón del Río Lobos, es una experiencia
personal quizás algunos después de leer esto se
animen a visitarlo, yo os lo recomiendo, y
ahora os cuento como empezó mi interés sobre
la orden del temple, fue aquí, en el cañón del
Río Lobos.

La cosa fue hace unos cinco o seis años, no lo


recuerdo, poco importa el tiempo, en un viaje
de fin de semana a la provincia de Soria, dado
que soy de Zaragoza y lo tengo muy cerca,
pensé que con un par de días valdría para
visitar Soria, la realidad es otra, tienes sitios
para ver y disfrutar de la naturaleza para mas
de un fin de semana.

Yo de los templarios solo había oído hablar a


Bécquer, y la verdad ni me interesé en saber
quienes fueron, pero al visitar al monte de las
ánimas, es cuando pensé un poco y recordé que
eran unos caballeros medievales, pero eso era
todo.
Después de un paseo por la Alameda y tomar unas tapas en el Torcuato, imperdonable no
ir a estos dos sitios, vi en el hotel una propaganda del cañón, la recepcionista, me dijo que
merecía la pena verlo, y sobre todo la ermita templaria que había, que aunque estaría
cerrada, era muy bonita, y el entorno que le rodea era digno de ver.

Al otro día nos dirigimos al cañón, nos recomendaron, con mucho acierto, dejar el coche
en el primer parking, y hacer el recorrido a pie, aunque es un paseo corto y se hace muy
ameno, decidimos comer algo en el bar del cañón, y allí estaba Puri con sus platos de
huevos fritos con longaniza, jamón, chorizo y todas esas cosas que dicen que van mal para
el colesterol, pues allá ellos, a mi me van de maravilla, además se presentaba una caminata
y hay que coger fuerzas, aunque los platos que prepara la señora son para ir hasta Burgos y
llegar nuevos, no se que tiene Soria que se come de maravilla. El paseo hasta la ermita se
hace muy corto, vas en compañía de los buitres que hacen las delicias para todos, verlos
como planean y se paran en los riscos, a escasos metros, es cuando te entra ese ecologismo
que todos llevamos dentro pero que rara vez lo cumplimos como debería de ser.
Y así caminando entre buitres, ardillas y un montón de animales llegas por fin a la ermita,
te invade una sensación de misterio, ves la cueva y la pared, llena de nidos de buitres y la
ermita al pie del río, una gran explanada le da mayor grandeza al sitio, ya que el paseo ha
sido entre el cañón, cuando te acercas a la ermita ves las marcas de cantería, los canecillos
con unas extrañas figuras y lo primero que te viene a la cabeza es buscar respuestas, ¿Por
qué esta en ese sitio en medio de nada?, ¿Tendrá que ver algo la cueva?, ¿y esos árboles
que tapan una parte de la ermita?. Desgraciadamente no lo sabemos. Así pues al volver a
Zaragoza empecé a interesarme en la orden del temple, he visitado muchos enclaves, y la
verdad me quedo con este, no solo por el misterio que le rodea sino por el entorno, tal fue
como me marco ese enclave que de vez en cuando tengo que volver y siempre hago lo
mismo, busco y miro intentando encontrar algo, pero siempre es en vano, he ido en todas
las estaciones, entre semana, fines de semana, no se que tiene esa ermita que de vez en
cuando es como si me llamase, y una vez que llego allí disfruto del enclave y el entorno y
vuelvo con las pilas cargadas.
Leyendo el libro de Ángel Almazán sobre la ermita te saca de dudas y le encuentras
significado a esos canecillos, te das cuenta que la ermita no esta ahí al azar, el temple no
hacía nada al azar, según investigaciones de Juan Atienza, la ermita esta en el centro de la
península si trazamos un eje vertical, y hacia oriente, hasta el cabo de Creus, nos da una
longitud de 527 kilómetros y 127 metros, y a occidente al cabo de Finisterre, curiosamente
es la misma distancia 527 kilómetros con 127 metros, y aun hay mas, pero creo que no
hace falta decir que son casualidades, si esta ahí es por algo, y quizás es por eso que
cuando la ves no puedes dejar de volver, y así es como me engancho el temple, a mí y
supongo que a muchos otros como yo, pero algún día sabremos la verdad, toda la verdad
sobre el temple, pero para eso aun queda mucho.

Pues nada si un fin de semana no sabéis adonde ir, acercaros a Soria y al cañón y disfrutar
de esa gente y esa tierra, y visitar la ermita que a mi entender es donde empieza la historia
del temple. Un saludo a todos.
José Ignacio Villar Soto

La Orden del Temple ha suscitado desde su desaparición por


mandato papal numerosas leyendas, unas con base histórica y otras
-las más y más dañinas-de carácter esotérico.

La efectividad de las órdenes militares en el contexto militar de las cruzadas, es hoy a todas luces indudable,
y sí discutible. Esa mayor efectividad que la de sus compañeros de armas seglares viene dada por la rígida
disciplina que se inculcaba a todos sus miembros como integrantes de una orden religiosa a priori y en
segundo término, como grupo militar.

La regla de la Orden del Temple, basada en la regla de San Benito, va a estipular no


sólo la vida monacal si no la vida militar de sus miembros. El artículo 9 de la regla
primitiva de la orden apunta su misión: "... servís al rey soberano con caballos y armas
por la salvación de vuestras almas por un término fijado...". Estipula que al contrario de
cistercienses y otras órdenes coetáneas no entren niños art. 14: "... criados y educados
hasta el momento que puedan empuñar las armas con vigor ... ... hacer el voto cuando
sea mayor".
Esto se traduce en una economía de medios (educación, preparación militar,
alimentación, vestuario) y una mayor efectividad de todos los integrantes de la
comunidad.

Desde el ámbito que nos ocupa el tratamiento de las figuras medievales representando
a caballeros templarios, nos ofrece un panorama bastante irregular: Hermanos
caballeros con guiones familiares, sobrevestas con escudos, hermanos sargentos con
cruces blancas, arreos en cabalgaduras y correajes con ricos adornos.

Un acercamiento a la Orden para realizar una figura me llevó a leer y buscar algo más
sobre una Orden en la que abundan textos "magufos" (esotéricos) sin ninguna validez
histórica y desvirtuando la realidad de cara al gran público. Finalmente fue mi jefe en el
trabajo quien me dio la clave: La Regla de la Orden de J.M. Upton-Ward: "El Código
Templario. Texto íntegro de la regla de la Orden del Temple" Ed. Martínez Roca.
Barcelona 2000.
Antes de pasar a la descripción uniformológica recogida en la regla se debería hablar brevemente de la
organización y estructura interna de la Orden .

La Orden del Temple se estructura en dos grandes grupos: los hermanos y los seglares.
Los Hermanos pueden ser Caballeros y Sargentos, hacen votos de por vida y ocupan los cargos de
responsabilidad organizativa de la Orden.
Los seglares son tanto caballeros que toman los votos (no los hábitos) de forma temporal y mantienen sus
propias armas y vestuario, escuderos, turcoples o turcópolos, tropas auxiliares que no necesariamente han
de ser cristianos y que muchas veces llevan el peso de la dirección militar.

El artículo 17 es el primero que menciona el vestuario de los hermanos: "Los hábitos de los hermanos sean
siempre de un sólo color blanco, negro o marrón . Y otorgamos a todos los hermanos caballeros capas
blancas en invierno y en verano de ser posible y a nadie que no pertenezca a los antes mencionados
caballeros de Cristo le está permitido tener una capa blanca". Esto nos da a entender que antes de la
redacción de la regla y su reconocimiento por el Papa Honorio II podían vestir otro tipo de ropas de carácter
seglar. Así lo confirma Guillermo de Tiro: "llevaban ropas que el pueblo por la salvación de su alma les
entregaba...".

Continúa en el 18 especificando terminantemente que los hábitos no podían lucir adorno o lujo ninguno ni
exhibir ningún orgullo, no podían llevar adornos de pieles sus ropas ni en ninguna otra cosa que pertenezca
a los usos del cuerpo, ni siquiera una manta salvo que esta sea de lana de oveja o cordero. Los hábitos
deben ser de tal manera que puedan vestirse, desnudarse o calzarse sin dificultad (pensando en un ataque
por sorpresa y la rapidez de preparación para el combate). El hermano pañero deberá controlar que los
hábitos no sean ni demasiado largos ni demasiado cortos y deberá distribuirlos según la talla de cada uno. Si
un hermano pretende el uso de un hábito más lujoso que el resto, se le dará el peor de todos (art. 19 ). Las
ropas que se retiran por viejas serán cambiadas por otras nuevas y las primeras pasarán según su estado y
decisión del pañero bien a escuderos, sargentos o a los pobres.
En el artículo 20 "se dará al hermano destinado en Oriente que lo solicite una camisa de lino, y sólo podrá
usarla desde Pascua a Todos los Santos".

También se regula el tipo de calzado que no deberá ser puntiagudo o con


cordones, pues además de ser moda se consideraban propios de paganos.
Tampoco deben llevar el pelo o hábito demasiado largo (art. 22). Sobre la
dotación militar del hermano caballero está bien estipulada: "serán 3 caballos y
un escudero, este si sirve voluntariamente a la caridad (como miembro de la
orden pero sin votos) no podrá ser golpeado por pecado que cometa." ( art 51)

El artículo 52 prohíbe terminantemente el uso de bridas, arneses, estribos o


espuelas adornados con oro o plata, solo que sean donación y éstas hayan
perdido su brillo. En caso que éstas fuesen nuevas estaría a cargo del maestre la
decisión sobre su destino. Este artículo recoge la censura que ya hacía San
Bernardo sobre el uso de placas de metal en los arneses de los caballeros en "De
Laude" posiblemente con origen en la costumbre los equites romanos de adornar
los correajes con representaciones propiciatorias.

Regulan incluso la práctica del campo de batalla de cubrir estandartes y escudos


al uso de la Orden Teutónica, el Temple lo prohíbe al considerar que puede traer
más inconvenientes que ventajas ( art .53 Sobre cubrir lanzas)

La regla antigua da la posibilidad de aceptar a integrantes por un período de


tiempo fijo. Estos deberán ingresar con un caballo y armadura propia y todo
aquello que sea necesario para su tarea, siendo el valor de caballo registrado por
escrito, y se la facilitará el mantenimiento del caballero, montura y escudero
durante su estancia en la casa. Al final de su servicio debería entregar la mitad
del valor del caballo para la casa como caridad. (art.66)
En el art.67 se nos habla por primera vez de los sargentos, cuyo ingreso como el de los escuderos deberán
ser registradas sus promesas.

El hábito blanco estará limitado única y exclusivamente a los caballeros hermanos, aquel sargento o
escudero o persona laica que lo luzca será castigado. Se adopta esta decisión debido a la práctica de señores
seculares de adoptar el uso y nombre de templarios siendo seglares perjudicando seriamente a la orden. Por
eso los sargentos y escuderos deberán vestir de negro, en su defecto del tejido más barato o "burrell" (tejido
de lana basta) (art. 68).

Se admiten dentro de la Orden a miembros casados -confrères- por un período determinado de tiempo pero
nunca vestirán el hábito o capa blanca. No vivirán en la misma casa que el resto de hermanos con voto de
castidad. Y en caso que estos caballeros murieran en combate la mitad de los bienes pasan a la Orden y la
otra mitad a la viuda para su sustento.

Hasta el momento no se ha encontrado ninguna referencia a la cruz que lucían en sus hábitos concesión que
data del 1147 siendo la regla aprobada en el concilio de Troyes de 1129.

Tras los 76 artículos base se añade a la Regla unos anexos o retrais. En estos retrais encontramos la
descripción de la jerarquía de la Orden y el séquito que podría utilizar cada cargo.

En estos retrais encontramos todas las referencias uniformológicas para los hermanos.

En el retrais 138 comienzan los relativos a los hermanos caballeros hermanos sargentos del convento. Los
hermanos caballeros deberán tener un camisote, calzones de hierro, un casco o un chapeau de fer, una
espada, un escudo, una lanza una maza turca, una sobreveste, una chaqueta de armas, zapatos de cota de
malla y tres cuchillos: una daga, un cuchillo para el pan y un cuchillo de bolsillo. Pueden tener gualdrapas,
dos camisas, dos pares de pantalones y dos pares de calzones; y un cinturón pequeño que debían atarse por
encima de la camisa (ropa para dormir salvo que estuvieran enfermos). Deberían tener un chaleco con
faldones delante y detrás, y una chaqueta de piel para cubrirse, dos mantos blancos uno con piel y otro sin
ella. En verano deberán devolver al pañero el que tiene piel.

Deberán tener una consistorial, una túnica y un cinturón de


cuero para ceñirse la cintura. Tendrán ropa de cama y bolsas
justas para llevar el equipo, escudillas, calderos cubiertos par
el hermano y escudero, así como bolsa forrajera para los
caballos (retrais 139).

Para los hermanos sargentos los sobrevestes deberán ser


negras con una cruz roja delante y otra detrás. Pueden tener
mantos negros o marrones y pueden tener todo aquello que
tienen los hermanos caballeros menos los arreos de los
caballos, la tienda y el caldero, pueden tener cota de malla sin magas, calzones sin pies y un chapeau de fer
y todas las cosas antes mencionadas si los recursos de la casa lo permiten. Obsérvese el hecho que no
gastan calzado de cota de malla y su armadura era más ligera, el objetivo era que pudieran actuar como una
infantería pesada, además de como tropa de caballería

Las garnaches, cotas de malla, túnicas, camisa, calzones o botas viejas pueden pasar de hermanos
caballeros a los hermanos sargentos.

Otras normas respecto a los hermanos

Ningún hermano puede acortar sus estribos de cuero, ni su cincha ni cinto de la espada ni el de sus calzones
sin permiso.
Cuando hayan tomado las armas los hermanos sargentos que llevan cota de malla
deberían comportarse como los hermanos caballeros.

Ningún hermano a menos que sea hijo de un caballero o descienda de un hijo de


caballero debería llevar un manto blanco, es más ningún hijo ilegitimo (literalmente
en el retrais 337: Ningún hermano que no haya nacido de un matrimonio legal)
podría lucir el manto blanco.

No podían montar dos hermanos en un sólo caballo y aunque aparece


en uno de los primeros sellos de la orden esta imagen, es más un
símbolo de pobreza que de costumbre que es muy probable
desapareciera pronto pues un hermano caballero contaba con varios
caballos para la guerra dependiendo de la riqueza de la casa, no así
los hermanos sargentos que salvo ocupasen cargo de responsabilidad
en la casa solo poseían una montura.

Es curioso ver como la regla obvia tanto instrucciones como


uniformidad para los turcoples, (infantería y caballería) los confréres,
todos sujetos a la disciplina de la Orden en combate por lo que se
supone que eran reclutados según las necesidades de la campaña y
se les licenciaba al acabar esta.

Sobre el libro arriba citado cabe reseñar que la autora ha reunido los textos medievales encontrados con la
regla del temple haciendo un balance de todos los artículos y retrais comunes y desechando aquellos que
pudieran haber sido producto de una mala copia, incluyeran artículos o retrais puestos por jerarquías de
casas sin contra con la aprobación del Maestre o del capítulo general de la Orden. Incluye así mismo un
capítulo sobre estudios del comportamiento en combate de las diferentes tropas templarias tanto caballeros
como turcoples. Creo, y esto es una opinión personal, que es un texto más que recomendable para entender
a una Orden mítica tanto por su realidad como por su leyenda.

José Ignacio Villar Soto

Aunque dicen que segundas partes nunca fueron buenas, este que
sigue no creo que pueda ser considerado como una segunda parte
aunque sí una continuación, a esa primera colaboración
“Cruces Rojas”

En la primera colaboración intentaba aportar un poco de luz en la controvertida


iconografía templaria dentro del modelismo, al tiempo que iniciaba un proceso de
duda personal. ¿Era todo tan rígido como marcaba la regla? ¿Y los confreres ? Esa
duda me condujo a busca nueva bibliografía regateando la presencia de
publicaciones magúficas ( es decir esotéricas ).

Afortunadamente llegaron a mis manos dos obras:

 Andres Beck : “El fin de los templarios. Un exterminio en nombre de la


legalidad” ed Península 1996
 Alain Demurguer: “Auge y caída de los templarios” Ed.Martinez Roca

Estas obras además de aportar más datos históricos me acercaron algo que como miniaturista me era útil:
imágenes de época, bien frescos o bien miniaturas. No todo va a ser buena suerte, las fotografías son todas
en blanco y negro, por lo que se tuvo que desarrollar una labor de interpretación.

El origen de la mayoría de las pinturas es francés, lógico si


recordamos que está fundada por caballeros franceses. Tampoco
eso quiere decir que sean las mejores. Por lo tanto el armamento,
dotación así como equipo de combate va a estar muy marcado por
la “moda” francesa desde sus orígenes y evolucionando a la par de
esta. Y como también se hace obvio los templarios adoptarían todas
las innovaciones militares que apareciesen a lo largo de su historia,
siempre eso sí ajustándose a los preceptos de la orden.

A lo largo de las representaciones que he podido encontrar, para


colmo de puristas la misma cruz adquiere diferentes formas pero
eso sí siempre (y me permito esta aseveración ) roja. Su posición
en la sobrevesta, no ha de estar necesariamente centrada pudiendo
lucirse de menor tamaño sobre el lado izquierdo del pecho. Por este
motivo quisiera hacer una llamada de atención a este respecto, las
representaciones pictóricas aún siendo una referencia válida, no han
de ser tratadas como dogma de fe, y tener ciertas reservas sobre
las mismas y más en este caso en que juega la interpretación personal del firmante en
colores y composición de los mismos.

Tanto caballeros, sargentos dentro de su equipo contaban con otros elementos


identificativos además de la sobrevesta. Estandartes, lanzas, cascos y escudos se
convierten en combate en rápidas referencias visuales. Como todo caballero o soldado a
servicio del mismo lucen en ellas su escudo de armas campo en sable jefe en argén con
cruz templaria en gules sobre el jefe ( parte superior en blanco la inferior en negro y cruz
roja. Esto no descarta otras posibles representaciones.

Para estandartes, pendones (baussant) y gallardetes en las lanzas al contrario de lo que


se podría suponer los campos se disponen respecto a un eje transversal al lienzo no
longitudinal. Con lo que la distribución de los colores quedarían el argén (blanco) junto al
hasta y el sable (negro) hacia el exterior, en el campo blanco aparecería la cruz
templaria. Pero... Si el “pero” está en alguna representación en que el gallardete es completamente blanco o
lo que se supone en negro. El mismo esquema de distribución de colores es válido para las gualdrapas de las
monturas, según las referencias encontradas.

Es curioso como en varias de las pinturas encontramos caballeros templarios así identificados por la
presencia de la cruz del temple, hábito blanco pero luciendo en los escudos lo que podría ser el escudo
familiar. Esta mezcla de elementos lleva a pensar que los representados son los confreres, hermanos con
unos votos temporales a los cuales no se les exige el cumplimiento entero de la Regla y se les permitía
ciertas licencias en vestido y armas, pero que en combate debían llevar la capa blanca con la cruz roja en
lugar visible.

Siempre la cruz roja en estandartes escudos, pero como en


las pinturasde San Bevignate de Perusa en Italia y datadas
en el siglo XIII, también en los cascos, en concreto en el
chapeau de fer. O en otras pinturas en cascos cilíndricos
precursores de los yelmos, o los cónicos con protector
nasal costumbre esta de pintar los cascos ya utilizada por
los normandos. Y aquí se puede entrar en el campo de la
hipótesis sobre esta costumbre bien con una función
identificativa bien como una forma de matar el brillo del metal y ocultar al portador de ser visto por el
enemigo.

Llegado a este punto algunas de las representaciones nos invitan


a pensar en una representación aproximada de lo que podría ser
un confrere, al fin y al cabo un hermano con un compromiso
temporal con la Orden. Del balance de las obras vistas no se
puede deducir un patrón concreto, pudiendo existir varias
combinaciones desde el vestir hábito blanco y lucir en combate
el escudo de armas familiar y este con una cruz templaria sobre
él, a llevar sólo la capa blanca y gallardete en lanza y el resto del
equipo sea el propio del caballero. Pero lo que sí se puede
deducir que nunca lucían el hábito completo de la Orden, por ese
carácter de hermano “ a medias”.

Sobre armamento creo que hay buenas publicaciones sobre el tema y no


considero oportuno en redundar en el mismo, pues a lo largo de la vida de la
Orden, a pesar de la rigidez de su regla, se observa que en los aspectos más
pragmáticos se adapta a las corrientes de la época, como es la contratación
de turcópolos, expertos en el manejo de armas y tácticas orientales y que
transmitirían parte de sus conocimientos a los hermanos.

Como conclusión a esta colaboración primero agradecer al lector anónimo la


lectura, y críticas que pueda aportar. En segundo lugar pedir disculpas por
jugar con la interpretación de unas pinturas desde fotografías en blanco y
negro. Y finalmente animar al miniaturista
a sumergirse en la historia, no de los
hechos sino de los hacedores, hará que las
miniaturas tendrán más vida y valor. Gracias
En un ejercicio de libre interpretación de las pinturas he tratado de reconstruir parte del equipo de los
templarios (panoplia).

Infografía realizada por José Ignacio Villar


Pinchar para agrandar

"ROGER DE FLOR "


Antonio de Zaragoza
Muchos de vosotros os preguntareis quien era Roger De
Flor, quizás os suene ese nombre porque alguna de las
calles de la ciudad donde vivís lo lleva, si es en Cataluña
o Aragón con mas probabilidades, a muchos les sonara,
o sabrán quien fue por ser él quien crea lo que mas
adelante se llamará La Compañía Catalana, o si os lo
digo así quizás os suene más, Los Almogávares, lo que
poca gente sabe que Roger De Flor fue un templario,
pero algo pasó con él que le dio esa fama, pero bueno,
seguid leyendo y sabréis lo que pasó. Espero que os
guste.
Roger era hijo de Ricardo de Flor, alemán de origen, fue halconero del emperador
Federico II, murió combatiendo contra Carlos de Anjou en la batalla de Tagliacozzo, fue
despojado de todos los bienes, así pues huérfanos, privados de los bienes de su padre él y
su hermano se crían en Brisindi, donde invernaban los navíos de Apulia y Mesina.

Cuando contaba con ocho años sucedió que un hombre bueno, hermano lego del temple de
nombre Vassayl, natural de Marsella, comendador de un navío del temple y buen marino
fue a pasar el invierno a Brisindi para lastrar su navío. Roger, que vivía cerca del muelle
pasaba todo su tiempo a bordo del barco, aquí vemos que los barcos y el mar ya le
fascinaban. El buen hermano Vassayl le cogió tanto cariño que pidió a su madre que se lo
confiara, que haría de él un buen hombre del temple, como su madre pasaba por un
momento de dificultad, y vio en el hermano Vassayl un hombre bueno, accede. Se decía
entonces que era el niño mas experto en el mar, cuando tenía quince años fue considerado
uno de los buenos marinos del mar en cuanto a la practica, y con veinte a la teoría y a la
navegación.

El Gran Maestre del Temple le dio el manto y le hizo hermano lego. Al poco tiempo el
Temple compra un navío a los Genoveses, un gran navío, el más grande construido en
aquel entonces, el Gran Maestre se lo confía al ahora ya, hermano Roger de Flor. Le pone
de nombre el "Halcón del Temple", en memoria de su padre. Se encontraba en Acre con su
flamante barco, el mejor de todos que había allí, pero cuando el destino hace que se pierda
Acre, el Hermano Roger acogió en su navío a damas y damiselas, con grandes tesoros,
para sacarlas de allí, los traslada a Mont-Pelerin y ganó mucho dinero en este viaje.
Entregó mucho dinero al Temple y a los que tenían poder en la orden, los templarios no
podían tener nada propio, todo era de la orden, pero algunos envidiosos le acusan de
haberse quedado con grandes tesoros de aquel viaje, el Gran Maestre, nada menos que
nuestro mártir por excelencia Jacobo De Molay, se apoderó de todo e incluso quiso
prenderle. Pero el hermano Roger, muy astuto desaparejó el barco en el puerto de Marsella
y se fue a Génova. Sus amigos le prestan dinero y compra una galera la Olivette, se dirige
a Mesina poniéndose al servicio del rey Federico de Sicilia, hermano del rey de Aragón.

Se entrega a la piratería. La reputación de Roger va en aumento, se hace famoso por pagar


a sus marinos puntualmente y por adelantado. Crea así una compañía de catalanes y
aragoneses, muy fieles y disciplinados, como le habían enseñado a él cuando era
templario.

En 1302 Carlos II y Federico firman la paz, así Roger pierde su ocupación, y pensó que
ahora que el rey estaba en paz con la iglesia, y el rey Carlos que tan mal le quería, le
reclamarían al Papa. Marcha entonces a Grecia y se pone al servicio del emperador
bizantino para luchar contra los turcos, a condición de que el pago sea a soldada. El
emperador, como conocía a Roger por su reputación, y por haber prestado muchos
servicios cuando patroneaba el Halcón del Temple, accede. Consigue cerca de cuatro mil
combatientes, la compañía aniquila a los genoveses de Constantinopla, y el emperador le
nombra megaduque.
Roger y la compañía franquean el Bósforo y combaten contra los turcos, antes de invernar
en la antigua Troya. Las cosas no iban bien, pues se acusaba a la compañía de
devastaciones, de que se les trataba mal y se les pagaba con moneda falsa, así pues la
compañía se dedicaba al saqueo de griegos y turcos indistintamente. El emperador idea
una maniobra para resolver el asunto, a la vuelta de la antigua Troya, Roger deja el titulo
de megaduque y adopta el de César, el emperador deja el asunto en manos de su hijo
Miguel, ya que el emperador no se atreve a deshacerse de ellos. Miguel, furioso, pues le
habían arrebatado el titulo, invitó a Roger a un festín donde lo asesinó y dio orden de
perseguir a sus seguidores, este crimen desencadenó la llamada Venganza Catalana, ya que
los almogávares (la compañía) cobraron terriblemente esta traición, y por espacio de
mucho tiempo devastaron el país.

Hasta después de su muerte fueron en aumento la popularidad y las historia que se


contaban de él. Murió en 1305. Si en realidad Roger se queda el dinero de aquel viaje,
¿Por qué pidió dinero prestado a sus amigos al volver a Génova?. ¿Fue en realidad un
caballero que deshonro la orden?, ¿Se hizo pirata por odio, o porque no sabia hacer otra
cosa sino navegar?. Como otras tantas veces, el Temple esconde sus misterios y verdades.

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