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Revista Antropologías del Sur Año 6 N°11 2019 Págs.

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Rodrigo Parrini. «Deseografías. Una antropología del deseo»


Apuntes desde el oficio del etnógrafo.
México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2018, 504 págs.

CARLA PINOCHET*
«Deseografías. Una antropología del deseo» A través de un fluido contrapunto entre el
es un libro que se despliega, en cada una de sus trabajo de campo y la discusión conceptual, el
secciones, en diversas direcciones y sentidos. libro que aquí presentamos explora las tramas
Es difícil escoger un solo ángulo para dar cuenta discursivas y de sociabilidad que se tejen
de las líneas que se proyectan en este ejercicio, alrededor del Club Amazonas, institución flexible
y es quizás la propia naturaleza de su objeto de y móvil que da forma a la colectividad gay de
estudio la que le impone esta vocación múltiple, Tenosique, y hace posible su constitución como
compleja y simultánea. Una antropología del interlocutor legítimo en la localidad. Pero no se
deseo parece un proyecto esquivo, al que Rodrigo trata solamente de la historia de estas batallas
se enfrenta desde una batería de recursos inter- institucionales en una arena política hostil:
disciplinarios que cautivan y sumergen al lector en «Deseografías», en su ambiciosa búsqueda
un particular cronotopo: sus años de experiencia de acceder a aquel “sustrato de piedra” que
etnográfica en torno al Club Gay Amazonas, en subyace a los sujetos, tiende puentes entre la
la localidad de Tenosique, frontera sur de México. descripción de las formaciones colectivas y los
La productiva y persistente conciencia con la que procesos biográficos de quienes las conforman.
Rodrigo trabaja ese lugar de enunciación, me En este sentido, este texto entrega un sugerente
invita también a señalar mis propias coordenadas modo de responder a una de las interrogantes
de lectura de la obra, que refieren sobre todo a basales del ejercicio etnográfico: la tensión
un domicilio disciplinar: el oficio de la etnografía. entre lo individual y lo social. La inscripción del
En este texto, entonces, quisiera elaborar algunos deseo, de esta forma, no es solo un aconte-
apuntes que examinan el libro en tanto modo de cimiento subjetivo: hay modos de practicarlo
acomodar la empresa antropológica a sus propios que se muestran transversales; hay formas
ritmos y tesituras, reorganizando sus sentidos de hablar de él que resultan convergentes. La
y sus efectos en la escritura de un caso que, doble formación de su autor en psicología y
aunque singular, permite a Rodrigo multiplicar antropología encuentra un canal de expresión
el análisis hacia adentro develando sus posibili- en la pregunta por el «entre»: el deseo no reside
dades infinitas. Si las Deseografías que aquí se en las personas sino que habita entre ellos,
nos proponen nos confrontan con el problema de siempre como una forma de intercambio, como
la inscripción, intentaré en estas líneas ofrecer una economía. Es preciso pensarlo, señala el
una suerte de mapa que permita cartografiar las autor, “como una intensidad que desmiente la
muchas razones por las que este libro constituye distinción entre intimidad y exterioridad, entre
una notable contribución al desarrollo de una dentro y fuera, entre sujeto y colectivo, entre
etnografía contemporánea. orden psíquico y orden social” (p. 21).
* Dra. en Ciencias Antropológicas. Académica Departamento de Antropología, Universidad Alberto Hurtado. Santiago de
Chile. Correo-e: cpinochet@uahurtado.cl
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El libro, por otra parte, identifica en los sujetos fricciones— con otros órdenes posibles. Putos,
de su estudio un terreno privilegiado para actua- homosexuales y gays aparecen, entonces,
lizar algunas de las atávicas obsesiones de la como registros disonantes que se superponen,
antropología: la pregunta por el otro, y especí- colisionan y se complementan en la topografía
ficamente, por las figuras que se sitúan en conceptual de Tenosique.
los márgenes del orden social e incluso de la
propia condición humana. Las diversas repre- Sin embargo, aun cuando los esquemas
sentaciones del homosexual que coexisten en conceptuales nos permiten pensar, nos dice
la localidad lo sitúan próximos a la depravación, el autor que “no necesariamente resuelven la
la indecencia o la inmoralidad. A la vez, estos práctica ni la determinan cabalmente” (p. 156).
discursos resuelven de modos particulares el Por ello es preciso saltar del plano discursivo
dilema de su expresión híbrida: como las prohi- hacia la dimensión de las prácticas, o más
biciones del Levítico de las que hablara Mary específicamente, comprender las disposiciones
Douglas —que proscriben aquello que resulta complejas en que ambos niveles interactúan en
inclasificable— estos hombres y mujeres a la el campo social. En una revisión crítica de los
vez responden a una pluralidad de subjetivi- supuestos del giro textual en antropología —que
dades que perturba los esquemas locales. En imagina la operación etnográfica como la lectura
este marco, el libro ofrece un relato del proceso de un manuscrito extranjero, borroso, lleno de
mediante el cual devienen sujetos políticos, que elipsis y enmiendas—, Parrini pone atención a
no es sino también una forma de humanización; los momentos en que una conducta se trans-
al mismo tiempo, documenta los modos en forma en acción simbólica. Se aproxima así a los
que diversas fuerzas sociales buscan confinar, modos en que las formas discursivas se inscriben
administrar y regular esos cuerpos para darles en los cuerpos, habilitando estilos de vida y
un tiempo y espacio que los haga admisibles, formas de sociabilidad. En específico, ofrece una
tolerables, imaginables. entrada a las prácticas de sí que hacen posible
la configuración del sujeto homosexual a partir
Las epistemes locales que describe Rodrigo o alrededor de su deseo. Estas homoprácticas
dan cuenta de los usos heterodoxos que los constituyen una bisagra entre subjetividad y
actores hacen de diversos repertorios discur- sociabilidad; entre relatos identitarios y modos
sivos en torno a la homosexualidad y el deseo de desplegar la conducta: darse un nombre,
gay, introduciéndose en las profundidades del respetarse, conocerse a sí mismo, relevar las
lenguaje en tanto forma de organizar el mundo. características positivas asociadas a la homose-
Esta atención al problema de las categorías xualidad. Para que todo ello tuviera lugar en
tiene una vasta genealogía en la tradición Tenosique, fue preciso que el deseo se convir-
antropológica, largamente desvelada ante tiera en ambiente, y el ambiente en esfera. El
la arbitrariedad del signo y del orden social. Club Amazonas ofreció, entonces, un círculo
Haciendo eco de las heterotopías convocadas de protección a la hora del despliegue de esas
por Foucault, nos enfrentamos a la evidencia subjetividades deseantes. “¿No es el Club un
de los “órdenes que no son los únicos ni los “abrigo” que los hombres gays “arrojaron sobre
mejores”, y que adquieren su espesor particular sí mismos” para sobrevivir a la enfermedad y la
en la convivencia desnivelada —no exenta de muerte?”, se pregunta el autor (p. 206).
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Hay en el libro, además, un empeño por y lo global. Ante la potencia de estos influjos,
ocuparse de otra de las grandes tensiones que el texto se pregunta por las herramientas que
sirven de motor a la antropología: la de lo estable dispone la localidad para determinar su destino
y lo emergente. Merodeando la colosal pregunta avasallado por estos tiempos álgidos, y los
planteada por Deleuze «¿cómo es posible la modos en que estos efectos retumban en la
producción de algo nuevo en el mundo?», el “apretada red de enlaces y pláticas intensa-
libro muestra menos interés por las identidades mente locales, barriales, familiares” que carac-
consolidadas que por aquello que se encuentra teriza a Tenosique. Rodrigo escoge seguir
en permanente permutación. Lo provisional la ruta de las «fricciones» que situarán a la
tendrá, por lo tanto, un lugar privilegiado en el localidad en la encrucijada de los flujos migra-
relato: los intercambios, las oscilaciones, las torios y criminales de la región, entendiendo
posiciones intercambiables. Por una parte, cómo estas fuerzas globales se materializan
devela las sucesivas operaciones de conver- y condensan en sujetos y objetos concretos.
sión entre lo genético y lo biográfico; entre lo Esta apuesta por las fricciones empalma
sanitario y lo moral; entre las verdades médicas además con el papel que el autor entrega a
y las sociológicas; así como las intrincadas los «antagonismos» como detonadores de
maneras en que estos tránsitos configuran la descripción cualitativa: en lo que entiende
una economía libidinal en y entre los cuerpos. como una «etnografía lateral», capaz de
Por la otra, examina con especial atención los abordar conexiones parciales pero no por ello
fenómenos contemporáneos que, en el contexto menos complejas, el autor opta por introducirse
de las formas de vida de Tenosique, refieren al en el análisis allí donde diversas prácticas y
movimiento: los desplazamientos poblacionales esquemas mentales entran en conflicto, es
—militares, migrantes, crimen organizado— que decir, donde el mundo social expresa sus más
impactan en este paraje fronterizo; la metálica claras superficies de rozamiento.
presencia de un tren-bestia que pone en crisis
las formas convencionales de la soberanía. He querido señalar algunos niveles en los que
La idea de «flujo» aparece aquí como una «Deseografías» se hace cargo de los grandes
llave analítica indispensable para aprehender dilemas de la práctica etnográfica: lo individual
estos escenarios móviles, amparándose en la y lo social; las categorías y lo inclasificable; los
noción de «diferencia»: el movimiento de los discursos y las prácticas; lo estable y lo provi-
elementos de un punto a otro permite pensar sorio; lo local y lo global; el lugar del conflicto
registros distintos. El deseo se observa, en y el antagonismo. Pero tal vez el ámbito donde
primera instancia, como “un flujo entre diferen- su filiación con la antropología resulta más
cias eróticas, corporales, sexuales, subjetivas y productiva es en el despliegue de una escritura
sociales”, pero también, en un nivel segundo, luminosa, que guía metódicamente al lector por
“como una diferencia entre colectivos, comuni- los laberintos intrincados del deseo. Heredera
dades y sociedades” (p. 315). de la reflexividad y autoconsciencia que ha
caracterizado buena parte de la producción
Para una antropología contemporánea, el de textos etnográficos contemporáneos, este
libro de Rodrigo resulta también ejemplar en su libro no puede sino adoptar la primera persona
manera de resolver las brechas entre lo local singular para dar cuenta del lugar profunda-
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mente situado, subjetivo y personal desde el de la enfermedad y del abandono al habilitar un


que su autor teje este relato. Haciendo gala de lugar social para su deseo.
un singular control dramático —un relato impre-
sionista, diría Van Maanen en su libro sobre En suma, «Deseografías. Una antropología
escritura etnográfica—, el libro de Rodrigo del deseo» pone de relieve de forma asertiva
Parrini restituye el lugar de la sensibilidad en la muchos de los nodos críticos en los que, a
descripción antropológica, permitiendo vislum- mi juicio, se juega hoy en día el ejercicio de
brar modos del análisis que no destruyen; una etnografía contemporánea, capaz de
formas de conocer que no anudan. En este proyectar las interrogantes tradicionales de
espléndido paisaje literario, «Deseografías» dicha disciplina a las múltiples puestas en
despliega un ejército de metáforas, compa- crisis que le imprimen los tiempos actuales.
raciones y analogías que demuestran que Esperando que, efectivamente, este sea
re-nombrar es una forma de capturar lo huidizo el primer volumen de muchos otros, no me
y hacerlo pensable. El ejercicio metafórico, queda más que celebrar la aparición de estas
como demuestra este libro, es consustancial a Deseografías como algo nuevo en el mundo,
la imaginación antropológica, y lo que sabemos y alentar a todos los que están aquí presentes
del Club Gay Amazonas después de leerlo ya a asistir a este nacimiento extraordinario.
no puede explicarse sin la idea de «fármaco»:
a la vez veneno y medicina, el Club en tanto
fármaco ha operado como un sistema inmune Carla Pinochet Cobos
colectivo para sus integrantes, protegiéndolos Universidad Alberto Hurtado

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