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bIZANCIO

“eL IMPERIO pERDIDO”

Historia de la
Arquitectura II

Martinez Gutierrez Maria Liliana


Bizancio
“El imperio Perdido ”

Analisis Video

En el documental se habla sobre el imperio Bizancio, que,


a pesar de sobrevenir de Roma, con una proyección a
convertirse en uno de los imperios emblemas de la
civilización humana, fue relegado a un capitulo perdido
de la historia.

Bizancio se encontraba ubicado en lo que actualmente es


Estambul, poseyendo una gran influencia que se extendía
desde el norte de Rusia hasta Nubia en el alto Nilo.

Dicho imperio tenía como capital a Constantinopla, una


ciudad junto al mar. En el año 330 d. C. el emperador Constantino eligió dicha
ciudad sin motivo aparente, y la rediseña para convertirla en el centro de
gobierno cristiano de la tierra. Dicho proceso duraría alrededor de dos siglos
y estaría orientada a imagen de Roma. Multitud de reliquias y tesoros se
amontonaron en torno a su construcción. Constantinopla se adornó con iglesias,
hipódromos y palacios. Un motor sagrado que la impulsaría para siempre. Para
protegerla se construyeron imponentes murallas. Levantadas con piedra de la
isla de Marmána.

Constantino el “creador” de esta ciudad sería el primer emperador romano


convertido al cristianismo. Así mismo, es coronado en York en el 306, tras una
crisis por el trono real.

Las fortificaciones que se conservan en Trier recuerdan como pudo haber sido
el tipo de urbanismo del tiempo de Constantino. Las ciudades compartían un mismo
patrón constructivo. Amplias calzadas que conectaban el campo al corazón de ellas.
En Constantinopla se convirtió rápidamente en un centro comercial. Mercados,
viviendas y monumentos

En el 360 el hijo de Constantino construye una imponente iglesia, a su lado, el


Hipódromo decorado con obeliscos. Este era un lugar donde el emperador se
encontraba con el pueblo. Un viejo “Parlamento” el emperador en el centro con su
familia, como un dios, a su lado sus asesore y familiares como santos. Es una
imagen del cielo y la tierra, del juicio final.

En la antigüedad, las canteras “la madre de Dios”. Hay acueductos y bajo la


ciudad un verdadero laberinto de cisternas en bóvedas. El aprovisionamiento era
transportado por vía terrestre y marítima. El cereal llegaba de Egipto, el
granero del imperio.

La economía bizantina estaba basada en la dieta mediterránea clásica. Vino,


aceite y cereal. El aceite de Constantinopla llegaba en un primer momento de
siria.
La ciudad era también una de las capitales cristianas más importantes del mundo,
iglesias, baptisterios la llamaban y a ella llegaban devotos peregrinos, se
organizaban procesiones y festividades religiosas.
La historiografía desde el renacimiento destaca la caída del imperio romano en
paralelo a un simbolismo de la caída del mundo pagano y el surgimiento de una
nueva era. Pero lo cierto es que la antigua Roma prosiguió su camino en el este.
Tras la caída del imperio de occidente, Bizancio había perdido parte de sus
provincias, pero un siglo después, en el 455 se habían reconquistado territorios
en Italia, dejando un gran vestigio arquitectónico y decorativo, un valioso
ejemplo de la suntuosidad cristiana bizantina. Doscientos años después, el
emperador Justiniano, después de Constantino, reconstruyó el imperio romano. Sin
embargo, la concepción de dicho Imperio no se basaba en los pilares sociales y
culturales Romanos.

Su reinado acogió a toda una corte de intelectuales, que se traduce en


importantes reformas del modelo clásico constructivo romano. Miles de iglesias
al estilo bizantino se erigirán lo largo del imperio. La mayor de todas sería
la iglesia Santa Sofía “La santa sabiduría”, en Constantinopla. Esta, construida
en piedra y mármol, tenía la cúpula más grande del mundo y era el símbolo y joya
del imperio bizantino y de su capital a lo largo de los siglos hasta su caída.