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El REBE NAJMÁN

SOBRE

LA TORÁ

IDEAS DE BRESLOV SOBRE LA LECTURA SEMANAL DE LA TORÁ

COMPILADO POR JAIM KRAMER

EDITADO POR Y. HALL

TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL GUILLERMO BEILINSON

SHEMOT-VAIKRÁ

Éxodo-Levítico

Publicado por BRESLOV RESEARCH INSTITUTE Jerusalem/New York

Copyright © 2012 Breslov Research Institute ISBN 978-1-928822-61-5

Ninguna parte de esta publicación podrá ser traducida, reproducida o archivada en ningún sistema o transmitida de ninguna forma y de ninguna manera, electrónica, mecánica, fotocopiada o grabada o de cualquier otra manera, sin el

consentimiento previo, por escrito, del editor.

Título del original:

REBBE NACHMAN’S TORAH

Para más información:

Breslov Research Institute

POB 5370 Jerusalem, Israel.

Breslov Research Institute POB 587 Monsey, NY 10952-0587 Estados Unidos.

Breslov Research Institute c\o G.Beilinson calle 493 bis # 2548 Gonnet (1897) Argentina.

Impreso en Argentina Diseño de cubierta: Ben Gasner

Indice

Reconocimientos Conceptos Generales

Éxodo/Shemot

Parashat Shemot Parashat Vaerá Parashat Bo Parashat Beshalaj Parashat Itró Parashat Mishpatim Parashat Terumá Parashat Tetzavé

Parashat Ki Tisá Parashat Vaiakel Parashat Pekudei

Levtico/Vaikrá

Parashat Vaikrá Parashat Tzav Parashat Sheminí Parashat Tazría Parashat Metzorá Parashat Ajarei Mot Parashat Kedoshim Parashat Emor Parashat Behar Parashat Bejukotai

Glosario

Reconocimientos

Den gracias a Dios, anuncien Su Nombre; hagan conocer entre los pueblos Sus hazañas

(Salmos 105:1).

“Den gracias a Dios”, y así lo hacemos, pues Él nos dio la fuerza para completar este segundo volumen de nuestra serie El Rebe Najmán sobre la Torá. Esta compilación presenta las ideas de Breslov sobre los Libros de Éxodo (Shemot) y Levítico (Vaikrá).

Nuestro primer volumen, sobre el Libro de Génesis (Bereshit), ha sido ampliamente aceptado, por lo que agradecemos la respuesta positiva que hemos recibido de nuestros lectores.

También debemos agradecerles a todos aquellos que ayudaron a completar este proyecto. Estamos profundamente agradecidos a Ira Berkowitz, quien aportó una considerable contribución en memoria de sus queridos padres, que descansen en paz. Agradecemos a Alvin y Elaine Gordon, quienes pusieron en marcha todo el proyecto a finales de 1990. Apreciamos profundamente el apoyo constante y el

entusiasmo de Diana Korzenik, Steve y Beryl Reich, Allan Steinberg y Jay y Lisa Knopf. Y les damos la bienvenida a nuestro grupo de dignos sostenes a Jay y Paula Novetsky.

Esta publicación se ha beneficiado de los excepcionales talentos de R’ Iaacov Dovid Shulman, quien le dio sentido, en inglés, a las profundas ideas del Likutey Moharán del Rebe Najmán; y a Y. Hall, quien con notable pericia transcribió el Likutey Halajot del rabí Natán a un lenguaje comprensible incluso para el lego. Gracias a B. Aber por el espléndido diseño gráfico.

Quiera Dios ayudarnos a ver la

finalización de este proyecto y de muchos otros, y podamos todos ser dignos de ver la Llegada del Mashíaj, la Reconstrucción del Templo y el Retorno de los Exilados, pronto y nuestros días. Amén.

Jaim Kramer

Tamuz 5771

Julio 2011

Conceptos Generales

Aquellos familiarizados con las lecciones del Rebe Najmán saben que éstas suelen comenzar con una cierta premisa que es luego desarrollada utilizando textos de prueba tomados de la Biblia, del Talmud, del Midrash, de la Kabalá, del Zohar y de otras enseñanzas. Construyendo y agregando más ideas, el Rebe entreteje un tapiz increíblemente hermoso englobando toda la lección. El rabí Natán sigue el mismo patrón en sus discursos. Para el estudiante de Breslov, estas lecciones

combinan un profundo comentario de los versículos bíblicos junto con una gran riqueza de consejos para la vida. Pero para el editor que busca aislar cada enseñanza no es fácil discernir las piedras preciosas de los consejos sobre cada versículo. Es necesario profundizar en los escritos del Rebe Najmán y del rabí Natán para encontrar esas pepitas de oro, pues están intrincadamente bordadas en sus discursos, de una manera exquisita.

Así, la compilación de esta obra implicó extraer virtualmente cada lección “fuera de contexto” y desarrollarla como una unidad autónoma. En su mayor parte, los comentarios del Rebe Najmán y del rabí

Natán se sustentan por sí mismos, pero muchos de ellos son mejor comprendidos en el contexto original. Por lo tanto presentamos este capítulo como conceptos básicos de El Rebe Najmán sobre la Torá.

Es posible encontrar varios temas básicos y recurrentes a lo largo de las enseñanzas de Breslov, entre ellos: la fe, la verdad, la moral, el cuidado del pacto de Abraham, el lugar central del Tzadik en el judaísmo, dar caridad o actuar de manera caritativa, alegría y felicidad, guardar y/o cuidar los pensamientos y la primacía del estudio de la Torá y de la plegaria. Dado que estas ideas son centrales al pensamiento judío, se presentan una y otra

vez en las enseñanzas del Rebe Najmán y siempre desde un punto de vista diferente. Hay tres que se destacan más que las otras: la fe, el pacto y el Tzadik.

La Fe

Como explica el Rebe Najmán:

“Afortunados somos de

diera la Torá que empieza con ‘En el comienzo creó Dios los cielos y la tierra’. Se nos ordena creer en Dios sólo mediante la fe y no entrar en especulaciones

Moisés nos

que

intelectuales” (Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #5). Ello se debe a que la

fe está imbricada dentro del Acto mismo de la Creación, como está escrito, “Todas Sus

obras están hechas con fe” (Salmos 33:4).

El rabí Natán explica además que la fe es absolutamente necesaria en cuatro áreas. Éstas son: la fe en Dios, la fe en la Torá como un regalo de Dios, la fe en los líderes rectos (e.g. Moisés, el rey David y todos los verdaderos Tzadikim y líderes de la nación judía a lo largo de las épocas) y quizás la más significativa de todas, la fe en uno mismo – en el hecho de que uno es valioso a los ojos de Dios, que sin importar cuán lejos se sienta de Dios uno siempre puede volver a Él, que tiene un propósito en la vida, que tiene la fe y la confianza necesarias para tratar con los demás y la fuerza interna para cambiar los hábitos y

mejorar su vida (cf. Likutey Halajot, Masá u- Matán 3:6).

También incluidas en el concepto de la fe se encuentran la verdad y la honestidad, dado que la fe implica fidelidad y la capacidad de confiar en los demás, una situación que sólo es posible mediante la honradez.

El Pacto

El tema de la moralidad y del cuidado del pacto hace referencia al Pacto de Abraham, el brit milá (el pacto de la

circuncisión). El brit

ceremonia religiosa que es celebrada un día

una

milá

no

es

y olvidada al siguiente. Es el pacto eterno

entre Dios y el pueblo judío. El retiro del

prepucio del órgano sexual simboliza el retiro de todo lo que es impuro en la vida de la persona; con pureza en la mente y en el corazón la persona puede entonces utilizar

el órgano de procreación para ser un socio

de Dios en el proceso continuo de la creación del mundo. Es impensable que se pueda llegar al abuso de ese poder procreador para propósitos lujuriosos, pues ello envenena el mundo con deseos cada vez mayores y degradantes. Cuando la persona guarda el pacto y eleva sus pensamientos e intenciones morales, se eleva a sí misma y a muchos otros, hacia una conciencia más exaltada de honestidad,

de decencia y de pureza. En palabras del Rebe Najmán: “El principal camino para acercarse a Dios es el cuidado y la rectificación del pacto” (Likutey Moharán I,

29:4).

El Tzadik

El Tzadik es quizás el tema más recurrente en las enseñanzas del Rebe Najmán pero es, probablemente, el concepto menos comprendido. Este concepto se menciona por primera vez en una frase del Talmud:

Dice el rabí Elazar:

entero fue creado debido a un solo

aprendemos del

El mundo

Tzadik.

Esto

lo

versículo “Dios vio que la luz era buena” (Génesis 1:4). “Bueno” no es otra cosa que el Tzadik, como está escrito, “Di del Tzadik que es bueno” (Isaías 3:10). El rabí Jiá dijo en nombre del rabí Iojanan: Pues el mundo será mantenido en aras de un solo Tzadik, como está escrito, “El Tzadik es el cimiento del mundo” (Proverbios 10:25)

(Ioma 38b).

Es axiomático el que el Tzadik sea

una

tenacidad en el servicio a Dios pese a todos los obstáculos -como atestigua el ostracismo de Abraham debido a su rechazo de la idolatría y de su enseñanza

Su

figura

central

del

judaísmo.

en la creencia en Dios- y su completa anulación delante de Dios al servir como líder de la nación -como Moisés que estuvo dispuesto a “borrarse” a sí mismo si Dios no perdonaba la rebelión del pueblo judío (Éxodo 32:32)- ha salvado al pueblo judío una y otra vez a lo largo de nuestra extensa historia. Ello se debe a que el Tzadik trasciende este mundo material y alcanza una comprensión de lo espiritual incluso mientras existe en el plano físico. Como tal, es una especie de puente entre nosotros y Dios. Por supuesto, ningún judío necesita de un intermediario entre él y Dios. Dios ciertamente no necesita que nadie actúe como Su intermediario y tampoco nosotros, porque siempre podemos buscar a Dios y

encontrarlo. Pero el Tzadik ya ha encontrado a Dios y, por lo tanto, para decirlo de una forma más simple, conoce la manera eficaz de hallarlo. Esto significa que es la persona adecuada para enseñarnos aquello que debemos saber para poder acercarnos a Dios.

Aun así el Tzadik es mucho más que un maestro que nos da una óptica Divina. El Tzadik se encuentra en un plano tan elevado que en verdad llega a ser el emisario de Dios para hacernos llegar Su mensaje. Sólo Moisés pudo traernos la Torá tal cual la conocemos y sólo los muy grandes Tzadikim de cada generación -los profetas, los reyes justos, los Sabios líderes,

los Gaonim, los Codificadores y demás- son capaces de transmitirnos las instrucciones de Dios, la Torá. (En su obra clásica, el Mishne Torá, Maimónides presenta una lista de los líderes de cada generación desde Moisés hasta el final de la era Talmúdica). Y los Tzadikim reciben desde Arriba el poder para enseñar la Torá tal cual lo consideren adecuado - por ejemplo, los Sabios Talmúdicos introdujeron muchas leyes y guías nuevas para preservar la observancia de la Torá. De la misma manera, en cada generación, los Tzadikim ejercen un “poder Divino” para dirigir a la nación de acuerdo a su comprensión de la Torá y en concordancia con la generación en la cual viven.

Éste es un concepto muy audaz, pero no es nuevo. De la Torá misma aprendemos que el Tzadik tiene poder. A lo largo de las Escrituras, encontramos el versículo “Vaidaber IHVH el Moshé lemor - Dios le habló a Moshé, diciendo” (Éxodo 13:1;

14:1; 25:1; 30:11; et al.). Vaidaber (רבדיו, “Él

habló”)

que

proviene

de

la

misma

raíz

DaBaR (רבד, líder) (Rashi sobre Deuteronomio

31:7; ver Sanedrín 8a). El rabí Natán explica que cuando Dios le habló a Moisés, no sólo le habló a él y le dio directivas, sino que también le pasó esa directiva y liderazgo al mismo Moisés. Con cada Vaidaber, Dios le entregó el liderazgo y la dirección a Moisés, para que él implementase las enseñanzas

tal como lo considerase adecuado (Likutey

Halajot, Milá 2:8).

Entender la grandeza del Tzadik es algo esencial para nuestra comprensión de la Torá. El Talmud, el Midrash, el Zohar, la Kabalá y virtualmente todas las enseñanzas jasídica están repletas de afirmaciones sobre la grandeza del Tzadik y de su rol central en el judaísmo. El Rebe Najmán enfatiza en su enseñanza más importante sobre el hitbodedut que cada persona debe desarrollar su propia y directa conexión con

Dios (Likutey Moharán I, 52; Ibid. II, 25). Pero el

Tzadik es un Tzadik, un líder que se entrega en aras de los demás sin buscar remuneración alguna y que continuamente

dará de sí mismo hasta el fin.

Todos comprenden la importancia de tener líderes calificados - ¡no hace falta más que ver la expresión de emoción y determinación en un día electoral cuando la gente corre a las urnas para votar por el político más mediocre! Pero el Rebe Najmán considera el liderazgo desde un punto de vista muy diferente. Su concepto del liderazgo incluye personas tales como Abraham, Moisés, el rey David y el rabí Akiba, personas que entregaron sus vidas por los demás sin ocuparse de sí mismas. Por ese motivo, la Torá termina con el fallecimiento de Moisés, pues una vez que nos unimos a un Tzadik así, estamos en el

sendero correcto.

Pero en verdad la Torá no termina sino que comienza una y otra vez. Y es por eso que encontraremos muchas enseñanzas en El Rebe Najmán sobre la Torá que se explican al comprender el papel del Tzadik en nuestras vidas.

Éxodo > Shemot

Parashat Shemot

1:1 Y estos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron

a

Egipto con Iaacov; cada uno

y

su familia.

Y estos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron

Las letras finales de las primeras cinco

palabras de este versículo, veeileH shemoT bneI israeL habaiM (“Y éstos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron”), conforman la palabra TeHiLIM (םיליהת, Salmos). Las letras finales de las cinco palabras siguientes del versículo, mitzraimaH eT iaacoV iSh u-veitO (“a Egipto con Iaacov, cada uno y su familia”), conforman la palabra TeShUVáH (הבושת, arrepentimiento). Más aún, los nombres de los doce hijos de Iaacov están compuestos por cuarenta y nueve letras, correspondientes a las Cuarenta y Nueve Puertas del Arrepentimiento. Todo esto indica que cuando la persona recita los Salmos, sus palabras de plegaria están dirigidas hacia la Puerta del Arrepentimiento

específica

de

Moharán II, 73).

la

cual

requiere

(Likutey

1:7 Y los hijos de Israel fueron fecundos y aumentaron abundantemente y se multiplicaron y se hicieron muy fuertes; y el país se llenó de ellos.

Y los hijos de Israel fueron fecundos y aumentaron abundantemente y se multiplicaron y se hicieron muy fuertes

Las seis palabras hebreas que describen la fertilidad de los judíos aluden a las mujeres judías que daban a luz sextillizos (Rashi).

Cada grupo de sextillizos estaba unido a su fuente; así, al hacerle daño a uno de ellos se dañaba a los demás. Esto puede comprenderse más ampliamente como indicando que todos los judíos están unidos en su fuente (Likutey Moharán I, 69). Cualquier clase de daño a un judío, producto de las disputas, daña a todos los judíos, particularmente en temas financieros.

Los hijos de Israel fueron fecundos y aumentaron abundantemente

El

“crecimiento”

de

la

nación

judía

representa un aumento en su conocimiento

de la Divinidad (Likutey Halajot II, p. 188). Esto

llevó a

es lo que enfureció al faraón y esclavizarlos.

lo

1:8 Pero se alzó sobre Egipto un nuevo rey, que no conocía a Iosef.

Pero se alzó sobre Egipto un nuevo rey, que no conocía a Iosef

Algunos dicen que era literalmente un nuevo rey, que no conoció a Iosef. Otros dicen que era el viejo rey que pretendía no recordar el bien que Iosef había hecho para los egipcios

y renovó sus decretos en contra de los judíos (Rashi).

Las fuerzas del mal siempre tratan de atrapar a la persona y de impedirle hacer el bien. Esas fuerzas están simbolizadas por MiTzRaIM (Egipto), que representa MeiTzaRIM (angostura, restricciones) - i.e., el sufrimiento y las dificultades productos del pecado. Así sea que Egipto esté gobernado por un nuevo rey o por el viejo rey, el resultado es el mismo: a veces se levantan nuevos obstáculos en contra de nuestras buenas intenciones de servir a Dios y otras veces nuevos decretos y situaciones ponen en tela de juicio la voluntad de Dios y le impiden a la gente reconocerlo. En ambos casos, las fuerzas del mal pretenden “no

conocer a Iosef” - no reconocen al Tzadik ni a su capacidad de ayudar a la gente en la búsqueda de la Divinidad. En su lugar, se ocupan de esclavizar y de reprimir a la gente con “una dura labor” - éstas son las preguntas conflictivas que suele tener la gente con respecto a sus devociones y a la dificultad de obtener respuestas claras

(Zohar I, 27a).

Aun así los judíos sobrevivieron debido a las parteras Shifra y Pua (Iojeved y Miriam). Iojeved era llamada ShiFRa (הרפש) porque ella solía MeShaPeR (רפשמ, hermosear) a los niños, Miriam era llamada PuÁ (העופ) porque solía PoÉ (העופ, insuflarle vida) a los recién nacidos,

hablándoles de manera suave y amable (Rashi). Las parteras representan a los Tzadikim que constantemente encuentran mérito en el pueblo judío y le hablan con compasión, ayudándolo a fortalecerse pese a todas las dificultades que enfrenta.

El faraón decretó matar a todos los niños y mantener con vida a las niñas. El hijo/masculino representa la alegría, que el faraón trata de reprimir para que uno no le pueda dar vitalidad a sus devociones. La hija/femenino representa el aspecto de la depresión (cf. Proverbios 5:5: “Sus pies descienden hacia la muerte”), que el faraón trata de fortalecer para poder dominar a sus súbditos. Pero las parteras -los Tzadikim-

conocen la intención del faraón y mantienen viva la alegría, dándoles frescura y vitalidad a aquellos que buscan la Divinidad (Likutey

Halajot III, p. 79a-158).

1:10 “Vamos, pues, portémonos astutamente con él, no sea que se multiplique y suceda que habiendo guerra se una él también a nuestros enemigos y luche contra nosotros y se vaya del país”.

Portémonos astutamente con él

Aconsejémonos para destruir al salvador de los judíos (Rashi).

Con la intención de matar a Moisés, el futuro salvador de la nación, los egipcios arrojaron al río a todos los niños judíos. Pero Moisés el verdadero Tzadik, tenía la capacidad de contrarrestar el mal de los egipcios. Sólo él podía entrar al río (los “canales del mal” de Egipto) y retornar de allí para vencerlos. Aunque fue criado en la casa del faraón, Moisés, el Tzadik, lo venció

(Likutey Halajot III, p. 264-133a).

1:11 Pusieron sobre él oficiales de tributos, para oprimirlo con sus cargas. Y edificó ciudades de tesoros para faraón: Pitom y

Ramsés.

Ciudades de tesoros

Estas ciudades se desmoronaban constantemente y debían ser reconstruidas todo el tiempo (Sotá 11a).

Esta afirmación Talmúdica se basa en la palabra MiSKeNot (תונכסמ, tesoros), que connota tanto SaKaNá (הנכס, peligro) como MiSKeN (ןכסמ, pobre).

La persona debe construir su hogar sobre un cimiento de sabiduría: la sabiduría

de la Torá (Likutey Moharán I, 266; Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #60). De

lo contrario, deja su casa espiritualmente pobre y en peligro de colapso espiritual. Pero cuando construye su hogar con sabiduría, crea una “ciudad de tesoro” espiritual.

1:14 Y les amargaron su vida con duro trabajo de arcilla y ladrillos; y con toda tarea del campo; todo el trabajo con que se servían de ellos era con rigor.

Y

trabajo

les

amargaron

su

vida

con

duro

KaShá (השק, duro) alude a KuShiot (תוישוק, preguntas). La mayor dificultad de la esclavitud de los judíos en Egipto consistió en su lucha con la fe en Dios, en la Divina justicia y demás (Likutey Moharán II,

46).

Y

trabajo

les

amargaron

su

vida

con

duro

La mayor amargura proviene de las preguntas que se tienen sobre Dios, pues esas dudas producen un bloqueo mental cada vez que la persona trata de servir a

Dios (Likutey Halajot II, p. 34). Así, los judíos

sin

estaban

abrumados

por

preguntas

respuesta, por una confusión constante. Como enseña el Zohar: “Ellos les amargaron su vida” (los judíos se enfermaron y se amargaron) “con duro trabajo” (be-avodá kashá, השק הדובעב, que está relacionado con KuShiot, תוישוק, preguntas), “con arcilla” (be-JoMeR, רמחב, que está relacionado con JuMRá, הרמוח, preguntas muy difíciles), “y con ladrillos” (u- veLeVeNim, םינבלבו, que está relacionado con LiBuN hiljata, אתכלהןוביל, “blanquear” o aclarar la ley) (Tikuney Zohar #21, p. 44a). La esencia del amargo exilio son las preguntas sin respuesta (Likutey Halajot II, p. 136a). Sólo con fe es posible superar esas

Con toda tarea del campo

con rigor

El faraón sedujo a los judíos bePaReJ (ךרפב, con rigor), que también puede leerse como bePé RaJ (ךרהפב, “con una boca tersa”) con un habla suave, con argumentos convincentes. “Es imposible pasar el día entero en la casa de estudios”, les dijo. “¡Deben ir al campo para trabajar y ganarse el sustento!”. Este argumento era meramente un truco para esclavizarlos. Finalmente, el faraón ordenó que los judíos debían construir Pitom y Ramsés, ciudades que se desmoronaban constantemente, pues estaban fundadas sobre un suelo inestable. Así es la inestabilidad de este mundo. Uno trabaja y trabaja para levantar

edificios que no se apoyan sobre una fundación sólida -edificios construidos para honor de la persona- y que inevitablemente

se derrumban (Likutey Halajot II, p. 320-161a).

1:15 Y habló el rey de Egipto a las parteras hebreas de las cuales una se llamaba Shifra y la otra se llamaba Puá.

Shifra y Puá

“Shifra” - esta es Iojeved, que era llamada ShiFRa (הרפש) porque ella solía MeShaPeR (רפשמ, hermosear) a los niños. “Puá” era Miriam, que era llamada PuÁ (העופ) porque

solía PoÉ (העופ, insuflarle vida) a los recién nacidos (Rashi).

Shifra y Puá (Iojeved y Miriam) representan a los Tzadikim de la generación que les devuelven la vida a todos aquellos que, de otra manera, estarían condenados por el faraón y los de su ralea. Esos Tzadikim hacen todo lo posible, incluso desafiar y desobedecer al faraón, para insuflar aire fresco y vitalidad en nuestro judaísmo, enseñándonos a apoyarnos

siempre en Dios (Likutey Halajot II, p. 161a).

1:22 Y el faraón ordenó a todo su pueblo, diciendo: “Todo hijo

que nazca lo echarán al río; y a toda hija la guardarán con vida”.

Todo hijo que nazca lo echarán al río

PaRÓH (הערפ, faraón) representa la imaginación de la persona en el momento en que la disturba (עירפמ, maFRiA) y la distrae de su objetivo final, el Mundo que Viene.

El

faraón

dirigió

sus

decretos

específicamente

en

contra

de

los

niños

varones

judíos.

Ello

se

debe

a

que

la

palabra

hebrea

ZaJaR

(varón)

también

puede ser traducida como “recordar” (Likutey Moharán I, 54:6). En otras palabras, la imaginación mal utilizada le impide a la persona recordar el Mundo que Viene.

El río Nilo también es llamado Pishón

PIShÓN

(ןושיפ) alude a la frase PI ShONé Halajot (תוכלההנושיפ, “una boca que habla sobre las leyes de la Torá”). (La Halajá es como un río que fluye con ideas).

(ver

Rashi

sobre

Génesis

2:11).

La imaginación no tiene una forma específica y busca un “cuerpo” para habitar. Ese “cuerpo” son aquellos que están dedicados al estudio de la halajá, utilizando su poder creativo para generar inferencias

de un grupo de leyes con otro. El aspecto de la imaginación llamado “faraón” busca afectar a la conciencia del Mundo que Viene que tiene la gente, dañando su recuerdo, corrompiendo así el proceso de pensamiento claro de aquellos que desarrollan las ideas halájicas (Likutey

Moharán I, 54:6).

2:2 La mujer concibió y dio a

luz

un hijo; y vio que era bueno

y

lo tuvo escondido tres

meses.

Vio que era bueno

Moisés era completamente bueno, por lo cual fue capaz de encontrar el bien en los

demás (Likutey Halajot I, p. 2a).

Vio que era bueno

Nació circuncidado (Rashi).

La

circuncisión

-un

pacto

cuidado-

representa el bien (Likutey Halajot III, p. 314).

Vio que era bueno

El nombre Moshé Rabeinu (השמ וניבר, Moisés nuestro Maestro) tiene el valor numérico de 613, el mismo que el

número de preceptos de la Torá. Moisés

encarna toda la Torá (Likutey Moharán I, 36:2).

2:3 Pero no pudiendo ocultarlo por más tiempo, tomó para él una canasta de juncos y la calafateó con asfalto y con brea; y colocando en ella al niño, la puso en un cañaveral, a la ribera del río.

Colocando en ella al niño, la puso en un cañaveral, a la ribera del río

El pecado de Adán -la simiente emitida en vano- fue la principal causa del Diluvio (ver Nidá 13a). El Ari explica que la rectificación de ese pecado comenzó con la esclavitud en Egipto. Los niños judíos que fueron arrojados al río eran la reencarnación de aquellos que murieron en el Diluvio y su sufrimiento expió por sus pecados anteriores

(Shaar HaPesukim, Shemot).

También Moisés fue arrojado al río. Pero dado que estaba destinado a redimir al pueblo judío, fue salvado y, gracias a él, también los otros fueron salvados. Ello se debió a que la misión de Moisés en la vida fue redimir a los judíos, como encontramos a lo largo de toda la Torá.

Además, vemos que Moisés fue

rescatado por la hija del faraón, quien le dio

el nombre de Moshé, significando “aquel

que fue tomado de las aguas”. MoShéH

(השמ, Moisés), que tiene el valor numérico

de 345, representa la redención; él elevó a

los judíos desde el ShMaD (דמש, destrucción), que es numéricamente equivalente a 344, hacia el RaTzÓN (ןוצר, Favor Divino), que es numéricamente

equivalente a 346 (Likutey Moharán I, 215).

También la hija del faraón fue elevada

desde la idolatría hacia el favor y fue gracias

a Moisés que se convirtió al judaísmo

2:5 Y descendió la hija del faraón para bañarse en el río, mientras que sus doncellas se paseaban por la ribera del río y ella vio el canasto en el cañaveral y envió a su criada para que se lo trajera.

Y descendió la hija del faraón para bañarse en el río

Ella fue a limpiarse de la idolatría de su padre (Sotá 12b).

La

idolatría

está

asociada

con

la

avaricia (Likutey Moharán I, 23:1). Aquel que

se limpia de la avaricia anula la idolatría dentro de sí.

2:6 Y cuando la

niño y he aquí que el niño lloraba y le tuvo compasión y dijo: “Éste es de los niños de los hebreos”.

abrió, vio al

He aquí que el niño lloraba

Naar (niño) significa literalmente “joven”. Moisés siempre se vio a sí mismo

como un hombre joven, especialmente cuando Le clamaba a Dios. Incluso ya viejo, se renovaba constantemente, como está escrito, “Sus ojos no se habían oscurecido ni había disminuido su vigor natural” (Deuteronomio 34:7). Fue la gran fortaleza de Moisés, su poder de renovación continua, lo que le permitió alcanzar alturas tan elevadas

(Likutey Halajot I, p. 77a).

2:11 Y aconteció en aquellos días, que siendo Moisés ya hombre, salió a donde estaban sus hermanos y observó su sufrimiento y vio que un

egipcio golpeaba a un hebreo, uno de sus hermanos.

Observó su sufrimiento

Dado que Moisés buscó maneras de aliviar el sufrimiento de su pueblo, mereció la mitzvá de los votos (ver Números 30) (Vaikrá Rabah 37:2).

conexión entre el

sufrimiento y los votos? Cuando Moisés examinó la causa de la amargura del exilio, comprendió que se debía a una falta de arrepentimiento. Los responsables del retraso en el arrepentimiento eran los calumniadores, que trataban de alejar a la

¿Cuál

es

la

gente del Tzadik, quien podía ayudarla a arrepentirse. Cuando Moisés trató de ayudar al pueblo y fue detenido por Datán y Aviram (los mayores exponentes de la calumnia y de la disputa en el campamento), se sintió descorazonado. ¿Cómo podrían los judíos dejar el exilio? Dios entonces le reveló la mitzvá de los votos, que prohíbe aquello que está permitido. Tomar un voto requiere de coraje y de determinación. Debido a la existencia de esa mitzvá, el pueblo pudo aprender a dirigir su libertad de elección hacia Dios -

i.e., arrepentirse (Likutey Halajot I, p. 292).

2:12 Entonces miró a un lado y

otro y viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.

Entonces miró a un lado y otro y viendo que no había nadie

Las palabras KoH y JoH (“a un lado y otro”) tienen el valor numérico combinado de 50, correspondiente a las cincuenta letras en el Shemá y Baruj Shem (Zohar II, 12b).

Al recitar el Shemá, la persona debe tratar de anularse delante de Dios. De la misma manera, Moisés se anuló totalmente: “No había nadie”. Debido a esa anulación, fue capaz de matar al “egipcio” -

el Otro Lado (Likutey Halajot VI, p. 40a).

Mató al egipcio

Moisés mató al egipcio retirándole las chispas sagradas que había en él. Cuando el Tzadik les habla a los opositores de la Torá, retira sus chispas sagradas, su fuerza vital, lo que da como resultado su “muerte” (esta “muerte” puede ser la pérdida de influencia, una muerte espiritual o incluso la

muerte física) (Likutey Moharán II, 91).

2:14 A lo que respondió:

“¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros?

¿Acaso piensas matarme a mí como mataste al egipcio?”. Por esto Moisés tuvo miedo y dijo:

“¡Seguramente se ha conocido el motivo!”.

Seguramente se ha conocido el motivo

El conflicto y la disputa producen el

Cuando

Moisés vio a Datán y Aviram peleando, comprendió por qué los judíos estaban sufriendo en el exilio. La disputa indica un sentido pervertido de la justicia y la justicia corrompida genera el exilio. La verdadera justicia, por otro lado, lleva a la paz (ibid., VII,

exilio

(Likutey

Halajot

II,

p.

184).

p. 24).

Seguramente se ha conocido el motivo

El motivo del exilio (Rashi).

En otra instancia, Rashi explica que

“ninguna paz surge de la disputa” (ver Rashi

Todo conflicto

representa un daño en la fe. Es por ello que se conoce el motivo del exilio: se debe a los

conflictos y

260).

sobre

Deuteronomio

25:1).

disputas

(Likutey Halajot VIII,

p.

Seguramente se ha conocido el motivo

Debido a que el conflicto los divide, sufren en el exilio (Rashi).

Cuanto más grande sea la disputa, más se oscurece la Unidad y Unicidad de Dios. Cuando la Divinidad está oculta, surgen las fuerzas del mal, produciendo

sufrimiento y exilio (Likutey Halajot VIII, p. 63a).

Seguramente se ha conocido el motivo

Moisés dijo, “Siempre me pregunté por qué los judíos estaban condenados a sufrir en el exilio, más que las otras naciones. Pero ahora que veo que se pelean entre sí, comprendo el motivo” (Rashi).

¿Acaso son los judíos los únicos que se pelean? Podemos ver las continuas guerras, las batallas políticas y la crueldad

en las tratativas comerciales de las otras naciones. ¿Por qué el conflicto hace que los judíos sufran más?

En verdad, los judíos tienen un objetivo superior: han sido elegidos para revelar en el mundo la gloria de Dios. Estando conectados a la gloria y al honor, deben actuar mucho más honorablemente y respetarse entre ellos. Cuando el conflicto abunda dentro de la comunidad judía ello desvía la gloria de Dios, dando como resultado el exilio y el sufrimiento que lo

acompaña (Likutey Halajot VIII, p. 279a-280a).

Más tarde, Moisés huyó al hogar de Itró. Itró era el mayor idólatra de Midian. Al

convencer a Itró de convertirse al judaísmo y de servir al Dios Único, Moisés elevó la gloria de Dios desde las profundidades de la idolatría hacia el ámbito de la santidad (ibid., VIII, p. 283b).

2:21 Moisés aceptó permanecer con el hombre y él dio a Moisés su hija Tzipora.

Él dio a Moisés su hija Tzipora

Cuanto más grande sea la persona, más lejos estará lo que busca. Por lo tanto Moisés, debido a su grandeza, sólo pudo encontrar su esposa en Midian, una tierra

lejana (Likutey Moharán II, 70).

Al

trabajar

para

lograr

el

objetivo,

indefectiblemente habrá que enfrentar la oposición y los obstáculos. Cuanto más

grande sea la persona, más grande será el

los

objetivo

y

por

lo

tanto,

mayores

obstáculos (ver ibid., I, 66).

2:23 Y aconteció que pasados muchos días, murió el rey de Egipto; entretanto los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre y clamaron y subió a Dios su clamor a causa

de su servidumbre.

Y clamaron

Todo éxodo de las dificultades y de los sufrimientos comienza con clamores y

plegarias a Dios (Likutey Halajot V, p. 332).

2:24 Y oyó Dios los quejidos de ellos; y Se acordó Dios de Su pacto con Abraham, con Itzjak y con Iaacov.

Oyó Dios los quejidos de ellos; y Se acordó Dios

Cuando clamamos a Dios, Él oye nuestras voces. Finalmente, esto llevará a la salvación y a merecer entrar en la Tierra

Santa (Likutey Halajot I, p. 242a).

3:1 Moisés era pastor del rebaño de Itró, su suegro, sacerdote de Midian. Una vez guió el rebaño más allá del desierto y vino a Jorev, el monte de Dios.

Moisés era pastor

pastorear) alude a

teRuAH (העורת), uno de los sonidos del shofar. Oír este sonido ayuda a que la persona controle sus pensamientos inmorales y logre la santidad (ver Likutey

Moharán II, 5:13).

RoÉH

(העור,

3:2 Y se le apareció el ángel de Dios en una llama de fuego, en medio de una zarza; y miró y he aquí la zarza que ardía en el fuego y la zarza no se consumía.

Y se le apareció el ángel de Dios en una llama de fuego

significa

“mensajero” y hace referencia a un mensajero de espiritualidad dentro del corazón de la persona. Ese “ángel” es el fervor en el corazón, un fuego de justicia que consume las fuerzas del mal que tratan de abrumar a la persona y protege sus

cámaras de santidad (Likutey Moharán I, 59:1).

Malaj

(ángel)

también

Una llama de fuego

LaBaT (llama) puede traducirse como “por la hija”. “Hija” alude a la sefirá de Maljut, que está asociada con la fe (Likutey Moharán

I, 30:3). Aquel que tiene fe puede alcanzar tremendos niveles de Santidad y experimentar una “llama” de Santidad.

La zarza no se consumía calzado de tus pies

Quita

tu

Moisés vio que las espinas del arbusto se estaban quemando, pero que no se consumían. El fuego representa la Divinidad -como en “Mis Palabras son como fuego” (Jeremías 23:29)- y las espinas representan los obstáculos a la espiritualidad. ¿Cómo es posible, se preguntó Moisés, que incluso si la Divinidad está revelada los obstáculos a la espiritualidad aún sigan allí? Cuando Moisés se acercó al arbusto, Dios le dijo,

“Quita tu calzado de tus pies”. El calzado

representa el cuerpo (Tikuney Zohar #12, p.

27a). No es posible superar los obstáculos a no ser que se trasciendan los deseos

corporales (Likutey Halajot IV, p. 242a).

La zarza no se consumía calzado de tus pies

Quita

tu

Es posible encontrar la Divinidad incluso en un “arbusto espinoso” - i.e., incluso en medio de la confusión y el sufrimiento. El hecho de que el arbusto no se agostara ni se quemara hace referencia a alguien que trata de encontrar a Dios anulándose ante Él - restringiendo sus deseos materiales. Por lo tanto, Moisés fue

advertido: “Quita tu calzado de tus pies” (i.e., tu vestimenta física; Tikuney Zohar 312, p. 27a) y anúlate para que puedas merecer la revelación de la Divinidad, incluso en una zarza ardiente (Likutey Halajot I, p. 31a-62). Pero Moisés era renuente a encarar la casi continua batalla de la autoanulación (ibid., I, p. 62).

La zarza ardiente

La “zarza ardiente” representa el exilio. Moisés comprendió que, pese a la amargura del exilio, si logramos la alegría y buscamos a Dios, finalmente Lo encontraremos. Pero Moisés no podía entender cómo era posible que, después de

que la alegría lleva a la persona a percibir la Divinidad, la “zarza no se consumía” - i.e., el exilio continuaba. Y si así era la cosa, ¿cómo podrían los judíos sobrevivir el exilio?

Moisés se acercó a la “zarza” - tratando de encontrar una manera de terminar con el exilio - y Dios le dijo, “No te acerques. Quita tu calzado de tus pies” - indicando que mientras uno no se aleje de las pasiones materiales, el exilio continuará. Moisés exclamó, “¡Envía [la redención] por mano de quien quieras enviar [i.e., Mashíaj]!” (Éxodo 4:13) - pues él sabía que no viviría para ver el final de un exilio tan largo. Entonces Dios le aseguró que Aarón se reuniría con él y se

regocijaría por el hecho de que él había sido designado líder de la nación (ibid., 4:14) - aludiendo al hecho de que la alegría es la clave para sobrevivir y finalmente dejar el

exilio (Likutey Halajot II, p. 161a-322-163a).

3:4 Cuando Dios vio que se desviaba para mirar, Dios lo llamó de en medio de la zarza, diciendo: “¡Moisés! ¡Moisés!”, y él respondió: “Heme aquí”.

Heme aquí

El

Midrash

explica

que

con

esas

palabras Moisés declaró su disposición para el sacerdocio y el liderazgo. Debido a que Moisés buscó liberar de su carga a los judíos -específicamente, de la carga del pecado- alcanzó el sacerdocio cuando sirvió en el Tabernáculo durante la primera semana de inauguración y obtuvo el liderazgo de Israel.

Cuando el Tzadik busca la forma de liberar a los judíos del pecado y del sufrimiento, hace que el Templo se reconstruya. Así las iniciales de las palabras Vaiar IHVH Ki Sar Lirot (“Cuando Dios vio que se desviaba para mirar”) conforman la palabra KiSLeIV (וילסכ, Kislev), el mes en el que se volvió a inaugurar el Templo (tal

cual se conmemora en la festividad de Jánuca). Un Tzadik así puede también demostrarles a los más grandes de los eruditos que aún no han comenzado a percibir a Dios, al tiempo de revelarles a aquellos que están distantes de Dios que “el mundo entero está lleno de Su gloria” (Isaías

6:3) (Likutey Moharán II, 7:11).

3:5 Y Él dijo: “No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que estás, es tierra Santa”.

Quita tu calzado

“Calzado” representa el cuerpo (Tikuney Zohar #12, p. 27a).

Para poder percibir la Divinidad es necesario descartar los deseos corporales. Entonces uno alcanza un “cuerpo celestial” proveniente del Jardín del Edén (Likutey

Moharán II, 83).

Quita tu calzado

“Calzado” representa el cuerpo (Tikuney Zohar #12, p. 27a).

Todo aquel que desee alcanzar una revelación de la Divinidad, como hizo Moisés, deberá deshacerse de todos los

deseos materiales. El cuerpo es comparado

con el calzado porque el cuero, cuando se

trabaja, se vuelve muy blando y apto para

conformar una vestimenta. Aun así, no siempre es purificado totalmente: es posible

que aún le quede algo de mal olor. Sólo las

clases de cuero que han sido trabajadas una

y otra vez en las curtiembres estarán libres

de olor. De la misma manera, hay

Tzadikim que han conquistado sus deseos materiales, haciendo de sus cuerpos

receptáculos adecuados para la Divinidad. Pero también hay Tzadikim, como Moisés,

que

trabajaron más aún sobre ellos mismos

y

lograron descartar completamente su

3:6 Y dijo:”Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Itzjak y el Dios de Iaacov”. Entonces Moisés se cubrió el rostro, porque tuvo temor de mirar a Dios.

Moisés se cubrió el rostro

Fue específicamente debido a que Moisés se cubrió el rostro que mereció grandes revelaciones de Divinidad (Likutey

La persona que es humilde “se cubre” de la gran luz de Dios. ¡Y al disminuirse puede recibir esa luz! Esta secuencia refleja la Creación original, cuando Dios constriñó Su Presencia para crear el Espacio Vacío y formar allí todos los mundos (ibid., II, p. 201a).

Moisés se cubrió el rostro

Existe un aspecto de Keter en cada uno de nosotros. Este Keter es el poder de la mente para alcanzar grandes alturas, pero, al mismo tiempo, reconoce su incapacidad de exceder sus límites (Likutey Moharán I, 24). Esto es conocido como ha- mesader ve-ha-meiashev et ha-moaj (“el

poder de componer y de ordenar la mente”). Así, Moisés sabía cómo cubrir su rostro después de percibir la Divinidad.

Nosotros practicamos el mismo aspecto en nuestras plegarias diarias. Después de la Amidá, recitamos el Tajanun - después de recitar las Dieciocho Bendiciones y estar de pie delante de Dios, caemos y cubrimos nuestros rostros. Luego de alcanzar un elevado nivel de contacto con la Divinidad, debemos “cubrir nuestros

rostros” (Likutey Halajot I, p. 396).

Moisés se cubrió el rostro

Incluso los grandes Tzadikim

deben

tener mucho cuidado y no mirar más allá de su situación y capacidad. Adán, el primer hombre creado por la propia mano de Dios, aspiró a lo que estaba más allá de él. Su deseo le hizo comer del Árbol del

Conocimiento (Likutey Halajot II, p. 32).

3:11 Y Moisés le dijo a Dios:

“¿Quién soy yo para que vaya al faraón y para que saque a los hijos de Israel de Egipto?”.

¿Quién soy yo?

Los judíos en Egipto habían caído al

nivel cuarenta y nueve de la impureza. Cuanto más bajo sea el nivel al cual haya descendido la persona, más grande será el Tzadik que necesite para que la ayude a ascender. Por lo tanto sólo alguien del calibre de Moisés pudo redimir al pueblo

judío (Likutey Moharán I, 30:2). Pero Moisés

era muy humilde y no se consideraba digno de redimir a los judíos; por lo tanto él dijo, “¿Quién soy yo?”.

¿Quién soy yo para que vaya al faraón y para que saque a los hijos de Israel de Egipto?

Cuando se presenta la ira Divina en el mundo, esa ira también entra en el Tzadik.

Consecuentemente, éste se oculta y se niega a guiar al pueblo.

En el momento del episodio registrado aquí, debido a que prevalecía la idolatría, la ira Divina estaba presente en el mundo (como se indica en Éxodo 4:14: “La ira de Dios ardió contra Moisés”). Cuando esa ira entró en Moisés, éste se negó inicialmente a redimir a los judíos. Sin embargo, después de que Dios reveló Su compasión al ofrecer redimir a los judíos, demostrando que Su ira había sido mitigada, Moisés

aceptó la misión (Likutey Moharán I, 18:2).

3:12 Y Él dijo: “Porque Yo

estaré contigo; y esta visión te será la señal de que Yo te he enviado y cuando hayas sacado al pueblo de Egipto, servirán a Dios en este monte”.

Será la señal de que Yo te he enviado

La “señal” hace referencia al pacto de

la

Cuando la persona cuida el pacto, puede “servir a Dios en este monte” - en otras

palabras, puede recibir la Torá.

pureza

sexual

(Likutey

Moharán

I,

27:6).

Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto, servirán a Dios en este monte

Moisés preguntó, “¿Qué mérito tienen para ser redimidos?”. Dios le respondió, “Ellos recibirán la Torá en este mismo monte” (Rashi sobre Éxodo 3:12).

La persona recibe su principal vitalidad de la Torá, a través del Tzadik (Likutey

Moharán I, 8).

Cuando Moisés le preguntó a Dios cómo serían redimidos los judíos, él quería saber de dónde iban a derivar su fuerza vital (dado que la Torá aún no había sido entregada). Dios le respondió que así como la gente recibiría su fuerza vital de la Torá una vez que ésta le fuera dada a través de Moisés, el Tzadik siempre canalizaría esa

fuerza vital. Así, Moisés fue el único que pudo hacer descender las Diez Plagas sobre Egipto. Dado que el Tzadik subyuga su voluntad completamente ante la Voluntad de Dios, puede subyugar tanto la vida como la naturaleza a la Voluntad de Dios.

Las Diez Plagas afectaron a todos los ámbitos de la creación -mineral, vegetal, animal y humano- y manipularon los cuatro elementos: la tierra (por ejemplo, los piojos), el agua (por ejemplo, la sangre), el aire (el viento que trajo las langostas) y el fuego (por ejemplo, el granizo). Las Diez Plagas demostraron que Dios controla absolutamente la naturaleza y que la vitalidad de todas las cosas llega a través

del Tzadik (Likutey Halajot VII, p. 170).

Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto, servirán a Dios en este monte

En Egipto, los judíos fueron esclavos de PaROH (הערפ, faraón), que representa las HaFRaOt (הוערפה, distracciones) de la imaginación. Para poder recibir la Torá uno debe elevarse por sobre la imaginación y entrar al verdadero intelecto (Likutey Halajot

VII, p. 128).

Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto, servirán a Dios en este monte

Egipto

representa

la

arrogancia.

Reconocer y servir a Dios representa la humildad. Dado que el pueblo judío aún no había recibido la Torá -que podía nutrir su humildad y ayudarlo a combatir la arrogancia de Egipto- el Éxodo fue algo difícil de consumar. Dejar Egipto significaba trascender la conciencia restringida de los judíos, que es equivalente a la arrogancia y que está simbolizada por el jametz que se leva.

El jametz sólo puede ser comido después de Pesaj, el día de la Apertura del Mar. El Midrash enseña que el mar se abrió en mérito a Iosef (Bereshit Rabah 87:8), quien era el paradigma de la pureza y de la moralidad, de un pacto cuidado. Cuando los

judíos actúan de manera moral, se hacen merecedores de la Torá. Así, la pureza representada por Iosef llevó a la Apertura del Mar, lo que condujo a la Entrega de la Torá. Debido a que los judíos merecieron la moralidad y la humildad, se hicieron dignos

de recibir la Torá (Likutey Halajot I, p.93a-186-

94a).

Servirán a Dios en este monte es Su Nombre?

¿Cuál

Cuando Dios le prometió a Moisés que los judíos Lo servirían, Moisés respondió, “Cuando ellos me pregunten, ‘¿Cuál es Su Nombre?’, ¿qué les diré?”. Es imposible servir a Dios a no ser que uno sepa a Quién

está sirviendo. Pero es imposible conocer a Dios a no ser que uno lleve a cabo las mitzvot. Moisés comprendió que ésta era una paradoja. Moisés hizo un gran esfuerzo para lograr que se le revelase el Nombre de Dios y poder así transmitirles ese conocimiento a los judíos (Likutey Halajot V, p.

25a).

3:13 “Pero Moisés le dijo a Dios: “He aquí, yo iré a los hijos de Israel y les diré: “El Dios de sus padres me ha enviado a ustedes”, y cuando ellos me pregunten: ‘¿Cuál es

Su Nombre?’, ¿Qué les diré?”.

¿Cuál es Su Nombre?

La gente está siempre diciendo, “¡Oh, Dios mío!”. Pero, ¿qué significa esto? Uno debe realmente conocer a Dios y a Su Nombre para reconocerlo y servirlo (Likutey

Halajot I, p. 444).

El Dios de sus padres me ha enviado a

ustedes

¿Qué les diré?

Seré quien

Seré

Cuando Dios dijo, “Yo soy el Dios de tu padre” (Éxodo 3:6), le estaba revelando a Moisés Su Nombre. Por lo tanto, por qué

dijo Moisés, “Cuando ellos me pregunten, ‘¿Cuál es Su Nombre?’, ¿qué les diré?”. Y, ¿por qué Dios respondió, “Seré quien seré”, si Él ya había dicho que Su Nombre era Dios?

El rabí Natán explica esta conversación como sigue. Moisés sabía que el pueblo judío aceptaría a Dios inmediatamente. Pero Moisés estaba mirando hacia el futuro, cuando habría más pecados, más exilios y más sufrimiento. Incluso si había esperanzas con respecto al presente exilio, ¿habría esperanzas para los futuros exilios? Durante siete días, Moisés arguyó y le rogó a Dios para que revelase cómo los judíos superarían sus dificultades

futuras. Por lo tanto su pregunta “Cuando ellos me pregunten, ‘¿Cuál es Su Nombre?’, ¿qué les diré?”, implica, “¿Qué esperanza habrá para su futuro?”.

Dios respondió, “Ehiéh Asher Ehiéh - Seré Quien Seré”. Este nombre se traduce como “Yo no existo aún; estoy preparado para existir, y existiré en el futuro”. (Es importante notar que esta definición no se aplica en absoluto a Dios Mismo. En la Kabalá, el Nombre Ehiéh corresponde a Keter, que implica una futura creación para nosotros. Pero Dios nunca cambia). Para que los judíos sepan cómo sobrevivir en el futuro, deben adaptarse a Dios con la actitud de “Seré”, practicando la renovación

constante, comenzando siempre de nuevo, diariamente, pese a todo lo que pudiera haber sucedido anteriormente. De esa manera, siempre podrán encontrar a Dios

(Likutey Halajot I, p. 446-224a).

3:14 Y dijo Dios a Moisés:

“Seré quien Seré”. Dijo además: “Así les dirás a los hijos de Israel: ‘Seré me ha enviado a ustedes’”.

Seré quien Seré

El

Santo

Nombre

de

Dios

EHIéH

(ה-י-ה-א, Seré) tiene el mismo valor numérico que la palabra DaM (םד, sangre). Este Nombre refleja la dinámica de transformarse y de volverse un ser humano completo, en lugar de vivir una existencia animal.

Dios está siempre con la persona. Él está oculto incluso dentro de la sangre de la persona - i.e., dentro de sus bajos deseos. Así, sea cual fuere el nivel en el cual uno se encuentre, tan pronto como busque la Divinidad -tan pronto como se prepare a cambiar, a “ser”- percibirá la presencia de Dios, Quien sustenta la dinámica de “Seré”

Ehiéh - Seré

Sabemos que Dios es llamado IHVH (ה-ו-ה-י), que representa היה (Él fue), הוה (Él es) y היהי (Él siempre será). Si es así, ¿qué viene a enseñarnos el Nombre Ehiéh? Aunque Dios existe siempre, a veces Su presencia no es manifiesta. Ehiéh significa “Estaré manifiesto” - i.e., llegará el tiempo en que la gente Me reconocerá (Likutey

Halajot III, p. 12a).

Ehiéh Asher Ehiéh - Seré Quien Seré

Ehiéh” - Yo estaré con ellos en este exilio. “Asher Ehiéh” - Yo estaré con ellos en los exilios futuros (Rashi).

La conciencia espiritual está dormida durante el tiempo del exilio. Para “despertar” esa conciencia es necesario relatar historias que invistan las enseñanzas de Torá de manera que puedan ser recibidas en ese estado. Hay dos tipos de historias: aquellas de los “tiempos recientes” (que invisten las enseñanzas inferiores de la Torá) y aquellas de los “tiempos antiguos” (que invisten los misterios más profundos de la Torá).

Moisés era consciente de la enfermedad espiritual de los judíos. Cuando le pidió a Dios que revelara Su Nombre, Dios dijo, “Ehiéh - Seré”. Como esto tuvo lugar antes de la entrega de la Torá, Dios, al igual que Su Torá, estaba oculto. Dios sólo

podía ser conocido como Aquel que sería revelado en el futuro. El Nombre Ehiéh hace referencia a las historias que invisten las enseñanzas de la Torá, pero que tienen igualmente el poder de liberar a la persona de su exilio espiritual. El Nombre Ehiéh Asher Ehiéh hace referencia a las historias de los tiempos antiguos que invisten los misterios más profundos de la Torá - aludiendo al poder más grande de la Torá que traerá el final de todos los exilios (Likutey

Halajot V, p. 22a).

Ehiéh Asher Ehiéh - Seré Quien Seré

Ehiéh Asher Ehiéh corresponde a los tres Santos Nombres: Ehiéh, IHVH y

Adonai, que son los intelectos de los tefilín

Esos

intelectos debían descender sobre Moisés antes de que los judíos pudieran merecer el Éxodo. Al utilizar los tefilín, cada persona, en su propio nivel, puede también traer sobre sí esos intelectos -esos Nombres Santos- y así alcanzar el poder para lograr

la redención (Likutey Halajot I, p. 142-72a).

(Shaar HaKavanot, Tefilín, capítulos 2-3).

3:15 Y Dios dijo también a Moisés: “Así dirás a los hijos de Israel: ‘Dios, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Itzjak y el Dios de

Iaacov me ha enviado a ustedes. Éste es Mi Nombre para siempre y éste es Mi memorial para todas las generaciones’”.

Éste es Mi Nombre para siempre

Hoy no soy llamado por Mi Nombre tal cual está escrito. Mi Nombre está escrito IHVH, pero se pronuncia Adonai. Sin embargo, en el futuro, será escrito IHVH y pronunciado IHVH (Pesajim 50a).

El Santo Nombre de Dios IHVH es el

Shem HaEtzem, una descripción de Su Esencia. El Santo Nombre Adonai es una clasificación que designa a Dios como Señor y Gobernante. Dado que la Esencia de Dios está oculta en este mundo, Su Nombre también está oculto. En el futuro, cuando Dios esté revelado para todos, Su Nombre estará revelado para todos (Likutey Halajot I,

p. 109a).

Mi memorial para todas las generaciones

En cada generación hay una continua revelación de Divinidad. Cada nueva alma contribuye a esa revelación (Likutey Halajot I,

Mi Nombre

Mi memorial

El valor numérico de SheMI (ימש, “Mi Nombre”) combinado con el valor de I-H (ה-י, las dos primeras letras del Tetragrámaton) es igual a 365. El valor numérico de ZiJRI (ירכז, “Mi memorial”) combinado con el valor de V-H (ה-ו, las dos últimas letras del Tetragrámaton) es igual a 248 (Tikuney Zohar 89a).

Moisés recibió 613 mandamientos - 365 mandamientos negativos correspondientes a los días del año y 248 mandamientos positivos correspondientes al número de órganos del cuerpo humano (Makot 23b).

Cuando

le

oramos

a

Dios

y

respetamos los 365 mandamientos negativos, despertamos las letras sagradas I-H de Su Nombre. Cuando recordamos a Dios y realizamos los 248 mandamientos positivos, despertamos las letras sagradas V-H de Su Nombre. Aunque los mandamientos positivos representan un nivel superior del servicio a Dios, observar los mandamientos negativos despierta una iluminación mayor, la de las dos primeras letras de Su Nombre. Se necesita una luz más intensa de Arriba para iluminar este mundo en el cual dominan los bajos deseos y para crear los recipientes para captar Su

luz (Likutey Halajot I, p. 78a).

4:1 Respondió Moisés y dijo:

“Ellos no me creerán ni escucharán mi voz, porque dirán: ‘No te ha aparecido Dios’”.

Ellos no me creerán

Moisés trató de rechazar su misión dado que vio que era muy difícil mitigar todo el sufrimiento y sabía que no sería capaz de completar la redención durante su

vida (Likutey Halajot I, p. 236).

Ellos no me creerán

Moisés tenía la sospecha de que encontraría grandes dificultades cuando tratase de instilarle fe al pueblo judío. Por lo tanto declaró, “Ellos no me creerán” – refiriéndose a los judíos que no tendrían fe - y “Ellos no me creerán” - aludiendo a su imaginada percepción de que carecía del poder de redimir al pueblo. En respuesta, Dios le dijo que tomase agua del río, la cual se transformaría en sangre sobre la tierra seca. DaM (םד, sangre) representa los poderes de DiMion (ןוימד, imaginación). Antes del Éxodo, los poderes de la imaginación aún no estaban purificados. Dios le aseguró a Moisés que aunque él no completaría la misión de rectificar a todos para siempre, tendría éxito en su misión de

instilarles la fe a los judíos en Egipto.

El agua representa el intelecto. Por ello fue la sangre la primera plaga en afligir a los egipcios, porque ellos pensaban que habían alcanzado la sabiduría y eran intelectualmente superiores a los demás. Al afligirlos con DaM (םד, sangre), Dios les demostró que no tenían ningún poder sobre su meDaMé (המדמ, ilusiones), y menos aún sobre su intelecto. Fue por ello que Dios transformó el agua de ellos (i.e., el intelecto)

en sangre (Likutey Halajot VII, p. 218a-436).

Ellos no me creerán

Moisés

quería

tres señales

saber

cómo

podría

redimir a los judíos si ellos carecían de fe, especialmente de la fe en los Tzadikim. En respuesta, Dios le dio tres señales para hacer delante de la nación e instilarle la importancia de la fe en los Tzadikim.

La primera señal era una clase de lepra - como en “Dios hará que sufras de terribles aflicciones” (Deuteronomio 28:59), que nuestros Sabios interpretan como la desaparición de los Tzadikim debido a la falta de fe en ellos. La segunda señal era la vara que se transformó en una serpiente - como en “Aquel que traspase una cerca será mordido por una serpiente” (Eclesiastés 10:8), que nuestros Sabios equiparan con traspasar la “cerca” de las directivas

rabínicas. La tercera señal era el agua que se transformaba en sangre - porque si uno tiene fe en los Tzadikim, puede superar sus malos deseos y alcanzar el deleite en Dios. Si no tiene fe, su sangre caliente y envenenada lo dominará; sus deseos son las bajas pasiones del cuerpo que controlan

su vida (ver Likutey Moharán I, 57). Así, vemos

las Diez Plagas

que la primera

transformó las aguas de los egipcios en sangre. Debido a que los egipcios carecían de fe en el Tzadik Moisés, terminaron con

sangre y

145a).

de

sufrimientos (Likutey Halajot III,

p.

4:3 Y Él dijo: “Arrójala a la

tierra”. Y la arrojó a tierra y se convirtió en una serpiente; y huyó Moisés de delante de ella.

Y la arrojó a tierra y se convirtió en una serpiente

La vara de Moisés representa el poder de la libertad de elección. Moisés estaba en pleno control de sí mismo. Pero cuando la vara fue arrojada a la tierra (que simboliza el materialismo) frente a la gente común, se transformó en una “serpiente” - el símbolo de los deseos materiales. Uno debe “tomarla de su cola” y hacer lo mejor que pueda para sublimar los deseos. Finalmente la “serpiente” volverá a ser una vara - i.e., el

poder mediante el cual es posible servir a

Dios (Likutey Halajot II, p. 46).

4:4 Entonces dijo Dios a Moisés: “Extiende tu mano y tómala por su cola”; y él extendió su mano, la tomó y se volvió una vara en su palma.

Tómala por su cola vara en su palma

y se volvió una

Aunque aferremos a la “serpiente” -i.e., la personificación del mal- aún podemos encontrar bien en ella y hacerla que retorne

a su forma original de bien (Likutey Halajot III,

p. 158).

4:10 Y Moisés le dijo a Dios: “Por favor, mi Señor, no soy hombre elocuente de ayer ni de anteayer, ni desde que hablaste a Tu siervo, sino que soy torpe de boca y torpe de lengua”.

No soy hombre elocuente

Hay cuatro clases de habla que se relacionan con la caridad, el arrepentimiento, la riqueza y el poder y la soberanía. Los cuatro tipos están aludidos en este versículo: “No soy hombre elocuente”

corresponde a la caridad. “De ayer” corresponde al arrepentimiento. “Ni de anteayer” corresponde a la riqueza y el poder. “Ni desde que hablaste a Tu siervo” corresponde a la soberanía (Likutey Moharán

II, 2:4).

Soy torpe de boca

el

A Moisés le era difícil hablar pues él es

que

aspecto

del

silencio,

el

nivel

trasciende el habla (Likutey Moharán I, 64:3).

Soy torpe de boca

A Moisés le costaba hablar porque el habla se encontraba en un estado de exilio

espiritual en Egipto (Likutey Moharán I, 56:7).

4:11 Dios le dijo: “¿Quién le dio boca al hombre?, o ¿quién lo hace mudo o sordo, vidente o ciego?, ¿acaso no soy Yo, Dios?

¿Quién le dio boca al hombre?

El

habla

diferencia

al

hombre

del

animal (Likutey Moharán I, 224). La persona

que alcanza un habla adecuada es llamada “ser humano”.

¿Quién le dio boca al hombre?

Moisés era Kevad pé (literalmente, “pesado de habla”) pues el principal exilio es el exilio del habla. Cuando Moisés rechazó inicialmente su misión, Dios le dijo, “¿Quién le dio boca al hombre?”, que puede ser interpretado como una afirmación: “¡Dios le dio una boca al hombre!”. En otras palabras, Dios le aseguró a Moisés que Él traería la redención y sacaría al habla del exilio

(Likutey Moharán I, 45).

¿Quién le dio boca al hombre?

dio boca al hombre?”,

puede ser leído como una pregunta y una

“¿Quién

le

respuesta:

“¿Quién

le

da

al

hombre

su

naturaleza humana?

¡Su

boca!” (i.e.,

su

capacidad

de

comer

de

la

manera

apropiada y santa) (Likutey Moharán II, 77).

4:13 Y él dijo: “¡Por favor, mi Señor! Envía Te ruego, por mano de quien quieras enviar”.

Envía

quieras enviar

Te

ruego,

por

mano

de

quien

Cuando Moisés vio la zarza ardiente, se acercó a ella, asombrado por el hecho de que estaba ardiendo y no se consumía. Comprendió la alusión de que el fuego

representaba la Torá, que tiene el poder de consumir las espinas - i.e., los obstáculos y la oposición que iba a enfrentar la nación judía cuando tratara de conquistar a sus enemigos y de entrar a la Tierra Santa.

Sin embargo, el fuego no consumía la zarza misma porque aún no había llegado el tiempo en que los judíos triunfarían sobre

sus enemigos. Dios le dijo a Moisés, “quita

tu calzado

Significando: Cuando se revele la santidad de la Tierra y el Templo se mantenga por siempre, entonces podrás vencer a tus enemigos por completo. Hasta ese momento, no podrás hacerlo.

es tierra Santa” (Éxodo 3:5).

Comprendiendo que no merecería guiar a los judíos hacia la Tierra Santa y ver el Templo construido, Moisés rechazó la misión. “Envía por mano de quien quieras enviar”, declaró, “dado que yo no podré completar la misión”. Pero Dios lo hizo ir igualmente. “Si no lo haces, no hay nadie más que pueda redimirlos”, explicó Dios. “Aunque no puedas completar la mitzvá, ¿acaso es ese un motivo para no

comenzarla?” (Likutey Halajot VIII, p. 224a-b).

Envía

quieras enviar

Te

ruego,

por

mano

de

quien

Moisés era renuente a redimir a los judíos porque sabía que ellos volverían a

pecar, llevando finalmente a la destrucción de los dos Templos y a un largo exilio. Pensó que era mejor que los judíos continuasen como estaban, en la esclavitud, hasta que pudiesen rectificar todas las chispas de santidad y ganar una Redención Final completa. Pero Dios sabía que el tiempo de la Redención Final aún no había llegado. Por lo tanto no podía retrasar el Éxodo ni por un momento, aunque las rectificaciones todavía estuviesen incompletas. Todas las rectificaciones toman tiempo. De todas maneras, si los judíos no hubiesen sido redimidos, nunca habrían sido capaces de rectificar nada (Likutey Halajot II, p.

4:14 Entonces se encendió la ira de Dios contra Moisés y Él dijo: “Por cierto, Aarón el levita, hermano tuyo, Yo sé que el puede hablar bien; además he aquí que sale a recibirte y al verte se regocijará en su corazón”.

Al verte se regocijará en su corazón

Debido a la alegría en su corazón merecerá el Pectoral sobre su corazón (Rashi).

Aarón era el líder de los judíos en Egipto durante la ausencia de Moisés. Aun así, cuando Dios le dijo que Moisés tomaría el liderazgo, Aarón salió a recibirlo con gran alegría. Él se presentó con humildad delante de Moisés y voluntariamente le transmitió el manto del liderazgo. Mediante sus acciones, Aarón demostró que era un verdadero líder, uno que lleva en su corazón lo que es mejor para su pueblo.

En verdad, todo el Éxodo se articuló sobre la humildad de Aarón. Los judíos en Egipto conocían a Aarón y confiaban en él; si él hubiese dudado en aceptar a Moisés, los judíos nunca lo habrían aceptado. Entonces el Éxodo no se habría llevado a

cabo,

suficientemente grande como para ayudar a los judíos a dejar Egipto.

lo

porque

sólo

Moisés

era

El hecho de que Moisés era “tartamudo” alude a su grandeza: era tan elevado que le habría costado mucho comunicarse con la gente que se encontraba en un nivel inferior, de no haber sido por Aarón, quien actuaba como su intérprete. Debido a que Aarón era tan grande, podía comprender la grandeza de Moisés. Debido a que comprendía, Aarón se regocijaba. Y fue por ello que mereció ser

el Cohen Gadol (Likutey Halajot V, p. 446-224a-

Aarón el levita

Aunque Aarón nació en la Tribu de Leví, se volvió un Cohen. Mereció esa elevación debido a que, aunque era mayor que Moisés y un profeta consumado de por sí, salió a recibir a Moisés, el Tzadik, con gran alegría. El éxito de todo el Éxodo dependía del hecho de que Aarón aceptase a Moisés como el verdadero líder (Likutey

Halajot I, p. 168-85a).

Al verte se regocijará

Debido a esa alegría, Aarón mereció el sacerdocio (Shabat 139a).

Aarón ascendió más allá del poder de

la imaginación y alcanzó un corazón puro y un ojo benefactor. La alegría en su corazón también anuló los amores caídos, que son las bondades caídas, el aspecto del sacerdocio. (De acuerdo a la Kabalá, los Cohanim representan jesed, la bondad, mientras que los Levitas representan guevurá, juicio). Así, Aarón mereció el

sacerdocio (Likutey Halajot I, p. 364-183a).

Aarón era un profeta incluso en Egipto

Aarón buscaba la paz (Avot 1:12).

La verdadera paz le llega a quien tiene conocimiento. Aarón siempre buscó llevarle al pueblo la iluminación de daat

(conocimiento de Dios) -incluso mientras estaba en Egipto, en el más bajo del

niveles- porque siempre buscó la

(Likutey Halajot II, p. 56).

paz

Al verte se regocijará

Ver al Tzadik trae alegría (Likutey Halajot

I, p. 182-92a).

4:16 “Y él hablará por tu orden al pueblo; y sucederá que él te servirá a ti de boca y tú le servirás a él en lugar de Dios”.

Él te servirá a ti de boca

el Cohen que merece jesed

(bondad), merece una lengua perfecta. Así, él se volvió la “boca de Moisés” (Likutey

Halajot I, p. 183a).

Aarón,

4:19 Y Dios dijo a Moisés en Midian: “Anda, vuelve a Egipto, porque han muerto todos los hombres que buscaban tu vida”.

Han muerto todos los hombres que buscaban tu vida

Esto significa que se han empobrecido, algo que es comparable a la muerte (Rashi; Nedarim 64 b; ver Likutey Moharán I, 4:8).

De manera similar, el nombre de la persona está asociado con la vida, como en la frase “Un alma viviente es su nombre” (Génesis 2:19). La pérdida del nombre (y la reputación) es equivalente a la muerte

(Likutey Moharán II, 66).

4:31 Y creyó el pueblo; y cuando oyeron que Dios había recordado a los hijos de Israel

y que Él había visto su aflicción, inclinaron la cabeza y se prosternaron.

Y creyó el pueblo

La fe es el único medio para lograr la redención. Cuando se les informó a los judíos sobre la inminente redención, tuvieron que fortalecer su fe. Dios realizó los tremendos milagros de las Diez Plagas para demostrarles a los judíos que hay motivos

para creer (Likutey Halajot II, p. 36).

5:2 Y dijo el faraón: “¿Quién es

Dios para que yo oiga Su voz y deje ir a Israel? No conozco a Dios, ni tampoco dejaré ir a Israel”.

Y dijo el faraón: “¿Quién es Dios?”

El faraón representa a los malvados que estudian Torá pero que fuerzan su propio punto de vista sobre el pueblo. Esos puntos de vista, antitéticos a los ideales de la Torá, hacen que la nación descienda al exilio. Su nombre, PaROH (הערפ, faraón), tiene las mismas letras que HaOReF (ףרעה, la parte posterior del cuello) - implicando que el habla sagrada (que

corresponde a la Ley Oral) está atrapada allí, ocultando del mundo la Divinidad.

Moisés le dijo el faraón, “Deja ir a mi pueblo”, pues Moisés representa al Tzadik que busca transmitir la Ley Orar. Sin embargo, el “faraón” es demasiado malvado como para permitir que la persona común experimente plenamente la Torá. Cuando una persona malvada estudia Torá, en verdad desafía a Dios (“¿Quién es Dios?”) y se niega a liberar a la gente (Likutey Halajot V,

p. 62a).

Y dijo el faraón: “¿Quién es Dios?”

Los egipcios, liderados por el faraón,

no creían en Dios. Para producir el Éxodo, Moisés tenía que llevarlos a creer en Dios, lo que logró mediante los milagros. Así, el faraón dijo, “¿Quién (ימ, MI) es Dios?” - y se le respondió mediante la Apertura del Mar (םי, IaM) - i.e., los milagros (Likutey Halajot I,

p. 42-22a).

5:3 Y ellos dijeron: “El Dios de los hebreos se nos ha aparecido. Permite, te rogamos, que vayamos camino de tres días en el desierto y ofrezcamos sacrificios a Dios,

nuestro Señor, no sea que venga sobre nosotros con peste o con espada”.

El Dios de los hebreos

Los judíos son llamados IVRim (םירבע, hebreos) debido a que con su fe OVeR (רבוע, pasan por sobre) todas sus dudas y los desafíos a sus creencias (Likutey

Moharán I, 64:2).

5:4 Y el rey de Egipto les dijo:

“¿Por qué, Moisés y Aarón, están distrayendo al pueblo de

su trabajo? ¡Vuelvan a sus propios asuntos!”.

Moisés y Aarón, están distrayendo al pueblo de su trabajo

PaROH (הערפ, faraón) es similar a HaFRaOt (תוערפה, distracciones). Los pensamientos que distraen a la persona la

esclavizan (Likutey Moharán I, 35:1).

energía

malgastada al vivir en lo imaginario y no reconocer la realidad (ibid., I, 54:6).

El

faraón

representa

la

5:9 “Impóngase el trabajo más pesado sobre los hombres, para que se ocupen en él y no hagan caso de palabras mentirosas”.

Impóngase el trabajo más pesado

Cuando los judíos solicitaron una reducción en la carga de su trabajo, el faraón les respondió aumentando sus cuotas. Cuando los judíos finalmente dejaron Egipto, el faraón corrió detrás de ellos con la intención de hacerlos volver a la esclavitud. Así es como actúa el Otro Lado. Cada vez que el judío desea dejar su

esclavitud al materialismo, las fuerzas del mal buscan redoblar su atadura. Pero si uno persiste, merecerá el Éxodo, la libertad

(Likutey Halajot III, p. 176a).

Y no hagan caso de palabras mentirosas

Al examinar los conceptos de la verdad y de la mentira, vemos que la naturaleza de la persona -incluso de un mentiroso- es pensar siempre que está diciendo la verdad. Y, en general, la persona realmente piensa que está diciendo la verdad, pues cree en lo que está diciendo. Sin embargo, eso no lo transforma en verdad. El faraón esclavizó a una nación entera porque pensó que los judíos conquistarían su tierra - algo que ellos

nunca llegaron siquiera a considerar. Ésa era su verdad, pero era totalmente falsa.

Por lo tanto, escribe el rabí Natán:

Ven, mira y comprende, tú que lees la Torá, hasta dónde llega la mentira para presentarse como verdad y cuánto esfuerzo le dedica a mostrarse como si fuese verdad. Aquí tenemos al malvado faraón que esclavizó a toda una nación, aduciendo que él era la única persona honesta. Decía con una absoluta convicción y osadía, “Impóngase el trabajo más pesado sobre los hombres, para que se ocupen en él y no hagan caso de palabras mentirosas”. El faraón rechazó los reclamos de Moisés y de Aarón de que lo que buscaban era un

mejoramiento para su pueblo, mientras que el faraón decía, “entonces no hagan caso de palabras mentirosa”, de las “mentiras” de Moisés y Aarón. ¡Sólo el faraón buscaba la

verdad! (Likutey Halajot IV, p. 205).

5:20 Y encontraron a Moisés y a Aarón, que estaban parados frente a ellos, cuando salieron de la presencia del faraón.

Y encontraron a Moisés y a Aarón que estaban parados frente a ellos

Cada vez que la Torá menciona nitzim (םיצנ,

peleas) o nitzavim (םיבצנ, estar de pie), ello hace referencia a Datán y a Aviram (Nedarim 64b).

La Tierra Santa representa la capacidad de servir a Dios en los niveles más elevados. Sin embargo, tan pronto como la persona comienza a hablar sobre el servicio a Dios y a ascender hacia la Tierra Santa, como Moisés les dijo a los judíos, el Otro Lado automáticamente se opone a esas devociones. Esta dinámica puede ser vista en la oposición a la posesión por parte de los judíos de la Tierra Santa. Así, cuando los judíos le dijeron al faraón que deseaban servir a Dios (i.e., ascender a la Tierra Santa), el faraón respondió aumentando su carga de trabajo.

El motivo por el cual aumenta la oposición a la santidad es que cada vez que se avecina una rectificación, aquellos que están corrompidos también buscan la

rectificación, pese a su falta de mérito. La oposición que se levanta produce un tumulto que puede llevar a tremendos daños y disputas. Cuando Moisés desafió al faraón para que dejase en libertad a los judíos, Datán y Aviram utilizaron los nuevos decretos del faraón para desafiar a Moisés. Esto apesadumbró a Moisés, haciendo que hablase duramente con Dios: “¿Por qué me

Pues desde que vine al faraón

enviaste?

para hablarle en Tu Nombre, él a maltratado a este pueblo y Tú no lo has liberado” (Éxodo

5:22-23). Dios respondió, “Ahora verás lo que le hago al faraón. ¡Pero no verás lo que le haré a los treinta y un reyes de Canaán!”

fue

castigado debido a los corruptos (Datán y

Aviram).

(Rashi

sobre

Éxodo

6:1).

Así,

Moisés

Lo mismo se aplica hoy en día. Cuando la gente trata de servir a Dios, se ve generalmente abrumada por la oposición. Es enfrentada por aquellos que están corrompidos, que también buscan la rectificación y que se aferran a los rectos o a lo santificado. Pues la corrupción afecta principalmente a la revelación de lo santificado, de la Tierra Santa (Likutey Halajot

5:23 “Pues desde que vine al faraón para hablarle en Tu Nombre, él a maltratado a este pueblo y Tú no lo has liberado”.

Desde que vine al faraón

El período inmediatamente anterior al final del exilio y del sufrimiento es el momento más difícil, como vemos en el caso del faraón que deliberadamente intensificó la carga de trabajo. El principal objetivo del faraón era instilar el ateísmo en

los judíos, Dios no lo permita. Pero Dios

llamó al pueblo judío “Mi hijo primogénito”

sabiduría

(que

la

sagrada.

representa la

primogenitura de Esaú (que representa el

sus

ateísmo) para

descendientes. Fortalecer la fe, incluso en

la

los momentos

(Éxodo

4:22),

atribuyéndoles

lo

tanto

sabiduría)

la

Por

Iaacov

tomó

instilar

la

fe

en

más

difíciles,

lleva

a

redención (Likutey Halajot I, p. 73a-146).

Parashat Vaerá

6:3 “Yo aparecí a Abraham, a Itzjak y a Iaacov, como El Shadai, pero no les revelé Mi Nombre IHVH”.

Yo aparecí

Iaacov

IHVH

la

pero no les revelé Mi Nombre

a Abraham,

a

Itzjak

y

a

El intercambio entre Dios y

Moisés

sobre la redención de los judíos estaba enraizado en la percepción de la verdad que tenía Moisés. Aunque Dios lo envió a redimir a los judíos (ver Éxodo 4), Moisés era renuente a ello, creyendo que la percepción de la verdad de cada persona era un obstáculo demasiado grande de superar. Vio al faraón esclavizar a toda una nación en base a falsos razonamientos. Vio a Datán y Aviram abogar por los judíos como si ellos hubieran estado interesados en ayudarlos. ¿Cómo podría él, entonces, revelar la real verdad en el mundo? Exasperado, se volvió hacia Dios y dijo, “¿Por qué has hecho mal a este pueblo?” (ibid., 5:22).

Dios

le

reprochó,

“Yo

aparecí

a

Abraham, a Itzjak y a Iaacov”. Los Patriarcas fueron los primeros en revelar la Divinidad en el mundo, pero esa revelación no se llevó a cabo toda al mismo tiempo. La revelación de la verdad es un proceso continuo que puede tomar muchas generaciones. Sin embargo, se requiere de cada persona que contribuya con su parte. “Yo no les revelé Mi Nombre IHVH” - pues ellos sólo conocieron el Santo Nombre Shadai; no eran totalmente conscientes del Santo Nombre de Dios IHVH, que implica Su verdadera medida de compasión (ver Rashi). Es decir, los Patriarcas no estaban al tanto de los tremendos niveles de verdad de Dios, pero aun así no Lo cuestionaron. Pero tú, Moisés, has alcanzado una

revelación mucho más elevada y profunda de Dios, ¿y tú Me cuestionas?

No importa cuán grande sea la revelación que alcance la persona, Dios y Su verdad siempre se mantendrán insondables. Dios le enseñó a Moisés a

buscar constantemente la verdad interna de todo lo que suceda a su alrededor y a no desesperar si las cosas se ponían más

difíciles (Likutey

206a).

Halajot

IV,

p.

408-205a-410-

No les revelé Mi Nombre IHVH

el

Cuando la conciencia está en el exilio,

expresión de la

habla

(que

es

la

conciencia) también está en el exilio. Entonces es muy difícil reconocer a Dios y, como resultado, la compasión de Dios se mantiene oculta de la persona (Likutey

Moharán I, 56:7).

6:7 “Y Yo los tomaré por pueblo Mío y Yo seré para ustedes Dios y conocerán que Yo soy su Señor, que los sacó de debajo de las cargas de los egipcios”.

Y conocerán que Yo soy su Señor, que

los sacó de debajo de las cargas de los egipcios

La persona debe ser constantemente consciente de Dios y de los milagros que Él llevó a cabo para el pueblo judío. Con esa conciencia, podrá dejar su exilio personal

(Likutey Moharán I, 21:final).

6:9 Y habló Moisés de esta manera a los hijos de Israel; pero ellos no escucharon a Moisés, debido a sus quebrantados espíritus y a causa de la dura tarea.

Pero ellos no escucharon a Moisés, debido a sus quebrantados espíritus y a causa de la dura tarea

Cuando alguien no tiene más que un

mínimo de fe, debe abocarse a devociones

Por el

contrario, la persona que tiene una abundante fe puede servir a Dios

fácilmente. Así,

Moisés” y no fueron capaces de servir inmediatamente a Dios “debido a sus quebrantados espíritus” - pues las devociones religiosas eran una “dura tarea”

a

muy

difíciles

para

servir a

Dios.

“Ellos

no

escucharon

Quebrantados espíritus

El RÚaJ ha-jaim (םייחהחור, espíritu de vida) se encuentra en la Torá. Pero los judíos en Egipto aún no habían recibido la Torá. Dado que carecían del espíritu de vida, sufrían de kotzer RÚaJ (חור רצק, espíritu quebrantado) (Likutey Moharán I, 8:9).

Ellos no escucharon a Moisés, debido a su kotzer rúaj

Kotzer rúaj (espíritu quebrantado) también puede traducirse como “corto de aliento”, indicando una falta de paciencia. Los judíos no se acercaron a Moisés pues carecían de paciencia. La paciencia

corresponde a la fe, porque si la persona sabe que Dios estará allí para ella, tendrá paciencia. No necesitará de una satisfacción inmediata. Pero cuando uno está “corto de aliento” -lo opuesto de la paciencia- no puede acercarse al Tzadik, a Moisés (Likutey

Halajot I, p. 132).

Ellos no escucharon a Moisés, debido a su kotzer rúaj

Ellos carecían de buenas acciones (Ialkut Rubeni).

Es

humildad

decir,

y

se

albergaban

una

sentían

indignos

falsa

la

de

6:14 Éstas son las cabezas de sus familias. Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Janoj, Palú, Jetzrón y Karmí. Éstas son las familias de Rubén.

Éstas son las cabezas de sus familias

“Las cabezas de sus familias” es una referencia a los Patriarcas (Likutey Moharán I, 13:4). Esas “cabezas” están asociadas con los portales de la santidad, como en el versículo “¡Portales, levanten sus cabezas!” (Salmos 24:9). Cuando invocamos el mérito

de los Patriarcas, levantamos los portales de la fe y de la santidad (Likutey Moharán I,

57:8).

Éstas son las cabezas de sus familias

“Las cabezas de sus familias” es una referencia a los Patriarcas. Los Patriarcas corresponden a los tres colores del ojo (el blanco de la esclerótica, el rojo del músculo y el iris coloreado). Cuando invocamos el mérito de los Patriarcas ello, a su vez, invoca la Providencia Divina, el ojo supervisor de Dios. Más específicamente, su mérito ilumina el cuarto color del ojo, la pupila negra, que nos permite focalizarnos en Dios.

Correspondiente a esos cuatro colores del ojo, la Torá está dividida en cuatro partes: notas musicales, puntos vocales, coronas sobre las letras y las letras mismas. Al igual que los Patriarcas, la Torá también sirve para traer la Providencia Divina al

mundo (Likutey Moharán I, 13:4).

7:4 Porque no los escuchará el faraón y pondré Mi mano sobre Egipto y sacaré Mis ejércitos,

Mi

pueblo, los hijos de Israel,

de

la tierra de Egipto, con

grandes juicios”.

Y sacaré Mis ejércitos

“Mis ejércitos” son los ángeles (Likutey Moharán II, 5:10). El Éxodo tuvo lugar en el mes de Nisán, que es la época en que se fortalece a los ángeles. (“Se fortalece a los ángeles” implica el fortalecimiento de los ángeles por sobre los demonios y las otras fuerzas del mal). Así, cuando Dios sacó a los judíos de Egipto, también sacó y fortaleció a los ángeles.

un

exilio

se centra en la búsqueda

espiritual, fortalece su propio ángel guardián.

personal y

individuo emerge de su propio

De

manera

similar,

cuando

7:9 “Cuando el faraón les hable y les diga: ‘Muestren en favor de ustedes un milagro’, entonces dirás a Aarón: ‘Toma tu vara y échala delante del faraón y se tornará una serpiente’”.

Toma tu vara y échala delante del faraón

Cuando Moisés comenzó a realizar los milagros delante de los egipcios, Iojaná y Mamré le dijeron, “¿Estás trayendo paja a

Afaraim [un lugar en donde abunda la paja]?”. En otras palabras, “¿Estás trayendo hechicería a Egipto, la tierra de la hechicería?”. Moisés les respondió, “La gente dice, ‘Lleva los vegetales al mercado de vegetales’” (Menajot 85a). En otras palabras, Moisés estaba llevando su “mercadería” a un lugar en donde la hechicería era apreciada.

En este pasaje Talmúdico, la palabra TeVeN (ןבת, paja) alude a TeVuNá (הנובת, comprensión), que está asociada con el arrepentimiento. AFaRaim (םיירפע) es similar a AFaR (רפע, tierra); la palabra en arameo para vegetales, iarka (אקרי), corresponde al arrepentimiento. Y la palabra en arameo ShKoL (לוקש, llevar) es similar a

miShKaL (לקשמ, balanza), que forma parte de la frase teshuvat ha-mishkal (לקשמה תבושת, “arrepentimiento medida por medida”).

Así, los egipcios le estaban preguntando a Moisés, “¿Estás tratando de

traer la comprensión de la Torá a gente [i.e.,

a

los judíos] cuyo nivel espiritual es tan bajo

y

terrestre?”. Moisés les respondió, “Cuando

la

gente estudia Torá, su habla, al estudiar la

Torá, ilumina los senderos del arrepentimiento, de modo que puede realizar un arrepentimiento exacto, medida por medida, aunque se encuentre en un

Toma tu vara y échala delante del faraón

Cuando Moisés comenzó a realizar los milagros delante de los egipcios, Iojana y Mamre le dijeron, “¿Estás trayendo paja a Afaraim [un lugar en donde abunda la paja]?”. En otras palabras, “¿Estás trayendo hechicería a Egipto, la tierra de la hechicería?”. Moisés les respondió, “La gente dice, ‘Lleva los vegetales al mercado de vegetales’” (Menajot 85a). En otras palabras, Moisés estaba llevando su “mercadería” a un lugar en donde la hechicería era apreciada.

El Rebe Najmán interpreta este intercambio como sigue. Los egipcios preguntaron, “¿Estás trayendo TeVeN (ןבת, paja) - relacionado con la palabra TeVuNá (הנובת,

comprensión)- a aquellos que están hundidos en AFaR (רפע, tierra) - i.e., en el materialismo?”. Moisés les respondió, “Precisamente, debido a que los judíos están tan hundidos en el materialismo, debemos traerles esta gran comprensión. Ellos podrán alcanzarla mediante el arrepentimiento, que es el nivel de Biná” (Likutey Moharán I,

11:2).

Sólo los niveles más elevados y las enseñanzas más profundas pueden llegar a los niveles más bajos, para darle vida a aquellos que están muy lejos de Dios. Cuando la persona comienza a retornar a Dios desde esos niveles tan bajos, es precisamente el nivel más elevado, Keter, el que la ilumina en ese lugar. Dado que son

las enseñanzas más profundas las que llegan hasta ella, su arrepentimiento le

permite obtener una profunda comprensión

de la Divinidad (Likutey Halajot III, p. 90a-180).

Échala delante del faraón una serpiente

se tornará

Las iniciales de las palabras Ve-hashlej

Lifnei Paró Ihi Le-tanin (“échala delante del faraón - se tornará una serpiente”) conforman la palabra VaIFaLeL (ללפיו, “él oró con fuerza”), como en “Pinjas se levantó

y oró con fuerza” (Salmos 106:30), que

nuestros Sabios interpretan como una “plegaria de juicio” (Sanedrín 44a).

De ser posible, uno debe arrojar sus plegarias con fuerza hacia el Cielo para que puedan lograr su objetivo (Likutey Moharán II, 8:3). Sin embargo, la mayor parte de la gente es incapaz de hacerlo. Por lo tanto debe dedicarse a la plegaria como una súplica. Pero los Tzadikim más grandes, tales como Moisés, pueden arrojar sus plegarias con fuerza hacia el Cielo y así anular el mal representado por el faraón.

Échala delante del faraón una serpiente

se tornará

La vara de Moisés jugó un papel crucial en el Éxodo. Fue arrojada delante del faraón - ésta es la “vara de poder” (Salmos

110:2) que representa una “plegaria de juicio”, una plegaria que “fuerza” la mano de Dios, si así pudiera decirse.

Este tipo de plegaria está asociada con el Tikún Jatzot (la Plegaria de Medianoche),

que es una plegaria de juicio que desafía el

largo

implicancia, aquel que se levanta para la plegaria de jatzot juega un papel importante en la Redención Final.

Por

exilio

(Likutey

Halajot

I,

p.

17a).

7:11 Entonces el faraón llamó también a los sabios y a los hechiceros y ellos también, los

magos egipcios, hicieron del mismo modo con sus artes secretas.

El faraón llamó también a los sabios y a los hechiceros

La batalla entre Moisés y el faraón fue una batalla entre la fe en Dios y en Su Providencia y la creencia en la naturaleza y en la hechicería. Moisés pudo vencer a los sabios y a los hechiceros del faraón porque estaba investido con el poder de Dios.

Al principio el faraón se negó a aceptar la Providencia Divina, pero Moisés lo forzó a admitir que hay un Dios. Esto sucedía

después de cada plaga, cuando el faraón aceptaba que era Dios Quien gobierna. Pero inmediatamente después, el faraón volvía a caer de la creencia en Dios. Al punto en que, después de enviar a los judíos fuera de Egipto, lamentó su decisión y corrió tras ellos, pensando que podría atraparlos y vencerlos en el mar (también un poder natural). Con osadía envió su ejército hacia el mar detrás de ellos, pero Dios reveló Su fuerza y poder y venció por completo al

faraón (Likutey Halajot I, p. 141a-282).

7:20 Y Moisés y Aarón hicieron así como les había mandado Dios; pues levantó la vara y

golpeó las aguas que había en el río, a vista del faraón y de sus siervos y se convirtieron todas las aguas del río en sangre.

Se convirtieron todas las aguas del río en sangre

La sangre representa los juicios, pero el agua también representa los juicios. Pues el agua no sólo le trae bendiciones y abundancia al hombre sino que también puede ser un instrumento de castigo (tal como Dios que ahogó a la malvada Generación del Diluvio, o como los

tsunamis, tormentas torrenciales, inundaciones y demás). Debido a su maldad, los egipcios despertaron el juicio hacia ellos y el agua que normalmente les traía bendiciones y abundancia se transformó en sangre, un vehículo del juicio

(Likutey Halajot IV, p. 40a).

9:29 Y Moisés le dijo: “Cuando salga de la ciudad, extenderé mis palmas hacia Dios y los truenos cesarán y no habrá más granizo; para que sepas que la tierra le pertenece a

Dios”.

Extenderé mis palmas hacia Dios

Debido a que la ciudad estaba llena de idolatría, no era un lugar apto para elevar una plegaria a Dios. Por lo tanto Moisés tuvo que salir de allí para poder orar (Likutey Moharán I, 7:1). También nosotros debemos huir de lugares y de situaciones de idolatría y de inmoralidad para poder orar con todo nuestro corazón.

Parashat Bo

10:1 Dios le dijo a Moisés: “Ven a lo del faraón, porque Yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos, para manifestar éstas Mis señales en medio de ellos”.

Ven a lo del faraón

El nombre PaROH (הערפ, faraón) es

similar a taFRiU (ועירפת, “estás distrayendo”), como en “¿Por qué están distrayendo al pueblo de su trabajo?” (Éxodo 5:4), que connota anulación. PaROH también está relacionado con PaRuA (עורפ, descubierto), aludiendo a la idea de la revelación.

El faraón corresponde al Espacio Vacío primordial en el cual Dios creó el universo, pues el Espacio Vacío está totalmente vacío (i.e., nulo) de Divinidad, pero toda la Creación se revela en su interior. La paradoja del Espacio Vacío genera las preguntas sin respuesta que pueden producir un “endurecimiento del corazón” - i.e., la incapacidad de sentir o de

comprender la Divinidad. Sólo Moisés puede entrar con seguridad en la paradoja del Espacio Vacío y responder las preguntas que surgen de allí, rectificando así las almas de las personas que están bloqueadas debido a sus preguntas sobre Dios (Likutey

Moharán I, 64:6).

10:9 Y Moisés dijo: “Con nuestros jóvenes y con nuestros ancianos iremos; con nuestros hijos y con nuestras hijas, con nuestro ganado menor y con nuestro ganado

mayor iremos, porque hemos de celebrar una fiesta a Dios”.

Con nuestros jóvenes y con nuestros ancianos iremos

“Jóvenes” y “ancianos” aluden a todos los niveles de la realidad que se unen en la vida de la persona cuando sirve a Dios

(Likutey Moharán I, 24:3).

10:21 Y dijo Dios a Moisés:

“Extiende tu mano hacia el cielo y habrá oscuridad sobre

la tierra de Egipto y la oscuridad será palpable”.

La oscuridad será palpable

La oscuridad se volvió materia, algo tangible (Rashi).

Ve-iaMeSh (שמיו, “será palpable”) es similar a ieMuSh (שומי, “será retirado”). Dios le ordenó a Ioshúa: “Este rollo de la Torá no será retirado de tu boca” (Ioshúa 1:8). También podemos leer el versículo como:

“Este rollo de la Torá no será hecho algo material en tu boca” - i .e., Ioshúa no lo debía tratar como si fuese sabiduría secular desprovista de espiritualidad.

Aquel que aprecia la naturaleza espiritual de la Torá puede retenerla en su mente y en su corazón. Si la trata como algo corpóreo, no podrá realmente retenerla, pues ahora -al igual que cualquier objeto material- ocupa un espacio. Dado que ocupa un lugar en su mente, que sólo puede retener una cantidad finita de materialidad, inevitablemente algo de ella se

perderá (ver Likutey Moharán I, 110).

La oscuridad será palpable

Si la persona respeta a la Torá como un instrumento de espiritualidad, sus palabras iluminarán su boca con Divinidad.

Sin embargo, si cree que la Torá es un cuerpo corpóreo de conocimiento ésta se le volverá densa y oscura y no la llevará hacia

Dios (Likutey Moharán I, 11:2).

La Plaga de la Oscuridad

La oscuridad se volvió materia, algo tangible (Rashi).

¿Por qué hubo una Plaga de la Oscuridad? Había judíos malvados que se negaban a salir de Egipto. Ellos murieron durante la Plaga de la Oscuridad y fueron enterrados en ese momento [para que los egipcios no vieran que los judíos estaban sufriendo] (Rashi sobre Éxodo 10:22).

Hay un cuerpo y hay un alma. Hay materia y hay forma. Hay oscuridad y hay luz. Hay muerte y hay vida. Los primeros elementos de cada par corresponden a un solo y mismo concepto, al igual que los

segundos (Likutey Moharán I, 37:2). Aquellos

que buscan lo material -el cuerpo- corren en verdad detrás de la materia y de la oscuridad. Aquellos que buscan la espiritualidad merecen la forma y la luz.

Por lo tanto los egipcios, que estaban hundidos en los placeres corporales, sintieron literalmente la oscuridad que los rodeaba. Y los judíos malvados que no querían dejar el estilo de vida materialista de Egipto fallecieron, dado que la materia, el

cuerpo, la oscuridad y la muerte son un solo concepto. Pero aquellos judíos que buscaron la espiritualidad y esperaron la salvación tuvieron luz en sus hogares, pues la espiritualidad y la luz son sinónimos. En verdad, merecieron la luz del Futuro, que es similar a la luz de la Creación que envolvió

el mundo entero (ver Rashi sobre Génesis 1:3) (Likutey Halajot V, p. 149a).

11:4 Y dijo Moisés: “Así ha dicho Dios: ‘Como a la medianoche saldré por en medio de Egipto’”.

Como a la medianoche

Moisés dijo, “KaJaTzoT ha-laila (הלילה תצחכ, “como a medianoche”)”. La redención del exilio tendrá lugar principalmente en mérito del [recitado del] Tikún Jatzot (ןוקת תוצח, el Lamento de Medianoche) (Likutey

Halajot I, p. 17a).

Como a la medianoche

Al llamar a la nación judía “Mi hijo primogénito” (Éxodo 4:22), Dios vio el bien en los judíos que estaban en Egipto, incluso en sus momentos más bajos y oscuros (Likutey

Nuestros Sabios hablan elogiosamente de la práctica de levantarse para jatzot, en medio de la noche, para pedirle a Dios el final del exilio y traer la Redención Final. Todo ello puede lograrse a esa hora debido a que jatzot representa la capacidad de encontrar la luz y el bien en medio del mal y de la oscuridad (ibid., I, p. 5b).

Como a la medianoche

Todo parece absolutamente oscuro a medianoche, pero es precisamente entonces que comienza la redención y la salvación. “Como a la medianoche” indica que es muy difícil conocer con exactitud cuándo llegará la salvación, pero debemos

saber que está esperando para presentarse en el momento más oscuro (Likutey Halajot I,

p. 77a).

Esta enseñanza también se aplica a la Luna Nueva. Es difícil saber exactamente cuándo aparece la Luna Nueva; Moisés mismo no comprendió cómo era el aspecto de la Luna Nueva hasta que Dios se la

mostró (Rashi sobre Éxodo 12:2) (Likutey Halajot I, p. 117a).

Como a la medianoche

Moisés dijo, “Como a la medianoche”. El rey David dijo, “Me levantaré a medianoche” (Salmos 119:62) (Berajot 3b).

Moisés representa el sol (Bava Batra 75a), el intelecto más elevado. El rey David representa la luna, que es un intelecto restringido y la fe. (Maljut, el nivel del rey David, corresponde a la luna; ver Likutey Moharán I, 1:2).

es que Dios Se reveló y

a

medianoche. Pero el nivel de Moisés era

tan grande

enteramente ante Dios, en un nivel más allá

de

que fue capaz de anularse

aniquiló

La verdad

a

los

egipcios

precisamente

mismo. Por lo tanto Moisés dijo,

“Como a la medianoche”, pues en su nivel,

había trascendido

la

exactitud

del

conocimiento

revelación de

y

había alcanzado la

Dios más allá de toda

Dios más allá de toda

descripción. Al nivel del rey David, el nivel del intelecto restringido, uno debe tener fe; entonces podrá recibir una revelación específica de la Divinidad, de acuerdo a sus logros. Por lo tanto dijo el rey David, “A

medianoche” (Likutey Halajot I, p. 416).

11:8 “Y descenderán a mí todos estos tus siervos y se prosternarán delante de mí, diciendo: ‘Sal tú, con todo el pueblo que está a tus pies y después de esto saldré’”. Enseguida salió de la

presencia del faraón en encendida ira.

con todo el

pies

pueblo que está a tus

Las personas que son espiritualmente sensibles son conscientes de que Dios consultó con sus almas cuando Él creó el mundo. Aunque la persona pueda sentirse deprimida (i.e., los “pies”), la fuente de su alma es increíblemente elevada. Si se sensibiliza, podrá volver a conectarse con ese tremendo momento y así arrepentirse y

acercarse a Dios (Likutey Moharán I, 17:8).

con todo el

pueblo que está a tus

pies

“El pueblo que está a tus pies” - aquellos que siguen tus consejos y caminos (Rashi).

“Pies” corresponde al consejo. Los judíos son comparados con los pies del Tzadik debido a que su intelecto trasciende totalmente el nivel de ellos. El Tzadik debe hacer descender ese intelecto hacia ellos revelando algunos de sus logros y manteniendo a su vez oculto su brillo pleno. Así, la palabra “pies” indica hacer descender las percepciones espirituales del Tzadik

(Likutey Moharán I, 63:1).

Tú con todo pies

el

pueblo que está a tus

Los Tzadikim son llamados “pies” debido al consejo que dan, que se compara con los pies sobre los cuales se para y camina la persona. Los Tzadikim también son llamados “pies” porque ellos “van” hacia la gente para enseñarles la palabra de Dios

(Likutey Moharán I, 22:1).

Tú con todo pies

el

pueblo que está a tus

La gente que sigue al Tzadik y que acepta su consejo es considerada como sus “pies”. Es muy beneficioso estar unido al Tzadik, pues los “pies” sienten lo que la mente percibe.

Así, enseñan nuestros Sabios que durante la Apertura del Mar y debido a la presencia de Moisés, una sierva judía pudo percibir una revelación de Dios mucho más grande que la experimentada por el profeta Ezequiel, quien vio la Carroza de Dios

(Mejilta, Beshalaj 3) (Likutey Moharán II, 39).

Tú con todo pies

el

pueblo que está a tus

El líder de la generación tiene la obligación de anular el habla maligna para que no entre en los oídos de la gente (i.e., los “pies”) y la disuada de buscar la santidad

12:2 “Este mes les será el principio de los meses: les será el primero de los meses del año”.

Este mes

Moisés no pudo comprender qué era la Luna Nueva, hasta que Dios se la mostró (Rashi).

El misterio de la Luna Nueva -por qué se oculta y luego se revela, por qué crece y por qué disminuye- es similar a los misterios

de la Creación y del Espacio Vacío. La persona común no puede comprenderlo. Incluso Moisés, el más grande de los Tzadikim, tuvo dificultades para comprender ese misterio hasta que Dios se lo reveló

(Likutey Halajot II, p. 374).

Este mes

Moisés tuvo dificultades para comprender el momento de la renovación de la luna. Por lo tanto Dios le mostró el momento exacto de su renovación (Rashi).

¿Por qué es tan inescrutable este conocimiento? Debido que Rosh Jodesh, el tiempo de la renovación de la luna, representa la manifestación del reinado de

Dios. Cuando se revele la Divinidad, ésta anulará automáticamente el propósito de este mundo - cuya finalidad es permitirle al hombre buscar a Dios pese a que Él está oculto. Ahora bien, ¿cómo es posible revelar la Divinidad sin que el mundo colapse debido a Su grandiosidad? Para ello debe existir el tzimtzum - el ocultamiento de Dios; pero entonces la Divinidad no estaría manifiesta. Aun así la Divinidad debe estar presente en todo momento pues, de otra manera, el mundo no podría existir. Esta paradoja es muy enigmática e incluso Moisés tuvo dificultades en comprender cómo llevar a cabo esta mitzvá. Por lo tanto Dios tuvo que mostrarle el momento exacto -i.e., la manera precisa- en el cual revelar la

Divinidad (Likutey Halajot III, p. 93a).

La Luna Nueva

La Luna Nueva le fue revelada a Moisés justo antes de la caída de la noche. Esto nos enseña que al percibir una nueva revelación de Divinidad, no debemos exceder nuestra capacidad de contención de esa luz. Consecuentemente, Moisés recibió la comprensión del misterio de la Luna Nueva durante la caída de la noche, cuando “la luz y la comprensión” están eclipsadas y es necesario tomar la nueva comprensión con calma hasta poder absorber apropiadamente ese nuevo conocimiento. Debemos contar con un tzimtzum,

minimizando esa luz, hasta que pueda a

crecer cada vez más

208a).

(Likutey Halajot II,

p.

La Luna Nueva

La Luna Nueva representa la fase más pequeña del ciclo de la luna. Específicamente, es en ese momento que la luna comienza su nuevo ciclo. De la misma manera, aunque la persona se encuentre en su nivel más bajo (o precisamente debido a que se encuentra en ese nivel tan bajo), aún puede obtener una increíble revelación de Divinidad para renovarse. Este mensaje es tan importante que es la primera mitzvá que se les dio a

los judíos como nación (Likutey Halajot III, p.

85a-170).

La Luna Nueva

El precepto de santificar la Luna Nueva fue la primera mitzvá que se les dio a los judíos porque ella refleja las realidades de la vida de cada persona. Así como la luna crece y disminuye, cada persona experimenta subidas y bajadas durante toda su vida. Así como la luna recibe una iluminación -una rectificación- cada mes, cada mitzvá que la persona lleva a cabo rectifica su alma un poco cada vez. Y así como llegará un tiempo en que la luna alcanzará una rectificación completa y

“brillará como el sol” (cf. Isaías 30:26), cada persona alcanzará en última instancia su

propia rectificación (Likutey Halajot III, p. 114a).

Este mes les será el principio de los meses

El mes hebreo de Nisán es el primero de los meses. Pero las Escrituras afirman:

“Este mes les será el principio de los meses (םישדחשאר, RoSh JoDaShim)”, indicando que todo el mes de Nisán es considerado como un RoSh JoDeSh (שדחשאר) frente al resto del año.

El Éxodo tuvo lugar durante Nisán. Este evento es un paralelo de la santidad

del Rosh Jodesh, que fue establecido para revelar el Reinado del Cielo. Los doce meses del año corresponden a las Doce Tribus que recibieron la Torá y revelaron así

la Divinidad en el mundo (Likutey Halajot III, p.

176).

Este mes les será el principio de los meses

La palabra JoDeSh (שדח, mes) está relacionada con la palabra hitJaDShut (תושדחתה, renovación). Así como la luna disminuye y vuelve a crecer, el pueblo judío -que posee el poder de la auto renovación- cuenta sus meses de acuerdo al ciclo lunar

Este mes les será el principio de los meses

JoDeSh (שדח, mes) implica hitJaDShut (תושדחתה, renovación), el poder de renovarse continuamente, sin volver nunca a la “vieja” mentalidad. En contraste, la mala inclinación es llamada un “rey viejo” (Eclesiastés 4:3). Aquel que quiera evitar las trampas de la mala inclinación deberá buscar las oportunidades

para renovarse (Likutey Halajot III, p. 119a).

12:11 “De esta manera, pues, la comerán: Con el cinturón

ceñido en sus lomos y con el calzado en sus pies, y el bastón en su mano; y la comerán apresuradamente; es el sacrificio de Pesaj para Dios”.

El sacrificio de Pesaj

Los judíos ofrecieron el cordero de Pesaj en el corazón de Egipto, una tierra plagada de idolatría. Debido a su coraje y autosacrificio, esta ofrenda ascendió a Dios y permitió Su revelación. El maror (hierbas amargas) que comieron junto con el cordero de Pesaj (Éxodo 12:8) implicaba el mensaje

de que es posible obtener una revelación de la Divinidad si uno está dispuesto a

sacrificarse por ello (Likutey Halajot II, p. 17a-

34).

El sacrificio de Pesaj

El sacrificio del cordero de Pesaj es una rectificación para la riqueza (dado que

las ovejas representan una gran riqueza; ver Julín 84b). Toda la oveja era asada sobre el fuego -“su cabeza, sus patas y sus entrañas” (Éxodo 12:9)- pues cada una de las partes de la riqueza debe ser elevada hacia

Es

la

quemada en el fuego, dado que el fuego representa el “fuego del juicio” (Likutey

santidad

(Likutey Halajot III, p. 267a).

Moharán I, 59:2).

Conceptualmente, este fuego puede ser el “fuego de la santidad” que quema la codicia, o puede ser una “ardiente ira” que

hace que la persona pierda su riqueza. Para crear un fuego positivo que consuma el mal dentro de uno, la persona debe juzgarse a

sí misma todos los días, dedicándose al

hitbodedut y juzgando sus acciones. Además, el cordero de Pesaj era comido junto con matzá y maror (Éxodo 12:8). Esto nos enseña que para experimentar verdaderamente la riqueza uno debe

“comerla” junto con matzá (el pan del pobre)

y con MaROR (רורמ), de la palabra

MeRORim (םירורמ, amargura). Es decir,

uno debe sentir siempre que no merece ni siquiera la mitad de lo que tiene, apreciando así las bendiciones de lo que sí tiene (Likutey

Halajot III, p. 534).

El sacrificio de Pesaj

La ley del sacrificio de Pesaj estipula que debe ser comido en una casa, aunque muchas familias participen de la comida. Es imposible recibir la luz de la Torá si no es en conjunto con los demás. Por ese motivo, los cuatro pasajes de los tefilín de la mano están escritos en un solo pergamino y ubicados en una sola caja (Likutey Halajot I, p.

El sacrificio de Pesaj

Egipto

idolatría. Los dos son sinónimos, dado que

Egipto idolatraba a las ovejas, que representan la riqueza (Julín 84b).

e

era

una

tierra

de

gran

riqueza

Dios les ordenó a los judíos que llevasen una oveja como sacrificio de Pesaj, para quebrar la idolatría en Egipto y rechazar su codicia. De manera similar, se nos ordenó llevar dos ovejas para el sacrificio diario, para quebrar nuestra codicia

(Likutey Halajot I, p. 177a).

12:12 “Porque pasaré por la

tierra de Egipto, esta noche, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de hombre como de bestia; y sobre todos los dioses de Egipto ejecutaré juicio. Yo soy Dios”.

Pasaré por la tierra de Egipto, esta noche

Dios Mismo pasó a través de la Tierra de Egipto. Como afirma la Hagadá de Pesaj: “Yo, y no un ángel”. Ello se debe a que los niveles inferiores de santidad no pueden sobrevivir el contacto con los niveles extremadamente profundos de la impureza.

Lo mismo ocurre hoy en día. Sólo los niveles más elevados de los secretos de la Torá pueden descender hacia los ámbitos inferiores y nutrir las almas que están

alejadas de Dios (Likutey Moharán I, 56:4).

Pasaré por la tierra de Egipto, esta noche

Yo, Dios, pasaré (Hagadá de Pesaj).

Dios envía generalmente Su luz a este mundo con una estructura indefinida, que permite que cada persona la reciba en su propio recipiente y la utilice como quiera - para bendiciones o lo contrario. Sin embargo, antes del Éxodo, los judíos en

Egipto no tenían ningún recipiente rectificado con el cual recibir la luz de Dios. Aunque los judíos eran indignos de la redención, Dios Mismo pasó a través de la tierra impura de Egipto para beneficio de ellos. Al iluminar para ellos con Su gran luz, les permitió recibir esa luz para bendición y así merecer la redención (Likutey Halajot III, p.

282).

Porque pasaré por la tierra de Egipto, esta noche, y heriré a todo primogénito