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El REBE

NAJMÁN
SOBRE
LA TORÁ

IDEAS DE BRESLOV
SOBRE
LA LECTURA SEMANAL
DE LA T ORÁ
COMPILADO POR
JAIM KRAMER

EDITADO POR
Y. HALL

TRADUCCIÓN AL
ESPAÑOL
GUILLERMO BEILINSON

BAMIDBAR-
DEVARIM
Números-
Deuteronomio
Publicado por
BRESLOV RESEARCH
INSTITUTE
Jerusalem/New York
Copyright © 2012 Breslov
Research Institute

Ninguna parte de esta


publicación podrá ser
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consentimiento previo, por
escrito, del editor.

Título del original:

REBBE NACHMAN’S
TORAH
Para más información:
Breslov Research Institute
POB 5370
Jerusalem, Israel.

Breslov Research Institute


POB 587
Monsey, NY 10952-0587
Estados Unidos.

Breslov Research Institute


c\o G.Beilinson
calle 493 bis # 2548
Gonnet (1897)
Argentina.
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Impreso en Argentina
Diseño de cubierta: Ben
Gasner
Indice

Reconocimientos
Conceptos Generales

Números/Bamidbar

Parashat Bamidbar
Parashat Nasó
Parashat Behaaloteja
Parashat Shelaj
Parashat Koraj
Parashat Jukat
Parashat Balak
Parashat Pinjas
Parashat Matot
Parashat Masei

Deuteronomio/Devarim

Parashat Devarim
Parashat Veetjanan
Parashat Ekev
Parashat Reé
Parashat Shoftim
Parashat Ki Tetzé
Parashat Ki Tavó
Parashat Nitzavim
Parashat Vaielej
Parashat Haazinu
Parashat Vezot HaBrajá
Reconocimientos

Den gracias a Dios,


anuncien Su Nombre;
hagan conocer entre los
pueblos Sus hazañas
(Salmos 105:1).

“Den gracias a Dios”, y así lo


hacemos, pues Él nos dio la fuerza para
completar este segundo volumen de
nuestra serie El Rebe Najmán sobre la
Torá. Esta compilación presenta las
ideas de Breslov sobre los Libros de
Éxodo (Shemot) y Levítico (Vaikrá).
Nuestro primer volumen, sobre el
Libro de Génesis (Bereshit), ha sido
ampliamente aceptado, por lo que
agradecemos la respuesta positiva que
hemos recibido de nuestros lectores.

También debemos agradecerles a


todos aquellos que ayudaron a completar
este proyecto. Estamos profundamente
agradecidos a Ira Berkowitz, quien
aportó una considerable contribución en
memoria de sus queridos padres, que
descansen en paz. Agradecemos a Alvin
y Elaine Gordon, quienes pusieron en
marcha todo el proyecto a finales de
1990. Apreciamos profundamente el
apoyo constante y el entusiasmo de
Diana Korzenik, Steve y Beryl Reich,
Allan Steinberg y Jay y Lisa Knopf. Y
les damos la bienvenida a nuestro grupo
de dignos sostenes a Jay y Paula
Novetsky.

Esta publicación se ha beneficiado


de los excepcionales talentos de R’
Iaacov Dovid Shulman, quien le dio
sentido, en inglés, a las profundas ideas
del Likutey Moharán del Rebe Najmán;
y a Y. Hall, quien con notable pericia
transcribió el Likutey Halajot del rabí
Natán a un lenguaje comprensible
incluso para el lego. Gracias a B. Aber
por el espléndido diseño gráfico.

Quiera Dios ayudarnos a ver la


finalización de este proyecto y de
muchos otros, y podamos todos ser
dignos de ver la Llegada del Mashíaj, la
Reconstrucción del Templo y el Retorno
de los Exilados, pronto y nuestros días.
Amén.

Jaime Kramer
Tamuz 5771
Julio 2011
Conceptos Generales

Aquellos familiarizados con las


lecciones del Rebe Najmán saben que
éstas suelen comenzar con una cierta
premisa que es luego desarrollada
utilizando textos de prueba tomados de
la Biblia, del Talmud, del Midrash, de la
Kabalá, del Zohar y de otras
enseñanzas. Construyendo y agregando
más ideas, el Rebe entreteje un tapiz
increíblemente hermoso englobando
toda la lección. El rabí Natán sigue el
mismo patrón en sus discursos. Para el
estudiante de Breslov, estas lecciones
combinan un profundo comentario de los
versículos bíblicos junto con una gran
riqueza de consejos para la vida. Pero
para el editor que busca aislar cada
enseñanza no es fácil discernir las
piedras preciosas de los consejos sobre
cada versículo. Es necesario profundizar
en los escritos del Rebe Najmán y del
rabí Natán para encontrar esas pepitas
de oro, pues están intrincadamente
bordadas en sus discursos, de una
manera exquisita.

Así, la compilación de esta obra


implicó extraer virtualmente cada
lección “fuera de contexto” y
desarrollarla como una unidad
autónoma. En su mayor parte, los
comentarios del Rebe Najmán y del rabí
Natán se sustentan por sí mismos, pero
muchos de ellos son mejor
comprendidos en el contexto original.
Por lo tanto presentamos este capítulo
como conceptos básicos de El Rebe
Najmán sobre la Torá.

Es posible encontrar varios temas


básicos y recurrentes a lo largo de las
enseñanzas de Breslov, entre ellos: la fe,
la verdad, la moral, el cuidado del pacto
de Abraham, el lugar central del Tzadik
en el judaísmo, dar caridad o actuar de
manera caritativa, alegría y felicidad,
guardar y/o cuidar los pensamientos y la
primacía del estudio de la Torá y de la
plegaria. Dado que estas ideas son
centrales al pensamiento judío, se
presentan una y otra vez en las
enseñanzas del Rebe Najmán y siempre
desde un punto de vista diferente. Hay
tres que se destacan más que las otras:
la fe, el pacto y el Tzadik.

La Fe

Como explica el Rebe Najmán:


“Afortunados somos de que Moisés nos
diera la Torá que empieza con ‘En el
comienzo creó Dios los cielos y la
tierra’. Se nos ordena creer en Dios sólo
mediante la fe y no entrar en
especulaciones intelectuales” (Sabiduría
y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov
#5). Ello se debe a que la fe está
imbricada dentro del Acto mismo de la
Creación, como está escrito, “Todas Sus
obras están hechas con fe” (Salmos 33:4).

El rabí Natán explica además que


la fe es absolutamente necesaria en
cuatro áreas. Éstas son: la fe en Dios, la
fe en la Torá como un regalo de Dios, la
fe en los líderes rectos (e.g. Moisés, el
rey David y todos los verdaderos
Tzadikim y líderes de la nación judía a
lo largo de las épocas) y quizás la más
significativa de todas, la fe en uno
mismo – en el hecho de que uno es
valioso a los ojos de Dios, que sin
importar cuán lejos se sienta de Dios
uno siempre puede volver a Él, que tiene
un propósito en la vida, que tiene la fe y
la confianza necesarias para tratar con
los demás y la fuerza interna para
cambiar los hábitos y mejorar su vida
(cf. Likutey Halajot, Masá u-Matán 3:6).

También incluidas en el concepto


de la fe se encuentran la verdad y la
honestidad, dado que la fe implica
fidelidad y la capacidad de confiar en
los demás, una situación que sólo es
posible mediante la honradez.

El Pacto

El tema de la moralidad y del


cuidado del pacto hace referencia al
Pacto de Abraham, el brit milá (el pacto
de la circuncisión). El brit milá no es
una ceremonia religiosa que es
celebrada un día y olvidada al siguiente.
Es el pacto eterno entre Dios y el pueblo
judío. El retiro del prepucio del órgano
sexual simboliza el retiro de todo lo que
es impuro en la vida de la persona; con
pureza en la mente y en el corazón la
persona puede entonces utilizar el
órgano de procreación para ser un socio
de Dios en el proceso continuo de la
creación del mundo. Es impensable que
se pueda llegar al abuso de ese poder
procreador para propósitos lujuriosos,
pues ello envenena el mundo con deseos
cada vez mayores y degradantes. Cuando
la persona guarda el pacto y eleva sus
pensamientos e intenciones morales, se
eleva a sí misma y a muchos otros, hacia
una conciencia más exaltada de
honestidad, de decencia y de pureza. En
palabras del Rebe Najmán: “El
principal camino para acercarse a Dios
es el cuidado y la rectificación del
pacto” (Likutey Moharán I, 29:4).

El Tzadik

El Tzadik es quizás el tema más


recurrente en las enseñanzas del Rebe
Najmán pero es, probablemente, el
concepto menos comprendido. Este
concepto se menciona por primera vez
en una frase del Talmud:
Dice el rabí Elazar: El mundo
entero fue creado debido a un solo
Tzadik. Esto lo aprendemos del
versículo “Dios vio que la luz era
buena” (Génesis 1:4). “Bueno” no es
otra cosa que el Tzadik, como está
escrito, “Di del Tzadik que es
bueno” (Isaías 3:10). El rabí Jiá dijo
en nombre del rabí Iojanan: Pues el
mundo será mantenido en aras de un
solo Tzadik, como está escrito, “El
Tzadik es el cimiento del mundo”
(Proverbios 10:25) (Ioma 38b).

Es axiomático el que el Tzadik sea


una figura central del judaísmo. Su
tenacidad en el servicio a Dios pese a
todos los obstáculos -como atestigua el
ostracismo de Abraham debido a su
rechazo de la idolatría y de su enseñanza
en la creencia en Dios- y su completa
anulación delante de Dios al servir
como líder de la nación -como Moisés
que estuvo dispuesto a “borrarse” a sí
mismo si Dios no perdonaba la rebelión
del pueblo judío (Éxodo 32:32)- ha
salvado al pueblo judío una y otra vez a
lo largo de nuestra extensa historia. Ello
se debe a que el Tzadik trasciende este
mundo material y alcanza una
comprensión de lo espiritual incluso
mientras existe en el plano físico. Como
tal, es una especie de puente entre
nosotros y Dios. Por supuesto, ningún
judío necesita de un intermediario entre
él y Dios. Dios ciertamente no necesita
que nadie actúe como Su intermediario y
tampoco nosotros, porque siempre
podemos buscar a Dios y encontrarlo.
Pero el Tzadik ya ha encontrado a Dios
y, por lo tanto, para decirlo de una forma
más simple, conoce la manera eficaz de
hallarlo. Esto significa que es la persona
adecuada para enseñarnos aquello que
debemos saber para poder acercarnos a
Dios.

Aun así el Tzadik es mucho más


que un maestro que nos da una óptica
Divina. El Tzadik se encuentra en un
plano tan elevado que en verdad llega a
ser el emisario de Dios para hacernos
llegar Su mensaje. Sólo Moisés pudo
traernos la Torá tal cual la conocemos y
sólo los muy grandes Tzadikim de cada
generación -los profetas, los reyes
justos, los Sabios líderes, los Gaonim,
los Codificadores y demás- son capaces
de transmitirnos las instrucciones de
Dios, la Torá. (En su obra clásica, el
Mishne Torá, Maimónides presenta una
lista de los líderes de cada generación
desde Moisés hasta el final de la era
Talmúdica). Y los Tzadikim reciben
desde Arriba el poder para enseñar la
Torá tal cual lo consideren adecuado -
por ejemplo, los Sabios Talmúdicos
introdujeron muchas leyes y guías
nuevas para preservar la observancia de
la Torá. De la misma manera, en cada
generación, los Tzadikim ejercen un
“poder Divino” para dirigir a la nación
de acuerdo a su comprensión de la Torá
y en concordancia con la generación en
la cual viven.

Éste es un concepto muy audaz,


pero no es nuevo. De la Torá misma
aprendemos que el Tzadik tiene poder. A
lo largo de las Escrituras, encontramos
el versículo “Vaidaber IHVH el Moshé
lemor - Dios le habló a Moshé,
diciendo” (Éxodo 13:1; 14:1; 25:1; 30:11; et
al.). Vaidaber (‫וידבר‬, “Él habló”)
proviene de la misma raíz que DaBaR
(‫דבר‬, líder) (Rashi sobre Deuteronomio 31:7;
ver Sanedrín 8a). El rabí Natán explica
que cuando Dios le habló a Moisés, no
sólo le habló a él y le dio directivas,
sino que también le pasó esa directiva y
liderazgo al mismo Moisés. Con cada
Vaidaber, Dios le entregó el liderazgo y
la dirección a Moisés, para que él
implementase las enseñanzas tal como lo
considerase adecuado (Likutey Halajot,
Milá 2:8).

Entender la grandeza del Tzadik


es algo esencial para nuestra
comprensión de la Torá. El Talmud, el
Midrash, el Zohar, la Kabalá y
virtualmente todas las enseñanzas
jasídica están repletas de afirmaciones
sobre la grandeza del Tzadik y de su rol
central en el judaísmo. El Rebe Najmán
enfatiza en su enseñanza más importante
sobre el hitbodedut que cada persona
debe desarrollar su propia y directa
conexión con Dios (Likutey Moharán I, 52;
Ibid. II, 25). Pero el Tzadik es un Tzadik,
un líder que se entrega en aras de los
demás sin buscar remuneración alguna y
que continuamente dará de sí mismo
hasta el fin.

Todos comprenden la importancia


de tener líderes calificados - ¡no hace
falta más que ver la expresión de
emoción y determinación en un día
electoral cuando la gente corre a las
urnas para votar por el político más
mediocre! Pero el Rebe Najmán
considera el liderazgo desde un punto de
vista muy diferente. Su concepto del
liderazgo incluye personas tales como
Abraham, Moisés, el rey David y el rabí
Akiba, personas que entregaron sus
vidas por los demás sin ocuparse de sí
mismas. Por ese motivo, la Torá termina
con el fallecimiento de Moisés, pues una
vez que nos unimos a un Tzadik así,
estamos en el sendero correcto.

Pero en verdad la Torá no termina


sino que comienza una y otra vez. Y es
por eso que encontraremos muchas
enseñanzas en El Rebe Najmán sobre la
Torá que se explican al comprender el
papel del Tzadik en nuestras vidas.
Números > Bamidbar
Parashat Bamidbar

1:2 “Toma el censo de toda


la congregación de los hijos
de Israel, por sus familias,
por sus casas paternas,
conforme a la cuenta de los
nombres, de todos los
varones individualmente”.
Toma el censo

Debido al amor de Dios por el pueblo


judío Él le ordenó a Moisés que los
contase. Cuando cayeron debido al becerro
de oro, fueron contados. Cuando el
Tabernáculo fue establecido, fueron
contados (Rashi).

La idea de contar a los judíos


representa contar a las legiones del Rey.
Al contar a los judíos, Dios demostró
cuán valiosos eran para Él. Cada judío
tiene su propio y especial lugar y cada
uno marca una diferencia. En nuestro
actual exilio, el número de judíos es
limitado y puede por lo tanto ser
contado. Pero en el Futuro, cuando las
impurezas sean eliminadas del mundo, el
número de judíos aumentará más allá de
toda cuenta (cf. Hoshea 2:1). Pues en
verdad, las almas judías trascienden el
tiempo y el espacio - trascienden el
número (Likutey Halajot IV, p. 96).

Podemos percibir la misma idea de


una “cuenta” en la manera en que Dios
enumeró los Días de la Creación. Tan
pronto como el mundo fue creado, Dios
le dio a cada día un número: el Primer
Día, el Segundo Día, el Tercer Día y así
en más. La santidad trasciende el tiempo
y el espacio y no puede ser numerada ni
contada. Pero en este mundo de
impurezas, Dios estableció un sistema
para que sea posible contar. Así, uno
debe presentarse para ser contado y
representar así su bien y su posición.
Pero en el Futuro, los judíos serán
incontables (ibid.).

Toma el censo

No está permitido contar a los judíos


per se. Si hay necesidad de censarlos, la
gente se enumera mediante el medio
shekel con el que cada uno contribuye al
Templo. Pero, si es peligroso contar a
los judíos, ¿por qué deben dar los
shekalim? ¿Por qué no evitar
directamente toda cuenta?

En este caso, el censo era una


consecuencia necesaria del pecado del
becerro de oro. El pecado le roba a la
persona las “chispas de santidad” que
posee. Después de que los judíos
pecaron, la cuenta se volvió necesaria
para identificar y tratar de recuperar lo
que se había perdido, para volver a
elevarlo hacia la santidad (Likutey
Halajot II, p. 105a).

1:3 “De edad de veinte años


para arriba, todos los que
pueden salir a la guerra en
Israel, tú y Aarón los
contarán por sus
divisiones”.
Todos los que pueden salir a la guerra

Todos los judíos deben estar


dispuestos a batallar por Dios. Esto sólo
es posible cuando están unidos en su
objetivo. Así, Moisés contó en el
desierto a los judíos que estaban
dispuestos a luchar por Dios (Likutey
Halajot VII, p. 150).

2:2 “Los hijos de Israel


acamparán cada cual junto
a su propia bandera, bajo el
estandarte de sus casas
paternas; dando frente a la
tienda de reunión,
acamparán a su alrededor”.
El campamento de los hijos de Israel

Los judíos acampaban en el desierto


alrededor del Arca, que estaba en el
centro (ver Rashi).

Cada judío corresponde a una letra


en la Torá. Sólo cuando están unidos
puede la Torá estar “completa”. Así,
leemos sobre la unidad del pueblo judío
inmediatamente antes de Shavuot, la
festividad de la recepción de la Torá
(Likutey Halajot II, p. 105a).

El campamento de los hijos de Israel


Los judíos les dicen a las naciones, “¿De
qué grandeza pueden hablar ustedes que
pueda compararse con la grandeza del
campamento de los judíos en el
desierto?” (Tanjuma, Bamidbar 11).

En el desierto, los judíos


acampaban de acuerdo a las tribus. Cada
tribu era completamente diferente a las
otras en tamaño, posición y naturaleza y
cada una se distinguía por su propia
bandera que tenía su propios colores
tribales. Pero pese a sus muchas
diferencias, todas las tribus se aferraban
a su fe en el Dios Único, unidas en su fe,
revelando la Unidad de Dios (Likutey
Halajot V, p.198a-396).
Acamparán

Cada vez que los judíos se ponían


en movimiento, desmantelaban el
Tabernáculo y lo volvían a armar en su
nuevo campamento. Adonde fuera que se
rearmaba el Tabernáculo, éste mantenía
la santidad del Tabernáculo armado
inicialmente por Moisés. De aquí
aprendemos que cuando viajamos,
podemos llevar nuestra santidad con
nosotros y restablecerla allí en donde
estemos (Likutey Halajot I, p. 236a-472).

Dando frente a la tienda de reunión,


acamparán a su alrededor

El Tabernáculo era el asiento para


la Presencia Divina, que se manifestaba
a través de la plegaria de los judíos.
Toda la nación judía acampaba
alrededor del Tabernáculo, dado que
cada judío adquiría una porción en él
mediante sus plegarias.

Por ejemplo, así como las


contribuciones de los judíos se
combinaron para hacer las 100 basas de
plata para las columnas, las barras, los
pilares, las cortinas y los utensilios del
Tabernáculo, de la misma manera, hoy
en día, cuantos más judíos se sumen a la
plegaria, más partes del Tabernáculo
serán construidas, hasta que la Presencia
Divina vuelva a revelarse una vez más
(Likutey Halajot VIII, p. 102a).
Acamparán cada cual junto a su
propia bandera

Cada judío posee un punto bueno


individual en el cual Dios se regocija.
De manera similar y a una escala
nacional, cada una de las Doce Tribus
estaba representada por una bandera
diferente y una piedra diferente en el
Pectoral del Cohen Gadol. A partir de
aquí aprendemos la importancia de
desarrollar nuestra individualidad
(Likutey Halajot II, p. 25a).

Más aún, no podemos aceptar


verdaderamente la Torá hasta que no se
manifieste la individualidad de cada
uno. Por ello Parashat Bamidbar (que
comienza con el censo de todos los
judíos, tribu por tribu) se lee en el
Shabat previo a Shavuot, enseñándonos
la importancia de establecer nuestra
individualidad antes de poder
unificarnos en una causa común (ibid., II,
p. 50).

Las diferencias entre las tribus y


sus banderas y colores representativos
también hacen referencia a las diferentes
alusiones que despiertan a la persona al
servicio a Dios. Cada persona percibe
las obras de Dios desde un punto de
vista diferente y el “llamado para
juntarse para la guerra” (contra las
fuerzas del mal) se manifiesta de manera
diferente para cada uno (ibid.).

Los campamentos sagrados y los viajes


por el desierto

Los judíos pecaron con el becerro


de oro porque le prestaron atención a la
multitud mezclada, que los confundió
con falsas interpretaciones de Torá. Su
pecado fue rectificado mediante el
Tabernáculo, que los acompañó a través
de sus viajes por el desierto. Al viajar
junto con el Arca Sagrada (que contenía
los Diez Mandamientos), los judíos
obtuvieron la capacidad de “armar y
desarmar la Torá” - estudiarla y
comprenderla apropiadamente. De esa
manera, rectificaron su falsa
comprensión de la Torá y los pecados
cometidos debido a sus malas
interpretaciones (Likutey Halajot II, p.
166).

2:3 “Los que acampen hacia


el este, hacia donde se
levanta el sol, serán los de la
bandera del campamento de
Iehudá, según sus
escuadrones, siendo el
príncipe de los hijos de
Iehudá, Najshón, hijo de
Aminadav”.
Los que acampen hacia el este, hacia
donde se levanta el sol

Las Doce Tribus, divididas en


cuatro campamentos, representan los
doce meses divididos en las cuatro
estaciones del año. De manera similar,
representan las doce horas del día
divididas en cuatro cuartos.

La primera estación incluye los


meses de Nisán, Iyar y Sivan. Ese
período incluye el Éxodo de Egipto (en
Nisán), los cuarenta y nueve días de la
Cuenta del Omer (desde Nisán hasta
Sivan) la Revelación en el Sinaí (en
Sivan), marcando el comienzo del
período en el cual los judíos fueron
llevados cerca de Dios. Esta estación es
un paralelo de las tres Tribus de Iehudá,
Isajar y Zebulún, quienes acampaban en
el este, donde se levanta el sol y
comienza el primer cuarto del día. Así,
el Shemá debe ser recitado en el primer
cuarto del día, asegurando así que el día
comience con una declaración de fe que
nos acerque a Dios (Likutey Halajot I, p.
165a).

La bandera

Los cuatro campamentos que


rodeaban el Arca Sagrada y los Diez
Mandamientos que estaban dentro del
Arca, aluden a la Canción Cuádruple y a
las Diez Clases de Canciones que serán
reveladas cuando llegue Mashíaj (Likutey
Halajot II, p. 221a).

3:31 “Ellos estarán a cargo


del Arca, de la Mesa, de la
Menorá, de los Altares y de
los utensilios del santuario
con los cuales ministran y la
Cortina y todo lo
perteneciente a su servicio”.
Ellos estarán a cargo del Arca

El Arca llevaba a aquellos que la cargaban


(Sotá 35a).

De manera similar, los ángeles que


llevan la Carroza Divina (Mercavá) son
llevados por la Carroza. Así, el
versículo dice: “El espíritu de vida está
en los ángeles” (Ezequiel 1:20). El
espíritu de vida de Dios está en los
ángeles y los lleva, aunque parece como
si fuesen ellos quienes llevan a la
Carroza.

Por ese motivo, cuando la persona


les ofrece algo de tomar a otros, también
se la invita a recitar la bendición sobre
las bebidas. Inicialmente, ella ofreció
“llevar” -o proveer- las bebidas. Ahora,
recita una bendición sobre la bebida y la
bebida “la lleva” espiritualmente a ella.

BeRaJá (‫ברכה‬, bendición), es un


acrónimo para la frase Ki Rúaj HaJaiá
BaOfanim (“El espíritu de vida está en
los ángeles”) (Likutey Moharán II, 69).

3:45 “Toma a los Levitas en


lugar de cada primogénito
entre los hijos de Israel, y
los ganados de los Levitas en
lugar de sus ganados. Así,
los Levitas serán Míos. Yo
soy Dios”.
Toma a los Levitas en lugar de cada
primogénito

Lo primero es la sabiduría (Salmos


111:10).

Lo “primero” (i.e., el primogénito)


representa la sabiduría. Los egipcios
deificaron a los primogénitos, pues ellos
representaban la superioridad de su
sabiduría atea. Cuando Dios golpeó a
los primogénitos egipcios (i.e.,
demostró que su sabiduría y su ateísmo
no eran nada), los judíos quedaron
atrapados en el exilio. Entonces se
reveló la verdadera sabiduría -es decir,
la “supremacía del primogénito”,
representando la verdadera fe- y se hizo
posible el Éxodo.

El ateísmo prolifera entre aquellos


que no llevan una vida espiritual
productiva. Podemos vencer al ateísmo
dando caridad, pues la caridad
representa una vida larga y
espiritualmente satisfactoria, como en
“Arroja tu pan sobre las aguas, pues lo
encontrarás luego de muchos días”
(Eclesiastés 11:1). Mediante la mitzvá de
la redención del primogénito, redimimos
a la sabiduría que puede haber sido
dañada y la llevamos hacia una vida
santificada. El dinero de la redención va
al Cohen, quien representa el Favor
Divino, la caridad, una vida
satisfactoria y la bondad.
Esta redención debe tener lugar tan
pronto como el niño tiene un mes de
edad. JoDeSh (‫חודש‬, mes) es similar a
JiDeSh (‫חדש‬, renovar). Debemos
renovarnos continuamente para no
envejecer, para no tener que vivir una
vida insatisfactoria (Likutey Halajot V, p.
41-210a-420).

3:47 “Toma cinco shekels


por cabeza, utilizando el
shekel del santuario. Un
shekel es equivalente a
veinte guerás”.
Cinco shekels por cabeza

Iosef fue vendido por el mismo monto,


cinco shekels - el equivalente a veinte
piezas de plata (Rashi).

¿Cuál es la conexión entre la venta


de Iosef y la redención del primogénito?
La santidad del primogénito
corresponde a daat (conciencia de
Dios), que es la esencia del
“nacimiento”. Daat está representado
por la letra hei (‫)ה‬. Hasta que Dios no le
agregó la hei al nombre de Abraham (ver
Génesis 17:5), éste no pudo tener
descendencia en el verdadero sentido.
Pudo engendrar a Ishmael antes de que
se le agregara la hei, como mucha otra
gente que tiene hijos sin esa letra hei en
sus nombres. Pero para el nacimiento de
Itzjak, quien sería la conexión en la
transmisión y revelación de la Divinidad
en este mundo, fue necesaria la hei (ver
Likutey Moharán I, 53).

La letra hei (que tiene el valor de


5) corresponde a los cinco shekels de la
redención. Así, la redención del
primogénito trae el daat que fue
oscurecido debido a la venta de Iosef
(Likutey Halajot V, págs. 212a-424, 215a).

3:48 “Y les darás el dinero a


Aarón y a sus hijos como
una redención por los
primogénitos que exceden el
número de Levitas”.
Le darás el dinero a Aarón

Fue por la riqueza que les diste que ellos


hicieron el becerro de oro (Berajot 32a).

La riqueza es una gran bendición.


Cuando es utilizada de la manera
apropiada, puede elevar a la persona
hacia grandes alturas espirituales. Pero
muy comúnmente, la riqueza se
transforma en un medio que la gente
utiliza para alejarse de Dios. Cuando los
judíos en el desierto pidieron un ídolo y
mataron a Jur, quien se interpuso en su
camino, Aarón hizo alusión al mal uso
que habían hecho de la riqueza diciendo,
“Quítense sus anillos de oro... traiganlos
a mí [para construir un ídolo]” (Éxodo
32:2). Debido a que corrompieron su
riqueza, los primogénitos perdieron el
derecho a llevar a cabo el servicio a
Dios. Después del establecimiento del
Tabernáculo, los primogénitos se
redimieron al darle su riqueza a Aarón
el Cohen Gadol (Likutey Halajot V, p. 430-
216a).
Parashat Nasó

5:12 “Habla a los hijos de


Israel y diles: Cuando la
mujer de un hombre se
desvíe, portándose
deslealmente para con él”.
La sotá

El sufrimiento del pueblo judío es


un paralelo del sufrimiento de la sotá
(mujer sospechosa de adulterio).
Las aguas amargas que debe beber
la sotá representan el sufrimiento de los
judíos durante los exilios (Zohar III, 124).
La humillación de ser forzada a tomar
las aguas amargas que probarán su
culpabilidad o inocencia es un medio
para el perdón. Si ella está libre de
pecado, las aguas que beba (i.e., sus
sufrimientos) le darán alivio del
sufrimiento y será bendecida con
fertilidad. Si ella ha pecado pero
confiesa su pecado, entonces la
humillación será su expiación y será
perdonada. Pero si se niega a admitir su
pecado, las aguas servirán para
aumentar su sufrimiento (Likutey Halajot
II, p. 102a-204).
Lo mismo se aplica a la nación
judía. Pese a su sufrimiento a lo largo de
todos los exilios, las “aguas amargas”
que han “bebido” sirven para que los
judíos sean “fértiles” y crezcan física,
financiera y espiritualmente.

5:14 “Cuando le llegue a él


un espíritu de celos de modo
que tenga celos de su mujer,
siendo ella adúltera; o le
llegue un espíritu de celos a
él de modo que tenga celos
de su mujer, aunque ella no
haya sido adúltera”.
Cuando le llegue a él un espíritu de
celos de modo que tenga celos de su
mujer

El amor que no está acompañado por


sentimientos de celos no es un verdadero
amor (Zohar I, 245a).

Este versículo hace referencia a la


pareja cuyo matrimonio es una expresión
del amor más grande y profundo, debido
al cual el hombre puede sentir celos de
su esposa aunque ella no tenga culpa
alguna. Tal pareja posee el nivel más
elevado de santidad y refleja la pureza
del mismo Mashíaj (Likutey Moharán II,
32:4).

5:17 “El Cohen tomará agua


santa en una vasija de
barro. Luego tomará algo
del polvo del suelo del
Santuario y lo pondrá en el
agua”.
Tomará algo del polvo del suelo

Si ella es culpable, recibirá el castigo. Si


es inocente, podrá tener hijos más
fácilmente y éstos serán mucho más
saludables (Rashi sobre Números 5:28).
La sotá es probada con tierra, que
corresponde a Maljut, la sefirá más baja
que interactúa con este mundo,
distribuyendo la abundancia y
ejecutando el castigo. Si la sotá es
inocente, será limpiada por Maljut y se
beneficiará de ello. Si es culpable,
Maljut ejecutará el castigo (cf. Likutey
Moharán I, 49:7). Muchas cosas en este
mundo tienen un doble poder, haciendo
que la persona se beneficie o, Dios no lo
permita, sufra de acuerdo a sus acciones
(Likutey Halajot IV, p. 6).

5:23 “Entonces el Cohen


escribirá estas maldiciones
en un pergamino y las
borrará en las aguas
amargas”.
Las borrará en las aguas amargas

Durante la ceremonia de la sotá, que


determina si la mujer le fue infiel a su
marido, el Nombre de Dios se escribe en
un trozo de cerámica que luego es
sumergido en el agua, haciendo que el
Nombre se borre. Es como si Dios
estuviese diciendo, “Mi Nombre, que fue
escrito en santidad, puede ser borrado
para traer la paz entre el esposo y la
esposa”.

Siendo así, dicen nuestros Sabios, para


traer la paz entre los judíos y Dios,
ciertamente los libros ateos pueden ser
borrados del mundo (Shabat 116a).

Muchos libros sagrados fueron


escritos en las generaciones anteriores.
Ellos están aludidos en los escritos
sagrados, pero ninguno ha llegado hasta
nosotros. ¿Por qué?

Esos libros sagrados corresponden


al Nombre de Dios (ver Zohar I, 37b). Así
como el Nombre de Dios era borrado
para traer la paz entre el esposo y la
esposa, de la misma manera, esos libros
sagrados fueron destruidos para traer la
paz entre Dios y el pueblo judío. Pues
además de esos libros sagrados, también
existían muchos libros de ateísmo y
herejía. Si estos últimos se hubieran
difundido, habrían imposibilitado el
acercamiento a Dios del pueblo. Por lo
tanto, cuando los libros sagrados de
enseñanzas de Torá desaparecen del
mundo también desaparecen los libros
de enseñanzas heréticas, y entonces es
posible acercarse a Dios (Likutey
Moharán II, 32:5).

6:2 “Habla a los hijos de


Israel y diles: Cuando algún
hombre o mujer hiciere un
voto especial, voto de Nazir
para Dios”.
Nazir para Dios

Las palabras adicionales “para


Dios” enseñan que todo voto que haga la
persona debe tener el objetivo de
acercarla a Dios (Likutey Halajot III, p.
14a).

Nazir

Incluso su cabello es sagrado, pues


el Nazir que se ha prometido a Dios trae
su santidad del nivel de “El cabello de
su cabeza era como lana limpia” (Daniel
7:9), que corresponde al nivel de Atik, el
nivel de Keter. La porción de Torá del
Nazir siempre se lee en Shabat después
de Shavuot, dado que Shavuot también
representa el nivel de Keter, cuya
santidad se alcanza al contar el Omer
(Likutey Halajot III, p. 218).

6:23 “Habla a Aarón y a sus


hijos y diles: De esta
manera han de bendecir a
los hijos de Israel
diciéndoles:”.
De esta manera han de bendecir...
diciéndoles

Las Escrituras utilizan la palabra


“diciéndoles” para evocar las Diez
Expresiones con las cuales fue creado el
mundo (ver Avot 5:1).

Cuando Dios creó el mundo, Sus


bendiciones fueron colocadas dentro de
Sus “Decires” (“Dijo Dios...”). Así,
cuando Dios instruyó a Aarón y a sus
hijos para recitar el Birkat Cohanim
(Bendición Sacerdotal), Él dijo,
“Diciéndoles” - extiendan esas
bendiciones que ya fueron colocadas en
potencia en el mundo, para que puedan
concretarse (Likutey Halajot I, p. 342).

De esta manera han de bendecir a los


hijos de Israel... Que ellos coloquen
Mi Nombre sobre el pueblo judío y Yo
lo bendeciré
Koh (“De esta manera”) - en la Lengua
Sagrada (Sotá 38a).

Koh hace referencia a una lengua


sagrada, a una señal de bendición y a un
recipiente que es posible utilizar para
recibir las bendiciones. Así, “Que ellos
coloquen Mi Nombre sobre el pueblo
judío” - pues el nombre de la persona es
su esencia (cf. Génesis 2:19). Cuando uno
tiene un recipiente, puede recibir el
Nombre de Dios - i.e., Su Esencia.
Entonces la bendición se recibirá
automáticamente: “Yo los bendeciré”.

“Dios te bendiga y te proteja” -


dándote riqueza y evitándote todo daño,
debido a que has cuidado el pacto, que
trae bendiciones y abundancia. “Dios
haga brillar Su Rostro sobre ti” - porque
merecerás un rostro brillante y la pureza
de corazón que ilumina el rostro. “Dios
te muestre Su Rostro y te dé paz” -
merecerás quebrar la gula, pues con la
pureza del pacto y con una lengua
sagrada, la persona puede sustentarse
mediante la esencia interna de la
comida, por el alimento espiritual. Esto
se merece mediante la “paz” - un pacto
cuidado (Likutey Halajot I, p. 182a).

De esta manera han de bendecir a los


hijos de Israel

La bendición debe ser pronunciada en la


Lengua Sagrada (Sotá 38a).

La bendición sólo llega a través de


la lengua sagrada (Likutey Moharán II, 2:5)
- es decir, una lengua que no se dedica a
decir vulgaridades, calumnias, burlas y
demás. Sólo la persona que tiene una
lengua así puede traer bendiciones.

De esta manera han de bendecir...


diciéndoles

Cuando el Tzadik necesita pedirle


algo a Dios, puede suceder que Dios no
le otorgue su pedido. Ello se debe a que
“A veces Él escucha y a veces Él no
escucha” (Zohar I, 105b).
Sin embargo, hay un Tzadik que
siempre puede bendecir a los demás. Él,
si así pudiera decirse, instruye a Dios,
“De esta manera Has de bendecir...
Diciéndoles”. Es decir, “¡Yo digo que
deberá ser así: ‘Dios te bendiga y te
proteja’!” (Números 6:24) (Likutey
Moharán I, 223).

De esta manera han de bendecir

Cuando los Cohanim bendecían a


los judíos en el Santuario, extendían sus
manos. La bendición que recitaban
estaba compuesta de sesenta letras, esas
sesenta letras corresponden a los
“sesenta hombres fuertes” (Cantar de los
Cantares 3:7). “Fuerte” indica abundancia,
en el hecho de que la lluvia, que trae
abundancia material, es mencionada en
la frase “fuertes lluvias” (Berajot 33a).
Por lo tanto la Bendición de los
Cohanim trae abundancia y bendición
(Likutey Moharán I, 4:10).

6:24 “Dios te bendiga y te


proteja”.
Birkat Cohanim - la Bendición
Sacerdotal

“Dios te bendiga y te proteja” - Él


te bendiga con una riqueza santa (por la
cual no tengas que trabajar muy duro y
estés libre y puedas dedicarte a la
búsqueda espiritual) y te proteja del
daño y de otros temores. En su lugar,
merecerás el temor a Dios.

“Dios haga brillar Su Rostro sobre


ti” - esto representa el Favor Divino.

“Dios te muestre Su Rostro y te dé


paz” - la revelación del Rostro de Dios
se evoca mediante la caridad. Al dar
caridad, merecemos la paz, como en
“Cuanta más caridad, más paz” (Avot
2:7) (Likutey Halajot I, p. 185a).

Birkat Cohanim - la Bendición


Sacerdotal
Las tres bendiciones del Birkat
Cohanim aluden a los tres “puntos”
básicos que la persona debe despertar
cada día para experimentar la
Divinidad. Uno es el “punto” propio de
la persona, que es único de ella. El
segundo es el “punto” de su amigo, que
es único y propio de él. El tercero es el
del Tzadik, cuyo “punto” engloba a
todas las personas.

Recibir la primera bendición,


“Dios te bendiga y te proteja”
corresponde a recibir el punto del
Tzadik. El Tzadik es el canal para todas
las bendiciones, dado que toda la
abundancia fluye a través de la sefirá de
Iesod (que corresponde al Tzadik).
Recibir la segunda bendición, “Dios
haga brillar Su Rostro sobre ti”,
corresponde a recibir el “punto” del
amigo, dado que todo amor que se
desarrolle entre la gente revela más el
Rostro de Dios en el mundo. Recibir la
tercera bendición, “Dios te muestre Su
Rostro y te dé paz”, corresponde a
recibir los beneficios del “punto”
propio de uno mismo, que, al
desarrollarse apropiadamente, trae la
paz interior (Likutey Halajot I, p. 189a-338-
190a).

6:25 “Dios haga brillar Su


Rostro sobre ti y te muestre
gracia”.
Y te muestre gracia

ViJuNeKa (‫ויחנך‬, “Te muestre


gracia”) es similar a JaNuKa (‫)חנוכה‬.
Cuando la persona observa la mitzvá de
Jánuca, encuentra gracia ante los ojos de
Dios (Likutey Moharán II, 7:11).

Y te muestre gracia

Él te dará gracia y favor (Sifri 41).

El principal favor que la persona


obtiene es el favor que Moisés tuvo ante
los ojos de Dios (Éxodo 33:17). De ese
favor provienen los Trece Atributos de
Misericordia. Cuando la persona
alcanza ese nivel, se hace meritoria de
la paz (Likutey Halajot I, p. 298-150a).

6:26 “Dios te muestre Su


Rostro y te dé paz”.
Y te dé paz

La bendición final es la paz, pues la paz es


el recipiente que contiene todas las
bendiciones (Uktzin 3:12).

Así, los Cohanim podían atraer la


luz Celestial y dirigirla hacia la paz
(Likutey Halajot III, p. 284).
6:27 “Que ellos pongan Mi
Nombre sobre el pueblo
judío y Yo lo bendeciré”.
Yo lo bendeciré

Cuando una persona es bendecida,


recibe la bendición en un recipiente
espiritual denominado ANI (‫אני‬, yo).
Esta palabra está compuesta por las
letras alef, nun, iud.

Alef (‫)אלף‬, que significa “enseñar”


o “estudiar”, representa al Tzadik. Cada
judío es conceptualmente un Tzadik,
como dice el versículo: “Tu pueblo, son
todos Tzadikim” (Isaías 60:21). Y el
Tzadik es conocido como ALeF, como
en “Nuestros grandes (ALuFeinu) son
aceptables” (Salmos 144:14).

Nun (‫ )נ‬connota Maljut, que


corresponde al habla.

Iud (‫ )י‬indica Jojmá, que hace


referencia al pensamiento.

Cuando el judío unifica el


pensamiento con el habla (en particular
cuando se concentra en las palabras de
la plegaria que está recitando),
conforma ANI, un recipiente para poder
captar las bendiciones (Likutey Moharán I,
73).
7:1 Y fue en el día en que
Moisés terminó de erigir el
Tabernáculo, que lo ungió y
lo santificó con todos sus
utensilios. También ungió el
Altar y sus utensilios y lo
santificó.
En el día en que Moisés término

La palabra KaLoT (‫כלות‬, terminó)


se lee y se estudia como si la vav no
existiese (i.e., ‫כלת‬, KaLoT) (Zohar I,
236b). Por lo tanto la frase KaLoT
Moshé (‫כלות משה‬, “Moisés terminó”)
puede leerse como KaLaT Moshé (‫משה‬
‫כלת‬, “la novia de Moisés”).

El Tabernáculo corresponde a la
Presencia Divina. Moisés trascendía el
Tabernáculo y fue así capaz de traer
hacia él la Divinidad. Por lo tanto, el
Tabernáculo es llamado “la novia de
Moisés” (i.e., el dominio de Moisés).

Más aún, KaLot (‫ )כלת‬es un


acrónimo de la frase Kapará Lejol
Toldotam (“Perdón para toda su
descendencia”) (Musaf de Rosh Jodesh).
La dedicación del Tabernáculo por
Moisés comenzó un proceso de
rectificación para el mundo entero y
específicamente para el pueblo judío
(Likutey Moharán I, 151).

7:3 Trajeron delante de


Dios, como ofrenda suya,
seis carros cubiertos y doce
bueyes; un carro de parte de
cada dos príncipes y un
buey de parte de cada uno
de ellos y los presentaron
delante del Tabernáculo.
Trajeron delante de Dios, como
ofrenda suya, seis carros
La tribu de Isajar les dio a las otras tribus
la idea de donar bueyes y carros. Isajar
hizo notar que el Tabernáculo estaba
“flotando” (i.e., no había con qué
llevarlo). Por lo tanto cada tribu trajo
como donación bueyes y carros para
transportarlo (Ialkut Shimoni, Nasó
713).

El consejo de Isajar se aplica


similarmente a las devociones a Dios de
cada persona. Dado que la
espiritualidad es trascendente, uno debe
estar “plantado” - i.e., debe crear un
medio para transportarse en su viaje
espiritual (Likutey Halajot II, p. 50). Los
hijos de Iaacov llevaron su féretro a la
Tierra Santa distribuidos de la misma
manera en que acamparon en el desierto,
pues él representaba la santidad. Cuando
Iaacov vio que Iosef le había enviado
carros, comprendió que Iosef entendía la
necesidad de estar bien plantado al
servir a Dios (Likutey Halajot II, p. 52).

7:9 Pero a los hijos de Kehat


no les dio ninguno, pues
eran responsables de todas
las cosas santas que
llevaban sobre sus hombros.
Eran responsables de todas las cosas
santas que llevaban sobre sus hombros
Es posible determinar si la persona
ha aceptado el yugo de la Torá prestando
atención a las melodías que canta. Como
afirman nuestros Sabios: “‘Llevaban
sobre sus hombros’ - ‘llevar’ no es otra
cosa que cantar, como está escrito,
‘Lleva una canción’” (Salmos 81:3) (Erjin
11a). Los hombros implican cargar el
yugo de la Torá (Likutey Moharán II, 31).
Por lo tanto, es posible comprobar la
medida de su aceptación de la Torá a
través de las canciones que canta.

7:10 Los príncipes también


presentaron sus ofrendas
para la dedicación del Altar,
el día en que fue ungido,
presentando los príncipes
sus ofrendas delante del
Altar.
Los líderes tribales trajeron sus
ofrendas para el Tabernáculo

Esto alude a los Tzadikim que


contribuyeron con los bueyes para el
Tabernáculo, para llevar los elementos
santificados del Tabernáculo, pese al
hecho de que cuando el Tabernáculo se
desarmaba ya no tenía santidad. Los
Tzadikim son aquellos que contribuyen a
darle fuerza a los judíos para que
puedan cargar con la santidad, aunque la
santidad no sea manifiesta (Likutey
Halajot III, p. 228).

Los doce líderes tribales

Los doce líderes tribales


corresponden a los doce meses del año,
que se establecían mediante la
proclamación de los Sabios. Más aún,
este pasaje que describe las doce
ofrendas se lee en Jánuca, una festividad
establecida por los Sabios. Así, tanto la
lectura de este pasaje como su alusión a
los doce meses recuerda la fe en los
Tzadikim (Likutey Halajot III, p. 118a).

7:13 Su ofrenda era una


fuente de plata pesando
ciento treinta shekels y un
tazón de plata pesando
setenta shekels de los
shekels del santuario -
ambos llenos de harina flor
mezclada con aceite para
ofrenda vegetal.
La ofrenda de los líderes tribales

Las ofrendas llevadas por las


cabezas de cada tribu corresponden a la
aceptación de la Torá a través de los
Tzadikim, rectificando los daños
causados por Adán al comer del Árbol
del Conocimiento y por nuestro propio
comer.

“Una fuente de plata pesando ciento


treinta shekels... ambos llenos de harina
flor...” - esto corresponde a Adán, quien
engendró a Set a los 130 años de edad
(Rashi sobre Números 7:19). Adán pecó al
comer del Árbol del Conocimiento; por
lo tanto el tazón estaba lleno de harina
flor.

“Un tazón de plata pesando setenta


shekels” - esto hace referencia a Noaj y
a las setenta naciones que salieron de
sus hijos (Rashi, loc. cit.). Cada nación
tiene su propio idioma, que debe ser
elevado a la santidad. Esto se logra
mediante las dos siguientes ofrendas:

“Una fuente de oro pesando diez


shekels” -esto alude a los Diez
Mandamientos, a la Torá (Rashi sobre
Números 7:20)- “un novillo joven, un
carnero, un cordero” - correspondientes
a los tres patriarcas (Rashi sobre Números
7:21), quienes revelaron enseñanzas de
Torá.

“Un macho cabrío para ofrenda por


el pecado” - para efectuar el perdón del
pecado de vender a Iosef (Rashi sobre
Números 7:23). La venta de Iosef implica
el consejo impropio que se sigue cuando
se está lejos de la Torá.
“Dos bueyes para ofrenda de paz” -
correspondientes a Moisés y Aarón
(Rashi sobre Números 7:23), quienes
representan la Torá en su totalidad.
Moisés fue el maestro (la Ley Escrita) y
Aarón fue el discípulo (la Ley Oral).

“Carneros, machos cabríos,


corderos” - esto representa a los judíos,
que están divididos en tres grupos:
Cohanim, Levitas e Israelitas.
Alternativamente, representan la Torá,
los Profetas y los Escritos (Rashi, loc. cit.)
(Likutey Halajot III, p. 246).

Una fuente de plata


Kaarat kesef (fuente de plata) hace
referencia a Adán (Rashi sobre Números
7:19).

Su tronco es como marfil pulido (Cantar


de los Cantares 5:14).

Así como el tronco es el centro del


cuerpo, el Libro de Levítico es el centro
de la Biblia (Shir HaShirim Rabah
5:14).

La palabra KaARaT (‫קערת‬, fuente)


tiene el valor numérico de 770, el
mismo que el valor de ESheT (‫עשת‬,
pulido). El Libro de Levítico habla
sobre los sacrificios (comer en
santidad). Esos sacrificios rectifican el
daño de Adán, quien pecó al comer del
Árbol del Conocimiento.

KaARaT (‫קערת‬, fuente) también


tiene las mismas letras que AKeReT
(‫עקרת‬, central o más importante), que
hace referencia a la fe, el punto focal
más importante y el centro de la
devoción a Dios (Likutey Halajot III, p.
248).

7:89 Y cuando Moisés


entraba en la Tienda de
Reunión para hablar con Él,
oía la voz que le hablaba
desde arriba de la Cubierta
que estaba sobre el Arca del
Testimonio, entre los dos
querubines. De esa manera,
hablaba con él.
Oía la voz que le hablaba desde arriba
de la Cubierta que estaba sobre el
Arca del Testimonio, entre los dos
querubines

La fuente de la profecía está situada


en el espacio por sobre el Arca, entre
los querubines (Likutey Moharán II, 1:6).
Cuando la persona pone el temor a Dios
en su corazón, puede recibir la profecía
desde ese espacio.
Oía la voz que le hablaba... Cuando
enciendas las lámparas

El principal motivo para encender


la Menorá es traer la luz del Tzadik
hacia el mundo. Esto es evidente a partir
de la proximidad de los versículos “Oía
la voz” (i.e., oía una profecía para
transmitirle a los judíos) y “Cuando
enciendas las lámparas” (i.e., el Tzadik
debe asegurarse de que su profecía
ilumine el mundo) (Likutey Halajot V, p.
48a).
Parashat
Behaaloteja

8:2 “Habla a Aarón y dile:


‘Cuando enciendas las
lámparas, siete lámparas
han de alumbrar hacia el
rostro de la Menorá’”.
Cuando enciendas las lámparas

Behaaloteja (“Cuando enciendas las


lámparas”) significa literalmente “cuando
eleves”. Cuando uno enciende una llama,
ésta se eleva (Rashi).

La Menorá tenía siete lámparas o


velas. La cabeza de la persona
corresponde a la Menorá: sus “siete
velas” son sus dos ojos, sus dos oídos,
los dos orificios de la nariz y la boca. Si
la persona santifica sus “siete velas” -
santificando la boca al no decir
mentiras, la nariz al inculcar el temor a
Dios, los oídos teniendo fe en los sabios
y los ojos cerrándolos ante el mal-
entonces la llama de su corazón se
elevará e iluminará su rostro con una luz
Divina (Likutey Moharán I, 21).
Cuando enciendas las lámparas, siete
lámparas han de alumbrar hacia el
rostro de la Menorá

Cuando quieras que las lámparas


iluminen, haz que su luz brille hacia el
“rostro de la Menorá” - i.e., hacia la
fortaleza y las enseñanzas de la columna
central, del Tzadik (Likutey Halajot II, p.
126).

Cuando enciendas las lámparas, siete


lámparas han de alumbrar hacia el
rostro de la Menorá

La lámpara simboliza el alma,


como está escrito, “El alma del hombre
es una lámpara de Dios” (Proverbios
20:27). Cuando quieras iluminar el alma,
deberás hacerlo hacia el “rostro” de la
Menorá - éste es el Tzadik, cuyo rostro
brilla para todo Israel. Este rostro
brillará incluso en la noche más oscura y
en los lugares más lóbregos. Las siete
lámparas de la Menorá corresponden a
las “siete vacas gordas [i.e., días]” y a
las “siete vacas enjutas” del sueño del
faraón (Génesis 41:1-4). Pese a la
oscuridad que pueda caer sobre la
persona -especialmente la oscuridad que
produce el pecado- el alma puede
volver a encenderse si se queda junto al
Tzadik (Likutey Halajot I, p. 258-130a).

Cuando enciendas las lámparas, siete


lámparas han de alumbrar hacia el
rostro de la Menorá... Desde su base
hasta sus flores

Las siete lámparas de la Menorá


representan los siete pastores (Abraham,
Itzjak, Iaacov, Moisés, Aarón, Iosef y
David). Moisés, el verdadero Tzadik,
corresponde a la lámpara central, hacia
la cual se inclinan las otras seis
lámparas.

El Tzadik es el conducto a través


del cual se llevan a cabo todas las
rectificaciones. Behaaloteja et hanerot
(“Cuando enciendas las lámparas”)
significa literalmente “cuando eleves las
lámparas”, haciendo referencia a la
capacidad del Tzadik para elevar todas
las almas caídas hacia el retorno a Dios.
Así como la Menorá estaba conformada
por una sola pieza de oro, todas las
rectificaciones necesarias están
interconectadas y se obtienen a través
del Tzadik. El versículo alude a este
proceso con las palabras Ad IReKa ad
PiRJá (“desde su base hasta sus flores”)
(Números 8:4). PiRJá (sus flores) también
se traduce como “florecer”, implicando
que incluso IReJ (los niveles más bajos)
“florecerán” y brillarán con la luz
recibida del Tzadik.

De acuerdo a Rashi, Moisés tenía


dificultades para visualizar cómo sería
la Menorá hasta que Dios le mostró la
imagen de una menorá de fuego (Rashi
sobre Éxodo 25:31). Esto nos enseña que
todas las rectificaciones derivan de
hecho de Dios Mismo, Quien ayuda al
Tzadik a iluminar los niveles más bajos
(Likutey Halajot VIII, p. 41a-b).

8:3 Y Aarón así lo hizo;


encendió las lámparas de
modo que alumbrasen hacia
la parte de enfrente de la
Menorá, como Dios había
mandado a Moisés.
Encendió las lámparas
El Cohen comenzaba encendiendo la
Menorá desde la Ner HaMaaravi (la
lámpara central) y terminaba en la
lámpara del centro. Esta lámpara nunca se
extinguía. Dios no necesita de esa luz,
pero Él la otorga como testimonio a los
judíos de que la Presencia Divina siempre
está con ellos (Menajot 86b; ver Rashi
sobre Números 8:2).

Aunque el Cohen comenzaba en el centro,


lo hacía mirando hacia el oeste pues,
como afirman nuestros Sabios, la
Presencia Divina reside en el oeste
(Meguilá 21b).

De manera similar todo lo que


enciende o se quema lo hace de acuerdo
a la Voluntad de Dios. Dios no necesita
la luz, pero si no fuera por Él, nada
encendería nunca. Nosotros somos
quienes debemos encender las lámparas,
lo que nos enseña que es nuestra
responsabilidad hacer lo que sea
necesario. Si servimos a Dios, incluso
en lo mínimo, estamos encendiendo
nuestras propias lámparas - nuestras
almas. Entonces Dios nos ayudará,
asegurando que la llama nunca sea
extinguida (Likutey Halajot I, p. 169a-338).

8:4 Así estaba hecha la


Menorá: de oro batido a
martillo. Desde su base
hasta sus flores, todo era
labrado a martillo. La
Menorá fue hecha
exactamente como la visión
que Dios le había mostrado
Moisés.
A martillo

La Menorá era miKShá (‫מקשה‬,


martillada), implicando que uno debe
ser aKShan (‫עקשן‬, perseverante) en su
servicio a Dios (Likutey Halajot II, p. 154).

La Menorá

La Menorá estaba hecha de un solo


bloque de oro (Rashi).

La Menorá tenía muchas copas,


flores y otros ornamentos que hacían
parecer que estaba compuesta por
muchas piezas. Pero, en verdad, estaba
modelada a partir de una sola pieza de
oro. La verdad es sólo una y, para que la
luz de la espiritualidad pueda brillar,
todo debe estar unido como uno (Likutey
Halajot IV, p. 56a).

Así, aunque la Menorá tenía una


base, brazos, flores y copas (que
connotan diferencias) estaba hecha para
hacer brillar la verdad del Dios Único
(ibid., V, p. 199a).
8:6 “Toma a los Levitas de
entre los hijos de Israel y
purifícalos”.
Toma a los Levitas

El servicio de los Levitas incluía


cantar y ejecutar instrumentos musicales
durante las ofrendas de los sacrificios.
Ello se debe a que la música también
sirve para separar el mal espíritu del
buen espíritu (pues el músico debe
mover sus manos con precisión a lo
largo del instrumento para extraer el
buen espíritu -las notas o sonidos- del
mal espíritu, construyendo así la
melodía; ver Likutey Moharán I, 54:7).
Por el mismo motivo, durante las
plegarias de la mañana recitamos los
Salmos inmediatamente después de
recitar el pasaje sobre los sacrificios
(Likutey Halajot I, p. 220).

9:7 Esos hombres le dijeron


a él: “Estamos impuros a
causa de un cadáver, ¿por
qué seremos excluidos de
modo que no presentemos la
ofrenda a Dios en su tiempo
señalado, entre los demás
hijos de Israel?”.
Pesaj Sheini

El pasaje describiendo la mitzvá de Pesaj


Sheini (una segunda oportunidad para
llevar el sacrificio de Pesaj en el mes de
Iyar, para aquellos que estuvieren
ritualmente impuros o que estuvieron de
viaje durante la festividad de Pesaj un mes
antes, en Nisán) debería haber sido
enseñado directamente por Moisés, al
igual que las otras mitzvot. En su lugar,
fue revelada debido a aquellos que
estaban impuros, pues eran gente digna
(Rashi).

Aunque estaban ritualmente


impuros en el momento de la ofrenda del
sacrificio de Pesaj, esos judíos nunca
dejaron de tratar de volverse puros o de
buscar la rectificación. “¿Por qué
seremos excluidos [de la mitzvá de]
Pesaj?”, preguntaron. Así, pese a su
impureza, era gente meritoria (Likutey
Halajot VII, p. 54a).

Por qué seremos excluidos

Aunque la persona esté impura,


nunca debe dejar de anhelar llevar a
cabo una mitzvá. Ese anhelo constituye
el verdadero arrepentimiento. Los judíos
que estaban en un estado de impureza en
el momento del Éxodo no pudieron
realizar la mitzvá de Pesaj. Pero, aun
así, se acercaron a Moisés y le rogaron
que encontrase una manera para que
pudiesen servir a Dios. Debido a su
fuerte deseo, no sólo encontraron una
manera de cumplir con la mitzvá, sino
que de hecho fueron dignos de agregar
un pasaje en la Torá (Likutey Halajot II, p.
103a).

9:15 Y en el día en que se


erigió el Tabernáculo, la
nube cubrió el Tabernáculo,
la Tienda del Testimonio.
Entonces, al anochecer hubo
la apariencia de un fuego
por sobre el Tabernáculo
hasta la mañana.
Al anochecer hubo la apariencia de un
fuego

Cuando uno lo merece, incluso la


noche se ilumina como el día (Likutey
Halajot I, p. 99a).

9:18 Por orden de Dios los


hijos de Israel se ponían en
marcha y por orden de Dios
acampaban; y todo el
tiempo que permanecía la
nube sobre el Tabernáculo,
ellos continuaban
acampados.

Por orden de Dios los hijos de Israel


se ponían en marcha y por orden de
Dios acampaban

Cada campamento o viaje era un


tzimtzum (constricción) que creaba un
lugar en el cual podía revelarse la
Divinidad. Lo mismo se aplica a
nuestros movimientos hoy en día: todos
tenemos la capacidad de revelar la
Divinidad mediante nuestros viajes
(Likutey Halajot III, p. 65a).
10:2 “Haz para ti dos
trompetas de plata, labradas
a martillo. Serán tuyas para
reunir a la comunidad y
enviar a los campamentos
en sus viajes”.
Las trompetas de plata

Las trompetas de plata se hacían


sonar por diversos motivos: para reunir
al pueblo y realizar anuncios o para el
estudio, para señalar el comienzo del
viaje, para llamar a la gente a las armas
y para conmemorar las ofrendas de las
festividades. En un nivel simbólico, los
sonidos de la trompeta eran alusiones
que llevaban a la persona al retorno
hacia Dios. Cada sonido contenía una
alusión diferente, un diferente “llamado
a despertar” para retornar a Dios
(Likutey Halajot II, p. 40a).

10:10 “También en el día de


sus alegrías y de sus fiestas
solemnes y en los principios
de sus meses, tocarán las
trompetas durante sus
holocaustos y sacrificios de
sus ofrendas pacíficas; y esto
les servirá de recuerdo
delante de Dios, su Señor. Yo
soy Dios, su Señor”.
Esto les servirá de recuerdo

Oír el shofar es propicio para la


memoria. Es un “llamado para
despertar”, para recordar el Mundo que
Viene (Likutey Halajot II, p. 182a).

10:25 Después emprendió la


marcha la bandera del
campamento de los hijos de
Dan, el último de los
campamentos, según sus
escuadrones: sobre su
división estaba Ajiezer, hijo
de Amishadai.

El campamento de los hijos de Dan, el


último de los campamentos

Measef (el último) también significa “el


que recolecta”. Los miembros de la tribu
de Dan recogían los artículos caídos de
las tribus que viajaban delante de ellos en
la formación y retornaban los objetos
perdidos (Rashi).

DaN representa la plegaria, como


dijo nuestra matriarca Raquel cuando le
puso el nombre al progenitor de esa
tribu: “DaNani Elohim - Dios me juzgó
[debido a mis plegarias]” (Génesis 30:6).
La plegaria es tan exaltada que puede
“recolectar” todas las almas dispersas
que están “presentes” en todos los
pensamientos y deseos de la gente y
llevarlas hacia el campamento judío
(Likutey Halajot VIII, p. 48b).

El último de los campamentos

Measef (el último) también significa “el


que recolecta”. Los miembros de la tribu
de Dan recogían los artículos caídos de
las tribus que viajaban delante de ellos en
la formación y retornaban los objetos
perdidos (Rashi).
MeaSeF (‫מאסף‬, último) es similar a
SoF (‫סוף‬, final), que está asociado con
el temor, como en “El fin de todo el
tema, cuando todo ha sido considerado:
Teme al Señor” (Eclesiastés 12:13). Aquel
que alcanza el temor a Dios puede
recolectar todo lo que perdió durante el
curso de su vida (Likutey Moharán I, 56:5).

10:30 Pero él respondió: “No


iré; sino que volveré a mi
tierra y al lugar de mi
nacimiento”.
No iré; sino que volveré a mi tierra y
al lugar de mi nacimiento
Itró se unió a los judíos en el desierto
pero se fue antes de la entrega de la Torá
(Zevajim 116a).

Todo aquel que viene a estudiar


Torá tiene en sí una mala inclinación.
Ese mal se sustenta a partir de la materia
superflua, tal como las klipot toman su
sustento de los deseos superfluos. Si la
persona oye más de lo que es capaz de
absorber, el mal en ella puede tomar esa
sustancia superflua -aunque sean los
secretos más elevados de la Torá- y
hacerle daño al maestro.

Por lo tanto aquel que transmita


enseñanzas de Torá deberá tener
extremo cuidado y no hablar por sobre
la comprensión de sus oyentes,
asegurándose que cada uno oiga sólo lo
que necesita oír y no algo que no sea
apto para su mente -que no le sea
relevante- para no permitir que las
klipot reciban alimento, Dios no lo
permita.

La forma de protegerse de esas


klipot es hablar sobre la salvación de
Israel. Las klipot no soportan oír tales
conceptos y huyen. Por lo tanto, cuando
Itró oyó sobre la salvación de los judíos
-i.e., que pronto recibirían la Torá- huyó
(Likutey Moharán II, 47).

10:35 Cuando el Arca


partía, decía Moisés:
“¡Levántate, oh Dios, y sean
disipados Tus enemigos y
huyan delante de Ti los que
Te odian!”.
Cuando el Arca partía... sean
disipados Tus enemigos... Y cuando
ella se asentaba... los millares de los
millares de Israel

Estos dos versículos son considerados un


libro separado de la Torá (Shabat 116a).

Éste es un gran misterio. ¿Por qué


los versículos 35 y 36 constituyen un
libro separado de la Torá y por qué un
pasaje tan corto fue elegido para
semejante honor? Incluso los Diez
Mandamientos no son considerados un
libro aparte.

Como estos versículos hablan de


viaje, el Rebe Najmán enseña que viajar
es una forma de rectificación para el
daño en la fe (Likutey Moharán I, 40). A
donde fuera que uno viaje, deberá
centrarse en el Arca - es decir, en la
Torá y en los Tzadikim que transmiten la
Torá. De esa manera, podrá “disipar a
sus enemigos”. Y cuando descanse,
deberá centrarse en la presencia de Dios
entre “los millares de los millares de
Israel” - pues la principal manera de
adquirir la Torá y de rectificar los
propios daños es generando amor y
unidad entre los judíos (Likutey Halajot
VIII, p. 141a-b).

11:1 El pueblo comenzó a


quejarse y ello fue malo a
oídos de Dios. Cuando Dios
oyó, se encendió Su ira. El
fuego de Dios ardió contra
ellos, consumiendo el
extremo del campamento.
El pueblo comenzó a quejarse
Ellos buscaban maneras para alejarse de
Dios (Rashi).

Todos tienen una mala inclinación


que intenta alejarlos de Dios. Esto es
especialmente así para aquellos que
comienzan a acercarse a Dios pero
fallan una y otra vez. La mala
inclinación presenta toda clase de
barreras y de frustraciones para desviar
la energía de la persona lejos de Dios.
Pero es posible luchar en su contra
utilizando incluso el mínimo esfuerzo
para acercarse. En el último día, cuando
deba rendir cuentas de todos sus
pensamientos, palabras y acciones, esos
esfuerzos para servir a Dios -no importa
cuán insignificantes hayan parecido-
pesarán mucho (Likutey Halajot VII, p.
205a).

11:8 El pueblo deambulaba


en derredor y lo recogía. Lo
molían en una muela o lo
machacaban en un mortero;
entonces lo cocían en una
olla o hacían de él tortas; su
sabor era como el sabor de
masa con aceite.
El pueblo deambulaba en derredor y lo
recogía
ShaTu (‫שטו‬, “deambulaba alrededor”) -
beShTuta (‫בשטותא‬, “con locura”) (Zohar
II, 62b).

La gente que tiene fe en la


Providencia Divina está segura de que
Dios le proveerá para sus necesidades y
encuentra alegría en su vida. Aquellos
que carecen de fe, por otro lado, sufren
de la maldición de “Con tristeza
comerás” (Génesis 3:17), pues deben
trabajar muy duro para ganarse el
sustento. ¡Cuanto más tontos, entonces,
son los codiciosos! (Likutey Moharán I,
30:4).

El pueblo deambulaba en derredor y lo


recogía

ShaTu (‫שטו‬, “deambulaba alrededor”) -


beShTuta (‫בשטותא‬, “con locura”) (Zohar
II, 62b).

El maná caía directamente en la


puerta de aquellos judíos que tenían el
daat (percepción superior) como para
saber que Dios les proveería el sustento
sin ningún esfuerzo de su parte.
Aquellos que dudaban de Dios y salían a
buscar el maná demostraban una tonta
carencia de fe. De haber utilizado su
daat, el maná habría caído precisamente
junto a ellos.

Cuanto más pequeño sea el daat de


la persona, más duro tendrá que trabajar
para ganarse el sustento (Likutey Moharán
I, 56:6).

El pueblo deambulaba en derredor y lo


recogía

ShaTu (‫שטו‬, “deambulaba alrededor”) -


beShTuta (‫בשטותא‬, “con locura”) (Zohar
II, 62b).

Durante los seis días de la semana,


los judíos tenían que salir y recolectar el
maná, lo que representa salir a ganarse
el sustento. Pero en el Shabat, el trabajo
está prohibido. Los seis días de la
semana simbolizan la locura, mientras
que el Shabat simboliza el daat de la
semana - el conocimiento de que Dios le
provee a toda Su creación sin que ésta
tenga que trabajar para ello (Likutey
Moharán I, 119).

El pueblo deambulaba en derredor y lo


recogía

Cada mañana, durante cuarenta


años, los judíos salían a recolectar el
maná que había caído del Cielo. ShaTu
(‫שטו‬, “deambulaba alrededor”) tiene el
valor numérico de 315; también alude a
la palabra ShTut (‫שטות‬, “locura”).

Hay chispas de santidad en todas


las cosas, pero el hombre cae del daat
(percepción superior) hacia la locura y
no puede rectificar esas chispas. Por lo
tanto, cada día de la semana de la
Cuenta del Omer, la persona debe
trabajar para elevarse hacia el nivel de
Adam (hombre). ADaM (‫ )אדם‬tiene el
valor numérico de 45, hay cuarenta y
cinco chispas sagradas que deben ser
elevadas cada día del Omer. Al
completar una semana entera, la persona
ha elevado entonces 7 x 45 chispas,
igual a 315, y transforma ShaTu en
ADaM (Likutey Halajot II, p. 42).

11:12 “¿Acaso he concebido


yo a todo este pueblo y le he
dado a luz para que Tú me
digas: Llévalo en tu seno,
como suele llevar la nodriza
al niño de pecho, a la tierra
que prometiste con
juramento a sus padres?”.

Como suele llevar la nodriza al niño


de pecho

La relación entre el Tzadik y la


Comunidad de Israel está encapsulada
en la frase masá umatán (actividad
comercial), que literalmente significa
“llevar y dar”.

El Tzadik es el masá (quien lleva)


porque él “lleva” al mundo “como suele
llevar la nodriza al niño de pecho”,
buscando su rectificación. La
Comunidad de Israel es llamada matán
(dador) pues sus actividades
comerciales elevan las chispas de
santidad y se las “dan” al Tzadik para su
rectificación (Likutey Moharán I, 54:3).

11:23 Dios le dijo a Moisés,


“¿Acaso se ha acortado la
mano de Dios? Ahora verás
si Mi palabra se te cumple o
no”.
Acaso se ha acortado la mano de Dios

Moisés le preguntó a Dios,


“Aunque fueran sacrificadas todas las
ovejas y el ganado, ¿sería suficiente
para ellos?” (Números 11:22). Dios le
respondió, “¿Acaso se ha acortado la
mano de Dios?”. La palabra “acortado”
implica los juicios Divinos, que
restringen la abundancia. La mano de
Dios no es “corta” - por el contrario, es
“larga” y provee de infinita abundancia.

Para despertar la “larga mano” de


Dios, la persona debe diezmar sus
ingresos. El Targúm Onkelos traduce la
frase “¿Sería suficiente para ellos?”
como “¿Los dejará satisfechos?”.
Cuando la persona aparta el diezmo de
sus ingresos, demuestra su satisfacción
con lo que tiene y entonces Dios
extiende Su “larga mano”. Más aún,
cuando el individuo retira el diezmo, se
salva de sus enemigos, pues la “larga
mano” de Dios se extiende para
ocultarlo (Likutey Moharán I, 221).

11:26 Pero se habían


quedado dos de aquellos
hombres en el campamento,
siendo el nombre de uno
Eldad y el nombre del otro
Medad; y descansó sobre
ellos el espíritu, pues
estaban entre los inscriptos,
mas no habían salido a la
Tienda, y ellos profetizaron
en medio del campamento.
Y descansó sobre ellos el espíritu, pues
estaban entre los inscriptos

Vehemá baketuvim (“pues estaban


entre los inscriptos”) significa
literalmente “pues estaban entre los
escritos”. Cuando se establece a alguien
que es digno de ser un líder judío, éste
le agrega fuerza a los “escritos judíos” -
i.e., enseñanzas de Torá- que difunden el
conocimiento de Dios en el mundo
entero.

“Y descansó sobre ellos el


espíritu” - esto significa que Eldad y
Medad se volvieron profetas. “Estaban
entre los escritos” - debido a que fueron
dignos de que el espíritu de Dios se
posara sobre ellos, merecieron la
sabiduría, que lleva a la proliferación
de las enseñanzas que difunden el
conocimiento de Dios en el mundo
entero (Likutey Moharán I, 61:2).

11:28 Y dijo Ioshúa, hijo de


Nun, ayudante de Moisés,
quien lo atendía de entre sus
discípulos y dijo: “¡Señor
mío Moisés, destrúyelos!”.
Señor mío Moisés, destrúyelos

“Destrúyelos” - cárgalos con la


responsabilidad comunal y entonces
perecerán [por sí mismos] (Rashi).

Es necesario ser muy cuidadosos y


no asumir una posición de autoridad,
pues tal posición aleja la inspiración
profética. Ioshúa no quería destruir ni
deshacerse de Eldad y Medad; sólo
quería detener su profecía (dado que
estaban profetizando que Moisés moriría
y que Ioshúa llevaría al pueblo a la
Tierra; Rashi). Sin embargo, Moisés
conocía la grandeza de esos dos
hombres y expresó el deseo de que todo
el pueblo de Dios fuese digno de la
profecía (Números 11:29) y que no fuese
corrompido por ella (Likutey Moharán II,
1:7).

12:1 Miriam y Aarón


hablaron contra Moisés con
respecto al tema de la mujer
kushita que él había
tomado, dado que él se casó
con una mujer kushita.
Miriam y Aarón hablaron contra
Moisés... el hombre Moisés era muy
humilde

Cuando la calumnia prevalece, crea


una atmósfera espiritual que hace difícil
que la persona se mantenga humilde.
Ello se debe a que es necesaria la
sabiduría para discernir cómo ser
humilde, y la calumnia crea una brecha
entre la sabiduría y la humildad.

Pero Moisés fue una excepción.


Aunque Miriam y Aarón hablaron en su
contra, su humildad era tan grande que ni
siquiera la calumnia pudo minarla
(Likutey Moharán I, 197).
Miriam y Aarón hablaron contra
Moisés... el hombre Moisés era muy
humilde

Todo aquel que es orgulloso terminará


cometiendo adulterio (Sotá 4b).

Miriam y Aarón hablaron mal de


Moisés pues él se había separado de su
esposa (Rashi) y pensaron que aún estaba
sujeto a la pasión sexual. Para refutar
sus sospechas, inmediatamente después
de relatar las palabras de Miriam y de
Aarón, la Torá asegura que “Moisés era
muy humilde” (Números 12:3) -
implicando que estaba libre del mínimo
rasgo de lujuria (Likutey Moharán I, 130).
12:3 Pero el hombre Moisés
era muy humilde, más que
cualquier otro hombre sobre
la faz de la tierra.

El hombre Moisés era muy humilde,


más que cualquier otro hombre

¿Qué es la humildad? Se podría


pensar que alguien es humilde cuando es
sumiso frente a los demás. Sin embargo,
ello puede ser adulación o servidumbre.
Y tal falsa humildad es en general una
forma de orgullo - orgullo de la propia
humildad (Likutey Moharán I, 11:8).

Moisés era el más humilde de los


hombres. Pero al tiempo en que
reconocía su propia insignificancia,
también reconocía la grandeza y la
importancia del pueblo judío (cf. ibid, I,
79).

Para alcanzar la verdadera


humildad, escribe el rabí Natán, la
persona debe pedirle a Dios que la
dirija por el sendero correcto (Likutey
Tefilot II, 20).

El hombre Moisés era muy humilde,


más que cualquier otro hombre
Para lograr la humildad, Moisés
tuvo que anular todos sus sentimientos.
¿De qué otra manera habría sido posible
que no sintiese el mínimo orgullo dado
que la Torá repetidamente afirma: “Dios
le habló a Moisés”? Aunque Moisés
registraba su propia alabanza en la Torá,
era capaz de anular todo sentimiento de
orgullo y de vanidad (Likutey Moharán I,
4:7).

La humildad es el atributo más


grande (Avodá Zará 20b) (Likutey Moharán
II, 7:final). Y el nivel más elevado de
humildad es ser capaz de escribir que
uno es humilde (ibid., I, 147).

Moisés era muy humilde


Moisés fue capaz de registrar este
versículo sobre su grandeza y aun así
mantenerse humilde, pues él se anulaba
completamente ante Ain, el Infinito
(Likutey Halajot II, p. 378).

Moisés alcanzó el epítome del bitul


(anulación ante Dios). Cuanto más
grande sea el bitul ante Dios, mayor
será la capacidad de mitigar el
sufrimiento. Debido a que Moisés era
tan humilde, fue capaz de ponerle fin al
sufrimiento en Egipto y mitigar los
decretos en contra de los judíos en el
desierto (ibid., I, p. 54).

El hombre Moisés era muy humilde,


más que cualquier otro hombre

La esencia de la humildad de
Moisés yacía en que, pese a su estatura
ante los ojos de los demás y la estima
que le tenía el Cielo, fue capaz de
percibir la grandeza de cada uno de los
judíos. Por lo tanto pudo reunir el coraje
como para desafiar a Dios en aras del
pueblo judío, pese a su humildad (Likutey
Moharán I, 79:1).

El hombre Moisés era muy humilde,


más que cualquier otro hombre

Aunque los judíos en el desierto


tuvieron grandes líderes como Aarón y
Ioshúa -quienes eran profetas de por sí-
tuvieron que recibir su principal
inspiración de Moisés, el Tzadik. La luz
espiritual de Moisés era muy fuerte para
los judíos. Pero su nivel de humildad fue
tan grande que pudo disminuir su luz de
acuerdo a las necesidades de cada
receptor (Likutey Moharán II, 38).

El hombre Moisés era muy humilde,


más que cualquier otro hombre

Aquel que desee volverse sabio deberá


mirar hacia el sur [durante sus plegarias];
si quiere volverse rico, deberá mirar hacia
el norte (Bava Batra 25b).

En el Santuario, la Menorá, que


simboliza la sabiduría, estaba ubicada
hacia el sur de la entrada del Santo de
los Santos; por otro lado, la Mesa, que
está asociada con la riqueza, estaba
ubicada hacia el norte de la entrada. La
riqueza y la sabiduría tienen cada una su
propio lugar. Pero la persona humilde
puede alcanzar ambas, pues no ocupa
lugar alguno y así no está limitada por
un “lugar” específico ni por ningún
estado del ser. Así, Moisés fue tanto
sabio como rico (Likutey Moharán I, 162).

El hombre Moisés era muy humilde,


más que cualquier otro hombre

La energía contenida dentro de la


calumnia de Miriam hacia Moisés
amenazó dañar las “siete velas” de
Moisés: sus sentidos, tal cual están
representados por sus dos ojos, sus dos
oídos, los dos orificios de la nariz y la
boca. Pero Moisés era tan humilde, tan
anulado y paciente que no se vio
afectado en absoluto.

Por lo tanto, aunque fue


avergonzado, no montó en cólera. Esto
correspondía a la perfección de la nariz
de Moisés, pues la nariz está asociada
con arijut apaim - el largo suspiro de la
paciencia.

Dios les dijo entonces a Miriam y


Aarón, “En toda Mi casa, él es el más
fiel” (Números 12:7). Esto hace referencia
a la perfección de los oídos de Moisés,
como está escrito, “Un espíritu fiel
oculta el tema” (Proverbios 11:13) - i.e.,
aquello que oye, no lo difunde (cf. Zohar
III, 128a).

“Boca a boca hablo con él”


(Números 21:8) - esto hace referencia a la
perfección de la boca de Moisés.

“Él contempla la apariencia y la


imagen de Dios” (ibid.) - esto hace
referencia a la perfección de los ojos de
Moisés (Likutey Moharán 21:6).

Moisés era muy humilde

La humildad es el atributo más grande


(Avodá Zará 20b).
Aquel que es verdaderamente
humilde y se anula ante Dios trasciende
el espacio, hacia el nivel de Ain (la
Nada). Al alcanzar el nivel en el cual
trasciende todas las emociones
mundanas, tal persona puede encontrar
mérito en todos los individuos. Ésta fue
la grandeza de Moisés: siempre
encontraba el bien en la gente, pese a
sus pecados.

Moisés era tan humilde y estaba tan


anulado ante Dios que fue capaz de
vencer a los ángeles que trataron de
impedirle llevar la Torá hacia la tierra
(Shabat 88b). Y fue capaz de transmitirles
la Torá a todas las generaciones, pues
trascendía el lugar y el tiempo (ver
Likutey Halajot VII, p. 72a).

12:6 Él entonces les dijo:


“Escuchen, por favor, Mis
palabras: Si hubiese un
profeta de Dios entre
ustedes, Yo Me daría a
conocer a él en visión o le
hablaría en un sueño”.
Si hubiese un profeta de Dios entre
ustedes... le hablaría en un sueño... No
así Mi siervo Moisés

Hay dos maneras de experimentar


la profecía: debido a un “despertar
desde Arriba” (Dios así lo desea) o
debido a un “despertar desde abajo” (la
persona es digna de experimentar una
revelación Divina). “Si hubiese un
profeta de Dios entre ustedes” - pero en
ese momento no fueron dignos de la
revelación; la profecía le llegaría “en un
sueño”, no sería una profecía muy clara.
“No así Mi siervo Moisés” - quien
siempre se esforzó por ser digno de
experimentar la inspiración Divina.
Vemos que cuando Dios llamó a Aarón y
a Miriam, los dos pidieron primero
agua, indicando que tenían una impureza
temporal (Rashi sobre Números 12:4) y que
eran indignos en ese momento de recibir
una profecía completa (Likutey Halajot I,
p. 330-166).

12:8 “Boca a boca hablo con


él; y él contempla la
apariencia y la imagen de
Dios, no por enigmas. ¿Por
qué, entonces, no temieron
hablar contra Mi siervo
Moisés?”.
Él contempla la apariencia y la
imagen de Dios

La “imagen” de Dios hace


referencia a la representación de las
cualidades Divinas tales como
“Compasivo”, “Bueno” y demás. Esas
cualidades se nos revelaron por medio
de los profetas.

NaVi (‫נביא‬, profeta) está


relacionado con NiV sefataim (‫נינ שפתים‬,
“movimiento de los labios”) (Isaías
57:19). Cuando expresamos la
representación de las cualidades de
Dios con nuestros labios durante la
plegaria y también aplaudimos,
llevamos a cabo el versículo “Por las
manos de los profetas Yo soy descrito”
(Hoshea 12:11). Esto implica un nivel de
profecía que nos permite “contemplar
una imagen de Dios” (Likutey Moharán I,
212:1).
12:12 “¡Que no sea ella
como el que sale muerto del
seno de su madre, que tiene
ya consumida la mitad de su
carne!”.

Que no sea ella como el que sale


muerto del seno de su madre, que
tiene ya consumida la mitad de su
carne

Si un hombre fallece sin dejar


hijos, su viuda se casa con su hermano
en una ceremonia denominada ibum
(matrimonio de levirato). La Kabalá
enseña que como resultado de ese
matrimonio, el hombre fallecido
reencarna como el hijo de su anterior
esposa y de su hermano (Zohar II, 100b).
Ser reencarnado como un hijo de su
anterior esposa es fuente de un gran
sufrimiento para la persona fallecida y
de no mediar la gran misericordia del
Cielo, sería casi imposible que esa alma
reencarnada pudiera encontrar su alma
gemela para casarse. Por lo tanto enseña
el Talmud: “Quizás otro lo preceda - con
misericordia” (Moed Katán 18b).

Estos conceptos están incluidos en


el episodio en el cual Miriam se volvió
leprosa por haber calumniado a su
hermano Moisés.

En ese momento, Aarón le pidió a


Moisés: “Que no sea ella como el que
sale muerto del seno de su madre, que
tiene ya consumida la mitad de su
carne”. La frase “que sale del seno de su
madre” hace referencia al matrimonio de
levirato, en el cual el marido fallecido
nace de su anterior esposa. “Que tiene
ya consumida la mitad de su carne”
significa que carece de una pareja, como
afirma el Zohar (III, 109b): “El esposo y
la esposa son dos mitades de un
cuerpo”. Ahora que su esposa es su
madre, esa mitad de su carne ha sido
“consumida” (Likutey Moharán I, 21:6).
12:13 Moisés clamó a Dios,
diciendo, “¡Por favor, Dios,
cúrala, por favor!”.
Por favor, Dios, cúrala, por favor

En su plegaria por Miriam, Moisés


no la mencionó por su nombre. Pues
aquél que nombra a una persona que está
sujeta al juicio Divino hace que su
identidad sea conocida por los
acusadores Celestiales, quienes
entonces se levantan y la atacan.

Sin embargo, es costumbre orar en


aras de una persona diciendo su nombre
junto con el nombre de su madre. En el
caso de Miriam, era Miriam bat Iojeved
(Miriam la hija de Iojeved). Moisés
siguió esta costumbre de una manera
oculta, sin revelarles la identidad de
Miriam a las fuerzas acusadoras,
aludiendo a su nombre en la frase Na
ReFá (‫נא רפא‬, “por favor, cúrala”), que
tiene el mismo valor numérico que
MiRIaM IOJeVeD (‫( )מרים ויכבד‬Likutey
Moharán I, 174).

Por favor, Dios, cúrala, por favor

Hablando en general, hay dos grados de


compasión Divina: la Compasión Simple,
que está enraizada en el nivel espiritual
denominado Zeir Anpin, y la Compasión
Abundante, que está enraizada en el nivel
espiritual superior denominado Atik
(Zohar III, 137b).

Debido a nuestros muchos pecados,


no podemos ser ayudados plenamente
por la Compasión Simple de Dios, sino
que requerimos de Su Compasión
Abundante. Sin embargo, esta última es
mucho más difícil de alcanzar.

Estos dos niveles pueden


compararse a dos hombres ricos que
vivían en una ciudad. Uno era
moderadamente rico mientras que el otro
era tremendamente rico. Cierta vez, otro
residente de la ciudad se encontró en
dificultades financieras. Podía obtener
una audiencia con el hombre
moderadamente rico, pero le era
imposible acercarse al hombre
tremendamente adinerado. Sin embargo,
el individuo moderadamente rico no
tenía los medios para satisfacer las
necesidades de este hombre. ¿Qué podía
hacer? Alguien le aconsejó que volviese
a ver al hombre moderadamente rico y
apelase a su compasión: “Mire, necesito
una gran salvación y yo sé que usted
quiere ser compasivo conmigo. Pero
dado que no está en su poder satisfacer
mi pedido, por favor vaya a ver al
hombre muy rico y haga que se
compadezca de mí”.

De la misma manera, la persona


debe orar por la Compasión Simple de
Dios para que ascienda al nivel de Su
Compasión Abundante y satisfaga
nuestros pedidos. La manera de
despertar esa Compasión Simple es a
través del estudio de la Torá, dado que
el estudio de la Torá le da a la persona
un daat apropiado (conciencia de Dios)
y todo aquel que posee ese daat puede
despertar la Compasión Abundante
(Likutey Moharán I, 105:3).
Parashat Shelaj

13:2 “Envía para ti hombres


que exploren la tierra de
Canaán, la cual voy a dar a
los hijos de Israel; enviarás
un hombre de cada una de
las tribus de sus padres,
siendo cada uno príncipe en
ellas”.
Los espías... libaciones de vino... jalá...
sacrificios... el que desacralizó el
Shabat... tzitzit

Los tópicos en Parashat Shelaj


siguen una secuencia lógica. Los espías
dañaron la Tierra Santa, la que
representa jidush haolam (la renovación
del mundo - una forma milagrosa de
vivir). Moisés pudo lograr el perdón por
el asunto de los espías despertando el
daat (conciencia de Dios) en el pueblo,
mediante una buena amonestación,
llevándolos al arrepentimiento. Las
libaciones de vino siguen después del
relato de los espías (Números 15:1-16)
porque también el vino despierta el daat
(cf. Ioma 76b). Al beber vino, la persona
puede experimentar daat y retornar a
Dios.

Inmediatamente después
encontramos las leyes de la jalá (dar un
trozo de la masa al Cohen) (Números
15:17-21), que se aplica en la Tierra
Santa. Al separar la jalá, rectificamos el
daño producido por toda comida que
hayamos ingerido sólo para nutrir el
cuerpo y obtenemos así el alimento
espiritual de esas comidas. Esto a su vez
rectifica la fe; así, las leyes de los
sacrificios que expían por la idolatría
siguen a las leyes de la jalá (ibid., 15:22-
26). Y éstas están seguidas por la
historia de aquel que desacralizó el
Shabat (ibid., 15:32-36), pues el Shabat y
las Festividades representan la fe. Y al
final de la parashá, leemos sobre los
tzitzit (ibid., 15:37-41), pues los tzitzit
representan el jut shel jesed (hilo de
bondad) que efectúa el perdón (Likutey
Halajot I, p. 50a).

Envía para ti hombres

Los judíos se acercaron a Moisés y le


dijeron, “Envía delante de nosotros
hombres para explorar la tierra”
(Deuteronomio 1:22) (Rashi).

El pedido de los judíos de enviar


espías constituyó un daño en la
Providencia Divina. Conceptualmente,
un mensajero es un intermediario entre
Dios y el hombre. Al enviar los espías,
los judíos demostraron que estaban
dispuestos a entrar a la Tierra Santa sin
el beneficio de la Providencia Divina.

Su rechazo de la Providencia
Divina (i.e., la continua “mirada” de
Dios sobre nosotros) también constituyó
un daño en la vista. Así como cuando la
persona llora, su vista se distorsiona, el
pueblo lloró debido al reporte malicioso
de los espías, transformando esa noche
(Tisha beAv) en una noche permanente
de llanto y de duelo. Es posible
rectificar ese llorar innecesario
mediante lágrimas reales - lágrimas por
la destrucción del Templo. Al llorar
debido a la lejanía de Dios,
contrarrestamos las lágrimas causadas
por los espías y atraemos la Providencia
Divina.

De la misma manera, nuestra


matriarca Lea lloró incesantemente para
salvarse del matrimonio con el malvado
Esaú (Rashi sobre Génesis 29:17). Gracias
a sus lágrimas, se casó con Iaacov y se
volvió una matriarca en Israel, madre de
seis de las Doce Tribus (Likutey Halajot
VII, p. 400-402-202a).

13:16 Estos son los nombres


de los hombres que Moisés
envió para explorar la
tierra. Moisés le dio a Oshea
el hijo de Nun el nuevo
nombre de Ioshúa.
Moisés le dio a Oshea el hijo de Nun
el nuevo nombre de Ioshúa

Moisés oró para que Ioshúa fuera salvado


del mal consejo de los espías. El nombre
IOShuA (‫ )יהושע‬es similar a IáH
iOShiEja (‫ יה יושיעך‬, “que Dios te salve
[de la conspiración de los espías]”)
(Rashi).

La plegaria es el medio principal


para la salvación. Utilizamos una frase
similar, HOShana (‫)הושענא‬, durante
Sukot y Hoshana Rabah para inspirarnos
con la plegaria pidiendo la salvación de
Dios (Likutey Halajot III, p. 90).

Moisés le dio a Oshea el hijo de Nun


el nuevo nombre de Ioshúa

Cuando los espías vieron los bnei


hanefilim (ángeles caídos), se
atemorizaron (ver Rashi sobre Números
13:33). Esos ángeles caídos están
celosos de los seres humanos y acusan
continuamente al hombre y le impiden
servir a Dios. Actúan de esa manera
debido a que saben que el hombre tiene
el potencial para ascender más allá del
nivel de los ángeles. Pero los espías no
pensaban así de ellos mismos. Ellos
dijeron, “Nos sentimos como langostas y
eso es lo que somos para ellos”
(Números 13:33), pues sintieron que nunca
podrían llegar a vencer a tales
adversarios.

Sin embargo, Ioshúa no les temía a


esos ángeles, porque él sabía que la
fuerza de Moisés era suficiente para
vencerlos. Ioshúa mereció ese
conocimiento pues era el discípulo de
Moisés y Moisés mismo aludió a la
fortaleza de Ioshúa cuando le cambió el
nombre a su discípulo de HOsheA
(‫ )הושע‬a IOShúA (‫ )יהושע‬y oró por él. Si
los otros espías hubieran aprendido del
discípulo de Moisés, también ellos
habrían sabido sobre la fortaleza de
Moisés para luchar contra los ángeles.
Pero los celos y el deseo de honor les
impidió aprender de su colega. Ello
produjo su caída (Likutey Halajot a VII, p.
144; ver también ibid., VII, 77a).

13:17 Moisés los envió a


explorar la tierra de Canaán
y les dijo: “Suban por el
Neguev y asciendan la
montaña”.
Suban por el Neguev y asciendan la
montaña

El desierto del Neguev es una zona


particularmente poco atractiva de la
Tierra de Israel. Moisés les dijo a los
espías que pasaran primero por las áreas
menos atractivas de la Tierra y que luego
fuesen a las zonas más hermosas (Rashi).

La “montaña” representa el Templo


(Rashi sobre Deuteronomio 3:25), que es
análogo a las enseñanzas sagrada del
Tzadik. El “desierto” representa las
conversaciones mundanas del Tzadik.

Cuando el Tzadik desea “subir” -es


decir, cuando desea elevar a la gente
que se encuentra en un bajo nivel
espiritual- primero debe llevarla a
través del “desierto”, hablándole sobre
temas mundanos. De esa manera, la
acerca al servicio a Dios. Finalmente, la
llevará hacia la “montaña” del Santo
Templo, que indica un gran nivel de daat
(conocimiento de Dios) (Likutey Moharán
I, 81:1).

A veces sucede que el Tzadik cae


de su elevado nivel espiritual. Cuando
una persona común habla de temas
mundanos con el Tzadik -
conversaciones sobre el “desierto”- y el
Tzadik siente placer en ello, esto inspira
al Tzadik para elevarse y ver las
“montañas” - a retornar a su exaltado
nivel. Entonces el Tzadik puede elevar a
la persona común hacia el daat (ibid., I,
81:3).

13:21 Ellos ascendieron y


exploraron la tierra desde el
desierto de Tzin hasta
Rejov, llegando hacia
Jamat.
Ellos ascendieron y exploraron la
tierra

Si los judíos hubieran entrado a la


Tierra Santa junto con Moisés, como
estaba originalmente planeado, habrían
elevado todas las chispas de santidad de
la Tierra. Pero los espías pensaron que
ellos podían lograr el mismo objetivo de
una manera diferente. De acuerdo a su
razonamiento ellos -quienes eran
Tzadikim en ese momento- entrarían a la
Tierra primero y llevarían su santidad
hacia fuera de la Tierra difundiéndola
sobre los judíos, permitiendo que la
gente entrase y conquistase la Tierra y
de esa manera elevase las chispas. Por
ello el Otro Lado se tomó un gran
trabajo, no sólo en producir la caída de
los espías sino también en frustrar la
capacidad de los judíos para entrar a la
Tierra con Moisés (Likutey Halajot II, p.
492).

13:23 Llegaron al valle de


Eshkol y cortaron de allí un
sarmiento con un racimo de
uvas: y lo llevaron en una
vara entre dos; también
tomaron de las granadas y
de los higos.
Cortaron de allí un sarmiento con un
racimo de uvas

El vino, que proviene de las uvas,


representa el poder de ascender a
grandes niveles; también representa el
poder de confundir a la persona. Los
espías que tomaron uvas de la Tierra
Santa se equivocaron en sus juicios. Así,
la viña produjo su caída. También
subrayó su temor a Amalek, que
representa el poder del mal; así, ellos
hablaron de Amalek habitando en el
“sur” de la Tierra (Números 13:29) (lo
que implica un descenso en lugar de un
ascenso a grandes niveles) (Likutey
Halajot III, p. 94).

Cortaron de allí un sarmiento con un


racimo de uvas... también tomaron de
las granadas y de los higos

El faraón soñó con siete vacas


gordas que eran tragadas por siete vacas
enjutas (Génesis 41:4). El faraón
representa el hombre rico que siempre
desea más, como si siempre tuviese
hambre y carencias. Cuando Iosef
interpretó su sueño, le aconsejó al
faraón cobrar un “impuesto” a la riqueza
del veinte por ciento. Iosef el Tzadik les
aconsejó a los ricos “diezmar su
riqueza” dando caridad, una mitzvá que
protege los bienes (Likutey Halajot II, p.
79a).

El deseo insaciable de riqueza fue


también el daño de los espías. Varios
puntos en las dos narrativas aluden a
esta conexión. El que los espías tomaran
las uvas, las granadas y los higos que
tenían un tamaño increíble indica su
codicia. Adicionalmente, el sueño del
faraón ocurrió después de shnataim
iamim (literalmente, “dos años de días”)
(Génesis 41:1), una frase poco usual
indicando una conexión entre “años” y
“días”. De manera similar, los espías
que calumniaron la Tierra Santa fueron
castigados con “un día por año, un día
por año” (Números 14:34) - i.e., un año en
el desierto por cada día que pasaron
espiando la Tierra.

En verdad, la Tierra Santa era más


que fértil, lista para entregar su
producción al pueblo judío de una
manera milagrosa. Pero los espías
querían conquistar la Tierra de una
manera “natural”, implicando que
deseaban la riqueza sin necesidad de
creer que Dios es Quien provee. Sus
verdaderos motivos están revelados en
su nombre. La palabra hebrea
meRaGLim (‫מרגלים‬, espías) proviene de
la raíz ReGueL (‫רגל‬, pie). La gente
codiciosa viaja constantemente, siempre
buscando algún “negocio”, siempre
anhelando más dinero y bienes, nunca
apoyándose en Dios para que le provea
allí en donde vive (Likutey Halajot II, p.
158).

13:27 Y dieron este reporte:


“Fuimos a la tierra a la cual
tú nos enviaste. En verdad,
ella fluye con leche y miel y
éstos son sus frutos”.
Ella fluye con leche y miel

Toda mentira que no tenga algún elemento


de verdad no se mantendrá (Rashi).
A partir de esta afirmación de los
espías podemos ver que para que la
gente acepte algo falso ello debe tener
alguna relación con la verdad (Likutey
Moharán II, 2:4).

Hay algunas personas que


simplemente dicen la verdad. Hay otras
que piensan que están diciendo la
verdad pero no es así. Otras más que
dicen mentiras pero las disfrazan de
verdad. Y están aquellos que mienten
intencionalmente. Sólo el primero grupo
de personas puede alcanzar la
perfección.

En otra instancia, enseña el Rebe


Najmán: “La persona que quiera unirse
al Santo, bendito sea -de modo que sus
pensamientos viajen de una cámara a la
otra, y pueda contemplar esas cámaras
con los ojos de la mente- debe evitar
decir mentiras, ni siquiera por error” (El
Libro de los Atributos, Verdad, pág. 8).

Éstos son sus frutos

Los espías le dijeron a la gente que


los frutos de la Tierra eran exquisitos.
Pero continuaron y calumniaron a la
Tierra. Su “gusto” fue dañado: ya no
podían sentir la Divinidad en su comida
(Likutey Halajot II, p. 182).

En verdad, ella fluye con leche y miel y


éstos son sus frutos... pero el pueblo
que vive en la tierra es fuerte

EReTz (‫ארץ‬, Tierra) es similar a


RaTzón (‫רצון‬, voluntad o deseo). Aquel
que desee entrar a la Tierra Santa
deberá fortalecerse con mucho anhelo y
deseo de alcanzar su objetivo.

Los espías sabían esto. Pero dado


que querían mantener a los judíos lejos
de la Tierra, dijeron mentiras. Ellos
dijeron, “ella fluye con leche y miel y
éstos son sus frutos” – significando que
con deseo y anhelo de la Tierra (i.e, de
la santidad), podemos ascender la
escala de la espiritualidad. Sin embargo,
“el pueblo que vive en la tierra es
fuerte” – significando que los obstáculos
que nos enfrentan son más grandes que
la fuerza de nuestro deseo.

Ioshúa y Calev no sucumbieron a la


corrupción de los espías. Ellos dijeron,
“¡Vayamos y conquistémosla!” (Números
13:30). Aunque Moisés nos diga que
tenemos que construir escaleras y
ascender al Cielo (Rashi sobre Números
13:30), lo haremos, pues con el poder
del deseo y del anhelo, podremos
superar todos los obstáculos (Likutey
Halajot II, p. 132a).

13:29 “Amalek habita en el


área del Neguev. Los hititas,
los jebusitas y los emoritas
están asentados en la
montaña. Los cananitas
habitan cerca del mar y en
las riberas del Jordán”.
Los días y Amalek

El daño principal de los espías se


debió a Amalek, la fuerza que ataca el
intelecto sagrado de la persona. Ese
intelecto corresponde al Templo y al
conocimiento de Dios. Así, cuando los
espías rechazaron la Tierra Santa, les
dijeron a los judíos, “Amalek habita en
el área del Neguev”, despertando su
temor. Más tarde, cuando Dios decretó
que los judíos no entrarían a la Tierra,
algunos trataron de llegar igualmente y
Amalek descendió de las montañas para
impedírselo (Números 14:44-45), pues es
Amalek quien coloca los obstáculos
frente a las fuerzas de santidad. Además,
vemos que cuando Hamán, un
descendiente de Amalek, llegó al poder,
él y sus hijos detuvieron la construcción
del Santo Templo (ver Rashi sobre Ezra
4:8), pues Amalek siempre trata de
vencer al intelecto sagrado (Likutey
Halajot VII, p. 171a).

13:32 Ellos comenzaron a


calumniar a la tierra que
habían explorado
diciéndoles a los israelitas,
“La tierra por la cual hemos
pasado y explorado es una
tierra que devora a sus
habitantes. Todos los que
vimos en ella son hombres
inmensos”.

Una tierra que consume a sus


habitantes

Un nivel inferior de santidad


siempre se anula ante un nivel superior.
Así como la persona puede ser
“consumida” por la santidad de la Tierra
de Israel, de la misma manera una
persona común puede ser “consumida”
por el Tzadik y ser transformada en su
sustancia - es decir, en sus buenas
características y actos rectos (Likutey
Moharán I, 135).

En otra instancia, el Rebe Najmán


enseña que así como una persona
gravemente enferma busca el mejor
especialista para que la cure, de la
misma manera debería el judío buscar al
mejor “especialista” espiritual para que
cure su alma (ibid., I, 30:2).

Una tierra que consume a sus


habitantes
Es bueno que la persona esté unida
al Tzadik, aunque no parezca que esté
recibiendo mucho de él.

Con el correr del tiempo, “aquello


que es consumido se transforma en quien
lo consume”. Por ejemplo, cuando un
animal ingiere hierbas, las hierbas se
transforman en el animal. La persona
que come carne transforma el animal en
partes de ella misma.

El mismo concepto se aplica a la


Tierra Santa, que es llamada “una tierra
que consume a sus habitantes”. Cuando
uno entra a la Tierra, que es el concepto
de la fe, es consumido por ella - es
decir, se transforma en su sustancia,
volviéndose una persona de fe. De
manera similar, cuando uno se asocia
con el Tzadik, que es el concepto de la
Tierra de Israel, es consumido por el
Tzadik y se transforma literalmente en la
sustancia del Tzadik - i.e., en sus buenas
características y actos rectos.

Sin embargo, estar cerca del Tzadik


no le es beneficioso a alguien que no
desea acercarse a Dios. Esto puede
compararse con el alimento que no
puede ser consumido: si la persona
come algo que su cuerpo no puede
tolerar, entonces no es digerido ni
transformado en nutrientes. En su lugar,
el cuerpo lo vomita. Aquel cuyos
motivos son impuros no será
“consumido” por el Tzadik, sino que
será rechazado por él. De la misma
manera, la Tierra Santa expulsa a
aquellos que no buscan la santidad,
como está escrito, “Para que la tierra no
los vomite por impurificarla, tal cual
vomitó a la nación que estuvo antes de
ustedes” (Levítico 18:28) (Likutey Moharán
I, 129).

Una tierra que consume a sus


habitantes

El concepto de habitar en la Tierra


Santa está asociado con el rasgo de la
verdad. Así, aprendemos que Iaacov -
que representa la verdad, tal como en
“Da verdad a Iaacov” (Mija 7:20)-
“habitaba en la tierra” (Génesis 37:1).
Aquel que controla su tendencia a la
gula es también llamado “quien habita
en la tierra”, por lo cual alcanza la
verdad.

Entre las alabanzas de la Tierra


Santa está “No comerás pan en la
pobreza” (Deuteronomio 8:9). Pues a
veces la persona come pan debido a la
pobreza y no porque carezca de deseos
de otras comidas. De tener otros
alimentos, ciertamente no comería sólo
pan. Sin embargo, en la Tierra de Israel
uno come pan no porque sea pobre y no
pueda acceder a nada más, sino porque
ha quebrado su deseo de comidas
sofisticadas.

Así, el presente versículo puede


comprenderse como sigue: “Es una
tierra que consume” - en la Tierra Santa,
uno come pan porque ha quebrado el
deseo por la comida, debido a “sus
habitantes” - i.e., Iaacov/verdad, que
ilumina la Tierra con abundancia (Likutey
Moharán I, 47).

Una tierra que consume a sus


habitantes

Tuya, Dios, es la bondad, Tú le retribuyes


a cada hombre de acuerdo a sus acciones
(Salmos 62:13).
Dios demuestra una gran bondad al
retribuirle a cada persona de acuerdo
con sus acciones. Pues si Dios fuese a
castigar a cada persona apelando a la
compasión y no de acuerdo a sus
acciones, la persona no llegaría a darse
cuenta de su error y nunca llevaría a
cabo el arrepentimiento apropiado.

En particular, es en la Tierra Santa


donde Dios recompensa al hombre
“medida por medida”, como está
escrito, “Es una tierra que consume a sus
habitantes”. OJeLeT (‫אכלת‬, consume) es
un acrónimo para la frase Ata Teshalem
Leish Kemaasehu (“Tú le retribuyes a
cada hombre de acuerdo a sus
acciones”). Es por eso que la gente que
vive en la Tierra Santa parece en
general sufrir más que lo que debería
estar sufriendo (Likutey Moharán I, 187).

El daño de los espías

Los espías cometieron un daño al


calumniar la Tierra Santa; por lo tanto
Dios juró que no entrarían en la Tierra
(Números 14:21-23; ver Erjin 15a).

El Zohar enseña que las almas de


los espías estaban enraizadas en un nivel
mucho más elevado que la santidad de la
Tierra Santa. Provenían de la Dor Deá
(la Generación del Conocimiento que
siguió a Dios en el desierto durante
cuarenta años), mientras que la Tierra
Santa representa en sí a Maljut (fe).
Como tal, de haber entrado a la Tierra
Santa, los espías habrían tenido que
dejar su posición de liderazgo y llevar
vidas comunes (Zohar III, 158a; ver también
Ari, Shaar HaPesukim, p. 119-123). Dado
que sus almas eran mucho más grandes
que la Tierra, ¿por qué Dios se enojó
con ellos y juró que no entrarían?

La persona tiene por objetivo


reconocer a Dios. Ese reconocimiento
se produce a través del Tzadik. No
importa cuánto uno crea que conoce a
Dios, no puede realmente comprenderlo,
pues Dios es Infinito. Por otro lado, no
importa cuán lejos piense la persona que
está de Dios, está equivocada, pues “El
mundo entero está lleno de Su gloria”
(Isaías 6:3).Sólo el Tzadik puede
percibir y combinar esos dos niveles,
ayudando a aquellos que piensan que
están cerca de Dios a comprender cuán
lejos están todavía y ayudando a
aquellos que están distantes de Dios a
sentirse cerca de Él.

La grandeza de Moisés, el
verdadero Tzadik, fue en verdad su
humildad, pues era tan humilde que
podía disminuirse hasta el más bajo de
los niveles para instilar incluso allí la
Divinidad (Likutey Halajot V, p. 28-15a).

En su elevado nivel, los espías no


podían comprender cómo podrían
contener su intelecto dentro de los
parámetros menores de la fe ofrecidos
por la Tierra Santa. No pudieron ver que
el principal objetivo es combinar los
dos niveles, como lo hace el Tzadik. Es
decir, cuando uno alcanza la fe, debe
buscar el intelecto. Cuando alcanza el
intelecto, debe retornar a la fe para, de
esa manera, alcanzar un intelecto mayor.

El Zohar (III, 158a) afirma que los


espías no pudieron entrar a la Tierra
Santa debido a su arrogancia. Ellos
sabían que, de entrar a la Tierra, Moisés
los encontraría indignos y nombraría a
otros como líderes de los judíos. Si
hubiesen sido humildes delante de
Moisés, habrían recibido la capacidad
de combinar los niveles inferiores y
superiores, volviéndose verdaderos
líderes. Podrían haber reconocido que la
Tierra también podía beneficiarlos. Pero
en su lugar, los espías dijeron, “Nos
sentimos como langostas y así es como
éramos para ellos” (Números 13:33) -
pues minimizaron sus capacidades y no
pensaron que Dios podría deleitarse en
ellos (Likutey Halajot V, p. 28).

Aunque Calev también poseía una


gran alma, se disminuyó ante la grandeza
de los Tzadikim tales como los
patriarcas y Moisés. Por lo tanto Calev
pudo entrar a la Tierra (ibid., V, p. 20).

14:2 Todos los hijos de Israel


murmuraron contra Moisés
y Aarón. “Si al menos
hubiéramos muerto en la
tierra de Egipto”, dijo toda
la comunidad. “Si al menos
hubiéramos muerto en este
desierto”.

Murmuraron contra Moisés

El principal pecado de los espías


fue su disputa en contra de Moisés. La
controversia es y siempre ha sido la
ruina del pueblo judío (Likutey Halajot II,
p. 33a).
14:13 Moisés le dijo a Dios,
“Entonces lo oirán los
egipcios, de en medio de
quienes Tú sacaste a este
pueblo con Tu poder”.
Moisés le dijo a Dios

Las almas judías emanan de una


fuente espiritual extremadamente
elevada. Todo aquel que sea
espiritualmente refinado reconocerá y
apreciará la exaltada santidad de la
esencia del pueblo judío y comprenderá
que éste realmente no tiene conexión
alguna con el pecado, el cual sólo existe
en el plano material. Así, las almas
judías son totalmente incapaces de
soportar el peso de sus pecados.

Debido a que Moisés conocía la


fuente Divina de los judíos y la
delicadeza de sus almas, oraba
continuamente por ellos. Le pidió a Dios
que les otorgase el perdón y retirase la
carga que pesaba sobre sus almas
debido a sus pecados (Likutey Moharán II,
7:3).

14:17 “Ahora, pues, sea


grande, Te lo ruego, el poder
de Dios, conforme a lo que
has hablado, diciendo”.
Sea grande, Te lo ruego, el poder de
Dios, conforme a lo que has hablado,
diciendo

La palabra “diciendo” se asocia


generalmente con el pacto (cf. Sanedrín
56b).

La revelación del poder de Dios


está relacionada con la santidad del
habla de la persona. Ésta, a su vez, está
en relación al cuidado del pacto. Si la
persona cuida el pacto, podrá percibir el
poder y las maravillas de Dios (Likutey
Moharán I, 19:6; ibid., I, 19:final).

14:19 “En Tu gran bondad,


por favor perdona el pecado
de esta nación, tal como Tú
has perdonado a este pueblo
desde el momento en que
dejó Egipto hasta ahora”.
En Tu gran bondad, por favor perdona
el pecado de esta nación, tal como Tú
has perdonado

En la medida en que la persona sea


efectiva en su ruego “¡Por favor,
perdona!” en Iom Kipur, de la misma
manera contribuirá a la reconstrucción
del Templo.

Esto está aludido en el ruego de


Moisés. Las iniciales de las palabras
Haze Kegodel Jasdeja Vekaasher
Nasata (“esta [nación], en Tu gran
bondad, tal como Tú has perdonado”)
conforman JaNUKaH (‫)חנוכא‬, la
festividad que conmemora la
reinauguración -conceptualmente
equivalente a la reconstrucción- del
Segundo Templo. Así, de acuerdo al
perdón que logremos en Iom Kipur, así
alcanzaremos la santidad de Jánuca
(Likutey Moharán II, 7:11).
14:20 Dios dijo, “He
perdonado de acuerdo a tus
palabras”.
Dios dijo, “He perdonado de acuerdo
a tus palabras”

“De acuerdo a tus palabras” - de


acuerdo a la sinceridad y al esfuerzo que
pongas en tus palabras, podrás efectuar
el perdón (Likutey Halajot III, p. 218).

Dios dijo, “He perdonado de acuerdo


a tus palabras”

Las iniciales de las palabras


Vaiomer IHVH Salajti Kedevareja
(“Dios dijo, ‘He perdonado de acuerdo
a tus palabras’”) conforman la palabra
KOSI (‫כוסי‬, “mi copa”). Y la raíz de la
palabra Kedevareja (‫כדבריך‬, “de
acuerdo a tus palabras”) es DaVaR
(‫)דבר‬, que es un acrónimo para Dishanta
Vashemen Roshi (“Tú ungiste mi cabeza
con aceite”) (Salmos 23:5).

Hay algunos Tzadikim cuyo nivel


de daat (conciencia de Dios) es tan
elevado que pueden obtener el perdón
para los demás al beber vino de una
copa. TiRoSh (‫תירוש‬, vino) está
relacionado con RoSh (‫ראש‬, cabeza)
(Ioma 76b), que corresponde a alcanzar
los intelectos trascendentes. Cuando el
Tzadik bebe vino, se transforma en la
“cabeza” y es capaz de atraer esos
intelectos, con los cuales perdonar la
iniquidad de los demás. Una persona
común también puede alcanzar un
elevado nivel de daat al cuidar el pacto,
pues ello le permite perfeccionar su
mente (Likutey Moharán I, 177).

Dios dijo, “He perdonado de acuerdo


a tus palabras”

En las festividades de Pesaj,


Shavuot, Rosh HaShaná y Sukot,
recitamos el Kidush sobre una copa de
vino y recitamos la bendición de
Shehejeianu, agradeciendo a Dios por
habernos mantenido con vida y traído
hasta ese día. En Iom Kipur, dado que no
recitamos el Kidush, ¿dónde debemos
recitar la bendición Shehejeianu?

En la víspera de Iom Kipur,


concluimos la plegaria del Kol Nidrei
con este versículo. Las iniciales de las
palabras Vaiomer IHVH Salajti
Kedevareja (“Dios dijo, ‘He perdonado
de acuerdo a tus palabras’”) conforman
la palabra KOSI (‫כוסי‬, “mi copa”),
haciendo referencia a la Copa de Perdón
de Dios. Por lo tanto, en un sentido
conceptual, recitamos la bendición
Shehejeianu en Iom Kipur sobre la
Copa de Perdón de Dios (Rabí Najmán
Goldstein).
14:24 “En cuanto a Mi
siervo Calev, por cuanto
hubo en él otro espíritu, de
modo que siguió en pos de
Mí, Yo le haré entrar en la
tierra adonde ha ido y su
descendencia la heredará”.
Otro espíritu

Cada líder judío posee un aspecto


del espíritu de profecía. Incluso en
nuestra época, cuando la profecía ha
cesado, los líderes judíos tienen “otro
espíritu”, una forma de rúaj hakodesh
(inspiración Divina) en virtud de la cual
merecen ser líderes. Este espíritu les
permite a todos los que se acercan a
ellos fortalecerse y rectificar su fe. Por
tanto es necesario hacer todo lo posible
para encontrar un líder verdadero y
acercarse a él (Likutey Moharán II, 8:8).

14:27 “¿Hasta cuándo tengo


que sufrir a esta
congregación perversa que
sigue haciendo murmurar
contra Mí? Yo he oído las
murmuraciones de los hijos
de Israel que ellos hacen
proferir contra Mí”.
Esta congregación perversa

De este versículo aprendemos que un eda


(quórum, congregación) comprende diez
hombres (Sanedrín 74b; Rashi).

El momento más común para la


necesidad de un quórum es durante la
plegaria pública. ¿Por qué aprendemos
los detalles de un propósito tan sagrado
a partir de gente malvada?

Siempre habrá gente que se oponga


a la santidad y grupos que causen daño a
la comunidad. Debemos aprender de
ellos el hecho de que si su quórum
puede causar daño, ¡¿cuánto más aún
podrá un quórum de gente dedicada a la
construcción espiritual rectificar a los
demás?!

14:34 “Como el número de


días que exploraron la
tierra, es decir, cuarenta
días, llevarán sus pecados
por cuarenta años, un día
por un año, un día por un
año. Entonces conocerán Mi
desagrado”.
Un día por un año

Aquel que calumnia daña su daat


(percepción superior), cayendo en un
estado de imaginación semejante al
sueño (Likutey Moharán I, 54:6).

En tal estado, el tiempo se expande


y la persona puede soñar con una vida
entera en cuestión de pocos minutos.
Cuando uno cae víctima de los aspectos
negativos de la imaginación, el tiempo
parece alargarse y sus días parecen
extremadamente largos.

Así, debido a que los espías


calumniaron a la Tierra Santa, su castigo
fue “un día por un año” (Parparaot
LeJojmá I, 54).

14:38 Ioshúa el hijo de Nun


y Calev el hijo de Ifuné
sobrevivieron de los
hombres que fueron a
explorar la tierra.
Ioshúa el hijo de Nun y Calev el hijo
de Ifuné sobrevivieron de los hombres

La frase hebrea ViIoshúa... veCalev...


jaiú min haanashim (“Ioshúa y Calev
sobrevivieron de los hombres”) significa
literalmente “Ioshúa y Calev vivieron de
los hombres”. Es decir, ellos heredaron
las porciones de la Tierra Santa que les
correspondían a los otros espías (Rashi).

La gloria de Dios se manifiesta


cuando el honor recae sobre una persona
– siempre y cuando la persona utilice tal
honor para glorificar a Dios. Pero
cuando la persona trata de tomar el
honor para sí misma, invariablemente
minimiza la gloria de Dios. Y dado que
trató de tomar el honor para sí misma,
cuando el honor parte, su alma parte con
él (Likutey Moharán I, 67:1).

La gloria de Dios se menciona


varias veces en el pasaje de la Torá
sobre los espías, pues la Tierra Santa es
el lugar en donde debe revelarse esa
gloria. Si los espías no hubiesen
corrompido su misión, los judíos
habrían entrado a la Tierra Santa y
revelado allí la Gloria de Dios. En su
lugar, los espías trataron de ocultar la
Divinidad y hacer que ella se revelase
sólo en un lugar deshabitado, en el
desierto. Ello dio como resultado sus
muertes y la muerte de casi toda la
nación. Sólo Ioshúa y Calev se salvaron
de ese destino y fueron incluso
recompensados con las herencias de los
otros espías, pues ellos se habían
sacrificado por la gloria de Dios
tratando de hacerla manifiesta (Likutey
Halajot VIII, p. 282b).
15:5 “Prepara un cuarto hin
de vino como libación por
cada cordero que es llevado
como ofrenda quemada u
ofrenda de la festividad”.
Las libaciones

Las nesajim (libaciones) eran


ofrecidas sobre un Altar hecho de tierra,
correspondiente al burdo materialismo.
Del hecho de que el Altar era hueco,
permitiendo que las libaciones se
filtrasen hacia el abismo, comprendemos
que el valor de éstas era muy grande.
Pues eran capaces de descender hacia el
burdo materialismo y llegar hasta las
almas que estaban en las profundidades,
para elevarlas de allí (Likutey Halajot VII,
p. 154).

Libación de vino

El vino puede hacer daño, tal cual


sucedió con Noaj (ver Génesis 9:20-21),
haciendo caer a la persona de su daat
(percepción superior). Cuando, durante
la libación de vino, recitamos alabanzas
a Dios, ésta rectifica los daños causados
por el vino, rectificando así la
imaginación y elevando nuestro daat
(Likutey Halajot I, p. 94).
15:20 “Separa la primera
porción de tu masa como
ofrenda alzada: como la
ofrenda alzada de la era, así
han de ofrecerla”.
Jalá

Las instrucciones de Dios sobre la


jalá siguen al relato de los espías,
quienes representan a aquellos que se
rebelan contra Dios. La jalá es un regalo
dado al Cohen y connota caridad. La
caridad le da a la persona el poder para
enfrentar a los ateos y a aquellos que
desafían a Dios (Likutey Halajot I, p. 274).
Jalá

La ley de la Torá de separar la jalá sólo


se aplica en la Tierra Santa. Nuestros
Sabios instituyeron la práctica de separar
la jalá incluso fuera de la Tierra Santa,
para no olvidar esa mitzvá (Rambam,
Hiljot Bikurim 5:7).

JaLá (‫ )חלה‬comparte la misma raíz


que toJeLet (‫תוחלת‬, deseo) y vaiJaL
(‫ויחל‬, plegaria). Cuando le damos la jalá
al Cohen, despertamos en nosotros un
gran deseo de servir a Dios. Hoy en día
llevamos a cabo esta mitzvá en todas
partes, para mantener vivo nuestro gran
deseo de retornar a Dios y a la Tierra
Santa (Likutey Halajot V, p. 436-219a).
Jalá

Es necesario separar la jalá de la masa.


No se debe designar toda la masa como
jalá (Kitzur Shuljan Aruj 35:1).

Cuando Adán comió del Árbol del


Conocimiento, hizo que muchas chispas
de santidad se dispersaran por el mundo.
Al comer en santidad y llevar a cabo las
mitzvot que se aplican a la comida,
elevamos esas chispas. La mitzvá de
separar la jalá representa la
rectificación final, dado que es realizada
cuando la masa está por quedar lista
para ser comida. En ese punto, el sabor -
que proviene del Favor Divino- entra en
el alimento. Por lo tanto la jalá debe ser
dada al Cohen, que representa el Favor
Divino. Al revelar el sabor, atraemos el
Favor Divino. Esta mitzvá continúa
aplicándose hoy en día incluso fuera de
la Tierra Santa, pues ahora más que
nunca necesitamos revelar el Favor
Divino.

La Torá llama a la jalá, reshit


aristeijem (“lo primero de tu masa”),
pues si no la separamos primero,
podemos llegar a olvidar Quién es
Primero. Más aún, Dios creó el mundo
Bereshit - i.e., por [aquellos que son
llamados] “primeros”, la nación judía
(Bereshit Rabah 1:4). Si la persona
designa toda la masa como jalá, deja de
diferenciar lo que es primario de lo que
es secundario. Peor aún, podría decir
que lo primario es secundario y que lo
secundario es primario. Su única
esperanza es centrarse en Dios. De
manera similar, tan pronto como el
mundo llegó a la existencia, las fuerzas
del mal desataron el caos y la confusión
para mezclar lo que era primario con lo
que era secundario. Sólo debido a que
“el espíritu de Dios sobrevolaba por
sobre la superficie de las aguas”
(Génesis 1:2), pudo restaurarse el orden
(Likutey Halajot V, p. 494).

15:21 “De lo primero de sus


masas presentarán a Dios
ofrenda alzada durante sus
generaciones”.
De lo primero de sus masas
presentarán a Dios ofrenda alzada

Dado que el Cohen ya ha recibido


su parte correspondiente del grano,
¿cuál es el propósito de este regalo
adicional de la masa? El primer regalo,
terumá, rectifica el grano de la
maldición de Adán. Ahora el grano está
siendo amasado y moldeado con una
forma específica. El regalo de la jalá
asegura la bendición en la nueva forma
(Likutey Halajot III, p. 143a).
15:38 “Habla a los hijos de
Israel y diles que se hagan
tzitzit en las esquinas de sus
vestidos, para todas sus
generaciones; y que
coloquen sobre los tzitzit de
cada esquina un cordón de
color celeste”.
Tzitzit

Los tzitzit protegen a la persona de


la inmoralidad, que está asociada con el
“veneno de la Serpiente”. Cuando
utilizamos los tzitzit, nos acercamos a la
naturaleza de los Tzadikim quienes
cuidan el pacto de manera perfecta y
podemos así recibir su consejo.

Recibir el consejo de un Tzadik es


considerado una forma de unión. Cuando
la mujer recibe la simiente de su marido,
ella concibe un niño que luego nace.
Durante varios años el niño crece y
madura hasta llegar a ser responsable.
De la misma manera, recibimos el
consejo del Tzadik y, en los años
subsiguientes, este enraiza y madura,
ayudándonos siempre a crecer (Likutey
Moharán I, 7:4, 5).
Diles que se hagan tzitzit

Al hacer los tzitzit, se enrosca un


hilo largo alrededor de los demás, entre
los cinco nudos. Hay treinta y nueve
vueltas en total, que es numéricamente
equivalente a la palabra TaL (‫טל‬, rocío)
y hace referencia a traer el “rocío de
bendición”. Este Rocío está enraizado
en la abundancia que proviene de las
tres primeras letras del Santo Nombre
de Dios, IHVH -i.e., I-H-V (‫ו‬-‫ה‬-‫ י‬y es
canalizada hacia Maljut (representada
por la letra final hei [‫ ]ה‬del Nombre).
Este rocío trae una santidad adicional
(Likutey Halajot I, p. 33a).

En las esquinas de sus vestidos


Las cuatro esquinas de los tzitzit
aluden a las cuatro esquinas de la tierra,
desde donde serán traídos los exilados
(Likutey Halajot II, p. 221a-442).

En las esquinas de sus vestidos

KaNFeI (‫כנפי‬, esquinas)


representan las KaNFeI nesharim (‫נשרים‬
‫כנפי‬, alas de águila) sobre las cuales
Dios sacó a los judíos fuera de Egipto
(Éxodo 19:4). El águila simboliza la
compasión (Tikuney Zohar 25, p. 71a), que
a su vez representa daat (percepción
superior). El daat más efectivo es aquel
que cuida a la persona de la
inmoralidad. Al usar los tzitzit, uno
adquiere moralidad (Likutey Halajot I, p.
64).

Más aún, así como las kanfei


nesharim representan el concepto que
trasciende el tiempo y el espacio (dado
que ellas llevaron a todos los judíos en
el mismo instante desde sus hogares en
Egipto hacia Ramsés, para estar listos y
partir en el momento del Éxodo), de la
misma manera, los tzitzit pueden elevar
a la persona hacia conceptos que
trascienden el tiempo y el espacio. Así,
mediante los tzitzit, es posible lograr
cada día un grado mucho mayor de
alegría y de plenitud, pues se alcanzan
grandes logros espirituales (ibid. I, p. 74).
Los tzitzit también representan la
reunión de los exilados, motivo por el
cual juntamos los cuatro tzitzit en una
mano antes de recitar el Shemá, que
incluye este pasaje sobre los tzitzit.
MiTzRaim (‫מיצרים‬, Egipto) refleja
MeiTzaR (‫מיצר‬, un lugar estrecho y
restringido), significando el exilio.
Egipto también es considerado ervat
haaretz (la desnudez de la tierra)
(Génesis 42:9), refiriéndose a la
inmoralidad. El exilio y la inmoralidad
están unidos pues cuanto más uno se
aleja de la Divinidad y la santidad (que
están más allá del espacio), más queda
atrapado en los confines del espacio -
i.e., del exilio. Para servir a Dios, es
necesario elevarse por sobre la
inmoralidad para trascender el exilio.
Los tzitzit ayudan a la persona a
trascender el exilio (Likutey Halajot I, p.
82a-76).

Diles que se hagan tzitzit en las


esquinas de sus vestidos

La santidad de los cuatro tzitzit


surge de las cuatro letras del
Tetragrámaton, IHVH, del cual derivan
los cuatro elementos: el fuego, el aire, el
agua y la tierra.

Cuando la persona peca, daña esos


cuatro elementos y así es llamada
BoGueD (‫בגד‬, traidora) esta palabra
también puede leerse como BeGueD
(‫בגד‬, vestimenta). Aquel que peca es un
traidor a la santidad de los tzitzit, que
están asociados con las vestimentas.

Pero aquel que se vuelve a Dios


merece aferrarse a Él, tal como los
tzitzit que están aferrados a la
vestimentas (Likutey Moharán I, 8:9).

Diles que se hagan tzitzit en las


esquinas de sus vestidos

Los tzitzit se colocan en las cuatro


esquinas de la prenda, y así están
asociados con las cuatro letras del
Tetragrámaton, IHVH, que es la fuente
de la vida espiritual. Ese espíritu de
vida está asociado con el número 4,
como en el versículo “De las cuatro
esquinas viene el espíritu” (Ezequiel
37:9).

Pero aquel que no cumple con la


mitzvá de los tzitzit atrae para sí el
espíritu de Esaú, cuyo estado “velludo”
(ver Génesis 27:11) también es conocido
como tzitzit, como está escrito, “Él me
tomó por los rizos (tzitzit) de mi
cabeza” (Ezequiel 8:3) (Likutey Moharán I,
8:8).

Para todas sus generaciones

Usar los tzitzit otorga la capacidad


de vencer a los tres pecados mayores: la
idolatría, la inmoralidad y el asesinato.
Esto puede verse en la palabra
leDoRoTaM (‫םתרדל‬, “para todas sus
generaciones”), que contiene la frase
DoR TaM (‫דר תם‬, “generación
perfecta”). Nuestros Sabios enseñan que
la Generación del Desierto estaba libre
(TaM) de la idolatría, libre de la
inmoralidad y libre del asesinato (Tana
debei Eliahu Rabah #26). Así, los tzitzit
nos perfeccionan y liberan de las malas
características (Likutey Halajot I, p. 72).

15:39 “Estos, entonces,


serán sus tzitzit, a fin de que
al mirarlos se acuerden de
todos los mandamientos de
Dios y los cumplan; y que
no se extravíen detrás de sus
corazones ni detrás de sus
ojos, para perderse”.
Al mirarlos... no se extravíen... detrás
de sus ojos

La palabra TziTzit (‫ )ציצית‬está


relacionada con lehaTziTz (‫להציץ‬,
mirar). Los tzitzit ayudan a la persona a
ver más allá del mundo material y a
anularse delante de Dios. Evitan que la
persona se extravíe detrás de los
placeres de este mundo (Likutey Halajot I,
p. 29a).
Los tzitzit también evitan que la
persona se extravíe detrás (o debido a)
el mal ojo, dado que “al mirarlos” - i.e.,
tu vista quedará rectificada (ibid. II, p.
183a).

Al mirarlos se acuerden de todos los


mandamientos

Toda la Torá está aludida en los


tzitzit. Los cinco nudos corresponden a
las cinco primeras palabras de la
declaración de fe, “Shemá Israel, IHVH
Eloheinu IHVH... - Oye, Israel, Dios es
nuestro Señor, Dios...” (Deuteronomio
6:4). Todas las mitzvot representan la fe.
Por lo tanto los tzitzit, que corresponden
a la fe, aluden a toda la Torá (Likutey
Halajot I, p. 44). (La sexta palabra del
Shemá, “Ejad - Uno”, representa la
Unidad de Dios).

Al mirarlos se acuerden

Una amonestación buena y


apropiada es un “buen perfume”. Una
mala amonestación genera un mal olor.
Los tzitzit son considerados una buena
amonestación, como está escrito, “al
mirarlos se acuerden” (Likutey Halajot I,
p. 45a). Al llevar los tzitzit, recordamos
a Dios y nos acercamos a Él (Ibid., I, p.
102).

No se extravíen detrás de sus


corazones ni detrás de sus ojos
Cada vez que la persona piensa
profundamente en algo, es como si lo
estuviese viendo con sus propios ojos.
Por lo tanto, así como no está permitido
mirar algo que nos aleje de Dios,
tampoco está permitido pensar sobre
ello. La mente tiene sus límites que la
persona debe evitar cuidadosamente.

Enseñan nuestros Sabios: “Las


paredes de la casa de la persona darán
testimonio de sus pecados” (Taanit 11a).
¿Qué sucede si alguien peca fuera de su
casa, en las calles o en los campos? Las
“paredes” hacen referencia a los
parámetros de la mente, pues estos darán
testimonio de sus pensamientos (Likutey
Halajot VII, p. 326-164a).

No se extravíen detrás de sus


corazones

Los treinta y dos hilos de los tzitzit


(ocho en cada una de las cuatro
esquinas) protegen el corazón y evitan
que se extravíe. Ello se debe a que la
palabra LeV (‫לב‬, corazón) tiene el valor
numérico de 32 (Likutey Halajot I, p. 70).

No se extravíen... detrás de sus ojos

AIN (‫עין‬, ojo) es un homónimo de la


letra AIN (‫)ע‬, que tiene el valor
numérico de 70.
La persona que “se extravía detrás
de sus ojos” corre detrás del estilo de
vida material asociado con el arquetipo
de las setenta naciones (Likutey Moharán
I, 36:3). Su rectificación es ir detrás de la
vida de Torá a la cual se dedica el
pueblo judío, que está representado por
las setenta almas que descendieron de
Iaacov (Éxodo 1:5).

No se extravíen detrás de sus


corazones ni detrás de sus ojos

En sí y de por sí, el usar los tzitzit


no provee de protección en contra de los
deseos. La persona también debe orar a
Dios para que la ayude a cumplir
apropiadamente con la mitzvá, para
adquirir sus beneficios espiritual
(Likutey Halajot VIII, p. 22a).
Parashat Koraj

16:1 Y tomó Koraj el hijo de


Itzar, hijo de Kehat, hijo de
Leví, a Datán y Avirám los
hijos de Eliav y a On el hijo
de Pelet, descendientes de
Rubén.
Koraj

Debido a que Adán produjo un


daño al comer del Árbol, le trajo la
corrupción y el conflicto a su simiente.
Inmediatamente después de pecar, Caín
y Abel comenzaron a discutir entre sí.
Su discusión fue precursora de todas las
disputas y conflictos que vendrían,
especialmente aquellas en contra de los
Tzadikim. Así, su conflicto engendró el
conflicto de Koraj (Likutey Halajot III, p.
124a-248).

Koraj

Koraj era un hereje (Bamidbar Rabah


18).
Él era orgulloso, lo que es equivalente a
la idolatría (Sotá 4b).

El antídoto para el orgullo es unirse


al Tzadik, demostrando que uno acepta
el hecho de que hay alguien más grande,
más sabio y más perfecto. Pero en su
lugar, Koraj encabezó una rebelión en
contra de Moisés (Likutey Moharán I, 10:5,
9).

Koraj tomó

“Koraj tomó” - él se tomó a sí mismo y


se sacó fuera de la comunidad (Rashi).

Koraj era un ateo (Ierushalmi, Sanedrín


10:3).
Al comienzo Koraj fue un Tzadik,
pero carecía de perfección. En lugar de
perfeccionarse, permitió que su profecía
-que preveía el hecho de que grandes
hombres descenderían de él-
transformase su cabeza y fomentase su
rebelión en contra de Moisés. Él trató de
diferenciar su grandeza Levita de
Moisés, el verdadero Tzadik (Likutey
Halajot I, p. 274-138a).

Koraj el hijo de Itzar, hijo de Kehat,


hijo de Leví... toda la comunidad es
santa

Koraj era un Levita. Los Levitas,


que representan el lado izquierdo, el
lado de las guevurot (juicios), tenían el
objetivo de servir a los Cohanim,
quienes representan jesed (bondad).
Cuando los juicios son secundarios a la
bondad, el sufrimiento puede evitarse.
El hecho de sufrir proviene del poder de
la mala inclinación, que es otra fuente de
juicios. El pecado produce un despertar
de los juicios, mientras que el servicio a
Dios despierta la bondad.

Koraj se separó de Aarón el Cohen


Gadol pues sintió que podía mantenerse
por sí mismo; no le daba importancia a
la inclinación al mal. Le dijo a Moisés,
“Toda la comunidad es santa” (Números
6:3) - pues después de que el pueblo
judío estuvo en el Sinaí y recibió la
Torá, había cesado la polución de la
Serpiente. Así, Koraj exclamó, “Todos
son santos. ¿Qué hace que Moisés y
Aarón sean más grandes que el resto de
nosotros?”. Pero Koraj no sabía que
existen niveles superiores del mal que
son más poderosos que la fuerza de la
persona común, quien no los puede
mitigar. Ésa era la batalla de Moisés al
igual que la batalla de Aarón. La
arrogancia de Koraj lo llevó a su
perdición (Likutey Halajot V, p. 264-134a).

Koraj tomó

“Koraj tomó” - él se tomó a sí mismo y


se puso a un lado para separarse de la
comunidad (Rashi).
Aarón era un Cohen, quien está
asociado con jesed (bondad) y
corresponde a la realidad espiritual
denominada el “lado derecho”. Koraj
era un Levita, quien está asociado con
las guevurot (juicios) y corresponde a la
realidad espiritual denominada el “lado
izquierdo”.

El decreto de Dios “Que haya luz”


(Génesis 1:3) corresponde al lado
derecho. “Y hubo luz” (ibid.)
corresponde al lado izquierdo.

“Dios separó entre la luz y la


oscuridad” (ibid., 1:4) - esto se refiere a
la diferencia entre Aarón y Koraj
(Likutey Moharán I, 44).

Koraj tomó

“Koraj tomó” - él se tomó a sí mismo y


se sacó fuera de la comunidad (Rashi).

Todos los conflictos derivan de la


disputa de Koraj contra Aarón.

Koraj quería ser como Aarón. Ellos


eran dos entidades separadas, cada uno
con sus propias y únicas cualidades.
Pero Koraj se rebeló contra el hecho de
ser él quien era, de modo que hizo de la
disputa una forma de vivir.

La persona debe ser ella misma.


Debe crear unidad y paz entre los
opuestos. Ello es lo que mitiga los
decretos Divinos (Likutey Moharán I,
46:3).

Koraj... On el hijo de Pelet

La sabiduría de la mujer construye su


casa, pero la mujer insensata la destruye
con sus manos (Proverbios 14:1).

“La sabiduría de la mujer” hace referencia


a la esposa de On el hijo de Pelet [quien
lo mantuvo alejado de la disputa de Koraj
con Moisés]. “La mujer insensata” es la
esposa de Koraj, quien lo instigó en la
disputa (Bamidbar Rabah 18:20).

El Sefer Ietzirá enseña que dos


piedras construyen dos casas (i.e., dos
combinaciones), tres piedras hacen seis
casas y cuatro piedras hacen
veinticuatro casas. Cada piedra aumenta
el resultado final de manera
exponencial. Esas “piedras” aluden a las
almas; así, cuanta más gente esté
incluida en una mitzvá, más aumentará el
poder de esa mitzvá. Sin embargo, Koraj
y su esposa intentaron destruir la “casa”
-la Comunidad de Israel- al separarse de
ella. De esa manera, disminuyeron el
número de personas que podían haberse
unido para llevar a cabo las mitzvot.

Luego de que Koraj, su esposa y


sus acólitos fueron tragados por la
tierra, los judíos murmuraron en contra
de Moisés. La ira de Dios se despertó
en contra de ellos y Moisés detuvo la
plaga resultante ordenándole a Aarón
que trajese la ofrenda de incienso. El
aroma dulce del incienso contiene un
ingrediente de mal olor, el gálbano, para
enseñarnos que debemos mantenernos
juntos, pues incluso los pecadores son
parte de la comunidad. Pero Koraj
insistió en mantenerse aparte (Likutey
Halajot VII, 157a-314).

16:2 Se presentaron delante


de Moisés con doscientos
cincuenta hombres de los
hijos de Israel - líderes de la
comunidad, personas
escogidas de la asamblea,
varones de renombre.
Se presentaron delante de Moisés con
doscientos cincuenta hombres de los
hijos de Israel - líderes de la
comunidad

Koraj juntó 250 hombres importantes del


Sanedrín y los vistió con talitot de puro
tejelet. Los hizo parar delante de Moisés
y preguntó, “Si el talit está hecho
completamente de hilos de tejelet,
¿requiere entonces tzitzit? Dado que un
solo hilo de tejelet en los tzitzit es
suficiente para la mitzvá, una prenda
entera hecha de tejelet, ¿no estará
entonces exceptuada de los tzitzit? (Rashi
sobre Números 16:1).

Koraj se rebeló contra los


esfuerzos de Moisés de agregar más
gente al campamento santo. Por lo tanto
se opuso a Moisés con argumentos en
contra de los tzitzit, una mitzvá que
puede llevar a la gente hacia Dios
(Likutey Halajot I, p. 102-52a).

Además, vemos que la palabra


TziTzit (‫ )ציצית‬está relacionada con el
término lehaTziTz (‫להציץ‬, mirar), pues
la mitzvá de los tzitzit provee de
rectificación para los ojos. Aquel que
daña sus ojos entra en el ámbito de las
Cámaras de los Intercambios, donde ve
las cosas diferentes a lo que en realidad
son. Esto lleva a la disputa. Así, Koraj
vistió a su gente con ropas hechas
enteramente de tejelet como una excusa
para no cumplir con la mitzvá de los
tzitzit y entrar así en conflicto en contra
de Moisés. Pues Koraj dañó sus ojos
(ibid. IV, p. 56).

Se presentaron delante de Moisés con


doscientos cincuenta hombres de los
hijos de Israel - líderes de la
comunidad

Koraj juntó 250 hombres importantes del


Sanedrín y los vistió con talitot de puro
tejelet. Los hizo parar delante de Moisés
y preguntó, “Si el talit está hecho
completamente de hilos de tejelet,
¿requiere entonces tzitzit? Dado que un
solo hilo de tejelet en los tzitzit es
suficiente para la mitzvá, una prenda
entera hecha de tejelet, ¿no estará
entonces exceptuada de los tzitzit? (Rashi
sobre Números 16:1).

La comida y la bebida cuestan


menos que la vestimenta; por lo tanto es
más fácil darle de comer a una persona
que vestirla. En un sentido espiritual, el
Malo trata de aferrar a la persona “por
sus vestimentas” (empujándola hacia
deseos más caros), haciendo que la
persona persiga las vestimentas
materiales de este mundo. Un
significado más profundo es que la gente
naturalmente presupone que “lo que ves
es lo que es”. No puede comprender el
hecho de que el Tzadik -que parece ser
una persona común- de hecho posee una
esencia mucho más elevada, que está
investida en su apariencia externa.
“Vestimentas” y propiedades son áreas
en las cuales la gente cae víctima de los
celos que perturban su pensamiento y la
llevan hacia la búsqueda de lo material.

Koraj no pudo ver más allá de las


apariencias externas de Moisés y de
Aarón. Celoso de Aarón, quien estaba
vestido con las ropas reales del Cohen
Gadol, Koraj se vistió y vistió a sus
hombres con vestimentas de puro tejelet,
creyendo que había alcanzado la pureza
del alma y era digno de la posición que
buscaba. No comprendió que los
verdaderos niveles de Moisés y Aarón
estaban investidos en sus apariencias
externas (Likutey Halajot VII, p.139a-278-
140a).

Se presentaron delante de Moisés con


doscientos cincuenta hombres de los
hijos de Israel - líderes de la
comunidad

Koraj le preguntó a Moisés, “Si el talit


está hecho completamente de hilos de
tejelet, ¿requiere entonces tzitzit? Dado
que un solo hilo de tejelet en los tzitzit es
suficiente para la mitzvá, una prenda
entera hecha de tejelet, ¿no estará
entonces exceptuada de los tzitzit?”. Y le
preguntó además, “Si una casa está llena
de escritos sagrados, ¿requiere una
mezuzá? Dado que la mezuzá, que
contiene sólo dos pasajes de la Torá
cumple con el requerimiento para la
mitzvá, ¿una casa entera llena de pasajes
de la Torá no cumplirá con el
requerimiento de una mezuzá?”. Hizo
además otra pregunta: “El área mínima de
una marca leprosa para ser considerada
impura debe ser de un centímetro
cuadrado. Sin embargo, si las marcas se
difunden por todo el cuerpo, ello es señal
de pureza. ¿Cómo es esto posible?”
(Ierushalmi, Sanedrín 10:3).

El principal daño de Koraj fue su


negación de la Providencia Divina.
Simplemente no creía que Dios es Uno,
y que al mismo tiempo, “Dios, la Torá e
Israel son uno” (Zohar III, 73a). Por lo
tanto Koraj buscó alguna clase de falta
en la Torá y utilizando sofismas
proponiendo mitzvot sobre los tzitzit
que son totalmente tejelet, una casa llena
de libros que la exceptúan de la mitzvá
de la mezuzá y demás, que Dios nos
salve (Likutey Halajot II, p. 6a).

Las preguntas de Koraj estaban


basadas en la suposición de que las
intenciones detrás de las mitzvot son
más importantes que el cumplimiento de
las mitzvot mismas. Pero Moisés nos
dio una Torá que enseña que la
realización de las mitzvot, de acuerdo a
los dictados de Dios, es de crucial
importancia. No importa cuántos hilos
de tejelet puedan estar incluidos en el
talit, el talit no vale nada sin tzitzit. En
su fuente, las mitzvot son
extremadamente elevadas y nadie -ni
siquiera Moisés, el Tzadik más grande,
ni la persona común ni los pecadores-
puede tomar de la santidad de los tzitzit
de acuerdo a su nivel, porque nadie
conoce las intenciones de Dios. Lo
mismo se aplica a la casa llena de
pasajes de Torá.

La pregunta de Koraj sobre la


marca de lepra tiene un sentido
diferente. ¿Cómo puede algo
considerado impuro volverse puro
cuando se propaga? Aquí también el
intelecto humano no puede comprender
lo Divino. Hay veces en que la persona
peca y alcanza un nivel muy bajo.
Precisamente es cuando llega al ámbito
más bajo que comienza su retorno a
Dios. El esfuerzo de Koraj de
adscribirle limitaciones humanas a Dios
lo llevó a su perdición y a la rebelión
(ibid., V, p. 132a-266-134a).

16:3 Se juntaron contra


Moisés y Aarón y les dijeron
“¡Suficiente para ustedes!
Pues toda la comunidad es
santa y Dios se encuentra en
medio de ella. ¿Por qué se
han ensalzado por sobre la
asamblea de Dios?”.
Se juntaron contra Moisés y Aarón

Koraj corrompió la humildad. Él


deseaba una posición de autoridad y se
oponía al nombramiento de Aarón como
Cohen Gadol. Aarón representa la
humildad, pues aunque era mayor que
Moisés y un líder de por sí, se sometió a
la autoridad de Moisés (Likutey Halajot I,
p. 88a).

16:6 “Esto es lo que deberán


hacer: que Koraj y todos los
de su séquito tomen los
incensarios”.
Los incensarios

La oposición de Koraj a Moisés se


manifiesta hoy en día en el conflicto y la
oposición a las personas
verdaderamente rectas. Koraj era un
brillante erudito de Torá que carecía de
rectitud, lo que lo llevó a oponerse a
Moisés, el Tzadik verdadero. Lo mismo
sucede hoy, cuando brillantes y
promisorios eruditos de Torá se enredan
en la disputa por falta de rectitud.

Después de tratar de razonar con


Koraj, Moisés lo desafió a llevar el
ketoret (ofrenda de incienso) como una
prueba. El ketoret contiene muchos y
profundos misterios de la Torá. Si Koraj
hubiera sido una persona realmente
recta, no habría entrado en ámbitos que
estaban más allá de su capacidad. Pero
él dejó que su erudición lo extraviara.
Aquel que separa la esencia espiritual
de la Torá de su “cuerpo” físico de
conocimientos queda sólo con lo
material; de modo que Koraj fue tragado
por la tierra. Finalmente, Koraj y sus
seguidores serán rectificados, pues los
Tzadikim buscarán el bien que había en
ellos y elevarán sus almas (Likutey
Halajot VIII, p. 172b).

16:7 “Y mañana pondrán


fuego en ellos y el incienso
sobre ellos, delante de Dios.
Y será que el hombre a
quien Dios escoja, ese será
el santo. ¡Suficiente para
ustedes, hijos de Leví!”.
El hombre a quien Dios escoja, ese
será el santo

Los ojos de Koraj lo engañaron. Él vio al


profeta Shmuel y a muchas generaciones
ilustres que descendían de él y pensó que
tendría éxito (Rashi).

Koraj le dijo a Moisés, “Tú no fuiste el


único que oyó a Dios en el Sinaí. También
nosotros Lo oímos” (Rashi sobre
Números 16:3).

Koraj pensó que la Torá era una


herencia de generación en generación y
que no dependía del Tzadik que se la
enseña a los demás. Sin embargo, sólo
el Tzadik puede transmitir daat
(conocimiento de Dios).

Aquel que busca enseñar Divinidad


podrá transmitir el conocimiento de
Dios. Pero si busca su propio honor, su
transmisión del conocimiento de Dios
cesará. (En su lugar, estará
transmitiendo su propio daat, que puede
incluso estar corrompido). Por lo tanto
Koraj fue tragado por la tierra, pese al
hecho de que tendría grandes
descendientes (Likutey Halajot II, p. 60-
31a).

¡Suficiente para ustedes, hijos de


Leví!

Koraj era muy inteligente. ¿Por qué apeló


a tanta locura? Él previó que sus
descendientes estaban destinados a la
grandeza (Rashi).

Koraj pensó que, debido a que sus


descendientes serían Tzadikim, podría
sobrevivir en su revuelta en contra de
Moisés. Pero los pensamientos de Dios
son mucho más profundos. Finalmente,
Koraj pereció y sus hijos se
arrepintieron, llevando al nacimiento de
grandes descendientes tales como el
profeta Shmuel. Aunque alguien trate de
perturbar la Voluntad de Dios, el plan de
Dios siempre prevalecerá y el rebelde
sufrirá terriblemente por sus errores y
pecados, como sucedió con Koraj
(Likutey Halajot IV, p. 64a-128).

¡Suficiente para ustedes, hijos de


Leví!

Koraj era muy inteligente (Rashi).

Pero su inteligencia para


argumentar y causar conflictos lo
destruyó. Lo mismo sucederá con todos
aquellos que se oponen a los rectos. El
conflicto que producen es peor que
cualquier pecado, porque genera la
destrucción del Templo y prolonga
nuestros exilio (Likutey Halajot II, p. 30).

16:18 Cada hombre tomó su


incensario. Pusieron fuego
sobre ellos y colocaron sobre
ellos incienso. Y estuvieron
de pie a la entrada de la
Tienda de Reunión, junto
con Moisés y Aarón.
Colocaron sobre ellos incienso

Koraj quería separar entre lo físico


y lo espiritual. Él no aceptaba el hecho
de que fuera posible unir todos los
mundos al realizar las mitzvot. Dirigió
su argumento en contra de Moisés, dado
que Moisés era capaz de revelar la
Divinidad. Uno de los argumentos de
Koraj concernía los hilos de tejelet de
los tzitzit. Cuando colocamos los hilos
de tejelet junto con los hilos blancos,
unimos los mundos físicos y
espirituales. Koraj intentó separarlos
(Likutey Halajot II, p. 30a).

Para contrarrestar el deseo de


Koraj de separar lo espiritual y lo
físico, Moisés ordenó una prueba que
incluía el ketoret. KeToRet (‫קטרת‬, la
ofrenda de incienso) es similar a KaTaR
(‫קטר‬, la palabra aramea que designa
“unir”), pues el ketoret une los niveles
inferiores con los ámbitos de la
santidad.

Nadav y Avihu también se


equivocaron con el ketoret (Levítico
10:1). Esos dos Cohanim aún no estaban
casados. El matrimonio es una unidad.
Nadav y Avihu representaban la
división, lo opuesto del ketoret (Likutey
Halajot II, p. 30a-60).

16:22 Ellos cayeron sobre


sus rostros y dijeron: “Dios
todopoderoso, Dios de los
espíritus de toda carne,
¿será que si un hombre peca
Tú dirigirás tu ira hacia
toda la comunidad?”.
Dios de los espíritus de toda carne,
será que si un hombre peca... si la
tierra abre su boca

Cientos de judíos se unieron a la


rebelión de Koraj. De modo que, ¿por
qué Moisés dijo, “si un hombre peca”?

Moisés se estaba refiriendo


específicamente a la capacidad de Koraj
de contrarrestar la difusión de la
Divinidad entre el pueblo. Al llamar a
Dios “Dios de los espíritus”, Moisés
aludió a los dos espíritus que posee un
gran Tzadik - uno dentro de sí mismo y
otro, más etéreo, que habita Arriba.
Cuando el Tzadik fallece, esos dos
espíritus se unen y transmiten una gran
iluminación a los discípulos que quedan.
En cada generación, hay discípulos que
pueden recibir esa iluminación de los
Tzadikim de su generación,
permitiéndoles transmitir más aún la
Divinidad y la Torá. Así, Moisés oró
para que fuera esa iluminación la que
surgiera y fuera recordada por Dios, en
lugar de la rebelión y la herejía que
Koraj estaba intentando difundir.

Para castigar a Koraj, Moisés oró


por un tipo de creación enteramente
nuevo: la apertura de la “boca” de la
tierra. Aunque Moisés ciertamente podía
abrir todos los canales de espiritualidad
existentes, tuvo que utilizar su fuerza
para crear una nueva apertura, trayendo
un espíritu vital hacia un objeto
inanimado. De esa manera, contrarrestó
los argumentos de Koraj en su contra.
Koraj desafió a Moisés con la mitzvá de
los tzitzit, que trae el espíritu de vida
desde Arriba (ver Likutey Moharán I, 8:8).
Koraj ridiculizó a Moisés creando
vestimentas hechas totalmente de tejelet,
afirmando que nadie podía traer una
fuerza de vida tan grande. Moisés le
mostró a Koraj que él era capaz de traer
esa fuerza de vida al crear la boca de la
tierra, trayendo una fuerza vital desde
Arriba (Likutey Halajot IV, p. 151a-306).

16:32 La tierra abrió su


boca y los tragó a ellos con
sus familias y a todos los
hombres que eran de la
camarilla de Koraj, con
todas sus posesiones.

La tierra abrió su boca y los tragó

La misión del hombre en este


mundo es recolectar la mayor cantidad
de buenas acciones posibles,
construyendo el sendero para que su
alma ascienda luego de su fallecimiento.
Entonces, en el Cielo, su alma aún podrá
iluminar el cuerpo que llevó a cabo esas
mitzvot, sustentándolo hasta el tiempo
de la Resurrección, cuando el cuerpo y
el alma vuelvan a estar unidos.

Koraj, sin embargo, fue tragado


vivo por la tierra, anulando la
oportunidad de que su alma ilumine a su
cuerpo después de la muerte. Su
rectificación se realizó mediante sus
descendientes que participaron en los
sacrificios del Templo. Entre los
sacrificios estaban los nesajim
(libaciones) que eran derramadas sobre
el Altar y que se filtraban hacia el
abismo, alcanzando y elevando las
almas perdidas en las profundidades
(Likutey Halajot VII, p. 79a).

La tierra abrió su boca y los tragó

Raba bar bar Janá relató lo siguiente: Ese


mercader me dijo, “Ven, que te mostraré a
aquellos que fueron tragados junto con
Koraj”. Fui y vi dos grietas de las cuales
salía humo. Él tomó una bola de algodón
y la empapó con agua. Luego la puso en la
punta de una lanza y la insertó allí.
Cuando la retiró, estaba completamente
quemada. Él me dijo, “¡Escucha! ¿Qué es
lo que oyes?”. Yo los oí decir, “Moisés y
su Torá son verdad y nosotros somos
mentira”. Él me dijo, “Una vez cada
treinta días [en Rosh Jodesh; Rashbam],
Gueinom los trae de vuelta aquí, como
carne en una olla y esto es lo que ellos
dicen, que Moisés y su Torá son verdad y
que ellos son mentira” (Bava Batra 74a).

Rosh Jodesh es la fuente del


arrepentimiento, pues en ese día, Dios
Mismo se “arrepiente” por haber
disminuido el tamaño de la luna (ver Julín
60b).

Todas las criaturas experimentan un


“pensamiento” de arrepentimiento en
Rosh Jodesh, al igual que lo hacen en
Rosh HaShaná. Así, incluso Koraj y sus
seguidores deben sentir algún
remordimiento en Rosh Jodesh. Sin
embargo, el arrepentimiento por las
malas acciones sólo se aplica en este
mundo, cuando aún se está con vida. Por
lo tanto cada treinta días, cuando Koraj
y sus seguidores sienten remordimientos
y confiesan su error, admitiendo que
“Moisés y su Torá son verdad y nosotros
somos mentira”, Dios es misericordioso
y permite que Gueinom los traiga de
vuelta hacia este mundo. No son
absueltos de su pecado, pero en cada
Rosh Jodesh se les permite arrepentirse.

De manera similar, todo aquel que


siente remordimientos y vergüenza por
haber pecado contra Dios está, de
alguna manera, experimentando
Gueinom en este mundo. Esto
contrarresta el orgullo y la vanidad que
lo llevaron a pecar en primera lugar. Su
arrepentimiento hace que la Presencia
de Dios se revele aún más, lo que
constituye la esencia de todo
arrepentimiento (Likutey Moharán I, 10:9).

16:33 Cayeron vivos al


abismo junto con todo lo
que tenían. Entonces la
tierra los cubrió y
perecieron en medio de la
comunidad.

Cayeron vivos al abismo junto con


todo lo que tenían

Koraj y sus seguidores no murieron


ni fueron enterrados. Éste fue un castigo
adicional.

Desde que el pecado de Adán trajo


la maldición de la muerte al mundo, la
muerte y el entierro son una parte
importante del proceso de purificación
de cada individuo. El retorno del cuerpo
a la tierra rectifica el placer sensual que
la persona tomó de este mundo,
haciendo que el cuerpo se vuelva digno
de la Resurrección.

Koraj se separó de la vida -del


Tzadik verdadero, de Moisés- incluso
mientras estaba con vida. Por lo tanto se
le impidió la rectificación física del
entierro. Con seguridad, su alma es
castigada continuamente (Likutey Halajot
II, p. 274-138a-276).

En contraste, vemos que Pinjas


estaba dedicado al Tzadik, Moisés
(Números 25:7, ver Rashi). Él se transformó
en el profeta Elías, quien nunca falleció.
Como opuesto a Koraj, Pinjas vive
eternamente, tanto física como
espiritualmente (Likutey Halajot II, p. 276).

17:20 “Y será que la vara


del hombre a quien Yo
escoja, florecerá; así Me
libraré de las
murmuraciones de los hijos
de Israel, con que ellos
murmuran en contra de
ustedes”.

La vara del hombre a quien Yo escoja,


florecerá

Todos oyeron en el Sinaí: “Yo soy tu


Dios” (Rashi sobre Números 16:3).

La persona debe unir los niveles de


“Tzadik” y de “lamdan” (erudito). Pero
el nivel más importante es el de
“Tzadik”, pues es posible ser un erudito
y a la vez un malvado (Likutey Moharán I,
31).
Koraj, sin embargo, sintió que
“lamdan” era el más importante de los
dos niveles. También él había “oído en
el Sinaí” y era un erudito en la Torá. Es
por ello que presentó cuestiones y
pruebas sobre las mitzvot de los tzitzit y
de la mezuzá. Pero en su conducta,
Koraj separó el nivel del “Tzadik” del
nivel de “lamdan” al rebelarse
abiertamente en contra de las leyes de la
Torá.

Después de que Koraj fue tragado


por la tierra, Moisés les dijo a Aarón y
a los seguidores de Koraj que trajeran
varas y “será que la vara del hombre a
quien Dios escoja, florecerá”. MaTéH
(‫מטה‬, vara) representa MeTat (‫ט‬-‫)מט‬, el
ángel que corresponde a la Ley Oral
(i.e., el lamdan) (ver Likutey Moharán I,
31). La vara de Aarón floreció dado que
él era un Tzadik y un lamdan, y su Torá
creció y “dio frutos”. Las varas del
grupo de Koraj no podían fructificar; su
Torá no valía nada (Likutey Halajot II, p.
137a).

17:23 Al día siguiente,


cuando Moisés fue a la
Tienda de Reunión, he aquí,
la vara de Aarón de la casa
de Leví, había florecido;
había brotado flores y
producido almendras.
La vara de Aarón de la casa de Leví,
había florecido

Aarón el Cohen está asociado con


jesed (bondad). Para que la bondad
florezca y se difunda debe tener un
recipiente en la cual ser captada. Ese
recipiente es el temor a Dios. El temor a
Dios corresponde al rasgo de guevurá
(juicio) que está asociado con Leví
(Likutey Moharán II, 4:4; ver también ibid., II,
4:11B).

La vara de Aarón... había florecido


La vara simboliza la libertad de
elección. La vara de Aarón floreció
porque él había aprendido a controlarse
completamente: utilizaba la libertad de
elección para dedicarse enteramente a
Dios, negando todo deseo material que
pudiese nublar su pensamiento o su
visión. Su vara podía florecer, pues él
ascendía continuamente en la escala
espiritual.

No sucede lo mismo con aquellos


que piensan que han aprendido a
controlar su comportamiento pero que en
realidad carecen de autocontrol. Su
libertad de elección no está realmente
“libre” de las influencias de la pasión y
del deseo, de modo que sus varas no
pueden florecer y no pueden ascender
hacia una vida espiritual. Por lo tanto
Dios le dijo a Aarón, “Tú y tus
descendientes harán expiación por todo
pecado relacionado con el Santuario”
(Números 18:1). Aquel que controla su
vara es un líder digno y puede proteger a
los judíos del pecado (Likutey Halajot V,
p. 135a-270).

18:8 Dios le dijo a Aarón,


“¡He aquí! Yo te he dado
cargo de Mis ofrendas
alzadas, de todas las cosas
santificadas de los hijos de
Israel, te las he dado a ti y a
tus hijos, como porción de
ustedes, como decreto
eterno”.
Yo te he dado

“Yo te he dado” - con alegría (Rashi).

Debido a que Aarón recibió a


Moisés con alegría (Éxodo 4:14), Dios le
dio los regalos del sacerdocio con
alegría. La raíz misma del sacerdocio es
la alegría. Los veinticuatro regalos
sacerdotales corresponden a los
veinticuatro ornamentos dados por el
“novio” (Dios) a Su “novia” (Israel) (cf.
Rashi sobre Éxodo 31:18), que corresponde
a la Divina Presencia. Mediante sus
servicios a Dios con alegría, el Cohen
efectúa una unidad entre el Santo,
bendito sea y Su Presencia Divina, la
Novia Superior. Cuando se produce una
unificación es posible alcanzar una gran
alegría (Likutey Halajot VI, p. 21a).

Yo te he dado cargo de Mis ofrendas


alzadas

Estos son los veinticuatro regalos


sacerdotales (Rashi).

Existen arriba Veinticuatro Cortes,


correspondientes a las veinticuatro
permutaciones del Nombre de Dios
ADoNaI. Nuestro regalo al Cohen es
considerado un pidion (redención)
delante de la Corte, mitigando los
decretos de esa Corte. Los veinticuatro
regalos sacerdotales combinados
mitigan los juicios de las Veinticuatro
Cortes. Esas Veinticuatro Cortes también
corresponden a los veinticuatro libros
del Tanaj, pues la Torá también es un
medio de redención que mitiga los
decretos que se encuentran en cada una
de las veinticuatro horas del día. Es
interesante notar que el tratado
Talmúdico Shabat tiene veinticuatro
capítulos, pues el Shabat mismo mitiga
los decretos.
Si la persona no da una redención,
entonces los decretos se transforman en
las “veinticuatro aves impuras” (Levítico
11:13-19) - aludiendo a las fuerzas de la
impureza y del mal que se fortalecen de
esa manera (Likutey Halajot I, p. 266). El
número 24 también tiene un significado
en el hecho de que hay veinticuatro
guardias de Cohanim y veinticuatro
guardias de Levitas en el Templo,
totalizando cuarenta y ocho. Esto es un
paralelo de las cuarenta y ocho maneras
con las que se adquiere la Torá (Avot 6:5)
y contrarresta a JaM (‫םח חם‬, el hijo de
Noaj, cuyo nombre tiene el valor de 48 y
significa literalmente “caliente”), quien
representa los malos deseos ardientes de
la persona (Likutey Halajot I, p. 134a).

Mis ofrendas alzadas

TeRuMáH (‫תרומה‬, ofrenda alzada) se


asemeja a TRei miMeáH (‫תרי ממאה‬, dos
de cien) (Rambam sobre Terumot 4:3).

El regalo de terumá es variable,


pero nuestros Sabios sugieren que la
persona dé una unidad por cada
cincuenta (i.e., dos de cada cien) de su
cosecha. Cincuenta representa la Puerta
Número Cincuenta, la fuente desde
donde se mitigan todos los juicios
(Likutey Halajot I, p. 254).

Mis ofrendas alzadas


Un regalo promedio es uno en cincuenta
(Terumot 4:3).

“Uno en cincuenta” hace referencia


a la luz de la Puerta Número Cincuenta
de Comprensión, de Biná. Al darle
terumá al Cohen, la persona hace
descender bendiciones a través de todos
los cincuenta niveles hasta su propio
nivel (Likutey Halajot VI, p. 39a).

Terumá y diezmos

Hay dos clases de “corazón


ardiente”. Uno es el corazón que arde
por deseos materiales y que aleja a la
persona de Dios. El otro es un corazón
que arde con un anhelo de Dios que está
más allá de su capacidad de realizar.
Este individuo puede llegar a abandonar
al percibir que no puede transformarse
en un “Tzadik instantáneo”. Pero
mediante el estudio de la Torá podrá
aprender a regular el deseo ardiente,
manteniendo la llama viva y guardando
así su calor, para crecer en sus
devociones en lugar de abandonar
completamente.

El Cohen representa el estudio de


la Torá, como está escrito, “Ellos
enseñarán Tus leyes” (Deuteronomio
33:10). Le damos terumá al Cohen para
atraer la Torá hacia nosotros. Las letras
de la palabra TeRuMáH (‫תרומה‬, ofrenda
alzada) pueden reordenarse para formar
TORáH Mem (‫ ;)תורה מ‬la letra mem (‫)מ‬,
que tiene el valor numérico de 40,
indica que la Torá fue dada a Moisés
después de cuarenta días. La Mem
también representa un buen ojo al dar el
diezmo (Terumot 4:3). TeRuMáH (‫תרומה‬,
ofrenda alzada) también se asemeja a
TRei miMeáH (‫תרי ממאה‬, dos de cien)
pues nuestros Sabios enseñaron que el
regalo promedio de terumá es uno sobre
cincuenta (ibid.). Esto alude a los dos
poderes de la terumá: uno para detener
el ardiente deseo de las pasiones
materiales y el otro para controlar el
ardiente deseo por Dios.

Además, también debemos conocer


nuestras limitaciones, cuán lejos
podemos llegar con nuestros deseos
ardientes. Esto corresponde al diezmo
del Levita, quien representa guevurot
(juicios y constricciones). Esas
constricciones nos retienen dentro de
nuestros límites para que podamos
avanzar en nuestras devociones con la
mayor bendición posible - de la misma
manera en que nuestro grano está
permitido una vez que hemos sacado el
diezmo (Likutey Halajot V, p. 251a-253a).

Terumá y diezmos

Al separar el diezmo, es necesario


primero separar terumá
(aproximadamente uno sobre cincuenta
de la producción) para el Cohen, luego
el maaser (uno sobre diez) para el
Levita, después terumat maaser (otro
uno sobre diez de lo del Levita) para el
Cohen. Dado que ambos tipos de terumá
son dados al Cohen, ¿por qué no pueden
ser separados al mismo tiempo? ¿Por
qué el diezmo deber ser dado primero al
Levita para que él separe terumat
maaser?

Existen dos espíritus de santidad:


un poder trascendente y un poder
inmanente. Esto representa el proceso de
llevar algo de la potencia al acto, del
pensamiento al habla y a la acción.
Terumá representa el pensamiento. No
tiene una cantidad designada; su medida
se evalúa de acuerdo al pensamiento de
cada persona. Maaser, el diezmo del
Levita, representa el habla, dado que el
Levita representa guevurot (juicios y
constricciones), que corresponden al
habla (Likutey Moharán I, 207). Una vez
que los pensamientos son articulados en
el habla, pueden ser llevados hacia la
acción. Así, sólo después de que se le
da el diezmo al Levita podemos separar
el terumat maaser (Likutey Halajot V, p.
498-250a).

Terumá, maaser y terumat maaser

El daño de Koraj se produjo debido a que


quiso intercambiar la derecha con la
izquierda (Tikuney Zohar #30, 74a).
Los tres regalos de terumá
(aproximadamente uno sobre cincuenta
de la producción), maaser (uno sobre
diez) y terumat maaser (otro uno sobre
diez del restante) corresponden a las
“tres manos”: la “mano grande” (la
derecha), la “mano poderosa” (la
izquierda) y la “mano exaltada” (la
combinación de las dos). Cuando las
manos se juntan, la derecha y la
izquierda se unen, significando la paz y
la unidad. Conceptualmente, los tres
regalos corresponden a la caridad y
producen la rectificación de las manos,
dado que mitigan los decretos y traen la
paz.
A continuación del incidente de
Koraj, la Torá enumera los veinticuatro
regalos sacerdotales. Esos regalos están
mencionados en Parashat Koraj porque
el daño de Koraj estuvo relacionado con
las manos. Siendo un Levita, Koraj
representaba guevurot (juicios), la mano
izquierda. Pero él quería el sacerdocio,
que representa jesed (bondad), la mano
derecha. De haber estado dispuesto a
someterse a Aarón el Cohen Gadol,
Koraj habría rectificado las manos y
alcanzado el nivel de unidad y de paz.
En su lugar, produjo un daño que hizo
que fuese tragado por la tierra,
dejándolo sin nada. La rectificación de
Koraj depende ahora de nosotros cuando
damos el diezmo, rectificando las manos
con nuestra caridad y trayendo así la paz
(Likutey Halajot V, p. 255a-510).

18:19 “Todas las ofrendas


alzadas de las cosas santas
que los hijos de Israel
ofrezcan a Dios, te las he
dado a ti y a tus hijos y a tus
hijas contigo, como porción
para siempre: un pacto de
sal eterno delante de Dios,
para ti y para tu simiente
contigo”.
Un pacto de sal eterno

El Tzadik se compara con la sal,


que preserva la carne. Esto se debe a
que el Tzadik es ejemplo de aquel que
cuida el pacto, preservando su carne del
pecado (Likutey Moharán I, 4:10).

Así como la sal es un condimento


para las comidas, de la misma manera el
Tzadik les agrega un sabor alegre a
nuestras vidas - pues sus enseñanzas nos
ayudan a endulzar la amargura de
ganarse el sustento disminuyendo
nuestro deseo de placeres materiales
(ibid. I, 23:2).
18:20 Dios le dijo a Aarón,
“No tendrás herencia en la
tierra, ni tendrás porción en
medio de ellos. Yo soy tu
porción y tu herencia entre
los hijos de Israel”.
Yo soy tu porción

Debido a que Dios les dio Su Torá


a los judíos, nos transformamos en Su
“porción”. De manera similar, Dios se
volvió, si así pudiera decirse, nuestra
“porción”. Como resultado, tenemos un
cierto poder para atraer la Voluntad de
Dios y hacer de ella lo que nosotros
deseamos que sea (Likutey Halajot II, p.
144).

18:28 “Ustedes también


ofrecerán la ofrenda alzada
de Dios, de todos sus
diezmos que recibirán de los
hijos de Israel; y de ellos le
darán la ofrenda alzada a
Dios a Aarón el Cohen”.
Ustedes también

A partir de este versículo aprendemos que


un mensajero es exactamente igual a
quien lo envía. Así como ustedes están
circuncidados, sus mensajeros también
deben estar circuncidados (Kidushin
41b).

El Talmud utiliza el término bnei


brit (‫בני ברית‬, literalmente, “hijos del
pacto”) para referirse a los judíos
circuncidados, dado que el brit (‫ברית‬,
pacto) implica la unidad entre la gente.
Cuando la gente está unida, entonces el
mensajero y quien lo envía son uno
(Likutey Halajot VII, p. 195).
Parashat Jukat

19:2 “Éste es el decreto de la


Torá que Dios ordenó,
diciendo, ‘Diles a los hijos
de Israel que te traigan una
vaca completamente roja,
que no tenga defecto, sobre
la cual nunca se haya puesto
yugo’”.
Éste es el decreto de la Torá

Un jok (decreto) es una ley cuya


razón no nos es revelada (por ejemplo,
las leyes de la Vaca Roja, shaatnetz y la
kashrut). Aunque los motivos para todas
las mitzvot están más allá de nuestra
comprensión, algunas razones de ciertas
mitzvot han sido reveladas mientras que
otras no. Así, vemos que la mitzvá de la
Vaca Roja purifica al impuro al tiempo
que impurifica al puro. Esto es
ciertamente algo imposible de
comprender y nos enseña que todas las
mitzvot están más allá de nuestra
comprensión (Likutey Halajot I, p. 207a).

Que te traigan una vaca


completamente roja, que no tenga
defecto, sobre la cual nunca se haya
puesto yugo

Es costumbre leer el pasaje de la


Vaca Roja en el Shabat antes de Purim,
como un recordatorio para purificarnos
en honor de la próxima festividad de
Pesaj.

PaRá (‫פרה‬, vaca) es similar a


HaPuR (‫הפור‬, la lotería) que Hamán
consultó y a partir de la cual se nombra
a la festividad de Purim (Esther 9:26). La
lotería de Hamán refleja los juicios de
Dios en contra de los judíos. Cuando
éstos fueron finalmente mitigados,
HaPuR se transformó en PaRá, la
pureza de la Vaca Roja (Likutey Moharán
II, 74).

Una vaca completamente roja, que no


tenga defecto, sobre la cual nunca se
haya puesto yugo... El Cohen tomará
madera de cedro, hisopo y lana roja y
las arrojará en medio de la quema de
la vaca

La Vaca Roja purificaba a los


judíos de la peor de las impurezas.
Después de la destrucción del Templo,
el servicio de la Vaca Roja quedó
anulado. Hoy en día, es posible obtener
el perdón mediante nuestras plegarias.
La vaca representa en particular a la
plegaria, pues está escrito “Ofreceremos
[las palabras de] nuestros labios en
lugar de vacas” (Hoshea 14:3). Así, la
ceremonia de purificación de la Vaca
Roja se ve reflejada hoy en día en
nuestras plegarias.

“Una vaca completamente roja” - el


color rojo indica juicios, pues el rojo es
el Color Superior de Guevurá, que está
asociada con los juicios (ver
Diagramas). El Zohar (III, 180b) enseña
que el poder de la Vaca Roja para
purificar proviene de Guevurá.

“Que no tenga defecto” - la persona


debe volverse hacia Dios con la
plegaria y aceptar que los juicios de
Dios son rectos. Al hacerlo, disminuye
la intensidad de los juicios y alcanza un
estado de ser puro.

“Sobre la cual nunca se haya puesto


yugo” - es necesario tener una fe
completa en Dios, libre del yugo de las
creencias idólatras de las otras
naciones.

“Madera de cedro, hisopo y lana


roja” - esto hace referencia a
contrarrestar las voces de los malvados
durante las plegarias. Esas “voces” son
los sonidos de la insensatez, el sonido
de los filósofos y de los ateos y el
sonido del vilipendio y la burla. Cuando
uno contrarresta esas voces, se vuelve
capaz de orar con sinceridad y de la
manera apropiada, anulándose ante
Dios. Los actos de degollar la Vaca
Roja, quemarla y recolectar esas cenizas
también ayuda a contrarrestar los tres
tipos de sonidos.

“En medio de la quema” - esto se


refiere a anular los rasgos negativos,
llevando a los malvados hacia el
servicio a Dios y uniendo nuestras
plegarias con las de los Tzadikim.

El Zohar (III, 76b) hace notar que la


Vaca Roja está asociada con el número
7 - por ejemplo, la Torá menciona en ese
pasaje siete inmersiones (del cuerpo o
de la vestimenta) y el Cohen está
mencionado siete veces. Siete es, de
manera similar, el aspecto de la
plegaria, como está escrito, “Siete veces
al día yo Te alabo” (Salmos 119:164)
(Likutey Moharán I, 55:3-6).

19:3 “Y se la darán a Elazar


el Cohen. Él la llevará fuera
del campamento y alguien
la degollará en su
presencia”.
Él la llevará fuera del campamento

Todas las devociones relacionadas


con la Vaca Roja, que purifica a la
persona incluso de las peores
impurezas, se llevaban a cabo fuera del
Tabernáculo y, más tarde, fuera del
Templo, directamente enfrente de la
entrada del Santuario. De aquí
aprendemos que incluso si la persona se
encuentra completamente fuera del
campo de la santidad, aún puede
retornar a Dios y alcanzar la pureza.
Pues la Vaca Roja tomaba su fuerza para
purificar directamente del Templo, pues
todo era hecho frente a la entrada del
Templo (Likutey Halajot IV, p. 28).

Él la llevará fuera del campamento

Todas las devociones relacionadas


con la Vaca Roja, que purifica a la
persona incluso de las peores
impurezas, se llevaban a cabo fuera del
Tabernáculo y, más tarde, fuera del
Templo, directamente enfrente de la
entrada del Santuario. Conceptualmente,
esas devociones hacen referencia a las
acciones del Tzadik, quien a veces deja
el “santuario” en el cual lleva a cabo sus
propias devociones a Dios e interactúa
con la gente común. Mediante un
acercamiento simple, atrae a esa gente
hacia Dios (Likutey Halajot VIII, p. 6a-b).

Alguien la degollará... la vaca será


quemada... un hombre que esté
ritualmente puro recogerá las cenizas
de la vaca
“Degollada” hace referencia a
Pesaj, cuando los judíos llevaban el
cordero de Pesaj.

“Quemada” corresponde a Shavuot,


cuando recibimos la Torá en el fuego.

“Recoger las cenizas” corresponde


a Sukot, la Festividad de la
Recolección.

Al celebrar las Tres Festividades,


hacemos descender sobre nosotros la
pureza de la Vaca Roja (Likutey Halajot
IV, p. 224).

19:6 “El Cohen tomará


madera de cedro, hisopo y
lana roja y los arrojará en
medio de la quema de la
vaca”.
Madera de cedro, hisopo

Las cenizas de la Vaca Roja estaban


mezcladas con madera de cedro e hisopo,
implicando que uno que es arrogante
como un gran árbol debe volverse
humilde como una pequeña hierba (Rashi
sobre Números 19:22).

Adán no se restringió de comer del


Árbol del Conocimiento, pasando más
allá de su nivel con la intención de
experimentar la gran luz de Dios. Su
pecado trajo la muerte al mundo. La
mitzvá de la Vaca Roja rectifica las
impurezas de la muerte causada por
Adán. Pero principalmente nos enseña a
minimizar nuestra arrogancia y a reducir
el deseo por aquello que se encuentra
más allá de nosotros (Likutey Halajot II, p.
209a).

Madera de cedro, hisopo y lana roja

El cedro, un árbol alto, refleja un


gran intelecto, Jojmá y el Tzadik. El
hisopo, una pequeña planta, refleja el
intelecto inferior, Maljut y la persona
común. Sólo uniéndolas es posible
purificar la impureza. La única manera
de recibir un gran intelecto es uniéndose
a él (Likutey Halajot IV, p. 112a).

19:14 “Ésta es ley cuando


un hombre muere en una
tienda: Todo lo que entre en
la tienda y todo lo que
hubiese estado en la tienda,
estará ritualmente impuro
durante siete días”.
Ésta es la Torá, un hombre

Zot HaTorá adam (“Ésta es la ley


[cuando] un hombre”) puede ser
traducido más literalmente como “Ésta
es la Torá, un hombre”.

Hombre corresponde a la Torá.

La palabra hebrea para “hombre”,


ADaM (‫)אדם‬, está compuesta por las
letras alef, dalet y mem.

Alef ( ‫ )אלף‬significa “estudio”,


indicando la Torá.

Dalet (‫ )ד‬tiene el valor numérico de


4, haciendo referencia a los cuatro
elementos: el fuego, el aire, el agua y la
tierra. Estos constituyen la composición
material del hombre, que debe ser
subyugada ante el alma.
La mem final (‫ )ם‬corresponde al
Mundo que Viene, pues la mem final está
cerrada, indicando un futuro no visto.

Con la Torá, la persona puede


trascender su aspecto físico y alcanzar
el Mundo que Viene (Likutey Moharán I,
37:3).

Ésta es la Torá, un hombre

Así como la humanidad consiste de


diferentes clases de personas -por
ejemplo, ricos y pobres- de la misma
manera la Torá tiene toda clase de
aplicaciones, permisivas y restrictivas
(Likutey Moharán I, 13:5). Sólo cuando
uno lleva a cabo todas las mitzvot de la
Torá es llamado un “hombre” completo.

Ésta es la Torá, un hombre

Así como la persona puede escribir


las letras de la Torá sobre un trozo de
pergamino transformando ese pergamino
en un rollo de la Torá, de la misma
manera uno puede transformarse a sí
mismo en un rollo de la Torá al
inscribir las letras de la Torá sobre uno
mismo -i.e., al hablar continuamente
palabras de Torá y de santidad- es
posible transformar el cuerpo en un
receptáculo de Torá y de santidad
(Likutey Halajot I, p. 470).
Ésta es la Torá, un hombre

Cada judío es como un libro de


Torá. Cuantos más judíos existan en el
mundo, más Torá será revelada. Y
cuantos más libros de Torá sean
publicados y revelados en el mundo,
más grande será el grado de claridad
que ganaremos al observar la Torá
(Likutey Halajot III, p. 236a).

Esto explica por qué es una gran


mitzvá “fructificar y multiplicarse”
(Génesis 1:28) - pues al tener hijos, se
genera una mayor revelación de Torá en
el mundo.

Ésta es la Torá, un hombre


Existen “cámaras de la Torá” que la
persona puede entrar y recorrer, pasando
de una habitación a la otra - es decir, de
una idea a otra, así sean las ideas de
otros o las propias. Pero nunca es
posible llegar al corazón mismo de la
Torá.

Como analogía, es posible escribir


la palabra “hombre”, dibujar la figura
de un nombre o hacer una escultura con
la imagen de un hombre. Pero nada de
esto es un ser humano en verdad. De la
misma manera, la Torá se manifiesta en
varios grados. Pero uno debe trabajar
para alcanzar la verdadera Torá. Es por
ello que el versículo dice: “Ésta es la
Torá, un hombre”. Debemos alcanzar la
Torá que es tan real como un hombre
(Likutey Moharán I, 245).

Ésta es la Torá, un hombre

La Torá contiene un intelecto que


está compuesto de sabiduría,
comprensión y conocimiento -
correspondiente a las sefirot de Jojmá,
Biná y Daat. Juntos, esos tres aspectos
del intelecto representan el Santo
Nombre de Dios, IáH (‫ה‬-‫)י‬. Jojmá
representa la iud (‫)י‬, Biná representa la
hei (‫ )ה‬y Daat es la confluencia de las
dos.

Iud (‫ )י‬tiene el valor numérico de


10, hei (‫ )ה‬tiene el valor de 5, sumando
15 entre ambos. Además, la letra hei
tiene tres “expansión”, pues puede ser
pronunciada de tres maneras diferentes:
hei-alef (‫)הא‬, hei-hei (‫)הה‬, hei-iud (‫)הי‬.
Tres veces 15 es igual a 45, que es el
valor numérico de ADaM (‫)אדם‬.

Así, el estudio de la Torá le da a


uno el mérito de ser llamado “hombre”
(Likutey Moharán I, 101:3).

Ésta es la Torá, un hombre

Vivir con la Torá hace de la


persona un “hombre”. Cuando la
persona se separa de la Torá, se
divorcia de su intelecto; así, ya no es
más clasificada como “hombre” (Likutey
Halajot III, p. 32).

Ésta es la Torá cuando un hombre


muere en una tienda

La Torá sólo permanece con alguien


que “se deja morir a sí mismo” por
ella (Berajot 63b).

ATzMO (‫ומצע‬, “a sí mismo”) alude


a ATzMiutó (‫ עצמיותו‬, “su esencia”) -
i.e., sus malos rasgos y deseos, la fuente
de todos los daños grabados en
ATzMOtav (‫עצמותיו‬, “sus huesos”).

La persona que “haga morir” sus


pasiones materiales para alcanzar la
Torá, logrará la luz de la sabiduría de la
Torá, que purga los malos rasgos
grabados en sus huesos (Likutey Moharán
I, 101:3).

Ésta es la Torá cuando un hombre


muere en una tienda

Para merecer la Torá, la persona


deberá estar dispuesta a “morir en la
tienda” del verdadero Tzadik (Likutey
Halajot IV, p. 222).

20:1 Y vino toda la


congregación de los hijos de
Israel al desierto de Tzin en
el mes primero; y el pueblo
se estableció en Kadesh y
allí falleció Miriam y fue
sepultada.
Y vino toda la congregación... al
desierto de Tzin... allí falleció
Miriam... No había agua

El Rebe Najmán encuentra en estos


versículos una alusión al proceso de
hacer descender nuevas enseñanzas de
Torá:

“Miriam” - el nombre MiRiam


(‫ )מרים‬es similar a MaR (‫מר‬, amargo) y
representa a la persona que sólo come
“pan con sal, en medida” (Avot 6:4) al
crear ideas originales de Torá.

“Allí falleció Miriam... No había


agua” - cuando Miriam falleció, se secó
el pozo que proveyó de agua al pueblo
judío a lo largo de sus viajes por el
desierto (Taanit 9a). BeER (‫באר‬, pozo)
alude a BIuRei HaTorá (‫באורי התורה‬,
explicaciones de la Torá). Miriam
falleció en MiDBaR TziN (‫מדבר צן‬, el
desierto del Tzin), que es similar a
DiBuR MeTzuNan (‫דיבור מצנן‬, palabras
frías e indiferentes). Cuando parte el
alma que hace descender explicaciones
de Torá, las explicaciones de Torá
también parten.
“El pueblo discutió con Moisés” -
cuando desaparece la fuente de las
explicaciones de Torá, la gente
comienza a argüir en contra de los
Tzadikim, en lugar de esperar
pacientemente a que ellos traigan nuevas
lecciones de Torá.

“Ellos cayeron sobre sus rostros” -


el “rostro” representa sabiduría y
comprensión de la Torá. Ya no era
visible la claridad de la Torá.

“Háblale a la roca, a la vista de


ellos y ella dará sus aguas” - en ese
punto, Moisés mismo tenía que
transformarse en la fuente del
comentario de la Torá y debía hacerlo
hablándole a la roca.

“Dios habló con Moisés, diciendo,


‘Toma la vara... háblale a la roca, a la
vista de ellos’” - Dios le dijo a Moisés
que hablase delante del pueblo. De
haberlo hecho, habría unido al pueblo,
lo que hubiera aumentado las fuerzas de
la santidad. Además, debía llevar su
vara. La vara representa los méritos de
las propias mitzvot, que tienen el poder
de anular el mal en los demás.

“Háblale a la roca” - “hablar”


connota decir las palabras con calma,
con humildad y modestia (Shabat 63 a;
Rashi sobre Salmos 47:4), y “la roca”
corresponde al Corazón Superior, la
fuente de las enseñanzas de Torá, como
en “la roca de mi corazón” (Salmos
73:26). Para atraer nuevas enseñanzas de
Torá desde el Corazón Superior, uno
debe derramar su corazón con plegarias
y súplicas delante de Dios.

“Oigan, rebeldes” - MoRIM (‫מורים‬,


rebeldes) también puede traducirse
como “maestros”, como en la frase
MoRIM et MoReIhem (‫מורים את מוריהם‬,
“ellos instruyen a sus maestros”).
Moisés amonestó al pueblo por
rebelarse en contra de Dios y de él
mismo al pedir nuevas explicaciones de
Torá en lugar de esperar pacientemente a
que el Tzadik las trajese de nuevo.
“Moisés levantó la mano y golpeó
la roca” - la “mano” de Moisés indica la
plegaria (ver Targúm Onkelos sobre Éxodo
17:12), y “levantarla” implica que elevó
su plegaria por sobre las del pueblo,
basándose solamente en sus propios
méritos.

“Golpeó la roca” - no le habló con


súplicas y ruegos sino que intentó tomar
las explicaciones de Torá del Corazón
Superior por la fuerza. Como resultado,
no santificó el Nombre de Dios y no se
le permitió entrar a la Tierra Santa.

A partir de aquí podemos aprender


que uno nunca debe forzar un tema. Si
Dios otorga lo que uno pide, Él lo
otorga; y si no, no. También podemos
aprender que cuando la persona hace
descender enseñanzas de Torá de la
manera apropiada merece entrar a la
Tierra de Israel (Likutey Moharán I, 20:1-
6).

20:6 Moisés y Aarón se


alejaron de la congregación
hacia la entrada de la
Tienda de Reunión y
cayeron sobre sus rostros; y
la gloria de Dios se les
apareció.
Cayeron sobre sus rostros

Los Tzadikim se prosternan sobre


el suelo - i.e., se arrojan hacia los
niveles más bajos para buscar las almas
perdidas y salvarlas (Likutey Halajot I, p.
210a).

20:8 “Toma la vara y reúne


a la congregación, tú y
Aarón, tu hermano; y
háblale a la roca, a la vista
de ellos, y ella dará sus
aguas; así les sacarás agua
de la roca, y darás de beber
a la congregación y a sus
ganados”.
Háblale a la roca

De haberle hablado a la roca,


habría revelado el gran poder del habla.
Así, “Porque desobedecieron Mi boca”
(Números 20:24) - significa, el poder del
habla que puede ser utilizado en
santidad (Likutey Halajot I, p. 193a).

20:11 Moisés levantó la


mano y golpeó dos veces la
roca con su vara. Surgió
abundante agua, y bebió la
comunidad y su ganado.

Moisés golpeó la roca

El robo entontece al sabio y corrompe el


corazón (Eclesiastés 7:7).

Éste era Moisés, quien fue llevado al


error por aquellos que se juntaron en su
contra (Rashi, loc. cit.).

Ora a Dios con súplicas y no con


demandas. Si Dios otorga lo que uno pide,
Él lo otorga; y si no, no (Likutey
Moharán I, 20:5).
Los judíos hicieron encolerizar a
Moisés al demandar agua en el desierto.
Moisés respondió demandando una
acción -golpeando la roca- en lugar de
rogar delante de Dios y “hablarle de
manera suave” a la roca, con súplicas.
Demandar es como robar, como aquel
que toma algo por la fuerza. Y forzar un
tema siempre lleva al error. Sin
embargo, Moisés aprendió la lección y
no volvió a equivocarse. Cuando los
judíos pecaron con el becerro de oro y
nuevamente con los espías, él pidió y
oró delante de Dios para que los
perdonase (Likutey Halajot VIII, p. 222a-b).

Moisés golpeó la roca


Dado que el pueblo enojó a Moisés al
punto en que se equivocó y golpeó la
roca, el daño en Mei Merivá
(literalmente, “Aguas de la Disputa”) fue
equivalente a una falta de fe en los
Tzadikim. “Aguas” hace referencia a la
Torá; al golpear la roca, Moisés produjo
un daño en el descenso de las enseñanzas
de Torá. Por lo tanto nuestros Sabios
afirman que si Moisés no hubiese
golpeado la roca, no habría
experimentado dificultades para aclarar la
ley de la Torá (Tikuney Zohar #21, p.
43a).

Todas las dificultades para aclarar


un tema provienen del pecado de Adán
que comió del Árbol del Conocimiento
del Bien y Mal. “Bien” representa lo
permitido; “Mal” representa lo
prohibido. Si Moisés le hubiese hablado
a la roca para hacer salir sus “aguas”,
habría rectificado el pecado de Adán.
Ahora depende de nosotros fortalecer
nuestra fe en los Tzadikim y dedicarnos
a aclarar las leyes para saber qué es lo
correcto que debemos hacer, así
podremos rectificar el pecado de Adán y
nuestros propios pecados (Likutey Halajot
III, p. 398).

Moisés golpeó la roca

El daño de golpear la roca fue


similar al daño de atraer a la multitud
mezclada, que hizo el becerro de oro
(ver Éxodo 32). Cuando Moisés atrajo a la
multitud mezclada, lo hizo sin pedirle a
Dios que le otorgase la capacidad de
hacerlo de la manera correcta y sin
forzarlo. Este daño permitió que la
multitud mezclada llevase a los judíos a
equivocarse con respecto al becerro de
oro. Moisés tuvo una posibilidad de
rectificar ese daño cuando se le dijo que
le “hablase” a la roca, implicando un
pedido en lugar de hacerlo por la fuerza.
Pero Moisés se encolerizó y volvió a
equivocarse, perdiendo la oportunidad
de rectificar ese daño (Likutey Halajot II,
p. 51a).

Moisés golpeó la roca

Si Moisés no hubiese golpeado la roca,


no habría habido necesidad de trabajar
para comprender la Ley Oral (Tikuney
Zohar #21, p. 43a).

La “roca” representa la Ley Oral (ver


Likutey Moharán I, 12:4).

Toda la abundancia nos llega a


través de los canales de la Torá. Esa
abundancia se revela de diferentes
maneras, dependiendo de la forma en
cómo se estudie la Torá. Podemos
estudiarla lishmá (por sí misma) - es
decir, para beneficio espiritual.
Podemos estudiarla shelo lishmá (no
por sí misma) - es decir, para beneficio
material (por ejemplo, para obtener
honor, status o riquezas). También
podemos estudiarla shelo lishmá con el
objetivo de utilizar el conocimiento de
la Torá para demostrar nuestra
superioridad sobre los demás. Sobre
este último aspecto, afirman nuestros
Sabios: “Mejor le hubiera sido no
nacer” (Berajot 17a).

El Tzadik siempre estudia la Torá


lishmá y está constantemente inmerso en
tareas espirituales, todo en aras del
Cielo. La persona común no siempre es
capaz de esta clase de estudios o de
dedicación en sus devociones. Sin
embargo, todos necesitan de la
abundancia material. Por ese motivo, el
Tzadik a veces enfrenta oposición, lo
que le hace caer en el aspecto shelo
lishmá. Enseñan nuestros Sabios sobre
el versículo “Larga vida está a su
derecha; riquezas y honor a su
izquierda” (Proverbios 3:16), indicando
que lishmá representa un compromiso
espiritual total con la Torá, mientras que
shelo lishmá representa el aspecto
material de la Torá (Shabat 63a). La
oposición al Tzadik lo fuerza hacia el
shelo lishmá, pero esto es intencional
por parte del Cielo. Este shelo lishmá -
i.e., un error por parte del Tzadik
cometido debido a la ira o a la
oposición en su contra- lleva en última
instancia a traer abundancia para la
persona común.

Esto es lo que sucedió cuando


Moisés se preparó para sacar agua de la
roca. El pueblo disputó contra Moisés
quien se enojó debido a la oposición, lo
que lo hizo caer en la ira -
conceptualmente shelo lishmá- y
golpear la roca, forzándolo hacia el
shelo lishmá. En lugar de hablarle a la
roca para traer abundancia, se
encolerizó y “forzó” a la roca a dar
agua. Como resultado de su disputa, los
judíos tuvieron constantes dificultades
para “sacar” agua de la roca - i.e., sacar
comprensión de la Ley Oral, como
enseñan nuestros Sabios: “Aquel que
estudia la Torá lishmá es como una
fuente que aumenta su caudal y como un
río que nunca se detiene” (Avot 6:1) (ver
Likutey Halajot V, p. 122).
20:13 Éstas son las Aguas de
la Disputa, donde el pueblo
de Israel arguyó con Dios y
Él fue santificado en ellos.
Las Aguas de la Disputa

“Aguas” hace referencia a la disputa (cf.


Sanedrín 7a).

Cuando son utilizadas de la manera


apropiada, las disputas pueden servir
como un medio para llegar a reconocer a
Dios. Toda serie de preguntas y
respuestas puede dar como resultado
enseñanzas sobre cómo servir a Dios.
Así, las Aguas de la Disputa rectifican
esas controversias (Likutey Moharán I,
61:5).

20:14 Moisés envió


mensajeros desde Kadesh al
rey de Edom. “Así dice tu
hermano Israel, ‘Tú sabes
de todos los problemas que
hemos encontrado’”.
Moisés envió mensajeros... al rey de
Edom... Tú sabes de todos los
problemas que hemos encontrado

El intercambio de palabras entre


los israelitas y el rey de Edom alude a
los pasos que son necesarios para
enseñar Torá y aumentar la santidad:

“Moisés envió mensajeros” -


malajim (mensajeros) también puede
traducirse como “ángeles”. Esos ángeles
llegan a la existencia cuando los judíos
articulan en voz alta sus plegarias y la
Torá.

“El rey de Edom” - esto hace


referencia a las fuerzas de Esaú, quien
es conocido como Edom (Génesis 36:1).

“Tú sabes de todos los problemas


que hemos encontrado” - Edom sabía
del exilio de los judíos porque, en un
sentido espiritual, Edom administra
todos los castigos dispuestos por el
Cielo para los judíos. Esto fue
particularmente así con respecto al
exilio en Egipto en el cual los judíos
estuvieron subyugados por la espada,
que se encuentra bajo el poder de Edom.
Los judíos fueron subyugados por la
espada porque dañaron su pacto, un acto
que trae la espada, como en “una espada
de venganza para vindicar el pacto”
(Levítico 26:25).

“Los egipcios nos maltrataron...


Cuando clamamos a Dios, Él oyó
nuestra voz y envió un emisario para
sacarnos de Egipto” - este emisario era
Moisés (Vaikrá Rabah 1:1), quien
representa daat (percepción superior).
Al dañar el pacto se daña el daat de la
persona, mientras que clamar despierta
el daat, como dicen nuestros Sabios:
“El sonido de la voz facilita la
concentración del pensamiento” (cf.
Berajot 24b). Por lo tanto el clamor del
pueblo despertó daat -Moisés- y
rectificó el pacto, permitiendo que
Moisés “nos sacase de Egipto”.

Dado que la redención de Egipto se


produjo a través de la “voz” de los
judíos, recitamos La Hagadá en voz alta
en el Seder de Pesaj. HaGaDá (‫)הגדה‬
indica la rectificación del pacto, como
en “Él te habló (‫ויגד‬, vaiaGueD) de Su
pacto” (Deuteronomio 4:13). Y la
principal mitzvá es recitar La Hagadá
sobre el vino (Pesajim 99b), pues el vino
indica la rectificación de daat. Como
enseñan nuestros Sabios: “El vino y las
fragancias hacen inteligente a la
persona”, y “TiRoSh (vino) si uno es
digno, se vuelve RoSh (importante)”
(Ioma 76b), haciendo referencia a daat.

“Ahora estamos en KaDeSh (‫)קדש‬,


una ciudad al borde de tu frontera” -
esto significa que la KeDuShá (‫קדושה‬,
santidad) de los judíos era débil,
bordeando con el límite de la impureza.

“Por favor déjanos pasar por tu


tierra” - los judíos querían viajar hacia
la Tierra de Israel por medio del poder
de Edom, para recibir de él el poder de
castigar a los demás con la espada, pues
de esa manera querían silenciar a los
malvados.

“No pasaremos por ningún campo


ni viña y no beberemos agua alguna de
ningún pozo” - esto alude a los placeres
de este mundo, que los judíos no
deseaban.

“Viajaremos por el camino real” -


los judíos sólo seguirían el sendero del
Rey del mundo.

“No pases a través mío o saldré


contra ti con la espada” - Edom
respondió de esa manera porque el
poder de los judíos estaba debilitado.

“Iremos por el sendero” - los


judíos trataron de apaciguar a Edom
porque la persona que se encuentra en un
nivel inferior de santidad no debe
provocar a los malvados, dado que el
malvado puede devorar a un hombre
recto más grande que él (cf. Habakuk
1:13).

“Si nosotros o nuestros rebaños


bebemos algo de tus aguas, la
pagaremos a precio completo” - “agua”
es sinónimo de juicio, como en “Que el
juicio caiga como agua” (Amos 5:24). El
Targúm Onkelos traduce “precio
completo” como “su precio”. Cuando la
santidad está limitada, se hace necesario
halagar a los malvados en las cortes
corruptas e incluso sobornarlos,
dándoles “su precio”.

“Ninguna cosa sucederá; pasaremos


a pie” - DaVaR (cosa) también puede
traducirse como “palabra”. “Pies” es
una referencia a la gente común, como
en “Todo el pueblo que está a tus pies”
(Éxodo 11:8). Los judíos querían que los
malvados no tuviesen palabras para
engañar a la gente común. Pero
nuevamente Edom respondió, “¡No
pases!”.

A partir de esto podemos concluir


que antes de enseñar Torá, uno debe
derramar su plegaria y unirse a las
almas de los oyentes. Esto aumenta el
poder de la santidad, como está escrito,
“En la multitud del pueblo se encuentra
el esplendor del Rey” (Proverbios 14:28).
El aumento de la santidad está en
relación al aumento del brillo de la
Torá. Cuanto mayor es el brillo de la
Torá, más grande es el poder de los
ángeles. Y cuanto mayor es el poder de
los ángeles, más es capaz la persona de
castigar a los malvados que calumnian
(Likutey Moharán I, 20:10).

20:28 Moisés le quitó a


Aarón sus vestimentas y las
colocó en su hijo Elazar.
Aarón falleció allí, en la
cumbre del monte y Moisés
y Elazar descendieron del
monte.
Aarón falleció... Toda la comunidad
vio

No leas “vio” sino “fue vista”. Cuando


Aarón falleció, las Nubes de Gloria
partieron y los judíos quedaron expuestos
a la vista de sus enemigos (Rashi).

Las Nubes de Gloria, que se


presentaron en mérito a Aarón,
protegieron a los judíos de Amalek, del
mal ojo. Cuando las Nubes partieron con
el fallecimiento de Aarón, Amalek atacó
(Likutey Halajot II, p. 182a-364).

La frase ra ain (‫רע עין‬, mal ojo)


tiene el valor numérico de 400, que hace
recordar a los 400 hombres que Esaú
llevó consigo para atacar a Iaacov
(Génesis 32:7). Amalek, el descendiente
de Esaú, siempre trata de hacer caer un
mal ojo sobre la nación judía. Para
desbaratar a Esaú y a Amalek y a su mal
ojo, los judíos llevan a cabo muchas
buenas acciones desde Rosh HaShaná
hasta Iom Kipur. El éxito de sus
esfuerzos se revela en Sukot, que
conmemora las Nubes de Gloria que
protegieron a los judíos del mal ojo
(Likutey Halajot II, p. 364). Es por ello que
Sukot sigue inmediatamente después de
Rosh HaShaná y Iom Kipur.

21:1 Cuando el cananita, el


rey de Arad, que habitaba
en el Neguev, oyó que Israel
estaba viajando por la ruta
de los espías, enfrentó a
Israel en batalla y tomó
algunos cautivos.
El cananita... que habitaba en el
Neguev
Éste era Amalek, que oyó que las Nubes
de Gloria partieron después del
fallecimiento de Aarón (Rashi).

Las Nubes de Gloria aluden a la


mitzvá de la suká (ver Levítico 23:43).
Esta mitzvá nos protege de Amalek - de
la herejía, de la inmoralidad y demás.
Sólo cuando nos permitimos estar
“afuera” de las suká puede atacarnos
Amalek (Likutey Halajot III, p. 426).

21:5 El pueblo habló en


contra de Dios y de Moisés:
“¿Por qué nos has sacado de
Egipto para morir en el
desierto? ¡No hay pan ni
agua! Nuestras almas están
disgustadas con este pan
insustancial”.
Pan insustancial

La Torá sólo les fue dada a aquellos que


comieron el maná (Mejilta Beshalaj
#17).

Uno puede ver lo que desee en su


alimento. Los malvados desdeñaron el
maná, llamándolo lejem hakelokel (pan
insustancial), quejándose de ello. Pero
los rectos honraron al maná y así fueron
capaces de saborear todas las cosas
buenas que se se podían buscar en él.
Para ellos, era pan del Cielo (Likutey
Halajot II, p. 82).

21:14 Por lo tanto está dicho


en el libro de las Guerras de
Dios: “He dado como límite
extremo los ríos de Arnon”.
He dado como límite extremo

Et vaHeV BeSuFá (‫את והב בסופה‬, “He


dado como límite extremo”) - ellos no se
movieron de allí hasta que se volvieron
OHaVim (‫אוהבים‬, amantes) (Kidushin
30b).
Toda disputa que sea en aras del Cielo, al
final (Be SoFá,) su valor perdurará (Avot
5:17).

Aunque los estudiosos de Torá


discuten sobre las palabras de Dios, al
final, son amigos, pues su batalla es en
aras de Dios y los llevará finalmente a
alcanzar daat (conocimiento de Dios).
Aunque una batalla en aras del Cielo
pueda parecer hostil, de hecho es una
expresión de profunda paz (Likutey
Moharán I, 56:8).

21:15 “Y la corriente de los


torrentes que corren por la
región de Ar y se recuesta
sobre el borde de Moab”.
La corriente de los torrentes

Cuando los judíos estaban viajando hacia


la Tierra Santa, las montañas de la Tierra
se desarraigaron y salieron a su
encuentro, como una sierva sale a recibir
a su ama (Rashi).

Debido a que los judíos deseaban


llevar a cabo la mitzvá de entrar a la
Tierra Santa, la santidad de esa mitzvá
descendió sobre ellos. Así, las montañas
de la Tierra “salieron a su encuentro”.
Lo mismo es verdad de cada mitzvá que
realiza la persona. La santidad de la
mitzvá desciende sobre ella desde el
mismo momento en que toma la decisión
de llevarla a cabo, ayudándola a
realizarla (Likutey Halajot II, p. 118a).

21:18 “Pozo que cavaron los


príncipes y lo ahondaron los
líderes del pueblo con sus
varas a través del legislador
- un regalo del desierto “.
Pozo... que cavaron... los líderes del
pueblo con sus varas

Cuando los judíos acampaban en el


desierto, el líder de cada tribu tomaba su
vara y trazaba un surco desde el pozo
hacia el campamento de su tribu; por él
fluía el agua hacia ellos (Rashi sobre
Números 21:20).

El “pozo” representa la fuente de


vida y de vitalidad. Los líderes de cada
tribu representan a los Tzadikim que
pueden traer esa luz y esa vitalidad
desde Dios y canalizarla hacia cada
individuo, de acuerdo a su capacidad
para recibirla (Likutey Halajot III, p. 94a).

Pozo que cavaron los príncipes y lo


ahondaron los líderes del pueblo con
sus varas a través del legislador - un
regalo del desierto
Este versículo describe el proceso
en el cual es posible alcanzar la vida
eterna:

“Pozo” - BeER (‫באר‬, pozo) alude a


BIuRei HaTorá (‫התורה‬ ‫באורי‬,
explicaciones de la Torá).

“Que cavaron los príncipes” -


JaFaRua (‫חפרוה‬, cavar) es similar a
JaFRa (‫חפרה‬, humillado), como en “La
luna será humillada” (Isaías 24:23).
Cuando la persona estudia y aprende las
explicaciones apropiadas de Torá, siente
vergüenza por sus pecados y se ve
inspirada a arrepentirse. Esto es
especialmente así con los “príncipes” -
los líderes espirituales judíos- quienes
derivan su iluminación de Moisés. Esos
príncipes son llamados NeDiVei haam
(‫נדיבי העם‬, “los líderes del pueblo”)
aludiendo al arrepentimiento, como en
“Cuando ellos se ofrecen (behitNaDeV,
‫( ”)בהתנדב‬Jueces 5:2), que Rashi explica
cómo “cuando ellos ofrecen sus
corazones al arrepentimiento”.

“A través del legislador” - esto es


una referencia a Moisés (ver Bava Batra
15a). Moisés es el epítome de la
humildad, que es capaz de instilar en los
demás. MeJoKeK (‫מחקק‬, legislador)
tiene el valor numérico de 248,
correspondiente al número de miembros
en el cuerpo humano, pues la humildad
de Moisés se encuentra en cada judío, en
cada uno de los 248 miembros de la
persona.

“Con sus varas” - esto alude a la


resurrección, como afirman nuestros
Sabios: “‘Cada hombre con la vara en
su mano’ (Zacarías 8:4) - los Tzadikim
están destinados a hacer renacer a los
muertos” (Pesajim 68a). Así, como
resultado de la humildad de Moisés, que
se encuentra en cada uno de los 248
miembros de cada persona, todos
podrán arrepentirse y volver a la vida.

“Un regalo del desierto” - es


necesario buscar el nivel de la humildad
simbolizado por el polvo y la arena del
desierto, como enseñan nuestros Sabios:
“Si la persona se vuelve como un
desierto para que todos caminen sobre
él, el conocimiento de la Torá le será
dado como un regalo” (Eruvin 54a).
Mataná (regalo) hace referencia al
Shabat, como afirman nuestros Sabios:
“Dios dijo, ‘Tengo un hermoso regalo en
Mi Tesoro. Su nombre es Shabat’”
(Shabat 10b). Así, mediante la humildad y
el arrepentimiento la persona merece el
Shabat - el Mundo que Viene (Likutey
Moharán II, 72:9).

21:34 Dios le dijo a Moisés,


“No le tengas miedo; porque
a él y a todo su pueblo y a su
tierra los he entregado en tu
mano. Y harás con él como
hiciste con Sijón, rey de los
emoritas, que habitaba en
Jeshbón”.
No le tengas miedo

Moisés atacó sin miedo al gigante


Sijón, pero tuvo temor de Og. Pues Og
había sido originalmente un siervo de la
casa de Abraham; había sido
circuncidado incluso antes que Itzjak (cf.
Génesis 17:23). Abraham corresponde a
la sefirá de Jesed, que está asociada con
el “lado derecho” de la energía
espiritual y Og podía tomar sustento de
esa energía.

Dado que Og poseía el poder del


lado derecho, Moisés temía que pudiese
tomar su fortaleza del poder de la
santidad. Quizás había sido eso lo que le
había asegurado una longevidad tan
extraordinaria (¡más de 400 años!) y
podía asegurarle ahora la victoria, pese
a su maldad (Likutey Moharán I, 55:9).

Y harás con él como hiciste con Sijón

Cuando Ioshúa guió a los judíos en


su conquista de la tierra de Canaán,
pudo vencer a los treinta y un reyes.
Pero, por sí mismo, no pudo conquistar
a Sijón y a Og, cuyas tierras bordeaban
la Tierra Santa. Sólo Moisés tuvo la
fortaleza para conquistar a esos reyes,
quienes representan el poder y los
obstáculos que se encuentran en la
frontera de todo lo sagrado.

Si el pueblo hubiese seguido a


Moisés de todo corazón, habría podido
entrar a la Tierra Santa incluso en vida
de Moisés. Pero dado que los judíos se
rebelaron contra él, tuvieron que
enfrentar muchos obstáculos para
obtener la posesión de la Tierra. Leemos
Parashat Jukat antes de Tisha beAv, el
día en que conmemoramos la
destrucción del Santo Templo, pues la
destrucción nacional se produce debido
a la rebelión en contra del Tzadik. La
oposición al Tzadik también hizo que
ambos, Moisés y Aarón, falleciesen
justo en la frontera de la Tierra Santa.
Aun así, debido a que conquistaron los
obstáculos en la frontera, los judíos
merecieron entrar a la Tierra y
finalmente ganar sus batallas (Likutey
Halajot VII, p. 187a-374).
Parashat Balak

22:2 Y Balak, hijo de Tzipor


vio todo lo que había hecho
Israel al emorita.
Balak y Bilaam

Balak representan las “bestias


salvajes” - aquellos que niegan la
Providencia Divina y creen en la
naturaleza, dejándose llevar por sus
pasiones y búsquedas materiales, sólo
por placer. BaLaK (‫ )בלק‬quería LoKeK
(‫לוקק‬, lamer) la sangre de los judíos,
como una bestia salvaje.

Bilaam representa la “serpiente


maligna” - aquel que se presenta como
una persona temerosa de Dios pero
utiliza su sabiduría para desarrollar
explicaciones y metodologías ateas que
alejan a los demás de Dios. Fue llamado
BiLAam (‫ )בלעם‬porque quería BoLeA
(‫בולע‬, tragar) a toda la nación judía.

Cuando Balak vio que los judíos


conquistaban fácilmente a sus enemigos,
Sijón y Og, tuvo miedo. Aunque era un
hechicero consumado, su magia no tenía
ningún poder en contra de Israel. Debido
a que Balak creía en la naturaleza y en
su capacidad para usurpar y modificar la
naturaleza a través de la hechicería, no
tenía poder en contra de los judíos que,
con sus plegarias, están más allá de la
naturaleza. Pero Bilaam era el maestro
de todos los hechiceros (Zohar III, 192a) y
su poder estaba en su boca, en su
capacidad para maldecir - i.e., para
desviar la fe de la persona y
convencerla de rebelarse en contra le
Dios (Likutey Halajot I, p. 139a-141a).

22:4 Moab le dijo a los


ancianos de Midian, “Ahora
la congregación devastará
todo lo que nos rodea, como
un buey que devora la
vegetación en el campo”. En
ese tiempo Balak, el hijo de
Tzipor, era rey de Moab.
Moab le dijo a los ancianos de Midian

Aunque Moab y Midian era viejos


enemigos, hicieron la paz para atacar a los
judíos (Rashi).

MiDiaN (‫ )מדין‬es similar a DiN (‫דין‬,


juicios). Así, los “ancianos de Midian”
hacen referencia a la ira y a los juicios,
como opuesto a los “ancianos de la
santidad”, quienes representan la
paciencia y la compasión. Balak, el rey
de Moab, temía que los judíos lo
“devorasen” - i.e, que consumiesen su
sendero del mal. Por lo tanto llamó a los
ancianos de Midian, sus enemigos, para
que lo ayudasen a detener la difusión de
la santidad, de la paciencia y de la
compasión (Likutey Halajot I, p. 144a).

Moisés, Balak, Bilaam y su asna

Cuando los moabitas vieron que los hijos


de Israel habían salido victoriosos sobre
Sijón y Og, de una manera milagrosa,
dijeron, “Su líder creció en Midian”, y
fueron a preguntarles a los midianitas
cuáles eran las principales características
de Moisés. Los midianitas les dijeron,
“Su poder está en su boca [i.e., el poder
de la plegaria]” - por lo cual los moabitas
decidieron vencer a los judíos con un
hombre (Bilaam) cuyo poder también
estaba en su boca [i.e., para pronunciar
maldiciones] (Rashi).

Balak buscó contrarrestar el poder


de Moisés contratando a Bilaam, cuyos
poderes eran iguales a los de Moisés
pero se originaban en el Otro Lado de la
santidad. Esto dispuso el escenario para
una batalla arquetípica. Moisés
representa al verdadero Tzadik que
estudia la Torá con pureza y les puede
traer la luz de la Torá a todos. Bilaam
representa el falso erudito de Torá;
aquel que presenta enseñanzas
aparentemente hermosas de Torá pero
que no vive a la altura de ninguno de los
ideales de la Torá. El malvado que
enseña Torá es muy peligroso - puede
producir la caída de mucha gente. Pero
el Tzadik verdadero retira las palabra
de Torá de la persona malvada y las
transforma, volviéndolas beneficiosas.

Los poderes de Moisés eran tales


que podía elevar la Torá desde el nivel
más bajo en que había caído, desde la
boca de Bilaam, transformándola en
Torá y trayendo bendiciones. Por lo
tanto pudo obstruir los designios del
malvado Bilaam. Es posible ver esto en
la historia de Bilaam, que tuvo
relaciones con su asna (ver Avodá Zará
4b). El asna reprochó a Bilaam,
“Hahaskein hiskanti - ¿He
acostumbrado [a hacer estas cosas
contigo antes]?” (Números 22:30), que el
Targúm Onkelos traduce como
“HameiLaF ALiFna - ¿Alguna vez me
han enseñado?” (de la palabra ALeF,
estudio). Bilaam estaba totalmente
avergonzado y fue incapaz de maldecir a
los judíos. Las palabras del asna revelan
que los poderes de Bilaam surgían de
sus estudios inapropiados. Pues pese a
la aparente piedad de Bilaam y a su
erudición, de hecho era profundamente
inmoral, llevando la erudición de la
Torá a un nuevo y bajo nivel (Likutey
Halajot V, p. 538-270a-540).
22:5 Y envió mensajeros a
Bilaam el hijo de Beor, a su
tierra de Petor, que está
junto al río, para llamarle
diciendo: “He aquí un
pueblo que acaba de salir de
Egipto; he aquí que cubre la
faz de la tierra y está
asentado enfrente de mí”.

Balak envió mensajeros a Bilaam

Cuando los moabitas vieron que los hijos


de Israel habían salido victoriosos sobre
Sijón y Og, de una manera milagrosa,
dijeron, “Su líder creció en Midian”, y
fueron a preguntarles a los midianitas
cuáles eran las principales características
de Moisés. Los midianitas les dijeron,
“Su poder está en su boca [i.e., el poder
de la plegaria]” - por lo cual los moabitas
decidieron vencer a los judíos con un
hombre (Bilaam) cuyo poder también
estaba en su boca [i.e., para pronunciar
maldiciones] (Rashi).

Moisés es la personificación del


daat de santidad, mientras que Bilaam
es la personificación del daat de la
impureza. En ambos casos, la revelación
del daat se produce a través de la boca,
como está escrito, “Noche a noche dice
su daat” (Salmos 19:3). Sin embargo,
cuando el malvado habla y exhala aire
de su boca, produce un aire envenenado
de inmoralidad y todo aquel que oye sus
palabras y las respira, introduce ese aire
en su cuerpo (Likutey Moharán I, 43).

El rabí Natán agrega que hoy en día


nos es muy difícil saber quién es
realmente malo. La única manera de
evitar el habla de la persona malvada y
protegernos de los pensamientos y de las
acciones inmorales es orando y
pidiéndole a Dios que nos proteja del
“malvado que tiene daat” y nos guíe en
el sendero de los santos Tzadikim
(Likutey Tefilot I, 43).

Bilaam
Nunca volvió a levantarse en Israel un
profeta como Moisés (Deuteronomio
34:10).

Nunca volvió a levantarse en Israel, pero


sí lo hizo en las naciones. ¿Quién fue?
Bilaam (Sifri; Zohar II, 21b).

Moisés representa la Torá de la


pureza. Su nombre, MoShé RaBEiNU
(‫משה רבינו‬, “Moisés, nuestro maestro”),
tiene el mismo valor numérico que
TaRIaG (‫תרי״ג‬, 613), haciendo
referencia a las 613 mitzvot que
conforman la Torá (Megalé Amukot #113).
BiLAaM (‫)בלעם‬, que es el paralelo de
Moisés dentro de las fuerzas de la
impureza, también es el paralelo de la
Torá dentro de las fuerzas de la
impureza, como está aludido por las
letras de su nombre: bet, lamed, ain,
mem.

Bet (‫ )ב‬y lamed (‫ )ל‬son,


respectivamente la primera y la última
letra de la Torá (ver Génesis 1:1;
Deuteronomio 34:12).

Ain (‫ )ע‬tiene el valor numérico de


70, aludiendo a los setenta “rostros” o
interpretaciones de la Torá.

Mem (‫ )מ‬tiene el valor numérico de


40, correspondiente a los cuarenta días
en los cuales fue dada la Torá (ver Éxodo
24:18).
Debido a que Bilaam estaba
hundido en la impureza, deseaba
desarraigar a la Torá, que está asociada
con la pureza (Likutey Moharán I, 36:2).

22:8 Y él les dijo: “Pasen la


noche aquí y les traeré una
respuesta según me hable
Dios”. Se quedaron pues, los
príncipes de Moab con
Bilaam.
Pasen la noche aquí

Dado que los profetas no judíos son


indignos de una comunicación Divina
directa, el espíritu de profecía se posa en
ellos sólo durante la noche (Rashi).

El espíritu de profecía puede


posarse sobre un profeta a la noche o
durante el día. “Noche” representa un
“despertar desde Arriba” (i.e., Dios
desea que así sea). “Día” representa un
“despertar desde abajo” (i.e., la persona
se vuelve digna de recibir la inspiración
Divina). Dado que Bilaam era una
persona indigna, sabía que no podía
alcanzar la profecía durante el día. Por
lo tanto les dijo a los mensajeros de
Balak, “Pasen la noche aquí y les traeré
una respuesta según me hable Dios”
(Likutey Halajot I, p. 330).
22:18 Bilaam les respondió a
los siervos de Balak: “Aun
cuando Balak me diere su
casa llena de plata y de oro,
no puedo traspasar la
palabra de Dios, mi señor,
para hacer cosa alguna, ni
chica ni grande”.
No puedo traspasar la palabra de
Dios... Ahora ustedes también
permanezcan aquí esta noche
Así como cada persona puede
utilizar su libertad de elección para
volverse santa y atraer la Voluntad de
Dios hacia su propia voluntad, los
malvados como Bilaam utilizan su
libertad de elección para impurificarse y
llevar la Voluntad de Dios hacia sus
malignos designios. Bilaam hizo creer a
Balak que la Voluntad de Dios ya no era
suprema (Dios no lo permita) y que él,
Bilaam, podía hacer que la Voluntad de
Dios se plegase a su deseo.

Bilaam mostró ese deseo de atraer


la Voluntad de Dios hacia la suya, pese
al hecho de que Dios le había dicho que
no fuese a ver a Balak (Números 22:12).
Les pidió a los nuevos mensajeros que
se quedasen esa noche, con la esperanza
de encontrar todavía una manera de
maldecir a los judíos. Cuando comenzó
su viaje para encontrarse con Balak, un
ángel se colocó en su camino para
detenerlo, pero él persistió en continuar.
Bilaam golpeó a su asna tres veces; en
su reproche el asna aludió a que Bilaam
estaba tratando de desarraigar a una
nación que celebra las Tres Festividades
(Rashi sobre Números 22:28). Las
Festividades conmemoran los milagros
del Éxodo, cuando Dios reveló Su
Providencia Divina, Su Voluntad. El que
el asna abriese su boca para hablar fue
un milagro que tenía la intención de
demostrarle a Bilaam cuán lejos había
caído, llevando sus impurezas hacia la
boca para poder maldecir a los demás.
En verdad, estaba hundido en la
impureza dado que cometía bestialismo
con su asna (ver Avodá Zará 4b) (Likutey
Halajot I, p. 142a-143a-286).

22:28 Dios abrió la boca del


asna, la cual le dijo a
Bilaam: “¿Qué te he hecho,
para que me hayas pegado
estas tres veces?”.
Dios abrió la boca del asna

Nunca volvió a levantarse en Israel un


profeta como Moisés (Deuteronomio
34:10).

Nunca volvió a levantarse en Israel, pero


sí lo hizo en las naciones. ¿Quién fue?
Bilaam (Sifri; Zohar II, 21b).

Entre los niveles de santidad y los


niveles de impureza se encuentra la
klipá de noga, que contiene tanto bien
como mal. Noga representa la libertad
de elección, que puede ser dirigida
hacia ambos lados. Moisés alcanzó su
nivel al utilizar la libertad de elección
para servir a Dios, buscando los niveles
más elevados de pureza. Bilaam decidió
utilizar su libertad de elección para
buscar los niveles más bajo de
impureza. Se hundió tan bajo que llegó a
cometer bestialismo con su asna (ver
Avodá Zará 4b).

Balak contrató a Bilaam para


maldecir a los judíos porque había
reconocido el tremendo poder del habla
de Bilaam. Este poder le llegaba debido
a que Bilaam aprovechaba toda
oportunidad para llevar el poder de la
santidad hacia el ámbito de la impureza.
Pero Moisés era la contraparte de
Bilaam en el ámbito de la santidad y
pudo anular el poder de Bilaam.

Al abrir la boca del asna, Dios le


demostró a Bilaam que no tendría éxito
en contra de Moisés. Al darle al asna -
una criatura carente de libertad de
elección- el poder del habla, Dios le
estaba aludiendo a Bilaam que, aunque
su poder del habla se apoyaba en los
ámbitos más bajos, Bilaam no tenía la
última palabra; no era el dueño de su
propio destino. Cuando Bilaam fue a
maldecir a los judíos, Dios puso Su
palabra en la boca de Bilaam tal como
se coloca un bozal en la boca de un
animal (Rashi sobre Números 23:16). Dado
que Bilaam abusó de su libertad de
elección ésta le fue retirada (Likutey
Halajot V, p. 310-156a-312-157a-314).

Estas tres veces

Mientras Bilaam estaba en camino a


maldecir a los judíos, su asna comenzó a
actuar de manera extraña. Primero salió
del camino hacia el campo, luego entró a
un sendero entre dos paredes y aplastó la
pierna de Bilaam contra una pared,
entonces se echó al suelo en mitad del
camino. Cada vez que Bilaam se enojaba
golpeaba el asna, por lo que Dios abrió la
boca del animal que dijo, “¿Por qué me
has golpeado estas tres veces?”. En
hebreo, la frase “tres veces” se escribe
usualmente como shalosh peamim (‫פעמים‬
‫)שלש‬, pero aquí está escrito como
shalosh regalim (‫ )שלש רגלים‬aludiendo a
los Shalosh Regalim (Tres Festividades)
-i.e., Pesaj, Shavuot y Sukot- de la nación
que Bilaam estaba tratando de desarraigar
(Rashi).

Nuestros Sabios enseñan que


Bilaam era completamente inmoral y
tenía la intención de maldecir a los
judíos hasta que también ellos
sucumbiesen a la inmoralidad. El asna
lo empujó contra la pared para implicar
que los judíos construirían su propio
muro de protección en contra de la
inmoralidad al controlar los
pensamientos de sus mentes. Las Tres
Festividades representan los tres
parámetros de la mente -Jojmá, Biná y
Daat- que protejan a la persona de la
inmoralidad (Likutey Halajot VII, p. 328-
165a).

22:30 Dijo pues el asna a


Bilaam: “¿Acaso no soy yo
tu asna, en que has
cabalgado desde tu juventud
hasta este día? ¿He
acostumbrado a hacer estas
cosas contigo antes”. Y él
respondió: “No”.
He acostumbrado a hacer estas cosas
contigo antes

El Targúm Onkelos traduce


hahasken hiskanti (‫ההסכן הסכנתי‬, “He
acostumbrado”) como hameiLaF
ALiFna (‫המילף אליפנא‬, “acaso he
aprendido y me he acostumbrado”), de
la palabra ALeF (‫אלף‬, estudio).

Bilaam también estudió la Torá.


Pero su estudio estaba corrompido,
debido a su insolencia y naturaleza
lujuriosa (Likutey Moharán I, 30:9).

He acostumbrado a hacer estas cosas


contigo antes

Los actos de bestialismo de Bilaam


(ver Sanedrín 105b) lo alejaron de la Torá
y lo hicieron oponerse a ella (Likutey
Moharán I, 36:2).

Cuanto más grande sea la santidad


de la persona, mayor será su capacidad
de acceder a la Torá. Cuanto más bajo
sea su nivel moral, más se opondrá a la
Torá.

He acostumbrado a hacer estas cosas


contigo antes

[HahaSKeN hiSKaNti (‫ההסכן הסכנתי‬, “He


acostumbrado”) es similar a SaKaNá
(‫סכנה‬, peligro)]. Nuestros Sabios derivan
de este término el hecho de que Bilaam
tenía relaciones con su asna (Sanedrín
105b).

Todos los caminos son considerados


peligrosos (Ierushalmi, Berajot 4:4).

Hay peligro en los caminos si uno


no se protege de la inmoralidad. El viaje
requiere del cuidado del pacto (Likutey
Moharán I, 31:4).
22:35 Pero el ángel de Dios
le dijo a Bilaam: “Ve con los
hombres; sin embargo no
has de hablar otra cosa sino
lo que yo te diga”. Fue,
pues, Bilaam con los
príncipes de Balak.
Ve con los hombres

Por la senda que la persona desee ir, ellos


[el Cielo] la llevarán (Makot 10b; Rashi).

Bilaam deseaba maldecir a los


judíos. Al principio Dios le dijo que no
fuese, pero cuando Bilaam insistió,
recibió finalmente permiso. Sin
embargo, a cada etapa, Dios trató de
detenerlo e impedir que llevase a cabo
sus malas intenciones. Continuamente
puso obstáculos al sendero de Bilaam,
tratando de impedirle hacer el mal. Pero
debido a que Bilaam insistió en seguir
por su mala senda, ello lo llevó
finalmente a su eterna destrucción. Él
insistió en seguir una senda de
destrucción en lugar de elegir la vida
(Likutey Halajot IV, págs. 328, 338).

23:3 Luego Bilaam le dijo a


Balak: “Ponte junto a tu
holocausto, en tanto que yo
me vaya; por si acaso Dios
se me revele: y cualquier
cosa que Él me revele, te lo
avisaré”. Se fue, pues, al
páramo.
Bilaam dijo

Bilaam tenía la necesidad de


maldecir a los demás. Estaba
profundamente impuro y era culpable de
inmoralidad, lo que lo llevaba a
maldecir y a negar las bendiciones.
Había corrompido sus recipientes y no
podía recibir bendiciones. Por lo tanto
anhelaba maldecir a los demás (Likutey
Halajot I, p. 182a).

23:7 Entonces él profirió su


parábola y dijo: “Desde
Aram me ha traído Balak, el
rey de Moab, desde las
montañas del oriente: ¡Ven,
maldice a Iaacov, derrama
maldiciones sobre Israel!”.
Desde Aram me ha traído Balak, el rey
de Moab

ARaM (‫ )ארם‬es una referencia tanto


al ancestro de Bilaam, Labán HaARaMi
(‫לבן הארמי‬, “Labán el arameo”) (ver
Génesis 31:24), como a ARaMit (‫ארמית‬,
arameo), el lenguaje del Targúm (la
traducción al arameo de la Torá).

Así como Labán intentó arrastrar a


Iaacov, hacia un estado material de
conciencia (ver Génesis 31), de la misma
manera Bilaam trató de llevar al pueblo
judío hacia la esfera mundana - la
“traducción” en algo físico de los
elevados niveles espirituales que
pueden encontrarse en este mundo.
Cuando la espiritualidad se ve
subvertida y “traducida” en algo
mundano, se debilita su conexión con
Dios. Bilaam tenía intención de llevar a
los judíos hacia ese nivel, para hacerlos
pecar (ver Likutey Moharán I, 19:4).

23:9 “Desde la cima de las


peñas lo veo, y desde las
alturas lo estoy
contemplando: he aquí que
este pueblo habita solo y
entre las demás naciones no
será contado”.
Este pueblo habita solo

Es una nación que está por sí


misma: se dedica al hitbodedut, una
plegaria privada, en reclusión, delante
de Dios (Likutey Halajot I, p. 145a).

23:10 “¿Quién puede contar


el polvo de Iaacov o el
número de la simiente de
Israel? ¡Muera yo la muerte
de los rectos y que mi final
sea como el de ellos!”.
Quién puede contar el polvo de Iaacov

¿Quién puede calcular o concebir la


grandeza de cada uno de los pasos que
da un judío cuando lleva a cabo una
mitzvá, tal como ir a la sinagoga, recibir
a su rabí o practicar hitbodedut? Cada
paso produce Arriba una gran alegría
(Likutey Halajot I, p. 145a).

Quién puede contar el número de la


simiente de Israel

Dios contempla cada gota de simiente


para ver si de ella provendrá un Tzadik
(Nidá 31a; Rashi).

El significado simple de esta


enseñanza es que Dios mira para ver si
de esa simiente se formará un Tzadik. En
un nivel más profundo, Dios inspecciona
cada simiente, aunque contenga los
comienzos de alguien malvado. Dios
espera con paciencia, pues
eventualmente verá un Tzadik crecer a
partir de esa persona malvada (Likutey
Halajot IV, p. 108-55a).

Muera yo la muerte de los rectos

Incluso Bilaam conocía la


importancia y la grandeza de un fuerte
deseo de servir a Dios. De haber podido
vivir con buenos deseos, también el
habría podido morir como los rectos
(Likutey Halajot I, p. 290).

23:14 Le llevó entonces al


campo de los atalayas, a la
cumbre del Pisgá, y edificó
siete altares y ofreció un
toro y un carnero sobre cada
altar.
El campo de los atalayas

Sedé tzofim (campo de los


atalayas) también puede traducirse como
“campo de los videntes”.

Las almas judías pueden ser


comparadas con hierbas que crecen en
un campo de Torá. El Señor del Campo -
el Tzadik- las cuida, mirando en cada
alma para ver dónde necesita su
rectificación.
Cuando esas almas sirven a Dios,
los ojos del Señor del Campo brillan y
pueden ver más aún en ellas -
examinando las palabras de cada una
para ver dónde carecen de perfección- y
llevándolas hacia su objetivo final
(Likutey Moharán I, 65:2).

23:19 “Dios no es hombre


para que mienta, ni persona
para arrepentirse. ¿Ha
dicho Él y acaso no lo
hará?, ¿O ha hablado y
dejará de cumplirlo?”.
Dios no es hombre para que mienta

Las palabras de Dios no son como las de


un ser humano. Mientras que los humanos
pueden mentir y no mantener su palabra,
Dios es fiel y lleva a cabo cada uno de sus
dichos (Targúm Onkelos).

El Santo Nombre de Dios El (El


Todopoderoso) está asociado con la
verdad. La verdad también está asociada
con Iaacov, como en “Vaikrá lo El
Elohei Israel - “Él lo llamó, ‘Dios del
Señor de Israel’” (Génesis 33:20), que
también puede leerse como “El Señor de
Israel lo llamó a él [i.e., Iaacov] ‘El’”
(Meguilá 18a). Más aún, la verdad está
conectada con el Mundo que Viene y con
el sustento. Pues cuando la persona gana
su propio sustento y no depende de otros
seres humanos, es capaz de orar a Dios
de manera honesta. ¡Afortunado aquel
que no depende de otros y puede así
alcanzar la verdad! (Likutey Moharán I,
66:3D).

23:20 “He aquí que yo he


recibido comisión para
bendecir; si Él ha bendecido
no podré yo revocarlo”.
He aquí que yo he recibido comisión
para bendecir; si Él ha bendecido no
podré yo revocarlo
La palabra “bendición” aparece
dos veces en el versículo. En la primera
instancia, es pronunciada BaReJ y en la
segunda instancia, es pronunciaba
BeReJ. La primera vocal en BaReJ es
una kamatz, mientras que la primera
vocal en BeReJ es un tezirei.

Kamatz significa literalmente


“cerrado” o “sellado” y TzEiRei (‫)צירי‬
alude a lehiTztaIer (‫להצטיר‬, “tomar
forma”).

La Luz de Dios desciende hacia


nosotros de una manera indiferenciada e
informe - i.e., sellada. Depende del
hombre crear un recipiente para captar
esa luz. Si el recipiente de la persona
tiene alguna falla, entonces aunque la luz
le llegue, no podrá tomar la forma de
una bendición (Likutey Moharán I, 36:6).
Por lo tanto, “He recibido comisión para
bendecir” - depende de cada individuo
perfeccionar sus recipientes para poder
captar la bendición de Dios.

He aquí que yo he recibido comisión


para bendecir; si Él ha bendecido no
podré yo revocarlo

Hundido en la impureza, Bilaam


quería traer la luz de Dios hacia sus
recipientes, para maldecir a los judíos.
Sin embargo, Dios se ocupó de que Su
luz estuviese bendecida en su fuente de
modo que Bilaam no pudiera hacer uso
de ella (Likutey Halajot I, p. 318).

23:21 “Él no mira la


iniquidad en Iaacov y no
contempla la perversidad en
Israel. El Señor su Dios está
con él; y tiene la amistad
del Rey”.
Él no mira la iniquidad en Iaacov

Dios siempre busca el bien en los


judíos e ignora lo que no es bueno.
¡Cuánto más aún no debemos mirar
negativamente a los demás ni ocuparnos
de sus faltas! (Likutey Moharán II, 17:3).

Tiene la amistad del Rey

Esto significa que la Presencia Divina


está con el pueblo judío (Rashi).

Teruá (amistad) también connota


Favor Divino y profecía. Los judíos
logran esto debido a que la Presencia de
Dios está con ellos (Likutey Moharán II,
8:11).

23:22 “Dios que le sacó de


Egipto es para él como la
fortaleza del toro salvaje”.
Dios que le sacó de Egipto

Tú, Balak, piensas que los judíos dejaron


Egipto por sí mismos. No es así. ¡Dios
los sacó! (Rashi).

Balak y Bilaam querían encontrar


fallas en el pueblo judío para que la
maldición de Bilaam tuviese donde
aferrarse. Balak sugirió que aunque Dios
había sacado a los judíos de Egipto,
ellos habían sido indignos. Pero Bilaam
comprendió que Dios había hecho que
Su luz iluminase a los judíos con
bondad, de modo que, pese a su
indignidad, Él podría igualmente traer el
Éxodo (Likutey Halajot III, p. 142a).
23:23 “Que no hay hechizo
en ella, ni hay sortilegio en
Israel. A su tiempo se le dice
a Iaacov y a Israel lo que va
a hacer Dios”.
No hay hechizo en ella, ni hay
adivinación en Israel

Nuestros Sabios afirman que todo aquel


que se dedica a la hechicería engendra
hechicería. Por lo tanto, ¿qué significa el
versículo cuando afirma: “No hay
sortilegio en Israel”? Esto nos enseña la
idea de “medida por medida” (Nedarim
32a).

Es decir, aquel que persigue la hechicería


será perseguido por la hechicería. Aquel
que no la toma en cuenta nunca será
molestado por ella (Ran, loc. cit.).

Iaacov y sus descendientes están


lejos de todo lo que pudiera parecer
hechicería y sortilegio. Por lo tanto esa
clase de acciones no puede tener efecto
alguno sobre ellos. No es así con
aquellos que persiguen la hechicería y
otras prácticas malvadas. Dado que
buscan corromper los caminos de la
vida se les paga “medida por medida”
con la oportunidad de hundirse más
profundamente en los malos caminos
(Likutey Halajot VIII, p. 255a-255b).
Lo que va a hacer Dios

En el Futuro, cuando los ángeles


vean a los judíos dentro del ámbito más
cercano a Dios, les preguntarán, “¿Qué
ha hecho Dios?”. Debido a que se
mantuvieron firmes ante la prueba de
este mundo, los judíos estarán más cerca
de Dios que los ángeles, que nunca
fueron probados. Los judíos merecerán
los parámetros internos, Keter. Es así
que los ángeles son llamados serafim
(quemados), pues ellos se consumen en
sus acciones sin tener ningún recipiente
apto para contener su entusiasmo. Pero
los judíos, al realizar las mitzvot, crean
esos recipientes (Likutey Halajot I, p.
203a).

23:24 “He aquí que el


pueblo como león se
levantará y cual león se
alzará; no se acostará hasta
que coma de la presa y beba
de la sangre de los
degollados”.
No se acostará hasta que coma de la
presa y beba de la sangre de los
degollados

“Beba la sangre de los degollados” - esto


significa “hereda las posesiones de las
naciones” (Targúm Onkelos).

TeReF (‫טרף‬, presa) hace referencia


a la perfección del Altar, como enseñan
nuestros Sabios: “El Altar era la
porción del ToReF (‫טורף‬, depredador)”
(Zevajim 53b). El Altar puede ser
perfeccionado cuando “heredamos las
posesiones” de las naciones - i.e.,
cuando los no judíos se convierten y se
unen a la nación judía. Las naciones
toman cautiva la bondad de los judíos
mediante los impuestos confiscatorios y
demás. Esa bondad y ese bien deben
retornar a la nación judía y lo hacen en
la forma de los prosélitos (Likutey
Moharán I, 17:4).
24:3 Profirió entonces su
parábola y dijo: “Ésta es la
palabra profética de Bilaam,
hijo de Peor y ésta es la
palabra profética del varón
cuyo ojo está abierto”.

El varón cuyo ojo está abierto

Aunque Bilaam tenía un “ojo abierto” con


el cual veía proféticamente, el otro era
ciego (Rashi).

AIN (ojo) es un homónimo de la


letra AIN (‫)ע‬, que tiene el valor
numérico de 70 y que aquí representa
los rasgos negativos de las setenta
naciones arquetípicas. La ceguera moral
y espiritual de Bilaam se debía a su
lujuria - el rasgo negativo que engloba a
todos los malos rasgos de las setenta
naciones (Likutey Moharán I, 36:2).

24:4 “La palabra profética


del que oye los dichos de
Dios, aquel que percibe la
visión del Todopoderoso,
caído en éxtasis y que tiene
quitado el velo de los ojos”.
Que percibe la visión del
Todopoderoso

MaJaZé (‫מחזה‬, percibe) tiene la


misma raíz que JaZón (‫חזון‬, visión).
JaZóN (‫ )חזון‬también refleja JaZáN
((‫חזן‬, el líder de la plegaria). Aquel que
quiera ser líder de la plegaria deberá
saber cómo focalizarse en Dios (Likutey
Halajot I, p. 300).

24:5 “¡Cuán hermosas son


tus tiendas, Iaacov, tus
moradas, Israel!”
Cuán hermosas son tus tiendas,
Iaacov

“Tiendas” - esto hace referencia a los


batei kneset (sinagogas) (Sanedrín
105b).

Batei KNeSet (‫בתי כנסת‬, sinagogas)


proviene de la palabra KaNeS (‫כנס‬,
asamblea). Las sinagogas, que se basan
en la unidad entre la gente, están
asociadas con Iaacov, cuyos hijos
estaban unidos. Por lo tanto está escrito,
“Toda el alma de la casa de Iaacov”
(Génesis 46:27). Aunque eran setenta
almas en total, fueron llamadas un
nefesh (alma), indicando que estaban
unidas (Likutey Halajot I, p. 462).
Cuán hermosas son tus tiendas,
Iaacov

Bilaam vio que las tiendas de los judíos


estaban ubicadas de manera tal que la
entrada de una no enfrentaba la entrada de
la otra. Otra explicación: Cuán hermosas
son las “tiendas” de Shiló y del Templo,
donde los judíos ofrecen sacrificios para
expiar por sus pecados (Rashi).

Debido a que los judíos se


preocuparon de cómo colocaban sus
tiendas (i.e., no miraban a sus vecinos
con celos, sino con un ojo benefactor),
merecieron construir el Tabernáculo y el
Templo. El MiShKaN (‫משכן‬,
Tabernáculo) es construido por los
buenos SheJeNim (‫שכנין‬, vecinos) que
forman una comunidad unida. Debido a
que están unidos, sus plegarias tienen un
gran valor y pueden agruparse para
construir la Casa de Dios, la Casa de
Plegaria (Likutey Halajot VII, p. 156a-318-
160a).

Cuán hermosas son tus tiendas,


Iaacov

Bilaam quería echar un mal ojo sobre los


judíos. Pero cuando vio que sus tiendas
estaban ubicadas de modo tal que las
entradas no se enfrentaban (i.e., vivían de
manera modesta y no miraban a las
tiendas de los otros), no pudo echar el
mal ojo. En su lugar los bendijo (Rashi).
La ubicación de las tiendas de los
judíos no está descrita explícitamente en
la Torá, sino que está implícita en el
hecho de que los judíos llevaban una
vida moral. Aquel que lleva una vida
moral y cuida el pacto es comparado
conceptualmente con Iosef, de quien está
escrito, “Él asciende por sobre el ojo”
(Génesis 49:22) - significando que está
protegido del mal ojo (cf. Bava Batra
118b). Podemos aplicar esto al presente
versículo. Debido a que llevaban una
vida moral, los judíos estaban
protegidos del mal ojo (Likutey Halajot
VII, p. 302).

Cuán hermosas son tus tiendas...


como ríos que fluyen
Bilaam trató de maldecir a los
judíos tres veces, correspondientes a los
tres Templos. Pero Dios puso cada vez
una bendición en su boca. Dado que
Bilaam previó que tanto el Primer
Templo como el Segundo Templo serían
destruidos, también trató de aplicar una
maldición al Tercer Templo. Por lo tanto
Dios hizo que comenzase su tercera
bendición con “Cuán hermosas son tus
tiendas, Iaacov, tus moradas, Israel.
Como ríos que fluyen...”. Las “tiendas
de Iaacov” aluden a las casas de estudio
fundadas por los verdaderos Tzadikim
de cada generación. No sólo tienen el
poder de contrarrestar cualquier
maldición sino que también permiten
que el pueblo judío se sobreponga a los
exilios y reconstruya el Tercer Templo.
Así como los “ríos que fluyen” irrigan
las tierras que los rodean, los Tzadikim
les inspiran a los judíos un “despertar
desde abajo” para superar los
obstáculos en el servicio a Dios (Likutey
Halajot II, p. 226a-452).

Cuán hermosas son tus tiendas...


como ríos que fluyen, como jardines
junto al río, como especias
aromáticas... como cedros junto a las
aguas

“Tiendas” hace referencia a la


sinagogas (Sanedrín 105b), que son
buenas y efectivas cuando están
construidas por los Tzadikim, quienes
son como arroyos de sabiduría,
revelando la majestad y la presencia de
Dios en el mundo. La sabiduría de los
Tzadikim fluye como ríos de “especias
aromáticas” que atraen a la gente; sus
plegarias son como “cedros junto a las
aguas” - i.e., son fuertes y poderosas
para vencer al Otro Lado y llevar las
aguas de la sabiduría hacia cada persona
(Likutey Halajot I, p. 500).

24:14 “Y ahora, he aquí, ya


me voy a mi pueblo; ven,
pues, que te diré lo que este
pueblo hará a tu pueblo en
los días venideros”.
Ven, pues, que te diré

Bilaam le aconsejó a Balak: “El Dios de


este [pueblo] odia la inmoralidad. Ve y
sedúcelo y esto producirá su caída”
(Rashi).

¿Qué clase de consejo era ése? Si


Dios odia la inmoralidad, entonces
Balak y las hijas de Midian también
caerían, especialmente dado que ellos
iban a comenzar con el pecado al
seducir a los judíos. La frase “El Dios
de este [pueblo]” también necesita ser
explicada. ¿Acaso Bilaam era tan tonto
como para pensar que había un Dios
diferente para los no judíos?

Bilaam sabía que los judíos se


acercaban a Dios y a Su Voluntad de
acuerdo a los dictados de Moisés, quien
se comportaba de una manera moral y
pura. Por lo tanto, si llegaban a cometer
actos inmorales, inmediatamente caerían
de su nivel. Balak y su pueblo, por otro
lado, ya estaban hundidos en la
inmoralidad, sólo continuarían con sus
maneras impuras y no perderían su
posición debido a ese pecado.

Los judíos sufrieron por su pecado,


pero finalmente prevaleció la Voluntad
de Dios. Los judíos fueron a la guerra y
vencieron y mataron a Balak, a su
pueblo y a las seductoras. Bilaam, que
trató de huir, también fue muerto. La
Voluntad de Dios, que es pureza,
siempre prevalece (Likutey Halajot I, p.
286-144a).

24:16 “La palabra de aquél


que oye los dichos de Dios y
entiende la mente del
Altísimo, aquel que ve
visión del Todopoderoso,
caído en éxtasis y que tiene
quitado el velo de los ojos”.
Entiende la mente del Altísimo
Dios hizo uno en contraste con el otro
(Eclesiastés 7:14).

Bilaam alcanzó el conocimiento de


Dios al igual que Moisés. Sin embargo,
Bilaam corresponde al conocimiento
asociado con las klipot impuras y como
tal se encuentra en oposición a Moisés,
que logró un conocimiento sagrado.

Dios diseñó este mundo como para


que la libertad de elección pudiera
manifestarse en todos los niveles. Dado
que es posible alcanzar el conocimiento
espiritual en los niveles más elevados
de santidad, también debe existir una
manera de obtener conocimiento
espiritual de una forma impura (Likutey
Moharán I, 36:2).

Entiende la mente del Altísimo

Bilaam sabía cuándo Dios estaba enojado


(Berajot 7a).

Bilaam poseía un conocimiento de


Dios a través de los poderes del mal -
i.e., de las klipot. Bilaam se concentraba
en el daat de las klipot -que es la
materia externa del daat del Uno
Superior- y cuando éste predominaba, él
sabía que se había despertado la ira de
Dios (Likutey Moharán I, 43).
24:17 “¡Lo estoy viendo,
pero no es de ahora, lo estoy
mirando pero no en tiempos
cercanos: de Iaacov ha
salido una estrella y se
levantará una tribu de
Israel, que hiera los
costados de Moab y destruya
a todos los hijos de Set!”.
De Iaacov ha salido una estrella y se
levantará una tribu de Israel

Este versículo describe el objetivo


de la plegaria correcta:
“Levantará” - esto significa amidá
(estar de pie), que hace referencia a la
plegaria (Berajot 6b).

“Una tribu de Israel” - éstas son las


doce puertas de la plegaria,
correspondientes a las Doce Tribus.
Para que pueda ascender su plegaria, la
persona debe dirigirla hacia la puerta
única correspondiente a su tribu.

“Saldrá”- DaRaJ (‫דרך‬, “saldrá”)


alude a la unión matrimonial, a partir de
la connotación de “Toda carne ha
pervertido su DeReJ (‫דרך‬, camino)”
(Génesis 6:12). Cuando la persona ora de
la manera apropiada puede producir una
unificación arriba, generando el
descenso de abundancia (Likutey Moharán
I, 112:5).

De Iaacov ha salido una estrella y se


levantará una tribu de Israel

No hay una hoja de hierba debajo que no


tenga una estrella y un ángel Arriba, que la
golpee y le diga, “¡Crece!” (Bereshit
Rabah 10:7).

Vekam (“se levantará”) también


puede traducirse como “se pondrá de
pie”. Esto hace referencia a la plegaria,
dado que Amidá (la Plegaria de Pie) es
el nombre de la más importante plegaria
judía (Berajot 6b).
Cuando una “tribu de Israel” se
pone de pie para orar despierta una
estrella, la cual golpea las cosas para
hacerlas crecer, como explica el
Midrash. Todo depende de la plegaria,
pues la plegaria llega hasta Dios, Quien
crea y gobierna todas las cosas.
Mediante la plegaria, es posible
prevalecer sobre Dios para que actúe
para nosotros - i.e., realice milagros
para nosotros (Likutey Moharán I, 9:2).

24:20 Luego, mirando a


Amalek, pronunció su
parábola y dijo: “¡Primera
de las naciones es Amalek,
pero su fin será eterna
perdición!”.
Amalek es primero

Amalek es “primero” por el hecho


de que se opone a todo lo que está
asociado con el concepto de la santidad,
que es el “primer” nivel o el comienzo,
de la realidad (Likutey Moharán I, 56:5).

Primera de las naciones es Amalek

“Primero” connota arrogancia, en el


hecho de que la persona arrogante se
pone a sí misma primero y por sobre las
demás (Likutey Moharán I, 10:9).

Primera de las naciones es Amalek

“Amalek” incluye a todos aquellos


que niegan a Dios y que aceptan una
fuerza natural en lugar del Creador.
Vencer a Amalek -a las falsas creencias-
significa conquistar a todas las naciones,
a todos aquellos que niegan a Dios
(Likutey Halajot I, p. 19a).

Amalek es primero

Amalek no dirige su principal


batalla contra la gente común, ni
siquiera contra las grandes personas,
sino contra los líderes de la nación
judía, pues su deseo es dejar a los
judíos sin guía. Amalek es llamado
ReShit (‫ראשית‬, primero) porque ataca el
RoSh (‫ראש‬, líder) (Likutey Halajot III, p.
9a). Su modus operandi es hacer que los
judíos sigan detrás de cualquier líder -
cuanto más malvado mejor. Incluso si el
líder no es un malvado, será igualmente
elegido por Amalek toda vez que logre
que los judíos se mantengan lejos de los
verdaderos líderes de Israel.

Amalek es primero

Amalek corresponde a los tontos,


aquellos que buscan abrumar a Maljut
de santidad con ideas ajenas. Su rey,
Agag, encarna a los Cuatro Maljuiot
(reinos) del Otro Lado.

Para elevar a Maljut de santidad y


sacarla del exilio bajo los Cuatro
Maljuiot del Otro Lado, celebramos las
Tres Festividades, cada una de las
cuales está asociada con el número 4.
En Pesaj, bebemos cuatro copas de vino.
En Shavuot, estudiamos la Torá, que
Moisés recibió y enseñó cuatro veces
(ver Eruvin 54a). En Sukot, tomamos las
Cuatro Especies. Mediante la alegría de
las mitzvot de cada Festividad, sacamos
a Maljut de santidad del exilio entre los
Cuatro Maljuiot y anulamos el poder de
Amalek (Likutey Moharán I, 30:6; ver
también ibid., I, 135:4).
Amalek es primero

ReShit (‫ראשית‬, primero) es como


RoSh (‫ראש‬, cabeza). Amalek es llamado
la “cabeza” - el origen de todos los
sufrimientos que se abaten sobre el
pueblo judío. Amalek está también
asociado con un daño al daat y con el
intelecto restringido, que lleva al deseo
de inmoralidad.

Así, Amalek corresponde a la


Serpiente primordial de la cual está
escrito, “La Serpiente era astuta”
(Génesis 3:1). “Astuta” hace referencia al
daat del Otro Lado. Así como el daño
de la Serpiente fue la inmoralidad
sexual, con lo cual envenenó a Eva
(Shabat 146a), de la misma manera
Amalek representa un pacto corrompido.
En contraste, si la mente y el daat están
plenos, protegen a la persona de los
deseos inmorales (Likutey Moharán II, 8:2-
3).

24:21 Mirando entonces a


los kenitas pronunció su
palabra y dijo: “Tu morada
es segura y colocado en la
peña está tu nido”.
Mirando entonces a los kenitas
¿Por qué están Amalek y los kenitas
mencionados tan cerca uno del otro?

Amalek representa la justicia


corrompida y la inmoralidad. AMaLeK
(‫ )עמלק‬tiene las mismas letras que
MeUKaL (‫לקעמ מעקל‬tortuoso). Los
kenitas, descendientes de Itró,
representan a los prosélitos. La
inmoralidad entra en la nación judía a
través de los conversos.

Cuando los judíos pecan,


fragmentan el ámbito de la santidad al
punto en que las chispas de santidad
caen y son diseminadas entre las
naciones. Entonces el orgullo y la gloria
de los judíos descienden entre las
naciones. Cuando llega el tiempo para la
rectificación de las chispas, éstas
retornan en la forma de prosélitos. Esos
conversos traen consigo el orgullo y la
gloria caídos de los judíos que aún no
están rectificados y que, por lo tanto, se
manifiestan como arrogancia. Nuestros
Sabios enseñan que la arrogancia lleva a
la inmoralidad (Sotá 4b). Así, los
conversos traen con ellos las raíces de
la inmoralidad (Likutey Moharán II, 5:11).

Sin embargo, cuando el prosélito


acepta la soberanía de Dios y lleva a
cabo las mitzvot, rectifica esa
arrogancia. Finalmente, será una
importante causa para la destrucción
total de Amalek.
Tu morada es segura

EITaN (‫איתן‬, segura) tiene las


mismas letras que TaNIA (‫תניא‬, “se
enseñó una regla”). Eitan también alude
a las sefirot de Netzaj y Hod. La Kabalá
asocia a Netzaj y Hod con los riñones,
sobre los cuales afirman nuestros
Sabios: “Los riñones aconsejan” (Berajot
61a; cf. Likutey Moharán I, 7:3). Y Netzaj y
Hod corresponden a los Tzadikim,
quienes son los EITaNei (‫איתני‬,
soportes) del mundo (Tikuney Zohar #21,
p.44).

MoShaVeja (‫מושבך‬, “tu morada”)


viene de la misma raíz que ieShiVá
(‫ישיבה‬, academia de Torá). La ieshivá es
el lugar en donde los Tzadikim les
enseñan la fe a sus discípulos. Por lo
tanto la frase eitan moshaveja (“Tu
morada es segura”) implica que el
consejo de los Tzadikim sustenta al
pueblo judío en su exilio (Likutey
Moharán II, 5:15A).

25:1 Mientras Israel habitaba en


Shitim comenzó el pueblo a cometer
inmoralidad con las hijas de Moab.

A cometer inmoralidad con las hijas


de Moab

Las hijas de Moab estaban


dispuestas al pecado pues su raíz era
inmoral: toda la nación provenía de la
inmoralidad de Lot con su hija (Génesis
19:36-37) (Likutey Halajot I, p. 144a).

25:6 En esto, he aquí un


hombre de los hijos de
Israel, el cual venía
trayendo a sus hermanos
una mujer midianita, a vista
de Moisés y a vista de toda
la congregación de los hijos
de Israel, estando ellos
llorando a la entrada de la
tienda de reunión.
Un hombre de los hijos de Israel, el
cual venía trayendo a sus hermanos
una mujer midianita, a vista de
Moisés

Zimri tomó a Kozbi y se acercó a


Moisés, preguntándole si ella estaba
permitida o prohibida. “Prohibida”,
respondió Moisés. Zimri le preguntó
entonces, “¿Quién te permitió casarte con
la hija de Itró [que también era una mujer
midianita]?” (Rashi).

El consejo de Bilaam de enviar a


las mujeres midianitas para seducir a los
judíos (ver Sanedrín 106a) dio como
resultado la difusión de la inmoralidad y
Zimri, líder de la Tribu de Simón,
sucumbió a ella. Para defenderse, Zimri
trató de transformar su pecado en una
mitzvá, volviendo la prohibición en
contra de casarse con una mujer no judía
en un argumento legal, como si estuviese
hablando de parte de todos los judíos.
Ésta es una táctica favorita de la mala
inclinación que constantemente intenta
“transformar el pecado en una buena
acción” (Likutey Halajot IV, p. 326).

Un hombre de los hijos de Israel

Zimri tomó a Kozbi y se acercó a


Moisés, preguntándole si ella estaba
permitida o prohibida. “Prohibida”,
respondió Moisés. Zimri le preguntó
entonces, “¿Quién te permitió casarte con
la hija de Itró [que también era una mujer
midianita]?” (Rashi).

Zimri era el líder de la Tribu de


Simón. ¿Cómo pudo entonces caer en tal
depravación e indecencia e incluso
encabezar una rebelión en contra de
Moisés?

Nadie se hunde a tales abismos de


la noche a la mañana. Ello sucede de
manera gradual, durante un periodo de
tiempo, pues su estudio de Torá es shelo
lishmá (“no por la Torá misma”). En su
lugar, cada vez que estudia, toma un
poco más del poder de la Torá para sí
mismo. Sin embargo, esa Torá es impura
y embota su sensibilidad espiritual. Si
Zimri hubiese aceptado a Moisés como
su líder, quien habría podido enseñarle a
estudiar de la manera apropiada -
mostrándole cómo estudiar Torá lishmá
(“por la Torá misma”)- podría haber
superado su depravación interior. Pero
era arrogante; después de todo, era un
líder entre los judíos. De modo que su
depravación creció hasta que ya no pudo
contenerla. Por lo tanto sucumbió a los
niveles más bajos de inmoralidad, que
sabía que estaban prohibidos, y también
utilizó su conocimiento de Torá para
desafiar a Moisés: “¿Quién te permitió
casarte con una mujer midianita?”
(Likutey Halajot V, p. 273a-146).
Estando ellos llorando

Además de llorar, Moisés y los ancianos


estaban recitando el Shemá (Targúm
Ionatán).

El Shemá se recita con los ojos


cerrados. Los ojos pueden alejar a la
persona de la Torá y llevarla tras los
deseos materiales. Cuando cierra sus
ojos, la persona reafirma su fe y
trasciende los deseos materiales.

Es un buen consejo, en lo posible,


derramar lágrimas al recitar el Shemá.
Las lágrimas son externas al cuerpo.
Llorar indica que uno desea verse libre
de los deseos materiales y unirse en
cambio a la santidad.

Así, cuando Zimri llevó a cabo un


acto pecaminoso y lujurioso delante de
Moisés y de los ancianos, estos lloraron
y recitaron el Shemá para verse
protegidos de los pensamientos
lujuriosos (Likutey Moharán I, 36:3-4, 8).

25:7 Cuando Pinjas el hijo


de Elazar, el hijo de Aarón
el Cohen, vio esto, se
levantó de entre la asamblea
y tomó una lanza en su
mano.
Pinjas el hijo de Elazar, el hijo de
Aarón el Cohen

¿Por qué la genealogía de Pinjas se


retrotrae hasta Aarón? Pinjas es el
profeta Elías (Targúm Ionatán sobre Éxodo
6:18), quien será el catalizador de la
Resurrección. La Resurrección sólo
puede producirse debido a la humildad.
Aarón demostró una gran humildad al
aceptar a Moisés como su líder. Así, la
capacidad de Pinjas (como Elías) de ser
el heraldo de la Resurrección proviene
de Aarón (Likutey Halajot I, p. 85a).

Tomó una lanza en su mano


Pinjas se preparó para luchar
contra el líder de la Tribu de Simón. Él
le oró a Dios, tomó la lanza y salvó a
los judíos (Likutey Halajot I, p. 292).

Tomó una lanza en su mano

RoMaJ (‫רמח‬, lanza) es una


contracción de la frase RúaJ Mem (‫מ‬
‫רוח‬, “el espíritu de cuarenta”) (cf. Zohar
III, 237a). Esto hace referencia a los
cuatro RuJot (‫רוחות‬, vientos o espíritus)
que provienen de los cuatro puntos
cardinales, cada uno de los cuales está
compuesto por Diez Sefirot. La fuente de
ese rúaj mem es el Tzadik. Pinjas tomó
del espíritu del Tzadik más grande, de
Moisés, para vencer a Zimri (Likutey
Moharán I, 10:9).

“El espíritu de 40” también hace


referencia al espíritu de la Torá, que fue
dada en el monte Sinaí en un período de
cuarenta días (ibid., I, 8:8).

Tomó una lanza en su mano

El Zohar enseña que Pinjas vio la letra


Mem (‫ )מ‬-la primera letra de la palabra
Mavet (‫מות‬, muerte)- flotando en el aire
por sobre los judíos. Atrajo esa mem
hacia él y así salvó a los judíos. Tuvo la
fuerza para hacerlo debido a que había
alcanzado el nivel de Guevurá (Fuerza),
que está asociado con Itzjak. El nombre
PINJas (‫ )פינחס‬tiene el mismo valor
numérico que ITZJaK (‫)יצחק‬. Con esa
fuerza de santidad, Pinjas fue capaz de
llevar la mem hacia él. Le agregó la mem -
que tiene el valor de 40- a su nombre,
llegando a la suma de 248. Esto es
numéricamente equivalente a RoMaJ
(‫רמח‬, lanza) con la cual venció a Zimri
(Zohar III, 236b-237a).

Tú eres mi escudo; me protegerás


de la adversidad (Salmos 32:7).

Hay un Santo Nombre de Dios de


Setenta y Dos Letras que puede ser
subdividido en veinticuatro Nombres
Santos de tres letras cada uno. Uno de
esos es S-A-L (‫)לאס סאל‬. Este Santo
Nombre forma un anillo protector
alrededor de la persona para protegerla
de las fuerzas del mal. Si la persona
peca, produciendo una brecha en ese
anillo protector, no sólo permite la
entrada de las fuerzas del mal sino que
éstas pueden tomar fuerza adicional de
ese Nombre.

Las fuerzas del mal están


representadas por el nombre SaMaEL
(‫מאל‬-‫)ס‬, en el cual la letra Mem (‫ )מ‬está
agregada al Nombre Divino S-A-L
(‫)סאל‬. Normalmente ello le da un mayor
poder a las fuerzas del mal y hace que
las letras del Santo Nombre formen el
acrónimo de la frase Sof Adam Lamut
(‫סוף אדם למות‬, “el destino del hombre es
morir”) (Berajot 17a). Pero si la persona
es digna, esas letras se combinan y
forman en su lugar el acrónimo de la
frase Atá Seter Li (‫אתה סתר לי‬, “Tú eres
mi escudo”) protegiendo a la persona de
todo daño (Likutey Moharán I, 213:1-2).

25:8 Entró en el pabellón


tras el hombre de Israel y
atravesó a ambos, al hombre
de Israel y a la mujer, hasta
llegar al vientre de ella, con
lo cual se detuvo la plaga de
los hijos de Israel.
Entró en el pabellón tras el hombre

Pinjas se puso de pie y oró (Salmos


106:30).
VeIPaLeL (‫ויפלל‬, oró) -se trabó en
PeLiLot (‫פלילות‬, disputa judicial) con su
Creador- i.e., una “plegaria de juicio”
(Sanedrín 44a).

Cuando Zimri se comportó de


manera inmoral con la mujer midianita,
corrompió el pacto e hizo que muchas
chispas de santidad descendieran hacia
el ámbito de la impureza. Para
contrarrestar las malas consecuencias de
la acción de Zimri, Pinjas tuvo que orar
para que el Juicio Divino se opusiese y
venciese a Zimri. Así, ofreció una
“plegaria de juicio”.

El Otro Lado siempre trata de


tragar este tipo de plegarias. Pero
cuando la plegaria de juicio es ofrecida
por una persona de una gran fortaleza
espiritual, tal cual era Pinjas, la plegaria
se clava en su garganta, forzándola a
vomitar todas las chispas de santidad
que pudo haber tragado. Así, mediante
la fuerza de su plegaria de juicio, Pinjas
pudo vencer a Zimri y hacer que las
chispas caídas retornaran hacia el
ámbito de la santidad (Likutey Moharán II,
8:3).
Parashat Pinjas

25:11 “Pinjas el hijo de


Elazar, hijo de Aarón el
Cohen, ha hecho volver Mi
ardiente ira de sobre los
hijos de Israel, por cuanto
ardió en celo por Mi causa
en medio de ellos, de
manera que Yo no acabe con
los hijos de Israel en Mi
venganza”.
Pinjas

Leemos Parashat Pinjas y


Parashat Matot durante las Tres
Semanas, pues estas porciones de la
Torá reflejan los temas de este período.
La destrucción del Templo comenzó en
el día diecisiete de Tamuz, cuando los
judíos hicieron el becerro de oro que
ocultó la Voluntad Divina. Pinjas,
mediante su celo por Dios, reveló la
Voluntad Divina. Más aún, Parashat
Pinjas habla de los sacrificios llevados
en las Festividades, que también revelan
la Voluntad Divina por medio de los
milagros que ocurrieron en esos días.
Parashat Matot habla de los votos, que
permiten que la persona transforme, por
sí misma, aquello que está permitido en
algo que está prohibido. Esto demuestra
el poder de la libertad de elección, que
uno puede utilizar para revelar la
Voluntad de Dios (Likutey Halajot I, p. 290-
146a).

Pinjas... ha hecho volver Mi ardiente


ira... de manera que Yo no acabe con
los hijos de Israel en Mi venganza

La justicia del hombre es más


inflexible que la justicia del Cielo. Por
lo tanto, cuando Pinjas persiguió a
Zimri, los juicios Divinos cesaron - no
sólo en contra de Zimri, que había
instigado el mal, sino en contra de todos
los judíos que habían pecado. Pero
Pinjas de hecho les hizo un gran favor a
los judíos, pues confundió a los juicios
Divinos haciéndoles pensar que él iba a
ejercer una venganza mucho más severa
que la de ellos y posiblemente incluso
destruiría totalmente a los judíos, Dios
no lo permita.

En verdad, Pinjas era la más


compasiva de las personas. Su objetivo
no era destruir a toda la nación, sino
sólo al instigador del mal, que era
suficiente para aplacar la ira de Dios y
terminar con los juicios Divinos. Al
tomar el manto de la venganza, Pinjas de
hecho aplacó los juicios en contra de los
judíos, de modo que Dios pudo decir,
“Yo no acabé con los hijos de Israel en
Mi venganza”. Pinjas transformó
JaMaTI (‫חמתי‬, “Mi ira”) en MaJiTI
(‫מחתי‬, “he disipado”), como en “He
disipado sus pecados como una nube”
(Isaías 44:22) (Likutey Moharán I, 241).

Pinjas... ha hecho volver Mi ardiente


ira... Toma el censo de toda la
comunidad de Israel... La tierra será
dividida entre éstos

Pinjas se puso de pie y oró (Salmos


106:30).
Con sus plegarias, Pinjas trajo la
compasión para los judíos. Aquel que
despierta el poder de la plegaria invoca
el mérito de los Tzadikim; su mérito nos
lleva a la Tierra Santa y permite la
revelación del Acto de la Creación. Por
lo tanto la descripción que hace la Torá
de las acciones de Pinjas es seguida
inmediatamente por el censo de las
familias de Israel, de quienes Dios
testifica que son todos Tzadikim (Rashi
sobre Números 26:5), y es seguida
inmediatamente por las leyes de la
herencia de la Tierra (Likutey Halajot II, p.
24-13a).

25:12 “Por lo tanto dile: He


aquí que Yo le doy a él Mi
pacto de paz”.
He aquí que Yo le doy a él Mi pacto de
paz... un pacto de eterno sacerdocio

Originalmente, Dios tuvo la intención de


que el sacerdocio proviniese de Shem.
Pero debido a que Shem bendijo a
Abraham antes de bendecir a Dios (ver
Génesis 14:19-20), el sacerdocio fue
tomado de Shem y dado a Abraham
(Nedarim 32b).

Como resultado de vengar la


inmoralidad de Zimri, Pinjas alcanzó la
cualidad del “amor” asociada con
Abraham. El amor y la paz son
sinónimos. Así, Pinjas obtuvo el “pacto
de paz... un pacto de eterno sacerdocio”
(Likutey Moharán I, 34:7; ibid., I, 34:9).

He aquí que Yo le doy a él Mi pacto de


paz... un pacto de eterno sacerdocio

Pinjas obtuvo el sacerdocio porque


ejecutó la venganza en aras de Dios y
reveló la Voluntad de Dios. Vengar la
Voluntad de Dios es considerado
caridad, pues anula la manifestación de
otras voluntades. Por lo tanto Pinjas
recibió el sacerdocio, pues el Cohen
lleva las vestimentas sacerdotales que
revelan la Voluntad de Dios (como en
Éxodo 28:2) (Likutey Halajot I, p. 290).
He aquí que Yo le doy a él Mi pacto de
paz... un pacto de eterno sacerdocio

El sacerdocio representa la paz,


pues los Cohanim ofrecen los sacrificios
para hacer la paz entre Dios y el pueblo
judío. Esto es especialmente así con
respecto al Cohen Gadol, cuyas
devociones en Iom Kipur hacen la paz
entre Dios y los judíos, pues Él perdona
sus pecados (Likutey Halajot II, p. 169a).

26:5 Rubén primogénito de


Israel: los hijos de Rubén:
de Janoj, la familia de los
janojitas; de Palu, la familia
de los paluitas
La familia de los janojitas

Las otras naciones se burlaban de los


judíos, diciendo, “¿Cómo pueden estos
afirmar el linaje de sus tribus? ¡Si los
egipcios gobernaron sobre sus cuerpos,
de seguro que controlaban a sus esposas
también!”. Para silenciar sus acusaciones,
Dios agregó Su Santo Nombre a sus
nombres -una hei (‫ )ה‬en un lado y una iud
(‫ )י‬en el otro- para decir, “¡Yo testifico de
que ellos son hijos de sus padres!”
(Rashi).

Esto indica que, debido a que los


judíos cuidaron el pacto, Dios puso Su
Nombre sobre ellos (Likutey Moharán I,
36:6).

I-H (‫ה‬-‫)י‬, las dos primeras letras


del Tetragrámaton, corresponden a las
sefirot de Jojmá y Biná. Cuando la
persona alcanza el daat (percepción
superior) asociado con esas
mentalidades, comprende la importancia
de cuidar el pacto (cf. Likutey Moharán I,
177:2).

La familia de los janojitas

Las otras naciones se burlaban de los


judíos, diciendo, “¿Cómo pueden estos
afirmar el linaje de sus tribus? ¡Si los
egipcios gobernaron sobre sus cuerpos,
de seguro que controlaban a sus esposas
también!”. Para silenciar sus acusaciones,
Dios agregó Su Santo Nombre a sus
nombres -una hei (‫ )ה‬en un lado y una iud
(‫ )י‬en el otro- para decir, “¡Yo testifico de
que ellos son hijos de sus padres!”
(Rashi).

Como Moisés les había enseñado a


los judíos a desear la Divinidad,
finalmente pudieron traer esa
espiritualidad hacia ellos. Por lo tanto
Dios Mismo fue testigo de su pureza. En
este censo, dos letras del Santo Nombre
de Dios IHVH, hei (‫ )ה‬y iud (‫)י‬, fueron
agregadas al comienzo y al final del
nombre de cada tribu familiar.

Los buenos deseos les dan forma y


significado a las letras de la Torá. En
virtud de sus buenos deseos, los judíos
que se mantuvieron puros pese al
incidente con las hijas de Moab,
pudieron darles forma a las 600.000
letras de la Torá. Esas letras son un
paralelo de las 600.000 almas de los
judíos, motivo por el cual
inmediatamente después de la plaga, se
tomó un censo, para demostrar que los
judíos aún eran puros y dignos de la
Torá (Likutey Halajot II, p. 298).

26:39 De Shefufam, la familia de los


shufamitas; de Jufam, la familia de los
jufamitas.

De Shefufam, la familia de los


shufamitas; de Jufam, la familia de
los jufamitas

Para honrar a su hermano desaparecido,


Benjamín aludió a la venta de Iosef en
cada uno de los nombres que les dio a sus
diez hijos (Zohar I, 153b; Rashi sobre
Génesis 43:30).

La letra Pe (‫פ‬, pronunciada también


como efe) aparece seis veces en los
nombres de las letras del alfabeto
hebreo: aleF (‫אלף‬, la primera letra del
alfabeto), jaF (‫כף‬, la letra número
once), la jaF final (‫)ךף‬, la Pe (‫פא‬, la
letra número diecisiete), la Pe final (‫)אף‬
y la kuF (‫קוף‬, la letra número
diecinueve).

Pe tiene el valor numérico de 80.


Ochenta veces seis es igual a 480, que
es el valor numérico de LILIT (‫)לילית‬, la
klipá que lleva a los hombres hacia la
inmoralidad y toma su sustento de esas
seis letras - pues cuando se lee hacia
atrás, Pe (‫ )אפ‬se pronuncia Af (‫אף‬, ira).

Además, el valor numérico


combinado de las seis letras Pe es el
mismo que el valor numérico de ESh
(‫אש‬, fuego). Esto, también, es una
referencia a la ira. Si uno no cuida la
pureza espiritual, las letras pe
ejecutarán el castigo y la persona será
consumida por el fuego.

Para protegerse, uno debe dar


caridad. Al dar caridad de manera
anónima, se redimen las chispas de
santidad que están en la klipá, como está
escrito, “Un regalo oculto aplaca la ira
(AF)” (Proverbios 21:14). El “regalo
oculto” de la caridad transforma la ira -
AF- dándola vuelta y volviéndola Pe
(Likutey Moharán I, 83).

El presente versículo alude a estos


conceptos. Cada una de las seis palabras
del versículo contiene la letra Pe:
lisheFuFam mishPajat hashiFami
lejuFam mishPajat hajuFami (“De
Shefufam, la familia de los shufamitas;
de Jufam, la familia de los jufamitas”).
Como explica el Zohar, Benjamín
nombró a sus hijos en honor a Iosef, su
hermano desaparecido. Aunque Iosef
estaba en Egipto, la tierra de la
inmoralidad, cuidó el pacto y fue capaz
así de traer abundancia y sustento. Al
contrarrestar la influencia de Lilit, Iosef
devolvió las seis Pe hacia la santidad
(Parparaot LeJojmá I, 83).

26:54 “A la tribu grande le


darás mayor herencia y a la
pequeña le darás menor
herencia: a cada una, a
proporción de los alistados
de ella, se le dará su
herencia”.
A la tribu grande le darás mayor
herencia

Aquel que habita en la Tierra Santa tiene


un Dios (Ketuvot 110b).

La esencia de daat (conciencia


superior) es conocer a Dios. Cuanto más
uno merezca desarrollar el conocimiento
espiritual para obtener el daat, más
grande será la porción que herede de la
Tierra Santa. Todas las tribus esperaban
una porción grande en la Tierra, pues
eso les daría un mayor conocimiento de
Dios (Likutey Halajot VII, p. 336).

26:55 “Pero por sorteo será


repartida la tierra;
conforme a los nombres de
las tribus de sus padres, la
han de heredar”.
Pero por sorteo será repartida la tierra

La suerte era determinada por el rúaj


hakodesh (inspiración Divina) (Rashi
sobre Números 26:54).

El sorteo implica que el tema bajo


discusión se encuentra más allá de
nosotros y que debemos apoyarnos en un
Poder Superior para que nos guíe.

Nadie puede saber con certeza cuál


es la raíz de su alma - o, por extensión,
qué porción de la Tierra Santa es mejor
para él. La santidad de la Tierra
trasciende todo lo que la mente humana
puede concebir. Por lo tanto la Tierra
tuvo que ser dividida por medio de la
lotería, que aclaraba qué área le
correspondía a cada herencia (Likutey
Halajot II, p. 120a-240).

El sorteo llevado a cabo en el


Templo en Iom Kipur funcionaba de una
manera similar. Al echar suertes para
determinar cuál carnero debía ser
sacrificado a Dios y cuál debía ser
enviado a Azazel, el Cohen Gadol podía
aclarar los pecados que estaban
enraizados en el Árbol del
Conocimiento y traer el perdón para
ellos, un concepto que trasciende a la
comprensión humana (ibid., II, p. 240).

Pero por sorteo será repartida la tierra

No sólo el sorteo se llevaba a cabo de


acuerdo al rúaj hakodesh (inspiración
Divina), sino que las suertes mismas
clamaban y decían: “Yo, la lotería, he
salido para esta porción y para esta tribu”
(Rashi sobre Números 26:54).

Todos los hombres poseen libertad


de elección y se espera que elijan
sabiamente. Dado que esto suele ser
difícíl, uno puede pedir la ayuda de
Arriba para llevar a cabo las elecciones
correctas (Likutey Halajot II, p. 240-121a).
27:1 Entonces se acercaron
las hijas de Tzlofajad, hijas
de Jefer, hijo de Guilad, hijo
de Maquir, hijo de Menashé
de las familias de Menashé,
hijo de Iosef. Sus nombres
eran Majlá y Noá y Joglá y
Milká y Tirtzá.
De las familias de Menashé, hijo de
Iosef

La Torá remonta la genealogía de las hijas


de Tzlofajad hasta Iosef, quien amaba la
Tierra al punto en que les hizo jurar a sus
hermanos que, al salir de Egipto, llevarían
sus huesos allí para ser inhumados.
Debido a que también ellas deseaban una
porción en la Tierra, estas rectas y justas
descendientes de Iosef merecieron
introducir este pasaje de la Torá que
detalla las leyes de la herencia (Rashi).

Los hijos proveen la principal


rectificación para las almas de los
padres. Al heredar lo que sus padres
dejaron, los hijos continúan con la obra
de sus padres y conectan las
generaciones futuras con las
generaciones pasadas, remontándose
hasta el tiempo de Adán. Cuando Adán
comió del Árbol, dañó a sus
descendientes. Nosotros somos la
rectificación para él y para todas las
sucesivas generaciones (Likutey Halajot
III, p. 236a-472).

27:7 “Dicen bien las hijas de


Tzlofajad: ciertamente les
darás posesión de herencia
en medio de los hermanos
de su padre, haciendo pasar
la herencia de su padre a
ellas”.
Les darás posesión de herencia

La riqueza del hombre depende de


cuánto honre a su esposa (cf. Bava
Metzía 59a). Ello se debe a que el plano
espiritual que es la fuente del alma de
ella es también la fuente del dinero. Así,
después de su fallecimiento, la herencia
del hombre va a sus hijos, pues ellos son
ramas del alma de su madre (Likutey
Moharán I, 69:1).

Haciendo pasar la herencia de su


padre a ellas

Las hijas de Tzlofajad presentaron su


reclamo delante de Moisés: “Si nosotras
[como hijas] no somos consideradas
descendientes, entonces nuestra madre
debería haber tenido ibum [matrimonio
de levirato; ver Deuteronomio 25:5].
Pero si somos consideradas
descendientes, deberíamos heredar la
propiedad de nuestro padre” (Rashi sobre
Números 27:4).

Al tratar sobre las leyes de la herencia, la


Torá utiliza la palabra HaAVaRta (‫העברת‬,
“pasarás sobre”). Si uno no deja detrás un
hijo que lo herede, Dios se llena de EVRá
(‫עברה‬, ira) en su contra (Bava Batra
106a).

Un hijo [que está circuncidado]


representa un pacto rectificado. Este
pacto rectificado corresponde al Tikún
HaKlalí (Remedio General), un nivel
muy elevado que puede efectuar
rectificaciones incluso para los niveles
más bajos. La persona no siempre es
capaz de rectificar su propia alma
durante su vida. Al dejarle su herencia a
su hijo, le da a éste la oportunidad de
rectificar todo lo que la persona (el
padre) no pudo lograr. Cuando no hay
hijos, la ira Divina se despierta debido
a las rectificaciones necesarias que no
fueron llevadas a cabo.

Aun así, si la persona no tiene


hijos, su herencia pasa a sus hijas.
Cuando las hijas se casan, su herencia
pasa a sus maridos e hijos, lo que
finalmente da como resultado mayores
rectificaciones del Remedio General.
Por lo tanto las hijas de Tzlofajad le
dijeron a Moisés: “Si no podemos
efectuar ninguna rectificación, que
nuestra madre pase entonces por el
matrimonio de levirato, pues el alma de
nuestro padre ya no puede alcanzar
ninguna rectificación a través de
nosotras [de sus hijas]. Pero si somos
consideradas descendientes, en el hecho
de que el Remedio General puede
llevarse a cabo a través de nosotras,
deberíamos heredar la propiedad de
nuestro padre - pues mediante nuestros
futuros matrimonios también nosotras
podremos efectuar las rectificaciones”
(Likutey Halajot VIII, p. 96a-b).

Haciendo pasar la herencia de su


padre a ellas

Al tratar sobre las leyes de la herencia, la


Torá utiliza la palabra HaAVaRta (‫העברת‬,
“pasarás sobre”). Si uno no deja detrás un
hijo que lo herede, Dios se llena de EVRá
(‫עברה‬, ira) en su contra (Bava Batra
106a).

El hombre simboliza jesed


(bondad); la mujer simboliza guevurot
(juicios o constricciones). Los hijos
heredan porque representan el conducto
a través del cual fluye la abundancia
hacia afuera, para que también los
demás puedan beneficiarse. Las hijas
representan las constricciones que
confinan y restringen la abundancia. Así,
“Dios se llena de ira en contra [de aquel
que fallece sin hijos]”. La ira
corresponde a las constricciones, el
ámbito de las hijas (Likutey Halajot VIII, p.
102a).
Haciendo pasar la herencia de su
padre a ellas

Dios diseñó conductos a través de


los cuales la abundancia fluye hacia este
mundo. Esos canales pueden abrirse
mediante la plegaria. El Rebe Najmán
explica que la plegaria es similar a un
nacimiento (Likutey Moharán I, 2). Así
como la plegaria abre conductos para
permitir la salida de la abundancia, los
hijos tienen el poder de seguir trayendo
esa abundancia. Si uno no tiene
herederos, sus canales de abundancia se
cierran. Por lo tanto la Torá ofrece leyes
de herencia para asegurar que los
conductos de abundancia se mantengan
abiertos (ver Likutey Halajot VIII, p. 101b).

Por el mismo motivo, la Torá


describe cómo pueden los parientes
redimir a sus desafortunados hermanos
que han descendido a la esclavitud bajo
los no judíos (ver Levítico 25:47-54). Los
tíos, los primos y otros parientes
representan los canales de abundancia
que pueden ayudar a la persona a volver
y recibir la abundancia de manera
directa (Likutey Halajot VIII, p. 102a).

27:16 “Que Dios, el Señor de


los espíritus de toda carne,
designe un hombre que esté
sobre la congregación”.
Que Dios, el Señor de los espíritus...
designe un hombre que esté sobre la
congregación

Cada persona posee dos espíritus:


uno que habita dentro de ella y otro, un
espíritu más etéreo, que habita arriba.
Cuando la persona fallece, esos dos
espíritus se unen. Aquel que está
presente en el momento del
fallecimiento de un Tzadik, en el
momento en que esos dos espíritus se
unen, puede merecer una gran
iluminación en su propio espíritu. Así,
Moisés le pidió a Dios, el “Señor de los
espíritus” que, en el momento de su
fallecimiento, nombrase un hombre que
pudiese merecer el gran espíritu de
Moisés (Likutey Halajot IV, p. 151a).

27:18 Dios le dijo a Moisés,


“Toma contigo a Ioshúa,
hijo de Nun, hombre en
quien está el espíritu y pon
tu mano sobre él”.
Hombre en quien está el espíritu

“Hombre en quien está el espíritu”, que


puede resonar con el espíritu de cada
individuo (Rashi).
Éste es el Tzadik, quien conoce la
respuesta correcta para cada individuo y
puede hacer descender sobre él un
espíritu de vida (Likutey Moharán I, 8:2).

Debido a que el Tzadik es la fuente


espiritual de todas las almas, tiene el
espíritu como para ver a cada persona
como un individuo (ibid., II, 72).

Él puede despertar el espíritu y la


mente dentro de cada individuo (ibid., I,
209:2).

El Tzadik tiene un espíritu grande y


único, que es una forma del espíritu de
profecía. Por lo tanto es el elegido para
ser líder (ibid., II, 8:8).
El Tzadik posee el espíritu para
superar la idolatría y el orgullo (ibid., I,
10:5).

A veces, cuando el fuego se está


por apagar, el viento sopla sobre las
brasas y la llama emerge otra vez. De la
misma manera, el espíritu del Tzadik
puede “soplar sobre las brasas” del
alma hundida bajo la depresión y volver
a encenderla con alegría y deseo de
Dios (ibid., II, 9).

Hombre en quien está el espíritu

Un hombre que puede traerle vida y


vitalidad al espíritu de su rebaño, de
hacerlo desear el bien (Likutey Halajot, p.
278-140a).

27:20 “Y pondrás parte de


tu esplendor sobre él, a fin
de que le obedezca toda la
congregación de los hijos de
Israel”.

Pondrás parte de tu esplendor sobre él

El esplendor del Tzadik es


demasiado grande como para poder
contemplarse. Debe transferir algo de su
esplendor a su discípulo, para que en el
discípulo uno pueda tener un atisbo del
esplendor del Tzadik (Likutey Halajot III,
p. 44a).

28:3 “Y les dirás: Ésta es la


ofrenda de fuego que
presentarán a Dios: dos
corderos de un año, sin
tacha, día por día, como
sacrificio perpetuo”.
El sacrificio perpetuo

El OLaT tamid (‫עולת תמיד‬,


sacrificio perpetuo) tenía el objetivo de
contrarrestar el TOLaAt (‫תולעת‬, gusano)
que consume y destruye todo en su
camino. Aquel que se siente perseguido
y atrapado por el materialismo, pero que
se fortalece para acercarse a Dios,
puede transformar su TOLaAt en OLaT,
un sacrificio que es ofrecido
diariamente a Dios (Likutey Halajot IV, p.
160-162).

28:4 “Un cordero ofrecerás


por la mañana y el otro
cordero ofrecerás a la caída
de la tarde”.
Un cordero ofrecerás por la mañana y
el otro cordero ofrecerás a la caída de
la tarde

KeVeS (‫כבש‬, cordero) es similar a


KaVShei deRajamana (‫כבשי דרחמנא‬,
“misterios del Misericordioso”).
Mediante los sacrificios diarios -y su
análogo moderno de las plegarias
diarias- se revelan los misterios de la
Torá (Likutey Moharán I, 44:7).

Un cordero ofrecerás por la mañana y


el otro cordero ofrecerás a la caída de
la tarde

Tefilot kenegued temidim tiknum (“Las


plegarias diarias fueron establecidas
como un paralelo de los sacrificios
diarios”) (Berajot 26b).
Esta afirmación de nuestros Sabios
también puede traducirse como “Fueron
establecidas las plegarias opuestas a los
sacrificios continuos”.

A veces las plegarias de la persona


están “opuestas”. Se encuentran en
oposición a la persona, quien no puede
orar con concentración.

Los sacrificios “continuos”


connotan la Tierra Santa. Como afirma
el versículo, “Los ojos de Dios, tu
Señor, están sobre ella continuamente”
(Deuteronomio 11:12).

TIKNUM (‫תקנום‬, “fueron


establecidas”) también puede
comprenderse como TiKUNaM (‫תקונם‬,
“su rectificación”). La Tierra Santa es la
rectificación para las plegarias fallidas
de la persona. Uno se apega a la Tierra
Santa yendo allí o atrayendo su santidad
hacia donde se encuentre (Likutey
Moharán I, 44:3).

Un cordero ofrecerás por la mañana y


el otro cordero ofrecerás a la caída de
la tarde

Las plegarias diarias fueron establecidas


como un paralelo de los sacrificios
diarios (Berajot 26b).

Todo aquel que recibe estudiosos


de Torá en su hogar es considerado
como si ofreciese el sacrificio
diario (ibid., 10b).

Si la persona encuentra difícil orar


(i.e., ofrecer su “sacrificio diario”),
debe dedicarse a su análogo y recibir en
su hogar a un estudioso de Torá, lo que
rectificará su plegaria (Likutey Moharán I,
209).

28:5 “Con la décima parte


de un efá de harina flor,
mezclada con la cuarta
parte de un hin de aceite
batido por ofrenda vegetal”.
La décima parte de un efá

Minjá (la ofrenda vegetal) es el


sacrificio del pobre (ver Rashi sobre
Levítico 2:1). Aun así, pese a la pobreza
de la persona, minjá debe estar
acompañada de una libación de aceite.
Ello se debe a que el aceite representa
tanto a Mashíaj como a una gran riqueza,
y esos conceptos mitigan los juicios que
se han abatido sobre el pobre (Likutey
Halajot II, p. 192a).

28:8 “Y el otro cordero


ofrecerás a la caída de la
tarde: conforme a la ofrenda
vegetal de la mañana y
conforme a su libación, has
de ofrecer éste; ofrenda de
fuego de perfume grato a
Dios”.
Ofrenda de fuego

IShE (‫אשה‬, “ofrenda de fuego”) se


deletrea igual que IShA (‫אשה‬, mujer).

Los Kabalistas explican que Dios


diseñó el mundo para que siempre
hubiera un benefactor y un beneficiario.
Por ejemplo, cuando el marido le trae el
sustento a su esposa, él es el benefactor
y ella es la beneficiaria. Cuando ella le
da de comer a él, ella es la benefactora
y él es el beneficiario. Cuando el marido
le da la simiente a su esposa, él es el
benefactor y cuando ella concibe y da a
luz, se transforma en la benefactora de
ese niño.

Cuando Dios nos da la vida y el


sustento, Él es el Benefactor y nosotros
somos los beneficiarios. Pero cuando
nosotros hacemos la Voluntad de Dios al
llevar a cabo las mitzvot, al estudiar
Torá y al orar, le damos alegría a Él, de
modo que nosotros nos transformamos
en benefactores y Dios es el
Beneficiario (Likutey Moharán I, 15:5; ibid.,
I, 73:2).

Ofrenda de fuego de perfume grato

La persona que arde con deseos de


Dios crea un fuego espiritual -“una
ofrenda de fuego de perfume grato”- que
le trae satisfacción a Dios. Sin embargo,
debe tener cuidado de esa ardiente
pasión y asegurarse de que no sea el
fuego de su mala inclinación - que es
“un fuego extraño que Él no les ordenó
traer” (Levítico 10:1) (Likutey Moharán I,
41:1).

28:11 “Asimismo en sus


festividades de la Luna
Nueva presentarán en
ofrenda a Dios: dos novillos
jóvenes y un carnero, con
siete corderos de un año, sin
tacha”.
En sus festividades de la Luna Nueva

Una segulá (remedio propicio)


para concebir hijos es que el marido y la
esposa reciten el pasaje de las ofrendas
de la Luna Nueva (Números 28:11-15)
antes de tener relaciones. También es
beneficioso el que la pareja recite este
pasaje a favor de un hijo enfermo.
Explica el Rebe Najmán:

Cuando Dios creó el sol y la luna,


tenían igual tamaño. Pero la luna se
quejó, “¿Acaso dos reyes pueden utilizar
la misma corona?” (Julín 60b). Como
resultado, Dios disminuyó el tamaño de
la luna (Rashi sobre Génesis 1:14,16). Las
Escrituras aluden a esta disminución al
afirmar que Dios creó las “dos grandes
luminarias” (Génesis 1:16); MeORoT
(‫מארת‬, luminarias) está escrito de
manera defectuosa, sin la letra vav
(‫מאורות‬, MeOROT). La vav (‫)ו‬, que es la
tercera letra del Santo Nombre de Dios
IHVH (‫ה‬-‫ו‬-‫ה‬-‫)י‬, es la fuerza de vida de
todas las cosas. La vav que falta alude a
una carencia en la fuerza de vida, lo que
hace que los niños pequeños fallezcan
debido a las enfermedades tales como la
difteria, que Dios nos salve.

De manera similar, está escrito,


“Moisés finalizó” (Números 7:1). KaLOT
(‫כלות‬, finalizó) se lee y se estudia como
si la vav no estuviese presente (i.e., ‫כלת‬,
KaLoT) (Zohar I, 236b). Moisés finalizó
la construcción del Tabernáculo en Rosh
Jodesh, el día en que la luna alcanza el
epítome de la carencia y de la falta y por
lo tanto comienza el proceso de la
rectificación y de la plenitud. Por lo
tanto KaLOT (‫ )כלת‬es un acrónimo para
la frase Kapará Lejol Toldotam
(“expiación para todas sus
generaciones”) (Musaf de Rosh Jodesh).
Mediante el perdón generado por la
finalización del Tabernáculo -KaLOT
con la vav- el bien y la larga vida
descienden sobre todos los judíos (cf.
Rashi sobre Éxodo 39:43). Así, el pasaje
sobre las ofrendas de la Luna Nueva es
propicio para concebir hijos (Likutey
Moharán I, 151).

28:15 “Se presentará


también un macho cabrío
para ofrenda por el pecado a
Dios, además del sacrificio
diario y su libación”.
Un macho cabrío para ofrenda por el
pecado

El SeIR (‫שעיר‬, macho cabrío)


ofrecido como sacrificio en Rosh Jodesh
vence a Esaú, quien es llamado el
hombre de SiAr (‫שער‬, cabello) (cf.
Génesis 25:25) y el hombre de SeIR (‫שעיר‬,
el Monte Seir) (ibid., 36:8) (Likutey Halajot
II, p. 356).

Un macho cabrío para ofrenda por el


pecado a Dios

El SeIR (‫שעיר‬, macho cabrío) de la


ofrenda de pecado hace recordar a Esaú,
a quien la Torá llama ish SeIR (‫איש שעיר‬,
“el hombre de Seir”) (Génesis 36:8). El
sacrificio del macho cabrío tenía el
objetivo de darle un mínimo de sustento
a Esaú -i.e., las fuerzas del Otro Lado-
hasta que llegue el momento en que no
sea más necesario. De modo que, ¿por
qué el versículo dice “ofrenda por el
pecado a Dios”?

En verdad, las fuerzas del mal


siempre intentan tomar más de lo que les
corresponde. Si se les da la oportunidad
de tomar algo del lado de la santidad,
tomarán tanto que ello les quedará
atorado en la garganta, ahogándolas y
haciendo que vomiten toda la santidad
que podían haber tragado. Dado que
hacen volver a Dios toda la santidad que
tragaron, es de hecho un ofrenda “a
Dios” (Likutey Halajot V, p. 146a-290).

28:16 “Asimismo en el mes


primero, a los catorce días
del mes, se ofrendará el
sacrificio de Pesaj a Dios”.
Los sacrificios de las Festividades

El Favor Divino se revela en las


Festividades, dado que ellas
conmemoran los milagros que Dios hizo
para los judíos cuando salieron de
Egipto. Este Favor Divino invoca la
alegría. Y la principal alegría de las
Festividades es invocada por los
sacrificios, que connotan caridad. Así,
la caridad invoca el Favor Divino
(Likutey Halajot VII, p. 119a).

28:26 “Asimismo en el día


de los primeros frutos,
cuando ofrezcan ofrenda de
nuevo grano a Dios, en su
festividad de Shavuot,
tendrán una convocación
santa; no harán ningún
trabajo mundano”.
En el día de los primeros frutos,
cuando ofrezcan ofrenda de nuevo
grano a Dios, en su festividad de
Shavuot, tendrán una convocación
santa; no harán ningún trabajo
mundano

BiKuRim (‫בכורים‬, “primeros


frutos”) está asociado con la autoridad
de la sefirá de Maljut, que es conocida
como el BeJoR (‫בכור‬, primogénito).

Cuando la persona utiliza su


autoridad sólo en aras de Dios, alcanza
un nivel espiritual equivalente al de la
“ofrenda del nuevo grano” llevada en
Shavuot. Esa “ofrenda del nuevo grano”
corresponde a la “nueva Torá” - la
revelación de la Torá en un nivel
espiritual muy elevado, que emana de
Dios en Su aspecto del Anciano Oculto
(ver Vaikrá Rabah 13:3; Zohar III, 152a).

“Su festividad de Shavuot” - esto


hace referencia a la revelación de la
Torá y de la Divinidad asociadas con
esa festividad.

“Una convocación santa” - ese


momento está pleno de un espíritu de
santidad.

“No harán ningún trabajo mundano”


- cuando la persona alcanza daat
(percepción superior), trasciende a la
maldición traída por la Serpiente:
“Comerán con el sudor de su frente”
(Génesis 3:19). En su lugar, uno alcanza la
Providencia Divina y obtiene el sustento
con facilidad (Likutey Moharán I, 56:12).

En el día de los primeros frutos,


cuando ofrezcan ofrenda de nuevo
grano a Dios, en su festividad de
Shavuot, tendrán una convocación
santa; no harán ningún trabajo
mundano

BiKuRim (‫בכורים‬, “primeros


frutos”) es similar a BeJoR (‫בכור‬,
primogénito). La persona puede
comenzar nuevamente al dar una
“ofrenda de nuevo grano” - i.e., caridad.
La caridad es una mitzvá tan poderosa
que puede abrir todas las puertas.
“Su festividad de Shavuot” - esto
corresponde a un anciano, pues Shavuot
conmemora la Entrega de la Torá en el
monte Sinaí, donde Dios se les apareció
a los judíos como un Anciano (Rashi
sobre Éxodo 20:2). De la misma manera,
cuando se revela un santo anciano -un
Tzadik- se anulan los ancianos de las
filosofías y del ateísmo.

Mikra kodesh (convocación santa)


significa literalmente “llamado a lo
santo”. Esto hace referencia a la voz de
santidad que clama y revela la
Providencia de Dios.

“No harán ningún trabajo mundano”


- cuando la Providencia Divina se le
revela a la persona, ésta no tiene
necesidad de esclavizarse para ganar el
sustento. En su lugar, Dios la sustenta
con Su bondad (Likutey Moharán II, 4:13).

Primero frutos... una convocación


santa

BiKuRim (‫בכורים‬, “primeros


frutos”) es similar a BeJoR (‫בכור‬,
primogénito), connotando un nacimiento,
como en “Como aquella que da a luz por
primera vez (‫כמבכירה‬, kemaBKiRá)”
(Jeremías 4:31).

Cuando se le otorga a una persona


un nuevo grado de honor, es como si
hubiera nacido una nueva entidad. Al
igual que un niño recién nacido, ello
debe ser traído a la existencia y
desarrollado de la manera apropiada -
i.e., de una manera que exprese la gloria
de Dios.

Esta idea está designada con el


término mikra kodesh (convocación
santa), que significa literalmente
“llamado a lo santo”. Cuando la persona
desarrolla su honor de la manera
apropiada, ello proclama la gloria de
Dios (Likutey Moharán I, 67:10).

29:1 “En el mes séptimo, al


primero del mes tendrán
una convocación santa; no
harán ningún trabajo
mundano, les será un día de
hacer sonar el shofar”.
En el mes séptimo, al primero del mes
tendrán una convocación santa

En Su gran compasión por nosotros,


Dios estableció Rosh HaShaná, el Año
nuevo, en Rosh Jodesh, el día de la Luna
Nueva. (En verdad, Rosh HaShaná es la
única festividad que cae en Rosh
Jodesh).

La ofrenda de pecado de Rosh


Jodesh es única entre las ofrendas de
pecado llevadas en ocasiones
especiales, pues está descrita como
siendo “a Dios” (Números 28:15). Esta
frase puede comprenderse cómo
teniendo un significado especial: no sólo
esta ofrenda de pecado es ofrecida a
Dios, sino que es ofrecida en nombre de
Dios - pues, si así pudiera decirse, en
Rosh Jodesh Dios Mismo pide perdón
por haber disminuido el tamaño de la
Luna (Julín 60b).

Así, debido a que Dios pide perdón


en ese día, nosotros podemos atrevernos
a pedirle perdón a Él, aunque Rosh
HaShaná sea un día de juicio estricto
(Likutey Moharán II, 1:14).
Un día de hacer sonar el shofar

Cuando hacemos sonar el shofar,


tocamos un sonido simple (tequía),
luego un sonido entrecortado de nueve
notas (terúa) y finalmente tequía una
vez más. TeRúA (‫תרועה‬, “hacer sonar el
shofar”) implica la Torá, pues sus letras
pueden reordenarse para formar TORá
Ain (‫)תורה ע‬, indicando los “setenta
rostros de la Torá” (la letra ain [‫ ]ע‬tiene
el valor numérico de 70). La Torá sólo
fue dada después de que sonara el shofar
(Éxodo 19:16), enseñando que no es
posible alcanzar la Torá a no ser que
uno tenga tanto el tequía como el terúa -
i.e., que se conduzca con simpleza tanto
antes como después de su estudio de
Torá. De manera similar, en Rosh
HaShaná, hacemos sonar el tequía, un
sonido simple, antes y después del terúa
(Likutey Halajot I, p. 240a).

29:13 “Y presentarán en
sacrificio, como ofrenda de
fuego de perfume grato a
Dios, trece novillos jóvenes,
dos carneros, catorce
corderos de un año sin
tacha”.
Setenta novillos llevados como
sacrificios en Sukot
Los setenta novillos llevados como
sacrificios en los siete días de Sukot eran
una expiación por los pecados de las
setenta naciones (Rashi sobre Números
29:18).

Los sacrificios eran presentados de


la siguiente manera: En el primer día de
Sukot, trece novillos; en el segundo día,
doce novillos; en el tercer día, once
novillos; y así en más, hasta que eran
llevados siete novillos en el séptimo
día. Cada día, el número de sacrificios
disminuía en uno - esto está relacionado
con el poder de la Torá, que puede
llegar incluso a aquellos que están muy
alejados de Dios. En el primer día,
traemos trece novillos, correspondientes
a los Trece Principios de Interpretación
de la Torá - esto representa a los judíos
que tienen algún conocimiento de Torá.
El segundo día, traemos doce novillos,
que representan a los judíos que tienen
menos conocimiento y que por lo tanto
están más lejos de Dios. En el tercer
día, llevamos once novillos
correspondientes a aquellos judíos que
tienen menos conocimiento de Torá aún
y que están mucho más alejados de Dios
- y así en más durante el resto de los
días de Sukot. Pues nuestra principal
misión es iluminar el mundo con el
conocimiento de Dios, que se manifiesta
a través del conocimiento de la Torá
(Likutey Halajot VIII, p. 149a).
Setenta novillos llevados como
sacrificios en Sukot

Los setenta novillos llevados como


sacrificios en los siete días de Sukot eran
una expiación por los pecados de las
setenta naciones (Rashi sobre Números
29:18).

Los sacrificios eran presentados de


la siguiente manera: En el primer día de
Sukot, trece novillos; en el segundo día,
doce novillos; en el tercer día, once
novillos; y así en más, hasta que eran
llevados siete novillos en el séptimo
día. ¿Por qué la regresión de los
números? ¿Acaso no sugiere la
eliminación de las naciones? (ver la
opinión de Beit Shamai en Shabat 21b). ¿No
deberían los números ir aumentando e
implicar con ello un aumento de la
santidad, a medida que los pecados de
las naciones están siendo perdonados?

Hay chispas de santidad sumidas en


todas las naciones. Los sacrificios
extraen el bien, lo elevan y lo
incorporan a la santidad de la nación
judía en la forma de prosélitos. El
descenso en los números apunta al
proceso de purificación que tiene lugar.
En el comienzo, extraemos muchas
chispas y las elevamos. Luego, la
cantidad de chispas que quedan entre las
naciones va disminuyendo y no se
requiere de tantos sacrificios para
extraer las restantes y elevarlas al
campo de la santidad (Likutey Halajot III,
p. 122a).

29:35 “El octavo día será


una restricción para
ustedes; no harán ningún
trabajo mundano”.
Shemini Atzeret

[Después de la festividad de Sukot] Dios


les dice a los judíos, “Quédense conmigo
otro día más” (cf. Rashi).

En la Festividad de Sukot, nos


regocijamos en Dios. La Festividad de
Shemini Atzeret, un día después de
Sukot, representa el regocijo de Dios
con nosotros. Completando el círculo, la
alegría se perfecciona en ese día. Nos
regocijamos en Dios y Él se regocija en
nosotros (Likutey Halajot VII, p. 294).

Shemini Atzeret

ATzeReT (‫עצרת‬, restricción)


proviene de la raíz ATzoR (‫עצור‬, juntar o
unir). Después de haber derramado
nuestros corazones en plegaria delante
de Dios en Rosh HaShaná, Iom Kipur y
Sukot, demostrando un gran anhelo de
servir a Dios de la manera apropiada,
nuestros deseos se unen en Shemini
Atzeret para llevarnos hacia el sendero
de la rectitud y hacia un buen año nuevo
(ver Likutey Halajot VIII, p. 166b).

El octavo día será una restricción

ATzeReT (‫עצרת‬, restricción)


connota “reunir”. Sukot es llamada la
Festividad de la Recolección, pues
recolectamos los frutos de nuestros
campos y de las cosechas del año
entero. En Shemini Atzeret, el día
después de Sukot, recolectamos los
“frutos” de nuestro trabajo espiritual y
las rectificaciones del año entero,
especialmente aquellas que comenzaron
en Rosh HaShaná. Por lo tanto en
Shemini Atzeret (Simjat Torá),
completamos la lectura de la Torá, pues
es a través de la Torá que se producen
las principales rectificaciones. Cada uno
recolecta la porción de Torá que
mereció ese año (Likutey Halajot I, p. 394).

El Rebe Najmán dijo cierta vez que


en la noche de Shemini Atzeret se le
adjudica a la persona el sustento del año
entero (que fue decretado en Rosh
HaShaná) (Siaj Sarfei Kodesh 1:55).
Parashat Matot

30:2 Moisés habló a las


cabezas de las tribus de los
hijos de Israel, diciendo:
“Ésta es la palabra que Dios
ha mandado”.
Ésta es la palabra que Dios ha
mandado

Moisés profetizó con las palabras, “Así


dijo Dios” y los otros profetas
profetizaron con las palabras, “Así dijo
Dios”. Pero Moisés era más grande que
ellos, pues él quería decir “Esto
[específicamente] es lo que Dios ha
mandado” (Rashi).

El Rebe Najmán enseña que la


palabra NAVI (‫נביא‬, profeta) connota
recompensa, pues es un acrónimo para
Iavo Verina Nose Alumotav (“Vendrá
con alegría, cargando sus gavillas”)
(Salmos 126:6), que alude a una
recompensa.

Es posible servir a Dios de dos


maneras. Se puede servirlo sólo en aras
de Dios, regocijándose en el
cumplimiento de una mitzvá sin ningún
pensamiento de recompensa. O se puede
servir a Dios sabiendo que se recibirá
una recompensa por las mitzvot. Estos
dos niveles representan a los profetas de
Israel. Moisés estaba tan cerca de Dios
que todo lo que pensaba era servir a
Dios en aras de Dios Mismo. Por lo
tanto mereció conocer exactamente qué
era lo que Dios ordenaba, percibiendo a
Dios de una manera clara. Los otros
profetas, grandes como eran, no
alcanzaron el nivel de Moisés; así, sólo
podían percibir a Dios de una manera
opaca (Likutey Moharán I, 5:2).

Servir a Dios con alegría lleva a la


persona hacia un nivel más cercano a Él.
Pero se requiere que la mitzvá sea
llevada a cabo con una gran alegría,
pues de ese modo es posible obtener una
clara percepción de la Divinidad. Es
por ello que vemos que “un profeta no
puede imponer una nueva mitzvá”
(Shabat 104a). Pues el nivel de Moisés
representa una absoluta claridad en la
Torá, mientras que los otros profetas no
alcanzaron semejante claridad. Aun así,
nos hacen falta los otros profetas,
aunque no puedan darnos nuevas leyes
de Torá, pues sus percepciones
fortalecen nuestra fe en la Torá que
recibimos a través de Moisés (Likutey
Halajot VII, p. 84a).

Ésta es la palabra que Dios ha


mandado
Moisés profetizó con las palabras, “Así
dijo Dios” y los otros profetas
profetizaron con las palabras, “Así dijo
Dios”. Pero Moisés era más grande que
ellos, pues él quería decir “Esto
[específicamente] es lo que Dios ha
mandado” (Rashi).

El rabí Najmán Goldstein, el Rav


de Tcherin (1825-1894), preguntó: ¿Por
qué Rashi esperó hasta este momento en
la Torá para explicar la diferencia entre
Moisés y los otros profetas? Vemos que
Moisés ya había dicho anteriormente en
la Torá, “Esto es lo que Dios dijo” (ver
Éxodo 35:4; Levítico 8:5; ibid., 17:2).

La respuesta es que Dios nos dio la


Torá y las mitzvot para recompensarnos.
Como tal, no podemos saber si la
persona que lleva a cabo una mitzvá la
está haciendo por la recompensa futura,
como en “Así dijo Dios”, o en aras de
Dios Mismo. Pero cuando la persona
hace un voto de servir a Dios de una
determinada manera, vemos que está
yendo más allá de la manera básica de
servir a Dios. Esto la coloca en la
categoría de “Esto es lo que Dios dijo”,
el nivel de Moisés (Zimrat HaAretz I, 5).

Ésta es la palabra que Dios ha


mandado

Todos los otros profetas comenzaron sus


mensajes con la frase “Así dijo Dios”,
indicando una comprensión general, la
percepción de algo desde una distancia.
Pero Moisés logró mucho más que ellos,
pues él también profetizó con, “Ésta es la
palabra”, indicando una gran especificidad
y claridad (Rashi).

Estos dos niveles de profecía


pueden compararse a las dos maneras en
las cuales es posible llevar a cabo las
mitzvot.

Primero está la persona que lleva a


cabo las mitzvot con el conocimiento de
que recibirá una recompensa en el
Mundo que Viene. No obtiene alegría
alguna de la mitzvá misma y si no se le
diese el Mundo que Viene como
recompensa, no la llevaría a cabo. Al
igual que el profeta que ve algo desde
una distancia, la persona lleva a cabo
las mitzvot debido a la recompensa que
le darán en un tiempo distante, después
de este mundo.

Además está la persona que lleva a


cabo las mitzvot con tal alegría que no
tiene deseo alguno de recompensa en el
Mundo que Viene. En su lugar, su único
deseo es que Dios le dé la oportunidad
de llevar a cabo otra mitzvá como
recompensa de la primera mitzvá. Al
igual que la profecía clara e inmediata
de Moisés, tal persona cosecha su
recompensa aquí y ahora (Likutey
Moharán I, 5:2).

Ésta es la palabra que Dios ha


mandado

Todos los otros profetas miraron en un


espejo que no brilla, mientras que Moisés
miró en un espejo que sí brilla (Iebamot
49b).

Todos los profetas, aparte de


Moisés, percibían imágenes y
manifestaciones de Dios, con las cuales
se relacionaban como si éstas otorgasen
un Conocimiento Infinito. Pero ésta era
una visión poco clara, correspondiente
al versículo “El mundo entero está lleno
de Su gloria” (Isaías 6:3) - i.e., la
manifestación de Divinidad a través de
nuestro ámbito de ser.
Sin embargo, Moisés, alcanzó una
percepción clara de la Divinidad en el
nivel de la sefirá de Keter, que está
asociada con la palabra MaH (‫מה‬, qué).
En otras palabras, alcanzó el
conocimiento de que no hay una
comprensión plena del Ser Infinito de
Dios. Por lo tanto siempre preguntaba,
“¿Qué?” - significando, “¿Qué más
puedo saber sobre Dios?” (Likutey
Moharán II, 7:8).

30:3 Cuando un hombre


hiciere un voto a Dios o
hiciere un juramento para
obligar a su alma para
prohibirse algo, no ha de
violar su palabra, antes hará
conforme a lo que saliese de
su boca”.
Las leyes de los votos

Las leyes de los votos son


verdaderamente originales, en el sentido
de que aquel que toma un voto hace que
algo permitido se vuelva prohibido. Es
como si ejerciese el poder de escribir su
propia Torá, permitiendo esto y
prohibiendo aquello. Esto es posible
debido a que todo en la creación toma su
fuerza de vida de la Torá; por lo tanto
todo está enraizado en la Torá.
Consecuentemente, es posible
transformar aquello que está permitido
en algo que está prohibido con la plena
aplicación de la ley de la Torá, como si
la Torá misma lo estuviese prohibiendo
(Likutey Halajot V, p. 2a).

Una de las leyes de los votos dicta


que un voto puede ser anulado como si
nunca hubiese sido tomado. Esta
anulación sólo puede ser llevada a cabo
por los sabios que comprenden la fuente
de los votos (i.e., la Torá, que es la
fuerza de vida de todas las cosas) y que
pueden anularlos en su raíz. La Torá
alude al poder de los sabios al
introducir las leyes de los votos con las
palabras “Moisés les habló a las
cabezas de las tribus de los hijos de
Israel” (Números 30:2). Ningún otro
pasaje de la Torá comienza de esta
manera, pues las leyes de los votos están
íntimamente asociadas con los líderes -
los sabios que conocen la verdadera
fuente de los votos (Likutey Halajot VI, p.
4a).

Votos y juramentos

La Torá prohíbe específicamente


que la persona agregue o quite algo de
las mitzvot (Deuteronomio 13:1). ¿Por
qué, entonces, está permitido hacer un
voto que prohíbe aquello que la Torá
permite?
Durante el proceso de la Creación,
se produjo un evento que permitió la
creación del mal. Esto fue la Rotura de
los Recipientes, que esparció los trozos
de los recipientes, formando las klipot y
dando lugar al ámbito del mal. La luz de
Dios fue demasiado intensa para los
Recipientes de modo que éstos se
quebraron. Así como el mal llegó a la
existencia debido a una sobreabundancia
de luz, la mala inclinación se aferra de
la persona debido a “demasiada luz” -
i.e., demasiada rigurosidad al seguir la
ley y actitudes demasiado estrictas que
dificultan el cumplimiento de las mitzvot
(si las mitzvot no requieren de esa
rigurosidad).
Sin embargo es posible cuidarse de
la mala inclinación. También en el
momento de la Creación, Dios constriñó
Su luz para formar un Espacio Vacío,
dentro del cual creó el mundo entero. La
persona que toma un voto está, en efecto,
haciendo su propio “espacio vacío”.
Dado que su corazón está lleno de
anhelo y de deseo de servir a Dios, su
voto actúa como una constricción de ese
anhelo, y no le permite ir más allá de sus
parámetros. Así, en lugar de “demasiada
luz”, restringe la luz, para poder
recibirla y utilizarla en busca de la
Divinidad (Likutey Halajot V, p. 10-6a-12).

31:6 Moisés envió mil


hombres de cada tribu al
ejército, junto con Pinjas el
hijo de Elazar el Cohen.
Pinjas llevaba en su mano
los instrumentos santos, es
decir: las trompetas para
llamar.
Moisés envió... al ejército, junto con
Pinjas... también a Bilaam, hijo de
Beor, lo pasaron a espada

La persona debe ser capaz de


diferenciar entre las historias sobre
Tzadikim, que son beneficiosas y pueden
ayudarla a purificar sus pensamientos,
de las historias sobre la gente malvada.

Nuestros Sabios enseñan que en la


batalla contra los midianitas, tanto
Bilaam como Pinjas volaban por el aire.
Bilaam utilizó la hechicería para volar y
alejarse de la batalla, pero Pinjas, al
invocar el Nombre de Dios en la
plegaria, voló tras Bilaam y lo mató
(Targúm Ionatán sobre Números 31:8).
La persona debe saber cómo diferenciar
entre “la luz y la oscuridad” - entre las
acciones de los Tzadikim que tienen su
fuente en la plegaria y en el lado de la
santidad y los actos de los malvados que
tienen su fuente en la magia y en el Otro
Lado (Likutey Moharán I, 234:1).
Moisés envió... al ejército, junto con
Pinjas... también a Bilaam, hijo de
Beor, lo pasaron a espada

Pinjas voló por el aire al igual que Bilaam


(Targúm Ionatán sobre Números 31:8).

Por cada acción llevada a cabo por


un Tzadik, encontramos actos similares
hechos por los malvados. Debido al
éxito y a los milagros de los malvados
uno puede ser engañado con facilidad y
llevado a pensar que el malvado es una
persona recta. Pero al final, aunque el
daño que hacen los malvados sea
considerable, los rectos siempre
prevalecen (Likutey Halajot I, p. 282).
31:8 Mataron también a los
reyes de Midian, además de
los hombres suyos que
mataron; a saber, Evi,
Requem, Tzur, Jur y Reva,
cinco reyes de Midian;
también a Bilaam, hijo de
Beor, lo pasaron a espada.
También a Bilaam, hijo de Beor, lo
pasaron a espada

Bilaam fue muerto específicamente


por Pinjas. Bilaam corrompió el pacto
pero Pinjas lo preservó, dándole a
Pinjas el poder de vencer a Bilaam
(Likutey Halajot I, p. 182a).

31:14 Y Moisés se indignó


contra los oficiales del
ejército, los jefes de miles,
los jefes de cientos, que
volvían del servicio de la
guerra.
Moisés se indignó

Cuando la persona se enoja, pierde su


sabiduría (Pesajim 66a).
La ira es la culpable de todos los
daños y errores cometidos por la gente.
Dado que la ira hace que la persona
pierda su intelecto, invariablemente
cometerá errores (Likutey Halajot VIII, p.
230b).

Moisés se indignó contra los oficiales


del ejército... Mantuvieron vivas a las
mujeres... Ellas fueron quienes
llevaron a cabo la palabra de Bilaam,
haciendo que los hijos de Israel
fuesen infieles a Dios

La persona revela los pensamientos


de su mente a través del habla. Cuando
el malvado habla y expele aire de su
boca, produce un aire venenoso de
inmoralidad y todo aquel que escucha
sus palabras y las respira, introduce ese
aire en su cuerpo.

El estado mental de Bilaam estaba


asociado con las klipot. Así, sus
palabras e incluso su aliento producían
el aire tóxico de la inmoralidad. El
hecho de que los judíos no pensasen en
eliminar a las mujeres inmorales
midianitas sugiere que habían sido
afectados de manera adversa por la
“palabra de Bilaam”.

Más tarde, cuando volvieron de la


batalla en contra de Midian, los
oficiales le dijeron a Moisés,
“Queremos traer un ofrenda a Dios...
para expiar por nuestras almas delante
de Dios” (Números 31:50). Explican
nuestros Sabios: “Esto es lo que dijeron:
‘Aunque evitamos pecar, no pudimos
evitar tener malos pensamientos’”
(Shabat 64a). Al ofrecerse a contribuir
para el Tabernáculo, los oficiales
buscaron acercarse a Moisés, el Tzadik,
y a la santidad (Likutey Moharán I, 43).

31:21 Y dijo el sacerdote


Elazar a los hombres del
ejército que habían ido a la
guerra: “Éste es el estatuto
de la Torá que Dios ha
mandado a Moisés”.
Y dijo el sacerdote Elazar... Éste es el
estatuto de la Torá

Después de la batalla contra los


midianitas, los judíos trajeron como
botín de guerra a las mujeres midianitas,
a sus hijos, al ganado y a los utensilios.
Moisés se enojó, pues supuso que se
estaba llevando a cabo otro acto inmoral
debido a las mujeres midianitas
cautivas. Dado que perdió la paciencia,
creyendo que sería muy difícil efectuar
la purificación necesaria para más
inmoralidad, olvidó las leyes de la
inmersión de los utensilios. Fue Elazar,
el Cohen Gadol, quien explicó las leyes,
dado que el Cohen Gadol es el símbolo
de la pureza y de la expiación (Likutey
Halajot IV, p. 141a-282).

31:22 “Ciertamente el oro y


la plata y el cobre y el hierro
y el estaño y el plomo”.
Oro y plata

Los utensilios de metal requieren la


inmersión en una mikve. No así los
utensilios de cerámica (ver Rashi sobre
Números 31:23).
Las fuerzas del mal intentan aferrar
todo lo que puedan. Cuanto más grande
sea el objeto, más tratarán de atraparlo
en su ámbito. El metal, que tiene un gran
valor, se encuentra bajo un constante
ataque de las fuerzas del mal. Por lo
tanto, los utensilios de metal deben ser
sumergidos en una mikve antes de que
puedan entrar al ámbito de la santidad.
Si el utensilio de metal ha sido
contaminado con alimentos que no son
kosher, también debe ser calentado al
rojo blanco y purificado en el fuego.
Aunque las fuerzas del mal atacan
continuamente aquello que es valioso,
siempre hay una manera de purificarlo y
de hacerlo retornar al ámbito de la
santidad. (Esto se aplica también a la
gente).

Por contraste, un utensilio de


cerámica tiene muy poco valor. Puede
ser traído a la santidad con mucha
facilidad al punto de no requerir la
inmersión en una mikve. Pero si el
utensilio de cerámica es utilizado para
alimento que no es kosher, entonces ni
siquiera la purificación podrá ser de
ayuda. Tal utensilio deberá ser quebrado
y destruido, pues algo de muy poco
valor no necesita llegar a un estado de
santidad (Likutey Halajot IV, p. 132a-264).

31:23 “Toda cosa que va al


fuego la harán pasar por el
fuego y así quedará pura,
con tal que sea purificada
con las aguas para la
impureza; pero todo lo que
no va al fuego, lo harán
pasar por agua”.
Toda cosa que va al fuego la harán
pasar por el fuego

Uno debe siempre buscar a Dios


para purificar su corazón.

Si ya se ha comenzado a servir a
Dios, será necesario aumentar las
devociones con una renovada pasión.
Pero si hasta ahora se ha estado
ardiendo con la pasión por las cosas de
este mundo, se deberá transformar ese
deseo en una pasión por el servicio a
Dios. Así, “toda cosa que va al fuego” -
el fuego de la pasión material - “la harán
pasar por el fuego” - deberán
transformarla en una apasionada
devoción a Dios (Likutey Moharán I,
156:1).

Toda cosa que va al fuego la harán


pasar por el fuego

“Mi Palabra es como fuego” (Jeremías


23:29).
La Torá es llamada “fuego” porque
es de allí que se origina Maljut. Aquel
que peca ha desobedecido la autoridad
de Dios y ha dañado a Maljut. Su
rectificación será elevar y restaurar a
Maljut hacia su fuente, que es el fuego.
Para ello deberá confesar sus pecados
delante de un estudioso de Torá, quien
es la encarnación de la Torá.

Así, “toda cosa que va al fuego” -


todo aquel que daña el fuego de Maljut -
“la harán pasar por el fuego” - será
rectificado mediante la confesión
delante de un estudioso de Torá (Likutey
Moharán I, 4:6).

Purificando los utensilios


Antes de purificar un utensilio deberá ser
limpiado de todo óxido (Rashi sobre
Números 31:22).

“Óxido” corresponde a la mentira.


La persona debe limpiarse de la mentira
y ser totalmente honesta consigo misma
antes de poder alcanzar la pureza
(Likutey Halajot IV, p. 300).

Toda cosa que va al fuego la harán


pasar por el fuego y así quedará pura,
con tal que sea purificada con las
aguas para la impureza

Al comer del Árbol del


Conocimiento Adán corrompió para
toda la humanidad la experiencia
espiritual del comer. Sin embargo, el
judío aun así anhela comer en pureza,
con fe en Dios y en la Providencia
Divina. Los no judíos no poseen esa fe;
por lo tanto sus utensilios son
considerados como la antítesis de la fe.
Si un judío compra utensilios de un no
judío, debe primero sumergirlos en una
mikve, para purificarlos. La mikve llena
de agua implica el conocimiento de la
Providencia Divina, como en “El mundo
estará lleno del conocimiento de Dios,
tal como las aguas cubren el fondo del
mar (Isaías 11:9) (Likutey Halajot I, p. 22a).

Sin embargo, si el no judío ya ha


utilizado ese utensilio cocinando sobre
el fuego, el judío deberá purgarlo
mediante el fuego. Esto implica el hecho
de que las falsas creencias están
profundamente enraizadas y requieren
una purga mucho mayor para poder
llegar a ser kosher (ibid., I, p. 44).

Las aguas para impureza

Sólo una mikve que es apta para una nidá


puede ser utilizada para sumergir los
utensilios (Rashi).

Conceptualmente, la inmersión de
una nidá (la mujer que espera la
purificación después del período
menstrual) y la inmersión de los
utensilios impuros logran lo mismo.
Después de que Eva comió del Árbol
del Conocimiento, fue maldecida con la
sangre menstrual y “Con tristeza darás a
luz” (Génesis 3:16). La inmersión en la
mikve contrarresta esa tristeza y
depresión. Adán fue maldecido con el
hecho de tener que ganarse el sustento
con las palabras “Con tristeza comerás”
(ibid., 3:17). Por lo tanto, todos los
utensilios utilizados para cocinar deben
ser sumergidos en una mikve para elevar
la tristeza hacia la alegría. Pues la
mikve encarna el estado de rectificación
que existió antes del pecado de Adán y
Eva; es el “río que fluye del Edén” (ibid.,
2:10) (Likutey Halajot IV, p. 132a).
32:3 “Atarot y Divon, Iazer,
Nimrá, Jeshbón, Elalé,
Sevam, Nevo y Beon”.
Atarot y Divon

La persona debe siempre leer la porción


semanal de la Torá dos veces y el Targúm
una vez, incluso para [tales versículos
como el nombre de las ciudades] Atarot y
Divon (Berajot 8a-b).

El Targúm está escrito en arameo, una


lengua intermedia entre el Lenguaje
Sagrado y los lenguajes de las setenta
naciones (Likutey Moharán I, 19).

¿Por qué nuestros Sabios pusieron


Atarot y Divon como ejemplos? Esas
ciudades del territorio capturado de
Sijón y Og estaban situadas en el límite
de la Tierra Santa. Estando en la
frontera, eran comparables al Targúm,
que sirve como una línea divisoria entre
el Lenguaje Sagrado y los otros idiomas.
Nuestra misión es vencer todo mal y
elevar hacia la santidad todas las
chispas que podamos. Por lo tanto
debemos elevar incluso a Atarot y
Divon -i.e., el Targúm- hacia la Tierra
Santa. Aunque esos versículos no tienen
Targúm, debemos leerlos para vencer el
mal en ellos y elevar las chispas de
santidad (Likutey Halajot I, p. 456).

Atarot y Divon
La persona debe siempre leer la porción
semanal de la Torá dos veces y el Targúm
una vez, incluso para [tales versículos
como el nombre de las ciudades] Atarot y
Divon (Berajot 8a-b).

Las tribus de Rubén y Gad, y la


media tribu de Menashé, eligieron como
su herencia tierras que estaban hacia el
este del río Jordán. Pero Moisés se
enojó con ellos. Hay santidad -la Tierra
Santa- y hay noga, el nivel que contiene
bien pero que también contiene mal.
Noga corresponde al Targúm, que está
escrito en arameo pero que contiene
Torá.

No es posible alcanzar nivel alguno


de verdadera santidad a no ser que se
separe primero el bien del mal. Por lo
tanto Moisés quería que las tribus de
Rubén y de Gad y la media tribu de
Menashé entrasen primero a la Tierra
Santa; luego, podrían retornar hacia la
orilla oriental -noga- para santificarla
con el bien que hubieran adquirido.

Por el mismo motivo, nuestros


Sabios enseñan: “La persona debe
siempre leer la porción semanal de la
Torá dos veces y el Targúm una vez,
incluso para [tales versículos como el
nombre de las ciudades] Atarot y
Divon”. De hecho, Atarot y Divon
también están traducidas en el Targúm.
Pero Atarot y Divon representan el
Targúm mismo, pues esas ciudades están
situadas al este del Jordán, en noga.
Así, incluso el santo Targúm requiere de
la santidad de la Torá, el Lenguaje
Sagrado, para elevarlo a un verdadero
nivel de santidad (ver Likutey Halajot III, p.
224a-448).

32:7 “¿Por qué quieren


desalentar el corazón de los
hijos de Israel, para que no
pasen por la tierra que les
ha dado Dios?”.
Por qué quieren desalentar el corazón
de los hijos de Israel

TeNiun (‫תניאון‬, desalentar) tiene la


misma raíz que ToNo (‫תונו‬, engañar). El
engaño se produce debido a la klipá de
noga, a una combinación de bien y mal
que tiene poder para confundir a la
persona. La margen oriental del Jordán
representa a noga. Cuando las tribus de
Rubén y de Gad pidieron por su porción
en el lado este del Jordán, Moisés temió
que pudiesen caer víctimas de noga y
que no sólo se dañaran a sí mismas sino
que también engañasen a los judíos
retrasando la oportunidad de entrar a la
Tierra Santa.

Pero las tribus de Rubén y de Gad


respondieron que tenían la voluntad de
sacrificarse por la santidad y guiar el
ejército hacia la batalla para la
conquista de la Tierra Santa. Su
compromiso demostró que eran capaces
de superar las ilusiones de noga y
mantenerse firmes en la santidad (Likutey
Halajot VII, p. 226a).

32:14 “Y ahora he aquí que


ustedes se han levantado en
lugar de sus padres, una
prole de hombres pecadores,
para aumentar todavía más
el ardor de la ira de Dios
contra de Israel”.
Una prole de hombres pecadores

Todo aquel que retiene una ley de la boca


de su discípulo es considerado como si le
hubiese robado su herencia, como está
escrito, “La Torá que Moisés nos ordenó
es la herencia de la congregación de
Iaacov” (Deuteronomio 33:4) (Sanedrín
91b).

Cuando Moisés pensó que las tribus


de Rubén y de Gad estaban tratando de
disuadir a los judíos de tomar la
herencia que les correspondía en la
Tierra Santa, los llamó “una prole de
hombres pecadores”. El Targúm
Onkelos traduce esta frase como
“discípulos de hombres culpables”. En
otras palabras, Moisés pensó de ellos
como si hubiesen aprendido de un
maestro malvado - i.e., un hombre que
les hubiera retaceado las leyes, que es
comparable a robar su herencia. Ahora
bien, pensó que ellos también querían
hacer lo mismo y privar a otros judíos
de su herencia (Likutey Moharán I, 103).

Una prole de hombres pecadores

Debido a que Moisés denunció a las


tribus de Rubén y de Gad como “una prole
de hombres pecadores”, fue castigado en
el hecho de que sus descendientes se
volcaron a la idolatría (Sefer Jasidim
#137).
¿Cuál es la conexión entre las
palabras de Moisés y el hecho de que
sus descendientes se volcasen a la
idolatría?

Enseñan nuestros Sabios: “Aquel


que sospecha del inocente es castigado”
(Shabat 97a). Más aún, enseñan: “Todo
aquel que habita fuera de la Tierra Santa
es considerado como si no tuviese Dios”
(Ketuvot 110b).

Dado que Moisés pensaba que las


dos tribus no querían habitar en la Tierra
Santa, sospechaban en efecto que serían
idólatras. Debido a que eran inocentes,
Moisés mismo fue castigado en el hecho
de que sus descendientes se dedicaron a
la idolatría (Likutey Moharán I, 104).
Parashat Masei

33:1 Estos son los viajes de


los hijos de Israel, que
salieron de Egipto por sus
escuadrones, bajo la mano
de Moisés y de Aarón.
Estos son los viajes

Debido que los judíos pecaron con EiLeH


elokeija (‫אלה אלהיך‬, “Estos son tus
dioses”) (Éxodo 32:4), tuvieron que
experimentar EiLeH masei (‫אלה מסעי‬,
“Estos son los viajes”) (Asará
Maamarot, Ialkut Rubeini, Masei).

La idolatría y la falta de fe llevan a


viajar y al exilio (aunque también hay
otros motivos para viajar). Pues si la
persona tiene fe en que Dios la proveerá
de todas sus necesidades allí en donde
se encuentre, no tiene que viajar a otra
parte para ganarse el sustento. Así, un
viaje indica un daño en la fe, que es un
aspecto de la idolatría.

Sin embargo, cuando la persona


viaja, puede rectificar su fe dañada. Más
aún, la fe dañada produce el exilio
Arriba, pues la Presencia Divina va al
exilio debido a los pecados del hombre.
Mediante el propio exilio, la persona
puede rectificar el exilio de la Presencia
Divina (Likutey Moharán I, 40).

Sin embargo, esto sólo es efectivo


si uno se cuida de no pecar durante el
viaje. Entonces producirá las
rectificaciones allí en donde se
encuentre, al orar, al dar caridad, al
recitar las bendiciones y demás
(Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de
Breslov #85).

Estos son los viajes

La idolatría y la falta de fe llevan a


viajar y al exilio.
Nuestros Sabios enseñan que allí en
donde prevalezca la idolatría -idolatría
es una falta de fe- allí habrá ira Divina
(Sifri, Ree). Pero cuando la persona
rectifica su fe dañada y elimina la
idolatría, remueve la ira Divina y en su
lugar hace descender la compasión de
Dios. Puede incluso ser digna de
comprender cómo las circunstancias y
las situaciones que no parecen
compasivas son en verdad una expresión
de la gran compasión de Dios (Likutey
Moharán II, 62).

Estos son los viajes de los hijos de


Israel
La estadía de los judíos en el
desierto, sus viajes y tribulaciones, se
ve reflejada hoy en día en los viajes que
encaramos cuando vamos a nuestras
casas de plegaria y al viajar para estar
con los Tzadikim (Likutey Halajot VII, p.
150).

Estos son los viajes de los hijos de


Israel

Los viajes de los judíos en el


desierto les permitieron aplastar a las
klipot, representadas por las
“serpientes, víboras y escorpiones”
(Deuteronomio 8:15). Esas klipot se le
aparecen a cada persona en la forma de
los temores que experimenta. Si uno
eleva esos temores y sólo teme a Dios,
podrá aplastar y vencer todos los otros
temores (Likutey Halajot VII, p. 200).

Estos son los viajes de los hijos de


Israel

¡Con sus viajes hicieron la Torá!


Cada vez que los judíos salían al
desierto, anulaban a las fuerzas del mal
y transformaban el desierto espiritual en
un oasis de Torá (Likutey Halajot II, p.
166).

Estos son los viajes... Y escribió


Moisés sus exilios y sus viajes

Debido que los judíos pecaron con EiLeH


elokeija (‫אלה אלהיך‬, “Estos son tus
dioses”) (Éxodo 32:4), tuvieron que
experimentar EiLeH masei (‫אלה מסעי‬,
“Estos son los viajes”) (Asará
Maamarot, Ialkut Rubeini, Masei).

Viajar es una forma de rectificación


de la idolatría y del daño a la fe (Likutey
Moharán I, 40; Likutey Halajot VIII, p. 140b).
Estos versículos nos muestran cuán
grande es la fe en el Tzadik, pues
Moisés pudo llevar a los judíos hacia el
arrepentimiento después de que hicieran
el becerro de oro y elevarlos al punto en
que sus aparentemente mundanos viajes
se volvieron parte de la Torá. Es decir,
ellos viajaban para rectificar sus
pecados, pero mediante su
arrepentimiento, sus viajes se
santificaron y forman ahora parte
integral de la Torá (Likutey Halajot VIII, p.
141a).

Por lo tanto está escrito, “Y


escribió Moisés sus exilios y sus viajes
conforme a la voluntad de Dios, siendo
sus viajes y sus exilios” (Números 33:2).
Primero el versículo menciona el exilio
seguido por los viajes. Luego los viajes
seguidos del exilio. Los pecados de los
judíos produjeron el exilio y la
necesidad de viajar. Su arrepentimiento
elevó sus viajes y rectificó el exilio
(Likutey Halajot VIII, p. 149).

Estos son los viajes


HaLaJáH (‫הלכה‬, la ley judía) está
relacionada con HaLiJáH (‫הליכה‬,
caminar). Los viajes de la nación judía
por el desierto tenían el objetivo de
buscar, aclarar y elevar las leyes y las
ideas que hasta ese entonces estaban
ocultas. Lo mismo se aplica a cada
persona hoy en día. Uno debe ver sus
viajes como maneras de aclarar los
senderos para acercarse a Dios y elevar
los caminos que aún no están bien
transitados mediante la espiritualidad en
el servicio a Dios (Likutey Halajot V, p.
274a-548).

35:4 “Los espacios abiertos


de las ciudades que darán a
los levitas se extenderán
desde el muro de la ciudad
para fuera, mil codos
alrededor”.
Mil codos alrededor

Dos mil codos de tierra rodeaban a cada


ciudad de los Levitas. Los 1000 codos
internos debían ser dejados vacíos para el
uso de los habitantes. Los 1000 codos
externos estaban designados para plantar
campos y viñas (Rashi).

ELeF (‫אלף‬, mil) se escribe igual


que ALeF (‫אלף‬, la primera letra del
alfabeto hebreo). Para protegerse
realmente de las fuerzas del mal uno
necesita las dos lecciones del Rebe
Najmán que comienzan con la letra Alef
(‫)א‬. La primera es ¡Azamra! (‫אזמרה‬,
“Cantaré”), que trata sobre encontrar los
puntos buenos en uno mismo (Likutey
Moharán I, 282). Pues la “tierra” debe ser
sembrada, para que puedas encontrar
dentro de ti buenas cosas para “crecer y
desarrollar”. Pero cuando pienses que
las cosas están mal y tengas muchas
preguntas sin respuesta, deberás
recordar la lección de ¿Aié? (‫איה‬,
¿Dónde?) (ibid., II, 12). Incluso aunque la
“tierra” parezca vacía, carente de
Divinidad, no es así. Tiene un propósito
y Dios existe incluso allí (Likutey Halajot
III, p. 75).
35:6 “Y las ciudades que
darán a los levitas serán las
seis ciudades de refugio, las
cuales señalarán para que
huya allí el homicida; y
además de éstas darán
cuarenta y dos ciudades”.
Seis ciudades de refugio... y además de
éstas darán cuarenta y dos ciudades

Las seis ciudades de refugio


representan el versículo de Shemá
Israel, que contiene seis palabras. Las
cuarenta y dos ciudades corresponden al
número de palabras en el pasaje de
Veavta (“Amarás”) (Deuteronomio 6:5-9).
Así, el Shemá provee de un refugio para
el individuo que desea evitar al
“asesino” - las fuerzas del mal.

Cada una de las ciudades de refugio


estaba rodeada por 2000 codos de tierra
adicional para plantar árboles y
arbustos. Esos 2000 codos aluden al
tejum Shabat (límite del Shabat). El
Shabat representa la fe, que es otro
medio para refugiarse del mal (Likutey
Halajot III, p. 138-70a).
Deuteronomio >
Devarim
Parashat Devarim

>>

El Libro de Deuteronomio

El valor numérico del nombre


IOShúA (‫)יהושע‬, más cinco unidades
correspondientes a cada una de las
letras del nombre, equivale a 396. De
manera similar, la palabra MiShNáH
(‫משנה‬, la Ley Oral; literalmente,
“repetición”), más una unidad por toda
la palabra, equivale a 396. Ioshúa, el
discípulo de Moisés, equivale al Libro
del Deuteronomio, que es a veces
llamado Mishne Torá dado que repite
muchas de las leyes de la Torá. El Libro
del Deuteronomio exhorta continuamente
a los judíos a fortalecerse en el servicio
a Dios, en no cejar en sus devociones.
Ésta es la devoción de Ioshúa, el
discípulo: instilar en los demás las
enseñanzas de su maestro para
despertarlos al servicio a Dios (Likutey
Halajot III, p. 45a-46a).

>>
1:1 Éstas son las palabras
que habló Moisés a todo
Israel en la orilla oriental
del Jordán, en el desierto,
en la Aravá, frente al mar
Rojo, entre Parán y Tofel y
Laván y Jatzerot y Di
Zahav.

Éstas son las palabras que habló


Moisés a todo Israel

Cuando un Tzadik
excepcionalmente grande habla, sus
palabras están relacionadas con todo
Israel y cada individuo puede
encontrarse en ellas (Sabiduría y
Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov
#290).

Éstas son las palabras que habló


Moisés a todo Israel en la orilla
oriental del Jordán

La tierra de Israel corresponde a la


santidad, mientras que la orilla oriental
del Jordán corresponde a noga, la klipá
que contiene tanto bien como mal.
Moisés amonestó a los judíos cuando
estaban en la orilla oriental del Jordán,
antes de que cruzaran a la Tierra Santa,
para enseñarles que debían primero
vencer al mal antes de llevar el bien
hacia el ámbito de la santidad (Likutey
Halajot III, p. 224a-448).

Éstas son las palabras

Parashat Devarim siempre se lee


en el Shabat previo a Tisha beAv, dado
que habla de la amonestación de Moisés
a los judíos debido a la falta en su fe,
que les hizo creer en los espías y
lamentar su entrada en la Tierra Santa,
creando “días de llanto para todas las
generaciones” (Taanit 29a). La siguiente
porción de la Torá, Parashat Veetjanan,
siempre se lee en el Shabat posterior a
Tisha beAv, dado que habla del Tesoro
de Dones Inmerecidos de Dios (ver Rashi
sobre Deuteronomio 3:23), con el cual Él
nos da el mérito de entrar a la Tierra
Santa (ver Rashi sobre Génesis 1:1) (Likutey
Halajot VIII, p. 157b).

1:2 Once días de viaje hay


de Jorev, camino de la
montaña de Seir, hasta
Kadesh Barnea.
Once días de viaje hay de Jorev

Moisés dijo estas palabras en


Shevat, el mes once del calendario
hebreo. El número 11 es significativo.
La santidad comprende diez niveles (por
ejemplo, las Diez Sefirot). El ámbito de
la impureza comprende once niveles -
diez de los cuales son impuros y uno que
es santo, dado que sin una chispa de
santidad nada puede existir. Mediante el
poder místico del número 11, la santidad
puede vencer a las fuerzas de la
impureza. Así, hay once especias en la
ofrenda de incienso, once cortinas de
piel de carnero en el Tabernáculo y Iosef
-el paradigma del Tzadik- es el
undécimo hijo de Iaacov.

Mediante la festividad de Tu
BiShevat, el Año Nuevo de los Árboles,
el mes de Shevat, el mes once, puede
rectificar la impureza causada por Adán
al comer del Árbol. Tu BiShevat cae en
el día quince del mes de Shevat, el día
más cercano al Shabat en el cual se lee
la porción de Beshalaj, que describe la
apertura del Mar. El mar se abrió en
mérito a Iosef, el Tzadik (Likutey Halajot
V, p. 162a-324-163a).

1:11 “Que Dios, el Señor de


sus padres, los haga mil
veces más numerosos de lo
que son y los bendiga, según
Él se lo ha dicho”.
Que Dios, el Señor de sus padres, los
haga mil veces más numerosos
Los judíos le dijeron a Moisés, “¿Por qué
nos bendices sólo para mil veces? ¿Acaso
deseas limitar nuestro número?” (Ialkut
Shimoni, Shmuel 24, #165).

En la Kabalá, la sefirá de Jojmá


representa “mil”, Biná representa
“cien”, Zeir Anpin representa “diez” y
Maljut representa “uno”. Moisés quiso
bendecir a los judíos con un número
grande, como Dios le había prometido a
Abraham (Génesis 22:17), pero también
quería que lograsen el nivel más grande
posible - el nivel de Jojmá. Una vez que
la persona alcanza Jojmá, trasciende
todas las limitaciones y puede quedar
sumida en la Divinidad. Sin embargo,
Moisés sabía que el objetivo último es
traer la gran luz de Jojmá hacia los
niveles inferiores.

El Midrash hace notar que la


bendición de Ioab fue mucho mayor que
la de Moisés. Moisés bendijo a los
judíos para que aumentasen mil veces,
pero Ioab los bendijo, “Pues añada Dios
a su número, tal como son, y nuevamente
como tal y mucho más que cien tantos”
(Samuel 2, 24:3) (Ialkut, ibid.). Ioab quería
decir que el número de judíos debería
duplicarse, y luego duplicarse otra vez y
ese número aumentar 100 veces. En el
aspecto numérico, la bendición de Ioab
parece sobrepasar a la de Moisés. Pero
Joab de hecho estaba confiriendo un tipo
diferente de bendición: que después de
que los judíos alcanzasen el nivel de
“mil”, fueran capaces de traer la gran
luz de Jojmá hacia los niveles inferiores
y beneficiarse de ella (Likutey Halajot VII,
p.19a).

Y los bendiga, según Él se lo ha dicho

Vibarej etjem kaasher diber lajem


(“Y los bendiga, según Él se los ha
dicho”) también puede traducirse como
“Él los bendecirá de acuerdo a la
palabra de ustedes”. Aunque Dios
conoce nuestros pensamientos, es
necesario orarle, pues las palabras son
los recipientes de la abundancia. Cuanto
más perfectos sean nuestros recipientes -
la plegaria y el habla- más bendiciones
podremos hacer descender (Likutey
Moharán I, 34:3).

1:12 “¿Cómo he de
sobrellevar yo solo sus
molestias y su carga y sus
controversias?”.
Cómo he de sobrellevar yo solo

Tres personas dijeron, “Eijá - ¿Cómo?”:


Moisés, Isaías y Jeremías. Moisés vio a
los judíos en su nivel más elevado, Isaías
los vio cuando estaban cayendo y
Jeremías los vio en su nivel más bajo
(Ialkut, Devarim #801).
Moisés percibió lo difícil que era
inculcarle al pueblo judío un verdadero
sentido de justicia. Aunque estableció un
sistema de jueces y de cortes, conocía
muy bien los problemas de mantener tal
sistema y se lamentó, “¿Eijá? ¿Cómo he
de sobrellevar yo solo?”. Isaías observó
a los judíos después de que su sentido
de justicia se había corrompido y
exclamó, “¿Eijá? ¿Cómo es posible que
la ciudad de justicia [Jerusalén] se haya
vuelto una ramera?” (Isaías 1:21) - pues
un sentido pervertido de la justicia lleva
a la inmoralidad. La justicia continuó
deteriorándose hasta que el Templo fue
destruido, haciendo que Jeremías se
lamentara, “¿Eijá? ¡Cómo se sienta
solitaria la ciudad que estaba tan llena
de gente!” (Lamentaciones 1:1). La
rectificación del Templo destruido y, por
extensión, la rectificación de nuestro
sentido de justicia, tendrá lugar con la
llegada del Mashíaj, quien juzgará de
manera recta (Likutey Halajot VII, p. 13a).

1:17 “No hagan excepción


de personas en el juicio; al
pequeño oirán lo mismo que
al grande; no han de temer
a nadie, porque el juicio es
de Dios; y la causa que sea
demasiado difícil para
ustedes la traerán a mí y yo
la oiré”.
Porque el juicio es de Dios

Dios es el Único Que sabe cómo


juzgar a cada individuo por sus
acciones, en el contexto de sus
intenciones y circunstancias. Debemos
tener mucho cuidado y nunca juzgar a los
demás, pues no conocemos todo lo que
hay que conocer sobre los motivos
detrás de las acciones de la persona
(Likutey Moharán II, 1:14).

1:21 “Mira, que el Señor, tu


Dios ha puesto ante ti la
tierra: sube, toma posesión,
como te ha dicho el Señor,
Dios de tus padres; no temas
ni te amedrentes”.
El Señor, tu Dios ha puesto ante ti la
tierra: sube, toma posesión

¿Qué es lo que debe hacer la


persona si desea llevar a cabo una
mitzvá y no puede? Por ejemplo, si
desea viajar a la Tierra Santa pero no
encuentra un transporte apropiado o
carece de fondos o es una época de
guerras y demás. La respuesta es que
nunca debe abandonar el deseo y el
anhelo de realizar la mitzvá. Si se
mantiene firme la oportunidad se
presentará por sí misma (Likutey Halajot
II, p. 160).

1:22 “Con lo cual se


acercaron a mí, todos
ustedes y dijeron:
‘Enviemos, por favor,
hombres delante de
nosotros, que nos exploren
la tierra y nos vuelvan a
traer razón del camino, por
donde hemos de subir y de
las ciudades a donde hemos
de llegar’”.
Se acercaron a mí

Los espías no le pidieron consejo a


Moisés (ver Rashi sobre Deuteronomio
1:23). Éste fue su principal error. Antes
de llevar a cabo una tarea seria, la
persona debe siempre buscar el consejo
de mucha gente. Y pedir el consejo del
Tzadik es considerado equivalente a
preguntar a muchos consejeros (Likutey
Moharán I, 143).
Parashat Veetjanan

3:23 “Y yo supliqué a Dios


en aquel tiempo, diciendo”.
Y yo supliqué a Dios en aquel tiempo,
diciendo

El Rebe Najmán enseña que el


objetivo de la plegaria es lograr la
devekut (una profunda unión con Dios).
Sin embargo, si la persona no puede
orar con devekut, no debe decir, “No
hay sentido en que siga orando”. Más
bien, debe poner en sus plegarias tanto
esfuerzo y concentración como pueda.
Pues más tarde, cuando ore con devekut,
todas sus plegarias ascenderán junto con
la plegaria que es dicha de la manera
apropiada.

Y esto está aludido en el presente


versículo. “Yo supliqué” - Moisés
siempre suplicaba delante de Dios. A
veces oraba con una gran devekut y
otras veces, cuando no podía alcanzar
esa devekut, oraba igualmente con todas
sus fuerzas. “En aquel tiempo, diciendo”
- cuando llegó el momento en que
mereció orar con devekut, ése fácil
“diciendo” ascendió y elevó con él a
todas las otras plegarias, menos
aceptables (Likutey Moharán I, 99).

Y yo supliqué a Dios en aquel tiempo

Específicamente, “en aquel


tiempo”. Moisés sabía que cada tiempo
es diferente. La manera en que una
persona se siente hoy es diferente a la
manera en que se sintió ayer y en cómo
se sentirá mañana. Moisés siempre le
suplicaba a Dios de acuerdo a cómo se
sentía en ese momento específico
(Likutey Halajot V, p. 57a).

Y yo supliqué a Dios
VeetJaNaN (‫ואתחנן‬, “Yo supliqué”)
proviene de la raíz JaNaN (‫חנן‬, graciable),
significando un regalo no merecido.
Aunque los Tzadikim tienen muchos
méritos, le suplican a Dios que les
otorgue sus pedidos como regalos
inmerecidos (Rashi).

Cuando la persona quiera algo de


Dios, deberá orar para recibirlo
solamente como un regalo inmerecido y
no como pago en retribución a sus
acciones. Más aún, no deberá insistir en
que Dios responda a su plegaria, sino
que deberá aceptar graciosamente la
respuesta de Dios, le otorgue lo pedido
o no (Likutey Moharán I, 20:5).

Y yo supliqué a Dios
VeetJaNaN (‫ואתחנן‬, “Yo supliqué”)
proviene de la raíz JaNaN (‫חנן‬, graciable),
significando un regalo no merecido.
Aunque los Tzadikim tienen muchos
méritos, le suplican a Dios que les
otorgue sus pedidos como regalos
inmerecidos (Rashi).

El Midrash enseña que Dios posee


un Tesoro de Dones Inmerecidos del
cual Él otorga favor a aquellos que lo
necesitan (Shmot Rabah 44). ¿Para
quiénes son esos regalos? Los Tzadikim
no los necesitan, dado que ellos se
ganan su recompensa debido a sus
buenas acciones. Los malvados no los
recibirán, pues de otra manera estarían
siendo recompensados aunque sean
indignos. Debemos concluir que esos
regalos son para los Tzadikim, para que
ellos los distribuyan como lo crean
conveniente.

Sin embargo, incluso los Tzadikim


se benefician del Tesoro de Dones
Inmerecidos. Pues es imposible que la
persona pueda estar unida a la Torá sin
interrupciones, dado que debe atender a
sus asuntos mundanos tales como comer,
dormir y demás. Cuando el Tzadik tiene
que dedicarse a los asuntos mundanos,
recibe su sustento del Tesoro de Dones
Inmerecidos. Entonces puede
transferirles el sustento a los demás que
no están unidos a la Torá, como lo está
él, tales como la gente que debe trabajar
y que carece del tiempo o de la
capacidad para estudiar Torá, o de
aquellos que están lejos de la Torá y no
la estudian ni la observan, o incluso de
los no judíos, que no recibieron la Torá
(Likutey Moharán II, 78).

Yo supliqué

El principal propósito de las


plegarias de Moisés para entrar a la
Tierra Santa era hacer descender sobre
él y sobre la nación judía el poder de la
memoria, el “ojo bueno y caritativo”.

El Rebe Najmán enseña que la


buena memoria depende de evitar el mal
ojo (Likutey Moharán I, 54:4). Así, Moisés
buscó el ojo bueno y caritativo para
traer el poder de la memoria. Oró así,
“Te ruego, me permitas pasar y ver la
buena tierra y el Levanon [el Templo]”.
Y agregó, “Porque Tú eres Dios en el
Cielo y en la tierra y Te encuentras en
todas partes” - para que nunca Te
olvidemos. Pero aún no había llegado el
tiempo de la victoria eterna sobre el
mal, de modo que las plegarias de
Moisés para entrar a la Tierra no fueron
aceptadas. Aun así, se le permitiría a
Moisés contemplar la Tierra y traer la
bondad con su buen ojo, para que Ioshúa
pudiese entrar a la Tierra (Likutey Halajot
II, p. 174a).

Yo supliqué
Después de que Moisés conquistó a
Sijón y a Og, comenzó a orar
incesantemente para tener el mérito de
entrar a la Tierra Santa. Pensó que si
había merecido vencer tales fuerzas del
mal como Sijón y Og, tendría el mérito
de entrar a la Tierra. Pero Dios le
respondió, “No vuelvas a hablarme
sobre este asunto” (Deuteronomio 3:26) -
pues aún hay muchas más fuerzas del
mal que no han sido derrotadas.

El principal motivo por el cual


Moisés no pudo continuar con su
liderazgo y entrar en la Tierra es que el
pueblo no buscó al Tzadik para que lo
guiase. Como Moisés les hizo entender a
los judíos, “Dios estaba enojado contra
mí por causa de ustedes” (ibid.) - i.e., la
gente peleó entre sí y esa disputa ocultó
al Tzadik. De manera similar, en las
Aguas de la Disputa, el pueblo arguyó
en contra de Moisés, cosa que lo enojó,
al punto en que golpeó la roca (Números
20:10-11) y perdió la posibilidad de
entrar a la Tierra Santa (Likutey Halajot I,
p. 456-299a).

Cuando el Midrash relata el


incidente de la roca, describe el pecado
de Moisés como algo menor: como el
hecho de haberse elevado por sobre el
pueblo y no haberse unido a él. Esto
hizo que actuase con precipitación, lo
que dio por resultado el que se le
impidiese entrar a la Tierra Santa
(Devarim Rabah 2). ¡Cuánto más deberá la
persona común considerar
profundamente sus acciones y trabajar
para unirse con los Tzadikim, en lugar
de separarse de ellos! (Likutey Halajot I,
p. 230a).

3:24 “Señor Dios, Tú has


comenzado a mostrar a Tu
siervo, Tu grandeza y Tu
mano poderosa; pues ¿Qué
Dios hay en el cielo o en la
tierra, que pueda hacer
conforme a Tus obras y
conforme a Tus hechos
estupendos?”.
Tú has comenzado a mostrar a Tu
siervo... me permitas pasar y ver la
buena tierra... No vuelvas a hablarme
sobre este asunto

Hasta ese momento, las bondades


que percibió Moisés no habían sido
nunca reveladas en este mundo. Ahora
que Dios se las estaba mostrando,
Moisés suplicó entrar a la Tierra donde
esas bondades les serían reveladas a
todos. Pero aún no había llegado el
momento de revelar esas bondades de
manera abierta, de modo que Dios le
dijo a Moisés, “¡Estás pidiendo
demasiado! ¡No vuelvas a hablarme
sobre este asunto!” (Likutey Halajot VIII, p.
17a).

Tú has comenzado a mostrar a Tu


siervo

Moisés oró como si recién hubiese


comenzado a servir a Dios (Likutey
Halajot I, p. 154).

3:25 “Te ruego, me permitas


pasar y ver la buena tierra
que está más allá del
Jordán, aquella buena
montaña y el Levanon”.
Aquella buena montaña

“Aquella buena montaña” se refiere


al Templo. Es llamada “buena” porque
allí los judíos ofrecían los sacrificios,
que separaban el bien del mal (Likutey
Halajot I, p. 3a).

3:26 “Pero Dios estaba


enojado contra mí por causa
de ustedes, de manera que
no me escuchó. Me dijo,
pues, Dios: ‘¡Estás pidiendo
demasiado! No vuelvas a
hablarme sobre este
asunto’”.
No vuelvas a hablarme sobre este
asunto

Algunas cosas se encuentran más


allá de la comprensión de la gente. En
tales casos uno debe permanecer en
silencio, pues “El silencio es una cerca
para la sabiduría” (Avot 3:3).

Moisés no podía comprender por


qué no merecía entrar en la Tierra Santa.
Los judíos habían cometido varios
pecados graves en el desierto pero aun
así habían sido perdonados. En
comparación, el error de Moisés en las
Aguas de la Disputa fue bastante menor.
¿Por qué no debería ser también
perdonado? Por lo tanto Dios le dijo,
“¡Estás preguntando demasiado! No
hagas preguntas que se encuentran más
allá de tu capacidad de comprensión”
(Likutey Halajot II, p. 36a).

3:28 “Instruye a Ioshúa,


fortalécelo y dale ánimos;
porque él guiará al pueblo
delante de Mí y él lo hará
poseer la tierra que tú
verás”.
Instruye a Ioshúa... porque él guiará
al pueblo

Sólo después del fallecimiento de


Moisés y de su ascenso a un nivel mucho
más elevado pudo Ioshúa guiar al
pueblo judío. Ioshúa alcanzó ese nivel
únicamente debido a la influencia de
Moisés (Likutey Halajot II, p. 72).

4:3 “Ustedes vieron con sus


propios ojos lo que Dios hizo
con motivo de Baal Peor;
pues que a todo hombre que
siguió a Baal Peor lo ha
destruido Dios, nuestro
Señor, de en medio de ti”.
Pues que a todo hombre que siguió a
Baal Peor lo ha destruido Dios... Pero
ustedes que se apegan al Señor, su
Dios, están todos vivos hoy

Este pasaje enseña que la gente


debe unirse a Dios, pues con ello vive -
mientras que aquellos que no se unen a
Dios son destruidos. Pero las Escrituras
dicen: “Dios, tu Señor, es un fuego que
consume” (Deuteronomio 4:24). Siendo
así, sería imposible que una persona se
uniese a Dios.

La respuesta es que la santidad de


Dios sustenta a todos aquellos que Lo
buscan y destruye a todos aquellos que
se alejan de Él.

Una dinámica similar corresponde


al tejelet, el hilo de lana azul celeste en
los tzitzit. TeJeLeT (‫ )תכלת‬es similar a
TaJLiT (‫תכלית‬, objetivo final) y TIKLe
(‫תכלה‬, consumido). Cuando la persona
busca el tajlit, el objetivo final, que es
Dios Mismo, el tejelet la ayuda a entrar
en el ámbito de la santidad. Pero si no
buscan la santidad, entonces el ámbito
de la santidad se le cierra y ella es tijle,
consumida (Likutey Moharán I, 49:7).
4:4 “Pero ustedes que se
apegan al Señor, su Dios,
están todos vivos hoy”.
Pero ustedes que se apegan al Señor

Uno se apega a Dios mediante los


tefilín (Likutey Moharán I, 38:1; Likutey
Halajot I, p. 63a).

4:6 “Los guardarán, pues,


para cumplirlos, porque en
esto consistirá su sabiduría
y su inteligencia a los ojos
de las naciones, las cuales
oirán de todos estos
estatutos y dirán:
Ciertamente esta gran
nación es un pueblo sabio y
entendido”.
En esto consistirá su sabiduría y su
inteligencia a los ojos de las naciones

“Su sabiduría y su inteligencia” - esto


hace referencia a los cálculos
astronómicos (Shabat 75a) realizados a
propósito de sincronizar el año solar con
el año lunar, con el fin de establecer las
festividades judías.

Nosotros les revelamos esta


profunda y única sabiduría a las
naciones para que ellas puedan ver que
la poseemos - pero incluso así, se
mantiene oculta de ellas (Likutey Moharán
I, 61:3).

En esto consistirá su sabiduría y su


inteligencia

“Su sabiduría y su inteligencia” - éste es


el misterio de la intercalación (la
sincronización del calendario solar y
lunar) (Shabat 75a).

El pueblo judío se encuentra por


sobre el tiempo, pero aun así debe
calcular cada día y cada mes al segundo,
para establecer las Festividades en su
momento apropiado. La intercalación
misma no es un gran misterio. El
verdadero misterio es cómo los judíos
utilizan esas Festividades para
trascender los límites del tiempo,
acercándose al Uno Quien está por
sobre el tiempo (Likutey Halajot V, p. 162).

En esto consistirá su sabiduría

JoJMá (‫חכמה‬, sabiduría) proviene


de la raíz JaJaM (‫חכם‬, sabio), que es un
acrónimo para Jaser (‫חסר‬, carencia),
Kesidrun (‫כסדרון‬, “en orden”) y Male
(‫מלא‬, pleno). Los años del calendario
judío pueden estar compuestos por 353,
354 ó 355 días. Jaser hace referencia a
un año en el cual los meses de Jeshvan y
Kislev tienen cada uno veintinueve días.
Kesidrun hace referencia a un año en el
cual todos los meses alternan entre
treinta días y veintinueve días (por
ejemplo, Tishrei, 30 días; Jeshvan, 29
días; Kislev, 30 días; Tevet, 29 días; y
así en más). Male hace referencia a un
año en el cual los meses de Jeshvan y
Kislev tienen cada uno treinta días
(Likutey Halajot III, p. 236).

A los ojos de las naciones

Este versículo hace referencia a los


secretos de la intercalación mediante la
cual nuestros Sabios sincronizan los
años solares con los años lunares. Los
secretos del sistema solar están ocultos
de las naciones. Los judíos deben
revelar esos secretos para que las
naciones sepan que los tenemos. ¡Pero
entonces dejan de ser un secreto!

En verdad, los secretos de la


intercalación hacen referencia a los
makifim (intelectos trascendentes) que
sabemos que existen, pese al hecho de
que se encuentran más allá de nuestra
comprensión. Así, nosotros sabemos de
ellos aunque aún no los hayamos
alcanzado. De la misma manera,
debemos hacer que se conozcan los
secretos del sistema solar, aunque se
encuentren más allá de nuestro
entendimiento (Likutey Halajot II, p. 20a).

4:7 “Porque ¿qué nación


hay tan grande que tenga
dioses tan cercanos a sí,
como lo está el Señor,
nuestro Dios, siempre que
nosotros Le invocamos?”.
Porque ¿qué nación hay tan grande
que tenga dioses tan cercanos a sí,
como lo está el Señor, nuestro Dios,
siempre que nosotros Le invocamos?

“Grande” - esto indica la plegaria, como


afirman nuestros Sabios: “‘Dime, por
favor, qué grandes cosas hizo Elisha’
(Reyes 2, 8:4). Aquello que logró Elisha,
lo hizo a través de la plegaria” (Meguilá
27a).

La grandeza de la nación judía yace


en el hecho de que Dios oye nuestras
plegarias y cambia para nosotros el
orden natural de las cosas (Likutey
Moharán I, 250:4).

Porque ¿qué nación hay tan grande


que tenga dioses tan cercanos a sí,
como lo está el Señor, nuestro Dios,
siempre que nosotros Le invocamos?

Dios es bueno para todo (Salmos 145:9).


Cuando la persona cree que “Dios
es bueno para todo” -que Él siempre
puede ser llamado para cubrir las
necesidades que uno tenga, así sean de
salud, sustento, hijos y demás- entonces
el foco principal de sus esfuerzos estará
puesto en Dios, en lugar de ir detrás de
toda clase de estrategias.

Sin embargo, la persona que no


cree en Dios debe recurrir a toda clase
de opciones. Por ejemplo, si está
enferma, tratará de encontrar remedios
para su mal. Pero en verdad, hay veces
en que el remedio particular que
necesita no existe en su país, mientras
que los remedios que sí pueden
adquirirse no sirven para su enfermedad.
Dios, sin embargo, es “bueno para
todas” las enfermedades - para curarlas.
Y Él siempre está accesible (Likutey
Moharán I, 14:11).

4:9 “Guárdate, por eso y


guarda tu alma mucho, no
sea que te olvides de las
cosas que han visto tus ojos
y que se aparten de tu
corazón todos los días de tu
vida; antes bien, hazlas
saber a tus hijos y a los hijos
de tus hijos”.
Guárdate... no sea que te olvides

Si la persona olvida una sola palabra de


sus estudios de Torá, ello es considerado
como si hubiera faltado en su alma (Avot
3:8).

El alma corresponde a la memoria


y el cuerpo al olvido. La persona debe
tener cuidado y no caer en el burdo
materialismo, que puede hacer que se
olvide de su alma (Likutey Moharán I,
37:2).

Guárdate... no sea que te olvides

Bitul (la anulación delante de Dios)


es uno de los objetivos más elevados
del buscador espiritual. Pero incluso
después de alcanzar el bitul, uno debe
retornar a su estado corpóreo y puede
incluso olvidar la Divinidad que ha
“visto” y experimentado. (Como un
ejemplo, en la Revelación en el Sinaí,
los judíos ascendieron al nivel de
percibir a Dios, pero aun así poco
tiempo después se hundieron al nivel de
la idolatría con el becerro de oro). Por
lo tanto la Torá advierte: “Guárdate... no
sea que olvides”. Uno debe purificar
constantemente su mente para que sea
digna de retener las impresiones de
santidad y de Divinidad que ha
alcanzado (Likutey Halajot II, p. 236a-422).
Hazlas saber a tus hijos y a los hijos
de tus hijos

Si uno es un estudioso de Torá, al igual


que sus hijos y sus nietos, la Torá no
dejará de estar con sus descendientes
(Bava Metzía 85a; cf. Kidushin 30a).

Cuanta más gente acepte la verdad


de Dios, más se exaltará el Nombre de
Dios. A través de nuestros hijos,
podemos transmitir el conocimiento de
Dios a las futuras generaciones. Así
como en todas las cosas el comienzo, el
medio y el final deben ser verdaderos,
de la misma manera aceptamos el
conocimiento de Dios sobre nosotros,
nuestros hijos y nuestros nietos (Likutey
Halajot V, p. 31a-32a). Pues el judaísmo
debe ser transmitido de generación en
generación (ibid., III, p. 110).

Hazlas saber a tus hijos y a los hijos


de tus hijos

La Torá describe tres niveles: tú,


tus hijos y tus nietos. El Rebe Najmán
enseña que la persona debe desarrollar
tres “puntos” cada día. Uno es el punto
del Tzadik - es necesario hablar cada
día con el Tzadik o con el maestro. El
segundo es el punto del amigo - uno
debe hablar cada día con un amigo. El
tercero es el punto propio de cada
persona - uno debe expresarse y hablar
con Dios desde el fondo de su corazón,
cada día, desarrollando una relación
personal con su Creador.

Estudiar Torá uno mismo es


equivalente a desarrollar el punto
personal. Estudiar con tus hijos es
equivalente a desarrollar el punto de un
amigo, pues tienes alguien más con
quien conversar y estudiar. Estudiar
Torá con un nieto es equivalente a
desarrollar el punto abarcador del
Tzadik. Esto se comprende a partir de
los patriarcas, Abraham, Itzjak y Iaacov
- un padre, un hijo y un nieto,
representando los tres puntos (Likutey
Halajot V, p. 55a-110).

4:10 “El día que estuviste


delante del Señor, tu Dios,
en Jorev, cuando Dios me
dijo: Júntame al pueblo
para que Yo le haga oír Mis
palabras, las que
aprenderán, para que Me
teman todos los días que
vivan sobre la tierra y las
enseñen a sus hijos”.
Las enseñen a sus hijos

La mitzvá de enseñar Torá se aplica


principalmente a los banim zejarim
(hijos varones) (Kidushin 30a).
ZaJaR (‫זכר‬, varón) también
significa “recordar”. El estudio de la
Torá nos hace recordar que este mundo
es transitorio y que debemos dirigir
nuestros esfuerzos hacia el Mundo que
Viene. La mitzvá de enseñarles Torá a
nuestros hijos subraya la obligación de
recordar que existe un Mundo que Viene.

En otra instancia, está escrito,


“ZaJoR (‫זכור‬, recuerda) el día del
Shabat” (Éxodo 20:8). Cada día de la
semana cumplimos con esta mitzvá al
recordar la eminente llegada del Shabat.
Conceptualmente, el Shabat representa
el Mundo que Viene. Así como
recordamos el Shabat durante los días
de la semana, debemos recordar el
Mundo que Viene en este mundo (Likutey
Halajot V, p. 104-53a).

4:13 “Y Él les anunció Su


pacto, el cual les mandó
observar, a saber, los Diez
Mandamientos; y los
escribió sobre dos Tablas de
piedra”.
Él les anunció Su pacto

VaiaGueD (‫ויגד‬, “les anunció”) es


similar a GuiDim (‫גידים‬, venas y
tendones). Así como las venas y los
tendones llegan a todas partes del
cuerpo, la rectificación del pacto es
relevante a todas las mitzvot que se
realizan con el cuerpo. Aquel que cuida
el pacto es capaz de rectificar todas las
partes de su cuerpo que han sido
dañadas por el pecado.

El pacto también está asociado con


el Santo Nombre de Dios ShaDaI
(‫י‬-‫ד‬-‫)ש‬, pues éste ShaDeI (‫שדי‬, arroja)
rectificaciones como flechas hacia los
lugares que son muy estrechos y
pequeños como para acceder a ellos a
través de los canales regulares (Likutey
Moharán I, 29:4).
4:19 “No sea que alces tus
ojos a los cielos y veas el sol
y la luna y las estrellas, con
todo el ejército de los cielos,
y seas impulsado a postrarte
ante ellos y darles culto;
cosa que el Señor, tu Dios,
ha dado como porción suya
a todas las naciones debajo
de todos los cielos”.
Que el Señor, tu Dios, ha dado como
porción suya a todas las naciones
Para iluminarlas (Rashi).

BeReShIT bará Elohim (“En el comienzo


creó Dios”) (Génesis 1:1) - esto puede
también traducirse como “Dios creó [el
mundo] para ReShIT” - i.e., para los
judíos, que son llamados ReShIT
(primero) (Vaikrá Rabah 36:4).

Si el mundo fue creado para los


judíos, ¿por qué Dios les dio el sistema
solar a las naciones? En verdad, los
judíos no necesitan la luz y los
beneficios otorgados por el sistema
solar, pues sus necesidades pueden ser
satisfechas directamente por Dios. Esta
relación será evidente en el Futuro,
como afirma el profeta: “El sol no será
más tu luz... Dios será tu luz” (Isaías
60:19) (Likutey Halajot V, p. 80a).

Que el Señor, tu Dios, ha dado como


porción suya a todas las naciones

Para iluminarlas. Otra opinión: para la


idolatría (Rashi).

¿Dios creó el sistema solar para


iluminar solamente a las naciones?
¿Acaso los judíos no se beneficia de él?
Y, ¿Dios les dio el sistema solar a las
naciones para idolatría? ¿Acaso no
tienen también prohibida la idolatría?

En verdad, Dios les dio este mundo


a las naciones. Los judíos no tienen
porción alguna en el aspecto material
del sol, de la luna o de las estrellas. En
su lugar, su porción se encuentra en el
lado espiritual, que es Dios Mismo.
(Así, la profecía de los días del Mashíaj
afirma: “El sol no será más tu luz... Dios
será tu luz”; Isaías 60:19). Si el sistema
solar se vuelve una fuente de idolatría
ello se debe a que las naciones lo
perciben, erróneamente, como una
divinidad (Likutey Halajot IV, p. 179a).

4:24 “Porque el Señor, tu


Dios, es un fuego devorador,
Dios celoso es”.
Tu Dios, es un fuego devorador
El conocimiento de Dios lleva a la
persona a un ardiente y apasionado
deseo de acercarse a Él. Por otro lado,
aquel que se aleja de Dios también
puede ser consumido por ese mismo
fuego, dado que entonces éste arde fuera
de control (Likutey Halajot VIII, p. 229b).

4:28 “Y servirán allí a dioses


que son obra de manos de
hombres, de madera y de
piedra, que no ven, ni oyen,
ni comen, ni huelen”.
Y servirán allí a dioses que son obra
de manos de hombres, de madera y de
piedra

La gente cree, equivocadamente,


que Dios necesita que nosotros hagamos
alguna clase de tarea para que Él pueda
proveernos. Esta noción es totalmente
errónea. Dios puede darnos lo que
necesitamos aunque no hagamos nada
para ganarnos el sustento. (Para un
ejemplo de por qué tenemos que
trabajar, ver Likutey Moharán I, 54:5).
De manera similar, las primeras
generaciones se equivocaron al insistir
en que el hombre necesita de alguna
clase de intermediario material entre él
y Dios. Por lo tanto le asignaron poderes
a los ídolos - incluso a aquellos que
ellos mismos esculpieron en madera y
piedra (Likutey Halajot II, p. 6).

4:29 “Empero buscarás de


allí al Señor, tu Dios, y Le
hallarás, si acudes a Él con
todo tu corazón y con toda
tu alma”.
Empero buscarás de allí al Señor, tu
Dios

Allí en donde te encuentres, podrás


buscar y encontrar a Dios (Likutey Halajot
III, p. 213a).

Específicamente, “de allí”. Sea


donde fuere que te encuentres, siempre
podrás encontrar a Dios, pues Él está en
todas partes (ibid., VII, p. 64).

Específicamente, “de allí” -


significando, allí en donde estés, no
importa dónde sea (ibid., I, p.38a, citando al
Baal Shem Tov).

Buscarás de allí al Señor, tu Dios, y Le


hallarás

Si estuvimos tan cerca de Dios en


nuestra propia Tierra y sin embargo nos
extraviamos, ¿cómo podremos encontrar
a Dios en tierras extrañas?

De hecho, el exilio no nos aleja


más de Dios sino que nos acerca a Él.
En la Tierra Santa, rodeados de todas
las señales de la presencia de Dios, los
judíos se volvieron muy “confianzudos”
con Dios - cayendo en la pereza y
debilitando sus devociones hasta
sucumbir al pecado. Pero en el exilio,
bajo el dominio de las naciones,
comenzaron a sentir su judeidad de
manera mucho más aguda, lo que los
llevó a retornar a Dios.

A veces la persona experimenta


descensos mucho más grandes que el
exilio. Puede encontrarse cayendo en
profundidades espirituales y
depravaciones inimaginables, tanto con
la mente como con el cuerpo. Pero
incluso desde allí, desde lo más bajo de
lo bajo, puede comenzar a sentir el
anhelo y el deseo de retornar a Dios.
Esto se debe a que, a veces, la luz de
Dios es demasiado grande para que
pueda ser experimentada en un cierto
nivel. En un nivel inferior, esa luz puede
oscurecerse más aún, pero esto es para
bien de la persona, pues en ese nivel
inferior, donde la luz brilla con menor
intensidad y está más limitada, puede
experimentar a Dios de una manera que
nunca podría haber experimentado
cuando la luz era más intensa (Likutey
Halajot II, p. 128a).
4:30 “Cuando estés en
angustias y te sobrevengan
todas estas cosas, entonces
en los últimos días volverás
al Señor, tu Dios, y oirás Su
voz.
Cuando estés en angustias y te
sobrevengan todas estas cosas,
entonces en los últimos días volverás
al Señor, tu Dios, y oirás Su voz

Mediante el arrepentimiento, la
persona merece anular el tiempo, al
igual que todos los problemas y los
juicios estrictos que provienen del Otro
Lado y que sólo existen en el ámbito
temporal. A su vez, merecerá oír la voz
de la santidad y anular la voz del Otro
Lado. Este versículo alude a estos
conceptos:

“Cuando estés en angustias” -


cuando experimentes todas las
dificultades y los juicios que surgen del
Otro Lado.

“En los últimos días” - pues estás


constreñido por el tiempo.

“Volverás al Señor, tu Dios” - te


arrepentirás.
“Y oirás Su voz” - el
arrepentimiento corresponde a la sefirá
de Biná, que trasciende el tiempo.
Cuando la persona retorna a Dios,
merece anular el tiempo y oír las voces
de la santidad (Likutey Moharán II, 79).

Cuando estés en angustias... en los


últimos días

Las angustias provienen de “los


últimos días” - i.e., de las
constricciones del tiempo. Aquel que se
une a Dios, Quien está más allá del
tiempo, encontrará alivio para su
sufrimiento. Por lo tanto se le dijo a
Adán, “En el día en que comas de él, de
seguro morirás” (Génesis 2:17). Al comer
del Árbol, Adán se ubicó dentro de las
constricciones del tiempo (Likutey
Halajot V, p. 166).

4:32 “Pues, inquiere, si


quieres, de los primeros
tiempos, que eran antes de
ti, desde el día que creó Dios
al hombre sobre la tierra y
desde un extremo de los
cielos hasta el otro extremo
de los cielos, si alguna vez
ha habido cosa parecida a
ésta gran cosa, o si se ha
oído de otra parecida a
ésta”.

Si alguna vez ha habido cosa parecida


a ésta gran cosa

Todos pueden lograr grandes cosas


- mediante la plegaria (Likutey Halajot I, p.
141a).

4:34 “O ¿ha intentado dios


alguno tomar para sí una
nación de en medio de otra
nación, con pruebas, con
señales y con maravillas, y
con guerra y con mano
fuerte y con brazo extendido
y con terrores estupendos,
como todo lo que el Señor,
tu Dios, hizo por ustedes, en
Egipto, ante tus ojos?”.
Tomar para sí una nación de en medio
de otra nación

El descenso a Egipto fue una


rectificación para el pecado de la
emisión en vano de semen de Adán.
Habiendo soportado la esclavitud,
rectificando así el pecado de Adán, los
judíos pudieron volverse “una nación en
medio de otras naciones” (Likutey Halajot
I, p. 95a; Shaar HaPesukim, Shmot).

4:35 “A ti te fue mostrado


esto, para que supieses que
el Señor es Dios; ningún
otro hay fuera de Él”.
A ti te fue mostrado esto, para que
supieses

Moisés era tan grande que fue


capaz de llevar a los judíos hacia un
estado en el cual alcanzaron un
verdadero conocimiento de Dios, y no
sólo reconocimiento mediante la fe
(Likutey Moharán II, 7:2).

A ti te fue mostrado esto, para que


supieses

Moisés es sinónimo de daat


(conocimiento de Dios), dado que
alcanzó la conciencia más elevada de
Dios a la que un ser humano pueda
aspirar. Debido a que los judíos de su
generación estuvieron unidos a él,
también ellos alcanzaron daat (Likutey
Moharán I, 4:9).

A ti te fue mostrado esto


En hebreo, esta declaración se
expresa utilizando un verbo pasivo
(hereta), como diciendo, “Se te mostró”.
Ustedes se mantuvieron pasivos pero
Dios les reveló Su Providencia Divina
(Likutey Halajot III, p. 132a).

4:39 “Entiende esto, pues,


hoy y recapacítalo en tu
corazón, que sólo el Señor es
Dios arriba en los cielos y
abajo en la tierra; no hay
otro alguno”.
Entiende esto, pues, hoy y recapacítalo
en tu corazón

La persona debe llevar el


conocimiento de Dios hacia su corazón
(Likutey Moharán II, 1:5). El corazón es el
asiento de las emociones. Uno debe
“llevar el conocimiento hacia su
corazón” en el sentido de que su mente
controle sus deseos - especialmente los
tres malos deseos de la codicia, la gula
y la lujuria.

Entiende esto, pues, hoy y recapacítalo


en tu corazón

Alguna gente piensa que este


versículo nos insta a conocer a Dios de
manera intelectual. El Rebe Najmán dice
que están absolutamente equivocados.
La única manera de conocer a Dios es
mediante la fe, como está escrito, “Te
desposaré conmigo con fe y tú
conocerás a Dios” (Hoshea 2:22)
(Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de
Breslov #217).

Entiende esto, pues, hoy y recapacítalo


en tu corazón

La fe sola es insuficiente para


alcanzar un conocimiento pleno de Dios;
la persona debe también aprender a
conocer a Dios de manera intelectual.
Sin embargo, la comprensión intelectual
sólo debe estar construida sobre la fe en
Dios (Likutey Halajot I, p. 222a-444).

Entiende esto

Uno debe buscar el intelecto y el


conocimiento. Sin embargo, es necesario
evitar las filosofías ajenas, las falsas
sabidurías y la retórica, que en última
instancia, extravían a la gente. La
sabiduría esencial es la sabiduría de la
Torá (Likutey Halajot I, p. 350).

Entiende esto... el Señor es Dios

La esencia del conocimiento es el


conocer a Dios. Esto une el Santo
Nombre de Dios Elohim
(conceptualmente, los juicios, las
constricciones y todo lo que está
desordenado) con Su Santo Nombre
IHVH (la compasión, la bondad y el
orden en la vida de la persona) (Likutey
Halajot I, p. 24a).

Recapacítalo en tu corazón, que sólo


el Señor es Dios arriba en los cielos y
abajo en la tierra

“Los cielos” representan a los que


“habitan arriba”, a los Tzadikim,
quienes llevan en sus corazones el hecho
de que Dios es el Único Dios. “La
tierra” representa a los que “habitan
abajo”, la gente común. Incluso la gente
común -incluso los malvados- debe
colocar a Dios en su corazón, pues Él
está siempre con cada persona, así sea
recta o no (Likutey Halajot II, p. 22a).

4:44 Ésta es la Torá que


Moisés puso delante de los
hijos de Israel.
Ésta es la Torá que Moisés puso
delante de los hijos de Israel

[SaM (‫שם‬, puso) es homónimo de SaM


(‫סם‬, elixir o poción)]. Así, enseñan
nuestros Sabios: “Si uno lo merece, la
Torá se vuelve un elixir de vida. De lo
contrario, se transforma en una poción
mortal” (Ioma 72b).
Vezot haTorá asher sam Moshé
lifnei Bnei Israel (“Ésta es la Torá que
Moisés puso delante de los hijos de
Israel”) también puede traducirse como
“Ésta es la Torá que Moisés puso en el
rostro de los hijos de Israel”. Cuando la
Torá es un elixir de vida, el rostro de la
persona brilla con una luz Divina. De
otra manera, el rostro se oscurece y
refleja la lujuria y los deseos de este
mundo (Likutey Moharán I, 101:2).

ZaJá (“si uno lo merece”) puede


también traducirse como “purificado”.
Si la Torá de la persona es un elixir de
vida -es decir, si estudia Torá en aras de
Dios y en aras de observar Sus mitzvot-
entonces ésta lo purificará de sus deseos
materiales. Pero si sus intenciones son
egoístas, entonces la Torá se volverá una
poción mortal. No lo limpiará de sus
bajos deseos y, peor aún, contribuirá a
sus pasiones y lo hundirá más todavía
(rabí Noson Libermentsch).

5:4 “Cara a cara habló Dios


con ustedes en el monte, de
en medio del fuego”.
Cara a cara habló Dios con ustedes

Cuando la persona cuida su lengua


y sólo dice palabras de santidad, ello
indica que las palabras de Dios están
con ella. En ese nivel, uno ve a Dios
cara a cara, si así pudiera decirse
(Likutey Moharán I, 19:9).

“Palabras de santidad” puede


también referirse a conversaciones
sobre las necesidades mundanas de la
vida, siempre y cuando, al hacerlo, uno
tenga el propósito de servir a Dios.

Habló Dios con ustedes

“Habló con ustedes” - esto representa la


profecía (Shabat 138b).

En la Revelación en el Sinaí, los


judíos alcanzaron un nivel de profecía
que aclaró y asentó su fe (Likutey Halajot
V, p. 48a).

Habló Dios con ustedes

Hay diez palabras en las Escrituras que


connotan profecía (Bereshit Rabah
44:6).

Estos diez niveles de profecía


corresponden a los Diez Mandamientos
- que, siendo la palabra de Dios son, en
sí mismos, profecía (Shabat 138b).
Durante la entrega de los Diez
Mandamientos, le fue instilado a los
judíos el espíritu Divino de profecía que
fortaleció su fe en que Dios creó el
mundo con Diez Expresiones (Rosh
HaShaná 32a) (Likutey Moharán II, 8:7).
Cuando la persona estudia Torá -
correspondiente a los Diez
Mandamientos- alcanza un espíritu
Divino que fortalece su fe en Dios -
correspondiente a las Diez Expresiones.

Cara a cara habló Dios con ustedes

En el monte Sinaí, el Rostro de


Dios se reflejó en los rostros de los
judíos. Pudieron oír directamente de
Dios cuando Él les habló y sus propias
palabras expresaban la palabra de Dios
(Likutey Moharán I, 153).

De en medio del fuego

El fuego en la Entrega de la Torá


puede encontrarse en la Torá misma,
como dice Dios, “¿No es acaso Mi
Palabra como el fuego?” (Jeremías 23:29)
(Likutey Halajot II, p. 98).

5:28 “Pero en cuanto a ti,


párate aquí conmigo y Yo te
declararé todos los
mandamientos, los estatutos
y las leyes que les has de
enseñar, para que los
practiquen en la tierra que
les voy a dar en posesión”.
Pero en cuanto a ti, párate aquí
conmigo

Nuestros Sabios enseñan que desde ese


momento Moisés se abstuvo de tener
relaciones con su esposa. Moisés razonó:
“Si se requiere que los judíos se
abstengan de las relaciones maritales
debido a que escucharán directamente de
Dios un solo día, ¿Cuánto más aún debo
yo separarme, dado que Dios habla
conmigo todos los días?”. Dios lo elogió
por esto, diciendo, “Diles [a los judíos]
que vuelvan a sus tiendas, pero tú quédate
aquí conmigo” (Shabat 87a).

De aquí aprendemos que, para


recibir la Torá, la persona debe cuidar
el pacto. Cuanto más grande sea el grado
de pureza sexual, mayor será su
capacidad de alcanzar revelaciones de
Torá (ver Likutey Moharán I, 36:2).

Esto no quiere decir que la persona


deba elegir el celibato. Estar casado y
tener relaciones maritales es un deber de
cada judío. Pero esto debe ser hecho con
un espíritu de santidad y no con bajos
deseos.

Pero en cuanto a ti, párate aquí


conmigo

Moisés fue capaz de abstenerse de


las relaciones maritales debido a que
alcanzó el nivel de la total pureza del
pacto (Likutey Moharán II, 72:7).
Es necesario tener un nivel muy
elevado de pureza sexual para ser un
verdadero líder de la nación judía. En el
caso de Moisés, ello requirió de una
total abstinencia. Sin embargo, todos los
otros líderes, incluyendo a los patriarcas
y al rey David, se casaron y se
adhirieron estrictamente a las normas de
las obligaciones maritales.

Pero en cuanto a ti, párate aquí


conmigo

La Torá y la plegaria corresponden


a los pies. La Torá - como está escrito,
“Pero en cuanto a ti, párate aquí
conmigo” y “Ellos se pararon al pie del
monte” (Éxodo 19:17). La plegaria - como
está escrito, “Pinjas se puso de pie y
oró” (Salmos 106:30). Cuando la persona
estudia Torá y ora, rectifica el nivel
espiritual asociado con los pies e invoca
así el mérito del Mashíaj, de quien está
escrito, “Ese día, sus pies se pararán en
el Monte de los Olivos” (Zacarías 14:4)
(Likutey Moharán I, 75-A:4).

6:4 “¡Oye, Israel! Dios,


nuestro Señor, Dios es Uno”.
El Shemá

Rabí Iojanan dijo en nombre del rabí


Simón bar Iojai: Aunque la persona sólo
haya recitado el Shemá a la mañana y a la
noche, cumplió con la mitzvá de “Esta
Torá no deberá estar lejos de tu boca”
(Ioshúa 1:8) (Menajot 99b).

Ésta es una expresión de la idea de


que la persona debe estar satisfecha en
la vida aunque tenga muy poco (Likutey
Moharán I, 54:3). Uno debe ocuparse
de estudiar tanta Torá como le sea
posible. Y aunque no llegue a cumplir
con sus objetivos, deberá estar contento
con lo que sí pudo lograr.

El Shemá

Al recitar el primer versículo del Shemá


la persona debe cerrar los ojos y
cubrirlos con la mano derecha (Oraj
Jaim 61:5; Mishná Brurá, op. cit.).
La palabra hebrea ain (‫עין‬, ojo) se
pronuncia igual que la letra ain (‫)ע‬, que
tiene el valor numérico equivalente a 70.
Los ojos de la persona pueden llevarla
hacia las raíces de la Torá, que están
asociadas con los setenta miembros de
la casa de Iaacov (Génesis 46:27) o
pueden extraviarla tras los deseos
materiales de las setenta naciones
arquetípicas. Al cerrar los ojos cuando
reafirmamos nuestra fe, bloqueamos los
espejismos de este mundo y
trascendemos los deseos materiales
(Likutey Moharán I, 36:3).

Shemá Israel
La esencia del Shemá es el versículo
Shemá Israel IHVH Eloheinu IHVH Ejad
(“¡Oye, Israel! Dios, nuestro Señor, Dios
es Uno”), seguido por, Baruj Shem kevod
maljutó leolam vaed (“Bendito sea el
Nombre de Su glorioso reino por
siempre”) (cf. Berajot 13a).

El primer versículo del Shemá


Israel, más la frase siguiente Baruj
Shem, contienen un total de doce
palabras, paralelas a las Doce Tribus,
que constituyen el Maljut de santidad.
Esas dos frases también contienen
cuarenta y nueve letras, paralelas a las
cuarenta y nueve letras en los nombres
de las Doce Tribus. Aquel que recita
esos versículos con gran concentración
se incluye en el Maljut de santidad.
Además, recitar el Shemá desvía
los poderes del Otro Lado que intentan
alejarnos de la santidad (Likutey Moharán
I, 36:3).

El Shemá

El Shemá representa el punto


sagrado de la fe que se encuentra en
cada judío. Esa fe se desarrolla de tres
maneras: al conversar con los Tzadikim,
al conversar con un amigo y al hablar
con Dios.

Por lo tanto está escrito, “Ama a


Dios” (Deuteronomio 6:5) - pues al
desarrollar la fe, uno desarrolla el amor
por Dios. Los versículos del Shemá nos
dan entonces las herramientas para nutrir
la fe. “Éstas palabras que Te ordeno”
(ibid., 6:6) corresponde a estudiar Torá y
las enseñanzas de los Tzadikim.
“Enséñalas a tus hijos” (ibid., 6:7)
corresponde a conversar con un amigo.
“Habla de ellas” (ibid.) representa hablar
con Dios (Likutey Halajot V, p. 56a-112-
57a).

El Shemá

Los tres párrafos del Shemá que


están incluidos en nuestras plegarias
diarias contienen 248 palabras, que es el
valor numérico de la palabra RaJeM
(‫רחם‬, compasión). La mayor compasión
que uno puede recibir es creer en Dios y
llegar a conocerlo. Entonces la persona
es considerada un ser humano con 248
miembros. De otra manera, no es más
que un animal con forma humana (Likutey
Halajot I, p. 314).

El Shemá

La principal idea detrás del Shemá


es el fortalecimiento de la fe (Likutey
Halajot I, p. 123a). El Shemá es la
expresión central de la fe en Dios. Así,
es la mitzvá central, que incluye a toda
la Torá (Likutey Halajot III, p. 118).

¡Oye, Israel! Dios, nuestro Señor, Dios


es Uno
El Shemá es nuestra declaración de
fe. Pero, ¿no debería ser suficiente con
proclamar: “Dios, nuestro Señor, Dios
es Uno”, sin comenzar con “¡Oye,
Israel!”?

Este preámbulo nos enseña que


debemos oír cuidadosamente y prestar
mucha atención a lo que estamos
diciendo, como uno que le dice a otro,
“Tengo algo muy importante y
maravilloso para decirte, ¡escucha
atentamente!” (Likutey Halajot I, p. 164a).

¡Oye, Israel!

“Oye” - que tus oídos oigan lo que estás


diciendo (Berajot 15a).

“Oye” - en cualquier idioma que puedas


oír [i.e., comprender] (ibid. 13a).

Oye atentamente lo que estás


diciendo sobre la Unidad de Dios.
Entonces, sea lo que fuere que escuches,
así esté dicho en el Lenguaje Sagrado o
en el lenguaje mundano, podrás detectar
el mensaje de que Dios está presente
constantemente (Likutey Halajot I, p. 328).

¡Oye, Israel!

“Oye” - que tus oídos oigan lo que estás


diciendo (Berajot 15a).

“Oye” - en cualquier idioma que puedas


oír [i.e., comprender] (ibid. 13a).

Estas dos enseñanzas son una sola.


Debemos oír lo que estamos
proclamando: que el reinado de Dios se
extiende por sobre el mundo entero. Esta
fe deberá filtrarse hacia todas las
lenguas y hacia todas las personas, no
importa qué idioma hablen (Likutey
Halajot I, p. 316).

¡Oye, Israel!

Que tus oídos oigan lo que estás diciendo


(Berajot 15a).

Cuando la persona recita las


palabras de la plegaria, éstas se elevan
hacia sus oídos y le ruegan, “No nos
dejes, aunque tengas que seguir
adelante”. Las palabras de la plegaria
son tan poderosas que cada letra le pide
a la persona que está orando que se
quede con ella. Pero la persona debe
continuar.

La manera de resolver este dilema


es conformar una unidad con toda la
plegaria. Uno debe tratar de
concentrarse en cada letra sin perder
conciencia de todas las letras anteriores
y de todas las palabras que ya ha
recitado - algo realmente difícil de
llevar a cabo (Likutey Moharán I, 65:2).

Ejad - Uno
Al recitar el Shemá, debemos prolongar
la pronunciación de la Dalet (‫ )ד‬de la
palabra EjaD (‫אחד‬, Uno) (Oraj Jaim
61:6).

En kabalá, la letra dalet hace


referencia a Maljut, el reinado de Dios.
Al prolongar la aceptación del Maljut de
Dios, contribuimos a extender Su
soberanía por sobre toda la creación
(Likutey Halajot I, p. 18a).

Ejad - Uno

En el rollo de la Torá, la palabra EjaD


(Uno) está escrita con una Dalet (‫)ד‬
grande para distinguirla de la letra resh
(‫)ר‬. [La parte posterior de la resh es
redondeada mientras que la punta derecha
de la cabeza de la dalet se extiende más
allá de la pata de la letra]. Esto deja en
claro que la palabra es EjaD (‫אחד‬, Uno) y
no ajer (‫אחר‬, otro), haciendo referencia a
la idolatría (Tur, Oraj Jaim 61).

[El Tzadik] es el punto de atrás de la letra


dalet (Tikuney Zohar, p. 55b).

Una línea muy fina distingue a la


dalet de la resh y no todos son capaces
de distinguir esto con claridad. De
manera similar, es muy difícil discernir
entre el verdadero Tzadik y el falso
líder - el “uno” que promueve la Unidad
de Dios y el “otro” que la disminuye.
Sólo el Tzadik transforma la resh de la
idolatría en la dalet de la Unidad de
Dios (Likutey Moharán I, 10:5).

Ejad - Uno

En el rollo de la Torá, la letra Dalet (‫ )ד‬en


la palabra EjaD (‫אחד‬, Uno) está escrita
más grande para asegurar de que se vea
como una dalet y no como una resh (‫)ר‬,
que transformaría la palabra en ajeR (‫אחר‬,
otro) (cf. Benaiahu sobre Berajot 32a).

Al recitar el Shemá, debemos prolongar


la pronunciación de la Dalet (‫ )ד‬de la
palabra EjaD (‫אחד‬, Uno) (Oraj Jaim
61:6).

Al extender la pronunciación de la
Dalet de EjaD, declaramos que Dios
gobierna sobre los cuatro rincones de la
tierra. Así, “La tierra entera está llena
de su gloria” (Isaías 6:3), incluso los
niveles más bajos reciben su fuerza vital
de Dios.

Pero si es así, ¿cómo se sustenta la


idolatría? La idolatría es “ajer”, lo
opuesto a la Divinidad. Por lo tanto,
después de decir el Shemá decimos
Baruj Shem kevod maljutó leolam vaed
(“Bendito sea el Nombre de Su glorioso
reino por siempre”). Esto nos enseña
que el reinado de Dios es eterno, incluso
en el ámbito de la idolatría, pues Dios
sustenta a toda la creación, incluso a los
niveles más bajos.

En contraste con la primera línea


del Shemá, que se dice en voz alta,
Baruj Shem se dice en voz baja.
Nuestros Sabios ofrecen la analogía con
una princesa que desea sentir el aroma
de los restos que han quedado en una
marmita. Hacerlo de manera abierta no
sería bien visto en una princesa. Si no
pide por ello, sufrirá por no tenerlo. De
modo que pide que se la lleven en
secreto (Pesajim 56a). De manera similar,
declaramos el reinado de Dios sobre
todas las cosas en voz baja, al igual que
los niveles más bajos que son
sustentados de manera secreta (Likutey
Halajot I, p. 68).

Shemá... Ejad
Las palabras SheMá (‫שמע‬, oye) y EJad
(‫אחד‬, Uno) contienen las letras de ESMaJ
(‫אשמח‬, “Me regocijaré”) (Zohar III,
236b).

Debemos regocijarnos por el hecho


de ser dignos de recitar el Shemá dos
veces al día. Pues ésta es nuestra
esperanza y salvación a lo largo de
nuestras vidas: ser capaces de
proclamar a Dios como Rey. Entonces
verdaderamente merecemos
regocijarnos (Likutey Halajot II, p. 330-
166a).

6:5 “Ama a Dios, tu Señor,


con todo tu corazón, con
toda tu alma y con toda tu
fuerza”.
Ama a Dios

La persona cumple con la mitzvá de


“Amar a Dios” haciendo que el Nombre
del Cielo sea amado debido o ella.
¿Cómo? Cuando ella ha leído y estudiado
y servido a los estudiosos de Torá, y su
trato con la gente es agradable y lleva a
cabo sus negocios de manera honesta,
¿qué es lo que dice la gente? “Afortunado
aquel que le enseñó Torá...” (Ioma 86).

La mitzvá de “Amar a Dios” es la


raíz de todos los mandamientos
positivos. La persona que, al actuar de
manera honesta, hace que el Nombre de
Dios sea amado, despierta esa raíz en
todas las mitzvot (Likutey Moharán I,
93:1).

Ama a Dios

El sustento de la persona es tan difícil


como la apertura del Mar Rojo (Pesajim
118a).

Al llevar a cabo los negocios de


manera honesta la persona cumple con la
mitzvá de “Amar a Dios”. Y cuando
cumple con esa mitzvá, el sustento le
llega sin esfuerzo. El Rebe Najmán
explica la conexión como sigue:
La Apertura del Mar se produjo en
mérito a Abraham, quien está asociado
con jesed (bondad) (Zohar II, 170b).
Durante la noche anterior a la Apertura
del Mar, los ángeles acusadores
estuvieron arguyendo que los judíos no
eran mejores que sus perseguidores
egipcios y que no eran dignos de la
redención. Por lo tanto la Apertura del
Mar fue “difícil” para Dios, pues el
atributo de justicia de Dios demandaba
un castigo para los judíos. Pero a la
mañana, Dios recordó el mérito de
Abraham, quien se había levantado
temprano en la mañana para hacer la
Voluntad de Dios (Génesis 22:3). El
mérito de Abraham transformó la
“dificultad” del Mar Rojo en un juicio
mitigado.

Cuando la persona es honesta en los


negocios, cumple con la mitzvá de
“Amar a Dios”. Esto despierta el mérito
de Abraham, la personificación de la
bondad, lo que mitiga a su vez los
juicios del Mar Rojo, la dificultad de
ganarse el sustento (Likutey Moharán I,
210).

Ama a Dios, tu Señor, con todo tu


corazón

[La palabra leVaVja (‫לבבך‬, “tu corazón”)


está escrita con dos bet (‫ )ב‬en lugar de
una]. Esto implica las dos inclinaciones
del hombre, la buena inclinación y la
inclinación al mal. Ambas deben ser
utilizadas en el servicio a Dios (Rashi).

Uno debe subyugar las


instigaciones de la mala inclinación
mediante los deseos de la buena
inclinación, lo que trae la paz entre las
dos fuerzas (Likutey Moharán I, 62:2).

La buena inclinación representa la


fuerza que atrae a la persona hacia Dios.
La mala inclinación representa la fuerza
que aleja a la persona de Dios. Uno
debe servir a Dios con ambas fuerzas.
Debe hacer uso de las energías que lo
alejan de Dios para transformarlas y
dirigirse hacia Dios (Likutey Halajot VII,
p. 272-137a).
Con todo tu corazón

Todos tienen “sangre caliente” -


éstas son las pasiones despertadas por
la mala inclinación. Es necesario
aprender a canalizar esas pasiones y
deseos hacia la santidad, para poder
“arder” con un gran deseo por Dios.
Esto es “amar a Dios con todo tu
corazón” (Likutey Halajot IV, p. 158a).

Con todo tu corazón

Incluso con tu cuerpo, con tu


corporeidad (Likutey Halajot I, p. 108a).

Con todo tu corazón


Cuando el rabí Akiba estaba siendo
despellejado vivo por los romanos, recitó
el Shemá, ofreciendo voluntariamente su
vida a Dios. “¡Maestro!”, exclamaron sus
discípulos. “¿Hasta aquí? ¿Es que el
requerimiento de santificar el Nombre de
Dios llega hasta aquí - hasta la muerte?”.
El rabí Akiba respondió, “Todos mis días
estuve preocupado por este versículo
‘Ama a Dios... con toda tu alma’ - que
significa ¡aunque Él tome tu alma! Yo
decía, ‘¿Cuándo tendré la oportunidad de
llevarlo a cabo?’. De modo que ahora que
se ha presentado la oportunidad, ¡¿no
debería acaso cumplirlo?!”. El rabí Akiba
continuó recitando el Shemá, extendiendo
su concentración en la palabra Ejad
(Uno), hasta que su alma partió (Berajot
61b).
El Shemá es la declaración de la
voluntad de santificar el Nombre de
Dios con el martirio. Cada día, cuando
el rabí Akiba recitaba el Shemá, se
imaginaba que estaba siendo martirizado
en aras de Dios. Los pensamientos de la
persona son tan poderosos que pueden
hacerla imaginar que está siendo
sacrificada literalmente por la
santificación del Nombre de Dios y
sentir la angustia de ese sacrificio
(Likutey Moharán I, 193).

Con toda tu fuerza

“Con toda tu fuerza” - esto significa con


todo tu dinero (Rashi).
La persona puede amar a Dios con
todo su dinero cuando tiene fe en que
Dios la provee de todas sus necesidades
(Likutey Moharán I, 23:5).

6:6 “Y estas palabras que te


ordeno hoy, han de
permanecer sobre tu
corazón”.
Estas palabras que te ordeno hoy

Las mitzvot que Dios ordenó deben ser


siempre nuevas cada día (Rashi).

Así como nos despertamos cada día


frescos y con nuestra mente e intelecto
renovados, debemos hacer el esfuerzo
de renovar nuestro acercamiento a Dios,
diariamente, mediante el intelecto de la
Torá (Likutey Halajot I, p. 27a).

Cada día, el Malo encuentra nuevas


maneras de atraparnos. Inspirados por
una nueva devoción y un nuevo
sentimiento, podemos enfrentar al
adversario y salir victoriosos (ibid., IV, p.
6a).

Y estas palabras que te ordeno hoy,


han de permanecer sobre tu corazón

Estas palabras deben ser nuevas en


tu corazón. Pues cada día, Dios
introduce novedades en la creación
(Likutey Halajot I, p. 200).

Cada día el sol se levanta


nuevamente para mostrarnos que el
poder de la renovación está implícito en
cada día (ibid., I, p. 16).

Debemos recibir la Torá


nuevamente cada día. Esta renovación
también renueva nuestras almas (ibid., I, p.
6a).

Hoy

El Shemá, la declaración de fe, es


el principal llamado a la renovación
diaria. Cada día, la persona es probada
en su fe; así, la importancia de la
renovación está enfatizada en el Shemá
(Likutey Halajot I, p. 164).

Uno debe renovar su fe diariamente


(ibid., II, p. 250).

Hoy

“Hoy” - como si fuese un nuevo


documento (Rashi).

Cada día recitamos la bendición


“Bendito eres Tú, Dios, nuestro Señor,
Rey del mundo, Quien nos da la Torá”
(liturgia de la mañana). Decimos “da”
en tiempo presente, pues cada día Dios
entrega nuevamente la Torá. Cada día la
persona puede encontrar un espíritu de
renovación en la Torá, de acuerdo a
cuánto se prepare para recibirla (Likutey
Halajot VIII, p. 192b).

Hoy

La única manera de compadecerse


de uno mismo y alcanzar el objetivo
eterno es renovándose diariamente. Así
como el ayer nunca volverá, de la misma
manera, hoy tampoco volverá. Cada día
es una creación de Dios, nueva y
diferente, y cada individuo que esté vivo
en ese día puede beneficiarse de ello.
Incluso si nuestros actos hasta ahora
fueron cuestionables, hoy es cuando
todo comienza y empieza nuevamente
(Likutey Halajot I, p. 223a).

6:7 “Y las enseñarás a tus


hijos y hablarás de ellas
estando en tu casa y
andando por el camino y al
acostarte y al levantarte”.
Y las enseñarás a tus hijos

Cada uno de nosotros tiene


preceptos que debe cumplir y el tiempo
y el lugar para hacerlo. Mediante el
cumplimiento de las mitzvot,
perfeccionamos y rectificamos nuestras
almas. También nuestros hijos tendrán su
tiempo y lugar para llevar a cabo las
mitzvot y lograr sus rectificaciones.

El daño de Adán hizo que muchas


chispas de santidad se diseminaran por
el mundo entero. Cada persona tiene la
capacidad de rectificar esas chispas de
acuerdo al tiempo y al lugar (i.e., la
generación) en que se encuentra (Likutey
Halajot IV, p. 6a).

Y las enseñarás a tus hijos

“Hijos” - esto hace referencia a los


discípulos (Rashi).

Los discípulos son llamados hijos


pues a través de ellos la persona llega a
tener la capacidad de engendrar sus
propios hijos. Los discípulos agudizan
la mente del maestro, ayudándolo a
obtener daat (conciencia superior) y con
daat llega la capacidad de tener
descendencia. Así, vemos que Abraham
y Sara trabajaron muy duro para hacer
prosélitos, acercándolos como
discípulos, para agudizar su propio daat
- y como resultado finalmente pudieron
tener un hijo (Likutey Moharán I, 53:2).

Hablarás de ellas estando en tu casa y


andando por el camino

Hablarás [palabras de Torá] y no palabras


vanas (cf. Sifri).
Allí donde te encuentres y sea lo
que fuere que estés haciendo, puedes
decir palabras de Torá. ¡Hasta las tareas
mundanas pueden ser elevadas hacia la
Torá! (Likutey Halajot VIII, p. 147b).

Hablarás de ellas... atarás... escribirás

Así como la persona puede escribir


las letras de la Torá sobre un trozo de
pergamino y transformar ese pergamino
en un rollo de Torá, de la misma manera,
puede transformarse a sí misma en un
rollo de Torá. Al escribir las letras de la
Torá sobre ella misma -i.e., al hablar
continuamente de Torá y decir palabras
de santidad- puede transformar su
cuerpo en un receptáculo de Torá y de
santidad. Así, si uno dice palabras de
Torá, “estando en tu casa y andando por
el camino y al acostarte y al levantarte”,
entonces podrá “atarlas por señal en su
mano... escribirlas sobre las mezuzot”,
pues se habrá transformado a sí mismo
en un objeto tan sagrado como los tefilín
y las mezuzot (Likutey Halajot I, p. 470).

Estando en tu casa y andando por el


camino y al acostarte y al levantarte

Cada día y cada circunstancia son


diferentes. Para desarrollarnos
apropiadamente, debemos aprender a
ser flexibles en nuestras devociones. En
Pesaj, nos acercamos a Dios comiendo
matzá, mientras que en Sukot, lo
hacemos al comer en la suká. Ciertas
devociones sólo se aplican a los días de
la semana, mientras que otras sólo se
aplican al Shabat. Cada semana leemos
una porción diferente de la Torá y cada
porción está dividida en siete partes,
correspondientes a los diferentes días de
la semana (Likutey Halajot V, p. 56a-112-
57a).

Andando por el camino

Los viajes que encaramos


representan nuestros esfuerzos para
rectificar las chispas de santidad
diseminadas por el mundo entero. Donde
fuera que vayamos, allí realizamos una
mitzvá o varias mitzvot y así elevamos
esas chispas. Esto, en sí mismo, eleva
nuestros viajes hacia un nivel espiritual.
La persona debe recordar
constantemente a Dios, no importa
dónde se encuentre. Entonces podrá
rectificar su fe junto con las chispas de
santidad (Likutey Halajot III, p. 32a).

Estando en tu casa y andando por el


camino

El Shemá declara la Unidad de


Dios. Por lo tanto nos ordena recordar a
Dios, tanto en casa como en el camino.
Debemos recordar a Dios igualmente en
todas partes, pues Dios reina en todo
lugar (Likutey Halajot VII, p. 200a).
En tu corazón... Estando en tu casa y
andando por el camino

“Estando en tu casa” corresponde


al aspecto revelado de Dios, al estudio
de la Torá y al cumplimiento de las
mitzvot, con lo cual la persona se siente
“en casa”. “Andando” corresponde a los
momentos en los cuales la persona se
siente lejos de Dios. Allí donde la
persona se encuentre y sea lo que fuere
que esté sintiendo, deberá mantener
estos pensamientos de Dios “en su
corazón” (Likutey Halajot VII, p. 50a).

6:8 “Y las atarás por señal


en tu mano y estarán por
frontales entre tus ojos”.
Y las atarás por señal en tu mano

Los tefilín, la “señal” que atamos


sobre nuestro brazo, corresponden al
pacto. Los tefilín pueden ayudar a la
persona a cuidar el pacto (Likutey Halajot
I, p. 54a).

Y las atarás por señal en tu mano

Los tefilín corresponden al atributo


Divino de “Lento para la Ira” (Éxodo
34:6). La paciencia ayuda a traer la
santidad de la Tierra Santa, que
merecemos mediante la fe. Así, los dos
primeros pasajes de los tefilín hablan de
la Tierra Santa, mientras que los dos
últimos hablan de la fe en Dios (Likutey
Halajot I, p. 132).

Y las atarás por señal en tu mano y


estarán por frontales entre tus ojos

Debido al gran amor de Dios por el


pueblo judío y a Su deseo de que nos
unamos a Él, Dios invistió Su Divinidad
en las letras de la Torá y en las 613
mitzvot. Al cumplir con las leyes
específicas implícitas en la confección
de los tefilín -al igual que aquellas
implícitas en todas las otras mitzvot-
podemos llegar a reconocer el amor de
Dios por nosotros (Likutey Moharán I,
33:4).

Y las atarás por señal en tu mano y


estarán por frontales entre tus ojos

El Tzadik gobierna (Samuel 2, 23:3).

Cada una de las letras de la Torá, al


igual que cada una de sus palabras,
frases y capítulos, es una expresión de la
Voluntad de Dios. Cada una define la
Voluntad de Dios de una manera que nos
permite saber cómo servirlo. La
Voluntad de Dios se revela más aún en
los preceptos de la Torá, siendo cada
mitzvá una expresión particular de Su
Voluntad.
Ahora que la Torá ha sido puesta en
nuestras manos, la Voluntad de Dios
también nos ha sido dada a nosotros. Al
observar los preceptos de la Torá,
podemos alcanzar el nivel de “El Tzadik
gobierna” - podemos determinar el flujo
de abundancia y traer bendiciones
(Likutey Moharán I, 34:4).

Totafot - frontales

Los tefilín de la cabeza, que están


divididos en cuatro compartimentos, son
llamados ToTaFoT (‫טטפת‬, frontales).
Nuestros Sabios explican que esta palabra
está compuesta por dos palabras
extranjeras, ToT (‫טט‬, “dos” en idioma
copto) y PaT (‫פת‬, “dos” en idioma
afriqui) (Rashi).

Dios puede ser encontrado en todas


las cosas de la creación, sustenándolas y
dándoles su vitalidad. La Torá utiliza
diferentes lenguajes para enseñarnos que
Dios está siempre presente, en todo
momento y en todas las situaciones -
incluso en todas las lenguas (Likutey
Moharán I, 33:2).

Estarán por frontales entre tus ojos

La luz de los tefilín depende de


cómo uno mire. Si la persona mira a los
Tzadikim o busca la rectitud, merecerá
recibir la iluminación de los tefilín
(Likutey Halajot I, p. 84a).
Estarán por frontales entre tus ojos

Los tefilín difunden la fe en Dios


de una generación a otra (Likutey Halajot
I, p. 100a-200).

6:9 “Y las escribirás sobre


las mezuzot de tu casa y en
tus portales”.
Las escribirás sobre las mezuzot de tu
casa

El Shemá contiene alusiones a los Diez


Mandamientos. Por ejemplo, la
referencia a la mitzvá de la mezuzá
corresponde al mandamiento “No
codiciarás” (Éxodo 20:14) (Ierushalmi,
Berajot 1:5).

¿Por qué las [monedas] son llamadas


ZuZin (‫ ?)זוזין‬Porque ellas ZaZ (‫זז‬, se
mueven) de una persona a la otra
(Bamidbar Rabah 22:8).

La mitzvá de la mezuzá es un
paralelo del Décimo Mandamiento
debido a que la mezuzá representa el
pacto y el pacto es la sal que endulza la
amargura del deseo de dinero. Al
reafirmar nuestra fe mediante la mitzvá
de la mezuzá, superamos la codicia y la
avaricia.
Así, la palabra ZuZin (‫זוזין‬, dinero)
está contenida en la palabra meZuZá
(‫)מזוזה‬. Al cuidar el pacto mediante la
mitzvá de la mezuzá es posible controlar
la codicia (Likutey Moharán I, 23:2, 4; ibid.,
I, 23:11, 12).

Las escribirás sobre las mezuzot de tu


casa

Las letras de la palabra MeZuZOT (‫)מזזות‬


pueden reordenarse para formar la frase
ZaZ MaVeT
(‫זז מות‬, “La muerte ha sido retirada”) (Zohar III,
300 b).

Aquellos que sucumben al deseo de


dinero y no creen que Dios puede
proveerlos con un sustento fácil
invierten un gran esfuerzo en correr
detrás de su subsistencia. Caen víctimas
de la maldición “Comerás con tristeza”
(cf. Génesis 3:17), que está asociada con
el rostro del Otro Lado, la idolatría, la
oscuridad y la muerte. Pero aquellos que
cumplen con la mitzvá de la mezuzá
pueden superar la codicia, la idolatría y
la muerte. En su lugar, están unidos a la
luz del rostro de la santidad, la Luz del
Rostro de Dios - i.e. ¡la vida misma!
(Likutey Moharán I, 23:1; ibid., I, 23:9).

Las escribirás sobre las mezuzot

La mezuzá contiene dos pasajes de


la Torá. El primero es el Shemá
(Deuteronomio 6:4) y el párrafo de
Veahavta (“Y amarás”) (ibid., 6:5-9),
nuestra declaración de fe en Dios. El
segundo es Vahaiá im shamoa (“Y si
escuchas”) (ibid., 11:13-21), nuestra
declaración de fe en la Providencia
Divina. Al declarar nuestra fe, traemos
la santidad de la Tierra Santa hacia
nuestros hogares. Así, la última línea de
la mezuzá dice: “Para que tus días y los
días de tus hijos aumenten sobre la
tierra” (Likutey Halajot V, p. 234-236).

Las escribirás sobre las mezuzot

En la parte externa del pergamino


de la mezuzá escribimos el Santo
Nombre de Dios ShaDaI (‫י‬-‫ד‬-‫)ש‬, que se
deletrea shin, dalet, iud. Shin (‫ )ש‬y iud
(‫ )י‬equivalen numéricamente a 310,
correspondiente a los 310 mundos que la
persona heredará en el Mundo que Viene
(Mishná Uktzin 3:12). Dalet (‫ )ד‬es la letra
final de la palabra EjaD (‫דחא אחד‬, Uno),
que significa la unidad y la paz. Así, la
mezuzá representa las recompensas del
Futuro (Likutey Halajot V, p. 250-126a-252).

6:25 “Entonces será caridad


para nosotros cuando
cuidemos de cumplir todo
este mandamiento en
presencia de Dios, nuestro
Señor, como Él nos lo tiene
mandado”.
Entonces será caridad para nosotros
cuando cuidemos de cumplir todo este
mandamiento en presencia de Dios,
nuestro Señor

Cuando llevamos a cabo una mitzvá


delante de Dios esforzándonos en ello
como si estuviésemos siendo
observados por otra gente (con todas las
posturas que eso podría generar),
podemos atraer el poder de la caridad
sobre nosotros, lo que nos permitirá dar
caridad de la manera apropiada. Esto
asegura que toda nuestra caridad irá
hacia causas dignas (Likutey Moharán I,
251:2).
Entonces será caridad para nosotros
cuando cuidemos de cumplir todo este
mandamiento

Toda la Torá se compara con la


caridad (ver Bava Batra 9a). Pues al dar
caridad, abrimos los senderos para la
revelación de la Torá (Likutey Halajot VI,
p. 94).

7:2 “Y cuando Dios, tu


Señor, las hubiera entregado
delante de ti y las hubieras
herido, las destruirás del
todo; no harás con ellas
pacto alguno, ni les tendrás
piedad”.
Ni les tendrás piedad

[TeJaNem (‫תחנם‬, “tenerles piedad”) tiene


la misma raíz que JeN (‫חן‬, gracia)]. No les
demuestres gracia alguna (Avodá Zará
20a).

Cuando la persona alaba a su


congénere judío, a la Torá y a las
mitzvot, le da prominencia a Dios. Pero
cuando alaba a las naciones, retrae la
prominencia que debería haberle sido
dada a Dios (Likutey Halajot IV, p. 213a).
7:5 “Esto es lo que harás
con ellas: derribarás sus
altares y quebrarás sus
estatuas y cortarán sus
asherot y sus esculturas
quemarán a fuego”.
Sus esculturas quemarán a fuego

Todo lo que está por ser destruido por el


fuego ya es considerado como si
estuviese totalmente destruido y reducido
en tamaño (Rosh HaShaná 28a).
El Talmud hace esta afirmación en
referencia a un shofar que ha sido
utilizado para propósitos idólatras. Tal
objeto es considerado como destruido
incluso antes de haber sido quemado,
por lo tanto es legalmente inexistente.
Debido a que los sonidos que produce
ese shofar provienen de una “nulidad”
en el aspecto halájico no pueden ser
utilizados para la mitzvá del shofar.

El mismo concepto se aplica a una


persona arrogante, que es comparable a
un idólatra (Sotá 4b). Dado que ella es
una “nulidad” en el aspecto halájico,
sus palabras no son dignas de ser
consideradas habla. Sin embargo,
cuando la persona se comporta con
humildad, puede decir palabras que
iluminen y llegar a una profunda
comprensión de la Torá (Likutey Moharán
I, 11:2).

7:7 “No por ser ustedes más


numerosos que todos los
pueblos los ha amado Dios y
los ha escogido; porque
ustedes eran el más pequeño
de todos los pueblos”.
No por ser ustedes más numerosos que
todos los pueblos los ha amado Dios y
los ha escogido; porque ustedes eran
el más pequeño de todos los pueblos

Merubjem (“numerosos”) también


puede traducirse como “grande”,
implicando orgullo, mientras que la
frase “ustedes eran el más pequeño”
implica humildad. La persona humilde
es comparada con el polvo, que
constituye la composición de la tierra.
La fuerza de la gravedad de la tierra
atrae los objetos hacia ella. De manera
similar, la persona humilde atrae la
Divinidad hacia ella, como está
expresado en la frase “Dios los ha
deseado” (Likutey Moharán I, 70:2A).

Ustedes eran el más pequeño


Pese al hecho de que podemos
llegar a experimentar la Divinidad, no
tratamos de comprender los niveles de
Divinidad que están más allá de
nosotros. Lo que deseamos es vivir
dentro de nuestros límites mentales y no
extender nuestros pensamientos hacia
ámbitos externos. Así, somos “los más
pequeños”, pues nos limitamos (Likutey
Halajot I, p. 205a).

Ustedes eran el más pequeño

“El más pequeño” - esto significa


humildad (Rashi).

El Mundo que Viene está representado


por la letra iud (‫)י‬, la más pequeña de las
letras hebreas, indicando que son pocos
los Tzadikim que merecen el Mundo que
Viene (Menajot 29b).

Los Tzadikim son “pocos” - es


decir, son muy humildes. Aquí, Moisés
les dice a los judíos: “Debido a que
ustedes -como nación y como
individuos- son humildes, merecerán el
Mundo que Viene” (Likutey Halajot I,
p.164).

7:10 “Pero a los que Le


odian les da la retribución
en su misma cara para
destruirlos: no tardará con
aquel que Le odia, en su
misma cara le dará la
retribución”.
Les da la retribución en su misma
cara para destruirlos

UmeShaLeM (‫ומשלם‬, “Les da la


retribución”) es similar a ShleiMut
(‫שלמות‬, completitud). Algunas personas
parecen tener todo lo que desean, pero
su estado de “completitud” es una
ilusión. Dios retribuye a esas personas
“en su cara” - i.e., en este mundo. Dios
le da espíritu a esta gente por un
momento, pero finalmente, la destruye,
en el hecho de que pierde su porción en
el Mundo que Viene (Likutey Moharán I,
8:3).

Les da la retribución en su misma


cara para destruirlos

La “cara” representa la verdad.


Dios les revela la verdad a Sus
enemigos. Esto en sí mismo es una
dolorosa retribución por sus pecados
(Likutey Moharán I, 66:3C).

7:11 “Guarda, pues, el


mandamiento y los estatutos
y las leyes que yo te
prescribo hoy, para ponerlos
por obras”.
Hoy, para ponerlos por obras

“Hoy, para ponerlos por obras” - y mañana


[en el Mundo que Viene], para recibir la
recompensa por haberlos hecho (Rashi).

Mediante el cumplimiento de las


mitzvot, la persona se transforma, en
efecto, en alguien que le presta a Dios -
pues ahora Dios le debe su recompensa
(Likutey Halajot III, p. 38).

Hoy, para ponerlos por obras

“Hoy, para ponerlos por obras” - y mañana


[en el Mundo que Viene], para recibir la
recompensa por haberlos hecho (Rashi).

La mala inclinación es, en verdad,


un amigo y no un enemigo. Al poner
barreras y dificultades para el
cumplimiento de las mitzvot, ella
permite que la persona supere la
oposición y reciba así una gran
recompensa por sus esfuerzos. Cuando
la persona fallece, también muere su
mala inclinación. Así, en el Mundo que
Viene, uno ya no puede realizar más
mitzvot ni esperar una recompensa. Es
en este mundo -mientras aún tiene una
mala inclinación- que debe trabajar para
llevar a cabo las mitzvot, para recibir su
recompensa en el Futuro.
Sin embargo, cuando llegue
Mashíaj, la mala inclinación aún estará
con nosotros. Pues ¿de qué otra manera
podrá Mashíaj rectificar el mundo?
¿Cómo es posible que la persona
alcance la perfección si no tiene
tentación que deba superar? (Likutey
Halajot II, p. 104a).

Hoy, para ponerlos por obras

De acuerdo a cómo uno se


comporte durante los seis días de la
semana, así merecerá el Shabat. De
acuerdo a cómo uno se comporte en este
mundo, así merecerá el Mundo que
Viene.
Las leyes de los eruvei tejumim
(límites del Shabat; i.e., hasta dónde se
puede caminar en Shabat) se aplican
desde el lugar en que la persona
comienza el Shabat. Es decir, los límites
de la santidad establecidos por la
persona dependerán de cuánto haya
logrado espiritualmente durante la
semana (Likutey Halajot III, p. 51a).

Hoy, para ponerlos por obras

Hoy, en este mundo, puedes ponerlo


en práctica. Es decir, hoy puedes traer
luz, expansión y orden a tu vida, siempre
y cuando lleves a cabo las mitzvot. Todo
lo bueno puede suceder - ¡si comienzas
hoy! (Likutey Halajot I, p. 24a-48).
Parashat Ekev

7:12 “Y será que si escuchan


estas leyes y las guardan y
cumplen, el Señor, tu Dios te
guardará el pacto y la
misericordia que juró a tus
padres”.
Y será que si escuchan estas leyes... el
Señor, tu Dios, te guardará
Tishmeun (“escuchan”) está escrito
en plural, haciendo referencia a muchos
oyentes. El objeto de Veshamar Adonai
Eloheja lejá (“El Señor, tu Dios, te
guardará”) está en singular, haciendo
referencia a un solo receptor. El
principal camino para alcanzar la
Divinidad es mediante los “muchos”,
pues todos y todas las cosas se unifican.
Una vez que están unidos, podemos
tomar nuestras bendiciones individuales
(Likutey Halajot II, p. 76-39a).

Y será que si escuchan... el Señor, tu


Dios te guardará el pacto y la
misericordia
Ekev (“si”) significa literalmente
“talón”. Moisés estaba diciendo: Si
ustedes hacen caso a Dios y a Su Torá,
al punto de extender la Divinidad hasta
sus mismos pies, entonces Dios
extenderá sobre ustedes más
misericordia.

“Pies” también hace referencia a la


riqueza, la base sobre la cual se sostiene
la persona. Por lo tanto Moisés también
implicó: Si su percepción de la
Divinidad se extiende a la manera en la
cual utilizan su riqueza, entonces Dios
hará descender sobre ustedes mucha más
bondad y bendiciones (Likutey Halajot V,
p. 89a).
Y será que si escuchan

Ekev (“si”) significa literalmente


“talón”. Si escuchan estas leyes incluso
cuando están hundidos bajo el talón de
su enemigo y reconocen que el
sufrimiento viene de Arriba, entonces
Dios los oirá y recordará el pacto que
Él hizo con sus antepasados (Likutey
Halajot IV, p. 338).

Y será que si escuchan estas leyes

[Ekev (“si”) significa literalmente “talón”.


Por lo tanto esta frase implica] “Si
observan las mitzvot que la gente suele
aplastar con el talón” (Rashi).

Los Tzadikim son llamados “pies”


porque caminan de un lugar a otro para
esclarecer la Torá y enseñarle a la gente
el servicio a Dios. Cuando Dios emite
un decreto de juicio en el mundo, Él se
aconseja con los Tzadikim y les revela
los juicios que han sido decretados en
contra de la generación. Entonces los
Tzadikim van y amonestan a la
generación para que mejore sus caminos
y mitiguen el juicio.

Este versículo alude a ese proceso.


“Ekev” - cuando los Tzadikim (los
“pies”) son conscientes de un decreto de
Dios en contra de la generación van y
amonestan al pueblo judío para que
mejore -“si escuchan estas leyes”-
entonces el pueblo judío acepta su
amonestación y los juicios son mitigados
(Likutey Moharán I, 22:1, 15).

Y será que si escuchan estas leyes y las


guardan y cumplen

Vehaiá (“Y será”) connota alegría (Vaikrá


Rabah 11:7).

Bailar y aplaudir mitiga los juicios


severos (ver Likutey Moharán I, 10). Pero
cuando los juicios están decretados en
contra del mundo, es muy difícil bailar.
Los juicios, que corresponden a los
pies, hacen que éstos se pongan pesados
y lentos.

Para mitigar esos juicios y


recuperar un estado de alegría, es
necesario juzgarse y evaluarse a uno
mismo. Mediante el hitbodedut, la
persona se examina y corrige cada una
de sus acciones y de sus relaciones con
los demás. De esa manera, mitiga los
juicios Celestiales, “pues cuando hay
juicio abajo, no hay juicio Arriba”
(Devarim Rabah 5:4).

Esas ideas están expresadas en este


versículo. Vehaiá ekev tishmaun (“Y
será que si escuchan”) - la palabra
vehaiá connota alegría y ekev alude a
los pies. Si quieres que los pies oigan y
“escuchen” la alegría, entonces “estas
leyes, las guardan y cumplen” - debes
practicar hitbodedut y juzgarte a ti
mismo (Likutey Moharán I, 169).

8:3 “Por esto te afligió y te


dejó padecer hambre; y
entonces te dio a comer el
maná que tú no habías
conocido, ni lo conocieron
tus padres; para hacerte
saber que no solo de pan
vive el hombre sino que el
hombre vive de toda palabra
que sale de la boca de Dios”.
Te afligió y te dejó padecer hambre
La persona que espera en Dios el
sustento diario crea un recipiente con el
cual captar la abundancia de Dios
(Likutey Moharán I, 76:2). Los judíos en el
desierto esperaban que el Cielo supliera
sus necesidades diarias, creando el
recipiente para recibir el maná.

Te afligió y te dejó padecer hambre

No hay comparación entre una persona


que puede ver lo que come con aquella
que no lo puede ver. Rav Iosef [que era
ciego] dijo, “Esto implica que la persona
ciega nunca está saciada” (Ioma 74b).

Este versículo hace referencia al


maná con el que Dios alimentó a los
judíos en el desierto. Aunque el maná
adquiría el sabor que la persona
deseaba, dado que los judíos no podían
ver esa comida, nunca estaban saciados.

De manera similar, cuando la


persona no puede ver la luz de la
espiritualidad queda insatisfecha. Uno
debe purificar el deseo de servir a Dios
para experimentar la luz de la
espiritualidad y alcanzar la saciedad
espiritual (Likutey Moharán I, 13:5).

No solo de pan vive el hombre sino que


el hombre vive de toda palabra que
sale de la boca de Dios

El sustento proviene de la
bendición de Dios. Al recitar las
bendiciones sobre el pan y otros
alimentos invocamos esa bendición
(Likutey Halajot IV, p. 135a).

No solo de pan vive el hombre sino que


el hombre vive de toda palabra que
sale de la boca de Dios

La fuerza vital esencial de la


persona proviene de la “boca de Dios”,
que es la Torá (Likutey Halajot II, p. 82a).

No solo de pan vive el hombre

No es el pan físico, sino la cualidad


espiritual del alimento -el espíritu
Divino dentro del alimento- lo que le da
vida a la persona (Likutey Halajot I, p. 20).

8:8 “Tierra de trigo y de


cebada y de la vid y de la
higuera y del granado;
tierra de aceite de oliva y de
miel de dátiles”.
Tierra de trigo y de cebada y de la vid y
de la higuera y del granado; tierra de
aceite de oliva y de miel de dátiles

Dios les prometió a Abraham,


Itzjak y Iaacov que Él les daría a sus
descendientes una tierra “que fluye leche
y miel”. Esa promesa fue hecha varias
veces y está registrada en la Torá. Aquí
la Torá agrega más alabanzas a la
Tierra, citando su producción de trigo,
cebada, uvas, higos, granadas, aceite de
oliva y miel. ¿Es ésta la promesa de
Dios, darles a los judíos la oportunidad
de comer bien?

En verdad, los frutos de la Tierra


están dotados de manera única de Noam
HaElion (Deleite Divino). Al comer
esos frutos, uno puede “saborear” lo
Divino. Ello explica por qué Moisés
elevó 515 plegarias para que se le
permitiese entrar a la Tierra (Ialkut
Shimoni, Devarim #940). ¿Acaso quería
simplemente comer de sus frutos? No,
deseaba “saborear” lo Divino (Likutey
Halajot II, p. 90a-180).

Tierra de trigo y de cebada y de la vid y


de la higuera y del granado; tierra de
aceite de oliva y de miel de dátiles

La palabra “tierra” aparece dos veces en


este versículo - primero con la mención
de cinco frutas y luego con la mención de
dos frutas. Los frutos que aparecen más
cerca de la palabra “tierra” tienen
prioridad [en la bendición, cuando están
incluidos en la misma comida]. Así, uno
debe primero consumir el trigo y la
cebada y luego el aceite de oliva y la miel
de dátiles, después las uvas, los higos y la
granadas (Berajot 41a-b).
El maná tenía el sabor del aceite y
de la miel (Éxodo 16:31; Números 11:9). Al
comer el pan diario, uno debe tratar de
elevar los ingredientes del aceite y de la
miel (para que el pan ascienda al
aspecto de maná). La Tierra Santa es el
lugar clave en donde uno puede alcanzar
esta elevación. Por lo tanto el pan de la
Tierra Santa, hecho con su trigo, es la
comida principal y por ello tiene un
sabor muy especial (Likutey Halajot II, p.
43a).

Tierra de trigo y de cebada y de la vid y


de la higuera y del granado; tierra de
aceite de oliva y de miel de dátiles

Los shivat haminim (los siete


frutos por los cuales es alabada la
Tierra de Israel) contrarrestan las siete
naciones cananitas que ocupaban la
Tierra antes de la conquista judía. Esto
nos enseña que al comer en santidad -o
simplemente al creer en la santidad de
los productos de la Tierra- uno puede
conquistar la oposición de aquellos que
desean impedirle experimentar la
santidad de la Tierra (Likutey Halajot II, p.
182).

8:9 “Tierra en donde no con


escasez comerás pan, puesto
que nada faltará en ella;
tierra cuyas piedras son
hierro y de cuyas montañas
podrás extraer el cobre”.
Tierra en donde no con escasez
comerás pan, puesto que nada faltará

La Tierra Santa no carece de nada (ver


Berajot 36b).

A veces la persona come pan


porque no le alcanzan los recursos para
comer otra cosa. Si pudiese comprar
otros alimentos no comería sólo pan,
sino muchas otras delicias. Sin embargo,
cuando uno alcanza la santidad de la
Tierra Santa, come pan porque ha
quebrado el deseo de comer. Y aquel
que quiebra el deseo de comer es
liberado de la indigencia y la pobreza
(Likutey Moharán I, 47:2).

Nada faltará

En el pan de la Tierra de Israel, uno


puede sentir todos los sabores, así como
los judíos los sintieron en el maná
(Likutey Halajot II, p. 43a).

8:10 “Cuando comas y estés


saciado, bendecirás a Dios,
tu Señor, en la buena tierra
que Él te da”.
Cuando comas y estés saciado,
bendecirás a Dios

Aunque la comida sea mínima, uno


debe bendecir a Dios con un corazón
satisfecho. Entonces la bendición será
enviada hacia el alimento mientras se
encuentra en los intestinos, para dar
saciedad también allí.

Un corazón quebrantado alude al


hambre y a la pobreza, mientras que un
corazón satisfecho, al que se accede a
través del Tzadik, produce abundancia y
bendiciones (Likutey Halajot II, p. 71a).

Cuando comas y estés saciado,


bendecirás a Dios, tu Señor, en la
buena tierra

La Tierra Santa es el lugar de las


comidas sagradas y del comer santo
(Likutey Halajot II, p. 13a).

Mediante las Gracias Después de


las Comidas, hacemos descender sobre
nosotros la santidad de la Tierra Santa
(ibid., I, p. 94-48a).

¿Cuál es la conexión entre bendecir


a Dios por el alimento y la Tierra de
Israel? Todas las bendiciones tienen su
fuente en la santidad, y la esencia de la
santidad se encuentra en la Tierra Santa.
Así, bendiciendo a Dios por nuestro
alimento atraemos la santidad cuando
mencionamos la santidad de la Tierra
(ibid., II, p.108-55a).

Cuando comas y estés saciado,


bendecirás a Dios, tu Señor, en la
buena tierra

La Tierra Santa es el lugar en donde


el judío puede comer en santidad, pues
ella nos fue dada para que pudiésemos
santificar sus productos mediante las
mitzvot (tales como el diezmo, el año
sabático y demás) (Likutey Halajot I, p.
244).

Al comer en santidad, es posible


experimentar el Noam HaElion (Agrado
Divino), que se encuentra
principalmente en la Tierra Santa. Al
bendecir a Dios por nuestro alimento,
atraemos la santidad de la Tierra hacia
lo que comemos (ibid, II, p. 90a).

Cuando comas y estés saciado,


bendecirás a Dios, tu Señor, en la
buena tierra

Cuando uno bendice a Dios por la


abundancia que ha recibido, revela la
Providencia Divina. La misma Tierra
Santa implica la Providencia Divina.
Aquel que come y bendice a Dios es
como aquel que come el maná, el “pan
del Cielo” (Éxodo 16:4): es como si
estuviese recibiendo directamente de la
Providencia Divina (Likutey Halajot I, p.
44).

Cuando comas y estés saciado,


bendecirás a Dios

Los ángeles cuestionaron a Dios por


favorecer a los judíos, en aparente
contradicción con Su afirmación “Yo no
mostraré favor” (Deuteronomio 10:17).
Dios respondió, “¿Cómo no he de
favorecerlos? Yo dije, ‘Ustedes comerán,
se saciarán y bendecirán’, pero ellos son
tan estrictos con una aceituna como con
un huevo [i.e., recitan las Gracias
Después de las Comidas aunque hayan
comido sólo un pequeño trozo]” (Berajot
20b).

Esto indica que la persona


encuentra favor a los ojos de Dios
cuando controla su deseo de comer
(Likutey Moharán I, 47:1; ibid., I,
67:2).

8:12 “No suceda nunca,


cuando hayas comido y te
hayas saciado, cuando hayas
edificado para ti casas
buenas y habitado en ellas”.
No suceda nunca, cuando hayas
comido... y se enorgullezca tu corazón

Éste fue el pecado de Adán. Comer


del Árbol del Conocimiento lo llevó a la
arrogancia (Likutey Halajot I, p. 86a).

El pecado de Adán hizo que todos


los alimentos se corrompieran con una
mezcla de bien y mal. Es posible
rectificar el comer de Adán comiendo en
santidad - i.e., estar contentos al
sentarnos a comer. La mesa de hoy en
día se compara con el Altar del Templo
sobre el cual se colocaban los
sacrificios. Durante las ofrendas de los
sacrificios, los Levitas ejecutaban
instrumentos musicales y se regocijaban.
Comer en santidad nos permite purificar
el acto de comer y separar y elevar el
bien en la comida. Y esto lleva a un
aumento de la conciencia de Dios y a
una rectificación de la mente y de la
memoria (ibid., IV, p. 17a).

No suceda nunca, cuando hayas


comido... y se enorgullezca tu
corazón... De manera que digas en tu
corazón: “Mi poder y la fuerza de mi
mano me han procurado esta
riqueza”... te acordarás de Dios, tu
Señor, porque Él es quien te da poder

La progresión en estos versículos


implica un daño en el comer, un daño en
las manos y un daño de la fe en la
Providencia Divina. Koaj (‫כח‬, fuerza)
tiene el valor numérico de 28,
correspondiente a las veintiocho letras
del versículo de apertura de la Torá
(“En el comienzo...”). Aquel que cree en
la fuerza de Dios rectifica ese daño
(Likutey Halajot I, p. 22a).

8:13 “Y cuando tus vacas y


tu ganado menor se hayan
multiplicado y tu plata y tu
oro abunden y todo lo que
tengas se aumente”.
Tu plata y tu oro abunden... y se
enorgullezca tu corazón y te olvides de
Dios

Es posible encontrar chispas de


santidad desparramadas por el mundo
entero, especialmente en los objetos
inanimados como el oro y la plata (i.e.,
el dinero). Al dedicarse a los negocios
de manera honesta uno eleva esas
chispas. Pero si no se busca la
Divinidad dentro del oro y de la plata,
uno sucumbe a la codicia, su “corazón”
se hincha de arrogancia y olvida a Dios
(Likutey Halajot VII, p. 98).

8:15 “Quien te condujo por


el desierto grande y
espantoso, de serpientes
ardientes y escorpiones y de
sequía, en donde no hay
aguas; Quien sacó para ti
aguas de la roca durísima”.
Serpientes ardientes y escorpiones

Éstos representan las dudas y las


confusiones que uno encuentra en la vida
(Likutey Halajot I, p. 131a).

El desierto grande y espantoso, de


serpientes ardientes y escorpiones

En el desierto, los judíos caminaron


por sobre las fuerzas del mal para
vencerlas y elevarlas hacia el ámbito de
la santidad. Es por ello que allí se
quedaron durante cuarenta años (Likutey
Halajot III, p. 414-208a). De manera
similar, los judíos ofrecían sacrificios
en el Templo en aras de las naciones,
expiando por su mal y elevándolas hacia
la santidad (ibid., III, p. 416). La idea es
que todo el esfuerzo que ponemos en
nuestras mitzvot o bien atrae la santidad
hacia algún lugar o bien elimina todo
vestigio de chispas de santidad, dejando
ese ámbito vacío de vitalidad espiritual
(retirando la vida del ámbito del mal).

8:17 “De manera que digas


en tu corazón: “‘Mi poder y
la fuerza de mi mano me
han procurado esta
riqueza’”.
Mi poder y la fuerza de mi mano

Todo lo relacionado con el sustento


se ve acosado por la mala inclinación
que abruma a la persona. La persona
cree, tontamente, que puede ganarse la
vida solamente mediante “la fuerza de su
mano” y no le presta ninguna atención a
la Providencia Divina (Likutey Halajot II,
p. 19a).

Mi poder y la fuerza de mi mano

Esta actitud lleva a la persona a


creer que es invencible cuando se trata
de ganar dinero. También puede llevarla
a pensar que puede robarles a los demás
o hacer lo que quiera, pues siente que es
“Mi poder...” (Likutey Halajot I, p. 119a).

Mi poder y la fuerza de mi mano me


han procurado esta riqueza

No seas malvado ante tus propios ojos


(Avot 2:13).

Las palabras de la Mishná, Veal


tehi rashá bifnei atzmeja (“No seas
malvado ante tus propios ojos”)
significan, literalmente, “No seas
malvado delante de ti mismo”. BiFNeI
(‫בפני‬, delante) corresponde al PNeI (‫פני‬,
rostro) del Otro Lado, al cual uno queda
apegado como resultado del deseo de
dinero. Pues la persona no cree que es
Dios Quien la sustenta y la provee y en
su lugar cree en el OTzeM (‫עצם‬, poder)
de su mano - que es similar a ATzMeja
(‫עצמך‬, “ti mismo”).

Así, esta Mishná se traduce en


nuestro contexto como, “No seas
malvado” - no seas un idólatra -
“delante” - no sea que quedes unido al
rostro del Otro Lado - “ti mismo” - al
pensar que son tu poder y tu fuerza las
que te dan el sustento (Likutey Moharán I,
23:1).

Mi poder y la fuerza de mi mano me


han procurado esta riqueza

El deseo de dinero es la raíz de


toda la idolatría. MaMoN (‫ממון‬, dinero),
tiene el valor numérico de 140
(incluyendo una unidad por cada letra),
paralelo de los 140 clamores de la
Providencia Divina cuando exclama
-“¡Mi cabeza está pesada! ¡Mi brazo
está pesado!”(Sanedrín 46a)- debido a
aquellos que sucumben a la codicia
(Likutey Moharán 23:1).

El rabí Najmán Goldstein, el Rav


de Tcherin, conecta la enseñanza del
Rebe Najmán con el presente versículo.
“Mi poder” alude a la mente, a los
pensamientos con los cuales la persona
considera cómo ganar dinero. “La fuerza
de mi mano” alude al trabajo físico que
se lleva a cabo. Ante esas dos conductas
idólatras, la Providencia Divina clama,
“Mi cabeza... mi brazo” (Parparaot
LeJojmá 23:final).

8:18 “Antes bien, te


acordarás de Dios, tu Señor,
porque Él es quien te da
poder para adquirir
riquezas, a fin de cumplir el
pacto que juró a tus padres,
como se ve el día de hoy”.
Te acordarás de Dios, tu Señor, porque
Él es quien te da poder para adquirir
riquezas, a fin de cumplir el pacto que
juró a tus padres

La plegaria es el medio principal


para conectarse con Dios. Uno debe orar
con energía - i.e., con todas sus fuerzas.
Pero muy comúnmente, al orar, nos
vemos asediados por pensamientos
impropios. Esto sucede debido a que la
plegaria -que es conceptualmente el
Maljut de santidad- se encuentra en el
exilio dentro del Maljut del Otro Lado;
las fuerzas del mal no la dejan salir y la
aferran con el propósito de dominar y
gobernar.
La solución es dejar de lado todos
los pensamientos impropios y orar con
entusiasmo. De esa manera, se le infunde
a la plegaria la fuerza para superar al
Maljut del Otro Lado y salir del exilio.
Esto Le hace recordar a Dios que Él les
juró a nuestros patriarcas que nos
redimiría (Likutey Moharán II, 84).

Te acordarás de Dios

Comer le da fuerza al cuerpo. La


persona que no come en santidad le da
demasiada fuerza al cuerpo y debilita el
alma. Así, la Torá afirma: “De modo que
comerás y te saciarás... no sea que se
enorgullezca tu corazón... Te acordarás
de Dios, tu Señor, porque Él es quien te
da poder”. Al comer en santidad, uno
recuerda a Dios y fortalece su alma
(Likutey Halajot II, p. 88a).

Porque Él es quien te da poder para


adquirir riquezas

“Él es Quien te da poder” - esto hace


referencia a Dios que nos aconseja
(Targúm Onkelos).

Pese a todos nuestros esfuerzos, el


sustento proviene de Dios, Quien le
aconseja a cada persona sobre cómo
ganarse la vida. Las dificultades en la
búsqueda del sustento surgen de la
maldición de Adán. Sólo por la gracia
de Dios es posible superar esa
maldición. El Shabat, el día en que no
hacemos ninguna tarea, es la
rectificación para esa maldición (Likutey
Halajot I, p. 132a).

9:1 “Oye, Israel: tú vas a


pasar hoy el Jordán, para ir
a desposeer a naciones más
grandes y más fuertes que
tú, con ciudades grandes y
amuralladas hasta el cielo”.
Oye, Israel: tú vas a pasar hoy el
Jordán
¿Por qué Moisés comenzó esta frase con
la palabra “Oye”? Nuestros Sabios
comparan esto con un rey que se
comprometió en matrimonio con una
joven dándole dos perlas. Cuando ella
perdió una de las perlas, el rey le dijo,
“Has perdido una. Cuida la otra”. De la
misma manera, los judíos recibieron dos
coronas cuando fueron comprometidos
en matrimonio por Dios en el monte
Sinaí, “Naasé veNishmá - Haremos y
oiremos” (Éxodo 24:7). Moisés les dijo a
los judíos, “Cuando hicieron el becerro
de oro perdieron la corona del ‘haremos’.
Cuiden la otra – el ‘oiremos’”. Por lo
tanto Moisés comenzó diciendo, “¡Oye,
Israel!” (Devarim Rabah 3:10).

No es suficiente con estudiar las


enseñanzas de los Tzadikim; uno
también debe viajar para estar con ellos
y oír sus enseñanzas de manera directa.
Pues cuando uno estudia de un libro -que
corresponde al “haremos”- no se inspira
tanto como cuando oye enseñanzas de
Torá directamente del Tzadik - que
corresponde al “oiremos” (Likutey
Moharán I, 120).

Pero, ¿qué debemos hacer si


queremos oír las enseñanzas del Rebe
Najmán? En otra instancia, el Rebe
Najmán enseña que el rostro, el alma y
el intelecto del Tzadik pueden
encontrarse en sus escritos (ibid., I, 192).
Por lo tanto, cuando pronunciamos las
palabras del Tzadik, al leerlas en sus
escritos, podemos “oír” y conectarnos
con el Tzadik.

9:9 “Cuando yo había


subido al monte para recibir
las Tablas de Piedra, las
Tablas del pacto que Dios
había hecho con ustedes,
estuve en el monte cuarenta
días y cuarenta noches; no
comí pan ni bebí agua”.
Estuve en el monte cuarenta días

Los cuarenta días intermedios fueron días


de ira (Rashi sobre Deuteronomio 9:18).

Moisés estuvo en el Cielo durante


tres períodos de cuarenta días cada uno.
Los primeros cuarenta días (desde el día
17 de Sivan hasta el día 17 de Tamuz)
fueron días de compasión, al igual que
los últimos cuarenta días (desde el
primero de Elul hasta el día 10 de
Tishrei). Pero los cuarenta días
intermedios (desde el 18 de Tamuz hasta
el 29 de Av) estuvieron dedicados a
rogarle a Dios el perdón por el pecado
del becerro de oro. Así, los cuarenta
días intermedios son llamados “días de
ira”.

El punto central de los cuarenta


días intermedios es Tisha BeAv. En ese
día, el Templo fue incendiado y, en lugar
de destruir al pueblo judío, Dios
descargó Su ira sobre la madera y la
piedra del Santuario. Así, hasta el punto
central de los cuarenta días intermedios,
hubo ira. Luego, se efectuó el perdón y
el decreto fue mitigado (Likutey Halajot II,
p. 170a).

No comí pan ni bebí agua

Moisés no comió ni bebió durante


todo el tiempo que estuvo en el monte
Sinaí. Aquel que toma del espíritu
Divino del alimento puede de hecho
mantenerse sin la comida misma, como
hizo Moisés (Likutey Halajot I, p. 170).
9:15 “Me volví, pues, y bajé
del monte, que estaba
abrasado en fuego, con las
dos Tablas del pacto en mis
dos manos”.
Las dos Tablas del pacto en mis dos
manos

Con sus manos, la persona puede


sostener las Tablas y la Torá. Es decir,
con sus manos, la persona puede llevar a
cabo las mitzvot (Likutey Halajot I, p. 48).
10:2 “Y Yo escribiré en las
Tablas las palabras que
había sobre las Tablas
primeras que quebraste y
las pondrás en el Arca”.
Las pondrás en el Arca

La Primeras Tablas, que fueron quebradas,


se colocaron en el Arca junto con las
Segundas Tablas (Berajot 8b).

Las Segundas Tablas, que fueron


talladas por Moisés, tenían menos
santidad que las Primeras Tablas, que
fueron escritas por la mano de Dios. A
partir del hecho de que las Segundas
Tablas estaban colocadas en el Arca,
podemos comprender que ellas eran
parte de las Primeras Tablas, que se
quebraron debido a la idolatría. Aunque
uno haya quebrado su fe, aún puede
encontrar su lugar en la Torá (Likutey
Halajot III, p. 42).

10:6 “Los hijos de Israel


viajaron desde los pozos de
Bnei Iakan hasta Moserá.
Allí falleció Aarón y allí fue
enterrado; y Elazar, su hijo
fue nombrado Cohen en
lugar suyo”.
Allí falleció Aarón y allí fue
enterrado; y Elazar, su hijo fue
nombrado Cohen en lugar suyo

Aarón no falleció en Moserá, sino en Har


HaHor. Sin embargo cuando, al fallecer
Aarón, las Nubes De Gloria
desaparecieron, los judíos retrocedieron
ocho campamentos hasta que volvieron a
Moserá. Allí lo ensalzaron. De este
modo, es como si hubiese fallecido en
ese lugar (Rashi).

Los judíos no podían creer que


Aarón había fallecido. Era un hombre
que se había enfrentado al Ángel de la
Muerte y frenado la plaga desatada por
el episodio con Koraj (Números 17:12-3).
¿Cómo podía haber fallecido? Los
judíos dañaron sus pensamientos al
pensar que habían perdido a Aarón y su
influencia. Pero, en verdad, en la
medida en que las enseñanzas del
Tzadik puedan ser transmitidas de una
generación a otra a través de sus
discípulos, el Tzadik no muere.

Para corregir su error, Moisés le


mostró al pueblo una visión de Aarón
acostado (Rashi sobre Números 20:29),
implicando con ello que, si deseaban
que Aarón continuase viviendo entre
ellos, deberían tomar sus enseñanzas por
intermedio de su hijo. Lo mismo se
aplica a cada Tzadik: aunque los
hayamos perdido de manera física, sus
enseñanzas permanecen con sus
discípulos (Likutey Halajot VII, p. 432-
217a).

10:12 “Y ahora, Israel, qué


es lo que Dios, tu Señor pide
de ti, sino solamente que
temas a Dios, tu Señor, que
andes en todos Sus caminos
y que Le ames y Le sirvas a
Dios, tu Señor, con todo tu
corazón y con toda tu
alma”.
Qué es lo que Dios, tu Señor pide de ti,
sino solamente que temas a Dios

Dios le da al hombre el libre albedrío


para elegir temer o no al Cielo (Berajot
33b).

Dios Se humilla, si así pudiera


decirse, al pedirles a los judíos que Lo
teman (Likutey Moharán I, 219:2). El
reinado es inherentemente pobre en el
hecho de que “no hay rey sin un pueblo
sobre el cual gobernar” - es decir, el rey
requiere de una nación que acepte su
soberanía. Cuando tememos a Dios,
demostramos nuestra aceptación de Su
soberanía.
Qué es lo que Dios, tu Señor pide de ti,
sino solamente que temas a Dios

¿Es eso todo? ¿Sólo temerlo? [Pero, sin


embargo, esto es algo muy grande]. ¿Por
qué suena como si Moisés lo estuviese
minimizando? Porque para Moisés el
temor era un logro menor (Berajot 33b).

Aunque para Moisés el temor era


un logro menor, aún es algo muy
importante para nosotros. Por lo tanto,
¿qué nos están enseñando nuestros
Sabios?

Má (‫מה‬, ¿Qué?) representa el nivel


más elevado, el nivel de Keter
(Voluntad). Todos tenemos voluntad. Al
dirigir la voluntad hacia Dios, es
posible alcanzar todos los niveles. La
respuesta a lo que nuestros Sabios nos
están enseñando es realmente una
pregunta: “¿Desde dónde (o con qué)
comenzamos a temer a Dios?”. Dado
que Moisés, siendo una persona
temerosa de Dios, alcanzó niveles muy
elevados, conocía la situación desde la
cual es posible comenzar a temer a
Dios. Así, nos dio el punto de partida
desde el cual podemos alcanzar el
temor: mediante las enseñanzas del
Tzadik (Likutey Halajot V, p. 220a-440).

Qué es lo que Dios, tu Señor pide de ti


No leas MÁ (‫מה‬, ¿qué?), sino MeÁ (‫מאה‬,
cien). De aquí aprendemos que el judío
debe recitar 100 bendiciones cada día
(Menajot 43b).

La persona debe ocuparse de traer


la letra alef (‫ )א‬a la palabra Má (‫)מה‬.
Má (¿qué?) implica la pregunta “¿Qué
puedo llegar a comprender?”. Alef tiene
el valor numérico de 1, representando la
Unidad y la Unicidad de Dios. Al llevar
la alef hacia ese má -la humildad- la
persona adquiere la conciencia de que
todo es bueno y que todo es uno (Likutey
Moharán I, 4:10; Mei HaNajal, ad loc.).

Qué es lo que Dios, tu Señor pide de ti

No leas MÁ (‫מה‬, ¿qué?), sino MeÁ (‫מאה‬,


cien). De aquí aprendemos que el judío
debe recitar 100 bendiciones cada día
(Menajot 43b).

La luz de Dios es tan grande que


sólo podemos describirla como “¿Má? -
¿Qué es?”. (Esto alude a una gran luz
superior que representa la sefirá de
Jojmá, correspondiente a “miles”). Sólo
podemos beneficiarnos de esa luz
cuando la hacemos descender hacia
niveles inferiores, más filtrados. Esto lo
logramos bendiciendo a Dios y
realizando Sus mitzvot. Así, “No leas
MÁ (‫מה‬, ¿qué?), sino MeÁ (‫האמ מאה‬,
cien)”. Al recitar las bendiciones y
llevando a cabo las mitzvot, traemos una
ALeF (‫ )א‬-representando los ALaFim
(‫אלפים‬, miles)- hacia una forma menor,
filtrada, permitiendo que la luz de Dios
se vuelva accesible (Likutey Halajot VII, p.
34).

Qué es lo que Dios, tu Señor pide de ti

Má (¿qué?) representa el nivel más


elevado, el nivel de Keter. Es posible
ascender a ese nivel preguntando,
“¿Qué?” y “¿Cómo?” y anhelando
continuamente a Dios, aunque se carezca
de comprensión (Likutey Halajot II, p. 26a).

10:19 “Han de amar al


prosélito pues extranjeros
fueron ustedes en la tierra
de Egipto”.
Han de amar al prosélito

Dios Se regocija cuando una


“unidad simple” se conforma a partir de
“fenómenos diversos” (Likutey Moharán
II, 2:6). Es decir, la Unidad de Dios debe
manifestarse en cada cosa. Pero debido
a la complejidad de la creación y a la
percepción única y propia de cada
individuo, cada persona y cada cosa
representa un “fenómeno diverso”. Sólo
cuando la gente se acerca a Dios y a Su
Unidad emerge la “unidad simple” -un
reflejo del Dios Único- de entre
“fenómenos diversos”.

Se nos ordena amar al prosélito


pues él dejó detrás los “fenómenos
diversos” -sus percepciones
individuales- y eligió buscar y servir a
Dios (Likutey Halajot VIII, p. 62a).

10:21 “Él es tu alabanza y


Él es tu Dios, el cual ha
hecho contigo aquellas
grandezas y aquellas obras
terribles que han visto tus
ojos”.
Él es tu alabanza y Él es tu Dios

“Él es tu alabanza y Él es tu Dios” -


esto significa que Dios Mismo es tu
alabanza y tu plegaria.

A veces tus plegarias se vuelven


como fuego. Las palabras fluyen de tus
labios con una ardiente devoción,
tocando tus emociones más profundas.
En ese momento la propia luz de Dios
está dentro de ti, llamándote para que te
acerques. Tus sentimientos más
profundos son una chispa de la Propia
Esencia de Dios (Sabiduría y Enseñanzas
del Rabí Najmán de Breslov #52).

El objetivo final de la plegaria es


que las palabras queden incluidas en
Dios, para que la plegaria y Dios sean
uno (Likutey Moharán II, 19:2).

10:22 “Con setenta almas


descendieron tus padres a
Egipto y ahora Dios, tu
Señor, te ha hecho como las
estrellas del cielo en
multitud”.
Con setenta almas descendieron tus
padres

Las iniciales de las palabras Be-


shivim Nefesh Iardu Avoteja (“Con
setenta almas descendieron tus padres”),
conforman la palabra NAVI (‫נביא‬,
profeta).

Esas setenta almas representan la


gloria de Israel que, a su vez, refleja la
gloria de Dios. Y la revelación de la
gloria de Dios lleva a la difusión de la
profecía (Likutey Moharán II, 8:5).

Con setenta almas descendieron tus


padres

Las iniciales de las palabras Be-


shivim Nefesh Iardu Avoteja (“Con
setenta almas descendieron tus padres”),
conforman la palabra NAVI (‫נביא‬,
profeta). El poder de la profecía
desciende sobre los judíos cuando están
unidos, como estuvieron las tribus y sus
descendientes al descender a Egipto (ver
Génesis 46) (Likutey Halajot I, p. 227a).

11:2 “Y consideren hoy:


porque no se lo digo a sus
hijos, que no han conocido
ni visto el castigo de Dios, tu
Señor, Su grandeza, Su
mano fuerte y Su brazo
extendido”.
Sus hijos, que no han conocido... sus
propios ojos lo han visto

Moisés exhortó a los judíos a que


consideraran la grandeza de Dios, no
desde el punto de vista de un intelecto
restringido, como el de un niño, sino
desde el punto de vista de un gran
intelecto, como el de un adulto maduro
que puede reconocer la verdad de Dios
una vez que abre los ojos (Likutey Halajot
VII, p. 16a).

11:6 “Y lo que hizo a Datán


y Avirám, hijos de Eliav,
hijo de Rubén, cómo la
tierra abrió su boca y los
tragó a ellos y a sus familias
y a sus tiendas, con todos los
bienes que estaban a sus
pies, en medio de todo
Israel”.
Todos los bienes que estaban a sus
pies

“Todos los bienes que estaban a sus pies”


- éste es el dinero del hombre, que lo
mantiene sobre sus pies (Pesajim 119a;
Sanedrín 110a).

La fuerza para mantenerse de pie


proviene de la verdad, como está
escrito, “La verdad se mantiene [i.e.,
perdura]” (Shabat 104a). Con la verdad,
la persona retiene sus bienes (Likutey
Moharán I, 47:1).

Todos los bienes que estaban a sus


pies

El sustento de la persona le llega


principalmente debido a su esposa. Ella
corresponde a Maljut, que está asociado
con los “pies” (Zohar I, 112b), y este
versículo nos dice que el hombre se
mantiene sobre sus “pies” - i.e., su
esposa. Por lo tanto aconsejaron
nuestros Sabios: “Honren a sus esposas,
para que puedan ser ricos” (Bava Metzía
59a) (Likutey Moharán I, 69:1).
Todos los bienes que estaban a sus
pies

Los bienes de la persona


corresponden a Maljut, que está
asociado con los pies (Zohar I, 112b) y
con los juicios Celestiales. Para mitigar
esos juicios es necesario dar un pidion
nefesh (literalmente, “redención del
alma”) - i.e., caridad a un Tzadik
(Likutey Moharán I, 180; ibid., I, 41:2).

Generalmente, la persona enfrenta


desafíos monetarios a lo largo de toda
su vida. Para tener éxito, pese a los
tiempos difíciles, es necesario dar
caridad para causas dignas.
Todos los bienes que estaban a sus
pies

Iekum (bienes) hace referencia al dinero,


aquello sobre cual uno se mantiene
(Pesajim 119a; Sanedrín 110a).

El significado simple de esta


enseñanza es que el dinero le da a la
persona la seguridad de “estar parada”
sobre sus propios pies. También la lleva
a tener “una posición” en la comunidad.
Más aún, aquel que se apoya en su
riqueza no dejará que ésta se
desperdicie o le sea quitada.

El Rebe Najmán dice que ganar


dinero es igual a dar a luz, pues es
necesario traer nuevas ganancias al
mundo. Nuestros Sabios enseñan que
ganar el sustento es dos veces más
difícil que dar a luz (Pesajim 118a).
Dado que la mujer en trabajo de parto
clama 70 veces (Zohar III, 249b), aquel
que trata de ganar dinero debe clamar
140 veces. La Torá llama al dinero
ieKuM (‫)יקום‬, pues Kuf (‫ )ק‬y Mem (‫)מ‬
tienen el valor numérico combinado de
140, el número de clamores y súplicas
que la persona debe elevar para poder
obtener una ganancia (Likutey Moharán I,
23:1).

El rabí Natán agrega que el dinero


ganado de manera honesta y en santidad
“mantiene a la persona sobre sus pies”.
De otra manera, las dificultades
financieras son en general la causa de la
caída de la persona, Dios no lo permita
- el opuesto de KaM (‫םק קם‬, “estar de
pie”) (Likutey Halajot VIII, p. 266a).

11:12 “Tierra de la cual


Dios, tu Señor, tiene especial
cuidado; los ojos de Dios, tu
Señor, están siempre sobre
ella, desde el principio hasta
el fin del año”.
Los ojos de Dios, tu Señor, están
siempre sobre ella
Debido a que los ojos de Dios
están sobre la Tierra Santa, la Tierra
corresponde a la verdad, que
permanece. La Tierra Santa está en
oposición a la mentira, que no
permanece, como está escrito, “Aquel
que dice mentiras no permanecerá bajo
Mi vista” (Salmos 101:7) (Likutey Moharán
I, 47:10).

Los ojos de Dios, tu Señor, están


siempre sobre ella

La Tierra Santa engloba toda la


santidad. Aquel que es atraído por la
Tierra Santa es llevado hacia todos los
niveles de la santidad - en particular, es
llevado hacia Dios Mismo. Tal persona
puede abandonar su naturaleza material
y alcanzar la espiritualidad (Likutey
Moharán I, 234:3).

Tamid - siempre

La Tierra Santa es llamada tamid


(siempre), pues la persona debe siempre
buscar la santidad. Debe anhelarla
constantemente (Likutey Halajot II, p. 118).

Los ojos de Dios, tu Señor, están


siempre sobre ella

La principal revelación de la Tierra


Santa se produce en Rosh HaShaná, el
aniversario de la creación del mundo.
La creación del mundo fue producto de
la bondad de Dios y nos llega como un
regalo de Su Tesoro de Dones
Inmerecidos. Cada año, desde el primer
día del año hasta el último, Dios envía
constantemente sus Dones Inmerecidos a
este mundo, en especial a la Tierra
Santa. Y cada año en Rosh HaShaná, el
día de la Creación, se renueva el regalo.
Al acercarnos a los días del Mashíaj,
nos acercamos cada vez más al Regalo
Completo de Dios, a la Tierra Santa
(Likutey Halajot I, p. 239a).

Desde el principio hasta el fin del año

Todo lo que sucederá al final del año está


decretado desde el comienzo del año,
desde Rosh HaShaná (Rosh HaShaná
8a).

La misión del hombre es conectar


el tiempo con el nivel que está más allá
del tiempo. Lo que suceda al final del
año ya estuvo en potencia al comienzo
del año (Likutey Halajot III, p. 422). Aquel
que comprende esta verdad puede ver el
año como una unidad y ascender al nivel
más allá del tiempo.

Tierra de la cual Dios, tu Señor, tiene


especial cuidado; los ojos de Dios, tu
Señor, están siempre sobre ella

Tefilot kenegued temidin tiknum (“Las


plegarias diarias fueron establecidas
como un paralelo de los sacrificios
diarios”) (Berajot 26b).

TeMIDin (‫תמידין‬, “los sacrificios


diarios”) comparte la misma raíz que
TaMiD (‫תמיד‬, “siempre”). Tamid es
conceptualmente la Tierra de Israel,
pues afirma el versículo: “Tierra de la
cual Dios, tu Señor, tiene especial
cuidado; los ojos de Dios, tu Señor,
están siempre sobre ella”. El Rebe
Najmán enseña que cada vez que la
persona se pone de pie para orar,
generalmente se ve asediada por
pensamientos externos. La manera de
evitar tales pensamientos es aplaudir
durante la plegaria, lo que atrae sobre la
persona la santidad de la Tierra de
Israel.

Las palabras del Talmud aluden a


esta dinámica. Tefilot kenegued (“las
plegarias diarias son un paralelo”)
significa literalmente “oposición a las
plegarias”. Cuando los pensamientos
externos generen oposición a tus
plegarias entonces teMIDin TiKNum -
entonces TaMID, el concepto de atraer
la santidad de la Tierra de Israel será el
TiKún (‫תיקון‬, la rectificación) para ello
(Likutey Moharán I, 44:3).

11:13 “Y sucederá que, si


oyen atentamente mis
mandamientos que yo les
ordeno hoy, amando a Dios,
su Señor, y sirviéndole con
todo el corazón y con toda el
alma”.
Y sirviéndole con todo el corazón

¿Cuál es el servicio del corazón? La


plegaria (Taanit 2a).

Es necesario concentrarse
plenamente en las palabras de la
plegaria, para que no se diga de uno:
“Ellos Me honran con sus labios, pero
su corazón está lejos de Mí” (Isaías
29:13) (Likutey Moharán I, 49:2).
Cada vez que el Rebe Najmán
habla de la plegaria, se está refiriendo a
las plegarias diarias, a las plegarias
especiales del Shabat, de Rosh Jodesh y
de las Festividades, al Tikún Jatzot (el
Lamento de Medianoche), al recitado de
Salmos, a las bendiciones sobre los
alimentos y otras plegarias que aparecen
en los libros de plegarias. También tiene
en mente el hitbodedut - la plegaria
privada en reclusión, en la cual la
persona derrama su corazón delante de
Dios en su lengua madre. Las plegarias
que uno compone estarán siempre más
cerca de su corazón - i.e., “el servicio
del corazón”.
11:14 “Yo les daré la lluvia
en su tierra y en su tiempo,
la temprana y la tardía,
para que recojas tu trigo y
tu vino y tu aceite puro”.
Tu vino

La palabra hebrea para vino es TiRoSh


(‫)תירש‬. Sobre esto, afirman nuestros
Sabios: Si uno es digno, se transforma en
RoSh (‫ראש‬, cabeza); si no es digno, se
transforma en RaSh (‫רש‬, empobrecido)
(Ioma 76b).

Cuando la persona merece beber


vino en santidad -como cuando hace el
Kidush o bebe las Cuatro Copas en
Pesaj- “éste se sube a su cabeza” - i.e.,
alcanza el RoSh, el estado de conciencia
superior y de sabiduría. Pero si no
merece beber el vino en santidad, éste la
disminuye hasta que llega a la pobreza y
a la corrupción del pacto (Likutey
Moharán I, 29:8; ibid., I, 20:10).

11:15 “Asimismo daré


hierba en tu campo para tu
bestia; de modo que
comerás y te saciarás”.
Asimismo daré hierba en tu campo
para tu bestia

ESeV (‫עשב‬, hierba) es un acrónimo


para la frase Osé Shalom Bimromav
(‫עושה שלום במרומיו‬, “Él hace la paz en
Sus alturas”) (Job 25:2). Y beSaDja
connota SiDud (‫דודש שדוד‬, arar) - i.e.,
dar vuelta y quebrar.

Si la persona experimenta hambre y


se ve abrumada por el deseo de comer,
debe saber que tiene enemigos. Pues
cuando no hay abundancia –cuando no
hay “hierba”- no hay paz y por lo tanto
abundan los enemigos. En tal caso, es
necesario dar vuelta y quebrar el deseo
animal de comer y así traer la paz. De
esta manera, el versículo puede leerse
como “Yo les daré paz cuando quiebren
su deseo de comer”.

“Hierba” también alude a los hijos,


como está escrito, “Tus descendientes
serán tan numerosos como la hierba
sobre la tierra” (ibid., 5:25). Uno merece
tener hijos sanos quebrando las pasiones
y llevando a cabo las relaciones
maritales en un estado de pureza. El
momento principal para dedicarse a ello
es en el Shabat, que corresponde a la
paz, al estar saciados y contentos.

Por lo tanto este versículo de la


Torá continúa: “Comerás” - un
eufemismo para las relaciones maritales
- “y te saciarás” (Likutey Moharán I, 39).
Daré hierba en tu campo para tu
bestia; de modo que comerás

Uno no debe sentarse a comer antes


de haber alimentado al ganado
(Berajot 40a).

“Ganado” alude a las tendencias


animales de la persona, que debe vencer
conscientemente antes de sentarse a
comer. Entonces comerá en santidad
(Likutey Halajot IV, p. 94).

11:16 “Cuídense bien, no sea


que se enorgullezca su
corazón y se aparten para
servir a otros dioses y
adorarlos”.
Cuídense bien, no sea que se
enorgullezca su corazón y se aparten
para servir a otros dioses

Tan pronto como uno se aleja de


Dios es como si estuviese sirviendo a la
idolatría (Likutey Halajot I, p. 266-134a, en
nombre del Baal Shem Tov).

Cuídense bien, no sea que se


enorgullezca su corazón y se aparten
para servir a otros dioses
En el momento en que la persona se
aleja de la conciencia de que Dios es la
Fuente y la Causa de todo lo que le
sucede y cree que puede hacer algo
diferente a lo que Dios le permite hacer,
es culpable de alejarse de Dios y de
volcarse a la idolatría (Likutey Moharán
II, 62, citando al Baal Shem Tov).

Cuídense bien, no sea que se


enorgullezca su corazón y se aparten
para servir a otros dioses... Y se
encienda la ira de Dios contra ustedes,
de modo que cierre los cielos para que
no haya lluvia

Estos versículos indican que la


idolatría es la causa de la disminución
de las lluvias y, concomitantemente, de
una disminución del sustento. Cuando no
hay lluvia, no hay saciedad y cuando no
hay saciedad no hay paz. Así, la
idolatría disminuye el interés de la
persona por los demás, al punto en que
deja de ayudarlos. Más aún, “Cuando no
hay harina, no hay Torá” (Avot 3:17) - la
idolatría también disminuye el estudio
de la Torá (Likutey Moharán I, 40).

Cuídense bien, no sea que se


enorgullezca su corazón y se aparten

La persona no se rebela en contra de Dios


a no ser que tenga muchas riquezas y se
vuelva arrogante (Rashi).
La tierra tiene una fuerza
gravitatoria que atrae todo hacia ella. La
cosecha representa una fuerza
contrapuesta - aquello que empuja a las
cosas lejos de su fuente, de la tierra. De
manera similar, la tierra representa la
humildad, aquello que la gente pisa,
mientras que la arrogancia representa la
fuerza contrapuesta. El Tzadik
corresponde a la tierra mientras que la
arrogancia corresponde a la gente cuyas
palabras y actos impiden que los demás
se acerquen al Tzadik.

Como explica Rashi, es muy


probable que al sentirse saciada y
orgullosa la persona se olvide de Dios.
Por lo tanto esperamos y no comemos de
la nueva cosecha hasta después de haber
llevado un sacrificio a Dios,
demostrando que deseamos santificar
nuestros actos de cosecha - que
deseamos acercarnos a Dios pese a
tener que utilizar a veces una fuerza
contrapuesta. Pues de otra manera, nos
“olvidaremos” de Dios y la tierra ya no
pondrá su fuerza en los nuevos granos
(Likutey Halajot VII, p. 135a-270).

11:17 “Y se encienda la ira


de Dios contra ustedes, de
modo que cierre los cielos
para que no haya lluvia, y la
tierra no dé su producto y
perezcan pronto de sobre la
buena tierra que Dios les
da”.
Y se encienda la ira de Dios contra
ustedes... Por tanto, pondrán éstas Mis
palabras sobre sus corazones

La ira de Dios no sólo tiene el


objetivo de castigar. Más bien, es el
medio de despertar a la persona en el
retorno a Dios, para que pueda
comenzar a curarse. Así, el versículo 18
comienza con la palabra veSaMtem
(‫ושמתם‬, “pondrán”). La Torá tiene dos
poderes: puede ser un SaM (‫סם‬, elixir o
poción) de vida o un SaM de muerte
(Ioma 27b). Uno debe aprender a aceptar
la Torá para la vida. Lo mismo se aplica
al temor a Dios. Uno debe ocuparse de
aceptar la ira de Dios y el temor al
castigo y considerarlos para su
beneficio, como un elixir de vida
(Likutey Halajot III, p. 322).

11:18 “Por tanto, pondrán


éstas Mis palabras sobre sus
corazones y sobre sus almas,
y las atarán por señal sobre
su mano y estarán por
frontales entre sus ojos”.
Por tanto, pondrán

VeSaMtem (‫ושמתם‬, “pondrán”)


suena similar a SaM (‫סם‬, elixir o
poción) como en la enseñanza de
nuestros Sabios: “Si uno lo merece, la
Torá se le vuelve un elixir de vida. De
lo contrario, se le vuelve una poción
mortal” (Ioma 72b).

La Torá tiene dos poderes: para la


vida o para la muerte. Al estudiar Torá,
una persona puede encontrar la vida
mientras que otra persona puede hallar
el sendero hacia la muerte espiritual.

El individuo debe reconocer sus


fallas y buscar el sendero espiritual de
la verdad -alcanzar el “elixir de vida”-
en lugar de echarle la culpa a la Torá de
fallas imaginarias, y recibir la “poción
mortal” (Likutey Moharán I, 36:5).

Por tanto, pondrán

VeSaMtem (‫ושמתם‬, “pondrán”)


suena similar a (‫סם‬, elixir o poción).
Hay dos clases de pociones: una que da
vida y la otra que causa la muerte. La
persona que estudia la Torá que da vida
puede sin embargo hacerse daño y
traerse la muerte si estudia con
arrogancia (Likutey Halajot II, p. 80).

Pondrán éstas Mis palabras sobre sus


corazones

Pongan Mis palabras sobre el


corazón de cada uno. Pues cada persona
es diferente y comprenderá de manera
diferente Mis palabras.

Sin embargo, la Torá escribe


“corazones” en plural para enseñar que
cada persona debe unirse con las otras
pese a sus diferentes percepciones. Sólo
en la unidad podemos realmente recibir
percepciones de Divinidad. Por lo tanto
la Torá continúa: “Escríbelas sobre las
mezuzot de tu casa [en singular]”
(Deuteronomio 11:20). Una casa connota
un lugar de reunión, donde todos están
unidos (Likutey Halajot V, p. 252-127a).
11:19 “Y las enseñarás a tus
hijos, hablando de ellas
cuando estés en tu casa y
cuando andes por el camino
y al acostarte y al
levantarte”.
Y las enseñarás a tus hijos, hablando
de ellas

Las primeras palabras de un niño deben


ser versículos de las Escrituras (Sotá
42a).
El poder del habla influye sobre los
niños para acercarse a Dios y a la
espiritualidad (Likutey Halajot II, p. 180a).

11:20 “Escríbelas sobre las


mezuzot de tu casa y en tus
portales”.
Escríbelas sobre las mezuzot

Las letras de la palabra MeZuZOT (‫)מזזות‬


pueden reordenarse para deletrear ZaZ
MaVeT (‫זז מות‬, “la muerte ha sido
retirada”) (Tikuney Zohar #22, p. 66a).

La mezuzá representa el “rostro de


la casa”, dado que es la primera cosa
que la persona ve al entrar. El “rostro”
de algo refleja su vida y su vitalidad.
Por lo tanto, si el rostro de la casa es
una mezuzá, la casa tiene vitalidad y la
muerte no tiene cabida allí (Likutey
Halajot V, p. 125a).

11:21 “Para que sean


muchos sus días y los días de
sus hijos sobre la tierra que
juró Dios a sus padres que
se la daría, como los días del
cielo sobre la tierra”.
Para que sean muchos sus días

Pues los tefilín llevan hacia una


larga vida (Likutey Halajot I, p. 132).
Parashat Reé

11:26 “Mira que pongo


delante de ustedes hoy la
bendición y la maldición”.
Mira que pongo delante de ustedes hoy
la bendición y la maldición

Cuando Dios envía abundancia,


ésta desciende como una luz
indiferenciada. Depende de cada
individuo conformar un recipiente para
captar esa abundancia. Si el recipiente
está completo -i.e, si la persona cuida el
pacto- podrá recibir la bendición de
Dios. Pero si el recipiente no está
completo, Dios no lo permita, entonces,
aunque la luz de la bendición le llegue a
la persona, no tendrá medios para
captarla.

Así, el versículo afirma: “Mira que


pongo delante de ustedes”. Dios envía
Su luz desde Arriba; depende de ustedes
perfeccionar los recipientes para
captarla (Likutey Moharán I, 36:6).

12:7 “Los comerán allí


delante de Dios, su Señor, y
se regocijarán, ustedes y sus
familias, en toda empresa de
sus manos, en que te habrá
bendecido Dios, tu Señor”.
Se regocijarán... en toda empresa de
sus manos

“En toda empresa de sus manos”


hace referencia a la capacidad de
ejecutar melodías con instrumentos
musicales, para lograr la alegría. La
alegría es un prerrequisito para la
recepción de la profecía. Cuando el
músico mueve sus manos a lo largo del
instrumento, presionando las diferentes
cuerdas o llaves, extrae el buen rúaj
(viento o espíritu) -correspondiente a la
profecía- de entre el mal rúaj -
correspondiente a la depresión. De esa
manera construye la melodía - ésta es la
alegría (Likutey Moharán I, 54:7).

Cuando la persona practica el


hitbodedut, buscando y encontrando los
puntos buenos en sí misma, también
extrae el buen rúaj -su potencial para el
bien- de entre el mal rúaj, logrando la
alegría (ibid., I, 54:9).

12:9 “Pues hasta ahora no


han llegado al descanso y a
la herencia que Dios, tu
Señor, te da”.
Al descanso y a la herencia

Esta frase hace referencia a la


estabilidad de las devociones de la
persona y, por extensión, al estudio de la
Torá y al servicio a Dios - pues sin esto
último, no hay estabilidad (Likutey
Halajot II, p. 68a).

Al descanso y a la herencia

Él elige nuestra herencia para nosotros, el


orgullo de Iaacov a quien Él ama (Salmos
47:5).
“Herencia” - esto hace referencia a Shiló
[el precursor del Templo en Jerusalén]
(Zevajim 107a).

El nombre Shiló está asociado tanto


con MoShé (‫משה‬, Moisés) -cuyo nombre
tiene el mismo valor numérico que la
palabra ShiLó (‫( )שילה‬Zohar I, 25b)-
como con Mashíaj (ver Rashi sobre Génesis
49:10).

Así, el Santo Templo -el Santuario


permanente- también corresponde a
Moisés y a Mashíaj. Y todos estos están
asociados con el verdadero Tzadik,
quien inspira a los demás para que
reconozcan a Dios (Likutey Moharán I,
6:7).
12:10 “Pero cuando pasen el
Jordán y habiten en la
tierra que Dios, su Señor, les
hace heredar, y cuando Él
les haya dado reposo de
todos sus enemigos
alrededor, de modo que
habiten seguros”.
Él les haya dado reposo de todos sus
enemigos

Esta bendición tuvo lugar durante el


reinado del rey David. Sólo después los
judíos pudieron construir el Templo
(Rashi).

El rey David representa el poder de


la plegaria. Sólo mediante el poder de
los Salmos del rey David -sus plegarias
y súplicas a Dios- podemos alcanzar la
paz y tener descanso de nuestros
enemigos (Likutey Halajot III, p. 45a).

12:21 “Si estuviere lejos de


ti el lugar que escogiere
Dios, tu Señor, para poner
allí Su Nombre, entonces
podrás degollar de tu
ganado mayor y menor que
te diera Dios, de acuerdo
con lo que te tengo
mandado y comerás dentro
de tus ciudades según todo
el deseo de tu alma”.
Podrás degollar... de acuerdo con lo
que te tengo mandado

Esto hace referencia a las leyes de


shejitá (faenado ritual) (Rashi).

Hay cinco leyes prohibitivas


fundamentales con respecto a la shejitá -
shehiá (vacilar durante el faenado),
drisa (arrancar la tráquea y el esófago),
jaludá (ocultamiento de la cuchilla por
oxidación), gramá (degollar fuera del
área permitida) y ikur (rasgar la tráquea
y el esófago). Éstas corresponden a los
Cinco Libros de la Torá. El acto de
shejitá es equivalente a la rectificación
de las almas, al igual que la Torá que
ayuda a la persona a rectificar su propia
alma (Likutey Halajot IV, p. 8).

Otra de las leyes de la shejitá


indica que la sangre debe ser derramada
sobre la tierra y cubierta. “Tierra”
representa la humildad, que es el medio
fundamental para la rectificación del
alma (ibid., IV, p. 5a).

12:23 “Solamente que te


guardes escrupulosamente
de comer la sangre; porque
la sangre es el alma y no
comerás el alma juntamente
con la carne”.
La sangre es el alma

El alma se manifiesta y se expresa a


través del habla, como está escrito, “Mi
alma salió cuando él habló” (Cantar de los
Cantares 5:6). Y, como indica el presente
versículo, el alma está asociada con la
sangre. Cuando la persona miente,
corrompe el habla y envenena su sangre
(Likutey Moharán I, 51:1).
12:28 “Guarda y obedece
todo lo que yo te mando, a
fin de que te vaya bien a ti y
a tus hijos después de ti,
para siempre, cuando hagas
lo que es bueno y recto a los
ojos de Dios, tu Señor”.
Guarda y obedece

Es prácticamente imposible
protegerse de la astucia y de los trucos
del Malo. Es necesaria mucha vigilancia
y cuidado para evitar sus trampas
maliciosas. El Malo hace que muchas
acciones se presenten como buenas
cuando en realidad van en detrimento de
la persona. Por ejemplo, la ley judía
estipula que la persona debe tener un
cuerpo limpio, tanto física como
mentalmente (i.e., pensamientos
limpios), en el momento de orar o de
recitar el Shemá. El Malo trata de
convencer a la persona de que debe
tomarse su tiempo en las preparaciones
corporales de la mañana antes de recitar
el Shemá - aunque esas preparaciones le
lleven tanto tiempo que hagan que,
finalmente, se pase del momento
requerido para decir el Shemá (Likutey
Halajot VIII, p. 126 a).
También es necesario tener
paciencia para vencer al Malo. Sólo
cuidándose y soportando con paciencia
todos los obstáculos podrá la persona
alcanzar la Torá (ibid., VIII, p. 130b).

13:2 “Si se levantare en


medio de ti profeta o
soñador de sueños que te
propusiera una señal o
milagro”.
Si se levantare en medio de ti profeta...
y sucediere la señal o el milagro que te
haya hablado, diciendo: “Sigamos a
otros dioses”

Aunque detenga al sol en medio del cielo,


no lo escuches si te dice que debes servir
a la idolatría (Sanedrín 90a).

Todos tienen libertad de elección y


pueden atraer la Voluntad de Dios para
que sea su propia voluntad y dirigirla
como lo deseen. Pero si un profeta trata
de ser un misionero de la idolatría,
debes aplicarle la pena de muerte - pues
de otra manera, te convencerá para que
peques (Likutey Halajot I, p. 143a).

13:5 “En pos de Dios, tu


Señor, han de andar y a Él
han de temer y Sus
mandamientos han de
guardar, y Su voz han de
escuchar y a Él han de
servir y a Él se han de
apegar”.
En pos de Dios, tu Señor, han de
andar... a Él se han de apegar

La persona debe hacer ambas


cosas: debe llevar a cabo las mitzvot y
así apegarse a Dios, como así también
apegarse a Dios en todas las
circunstancias y devociones (Likutey
Halajot III, p. 230a).
13:6 “El tal profeta, pues, o
el tal soñador de sueños,
será muerto, por cuanto ha
aconsejado apostasía contra
Dios, tu Señor, que los sacó
de la tierra de Egipto y que
te redimió de la casa de
servidumbre, para desviarte
del camino en que Dios, tu
Señor, te ha mandado que
anduvieses; así extirparás el
mal de en medio de ti”.
Que te redimió de la casa de
servidumbre

Es decir, Dios te redimió de las


Cámaras de los Intercambios, de la
esclavitud y de la mentira (Likutey
Halajot I, p. 206).

13:17 “Luego juntarás todos


sus despojos en medio de su
plaza, y quemarás
totalmente la ciudad con
todos sus despojos, en
desagravio a Dios, tu Señor,
y quedará hecha un montón
de escombros para siempre;
no será edificada jamás”.
Quemarás totalmente la ciudad con
todos sus despojos

Toda la ciudad apóstata debe ser


destruida, porque “Mientras haya
idolatría en el mundo, habrá ira Divina
en el mundo” (Sifri, 13:18). Debido a esa
ira, la Divinidad está oculta.

Incluso cuando no hay verdadera


idolatría, pero la fe no es tan completa
como debiera ser, también hay ira
Divina en el mundo, estando el
ocultamiento de Dios en relación directa
a esa falta de fe (Likutey Moharán I, 18:2).

13:18 “Y que no se adhiera


a tu mano nada del
anatema, para que vuelva
Dios del ardor de Su ira y te
conceda misericordia y
tenga de ti compasión y que
te multiplique, como juró a
tus padres”.
Te conceda misericordia y tenga de ti
compasión
Enseñan nuestros Sabios: “Está
prohibido mostrarle compasión a una
persona que carece de daat (conciencia
superior)” (Berajot 33a). Ello se debe a
que tal compasión será malgastada - por
ejemplo, es posible que esa persona le
dé dinero a un drogadicto, quien lo
utilizará para comprar más drogas.

Pero si la persona practica la


caridad de la manera apropiada y
demuestra una compasión apropiada,
“recibirá compasión” (Shabat 151b). Y
dado que está prohibido mostrarle
compasión a alguien que carece de daat,
también se le otorgará daat. Esto
significa que será protegida del pecado,
dado que el pecado está asociado con la
necedad y la falta de daat (cf. Sotá 3a)
(Likutey Moharán I, 116).

Te conceda misericordia y tenga de ti


compasión

Mediante nuestras plegarias


atraemos la compasión de Dios al
mundo. Y cuando Dios hace descender
Su compasión sobre la gente, las
personas se vuelven compasivas unas
con las otras (Likutey Moharán I, 14:11).

14:1 “Hijos son de Dios, tu


Señor; no se corten ni se
hagan calvez entre los ojos a
causa de muerto”.
Hijos son de Dios

Por lo tanto les corresponde


comportarse como la realeza (Likutey
Halajot I, p. 208; ver también Rashi).

Hijos son de Dios... no se corten

El cuerpo es el recipiente en el cual


es posible captar la espiritualidad. Sin
embargo, éste debe morir y
descomponerse. La descomposición del
cuerpo permite que el alma expíe por
sus deseos materiales. Entonces, el
cuerpo será resucitado y transformado
en un recipiente puro. Debido a que
somos hijos de Dios, debemos cuidarnos
especialmente y no mutilar nuestros
cuerpos (Likutey Halajot I, p. 126a-232).

Hijos son de Dios... no se corten

Era costumbre entre las naciones


mutilarse en señal de duelo por sus
muertos. Ustedes no debes hacer eso,
pues son hijos de Dios y deben
permanecer sin daño (Rashi).

Debido a que somos hijos de Dios,


estamos conceptualmente unidos a Él, a
Su Eternidad y al Mundo que Viene. Por
lo tanto debemos ocuparnos de recordar
el Mundo que Viene, donde la vida es
eterna, y no mutilarnos debido a esta
vida temporal. No sucede lo mismo con
las naciones, que están profundamente
apegadas a este mundo temporal.
Cuando uno de los suyos fallece, su pena
es tan grande que llegan incluso a
mutilarse, dado que su fuerte apego a
este mundo no deja lugar alguno para el
consuelo (Likutey Halajot IV, p. 218a-436-
219a). Así, la prohibición en contra de
mutilarse por los muertos es un
recordatorio del Mundo que Viene.

14:21 “No comerán ningún


animal que no haya sido
faenado ritualmente; al
extranjero que habite dentro
de tus ciudades la podrás
dar, y él la comerá; o la
podrás vender a uno de
tierra extraña; porque eres
tú un pueblo santo para
Dios, tu Señor. No cocinarás
al cabrito en la leche de su
madre”.
No comerán ningún animal que no
haya sido faenado ritualmente... pues
ustedes son una nación santa

El animal que muere o que no es


faenado ritualmente es considerado
como golpeado por el Otro Lado y está
prohibido comerlo. Sólo está permitido
el animal que ha sido faenado
ritualmente con un jalif (cuchilla de
faenado). El jalif representa la “espada
de Dios”, que trae la rectificación.

El jalif debe estar completo y en


perfecto estado, sin ninguna mella. Para
verificar su filo y perfección, nuestros
Sabios instituyeron la ley de
inspeccionar el cuchillo doce veces. El
número 12 corresponde a las Doce
Tribus, que representan el ámbito de la
santidad. Aquel que come de un animal
que ha sido faenado con un jalif kosher
merece ser incluido en el ámbito de la
santidad (Likutey Halajot IV, p. 2a).

14:22 “Diezmarás
escrupulosamente todo el
producto de tu simiente, que
crece en el campo, año por
año”.
Diezmarás escrupulosamente todo el
producto de tu simiente, que crece en
el campo, año por año

En algunos niveles, cada cosa está


separada; en otros niveles, todo está
unido. Doce meses, cincuenta y dos
semanas y 365 días representan el nivel
de los “muchos”; todos ellos se juntan
en la “unidad” del año. La ley de dar el
diezmo cada año rectifica los “muchos”
(los campos y sus productos)
llevándolos hacia la unidad. De manera
similar al dar terumá, maaser y terumat
maaser (el diezmo para el cohen y el
levita), elevamos los frutos de la tierra
hacia el Dios Único, hacia la unidad
(Likutey Halajot VII, p. 184a-368).

14:25 “Lo convertirás en


dinero y atando el dinero en
tu mano, irás hasta el lugar
que escogiere Dios, tu
Señor”.
Atando el dinero en tu mano

El dinero de la persona es como su


alma. Es necesario tener cuidado y
mantener el dinero “junto”, atado en la
mano - es decir, no se debe dejar que el
sustento y la riqueza tomen el control
Más bien, la persona debe controlar su
dinero y no gastar demasiado (Likutey
Halajot IV, p. 125a).

14:28 “Al fin de cada tercer


año, sacarás todo el diezmo
de tus productos de aquel
año y lo depositarás en tus
ciudades”.
Al fin de cada tercer año

La mitzvá del orlá (Levítico 19:23)


requiere esperar tres años antes de
comer de los frutos de los árboles recién
plantados. Esto sirve para subyugar las
tres pasiones más importantes: la
inmoralidad, la codicia y la gula. Por el
mismo motivo, después de tres años,
separamos el diezmo para los cohanim y
los levitas.

El período de tres años es un


paralelo también de los tres pecados
fundamentales -el asesinato, la
inmoralidad y la idolatría- que deben
ser contrarrestados antes de que la
persona pueda alcanzar la verdadera
plegaria y traer bendiciones mediante
sus oraciones. La confesión que
acompaña la entrega del diezmo (ver
Deuteronomio 26:13-15) representa la
plegaria. En respuesta, Dios
“contemplará... y bendecirá a Tu pueblo
Israel” (ibid., 26:15) (Likutey Halajot V, p.
173a-346).

15:2 “Y ésta será la manera


del año Sabático: todo
acreedor remitirá lo que
hubiere prestado a su
prójimo; no lo exigirá de su
prójimo o de su hermano,
por haberse pregonado el
año Sabático de Dios”.
Remitirá lo que hubiere prestado

Todo deudor se siente generalmente


humillado en presencia de su acreedor.
De manera similar, aquel que desea
arrepentirse y tiene sus malas acciones
“remitidas” y obviadas por Dios, debe
mantenerse en silencio frente a su
vergüenza, pues ello constituye el
principal medio de arrepentimiento
(Likutey Moharán I, 6:6).

15:8 “Sino que


indispensablemente le
abrirás tu mano con
generosidad y sin falta le
prestarás lo suficiente para
la necesidad que tuviere”.
Le abrirás tu mano con generosidad

Todos los comienzos son difíciles


(Mejilta, BaJodesh 2).

Muchas veces, cuando la persona


comienza algo nuevo, se le presentan
obstáculos. Por lo tanto primero debe
dar caridad. La caridad tiene el poder
de abrir las puertas que requieren ser
abiertas y puede incluso ampliar las
aberturas que ya existen.

Sin embargo, al igual que todos los


comienzos, la caridad misma es difícil,
por lo cual la Torá aconseja: “Le abrirás
tu mano con generosidad”. Esta frase
puede ser traducida más literalmente
como “Abrir, abrirás tu mano” (Likutey
Moharán II, 4:2).

Le abrirás tu mano con generosidad

Cuando, al dar caridad, la persona


abre los canales de la abundancia, ello
produce la unificación de las sefirot de
Iesod y Maljut. Éstas corresponden,
respectivamente, al Tzadik y a la gente
común. El Tzadik le da abundancia
espiritual al hombre común (Likutey
Moharán I, 54:2).

Le abrirás tu mano con generosidad

Dar caridad representa el


“despertar desde abajo”. Es el primer
paso en el arrepentimiento (Likutey
Halajot III, p. 215a).

Abrir, abrirás... dar, darás


La Torá duplica las palabras PaTaJ tiFTaJ
(‫פתח תפתח‬, “abrir, abrirás”) y naToN tiTeN
(‫נתון תתן‬, “dar, darás”) (Deuteronomio
15:10) (Ialkut Shimoni, Mishlei 31).

La Torá describe a la Providencia


Divina, como incorporando una clase de
“doble visión”: Dios mira hacia
nosotros y nosotros miramos hacia Él.
La Torá utiliza un doble lenguaje para
describir la mitzvá de la caridad porque
la caridad quiebra la codicia, lo que
lleva a la aceptación de la Providencia
Divina (Likutey Halajot VIII, p. 194a).

Abrir, abrirás... dar, darás

Aunque ya hayas dado, deberás dar -


incluso cien veces (Sifri).
Muchos versículos en la Torá
contienen frases repetidas, tal como
vemos en este pasaje. Esto nos enseña el
valor de fortalecernos, una y otra vez
(Likutey Halajot IV, p. 113a-226).

Al abrir tu mano y darles a los


demás, atraes un espíritu de vitalidad
que le da vida a tu propia vida (ibid., III,
p. 137a).

Caridad

La mitzvá de la caridad es
comparable al cumplimiento de toda la
Torá, pues crea una atmósfera de amor y
de paz. La caridad lleva a la unidad,
pues anula todas las diferencias entre la
gente y marca el camino hacia la verdad,
que es una. Más aún, dar caridad invoca
el perdón de todos los pecados (Likutey
Halajot IV, p. 194a).

Caridad

Hay jovlim (fuerzas de daño) y


neimim (fuerzas de bondad). La caridad
representa el deleite y la Voluntad de
Dios. Cuando uno da caridad puramente
en honor a Dios, puede despertar el
Favor Divino y atraer la Voluntad de
Dios para beneficio de la humanidad.
Entonces incluso los jovlim tratarán de
estar incluidos en los neimim. Pero
cuando se da caridad por otros motivos,
tal como para engrandecerse a uno
mismo, se despiertan los jovlim y los
neimim son incapaces de absorberlos y
mitigarlos. Tal caridad no puede
rectificar a los jovlim y puede generar
daños.

La humildad es el camino para


alcanzar la caridad en el nivel en el cual
ella es en honor de Dios. Actuando de
manera humilde, reconociendo que, no
importa lo que se tenga, aún se es pobre
frente a Dios, le permite a uno dar
caridad en aras del Cielo y producir
grandes rectificaciones (Likutey Halajot II,
p. 388).
15:10 “Ciertamente le darás
y no debe dolerte el corazón
cuando le dieres, porque a
causa de esto te bendecirá
Dios, tu Señor, en toda tu
obra y en todo aquello en
que pusieres tu mano”.
Ciertamente le darás y no debe dolerte
el corazón cuando le dieres

La caridad elimina del mundo los


decretos severos. Cuando un pobre
clama a Dios debido a la injusticia de la
pobreza, sus clamores y plegarias dan
lugar a la pregunta, “¿Por qué nadie está
ayudando a este pobre?” y despiertan la
ira Divina y los juicios (Zohar I, 10b).
Aquel que le da caridad al pobre no
sólo anula los juicios Divinos sino que
en verdad los transforma en compasión.

Así, está escrito, “Ciertamente le


darás y no debe dolerte el corazón
cuando le dieres”. Es decir, si tienes
malos sentimientos, estás despertando la
ira Divina y los juicios. Si das con un
corazón abierto, estas abriendo los
canales de la bendición y eliminando del
mundo los decretos severos (Likutey
Halajot VII, p. 114a).

Ciertamente le darás y no debe dolerte


el corazón cuando le dieres... te
bendecirá Dios, tu Señor

Naton titen (“Ciertamente le


darás”) significa literalmente “Dar,
darás”. El significado simple de esta
directiva es que al ganar algún dinero,
debes apartar inmediatamente para
caridad, aunque no tengas a nadie a
quien dárselo en ese momento. Entonces,
cuando un pobre se acerque y te pida, ya
lo tendrás dispuesto para él. Pero hay
una idea mucho más grande detrás de
esto. “Dar” - cuando apartes
inmediatamente el dinero para caridad -
entonces “darás” - lo tendrás listo para
entregar. Consecuentemente, “no debe
dolerte el corazón cuando le dieres” -
dado que el dinero ya ha sido dejado de
lado, no se te sentirás mal por el hecho
de tener que sacar de tus bolsillos para
darlo (rabí Eliahu Jaim Rosen).

Porque a causa de esto

Debido que no tendrás malos


sentimientos al darle caridad al pobre,
Dios te bendecirá (Likutey Halajot VIII, p.
1a).

15:11 “Porque no dejará de


haber menesterosos en la
tierra; por lo mismo yo te
mando, diciendo:
‘Ampliamente has de abrir
tu mano a tu hermano, es
decir, a tu pobre y a tu
menesteroso en tu tierra’”.
Porque no dejará de haber
menesterosos en la tierra...
Ampliamente has de abrir tu mano a
tu hermano, es decir, a tu pobre y a tu
menesteroso

Si los judíos obedecen a Dios, no habrá


pobres entre ellos. Pero si no llevan a
cabo la Voluntad de Dios, entonces habrá
pobres entre ellos (Sifri).

La riqueza le llega a cada persona a


través de sus propios canales de
abundancia. Cuando los judíos obedecen
la Voluntad de Dios, la abundancia
desciende en el orden apropiado y es
distribuida equitativamente. “No habrá
pobres entre ellos” quiere decir que
cada persona disfrutará de sus
bendiciones. Pero si los judíos
transgreden, los canales de abundancia
se desequilibran. Ahora comprendemos
por qué alguna gente es extremadamente
rica mientras que otra es tremendamente
pobre. La abundancia que debería haber
descendido hacia muchas personas se
dirige ahora hacia el bolsillo de una
sola, y hay gente que no recibe nada en
absoluto.
Dar caridad rectifica esta situación.
Cuando la persona bendecida con mucha
riqueza reconoce que algo de ésta no le
pertenece y da algo para caridad, vuelve
a redirigir esos canales desequilibrados
y permite así que todos reciban la
abundancia. Su liberalidad al dar no
disminuirá su propia fortuna en absoluto,
dado que al redirigir y reabrir los
canales de abundancia ya existentes,
permite un flujo de abundancia más
grande y más fuerte, para toda la
humanidad. Por lo tanto está escrito,
“Abrir, abrirás tu mano”. Al abrir tu
mano al pobre, abres los canales de
abundancia para que también le llegue a
todos los demás (Likutey Halajot VIII, p.
145a-145b).
15:12 “Cuando fuere
vendido a ti tu hermano,
hebreo o hebrea, y trabaje
para ti seis años, en el
séptimo le enviarás de ti
libre”.
Eved - esclavo

VaAVaDja (‫ועבדך‬, “trabaje para ti”)


proviene de la misma raíz que EVeD
(‫עבד‬, esclavo), connotando depresión.
Una persona deprimida no puede servir
a Dios de la manera apropiada. Debe
alcanzar la alegría (Likutey Halajot V, p.
826a).

15:18 “No ha de ser gravoso


a tus ojos cuando le envíes
de ti libre, pues que te ha
servido seis años al doble del
valor de un jornalero; y así
te bendecirá Dios, tu Señor,
en todo lo que hicieres”.
Te bendecirá Dios, tu Señor, en todo lo
que hicieres

“En todo lo que hicieres” - incluso


un poco.

No es necesario que lleves a cabo


tremendas tareas para ser digno de
recibir la bendición de Dios. Dios te
bendecirá incluso si sólo te esfuerzas un
poco - mientras hayas aceptado el yugo
de la Torá (Likutey Halajot III, p. 188a).

Te bendecirá Dios, tu Señor, en todo lo


que hicieres

Cuando la persona se dedica al


trabajo o al comercio, crea un recipiente
con el cual invocar y recibir la
bendición de Dios. No necesita trabajar
de manera extenuante para recibir esa
bendición. Toda bendición de
abundancia desciende de arriba. Cuanto
más cerca esté la persona de Dios, más
cerca estará de la fuente de la bendición.
Por otro lado, cuanto más se dedique a
la búsqueda material, más se alejará de
la fuente de la bendición y más duro
tendrá que trabajar (Likutey Halajot IV, p.
190a).

Te bendecirá Dios, tu Señor, en todo lo


que hicieres

El hombre debe trabajar para


ganarse el sustento (cf. Génesis 3:19).
Pero aun así, no importa cuán duro
trabaje, sólo obtendrá tanto como Dios
lo haya bendecido. ¿Por qué, entonces,
debemos trabajar si el resultado final
siempre está determinado por Dios? Y
¿por qué no podemos apoyarnos en
nuestra confianza en Dios y que Él nos
provea y no tener así que trabajar en
absoluto?

Como resultado del pecado de


Adán, se diseminaron por el mundo
entero chispas de santidad. El motivo
real para trabajar es rectificar las
chispas de santidad que se encuentran en
todos los objetos del mundo. En cuanto a
quién rectificará cuáles chispas, eso
sólo lo decide Dios. Por lo tanto vemos
que cierta gente se ve inspirada a
invertir en determinados negocios o
comercios, mientras que otra tiene
diferentes ideas sobre cómo ganar
dinero. Todas esas inspiraciones surgen
de Dios y son Sus maneras de proveer.
Es falso creer que “Mi poder y la fuerza
de mi mano me han procurado esta
riqueza” (Deuteronomio 8:17) (Likutey
Halajot VIII, p. 120a-b).

15:21 “Pero si hubiere en él


algún defecto, así fuese cojo
o ciego, o con cualquier otro
defecto grave, no lo
sacrificarás a Dios, tu
Señor”.
El primogénito no debe tener defecto
alguno

La fe representa la perfección, sin


defecto alguno. El primogénito
representa el intelecto. Este versículo
enseña que la fe debe ser perfecta y
completa pues de otra manera no es apta
para ser un sacrificio a Dios (Likutey
Halajot V, p. 448-225a).

16:1 “Observarás el mes de


la primavera, ofrendando el
sacrificio de Pesaj para
Dios, tu Señor. Pues en el
mes de la primavera, Dios,
tu Señor, te sacó de Egipto,
de noche”.
Observarás el mes de la primavera,
ofrendando el sacrificio de Pesaj...
harás la festividad de Shavuot...
celebrarás la festividad de Sukot

Las tres festividades rectifican los


tres deseos básicos: la codicia, la
inmoralidad sexual y la gula.

En la época del Éxodo, los egipcios


forzaron a los judíos a llevar sus bienes.
Ello indica que Pesaj rectifica la
codicia. Antes de la Revelación en
Shavuot, los judíos tuvieron que
abstenerse de relaciones maritales,
indicando que habían superado la
inmoralidad. Y Sukot, la época de la
recolección de la cosecha, rectifica la
gula (Likutey Moharán II, 1:5).

Las Tres Festividades

Las iniciales de los nombres de las


Tres Festividades, Pesaj (‫)פסח‬, Shavuot
(‫ )שבועות‬y Sukot (‫)סוקות‬, conforman la
palabra ShaSeF (‫שסף‬, cortar). Cuando
observamos las Tres Festividades,
podemos “cortar” y liberar a Maljut del
Maljut del Otro Lado y elevarlo hacia la
prominencia (Likutey Moharán I, 135:4).
16:3 “No comerás con ella
pan leudado: por siete días
comerás aún después de ella
matzá; pan de aflicción,
porque de prisa saliste de la
tierra de Egipto. Para que te
acuerdes del día en que
saliste de la tierra de Egipto,
todos los días de tu vida”.
Pan de aflicción

¿Por qué es llamado lejem ONi (‫לחם עני‬,


“pan de aflicción”)? Pues nosotros ONé
(‫עונה‬, respondemos y decimos) sobre él
muchas palabras [en el Seder de Pesaj]
(Pesajim 36a).

Para producir la matzá, se la amasa


y se la hornea a una gran velocidad para
que no tenga tiempo de fermentar. Este
proceso libera simbólicamente a la
matzá del “aire de este mundo” -
impidiendo que se contamine con las
vanidades físicas. Así, podemos ser
dignos de decir sobre él muchas
palabras de Divinidad y de
espiritualidad (Likutey Halajot VIII, p.
113b).

Pan de aflicción

El Ari escribe que la matzá


representa un gran intelecto (Shaar
HaKavanot, Pesaj 6, p. 168). Si es así, ¿por
qué es llamada “pan de aflicción” y
“pan del pobre”?

Hay veces en que el intelecto


revelado se encuentra más allá de la
capacidad de comprensión de la
persona. En esos momentos, uno debe
dejar de lado el intelecto y actuar como
si no lo tuviese en absoluto. Finalmente,
el intelecto también brillará para uno. La
matzá representa el sufrimiento y los
comienzos pobres de los judíos en
Egipto. Como tal, representa la fe,
cuando no hay intelecto. Sin embargo, a
su debido momento, la persona con fe
llegará a una gran comprensión de la
Divinidad: matzá (Likutey Halajot IV, p.
230a-460).

16:9 “Después contarás para


ti siete semanas; desde
cuando empiezan a segar la
mies con la hoz, comenzarás
a contar siete semanas”.
Desde cuando empiezan a segar la
mies

El grano contiene chispas de


santidad. La cosecha del grano implica
recolectar esas chispas. La época de la
cosecha de grano concluye en Shavuot,
el tiempo de la Entrega de la Torá, pues
la Torá es la culminación de la
recolección de las almas (ver Likutey
Moharán I, 13:2-4). Por lo tanto Shavuot
es llamada Atzeret (Recolección) (ver
Baalei Tosafot sobre Levítico 23:27) (Likutey
Halajot III, p. 344).

16:10 “Entonces harás la


festividad de Shavuot a
Dios, tu Señor, con ofrenda
voluntaria de tu mano, la
cual darás conforme te haya
bendecido Dios, tu Señor”.
Harás la festividad de Shavuot... con
ofrenda voluntaria de tu mano

La Torá es dada nuevamente cada


año en Shavuot. Al dar caridad para esa
Festividad, podemos atraer las
enseñanzas y la comprensión de la Torá
(Likutey Halajot VI, p. 48a).

Harás la festividad de Shavuot...


conforme te haya bendecido Dios, tu
Señor

Shavuot conmemora la Entrega de


la Torá. Podemos transformarnos en un
recipiente para captar la Torá al llevar a
cabo actos de caridad y de bondad. Así,
“Harás la festividad de Shavuot” -
prepárate para recibir la Torá -
“conforme te haya bendecido Dios, tu
Señor” - de acuerdo a cuánto hayas
compartido tus bendiciones con los
demás a través de la caridad y de la
bondad (Likutey Halajot VIII, p. 247b).

16:11 “Y te regocijarás
delante de Dios, tu Señor, tú
y tu hijo y tu hija y tu
siervo y tu sierva y el levita
que reside dentro de tus
ciudades, juntamente con el
converso el huérfano y la
viuda que habitan en medio
de ti, en el lugar que
escogiere Dios, tu Señor,
para hacer que habite allí
Su Nombre”.
Y te regocijarás delante de Dios, tu
Señor, tú y tu hijo y tu hija y tu siervo y
tu sierva y el levita... el converso y el
huérfano y la viuda

Dios dijo, “Mis cuatro -el levita, el


converso, el huérfano y la viuda- son un
paralelo de tus cuatro - tu hijo, tu hija, tu
siervo y tu sierva. Si tú haces que los
Míos estén contentos, Yo haré que los
tuyos estén contentos” (Rashi).
Cuando la Torá habla de las Tres
Festividades, también habla de la
caridad. La Torá llama a esas
Festividades mikrei kodesh
(literalmente, “llamado a la santidad”),
dado que los milagros que ocurrieron en
cada Festividad -el Éxodo en Pesaj, la
Revelación en el Sinaí en Shavuot, y las
Nubes de Gloria en Sukot- representan
el llamado de Dios a reconocer Su
dominio por sobre todo. La caridad
tiene el mismo poder para revelar el
dominio de Dios. Al dar de su propio
dinero simplemente porque Dios lo ha
ordenado, la persona demuestra que
acepta la autoridad de Dios en la
dirección del mundo (Likutey Halajot IV, p.
173a).

Y te regocijarás delante de Dios

Dios dijo, “Mis cuatro -el levita, el


converso, el huérfano y la viuda- son un
paralelo de tus cuatro - tu hijo, tu hija, tu
siervo y tu sierva. Si tú haces que los
Míos estén contentos, Yo haré que los
tuyos estén contentos” (Rashi).

Dado que cada Festividad


conmemora los milagros que Dios hizo
para nosotros durante el Éxodo -
milagros que revelaron el Favor
Divino- tenemos un mandamiento
especial para dar caridad en esas
Festividades. Los regalos a los pobres
despiertan el Favor Divino y traen la
alegría de las Festividades (Likutey
Halajot VII, p. 232).

Las Tres Festividades conmemoran


los milagros del Éxodo; así, ellas
revelan la Voluntad y el Favor Divino.
Se nos ordena específicamente llevar
sacrificios y dar caridad en las
Festividades para despertar esa
Voluntad Divina. Así, “Si tú haces que
los Míos estén contentos, Yo haré que
los tuyos estén contentos” (ibid., I, p. 226-
129a).

16:13 “Celebrarás la
festividad de Sukot por siete
días, cuando hayas recogido
la cosecha de tu era y de tu
lagar”.
Celebrarás la festividad de Sukot por
siete días, cuando hayas recogido la
cosecha de tu era y de tu lagar... Y te
regocijarás en tu festividad

Sukot es la única festividad que la


Torá asocia específicamente con la
alegría. Esa alegría es necesaria para
fortalecer el ángel a cargo de la
rectificación del alimento. Dado que
Sukot es la Festividad de la Recolección
(Rashi sobre Éxodo 23:16), cuando se
recogen todas las clases de alimentos,
nos ocupamos de que la comida que
comemos no afecte la pureza de nuestras
mentes y de nuestro intelecto (Likutey
Moharán II, 5:14).

Celebrarás la festividad de Sukot

La cobertura de la suká debe ser hecha


con elementos desechados de las plantas,
que no reciben impureza espiritual (Suká
12a).

La “cobertura” hace referencia a


los líderes de la nación judía. Un
verdadero líder debe ser humilde (como
los elementos desechados) y veraz (no
debe recibir impurezas). Los falsos
líderes carecen de esas cualidades
espirituales (Likutey Halajot III, p. 227a).

Celebrarás la festividad de Sukot

La cobertura de la suká debe ser hecha


con elementos desechados de las plantas,
que no reciben impureza espiritual (Suká
12a).

“Elementos desechados” hace


referencia a la imaginación y a las falsas
ilusiones, que degradan a la persona
desde el nivel de “humano” al nivel de
“animal”. La suká significa el espíritu
Divino que purifica la imaginación
(Likutey Halajot III, p.456).

Celebrarás la festividad de Sukot


La cobertura de la suká debe ser hecha
con elementos desechados de las plantas,
que no reciben impureza espiritual (Suká
12a).

En el Futuro, la naciones serán probadas


en su sinceridad en el servicio a Dios
mediante la mitzvá de la suká (Avodá
Zará 3a).

“Elementos desechados” hace


referencia a aquellos que están lejos de
Dios. Se nos requiere incorporar ese
material a nuestra suká, porque aquellos
que están lejos deben ser atraídos hacia
el servicio a Dios. De manera similar,
en el futuro, la sinceridad de las
naciones será probada mediante la
mitzvá de la suká. Si realmente desean
servir a Dios, también ellas estarán
incluidas (Likutey Halajot III, p. 225a-450).

16:14 “Y te regocijarás en tu
festividad, tú y tu hijo y tu
hija y tu siervo y tu sierva y
el levita y el converso y el
huérfanos y la viuda, que
habitan dentro de tus
ciudades”.
Y te regocijarás en tu festividad

Toda la alegría que la persona


alcanza durante el año al cumplir con las
mitzvot se junta en las Tres
Festividades, que constituyen el
“corazón” del año (Likutey Moharán I,
30:5).

Y te regocijarás en tu festividad

Nuestros Sabios relatan que el rabí


Eliezer solía alabar a aquellos hombres
que se quedaban en su hogar con sus
familias durante las Festividades. El rabí
Itzjak, por otro lado, enseñó que el
hombre debe visitar a su Rav en las
Festividades. Nuestros Sabios reconcilian
esas reglas afirmando que el hombre debe
visitar a su Rav si es capaz de ir y retornar
a su hogar en el mismo día (Suká 27b).
Aunque alguien viva lejos de su
maestro, aun así puede verlo en las
Festividades, en un sentido espiritual.
Los Sabios son quienes determinan en
qué día caerán las Festividades (Rosh
HaShaná 24a). Cuando la persona acepta
y honra a las Festividades, es como si
estuviese honrando a los Sabios y, por
extensión, como si estuviese viendo
espiritualmente a su propio maestro en
las Festividades (Likutey Moharán I,
135:2).

Y te regocijarás en tu festividad

Éste es el día que hizo Dios; alegrémonos


y regocijémonos en él (Salmos 118:24).
Transpirar lleva a la alegría. Pues
la depresión es esencialmente producto
del bazo - i.e., las impurezas en la
sangre. Al transpirar se eliminan las
toxinas de la sangre, liberando al cuerpo
de las enfermedades. Como resultado, la
persona experimenta alegría.

El versículo de Salmos es parte de


las plegarias del Halel recitadas en las
Tres Festividades. Las iniciales de las
palabras Ze Haiom Asá IHVH (“Éste es
el día que hizo Dios”) deletrean ZeIAH
(‫זיעה‬, transpiración). Esto indica que las
Festividades son épocas de una gran
alegría. El rabí Natán agrega que
cualquier día en el que haya bien, sea un
Iom Tov (literalmente un “Día Bueno” -
término para designar una Festividad) o
un día común en el cual uno se ocupa de
hacer una mitzvá o una buena acción, es
un momento de alegría (Likutey Moharán
II, 6).

Y te regocijarás en tu festividad

La mitzvá de alegrarse en las


Festividades incluye recordar los
milagros del Éxodo y de la Entrega de la
Torá - porque la Torá permite que cada
uno se acerque a Dios, dándoles
esperanza a todos (Likutey Halajot II, p.
326).

16:16 “Tres veces en el año


se harán ver todos tus
varones delante de Dios, tu
Señor, en el lugar que Él
escogiere: en la festividad de
las matzot, en la festividad
de Shavuot y en la
festividad de Sukot. Y no se
presentarán delante de Dios
con las manos vacías”.
Tres veces en el año se harán ver todos
tus varones delante de Dios, tu Señor,
en el lugar que Él escogiere

La mitzvá de hacer el peregrinaje a


Jerusalén en cada una de las Tres
Festividades tiene el objetivo de reiá
(ver) (Jaguigá 2a).

IeRaÉ (‫יראה‬, “se harán ver”)


también puede leerse IRÉ (‫יראה‬, “él
verá”). De acuerdo a la alegría que la
persona experimente en las
Festividades, así podrá ascender para
ver la Luz del Rostro de Dios (Likutey
Moharán I, 30:5).

Los milagros producidos en cada


Festividad revelan la Luz del Rostro de
Dios, para que podamos ver el poder de
Dios, la Providencia y el Favor
brillando sobre nosotros (ibid., II, 4:6, 90).
Y no se presentarán delante de Dios
con las manos vacías

En las Tres Festividades, era costumbre


que los Cohanim levantasen el Pan de la
Proposición y se lo mostrasen a todos
aquellos que habían hecho la
peregrinación a Jerusalén, diciendo,
“¡Miren cuánto los ama Dios!” (Menajot
96b).

Lejem HaPanim (“Pan de la


Proposición”) literalmente significa
“Pan del Rostro”. Esto alude a la Luz
del Rostro de Dios -la Providencia
Divina- que se revela en las
Festividades. Cuando un individuo
llevaba al Templo, durante las Tres
Festividades, una ofrenda de
peregrinación compuesta por los frutos
de su labor, elevaba su alimento y su
sustento al nivel de la Luz del Rostro de
Dios, reafirmando su fe en que es Dios
Quien le provee el sustento (Likutey
Moharán I, 31:9).

Y no se presentarán delante de Dios


con las manos vacías... Cada hombre
de acuerdo a su bendición

A aquel a quien Dios ama, Él le envía un


regalo: le envía un pobre (Zohar II, 36).

La persona debe dar caridad para


ser merecedora de recibir la luz de Dios
en las Festividades (Likutey Halajot I, p.
13a).
Parashat Shoftim

16:18 “Jueces y magistrados


pondrás para ti en todas tus
ciudades que Dios, tu Señor,
te da, en tus tribus, los
cuales juzgarán al pueblo
con justo juicio”.
Jueces y magistrados pondrás para ti
en todas tus ciudades... en tus tribus

Sheareja (“tus ciudades”) significa


literalmente “tus portales”.

El Jardín del Edén contiene dos


niveles, correspondientes a la Sabiduría
Superior y a la Sabiduría Inferior. Es
imposible merecer esas percepciones de
Divinidad (esa Sabiduría) sin pasar a
través de los portales. Los portales del
Jardín del Edén se han hundido en la
tierra, como está escrito, “Sus portales
se han sumido en la tierra”
(Lamentaciones 2:9). Sólo aquel que pueda
controlar la tierra podrá extraer, erigir y
establecer esos portales.
Está escrito sobre una persona así,
“Mediante el juicio, el rey establece la
tierra” (Proverbios 29:4). Esto hace
referencia al estudio de la halajá -las
leyes y los decretos de la Torá- que
permiten que la persona se transforme en
un gobernante o en una autoridad. En
otra instancia el Rebe Najmán explica
que “portales” representa las mitzvot -
los portales a través de los cuales uno
percibe la Divinidad (Likutey Moharán I,
30:3).

Así, “jueces y magistrados” hace


referencia a los hombres que,
conocedores de la halajá, definen y
hacen cumplir la ley a los demás. De esa
manera, ellos elevan los “portales” -el
conocimiento de las mitzvot- “en tus
tribus” - para todos los judíos.

SheVeT (‫שבט‬, tribu) es un acrónimo


para la frase Tavu Baaretz Sheareja
(“Sus portales se han sumido en la
tierra”) (ibid., I, 286).

Jueces y magistrados pondrás para ti


en todas tus ciudades

Cuando no hay juicio abajo, hay juicio


Arriba (Devarim Rabah 5:4).

Si ignoramos nuestra obligación de


establecer un sistema de justicia en la
tierra, entonces Dios utiliza Su propio
sistema de justicia. Todas las cosas se
vuelven Sus mensajeros para ejecutar
Sus juicios, instilando un claro y puro
temor en nosotros. Pero cuando
establecemos un sistema de justicia y
nos juzgamos a nosotros mismos,
obviamos la necesidad del Cielo de
inspirar temor en nosotros y,
consecuentemente, no tememos más que
a Dios.

En un nivel individual, cada


persona puede elevar constantemente su
temor al Cielo practicando el
hitbodedut. Durante esta conversación
privada diaria con Dios, uno debe
juzgarse y evaluar cada una de sus
acciones -pasadas y presentes- para
determinar si fueron llevadas a cabo de
la manera apropiada. También debe
evaluar sus intenciones futuras para ver
si son apropiadas. La persona que se
juzga a sí misma no necesita temer nada
-ni a las autoridades, ni a los ladrones ni
a ninguna otra cosa que pueda
producirle temor- sino sólo a Dios
Mismo (Likutey Moharán I, 15:2).

Jueces y magistrados pondrás para ti


en todas tus ciudades

Cuando hay una justicia apropiada


en la tierra, el temor a Dios se establece
y se eleva a su nivel apropiado.
Entonces la gente teme a Dios porque
reconoce que Él es grande y no porque
le teme al castigo (Likutey Moharán I,
154).

16:19 “No torcerás el


derecho, no harás acepción
de personas, ni admitirás
cohecho, porque el soborno
ciega los ojos de los sabios y
pervierte las palabras de los
justos”.
El soborno ciega los ojos de los sabios

Las nubes que cubren los ojos de la


persona, oscureciendo espiritualmente su
visión, corresponden a las klipot que
impiden que las plegarias asciendan
(Tikuney Zohar #21, p. 50b).

El juicio está en los ojos. Es decir,


la persona juzga de acuerdo a cómo ve
el asunto.

Cuando el juicio se corrompe -


cuando los ojos están “nublados”-
también se daña la visión que uno tiene
de la Divinidad y la persona se ve sujeta
a los pensamientos perturbadores y
externos durante la plegaria. Al dar
caridad, especialmente antes de orar, es
posible rectificar los juicios de modo
que las plegarias puedan fluir sin
interrupciones (Likutey Moharán I, 2:5).
16:20 “Rectitud, la rectitud
perseguirás, para que vivas
y poseas la tierra que Dios,
tu Señor, te da”.
Rectitud, la rectitud perseguirás

La palabra “rectitud” se repite en el


versículo debido a que aquél que actúa
con rectitud y caridad no sólo obtiene
justicia para sí mismo sino que también
rectifica el mal (Likutey Halajot II, p.
196a).

Al perseguir la rectitud, la persona


atrae vida (ibid., VII, p. 2).
Rectitud, la rectitud perseguirás

A partir de este versículo aprendemos que


debemos ir detrás del Tzadik recto de la
generación (Sanedrín 32b).

Así como la Torá es eterna y


accesible para todas y cada una de las
generaciones, la Torá se encuentra en las
casas de estudio de los Tzadikim de
cada generación (Likutey Halajot II, p.
220a).

17:8 “Cuando te estuviere


oculto algún asunto de
juicio, entre sangre y
sangre, entre pleito y pleito,
entre golpe y golpe, cosas de
controversia en tus
ciudades, entonces te
levantarás y subirás al lugar
que escogiere Dios, tu
Señor”.
Cuando te estuviere oculto algún
asunto de juicio... te levantarás y
subirás

Si llegas a encontrar dificultades al


tratar de comprender una ley, debes
subir a Jerusalén, donde sesiona el
Sanedrín, para aclarar esa ley. El
Sanedrín posee la verdadera
interpretación de la Torá, pues sesiona
en el Templo, la Casa de Dios, que se
encuentra “entre el cielo y la tierra” (cf.
Isaías 66:1; ver Sabiduría y Enseñanzas del
Rabí Najmán de Breslov #40). Por lo tanto
debes “subir” a ese nivel, ascender por
sobre los pensamientos materiales y las
falsas interpretaciones para obtener una
verdadera comprensión de la Torá
(Likutey Halajot II, p. 83a).

Cuando te estuviere oculto algún


asunto de juicio

IPALé (‫יפלא‬, “estuviere oculto”)


tiene las mismas letras que ALeF (‫אלף‬,
la primera letra del alfabeto hebreo).
Alef significa literalmente “estudiar”. La
forma de la letra alef (‫ )א‬representa al
Tzadik (el punto superior), al discípulo
(el punto inferior) y a la “tienda de
encuentro” donde el discípulo recibe del
Tzadik (la línea entre ambos).

Si la persona no comprende una


enseñanza, ello indica que algo falta en
su alef (i.e., su estudio). Debe ir
entonces al Templo, donde sesiona el
Sanedrín -los verdaderos Tzadikim-
para rectificar su alef. Entonces podrá
transformar su ALeF (‫ )אלף‬en PeLE
(‫פלא‬, maravilla), pues alcanzará una
elevada comprensión de la ley (Likutey
Halajot II, p. 200-201a).

17:11 “Según el tenor de la


Torá que ellos te enseñen y
según el juicio que te digan,
así has de hacer; no te
apartarás de la palabra que
te declaren, ni a la derecha
ni a la izquierda”.
Según el tenor de la Torá que ellos te
enseñen

Hay dos clases de intelecto:


inmanente y trascendente. El intelecto
inmanente es aquel que la persona ha
adquirido; reside en su mente y
representa su comprensión. El intelecto
trascendente se encuentra, por el
momento, más allá de su capacidad de
comprensión. Uno debe siempre tratar
de atraer un intelecto inmanente a partir
del intelecto trascendente. La Torá, que
está revelada, corresponde a la
comprensión de la persona. La plegaria
representa el nivel más elevado, más
oculto: las aspiraciones de la persona
(ver Likutey Moharán I, 22:10).

Si uno se siente frustrado debido al


hecho de que no puede alcanzar un
intelecto superior ni comprensión en sus
estudios, debe ascender al Monte del
Templo -i.e., la Casa de Plegaria (cf.
Isaías 56:7)- desde donde podrá atraer el
intelecto trascendente. Más aún, el
Monte del Templo/la Casa de Plegaria
es el asiento del Sanedrín, el lugar de
los líderes de la Torá. Esto simboliza el
hecho de que ir hacia los verdaderos
líderes, que son capaces de revelar lo
desconocido, también abrirá la mente de
la persona y le permitirá alcanzar el
intelecto trascendente (Likutey Halajot III,
p. 110).

No te apartarás de la palabra que te


declaren, ni a la derecha ni a la
izquierda

Este versículo nos enseña la


importancia de tener fe en los Tzadikim
y en los sabios de la Torá de cada
generación. Aunque nos parezca que
están equivocados, igualmente debemos
seguir sus directivas.

En la medida en que la persona se


aleje de su fe en los Tzadikim,
encontrará difícil curar sus aflicciones.
Pues así como las medicinas son
compuestos de hierbas, de la misma
manera la Torá está compuesta por letras
y palabras. Cada palabra crea un ángel
que recibe vitalidad de esa palabra y la
transmite a las hierbas bajo su control,
de modo que las hierbas curan a través
del poder de la Torá. Los Tzadikim son
los únicos que conocen cómo unir y
componer las enseñanzas de la Torá de
la manera correcta para producir una
curación. Así, si la fe en los Tzadikim
está dañada, ello disminuye su
capacidad de curar (Likutey Moharán I,
57:1, 2).

No te apartarás de la palabra que te


declaren, ni a la derecha ni a la
izquierda

Con fe en los Tzadikim es posible


traer un juicio benévolo por parte del
Cielo.

El Zohar enseña que los juicios


benévolos corresponden a la sefirá de
Tiferet, la “columna central” que une a
Jesed (Bondad) y a Guevurá (Fuerza -
Rigor) (Tikuney Zohar, Introducción, p. 17a).
Cuando uno tiene fe en los Tzadikim, no
se inclina ni a la derecha (Jesed) ni a la
izquierda (Guevurá), sino que camina
por el sendero intermedio de Tiferet, lo
que le permite alcanzar un juicio claro
(Likutey Moharán I, 61:1).

Alternativamente, desviarse “a la
derecha o a la izquierda” hace
referencia a los extremos que la persona
puede adoptar en sus devociones
espirituales. El Rebe Najmán les
aconsejaba generalmente a sus
seguidores evitar ser extremadamente
permisivos (“derecha”) o demasiado
estrictos (“izquierda”) (ver ibid., II, 44;
Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de
Breslov #235).

No te apartarás de la palabra que te


declaren, ni a la derecha ni a la
izquierda

No debemos ser demasiado


estrictos (volcarse a la izquierda) ni
demasiado permisivos (volverse a la
derecha). No podemos basarnos en
nuestro propio criterio sino en los
Tzadikim, quienes realmente pueden
interpretar la Torá (Likutey Halajot V, p.
225a).

No te apartarás de la palabra que te


declaren
Específicamente, no te apartes de
sus palabras. Ni te alejes de su lugar - el
lugar que trasciende el espacio y que
está más cerca de Dios (Likutey Halajot I,
p. 39a).

No te apartarás de la palabra que te


declaren

La Torá que Moisés recibió en el


Sinaí era muy vasta y estaba más allá de
la comprensión de la mayor parte de la
gente. Sólo los Tzadikim pueden
aprehender la Torá en su plenitud y
transmitirla a nosotros. Por lo tanto, si
queremos observar la Torá, debemos
seguir a los Tzadikim, quienes pueden
constreñir la Torá en medidas que
puedan ser comprensibles (ver Likutey
Moharán II, 44; Sabiduría y Enseñanzas del
Rabí Najmán de Breslov #235) (Likutey
Halajot V, p. 6a-12).

17:16 “Pero, no ha de
multiplicar para sí
demasiados caballos, ni hará
volver el pueblo a Egipto
para hacer que abunden los
caballos; por cuanto Dios les
ha dicho: ‘Nunca más han
de volver por este camino’”.
No ha de multiplicar para sí
demasiados caballos

¿Por qué caballos? Los caballos


representan la imaginación. Los caballos
deben estar subordinados al jinete, al
igual que la imaginación que debe estar
subordinada al intelecto. El rey
representa a Maljut, que corresponde a
la fe. En el ámbito de la santidad, los
poderes de la imaginación permiten
buscar el conocimiento de Dios a través
de la fe. Pero si uno deja que se
presenten demasiadas ilusiones
materiales, su fe se verá dañada. Por lo
tanto el rey -la fe- tiene prohibido tener
demasiados caballos - apoyarse
demasiado en la imaginación (Likutey
Halajot VII, p. 440).

17:18 “Y será que cuando se


siente sobre el trono de su
reino, escribirá para sí una
copia de esta Torá en un
libro, del ejemplar que
estuviere delante de los
Cohanim y los Levitas”.
Escribirá para sí una copia de esta
Torá en un libro

La Torá es el mejor consejo; su


consejo nos muestra cómo superar
nuestros deseos materiales para
ganarnos la vida en el Mundo que Viene.
Cada persona debe escribir para sí un
rollo de Torá, para tener a mano su
consejo, en todo momento. El rey judío
tiene la obligación de escribir un rollo
extra de Torá, pues como líder de la
nación, necesita muchos más buenos
consejos para fortalecer su autoridad.

Aquel que, al pecar, daña el


consejo de la Torá, permite que el reino
del mal lo venza. Le ha entregado el
poder de consejo de la Torá a “otra”
autoridad que controla ahora sus
acciones. Por lo tanto necesitamos
mantener a mano nuestro rollo de Torá,
para hacernos recordar la autoridad de
la Torá (Likutey Halajot IV, p. 268).

17:19 “La cual permanecerá


con él, para que lea en ella
todos los días de su vida, a
fin de que aprenda a temer a
Dios, su Señor, para guardar
todas las palabras de esta
ley y de estos estatutos, para
ponerlos por obra”.
La cual permanecerá con él, para que
lea en ella todos los días de su vida...
para que sean largos los días de su
reinado

Dijo el rabí Iojanan: El poder entierra a


aquel que lo posee. Pues no encontrarás
ningún profeta que no haya vivido menos
que el reinado de varios reyes (Pesajim
87b).

Para alargar su reinado, el rey debe


darle vida. La Torá es vida, como está
escrito, “Es tu vida y el largo de tus
días” (Deuteronomio 31:20) y la Torá es el
Nombre de Dios. Así como uno llama a
otra persona por su nombre, de la misma
manera cuando uno quiere llamar a la
Vida de la vida, debe llamarlo a Él por
Su Nombre, si así pudiera decirse. Por
lo tanto, al estudiar Torá, llamamos a la
vida y a la largura de días provenientes
de Dios. Es por ello que las Escrituras
hacen referencia al estudio de la Torá
del rey como veKaRÁ (‫וקרא‬, “que lea”),
pues está emitiendo una KRiÁ (‫קריאה‬,
llamado) a la vida y a la largura de días.

Sin embargo, no es posible recibir


la fuerza de vida de una sola vez. Ésta
debe estar medida y restringida para que
no abrume a la persona. El estudio de la
Torá permite recibir la fuerza de la luz
de manera mesurada. Porque así como la
Torá está dividida en libros, porciones
semanales, párrafos y versículos, de la
misma manera, la vida de la persona
está dividida en días. A lo largo de los
“días de su vida”, es posible recibir la
fuerza de vida de la largura de días - de
Dios.

Cuando uno llena sus días con la


Divinidad inherente en el estudio de la
Torá, le trae vida al “reinado” de su
vida, para que pueda perdurar mucho
tiempo (Likutey Moharán I, 56:3A-B).

Para que lea en ella todos los días de


su vida

La palabra hebrea KaRÁ (‫)קרא‬


puede significar tanto “leer” como
“llamar”. Así como el rey debe “llamar”
para traer vida, de la misma manera
nosotros debemos “clamar” nuestra
declaración de fe -el Shemá- para traer
el intelecto de Dios. Así, la mitzvá de
recitar el Shemá es conocida como
KRiAt Shemá (‫ )קריאת שמע‬y la mitzvá de
leer la Torá es llamada KRiAt HaTorá
(‫( )קריאת התורה‬Likutey Halajot III, p. 172-
87a).

Para que lea en ella todos los días de


su vida

VeKaRÁ (‫וקרא‬, “que lea”) significa


literalmente “que llame”, pues cuando
uno estudia Torá, de hecho está
llamando a la Fuente de la vida -a Dios-
para traer de Él vida y largura de días
(Likutey Moharán I, 56:3). De manera
similar, la lectura pública de la Torá en
la sinagoga es denominada KRiAt
HaTorá (‫קריאת התורה‬, literalmente, “la
llamada de la Torá”), pues la lectura de
la Torá llama a Dios -a la vida- hacia la
persona (Likutey Halajot I, p. 214a).

18:3 “Éste, pues, será el


derecho de los Cohanim de
parte del pueblo, de parte de
los que ofrecen un
sacrificio, sea de ganado
mayor o menor, a saber: se
dará al Cohen la espaldilla y
las dos quijadas y el
cuajar”.
Se dará al cohen la espaldilla y las dos
quijadas y el cuajar

Cuando Zimri pecó con la mujer


midianita, Pinjas lo mató (Números 25:6-
8). Como recompensa, Pinjas recibió la
paleta, (correspondiente a la lanza con la
cual estaba armado), la quijada
(correspondiente a la plegaria que
ofreció) y el cuajar (correspondiente al
lugar en el cual clavó su lanza) (Rashi).

Zimri dañó el pacto, mientras que


Pinjas era un Tzadik que celosamente
cuidaba el pacto. Cuando el pecado de
Zimri puso en peligro a la nación entera,
Pinjas salió a la palestra para proteger
al pueblo. Pinjas recibió entonces la
recompensa del sacerdocio. El
sacerdocio representa un pacto cuidado,
pues se les ordena a los Cohanim tener
grados más grandes de pureza en el
matrimonio (Levítico 21). Por lo tanto los
esfuerzos de Pinjas establecieron la
recompensa para todos los Cohanim
(Likutey Halajot IV, p. 9a).

Se dará al cohen la espaldilla y las dos


quijadas y el cuajar

Cuando Zimri pecó con la mujer


midianita, Pinjas lo mató (Números 25:6-
8). Como recompensa, Pinjas recibió la
espaldilla, (correspondiente a la lanza con
la cual estaba armado), la quijada
(correspondiente a la plegaria que
ofreció) y el cuajar (correspondiente al
lugar en el cual clavó su lanza) (Rashi).
Rashi establece un paralelo entre el
accionar de Pinjas y la porción de los
sacerdotes. ¿Por qué es importante que
la porción de los sacerdotes sea tomada
de un animal?

La plegaria de Pinjas era un tipo


especial de plegaria: una plegaria “de
demanda”, que implica que el suplicante
merece lo que está pidiendo (como
opuesto a un pedido de ayuda o de
salvación hecho por alguien que no lo
merece). Sólo una plegaria “de
demanda” puede rectificar un acto
inmoral y animal tal como el cometido
por Zimri. La plegaria de Pinjas
representa el acto de sacrificar el animal
(i.e., subyugar el comportamiento
animal) y la plegaria “de demanda”
representa la lanza, como si el
suplicante tuviese un arma en sus manos,
demandando una respuesta.

Cuando el Otro Lado hace que la


persona cometa acciones inmorales,
“traga” las chispas de santidad de esa
persona. El acto de Pinjas de lancear a
Zimri y a la mujer midianita en el bajo
vientre, matándolos, representa el retiro
de las chispas que fueron tragadas y su
retorno al ámbito de la santidad. Pinjas
recibió entonces el sacerdocio, pues el
Cohen representa jesed (bondad), el
poder que extrae y restaura las chispas
tragadas por el Otro Lado. Así, las
porciones del animal que le damos al
Cohen representan en verdad a Pinjas, el
Cohen (Likutey Halajot IV, p. 19a).

18:4 “Le darás también la


primicia de tu trigo, de tu
mosto y de tu aceite puro,
como también las primicias
del esquileo de tus ovejas”.
Las primicias del esquileo de tus
ovejas

Las ovejas representan a la Torá. Así


como la gente esquila a las ovejas por su
lana, la gente “esquila” a la Torá para
derivar sus leyes (Tikuney Zohar #21, p.
46b).

La primera esquila es dada al


Cohen, representado por Aarón, dado
que Aarón es considerado el “primer”
discípulo de Moisés (Moisés le enseñó
primero las leyes a Aarón y sólo
después a los demás; ver Eruvin 54a) y
así representa la transmisión de la Torá
de maestro a discípulo. La primera
esquila es dada al Cohen porque las
leyes de la Torá, que son transmitidas a
los discípulos, deben tener un lazo muy
fuerte con su raíz (Likutey Halajot V, p.
536).

Las primicias del esquileo de tus


ovejas

Las ovejas representan a la Torá. Así


como la gente esquila a las ovejas por su
lana, la gente “esquila” a la Torá para
derivar sus leyes (Tikuney Zohar #21, p.
46b).

Uno debe usar el poder de la


imaginación para estudiar la ley de la
Torá y comparar una opinión con la otra.
Sin embargo, al usar la imaginación, hay
que tener mucho cuidado y no ser
engañado por falsas ilusiones. Por lo
tanto Iaacov huyó de Labán
precisamente cuando éste último fue a
esquilar sus ovejas (Génesis 31:17-21) -
Labán representa el falso erudito que
utiliza su intelecto para engañar a los
demás. Por otro lado, cuando Iehudá fue
a esquilar sus ovejas, fue concebido
Pérez, el ancestro del Mashíaj (ibid.,
38:12-29; Ruth 4:18-22) - dado que la Torá
de Iehudá era pura. También vemos que
la primera esquila le es dada al Cohen,
quien representa jesed (bondad). Como
explica el Rebe Najmán, el atributo de
bondad es más poderoso que la
imaginación, ayudando así a anular el
mal en la propia imaginación (Likutey
Halajot V, p. 514-516).

Las primicias del esquileo de tus


ovejas

La lana de la esquila contiene


muchos miles de pelos individuales,
representando las buenas acciones que
la persona acumula durante su vida. Con
cada buena acción -incluso una que
parece tan poco importante como un
“pelo”- es posible acercarse a Dios y
acercarlo a Él a nosotros. Le damos la
primera esquila al Cohen, que
representa jesed (bondad), pues
conceptualmente, el Cohen es alguien
que saca a luz el bien que hay dentro de
cada persona e ilumina la vida de los
demás haciéndoles conocer sus muchas
buenas acciones (Likutey Halajot V, p.
266a).

18:9 “Cuando entres en la


tierra que Dios, tu Señor, te
da, no aprenderás a hacer
según las abominaciones de
aquellas naciones”.
No aprenderás a hacer

No aprenderás a hacer, pero podrás


aprender para comprender y emitir
decretos (Shabat 75a).

Éste mismo principio se aplica al


estudio de la Kabalá. La persona que no
es apta para orar con las meditaciones
kabalistas no debe hacerlo. Puede
estudiar y aprender esas meditaciones
sólo para comprenderlas (Likutey
Moharán II, 120).

18:10 “No se halle entre los


tuyos quien haga pasar a su
hijo o a su hija por el fuego,
ni quien practique la
adivinación, ni quien
observe agüeros por las
nubes, ni encantador, ni
hechicero”.
No se halle entre los tuyos... quien
practique la adivinación... Perfecto
serás para con Dios
Aquel que dice, “Éste es un tiempo
propicio para comenzar” o “Ése es un
mal momento para comenzar”, le da
fuerza al Otro Lado, el dominio del mal.
Esto representa un daño en el pacto.
Pero aquel que no se apoya en agüeros,
siendo fiel sólo a Dios, cuida el pacto.
Aprendemos la conexión entre la
fidelidad y el pacto cuidado a partir de
la introducción de Dios a la mitzvá de la
circuncisión (i.e., el pacto), cuando Él le
ordenó a Abraham: “Anda delante de Mí
y sé perfecto (tamim)” (Génesis 17:1)
(Likutey Halajot IV, p. 215a).

No se halle entre los tuyos... quien


practique la adivinación... Estas
naciones que heredarás

El meNaJeSh (‫מנחש‬, el que


interpreta agüeros) está enraizado en el
NaJaSh (‫נחש‬, Serpiente) que le trajo el
mal a la humanidad. En lugar de
interpretar los agüeros, la persona debe
cultivar una fe pura. Al perfeccionar la
fe, uno revela la santidad de la Tierra
Santa y la libera del control de los
idólatras. En la medida del nivel de la
santidad de la Tierra Santa que se haya
revelado, se podrá merecer una fe
perfecta (Likutey Halajot IV, p. 215a-430-
206a).

No se halle entre los tuyos... quien


practique la adivinación
Todas las prohibiciones
mencionadas en estos versículos se
aplican a las personas que buscan
consejo sobre lo que deben hacer, cómo
hacerlo, cuándo hacerlo y demás. Pero
las maneras y los medios que utilizan
para adquirir ese consejo son engañosos
y erróneos dado que están conectados
con este mundo, que es pasajero y está
lleno de mentiras. Sólo aquellos que
están unidos a la Torá -que, en su fuente,
representa el verdadero y eterno Mundo
que Viene- alcanzan un consejo correcto.
Y aquellos que reciben el consejo de los
Tzadikim están mucho más seguros de
haber recibido un consejo adecuado,
pues los Tzadikim han alcanzado los
elevados niveles de Torá en su fuente
(Likutey Halajot IV, p. 432-217a-218a).

18:13 “Perfecto serás para


con Dios, tu Señor”.
Perfecto serás para con Dios

Tamim (sin tacha) también significa


“simpleza”. Uno debe ser siempre
sincero, completo y perfecto con Dios.
De esa manera, se demuestra una
verdadera fe (Likutey Moharán I, 18:3).

Perfecto serás para con Dios


La gente tiende a pensar que incluso
al servir a Dios sigue estando sujeta a
las leyes de la naturaleza. Pero esto no
es necesariamente así. Cuando la
persona perfecciona sus caminos, puede
recibir aquello que necesita a través de
la Providencia Divina (Likutey Moharán I,
31:9).

Perfecto serás para con Dios

Tamim (sin tacha) también significa


“simpleza”. La perfección sólo puede
alcanzarse mediante la simpleza (Likutey
Halajot I, p. 490).

19:14 “No removerás los


mojones de tu prójimo, que
pusieron los antiguos, en tu
herencia que has de poseer
en la tierra que Dios, tu
Señor, te da en posesión”.
No removerás los mojones de tu
prójimo

Esta prohibición se aplica a todos los


países. Pero en la Tierra Santa, es un
pecado doble (Rashi).

Todas las almas judías tienen su


raíz en la Tierra Santa. Más aún, cada
alma es única, poseyendo su propio
nivel de honor, de modo que debemos
tener mucho cuidado y honrar
apropiadamente a cada alma. Tomar la
tierra de otro es equivalente a mezclar
las almas, un pecado que es mucho peor
en la Tierra Santa donde todas las almas
tienen su raíz. De manera similar, no se
nos permite plantar semillas mezcladas
(ver Levítico 19:19), pues este acto
produce confusión en su fuente (Likutey
Halajot VII, p. 298).

19:15 “No basta que un solo


testigo se levante contra
ninguno, por cualquier
delito o por cualquier
pecado, en cualquier clase
de pecado que cometiere:
por el testimonio de dos
testigos o por el testimonio
de tres testigos, ha de
resolverse el caso”.
Dos testigos

Los “dos testigos” simbolizan la


verdad y la fe. Alternativamente,
corresponden a los tefilín y a la
circuncisión, o al Shabat y a la
circuncisión (Likutey Halajot VII, p.10-12).

Por el testimonio de dos testigos... ha


de resolverse el caso

La verdad es sólo verdad cuando es


consistente desde el comienzo hasta el
final. La palabra hebrea EMeT (‫אמת‬,
verdad) alude a este concepto, pues
contiene la primera letra del alfabeto
hebreo, la letra del medio y la última
(alef, mem, tav).

Como primera letra del alfabeto,


alef (‫ )א‬significa todo lo que se
desarrolla de acuerdo a un orden
normal. Tav (‫)ת‬, la última letra del
alfabeto, representa las cosas que van en
contra del orden normal, como si uno
comenzase con la tav y fuesen hacia
atrás, hacia la alef. Mem (‫)מ‬, la letra del
medio, que tiene el valor numérico de
40, representa la Torá, que fue dada en
cuarenta días. Todo está en la Torá -
todos los comienzos y eventos que
proceden de una manera ordenada, junto
con todas las cosas “que van hacia
atrás”, que sacan a la persona de su
camino. Sea lo que fuere que suceda,
debemos seguir la Torá, de modo que,
pase lo que pase -de manera ordenada o
no- todo se unirá en la mitad y revelará
que todo es verdad.

Así, “por el testimonio de dos


testigos” - la alef y la tav, el orden
normal y lo inverso, sea lo que fuere que
suceda en nuestras vidas, mientras nos
mantengamos en la verdad (Torá) - “el
caso” -aquello que estamos tratando de
lograr- “ha de resolverse” podrá
llevarse a cabo (Likutey Halajot VII, p.
20a).

Por el testimonio de dos testigos

La Torá es llamada “testimonio” (cf.


Éxodo 25:16) y los “dos testigos” hacen
referencia a “Naasé venishmá -
Haremos y oiremos” (ibid., 24:7), las dos
palabras que utilizó el pueblo judío para
aceptar la Torá. Naasé venishmá se
encuentra en cada nivel de la existencia.
Por lo tanto la persona tiene la
obligación de llevar a cabo la mitzvá
que está realizando en ese momento lo
mejor que pueda en su nivel, sabiendo
que siempre habrá un nivel superior al
cual deberá aspirar. Además, naasé
venishmá representan, respectivamente,
los niveles de la Torá y de la plegaria,
que existen en cada nivel. Así, la Torá
es llamada, justamente, “testimonio”,
pues tiene dos testigos, naasé venishmá
(Likutey Halajot VIII, p. 22b).

19:17 “Entonces los dos


hombres que tuvieren el
pleito comparecerán delante
de Dios, es decir, ante los
cohanim y los jueces que
hubieren en aquellos días”.
Entonces los dos hombres que
tuvieren el pleito comparecerán

La ley judía estipula que sólo los


hombres pueden dar testimonio (Rashi;
Ierushalmi, Ioma 6:1). Sin embargo, los
Gueonim (Primeros Codificadores)
instituyeron la ley de que cuando no hay
testigos varones, las mujeres también
pueden dar testimonio (Joshen Mishpat,
Leyes de los Testigos 35:14).

De manera similar, la Torá también puede


dar testimonio, aunque es femenina en
naturaleza (Kidushin 2b). El rey David
alude a esto cuando dice, “El testimonio
de Dios es fidedigno; ella hace sabio al
necio” (Salmos 19:8).
La Torá es un “testimonio” en el
sentido de que llama al pecador, siendo
ella “testigo” de la verdad de Dios con
la intención de hacer que él desista. Sin
embargo, la persona puede verse tan
arrastrada por el deseo que llegue a
ignorar el llamado de la Torá o no la
escuche en absoluto. Luego que haya
pasado el “calor del momento” podrá
llegar a oír la Torá llamándolo, y se
lamentará de su pecado. Así, al
arrepentirse, el testimonio de la Torá
“hace sabio al necio” (Likutey Moharán I,
146).

20:3 “Y les dirá: ‘Oye,


Israel: ustedes se acercan
hoy para pelear contra sus
enemigos. No desmaye su
corazón; no teman, ni se
alarmen, ni se acobarden a
causa de ellos’”.
Y les dirá: “Oye, Israel”

El Cohen le dirá al pueblo que aunque


sólo tenga el mérito de decir el Shemá,
Dios lo salvará (Sotá 42a).

Todas las batallas reflejan la lucha


entre el bien y el mal, entre la
inclinación al bien y la inclinación al
mal. El Shemá, nuestra declaración de
fe, es el arma principal con la cual
podemos luchar y ganar esta guerra
(Likutey Halajot IV, p. 229a).

Aquel que tiene fe no les temerá a


los enemigos, pues está unido con Dios,
Quien trasciende todo (ibid., V, p. 92a-
184).

20:19 “Cuando le pongas


sitio a alguna ciudad por
muchos días, peleando
contra ella para tomarla, no
destruyas sus árboles,
alzando contra ellos el
hacha, porque de ellos
podrás comer; por tanto no
los cortarás, pues, ¿es acaso
el árbol del campo un
hombre que se te opone en
el sitio?”.
No destruyas sus árboles

Así como está prohibido cortar un


árbol antes de su tiempo, de la misma
manera, está prohibido sacar frutas o
comerlas antes de que estén totalmente
maduras, pues ello puede dañar el alma.
Pues mientras la fruta se encuentra en el
árbol, se nutre y recibe su vitalidad del
árbol. Si es tomada prematuramente y
comida antes de que haya llegado a
madurar lo suficiente, la fruta tomará su
vitalidad de la propia fuerza de vida de
la persona, quien puede llegar incluso a
perder la vida.

Sin embargo, la persona que recita


con concentración y temor la bendición
sobre la fruta puede salvarse de este
destino. Más aún, si uno es
excepcionalmente fuerte en su servicio a
Dios podrá incluso tomar más vitalidad
de la fruta y encontrar y elevar las
chispa de santidad que están en ella
(Likutey Moharán II, 88).
Es acaso el árbol del campo un
hombre

Ki haadam etz hasadé (“es acaso


el árbol del campo un hombre”) puede
también traducirse como “pues el
hombre es un árbol del campo”.

El hombre es comparado con un


árbol en el hecho de que así como el
agua puede hacer que flote, levantando a
un gran árbol caído, de la misma
manera, el hombre puede ser elevado si
se comporta de la manera correcta al
enfrentar la disputa. (La disputa puede
referirse a toda clase de oposición o de
resistencia que se deba enfrentar, así sea
de otra gente, de circunstancias
desafiantes o de obstáculos
espirituales). El agua es comparada con
la disputa, como en el versículo “Éstas
son las Aguas de la Disputa” (Números
20:13). Así la disputa puede elevar a la
persona cuando sobrelleva de la manera
apropiada su sufrimiento (Likutey
Moharán I, 161).

Es acaso el árbol del campo un


hombre

Ki haadam etz hasadé (“es acaso


el árbol del campo un hombre”) puede
también traducirse como “pues el
hombre es un árbol del campo”.

Hay cuatro niveles en la creación:


mineral, vegetal, animal y humano. El
nivel de la vegetación une a toda la
creación entre sí, pues toma su sustento
de la tierra (mineral) y mantiene a los
niveles superiores del animal y del
hombre. Adicionalmente, la vegetación
contiene muchas almas reencarnadas que
esperan su rectificación. Al igual que el
Árbol del Conocimiento, que se
encuentra en el nivel de la vegetación en
el cual pueden llevarse a cabo las
rectificaciones, el hombre es el “árbol
del campo”, elevando y rectificando
esas almas al llevar a cabo las mitzvot y
subyugando su voluntad ante Dios
(Likutey Halajot V, p. 300).

Es acaso el árbol del campo un


hombre

Los árboles tienen muchas chispas


de santidad que cayeron como resultado
del pecado de Adán y de los pecados de
las siguientes generaciones. Debemos
cuidar a los árboles y al medio ambiente
pues en ellos hay miles y miles de
chispas sagradas que esperan ser
rectificadas mediante nuestras buenas
acciones (Likutey Halajot II, p. 170).

21:1 “Cuando fuere


encontrado un cadáver en el
campo, en la tierra que
Dios, tu Señor, te da para
poseerla, y no se supiese
quién lo haya muerto”.
Cuándo fuere encontrado un cadáver

JaJaL (‫חלל‬, cadáver) implica


JiLuL Shabat (‫שבת‬ ‫חלול‬,
desacralización del Shabat). Un cadáver,
que representa la muerte, es lo opuesto
del Shabat, del cual se dice: “Aquellos
que gustan de ella merecen la vida”
(liturgia de Musaf del Shabat). De aquí
aprendemos que desacralizar la santidad
del Shabat es equivalente a desacralizar
la santidad de la vida humana (Likutey
Moharán I, 207:4).
Parashat Ki Tetzé

21:10 “Cuando salgas a la


guerra contra tus enemigos
y Dios, tu Señor, los
entregue en tu mano y los
hagas cautivos”.
Cuando salgas a la guerra contra tus
enemigos y Dios, tu Señor, los
entregue en tu mano y los hagas
cautivos
El Rebe Najmán relaciona el texto
de la Torá sobre salir a la guerra con la
batalla de cada persona con su propia
inclinación al mal:

“Tus enemigos” - esto hace


referencia a la inclinación al mal.

“Dios, tu Señor, los entregue en tu


mano” - esto también puede ser
traducido como “ellos entreguen a Dios,
tu Señor, en tu mano”. En otras palabras,
la mala inclinación trata de persuadir a
la persona de que se ha vuelto un Tzadik
y que puede “gobernar sobre Dios”
mediante sus plegarias (Moed Katán 16b).
“Y los hagas cautivos” - la persona
puede vencer a la inclinación al mal
utilizando la misma cosa con la cual ésta
intenta vencerla: a saber, la arrogancia.
Afirman nuestros Sabios: “Cuando la
persona es orgullosa, Dios dice, ‘Yo y
ella no podemos habitar en el mismo
mundo’” (Sotá 5a). En su lugar, es
necesario practicar la humildad y
responder a la mala inclinación:
“¿Cómo es posible que pueda gobernar
cuando soy orgulloso y Dios no reside
conmigo?” (Likutey Moharán I, 107).

Cuando salgas a la guerra contra tus


enemigos y Dios, tu Señor, los
entregue en tu mano y los hagas
cautivos
Las Escrituras utilizan la misma
expresión de “salir” cuando hablan de
dedicarse a los negocios, como está
escrito, “Regocíjate, Zebulún, en tu
salir” (Deuteronomio 33:18). El Rebe
Najmán explica la conexión como sigue:

“Cuando salgas” - esto hace


referencia a los negocios. El ámbito de
los negocios es un campo de batalla en
el cual la persona debe luchar en contra
de su mala inclinación para mantener su
honestidad e integridad.

“A la guerra contra tus enemigos” -


ése es el momento de la guerra con los
enemigos -i.e., las fuerzas del mal- que
han atrapado las chispas de santidad
caídas. La Kabalá enseña que la misión
del hombre es recolectar las chispas y
elevarlas hacia su nivel original.
Mediante el “toma y daca” honesto de
los negocios, uno “toma” las chispas
caídas en los objetos que vende o que
negocia y los “da” a un nivel más
elevado.

“Y Dios, tu Señor, los entregue en


tu mano” - las manos representan la fe,
como está escrito, “Sus manos eran fe”
(Éxodo 17:12). Cuando la persona lleva a
cabo sus negocios con fidelidad y
honestidad, extrae y eleva las chispas de
santidad hundidas en el lado del mal.
“Y los hagas cautivos” - esto hace
referencia a la Torá, como está escrito,
“Subiste a las alturas; tomaste un
cautivo” (Salmos 68:19; ver Rashi). Si, al
llevar a cabo los negocios, unes tus
pensamientos con la Torá, podrás ganar
la guerra (Likutey Moharán I, 280:2-3).

Cuando salgas a la guerra contra tus


enemigos y Dios, tu Señor, los
entregue en tu mano y los hagas
cautivos

Hay cosas que proceden en un


orden apropiado en la vida de la
persona y otras que se oponen a su
voluntad. Este versículo alude a cómo
uno puede asegurarse de que su vida se
desarrolle sin contrariedades:

“Cuando salgas a la guerra” -


cuando las cosas se opongan a tu
voluntad y no sucedan de acuerdo a lo
planificado, “Dios, tu Señor, los
entregue en tu mano” - Dios ayudará a
que tu vida se desarrolle de una manera
apropiada y ordenada, siempre y cuando
“los hagas cautivos” - i.e., atraigas la
Divinidad hacia ti y te unas
constantemente a ella con tus
pensamientos. Cuando llegues a
reconocer que todo proviene de Dios -
incluso aquellas cosas que parecen
oponerse a ti- y anules tus deseos ante
Dios, entonces Dios eliminará las cosas
que se oponen a tu voluntad y tu vida se
desarrollará con suavidad (Likutey
Moharán II, 82:4).

21:17 “Sino que reconocerá


al primogénito, hijo de la
odiada, dándole una porción
doble de todo lo que posea,
porque él es el principio de
su vigor; a él, pues,
pertenece el derecho de
primogenitura”.
Porque él es el principio de su vigor; a
él, pues, pertenece el derecho de
primogenitura

El primogénito recibe una doble


porción de la herencia debido a que la
fuerza de su nacimiento fortalece todos
los subsiguientes nacimientos (i.e., en
virtud de su nacimiento, sabemos que
sus progenitores son fértiles).

El Rebe Najmán enseña que el


nacimiento se compara con la plegaria,
que también se caracteriza por una doble
porción: alabanza a Dios y pedidos por
el futuro (Likutey Moharán I, 2). El rabí
Natán agrega que así como el
primogénito demuestra la fertilidad de
sus progenitores, la plegaria corrobora
su propia eficacia. La primera vez (o
veces) en que la persona ora por algo,
hasta que es respondida, no sabe si sus
plegarias darán fruto. Una vez que
perciba que sus plegarias son
respondidas, continuará orando a Dios
(Likutey Halajot VIII, p. 100b-101a).

22:1 “Si vieras extraviado al


buey de tu hermano o una
res de su ganado menor, no
te apartarás de ellos con
disimulo; sin falta los harás
volver a tu hermano”.
Si vieras extraviado al buey de tu
hermano

¿Por qué la Torá utiliza la palabra


“ver” en referencia a encontrar el buey
perdido de otra persona? Aquel que
pone sus ojos en el objeto perdido de
otro con la intención de retornarlo atrae
sobre sí la “visión” de Dios (i.e., la
Providencia Divina). Aquel que no mira
el objeto perdido de otra persona con la
intención de devolverlo daña la
Providencia Divina, haciendo que se
aleje de él (Likutey Halajot VIII, p. 55b).

22:2 “Y si tu hermano no
está cerca de ti o tú no le
conoces, lo recogerás dentro
de tu casa y estará contigo
hasta que lo busque tu
hermano y se lo
devolverás”.
Hasta que lo busque tu hermano y se
lo devolverás

Nuestros Sabios enseñan que cuando el


niño está en el vientre de su madre, se le
enseña toda la Torá y se le muestra todo
lo que debe lograr en este mundo. Pero
cuando el niño nace, olvida todo lo que ha
aprendido (Nidá 30b).

Cada individuo ha olvidado, o


perdido, el conocimiento de su misión
en la vida y debe dedicarse a
recordarlo. El Tzadik encuentra todo lo
que se ha perdido. La persona debe por
lo tanto viajar para estar con el Tzadik y
recuperar lo que ha perdido. Sin
embargo, el Tzadik no se lo entregará
inmediatamente. En su lugar, le hará una
prueba para ver si es sincera en su
deseo de santidad y de cercanía a Dios
(Likutey Moharán I, 188).

El rabí Natán agrega que cuando la


persona peca, pierde sus chispas de
santidad. Los Tzadikim están siempre
buscando esas chispas para hacerlas
retornar a su ámbito apropiado (Torat
Natán #1; Likutey Halajot, Birkat HaPeirot
5:1).

22:3 “Así también harás con


su asno y así harás con su
vestido y así harás con toda
cosa perdida de tu hermano,
que se le hubiere perdido y
tú la hubieres hallado; no
podrás disimularlo”.
Devolver un objeto perdido

Mientras el dueño no haya perdido la


esperanza de encontrar el objeto perdido,
aquel que lo encuentre deberá retornarlo.
Si el dueño ha perdido la esperanza, el
objeto perdido puede ser guardado (Bava
Metzía 22b; ver Joshen Mishpat 259
para las leyes de cómo es posible saber
cuándo un objeto puede ser retenido).

“Devolver un objeto perdido”


también implica hacer que retornen a
Dios las almas perdidas. Mientras esas
almas extraviadas no hayan perdido la
esperanza de tener una relación con
Dios, continuarán siendo propiedad de
su Dueño (y la persona deberá seguir
tratando de acercarlas). Pero si piensan
que están demasiado alejadas de Dios y
abandonan la esperanza de retornar a Él,
son “retiradas” de la propiedad de su
Dueño (Likutey Halajot VIII, p. 41b-42a).
22:5 “No vestirá la mujer
traje de hombre, ni vestirá
el hombre ropa de mujer,
porque todo aquel que hace
esto es abominación para
Dios, tu Señor”.
No vestirá la mujer traje de hombre,
ni vestirá el hombre ropa de mujer

El hombre representa la Torá. La


mujer representa la plegaria. Al igual
que la mujer que, conceptualmente, pide
por sus necesidades, la persona que ora
delante de Dios no debe demandar que
las cosas sucedan como quiere, sino
sólo pedir la ayuda de Dios. Sin
embargo, cuando se trata del estudio de
la Torá, uno debe actuar con GueVuRá
(‫גבורה‬, fuerza) -que contiene las mismas
letras que GueVeR (‫גבר‬, hombre)-
demandando alcanzar sus objetivos. La
persona no debe “cambiar las ropas” -
i.e., no debe ser demandante en la
plegaria ni encarar sus estudios de una
manera sumisa (Likutey Halajot IV, p. 486).

No vestirá la mujer traje de hombre,


ni vestirá el hombre ropa de mujer

El hombre representa la verdad y la


comprensión. La mujer representa la fe y
la capacidad de saber cuándo no se debe
profundizar en las cosas que están más
allá de los parámetros de nuestro
intelecto. La persona debe tener cuidado
y nunca intercambiar sus “ropas” - es
decir, cambiar de la vestimenta de la
verdad a una vestimenta de mentira, o a
una falsa fe o idolatría. Es necesario
tener cuidado y no confiar en la fe
cuando algo puede ser comprendido
(i.e., se debe buscar la verdad), pero al
mismo tiempo se debe tener cuidado y
no tratar de comprender aquello que está
más allá de uno (i.e., se debe tener fe).
Está prohibido intercambiar esas
“vestimentas” (Likutey Halajot IV, p. 422).

No vestirá la mujer traje de hombre,


ni vestirá el hombre ropa de mujer
Intercambiar las ropas lleva a la
inmoralidad (Rashi).

El hombre representa la verdad. La


mujer representa la fe. Antes de comer
del Árbol del Conocimiento, Adán y
Eva no estaban vestidos, significando
que la verdad de Dios estaba claramente
manifiesta. Sin embargo, después del
pecado de comer del Árbol, el Otro
Lado pudo aferrar a la verdad y a la fe y
utilizarlas de manera engañosa. Ahora
necesitamos llevar vestimentas para
filtrar la verdad y la fe, para reconocer
lo que es verdad y lo que es mentira.
Nuestra tarea se dificulta por el hecho
de que el Otro Lado se nutre de esas
ropas, “vistiendo” las cosas para hacer
que lo falso parezca verdadero.

Las ropas del hombre provienen de


las “vestimentas de verdad”, mientras
que las ropas de la mujer provienen de
las “vestimentas de fe”. Al comienzo
Adán y Eva no llevaban ropa alguna,
pues la verdad (el conocimiento de
Dios) y la fe en Dios eran una sola cosa.
La prohibición de utilizar ropas del
género opuesto significa que nunca
debemos intercambiar la verdadera fe
por una fe falsa. Rashi explica que
intercambiar las vestimentas lleva a la
inmoralidad, que surge de los
argumentos convincentes del Otro Lado,
tentándonos a intercambiar la verdad
por la mentira (Likutey Halajot IV, p. 470-
494).

No vestirá la mujer traje de hombre,


ni vestirá el hombre ropa de mujer

La ropa representa la comprensión


de la Divinidad. La prohibición de
utilizar vestimentas del género opuesto
sugiere que la persona no debe
profundizar en los misterios y
enseñanzas de la Torá que se encuentran
más allá de su comprensión. Por otro
lado, aquel que posee un gran intelecto
no debe contentarse con “utilizar la
vestimenta” de aquellos que tienen un
intelecto menor, sino que debe servir a
Dios desde su nivel más elevado (Likutey
Halajot IV, p. 484-243a).

22:6 “Cuando se encuentre


algún nido de pájaro delante
de ti en el camino, en
cualquier árbol o sobre la
tierra, con polluelos o
huevos, estando la madre
echada sobre los polluelos o
sobre los huevos, no tomarás
la madre juntamente con los
hijos”.
Cuando se encuentre algún nido de
pájaro delante de ti en el camino

“Cuando se encuentre... delante de ti” - no


que fue puesto delante de ti (Julín 139a).

El Zohar afirma que el “nido de


pájaro” hace referencia al exilio de la
Presencia Divina (Tikuney Zohar,
Introducción p. 12b). Ostensiblemente, la
Presencia de Dios está oculta en el
exilio y las fuerzas del mal parecen
tener el control. Sin embargo, un nivel
oculto de Divinidad continúa
sustentando a todas las cosas, incluso a
las fuerzas del mal.

Aquel que “encuentra algún nido de


pájaro” -i.e., aquel que siente que ha
llegado a la Presencia Divina en este
exilio- reconoce la existencia revelada
de la Divinidad y retorna al dominio de
Dios. Entonces puede “soltar a la
madre”, lo que representa la Presencia
de Dios oculta que impregna la
creación. Reconoce que el dominio de
Dios está en todas partes y es alguien
que tiene un Dios, aunque no lo
experimente de manera abierta.
Reconociendo que Dios está
verdaderamente en control de las cosas,
podrá retener entonces los “polluelos” -
i.e., podrá elevar las almas perdidas-
porque ha demostrado que las fuerzas
del mal no tienen ningún poder real
(Likutey Halajot, p. 128a).
Cuando se encuentre algún nido de
pájaro delante de ti en el camino, en
cualquier árbol o sobre la tierra...
estando la madre echada sobre los
polluelos o sobre los huevos, no
tomarás la madre juntamente con los
hijos

“Cuando se encuentre delante de ti” - no


que ya es tuyo o que está en tu posesión
(Julín 139a).

El “árbol” hace referencia al Árbol


del Conocimiento; los “polluelos y
huevos” hacen referencia a la Torá y a
las mitzvot. Aquel que habita en este
mundo sin servir a Dios aún no ha
aclarado ni purificado su porción de
daat (conciencia de Dios). Sin embargo,
la Torá y las mitzvot lo están esperando
y pueden ayudarlo a alcanzar su
objetivo.

Sin embargo, la “madre” está


echada sobre los polluelos y los huevos.
HaEm (‫האם‬, la madre) simboliza los
intelectos trascendentes asociados con
Biná, que es conocida como IMa (‫אמא‬,
madre). Estos intelectos trascendentes se
encuentran en la Torá y en las mitzvot, al
igual que en todo lo que sucede a
nuestro alrededor y están más allá de la
comprensión de la persona común. Por
lo tanto la Torá advierte: “No tomarás a
la madre” - no intentes comprender
aquello que está más allá de tu
capacidad. Toma sólo lo que puedas, sea
en el estudio de la Torá, en la plegaria,
en las mitzvot, y demás.

Por otro lado, la persona que ha


trabajado y alcanzado elevados niveles
en el servicio a Dios puede tomar a la
madre junto con los polluelos y los
huevos. Sus devociones más grandes le
permiten acceder a los intelectos
trascendentales que se encuentran en la
Torá, en las mitzvot y en la vida diaria
(Likutey Halajot V, p. 272-137a-274).

Estando la madre echada sobre los


polluelos o sobre los huevos... soltarás
a la madre, pero podrás tomar los
hijos para ti, para que te vaya bien y
para que prolongues tus días

El honor y la gloria son conocidos


como la “madre de toda la vida”
(Génesis 3:20), pues todo en la creación
está enraizado en la gloria de Dios (cf.
Isaías 43:7). “Madre” hace referencia al
honor y “polluelos” hace referencia a
las almas que nacen en este mundo. La
Torá nos dice que debemos evitar el
orgullo y no buscar el honor para
nosotros. Si “soltamos a la madre” -si
huimos del honor- entonces podremos
“tomar los hijos” - podremos proteger y
nutrir nuestras almas, dado que muchas
almas se han perdido debido a la
búsqueda del honor y de la gloria. Si
sigues este consejo, “te irá bien y
prolongarás tus días” - si el honor se
presenta y nosotros se lo ofrecemos a
Dios, mereceremos una buena y larga
vida (Likutey Halajot V, p. 254).

Estando la madre echada sobre los


polluelos o sobre los huevos... podrás
tomar los hijos

HaEm (‫האם‬, la madre) alude a Biná


-que corresponde a IMa (‫אמא‬, madre)- y
a las Sefirot Superiores (los Intelectos).
Los “polluelos y huevos” corresponden
a Zeir Anpin, las Seis Sefirot Inferiores.
Se nos prohíbe “tomar a la madre” - i.e.,
tratar de comprender aquello que es
trascendente. Lo que sí podemos y
debemos es “tomar los huevos” - i.e.,
trabajar para alcanzar la comprensión
que está dentro de nuestras
posibilidades. Debemos conocer
nuestras limitaciones y utilizar nuestros
poderes con plenitud (Likutey Halajot IV,
p. 89a-178).

Estando la madre echada sobre los


polluelos o sobre los huevos... soltarás
a la madre

Los “polluelos y huevos”


representan las almas que son débiles y
que están lejos de Dios debido a sus
pecados. La persona que desee acercar
esas almas deberá “soltar a la madre” -
i.e., alejar a los intelectos que llevaron a
esas almas al mal sendero. Debe
enseñarles a comenzar de nuevo con un
acercamiento fresco, no como si sus días
fueran “la misma vieja cosa”, sino como
si cada día fuese una nueva creación
(Likutey Halajot IV, p. 99a).

Estando la madre echada sobre los


polluelos o sobre los huevos... soltarás
a la madre

Los “polluelos y huevos”


representan las almas que son débiles y
que requieren alimento y protección de
la “madre” - i.e., del Tzadik. Esas almas
deben ser protegidas en lugar de
rechazadas. Sin embargo, está la mitzvá
de “soltar a la madre” para que las
almas puedan madurar por sí mismas y
encontrar su rectificación (Likutey Halajot
IV, p. 184).

22:7 “Sin falta soltarás a la


madre, pero podrás tomar
los hijos para ti, para que te
vaya bien y para que
prolongues tus días”.
Soltarás a la madre, pero podrás
tomar los hijos para ti

“Soltarás a la madre” - aunque tu


intención sea llevar a cabo una mitzvá con
ella (Julín 138b).
Los “polluelos” representan las
almas perdidas que han descendido
hacia la degradación y la humillación de
este largo exilio - i.e., han caído hacia
niveles deshonrosos. Mediante el
arrepentimiento, podemos ayudarlas a
restaurar su gloria y honor anteriores. La
gloria de Dios las sustenta en todo
momento, dado que la gloria es la
“madre de toda la vida” (Génesis 3:20).
Pero cuando la persona comienza a
arrepentirse, no debe tomar ninguna
gloria y honor para sí misma. Deberá
“soltar” esa gloria: deberá hacerla
retornar a Dios. Entonces podrá llegar a
las almas perdidas y elevarlas en
arrepentimiento.
Además, no se debe buscar la
gloria ni siquiera con la intención de
hacer una mitzvá tal como la
purificación de un leproso (ver Levítico
14). El proceso de purificación de un
leproso utilizaba dos pájaros. Si uno de
esos pájaros es un pájaro hembra madre
tomado del nido cuando está sobre los
polluelos, aquel que lo toma, toma la
gloria para sí mismo. ¿Cómo es de
esperar entonces que se vuelva puro si
codicia el honor? (Likutey Halajot V, p.
256).

Soltarás a la madre

“Soltarás” - incluso cien veces (Bava


Metzía 31a).
El “nido de pájaro” hace referencia
al exilio y también a las almas que están
lejos de Dios. La “madre” hace
referencia a los pensamientos. Los
“polluelos y huevos” hacen referencia a
las buenas acciones de la plegaria y del
estudio de la Torá.

Si la persona está en el exilio -si ha


pecado y ha hecho que su mente se
alejara de Dios- y desea volver a
realizar buenas acciones, no deberá
prestarles atención a las confusiones y a
las dudas que acosan su mente. No
deberá prestarles atención alguna a esos
pensamientos sino continuar haciendo lo
que esté tratando de hacer, así sea con la
plegaria, con el estudio y demás. Si los
pensamientos continúan volviendo,
deberá “soltarlos”, alejarlos una y otra
vez, hasta que no vuelvan más (Likutey
Halajot V, p.130 a-260-131 a).

Para que prolongues tus días

Ajer vio a un joven obedecer la orden de


su padre de trepar a un árbol y soltar a la
madre que estaba sobre el nido. Cuando el
joven descendió, cayó y murió. Ajer dijo,
“¿Dónde está la prolongación de los días
que la Torá le prometió a ese hombre?”, y
se volvió un hereje. No comprendió que
“prolongar los días” hace referencia a la
vida en el Mundo que Viene, que es
eterno (Julín 142a).
La Torá nos dice que determinadas
mitzvot son propicias para obtener
ciertas recompensas. La mitzvá de soltar
a la madre trae una larga vida. Obedecer
a los padres trae una larga vida. Usar
tzitzit protege de la inmoralidad. Si, en
el curso de la realización de cualquiera
de estas mitzvot, alguien comete un acto
inmoral, ¿debería perder toda esperanza
en la promesa de la Torá? Ciertamente
no. Pues las mitzvot tienen un enorme
poder para proteger a la persona y traer
bendición y abundancia.

Sin embargo, el hecho de que


alguien sucumba al pecado mientras está
llevando a cabo una mitzvá surge del
hecho de que Dios tiene un designio
específico para cada una de las
personas, en cada una de las
circunstancias. Cada persona recibe una
prueba diferente de acuerdo a cómo
Dios percibe sus necesidades
individuales y los beneficios que puede
lograr a partir de esa prueba. Pues los
pensamientos de Dios son muy
profundos y hay cosas que no podemos
comprender en absoluto (Likutey Halajot
IV, p. 126-64a).

22:8 “Cuando edifiques una


casa nueva, harás un
parapeto a tu techo, para
que no traigas delito de
sangre sobre tu casa, si de
allí cayere alguno”.
Cuando edifiques una casa nueva,
harás un parapeto a tu techo

La Torá especifica una casa


“nueva”, aunque los techos de las casas
viejas también requieren un parapeto
para impedir que la gente se caiga. El
énfasis puesto en “nueva” significa que
la casa debe ser utilizada para la
renovación: dentro de sus paredes, la
persona debe dedicarse constantemente
a renovar su compromiso con la Torá.
Para tener éxito, debe construir un
parapeto para su “techo” - es decir, para
su intelecto. Debe tener cuidado y no ir
más allá de sus limitaciones y
capacidades. De otra manera, “podría
caer de allí” (Likutey Halajot VIII, p. 259a).

Harás un parapeto a tu techo, para


que no traigas delito de sangre sobre
tu casa

“Tu techo” hace referencia a tu


mente. Debes hacer un parapeto
alrededor de tu mente, para protegerla
de los malos pensamientos. Si no cuidas
tu mente, serás culpable de “traer delito
de sangre sobre tu casa”, pues
terminarás envenenando toda tu sangre
con el mal que permitiste que se filtrara
dentro (Likutey Halajot VIII, p. 287a).
Cuando edifiques una casa nueva

Las letras finales de las palabras kI


tivneH baiT jadaSh (“Cuando edifiques
una casa nueva”) deletrean la palabra
SheTIáH (‫)שתיה‬, haciendo referencia a
la Even HaSheTIáH, la Roca
Fundacional de la cual se extrajo el
mundo (Ioma 53b) y sobre la cual se
construyó el Templo. Todos los hogares
del pueblo judío están enraizados en el
Templo, la fuente de la santidad (Likutey
Halajot VIII, p. 289b).

Cuando edifiques una casa nueva,


harás un parapeto a tu techo, para que
no traigas delito de sangre sobre tu
casa

Una “casa nueva” hace referencia


al Tercer Templo. Si deseas ayudar a
reconstruir el Tercer Templo, deberás
hacer un parapeto para tu “techo” - i.e.,
tu intelecto. No vayas detrás de aquello
que está más allá de tu capacidad de
comprensión. De otra manera, harás que
se derrame sangre - le abrirás la puerta
al pecado. El “parapeto” te protegerá
del pecado (Likutey Halajot II, p. 164a).

22:9 “No sembrarás tu viña


con diversas especies de
semillas, no sea que se
declare prohibido todo el
fruto, así la semilla que
siembres como el producto
de la viña”.
No sembrarás tu viña con diversas
especies de semillas

Cada tipo de semilla toma las


bendiciones de Dios de su propia fuente.
Cuando son plantadas por separado,
cada semilla atrae las bendiciones de
Dios en cantidades que podemos
manejar. Mezclar semillas invoca una
sobreabundancia de bendición que
genera demasiada luz, la cual no
podemos soportar. Las bendiciones de
Dios sólo son beneficiosas cuando son
recibidas de manera mesurada (Likutey
Halajot IV, p. 270).

Kilaim - mezclas prohibidas e híbridos

La Torá puede ser un elixir de vida o una


poción mortal. Si la persona lo merece,
será un elixir de vida, iluminando el
sendero de la verdad. Si es indigna, se
transformará en una poción mortal y la
Torá misma extraviará aún más a la
persona (Ioma 72b).

Las 600.000 letras de la Torá son


un paralelo de las 600.000 almas del
pueblo judío (cada una de las cuales
posee, a su vez, muchas ramificaciones).
Cada alma se nutre específicamente de
su raíz en la Torá. Cuando un judío lleva
a cabo una mitzvá, ilumina en su raíz la
letra de la Torá de su alma, acercándose
a Dios. Cuando peca, produce un daño
en esa letra, alejándose de Dios. Aquel
que comete muchos pecados hace que
las letras de la Torá asuman diferentes
combinaciones, produciendo un
alejamiento mayor aún.

El término hebreo genérico para la


mezcla de sustancias prohibidas es
KiLAim (‫)כלאים‬, que es similar a iKaLE
(‫יכלא‬, resistir o detener). Aquel que hace
kilaim mezclando semillas, cruzando
especies diferentes de animales o
combinando lana con lino en una misma
vestimenta produce resistencia en contra
del servicio a Dios (Likutey Halajot V, p.
177a-354). Sin embargo, está permitido
utilizar shatnez (lana y lino) si se
colocan tzitzit que contienen hilo de
lana teñido de azul tejelet a una prenda
de lino (Iebamot 4b). La combinación es
shatnez, pero la mitzvá de los tzitzit es
una rectificación para los kilaim (Likutey
Halajot V, p. 178a).

22:10 “No has de arar con


buey y asno juntos”.
No has de arar con buey y asno juntos

Los animales ritualmente puros


representan los buenos pensamientos.
Los animales ritualmente impuros
representan los malos pensamientos (ver
Likutey Moharán I, 233). No es posible
“arar” en la vida con ambas clases de
pensamientos juntos (Likutey Halajot V, p.
374).

No has de arar con buey y asno juntos

La ley judía prohíbe cruzar


diferentes clases de animales, al igual
que atarlos juntos para trabajar con
ellos. ¿Por qué, entonces, la Torá sólo
menciona al buey y al asno?

El buey representa a todos los


animales puros. El asno representa a
todos los animales impuros. Cuando
Iaacov volvió de la casa de Labán, le
envió un mensaje a Esaú: “Tengo bueyes
y asnos” (Génesis 32:6) - indicando que
había subyugado ante Dios a todas las
clases de “animales” (i.e., sus deseos
materiales, incluso los permitidos)
(Likutey Halajot V, p. 374).

No has de arar con buey y asno juntos

El buey y el asno representan dos tipos de


cosas malas (ver Zohar I, 166b).

El buey y el asno aluden a Esaú y a


Ishmael, los nombres genéricos para las
fuerzas del mal. Todo lo que se haga
para mezclar las cosas -tales como
cruzar animales de diferentes especies,
hacer que animales diferentes trabajen
juntos y demás- aunque el acto o la
intención sean inicialmente puros, le da
fuerza al Otro Lado. Cuando Iaacov
volvió de la casa de Labán, le envió a
Esaú rebaños de animales, cada rebaño
por separado (Génesis 32:17). Pues
Iaacov fue capaz de mantener todo en su
propio lugar y no mezclar las cosas
(Likutey Halajot V, p. 189a).

22:11 “No vestirás shatnez -


una mezcla de lana y lino”.
No vestirás shatnez - una mezcla de
lana y lino

La lana representa jesed (el atributo


de la bondad). El lino representa
guevurot (los atributos del juicio).
Ambos atributos son completamente
opuestos y nunca pueden juntarse,
excepto por un ser humano. Debido a
que el ser humano tiene daat (intelecto),
tiene la capacidad de unir los opuestos.

Aunque la persona tenga permitido


coser la lana y el lino juntos, no puede
usar esa vestimenta. Ello se debe a que,
a causa el pecado de Adán al comer del
Árbol, todo en este mundo contiene una
mezcla de bien y de mal. Cuando dos
opuestos se juntan en una vestimenta que
no es en aras de una mitzvá, el Otro
Lado se alimenta de esa ropa y el mal no
puede ser mitigado. El daat formado a
partir de la unión de la lana y del lino
crea el daat del Otro Lado. Pero cuando
dos opuestos se unen en una vestimenta
en aras de una mitzvá -por ejemplo,
cuando se colocan en una prenda de lino
tzitzit que contienen hilo de lana teñido
de azul tejelet- entonces se permite usar
el shatnez, pues el daat formado por la
unión de la lana y del lino es un daat
sagrado (Likutey Halajot V, p. 200a-400).

No vestirás shatnez - una mezcla de


lana y lino

La lana representa bondad - la luz


de Dios iluminándonos a través de los
Tzadikim. El lino representa la materia -
la luz oculta de Dios. Uno puede utilizar
vestimentas de lana o vestimentas de
lino, pero no una vestimenta que tenga
ambas clases de hilos. En ese caso, la
materia oscurece la luz e impide que
ésta pueda brillar. Sin embargo, es
posible combinar lana y lino para
ponerle tzitzit que contienen hilos de
lana de azul tejelet a una prenda de lino.
Dado que los tzitzit son una mezcla, la
luz de la mitzvá ilumina por sí misma y
la materia no obstruye la luz (Likutey
Halajot V, p. 204a).

No vestirás shatnez - una mezcla de


lana y lino... haz para ti hilos
retorcidos en las cuatro esquinas de tu
vestimenta

Las vestimentas se hicieron


necesarias luego del pecado de Adán.
En el Jardín del Edén, Adán y Eva
usaban “vestimentas de luz [de
Divinidad]” (Tikuney Zohar #58, p. 92b; ver
también Bereshit Rabah 20:12). Después
del pecado, se hizo necesario fabricar
telas (primariamente de lana y de lino).
Originalmente, el hombre fue diseñado
para beneficiarse de la luz de Dios de
manera directa, pero luego del pecado
de Adán ésta le llega “vestida” y oculta
dentro de “vestimentas”. Esas
vestimentas están representadas por los
querubines ubicados a la entrada del
Jardín del Edén (Génesis 3:24), por donde
el hombre, de alguna manera, debe ahora
pasar para retornar al Jardín del Edén, a
la luz de Dios.

La lana hace referencia a la gran luz


de Dios; el lino hace referencia a los
juicios y a las restricciones (i.e.,
vestimentas). El lino no debe mezclarse
con la lana pues los juicios y las
restricciones oscurecen la luz de Dios
en lugar de revelarla. Sin embargo, la
mitzvá de los tzitzit combina la lana y el
lino (si uno tiene una vestimenta de lino
de cuatro esquinas, puede colocarle
tzitzit que contengan hilos de lana
teñidos de azul tejelet), pues llevar a
cabo la mitzvá de los tzitzit anula los
efectos negativos de la lana y del lino y
revela la luz de Dios (Likutey Halajot I,
p. 58).

Lana y lino... hilos retorcidos

La lana y el lino son opuestos. La


lana representa un nivel muy elevado
mientras que el lino representa un nivel
muy bajo. Cuando Caín y Abel llevaron
sus primeras ofrendas a Dios, Caín trajo
semillas de lino (una ofrenda magra),
mientras que Abel llevó lana de oveja
(una ofrenda respetable) (Génesis 4:3-4).
Los tzitzit, que combinan hilos de lana
con una vestimenta de lino, representan
el poder de llevar hacia Dios incluso a
los niveles más bajos (Likutey Halajot I, p.
34a).

22:23 “Si alguna joven,


virgen, fuera comprometida
con un hombre y alguien la
encuentra fuera y se acuesta
con ella”.
Alguien la encuentra fuera

Si ella se hubiese quedado en su casa, él


no la habría encontrado (Rashi).

La persona debe trabajar para


alcanzar y mantener la santidad interior
de una “casa”, con “paredes” que la
protejan del pecado. Si baja la guardia,
se verá transformada en el nivel de
“fuera”, donde existe el peligro (Likutey
Halajot IV, p. 50).

23:6 “Pero no quiso Dios, tu


Señor, escuchar a Bilaam;
antes, Dios, tu Señor, te
convirtió la maldición en
bendición, porque te amaba
Dios, tu Señor”.
Pero no quiso Dios, tu Señor, escuchar
a Bilaam; antes, Dios, tu Señor, te
convirtió la maldición en bendición
Bilaam siempre buscaba lo peor en
cada persona y trató de sacar lo peor de
los judíos. Intentó hacerle recordar a
Dios que los judíos habían pecado
seriamente al hacer el becerro de oro
(ver Rashi sobre Números 24:1). Pero Dios
no ve las cosas de la misma manera que
Bilaam. Cada vez que Bilaam y los de
su calaña buscan el mal en los judíos,
Dios busca el bien al comparar el mal
de los judíos con el mal de las naciones.
Así, no sólo Bilaam no pudo maldecir a
los judíos, sino que Dios utilizó las
malas intenciones de Bilaam para
beneficiar a los judíos y transformar sus
maldiciones en bendiciones. Cuanto más
trataba Bilaam de despertar el mal en
los judíos, más notaba Dios sus buenas
acciones (Likutey Halajot V, p. 268a-536).

23:11 “Cuando haya en


medio de ti alguno que no
fuera puro por razón de
emisión nocturna, saldrá
fuera del campamento y no
entrará en él”.
La rectificación para aquel que ha
tenido una emisión en vano es acercar a
la gente a Dios. Las letras de la palabra
KeRI (‫קרי‬, simiente emitida en vano)
pueden reordenarse para formar la
palabra IaKaR (‫יקר‬, valioso) - i.e., traer
almas valiosas de retorno a Dios (Likutey
Moharán I, 14:final).

23:15 “Porque Dios, tu


Señor, anda en medio de tu
campamento, para liberarte
y para entregar tus
enemigos delante de ti; por
lo mismo tu campamento ha
de ser santo, no sea que Él
vea en medio de ti cosa
abominable y se aparte de
ti”.
Tu campamento ha de ser santo

En el desierto, los judíos estaban


divididos en tres campamentos
principales: Cohanim, Levitas e
Israelitas. Estos corresponden a las tres
divisiones del intelecto -Jojmá, Biná y
Daat- que conforman una barrera en
contra de la inmoralidad (Likutey
Moharán II, 8:13), para que la mente
pueda alcanzar el carácter de un
campamento santo.

23:24 “Más lo que hubiere


salido de tus labios, lo
guardarás y cumplirás
conforme prometiste a Dios,
tu Señor, espontáneamente y
lo has pronunciado con tu
boca”.
Más lo que hubiere salido de tus
labios, lo guardarás y cumplirás
conforme prometiste a Dios

“De tus labios” - esto hace referencia


específicamente a una promesa de dar
caridad (Rosh HaShaná 6a).

Aquel que practica la caridad con


generosidad le da fuerza a la
espiritualidad asociada con la boca - y
eso permite que el Tzadik diga palabras
de Torá (Likutey Moharán II, 15:1).

23:25 “Cuando entres en la


viña de tu prójimo, podrás
comer uvas a tu gusto, hasta
saciarte, mas no las pondrás
en tu canasto”.
Podrás comer uvas a tu gusto, hasta
saciarte, mas no las pondrás en tu
canasto

Cuando la persona come más de lo


que necesita, la comida en exceso puede
serle dañina.
Todo tiene una fuente de la cual
toma su vitalidad. Los alimentos
obtienen su vitalidad de la persona que
los ingiere - i.e., cuando uno consume
alimentos para sustentarse, el alimento
mismo es sustentado por la persona a la
cual tiene que nutrir. Pero cuando uno
come más de lo que necesita, la comida
en exceso no tiene de dónde recibir
vitalidad, dado que la persona no tiene
necesidad de ella. Es como si la persona
pusiera el exceso de alimento en una
canasta - ciertamente no recibirá
vitalidad de allí. En su lugar, el alimento
busca su vitalidad tomándola de la
propia vitalidad de la persona.
Así, el versículo dice: “Podrás
comer uvas a tu gusto” - pero no comer
en exceso (ver Bava Metzía 87b). “Mas no
las pondrás en tu canasto” - pues no
tienes necesidad de ello (Likutey Moharán
I, 257).

24:1 “Cuando uno tome


mujer, casándose con ella y
suceda que si ella no le
agrada, por haber él hallado
en ella alguna cosa torpe, le
podrá escribir carta de
divorcio y, poniendo ésta en
mano de ella, despedirla de
su casa”.
Cuando uno tome mujer, casándose
con ella

Un matrimonio judío realizado con


los ritos establecidos por nuestros
Sabios ayuda a que la pareja alcance el
nivel del Tikún HaBrit (Rectificación
del Pacto), el remedio general para la
inmoralidad (Likutey Halajot VIII, p. 98b).

Cuando uno tome mujer, casándose


con ella

Kijá (tomar) hace referencia al dinero. Es


necesario ofrecerle a la mujer algo de
valor monetario para que ella quede
comprometida (Kidushin 2a).

El acto del compromiso, que es


llamado kidushin (literalmente,
“santificación)”, se efectúa mediante
kijá (tomar). Este procedimiento
también alude al Tzadik, quien “toma” y
reúne las almas para elevarlas y
santificarlas ante Dios. La santificación
se obtiene mediante el dinero. Al darle
caridad al Tzadik, la persona puede ser
“tomada” por el Tzadik y llevada hacia
el ámbito de la santidad (Likutey Halajot
VI, p. 47a-94).

Le podrá escribir carta de divorcio...


Si ella deja su casa y se vuelve esposa
de otro hombre

Sefer keritut (carta de divorcio)


significa literalmente “libro de
separación”. La mujer que se divorcia
debe recibir un documento escrito en el
cual se indica que ella está divorciada.
Esto refleja la idea de que cuando la
persona se aleja de Dios, se olvida de la
Torá y se olvida de que Dios aún está
con ella, aunque de manera oculta. Se le
da entonces el “libro” -i.e., la Torá-
para hacerle recordar que pese a su
alejamiento de Dios, Él aún está allí.
Aunque se vaya a otra parte, Dios y la
Torá permanecerán con ella (Likutey
Halajot VI, p. 110-56a).
Carta de divorcio

Sefer keritut (carta de divorcio)


significa literalmente “libro de
separación”. El Rebe Najmán explica
esta terminología en el relato de la Torá
sobre la sotá (la mujer descarriada) (ver
Números 5:11-31). El Rebe explica que a
veces, aunque la mujer no haya sido
deshonrada, la sola insinuación de
inmoralidad de su parte puede hacer que
su marido se divorcie de ella. Pues cada
persona posee un aspecto de Mashíaj
que es tan santo y puro que no puede
perdonar el mínimo atisbo de
promiscuidad. Ese espíritu de Mashíaj
reside en un libro; por lo tanto, el
documento que vuelve legal el divorcio
es llamado un “libro de separación”
(Likutey Moharán II, 32:3).

24:4 “Su primer marido que


la había despedido, no podrá
volver a tomarla para que
sea mujer suya, después de
haberse ella deshonrado,
abominación es esto para
Dios; no hagas pecar, pues a
la tierra que Dios, tu Señor,
te da por herencia”
Su primer marido... no podrá volver a
tomarla para que sea mujer suya,
después de haberse ella deshonrado

El poder del documento escrito de


divorcio proviene de la Torá Escrita.
Cada mitzvá de la Torá incluye un
intelecto individual que influye
positivamente sobre cada persona, de
diferentes maneras. Todos esos
intelectos individuales están enraizados,
a su vez, en un intelecto global. Cuando
la pareja se une en matrimonio, ambos
toman de ese intelecto global. Pero
cuando se divorcian, se separan tanto en
los niveles físicos como intelectuales.

En la Kabalá, el marido representa


el intelecto global frente a la esposa,
que representa un intelecto individual.
Así, si la mujer vuelve a contraer
matrimonio, se une a un intelecto
individual totalmente diferente y puede
tomar nuevamente del intelecto global.
Sin embargo, su raíz en el intelecto
global es ahora completamente
diferente. Por lo tanto no puede retornar
a su primer marido (Likutey Halajot VI, p.
120).

24:9 “Acuérdate de lo que


hizo Dios, tu Señor, a
Miriam, en el camino,
cuando saliste de Egipto”.
Acuérdate de lo que hizo Dios, tu
Señor, a Miriam

Calumniar daña la memoria. Al


“recordar” a Miriam, grabamos en
nosotros la importancia de evitar la
calumnia (Likutey Halajot II, p. 178).

24:11 “Afuera quedarás en


tanto que el hombre a quien
has prestado te saque la
prenda afuera”.
Afuera quedarás

El alma de la persona es sinónimo


de su riqueza y ambas provienen de la
misma raíz. En un sentido, si un
individuo toma dinero prestado,
hipoteca su alma al prestamista. Si el
prestamista entra ahora en su casa para
retirar la garantía del préstamo está, en
efecto, extrayendo de su ámbito el alma
de la persona.

En su lugar, la Torá enseña que el


prestamista debe ser compasivo. Debe
quedarse afuera y dejar que el
prestatario saque él mismo la garantía
que se le debe. A su vez deberá tratar de
devolvérsela al día siguiente si éste la
necesita. Que el prestamistas recuerde
que cada noche le devolvemos nuestras
almas a Dios sin que Él venga a
tomarlas - y pese a nuestros pecados,
Dios nos devuelve nuestras almas cada
mañana (Likutey Halajot VII, p. 34-43a).

24:15 “En su día le darás su


salario y el sol no ha de
ponerse sobre éste en tu
poder, porque él es pobre y
su alma depende de ello; no
sea que clame contra ti a
Dios; pues será pecado en
ti”.
En su día le darás su salario y el sol
no ha de ponerse sobre éste en tu
poder

Uno debe realizar las mitzvot con


una alegría tal como para llegar a sentir
que ha recibido su recompensa en el
momento de llevar a cabo la mitzvá y no
en la espera de una recompensa futura.

Así, “En su día le darás su salario”


- la recompensa de la persona debe
provenir de las mitzvot mismas. “Y el
sol no ha de ponerse sobre éste” - no
debe llevar a cabo las mitzvot por la
recompensa del Mundo que Viene, que
es después de que “su sol se pone”,
después de su muerte (Likutey Moharán I,
5:2).
En su día le darás su salario

Págale a tiempo, de acuerdo a los


términos del contrato, así sea por día, por
semana, por mes y demás (Bava Metzía
110b).

Cada día contiene su propio canal


de abundancia. En Su gran compasión,
Dios nos aconseja pagarle al trabajador
a tiempo y no retrasar su jornal para que
pueda tener acceso al canal de
abundancia de ese día (Likutey Halajot
VIII, p. 143b).

De manera similar, uno debe


reconocer y apreciar la oportunidad de
cuidar su alma, cada día y “pagarle” los
salarios que ella requiere: estudio de la
Torá, mitzvot, plegarias y demás. Si la
persona se retrasa, diciendo, “Hoy
parece que no es un buen día para
estudiar” o “Hoy mi mente no puede
concentrarse en la plegaria”, dejará que
el día pase sin poner ningún esfuerzo en
el servicio a Dios (ibid., VIII, p. 143b-
144a).

En su día le darás su salario

Conceptualmente, el jornalero ha
caído en cierta clase de servidumbre,
dado que depende de su empleador. El
siervo representa el olvido y la pérdida
de contacto con la libertad, que está
simbolizada por el Mundo que Viene.
Una vez que completa el trabajo por el
cual fue contratado, el trabajador vuelve
a ser un hombre libre. Así, debemos
asegurarnos de pagarle a tiempo, pues el
pago le permite recordar el objetivo
final, el Mundo que Viene, donde reina
la libertad (Likutey Halajot VIII, p. 179b).

En su día le darás su salario

Las iniciales de las palabras Beiomo


Titén Sejaró (“En su día le darás su
salario”) conforman la palabra ShaBaT
(‫( )תבש‬Ari, Shaar HaPesukim, p. 198).

Trabajar para alguien representa


una cierta clase de servidumbre.
Completar la tarea representa la
libertad. Aquel que recibe su salario es
ahora un hombre libre - correspondiente
al Shabat, el día de descanso y de
libertad de las tareas (Likutey Halajot VIII,
p. 187b).

Más aún, al llevar a cabo la mitzvá


de pagarle al trabajador a tiempo, uno
atrae la santidad del Shabat sobre sí,
que es liberarse del trabajo, de la ira y
de las frustraciones de los días de la
semana (ibid., VIII, p. 191).

En su día le darás su salario

Cuando Adán fue maldecido con el


trabajo, Dios le dijo, “Con el sudor de
tu frente comerás” (Génesis 3:19). Apeja
(traducido como “frente”) significa
literalmente “nariz”, haciendo referencia
a la manera en que la nariz “arde” con la
ira y la frustración cuando uno trata de
ganarse el sustento. Así, la Torá ordena
que el empleador le pague su salario al
trabajador inmediatamente y que no lo
haga esperar, para mitigar esa ira y
frustración (Likutey Halajot VIII, p. 191a).

En su día le darás su salario... porque


él es pobre

La ley de pagar los salarios a


tiempo se aplica a todos los
trabajadores, pobres o no. Cada
trabajador debe recibir su salario de
acuerdo al contrato que ha hecho con su
empleador, así sea por día, por semana,
por mes y demás.

Dios creó el mundo con el


propósito de iluminar la belleza interior
de cada persona. Aquel que no puede
generarse su propio sustento y que debe
trabajar para los demás es considerado
un hombre pobre. Dado que no puede
mantenerse por sí mismo, su belleza
interna se oculta y no brilla. Si la gente
que lo rodea se ocupa de su bienestar,
sus actos de bondad, de amor y de
caridad extraerán ese brillo. Si no hay
tales actos de bondad, su belleza interna
permanece oculta.

Pagar los salarios es un acto de


bondad y de amor. Los salarios deben
ser pagados a tiempo, pues cada día (o
período contratado) es diferente e
ilumina a partir de la luz que es
prominente en ese momento. Pagar los
salarios crea una atmósfera de
tranquilidad y de amistad, de amor y de
paz (Likutey Halajot VII, p. 78).

Su alma depende de ello

El trabajador arriesga su vida misma para


ganar el sustento, por ejemplo trepa a una
escalera muy alta o se sube a un árbol
[para llevar a cabo su tarea] (Rashi).

El judío sacrifica su alma a cada


momento, en cada día. Un ejemplo de
ello es cuando da su dinero para
caridad. El dinero es el alma, como
afirma el versículo: Veeliav hu nose et
nafsho (“Su alma depende de ello”), que
significa literalmente “él eleva su alma
por ello”. Para ganar dinero, el judío
debe primero sacrificar su alma
esforzándose e incluso poniéndose en
peligro. Pero más tarde, toma el dinero y
lo entrega en aras de Dios. Por ello
decimos que sacrifica su alma (Likutey
Moharán II, 46).

Su alma depende de ello

El trabajador arriesga su vida misma para


ganar el sustento, por ejemplo trepa a una
escalera muy alta o se sube a un árbol
[para llevar a cabo su tarea] (Rashi).
¿Acaso todos los trabajadores
hacen un sacrificio tan extremo y ponen
en peligro sus vidas al realizar sus
tareas? No, pero todo aquel que entra en
el ámbito del trabajo separa el bien del
mal, pues el trabajo eleva las chispas de
santidad que se encuentran hundidas en
el ámbito del mal. Aunque el trabajo no
sea físicamente peligroso, representa un
sacrificio en el nivel espiritual (Likutey
Halajot VIII, p. 187a).

Su alma depende de ello

El alma y la riqueza provienen de


una misma raíz. La riqueza es la
seguridad de la persona, su “pared”
protectora. Pero si la persona demuestra
JeMáH (‫חמה‬, ira), quita esa JoMáH
(‫חומה‬, pared) protectora. Al evitar la ira,
uno protege tanto su riqueza como su
alma (Likutey Moharán I, 59:5; ibid., I, 68).

24:17 “No torcerás el


derecho del extranjero o del
huérfano, ni tomarás en
garantía la ropa de la
viuda”.
Ni tomarás en garantía la ropa de la
viuda

El alma y la riqueza provienen de


una misma raíz. Cuando una mujer se
casa, su marido cubre sus necesidades y
su riqueza -su alma- es bien cuidada.
Pero la viuda carece de esta seguridad.
Si alguien toma una garantía de ella, es
como si tomara su alma, que no tiene
protector. Por lo tanto no se debe tomar
garantía alguna de una viuda.

El profeta Jeremías hace referencia


al pueblo de Israel en el momento de la
destrucción del Templo comparándolo
con una “viuda” (Lamentaciones 1:1).
Cuando Dios sacó a los judíos de Egipto
y los transformó en una nación, designó
el MiShKaN (‫משכן‬, Tabernáculo) y su
sucesor, el Templo, como un MaShKoN
(‫משכן‬, garantía) del compromiso de los
judíos con la Torá. Cuando los judíos
pecaron, Dios se tomó esa garantía.
Quedando “viuda” por el exilio, la
riqueza de la nación judía es tomada por
las otras naciones. Cuando llevamos a
cabo la mitzvá de no tomar garantías de
una viuda, Dios muestra Su compasión y
nos devuelve nuestra garantía - el
Templo (Likutey Halajot VII, p. 90-46a).

25:3 “Cuarenta latigazos le


podrá dar, pero no excederá
de ello, no sea que si se
excediere, dándole muchos
azotes sobre éstos, tu
hermano se haga vil a tus
ojos”.
Cuarenta latigazos le podrá dar

Aunque la Torá Escrita ordena


explícitamente cuarenta latigazos,
nuestros Sabios lo explican como
significando cuarenta menos uno, vale
decir, treinta y nueve latigazos (Makot
22a; Rashi sobre Deuteronomio 25:2).

Todas las mitzvot de la Torá están


definidas por nuestros Sabios. La
integridad de la religión judía depende
de nuestra fe en los Tzadikim y en su
interpretación de la Torá (Likutey
Moharán I, 57:9).
Cuarenta latigazos le podrá dar

La santidad revelada corresponde a


la letra samaj (‫)ס‬, que tiene la forma de
un círculo. La santidad oculta
corresponde a la letra mem, cuya forma
al “final” de la palabra (‫ )ם‬se asemeja a
un cuadrado. La samaj (santidad
revelada) toma su sustento de la mem (la
santidad oculta), a la que rodea y
oculta.

La letra mem tiene el valor


numérico de 40. Así como una corte
judía puede establecer un castigo de
cuarenta latigazos para una persona
malvada, la mem le otorga fuerza a la
samaj que la rodea, dándole a la samaj
“mem (40) latigazos” para castigar a las
fuerzas del mal (Likutey Moharán I, 59:4).

Además, la letra samaj alude a


Maljut y a los juicios, mientras que la
mem corresponde a Biná. Así, el juicio
que la persona recibe -la samaj- es
“mem (40) latigazos”.

25:4 “No le pondrás bozal al


buey mientras trilla”.
No le pondrás bozal al buey mientras
trilla... Si dos hermanos habitan
juntos y muere uno de ellos
Con la prohibición de ponerle un
bozal al buey mientras trabaja, la Torá
enseña compasión hacia los animales y
consideración por sus necesidades. En
un nivel más profundo, la yuxtaposición
de la ley en contra de ponerle un bozal
al buey y la ley del matrimonio de
levirato apunta a las ramificaciones de
la reencarnación. De acuerdo a la
Kabalá, el matrimonio de levirato
contiene las enseñanzas fundamentales
sobre la reencarnación.

El Ari enseña que ciertas almas


reencarnan como animales (Shaar
HaGuilgulim, p. 58 y sig.). Dado que la
persona que peca se comporta de una
manera menos que humana, su alma debe
reencarnar en un animal, como castigo y
para rectificación de esos actos
animales. Sobre esto, el Baal Shem Tov
dijo cierta vez: “La gente come gente, la
gente bebe gente, la gente cabalga sobre
gente...” (tradición oral). Por supuesto,
el sufrimiento de esas almas
reencarnadas es indescriptible. Por lo
tanto la Torá muestra compasión por
ellas al ordenar: “No le pondrás bozal”.
Así como al comer la persona puede
alcanzar un profundo anhelo por Dios
(dado que comer trae una iluminación
proveniente de Keter; ver Likutey
Moharán II, 7), el comer del animal le
trae una revelación limitada de la luz de
Keter, que puede beneficiar al alma
encarnada (Likutey Halajot VIII, p. 189b).

25:5 “Si dos hermanos


habitan juntos y muere uno
de ellos sin tener un hijo, no
se casará la mujer del
difunto fuera de la familia,
con un hombre extraño; su
cuñado se llegará a ella y la
tomará por mujer suya,
cumpliendo con ella el
deber de levirato.
Matrimonio de levirato
El matrimonio de levirato es un
acto de amor fraternal que rectifica el
odio entre hermanos demostrado por las
primeras generaciones. El odio llegó al
mundo como resultado del pecado de
Adán - más tarde, Caín mató a Abel y
Esaú trató de matar a Iaacov. La Torá,
que rectifica el pecado de Adán, ordena
emociones opuestas. Si un hombre
muere sin tener hijos, su hermano debe
venir en su ayuda y casarse con la viuda,
criando así a su hijo en nombre de su
hermano. Esa mitzvá fuerza al hermano
vivo a exhibir amor extra y
autosacrificio, rectificando el odio
entre los primeros hermanos (Likutey
Halajot VI, p. 80a-160-81a).
Matrimonio de levirato

La Unión de la pareja tiene como


objetivo traer la luz de Dios. Los
parientes cercanos tienen prohibido
casarse entre sí pues sus almas están
muy cerca en su raíz - i.e., ambos toman
de la misma luz. Por el mismo motivo, el
hombre tiene prohibido casarse con la
esposa de su hermano, dado que los
hermanos están muy cerca en su raíz.
Después de que los hermanos se casan,
atraen la misma luz a través de su
descendencia.

Sin embargo, si uno de los


hermanos muere sin tener hijos, no deja
un sendero para que la luz que ha hecho
descender continúe bajando al mundo.
Sin un recipiente para captar esa luz, se
produce un aspecto de la Rotura de los
Recipientes (tal como ocurrió al
comienzo de la Creación, cuando las
tremendas luces espirituales que Dios
creó no tuvieron recipientes para
captarlas). Por lo tanto la Torá permite
el matrimonio de levirato para que el
hermano vivo continúe trayendo la luz
del hermano fallecido. El hecho de ser
hermanos hace que esto pueda ser
posible, pues ambos toman de la misma
raíz (Likutey Halajot VI, p. 152-77a).

25:11 “Si dos hombres


pelean, el uno con el otro y
se llegare la mujer de uno
de ellos para liberar a su
marido de la mano de aquel
que le hiere y alargando su
mano lo asiere de las partes
vergonzosas”.
Si dos hombres pelean

Raba bar bar Janá dijo: Cierta vez


estábamos viajando por el desierto y
vimos esos gansos que eran tan gordos
que sus plumas se les caían (Bava Batra
73b).
Todo aquel que ve a un ganso en sueños
puede anticipar sabiduría (Berajot 57a).

En esta hagadá (enseñanza


homilética), Raba bar bar Janá está
tratando sobre el atributo de la
humildad. Los gansos aluden a los
jajamim (sabios). NoTzot (‫נוצות‬,
plumas) es similar a iNaTzu (‫ינצו‬,
“pelean”), aludiendo a la controversia y
a la afrenta.

El Rebe Najmán explica que los


Tzadikim no les prestan ninguna
atención a la controversia y a los
insultos de los que son objeto. Aunque
oyen que los ridiculizan, no responden.
Como resultado de ese silencio, son
llamados jajamim (literalmente,
“sabios”), pues “El silencio es una
cerca para la sabiduría” (Avot 3:13)
(Likutey Moharán I, 6:6).

25:13 “No tendrás en tu


bolsa pesa grande y pesa
chica”.
No tendrás en tu bolsa pesa grande y
pesa chica... Acuérdate de lo que hizo
Amalek contigo

Los judíos fueron atacados por Amalek


pues habían transgredido las leyes de las
pesas y las medidas (Rashi sobre
Deuteronomio 25:17).

Dedicarse a las prácticas


comerciales con honestidad y aniquilar a
Amalek son sinónimos. Por otro lado, la
deshonestidad hace que la persona sea
susceptible a la klipá de Amalek (Likutey
Moharán I, 35:8).

Las letras del nombre AMaLeK


(‫ )עמלק‬pueden ordenarse para formar la
palabra MeUKaL (‫מעקל‬, torcido) - i.e.,
“una justicia torcida” (ibid., II, 5:11). Así,
Amalek representa la mentira y la
deshonestidad (al igual que la
inmoralidad y las filosofías ajenas).
25:17 “Acuérdate de lo que
hizo Amalek contigo en el
camino cuando saliste de
Egipto”.
Acuérdate de lo que hizo Amalek
contigo

Amalek intenta hacernos olvidar a


Dios. Siempre debemos acordarnos de
lo que Amalek quiere hacer, para
recordar nuestra constante batalla en su
contra (Likutey Halajot III, p. 36a).

Acuérdate de lo que hizo Amalek


contigo
Dado que Amalek representa el
olvido, requerimos de un estímulo extra
para recordar a este enemigo (Likutey
Halajot II, p. 178).

Acuérdate de lo que hizo Amalek


contigo... cortó a los rezagados... y no
tuvo ningún temor de Dios

En la Kabalá, la plegaria y el temor


corresponden a Maljut (Reinado). Aquel
que no le tema a Dios y a Su autoridad
será débil en sus plegarias, haciéndolo
un blanco fácil para Amalek. Por lo
tanto la Torá nos dice que debemos
“acordarnos de Amalek” - i.e., recordar
el hecho de fortalecernos en la plegaria,
para vencer a Amalek (Likutey Halajot
VIII, p.103a).

25:18 “De cómo te salió al


encuentro en el camino y
cortó a los débiles entre los
tuyos, todos los débiles que
se atrasaban, estando tú
fatigado; y no tuvo ningún
temor de Dios”.
De cómo te salió al encuentro

KoRjá (‫קרך‬, “te salió al encuentro”)


también puede traducirse como “te
enfrió”. Él te cansó y te debilitó y, como
resultado, no te acercaste a los Tzadikim
(Likutey Halajot I, p. 202).

De cómo te salió al encuentro... cortó


a los débiles entre los tuyos, todos los
débiles que se atrasaban

KoRjá (‫קרך‬, “te salió al encuentro”)


es similar a KeRi (‫קרי‬, emisión en vano).
Amalek representa un pacto corrompido.
Dañar el pacto produce la pérdida de
muchas chispas de santidad. Amalek
atacó principalmente a la tribu de Dan,
que se encontraba a la retaguardia de los
campamentos durante sus viajes, pues
muchos miembros de esa tribu eran
idólatras a los cuales la Nube de Gloria
había rechazado (Midrash Tanjuma, Ki
Tetzé 10). Aun así, Dan es llamado el
measef (recolector) (Números 10:26),
dado que esta tribu recolectaba todos
los objetos perdidos -i.e., las chispas
perdidas- de las otras tribus mientras
deambulaban por el desierto (Likutey
Halajot II, p. 190-96a). Por lo tanto
debemos recordar lo que hizo Amalek y
lo que él representa y siempre tratar de
recolectar y de traer a los
espiritualmente débiles.

De cómo te salió al encuentro

KoRjá (‫קרך‬, “te salió al encuentro”)


es similar a KeRi (‫קרי‬, emisión en vano),
implicando impureza espiritual.
KoRjá (‫ )קרך‬es también similar a
KoR vejom (‫קור וחום‬, frío y caliente).
Después de que los judíos dejaron
Egipto “con la mano en alto” (Números
33:3), ninguna nación osó atacarlos. Pero
Amalek salió a la palestra y “enfrió” el
temor hacia los judíos lanzando un
primer ataque. Esto puede compararse a
un baño de agua hirviente al cual nadie
puede entrar. Llega un sinvergüenza y
salta dentro. Aunque se quema, enfría el
baño para los otros (Rashi).

Amalek está asociado a un pacto


corrompido, que enfría el deseo de la
persona de servir a Dios (Likutey
Moharán I, 58:3; ibid., I, 19:5).
Cortó a los débiles entre los tuyos

[VaiZaNeV (‫ויזנב‬, “cortó”) es similar a


ZaNaV (‫זנב‬, cola).] Amalek cortaba los
órganos circuncidados de los judíos que
había atrapado y los arrojaba hacia arriba
(Rashi).

Abraham fue el primero en creer en


Dios y la circuncisión fue la primera
mitzvá que se les dio a los judíos.
Debido a que Amalek era un ateo que
desafiaba a Dios, se dedicó a cortar la
señal del pacto de Dios con Abraham.
“Los arrojaba hacia arriba” implica la
práctica de los filósofos que arrojan
incluso las mitzvot prácticas hacia
arriba, hacia la mente, interpretándolas
como conceptos intelectuales. Esto les
da a los no creyentes la capacidad de
negar totalmente las mitzvot de Dios
(Likutey Moharán II, 19:3).

Cortó a los débiles entre los tuyos

[VaiZaNeV (‫ויזנב‬, “cortó”) es similar a


ZaNaV (‫זנב‬, cola).] Amalek cortaba los
órganos circuncidados de los judíos que
había atrapado y los arrojaba hacia arriba
(Rashi).

La “cola” simboliza a la persona


común, que es como una “cola del líder”
(cf. Avot 4:15). Amalek toma a la persona
común y la arroja “hacia arriba” -
haciendo que una persona incompetente
se vuelva líder de los judíos (Likutey
Halajot III, p. 18).
Cortó a los débiles entre los tuyos... no
tuvo ningún temor de Dios

Amalek, que representa el Maljut


del Otro Lado, recibe de aquellos que
no temen a Dios la fuerza para batallar
en contra de Maljut de Santidad (Likutey
Moharán I, 135:4). Pero una vez que
comienza la batalla, incluso aquellos
que temen a Dios también se ven sujetos
al ataque. Y si la persona no le teme a
Dios, Amalek puede entonces
perseguirla y capturarla (ibid., I, 56:5).

Cortó a los débiles entre los tuyos

Amalek atacó a los que estaban


fuera de las Nubes de Gloria. Los judíos
que estaban protegidos por las Nubes de
Gloria representan a aquellos que se
mantienen dentro de los límites de la
santidad; no son vulnerables a la
influencia de Amalek. Amalek puede
atacar y vencer sólo a aquellos que están
fuera de los parámetros de la santidad.
La principal batalla en contra de Amalek
consiste en resistir su ataque contra la
santidad y la fe (Likutey Halajot VIII, p. 4b).

Los débiles

Es difícil acercar a aquellos que


son muy débiles en su servicio a Dios
utilizando sólo las plegarias comunes.
En su lugar, ellos requieren de una
“plegaria de juicio” (Sanedrín 44a). Es
decir, requieren de las plegarias de un
Tzadik que sea tan grande como para
desafiar a Dios pidiéndole que los lleve
hacia el campamento santo, pese a estar
tan lejos de Él (Likutey Halajot I, p. 53a).

Estando tú fatigado

Amalek atacó tanto física como


espiritualmente, intentando traer el
ateísmo hacia el corazón de los judíos.
Pero cada vez que Moisés levantaba sus
manos al Cielo, los judíos prevalecían
(Éxodo 17:11). Moisés era capaz de
elevar los temores del pueblo hacia el
temor a Dios (tal cual está implícito en
la elevación de sus manos), permitiendo
que los judíos miraran hacia el Cielo en
espera de su salvación (Likutey Halajot V,
p. 462-232a).

No tuvo ningún temor de Dios

Hay siete clases de sabidurías (la


matemática, la lógica, la retórica, etc.).
Cada una de éstas puede llevar a la
persona hacia Dios, pero también cada
una contiene un obstáculo -asociado con
Amalek- que puede hacer caer a aquel
que es débil en su fe y llevarlo hacia la
herejía. Así, Amalek representa a los
filósofos y a los racionalistas que
constantemente intentan alejar a la gente
de Dios.
Sin embargo, el Tzadik que
profundiza en esas siete sabidurías
puede mantenerse firme debido a su fe
en Dios, tal cual está escrito, “El Tzadik
vive por su fe” (Habakuk 2:4) y “El
Tzadik cae siete veces y se levanta”
(Proverbios 24:16). Las letras finales de
las palabras shevA ipoL tzadiK vekaM
(“El Tzadik cae siete veces y se
levanta”), conforman la palabra
AMaLeK (‫)עמלק‬, el obstáculo de las
siete sabidurías que hace que la gente
caiga. Aunque el Tzadik caiga siete
veces, siempre volverá a levantarse por
medio de la fe (Likutey Moharán II, 19:2).

25:19 “Por tanto sucederá


que cuando Dios, tu Señor,
te diere descanso de todos
tus enemigos en derredor, en
la tierra que Dios, tu Dios,
te da por herencia, para que
la tengas en posesión,
borrarás la memoria de
Amalek de debajo del cielo.
No lo olvides”.
Cuando Dios, tu Señor, te diere
descanso... en la tierra... borrarás la
memoria de Amalek

La Tierra Santa tiene el poder de


vencer a Amalek, pues despierta la
fuerza de Dios. Esta lección la
derivamos del primer versículo de la
Torá: “Bereshit bará Elohim et
haShamaim veet haAretz - En el
comienzo creó Dios los Cielos y la
tierra”. HaAretz (‫הארץ‬, la tierra) alude a
EReTz Israel (‫ארצ ישראל‬, la Tierra de
Israel) y las veintiocho letras del
versículo son un paralelo del valor
numérico de la palabra koaj (‫כח‬, fuerza).
Así, la Tierra Santa despierta la fuerza
de Dios, que vencerá a Amalek (Likutey
Halajot II, p. 226).
Parashat Ki Tavó

26:2 “Entonces tomarás de


las primicias de todos los
frutos del suelo, que
recogieres de la tierra que
Dios, tu Señor, te da, y las
pondrás en un canasto, e
irás al lugar que escogiere
Dios, tu Señor, para hacer
habitar allí Su Nombre”.
Las primicias de todos los frutos

Estas cosas no tienen una cantidad fija:


peá [es necesario dejar para los pobres
una esquina del campo durante la
cosecha], bikurim [las primeras frutas de
cada estación, que son dadas al Cohen] y
raion [el ascenso a Jerusalén durante las
Tres Festividades] (Peá 1:1). Todos estos
regalos son actos de caridad y
representan la “primera caridad” - i.e., el
comienzo de lo que uno da para caridad.

Cuando Adán comió del Árbol del


Conocimiento, corrompió el alimento e
hizo que las chispas de santidad
quedasen atrapadas allí. Ahora, sus
descendientes deben trabajar la tierra
para producir el alimento, rectificando y
elevando las chispas. Sin embargo, la
caridad correspondiente a peá y bikurim
es extremadamente difícil de dar, porque
la cosecha contiene muchas chispas de
santidad que esperan ser elevadas. La
caridad de peá eleva esas chispas y
endulza el decreto contra Adán. La
caridad de los bikurim es más grande
aún, dado que los bikurim son llevados
al Templo donde brilla el Rostro de
Dios, despertando así el Favor Divino.
Cuando ascendemos al Templo durante
las Tres Festividades, invocamos el
Favor Divino y merecemos ver el
Rostro de Dios (Likutey Halajot I, p. 270-
136a).
Bikurim... diezmos

Los bikurim hacen referencia a la


característica de la renovación. Así
como el granjero lleva cada año sus
primeros frutos al Templo, de la misma
manera, la persona debe tratar de
renovarse cada año. La mitzvá de los
bikurim nos enseña que, no importa qué
problemas o dificultades estemos
experimentando, siempre podemos
recordar las bondades de Dios y renovar
nuestra dedicación a Él. En la Torá, la
mitzvá de los bikurim es seguida por la
mitzvá de los diezmos, luego de lo cual
Moisés dice: “Hoy Dios les ordenó”
(Deuteronomio 26:16). Específicamente,
“hoy” - pues hoy es un nuevo día, ¡una
posibilidad de renovación!

Nuestros Sabios nos advierten que


debemos mantenernos lejos del pecado,
incluso del más pequeño (Avot 2:1).
También nos enseñan que, no importa
cómo haya actuado la persona en el
pasado, nunca debe perder la esperanza
(cf. Rashi sobre Deuteronomio 26:16).
Cuídate del pecado y renuévate.
¡Comienza nuevamente! ¡Comienza otra
vez! (Likutey Halajot IV, p. 103a-206).

26:5 “En seguida


responderás y dirás en
presencia de Dios, tu Señor:
‘Un arameo trató de
eliminar a mi padre, el cual,
con muy pocos hombres,
bajó a Egipto para morar
allí temporalmente, y allí
vino a ser una nación
grande, fuerte y
numerosa’”.
Un arameo trató de eliminar a mi
padre

Al perseguir a Iaacov, Labán trató de


aniquilar a toda la nación judía (Rashi).
El poder de Labán surge de la
mentira, que está enraizada en el nivel
número 50 de la impureza. Los bikurim
(primeros frutos) que son llevados en
Shavuot, el día número 50 desde el
comienzo de la Cuenta del Omer, nos
ayudan a superar a Labán y a los de su
clase (Likutey Halajot IV, p. 52a).

Un arameo trató de eliminar a mi


padre

Al perseguir a Iaacov, Labán trató de


aniquilar a toda la nación judía (Rashi).

El texto de la confesión sobre los


bikurim hace referencia al hecho de
haber sido salvados de Labán. Cuando
reconocemos nuestra buena fortuna por
estar protegidos de Labán, podemos
alabar a Dios y merecer Shavuot, la
recepción de la Torá (Likutey Halajot I, p.
98a).

Un arameo trató de eliminar a mi


padre

El puente entre lo santo y lo no


santo es el ámbito de lo mundano, que
puede ser utilizado para propósitos
puros o impuros.

El puente entre el habla sagrada y


el habla no santa es el Targúm (la
traducción al arameo de la Torá), que
tiene el potencial tanto para lo bueno
como para lo malo.

Labán era un arameo y así


representa el Targúm. Mediante el uso
no santo de la lengua aramea, Labán
trató de hacer que Iaacov cayese de la
santidad hacia el mal. Pero Iaacov
venció el mal en el Targúm
manteniéndose alejado de un habla
malvada -tal como la calumnia y las
mentiras- y elevando la santidad en el
Targúm, buscando un hablar bueno -
e.g., la Torá, la plegaria y el hitbodedut
(Likutey Moharán I, 19:4).

Él bajó a Egipto
“Él bajó Egipto” - compelido por la
palabra [de Dios] (Hagadá de Pesaj).

Es posible superar todas las


barreras que nos impiden servir a Dios
expresando nuestras palabras delante de
Dios en plegaria. Esto es llamado un
habla perfecta.

Sin embargo, cuando el habla es


imperfecta, desciende al exilio, que está
representado por Egipto. MiTzRaim
(‫מצרים‬, Egipto) alude a MeiTzaR
hagarón (‫מצר הגרון‬, la estrechez de la
garganta). Cuando el habla está atrapada
en la garganta de la persona, ésta no
puede expresar su plegaria delante de
Dios y, consecuentemente, no puede
superar los obstáculos.

Por lo tanto, debido a que el habla


salió al exilio, Iaacov no pudo superar
los obstáculos y descendió a Egipto
(Likutey Moharán I, 66:5B).

26:15 “Mira desde Tu Santa


morada, desde el cielo y
bendice a Tu pueblo Israel y
al suelo que nos has dado,
como juraste a nuestros
padres, tierra que mana
leche y miel”.
Mira desde Tu Santa morada

Esta frase indica la revelación de la


Providencia Divina, que se manifiesta
principalmente en la Tierra Santa
(Likutey Moharán I, 234:3).

Mira desde Tu Santa morada

Las iniciales de las palabras


Hashkifa Memeon Kodsheja (“Mira
desde Tu Santa morada”) deletrean
KMH (‫)קמה‬, que es uno de los Santos
Nombres de Dios. Dios utiliza este
Nombre cuando entrona reyes y
establece su soberanía, como en “Él
depone reyes y establece (‫ומהקם‬,
umeHaKeM) reyes” (Daniel 2:21). Este
Nombre también está aludido en uno de
los sueños proféticos de Iosef, cuando
dijo, “¡He aquí! Mi gavilla se levantó
(‫קמה‬, KaMaH)” - indicando que él sería
un gobernante (Likutey Moharán I, 234:4).

Este versículo enseña que si


hacemos que la Providencia Divina se
manifieste, en el hecho de que Dios
“mira desde Su Santa Morada”,
mereceremos reyes y gobiernos
benevolentes y, en última instancia, el
reino del Mashíaj, que venga pronto y en
nuestros días. Amén.

26:17 “Hoy has declarado a


Dios para que sea tu Señor y
para andar en Sus caminos y
guardar Sus estatutos y Sus
mandamientos y Sus leyes y
para escuchar Su voz”.
Hoy has declarado a Dios para que sea
tu Señor... Y hoy Dios los ha declarado
como Su pueblo especial

Heemarta (“has declarado”) y heemirja


(“Él ha declarado”) connotan
glorificación y alabanza (Rashi).

Nosotros glorificamos a Dios al


declarar: “Dios es Uno” (Deuteronomio
6:4), y Él nos glorifica a nosotros al
llamarnos “Su pueblo” (cf. Éxodo 19:6).
Esto demuestra, respectivamente,
nuestra fe en Dios y el compromiso de
Dios hacia nosotros (Likutey Moharán
I, 31:9).

Hoy has declarado a Dios para que sea


tu Señor... Y hoy Dios los ha declarado
como Su pueblo especial

Heemarta (‫האמרת‬, “has declarado”)


y heemirja (‫האמירך‬, “Él ha declarado”)
provienen ambos de la raíz AMaR (‫אמר‬,
decir). Cuando la persona se dedica al
hitbodedut y abre su corazón para
hablarle a Dios, confesando sus pecados
y expresando sus deseos de acercarse a
Él, entonces la Divina Presencia, si así
pudiera decirse, se coloca frente a la
persona y abre Su corazón, expresando
Sus dolores y consolándola. Pues Israel
es literalmente “una porción del Dios de
Arriba” (Job 31:2) y cada daño que hace
un judío en su alma, también se lo hace a
la Divina Presencia.

Así, “Has declarado a Dios... y


Dios los ha declarado a ustedes” - así
como cada judío declara sus pecados y
remordimientos delante de Dios, la
Presencia Divina habla con la persona y
la consuela, haciéndole saber que Ella
buscará estrategias para rectificar todos
sus daños (Likutey Moharán I, 259).
27:8 “Y escribirás sobre las
piedras todas las palabras de
esta Torá, explicándolas
bien”.
Explicándolas bien

Él vio su aflicción cuando Él oyó su


clamor (Salmos 106:44).

Cuando la persona se dedica al


estudio de la Torá y a sus explicaciones,
su voz -incluso sin palabras- es tan
valiosa para Dios que cuando ella le
clama a Él, Dios la salva. Esto puede
verse en las iniciales de las palabras
Beshamo Et Rinatam (“Cuando Él oyó
su clamor”), que deletrean BER (‫באר‬,
explicación) - dado que la exposición y
la explicación que uno hace de la Torá
refinan la voz para despertar la
compasión de Dios (Likutey Moharán I,
27:5).

27:9 Y Moisés con los


Cohanim entre los Levitas
habló a todo Israel,
diciendo: “¡Oye y escucha,
oh Israel!, hoy has venido a
ser un pueblo para Dios, tu
Señor”.
Oye y escucha... hoy has venido a ser
un pueblo

“Oye y escucha” - primero debes oír.


Entonces comprenderás (Berajot 63b).

Cada día debe ser como “hoy”, el día en el


cual entraron en el pacto con Dios
(Rashi).

Estos dos comentario se


complementan entre sí, pues es
necesaria mucha atención y esfuerzo
para lograr una renovación diaria
(Likutey Halajot VIII, p. 146a-146b).

Hoy has venido a ser un pueblo

Cada día debe ser como “hoy”, el día en el


cual entraron en el pacto con Dios
(Rashi).

El rabí Natán escribe que esto se


aplica a cada día, literalmente. Cita
entonces la historia del Rebe Najmán
sobre el Mendigo Ciego (Los Cuentos del
Rabí Najmán #13), en la cual los ancianos
náufragos relatan sus primeros
recuerdos. Cada anciano recuerda un
momento cada vez más temprano de sus
vidas - el corte del cordón umbilical, la
partera e incluso los momentos
anteriores al nacimiento. El Mendigo
Ciego dice, “Yo recuerdo todos esos
momentos e incluso puedo recordar
cuando no había Nada” (i.e., incluso
antes de la Creación).
El rabí Natán explica cada una de
estas afirmaciones de los ancianos y
continúa enseñando por qué el logro del
Mendigo Ciego sobrepasaba a todos los
demás - pues literalmente se renovaba
cada día. Y no sólo cada día, sino que a
cada momento de su vida buscaba
siempre algo nuevo - una nueva
comprensión de Dios, una nueva
experiencia y así en más. Sus poderes de
renovación eran tan grandes que cada
momento reflejaba un nuevo mundo, una
nueva creación. Y si nosotros nos
renovamos continuamente, también
podremos alcanzar esos mismos
elevados niveles (Likutey Halajot I, p.
124).
27:12 “Éstos estarán sobre el
monte Grizim, para
bendecir al pueblo, cuando
hayan pasado el Jordán: a
saber: Shimón y Leví y
Iehudá e Isajar y Iosef y
Biniamin”.
Éstos estarán sobre el monte Grizim,
para bendecir al pueblo... Éstos
estarán sobre el monte Eibal para la
maldición
Las seis tribus que estaban en el
Monte Grizim y que respondían “Amén”
a cada una de las bendiciones
corresponden a las seis palabras Shemá
Israel Adonai Eloheinu Adonai Ejad
(“¡Oye Israel! Dios es nuestro Señor,
Dios es Uno”), que representa todo lo
que es sagrado y bendito. Las seis tribus
que estaban en el Monte Eibal y que
respondían “Amén” a cada una de las
maldiciones corresponden a las seis
palabras Baruj Shem kevod maljutó
leolam vaed (“Bendito es el Nombre de
Su glorioso reinado, por siempre”), que
representa la klipá de noga, una fuerza
que contiene tanto bien como mal.
Primero el mal debe ser vencido (en la
forma de responder a las maldiciones)
antes de que el bien pueda estar incluido
en la santidad (Likutey Halajot III, p. 219a).

Éstos estarán sobre el monte Grizim,


para bendecir al pueblo... Éstos
estarán sobre el monte Eibal para la
maldición

La Torá fue aceptada con un juramento -


i.e., las bendiciones y las maldiciones
(Rashi; Sotá 37a).

Antes de la recepción de la Torá,


los judíos, al igual que el resto de las
naciones, tenían la libertad para
aceptarla o no. Las naciones rechazaron
la Torá, afirmando que la abstinencia
forzada de sus deseos materiales no era
para ellas. Pero los judíos reconocieron
la importancia de tener parámetros
legales y morales con los cuales vivir y
aceptaron la Torá de todo corazón. Su
aceptación se compara con alguien que
hace un juramento. Habiendo recibido la
Torá, los judíos la aceptaron con muchos
pactos y juramentos adicionales
obligándose a observarla (Likutey Halajot
I, p. 148a).

Las bendiciones y las maldiciones

“Ser bendecidos” se aplicaba a la


comunidad como un todo y también a
cada individuo. “Ser maldecidos” se
aplicaba a la comunidad como un todo y
también a cada individuo. Cuando
recibimos la Torá, aceptamos sobre
nosotros un pacto con juramentos, “para
estudiar, para enseñar, para observar y
para hacer”. Así, hubo cuatro pactos por
cada mitzvá, cada uno de los pactos
conteniendo cuatro bendiciones y
maldiciones - haciendo un total de
dieciséis pactos para cada mitzvá.

Esos pactos fueron hechos tres veces: en


el Sinaí, en las llanuras de Moab y en los
Montes Grizim y Ebal. Así, hubo tres
veces dieciséis pactos -un total de
cuarenta y ocho pactos- para cada mitzvá.
Considerando que hay 613 mitzvot, cada
una de las cuales conlleva cuarenta y ocho
pactos, el total de pactos es igual a
29.424. Dado que se requiere que cada
judío sea garante de sus congéneres en el
cumplimiento de la Torá, multiplicamos
la suma de 29.424 por la cantidad de
judíos -603.550- lo que da un total de
17.758.855.200 pactos que fueron
aceptados por los judíos para cumplir con
la Torá (Sotá 37a-b).

Hay una opinión que indica que cada


garante debe poseer un garante adicional,
de modo que el total de 17.758.855.200
debería ser multiplicado por un adicional
de 603.550 (ibid.).

¿Cómo se puede esperar que


alguien cumpla con todas esas garantías?
El rabí Natán responde que cada alma
agregada a la Comunidad de Israel tiene
el potencial de cumplir con esa
obligación. Lo explica de la siguiente
manera: Con dos piedras, se tienen dos
combinaciones: AB o BA. Si se agrega
una tercera piedra, se tienen seis
combinaciones: ABC, ACB, BAC,
BCA, CAB y CBA. Cada vez que se
agrega una piedra, se multiplica el
número existente de combinaciones por
el nuevo número. Así, una cuarta piedra
produce 24 combinaciones; una quinta
piedra, 120 combinaciones; una sexta
piedra, 720 combinaciones; una séptima
piedra, 5040 combinaciones; una octava
piedra, 40.320 combinaciones; una
novena piedra, 362.880 combinaciones;
y una décima piedra, 3.628.800
combinaciones.

Las almas son llamadas “piedras”,


como en “Las piedras sagradas han sido
desparramadas” (Lamentaciones 4:1).
Como resultado, un mero quórum de
diez personas produce un tremendo
número de combinaciones. Si
multiplicamos las 3.628.800
combinaciones por once personas y más,
después de sólo veinte personas
tendremos un número asombroso de
combinaciones que exceden por mucho
la cantidad de acuerdos y garantes que
fueron tomados bajo juramento por los
judíos en el desierto. Así, al agregar
sólo un alma más a la Comunidad de
Israel -así sea un alma alejada o un
converso- automáticamente aumentamos
nuestro cumplimiento de las
responsabilidades hacia la Comunidad
(Likutey Halajot VI, p.58-30a-60).

Esto también se aplica hoy en día a


los hijos. Al enseñarles el sendero de
Dios, uno asegura su inclusión en la
Comunidad de Israel, cumpliendo así
con su responsabilidad (ibid., VI, p. 60).

Las bendiciones y las maldiciones

“Ser bendecidos” se aplicaba a la


comunidad como un todo y también a
cada individuo. “Ser maldecidos” se
aplicaba a la comunidad como un todo y
también a cada individuo. Cuando
recibimos la Torá, aceptamos sobre
nosotros un pacto con juramentos, “para
estudiar, para enseñar, para observar y
para hacer”. Así, hubo cuatro pactos por
cada mitzvá, cada uno de los pactos
conteniendo cuatro bendiciones y
maldiciones - haciendo un total de
dieciséis pactos para cada mitzvá.
Esos pactos fueron hechos tres veces: en
el Sinaí, en las llanuras de Moab y en los
Montes Grizim y Ebal. Así, hubo tres
veces dieciséis pactos -un total de
cuarenta y ocho pactos- para cada mitzvá.
Considerando que hay 613 mitzvot, cada
una de las cuales conlleva cuarenta y ocho
pactos, el total de pactos es igual a
29.424. Dado que se requiere que cada
judío sea garante de sus congéneres en el
cumplimiento de la Torá, multiplicamos
la suma de 29.424 por la cantidad de
judíos -603.550- lo que da un total de
17.758.855.200 pactos que fueron
aceptados por los judíos para cumplir con
la Torá (Sotá 37a-b).

Hay una opinión que indica que cada


garante debe poseer un garante adicional,
de modo que el total de 17.758.855.200
debería ser multiplicado por un adicional
de 603.550 (ibid.).

Cada judío es responsable de lo


demás; es por ello que hicieron
incontables juramentos para establecer
su responsabilidad. Pero ¿cómo se
espera que uno pueda ser fiel a tantos
pactos - millones sobre millones, miles
de millones sobre miles de millones?
¿Cómo es posible que una persona
pueda aceptar tal responsabilidad y
llegar a cumplirla?

Esos juramentos están aludidos en


la mitzvá de los tzitzit. Al llevar a cabo
esta mitzvá, cumplimos con todos
nuestros juramentos. ¿Cómo? Los tzitzit
tienen cuatro esquinas, aludiendo al
hecho de traer a los exilados (i.e.,
aquellos que están lejos de Dios) desde
las cuatro esquinas de la tierra, hacia el
seno de la comunidad. Cada esquina
tiene cuatro hilos [que están doblados
en ocho hilos], dando un total de
dieciséis. La ley requiere que los hilos y
los nudos de los tzitzit estén divididos
en tercios - el tercio superior compuesto
por los hilos y los nudos y los dos
tercios inferiores compuestos sólo por
los hilos sueltos. Esos tercios
representan las tres veces dieciséis, o
cuarenta y ocho pactos de cada mitzvá.
La palabra TziTzIT (‫ )ציצית‬tiene el valor
numérico de 600, representando los
600.000 judíos [i.e., los 603.550 judíos;
Ari] (Likutey Halajot I, p. 51a). Así, al
observar la mitzvá de los tzitzit,
podemos cumplir con nuestra
responsabilidad respecto de los pactos y
ayudar a traer a nuestros congéneres
judíos nuevamente hacia el campamento
santo.

28:10 “Y verán todos los


pueblos de la tierra que el
nombre de Dios es invocado
sobre ti y te temerán”.
Y verán todos los pueblos de la tierra
que el nombre de Dios es invocado
sobre ti y te temerán
Nuestros Sabios afirman que la mitzvá de
los tefilín tiene el poder de hacer caer el
temor a Dios sobre las naciones (Berajot
6a).

¡Cuánto más aún, entonces, tendrá


poder esta mitzvá de atraer el temor a
Dios sobre la persona que está llevando
los tefilín! Cuanto más uno sea
consciente de la grandeza de Dios, más
humilde será (Likutey Moharán I, 38:5a).

Y verán todos los pueblos de la tierra


que el nombre de Dios es invocado
sobre ti y te temerán

Nuestros Sabios hacen referencia a


los tefilín como PeER (‫פאר‬, gloria)
(Berajot 11a), que es la raíz de la palabra
hitPaARut (‫התפארות‬, orgullo). Los
tefilín también representan la fuerza.

Cuando nos colocamos los tefilín,


nos adornamos con nuestro orgullo en
Dios. De acuerdo a ello, los tefilín
contienen pasajes de la Torá que
declaran la grandeza de Dios. Nuestros
Sabios enseñan que Dios también usa
tefilín, si así pudiera decirse. Los
pasajes de la Torá en Sus tefilín hablan
de Su orgullo por el pueblo judío (ibid.,
6a).

Cuando las naciones del mundo nos


ven llevando nuestros tefilín y ven el
orgullo que Dios siente por nosotros,
nos temen (Likutey Moharán I, 17:1).
28:12 “Abrirá Dios para ti
Su buen tesoro, los cielos,
para dar la lluvia de tu
tierra en su tiempo y para
bendecir toda empresa de tu
mano; de modo que
prestarán a muchas
naciones, mas tú no tomarás
prestado”.
Abrirá Dios para ti Su buen tesoro -
los cielos
El Zohar enseña que cuando la
persona genera nuevas ideas de Torá,
Dios utiliza esas palabras para formar
nuevamente el Cielo y la tierra. Pero si
las ideas de Torá surgen de la
imaginación, entonces se crean
“firmamentos inútiles” (Zohar,
Introducción, p. 4b-5a), debido a los cuales
llega el hambre al mundo.

Así, cuando la persona estudia Torá


siguiendo las guías impuestas por los
verdaderos Tzadikim, quienes han
transmitido la Torá de generación en
generación, y genera nuevas enseñanzas
de Torá, puede crear un cielo del cual
descenderán abundancia y bendiciones.
Pero si genera falsas ideas de Torá, crea
un falso cielo que retiene la abundancia
y las bendiciones impidiéndoles llegar
al mundo (Likutey Moharán I, 54:6).

Abrirá Dios para ti Su buen tesoro -


los cielos - para dar la lluvia

El aliento de la persona agrega


humedad al aire que respira, que luego
se condensa en la forma de lluvia. Así
como la lluvia trae bendiciones, de la
misma manera el aliento de la persona
puede hacer descender las bendiciones.
Pero si tiene pensamientos inmorales,
ello afecta su respiración y la bendición
puede quedar suspendida en el aire
(Likutey Moharán I, 60:3).
Abrirá Dios para ti Su buen tesoro...
para dar la lluvia

Las aguas de las bendiciones que


Dios envía a este mundo fluyen
principalmente del Mar de la Sabiduría.
Esa sabiduría es la verdadera fuente de
la abundancia y de la bendición (Likutey
Halajot II, p. 19a).

Prestarán a muchas naciones, mas tú


no tomarás prestado

La codicia, la causa principal que


lleva a tomar prestado, es equivalente a
la idolatría. De manera similar, la
palabra jov (‫חוב‬, deuda) es una
descripción utilizada para la idolatría
(ver Rashi sobre Génesis 14:15). En su raíz,
los judíos están muy lejos de la
idolatría; así, “les prestarán a muchas
naciones, mas tú no tomarás prestado”
(Likutey Halajot IV, p. 378).

Prestarán a muchas naciones, mas tú


no tomarás prestado

Esta bendición se aplicaba cuando


el Santuario estaba en pie (esto hace
referencia tanto al Templo como al
Tabernáculo; Shevuot 16b). El Santuario
representa el orgullo de Israel. Mientras
los judíos tuvieron el Santuario, ese
orgullo (y el orgullo que Dios siente por
ellos) era su fuente de riqueza. Al pecar,
perdieron ese orgullo y también el
Santuario. El MiShKaN (‫משקן‬,
Tabernáculo o Santuario) era el
MaShKoN (‫משקון‬, garantía) de adhesión
a la Torá de Dios.

Hoy en día, cuando la persona lleva


el Santuario de Dios en su corazón, Dios
se enorgullece de ella de modo que no
tiene necesidad de un garante. Sin
embargo, si la persona peca, el orgullo
de Dios se vuelve el garante y le es
retirado, transformándola en alguien que
toma prestado en lugar de alguien que
presta (Likutey Halajot VII, p. 42a).

28:33 “El fruto de tu tierra


y toda tu labor lo comerá un
pueblo que tú no conoces; y
nunca serás sino oprimido y
quebrantado todos los días”.
El fruto de tu tierra y toda tu labor lo
comerá un pueblo que tú no conoces

Cada individuo tiene destinada una


cierta abundancia. Pero aquel que peca
hace que su conducto de abundancia se
dirija hacia el Otro Lado. Entonces las
naciones vienen y consumen sus
esfuerzos (Likutey Halajot VIII, p. 145a).

28:47 “Por cuanto no


serviste a Dios, tu Señor, con
alegría y con regocijo de
corazón cuando abundaba
todo”.
Por cuanto no serviste a Dios, tu
Señor, con alegría

Cuando una persona se regocija con


la alegría de una mitzvá -tal como el
estudio de la Torá o el cumplimiento de
buenas acciones- esa alegría es tan
grande que llega hasta sus pies y los
levanta - i.e., comienza a bailar de
alegría. De manera similar, aquel que
sirve a Dios con alegría puede llegar
hasta los niveles más bajos y elevar las
almas que han quedado atrapadas allí
debido a sus pecados (Likutey Moharán II,
81).

Por cuanto no serviste a Dios, tu


Señor, con alegría

Este versículo es parte de la


sección de la Torá denominada la Tojajá
(Amonestación), cuya descripción de los
castigos despierta el temor a Dios y al
pecado. Sin embargo, este versículo
habla de servir a Dios con alegría. El
temor es un elemento importante en las
devociones, pero su objetivo debe ser
acercar a la persona a Dios y no alejarla
(Likutey Halajot V, p. 232a).
Servir a Dios, tu Señor, con alegría

Esta alegría debe ser una “alegría


santa”. Es muy fácil caer en la alegría
frívola, que puede alejar a la persona de
Dios (Likutey Halajot I, p. 175a).

28:58 “Si no guardas para


cumplir todas las palabras
de esta Torá, las que están
escritas en este libro, para
que temas este Nombre
glorioso y tremendo, de
Dios, tu Señor”.
Para que temas este Nombre glorioso

Para traer la paz al mundo, es


necesario elevar la gloria de Dios hacia
su fuente, que es el temor. Como tal,
leirá et haShem haNiJbad (“temas este
Nombre glorioso”) también puede
traducirse como “para [alcanzar] el
temor, glorifica el Nombre de Dios”
(Likutey Moharán I, 14:1-2). Cuando la
persona inspira a los que están lejos de
Dios y los lleva a servir al Creador,
eleva la gloria de Dios y alcanza el
temor.

Para cumplir todas las palabras de


esta Torá... para que temas este
Nombre

Dado que la Torá está compuesta


totalmente por los Nombres de Dios, al
conocer la Torá, llegamos a conocer a
Dios (Likutey Halajot I, p. 444).

28:59 “Hará Dios que sean


maravillosas tus plagas y las
plagas de tu linaje, plagas
grandes y duraderas y
enfermedades malignas y
duraderas”.

Enfermedades malignas y duraderas


En el momento en que la Corte Celestial
despacha el sufrimiento sobre una
persona, le hace jurar que sólo afligirá a
la persona en tal y tal día; y que no la
dejará excepto en tal y tal día, en tal y tal
momento, mediante la agencia de tal y tal
persona, y tal y tal medicina y por manos
de tal y tal persona, en tal y tal día (Avodá
Zará 55a).

Veneemanim (duraderas)
literalmente significa “confiables”.
Nuestros Sabios enseñan que esas
enfermedades son confiables en el
sentido de que cuando son enviadas para
castigar a una persona, toman el
juramento de dejarla en un cierto día.
Aunque la persona aún no se haya
arrepentido del pecado que produjo en
primera instancia ese sufrimiento, el
castigo se mantiene fiel a su juramento y
se va en ese día.

Sin embargo, si antes de ese día el


enfermo le da caridad a un Tzadik,
mitiga el decreto. Entonces cualquier
medicina que tome tendrá el poder de
curarlo (Likutey Moharán II, 3:1).

28:61 “También todas las


enfermedades y todos los
castigos que no están
escritos en este libro de la
Torá, los traerá Dios sobre
ti, hasta que seas
destruido”.
Todas las enfermedades y todos los
castigos que no están escritos en este
libro de la Torá

“Todos los castigos que no están escritos


en este libro” - esto hace referencia a la
muerte de los Tzadikim (Eija Rabah
1:37).

La curación proviene de la Torá,


que es transmitida por los Tzadikim.
Cuando la persona carece de fe en los
Tzadikim, no puede curarse. Sus
aflicciones se transforman entonces en
sufrimientos continuos. Así, la frase
“muerte de los Tzadikim” puede
interpretarse como significando “muerte
debido a la falta de fe de la persona en
los Tzadikim”. Ni las hierbas ni las
medicinas pueden curar a esa persona
(Likutey Moharán II, 5:1).

28:69 “Éstas son las


palabras del pacto que Dios
mandó a Moisés que
celebrase con los hijos de
Israel en la tierra de Moab,
además del pacto que
celebró con ellos en Jorev”.
Éstas son las palabras del pacto

La Torá representa el pacto. Es por


ello que la moralidad es el principal
sendero hacia la recepción de la Torá
(Likutey Halajot I, p. 195a).

29:3 “Pero hasta el día de


hoy no les ha dado Dios
corazón que entienda, ni
ojos que vean, ni oídos que
oigan”.
No les ha dado Dios corazón que
entienda

Es necesario tratar de alcanzar un


“corazón que entienda” - un corazón que
sepa que todo lo que sucede en el mundo
proviene de Dios (Likutey Moharán I,
154).
Parashat Nitzavim

29:9 “Hoy todos ustedes


están de pie en presencia de
Dios, su Señor, tus líderes,
tus tribus, tus ancianos, tus
oficiales, con todos los
hombres de Israel”.
Hoy todos ustedes están de pie

Moisés reunión a todo el pueblo,


pues era capaz de iluminar a cada uno
de los judíos (Likutey Halajot II, p. 35a).

Hoy todos ustedes están de pie en


presencia de Dios

Parashat Nitzavim siempre se lee


en el Shabat anterior a Rosh HaShaná.
Dado que, para mitigar los decretos del
Día del Juicio, hace falta la unidad del
pueblo reuniéndose con amor, Moisés
nos aconseja “estar de pie” juntos.

En un nivel simbólico, “ustedes”


hace referencia a la persona, “de pie”
hace referencia al lugar y “hoy” hace
referencia el tiempo. Al unirnos,
conectamos los conceptos de persona,
de espacio y de tiempo y los traemos
delante de Dios (Likutey Halajot VIII, p.
145b-146a).

Hoy todos ustedes están de pie en


presencia de Dios... sus líderes, sus
tribus

“Estar de pie” connota la plegaria


(Berajot 6b).

La Torá hace una lista de diez


clases de personas: tus líderes, las
cabezas de las tribus, tus ancianos, tus
oficiales, todo hombre de Israel, tus
hijos, tus mujeres, tus conversos,
aquellos que cortan la leña y aquellos
que traen agua. Esto nos enseña la
importancia de la unidad, pues todos los
judíos, desde el más grande hasta el más
pequeño, deben unirse para que sus
plegarias puedan ascender hacia lo alto
(Likutey Halajot VII, p.209a).

Hoy todos ustedes están de pie en


presencia de Dios, su Señor, tus
líderes, tus tribus

Sea donde fuere que se encuentre la


persona, debe tratar de recitar sus
plegarias en el aire puro de la Tierra de
Israel. ¿Cómo? La solución se encuentra
aludida en este versículo:

“De pie” - esto hace referencia a la


plegaria (Berajot 6b).
“En presencia de Dios, tu Señor” -
esto corresponde a la Tierra de Israel,
como enseñan nuestros Sabios: “Todo
aquel que vive en la Tierra de Israel es
[como] uno que tiene un Dios” (Ketuvot
110b).

“Tus líderes, tus tribus...” - las


Escrituras hacen una lista de diez
categorías de personas,
correspondientes a los diez dedos de las
manos. Cuando la persona aplaude
durante la plegaria y junta los cinco
dedos de cada mano, puede despertar el
aire puro de la Tierra de Israel y traer
sobre sí la santidad de la Tierra Santa
(Likutey Moharán I, 44:5).
Hoy todos ustedes están de pie... aquel
que está aquí... aquel que no está aquí

“Aquel que no está aquí” - incluso en las


generaciones futuras (Rashi sobre
Deuteronomio 29:14).

“Hoy” es el día más importante de


tu vida, porque producirá un efecto en ti
y en todos tus futuros descendientes.
Enseñan nuestros Sabios: “Cuando la
persona lleva a cabo una mitzvá,
consigue un crédito para sí, para su
familia y para todas sus futuras
generaciones, por siempre” (Makot 23b).
Lo opuesto también es verdad: una mala
acción produce repercusiones en el
presente y en el futuro. Por lo tanto
“hoy” es el día más importante de tu
vida (Likutey Halajot VIII, p. 146a).

Hoy todos ustedes están de pie

Así como el día es continuo, con la


oscuridad llevando hacia la luz, de la
misma manera siempre estarás aquí y
Dios brillará para ti (Rashi sobre
Deuteronomio 29:12).

La oscuridad del día hace


referencia a la confusión generada por la
mala inclinación. El brillo del día hace
referencia a la capacidad de superar el
mal. Cada día contiene ambos (Likutey
Halajot II, p. 440).
Hoy todos ustedes están de pie

Las maldiciones son las que te hacen


estar de pie (Rashi sobre Deuteronomio
29:12).

Todos deben pasar por el


sufrimiento. Pero ese mismo sufrimiento
modela la capacidad de soportar las
presiones de la vida diaria y nos
fortalece para encarar el futuro (Likutey
Halajot I, p. 446).

Hoy todos ustedes están de pie

¿Por qué esta parashá comienza con


“Hoy todos ustedes están de pie” luego
del relato de las maldiciones de la
parashá anterior? Pues cuando los judíos
oyeron a Moisés pronunciar las
maldiciones, sus rostros empalidecieron
y dijeron, “¿Quién es capaz de
soportarlas?”. Moisés comenzó a
calmarlos, diciendo, “Ustedes enojaron a
Dios muchas veces, pero Él no los ha
exterminado. ‘Hoy todos ustedes están de
pie en presencia de Dios’ - son
precisamente las maldiciones y los
sufrimientos los que los fortalecen y les
hacen posible estar de pie” (Rashi).

Todas las palabras dichas en contra


de los verdaderos Tzadikim y de sus
seguidores son en realidad grandes
favores. Pues cuando la persona sufre el
ataque de otros, se vuelve a Dios y esto
la ayuda a temer más aún a Dios. La
oposición y el vilipendio de los otros
también expían los pecados de la
persona. Así, el sufrimiento de los
rectos, aunque difícil de soportar, es en
última instancia beneficioso, tanto física
como espiritualmente (Likutey Moharán I,
181).

29:14 “Con aquel que está


aquí con nosotros hoy
delante de Dios, nuestro
Señor, y también con aquel
que no está aquí con
nosotros”.
Aquel que está aquí... aquel que no
está aquí
Todos los judíos estuvieron en el
Sinaí. Cuando estamos unidos, tal cual
lo estuvimos en el Sinaí, merecemos una
revelación de Divinidad (Likutey Halajot
I, p. 227a).

29:28 “Las cosas secretas


pertenecen a Dios, nuestro
Señor; pero las reveladas
nos pertenecen a nosotros y
a nuestros hijos para
siempre, para que pongamos
por obra todas las palabras
de esta Torá”.
Las cosas secretas pertenecen a Dios,
nuestro Señor; pero las reveladas nos
pertenecen a nosotros y a nuestros
hijos para siempre, para que
pongamos por obra todas las palabras
de esta Torá

Todo lo que Dios ha dicho, haremos y


oiremos (Éxodo 24:7).

La declaración de los judíos al


decir “haremos”, corresponde a la Torá
Revelada, que se encuentra al alcance
de la persona y “oiremos” es sinónimo
de la Torá Oculta, que por el momento
se encuentra más allá de nuestro
alcance.

También hay un nivel intermedio


llamado “las palabras de la Torá”. Esto
hace referencia a los dichos de la Torá
que acompañan a las mitzvot, tal como
la frase Vaidaber IHVH el Moshé
(“Dios le dijo a Moisés”), que es parte
integral de la Torá pero que no es una
mitzvá en sí misma.

La persona debe tratar de revelar


aquello que actualmente se encuentra
oculto y que sólo le pertenece a Dios.
Esto se logra alcanzando el estado
intermedio, correspondiente al
reconocimiento de que siempre hay
maneras de servir a Dios que no están
explicadas en la Torá y que se alcanzan
buscando a Dios en todas las cosas
(Likutey Moharán I, 22:9-10; ver también
ibid., I, 22:11).

30:2 “Y volverás a Dios, tu


Señor, y obedecerás Su voz,
conforme a todo lo que yo te
mando hoy, tú y tus hijos,
volverás con todo tu corazón
y con toda tu alma”.
Y volverás a Dios, tu Señor

Aún desde los niveles más bajos,


Dios te permitirá retornar a Él (Likutey
Halajot II, p. 420).

Y volverás a Dios

VeShaVTa (‫ושבת‬, “volverás”) tiene


la misma raíz que ShaBaT (‫)שבת‬. El
Shabat es comparado al Mundo que
Viene. La principal recompensa del
Shabat y del Mundo que Viene es un
mayor reconocimiento de Dios. Ésta es
la naturaleza de “volver a Dios, tu
Señor” (Likutey Moharán I, 6:3).

Y volverás a Dios, tu Señor

VeShaVTa (‫ושבת‬, “volverás”)


tiene la misma raíz que ShaBaT (‫)שבת‬,
indicando una conexión entre el Shabat y
TeShuVá (‫תשובה‬, retorno o
arrepentimiento).

Hay dos tipos de arrepentimiento:


incompleto y completo. El primer tipo
es el de la persona que está ocupada con
los negocios y dedicada a las cosas
pasajeras de este mundo. En medio de
ello, siente que debe arrepentirse, pero
más tarde retorna a su comportamiento
original. Esta clase de arrepentimiento
corresponde a los seis días de la
semana, que, a su vez, son un paralelo
de los seis conceptos de la Mishná:
permitido y prohibido, apto y no apto,
puro e impuro. Tal persona no tiene
tranquilidad, estando en un momento
“prohibid” y luego en otro momento
“permitida”; apta y luego no apta; pura y
luego impura.

Por otro lado, la persona que


supera las pruebas y retorna
completamente a Dios es un ejemplo del
arrepentimiento completo, que
corresponde al Shabat. Tal persona tiene
tranquilidad, pues “cuando llega el
Shabat, llega al descanso” (cf. Rashi sobre
Génesis II: II) (Likutey Moharán I, 79:2-3).

Y volverás a Dios, tu Señor

VeShaVTa (‫ושבת‬, “volverás”) tiene


la misma raíz que ShaBaT (‫)שבת‬,
indicando que el Shabat y la TeShuVá
(‫תשובה‬, retorno o arrepentimiento) son
conceptos complementarios. Mediante la
iluminación del Shabat, el mundo se
despierta al arrepentimiento motivado
por el amor - un amor que surge del
deleite del Shabat (Likutey Moharán I,
58:7).

El Shabat corresponde al Futuro -


i.e., el Mundo que Viene. En el Shabat,
cuando la persona verdaderamente
retorna a Dios, obtiene un anticipo del
Mundo que Viene. Entonces puede
alcanzar la revelación de los misterios
ocultos de la Torá asociados con Atik, el
Anciano Oculto (ibid., I, 49:6).

Y volverás a Dios... aunque tus


dispersos se encuentren en los límites
de los cielos, Dios, tu Señor los traerá
de allí

El pecado hace que la persona


“pierda” una parte de su santidad, una
chispa de su alma. De la misma manera
en que aquel que pierde un objeto debe
buscarlo, la persona debe buscar las
partículas “perdidas” de su alma. El
arrepentimiento significa encontrar esas
chispas perdidas y “hacerlas retornar” a
su lugar apropiado. Así, está escrito,
“Estarán perdidos... desde allí buscarán
a Dios, su Señor, y lo encontrarán”
(Deuteronomio 4:26, 29) (Likutey Halajot II,
p. 95a).
30:3 “Entonces Dios hará tornar a tus
exilados y se compadecerá de ti y
volverá a recogerte de en medio de
todos los pueblos adonde te hubiere
esparcido Dios, tu Señor”.

Dios hará tornar a tus exilados y se


compadecerá de ti

La persona que peca fragmenta su


daat (percepción superior).
Consecuentemente, sus chispas de
santidad se dispersan por todo el mundo.
Mediante el arrepentimiento, comienza
el proceso de restauración de su daat y
de elevación sus chispas.
La frase “tus exilados” hace
referencia a daat y a las chispas
sagradas dispersas por el mundo,
esperando su rectificación.

Mediante el estudio de la Torá, la


persona experimenta una revelación de
la Divinidad, que la hace arrepentir.
Así, la Divinidad -tal cual se alcanza a
través del estudio de la Torá- lleva al
arrepentimiento, que “hará tornar a tus
exilados” (Likutey Moharán I, 105:1).

30:6 “Y Dios, tu Señor, circuncidará tu


corazón y el corazón de tu simiente,
para que ames a Dios, tu Señor, con
todo tu corazón y con toda tu alma, a
fin de que vivas”.

Y Dios, tu Señor, circuncidará tu


corazón

“Circuncidará tu corazón” - esto significa


que Dios eliminará la locura de tu
corazón (Targúm Onkelos).

Cuando la persona se arrepiente,


elimina la locura que la llevó a pecar y
alcanza un corazón puro. Entonces puede
orar con una mente clara (Likutey
Moharán I, 76:5).

Y Dios, tu Señor, circuncidará tu


corazón y el corazón de tu simiente
Zareja (“tu simiente”) hace
referencia también a la emisión seminal
que ocurre en santidad y a la “emisión
en vano”, fruto de la inmoralidad y de
las relaciones prohibidas.

La persona que peca -


especialmente con las transgresiones
sexuales- hace que su corazón quede
inmerso en la locura. Cuanto más peca,
más pierde el control. Para “circuncidar
su corazón” -i.e., eliminar la mala
inclinación- debe sentir verdaderamente
la angustia causada por sus pecados,
arrepentirse y retornar a Dios. Su
tristeza y remordimiento por haber
pecado afectarán también los corazones
de la simiente que ha salido de él y la
llevará al arrepentimiento. Esto se
aplica tanto a las almas desencarnadas
que fueron creadas por la emisión en
vano al igual que a su descendencia
humana.

El momento más propicio para que


el arrepentimiento tenga este efecto es el
mes hebreo de Elul. Las iniciales de las
palabras Et Levavja Veet Levav (“tu
corazón y el corazón de”) deletrean
ELUL (‫( )אלול‬Likutey Moharán I, 141).

>>

Escribe el rabí Natán: Oí la lección


anterior del Rebe Najmán en Rosh
Jodesh Elul. Esto es lo que sucedió:
El Rebe estaba caminando conmigo
fuera de la sinagoga. Caminaba de un
lado a otro como era común en él
mientras hablaba. Me preguntó si ese
Rosh Jodesh Elul había experimentado
temor, y me dijo que él había sentido el
más tremendo temor al escuchar el
sonido del Shofar, cuando comenzaron a
tocarlo ese día. El temor y el temblor lo
invadieron. Entonces dio la lección
sobre cómo el nombre Elul está
compuesto por estas letras iniciales, y
enseñando que cuando la persona siente
genuinamente en su corazón el dolor de
sus pecados, los corazones de todas las
gotas de la simiente que salieron de él o
que se transformaron en hijos, también
deben sentir su dolor. No importa dónde
hayan caído estas gotas ni dónde estén
sus hijos, necesariamente deben sentir su
propio dolor en sus corazones a través
del despertar en el corazón de su padre
y su dolor debido a sus pecados.

El Rebe dijo entonces: “Hoy sentí


esto. Hoy se me pusieron los pelos de
punta de temor y temblor cuando
escuché el sonido del Shofar. Luego
vino mi hija Odel y me dijo, ‘Padre, mi
piel está erizada y mi corazón está lleno
de temor luego de escuchar el Shofar’.
Entonces vi cómo el despertar en el
corazón del padre trae un despertar en
los corazones de las gotas que salieron
de él, de sus hijos o, Dios no lo permita,
de las otras gotas... Donde sea que estén
esos corazones, necesariamente se
vuelven sensibles y se despiertan a
través del despertar del padre y su
dolor” (Tzadik #165).

>>

30:11 “Porque este


mandamiento, que te
ordeno hoy, no es demasiado
difícil para ti, ni está lejos”.
Ni está lejos... ni al otro lado del mar

Dios pide sólo un pequeño esfuerzo


y un pequeño gasto de parte de cada
persona. Para los sacrificios, pide la
ofrenda de ovejas y de palomas, no de
chivos salvajes ni de llamas. Para la
manutención del Templo, pide medio
shekel y no un shekel entero ni muchas
veces ese monto. Los tzitzit cuestan muy
poco y el material para los tefilín puede
encontrarse con facilidad, no está en los
desiertos ni en lugares perdidos sino en
granjas cercanas. El Rebe Najmán dijo
cierta vez, “¡Las devociones a Dios más
tremendas son más fáciles de alcanzar
que una pequeña ganancia monetaria!”
(Tzadik #558) (Likutey Halajot II, p. 474).

30:12 “No está en el cielo,


para que digas: ‘¿Quién
subirá por nosotros al cielo y
nos la traerá y nos hará
oírla, para que la
cumplamos?’”.
No está en el cielo... está muy cerca de
ti, en tu boca y en tu corazón, para que
la pongas en obra

De estar en el Cielo, deberías subir allí


para estudiarla (Rashi).

En realidad, no hay límites con


respecto a cuán alto puede aspirar la
persona para alcanzar la espiritualidad.
Pero Dios no demanda esfuerzos
sobrehumanos. Dios sabe que el hombre
es terrestre por naturaleza y que no
puede mantener una vida totalmente
espiritual. Por lo tanto hizo descender la
elevada Torá hacia un nivel mundano
-“en tu boca y en tu corazón”- para que
todos, cada uno en su nivel, puedan
hacer lo mejor posible para cumplirla
(Likutey Halajot V, p. 508).

30:14 “Sino que la palabra


está muy cerca de ti, en tu
boca y en tu corazón, para
que la pongas en obra”.
En tu boca y en tu corazón

Para servir a Dios de la manera


apropiada, uno debe expresar
verbalmente los deseos de su corazón
(Likutey Halajot IV, p. 290).

Está muy cerca de ti, en tu boca y en


tu corazón

La principal manera de traer


Divinidad es mediante “tu boca y tu
corazón”. Es decir, tu boca y tu corazón
deben estar cerca uno del otro: lo que
haya en tu boca debe estar unido
fuertemente a tu corazón. Sea cual fuere
el sentimiento que lleves en tu corazón,
aprende a expresarlo verbalmente
(Likutey Halajot V, p. 55a).

Está muy cerca de ti, en tu boca y en


tu corazón, para que la pongas en
obra

Hay dos tipos de percepciones o de


luces espirituales: las internas y las
trascendentes. Las percepciones que la
persona comprende con su intelecto se
dice que están “contenidas” en su mente,
mientras que aquellas que le son
imposibles de comprender se dice que
“rodean” su mente desde fuera, y son así
conocidas como makifin (circundantes).

Cuando uno habla con los amigos


para instilar en ellos daat (conocimiento
de Dios) y temor al Cielo, y para
producir discípulos, su mente queda
“vacía” de las percepciones anteriores y
es entonces capaz de interiorizar la luz
de los makifin, aumentando su propio
conocimiento y conciencia de Dios.

Así, “Está muy cerca de ti” - para


poder acercar los makifin - “en tu boca
y en tu corazón” - debes utilizar tu boca
para decirles palabras de sabiduría a lo
demás - “para que la pongas en obra” - y
así interiorizar las percepciones
trascendentes (Likutey Moharán II, 7:6).

30:15 “Mira que pongo


delante de ti hoy la vida y el
bien, la muerte y el mal”.
Mira que pongo delante de ti hoy la
vida y el bien

Lefaneja (“delante de ti”) puede


traducirse más literalmente, “hacia tu
rostro”. Cuando Dios muestra un Rostro
alegre, la vida y la abundancia llenan el
mundo. Lo contrario también es verdad,
Dios no lo permita. De manera similar,
cuando el Tzadik muestra un rostro
alegre, es bueno para el mundo y lo
contrario también es verdad (Likutey
Moharán I, 172).
Debido a que el rostro tiene tanto
poder, siempre debemos sonreír al
recibir a los demás. Un rostro alegre
puede elevar el espíritu de la gente y
darle vida (Sabiduría y Enseñanzas del
Rabí Najmán de Breslov #43).

30:19 “Hoy mismo llamo


por testigos contra ustedes a
los cielos y a la tierra, de
que pongo delante de ti la
vida y la muerte, la
bendición y la maldición;
escoge, pues, la vida, para
que vivas, tú y tu simiente”.
Escoge, pues, la vida

Si es usada de manera sabia, la


elección puede traer vida. Es necesario
aprender a aclarar la imaginación para
poder elegir de manera sabia (Likutey
Halajot II, p. 240).

30:20 “Amando a Dios, tu


Señor, obedeciendo Su voz y
apegándote a Él, porque Él
es tu vida y el largo de tus
días, a fin de que habites en
la tierra que juró el Señor a
tus padres, a Abraham, a
Itzjak y a Iaacov, que les
había de dar”.
Él es tu vida

Servir a Dios es “tu vida”. Ello te


da la vitalidad que necesitas para cada
día. Es verdaderamente un canal de
vitalidad, especialmente cuando te
renuevas y renuevas tu actitud
diariamente (Likutey Halajot I, p. 63a).

Es tu vida

Si alguien se separa de la Torá, es como si


se separase de la vida misma (Zohar I,
92a).

Ki hu jaieja (“porque Él es tu
vida”) también puede traducirse como
“pues ello es tu vida”. La fuerza vital de
la persona viene principalmente de la
Torá (Likutey Moharán II, 78:2). Así,
cuanto más uno se dedica a la Torá al
estudiarla y observarla, más se realza su
vida.

Tu vida y el largo de tus días

Cada alma está enraizada en la


Torá, de donde recibe su vitalidad.
Cuanto más se esté unido a la Torá, más
grande será el grado de vitalidad que le
traerá a su vida y a sus días (Likutey
Halajot III, p. 462).
Parashat Vaielej

31:2 Y les dijo: “Soy de edad


de ciento veinte años este
día; no podré ya salir ni
entrar más. Y Dios me ha
dicho: ‘Tú no pasarás este
Jordán’”.

Soy de edad de ciento veinte años este


día; no podré ya salir
Las fuentes de la sabiduría se le cerraron
a Moisés (Rashi).

Moisés crecía en conocimiento


cada día, de modo que supo que en ese
día, cuando ya no podía alcanzar más
conocimiento de Dios, debía fallecer
(Likutey Halajot I, p. 154).

Antes de fallecer, el Rebe Najmán


dijo, “Ya he alcanzado un nivel en el que
no puedo seguir avanzando mientras aún
esté cubierto con este cuerpo material.
Anhelo dejar este cuerpo de lado, pues
no puedo mantenerme en un solo nivel”
(Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de
Breslov #179).
31:7 Enseguida, Moisés
llamó a Ioshúa y le dijo en
presencia de todo Israel: “Sé
fuerte y ten ánimo, porque
tú entrarás con este pueblo
en la tierra que juró Dios a
sus padres que les daría y tú
se la harás heredar”.
Sé Fuerte

Moisés representa el sol; Ioshúa


representa la luna (Bava Batra 78b).
El sol se mantiene constante -
indicando la alegría y la luz- mientras
que la luna crece y decrece - el daño de
la Luna, está enraizado en la depresión y
en la oscuridad (ver el comentario sobre
Génesis 1:16 para una descripción detallada de
este concepto). Ioshúa representa el
crecer y el decrecer de la luna y, como
tal, alude a la depresión. El principal
camino para vencer a la depresión es
buscar constantemente la alegría. Por lo
tanto Moisés le dijo a Ioshúa varias
veces, “Sé fuerte” (e.g., Deuteronomio
31:7, 31:23), pues la fuerza llega
principalmente a través de la alegría
(Likutey Halajot III, p. 41a; ver Likutey
Moharán I, 22:9).
Tú entrarás con este pueblo en la
tierra... y tú le darás a cada uno su
herencia

Toda la fuerza de Ioshúa provenía


de Moisés. Si Moisés no podía entrar a
la Tierra Santa para conquistarla, ¿por
qué podría Ioshúa, su discípulo?

Después de fallecer, Moisés


ascendió a un nivel tan elevado que se
anuló por completo delante de Dios.
Dado que Moisés estaba entonces
incluido en el Poder Infinito, pudo hacer
brillar su fuerza en su discípulo, Ioshúa.
Utilizando la fuerza de su maestro,
Ioshúa pudo entonces conquistar la
Tierra (Likutey Halajot II, p. 484).

31:10 Y les mandó Moisés


diciendo: “Al fin de cada
siete años, en el tiempo
señalado del año sabático,
en la fiesta de Sukot”.
En la fiesta de Sukot... reúne a la
nación

La mitzvá de la lectura de la Torá


ante todos los hombres, mujeres y niños
de Israel cada setenta años -conocida
como Hakel- tiene lugar en Sukot, que es
un tiempo de unidad. Pues “todos los
judíos son dignos de comer en una suká”
(ver Rashi sobre Levítico 23:42; Sukot 27b)
(Likutey Halajot II, p. 86).

31:14 Dios le dijo a Moisés:


“He aquí, se acercan los días
en que has de morir: Llama
a Ioshúa y preséntense en la
Tienda de Reunión, para
que Yo le imponga Mis
cargos”. Fueron pues,
Moisés y Ioshúa y se
presentaron en la tienda de
reunión.
Dios le dijo a Moisés... “Llama a
Ioshúa y preséntense en la Tienda de
Reunión, para que Yo le imponga Mis
cargos”

La letra hebrea alef (‫ )א‬consiste de


un punto superior, un punto inferior y una
línea central. Moisés representa el punto
superior de la alef; su discípulo, Ioshúa,
representa el punto inferior; y la Tienda
de Reunión corresponde a la línea
central, que une los dos puntos entre sí.

En el momento de fallecer el
Tzadik, pierde la autoridad para
iluminar a los demás con su daat
(conocimiento de Dios). Pero Dios se
ocupa de que sus discípulos continúen
iluminando a este mundo con las
enseñanzas del Tzadik. Así, “Dios le
dijo a Moisés” - para que tu luz (el
punto superior) continúe brillando -
“Llama a Ioshúa” - tu luz debe estar
dirigida hacia el punto inferior.
“Preséntense en la Tienda de Reunión” -
debe crearse un canal para filtrar la luz
hacia abajo. Esto se logra mediante el
concepto de “Yo le imponga mis cargos”
- al devolverle la autoridad a Dios
(Likutey Moharán I, 6:8).

Moisés... Ioshúa... Tienda de Reunión

El Rebe Najmán enseña que cada


vez que un Rav y un discípulo se juntan,
ellos crean conceptualmente una “tienda
de reunión” (Likutey Halajot II, p. 99a).

31:16 Y dijo Dios a Moisés:


“He aquí que vas a yacer
con tus padres y se
levantará este pueblo y se
extraviará en pos de los
dioses extraños, los de la
tierra en medio de la cual él
está por entrar; y Me dejará
y quebrantará Mi pacto que
hice con el”.
He aquí que vas a yacer con tus
padres; y se levantará

La construcción del versículo


hebreo Henja shojev im avoteja vekam
(“He aquí que vas a yacer con tus padres
y se levantará”) alude a la Resurrección
Futura. Dios le estaba diciendo a
Moisés que tan pronto como él
“yaciera” (i.e., falleciera), se
“levantaría”, pues los Tzadikim merecen
una inmediata resurrección a la vida
eterna (Likutey Halajot II, p. 215a).

La resurrección es llamada
“levantarse”. En esa época, todos se
levantarán y no volverán a caer (ibid., I, p.
92a).

31:17 “Por lo cual se


encenderá Mi ira contra él
en aquel día y los dejaré y
esconderé Mi rostro de ellos,
de manera que será
consumido, y le alcanzarán
muchos males y angustias.
Y él dirá en aquel día: ‘¿No
es por cuanto no está mi
Dios en medio de mí que me
han alcanzado estos
males?’”.
Esconderé Mi rostro de ellos, de
manera que será consumido

Vehaiá leejol (“será consumido”)


significa literalmente “será comida”.
Así, este versículo puede entenderse
como sigue:

“Esconderé Mi rostro de ellos” -


cuando Dios oculta Su Rostro, Él oculta
el Favor Divino y el amor por el pueblo
judío y permite que reine el atributo del
juicio.
¿Por qué lo hace? Porque “ellos
serán comida” - dado que los judíos no
han quebrado su deseo de comer y en su
lugar se comportan como glotones,
atraen el juicio sobre ellos (Likutey
Moharán I, 47:1).

Esconderé Mi rostro de ellos, de


manera que será consumido

Cuando Dios oculta Su Rostro,


aumenta la gula de la persona. Ésta cae
entonces bajo la influencia de la fuerza
de la naturaleza y no percibe la
Providencia Divina (Likutey Moharán I,
31:9).

Esconderé Mi rostro de ellos, de


manera que será consumido

Cuando se corrompe el comer de la


persona, ésta pierde su propio rostro
espiritual, al igual que la capacidad de
discernir el Rostro de Dios (Likutey
Moharán I, 67:2).

Es por cuanto no está mi Dios en


medio de mí que me han alcanzado
estos males

Cuando uno no siente a Dios dentro


de sí, siente los problemas que lo
acosan (Likutey Halajot II, p. 252).

No está mi Dios en medio de mí


Ein Elohai bekirbi (“No está mi
Dios en medio de mí”) puede también
traducirse como “porque Dios no está
dentro de mí”. Cuando Dios está oculto
del hombre, el hombre no siente Su
presencia y sufre en soledad. Pero
cuando encuentra a Dios dentro de sí, es
afortunado, pues experimenta a Dios
incluso mientras siente el dolor (Likutey
Halajot I, p. 342).

31:18 “Pues Yo ocultaré


completamente Mi rostro en
aquel día, por motivo de
todas las maldades que él
habrá hecho, por haberse
vuelto a otros dioses”.
Yo ocultaré completamente Mi rostro

Antes de que la persona pueda


alcanzar revelaciones de Torá es puesta
a prueba. Esas pruebas se manifiestan
como deseos materiales - especialmente,
pasiones sexuales. En esos momentos,
Dios Se oculta para ver cómo la persona
lo buscará a Él y a la Torá.

Cuando uno pasa esas pruebas, se


eleva a un nivel superior de
comprensión de la Torá y de percepción
de la Divinidad (Likutey Moharán I, 36:1).
Yo ocultaré completamente Mi rostro

Haster Astir (“ocultaré


completamente”) significa literalmente
“Ocultar, ocultaré”. Esto alude a los dos
niveles del ocultamiento Divino.

En el primer nivel, Dios está oculto


en un ocultamiento simple. Aunque es
difícil encontrar a Dios, la persona
todavía es consciente de que Él está
oculto de ella. Aunque quiera cometer
un pecado, sabe que lo que se presenta
como permitido está en realidad
prohibido.

En el segundo nivel, Dios está


oculto en un ocultamiento dentro del
ocultamiento. Entonces la persona no es
consciente en absoluto del hecho de que
Dios está oculto. Puede pecar una y otra
vez, siendo totalmente inconsciente de
que para ella, lo prohibido se ha vuelto
permitido.

Sólo el Tzadik, que ha dominado


los misterios más profundos de la Torá y
cuya conciencia de la Divinidad está
más allá de la aprehensión de incluso
las personas rectas, puede llegar hasta
esos lugares tan ocultos -al ocultamiento
dentro del ocultamiento- y elevar la
conciencia de aquellos que están más
alejados de Dios (Likutey Moharán I,
56:3).
Yo ocultaré completamente Mi rostro

Aunque Mi rostro está oculto,


debes saber que Yo aún estoy aquí
(Likutey Halajot III, p. 10).

Aunque Dios está oculto, de hecho


está precisamente aquí (ibid., III, p. 400).

31:19 “Y ahora, escribe este


cántico para ustedes y
enséñalo a los hijos de
Israel, poniéndolo en su
boca, para que este cántico
Me sirva de testimonio
contra los hijos de Israel”.
Escribe este cántico para ustedes

“Este cántico” - ésta es la Torá. Es una


mitzvá escribir un rollo de Torá
(Sanedrín 21b).

No es posible cumplir con la


mitzvá de escribir un rollo de Torá con
el solo hecho de heredarlo. Es necesario
escribir su propio rollo. El proceso de
escribir graba la información sobre la
memoria. De esa manera, la persona
implanta la fe, que está embebida en la
imaginación y en la facultad de la
memoria (Likutey Halajot V, p. 115a).
Escribe este cántico para ustedes

Cada persona debe trabajar para


recibir la Torá nuevamente, en su propio
nivel personal (Likutey Halajot V, p. 106a).

Escribiendo un rollo de Torá

Dios entregó la Torá en la forma de fuego


negro [las letras] sobre fuego blanco [el
fondo] (Ierushalmi, Shekalim 6:1).

En el monte Sinaí, los judíos


aceptaron la Torá con las palabras
“Naasé venishmá - Haremos y oiremos”
(Éxodo 24:7). El nivel de naasé
(haremos) corresponde al intelecto
inmanente. El nivel superior, nishmá
(oiremos), corresponde al intelecto
trascendente.

“Fuego blanco” representa naasé -


algo tangible, algo que podemos ver.
“Fuego negro” representa nishmá - algo
que está más allá de nuestra
comprensión, algo que no podemos ver.
En el trabajo de ascenso en la escala
espiritual, nuestra tarea es transformar
nishmá en naasé, transformar lo
trascendente en inmanente. Escribir un
rollo de Torá encarna este objetivo, pues
tomamos las letras desde sus raíces
arriba y las traemos hasta el nivel
inferior. De manera similar, la Torá
Escrita representa aquello que podemos
ver. La Torá Oral corresponde a
Maljut/plegaria, un nivel superior al
cual aspiramos (Likutey Halajot V, p. 107a-
214).

Este cántico Me sirva de testimonio

Incluso en los niveles más bajos, en


la oscuridad más profunda del exilio, la
Torá, que es “buena” y que refleja los
“puntos buenos” de la persona, no
dejará que el bien sea olvidado (Likutey
Halajot I, p. 3a).

31:21 “Sucederá, pues,


cuando le hubieren
alcanzado muchos males y
angustias que este cántico
responderá como testigo en
su misma cara, porque no
será olvidado de la boca de
su descendencia. Porque Yo
conozco sus inclinaciones en
virtud de las cuales obra
hoy, antes de haberlo
conducido a la tierra que le
tengo jurada”.
Porque no será olvidado de la boca de
su descendencia
Considerando la intensificación de la
opresión de los romanos y el inminente
exilio, los Sabios declararon: “La Torá será
olvidada algún día por los judíos”. Pero el
rabí Shimón bar Iojai declaró que la Torá
nunca sería olvidada, citando este versículo
como texto de prueba (Shabat 138b).

La cita del rabí Shimón del presente


versículo no fue incidental. Las letras
finales de las palabras kI loA tishajaJ
mipI zarO (“no será olvidado de la boca
de su descendencia”) deletrean IOJAI
(‫)יאחוי‬, indicando que mediante Iojai -
i.e., el rabí Shimón- la Torá no sería
olvidada.

Al hacer esta promesa, el rabí


Shimón se enfrentó solo a los sabios
más importante de su época. Pero estaba
en lo cierto. Y, más aún, en mérito al
Zohar revelado por el rabí Shimón, los
judíos finalmente dejarán el exilio
(Zohar III, 124b) (Likutey Moharán I,
Prefacio).

Este cántico responderá como


testigo... no será olvidado

Incluso cuando los judíos pecan y


olvidan la Torá, la Torá no los olvida a
ellos. Siempre estará allí para los judíos
y finalmente los hará retornar a Dios
(Likutey Halajot VIII, p. 185b).

No será olvidado de la boca de su


descendencia... después de mi muerte

¿Por qué celebramos el iortzait de


un Tzadik, en lugar de llorar su pérdida?
Nuestra alegría expresa el hecho de que
la Torá y las enseñanzas del Tzadik
permanecen con nosotros. Utilizando su
fuerza, podremos superar toda
adversidad. Así, en el día 7 de Adar (el
iortzait de Moisés) y en Lag BaOmer (el
iortzait del rabí Shimón bar Iojai), hay
una gran alegría (Likutey Halajot IV, p. 274-
138a).

31:29 “Porque yo sé que


después de mi muerte se
corromperán de seguro y se
apartarán del camino que
les he prescrito y así les
sobrevendrá el mal en los
días venideros, cuando
hayan hecho lo que es malo
a los ojos de Dios,
provocándole a ira con las
obras de sus manos”.
Yo sé que después de mi muerte se
corromperán

A todo lo largo del Libro del


Deuteronomio, Moisés amonesta a los
judíos por sus rebeliones contra Dios y
los exhorta a aferrarse a la Torá.
Finalmente dice, “Yo sé que después de
mi muerte se corromperán”. En otras
palabras, una vez que lo consideren
muerto, pecarán. Por lo tanto alentó al
pueblo a mantenerse firme en su fe en
los Tzadikim (para que el Tzadik no sea
considerado “muerto”) (Likutey Halajot V,
p. 58).

Yo sé que después de mi muerte se


corromperán

Pero después del fallecimiento de


Moisés, los judíos no se corrompieron.
Sirvieron a Dios todos los días de Ioshúa
y todos los días de los ancianos que
vivieron después de Ioshúa. Mientras el
discípulo esté con vida, el maestro sigue
con vida (Rashi).

Sabemos que los Tzadikim están


vivos incluso después de fallecer (ver
Berajot 18a). Más aún, el Zohar (II, 174a)
enseña que Moisés nunca falleció, sino
que continúa sirviendo a Dios arriba. De
modo que, ¿cómo pudo Moisés decir,
“Después de mi muerte”?

Mientras los discípulos se


mantengan inmersos en sus enseñanzas,
el Tzadik nunca fallecerá. Moisés se
estaba refiriendo a una época en que los
judíos olvidarían sus enseñanzas o se
volverían perezosos y dejarían de
estudiarlas. Cuando las enseñanzas del
Tzadik son ignoradas, el Tzadik
“fallece” efectivamente. Mientras Ioshúa
y los otros discípulos estudiaron el
mensaje de Moisés, Moisés se mantuvo
“vivo” y vibrante (Likutey Halajot VII, p.
214a-428a).
Parashat Haazinu

32:1 “Escuchen, cielos y


hablaré; y cuida la tierra los
dichos de mi boca”.
Escuchen, cielos... como el rocío, mis
palabras... clamaré en el Nombre de
Dios

Las “palabras” son palabras de


Torá. Cuando transformamos nuestro
estudio de Torá en plegarias, clamando a
Dios y orándole a Él para que nos ayude
a poner en práctica esa Torá, nuestras
palabras son oídas (Likutey Halajot III, p.
206).

Escuchen, cielos... Descenderá, como


lluvia, mi doctrina... como el rocío,
mis palabras... clamaré en el Nombre
de Dios

Moisés insinuó que si los cielos


deberían escuchar, de seguro la
humanidad también debería escuchar.
Las palabras de Moisés eran como
lluvia y rocío, que tienen el poder de
sustentar a toda la creación. “Clamaré
en el Nombre de Dios” - cada palabra
expresada por el Tzadik sirve para
revelar la presencia de Dios en el
mundo entero (Likutey Halajot VII, p. 141).

32:2 “Descenderá, como


lluvia, mi doctrina;
destilará, como el rocío, mis
palabras; como llovizna
sobre la hierba y como el
aguacero sobre la
vegetación”.
Descenderá, como lluvia, mi doctrina;
destilará, como el rocío, mis palabras;
como llovizna sobre la hierba
Así como la lluvia, el rocío y los fuertes
vientos le traen vida al mundo, lo mismo
hace la Torá [transmitida por Moisés]
(Rashi).

Rúaj (viento) también significa


“espíritu” - en particular, el espíritu de
la inspiración Divina. Las palabras de
Moisés, que son un ejemplo del poder
del espíritu del Tzadik, le traen
inspiración Divina a cada persona
(Likutey Moharán I, 10:8).

Descenderá, como lluvia, mi


doctrina... rocío... clamaré en el
Nombre de Dios

“Mi doctrina”, “lluvia” y “rocío”


representan la Torá. “Clamaré en el
Nombre de Dios” representa la plegaria.
La manera de alcanzar la Torá es orando
a Dios para recibir Su bendición (Likutey
Halajot I, p. 338).

Descenderá, como lluvia, mi doctrina

Así como la lluvia riega la tierra


para hacer brotar maravillosos frutos,
las palabras de Moisés pueden
beneficiar a los judíos que le prestan
cuidadosa atención. Sus palabras poseen
ese poder porque Moisés siempre
clamaba a Dios e instruía al pueblo para
seguir su ejemplo. Si los judíos pecaban
o se encontraban lejos de Dios, Moisés
les aconsejaba no perder la esperanza,
pues “si han pecado, ¿acaso lo han
dañado a Él?” (Job 35:6). Así, siempre es
posible volver a Dios (Likutey Halajot V,
p. 170a-340).

32:6 “¿Para con Dios te


portas así, oh pueblo
insensato y no sabio? ¿No es
Él tu padre que te creó? ¿No
es cierto que Él te hizo y te
estableció?”.
Pueblo insensato y no sabio

“Pueblo insensato y no sabio” - esto


quiere decir una nación que recibió la
Torá y no actuó de manera sabia (Targúm
Onkelos).

El principal factor para saber


cuánto sirve a Dios una persona es su
unión con los Tzadikim. Para lograr esa
unión, la persona debe hacer tres cosas.
Debe aceptar plenamente las enseñanzas
del Tzadik y no desviarse de ellas “ni a
la derecha ni a la izquierda”
(Deuteronomio 17:11). Debe rechazar las
así llamadas “sabidurías” promulgadas
por los filósofos y los ateos que niegan a
Dios. Y debe dejar de lado sus propias
ideas como si no tuviese ninguna
inteligencia más que la que recibe del
Tzadik. Entonces tendrá éxito en unirse
al Tzadik.

Cuando llegó el momento en que


los judíos debían recibir la Torá,
estaban rodeados de idólatras que
justificaban su comportamiento mediante
sus propios razonamientos y
“sabiduría”. A pesar de las
exhortaciones de Moisés y de los
milagros que llevó a cabo para ellos, si
los judíos hubiesen seguido esas
“sabidurías”, habrían rechazado la Torá
y negado a Dios. En cambio, los judíos
dejaron de lado sus propias ideas y
aceptaron la dirección de Moisés con
una absoluta simpleza. De esa manera,
merecieron recibir la Torá.
Éste es el significado de “una
nación que recibió la Torá y no actuó de
manera sabia”. Ellos recibieron la Torá
principalmente debido a que “no
actuaron de manera sabia” - porque
aceptaron la Torá con absoluta simpleza
y se unieron al Tzadik, a Moisés (Likutey
Moharán I, 123).

Una nación insensata y no sabia

“Pueblo insensato y no sabio” - esto


quiere decir una nación que recibió la
Torá y no actuó de manera sabia (Targúm
Onkelos).

El Rebe Najmán elabora de una


manera única este versículo, en base a la
interpretación del Targúm Onkelos. El
Rebe enseña que la principal manera de
adquirir la Torá es mediante la absoluta
simpleza, dejando de lado los propios
pensamientos y aceptando la Torá tal
cual es enseñada por los Tzadikim.
Entonces uno realmente puede recibir la
Torá y su esencia (Likutey Moharán I,
123).

Agrega el rabí Natán: Es necesario


comportarse con una completa simpleza
y aceptar las enseñanzas del Tzadik.
Mientras la persona tenga sus propias
ideas y no reciba del Tzadik, no estará
unida al Tzadik (Likutey Halajot I, p. 152).
Consecuentemente, no recibirá
verdaderamente -ni aceptará- la Torá.
Una nación insensata

El mundo fue creado con LeV Netivot


(‫לב נתיבות‬, Treinta y dos Senderos) de
Sabiduría [LeV tiene el valor numérico de
32] (Sefer Ietzirá 1:1).

NaVaL (‫נבל‬, insensata) es un


acrónimo para LeV Netivot (‫לב נתיבות‬,),
los Treinta y dos Senderos de Sabiduría.
Esto último es una referencia a la Torá,
que es la verdadera sabiduría. Y la Torá
es llamada NoVLot HaJojmá HeElioná
(“Sabiduría Simple de arriba”) (Bereshit
Rabah 17:5).

La persona que procede con una


“insensata” simpleza al estudiar y
obedecer la Torá alcanza los Treinta y
dos Senderos de Sabiduría (Likutey
Moharán I, 123).

32:7 “Recuerda los días de


la antigüedad; considera los
años de muchas
generaciones: pregunta a tu
padre, que él te anunciará, a
tus ancianos y ellos te
dirán”.
Recuerda los días de la antigüedad

Recuerda los días de antaño y


tráelos, renovados, a tu mente. Cuando
conectas esos días con tu vida en el
presente, conectas el tiempo con más
allá del tiempo, haciendo una unidad de
tu vida (Likutey Halajot III, p. 212a).

32:8 “Que al repartir el


Altísimo la herencia entre
las naciones, cuando hizo
separarse a los hijos de
Adán, iba estableciendo los
límites de los pueblos
conforme al número de los
hijos de Israel”.
Estableciendo los límites de los
pueblos conforme al número de los
hijos de Israel

LemiSPaR (‫למספר‬, “conforme al


número”) comparte la misma raíz que
SaPiR (‫ספיר‬, iluminado). Aquel que
profundiza en la Torá obtiene una
iluminación especial llamada “rostro
brillante”. Pero aquel que sucumbe a sus
malos deseos se compara con un “rostro
oscurecido”.

Así, “Conforme al miSPaR de los


hijos de Israel” - en mérito a la
iluminación que los judíos obtienen al
estudiar la Torá en profundidad -
“estableció los límites de los pueblos” -
es posible establecer límites que
controlan y contienen los bajos deseos
asociados con el “rostro oscurecido”
(Likutey Moharán I, 101:2).

32:9 “Porque la porción de


Dios es Su pueblo; Iaacov es
la porción de su herencia”.
La porción de Dios es Su pueblo

Incluso en el desierto, un lugar en el


cual aparentemente no puede encontrarse
nada bueno, es posible encontrar el bien.
Debido a que nosotros somos “la
porción de Dios, Su pueblo”, tenemos
ese bien en nuestro interior (Likutey
Halajot I, p. 3a).

Iaacov es la porción de su herencia

Jevel najalató (“la porción de su


herencia”) significa literalmente “La
cuerda de su herencia”.
Tradicionalmente, se usaba una cuerda
para medir.

Nuestros Sabios comparan al


pueblo judío con una cuerda atada a los
patriarcas (cf. Rashi). Mediante ese
apego, los judíos podrán dejar el exilio,
que es finito y “medido”, tal como una
cuerda. En el futuro mesiánico, las
naciones mismas sacarán a los judíos de
su exilio y los harán retornar a su
herencia, a la cual están fuertemente
unidos en esencia (cf. Likutey Moharán I,
24:10).

Iaacov es la porción de su herencia

Iaacov representa la caridad, como


en el versículo “Tú ejecutas justicia y
caridad en Iaacov” (Salmos 99:4). Cuando
un judío da caridad, alcanza su herencia,
la porción de los patriarcas - que es la
Tierra Santa, la Torá y, por sobre todas
las cosas, la cercanía a Dios (Likutey
Moharán II, 71:10).

32:10 “Le halló en una


tierra desierta, entre la
desolación de una horrorosa
soledad y entre aullidos de
las fieras; le tendió en
derredor Su protección, le
instruía, le guardaba como a
la pupila de Su mismo ojo”.
Le halló en una tierra desierta, entre
la desolación de una horrorosa
soledad... le guardaba como a la
pupila de Su mismo ojo

Muchas almas judías se encuentran


perdidas en desiertos espirituales y
ámbito desolados, confundidas en los
senderos de los malvados. Pero Dios
siempre las cuida y espera el momento
oportuno para despertar a cada alma con
una inspiración por el bien, para que
finalmente pueda retornar a Él. Moisés
comenzó la canción de Haazinu
invocando los cielos (Deuteronomio 32:1),
indicando que una atmósfera tranquila
permite que el bien en cada judío se
aferre a Dios y acepte Su dirección para
retornar a Él (Likutey Halajot IV, p. 32a).

32:11 “Como el águila


despierta su nido, revolotea
sobre sus polluelos, extiende
sus alas, los toma, los lleva
sobre sus alas”.
Como el águila despierta su nido

El águila representa el espíritu, por


lo que corresponde al Tzadik, “un
hombre en quien hay espíritu” (Números
27:18). Y esto hace referencia en
particular a un espíritu de compasión.

KiNo (‫קנו‬, “su nido”) es similar a


KNé (‫קנה‬, adquiere), como en “Adquiere
sabiduría, adquiere comprensión”
(Proverbios 4:5).

Así, cuando la persona tiene


compasión, puede despertar y activar su
sabiduría y comprensión (Likutey
Moharán I, 29:2, 4).

32:15 “Mas engordó


Ieshurun y dio patadas:
engordaste, te engrosaste y
te cubriste de gordura;
entonces desechó a Dios, su
Hacedor y menospreció la
Roca de su salvación”.
Mas engordó Ieshurun y dio patadas:
engordaste, te engrosaste y te cubriste
de gordura

Este versículo habla de un pecador


que no desea reconocer sus errores.

Cuando la persona reconoce sus


faltas, busca rectificarlas. La manera
más efectiva de hacerlo es no responder
cuando se es humillado (Likutey Moharán
I, 6:6).

32:18 “Has ignorado la Roca


que te engendró y te has
olvidado del Dios que te dio
el ser”.
Has ignorado la Roca que te engendró

TeShi (‫תשי‬, ignorado) está relacionado


con TaSh (‫תש‬, exhausto) (Rashi).

La persona debe clamar y


esforzarse para dar nacimiento a nuevos
y más grandes niveles de conciencia
espiritual, al igual que una mujer en
trabajo de parto que clama para darse
fuerzas y poder dar a luz.

Este esfuerzo es particularmente


necesario cuando uno está “exhausto” -
i.e., humillado por sus pecados y el bajo
nivel de sus logros. Este tipo de
humillación se produce cuando la
persona no santifica sus sentidos. Aquel
que quiera arrepentirse deberá santificar
sus sentidos clamando a Dios. Entonces
podrá “dar a luz” niveles más grandes
de percepción espiritual.

Mediante la plegaria y el estudio de


la Torá, la persona puede acceder a
niveles superiores de conciencia
espiritual. Pero, para poder lograrlo,
deberá clamar a Dios en plegaria, una y
otra vez. Esto está aludido en las
palabras Tzur Ieladja Teshi (“Has
ignorado la Roca que te engendró”) que
tienen las mismas iniciales que la frase
Tzakateinu Iodea Taalumot (“[Oye]
nuestros clamores, Conocedor de los
misterios”) (de la plegaria mística Ana
Becoaj) (Likutey Moharán I, 21:7).

32:23 “Juntaré sobre ellos


males; Mis saetas agotaré en
ellos”.
Mis saetas agotaré en ellos

Incluso luego de que las saetas de Dios


han sido utilizadas, el pueblo judío puede
seguir viviendo (Rashi).

Aunque el juicio del Cielo puede


ser severo, no destruye a la persona. La
gente, por otro lado, es capaz de destruir
a otros completamente (Likutey Moharán I,
241). Así, debemos tener cuidado de
todo aquel que se arrogue el derecho de
administrar lo que él considera justicia.
32:39 “Miren ahora que Yo,
Yo solo soy y no hay dioses
conmigo; Yo hago morir y
hago vivir, Yo libero y Yo
curo; y no hay quien libre
de Mi mano”.
Miren ahora que Yo, Yo solo soy

“Ahora” es el momento, no importa


cuándo o dónde se encuentre la persona.
“Ahora” - pues Dios está siempre
presente y uno siempre puede acercarse
a Él (Likutey Halajot VIII, p. 40b).
32:40 “Elevo Mi mano al
Cielo y digo, ‘Así como vivo
por siempre’”.
Elevo Mi mano al Cielo

Cuando la persona cumple con el


dictado de: “Eleva tus manos en
santidad” (Salmos 134:2), puede entonces
elevar sus manos al Cielo y traer
intelecto y vida (Likutey Halajot I, 18a).

32:41 “Cuando afile Mi


luciente espada y Mi mano
empuñe el juicio, retribuiré
la venganza a Mis
adversarios y a los que Me
odian les pagaré”.
Mi mano empuñe el juicio

Dios “empuña” y restringe Sus


juicios incluso en contra de una persona
malvada. Dado que esa persona puede
haber hecho alguna buena acción por la
cual merezca la recompensa, Dios le
permite florecer hasta que haya utilizado
todo su mérito. Entonces el juicio será
ejecutado sobre ella de manera plena y
sufrirá su caída.

La misma idea se aplica a una


persona recta. Es posible que haya
pecado o cometido un error por el cual
deba ser castigada. Pero debido a que
Dios “empuña el juicio en Su mano”, Él
también retiene el castigo de la persona
recta que ha errado. Finalmente, cuando
la mala acción sea castigada, el juicio
ya no será severo, y la persona recta
podrá recibir su recompensa (Likutey
Moharán I, 55:3).

32:42 “Embriagaré de
sangre Mis saetas y Mi
espada comerá carne; las
embriagaré con la sangre de
muertos y de cautivos,
debido a la cabeza del
enemigo que gobierna sobre
ellos”.
Debido a la cabeza del enemigo que
gobierna sobre ellos

Merosh parot oiev (“debido a la


cabeza del enemigo que gobierna sobre
ellos”) también puede traducirse como
“el enemigo está expuesto en la cabeza”.
En otras palabras, los enemigos se
revelan en la mente, que está en la
cabeza. Pues la mente contiene
elementos extraños que nutren los
cabellos de la cabeza y esos elementos
superfluos les dan sustento a los
enemigos.

Cuando la persona se vuelve un


líder -una “cabeza”- genera enemigos, a
los cuales debe vencer (Likutey Moharán
I, 67:6). Más generalmente, cada vez que
la persona alcanza una nueva
comprensión de la Divinidad, debe
superar nuevas fuerzas hostiles que
intentan alejarla y cerrarle el camino.

32:44 De manera que vino


Moisés y recitó todas las
palabras de este cántico a
oídos del pueblo, él y
Hoshea, hijo de Nun.
De manera que vino Moisés y recitó
todas las palabras de este cántico

¿Por qué Haazinu es llamado un


“cántico” si está compuesto en su
mayoría por amonestaciones?

Moisés alcanzó los significados


más profundos de la Torá. En ese nivel,
podía efectuar el perdón de los pecados.
Con esa capacidad, pudo transformar en
méritos los pecados por los cuales
estaba amonestando a los judíos. Por lo
tanto es llamado un “cántico” (Likutey
Halajot V, p. 220).
32:51 “Por cuanto
quebraron la fe en Mí en
medio de los hijos de Israel
junto a las aguas de Meribá
de Kadesh en el desierto de
Tzin, puesto que no Me
santificaron en medio de los
hijos de Israel”.
Por cuanto quebraron la fe en Mí en
medio de los hijos de Israel junto a las
aguas de Meribá de Kadesh en el
desierto de Tzin... verás la Tierra
desde lejos, pero no entrarás en ella
En el episodio de las Aguas de la
Disputa (ver Números 20:1-13), los judíos
enfrentaron a Moisés debido a que
carecían de agua. Su habla corrompida
fue tan poderosa que hizo que también
Moisés se volviese culpable de un habla
dañada, por lo que golpeó la roca en
lugar de hablarle, como Dios le había
indicado. Si Moisés le hubiese hablado
a la roca, le habría dado fuerza al habla
sagrada y obtenido la capacidad de
superar las disputas.

Las palabras de este versículo


aluden a esas ideas:

“Las Aguas de la Disputa” - agua


corresponde a la sefirá de Jesed, que
separa a la persona de la disputa.

“Kadesh” - el Targúm Onkelos


traduce el nombre de ese lugar como
ReKeM (‫)רקם‬, que sugiere RiKeM (‫רקם‬,
diseñado o formado) y TzIR (‫ציר‬,
formado). TzIR es similar a TzeIRei
(‫)צירי‬, el punto vocal asociado con la
sefirá de Biná. El habla sagrada
produce una “formación” para el bien,
mientras que el habla profana produce
una “formación” para el mal.

“El desierto de Tzin” - TzIN (‫)צין‬


sugiere TzInei (‫ציני‬, palmas) o TMaRim
(‫תמרים‬, palmeras), que es similar a
TMuRá (‫תמורה‬, intercambio). El habla
corrompida genera un intercambio de lo
santo por lo profano y por lo tanto oculta
la santidad de la Tierra Santa.

“Verás la Tierra desde lejos, pero


no entrarás en ella” - debido a que
Moisés fue culpable de un habla dañada
y por lo tanto ocultó la santidad de la
Tierra Santa, no se le permitió entrar a
la Tierra (Likutey Moharán I, 48:1,5).
Parashat VeZot
HaBerajá

33:2 Y dijo: “Dios vino del


Sinaí y desde Seir les brilló:
resplandeció desde el monte
Parán y vino de en medio de
decenas de millares de Sus
santos: Su diestra traía una
ley de fuego para ellos”.
Dios vino del Sinaí y desde Seir les
brilló: resplandeció desde el monte
Parán

Dios les ofreció la Torá a todas las


naciones del mundo, pero todas la
rechazaron dado que sus leyes iban en
contra de sus malos rasgos innatos.
Entonces Dios les ofreció la Torá a los
judíos (Avodá Zará 2b; Sifri, VeZot
HaBerajá 2).

El monte Seir es el territorio de


Esaú; el monte Parán es el territorio de
Ishmael. El Zohar (III, p.193a) enseña que
Esaú e Ishmael son los progenitores
espirituales de las setenta naciones.
Cuando sus descendientes rechazaron la
Torá, todas las otras naciones los
siguieron. Dado que los malos rasgos de
esas naciones las alejan de la Torá y de
la santidad, en su lugar Dios les dio esa
santidad a los judíos.

De aquí podemos aprender que


cuando la persona desea alcanzar la
comprensión de la Torá, primero debe
eliminar sus malas características
(Likutey Moharán I, 101:2).

Dios vino del Sinaí y desde Seir les


brilló: resplandeció desde el monte
Parán
Dios quería que todos tuviesen la Torá.
Pero cuando se la llevó a las naciones,
ellas la rechazaron (Avodá Zará 2b).

Cuando Dios les ofreció la Torá a


las naciones, trajo junto con ella
pensamientos de arrepentimiento. Sin
embargo, las naciones no querían recibir
la Torá y la rechazaron. Cuando Dios les
ofreció la Torá a los judíos, ellos
recibieron la iluminación del
arrepentimiento y estuvieron de acuerdo
en aceptarla. De esa manera, los judíos
se transformaron en el “pueblo elegido”
de Dios, un concepto que desafía la
lógica. Los judíos son llamados am
segulá (‫עם סגולה‬, “nación especial”)
pues una segulá (‫סגולה‬, un remedio
maravilloso) desafía la comprensión
humana (ver Likutey Moharán I, 21:8).

¿Cómo es posible que una nación


pueda ser “elegida” por sobre todas las
otras? La misma pregunta se aplica en
cada generación: ¿Por qué algunas
personas siguen el sendero verdadero,
mientras que otras que quieren servir a
Dios siguen senderos que no siempre
son los correctos? En verdad, Dios Se le
revela a cada uno. En la medida de
cuánto esté la persona dispuesta a
sacrificarse por Dios, merecerá una
revelación de la Divinidad. De esa
manera, merecerá ser “elegida” por
Dios (Likutey Halajot II, p. 119a).
Su diestra traía una ley de fuego para
ellos

“Una ley de fuego” - Dios dio la Torá en


la forma de fuego negro [las letras] sobre
fuego blanco [el fondo] (Rashi;
Ierushalmi, shekalim 6:1).

“Blanco” representa la conciencia


espiritual, que no puede ser vista ni
comprendida. “Negro” representa la
“forma”, que puede ser aprehendida.

Aunque podemos aprehender el


“fuego negro” de la Torá, el “fuego
blanco” de la Torá existe en niveles que
están más allá de nuestra comprensión
(Likutey Moharán I, 192).
33:3 “También, Él mostró
Su amor a Sus pueblos.
Todos Sus santos están en Tu
mano, aquellos que se
pusieron a Tus pies y
aceptaron sobre sí Tus
Mandamientos”.
Él mostró Su amor a Sus pueblos.
Todos Sus santos están en Tu mano

“Pueblos” hace referencia a


aquellos que se han arrepentido o
convertido en aras de Dios - gente que
estaba distante y que ahora se ha
acercado a Dios. Ellos tomaron de
“todos Sus santos” la fuerza que
necesitaban para rechazar sus vidas
previas - estos “santos” son los
Tzadikim, que traen la verdadera fe al
mundo (Likutey Halajot VIII, p. 257a).

Todos Sus santos están en Tu mano

Las manos son sinónimo de fe,


como en “Sus manos eran fe” (Éxodo
17:12). Y aquellos que revelan la fe son
los Siete Pastores -Abraham, Itzjak,
Iaacov, Iosef, Moisés, Aarón y David-
quienes colectivamente encarnan a los
líderes de cada generación.

Así, “Todos Sus santos” - los


Tzadikim que son los verdaderos líderes
de cada generación - “están en Tus
manos” - ellos le revelan al mundo la fe
en Dios (Likutey Moharán I, 22:3).

Aquellos que se pusieron a Tus pies

TuKú leragleja (‫תכו לרגלך‬, “Aquellos que


se pusieron a tus pies”) - estos son los
estudiosos de la Torá, que golpean
(‫שמכתתים‬, shemeJaTeTim) sus pies al ir
de una ciudad a otra y de un país a otro
para estudiar y enseñar la palabra de Dios
(Bava Batra 8a).

Esos Tzadikim conversan con toda


clase de gente, desde eruditos hasta
pecadores. Aunque a veces sus palabras
parecen ser mundanas, éstas sirven
como una vestimenta para que el brillo y
la intensidad de la Torá no abrumen a la
gente. De esa manera, los Tzadikim
elevan las chispas sagradas y vencen el
mal (Likutey Moharán II, 91:2).

Aquellos que se pusieron a Tus pies

TuKú leragleja (‫תכו לרגלך‬, “Aquellos que


se pusieron a tus pies”) - estos son los
estudiosos de la Torá, que golpean
(‫שמכתתים‬, shemeJaTeTim) sus pies al ir
de una ciudad a otra y de un país a otro
para estudiar y enseñar la palabra de Dios
(Bava Batra 8a).

Cuando los Tzadikim viajan,


rectifican el aire a su alrededor
mediante el estudio de Torá (Likutey
Halajot II, p. 84a).

33:4 “La Torá que nos


encargó Moisés, herencia
será de la congregación de
Iaacov”.
La Torá que nos encargó Moisés,
herencia será de la congregación de
Iaacov

¿Acaso no dice la Mishná:


“Prepárate para estudiar Torá, pues no
es tuya por herencia” (Avot 2:12)?

La Torá más importante es aquella


que une al pueblo judío, pues esto une a
los judíos con Dios. Cuando
verdaderamente podemos ser llamados
una “comunidad”, la Torá es nuestra por
herencia. Pero si tratamos de alcanzarla
como individuos, debemos prepararnos
para trabajar por ella (Likutey Halajot
VIII, p. 139a).

La Torá que nos encargó Moisés,


herencia será de la congregación de
Iaacov

No leas MORaShá (‫מורשה‬, herencia),


sino MeORaSá (‫מאורסה‬, comprometida)
(Pesajim 49b).

Cuando una persona soltera oye


palabras de Torá de un Tzadik, ello
puede ayudarla a encontrar su pareja
matrimonial. El Tzadik crea ideas
originales al combinar enseñanzas
provenientes de diversas áreas de la
Torá, lo que equivale a presentar a dos
personas y conformar una pareja. Así,
las enseñanzas de Torá del Tzadik crean
una energía espiritual que ayuda a la
persona que busca su pareja matrimonial
(Likutey Moharán II, 89).

33:5 “Y Él fue rey de


Ieshurun, cuando se
juntaron las cabezas del
pueblo, reunidas en uno las
tribus de Israel”.
Y Él fue rey de Ieshurun, cuando se
juntaron las cabezas del pueblo

Maljut (Reinado), la sefirá más baja, está


directamente enraizada en Jojmá
(Sabiduría), la más elevada de las sefirot
(Zohar III, 288a).

El liderazgo debe estar fundado en


la sabiduría. Por ese motivo, todos los
reyes tienen hombres sabios y
consejeros que los ayudan a establecer
el reino. Y debido al amor por los
sabios, el reino se mantiene seguro.

En el reinado de Dios, esos


“sabios” son los Tzadikim. Ellos
“reúnen” a los judíos para poder
inspirarles la fe (Likutey Moharán I, 18:4).

33:7 Y ésta es la bendición


de Iehudá; y dijo: “¡Oye,
Dios, la voz de Iehudá y
hazle regresar a su pueblo;
basten para él sus mismas
manos y sé Tú su auxilio
contra sus adversarios!”.
Oye, Dios, la voz de Iehudá

Durante el viaje de los judíos por el


desierto, los huesos de Iehudá rodaban
continuamente dentro de su ataúd. Cuando
Moisés le pidió misericordia a Dios,
recordando la confesión de Iehudá al
reconocer que era el padre de los hijos de
Tamar (Génesis 38:26), los huesos de
Iehudá fueron restaurados en su lugar
apropiado (Sotá 7b).

Cada ley de la Torá está compuesta


por una cierta configuración de letras.
Cuando la persona peca, destruye las
combinaciones positivas de letras y
forma una combinación negativa de
letras, que se graba entonces sobre sus
huesos. Al confesar su pecado delante
de un estudioso de la Torá, las letras
desaparecen de sus huesos y se
transforman en las palabras de la
confesión.

Esto es lo que sucedió en el


desierto. Los huesos de Iehudá habían
sido afectados debido a que el pecado
de la persona se “graba sobre sus
huesos”, transformándolos en una fuente
de sufrimiento. Pero cuando Moisés
recordó la confesión de Iehudá, ello fue
considerado como si Iehudá mismo se
hubiese confesado en presencia de
Moisés, el estudioso de la Torá. Esto
deshizo las configuraciones negativas y
los huesos de Iehudá pudieron ser
reconstruidos en santidad (Likutey
Moharán I, 4:5).

Oye, Dios, la voz de Iehudá y hazle


regresar a su pueblo

¿Quién gobierna sobre Mí? El Tzadik


(Moed Katán 16b).

Iehudá, al igual que el Tzadik,


personifica la autoridad y el gobierno,
como está escrito, “El cetro no se
alejará de Iehudá” (Génesis 49:10). La
autoridad del Tzadik surge de su temor a
Dios. La esencia de su gobierno consiste
en brillar en los corazones de los demás
y despertarlos al servicio a Dios.

Así, Dios accede a los decretos del


Tzadik cuando el Tzadik hace brillar su
luz en el pueblo, como en “Oye, Dios, la
voz de Iehudá y hazle regresar a su
pueblo” (Likutey Moharán I, 34:2).

33:8 Y de Leví dijo: “Tus


Urim y Tumim sean para Tu
piadoso a quien probaste en
Masá, con quien
contendiste, junto a las
aguas de Meribá”.
Tus Urim y Tumim sean para Tu
piadoso

Todo aquel que sea sabio entenderá estas


cosas, y ellos comprenderán las bondades
de Dios (Salmos 107:43).
“Las bondades de Dios” - esto alude a las
halajot (leyes de la Torá), como enseñan
nuestros Sabios: “Todo aquel que no deja
que lo sirva su discípulo, es como si le
estuviese negando la bondad [porque le
niega la oportunidad de observar las
halajot en acción]” (Ketuvot 96a).

JaSiDeja (‫חסידך‬, “Tu piadoso”) es


similar a JaSaDim (‫חסדים‬, bondades).
Urim significa “luz”. Así, este versículo
puede comprenderse como significando
que mediante las bondades/halajot, se
revela la luz de la verdad (Likutey
Moharán II, 2:7).

33:9 “El cual dijo de su


padre y de su madre: No los
he visto; ni a sus hermanos
conoció y de sus mismos
hijos no hizo caso; porque
guardaron Tu palabras y
cuidaron Tu pacto”.
Cuidaron Tu pacto... enseñarán Tus
juicios

Los judíos hicieron el becerro de


oro para darse la posibilidad de ignorar
las leyes de la moralidad. La tribu de
Leví no participó de este pecado (Rashi).
Por lo tanto, los Levitas son
considerados como habiendo cuidado el
pacto y es en su mérito que pueden
enseñar las leyes de Dios (Likutey Halajot
I, p. 182a).

Más aún, debido a que cuidaron el


pacto, los Levitas merecieron jesed
(bondad), como en “Las leyes son
consideradas jesed” (Ketuvot 96a). No
sólo los Levitas serán dignos de
enseñarles a los demás sino que la gente
buscará aprender de ellos las
enseñanzas de Torá (Likutey Halajot I, p.
185a).

33:10 “Ellos, pues,


enseñarán Tus leyes a Iaacov
y Tu Torá a Israel; pondrán
incienso para aplacar Tu ira
y ofrendas quemadas sobre
Tu altar”.
Ellos, pues, enseñarán Tus leyes

“Ellos” son los Cohanim y los


Levitas, que mantenían el Templo. Hoy
en día, “ellos” son aquellos que están
dedicados al trabajo sagrado, al estudio
de la Torá y a su transmisión de manera
correcta. Ellos son los que podrán
aclarar las leyes (Likutey Halajot I, p.
127a).

Pondrán incienso delante de Ti para


aplacar Tu ira

Es imposible traer una completa


Providencia Divina a no ser que uno
quiebre el deseo de dinero, que es una
forma de idolatría.

En este versículo, la palabra


beAPeJa (‫באפך‬, “Tu ira”) indica el
trabajo duro que es necesario llevar a
cabo para ganarse el sustento, tal cual
está escrito, “Comerás con el sudor de
tu frente (‫אפיך‬, APeJa)” (Génesis 3:19).
APeJa también refleja la idea de que
mientras haya adoración al dinero en el
mundo, habrá jarón AF (‫חרון אף‬, ira
Divina) en el mundo (cf. Sifri 13:18).
KeToRá (‫קתרה‬, incienso) es similar
a KaTaR (‫קתר‬, arameo para “atar”),
indicando que la ofrenda de incienso
tiene el poder de constreñir la ira
Divina y de traer en su lugar la alegría,
como en “El incienso alegra el corazón”
(Proverbios 27:9). Cuando uno está
contento con lo que tiene, aceptando que
el sustento le es otorgado por la
Providencia Divina, entonces no
necesita esforzarse para ganarse la vida
(Likutey Moharán I, 13:1).

33:11 “¡Bendice, Dios, su


fuerza y mira propicio la
obra de sus manos; destroza
los lomos de los que se alzan
contra él y de los que le
aborrecen, para que no se
levanten más!”.

Mira propicio la obra de sus manos;


destroza los lomos de los que se alzan
contra él

Las dos manos representan la


plenitud de un acto, que comienza con
una mano y concluye con la otra. Las
manos también aluden al hecho de llevar
algo de la potencia al acto. Aquel que
logra concretar sus objetivos mitiga y
endulza los decretos severos - así, él
“destroza los lomos de los que se alzan
contra él” (Likutey Halajot IV, p. 282).

33:12 De Biniamin dijo: “El


amado de Dios habitará en
confianza junto a Él; Él le
dará Su protección todo el
día y entre sus hombros Él
habitará”.
Entre sus hombros Él habitará

Existe un hueso llamado luz que


está ubicado en la parte posterior del
cuello, en un área llamada “entre los
hombros”. Esto es un paralelo del nivel
que la Kabalá denomina “Lea”, que está
asociado con el nudo de los tefilín de la
cabeza (que se ubica en la parte
posterior del cuello). Lea fue la primera
esposa de nuestro patriarca Iaacov;
después de casarse con ella, Iaacov
pudo casarse con Raquel, su esposa
principal.

La persona que alcanza el nivel de


“Lea” puede entrar entonces al estado
espiritual de conciencia llamado “el
Templo” y allí ser un “anfitrión de la
Presencia Divina” - una referencia al
nivel que la Kabalá asocia con “Raquel”
(Likutey Moharán II, 85).
33:13 Y de Iosef dijo:
“Bendecida de Dios sea su
tierra, en el más precioso
don de los cielos, en el rocío
y en los hondos manantiales
que abajo yacen”.
Bendecida de Dios sea su tierra

Debido a que Iosef -i.e., el Tzadik-


ascendió por sobre las maldiciones de
Adán y rectificó su comer, mereció
bendecir (Likutey Halajot II, p. 66a).
33:17 “Como el primogénito
de su toro, la grandeza es de
él, y sus astas, como astas
del búfalo: con ellas
acorneará a una las
naciones hasta los fines de
la tierra; y ellos son las
miríadas de Efraím y ellos
son los millares de
Menashé”.
Como el primogénito de su toro, la
grandeza es de él

“Grandeza” - esto significa brillo (Targúm


Onkelos).

Iaacov está asociado con la


inteligencia interna, la sabiduría
profunda embebida en cada cosa y que
uno puede utilizar para acercarse a
Dios. Iosef, más que ningún otro de sus
hermanos, se asemejaba a Iaacov en este
respecto. Por lo tanto Moisés llamó a
Iosef bejor shoró (literalmente,
“primogénito de su toro”).
“Primogénito” corresponde a la
inteligencia interna y ShORO (‫שורו‬, “su
toro”) connota mirar y concentrarse en
algo, como en “Yo lo contemplé (‫אשורנו‬,
aShuRenu), pero no estaba cerca”
(Números 24,17).
Así, el versículo puede
comprenderse como sigue: “El
primogénito” - Iosef alcanzó la
primogenitura - “de su toro” - porque
siempre se concentró en encontrar la
inteligencia interna de cada cosa. “La
grandeza es de él” - consecuentemente,
esa sabiduría ilumina su camino y lo
guía por el sendero correcto (Likutey
Moharán I, 1:4).

Como el primogénito de su toro, la


grandeza es de él

La grandeza y la belleza son


atributos del Tzadik y representan los
misterios Kabalistas de la Torá
llamados la “grandeza de su santidad”
(Salmos 29:2). Sólo la persona que cuida
el pacto, como Iosef, el Tzadik, puede
ser digna de entrar en el ámbito de la
Kabalá. Así, las iniciales de las
palabras Hishtajavu LaIHVH Behadrat
Kodesh (“Inclínense ante Dios en la
grandeza de su santidad”) deletrean la
palabra KaBaLáH (‫)קבלה‬.

Por otro lado, todos pueden


estudiar y comprender la halajá (la ley
judía). Por lo tanto HaLaJáH (‫ )הלכה‬es
un acrónimo de la frase Hariu LaIHVH
Kol Haaretz (“El mundo entero le
cantará a Dios”) (ibid., 100:1) (Likutey
Moharán I, 11:6).

Como el primogénito de su toro, la


grandeza es de él

Bejor (primogénito) implica


grandeza. La grandeza pertenece a Iosef
porque él cuidó el pacto. De la misma
manera, los verdaderos Tzadikim
alcanzan tremendos niveles de pureza y
de habla sagrada; su camino consiste en
hablar de sus extraordinarios logros y
milagros.

Las enseñanzas de los verdaderos


Tzadikim pueden guiar a la persona
digna, pero también pueden hacer que la
persona indigna se extravíe. Porque así
como el “toro” tiene una cola larga, de
la misma manera, la influencia de los
verdaderos Tzadikim se extiende muy
lejos - y se extiende tan lejos en el
ámbito de lo no santo que puede llegar a
ser imitada. Ello da lugar a los
impostores que copian las maneras de
hablar y el comportamiento de los
verdaderos Tzadikim (Likutey Moharán II,
15:1, 3).

33:18 Y de Zebulun dijo:


“Regocíjate, Zebulun, en tus
salidas, y tú, Isajar en tus
tiendas”.
Regocíjate, Zebulun, en tus salidas, y
tú, Isajar en tus tiendas
La tribu de Zebulun se dedicaba a
comerciar para sustentar a la tribu de
Isajar, permitiéndole dedicarse al estudio
de la Torá (Rashi).

Debido al amor de Zebulun por


Isajar, por el Tzadik, no experimenta
tristeza alguna -i.e., ninguna dificultad-
al ganarse el sustento. Así, Zebulun se
regocijará (Likutey Moharán I, 23:3).

Regocíjate, Zebulun, en tus salidas

Cuando la persona quiebra su deseo


de dinero y está satisfecha con lo que
tiene, el sustento le llega de manera
fácil. Entonces puede regocijarse
(Likutey Moharán I, 23:8).
Cuando un comerciante que tiene un
tiempo limitado para estudiar Torá,
apoya y sustenta a alguien que estudia
Torá todo el tiempo, el mérito del
comerciante/benefactor se duplica. Es
recompensado por dar caridad y también
se le acredita la mitad del estudio de
Torá de “Isajar” (cf. Iore Dea 246:21).
Así, el comerciante merece alcanzar el
nivel de “Regocíjate, Zebulun”.

Regocíjate, Zebulun, en tus salidas

Las tribus de Zebulun y de Isajar hicieron


una sociedad. Zebulun habitaba en las
costas del mar y salía para comerciar en
sus naves. Él compartía sus ganancias con
Isajar, permitiendo que éste último se
dedicase al estudio de la Torá (Rashi).
Ella es como una flota mercante; ella trae
su alimento desde lejos (Proverbios
31:14).

Cuando la persona se dedica a los


negocios con fe y honestidad, merece
traer un nuevo intelecto desde “lejos” -
i.e., desde el elevado nivel espiritual
llamado la Luz del Rostro.

Así, cuando “Zebulun sale” -cuando


la persona lleva a cabo sus negocios de
manera honesta- “se regocija” con el
influjo de sabiduría proveniente de la
Luz del Rostro (Likutey Moharán I, 35:6,
11).
Regocíjate, Zebulun, en tus salidas, y
tú, Isajar en tus tiendas

Hay dos maneras de servir a Dios:


mediante el estudio de la Torá y
mediante la práctica honesta de los
negocios. El primero es un nivel más
elevado, como vemos a partir de la
bendición de Moisés a las tribus de
Zebulun y de Isajar: “Regocíjate,
Zebulun, en tus salidas, y tú, Isajar en tus
tiendas”. La devoción de Zebulun -
dedicándose a los negocios para
sustentar a los estudiosos de Torá de
Isajar- es llamada “salir”, mientras que
la devoción de Isajar -dedicado al
estudio de la Torá- se dice que está “en
tus tiendas”, implicando algo que posee
un significado más profundo e interior
(Likutey Moharán I, 280;3).

En tus salidas

Las Escrituras utilizan la misma


expresión, “salir”, cuando hablan de la
guerra, como está escrito, “Cuando
salgas a la guerra en contra de tus
enemigos” (Deuteronomio 21:10). Esto nos
enseña que la actividad comercial
corresponde a una guerra. Al dedicarse
a los negocios, la persona eleva las
chispas de santidad que han caído en el
Otro Lado y las restaura en el lado de la
santidad. Para elevar las chispas caídas
uno debe encarar una guerra en contra de
las fuerzas del mal (Likutey Moharán I,
280:3).

Regocíjate, Zebulun, en tus salidas, y


tú, Isajar en tus tiendas... Llamarán a
las tribus a la montaña... serán
nutridas por la abundancia de los
mares y los tesoros que esconden las
arenas

La tribu de Zebulun se dedicaba a


comerciar para sustentar a la tribu de
Isajar, permitiéndole dedicarse al estudio
de la Torá (Rashi).

Específicamente, cuando Isajar -el


Tzadik- puede sentarse en su tienda y
estudiar Torá debido a que lo estás
sustentando, entonces tú, Zebulun,
puedes regocijarte. Porque entonces
serás bendecido en tus negocios. Más
aún, mediante la combinación de la Torá
y de las prácticas comerciales honestas,
el mundo también será sustentado. Las
naciones reconocerán esto; no sólo no te
acusarán de robar su tierra (ver Rashi
sobre Génesis 1:1), sino que incluso
llegarán a convertirse (ver Rashi sobre
Deuteronomio 33:19) y llevar sacrificios a
tu montaña, el sitio del Templo. Las
naciones reconocerán que el sustento les
llega a través de los “tesoros
escondidos en jol (‫חול‬, la arena)”, la
Torá, que está oculta en jol (‫חול‬, lo
mundano). Pues la Torá sustenta a todo
(Likutey Halajot I, p. 476).
Regocíjate, Zebulun... Isajar...
Llamarán a las tribus a la montaña...
serán nutridas por la abundancia

La tribu de Zebulun se dedicaba a


comerciar para sustentar a la tribu de
Isajar, permitiéndole dedicarse al estudio
de la Torá (Rashi).

La voluntad de Zebulun de sustentar


a los estudiosos de Torá refleja su fe en
los Tzadikim, que es la esencia de la fe.
La persona que tiene fe en los Tzadikim
merece retirar las barreras y
constricciones (i.e., juicios) que
impiden a los demás servir a Dios.
Cuando esas barreras sean retiradas,
todas las naciones reconocerán a Dios.
Y entonces el Templo será reconstruido,
toda la humanidad ascenderá a servir a
Dios y una ilimitada abundancia fluirá
sobre los judíos (Likutey Halajot VIII, p.
142b).

33:21 “Y proveyó la primera


porción para sí, porque allí
le fue ocultada la porción
solicitada del legislador; y
cuando marchare al frente
del pueblo, la justicia de
Dios ejecutará y Sus juicios
para con Israel”.
El legislador

“El legislador” - esto se refiere a Moisés


(Rashi).

MeJoKeK (‫מחקק‬, legislador) tiene


el valor numérico de 248,
correspondiente a la totalidad de los
mandamientos positivos de la Torá y al
número de miembros en el cuerpo
humano. Moisés es llamado el mejokek
porque está encarnado en cada uno de
los judíos, en cada uno de sus miembros,
siempre urgiendo a cada miembro a
cumplir con la mitzvá que le
corresponde.
MeJoKeK (‫מחקק‬, legislador) es
similar a MeJuKaK (‫מחקק‬, “lo que ha
sido ordenado” - i.e., un estatuto o ley),
como en “No sea que beba y olvide lo
que se le ha ordenado” (Proverbios 31:5).
De aquí aprendemos que la borrachera
hace que la persona olvide las 248
mitzvot de Moisés (Likutey Moharán II,
26:2).

Le fue ocultada la porción solicitada


del legislador

Cuando Moisés falleció, pasó hacia


el ámbito de la Voluntad Divina, que
está oculta de la percepción humana
(Likutey Moharán II, 4:10). Por ello su
tumba está oculta.
Y proveyó la primera porción para sí,
porque allí le fue ocultada la porción
solicitada del legislador

El pecado de Adán hizo que muchas


almas y muchas chispas de santidad se
diseminaran por el mundo entero.
¿Cómo es posible que alguien pueda
retornar a Dios si no sabe cuál es el
camino de retorno? Sólo Dios, Quien es
el Lugar del Mundo, conoce el lugar
apropiado de cada persona. El Tzadik
puede facilitar esta búsqueda. Debido a
que sabe cómo encontrar a Dios, el
Tzadik puede ayudar a cada persona a
encontrarse a sí misma. Cuando la
persona visita al Tzadik o a su tumba, su
proximidad con el Tzadik le permite
percibir su “primera porción” - el lugar
en el cual se originó. El Tzadik, “quien
busca hacer rectos a los judíos” (cf.
Daniel 12:3), trabaja con cada persona
para dirigirla hacia su rectificación
(Likutey Halajot V, p. 330-166a).

33:29 “¡Dichoso eres, oh


Israel! ¿Quién como tú,
pueblo salvado por Dios, el
escudo de tu auxilio, que
también es la espada de tu
grandeza? Mas tus enemigos
te dirán lisonjas, mientras
que tú andarás triunfante
sobre sus alturas”.
¡Dichoso eres, oh Israel! ¿Quién
como tú?

Está escrito, “¡Dichoso eres, oh Israel!


¿Quién como tú?”. También está escrito,
“¿Quién es como Tú entre los poderes, oh
Dios?” (Éxodo 15:11) (Zohar III, 128a).

Este versículo en Deuteronomio, en


el cual Moisés alaba al pueblo judío, es
paralelo al versículo en Éxodo, en el
cual los judíos alaban a Dios. La
alabanza del pueblo judío está asociada
con un “despertar desde abajo”,
mientras que la alabanza de Dios está
asociada con un “despertar desde
Arriba”.

Cuando la persona reconoce cuán


importante es a los ojos de Dios, puede
despertar de su sueño espiritual y
comenzar a servir a Dios. Esto activa un
flujo recíproco de energía desde Arriba,
que se manifiesta en un aumento de
abundancia y d