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Mite​​

de​​
les​​noces​​de​​Tetis​​i​​Peleu
Peleo se casó con Tetis, la hija de Nereo; por cuyo matrimonio se pelearon Zeus y Posidón;
pero cuando Temis vaticinó que el que naciera de aquélla sería más fuerte que su padre,
desistieron. Quirón aconsejó a Peleo atraparla y retenerla firmemente aunque cambiase de
forma; así Peleo la acechó hasta detenerla y aunque se convertía en fuego, en agua y en fiera,
no la soltó hasta que recuperó su forma primitiva. Así se casó en el Pelión y allí los dioses
celebraron​​la​​boda​​con​​banquetes​​y​​cantando.

El monte Pelión vestía aquella mañana sus mejores galas para ser digno escenario de la boda
de Peleo, rey de Ptía, y de Tetis, hija de Nereo. Celebrábase esta unión en la estación en que
el dorado astro tenía ya enterrado al invierno en las entrañas de la tierra. Las lágrimas de
algunas nubes habían humedecido el suelo el día anterior; pero horas antes del enlace el
deslumbrante​​y​​multicolor​​arco​​iris​​bajó​​a​​mirarse​​en​​las​​verdosas​​aguas​​del​​mar.
Hera se preparaba desde muy temprano para la ceremonia. Lavó su cuerpo con ambrosía y, ya
limpio de toda impureza, lo perfumó con aceite suave y tan oloroso que su fragancia se
extendió por todo el Olimpo. Peinó sus rizos, que fueron a caer en cascada sobre su espalda.
Se colocó después un ceñidor, sujetó la túnica sobre su hombro con un hermoso broche de
oro, calzó sus pies con sandalias de perlas y se cubrió con un velo nacarado. Así, bellísima,
subió​​
junto​​a​​Zeus​​en​​el​​carro​​que​​la​​diligente​​Hebe​​les​​tenía​​preparado.
Acudieron al acto los demás dioses y diosas ofreciendo a los recién casados presentes tan
soberbios como los dos caballos inmortales regalo de Poseidón, quién dejó su palacio marino
y, acompañado de Anfítrite, llegó surcando el oleaje con su celeste carro; tan interesantes
como​​
la​​
lanza​​de​​fresno​​del​​centauro​​
Quirón.
No sabemos si por olvido o intencionadamente no fue invitada a la boda la diosa Eris, hija de
Nix y madre del Hambre. Para vengarse del desaire, Eris urdió un plan destinado a sembrar la
discordia entre los asistentes. Se hizo con una manzana del jardín de las Hespérides,
presentóse en el banquete en forma de ángel y arrojó sobre la mesa el áureo fruto mientras
decía:
-​​
Esta​​
manzana​​de​​oro​​está​​destinada​​a​​la​​diosa​​más​​hermosa​​de​​las​​aquí​​presentes.
Destacaron como serias aspirantes al premio la diosa Afrodita, Hera y Atenea; cada una de
ellas se consideraba más bella que las demás y, por lo tanto, destinataria del fruto. Se produjo
tal disputa que Zeus se vio obligado a intervenir para imponer paz. Se hizo el más profundo
silencio​​
al​​escuchar​​la​​voz​​del​​esposo​​de​​Hera:
-​​
Que​​
sea​​
el​​joven​​Paris​​(un​​mortal,​​como​​no)​​quien​​decida.
Hermes, el dios viajero con petaso y pies alados, fue el encargado de localizar a Paris; lo
encontró junto a sus ovejas y lo trasladó raudo ante los invitados del banquete. El dios del
rayo lo había escogido como árbitro, confiando en que el alejamiento del mundo y la ausencia
de divinas pasiones le conferirían imparcialidad en el juicio. Lo cierto es que el muchacho en
un principio que turbado ante la belleza de las mujeres y un tanto confuso después por la
cuestión​​
que​​allí​​se​​dirimía.
Éste fue el primer concurso de belleza de la historia. Desde ese día, “la manzana de la
discordia”​​
quedó​​rodando​​por​​el​​mundo​​como​​frase​​tipo.

Mite​​
del​​
Judici​​de​​Paris
Paris, hijo de Príamo – rey de Troya -, desconocedor de su ascendencia divina, se dedicaba a
pastorear rebaños. Su nacimiento fue precedido de un sueño en el cual Hécuba, su madre, se
vio a sí misma pariendo una antorcha que incendiaba momentos después la ciudad de Troya.
Interpretando el sueño, se le auguró que de su vientre nacería un niño causante más tarde de
la desgracia del reino. Terminó el oráculo aconsejando la muerte del recién nacido; pero la
esposa de Príamo, incapaz de ordenar el asesinato de su hijo, lo abandonó en una lejana
montaña, donde el pequeño fue encontrado por unos pastores que le criaron bajo el nombre
de​​
Alejandro,​​“el​​hombre​​protegido”.
Educado en la inocencia de la vida pastoril, ignorante de la perniciosa influencia de otros
mundos, Zeus creyó encontrar en Paris el árbitro justo para aquel concurso de belleza cuyo
premio era la manzana de oro. En un principio, el pastor quedó absorto ante la belleza de las
tres mujeres sin saber por cuál decidirse. Las tres diosas, Hera, Atenea y Afrodita,
comenzaron a desvestirse para mostrar al desnudo sus encantos. Además, hicieron uso del
soborno: la primera, como esposa del gran dios, ofreció a Paris el poder; Atenea, diosa de la
guerra y también de la inteligencia, le brindó sabiduría; el cariño y la pasión de Helena, la
mujer​​
más​​hermosa​​de​​la​​tierra,​​le​​fueron​​ofrendados​​por​​Afrodita,​​como​​diosa​​del​​amor.
El príncipe-pastor posó su vista en cada una de las diosas, las tres esperaban anhelantes su
decisión: Atenea había dejado sobre el suelo el casco y el escudo de guerrero; los ojos
redondos de su lechuza presagiaban la derrota. Hera se dejaba acompañar por su pavo real,
que en esta ocasión no abría el abanico de sus plumas para mostrar su maravilloso irisado,
¡mala señal para su ama! Junto a Afrodita retozaban dos amorcillos: mientras uno abrazaba su
pierna, el otro le aguardaba la victoria colocando sobre su cabeza una corona. Paris se
adelanta, coge el áureo fruto de las manos de Hermes – el dios viajero – y lo pone en las de la
diosa​​
del​​
amor.​​El​​gesto​​de​​desencanto​​es​​elocuente​​en​​el​​rostro​​de​​las​​otras​​dos​​beldades.
El fallo fue justo, la belleza de la ganadora superaba con mucho la de Hera o Atenea; pero
Afrodita tendría que cumplir lo prometido. La mujer más hermosa de la tierra era en aquellos
momentos Helena, la esposa de Menelao, rey de Esparta. Paris veía en ello un inconveniente
poco menos que imposible; pero la diosa, inconsciente de las catástrofes que su consejo podía
acarrear,​​
le​​dijo​​tranquilamente:
-​​
Ráptala,​​
yo​​te​​ayudaré​​a​​hacerlo.
Meses después zarpó Paris hacia Esparta. Por espacio de nueve días fue agasajado en la
mansión de Menelao y al décimo, aprovechando que éste viajó a Creta para rendir honras
fúnebres a su abuelo paterno, persuade a Helena a huir con él. Ella, dejando atrás a Hermíone,
su hija de nueve años, y habiendo transportado las más de sus riquezas, se embarca de noche
en su compañía. Si bien consiguieron escapar de los barcos griegos que los perseguían, no
lograron vivir en paz. Las diosas despechadas del concurso insuflaron venganza en los
corazones de los helenos que, acaudillados por los héroes Aquiles, Ulises, Diomedes, Ayax,
Néstor y Agamenón, se dirigieron a Troya y le pusieron en su sitio. Diez años duró el asedio,
en el que participó el propio Menelao. Se distinguieron también en la defensa, esforzados
guerreros​​
como​​Eneas​​o​​Héctor.
Habían caído muchos hombres en ambos bandos, cuando un mal día apareció en la puerta de
la ciudad un enorme caballo de madera, con ruedas en sus patas. Algunos pensaron que era
un regalo de los dioses; otros que los enemigos, hartos de la guerra, querían sellar la paz con
este​​
regalo,​​Laocoonte,​​sacerdote​​troyano,​​les​​advirtió:
-​​
Timeo​​Danaos​​et​​dona​​ferentes:​​temo​​els​​grecs​​fins​​i​​tot​​quan​​porten​​regals.
Guerra​​
de​​Troia
Bàndol​​
grec:​​​Agamèmnon,​​Menelau,​​Aquil·les,​​Ulisses,​​Àiax​​i​​Nèstor
Divinitats​​a​​favor:​​​Hera​​i​​Atenea
Bàndol​​
troià:​​​Príam,​​Paris,​​Hèctor​​i​​Eneas
Divinitats​​a​​favor:​​​Afrodita​​i​​Apol·lo
Els grecs s’embarquen en més de mil vaixells, arriben a les costes de Troia i comença la
guerra que els troians controlen, ja que Troia està construïda sobre un turó i està envoltada de
set muralles que resulten el gran impediment per l’entrada dels grecs. Aquesta guerra dura 10
anys i només s’acabarà quan Ulisses maquini un pla per enganyar els troians construint un
cavall enorme on s’amagaran els 20 millors guerrers grecs. Aquest cavall el deixaran a la
platja, a les portes de la ciutat, com a senyal de rendició havent aixecat tot el campament i
fent veure que han tornat a casa, tot i que romanen amagats a una cala propera. Els troians,
després de molt discutir, decideixen entrar el cavall a la ciutat i passen la nit celebrant la
victòria. Després de les celebracions, quan Troia està adormida i ebris de festa, surten els
guerrers de dins el cavall, obren les portes de la ciutat i entra tot l’exèrcit grec arrasant amb
tot i tothom. Maten els homes i els nens, agafen les dones com esclaves i només un grup de
fugitius, liderats per Eneas, aconsegueix sortir de la ciutat que els grecs han reduït a flames i
cendra.

La​​
figura​​
d’Aquil·les
Aquil·les és un heroi, és a dir fill d’una divinitat, Tetis, i un mortal, Peleu. Quan va néixer, la
seva mare va voler fer-lo immortal. Primer, va provar amb foc, ja que es deia que si els déus
volen que una persona sigui immortal no deixaran que aquesta es cremi, però Aquil·les es va
cremar. Tetis estava decidida a fer-lo immortal, així que va tornar a intentar-lo submergint-lo
en el pou de l’aigua sagrada tot agafant-lo d’un peu, car no volia que el corrent se l’emportés.
Es deia que si havia de ser immortal, els déus el farien flotar, però Tetis no va voler
arriscar-se​​
després​​del​​succeït​​amb​​el​​foc.
Finalment, Aquil·les va ser immortal, tot el seu cos estava protegit per la immortalitat excepte
el seu turmell, ja que era per on Tetis l’havia agafat i, per tant, l’aigua sagrada no havia tocat
aquesta zona. Els seus pares el van deixar en mans del centaure Quiró perquè l’eduqués.
Quan Aquil·les va créixer, essent rei dels mirmídons, va esclatar la guerra i Tetis, sabent que
els​​
fats​​
diuen​​que​​el​​seu​​fill​​morirà​​jove,​​l’amaga​​disfressat​​de​​dona​​dins​​un​​harem​​d’un​​rei.
Ulisses s’assabenta que a la cort d’aquest rei ha arribat una dona que és molt més alta i forta
que la resta de dones i prepara un pla per descobrir-lo. El rei d’Ítaca es vesteix de comerciant
de teles per tal d’entrar a l’harem i, acompanyat d’un altre dels seus homes, donaran la falsa
alarma de foc, Aquil·les, com a bon guerrer que és, sorgirà per salvar les dones davant
l’amenaça. En aquest moment, Ulisses descobreix l’heroi i el fan anar a la guerra amb la resta
de​​
reis​​
i​​
homes​​grecs.