Está en la página 1de 224

rnera

a HHSffiO
Mitche]]

ISIS

EDITORIAL ANAGRAMA
BARCELONA
Título de la edición original: AGRADECIMIENTOS
Psychoanalysis and Feminism
Panthecn Books, Random House
Nueva York, 197 4

Traducción·
Horado González Trejo

Maqueta de la colección:
Argente y Mumbrú

Portada:
Julio Vivas

La autora y los editores agradecen la autorización para repro-


ducir citas de las stguientes obras: James Strachey, d.iréctor, The
Standard Edition of the Complete Psychological W orks of Sig-
mund Freud, Sigmund Freud Copyrights Ltd., The Institute of
~ Psychoanalysis y The Hogarth Press Ltd.; Eva Figes: Patriarchal
@Attitudes, 1970, Faber & Faber Ltd. y Stein & Day Publishers;
R. D. Laing y Aaron Esterson: Sanity, Madness and the Family,
1964, Tavistock Publications; R. D. Laing: The Divided Self,
1960, y Self and Others . 1969, Tavistock Publicatíons.

© Juliet Mitchell

© EDITORli\L ANAGRAMA
Calle de la Cruz, 44
Barcelona - 17
ISBN 84- 339 - 0038 - 2
Depósito Legal: B. 12187- 1976
Printed in Spain
Gráf1cas Diamante, Zamora, 83, Barcelona- 5
. , ... el médico re~ibe una casi opuesta a la que exi-
gina una preparac1ón para el psicoanálisis. Se lo orienta
hechos anatómicos, físicos y químicos objetivamente determina-
bles; . . No se_ estimula su interés por los aspectos mentales de los
fenomenos vnales; la no se ocupa del estudio de las
funci?n~s intelectuales campo del que se ocupa otra
espenahdad. Se supone que sólo psiquiatría debe ocuparse de
las. perturbaciones de las funciones mentales, pero ya sabemos de
qué manera y con qué intenciones lo hace: busca los determi- l
nantes somáticos de las perturbaciones mentales y los trata como parte de los mov1m1entos feministas han identifi-
a cualquier otra causa de enfermedad. ' a Freud conio enemigo. Afirman que el psicoanálisis
La. psiquiatría tiene razón a] obrar así y la formación médica las mujeres son ínferiores y que sólo pueden alcanzar
es, evt~entemente,. excelente. Si se la considera unilateral, antes feminidad como _esposas y madres. Consideran al
es preCiso descubru el punto de vista desde el cua] se convierte como una justificación del status quo burgués y
a esta característica en un reproche. Toda ciencia es en sí misma patriarcal y que Freud, en su propia persona, ilustra estas cuali-.
unilateral y así debe: puesto que ha de Hmi~arse a temas' dad es. Coincido en que el freudismo que se ha divulgado res-'
métodos y puntos vista determinados. Rebajar a una ' ponde a esta descripción, pero el tema de esta obra consiste en
para ensatlzar. a otra, constituiría una estupidez de la que no demostrar que un rechazo del psicoanálisis y de la obra de Freud
quiero particip~r ... A fin de cuentas, la física no dismin~ye el es fatal para el feminismo. Cualquiera que sea la forma en :que
valor de la qu.tmlca; no puede ocupar su lugar pero, se 1o haya utilizado, el psicoanálisis no constituye una. recomen-
parte, tampoco puede ser sustituida por ésta. Desde dación para una :sociedad patriarcal, sino un análisis de la misma.
p~icoanálisü también es unilateral, siendo la ciencia del Si estamos interesados en comprender y rechazar la opresión
ctente mental_ de la mujer, no podemos permitirnos el lujo de subestimarlo.
Del mismo modo que la tendencia m~yoritaria dentro del
ha denunciado las teorías freudiánas de la feminidad,
ha --aunque menos deliberadamente- las psicologías
radicales alternativas desarrolladas por Wilhelm Reich, en su obra
le sexualidad, y por R. D. Laing, acerca de la familia. La
la sexualidad y la familia conforman, evidentemente,
un importante trlptico para considerar la situación de la mujer.
No obstante,, creo que hemos puesto las cosas del revés al aceptar
de Reich v de Laing, en tanto rechazamos
8
que considere que las obras de Reích y en el primer largo capítulo,
por el las observaciones pn~se:ntaLClCm general de la obra de Freud. De-
poHticas de Reich, y las consideraciones sociológicas de específica de Freud para una
nos ofrecen una considerable cantidad importantes materiales, sólo puede ser aprehendida
pero creo que no podemos utilizarlas hasta que las hayamos libe- está el
rado de los equívocos marcos teórico y filosófico en que: s<~ de la
asi.entan. Aún más, son estas teorías y filosofías las que han tuvo que comprender que
ejercido una poderosa influencia sobre el movimiento de libera- «Patriarcado» es un
ción de la mujer. estamos acostumbrados a las
Este libro tiene un propósito doble y cruzado. Las críticas «patrílateral» o
feministas a Freud no sólo han combinado sus teorías con las de sobre el poder y una
otros psicoanalistas -a menudo divergentes- y con sus divul- /' término <~triarcado» para
gaciones sino que, con consecuencias aún más graves 1 han extra- en que opera esta ley en
polado sus iqeas acerca de la feminidad de su contexto inmerso vida y la niña individuales es lo que la
en las teorías más generales del psicoanálisis. Sin embargo, es este puede ayudarnos a comprender. En la última
contexto el que concede significado a conceptos tan conocidos "'-·'--""'·,yu, <<La sagrada familia y la feminidad», enfoco este aspecto

como, digamos, la «envidia del pene»; fuera de su contexto del psicoanálisis y sugiero --en formas esquemáticas y tentati-
nociones semejantessevuefveii:~-pof "c!ert:o: ridículas o ideológica- vas-· cómo podríamos para comprender las opera-
mente peligrosas. Del modo más sintético posible podríamos ciones de un sistema patriarcal que, por definición, debe oprimir
>~decir que el psicoanálisis está, a propósito de la realidad material a la mujer.
/ de las ideats, tanto en el interior de, como en, la historia del El material que ofrecemos sobre Freud y el feminismo dis·.
hombre; así, cuando decimos«envidia d,e}pene», no nos estamos curre por dos caminos distintos pero íntimamente relacionados.
.J:;efiriendo a un órgano ana~tómico sino a las ideas que sobre éste A un nivel restringido, hay una presentación de las tesis freu-
sustenta la gente, y con las que vive dentro de la cultura dianas sobre la feminidad y la forma en que considero que, de
general del orden en la sociedad humana. Este último factor , acuerdo con la mayoría de las interpretaciones del psicoanálisis,
determina, asimismo, el punto de referencia del psicoanálisis. La han sido incorrectamente comprendidas por la mayor parte de
forma en que vivimos como ·«ideas>> las normas necesarias~ de las feministas. A un nivel más amplio, presento un esbozo de
la sociedad humana no es tanto consciente como inconsciente; la cómo podríamos hacer factibles las posibilidades del psicoanálisis
::ce- tarea específica del psicoanálisis consiste .en descifrar de qué para una comprensión del funcionamiento del patriarcado. En
modo adquirimos nuestra herencia de las ideas y leyes de la contraposición· con estos dos temas se plantea una consideración
sociedad humana dentro de la mente inconsciente o, para decirlo de la:s influyentes -pero en última instancia insatisfactorias-
de otro modo,.la mente inconsciente es la forma en que adqui- obras de Reich y de Laing. Pero aunque los temas puedan
rimos dichas leyes: En primera instancia he intentado bosquejar aparecer aislados, el argumento global de esta obra sugiere que
los preceptos generales del psicoanálisis a fin de situar, posterior- las dificultades reales de la obra freudiana deben confrontarse
mente, la discusión concreta sobre la feminidad dentro de este 'con aquéllas, si es que hemos de avanzar en nuestra compren-
marco. Obviamente, esto provocará un sentimiento de frustra- . .sión de la psicología oprimida de las mujeres.
ción, porque aunque sólo he seleccionado aquellos conceptos ' Reich y Laing constituyen casos inversos al de Freud. Al
generales que considero esenciales, nos extenderemos bastantte mismo tiempo que sostengo que sólo podemos comprender y
antes de llegar al corazón de la cuestión: la descripción de la utilizar las interpretaciones de Freud sobre la feminidad el
feminidad. patriarcado a la luz de su ciencia global del

10
del ideológico, ¿qué hemos aprendido? ~""""'""'-~
sider.o que, por el contrario, con Reic~ y con Laing sólo se encuentra singularmente situado para plantear esta pre-
mos emplear útilmente sus inte~pretaCiones cuando las hayam?s ha identificado a la familia como la institución
liberado del marco de las «ciencias» que ambos --de manera ?ls- que a la psicosis; la teoría feminista
tinta- afirman inaugurar. En ambos casos, primero he cons1de- a la familia como el lugar en que se produce la psicología
rado críticamente los aspectos relevantes de sus obras y después de la feminidad y donde se legitima la explotación
he visto qué nos queda. De modo que la segunda, parte de social y económica de la mujer (como esposas y madres sin inde-
<<Freud: la formación de una dama>>, tlene que ser le1da dentro pendencia legal ni Así, la influencia ideológica de
de Ja primera parte ---de la que toma su significado--, ~n tanto Lain.g sobre la política radical (humanismo-personalismo) y la
las segundas partes de Reich ( «Pol~tica sexual>>) y ?e Lamg ( <-tLa posición de sus postulados teóricos en relación con el modo en
familia del hombre'») son extracczones de las pnmeras panes, que opera la familia en el seno de la sociedad capitalista, son
son las observaciones importantes y que permanecen. . de primordial importancia para el movimiento femenino, que ha
En tanto Freud ha sido un punto focal negatívo para el femi- asimilado la primera y considero que debe preguntarse si puede
nismo la influencia de Reid.~ y de Laing ha sido más difusa. hacer uso de tales postulados.
Aunq~e podría ser especificada dentro de ci~rtos análisis so?;e Las obras de Wilhelm Reich nos presentan un caso, en cierto
el impacto de la revolución sexual en las muJer.es o en rel_acwn modo, análogo. Divulgadas en los años sesenta como un estimulo
con la claustrofóbica familia nuclear que constituye la pnmera para la militancia libertaría, también Reich ha tenido una in-
localización de la mujer, ha sido más importante como parte de fluencia en el campo de la política radical que han heredado los
una ideología y un lenguaje políticos. . movimientos femeninos, y ha proporcionado un análisis teórico
En términos de su impacto político general, los prtmeros de un área específica de opresión que es de capital significación
análisis de Laing sobre la esquizofre~1 como pertu.r?ación i~du­ para el feminismo: la sexualidad. La interpretación de la sexua-
cida por la interacción inmediata dentro de la famd1a, contnbu- líd<ld femenina y de las actitudes sociales con respecto a la
yeron a desarrollar una nueva fase del humanismo radical ?el que expresión sexual debe ser uno de los intereses fundamentales de
los movimientos feministas son herederos. Tanto en el mtenor un movimiento de liberación de la mujer. Las obras de Reich,
del pensamiento de Laing como en el de las tesis que él mismo como las de Freud, fueron quemadas por las autoridades názis de
refl~jó e inspiró 1 se generalizaba la condición del h~mbre enlo- la Alemania de la preguerra, pero las del primero también
quecido como víctima propiciatoria~ sociedad occidental ?es- fueron prohibidas y quemadas por el gobierno norteamericano de
humanizaba a las personas, etiquetándolas con los estereotipos la postguerra y, recién en nuestros días, esporádicamente, se tornan
opuestos de loco/cuerdo, negro/blanco, y a~í sucesivamente. La accesibles. A diferencia de Laing, Reich fue un marxista mili-
contraideología radical del restablecimiento de la persona «tot~l» tante comprometido en la lucha de clases; no obstante, tanto
(es decir, <mo dividida») fue introducida en ese contexto. Lamg su abandono de la política izquierdista como su preocupación
se convirtió en uno de los principales portavoces -al menos en -mientras seguía siendo un militante político--· por las cues-
los países anglosajones- del «personalismO>> p~edominan~e en d tiones culturales y psicológicas, nos recuerdan a Laing. Reich,
radicalismo de los años sesenta. Aunque en cierto sent1do más definidamente marxista, se volvió definidamente antimarxista;
positivo algunos psicópatas,, algunos enfermos, algunas. mujeres, Laing, difusamente izquierdista, en la actualidad parece disociarse
algunos estudíantes y algunos negros pueden est.ar :n~Jor prepa- vagamente de tal postura. ¿Qué implican semejantes cambios
rados para esta comprensión del alma oculta del md1v1duo autén- para los movimientos revolucionarios que despliegan sus con-
tico que la sociedad ha encerrado detrás de los barrotes de la ceptos?
familia, de la esc"Uela, del manicomio y de la prisión, aún tenemos Tanto Reich como Laing legaron al mov1m1ento femenino un
que preguntarnos en cuánto mej,ora nuestro análisi~ d~ le: que vocabulario de protesta cuya pertinenda teórica, diría, puede
realment~~ ocurte detrás de laS, etiquetas y de las mstnuc10nes.
13
12
tener un efecto nocivo; su misma exactitud oscurece las deficien- iencia. Su terminología lingüística, para lo que desde entonces
cias de los análisis. La sección de esta obra que se ocupa de ~a llegado a conocerse como <<lenguaje del inconsciente», también
Reich y de Laing (Parte Segunda, Sección l; La psicoterapia radical debió tener alguna relación con la intensa preocupación de aquel
y Freud>>) intenta plantear dos perspectivas: contrapone sus lugar y época por el lenguaje y la com~icación. Esto~ sólo so~
obras a la de Freud en un intento de sugerir que, a pesar de su algunos ejemplos elegidos al azar. Despues de q~e este hbro e~tro
mayor radicalismo político, d radicalismo de la teoría freudiana en prensa, se ha publicado un interesante estudw so~re 1~ V1ena
1
tiene, en última instancia, más riqueza; en la otra perspectiva, de \X!ittgenstein (que fue también la de Freud). En dicho es-
analiza la fuerza política cuya presencia es el otro componente tudio se afirma que si consideramos el T ractatus en su contexto
fundamental de este libro: el movimiento de liberación de la histórico vienés, en lugar del de la filosofía de Cambri~g~ (la
mujer. Si la defensa de Freud es el tema central de esta obra, el práctica habitual), nos enfrentamos con una lectura muy distmta.
discurso se sustenta, en todo momento, con muchos aspectos del Una historia intelectual similar acerca de la obra de Freud -una
feminismo. que no supusiera, por ejemplo, que surgió únicamente de una
Afirmaría, entonces, que la importancia de las obras de Reich tradición médica- sería fascinante. Pero el énfasis que aquí pongo
y de Laing, no reposa en los méritos intrínsecos de sus teorías, va por otro camino: no estoy interesada en lo que Freud hizo, sino
sino en la presentación del material del que las extraen y de su en io que podemos obtener de él: en una exploración política más
inte:racción con la política radical. Como sus obras son, en conse- aue académica.
cuencia, un interesante reflejo de sus épocas, ofrezco un breve ' Por cierto, el psicoanálisis, como cualquier otro sistema de
desarrollo histórico de las mismas y de las de los críticos femi- pensamiento se formó y desarrolló en un lugar y una época espe-
nistas de Freud. No he hecho lo mismo con Freud, ya que consi- cíficos; esto 'no inválida su legalidad universal: sólo significa que
dero que su teoría se sustenta por sí misma. Con todas sus limi- estas leyes deben ser extraídás--"ae-su problemática específica, de
taciones, la obra de Freud establece un nuevo campo de inves- las condiciones materiales concretas de su formación. En este
tigación, y con todas sus pretensiones frecuentemente excesivas, sentido necesitamos conocer las circunstancias históricas de su
esto es exactamente lo que los otros autores no hacen._E:mpero 1, desarroÍlo, principalmente con el objeto de no limitarlas. Eviden-
como una de las formas más frecuentes de rechazo del psico- temente, algunos factores importantes han cambiado: las costum-
. análisis consiste en verlo como el producto cultural de un pa- bres sexuales son diferentes, las mujeres han logrado cierto grado
triarca <<victoriano» de mente estrecha confrontado a un increíble de emancipación, la histeria ya no es la manifestación más predo-
número de histéricas ávidas de sexo, en un Apéndice presento minante de la neurosis entre las mujeres de la clase media ...
un breve marco histórico de la Viena fin-de-siecle: el clima gene- ¿esto afectó o no a las teorías? ¿Puede mantenerse el complejo
ral en el que Freud comenzó sus investigaciones. de E di po sólo como una metáfora de la estructura psíquica de la
Naturalmente, del mismo modo que ningún hombre es una familia nuclear ·burguesa bajo el capitalismo vienés, o es una ley
isla en sí mismo, ninguna producción intelectual se crea total- que describe la forma en que cada individuo adquiere toda
mente ex nihilo. La obra de Freud tuvo lugar dentro de, y cultura? Aquí sólo me ocupo de los aspectos generales de estas
surgió de, un diálogo con su época. Pero un diálogo semejante cuestiones. Naturalmente, esto presenta una perspectiva desequi-
nunca es sencillo. Las deudas científicas de Freud son evidentes~ Hbrada ·.en la interpretación de la adquisición psicológica de las
su interés por la arqueología y la literatura es explícito y, aunque leyes patriarcales. Aunque parecen ser universales, las distintas so-
afirmó ser congénitamente incapaz de pensamiento filosófico, ciedades -sean contemporáneas o históricas- y las distintas
podemos constatar que los términos que utiliza para que el psico- clases -en épocas y situaciones iguales o diferentes- no adqui-
análisis sea reconocido como ciencia y las palabras que escoge '
para dar no~bre a sus conceptos, forman parte de la polémica l. Janik y Toulmin: Wittgenstein's Vienna, Weidenfeld & Nicolson,
que se desarrolló en su época en torno a la epistemología de la Londres, 1973.

14
rirán estas dentro de la sociedad. De modo que en tanto la teoría marxista
tuvo que explica la situación histórica y económica, el psicoanálisis --en
manera similar, conJunclon con las nociones de ideología ya alcanzada~ por ;1
análisis materialismo dialéctico- es la forma de comprender la 1deolog1a
las y la sexualidad. C~~o señala una versión del manifiesto de
propia Psychanalyse et Poltttque:
las cuestiones analíticas
que las pautas de En la lucha política, ideológica y social, el único dis~rso teórico
que existe acerca de la lucha de clases y las revoluc10nes. p~o]e
digamos, la histeria y la
taria y cultural, se encuentra e? los textos del mater1ahsmo
romá.ntíco en las de
histórico y dialéctico (Marx, Lemn, Ma,o ): . .
la <~intuición>> de la ... En la lucha ideológica y sexual, el un1co d1scurso. que extste
todo esto puede acerca de la sexualidad y el inconsciente, es el dtscurso del
dentro de un psicoanálisis y la semiología (Freud, Lacan).
temente, algunos creciente
interés por la obra momento sólo UI"Jta Entre otros, Reich sugirió lo mismo en una terminologí~ ~:go
parte del movimiento durante algún distinta, lo cual no lo afirma ni lo invalida como propos1c1on:
tiempo, de volcar la teoría psicoanalítica en la práctica política, se trata de cómo utilizamos los conceptos para llevar a cabo el
de plantear tanto las de la ideología patriar- análisis. Existen dos problemas más: ¿an31iza adecuadamente e1
cal como las cuestiones psicología femenina. La psicoanálisis la ideología y la sexualidad? Si es así: ¿ cu.ál es .la
serie de grupos Psychanalyse con base en París, práctica política que surge de esta teoría? Puede ser vá~1do aft;-
son una fracción marxista del de la Libération mar que la lucha femenina está decididamente contra la 1deolog1a
Femmes) y se oponen explícitamente, a lo que consideran como patriarcal en tanto la lucha de clases está en contra del poder
tendencias burguesas e idealistas feminismo radical nor- económico capitalista burgués, pero aunque ambas luchas deben
teamericano. Denuncian el rechazo que el radical hace tener lugar a nivel político, las dos sítuaciones no tienen parid~_?·
del psicoanálisis pero no implican -más esta obra- una El análisis marxista sobre los distintos modos de produccton
aceptación de la actual práctica psicoanálisis, ni reveló una historia de lucha de clases culminante: la práctica
de los muchos juicios patriarcales que se encuentran en la propia política formaba parte de la teoría. Quienes pertenecemo.s al ffi(~­
obra de Freud. Es la teoría -si es correcta-, la que en cierta vimiento de liberación femenina todavÍ3 debemos ver s1 el ana-
medida es inmune a los usos se la ha sometido lisis de la ideología está tan íntimamente ligado a una lógiea de
y que inevitablemente la sido utilizada. In- la lucha sexual.
fluidos -aunque críticamente- peculiar interpretación Entretanto, quizá este libro pueda servir como fuente de
d.e Freud propuesta Jacques los grupos Psychanalys.e et referencia para profundizar estas cuestiones.
Politique utilizan psicoanálisis para una comprensión de las
operaciones del inconsciente. Su interés en analizar cómo
hombres y mujeres viven como hombres y mt.ciere-s en las condi- Lond1·es,
ciones materiales de su tanto generales como especifi- julio de 1973
cas. Afirman que el psicoanálisis nos proporciona los conceptos
con los que podemos comprender cómo funciona la psicología;
íntimamente relacionado con nos ofrece un análisis del lugar
y el :Ügnificado de la y de las genéricas

16
I

·l. El psicoanálisis y el inconsciente

Para comprender las ideas de Freud sobre la feminidad y la


sexualidad femenina es indispensable alcanzar cierta penetración
de dos teorías fundamentales del psícoanálisis: la naturaleza de
la vida mental inconsciente así como las leyes específicas que la
rigen y el significado de la sexualidad en la vida humana. Sólo
en el contexto de estas dos proposiciones básicas adquieren sen-
tido sus sugerencias sobre las diferencias psicológicas entre el
hombre y la mujer. Es necesario esclarecer el significado de estas
teorías antes de p-oder comprender y valorar cualquier tesis espe-
cifica.
Una característica de las diatribas contra la obra de Freud
consiste en que, aunque la crítica parece referirse a cuestiones
específicas, lo que de hecho se rechaza es todo el marco intelec-
tual del psicoanálisis. Los críticos más hostiles rinden tributo
al descubrimiento de Freud sobre la naturaleza de la vida mental
inconsciente y de la sexualidad infantil, y al de la importancia
de la sexualidad en general. La mayor parte de los autores políti-
camente revolucionarios sobrepasan a Freud en su énfasis sohre
la indivisibilidad última de normalidad y anormalidad, olvidando
que éste fue uno de los puntos de partida de Freud. Existe -y.na
reverencia formal las teorías freudianas, pero detrás de la · pensamiento normal totalmente transforma.do por sus prop~as
mayoría de las de los detalles radica una negativa no l es (que Freud designó como proceso pnmano ), aunque solo
de todo concepto fundamentaL Repetidas veces, y uno t~~nsformado y, por lo tanto, reconocible ~i, podemos entender
tras otro, los disidentes han repudiado, particular 0 generalmente la forma en que se produce la ~ran~formac10n; en una pa.labra,
principios científicos más importantes del psicoanálisis.¡ Po; descifrar las leyes del proceso pnman? a las. que se subord1fola. el
la misma razón por la que estos críticos niegan inconscientemente pensamiento. Por ejemplo, un deseo mconsoente que se ong1n~
el inconsciente, resulta difícil explicarlo: es inconsciente. Obvia- en la ~e_ al de~eo ~ctual qu~__e_vo~a4Q,__pero. s1
mente, sería más que inadecuado sugerir que aceptamos !a pnla- es inaceptable para la conoenoa, es arroJado (repnm1do) al m-
bra de Freud, que creemos en su existencia. Aunque podemos consciente, por el que es transformado y donde permanece hasta
tener un conocimiento subjetivo de nuestra vida mental incons- que vuelve a ser evocado, o hasta que estalla (como un sínto~a),
dente, sólo la podemos reconocer en sus expresiones fortuitas. 0 hasta que es analizado. Nuestro enfoque en .es~a obra c,onsiste
Los síntomas del inconsciente se manifiestan en pensamientos- en que los pensamientos inconscientes son repnm1dos y as1 trans-
sueños latentes, deslizamientos de la escritura y la memoria, etc., formados en «normales», y que siempre están ahí, hablándonos a
Y esto es cuanto podemos conocer del mismo en este sentido su manera.
subj~tivo. Pero Freud, al sistematizar estas manifestaciones, pro- Es en el contexto de la comprensión del inconsciente que
pornon.a un conocimiento objetivo. Podemos ver cómo opera el Freud hace todas sus observaciones, incluso aquellas que no
lnco~ISClente y comprender la necesidad de su existencia para parecen referirse a él directamente. Dejando a un lado, ~n~ vez
explicar lo que ocurre en el síntoma. En cierto modo Freud más las cuestiones relacionadas con su otro gran descubnm1ento
descubrió el inconsciente porque ningún otro factor podÍa expli.. -ei
papel de la sexualidad-, lo que Freud dice, por ejemplo,
car lo q~e ?bservaba, y por cierto, antes íntentó todos los tipos acerca de la naturaleza de la feminidad, se relaciona con la forma
de exphcac10nes posibles. Una vez que postuló su existencia ~en que ésta es vivida mentalmente .. A fin ?e ilustrar .la importan-
-después de muchas dudas-- se dedicó a determinar cómo ciá fundamental del concepto del mconsclente, cons1deremos un
operaba. Esto hace que el proceso parezca demasiado secuencial: ejemplo muy próximo al coraz,ón de la. oposición .femi~i~ta a
un ejempl_o de cómo operaba también contribuiría, naturalmente, Freud. En diversos momentos, este se reftere a su ahrmac10n de
a convencerlo de su existencia. En otras palabras, a diferencia que para la mujer el bebé es un sustituto del pene perdido; he
de los poetas Y narradores a quienes sie~pre rindió homenaje aquí la versión que tiende a resultar más escandalosa:
por. su rec.onocimiento del inconsciente, Freud no podía creer en
el mconsCiente: tenía que conocerlo. Para convencernos de su
existencia tampoco. podemos limitarnos a creer, pero si es posible Hasta ahora no hemos mencionado en absoluto el complejo ~e
demostrar. que las leyes bajo las cuales Freud afirmó que aquél Edipo, qu~ no ha tenido intervención ha~ta est~ punto. S1n
operaba tienen una coherencia interna, podemos conceder nuestra embargo, ahora, ·la libido de la niña se deshza hac1a .una nueva
confianza a una ciencia, por imperfecta que sea. eo~i.dón, en el camino preestable~i?o -no ~: posible expre-
El inconsciente que Freud descubrió no es un lugar profundo sarlo de otra forma-, de la ecuaclon «pene-mno» .. _:Renuncta a
Y misterioso cuya presencia, a la manera mística, explica todo su deseo de un pene y desea, en su lugar, un mno: con tal
lo desconocido; ej COJ!,noscible y es normal. Lo que contiene es
propósito toma a su padre como .?bjeto amoroso. Su madre se
convierte en objeto de celos. La mna se ha transformado en una
pequeña mujer .2
. 1. Sólo. me referiré a los aspectos de la teoría psicoanalitica que con-
sidero perslstente~ente negados o incomprendidos por aquellos críticos
de Freud cuya~ tesJs sobre la psicología de la mujer me conciernen. Omito,
en consenie~cla,. muchos conceptos cruciales cuya comprensión es esencial 2. Freud: «Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia sexual
para una aphcacJón menos específica del psicoanálisis. anatómica» (1925). Véase también el capítulo 9 de esta misma parte, para
una profundización del tema.
22
23
El proceso que discutimos nuevamente p0r marxismo y de la futura creac10n de una escuela de psico-
en los términos estructuras anteriormente bos- logía sociológica, se trata de una crítica interesante.
quejadas. Reteniendo provisionalmente la afirmación de que la El descubrimiento del inconsciente por pa~te de Freud estaba
niña desea un pene, su deseo del mismo es incompatible con las totalmente ligado a sus esfuerzos para comprender las perturba-
posibílidades reales. En consecuencia, su deseo queda reprimido ciones neuróticas y, sobre todo, en los primeros tiempos, los sin-
en el inconsciente, de donde probablemente emergerá transfor- tomas de la histeria. Cuando comenzó a prever que los síntomas
mado en diversas ocasiones. La única forma legítima (o la única somáticos de la histeria (parálisis, contorsiones, etc.) eran la ex-
legitimada por la cultura) consiste en que la idea (la represent~­ presión física de ciertas ideas, se dedicó a escuchar más atenta-
ción del deseo) sea desplazada y reemplazada por el deseo de un mente lo que sus pacientes decían.
bebé, lo que es totalmente incompatible con la realidad. De hecho, Al estudiar la histeria, a fines de los años ochenta y durante
amhos deseos son uno solo, que continuará activo en distintas la década del noventa, Freud quedó estupefacto al oír, reiterada-
zonas del aparato mental: el deseo del pene permanecerá repri- mente a sus pacientes femeninas, contar cómo. en su infancia,
mido en el inconsciente; el deseo del bebé será expresado cons- sus padres las habían seducido. Su primera interpretación sostenía
cientemente. Cwmdo la mujer llegue realmente -como proba- que el recuerdo reprimido del incesto infantil real volvía a des
blemente le ocurrirá- a tener un bebé, las emociones que sienta pertar en la pubertad y producía la neurosis. Posteriormente com-
también portarán el deseo inconsciente y reprimido de un pene; prendió que se trataba de una fantasía 3 Ahora bien, ésta es la
el bebé real satisfará, en consecuencia, un deseo inconsciente pro- hipótesis que ninguno de sus críticos feministas ni Reich pueden
fundamente arraigado, y si se trata de un niño la realidad ofrecerá suscribir y contra la cual se manifiestan explícitamente. Freud
una satisfacción mayor_¡ ya que coincidirá más exactamente con descubrió que, en realidad, el incesto y la seducción que se pre-
el deseo no reconocido.\Sé que, de momento, estamos dejando de tendían nunca habían tenido lugar. El hecho de que ~o mo el
lado lo que para los feministas antifreudíanos constituve el escollo propio Freud sabía muy bien-- la seducción o violación paternal
principal: el deseo original del pene. No obstante, c;nsidero que real ocurra con cierta frecuencia, no tiene nada que ver con los
el principal problema aparece porque la sugerencia freudiana es conceptos esenciales del psicoanálisis. Una vez que Freud recono-
separada del contexto de los mecanismos de la vida mental in- ció que debía abandonar lo que llamaba «teoría del trauma»
consciente . Estos críticos reemplazan las leyes del proceso pri- del incesto real, se impuso la noción de fantasía. Cualesquiera
mario (las leyes que rigen el funcionamiento del inconsciente) fueran los hechos y personajes de la situación real, el deseo era mu-
por las del proceso secundario (decisiones y percepciones conscien- cho más predominante que el acto. A partir de la noción de
tes). En consecuencia, tales críticas se tornan completamente in- fantasía inconsciente, las teorías de Freud se dirigieron, por un
fundadas. lado, a la formulación de deseo inconsciente y, por el otro, a
Los críticos más hostiles a Freud niegan, explícitamente, la una comprensión de la sexualidad infantil. El psicoanálisis se ocupa
idea misma de un aspecto de la vida mental (expresado en su de diversos aspectos de las pulsiones: la represión de su represen-
propio <dengnaje·>>) distinto de los procesos del pensamiento tación psíquica y su expresión en forma de demandas, ,.deseos
consciente. Otras psicologías se ocupan de la •conciencia, el psico-
análisis trata del inconsciente; éste es un punto sobre el que
3. O. Mannoni (Freud, Pantheon, Nueva York, 1971). sostiene que
Freud tuvo que insistir. incluso antes de las primeras disidencias Freud preservó la teoría del trauma (así designó a esta hipótesis) para sí
importantes en el interior del movimiento psicoanalítico. Asf, en mismo, habiendo soñado que como padre deseaba a su propia hija Mathilde
1907 --cuando todavía eran colegas- encontramos a Freud cri- (y no a. la inversa, lo que habría implicado la noción de deseo sexual
ticando a Adler por no comprender la distinción y por plantear infantil y su «retorno» en los síntomas de sus pacientes histéricas). Al
escribir a Fliess sobre este sueño, Freud dice: «Naturalmente, el sueño
un análisis de la vida mental basado únicamente en los procesos satisface mi deseo de identificar aÍ padre como originador de la neurosis
del pensamiento consciente. A la luz de la inclinación de Adler y pone fin a mis persistentes dudas». Carta a Fliess, 31 de mayo de 1897.

24 25
y fantasías; es de la interacción del inconsciente, d pre- · greso en la cultura humana- más profundamente que otras,
consdente y la conciencia. EJ deseo, la fantasía, el inconsciente e :,dsten posibilidades desiguales de una .neur~sis posterior. (~reud
incluso, la inconsciencia, están ausentes del realismo social de lo~ se refirió a la posibilidad de una potencta des1gu~l ~e las p~ls10nes
críticos reichianos y feministas, entre otros. En este sentido onstitucionalmente determinada pero esto, senalo con fumeza,
estas críticas no son, en consecuencia, antifreudia.nas sino pre~
freudianas. ~ra tema de la biología y no del psicoanálisis.)
Obviamente, hay otro principio detrás de muchas de las
En los síntomas de la histeria (y con variantes en los de críticas hostiles a la obra de Freud. Se afirmó que éste prescribía
las otras dos neurosis: obsesión y ansiedad), lo que se expresa una pauta de conducta correcta, «normal>>. Pero repetidas veces
en otros términos, es la idea sexual reprimida que alguna crisi~
durante su vida, Freud tuvo que señalar, q~e la así ll~~ada
ha re-evocado; un síntoma es una representación sustitutiva de mormalidad» sólo es relativa y que es, en s1 m1sma, «neurottca»,
un deseo prohibido que ha atravesado el inconsciente, donde se :<patógena», «psicótica», etc. Por cierto, l.a esen~ia misma de su
hallaba desterrado, penetrando en la conciencia ... aunque en for- obra consistió en la eliminación de una dtferencta absoluta entre
ma «irreconocible». En los síntomas se encuentran condensadas normalidad y anormalidad. 4 Los casos de neurosis le dieron la
todas las energías del impulso sexual y también aquéllas utilizadas clave de las formaciones mentales normales, los sueños eran las
ori?inalme?te para reprimirlo: es decir, tanto los pensamientos psícosis nocturnas o cotidianas ~e todos: las per_versiones s~xuales
ur~tdos al tmpulso como sn negativa. Puede verse por qué Freud 0 las inversiones estaban amphamente expandtdas y podtan re-
:fnmó que las . neurosis eran la negación de las perversiones: presentar una elecdó~. En ~905,. F:e~d escribió, en su «chocante»
estas son el actm g out~~* por parte del adulto, de una u otra de caso-estudio de una JOvencita htsterJca, Dora: «Las menos repe-
las pulsiones sexuales -no dirigidas y, por lo tanto, diversament•e lentes de las así llamadas perversiones sexuales es'tán ampliamente
perversas- que manifiesta el niño; los síntomas neuróticos son difundidas en toda la población, como saben todos excepto los
el fracaso del esfuerzo por no act out tales impulsos y deseos. autores médicos del tema»; 5 en 1935 dice a una madre tan
Como Freud también señaló, el hombre tiene más oportunidades sobrecogedoramente perturbada por la inversión sexual de su hijo
de abordar las así Hamadas perversiones sexuales; la mujer, cuya que ni siquiera podía mencionarla:
actividad sexual está más restringida por la sociedad, debe con-
formarse con un síntoma neurótico. Como veremos más adelante ... Indudablemente, la homosexualidad no representa ninguna
fue a raíz de que los deseos del niño necesitan satisfacción e~ ventaja, pero no es algo de lo que haya que avergonzarse, ni
formas socialmente prohibidas y que tienen que ser reprimidos
4 Nonn¡)lidad significaría correspondencia con cualesquiera normas
cuando, en el momento del complejo de Edipo - y el complejo que se propongan. Pero con frecuencia se e9-uipara normalidad con salud.
de castración estrechamente relacionado-, el niño o la niña desea Si deseamos una definición tosca de los stgnos de un estado de salud
a uno o a ambos padres (incesto), que Freud afirmó que este mental: salud es la búsqueda desinhibida del conocimie~to y enferm~dad
momento configuraba <<el núcleo de la neurosis»: son las resolu- mental la dolorosa persecución de la ignorancia secundana; .. la neces1d~d
de no saber, aunque el conocimiento insista en hacer sentlr su pr~sencta.
cíones e irresoluciones del complejo edípico las que se re-expre- Los platónicos creen que el progreso del alma en el ~un?o es la busqueda
san en el síntoma neurótico. (La formación de la neurosís es .algo del saber; en los principios de su· .carrera, .Fr~ud afirmo _que ~no de los
diferente y la expondremos en el capítulo sobre R. D. Laing.) aspectos de la «CUra» psi~o~alfu.ca cons1st1a en la. hberact6n de la
Como algunas personas resuelven d complejo de Edipo --el capacidad de operar cor;t, obJettvos tr~tel~ctuales y cr~atlvos por parte d~l
paciente y la recuperac1on de la cunostdad que habta permanectd~ reprt-
mida ~r las dificultades del complejo de Edipo. Esta recuperactón. no
* Con respecto a este término he optado por dejarlo en inglés, ya podía ser inocente: tenía que conocer y saber todo lo qu_e había ocurrt.do.
que la expresi6n ,:Jcting out se ha convertido en una categoría instrumental Naturalmente, tampoco la salud puede ser absoluta: tambtén para el psico-
en el lenguaje psicoanalítico. El lector encontrará una descr-ipci6n más
análisis es un ideal plat6nico. . . .
amplia en Laplanche y Pontalis: Diccionario de Psicoanálisis, Editorial 5. Freud: «Análisis fragmentarlo de una htsterla (caso Dora)» 1905
Labor, 1971, Barcelona. (H.G.T.)
(1901).
26
27
un viCio, ni una degradación; no puede clasificársela como una que la vida normal -como las otras dos condicio-
enfermedad; la consideramos una variante de la función sexual. .. con la realidad. Los críticos feministas
Muchos individuos sumamente respetables de los tiempos anti-
éste negaba lo que en realidad ocurre
guos y modernos han sido homosexuales, entre ellos algunos
hombres célebres. . . Es una gran injusticia perseguir la homo-
simplemente, a
sexualidad como si fuera un delito y, asimismo, una crueldad ... no existe nada semejante
Al preguntarme si puedo ayudarla, supongo que quiere decir a la realidad: la realidad externa
si puedo abolir la· homosexualidad y hacer que la heterosexuali- que existe algo más que la
dad ocupe su lugar ... externa nos conduce la misma proposición: es una
Lo que el análisis pueda hacer por su hijo va por otro ínconsciente._Tal negativa también afecta el concepto
camino. Si es desdichado, neurótico, si se halla atormentado por niño. Sin la noción de una mente inconsciente sólo hay tres
los conflictos e inhíbido en su vida social, el análisis puede
posibilidades para una descripción de la infancia. El niño puede
proporcionarle armonía, paz mental y eficacia -plena, tanto sí
permanece homosexual como si cambia ... 6 ser un adulto en miniatura perfectamente racional, que aprecia
en forma correcta la realidad social; puede transformarse en el
La <<normalidad» es una marca útil en un continuum, «un centro ausente de un mundo de otros: sólo es visto cuando los
ego normal ... ya no. es, como la normalidad en general, una fic- lo relacionan con ese mundo; o, por último, el niño puede,
ción ideal. .. De hecho, toda persona normal sólo lo es en un evaporarse de la historia. En este último caso ten e
sentido ordinario. Su ego se aproxima al del psicótico en una u mos un ejemplo del nivel conceptual de la «amnesia infantil»,
otra parte y en mayor o menor medida ... 7 ». La noción de norma- problema por el que --como descubrió Freud- olvidamos nuestra
lidad no es pertinente para la teoría psicoanalítica, ni su logro primera infancia. ·
es un desideratum en la práctica analítica: " Por otro lado, Freud planteó que el recién nacido estaba
dominado por Jo que finalmente designó como «el principio de
:\fuestro objetivo no consistirá en borrar toda peculiaridad placer», proceso en el que se lucha por obtener el placer y se
del temperamento humano en nombre de una <mormalidad» aparta el displacer. El bebé, durante el primer nexo infame-
esquemática, ni pretender que la persona que ha sido «analizada madre, vive casi totalmente dentro de los términos de la satisfac-
en prohmdidad>> no sienta pasiones y no desarrolle conflictos e, a1 menos, de sus· necesidades. Si sus deseos no son satiS~"
internos. 8 fechos expresa desagrado y después «sueña» con la satisfacción
que le ha sido negada (como más tarde, en el curso de la vida,
A través de estas :1firmaciones no sólo habla la benevolencia cumplimos nuestros deseos a través de los sueños). \Pero la insa-
liberal de Freud: cualquier otra concepción habría obstaculizado tisfacción repetida conduce al abandono de la alucinación y al
su fundamentación del psicoanálisis. Sólo si logramos ver que en registro de lo que es real,· en este caso, la privación real. Así se
los estados psic6tíco. neurótico y normal operan lo~ mismos meca- cumple la incorporacíón del principio de realidad. Pero el prin-
nismos (naturalmente, en distintos grados y formas), podremos realidad no reemplaza enteramente al principio de placer,
su aparición es uniforme y continua; además, apenas parece
6. Cartas dt· Stgmund Freud, .1873-1939, 9 de abril de 1935. rozar algunos aspectos. Por ejemplo, el principio de placer per-
7. Freud: <~Análisis terminable e interminable», 1937; o: ~< ... una manece dominante como un modo de interpretar la realidad en
persona sana también es, virtualmente, neurótica... La distinción entre la fantasía: así en los juegos de los niños, en el ensueño del
salud nerviosa y neurosis queda reducida, de este modo, a una cuestión
práctica y es. determinada por el resultado, según quede . o no al sujeto Tampoco el principio de realidad está estrechamente li-
súfíciente capacidad de goce y eficacia». Introducción al psicoanálisis (Serie gado a los impulsos sexuales que, como pueden alcanzar su satis-
de lecciones); lección XXVIII, «Terapia analítica», 1916-17 (1915-17}. facción en el autoerotismo, al principio no son muy dependientes
8. Freud: op. cit. de la realidad externa. Las personas no sólo retienen el princ~pio
28 29
de placer sino que,, esto le es inherente, se sumen constante- ción invierte el analítico. Freud escuchaba los re-
mente en procesos tanto en sus deseos inalcanzables latos recordados sus pacientes, reconstruía la vida infantil a
como en sus frecuentes huidas de,, y negativas de, la de las historias fragmentarias que le contaban y en las
su~ a~t?s de represión (los procesos inconscientes y el que la ·vida pasada y el tiempo presente son una misma cosa.
prmc1p10 de placer se comportan de manera muy semejante). Freud leía la historia de la persona hacía atrás, como es esencial
hacerlo; pero al re-contarla, la describe como una marcha hacia
L~ ~aracterística más extraña de los procesos inconscientes adelante, un proceso de evolución que es, de hecho, un esfuerzo
(reprtm1dos) -~ la q~e _n~ngún investigador puede llegar a de reconstrucción a múltiples niveles. Esta distinción se torna
acostumbrarse s.m el. e}erc1c1o de una gran autodisciplina~- se muy importante cuando, según me parece, los analistas postfreu-
?ebe a su tot~l descutdo de la comprobación de la realidad!;
dianos de la feminidad continuaron describiendo un proceso y
tgualan la reahdad del _p~nsamiento con la realidad externa y
los deseos con su cumphmtento --con el acontecimiento-- corno olvidaron la naturaleza histórica de los acontecimientos; su obra
ocurre, automátícament~, bajo el dominio del antiguo principio es, en consecuencia, evolutiva y no analítica. Este fue un dilema
d,e p~acer. J:?e ahí tambtén la dificultad de distinguir las fanta- al que posteriormente se enfrentó el análisis infantil. Una vez
s~as tnconsCientes de los recuerdos que se han vuelto incons- más, lo que puede olvidarse es que ~n cualquier momento de la
Clentcs. Pero uno no debe permitirse nunca ser erróneamente existencia de una persona, ésta está viviendo y expresando en pala-
conducido a aplícar las pautas de la realidad a las estructuras bras, actos y síntomas, la historia de su vida: un niño de tres
psíquicas ;eprimidas) y en ese sentido a subestimar, quizá, la años tiene un pasado que vive en su presente, igual que un
1mportanc1a de las fantasías en la formación de síntomas sobre octogenario. Es la crucial adquisición de la historia de su vida
la base de que no son reales, o a rastrear un sentimiento neu-
lo que la persona experimenta en el momento edípico, y esto se
r?tico de culpa en alguna otra fuente porque no existen eviden-
ctas de que se haya cometido ningún delito reaL Uno está obli- repite en diferentes formas .a lo largo de toda su vida sobre la
gado a emplear la moneda que se usa en el país que uno explora) tierra ... o, más bien, en sus días en la cultura humana. El descu-
en nuestro caso una moneda neurótica [la _cursiva es m{a] .9 brimiento freudiano de la ·sexualidad infantil y de la sexualidad
como un factor clave de la vida psíquica, es un ejemplo perfecto
Más adelante veremos de qué manera los críticos feministas de esta dificultad: la persona evoluciona y cambia sexualmente,
radicales ~an tratado a Freud de imbécil por no aplicar las pautas pero no con implacable lógica secuencial, nunca de modo tal que
de la reahdad_ a las estructuras psíiquicas reprimidas; al hacerlo, el pasado sea «pasado»; incluso el relato que una persona hace de
h.an comprendido mal su lenguaje. Freud descubrió que la compren- su cambio es una historia coherente de sí misma, es la forma en
siÓn de los mecanismos neuróticos le proporcionaba la com- que hombres, mujeres y niños se «viven» a sí mismos en el
prensión ~e .los procesos. psíquicos normales (en otras palabras, mundo.
no eran d1•stmtos); en vntud de que tanto los síntomas de las
ne?ro~is (en especial la h!steria, en los primeros tiempos) y las
ps1cos1s normales, es declt, los sueños, eran su camino «teah>
hac~a el inconsciente (aunque sólo habló de ~ueños), era su len- 2. La sexualidad
guaJe el que debía utilizar, ya que era la moneda corriente del
territorio que estaba delimitando.
El obstáculo de la presentación freudiana de sus descubri- La forma en que opera la vida mental inconsciente propor-
~entos y, .en co~~ecuenda, d.e cualquie~ intento de simplifka-. ciona la terminología, el sistema fundamental de pensamiento
cton y re--presentac10n de los m1smos, constste en que una descrip-' dentro del cual tienen que ser comprendidas las tesis específicas
de Freud. Otro descubrimiento importante de Freud, el de la
9. Freud: «Los dos principios del suceder psíquico», 1911. sexualidad infantil, es de distinto orden: no proporciona el len-
30 31
guaje ni el marco teórico del psicoanálisis, no es un nuevo voca-
bulario mental el que tenemos que aprender. Pero la teoría gene-
ral la sexualidad también es esencial para una coro-
de los argumentos freud:ianos acerca de la
Todos saben que Freud «descubrió» lo que él mismo señaló de noción
que toda niñera ¿onoda: la sexualidad infantiL Lo que, incluso tolerancia de
hoy, es mucho menos popular, es la implicación que ésta tiene. acento en e1
Por implicación no quiero decir, naturalmente, que no reconoz- en distintas
camos que un niño de cada tres es un maníaco sexual sino, simple- formado el estanque.
mente, las implicaciones que tiene no ya para el niño sino para del cual surgían
la naturaleza de la sexualidad. A pesar de la obra de Freud, aún para formar el estanque; eran
persiste la tendencia a considerar la sexualidad como relaciones podían en_tre sí, no alcanzar n';lnca su objetivo, en-
sexuales ínterpersonales, y a las fantasías sexuales o el autoero- contrar otro, secarse. mun~arse y qu~da_r umd?s ~ al&? .LV'""'""··"'
tismo como perversiones. As§, en cierta medida ha sido más fácil No hay normahdad nostalg1ca, m (unplluto en tal
aceptar la homosexualidad que, por ejemplo, el fetichismo. En noción) ningún deleite infantil cuando todo es como debe ser.
otras palabras, la sexualidad, para ser «decente>>, tiene que tener Por el contrario, en la infancia .todo es diverso o perverso; I.a
un objeto. Esta predilección implícita por la sexualidad dirigida unificación y la «normalidad» son el esfuerzo que debe~os reab-
a un objeto exige un retorno a los métodos prefreudianos de cla- para ingresar en· la sociedad humana. Freud no se v1o tentado
sificación de los tipos de sexualidad. El éxito de los sexólogos 3 idealizar los orígenes de lo que le. preocupaba.
contemporáneos de Freud --como Havelock Ellis- consistió en
clasificar los distintos modos de sexualidad, como si hubiese una [En la infancia] las excitaciones de todas estas fuentes
esencia que pudiera ser canalizada hacia otras ramas. Esto impli- todavía no están combinadas, sino que cada una sigue su propia
caba una serie de cuestiones: cierta cualidad fija, estática, de la meta separada y que es, puramente el logro de cierta especie
sexualidad; una alternancia de los diversos modos disponibles; de placer. En la infancia, en consecuencia, el instinto sexual no
está unificado y no tiene un objeto sexual, o sea que es auto-
normalidad versus anormalidad, y sexualidad adulta únicamente.
erótico.1
Una esencia, pues, que tenía la posibilidad de quedar atrapada
eo. diversos tributarios, un estanque de sexualídad normal del cual Freud formuló por primer<l vez, en forma oficial, esta noción
podían surgir varios canales más o menos normales. La orienta- de que la sexualidad estaba constituida por un número. de
ción de nuestros presupuestos actuales a un objeto no implica, «elementos componentes» en los Tres ensayos para una teoría
obviamente, la misma teoría, pero sí algo muy aproximado a ella. sexual ( 1905). No es posible exagerar la importancia de la dis-
Aunque la sexualidad infantil es oficialmente reconocida, esta tancia implicada entre las concepciones de la sexualidad como
teoría parte de la sexualidad adulta convencional e implica la una esencia monística (Havelock Ellís y otros) y la noción freu-
noción de algo ·«dado», una sexualidad completa que puede -esto diana de la misma como una unidad compleja. ¿Qué es, entonces,
se admite-- adoptar diferentes formas. De hecho, la diferencia lo que provocó que Freud alcanzara su teoría? Su cambio en la
básica entre las formas contemporáneas populares de percibir la teoría del trauma con respecto al incidente real del incesto le
sexualidad y el método de clasificación de Havelock Ellis, supone llevó mucho tiempo y fue un movimiento doloroso y renuente
muy poco más que la tolerancia compulsiva de la sexualidad (del mismo modo que su surgimiento había sido más vacilante).
infantil.
La teoría freudiana la sexualidad es completamente dis- l. Freud: Tres ensayos para .una teoría .rexual. 1905
tinta. En vez de concebir la noción de sexualidad como una en-
33
32
2. - PSICOANAUSIS Y FEMINISMO
~e lo impuso una combinación de factores, siendo la improbabi-
lidad del predominio del incesto el menos importante de los sus teorías sobre la sexualidad infantil mediante la observación
mismos. Los primeros indicios fueron negativos. La opinión directa. «Juanito», e un niño de cinco años, tenía una fobia de
general sostenía que la infancia era inocente; más aún, nadie inconfundible naturaleza sexual, como le informó su padre a
recordaba haber experimentado ningún deseo sexual durante la Freud. Aunque la relación entre el temor del niño a los caballos
infancia. Tampoco ninguna de sus pacientes histéricas recordó y sus deseos sexuales tuvo que ser analizada, el marco en que
previamente ninguno de los traumas sexuales que los métodos se instaló el miedo fue, desde el principio, explícitamente sexu.al,
o(<catárquicos» (o anteriormente hipnóticos) de Breuer y Freud porque el padre relató las muchas conversaciones sexuales del
evocaban de algún modo. (Freud tenía buenas razones -no sólo en niño. (Probablemente ésta fue la primera vez que un niño fue
virtud de su propia integridad y de la de Breuer, sino también realmente escuchado; previamente tales historias quedaban rele-
en virtud de la eficacia de su tratamiento--- para saber que estos gadas a la procacidad de las niñeras de clase baj-a.)
recuerdos sexuales no eran impuestos por el analista,, e incluso Si el estudio de las neurosis condujo inexorablemente a
que si lo fueran esto no habria tenido importancia porque sólo Freud, de este modo, a la noción de sexualidad infantil, no menos
habrían indicado una voluntad compartida por parte del paciente. 2 ) inevitablemente lo condujo a su teoría de la naturaleza de la
La amnesia, entonces, era una importante manifestación. de histe- sexualidad. Evidentemente, la sexualidad de un niño no podía
ria; pero la amnesia con respecto a casi todos los aspectos de la ser exactamente la misma que la de tm adulto; además, ¿por qué
infa~cia también era una expresión de normalidad. Tentado por
tenían que suprimirla sus parientes neuróticos si muchos de ellos
segun Io que se convertiría en un principio central de su teoría estaban cumpliendo con los criterios vigentes de personas casadas
-la noción de que el comportamiento neurótico era la clave y respetables? Por ci~rto, ¿por qué habían de olvidarse los deseos
d~] comportamiento normal, o una manifestación desesperada del
infantiles, si eran «aceptables»?
m1smo proceso mental----, Freud extrajo la conclusión obvia: en
.. .1~ enseñanza p~ic.oanalí,ti<:a. . . muestra que en modo alguno
cualquiera de ambos casos, la amnesia no era accidental ni la es~os smtomas se or1gman umcamente a costa del así llamado
coincidencia arbitraria. Más aún, sus <<pacientes» --entre los cua- instinto sexual normal; de cualquier modo éste no es el caso ni
les se contaba él mismo- también revelaban la naturaleza de excl'?~iva n~ p~incipalmente; también dan expresión (por ~on­
sus deseos en las manifestaciones mismas de sus acusaciones. vers~on) a ,mstmt~s que serían descritos como perversos en el
«Anna ()~,, (Bertha Pappenhcim), la importante paciente cuyo caso s~nt1do mas ampho de la palabra, si pudieran ser expresados
Breuer discutió en profundidad con Freud, ofreció un temprano duectamente en la fantasía y en la acción sin ser desviados de
ejemplo de lo que mucho más tarde se convertiría en la noción la conciencia. Así, en parte, los síntomas se forman a costa
central de la transferencia: deseaba apasionadamente seducir a st' de la. ~exualidad anormal; las neurosis son} por así decirlo} la
negacwn de las perversiones.3
médico mientras afirmaba que su padre la había seducido. Al
margen de lo que S1J padre hubiera deseado realmente, en esta
Los síntomas de las neurosis revelaron que su contenido era
inversión de _los roles ella reveló su propio deseo or~gínal infantil.
tanto infantil como sexual, y que la sexualidad que manifestaban
J\1ás unde. cuando ya no era necesario, Freud vio confirmadas
era. tanto. pervertida como normal. En otras palabras, aunque en
lo mmed1ato alguna frustración sexual específica podía provocar
2 Como posteriormente señala Freud en una nota a píe de página en un síntoma neurótico, lo que la neurosis expresaba no era única-
mente, esta desdicha sexual visible. Si el de;eo sexual «ol~idado»
los Tres ensayos «En este sentido, no puedo dejar d.e recordar el crédulo
sometimiento mostrado por un sujeto hipnotizado hada su hipnotindor.
Esto me conduio a sospechar que la esencia de la hipnosis reside en una era perverso, la sexualidad infantil misma tenía que serlo. Freud
fijación inconsciente de la libido del sujeto en la figura del hipnotizado:::, presenta la lógica de este pensamiento en los Tres ensa-yos. un )

a través de los componentes masoquistas del instinto sexuah> (U id.,


agregado en 1910).
.3. Ibíd.
34
1 hecho de decir que las <<energías vitales» son sexuales no
)ibro escrito, obviamente, después de estar convencid~ de sus tadlo
es
0
. que la sexua1·1dad so'1 o es el!erg1a
emismo que decn ', v1·t a1·, e sto
cubrimientos. En primer lugar establece todos los tlpos de
00
constituye ninguna excusa para tratar de. ~fumar que todo,
nación sexual, tanto las perversiones conocidas como las todas partes, es sexual. Contra esta reaccwn pansexual ante
ladas en las psiconeurosis, después se ocupa de la sexualidad ~~s descubrimientos, Freud luchó _no ~enos _duramente, que en
fanti] (posteriormente agrega el capítulo sobre la pubertad); tra de la negación de la sexuahdad mfantll. La teon~ globa~
cuestión consiste en que el análisis ele las neurosis le mostró cfon diana de la vida psíquica es una teoría de los conflzctos: sJ
camino hacia la sexualidad infantiJ y --por la estructura de reu fuese sexual, ¿dón d e es tan, a e1 c,o n fl'1cto.?
todo .
obra- deja que al lector le ocurra lo mismo. (El discurso de La teoría freudiana de la sexuahaad 1
comprendtda como una
Tres ensayos omite totalmente el progreso de la otra faceta ídad compleja demandaba una redefinición de lo que es ~a
descubrimiento inicial de Freud: el rol desempeñado pm las ~:xualídad «misma». Con anterioridad a Freu.d se la concebta
y los deseos, la noción de fantasías sexuales. En tal sentido, como uno de los «instintos» y, en ~ons:cuenoa --como ocu!;e
comprensión se resolvió más plenamente en el concepto del con los instintos en los animales-, 1mphcaba una pread~ptacwn
plejo de Edipo. En esta omisión mi discurso sigue al de a la realidad. Freud la humanizó, observand? que en ,vntu~ ~e
ya que su importancia exige un tratamiento separado.) su carácter ídeativo mental, tal como se mamfestaba, solo ex1st1a
A menudo se ha afirmado qu~c· la comprensión frcudian<l de
lo que es sexual es tan amplia como para resultar demasiado¡
dentro del contexto de la cultura humana. En los ~es ensayos T
escribió que por ~stinto», «debe entenderse, ~rov1s10nalment~,
imprecisa e inclusiva para bs exigencias de la precisión científica.! el representante psíquico de una fuente de estimulo endosoma-
Por el contrario, esta ínclusívidad es, de hecho, una caracterísJ tíca, que fluye constantemente... [la cursiva es mía] ». Obras
4

tica de ]os analistás que llegaron a discrepar con él. Porque en¡ posteriores enfatizaron la cuestión. que aún pe~maneda oscura, Y~
las tesis sexuales de Freud no hay nada general ni vago. Recm.s que, evidentemente, uno de los dtlemas era stem~r~ el del eqUJ-
plazar una unidad simple (la noción de Havelock Ellis) por una; Iibrio y el de la relación entre la fuente endos?;nattca y la r~p.re­
unid<ld compleja, es definir m;is precisamente, no más vagamente. sentación psíquica; en otras palabras, la tens1on entre lo flstco
sus componentes. Aquellos críticos que dicen que lo mismo po. y lo mental, dificultad que Freud tambié~ expresó en má~ d~ una
driamos designar como energía vital general lo que Freud llama oportunidad indicando que la conceptuahzae1ón de un «mstmto»
sexualidad o «libido~>, están invirtiendo sus investigadones y sus-¡ estaba «en el límite entre lo somático y lo mental». Pero lo
tentando una banalidad. Lo que Freud hizo fue todo lo contra-r realmente importante es que para Freud las pulsíone~ son siempre
rio: afirmó que las «energías vitales~)' (si éste es e1 término que entidades psíauicas. Es así como debemos concebnlas y hasta
debemos usar) son sexuales. Una ínversi6n de la afirmación de¡ ahora, en virtud de que esta exposición se adhiere a las explica-
Freud no significa lo mtsmo; de hecho, es un restablecimiento
absurdo de la incomprensión que Freud debió tratar de descifrar.[
4. Ibid. He seguido la costumbre ha~itual :n la literatura .~ericana
Freud demostró que aquellos actos convencional.:nente -pero no inglesa- sobre Freud, al t~aductr «Trt~b» como «pulslon» Y .no
rados como <dnocentes» -actos aparentemente líbr~s del como «instinto», salvo dentro de las citas, que estan tomadas ~e la Enghsh
y del deseo de' placer- eran, de hecho, actos sensuales. Standard Edition de las Obras de Freud. Puesto que nadie habla de
Freud -como lo hace frecuentemente- comenta que al «pulsiones» en los animales, el uso de esta. t~aducción me parece algo más
feliz, ya que lo que Freud, tr~taba .de _def1rur er~ alg? humano. Empe!o,
sexual lo hace en el más amplio sentido del término, a lo he mantenido el uso del term1no «lnstmto» al dtscutu la obra de R~tc~
se refiere es a todos los componentes de Ja pulsión sexual sobre esta cuestión. El mismo Reich utilizó el término «Ínstjnto~ al escrt~lt
todas las manifestaciones de la pulsión, pervertidas y en americano y, en cualquier caso, considero que esto sm~ettza, prectsa-
que son mucho más numerosas de lo que cualquiera se sentía mente, en qué difiere su concepto del de F!eud. El . de R~tch .no er~ un
concepto «límite» entre la psicología y la btologfa, smo btológJ.co. Cierta-
previamente inclinado a creer. Por otro lado, debemos tener mente, el hombre de Reich compartía sus instintos con los animales.
dado de no desviarnos hacia otra dirección, ya que haber acer

36
dones de los Tres ensayos, no lo hemos considerado. Antes de sido satisfecha) con .Plena satisfacción somática, la primera son-
hacerlo, no obstante, tendríamos que repasar sucintamente la risa no determinada, autosuficiente, la reciprocidad que lo deja a
noción fre!l.diana de estadios sexuales y zonas erógenas. uno contento consigo mismo ... todo junto, el sueño'. La madre
Dentro de lo conciso de su exposición -incluso en la época y el hijo, camafeo de amor, prototipo de intercambio sexual como
de los Tres ensayos-, Freud también fue sumamente impreciso. ~na reunión posterior. Pero el pecho debe perderse, el pecho-
Una de las últimas imprecisiones es la de la duración de la fase madre abandona el campo de visión de vez en cuando. ¿Qué puede
preedípica en la infanda. Se trata de una imprecisión importante, compensarlo? 2) La fase anal. Esta es .autosuficiente, de una
ya que coincide con su creciente insistencia sobre el traslado de circunspección que es casi un «ahí tienes» para la madre ausente.
una noción cronológica de «estadios» o «fases~'> de evolución <;Puedo hacerlo solo ... no te necesito.» (Por cierto, la persisten-
(dependiente del <<tiempo»), a una teoría de imbricación, parale- cia de este «estadio» en el adulto obsesivo anal es precisamente
lismo, simultaneidad y diacronía: una descripción que intenta esto: una negativa a dejar que las cosas se toquen, se encuentren,
romper las implicaciones evolutivas de sus anteriores formula- que sean unidas.) Si el fragmento de pecho no está ahí, en la boca,
ciones. En sus nociones previas, Freud, a menudo, hace que ese agujero sensible, entonces los excrementos pueden ser tan
parezca que el niño crece como 11.ma planta: raíz, tallo, hoja, cálidos como la leche o volverse sólidos y ser obligados a mo-
capullo, flor, fruto: donde hay coincidencia todo es previsible. La verse en rítmicas contracciones en otro agujero sensible: el ano.
vida es un viaje a través de las ~<estaciones>> del ferrocarril: ora- Al igual que el pezón, pueden ser retenidos o liberados con el
lidad, analídad, «falidad>>, latencia, genitalidad, procreatividad, mismo destello omnierótico de satisfacción. El bebé, lleno de
muerte. Un <·<tramo>> precedente puede irrumpir en otro, pero no leche o vacío de excrementos, experimenta un contento análogo;
debería hacerlo. La tarea de la vida consiste en dejar atrás cada el relajamiento después de la tensión de los _movimientos en
estación, una discreta capa sedimentada en la roca en que se vaivén del intestino y la boca. Pero la madre que apartó el pecho
convertirá nuestra v1da. En este sistema, a medida que avanza- exige ahora su propio control de la defecación por parte del bebé.
mos construimos metódicamente nuestro memorial para nosotros De aquí en adelante el bebé obtiene únicamente el placer no-
mismos. Pero, en particular, las últimas obras de Freud (libera- somático de complacer a otro: alimentarse y defecar para el
das de la necesidad de la primera exposición), aún sin perder tiempo y el placer de ella. ¿Qué puede descubrir ahora para sí
totalmente la presentación cronológica de las primeras teorías, mismo y de sí mismo, cuando incluso las convulsiones corporales
plantean una fluidez, una variedad, un complejo «tiempo» del de los gritos y chillidos (el estómago 'latiendo como la boca y los
espacio y no un «tiempo» simple de luga:r, un conoe1m1ento ver- intestinos), la conjunción leche-excrementos-lágrimas no es apro-
balmente expresado gue en todo momento es histórico: la suma bada? 3) La etapa fálica. Un bulto que como los excrementos
total de la vida de una persona. puede ser duro o suave; estimulado, puede erguirse, o caer como
~~:: Por el momento, podemos presentar las primeras formulacio- un pezón: pene y clítoris. Pero, ¿dónde ponerlo? Antes, el «bulto»
nes de Freud sobre los primeros años de vida, sistemática o emo- era de la madre indiferenciada, el agujero sensible del bebé, o
tivamente: proyectafnf)S nuestra experiencia, fingiendo artificial- las heces insensibles y el ano vivo. Ahora es de otro modo. El
mente volver a vivir la experienci8 nosotros mismos, ignorando «androginismo» del cuerpo que ofrecía receptáculo y vehículo
las relaciones, recreando la sensualidad. El bebé nacido en plena se ha perdido; el niño ahueca fa mano y la niña aprieta y frota
sexualidad atraviesa tres estadios duramente sucesivos donde una los labios de sus genitales: nuevos huecos para nuevos sólidos,
tras otra cada zona erógena primero domina y después se vuelve contracciones hacia atrás y hacia adelante, tensión, alivio. Pero
latente. 1) La oral. El bebé succionando el pecho revela algo incluso cuando esta ingeniosa masturbación inventiva es conde-
más que el autoconservador de alimentarse. «Mamar sen- nada por los adultos, ¿qué queda? No es asombroso que el niño
sualmente», el tomar y dejar el pezón, los movimientos rítmicos, abandone. 4) Latencia. Una criatura «inocente». Un niño. T)J;I.a
la efusión de todo el cuerpo (mucho después de que la necesidad ha niña.
38 39
El cornienw de cada estadio tiene dos características: la pri- La teoría cloacal del cuerpo y es cedido a otro. El
vación del yo y un nuevo conocimiento del otro. El yo y el otro. marido y la esposa se dan mutua-
Pero también el yo como otro. Aquella primera pregunta de: mente un hijo. No obstante, la vi-
«¿de dónde vienen los bebés?», es: «¿de dónde vengo yo?»; sión posible recordada o la visión
«¿quién soy yo?». (El bebé, no teniendo «yo» para formular la imaginada del intercambio sexual y
pregunta en cualquiera de las dos últimas formas -si lo tuviera las urgencias agresivas básicas tam-
~Q. ..t~ndría necesidad de preguntar, ya sería demasiado tarde, bién sugieren la tercera teorfa del
.J~\"tLtQlÓgi~ la propone en términos de un objeto, un tercero, La teoría sádica bebé: la sexualidad es una batalla
los «bebés»: corno si se refiriera a sí mismo por el nombre, más en la que el macho fuerte hiere a la
que por el pronombre personal <<yo».) Cada respuesta tiene su hembra, más débil.
paralelo en los estadios sexuales (el hecho de que puedan no
coincidir no altera esto en modo alguno). Son «respuestas>> a la la primera teoría infantil el mundo es el bebé· en la
pulsión sexual que es vivida verbalmente como una cuestión fse.!!UJna:a. el bebé hace al mundo; en la tercera, el bebJé es ex-
ontológica. El bebé quiere saber dónde encajará, en este nexo mundo. Pero, en realidad, todas estas nociones se
siempre creciente de gente diferente. Las respuestas que encuentr.a a }a rel~ción del bebé ~onsigo mismo. En esta perspectiva,
para sí mismo no le dicen nada; quizá )e reaseguren que, aunque teonas solo. P~:den de~1rnos dos cosas. En primer lugar,
se está privando de sus satisfacciones corporales con el fiñ de la d~scnpc1?n freud1ana de que en esta etapa preedípica
llegar a ser uno entre otros, obtendrá su recompensa y se recu- la _amb!val~ncta ~exual o «bisexualidad». Los niños desean
perará a sí mismo cuando le llegue el momento de permi!irse Juan~to, ae cmco. anos de edad, no abdicará la procreatividad
soñar con la satisfacción cumplida, y cuando haya renunciado lo las muJeres:
suficiente .como para hacerse adulto podrá volver a obtener todo
lo que ha perdido (o así lo creerá, en el tiempo futuro). Las res- PADRE: Pero sólo las mujeres tienen hijos.
puestas a «¿de dónde vienen los bebés?», sugieren que la pre- ]UANITO: Yo voy a tener una niña ...
gunta también significa: <<¿mami, papi, cómo obtenéis vuestro PADRE: ¿Te gustaría tener una niñita?
}UANITO: Sí, el año próximo tendré una ...
placer?>',.; «¿cuándo puedo volver .a tem::r el mío?». PADRE:
Las tesis freudianas sobre las teorías de un bebé con respecto Pero, ¿por qué no la tendría mami?
]UANITO: Porque yo quiero tener una niñita ... aunque sea
al nacimiento y la sexualidad nos dicen tanto, y no más, que su una vez.
descripción de las tres etapas sensuales: PADRE: Sólo las mujeres, sólo las mamás tienen hijos.
]UANITO: Pero, ¿por qué no la tendría yo?
l. El pent? omnipresente. Tanto los niños como las niñas creen PADRE: . Porque Dios lo ha dispuesto así.
que ambos sexos tienen un pene. ]UANITO: ¿Por qué no tienes tú una? Oh sí la tendrás.
No conciben, aparentemente, una Espera y verás. ' '
vagina, aunque existe la PADRE: Tendré que esperar algún tiempo.s
urgencia de introducir y penetrar
algo. Pero la necesidad de un re- Ningún placer, aunque haya sido relegado y su deseo repfi.
ceptán:tlo sólo hace que la criatura se abandona completamente. Del mismo modo que la niña
produzca la segunda teoría:: un bebé
es un bulto de excremento. Tan- 5. (:reuf «Análi~i~ de la fobia de un niño de cinco años (Juanito)»
. n. e texto ortgtnal el Padre que informa la conversación es «. o»:
to hombres como mujeres pueden sustttrudo el pronombre por la palabra Padre en beneficio de la ycla~
alumbrar. El bebé-excrementos sale

40
41
esperará a que su clítoris crezca e ingrese en la actividad jetividad. Por otra parte, considerarla como un alto momentáneo
el muchachito esperará a poder tener un bebé. Pero las en lo que se pretende que una maduración de los instintos
presentan un interés que va más allá Je la flexibilidad del aparta de la huella incluso a las mentes más lúcidas ..
En cada caso, la teoría es transformada porque falta aLgo:
suficiencia de la primera experiencia egocéntrica. La criatura Una cuestión que debe plantearse, entre otras, es que la
descubre por primera vez todo lo que necesita en su noción de una maduración de los instintos y la forma vulgar de
cuerpo y la prolongación que es el pecho de su madre, interpretar las «etapas» de las pulsiones son falsas y evolucionis-
mente tiene que ponerse de acuerdo con la noción de las tas. Lo que Freud intentaba era todo lo contrario:_yjlo es posible
tivas: si tienes lo uno, no puedes tener lo otro; sobre comprender a la persona tal comu se lee la historia: de adelante
puedes tenerlo todo. Así, de manera equivalente, la transición hacia atrás, comenzando por el final. Como ya he señalado, in-
un «estadio» sexual a otro se alcanza, forzosamente, a través cluso mic:ntras ocurren, los acontecimientos furman parte de la
la privación: la pérdida del pecho, la pérdida de los ex<:reJ:neJntol historja en la que el niño nace. Jacques Lacan sugiere que. la
la pérdida del pene, el temor a la castración. Obviamente, la inadecuación de la «teoría de los i ostíntos'.> freudiana es, precisa-
raleza de estas pérdidas no es, en modo alguno, idéntica. mente, un indicativo del desprecio de Freud por su significación.
En este punto -como en cualquiera-, nos enfrentamos Dejando de lado las razones teóricas de esta aseveración lacaniana.
complejo de Edipo, sin el cual nada de esto --o nada, en incluso la naturaleza repetitiva de las definiciones de Freud y la
dad-- tiene sentido. En primer lugar, aclaremos una evidente falta de concentración en el problema harían esto muy
que nos retrotrae a nuestras objeciones a la mayoría de las probable. Lacan afirma:
cas hostiles a Freud. Todas estas «etapas» sólo son
en el contexto de los esfuerzos del niño por encontrarse a En cualquier caso, sólo es necesario retornar a las ohras de
mismo, es decir, por descubrir dónde encaja en el esquema de Freud para comprobar a qué lugar secundario e hipotético
cosas; el niño está, por así decirlo, buscándose a sí mismo. relega la teoría de los instintos. A sus ojos, la teoría no puede
mero, tiene que descubrir su lugar mediante su relación con mantenerse durante un solo instante contra el hecho específico
objetos: después, como objeto -él mismo-- para otros. Al mehos importante de una historia y el narcisismo genital que
Freud invoca cuando sintetiza el caso del Hornbre de los lobos
cerio, el niño no atraviesa etapas, las prueba, forman parte de nos muestra el desdén que siente por el orden constituido de
historia, incluso mientras las vive: los estadios libidinales. Yendo aún más lejos, evoca el conflicto
instintivo para apartarse de éste inmediatamente .. .1
En síntesis, las etapas instintivas, mientras son vividas,
están organizadas en Ja subjetividad. Para decirlo cla.rarnetlt( El éxito de Freud consistió en transformar la teorí~ biológica
la subjetividad del niño que registra como derrotas y de los íns~intos en b. noción de la. pulsióp hl1rñana, en rastrear
la crónica heroica del aprendizaje de sus esHnteres, extraveJa~ ·sus- pos!bles expresiones y en asignarles un lugar dentt0 de la
placer del mismo en la sexualizadón Imaginaria de sus historia personal de la subjetividad. Fundamentalmente, los casos
cloacales, transformando sus expulsiones excrementicias en de Freud señalan que existe muy poca justificación para tratar
siones, sus retenciones en seducciones y sus movimientos
alivio en símbolos, esta subjetividad no es fU1'1atu-ne.ntt~t11'.lefl las «etapas~_.~om_Q__ahs_gjutas o incluso como separadas y secuen
diferente de la subjetividad del psicoanalista que con el ciales; un ensayo teórico, «Los instintos y sus destinos», co-
de comprender pone toda su capacidad en reconstituir las mienza con la afirmación de que el «instinto» es un concepto
mas de amor que llama pregenitales. prestado ante el cual el psicoanálisis, por el momento, tiene que
· Eó otras palabras: la etapa anal no es menos
histórica en tanto es vivida que mientras se _, . . ,_v••.:n.LLU 6. Jacques Lacan: The Language of the Self, The Function of Language
pensamiento, ni está menos puramente fundada en la in Psychoanalysis, Johns Hopkins Press, Baltimore, 1968.
7. Ibid.
42
43
Por el momento resulta más sencillo dejarlo así. Es necesario
mc:inarse, pero que puede ser considerado exclusivament~ ~omo
hacer de nuevo hincapié en que la pul.sión no tiene o~jet~
una convención. Freud reitera que el progreso del conocrnnento
natural y, en consecuencia, lo que se cons1dera como sexuahda.d
«no tolerará ninguna rigidez, siquiera en las defin~cione~». . normal (que siempre es relativa) tiene que desarro~arse a part~r
Al discutir el concepto freudiano de la sexualidad mf.antll ha de las muchas pulsiones componentes de esta umdad compleJa
sido necesaria una breve introducción a su teoría de las pulsiones,
que es la sexualidad humana. Cada componente, tanto por sí
pero al hacerlo se ?a? ?~tido muchas c~r.acterísticas deci~~vas. solo como con otros, puede quedar fij.ado en cierto punto, o
principalmente la d1stme1on entre el propos1to de una puls1on y
puede ser objeto de regresión, siendo el resultado de cualquiera
su objeto. Toda pulsión es activa (de aqui que muchos críticos,
de estos dos acontecimientos la perversión o la neurosis; en cual-
en esnecial los de orientación feminista, deriven la idea errónea
quier caso, ninguno. es abandonado t~talment~. De m~do que,
de q~e Freud considera qu: la p~lsión sexual o libido. es prerra-
induso en la sexuahdad normal, habra un res1duo de 1mpulsos
oativa del hombre; por ClettO, el las llama <<mascuhnas» pero
pervertidos que también pueden encontrar expresión en diversas
~sto ocurre, precisamente, por su i_qtento de definir la masculini- formas como «perversiones menores» dentro de la sexualidad
dad como actividad,. una característíca que ambos sexos pueden
normal, o que son inadecuadamente reprimidos como síntomas
compartir y comparten, como ya veremos). Para la actividad de
neuróticos o, si se reacciona contra ella con disgusto, vergüenza
la p~lsión,, Freud postuló una teoda energética a la que volvería
0 moralidad, sus energías pueden reorientarse a esferas «supe~
Reich. El psicoanálisis no se ocupa en absoluto de los proc~~os
río res». El grado en que se produce esto último (y en nuestra
fisiológicos que, probablemente, proveen la fuente de la pulswn;
cultura siempre ocurre en una medida ampliamente variable), es
esta preocupación le cupo a Reich, y ya verem~s a dónde le
la base de los decididamente importantes actos de sublimación,
condujo. El psicoanálisis se ocupa de las representacw?es mentales,
los que a su vez contribuyen a la formación del carácter, la virtud,
de aquí que las pulsiones sólo puedan ser. conocidas por sus
el éxito artístico, etcétera. Pero éste ya es otro tema.
propósitos. El. propósito de la pulsión puede ser pasivo o .activo; 1

es decir, que puede expresarse como el deseo de estar en una


relación activa o pasiva con otro, ya que el propósito es ~iempre
y únicamente la satisfacción del deseo. 3. El narcisismo
La cuestión del objeto presenta otra característica esencial
de la libido: su flexibilidad. Freud define asi el objeto:
El objeto de un instinto es la cosa a cuyo re~l?ecto o a trav~s A menudo se piensa que la teoría psicoanalítica propone que
de la cual el instinto logra alcanzar su propos1to. Es lo .mas el ser humano sólo está impelido y determinado por pulsíones
variable acerca de un instínto y originalmente no se relac10na
con el mismo, sino que resulta asignado a éste sélo como con- Papers on Metapsychology incluidos en la English Standard Edition of
secuencia de que sirve peculiarmente para hacer posible la Freud's Works (S.E.), corresponderían al proyecto de Freud de exponer
satisfacción. El objeto no es, necesariamente, algo extraño: los fundamentos teóricos del psicoanálisis en una serie de ensayos que
puede ser, igualmente, parte del propio cuerpo del sujeto. P~~d~ llevarían por título Zur Vorbereitung einer Metapsychologie que no llegó
cambiarse cualquier cantidad de veces en el curso de las V1CIS1- a concretar, ya que de los doce ensayos que escribió, sólo cinco fueron
tudes que sufre el instinto durante su existencia, y es~e despla- publicados. Según E. Jones, éstos son: «Los instintos y sus destinos», «La
zamiento dd instinto desempeña roles sumamente lmportan- represión», «El inconsciente», «Adición metapsicológica a la teoría de
tes.8* los suefíos» y «Duelo y melancolía». Aquí, en lo posíble, remito al lector
a la edición española de las «Obras completas», Editorial Biblioteca Nueva,
Madrid, 1972; es decir, a la versión revisada y ordenada por Jacabo
8. Freud: Papers on Metapsychology, «Los instintos y sus destinos.>>, Numhauser Tognola que, en cierta medida, ha subsanado y actualizado la~
1915. versiones anteriores. (H.G.T.)
Juliet Mitchell cita, obviamente, de la versión inglesa. Así, los

44 45
sexuales originadas en una infancia rebelde. Por el la libro de la pulsión», y a La interpretación de los sueños como
exposición de Freud sobre los estadios sexuales infantiles sólo «el libro del deseo»; considero que el concepto de narcisismo ha
fue una dimensión de su obra. El bebé recién nacido también sometido, irrevocablemente, el primero al segundo. A partir d~
tiene que orientar su energía al descubrimiento de sí mismo; este punto, Freup realmente demuestra qué poco importante es
mientras el autoerotismo es la expresión física de esta preocupa- para el hombre la noción de un «instinto puro», cuánto se ha
ción, el «narcisismo» es el término que se aplica a las más vastas separado el psicoanálisis de la biología y --lo que en cierto modo
e importantes implicaciones psicológicas de esa búsqueda. es lo mismo- cuánto se ha apartado el hombre de los animales
La mayor parte de la gente tiende a olvidar el lugar de Eco y qué se le ha hecho a su naturaleza animaF Freud anuncia ex-
1
en la vída mitológica de Narciso. Recordamos al encantador plíci~am~nte la total ina~ec~ación de cualquier teoría biológica
joven mirándose en el estanque y cayendo en busca de su propia del ~s~mto. Es el_ soi?,etlmtento de. 1~ pulsión al deseo -y la
imagen. Para Narciso no había escapatoria de este destino circu- constgmente sexuahzac10n del conoCimiento del yo, incluso- lo
lar: no podía poseerse a sí mismo y, en consecuencia, impulsado que transforma en un hito al ensayo «El narcisismo», de 1914.
por su fustración, finalmente murió. Después de la muerte fue Ernest Jones y, siguiéndolo, el crítico-filósofo Richard Wollheim,
tran~formado en una flor. Pero Eco, que era la voz del castigo lo presentan como una crisis en la teoría freudiana de los ins-
de Juno, lo amaba. Como Eco era muy locuaz, Juno la había tintos; .la tesis de estos autores sostiene que Freud, fascinado por
condenado a no hablar nunca por derecho propio, sino sólo como el duahsmo, hasta entonces había opuesto los instintos sexuales
respuesta de otro. En semejante situación, le ocurrió lo peor que a los instintos preservadores del ego o del yo (hambre etc.)· des-
podía sucederle: se enamoró del narcisista original que, tan ab- cubrió que incluso ~1 último podía ser sexualizado, d; mod~ que
sorto en sí mismo, no podía hablar con ella. También Eco, en durante algunos años posteriores tuvo que buscar otro elemento
su frustadón, se consumió y murió, aunque todavía se oye hablar . polar que le permitiera reafirmar su dualismo y. finalmente ( ayu-
a su castigo en un eco infinito. dado s,m duda -~or el holocausto de la primera guerra mundial),
Tampoco Freud menciona directamente a Eco, pero sin duda elaboro la puls10n de muerte. Indudablemente, la formulación de
las implicaciones de toda la historia se encuentran presentes en Freud sobre la pulsión de muerte le debe mucho a su anterior
su adaptación del término «narcisismo». Freud se refiere a este concepto del narcisismo, pero esta supuesta desconfianza acerca
concepto, por primera vez, en una nota a! pie agregada a la edi- del dualismo no es la característica primordial de la relación
ción de 1910 de los Tres ensayos. La mención es parte de una entre ambas, ni el significado más importante del ensayo «El
breve explicación acerca de los procesos mentales implicados en narcisismo».
la homosexualidad, tema al que este nuevo concepto contribuiría En principio, Freud dirigió sus pensamientos al narcisismo
en gran medida posteriormente.. Existe una pertinencia halagüe- no por su preocupación con respecto a las neurosis sino a las
ña en este primer empleo que Freud hace del término, ya que es psicosis, en especial a lo que llamó parafrenias (la paranoia y
este concepto (si resulta posible aislarlo de los elementos con los
2. Es _interesante _observar que en su ensayo «El narcisismo» ( 1914)
que estaba fundido) el que más contribuvó a transformar las im- Freud escrtbe . como s1 anunciara la posibilidad de este futuro desarroll~
plicaciones de los Tres ensayos. No es. que se tratara de una de su obra: «~~r lo general trato de mantener a la psicología apartada de
corrección, sino que dicho concepto localizó decisivamente las todo lo_ que dtftere de . ella en ?aturaleza, incluso las líneas biológicas de
pulsiones y los <<estadios» en el contexto de la historia personal pensamiento. P_or, la. mts~a r_azon, en _este punto quiero admitir expresa-
de la subjetividad. 1vfannoní designa a los Tres ensayos como «el mente que la h1potes1s de mstl?tos, ~got1s~as e instintos sexuales separados ...
apenas .rep~a en una ~ase ps1colog1ca, s1no que extrae su apoyo principal
de la b10log1a. Pe~o, ser~ lo_ bastante co?sistente [con mi regla general] para
l. Agradezco a mi amiga Vicky Hami1ton por hacerme recordar el rol ~b~ndonar esta htpotests. s1 _la obra pslcoanalítica produce alguna otra más
de Eco en la leyenda ~iega de Narciso, y su sugerencia sobre el lugar ut1l con respecto a los mstmtos. Hasta el presente esto no ha ocúrrido».
que g>.quélla ocupa en el mito psicoanalítico del narcisismo. Freud: «Introducción al narcisismo», 1914. '

46 47
lo que desde entonces se ha etiquetado, incorrectamente, como En u tras palabras, al princr p10 el yo ama al yo (o al ego), y
,~esql]ilofrenia ). 3 Fre11d establece lo que desde su perspectiva es sólo más tarde «proyecta» parte de ese amor de sí a otros objetos.
una diferencia tajante entre las psicosis y las neurosis (tema que este narcisismo primario el que se re-expresa en las psicosis,
será de importancia decisiva en nuestra discusión de la obra de es esto lo que escapó a la investigación psicoanalítica mientras
Laing). concentró en las neurosis cuya adhesión problemática (pero
al fin) a objetos distintos a sí mismo oscurecieron esta
El paciente que sufre de histeria o de neurosis obsesiva situación.
también ha renunciado --en la medida en que se extiende su En ausencia de casos de estudio adecuados sobre la psicosis
enfermedad---- a su relación con la realidad. Pero el análisis (siendo mucho más serias las enfermedades psicóticas, no suelen
muestra que de ninguna 111<1Pcra ha roto sus relaciones enSticas terminar en el consultorio del psicoanalista sino en el hospital
con las w~r~onas y las cosas. Aún las ret¡cne en la fantasía ... psiquiátrico), Freud tuvo que enfocar su teoría mechmte una
Con el parafrénico ocurre algo distinto. Este parece haber apar- serie de observaciones «obvias». Ya he mencionado sus observa-
tado realmente S\J libido de las personas y las cosas del mundo
sobre la megalomanía infantil; después percibe la reti-
externo, sin haher1as recmplaz~1do por otras en la fantasía.
Cuando sf las reemplaza, el proceso parece ser secundario rada de la libido del mundo hacia el yo· en los casos de enferme-
formar parte de llll intf'nto de destinado a física y -con mayor complejidad- en la hipocondría y más
ver la libido a los objf'tos 4 tarde -lo que desde nuestro punto de vista resulta más intere-
sante- en casos de amor entre hombres y mujeres o de amor
Entonces, en las psicosís del tipo de !a parafrenia, la libido intersexual. Freud propuso que en los casos de hipocondría y de
es apartada de los objetos y restituida al yo Esto, propuso Freud, paranoia-esquizqfrenia',' el retorno de la libido al yo también im-
con una fase evidentemente observahle de la infancia: plica un sofocamiento o «estancamiento» del mismo en ese punto;
megalomanía infantil, cuando el niño cree que sólo tiene que como en la ne!-lrosis, tiene lugar un estancamiento (y la consi-
desear algo para que se materialice, que su propia «magia» con- guiente falta dé expresión) con su libido dirigida hacia el objeto.
trola el mundo Este encarcelamiento de la libido está destinado a ser experimen-
tado como no' placentero y este displacer probablemente será -al
menos en parte- responsable de la necesidad de volcarse al
Así, nos formamos la idea de que hay una catexis libidinal
original del ego. de la que posteriormente se entrega una parte exterior desde este estado de autoabsorción hacia el del amor
a objetos, pero que fundamentalmente persiste y está relacionada de otros; de este modo el narcisismo, que es un estadio crucial
con la catexis objetal tanto como el cuerpo de una ameba está en la construcción del yo, tiene que ser abandonado si la per-
relacionado con los pseuc:lópodos que extiende. 5 sona no ha de acabar en el círculo vicioso en que se encontró
Narciso:
3 ·:<La designación escogida por Blelllet para el mismo grupo de
formas --·'esquizofrenia''--- también está abierta a la objeci6n de que e1 El egoísmo intenso es una protección contra la enfermedad,
nombre sólo parece adecuado en tanto oJvidemos su significado literal. pero en última instancia debemos comenzar a amar con el ob-
De lo contrario perjudica la cuestión, ya que se basa en una característica de íeto de no enfermar1 y estamos destinados a enfermar si, como
la enfermedad teóricamenlie postulada y que, aún más, no pertenece exclusi- consecuencia de la frustración, somos incapaces de amar .6
vamente a esa •.~nferrnedad y a la luz de otras consideradones no puede
ser tomada comn esencial. Empero, en general no reviste mayor h:npor- Así, el amor puede ser de dos tipos: el que se ajusta al tipo
tancia el nombre que se aplica a los cuadros clínicos.» Freud: «Üb~erva­
cíones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia autobiogtáficamente des- o el que asume el hecho de que las pulsiones sexuales
crito (Schreber)», 1911. a los instintos del yo y han escogido a otro como
4. Freud:. «El narcisismo».
5. Ibid. 6. Ibid.

48 49
su objeto. t-..1ás tarJe, Freud descompuso estas dos posiCIOnes ~tre otras cuestiones, no está dispuesta a abandonar, obvia-
modo que la última tuvo dos posibilidades de objetos 'blente, la noción infantil de su propia perfección. modo _gue
originales. El otro objeto podía ser: a) la mujer que alimenta en lugar de _renunciar a~~~ta por_entero --eQ_:r:~_~uesta-a las
bebé; b) el hombre que lo protege. El primer amor de tipa demandas~~-~~-~!!l1~c_ión rear-: tr·ansforma su adhesión al yo
narcisista tenía cuatro posibilidades de amor a su disposición: a) en ~dl1esión a aquello que le gustaría ser, l.ln yo . o un ideal
la persona que él mismo es; b) lo que. él mismo fue; e) lo que del ego: -<<Lo que proyecta ante sí como su iaeares--a--sustfh.iio-del
8
a él mismo le gustaría ser; d) alguien que alguna vez fue parte narcisismo infantil perdido, cuando era su propio ideal». A dile-
de sí mismo. Muchos aspectos de estas últimas posibilidades sel renda de la sublimación, que consiste en una reorientacíón
observan en el curso normal de los acontecimientos y Freud cita 1 las pulsiones libidinales (no, como se piensa a menudo vulgar-
como eje~plo de la satisfacción de b) y d), el amor de los padre~~ ro~nte, en una represión ~e la_s mismas) en lo que s<:>n oficialmen~e
por sus hiJOS: , busquedas no-sexuales (1mphcando en consecuencia, un camb10
1 de propósito), la idealización en sí misma no comporta este apar-
El niño lo pasará mejor que sus padres; no se verá sujeto! tamiento de la sexualidad; representa, más bien, una sobreesti-
a las necesidades que éstos han reconocido como primordiales 1 roación del objeto (como ocurre en el amor romántico) o las
en la vida. No lo t_oc~rán la enfermedad, ~a muerte, la renuncia¡ crecientes demandas sobre el yo para que sea tan perfecto como
al placer, las restnccwnes s~~bre su ~rop1a voluntad; las leyes! al sujeto le gustaría que fuera. Desde este punto de partida, Freud
de }a naturaleza y de la soe1edad seran revocadas en ~-~ favor;¡ presentó la posibilidad de lo que designó como <mna instancia
sera una vez mas, de hecho, el centro de la creacwn: «Su¡ especial> que m' t d d · ' h , 1 ·d
Majestad el Bebé>>, como alguna vez todos hemos fantaseddo.'[ ~,Y . ' as _ar e, enomtno super-ego; e aqm a 1 ea
·- 1· ' 11 - ·1 · d 1
El mno cump 1ra aque os suenos 1 usonos e os pa res que
d en su genes1s:
éstos nunca realizaron ... ~1 amor pat~r:!Qll_l_tallSonm.QYOOer- -y, 1 , , . .
en el fondo, tan infantil--, ~~-que_.eLn~o 1 ~o s~na_ sorpren?ente que llega~amos a descubnr una ms
de los padres ren.addo y que, transformado en ag10r obj_ej:ivado, 1 tanela pstqmca e_specl~~ que d~s.empene la t~rea de observar que
revela mconfundiblemente SU naturaleza -a-nterior.7 - 1 S~ asegure.la sat~s~acclün narc1s1sta del ego tdeal Y que, COn este
1 fu~ a la vtsta, v~glle c~nstantemen~e al ego real. .. El reconocí-
El . . . -. d _ l l , l . 1 mtento de esta mstancta nos permtte comprender los así Uama-
. narctlslsmSo lpuebe set norn:al en as relacdwnes amo:osas dos «delirios de ser notado» o, más correctamente, de ser
h etero~exua es. e . o o serva e~~)ec1a mente en e eseo que siente observado, que son síntomas tan patentes de las enfermedades
la rn~Jer de ser amada; t_ambten se lo encuen~ra en las formas paranoides.:. Los pacientes de este tipo se quejan de que todo"
«de~vtada.s;> de las P.erverstones r la homosex~ahdad. ~n los ca~os 1 s':ls pensamten~os son conocidos y ?US actos observados y super-
de mvers10n, los pnmeros estudiOs de Freud ya habtan sugendo1, visados; son mformados del func10namiento de esta instancb
que el homosexual no elegía a otro de su mismo sexo, sino quel por. ':'oces que. les hablan en tercera persona ... Esta queja se
se escogía a sí mismo bajo el disfraz de otro. l Justtflca: desc~t~e la verdad. Un po.der d: este tipo, que observa,
Lo .norma1, entonces, es que la libido narcisista sea aho¡o·ada descubre Y cn.tlca todas nuestras tntenc10nes, existe realmente.
y~ transferida a objetos, aunque es evidente que parte de la mt'sma Realmente, exlste en cada uno de nosotros en la vida normal.'
permanece.
· ·' d Freud dedicó su atencíón
·b·1·d d 1 a este residuo
f en 1la propo·
J · Gr andes . can t"d d d ¡·b·d ·
1 a es e 1 1 o necesariamente homosexual son
s1c10n· · e la tercera
1 pos1
d 1 11 a con a que se en rentan os eseos
1 , f TJ depost"t ada s en e1 1'dea1 d e1 ego que se f ormara, me d"tante d.1versas
narcisistas:
d ,e amor l'e . yo como
• '-- .. f d .a uno e gustana
. que uera. na 1·dentift'cae1·ones, pnmero
·
con 1a 1magen
· de1 yo despues , con los
e 1las tesls pslcoa~a t~lCas lun amentales 1 cdonstlste en qhue 1a pder- padres y, más tarde, con -los maestros, el próiimo-hombre y la
sona jam~s renunc1ara tota mente a a go e o que a goza o. ·
8. Ibíd.
7. Ibid. 9. !bid.

51
50
opinión pública en general, y que será incorporado al alguien a quien hay que tener muy en cuenta. Sucede que hay
la instancia escindida del ego original con este fin. En su muy poca humildad auténtica en esta ostentosa autodegradación.
del ego la persona se ajusta al sistema social. No puede Frcud descubrió, escuchando las autoacusacíones de personas que
marse con este ex nibilo} sino sólo como acatamiento a los se encontraban en un estado de melancolía, que éstas revelaban,
de <~una familia, una clase o una nación». Pero los ideales fraca. de hecho, estar atacando a otros:
san periódicamente y el conflicto de Narciso se hace cargo de
situación. La mukr 4uc se lamenta en voz alta porque su esposo está
El siguiente año, .a propósito de los problemas del duelo y aíado a una mujer tan incapaz como ella, en realidad está acu-
su relación con la melancolía, Freud extendió las implicaciones sando a! marido de ser incapaz, en cualquier sentido a que se
del narcisismo para explicar diversos aspectos de estos refiera. No cabe sorpresa al descubrir entre estos autorreproches
algunos auténticos; reproches cuya función consiste en encubnr
normales y psicóticos. 10 En el duelo normal, tiene lugar una
a lns restantes y dificultar el reconocimiento del verdadero
saria retirada de la libido del objeto amado (que se ha perdido). estado de cosas... También la conducta de los pacientes se
En los casos en que la persona perdida no puede ser abandonada torna así más inteligible. Sus lamentos son, en realidad, «quejas»
y la pena es excesiva, este duelo fracasado puede volverse psicó- en el antiguo ~entido del término. Estas personas no se .Üenten
tico: la persona no puede retirar su libido y sueña, así, con avergonzadas ni se ocultan, ya que todo lo malo que dicen
objetos compensatorios. Pero esto no es típico; en los casos tí- sobre sí mismas se refiere, en el fondo. a otro. u
picos, tanto quien como lo que se ha perdido son consciente-
mente comprendidos por la persona acongojada. e la ~1!1--~Janco­ Lo que ha ocurrido es que cuando, por una u otra razón, el
lía, a dilerencia._dd____du~L-lªhª~-- es_t~_iactor consCiente; la per- amor de alguien ha concluido, la libido que es apartada no pasa
sona melancólica no puede saber conscient.emente qué es lo que '.a otro objeto, sino que se readhiere al ego en una forma muy
ha perdido ... ya que es un aspecto de__~iJ!lisma. Al menos, así es específica. No se trata de una reposición directa del narcisismo
cómo lo presenta, de modo que en cierto sentido así es, aunque como una enfermedad físjca, sino que la libido liberada se em-
no en el que la persona pretende. El melancólico se acusa a sí plea de modo tal que hace que el ego s.e identifique con el objeto
mismo de la mayor indignidad, aparentemente tiene mayor sentido abandonado: «Así, la sombra del objeto cayó sobre el ego y. el
del fracaso ClJ.ando al representar su ideal del ego se presenta último pudo, en lo sucesivo, ser juzgado como una . instancia
como una persona despreciable, aunque de todos modos como a especiaL C<lmO sí fuera un objeto, el objeto renunciado»Y El ego
se transforma en el oh jeto de su propio amor, pero a través de
10. En todo este campo de pensamiento, Freud se sintió en deuda un narcisismo transferido o secundario, no primario. En el cJso
con la obra de su colega Karl Abraham. Ya en 1910, en una carta dirigida de la mujer dolí eh~ el amor de sí queda oculto por el odio de si, de
a éste, Freud expresó su convicción de que había <<resuelto» la diferencia
entre paranoia y esquizofrenia (todavía entonces llamada demencia precoz) modo que puede· hacerse reproches sin peligro.
y, aún más, que se dirigía hacia la noción de que la megalomanía es una Resulta significativo que las ilustraciones de Freud provengan
sobreestimación sexua] dei yo (claramente: una prefiguración del concepto de situaciones m~ttrímoníales, donde puede háber una imposibili-
de narcisismo), pero añade que comprende que Abraham ya ha dad literal de encontrar otro objeto o de ensimismarse abiertamen-
esa teoría y que él -Freud-, es, meramente, un plagiario.
demuestra la entusiasta recepción del borrador del ensayo de Freud te; en otras palabras, en que la situación prescrita hace suma-
el narcisismo por parte de Abraham, cuatro años más tarde, Freud mente prohable que Ja mujer se identifique con el marido cuyo
incorporado una considerable cantidad de ideas originales. Sin embargo, amor ya no posee o por quien no siente amor. E;:-; e\·identemente
obra de Abraham resultó decisiva en este campo;· asimismo fue el significativo, aunque sólo es importante en el sentido de que esta
polín para las teorías posteriores de Melanie Klein sobre la naturaleza
este momenÚ1 pre-edípico. Melanie Klein sostuvo que la «melancolía»
según las palabras de Burton -su anatomista del siglo diecisiete-, 11. Freud: «Duelo y melancolía», 1917 (1915).
mal innato en todos nosotros». 12. Ibíd.

52 53
Narciso, que sólo se amaba a sí mismo, era inalcanzable para
situación matrimonial confirma cierta probabilidad a la cual la cualquier otra voz: nadie podía apartarlo de su ensueño solip-
historia psicológica de la mujer la ha determinado; porque en el sista; Eco era la. testigo adecuada de su destino, como él del de
centro de esta experiencia melancólica reposa el hecho de que ella. Narciso nunca creyó que lo que veía en el espejo del es-
en primer lugar debió existir una rígida fijación al objeto amado tanque era él mismo; como no había nadie que le dijera dónde
No obstante, y al mismo tiempo, aunque se trataba de una fija- acababa, murió enamorado de sí mismo como si fuese otra per-
ción, su fuerza era débil porque estaba basada en un amor narci- sona. Narciso persiguió por siempre su sombra, que era el objeto
sista y no en una adhesión al objeto, por lo cual desde el comienzo de su propio deseo, pero lo que lo eludía era él mismo: el espejo
estaba condenada a sufrir este proceso de identificación: sujeto no lo entregó a sí mismo, porque la única persona del mundo a
\ amándose a sí mismo en la forma de otra persona. Naturalmente, quien tenía que decirle dónde estaba era Eco, el otro absoluto,
\entra en vigor toda la ambivalencia del amor original, de modo a quien nadie podía unirse porque no sabía escuchar y no hacía
que al condenarse aparentemente a sí mismo, el melancólico )tra cosa más que repetir las palabras de la autofascinación de
puede ejercer toda la venganza que desea y expresar así su sadis- \[arciso. Pero nadie podía haber hecho más, ya que Narciso
mo. Vuelto sobre sí mismo, sin embargo, la venganza adquiere ~staba confinado en la intrasubjetividad.
la forma de una tendencia al suicidio. El objeto perdido, tanto Narciso --o el bebé- tiene que descubrir dónde está y, por
en el amor como en la muerte, ha dominado absolutamente al lo tanto, quién es a los ojos de otra gente. Mientras continúa
ego. La melancolía alterna, frecuentemente, con la manía eufó- el momento megalomaníaco del neonato, cuando el bebé y el
rica, pero Freud no se sintió satisfecho con sus propias explica- mundo son aparentemente indíscernibles, se emprende otra bús-
ciones al respecto. No obstante, algo estaba claro: \uha vez más, queda: el bebé se busca en otros. D. G. Winnicott 14 considera
~1 factor decisivo era la regresión de la libido del objeto perdido esto como la búsqueda de sí mismo del bebé en las respuestas
al yo. Cuando la melancolía ha agotado su obra, la libido, hasta de la expresión de la madre, en la movilidad de las expresiones
entonces unida -incluso mediante las auto-denuncias- al yo, en las que ella refleja para el bebé el comportamiento de éste;
es libre de expresarse en delirios maníacos; un repentino alivio también puede ser visto como la fascinación más general del bebé
de la energía narcisista, como pensó Keats (un poeta narcisista, por los rostros humanos o los seres humano.s que son totalidades
si los hubo), aunque pone los estados de melancolía y manía en armoniosas en un momento en que el bebé es incapaz de con-
orden inverso: trolar sus propios movimientos. Se trata de descubrir la propia
imagen en la de otro y de constituir el yo en esa imagen descu-
Ella mora con la Belleza --la Belleza que debe morir-. bierta. Este primer arraigo del yo está muy lejos de cualquier
Y el Placer, cuya mano siempre reposa sobre sus labios, noción que podamos tener de «realidad»; es, y debe ser, una
Diciendo adiós; y el Placer casi doloroso
construcción· imaginaria. El bebé humano indefenso, fascinado por
Tornándose veneno mientras la abeja sorbe:
Sf, en el mismo templo del Deleite los rostros y formas humanos completos que encuentra, imagina
La Melancolía velada instala su altar supremo, su propia futuro, ingresando así en una identificación primaria
Aunque ninguna visión salva a aquel cuya lengua extraña con la forma humana. Freud (e interpretándolo, Lacan, cuvss
Puede hacer estallar el néctar del Placer contra su fino paladar: reformulaciones de esta etapa. son muy importantes) consideró
Su alma probará la tristeza del poder de ella,
Y quedará suspendida entre sus sombríos trofeos.l3 14. D. G. Winnicott en «The Mother as Mirror», en The Predicament
of the Family, dir. P. Lomas, Londres, 1968. Aquí Winnicott afirma que
esta. teoría es una derivación extrapolada del concepto lacaniano del «estadio
13. Keats: Oda a la Melancolía. La poesía de Keats se encuentra del espejo». El siguiente relato de la noción freudiana del narcisismo se
verdaderamente .obsesionada por su negativa a aceptar el objeto perdido. cumple dentro de un esquema deducido de esta teoría central en el pensa-
Quizá sea oportuno señalar que describir a Keats como un poeta narcisista miento de Lacan.
no entraña una crítica adversa.
55
54
que esta caracteristica del bebé humano se debía a su naci- · sus .términ_os de referencia. Así, la identificación narcisista pri-
miento prematuro -orgánicamente evidente- y su consecuente ~nan~ ~e~~nte la cual el .eg? es originalmente imaginado en una
período prolongado de dependencia impotente. La respuesta del. ¡dent1f1cac10n con su propta 11nagen, es la base de identificaciones
infante a las formas humanas que lo rodean no es todavía un secundarias con otras personas, lo que Lacan designa como la
signo de relación intersubjetiva; de hecho, es comparable a la, «dialéctica de la identificación». Las ramificaciones del <~estadio
respuesta del niño ante su propia imagen en el espejo, donde del espejo» se extienden más allá del momento estrictamente
por primera vez se aprehende a sí mismo como una totalidad narcisista, el momento de la intrasubjetividad y la constitución
perft!cta, no como una confusión de movimientos inconexos. del. ego del infante en su propio reflejo. En este punto es nece-
Narciso llegó a quedar adherido a su deseo por este objeto sano retroceder a la cuestión de qué ha ocurrido con la teoría
suprarreal (su reflejo) y no pudo aceptar que fuera imaginario; · de la sexualidad infantil una vez que se ha visto sujeta al con-
en consecuencia, cayó en ataques alternativos de melancolía y cepto del narcisismo.
manía hasta que· murió, en un virtual acto de suicidio, para que-
dar simbolizado ---:incluso en la «muerte»- por la circularidad
de la que nunca escapó: una flor que crece a partir de sí misma,
ya que el narciso no necesita fertilización: crece y desaparece · 4. Masculinidad) feminidad y bisexualidad
con la repetición de las estaciones; al igual que su mítico ante-
cedente, no conoce la intervención de otro, ya sea como persona
o en la muerte. El b~é po~ee, ent~nces, una pulsiótLsexual que es una es-
Es esta identificación original del ego en el todo invertido y tructura co~J?leJa c~m diferentes partes componentes, y que puede
perfecto del otro la base de todas las identificaciones ulteriores; t~ner .~ropos~t?s diversos, que puede ser a{.:tiva o pasiva en su
por ejemplo, las de la intersubjetividad, como la identificación duecci?~· In1c1almente el bebé satisface sus deseos en sí mismo:
¡x>sterior del niño con sus padres. Pero esta primera identifica- a~toero-t1f::tmehte o del cuerpo de su madre, que parece ser expe--c
ción con la imagen sugiere, claramente, que no sólo el espejo nmen~a~o como una prolongación del propio. Pero el creciente
es un reflejo, sino también la «identidad» misma que el niño , con~Imtento de saberse incompleto y separado cae sobre' el bebé'
forma. Esta identidad es una construcción imaginaria no bas.ada me~ant~ su reconocimiento de que toda satisfacción no proviene
en un reconocimiento verdadero, sino en un n~J.al reconocimiento; de si. mismo, .de que --como un primer ejemplo- el pecho que>
el yo siempre es como otro; en otras palabras, este yo se cons- lo alimenta viene y se va., Más tarde, Freud añadió a su relación
truye, por necesidad) en un estado de alienación: la persona se ?e este período la noción de narcisismo, el medio por el cual el,
ve primero a si misma en otro, madre o espejo. mfant~.~se i?r!~ una idea imaginaria de sí mismo. El niño tras-
El ensayo de Freud sobre el narcisismo afirma: «una unidad -tac:la su .autosatt.stacCión c?rporal autoerótica a una imagen auto-
comparable al ego no puede existir en el individuo desde el complaciente de su prop10 cuerpo o yo; así, el ego se vuelve
principio; el ego tiene que ser desarrolladm>. Este ego desarro- gradual y fluctuantemente diferenciado del inconsciente, de modo
llado es el que se crea en la imagen del espejo. Pero aquí Freud que aunque gran parte del ego debe permanecer inconsciente
- y también en <•:Duelo y melancolía»- señaló el camino de una pa~te será consciente, a través de la esencial instancia de 1~
salida del impasse de una ultrasubjetividad adulta, una vía que P:/rcepc1ón: E~to, utilizando ~a terminología de Lacan, es la rela-
aún conserva las · huellas de su origen narcisista aunque ha Clon Imagman¡:t del yo constgo "w~smo; es fundamental recordar,,.,
logrado, por el momento, escapar al destino de Narciso. La vía que esta primera noción de identidad no~~~cf~·
de salida es el ideal del ego, más tarde el superyó. el bebé ha sido «dado» a sí mismo por las respuestas de s~
Sin embargo, la construcción narcisista del ego proporciona madr~, o de otro, o por la inversión de un espejo, que tiene
el modelo de actos futuros que, hablando estrictamente, salen de el m1smo efecto. Dentro de este marco, la respuesta a ]a pre-

56
gunta <<¿qmen soy?~> es, en consecuencia, «otro», que es una mente enfermo de cáncer-, Freud instó a los investigadores
forma de interpretar lo que Melanie Klein describió como la po- psicoanalíticos a que se esforzaran en el sondeo del período de
slclOn R?ranoide-esquizoide primaria en la que todos los infantes la infancia más remota; no había peligro de que la tarea se
humanos moran temporalmente. )\!9 obstante, hasta ahora no volviera mecánica, ya que todavía había regiones sin señalizar:
hemos aprendido nada acerca de la distinción entre niños y « ... todo lo que hay que ver sobre la superficie ya ha sido ago-
. niñas. ¿Hay algo que aprender? ¿Existe alguna diferenciación tado; lo que resta debe r.astrearse lenta y laboriosamente en l.as
de~ltro de esta área de pulsiones sexuales o, secundariamente, den- profundidades»,? Si retuvo su esquematización anterior fue con
tro de este nivel de la relación Imaginaria, representada (aun- la conciencia de su claridad excesiva; pero si él modelo era ahora
que no completada) por el narcisismo? Observemos con un menos rígido, las líneas originales eran lo bastante adecuadas
sentido más histórico las tesis de Freud o, mejor dicho, consi- como para servir a su propósito. En sus escritos sobre la infancia
derémoslas desde el punto de vista de su propia cronología y no, preedípica es donde debe apreciarse más profundamente esta im-
como hemos hecho hasta ahora, desde la perspectiva de la histo- plícita actitud autocrítica de Freud. El viejo Freud pareció sentir
ria del sujeto. más claramente la oscuridad en tres cuestiones: la pulsión de
Una de las primeras ideas y de las más firmes convicciones muerte, la distinción emergente entre el inconsciente y la con-
de Freud fue su noción de la bi§~aliqad. El estaba convencido ciencia en el niño postnatal y la diferenciación entre los sexos.
de que el infante humano era~bisexual en los comienzos, y aun- Estas cuestiones lo urgieron a buscar cada vez más atrás en la
que esta idea adquiriría dimensiones mucho más importantes historia preedípica del individuo y de la sociedad.
posteriormente, en la época de los Tres ·~ensayos -y, por cierto, Al considerar las teorías de Freud cronológicamente --de
considerablemente después- contribuyó, sin duda, a sp convic- momento- nos enfrentamos a un proceso específico en este
ción de que la diferencia entre los, sexos no surgía, realmente,<:n campo. Volviendo a utilizar la afirmación de Mannoni en el sen-
forro a precÍlsa, hasta la pubertad. 1Pero también es probable qu~ tido de que La interpretación de los sueños (la obra del deseo)
el reparo morál a suscribir su propio descubrimiento de la sexua- y los, Tres ensayos para una teoría sexual (la obra de la pul-
lidad infamil lo influyera en la dirección del retraso. De hecho, sión) representan los dos polos sobre los que se construyeron
es justo decir que cuanto más avanzaban las tesis freudianas. las .teorías de Freud, existe una distinción importante (de hecho,
más se acentuaban sus preocupaciones por los orígenes. Al prin- vanas, pero para nuestros fines en este caso sólo una) que debe-
cipio pensó que aunque sus formaciones surgían, originalmente, mos hacer entre ambas. Considero de primordial importancia el
de las diversas resoluciones del complejo de Edipo, la pubertad hecho de que en la primera obra, Freud estaba explorando un
era el momento en que emergían) concretamente, la feminidad y territorio completamente nuevo. Aunque no «Inventó>> palabras,
la masculinidad. Después detectó diferencias cruciales en la for- naturalmente, ~ay una libertad en su empleo de la terminología
mación del compléjo de Edipo y, por último, se encontró afir- con que descnbe los procesos del ínconsciente que no puede
mando la importancia fundamental -entre otras cuestiones- encontrarse, por razones obvias, en los Tres ensayos, ni en nin-
de la diferenciación sexual dentro de ese oscuro continente que guna de las obras que se ocupan más específicamente del tema
apenas había comenzado a explorar: el preedipismo. A medida de ~as pulsiones sexuales. En este último campo, Freud estaba
que su obra progresaba, Freud ·se volvió más consciente - y no realizando una ampliación revolucionaria del conocimiento con-
menos- de los problemas. Territorios que consideraba ya topo- vencional, pero ampliación al fin; habría sido imposible inventar
grafiados, descubrió que lo habían sido a través de la niebla. En palabras o tomarlas prestadas de diversas disciplinas. De modo
una tras otra zona crucial, comprendió que su descubrimiento de que ne vemos a Freud acuñando un lenguaje desde el interior
la niebla era la señal más clara de su progreso. Pero la luz pre-
matura, los destellos de claridad, fueron valiosos: le demostraron l. Freud: «Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia sexual
que ahora veía a través de un vidrio oscuro. En 1925 -grave- anatómica», 1925.

58 59
del campo de su obra --moneda neurouca, co~o. _la d~sígnó­ varones hasta que el momento edípico establecía una distinción
si.oo arañando fragmentos de una forzosa restnccton. Freud_ ~e entre los sexos. Pero siempre se sintió preocupado por los . tér-
sintió libre de modificar el lenguaje utilizado parí'~ descnbtr minos «masculino» y «femenino». En sus tiempos preanalídcos
estructuras mentales a medida que sus ideas evolucionaban, de trabajó con ]a convicción predominante de que el deseo sexual
ahí aue inconsciente, preconsciente y consciente hayan visto era, en sí mismo, «masculino» (en el sentido restringido de estar
agregarseles los nuevos conceptos de «super~?»,. «ego», «ello>>; relacionado con el macho) y la ,represión, «femenina» (de la
pero el vocabulario sexual de Fr~ud no cambto; sm embar~o -y hembra); este concepto lo repudió ya en lligunas cartas a Fiiess
aquí radica la dificultad-, ~as tdeas que aquel vocabulano des- y en el borrador de su artículo «La etiología de la neurosis», en
cribía en cierto modo camb1aron. el año 1893. En sus TrcJ ensayo.\ para una teoría sexual (obra
L~ nueva formalidad de los términos <<superyó», <<ego» y que, aunque publicada rm primer<1 vez en 190 ~. Freud continU<í
«ello», y la característica evasiva del concepto. _de u~~ segunda modificando hasta 1924) dec1:H<1 explícitamente que IHl (Onsíckra
pulsión, la pulsión de muerte -una constru~cwn t.eonca-, ~u­ especialmente útiles estos términos. Biológic<'lmentc son adeu1a
gieren lo mismo: la búsqueda de un nuevo lenguaJe para sena- dos para describir las estrictas dift::rencias <}natómicas entre el
tizar su territorio. A menudo, cuando comparaba su obra con macho y la hembra, pero vulgarmente hablando significan, pot
ciencias naturales --en especial con la física y la quími~a--, ~o lo general. «<lctividad~> y «pasividad», C<'ncerto:, en sí mismo.\
podí:a de percibir una profunda discrepancia. A dtfere~Cia tramposos pero, no ohstante, de cicrtll 11tilid~d 1.. los propósitos
de una corriente eléctrica o de un corte de protoplasma, el obJeto del psicoanálisis. En este punto, Freud consiclel-ó qtlc podí<1 detec
de su estudio era la experiencia humana, la que ~o sólo _lo tarse una tempran~ distinción sexual entre niñPs y niñBs, dístin
confrontaba con sus propias leyes, sino con sus prop10s medws ción que no explíu): aunque en s11 activid?.r! cli torÍ:HHl ~;¡ níñ<~
de comunicar dichas leyes. Sus conceptos importados debían es un «homhrecito», en l<l m<lsí nrhaci0n nn utiliz<~ los nJÍ~,rn()s
ajustarse a los que se enc~ntraban en. el inter~or d~l tema que métodos. El uso que el niño h<~cc de s11 mano p<1ra estimulm el
se trataba. En el lenguaje de Freud existe un dmam1s~~ tal que pene, «ya es prueba de la import::~rltt contrihución que el instinto
los términos que posteriormente utilizó -a~nque comctden_ con de dominio está destin<~do ~ hacer a 1~ activid<1d sext1al mascu-
los empleado~ anteriormente- a menudo uenen connotacwr:es lina».2 Sólo !<1 sexu11lídad del mach(~ contení::~ llgresivid~Hl, cuya
diferentes. Este factor es sumamente importante para cualqmer significación ·hiológica cr::~ el desen de vencer lfl resistenci:1 del
discusión de las teorías sexuales. Aún más, los conceptos de objeto sexual ( L1 hcmhra), pm nwdios dist intns ,¡J galanteo
«superyó», «ego» y <'<ello», fueron creados por Fre~d sólo des- A Freud no se le rerrnitirín sustent;n pnr much() 1 ietnpo nociones
pués de 1920; su terminología sexual data d~ su pnmera explo- tan insustanciales. Quizá la profund;l invcstig<~cíón de 1\dler sobre
ración de la neurosis, de sus tiempos preanaHt1eos, y no es «s~ya» estH cuestión contrihuv6 a que Freud <lh<lndnnar<'l esta ide<1.
en modo alguno; aunque su precisión nunca fue m~y estncta, . >¡ En este punto, cu<~ndo consider6 que las verdadera::L ..cdiferen
no podía cambiar estos términos y mantener la nece~ana coheren- cías sexuales est<1h<1n líg<1das '' 1<-~ rcprod~rrcic)n l" qtlc, en c~nse
cia que reveló la evolución de su pensami:-n~o: De he~ho, empe:o. cuencia, s?lo. emergían en la pnhert ad, Fre11d 1;1mhién deduj<)
su lenguaje se estaba apartando de su prtmttlva cu~l}dad de~crlp­ que a part1r de ese momento representaríAn el (;:¡ctot más decisivo
tiva (donde la palabra ensamblaba con la obs:-rvacwn~, hac1a u? en la conformación de la vida hum<lna. No ohstante, IHs diferen
rol más simbólico en su relación con el mateual, cías estaban allí en la primera jnfancia;·llñá-ve:t.-m~areeían
. .,. un
, ststema mas
autosuficiente. Es daro que aunque Freud ut111zo una termmo-
"
en. esta etapa, sumamente valorad:;¡ rm Pt·eud, aunque inexplicada
logía existente, se sentía cada vez más incó~odo con ~especto a e ltresuelta. Podemos ohservar que en este modelo sigue ínten
ésta. Los términos «masculino>> y «femenmo» constltuyen un samente ligado a la evolución ,hiológka f11nrinn¡¡J. Oh:-;erv;:¡ que
ejemplo pertinente. ~ . ._
Fue como si al principio -para Freud- solo hub1era mnos 2 Freud: Trt'f l'IHfiWH fJtlf'tJ tJffrl !t·orÍIJ ~t'XIIrd

()1
60
la nma desarrolla un sentido de vergii~nza, disgusto y piedad mJsculinos y femeninos. Tal observación demuestra que en lo!§
seres humanos no se ha de encontrar la masculinidad ni la
con mucho menos resist·enda que el niño, que reprime más fácil- feminidad en estado puro, ya sea en un sentido psicológico
mente su sexualidad y que, en general, ésta adquiere una forma como biológico. Por el contrario," todo individuo presenta una
pasiva.. Si la libido como tal no es prerrogativa exclusiva del combinación de los rasgos de carácter pertenecientes a su propio
macho sería justo, de todos modos -a partir de la temprana sexo y al opuesto,· también presenta una combinación de acti-
sexualidad activa del niño y de la niña, afirma Freud-, llamarla vidad y pasividad, tanto concuerden o no estas últimas caracte-
<<masculina», enfatizando al mismo tiempo que se produce indi- rísticas con las biológicas [la cursiva es mia]. 3
ferendadamente en ambos sexos. Es obvio que, posterrormente,
Freud comprendió la confusión en la que estaba inmerso y que Freud, al intentar una aproximación al fragmento limitado
constituía una respuesta correcta a dos conceptos -masculino de <<masculino>> y «femenino» con el objeto de encontrarles algún
y femenino-- que desafían la estricta utilidad científica, pero~ significado psicológico ---o de determinar su falta de significa-
que de todos modos deben emplearse. En una nota al pie que do ·-, volvió a caer en su obstinada retención de la noción de
agregó a sus Tres ensayos para una teoría sexual, en 191 5, Freud bisexualídad. El concepto se origina en una de sus respuestas
aclaró su inutilidad, aun cuando ésta no fne su última pa1abra al eufóricas a las teorías fascinantes pero extrañas de su amigo
respecto; retornó a los términos erróneos con la fascinación de Flíess: << ¡ ... bisexualidad! Estoy seguro de que tienes razón en
4
quien no vislumbraba su camino a través de estos términos, aun- eso ... ~>. contestó Freud, extasiado.
que considero que había llegado a tillH conclusión de su signifi- Con el concepto de «bisexualidad>> descubrimos el mismo
cado que los superab~: tipa de relación a~siosa con la biología que el que Freud esta-
bleció -no sin críticas- en el caso de masculino y femenino.
Es esencial <;omprender claramente que los conceptos de Pero su importancia psicológica es fundamental en los escritos
<<masculino» y «femenino» -cuyo significado parece tan am- de Freud al respecto. Como muchas de sus ideas revolucionarias
biguo para la gente común- se encuentran entre los más con se originó como un ,_presentimiento, fue cuestionado, re-cuestio~
fusos de la ciencia. Es posible distinguir como mínimo tres nado, modificado, consíaerado deficiente y, por último, restable
empleos. En algunas oportunidades, «masculino» y «femenino~>. cido como un concepto esenciaL En el curso de su historia se
se emplean en el sentido de actividad y pasividad; en otras, trasladó de sus orígenes biológicos a un significado psicoanalítico.
en un sentido biológico, y a veces en un sentido sociológico. El
Como ocurrió con «masculino» y «femenino», la palabra siguió
primero de estos tres significados es el esencial y el más útil
al psicoanálisis Por ejempln. cuando se describió la libido . siendo la misma pero su significado cambió. Por cierto, las tre~
como «masculina», la palabra fue utdizada en cstl' sentido, .'va palabras forman parte de un concepto y sólo el uso cambiante
que tm instinto siempre es activo. aunque tenJ!..a un propósito de cada una nos permite vislumbrar precisamente qué significa
pasivo. El segundo significado ~-el hiológico-· de «masculino)> este co~cepto. C~mo señala Freud, los significados biológico y
y <áemenino» es aquel cuya aplicación puede determinarse más c~nvenctonal --e mduso las connotaciones de «actividad>> y <~pasi­
fácilmente. En este caso, «masculino>> v «femenino)) S" caracte- vidad»-- no son suficientes. En este caso es necesario examinar
rizan por l:;t presencia de c:-spermatozoigfs u óvulos respectiv:-J- la evolución de los términos desde sus inicios hasta su forma
mente, y por l:1s funciones de los mismos. La actividad y sm final.
'fenómenos concon·¡tantes (un desarrollo muscular más poderoso,
El gran descubrimiento inicial de Freud fue, por supuesto,
la agresividad, la mayor intensidad de la libido), están relacio-
nados, por regla general, con 1::~ masc1.}Iinidad hiológica; pero no el de los orígenes sexuale.s de la neurosis. La primera obra
ocurre así necesariamente. va que exísten' especies animales en 1mportante publicada fue, en los tiempos anteriores a su pleno
fas que estas ruafidades están aSÍJ!..nadas. por e[ contrarÍO. a fa
hembra. E1 tercer significado -el ~sqdológico-- recibe su con- 3. Ibid.
notación de la ohservación de la existenci::~ real de individuo1" 4. de agosto de 1899, Los orígenes del psicoanálisis.

62 63
caso propuesto por la mayor parte de la oposición feminista a
Freud) continúan ofreciéndonos aquellos comienzos como si fue-
ran las conclusiones de Freud. Es natural que así ocurra, ya que
los mismos son los principios de los que partió Freud. Este es
el peligro de la coincidencia. Esos comienzos son las convenciones
e ideologías que Freud consideró inadecuadas y que al confir-
marse aparentemente al tratar de comprender, él mismo derribó.
El que en un primer momento Freud considerara a todas las
criaturas como si fuesen varones no causó, de hecho, ningún
daño; al desafiar, posteriormente,. su suposición, debió observar
por qué no era verdadera y así descubrió su verdad: en el
nuevo sentido que dio al término «masculinidad» y también en
en una nueva dimensión que concedió a la bisexualidad. Una vez
la lógica más se da el caso del retomo, al final de su vida, a sus hipótesis
final. ¿Por originales y a confirmarlas mediante una comprensión diferente,
veinte años, o más, para pasar de (a) a (a)? las .~eclaracio­ lo que equivale a darles un nuevo significado.
nes en el sentido de que la <<histeria es una perturbacwn que se En el análisis que Freud hizo de sus pacientes, la bise:xuali-
encuentra principalmente en las mujeres», «h~teria e.s .una ~~­ dad aparece constant~mente. A medida que dejó de ser un pos-
femeninas>>, y que la «fem~ptid~ª -~stá tulado primordialmente biológico, se convirtió· en una disposi-
son, de~llecno:~proposíCiOñes fundamental- ción enfrentada con diversas posibilidades y terminó siendo un
.!:'. -.~~~-··!:!~~?-':~~~' modo que con la bisexualidad, Freud componente esencial, aunque irresuelto, tanto teórica como prác-
reiteró su .(<presentimiento» primario, pero el reto:no a algo ticamente.
siempre es un retorno. A pesar del d1cho, un annano no se En 1938, en su último estudio -publicado póstumamente-
vuelve a convertir en un bebé: sólo nos parece así a causa de de las preocupaciones cruciales de la obra de su vida, Freud
nuestro olvido de uno de estos estados y nuestra ignorancia del escribió:
otro. Las ideas importadas de una fuente «externa» (en este
caso la biología y lo convencional) y superpuestas ~n la observa- En este punto [es decir, en el momento edipico] debemos
ción empírka se transforman --cuando son revahdadas a una considerar separadamente el desarrollo de los niños y las niñas
distancia intelectual de años ]uz- en algo más: son nuevas teo- (de machos y hembras), porque es ahora cuando la diferencia
rías. La coincidencia de la primera y última terminología en este entre los sexos encue:fltra, por primera vez, expresión psicol6-
campo es muy confusa. Pero es es,encial que ~~hiendo recono- gica. Aquí nos enfrentamos al gran enigma del hecho biológico
cido que el fin reemplaza. a los cmmen~~s: no olv1dem~s aquellos de la dualidad de los sexos: es un hecho último de nuestro
principios cuando se aphcan a un. ana~1s1s de l~ muJer, porque conocimiento y desaffa todo intento de rastrearlo en otra fuente.
la psicología vulgar y el convencwnahsmo social (como en el El psicoanálisis no ha contribuido en nada al esclarecimiento de
este problema, que evidentemente encaja dé lleno dentro de la
provincia de la biología. En la vida psíquica sólo encontramos
5. Previamente se había supuesto que la histeria -el s~rgimiento de reflejos de esta gran antítesis y su interpretación se torna más
las emociones de la matriz- s6lo podía encontrarse en las rnuJere~. Charcot
--a cuyas clases en París asisti6 Freud- demostró que tamb~én había
difícil por el hecho -durante largo tiempo so~p~chado-- de
hombres histéricos. El hecho de que, posteriormente, Fr;';ld constde_rara
neurosis hi.stérica como «femenina» pertenece a un anábsts a un mvel e
la que ningún individuo está limitado a las formas de reacción de
un sexo único, sino que siempre tiene lugar para aquellas del
comprensión completamente distinto. opuesto, del mismo modo que el cuerpo lleva consigo, junto

64 65
3. - PSICOANAUSIS Y PIUIINISMO
desarrollados de un el momento debemos observar que Frt;!ud consideró que nunca
eran del todO- _solubles. En su última palabra sobre el tema, Freud
retornó --aunque críticamente-- a su primera inspiración de la
es obviamente una ecuación y converlllünal bisexualidad. Pero en los cuarenta y seis años transcurridos desde
' llamamos ;l;lScnlino a todo lo que es fuerte y su primera introducción el concepto habf.a experimentado una
ftrneninn <i todo hJ .Jéhd pasivo. Ta,.rtbién este be(ho evolución decisiva. En «Análisis terminable e interminable»
fa biseX110tidad todas nuestras
Freud dice que aunque la presencia de los dos sexos es un hech~
nes sobre el tema y las vuelve difíciles de describir [la cursiva
de la biología, la experiencia psíquica de la misma es tema de la
es mía]. 6
2sicología: no provoca nuestra vida psíquica, pero ésta debe
Como veremos, los psicoanalistas postfreudianos han ínter- tenerla en cuenta -por cierto, es el problema más difícil y fun-
con excesiva frecuendn,, que «esta gran antítesis>> entre damental que debe enfrentar- como equiparable a otro dilema
sexos supone una distinción absoluta entre los hombres y Jas único: ¿de dónde venimos y cómo encajamos? Al tomar en cuenta
mujeres p:1ra quienes, en conr.ecuencia, la anatomía es el úníco la «gran antítesis» biológica entre los sexos, somos psicológica~
destino. La naturaleza hizo a los sexos esencialmente diferentes mente bisexuales; cada una de nuestras psicologías contiene la
y, en virtud de dicha diversidad, así deben operar en la vida antítesis. El cambio que ha experimentado el concepto de bise-
social Por el contrario, lo que Freud significó -obviamente-- xualidad corresponde a un giro en la forma en que Freud inter-
es que sexos reflejaban en su vida psíquica esta gran pretó su acontecer: en lugar de partir del bebé y seguir su
anthesis; que en el inconsciente y e1 preconsciente de hombres evolución (tendencia del método de presentación de los Tres en-
y mujeres por igual hacía eco el gran problema de esta dua~dad sayos), hizo lo mismo que con todos los demá~ conceptos e in-
original. Sin túnguna distinción, ambos sexos están preocupados virtió la dirección, como siempre hizo con sus descubrimientos.
por la gran antítesis: en diversas formas ·ambos huyen de sus Esta vez presentó la interpretación a partir de la experiencia del
implicaciones. Tanto hombres como mujeres viven en su vida adulto en el análisis hacia los problemas del infante. Al cambiar
psíquka la gran dificultad de que haya hombres y mujeres. Uníca- de dirección, el concepto de bisexualidad ha pasado a conver-
mente en sus sueños más turbulentos pueden resolver el dilema tirse, de noción sencilla, de postulado de una especie de unisex
como lo hace Aristófanes eÓn su jocosa seriedad en el Simposium infantil, en una noción compleja de las oscilaciones y el desequi-
de Platón, un hermafroditismo original resuelve el pro- librio del androginismo psíquico de la persona. Este dilema, en
blema como deseamos y tememos. SLJ:t bisexualidad es la el que el sujeto todavía está resolviendo el punto preciso del
figura irresuelta en el campo del problema teórico, también es lugar que ocupa en el mundo -en términm; de su deseo (tanto
la esencia irreductible de la exposición práctica de la personali- de él como de ella) de que su lugar no sea el femenino- la
dad, la frustración necesaria a la que la «cura» analítica debe única y siempre presente alternativa hacia donde cualquiera d~sea
estar expuesta. Una vez más, en uno de los últimos ensayos que realmente estar: en la posición masculina dentro del orden hu-
escribitfa, ·«Análisis terminable e interminable>>, Freud -res211- mano patriarcaP Si no soy un hombre, estoy siendo una mujer.
tando el obstácu1o que las barreras fisiológicas y biológicas plan- 7. Una interesante confirmación de la manera freudiana de operar a
teaban al progreso de la terapia (como escribió cuatro años antes, través de las fantasías de los neuróticos para descubrir también las estruc-
«nunca había sido un optimista de la terapia»)- acentuó dos tu:as de la vida psí9uica norma!, se evidencia en 'lo que podríamos deno-
expresiones érudales de la bisexualidad .en la vida psíquica: la rntn~r la e~apa de mttad de camtno en. e~te cambio en las implicaciones de
la btsexuahdad. En 1908, Freud publtco un breve artículo titulado «Las
envidia del pene y el complejo de castración, dos caras de Ja fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad» en el que afirmó
misma moneda. Más .adelante expondr~ estos dos conceptos; por que los síntomas histéricos manifiestan dos fantasías s~xuales: una mascu-
~ma .Y <;tra femenina. También podríamos decir que los síntomas tienen
6. Freud: «Algunas lecciones elementales de psicoanálisis», 1940 (1938). tmphcactones homosexuales y heterosexuales. En e] amHisis, a menudo, uno

67
La bisexualidad queda enlazada al decisivo postulado psicoanalí- el mu_u.slsmo: son sexualme~te indiferenciados, pero aunque son
tico del complejo .de castración. En una nota al pie, Freud señala pre_ediptcos tienen lugar baJo la sombra del complejo de Edipo
que la angustia de castración del hombre no· impide, por su- y éste es el q_ue marca todo su significado. Lo que hasta ahora
hemos aprendtdo de Freud sobre },a sexualidad infantil el nar-
puesto, su relación con una mujer sino con otro hombre, como
vemos, por ejemplo, en las implicaciones de la homosexualidad, cisismo y la bisexualidad, tiene que ser considerado ed el con-
tan decisivas en la posición de seguir-al-lider-padre. El masoquis- texto de esta fase preedfpica, edípicamente determinada.
mo y la pasividad de un hombre ante una mujer no implican
En los Tres ensayos) Freud propone su primera discusión de
ningún peligro de pérdida de la hombría ya que es en ese mismo lo que ya. es la destacada ;noción sobre la disposición sexual per-
rol que la madre lo aceptó. En otras palabras, la situación feme- versa pohmorfa de la pnmera infancia. Esto significa que no
nina sólo se aplica, pa,ra ambos sexos, en la relación con los hay .nada que impida a los múltiples y variados aspectos de las
p~lsw~_es que comprenden 1~ sexualidad desviarse en cualquier
hombres.
La criatura muy pequeña, autoeróticamente satisfecha, con dtreccwn deseada./ En ausencia del poder represor de las inhibi-
una disposición bisexual, descubriéndose a sí misma en una ima- cio~es culturales tle vergüenza,, disgusto y moralidad, puede pro-
gen dada por otro: ésta parecería ser la condición dichosa de la duorse cualquier irregularidad,_ (Tampoco hay otra cosa salvo la
prehistoria humana. Todo lo que Freud escribe confirma que no adquisición de esta <<cultura», para impedir una ed~d adulta
hav una importante difereP-ciadón sexual psicológica en esta si- polimorfamente perversa: no es un estado del que se salga natu-
tuación preedípica. Pero esta situación no es un estadio ni una ralmente, es una condición que uno aprende a rechazar.) De
cantidad de tiempo, sino un nivel. A otro nivel, la implicación cualquie~ modo, los niños revelan tendencias escopofílicas (placer
cuhuralmente determinada de la diferencia sexual siempre está a en la muada sexual ·no-pervertida) exhibicionistas y crueles que,
aunqu~ ?ndependientes ,er:t_ __P.rincipio, pueden llegar a ligarse a
la espera.
las actividades genitales[ La sexualidad pregenital, con sus deseos
orales de incorporar al objeto (que es una base importante para
posteriores modos de identificación) y su fase anal -con sus
5. 1La sexualidad preedípica pinceladas sadistas-, no . es- predominantemente .. masculina ni
femenina, y ninguno de los dos sexos responde más intensamente
Hasta el momento el análisis freudiano sugiere que no existe ante una u otra: las variaciones son individuales y accidentales.
una distinción importante entre niños y niñas durante la fase La tercera fase, la fálica, es, en principio, tan indiferente a las
preedípica, pero lo que se produce después, el complejo edípico, diferencias genéricas como las etapas oral y anal, aunque es
es tan profundamente distinto para los dos sexos que altera el dentro de es'te campo donde Freud dijo que debía hacerse la
significado de lo que ha ocurrido antes. Aunque dentro del pe- e~e~ción de reconoc~miento, el reconocimiento de que el poder
ríodo preedípico no existe una notable distinción, el mismo f~hco . ~e otro es mas grande y mejor que el propio: en el caso
adquiere un significado muy diferente; se vuelve, en cierto sen- del mno, el del padre; en el caso de la niña, el de todos los
tido, sumamente ~más importante para la niña que para el niño. hombres. Como hemos visto, en la reacción ante el reconod-
Lns etapas er6ticas pregenitales, el descubrimiento del yo en rr:~ento, ~r~ud localizó la expresión diversa de la misma impre-
ston: envtdla del pene para las mujeres y angustia de castración
de ambos puede resolverse, pero el otro no es detectado. «La naturaleza para los hombres; en el primer caso, lo desean; en el otro, pueden
bisexual de los síntomas histéricos, que puede demostrarse en numerosos perder sus esperanzas. Pero sumido en el narcisismo y polimor
casos, es una interesante confirmación de mi enfoque en el sentido de que famente perverso, por lo menos el macho se toma a sf mismo
la postulada existencia de la disposición bisexual innata en el hombre es como modelo del universo: todos están construidos a la imagen
claramente visíble, especialmente en el análisis de los psiconeuróticos»
que él descubre de sí mismo. Al principio uno siente que freud
f1908, S. E., vol. IX).
69
68
ha descuidado el desarrollo de la lógica de su propia compren-
sión y que no ha supuesto que si durante ese breve momento el de. comprender, .porque en ese estadio el niño retiene ..
niño considera que el mundo es masculino, la niña debiera consi- obljeto que previamente caracterizó su libido ' - t d , el mlsm?
ta - , durante el período d . o avta no gent-
derarlo femenino. Por cierto, Freud ha sido castigado repetidas y criado.I prece ente, mtentras era amamantado
veces por este fallo; fallo que, como veremos, Karen Horney y
Ernest Jones repararon en total detrimento de la psicología de
la feminidad. Posteriormente, Freud, después de muchas dudas e
interrogaciones, permaneció convencido de la bondad de su hi-
pótesis.
Sólo en 1925, después de la ref
del aparato psíquico en El
explícitamente a la cuestió:~ y/ e: ul . , d
l orm acton e la estructura
(.~923 ), Fre~d se dirigió
dre. Su obra sobre la si . e a a eswn preediptca a la ma-
Las niñas sí transfieren a hombres, .mujeres y niños su noción han ocupado forzosam pt codsts Y sus t~orías del narcisismo se
de la propia sexualidad, pero durante esta etapa sólo experimen- ., l ' en e, e este pertodo · per '1 1
cton a as compleJ"idades d 1 1 ., dí' . o so o en re a-
tan la genitalidad ditoriana; y, puesto que el clítoris es homólogo 'f e a re acton e ptc.a di .
mam estaciones para los d F Y sus stlntas
y análogo al ·pene, también ellas suponen un mundo fálico. ·¿ . os sexos reud se . bl' d
reconst erar la significación d 1 b: . vto o tga o a
En los Tres ensa)'OS, Freud no discute las implicaciones del madre. Aún entonces estuvo t~nt~a~eto am?roso. preedípico, la
hecho de que para ambos sexos el primer objeto sexual es el tuó la naturaleza decisiva . do y solo f~~almente acen-
pecho de la madre y después la madre que protege y abraza. relación con la madre ( r 1 9~e tiene! p~ra la mna su primer:;¡
Por cierto, el ro¡ de la madre está señalado, pero la falta de su ensayo de 1931 t.t IedaclOn.L con a ~len del· mismo sexo) en
1 u a o « a sexualidad f
simetría para los dos sexos no se considera significativa; el idilio · N
mente, hasta entonces había i eme_mna». atural-
madre-hijo (el bebé siempre es un niño) indica, meramente, que casos de estudio eto ~puesto su presencta en todos los
Freud pensó que todavía no habfa una distinción importante. El 1 . ·¿·, b , p yo sugertrta que la naturaleza de 1 .
e tmpt 10 o servar su importand p . os mtsmos
amor primero por la madre (o por el pecho de la madre) debe un caso de histeria p bl' d a. or cterto, después de «Dora»
ser readquirido como una parte necesaria del momento edípico; . - u lea o en 1905- Fre d '1 . f :
so b re d os historias más detall d b . u so o m ormo
esta readhesión (y la análoga adhesión de la niña hacia el padre) -un breve caso de paranoia-a asl so re muJeres, una en 1915
es la que persiste a través de las elecciones pósteriores de objetos dad femenina, en 1920. Era r~b:bftro un caso. de homosexuali-
sexuales realizadas por los adultos. Naturalmente, en el varón, sexualidad femenina presenta;a e dhue . ~n eJemplo de horno-
la primera y la segunda madre (la madre preedípica y la edípica) ambivalente y que la paranot' una a eston materna crucial y
b"len~ 1
se funden, de modo que en los escritos anteriores a la compren- o asumiera en virt d da --como
1 . una de. las pstcosls-
· · tam-
sión de la importancia decisiva de la situación preedípica, Freud pico del narcisis~o.2 Per~ pa~ec: lmpoyan~ta del perí~o preedí-
tampoco establece una clara y evidente distinción. Fue esta im- mversión y en las psicosis- ue que a sl~tomatologta --en la
precisión en el caso de los niños la que Freud eliminaría al terna oscureció su significado .q 1 pbesupon.t~ una adhesión roa-
encarar., directamente por primera vez la cuestión de 1~ · distinción pantalla para el desarro1Ío d '1 . a o, serMva;ton" actuó como una
entré. los sexos: e a teorta. as aun. el énfasis que

Al examinar las primeras formas psíquicas asumidas por la 1; .Freud: «Algunas consecuencias . . .
anatomtca». · pstqutcas de la dxferencia sexual
vida sexual de las criaturas, nos hemos acostumbrado a tomar
2. Naturalmente, las mismas consid .
corno sujeto de nuestras in~estigaciones al niño de sexo mascu- c_omo histérica. Véase por eJ'empl 1 betaCio~~s se aplicarían a «Dora'»
lino. . . Hemos supuesto que con las niñas las cosas deben ser bdad f ementna»:
· ' ·
«Sospecho que hao, a o . ' de F reu d en « 1Ja sexua-'
servacton
similares, aunque de alguha forma tienen que ser, no obstante . entre la fase de adhesión a la d y ura r~lacton particularmente estrecha
diferentes ... resulta sorprendente cuando r {¡a ~e y a ettología de la histeria lo que no
En los varones, la situación del complejo edípico es la pri- rosis son característicamente fe ex.tonamos que tanto Ja fase co~o la neu
mera etapa que puede reconocerse con certeza. Esto es fácil de la madre enco~tramos el. geermmeenntndas ly' aún ~ás, que en esta dependend;
( « La sexual"d ·
1 ad femenina», 1931.)
e a postenor
. · en 1as mujeres».
paranoia
70
71
nmo. Co~.? las pautas a.morc:sa& posteriores se construyen
est~ relacwn, a~oro~a pn~ana, toda esta hostilidad puede trans-
. feruse, en últ1ma mstanc1a, de la madre al marido, quien así
Freud puso en el complejo de Edipo como «núcleo de las '?'e~ro­ reemplaza . realmente a la madre en la afectividad de la niña.
sis» le impidió, durante :algún tiempo, reconocer los conoclmlen- Freud comenta:
tos que ya tenía sobre este primer período preedípico. Esto no
significa negar que hasta entonces Freud siempre había pensado .... notamos que muchas mujeres que han elegido a su marido
en un arquetipo masculino -él mismo reconoce constantemente de acuerdo con el modelo de su padre, o que le han hecho
o~upar el. lugar de éste, repiten con él -en su vida matrimo-
este. hecho--, sino sugerir que en el camino de su comprensión
mal-:-, sm embargo, sus malas relaciones con la madre. El
de la sexualidad femenina hubo otras consideraciones además mando de tal mujer estaba destinado a heredar la. relación de
del chauvinismo masculino. ella con su padre, pero de hecho se convirtió en heredero
En su primera referencia explícita --en 1925- a la impor- su relación con la madre. 4
tancia de la adhesión preedípica a la madre, Freud señaló que
el psicoanálisis había cubierto la superficie de la vida psíquica y No obstante, más importante que las innumerables razones,
que ahora debía explorar las profundidades; en 19 31, en su qu~ una niña puede tener o más tarde concebir (como racionali-
artículo «La sexualidad femenina», plantea la misma cuestión zaCiones) para su· hostilidad con la madre es la tendencia general
pero expone una imagen tomada de su campo predilecto, la hacia la ambivalencia: la misma primacÍa e intensidad de esta
arqueología: «Nuestra penetración en esta temprana fase preedí- relación hace posible que contenga tanto el odio como el amor·
pica en las niñas nos llega de sorpresa, como el descubrimiento la niña. a dif~rencia del niño, no puede realizar una separadó~
-en otro campo- de la civilización cretomicénica detrás de la de estas emocwnes y tr.ansferi~ el rencor a un padre rival, porque
civilización de Grecia»:' ¡A Freud no le gustó, en un sentido pronto debe_ ~ornar ? este m1smo padre como objeto amoroso~.
general, lo que allí encontró! Como la madre es el primer objeto Al descnb1r la naturaleza de esta primera adhesión a la ma-
amoroso nutritivo y protector para ambos sexos, cabría esperar dre, ~reud comenta gpe en ambos sexos existen aspectos activos
que la adhesión a ella fuese amorosa, pero nada de esto ocurre. y pas1vos. En este eJemplo enfatiza los deseos activos de una
Precediendo a cualquier rivalidad que la niña pueda sentir por ~!ñ.a durante/ todas la~ fases:. oral, ar:al y fálica. Es posible ver
la madre en sus demandas por el padre durante el estadio edípico ""acrlmente como la cnatura siempre tlende a convertir una reac-
positivo, ya se encuentra una considerable hostilidad en su ción activa en una reacción pasiva y lucha contra la dependencia,
actitud. Por cierto, la rivalidad generalizada con los hermanos y deseando ~acer. cosas en lugar de que se las hagan. En la niña
el padre produce muchos celos y resentimiento, pero esta hosti- esto ~e evidenCia por su dominio en las situaciones de juego, en
lidad primaria es otra cosa. La misma parecería proceder del hecho espeCI~l cuando <<hace la madre>> de su madre como niña y repre-
de que no existe fin para el ilimitado amor y las exigencias de se?ta Juegos con muñeq¡s en la ilimitada ingenuidad de haz-lo-
amor de una criatura, que no hay satisfacción posible y que la mtsmo-que-te-hacen. Otras fantasías de deseos activos hacia la
frustración inevitable puede provocar sentimientos violentos. Sen- madre tienden a verse oscurecidas por la posterior transferencia al
cillamente, la madre no puede dar lo suficiente al bebé Después padre. Pero Fre~d afirma que todo lo que previamente se pensó
-finalmente- existe, por supuesto, la situación en que la niña como característico de los niños también se encuentra en las niñas.
culpa a su madre por el hecho de ser una niña y no tener, en En ambos sexos existe el temor a ser matado por la madre de
consecuencia, pene (este tema lo abordaremos más adelante). Pro- modo que se produce un giro hacia la actividad mediante' un
bablemente, al mismo tiempo, la niña culpa a su madre por las deseo agresivo de muerte contra aquélla. También ambos desean
restricdones sociales a su vida sexual, pero esto sólo llegaría a
ser específicamente derto en la pubertad, época en que existe 4. !bid.
mucho mayor control de la libertad de la niñn que de la del
73
3. Ibid

72
mano
del deseo narcisista; el siguiente, a través de los deseos cuya
configuración comprende el complejo de Edipo. La relativa sim-
su plicidad de los deseos de autoconservación del bebé y la pulsión
estos deseos activos sexual son consideradas entonces, en virtud de estos dos concep-
sufren la tos, a través de las complejidades de la historia de los deseos,
totalmente harta represiones y negaciones del sujeto. . . La interpretación de la dife-
ret>rumr gran parte su· sexua- rencia entre los sexos nunca volverá a ser la misma en la obra
en resto de sus propósitos de Freud. Ha desaparecido la tesis lógica de que con la potencia
pasivos e corno el nuevo objeto amo- reproductora de la pubertad, el macho y la hembra adquieren
~oso. 1 los atributos de lo masculino y lo femenino; la evolución psico-
En todas las pasiones la primera ~dhesión a la madre as lógica no sigue el camino neto del desarrollo fisiológico, y aun-
criaturas de ambos sexos son semejantes; sólo cuando aparece la que otros autores conservan este paralelismo,· Freud se sintió cada
necesidad de la des-,adhesión de la madre, la niña ingresa en el vez más inclinado a producir una ruptura.
camino de la feminidad. Como veremos, la «castración», la frus- Reinterpretada a través de la historia de los deseos del
tración y las exigencias de las costumbres hetero~exuales ponen sujeto, puede considerarse que la división entre los sexos se esta-
en movimiento esta des-adhesión carácter hostll. bleció de una forma aún más primaria, y también puede consi-
Cuando en 1905 publicó por primera vez los Tres ensayos derársela mucho más importante. En la última --e inconclusa-
para una teoría sexual, Freud consideraba que la distinción psico- idea que Freud publicó, se encuentra la principal significación de
lógica entre los ~~~9~-~~12 ~~~S!~J-~l~ce__tl::!~l~~Ete con la segunda esta cuestión que ló preocupa, ya que la misma parece encon-
fase de la sexualidad difásica def hombre; en otras palabras, trarse en la raíz de la formación del ego; en otras palabras, el
después del período de latencia, con el comienzo de .la- puber~_:l, ego asume su creación dentro de un mundo tanto cultural como
cuando la niña ménstruantefee"onoce el rol de su vagma y el mno biológicamente dividido en dos sexos. Este reconocimiento pro-
es capaz de producir semen, cuando la gerütalidad emerge vocó que Freud pensara, a última hora, que podía encontrarse
por vez primera y se halla inevitablemente ligada a l,a reproduc- en el camino de una nueva teoría del ego. Con anterioridad había
ció~(Freud de~có un capítulo de _su obra a este ~nod? a~oles­ reconocido que el ego se creaba, en parte, como un yo dividido,
cerite, pero hecho fue necesano esperar las mve~ttgacrc:nes una escisión original necesaria por su misma formación en la
más exhaustivas de Anna Freud sobre la adolescencta, tremta alienación de la imagen del espejo; pero entonces su observación
años más tarde.) En el estudio de 1905 faltaban los tres con- de otro ejemplo de escisión en el ejemplo del fetichismo, hace
ceptos fundamentales cambiarían decisivamente la t~sis . de que Freud lo una íntimamente a la castración, de modo que
Freud: fue omitido complejo de Edipo -aunque habla stdo estaría relacionado con la diferencia entre los sexos. 5 Le resultó
postulado unos nueve años atrás-, el complejo castración necesario recorrer un largo camino entre .el desarrollo análogo y
y su equivalente la envidia sólo fueron agre- paralelo atribuido a niñas y niños en los Tres ensayos, aunque la
gados en ediciones c?n:cepto , plan- distinción estaba prefigurada en los primeros conceptos psicoanalí-
tearía una la preedíp1ca; la ,castración y el com- ticos del complejo edfpico y la bisexualidad (como hemos visto,
plejo edípico (indisolublemente uni~os) r:ropo~cionadan el ~arco Freud debió remodelar este concepto en términos psicoanalí ticos).
de una reinterpretación la sexuahdad ~nfantil como globah?ad. También le resultó necesario recorrer un largo camino desde su
Un <<estadio» de la pulsión sexual se filtró a través del crtstal arrogante presunción de que la primera sexualidad de la niña era
«masculina» y que tenia fin: era «masculina», pero éste era
74 sólo el comienzo. .
5. Véase «Escisión del yo en el proceso de defensa», 1940 (1938);

75
6. Ei comple¡o de Edipo En un contexto comparable de sueños de deseos de muerte
contra aquellos a quienes el soñador conscientemente quiere (bajo
la categoría de «Sueños típicos»), Freud reiteró su punto de vista
Escribiendo «prematuramente» de paranoia, melancolía y due- en La interpretación de los sueños) donde ofreció más ejemplos
lo, y d·e la pulsión de muerte en 1897, Freud señaló: «Parece de sueños disfrazados o directos, que ilustraban la cuestión. En
que este deseo de muerte está diriyido :n los hijos contra su padre esta etapa el concepto sólo era descriptivo, pero descriptivo de
y en lats hijas contra su madre», y cmco meses después, mfor- una situación universal. Gradualmente, empero, relacionándolo
mando sobre su autoanálisís a su amigo Fliess, Freud mencionó con otra piedra fundamental del psicoanálisis --el inconsciente-,
un recuerdo encubridor (un recuerdo trivial de la infancia que Freud le otorgó su rol dinámico en la historia del desarrollo
oculta a otro importante) de su madre cuando dio a luz a su psíquico. Es únicamente esta combinación la que da significado
hermana Anna (en aquel momento Freud tenía dos años y me- al complejo de Edipo. 3
dio) y que más tarde utilizaría en Psicopatolo¡,ía de la vida Los primeros casos clínicos completos después de Estudios
cotidiana. Continúa diciendo: sobre la histeria - Juanito, Dora y el Hombre de las ratas-
He descubierto --también en mi propio caso-- el enamora- descifraron las operaciones del complejo de Edipo antes de que
miento de la madre y los celos del padre, que ahora considero fuera totalmente formulado como teoría. Así, en el análisis de
como un hecho universal de ta primera infancia... Si es así, «Dora», en el que desentraña las redes del deseo sexual en una
podemos comprender el afianzado poder de Edipo Rey, a pesar muchacha de dieciocho años (el repudiado deseo heterosexual de
de todas las ohjeciones planteadas por la razón contra su presu- Dor.a por su padre y su adhesión homosexual a la amante de
posición de destino ... La leyenda g~iega transmi~e un~ compul- aquél, Frau K.), Fréud introduce el complejo psíquico que reve-
sión que todos reconocen porque stenten su extstencta dentro lará mediante el tipo de comentarios sociológicos sobre las fami-
de sí mismos. Cada miemhro del púhlico fue alguna vez -en lias que entibia el corazón de muchos terapeutas radicales de la
germen y en la fantasía- un F.dipo semejante, y cada uno de actualidad:
ellos retrocede horrorizado ante el cumplimie.nto del sueño tras-
plantado a la realidad, con toda la cuota dC' represión que separa
Sll estado infantil del actuaP
Se desprende de la naturaleza de los hechos que forman el
material del psicoanálisis, que estamos obligados a prestar tanta
l. Borrador N., Notas, ITT, 1897. «Prematuramente», en el sentido atención, en nuestros casos, a las circunstancias humanas y so-
de que todavía no hahfa formulado sus teorías al respecto. Este «deseo de ciales de nuestros pacientes, como a los datos somáticos y a los
muerte» no es en modo alguno 1o mismo que el concepto psicoanalftico síntomas de la perturbación. Nuestro interés dehe dirigirse,
de la «pulsión de muerte»; em~ro, como su~ieren los .d!r~tores d~ la sobre todo, a sus circunstancias familiares y no .únicamente,
Standard Edition, esta referencia puede muy hten ser el mtcto de la tdea como veremos más adelante, con el propósito de indagar sus
del complejo de Edipo. . rasgos hereditarios. 4
2. Freud: Carta a FHess, N." 71, 15 de octubre de 1891 Pat'll qutenes
atribuyen a Freud los defectos de la suhkt!vidad, deben. señal~rse su~
manifestaciones de otr!l. carta a Fliess, de nov1embre del mtsmo ano: «Mt Sin duda, Freud ofrece un retrato social de las operaciones
autoanáBsis sigue interrumpido y he compren~:H~o la razón .. S6lo pu~o de una familia nuclear, pero las implicaciones importantes de
analizarme a mf mismo con la ayuda de conoc1rn1entos ohtentdos objettva·· estas «circunstancias familiares» son las fantasías y deseos repri-
mente (como nn desconocido). El auténtico autoanálisis es imposible, de
r
lo contrario no hahrft~ enfermedad neurótica l. Puesto que todavía en-
cuentro algunos enigma.s en mis pacientes, también mi autoanálisis se ve a sf mismo; la neurosis es una señal del extrañamiento del hombre ante
retrasado». (N."' 7'5, 14 de noviembre de 1897). Naturalmente ~mo sí mismo y, por huenas razones, de su negativa al conocimiento.
explica Mannoni..:._ Freud tuvo su analista en FHess, recept~r y en e1e;ro 3. Es común y fatal ignorar esta relación: véase Reich y las críticas
sentido originador, de las cartas de Freud. Esta carta c~mftrma la noct6n feministas en particular, más adelante.
de que e1 psicoanálisis e!i un proceso para ayudar al anahzando a conocerse 4 Frend: «Análisis fta~mentario ele nna histeria (caso Dora)», 1905.

76 77
·:aunq~e todavía no le as~gna, de hecho, ese nombre) bajo el
midos que, reevocados en la adolescencia o más tarde, dan testi- 1mpeno del concepto del mconsciente y dándole su pleno signi-
monio del drama edípico infantil. (Sólo posteriormente Freud ficado analítico:
comprendería la importancia de los aspectos homosexual y hete-
rosexual combinados, de esta escena.) La uniformidad del contenido de la vida sexual de los
Con Juanito, Freud tuvo su primera confirmación -inne- niños -junto con el carácter invariable de las tendencias modi-
cesaria pero fascinante- de las fantasías sexuales de un niño a ficadoras que más adelante caen sobre el mismo-- dará cuenta
partir de la fuente directa infantil. Juanito quería tener un bebé fácilmente de la constante igualdad que por regla general
con su madre, enfermó para retener su amor exclusivo que se caracte~iza la~ fantasí~s que se construyen alrededor del período
veía amenazado por el naFimiento de su hermana, y transfirió el de la mfanc1a, prescmd1endo de cuántas o cuán pocas expe-
temor de su propio deseo'vde muerte contra su padre a los caba- riencias reales han contribuido a conformada. Es absolutamente
llos, que así se convirtieron en la expresión de su fobia.\En esta característico del complejo nuclear de la infancia que se asigne
al padre del niño la parte de un oponente sexual y de un obs-
forma se aseguró una doble ventaja: \~onvirtió su violenta hostili- taculizador con actividades sexuales autoeróticas, y generalmente
dad en un temor de que alguien fuese hostil éon él y después los hechos reales son en gran medida responsables de provocar
trasladó su temor de una persona --su padre- a un animal neu- esta situación [la cursiva es mía]. 6
traL el caballo. Si veía un caballo no salía a pasear, de modo que
permanecía en casa con su madre, quien así prestaba más atención Lo que ocurre real y específicamente no es ni remotamente
a su hijo asustado, «ptopósito» original de la enfermedad fóbica. tan importante como lo que se espera que ocurra en la historia
Los sentimientos que el niño experimenta por su padre y su cultural general del hombre.
madre son expresiones netas del complejo de Edipo tal como se A partir de ese momento, la situación edípicá se convirtió en
vive en el interior de la familia nuclear. ,fin ocasiones#_Juanito el «complejo nuclear» de las neurosis y en una piedra funda-
resuelve el dilema familiar en que está sit-iíado; después «el pe- mental de la teoría psicoanalítica. Siempre había sido así, pero
queño Edipo encuentra una solución más dichosa que la prescrita el retraso con que Freud contribuyó a su comprensión resulta
por el destino. En lugar de apartar .a su padre del camino, le de importancia. Se ha dicho a menudo que únicamente el descu-
asegura la misma felicidad que desea para sí mismo: lo hace brimiento de sus propios deseos edípicos hizo que Freud descu-
abuelo y también se casa con su propia madre>> .·5 briera el hecho de la sexualidad infantil, pero evidentemente ésta
En la histon\a del «Hombre de las ratas», Freud titula <<El no es toda la verdad. En cierto sentido, por supuesto, es parte
complejo del padre» a una sección de este caso de neurosis obse- de la misma comprensión; en otro sentido, las implicaciones del
siva grave en que se revela la intensa ambivalencia del joven con complejo de Edipo tenían que ser elaboradas y debía revisarse
respecto a su padre ya muerto. Sólo gradualmente el término la sexualidad infantil a la luz que las mismas arrojaban. El com-
«complejO>> llegó a indicar en los escritos psicoanaHticos la tota- plejo de Edipo es el núcleo de las neurosis, no en virtud de los
lidad de las ideas inconscientes reprimidas que rodean un hecho deseos incestuosos que refleja, sino de la represión de los mis-
con colorido emocional. (Previamente se lo utilizó sin la tan mos. El complejo edípico no es un conjunto de actitudes hacia
importante connotación de inconsciencia.) El complejo de Edipo otras personas, sino una pauta de relaciones entre un conjunto
encarna las ideas reprimidas relacionadas con el drama familiar de lugares, estén o no ocupados. (Como dice Freud en el párrafo
en cualquier constelación primaria de figuras en cuyo interior el que acabamos de citar, los hechos y las personas reales se en-
niño debe encontrar su lugar. Lo que evoca no es la situación cuentran generalmente, pero no necesariamente, presentes.) La
familiar real ni el deseo consciente. En el caso del «Hombre de
las ratas» ol;->servamos a Freud situando al complejo edípico
6. Freud: «Análisis de un caso de neurosis obsesiva (El hombre de las
ratas)», 1909.
5. Freud: «Análisis de la fobia de un niño de cinco años».

78
primera intrusión de la idea del complej.o, de Edipo en el pe~s,a­ su niñera campesina, su <<Nanya», que después
miento freudiano --en un sueño-- necesito apartarse de la noc1on oarse por entero a él en su primera infancia, lo rechazó y amenazó
de un acontecimiento real (la seducción literal por par:e del con castrarlo por sus actividades masturbatorias. Más tarde se
padre de la criatura) y sustituirlo por la teoría de la fant~sl~. De repitió la misma experiencia --con algunas variantes- con una
este modo, el complejo de Edipo era parte del rec~noc1m1ento criada a quien el muchacho deseaba. No obstante, en las fanta-
general de la sexualidad mfantil, pero una parte espectal que ten- sías del paciente el castrador era el padre y no la criada ni
dría di:; tintas consecuencias. . Nanya:
En realidad, puede decirse que durante largo t1empo el c?m-
plejo de Edipo ha sido una noción import~~te, aunque relattva- Aunque las amenazas o insinuaciones de castración que se
mente sencilla. La sustancia de su compleJidad queda revelada cruzaron e~ ~u camino habían emanado de mujeres, este hecho
en los casos clínicos; sus numerosas consecuenci.as --como los no determmo el resultado final. A pesar de todo, era de su
sentimientos universales de culpa (resultantes del mcest~ deseado padre de quien finalmente llegó a temer la castración. En este
y, en consecuencia, del parricidio desead~)-. se ; ~enc10nan en sentido, la herencia triunfó por sobre la experiencia accidental;
contextos teóricos. Dentro de l.a antropologla m1tolog1ca de T otem indu~ablemente, en la prehistoria del hombre era el padre quien
y tabú ( 1912-13) se concibe su expresión macroc~smica, pero practtcaba la castración como castigo, mitigándola posteriormente
con la circuncisión. 7
la primera presentación abstrac_ta _Y completa ~el m1smo, ~n .las
Lecciones introductorias de 1';} 16-17, stgue s1endo descnptlva.
A nivel de teoría, el concepto todavía no había superad_o. ~lena­ Aunque en su conclusión Freud. previno contra la asunción
mente la épooa de su primera sugerer:cia. e~ la carta d1ng1d~ _,a de una herencia filogénica y acentuó que ésta sólo debe ser pos.,.
Fliess. (Quizá podríamos tomar como m~~at1vo d~ esta ,.cuestlon tulada después que ha sido descifrada a través de un individuo,
el hecho de que Freud, hasta esta Lecc10n ~ , mcluye~dola­ apuntó cómo cuando -por ejemplo en este caso- las experien-
casi siempre lo explica volviendo a contar la vers10n de Sofocles.) cias reales no se ajustan a] esquema edípico estándard, son remo-
Pero al año siguiente, la publicación de otro caso -la de~ ,Hom- deladas para hacerlo y la madre y/o niñera se funden y el padre
bre de los lobos- preparó el c-amino para una elaborac10n Q.el reemplaza a la mujer como castrador. El adulto reexperimenta
concepto, que impondría su giro de ~~ piedra fundamenta~ , Y su ingreso infantil en su propia historia en términos de ]a correcta
reconocida de la observación psicoanaht1ca, a un? co~prens1on convención mitológica. Este es el significado de una cultura here-
de lo que siempre había estado implícito .en s? mtenor o q'?e dada. Pero en esta ocasión fue de mayor importancia el hecho
había sido previamente expresado con excestva. sl~pleza.: es declt, de que al presentar este caso de homosexualidad reprimida,
su altamente complicado rol como momento tnstlgat?no para el Freud fue orientado hacia las primeras descripciones de un com-
individuo en la cultura humana. Tampoco se mene1ona por su plejo de Edipo «negativo» o «invertido», que llegaría a ser un
nombre -salvo en el resumen- el complejo edípico del Hombre concepto de monumenta] -aunque transitoria- importancia para
de los lobos, pero sus elaboraciones recientemente perc~hi~as so? 7. Freud: «Historia de una neurosis infantil», 1918. Aquí Freud fue
manifiestas. Freud estaba preocupado por la neuros1s mfantil explicito con respecto a la significación de la filogénesis: «Coincido ple-
de su paciente, esta vez un acau?alado jove~ ru.so que a l<?s namente c~:m Jung en reconocer 1~ ~xistenda de esta herencia filogénica,
cuatro años de edad había sucumb1do a una htstena de angust~a pero constdero un error metodologtco aferrarse a una explicación filo-
génica antes de q?e hayan sido agotadas las posibilidades ontogénicas. No
expresada como fobia ani~al. (miedo ..a. los lobo~), y que mas logro encontrar ntnguna razón para discutir obstinadamente la importancia
tarde reemplazó por caractenst1cas neurotlcas ?bses1vas. El «Hom: de !a prehist<;>ria infantil, m~entr~s se reconoce libremente, al mismo tiempo,
bre de los lobos>> era hijo de padres cuya nqueza y mal~ salud la tmportancta de la prehtstorta ancestral. Tampoco puedo descuidar el
lo dejaron al cuidado en primer lugar de una niñera y. ~e~pués hec~o de que los motivos y las producciones filogénicas necesitan investi-
de una gobernant.a. Toda su adhesión edípica estaba dingtda a gactón y que en un gran número de casos la misma es proporcionada por
factores de la infancia del individuo».

80
el complejo edípico de las mujeres, que hasta entonces había sido . El últin:o obje_tivo sexual [del Hombre de los lobos] la
suprimido de la teoria con el pretexto de que era igual a la ac~1tud pasiva hacia su padre, sucumbió a la represión ~ el
m1edo a su padre apareció, en su lugar, en forma de f~bia a
versión masculina, aunque en sentido contrario. El caso clínico los lobos.
de un hombre reveló este complejo de Edipo «invertido», feme- . ¿Y la fuerza impulsora de esta represión? Las circunstan-
nino, y 'fue, paradójicamente, un paso adelante en el sentido de ctas . d_el caso demuestran que sólo pudo ser su libido genital
de la noción que hasta entonces había dado cuenta de ~arctClsta que, en forma de preocupación por su órgano mascu-
la situación edípica de las niñas sobre un modelo exclusivamente ~mo, luchaba contra. una satisfacción cuya realización parecía
masculino. mvolucrar la renunc1a a ese órgano [es decir, si ocupaba el
Aunque el estudio no se publicó hasta 1918, Freud había tra- lugar de su madre 1. A partir de su narcisismo amenazado derivó
la masculinidad con la que se defendió contra su actitud pasiva
bajado en el Hombre de ,los lobos, en 1914, año de su ensayo
hacia el padre.
fundamental sobre el narcicismo. El Hombre de los lobos planteó Observemos ahora que en este punto ·de nuestra narración
a 'F'reud un conflicto entre los propósitos activos y pasivos y una debemos prc:_dudr ~na alteración de nuestra terminología. Du-
lucha sobre la adopción de una posición masculina o femenina. r~?te el sueno habla alcanzado una nueva fase de su organiza-
Freud debió presentar este dilema sin caer en la trampa adleriana, cton sexual. Hasta entonces los opuestos sexuales habían sido
sin sugerir que este conflicto de bisexualidad (o de protesta para él, activo y pasivo. Desde su seducción [por parte de s~
masculina contra la feminidad) era, en sí mismo, la fuente de las· hermana], su propósito sexual había sido pasivo: el de ser
neurosis. Todo lo que al ego le interesa es reprimir las exigencias tocado en los gemtales; después se transformó -mediante la
regresión al estadio anterior de la organización sádico-anal-
sexuales ofensivas, su interés reposa en la autoprotección y en en el propós!to ·masoquista de ser golpeado .o castigado. Le
la conservación de su narcisismo, sea de variedad masculina o resultaba mdtferente alcanzar este objetivo con un hombre o
femenina. Empero, en este caso el conflicto de masculinidad y con una mujer. Había viajado -sin tener en cuenta la dife-
feminidad planteó a Freud algunas ideas que llegarían a ser suma- rencia sexual- desde su Nanya hasta su padre; había ansiado
mente importantes para sus posteriores esfuerzos por descifrar las que su Nanya le tocara el pene y había intentado provocar que
consecuencias psicológicas de la diferencia entre los sexos. El su p~dre lo golpeara. Aquí los genitales quedaron fuera de la
Hombre de los lobos había sido seducido tempranamente a la cuestiÓn, aunque la relación con ellos -que había quedado
oculta por la regresión- todavía se expresaba en su fantasía
actividad sexual por su hermana mayor, experiencia que se com- de ser golpeado en él pene. La activación de la escena primaria
binó con un sueño de lobos blancos, de ahí su nombre de «hom- en el _sueño lo retrotrajo a la organización genital. Descubrió
bre de los lobos:•>. En la interpretación, la imagen dominante del la vagina .Y, el signi~icado bioló.gico de masculino y femenino.
sueño representaba al padre y era, a la vez, la re-expresión de Compt;endlO que activo era equtvalente a masculino y pasivo a
una observación anterior de la «escena primaria>>, en este caso fememno. Su propósito sexual pasivo debía entonces trans-
la relación anal entre los padres del niño. Durante sus primeros formarse en femenino y ser expresado como «ser copulado por
años el paci~nte osciló entre un deseo homosexual pasívc por su su padre», en lugar de «ser golpeado por él en los genitales
padre y una identificación activa con él, mediante la cual trans- o en el traserm>. No obstante, este objetivo femenino sufrió la
represión y debió ser reemplazado por el temor a los lobos.s
formó en primer lugar a su niñera y después a la criada en objetos
sexuales·, después sobrevino un deseo homosexual secundario con ~n ~1 Hombre, de los lobos, la feminidad fue reprimida y
el padre, y así sucesivamente. La historia es sumamente compli- aq~el solo comenzo a perder su apatía y a desplegar intereses
cada y sólo deseo mostrar el significado de la interpretación de soctales cua~do, durante el análisis, «se volvió posible liberar su
Freud para la evolución del complejo de Edipo y la diferenciación homosexuahdad trabada». En su caso, había retenido su identi-
sexual:
8. Ibid.

82 83
ficación con la sexualidad materna, pero lo que no podía resolver
era el temor a la castración, excepto con una inaceptable 'pérdida de los ~~b<;>s rep.rimió inconscientemente su feminidad,
para su narcisismo; el narcisismo masculino ligado a los genita- aswruo mtenciOnal y conscientemente su masculini-
les entró en conflicto con una inclinación homosexual ya exis-
tente, que era expresión un temprano complejo de Edipo hemos visto en el caso del Hombre de los lobos, Freud
invertido o negativo. Esta ilustración muestra a Freud esforzán- constant~~ente contra la sexualización de la represión
dose por revelar cómo la pasividad llega a relacionarse con la la repres10n de las ideas asociadas, no de la sexualidad
feminidad y la actividad con la masculinidad, y también muestra Y la creación de un conflicto sexual-genérico deter-
cómo ninguna de ambas está relacionada con el género biológico 1
, . que eve~~ualmente ilustrativo) de estallidos pato-
sino con la situación del sujeto. mterpr:tacl?n no sería más que una transposición
siguiente caso importante de Freud, en este sentido, fue mamque1smo (la gran antítesis biológica de roa-
<<Un caso de homosexualidad femenina». Irónicamente, desde vulgar a la vida psíquica, y a pesar de la supuesta
nuestra perspectiva, resulta interesante por lo que no dice. En Freud por las dualidades, no es esto lo que pen-
lugar de la homosexualidad y feminidad -la actitud pasiva hacia
otro hombre- reprimidas del Hombre de los lobos, nos encon- Freud «teorizó» el estadio al que se había visto
tramos ante una elección consciente: la resolución absolutamente en sus casos clínicos. En El yo y el ello, formuló su
no-neurótica del dilema adolescente de la joven. Con la reapari- del aparato psíquico, como lo había hecho
ción vocal del complejo de Edipo en la pubertad, esta niña había en El narcisismo. Con su nuevo análisis de la
volcado todos sus deseos en su padre. Pero fue precisamente en natural~a y la estruc.tura del ego, Freud apuntó que: «lo intrin-
este momento que su madre quien era una gran rival- logró d~. pr<?~lema .. s~ debe a ~os factores: e1 carácter ttl1angular
quedar embarazada. Furiosa ante la traición paterna de su amor, la Sltuaoon edíp1ca Y la btsexualidad constitucional de cada
se apartó de los hombres como objetos amorosos y «se trans- IDdllVI•dU()» lO L . , de estas dos tesis dio por resultado
a . umon
formó en un hombre y tomó a su madre en· lugar de su padre --como .hemo~ vislumbrado-- la nueva noción del complejo de
como objeto amoroso». El amor materno revivido adhirió, de «mveru~o» o «negativo». Lo que Freud llama entonces
hecho, a una serie de madres-sustitutas (al principio madres de co1npJle1o de Edzpo comp~et~ (a diferencia de su anterior concepto
sus amigas) y), de esta forma, mediante su última unión desca- basado cas1 literalmente en Edipo Rey) revela la
rada con una ·«dama de la sociedad>>, que supuestamente era bi- natm:al.<:!Za de la situación: el niño también ~esponde en
sexual y promiscua, cumplió satisfactoriamente su venganza contra femeruna Y toma a su padre como objeto amoroso identi-
el padre: éste se sintió excesivamente escandalizado ante su desca- bc:ándo,se. en. co?secuencia, con su madre, con toda la ambiva-
rado lesbianismo. La naturaleza secundaria revivida de esta homo- la nvali~~d (por eje~plo, el Hombre de los lobos); del
sexualidad ocultó ,a Freud el significa de la adhesión preedípica mismo modo la nma, en m:astones, después de tener que aban-
a la madre. Aunque Freud tenía plena conciencia del problema, a su padre como obJeto amoroso, se identifica con él y
lo malinterpretó o no supo reconocerlo, por así decirlo.
Como con el Hombre de los lobos, en «Un caso de homo- 9. ~pero, debemos observar que sólo en última instancia Freud
sexuali.dad femenina», los pensamientos de Freud se vieron domi"
nados por la influencia de la bisexualidad en el complejo edípico,
:un
estuvo <?sp?esto a_ designar su C<;tnducta sexual como «masculina» (a falta
.tenmno meJor, como él .mt~mo reconoció); en otras ocasiones, tomó
. ~anaas respecto a tales descrtpnones: «También algunos de sus atributos
factor. que ya estaba convirtiendo a este «núcleo de las neurosis>}· m ectuales podrían esta: relactonados con la masculinidad: por ejemplo
en una estructura mucho más complicada que la originalmente su de compr«:~s1ón y su objetividad lúcida, en tanto no estab~
su paston Pero estas diferencias son más convencionales
postulada. <<En todos nosotros, durante toda la vida, la libido oenti:ticiiS». «Sobre. la psicogénesis de un caso de homosexualidad
oscila entre objetos masculinos y femeninos ... » y mientras el knlenina (muchacha .?e dieciocho afios)», 1920.
Freud: El yo 1 el ello, 1923.
84
8'5
edípkos; asi;', su eg~ infantil. se fortif_i;ó por el qimplimiento
. de la repres10n mediante la mtroducc10n del mismo obstáculo
de,ntro .de sí mismo. P~~a hacerlo, tomó ·fuerzas prestadas, por·
vuelve dominante la <<masculinidad» (por ejemplo, «Un caso · ast .dectrlo, ~e su padre y este prestamo fue un acto extraordi~
homosexualidad femenina»). En el momento de la disolución nartamente 1mportante. El superyó conserva el . carácter del
complejo de Edipo, las cuatro posibilidades serán R~dr~; c~a1_1to más. poderoso haya. sido el complejo 'de Edipo
con diversos grados consistencia {es decir ambos y mas :ap1damente ~aya sucumbido a la represión (bajo la
objetos y ambos padres tomados en identificación). mfluencta del~ auto~tdad, la, enseña~za religiosa, la escuela y
mas . estrtcto sera postenormente el dominio del
secuencias de esta influencia de la bise:xualidad en el complejo el ego, en forma de conciencia o quizá de un
edioico son mucho más importantes que esta mera postulación. sentido de culpa .11 · ' '
Ef~tivamente, en su tesis Freud no estaba preocupado por la
bise:xualidad sino por la formación del ego. primeras identificaciones fueron hechas mediante una
Remitiéndose --con ampliaciones- a las teorías de El serie <<ego-ideales>>. La ·nueva identifkacion edípica contiene
cisismo, Freud señala cómo en los primeros momentos de la el poder d~I-padre autoritario, que es la caraCterística específica
de una cdatura, cuando ésta se siente una con el pecho su ~el superyo. E~, éste y en pasajes similares de El yo y el ello se
madre, no puede haber distinción real entre objeto-amor e iden- tlen: la sensacton de que aunque Freud parece definirse en el
tificación. Pero existe primero una creciente demanda de objetos se~t~do de qu~ lo mismo se ·aplica -inversamente- al .complejo
para satisfacer las necesidades eróticas, y después la necesidad e~p1co femeruno, de hecho ya está comprendiendo ·que no es
de abandonar dichos objetos, ya que no siempre están presentes as1. Aunque en una nota ~1, pie p~opone sustituirla palabra «pa~
y debe reconocerse su ausencia posible. La forma en que los o?je- dres» por padre, su eleccwn de. este como agente represivo es
tos amorosos son parcialmente abandonados como tales consiste en este caso, ·más que un accidente de indinación masculina:
en incorporarlos al ego o yo. De este modo, se forma el ego in- Como Fr:l.ld pronto. comprendería, es el padre y no los dos
corporando objetos dentro de sí mismo. Este es también un im- padres qu1enes desempeñan este rol .particular .12
portante método de identificación, de modo que puede decirse El su~ryó ~f?rmado mediante una compleja identificación
que el ego es creado mediante identificaciones. ::on, ,los .obJetos hacta los que los impulsos libidinales del ello se
El ego, formándose a partir de objetos amorosos abandona- senttan más, atraídos y por la prohibición de estos deseos---'- puede
dos, también contribuye, naturalmente, a "transformarse él en un c?ntener, aun transformados, los más enérgicos impulsos incons-
objeto de amor... y así retornamos al centro del narcisismo. Pero Clentes .•. Es., csu aspecto ·inconsciente, su. profunda relación con el
las identificaciones con el padre o la madre que resultan de la ello Y el. m~~do psíquico interno que representa "-como también
disolución del complejo edípico no se forman, necesariamente, su rpl h1stonco por el que se transmiten las posturas parentales
como una suerte de compensación por el objeto perdido ( annque Y la .I:y: del padre-~ lo que .vuelve al superyó heredero de las
en la dimensi6n negativa del complejo edípico lo sean). A medida adqms1c10nes culturales del género humano. El ego individual
que se destruye el complejo edípico positivo del niño, éste renun- hace suya la cultura humana general: de este modo aprende a ser
cia a su madre como objeto, pero se identifica con su padre;
este nuevo tipo de identificación debe distinguirse de las ante- 11. Ibid.
rior,es (o simultáneas) que remplazaban a un objeto perdido. • . 12. .La. «figur_a, de padres }:ombinados» ·de Melanie . Klein -aunque s~
Freud sugiere para ello un nuevo término: «superyó». El superyó reflere a _1~ cue~tlon .·en un momento. anterior a la historia del niño (lo
estipula que el niño debe ser como su padre,. aunque no dema- que tru_nblen. es~a repres~ntado por su deseo de adelantar el momento del
compleJo de Edipo )- ptet~~ el significado de la· seleéción ·que· Freud hace
siado: es decir que no debe desear ocupar su lugar con la ma- del padre y, que es tan dec1s1va para una exposición de la cultura patriarcal
dre. o, como dma Freud, de la cultura que es patriarcal.

Los padres del runo -especialmente el padre-- fueron 87


percibidos como el obstáculo al cumplimiento de los deseos

86
un ser humano aceptable. En cuanto a la pregun~a de
si el ello
puede ·ser heredado aunque sólo el .ego individual, pué de. reflejar
el mundo externo, y de cómo se adquiere y transmite :así la cul-
tura,· Fre~d responde que la .distinción entre ego y ello. no es por su relación más estrecha con el complejo edípico ): este con-
rígida (siendo. el ego únicamente una parte diferenciada del ello) cepto -que demostraría el cambio vivido por Freud en la com-
y por lo tanto; prensión última del efecto psicológico de la distinción sexual ana-
tómica y sería su última palabra sobre la historia del sujeto
.Las experiencias del. ego ·parecen. estar al principio perdidas humano-- es la «castración».
para la herencia, pero cuando han . sido repetidas ]o· bastante
a menudo y con suficiente fuerza en muchos individuos de
generaciones sucesivas se transforman, por así decirlo, en expe-
riencias del ello, cuyas impresiones son conse~adas por b 7. El complejo de castración
herencia, De este modo, en ef ello -que puede ser here4ado-:---,_
alberg~ri residuos de las existencias de incontables egos; cuando
el ego forma su superyó a partir del ello puede estar únicamente El concepto freudiano del complejo de castración es uno de
re,rivíendo, quizá, formas de egos anteriores, a los que re- los más difíciles de aceptar. Para ello existe una explicación que
sucita)3 · es parte de la teoría misma, pero aquí sólo deseo plantear algu-
nas cuestiones acerca de su extendido repudio.
Cada uno de nosotros es un mundo que contiene rrmltittides; Una de las objeciones más comunes con&iste en que, a dife-
multitudes en cuyos nombres nos creamos a nosotros mismos y rencia de la del siglo diecinueve, la educación permisiva actual
junto ,a las que prolongamos nuestra herencia cultúral1 transmi- permite libremente la masturbación y el niño casi nunca es ame-
tiendo a otros el camino de nuestras vidas en el lenguaje de nazado con el corte del pene o la mano ofensiva. Pero como;·
nuestro inconsciente~ Las energías de los deseos edípicos conti- hemos visto en otros casos, la realidad social inmediata no es, i
nuarán operando en la formación del superyó. La conciencia, el en conjunto, pertinente. La amenaza real puede no existir, pero (
sentimiento de culpa, el sentido social, la teligi6n, la cultura la idea persiste. Además, en el complejo de castración influyen<''
misma, todo se origina para el individuo en la herencia espe- más factores que el de una amenaza literal: la diferencia anató-
. de su civilización. Habiendo logrado alcanzar el · concepto mica entre los sexos y las leyes culturales del patriarcado desem-
de superyó, Freud comprendió que el complejo edípico era, con peñan sus roles.
razón, la piedra angular del psicoanálisis, y su superación la Aunque es común repudiar absolutamente la teuría freudiana
señal más trascendental de la cultura humana. del complejo de castración y de la envidia del pene> también es
El concepto de complejo de Edipo necesitaba ser complemen- corriente utilizar versiones expurgadas de la misma en la psico-
ta.do por la noción de bisexualidad para poder comprender el logía popular. ¿Cuántas veces se le dice a una mujer que quiere
y las implicaciones de distintas identificaciones sexuales· «llevar los pantalones» (y que no debe hacerlo)? ¿Cuántas veces
cruzadas, y también para que quedara éspedficado el ideal del se le dice a uri hombre que está inseguro de su masculinidad?
más generalizado como un sistema anterior de identificación Nuestro uso frecuente de estas nociones pone en cuestión el
que preludia el· camino hacia la identificación más significativa rechazo de la teoría freudiana, ya que ésta fue precisamente una
con el padre edípico y la formación del superyó. Era necesario de las claves de los conceptos (como de todos los conceptos de 1
introduf:ir un concepto más decisivo (mejor dicho, éste siempre psicoanálisis) para alcanzar el significado oculto detrás de las cos-
había estado allí, pero su importancia sólo podía ser comprendida·. tumbres sociales corrientes.
El sgrnplejo de castración es el tercer concepto íntimamente
13. Jbid. relaCío~a'do~-q11e junto C()n lª.bis~~ualidad y ~1 de Edipo forman
la base esencial del posterior desarrollo de las teorías freudianas
88 con respecto. a la feminidad, Por último, marca la diferencia psico-
lógica entre ambos sexos.

89
en la recreac1on freudiana de la historia filogénica y ontogénica
Paradójicamente, la más igualitaria de. las n~cione,s ._:-la bise- del hombre.
xualidad- presagió la muerte de 1~ eqmvalenCI.a edtplCa de los Cuando, en 1908, Freud formula por primera vez el «com-
sexos, a la que Freud se había adhendo. tan p~rtmazmente. Hasta plejo de castración», él mismo explicaba todo lo necesario con
entonces Freud había creído que las dtferenctas prepuberales se respecto a la diferencia entre ambos sexos: definía a la niña y
debían r;rincipalmente al condicionamiento social:_ mayor repre- hacía que el niño abandonara su deseo incestuoso por la madre.
sión sexual e inculcación de vergüenza en las nmas. El objeto La niña se sentía absolutamente inferior porque le faltaba algo,
amoroso distinto --padre como oposición a madre- ~:a senci- y el niño se sentía temporalmente inferior ante su padre, más
llamente la otra cara de ]a misma moneda. ~-cª§J:!::ólClºn, ~am~ poderoso fálicamente. El complejo de castracíón acababa con el
nazada ~n el caso del niño y_ ya consumada o estab]_~«;:is!ª-~Qrno complejo edípico del niño, y con eso su infancia. Parecía subya-
<~·¿;~~ncía» en el caso de la niña, siempre había ocupado vn J1Jgar cer detrás de todas las neurosis, dominar todos los sueños y
importante pero su principal· importancia se proyectaba_ .en .la perversiones, explicar la inferiorización social de la mujer porque
inferior co~sideración en que se mantenía socialmente a mth no tenía pene y la glorificación del hombre como ·orgulloso
j_eres. Aunque todas sus características ya habían, sido compr:n- posesor. Entonces Freud calificó y modificó su rol, sobre todo
didas a principios de siglo, de algún m?~o habla permaneudo en respuesta a la supremacía que le otorgaba Adler como «pro-
sólo vagamente relacionada con el compleJO de Edtpo. para el testa masculina» fundamental con base orgánica, en la que una
que era decisiva: unida al mismo por una cuerd~, pero no depredación original de las mujeres y el deseo de ser un «ver-
parte integrante de él. De hecho, los dos conceptos solo alcanzan dadero» hombre son la base de toda futura evolución. Freud
juntos su pleno significado. criticó a Adler por confundir irremediablement~ los significados
Aunque Freud ya se refiere al significad_? de la amenaza de biológico, social y psicológico de «masculinO>> y «femenino>>,
castración en La interpretación de los suenos ( 1900 ), lo hace pero desde la fuerza misma de su crítica, quizá exageró al escri-
fuera del contexto del complejo edípico; de hecho, ambas cues- bir: «Conozco casos de neurosis en que la "protesta masculina" o
tiones se mencionan en esa obra, aunque únicamente como des- -tal como lo consideramos- el complejo de castración no
cripción de sus respectivos mitos griegos, que son re-vividos en juega ningún rol patógeno e incluso no aparece». 1 Doce años
los sueños contemporáneos. Zeus, apoyado por su madre Y en más tarde, en respuesta a una pregunta del analista Edoardo
consecuencia capaz de vengarse en Cronos. su padre devoradoL Weiss -que en ese momento trabajaba en Italia-, Freud res-
lo mutiló. Como Freud señalaría en Psicopatologfa de la vida pondió:
cotidiana, ésta sólo es una versión parcial: originalmente, Cr_onos
también castró a su propio padre, Urano; empero, la rectente
Su pregunta relacionada con mi afirmación en el ensayo
muerte del padre de Freud y los profundos sentimientos que la
sobre el· narcisismo, con respecto a si existen neurosis en las
misma sacó a la superficie, ocultan este de~alle del relato; Como que el complejo de castración no desempeña ningún rol, me
su sueño de desear a su hija menor Mathllde ya se hab1a reve- coloca en una situación embarazosa. Ya no recuerdo qué es
Freud encontró más .aceptable ser el padre que reconocer lo que pensaba en aquel momento. En la actualidad, lo real
e] incestuoso o el hijo rival-castrador. . . como hacen l -' es que 'no puedo nombrar ninguna neurosis en la que no
mayoría de los hombres. Pero . . comprend.ería q1;e la, ~as­ aparezca el complejo y, de todos modos, hoy no haría seme-
tración un lugar en el mterwr de la leyenda ed1p1ca, jante afirmación. Pet() es tan poco lo que sahe?J?,s sobr~ ~~da
del mismo modo que lo ocupa en su diaria resurrección dd la cuestión que preferiría no tomar una dectston dehnt ttva
complejo de Edipo: un análísis de los . ~ueños de~uestra que en ningún sentido. 2
la ceguera es una metáfora de la castracwn: des pues del. descu-
l. Freud: El narcisismo.
brimiento de su delito, Edipo se saca los OJOS como castlgC:..El 2 !bid., nota a] pie de la editoriaL
mito pasó a complementar la leyenda edtplGl
91
90
Forzosamente, continuó condenando la simplista nocwn de
Acller en la que la castración por sí misma iniciaba tanto la evo- una idea exacta del intercambio sexual. Empero, la realidad tiene
lución del carácter como la neurosis; pero diez años después que imponerse cuando la masturbación manual del varón es
Freud confirmó su posición central en relación con el fundamen- amenazada con el castigo. Naturalmente, ni el orden cronológico
tal complejo de Edipo. Decir que <<generalizÓ>> el significado de ni el suceso concreto son tan significativos como la regla general.
la castración no equivale a sugerir que la volvió más vaga, sino Así, la amenaza 'tle castigo por la masturbación, por ejemplo~
que la hizo más compleju. Su generalización sólo repercute en puede preceder a la observación de los genitales femeninos; no
su propia función, como un punto nodal que se extiende hacia tiene importancia: ambas deben chocar ante la idea de que tenga
atrás y hacia adelante desde el nacimiento hasta la muerte, sin- lugar la castración. ¿Qué ocurre con la niña? Como en esta
tetizando por sí solo la totalidad de la pérdida. etapa su sexualidad es fálica (clitorídiana) y su actitud activa y
«masculina», debe tener la misma respuesta frente a los grandes
La castración puede representarse sobre la base de la méritos del pene:
experiencia cotidiana de los excrementos que son separados
del cuerpo, o sobre la hase de la pérdida del pecho materno Es fácil observar que las mnas pequeñas comparten ple-
en el destete. Pero no puede haberse experímentado nada namente la opinión de su hermano [con respecto al pene].
semejante a la muerte ... por lo tanto me siento inclinado a Desarrollan un gran interés por esa parte del cuerpo del niño.
adherirme al punto de vista de que el temor a la muerte debe Pero dicho interés cae rápidamente bajo el imperio de la
considetarse como análogo al temor a la castración ... 1 envidia. Se sienten injustamente tratadas. Realizan intentos por
orinar en la postura que es posible para los niños porque
La castración --o su temor- .es, por así decirlo, el punto poseen un gran pene; cuando la niña declara que «le gustaría
máximo del temor psicológico a la pérdida y, de ahí el temor al ser un chico», sabemos cuál es la insufic_iencia que quiere
peligro. Pero antes de alcanzar este rol central, el concepto de cubrir.5
castración sufrió una serie de importantes vicisitudes. Parece
que Freud, mientras elaboraba el significado pleno de una idea, Freud escribió su ensavo sobre las teorías sexuales infantiles
«olvidara» que ya la habí.a establecido 4 En Teorías .'iexuales en correspondencia con sÜ obra acerca de Juanito, el niño que
infantiles ( 1908) Freud observó que los niños pequeños adju~ le proporcionó, en realidad, el material para esta versión abs-
dican un pene a ambos sexos. Al principio el niño no cree lo tracta. J uani to creía que su madre y su hermana Hanna tenían
que ve: a la niña le crecerá nn pene. Preud designó esto corno penes, que tanto Jos niños como las niñas pueden alumbrar
«percepción falsificadora», la que más tarde se convirtió en la bebés analmente. y así sucesivamente. Pero lo más notable del
técnica tan importante de la repudiación. Ln presencia asumida caso de Juanito consiste en que es un monumento a la impor-
de un pene femenino también actúa como desventaja para que tancia de la castración.
el niño postule la presencia de la vagina; la estricta posibilidad Las teorías sexuales de Juanito preceden al inicio de su fobia
de comparación de los genitales que propone el niño evit~, as1, a los caballos. En la época que esto tiene lugar ha aceptado que
las mujeres no tienen pene. Su fobia comienza con un sueño an-
3. Fr.-:ud: <d nhib1Li/m, síntoma y angustia», 1926.
gustioso en el que su madre lo ha abandonado (más de una década
4. Por tal razón, mu.:has de las tesis propuestas por Freud en sus después, la angustia y la castración se verán profundamente rela-
cartas a Fiie~s de la década del noventa parecen prematuras; en muchos cionadas en la teoría revisada de la primera). Durante el día.
casos sólo al fin de su vida volvió a ellas otorgándoles toda su importan- Tuanito tuvo miedo de salir a pasear y se descubrió que esto se
cia. La castración no es una excepción, salvo e'tl el sentido de que -lo
que resulta .interesante- no aparece en las cartas a Fliess. Obviamente,
debía a un temor a los caballos, originado cuando vio caer a uno
el propio Frcud se resistía a todo reconocimiento de una actitud pasiva en la calle. Se consideró que el gran caballo y otro ensueño
de su parte frente a otro hombre.
5. Freud: Teorías sexuales infantiles, 1908.
92
93
En \ugar -y esto le mucho más
tan te-- veces en su vida, una en ocasión de su primera
sobre una jirafa enorme y fuerte, y otra contraída, representaban y la otra en Munich. se le ocurrió esta idea
la superioridad de su padre y su propia fortaleza derrotada (con- «¡Esta. es una sensación gloriosa! ílJno sería capaz
traída). En el lenguaje de la fobia, se intensificó su amor por cualqtnet cosa por esto: matar al propio padre, por
la madre y encontró expresión su temor al padre. Ya hemos visto ejemplo!». En su caso esto no tenía dado que su pAdre
las implicaciones del amor edípico, pero con la resolución analí- V8 había muerto. 7
tica de la fobia animal de Juanito, Freud acentuó el otro costado
del complejo de Edipo en una forma· nueva y decisiva: En la vida fantasiosa del Hombre de las ratas se unen la
nwerte, la castración, la copulación y el rol del p:Jdre. Pero con
Con h última fantasia de Juanito también se rindió la la forn:ulación de la pulsión de muerte en Más allá del principio
angustia que surgió de su complejo de castración, y sus dolo- del placer ( 1920 ), esta relación descriptiva por la que el temor
rosas expectativas recibieron un giro más dichoso. Sí, el doctor a_ la ..~astración provoca un deseo de muerte. adquirió un nuevo
[la madre de J uanito lo había amenazado con que el médico s1gmhcado: los deseos de muerte contra el padre (siempre un
sería el agente de la castración para frenar la masturbación de aspecto de la situación edípica) dieron paso a una asociación
su hijo] vino} y le quitó el pene, aunque sólo para entregarle
a cambio uno más grande.6
más compleja de la castración como un indicativo de muerte.
Una nueva teoría de la estructura de la vida psíquica separa el
Aquí se introduce -aunque todavía sin elaborar -la fun- deseo de muerte ya propuesto en las cartas a Fliess y en La
damental noción de que la castración sirve para la transmisión interpretación de los sueños de la pu]sión de muerte de J 920.
de la cultura. Al someterse a su rol simbólico, el niño aprende El yo y el ello, obra en la que Freud formula por primera vez
que algún día heredará a su padre con un pene más grande y este nuevo esquema, sugiere el significado hacia el que ha ten-
mejor. Al comprender que algún día será padre por derecho dido la noción de castración, pero que necesitaba la proposición
propio, Juanito resuelve, más o menos, su temor infantil a la de la pulsión de muerte para darle vida. En esta obra Freud
castración. El complejo edípico no es, entonces, la trinidad que presenta una complicada relación del ego formándose en una
tan a menudo se considera -madre, padr~, hijo-, sino una lucha entre las demandas de los dos mundos externos: el mundo
relación entre cuatro términos, de los cuales el cuarto y determi- exterior «real» y el mundo interior igualmente real (aunque
nante es la castración. Pero una vez más, pasaría cierto tiempo externo al ego del que se forma), el mundo de pulsiones, de-
hasta que Freud comprendiera plenamente lo que había dicho. mandas y necesidades (el ello) y un tercer mundo que el ego ha
La muerte y la castración son casi aliadas, como comprendió creado a partir del ello en sus intentos por ocuparse del mismo:
el «Hombre de las ratas» (y como hace esencial el rol de la el superyó. A propósito, para quienes están convencidos del
castración en la situación edipica). En sus notas originales sobre perpetuo dualismo de Freud, esta es una concepción muy dia-
la neuro~is obsesiva del «Hombre de las ratas», Freud registró léctica. El ego ----como está situado a mitad de camino entre el
sus prop10s recuerdos confusos sobre el relato del paciente acerca ello y la «tealida(b y a mitad de camino entre el ello y el su
de la muerte de su hermana. Como resultado de sus propios peryó-, mientras hace lo posible por adquirir una posición de
complejos, Freud olvidó algunos detalles: control también se encuentra, inevitablemente, en una posición
de dependencia. Ahora, dadas las dos pulsiones conflictivas del
... cuando era muy joven y él y su hermana hablaban sobre ello -la pulsíón de muerte y la libido- el ego se encuentra
la muerte, eUa le dijo: «Te juro por mí alma que si mueres en mayores dificultades. Mientras supera las demandas libj,JíDCI
me mataré». De modo que en ambos casos se trataba de la sas mediante los procesos de identificación y sublímaci·.~'l: í b
muerte de su hermana. . . La muerte le fue presentada, y real-
mente· creyó que si uno se masturba muere ... 7, Archivo original del ca.so.
6. Freud: «Análisis de la fobia de un niñ.o de cinco años».
9'5

94
formación del superyó ), contribuye a los deseos agresivos muerte que lleva consigo. Vivir es equivalente a ser amado por
ello, pero al hacerlo se ·vuelve a sí mismo vulnerable a ellos. El el superyó y protegido por éste. Como en una oportunidad el
superyó (en prindpío, fundamentalmente el padte ínternalizado ego temía la castración del padre, ahora vuelve a sentir una ame-
y la cultur·a que representa) es agresivo; para crearlo y después naza equivalente por parte del superyó, que surgió de una
apartar el peligro de su creación, el ego tiene que volverse amo- identificación con el mismo. Freud comenta:
roso pa:-a sí mismo. (El niño, después de desear uno tras otro Estas consideraciones hacen posible enfocar el temor a la
a sus padres, tiene que desear ser amado por ellos.) Amenazado muerte -como el temor a la conciencia- como una evolución
así por todos los costados, el ego es el punw de origen de toda del temor a la castración. La gran significación que tiene el
angustia. La angustia es la señal de advertencia del peligro po- sentimiento de culpa en las neurosis, hace concebible que la
sible. Lo que nos interesa es la naturaleza de la angustia que angustia neurótica común sea reforzada, en los casos graves,
por la generación de angustia entre el ego y el superyó (temor
experimenta el ego en relación con el superyó:
a la castración, a la conciencia, a la muerte). 9
... podemos saber qué se oculta detrás del temor del ego ante Al replantearse sus teorías acerca de la angustia, Freud -sin
el superyó: el temor a la conciencia .. El ser superior, que se llegar a abandonarla- no cambió la naturaleza sino las connota-
transformó en el ideal del ego, en una oportunidad amenazó ciones y el alcance de la teoría de la castración. La angustia
con la castración y probablemente este temor a la castración
sea el núcleo a cuyo alrededor se ha unido el consiguiente
precede al temor a la castración; es una luz roja que advierte
temor a la conciencia; éste es el temor que persiste como sobre un .peligro posible. La primera angustia parecería ser el
campana de la conciencia. 8 nacimiento. Entre otras razones, Freud escribió «Inhibición, sín-
toma y angustia» en un esfuerzo por sortear sus desacuerdos con
No se trata de que uno pueda desear la muerte del padre y el argumento de Otto Rank en el sentido de que el trauma
descubrir ante su propio horror que firme en su poder superior de nacimiento -y no el complejo de Edipo- era el núcleo
él tiene el instrumento de ejecución, sino de que en la misma de las neurosis. Las observaciones de Freud demuestran que. no
internalización de la autoridad poderosa, las· pulsiones de muerte es así. El potencial de angustia infantil aumenta, y no disminuye,
del propio ello tienen rienda suelta. Por necesidad, uno vuelve después del nacimiento. Pensando en los ejemplos obvios de
la propia violencia contra sí mismo. El temor a la castración angustia infantil -la oscuridad, estar a solas, la presencia de
entonces, nos conduce a la identificación con el agente castrado; un extraño y no un conocido- parecería que el temor del niño
y --con ayuda de la propia pulsión agresiva- a incorporarlo a se cristaliza alrededor de una ausencia: la de la persona amada
la propia personalidad como figura autoritaria interna, un superyó y anhelada. El niño es dependiente de su madre (o de su sustituta)
juez por cuyas severas críticas uno se siente infinitamente angus- para la satisfacción de sus necesidades; su ausencia significa el
tiado. Pero la relación entre muerte v castración es aún más aumento de la ·tensión interna porque las necesidades no pueden
intensa. El temor a la muerte sugiere- que el ego debió aban- ser satisfechas y el bebé es impotente. Esta es la situación que
donar toda su auto-adhesión narcisista (aquí Freud hace una recrea o, mejor dicho, que crea a posteriori la así llamada angus-
clara distinción entre la angustia realista -digamos la embestida tia del nacimiento. El niño aprende que la presencia de la
de un toto-- y la angustia neurótica, como en el caso de la madre puede salvarlo de un peligro similar a~ del nacimiento,
melancolía, aunque probablemente opera el mismo mecanismo in- que el que su ausencia significa un peligro al que el niño pone
terno). La melancolía, como ya lo ha hecho anteriormente, la marca de la angustia, un acto de autoconservación, ya que
puede ofrecer un modelo para la «normalidad». El ego se siente está destinado a evitar su pérdida. La separación biológica del
odiado (en lugar de amado) por su propio superyó y teme a la acto del nacimiento es remplazada v reinterpretada por la rela-
9. !bid
8. El :vo y el ello.
97
96
4. -l'SICOANALISIS Y FEMINISMO
ción psíquica con la madre. Pero entonces el bebé tiene que
aprender a manejar la ausencia del objeto amado y necesitado. Aquí la angustia sólo se relaciona con el superyó, que en
Aquí podemos volver a la observación fundamental que hizo la resolución del complejo edípico reemplaza a los padres pre-
Freud siete años atrás, mientras observaba a un niño pre-verbal viamente demasiado amados y demasiado temidos. Más tarde se
dominar la dolorosa situación de las idas y venidas de su madre, le agregarán sus representantes sociales más generalizados: maes-
representando simbólicamente la misma en el juego: el niño arro- tros, predicadores, policías... Después el superyó, re-proyectado
jaba incesantemente y después recuperaba un carrete de algodón, en los diversos agentes del destino, se convierte en expresión
murmurando respectivamente: «Da>> (allá), «Fe» (se fue). L~ última de la angustia «normal»: el temor a la pérdida del amor
anr,ustía provocada por las desapariciones de la madre y al castigo último, el temor de la vida: la muerte. El superyó
~er resuelta mediante la comprensión de que volverá (el amenaza a su propio ego, del que en parte surgió.
tido sumamente signifi.cativo de comprender la ausencia es, por Una vez más, esta presentación cronológica oscurece el hecho
el I?omento, ?tra .cuestión). Lo fundamental consiste en que esta de que aunque existe un aspecto evolutivo, todas las angustias
~nstedad ~o 1mphc~ (como .tampoco la angustia del nacimiento) pueden coexistir, cambiar de orden (hacia atrás o hacia adelante),
tdeas soctalmente maceptables. Por otro lado, el deseo inces- persistir, obtener respuestas adecuadas para una situación anterior
. tuoso que entonces surge por la madre, sí implica lo prohibido. o posterior, y así sucesivamente. Pero de todas estas angustias)
Ahora bien, la angustia entra en escena para sugerir el temor a el te~QLaJa castr~ción es el que reposa en lo más profundo del
la castración si no se abandonan estas ideas incestuosas. Angustiado c6r~~_?<2tLde la r~s_Qlución del complejo edípico; en consecuen-
porque sufrirá la castración por parte de su padre si no renuncia cia, en las teorías de Freud sobre la vida psíquica del hombre,
a s~s deseos con respecto a la madre, el niño reprime la idea retiene su prímacía a. pesar de las nuevas teorías freudianas sobre
del tncesto. Si el complejo de castración no se resuelve adecua.da- la angustia.
~~nte - y esto s~~nifica si no se acepta simbólicamente la posi- El concepto de castración es el lazo de unión entre el narci-
blltdad de castracwn- e1 complejo de Edipo no se resuelve y sismo y el complejo edípico. El falo -que simboliza la capacidad
alg~nos aspec~os de. su irresolución reaparecerán en neurosis pos- de relacionarse con el objeto amado (la madre)- es el puente en
tenores. Juamto, fmalmente, «resolvió» su complejo de castra- el paso del autoerotismo al amor-objeto. La amenaza al falo es,.
ción en forma paradigmática, comprendiendo que algún día sería en consecuencia, la mayor amenaza al narcisismo del ego y a las
he~edero de los derechos de su padre si abandonaba sus deseos rela.ciones objetales del niño. Así, el temor a la castración es a
del presente infantil. Si se acepta la castración simbólica -disol- la vez preedípico y causa del final del complejo de Edipo. Vere-
viendo así el complejo de Edipo-- la nueva etapa de angustia mos cómo, en_~L_<::liso__de -la-niña, el reconocimiento preedípico
debe ser el temor al superyó, que ha reemplazado al padre de la castración es lo más importante, y cómo, en el caso del
amenazante. También en este caso la angustia es no-rmal y sólo niño -heredero. de la ley patriarcal- es fundamental la acep-
en sus formas exageradas se convierte en neurótica. En 1a pro- tación de la castración simbólica que acaba con el complejo de
porción correcta significa una angustia moral socialmence co- Edipo.
rrecta. Freud se refirió explícitamente al temor a la castración como
una «fantasía primaria»; pero su doble naturaleza lo hizo refle-
Con la despersonalización de la instancia parental de la xionar en formas que pueden parecer contradictorias. Así, en El
que se temía la castración, el peligro se vuelve menos definido. narcisismo, Freud afirma que el complejo de castración no puede
La angustia de castración evoluciona hada una angustia moral ser determinante de neurosis, pero más tarde acentúa su impor-
-angustia social- y ya no resulta tan fácil saber a qué se tancia precisamente en este roL La diferencia consiste en que la
refiere dicha angusrl.a.lO
última referencia sitúa a la castración en el contexto del complejo
10. Freud: dnhíbidón, síntoma y angustia». edípico y la primera se refiere únicamente a su significado nªr'- ·
cisista preedípico. Juanito ofrece un modelo de complejo de cás-
98
99
trac10n resuelto, pero muchos no tienen tanto é::rito: En sus ú¿~i­ Se recomienda una investigación del fetichismo a quien-
mos escritos Freud subrayó que un compleJO de castracwn quiera que dude todavía de la existencia del complejo de
irresuelto er~ el mayor obstáculo para una «cura» terapéutica castración, o que aún pueda creer que el temor ante la visión
completa. Una aceptación inadecuada de la castra~ión simbólic.a de los genitales femeninos tiene algún otro fundamento ... por
evidencia un complejo edípico mal disuelto. Los m ten tos reah- ejemplo, que derive de un supuesto recuerdo del trauma del
nacimiento. 11
zados para rechazar el reconocimiento ?e .la castración a~qui~;en
diversas formas: dos de éstas son el fet1ch1smo y la «duphcaciOn» El ejemplo del fetichismo indica (como lo hace, incidental-
(de una imagen). Ambas teorías son fundamentales para la men te, el de la cabeza de la Medusa) la otra dimensión del com-
obra posterior de Freud sobre la diferencia psicológica entre los plejo de castración: el temor a la madre o, más bien, a los
sexos. genitales de la madre, primera prueba de que puede producirse
En La interpretación de los sueños, Freud registra algunos la castración. El miedo sustentado por esta impresión es dema-
en que una duplicación o multiplicación de un sím?olo frecuente siado fuerte para que uno lo reconozca, de modo que niegan la
por el pene indica un esfuerzo por rechazar el mtedo a la. cas- percepción de sus propios ojos u oídos si alguien intenta hablar-
tración. (Podemos ver la significación de ésta para las muJeres, les de la cuestión. En lugar de reconocer esa evidencia de la
ya que a los sueños sobre un número repetido de hijos :--<<pe- castración, crean un fetiche que sustituye el falo ausente en
queños»- se les otorga la misma importancia.) Mucho más la mujer, pero al hacerlo, estos fetichistas no han querido sacri-
tarde, Freud detecta este mecanismmo como una causa subya- ficar nada: reconocen que las mujeres están castradas y lo
cente de las sensaciones «extrañas» provocadas por las ideas del niegan, de modo que el fetiche es tratado con afecto y hostili-
propio doble. También el temor primario reside detrás de la dad, representa la ausencia del falo y en sí mismo -por su mera
angustia relacionada con la pérdida de otros órganos (manos, existencia -afirma su presencia. En vez de aceptar la posibi-
ojos, dientes, etc.) y su explotación en estas y otras formas lidad de la castración simbólica -con la esperanza ·de cosas
disfrazadas también puede utilizarse -en la ficción- para pro- más grandes y mejores en el fut-uro- e] niño rechaza la posi-
ducir impresiones asustaclizas y «extrañas». Muchas fantasías de bilidad de que ocurra, negando que ha percibido los genitales
castración convergen en el símbolo mitológico de la cabeza de la de las mujeres y manteniendo, en consecuencia, a salvo su pene
Medusa. Pero desde nuestra perspectiva, el fetichismo es el tema para su propio uso: la masturbación puede continuar sin estor-
más fructífero que Freud investigó en ese momento dentro bos. El fetichista desplaza el objeto evaluado hacia otra parte del
de esta problemática. cuerpo. Los síntomas resultantes de la creación del fetiche dan
Había ciertas cuestiones que a Freud le interesaba refutar. testimonio del hecho de que el niño conoce la castración, aunque
Aunque la importancia central de la idea de castración llevó. más simultáneamente la desconoce. Siempre existe esta oscilación
tiempo de asentar que la de otros conceptos, las duda!i arroJadas entre el rechazo y el reconocimiento; el ego se ha escindido como
sobre la misma provocaron fuertes respuestas por parte de medio de defensa pero en alguna parte, de algún modo, incluso
Freud. Así, en una nota al pie comenta sarcásticamente el triunfo en este caso el temor a la castración parece irrumpir, expresado
del descuido alcanzado por los terapeutas que afirman no haberla en uno u otro síntoma.
observado nunca. También su teoría del fetichismo estuvo .pre-
Existe, por supuesto, una forma alternativa de no resolver
parándose durante cierto tiempo, en el sentido de que aunque
el complejo de castración: la elección de la homosexualidad, re-
sus aspectos cruciales son señalados muy temprano, la síntesis
sultado de una inhibición en la etapa edípica. Esto significa la
no se concreta hasta 1927, y se reorganiza de manera fascinante
evolución de una posición femenina ... por parte de los hombres.
en «Escisión del yo en el proceso de defensa», en 19 38. La teoría
El presidente del Senado Schreber (cuya autobiogr·afía analizó
tuvo el valor incidental de «demostrar» la castración:
11. Freud: «Fetichismo», 1927.

100 101
Freud) tenía fantasías en las que se convertía en una mujer en poralmente la castraClon, en espera de futuras cosas mejores.
la que Dios engendraría un nuevo mundo, proporcionando así Pero en su elección hay, inevitablemente, otra implicación: como
un cuadro completo de esta situación femenina. El aspecto <<ne- en cierto modo están castrados a diferencia de otros machos, son
gativo» del conflicto edípico -el amor del niño por su padre- temidos y despreciados ... como las mujeres.
predominó y Dios (que reemplazaba al padre) cumpliría la ac- La castración --o más bien la reacción ante su idea- es
ción, es decir la castración (su conversión en mujer), que era la lf nea divisoria decisiva entre los sexos:
indispensable para que este am01 se realizara ( Schreber se re-
firió a este acto como «muerte del alma»): ... mientras el niño se encuentra en el punto max1mo de su
evolución sexual infantil, se establece una organización genital
El presidente Schreber descubrió el camino de la recupe- de cierto tipo; pero sólo los genitales masculinos tienen parte
ración cuando decidió abandcmar su resistencia a la castración en ella y los femeninos siguen sin ser descubiertos.. . En esta
y adaptarse al rol femenino adjudicado por Dios. Después se etapa. el contraste entre los sexos no se establece en términos
volvió lúcido v calmo, logró obtener su baja del manicomio de «masculino» o «femenino», sino de «poseer un pene» o de
y llevar una vida normal, con la única excepción de que estar «castrada». El complejo de castración que surge es de la
todos los días dedicaba algunas horas al cultivo de su feminí- mayor importancia, tamo en la formación del carácter como
dad, de cuyo progreso gradual hacia el objetivo determinado de las neurosis [las primeras cursivas son mías] .13
pm Dios siempre estuvo convencido. 12
Desde el concepto en el cual los niños y las niñas eran más
En lugar de esperar -como Juanito~- 8 que llegaran los o menos semejantes. hasta la pubertad (salvo por los efectos de
grandes acontecimientos, Schreber optó por aceptar no la posibi- las presiones sociales), pasando por la noción de sus complejos
lidad simbólica de la castración, sino la supuesta castración real edípicos paralelos. Freud saltó a la afirmación de una diferencia
(en la fantasía) que es la marca de la feminidad. A diferencia crucial en el centro mismo del ego a medida que se forma y
del juez Schreber, el Hombre de los lobos encontró que el cono- ocupa su lugar en el mundo. El momento de esta diferencia es
cimiento de la aparente castración de la mujer era un golpe el complejo de castración.
insufrible para su amor pasivo por su padre: debió suprimir En el estadio fálico, la niña comprende que no tiene falo y
violentamente su actitud femenina hacia los hombres. La forma procede a envidiarlo. El niño, al ver la carencia femenina, teme
activa del complejo de Edipo v también la invertida (pasiva) la posible pérdida del suyo. Este es el momento de la diferen-
pueden verse seriamente :=¡fectachs a través del complejo de cas- ciación entre los sexos. Hecha para sentirse originalmente privada
tración. --mediante lo que parece ser un error de la naturaleza y no, como
De este modo. las elecciones p:H8 los hombres son: el feti- en el caso de otras privaciones, por una necesidad cultural-, la
chismo, la homosexualidad reconncicb n negadn. o la «hombría», mujer basa sus demandas futuras en su carencia, no menos de
que en sf misma no es más que una resolución provisitma] de lo que el hombre la denigra en virtud de la misma. Se vuelve
las otras posibilidades, ;1 toc1as las cuales contiene -a través de la envidia del pene- envidiosa como «por natu-
La aceptación de la posihílidad de castrácíón es el camh1o raleza»; exige privilegios e inmunidades («tratamiento de pe-
del niño hacia la virilidad normill. La práctica de la circuncisión destal») para compensarla por su supuesta inadecuación biológica.
--una versión diluida dé' b castración- fue el reconocimiento El clítoris «masculino» es abandonado por ser inferior y no debe
que hizo Jesús. por orden de Moisés, al poder de Dios, el Padre. ser reactivado en la pubertad, debe «pasar» su sensibilidad a la
Aceptaron esperar ínc1inándose ante Su Supremada; serían el vagina no despertada previamente: el genital fundamentalmente
pueblo elegido, llevarían la marca de Su Poder si aceptaban tem· «femenino» el centro de la receptividad y la reproducción. Como

12. Frend· «Una neurosis dt"moníaca en el sigl0 XVII». 1921 (1922) 13. Freud: <<Autobiografía», 1925.

]02 103
a menudo esta transferencia del clítoris a la vagina no fundona a la madre significa quitarse de encima al padre rival, que de-
y como, en cualquier caso:, el camino de la mujer adulta parece muestra ser más poderoso y, por añadidura, castrador; desear
ofrecer pocos atractivos stxiales, muchas mujeres suspiran por ser la madre y, por lo tanto, ganar el amor del padre, también
sus días clitoridianos o, en su manera envidiosa, quieren ser significa ser, al igual que aquélla, castrado: «ambas actitudes
hombres. [suponen] la pérdida del pene: el masculino como castigo resul-
Freud tuvo claro que, aunque la pérdida del pecho en el tante y el femenino como una precondición». 14 Así, en c-asos
'destete o el abandono de los excrementos en el adiestramiento «ideales,>, triunfa el narcisismo, el pene es retenido y los deseos
•pigíénico prefiguraban la castración en el sentido de que acostum- edipicos totalmente abandonados." por el momento o, con suer-
pran a la criatura a las privaciones, no deben equipararse --como te, «para siempre». La diferencia entre «por el momento» y «para
sugirieron algunos analistas- con la misma. Como veremos más siempre» es. la diferencia entre la represión inadecuada y la des-
adelante, Freud ofreció una serie de razones para el valor adju- trucción con éxito del complejo y, de ahí, la diferencia entre lo
dicado al falo, y aquí sólo nos concierne el efecto de dicho normal y lo patológico. Naturalmente, el primer caso sólo es
valor. Habiéndolo incorporado al concepto de narcisismo -su ideal y el complejo de Edipo nunca desaparece totalmente.
pertenencia es decisiva para la naturaleza del ego que se forma Al principio la niña sólo cree que ella, personalmente, no
o, más bien, su pérdida significaría un terríble golpe para el está bien hecha y que posteriormente su clítoris crecerá. En
ego narcisista-, Freud tuvo que reconocer la distinción entre otras palabras, también ella acepta que su madre es fálica. Gra-
los sexos en este sentido. Este reconocimiento v el rol diverso dualmente, tiene que aceptar la aplicabilidad de la castración a
del complejo de castración lo condujeron, en la s~gunda mitad de todas las hembras'· de las que ella es una más. Al igual que
la década del veinte y en los años treinta, a una reafirmación del ocurre con el niño, esto debe acabar con su amor-objeto sexual
complejo de Edipo y de ahí el desarrollo de sus teorías de la femi- por su madre. Pero en este punto, Freud todavía estaba ·algo
nidad y de la etapa narcisista preedípica. inseguro o confuso con respecto a lo que ocurría, cuándo ocurría
El complejo de castración y el edípico se integraron, final- y cómo ... y lo reconoció. Entonces, antes de examinar la im-
mente, en un breve artículo: <<El final del complejo de Edipo» portancia de esta respuesta necesariamente diferente ante la
( 1924 ). Freud comenzó el artículo con la afirmación de que misma situación --el complejo de castración- dentro de los tér-
aunque era sabido que el complejo edípico se disolvía, inaugu- minos de su efecto diferencial sobre el complejo edípico y de allí
rando el período· de latencia y concluyendo la primera fase de la sobre el significado psicológico de la diferencia entre los sexos,
singular sexualidad difásica de la humanidad, hasta entonces la analicemos algunas de las consecuencias de la aceptación de la
causa de su disolución había sido inadecuadamente apreciada en castración en sí misma.
las teorías del psicoanálisis. La causa de dicha disolución, afirmó En los niños, el temor a la castración se expresa como una
entonces, era el peligro de la castración. Ni la amenaza punitiva explosión de angustia por parte del ego (lo que a menudo está
de la castración (real o imaginaria), ni el destete pre~i~, ni el contenido en las fobias a los animales, como en el caso de Juanito ).
adiestramiento higiénico, son adecuados para hacer que el niño Al subrayar los deseos libidinales prohibidos de la fase edípica,
comprenda los peligros que sobrevienen al desear .a su madre; el ego, amenazado por la castración, puede descartarlos o estable-
sólo la vista de los genitales femeninos puede poner en funciona- cer una regresión a una fase anterior, prefálica, o puede empren-
miento la idea de la castración que ya se temía. (Este retraso der actos masivos de represión de la pulsión y, al hacerlo, en
temporal entre la valoración narcisista de, y el consecuente temor
14. Freud: «El final del complejo de Edipo», 1924 (Los directores
a, los genitales, y el posterior complejo de castración se activa de la S.E. manifiestan que este artírulo sólo constituye una elaboración de
en el momento de la crisis edípica en lo que Freud designa como algunos pasajes de El yo y el ello; esta afirmación no es estrictamente
efecto «diferido».) La idea de la castración destruye tanto los correcta, ya que en realidad, por primera vez en este artículo, Freud une
efectos negativos corno positivos de su complejo de Edipo: desear indisolublemente los complejos de castración y de Edipo.)

104 10'5
cierta medida se desexualizará (en período de latencia) y supri-
modificación en nuestra descripción de sus determinantes de
mid, parcialmente, la actividad misn:-a que d~fine a la ~as~­
la angustia, en el sentido de que ya no se trata de una
nidad. En este punto, al haberlo cas1 establee1do, por as1 dectr,
cuestión de sentir el deseo de, o de perder realmente el
Freud escribió: objeto mismo, sino de perder el amor del objeto. Puesto que
no existen dudas de que la histeria tiene gran afinidad con la
¿ ... es absulutamenLe seguro que el temor a la ca~tración es feminidad, del mismo modo que la neurosis obsesiva con
el único motivo de la represión (o de la defensa)? S1 pensamos la masculinidad, parece prnl'~thlc ~Jue, como determinante de la
en las neurosis de las mujeres nos sent1mos inclinados a du- angustia, ];¡ pérdid~1 dvl tnl•)J tksempcñe en la histeria el
darlo, ya que aunque podamos establecer_ ,con certeza en ellos 1nismo rolyue la anh.IWZ'l d, L~~~.tr:wión en las fobias v el temor
la presencia de un complejo de. casttaCl~~· apenas pod~mos al supet}rc) en las ne!lr<.sÍs nh.; •. ·~ivas 17
haLlar con propiedad de,angustia de castrac10n cuando la mlsml'l
ya ha tenido lugar. 15 Con esta sugerencia sobre b ,, feminidad>> de la histeria, Freud
JTtnrna ~l. sus primeros casos Lts mujeres cuyos temores,
Pero una plena utilización de su descripción de la angustia sueiíos y fantasías escuchó por primera vez con Breuer en las
le llevó a profundizar sobre este dilema; como hemos visto, dc•s últim:1s décadas del siglo pasado. Fn aquella época, la opinión
existen varias razones relacionada~; para la producción de la clínica predominante sostenía que sólo hs mujeres eran histéricas
angustia y todas tienen que ver con la separación. El nacimiento pero, siguiendo los pasos de CharcoL F1 eud lo negó. Nunca nece-
(«Existe mucha mayor continuidad entre la vida intrauterina y sitó invertir su opinión, o, mejor dicho, la misma se volvió tan
la primera infancia que la que la impresionante cesura del acto obviamente incorrecta como para no plantear la necesidad de su
del nacimiento nos hada creen>) 16 es una separación de la madre refutación. Pero al mostrar cómo la hisexualidad podía hallar
con quien el bebé es como una sola persona; después está la respuestas psicológicas de naturaleza masculina o· femenina, tanto
pérdida objetal de Ll madre en sus ausencias temporales durante en hombres como en mujeres, consideró, no obstante, a la histe-
la infancia (el «da» y el <~fe.•> del juego con el carrete de algodón), ria como una neurosis ,«femenin<l». Se supone que las mujeres son
más tarde el temor a la pérdida del falo, cuya respuesta es el femeninas, pero este hecho no les confiere derechos más exclu-
período de la ten cía. (Las angustias pueden superponerse, persis- sivos sobre la histeria que sohre la feminidad.
tir, ser abandonadas o coexistir.) En las mujeres «normales» la
posición media (es decir, el temor a la pérdida del obj_eto, aun9ue,
naturalmente, «falicizada» con el ingreso en el compleJo de Edtpo)
parece haberse mantenido con mayor intensidad o haber revertido
a ella· como en los casos de histeria, en contradicción con la
neuro~is obsesiva que se encuentra tan firmemente ligada a la
última fase, la angustia de castración. Freud, siempre preoccpado
por lo que designaba como <<.elección de la neurosis», estableció
esta relación fundamental entre la hísteri;:~ y la feminidad:

Es precisamente en las mujeres en quienes la situación de


peligro de la pérdida del objeto pa:ece haher permanecido. más
efectivamente. Todo cuanto necesitarnos hilcer es una hgera

15. Freud: dnhihk((~n. síntoma v angu~tia>>


16. Ihid
17. Ibid.
106
107
FREUD: y la mna, que pensaban que todos tenían pene y que se ataban
LA FORMACION DE UNA DAMA, II a la madre como único «otro» importante, deben separarse, no
volver a coincidir jamás, salvo en la neurosis o la psicosis, salvo
en las perversiones, salvo en todos aquellos perpetuos momentos
neuróticos, psicóticos, pervertidos que residen detrás de la nor-
malidad. En esos momentos se desencadena un aspecto del sexo
psicológico que uno podría haber sido si no fuera ror la interpre-
tación /cultural de los distintos lugares que se asignan a ambos
sexos./
En el plano de la adhesión objetal el niño, cuando ingresa
en su herencia fálica puede, al principio, conservar a la madre
como centro de su lujuria. 'ZLa niña debe pasar de la adhesión
a la madre a un des~o sexual por el padre. Esto se interpreta
como lo que parece ser su destino biológico. Al tener solamente
8. El complejo de castración y la envidia del pene un clítoris, no puede poseer fisiológicamente a su .n:a~re, del
mismo modo que, culturalmente, nunca se le permltua desear
hacerlo; no obstante, hasta ese momento, como el niño, lo ha
/La problemática del tránsito a la condición de mujer <<nor- deseado claramente ~on plena agresividad «viril», del mismo modo
mal>>, lo mismo que a la condición de hombre ~mormal», implica que aquél (aunque no tiene útero ni vagina) ha des~ado ser
el tema específico de la sexualidad femenina que es, claramente, poseído por la madre y darle un hijo. Esto ocurre preedípiCamente
una parte crucial de esta problemática, A su vez, la cuestión del cuando, en virtud de que l9s roles sex';lales no son en modo alguno
orgasmo clitoridiano o vaginal ~ue se ha convertido en un fijos, . todas las variantes y permutaciones de fantasías sexuales
punto focal del repudio al psicoanálisis freudiano-- sólo es, en con 1~ madre se encuentran a disposición de ambos sexos por
realidad, una parte ínfima en toda la problemática de la sexuali- igual. El padre, si es que tiene alguna participación, no es más
femenina. que un «rival molesto».\ Para el niño edípico continúa __ sie~~o
En principio, todos los infantes creen que todas las personas un rivaf; para la niña debe convertirse en el ser amado. \La mna
tienen un pene y la niña cree que el suyo crecerá. El niño des- hace el cambio del amor maternal al paternal únicamente porque
cubre el temor a la castración a través de las amenazas a sus tiene que hacerlo, y le ocurre con dolor y protesta. Debe hacerlo
prácticas masturbatorias y mediante la desaparición del pene porque no tien~ falo. No tener falo significa no tener poder ...
durante el coito, si lo presencia, pero principalmente ante la vista salvo mediante alguna forma persuasiva de obtenerlo. El recono-
de los genitales femeninos... o, más bien, tal como le parece, cimiento de la «castraciÓn>> es el ingreso de la criatura femenina
ante Ja \vista de la ausencia de los mismos. La niña sólo necesita en la infancia, del mismo modo que la aceptación de la amenaza
mirarse a sí misma. La ausencia aparente jamás retornará, la y la deferencia hacia el padre a cambio de po~i??idades poste-
carencia no puede repararse y, en consecuencia --como ésta es riores es la deuda del mño con su futura cond1c10n de hombre.
una situación real (no fantaseada)-, no puede constituix, final- i El in~reso de la niña en su «destino» femenino se caracteriza por
mente, una ausencia o una carencia. Pero e] concepto decisivo la hostilidad hacia la madre por su fracaso en hacer de ella un
es la castración y el distinto significado de la misma en ambos niño· se trata de un ingreso marcado por la envidia del pene,
sexos. En e!)te punto -no necesariamente por cronología pero que 'a su vez debe ser reprimida o transformada. La .aceptación
si menta]mente_::._ el infante nuestra sociedad es insertado de la castración no sólo significa reconocer la carencia del falo,
en el núcleo de su familia: él, su madre y su E] niño sino también la decepción y el abandono del clítoris, inferior,
108 109
como fuente de satisfacción sexuaÜ Felizmente, en respuesta a Incluso en 1916, Freud habla del «Ricardo lll» que hay en
esta situación, como la niña también debe reprimir el deseo nosotros, de nuestro resentimiento por las heridas infligidas al
incestuoso, en este punto su sexualidad tiene que quedar ente- amor propio, por no haber nacido en cuna de oro, por no tener
rrada, en mayor o menor medida, para volver a emerger en la un supercerebro, o belleza, o algún otro atributo de la munifi-
pubertad en un nuevo comienzo. (bespués del reconocimiento cencia de la naturaleza o del hombre y, concluye, existe una
de su castración, la niña encuentra a'nte sí tres caminos, uno sólo categoría general de personas nacidas con la tristeza del rey
de los cuales es «normal>'>. Con el amor hacia sí misma ya des- tullido y deforme:
truido por su «carencia>:., su hostiljdad hacia la madre (que se
suponía era fálica pero se la descubrió también castrada) puede ... podemos afirmar que la pretensión de las mujeres a pnvl-
hacerla apartarse simultáneamente de las mujeres y de la condi- legios y a ser dispensadas de muchos de los inconvenientes
ción de mujer, en cuyo caso, humillando y despreciando a las de la vida, reposan sobre el mismo fundamento. Tal como
aprendemos en la actividad psicoanalítica, las mujeres se con-
mujeres -como hacen los hombres-· es probable que se vuelva sideran perjudicadas en la infancia, injustamente carentes de
inhibida y neurótica. También puede negarse a abandonar los algo e injustamente tratarlas; el rencor de tantas hijas por sus
placeres de su clítoris; si lo hace, permanece en la fase preedípica madres deriva, en última instancia, del reproche que le hacen
«masculina». Por último, si explorando «sus impulsos instintivos por haberlas traído al mundo como mujeres y no como hom-
pasivos» --es decir, los objetivos pasivos de su pulsión sexual2_, bres.1
(puede transferir sus atenciones sexuales de la madre al padre, pue-
de en principio desear su falo y después, mediante una impor- Pero hasta entonces la noción de la envidia del pene está con-
tante analogía, su bebé, más tarde otra vez al hombre, para tenida dentro del concepto de narcisismo, y aunque esta pers-
darle ese bebé. De este modo, se transforma en una pequeña pectiva no cambiaría, sus itriplicaciones se volverían más tras-
mujer. Esta transferencia de la madre al padre es el complejo cendentales a medida que la obra de Freud progresaba.
edípico «positivo» de la niña y el primer paso correcto en su La conexión del complejo de castración con el complejo de
camino a la condición de mujer: no necesita abandonarlo. Puede, Edipo supuso el punto decisivo de la comprensión de las dife-
impunemente, continuar amando a su padre y odiando a su rencias psicológicas entre ambos sexos.(~~momento narcisista
madre como rival, especialmente en tanto estas emociones se la niña abriga, simplemente, la esperanza de que posteriormente
«desexualizam> con el período de latencia. El hecho de que la tendrá un pene o de que su clítoris crecerá; no se contenta pen-
madre como rival sea más fuerte que la niña no parece tener sando en que su propio destino de haber sido engañada es más
demasiada importancia, ya que aquélla no tiene ninguna fuerza que. t_~mporal. Si no abandona esta condición, desplegará lo que
y Ia niña no tiene nada que perdeFi: Pero el niño teme al padre, éOmÓnmente se conoce como «complejo de masculinidad» en
que es su rival en el amor de la madre, porque aquél es verda- años posteriores. También puede--·c:onsíde.rar su castración como
deramente poderoso y potente y el niño sí tiene algo que }'t~rder: un castigo específico impuesto sólo a ella, p~ro todavía no, en
esa potencia. De modo que, mientras la niña puede transitar rnoc!o álguno, como una característica sexuaL Así, el complejo
segura en esta etapa de la vida, el muchacho debe abandonad::~ de castración de la niña viene a querer decir las ideas reprimidas
rápidamente antes de ser cegado (castrado) -como Edipo-- por que rodean la aceptación, o el fracaso de la aceptación, de la
matar a su padre y copular con su madre. Tal es su poder que castración como una característica sexual: a esta situación Freud
debe perderlo con objeto de mantenerlo para el futuro y para aplicó la expresión «envidia del pene». No obstante,Ua aceptación
los hijos de sus hijos. (lograda o fracasada) de la niña, en oposición al temor inicial de
La sugerencia de Freud con respecto a la supuesta envidia
del pene por parte de la niña es anterior a su alineamiento con L Freud: «Varios tipos de carácter descubiertos en la labor analítica»,
el complejo edípico, lo mismo que toda la noción de castración. 1916.

110 111
la castración en el niño, tiene importantes consecuencias dife- No parece haber salida: debe continuar deseando uno, o
rentes: ; negar que existe diferencia alguna, o aceptar la sitüación y sus
consecuencias psíquicas de inferioridad. Aun cuando con toda
Habiéndose excluido en la nma pequeña el temor a la cas-
tración, .también irrumpe un poderoso motivo para la instala- humildad tome este último camino, la envidia del pene despla-
ción de un superyó y la aparición de la organización genital zada tiene consecuencias aún más importantes que ésta para el
infantil. En ella, mucho más que en el niño, estos cambios desarrollo de la feminidad. El sentimiento de la inferioridad del
parecen ser el resultado de la educación y de la intimidación clítoris acarrea una ola de represión: por lo general se renuncia
del exterior, que la amenazan con la pérdida del amor. El absolutamente a la masturbación, en tanto la niña no desea que
complejo edípico de la niña es mucho más sencillo que el del se le recuerde su sentimiento de humillación. De acuerdo con la
pequeño portador del pene; en mi experiencia. rara vez va explicación de Freud, la diferencia entre los sexos~~~-h~- t;asladado
más allá de tomar el lugl:lt de la madre v adoptar una actitud así· de la pubertad al complejo de Edipo y de éste a la situación
femenina hacia el padre. 2 preedípica. En el contexto de la situación edípica, la castración
adquiere primada como su determinante psíquico.
Freud abandonaría pronto esta nocton de una esperanzadora
sencillez. Después de todo, pl:mtea un excesivo número de cues- lEn tanto el complejo de castración anula el complejo edípico
tiones. La única conclusión de «El final del complejo de Edipo» del niño, inaugura el de la niña, a medida que con desesperación
y resentimiento se vuelve de la madre al padre';
consistió en establecer la alta probal:álidad (aunque también, en
este caso. Freud estipula la necesidad de mayores discusiones)
de que el rol de la castración era poner fin a los deseos edípicos De este modo, en las mujeres, el complejo de Edipo es el
del niño. Aunque continuará desarrollando su concepto de la resultado final de una evolución bastante prolongada. No es
envidia del pene, lo que dice acerca de la niña todavía es espe- destruido, sino creado, por la influencia de la castración:
culativo. Empero, ya propuso que en virtud de que la niña no. escapa a las influencias fuertemente hostiles que, en el macho,
tiene que internahzar ·-en el mismo grado- un padre poderoso tienen un efecto destructivo y, a menudo, no es superado
y punitivo, su propio supery6, en todo lo que implique autori- del todo por la hembra. También por esta razón, las conse-
dad, conciencia, sublimación, etcétera, será, por necesidad, más cuencias culturales de su disolución son menores y de menor
débil. importancia en la niña. Probablemente no nos equivocaríamos
al decir que es esta diferencia en la relación recíproca entre
La masturbación primaria ditoridiana y pénica de la criatura
el complejo de Edipo y el de castración lo que otorga un sello
lactante no parece tener connotaciones psíquicas específicas pero singular al carácter de las hembras como seres sociales. 4
ya antes de que empiecen las relaciones obietales del complejo
edípico, el valor relativo de los dos «falos» parece haber impreso
su marca.. a1 menos en las niñas. En otras palabras, sólo cuando Freud observó la castración
a la luz del complejo edípico del niño, logró finalmente aban-
l ,as consecuencias psíquicas de la envidia del pene, en
tanto no es absorbida en la reacción-formación del complejo donar su proposición análoga para ambos sexos y, por último
de masculinidad, son diversas y de gran repercusión. Después proponer las bases de la diferencia.
que la mujer ha tomado conciencia de la herida infligida a su
narcisismo desarrolla ---como una cicatriz--- un sentimiento de
inferioridad.3

2. Freud: «El final del complejo de Edipo»


). Freud· «Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia sexual
anatómica». 4. Freud: «La sexualidad femenina».

112 lU
prima del pensamiento, y los términos abstractos son devueltos
9. Los excrementos - Et pene - El bebé a los concretos que están en su base». 1 En lugar de los artificios
del lenguaje consciente, los símbolos desempeñan un rol impor-
tantísimo en el lenguaje del inconsciente. Todo aparece compri-
(~I ing.res~ de la nma en su adhesión edípica al . padre y en mido y condensado: «Aquellos elementos que permiten que se
el d1stane1am1ento de su madre preedípica, que es el resultado encuentre cualquier punto de contacto entre ellos son condensa-
de st~ con:plejo de castración, tiene lugar en la línea de lo qu~ dos en nuevas unidades»; 2 así, uu elemento puede representar a
Frcud des1gna como la ecuación «excrementos -- pene -- bebé»). muchos y viceversa. Freud describe otra importante caracterís-
~ntre r:~das, a menudo es esta noción la más ofensiva (véase tica a la que designa como «desplazamiento»: en este caso el
Kate 1v1111ett). En el rechazo de esta sugerencia) tenemos pruebas afecto o emociones, pueden ser desplazados de una idea a otra v
de que la más fuerte oposición a las teorías freudianas de la alterar todo reconodmien to inmediato: -
f~n:inidad no se basa únicamente en su postura masculino-chau-
vmlsta más de lo que las primeras objeciones a su obra se basaban De este modo, algo que sólo desempeñó un rol secundario
exclusivamente en su escandalosa imputación de la sexualidad en los pensamientos del sueño, parece pasar al primer plano
infantil: ambas oposiciones ocultan una fuerte protesta contra en el sueño como protagonista, mientras, por el contrario, la
el hecho de una mente inconsciente. Aquí tenemos un ejemplo esencia de los pensamientos del sueño sólo encur~ntra una re-
de cómo casi todos los casos de crítica inexorablemente hostil presentación pasajera y vaga en el sueño. 3
aunque pagan tributo formal al «descubrimiento» de Freud 1~
niegan en sus análisis posteriores. Como he dicho anteriorm~nte Este proceso es, principalmente, el responsable de la extrañeza
en este punto, como en todos los demás, 'esta ecuación se refiere del sueño.
a la forma en que actúa el inconsciente. La estructura de los sueños, el camino real . al inconsciente,
Quizá resulte más fácil entrar en el tema con mayor detalle pronto se vio confirmada por estudios de actos fallidos, lapsus
de l.a forma en que lo hizo Freud: mediante los sueños, aunque verbales y escritos, chistes y agudezas. El lenguaje del proceso
obv1amente sólo pueden ser indicadas sus conclusiones. Detrás primario es simbólico, hace uso de la condensación, el desplaza-
del contenido manifiesto dd sueño, reposa el contenido latente, miento y la simbolización, y todo puede ocurrir al mismo tiempo,
compuesto principalmente por pensamientos preconscientes que como en el caso que ahora consideramos. Los niños creen que
d soñador puede alcanzar a través de sus asociaciones. Pero los bebés nacen analmente, como los excrementos: el esfuerzo,
siempre hay un elemento absolutamente inconsciente, un aspecto el alivio, la producción de algo nuevo que sale de uno mismo, es
de la representación de la pulsión, ansioso de satisfacción· es la un prototipo del nacimiento. Las heces producidas para la madre
pulsión í?;onsciente la que produce la energía psíquica para la --o para quien cuide al bebé- son ofrecidas como un regalo;
construcc1on del sueño. La fuerza de la resistencia del paciente de aquí una cadena de «pensamientos» conduce a una equipa-
puede hacerla eternamente inaccesible, pero más a menudo, me- ración con el dinero, pero otra a una reconfirmación de la produc-
diante e~ análisis de la estructura y composición del sueño, parte ción de un bebé, que también es siempre «dado», es un don
de la m1sma puede alcanzarse finalmente. Pero ya que la repre-
sentación de la pulsión, por ejemplo, los deseos de una persona l. Freud: Nuevas aportaciones al psicoanálisis) 1933 (1932), «Revisión
sólo pueden encontrar satisfacci6n en el estado del sueñd Cierta~ de la teoría de los sueños». Lo que Freud describe son las operaciones de
los procesos del pensamiento inconsciente y no una región mental siste-
condiciones determinan la naturaleza de su expresión. Lo~ pensa- mática, «el inconsciente», porque después de El yo y el ello Freud siempre
n:;tientos dd sueño se transforman en imágenes visuales y ·senso- ~firmó _que ~randes porciones del yo y del superyó también pueden ser
nales, y en .el curso de este proceso, los hábitos lingüísticos de la mconsoentes.
conciencia son abandonados, «del mismo modo que en el len- 2. Ibid.
3. Ibid.
guaje primitivo sin ninguna gramática, sólo se expresa la materia

114
(«él le ha dado un hijo», «ella le ha dado un hijo~). Al
tiempo los excrementos --columna que estimula las membraruu La equivalencia e intercambiabilidad del pensamiento incons-
del intestino- son, en términos psíquicos, precursores del pene ciente de los excrementos - el pene - el bebé, pueden verse
y, lamentablemente, como los excrementos, el pene es pensado en las manifestaciones lingüísticas de la vida cotidiana y de los
como una parte del cuerpo que puede ser perdida, abandonada, sueños: se dice «la cosita» tanto para referirse a un pene como
renunciada (castración). (El pene también hereda los sentimien- a un bebé. (¿Explicaría esto, quizá, el matiz de indecencia que
tos que la criatura tuvo por el pezón de la madre . ) En otro parece unido a la insinuación sexual de la expresión de buenos
párrafo, F reud menciona un retorno común a esta tesis infantil deseos matrimoniales: «que todas vuestras penas sean -pequeñas
en el caso de una maníaca que llevó al médico ante sus excre- [cositas]»?) Freud hace otro comentario que explica tales instan-
mentos y afirmó que eran el bebé que ese día había tenido. das como el significado del sueño de la mujer que hemos men-
Sobre todo este campo de simbolización, Freud hace el siguiente cionado recientemente:
comentario:
Es bien conocido el hecho de que el lenguaje simbólico
Sí uno no comprende estas profundas conexiones, es impo- ignora, a menudo, la diferencia sexuaL La «cosita», que origi-
sible encontrar el camino de las fantasías de los seres humanos nalmente significó el órgano genital masculino, puede haber
en sus asociaciones, influidos como están por el inconsciente, adquirido así una aplicación secundaria a los genitales feme-
y en su lenguaje sintomático. Los excrementos- el dinero- el ninos.6
don -- el bebé -- el pene, son tratados como si significaran
la misma cosa y también son representados por los mismos La niña pequeña,. al haber intentado al menos abandonar su
símbolos. 4 deseo de un pene, continuará deseándolo, no obstante, como
regalo de una «cosita», en primer lugar de su padre y, posterior-
Tal simbolización no es peculiar de las mnas: los mecanismos mente, de su marido. En este punto aparece otra de las aseve-
de los procesos inconscientes no están determinados sexualmente; raciones de Freud: sólo el nacimiento de un hijo varón concede
es dicha simbolización la que ha sido usada por las niñas en su a la mujer el pene que ansía y -lo que es menos importante-
evolución hacia la feminidad. (No le fue menos útil al presi- la mujer sólo se sentirá contenta con su matrimonio (como dis-
dente Schreber.) tinto a su maternidad) cuando pueda llegar a hacerle la madre
Por otra parte, otro ejemplo de lo mismo muestra cuán nece- a su marido y a transformarlo también en su «cosita»)
saria resulta su explotación para el logro de la condición de
mujer, En La interpretación de los sueños, Freud registra la
interpretación que hace una paciente de su propio sueño:

Recordó haber visto en una oportunidad a su padn': des- 1O. El clítoris y la vagina
nudo en el cuarto de baño, de espaldas; continuó hablando
de las diferencias entre los sexos y puso el acento en el hecho de
que los genitales de un hombre ser vistos incluso A pesar de la controversia existente en los círculos psico-
desde atrás, pero no los de la mujer. este sentido, ella misma an.alíticos durante las décadas del veinte y del treinta, Freud se
interpretó que «la ·cosita» significaba los genitales, que «su atuvo a su convicción de que la vagina sólo era descubierta
cosita» -tenia una de cuatro años:- eran sus propios como lo que era, en la mayoría de los casos, durante la pubertad.
genitales. 5 En 1924, Karl Abraham le escribió:
4. Freud: Lección XXXII, «La angustia y la vida instintiva», Nuevas
aportaciones al ¡:Jstcotmá:tis¡is. 6. Freud: «Sobre las transmutaciones de los instintos y especialmente
Freud: en el erotismo anal», 1917.
1

116 117 !-'¡


Durante largo tiempo me he preguntado si el desplaza- Pero la correccwn de las primeras supos1c10nes a las que
miento del clítoris a la vagina podía haber ocurrido siguiendo aqui nos referimos sólo es parcial, ya que hay dos cuestiones en
una vía recorrida anteriormente, aunque en sentido inverso ... juego: la sensibilidad física de la vagina y el reconocimiento
Este supuesto estadio sexual tendría que haber tenido como psicológico de la misma. Naturalmente, ambas están relaciona-
ob:¡etivo sexual la recepción del pene ... Dos síntomas neuróti- das: sí la niña pequeña practica la masturbación vaginal, en algún
cos me han obligado a imaginar algo que podríamos designar
como etapa vaginal-anal temprana: la frigidez y el vaginismo.
sentido debe conocer la existencia de la vagina. Pero merece
A la luz de toda mi experiencia psicoanalítica, no puedo creer la pena separar ambas cuestiones, ya que a menudo se confunden
que la frigidez se base, mera~ente, en el_ fr_acaso de la _li_b~~o en las rdutaciones que invierten la afirmación freudiana. Por
en pasar del clítoris _a la ~ragma. Debe existir u~a pr~h1b:c~on «invertir» me refiero a que lo que preocupó a Freud y a los
que tenga una base mmed1ata y local; esto es aun mas vahdo primeros autores analíticos sobre el tema fue: ¿conocen las cria-
en el caso del vaginismo. 1 turas la existencia de la vagina? Pero lo que hoy preocupa a la
oposición es: ¿por qué demonios debería la niña abandonar el
Freud senda el mayor respeto por la obra de Abraham y en clítoris por la vagina? En esta inversión, la sensibilidad erógena
esta cuestión (que preocupaba intensamente a éste) reconocía su de la vagina y sus consecuencias psicológicas se han mezclado
propia ignorancia. Pero cuando él mismo escribió sobre el tema inextricablemente.
(Abraham ya había muerto), Freud todavía no estaba conven- Freud jamás pensó que el clítoris se convirtiera automática-
cido. mente en algo fisiológicamente desensibilizado. Su estimulación
Existe un razón evidente para la afirmación de Freud sobre podía desempeñar . un rol preparatorio del intercambio sexual,
la ignorancia infantil general con respecto a la vagina, una razón pero si todo el interés sexual permanecía enfocado en el clítoris,
distinta a la ausencia de su presencia en los recuerdos reprimidos la vagina permanecería, probablemente, anestesiada, y la mujer
de sus pacientes. Si toda la evidencia demuestra que en una «clitoridiana>> no desearía la penetración del pene. De modo que
etapa la criatura cree en la presencia universal del falo, la hipó- la mujer «normal» debe transferir la sensibilidad del clítoris a la
tesis de la vagina no corresponde ni es compatible. Una de las vagina. En cierto sentido, existe muy poca diferencia, de hecho,
últimas palabras de Freud sobre el tema no fue realmente suya: entre la posición básica de Freud y su oposición: la distinción
proviene de un ensayo de Ruth Mack Brunswick, cuyo progreso reposa más en los valores imputados y en la negativa a compren-
fue estimulado y aprobado por Freud, aunque de hecho no se der que Freud habla de un proceso psicológico. Freud confesó su
publicó hasta poco tiempo después de. su muerte: ignorancia con respecto -a la causa de la frigidez. Pero el rasgo
La vagina, tal como la conocemos, deriva principalmente característico de la frigidez es la ausencia del orgasmo vaginal;
su sensibilidad del clítoris y, secundariamente, del ano. Ha el logro de este orgasmo puede requerir la estimulación del
llegado a cuestionarse si, como hasta ahora se ha sostenido, la clítoris, pero puede -según Masters y Johnson- ser visto como
vagina siempre es --o al menos generalmente- un (<Órgano las contracciones pélvkas que afectan a todo el cuerpo. También
silencioso», hasta la adolescencia. Actualmente parece proba- puede producirse el orgasmo mediante la influencia de fantasías.
bit: que con frecuencia exista una temprana sensibilidad va- La mujer ditoridiana es aquella que sólo alcanza el orgasmo con
ginal de origen anal. . . Huelga decir que aunque exista dicha la estimulación del clítoris y no desea nada más. Fr~ud consideró
sensibilidad vaginal, su rol es decididamente menor y secun-
dario al del clítoris como órgano de la sensibilidad infantiP
que la importancia última del clítoris era infini~~!~~~~-!_~?.Ie,
pero que el sexo Ú!)J~l!Ql~!lte ditoridiano señalaba una detención
l. 26 de diciembre de 1924. A Psychoanalytic Dialogue, The Hogarth en éraesatrono de- la feminidad; paraias-lemirifstas- es -señal ele
Press, Londres, 1965. indeperuteñeia~hombres. Sea como fuere, la oposición sólo
2. Ruth Mack Bnmswick: «The Pre-Oedipal Phase of the Libido
DevelopmentJ>,' 1940, reimpreso en The Psycho-analytic Reader, dir. R. se encuentra en el juicio de valor. Ahora bien, por lo que sabe-
Fliess, The Hogarth Press, Londres, 1950. mos, Freud puede haber apoyado a las mujeres «femeninas»

118 119
receptivas en su vida privada, pero en todos sus escritos todo para; se trata de un cambio psicológico hada el <<destino» de
lo que indica es el camino prescrito para la condición de mujer esposa y madre.
«normal». Guste o no, la receptividad vaginal sigue siendo con- La transferencia del clítoris a la vagina, que fomenta y pro-
siderada como indicativa de esta normalidad femenina. Una vez mueve el futuro dominio de los objetivos pasivos para la forma-
más, retornamos al peligro de interpretar las descripciones de ción de la feminidad, es un proceso tramposo, como Freud nunca
Freud como de significación normativa; a menudo lo que nos se cansó de señalar. Está íntimamente unido al segundo cambio
lleva a ello es su método defectuoso de presentación. De hecho, exigido a la futura mujer: el cambio del amor por la madre al
el defecto está más en el status social de las mujeres. amor por el padre.
Natur<llmente, en esta cuestión existen más planteamientos
que éste.t'Según la teoría fr:eudiana, el desarrollo de la feminidad
depende de la temprana supresión del clítoris, y su teoría de 11. La madre preedípica y el padre edípico
las consecuencias psíquicas de la bisexualidad depende de La ac-
tividad di toridiana en la etap.a fálica y de la ignorancia de la
vagina. Por supuesto, ,esto no significa que Freud no hubiese Prosiguiendo con la metáfora arqueológica de Freud, la cul-
abandonado estas ideas si las evidencias hubieran demostrado tura griega, la formación de un hombre, obstaculizaron el paso
que eran insostenibles o si la lógica de las mismas no las hubiera al descubrimiento analítico de un estadio anterior de la civiliza-
confirmado. ción: la fase cretomicénica preedípica, tan decisiva para la femi-
La niña preedípica abandona a su madre como objeto amo- nidad. Naturalmen~e, los niños y las niñas comparten este primer
roso bajo la influencia ·del sentimiento de inferioridad de su período, pero las implicaciones del mismo sop distintas para
clítoris. Al mismo tiempo, es probable que también renuncie a cada sexo. . . alterado por la superestructura griega, que lo os-
su clítoris, es decir, a su masturbación manual del mismo. No cureció para el análisis como lo hizo para la historia. El complejo
quiere nada que le recuerde la herida inferida a su narcisismo: edípico, del que casi puede decirse que apoya la estructura de
ni su madre, responsable y <<castrada», ni su propio «pequeño una cultura patriarcal, ocultó la fase preedípica, como Freud -un
pene». Ambas cuestiones marchan juntas. La niña comprende que analista masculino-- haciéndose eco a su manera de las formas
no puede poseer a su madre, de ahí que el clítoris pierda sus de la cultura, oscureció el rol de la madre para sus pacientes
connotaciones activas y cuando su sensibilidad vuelve a emerger femeninas. La civilización griega domina en la construcción ana-
en la pubertad, es probable que lo haga en un rol masturbatorio lítica, de modo que la adhesión a la madre --ese factor tan
con objetivos pasivos, sin expresar ya la urgencia arrolladora decisivo-- fue descubierto más tarde por Freud. El mismo explica
que la niña preedípica compartía con el niño y que ahora es así la dificultad que tuvo en desentrañar las reliquias «creto-
autoerótica o preliminar de la penetración vaginal. Cuando la micénicas»:
niña muy pequeña renuncia a la masturbación de su clitoris,
también abandona una parte de sus objetivos activos. Si la repre- Todo en la esfera de esta primera adhesión a la madre
sión no es demasiado grande, la nueva dominación de los obje- me resultaba tan difícil de aprehender en el análisis -tan di-
tivos pasivos contribuirá a una transición del deseo activo por luido por el tiempo, y oscurecido, casi imposible de revivir-
su madre al objetivo pasivo de desear ser deseada por su padre. que era como si hubiese sucumbido a una represión especial-
mente inexorable. Pero quizá tuve esta impresión a raíz de
La evolución de una dama implica, entonces, una transición de la
que las mujeres que se analizaban conmigo se aferraban a la
dominación preedípica del clítoris activo a la domihación púber adhesión al padre, en la que habían buscado refugio desde la
y adulta de la vagina), a la que el clítoris re-despertado transmite primera etapa que estaba en cuestión.•
su sensibilidad. En esta transición no existe nada químico ni
biológico, al menos nada que Freud conociera o que lo preocu- l. Freud: «La sexualidad femenina».

120
Las mujeres analistas, sostuvo Freud, tendrían más suerte, ya por el último- es visible en todo momento, ya sea porque la
que sus pacientes se senürían inclinadas a transferirles algo de niña se ha adherido al mismo y se quedó en mujer «masculina»
su adhesión a la madre. Las propias observaciones de Freud, en o porque lo ha negado y la supremacía de su feminidad «exce-
consecuencia, sólo son de naturaleza generalizadora. siva» es testimonio del esfuerzo que entraña.
La parte de la niña en la cultura griega está representada por Desde el momento de su comprensión de la importancia de
su complejo de Edipo -su devoción al padre-, pero ésta sólo la madre preedípica en adelante, Freud comprendió cómo esta
es una formación secundaria. A la región que está detrás, Freud figura todopoderosa subyacía en la mayoría de las fantasías de la
hace referencia como «prehistoria» y con buenas razones, aun niña en relación tanto con el padre como con sus sustitutos
cuando la civilización cr·etomicénica sea una cultura por derecho posteriores, por ejemplo el marido. Ambos sexos concentran la
propio. La historia comiel)za con el complejo edipico oJ mejor totalidad de su primera atención en la madre: ya sea identifi-
dicho, con su superación y la inauguración del lenguaje estructu- cándose con sus actividades en juegos repetitivos, como repre-
rado que la acompaña; o sea que comienza con la civilización sentando la conducta de la madre hacia ellos mismos, con mu-
patríarcal, los «griegos», en la que se supone que la niña debe ñecos, o tomándola acóvamente como objeto de sus deseos. El
aprender el significado de su feminidad, como el niño el de su niño abandona estos últimos sólo ante los poderes superiores del
masculinidad. Empero, el período prehistórico o preedípico pe- padre, la niña renuncia a ellos en virtud de su condición abso-
netra e influye la etapa edípica en forma tal que debe hacernos lutamente -no relativamente- inferior. La comprensión de
resistir a cualquier tentación de verla como claramente demar- que es como su madre «castrada», a menudo hace que se vuelva
cada, como fase temporalmente distinta; más bien es, como en violentamente contra ella. Pero en el «mejor» de los casos su
su analogía arqueológica, una superposición provisional de la una hostilidad sólo p.uede reprimir la adhesión, y aquello que se
sobre la otra. Pero en el caso del niño, las dos son mucho más reprime siempre está destinado a retornar o a encontrarse mera-
compatibles. La distinción entre ellas podría impedir la percep- mente disfrazado en la nueva adhesión. Así, detrás del amor
ción-, porque en este caso los «griegos» asumieron y fomentaron de la niña por el padre, acecha su amor por la madre; para toda
la fuerza de sus predecesores cretomicénicos. Pero para las mu- mujer «normal» que escoge a su marido de acuerdo con el modelo
jeres la historia gríega representó una derrota masiva y será su aceptable de su padre, las dificuhades que sobrevienen probable-
riesgo el que su prehistoria -aunque s~empre estará en eviden- mente se hacen eco de aquellas que surgieron por el amor y el
cia- continúe dominando sus vidas. Todos sus valores deben ser odio hacia la madre. El padre, tan fundamental para el desarrollo
abandonados o plenamente desplazados en las nuevas posibilidades de la feminidad, y los hombres que le siguen, tan esenciales para
edípicas, cuya superación constituye la herencia de la niña de su la preservación del estado de mujer <{normal», sólo son figuras
lugar femenino en el mundo. Concretamente, esto significa que secundarias, ya que el primer lugar como objeto amoroso lo ocupa
la situación edípica del niño no es más que una intensificación la madre, para ambos sexos.
de su amor preedípico por la madre. En la situación edípka des- En ambos sexos, la castración es la seña] para renunciar a
cubre que el lugar que siempre imaginó que ocuparía lo here- la madre, pero en el caso del niño sólo con el objeto de esperar
dará ... ·algún día. Lo importante es que deberá superar la posi- su turno a fin de obtener, en su momento, su propia mujer; para
ción edípica con su aceptación de la castración simbólica e ingresar la niña, la aceptación de la <'castración» señala que debe llegar
en la promesa de su herencia patriarcal. La situación edípica de a ser como su madre, La superación del complejo de Edipo en
la niña constituye un total desplazamiento de la adhesión a la ambos es la seña] para comenzar a identificarse, finalmente, con
madre por la adhesión al padre. Como con todos los desplaza- el padre del mismo sexo ... para que la sociedad pueda continuar
mientos, lo que ha sido desplazado permanece. Esta distinción consecuentemente. La confirmación de su primer objeto amomso
entre los períodos preedípico y edípico de la niña es, evidente- para el niño, que es su complejo de Edípo, es renunciado hasta
mente, lo que cuenta, v la potencia del primero -aunque negada que crezca y sea corno su padre, a quien entretanto

122"
como su superyó, por identificación. La contradicción de su pri-
mer objeto amoroso para la niña, que es su complejo de Edipo, 12. Las marcas de la condición femenina
nunca necesita ser realmente renunciado, ya que ése es su destino
femenino. La niña puede sentir alguna rivalidad con la madre
por el padre, pero su fuerza no se puede medir con la de la riva- a) El masoquismo
lidad del niño con el padre por la madre y.a que, en un sentido,
en este caso el padre sólo es el segundón, y además, ¿qué sen- Un sueño o fantasía frecuente que se encontró tanto en
tido tiene competir con otra del mismo sexo «castrado>>? Identi- hombres como en mujeres, demostró tener distintos significados
ficarse con y, en cierto grado, internalizar a la madre no propor- para ambos sexos. El contenido de éste era la fa!1t'ªsía placentera
ciona la formación de un superyó fuerte, ya que ella no es,. en de_que un niño era golpeado; general~ente, el chmax, de la fanta-
la cultura patriarcal, quien tiene la última palabra. sía-.está_ac:ºmpaft.ado de la masturbacwn. Esta fantasla encuentra
En el período preedípico, la identificación y la adhesión se su origenenJa primera ínfan~ia. El análisis de Freud reveló que
empujan entre sí para obtener el primer puesto en la relación con en un momento específico, un tipo específico' de. deseo ~exual se
la madre: la niña debe construir' sus identificaciones, el niño su separa de los otros y recibe satisfacción por si m1smo, ~~endo, en
adhesión. Con el objeto de desplazar su deseo activo por la madre consecuencia, una importante fuente para la_ cornprens10n ?e las
hacia su padre, la niña debe identificarse con su madre y acentuar perversiones. Las -fantasías asuD? en formas d1~er~as Y cambiantes·
sus objetivos pasivos. Para hacerlo, es ayudada por el hecho de En principio, en las niñas, la cnatura que esta s1endo golpeada es
que ha tenido que poner en funcionamiento un acto de repre- Q.tra criatura, por lo general un hermano o heri?ana, lo que ~e
sión masiva: el entierro de la civilización cretomicénica. Pero expresa como «mi padre está golpeando a la cnatura»; despues
la verdad surgirá. La fuerza combinada de los deseos preedípicos ocupa su lugar una segunda fase decisiva: «estoy si~n.do golpeada
y de su represión, en distintas proporciones, deja su marca en _.por mi padre». El sadismo de la primera fase grauflca .los celo~
el futuro de la mujer. La potencia del período preedípico en las de la niña, el de la segunda su sentimiento de culpa ( s1endo a~l
niñas, que es tan fuerte en sus protestas sólo en virtud de que es un importante í?dice de masoqu_ism?)· En e_st? fase, la fantas1a
ferozmente negado, y dentro del cual se produce el reconocimien- es tanto el castlgo por la grauhcacwn proh1b1da como; por re-
to de su «castraciÓn>>, predispone a la mujer hacia un tipo pecu- presión, la satisfacción de la misma. La últi~~ fase es sad1ca Y el
liarmente femenino de neurosis (la histeria); del mismo modo objeto es otra criatura, generalmente un mno. De hecho, :_sta
que los complejos de Edipo y de castración predisponen a los etapa bloquea todos los recuerdos de la segunda. (En los. nmos
hombres a su neurosis típica (la obsesividad). Al menos en la el proceso es distinto y lo que surge es el deseo de e~tar sltuado
sociedad occidental, la obsesividad está íntimamente ligada con en una relación femenina, pasiva, con el padre castl~a~or.) En
la racionalidad excesiva, una cualidad que es valorada; la des- las niñas, la fantasía es una expresión neta de la trans1c10n de la
cripción del <<histerismo~> es, invariablemente, peyoraúva. Natu- sexualidad clitoridiana activa a un deseo incestuoso con el pa-·
ralmente,. no hay una linea divisoria absoluta: también los hom- dre:
bres tienen un período preedípico que puede influirles, pueden
atravesar el complejo de Edipo, salir de él, en una forma más La peculiar rigidez que tanto me sorprendió _en la monó
típicamente femenina y viceversa. Hablamos de la producción de tona fórmula «están golpeando a un niño» puede mterpretarse,
tipos, de la «idealidad'>>. probablemente, de una manera específica. El, ~iño ~ue es.ta
siendo golpeado (o acariciado) pued,e s~r, en últtma mstanc1a,
nada más ni nada menos que el chtorls, de modo que. ~n su
nivel más bajo esta declaración conten~ría una con~es10n de
la masturbación, que ha permanecido umda al contemdo de la

125
124
fórmula desde su inicio en la etapa fálica hasta la vida pos- can el contenido subyacente, desea encontrarse en una situacton
terior.! femenina. También detrás del masoquismo «moral»· se encuentra
el deseo de ser castigado por el padre, que es cercano al deseo
La segunda fase, que nunca es consciente y sólo se recons- de tener una relación sexual pasiva (femenina) con él.· En este
truve mediante el análisis, se refiere a una consumación satisfac- caso, el masoquismo sólo ha perdido, aparentemente, su conte-
toria de la adhesión edípica al padre, con todo el place~ y la nido el:ógeno, porque se ha aliado con el representante sádico del
culpa que i[mplica. La totalidad de la fantasía expresa los dolores, padre internalizado: el superyó. El sadismo se vuelve contra el yo
los placeres prohibidos y las dificultades del complejo edípico cuando la agresividad no tiene salida. La conciencia y la moral
positivo para las niñas que, irresuelto en el camino hada, la que el superyó pone en juego demuestran claramente, en el maso-
feminidad «normal», explota de esa manera': «la gente que alberga quismo, su origen en el complejo edípico sexual. La cuestión e~
fantasías de este tipo desarrolla una sensibilidad e irritabilidad complicada, pero para nuestros propósitos necesitamos observar
especiales hacía cualquiera a quien puedan incluir en la categoría lo siguiente: en la vida fantasiosa de hombres y mujeres, la situa-
de padres». 2 Los sueños también fueron, para Freud, una valiosa ción femenina de «castración», el intercambio sexual pasivo con
fuente para una nueva teoría del masoquismo que, junto con los un padre agresivo (o sus sustitutos) y el parto, sugieren placer-
celos, tienen una relevancia específica, ·en la vida psíquica de las en-el-dolor. El masoquismo es «femeninm> en cualquier sexo que
mujeres. tenga lugar.
La fantasía del castigo muestra la presencia de la masturba-
ción clitoridiana, la naturaleza del deseo hacia el padre y la vio-
lenta represión que ha sufrido la sexualidad infantil de la niña. b) L~ pasividad. ·
Implícito en la segunda fase se encuentra el masoquismo en que
es probable se convierta el original sadismo de la criatura, como La proverbial pasividad de las mujeres es, en realidad, una ·
un aspecto concomitante del giro de la adhesión a la madre cuestión bastªpte s~nc:illa. En principio ambos sexos son idénti-
hacia la adhesión al padre. El <<masoquismo» ~--placer en el do- cos .~11 el sentido de que sus pulsiones tienen objetivos tanto
lor-, que consiste en el giro contra el yo del deseo de satisfac- activos como pasivos. Con respecto a este período, Freud dijo
ción de una pulsión, tipifica la condición femenina. Expresa el claramente que aun cuando era posible ofrecer descripciones de
deseo de someterse a la castración, a la copulación o al parfo y a características típicas de cada sexo, estas «diferencias sexuales no
obtener placer erótico de las experiencias dolorosas. Pero el son, empero, de gran importancia: pueden ser eclipsadas por
masoquismo femenino se encuentra presente, por supuesto, en variaciones individuales». 3 Con el fin de la adhesión preedípica a
ambos sexos. la madre en el caso de la niña y del complejo · de Edipo en el
En su exposición más amplia del masoquismo, Freud lo dividió niño, el reconocimiento psicológico de las diferencias sexuales
en tres tipos: erógeno, femenino y moral. El primero sirve de consiste, por una parte, en ser «castrada» y por la otra en el
fundamento a los otros dos. El tercero es el más complejo y temor a la «castración». Con eLobjeto de ingresar en su deseo
esencialmente i11consciente; el segundo es el más fácil de percibir edípico por el padre, la niña debe salvar lo que resta de su
y es consecuentemente con este masoquismo «femenino» que pulsión sexual y dedicarla más activamente, a su objetivo pasivo
Freud comienza su exposición. Todas sus .referencias cónciernen de ser amada . .4-hora puede decirse que el niño y la niña se dife-
a hombres. El masoquista, en las versiones extremas que expli- rencian por la preponderancia de los objetivos activos en uno
y de los objetivos pasivos en la otra. A lo largo de la mayor
l. Freud: «Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia sexual
anatómica». ·
2. Freud: «Pegan a un niño»: Una contribución al estudio del origen 3. Freud: Nuevas leccioneJ introductorias al psicoanálisis, Lección
de las perversiones sexuales, 1919. XXXIII, «La feminidad».

126
e) La vanidad, los celos y un limitado sentido de la justicia
parte de obra, Freud consideró inadecli~do. el vocabulario
de activo/pasivo y meramente convencional la distinción entre ~n . concomitancia con la tr®sici.ón de una adhesión activa a
masculino y femenino. 4 Pero naturalmente, esto no significa lo la rn~dre a una identifiáicióti-con ésta y al objetivo pasivo de la
mismo que decir que no existen importantes diferencias en la for- adhesión ál padre, se encuentra el deseo narcisista de ser amada
mación psicológica de ambos sexos. más que de amar. (Atrapada t·ambién, en la cima de su etapa
narcisista, por el forzoso reconocimiento de su clítoris inferior,
4. Merece la pena citar en su totalidad el texto que más claramente la mujer compensa la gran herida transformando todo su cuerpo
expresa la insatisfacción de Freud sobre estos términos. «Estamos acostum- en un orgulloso sustituto. Tiene que desarrollar su narcisismo
brados a · emplear '"masculino" y "femenino" también como cualidades amenazado con el. objeto de ser amada y adorada. Vanidad: tu
psíquicas [al igual que biológicas] y, de la misma manera, hemos transfe- nombre es mujer)
rido la noción de bisexualidad a la vida psíquica. Así, hablamos de una (,Y a hemos visto cómo parece resultar un gran sentimiento de
persona, cualquiera que sea su sexo, que :se comporta de forma masculina
en un sentido y de forma femenina en otro. Pero pronto percibiréis que celos de la envidia del pene, y esta envidia tiene consecuencias
esto sólo expresa la anatomía o la convención. No podéis asignar a los posteriores. La exígencia de justicia, de que las cosas sean
conceptos de ''masculino" y "femenino" ninguna nueva connotación. La «justas>>; es una modificación de 'la envidia que, en consecuencia,
distinCión no es psicológica; cuando deds ''masculino'", en general sig- las mujeres están menos capacitadas para cumplir. Más impor-
nificáis "activo", y cuando decís "femenino", por lo general :¡¡ignificáis
"pasivo". Ahora bien, es· verdad que existe una relación de este tipo. La tante aún, el hecho de que no hay ninguna necesidad de pre-
célula sexual masculina es activamente móvil y busca a la femenina; esta sionar para •que pongan fin a su relación edípica con el padre
última, eÍ, óvulo, es inmóvil y espera pasivamente. Este comportamiento signifiq.; que las ~ujeres no tienen que destruir este complejo
de los organismos sexuales elementales sirve, por cierto, como un modelo mediante, ·un acto masivo de identificación con una figura pode-
para la conducta de los individuos sexuales durante el intercambio sexual.
El macho persigue a la hembra con el propósito de la unión sexual, la rosa y no tienen en <;onsecqencia, un superyó tan poderoso. M€-
7

coge y la penetra. Pero mediante este razonamiento habéis reducido, preci- nos superyó', menos capacidad de fublimación, menos sentido
samente, la característica de la masculinidad al factor de la agresividiid en social;.., aunque éste es, evidentemente, el destino de la femini-
lo que a la psicología se refiere. Podréis dudar de haber obtenido alguna dad psicológica, también debe notarse con cuánta frecuencia se
ventaja real de esto cuando observéis que en algunas clases de animales
las hembras son las más fuertes y agresivas y el macho sólo es activo en el
refiere Fre~d a todas estas cualidades ligadas a la influencia de
acto singular de la unión sexual. Este es, por ejemplo, el caso de las arañas. la «costumbre social», de las «condiciones sociales», de «cuestio-
Incluso las funciones de crianza y cuidado de los hijos, que nos resultan nes convencionales», etcétera. Las exigencias de la cultura hu-
femeninas par excellence, no están invariablemente adjudicadas al sexo
femenlno en los animales. En algunas especies altamente desarrolladas
descubrimos que ambos sexos comparten la tarea de cuidar a los jóvenes
o incluso que sólo el macho se dedica a cumplirla. Aún en la esfera de la "femenino". Pero os aconsejo que no lo hagáis, considero que no sirve a
vida sexual humana pronto veréis cuán inadecuado es hacer coincidir la ningún propósito útil y que no agrega nada a nuestro conocimiento.
conduc-ta masculina con la actividad. y la femenina con la pasividad. La Podría considerarse la caracterización de lo psicológicamente femenino
madre es activa en todo sentido hacia su hijo; el acto mismo de la lac- como aquello que da preferencia a los objetivos pasivos. Naturalmente, esto
tancia puede ser igualmente descrito como la madre amamantando al bebé no significa lo mismo que pasividad; alcanzar un objetivo pasivo puede
o como la madre siendo chupada por éL Cuanto más os apartéis de la exigir una gran dosis de actividad. Quizá se dé el caso de que en la mujer,
estrecha esfera sexual, más evidente será el "''error de superimposición" sobre la base de su parte en la función sexual, tenga en su vida una
[confundir dos cosas distintas con una sola]. Las mujeres pueden desplegar preferencia por la conducta pasiva y los objetivos pasivos en mayor o
una gran actividad en diversas direcciones, los hombres no son capaces menor grado en proporción a: los límites, restringidos o de amplio alcance,
de vivir en compañía con su propia especie a menos que desarrollen una dentro de los cuales su vida sexual sirve, de este modo, como modelo.
gran dosis de adaptabilidad pasiva. Si ahora me decí~ que esto~ hec~os Pero debemos ser cautelosos en esta subestimación de la influencia de las
demuestran, precisamente, que tanto hombres como muJeres son. b1se~~1es costumbres sociales que de manera similar obligan a laS"-mujeres a situa-
en el sentido· psicológico llegaré a la conclusión de que habé1s dec1d1do ciones pasivas.~ (Ibid.)
mentalmente hacer coin~idir "'activo" con "masculino" y "pasivo'" con . .
129
128
'- - PSICOANALISIS Y FEMINISMO
mana como tal (que para Freud es patriarcal) y de la sociedad
patriarcal específica se entrelazan, · sexual y desempeñará sus valiosas tareas sociales. También en
(La situación se suma al hecho de que la impresión por su esa í~~ntifí~a~üSn a~quiere su atractivo para el hombre, cuya
carencia, su «castración» y el fin de su amor preedípico por la adhes10n ed1p1ca hac1a su madre convierte en pasión.6
madre, obliga a la niña a refugiarse en el complejo de Edipo.
Exactamente al contrarío de la experiencia del niño, es un abrigo Esta id,e~tificación con su madre (¡tan halagüeña para el hom-
con respecto al complejo de castración, un nido de amor en el bre ~' tan ut1l para el status quo patriarca]!) puede ser confirmada
qu.e la niña pqede obtener el cariño que requiere mediante atrac- medwnt~~ lo que :se perm·~te yue quede del amor edipico pasiv(,
tivos flirteos y. coqueterías. Permanece parcialmente en esta de- de la nma por su padre, pero ínclusn en este estereotipo ideal
manda de amor, la niña pequeña; en general como mujer el pata el des::~rrollo. de l,a condición. de mujer, acechan para el hom-
mundo que representará es ese mundo de la familia. Debemos bre los peltgros mherentes a amar al segundo sexo. Freud co
notar que, a pesar del refrán convencional, el amor no hace que menta cómo este marido «edípicn», amando a su madre reencar-
el mundo se mueva/ · nada en S! t esposa, de::-.cubre que sólu a su hijo varón se le u torga
real!11ente e-l umor. al cual él nspira ( :on el nacimiento de un hiio
También consideramos a las mujeres como más débiles en Vdron, pueden umrse los dus cahus de los prirnerns deseos Sf
sus intereses sociales y como menos capacitadas para la subli- XllalL's e~<:. 1~ mujt-r: pue~-le ser la madre a la que :Hm) \ lOfl Lt que
mación de sus instintos que los hombres. Lo primero deriva, st Jd~ntlftco y tener el falu (ahora el hijo) yue tanto envidió.
sin duda, de la cualidad no social que caracteriza, indudable-
mente, a todas las relaciones sexuales. Los amantes se bastan . Et hombre, que llegó más ta rdc, puede, en la más «fe-me-
entre sí y también las familias se resisten a la inclustón en l~lna>> de las mujerc;s, descuhrir c¡ne recibe su parte de la hosti-
círculos más amplios. 5 {ldad / ~a adhesión ~/la madre que lo precedió. Po~que a menudo
11
' mas fuerte adheston al padre y sus herederos sólo es un indi-
La tarea de la mujer consiste en reproducir la sociedad, la C:Hlvo. de la negativa de una adhesión excesiva a la madre. O, al-
del hombre en producir nuevos adelantos . Existe una evidente ternativamente, puedt: ser la glorificación del natcisismu, de modo
relación entre la seguridad del· amor edípico al padre y el hogar que el /hombre es elegido de acuerdo con el tipo de mujer que
dichoso de años posteriores. Pero hay mucho en el camino, le habna ~ustado ser. Estos son los peligros que acechan al hom-
antes y después) bre a partu de una mujer verdaderamente femenina.
También existen diversas alternativas del tmtU(lSO camino
hacia la condición de mujer, Existe el camino relativamente di-
d) La auténtica mujer y las alternativas recto de una retención/ de la adhesión original a la madre, que
probablement~ ~mergera como lesbianismo tardío; o una envidia
La identificación preedípica y una adhesión afectiva secunda- del pene n~ dtshazada en la emulación de tareas masculinas.
ria hacia la madre después de haber abandonado toda la poten- La~ muJeres ambiciosas y las «perversas>> comparten la misma
cia de su deseo edípico por el padre y su hostilidad hacia aquélla, herenua de retener intacta la civilización cretomicénica: un amor
son decisivas para la evolución de la feminidad de la niña; por la madre .preedípica por un lado, y por el otro el deseo de
durante esta primera fase, un falo m~s~uhno. Pero también la mujer «normal» oculta detrás
de su femmtdad ambos fa~t~~es .. ~n todos los tipos de mujeres.
... se hacen los preparativos para la adquisición de las caracte- la. estructura doble Oa nvlltzacwn cretomicénica y la de los
rísticas con las que más tarde cumplirá su rol en · la función gr~egos superpuestas) se hacen sentir en una u otra forma. De-
tras de todos hay una mujer: la madre, tanto para el niño como
5. Freud: !bid.
h. Freud: !bid
130

Hl
para la niña, para el hombre como para la mujer. O, como prefirió FREUD, LOS FREUDIANOS
expresarlo Freud, la bisexualidad es más fuerte en las mujeres Y LA PSICOLOGIA DE LA MUJER
que en los hombres... porque la niña siempre tiene dos objetos
amorosos -la madre y después el padre-, y el niño sólo uno.
Pero la cultura humana somete todo -incluyendo la primada
de esta adhesión a la madre- a la ley del padre, en cuyo
nombre e] niño y la niña emprenden sus distintos destinos.
/
Esto es todo lo que tenía que deCir acerca de la feminidad.
Ciertamente, es incompleto y fragmentario y no siempre suena
amistoso. . . Si queréis saber más con respecto a la feminidad,
interrogad a vuestras propias experiencias de la vida, o volveos
hacia los poetas, o esperad a que la ciencia pueda ofreceros
una información más profunda y más coherente. 7
En 1931, en su ensayo «La sexualidad femenina», Freud hizo
· referencia a ocho artículos recientes, escritos por sus colegas
acerca de la cuestión de la psicología femenina. Aunque Karen
Horney y Helene Deutsch continuaron publicando estudios al
respecto, y Clara Thompson y Marie Bonaparte ~que no habían
participado en el debate desde el principio-- se les unieron con
sus propias obras sobre el tema, considero justo señalar que el
período entre ambas guerras y, en especial, la década transcurrida
entre mediados de los años veinte y mediados de los treinta,
presenció la cristalización de las dos posiciones opuestas y que
desde entonces poco es lo que ha añadido el psicoanálisis.
Sea o no una prueba del «falocentrismo» que Ernest Jones
condenó en Freud, la mayor parte de las discusiones del debate
de la literatura psicoanalítica posterior se refieren a la contro-
versia Jones-Freud. De hecho, la posición de Jones era, según él
mismo reconoció, realmente, un reestablecimiento amalgamado
de las distintas teorías a las que arribaron Karen Horney y Me-
lanie Klein. Quizá la razón consiste en que fue Jones quien
emprendió la tarea de exponer las diferencias entre lo que con-
sideraba como las distintas posiciones de las escuelas inglesa y
vienesa. Siempre buen diplomático, de alguna manera logró oscu-
recer el significado de la diferencia. De hecho, el conflicto entre
ambas guerras con respecto al significado de !a feminidad nunca
condujo a ninguna escisión dentro del movimiento. semejante
a la que había sido ocasionada por las disensiones anteriores con
7 Freud: !bid. Stekel, Adler y Jung. Evidentemente, en este punto el moyk _

132 lB
blicado en 1 inauguró el debate. A partir de 1909, la
psícoanalí t ictJ estaba tan extendido dent:o. , de diversos
1111 l 11 t<l cor.respondencia intercambiada entre Freud y Abraham revela su
países que, aunque el control centralizado en op·~~1c1on a la auto- interés común por las cuestiones psicológicas de la feminidad y
nomía nacional era un punto sobre el que se argma regula~mente, las actitudes masculinas con respecto a la misma: discuten el
en realidad la diversidad era una condición del crec1m1ento Y la la relación del hijo con el padre del
ningún desacuerdo podía producir .la fructífera intensidad de los mismo sexo; se interesaba especialmente por lo que
primeros días, cuando era necesarto luch~r. por los ,co.nceptos Y llegaría a conocerse como período pteedipico -tan esencial para
defenderlos en un pequeño círculo de teoncos y pract1cos. Ade- la feminidad--, porque trabajando en las cuestiones ínti-
más, ¿quiz.-í no se sentía la necesidad de luchar, dada la n~.t~raleza mamente relacionadas de la paranoia, la megalomanía y la esqui-
de] tema? Sea como fuere, el hecho es que aunque se a1~earon zofrenia. Freud había estado apartado de Fliess durante diez años,
díferencias reales, las mismas volvieron a hundirse en ~na ~o1_noda pero en ese momento le recomendó a Abraham que lo viem en
no resolución: los psicoanalistas se limitaron a. discutlr opm10nes Berlín, donde vivían tanto éste como F1iess. Este encuentro
y la feminidad continuó inadecuadamente atJ<1ltzada. pudo haber resucitado pensamientos latentes de temas que habían
I.as primeras referencias de Freu? al p:obl~r:u (tal com~ lo ínteresado a Freud años atrás. 1 En si mismo, el articulo d
veía l de la transferencia de la sensibilidad chtortdJana a la vagu.1~l Abraharn sobre el complejo de castración femenino fue una res
0 del «despertar» de la vagina se encuentran en una carta dm- puesta ·--sobte la base de la teoría y de su propia práctica dí-
gicla <J Flíess en 1897: ésta resultó ser una de a.quellas numerosas níca a ciertas ideas anticipadas por Freud en El tabú de la
ocasiones en que encontramos que Freud menciOna en su corres- virginidad (1918). En 1931, años después de la muerte de
pondencia algo de lo que sólo se ocupará años más tarde, com,o Abraham, Freud separaba este ensayo suyo como «no superado)>.
si se tratara de una novedad. Los Tres ensayoJ para una teorza Como todos los analistas masculinos que escriben sobre el
sexual, publicados en 1905, se dedican poco. a la dife.r:-:nda entre rema durante este período (incluido Freud), Abraham está im-
arnbos sexos, pero puede decirse que la mtroduccwn d~. este plícita y explícitamente preocupado por las reivindicaciones he-
tema es una característica distintiva de las notas y revtstones chas pDr los movimientos femeninos contemporáneos: Abraham
que. Freud hizo al t.exto en ~915 ~ 19~0; alrededor de 1920 cünsidera el deseo de paridad sexual como una de las manifesta-
parece haber existido un creciente mteres genera!. ~or el ~ema ciones (nótese, no-neurótica) del complejo de castración en las
entre lus analistas. Los directores .de la Standard Edltlon sugteren mujeres. Partiendo de la observación de que en algún momento
que la última obra fue originada p.or el :nsayo de 192,5,. <<Algu- de su vida todas las mujeres quieren ser hombres, y sintiéndose
nas consecuencias psíquicas de la d1ferene1a sexual anatomica>> ~la seguro de que las ventajas sociales a que aspiran no son más
primera en que aborda el tema directamente)· Pero au~que deJe- que racionalizaciones, Abraham se dispone a buscar una expli-
mos de lado la acumulación de casos clímcos femenmos, .est~ cación psicológica. Ofreceré una breve síntesis de este ensayo
afirmación significa ignorar el fértil e irritante papel qm.: ¡ugo complejo y fecundo. 2 Parte del mismo será conocida, ya que
]n reducción -adleriana de toda motivación psíquica a un:a <~p;o­
t:sta masculina» y (lo que es relevante aquí) el a~1téntico inter
l. Naturalmente, me refiero a la posible resurrección de conceptos y
carnhio de ideas entre Karl Abraham y Freud. De hecho, gran tópicos que llegarían a estar relacionados con la teoría freudíana de L1
parte de la literatura pm,terior sobre la feminidad debe enten- feminidad; pero el hecho de que Freud hable a Abraham del germen de
derse como un intercambio de ideas: cada ensayo provocaba verdad contenido en la teoría de la periodicidad de Fliess, y de que este
otro. germen fuese ampliamente desarrollado años más tarde en su propia noción
Como el ensayo escrito por Van Ophuijsens, en 1917, «Con- de la «compulsión repetitiva}>, parecería apoyar la probabilidad más gene
ralizada.
tributions to the 11asculinity Complex in Women», no se pu- 2. Esta es la simplificación de una simplificación, ya que Abraharn
blicó hasta 1924, puede decirse que «Manifestations of the destacó que había aislado un terna a expensas de otros: ideas y síntomas
Female Castration Complex>> de Abraham (escrito en 1919 Y pu·
1 35
134
algunos puntos nacen directamente de Freud y otros ~eron incor-
porados por éste en su obra posterior. La inic~l .estlma que _1~ femenino se expresarán mediante diversos síntomas. Abraham
niña tiene de su cuerpo se destruye por su sentlrruento de .mutl- cita como ejemplos el deseo de orinar (envidia de la eyaculación
lación (castración) cuando, en el momento en que u~a cnatuta y la micción) durante el ·acto sexual y la mirada fija ante el pene
es celo~a de todas sus posesiones, descubre que no tlene ~ne; erecto: la mujer intenta ater.rorizar ante la vista de un falo fan-
esta noción de. una herida es confirm,ada p.or la ~enstrua~o~ Y taseado, tanto como lo hace el exhibicionista masculino ante la
la desfloración (de ahí la hostilidad tememna hac1a ~ste últlmo vista del real. Por otro lado, inconscientemente puede negarse
acto). Pero en este punto, Abraham hace lo que cons1dero como al pene toda importancia, como ocurre con los fantasmas de la
el primer movimiento completo dentro de este contexto d~ 1~ inmaculada concepción, o la venganza y la contra-castración pue-
noción de don o regalo. El amo~ y el regalo se encuentran mdi- den expresarse mediante diversos tipos de frigidez o menospre-
solublemente asociados: la madre da el primer don de la leche;. ciando el pene y prefiriendo a los hombres heridos (que, como
el niño le paga dándole sus excrementos (<~ahora ~ale a marru las mujeres, están mutilados). La feminidad extrema es otra no-
una buena ·porción>>); pero «dan> algo sug1_ere qunar algo: el resolución neurótica del complejo de castración: el deseo de ser
niño cree que tendrá que abandonar s~ pene Junto con s/us excre- una belleza adorada para poder rechazar a los hombres, o la exa-
mentos pero la niña, por el contrano, cree que yodra hacers~ geración del rol sexual femenino de receptividad, dando la vuelta
con uno al producir sus excr~~entos o qu~,- algmen / s~ lo clara a las cosas y haciendo esperar al hombre en todas las ocasiones
como regalo. Acabamos de uuhzar la ecuaCl~:m metafonc? excre- posibles. El complejo de castración puede ser resuelto de diversas
mentos -- regalo - pene. (Las dos t_r:duccwnes del artlc~o. de formas, o puede ser reprimido y retornar a través de diversos sín-
Abraham utilizan la palabra «evacuaclOm>,_ que yo _he_ .sustltmdo tomas; es fundamental el concepto del pene ausente y el regalo
1
por la más conocida «excrementos» para senalar la s1m111tud en.t~e sustitutivo Tambien es decisivo que Abraham como Freud
la idea de Freud y la de Abraham.) No _obstante, cu,ando la pma acentúe la presencia de estos deseos femeninos p~sivos tanto e~
descubre que no le crecerá un pene m se lo daran, amplía.. la hombres como en mujeres. Abraham discute las ideas que tiene
ecuación a lo que sí le puede crecer y le pueden «dan>: un hiJo; la gente y los síntomas que despliegan; reconstruye el pasado
ahora envidia los hijos a su madre y desea que su padre le dé infantil a partir de las palabras y de los síntomas corporales del
adulto.
uno. Tanto la envidia de la madre como el deseo por el padre
deben ser sublimados, pero es necesario mantener el deseo ~e un En 1924, Karen Horney, en «Ün the Genesis of the Cas-
hijo si ha de adqui:lirse la feminidad «norm~l». El compl~J~ de tration Complex in Women» (Acerca de la génesis del complejo
castración no necesita tener un efecto perturbador; la femmld.ad de castración en las mujeres), asumió la defensa de las mujeres
no-neurótica puede asumirse mediante el cultivo d~ . tende~clas en una respuesta explícita a] ensayo de Abraham, cuyas tesis
pasivas como venganza por el pene ausente, o la b1se1ruahdad primero sintetizó. Para Karen Horney, el chauvinismo masculino
original o «masculinidad» ~uede~ v?lve~ a. _alcanz?rse, en .cu:o ( «narcisi~mo masculino») es responsable del indiscutible supuesto
caso la mujer negará que ex1sta mngun s1wnf1cad~ tmportm;te_ t:n de que las mujeres sienten que sus genitales son inferiores. La
la diferencia entre ambos sexos ( Abraham v1o refleJada esta ult1ma suposición de que «la mitad de la raza humana está descontenta
elección en el movimiento femenino). Si no se adoptan tales elec- con el sexo que 1e ha sido asignado sólo puede superar este
ciones conscientes, el complejo de castración reprimido 1retornará malestar en circunstancias favorables, es decididamente insatis-
con toda la fuerza del inconsciente: el deseo de un pene o de factoria no sólo para el narcisismo femenino, sino también para
3
venganza contra los hombres, y la negativa a desempeñar un rol la ciencia biológica». La primera tarea de Karen Horney con-

están sobredeterminados y ha seleccionado un aspecto en beneficio de la 3. Karen Horney: «Ün the Genesis of the Castration Complex in
claridad. Women)>, lnternatnmal {ournal of Psycho-Analysis, V, 1924. Reímpreso
en Horney: Femtntne Píycholof{,y, Routledge & Kegan Paul, Londres, 1967
136
1 37
siste en analizar si, en el caso de que haya insatisfacción por al padre (y a todos los hombres posteriores) retendrán simultá-
parte de las mujeres, existen buenas razones para ello. Como en neamente, un remanente de amor, un vehemente deseo de ven-
la literatura analítica sobre las mujeres, el complejo de castración ganza y decepción por haber sido desechada 1 y una buena dosis
ha llegado a significar envidia del pene, es la combinación de de culpa por sus deseos incestuosos., En su condición misma de
términos lo que ella investigará. Karen Horney dirige en primer mujer (su amor heterosexual femenino) la niña es castrada: vio-
lugar su .atendón a lo que considera puede ser estrictamente des- lada y rechazada.
crito como envidia del pene, no como castración. Las niñas La diferencia teórica entre Abraham y Horney es importante,
desean orinar· como los hombres porque a) el chorro de orina pero también lo es la modificación de la terminología utilizada
sugiere poder, o m ni potencia; b) satisface los deseos escopofílicos, en el debate. En la tesis de Abraham-Freud, la envidia del pene,
ya que el hombre puede ver s~s genitales; y e) facilita la mas- que es el equivalente femenino del complejo de castración, es
turbación. La mujer, con sus genitales ocultos, no tiene nada que una experiencia por la que todos deben pasar; como concepto,
exhibir (de ahí que más tarde exhiba todo su cuerpo) y ·es proba- es neutral. Horney, al encararla, lo ha hecho como un reproche;
ble que se vuelva hacia sí misma con gran subjetividad. Para en este artículo se empeña en mostrar que las mujeres «norma-
Karen Horney, estas son circunstancias reales: les» también la experimentan y que hacerlo es realista por parte
de ellas. La posición de Abraham y de Freud coincide en esto:
.. .como hecho real, desde el punto de vista de una criatura en la diferencia entre los polemistas se ha convertido en una dife-
esta etapa del desarrollo, las niñas están en desventaja con rencia de imputación moral. Esta ·distinción moral nos ha sido
respecto a los niños en lo que hace a ciertas posibilidades de
gratificad6n. A menos que tengamos absoluta claridad acerca transmitida a través de las décadas y se ha olvidado el desacuerdo
de la realidad de esta desventaja, no comprenderemos que la teórico.
envidia del pene es un fenómeno casi inevitable en la vida «The Psychology of Woman in Relation to the Functions of
de las niñas, y un fenómeno que sólo puede complicar la Reptoductiom>, de Helene Deutsch, escrito el mismo año y pu-
evolución femenina. 4 blicado el siguiente ( 1925) amplió las ideas sobre la psicología
de la mujer en el coito y la reproducción y no agregó ni alteró
Esta es la primera etapa: un handicap biológico compuesto los términos de la disputa teórica. La obra de Deutsch encajó
por ]a realidad social. Pero. se pregunta Karen Horney, ¿pode- esencialmente en el marco de la tesis de Abraham-Freud. Pero
mos reducir el complejo de castración a esta envidia del pene? también en este caso algo ocurrió con respecto al tono y las
De acuerdo con su teoría, Ia niña, justamente harta de su suerte implicaciones. El análisis de Deutsch es una normativa para la
bio·-sociaJ, procede a identificarse con su madre de destino simi- condición de un ser normal: la feminidad se identifica únicamente
lar y a tomar a su padre como objeto amoroso. Al principio, el con lo femenino y la masculinidad con lo masculino. La exposi-
padre parece corresponderle, responder y alentar las seducciones ción de Deutsch -basada al igual que las teorías. opuestas de
de la niña, pero después la rechaza: este rechno es la segunda Horney en nociones de biología y realidad- está impregnada de
fase fundamental de1 complejo de castración. No tiene nada que moralidad normativa. La libido se vuelve biológica: «como zona
ver con la envidia del pene sino, más bien. con una fantasía de energía activa, el clítoris carece de la abundante energía del
de la niña acerca de la violación por parte del padre y su pos- pene; incluso en la más intensa actividad masturbatoria, no puede
terior rechazo de ella. Obligada a renunciar .a su amor por el atribuirse tal cantidad de libido como a este último órgano». 5 Lat
padre --y junto con ello a su deseo de un hebé-, la niña se presencia del clítoris masculino es «desafortunada», las «secre-
identifica con él y vueive a su estadio pregcnital, cuando era
dominante la envidia del pene. Sus sentimientos con respecto
'· H. Deutsch: «The Psychology of Wornan in Relation to the
Functions of Reproduction», 1925, International ]ournal of Psycho-Analysis.
4. Ibid Reimpreso en T he Psycho-Analytic Reader.

138 139
dones internas» contribuyen a distraer la atenc10n del mismo, e1 realidad externa. Pero Karen Horney, respondiendo tanto a las
clítoris es, de todos modos, inferior «en la realidad:.>. Considero contribuciones de Freud como a las de Deutsch, hace avanzar
que el desagradable psicologismo a que Helen Deutsch es proclive un paso más a su tesis anterior, resaltando la envidia de la reprD-
ha oscurecido este biologismo subyacente; en mi opinión, es este duccíón evidenciada por los niños: esta noción se convertiría en
último el que produce al anterior: «Creo incluso que el acto el principal enfoque de su obra posterior. En su articulo, «The
del alumbramiento contiene la cúspide del placer sexual, debido Flíght from Womanhood: the Masculinity Complex in Women
al alivio dtc la estimulación producida por el plasma germlnativo». 6 as Viewed by M en and \X7 o m en», 19 2 6, refuerza su afirmación
íEs suficiente! ¡A cada mujer su propia realidad! en el sentido de que las teorías psicoanalítícas de la feminidad
Pnsteriurmente, durante ese mismo año, Abraham y Freud son fantasías masculinas, con referencia a la posición fílosófica
voh ieron a tratar el tema de la sexualidad femcnjna en su corres- de George Simmel que sostenía que «toda nuestra dvílizadón es
pondencia. Abraham planteaba un caso de tempranas sensacio- masculina>>. El analista masculino ~ -cumidera Horney- teoriza
nes vaginales en la niña pequeña; Freud se mosnó dubitativo acerca de las mujeres en la mism3 medida en que el niñD especula
pero profundamente interesado. Seis meses más tarde había es- sobre la niña, y las mujeres se someten a ser este receptáculD
crito «unos pocos artículos breves, peto no demasiado serios>.•. 7 de la fantasfa masculina.,. a menudc en contra de su verdadera
Uno de éstos era «Algunas consecuencias psíquicas de la dife- naturaleza. Valiosas como fueron las intenciones de
rencia sexual anatómica». Cíertamente, tanto Abraham como correctas como fueron sus afirmaunens de qw: las mujeres no
Freud estaban interesados en la anatomía, pero pusieron el eran realrnente inferiores sino gue estaban sujetas a una civiliza-
acento, claramente, en su representación psíquiccJ. E1 artículo de ción masculina, nada podía ser más desastroso para el futuro
Freud instó a Ernest Tones a un amable interrogatorio sobre el del psicoanálisis de las mujeres que esta apelación a una «ver--
origen y la estructura del superyó, una contribución que en reali- dadera naturaleza». La mayor parte de las importantes referen~
dad sólo tenía una importancia indirecta sobre el tema de la cias de Karen Horney a la subordinación social de las mujeres
diferencia psicológico-sexual, aunque refuerza de manera intere- pierden su sentido a raíz de esta implícita y explícita búsqueda
sante la preocupación pDr las cuestiones de las respuestas a la de la mujer esencial. En este caso --como en otros-, no existe
6 Ibid.
nada verdadero ni falso, pues es el pensamiento el que construye
7. A Psycho Anal y tic Dialogue. Letten of Sigmrmd Frcud and Karl esta antinomia, y si el pensamiento patriarcal es dominante, la
Abrabam, 19f)ll iJ2(), carta del 21 de íulio de 1925. Dos me:ses antes de feminidad refleja este sistema: ..:<la naturaleza» no está exenta
escribir estos artículos, Freud le confió a Lou Andreas~Salomé: <e .. por otro de su representación en la vida psíquica.
lado, la existencia sigue siendo sopottable. Incluso creo que he descubierto
algo fundamental para nuestra tarea, que guardaré para mí mismo durante
Al año siguiente, Jeanne Larnpl de Groot ofreció una lúcida
algún tiempo. Se trata de un descubrimiento del que uno casi tendría que síntesis., fundamentalmente desde el interior de la perspectiva
avergonzarse, ya que tenclrfa que h~·ber adivinado estas conexione~ ?~sde freudiana, aunque planteó una objeción que llegada a asumir con-
el principio y no después de treinta años. Una prueha m:ís de la fahh1hrlad siderable importancia: también ella afirmó que el complejo de
de la naturaleza humana» Carta del 10 de mayo de 1925, Carta:,: de Sígmut:.d
castración en las niñas era una formación secundaria y que su
Freud, 1873~1939. No logro descubrir. ní siquiera especulando, a qué se
refería Freud; notamos simplemente que aunque estos tres artículos no precursor era lo que ella designó como «complejo de Edipo
eran, en modo alguno, lo más importante de su obra, los poste:i?~es (si negativo». Este complejo edípico negativo o estadio preedípko
exceptuamos el prnblemátícn, breve e incompleto sobre da esctston del -por supuesto ya mencionado, pero no elaborado en la obra
yo») no cünticnen ninguna idea radicalmente nueva. de Freud- se convertiría en el punto central de la obra futura
En los dos pun\lls fundamentale~ t:n relación con hl obra fr~udiana
sobre la~ cuestiones que he singuLn iz;hlo como deL Í',Ívns piUa el <ksarrolln y de futuras controversias. Melanie Klein 8 llevaría más adelante
de sns reuría~ :;obtc 1,1 femini,I<Jd (,_] narcÍ'Í:·rn'' v el complejo edípkn
femenin(l), aunque Frcud rcd·t;nr\ ttna sctí~ dr:· tlkas específicas de Abraham, 8. He omitido cualquier consideración seria de la obra de Melanie
evidentemente la obra de este tíltimo actuó como catalJza(h~r. Klein, ya que ello nos alejada del tema de la feminidad En su momento

141
la obra, pero entretanto el desacuerdo sobre la diferencia psicO- mujeres demuestran cómo -reprimiendo l~s ~~idades del sexo
lógica entre los sexos se abocó a una rutina de la que nunca se opuesto- el significado social del sexo b10log1co de cad,a ~no
liberó realmente. puede, con mayor o menor éxito (y nunca tot~~mente) ser p~lq~u~a­
Horney y Jones creían que la división biológica de los sexos mente adquirido. Ciertamente, es~a repres10n n? es. b10lo~1ca
se reflejaba directamente en la vida psíquica de cada sexo. De (como también Fliess había sostenido tlempo a tras), smo pslco-
manera realista, cada sexo podía envidiar al otro por lo que tenía
o carecía: 12l niña envidia el pene, que sugiere poder y gratifica- lógica. . d d ·
Helene Deutsch y Karen Horney contmuaron, es e sus. posl-
ción sexual inmediata; el niño envidia en la niña su futura capa- dones opuestas, su tarea sobre ~a f~minid_ad. Horney dio_ un
cidad para reproducir, lo que sugiere creatividad inmediata. Sólo tinte sociológico y Deutsch un mat~z ps1~~l?g1sta a ~us respectlvos
cuando en su hombría potencial el niño es <<seducido» y después bíologismos. Pero en lo que al ps1coanah~1s se refle~e,, el debate
rechazado por la madre, y la niña, en su condición potencial de culminó, en realidad, en los años tremta: culmmo en una
mujer, «violada» y después rechazada1. por el padre, tiene lugar impasse porque los conceptos no concordaban.
d complejo de castración: se trata, entonces, de una formación Con Horney y Jones tomando una posición y De~ts~J; la
secundaria, aunque provoca la regresión a anteriores formas y otra el debate -tal como ellos lo expresaron- se conv1rt1o en
días de envidia. Freud sostenía una teoría en la que existe una una' discusión acerca de la biología y la «realidad»; entretanto,
importante brecha entre el feminismo y el masculinismo bioló- Freud continuó escribiendo acerca de ideas, síntomas Y repre-
gicos por un lado, y la feminidad y la masculinidad psicológicas sentaciones, pero su propio interés en la biolo~ía_ y la <<realidad»
por el otro. También polemizaba contra una teoría de la sime- así representadas· parece haherle impedido perob1r, durante algu-
tría entre ambos sexos. En principio, ambos sexos se esfuerzan nos años, que la batalla de teorías que aparentemente se estaba
por la masculinidad activa en relación con la adhesión a la ma- librando podía, de hecho, no tener lugar jamás, ya que se lib~·aba
dre, pero en las mujeres este esfuerzo debe ser masivamente en dos campos completamente diferentes. Como este cortes Y
reprimido y transformado en un deseo femenino por un bebé fantasmal encuemro de esgrima se conoce a menudo como el
del padre. En la formación psicológica de las distinciones sexua- debate Tones Freud, podemos utilizar a estos dos analistas para
les, el complejo de castración para las mujeres esto es equiva- señalar .el abismo existente entre los lugares de batalla. En ~na
lente a la envidia del pene) es primario. Las actitudes necesaria- carta acerca de la sexualidad femenina, dirigida al psícoanahsta
mente diferentes hacia el complejo de castración en hombres y Carl Muller-Braunschweíg, Freud escribió:

Jones utilizó la teoría kleiniana de un complejo edípíco muy temprano Me opongo a todos vosotros (Horney, Jones, Rado, etc.) en
como prueba de su punto de vista en el debate. Klein, como discípula de la medida en que no distinguís más. clara y ne~ament~ entre
Abraham, estaba interesada en los primeros meses de vida y en los puntos lo que es psíquico y lo que es biológtco, en que mtentaJs est~­
de fijación de ese momento, en la posición paranoide-esquizoide, como ella blecer un paralelismo neto entre ambos y en que vosotros, moti-
la designó, de las psicosis. Consecuentemente, su obra se centra en la vados por tal propósito, construís irreflexivamente hechos
relación madre-hijo y esto ha inspirado muchos estudios sobre: el tema.
Es interesante observar que esta preocupación no ha contribuido con nada psíquicos que no pueden demostrarse y 9ue vosotros_, en el
realmente nuevo ni específico a la comprensión de la psicología femenina. proceso mismo, debéis declarar como rea~t1v~ o regresivo . mu
En términos concretos, sugeriría que para nuestros propósitos en esta obra, cho de lo que, sin duda alguna, es prtmar10. N_,atur~lment~,
las diferencias importantes entre las teorías kleinianas de un complejo es tos reproches deben permanecer ocult?s. A,d_er:nas, solo .q Ul-
edípico temprano y las teorías de Freud, consisten en que las de Klein siera resaltar que debemos separar el ps1coa?ahs1s de la biolo-
suponen un ego primario innato, aunque no organizado; relacionan el com- gía, del mismo modo que lo hemos mantemdo separado de la
plejo de Edi po con todas Ias fases de la gratificación oh letal (así, tanto al anatomía y la fisiología ... 9
deseo oral como al fálico), y depositan una gran confianza en los factores
constitucionales. Las teorías freudianas están en desacuerdo con todas estas 9. Carta a Carl Muller-Braunschweig, 21 de julio de 1935, pupJícada
suposiciones. en Psychiatry, vol. 34, agosto de 1971

142
Por (1tto ha expuesto sus t,azones
las teorías de Horney con respecto a la
sexos en contra del falocentrismo
nera: da feminidad [de la
a partir de los dictados de una constitunon
última <..--uest16n consiste en determinar
hace>>. 10 Y: «finalmente, considero que hadamos
ud
darnos a nosotros mismos un de sa hidu.rí ;1
es más antigua que Platón: "En el El
bre y a la mujer"» Y Para Jones' y
biológica innata hacia la feminidad
bras (y sólo secundariamente z·s
mujer y el hombre son creados en
sociedad exige de la bisexualidad de amhos sexos
uno de ellos adquiera una de la feminidad
otro de la mascu1i nidad: el en la
cultura.

10. E. Jones: «Early FernaJe Leído por prímera vez en la


Sociedad PsicoanaHrica de Viena. 24 abril de 1935; posteriormente
publicado en P(lpers on ' Londres, 1948
11. E. Tones~ << The Leído pür primera vez en 1932 y
publicado pOsteriormente en op. cit

144
WILHELM REICH: LA POLITICA SEXUAL, I

La psicoterapia po_lítica
y el Berlín de la preguerra

La reciente popularidad de ·Wilhelm Reich y la aplicación


de su pensamiento por los movimientos anarquistas de izquierda
contemporáneos, hacen difícil comprender que algunas de sus más
importantes ideas se desarrollaron durante las mismas décadas
y en las mismas ciudades en que discutían los psicoanalistas. En
realidad, muchas de sus ideas nacieron de una activa relación
con la obra de aquéllos.
Sin hacer ninguna referencia específica al debate psicoana-
lítico sobre la naturaleza o el significado de la feminidad, Reich
estaba profundamente interesado en las implicaciones científicas
y filosóficas de las que aquélla era un síntoma. En un artículo
del año 1929, condenó la preponderancia de la psicología del
ego dentro del psicoanálisis contemporáneo, considerándola un
tributo a las ortodoxias dominantes de la sociedad burguesa. La
concentración en el desarrollo del ego, más que en las pulsiones
sexuales, habría sido, en cualquier caso, anatema para Reich.
Pero la obra de los analistas freudianos con respecto a las mu-
jeres encaja en muchas de sus reflexiones. Reich singulariza el
acento puesto por Ernest Jones en el superyó y la creación
la culpa como ejemplo de una psicología adaptativa que, de país muy distinto al de diez años atrás. 1 Lo cierto es que se
grado o por fuerza, contribuía a una demanda de obediencia había establecido realmente el austro-marxismo como una práctica
social. Dejando de lado las evidencias de Reich, la conformidad y teoría distinta al sindicalismo y la política de orientación esta-
cultural y las prescripciones de normalidad, como hemos visto tal de los socialdemócratas de 1904. En 190 5, el único resultado
parecen haber sído la principal orden del día para los freudiano~ de una huelga general había consistido en una marcha de un
tardíos... cualesquiera hayan sido sus intenciones. cuarto de millón de trabajadores y la concesión final del sufragio
. C?,nsidero que Reich tuvo razón al destacar la implícita subor- masculino universal; pero hacia fines de 1918, la ciudad estaba
dmaoon del rol de la sexualidad a la creación del ego como una más notoriamente dividida que nunca, por un lado con una pobla-
señal. de esta decli?~ción del psicoanálisis. También creo que su ción hambrienta y destruida por la guerra, y por el otro con los
exces1va preocupacton por la biología (incluso enmascarada tras beneficiarios de la guerra haciendo fortuna gracias a la inflación.
la sociología) y su desinterés cada vez mayor por una reflexión En la cercana Baviera se había establecido una repüblica de tra-
sobre 1~ producción cultural de estructuras mentales le impidieron bajadores comunistas, y bajo Bela Khun, Hungría se había decla-
de~unc1ar es tos errores: cayó, finalmente, en la búsqueda de una rado bolchevique (designando a Ferenczí como prímer titular
sal:da en la otra cara de la misma moneda natural-biológica. Pero de una cátedra de psicoanálisis en una universidad. para ·gran
Re1ch: antes de esta declinación de su parte, habiendo com- satisfacción de Freud). Pero en Viena, a pesar de un intento
pr~nd:do que ~s:a tendencia dentro del psicoanálisis tenía im- de putsch, el desempleo masivo v la pobreza no produjeron
pltcaclOnes pohucas de naturaleza decididamente reaccionaria ninguna sublevación sostenida porque los socialdemócratas y los
se dedicó a aplicar su conocimiento marxista en un íntent~ socíalcristianos formaron un gobierno de coalición y Austria se
por reivindicar al psicoanálisis para el comunismo, y liberarlo estabilizó graduahnente. Reich fue a trabajar a esta ciudad de
de su muerte por adaptación a la sociedad capitalista bur- miseria masiva e impotencia revolucionaria. Fu e la primera la
guesa. que lo sorprendió cuando trabajó desde 1922 hasta 1930 en hl
Los esfuer~~s de Freud por. «mantener al psicoanálisis apar- clínica psicoanalitica gratuita de Viena. Más tarde agregó algún
tado _de la pohtlc~» y sus negattvas a cualquier comprensión del conocimiento marxista a su experiencia de la desdicha de la
marx1~mo, son bten conocidos. Por mal que haya leído y por clase obrera y en 1927, después de presenciar una masacre de
po~o mteresado que haya estado, conocía los argumentos. Cuando obreros vieneses como consecuencia de una huelga general, se
Re1ch Y algunos psicoanalistas de orientación antropolóaica le unió al Partido Socialdemócrata Austríaco. En 1929, creó diver-
plante~ron, en los años 20 y 30, la cuestión de que el co~plejo sas clínicas terapéuticas gratuitas en las que se estimulaba al pue-
de Edtpo era culturalmente específico del capitalismo pisaban blo a comprender que sus problemas sexuales provenían de las
terreno ~tillado, dado que ya en 1908 Adler (cuya red~cdón de condiciones sociales que sólo podían resolverse mediante un c-am-
la sexuahdad al deseo de poder, Reich condenada posteriormente) bio político. ·En 1930, Reich se traslada a Berlín y se adhiere
había argum entado a favor de una así llamada posición «marxis- al Partido Comunista Alemán.
1
ta» en un _?ebate sobre la posición de la mujer. Los redactores Julius Braunthal, desde 1912 exilado vienés en Berlín, vio
de las resenas de esa conferencia psicoanalítica, que se hallaban correctamente el fracaso de la Revolución Socialista de 1919 en
presentes e? ese momento, señalaron que las ideas marxistas sobre Alemania como fatal para el socialismo europeo inmediato. Como
estas cuestlones estaban de moda en esa época en Viena y que en Austria, el Partido Socialdemócrata, revisionista hasta la
Freud, que contaba entre sus íntimos amigos a líderes activos médula, se había negado a oponerse a la guerra de 191 4 a resultas·
del Partido Socialdemócrata, tenía que estar tan famiUari~ado de lo cual, en 191 7, se escindió de su ala izquierda; este sector
con estas ideas como Adler .
. Empero, la Viena. a la que Rekh fue a vivir a fine§ de 111 1. Véase el Apéndice pera una descripción más amplia de lR Viena
prtmera guerra mundtaC, era una dudad muy diferente en un de principios de siglo.

148 149
antibélico se había separado con el cuarenta por ciento de los nales ante la apariencia social de Viena a princ1p10s de la década
miembros. En 1918 se dividió un sector aún más· radical (los del treinta. Era el reino de la juventud y la iconoclastia, el exo·
espartaquistas) para fundar el Partido Comunista Alemán. Desde tisrno y la extravagancia frente a la miseria económica y so-
ese momento hubo una gran enemistad entre los socialdemócratas cial:
y d C'IJmunismo. Reich deploró esta hostilidad, considerándola
como uno de los factores que impedían una eficaz oposición al [La juventud] sublevada contra toda forma legitimada por
nazismo. El fracaso de 1919 y los asesinatos de Liebknecht y e] mero placer de rebelarse, incluso contra el orden de la natu-
Rosa Luxemburg fueron preludios de la revolución burguesa de raleza, contra la eterna polaridad de los sexos. Las niñas adop-
la repúhlica de Weimar, y el Tratado de Versalles sancionó una taban «toques masculinos» para que no se las diferenciara de
los muchachos; los jóvenes, por su parte, se afeitaban en un
fantástica crisis económica, moral y militar en Alemania. Hubo
esfuerzo por parecer muchachitas; la homosexualidad y el lesbia
unos pocos años de inflación y pauperización, unos pocos años nismo se convirtieron en moda, no a partir de un instinto inte-
de prosperidad económica generada por amplios empréstitos norte- rior, sino como forma de protesta contra las expresiones de
americanos y capitalización, y después el colapso siguiente al crack amnr tradicionales y normales. 3
de W'all Street y la retirada de los empréstitos:
Pero Viena era materia dócil comparada con la inflacionaria
A principios de 1929 [en Alemania] habia dos millones de Berlín, la Bahilonia del mundo donde los parques de diversiones,
parados; hacia comienzos de 1932, la cifra era de seis millones, los bares, los distritos de luces rojas, proliferaban como hongos.
y a fines de ese añ() poco menos de la mitad de la población
trabajadora se encontraba en paro.2 A lo largo· de la Kurfürstendamm deambulaban jóvenes
empolvados y maquillados ... todos los estudiantes secund:uios
Los socialdemócratas trabajaban con la burocracia sindical querían ganar dinero y en los bares en penumbras podía verse
-el partido comunista reclutaba a sus afiliados, principalmente, a funcionarios del gobierno y a hombres del mundo de las finan
entre los parados-, aceptando en gran medida la línea del zas cortejando tiernamente a marineros borrachos, sin ningún
Knnlilitern sobre el «fascismo social», en que la socialdemocra- pudor. Ni la Ro~pa de Suetonio conoció tales orgías como las
cia y el fascismo enm considerados como amenazas semejantes; de los pervertidos salones de Berlín, donde cientos de hombres
predominaba la tendencia exageradamente optimista acerca de la vestidos como mujeres y cientos de mujeres ataviadas como
inminente caída del fascismo. A esta situación de miseria masiva hombres danzaban ante los benevolentes ojos de la po1icía.4
y relativa ineficacia política de las izquierdas, en Berlín, se tras-
Con el desempleo crónico, a la masa de la población le que-
ladó Reich en 19 ;, O; una vez más, comprendió las simplicidades
daba muy poco para vender salvo su cuerpo. Respecto a esta
de la primera más plenamente que las complejidades de la última.
decadencia burguesa y miseria de la clase trabajadora debe situar-
A las masas desheredadas abrigaba la esperanza de aplicar la
se el tono moral de las tesis sexuales de Reich: su predilen i6n
terapia revolucionaria del psicoanálisis o, más específicamente, su
por la heterosexualidad y la sexualidad «saludable», su deseo
énfasis sobre la importancia de la sexualidad para la liberación
de que los hombres fueran hombres y las mujeres, mujeres.
de la estnJctura de la personalidad.
Reich no era, en modo alguno, el único psicoanalista de este
] ,as costumbres sexuales de la postguerra contra las que la
período que intentó efectuar una polítización del psicoanálisis
nbr~1 de Rcicb podía plantearse, eran muy distintas a aquellas a
y, a la vez, una aceptación de éste por parte de los marxistas,
las <¡liC s<· cnfn.:ntó FrL~ud en la Viena fin de siecle. Stefan Zweig,
pero como señala Otto Fenichel en su ensayo titulado, al igual
que describe csra últinu, tnmhién presenta sus reacciones perso-
que el de Reich, «Psychoanalysis and Dialectical Materialism».
2. Muy huena. introduccióu, sin firma, r• «Wh;:l h; U:-.s:.; Consdous- 3. Zweig: The World of Yesterday, Casseil, 1943.
nessh (1934), publicado por Sociali~t 1\·J)fnd•.. :tion · L ].,•r·'-'''·~:. (971. 4. Ibid.

150 1 '51
biografía de Reich. Su vida no tiene más significación sobre
Reich hizo todo lo posible para poner tanto a la familia com<;:> a nuestra evaluación final de su obra que la de cualquiera de los
la represión sexual en la agenda como las instituciones ideológi- otros pensadores a que nos referimos. Pero en su caso, los
cas más importantes a ser estudiadas por el marxismo y el psico- cambios dramáticos de su vida afectaron sus escritos, que se
análisis. vieron expuestos a constantes alteraciOnes. Como la confusión de
Reich estaba interesado en la sexualidad y en la opresión los textos refleja, en cierto grado, los cambios de su vida, consi-
de las mujeres, y también dirigió sus pensamientos, explícita- deramos pertinente intentar deslindarlos.
mente, a los movimientos femeninos. Reích, psicoanalista y marxista en Europa durante los años
20 y 30, se volvió anticomunista y fundó su propia «ciencia de
Las actividades de los <<derechos de la mujen> de diversas
organizaciones burguesas están fundadas en fuertes impulsos la orgonomía»· en Estados Unidos durante las décadas del 40 y
revolucionarios, algunos conscienres (hacia la independencia el '50. El Trust al que legó su obra y bienes, sólo permitió la
económica), algunos generalmente inconscientes (hada la inde- publicación de los últimos escritos, aunque recientemente, los
pendencia sexual), pero todos dirigidos hacia un cambio en el libros excluidos, pertenecientes al primer período, han comen-
orden de cosas existente. Unicamente el socialismo puede zado 21 ver la luz del día. No obstante, tanto crítícos como segui-
ofrecer una respuesta práctica a sus preguntas. Pero los socia dores de Reich sólo harán hincapié en el período con el que
listas no hacen nada para esclarecer la confusión ideológicH simpatizan. Incluso los más det<tllados estudios sobre Reich.
de las rnujeres. No les explican que las cosas que desean son hasta la fecha, están cronológicamente mal ordenados o se con-
mutuamente contradictorias, que sus objetivos son realmente
socialistas aunque no puedan formularlos y hayan recurrido asL
centran en el período de su obra al que se destina la crítica: el
a una forma de rebelíón sentimental a la PankhursL 5 primer Reich (Sindnikoff, Robínson) o el último Reich (negati-
vamente Rycroft; positivamente Ola Raknes). 1 Cualquiera de
Escribiendo apasionadamente en la misma década en que estos métodos presenta problemas. Rycroft argumenta que si se
muchos de los freudianos no políticos consideraban la psicología rechazan las últimas obras de Reich se corre el riesgo de «caer
de la feminidad, \1(lilhelm Reich, aunque interesado por todas en una trampa mewdológica, la de usar la personalidad de Rekh
las controversias psicológicas, no recogió esta cuestión. De este como argumento contra sus ideas». 2 Ciertamente, hubo una con-
modo, nunca se vio atascado en el mismo sendero. La cuestión tinuidad en su pensamiento y no obstante, para cualquiera que
consiste en determinar sí su re-análisis de la significación de la no sea un místico naturalista o un orgonomista reichiano, la
se).ualidad, su énfasis sobre la familia y su conciencia política producción de lluvia, la fertilización del desierto, las fuerzas del
de la opresión de las mujeres, ofrecen al feminismo una vía de mal y las energías vitales acrecentadas por el sol visibles a través
salid:1 del impasse del post-freudismo ortodoxo. ¿Nos encontra- de un tubo de madera o con el ojo desnudo (cuando está cerrado)
mos ante un nuevo camino para una comprensión de la psicolo- de los últimos experimentos de Reich, exigen tolerancia Aunque
gía de la feminidad en una sociedad capitalista patriarcal? con toda claridad, a pesar de los rumores en ese sentido, no
existe ninguna evidencia ni probabilidad de que --pese a los
crónicos estallidos de paranoia-- haya estado jamás realmente
loco o mentalmente incapncitado. e incluso aunque así fuera,
l. Breves antecedentes biográficos esto no constituiría un argumento contra la validez o invalidez
de sus proyectos.
l. Véase Constantin Sinelnikoff· L'Oeuvre de U"ilhelm Reich Maspero
Existe tanta confusión como curiosidad acerca de ia extraña
París, 1970, para una bibliografía completa de las nbras de R~ich y su~
más importantes comentaristas
5. Reich: «\\'/hat is Class Conscíousness?>>, 1934: 1eirnprcso en Scx-pol. 2. Charles Rycroft: Reich. Londres. 1970
Vintage Books, 1972.

J 52
Sin embargo, yo sostendría que el medio cultural y político
en que Reich trabajó es importante para la dirección de sus pen- rados; su familia no practicaba ningún culto religioso, eran medio
samientos. Considero que existe un mundo de diferencias entre judios, de Galicia. La muerte de sus padres y la ocupación militar
Viena y Berlín de las décadas del 20 y el 30 -con el ascenso de su granja natal en Ucrania, lo transformaron, después de
del fascismo y la consecuente oposición de izquierda- y la un período en la caballería, en un estudiante de medicina rela-
Norteamérica de post-guerra y macartista de los años 40 y 50. tivamente empobrecido a finales de la primera guerra mundial.
Aunque inadecuada, la oposición al nazismo nunca fue tan estúpida Fue a partir de su estudio particular de la sexología que se
como el anticomunismo norteamericano con su aterradora banali-· interesó por el psicoanálisis. Una de sus primeras publicaciones
dad. Cualquiera que sea la posición política de uno, el análisis trata del concepto de la libido y del «instinto», de Forel a
izquierdista de la reacción política (parcialmente, porque en Occi- Jung. 3 El ensayo fue enviado a un seminario de sexología en
dente hasta ahora siempre ha sído una posición minoritaria) ha 1919 y publicado en 1922. En 1920 visitó personalmente a
tenido que criticar con cierto grado de complejidad; en tanto Freud, leyó un artículo sobre Peer Gynt en la Sociedad Psico-
la oposición detechistn a la izquierda ha adoptado la forma de analítica Vienesa y a partir de entonces se convirtió en miembro
reducir el fenómeno revolucionario a simplismos monoHtícos ante de la organización. Sus estudíos de medicina concluyeron en 1922,
los que uno puede entonces reaccionar con pasión comparable- los psicoanalítícos en 1924. A través de todo este período su
mente decidida. Reich, como miembro activo de las sociedades interés consistió en combinar las observaciones clínicas de la
psicoan;:diticas de Viena y de Berlín, y como miembro de un ala sexología con las del psicoanálisis. En 1922, con la fundación
cultural de los partidos comunistas austríaco y después alemán, de la clínica psicoanalítica gratuita de Viena, Reich ingresó como
no podía darse el lujo, al que más t<:nde se entregó., de imaginar asistente en la misr.na y después, hasta 19.30, fue su subdirector.
que los rusos estaban tratando de robar los secretos de su inves- Su trabajo en la clínica, donde los pacientes no eran los privi-
tigación orgónica y que el presidente de los Estados Unidos lo legiados que pagaban en la sala de consulta, lo condujo a subt a' :n
protegía con vuelos regulares de las fuerzas aéreas por encima la necesidad de la profilaxis de la neurosis y a hacer mucha~
de su centro científico. No podía permitirse tales devaneos para- reformulaciones de la tarea analítica. Esta experiencia también
noicos porque en la Europa de los añ.os 20 y 30 tales proposi- lo convenció de la motivación estrictamente social de las enfer-
ciones pertenecían al alcahueteo racisr~1 del fascismo, del mismo medades neuróticas y de su predominio -por distintas tazones-
modo que más tarde pertenecieron a la caz¡:¡_ de hn¡jas de McCar- en todas las clases de la sociedad capitalista. Este hallazgo coin-
thv. Pero cuando Reich estaha en estridente oposición con uno, cidió con su conocimiento de la perturbación sexual manifiesta
se encontraba en tácito r~cuerdo (nunca más) con el otro. Lo en la abrumadora mayoría de la población; la coincidencia le
que fue fascinante en los últimos :1ños de la vida de Reich, de confirmó la probabilidad de su relación causal: la supresión so-
hecho. es la armonía alcnnzad8 con aspectos del clima cultural cial de la sexualidad era la causa de la neurosis masiva. Sus escri-
de ese pel íodo de la historÍ;l norte<-tmericana. De modo que lo tos de los año~ 20 se concentraron en cuestiones socio-sexuales
que presenciamo:-: es qt Je el Rcich que estaba en oposición radicq} y alrededor de técnicas de tratamiento terapéutico. Durante este
·,d slatus qnu capit:tlísla lespccíficnmente fascista), era un pen- período desarrolló su método sistemático de analizar las resis-
sador más ínter~:. ";lnte 'Jlle el Rcich que se encontraba de acuerdo tencias manifiestas del paciente como medio para revelar el in-
con el mismo. consciente, lo que a su vez le condujo a su estudio del «carácter»,
Por esL1 r;lZ<Ín nn pndemos, como hace Rycroft, descartar que fue formulado por último como la técnica del análisis del
totc:drnent~.: b import;mci:• de la personalidad de Reich, supo-
niendo que con esto no nos referimos a sus cualidades persona- 3. No citaré aquí todos sus escritos. Todos estos detalles autobiográficos
les, sino a su historia personaL pueden encontrarse en Reich: People in Trouble, Nueva York, 1953; The
Discovery of the Orgone, vol. I, Nueva York, 1942; Reich Speaks of
Reich provenía de una estirpe de pequeños campesinos adine- Freud, Nueva York, 1967; y en Ilse Ollendorf: Wilhelm Reích, Londres,
1%9 y la obra citada de Constantin Sinelnikoff.
154
155
carácter y al reconoCimiento de lo que designó como «armadura e intentar la evaluación de la plena función social de la repres10n
del carácter» de cada individuo. Más adelante discutiremos deta- sexual y trabajar cada vez más en la prevención, más que en el
lladamente estos conceptos y técnicas. análisis de las neurosis. Según Reich, al principio Freud lo
ResuJta difícil alcanzar una evaluación objetiva del éxito de alentó ~anto en estos estudios como en sus investigaciones sexua-
la obra de Reich en estos días, ya que las referencias de sus con- les, pero en cuanto comenzó a criticar la institución de la familia,
temporáneos a la misma son breves y. poco frecuentes. (Es igual- aquél se mostró frío en sus apreciaciones. Empero, fue en este
mente posible que existan muy pocas o que todavía no hayan campo más que en sus discusiones psicoanalíticas más ortodoxas
sido publicadas.) En consecuencia, la mayoría de las exposicíones en el que Reich estaba, al menos en principio, más interesado
acuden a las propias palabras de Reich para referirse a su historia y en el que se mostró más original.
y sus logros. Parece, no obstante, que fue un buen estudiante Realmente en este punto, a un nivel político práctico, ya que
de medicina y que durante los primeros cinco años de su asocia- no teórico fue donde Reich tuvo más éxito. Intentó que los
ción con el psicoanálisis se lo tuvo en alta estima. Los conflictos núcleos co~unistas a los que se dirigía no despreciaran al psico-
comenzaron a producirse alrededor de 1925 y 1926. En 1927, análisis como una ciencia burguesa, sino que consideraran la
su otrora analista-supervisor, Paul Federn, se quejó de que Reich familia como una institución clave dentro de la sociedad capita-
presentaba sus ideas a la aprobación del seminario técnico y no lista, no sólo por su represión económica, sino por su pe~versión
a la Asociación Psicoanalítica. En realidad, a pesar de su admira- sexual y su función como transmisora de ideología. Exphcó qu_e
ción personal por Freud, Reich se dedicaba cada vez con más el complejo de Edipo debe situarse firmemente dentro de la fami-
ínt~nsidad a los estudios sociales y antropológicos que a las cues- lia patriarcal, donde el incesto es prohibido y simultáneamente
tiones de la teoría psicoanalítica. (En cualquier caso, siempre estimulado: se alienta a los niños a una lujuria prohibida hacia
estuvo más interesado en la terapia.) sus padres. En última instancia, el partido comunista no quiso
Dada la dedicación de Reich a los problemas sociales, su saber nada de esto, y tampoco la Asociación Psicoanalítica.
medio intelec;tual y la situación polítka en Europa central en Sus contactos con la clase obrera lograron que Reich recha-
aquella época, su polítización creciente era prácticamente inevita- zara cada vez con más intensidad las tesis específicas del psico-
ble. Sus lecturas sociológicas y antropológicas lo llevaron a análisis (confirmando, al mismo tiempo, algunas y reinterpretan~o
Kautsky y Engels. Los acontecimientos en Viena y sus alrededo- otras), pero por sobre todas las cosas, deploró la separación de
res,- en· 1927, lo condujeron al partido socialdemócrata austríaco. una ciencia académica como ésta, de la práctica social y los pro-
La absolución judicial de las tropas monárquicas que dispararon blemas políticos que la rodean. Se dedicó cada vez más a la labor
sobre la multitud que asistía a un mitin socialdemócrata, dejando médica y educativa con trabajadores y adolescentes. Para utiliza-
dos muertos y muchos heridos, produjo una serie de incidentes: ción de sus i<;leas, creó en 1929 seis centros socialistas para el
una huelga ~imbólica, el asesinato de algunos huelguistas por asesoramiento sexual y la sexología. La popularidad de estos cen-
parte de la policía, el incendio del Juzgado, la descarga indí~r:ri­ tros fue enorme y las observaciones que hizo a partir de su tarea
minada de la policía contra los manifestantes y, al final, más de en ellos se encuentran entre las fundamentales.
un centenar de muertos y mil heridos. El consejo municipal social- Políticamente, Reich se sentía también cada vez más crítico
demócrata demostró ser absolutamente ineficaz; los comunistas de la incapacidad de la izquierda para enfrentar las crecientes
intervinieron un día ¿,,"pués de producidos los hechos" brutalidades de los reaccionarios en Austria. Si bien el marxismo
Desilusionado de las posibilidades de los socialdemócratas, no era, en sí mismo, <<Una ciencia académica», los partidos logra-
Reích se dirigió a] Partido Comunista, adhiriéndose a una orga- ban que así pareciera. Las consignas eran abstractas y apelaban
nización asoci~da, la <<.A_rbeiter Hilfe» (Ayuda Obrera)_ En su a conceptos teóricos en lugar de referirse a las necesidades con-
autobiografía People in Trouble, Reich afirma que éstos fueron cretas de los trabajadores y los parados. El fascismo tenía dema-
años de gran intelectual para él: leer a Marx y Engels siado éxito, precisamente en este campo_ En el otoño de 1929,
156 157
Reich también tuvo problemas con su obra en Sex-pol.
sorprendente éxito del movimiento sufrió un revés en 1932,
Reich visitó Rusia y a su regreso escribió apesadumbrado acerca cuando el Partido Comunista prohibió la distribución de uno.s
de sus impresiones. . panfletos sumamente populares en la~ Organizaciones Ju~eniles.
Mientras criticaba t<{nto a la Asociación Psicoanalítlca como Las obras en cuestión eran T he I nvaswn of Sexual Moralzty, del
a los comunistas por su desinterés por las necesidades cotidianas propio Reich, y dos artículos: uno destinado a los padres, «When
del pueblo y por las realidades concretas del fascismo en ascenso, your child questions yom> (de su primera esposa, Annie Reich),
ofendía a cada uno por su apoyo al otro. Expondremos más y otro dirigido a los hijos, «Grown-up secrets revealed to chil-
adelante, parcialmente, los detalles de su creciente distanciamien-· dren». Después de varias decisiones y contradecisiones, un con-
to de ambo~. De todos modos, en 1930, Reich dejó Viena y se greso de Sex-pol celebrado en enero de 1933, reafirmó su opo-
dirigió a Berlín, donde la atmósfera era mucho más acorde con sición a la tarea -específica de Reich.
su obra sobre política sexual•. Los psicoanalistas de Berlín se Un mes más tarde, en el incendio del Reichstag, fueron arres-
mostraron abiertos a su teoría del significado liberador del or tados mil quinientos comunistas y Reich, por razones de seguri-
gasmo completo; también ello::, tenian inclinacíones marxistas: dad, retornó a Viena. Otra vez en la tierra natal del psicoanálisis,
Fromm, Bernfeld, Fenichel, cada unü en diversos grados y for- volvieron a surgir sus problemas con el Instituto. Una serie de
mas, se preocupaban por la problemática política Rcích formó, incidentes hicieron que la editora psicoanalitica cancelara el con-
junto con Fenichel, un grupo de j¡)vene::, analistas entusiasmados trato de su obra Character Analysis. También se produjeron
por las tareas sociales; Fenichel dirigió este grupo de «psicoana- constantes ataques sobre sus filiaciones políticas. En esta atmós-
listas marxistas». fera, Reich decidió trasladarse a Copenhague a finales de la
En Berlín, Reich trabajó con los comunistas para crear un primavera de 1933.' Allí, sus tentativas por establecer contacto
grupo de las Juventudes Comunistas, y con su apoyo instaló su con el Partido Comunista Danés se vieron frustradas por obs-
famosa Clínica Sex-pol. Pero su crítica de las tácticas abstractas táculos burocráticos, y después de diversos ataques contra sus
de los comunistas se vio reforzada por esta tarea que emprendió teorías sexuales, el partido danés lo expulsó (! ), aunque todavía
con los adolescentes, y su ataque sobre la incomprensión comu- . no lo había aceptado como miembro. Entonces los órganos de
nísta de la naturaleza y el poder del fascismo (tal como él lo varios partidos comunistas atacaron T he Mass Psychology of
veia) se hizo más virulento. Predijo que en los siguientes años Fascism. Entretanto, Freud se negó a apoyar su soli~tud para
muchm comunistas se volverían fascistas, sencillamente porque un cargo de profesor de psicoanálisis, y por último d gobierno
la naturaleza del fascismo nunca había sido verdaderamente com- danés decidió no renovarle el permiso de residencia.
prendjda. Mientras el nazismo crecía en su base popular, el Par- Reich visitó Londres, donde tuvo un encuentro recíproca-
tido Comunista lo minimizaba como capacidad <<demagógica» mente entusiasta con el antropólogo social Malinowski, que le
de Hitler, como su capacidad para «embaucan> al pueblo. Reich recomendó que ·se trasladara a los Estados Unidos. Pero Reich
adujo que la popularidad del racismo no seria super.ada porque se se instaló en Malmoe (Suecia), para permitirse continuar viendo
lo designara como «insensatez». Se quejó de que pocos revolu- a los jóvenes analistas a quienes había formado y a los amigos
cionarios se hubieran tomado siquiera el trabajo de leer «Mi que había hecho en la cercana Copenhague. Al trasladarse a
lucha». A partir de su preocupación por esta posición grotesca Suecia volvió a visitar Berlín. . . para encontrar plenamente cum-
e inadecuada, nació su obra T he Mass Psycholog)1 of Fascism, en plida su predicción en el sentido de que muchos comunistas se
la que intentó combinar un concepto marxista de la ideología volverían fascistas. Hada pocos meses que estaba en Malmoe
con las comprensiones de la formación del carácter proporciona- cuando le fue negada una ampliación de su permiso de resi-
das por el psicoanálisis. Su nexo de unión era su interpretación dencia.
de la «ideología>>, a la que definía no como las ideas consciente- Ilegalmente, volvió a visitar Dinamarca y después se dirigió
mente expresadas, síno como las aspiraciones suhvacentes, virtual-
mente inconscientes, de un pueblo. 159
al Congreso Psicoanalítico de Lucerna, sólo para descubrir que pero me atrevería a sugerir que alrededor de 1939 era más anti-·
el Comité Ejecutivo había votado su exclusión del Instituto Aus- político que positivamente anarquista en sus inclinaciones. En
tríaco. Volvió a mudarse una vez más, esta vez a Oslo. Consi- este momento Reich emigra a Estados Unidos para dictar cursos
dero que es aquí, en Noruega, donde emergió lo que fue no en la New Schoo] for Social Research, de Nueva York. Lo acompa-
tanto un cambio señalado en su obra, sino una confirmación ñaron extrañas formas de suspicacia: el FBI registró su casa y se
drástica de sus primeros intereses, pero con notables resultados. apoderó de «Mi lucha», «Mi vida>>, de Trotski y un diccionario
Apartó su atención de la sociología y la antropología, dirigiéndola ruso. Más tarde, después que instaló su centro de investigación
a la biologfa y la física. Su objetivo consistía en descubrir la <<Ürgonom> en el Estado del Maine, una periodista, Mildred
naturaleza m·aterial visible de la libido. Su antiguo amigo y Brady, escribió un artículo difamatorio en Harper's que provocó
Otto Fenkhel, que también estaba exilado en Oslo, luchó amar- una investigación y después un juicio de la Food and Drug Ad-
gamente con él en virtud de 'la dirección que su obra asumía. ministration. Quemaron sus libros sobre la base de que condu-
Según Reich, cuando Fenichel partió a los Estados Unidos tnició cían erróneamente al público a la compra de «cajas orgónicas>>,
allí los Jtumores hostiles acerca de. su esquizofrenia. Ciertamente, los acumuladores energéticos restauradores que Reich había ·idea-
la oposición de ambas partes (la psicoanalí tica y la polí rlca) pudo do. Pero estas pequeñas persecuciones peculiares fueron supe-
haber vuelto paranoico a Reich, pero lo que es seguro es. que le radas por la extrañeza de la propia actividad de Reich en el
volvió más tenaz. En 1936, el «Instituto para el estudio de la Orgonon Instítute. Aquí, la ciencia de la «orgonomía» -el estu-
vida», que había fundado en Oslo, fue severamente criticado por dio y el aprovechamiento de la energfa vital- se ramificó en
psiquiatras y biólogos en una campaña de prensa masiva en su diversas direcciones. Reich mantuvo informado sobre sus múlti-
contra. En este período Reich hizo su primera afirmación con ples observaciones· al Instituto de Energía Atómica. Continuó
respecto al descubrimiento del «biom>, la partícula de energía que desarrollando su análisis del cáncer (comenzado en Oslo) y pro-
determinaría sus futuras investigaciones. puso que el tratamiento con energía vital acumulada conduciría,
Desde 1936 hasta que partió a los Estados Unidos en 1939, finalmente, a un método de curación de esta enfermedad, que
los rumores difamatorios eran cosa corriente y se referían a su analizó como el proceso de desintegración mortal visiblemente
vida .privada, a su mala práctica terapéutica y a que dirigía un manifiesto. La energía sexual, que entonces era sinónima de la
«tinglado sexual». Estaba aislado en un pequeño país> practicaba energía vital misma, también sería eficiente en los pacientes
una ciencia nueva y no reconocida (el psicoanálisis), era un cancerosos. Asimismo, con su aparato de estallido de nubes, llevó
inmigrante con un pasado comunista. En esta situación, Reich lluvia a los secos campos de Maine y observó bailar los destellos
continuó trabajando y publicando (los editores de Sex-pol seguían azules de energía en el cielo, por encima del lago cercano; a
publicando su obra), pero sus críticas de toda forma de organi- través del microscopio descubrió esta energía concentrada en las
zación se volvieron más acérrimas. partículas de arena. Creyendo en la prioridad de su ciencia,
En su obra sobre lo que primero designó <<vegetoterapia~> y Reich se negó a responder a las citaciones filisteas del Food and
después <<economía sexual», Reich deseó evitar todas las estru-c- Drug Department y fue conducido por la fuerza por desacato al
turas burocráticas de organización que sentía ya había logrado juez. y condenado a dos años de prisión, en mayo de 1956. Su
en los grup<.ts no jerárquicos de Sex-pol. En el terreno organi- apelación fue denegada y, después de presenciar la destrucción
zativo;, también criticó el concepto de T rotski sobre una Cuarta por el estado de toda su obra, comenzó a cumplir su condena en
Internacional y el creciente aburguesamiento, como él lo vefa, marzo de 1957; ocho meses después murió de un ataque car-
de la Rusia de la preguerra. díaco. Robinson comenta: «Este fue el triste pero (no podemos
Sinelnikoff sostiene que en su denuncia de la idea misma de dejar de sentirlo así) adecuado fin de una carrera tan profunda-
organización Reich se inclinó, en esta etapa, hacia el anarquismo, mente seria y desesperadamente grandiosa que se desvaneció

160 161
6. -- PSICOANALISIS Y FEMINISMO
imperceptiblemente en una farsa». 4 En mi op1n1on, existe algo
más fundamental acerca de la homologfa entre la obra individual una es condición de la otra. Al sugerir esto, Reich niega, de
de Reich y el entorno culrural en que ésta se desarrolló. No hecho la validez de trasladar las fantasías reveladas en casos
sólo la acusación estaba tan «loca» .como el acusado sino que, y patolÓgicos a situaciones «normales»; en este sentido, mina _las
mucho más importante, tanto la primera obra seria de Reich premisas de la obra psicoanalítica . .Reich pudo haber ~en~~o
como sus fanáticas y extravagantes investigaciones posteriores se razón al afirmar que Rank estaba eqmvocado en esta descnpc10n
desarrollaron en contextos que coincidían perfectamente con ellas. específica; pero las razones que escogió para discutir la tesis
demostraron claramente --como veremos más adelante- su di-
vergencia del psicoanálisis como totalidad.
De manera ::;imilar, Reich participó de controversias con Ale-
2. Reich y el psicoanálisis xander y Theodor Reik, en las que no sólo se opuso a la psico-
logía del ego, sino que también la consideró como parte de la
creciente tendencia a «psicologizar» el psicoanálisis. Reich de-
Lo que nos interesa específicamente es la noción reichiana seaba, explícita e imprudentemente (a diferencia de las inten-
de una revolución sexual y su contribución, entonces y ahora, ciones más discretas de Jones y Horney ), restituir el psicoanálisis
a la posible liberación de las mujeres. Pero es importante se.fialar a una ba.se biológica. Los escritos de Reich sobre el psicoaná-
que sus teorías sobre la naturaleza de la sexualidad y la evídencia lisis se produjeron en un período de controvertido debate en
de su represión, en las rígidas estructuras del carácter y en las el interior del movimiento: fueron ~escritos en la década posterior
sociedades reaccionarias, se desarrollaron en un doble contexto a la publicación qe Allás allá del principio del placer y El yo y
intelectual, el del marxismo y el psicoanálisis. Aunque, en un el ello y después de la introducción del postulado freudiano de
principio, el propósito de Reich era su integración, aquí hemos una pulsión de muerte, todavía discutible en nuestros días. El
debido separarlos. énfasis preexistente puesto por Reich en la líbído y sus inclina-
Como hemos visto, durante la segunda mitad de la década ciones pansexuales recibieron nuevos incentivos de su hostilidad
deJ. 20 y principios de la del 30, gran parte de la obra de Reich a esta proposición. Se veía a sí mismo, cada vez más, como el
sobre la sexología se comprometió directamente con los argu- defensor del auténtico psicoanálisis, en lucha contra tímidos con-
mentos de la controversia existente en el interior del movimiento formistas inclinados· a borrar el concepto socialmente explosivo
psicoanalítico. Por ejemplo, Otto Rank, en sus teorías del trauma de la sexualidad en favor de una psicología del ego altamente
de nacimiento, había definido la acción psíquica implicada en el conservadora. Continuó admirando a Freud, pero cada vez sintió
intercambio sexual como un retorno al seno materno. Reich mayor desprecio por sus colegas y discípulos inferiores. En oca-
objetó esta interpretación por dos razones: la misma postulaba siones, su crítica de los <<traidores» de la teoría freudiana con-
que la fantasía que el paciente neurótico experimentaba era lo tenía una verdad general a expensas de cualquier análisis corree
mismo que el impulso real mismo, que entonces se expre!'aría to. Esta es una interesante característica de la obra de Reich.
de la misma forma en todas las circunstancias, y transformaba que estudiaremos más adelante: la de que, a menudo, tenía una
una mera analogía en una identidad total. El hombre orgá.smica- «premonición>> acerca del sentido de una evolución intelectual
mente impotente puede soñar con el seno materno cuando copula, o política que pocas veces podía sustentar adecuadamente. De
pero ese sueño es, precisamente, un índice de su alienación modo qué las objeciones reichianas a la psicología del ego y a la
neurótica; en otras palabras, la fantasía explica la impotencia. La adaptación tultural del psicoanálisis tenían una pertinencia que
4. Paul A. Robinson: The Sexual Radicals, Temple Smith, Londres, superaba su comprensión de los detalles, y su concepción del
1969 (originalmente publicado con el título The Freudian Left, Nueva giro postfreudiano con respecto a las implicaciones de la teoría
York, 1969). freudiana (incluso en vida de Freud) con frecuencia despleg~ban
su mejor comprensión.
162
161
Aunque la angustia del nac1m1ento sea ontogenéticamente
En la mente de Reich no había dudas de que las intuiciones anterior y aunque posiblemente la angustia deduce de él su
sexuales personales apartaron a Freud y a la mayoría de los contenido normal (atascamiento, oscuridad, espacio estrecho, etc.),
analistas de los años 20 y 30 del revolucionario descubrimiento en consecuencia, del proceso de nacimiento, desde el punto de
de la libido. Para Reich el principio de placer lo era todo. Existía vista dinámico el nacimiento es una fuente secundaria de
la energía sexual y su frustración: nada más. La angustia surgía angustia, que se vuelve operativa como resultado de la repre-
de esta última, la agresión era una recanalización de la libido (la sión patógena. Sólo puede operar como fuente primaria de
agresión sa!e en búsqueda de algo) como el amor); la formula- angustia cuando la evolución postnatal choca contra crudos
obstáculos externos como, por ejemplo, graves dificultades en
ción de otros principios o instintos era redundante. Pero este el estadio oral. 1
período de teoría psicoanalítica estuvo plagado de la multipli-
cación de nociones previamente no unificadas y de la diversifica- En otras palabras, las fantasías que un hombre puede tener
ción de conceptos anteriormente simplificados. Por encima de en el intercambio sexual con respecto a un «retorno al seno
cualesquiera otras, Reich deploró dos cuestiones: la pulsión materno» son patológicas. Posteriormente, criticando las teorías
de muerte y lo que consideró como su resultado necesario: la de- de Helene Deutsch sobre las mismas bases, Reich reitera su
gradación de la teorí~ de la libido. También condenó la que oposición a las mismas de modo tal que cualquier fantasía en
intentaba interpretar la sexualidad en términos psicológicos (el la que se incurre durante el coito es una anormalidad y la prueba
deseo sexual no era otra cosa que su yo fisiológico) y todas las de la incapacidad de la persona para experimentar el potencial
teorías que diferenciaban los diversos aspectos de la sexualidad. orgásmico natural y, en consecuencia, libre de fantasías. La fan-
Le disgustaba toda noción de una distinci6n entre pregenitalidad tasía misma se vuelve patológica y despreciable. El deseo de
y sexualidad. La sexualidad lo era todo y la genitalidad era la retornar al estado intrauterino es una forma de defensa contra
única sexualidad verdadera. las exigencias prohibidas de la libido. Nacemos únicamente con--,
La proposición de Freud sohre una pulsión de muerte surgió deseos sexuales; éstos buscan su realización inmediata con el :
de, y dio lugar a, cambios en la interpretación de la angustia y .la primer objeto amoroso posible que encuentran: los padres. Pero 1
agresíón. Inicialment.::· Reich atacó de inmediato y sostuvo que el incesto es tabú y en nuestra sociedad el impulso es reprimido {
Freud, al nc encontrar confirmación clínica a la pulsión de con la amenaza de la castración. La sexualidad reprimida se:;
muerte, descartaría su hipótesis tarde o temprano. Un primer transforma en agresión o angustia. El proceso puede extrapolarse'~ .
artícub ilustra este enfoque más lúcidamente: «The Sources of de la siguiente manera: nacidos con amor genital, crecemos para·t"'/
Neurotic Anxiety>:•, una contribución a la teoría de la terapia temer a la castración (pasiva); nos defendemos contra ésta
psicoanalítica publicada en el lnlernational Jnurnal of Psycho- mediante la agresividad {castración activa), la que ·a su vez vuelve
Analysis, en 1926, muestr~ a un Reich analítico y desesperada- más fuerte el .miedo a la castración, de ahí que induzca a la
mente honesto dentro del marco del debate psicoanalítico. Su angustia y a un sentido de conciencia; contra esto renovamos
lenguaje ya es hiologista en ~u representación v su vocabulario nuestras defensas y reprimimos lo más posible nuestra agresión;
analítico se limita a conceptos sustantivos y a r-eferencia y defe- como resultado de este sofocamiento de la agresividad nos depri-
rencia constantes, c::~si nerviosas, hacia Freud.. nerviosismo que mimos. La primada de la sexualidad también afecta el producto
inhihe su texto y le impide, en consecuencia, presentar sus me- final: la frustración de la sexualidad en el presente eleva al
jores argumentos con la fuerza y la elocuencia adecuadas. En primer plano los impulsos agresivos que, en el pasado, estaban
contra de la te·ortfl freudiana del .masoquismo primario y de las activados por la represión del incesto; la agresión misma asume
nociones de. Otto Rank con respecto a un influyente trauma de
nacimiento, Reich reafirmó !::1 primada de 1l'l lihidfl. El naci- l. «The Sources of Neurotical Anxiety», International ]ournal of
miento er~ un shock secundario: Ps'ycbo-Analysis, 1926.

164 165
algunos de los aspectos de la sexualidad a la que reemplaza Y
y agresión concluye, finalmente, como depresión _o como impulso
así surge el sadismo. .
Es típico del método de discusión de Reich .:I extra:r eJem-
destructivo. Reich argumenta que esta última formación secun-
plos confirmatorios de distintas ~sferas d: acc:on. Aphca --o
daria es el único significado posible (porque es el único clínica-
mente verificable) de la pulsión de muerte. La pulsión de muerte
descubre- su teoría a muchos mveles. As1, senalaremos que la
surge cuando existe un agudo sentimiento de culpa, que es en
relación entre el analista y su paciente demuestra su tesis: en
sí mismo una señal de agresión difusa y que, en consecuencia,
este oaso el :unor <<transferidm... por el paciente a su analista no
estimula la autodestrucción y, por lo tanto, una forma de muerte.
puede crecer como de otro modo podría ?acerlo, porque queda
retenido por los recuerdos la barrera mcest~osa y la co:r:se- La angustia consciente de muerte puede representar una
cuente angustia de castración. A menudo el pac1ente es agres~~o percepción endopsíquica de esta tendencia. Durante el análisis,
porque su amor debe ser reprimido. Pero al menos la agre~1?n no obstante, la angustia de muerte, por intensa que haya sido,
es un estadio más cercano a la fuente del amor que la depres10n, se revela invariablemente como angustia de castración y anhelo
y Reich siempre instó a los an~l~stas a que la re_cibieran bien Y (o la angustia correspondiente) de la posición intrauterina. 2
a que se enfrentaran a la host~hdad de los ~ac1ent~s en ta~~o
la misma era mucho menos sena que la apatía. Re1ch tamb1en Aunque esto suena similar al énfasis puesto por Freud en la
ilustra su tesis basándose en la vida cotidiana y así <<demuestra>>, relacíón entre la castración y la muerte, Reich mantuvo pertinaz-
por ejemplo, que la agresión es provocada por la priva~ión mente un modelo monístico: el sexual.
sexual refiriéndose al supuesto común de que los deportlstas Reich no sólo consideró a la pulsiÓn de muerte como causa
profesionales, como gratifican sus instin_tos agresivos, n_o ~eben de la destrucción de la teoría de la libido, sino a toda la noción
tener intercambio sexual antes competu, ya que esto dismmuye _ de sublimación. Libremente expresada, la sexualidad «natural»
su capacidad atlética. siempre fue, para Reich, algo positivo, desprendiéndose de sus
De acuerdo con el esquema de Reich, no importa que uno ideas de que. incluso su re-expresión en otra forma era mala. Con-
ponga el carro delante de los caballos. Alterna:ivamente, sus sideró aborrecible la teoría freudiana que sostenía que la recana-
comentarios se dirigen a.l plano sexual en sí m1s~o. D: e~te lización de las energías sexuales en otros campos creativos había
modo> señala que la depresión menstrual es de onge~ ps1qmco permitido el progreso de la cultura, ya que la misma proponía
y no somático y que es, meramente, el p~c;Jucto fmal de la -tal como Reich lo entendía- una oposición necesaria entre
cadena puesta en movimiento por la frus~rac1?n s~x~al. . ~o~o lo naturaleza y cultura, donde sólo debía haber armonía. Cada vez
malo es psicológico, todo lo bueno es b10log1a sm mh1b1C1ones. con mayor estridencia, a medida que su obra se apartaba del
Como durante la menstruación la libido aumenta levemente, de psicoanálisis, Reich subrayó la compatibilidad y la coincidencia
hecho, somáticamente, lo que da lugar a la depresión es }a impo- de la capacidad para el trabajo intelectual y creativo y la sexua-
sibilidad de satisfacción. Es interesante observar que Re1ch man- lidad. En la época de los escritos norteamericanos, sólo el hom-
tiene el tabú referido al intercambio sexual durante la mens- bre sexualmente potente era capaz de realizar un trabajo significa-
truación notando sin más, que si a la mujer menstruante se 1~ tivo. Ciertamente, en todo momento Reich parece cometer un error
permite (si lo hace un analista) ~ompr.~der la causa de sus. ;entl- conocido y olvida que la sublimación significaba el empleo de
mientos y esperar la futura satlsfacoon sexual, .la depreston se las pulsiones sexuales con otros propósitos creativos y no la
evaporará. y la excitabilidad sexual podrá sentuse hbremente, represwn de la sexualidad en general. En una entrevista conce-
aunque la cor..tsumadón sea anticipada, no actu~l. Lamen_tab_I:- dida en los últimos años de su vida, Reich sostuvo que la obra
mente, esta sugerencia no condujo a Reich a reafnmar la slgmft- de Freud El malestar en la cultura (en la que Freud plantea la
cadón de la fantasía sexuaL teoría que aquí objeta Reich) fue escrita én respuesta a su propio
La libido reprimida que atraviesa permutaciones angustia 2. !bid.

166 167
En 1925 4 Reich informó sobre una joven de diecinueve
artículo sobre «The Prophilaxis of Neuroses» (La profilaxis de años que había acudido a él tras visitar a otro analista. Reich
las neurosis). Esto no está confirmado, pero indudablemente toda la trató durante cuatro meses (un período frecuente en esa época,
la tesis de Reich con respecto al logro de la satisfacción sexual aunque ya tendía a ser más prolongado). La paciente sufría de
como un medio absoluto de profilaxis, era contraria al tenor de estados autistas, dolores abdominales histéricos e insomnio. Era
la obra de Freud con anterioridad a los años 20. sumamente inteligente, pero su personalidad depresiva se expre-
Sobre la cuestión de que la sexualidad es el principio y fin saba en vestimentas opacas y en sus maneras y actitudes absolu-
de toda curación y profilaxis, Reich es completamente explí- tamente <<lánguidas». Reich nunca se liberó de la impresión,
cito: sugerida por la naturaleza de su autismo, de que también era
Sostengo que todo individuo que ha logrado preservar un
un caso de esquizofrenia. No obstante, se conformó con el diag-
algo de naturalidad sabe que sólo existe un problema con los nóstico. anterior y tituló su informe: «An Hysterical Psychosis in
pacientes neuróticos: la carencia de una plena y constante sa- Sta tu N ascendí». Una característica interesante del relato es la
tisfacción sexual.3 presentación que hace Reich. Al reconstruir aquí su informe he
acentuado cómo hacía Reich los descubrimientos del acontecimien-
Naturalmente, semejante argumento lo lanzó a un dilema to fundamental, pero de hecho le prestaba poca atención a éste,
causal: ¿cómo surge la neurosis y por qué en unas personas pasando a vuelo de pájaro por sobre los incidentes y reintegran-
ocurre y en otras no? Uno de los primeros casos clínicos publi- do los síntomas a la luz de los «hechos». Esto contrasta profun-
cados con respecto a una paciente nos permite comprender cómo damente con el replanteamiento generalmente prolongado y mi-
Reich repitió el proceso de Freud y se quedó corto en un punto nucioso de Freud,· sobre el despliegue del análisis (a través de
específico: el de un trauma sexual real. Es como si Freud se contradicciones, transferencias y muchos callejones sin salida)
hubiese conformado con sus teorías de la seducción de finales· para una reconstrucción de los acontecimientos, que entonces ya
del siglo pasado. La posibilidad de la fantasía desaparece en la no necesitan una interpretación diferente.
explicación de Reich con una intensidad mayor que en el joven Al· emerger de sus períodos de autismo, la paciente de Reich
Freud. Pero el análisis reichiano es interesante, al menos por le gritaba a su madre .que «se lo devolviera». Estaba aterrorizada
su valor sociológico. A fin de cuentas, las crisis s<::xuales ocu- ante la idea del embara~o y solía soñ~r que había un niño en
rrieron,. y ocurren, realmente y Reich puso correctamente el su cama. El autismo, oon su rasgo específico de mutismo, había
acento sobre las mismas; considero que únicamente la transmu- comenzado con la muerte de una hermana mayor. La paciente
tación de sus observaciones de las implicaciones sociales de la . también sufrió una grave disociación y pasó períodos en los que
sexualidad en el psicoanálísis son erróneas. Reich registró una no podía hablar su lengua alemana nativa.
serie de casos clínicos: el más conocido es el del carácter maso- Repentina ·y espontáneamente, la muchacha reveló que el
quista, al que nos referiremos más adelante. Ahora deseo dedicar hecho que el autismo enmascaraba era su violación (entre los
cierta atención a un relato menos conocido de una paciente cinco y siete años de edad), perpetrada por un joven maestro de
histérica, ya que en éste se muestran los nexos precisos. con la hebreo. La cuestión que Reich se planteó inmediatame!1te fue:
obra de la que Freud y Breuer estaban en proceso de separarse ¿por qué había reprimido tan profundamente hasta entonces
treinta años antes. este hecho t::m significativo? A través de los recuerdos de la
paciente, Reich descubrió que entre los tres y los cuatro años
había creído que los hijos se producían comíendo o besando
3. Reich: The Discovery of the Orgone, I, Nueva York, 1966. Esta
obra se conoce más comúnmente con el título de The Function of the 4. Me refiero a la versión en idioma inglés, publicada un año más tarde
Orgasm (La función del orgasmo, 1967, Paidos, Buenos Aires), que es el en el Inte-rnational Tournal of Psycho-Analysis, 1926.
título de un estudio que Reich publicó en Viena en 1927.

168
(teoría psicoanalítica sospechosamente arquetípica con respecto a afirmado que la amenaza de castración no era, necesariamente,
la fantasía infantil del intercambio sexual). Tenía cuatr0 años como antes pensaba, la .amenaza real de niñeras o de padres, sino
cuando nació su hermano y desde ese momento, durante cierto una amalgama más tenue de ésta y los temores de la fantasía
tiempo, sólo podía comer sí su padre la sentaba en el regazo. infantil (surgida, entre otras cosas, de la indagación psíquica
Apenas a los dos años le habían prohibido que jugara con sus aceroa del pene ausente de la mujer y necesaria por las leyes de
genitales y había desarrollado la idea de que existían dos tipos la cultura patriarcal). Pero he aquí a Reich descubriendo que
de chicos: aquellos a los que se les permite conservar el pene y estas seducciones y estas amenazas ocurrieron realmente. Es pro-
aquellos .a los que no se les permite. Su madre había sido el bable que así haya sido, como reconoció Freud; no obstante,
agente represor y, en consecuencia, a ella se dirigía posterior- Reich no piensa en indagar si la paciente deseaba a su maestro
mente cuando pedía que «se lo devolvieran». Como este rol le de hebreo (y no había sido violada, de hecho, por él), si no
fue asignado a la madre y no al padre, y como ocurrió tan odiaba a la madre (y no había sido amenazada por ella); los
tempranamente, la paciente permaneció fijada a la etapa oral. procesos mentales inconscientes de la niña están totalmente
Esta fijación oral se revelaba en la característica presente de la ausentes en su descubrimiento; también están ausentes en su
oralidad: el mutismo. Después -aparentemente- se había pro- método. Tiempo atrás Freud había afirmado que raramente po-
ducido la violación, de la que todo recuerdo quedó reprimido. demos recordar nuestra infancia y que semejante amnesia exige
En la adolescencia había manifestado una fuerte adhesión a una una explicación. En efecto, su explicación fue una de las claves
hermana mayor anteriormente odiada y ambas se utilizaban que lo condujeron a las teorías de la sexualidad infantiL La
mutuamente para acariciarse los pechos . El mutismo databa del sexualidad de este período es peligrosa y debe ser olvidada.
momento en que murió esta hermana. Reich señala que ser mudo La histérica autista de diecinueve años tratada por Reich
está casi siempre asociado a estar muerto y agrega: «Quisiera estalló en un repentino y expansivo recuerdo de tiempos pasa-
aventurar la sugerencia de que el autismo podría representar la. dos. Reich apenas registra la forma de recordar, cómo llegó a
regresión a la etapa oral del bebé lactante, cuando aún no ese punto la muchacha, ni sus emociones al alcanzar «la fuente».
articula palabra». 5 Dados los términos de su propio análisis, Reich Aparte de un sueño repetido, fácilmente explicado por Reich, no
no necesitaba ser tan inseguro; si la sexualidad adolescente de enfrentamos problemas de interpretación, ninguna reconstrucción
la muchacha por su hermana había sido el primer paso más allá a través de asociaciones, deslizamientos verbales o sueños encu-
de la etapa oral en la que las amenazas de su madre la habían bridores. Todo resulta notablemente claro y veloz, más parecido
dejado, probablemente la muerte de la hermana la había arrojado a una revelación repentina que a un proceso de análisis, como
nuevamente a esta })e>skión y el mutismo sería, claramente -al reconoció el propio Reich. Demasiadas cosas aparecieron dema-
menos en este caso-, una referencia a esta situación. siado rápidamente. ¿Es --como casi postula el mismo Reich-
La historia clínica de <<Hysterical Psychosis» es un modelo en virtud de la relativa debilidad del ego en una psicosis, a dife-
de la mejor metodología reichiana; también demuestra cómo, rencia de en una neurosis? En ese caso, tal observación podría
aunque todavía en el centro del movimiento psicoanalítico, Reich ser el comienzo de un importante punto teórico.. . que Reich no
se apartaba de su terreno. Paga tributo a muchos de los concep- siguió investigando. 6 ¿O provocó Reich la revelación y nunca la
tos clásicos pero algo les ha ocurrido: se han vuelto concretos, penetró en profundidad?
acontecimientos sociales reales. Como hemos mencionado, hacía 6. El relato parece más una entrevista que Tony Parker sostuvo recien-
tiempo que Freud se había desviado de la teoría de la seducción temente con una prisionera que un análisis freudiano. Repentinamente,
paterna real a la de la fantasía del deseo infantil y también había después de treinta años de silencio, la mujer se echó a llorar y le contó
su relación sexual infantil con un hombre que posteriormente descubrió
era su padre. La historia es trágica en sus posteriores implicaciones de
5. Reich: «An Hysterical Psychosis in Statu Nascendí», International sufrido silencio. Véase Tony Parker: Five Women, Hutchinson, Londres,
]ournal of Psycbo-Analysis) 1926. 1965.

170 171
En todo caso, la fantasía desaparece del cuadro. Resulta difícil el sexo pregenital era una señal de perturbación. Sus manifesta-
creer que la negativa de la madre a la sexualidad de la niña, en ciones son algo confusas, pero puede esclarecerse a la luz de sus
sí misma o por sí sola, provocara semejante supresión total y, teorías generales: la sexualidad genital está siempre presente, en
asimismo, la histeria crónica y el autismo de la paciente. Al menos la infancia coexiste con la erróneamente llamada sexualidad «pre-
cabe preguntarse sí lo que aparece aquí son hechos reales o el genital» (deseos y gratificación oral y anal), y todo retorno adulto
ímpetu del deseo. Si éste fuera el caso, el análisis sólo habría a algo distinto a la sexualiJad genital es un probable indicativo
comenzado cuando Reich lo «resolviÓ>>. de neurosis. La genitalidad es profundamente distinta a los demás
De hecho, Reich es más interesante cuanto más arriesga. La impulsos sexuales y no puede ser sublimada ni rechazada, excepto
paciente reveló un caso clásico de experiencia sexual infantil y, con grandes riesgos; sólo su alivio orgásmico descarga plenamente
en ese sentido. un caso de trauma clásico de violación ... ambos la energía instintiva del cuerpo y permite así el alivio y el rela-
casi demasiado, perfectos para ser ciertos; pero el caso condujo a jamiento.
Reich a considerar otro factor que también preocupaba a Freud: Hasta la edición de 1915 de Tres ensayos para una teoría
la importancia de la relación sexual preedípica con la madre. Reich sexual' no formuló Freud las tres etapas sexuales: oral, anal y
descubrió en esta paciente lo que Abraham ya había propuesto fálica. Hasta ese momento había enumerado zonas erógenas pero
para los casos de melancolía: que la desilusión (el resultado de la sin especificar que la sexualidad se organizaba alrededor de éstas,
amenaza de castración) podía instalarse antes de la fase edipica. con una área distinta pero predominando en diferentes momentos.
Freud también había comentado esta posibilidad, aunque sin las Como hemos visto, después de su reformulación en 1915, siguió
claras implicaciones que extrajo Reích. Este retrasó implícita- insistiendo en que las etapas se superponen y que no puede
mente la fase edípica, afirmando explícitamente que la genitz.li- trazarse una clara línea demarcatoria, ya que . cada elemento
-.dad surgía mucho antes de lo que previamente se creía. Este persiste en el siguiente. Aunque en ese momento su modelo toda-
fue un paso adelante en el camino de su posterior, y mucho más vía era de evolución progresiva en sus descripciones, Freud sabía
convencida creencia en la genitalídad perpetuamente omnipre- que a medida que se reexpresan en la edad adulta, las diversas
sente: << ••• no podemos dejar de notar cuán temprano entró en «etapas» serán experimentadas simultáneamente por una nueva
acción el período genital, porque debemos suponer que el suceso secuencia temporal, en distinto orden estructural. La alteración
representó el fin de un periodo que estaba presente desde hada de Reich de las tesis freudianas llega a lo que podría describirse
cierto tiempo». 7 Dos años más tarde, en Die FunJ~tion des Or- como afirmación moral: la genitalidad es singular y lo más valioso.
gasmus, discute más combativamente la división y diversificación Dado este presupuesto, todo lo que se aparta de la genitalidad
de la sexualidad:. como si no permitirle la genitalidad plena al es pervertido o perturbado. La cuidadosa diversificación de la
neonato (o, como señala posteriormente, al feto) fueE,e un retorno sexualidad fr~udiana en partes componentes, y diversas zonas
~ la gazmoñería victoriana. Hablando de este período de su erógenas y diferentes objetos sexuales, fue rechazada en favor de
investigación casi veinte años más tarde, Reich demostró cómo un juicio de valor. Al hacerlo, Reich cayó temerariamente en la
su propia comprensión de la relación existente entre la perturba- proposición que Freud se mostró tan ansioso de evitar: si la
ción mental, la conducta antisocial y la genitalidad perturbada genitalidad era el único instinto, ¿cuál era la diferencia entre
ya lo estaba conduciendo a terreno contencioso precisamente en la psicología normal y anormal? Reich resolvió el problema: no
estos términos: la diversificación de la sexualidad. Señala cómo había ninguna. Todos los neuróticos estaban sexualmente per-
toda su obra es conttaria a las distinciones psícoanalíticas entre turbados; todas las personas· sexualmente perturbadas eran neu-
genitalidad y pregenitalidad y a la noción misma de impulsos róticas. Entre el setenta y el noventa por ciento del mundo
parciales. Reich descubriría que, como en el caso de las fantasías, desarrollado era orgásmicamente impotente: el mundo era neuró-
tico ... neurosis masiva o, como lo designó más tarde, «plaga
7. <ü'\n Hysterical Psychosis ín Statu Nascendí». emocional». De aquí pasamos al análisis reichiano de una sociedad

172
que h~ce neurottcos a sus sujetos; primero fue el capitalismo, considero más significativas para el desarrollo de la obra reichiana.
despues todas las estructuras «autoritarias» más adelante todas En primer lugar, Reich confunde el inconsciente con los ins-
las formas sociales que se apartan del h~mbre biológico «na- tintos; en segundo lugar, está inseguro de la diferencia entre un
tural». síntoma y una resistencia: sólo esta última incertidumbre le per-
mite plantear su definición original del carácter?
Es difícil establecer la confusión de Reich con respecto a los
instintos y al inconsciente, ya que cuando tiene que definir a los
3. El <<~.málisis del carácter>> de Reich unos o al otro, las descripciones son totalmente distintas. Proba-
blemente utiliza los términos de manera intercambiable y aplica
las características de uno a otro sin ninguna vacilación; de este
Si su interpretación de la gran importancia de la sexualidad modo habla, por ejemplo, de que la tarea de la terapia consiste
genital era -como sostuvo Reich-- anatema para los tímidos en volver conscientes los instintos (una transposición de la cono-
espíritus de los psicoanalistas contemporáneos y --como afir- cida fórmula de volver consciente lo inconsciente). Para Reich,
maría yo-- contraria a todas las comprensiones freudianas desde el inconsciente es el recipiente de los instintos, una reserva de
s~s primeros tiempos preanalíticos, su teoría y terapia del «análi- excitaciones vegetativas reprimidas. La persona sana reconoce
sis del .carácter>> es, con la misma certeza, la más ampliamente estas excitaciones como deseos sexuales, el neurótico corno la
reconocida. Esta teoría es la que ha mantenido su nombre en angustia y la agresión en que las ha convertido. La tarea del
el. Pant;?~· Vuelta a ~ublícar actualmente para estudiantes de terapeuta consiste en liberar la genitalidad que encubren estas
ps1c_oanahs1s, se, 1~. constdera una de las más importantes contri- angustias y agresiones. Reich designó «análisis de. las resistencias»
buCI_?nes. al. anahs1s de l.as «resistencias». R ycroft pondera la a su sistema para restablecer la genitalidad, queriendo decir algo
teorta re1ch1ana de las resistencias -que forma parte fundamen- diferente a lo implicado por otros analistas interesados, al mismo
tal d~ su, ~étodo ~e « a~?l~sis .del caráct~r»- como su principal tiempo, en este campo. En la situación analítica, el paciente
contnbucwn al pstcoanahsts; Robert Fhess, al reeditar la obra presenta resistencias para reconocer los deseos inconscientes, etc.,
en ~us . primeras versiones, sefjala: «Apenas es posible evaluar .. . que claman por ser escuchados en sueños, deslizamientos, sínto-
la .rzgmficacíón de los tres artículos sobre la caracterología psico- mas, etcétera. También Freud analizó las resistencias que se pre-
analítica» .1 sentaban en el camino de una aproximación al inconsciente; esa
Gran parte de Character Analysis apareció por prímera vez aproximación se cumple, entonces, a través de los sueños, los
en artículos de periódicos especializados. La editora de la Aso- deslizamientos del lenguaje, los pensamientos por asociación libre
daCion Psicoanalítica y más tarde la Asociación misma, rechaza- y muchos otros ejemplos que permiten acceder al lenguaje in-
ron .la obra, aunque habían aceptado los artículos. Nunca se consciente. En la obra de Freud el análisis de las resistencias, por
exphcaron las razones del rechazo y parece que nadie se tomó sí mismo, no volvió conscientes aspectos del inconsciente; en la
la molestia de discutir con Reich lo que consideraban como el de Reich, constituye todo el procedimiento. Pero éste es sólo
err?r clave de sus tesis. En realidad, desde el punto de vista de un semierror, ya que otra confusión lo rescata del absurdo. Reich
Retch, 1a, t~bra era, .una ampliación ortodoxa (y muy necesaria) combina «resistencias» y síntomas. Así, afirmará que la diferencia
d~ la pracuca anahuca en el campo terapéutico. Si Reich o sus entre resistencias crónicas (desarrolladas en la infancia) y agudas
lectores hubiesen comprendido que las novedades de aquél se (formadas en la adolescencia o en la edad adulta) carece de im-
basaban en una serie de confusiones, habría sido más productivo portancia:
para ambas partes. Aquí sólo quiero escoger las confusiones que
2. No discutiré la práctica terapéutica de Reich, ya que
1. T he Psychoanalytic Reader. que cualquier problema surge de sus errores teóricos.
174
Lo importante no es si los síntomas han hecho su aparición tado de la negativa a los deseos genitales: de este modo, el
temp;~no o tarde. Lo importante consite en que el carácter carácter contiene los deseos y las prohibiciones.
neurotlco, la base de reacción para la neurosis sintomática ya
En consecuencia, mediante otra espiral hacia el remolino del
es:a~a formada, en sus rasgos esenciales, en el período de la fase
ed1p1ca [la cursiva es mía].3 argumento, el carácter neurótico debe ser alterado hasta la
medida en que forme la base de los síntomas impidiendo así la
Para R~ich la resistencia no es, entonces, la defensa específica tarea gratificante o las relaciones sexuales gratífícanres. En este
que el pae1ente presenta para bloquear la interpretación, sino la punto el huevo y la gallina cambian de lugar en tan rápido
defensa que representa el síntoma. Naturalmente, un síntoma es desorden, que apenas son necesarias más aclaraciones sobre el
una resistencia; es tanto la expresión como el rechazo de la ex- proceso. Hay tantas contradicciones menores y confusiones en la
presi?n de peligrosos deseos· y temores inconscientes; pero no es teoría reichiana del análisis del carácter, que documentarlas ocu-
lo m1smo que las resistencias del ego que se vuelven tan vocales paría todo un libro. Considero justo decir que casi todas las otras
(en. ,la mente y en el cuerpo) como medio para impedir la coope- sentencias plantean el problema de cómo debemos interpretarlas.
raclOn en el consultorio. Freud se preocnpó por volver lo más La posición es la siguiente: si la resistencia es el síntoma, es
específicos posibles los distintos tipos de defensa. Heich, como el carácter, en tal caso eso es el «ego» y -como dice Reich-
ele costumbre, por transformarlos en una generalidad. uno tiene que ocuparse del «ego» antes del «ello». (Posterior-
Luego Reich hace otra transición de la asimilación de resisten- mente afirma que ambos son lo mismo.) Esto significa quitarse
cia a síntoma, su ecuación con la totalidad del carácter. Si las de encima las defensas narcisistas, el sadismo, las fijaciones anal
pautas de conducta de una persona son resistencias (y muy pro- y oral, la angustia y otra serie de características antes de llegar
bablemente lo sean), las resistencias son síntomas, y también lo al nudo de la cuestión: el «ello», que es el inconsciente, que es
son los rasgos del carácter. Esto se desprende con tanta claridad la vida instintiva, que es la sexualidad. El carácter, que es más
como 1~ noche si~ue al día, porque es la misma proposición. Lo o menos el ego, y es más o menos una estructura indeseable
que R.etch ~en;>mma «armadura del carácter» -la expresión de de la «armadura del carácter», debe disolverse con el objeto de
la. reststencta-smtoma- se forma, sostiene, en la infancia, del que emerja la persona auténtica, es decir, 1~ persona genital.
mtsmo modo que la posterior resistencia-síntoma se desarrolla No es sorprendente que el gran descubrimiento de los últi-
como una defensa del adulto en el diván analítico. Pero: «En mos años de la vida de Reich fuese el de que el ello y el yo
tanto el síntoma corresponde, esencialmente, a una experiencia son uno solo o, para repetir el proceso de su ecuación: como el
o esfuer~o ~i~gular, el carácter representa la forma específica de ello es igual al inconsciente, el inconsciente es igual a los ins-
ser del md1V1duo, una expresión de su pasado totah>. 4 Pero los tintos, los instintos iguales a las pulsiones sexuales (genitalidad),
síntomas pueden llegar a ser una parte tan importante del carácter entonces, como el ello es igual al yo, el ego es la auténtica
de una persona que se asemejan a rasgos del carácter. De modo persona, la persona es su sexualidad genital.
que la función del análisis del carácter consiste en ~islar estos La genitalidad, a diferencia de todas las pervertidas fija-
rasgos de1 carácter y hacer que su poseedor los sienta como si ciones sexuales pregenitales, no puede ser disuelta. Una vez que
fuesen síntomas. (Aunque, ¿la hipótesis previa de Reích no lo aparece, debe permanecer. De modo que el paciente que ha alcan-
hizo así?) Una vez más, Reich describe e] carácter en una versión zado este punto sólo puede trnnsferirla a un adecuado objeto
reducida de la versión freudiana de síntoma. El aporte específica- amoroso, no puede reprimirla ni ignorar su presencia. Reich no
mente reichi:mo consiste en que el carácter se forma como resul- habla de los problemas sociales que podrían surgir en una socie-
dad de estrechos modelos estéticos y sociales; a la persona vieja
3. Reich: Cbaracter Analysis, Berlín, 1933. Edición ampliada: Nueva o fea no le resultaría fácil su realización. Sí se refiere, empero,
York, 1945. Reimpreso en Londres, 1969. a los esfuerzos exigidos al analista: éste trabaja en un medio
4. Ibid. hostil a sus teorías, de modo que tiene que estar muy seguro

176
de las mismas; tampoco puede, él mismo, tener menos salud que base cuantitativa, somática, argumentando que si se la eliminaba
aquella que coloca como meta para su paciente. Esta tesis de la (es decir, alcanzando el poder orgásmico), la superestructura de
adecuación personal del analista (que debe haber resuelto su la psiconeurosis también desaparecería automáticamente. Cura el
propia agresividad reprimida y haber alcanzado la potencia geni- cuerpo y el espíritu se curará. ¡Fuera el psicoanálisis!
tal) se convertiría en un punto de extrema importancia en la
posterior obra orgánica de Reich.
Si bien las conclusiones de Reich con respecto al análisis del
carácter están a gran distancia de la práctica freudiana, la premisa 4. El psicoanálisis y la sexualidad
inicial no está, en realidad, más cerca. Ocurre, sencillamente, que
se encuentra ataviada con una terminología ortodoxa y psicoana-
lítica. Si bien en sí mismo esto no tiene nada de malo si la nueva Reich partió del mismo punto que Freud. Después de treinta
teoría se sostiene, resulta claro que la tarea que originalmente años de evolución del psicoanálisis, lo llevó nuevamente a sus
emprendió Reich lo apartaría del psicoanálisis. En el primer comienzos. En principio, esto parece debido a una preocupación
capítulo de Character Analysis, Reich hace referencia a una divi- por los tópicos que interesaron al primer Freud, para convertirse
sión clásica de métodos de aproximación a la neurosis: el método en una forzosa crítica del progreso del psicoanálisis: lo que para
dinámico/tópico que se ocupa del aspecto cualitativo y el punto él eran sus desviaciones desde los mismos orígenes. A todos los
de vista económico que se relaciona con la dimensión cuantitativa: niveles Reich tenía una verdadera obsesión con respecto a los
lo que da su energía .a la neurosis. Naturalmente, Reich se refería orígenes. No des.eo discutir que no existe ninguna justificación
una vez más a su reiteración de la primera idea de Freud en el -ni entonces ni ahora- para un retorno al pupto en el que
sentido de que esta pulsíón sexual transfiere su energía a las Freud comenzó; ciertamente, aquellos comienzos podían conducir
manifestaciones neuróticas, y en su forma acostumbrada, lo hizo a caminos distintos (y productivos) a los que Freud tomó. La
lo más concretamente que pudo. Así, afirmó que la observación cuestión consiste en saber si eso es lo que hizo Reich en su obra.
clínica demostraba que los pacientes que en la primera infancia Me atrevería a decir que la mayor parte de la contribución de
o en la pubertad habían adherido la libido a la genitalidad tenían Reich no se basa en un auténtico nuevo punto de partida, sino
más probabilidades de ser curados por la terapia que los que no. en una serie de malentendidos.
También afirmó que la potencia erectiva no tenfa importancia, Reich volvió concretos todos los conceptos, tomó las fanta-
ya que la importancia del orgasmo lo eta todo. Con esta com- sías por hechos o las encerró en la irrelevancia neurótica y creyó
prensión: en el acting out de todos los impulsos naturales Su motivación
subyacente era su preocupación por la naturaleza instintiva del
... de pronto se volvió claro dónde residía el problema de la hombre. Considero justo decir que al encarar este aspecto de la
cantidad: no podía ser otra cosa que la base somática, el «Cen- teoría psicoanalítica, Reich se aferraba a su parte más débil.
tro somático de la neurosis», la neurosis actual (neurosis de Como hemos visto, Freud afirmó reiteradamente que el instinto
estancamiento) que se desarrolla a partir de la libido contenida.
biológico era el presupuesto inadecuado y generalizado en el que
O sea, que el problema económico de la neurosis, como el de
su terapia, se encontraba, principalmente, en el campo somático debía apoyarse la noción psicoanalítica de la pulsión. Quizá algún
y no era accesible excepto a través de los contenidos somáticos día -no era tan importante- la biología llegaría en ayuda del
del concepto de la libido. 5 psicoanálisis con un concepto más preciso. Para auxiliado apa-
reció, en cambio, la orgonomía reichiana.
Esta comprensión permitió a Reich dirigir su atención .a la Reich, siempre más interesado en la terapia yue en la teoría,
en la situación concreta que en el concepto abstracto en los
5. Ibid. actos que en 1as ide3s, re-desarrolló cada una de las primeras

178 179
preocupaciones sociales de Freud acerca de la sexualidad. En la psiconeurosis. Gradualmente redujo todas las neurosis a «ac-
efecto, transformó la experiencia de los esfuerzos sexuales de la tuales», a las que rebautizó como neurosis de «estancamiento».
vida actual (presente) en la esencia de su principal contribución Finalmente, consideró absolutamente falsa la distinción hecha
a la teoría psicoanalítica. por Freud y optó por la ocurrencia concreta de las crisis actuales
Antedormente, Freud había dividido a las neurosis en «ac- más que por el entrecruzamiento de una crisis con su represen-
tuales» * y psiconeurosis. Las primeras eran estallidos neuróticos tación psíquica tal como se la recuerda en el trauma. Est.a así
provocados por alguna crisis contemporánea en la vida del pa- llamada afirmación psicoanalítica lo condujo nuevamente a (y se
ciente, h\s segundas estaban determinadas por acontecimientos vio reforzada por) su preocupación con respecto a !as condiciones
infantiles. Freud también había afirmado que la «energía» que sociales en que tenían que expresarse las preocupaciones sexuales.
dirigía los síntomas psiconeuróticos y la conducta era producida La segunda consecuencia fue su reinterpretación de la importan-
por .alguna crisis actual o, en otras palabras, que en el centro cia de la sexualidad infantil. Aunque Freud fue muy cuidadoso
de toda psiconeurosis había una neurosis actual. Aunque la crisis en evitar el pansexualismo, Reich no lo fue. La exp:tesión sexual
actual podía corresponder a la muerte o al matrimonio de otro, 1ibre se convirtió en lo óptimo; naturalmente, de esto se des-
o a una centena de otros acontecimientos aparentemente asexua- prendió que los impulsos sexuales infantiles no sólo no debían
les, éstos provocaban invariablemente una crisis sexual, por dos ser desalentados sino, por el contrario, protegidos y satisfechos:
razones: siempre ocultaban un problema sexual e, invers~mente, el significado de «sexualidad infantil» se vuelve plena y sencilla-
todos los problemas neuróticamente inducidos eran sexuales. mente social. Una educación libertaria y una sociedad libertarla
Freud encontró esta última proposición contenida en el radica- puede ofrecer la respuesta. Es excluida la cuestión más primordial
lismo más atenuado de la primera. Como hemos visto, en prin- de 1a adquisición del orden humano, de la transmisión de· las exi-
cipio Freud creyó que todo ocurría en el presente, o que todo gencias más residuales de la cultura general.
ocurría de hecho (su teoría del trauma). De modo que cuando La tarea que primero emprendió Reich fue la del problema
remarcó por vez primera la etiología sexual de la histeria fue de la relación entre la cantidad y la cualidad. La vida psíquica
debido a los escandalosos relatos de seducción que le confesaban era, claramente, una cuestión de cualidad, pero también se veía
sus pacientes. Con sorpresa, Freud comenzó a representar a los claramente impedida por una excitación cuantitativa. Reich en-
respetables padres burgueses como una pandilla de violadores o contró su respuesta en la significación universal de la sexuali-
de pervertidos obsesionados por Lolita, cuyo aspecto paternal era dad... aunque por supuesto, típicamente, obtuvo la respuesta
mera sensualidad voraz. Con su descubrimiento del complejo antes de plantear su pregunta: la sexualidad era todo lo que
edípico y el rol de la fantasía sexual en la vida infantil, Freud importaba y automáticamente todos los problemas que surgieran
ingresó en el camino de la formulación de su noción de sexuali-
en una teoría serían solubles dentro de sus términos. El razona-
dad infantil y de realidad fantasmal. El niño nace con un Ímpulso
miento de Reich se deslizó aproximadamente de la siguiente ma-
sexual y las exigencias que le 1mpone la cultura humana le mues-
nera (aunque puede invertirse la dirección): la sexualidad es el
tran los canales en los que debe o no debe fluir.
único instinto verdadero, los instintos son la base biológica del
Con este material Reich hizo dos cosas: volvió a poner en
primer plano la neurosis actual, por sí mismo y como centro de hombre, el psicoanálisis afirma ser una ciencia y no una filosofía
y por lo tanto debe ser, como las ciencias naturales, empírica-
* Actual debe interpretarse como actualidad en el tiempo, es decir, mente verificable y referirse a hechos mesurables; en consecuen-
del presente. Laplanche v Pontalis especifican claramente esta distinción cia, la fuente energética biológica del hombre es el objeto cien-
de Freud con respecto a las neurosis que no deben ser analizadas retrospec- tífico de la investigación psicoanalítica y las neurosis actuales
tivamente, sino· en los conflictos inmediatos del sujeto. En consecuencia, están «mucho más de acuerdo con las ciencias naturales, ~ue la
sólo las psico.'1eurosis han de ser rastreadas en la experiencia dramática
vivida del individuo. (H.G.T.)
"interpretación" del "significado" de los síntomas el} lasJ)'i>sieo-

180 181
mento de Reich lega todo a la Wilhelm Reich Infant Trust
neurosis
• "
», 1 por 10
1
tanto debemos reducu
. las psiconeurosis a su
Fund) para el futuro de la Humanidad, a sus herederos-infantes.
centro neurótico actual; las designaremos como «neurosis de es-
tancamiento» y descubriremos que el bloqueo de la energía sexual ... existe un profundo conflicto entre las necesidades naturales
e~, su im~uls~ón cuant~tatíva y lo~ sentimientos sexuales su expre- y ciertas instituciones sociales. Atrapado por este conflicto, el
Sl~n cu?litatlva: . cantidad y calidad serán una sola cDsa y la hombre se inclina en mayor o menor grado hacia un lado u
· ps1colog1a y la b10logía también se unificarán en una globalidad otro: establece compromisos que están destinados a fracasar;
total. escapa hacia la enfermedad o la muerte, o se rebela -sin sen-
Entonces los conflictos neuróticos son claramente de natura- tido e infructuosamente- contra el orden existente. En esta
leza psíquica, pero su energía que pro'viene de 1:;excitación lucha se modela la estructura humana. 3
sexual inhibida, es física; una perturbación de la una crea una
Cuando se encuentra en el estado pes1m1sta de desaliento,
resp~~sta inmediata de la otra, porque la idea psíquica y la base
uno se siente proclive a preguntarse qué sentido tiene salvar
somauca se encuentran en plena armonía e i..t:tterdependencia a la gente de la muerte por cáncer, si se mata emocionalmente
m~t?~· Esta es una. ~oludón sencilla al problema que el psico- a los bebés antes e inmediatamente después del nacimiento, a
anahsls nunca resolv10 por entero, pero . tan simple que niega el millones, en todos los hogares de todo el planeta, con el
problema y junto con él la importancia del psicoanálisis: consentimiento y la ayuda de sus padres, sus enfermeras, sus
médicos ... 4
. J?ero la cuestión principal en ésta y en las demás tareas
s1milares de la medicina y la psiquiatría será el mundo del
hamo normalis en tanto albergue ideas anticuadas y leyes que
destruyen la sustancia de todo niño de cada nueva generación.2 5. El complejo de E di po y la política familiar
Típicas de las transformaciones que Reich hizo de la teoría
psicoanalítica son sus valorizaciones del niño, su creencia en la El complejo de Edipo -o, más bien, su propia versión del
expresión inmediata de la sexualidad infantil y su búsqueda de mismo-- es el campo en el que puede verse con más claridad
la normalidad pura y sana. cómo Reich efectuó la unión que deseaba entre el psicoanálisis
Reich se sitúa en otro terreno (o racionaliza una idea contra- y el marxismo. La noción freudiana original del amor del hijo
dictoria anterior) con respecto a lo que considera el más decisivo por la madre y los celos por el padre se había vuelto más com-
de ~os descu~rimientos de Freud. En las décadas del 20 y del 30, pleja cuando dirigió su atención a la sexualidad femenina e in-
la . 1mportanc1a de la sexualidad y el inconsciente ocupaban el cluso antes, cuando investigó la homosexualidad y un complejo
pnmer lugar en sus tributos a Freud. Más adelante abandonó edípico «negativO>>, d deseo pasivo por el padre y el temor
~1 inco~sciente en favor de la sexualidad o amalgamó ambos: el
simultáneo a éste. En esta cuestión, Reich ignoró sistemática-
1~consc1ente se convirtió en la percepción de las corrientes orgó-
mente los problemas que atormentaron a los psicoanalistas de
mcas. las décadas del 20 y del 30. Para él, el complejo de Edipo era la
En su tratamiento de la sexualidad infantil, Reich pasa de la representación psíquica de la familia nuclear patriarcal. Lamenta-
condena de los efectos inhibitorios negativos de la familia pa- blemente, esto es demasiado simple. Ya en 1899, Freud lo había
triarcal a la glorificación del niño como espíritu viviente de la designado como un «acontecimiento universal de la infancia»;
naturaleza, puro en sus impulsos animales antes de descubrir lo
que el hombre ha hecho del hombre. La última voluntad y testa- 3. Reich: «The Breakthrough into the Vegetative Realm», reimpreso en
l. Reich: T'he Díscot'ery of the Orgone. Selected Writings, Nueva York, 1970.
4. Reich: «The Rooting of Reason in Nature», Selected W ritings.
2. Reich: Character Anal'ysis.
183
182
~eich., junto con muchos otros, lo restringió a la infancia capita- Las últimas preguntas son las importantes. Las críticas de
lista patriarcal, abriendo así el camino para ofrecer una solución Reich siempre tuvieron una pertinencia de la que carecen sus
en el socialismo utópico o en el matriarcado primitivo. La carac- soluciones.
terística del empleo que Reich hace del concepto del complejo Generalmente el tabú del incesto se acepta como universal;
de Edipo --y todos los sentidos semejantes- es la ausencia de también lo es, de acuerdo con Freud, la sexualidad infantil. ¿Cómo
las diversas modificaciones que Freud introdujo en su sencillo evita, entonces, cualquier sociedad, el complejo de Edipo? Reich
plan original del deseo incestuoso y la rivalidad asesina. Una vez responde señalando que los trobriandeses no suprimen el deseo
más, Reich nos lleva a los comienzos de Freud, vuelve concretas incestuoso; aunque el incesto está prohibido, el deseo es conscien-
las extrapolaciones acerca de cómo un individuo experimenta su te, por lo tanto no es dominante, ya que no se vuelve incons-
sociedad y de ahí, algo obviamente, nos presenta esa sociedad. ciente; no resulta problemático.
El complejo de Edipo es 18 · forma en que el niño encuentra su Según Reich, el dominio patológico del deseo íncestuoso en
lugar en un mundo de tabúes y leyes: (expresado en nuestra so- nuestra sociedad se debe a la negativa de todas ]as demás salidas de
ciedad por su relación con sus padres 1nmedia tos); tal búsqueda los impulsos sexuales infantiles, y también a las frustraciones
t_::O puede ser reducida a Ja situación misma sin perder el signi- de los padres, que estimulan su compensación mediante la pro-
ficado del concepto, pero e3o es lo que hace Reich. vocación sexual y el exceso ele adoración por sus hijos. De hecho,
Una de las presentaciones más completas de su tesis se la fijación en objetos amorosos incestuosos sólo es una entre
encuentra en T he I mposition of .\'exual Morality, publicado en muchas posibilidades y, como Reich pronto sugeriría, la elección
19.32. Reich había leído recientemente el relato de Malinowski del objeto es secundaria al objetivo sexual y como tal puede
sobre los habitantes de las islas Trobriand, un pueblo matrilineal ser «perversa», sin- afectar la naturalidad del deseo original. La
aparentemente sin complejo edípico. Su libro es una unificación sexualidad de los niños trobriandeses no sólo se permite, sino
de la sociología y el psicoanálisis a través de las antropologias que es activamente estimulada; se parece mucho más al tipo de
de Morgan, Engels y Malinowski. Los trobriandeses fueron un permisividad que las familias liberales de Occidente consideran
regalo venido del cielo, ya que ofrecían una crítica del capitalismo tolerancia sexual. Presumiblemente, el deseo incestuoso puede ser
y una legitimación de1 uso del psicoanálisis para los marxistas. Ya conscientemente repudiado (del mismo modo que Reich babia
el prefacio hace ondear el est::mdarte: afirmado que el deseo de intercambio sexual durante la mens-
truación podía ser conscientemente postergado) mediante la pers-
Un camino directo que conducía a Marx quedaba abierto pectiva de otras formas de gratificación sexual. El incesto deja
en cuanto se reconocía el entorno sexual de la existencia de de ser el deseo supremo y el complejo edipico también deja de
una persona como el determinante de las neurosis en la infan-
ser un problema. ¿O permanece allí? La explicación de Reich
da ... Freud vislumbró el aspecto clave de la etiología de las
neurosis en el conflicto del niño con sus padres, fundamental- no es suficiente. En efecto, la forma que t1ene Reich de evitar
mente en el campo sexual y más agudamente alrededo!" del toda discusión de los objetos sexuales produce muchas grietas
complejo edípico. ¿Por qué debía dar semejante resultado la vida en su teoría. Dado que el bebé nace de su madre y es amaman-
en la familia? La neurosis se produce en el conflicto de la tado por ella, cabe esperar alguna adhesión de tipo sensual. La
sexualidad en un mundo circundante que desea suprimirla. La implicación de Reich consiste en que el volver consciente este
represión sexual nace, en consecuencia, en la sociedad. La fa- deseo es la solución ... ¿del mismo modo que «volver consciente
milia y todo el sistema educativo operan unidos para impo- el inconsciente» es una etapa decisiva de la «cura» en la situa-
ner la represión sexual por todos los medios. Pero, ¿por qué ción psicoanalítica? Si ésta es la sugerencia, ofrece una intere-
debe ser así? ¿Cuál es la función social que se alcanza mediante sante contradicción a las propias objeciones de Reich con res-
la educación familiar y la represión sexual que ésta inocula? 1
pecto al objetivo psicoanalítico, formuladas repetidas veces en sus
l. Reich: Thc f mposition of Sexual Morality, Sex-pol. escritos. Aún más, lo que se vislumbra exactamente como

184
facción sexual alternativa y afirmación sexual de los nmos no sistema de empresa privada patriarcal en el matrimonio mo-
es planteada en este caso. Los niños trobriandeses juegan genital- nógamo permanente ... interés en que los padres, a nivel abso-
mente entre sí, pero no con sus mayores. Si la sexualidad ínter- lutamente inconsciente, funcionan como órganos ejecutivos. 4
generacional es tabú y se permite la sexualidad fraterna (del mis-
mo modo que hasta cierto punto lo es en nuestra cultura),2 ¿no Evidentemente, si lo uno es «racional», también lo es lo
podr~amos llamar a esto, legítimamente, <'complejo de Edipo ex- otro; todo lo que nos queda por decir es que uno es «peor» o
tendido>>:, como perteneciente a la familia extendida? Aunque que nos disgusta más: el inevitable juicio de valor moral que
esto es responder a Reich en sus propios términos, Nada en el Reich vuelve a aplicar y con el que podemos coincidir, no nos
discurso reichiano sobre la obra de Malinowski apunta a la vida ayuda.
psíquica de los trobriandeses. Aunque hace constantes referencias a Freud, la exposición
Existe un dilema en el corazón de las obras de Reich. Incluso reichiana sobre el complejo edípico rápidamente llega a tener
en algunos de los que describe como «matriarcados» afirmativos muy poco que ver con el psicoanálisis. Tal vez sea más intere-
del sexo, al menos se ha encontrado que tiene lugar un acto de sante para el desarrollo de sus ideas marxistas. Gradualmente,
supresión sexuaL Reich discute el problema de estos procedimien- Reich decide que la represión sexual es la fuerza social primaria.
tos regresivos. En el ·«matriarcado>>, dice: La supresión sexual de la sexualidad general precede a lo que
designa como «el conflicto de clase entre el macho y la hembra».
Las sanciones infligidas a los jóvenes no son castigos anticipa- El comunismo primitivo es, en cierto modo, «desquiciada>> y su
dos por la actividad sexual ni «actos de venganza» cometidos sexualidad libre destruida; es este proceso el que conduce al anta-
por adultos; son medidas racionalmente válidas tomadas por gonismo de clase. .
el grupo dominante, con el propósito de suprimir violenta- Pero en este análisis surgieron más contradicciones para el
mente la sexualidad puberal, perjudicial para esta etapa del Reich marxista. Reich tenía un solo desacuerdo reconocido con
desarrollo económico.3 Engels: éste había afirmado que la introducción del derecho pa-
terno conducía a la primera acumulación de riqueza, en tanto
Si esto es racional, ¿por qué no es también <-<racional» la más Reich demuestra que entre los trobriandeses, la entrega obligato-
violenta represión la sexualidad infantil en el patriarcado, ria de tributos por parte de los hermanos tribales a su jefe,
desde el punto de vista de su economía? antes del patriarcado, condujo a la acumulación de riqueza y de
En el futuro, cuando el patriarcado sea más maduro, se ahí al patriarcado; el método de obtención de ese tributo era
volverá más sofisticado y más eficaz: inicia una batalla contra la dote matrimonial. Pero el grado en que coincidió con Engels
la sexualidad infantil y daña la estructura sexual desde el prin- lo condujo a una contradicción no reconocida. «Y a es evidente
cipio, en el sentido de la impotencia orgásmica, no sin atraer que Engels ha. supuesto correctamente la naturaleza de las rela-
hacia sí misma, coincidentemente, neurosis, perversión v crimi- ciones: escribió que el origen de la división en clases debía encon-
nalidad sexual. El temor a la castración, que Freud d~scubrió trarse en la antítesis entre el hombre y la mujer.\> La causa de
en el hombre burgt:tés, se arraiga históricamente en los intereses la confusión de Reich es, realmente, muy simple: los trobrian-
económicos del patriarcado en ciernes. Los mismos motivos deses fueron su modelo para una sociedad ilustrativa de la armo-
que originalmente crearon la base del complejo de castración nía de la sexualidad y la productividad, pero incluso aquí no todo
mandenen ese complejo en el capitalismo actual: el interés dd
era corno podía ser. Cuando Reich describe las costumbres de los
trobriandeses, sus alabanzas surgen libremente; cuando analiza la
2. Véase especialmente Philippe Aries, .Centuries of Childhood, Jonathan
Cape, Londres, f962, para una exposición de los juegos sexuales fraternales
en el .siglo xvn. 4. Ibid .
.3. The Imposition of Sexual Morality. 5. Ibid.

186
organización econorruca y las estructuras de parentesco, · forzosa- consciente y encuentra un nexo con el movimiento proletario
mente se presentan los problemas. que mina al capitalismo. Que las contradicciones de la re-
La práctica de la exogamia y la dote matrimonial (del her- presión sexual buscan una solución resulta evidente en la
mano de la novia a su marido) significa que la sociedad trobrian- crisis sexual que ha envuelto a los países capitalistas con
una fuerza constantemente creciente desde aproximadamente
desa se encuentra en una fase de transición según el propio principios de siglo. La misma fluctúa en intensidad de acuer-
relato de Reich. Las semillas del diabólico patriarcado ya están do con las crisis económicas de las que es directamente depen-
bien plantadas mediante estos acuerdos económicos. Entonces, diente.6
¿dónde está h represión sexual primaria? Primaria o no, está alli,
en el hecho del tabú del incesto ... consciente o no, Nos quedan Por el contrario, las críticas de Reich contra la familia capita-
una serie de ptoblemas. Lq perfecta sociedad armoniosa sexo- lista y el matrimonio monogámico conservan en nuestros días
trabajo del comunismo primitivo es invadida por la represión su valor. ¿Cómo explicarlo si el análisis subyacente es tan clara-
genital para formar el primer grupo social organizado, después mente inadecuado?
sigue la oposición hombre-mujer, el patriarcado y las clases so- Reích, a partir de su estudio del <~hombre primitivo» a
ciales. ¿Cuál es la etapa matriarcal? No el comunismo primitivo, través de Engels y l\1alinowski, llegó a la conclusión ---como a
porque en ese estadio no hay linaje ni propiedad. ¿En algún menudo bahía llegado antes y volvería a h2cerlo- de que la
punto intermedio? Pero los pueblos trobriandeses son, según familia es la principal fábrica ideológica del capitalismo porque
Reich; «matriarcalesY> y muestran una organización económica es el agente de la represión sexual. El grupo dominante produce.
residual y represión sexuaL ¿Dónde puede descubrirse, finalmen- primero, la moral, como su exigencia cultural explícita, pero dicha
te, nuestra utopía? Las condiciones materiales producen restric- moral se reproduce después en las estructuras psíquicas interna-
ciones sexuales, las restricciones sexuales cambian las condiciones liz<Idas de cada indtviduo y es en este punto donde la represión
materiales. En esta tautológica situación gallina/huevo, Marx (o, sexual actú~ tan poderosamente. Las necesidades del hombre
más bien dicho, Engels) y Freud no se casan. (alimento, sexo, abrigo) a las que el cambiante modo de produc-
Los resultados de esta boda abortiva son, no obstante bas- ción añade necesidades recientemente creadas, son factores deci-
tante interesantes. Al tratar de producir su ~nión, Reich l~s ha sivos de la historia; Reich los llama «factores subjetivos» ( ade-
obligado, de hecho, a apartarse. Su descripción de las costum- más, en completa contradicción con su tesis de la represión sexual
bres y de las estructuras psíquicas contradice abiertamente su primaria, designa como elementos «secundarios» tanto a las nece-
retrato de las condiciones económicas aunque ambas se unifican sidades básicas como a las cread~s ). La exigencia de la satisfac-
en su retórica ideológica contra las condiciones capitalistas de ción de estas necesidades pone en cuestión la superestructura
existencia: poHtica y, en última instancia. el modo básico de producción
económica. Reich azuza a todos los partidos comunistas y critica
Del mismo modo que logramos descubrir el significado a la Unión Snviéticll por ignorar estas necesidades. E1 factor
sociológico de la represión sexual y su función capitalista, no «subjetivo», que es la estructura psíquica promedio de cualquier
será difícil descubrir las contradiCciones que la crearon y que pueblo en cualquier sociedad, dehe 11egar a ser una cuestión im-
la conducirán a su destrucción. Si por una parte la represión portante de cualquier análisis revolucionario. Como para Reich
sexual fortifica las instituciones del matrimonio y la familia, el factor suhjet1vo está determinado por las fuerzas iibidinales que
por otro lado las socava a través de la desdicha sexual del provocan su existencia, como la única ciencia de la sexualidad
matrimonio y la familia desarollándose en su fundam~nto. La
es el psicoanálisis (hasta el momento en que rompió con el movi-
represión sexual produce el efecto de que los jóvenes se sometan
a los adultos en un sentido caracterológico, pero al mismo miento psicoan<llíticn'l. los marxistas ignoran al psicoanállsis a
tiempo provoca su rebelión sexual. Esta rebelión se transforma s11 propio riesr,o.
en una fuerza poderosa del movimiento social cuando se vuelve 1,. Thid.

188 189
el nmo es afirmado sexualmente de otras (¿juego sexual
... cuando el psicoanálisis es rechazado, se abandona la única fraterno o aunque esté en contra esta
teoría satisfactoria de la sexualidad. La cambiante vida sexual
última?), incestuosos por sus padres se vuelven in-
en la Unión Soviética se desarrolla, en consecuencia, de forma
inconsciente, guiada en un grado mucho menor por la voluntad ya no es, como en la teoría
de sus sujetos de lo que es cierto con respecto a otros aspectos el niño en la sociedad humana, sino
de la vida soviética. Por ejemplo, los pasos dados para erra- resultado más de una represión original
dicar la religión son, en comparación, lúcidos y resueltos, ba- de la sexualidad. edípico del psicoanalista
sados como están en el esclarecimiento científico de las masas, Reich como la antagónica del marxista Reich,
combinado con una tecnología floreciente directamente ligada son el resultado de la represión sexual. Una nota al pie de The
a los procesos del trabajo.7 Mass Psychology Fascism revela cuán lejos ha llegado Reich:
El «factor subjetivo» es el medio reichiano de politizar el En consecuencia, el «complejo de Edipo» que Freud descu-
psicoanálisis. Cualesquiera sean sus implicaciones políticas (y mu- brió no es tanto una causa como un resultado de las restricciones
chas de las observaciones de Reich eran correctas, como las impuestas al niño por la sociedad. Empero, totalmente incons-
mencionadas), desde la perspectiva psicoanalítica las reducciones cientes de lo que hacen, los padres cumplen las intenciones
de Reich son desastrosas; se ve obligado a reducir un concepto de la sociedad autoritaria.9
fundamental y complejo a los elementos simples y concretos de
los que aquél se extrajo originalmente. Evidentennente, en la obra En otro pasaje de la misma obra, sostiene:
de Reich, el complejo de Edipo debería rebautizarse como << sim-
Freud destubrió el complejo de Edipo. Sin este descubri-
plejo>> de Edipo. *
miento la política familiar revolucionaria sería imposible. Pero
Como hemos visto, Reich negó la existencia del complejo Freud está tan lejos de una evaluación e interpretación socio-
edípico en la sodedad matriarcal y convirtió su descubrimiento 10gicas de la formación de la familia como el economista
en la base de su ataque a la familia patriarcaL Pero como la mecanicista de una comprensión de la sexualidad como factor
represión sexual precede al advenimiento de b familia nuclear, sociaL 10
sólo posteriormente ésta se transforma en su agente. Aquí en-
contramos otra contradicción. Para Reich, la familia nuclear es En realidad, Freud sólo tendría que haber descubierto la
la situación edípica hablando, caminando; la escena edípica mis- familia patriarcal para que esta política familiar revolucionaria
ma pierde importancia, es un montaje absolutamente neutral y tuviera existencia.
deja de ser el «núcleo.>> de las neurosis, pasando a ser, meramente,
una estructura esquelética alrededor de otra fuerza: la energí'a
sexual. (Esta es una aguda contradicción con el otro uso que hace
de la m.isma: siendo idéntica es, en sí misma, «mala».) Er1 dos 6. Psicoanálisis y marxismo
oportunidades, en diferentes contextos, Reich reiteró que la
patogenia del ~omplejo de Edipo dependía de que hubiera o no
una adecuada desc:~rga de la energía sexual. 8 Presumiblemente, si
La transpos1c1on del complejo de Edipo a la familia patriarcal
significó la muerte del concepto psicoanalítico en la obra de
7 Ibid.
* Es Juliet Mitchdl quien inventa en inglés este término que hemos puede hacerse ninguna distinción importante entre las neurosis actuales y
optado traducir corno «simplejo», en el sentido de simplismo. La autora las psit:oneurosis.
escribe . en sustitución y oposición a complex (H G.T.) 9. The Mass Psychology of Fascism, Nueva York, 1970.
g Una ve7 en The Discouery of the Orgone I. y la otra en An I ntro- 10. !bid.
durtion Orgon·nmy, donde utiliza este argumento para demostrar que no
191
190
Reich. Pero la tesis que éste propone dentro de un marco o, inversamente, los hechos psicológicos en la vida de la so-
tan desastrosa para sus teorías como ciedad, ambos pueden actuar mutuamente como agentes auxi-
que podemos cómo los liares.1
afectaron campos.
En su sobre el análisis carácter, la confusión Pero la cuestión fundamental consiste en determinar si el
del inconsciente con los instintos socavó, psicoanálisis puede demostrar que tiene un método materialistG
en este campo. Me atrevo a sugerir que la misma confu- dialéctico. Si puede, los marxistas deben reconocerlo como ciencia
su de la naturaleza la ........ ,JU.,_,._u,._a, y aún cuando ---como afirma en otro artículo del mismo año--
esto se en el área de los comunistas contemporáneos acierten al señalar que toda ciencia
también se extiende, propagada en las sociedades burguesas debe tener desviaciones
marxistas . El intenw reichiano una ex- idealistas. ¿Utiliza el psicoanálisis un método dialéctico o es posi-
teórica de una y psicoanálisis ble demostrar que éste «aunque sea inconscientemente, como
textos, escrito cuando muchas ciencias naturales, haya tropezado, en realidad, con una
al Partido y era miembro Instituto dialéctica materialista en su propia esfera y desarrollado ciertas
Psicoanálisis. Su ensayo, <<Dialectical Materialism and teorías consecuentemente?». 2
(Materialismo dialéctico y psicoanálisis), tiene el Y a en 1929 las disputas de Reich con sus colegas psicoana-
-ausente en aquellas obras en que aplica la listas le impedían aplicar a la ciencia un método dialéctico; en
dón- de no desviarse de su preocupación teórica central. consecuencia, tenía que demostrar su segunda proposición: el
en este artículo, escrito para un periódico del psicoanálisis había. descubierto, aunque inconscientemente, la dia-
s~. había propuesto convencer a los comunistas de léctica materialista en el interior de su objeto científico. De modo
materialista dialéctica del psicoanálisis, mientras que Reich se dispone a demostrar la tendencia dialéctica de la
en otros textos a menudo estaba más ansioso Por convencer a lvs vida psíquica tal como ha sido revelada por el psicoanálisis:
Posteriormente, reduce tanto ~1 marxismo como
psicoanálisis a su contenido sociológico. Abandona ambos salvo Es verdad que el psicoanálisis habla de predisposición, de
en d caso de cualquier observación socíal empírica que pueda tendencias evolutivas y así sucesivamente, pero los hechos que
Entonces condena al psicoanálisis ·por no ser hasta ahora hemos descubierto por la experiencia en relación
con la evolución psicológica de la primera infancia sólo sugieren
mt::at:ani[e · ün criterio que en sí mismo niega la dialéc-
el desarrollo dialéctico. . . movimiento progresivo por medio de
e insiste en que el marxismo no es lo suficientemente mate- contradicciones paso a paso. 3
rialista porque no puede alcanzar la fuente física de la vida.
Pero en 1929 la cuestión era distinta. La sugerencia de Reich en este punto consiste en que la
Primero Reich definió a] psicoanálisis como una ciencia con libido del infante atraviesa las etapas oral, anal y fálica (teoría que
propio campo específico: la vida-interior. Después se esfuerza en negar en algunas controversias psicoanalíticas
consideraba los dos aspectos del marxismo: una filosofía que sostiene), pero que no se alcanza ninguna nueva etapa has-
~!la, política revolucionaúa) y. úna <<ciencia ta que se haya negado la satisfacción de la anterior. El ego, temien-
do el castigo, reprime el deseo prohibido y el síntoma resultante
contiene tanto el deseo rechazado cómo el rechazo mismo. El
~ ,. (,:om.o .. ~ie,9:cia, . . ~1 psicoanálisis es_ igual a deseo o instinto se convierte, de este modo, en su opuesto, porque
lógica. mamana: el primero se ocupa de los tetlOinetlOS
gicos de los fenómenos l. Reich: Dialectical Materialism and Psychoanalysis, Sex-poL
los deben ser examinados en la 2. Ibid.
3. Ibid .

193
7.- PSICOANALISIS Y PEHINISUO
es prop~edad de to_dos los instintos contener la ambivalencia y formación ideológica sufrió el mismo destino que el psicoanálisis:
dec1r «sl» y «no» ~.nmultáneamente. <<En tal inversión el instinto dejó de ser algo y fue compensada por la ~bservaci.ón_ sociológica
original no es destruido sino plenamente mantenido 'en su con- que a menudo era pertinente pero no pod1a constltmrse .e/n una
tra~io.» 4 Tal es la naturaleza dialéctica de la vida psíquica. Pero
teoría con estos instrumentos intelectuales. Pero ocurr10 algo
Re1ch es r-esponsable aquí aquel error que como hemos visto peor, ya que también debía demostrar que el psicoanálisis era una
subyacía en la confusión de su obra sobre el análisis del carácter. ciencia materialista.
En este ensayo de 1929, Reich criticó al materialista vulgar
~q~í el . .enor consiste en prejuzgar todo su concepto de la dia-
y al marxista mecanicista con palabras que, s~ l,as hubí~ra ~ecor­
l~uca. En este ensayo, de pronto propone la flexibilidad dialéc-
dado, habría tragado más tarde cuando se dedtco a medn btones,
tlca de los instintos (en lugar de las ideas inconscientes como
la energía orgónica del bien (OR) y la del mal (J?OR). _«El error
debía ser) e inmediatamente después la deja de lado. Natural-
mecanicista consiste en el hecho de que la matena medtble, 5pon-
mente, esta dialéctica en el interior de la naturaleza del material
en esta base errónea de los instintos, es desechada muy pronto. derable y palpable se identifica con la materia co~o taL» E~
Marx, continúa Reich, no se niega la realidad matenal d~ la. actl-
Ant~s de .que el, ~nsayo esté a mitad de camino, Reich ya ofrece
vidad psicológica; si así fuera, no hablaríamos de <~c?nClencta» o
te~nas ps1coanaht1cas totalmente distintas en aras del marxismo.
«ideología», sino que esperaríamos a que se descubnera su co~­
Mas. ,sorprendente a?n, ret<;'rna al complejo edípico y a su afir-
posición química. Esta es una broma que no cabe en los labtos
macwn de q~e .la tes1s e.ngeliana de la familia debe equipararse con
del hombre que afirmó haber descubierto la fórmula química de~
la ;·~c.ena ed1p1ca f.reud1ana. La base de su unificación del psico-
inconsciente en sus últimos años. Por otro lado, ¿en este caso esta
anahsls y el marx1smo es el movimiento dialéctico del instinto
lejos aquí de tan vulgar noción del materialismo? ~em~s. ~isto
1~, represió~ del instinto, la combinación del instínto y la repr~ que Reich comienza diciendo que el terreno del pslcoanahs;s. es
s1on apareciendo como síntoma o, posteriormente, como «carác-
«la vida interior»; pocas páginas más adelante sosuene ca~eg~nca­
ter>>; pero esta tesis nunca fue elaborada.
mente que la teoría básica del psicoanálisis es 1~, de l~s mstl?~os
Reich no abandona su apelación ·a la dialéctica. Por cierto y lo encontramos diciendo que la comprens10n ps¡coanaht1ca
w1a de sus principales acusaciones contra Freud fue que la «in~
puede confirmarse mediante la investigación orgá.nica. En. el ~e­
v.ención» . de .la pulsión de muerte era un abandono de la dialéc- jor de los casos, esto debe hacernos sospechar, mcluso s1 Re1ch
tica del mstmto sexual por un dualismo de los instintos (vida se cuidaba de afirmar que el inconsciente era realmente palpable.
ver.sus ~uerte) Y. /de la ~ontradicción c?mpleja por simples anti- La «vida interior», entonces, es la vida instintiva y puede confir-
tesls .. R;1~h tamb1~n sostiene, hasta el fmal, que su propia ciencia marse mediante la investigación orgánica. Por cierto, cuando
es. d1alect1~a, medtante lo cual quiere significar, incluso en los más adelante se refiere a la obra que ha llevado a cabo durante
pnmeros. tlemp~s, que el co~flicto entre la biología (a la que este período, .encontramos que Reich hace una af~r~ación ig_ual-
ll~I?a. el mconsc!ente) y la soc~edad, y su. posible unidad (bajo el mente confusa. Se refiere a la fundamental propos1c1on freud1ana
soc1ahsmo ~ . m~~ adelante baJo .una soctedad sexual-económica) de que sólo podemos experimentar derivaciones de los instintos:
es la reconcll1ac10n de los contrariOs: su principio dialéctico. Pero
no el de l\1arx. La noci6n de una estructura compleja, en la que Mi interpretación de la aseveración de Freud fue la s~guiente:
muchos ;Iementos. pueden contradecirse entre sí o pueden resol- es lógico que el instinto mismo no pueda ser consc1ente, ya
verse, solo para mgresar en una nueva contradicción con un que es lo que nos gobierna. Somos su objeto. Tomemos, por
nuevo elemento, es absolutamente ajena al deseo reichiano por ejemplo, la electricidad: no sabemos qué es; sólo reconocemos
reducir todo ~ los ~érminos más sencillos y a las leyes más sim- sus manifestaciones, como la luz y la descarga. Aunque po~emos
ples de la ex1stenc1a. En sus manos, su noción marxista de la medir la corriente eléctrica, ésta no es más que una mamfesta-

4 Ibid. 5. Ibid.

194
ción de lo llamamos electricidad y La crucial interpretación incorrecta del inconsciente com~
conocemos. mismo modo que la elt~ctlricJ~dad mero receptáculo de los instintos no afecta menos -~un9~e s1
surable a través las manifestaciones
tintos sólo se tornan reconocibles a
más evasivamente- a sus escritos políticos qu~ a. los ps1colog1cos.
emocionales. 6 Porque todo examen de las ev~dent~s. ~ontradiccwnes e~ las pro-
puestas reichianas sobre el ps1coanahs1s revela~~ q~e. ~ste es el
error fundamental del que surge toda la confus10n 1n1c1al Y toda
zar en el su obra futura. Aquí es donde Reich se equivocó; éste es el
dice: malentendido básico alrededor del cual gira toda su obra: ~s u~
error trágico, porque fue esta incomprensión la que motivo P~l­
Si la teoría freudiana del inconsciente era correcta mero su interés por el psicoanálisis y después por la orgonomta.
lo dudo-- podría aprehenderse el infinito Sin semejante error, jamás habría logrado tanto.
Uno se convertiría en un gusanito que en corriente de
sus propios sentimientos. Todo esto lo send muy vagamente.
nada <:<científicamente>.~. La teoría científica, vista desde la
perspectiva de la vida tal como se la ofrece algo artificial 7. Economía sexua( vegetoterapia y orgonomía
pata mantenerse en el caos de los fenómenos empíricos:?

Para Reich, el enlace de las teorías del marxismo y el psico- La sociología económico-sexual disuelve la contr~dicción que
análisis tuvo lugar en la esfera de la ideología. Existe mucho de provocó que el psicoanálisis olyidara el fact~)t soctal y 9-ue ~1
interesante y probablemente correcto en esta proposición, pero marxismo olvidara el origen ammal del hombre. . . El pstcoana-
la misma se ve afectada por su comprensión del inconsciente y el lisis es la madre y la sociología el padre de la econom1a sexual.
reduccionismo que, como resultado, sufre la noción misma de Pero un niño es más que la suma total de sus padres. _Es una
«ideología». La tesis de Reich sostiene que el hombre tiene ins- criatura viviente nueva e independiente; es ]a semtlla del
tintos animales (su «inconsciente»), que emanan («hacia el mun- futuro. 1
do»), pero que después choca con las presiones sociales conflic-
tivas que se mueven en su contra. En el conflicto producido, el El niño económico-sexual de Reich prospera con el asesinato
hombre se construye como un monstruo blindado, suprimiendo de su madre (el psicoanálisis) y con la transformación mortal de
sus instintos y utilizando las actitudes hostiles del mundo como su padre marxista en la sociología. .
pr·incipal componente de su armadura. La internalización de las Hay una moda predominante que ap~ya. las pnmeras obras
costumbres y restricciones sociales (que es lo que Reich designa de Reich y rechaza las últimas. Mary Htggms,. su albacea, de-
como <<ideología») es, de este modo, lo mismo que la estructura nuncia este hecho> afirmando que la obra de Retch _es una tota-
dd carácter que a su vez es; para la amplia de la pobla- lidad y que la aceptación de cualquiera de sus tests supone la
ción, el equivalente de la armadura del carácter. Una sociedad aceptación de la orgonomía. Esto intenta llevar l~s cosas dema-
represiva produce,, automáticamente, personas la única siado lejos, .pero su afirmación contiene una desd1ch~da verda~.
forma de quebrarla y establecer el conflicto en el otro sentido Las pnmeras proposiciones reichianas acerca de ~~ 1mportanc1a
consiste en disolver la armadura del carácter y en liberar y de las necesidades biológicas del hombre, su nocton de q~~ la
satisfacer los instintos sexuales. Finalmente, siempre volvemos sexualidad - el inconsciente - la 'persona, todo conduce dtrec-
a este punto. tamente a sus investigaciones orgonómicas en busca de la fuente
6. The Discovery of the Orgone. 1. The Mass Psychology of Fascism, Prefacio a la tercera edici6n,
7. Ibíd. 1942.
196 197
tangible de la Su descripción inicial de la naturaleza del cuerpo se divide en segmentos como los de una lombriz Y la tarea
orgasmo como un proceso de tensión-carga-descarga-relajamiento del terapeuta consiste en liberar cada sección de una vez, de mod?
no es excepcional (ni interesante) y puede conducir fácilmente a que las corrientes armoniosas de la energía vital pue~an ser restl-
su formulación de que éste es el modelo básico de la vida (a 'tuidas a un cuerpo que tendría que tener. una capac1dad pla~má;
fin de cuentas es lo bastante básico en cualquier sentido). Políti- tica de flujo libre, pero que se ha esderotlzado en un. armadillo.
camente no parece haber un cambio entre el comunista revolucio- Ciertamente los problemas psíquicos tienen un eqmvalente so-
nario de los a.iíos 20 y 30 y el fanático del Pentágono-Eisenhower mático (de ~ste punto, a la inversa, ~artieron ~~euer .Y ~reud);
de las últimas dos décadas, pero incluso en este caso (donde el pero todavía no ha quedado establecida. la noc10n re;chiana de
cambio es importante pero no poco frecuente) puede detectarse que el soma determina todo y de que ex1ste una energ1a constan-
un elemento común. Los ataques del Reich comunista sobre, sus temente fluyente que debe. ser removilizada (orgás~c~mente). La
camaradas revolucionarios por ~us personalidades y propaganda tesis posterior en el sentldo de que esta energta vital une al
·rígidas, ascéticas y autoritarias, no se encuentran demasiado lejos hombre con el cosmos y que también se percibe danzando en
de su posterior etiquetamiento del comunismo como fascismo los puntos azules de la luz del sol y en cualq~ier o~r?, lug~r,
rojo. Naturalmente, con una simplificación tan vulgar. obtenemos condujo a Reich a su trabajo acerca de la sobre1mpos1c10n ces-
un cambio cualitativo, aunque no absoluto. Existen muchas mica y a sus esfuerzos por controlar la temperatura y otros
inconsistencias en la obra de Reich; encontramos un ejemplo fenómenos.
evidente en su rechazo -en la década del 30- de aquellos que Resulta de mayor interés el aparato intelectual que utilizó
hadan reposar el fenómeno del nazismo en la personalidad de ~eich para su nu~va «ciencia». ~stas teorías ge~e~ales establecen
Hitler, y su posterior denuncia violenta de todo el comunismo en la continuidad con su obra antenor, que el contemdo de la orgo-
términos de la de Stalin, cuya personalidad consideró tan impor- nomía parecería negar. En esta perspectiva encuentran . su apo-
tante como para llamarlo «Modju» y transformarlo en un demo- . teosis aquellos primeros errores con r~specto a la natural~a . de
nio moderno. Tales giros e inconsistencias no deben llevarnos a la dialéctica, el inconsciente, la sexuahdad y el factor subJetlvo
pensar que la obra de Reích se divide en dos mitades separadas: en la historia.
la época europea, pol1tica y psicoanalítica, y los tiempos norte- El principal método científico reichiano fue el que d~sign?
americanos de la orgonomía. La cultura norteamericana de los 40 como «identidad funcional». Así, nos enteramos de que la tlurru-
y los 50 ayudó a Reich, simplemente, a esclarecer su mente y a
trivializar su confusa obra.
rtiación celular (el resplandor azul), la excitación fisiológica la r
emoción sexual psíquica son funcionalmente idénticas o, por eJem-
No pretendo bosquejar el contenido de la última época de plo, que desde el punto de vista de la energía, la vagina que ~on­
Reich, salvo para decir que en su terapia apuntó a disolver la tiene al pene es funcionalmente idéntica al be~ q.?e succiona
armadura muscular (la armadura del carácter resistencia-síntoma- el pezón. (Reich ya lo propuso en 1934 y lo rettero en 1948.)
carácter-acción) de una manera planificada. Aseguró haber descu- A medida que la obra reichiana progresa, cada vez resulta más
bierto la localización somática de las sensaciones psíquicas, si- claro que la «identidad funcional» es su aplicación del principio
tuando ese punto en el cuerpo de la persona (por ejemplo, la
angustia estaba arraigada en la región cardíaca).2 Para Reich, el
partir de esto, que Reich redujo la enfe~edad psíquica, s~cillamente,
2. Reich también decidió que muchas enfermedades físicas como el a enfermedad física o el psicoanálisis a la btología, ya que :uru-6 a ambas,
cáncer, las anginas, etc. (las designó biopatías} compartían con las enferme- como era su costumbre volviéndolas --<:omo a la neuros1s actual Y la
dades psicológicas una contención fundamental de la energía sexual que psiconeurosis, y como a Ía calidad y la cantidad- indíscernibles. .
estallaba como .tumores malignos, perversiones sexuales, actos de crueldad 3. «Llevó muchos millones de años evolucionaros de un pez gela~os?
y agresividad, siemr•re que le resultaba posible; abrigaba la esperanz~ de a un' bípedo terrestre. Vuestra aberraci.ón biológica en forma de, rtgtdez
que todo pudiera tratarse de la misma forma. Pero sería erróneo sugertr, a sólo ha durado seis mil años.» Listen, Lzttle Man, Nueva York, 1969. -

198 199
mismo que ya ha sido experimentado y nadie ha experimentado su
propia muerte. 5
mis. m a
Si la muerte misma es descarga orgásmiéa, seguramente el
ir más lejos. En sus experimentos «descubrió»,
esencia de la muerte y la destrucción (a
mutuamente. que retornando a un mundo maniqueo de oposi-
causa- - fue comprender que estas dos d pero emanan de la misma fuente.
en lo. ' realmente, una sola, porque funcional>> fue el método dialéc-
opone naturaleza eJ, en última instancia) el principio el fundonalismo fue su teoría
científica. La materia viviente funciona, simplemente: no tiene
Para dialéctico es un ser humano funcionalmente «significado» ni finalidad. El hombre ha perdido contacto con
pensante y Freud había fracasado en la manifes- esta función, que debe sede restituida. Existe una rela-
tación de su Reich seña- ción «funcional». entre la naturaleza viviente y la no viviente.
lado tiempo o la unicidad orgonomfa fue la resolución triunfal de la unidad dialéctica
del universo. de todas las dualidades en su unicidad original:
Con anterioridad Reich (en un encuentro unilateral de es-
grima con Freud) había instalado la oposición entre Naturaleza y El descubrimiento de las funciones orgánicas cósmicas en
Cultura con mucha mayor profundidad de la que Freud sugirió. el interior del animal humano puede muy bien representar un
Por supuesto, refutó explícitamente la oposición misma que él importante paso evolutivo en la dirección de una UNIDAD
había creado al señalar su armonía subyacente.,. pero esta unifi- FUNCIONAL del flujo cósmico e intelectual de las evoluciones,
cación de los extremos no es in profundis, como él afirma, la libres de contradicciones. 6
dialéctica, sino la religión. La sencilla propuesta de Reich consis-
tió en que hoy la Naturaleza y la Cultura están enfrentadas, Los funcionalistas están interesados en lo común y descu-
pero no fue así en el pasado primitivo ni es necesario que lo sea bren que experiencias tales como el sexo o la religión sólo son,
en el futuro primitivo. Si Naturaleza y Cultura fueran una sola realmente, la sensación de la naturaleza en el propio cuerpo;
cosa otra vez, también ]o serian los conflictos menores. Así, Reich morir de pena es funcionalmente idéntico a la contracción del
conduío su argumento contra la teoría freudiana de la pulsión sistema nervioso autónomo.
de muerte a su manera habitual: primero afirmó que como no La investigación reichiana esencial de la fuente material y
podía medirse materialmente no podía decirse que existiera; cuantitativa alcanzó el descubrimiento de que las corrientes «or-
después decidjó que de hecho era una posibilidad, pero sólo si gónicas» de energía corporal eran el inconsciente real. .. aunque
se unía como concepto con su opuesto, el amor: incluso esto no es más que la lógica de su concepto inicial del
inconsciente como instintos y de éstos como elementos palpables.
La lucha po; la no~t'xiJtencia . por el Nirvana, por la muerte Y lo esencial de su unión de los Muchos en el Uno era su fusión
es, entonces, idéntica a la lucha por la descarga orgásmica, es de lo subjetivo y objetivo. A partir de este punto no hay dis-
decir, la manifestación más importante de la vida. No puede tinciones o, mejor dicho~ las que existen son evidencias de la con-
haber nna idea de la muerte que derive de la muerte real del dición armada y neurótica del hombre.
organismo, ya que una idea sólo puede representar aquello
5. Character Analysis.
6.· «The Rooting of Reason in Nature», Selected Writings, Nueva York,
4. Rách of Freud, Nueva York, 1968. (Hay traducción caste,
1970.
llana: R.eicb de Freud, Editorial Anagrama, Barcelona, 1970.)
201
200
El hombre no puede sentir ni fantasear nada que no exista, continuó siendo una función, en el período intermedio dio paso
realmente, en una u otra forma, ya que las percepciones a la mayor importancia de proporcionar una salida a la descarga
humanas no son más que una función de procesos naturales eléctrica del pueblo y sólo . en sus últimas obras se reconcilia,
objetivos en el interior del organismo. ¿No podría haber, al
fin de cuentas, una realidad por detrás de nuestras impresiones mediante panegíricos, con la magia cósmica de la naturaleza:
visuales «subjetivas»? 7
El orgasmo es un acontecimiento que ocurre en dos orga-
Reich descubrió que era posible: el sujeto perceptor y el nismos vivientes y no algo «que debe ser alcanzado». Es como
objeto observado forman una unidad funcional; la ciencia meca- la repentina protuberancia del protoplasma en una ameba en
movimiento. No puede «tenerse» un orgasmo con cualquiera.
nicista los separa en una falsa dualidad. El que ve y lo visto son Es posible copular con cualquiera, ya que todo lo que esto
una sola cosa. El método subjetivo, los presentimientos persona- exige es una suficiente fricción del órgano genital como para
les, los .accidentes, etcétera, se convierten en el fundamento de pro~luci r la descarga del líquido seminal, o una sensación de
su «ciencia». El carácter del investigador es lo que importa, de fuerte comezón. Un orgasmo es más que, y básicamente dis-
modo que el perceptor pueda encontrarse en armonía con lo rinto a. una fuerte comezón. No es posible «obtener>> un
percibido: orgasmo rascándose o mordiéndose. El macho y la hembra que
rascan y muerden se esfuerzan por obtener por todos los
Todo descubrimiento importante se origina en la experimen- medios el contacto bíoenergético. El contacto orgásmico le
tación subjetiva de un hecho objetivo, es decir, en la armonía ocurre al organismo. no es necesario «hacerlo». Sólo existe en
vegetativa. Sólo se trata de volver objetiva la sensación sub- ciertos organismos y está a usen te en la mayoría de los demás
jetiva, de separarla del estímulo y de aprehender la fuente del casos. AsL éste es el fundamento de la auténtica moral se-
estímulo. 8 xuaP

Desde los comienzos, el concepto reichiano de una ciencia


condujo a este finaL En sus primeros esfuerzos por demostrar a
sus oponentes (por ejemplo, en esta cuestión, a Jaspers) que el
psicoanálisis era una ciencia y una filosofía, estableció la distin-
ción de que una filosofía se ocupa de la calidad y una ciencia
de la cantidad. Fracasando finalmente en lograr que el psico-
análisis aceptara su descubrimiento de su objeto científico -la
energía sexual cuantitativamente mensurable del instinto-, am-
plió los suyos planteando lo que consideraba como la única psico-
logía científica: la economía sexual y la orgonomí.a.
A lo largo de todos sus escritos. el concepto reichiano de
la sexualidad estuvo imbuido de pensamiento funcional. Recha-
zando la periclitada idea de que la función de la cópula era la
procreación, Reich prosiguió la búsqueda de nuevos pro_¡::.ósitos. En
su época psicoanalítica, una función de la sexualidad consistía en
la búsqueda del placer (el principio de placer), pero aunque ésta
7. «El descubrimiento del org6n», Vol. 2, The Cancer Bíopathy, Nueva
York, 1948.
8. «El descubrimiento del otg6n», Capítulo de Selected W ritings. 9. The Murder of Christ, Nueva York, 1966.

202 203
WILHELM REICH: No obstante, en la obra de Reich se encuentra presente una
POLITICA SEXUAL, II sorprendente contemporaneidad. Quizá debiéramos decir que el
éxito de sus sugerencias ha sido tan inadecuado que hoy nos limi-
tamos, meramente, a redescubrirlas y reclamar otra vez su apli-
cación. A menudo, la lectura de muchas de sus declaraciones
acerca de las implicaciones políticas de la supresión de la sexuali-
dad se asemejan al descubrimient<.) de la fuente de un sueño: «De
modo que de allí partía la idea>>. Muy pocos militantes de nues-
tros días pudieron haber leído la obra de Reich cuando formu-
laron por primera vez las mismas reivindicaciones, casi en los
mismos términos, treinta o cuarcnLJ años después. Esta herencia
«inconsciente>> del pensamiento nos uftecc la posibilidad de afir-
mar, simultáneamente, nuestras propias ideas políticas y las de
Wilhelm Reich.
Una somera mención de algunas de sus ideas que hoy sus-
citan eco nos brindarán una ilustración dt: esta sensación de
8. Presente y pasado déja-vu invertido. Al leerlo ya lo hemos oído antes, de nuestros
propios labios, ayer, hoy.
Deseo concentrarme en aquellas ideas que se refieren al status
Los nuevos movimientos políticos de las décadas del 60 y de la mujer y a la sexualidad femenina. En algunos casos las
del 70 provocaron un renacimiento de la obra de Wílhelm nociones de Reich están contenidas en sus escritos psicoanalí ticos,
Reich. Hace muy poco tiempo que la mayor parte de sus obras y en otros en los políticos. Como hemos visto, en cierto sentido
son accesibles al público en general y a menudo se hacen refe- la diferencia es equívoca, ya que en los primeros tiempos el inte-
rencias en cuanto a una esencia generalmente conocida de su rés de Reich consistía en politizar al psicoanálisis y en sumar
obra y no a una cómprensión detallada de la misma. las comprensiones del pensamiento psicoanaHtico a la política
Reich fue un pionero de la política sexual (la expresión le marxista.
pertenece). Como tal, su pensamiento en este campo es decisivo A princípios de los años 20, Reich críticó, como sexólogo,
para la actual corriente socialista libertaria, para el anarquismo, las asociaciones reformistas sexuales de la época, estableciendo
para los estudiosos de la revolución culturaP y para la liberación la crucial distincíón entre la reforma sexual liberal y la política
de la mujer. Esto no significa subestimar su importancia en su sexual revolucionaria, que mantuvo a lo largo de toda su vida.
propia época. Cuando Reich abrió su primera clínica Sex-¡x")l en Señaló que la líberalización de las leyes del divorcio era insensata
Berlín, en 19 31, a la misma asistieron inmediatamente veÍl"lte (o peor aún) en una sociedad que volvía a la mujer y a los
mil personas; durante el primer año el número se elevó a cin- hijos económicamente dependientes del hombre:
cuenta mil y se crearon doce ínstitucions similares en el resto
de Alemania. [Más leyes dívorcistas liberales] significan muy poco en si
mismas. La posición económica de la mujer y los hijos es tal
l. Un importante ejemplo del uso de sus escritos se encuentra en que el divorcio resulta económicamente imposible; en tal caso,
Sexuality and the Clas:r Struggle, de Reimut Reiche, New Left Books, Lon- no es beneficiosa una «liberalización de las leyes del divorcio».
dres, 1970. Esta obra fue escrita, originalmente, en el momento culminante O cambian las condiciones de producción de forma tal que
del movimiento estudiantil alemán (1968), por uno de sus líderes. se vuelva posible la independencia económica de la mujer y la

204 205
protección social de: los hijos; en tal caso, la r.)lptura de un
compañerismo sexual no encontraría, de cualquier manera, difi- lidad compulsiva e internalizada de la monogamia para la esi_>?sa
cultades externas. 2 y la prohibición paterna de la explor~ción sexual l?ar.a los hiJOS.
Las teorías reichianas sobre los medios de cumphmtento de la
También la legalización del aborto era una reivindicación de sexualidad femenina son interesantes a la luz de los debates
valor limitado. en la mayoria de los casos estaba «más allá» actuales. Entonces como ahora, en los debates sobre la respuesta
de la amplía mayoría de los trabajadores, cuyos problemas se- sexual de la mujer. se ~ada hincapié e~ el ,orgasmo cli~oridia~_?·
xuales comenzaban mucho antes de las frecuentes visitas a los Reich, el revoluc10nano sexual, considero esta mamfestacwn
abortistas de callejón o al empleo de técnicas de «brujería» para como un argumento conservador destinado a limitar el espectro
un aborto forzoso. La sexualidad adolescente nu sólo estaba de la sexualidad femenina, a reducirlo a una pálida imitación de
inhibida ---como en el caso .de la burguesía--- por la prohibición la del hombre. Por otro lado, rechazó la noción freudiana de una
parental, sino por problemas de viviendas y falta de intimidad. sexualidad femenina de dos pasos como reaccionaria (según
La familia era una unidad incestuosa en la que la moralidad com- Freud, la sexualidad clitoridiana de la niña pequeña es repri-
pulsiva de los padres (en especial de la madre) les hada compen- mida para permitir el desarrollo de la sensibilidad vaginal en la
sar su propia falta de sensualidad induciendo la misma en sus pubertad); pero criticó con mayor vehemencia aún a quie~es
hijos; la m<ldre abraza y reprime alternativamente, en una lamen- sostenían que la respuesta clítoridiana era todo y que la vagma
table pantomima de la relación emocional que ya no sostiene era una zona relativamente insensible. Para Reich este argumento
con su mari.Mo. De este modo, la sexualidad del niño se pervierte se oponía a la liberación de las mujeres porque limitaba su
en una fijación a la madre, que al adolescente le resulta difícil placer sexual potencial. Estaba convencido de q.ue la gran mayo-
romper y que más tarde se vuelve a expresar en la elección de ría de los hombres (el setenta u ochenta por c1ento) y un abru-
·esposa que el hijo hace, o en la forma de relación de la hija mador porcentaje de mujeres (noventa por ciento), r~r~ ve~ a~­
con sus hijos. La sexualidad incestuosa es simultáneamente in- canzaba la satisfacción sexual, y que sugerir que el altvto chton-
ducida y proh~bida, planteando al niño un conflicto de urgen- diano era un sustituto de las convulsiones vaginales significaba
cias estimuladas y deseos prohibidos: el complejo edípico (rei- que las mujeres se conformaran con ese desdichado estado de
chiano). cosas. Esto se encuentra en profunda contradicción con la actual
Reich acentuó constantemente la importancia de la sexuali- tendencia del feminismo norteamericano (aunque no en el grupo
dad femenina. Considera la naturaleza pasiva de la mujer como feminista francés Psychanalyse et Politíque, que también resalta
un producto patológico de una sociedad empeñada en su repre- la primada reprimida de la vagina). La for~a reichi~na de, atacar
sión. Aunque crítico con respecto a las limitaciones de la con- a Freud no consistió en eliminar la sexualidad vagmal, smo en
signa, defendió el «control del propio cuerpo» como un derecho restituirla a la infancia, corno habían hecho Abraham, Horney Y
primario de la mujer, colocándolo a la altura de la independencia otros. No obstante, Reich no estaba interesado, como otros ana-
económica. Porque las mujeres y los hijos no sólo eran econÓ'TIÍca, listas, en las implicaciones psicológicas de este fenómeno, s.ino
sino también sexual mente dependientes de los hombres: la fide- únicamente en la sencilla significación sexuaL Así, logró evltar
proponer el tipo de juicio de valor sustentado por Karen Horney.
2. Reich: The Sexual RezJolution, Nueva York, 1969. Revísado de una Para Reich, la niña tiene plenamente despiertas las sensaciones
edición publicada en Berlín, en 1936, y tomado de una edición de Nueva sexuales vaginales, que no son un desarrollo secundario de la
York de 1945. Y: <üoda liberalización de las leyes del divorcio es prácti- pubertad ni un mito propagado por los maches chauvinistas que
camente insignificante en le, que a las masas se refiere. La ley del divorcio nunca aprendieron a estimular el clítoris.
no significa 'nada, pero esa sociedad, en principio, el divorcio ¿Pero
está preparada para crear las condiciones que hagan posible
Estas batallas parecen librarse sobre terrenos trillados, aun-
que la mujer pt'eda realmente efectuarlo?» (]bid) que resulta interesante la reversión de la controversia «conserva-
dor»/ <<progresista». Vemos cómo Reich logró afirmar su con-
206
207
cepto como posición revolucionaria: no sólo acentuó la potencia 9. 5 exo y sociedad
d.el. orgasmo ~emeninu . sino que otorgó a la niña una poten-
oahdad femenma que se le negaba en el esquema freudiano.
Parece existir una gran confusión sobre la actitud de Reich Lo que hice fue poner mi huevo de águila en el nido de
hacia la sexualidad de la mujer. Pero su posición era realmente los huevos de gallina. Después lo cogí y le di su propio
sencilla: sentia que bás1camente no existía ninguna diferencía en nido. 1
las pautas sexuales de hombres y mujeres. Ambos experimentan
tensión, carga y descarga (su modelo es una versión sumamente Cuando el huevo de águila de Reich finalmente empolla es
simplificada de las leyes de la energía), en ocasiones más a veces , un verdadero alivio, ya que ni sus críticos contemporáneos ni los
menos, según el momento, el lugar y el compañero o co~pañera, posteriores parecen saber muy bien qué hacer con las primeras
pe~o ill.J.~ca según un desequilibrio del deseo o de la posible obras o con las reediciones de las mismas en la década del 40.
satlsfaccwn entre los sexos. No obstante -aunque condenó vio- Ninguno de e1los lo corrige; aceptan, injurian o sencillamente
lentamente el síndrome del Don Juan conquistador en los hom- valoran la esencia general, pero nunca alcanzan el problema pro-
br.es y la excesiva ~asividad de las mujeres, a pesar de lo que puesto, Reich es un autor muy confuso: su transposición del
afuma Rycroft --- htzo una distinción: los hombres sienten el lenguaje de una ciencia a otra, o su re-despliegue dentro del
deseo de empujar y penetrar, las mujeres de recibir. El orgasmo mismo territorio, significa que a menudo nos coge despreveni-
de ambos es el movimiento muscular de todo el cuerpo. dos: la frase es conocida, aceptable, y no logramos percibir un
Pese a las manifestaciones opuestas de la mayoría de los cambio de tema. Reich no intenta engañar: los fallos de atención
feministas actuales y de Reích acerca de los méritos relativos son tanto suyos como nuestros. Pero existe otro problema. Reich
del clítoris y la vagina, ambos pueden lJegat a la misma posición: confiere una excelente expresión retórica a sentimientos radicales
valuar una cultura natural feminizada por encima y contra la que muchos de nosotros sustentamos: su denuncia de la depen-
civilización tecnocrática masculina tal como la hemos conocido dencia sexual y económica de las mujeres y los niños, de la
(un tema artístico conocido, también, en la Viena de fin de monogamia compulsiva, de la propiedad privada de la familia, de
siglo) Para Reich, la receptividad vaginal llegó a representar, la educación infantil, de los métodos mediante los que el bebé
presumiblemente, una reunión del yo y el mundo en el amor es arrojado al mundo aullando, de las privaciones físicas de la
universal; postuló que era un estadio nuevo y superior en el clase trabajadora, de la escasez de vivienda y así sucesivamente.
camino evolutívo de la bestialidad a la d:ivin1dad. Quizá en la Si hoy nos hacemos eco de estas cuestiones, es porque todavía
sexualidad de la mujer eJ género humano se reuniría, por fin, con siguen siendo relevantes. Pero si lo que hacemos es hacernos
eJ universo natural. eco, también esto es relevante.
Reich y los feministas radicales del presente -como Shula- Considero que nuestra reiteración de las proposiciones reichia-
mith Firestone- comparten otras convicciones. Ambos inidaron nas apunta tanto a la fuerza como a la debilidad de su obra
sus análisis dentro de un contexto definidamente marxista· des- (dejando de lado nuestra herencia compartida de «sentido co-
pués el ejemplo de la sociología histórica de Engels v la ~ntro­ mún» radical). Como teórico -marxista o psicoanalista-, Reich
pología psicológica de Malino\vski los estimuló a re~ontar los tiene poco que aportar; como sociólogo empírico con una buena
límites del ma~xismo y postular que una sociedad sexista pre- parte de ideas perceptivas o penetración «intuitiva», es muy efi-
cede a una soctedad de clases: el patriarcado incotpora todas las caz. No podemos hacer uso de sn obra en un análisis más profun-
formas de explotación y son sus vastos dominios los que deben do porque sus proposiciones teóricas son inadecuadas o carecen
ser analizados y abolidos.
1. Citado como nota al pie en Reich Speaks of Freud (Reich habla de
Freud) Archivos del Tnstituto de Orgonomía, 1951 .

208 209
bució.n a la J?sicopatología y la sociología de la vida sexual»),
de sentido. Empero, podemos repetir sus mismas observaciones
comenta, sencillamente, que aunque la clase trabajadora se adapta
pertinentes. Los intereses psilcoanalíticos y marxistas de Reich no
la moral y trata de identificar su estilo de vida con
fueron destruidos por •SU amalgama de los mismos, porque ambos
el de burguesía, las inhibiciones sexuales son menores
-tanto en forma independiente como juntos- lo fueron por
restricciones externas son tan grandes que en esta
su confusión teórica. Sin embargo, en la reducción de ambos a
menos moralidad interna. Es esto lo
una ~ocio:logía política retórica reside el triunfo de Reich. ¿Es
más frecuente el tipo de carácter impulsivo que el
un tnunfo que todavía podemos utilizar?
en la clase trabajadora. La cuestión es la misma que
En sus escritos de los años 20 y principio de los 30, observa-
la elaborada en Der T riebhafte Charakter, el campo de referencia
mos que es casi imposible separar el interés social ~omo el
es completamente distinto: 3 ahora es casi exclusivamente socio-
sexual- de Reich, de sus investigaciones psicoanalíticas. Su pri-
mer trabajo oficial fue en la clínica vienesa y esto lo convenció
El ensayo de Reich explícítamente dedicado a la
del efecto dec~sivo de las ~ondiciones sociales sobre la etiología
sociología del sexo se ocupa de las nociones de madurez sexual
de las neurosts. La sexuahdad es la respuesta, la sociedad el
fidelidad y moral matrimonial. Es un crítica de la reforma sexual
error.
burguesa. Reunió más claramente las tesis social y psícoanalítica
. Reích compr~n~ó correctamente que las distintas clases expe-
que en las dos obras anteriores había trazado en líneas para-
rtmentaban restr1cc1ones sociales en diferentes formas y produ-
lelas, y el punto de convergencia fue la familia. Por la misma
cían, en consecuencia, distintos tipos de conducta neurótica. De
razón de que la interpretación reichiana de la familia desvirtuaba
hecho, Reich sos~uvo que producían distintoo tipos de neurosis,
su obra psícoanalítica (su abominación del cóncepto del com-
pe_ro esto es más discutible. En Der Triebhafte Charakter, pu-
plejo cl.e Edipo) aumentó su conciencia social y política. La suya
bhcada en 1925, describió los caracteres «impulsivos» que en-
era una socíología política de una institución de la que el psico-
contraba en la clínica, pero nunca entre los pacientes burgueses
análisis extrajo sus comienzos; no es accidental que posterior-
de la práctica privada. La persona impulsiva de la clase trabaja-
mente haya sido ésta la sociología que Reich utilizó como un
~ora se distinguí-a su equivalente --el hombre burgués obse-
bastón para golpear al psicoanálisis. Cuando se volvió contra
stvo-- por la inadecuación de la represión de su sexualidad ini-
la política debió buscar otras armas ... de modo que reveló los
cial. El ego-ideal, en ambos casos, se opone a los instintos sexua-
misterios de Dios y de los animales.
les, pero el superyó del hombre impulsivo, como resultado de
La condena reichiana del matrimonio compulsivo y la familia
una represión inadecuada, no lo hace; por lo tanto, aquél es ais-
burguesa asumió dos formas. La familia suprimía la sexualidad
lado y actúa como un impulso reprimido para formar un síntoma,
de los individuos. La sociedad capitalista la utilizaba para pro-
generalmente una demanda masoquista de castigo. 2 Entonces, el
ducir una personalidad autoritaria o sumisa. Ambas están unidas,
síntoma del carácter impulsivo tiene dos elementos: el instinto
inadecuadamente reprimido y el mismo represor inadecuado. Gra.- 3. Mientras trabajó en Europa, Reích nunca abandonó esta conciencia
dualmente, Reich dejó su propuesta acerca de las ,k el •'·e. Incluso en su mirada retrospectiva desde Estados Unidos la con-
neurosis de clase dentro de la terminología psicoanalítica y des- firma, aunque ya un romántico primitivismo de los pobres ha revelado su
arrolló una creciente tendencia a documentar las condiciones ten.dencia a adueñarse de su obra, lo que debe situarse junto a los pálidos
restduos de su anterior conciencia política. A propósito, Rycroft se equivoca
sociales que volvían posible este fenómeno. Así, dos años más al afirmar que Reich compartió con D. H. Lawrence una fe en la potencia
tarde, en Die Funktion des Orgasmus (subtitulada «Una contri- sexual d~ la clase trabajadora. Esto no quiere decir que la comparación
entre Retch y Lawrence no sea válid<J.. Existe un exhaustivo estudio de un
reichiano, David BoadeUa, dedicado al tema. Dicho estudio es la tesis
2. Reich seguía defendiendo esta posición cuatro años más tarde, en
doctoral presentada por el autor, disponible en la Biblioteca del Museo
un debate teórico con Abraham y Rank. Véase International ]oumal of
Británico y no su obra reciente sobre Reich.
Psycho-Analysis, Londres, 1928.
211
210
decisiva de su época marxista significa que las denuncias de Reich,
en tanto una es el medio hacia la otra. Desde sus estudios sexo-
firmemente localizadas en la estructura social, no contienen en
lógico.s,. Reich estaba convencido de que la monogamia destruía
un sentido general las ilusiones utópicas de sus tiempos antropo-
la felicidad sexual. Apoyaba la idea de que las relaciones fieles
a largo plazo perduraran en tanto se mantuviera la atracción lógicos, aquellos días del sueño matriarcal. Reich logra despren-
sexual, __pero el desigual tratamiento de los sexos (la poligamia derse sólo relativamente de este aspecto de su herencia engeliana
masculina y la abstinencia femenina) significaba que dentro dd cuando la religión biológica puede reemplazarlo. Curiosamente,
matri~~nío la felicidad sexual era virtualmente imposible: ~La
este desprendimiento mejora su análisis social y politico de la
compama sexual y la humana en el matrimonio se ven reempla- familia.
zadas, entonces, por una relación hijos-padres v una esclavitud
mutua, en síntesis, por un incesto enmascarad~». 4 Reich nunca
cayó en la trampa de exigir crudamente la abolición de la fami-
lia; de hecho, se opuso explícitamente a semejante idea. 1O. Política y familia
Lo que queremos destruir no es la familia, sino el odio
que .ésta. crea -la cohersión- aunque el mismo adquiera una
apar1:~c1a externa de <<am~r». Si al ~mor familiar es la gran Hemos visto cómo Reich entabló una lucha implacable con
poseston humana que se afuma, tendra que demostrarlo. Si un los partidos comunistas a los que estaba afiliado, por su inter-
perro er;tcadenado a _la ca~ena ?o huye., nadie lo llamará por pretación tanto de la familia como de la sexualidad. La práctica
esta razon un campanero flel. Nmguna persona sensible hablará marxista común consistía en ver ·a la familia, fundamentalmente,
de amor c1~ando un hom~re ;ohabita con una mujer que está como económicamente opresiva; Reich contraatacó con argumen-
atada de p1es y manos. Nmgun hombre medianamente decente tos tácticos y teóricos. Los partidos comunistas eran culpables
estará ?rgulloso del amor de una mujer a la que compra de su fracaso en atraer a la juventud, a las mujeres y a los
manteméndola o por su poder, Ningún hombre decente tomará
el amor que no es dado libremente.s trabajadores y esto se debía a una razón: su negativa a enfocar
los problemas cotidianos y las necesidades humanas, de las que
Todavía en 1945 (momento en que escribió el texto arriba la fundamental era la satisfacción sexual. Coincidamos o no con
citado), Reich, aunque en modo alguno seguía siendo marxista sus conclusiones, en este punto Reich estaba en lo cierto; los
no creía que la liberadón sexual pudiera producirse en el interio; fascistas eran mejores populistas que los comunistas. También
de la estructura de la sociedad. En este sentido, considera a tuvo razón al prestar la atención que concedió a los métodos de
los c~::mservadores más conscientes de las implicaciones de los la guerra ideológica nazi. Su conclusión de que ningún partido
camb10s sexuales que a los reformistas sexuales; tales cambios revolucionario debía dejar las necesidades humanas y las cuestio-
sigi?-ificarían un cambio revolucionario en toda la estructura nes ideológicas a la derecha fue expresada con toda vehemencia.
soc1al; de lo contrario, c8recería de significado. 6 Est:::t comprensión Pero durante su período en Europa nunca sostuvo ---como afir-
maron y afirman sus oponentes- que la liberación sexual era una
4. The Discovery of the Orgone, I. meta del presente que debía alcanzarse por sí misma. Por su-
5. The Sexual Revolution. puesto reiteró que una sola cosa era posible bajo el capitalísmo:
6: . ,Como ejeml?lo de los poderosos argumentos de Reich, escojo su la politización de la sexualidad. El manifiesto de Sex-pol señala:
opo.slcton a la cons1gna reformista: «Luchar contra las causas de la prosti-
~~tón»&¿ ~<L~: causas son el desempleo y la ideología de la castidad para las
nma_s bten . . ~ara luch~; contra esto es necesario adoptar algo más que
~edtdas san.Itana_s. ¿Quten . va a adoptar estas medidas? ¿La misma so-
La miseria sexual no puede ser superada mediante semejantes medidas:
aedad r~accwn;ma que es , mcapaz de solucionar el desempleo y depende
de una tdeologta de la castldad para su existencia? es una parte esencial de la estructura social vígente.» (!bid 1

212 213
Es necesario comprender que nuestras demandas no son para los jóvenes en el sentido de que los aparta de la familia.
viables bajo el capitalismo, de lo contrado mantendremos ilu- También el antagonismo hacia el matrimonio es un medio muy
siones y andaremos el camino -lo deseemos o no-- del refor- importante de la liberación de las mujeres para la revolución,
mismo liberal. Debemos criticar duramente a toda institución pero debe diferenciarse muy claramente de meros artilugios legis-
de reforma sexual que transforme este asunto en una cuestión lativos y débiles consignas tales como «ingreso en el proceso de
no-política. Para su resolución es esencial la lucha de clases.
En la cuestión sexual los trabajadores tendrán que asestar un
la producción», <<independencia de los hombres», «derecho al
golpe al capitalismo y a la reacción cultural. El objetivo no es propio cuerpo», porque aunque todas éstas implican una correcta
utópico y tenemos ante nosotros el camino de la Unión insistencia sobre la autonomía económica y sexual para las muje-
Soviética, el camino de la revolución. 1 res, están redactadas de manera tal que ignoran el lado positivo,
produciendo en cambio angustia por las pérdidas que acompaña-
En las elecciones alemanas de 1932, los nazis obtuvieron rán semejante emancipación. (En este punto Reich no siempre
ventajas masivas. Fundamentalmente, atrajeron a un gran número fue consistente, ya que en ocasiones, como hemos observado,
de trabajadores. En el análisis reichiano, sus logros se basan en empleó las dos últimas consignas.) Pero, en síntesis, la revolu-
dos factores: su corrupción material del lumpenproletariado y ción socialista debe ser capaz de responder a las necesidades
su corrupción ideológica de la aristocracia obrera. Reich empren- pequeñoburguesas de las masas, transformándolas al mismo tiem-
dió la tarea de urgir a los partidos comunistas a que compitieron po. Para transformarlas, sólo deben realzar los aspectos favorables
con esta inteligente comprensión política. En su teoría de la de tales necesidades y preocupaciones, ya que la liberación, si se
naturaleza de la conciencia de clase, Reich llegó a la conclusión la aísla, puede producir su anverso: jóvenes delincuentes y adultos
de que en aquel momento había dos tipos de conciencia: la de temerosos. 2
los líderes y la de las masas, y que ya era hora de que la primera Todas estas proposiciones tuvieron su impórtanda con res-
comprendiera a h segunda. El liderazgo del partido debía asimi- pecto a la práctica política de los partidos comunistas europeos,
lar las diversas necesidades de las masas: la necesidad de placer, tanto entonces como ahora. Empero, . como señala Sinelnikoff,
de mejor vivienda, de intimidad, de alimento. Las condiciones Reich nunca tuvo una teoría de una revolución sexual, sino que
concretas de la existencia del hombre, afirmaba, se reflejaban en expuso una clara concepción de la lucha antiautoritaria. Por esta
la estructura psíquica; el concepto en boga del socialismo era, razón, una vez más, sus críticas sobre la familia son altamente
sencillamente, demasiado ascético. Reich sostuvo que todo lo que pertinentes.
consideramos moral o ético bajo el capitalismo es instrumenta- En The Sexual Revolutíon (todas las ediciones), Reich señala
lizado, de hecho, para oprimir más a Ja <<humanidad trabajadora>>.
2. Puesto que no es estrictamente pertinente para mis propósitos en
Lo que sirve a la revolución es legítimamente moral. Los revo- esta obra, no mencionaré la creciente desilusión de Reich con Rusia. Man-
lucionarios deben estimular todo lo que sea hostil al orden bur- tuvo hasta el final una gran admiración por Lenin (aunque la misma se
gués. Por ejemplo, la tendencia adolescente a rebelarse por la transformó no en la admiración de un t~rico político, sino en la de una
libertad sexual siempre vuelve a los jóvenes más políticamente personalidad carismática), pero desde mediados de los años 30 en adelante
izquierdistas y, en consecuencia, debe ser estimulada. La convi- adoptó, en realidad, posiciones análogas a las críticas anteriores de Kolontai
y la Oposición obrera: Rusia se estaba convirtiendo en una dictadura
vencia colectiva o comunal (Reich tenía sus reservas) es buena del Estado, se ignoraban las necesidades de los trabajadores, el partido
estaba separado de las masas. (Esta posición nunca condujo a Reich al
1. Sinelnilwff, op. cit., VoL U. El autor tiene razón al señalar cómo trotskismo, aunque en 1933 tuvo unos cordiales encuentros con algunos trots-
esta manifestación y todo lo que la misma implica se contradice en el kistas, en Parfs.) Véase también el renovado folleto de Reich «The Masses
repudio que Reich ha.: e de la T1:Üón Soviética en la segunda edición de and the State» (1935), en el que pregunta. por qué el estado ruso no se
The Sexual Revolution (únicam<'ntt: en alem3n), de 19.36, v se ve a{m más marchita y qué ocurre con los imprescindibles soviets. Los detalles funda-
reducida por la ausencia de un vocabulario m::~n.ista. en la tercera mentales de la historia política de Reich pueden encontrarse en la obra
edición (norteamericana) de 1946. citada de Sinelnikoff.

214 215
el cambio producido en la función de la familia dentro del capi- , Aunque el fascismo surg10 como un movimiento de clase
talismo. Reitera la idea conocida de que su función económica, su éxíto consistió en explotar todas las contradicciones
como unidad precapitalista de producción, se volvía menos sig- de la pequeña burguesía y en atraer con una mano a los trabaja-
nificativa a medida que los hombres y mujeres se veían más im- negando al mismo tiempo esta atracción mediante prome-
plicados en los procesos productivos de la industria capitalista. sas hechas con la otra al gran capitaL Hitler sólo tuvo éxito en
La función económica había sido reemplazada por una función tanto su propaganda ideológica se relacionó con la estructura de
política: la familia es la fábrica de las ideologías autoritarias y carácter de la masa de la población. La situación familiar de la
de las estructuras de carácter conservadoras. En The Mass Psycho- clase media domina a la de las otras clases. Su instrumentaliza-
logy of Fascism, Reich vuelve a señalar cómo explotan a la fami- ción es decisiva:
lia las ideologías nazis y a acentuar cuán profundos son los
efectos de semejantes programas: La clase media quedó atrapada en el movimiento e hizo su
aparición como fuerza social bajo la forma del fascismo. Por
... en tanto una ideología social cambia la estructura psíquica lo tanto, no se trata de los propósitos reaccionarios de Hitler
del hombre, no sólo se ha reproducido en éste, sino que -más o de Goering, sino de los intereses sociales de los estratos
significativo aún- se ha convertido en una fuerza activa, en de la clase media. Debido a su estructura de carácter, la clase
una fuerza material en el hombre, que a la vez ha cambiado media tiene un poder social que excede al de su importancia
conctetamente y, en consecuencia, actúa de manera distinta y económica. Se trata de la clase que preserva nada menos que
contradictoria. 3 miles de años de patriarcado y lo mantiene vivo con todas sus
contradicciones. s
También señala:
Reich agrega:
El entrelazamiento de la estructura socioeconómica con la
estructura sexual de la sociedad y la reproducción estructural La posición social de la clase media está determinada por:
de la mismar tienen lugar en los primeros cuatro o cinco años 1) su posición en el proceso de producción capitalista; 2) su
y en la familia autoritarÜJ. 4 posición en el aparato estatal autoritario, y 3) su situación fami-
liar concreta, que está directamente determinada por su posición
La familia, agente de la represión sexual, es el estado autori- en el proceso productivo y es la clave de la comprensión de
tario en miniatura. su ideología. Ciertamente, existen diferencias en la situación
económica de los pequeños granjeros, los burócratas y los hom-
Reich sostiene que los marxistas vulgares están equivocados bres de negocios de la clase medía, pero la naturaleza básica
al suponer que la privación per se produce rebeldía (según este de su situación familiar es la misma. 6
criterio, bromea Reich, las mujeres tendrían que ser las más
rebeldes): por el contrario, la represión sexual y las actitudes En este punto son claves las clases medias bajas: por encim::~
antisexuales son una característica de las estructuras de ca!ácter de todo le temen a un descenso a la categoría de obreros y. asi-
conservadoras. El nazismo atrae y desvía la sexualidad: el erótico mismo, se esfuerzan por presentar una apariencia de clase media:
paso de ganso y el exhibicionismo de los desfiles demuestra que su mejor forma de expresión son las pretensiones «finas» de su
el militarismo se basa en mecanismos libidinosos: «Viaja a países familia.
extranjeros., únete a lla Marina», donde el país extranjero está La propaganda nazi apela al «honor» y al <<deber~> de una
representado por una mujer sensual. (La exposición de Reich clase de mentalidad estrecha, deshonesta y competitiva. Pero el
sobre el lenguaje sexual de la propaganda nazi es fascinante.)
3. The Mass Psychology of Fascism. 5 !bid.
4. !bid. . 6. !bid.

216 217
éxtasis que estas palabras provocan no se debe, sencillamente, a ' sucia no es la natural s1'no, senet"llamente, 1a sexua¡·tdad pa-
triarc:al.s
que enmascaran la realidad social, sino a que apelan a la vida
emocional inconsciente. La familia patriarcal pequeñoburguesa
repite lat estructura social precisamente en estos términos: el . El fascismo juega con esta situación, estimulando su práctica,
padre, como el Führer, subordina a sus hijos y éstos crecen a su mtentras propone e:-nular a un estado platónico homosexual; las
imagen y semejanza; también su esposa es resignada y contenida. . , so~ .nec~sanas para la reproducción con miras a la recons-
(Reich: r·econoce que d proceso es más complejo.) trucc10n mllttan~ta, de ahí el ~;>ncepto de maternidad «pura» y
En todas las clases, la rivalidad de los hermanos por los una mayor negat!Va a la expres1on sexual femenina. Hitler ofreció
padres produce competitividad y la represión sexual de los hijos los hombres la dependencia total de las mujeres: devolvió la
puede transformarse directamente en el autocontrol, el deber y al hogar. Reich comenta:
el honor en el mundo exterior. Reich bosqueja uno de sus razo-
namientos: el patriarcado y, en consecuencia, el capitalismo, crea Hit~e~, prometió. el sometimiento de la mujer al hombre,
la necesidad del matrimonio compulsivo, que implica la conten- la abohcton de su. ln~~pendencia económica, su exclusión del
ción sexual, que a su vez se transforma en una lucha personal proceso de detern:macton de la. vida social, y su relegamiento
contra la propia sexualidad. Esto conduce a una compensación al hogar. Las muJ.eres -cuya hbertad individual había estado
anulada durante stglos .Y que h~bía desarrollado en alto grado
personal ,.:on nociones tales como «honor»; el «honor» se transfor-
el temor a una forma tndependtente de vida- fueron las pri-
ma en el honor familiar) que puede entonces ser trasladado al meras en celebrarlo.9
honor racial y al honor nacional:
Con respe~:o . a la juventud, los nazis también explotaron
En su centro emocional sub}etivo, las nociones de Patria una contradtccwn: , ·
y Nación son nociones de madre j' familia. En las clases medias,
la madre es la patria. del niño, del mismo modo que la familia
es la «naci6n en miniatura».7 ~1 defe.nder la «pre.s:rvación de la familia» y apartando,
al mtsmo tu;mpo, a los JOvenes de la misma para incorporarlos
La propaganda reaccionaria afirma que los nexos con la ma- a sus proJ?_los. , grupos Juveniles, el fascismo tuvo en cuenta
tanto la /t¡acwn a la familia como la rebelión contra ésta
dre son biológicos, en tanto su intensidad señala que son clara-
Pu:sto 9ue el fas~ismo imprimió enfáticamente sobre el puebl~
mente sociales. En síntesis, el fascismo implica la suprema ex- la tdenttdad emoctonal de «familia», «Estado» y «Nación» la
plotación de todo lo que ha producido el capitalismo patriarcal. estructura famili~r del pueblo podía prolongarse fácilmente' en
El patriarcado priva a las mujeres, a los niños y a los adolescen- la estructura nactonal del fasdsm 0 .to
tes de libertad sexual, a la sexualidad en algo útil y
subordina los intereses sexuales a los económicos: ~ntonces Hitler utilizó plenamente la «sucia sexualidad>> del
~atnarcado; el. ~isticism? nazi fue un credo de pureza y asexua
A partir de este momento, la sexualidad queda distorsio- hdad, en opo~tcton al ast llamado «materialismo» judío v pecado
nada; se vuelve diabólica y demoníaca y debe ser desviada ... sexual. Repettdas vec~s los pronunciamientos de Hitl~r ponen
A medida que pasa el
nada, perturbada,
esta sexualidad -así distorsio-
y prostituida- defiende la prlsma
el acento sobre ~os pe~1gros de la sífilis y se refieren a los riesgos
ideología a la que debe su origen. Quienes niegan la sexttalidad del entrecruzam.ten_t? mter-radal como «incesto» (invirtiendo así
pueden entonces acusarla con justicia, como algo brutal y sudo. por entero el stgmftcado del término aunque instrumentali?:ando
Sencillamente, se pasa por alto el hecho de que esta sexualidad
8. Ibid.
9. The Discovery of the Orgone I
7. Ibid. lO. Ibid. ' .

218
219
profundos temores inconscientes). Todo el racismo se basó en ' sexuales, la nocwn de que la familia es económicamente y no
semejantes argumentos racionalmente incomprensibles y, realmen- sexual e ideológicamente represiva, condenan al partido revolu-
te, la irracionalidad fue su clave: cionario a fracasar en la lucha contra el misticismo fascista que
.gran parte de las mismas tesis con mejores resultados .
[El teutón] siente que es «superior», y eso es todo. La T!Je Mass Psycbology of Fascism es una tentativa por expli-
teoría racista sólo puede ser refutada exponiendo sus funciones car la forma en que la situación económica y social se relaciona
irracionales, dos de las cuales son esenciales: la de dar expre- con la ideología y cómo ésta, a su vez, se encaja en la estruc-
sión a ciertas corrientes inconscientes y emocionales predomi-
tura del carácter de la población (aunque en formas algo distin-
nantes en el hombre nacionalistamente dispuesto, y en ocultar
ciertas tendencias psíquicas .11 tas en las diferentes clases). Reich es consciente de su presenta-
ción selectiva de los múltiples aspectos de la naturaleza del fas-
Por último,, Reich comprendió que la batalla contra el fas- cismo y de la batalla en su contra; originalmente, la obra fue
cismo debía librarse entre la economía sexual racional y el mis- un fundamental medio de propaganda Y Fue en la última obra
ticismo irracional. El ensueño místico y la sentimentalidad esen- importante donde Reich intentó que el Partido Comunista com-
ciales para el éxito de la mística nazi eran inducidos desde tem- prendiera el psicoanálisis y los psicoanalistas al comunismo (en
prana edad a través de las tensiones psicofísicas que el niño las últimas ediciones, este aspecto queda difuso). Una vez más,
pequeño desarrollaba en la familia daustrofóbic.a, sexualmente esta vez al analizar el fenómeno político contemporáneo, el
represiva. Por lo tanto, se trataba de una batalla sobre la estruc- campo que escogió fue la familia, aunque en esta ocasión con
tura básica del carácter. mucho más éxito! ya que lo que Reich plantea es una sociología
Reich encaró su propia teoría de la economía sexual. A di- política.
ferencia de su práctica terapéutica privada de la <<vegetoterapia»
-que estaba destinada a eliminar la represión y restablecer la
«salud biológica»--, la economía sexual sería una sociología
con una meta consistente en volver conscientes el sufrimiento y 11. La política en el interior de la familia
las contradicciones soportados por el hombre so.iuzgado:

Así, no se trata de ayudar, sino de volver consciente la con- Reich nunca presentó un caso clínico familiar. En su época
tenci6n, de tle·oar la lucha entre la sexualidad y el misticismo psicoanalítica, su referencia .a la familia del paciente era, en gran
a la concie.ncia, de llevarla adelante la presión de una medida, formal y no revelaba ningún interés específico por las
ideología de las masas, traduciéndola en acción social. 12 complejidades ni las singularidades. Con su tendencia a compren-
der literalmente, Reich solía asimilar las expresiones del paciente
Evidentemente, semejante tarea no puede ser cumplida por como textuales y no demostraba ningún interés por el drama
un partido revolucionario que en lucha abierta golpea al fascismo familiar ni por los detalles de las relaciones o percepciones ínter-
con su propio fuego moralista. El rechazo la importancia de personales. De ahí que los comentarios sobre la dinámica interna
la sexualidad come <<individualismo burgués», el énfasis de la de la vida familiar nuclear surgieran de sus intereses políticos y
capacidad reproductora de la mujer en oposición a sus necesidades muy rara vez se vieran reforzados por la observación directa.
Empero, eran confirmados mediante· generalizaciones y extrapola-
11. Tbe .Mass Psychology of Fascism. ciones de un cuerpo ortodoxo de la teoría psicoanalítica, revelando
12. Ibid . .Los ecos de los conceptos psicoanaliticos permanecieron en la
fraseología rekhiana hasta el final. En este caso, como en otros, el motivo 13. Naturalmente, mi exposición de la presentación de Reich es aún
subyacente es la tarea psicoanalítica de volver consciente lo inconsciente. más selectiva.

220 221
como el ~t~onio compulsivo,. aun~ue Reich comprendió que
así con bastante claridad lo que Reich extrajo del psicoanálisis no es pos1ble liberarse del matnm.oruo dentro de los términos
con propósitos políticos, en principio ostensiblemente marxistas, de una sociedad en que el mismo es una necesidad económica.
más tarde decididamente propios: Sólo es posible introducir «reformas» menores, como diversos
aspectos. beneficiosos de la legislación del divorcio. El matrimonio
Deseos inconscientes como el de comer excrementos pueden
encontrarse en muchos individuos, prescindiendo de su clase permanece como una institución protectora de las mujeres en
social. Descubrimientos psicoanalíticos como el de que la sobre- t~?to éstas no desempeñan un rol independiente en la produc-
protección de una madre hada su hijo o de una mujer hada c10n, y este aspecto protector oscurece el grado en que las muje-
su marido corresponden a la intensidad de sus fantasías incons- res son explotadas dentro del matrimonio, ofreciendo los servi-
cientes de exterminio, eran~ sumamente inconvenientes para los cio_s gratuitas de amas de casa y niñeras, que permiten a los capi-
campeones ideológicos del <<sagrado amor maternal» o del <<sa- t~hstas hacer que l?s obreros trabajen más horas por menor paga.
cramento del matrimonio» .... Se demostró que estos contenidos St la esposa trabaJa,- cumple dos tareas; si no logra atender a
del inconsciente eran remanentes de actitudes infantiles hacia ambas, el hogar y el matrimonio se desintegran.
los padres, los hermanos, etc. Los niños deben suprimir estos
impulsos con el objeto de existir y encajar en nuestra cul- Ambos padres compensan su propia privación mediante el
tura ... 1
«amor>> y la ambición por sus hijos. Este amor, en especial el de
la madre sexualmente hambrienta, transforma a la familia en una
Es fácil observar cómo Reich llegó a utilizar la comprens10n unidad opresiva e incestuosa:
psicoanalítica en contra del psicoanálisis, del mismo modo que
sus conocimientos marxistas contra el comunismo. El psicoanálisis Otra característica de la educación familiar consiste en que
los . padres -y ~specialmente la madre, a no ser que se vea
y el marxismo son reducidos a la sociología de la familia y en
obhga~a a trabaJar .fuera del hogar- ven en su hijos el único
tanto ésta se encuentra en crisis como institución social, puede conterudo de la v1da, para desdicha de éstos. Hechos tales
lograrse que la biología natural triunfe sobre los males sociales. como el de que los niños desempeñan entonces el rol de anima-
No obstante, por ambiguas que sean sus conclusiones de los litos domésticos a los que se puede querer pero también torturar
últimos tiempos, las descripciones retóricas de Reich sobre las según los propios caprichos, el de que la actitud emocional
relaciones interfamiliares tienen una potencia que todavía es de los padres los descalifica para la tarea de la educación son
relevante y una pertinencia que redime su repetitividad. perogrulladas que no necesitan repetirse.2 '
Reich sostiene que los celos contemporáneos son patológicos,
dado que la dependencia económica de las mujeres hace que cada Des~e. entonces he~os oído hablar muchas veces de este tipo
miembro de un matrimonio monogámico trate al otro como una de sentlmtentos. Por cterto, su característica más sorprendente es
posesión. Por otro lado, las relaciones breves sugieren un deseo que esta verdad todavía pueda ser reiterada. Reich nunca renun-
de promiscuidad que es, en sí mismo, un temor al :apego y una ció, ni siquiera durante su estancia en los Estados Unidos a su
huida del miedo al incesto, que siempre vuelve a despertar me- capacidad de reacción ante estas cuestiones: '
diante e1 amor prolongado a otra persona. Generalmente la pro-
miscuidad sugiere un apego homosexual insuperado o una ten
denda a idealizar, que hace que toda la gente real parezca des- Tú deseas que un miembro del matrimonio demande al otro
preciable. Más alin, toda la obra reichiana socavó absolutamente q?~ lo. acuse de inmoralidad o brutalidad cuando ya no puede~
v1v1r Juntos. No reconoces el divorcio en base al acuerdo
toda idea de la constitución «naturalmente>> monógama de la mutuo, pequeño descendiente de grandes rebeldes, pues temes
mujer. De este modo, deben condenarse tanto la promiscuidad

2. The Sexual Revolution.


1. Tbe Sexual Revolution.
223
222
a tu propia lascivia. Tú quieres la verdad en un espejo, donde A medida que se acercaba al Partido Comunista, Reich retuvo
no puedes aprehenderla. Tu chauvinismo deriva de tu rig~dez y amplió su convicción de la suprema importancia del factor
corporal, de tu estreñimiento psíquico, Pequeño Hombrec1to. 3 social. En muchas ocasiones resaltó que la dependencia económica
de la .mujer y su utilización como «objeto sexual» determinaban
El amor pegajoso de la madre hacia su hijo es a';'-téntico su necesidad de la constantemente dañina pero protectora insti-
aborrecimiento; la rígida fidelidad de la esposa es auténtico abo- tución del matrimonio, que también determinaba su carácter fun-
rrecimiento: está llena de deseos de otros hombres. El cuidado damentalmente conservador. La privación sexual, .a diferencia de
dependiente de los hombres por sus f~milias es auténtico
aborrecimiento. La admiración de la multitud por sus amados la privación económica, jamás produjo una estructura revolucio-
führers es auténtico aborrecimiento, homicidio potencial.4 naria del carácter:

El marxista vulgar que piensa en términos mecamctstas


supone que la toma de conciencia de la situación social tendría
12. Un mundo de la muier que ser más marcada si se sumara la angustia sexual a la
económica. Si esta premisa fuese verdadera, la mayoría de los
adolescentes y la mayoría de las mujeres sería mucho más
En 1922, el joven sexólogo Reich, que trabajaba en el campo rebelde que la mayoría de los hombres. 1
del psicoanálisis, escribió un artículo titulado Coitus and the
Sexes (El coito y los sexos), en oposición a una .afirmación de Y, de hecho, Reich apuntó cómo la creciente emancipación
Karl Urbach en el sentido de que el orgasmo femenino tiene lugar sexual de las mujeres y su participación masiva en la industria
con posterioridad al masculino. Al refutar esta afirmación y abo- en los tiempos de guerra, condujo a un enormé aumento de la
gar por la simultaneidad, Reich aprovechó la oportunidad para tensión y a numerosas contradicciones que, en última instancia,
hacer hincapié en un tema que ya había planteado en muchos conducirían a su mayor rechazo de las costumbres conservadoras
debates: la importancia de las actitudes sociales en la determi- y opresivas. A menudo la contradicción se produciría entre una
nación de la naturaleza de las relaciones sexuales. Sostuvo que estructura del carácter históricamente condicionada y nuevas cir-
las diferencias significativas entre la sexualidad masculina y la cunstancias sociales. Así, en 1925, escribió refiriéndose a la
femenina eran producidas por las costumbres sociales (aunque mujer: «Su carácter requiere, por ejemplo, una vida sexual es-
consideró responsable de la menor excitabilidad de las mujeres trictamente monogámica, aunque en el ínterin la monogamia
a una combinación de factores biológicos y sociales). Señaló el compulsiva ha quedado social e ideológicamente socavada»/ de
hecho de que los hombres jóvenes de las clases media y alta donde surge su posición de retaguardia y su adhesión a tradicio-
dividen sus deseos sexuales en sensualidad (satisfecha mediante nes sofocantes. Pero Reich era optimista:
la prostitución) y sentimentalidad (sus prometidas, espos.as y
madres) y, por consiguiente, no se interesan por la satisfacción Una mujer frígida de 1900, que permanecía en su casa
sexual de las mujeres al hacer el amor. Por otro lado, la absti- dedicada a los trabajos domésticos y no trabajaba ni tenía con-
nencia forzosa d~ las mujeres hasta el matrimonio, sumada a tactos con hombres en el exterior, corría muchos menos peli-
esta devaluación sexual y a una artificiosa sobrevaloración senti- gros que hoy, en que participa cada vez más de la vida social,
mental, conducen a su frigidez real. No era un tema nuevo, como resultado del desarrollo industrial y de la guerra actual.
pero su reiteración mordaz fue saludable en las circunstancias Sin duda, cabe esperar cambios mucho más revolucionarios en
la vida de la mujer. Nadie -salvo los fascistas- exigirá su
de la burguesía vienesa.
3. Reicb: Listen, Little Man. l. T he Mass Psychology of Fascism.
4 Reich: The Murder of Christ. 2. Character Analysís, Introducción a la tercera edición, 1948.

224 225
8.- PSICOANALISIS Y FEMINISMO
retorno «al hogar». Y en este caso, incluso el fascismo es No obstante, Reich no se mostró reacio .a utilizar las costum-
impotente.3 bres sexuales culturalmente determinadas como parte de sus pro-
pios métodos de análisis del carácter. De este modo, en «A Case
Reich llevó su discusión del condicionamiento social de la History of an Inferiority Complex», todo su análisis del pa-
sexualidad y de la formación del carácter al corazón de la do::trin~ ciente masculino es llevado en términos del complejo de femini-
psicoanalítica. La naturaleza de la familia nuclear y, l~s actltudes dad del hombre. En el mejor de los casos, esto hace que toda la
sociales hacia las mujeres produdan aquellas carctenstlcas que se proposición sea tautológica, aunque nos brinda cierta compren-
considerban inmutablemente femeninas. Freud había propuesto sión de cómo se experimenta la feminidad (y ésta no fue la inten-
la envidia del pene como una fue?te de la lu~ha ~: la muje: por ción de Reich). La misma objeción es válida para su teoría cen-
la masculinidad y la meno;r necesidad de sublimacwn en la epoca tral del masoquismo; en este caso considera crucial el condiciona-
del complejo de Edipo como una de las razones, entre muchas, miento cultural, lo encuentra presente y llega a la conclusión de
de su inferioridad intelectual. Reich salió resueltamente al en- que ahi está: «El masoquismo florece como una mala hierba
cuentro de la implicación de que semej~ntes caract~rística~ eran en la forma de diversas religiones patriarcales, en tanto ideología
intrínsecas. Coincidió en que alguna «actltud sexual mconsClente» y práctica, ahogando toda reivindicación natural de vida». 5 No
hace que cada padre prefiera al hijo de! s~xo op~esto, pe~o esto es «biológico» sino patógeno. No obstante, la explicación que
no tiene por qué ser cruelmente supnm1do. As1, por eJemplo, ofrece Reich es física: es la urgencia que tiene la vejiga de esta-
si el padre es cálido y amoroso, su hija puede retenerlo como llar, reprimida por las instituciones sociales y vuelta sobre sí
objeto amoroso y no reprimirse identi~icándose cor:. él, como misma: «Lo que. no pudo producir espontáneamente desde el
tendría que hacerlo si el padre fuese dommante y puruttvo: interíor, lo esperará pasiva e impotentemente desde el exterior». 6
También en este caso la descripción que hace Reich de la sensa-
Es verdad que, probablemente, también ella haya adqu_irido ción del masoquismo, como la de la experiencia de la feminidad
la envidia del pene, pero como no hubo grandes frustracwnes en el caso del paciente masculino y el temor a la agresión mascu-
de tendencias heterosexuales, permaneció ilesa en cuanto ~e lina, son buenas imágenes de la sensación de feminidad. Pero
refiere a la formación del carácter. Entonces, vemos que declr son imágenes.
que tal o cual mujer tiene env~dia del pene n'?, signific~ nada. El acento que Reich pone en la producción cultural de rasgos
Lo que importa es su influene1a en h f~r~T1ac10n ~e smtomas
o el carácter. En este tipo, el factor dec1s1vo constste en. que sexuales es correcto sólo porque omite la influencia cultural en
tuvo lugar una identificación con la madre en el ego; la m1sma la formación de su «inconsciente». Si el inconsciente es biológico,
se expresa en esos rasgos del carácter denominados «feme- resulta esencial señalar el crucial punto de encuentro de la bio-
ninos».4 logía con la sociedad. Pero el «inconsciente» de Freud era, pre-
cisamente, una estructura que, de manera compleja y desigual,
Hasta último momento Reich sostuvo que toda infer.ioridad ya lo había hecho. Reich nunca lo comprendió, de modo que su
0 pasividad de las les era impue~t~ por una moral c~ltu­ obra ignora el propósito total del psicoanálisis y sus tesis sobre
r.::tl específica, que de este modo las deflma. Como, he~os v1~to, las mujeres, a pesar de su simpático atractivo, sufren el mismo
no se trata de que este argumento sea erróneo en s1 m1smo, smo destino. El acento que pone Reich en lo superflua que es la
que no es más que una explicación parcial que trata de abarcar feminidad, ignora las razones del porqué de su existencia. Su
la respuesta global. La forma reichiana de resolver el problema ecuación del hombre y la mujer, su unidad y afinidad, es una
consistió en eliminarlo. expresión de deseos biológica. ¿Son también aquéllos funcional-

5. «The Breakthrough into the Vegetative Realm», Selected W1'itings.


3. The :Yiscovery of the Orgone, parte II, The Cancer Biopathy. 6. Ibid.
4. Character Analysis.
227
226
mente idénticos? También esto es indicativo de otra dimensión lidad mas~ulina, pero que no explicaba correctamente la respuesta
de su obra. de la. muJe~. Empero, esto no lo llevó a degradar el orgasmo
En principio produce un gran alivio conocer la noción rei- fememno, s1no a emprender nuevas investigaciones en busca de
chíana de que no existe una diferencia importante entre los su significado. La posterior premisa de la orgonomia ofrece una
sexos, pero gradua1mente este alivio se convierte en evasión. Las respuesta parcial: el orgasmo clitoridiano es un sustituto neu-
actitudes y las condiciones sociales pueden volver específicas la rótico, ya que el verdadero orgasmo es el punto de encuentro
masculinidad y la feminidad ... pero éstas existen y no pueden ser de l~s corrientes de energía interna del individuo y el mundo
castigadas de forma voluntarista por su existencia misma, no ex tenor .. De acuer?o. con esta interpretación el orgasmo vaginal,
pueden hacerse desaparecer ~:)r medios mágicos. Pero esto es en su mllagrosa perdtda del yo y su fluir hacia el mundo, puede
lo que haría la <<ciencia» de la orgonomía; nos retrotraería a una ser el pináculo de la felicidad:
imaginaria entidad del hombre «pre-sociah>:
... desde un punto de vista biogenético podemos considerar
Amo a los pájaros, a los ciervos y a las ardillas, que están si existe una excitabilidad vaginal desarrollada en el reino
cerca de los negros. Me refiero a los negros de la jungla y no ani~al -incluyendo a 1~ he~bra de las especies humanas-
a los de Harlern de cuello duro y levita. No me refiero a las o si nos movernos en lo ternemno del hombre hacia un funcio-
negras gordas con aretes, cuyo placer inhibido se transformó namiento orgonómico vaginal universal como un paso más en
en grasa en sus caderas. Me refiero a los ágiles y esbeltos la filogénesis. s
cuerpos de las muchachas del Mar del Sur a quienes tú, cerdo
sexual de tal o cual ejército, -<<te tiras»; a las muchachas que La lógica de los conceptos dualistas hará que éstos se re-
ignoran que tú. tomas su amor puro como lo hadas en un burdel suelvan en uno solo. Este y sólo éste puede ser el significado
de Denver. de la dialéctica del sexo. La dualidad del sexo se verá finalmente
No, hija, tú anhelas la vida que todavía no ha comprendido su~er~i?a en el principí? femenino. Pero el halago no compensa
que es explotada y despreciada. Pero ha llegado tu hora. Has ]a. lluswn y su revoluciÓn fracasa, en última instancia, por la
dejado de funcionar como la virgen racial alem:ma. ContinÚ<1S m~sma razón que atrae. La actitud contemporánea de separar sus
viviendo corno la virgen rusa de clase o corno la hija universal pnmeras obras de las últimas surge de nuestra auténtica necesi-
de 1a revolución. Dentro de quinientos o mil años, cuando los d.ad, ~e continu~r repi~iendo el mismo tipo de comprensión s<r
jóvenes sanos de ambos sexos gocen y protejan el amor, nada cwloglca y el mtsmo tlpo de retórica política. En todo momento
quedará de ti sino un ridículo recuerdo. 7
la obra. ~e Reich refleja fielmente y denuncia actitudes ideológi-
La unidad de todas las antítesis y diversidades en un «uno» cas dee1s1vas, pero su conquista de las mismas implica su anula-
original planteó un problema: ¿por qué dos sexos? ¿Tendría ción: la naturaleza y la cultura, el hombre y el animal, el hombre
razón el Aristófanes de Platón? ¿Somos un andrógino dividido? Y el cosmos, el hombre y la mujer, todos descubrirán su así
¿Quizá uno de los sexos no es más que un estadio en e1 camino llamada unidad .«dialéc;ica». !odos compartimos -sin llegar a
del otro? P~?etrarla--:,- la tdeol~gta duahsta de Reich y su ingenua resolu-
Y a en la década del 20, la ínsitencia de Reich sobre la supe- cwn: de ah1 su at~a~tlVo, pero también su fatalidad. Reich refleja
rioridad de la vagina en todos los estadios contenía una urgen- la forr_n~ en que v1vtmos, la forma en que objetamos la forma en
cia de la que carecía la noción freudiana de los dos aspectos de que vtvtmos, y nuestras esperanzas religiosas por un futuro que
la sexualidad femenina. Reich afirmó que el pene estaba espe- reposa en un pasado mítico. Y si reflexionamos sobre tal dialéc-
cialmente bien adaptado para la formación y la Hberación de la tica, ¿qué es lo que ésta representa, en definitiva? ¿Una revolu-
ción ecológica, un sátiro, un ángel, un andrógino fem~nino?
9
descarga eléctrica, y en 1934 pensó que el concepto de tensión
mecánica sólo representaba una descripción acertada de la sexua- 8. Reich Speaks of Fre,ud.
9. Véase Shulamith Fírestone: The Dialectic of Sex Nueva York
7. Listen, Little Man. 1970. ' '

228
229
y de la responsabilidad familiar e;clusiva de los prop~os hijos
R.D. LAING: y no de los ajenos, la camarader1a en el entrecruzam1ento de
LA FAMILIA DEL HOMBRE, I clases, de sexos y de edades frente a una crisis nacional, todos
estos fueron factores que -aunque sin intención- res u] taron
poderosamente antitéticos para las características de la fa~ilia
bajo el capitalismo de avanzada. La defensa del ~10gar n~ctonal
reemplazó a la protección del hogar y de las poseswnes pnvadas.
Como oabía esperar, hubo un incremento en las tasas de divor-
cio y en la emancipación e independencia de los niños y las
mujeres. .
Pero tanto si se argumenta desde la perspectlva de la asf
llamada «realidad social» como desde el adoctrinamiento ideoló-
gico, el hecho fue que· después de la guerra la estabilización pol~­
tica y la reconstrucción económica determinaron un restableCI-
miento de las formas sociales conservadoras. Las guarderías y los
restaurantes comunales fueron cerrados. Las mujeres que habían
sido reclutadas por la industria fueron estimuladas a casarse y,
si ya lo estaban, . quedaron excluidas de las profesiones y de
La psicoterapia social muchos trabajos: en lugar de trabajadoras nacionales pasaron a
y el Londres de la postguerra ser esposas privadas. Pero la década posterior a la guerra -y
algunos años más- fue, sobre todo, la década de los niños. Es
dudoso que alguna vez -desde su apogeo a mediados del siglo
En 194 7, el sociólogo de izquierda Richard Titmuss se reunió diecinueve- se haya ensalzado a la familia patriarcal tan desen-
con el moderador de la Iglesia de Escocia (y con otros) para frenadamente como durante los años de la guerra fría. Gran
redactar un folleto sobre la reconstrucción de la familia en Gran Bretaña no quería seguir el camino de la Norteamérica «matriar-
Bretaña. La izquierda y la derecha se unieron en este esfuerzo cal», con sus tebeos de terror y sus niños groseros y violentos; por
porque la guerra había alterado -como ocurre con todas las otro lado, tampoco nos gustaban las historias de los niños discipli-
guerras- la naturaleza polftica de los países implicados sin afec- nados por el Estado en la Rusia staliniana para dar información
tar sus modos de producción económica básicos y habia cam- incluso sobre sus padres. La moda pasó a ser una familia que
biado también la faz de la vida familiar. De hecho, la desestruc- no fuera un desprendimiento férreo y disciplinado de un estado
turación de los tiempos bélicos y la reconstrucción postbélica de totalitario, pero que tampoco estuviera reglamentada por una
la familia es un ejemplo perfecto de la vulnerabilidad de este mamí castradora: una cómoda y agradable zona de protección,
tipo de cambio político (en este caso, la alteración de una insti- un lugar para el ocio. La madre y el hijo pasaron a ser el leit
tución ideológica primaria) cuando no forma parte de una modi- motiv en boga. Los niños que durante la guerra habían quedado
ficación fundamental del estado y de un sistema económico. La abandonados a sus propios recursos, habían formado grupos y
ausencia de los hombres, el reclutamiento de mujeres por parte pandillas: un mundo de juego y de trabajo alternativo al que
de las industrias productivas, el cuidado social de los niños en ofrecía la sociedad adulta. Después de la guerra, este juego alter-
guarderías y parvularios, la erosión de la cena familiar con co- nativo fue catalogado de antisocial y en labios de todos apareció
midas a precios de coste a disposición de todos (incluso niños el término «delincuente». En su novela Charley is My Darling,,
solos) en restaurantes comunales (<dos restaurantes británicos»-), Joyce Cary ofrece un excelente retrato de los placeres y dolores
la evacuación con el quebrantamiento de las diferencias de clase
231
230
de esa delincuencia desde el punto de vista del mno. Pero en el las teorías de la evolución en la formación de la estructura nor-
esfuerzo por reconstruir a la familia, la ecuación se componía mal y anormal del carácter.
de la siguiente manera: delincuente = niño cuya madre traba- Por otro lado, también se estableció en Londres otra escuela
ja* = niño abandonado por su madre en la infancia, en manos de análisis infantil, en la clínica Tavistock. En ésta, la principal
de guarderías o evacuado. Desde ese momento las apelaciones a influencia fue la de Melanie K.lein, con D. W. Winnicott y Susan
la culpabilidad materna compitieron con la explotación política Isaacs llevando a cabo en la misma institución estudios indepen-
de la situación económica para mantener a la mujer en el hogar. dientes sobre los niños y las relaciones madre-hijo. La clínica
Al menos, mentalmente en el hogar, aunque la masa de madres Tavistock propotcionaba (y proporciona), servicios de consulta
de la clase trabajadora tenían que seguir saliendo corporalmente conyugal y familiar. No obstante, la sensible obra de Winnicott
a trabajar, por media paga. tuvo un efecto similar al de Bowlby en sus primeras divulgacio-
Hacia fines de la década del 50, la sociología se había esta- nes. La apología de la familia oscureció su contenido más inte-
blecido como una importante disciplina académica y hubo un resante, aunque sus últimos trabajos de los años 60 -una década
florecimiento de estudios sociológicos sobre diversos aspectos de distinta- están exentos de dichas loas. Las tesis de Susan lsaacs,
la vida familiar y la interacción sociedad-familia. En ei campo de la también explotadas con propósitos ideológicos, contribuyeron a
psicología se ponía el acento en los cuidados maternales; del la creación de un status quo embrutecedor. Así, se refiere cómo
psicólogo infantil Bowlby -cuya obra fue popularizada por la madre, al sentir a su hijo como una posesión, también lo vive
la radio y las revistas femeninas- aprendimos que las personas como una prolongación de sí misma y no como a otra persona;
succionan su estabilidad emocional, literalmente, con la leche de Podemos observar. que cuando se planteó la reacción, con Laing
la madre. Se publicó un análisis popular de esta relación bajo el y otros a la vanguardia, quizá lo que más objetaban era este
título de «La pareja lactante»: la pareja ya no eran los padres tipo de formulación.
sino la madre v el bebé. Los niños evacuados eran <~maternalmen­ Al principio de su obra Envy and Gratítude: a Study of Un-
te privados»: ·tas bombas, la pobreza y los padres ausentes no conscíous Sources (Envidia y gratitud: un estudio de las fuentes
contaban. El psicoanálisis), perseguido en el continente, emigró a inconscientes), publicado en 19 57, Klein señala:
Norteamérica o resucitó en Inglaterra. En lugar de legarnos un
A lo largo de mi obra he atribuido fundamental importancia
interés por l.a psicología de la feminidad, los debates de los años 30 a la primera relación objetal infantil --la relación con el pecho
nos dejaron la herencia de una obsesión madre-hijo. Sin que esto materno y con la madre- y he llegado a la conclusión de
signifique una evaluación de los méritos intrínsecos o no de la que ~i este o~jeto primario, que es introyectado, se arraiga con
obra, cabe señalar que el desarrollo del psicoanálisis infantil relatlv~, segu~tdad e~ el ego, queda instalada la base para una
contribuyó muy claramente a las demandas reivindicaciones de la evoluc10n satlsfactona. Los factores innatos contribuyen a este
época. nexo. 1
En Londres, Anna Freud y Dorothy Burlington, establecieron
una forma de análisis infantil evolutivamente orientada. Anna Aunque fue propuesto como descripción analítica, en el clima
Freud también emprendió su importante estudio psicoanalítico de la época también se lo consideró, naturalmente, una prescrip-
sobre la adolescencia. El psicoanálisis se desvía de la explicación ción ideológica. Pero la obra de Klein, de Riviere, de Winnicott
de las estructuras psíquicas de las neurosis para orientarse hacia Y otros, sirven como un fondo aún más interesante para las
teorías radicales de Laing, que el ofrecido por su afirmación de
la seguridad familiar y los lazos madre-hijo. Estos analistas infan-
* Literalmente «niño-llavín» (latch-key child). En Inglaterra la ex- tiles (a diferencia de la escuela de Anna Freud) se OCUIJilron del
presión hace referencia a un niño cuya madre está ausente cuando él regresa
al hogar, llevando la llave de la puerta colgada de una cadena que rodea
su cuello. (H.G.T.) l. M. Klein: Envy and Gratitude, Londres, 1957.

232 233
estud.io de la p.sicosis y de localizar sus puntos de fijación en responsabilizada -por los radicales- de la destrucción de la
la pnmera relac1ón dual madre-hijo, como Freud había localizado personalidad. En ambos casos, atrapados en el centro de la misma
el pun!o de fija~ión de las neurosis en la fijación triádica del se encontraban la madre y el niño.
compleJo de Ed1po. Como ya hemos visto, la obra freudiana El psicoanálisis británico en particular, olvidadas las discu-
demostró. 9ue t,anto la psicosis como la feminidad implican una siones de los años 30 sobre la psicología femenina, exploró con
coi?prens10n m~s profunda de la fase preedípica. En 1957 cuando gran complejidad la relación primaria madre~hijo. Si se logró
~a~ng fue a trab~jar .a ~a clinica Tavistock sobre la psico~is espe- algo con esto -y creo que mucho--, no se reveló nada real-
~lflca d~ la esqmz~f~ema -y desde 1961 a estudiar a las fami- mente nuevo sobre la psicología de las mujeres. Empero, se
l~as, baJ~ los ausp1c1os del Tavistock Institute of Human Rela- realizaron muchas investigaciones importantes sobre la formación
tlons- este fue el mar,co psicoanalítico y político de su estudio. de las psicosis. La obra de Laing fue, necesariamente, opuesta
. Alred~dor de los años 60 el bebé de postguerra -que había a esta cuestión en dos frentes: atacó a la familia por motivos
s1do nutndo por su madre atada al hogar- se había convertido políticos y sociales, e intentó desacreditar la localización de las
en un adolescente. Los salarios de los jóvenes eran relativamente psicosis en la relación infantil del niño con su madre. El psico-
~levados; una próspera generación de adolescentes tuvo que en- análisis infantil ortodoxo nos ha enseñado muy poco acerca de
frentarse al problema de abandonar el hogar que tanto había la mujer, que tanto como niña y como madre-adulta es tan fun-
?echo por ahmentar~os. Después de los Teddy Boys entraron en damental para sus tesis. El ataque y la explicación alternativa
Juego nuevas expre~10nes: el conflicto generacional y la cultura de Laing -como el anterior planteo reichiano de la oposición
adolescent~. A med1da que el culto de la madre y el hijo conti- sexual- ha sido de gran importancia para la política radical
nua~a su mexorable camino, el hijo -ya adolescente- escapaba de los años 60 y 70. ¿Nos muestra un camino hacia adelante en
mediante ensueños de rebeldía sin causa o cada vez con más la comprensión de la opresión de las mujeres tar como ésta se
causa: una causa contra sus padres. Los últimos años de la década cumple en el interior de la familia y que se supone las define y
del 5~ ,Y l?s pr~meros de la del 60 marcaron el surgimiento de les concede razón de ser?
la p~l1t1ca Juveml: .la Campaña para el desarme nuclear, la Nueva
Izqme:da, el ~omlté de los Cien, estuvieron dominados por la
~ente. JOve~:· Entre, los :adolescentes predominaba la esquizofrenia:
e ~r~ ramb1~n un slntoma de la rebelión contra la familia claus.tro- 13. Una «ciencia de las personas»
fobiCa? Lamg lo captó y contribuyó a crear el momento con esta
pregunta. 2
La reconstrucción política de la familia en la Gran Bretaña Consideramos que el cambio de perspectiva que estas descrip-
d~ la postgu~rra Y d~ la guerra fría estuvo apuntalada por el ciones expresan y exigen tiene una significación histórica no me-
b.~e?es tar _soe1~l ~ de onen tación familiar, y por las teorías socio- nos radical que el cambio de un enfoque metodológico a una pers-
l~glca, ps1:oiog1ca y psícoanalítica, masivamente divulgadas. En pectiva clínica hace trescientos años. 1
c1erto sent1d~,. fue una vuelta de tuerca lógica el que I:a familia, R. D. Laing, aunque psicoanalista y político radical, nunca
a la que le h1e1ero?~ -los conservadores- soportar lo m.1s pesado se interesó por la amalgama de las dos ciencias que Freud y Marx
de la reconstrucc10n de la personalidad, fuese repentinamente comenzaron a desarrollar. Desde el principio quiso hacer algo

.2. Aunque la.pr~n;er~ obra de Laing fue publicada por Tavlstock Publi~ l. R. D. Laing y A. Esterson: Sanity, Madness and the Family, Vol. I,
cat10ns, res~Ita. s1gmftcat1vo que el joven cuerpo directivo editorial d Families of Schízophrenics, Tavistock Publications, Londres, 1964. Aunque
New, Left Re~zew h~~an sido !os primeros en publicar su obra fuera d~ este estudio fue escrito conjuntamente por Laing y Esterson, tanto en este
los Clt?Jlos ps1coanalit1cos. «Senes and Nexus in the Family» fue publicado caso como en el de otras obras en colaboración me refiero a ellas, por razo-
en 1962 por la New Left Review. nes prácticas, como si Laing fuese su único autor.
234 235
nuevo. Su proyecto principal ha sido el de volver inteligibles que lo acepta, una nueva persona real, que al ver al paciente
pautas de conducta que son etiquetadas como <<esquizofrénicas». como realmente es le restituye su yo.
Naturalmente, la inteligibilidad es la meta de cualquiera que Así, el paciente y el médico se convierten en «el yo y el
ofrezca un an~lisis de cual9~íer situación, pero para Laing la otro», es restablecida la situación social original de la cual surgió
fu~nte de la misma es, espec1f1camente, el conjunto de las interre- la <<enfermedad¡>; sólo porque esta vez hay amor y tolerancia
laclOnes sociales en que está situada una persona. en lugar de condena de la enfermedad, habrá cura.
Los «síntomas y señales» de la psicosis se vuelven de este El modelo es nítido: si no tratamos a las personas como per-
modo inteligibles cuando el paciente no es considerado --como sonas las volvemos locas: si no analízamos a las personas enlo-
ocurre g~ner~Jmente- en fo~ma despersonalizada, como el objeto quecidas como personas las mantenemos en el estado de locura.
de estud:o, a1sladament~, sino como una persona creada en y por Por otro lado, si tratamos a las personas como personas, aunque
sus relaciOnes con otras. Ningún hombre es una isla .. v la mani- cometan locuras lo aceptamos, porque las aceptamos como perso-
festación de la esquizofrenia ilustra lo falso que resulta. tratarlo nas. Si analizamos a aquellos que han sido despersonalizados y
como tal. enloquecidos como sí fueran personas, vuelven a hacerse personas
Laíng parece afirmar que existe una homología estricta entre y son «curados» de una enfermedad que, en primer lugar, no
la forma en que es ca~~ada la esquizofrenia y la forma en que es estaba en su interior.
trata~~-, Tanto la fam1ha que enloquece a uno de sus miembros A lo largo de su obra Laing hace claras manifestaciones
-re:flcand~,Jo y. ~islándolo~- como el médico que diagnostica la acerca de lo que designa como <mna ciencia de las personas» y
esqmzofre:ma, ut1hzan el m1smo método: «¿ ... por qué no consi- sitúa esta nueva ciencia en relación con otras: negativamente con
deramos Igualmente loca una teoría que intente transmutar a las las ciencias naturales y el psicoanálisis, y positivamente con las
personas o a los animales en autómatas?». 2 disciplinas y filosofías de la sociología y la fenomenología. El
Así, el método científico de Laing apunta al restablecimiento deseo de Laing de una nueva ciencia parece haber emergido de
de la causa social original de la enfermedad. Y como parecería su insatisfacción con el psicoanálisis y de la inspiración que recibió
que lo~ pa?res se rdadonan con su hijo de manera posesiva, de ciertas filosofías. No surgió -como la economía sexual de
con odw d1sfrazado de amor, con ira disfrazada de cordialidad Reích- de una frustración progresiva con otras formas de análi-
engañ,o _como obediencia, intolerancia como aceptación, en su cur.~ sis, sino de un proyecto original. Desde los comienzos Laing
el med1co se relacionaría con el paciente con auténtico amor: teniendo en cuenta su insatisfacción, apuntó a la instauración
de un nuevo sistema de conocimiento.
La premisa básica de Laing (y el punto del que parte su
EI principal agente para unir al paciente, para permitir
gu,e _los fragmentos se reúnan y se adhieran, es el amor del radicalismo) es su afirmación de que «el extrañamiento de
medico, ~n ~mor que_ reconoce al ser total del paciente y lo nuestra pro pía· teoría de nuestros propios actos penetra profun-
acepta, sm !Jgaduras tormales.3 damente en nuestra situación histórica». 4 Laing declara que Freud,
el más grande psicopatólogo de todos los tiempos, desafió el
abismo final, rastreó los horrores de la psiquis subterránea
El buen médico no es, entonces, el sustituto del padre al
pero logró plantear una teoría que era en cierta medida defen-
cual --en Ia .situación a~alítica clásica- el paciente puede trans-
Siva.
ferir las pasiOnes (hostiles y amistosas), sino un nuevo padre
4. R. D. Laing: Self and Others (El yo y los otros), Tavístock Publica-
2. R. D. Laing: The Divided Self, Tavistock Publications, 1960; tions (1961, 1969) y Pantheon Books, Nueva York, 1969. La primera edi-
Penguin Books, 1965. Hay versión castellana: El yo dividido, Fondo de ción se tituló The Self and Others. He utilizado la segunda edición neoyor-
Cultura Económica, México 1965 quina -salvo cuando lo señalo específicamente-, que está considerable-
3. !bid. ' mente revisada.

236 2~7
Parece extraordinario que en tanto las ciencias físicas y bio-
Freud fue un héroe. Descendió al «submundo», donde en- lógicas han triunfado generalmente sobre las tendencias a per-
contró espantosos horrores. Planteó su teoría como una cabeza sonalizar el mundo de las cosas o a percibir intenciones huma-
de Medusa que transformaba estos horrores en piedras. Los nas en el mundo animal, una auténtica ciencia de las personas
que seguimos a Freud tenemos ~1. privilegi~ ~el conocimien- apenas sea razonable por la inveterada tendencia a desperso-
to que trajo consigo y nos transmltlC? .. Sob_revlv~~- Nosotros d~­ nalizar o reificar a las personas. 8
bemos ver si ahora podemos sobrevwtr stn uttltzar una teorta
que es, en cierta medida, un instrumento de defensa [la cursiva
es mía]. 5 En esta primera obra -The Divided Self-, Laing sitúa cla-
ramente sus objeciones en términos de su opisición al psicoanálisis
clásico. Posteriormente generalizará su posición, pero es a partir
Lo que antecede fue escritu en T he Divided Self en la etapa de este desacuerdo básico cómo construye sus teorías sobre lo
en que el deseo de La1ng de quebrar la barrera de defensa entre que debería hacerse. Antes de investigar sus desacuerdos con el
el científico y el objeto de su investigación (la psiquis del pa- psicoanálisis, quier-o exponer lo que constituye su «ciencia de las
ciente psicótico) sólo se desplegó para subrayar y tratar como personas» y las influencias positivas que lo ayudaron a consti-
auténtica experiencia todo lo que el psicótico afirmaba sentir; tuirla: la filosofía existencial y algunos aspectos de la sociología
el psicótico es la persona que tiene problemas incomprendidos, norteamericana.
pero que de todos modos son problemas. En· sus obras posterio- Laing define su «ciencia de las personas» como un «estudio
res Laing sostiene la necesidad de emprender el peregrinaje al de los seres humanos que comienza por una relación con el
vado de la pérdida del yo en defensa propia. Al describir el «Viaje otro como persona. y prosigue por una explicación del otro también
de diez días» de una crisis esquizofrénica, Laing señala: como persona». 9 Laing propone dos proyectos· relacionados: el
análisis de una persona como tal y un análisis de las relaciones
No podemos ver que este viaje no es aquello de lo que interpersonales. Se plantea una cuestión fundamental: ¿qué sig-
debemos ser cur·ados, sino que es en sí mismo una forma nifica una <<persona»? Una de las respuestas que él mismo da
natural de curar nuestro aterrador estado de alienaci6n llamado configura la segunda parte de su proyecto: una persona es su
normalidad. 6 relación con otro. Pero entonces, al considerar esta respuesta
como pregunta -¿qué son las interrelaciones?- volvemos al
Una vez más, esta prolongación de la posición de Laing puede problema original: son lo que percibimos cada uno del otro como
ser prevista en las afirmaciones anteriores del proyecto original: persona, pero ¿qué es una persona? Este es un dilema subyacente
en toda la problemática de Laing. A veces puede verse como una
¿Cómo podemos decir, incluso, lo que significa ocultar algo búsqueda de complejidad y otras como una obsesión con la cir-
de uno mismo o engañarse a si mismo en términos de barreras cularidad de la tautología ( ¿Knots? *). El analista debe ver al
entre una y otra parte de un aparato mental?' Est<l dificultad analizado como persona; esa persona lo es en su relación con
no sólo se enfrenta a la metapsicología freudiana clásica, sino a otras personas; una de sus relaciones es la que mantiene con el
cualquier teoría que comience con el hombre o con una parte analista como persona; el lenguaje que emplea el analista y los
del hombre separado de su relaci6n con el otro en su mundo métodos que escoge para describir a esta persona (que sólo es
[la cursiva es mía] .1
8.Ibid.
9.!bid.
5. The Divided Self. * Knots {Ataduras) es un libro de poemas publicado en 1970 por
6. The PoJitics of Experíence and The ]3ird of Paradise, Penguin Laing. Hasta el presente sólo han sido publicados algunos poemas de esta
Books, 1967. obra en castellano (H.G.T.)
7. The Divided Self.
239
238
una persona porque él es una persona) debe ser per_sonal. No objetivo. No existe una lógica tradicional que lo exprese. No
resulta extraño que el final sea silencio: hay métodos para la comprensión de s~ nat~ra~eza .. Pe~o .e~ta
relación es la cópula de nuestra ciencia, s1 .c1ene1a stgmf_¡~a
No podemos hablar sobre una regla acerca ·de la cual no una forma de conocimiento adecuada a su su¡eto. La relac10n
podemos hablar. Hemos akanzado un límite con respecto a de entre experiencia y conducta es la piedra que los constructores
qué podemos hablar... He pensado acerca del problema de corren el riesgo de rechazar. Sin ella, toda \; estructura. de
cómo no pensar un pensamiento que se supone no hay que nuestra teoría v nuestra práctica se derrumba. [Las curstvas
pensar. No logro pensar en ninguna forma de hacerlo excepto de <:<conducta y experiencia» son mias.]
--en alguna forma peculiar- «pensar» que uno no debe pen-
sar con el objeto de asegurarse de que no lo piensa. 10 Una «ciencia de las personas» debe entonces especificarse
más y buscarse en la naturaleza de la rel~ción entre «Ct)nducta Y
En primer lugar, Laing define el área en que un~l persona se experiencia». Aunque posiblemente prov1ene de una tuentt: el
encuentra a sí misma como persona, por así decirlo. Se añade empleo que Laing hace del té~mino. <~~xperiencia» ,ap_unta en, dos
un término al territorio en el que debemos buscar el significado direcciones: la filosofía del extstenctahsmo y la practJUI de la m~
del yo y de todas las relaciones interpersonales. Dicho término vestígación empírica. . ., . .
es el concepto laingiano de «experiencia», de amplio alcance. Antes de que Laíng hiciera una aphca.cwn dn~cta (~e la obra
Este aspecto encuentra su punto culminante en Politics of Expe- de Sartre la preocupación por el pensamiento extstenc~al ~a era
rience (Política de la experiencia), pero es desplegado desde el explícita .t3 Parece que cuando utiliza el término ~~ expenencta » se
primer momento como el principio 1 el fin y la esencia de la refiere a algo que .hace de un ser humano <<Una p~rso~a». Del
«ciencia de las personas». La «ciencia» es el trazado de la «expe- mismo modo que Kierkegaard excluyó el mund~ mammado Y
riencia» porque lo que él o ella <<experimentan>> es la persona. animal en su empleo del término «existencia», Lamg ~os excluye
Self and Others es «un intento por entretejer la experiencia y la en su empleo de la palabra «experiencia»; que del mJs~o .rr~odo
conducta en una teoría consistente, ya que así están tejidas en es el estado de ser que es vivido por una persona con. autentJ~tdad
la vida real». 11 0
sin ella. Naturalmente, resulta relevante que Latng ~ustlt~ya
el término <<experiencia» por la anter~or no.ción. de «exts~~nCla»
En Politics of Experience declara: que, de acuerdo con el empleo la~~gtano, 1mphca la ace1on de
percepción y relación, :o,mo. tamb1en la ?e«s~r». La ~e:s?t~a
La experiencia es la invisibilidad del hombre para el hom- como yo existencial segUlna stendo una enttda? ~tslada <.·h_vtdtda,
y
bre. Anteriormente, a la experiencia se la llamaba alma. La pero el yo experiencia! de Laing propone ex1st1r en s1 mtsrno Y
experiencia como invisibilidad del hombre para el hombre es, en los términos de otros: su experiencia de otros y la de los otros
al mismo tiempo, más evidente que cualquier otra cosa. Unica-
de él. (Aunque Laing nunca está completamente s~guro: en
mente la experiencia es evidente. La experiencia es Ia única evi-
dencia. La psicología es el logos de la experiencia ... Las cien- ocasiones nada, ni siquiera el amor total, sa1va la mexorab1e
cias naturales no saben nada de la relación entre conducta y separación entre el hombre y el ho.mb.re.) , . .
experiencia. La naturaleza de esta relación es misteriosa, en el De hecho, a pesar del uso lamg1ano del termmo <<expenen·
sentido de lVIarcel. Es decir que no se trata de un problema cia», a menudo el mismo está. impregnad~ de, much~s de. los
valores asignados a la «existencia». en la ftlosofla «extstenctah.
10. Tbe Politics of the Family, Toronto, 1969. Reimpreso con algunas
modificaciones bajo el título de The Politics of the Family and Other 12. The Politics of Experíence. D' 'd d S lf) se
Essays (La política de la familia y otros ensayos), T avistock Publications y 13. El primer capítulo de su primera obra. I(The tvt e . e t' de
Pantheon Books, 1971. titula: «Los fundamentos fenomenológico-existencta es para una ctenc a
11. Self and Others, Prefacio a la segunda edición, 1969. las personas».

240
Por ejemplo, su noción de que la persona tiene un yo verdadero
Pero en la época de T he P olitics of Experience y su exl?~si­
o falso -aunque puede ser pragmáticamente propuesto en térmi- dón del viaje esquizofrénico, Laing apoya todas aquellas rehglO-
nos parcialmente sociológicos de cómo los otros pueden obligarle
nes y filosofías existenciales. ~ue sostiene~ q~e la :x~rienda
a uno a desempeñar un rol que va a contrapelo de su carácter
egótica original de un yo obJetlvo es una 1lus1on prelimmar, un
original- implica una reformulación de la noción fenomenoló-
gica del yo-verdadero-en-su-existencia. velo que debe ser arrancado, un útero del que debe nacerse. Esta
vez el capítulo correspondiente se titula «Trascendental Expe-
En esta etapa (The Divided Self) la persona necesita aliar su rience» (Experiencia trascendental) y la subjetividad de la per-
yo subjetivo y su yo objetivo, su ser-para-otros: «la experiencia~> sona es lo esencial. Como de costumbre, descubrimos que la
es el t;no_do en que s~ un~n fas dos «dimensiones», la objetiva y definición de la «ciencia» que Laing busca, sigue el mismo camino
1~ subJetiva. El yo «mtenor>> de The Divided Self o el «Íncons-· que el de la «persona» que constituye su objeto.
Clente» (en cierto sentido distinto al de Freud) de Self and Others
son términos utilizados para el yo-en-su-ser-para-sí~mísmo.
Son muchas las personas que sienten que deben traducir
En este. punto de la obra de Laing, un esquizofrénico-psicó- los hechos «subjetivos» en términos «objetivos» con el propó-
t~co es algmen que trata de conservar su «yo» (interior o incons- sito de ser científicos. Ser auténticamente científico significa
c1ente) separado de su experiencia en el mundo objetivo: cómo tener conocimientos válidos de un dominio escogido de la rea-
los otros lo perciben. Por otro lado, la persona cuya vida no ha lidad. De modo que seguidamente utilizaré el lenguaje de la
quedado. a~í desviada, une lo interior y lo exterior, lo subjetivo experiencia para descubrir los hechos de la existencia. 15
Y lo obJetivo, conformando su subjetividad en relación con la
experiencia de la objetividad, del yo para otros. El esquizofrénico Laing procede· a utilizar el lenguaje de la experiencia (su
se ~a escindido de un yo dividido, en el que su ser auténtico experiencia) para describir la alienación de nuestros días en tér-
esta falseado porque se encuentra s.eparado de su ser-en-el-mundo minos de cómo nos sentimos escindidos en un interior y un
Y no. es vivido en términos de «experiencia», sino de fantasía. exterior, con el interior privado de sustancia y el exterior de
La v1da del yo vivida únicamente en la fantasía es el tema de significado. Parece que ahora todos somos «yos .divididos» . (es-
un capítulo titulado «The Counterpoint of Experience» (El con- quizoides) que no pueden recuperar la salud med1ante la umdad
trapunto de la experiencia), de Self and Others, una obra en la previamente planteada de lo subjetivo y lo objetivo, sino a través
que se sugiere implícitamente, como un índice de salud la unidad de una exploración en las profundidades de la subjetividad: el yo
del yo subjetivo y la experiencia objetiva. ' antes de que fuese siquier·a un yo, cuando era uno con el cosmos.
L.aing hace tre~ objeciones claras al procedimiento científico De modo que a partir de que la «experiencia» es lo que nos
antenor: el lenguaJe de la ciencia divide al hombre global en los relaciona con los otros y después con nosotros mismos, ha sur-
componentes de su yo; todas las ciencias tratan al individuo gido una búsqueda supramundana por el antes-de-todo-eso. El
como aislado de los demás individuos; las ciencias humanas re- primer Laing aísla su herencia existencial de toda su~erenda
med~n. a las cien~ias naturales al tratar a las personas como «cosas místico-religiosa; el último la restablece con plena potencia.
mecamcas», senCillamente porque son objetos de estudio: Laing denomina «política» a su credo de la experiencia tras-
cendental y para comprender esta etiqueta algo extraña, pero
. En lugar de los vi~culos originales entre el Y 0 y el Tú,
actualmente popular, quizá resulte útil recordar su referencia a
1 Gabriel Marcel en la misma obra: .«Las ciencias naturales no
als.amos a un hombre smgular y conceptualizamos sus diversos
aspeqos en «el ego», «el superyó» y «el ello».I4 saben nada de la relación entre la conducta y la experiencia. La
naturaleza de esta relación es misteriosa... en el sentido de
14. Tbe Divided Self.
15. The Politics of Experience.
242
243
16 luego si ésta «existe». ¿~s, ~?nciUamente, un tipo pec~iar (o
Marcel». Este católico existencialista -que como resultado
tipos pecu~ares) de c?murucac1,?n humana? Entonces! .¿~ue es la
de sus críticas a la tendencia científica a generalizar y abstraer, 1
comunicacwn, el medio a traves del cual la gente divtdida sa1va
sostiene que si pudiéramos sustituir abstracciones tales como
«fascistas» o «comunistas>> por los seres humanos específicos im-
la brecha, el espado entre el yo y los otros? .
La segunda influencia decisiva en la obra de Lamg se en-
plicados, las guerras serian mucho menos probables- es, evi-
dentemente, un espíritu afín a] de Laing o, quizá, una influencia e ntra al examinar el otro elemento que compone el espectro de
cu
su «ciencia de las personas»; la cond ucta. Lamg . descr1.'be. su. m-
.
directa sobre éste, que afirma:
terés central como «la relación entre la conduct.a y ~a expenencla>~.
Hemos visto que en muchos casos la «expenencta» es gene.r~h­
En tanto no podamos devar nuestro «pensamiento}> más
alLí de Nosotros y Ellos, los buenos y los malos, todo conti- zada en la <<existencia». También frecuentemente la espeoflca
nuará ... como «percepción» y «concepción»; como tal se contrapo~e .a
Mllkmes de personas han muerto durante este siglo y «conducta», esta misma en ocasiones generalizad~ ~on el slg~­
millones más morirán... poryue no podemos romper esta ata- ficado de «interacción» o «acción» y, en otras, hmuada al sig-
dura. nificado de «cómo uno actúa, cómo responde ante los estímulos»,
Parece una atadura compatativamente sencílla, pero está etcétera. En este nivel de «conducta y experiencia», Laíng está
Jrzuy. muy fuertemente atada ... alrededor del cueHo, por así explícitamente endeudado con algunos científicos sociales norte-
decirlo, de toda la especie humanaY americanos.
Pe ter Sedgwick, un interesante crítico de Laing, comenta:
La «política de .la experiencia» puede consistir, entonces, en
el retorno de todos los acontecimientos --tanto macro como La patología de la comunicación f~milia~ s~, ha con':ertido
microsocia!es- a 1a _prueba de la experiencia personal e interper- en una de las grandes empresas de mvest1gac10n arnencan~s.
sonal, a probarla en nosotros mismos; en otros momentos puede Cientos de familias han acudido en tropel a los lab?ratonos
significar retroceder al vacío anterior a toda distinción, al punto de institutos académicos y hospitales, para hacer ~e:.g1strar en
en que la experiencia era el «alma». cinta -durante muchas sesiones- toda su expres10n verb_al;
Así, Laing se preocupa de la experiencia en tres formas: para hacer filmar sus gestos y movimientos y .l?ara de~entranar
toda su biografía en profundidad. . . Las fam1has habttan este
quiere desarro1lar una ciencia de la experiencia, establecer una
selecto teatro durante períodos de varias horas o más, represen-
política de la experiencia y abogm por una búsqueda místico- tando una especie de serie televisiva de la vida real basada
religiosa de 1a experiencia trascendentaL Pero paralelamente a en su habitual intercambio doméstico, y después parten ... 18
sus intereses filosóficos más abstractos, en un nivel muy con-
creto Laing desea saber cómo se relaciona la gente en familias En la introducción a su obra compuesta de casos clínicos,
espedficas y quiere saber si las psicosis, especialmente la esquizo- Laing se lamenta y regocija al mismo tiempo:
frenia, son inducidas por tipos definibles de interacción social.
En este caso, opera en un campo en que l::1 presuposición filo- Dentro de los términos de la fenomenología misma este
sófica no es suficiente. Es al «demostrar» su tesis que el más estudio está limitado metodológica y heurísticamente ..
grandioso empirismo de su tradición filosófica se encuentra con La mayoría de nuestros datos surgen de entrevistas ... la
un empirismo más estrecho tomado, príncipalmente, de las den- mayoría de dichas entrevistas fueron llevad?~ a cabo en nues-
cías conductistas. tros consultorios y no en los hogares fam1hares; en segundo
En primer lugar, Laing pregunta qué es la esquizofrenia y
18. Peter Sedgwick: «R. D. Laing: Self, Sympton and Soci~ty», S~lma­
16. !bid. gundi, primavera de 1971; reimpreso en R. D. Laing and Antt-Psychratry,
J7 The Politirr of thf' Fumi/y, Toronto Harper & Row, Nueva York, 1971.

244 245
lugar -y esto es aún más grave-, una entrevista no es una
situación familiar que ocurre naturalmente. Others, 1961 ), el modo de interacción es la «enfermedad». Este
También estamos insatisfechos con nuestro método de re- cambio de énfasis --de concepto- está marcado por una nueva
gistro. Su principal limitación con~ist~ en que todos nue.stros definición del campo: la relación entre cómo nos comportamos y
registros permanentes están restrmg~~os a las transacc10~es cómo otros experimentan nuestra conducta y nosotros la de ellos.
auditivas de los miembros de la familia en nuestra presenc1a. Entonces se considera que las personas interactuantes infieren
Aunque semejante biblioteca permanente de cintas magnéticas de la conducta lo que quiere significarse mediante una acción, y
supone un progreso sobre las notas clínicas tomadas durante el psicoanalista infiere de estas inferencias. El «yo» está com-
o después de las entrevistas, sólo puede consid~rarse co~o puesto de experiencias de la experiencia, incluso el «inconsciente»
un escalón hacia un stock permanente de grabaciOnes audlo· específicamente laingiano; aparentemente algo exterior a semejan-
visuales. 19
te experiencia. Empero, nuestras inferencias pueden ser total-
mente erróneas a todos los niveles. Así, podemos inferir algo de
En sus casos clínicos> Laing recoge los datos <<factuales» de
la conducta de alguien que lo enloquece por nuestra falsa infe-
la conducta, registra el intercambio inmediato de palabras y ges- rencia. Lo situamos (o nos situamos) en una falsa posición. En
tos y crea un método para cotej-ar su información en la forma The Divided Self, el «falso yo» era una falsa proyección del yo;
más directa la psicología y la sociología. aquí, es producido por una interacción deshonesta entre personas.
Naturalmente, Laing está tratando de ajustar los presuntos Una vez más, toda la orientación ha pasado al área de la comuni-
métodos <<neutrales» de los investigadores norteamericanos a su cación: el espacio entre la gente:
sistema filosófico gener-al para probar un punto: que la esquizofre-
nia es un método de comunicación o comunicación rechazada. La pérdida de las propias percepciones y evaluaciones, que
The Divided Self no parece estar influido por la psicología se produce al ocupar una posición falsa (doblemente falsa en
social norteamericana. Se trata, en mayor medida, de un proyecto el senti~o de que uno no se' da cuenta de su falsedad), sólo
puramente fenomenológico-existencial: un intento por humanizar se .«reahza» retrospectivamente. Una posición falsa no es, nece-
una «ciencia de las personas>>. Aunque la esquizofrenia ya se ha sanamente, del todo «insostenible» ... La persona que se en-
vuelto inteligible en términos de la praxis de la persona, dicha cuentra en una posición doblemente falsa se siente «real»; sin
praxis es la contradicción entre su ser-para-sí y su ser-para-otros. «sentirse» paralizada, es paralizada por este mismo sentimiento
Todavía no ha sido formulada la diferencia entre conducta y de «realidad>>. Sacudirse este falso sentido de la realidad im-
plica una desrealización de lo que uno falsamente asume como
experiencia. En The Divided Self, el paciente todavía es~á. en el realidad, y una re-realización de lo que uno falsamente asume
centro de su propia historia clínica; su problema se ortgma en como irrealidad. Sólo entonces es posible percibir el sistema
la primera infanda, momento en que alguna interacción provocó social fantasioso en que uno se encuentra. El estado normal
que nunca alcanzara la seguridad plena de su propia identidad; es consiste en estar tan inmerso en los sistemas sociales fantasiosos
esta «inseguridad ontológica>> -reevocada en el momento de que uno los tome como reales ... 20
la crisis (generalmente la la que se encuentra ·en
la base de la esquizofrenia. En esta etapa del pensamiento lain- A partir de este momento el yo «verdadero» que experimenta
giano, los sfntomas esquizofrénicos pueden, realmente, ser inteli- la realidad «real» constantemente tiene que comportarse/ actuar
gibles, pero la esquizofrenia permanece ahí y la minoría de las como un yo falso que se ajusta a la falsa realidad social en la
personas que se consideran a sí mismas como autómatas «son que está encarcelado. El niño aprende a fingir que es un niño
correctamente como locas>>. Sus síntomas expresan pequeño: su rostro se transforma en una «máscara». Pero una
un modo de interacción; pero en la siguiente obra (The Self and cierta. co~fusión se introduce en el lenguaje de Laing; tanto la
exper1enc1a como la conducta pueden ser falsas, de modo que
19. Sanity, Madness and the Family. 20. Self and Others.

246
podemos tener «experiencia seudo-real», e incluso en el interior 14. Los diversos métodos científicos
?e nuestra «experiencia:.> podemos hacer lo que son, en última
mstancia, distinciones falsas: interior/ exterior; real/irreal; lleno/
vacío, etcétera. El hecho de que el mismo Laing utilice estas The Divided Self y The Self and Others plantean, simplemen-
distinciones contribuye a la confusión. Para ayudarse a sortear te, el problema de la fundación de una ciencia: la postulan en
este problema, Laing parece decir que hay una experiencia verda- oposición a los métodos despersonalizantes de las ciencias natu-
dera, aunque no sabemos en qué consiste. Paradójicamente su rales y el psicoanálisis. Ninguna de ambas obras propone sus
urgencia por apartarse del yo dividido hacia el terreno d~ la propias formulaciones «científicas». Pero sí lo hace la siguiente
intercomunicación lo ha conducido a una posición aún más esen- publicación de Laing, un artículo titulado «Series and Nexus in
cialista de la que se encontraba al principio. the Famíly» (Series y nexos en la familia), donde utiliza una
Si analizamos cuidadosamente el empleo laingiano del término versión modificada de la terminología sartriana de la Crítica dt>
<<experi~ncia», veremos que lo utiliza en dos formas que a me~
la razón dialéctica. (Aunque en sus primeras dos obras Laing
nudo tlenen la tendencia a ser contradictorias o directamente hace ref.erencias a las obras anteriores de Sanre en notas al pie,
excluyentes. <<Experiencia>.'> como sustantivo es la <<existencia» nunca las utiliza direct::1mente sino como elementos compartidos
existencial, esencialista, de Laing -siempre <<verdadera»- y «ex- de sus filosofías.) Lo que toma de la Crítica fue formulado como
periencia» como verbo consiste en percibir o conseguir algo y un método para volver inteligible la conducta: lo que debes hacer
estas concepciones pueden resultarnos verdaderas o falsas, es descubrir quién hizo qué y por qué; debes «personalizar>> lo
~ntonces, contamos con un trasfondo de «experiencia» (sus-
aparentemente impersonal, restituir «el proceso>> a «la praxis».
tantivo) como «existencia verdadera>> (que fácilmente se funde En este caso hubo una clara formulación metodológica para la
c?n ~<experiencia trascendental>>) y un primer plano de «expe- teoría central del pensamiento existencialista (la versión laingiana
nencta» (verbo) de la forma en que uno percibe (concibe la con- de Sartre es, como Laing deseaba, Laing y no Sartre):
ducta propi~ y 1~ d~l otro). Todas las historias clínicas de Laing
Por ejemplo, si una idea se ha transformado en un hecho
-reales o 1magmat1vamente reconstruidas como en Knots- se social (mis vecinos objetan a la gente «de color»), si aparece
ajustan a este esquema. (La descripción esencialista del yo como corno una cosa, su inteligibilidad consiste en el desandar los
experiencia verdadera está, por supuesto, más allá de la descrip- pasos de cosa -+ hecho social -+ idea -+ los hombres que la
ció?.) ~ealmente, la <<cienci.a de !as personas» alcanzada por pensaron: su potencia aparentemente incontrolada, su anoni-
Lam~ v1ene .a demostrar la d1ferenc1a entre la conducta y la per- mato, su origen no declarado, son inteligibles en la medida
cepciÓn de la conducta, proyecto que se disponía a analizar. Dadas en que pueda descubrirse la forma en que es un acto enajenado
sus premisas.. en última jnstanda sólo es posible mostrar, como de los actores a partir de sí mismos. 1
máximo, los grados de dislocación que se producen documentar
la infinitud de la «espiral diádica». En este caso, al descubrir la relación entre la conducta (el
acto) y la experiencia (en ambos aspectos: cómo fue «experi-
Jack puede ver que é] ve mentada» como proceso -la cosa- y la experiencia de que pro-
lo que Jill no puede ver viene en la praxis original «el hombre que la pensÓ»), Laíng
pero Jack no puede ver redescubre el sujeto de Sll ciencia v un vocabulario para definir
que Jill no puede ver su propósito: la búsqueda de la inteligibílicbd. Lo que Laing
que Jill no puede verlo. 21 deseaba era un camino para la comprensión de lns individuos en

1. R. D Laing: «Series ancl Nexus in the Familv». New Left Review,


21. Knots, Tavistock Publications y Pantheon Books, Nueva York, N.o 15, mayo/junio de 1962
1970.

248
sí mismos y en sus grupos, una forma de ver la parte en el todo. utiliza un lenguaje de personas. Salvo, naturalmente, que al
Su empleo de Sartre le descubre su método. En su ensayo sobre volverse «técnica» no lo hace: proceso, praxis, serie, nexo, tota-
la Crítica y en la introducción a su obra sobre Sartre --en cola- lización ...
boración con David Cooper-, Reason and Violence (Razón y La obra siguiente -Sanity, Madness and the Family-, parte,
violencia), Laing específica las dimensiones del Sartre con cuyo como la precedente de una serie de estudios comparativos de
proyecto coincide: familias «esquizofrénicas» versus familias «normales», en la que
comenzó la compilación de cintas magnetofónicas. El segundo
Es necesario resaltar que aquí nos ocupamos de evoluciones
decisivas en la comprensión de sí mismo por parte del hombre,
volumen (Familias normales) nunca apareció.
tan importante para la desmitificación del presente como lo Después de la influencia de Sartre, el «método científico» de
fueron en su momento, por ejemplo, las formulaciones de Laing atraviesa una etapa sorprendente. Interpersonal Perception
Freud y de Marx. Aquí emprendemos una aventura teórica (La percepción interpersonal) es el esfuerzo de tres psicotera-
más ambidosa que la que intentaron Freud o Marx. . . nada peutas --entre ellos Laing- por idear una serie de preguntas
menos que una totalizaci6n, como diría Sartre, de la totalidad que puedan plantearse a matrimonios y cuyas respuestas mues-
del conocimiento histórico social existente.2 tren la concordancia o discordancia entre sus miembros. Pero las
preocupaciones básicas de las que emergió semejante proyecto
Esta noción de «totalización~..- coincide con lo que Laing in- son las mismas de la obra anterior de Laing. El primer capítulo
tenta sostener a todos los niveles. Así, en la misma introducción, se ti tul a «Self and Other» (Yo y otro), donde leemos:
los autores señalan cómo las totalizaciones sartrianas de las per-
cepciones y las concepciones de las colectividades permiten ob-
servar la violencia conceptual y perceptiva ejercida sobre las Hace más de cien años Feuerbach dio un paso fundamental
personas mediante abstracciones y reificaciones... arribando a en la filosofía: descubrió que ésta estaba exclusivamente orien-
The Politics of Experience y al tributo a !viarcel. En un artículo tada alrededor del «yo». Nadie se había dado cuenta que el
anterior, Laing escribe: «tú» es tan fundamental como el yo. Resulta extraño que
continuemos teorizando desde una perspectiva egotista. Según
la teoría freudiana, por ejemplo, tenemos el «yo» (ego), el
[Un grupo] no es -ni puede ser- un objeto, una tota-
«sobre-yo» (superyó) y el «ello», pero no el tú. 4
lidad. El grupo no puede ser aprehendido definitiva y conclu-
yentemente como un todo; cualquier grupo se encuentra per-
manentemente en vías de totalización; una serie perpetua de
4. R. D. Laing, H. Phillipson, A. R. Lee: Interpersonal Perception:
acciones mantiene su existencia, pero no pueden completarlo
A Theory and a Method of Research, Tavistock Publications, Londres, 1966.
de una vez para siempre.3
Con respecto a esta obra, Sedgwick comenta: «Las presunciones de la c;bra
son, en gran parte, las mismas que tienen las agenc!~s co~s~j~ras m~trtmo­
El grupo que se estudia es comparable a la forma en que niales ortodoxas: no encontramos en la obra una crtttca nththsta-radtcal de
es estudiado. Volvemos otra vez a la perfecta homología del la ficción que yace en el centro de las relaciones humanas, sino una mani-
objeto estudiado y el método con que se lo estudia. Por supuesto. festación reformista-liberal en el sentido de que algunas relaciones son más
perceptibles que otras».
semejante relación de eco entre e1 objeto y su ciencia es, como Estas observaciones son correctas, sobre todo, en virtud de que los tests
hemos visto, la meta de Laing: una «ciencia de las personas» produjeron el resultado en cierto modo no sorprendente de que las relaciones
perturbadas revelaron un mayor grado de dislocación de percepción en la
pareja que las «no perturbadas». ¿Una conclusión clara u otra ta-qto!ogía?
2. R. D. Laing y D. G. Cooper: Reason and Violence, Tavistock Pero entonces el objetivo de la investigación consistía en descubrir un
Publications, Londres, 1964. Hay traducción castellana: Razón y violencia, sistema de prueba rápida que pueda emplearse terapéutkam;nte en la terapia
Paidos, Buenos Aires, 1967. familiar y matrimonial; en otras palabras, ya no estamos tnteresados en el
3. «Series and Nexus in the Family». análisis ni en la inteligibilidad, sino en la adaptación humana.

250 2'51
Estos ejemplos de terapia matrimonial son otra muestra de algún punto cabe preguntarse: ¿son auténticos comienzos o mu-
la inserción del «tÚ» en una nueva «ciencia de las personas>>. chos principios falsos?
Empero, la obra r,evela algo más significativo: una búsqueda En todos los sistemas tratados permanece una preocupación
para establecer un nuevo tipo de cientificismo. común: un deseo de encontrar una forma de pasar de lo indi-
vidual a lo microsocial y de ahí a lo macrosocial; incluso l nter-
Aunque los autores de lnterpersonal Perception afirman que
el método que han ideado para evaluar las relaciones diádicas personal Perception concluye:
podría elaborarse para atestiguar las triádicas -la unidad básica ... parece que nuestro esquema de la espiral diádica para el
de la familia-, ninguna de las obras posteriores de Laing utiliu1 juego de las dos perspectivas es pertinente en la esfera interna-
esta metodología. Cuando Laing vuelve a estudiar a la familia lo cional.
hace tentativamente, con el objeto de explorar un nuevo sistema. A no ser que logremos romper la espiral de desconfianza
El modelo es, entonces, el de un «trazado}> topológico. 5 de las relaciones Este-Oeste es probable que todos vayamos a
Hemos pasado del proyecto de un empleo sistemático de las la muerte. El primer paso consiste en ser capaz de ver y
sugerencias sartrianas de la Crítica («Series and Nexus in the pensar lo que está ocurriendo. El resultado es la vida o la
Family») y a través de la colección de casos clínicos empíricos de muerte.