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悶 FUNDAMENTOS DE SOCIOLOGIA DE LA LITERATURA ¡UANIGNACIO FERRERAS


DE LA Lー工ERATURA
DE SOCIOLOGÎA
FUNDAMENTOS
]UAN IGNACIO FERRERAS
Existen valiosos estudios teôricos so-
GRAN \!kaF 29- MADRlD—13
bre ciertos aspectos de la Sociologia de
la Literatura; de la misma manera, tam- 〝 _‹-‚ nm-uy‚«w:w;:«amvw
bién se puede encontrar una muy inte-
resante bibliografia de estudios positi-
vos que tratan sociològicamente la Li-
teratura; sin embargo, no abundan los
estudios sistemáticos, los estudios que
intentan totalizar en una sola y orga-
nizada visión de conjunto, una Socio-
logía de la Literatura.
]uan Ignacio Ferreras, que trabaja
en la actualidad en una de las secciones
de la Sorbona de Paris y ha impartido
cursos en diversas universidades espa-
ñolas y norteamericanas, ha tratado el
tema en muchas de sus publicaciones
como Teoría y praxis de la novela e
Introducción a una Sociologia de la no-
vela española del sigla XIX. Con esa
experiencia previa, sintetiza en este li-
bro, no sôlo lo que entiende por obie—
to de la Sociologia de la Literatura,
sino también el método de la misma.
El autor organiza a partir de una serie
de definiciones, toda clase de proble-
mas relacionados con los más diversos
aspectos de esta ciencia llamada Socio-
logia de la Literatura y de la que falta-
ba, hasta ahora, incluso una definición.
Fundamentos de Sociologia
de la Literatura
luan Ignacio Ferreras

Fundamentos

de Sociologia de la
Literatura

CATEDRA

E EDICIONES CÁTEDRA, S. A. Madrid


Índice

INTRODUCCIÓN

El objeto de la Sociologia de la Literatura 15


Definición de la Sociologia de la Literatura 31

SOCIOLOGÎA DE LA LITERATURA

1. Génesis .. 35
1.1. Relaciones de la Sociologia de la Literatura con otras cien-
cias humanas, en cuanto a la géncsis de la obra ......... 47
1.2. Conceptos 50
1.3. Análisis 58

Estructura 61
2.1. Relaciones de la Sociologia de la Literatura con otras cien—
cias humanas, en cuanto a la estructura de la obra ...... 77
2.2. Conceptos 81
2.3. Análisis 93

Función .. 97
3.1. Relaciones de la Sociologia de la Literatura con otras cien—
cias humanas, en cuanto a la función de la obra literaria. 106
3.2. Conceptos 110
3.3. Análisis 116

© _Tuan Ignacio Ferreras GRÁFICOS 125


Ediciones Cátedra, S. A., 1980
BIBLIOGRAFÍA .. 131
Don Ramón de la Cruz, 67. Madrid-l
Depósito legal: M. 14.374- 1980
ISBN: 84-376-0233-5
Printed in Spain
Impreso en Velograf. Tracia, 17. Madrid-17
Papel: Torras Hostench, S. A.
Prölogo

Existe una gran paradoja en la mayor parte de las escuelas críti-


cas o teóricas sobre la Literatura, que consiste en estudiar la obra
literaria donde la obra literaria no está, donde no existe.
Una obra literaria, un texto, sólo existe o está, si se encuentra
en relación de producción o de consumo, de génesis o de lectura,
de génesis o de función, pero fuera de estos dos momentos, que son
dos procesos, el texto, o la obra, así desrelacionada, no existe exac—
tamente.
Cuando un crítico, de los paradójicos a los que me refiero, es-
tudia un texto en su inmovilidad, en su desrrelación absoluta, está
ya realizando una lectura, es decir, estableciendo una relación sea la
que fuere; su posición teórica queda así definida.
Generalmente, la crítica paradójica suele institucionalizar una
serie de textos o de obras en su desrelación absoluta, para analizar-
los después por sí mismos, y dentro de sí mismos. Ni que decir
tiene que este proceso crítico es absolutamente falso, que no 璽Uede一
existir ninguna crítica del texto a partir del texto mismo, es decir,
sin ninguna referencia a un «fuera de texto»; que todo critico para-
dôjico aplica, mejor о peor, una teoría que no se encuentra en el
texto ni puede encontrarse en el mismo.
La obra literaria sólo existe en cuanto que está en relación; su
verbo se llama estar ——en relació—n— y no ser.
Y toda obra literaria posee su estar cuando se encuentra en rela-
ción de producción ——génesis— o cuando se encuentra en relación
de lectura —función—; fuera de estos dos procesos, la obra lite-
raria no existe realmente como obra literaria.
De aquí que toda Sociología de la Literatura haya de fijar el ob-
jeto de su estudio precisamente en estos dos momentos о procesos

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M =V=(h… In ‥…… pnrndòjica. Un texto es literario porque se parte de las razones, mediaciones mejor, que explican su funciona—
( '(' - ` 〉 pu……- se k )génesis y función. miento o, si se quiere, su vitalidad, su vida histórica.
(Emmulo ‥‥‥… linguistas sostienen la textualidad, la literalidad, Naturalmente estas dos, digamos secciones, del estudio socioló-
«lvl ‥~\- ` ‥…C‥V- como un campo cerrado de significaciones gico, no deben hacernos olvidar que entre la génesis social de la obra
quo cucù-rm su propio significado, su propio código y hasta su pro- y su función social existe, precisamente, algo que se llama objeto li-
piu lógica, están haciendo labor de crítica paradójica, porque: terario o artistico, y que conviene desentrañar, analizar su estructura
interna y su funcionamiento interno. La Sociología, pues, ha de de—
a) Su estudio es ya una puesta en relación y, por tanto, una jar de ser Sociología, en parte, si no queremos que el objeto del es-
violación del campo cerrado. tudio desaparezca.
b) Ningún texto expresa conceptualmente su propia lógica or- La Sociología de la Literatura se dividirá, pues, en tres partes 0
ganizativa, y es el crítico el que la interpola. etapas bien diferenciadas y complementarias:

Esta posición del crítico lingiiista de nuestro ejemplo no debe ha- ` а) Génesis social de la obra.
cernos olvidar, sin embargo, que todo estudio del texto que parte, b) Estructura interna de la obra.
aparentemente, del texto mismo, ha de encontrar también un puesto c) Funciôn social de la obra.
en una Sociologia de la Literatura que se quiere abierta, pero el
problema o el único obstáculo consiste en determinar y delimitar con Sin entrar ahora en ninguna explicación analítica, vamos a dete-
todo cuidado esta posición o papel de la crítica textual del texto. nernos en la cuestión metodológica de esta triple división.
No se trata, pues, en la Sociología genética y funcional de opo- Ante todo hay que insistir en la complementaríedad de las tres
nerse a tal o cual escuela crítica sino de asignarla su puesto dentro secciones, de las tres etapas del mismo"—proceso; hay que evitar cual-
de una totalidad, a fin de que las contradicciones teóricas entre las quier tipo de separación incluso y, sobre todo, a la hora del estudio;
diferentes escuelas críticas se resuelvan también dentro del campo y, de empezar por un orden cualquiera, habría que empezar por la
de la Sociología, para el mayor enriquecimiento de la misma. tercera etapa. Efectivamente, el crítico se encuentra siempre ante una
Hasta ahora la mayor parte de los estudios sociológicos sobre la obra en función, ante un libro —ciñéndonos al campo de la Litera—
Literatura y el Arte se han dedicado a desentrañar los orígenes del tura— que ya ha sido escrito y que se encuentra en plena vida, en
objeto estudiado. Se ha tratado, sobre todo, de clarificar en lo po- plena función.
sible las circunstancias más o menos explicativas, en las que la obra La primera obligación del crítico consiste en especificar su propia
apareció. Esta sociología de los orígenes, tan necesaria, es sin embar- situación, en verse dentro de un proceso que el mismo crítico in—
go, a nuestro parecer, incompleta, puesto que una obra es obra, es tenta desentrañar, pero del que no es ajeno de ninguna manera. Gold-
decir, funciona, precisamente a partir de su nacimiento, de su apari- mann señalaba ya la necesidad para el sociólogo de considerarse en
ción. La obra literaria empieza donde acaba su estudio histórico. sociedad antes de empezar el estudio de la misma. No existe, pues,
La sociología de los orígenes parece condenada a estudiar las obras nunca ha existido, una supuesta objetividad fría y científica, un con—
del pasado histórico y sus incursiones en el campo de la actualidad templar con entera independencia; y de lo que se trata es de reco—
carecen, hoy por hoy, de profundidad. nocer, para empezar, la relación que une al crítico con la obra que
Nosotros vamos a partir de un punto de vista diferente; vamos quiere criticar.
a considerar que toda Sociologia de la Literatura ha de estudiar la Si toda obra literaria es obra en cuanto que funciona como tal,
génesis social de law,—por una parte, y, por otra, la función so— nos parece obvio señalar el que el estudioso ha de empezar por con-
cial? de la misma. con la advertencia 0 con la condición ineludible de siderar la función de la misma.
que estas dos, digamos secciones, no pueden ser estudiadas separa— La objetivación del objeto no pasa, pues, de constituir una sim—
damente, sino que, al contrario, deben ser complementarias. El es- ple, aunque cuidadosa, limitación del mismo.
tudio de la función necesariamente social de una obra artística o Lo que sigue, y que quizá debiera titularse Propedéutica Socioló-
literaria ha de encontrar en el estudio de su génesis social una buena gica de la Literatura, va articulado de la siguiente manera: después

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( lmlwl' (~ (- ( which) do nuestra ciencia, me arriesgo a dar
… ( ‥‥ =… «lv in misma; US… definición determina todo el traba-
- q… ‥` (le … munera, me mantengo fiel a la definición,
…… mum-m (lc hacerla operativa.
Shuu-n tres secciones: 1. Génesis, 2. Estructura y 3. Función, que
¿lr-strilm más arriba; sin embargo, me ha parecido necesario dividir
…da una de estas secciones en tres apartados: Relaciones con otras
Ciencia; Humanas, Conceptos y Análisis. Trato asi, en primer lugar,
de situar con la mayor precisión posible el puesto de nuestra Sociolo-
gía de la Literatura en el campo, necesariamente interdisciplinario,
de las Ciencias Humanas. En segundo lugar, trato de enunciar, un
poco dogmáticamente, los conceptos de los que me sirvo en cada sec-
ciôn o etapa. En tercer lugar, trato de aplicar estos mismos concep-
tos avanzados al campo del análisis sociológico.
Faltan citas y referencias; el lector avisado se dará cuenta inme-
diatamente de mis posiciones científicas o de mis propias herejías
——depende desde qué campo se me juzgue o se me lea. La ver— Ín traducción
dad es que he intentado crear un instrumento de estudio más que jus—
tificar este mismo instrumento. Por eso, a pesar de mi constante pre—
ocupación por el problema taxonómico, creo que descuido, cuando
llega el caso, la clasificación por la práctica, o, de otra manera, mi
posición taxonómica se transforma casi sin pensar en algoritmica,
pero no puede ser de otra manera si seguimos pensando que no hay
teoria sin praxis.
La Bibliografia final sólo tiene una intención orientadora, para
que fuera exactamente una bibliografía tendría que ser crítica; diga-
mos, pues, que se trata simplemente de una bibliografía en forma-
ción, exactamente como nuestra ciencia.
Una observación final, quizá una disculpa; el presente libro me
ha <<servido» en diversos cursos por las universidades francesas, es-
pafiolas y norteamericanas, con resultados tan alentadores que me
atrevo ahora a darlo a la estampa.

Paris, Madrid, Ronda de Málaga, 1976—1979.


El objeto de la Sociologia de la Literatura

Quizá pueda parecer ocioso a los estudiosos de esta disciplina el


que, al cabo de los afios y de los libros, se plantee de nuevo un pro-
blema que, en principio, hubo de ser resuelto hace mucho tiempo,
exactamente desde que la Sociología de la Literatura existe. Pero,
claro, en seguida surge la pregunta: ¿Existe realmente la Sociologia
de la Literatura?
La primera respuesta que se me ocurre es la siguiente: existen
muchas sociologías de la literatura, tantas como disciplinas anejas,
fronterizas, concomitantes, etc., a la Literatura, van apareciendo en
el ancho campo de la crítica. Históricamente, por ejemplo, la apari-
ción del Psicoanálisis engendró una serie de estudios psicoanalíticos
de la Literatura y quizá, incluso, un psicoanálisis literario; más tar-
de, y ya recientemente, la Lingùistica, en su empuje arrollador y triun-
fante, llega incluso a anexionarse la Literatura. Pero podríamos de-
cir que ni el Psicoanálisis ni la Lingiiistica tienen exactamente por
objeto la Literatura.
Queda, pues, en pie la necesidad de delimitar, de objetivar, el ob-
jeto de la Sociologia de la Literatura; queda en pie, como siempre
y desde siempre, la necesidad de saber qué es Literatura.

La Literatura puede ser delimitada

avanza por sus fronteras refi ' _ dose a la n- - ,


tema», oe entrar en relación «con lo demás» para
quecer IoTue se esta estudiando. La Literatura, o mejor, la crítica
e a iteratura, a senti o siempre esta necesidad de salirse de sí
misma para encontrar nuevos asideros que la justifiquen en el peor

15
~ __… ‥い…~' … |n Ph en cl mejor de los casos. Una critica cias humanas. Sé también que suele confundirse la sociología con la
ぃ‥‥‥‥「‥‥' hmmm … existido nunca que yo sepa, por la senci- cuantificación del objeto estudiado, y sé finalmente que la sociologia,
II.. h‥‥‥ ¡lv ~ CS posible avanzar por un texto literario sin sa— que una cierta sociologia, se ha convertido pura y simplemente en
«lvl mir—Inn. Só, claro está, que en este «no salirse del texto», una manipulación del poder.
(~ mayor ilusión de cierta crítica literaria, pero es lo cierto Hay que añadir a todo lo negativo que precede, algo más grave:
q=C incluso para pronunciar una frase, para adoptar una situación no hay aún, a pesar de ciertos libros y de ciertos esclarecidos nom-
como la que queda significada en el «no salirse del texto», nos en- bres que yo podría citar aquí, una Sociología de la Literatura,
contramos ya fuera del que intentamos estudiar, por la sencilla sino y simplemente una Sociología que se enfrenta, que comien—
razón de que al enunciar dentro y fuera, estamos ya delimitando el za a acercarse a la Literatura. (Un Lukàcs, un Goldmann, por ejem-
texto desde fuera del mismo. plo, intuyeron, descubrieron y estudiaron la génesis social de la obra
Cada época, cada circunstancia y cada grupo y clase sociales me- literaria, pero dejaron hasta cierto punto intacta la estructura de la
dian el estudio del texto, aceptan, crean o adoptan un modo de hacer misma; los linguistas, ciertos lingiiistas, sobre todo franceses, estu-
y un modo de relacionar que, de una manera o de otra, afectan al diaron y estudian la estructura de la obra, pero dejan intacta la gé-
texto, a la obra estudiada. Pero también es cierto que todos estos nesis y la función de la misma, etc.)
estudios, que todas estas aproximaciones, al mismo tiempo que enri- Podríamos afirmar sin muchos riesgos, que el intento de una 50-
quecen el objeto de estudio, tienden a englobarlo en una disciplina, ciología de la Literatura se ha soldado por la creación de una socio—
en un objeto diferente. Por eso señale' más arriba la aparición de un logía superficial que el mismo Goldmann titulaba sociología de los
Psicoanálisis literario y de una Lingiíística literaria. contenidos.
Sabemos, pues, que la Literatura, hasta ahora, o mejor hasta que
exista una ciencia de la Literatura, no puede ser estudiada nunca por
` si misma pues nos encontramos anteTi'rivobjeto ¡en relación, en situa- La sociologizacz'ón de la Literatura
ción, ante un estar que defiende celosamente su ser (y con la sospe—
cha puramente hegeliana, de que el ser no existe realmente, sino que ¿Qué es la sociología de los contenidos? Aquella que partiendo
el. ser está, darem). del contenido deilas obras encuentra, más que busca, una tautológica
Sin embargo, y precisamente ante esta imposibilidad de estudiar respuesta de los mismos, en el nivel social. El pecado de esta sociolo-
la Literatura por si misma, creo que podríamos aceptar ——qué re- gia reside en que deja intacta la obra literaria y clarifica, a veces, la
medio— todos los estudios no literarios de la Literatura, como de- ideología o la visión del mundo del autor o del grupo social que escri-
limitaciones de la Literatura misma; aceptación arriesgada y casi, be 0 se materializa en la obra estudiada. Hay, pues, según mi manera
casi desesperada, puesto que la Literatura habrá de ser buscada y de ver, una anexión de la Literatura, una conquista de la misma,
encontrada más allá de los estudios mismos que nos la acercan. puesto que la explicación y significación finales de la obra no se en—
cuentra en la obra misma sino en la sociedad; por eso hablo de
sociologización y no de sociología.
La Sociología ante la Literatura Hoy día, incluso en los medios más reaccionarios universitarios,
se admite la necesidad de estudiar «socialmente» la literatura; se ad-
Ante y no de, о no todavía. Cualquiera que sea la definición que mite, aunque sea a regañadientes, que la <<historia», que las <<cir-
se acepte de la Sociología, la más general o la más limitada, esta cien- cunstancias» han de ser tenidas en cuenta porque, después de todo,
cia puede enfrentarse con la Literatura, aproximarse a ella, esclare- la obra literaria es histórica, tiene un tiempo y un espacio; lo— que
cerla y hasta cierto punto significarla. Sé perfectamente que vivimos ya no se admite tan facilmente es que la obra literaria no solamente
en un tiempo en el que los estudios sociológicos sirven para todo o es histórica sino también social, que no solamente tiene ¡un espacio
para casi todo, que esta ubicuidad sociológica ha desprestigiado hasta y un tiempo delimitables y estudiables, sino que es un producto so—
cierto punto una ciencia que, según mi manera de ver, tenia que cial, por la sociedad producido.
ser la primera, como más general y englobante, de todas las cien- La sociologización de la literatura, consciente o inconscientemente,

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..| mi… … ‥‥ー‥‥‥ h…… la ( ( ~ investigación sociológica de
蝿 |||—…, " |…… ‚|| ~ ′h 川 ¡Iv ('s… :u'lilud regresiva y, sin duda, an-
‥‥‥ー «|: |.| J lulu-rari".
‹ |… .|… I.. г;… …h…… mucho más rica y mucho más potente Taxonomía y jerarquización
.l.- |… (ー川` [um-lulu: lus sociólogos de los contenidos; creo también
«|m- ¡m…-r en paralelo ciertas ideologías y ciertas obras, no es Ocurre con la Sociología de la Literatura y, en general, con toda
m't'csnria la Sociología. clase de disciplinas que se orientan hacia el estudio de la Literatura,
Sin embargo, y como intentaré explicar más abajo, la sociologi— que, a veces, el estudioso no sabe a punto fijo dónde está, dónde se
zación de la literatura, incluso la sociologia de los contenidos, es un encuentra; sabe, también a veces, lo que quiere, pero no sabe exac-
paso necesario para llegar hasta la Sociología de la Literatura, porque tamente con lo que cuenta.
como dije, el pecado de esta sociología de los contenidos consiste Una clasificación no jerarquizada de las ciencias humanas, una
esencialmente en detenerse en su camino, en parar su andadura en ordenación no jerarquizada de las mismas, no hay duda, resolvería
un momento de la investigación, en inmovilizar todo un proceso. para empezar muchas cuestiones de método; pero aquí, como en
tantas cosas, tropezamos con una especie de jerarquización de las
ciencias, con un ordenamiento jerárquico de las mismas; cada época
La Sociología de la Literatura y, sobre todo, cada grupo social en el poder, posee su propia visión
de las cosas y, sobre todo, posee una tabla de valores, una jerarquía.
Permítaseme aquí, sin ninguna posibilidad de demostración, el Todos sabemos que nuestras sociedades actuales privilegian ciertos
avanzar mi propia definición del objeto y de la ciencia que nos ocu- estudios e investigaciones en detrimento de otros; todos sabemos
pan. Definición, me apresuro a añadir, tan provisional y efímera como también que los poderes instituidos están generalmente interesados
cualquier otra, definición que solamente alcanzaría validez después en las investigaciones mismas, y hasta que señalan direcciones obli—
de su puesta a prueba. gatorias, más o menos.
,, «Sociologia de la Literatura es la ciencia que tiene por objeto la El problema para el sociólogo es espinoso y hasta peligroso; el
producción histórica y la materialización social de las obras litera— poder, los poderes, los gobiernos se han dado cuenta desde hace
rias, en su génesis, estructura y funcionamiento, y en relación con mucho tiempo del valor manipulador de una ciencia como la Socio-
las visiones del mundo (conciencias, mentalidades, etc.) que las com— logía, ciencia englobante, ciencia de las relaciones y estructuras so-
prenden y explican .» ciales, ciencia, en fin, que, al permitir un mayor conocimiento de la
Entiendo que la Sociologia de la Literatura ha de abarcar al me- vida en sociedad del hombre, permite también una mayor manipula-
nos tres campos o ”niveles bien diferenciados y siempre correlativos ción de sus comportamientos; el poder manipulador ha adoptado
y complementarios: ha de esclarecer la_génerir de la obra literaria, desde hace tiempo una cierta sociología como ha adoptado y hasta
ha de explicar la штат formal e ifiÎcÎnÊz—Îe la misma y ha de mimado una cierta psicología social, <<ciencias>> por llamarlas de al—
estudiar, finalmente, la función o Vida social e histórica de esta obra
guna manera, que puestas al servicio de los intereses manipuladores
en el tiempo y en el espacio. impiden, entre otras cosas, el desarrollo de ellas mismas como cien—
Como podemos comprobar, en esta definición se intenta una de-
limitación de la obra literaria sin rechazar jamás las delimitaciones; es cias autónomas, no puras, independientes.
decir, se admiten todas las fronteras como necesarias para la fron- Tampoco me voy a hacer aquí la ilusión de la independencia, de
terización o delimitación de la obra, pero se intenta establecer el la sacrosanta libertad del investigador; sé perfectamente que se en-
estudio dentro de las fronteras mismas. cuentra mediado, protegido o perseguido, influenciado, etc., pero sí
Por eso, incluso, una sociologización de la Literatura se admite creo necesario señalar la necesidad por parte del investigador mismo,
como un paso necesario hacia la significación final. de conocer sus propias mediaciones para salvaguardar así, y siempre
en parte, su independencia o interdependencia de criterio.
Una Sociología de la Literatura que acepte sin más los valores
literarios establecidos por la tradición (¿cuál y por qué?) y que se
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por ejemplo, el sujeto colectivo de la obra literaria; qué se entiende
Inu… .. …… … «h- 5 mismos, no constituye así una por conciencia de grupo, de clase; qué es homología, correlación, et-
W'hlmlvm г;… …h…‥ `ー(~ In lin-mmm. Una Sociología de la Literatura cétera).
«luv ll;ll|:.|<>l'lll(' ¡“|| sociologia, ( … sociologice la Literatura, no será Finalmente, y siempre en el nivel de la génesis, habría que esta-
L‥‥い‥(‥ ーーー… :lulrºnlii'n Sociología de la Literatura, etc.
blecer una serie de reglas analíticas, aplicables a la obra literaria, y
Para CH , creo que el sociólogo debe establecer una verdadera que consistirán, como es lógico, en la aplicación de los conceptos
ordenación de las ciencias proliterarias, debe saber hasta dónde ha avanzados más arriba, al campo de la génesis de la obra literaria.
de llegar el análisis auxiliar que le acerca al hecho literario, a la obra, Esta primera exposición de nuestro estudio no es ni puede ser
pero no debe detenerse en él. Ha de saber, por ejemplo, hasta dónde definitiva, ya que se quedará como esperando los resultados de los
la Historia le acerca a la Literatura, pero no ha de hacer Historia, otros dos campos, estructura y función, para completarse, explicarse,
sino sociologia de‘. clarificarse, etc.
Ha de saber también, y quizá dolorosamente, que la Sociología
de la Literatura, en el mejor de los casos, no es la Literatura, sino y
solamente una explicacién y una significación sociológicas de la Li-
teratura. Sociologia de la estructura de la obra literaria

De la misma manera que la sociologia o el estudio sociológico


Sociologia de la génesis de la obra literaria de la génesis de la obra ponia en relación la sociología con una se—
rie de ciencias que también trataban de los orígenes de la obra, en
Ante los tres niveles o campos de la Sociologia de la Literatura, el campo o nivel de la estructura, la sociologia habrá de tener en
tal y como quedaron establecidos a partir de la definición avanzada, cuenta las disciplinas, que son legión en nuestros dias, que tratan
se impone ante todo una observación metodológica: el orden de enun- de la estructura de la obra literaria (Linguistica, todas las lingùisticas,
ciación no es ni tiene por qué ser el orden de estudio (de la misma Semiótica, la Simbólica de arquetipos, la Retórica, la Estilistica, la
manera que el orden del estudio no es ni tiene por qué ser el orden Fonologia, etc.). El problema, una vez más, consiste en aceptar
de exposiciôn del mismo). Qénerz's, EstrucggtchX Función son tres y en diferenciar: no hay duda que el modelo estructural y linguistico
niveles de análisis necesariamente complementarios,?ywnad'a" masi de comunicación, por ejemplo, es un modelo para todos, pero tam-
'pmiîigfiÈfi—doî'pÌiESÎÉl""ordeii 'deqe'nunciación, diré quela génesis de bién es cierto que si bien la Linguistica parece agotar la significación
la obra pide, para empezar, la puesta en claro de las relaciones entre de la obra en el nivel sincrónico, no acaba de esclarecer el significado
esta misma génesis sociológica de la obra y las otras disciplinas que de esta obra en el nivel diacrónico. No hay duda, y es otro ejemplo,
también tratan de la génesis literaria. que ciertos estudios estilísticos permiten comprender muy bien el
Existen, por ejemplo, una serie de ciencias (Psicoanálisis, Psicolo— funcionamiento, digamos estético, de una obra, pero no es menos
gía, Biografía, etc., y sus derivadas o afines) que en principio tratan cierto que estos estudios dejan intactos los orígenes necesariamente
del mismo objeto que la génesis sociológica. Se tratará, pues, de re- sociales del estilo, las correlaciones entre el mismo y ciertas estruc—
conocer, una vez más, las fronteras, de aceptar todos los auxilios y turas sociales, etc.
ayudas posibles y de establecer también los límites, es decir, las di— De una manera general, podríamos sostener que el estudio so-
ferencias. No hay, pues, ninguna oposición entre la génesis socioló- ciológico de la estructura de una obra literaria, tiende a ensanchar
gica de la obra literaria y el estudio psicoanalítico de la misma, por espacial y temporalmente el campo de la investigación, que tiende a
ejemplo, sino una relación necesaria; pero si no hay oposición, si englobar en una totalización más significativa los estudios y frutos
hay una diferencia (la del sujeto individual y el sujeto colectivo en del resto de las ciencias que tratan de la estructura de la obra. Esta
el caso de nuestro ejemplo). totalizaciòn más amplia no debe hacer rasgar las vestiduras a los
Establecidas las correlaciones y las diferencias en el nivel de la gé— esclarecidos linguistas que, sin duda, no me escuchan, porque de lo
nesis sociológica de la obra literaria, habría que explicar los concep- que trata, en definitiva, la Sociología es de la relativización de todo
tos operatorios de los que se sirve la sociología de la génesis (definir,
21
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estudio y no de la negación del mismo. Y así la Sociol
ogia puede objeto que nace, se desarrolla o no, y muere. (Sí, mudem; toda olbira
sentirse desarmada ante el estudio lingüistico de un texto
Iiterario, literaria, con el tiempo, quedará transformada en un ocumento ] s-
pero siempre será capaz de estudiar y de esclarecer
este mismo estu— tórico, pero dejará de funcionar como literatura.) 〝 ,
dio ya hecho y conseguido; porque la Sociologia es tambié
n la cien- No hay por qué insistir aquí en las relacrones que ex1sten cªre
cia de las relaciones, una nexologia general y, por tanto, más
englo— este estudio de la función sociológica y otras discrplinas anejas )( is-
bante que cualquier ciencia. (Pero aunque quizá la Antropologí
a toria de la Literatura, sobre todo, Historia, etc.). Una vez .mas, se
sea la ciencia suprema del hombre no hay que olvidar que siempr
e trata de señalar relaciones y parecidos y de senalar diferencra-s. ,
podrá existir una sociologia de las Matemáticas, y nunca unas
temáticas de la Sociologia.)
Ma— Si partimos del punto—…deúvista de que toda obra literaria esta
El peligro para el sociólogo en el nivel de la estructura de la basaJa_chñííñiIstbE£é la,,connotación, tendremos que admitir la
obra xíéé'e'ãíâáã'ae investigarwsgbrewla ¡vida, sobrevida y desapar1c1on pau-
reside en la sociologización del mismo, en la tentación de
transfor- 1¿iña?é“iá“'c_bjíh6'£ación, de la sustancia esencialmente literaria. La …
mar toda estructura literaria en una pura sustancia sociológica, en
una fufiëîäh'aeîiha obra consiste, pues, en la funcrón connotativa de Ia
pura sustancia social. Habrá, pues, que tener en cuenta la especi
fici-
dad esencialmente literaria de la obra, la «resistencia» estructural
que IPEPfªláciones entre el estudio de la función de la obra y el resto
es una resistencia literaria del objeto que estudiamos.
de las ciencias fronterizas, especificación de ciertos conceptos
La sociología de la estructura de la obra puede admitir perfecta-
aplicación de los mismos, constituirán las bases de este tercer alnali—
mente la estrugtpwra, linguística de la misma, pero creará o investigará
sis o campo sociológico. Quedará solamente el comparar, comp eîar
sobre la estructura social de la obra literaria: tomará a ésta como
y hasta negar los resultados obtenidos en este tercer campo, con os1
una totalización unitaria dentro de la cual pueda distinguir tema y
ya obtenidos en 105 otros dos. (Recordando, una vez mas, que e
problemática (o estructura estructurada y estructura estructurante), orden de esta exposición no tiene por qué corresponder al orden
136533“eºn—relación esta doble estructura de la ya llamada estructura
de investigación.)
literaria con el sujeto colectivo de la obra (responsable y creador de
la visión del mundo que inspira la problemática) y también la pon—
drá en relación con el sujeto individual o autor (responsable y crea-
Constatación e interpretación
dor, sobre todo, del tema de la obra о estructura estructurada).
El estudio de la estructura no se agota aquí, puesto que al soció- , . ., e
Hay que subrayar, una vez mas, que toda _1nterpretac1lon parte d
...…»

logo le toca relacionar obra con visión del mundo, obra con
con- la constatación más positiva que pueda imaginarse. _No ay hque re-
ciencia de clase, y estudiar sobre todo las necesarias mediaciones
que chazar el positivismo, aun el más chato y rastrero, slnoque ay que
han de aparecer entre los diferentes polos de las relaciones descubier— integrarlo o, mejor, considerarlo como un paso necesario,
tas y descritas. (No hay duda de que una nueva visiôn del mundo,
ble, incluso, para llegar en su momento a la interpretac1on e os a-
por ejemplo, media y hasta transforma una estructura «formal» he-
tos acumulados, registrados, obtenidos. _ . d
redada, etc.)
No hay duda, sin embargo, de que en toda labor positiva, 1e
Los anâlisis sociológicos conseguidos en el nivel de estructura ha-
que en todo trabajo de constatación hay ya una teoria, llamemos a
brán de ser inmediatamente relacionados con los obtenidos en el nivel
así, que dirige consciente o inconscientemente, lOs pasos 'del. investi—
de la génesis, única manera de completarlos.
gador' pero con todo, la acumulación de datos y 蓄 consiguiente or-
.
' ' el prim er p aso e to a interpre-
,

denamiento,
' srgue constituyendo
Sociología de la función de la obra literaria tación. ‥
Aqui existe el peligro de quedarse en la pura aoumulacron, en la
El tercer nivel o campo de análisis, según la definición avanzada, pura descripción del dato, de transformar la Socmzogia en una Es—
consiste en estudiar la función o vida histôrica y necesariamente tadistica (Ciencia, dicho sea entre paréntesrs, de todo punto necesa-
so- ria a la hora de la acumulac10n).' '
cial, de la obra literaria. La obra literaria es tomada aqui como
un Ese peligro puede soslayarse 51 se tiene en cuenta que nos cn-
22
23
contramos dentro de un campo bien delimitado, que nos encontra- aleja de la visión del mundo que le dio origen. (Esto puede querer
mos ya armados con una serie de conceptos operatorios. Pongamos decir que el alejamiento puede constituir una <<ventaja», un «pro-
un ejemplo: podemos partir de una segmentación necesariamente ar— greso» social.)
bitraria del tiempo y del espacio; a partir de aquí, recogeremos una Para la Sociología, repito, tal y como yo la entiendo, la visión
producción literaria, después comenzaremos el estudio de la misma del mundo no se encuentra nunca cristalizada, conceptualizada; exis-
(señalando en lo posible ciertas frecuencias que se convertirán en te en el seno de la sociedad, y existe porque es capaz de mediar
tendencias, etc.). No hay duda de que ante la aparición, puramente una serie de comportamientos sociales y de modos de relacionar,
literaria, de nuevas tendencias, de nuevos modos de hacer y de pero su existencia sólo se denuncia por sus efectos, no hay, pues,
pensar, tendremos que salirnos de la producción recogida para buscar «presencia» objetiva de la visión del mundo, sino presencia <<sub-
en la sociedad los cambios observados ya en las obras registradas. terránea», «interior» y, desde luego, difusamente percibida, por los
Entonces llegará el luminoso momento sociológico de señalar, con hombres de la sociedad misma que engendró o produjo esta visión del
la mayor precisión posible, las homologías y correlaciones entre los mundo—.
grupos sociales que constituyen una sociedad dada y la producción Para el sociólogo de la literatura, operar a partir de ideologías
literaria aparecida en esta misma sociedad. bien establecidas, es un momento necesario de la constatación, pero
Pero el camino no acabará en este paralelo esclarecedor, debemos sólo un momento—, ya que las obras literarias suelen ir más allá de
volver al punto de partida, debemos volver a la obra literaria y es- las ideologías mismas (e incluso pueden estar inspiradas por ideolo-
pecificar su génesis, su estructura y su función. gías contrapuestas). Cuando una obra es rica y significativa no es
Constatar es, pues, también interpretar, y no hay interpretaciôn posible adscribirla a una ideología determinada y bien conocida,
posible sin una previa constatación. aunque naturalmente ha de encontrarse en relación mediadora con
la misma. (El Quijote, por ejemplo, no es obra aristocrática ni bur—
guesa, o no enteramente aristocrática y no enteramente burguesa,
Ideologia; y visiones del mundo etcétera.)
Las visiones del mundo median las homologías profundas y des—
Ambos conceptos, como el de sujeto colectivo de la obra litera— de luego no conscientes entre la obra y la sociedad. Las ideologías,
ria con el que se funden a veces, son esenciales a la hora de consti- no sólo median, sino que explican ya la obra literaria, pero al mis—
tuir una Sociología de la Literatura. mo tiempo que la explican cierran, en cierto sentido, todo camino
Sin embargo, las dificultades surgen inmediatamente porque, de a una nueva explicación de la misma.
la misma manera que carecemos de. una definición de clase social, ca- Repito que tomo a la ideología como una cristalización histórica
recemos de una definición de ideología. No se trata de orientar, sin de una conciencia social, de clase, de grupo; como algo ya dado y
embargo, toda nuestra investigación a la obtención de estas defini- construido (por los historiadores y por los políticos sobre todo).
ciones que nos faltan, sino de adoptar rápidamente una para operar Pero el sociólogo de la literatura se encuentra en otra dimensión,
con ella; adopción que naturalmente ha de ser confrontada con el también histórica, también circunstancialmente espacial y temporal,
estudio, es decir, con la realidad del objeto y, seguramente, adop- pero otra que intenta ser más que profunda, propia.
ción o definición que habrá de transformarse a lo largo del proceso Defender la especificidad de la Sociología de la" Literatura es
investigador. también así, defender por todos los medios el objeto de su estudio,
Sin ningún ánimo de polémica, y a título estrictamente personal, la Literatura.
yo siempre he tenido a la ideología como la conceptualización, o ma- A la hora del análisis génesis, como queda escrito, es necesario
terialización de una visión del mundo, pero conceptualización, cris- tener en cuenta a las ideologías; quizá también a la hora del análisis
talización, etc., que una vez aparecida inmoviliza la visión del mundo titulado función, pero ¿cómo medir y describir las íntimas transfor—
que la dio origen. Una ideología, por ejemplo la política, sea la que maciones de la estructura literaria, partiendo solamente de la ideo—
fuere, se cristaliza inmediatamente en una serie de comportamientos logía? Siempre habrá un momento irreductible en el estudio del ob-
(reglas, partido organizado, disciplina, etc.) que necesariamente se jeto, a la mediación puramente ideológica.
24 25
tir del tema, nos daría ya una serie de tendencias novelescas, o lo
¿Ocurrirá lo mismo con la mediación de la visión del mundo?
Supongo que no, ya que el concepto de la visión del mundo es más que es lo mismo, la posibilidad de agrupar y ordenar una produc-
c1on a partir solamente y, por el momento, de los temas materiali-
totalizador, englobante, en una palabra, más <<sociológico».
zados en las mismas.
Naturalmente, el análisis de una producción no puede detenerse
en este punto que para mí no pasa de ser un momento constatatiVO'
Producción, frecuencias y tendencias
hay que avanzar hacia la interpretación. ,
Creo (y perdóneseme este constante uso y abuso del pronombre Y el. momento interpretativo, que viene siempre después del
personal, pero no quisiera pasar por representante de ninguna teo-
constatatzvo, consistirá en nuestro caso y ejemplo, en dilucidar las pro-
ría o corriente) que el sociólogo de la Literatura debe operar a par- blematicas que animan a los temas ya examinados y enumerados.
tir de ciertas totalizaciones concretas, para llegar, al fin de su in- _ Para ello, tendremos que salirnos por un momento de las obras
mismas recensadas y buscar en la sociedad las visiones del mundo
vestigación, a la obra, o a la única y sola obra que se ha propuesto
que animan, inspiran y hasta determinan las problemáticas literarias.
explicar.
‘Una a q]g__ _ a estructurante de una obra lite-
Constatar una producción literaria antes de entrar en la profun-
raria, esta constituida por el modo de relacionar, pensar, valorar
didad de una de las obras que se integran en esa producción, ofre-
recordarly—hasta'"“esperar, que posee un cierto grupo social durante
ce varias ventajas: ante todo, clarifica la génesis de la misma, puesto
un Ciertotiemp—o y en un determinado espacio.
que en la producción entera podremos ya definir y hasta describir
al presunto sujeto colectivo de la obra. No hay duda también de Yo distmguiría en este punto, entre bomologz’a y correlación: la
que una obra, sola y única, se enriquece, es decir, se explica a par-
correlacion correspondería al tema y la boaõrõg'íáííà'bfãáíéfíiàtica'
cl análisis temático de una producción nos daria así las correlacion
tir de su puesta en relación con el resto de las obras aparecidas bajo es
posrbles y existentes entre una producción literaria y su sujeto
el mismo signo, época, circunstancias, etc. Finalmente, pero no ex- obli—
;:atoriamente colectivo. La homología nos daría esta misma
haustivamente, se puede sostener que una obra así estudiada y enri- correla-
quecida, servirá también para elucidar ciertos aspectos o problemas clon, pero en el nivel de la visión del mundo, en el nivel de los modos
de la producción entera a la que pertenece. de relacionar, de pensar, calcular, etc.
Hay, pues, que partir de la producción literaria, o de una cierta Se trata, en definitiva, no solamente de establecer una serie de
limitación en el tiempo y en el espacio. Esta producción, delimitada tendencias dentro de una producción, sino de justificar, explicar es—
también dentro de un género literario, será después examinada a ms tendencias a partir de las visiones del mundo. 】
partir de una serie de calas que se querrán significativas —imposi-
ble, claro está, leer toda la producción; habrá que escoger, tantear,
etcétera. Estas primeras lecturas, de novelas, por ejemplo, podrán \ del mundo у matermlzzaczones lllcrarzar
así ser inmediatamente clasificadas, atendiendo solamente a los temas
tratados. No hay por qué insistir en la repetición de los temas; des- _ _ detengámonos un momento en el controvertido concepto de
consoladoramente habría que sostener que el mundo de la Literatura visiones del mundo, o cosmovisiones, como también se ha escrito.
no es exactamente infinito en su invención, sino todo lo contrario: Dije ya al tratar, cuán someramente, de las ideologías en relación
que temas y problemas se repiten y repiten. ron las visiones del mundo, que éstas no se encuentran nunca cris-
Precisamente basándose en esta_5_repeticiones podrá formarse ya mhzadas, conceptualizadas, hechas en una palabra; que existen por—
una tabla de frecuencias, y de esta tabla establecer, siempre provi- que median e inspiran, pero que su presencia no aparece nunca en
sionalmente, una "tendencia (novelas de tema campesino, de tema mundo Ob]et1V0.
amoroso, de tema urbano, del dinero, etc., en nuestro ejemplo). Naturalmente, me estoy refiriendo ya a lo imaginario, y más pre-
Dije, aunque muy apresuradamente, que en toda estructura de «lsamente a lo imaginario que se plasma'o materializa en el mundo
la obra literaria podíamos diferenciar entre tema y problemática; de la representación.
pues bien, este primer análisis de una producción, construido a par- Hay que partir de un punto esencialmente sociológico: toda vi—

26 27
.“; '.‘
sión del mundo es construcción de un grupo, de un sujeto colectivo,
ya que es imposible a un individuo solo, por muy genial que sea, este choque se traducirá por la evolución, destrucción quizá, de cier-
el fundar, edificar, expresar incluso, todo un sistema imaginario, tas formas estructurales y por la aparición de otras nuevas.
todo un sistema de relacionarse, de pensar, de esperar o recordar. Pero aún hay más, en toda obra rica y profunda, en toda obra
Cada grupo social en su lucha V vida sociales va construye'ndose así Literaria de cierta importancia, la visión del mundo—, lo imaginario,
una mentalidad precisa, específica, que no sólo le permite acomo— no suele servirse de la estructura literaria sin transformarla, enri—
darse, siempre en lucha, con la realidad objetiva, sino que también quecerla, adaptarla, etc.
le permite soñar, idealizar, evadirse, etc. El terreno de la visión del Para el sociólogo, pues, no se trata solamente de establecer, por
mundo se extiende por la superficie de lo objetivo y por las profun- un lado, las visiones del mundo y, por otro, la producción literaria;
didades de lo subjetivo; una visión del mundo sirve para vivir la tampoco puede contentarse con señalar las homologías y correlacio-
vida cotidiana, para acomodarse ante el conflicto de todos los días, nes que existen entre toda visión del mundo y las materializaciones
incluso sirve para valorar el gesto más anodino y para crear una literarias; ha de ir aún más allá, ha de llegar a describir y motivar
nueva connotación; pero aún hay más, una visión del mundo, por las transformaciones sufridas por las estructuras literarias.
su definición misma, posee, consciente o inconscientemente percibi- Si el sociólogo de la Literatura se detuviera en su estudio, en
da, una imagen del mundo. el establecimiento de visiones del mundo, por un lado, y, por el
otro, en la producción literaria, nos encontraríamos poco más o menos,
Ahora bien, ante la visión del mundo, por ella mediadas, surgen
ante la sociología de los contenidos.
inmediatamente toda una serie de manifestaciones sociales e histó-
ricas, costumbres, creencias, proyectos, prácticas, gestos, etc. Ante Si se detuviera o se contentara con señalar homologías y correla-
estas manifestaciones, el crítico o el estudioso, suele ordenar y je-
ciones, habría salido ya de los contenidos, pero no habría llegado aún
al objeto de su estudio, que sigue siendo la Literatura.
rarquizar inmediatamente: y así… hablará de mentalidades, de filoso-
fías, de ideologías políticas o religiosas, incluso de literaturas.
Pero, y en este pero creo que va una buena parte de la impor-
tancia del analisis sociológico de la Literatura, una manifestación li- El objeto de la Sociologia de la Literatura
teraria una plasmación de lo imaginario en el nivel de la repre-
sentación, conlleva una serie de interferencias que no suelen existir En este deambular, un poco impreciso y a ratos terriblemente
superficial, que ha constituido el presente trabajo, he creído oportu-
en otras manifestaciones, políticas, religiosas, etc., de toda visión del
no partir del planteamiento de un problema, y he creído llegar, no
mundo. Efectivamente… un esfuerzo por conceptualizar la visión del
a resolver este problema, sino a plantearlo mejor.
mundo, existe en muchos terrenos, en el filosófico o politico, por
El objeto de la Sociología de la Literatura sólo puede estar cons-
ejemplo; sin embargo. en estos dos casos ——hav muchos más, natural-
tituido por la Literatura misma, y cuantos métodos puedan ser apor-
mente”, la materialización operada no afecta ni tiene por qué tados por la ciencia sociológica, han de ser empleados con este sólo
afectar una sustancia específica que llamamos Literatura. fin, o respetando constantemente el objeto de nuestro estudio.
Las materializaciones literarias poseen estructuras propias, espe— Comprendo perfectamente las dificultades y, sobre todo, las
cíficas. literarias en suma; nos hallamos en el mundo artístico de la constantes tentaciones que tenemos todos, de prescindir del objeto,
connotación histórica y no en el mundo de la denotación más o me- o de ponerlo entre paréntesis, mientras seguimos dilucidando sobre
nos perenne, etc. métodos y conceptos. Hay momentos, incluso, me refiero especial-
La Sociología de la Literatura tendrá que atender a las estruc- mente a la mal llamada paraliteratura, en que los conceptos y uten-
turas propias de la Literatura, medir en lo posible, o describir y, silios extraliterarios son más importantes que el objeto mismo, que
por tanto, explicar, las relaciones no siempre armoniosas, entre una no llega a ser enteramente literario, pero aun en este caso (novela
visión del mundo V una estructura literaria. por entregas, fotonovela, romances de ciego, seriales televisivos, et—
Una visión del mundo romántica, ruptural, por ejemplo, choca- cétera) el objeto paraliterario habrá de ser confrontado con la lite—
rá de inmediato con la estructura histórica literaria y heredada; ratura misma, con el objeto de la Sociología de la Literatura.
Supongamos ahora que hemos respetado perfectamente las reglas
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del juego, que no hemos olvidado ni un instante el objeto de nues-
tro estudio. ¿Hay un modo de ir aún más allá? ¿De valorar estéti-
camente una obra literaria a partir de la Sociologia?
La Sociologia de la Literatura busca en principio la significación
de la obra literaria, y en esto se parece al resto de las ciencias que
tratan el mismo objeto, pero ¿podrá valorar esta significación? Para
un estudioso de la Estilistica, o incluso de la estructura linguistica,
la respuesta ha de ser positiva, puesto que se encuentra dentro de
las reglas del mismo método que aplica a la Literatura, pero ¿para
un sociólogo de la Literatura?
Aqui la tentación reside en valorar una obra «sociològicarnente», Definiciôn de la sociologia de la Literatura
es decir, por su valor totalizante, englobante, en una palabra, «socio-
logico». Sin embargo, nada es más improbable; el sociólogo de la
Literatura tendrá que prescindir, también en este caso, de su tabla Sociologia de la Literatura es la ciencia que tiene por objeto la
de valores, digamos, profesionales; y deberá atender a la estructura producción histórica у la materialización Social de las obras litera-
de la obra misma. rias, en su gênesis, estructura y funcionamiento, y en relación con las
Creo que se puede hablar y valorar una obra a partir de su es- visionar del mundo (conciencias, mentalidades, etc.) que las corn-
tructura y no a partir de su génesis; mucho menos a partir de su prenden y explican.
función, aunque en este último caso, al sociólogo le toque explicar
el porqué de un éxito, de una sobrevivencia, de una resurrección. Ciencia: ciencia del Hombre, es decir, que no está basada en el
Guarda, pues, el objeto de la Sociología de la Literatura, su úl— concepto de leyes fisicomatemáticas. Una ciencia del Hombre no po—
tima significación, su valoración final, dentro de si mismo; y los ca- see leyes sino tendencias; 0 de otra manera, sus <<leyes>> una vez
minos para llegar a el no están vedados por ahora (o al menos están conocidas pueden ser conculcadas y desaparecer asi, como tales «le-
vedados para mi). yes». Ni la Sociología General puede ser una ciencia exacta, como
quería Durkheim, ni menos aún, la Sociología de la Literatura puede
pretender este estatuto de ciencia que no le corresponde.
La Sociología de la Literatura como ciencia del hombre pertenece
a la Sociologia General.

Objeto: qué tiene por objeto, o qué estudia: se trata de designar


el objeto de la ciencia que intentamos instituir. Puede hablarse de
delimitación y de objetivacíón, delimitar el terreno en el que ha de
efectuarse la praxis de la ciencia, con todos los problemas anejos
a la delimitación; objetivar, significaría pura y simplemente «crear»
el objeto, pero no hay duda de que esta <<creación objetiva» ha de
corresponder a una realidad (la Literatura en este caso, que se toma
ya como existente, como objetiva).

Producción histórica: la Literatura se toma, en este primer mo—


mento, como una producción dentro de una historia; toda Literatura
es histórica; necesidad de acotar o describir (constatación) el tiempo
y el lugar del objeto, que se pretende estudiar. Se trata también de

30 31
tener en cuenta el devenir histôrico, es decir, las obligadas transfor- merar descriptivamente. Posee también una serie de relaciones entre
maciones históricas del objeto. los diferentes elementos de la estructura y un funcionamiento 0 exis-
tencia 0 vida de estas mismas relaciones. Nuestra ciencia tiene en
Materialización social: la Literatura, el objeto de esta Ciencia, cuenta, pues, la especificación literaria, estructura literaria, de la obra,
no solamente aparece en un momento histórico, sino que es produ- a fin, más tarde, de ponerla en relación con la sociedad.
cido históricamente; aún más, esta producción social es una materia-
lización de la sociedad. La sociedad no engendra un objeto, que una Funcionamiento: toda obra literaria funciona socialmente, se со-
vez engendrado o producido queda fuera de la misma, sino que la munica socialmente con la sociedad, a través del tiempo y del espa-
sociedad se manifiesta, encarna, materializa también a través de cio (nivel diacrónico). Toda obra literaria tiene una vida social. So—
la Literatura. No hay, pues, ninguna posibilidad de separar la his- lamente nuestra ciencia puede dar cuenta de los cambios de fun-
toria de la sociedad (todo hecho es histórico y social). Toda Litera— ción sociales, habidos en la vida social, en el funcionamiento de una
tura, todo objeto, no solamente tiene historia, sino que es sociedad. obra, puesto que ésta no es tomada jamás como obra «acabada» en
La sociedad existe a través y por medio de sus manifestaciones que sí, sino como una estructura que nace, vive, se desarrolla o no se
[a_quí llamamos materializaciones. desarrolla y muere. La función de una obra literaria corresponde a
lo que se ha llamado Historia social de la Literatura.
Obras literarias: no existe ninguna definición ni objetivación de
lo que se entiende por Literatura. Existe, sí, un consenso unánime En relación: indudablemente, el estudio del objeto literario no
que reconoce el estatuto literario a una serie de obras del hombre. puede acabarse en la explicitación de la génesis, estructura y fun-
Necesidad, pues, de adoptar, aunque sólo sea provisionalmente y ción del mismo, sino que, y precisamente porque nos encontramos
como hipótesis de trabajo, una definición mínima de obra lite- en el campo de la Sociología, ha de poner en relación este triple
raria. Esta definición, sea completa o no, no invalida el funciona- estudio con la Sociedad entera, y, en particular, con un nuevo sujeto
miento de la Sociología de la Literatura, ya que más adelante (estruc— colectivo que trasciende al sujeto colectivo estudiado o explicitado
tum) el sociólogo de la literatura se verá obligado a fijar una delimi— en la génesis. En ésta, tomábamos al sujeto colectivo como autor o
tación o definición más estricta del objeto literario. creador de una obra literaria; se trata ahora de explicitar y <<am—
pliar» este sujeto, que no solamente se ha manifestado en el nivel li-
Génesis: la Sociología de la Literatura estudia en primer lugar terario, sino que necesariamente ha tenido que manifestarse en otros
la génesis, necesariamente social, de la obra literaria; para ello par- campos de materialización social.
te, sobre todo, del concepto de sujeto colectivo (conciencia de clase,
de grupo, mentalidades, estructuras categoriales goldmannianas, et- Visiones del mundo o conciencias colectivas, de grupo, de Cla-
cétera). Al ser el sujeto de toda obra literaria un sujeto colectivo, se, mentalidades, <<ideologías>>, etc. Cualquiera que sea el nombre que
solamente la Sociología de la Literatura es capaz de explicitarlo. Aquí se adopte, el concepto ha de ser siempre el mismo: el modo de pen—
nuestra ciencia se separa epistemolo'gicamente del Psicoanálisis (su— sar, esperar, proyectar, temer, calcular, etc., de un grupo, obligato-
jeto individual y no colectivo) y de la Linguistica (leyes lingííísticas riamente colectivo, de hombres inmersos en una sociedad bien ca-
sin necesidad de sujeto), aunque ha de mantener con estas dos cien- racterizada. Este grupo se manifiesta en todos los niveles de la reali—
cias relaciones estrechas. No hay que olvidar que, aunque la génesis dad social, e; realidad social, er sociedad, es el verdadero y auténti-
de una obra, parte del sujeto colectivo, toda obra literaria suele co sujeto, puesto que el hombre es siempre el sujeto de la Historia,
tener un sujeto individual y está construida con un material linguis- aunque la haga en determinadas o determinables condiciones. Sola-
tico. mente la Sociología puede poner en claro, descubrir este sujeto, au-
tor y realidad de la Historia, puesto que nos encontramos ante un
Estructura: toda obra literaria, cualquiera que hay? sido la defi— sujeto esencialmente social; y solamente la Sociología de la Litera-
niciôn adoptada del concepto de Literatura, es una es t uctura. Como tura puede poner en claro, descubrir y describir la relación que
tal posee una serie de reglas internas que conviene explicitar y enu- existe entre este sujeto colectivo y la materialización literaria del

32 33
mismo. No nos encontramos, sin embargo, ante una Sociologia de
las Ideas, o ante una Historia de las mismas, puesto que nuestra
ciencia ha tenido buen cuidado de especificar, desde el primer mo-
mento, el objeto literario que se propone estudiar. Una Sociología
de las Ideas o de las mentalidades, no tiene por qué tener en cuenta
la especificidad del hecho literario, su estructura; una Sociología de
la Literatura ha de partir también, para existir como ciencia, de esta
especificidad o estructura.

Comprensión y explicación: la Sociologia de la Literatura parte


del supuesto siguiente: alcanzar la significación de una obra literaria
significa alcanzar su comprensión y su explicación; y solamente des-
pués de haber puesto en claro la especificidad de la obra, y de ha-
ber descrito el sujeto colectivo de la misma, puede alcanzarse la sig—
nificación deseada. Comprender y explicar una obra, no son dos pro-
cesos diferentes sino dos momentos del mismo proceso: se parte de
una primera comprensión y se inserta ésta, en una comprensión más
Sociologia de la Literatura
englobante, consiguiéndose así la explicación. Todo el intento de
nuestra ciencia está dirigido a dotar de una significación al objeto
de la misma. Sin embargo, no hay que entender aquí que la signifi- 1. Génesis
cación última, o la significación que puede alcanzar la Sociología de
la Literatura, se encuentra únicamente en la comprensión y explica-
ción alcanzadas a partir del auténtico sujeto colectivo desentrañado;
no hay que olvidar que el modo de hacer, de materializarse, de exis—
tir, de este sujeto social ha sido estudiado a partir de una estructura
específica. La materialización del sujeto en una obra literaria no es,
pues, un proceso automático, sino una relación dialéctica (interacción,
devenir, movimiento histórico, etc.); por eso es necesaria una 80-
ciología de la Literatura, y no es suficiente una Historia o una 80-
ciología de las Ideas. La estructura literaria posee su propia especi-
ficidad, que puede oponerse, a veces, y siempre resistirse, a la ma-
terialización del sujeto social. No hay, pues, una relación determinan-
te sujeto social—estructura literaria, sino una doble mediación: el su—
jeto social media el objeto literario y, éste a su vez, media al sujeto
social.

34
Mediaciones

El problema de las mediaciones de la obra literaria comienza por


el concepto mismo de mediación. Para evitar cualquier género de
malentendido, vamos a partir de las relaciones, en abstracto, a fin
de especificar en lo posible, lo que entendemos por mediación.
Si tomamos, siempre en abstracto, dos elementos y decimos que
se encuentran en relación, establecemos ya un contacto entre los dos
elementos diferenciados; la relación entre ambos sólo puede ser ex-
plicativa es decir, devenir explicativa— si admitimos también que
toda relación posee una virtualidad efectiva. La efectividad de una
relación consiste en su fuerza mediadora, determinante o no determi-
nante, y toda relación es virtualmente mediadora porque encierra en
ella esta fuerza, esta posibilidad de acción, que llamamos virtualidad
efectiva.
Una mediación no es una causa, puesto que, siempre en abstracto,
admitimos dos elementos como mínimo, y de ninguna manera pode-
mos aceptar que uno de los elementos sea la causa del otro, ni aún
en el caso, como veremos más adelante, de poseer una de estos dos
elementos abstractos, una efectividad determinante.
Una mediación no es, pues, una influencia, concepto que encie-
rra el concepto de causa. La antigua escuela crítica de las influen-
cias y de las fuentes se limitaba a llamar influencias a aquellas rela-
ciones mediadoras de la obra literaria о artistica, que esta misma es-
cuela crítica tomaba como causas explicativas.
Una mediación, о una relación con efectividad virtual, es el con-
cepto que intenta salvar, para su posible explicación, la especificidad
de los dos elementos abstractos que constituyen toda relación. Así,
podemos decir que «existen ciertas circunstancias mediadoras en tal
obra», lo cual no quiere decir que estas circunstancias determinaron
la obra, sino que fueron recogidas por la misma, quizá en oposición
a las mismas.

37
Encontrar las mediaciones de una obra literaria o artística no un momento en que algunas de las relaciones establecidas, imaginadas
significa, pues, buscar la causalidad explicativa de la misma, sino si se quiere, por el investigador puedan ser comprobadas empírica-
establecer el mayor número de relaciones posibles entre la obra de— mente, y en este punto las relaciones son ya mediaciones explicativas.
limitada para el análisis y las circunstancias que la rodean y que, Si la virtualidad de las relaciones puede ser determinante o no de-
por tanto, median. terminante, como sostenemos en teoría, esta distinción no implica tam-
El problema es importante, puesto que se trata de rechazar todo poco el reconocimiento de ninguna causalidad, por la sencilla razón
mecanismo causal, en cualquier nivel que pueda presentarse. O de de que, como apuntamos, toda la efectividad de las relaciones es
otra manera, quizá más discutible, creemos que toda causalidad se siempre histórica, deviene, aparece y puede desaparecer. Es posible
transforma más tarde o más temprano en un vulgar mecanicismo. pues, pensar, siempre en abstracto, que un elemento puede en un
No se trata, sin embargo, de rechazar el concepto filosófico de determinado momento poseer toda la efectividad determinante con
causa, sino de comprender que en lo que se ha llamado Ciencias respecto al segundo elemento de la relación establecida, pero tam-
Humanas, o más concretamente en Sociología, la causalidad no tiene bién se puede pensar que esta efectividad puede cambiar de polo, de
ninguna aplicación científica, ya que no existe ninguna posibilidad elemento, y que el primer elemento con efectividad determinante
de aplicar el concepto fisicomatemático de ley natural. sea a su vez el polo receptivo del otro elemento que en este segundo
La Sociología, que es someramente el estudio de las relaciones momento ha alcanzado la efectividad determinante.
del hombre en sociedad, sólo puede operar a partir de las media- Tratamos de salvar por encima de todo, a través de todas estas
ciones, porque solamente éstas respetan la especificidad de todos enojosas abstracciones, la historicidad que es provisionalidad de las
y de cada uno de los elementos puestos en relación. Aún más, sólo relaciones, a fin de salvaguardar en lo posible la especificidad de to-
las relaciones tomadas como mediaciones permiten el establecimiento, dos los elementos que las componen.
a la hora del análisis, de nuevas relaciones al negar toda causalidad Se podría preguntar al llegar a este punto, en qué consiste la
al objeto del estudio. especificidad o la personalidad que intentamos salvaguardar, o al
He dicho que toda relación contiene una virtualidad efectiva, modo metafisico, ¿cuál es la esencia de los elementos que entran
quiero decir con ello, que la efectividad de la relación se puede dar en relación? La respuesta no es facil y sólo puede ser provisional:
o no, ocurrir о по; en otras palabras, que toda efectividad es virtual creo que todo elemento de una relación es una estructura genética,
porque es histórica. En abstracto: dos elementos pueden estar en en movimiento, que se define a su vez por integrarse en una estruc—
relación durante cierto tiempo y en un cierto espacio, sin que exista tura genética más amplia. Podríamos llegar a la conclusión de que todo
mediación entre ambos; sin embargo, a partir de un cierto momen- objeto se caracteriza por su estar en relación, y que su carácter o
to histórico la efectividad de la relación entra en juego y la media- especificidad viene determinado por las relaciones que posee; res-
ción queda constituida. puesta que, lo reconozco, no es suficiente sobre todo para los meta—
Al diferenciar, siempre en abstracto, entre relación y mediación, físicos de las esencias.
queremos distinguir con toda claridad entre la relación que objetiva- La distinción, en el nivel conceptual, entre relación y mediación
mente existe, y que es mediación, y la relación que establece el in- nos parece decisiva a la hora de estudiar una obra literaria, porque si
vestigador a lo largo de su trabajo, que puede ser o no ser, llegar bien es verdad que la relación puede hacernos avanzar en la com—
o no llegar a ser una mediación. prensión de la obra, solamente la mediación nos puede dar la expli-
Efectivamente, ante una obra literaria о una obra artistica, el cación de la misma. Es más, la relación suele caer en la tautologia
primer deber del investigador consiste en encontrar todas las me- con gran facilidad, en la analogía sin gran significación.
diaciones posibles que median el objeto estudiado y que por me- Por ejemplo, para nadie es un secreto que ciertos escritores estu—
diarlo, lo explican. Para ello, el investigador comienza por estable- vieron en relación con los movimientos políticos de su época, o por—
cer todas las relaciones posibles entre el objeto y, digamos, sus cir— que participaron activamente en ellos o porque fueron capaces de
cunstancias, pero esto no quiere decir, como es natural, que todas recogerlos en sus obras literarias. Un análisis basado simplemente
las relaciones establecidas por el investigador hayan existido —si se en la relación nos llevaría a la conclusión de que efectivamente exis-
trata de una obra del pasado— en la realidad. Sin embargo, llegará tieron ciertos movimientos políticos por una parte, y que por otra

38 39
estos movimientos políticos se recogieron en la obra que tratamos demostrar su aserto a partir de un pequeño número de novelas;
de estudiar. Pero nada más. Por el contrario, un análisis basado en esto explica el que la misma crítica tenga que aferrarse a una serie
la mediación buscaría más profundamente el movimiento mismo de de relaciones que, al no ser mediadoras, sólo ilustran una tautología
estas relaciones, y hasta podría explicar el inexplicable caso del es- más o menos encubierta: un escritor socialista escribe obras socia-
critor que, participando en un movimiento político, lo niega o no lo listas. Pero la verdad es que en el mundo de las entregas, las me-
recoge a la hora de la creación literaria. diaciones explicativas se encuentran en el nivel del editor y del públi-
Tomemos el caso, porque es un <<caso>>, de la novela por entregas co, y de ninguna manera en el nivel del escritor que firma las
española del siglo XIX. Para más de un crítico, los entreguistas exten- novelas.
dieron entre el público lector ciertas ideas socialistas о cuando menos, Si las relaciones no son enteramente explicativas las mediaciones
socializantes; para llegar a esta conclusión, estos críticos estudiaron que lo son, no son tan fácilmente discernibles como las primeras.
las obras, pero sólo ciertas obras producidas por los entreguistas, por Para el investigador el establecimiento de una serie de relaciones
un lado, y, por el otro, las corrientes políticas socialistas o sociali- suele ya clarificar el problema del objeto que se propone estudiar;
zantes de las épocas en las que, en principio, estos entreguistas parti- sin embargo, el establecimiento de las mediaciones es mucho más
ciparon y hasta colaboraron. La conclusión, basada en esta serie de difícil por el hecho de encontrarse éstas por debajo de las relaciones,
relaciones establecidas por la crítica, y que sin duda existieron en la o como si dijéramos en el terreno más profundo del campo de las re-
realidad, es la siguiente: el socialismo de ciertos escritores inspiró laciones, sin olvidar que existen otras mediaciones que por ser tan
la obra de estos escritores. obvias, como en el caso de la forma, suelen pasar inadvertidas a la
Esta conclusión que no es enteramente falsa no es enteramente hora del análisis.
explicativa por la sencilla razón de que la entrega, objeto literario,
contiene en sí ciertas estructuras mediadoras que determinan en cier-
to momento el contenido político de la obra producida. Si el crítico,
o la crítica a la que me refiero, se hubiera fijado en que el escribir Mediaciones de la forma
una novela por entregas no es lo mismo que el escribir una no-
vela <<normal>>, se hubiera dado cuenta de que el socialismo no Ni Lukàcs ni Goldmann, a lo largo de sus trabajos, estudiaron el
es exactamente inspirador de la obra, sino una circunstancia, una re- espinoso problema de las formas literarias en relación con los conte-
lación que puede darse 0 no darse, producirse o no, porque el pre- nidos de las mismas. No se trata, como se comprenderá, de resucitar
tendido socialismo de algunas de estas obras no es una mediación la bien enterrada dicotomía forma-contenido, sino de plantear la re-
explicativa de las mismas, sino una relación circunstancial. Como es lación forma-contenido desde un ángulo muy diferente.
sabido, el escritor por entregas no es exactamente el autor de las Si llamamos contenido de una obra literaria a la materialización
mismas, sino la pluma о la fuerza del trabajo de otro autor que se de una serie de relaciones sociales que se concretan en una visión del
llama editor, éste, mediado por el público suscriptor, dicta el tí- mundo, la forma de esta materialización no es simplemente la mate-
tulo y el contenido de la obra que el entreguista ha de escribir a rialización a la que nos referimos, sino la utilización de una materia-
plazo y a precio fijo. Naturalmente, si el escritor, supuesto socialis- lización anterior, histórica ya, y también en el seno de la sociedad.
ta, puede expresar libremente sus ideas ———es decir, si no se encuen- Un contenido, en este sentido, se encuentra en relación con una
tra en contradicción con el editor— la novela producida será, en forma heredada, construida con anterioridad a la materialización del
principio, de tendencia o de contenido socialista (haciendo abstrac- contenido que nos ocupa. La relación entre este nuevo contenido y
ción aquí de la estructura formal de este tipo de novelas, que tam- esta nueva forma, plantea precisamente el problema de la mediación
bién tiene su importancia por constituir una auténtica mediación), de la forma.
pero si el editor manda o encarga otra cosa, quizá en oposición con Distinguiremos (1.2.6. y 1.2.7.) entre la estructura estructurante
las ideas del escritor, la obra, aunque firmada por la misma mano, (EE) y la estructura estructurada (Ее) de toda obra literaria; la EE,
no es ni puede ser socialista o de tendencia socializante. verdadero motor y razôn de la obra literaria proviene, como sabemos
Esto explica el que la crítica a la que me refiero sólo pueda también, de un sujeto colectivo o transindividual; pero esta EE va a

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enfrentarse ahora, por medio de una acción individual y específica, tal forma; mientras los nuevos contenidos no se encuentren en con-
con una Ee que para nuestro intento y, por el momento, vamos a tradicción con las leyes internas de la forma, es decir, mientras las
llamar forma. respeten, la forma seguirá funcionando como forma, pero puede lle—
La forma, creaciôn y producción social puede, como es natural, gar un momento, de hecho siempre llega este momento, en que las
aparecer al mismo tiempo o en el mismo momento en que aparece estructuras formales, más o menos históricas, se encuentran en oposi—
lo que hemos llamado contenido, pero, según podemos observar por ción, en resistencia formal, con los nuevos contenidos.
la Historia, generalmente las formas tardan años, y hasta siglos en Aqui habría que tener en cuenta no solamente las leyes internas
decantarse, en alcanzar una estructura fija y definitiva. No es, pues, de la estructura estructurante que entra en oposición, sino también
corriente, y hasta seria excepcional, pero no contrario a lo que sos— las diferencias que han de existir entre el nuevo contenido que entra
tenemos, el que la forma apareciera al mismo tiempo que el conte— en oposición y los antiguos contenidos que no solamente no entra—
nido. Suele ocurrir lo contrario: el contenido busca y encuentra una ron en oposición con la Ec, sino que, generalmente, ayudaron a la
forma para materializarse que es preexistente al contenido que se perfección, siempre formal, de la misma.
trata de materializar. El problema, o la explicación, una vez más, ha de encontrarse en
En este punto convendría establecer inmediatamente una pri- la sociedad y en los grupos o clases sociales que construyeron la for-
mera clasificación de las formas en relación con los contenidos que ma, que la utilizaron y que a partir de un cierto momento son in—
las utilizan, conservando siempre la relación entre los dos elementos; capaces ya de utilizarla sin transformarla o sin destruirla.
en este sentido, las formas pueden ser adecuadas o inadecuadas; y Hay que subrayar que una Ee puede transformarse, siempre que
una forma adecuada no es la forma que corresponde al contenido, la transformación no afecte las leyes internas de su estructura, pero
sino la forma que opone una resistencia mínima a la materialización que la transformación se convierte en destrucción, desde el momento
del contenido; lo contrario ocurre con las formas que podemos con- en que una de sus leyes internas es conculcada.
siderar inadecuadas. Queda claro que para el estudio y análisis de las relaciones en—
No se trata, pues, de buscar solamente las correspondencias, sino tre la EE y la Ec, se necesita no solamente un conocimiento bastante
las resistencias entre forma y contenido, entre la EE y la Ee, entre profundo de la conciencia colectiva, o del sujeto transindividual que
una conciencia colectiva y transindividual que busca materializarse, protagoniza o crea la EE, sino también una definición —todo lo
y la forma o la materialización concreta que adopta. provisional que se quiera, pero operatoria— de la Ee. En este pun-
La correspondencia entre la EE y la Ее no puede ser muy expli- to, nos hallamos aún sin las definiciones que necesitamos y, lo que
cativa, pues responde a motivaciones más o menos contingentes del es peor, sin que la mayor parte de las escuelas críticas crean necesa—
autor y de su época (la moda, los modelos, etc.); por el contrario, ria la elaboración de estas definiciones. La crítica y, en general, la
las resistencias o dificultades encontradas, por medio de una serie Sociología de la Literatura, continúan operando con una serie de
de análisis bien orientados, entre la EE y la Ее pueden alcanzar conceptos no definidos, heredados, a los que ni siquiera suele apli-
un grado de explicación nuevo y, creo. muy amplio. Efectivamente, el car su propia crítica. Sin embargo, hora es ya de decir que la utili-
zación de conceptos más o menos claves, como género, novela, lírica,
estudio de estas resistencias nos explicaría no solamente ciertas va-
etcétera, necesitan una previa definición a su utilización.
riaciones de las formas, sino su evolución misma y, también, en al-
La resistencia, casi general, a construir o a emplear definiciones,
gunos casos, su muerte y desaparición.
ha impedido hasta ahora la elucidación de un problema tan necesa-
Una forma, o Ee, es una creación social que se encuentra ya en rio como el de las relaciones entre la forma, Ее, y contenido, EE.
la conciencia colectiva cuando llega el momento de expresar un nue- La Sociología de la Literatura, y a pesar de las declaraciones en con-
vo contenido (aunque hay que señalar la posible excepción de un tra de lo que avanzamos, ha continuado siendo hasta ahora, una
contenido que inaugura una forma ya acabada, fija y perfecta). La Ее sociología de los contenidos, cualquiera que sea la significación que
ha sido aceptada y utilizada en uno o en otro sentido, pero ocurre demos a este término. La sociología de las formas, a pesar de Lukàcs,
que una forma, Ee, es también una estructura que posee sus propias no ha logrado tomar a éstas como elementos de relación, como me-
leyes internas, las leyes autorreguladoras que le hacen existir como diaciones,
42 43
Es de todos sabido, por ejemplo, que el movimiento romántico, del mundo se materializa de un modo peculiar, es decir, de un modo
revolucionó todas las formas heredadas; esto lo admiten hasta los que no pone en peligro la esencia misma de su visión del mundo.
manuales de Literatura más sencillos, pero no conozco ningún tra- Si la forma novela es de claro origen burgués, si desde que el
bajo que haya descrito en que' y por qué, las formas heredadas se hombre fue capaz de obligar y obligarse jurídica y económicamente.
oponían a la nueva corriente romántica; no conozco ningún trabajo nació el hombre «moderno», con este hombre nació la novela. Sin
que haya descrito la estructura y las leyes internas que regían las an- duda, como afirma Lukacs, este nuevo hombre es ya un héroe de-
tiguas formas transformadas o destruidas por el romanticismo. Y, sin gradado, puesto que ha perdido su puesto en la gran totalidad armo-
embargo, esta descripción no solamente nos aclamrz’a sobre la apari- niosa de una sociedad organizada, completa, totalizada, pero degra—
ción de nuevas formas, sino incluso sobre el contenido EE, de la со- dado o no ——depende con qué lo ponemos en relación— nos encon-
rriente romántica. tramos con un hombre nuevo, con una EE nueva que necesita ma-
Estudiar, por ejemplo, la evolución de la forma novela pide, cuan- terializarse, o que al materializarse lo va a hacer de un modo pre-
do menos, una definición de la forma, Ее, novela, a fin de conocer ciso y específico.
no solamente la evolución de la novela, que podemos observar a par— Surge así la novela, о las primeras novelas, pero como es natural
tir de otros puntos de vista, sino para comprobar у explicar la evo- estas novelas no pueden aparecer de la nada; el hombre nuevo, diga-
lución misma. Solamente después de haber estudiado las formas ade— mos el hombre renacentista, poseía dentro del nuevo campo de su
cuadas e inadecuadas, como hemos afirmado, podremos comprobar visión y de su memoria histórica, dos formas, por lo menos, en las
un devenir de la forma misma. que apoyarse: por un lado, el recuerdo y los restos conservados de
Si la novela es <<la historia escrita de las relaciones en su movi- la novelística antigua, griega y romana, y por otro, los restos o la
miento constitutivo, entre un individuo y un universo», no hay duda herencia de los poemas cerrados, de las epopeyas nacionales.
de que todo contenido EE que rompa con esta definición, no respe- Y con estas dos herencias, por lo menos, contó y operó el nue-
tando algunos de sus elementos, acabará por transformar la forma vo novelista; Cervantes evoca a Heliodoro, y los libros de caballe-
de la novela misma. rías intentan desacralizar el mundo cerrado, antiguo, y materializar
Si consideramos, en un esfuerzo de simplificación, que la novela por primera vez, un héroe individualizado. Los libros de caballe—
viene sobre todo constituida por dos elementos principales: el indi- rías, para seguir con el mismo ejemplo, presentan el punto medio en
viduo protagonista novelesco y el universo, mundo novelesco, podre- el que una forma se resiste a ser empleada con una nueva visión;
mos observar que todos los esfuerzos de una cierta novela por ma- son por eso formas cerradas de novela, de imposible evolución, for-
terializar un protagonista colectivo, no individualizado, transforman mas de inestable equilibrio sin devenir. Un Amadís es ya un hombre
la novela en otra cosa que a veces no quiere decir su nombre. De la individualizado que se llama Amadís, pero su conducta está de tal
misma manera, la novela que trata de hacer abstracción, o de poner modo ajustada a una conocida tabla de valores, que ninguna evolu—
entre paréntesis, el universo novelesco cae —o asciende—, más tarde ción le es concedida, que de ninguna manera puede dejar de ser el
o más temprano. en el nivel de la lírica. Amadís además de ser Amadís. La forma epopeya se resiste a mate-
Detengámonos un momento en estos dos elementos principales, rializar al individuo moderno, al individuo que no es representativo
y que considero básicos, de toda forma novela; ante todo, la novela exactamente de ninguna tabla de valores nacionalmente aceptados,
como forma o Ее, es una forma social, que ha tenido su historia, que sólo se representa a sí mismo y que para materializarse ha de
su génesis y su devenir; hemos de ponernos de acuerdo sobre los romper con una de las estructuras o leyes internas de la forma epo-
orígenes de la forma novela, saber con la mayor precisión posible a peya o poema: la de que el héroe sea un héroe colectivo, represen—
qué grupo o clase social perteneció —puesto que en el origen de tativo de toda una colectividad.
toda forma, como en el origen de todo fenómeno social, se encuentra La herencia clásica, la que produjo novelas bizantinas de imitación,
un sujeto colectivo o transindividual. Encontrar la clase o grupo constituyó una forma abierta de novela, porque la nueva visión del
que creò la novela significa, ante todo, encontrar y conocer una es- mundo podía concretarse y materializarse en ella, sin romper con nin-
tructura mental, un modo de pensar, un modo de relacionar, de ver guna regla 0 ley interna de la novela bizantina.
el mundo, de saber y de esperar: una visión del mundo. Cada visión Naturalmente que nada es tan esquemático como queda apuntado,

44 45
que habrîa que tener en cuenta, otra serie de relaciones de las que
he prescindido para esta explicaciòn; sin embargo, no hay manera
de comprender el devenir de una forma llamada novela, si no se
tiene en cuenta las adecuaciones e inadecuaciones de una serie |.l. RELACIONES DE LA SOCIOLOGÍA DE LA LITERATURA CON OTRAS
de formas heredadas ante las necesidades de materialización de una CIENCIAS HUMANAS, EN CUANTO A LA GENESIS DE LA OBRA
nueva conciencia transindividual, de una nueva EE.
Si la novela es, según nuestra definición que queremos operato-
ria, y siguiendo a Lukàcs y a Goldmann, la historia de un hombre ¿Dónde se encuentra la Sociologia de la Literatura en relación
problemático, es claro que este hombre problemático, y cuya proble— con las otras ciencias humanas? El problema, como vimos, ha de ser
maticidad se juega en la más íntima esfera de lo individual, ha de resuelto a partir de la pregunta, ¿Cuál es el objeto de la Sociología
encontrarse en oposición con el héroe colectivo de los poemas o de de la Literatura?
las epopeyas. Deducir de aqui, como se suele hacer, un suave deve- Al haber tres secciones o tres niveles sociológicos con respecto
nir que va del poema epopéyico a la novela, «dos formas de la a la Literatura: Génesis, Estructura y Función, estas relaciones han
épica», no significa gran cosa, porque de lo que se trata no es del de buscarse también en tres niveles.
paso de una forma a otra, sino de la imposibilidad de este paso, es De un modo general se trata de encontrar las relaciones con el
decir, de la necesidad de acabar y liquidar una forma antigua ante resto de las ciencias afines, de señalar las diferencias, pero también
las necesidades de una conciencia moderna o nueva. de subrayar los parecidos, puesto que se intenta también buscar la
Pero aún podemos apurar más los ejemplos: si la novela es la complementariedad.
historia de las relaciones constitutivas y en su devenir, entre un in-
dividuo y un universo, queda perfectamente explicado el antinove-
lismo del llamado costumbrismo: inmóviles cuadros, sketchs, fabliaux, 1.1.1. Sociologia de la Literatura y Sociología
escenas, tipos, etc. En el costumbrismo todo devenir de las rela—
ciones ha desaparecido, por eso no hay héroe problemático sino tipo, Si entendemos por Sociologia, en general, el estudio de las rela—
por eso no hay historia sino cuadro. ciones humanas en sociedad, formando estructuras, no hay duda de
La nueva EE de origen burgués, individualista, lucha por impo— que la Sociología de la Literatura es una parte de la gran Sociologia.
nerse, por materializarse en la forma que encuentra, en la forma a De ella, cuando le sea posible, recogerá métodos y hasta análisis ca-
la que se encuentra condenado por las mediaciones históricas de su racterizados .
momento y de su espacio, pero transformará esta forma hasta con-
vertirla en lo que hoy entendemos por novela.
De aquí que a toda revolución burguesa siga un florecimiento 1.1.2. Sociologia de la Literatura y Pxicoafia’lixis
inusitado de la novela. Una revolución burguesa es la liquidación de
las antiguas formas políticas, del antiguo régimen, pero también es De una manera general, entre estas dos ciencias la diferencia es-
la liquidación de las antiguas formas literarias (que nadie ha estudia- triba en el sujeto, individual o colectivo, pero el parecido está en las
do en relación con el ancien régime). La nueva conciencia revolu- indudables mediaciones que existen entre autor y obra literaria.
cionaria no sólo se manifiesta en el nivel politico y económico, sino Para la Sociología de la Literatura existe un sujeto colectivo que
también en el literario. ningún psicoanálisis puede alcanzar por sus propios medios.
De todas las escuelas postfreudianas son las menos utilizables,
para la Sociologia de la Literatura, aquellas que basan la obra en los
procesos inconscientes (complejos, etc.). La obra de un psicopatico,
oligofrénico, etc., puede explicarse por medio del psicoanálisis, pero
esta explicación se agota en la esfera personal del individuo.
Por el contrario, el psicoanálisis de <<lo profundo» (mitos, com-

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plejos, etc.) es finalmente un psicoanálisis colectivo, y puede y debe cs solamente una opinión que de ninguna manera ha de contentar o
estudiarse sociológicamente (3.1.9.). servir de faro al sociólogo.
A pesar de ciertos intentos modernos de la crítica, no creo que Y, finalmente, la falta de autor conocido, en caso de obras anó—
sea posible establecer un método común de análisis para las dos cien- nimas o colectivas, no detiene, como es lógico, el estudio sociológico.
cias que nos ocupan. La Sociologia, en definitiva, no puede conten- Como en el caso del Psicoanálisis, la Biografía, como ciencia hu—
tarse con la explicación en el nivel del individuo autor o sujeto indi— mana, podrá ser siempre, con excepciones, un valioso auxiliar para
vidual. nuestra Ciencia.

1.1.3. Sociologia de la Literatura y Psicologia 1.1.5. Sociologia de la Literatura у Estudio de las Fuentes

Lo mismo que en el caso anterior, 1.1.2., encontrar por medios Las fuentes, las influencias, etc., sólo pueden explicarnos ciertos
psicológicos el trazado personal de un individuo, su espíritu, su carác- aspectos de la obra literaria, generalmente los más superficiales o
ter, etc., no es suficiente en el nivel sociológico. «formales».
Como veremos más tarde, solamente en el nivel de la estructura Aun en el caso de la imitación, hay que recordar que no se imita
estructurada, o Ее, de la obra, estos análisis, los psicológicos, pueden lo que se quiere, sino lo que se comprende; que sólo se imita aque-
ser explicativos; y, con todo, los resultados de estos mismos análi- llo que verdaderamente se piensa, se siente, etc.
sis han de ser de nuevo explicados al ponerlos en relación con totali- No hay, pues, realmente un proceso imitativo, aunque, como sa-
zaciones más amplias. bemos, en la Literatura existen «modelos» literarios, influencias, mo—
Vide 1.2. das, etc. La Sociología de la Literatura no sólo tiene en cuenta las
supuestas imitaciones de un tiempo y de un espacio—, sino también
las posibles imitaciones que no se dieron, los posibles modelos que
1.1.4. Sociologia de la Literatura y Biografia no se siguieron. Se trata de encontrar la visión del mundo del su-
jeto colectivo y no, o no solamente, la fenomenologia o los avatares
Las historias tradicionales de la Literatura nos tienen acostum- de tal o cual fórmula a través del tiempo y del espacio. Lo signifi—
brados a una especie de introducción biográfica a la hora de estudiar cativo reside en el imitar que es ya un crear, y no en lo imitado.
o explicar una obra. Esta crítica biográfica tradicional tiende a en- Vide también 3.1.1. y passim.
globar a la obra dentro de la biografía, y llega así a la falsa tautología
autor-obra literaria.
Pero a favor de la biografía, hay que decir que ésta puede muy 1.1.6. Sociologia de la Literatura y Dialéctica
bien servir de puente o mediación entre el sujeto individual biogra—
fiado y el sujeto colectivo que busca la Sociología de la Literatura. La Dialéctica, tomada como ciencia de la Lógica, es о quiere ser
En contra de lo anotado, hay que considerar que el autor o su- la lógica de la Totalidad.
jeto individual de una obra puede y no puede coincidir con el indi- En este sentido nuestra ciencia intenta razonar dialécticamente,
viduo biografiado; hay que distinguir constantemente entre autor y conjugar las totalizaciones, presentar en términos de totalidad y to-
narrador a la hora del análisis de una obra. talización sus análisis, etc.
En contra también, pero este contra señala solamente una insu-
ficiencia, hay que considerar que el autor pudo intentar algo muy
diferente de lo que, en definitiva, escribió 0 materializó. En este as—
pecto, el biografiado autor puede ser o no ser consciente de su
obra, del alcance de su obra.
La opinión del autor individual sobre sí mismo y sobre su obra

48 49
1.2.4. La conciencia individual (CI) en relación con la CCG
1.2. CONCEPTOS y la CCP

La CI, conciencia individual, romántica, rebelde, es la que rompe


1.2.1. El sujeto colectivo con la CCP y se enfrenta de nuevo, materializa de nuevo la CCG.
No hay, pues, autonomía completa ni romanticismo puro, sino la
La Sociologia de la Literatura se caracteriza por un presupuesto ruptura por parte de una conciencia individual con una cierta mate-
general: la existencia del sujeto colectivo en toda estructura y obra rialización de la CCG en CCP, y el intento por parte de la nueva
literarias. Se caracteriza también por buscar y describir este sujeto co— conciencia de ruptura, de materializar una nueva CCP.
lectivo, único capaz de poseer, producir y materializar una visión del Todas estas divisiones entre diferentes conciencias no son gra-
mundo. tuitas: se trata de establecer y de construir relaciones, a fin de en—
contrar nuevas explicaciones a la existencia y funcionamiento de la
conciencia colectiva, único sujeto, como sabemos, de la estructura li-
1.2.2. Sujeto colectivo y sujeto individual teraria. Ocurre que en la gran totalización social que llamamos so-
ciedad, los sujetos colectivos se encuentran siempre en lucha, con-
La existencia, y mejor la preexistencia del sujeto colectivo, no tacto, etc., entre si: el problema reside en lograr describir las me-
debe hacernos olvidar la existencia del sujeto individual. No se trata, diaciones entre todas las totalizaciones que se integran en la gran
pues, de negar la existencia del autor individual, sino de estudiarlo totalización social. (El término de totalidad me parece innecesario,
en relación con el sujeto colectivo. El sujeto individual, о autor, no ya que hablamos de totalización social.)
es un representante del sujeto colectivo, ni su portavoz: está inmerso
en el sujeto colectivo, por él mediado, pero posee su propia autono—
mía que conviene esclarecer. Las relaciones del sujeto colectivo con
1.2.5. Conciencia de clase, de grupo, etc.
respecto al sujeto individual, o autor, son mediaciones explicativas.
En un primer momento, nos encontramos ante la conciencia co-
lectiva particularizada o CCP; un grupo, una clase, etc., materiali-
1.2.3. Conciencia colectiva generalizada (CCG) y conciencia colec— zan una esfera de esa gran totalización que es la CCG; se trata tam-
tiva particularizada (CCP) bién de una totalización que puede llevarse a cabo también en el
terreno de la conceptualización.
Distingo entre CCG y CCP: la CCG existe en la sociedad, en el La Sociología de la Literatura no puede, pues, contentarse con
tiempo, en la historia, etc., sin que necesariamente esté materializa- tal o cual conciencia de clase ya establecida, ya que se trata de en—
da en ninguna estructura literaria. La CCP es la materialización y contrar también las relaciones y mediaciones entre esta conciencia
también la conceptualización de esa CCG por parte de un grupo, de de clase y la gran totalización social.
una clase, clan, familia, etc. La llamada conciencia de clase es así, (El ligar, pura y simplemente, ciertas obras literarias con ciertas
solamente la toma de conciencia por parte de un grupo social de la conciencias de clase, no puede explicarnos satisfactoriamente ni la
CCG. Puede confundirse así, siempre hasta cierto punto, la concien—
conciencia de clase ni la obra literaria.)
cia de clase o grupo, con la conciencia colectiva particularizada (CCP).
A la Sociologia de la Literatura le toca esclarecer, por medio de
hipótesis operatorias, la existencia y también el funcionamiento, inte—
rrelación, de la CCG y de la CCP.

50 51
En el nivel concreto de la estructura literaria la EE es su proble-
mática, su razón de ser.

1.2.6. Ideologia; y visiones del mundo


1.2.8. La estructura estructurada, Ее
La crítica suele plantear constantemente el problema, nunca re-
suelto, de las ideologías. Pero ¿qué es una ideología? Para Mannheim, En principio, se trata de la materialización concreta de la EE.
por ejemplo, la ideología se opone a la utopia, ésta seria el pensa- Sin la estructuración o materialización de la EE, no hay, pues, obra
miento ruptural, progresivo, prometedor; la ideología, lo contrario. literaria; ni siquiera en el nivel más abstracto, puede existir la estruc-
Para Gabel y para Goldmann, la ideologia seria una visión del mun— tura literaria.
do no dialéctica de la realidad. Aceptemos esta aproximación y con- La Ee no es, sin embargo, una pura materialización de la EE,
vengamos en que una ideología es, si se quiere, una falsa visión del puesto que posee sus propias mediaciones. La EE no se concreta
mundo. automáticamente, ha de luchar para hacerlo con una materia que a
Las ideologías, su delimitación y definición, nos pueden explicar veces ofrece sus propias resistencias, que incluso llega a mediar a la
una serie de mediaciones de la obra literaria, tanto desde el punto EE inspiradora.
de vista de la génesis como de la función. Sin embargo, creo que el Para el crítico, la Ее es como si dijéramos, lo primero que salta
concepto de visión del mundo engloba a la ideología, de la misma a los ojos, lo primero que está; a partir de estas materializaciones
manera que engloba la visión de clase, de grupo, etc. habrá que descubrir, para empezar, la EE.
El que una ideología sea una falsa o no dialéctica visión del
mundo, no debe hacernos olvidar que el devenir de la Historia suele
transformar en ideológica todo tipo de visión del mundo, lo cual, 1.2.9. La equilibrucz'o'n
lógicamente, no invalida el hccho de la necesidad del combate ideo-
lógico, de la necesidad de una crítica, En toda estructura literaria (y quizá en toda obra humana) se
busca una equilibración. Hay, pues, una conciencia de desequilibrio
y una voluntad de equilibrio. La obra, el grupo, el sujeto colectivo,
1.2.7. Lu estructura estructurunte, ЕЕ opera por respuestas: responde ante la realidad; pero esto quiere
decir que la realidad no es percibida como realidad armoniosa, sino
como realidad destotaliZada.
En toda estructura literaria existe una razón interna por medio La destotalización de la realidad, la desarmonía del mundo media
de la cual se estructuran o aglutinan los diferentes elementos convo—
y hasta determina las respuestas, siempre colectivas.
cados. Esta EE es también la razón autorreguladora de la estructu—
ra, ya que en ella reside el principio de exclusión. Puede ser que toda conciencia creativa sea una conciencia desga-
La EE, en Sociologia de la Literatura, se encuentra íntimamente rrada, infeliz; una conciencia que busca un equilibrio donde no exis-
ligada con un modo de hacer, de pensar, de sentir; en una palabra, te. (De aquí toda la literatura critica sobre el mundo o la transpa-
con una visión del mundo. Esta visión del mundo, de base colectiva, rencia perdidos, etc.)
engendra un sujeto colectivo que materializará la obra literaria. La conciencia de un desequilibrio puede responder, dentro de la
reequilibración intentada, de tres maneras diferentes:
En la EE se encuentran no solamente las razones autorreguladoras
de la estructura, sino también las organizativas, o la virtualidad auto—
rreguladora y la virtualidad organizativa, pero, conviene adelantar, а) Exaltando la armonia de la equilibración (obras clásica).
b) Exaltando la desequilibración percibida (obras románticas).
estas virtualidades se refieren a un modo de hacer, nunca a un con—
c) Negando todo desequilibrio (ludz'smo).
tenido.
La EE se encuentra también íntimamente ligada con la visión
del mundo de un grupo social. (Naturalmente, exaltación equivale aquí a materialización.)

52 53
1.2.10. La equilibración armoniosa 1.2.13. La equilibración necesaria
Podría entenderse en un primer momento, como toda negación Hay que observar que a través de estos tres tipos de respuestas,
del desequilibrio, pero en realidad no ocurre así, la obra clásica es la obra literaria ha de materializarse con una cierta equilibración (ha
capaz de integrarse, de equilibrar toda negación y todo desequilibrio. de ser comunicable, por ejemplo). La Ее es siempre necesaria para
Grosso modo, la equilibración armoniosa equivale al clasicismo. la existencia de la literatura, para evitar convertir a ésta en una pura
Se trata de una totalización sin fallas; la visión del mundo percibe las conceptualización; pero aún hay más: es necesario que la Ее responda
rupturas como provisionales y se esfuerza por señalar los caminos a una cierta coherencia, o a un mínimo de coherencia que convendría
de la integración (en las llamadas <<n0velas del aprendizaje», por ejem- establecer. (En último caso, siempre es necesaria una estructuración
plo). Se intenta una formulación formal inconmovible; se intenta una formal.)
totalización máxima, rica, coherente (Divina Comedia).

1.2.14. El sujeto colectivo privilegiado


1.2.11. La armoniosa materialización del derequilibrío
Según Goldmann, sería el grupo o clase en cuya respuesta—totali—
Nos encontramos ante la obra romántica, ruptural. Se exaltan las zación se englobaran las respuestas-totalizaciones del resto de los gru-
rupturas, se rompen los estilos y se buscan nuevas formas ante la pos que componen la sociedad en un espacio y tiempo históricos
imposibilidad de conformarse con las ya adquiridas, heredadas, equi- dados.
libradas о integradas ya. En el nivel de las conciencias о totalizaciones, sería el sujeto colec—
En estas obras, como es lógico, la totalización conseguida suele tivo capaz de materializar en su CCP la «mayor porcio'n» de la CCG.
ser menos rica у coherente que las obras que he llamado clásicas. Vide, también 2.2.11.
Sin embargo, de las obras románticas surgen las revoluciones litera-
rias, los saltos hacia adelante.
1.2.15. El sujeto colectivo y la EE

1.2.12. El problema de lo lúdico Sin duda, un riguroso análisis de la estructura estructurante de


una estructura literaria, nos daría, al fin y a la postre, una visión del
Concebido como una utopia, lo lúdico o el canto y la celebración mundo; nos daría también el sujeto colectivo que media e inspira
de la realidad, o la transparencia absoluta, etc., significa la negación la obra literaria analizada.
de la Literatura, ya que lo lúdico, de existir, no necesitaría ni si- Para la Sociología de la Literatura, que opera por medio de to-
quiera el signo escrito, no tendría ni siquiera la preocupación de talizaciones y relaciones explicativas, el sujeto colectivo es, ante todo,
perpetuarse. el creador del modo de relacionar, del modo de estructurar, autorre-
En el nivel más concreto, lo lúdico podría equipararse, hasta cierto gular u organizar.
punto, con las obras de la equilibración armoniosa, pero en este caso, La EE, estructura estructurante, es así consustancial al sujeto со-
una vez más, lo lúdico tiende a desaparecer. lectivo de la estructura literaria.

54 55
en la obra literaria: los modos de recordar, esperar, sufrir, compren—
der, razonar, etc., de un grupo, son los mismos modos que se mate-
1.2.16. El sujeto individual у la Ee rializan en una obra literaria.
Así, pues, más que una similitud, la homología es un isologismo.
La estructura estructurada, la obra en fin, suele tener un nom— Podríamos hablar de un modo de pensar que piensa en niveles dife—
bre. (Existen, claro, obras anónimas que no por serlo dejan de ser rentes, uno de ellos, el literario, es el que interesa a la Sociología
analizadas, y obras colectivas), pero, en general, solemos enfrentarnos de la Literatura.
con autores, con sujetos individuales.
Una primera tentaciôn consistiría en relacionar íntimamente al
autor individual con la Ее; sin embargo, aunque la mediación de 1.2.19. Correlaciones
autor en este caso, suele ser importante y hasta significativa, no hay
que olvidar que también las estructuras estructuradas, las Ее, o las Una primera acepción de la correlación y siempre en el nivel de la
«formas», suelen ser no sólo de utilización colectiva sino también de génesis de la obra, consistiría en encontrar en la materialización de
formación y creación colectivas. Una forma, una manera de plasmar la misma, temas, personajes, situaciones, etc., y hasta un cierto len-
o materializar no aparece hecha y perfecta de una vez, suele encon- guaje, que corresponderían a los temas, personajes, situaciones, etcé-
trarse al final de una evolución, de un proceso más o menos largo. tera, de un Cierto grupo, de una cierta clase social.
Con todo, el sujeto individual, o autor ha de estar relacionado Aquí, en la correlación, podría hablarse de una similitud. Pero,
con la Ее, y aquí se inserta todo el problema del estilo personal, naturalmente, las relaciones materializadas no tienen por qué corres-
de la personalísirna inspiración o manera de hacer. (Como veremos, ponder con más o menos exactitud o verosimilitud, con las produci-
la estructura literaria tiene también una contextura psicológica.) das en el seno de un grupo social determinado; de nuevo tendremos
que recordar que lo verdaderamente mediador es la homología, el
modo de pensar, y no lo pensado o mediado.
1.2.17. La estructura social de las obras literarias no es un contenido Con todo, la correlación alcanza toda su significación al ser rela-
cionada con la homología.
Como se desprende de lo ya señalado, hay que subrayar, una vez
más, que la Sociología de la Literatura, siempre en este nivel del es—
tudio, trata de los modos de relacionar y no de lo relacionado. 0 de 1.2.20. La .vignifz'cación
otra manera, como vamos a ver a continuación, la estructura más
explicativa se encuentra en el nivel de la EE y no de la Ее. La significación, o la explicación y comprensión de una obra, es
Basar una sociología en los contenidos es operar a base de tauto- siempre lo homólogo; lo correlativo puede ser o no ser significativo.
logías. Una sociología de este tipo, y que abunda, está condenada a Lo más significante es también lo más explicativo.
conformarse con ciertos niveles de comprensión, sin llegar jamás a La significación total de una obra sería la totalización de todos
la explicación de las obras. los sentidos posibles de la misma.
La significación da sentido a todos los elementos organizados en
una misma estructura.
1.2.18. Homologz'as La significación es finalmente comprensión.

Una primera acepción de la homología y siempre en cuanto a la


génesis de la obra, significaría la igualdad, la unicidad entre el su-
jeto colectivo de la obra y el sujeto colectivo de la sociedad (o uno
de ellos). Sociológicamente, esto significa que la visión del mundo de
“"…”-5.“ ¿»su… ma.—sm

un grupo social, sería la misma visión del mundo que se materializa

56 57
1.3.4. Sociedad
1.3. ANÁLISIS
Se trata de estudiar o situar al autor, y por ende la obra, dentro
de un grupo, a partir de su ideología (económica, política, artística,
Estamos ante una reducción de la Literatura al campo de lo so— filosófica, religiosa, etc.), y después, de estudiar o situar a este grupo
ciológico. El problema consiste en hacer de tal manera que la reduc- dentro de una clase o de un grupo social más amplio. Estudio de las
ción operada no haga desaparecer la Literatura. relaciones entre los grupos que caracterizan la sociedad, etc.
Análisis o aplicación de los conceptos expuestos en 1.2., a la No se trata de un análisis exahustivo de la sociedad a partir de
obra que se pretende explicar. Se opera por medio de hipótesis, que los grupos y clases que la componen, sino de las relaciones sociales
se verificarán o no, a lo largo de la serie de análisis, necesariamente de uno solo de estos grupos, al que, en principio, pertenece el autor
complementarios, que sigue. cuando escribe la obra.

1.3.1. Obra, Autor, Sociedad 1.3.5. El camino regrerivo

El camino progresivo-regresivo del análisis parte del texto, se Hasta ahora hemos seguido un camino progresivo, que iba de
eleva al autor y del autor a la sociedad. Lo que cuenta, a partir de menos a más en extensión, de la obra al autor, y del autor a la so-
una primera lectura comprensiva del texto, son las relaciones, o el ciedad. Se trata ahora de recorrer el camino en sentido contrario,
establecer relaciones entre los tres niveles establecidos: no hay, pues, es decir, de ir aplicando el resultado de los análisis a los análisis
ninguna conclusión que no sea provisional. inferiores.

1.3.2. Obra 1.3.6. La significación de la bomologia

Comprensión del texto, de todo el texto, significa un primer re- Establecer un isologismo entre la EE, estructura estructurante,
sultado que ha de relacionarse inmediatamente con el autor, a fin de de la obra literaria y un grupo social o sujeto colectivo, nos dará
encontrar una primera explicación. ya una primera significación de la obra literaria que queremos com-
No se trata aún de buscar la estructura de la obra (análisis 2.3.), prender.
sino de situarla en el tiempo y en el espacio de su aparición. El análisis sociedad 1.3.4. ha podido transmitimos ya el modo de
pensar del grupo social al que pertenece el autor; se trata ahora de
encontrar este modo de pensar, de hacer, de relacionar, etc., en la
1.3.3. Autor estructura estructurante de la obra.

El autor, el análisis autor, ha de ser entendido como el punto


medio, como la mediación entre la obra у 1а sociedad. En este punto
son válidos todos los análisis tradicionales (biográficos, psicológicos,
psicoanalíticos, etc.), puesto que los resultados de todos ellos, quedan
relativizados al ser relacionados con el análisis siguiente.
Relativizar significa también explicar.

58 59
awaromzwfm
Sociologia de la Literatura

2. Estructura
Teóricamente se puede sostener que toda visión del mundo, о
mejor, que toda nueva visión del mundo se puede materializar a dife-
rentes niveles, digamos, de realidad. Puede materializarse en el nivel
de la representación, en el nivel de la conceptualización, en los diver—
sos niveles del comportamiento social y económico, etc. En principio,

ªnna.
toda nueva visión del mundo buscará inmediatamente una materializa-
ción, puesto que su modo de existir en sociedad, su modo de aparecer,
ha de ser bajo una materialización.
Vamos a llamar forma a la materialización, sin que este nombre
implique más que una pura designación; forma es así la materiali-
zación de una visión del mundo; formas, las materializaciones, etc.
El problema crítico que se presenta inmediatamente es el si—
guiente: la nueva visión del mundo no solamente puede inventar o
crear nuevas formas, nuevas estructuras formales para y en su ma—
terialización, sino que, como suele ocurrir, utiliza las estructuras for-
males ya existentes para manifestarse y materializarse. Se trata, pues,
no solamente de comprobar, constatar, la materialización de la nue-
va visión del mundo, sino de medir en lo posible, o de constatar en
lo posible, las modificaciones sufridas por las estructuras formales,
generalmente heredadas, a medida que son utilizadas por la nueva
visión del mundo en sus materializaciones.
Creemos que no es posible hablar de una estructura formal por
sí misma, en su vacío formal, sin caer en la abstracción más desenfre-
nada, ya que no hay forma sin contenido ni contenido sin forma.
No es posible, pues, una neta separación entre estructura formal y
el contenido de la misma, que en este caso, y muy superficialmente,
podríamos denominar nueva visión del mundo. Sin embargo, y a
pesar de todas estas dificultades, creernos posible hablar de estruc-
turas formales о formas, a partir de una definición de las mismas.
El problema, claro está, no ha podido ser resuelto hasta la fecha
ni creo poder resolverlo ahora; se trata simplemente de adoptar, para
empezar y siempre en el campo de la hipótesis, una definición o de-

63
limitación de la estructura formal a partir precisamente de sus leyes materialización. No olvidemos que una visión del mundo es una
internas. De nuevo, tenemos que adelantar, que la noción de ley in- visión totalizante, una visión que no deja resquicio alguno para el
terna aplicada a una estructura formal es inadecuada, pero de algún juego o la contemplación. Un crítico reestructurador no podría, pues,
modo tendremos que cerner el movimiento autorregulador de una poseer, que es un modo de vivir, una visión del mundo que no es
estructura, que es estructura precisamente porque posee su propia or— la suya.
ganización interna, porque posee sus propias leyes 0 reglas internas. El proceso crítico, teniendo en cuenta todo lo que queda apun-
Un ejemplo claro lo podemos observar en algunas combinaciones es- tado, ha de partir de una visión del mundo, conceptualmente delimi-
tróficas, con reglas propias, acentuación y rima, la conculcación de tada por el crítico. Después, ha de estudiar la materialización, a dife-
estas reglas rompe la estructura formal. De la misma manera, si ad- rentes niveles literarios si se trata de Sociología literaria— de
mitimos que en toda novela ha de existir un universo novelesco y esta misma visión del mundo; pero a partir de este momento hay
un protagonista novelesco, la desaparición de uno cualquiera de estos que tener en cuenta las estructuras formales, puesto que éstas re—
dos elementos constituyentes de la estructura que llamamos novela, presentan una serie de mediaciones, necesariamente explicativas, de
acarrea la desaparición de la misma. las materializaciones observadas o que se desean estudiar.
Todo depende, pues, de la posibilidad o imposibilidad de descri- Una de las críticas que se pueden dirigir a las obras de pensa-
bir la estructura formal de la materialización, única manera de poder dores como Lukàcs y Goldmann es la siguiente: estos autores des-
observar la dialéctica de la nueva visión del mundo. criben perfectamente la génesis de una visión del mundo y hasta lo-
Antes de seguir hay que tener en cuenta la siguiente objeción: gran caracterizar, mejor o peor, algunas de sus materializaciones, pero
se puede sostener que la descripción de una estructura formal, la ocurre que ni Lukàcs ni Goldmann se preocuparon del problema de
descripción, descubrimiento de sus leyes o reglas internas, parece im- la forma, en el sentido de estructura formal con mediaciones obliga-
posible, puesto que de ocurrir, el crítico o el estudioso en posesión das y propias. Por eso, tanto Lukàcs como Goldmann, son capaces
de estas leyes o reglas descubiertas seria capaz inmediatamente de de describir el proceso genético de una visión del mundo en el nivel
reproducir la obra estudiada, de crearla de nuevo. Esta objeción, que de la materialización filosófica, ya que en este nivel la forma importa
no es nueva, puede ser hasta cierto punto resuelta a partir de dos poco o es muy pobre en mediaciones, y no logran, o lo hacen muy
observaciones por lo menos: imperfectamente, aplicar sus métodos al mundo literario o de la re-
1.“ 'No hay duda de que ciertas obras literarias poseen estruc- presentación.
turas formales tan transparentes que cualquier hombre, con una ade- El fallo parcial de estos autores, y de otros que se podrían citar
cuada preparación puramente técnica, es capaz de reproducirlas con aquí, reside en haber hecho abstracción de las mediaciones formales,
entera felicidad: queremos referirnos aquí, y por ejemplo, a la novela de las mediaciones literarias que toda estructura formal posee, y sin
rosa, policiaca y, en general, a casi todos los géneros literarios lla- las cuales, sin tener en cuenta a las cuales, no es posible especifi—
mados paraculturales. Lo cual plantea un problema que no es fácil car o lograr una mejor especificación de la materialización literaria.
de resolver. No se trata, pues, para la Sociología que propugno, de releer al
2.a Aunque teóricamente el descubrimiento y posesión de las nivel filosófico las obras literarias, de transformar en conceptual lo
leyes internas de una estructura formal tenía que proporcionar la po- que es representación, sino por el contrario, de respetar en lo posi-
sibilidad real de reproducir la misma estructura, no hay que olvidar, ble la indudable independencia, aunque siempre relativa, de lo que
como se indicó, que no hay manera de separar exactamente forma y hemos llamado, imperfectamente, estructuras formales. Esto no
contenido, estructura formal y Visiôn del mundo, y que para que significa tampoco que un texto posea su propia forma o fuerza orga-
esta reproducción o recreación se diera, habría que conocer también nizativa, como han intentado demostrar ciertos lingííistas, ya que,
las leyes internas o reglas internas de la nueva visión del mundo. como dijimos, la estructura formal no funciona por si sola, sino en
Supongamos, por último, que nos es dado conocer las leyes internas íntima unión con una visión del mundo.
de la estructura formal y las estructuras de la nueva visión del mun— Ni la visión del mundo explica completamente la obra literaria
do, pues ni aun así podríamos reproducir la materialización que ni la estructura formal de la obra literaria puede explicar completa-
estudiamos al no compartir la visión del mundo que inspiró esta mente la especificidad de la materialización literaria.

64 65
Sobre estas dos imposibilidades, pero uniéndolas, se articula nues- y amplia que sea puede ya caracterizar siempre hasta cierto punto
tra Sociología de la Literatura. Se trata de tener en cuenta estos una producción literaria. Las obras pueden ser así cerradas o abiertas:
dos elementos, estas dos imposibilidades que acabamos de enunciar, Obra cerrada es aquella en la que la visión del mundo colectiva y
pero de tenerlos en cuenta en íntima relación, describiendo en lo po- transindividual se encuentra combinada y con un mínimo de ten-
sible sus imbricaciones, interdependencias, acciones, interacciones, sión, con la estructura formal empleada.
tensiones, etc. Obra abierta es aquella en la que la visión del mundo se encuentra
Para empezar hay que admitir una primera sistematización: la en tensión con la estructura formal empleada.
estructura formal y la nueva visión del mundo pueden encontrarse en Las obras cerradas, naturalmente, no permiten ninguna evolución
oposición o pueden encontrarse en unión. formal, del «género» literario, nacen perfectas y perfectas mueren.
A) La forma cerrada del poema épico, con héroe paradigmático, Todo lo contrario ocurre con las obras abiertas, que, al encontrarse
se encuentra en íntima conexión con la visión del mundo de una so— en equilibrio inestable, producen a través de sus tensiones nuevas
ciedad cerrada, jerarquizada, sin rupturas, etc., en la que todo gesto direcciones y nuevas tendencias en la producción.
tiene una significación precisa. En este caso, podríamos decir, que la (Sería bastante fácil aducir un cierto número de ejemplos en el
estructura formal, creación о emanación de esta sociedad, correspon— campo de la novela; la «novela» de caballerías, la pastoril, la dua—
de exactamente, más о menos, con la visión del mundo de la misma lista moral 0 rosa, la policíaca, nacen acabadas, y es muy difícil en—
sociedad. Podríamos también llegar así al concepto de transcripción: contrar una evolución en su producción, aunque exista; de estas for-
la materialización artística es una pura transposición de la visión del mas cerradas no pueden derivar otras formas, otras materializaciones.)
mundo. Sobre las relaciones entre una visión del mundo y las estructuras
B) La forma abierta o rota de un drama romántico no puede formales que se juegan en el campo de la materialización se puede
considerarse ni como transposición ni como transcripción. En este observar también, para demostrar estas relaciones explicativas, las
caso y que habría que especificar con todo cuidado, nos hallamos transformaciones que en ciertos casos y en ciertos autores sufren sus
ante una visión del mundo en ruptura con el mundo real u objetivo, propias obras literarias. Cuando Pérez Galdós escribe La Incógnita
y en ruptura, o al menos en tensión, con una estructura formal, de la rompe con todo un modo de hacer y problematiza la estructura for-
que se sirve, por la que se materializa, pero a la que rompe, trans— mal que venía utilizando hasta que escribió esta obra. Lo que ocurre
forma, destruye, recrea, etc. es que Pérez Galdós cambia de visión del mundo, aunque no radi-
A y B son dos casos límites; en el primero, las mediaciones de calmente, claro está, y este cambio determina imparablemente una
la estructura formal son mínimas, y el esclarecimiento de la visión conculcación de una estructura literaria que hasta este momento no
del mundo esclarece ya la materialización escogida. Lo contrario ocu- había estado en tensión con su visión del mundo. Lo mismo se puede
rre en B, donde el estudio de la estructura formal es obligatorio y decir de un Balzac que no logra acabar su novela titulada Les Paysans,
necesario, incluso si queremos conocer la visión del mundo que se o de un Musil en el tercer tomo de su novela El hombre sin cua—
encierra en la materialización. [idades.
Quizá lOs conceptos de unión y de ruptura no sean del todo exac- En todos estos casos, la estructura formal empleada entra en
tos, quizá sería mejor emplear en lugar de unión, tensión, y en lugar contradicción con un nuevo modo de ver y de hacer, que significa
de oposición, ruptura, En principio sólo tratamos de aproximarnos a un cambio parcial pero cualitativo quizá, de su primera visión del
una relación, caso A, en la que la tensión es mínima, y a una rela- mundo. A partir de este momento las relaciones entre la primera
ción, caso B, en la que la tensión es máxima, sin que de ninguna visión del mundo y la estructura formal entran en tensión, a veces
manera exista la ruptura total (de existir no habría materialización en ruptura, en cuyo caso la materialización queda alcanzada y la for-
о ésta sería ininteligible). ma o estructura formal empleada, destruida, como en el caso de Mu-
La relación entre la visión del mundo y las estructuras formales sil en la novela citada.
en y a través de las materializaciones literarias permite ya, de un Las mediaciones de la estructura formal empleada en la materia-
modo muy general y que no vamos a explicitar ahora, una primera lización de una visión del mundo, y que constituyen estas mediacio-
tipificación de las obras literarias; una tipología que por muy general nes, uno de los campos explicativos más prometedores, no debe ha—

66 67
tórico de nuestro ejemplo, la estructura funciona en su inmovilidad,
cernos olvidar que existen visiones del mundo capaces de crear nue- o funciona a partir de la invariabilidad de sus elementos, éstos se
vas estructuras formales, en cuyo caso las tensiones o mediaciones mueven dentro del campo acotado por la estructura en su conjunto,
entre visión del mundo y estructura formal no aparecen por ninguna
pero no cambian jamás.
parte. Sin embargo, aun en este caso que es muy dudoso, pues nin-
Sociohistóricamente, o desde el punto de vista de un estructu-
guna estructura formal parece existir a partir de la nada, el crítico
ralismo genético, esta concepción de la estructura no puede permitir
ha de esperar, para dilucidar la organización de la estructura formal
el estudio del devenir de la misma estructura. No hay duda de que
empleada, la evolución de la visión del mundo—, que aparecerá más
toda estructura cambia, se transforma, nace y muere; y no hay duda,
tarde о más temprano, y con ella las tensiones que faltaban en un
de la misma manera, de que no solamente los elementos que compo-
primer momento.
nen una estructura se mueven dentro del campo acotado y delimi-
No hay duda, se puede resumir, de que las estructuras formales
tado por la estructura, sino de que también son capaces de extenderse
llegadas a ciertos niveles de desarrollo no tienen por qué evolucio-
nar, transformarse, destruirse, disolverse o derivarse en otras estruc- más allá de sus límites o de desaparecer.
turas formales emparentadas con ellas más o menos lejanamente; sin La ratio suprema de este movimiento estructural, en las materia—
embargo, la realidad es completamente diferente; aun en las formas lizaciones históricas literarias, no proviene de la estructura formal, ya
o estructuras cerradas la evolución se da siempre (cuanto más cerra- que ésta en sí misma es sólo un vacío formal, nada, sino, y como
ya queda anotado, de la visión del mundo que se materializa a tra—
da y perfecta sea una estructura literaria, más difícil es su evolución,
en cuyo caso se suele observar simplemente su desaparición y muer— vés de la estructura formal. Una vez más, son los hombres, y no las
te). Sin embargo, los hechos son muy claros: la mayor parte de las estructuras, los sujetos y protagonistas de la historia.
estructuras formales varían con el tiempo y en el espacio. Para el estructuralista ahistórico, cuya posición radicalizo quizá
Esta variación, que es evolución y desarrollo, aunque se trate de bastante injustamente, no hay ninguna posibilidad de estudiar, de
una decadencia, no puede venir de la estructura formal misma, sino
captar el devenir de las estructuras; todo lo más, puede estudiar la
que ha de venir de los cambios que se hayan operado en el seno de formación de la estructura, pero una vez conocida su aparición y
la visión del mundo que la utiliza. descrito su funcionamiento, la estructura de este estructuralista,
permanece inmóvil en su funcionamiento. Para el estructuralista ge-
nético y para la Sociohistoria genética y funcional, para nuestra So-
ciología de la Literatura en suma, el estudio no puede acabar en la
génesis de la estructura sino que va mucho más allá, hasta su des—
arrollo y muerte, o hasta su transformación en nueva estructura.
Una estructura formal, estudiada en íntima relación con la visión Como sabemos, una nueva visión del mundo suele utilizar para
del mundo que la utiliza y en la que se funde para materializarse sus nuevas materializaciones, las estructuras formales que encuentra
en obra literaria, no es, como sabemos, una estructura inmóvil, dada en la realidad de su momento y de su espacio; esta utilización implica
de una vez para siempre, sino que, por el contrario, posee un deve- sobre todo ciertas transformaciones necesarias de la estructura utili-
nir propio, una serie de transformaciones, o mejor, su devenir es un zada y preexistente, y en estas transformaciones necesarias se encuen-
proceso que puede llevarla a su nivel más alto de desarrollo, a su tra, en principio, el devenir de la estructura formal que el crítico
transformación, a su destrucción total. estudia. (Pero apresurémonos a decir que no hay ninguna posibilidad
Se trata, una vez más, para la Sociología, de estudiar toda es- de estudiar la estructura formal con independencia de las visiones
tructura en su movilidad dinámica y no, nunca, en su inmovilidad. del mundo о de las conciencias transindividuales que se expresan a
Un estructuralista ahistórico objetaría inmediatamente que toda es- través de esta estructura formal.)
tructura es estructura precisamente porque todos sus elementos son De un modo general, todos los críticos están de acuerdo en afir-
fijos, dados de una vez, organizados de una cierta manera, pero ne- mar que a la aparición de una nueva corriente, de un nuevo modo
garía toda elasticidad, toda posibilidad de cambio, e incluso de auto— de pensar, de una nueva escuela, etc., sigue una renovación, trans-
cambio, a la estructura así considerada. Para el estructuralista ahis- formación, etc., de las formas о géneros literarios empleados. Así se

68 69
afirma, por ejemplo, que el romanticismo transformó la novela, el puede ocurrir que en principio, 0 en apariencia, la estructura formal
drama, el poema, etc. Sin embargo, el estudio sociohistórico de estas aparezca poco más o menos como inmóvil, no transformada, a pesar
transformaciones y renovaciones, ha de ir un poco más allá de la de haber cambiado la visión del mundo que se materializa a través
simple constatación. Para ello, para lograr una mayor significación, de la misma.
hay que tener en cuenta, como venimos diciendo, las estructuras for- Sabemos, por ejemplo, que el Guzmán de Alfamcbe es una novela
males preexistentes a la aparición de la nueva corriente o visión del picaresca, el modelo de todo un género; sin embargo, el Buscón, de
mundo, por un lado, la creación de nuevas estructuras formales por Quevedo, es también una novela picaresca, aunque la visión del mun-
el otro. do de Quevedo tiene muy poco que ver con la visión del mundo de
De este modo, creo, podremos encontrar no solamente el cómo Mateo Alemán. En este caso, y supuesta una diferencia y hasta una
de las transformaciones históricas, sino también el porqué de las oposición entre las dos visiones del mundo, la estructura formal uti-
mismas, y siempre dentro de unos ciertos límites que de ninguna lizada ha de haber sufrido una serie de transformaciones que la crí-
manera podemos considerar definitivos. tica puede y debe poner en claro. El estudio de este proceso,
Si el crítico conoce la visión del mundo o conciencia colectiva de esta diferencia, de estas variaciones o transformaciones, no
о transindividual que aparece en un momento dado, por una parte, se puede hacer solamente a partir de las visiones del mundo de-
y, por otra, es capaz de describir con exactitud las reglas organiza— tentadas por los respectivos autores estudiados o seleccionados ni
tivas o leyes internas que rigen el comportamiento de las estructuras de las transformaciones innegables que existen entre los respectivos
formales, el proceso entero se vuelve significativo. textos estudiados; hay que tener en cuenta los dos elementos consi-
Si sólo estudia, aun con la mayor precisión, la visión del mundo derados, visiones y estructuras formales, a fin de explicitar cada obra.
y no repara en las estructuras formales, lo único que logrará será No hay duda de que en el caso que nos ocupa, las variaciones
la descripciôn, en el nivel necesariamente conceptual, de la gé- formales, por llamarlas así, existen y hasta son fácilmente observa-
nesis de una visión del mundo, pero no la especificación de la mate- bles, pero tampoco hay duda de que la estructura formal llamada
rialización literaria aparecida. novela es la misma en el Guzmán que en el Buscón.
Si sólo se fija en las estructuras formales en las que se materia— Otro ejemplo más moderno: entre una novela de Dashiell Ham-
liza la nueva visión del mundo, su obra será pura y simplemente mett y una novela de su discípulo Chadler no hay en principio va-
una historia de las formas literarias, una constatación más. riaciones o transformaciones notables, sin embargo, la visión del
Para nuestra Sociología es imposible separar visión del mundo y mundo del primero se opone, hasta cierto punto, a la visión del mun—
estructura formal, y la única manera de alcanzar la especificidad de do del segundo. Chadler es un recuperador de la ruptura operada
una materialización literaria, consiste en tener en cuenta y en estudiar por Hammer, de la misma manera que Quevedo es un recuperador
estos dos elementos de una misma relación. (En este caso, la mate- de la ruptura operada por Mateo Alemán.
rialización es la constitución o la relación constituida por dos ele— Otro ejemplo aún: el Don juan, de Tirso de Molina, es un dra-
mentos: visión del mundo y estructura formal.) ma, como drama es el Don ]umz, de Zorrilla, o el de Molière, la forma
o la estructura formal es en principio respetada, sin embargo sabemos
que las visiones del mundo expresadas a través de esta estructura
son completamente diferentes, cuando no opuestas.
Naturalmente hay que apresurarse a decir que un profundo estu-
dio formal de estas obras nos mostraría todas las variaciones y trans-
Pero surge ahora el problema de la «utilización» de una estructu- formaciones sufridas a lo largo de su utilización por diversas con—
ra formal por parte de dos visiones de], mundo en principio diferen— ciencias colectivas, pero no es menos cierto que la estructura formal,
tes o incluso opuestas. De un modo general, sabemos que toda novela o drama, ha continuado siendo la misma.
visión del mundo nueva al materializarse en una estructura formal ¿Dónde está, pues, la significación de la obra?
«antigua» ha de ejercer sobre esta última una presión que acarrea De nuevo tendremos que recordar que el estudio de las transfor-
su transformación, quizá su destrucción o desaparición. Sin embargo, maciones formales carece de significado por sí mismo, si no va acom—

70 71
pañado del estudio de las visiones del mundo; que solamente en la tica las estructuras formales no pueden ser utilizadas en su inmovi-
conjunción de estos dos estudios, del estudio de estos dos elementos lidad formal, sin ningún detrimento о transformación, por diferentes
es posible deducir la significación final de la obra. visiones del mundo.
Pero aun así hay que considerar que en todos los casos о ejem- Esta afirmación no invalida la variación o la diferencia entre las
plos citados, la estructura formal ha tenido necesariamente que ser obras que corresponden a la misma visión del mundo y a la misma
transformada, y que un estudio completo de sus elementos formales estructura formal. Cada obra es una producción individual, indivi-
lo demostraría bien a las claras. Lo que ocurre en este caso, y una dualizada y personalísima, y si bien es cierto que en el nivel de la
vez más, es que la constatación de las transformaciones formales no tendencia en la producción literaria la explicitación de visión del
es suficiente a la hora de que la obra sea significante, si no tenemos mundo y de estructura formal utilizada es válida para todas y cada
en cuenta las visiones del mundo que utilizaron estas estructuras for— una de las obras que se integran en esta tendencia o producción,
males. en el nivel de la obra misma esta regla general ha de ser diferenciada.
Finalmente, no hay que olvidar que en todos los ejemplos citados Esto es así porque, como sabemos, una visión del mundo, una
nos estamos refiriendo a estructuras formales o a formas literarias conciencia colectiva, no se expresa colectivamente en el nivel de la ma—
abiertas, y no cerradas, y que la forma literaria abierta admite una terialización literaria y artística, en las sociedades en las que existe
serie de transformaciones sin poner en peligro su propia estructura. una neta separación de trabajo, de clases y de grupos. La visión del
Si en lugar de citar novelas picarescas citáramos novelas pastoriles о mundo colectivo se materializa colectivamente solamente en aquellas
policíacas, no hay ninguna duda de que las transformaciones serían sociedades que se han llamado cerradas, en las que no había apare—
mínimas, y, lo que es más importante, la variación entre las visiones cido aún lo que entendemos por individualismo. Pero en nuestra so-
del mundo, mínima o inexistente. ciedad, en nuestro mundo, el estatuto del escritor o del creador es
El problema, pues, puede ser replanteado de la siguiente manera: un estatuto específico que hay que tener en cuenta a la hora del
¿Puede una estructura formal ser utilizada indistintamente para ex- estudio.
presar una u otra visión del mundo? Por eso, nuestra Sociología no se opone, por ejemplo, a ciertas
Todo el problema reside en esta pregunta, pues si se contesta afir- interpretaciones que se basan en el sujeto individual, como ciertas
mativamente huelga todo estudio de estructura formal y de visión escuelas psicoanalíticas. No hay duda de que el estudio psicoanalíti-
del mundo, ya que nos encontraríamos ante una sola y única forma co, e incluso clínico, de la personalidad de un autor determinado pue-
о estructura formal, capaz de recoger о de materializar cualquier tipo de ser importante a la hora de explicitar su obra. En este caso, la
de visión del mundo. Estaríamos así en el seno del estructuralismo Visión del mundo y las estructuras formales utilizadas sufren ciertas
ahistórico, universal y eterno. distorsiones o transformaciones que conviene considerar, señalar y
Naturalmente, nuestra Sociología supone, por el contrario, que significar.
toda visión del mundo se encuentra en relación con cualquier clase Nuestra Sociología, aunque tiene en cuenta, en primer lugar,
de estructura formal, y que esta relación, aun en el mejor de los por la fuerza de sus mediaciones, las líneas de fuerza más totaliza-
casos, como es el de las obras cerradas, es una tensión, un conflicto
doras y por tanto más explicativas, en este caso las visiones del
que lleva aparejadas una serie de transformaciones, una dialéctica
productora de vida, de devenir, de transformaciones, nacimientos y mundo y las estructuras formales, ha de respetar el ámbito personal
destrucciones. _ del creador, del escritor o del artista, que aunque se encuentra in-
Е1 estudio sociohistórico o sociológico ha de procurar, pues, des- merso en una visión colectiva y usa una estructura formal utilizada
tacar lo más cuidadosamente posible las transformaciones que indu- por los demás, es capaz de hacer significante también personalmente
dablemente han de existir en el nivel de la estructura formal, desde el la obra creada о escrita.
momento en el que el crítico supone o demuestra que ha aparecido Pero también en este caso hay que señalar que el autor persona-
una nueva visión del mundo, o una transformación, parcial o com- lísimo, que el individuo portador y detentador de una visión del
pleta, en la conciencia colectiva y transindividual. mundo, no puede ir más allá de su propia visión, y no puede ir más
Suponemos, pues, que en toda materialización literaria y artís— allá de ciertas delimitaciones impuestas por la estructura formal uti-
72 73
lizada. (Si va más allá, nos encontraremos ante una nueva visiôn del transformarla, de hacerla avanzar; en una palabra, aunque es muy
mundo, ante una nueva estructura formal.) difícil determinar el radio de acción de la conciencia individual den—
Una misma visión del mundo y una misma estructura formal son tro de una conciencia colectiva, creemos que la primera posee una
utilizadas por varios escritores, por varios individuos, lo que nos cierta independencia o una independencia relativa. (Los hombres son
lleva a considerar: libres dentro de sus circunstancias, viene a decir Marx.)
. Por eso, y para volver atrás, los estilos, las personalidades, las
a) Las relacionesentre el creador personal y la conciencia co- significaciones individuales, no pueden invalidar el problema que nos
lectiva о visión del mundo. habíamos planteado. Todos los autores detentadores de una misma
b) Las relaciones entre el creador personal y la estructura for— Visión del mundo, y utilizadores de una misma estructura literaria
mal utilizada. o formal, se parecen más de lo que se diferencian; el estudio de una
tendencia, el estudio de una producción, demuestra siempre que los
El estudio de estas relaciones nos llevará a la especificación de parecidos, coincidencias, etc., son más numerosos que las diferencias
su obra dentro de una tendencia, dentro de una producción literaria (en el nivel de la problemática, no hay diferencias y sí ligeras variacio-
o artística, pero no hay que olvidar que esta especificación, a partir nes; pero incluso en el nivel del tema o de la estructura estructurada,
del estudio de la visión del mundo y de las estructuras formales uti— las diferencias son bastantes pequeñas, lo cual no quiere decir que
lizadas, lo es también del autor personal о individual. exista alguna identidad entre los autores, y sí una misma visión del
No se trata, pues, de sumergir al autor, a la personalidad indi— mundo).
vidual, en el seno de una visión colectiva que borra toda personali— _ Si suponemos, como lo hemos hecho ya, que en toda materializa-
dad, sino de su puesta en relación con la misma. El autor individual crón. literaria, las estructuras formales no pueden ser utilizadas sin
queda así, aunque parezca paradójico, enriquecido, explicitado, y lo detrimento о sin transformación, para diversos tipos de visiones del
mismo ocurrirá con su obra. mundo, el trabajo más importante, como sostenía Goldmann, tenía
Una visión del mundo, una conciencia colectiva no se expresa ni que con51stir en construir una tipología de visiones del mundo. Labor
se materializa por sí sola, sino a través de ciertos hombres, de cier— poco menos que imposible, puesto que la construcción de esta ti-
tas personalidades (son los hombres los que hacen la historia, ten- pología equivale, poco más o menos, al estudio universal de las
dremos que afirmar una vez más). Deducir de aquí cualquier clase ideas, de los modos de pensar o de los cuadros del conocimiento
de voluntarismo sería recaer en los excesos de ciertas escuelas román- como sostenía Gurvicht.
ticas que rindieron culto al genio. Sin embargo, aunque este trabajo sea poco menos que imposible,
Para nuestra Sociología, que es también Sociohistoria genética para el sociólogo de la Sociohistoria genética y crítica, existe ya al
y funcional, el autor, personal e individualizado, no es el creador de menos un camino que le puede llevar si no a la construcción de la
la conciencia colectiva, no es así exactamente el sujeto de la creación tipología a la que nos referimos, sí al hallazgo y a la demostración
literaria, ni tampoco es el sujeto o el autor de la forma о de la de ciertas mentalidades o conciencias colectivas que hasta la fecha
estructura formal (que se crea colectivamente como la visión del han pasado inadvertidas. Este camino consiste, como ya hemos apun-
mundo, pero siempre en íntima conexión o tensión con la misma); tado, en el estudio de las variaciones sufridas por una estructura
tampoco es un simple intermediario entre la visión del mundo y su formal.
expresión o materialización; no es tampoco, ni siquiera, el represen- _ Habria, claro esta, que empezar por delimitar con la mayor pre—
tante de la conciencia colectiva, aunque la represente en cierta ma- c1sión posible la estructura formal, habría que delimitar y describir
nera. Para la Sociología genética y funcional, lo que llamamos autor sus leyes y reglas internas, estudiar también sus manifestaciones
individual es una conciencia individual que toma conciencia —cons— tipos o modelos, para pasar después, y siempre con referencia al tipo
ciente o inconscientemente— de una conciencia colectiva y que la propuesto como modelo, a señalar las variantes, las deformaciones,
materializa. las evoluciones.
Pero no solamente toma conciencia siempre en el nivel individual Hay, pues, por lo menos, dos métodos o si se quiere dos caminos
de la conciencia colectiva, sino que es capaz, en determinados casos, de para lograr una mayor significación de las obras literarias:

74 75
a) La especificación en el nivel conceptual de una nueva visión
del mundo.
b) La observaciön de las variaciones y transformaciones de una
estructura formal delimitada.

En el primer caso, a partir de la conceptualización de una visión


del mundo (conceptualización a la que se puede llegar muy fácilmen-
te si esta visión se ha materializado ya en otros niveles que no son
literarios o artísticos) el problema consiste simplemente en compro-
bar en el nivel de las estructuras formales la existencia de la nueva
visión del mundo. 2.1. RELACIONES DE LA SOCIOLOGÍA DE LA LITERATURA, CON OTRAS
En el segundo caso el investigador se encuentra poco más o CIENCIAS HUMANAS, EN CUANTO A LA ESTRUCTURA DE LA OBRA
menos a ciegas, pues aunque compruebe las variaciones sufridas por
una estructura formal, sólo con mucho cuidado puede referir estas
transformaciones a una determinada conciencia colectiva. De un modo general se trata de encontrar las relaciones inter—
La solución, una vez más, se encuentra en la reunión de los dos disciplinarias, a fin de señalar los parecidos y las diferencias. Se in-
caminos metodológicos señalados, aunque bien se me alcanza que tenta sobre todo señalar la complementariedad entre las diferentes
esta doble utilización no siempre es fácil. ciencias humanas que, en principio, tienen el mismo objeto de estudio.

2.1.1. Sociologia de la Literatura y Literatura

No existe una ciencia literaria, no existe la Literatura como cien-


cia, о no existe aún una definición admitida del objeto literario.
Este problema o esta ausencia, que ha detenido a más de un in-
vestigador, no puede detener a la Sociología de la Literatura para
la que existe una estructura literaria bien definida, vide 2.2.5., 2.2.6.
y 2.2.7.
O de otra manera, la Sociología de la Literatura adopta la triple
hipótesis de la estructura social de la obra, de su estructura lingiiís-
tica y de su estructura psicológica; a través de estas tres estructuras,
que son niveles de estudio y de análisis, el objeto queda delimitado,
aunque sea siempre provisionalmente.

2.1.2. Sociologia de la Literatura у Estructuralixmo

Después de los últimos avances de la Ling'úística hay que recono-


cer que sólo el estructuralismo, o un cierto estructuralismo, es capaz
de descubrir el funcionamiento interno de la obra literaria, y así de
una de sus significaciones.
Nuestra sociología que es ya, como sabemos, genética, ahora será
76 77
estructuralista (en frase de Goldmann: estructuralista y genética). En 3, Todas las ciencias estructuralistas, en especial la Lingúística, tien—
veremos que la Sociología de la Literatura será también funcional. den a englobarse en una Semiótica; nuestra ciencia no podía ser una
excepción, al contrario aspira a esa semiótica general y totalizante;
sin embargo, habría que subrayar que la semiótica sociológica pondría
2.1.3. Sociología de la Literatura y Língííz'stz'ca en evidencia el movimiento de los signos, sería así una semiótica dia-
léctica, puesto que intentaría desentrañar el devenir histórico у la
Aunque los estudios estructuralistas lingiiísticos no han resuelto
función social de los signos.
aún satisfactoriamente el análisis diacronico de la obra literaria, no
hay duda de que la Linguística se inscribe también dentro del aná-
lisis sociológico,
Hay, pues, una cierta unión entre las dos ciencias: la Sociología 2.1.5. Sociologia da la Lilaratara y Semiología
de la Literatura puede y debe utilizar cualquier análisis de la obra
literaria en el nivel sincrónico y en el nivel diacrónico, sólo puede La Sociologia de la Literatura busca también una significación
subrayar el contenido histórico del lenguaje, su formación, su trans- de la obra literaria; podríamos decir que busca una significación so-
formación. ciológica, para ello cuenta con la posibilidad de encontrar signifi-
Tampoco puede haber dificultades a la hora de insertar el análi— caciones en los niveles genético, estructural y funcional de las obras
sis puramente linguístico de una obra dentro de una totalización más literarias. No se trata de tres significaciones diferentes, sino de tres
amplia; una vez más, se trata de dialectizar y también relativizar unos niveles de una misma y sola significación.
resultados que se aceptan como válidos, al relacionarlos con otras zo- Y en esta búsqueda de significaciones, nuestra ciencia es también
nas, siempre más amplias, de la totalidad. una semiología.
La Lingíiística opera objetivamente en el texto y es capaz de (La Semiología es la ciencia que estudia los sistemas de signos,
analizar su forma (fonética, morfémica, sintáctica, léxica, etc.) y su según Saussure es «la science qui étudie la vie des signes au sein
contenido (semántico: denotación y connotación). Para la Sociología de la vie sociale»; para Peirce, la Semiótica sería el estudio de la
de la Literatura se trata de no aceptar como objetivos los estudios lógica de estos signos saussurianos. En Europa decimos Semiología,
linguísticos que se aceptan y admiten; se trata, pues, de ponerlos el mundo anglosajón Semiótica; la tendencia actual de la crítica está
de nuevo en relación con otras totalizaciones que se escapan a la dirigida a reunir las dos ciencias en una sola.)
Linguística o que no son su objeto específico. Para la Sociología de la Literatura la Semiótica sera la ciencia de
En este sentido, la Sociologia de la Literatura puede ser una va- los signos lingiiísticos, y la Semiología, la ciencia que estudia la sig-
liosa ciencia auxiliar de la Lingiiística (relativizando los análisis sin- nificación de estos signos.
crónicos, y profundizando, por medios puramente sociológicos, los De todos modos, como quedó anotado en 2.1.4., nuestra ciencia
análisis diacrónicos lingiiísticos). se interesa, sobre todo, en la producción o aparición y en el devenir
Finalmente, al considerar la Sociología de la Literatura que toda de signos y de sus significados.
obra literaria tiene una estructura lingiiística, no hay duda de que la
Linguística se inscribe en el curso de los análisis sociológicos con
toda propiedad. ' 2.1.6. Sociología de la Literatura y Simbólica de Arquetípos

2.1.4. Sociología de la Literatura y Semiótica Según Northorp Frey, los arquetipos forman un conjunto de aso-
ciaciones, ideas, etc. El problema para la Sociología de la Literatura
Siendo la Semiótica la ciencia que estudia el conjunto de los sis- consistiría en estudiar el origen obligatoriamente social de estos ar-
temas de signos, la Sociología de la Literatura es también en este quetipos y, siempre que estén en relación con la Literatura, de acep-
sentido una semiótica o, mejor, una semiótica que aspira a consti— tarlos con todo su relativismo.
tuirse en semiología. Los signos simbólicos o símbolos estudiados por la Simbólica (te—

78 79
mas centrales, profundos, etc.) deben historiarse, no deben nunca ser
aceptados en su inmovilismo abistórico.
Una vez más hay que afirmar que la Sociología de la Literatura
es estructuralista històrica y social, que no hay estructura inmóvil
ni perenne, y que incluso lo aparentemente ahistórico necesita histo-
riarse, quizá sociológicamente.

2.1.7. Sociología de la Literatura y Ciencias Textaales (Retórica,


Estilistz'ca, Sintaxis, etc. )
2.2. CONCEPTOS
No hay ninguna duda de que en el nivel de la estructura de la
obra literaria todas estas ciencias textuales han de auxiliar y comple-
tar los análisis sociológicos. 2.2.1. Unidad
De nuevo hay que añadir que, en este caso, la labor de la So-
ciologia de Literatura consiste principalmente en díalectizar o historiar La obra literaria es considerada como una unidad hasta cierto pun-
los resultados obtenidos por las ciencias textuales a la hora de cons- to autónoma. La obra <<ba de valerse por si sola». La puesta en rela-
truir el análisis sociológico. ción con otras obras sólo sirve para enriquecer esta unidad, para ex-
plicarla, no para romperla. Toda relativización de la obra, por medio
de su puesta en relación, ha de ser no solamente provisional, sino al
2.1.8. Sociología de la Literatura у Estilistz'ca servicio de la unidad de la obra.
La unidad de la obra no se rompe ni se niega al ponerla en re-
Creo que entre todas las ciencias del Texto hay que mencionar lación con su génesis (1.) ni con su vida histórica y social (З.).
especialmente a la Estilistica y a sus partes (Métrica, Fonologia, et- Y, finalmente, todos los análisis posibles han de acabar en la
cétera). La Estilistica es capaz de darnos ya una tendencia formal obra, dentro de la obra.
dentro de una producción histórica.
Como veremos a la hora de estudiar las tendencias literarias
(en 3.) toda ciencia auxiliar capaz de totalizar una producción, al 2.2.2. Totalizacio’n
nivel que sea, se convierte así en un potente auxiliar de la Sociología
de la Literatura. Toda obra literaria es considerada en su unidad como una tota-
lízación de la totalidad, como una materialización de la sociedad,
como una expresión de un suíeto colectivo. En el acto de totalizar
existe el acto de destotalizar: la totalidad inaprensible e inabarcable
ha de ser como desgajada para que pueda formularse o formalizarse
la totalización.

2.2.3. Estructuración

Sabemos ya, por la Linguística estructural, que toda obra literaria


es una estructura, que en ella existe una codificación de signos, 51g—
nificados y significantes; que toda estructura está constituida por una

80 81
serie de elementos regidos por una ley interna о рог una serie de ellas. entre el tema materializado en la obra (contenido) y la problemática
Existe, pues, en la obra literaria un principio de exclusión_(o que lo ha materializado о materializa.
virtualidad autorreguladora de la estructura) y otro de organizacrón La «forma» tradicional es sólo contenido al nivel sociológico.
(virtualidad organizativa). Por el primero la estructura selecciona los De aquí que la Sociología de la Literatura no pueda contentarse con
términos posibles y descarta les imposibles (opuestos); por el segun- la también tradicional sociología de los contenidos.
do principio los elementos son organizados.
La obra literaria no es solamente una organización de elementos
o de relaciones, sino también un relacionar relaciones, un relacionar 2.2.7. Contextum psicológica de la obra
elementos.
De un modo general, la Sociologia de la Literatura distingue tres
estructuras en toda estructura literaria: la estructura social, la es-
2.2.4. Leyes inmanentes tructura lingiíística y la estructura psicológica. Quizá ninguna de es-
tas tres estructuras sea la obra misma en sí.
En toda estructura, obra, texto, etc., existen una serie de reglas No hay que rechazar, pues, los análisis psicológicos o psicoanalí-
internas no explícitas que rigen el conjunto de todos los elementos ticos al nivel del autor, ya que nos pueden explicar ciertas relaciones
estructurados. materializadas en la obra. Más dificultoso de admitir es el psicoaná-
La Sociología de la Literatura trata de descubrir y describir estas lisis del texto, del que se ha usado y abusado desde Freud hasta
reglas o leyes internas, a partir de una serie de dicotomías operatorias nuestros días.
(totalización y destotalización, EE y Ee, la virtualidad autorregula- La contextura psicológica de la obra indica, sobre todo, el ám-
dora y la organizativa, etc., y otras que se reseñaran en 2.3.). bito espiritual, personal, del autor o sujeto individual y que de una
manera o de otra ha de materializarse también en el texto de la obra.

2.2.5. Contextum lingiíístíca de la obra


2.2.8. La EE en relación con el ¿"u/"elo
En la codificación que constituye la obra literaria, y sin salirnos
de la Lingiiística más general y generalizada, podernos ya distinguir Siendo la estructura estructurante, EE, un modo de hacer, de re-
el significante (o subjetividad fonética en sentido amplio) y el Signi- lacionar, de pensar en una palabra, no hay duda de que el sujeto de
ficado (o subjetividad semántica en sentido amplio). La Sociología de la misma ha de ser un sujeto colectivo, ya que ningún individuo por
la Literatura se ocupa no solamente de la descripción de esta contex— muy genial que sea es capaz de inventar y de imponer una lógica, un
tura, sino también de los cambios semánticos del significado —_—tam- lenguaje, una visión del mundo.
bién descubiertos por la Lingiiística— y de los cambios del Signifi- Por medio de la EE, la Sociología de la Literatura trata de rela—
cante. cionar la problemática del texto con la sociedad.
No se trata, pues, de rechazar la estructura lingiiística sino, una
vez más, de relativizarla, de darle toda la dimensión histórica y so-
cial que le suele faltar. 2.2.9. La EE sentido estricto у en sentido general

Llamo EE a la fuerza que regula, organiza, estructura y totaliza


2.2.6. Conlextum sociológica de la obra la estructura estructurada Be de la obra. La EE materializa la obra
pero no es la obra materializada.
La Sociologia de la Literatura distingue en toda obra literaria En sentido general, la EE, o problemática, indica no solamente la
dos estructuras: la estructura estructurante EE, y la estructura es- fuerza organizativa de la obra, sino la visión del mundo de la mis-
tructurada Ee. Se trata, al establecer esta dicotomía, de distinguir ma, es decir, una visión del mundo forzosamente social.

82 83

éi
Pero hay que señalar en seguida que el orden o la jerarquia en el
nivel social (grupos dominantes y grupos dominados) no tiene por
qué ser el mismo que jerarquiza у ordena la producción literaria.
2.2.10. La ЕЕ en relación con la sociedad La estructura literaria se ordena y jerarquiza, o se valora por su
coherencia y riqueza internas, y no por el origen social de la misma.
La EE ha de encontrarse, pues, no solamente en la obra, sino en Con todo, y aunque hay siempre excepciones, se puede reconocer
la sociedad: los problemas de esta sociedad, la conciencia de sus des— que históricamente, y como parece logico, los grupos dominantes es-
equilibrios, sus conflictos, sus necesidades, sus recuerdos, sus espe- tan mejor preparados, poseen una visión del mundo más amplia que
ranzas, etc., se recogen o plasman en la Ее, por una parte, y, por los grupos dominados; sin embargo, y también se puede recordar
otra, se identifican con la EE. históricamente, no son exactamente los grupos dominantes, politica
En este sentido la obra es una totalización efectuada por la EE; y económicamente, los verdaderos materializadores en Literatura,
y la riqueza y coherencia de esta totalización dependerán exactamen— quizá porque no necesiten de ella o porque no perciban, desde su
te de la riqueza y coherencia de la EE. poder, el desequilibrio social.
Hay que afiadir que, aunque toda EE se encuentra también en
la sociedad, no toda EE se materializa en el nivel literario; no hay,
pues, posibilidad de buscarle a cada clase o grupo social, …tu literatura. 2.2.13. Los grupos «literarioy»

Si dejamos a un lado las exaltaciones políticas y clasistas de cier-


2.2.11. Grupo social privilegiado ta crítica, para la que sólo son literatura 0 literatura de valor, las
obras que defienden una determinada ideología social; si dejamos
Hay momentos, circunstancias históricas, que median a un grupo también a un lado el fácil paralelo entre jerarquía entre clases y je-
social, que le preparan muy favorablemente hacia una materializa- rarquia entre obras, podriamos llegar a la conclusion de que los grupos
ción artística (renacimiento, noblesse de robe, romanticismo, intelec— sociales que han hecho la literatura suelen encontrarse fuera del po-
tuales, etc.). Se entiende que al depender la existencia de una EE, de der del estado, o del poder politico y económico de la sociedad, al
la existencia de un grupo social, de un sujeto colectivo, éste puede mismo tiempo que poseen la misma preparación que la clase en el
ser, en un momento dado, un grupo social privilegiado por las cir- poder.
cunstancias. Este grupo poseerá, sobre y en relación con los demás No se trata de exaltar aqui ningún marginalismo sino de subra-
grupos que componen la sociedad, una visión del mundo más amplia, yar el necesario marginalismo, que aquí sería distanciación de los gru-
más rica, y una posibilidad de conceptualizar y en su caso materia- pos literarios, que necesitan percibir un desequilibrio para intentar
lizar, esta visión del mundo a través de la totalización. cuando menos reequilibrarlo.
También se puede entender al grupo social privilegiado, como lo Por eso el origen social y hasta la situación social de un autor
hacía Goldmann, como aquel cuya respuesta es válida para el resto individual puede y no puede corresponder con su obra. En realidad,
de los grupos sociales de su momento histórico. lo que caracterizaría la clase social del autor seria la posesión o la
comunión en una EE, y no su situación física o posición material
en la sociedad.
2.2.12. Grupos у jerarquías entre los grupos

La visión de mundo de cada grupo media la expresión del autor 2.2.14. Homologz’as
individual; de este modo, y en principio, si la sociedad se encuentra
dividida y, por tanto, jerarquizada política y económicamente en di— En el nivel de la estructura de la obra literaria, es homología la re—
ferentes grupos y clases, de la misma manera ha de existir una di- lación íntima entre la visión del mundo de un sujeto colectivo y la
visión y una jerarquización a la hora de la expresión literaria. EE de la obra. Una homologia es necesariamente explicativa, porque

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amplia la comprensiôn del texto, al englobarla en una comprensión relacionar y la correlación a la relación ya relacionada, constituida,
más amplia o totalizante. Establecer una homología significa poner en terminada, inmovilizada.
claro la existencia agente de un sujeto colectivo, detentador de una El tradicional «contenido» de las obras literarias está compuesto
visión del mundo y autor o productor de la EE. por relaciones ya constituidas e inmovilizadas, son sustancia inerte de
(Recuérdese también lo ya anotado en 1.2.17.) la obra o relaciones que ya han perdido su relacionar, su movimiento
relacional; por eso una sociología basada en los contenidos sólo pue-
de llegar a describir las correlaciones, sin llegar jamás a las homo-
2.2.15. La ЕЕ у la Ее logias.
Detener el estudio en la igualdad o tautologia contenido—sociedad,
La existencia de las dos estructuras de la obra literaria, la estruc-
no explica ni siquiera el material social recogido o reproducido en la
turante y la estructurada, no sólo explica la obra —al ponerla en obra literaria.
relación con el sujeto colectivo—_ sino que permite valorar su co-
herencia interna (coherencia entre EE y Ее).
2.2.18. «Forma» y «contenido»

Actualmente esta dicotomía está prácticamente abandonada por


2.2.16. La Ее en relación con el sujeto colectivo la crítica; sin embargo, aún se puede utilizar, a condición de espe-
cificar un poco mejor los conceptos. «Contenido» puede ser siempre
El sujeto colectivo es el autor de la EE como sabemos, pero no tomado como estructura estructurada, Ee, como la materialización
es necesariamente el productor de la Ee; aquí se puede creer que de la obra desgaiada de todo movimiento relacional. «Forma» con
las mediaciones del sujeto individual o autor son decisivas. la salvedad que señalaré más abajo, no equivale nunca a EE sino a
Se necesitaría, con todo, un análisis riguroso capaz de deslindar la morfología de la obra; en nuestro sentido, «forma» está más cer—
lo que toca a cada sujeto, el colectivo y el individual; en principio, ca de la Ее que de la EE, puesto que en principio una EE puede
podríamos decir que el sujeto colectivo media o inspira el modo de materializarse a través de más de una «forma».
hacer, de relacionar, y el sujeto individual media o realiza el «conte- Hay, sin embargo, una excepción o puede haberla en la estructu-
nido» de la obra. ra literaria que llamaremos lírica; en algún caso la «forma» de una
No hay duda de que entre el «contenido» tradicional de la obra, composiciôn lirica puede transformarse en una pura EE.
y el sujeto individual o autor, hay una íntima conexión. Parece que
el «mundo de la obra» es el mundo interior del autor, que el estilo
ha de ser «personalisimo», etc. 2.2.19. Relaciones entre la ЕЕ у la Ее
Sin embargo, cabe imaginar, aunque me faltan análisis para de-
mostrarlo, que la visión del mundo del sujeto colectivo, media a tra- La Sociologia de la Literatura parte en primer lugar de la exis-
vés de la EE, incluso a la <<personalizada» Ее. Lo importante seria tencia de la EE y de la Ее; en segundo lugar, las separa о estudia
saber en qué medida. por separado y en tercer lugar, estudia las relaciones entre las dos.
El mayor o menor grado de coherencia entre la EE y la Ее nos
dará el mayor o menor grado de coherencia artística (belleza, cohe-
2.2.17. Correlacioner rencia estética, armonía, etc.).
Por eso es primordial considerar las mediaciones de cada una de
Si la homología pone en relación (y es relaciôn) la visión del mun— estas dos estructurasque conforman la obra literaria.
do del sujeto colectivo y la EE de la obra literaria; la correlación
pone en relación (y es relación) la Ее con la sociedad, mundo, etc.
Podríamos decir que la homología corresponde a un modo de

86 87
2.2.20. Lar mediaciones de la ЕЕ 2.2.22. Mediaciones del contenido y de la forma

En principio, la visión del mundo del sujeto colectivo engendra Si la EE es siempre la gran mediación o la gran explicación, por
la problemática de la obra literaria, la media, inspira, produce; pero ser la más totalizante, la mediación de la Ее es obligatoriamente su
esta mediaciôn o esta serie de mediaciones ha de encontrar a veces complemento. Los <<contenidos>> y las «formas» se imponen al escri-
una serie de «resistencias», ya en lo que hemos llamado contenido tor a la hora de la materialización, lo median y, a veces, el autor ha
o en lo que hemos llamado forma. Como es logico, una visión del de luchar contra contenido y forma para lograr la nueva obra, para
mundo, y sobre todo una nueva visión del mundo, ha de transfor- lograr que aparezca la nueva visión del mundo.
mar las estructuras artísticas heredadas, las maneras de hacer, las La aparición de nuevos estilos, el nacimiento de todo movimiento
«formas», los «contenidos», etc. o revolución literarios, es así también la lucha de la nueva EE contra
Estas mediaciones de lo nuevo han de efectuarse a veces con de- las antiguas Ее; y, por lo mismo, nunca puede existir una ruptura
trimento de la obra en su unidad total, han de afectar, incluso, la total, un modo de hacer radicalmente nuevo, porque incluso para
coherencia artística de la misma. negar los antiguos contenidos о formas, los más heredados e impues-
Lo mismo ocurrirá y con más fuerza, en las estructuras literarias tos por el uso, han de hacerse presentes.
de tipo abierto que estudiaremos después.

2.2.23. Estructuras abiertas у cerradas


2.2.21. Las mediaciones de la Ее
Toda estructura estructurante, EE, produce dos nuevos tipos de
De la misma manera, y si suponemos que la estructura estructu- estructuras estructuradas, Ее: cerrado y abierto.
rada, Ее, posee un estatuto individual, la obra entera puede quedar La Ee de tipo abierto se caracteriza por el debilitamiento en la
afectada por la mediación о por la serie de mediaciones del autor regulación y en el relacionar de los elementos. La virtualidad orga-
de la Ее. nizativa queda quizá incólume, pero la virtualidad reguladora 0 auto-
El sujeto individual o autor lucha contra el sujeto colectivo que rreguladora se relaja.
se le impone en alguna parte de la problemática. No se trata de una De otra manera, en las Ee de tipo abierto, la EE debilitada <<per—
ruptura entre autor y sociedad, sino de una o de una serie de media- mite» la entrada de un elemento en principio discordante con el resto
ciones personalísimas que consciente o inconscientemente el autor de la estructura. La obra literaria de tipo abierto no es, pues, una
materializa a la hora de escribir su obra. obra perfecta, al revés, deja traslucir y muy fácilmente sus imperfec-
El aceptar o compartir la visión del mundo de un sujeto colecti- ciones.
vo no significa pues, como se dijo en 1.2.2., el ser su portavoz. La estructura estructurada Ee de tipo cerrado conserva intactas
Hay que señalar, sin embargo, que estas mediaciones individua- sus Virtualidades organizativas y autorreguladoras, produciendo así
les no rompen nunca con la visión del mundo, aunque puedan des- materializaciones armoniosas o coherentes.
equilibrar la obra literaria. No hay, pues, ninguna posibilidad de distinguir entre estructuras
De un modo general, la materialización Ee, y sin entrar ahora en abiertas y cerradas a partir únicamente de la EE.
su posible personalismo, ha de mediar siempre, en alguna manera, Otra consecuencia de esta división reside en la importancia que
en más o en menos, la EE que la inspira y media a su vez. (En cier- adquieren las mediaciones entre EE y Ее; en las estructuras de tipo
to modo, podríamos decir que la materia media la idea.) abierto las mediaciones de la Ec parecen más fuertes; lo contrario
ocurre en las estructuras de tipo cerrado.

88 89
(Se puede añadir que en la evolución histórica de esta tendencia
se puede observar la gradual desaparición del tema en aras de una
2.2.24. «Géneros» literarios mayor expresividad.)

Todo «género» literario es un género histórico, es una creación 萱
social e histórica. No hay, pues, géneros si por géneros entendemos 欝 2.2.27. El género novelesca
clasificaciones inmóviles, delimitadas, definitivas. En cada espacio
y en cada época se ha intentado la conceptualización de la Literatura La EE, para su materialización, necesita de las correlaciones. Es
a través de los géneros. necesaria la presencia material de un universo, de un protagonista,
de las relaciones entre los dos, etc. El «contenido» existe y también
la «forma» en el sentido más tradicional de los términos.
2.2.25. Tendencias genéricas de la Literatura En el género novelesco las correlaciones son obligatorias porque
solamente a través de ellas puede materializarse la problemática.
La estructura novelesca permite la máxima extensión y también
Si bien es cierto que no hay géneros literarios, tal y como lo la máxima totalización (ésta se consigue por la extensión, y no por
entiende la Historia de la Literatura, hay que observar que en la la concentración como en la estructura lírica).
evolución histórica de. la Literatura, se pueden describir dos direccio-
nes bastante bien diferenciadas (o diferenciadas a partir de épocas
muy precisas: en una, la EE se materializa con un mínimo de corre— 2.2.28. Coherencia
laciones y, en la otra, estas correlaciones son necesarias. _ '
La primera tendencia (lírica, poesía, etc.) tiende a materializar la Una obra literaria es coherente cuando se corresponden la EE y
homología pura; la segunda tendencia (novela, prosa, etc.) tiende a la Ее. Naturalmente una coherencia total no se da nunca, como nun—
materializar las correlaciones más puras o significativas. _ _ ca se da una absoluta incoherencia (que sería incomunicable).
Hablaremos, pues, de dos génerºs, lírica y novela, para simplifi-
De un modo general, la coherencia ha de buscarse a través de to-
car y para significar la tendencia lírica y la tendencia novelesca.
das las dicotomías establecidas por el crítico.
La Sociología de la Literatura atiende, como es lógico, a la forma
En las obras literarias de tipo abierto existe siempre una cierta
de las estructuras internas de las obras, solamente a partir de ellas, incoherencia, y precisamente en ella, podremos encontrar las razones
o a partir de estas estructuras descritas, será posible establecer una de una evolución literaria, las razones de una transformación lite-
clasificación genérica que, de todas las maneras, ha de ser histórica raria.
y social, es decir, provisional. Este tipo de incoherencia en las obras literarias de tipo abierto,
es significativa y explicativa; lo contrario ocurre en obras literarias
de tipo cerrado.
2.2.26. El género lírico

La EE se materializa con o sin correlaciones, el «contenido» no 2.2.29. Riqueza


es necesario y puede tener excepcional importancia la «forme»? (mor-
fología). Si llamamos tema al contenido, se comprenderá. fácdmente Es rica una obra cuando en principio logra materializar no el
que la poesía no necesita о, mejor, no va a nece51tar ningun tema mayor número de elementos posibles, y siempre correlativos, sino
para materializarse; por eso se habla de <<las.func1ones sugestivas los más significativos.
del significado», la sugerencia no es la presencra. _ 〝 Una obra pobre puede ser, pues, coherente.
La estructura lírica permite así la máxima totalizac1ón y concen- Una obra rica puede ser incoherente, siempre hasta cierto punto
tración. (obras de tipo abierto).

90 91
` (
Los elementos más significativos, los que dan verdadera riqueza

… “ 一
a la obra, no tienen siquiera que ser numerosos, basta con que sean
los más explicativos y totalizantes.

_‚._`__…„___„…‚__‚___„_„
(Aquí habría que insertar una nueva teoría sobre el realismo,
ya que el verdadero realismo no es el más rico en correlaciones, sino
el más rico en correlaciones explicativas.)

2.2.30. Valor artístico

Evito cuidadosamente los términos de valor estético, aunque qui— 2.3. ANÁLISIS
zá me esté refiriendo a lo mismo. La única manera de juzgar o de
medir el valor artístico de una obra literaria consiste en medir о te- Analisis o aplicación de los conceptos expuestos en 2.2. a la
ner en cuenta su coherencia y su riqueza. obra que se pretende explicar. Se opera por medio de hipótesis que
se verifican, o no se verifican, a lo largo de la serie de análisis que
siguen. Todos los análisis son necesariamente complementarios, en
el sentido que uno puede explicar al. otro.

2 .3 .1. Delimitación

Delimitación o fijación del texto que se pretende analizar; pro-


blemas de fijación del texto, variantes, etc.
El texto de la obra literaria es necesariamente el punto de parti-
dadde todo análisis, y también será necesariamente el punto de lle-
ga a.

2.3.2. Descomíruccz'ón y reconstrucción

Si toda obra literaria es una unidad, se trata, en el nivel del análi-


sis, de buscar esta unidad, de construirla a partir de la ordenada des-
construcción de todos sus elementos.
Hay, pues, que enumerar en lo posible, y describir los elementos
constitutivos, contemplarlos en su aislamiento analizado para conjun-
tarlos de nuevo. Para esta desconstrucción, se puede partir de los
conceptos ya definidos de tema y problemática, о de estructura es-
tructurante y estructura estructurada, EE y Ее.

92 93
2.3.3. Análisis en el nivel del tema 2.3.5. Análisis en el nivel de la problematica

Siendo la obra literaria un texto de connotaciones concretas, se tra- Aqui el análisis anterior sirve de base al presente análisis:
tará de enumerar, de tendenciar también, estas connotaciones, estas se trata de ir más lejos, puesto que necesitamos saber cómo están
alusiones y, sobre todo, estas correlaciones. Para ello es siempre pre- organizados los elementos que constituyen los temas ya analizados о
ferible no partir de un sólo texto, sino de varios textos de la misma descritos; podremos avanzar, por ejemplo, teniendo en cuenta los
época y espacio: de este modo, la necesaria repetición de connota- conflictos materializados en la obra y, sobre todo, teniendo en cuen—
ciones concretas que se encuentran en los diversos textos examinados ta las soluciones a estos conflictos aportadas en la obra, о la falta de
temáticamente, nos permiten ya señalar о enumerar una primera se— solución de los mismos. Finalmente, habrá que tener en cuenta los
rie de elementos concretos que se organizan en el primer texto que modos en que se han tratado los conflictos.
nos sirvió de punto de partida. El análisis al nivel de la problemática prepara la construcción о
El tema de una obra es siempre el tema de varias obras: quizá, el establecimiento de la explicativa homología.
incluso, exista un número determinado de temas (situaciones, persona-
jes, conflictos) en la Literatura, en el nivel diacrónico e histórico de la
misma, pero es seguro que este número es forzosamente limitable y 2.3.6. Descripción de las bomologías
basta enumerable en un tiempo y espacio dados. Lo que cambia son
los modos de tratar los temas, las problemáticas.
Analizar un tema, finalmente, significa descomponerlo en sus di— O descubrimiento y descripción necesaria de los obligados para-
versos elementos; después se tratara de seriar estos elementos des- lelismos, isologismos que existen entre la obra analizada y las con—
gajados del tema. ciencias colectivas o visiones del mundo de la sociedad, de la que
procede y en la que nace la obra.
Naturalmente, este análisis constituye el «salto cualitativo» de
2.3.4. Descripción de las correlaciones todo el proceso analitico, a partir del mismo ya no nos limitamos al
texto, al contrario nos salimos del mismo, a fin de encontrarlo, de
O descubrimiento y descripción necesaria de los obligados para- cierta manera, en la sociedad.
lelismos que existen entre la obra ya analizada temáticamente, y la Quizá nos encontremos aqui ante una pura reducción sociológica,
sociedad histórica que la produce y en la que aparece. pero téngase en cuenta que tenemos presente constantemente el pro—
En este punto, ante una obra realista, el análisis es tan fácil como blema de las mediaciones, que sólo buscamos relacionar para expli—
insuficiente, tan necesario como incompleto. car, que volveremos al texto necesariamente, etc.
Temas de novelas realistas, de poemas descriptivos, descripciones
en general, personajes, conflictos, tiempos y espacios construidos en
la obra analizada, todo lo que constituye la totalización temática 2.3.7. Análisis en el nivel de la coherencia
de la obra, puede ser descrito y hasta enumerado; pero de nuevo hay
que recordar que este análisis temático debe partir, si es posible, de De nuevo volvemos aquí al texto de la obra analizada: se trata
más de un texto. (Se trata de no <<encerrarse» en la obra que que— de buscar a través de las series de análisis ya realizados del tema,
remos analizar a fin de ensanchar su comprensión.) de la problemática y de la correspondencia entre ambos.
Las correlaciones, como también sabemos, no pueden ser un No hay duda de que una problemática puede expresarse o mate—
final (no hay posibilidad de una sociología tautológica o sociologia rializarse mejor a través de un tema que a través de otro; no hay
de los contenidos) necesitamos saber cómo se organizan estos ele- duda, pues, de que una estructura estructurada o tema, puede ser
mentos organizados y correlativos. coadyuvante o puede ser obstaculizadora, dos calificativos que habrá

94 95
que tener en cuenta, para estudiar la coherencia de las obras ana-
lizadas.
' …
Siendo de una manera o de otra, la problemática, la verdadera
ley interna de la obra, sus mediaciones afectan o tienen que afectar
al tema.
Hay que tener en cuenta, finalmente, las Ее de tipo abierto que
permiten о que se ven obligadas a permitir, ciertas incoherencias y
las Ее de tipo cerrado.

Sociología de la Literatura

3. Funciòn

96
Trazar la historia visible V social de una obra de arte, incluso la
Vida invisible y siempre social de una obra de literatura, puede pare-
cer a primera vista el verdadero objeto de la Sociologia de la Lite-
ratura; efectivamente, si sociología es estudio de relaciones sociales,
la vida de la literatura es sociologia de la literatura; pero ya vimos
que la Sociología de la Literatura es inexplicable sin génesis y sin es—
tructura, que tenemos que contar con los orígenes y con la estruc—
tura específica.
La función, necesariamente social, de una obra de literatura no
es, pues, el único objeto de la Sociologia de la Literatura, sino uno
de los aspectos de este mismo objeto; de aqui la debilidad de ciertas
demostraciones sociológicas ——funcionales para mi— y de ciertas
obras que se apellidan sociolégicas, y sólo nos dan cuenta de la ex-
terioridad de la obra literaria, de sus relaciones visibles y sociales.
El análisis función responde a la pregunta ¿cómo funciona una
obra de literatura en sociedad?
Para llegar a alguna respuesta positiva tendremos que tener en
cuenta desde ahora todas las reglas de la comunicación puestas en cla-
ro por la linguistica y casi instituidas en una nueva ciencia que se
llama Cibernética (0 Informática).
Una obra de literatura funciona a partir de la comunicación, y
funciona porque se comunica con el lector, con el público, con la
sociedad, con un sector de la sociedad, etc.
Hay, pues, comunicación y ámbito de la comunicación; la deli—
mitación de este ámbito podría, en principio darnos ya una idea
aproximada del contenido de la comunicación, ya que entre lo que
se comunica, el comunicante y el comunicado, ha de darse en mayor
o menor grado una identificación.
Según las reglas de la linguistica más generalmente admitida, el
mensaje codificado es descodificado por el receptor; entre el receptor
y el mensaje, dejando ahora aparte el emisor, se establece una comu—
nicación, pasa una corriente, corre el mensaje, etc.

99

—’—h——
Naturalmente en el nivel teórico, o en el puramente linguistico, ciones críticas de los clásicos, condenadas a ser más críticas cada año;
estos principios no pueden ser contravertidos; sin embargo, en el nivel a medida que la diacronía se ensancha, el aparato crítico, las reglas
de la literatura, nos vamos a encontrar en seguida con ciertas difi- de descodificación, han de ser cada día más completas. (Sólo por
cultades; pero solamente dificultades, no objeciones, ya que, y siem- nota un lector de nuestros días puede entender que una mujer <<en
pre de un modo general, los principios de la lingiiística continuarán trenzas» significa una mujer virgen, por ejemplo, y el ejemplo es de
vigentes. lo más simple, bastaría para complicarlo traer a colación cualquier
El primer problema 0 dificultad en la triada linguistica emisor- frase de Aristófanes alusiva a un personaje de la época o cualquier
mensaje-receptor, consiste en que en Sociología de la Literatura, el neologismo de Luciano.)
emisor ha desaparecido; la obra, о е1 mensaje, continúa viviendo, La identificación, la comunión en una misma visión del mundo
es ya un objeto que se ha desligado del emisor, autor, sujeto co— puede conseguirse pues, salvando el nivel diacrónico, entrando en el
lectivo, etc. El mensaje se encuentra codificado en una estructura mundo connotativo perdido y de nuevo resucitado, entonces, podre—
literaria que en principio suele poseer sus propias leyes internas, qui- mos decir que la obra funciona, o tal es el sentido que quiero dar a
zá y como sugieren ciertas escuelas lingiíísticas, su propia gramática. la noción de función de la obra literaria.
El mensaje, el texto, la obra literaria, y ante la desaparición del emi— Pero la originalidad de esta función, si la comparamos siempre
sor, es ya un objeto al que toda sincronía no puede alcanzar. Perde- con los principios lingiíísticos, no acaba aquí, una obra literaria puede:
mos ya todas las ventajas y los logros del análisis sicrónico.
Por eso de la triada emisor—mensaje—receptor sólo podemos alcan- а) Cambiar de función.
zar a estudiar la pareja mensaje—receptor o, si se quiere, obra—lector. b) No funcionar como obra literaria.
Entre ambos polos de la relación ha de darse, en mayor о menor
grado y como ya apunte', una identificación. En el nivel linguistico pu- Los cambios de función de una obra literaria significa que se
ro esto significaría que el receptor logra descodificar enteramente el consiguen о hay posibilidades de conseguir identificaciones de distin-
mensaje entenderlo, apropiárselo. En el nivel más sociológico, esta des- to signo, identificaciones entre visiones del mundo que en principio
codificación que ya es diacrónica, ha de partir del hecho de la con- son diferentes (a se identifica con b, c también se identifica con Ь,
notación y no de la denotación. El mensaje, la obra literaria, es emi- pero а no es igual a c).
nentemente connotativa (precisamente hay que recordar que la lite- Podríamos decir humorísticamente que el principio matemático
ratura denotativa es paraliteratura). de la identidad no funciona en Sociología de la Literatura.
En el puro juego de las identificaciones, o de las lecturas, el re— Para resolver esta aparente anomalía se podría pensar, por ejem-
ceptor-lector si verdaderamente quiere apropiarse del mensaje ha plo, en una obra tan extraordinariamente rica, con una visión del
de poseer como mínimo la misma visión del mundo que el autor— mundo tan amplia, que todas las visiones del mundo, o al menos, que
emisor. muchas otras visiones del mundo, pudieran identificarse con ella. Se
Esto ha de ser así, porque sólo a partir de una visión del mundo podría pensar, de un modo complementario, en una obra tan ambi-
el sujeto colectivo y después individualizado logró la codificación gua en su visión del mundo que opuestas visiones del mundo encon-
del mensaje, logró la estructuración de la obra, la materialización de trarán en ella una lectura identificadora.
esta misma visión del mundo, pero a partir y dentro de ciertas es- La realidad ha de ser más simple: un receptor descodifica sólo
tructuras determinadas y específicas. aquella parte del mensaje que puede entender; otro lector lee otra
Esta identificación entre dos visiones del mundo que han de ser parte, no entendida o descodificada por el primero, pero que él
la misma a pesar de la barrera diacrónica, tropieza casi inmediata- entiende y con la que se identifica, etc.
mente con el mundo de la connotación; el sentido, los sentidos, las Es frase conocida que con el Quijote se rió España durante si-
más о menos dclimitables polisemias de las palabras en el nivel de la glos, y que después lloró; lo cual quiere decir que la primera España,
visión del mundo del autor, han de ser alcanzadas por el lector, por la que reía, sólo descodificaba el humorismo fácil de la obra, y la
su visión de mundo. . segunda, la que lloraba, descodificó el humorismo más escondido, el
Esto explicaría, por ejemplo, y en un primer momento, las edi- triste y desgarrado.

100 101
W'

También son conocidos los descubrimientos, por llamarlos así, en la obra literaria significa la aparición de una nueva visión del
que de cuando en cuando efectúa algún crítico-leetor-descodificador mundo en la sociedad. (¿Hay que recordar las lecturas socialistas
más o menos genial 0 inteligente: este descubrimiento está dirigido de ciertos clásicos? ¿No nos encontramos aquí ante un intento, por
a demostrar la existencia de un nivel de comprensión no alcanzado supuesto tan legítimo como cuaquier otro, de apropiación deb—ida?)
aún en la lectura general y ya histórica del texto. Los cambios de función no son todo en esta vida paradójica de
Con todo, y en paralelo a este problema, se podría plantear la po- la obra literaria, existe también el no funcionamiento de la obra de
sibilidad de una lectura pura de la obra; ésta atendería solamente a literatura como tal, y su funcionamiento como otra cosa (objeto po-
la visión del mundo del autor, pero como esta visión con el tiempo lítico, religioso, filosófico, etc.) Aquí, lo mismo que en el caso an-
es inalcanzable (por la pérdida de connotaciones en primer lugar) la terior, la razón del funcionamiento de una obra literaria como algo
posible lectura pura sería aquella puramente literaria; con lo que el que no es específicamente literario obedece también a un cambio de
problema se convertiría en estético. visión en la sociedad, a la aparición de una necesidad manipuladora,
Efectivamente, solamente si admitiéramos una Estética extratem- legítima o ilegítima; cada grupo social intenta luchar en todos los
poral, indemne al tiempo y a los cambios sociales, indemne a la histo- terrenos, tiene que luchar en todos los terrenos y se apropia de las
ria misma de la humanidad, podríamos admitir la posibilidad de esta obras literarias siempre que puedan ser interpretadas a favor de sus
lectura estética, de esta comunicación estética. intereses de grupo, de clase, ideológicos, etc.
Creo que no es así, creo además que no hay nivel estético sino y La conclusión de estas observaciones podría aparecer a primera
solamente niveles vitales, sociales, complejos, en los que entra, cómo vista escéptica, sin embargo, no lo es, solamente relativista. Hay que
no, una cierta función estética. admitir ya, y de una vez para siempre, que una obra de literatura
A no ser, claro, que la estética fuera solamente el conocimiento nace, crece, se reproduce o no, y muere; y que en esta vida mortal,
de las estructuras internas de la obra, su nivel retórico, morfológico, como en la vida de toda obra humana, nos podemos encontrar con
formal, de una manera general _V abstracta. No hay duda, a este res- cambios de función, con manipulaciones, etc., y al final, inevitable—
pecto, que para un lector moderno o actual es posible conocer, siem- mente, con una muerte que puede ser horrible y triste, pero que tam-
pre hasta cierto punto—, los méritos literarios de ciertos poemas, la bién puede ser consoladora.
eficacia de los acentos y las rimas, las novedades de la adjetivación,
el arte de la composición, etc., etc.
Pero si seguimos partiendo de la visión del mundo como sujeto
_V contenido de la obra literaria, tendremos que admitir que la co-
municación, que el funcionamiento de la obra de literatura sólo puede
efectuarse a través de estas visiones del mundo. El análisis sociológico no consiste sólo en encontrar, a partir de
Los cambios de función, algunas veces tan flagrantes que parecen la sociedad, las mediaciones que explican la obra literaria; si esto
escandalosos, de ciertas obras literarias, obedecen como es natural fuera así, si sólo existiera la producción (social), la literatura sería
a las nuevas visiones del mundo aparecidas en la sociedad, en el únicamente una superestructura social. Por esto llamo función de la
ámbito lector. En este ámbito, y cuando se necesita o cuando se obra, también a las mediaciones que de esta misma obra analizada se
siente una carencia que se llama necesidad, surgen las nuevas lectu- dirigen hacia la sociedad.
ras, las nuevas comprensiones, las nuevas identificaciones (o las nue- Una obra literaria es dialécticamente producto y productora, tota-
vas resurrecciones). Pero hay que tener ya en cuenta que estos cam- lización y totalizadora, mediada y mediadora. El pecado de un cierto
bios de función, que esta nueva lectura obedece o viene mediada por sociologismo consiste en reducir toda la realidad a su realidad social;
las necesidades, por el afán de equilibrarse que siente el nuevo ám- pero si bien es cierto que todo es social, no hay que olvidar que una
bito lector, y no de la obra misma, del mensaje ya codificado que obra literaria, que una parcela de la realidad, puede incidir en la to—
sigue aparentemente incólume como una esfinge a través del tiempo talidad, en la sociedad.
y del espacio. Una tendencia literaria, una cierta problemática, puede cambiar
Podríamos decir que la aparición de una nueva función social o puede ayudar a cambiar una cierta visión del mundo en la sociedad;

102 103

_
y este cambio asumido ya por la conciencia colectiva, puede a su vez Se podría también pensar en una historia armoniosa de la Litera-
transformar las estructuras sociales, lo inerte. tura: ésta camino en dirección a la perfección absoluta, etc. Sin duda,
La función de la Literatura no es, pues, un mero reflejo social, los llamados géneros se perfeccionan y el lenguaje se depura (?), pero
aunque pueda serlo, sino también un elemento activo, socializador, cabe preguntar, ¿Qué géneros y qué lenguaje? ¿Qué formas? Hay
capaz de mediar al mundo que la rodea y del que ha surgido. géneros que nacieron perfectos y perfectos murieron (la novela pas—
Esta contradicción: la obra es producto mediado y la obra es toril, por ejemplo).
mediadora y productora, es solamente aparente. En efecto, hay que Si la función es el devenir histórico de la obra literaria, este de—
tener en cuenta que una obra literaria mediada por la sociedad y venir ba de tener un principio y un fin. Una obra de literatura es
obligatoriamente mediada, desaparece a partir de un cierto momento tan perecedera como el resto delas obras humanas, y quizá, y pre-
como objeto en si, para transformarse en objeto para. O de otra ma- cisamente, en su totalización provisional encuentre todo su significado.
nera: lo mediado se convierte en mediador, ya no es un rer sino No hay, pues, manera de explicar la desaparición de las obras li-
un estar, porque lo mediado es capaz de engendrar nuevas relacio- terarias a partir del gusto, de la moda, no hay que partir de que
nes (crear una opinión, servir de modelo, inspirar una crítica, revelar, las obras mueren.
etcétera y etc.). Pero como dije, lo que muere es el grupo humano que las creó
Al nivel de la Función, la Sociología de la Literatura se centra en un primer mimento, y el grupo humano que se comunicó con
sobre el nacimiento de las nuevas relaciones; ya no trata de encontrar ellas; después, más tarde, y siempre por último, lo que queda es
las relaciones mediadoras que explican la aparición de la obra (Gé- un monumento más, un documento más que al correr de los siglos
nesis) sino de encontrar a partir de la obra misma (Génesis y Estruc- tiende a transformarse en un objeto enigmático.
tura), su historia social, su devenir histórico. Toda obra literaria acaba en pirámide egipcia porque ninguna
Claro que, en principio, toda obra literaria tenderá a reproducir problemática puede ser eterna, porque ningún grupo humano puede
en su devenir histórico las mismas relaciones que mediaron su géne— permanecer, porque ningún sujeto colectivo sobrevive a la sociedad
:la obra literaria de sujeto colectivo babla o se dirige (comunica) que engendró y explicó, en su momento, la vida de este grupo.
enSprincipio con este sujeto colectivo; su problemática, la de la obra, El devenir de una obra literaria puede ser más o menos durade-
es la problemática de un grupo, la visión del mundo es la misma. depende de su problemática.
Pero ocurre que esta natural y casi genética correspondencia entre
obra colectiva y grupo colectivo de idéntica problemática, no puede
perdurar en el tiempo, por la pura y simple razón de que el grupo
colectivo o sujeto colectivo deviene (se transforma o desaparece).
Ningún sujeto colectivo tiene el privilegio de la permanencia, nin-
guna problemática puede ser eterna.
Un simple repaso de la Historia de la Literatura nos denunciaría
inmediatamente la desaparición, no sólo de obras literarias, sino de
tendencias literarias enteras. Esta desaparición (en cuanto a la fun—
ción), que es una muerte, es la desaparición de ciertos grupos socia-
les, de ciertos sujetos colectivos, y no la desaparición material de las
obras, puesto que se conservan y hasta las conocemos.
Más superficialmente, se podría pensar en el problema del gus-
to: los gustos cambian, las obras se olvidan, etc. Pero nadie nos dice
quién era el sujeto del gusto, quién lo creó y propaló, quién creyó
en él, etc.
Los gustos, o las modas, no mueren, mueren los grupos que
crearon los gustos y las modas.

104 1 05
3.1.3. Sociologia de la Literatura e Historia social de la Literatura

Actualmente, y ante la falta de una Sociologia de la Literatura,


se ha inventado o encontrado un término medio; las llamadas his—
& torias sociales de la Literatura se encuentran a mitad del camino en-
E tre la Sociologia y la Historia de la Literatura.
En la Historia llamada social se tiene en cuenta la sociedad, las
clases sociales, las ideologías, etc., pero generalmente nos encontra-
mos ante una sociologia de los contenidos, encargada de buscar y
3.1. RELACIONES DE LA SOCIOLOGÍA DE LA LITERATURA CON OTRAS descubrir tautologias (los autores burgueses escriben obras burgue—
CIENCIAS HUMANAS, EN CUANTO A LA FUNCIÓN DE LA OBRA LI- sas, los proletarios obras proletarias, etc.).
TERARIA Podriamos también considerar, más caritativamente, que la His-
toria social de la Literatura es un primer intento de construir una
Sociologia de la Literatura.
3.1.1. Sociologia de la Literatura y Literatura Otra diferencia con la Sociologia que propugno, consiste en el
descuido u olvido de la estructura de la obra.
A pesar de las Preceptivas que durante siglos han «ensefiado» a
hacer Literatura, aún no sabemos qué cosa es Literatura, y desde
luego la Literatura no ha sido considerada nunca como una ciencia. 3.1.4. Sociologia de la Literatura e Historia de las Ideas
Aunque parezca obvio, tendríamos que poner en claro las rela-
ciones de la Sociología de la Literatura con la Literatura misma, No hay duda de que la Historia de las Ideas ha bistoriado о
aunque sólo fuera para evitar la siempre temida reducción sociológica. descrito lo que hemos considerado visiones del mundo o problemá—
ticas, que ha llegado hasta la noción de lo que he llamado estructura
estructurante о ЕЕ.
3.1.2. Sociologia de la Literatura e Historia de la Literatura Aqui, pues, la diferencia entre nuestra ciencia y la Historia de
las Ideas consiste en la no aceptación por parte de la Sociología de
La Historia de la Literatura suele ser la descripción fenomenolo- la Literatura, de un contenido conceptual o puramente conceptual de
gica y estética de las obras literarias; para la Sociologia de la Lite- las obras literarias, ya que éstas poseen una «forma», о una Ее. La So-
ratura se presenta el problema, y la obligación, de dialectizar esta ciologia de la Literatura ha de tener en cuenta las mediaciones de la
descripción: no se trata solamente de encontrar y de describir los estructura estructurada o materialización de, si se quiere, las Ideas.
orígenes sociales de la obra, sino también de encontrar y de descri- Con todo, no hay duda de que la Historia de las Ideas ha de ser
bir su función en la sociedad. un valioso auxiliar para la Sociología de la Literatura, sobre todo a
La Historia de la Literatura, aunque puede tener en cuenta la la hora de la génesis de la estructura literaria.
época y la sociedad, no suele unir, como la Sociologia, obra y socie- Como sabemos, en el nivel conceptual todo es posible porque todo
dad, sujeto colectivo y sujeto individual, etc. es reductible; tal es el peligro de una Historia de las Ideas aplicada
No existe tampoco en la Historia de la Literatura, ninguna me— a las obras literarias.
todologia generalmente admitida. La reducción conceptual es tan peligrosa como la pura reducciôn
No hay que negar, sin embargo, que Historia de la Literatura y sociológica, riesgo que señalo constantemente.
Sociologia de la Literatura tratan del mismo objeto, y que en este
sentido son dos ciencias complementarias.

106 107
relaciones en el nivel del tema, de la «forma», de la estructura estruc—
turada o Ee.
3.1.5. Sociologia da la Literatura e Historia da la Cultura El Estudio de las Fuentes sólo puede ser, pues, un complemento
para la Sociologia de la Literatura.
La Historia de la Cultura tiende a transformarse en una Antro-
pología, en este sentido la Sociologia de la Literatura, y el resto de
las ciencias humanas, ha de encontrarse englobada en la Antropologia. 3.1.9. Sociologia de la Literatura e Historia de los Mitos

Ya sea la llamada Psicologia de las Profundidades, ya sea la apli—


3.1.6. Sociologia de la Literatura y Literatura Comparada cación a toda producción literaria de una serie de símbolos, de mitos
bien delimitados y estudiados, la Sociologia de la Literatura parece
No está muy claro, o al menos yo no lo veo, el estatuto de la alejarse de esta clase de experiencias, ya que parte del principio de
Literatura Comparada; desde el punto de vista de la Sociologia de que toda obra literaria es histórica y social, de que no hay nada por
la Literatura, la Literatura Comparada es una historia de las EE o encima de la historia y de la sociedad capaz de explicarnos la apa-
de las Ее a través de los tiempos y de los espacios; desde ambos rición, la estructura y el funcionamiento de la obra literaria.
puntos de vista, nuestra Ciencia ha de ser un valioso auxiliar para La disparidad de criterios parece casi absoluta.
los comparatistas. No hay duda, sin embargo, de que a través de la historia apare-
cen ciertas constantes, digamos, sociales: la acomodación, la ruptura,
por ejemplo. Ante esta realidad innegable la Sociología de la Litera-
3.1.7. Sociologia de la Literatura y Sociologia de lor contenidos tura sostiene su reducción histórica y social, ya que incluso la «cons-
tante», sólo puede ser estudiada en su materialización temporal y,
sin duda, provisional. La repeticiôn, pues, de ciertas «constantes», no
Naturalmente, no hay ninguna disciplina que se intitule Sociolo- indica la ahistoricidad o permanencia, por encima del tiempo y del
gia de los contenidos; intento englobar con esta definición a muchas espacio, de la «constante» que se repite.
de las sociologias e historias existentes, tanto literarias como sociales. Claro que vivimos dias de estructuralismo antropológico, de es—
Lo peor que le puede ocurrir a una ciencia es que se la compare tructuralismo abistórico que se quiere atemporal (o de otro modo,
con su caricatura; se ha llamado sociologia de la literatura, frecuen- nuestras sociedades en crisis intentan perdurar a través de lo cien-
temente, al mero estudio de los contenidos de las obras literarias y a tifico, que aquí resultaria lo imaginario—científico).
su puesta en paralelo, ni siquiera en relación, con la sociedad. A pesar de los brillantes estudios que todos conocemos, a pesar
Estas «sociologias», habrá que repetirlo una vez más, suelen de— de todas las escuelas, la Sociología de la Literatura mantiene la his-
tener sus análisis en el nivel del tema, acaso encuentran las correlacio— toricidad y, por tanto, el devenir y la provisionalidad de toda estruc-
nes, pero jamás se preocupan de las homologías. Recordemos que la
tura humana.
Sociologia de la Literatura, en el nivel de la homologia, describe un
modo de relacionar, de pensar, de sentir, etc., y no lo que se relacio-
na, se piensa, se siente, etc.

3.1.8. Sociologia de la Literatura y Estudio de las Fuentes

Como vimos en Genesit, 1, la obra de literatura no nace única—


mente al calor de la Literatura; por eso el tradicional estudio de las
fuentes literarias sólo nos puede explicar ciertos contactos, ciertas

108 109
van en detrimento de la obra escuchada; ésta ha de transformar sus
connotaciones en denotaciones. (La prueba de esta transformación
existe: muchas de las novelas por entregas se escribieron al dictado,
es decir, reproduciendo el procedimiento de la audición a la inversa;
por eso, en estas novelas, las connotaciones tienden a desaparecer o a
ser sustituidas por denotaciones.)
De todos modos, la Sociología de la Literatura se refiere o tiene
como objeto la literatura escrita.

3.2. CONCEPTOS 3 .2 .3. Comunicación

La comunicación equivale a la igualdad —completa o relativa—


O como vengo sosteniendo, conceptos operatorios que habrán de entre la problemática de la obra y la problemática del lector.
comprobarse a la hora del análisis, 3.3. Comunicación es también una comprensión, más o menos am-
plia, entre el texto y el lector del texto.

3.2.1, La función de la obra literaria


3.2.4. Comunicación completa
La funciôn de la obra literaria es, en una primera acepción, el
funcionamiento de la misma, su devenir histórico y social. La comunicación completa significa, de un modo general, que
La estructura literaria existe en sociedad en cuanto funciona y se nos encontramos ante una misma visión del mundo; esta visión del
comunica con la sociedad. Se trata de describir este comportamiento, mundo que ha mediado la obra, es también la visión del mundo del
de encontrar sus mediaciones. lector de la obra.
En una comunicación completa, que es una manera de hablar
abstracta, todas las connotaciones funcionan, todo es comunicado por-
que todo es comprendido.
3.2.2. Lectura y comunicación
La comunicación completa, de todas las maneras, sólo podrá exis-
tir en el nivel sincrónico más riguroso.
La obra de literatura existe o funciona en cuanto es leída, con—
sumida, asumida por el lector. La obra literaria existe en relación, y
la relación entre obra y lector, se llama comunicación. 3.2.5. Comunicación relativa
Dejo, pues, aparte lo que pudiéramos considerar como literatura
oral, que sería simplemente la comunicación oral de una obra litera- Siendo la comunicación completa una verdadera utopía, nos en-
ria. O de otra manera, la función de la obra puede ser también lec— contramOS generalmente ante una comunicación relativa 0 ante una
tura oral. comunicación incompleta.
Históricamente una buena parte de la producción literaria o qui— En la comunicación relativa la visión del mundo del lector no
Za' la mayor parte durante ciertos siglos, fue comunicada oralmente, logra desentrañar todas las connotaciones de la obra, pero ésta lo-
aunque realmente fue escrita. En este caso, nos encontramos, por gra a través de una serie de correlaciones compartidas, transmitir su
decirlo así, ante una lectura por el oído que no creo que invalide problemática.
todo lo propuesto en el nivel de la génesis y de la estructura de El modo de relacionar, la EE de la obra, funciona en la comuni-
la obra. cación relativa.
Existen, sin duda, unas mediaciones del oyente, pero éstas, creo, En realidad, todas las comunicaciones son relativas, y el problema

110 111
cn cl nivel del análisis consiste siempre en medir el mayor о menor
… de esta relatividad comunicativa.
Hay que pensar que la EE de la obra ha de coincidir en un pri- 3.2.8. Función y cambios de función
mer momento con una de las visiones del mundo de la sociedad, ya
que esta misma visión del mundo asistió al nacimiento de la obra; Existe en principio, una gran paradoja en la función de la obra
pero este primer momento se convierte en un segundo momento, en literaria, ya que ante ella no podemos decir simplemente funciona o
un tercer momento, etc., la comunicación se relativiza y tiende a deja de funcionar; a veces, cambia también de función.
desaparecer. Puede ocurrir que lo que se entendió y comprendió de una ma-
nera, a partir de un cierto momento se entienda y comprenda de
una manera diferente. Naturalmente estos cambios de función sólo
3 .2 .6. Comunicación incompleta pueden ocurrir en las obras que se llaman importantes, obras a las
que se ha caracterizado con el apelativo bien poco explicativo de
La obra no logra transmitir su problemática original y por eso ambiguas.
está a punto de morir como obra; su función desaparece. (Pérdida Pero habría que profundizar un poco más. ¿Qué es lo que cam-
de función.) bia en la función? ¿Cuál es la nueva comunicación? En principio,
Quizá exista al nivel de la comunicación una transmisión de la parece imposible que una EE sea interpretada o leída de dos mane-
Ee de más larga duración que la transmisión, que es una comunión ras diferentes; por el contrario, en el nivel de la Ec, ciertas correlacio—
o participación de la EE; quizá las correlaciones puedan seguir fun- nes puedan aparecer más claras 0 diáfanas con el tiempo.
cionando aunque toda homología se vuelva poco menos que imposi— La EE de una obra no puede, siempre en principio, cambiar ni
ble. Sin embargo, aun en este caso, nos encontraríamos ya ante una tampoco ser interpretada o comprendida de dos maneras diferentes,
comunicación incompleta y también, y ya y casi, ante una incomu— y de ninguna manera opuestas. ¿Qué ocurre, pues? Podemos suponer
nicación. que una obra extraordinariamente totalizante y rica pueda abarcar o
Toda comunicación, toda función, reside en la estructura estruc- englobar en su EE varias visiones del mundo de la sociedad de su
turante, en la igualdad más o menos completa, entre la visión del momento; estas visiones se van perdiendo o muriendo con el tiempo
mundo de la obra y la visión del mundo del lector. y con el devenir histórico de la sociedad, pero a pesar del paso del
tiempo, quizá una de estas visiones del mundo perdure aún en el área
del lector, en la sociedad del lector. En este caso se explicaría el
3.2.7. Sincrom'a y ¿liacrom'a de la comunicación cambio de función de la obra.

En principio, como queda escrito, solamente al nivel sincrónico


más riguroso podría darse la comunicación completa, la función com- 3.2.9. La ambigüedad reside en la problemática
pleta. En el nivel diacrónico, esta comunicación, y esta función, han
de tender a desaparecer. Simple ampliación de lo propuesto en 3.2.8. Una obra literaria
Se trata, pues, de subrayar, una vez más, las mediaciones socia- ambigua ha de ser por fuerza una obra rica, lo suficientemente rica
les, de señalar que la sociedad es también un devenir social, y que como para que una primera comunicación y una primera interpreta—
la obra literaria no puede perdurar ni siquiera envejecer; pertenece ción no agote su comprensión. Solamente la estructura estructurante
a una visión del mundo, pertenece a una época y a una sociedad de- puede generar una cierta variedad de interpretaciones.
terminada. ¿Se podría decir que una obra ambigua posee más de una función?
De todas las maneras en el nivel del análisis, 3.3.‚ los cambios de
función son fundamentales para comprender la vida social de una obra.

112 113
literaria muere porque se inmoviliza, porque pierde su estar en rela-
ción que es su vida, su razón de ser.
3.2.10. La función única Sociológicamente no puede admitirse la inmovilidad o la ahistori—
cidad de la sociedad; a pesar de los intentos petrificadores de un
cierto estructuralismo, la historia sigue, las relaciones mueren y sur-
Cuanto más recortada, justa, delimitada, sea la función de una
gen nuevas relaciones, las visiones del mundo engendran EE y mue-
obra más pobre será ésta. En principio porque las connotaciones, es
ren después, todo transcurre, y, desgraciadamente para la obra litera—
decir, la auténtica sustancia literaria, tienden a transformarse en de-
ria, este transcurrir histórico la condena a muerte.
notaciones. Una obra de este tipo, que naturalmente no presenta nin-
gún problema de interpretación o que su interpretación es automáti—
camente su comunicación, es siempre una obra pobre.
32.12. El documento histórico
No tiene por qué no ser coherente, lo único que le falta es am—
plitud, totalización. Su explicación se agota con su comprensión.
Una obra literaria que ha perdido su función deja de ser literaria
Nos hallamos ante lo que se ha llamado paraliteratura о peor,
y se transforma en documento histórico, es decir, en un dato más,
infraliteratura, cuya producción en un momento dado, y por tanto
escrito, que produjo una sociedad en un momento y espacio dados.
sus mediaciones sociales, pueden ser altamente significativas. La pérdida de función de las obras «antiguas» puede seguirse
Hay que pensar que el lectorado, que la sociedad en suma, no se
paso a paso a través de las ediciones críticas de estas mismas obras;
alimenta solamente con «buena» literatura; al contrario, lo que abun- cada nueva edición necesita más notas, más introducciones; para los
da en cantidades insospechadas es la <<otra literatura», la para () críticos esta necesidad de anotar las connotaciones que se van per-
infra por mal nombre.
diendo, significa una mejor lectura de la obra; para el sociólogo de
Hay que pensar en términos linguísticos que cuanto más corto y
la Literatura, los nuevos y cada vez más suntuosos ropajes de la obra,
pobre sea el mensaje mejor se comunica.
se parecen mucho a un sudario.
La dificultad con esta clase de literatura es que no deja de ser
Hay una resistencia, como es natural, en el cuerpo universitario a
literatura y que a veces es muy difícil o casi imposible distinguirla
admitir la pérdida de función de las obras que se consideran clásicas;
de la «otra», de la «buena»
su quehacer, su función también, consiste en actualizar constantemen-
Para la Sociologia de la Literatura, sin embargo, la estructura li-
te lo que se va quedando viejo. Y en este sentido es, si se quiere,
teraria de función única puede ser tan significativa como la estruc—
emocionante la lucha por la sobrevivencia, pero, aun así, llegará un
tura literaria que llamamos ambigua.
momento en que no habrá edición crítica capaz de hacer comunica-
ble una obra literaria.
En este momento nos encontraremos ya ante el documento histó-
3.2.11. La pérdida de función rico, ante el testigo de una época.

Llega un momento, llegará, es forzoso que llegue, en que la vi-


sión del mundo que ha mediado la producción de una obra literaria
desaparece de la sociedad; en este momento la comunicación es im-
posible y la función de la obra desaparece. La obra puede perdurar,
3.2.12, pero ya no como obra literaria.
Nos encontramos así ante la desconsoladora muerte de la obra
literaria, no ante la muerte de la Literatura, ya que ésta sólo podría
morir en una sociedad aproblemática, es decir, inimaginable.
Para una Sociología de la Literatura que se quiere histórica y so—
cial, la inamovilidad de una estructura es inadmisible. Y la estructura

114 115

}—
3.3.2. Análisis de la producción

Se trata de la aplicación a una serie de obras, de los análisis ano-


tados en 2.3.
Hay que notar en seguida, que generalmente una sola obra ana-
lizada, o que ha llegado a cierto de nivel de análisis en 2.3., sirve
ya de modelo para la obra siguiente, etc. A medida que vayamos
avanzando en la investigación, y siempre con excepciones, los resul-
3.3. ANÂLISIS tados son más generales, más explicativos para un mayor número
de obras.
Aplicaciôn de los conceptos 3.2. a la obra y a las obras que se
pretende analizar. Corrección de los mismos en su caso. Complemen-
tariedad de todos los análisis. 3.3.3. Frecuencia

Delimitada una producción, analizada la misma a partir de los


3.3.1. Producción conceptos y de los análisis, 2.2., y 2.3. que ya conocemos, se trata
de clasificar los temas.
O delimitación en el tiempo y en el espacio de la obra literaria La repetición de un tema, la similitud de temas, se llama fre—
o de las obras que se pretenden analizar. cuencia.
Digamos cuanto antes que aun en el caso de enfocar el análisis Como es natural, las correlaciones de la Ее tienden a repetirse
sobre una única obra, ésta ha de estar en relación con las que la a partir de un cierto momento del análisis, y se trata de describir
preceden y siguen, que no hay manera de aislar una única obra para esta repetición.
su estudio. De aquí que nos refiramos siempre, en el nivel de estos
análisis, a obras y no a una sola obra.
El analisis denominado Producción es, en principio, una mera 3.3.4. Tendencias
y simple descripción estadística, pero la delimitación de esta produc-
ción puede ya tener un significado más amplio; generalmente, una La repeticiôn o la insistencia en ciertos temas nos puede llevar
producción coincide, siempre con retraso, con la vida social de un a descubrir que las obras que utilizan los mismos temas, poseen la
grupo o clase; se suele observar el nacimiento de obras nuevas al misma problemática.
compás de nuevos acontecimientos históricos y sociales. A veces, La aparición repetida de una misma problemática a lo largo de
este paralelismo puede aparecer como casual, pero naturalmente nada una producción se llama tendencia.
es gratuito. Hay que decir, en sentido contrario, que la aparición de frecuen—
Para la delimitación de una producción se supone al investigador cias no indica automáticamente la existencia de una tendencia, ya
en posesión de una serie de nociones (género, obra literaria, etc.) a que con un mismo tema se puede contar una historia diferente.
partir de las cuales va a intentar la descripción. O, de otra manera, una problemática puede materializarse en dife-
(Y de todos modos, se supone que los análisis al nivel de la rentes temas.
función de la obra, vienen después de los análisis 1.3., y 2.3.)

116 117
3.3.5. Historia de la tendencia 3.3.6. Tendencias afirmativas

Uno de los fines de la Sociología de la Literatura consiste en lo- O tendencias positivas, apologéticas, etc.
grar historiar las tendencias de las estructuras literarias. E historiar- La EE exalta о defiende como más significativos los valores que
las hacia atrás, describiendo su génesis, y hacia adelante, describiendo se encuentran en el poder de la sociedad.
su función social. No se trata de una tendencia obligatoriamente reaccionaria, aun-
Podríamos decir también que la Sociología de la Literatura se ma- que en el nivel literario suele constituir una tendencia regresiva. Sin
terializa esencialmente en la construcción histórica de las tendencias embargo, a veces, es claro su papel reaccionario desde cualquier punto
literarias. de vista.
Descubierta una tendencia, se trata de establecer el obligado pa- La exaltación de ciertos valores sociales que se encuentran en
ralelo que ha de existir entre la problemática y la EE en un primer crisis, o que sólo están detentados por el grupo más reaccionario e
momento, _V entre la EE y una visión del mundo en un segundo mo- inmovilista del pais, no es motivo suficiente para malograr una obra
mento. literaria. Esta, aunque pertenezca a una tendencia afirmativa, y
Conseguida así la homología, habremos encontrado por un lado hasta regresiva, puede ser una obra coherente y rica.
el sujeto colectivo de la obra, y por el otro, su función social, su Es una ilusión politica creer que toda <<buena>> obra es una obra
comunicación, incluso su consumo. progresista politicamente hablando. Por eso he intentado separar lo
A partir de este momento, las correlaciones pueden ser ajustadas progresista de lo progresivo.
de nuevo, explicadas más ampliamente; la Ее aparecerá también ex— Pertenecen a las tendencias positivas o afirmativas las obras que
plicativamente, y dejará de ser solamente un camino analítico. no ponen en duda los valores; es decir, que no es necesaria la apo—
Historiar una tendencia es comprobar la materialización literaria logía para afirmar estos valores.
de una visión del mundo. Es también describir las mediaciones que Socialmente, las mediaciones de una tendencia afirmativa pue-
producen las obras y la vida social de las mismas. den tener excepcional importancia en la vida intelectual y hasta ро—
Una vez en posesión de la homología significativa es posible se- litica de un momento y espacio dados.
guir la historia diacrónica de la estructura literaria, comprobar su
avance, su auge y su decadencia, y en su caso, desaparición.
3.3.7. Tendencias negativas

Las tendencias, como es lógico, no son iguales; se pueden dife- O rupturales, o románticas. La EE que media las obras integra—
renciar no solamente por su vida (más о menos larga), sino también das en las tendencias negativas pone en duda о niega los valores que
y, sobre todo, por su función social (que es lo significativo). En este se encuentran institucionalizados.
último sentido, se puede construir una clasificación de tendencias a En el difícil proceso de equilibración, los sujetos colectivos de
partir de los conceptos anotados en 1.2. Resumiendo: tendencias estas tendencias suelen combatir contra algún sector de la sociedad.
afirmativas y [cºncienciar negativas. De la misma manera que una obra ruptural suele ser progresiva
Esta clasificación, creo, es la más explicativa a la hora de com- no tiene por qué ser politicamente progresista. (No hay ningún pro-
probar y describir la vida social de una tendencia literaria, ya que gresismo en la negación nihilista de una serie de valores.)
la afirmación o la negación de los valores sociales, nos relaciona la La negatividad о el romanticismo de las tendencias suele adqui-
tendencia directamente y casi íntimamente con la sociedad y con los rir un significado muy preciso para el devenir de toda la estructura
grupos y clases de la misma sociedad. literaria, ya que en estas tendencias se encuentran en principio los
orígenes de nuevos modos y maneras, de nuevos estilos y modas.
La visión ruptural parece en principio la visión que con más

118 119
agudeza ha sentido el desequilibrio social y, por tanto, la visión que Se trata, como se comprenderá, de explicar las tendencias dentro
más esforzadamente debe intentar conseguir la reequilibración. Pero del campo de lo literario; de encontrar así también las mediaciones
esto no quiere decir, una vez más, que las obras de estas tendencias que han incidido en el nacimiento, desarrollo, decadencia, desviación,
sean ricas y coherentes. etcétera, de ciertas estructuras literarias.
Como vimos en 2., la estructura de una obra ruptural suele re— Más difícil de admitir es que las tendencias progresivas y las
lajar la armonía entre EE y Ee; consigue con ello la tensiôn, pero tendencias regresivas pueden ser tendencias afirmativas о negativas
pone en peligro la coherencia interna. indistintamente; sin embargo es asi, aunque sepamosque, efectiva—
Creo que es fácil comprobar, por otra parte, que de la misma mente, ciertas obras rupturales, románticas, fueron progresivas, pro-
manera que las tendencias positivas o afirmativas están compuestas gresistas y hasta «buenas» obras.
por obras <<clásicas», las tendencias negativas están compuestas por La Sociología de la Literatura que considera la situación política
obras «românticas». y sus mediaciones, no puede politizarse en el peor sentido de la pa-
Hay una diferencia esencial entre tendencias afirmativas y nega- labra, es decir, no puede o no debe reducir a términos políticos cual—
tivas en su devenir bistórico; las primeras no suelen sufrir transfor— quier tipo de producción literaria. Sin duda, es posible la construc-
mación y mueren, por así decirlo, enteras; por el contrario, una ten- ción de una Sociología de la Literatura de derechas y otra de iz—
dencia negativa suele ir perdiendo su fuerza ruptural, su crítica, su quierdas, por ejemplo, pero en estos casos habrá que definir los con-
duda y hasta su negación, y transformarse paulatinamente en tenden— ceptos a partir de un criterio político y ser fiel a los mismos.
cia afirmativa. Una primera explicación de esta transformación, con- Tampoco hay que olvidar que, de cualquier modo, el sociólogo
siste en que el sujeto colectivo que comenzó por criticar, grosso se encuentra inmerso en la sociedad que estudia y que de ninguna
modo, el poder de la sociedad, ha podido conquistar el mismo, o al manera ha de prescindir de sus opciones políticas y sociales. El único
menos conseguido un puesto en la sociedad que antes se lo negaba. problema consiste en exponer claramente las opciones o las propias
También se puede observar en la vida histórica de una tendencia convicciones que pasarán automáticamente a ser mediaciones, tan
romántica, su repentina desaparición; generalmente cuanto más re— válidas como otras cualquiera, del estudio que se intenta.
pentina sea esta desaparición, más radicalmente ruptural ha sido la
tendencia.
Un romanticismo radical ha de morir, puesto que la sociedad que
niega permanece. 3.3.9. El modelo de la tendencia
Las mediaciones sociales de una tendencia ruptural no suelen
tener un gran impacto en la sociedad, sobre todo si la ruptura es ra- No se trata aqui de construir un modelo abstracto, weberiano,
dical, pero, por el contrario, y dado su progresivisrno, suelen trans- síntesis de toda una tendencia, como se viene efectuando en esta clase
formar, siempre en parte, una parte de la llamada vida intelectual. de estudios, sino de otra cosa muy diferente.
Para la Sociología de la Literatura, las tendencias rupturales о Para nuestra ciencia creo que es preferible escoger no un modelo
negativas tienen todo el interés de señalar los momentos álgidos del idóneo, inexistente, pero hacia el cual caminaría o aspiraría toda la
proceso literario, los saltos cualitativos de su devenir. tendencia, sino una de las obras que ya ha producido esta tendencia,
la más lograda, y por ello la más representativa.
Las ventajas del modelo concreto sobre el modelo abstracto son
3.3.8. Tendencias progresistas y tendencias regresivas muy claras, puesto que la obra «modelo» ha solido servir histórica—
mente de efectivo modelo a la tendencia, y no porque haya aparecido
Para establecer esta clasificación hay que situarse a un nivel pu- con anterioridad a toda la producción sino por conseguir materiali-
ramente literario, haciendo abstracción, de toda visión política. zar lo que las otras obras que la precedieron intentaban por todos
Sera progresiva la tendencia que hace avanzar la estructura lite— los medios.
raria de la obra, la que desde un punto de vista artístico, la enrique- A veces, una de las primeras obras históricas de la tendencia mar-
ce. Lo contrario ocurrirá con la tendencia regresiva. ca ya la tendencia entera; entonces, para el sociólogo de la Literatu-

120 121
ra el modelo es realmente operativo desde el primer momento, ya literatura, y a la Sociologia de la Literatura le toca dcscnlrunur lus
que este modelo media toda la tendencia, toda la producción. nuevas relaciones que han de aparecer entre la tendencia y In so
Si no ocurre así, si no existe una obra primera en el tiempo, el ciedad.
modelo históricamente posterior, servirá también perfectamente a la En este punto se trata de analizar, describir, explicar, como cn
hora de confrontado con los anteriores; no se trata de buscar fuen- los análisis en el nivel de la Génesis, 1.3., los contactos, impactos, las
tes ni antecedentes, sino de buscar los intentos de la EE por mate- mediaciones, en fin, que han de existir entre la tendencia y ciertos
rializarse en Ее. grupos sociales.
Luego de todo, la historia de una tendencia es la historia de una Hay que tener en cuenta a quién va dirigida la obra; no es su—
EE que se materializa no en una obra, sino en una serie de obras; el ficiente saber lo que dice y lo que comunica. Para ello se impone de
modelo abstracto no es, pues, necesario; lo que verdaderamente ne- nuevo un análisis de tipo positivista o estadístico, 3.3.12, y passím.
cesita el sociólogo, es conocer la visión del mundo que se transforma
en estructura estructurante a la hora de materializarse.
3.3.12. Lecturas, áreas de lectura
3.3.10. Tendencias sin modelo
Hemos dado por sentado que la comunicación se establece entre
Puede existir la materialización imperfecta de una problemática una obra y un lector, que poseen en parte una misma visión del mun-
a través de una serie de obras pobres, con un alto indice de inco- do. Ahora se trata de describir físicamente ese lectorado que lee,
herencia. que consume, que ha de comunicarse. Para ello habrá que tener en
Aun en este improbable caso, siempre existirá una obra entre las cuenta los datos de edición, los costes, la presentación de las obras
malogradas de la tendencia que pueda servir al crítico como modelo incluso y, desde luego, los precios.
y contraste para las demás. Edición y difusión de la obra, etc.
Sin embargo, el problema puede ser más profundo: ante la no
aparición de un modelo en una tendencia determinada, habría que
comprobar con todo rigor si verdaderamente la EE que se intentaba 3.3.13. Áreas sociales de lectura
materializar podía hacerlo a través de las Ее que existían en su mo-
mento y espacio. Sabemos por experiencia que muchos de los inten- Se trata de intentar calificar socialmente, el lectorado que consu-
tos fallidos en literatura se deben a la impropiedad literaria de lo me y se comunica, teniendo en cuenta, en cuanto a grupos sociales
que se quiere expresar literariamente; existe también la confusión se refiere, que en un analisis diacrónico estos grupos pueden cambiar.
o la mala utilización de las formulaciones, «formas» o «géneros»
literarios (hay novelas que intentan ser líricas, por ejemplo), etc.
Hay, por último, la posibilidad de un fallo del autor individual
(falta de autores), etc. _
Todo, en suma, hace sospechar que ante una tendencia en la
que faltan obras representativas se impone, ante todo, un análisis
más profundo y riguroso.

3.3.11. Función social de las tendencias

La función social de una tendencia no es nunca únicamente ar-


tística o literaria. No hay, pues, ninguna obra inocente; de un modo
0 de otro su efectividad se extiende más alla del campo de la pura

122 123
Gráficos
1. Génesis y Función de la obra literaria
en el devenir social.

Mediaciones AUTOR
—————>
1.а Epoca S _
lntcrpretauon ]; OBRA FU) _

i
| l
А i
2] Epoca 5, Interpretación 2 FQ) F(2j
—-———————+ (—-———— OBRA `-———>

【ー ‥ー
) Época S" lnterpretaclön ~ FU) FU)
___—› (__—— OBRA `——› '

' :
ー :
, ^ П _, I |
Ultima Época lmcrpretacmn“
___—__) (__? OBRA ———-——>

Primera época.—Génesis de la obra. Mediaciones sociedad-autor-obra. Y Fun-


ción 1, de la obra.
Segunda época.—Cambio de sociedad. La obra cambia de Función; ha de haber
una correspondencia, una estructura categoria] que explica y engloba:
S'——F(2), y/o S”—F(3) en la
Tercera época,—Cambios de interpretación en S’ y S”, y cambios de Función
correlativos.
Pero si la S puede llegar a S“, la obra permanece inmóvil.
Ultima época.—La obra ha perdido su Función (es Documento histórico), sin
embargo, la S“ sigue interpretando (aquí históricamente) la obra.

2. Desaparición de la obra
literaria o su transforma—
ción en Documento.

n
} Epoca S

|
n

L---—___.
Ultima Epoca: S Documento
|

J..
3. Génesis y Función de la obra literaria 4. Génesis у Función dc la obra m rl nim'l
en el nivel lingüistz'co. económica.
Se supone una evolución histórica que va de la sociedad cerrada, nnlnml,
a la soc1edad capitalista de consumo.

Primera época
© misor Len ua
g eceptor Función = Uso “__“ Valor dc uso ()BRA
S
4—— © ransmisor Comunicación única ~

H ___) Recodlf
' i cac ión Segunda epoca

l
4-—
Materialización escrita
Visión Dos funciones: ‘1 ——-› Valor (le uso M
Codificación. OBRA, Se va perdiendo la ___. Valor de cambio
comunicación
de Visión
Ultima época (capitalista) '
・ ノ
Func1on economica $…
丿 . . |
ー |
mundo de S n —0— Valor (le cambio @ ‥
comunicación :
|
Enunciación. Materialización Obra 二 Mercancía ー |
ー д
mundo
Lenguaje En la última época asistimos a la documentalizaciôn de la obra literaria.
Comprensión. interpretación La pérdida del valor de uso es también la pérdida de la comunicación…
A El libro es ya un libro-objeto.
v

5. Conciencia; y rupturas.
Conciencia general generalizada.—GGG. (Existe, preexiste, no está conceptuali—
Si E y R poseen la misma Visión de mundo, la comunica-
ción existe. zada, etc.)
Conciencia general particularizada.—CGP. (Está materializada por un grupo, etc.)
R cambia de visión de mundo, la comunicación cambia de
significado (si es posible). Conciencia individual.—CI.
La lengua evoluciona, el R también. E. у Т. son inmovibles.

Génesis Mediaciones explicativas. E es mediado por la S (visión de


mundo) y por la lengua. Las mismas mediaciones en R,
cuando posee la misma v.d.m. que E.

Estas mediaciones no son explicativas en el nivel de Función


de la obra, si S es ya 5’ o S“.

Documento Cuando la v.d.m. del R ha cambiado por completo, la obra


es sólo un monumento o documento histórico (para cono
cer Lengua y Lenguaje, por ejemplo).

Carolarios: 1. ¿Se puede deducir de este esquema que la


ley termodinámica de la entropia opera en el
mvel de la obra literaria?
2. El significado de una obra literaria es siem—
pre se encuentra siempre en el nivel sin—
crónico.

La CI opone la CGP con un nuevo concepto que ella se hace de la CGG; por
eso, se halla en el limite entre la esfera del grupo (GGP) de la generalidad
о totalidad (CGG).
El romanticismo es así una ruptura con la conciencia de grupo y la creación de
128 una nueva CGP.
I. BIBLIOGRAFÍA

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La teoría eytándar extendida, N. Chomsky,
J. Emonds, J. P. Faye, R. Jackendoff, J. C.
Milner, C. P. Otero, M. Ronat y E. Selkirk.
Texto y contexto, Teun van Dijk. Introduc-
ción de Antonio Garcia Berrio.
Sintaxis transformational del español, Fran-
cesco D’Introno.
Lingúístíca y estilo, Nils Erik Enkvist, John
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Introducción a la semântica, Ángel Raimundo
Fernández González, Salvador Hervás y Va-
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Sociologia del lenguaje, Joshua Fishman.
Lingiiz'xtica germánica, Hans Krahe.
Estructura; linguistic…" en la poesia, Samuel
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