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Club de Ajedrez
L.W. CAMARA

EL ARTE DEL AJEDREZ

FUNDAMENTOS IAGUILERA
Club de Ajedrez

© L. W. Cámara 1982,
© Editorial Ricardo Aguilera, 1983
Padilla 54. Madrid 6
Tef.: 402 73 25
© Editorial Fundamentos, 1983
Caracas 15. Madrid 4
Tef.: 41996 19

ISBN: 84·7005·199·7
ISBN: 84·245·0337·6
Depósito Legal M·63-1983

Impreso por Técnicas gráficas, Las Matas 5. Madrid 29


Impreso en España. Printed in Spain

Diseño Gráfico: Pablo y Cristina.

Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial dl'


este libro por impresión, fotocopiado, microfilme o cualquier otro me-
dio sin p~rmiso, previo, por escrito, del Editor.
INDICE GENERAL

La opinión de Osear Panno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7


Palabras previas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Esta edición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

PRIMERA PARTE

CAPITULO 1 - EL ARTE DEL AJEDREZ


Cualidad intelectual . . . . . . . . . . . . . . . . ..... . 13
Por qué no es científico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
Técnica ajedrecística. Su espíritu . . . . . . . . . . . . . . 16
Estrategia y táctica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
Lógica y verdad ajedrecísticas . . . . . . . . . . . . . . . . 22
Cómo se piensa en ajedrez . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26

CAPITULO 11 - LA BELLEZA EN EL AJEDREZ


Consideraciones generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Su emoción como expresión artística . . . . . . . . . . . 32
CAPITULO III - CONTACTO EXTERNO DEL
AJEDREZ CON OTRAS ARTES
La interpretación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
El sentido agonal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
Sobre las reglas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
SEGUNDA PARTE

CAPITULO IV - LA CREACION AJEDRECISTICA


Los elementos de la creación. . . . . . . . . . . . . . . . . 41
La línea temperamental . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
Algunos ejemplos:
a) La grandiosidad, 46.- b) La impaciencia, 48.-
c) El equilibrio, 50.- d) La agresividad, 52.- e) La
espiral, 54.- f) ¿La elasticidad ... , 57.- g) La forta-
leza, 59.- h) La fineza, 62.
La unidad lógica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
Tres partidas que pueden ser dibujadas. . . . . . . . . . 67
La iniciativa es el movimiento de la obra . . . . . . . . . 75
¿Desde cuándo la partida está perdida? . . . . . . . . . . 79
El adversario debe colaborar . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
El sentido de la combinación . . . . . . . . . . . . . . . . 92
El verdadero sacrificio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
El sentido de la sutileza. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 102
CAPITULO V - EL FINAL COMPUESTO
La esencia ajedrecística es una sola. . . . . . . . . . . . . 115
Teoría y forma. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115
Cómo lo artístico se transforma en técnico ....... 116
La construcción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120
La verosimilitud del planteo . . . . . . . . . . . . . . . . . 125
La sugerencia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 127
La sorpresa .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128
La espectacularidad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 131
El preciosismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132
El contraste. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133
El dramatismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 136
La dificultad .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 138
El arte florece en la táctica . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139
Sobre los temas. Su variación y riqueza. . . . . . . . . . 142
Anticipación .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153
A propósito de los principios . . . . . . . . . . . . . . . . 155
a) La oposición, 156.- b) El espacio, 156.- e) El
tiempo, 157.- d) La economía, 158.- e) La movi-
Iidad, 159.
TERCERA PARTE

CAPITULO VI - HABLEMOS DEL ESTILO


Imposibilidad de una definición exacta. . . . . . . . . . 161
El campeón del mundo pierde una partida. . . . . . . . 163
Una obra maestra de Botvinnik . . . . . . . . . . . . . . . 167
Dónde flaquea un gran maestro . . . . . . . . . . . . . . . 170
El cientificismo de Smyslov . . . . . . . . . . . . . . . . . 175
Ver mucho y saber jugarlo . . . . . . . . . . . . . . . . . . 182
Como lo desearía Filidor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 190
El arte de la maniobra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 192
Una pequeña inexactitud . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197
El estilo universal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 202
Control y ataque . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
La mejor jugada no existe. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 208
Lo quieto que actúa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 208
El error acoge al arte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
La variable de la combinación . . . . . . . . . . . . . . . . 218
La actuación dinámica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227
La sexta sinfonía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 229
Sentencia inapelable . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 234
Palabras finales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 240
lndice de partidas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 241
lndice de posiciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 242
lndice de f'inales compuestos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 243
LA OPINION DE OSCAR PANNO

Con gusto relei el libro de Cámara cuando me sugirió que


preparara unas lineas para una nueva edición.
Advierto que es un libro corregido, remozado y ampliado,
según surge de los originales. Con criterio perfeccionista ha
suprimido capitulos e incorporado otros, adosándoles ejem-
plos modernos con detalladas explicaciones que los tornan
más didácticos y accesibles para todo nivel de aficionados.
Ultimamente, la difusión alcanzada por el ajedrez ha deri-
vado en un afinamiento de su aspecto art istico. Es curioso, en
la sociedad utilitaria que vivimos todav(a hay lugar para una
actividad como el ajedrez, que en su expresión artlstica ad-
quiere plena vigencia.
Para este paralelismo de difusión y arle existen dos causas
fundamentales: primero, la competencia; segundo, su carác-
ter cientlfico-artístico. En este último aspecto deben compu-
tarse los análisis y la composición de problemas y finales.
La primera causa (competencia) se ha masificado no sólo
por el desarrollo vegetativo de la humanidad, que permite
que el juego se extienda más y más, sino por fenómenos co-
mo el ocurrido en 1927 con el match Capablanca-Alekhine y
en nuestros dias con la aparición de figuras como Tal, Fis-
cher, sobre todo, y Karpov, que han incitado su introducción
en todos los estratos sociales.
Simultáneamente, en forma no muy visible pero real, la
segunda causa (cient (fico-art (stica) ha ampliado sus horizon-
tes, volviéndose comprensible para muchos, en contraposición

8
de épocas anteriores en que sólo eran unos pocos los inicia-
dos. Y no podía ser de otra manera dado que es fácil aceptar
que aquellas dos causas son nada más que una diferenciación
formal, formuladas para comodidad del lenguaje, ya que el
ajedrez es una unidad indisoluble. Es evidente que las mani-
festaciones estéticas que el ajedrez ofrece se exponen a tra-
vés de la competencia entre dos bandos, sorprendiéndonos
no pocas veces cuando de las luchas más áridas y utilitarias
la belleza surge espontánea, casi sin proponérselo. Es así
como a través del más crudo y descarnado combate, a me-
nudo con angustiosos apremios de tiempo, se modela, sin
querer, una obra de arte. Quizá ese apremiante lapso que
acorrala al maestro aguijonee intuiciones y capacidades sub-
yacentes que favorecen la creación. Lo cierto es que la belle-
za se encuentra en la competencia y viceversa.
Al proliferar la competencia -existen más torneos, mayo-
res premios-, se desarrolla su condición artística, estimulada
por la enseñanza de los maestros y la aparición de nuevos li-
bros, estableciéndose una comunicación determinadora de un
progreso constante. De ahí que tengan más vigencia que nun-
ca publicaciones que abarquen la fase artística del ajedrez en
sus distintas manifestaciones.
Al saludar la aparición de este convincente libro de Cáma-
ra, creo firmemente que se trata de un aporte que ha de en-
contrar amplia acogida en el ambiente de habla hispana. Con-
sidero también que llena un vacío en la literatura ajedrecística
de nuestro medio. Es una obra ajustada y actual que ha de
interesar a toda la gama de espíritus que se acercan a nues-
tro juego.

Oscar Panno
Gran Maestro internacional

9
PALABRAS PREVIAS

El ajedrez ha sido llamado, juego-ciencia y también juego-


arte, todo lo cual nos adelanta por lo menos una confusión sobre su
verdadera calidad. Hace un siglo, decir que era juego no suscitaba
ninguna duda, puesto que el pensamiento común no le atribuía
propiedades distintas a las de un juego más o menos dificil. Pero este
mismo pensamiento común, sorprendido por la profundidad y
riqueza de sus combinaciones, intuyó que no era suficiente decir que
era un juego y dio en aceptar la definición de Leibnitz de juego-
ciencia. La denominación cobró popularidad, sobre todo en quienes
miraban desde lejos los cenáculos de Caissa. Fue así que esta
popularización cabalgó durante docenas de años y aún llega a
nosotros, si bien debilitada, puesto que eminentes críticos y excelen-
tes jugadores modernos -como Tartakower, Lasker, Capablanca,
Alekhine y otros- se refirieron al juego como arte ajedrecístico. El
alejamiento de la regla hasta entonces común con que se medía al
ajedrez no fue obra de la casualidad ni tampoco el deseo de innovar.
Tartakower, en primer término, incorporó a la literatura crítica del
ajedrez, como él mismo dice, elementos subjetivos que se apartaron
del frío cientificismo con que hasta ese momento se valorizaban las
posiciones y los estilos. Posteriormente, en « Los grandes maestros
del tablero», Ricardo Reti analiza a los maestros, no por medio de un
mecánico descarte de variantes, sino preferentemente en su espíritu.
Con extraordinaria claridad cada estrategia la condiciona a un
modo creador donde el individuo es el primer protagonista; y cuando
llega a los maestros modernos, como Lasker y Bogoljubov, da
formas precisas a la crítica psicológica.
Está claro que para estos y otros grandes pensadores el ajedrez no
es un juego científico. Es un arte. Y en el consenso ajedrecístico
actual aflora como cabal esta definición. A nuestro entender -a
pesar de que reconocemos el valioso aporte de diversos tratadistas
como R. Harari, el abate Durand, Emanuel Lasker y entre nosotros
Roberto Grau-, falta abordar un ensayo que ligue el ajedrez a la
urdimbre artística y que desborde el miraje de sus iniciados. Esta es la
ambiciosa preocupación del presente libro.
Para cumplir con tales fines procuramos detenernos en lo esencial
del hacer artístico con el propósito de compararlo con lo esencial del
ajedrez. Además de este planteamiento teórico, presentamos ejem-
plos de la práctica magistral, así como también finales compuestos,
que tanto se adaptan para la descripción aplicada de los principios
que amamantan todo arte. Buceamos, igualmente, en el estilo de
algunos maestros.
En el particular aspecto del arte, por un lado, y el ajedrez, por el
otro, creemos haber dicho poco de nuevo. Lo original, en todo caso,
sería la forma de relación de ambos.

L.w.c.
ESTA EDICION

La acogida deparada por los aficionados y la crí-


tica a "El ajedrez como expresión artística" resultó
realmente alentadora. Pero habrían de transcurrir
muchos años antes de retomar su lectura con ánimo
renovador. Con el aporte de valiosas sugerencias,
que aceptamos, procuramos acentuar su tono didác-
tico agregándole ejemplos e interpretaciones de lo
oCUlTido en los últimos veinte años. Además, fue co-
rregido o eliminado todo aquello no concurrente al
fin propuesto. De esta manera creemos haber acomo-
dado un texto de fácil acceso para quienes deseen
progresar de modo insensible y ameno, sin haberle
quitado el carácter de tesis demostrativa de la natu-
raleza artística del ajedrez. Esto nos parece impor-
tante porque en la medida que el interesado participe
de este criterio, convenciéndose de su validez, junto
con ello comprenderá mejor el mecanismo creador
del ajedrez y mejorarán sus perspectivas como eje-
cutante.

L. W.C.
Buenos Aires, 1982

Agradecemos a los maestros Oscar R. Panno y


Raúl Sanguineti sus comentarios y apreciaciones.

"Para mí el ajedrez no es un juego, sino un arte.


y todo jugador de excepción dotado de disposiciones
naturales tiene no sólo el derecho, sino el deber inelu-
dible de considerarse artista".

Dr. Alejandro A. Alekhine, "Legado".

12
PRIMERA PARTE

CAPITULO I

EL ARTE DEL AJEDREZ

CUALIDAD INTELECTUAL

El arte se resuelve como la exposición psicológica del ejecutante a


través de cada disciplina. Esta sería la definición base que sustenta
nuestro actual criterio artístico. Las disciplinas a que nos referimos
coinciden en calidades esenciales como la emoción, la creación, la
representación, la contemplación, el interés, el placer y demás, todo
lo que contribuye a sacar a flote algunas de las facetas del alma del
individuo.
El ajedrez conforma estas y otras características, así como
satisface la inteligencia. Con él se incorpora un juego donde el
intelecto encuentra excepcionales y sorprendentes efectos de placer.
Este placer es estético por la manera en que lo producen los resortes
emocionales y sentimentales que en cada individuo vibran.
No es suficiente, entonces, afirmar que el ajedrez es un juego.
Aunque el juego en sí abarque en nuestra cultura un lugar preponde-
rante, la definición no es precisa, y pensamos que más exacta es la
vasta expresión de arte, que sintetiza mejor su hacer propio. Podría
admitirse, como lo hemos leído por ahí, juego-arte, y no nos parece
mal. La que está equivocada es su denominación corriente de juego-
ciencia, que, según lo iremos viendo, asocia un solo aspecto de sus
rasgos primordiales.
Contrariamente a lo que el común de la gente supone del juego del
ajedrez, éste no es estático, sino esencialmente dinámico. Desde el

I3
primer movimiento de apertura, y manifiestamente a medida que va
descubriendo sus agudezas, el jugador transmite su carácter y se
expresa en términos que al observador, si la partida está bien
conducida, lo sume en una contemplación sorprendida que halaga su
gusto por las cosas difíciles y bien realizadas. Para superar a su
adversario el jugador necesita crear o mejor dicho encontrar un
orden de jugadas que lo anule. Es una lucha de carácter, de sapiencia
y de imaginación creadora. Desde su primera jugada, juntamente
con las piezas el ejecutante va empujando trozos de su voluntad y de
su entusiasmo; se desnuda en su psique profunda. Muestra su cautela
o su audacia, su espíritu amplio o retorcido, su franqueza o su
astucia, su ingenio o su opacidad, su preferencia para los ataques, o
las defensas o su intuición para orientar a tablas cuando el juego no
da para más.
Como ejercicio del intelecto, el ajedrez se libera en parte de la
sujeción de los sentidos, aún cuando no puede hacerlo por completo
dado que todo el arte está entintado de sentimiento. Como expresión
individual el arte es ante todo expresión temperamental. ¿Y qué
ocurre? Dentro de los temperamentos actuales prevalece, con
referencia a otras épocas históricas, una intelectualidad que se revela
característica y particular y que en cada individuo cobra distintas
facetas. Pero nuestros instintos, ni nuestros sentidos, ni nuestro
sentimentalismo pueden apartar el poder del intelecto. A este
intelecto -en una de sus capacidades- el ajedrez le presta la
instrumentación necesaria para que se exprese. Y se expresa
estimulando los sentidos, y los instintos y también los sen-
timientos. Es un arreglo donde el hombre ha encontrado terreno
fértil para sus abstracciones.
Como en todo arte, en el ajedrez se extrae una verdad ya dada. Lo
que pasa es que la naturaleza del ajedrez, digamos que su pantalla
expositora, es de distinta índole que las demás artes, sin diferenciarse
mayormente de ellas en la manera como se despiertan las emociones
y reacciones psicológicas.
A su tiempo cada maestro fue agregando un descubrimiento
revelador de una profunda estrategia, de una sagaz idea directora, la
cual, en cuanto se hizo imprescindible y clara, se hizo técnica. Con
este tecnicismo es como se alcanzan sus expresiones superiores. En
esto el ajedrez no avanzó de distinta manera que las demás artes~

14
¿Acaso de la pretensión de traducir un objeto mediante líneas en una
superficie pudo esperarse que una evolución técnica nos condujese a
las sutiles especulaciones que acompañan todo análisis que del arte
pictórico se realice? Las combinaciones preexisten en la pintura,
corno en el ajedrez, y es el mundo moral quien le aplica su sentido. De
ahí que cualquier extravangancia pueda ser potencialmente verdade-
ra si el mundo moral está preparado o se prepara para recibirla.
Entonces, claro es, dejaría de serlo. Así el campo del ajedrez, con
diferentes elementos, dirigidos más a la inteligencia y a la imagina-
ción, es propicio para que fructifique el carácter del artista con
medios expresivos totalmente nuevos.

POR QUE NO ES CIENTIFICO

El ajedrez es aceptado corno un juego científico porque la


abundante literatura que sobre el mismo se ha impreso ha sido
guiada, principalmente, por el método experimental. En efecto, el
estudio se encamina siempre hacia un orden de jugadas, y de su éxito
en la experiencia depende que se consideren buenas o malas. Pero sin
duda que hasta no hace mucho tiempo al ajedrez no le habían
descubierto otras bellezas corno no fueran las de un simple entreteni-
miento, un poco más dificil que el juego de damas. Esto asegura una
evolución técnico-artística y denota que el hombre no previó la
inmensidad de posibilidades que el juego le ofrecía.
Bajo el imperio de reglas arbitrarias, con piezas convencionales, en
un cuadrado bicolor, se fueron desentrañando secretos inimagina-
bles. Pero este análisis experimental o científico tiene una amplitud
de tal naturaleza que el espíritu humano no es capaz de aprehenderlo
en su totalidad. En la ciencia tampoco existe un espíritu que la capte
en su totalidad, pero sus descubrimientos son permanentes y su
verdad es independiente del individuo y de sus preferencias. En el
ajedrez no ocurre así, pues las sutilezas que tiene el juego son tantas
que en muchos casos el variar un derrotero en la conducción de una
partida no se debe a la ignorancia de los jugadores, sino más bien a
particulares inclinaciones l . En este caso la lógica pura es apartada
para tornar el camino que le imponen sus sentimientos. He aquí la

I Véase el capítulo "El cientificismo de Smyslov» en la 3'. parte.

15
diferencia que 10 separa de la ciencia y que 10 cobija en el calor
artístico.
Lo científico en el ajedrez, como en las demás artes, es nada más
que 10 técnico.
Es con este criterio que el consenso ajedrecístico distingue a los
representantes artísticos de los puramente técnicos o teóricos.
Respecto de estos dos últimos términos permítasenos una breve
digresión.
En otros campos de investigación suele entenderse por teoría la
avanzada que explica y engloba todo un trabajo de experimentación
previo. Es decir, que agrupa en una síntesis explicativa la suma de
todo el saber en una rama de la ciencia. De esta manera, una teoría
nunca puede ser esbozada o adelantada por un oscuro peón
científico, sino que su valor heurístico exige que sea un gran hombre,
de poderosa imaginación, el que la exponga. Ese gran hombre, como
creador de una teoría, sería el teórico o teorizador.
En ajedrez es todo 10 contrario. El teórico se caracteriza por la
carencia de imaginación creadora. Por eso creemos que con más
propiedad debería denominarse simplemente técnico. Así, en un
teórico ajedrecista se da esta curiosa antítesis: que es teórico porque
utiliza el trabajo y la práctica de los demás y no elabora, en cambio,
su propia teoría ni descubre nada por sí mismo. Estos teóricos son
mediocres ejecutantes siempre, porque apartados de los carriles que
ellos conocen (teoría) no son capaces de encontrar solos el mejor
camino. Sin la anagnosia guiadora se desconciertan. Se quedan en el
lugar gris de los trabajadores científicos de laboratorio que ensayan
ideas de los demás. Nunca hacen obras de arte; no descubren;juntan,
nada más, para realizar un frío trabajo de texto.
La complejidad del juego asegura una libertad de elección que
ayuda a volcar la subjetividad. Si no se aprovecha esa complejidad
que invita a seguir muchos caminos y que es lo que marca la
oposición con la ciencia, se queda en el peldaño técnico o científico y
por ende fuera del arte.

TECNICA AJEDRECISTICA. SU ESPIRITU


Toda obra de arte supone una solución técnica. Y los elementos
componentes de esa técnica son las herramientas que utiliza la

16
imaginación para plasmar sus creaciones. Pero es necesario separar
las ideas. En el dibujo, la técnica más elemental sería saber tomar el
lápiz y trazar una línea. En el ajedrez, la técnica más elemental sería
saber el movimiento de las piezas. El arte superior se halla muy lejos
de este saber. A medida que se descubre la conveniencia de tal jugada
sobre otra, acumúlase un caudal experimental que pasa a conoci-
miento de todos y que por eso es técnico. La técnica ajedrecística,
como se ve, parte de aquel saber elemental del movimiento de las
piezas hasta abarcar un compendio grande de combinaciones
posibles de aquellos elementales movimientos calificados como los
más convenientes. Son estos conocimientos las herramientas de que
se sirve la imaginación. Esta técnica es la parte científica del ajedrez y
es la razón por la cual sus cultores esencialmente técnicos no
despierten interés estético.
Las fases de una partida, como es notorio, suelen dividirse en
apertura, medio juego y final. Es evidente que es sólo una clasifica-
ción facilitadora. En ciertas épocas la apertura terminaba en la
primera jugada, porque ya en la segunda al jugador le era necesario
poner de sí para continuar. En relación con esto, se debe decir que la
técnica de la apertura es aquella parte primera del juego ya
experimentada y que está clasificada en los libros y revistas
especializadas. Este aspecto técnico, académico, no es del todo
seguro, puesto que con cierta frecuencia se encuentran modificacio-
nes que mejoran, varían o destruyen consagradas líneas de juego. La
relativa inseguridad de los caminos técnicos o teóricos definen bien
su calidad artística.
También la técnica del ajedrez, a pesar de ser en numerosas
ocasiones fria ejecución, no está despojada de espíritu. Y esto se dice
no sólo porque un determinado temperamento de jugador se incline
con preferencia hacia un tipo especial de aperturas -los conservado-
res hacia las cerradas; los imaginativos hacia las abiertas-, sino
porque de cuando en cuando aparece ante nuestra vista una nueva
idea que generalmente se combina en forma diferente con la fase
posterior que es el medio juego, todo lo cual subraya las preferencias
temperamentales.
Si bien la técnica pura es siempre una cuestión de laboratorio, una
cuestión resuelta, se hace imprescindible admitir que ella posee su
alma. ¿De qué manera, si no, puede justificarse que en un juego

17
ganado, donde «el resto es cuestión de técnica», el cerebro no pueda
decaer en su trabajo creador y deba continuar apartando las malezas
que dificultan el terminado de la partida? Es que en la técnica de la
partida ganada el maestro expone su capacidad de trazos seguros que
es la garantía de su arte!.
Lo que distingue a todo artista es su orientación hacia el objeto de
su arte, pero sobre todo su capacidad para el toque final. Y como la
técnica de la partida ganada contiene un polvorín táctico, que es
fundamentalmente imaginativo, se comprende que lo que un maes-
tro de ajedrez debe dominar es un ejercicio de índole cerebral, de
representación, que ciña en su conjunto los movimientos potenciales
de las piezas.
En el ajedrez la técnica no está sujeta a elementos objetivos que
fijan límites a la mano. Los límites que le fijan los movimientos de las
figuras están siempre en el círculo de las ideas. Es una ejercitación y
trabajo del cerebro. Habla más el lenguaje de la literatura.

ESTRATEGIA Y TACTICA

La estrategia es el objetivo lejano que se desea alcanzar. La táctica


es la maniobra o la forma como se concretan estos deseos. La
estrategia es un plan; la táctica, su ejecución.
Es indudable que así como no se
puede demarcar como precisión la
apertura del medio juego ni éste
del final, tampoco puede separar-
se por completo la táctica de la
estragia ni ésta de la técnica. Para
dar una idea sobre sus diferencias
imaginemos una partida en la que
el conductor de las blancas sea
más técnico que su adversario.
(Hablamos de técnica casi elemen-
tal). En la posición del diagrama,
con el movimiento de salida l.

I "A menudo la técnica es, por mucho, el problema más dificil ... R. Fine.

18
P4R, P4R; ambos dieron movilidad a su dama y alfil y ocuparon el
centro. Contra la segunda jugada blanca (2. C3AR) el negro
comete un yerro de índole técnica, 2 ... P3AR: 1º. porque el
prematuro adelanto del PAR torna peligrosa la situación del
monarca; 2º. porque estorba la acción de su dama; 3º. porque ocupa
la casilla natural de su CR; 4º. porque permite un sacrificio en 4R que
puede ser decisivo. Todo ésto el segundo jugador lo ignora; no así su
oponente que juega: 3. CXP (ya en 1852 el Handbuch indicaba como
más ventajoso 3. A4A), PXC (si el conductor de las negras conociera
el tratado técnico citado juraría: 3 .... D2R); 4. D5T+, P3C; 6. DXT,
C3AR. y tenemos la posición del 5. DXPR+, D2R
segundo diagrama: 2
Hasta aquí todo se deslizó sobre
rieles. El segundo diagrama nos
presenta un problema técnico de-
finido. Para el negro, cazar la
dama encerrada. Para el blanco,
librarla. ¿Cómo se ejecuta? Es
claro que mediante una operación
táctica, o sea de orden de jugadas.
Esta es una posición de la cual
puede decirse que está tecnica-
mente ganada por el blanco. Y lo
está porque hay un desnivel mate-
rial no compensado con la posición. Entonces la más simple técnica a
seguir seria procurar no desmejorar la posición y mantener la ventaja
material.
Ahora bien; este problema que presentamos, técnico para jugado-
res actuales, fue estratégico para el primer jugador que se enfrentó
con él. Aquel lejano aficionado, si sólo tenía oídas del sacrificio del
caballo, al realizarlo agotó su tecnicismo y se halló después con un
misterioso problema a resolver. Debió sentir que el objetivo primero
era liberar su dama, para lo cual habrá buscado un orden dejugadas
que le permitiera hacerlo. Si salió airoso, su labor fue creadora.
Pero ¿cómo encontró ese orden? Sencillamente porque una
práctica continuada frente al tablero desarrolló su facultad de
calcular con relativa exactitud un conjunto más o menos grande de
movimientos posibles de las piezas. Desembocamos así en una suerte

19
de técnica imaginativa de la cual hablaremos con más detalle en los
títulos siguientes.
De lo que llevamos dicho surge que tanto la estrategia como la
táctica participan menos de las calidades de la técnica. Ellas son ¡as
que albergan el arte ajedrecístico. Son menos evidentes; sobre todo la
táctica, dado que comparativamente es más fácil indicar una
estrategia, la cual a menudo puede sintetizarse en una generalización,
que enseñar a ejecutar tácticamente una posición. En este último
caso un pequeño cambio de las piezas modifica sustancialmente la
telaraña táctica, por lo general muy complicada.
No se suponga, cuando decimos que es más fácil indicar una
estrategia, que esa indicación esté siempre al alcance de la mano. De
ninguna manera. La concepción estratégica de la eliminación de las
piezas accesorias de Capablanca, por ejemplo, nos induce pronta-
mente a preguntar: ¿accesorias de qué? Aquí está precisamente el
quid. Este principio nos enseña que la concepción estratégica funda-
mental reside en que se eliminen
3
las piezas para arribar a una posi-
ción ganadora ya prevista. Aque-
lla estrategia conduciría a una
posición técnicamente ganada.
Supongamos un planteo normal
donde por algunos cambios se
alcanza una estructura con dos
sectores de peones desequilibra-
dos, donde un bando tiene tres
peones contra dos en un flanco y
un peón que detiene a dos en el
otro. (Véase el diagrama).
Estos dos peones el negro no los puede avanzar apoyándose
mutuamente y debe entregar uno para poder alcanzar la octava línea.
El desequilibrio resalta dado que en el otro flanco este mismo bando
posee dos peones contra tres, con lo que prácticamente tendría un
peón menos en un final de reyes situados normalmente. Salta a la
vista que poseyendo un esqueleto de peones así conformado todas las
piezas que estuvieran sobre el tablero, excepto los reyes y peones, son
accesorias; no son necesarias para imponerse, pues bastaría con la
fuerza de los peones.

20
Estas cuestiones, ahora sencillas y que por sabidas son técnicas,
cuando se producen con más piezas, determinan que la noción de las
piezas accesorias pese a ser el tema o la estrategia. El arte radicará en
la necesaria operación táctica a seguir, donde el genio del individuo
es el principal protagonista.
Si este concepto estratégico de las piezas accesorias se amplía,
vemos que lo sencillo se complica. Porque en el ejemplo ilustrado
existe un esqueleto de peones que, por lo menos en un flanco, está
inmóvil. Como son valores materiales, está al alcance de todo el
mundo determinar que dicha posición de peones está ganada; basta
con saber sumar. La dificultad reside en ejecutar la posición anterior
para arribar a ello.
Lo que ya no está al alcance de todos es advertir cuándo las piezas
son realmente accesorias para el dominio de un punto. La orienta-
ción certera hacia el punto en cuestión puede estar determinada por
la suma de la distribución material de las piezas, pero puede no ser
así, y entonces es la habilidad la que sortea obstáculos, y mediante
amenazas, diversiones o aún pérdidas de tiempo, crea en la posición
contraria debilidades que una vez ocupadas por las piezas indispen-
sables, no las accesorias, otorgan la ganacia de la partida.
Pueden ser accesorias no ya en el sentido de debilidades contrarias,
sino en el de fuerza arrolladora. Es decir, que se eliminan las piezas
que desarmonizan en el ataque y con el resto de nuestras fuerzas se
abaten las posiciones enemigas. Igualmente, pueden ser accesorias
si queremos transformar el medio juego en un final donde la salida del
rey contrario está impedida o dificultada y donde, en cambio, el rey
nuestro irrumpe decisivamente!.
El norte estratégico no es entonces una luz clara que se perciba sin
esfuerzo. Antes, para poder vislumbar el objetivo, debimos pasar por
la selva enmarañada del medio juego, donde la lucha táctica está a
sus anchas.
Se objetará que si comenzamos la lucha táctica apenas iniciado el
juego y la continuamos hasta cuando nuestro contrario inclina su
rey, ¿todo el ajedrez consiste en desarrollar una lucha táctica? Puede
afirmarse que prácticamente así es, si tenemos presente que en las

1 Un buen ejemplo sobre la forma de aplicación del principio puede verse en el fi-
nal de partida Smyslov-Euwe, pág. 172.

21
aperturas son las sutilezas tácticas las que nos pueden llevar a una
mejor posición, que el plan estratégico sólo es realizable mediante
una fina táctica y que inclusive la técnica de la partida ganada
descansa, por lo menos, en una lucha táctica previsora o profiláctica.
A este respecto, aun en los finales clasificados como ganadores, o
también de tablas, existe tal cúmulo de posibilidades que hasta los
grandes maestros se equivocan, y así comprobamos que la técnica u
orden exacto de las jugadas es de la mayor importancia y revelan la
calidad de un buen jugador.
Sería muy poca cosa la téctica, sin embargo, si no fuera acompaña-
da de una buena concepción estratégica. El jugador debe saber en
cada momento, qué es lo que la posición exige estratégicamente: si el
bloqueo, si el ataque, si una trabazón anuladora. En su acierto aflora
el arte.

LOGICA y VERDAD AJEDRECISTICAS

Apresurémonos a dejar sentado que el ajedrez debe poseer una


lógica esencial al juego mismo: su ladrillo fundamental. Pero como a
nosotros nos interesa más lo que el individuo hace con esa lógica y no
lo que es ella en sí misma, en las consideraciones siguientes
perseguimos preferentemente al actor, sin olvidar por eso el escena-
rio donde éste se mueve.
Los libros de texto nos dan cánones para tratar las diferentes
formaciones de peones (que es el aspecto tal vez más importante); nos
enseñan cuáles posiciones finales son ganadoras; la teoría de las
aperturas sanea, digamos así, los primeros pasos de la creación; hasta
nos enseñan una cantidad básica y frecuente de posiciones donde las
combinaciones son sólo unas pocas. Nos enseñan también una lógica
de las posiciones que se basa en valores más o menos permanentes de
las piezas y en su colocación; amaestran en el sentido del análisis y la
valorización de los puntos, las diagonales, las líneas, las columnas; la
movilidad de las piezas, la armonización de las fuerzas, la conquista
del espacio, la ganancia de tiempo; inclusive, mediante este análisis
lógico, podemos averiguar si una partida vive o está atacada de
parálisis progresiva. Todo esto es de la más grande importancia para
un buen jugador. Pero lo que ningún maestro puede enseñar es

22
aquella lógica del acontecer inmediato. El, teóricamente, nos puede
hablar de una lógica que se funda en consideraciones casi mecánicas,
y el ajedrez sobre todo es vida.
Decía Tartakower que cada jugador impone su propia lógica a los
acontecimientos. El es el creador y el que orienta al destino. Claro
que hay que saber cuáles posiciones son ganadoras; la cuestión a
resolver es cómo arribar a esas posiciones. Y se descuenta que
debemos conocer el molde de estructuras perdedoras que es preciso
evitar; como lucha humana, la lógica y la verdad ajedrecísticas no
están ahí, sino en el temperamento, en la fibra creadora del que
ejecuta, que debe trascender el tecnicismo común. La verdad
ajedrecística consiste en saber encontrar un orden de jugadas que
lleve necesariamente a la derrota del adversario. ¿Qué elabora un
teórico sin imaginación, con esos elementos casi objetivos como
masa, fuerza, espacio y tiempo, y que son lo que estructuran la
partida, si no sabe ni adivina qué es lo esencial entre ellos? ¿De qué
vale que venga un maestro y le diga que lo esencial es el movimiento,
la vida creciente de la partida y que ese movimiento debe traducirse
en iniciativa? Esta orientación interna es puramente subjetiva. La
subjetividad se incorpora en cómo se unen estos factores informati-
vos del juego. Cómo se obtiene aquella iniciativa, el ansiado
movimiento. Porque en la madeja maravillosamente complicada de
las posibilidades el hilo tiene muchas puntas a una de las cuales es
necesario apresar. Y ahí reside, precisamente, la habilidad: apresar
aquella punta que lo conduzca por el laberinto, y cuyo camino se
adapte a su yo personaP.
Este determinismo es como un mapa que eljugador va trazando en
el tablero al mismo tiempo que dicta los acontecimientos de una
manera tal que su contrario es arrastrado a la derrota. Pero en
ajedrez, como se descubre y prueba continuamente, no es del todo
seguro que una posición dada, repetida en infinidad de partidas,
tenga un solo camino para resolverse, como a su tiempo lo impuso el
genio del maestro 2 • Y esto es así porque la amplitud de las

I "Cada jugador debe adaptar su juego a sus facultades, pues cada individuo tiene
marcadas predilecciones y algunas cosas le son fáciles, mientras otras le son difíciles».
J. R. Capablanca.
2 En el título "El cientificismo de Smyslov» se hace una referencia a este aspecto.

23
combinaciones posibles es de tal naturaleza que permite, o mejor
dicho ofrece la ocasión para que cada temperamento se oriente por
aquellos senderos que le son propicios. Entonces la lógica que de allí
deriva es una lógica temperamental. La adorna el sentimiento no
lógico que impregna el arte todo. (El maestro Lev Polugaievsky en
una nota titulada «Cómo nacen las novedades», que citamos en el
título «La mejor jugada no existe», al comentar una jugada propia le
colocó signo de admiración, en tanto que Botvinnik y Aronin la
evaluaban como apresurada (!?). Juicios tan dispares fueron emiti-
dos por grandes maestros, no por aficionados).
En este sentido, si en un determinado tipo de posición hubiera una
sola estrategia y una sola técnica a seguir que pudiera, mediánte el
análisis, probarse como verdadera -análisis que no tendría que ser
muy complicado-, al ajedrez no podría considerárselo arte. En el
juego cabe la unidad, pero sobre todo la multiplicidad. La unidad es
necesaria en cada ejecución, aunque la misma esté. como una pila
eléctrica, cargada de fuerza expansiva. El valor de esa unidad reside
en la variedad de continuaciones que fueron potencialmente posi-
bles l . El éxito ha ido recorriendo el camino inestable e incierto de
toda creación humana. Es su inquietud, su dramatismo, su intensi-
dad de lucha. Y esta inquietud o dramatismo ha sido obra de
un razonar inteligente al mismo tiempo que un darse en el sen-
timiento.

**•
Hemos dicho que así como el arte es una representación de
emociones y temperamentos, es también una solución técnica. la cual
se basa en principios inamovibles que van jalonando su mundo. El
ajedrez, pese a ser movimiento y vida, no escapa a la necesidad de ser
teórica y prácticamente una construcción técnica. En toda maniobra
fracasada, en toda estrategia equivocada, y más clara y groseramente
en los errores de jugadas, se advierte que el bando perdedor se ha
apartado de una estricta lógica; su juego se ha encaminado por veri-
cuetos anormales, sin sentido. Pero, claro, la evidencia de todo ello

1 En el título" Lo quieto que actúa» se exterioriza este aserto en la partida Panno-


Larsen, en la que la dama blanca jugó activamente ¡sin moverse de su sitio!.

24
surge después a nuestra consideración, luego de la amarga experien-
cia.
De esta manera advertimos que la técnica es la raíz donde se
sostienen los pilares teóricos. El primer jugador que descubre un
orden de jugadas que se entiende por sí mismo y que es único respecto
de un determinado tipo más o menos simple de posición, realiza una
obra artística porque es cradora, pero al mismo tiempo fabrica un
molde donde irán a morir todas las aspiraciones artísticas encamina-
das por ese lado. Como descubridor ha sido artista. Su construcción
es la científica, como única y lógica. Digamos que es como un salto
sobre arena húmeda. El arte fluye de la fuerza impulsora; y también
de su construcción, desde luego, pero esta construcción será la huella
que trazará el camino a sus continuadores.
Con el fin de explicar mejor este curioso entrelazamiento de la no
lógica sentimental con la lógica que surge del descubrimiento,
debemos acudir a los ejemplos de partidas definidas en las cuales se
presupone el error, catalogando este error como el apartamiento de
una estricta lógica.
Veremos así que la calidad artística de una obra depende de la clase
de equivocación que se cometa y del trabajo que requiera para ser
aprovechada. Si hiciéramos una tabla valorizada de las equivoca-
ciones, se podría arrancar de la pérdida de la dama en una jugada
hasta llegar a las sutiles inexactitudes sólo aprovechables por los
grandes maestros. No hay más remedio que aceptar esta escala de
valores para distinguir la chapucería de la obra de arte. Ambos
extremos se diferencian bien; no lo son tanto sus puntos intermedios.
La más simple técnica -carente de arte- sería tomar la dama en una
jugada; la más dificil técnica -plena de arte creador- sería
aprovechar una pequeña inexactitud l. Porque una pequeña inexacti-
tud ofrece margen para una modificación ulterior en el curso de la
partida, y esto determina que la solución técnica que logró el maestro
sea extremadamente dificil de captar. En esa captación desempeña su
papel la no lógica del sentimiento, diríase su orientación intuitiva,
que se fusiona con la solución técnica hallada.
El margen de error, entonces, que contenga la obra, es 10 que

I Véase el titulo «¿Desde cuándo la partida está perdida? ...

25
arrima la no lógica del sentimiento a la lógica del descubrimiento
técnico l .

CÓMO SE PIENSA EN AJEDREZ

En el juego existe una enramada interior esencialmente imaginati-


va que cobra forma por obra del maestro. Las variantes y sus
ramificaciones, las imágenes de mate, el dibujo de una estrategia,las
figuraciones tácticas pugnan por salir del tablero. Dormitan en él en
una variedad inmensa. El maestro sintetiza ese cúmulo de imágenes,
con sus recuerdos y estudios, y luego procura darle forma en un
orden económico de jugadas. Como los senderos son muchos,
siempre existe una manera particular que cambia en cada jugador,
aspirando cada uno a una pureza creadora causante de aquella
emoción-apreciación -sea para él como para los observadores-
que se denomina estética.
Para ilustrar mejor este proceso de ideas que es esencial al ajedrez,
permítasenos poner un ejemplo extraño al juego, pero que encaja
perfectamente con nuestro pensamiento. Transcribiremos un frag-
mento de un interesante estudio publicado en «La Nación» de
Buenos Aires el 5-8-51, a propósito del libro «The Show ofViolence»
de Frederic Westham. «A Bob Irvin se le ocurrió que para esculpir,
primero es necesario hacerlo en mente; proyectar la imagen delante
de él, verla, reconcentrarse, continuar viéndola siempre, fijarla en la
retina ... Empezó a inventar un instrumento parecido a un metróno-
mo, cuyo tic tac acusase el tiempo que él podía reconcentrarse y
seguir viendo el uniforme de Napoleón en Santa Elena hasta en sus
costuras. "Si se llega a tal reconstrucción óptica -decía- también
es factible leer libros con los ojos cerrados"".
Lo lamentable es que la demencia de Irvin -éste no es un
personaje ficticio, pues fue homicida en EE. UU .-10 llevó a suponer
que una fuerte concentración, una utilización tal del poder de la
voluntad en el sentido de Schopenhauer -es decir como conciencia
perenne y rediviva, como energía infinita-, lo llevaría a comunicar-

I Véanse los títulos" El error acoge al arte» y "Una pequeña inexactitud».

26
se mentalmente con una amiga «aun si ella estuviera muerta y yo
VIVO».
Pero ¿qué era lo que Irvin pretendía con su teoría? Sencillamente,
quería dar formas concretas a una técnica mental. En su caso, un
ejercicio, o una manera de representarse los objetos visualizándolos
en su mente y así llegar a verlos como si estuvieran delante de sus
ojos. ¿Es que procede distintamente el resto de escultores y pintores?
¿No es ése el único procedimiento de que disponen los artistas para
sus creaciones? ¿Qué hacía Da Vinci cuando estuvo varios días
inmóvil frente al muro que debía contener «La Cena»? Imperiosa-
mente, el arte necesita la representación. Digamos que las obras
artísticas son un paso adelante de lo que en psicología se llama
memoria visual. Es una concreción que salta de la imaginación del
maestro.
¿Y de qué modo juega un maestro de ajedrez una partida -o
cuarenta- a ciegas?
Para jugar a ciegas, sobre todo frente a varios tableros, se debe
dominar la técnica. Y no sólo la técnica o teoría de las aperturas y de
las cien estructuras ganadoras que se presentan en las partidas, sino
también la técnica de la táctica, o sea el orden de las jugadas. Esto se
adquiere mediante un permanente ejercicio. Después que se familia-
riza con una cantidad grande de posiciones y que se ha practicado
innumerable cantidad de juegos, cuando el cuadriculado se ha
grabado en la mente, como quería el escultor Irvin, sólo entonces se
está en condiciones de practicar el juego sin mirar. A pesar de que la
dificultad mayor no es tanto ver el tablero en mente como seguir las
ramificaciones de las jugadas, un jugador con medianas condiciones
puede seguir un juego completo sin grandes tropiezos. En ajedrez el
interés que despierta en nuestra imaginación el desarrollo del juego
suple con ventaja al metrónomo que con tales fines aplicaba el
desventurado escultor. ¿Cómo encontrar el buen camino en la
maraña de continuaciones? Para esto servirá el ejercicio anterior,
cuando se tuvo que prever las futuras jugadas con las piezas
inmóviles. Sin duda que los ajedrecistas que escalan categorías deben
tener una facultad de representación superior a la común. La misma
facultad que, en otra dirección, la tienen los pintores. Esto solo,
aunque muy importante, no basta sin duda. Para el arte superior se
precisa aquella otra facultad interna cuyo misterio seguramente

27
reside en la complicación prácticamente infinita del cerebro que
impone que cada uno sea particularmente apto para una determina-
da actividad.
Después de un permanente ejercicio, en los buejos jugadores se
agudiza la intuición que lo induce a huir de las posiciones malas y
buscar las buenas. En cuanto cada temperamento sea fantasista o
lógico buscará el orden de jugadas que le aconseja su característica y
que lo conduzca a aquellas posiciones consideradas buenas por su
intuición ajedrecística. Entonces el cerebro, a la par que «ve .. , como
si estuviera delante de sus ojos, el tablero, «ve .. igualmente la
trayectoria de las piezas juntamente con las secciones que dejan sin
dominar al moverse y las nuevas que van abarcando. Esa posición
objetivamente estática que se tiene por delante, y cuyo calco se ha
trasladado al cerebro, se despereza, se mueve. La imaginación
acompaña esa vida latente que se da en la movilidad de las piezas por
los caminos del cuadriculado. Y ese dibujo estático se transforma en
otro un poco distinto. Cada posición contiene potencialmente otras y
otras. Y el cerebro las perciba en la medida de su capacidad.
El símil más acercado que se nos ocurre es que el hilo de cada
variante de una partida de ajedrez que se sigue con la imaginación
remeda la exposición de una película cinematográfica, cuyo movi-
miento, como sabemos, nace de la sucesión de cuadros, cada uno
diferente del anterior. En ajedrez, el movimiento se genera imagi-
nando cuadros sucesivos, estructuras cada una un poco diferente,
hasta que el cambio de lugar de la pieza le agrega, por decirlo así, su
trazo objetivo.
Este movimiento, que tan bien se plasma en la música y en la
poesía y que los escultores, arquitectos y pintores procuran imprimir
en sus obras, se expresa en ajedrez en una cinemática incorpórea que
se desarrolla y muestra a nuestra imaginación no en la transforma-
ción de la partida por la simple sucesión de jugadas (como no lo es
en la música el desgrane de notas en el tiempo), sino en la expansión
que va adquiriendo su contexto estratégico l • Como lo dijimos
anteriormente, el movimiento es la iniciativa, la vida dinámica de la
partida 2•

I Véase la partida Gligoric-Czerniak, pág. 73.


2 Partida Najdorf-Pomar, pág. 76.

28
CAPITULO 11

LA BELLEZA EN EL AJEDREZ

CONSIDERACIONES GENERALES

El interés estético de la partida es despertado por el movimiento


siempre creciente e inabarcable que cada posición sugiere a la
imaginación. Esta es atraída por la sima profunda y desconcertante
de las combinaciones. Por eso el ajedrez es apasionante. Y es la
manera sutil en que esta pasión se despierta lo que la vuelve artística.
El interés estético nace, entonces, porque cada jugada tuvo mil
derivaciones, lo cual ofrece una característica indefinida e incierta al
desarrollo de un juego y la mente goza de la ine'xhaustividad de la
lucha hasta que aparece ante nuestra comprensión la forma, el
sentido de la partida, con todas sus secuencias de vida activa y con la
atracción de una cuestión lograda.
Es fácil advertir que para que esto sea así su efecto artístico debe
obtenerse por una emanación de tipo complejo que traduzca el vigor
de un ataque, la serenidad de una defensa, ya una sutileza táctica, ya
el sacrificio espectacular. El maestro elabora su obra con todo el
temple que le da su saber y con el ansia de su sentimiento
acompasado por la angustiosa marcha de su corazón. Son esas horas
intensamente apuradas frente al tablero lo que va tomando forma. Es
vida que bulle y se expresa. Es un desborde de pasión que como un
brote florece en toda obra que suscita emoción para después resistir
airosamente el juicio de los entendidos.
Así vemos que durante el desarrollo de un juego el mismo se
asemeja a la preparación que hace el escritor. Este traza una serie
continuada de imágenes que nos trasladan a una ficción que vivimos

29
y sentimos. Su estética nace de nuestra cultura y comprensión. En esa
variedad de situaciones que la poesía o la novela crea, debe existir
una unidad de pensamiento con el fin de conseguir aquel efecto
estético.
En el ajedrez el buen éxito deljuego lo obtiene el maestro como por
una suerte mágica. Extrae sustancia de posiciones simples que al
aficionado nada dicen, pero que luego de producidas las jugadas, la
construcción sume al espíritu en el placer de admirar esa síntesis de
acción que es toda obra de arte (ver partida Bogoljubov-Capablan-
ca).
La creencia en lo maravilloso, como lo afirma Tartakower, es
singularísima en ajedrez, porque del enlace de las jugadas parece
surgir una fuerza misteriora que determina la ganancia de la partida.
Nunca, ni el más profundo analista, puede prever frente al tablero y
sin mover las piezas, con exactitud (si no se da un orden obligado y
fácil) lo que ocurrirá dentro de diez jugadas. Otra vez el misterio del
ajedrez reside en la incapacidad nuestra de abarcarlo. Y esta
incapacidad y aquel misterio constituyen la fuerza nutritiva de
nuestra ansiedad emotiva, principal pilar de la expresión artística.
La cuestión de la belleza está siempre impregnada de esa
inseguridad de comprender totalmente lo que se tiene por delante.
Sostenemos este criterio con la consideración siguiente del filósofo
norteamericano John Dewey: "Para producir la excitación indispen-
sable debe haber algo al frente, algo importante e incierto, como el
resultado de una batalla o las perspectivas de una cosecha. Una cosa
segura no nos despierta emoción. Por lo tanto, no es la mera
exictación lo que se expresa, sino la excitación-acerca-de-algo». Se
refiere a lo que debe entenderse por la expresión artística. Y en el
ajedrez, la incertidumbre de un combate presenta fuentes de emoción
que, en cuanto de esas fuentes surgen aditamentos heterogéneos
sugeridores de la vida misma y que conforman las aspiraciones de la
inteligencia, son expresamente estéticas. En nuestro juego no es sólo
la incertidumbre de su resultado lo que le presta emoción, porque
aun luego de conocerlo, y tal vez justamente por eso mismo, su
estática aflora en el análisis que se puede realizar de la lucha habida y
que revive de las fuentes de placer. Su perduración estructural le da
eternidad como renovadora de emociones.
En el arte del ajedrez existe el contraste de dos experiencias. Es una

30
lucha creadora donde se enfrentan dos voluntades, las cuales, al
tiempo que convergen en la creación de la propia obra procuran
destruir o anular la del adversario o bien la utilizan para sus fines
prácticos de obtención de la victoria. La construcción de su edificio
está erizado de dificultades por causa de la oposición sistemática que
encuentra en cada jugada. Se lucha contra alguien que posee
similares conocimientos y se trata entonces de sobrepasarlo creando
combinaciones donde la fantasía desempeña primordial papel. Si
bien, como lo afirmó Emanuel Lasker a su tiempo, el contraste último
y fundamental está en el éxito o la derrota, en nuestro entender, y
teniendo en cuenta que la belleza de un juego reside en su armonioso
crecimiento, el contraste se manifiesta mejor en la asimetría -que se
da aún en las posiciones objetivamente simétricas, pues su diferencia
radica en el acontecer, esto es, en el tiempo- producida por la
alternancia de blancas y negras. En esa disimetría se va preñando la
experiencia que da vida y forma a los elementos componentes del
juego. Lo formalmente verdadero es ese desnivel producido por la
cinemática de la partida y que determina su ganancia o su pérdida.
Las partidas tablas no desautorizan el aserto. Como lo comproba-
mos a diario, en juegos desequilibrados a ojos vistas ese desequilibrio
no es suficiente para provocar una derrota. De ahí la belleza de los
finales compuestos de tablas, donde se da esta curiosa síntesis: el
equilibrio de lo asimétrico. En aquella calidad contrastante de las
jugadas se aloja el quehacer estético cuando uno de los ejecutantes
logra evadirse del margen de equilibrio, que es, por lo regular,
considerablemente grande en todo juego bien llevado.
Comprobamos así por qué en ajedrez no puede tener cabida fácil
lo estrafalario, dado que frente a cada jugador se encuentra un
verdadero censor puesto a demostrar que no se pueden cometer
locuras.
¿y cómo mostrar efectos estéticos a través de una extravagancia si
la creación artística es sobre todo unidad y equilibrio? La riqueza de
situaciones en una producción artística no debe romper su tema
central. El resultado estético del juego reside en que haya sido
conducido mediante una lucha táctica rica y múltiple pero sin
desviarse de un objetivo final, seguro y limpio. Apreciemos la
siguiente fórmula del citado John Dewey cuando estudia el viejo
axioma de la «unidad en la variedad», que, a nuestro entender, encaja

31
perfectamente con el contexto de todo juego bien llevado. Dice:
«Hay unidad sólo cuando las resistencias de partes crean una
suspensión que se resuelve mediante la intervención cooperativa de
energías opuestas». Este madura juicio que el filósofo lo remite a las
artes, sin tener, casi podría asegurarse, para nada presente al ajedrez,
energías opuestas». Este maduro juicio que el filósofo lo remite a las
características fundamentales que informan las demás artes. No
todas, pues se comprende que hay una distinta acción sensible entre
ellas.

SU EMOCION COMO EXPRESION ARTlSTlCA

El escritor argentino Ezequiel Martínez Estrada, que en su libro


«La cabeza de Goliat», confiere a los ajedrecistas categoría de
artistas, trae a cuento que fue Femández Coria quien lo inició en las
bellezas del juego cuando reprodujo sus partidas frente a Capablan-
ca. «Cuando lo vi por primera vez tuve la impresión de que le debía
yo grandes y bellas horas de emoción». Quizá estas palabras
sinteticen los maravillosos efectos de todo arte sobre la criatura
humana: «... grandes y bellas horas de emoción ... ». Es la deuda que
todos tenemos para los escritores que nos deleitan, para los músicos
que pulsan nuestra cuerda temperamental o para los pintores que nos
sorprenden. Les debemos la gracia de su comprensión. Es siempre la
misma deuda del iniciado al maestro.
Pero esta identificación emocional, ¿la hemos aclarado suficiente-
mente? ¿Qué son bellas emociones?
Se sabe que el concepto de lo bello-agradable en arte ha cedido
lugar a lo bello-característico. Tal vez resultara práctico eliminar el
concepto de belleza, al que insensiblemente lo asociamos con el
ht:donismo, y decir sencillamente artístico. En este sentido, las
«bellas horas de emoción» serían en verdad horas de apreciación
estética.
Una emoción de índole estética se gusta después que la emoción
propiamente dicha dejó de atenazamos, dado que entonces se
produce una reacción imaginativa de la obra que nos la produjo.
Por eso, algunos la llaman contemplación. Y en cuanto nuestro
interior analítico advierte su limpieza y su logro, la emoción renace

32
de una manera extendida mente admirativa, un poco intelectualiza-
da. Es un sentimiento de placer profundo y suave. Después del
primer choque, el vibrar sereno y dulce. No es una emoción que se
agota, sino una emoción que se amplía. Ya estamos en el goce-
apreciación que se denomina artístico.
Procuraremos, mediante un ejemplo, explicarnos mejor.
En el juego de torneo se ha incorporado un elemento extraño al
mismo que es el reloj fiscalizador del tiempo. Cuando éste indiferente
-y temible- mecanismo levanta su flecha para dejarla caer como
una maza cortando nuestras esperanzas y afanes, el jugador y los
espectadores vivieron instantes de intensa emoción a medida que la
aguja avanzaba inexorable faltando todavía muchas jugadas por
cumplir. Evidentemente, no es una emoción artística, sino una
emoción de carácter deportivo, digamos que superficial y primitiva.
Pasado ese momento queda poco. Apenas un recuerdo que se
esfuma. Pero participemos del dramatismo de una partida bien
conducida y tendremos una idea acertada de la diferencia. En el
ajedrez lo dramático -parece hacer una comparación parecida a la
anterior- se ofrece cuando un juego es llevado por el filo inestable
de una combinación de carácter abierto, donde el riesgo de caer es
extraordinariamente grande y, no obstante, se logra la victoria
apurando los últimos elementos, las últimas reservas, expurgándose
las más escondidas y sorprendentes combinaciones, «aprovechando
la circunstancia más insignificante!».
La emoción que sentimos se despierta junto con nuestra identifica-
ción y comprensión del sinfin de posibilidades que el juego ofrece. He
aquí una cuestión importante: una obra de arte no puede ceñirse a la
monotonía de una posibilidad, donde una simple contemplación la
abarque; su simplicidad final debe contener un almácigo de
posibilidades. Es, entonces, una emoción compleja la que nos asalta.
De esta forma, vivido que haya sido ese momento frente a los
jugadores, la emoción deportiva se borra y da paso a una emoción
serenada e inquisidora, de continuo renovada cada vez que se repasa
el juego producido, tal como nos ocurre cuando oímos de nuevo una
obra musical. Son el intelecto y la comprensión los que dan categoría
estética a ese sentimiento renovado.

I Emanuel Lasker.

33
La belleza se logra en eljuego deslumbrador de las combinaciones,
y también, quizá de una manera más específicamente estética,
cuando la victoria se alcanza imponiendo una profunda estrategia
mediante sutiles maniobras. Es así cuando la ganacia de la partida
aparece maravillosa, como brotada de un mundo invisible. Y nuestra
emoción se abisma en lo misterioso al mismo tiempo que nuestro ser
consciente busca explicaciones a la finalidad de la obra e inclusive
para ese sentimiento admirativo que nos invade. Por esto pensamos
que una estrategia sutil es más ejemplarmente artística en cuanto lo
artístico-específico se identifica con aquello que lesiona más profun-
damente nuestra impresión. Para conseguirlo, el filo que nos hiera
debe ser agudo y punzante, fino y preciso.
En oposición a esa brillantez de las combinaciones, se halla aquella
manera de jugar achatada, de espera, que especula en el agotamiento
del esfuerzo adversario y acecha un probable error. Este estilo, si así
puede denominarse, no produce joyas artísticas al no suscitar
simpatía ni emoción, aun cuando circunstancialmente se imponga.
Es que esa pobre estrategia simboliza una vida opaca y mezquina.
Guyau dijo que "la sinceridad es el principio de toda emoción», y es
por eso que la estrategia comentada no entusiasma el ánimo,
antojándosenos taimada, y siendo únicamente sutil cuanto más
insincera. El arte es una expresión de vida, una expresión pujante y
creadora, que cautiva nuestra simpatía. La estrechez de un estilo no
nos acerca a él, y al no provocarnos un tono admirativo debe ser
obligada mente no estético. La repulsión que nos pueda inspirar la
obra de un pintor por su tema y el realismo de la ejecución, en
realidad una consecuencia del éxito de la impresión primera, atributo
esencial de toda obra artística. Esa impresión prepara nuestra
admiración posterior. En cambio, en un estilo anémico no hay lucha
creadora y no atrae el calor de sus semejantes.
A través de una bella obra ajedrecística se expande todo un mundo
de vida interior. Ese interior complejo, sorprendente, que vacila o
puja. Por abstracción, en el ajedrez se escarba esa parte oculta y
complicada que es el alma humana. Ella busca una salida para
hacerse entender y la encuentra en el tablero. El ajedrez es su
expositor admirable. Su efecto artístico descansa en que desnuda al
individuo. Y lo desnuda a través de matices tanto más novedosamen-

34
te estéticos en cuanto conmueve nuestro ser por medios sustancial-
mente intelectuales.
Cuando el maestro desentraña la naturaleza íntima y de conjunto
del ajedrez, el tablero es el lienzo donde dibuja su carácter.

3S
CAPITULO III

CONTACTO EXTERNO DEL AJEDREZ


CON OTRAS ARTES

Antes de internarnos en las formas concretas del arte ajedrecístico,


esbocemos algunos contactos externos que el ajedrez tiene con otras
artes.

LAINTERPRETACION
Se ha discutido si un ejecutante de piano es en realidad un artista o
simplemente un técnico que trabaja sobre las obras de otros. Como el
arte exige la creación, el carácter copiativo que aquél realiza
parecería justificar su exclusión de la categoría artista. Para ayudar a
resolver el problema pensamos que debe utilizarse el concepto de
la gradación, que impera en toda la naturaleza. Con este criterio se
puede decir legítimamente que uno es un poco más (o menos) artista
que otro. ¿Cómo interpretar a Beethoven si no se posee una
receptividad temperamental que se identifique y sorba la riqueza de
tonos expresivos y el sentimiento del maestro? Todos sabemos que la
mera técnica de pulsar una tras otra las teclas, como lo indica
fríamente la letra musical, no es un interpretación justa.
Tampoco la reproducción de una partida de ajedrez, mecánica-
mente, significa entender e interpretar al maestro. Comprenden y
gozas sus ideas sólo aquellos que por sus conocimientos, experiencia
y temperamento tiran un cable entre las ansias cradoras del genio y su
propia emoción. Ellos también deben tener mucho de artista para
que la corriente estética se establezca. Y si esta vitalidad estética se

37
transmite por medio de la palabra a un grupo de iniciados, ello
significa el correlato exacto de un pianista que interpreta a Mozart y
lo transmite a sus oyentes. Es una creación de otro tipo, que descansa
más bien en la ductilidad y en las condiciones didácticas de
encaramarse sobre la atención de los demás. En la interpretación
siempre hay margen para un fineza cada vez mayor, que vibra tanto
más levemente en cuanto el soplo provenga de más hondo.

EL SENTIDO AGONAL

Expongamos la forma común en que se realizan las creaciones


ajedrecísticas, esto es, los torneos de maestros.
Nos parece que esos torneos se pueden comparar con los salones
de pintura. El sentido agonal que el arte tiene se refleja muy bien en
dichos salones, donde cada uno de los participantes pugna por
sobresalir. Es una verdadera competencia con jueces que juzgan y
premian.
Los cetámenes de ajedrez no son otra cosa, únicamente que por su
índole sus resultados son irrecusables. En un torneo de veinte
maestros cada uno debe ejecutar diecinueve obras, entre las cuales,
tal vez, sólo una merezca el calificativo de artística. En los salones de
pintura no todas las obras, aun de un mismo gran pintor, pueden
llamarse creaciones artísticas.

SOBRE LAS REGLAS

Una materia como el ajedrez, donde son necesarios un mínimo de


conocimientos de las normas que rigen eJjuego, ofrece un paralelis-
mo muy singular si damos por fehaciente el hecho de que son
necesarios un mínimo de conocimientos e indicaciones para poder
participar de la corriente estética emanada de cualquier exponente
artístico. Las obras maestras del ajedrez no son universales en cuanto
es imprescindible que el observador conozca las reglas a que está
sujeto, de la misma manera que una poesía necesita que por lo menos
aquel que pretenda gozarla conozca el idioma. Lo precedente, como
se comprenderá, vale también para la pintura, donde el solo sentido

38
de la vista no basta ni siquiera para una mediana interpretación de su
intención estética, sino que le es preciso una cultura general e
indicaciones particulares, y aun así, si el temperamento del observa-
dor no es propicio, la belleza de un cuadro le será indiferente.

39
SEGUNDA PARTE

CAPITULO IV

LA CREACION AJEDRECISTICA

LOS ELEMENTOS DE LA CREACION

Afirmaba Emanuel Lasker que "para producir una obra maestra


en ajedrez se necesitan dos buenos jugadores, no uno solo». Sin
contradecir al eminente filósofo-ajedrecista, sino complementándo-
lo, el doctor Max Euwe afirma que deben darse las condiciones idea-
les para producir una joya ajedrecística; esto es, que el jugador
perdedor debe «colaborar» jugando un poco mal pero no lo su-
ficiente como para echar a perder la obra. Tanto Lasker como
Euwe estiman que la obra maestra depende del trabajo de ambos
adversarios. Es una complementación del juego realizado. Porque es
evidente, y trivial el repetirlo, que el valor de una posición está en
relación directa con la contraria.
Esta relativación debemos transportarla igualmente a todas las
etapas de la historia del ajedrez para comprender lo que cada una de
ellas entendió por bello. Avanzando por ese camino histórico se
torna imperioso tener presente el cordón umbilical que une ambas
posiciones para considerar cada obra en el tiempo que le tocó nacer.
Ya dijimos que lo bello está amarrado al error. Y el error es una
cuestión relativa a la época, relativa al progreso. Si la perfección
absoluta, y con ella la belleza absoluta, fuera la consecuencia de un
progreso mecánico inflexible e independiente de gustos y tempera-
mentos, el ajedrez no sería arte.
Es indudable que el sentido de lo bello en ajedrez se acompaña con

41
el paulatino progreso técnico. ¿Podemos afirmar hoy que se haya
saturado ese progreso? Si no es así, la perfección matemática no
puede ser el paradigma clasificador de la belleza l . Se infiere entonces
que las obras son bellas a pesar de los defectos que épocas posteriores
les descubran. Lo que primero importa es la idea o espíritu, su
traducción formal es cuestión de épocas; si bien comprendemos y
aceptamos que las superiores muestras están dentro del punto
culminante del desarrollo técnico, con el fin de que la ejecución no
deje ningún resquicio por donde se evapore su arte. Cuando esto
ocurra, desgraciadamente, será el comienzo de la decadencia.
Nos parece que es con este criterio fundamental, que empapa todo
el quehacer artístico, como debe extenderse la mirada por el
panorama que la práctica del ajedrez nos ofrece.
Es así que el concepto de la belleza en ajedrez estaba en relación
directa con el desconocimiento de muchas cuestiones técnicas, y se
adecuaba a la pasión y al temperamento de sus maestros cultores.
Existía una «temperatura estética» general que apasionaba a los áni-
mos. N o debe ser casual que Labourdonnais y Anderssen viviesen
durante el romanticismo y sean ellos los románticos del ajedrez. La
belleza, como cuestión abstracta en sí, por oposición alentaba el des-
precio de la materia poderable, y así se buscó el juego deslumbrador
de los ataques sobre el rey sacrificando sin piedad ni hesitación en
procura tan sólo de una combinación espectacular y definitiva. En
forma más rudimentaria, ya los maestros italianos del siglo XVII in-
cursionaron por este atrayente campo del «mazazo» de la combina-
ción de ataque sobre el rey y dieron buenos ejemplos de inventiva. Y
puede decirse que hasta en nuestros días prevalece en la consideración
general esta dirección intuitiva hacia la belleza, por el ataque, que tu-
vieron los viejos maestros.
Para que se desviara un tanto esta búsqueda a toda costa del brillo
de la combinación de ataque fue preciso el advenimiento de Morphy,
primero, luego Steinitz, y más recientemente Capablanca, quienes
dejaron establecido que la combinación espectacular, que en general
está en el remate de la partida, es una consecuencia de la posición o
bien un medio auxiliar para sostener principios posicionales perma-
nentes. Entonces gira el concepto de lo bello y se detiene más en la

I Véase "El adversario debe colaborar» y "El error acoge al arte».

42
fineza de la concepción estratégica, en la unidad lógica, en los sutiles
detalles que gestan el desequilibrio. No es sólo la exuberancia de
Hugo sino también la diafanidad de Dostoiewski los causantes del
placer artístico. Es otro sentido porque se apoya en otros momentos
de la historia.
La no-pérdida de tiempo que Morphy aplicaba en forma ostensi-
ble y evidente para nosotros -familiarizados con ello gracias a él- y
que transformaba en ganancia sobre adversarios inferiores, es un
principio en el que basó gran parte de sus famosas combinaciones.
Esta ganancia de tiempo en Capablanca podríamos traducirla como
iniciativa. Por causa de una técnica perfeccionada que se le opone,
éste no la puede aprovechar de la manera notoria de aquél, sino que
debe aplicarse a un trabajo largo y profundo y por eso más
imperceptible, pero no menos bello.
En base a estas consideraciones creemos que deben ser distintas y
más restrictivas las exigencias para las producciones contemporá-
neas. No los impone el adelanto técnico. La virtud creadora, y por
ende artística, es válida, empero, para todos aquellos maestros que
nos precedieron.
Nos induce esto a aceptar la legitimidad de la belleza de la
discutida partida Anderssen-Dufresne. De lo que llevamos dicho se
desprende que la combinación misma y nada más que la combina-
ción -en este caso la combinación final de mate- fue lo que
consideraron bello Anderssen y los maestros que lo siguieron.
Cuando se repetía de dicha partida que era "La siempre viva» no se
tenían presentes las jugadas anteriores, sino la situación excepcional
producida en el 19º. movimiento. Se premiaba así la imaginación
maravillosa de Anderssen en ese momento, sin detenerse en las faltas
técnicas anteriores que pudieron cometer ambos adversarios.
Anderssen expone su interior aventurero y brillante, y lo hace
artísticamente. Su juego apasionó a miles de aficionados y maestros
durante decenas de años. ¡Se necesitó medio siglo de análisis para
descubrir que las negras obtenían tablas! ¡Después de más de medio
siglo se pudo afirmar que las blancas ganaban irremisiblemente con
19. A4R! Y todo para probar. .. ¡nada!, porque nuestro criterio sobre
la belleza ajedrecística es otro; no nos basta la combinación misma
para su determinación, exigimos unidad lógica. y aún en el caso de
probarse la exactitud de la combinación, se podría probar igualmen-

43
te que no fueron exactas las jugadas anteriores, sobre todo por parte
de las negras, apareciendo así defectuoso dicho juego ante nuestra
visión actual. Para nuestro criterio, dicha prueba es secundaria. El
tablero nos ha desvelado muchos secretos desde Anderssen hasta
nuestros días, yesos secretos son abonos nuevos que variaron
nuestro concepto. De aquella espectacularidad que se anidaba en lo
puramente bello-agradable el sentido ajedrecístico de lo bello
también ha variado hacia el de cuestión lograda.

LA LINEA TEMPERAMENTAL

Resulta interesante extraer de la lucha jedrecística algunas parti-


das para valorizarlas desde un doble punto de vista: el temperamen-
tal y el de la época.
Es singular observar cómo, a pesar de la preferencia del ambiente
hacia determinada costumbre de jugar o de aperturas, existen
caracteres que reencarnan caracteres similares de otras épocas. Con
las naturales modificaciones impuestas por el progreso, desde luego.
Al romántico por excelencia, Anderssen, pueden comparárseles
Blackburne, Marshall, Spielman o Tal.
Steinitz, cuyos principios cimentaron la escuela moderna, es, para
el gusto actual, un ejecutor lento, un tanto retorcido. Filidor fue su
predecesor, y después Nimzovitch amasa más ese estilo, agregándole
su característica prevención contra el dogma. En nuestros días
advertimos reminiscencias de aquel estilo en Reshevsky, Petrosian y
Korchnoi.
El genio lógico que era Morphy tiene su antecesor lejano en Greco,
y un continuador cristalino en Capablanca. Después vinieron
Fischer y Karpov.
Lasker inaugura la aplicación psicológica de la variante juntamen-
te con su concepto de lucha, esto es que la voluntad de vencer sea la
compañera de la resistencia o bien del empuje de la posición. En ese
terreno tanto Alekhine como Botvinnik desarrollaron en alto grado
dicha escuela. En la actualidad, prácticamente todo los maestros
anhelan transitar caminos que confundan a su rival.
Como se comprenderá, estas apreciaciones son un tanto elásticas,

44
dado que nunca es posible determinar la bondad -yen la bondad se
involucra la belleza- de un estilo. Ni siquiera las derrotas o los
triunfos de un mismo jugador son orientadores precisos para esta
determinación. Como el ajedrez es creación, esta creación exige un
continuado estado de vigor fisico, y entonces no es lo mismo jugar a
los 28 años que a los 48. Ni son los mismos los oponentes. Ni tampoco
la misma técnica. Además, como el individuo no está solo, siempre
contiene algo de los demás en él. Con tales reservas diremos que el
estilo de Nimzovitch tenía éxito contra la agresividad franca de
Marshall, y fracasaba contra Capablanca,Jugador este último de una
dinámica iniciativa posicional. Y fracasaba también contra Alekhi-
ne, cuya virtud estribaba en dar otros tonos a dicha iniciativa, basado
siempre en su profundo conocimiento de la posición y de los finales
de partida, así como en el análisis psicológico de sus adversarios. El
estilo de Nimzovitch, como el de Steinitz, más bien lento, contrasta
con la vivacidad de Alekhine; y contrasta con Capablanca, cuya fina
iniciativa aparece con una precisión casi matemática. Esta iniciativa
otros maestros la exponían impetuosamente, lo cual descubre mucho
la guardia ofreciendo blancos por los cuales se cuelan las fuerzas
enemigas. Generalmente, aquel estilo steinitziano, de filigranas
internas, se imponía con el barreno del contragolpe. Una espiral cuyo
objetivo era envolver a su contrario cuando éste más libre aparen-
taba.
Dice Reti en su libro «Los grandes maestros del tablero»:
«Posiciones pobres, restrigidas, pueden ser buenas si son capaces de
desarrollar planes. Por el contrario, una buena posición, despejada
que parece mejor, puede ser mala si no es capaz de descubrir ningún
plan ... ». En la capacidad de hilvanar planes vastos yacía la gran
fuerza de Steinitz. Lo que podríamos llamar la diferencia de esa
escuela posicionista con la de Nimzovitch está en que aquélla basaba
su posibilidad de ruptura en una expansión que debía realizarse con
el compás, geométricamente. Descansaba por lo común en el avance
de los peones. Nimzovitch suplantó a menudo este ganar terreno con
los peones poniendo piezas en su lugar; y, por último, Reshevsky
cambia el término ruptura -que supone movimiento de peones-
por el de expansión, simplemente. Con frecuencia libera su posición
como quien sale de una llave en la lucha grecorromana; se retuerce y
salta sobre su adversario golpeándolo con lo más móvil a su alcance:

45
las piezas. (Un buen ejemplo es su 3'. partida del match con Najdorf,
1952) ¿En dónde está la discrepancia, se argüirá, entre Capablanca y
Steinitz, si de aquél se ha dicho que su estilo es geométrico,
precisamente? La discrepancia radica en que Capa blanca incorpora
o mejor dicho revaloriza el concepto de la iniciativa fundado en lo
permanente de las posiciones. Como la posición cambia de continuo,
los principios posicionales, como en un tablero de luces, se apagan o
encienden; ya es la centralización lo más importante, ya la ocupación
de una columna, ya la simplificación, ya la ruptura, o varias cosas a la
vez, y en esta orientación el maestro cubano era capaz de encontrar el
camino más corto; para transitarlo utilizaba el concepto de tiempo
traducido en iniciativa. Contrariamente, Steinitz cedía muchas veces
la iniciativa atrincherándose en otros valores posicionales tales co-
mo la fortaleza estructural de los peones, la fuerza de los alfiles, y
otros. En un gran maestro como Alekhine, tenemos una tercera face-
ta: la iniciativa depende más de su voluntad que de la posición. Psicó-
logo por excelencia, su enorme fuerza ajedrecística la empleaba vigo-
rosamente. Dosificaba el riesgo según fuera el adversario. En ciertos
aspectos, se acercó a los románticos.
Repasemos algunos juegos, entretanto, para ilustrar lo que
llevamos dicho:

ALGUNOS EJEMPLOS

a) La grandiosidad

Berlín, 1852 8 D3C D3A


P.R. Gambito Evans aceptado 9 P5R D3C
10 A3T CR2R
A. Anderssen J. Dufresne 11 TlR P4C
12 AXPC TlCD
1 P4R P4R 13D4T A3C
2 C3AR C3AD 14 CD2D A2C
3 A4A A4A 15 C4R
4 P4CD AXP
5 P3A A4T Anderssen aboceta la próxima
6 P4D PXP combinación.
70-0 P6D 15 ... D4A

46
16 AXP D4T comunicar su intención, la obra
17 C6A+ PXC es comprendida por el observa-
18 PXP TIC dar, pero como detrás de ella hay
19 TOlD una inexhaustividad de porqués,
carentes de explicación y por eso
4 misteriosos, ese misterio es de-
pendiente tan sólo de nuestra
incapacidad. «Es muy dudoso
que Anderssen haya previsto to-
das las consecuencias de su juga-
da», escribió Emanuel Lasker.
Pensemos, entonces, que la lla-
ma de la inspiración impulsó la
movida. A esa llama la avivó una
emoción, un soplo del sentimien-
to. El juego producido contiene
la suficiente complicación como
para no calificárselo de simple
celada, ¡aunque no lo bastante
Ahora se sabe que 19. A4R como para evitar que el proceso
gana. analítico 10 desmenuce yencuen-
Dentro de varios siglos, tal vez tre sus defectos!
puedan eliminarse en las apertu- El ajedrez todo ¿es inmune al
ras algunos ataques o defensas, proceso progresista del análisis?
porque el análisis descubrirá su
insuficiencia. ¿Por eso los juegos 19 ... DXC
producidos con esos ataques o
defensas pierden su belleza? Diji- Se descubrió posteriormente
mos ya que la belleza se sostiene que las negras obtienen tablas
en que oculta algo al observador. comenzando con 19 ... , T5C. Sin
La comprensión de éste nace de embargo, un aficionado irlan-
un tipo de relación digamos ex- dés, Bergsson, reanudó la discu-
terno, que la refiere a los movi- sión proponiendo contra esta
mientos mismos. A medida que movida 20. A4AD, 10 que con-
los movimientos se ramifican, la duce a un juego no aclarado
vista se pierde en la nebulosa de todavía. Esta inseguridad, pasa-
la complicación. He aquÍ la prin- dos tantos años, no hace sino
cipal calidad de la estética. Al reafirmar nuestro criterio sobre

47
el valor estético de la partida. 20 TXC+ CXT
¡Aunque se pruebe incuestiona- 21 DXP+ RXD
blemente que con 19 ... , T5C se 22 ASA+ R3A
consigue tablas! 23 A7D++

b) La impaciencia
« ... Una partida bien jugada no debe llegar al final, sino que debe
terminarse prácticamente en el medio del juego». Así se expresaba
David Janowski, y por cierto que justificó a menudo aquella
definición. (Junto con Alekhine, Mieses, Rubinstein y Reti es el
maestro que en su época más veces ha obtenido premios de
brillantez). Pero también es cierto que su temeridad, su impaciencia
por atacar, su poca aplicación en los finales provocaron derrotas aun
con jugadores de menor jerarquía.

Partida premiada negro, el cual, luego de P4AR


-que pretende inmovilizar el
Torneo de Viena, 1896 centro-, intentará el avance de
los peones del flanco dama para
G.D. Defensa Ortodoxa procurarse un peón pasado en
5AO.
D. Janowski J. Marco
13 A2A P4A
1 P4D P4D 14 P4C!
2 P4AD P3R
3 C3AD C3AR 5
4 ASC A2R
S P3R P3CD
6 C3A A2C
7 PXP PXP
8 A3D O-O
90-0 CSR
10 A4AR P4AD
11 D2R CXC
12 PXC PSA

Esto pone de relieve el plan

48
La impaciencia justificada. No C20; 19. 04C, CXC; 20. PXC! Si
es posible dejarle al negro la ahora 20 ... , OlA; podría seguir:
mano libre, puesto que unajuga- 21. 02C, D2C; 22. TlC, A4A;
da tal como 14. C5R, para seguir 23. P6R amanazando A5R y
con P3A y P4R, conduciría a una eventualmente TOlO.
prematura liquidación, además
de que el caballo de 5R sería 19 TIC P3TD
provocado inmediatamente con 20 D4C T2T
14 ... , C2D. Por otro lado, es 21 D6R+ RlT
típico en el juego de Janowski 22 T3C
buscar la apertura de la columna
CR para el ataque. Con la doble finalidad de do-
blar las torres, o bien T3T y C6C
14 ... AlA mate.

Probablemente lo mejor, dado 22 ... AXC


que fuerza el cambio de alfiles. Si 23 AXA T2R
14 ... , PXP; 15. C5R, AlA; 16. 24 D6T
CXP y el ataque promete forti-
ficarse luego de RlT y TlCR. 6

15 PXP

Otra jugada, como por ejem-


plo 15. C5R, permitiría 15 ... ,
P4CR, perdiendo el blanco una
pieza.

15 ... AXP
16 AXA TXA
17 C5R TIA

No se puede 17 ... , C20, por


04C. Si el negro hubiera jugado
T2R sin cambiar AXC el blanco
18 RlT A3A continuaba con C6C+.

Oe nuevo, si se intenta 18 ... , 24 ... D2D

49
25 TI-ICR Tl-2A T5C y amenazan OXPT+ y T5T
mate.
Tampoco salvaba 25 ... , TIC,
porque las blancas juegan 26. 26 AXC Abandonan

e) El equilibrio

Si quisiéramos comparar el ajedrez con la arquitectura, tendrÍa-


mos que apelar a las partidas de Akiba Rubinstein, en primer lugar,
en seguida, Capablanca. La perfección de líneas, la culminación
justa, la elegancia de conjunto nos conducen a ese lejano y siempre
vivo templo griego.

Partida premiada 9 CXC PXC


10 D3C C3A
Viena 1922 11 A2D C5R
12 TR10 CXA
G. D. Defensa Eslava. Variante
Schlechter Las negras se muestran ansio-
sas por eliminar uno de los alfiles
A. Rubinstein E. Bojoljubov blancos; pero este cambio tiene
el inconveniente de que acelera
1 P4D P4D la ocupación de la columna AD
2 P4AD P3AD por las torres.
3 P3R C3AR
4 C3AD P3CR 13 TXC D3D
5 C3A A2C
6 A2R O-O
70-0 C02D Sin duda, otra de las razones
del cambio obedecía a que Bo-
Esto origina una actividad per- goljubov quería colocar su dama
sistente de las blancas en el flan- en 3D sin que fuera molestada
co dama. Lo justo es 7 ... , P3R; 8. con A4C.
02A, P3C!, para seguir con un
plan aproximado de CIR-3D y 14 TIAD P3C
P4AR. 15 T2-2A

8 PXP CXP Desde ahora el plano de la

50
paitida será trazado con un tira- 19 ... TRID
líneas.

Permite la siguiente jugada


15... A2C blanca. Por eso es un poco mejor
16 D4T 19. TRIR. No obstante, como el
blanco dispone de una partida
Ataca el PT e impide por lo espaciosa y planificada, posee un
tanto TOlA. mayor número de jugadas acti-
vas, en tanto que las negras poco
a poco entran en una posición de
16 ... P3TD obligación de jugar.
17 T7A P4CD
20 C5R!
Si ahora 17 .... , TRIA; enton-
Aprovecha rápidamente la
ces 18. TXT+, TXT; 19. TXT+,
oportunidad de poner en movi-
AXT; 20. AXP.
miento el resto de sus figuras. No
se puede 20 ... , AXC; por 21.
18 D5T TDIC PXA, OXP; 22. TXA y las negras
19 TI-SA! pierden una pieza.

7 20... A3A
21 C6A! P3R

21..., AXC perdería la dama


después de T (5) XA.

22 P3CR!

Asombrosamente calculado.
Como todavía el blanco dispone
de una movida para tomar la
calidad, da «aire» a su rey, sor-
teando un posible empate por
Las columnas dóricas. Uno de jaque perpetuo. Si 22 ... , AXC;
los esquemas futUros del blanco 23. T5XA, OlA; 24. TXPT, con
podria ser: 03A-C5R. posición dominante.
51
22 ... TRIAD 9
23 CXT TXC
24 AXP!

26... AXO
27 TXT 030

La amenaza de las blancas era


24 ... AIO AXP+.

Si 24 ... , PXA; 25. D7T. 28 T7C A3C


29 T6A D5C
25 A8R! OlA
Si el blanco no tuviera hecha
Si 25 ... , AXT; 26. TXA, TXA; su movida P3CR, la tendría que
27. TXA, y caerá el PTD negro. hacer ahora, y el negro entonces
Se aprecia ahora la importancia podría dar jaque perpetuo me-
de 22. P3CR. diante D8R+ seguido de AXP.

26 TXA! 30 AXP+ Abandonan

d) La agresividad
Los temperamentos matemáticos, que gustan del orden posicional
y de los valores preconcebidos, tienen sus opositores tenaces en los
románticos, quienes procuran demostrar que el valor de las piezas
corre más por cuenta del jugador que de la posición. Establecen una
relación de figuras fundada en la agresividad, sin dar tiempo para la
defensa.

52
Match de Rohaska Slatina, 1931 10 C5R A3D

P. D. Defensa Eslava Las negras intentan liberarse


con AXC seguido de CXC y
R. Spielmann V. Pirc A6D.
1 P4D P4D
2 P4AD P3AD 11 CXPA!
3 C3AR C3AR
4 C3A PXP
Sacrificio basado en la insegu-
5 P4TD A4A
ridad de las piezas negras y que
6 P3R C3T
demustra la permanente ansia de
Spielman de no dejar escapar la
La salida del caballo por esta
oportunidad de un sacrificio.
vía tiene el inconveniente de ce-
derle a su oponente de 3AR la
cómoda ocupación del cuadro 11 ... RXC
5R.

7 AXP C5CD Como lo señaló el conductor


8 O-O P3R de las blancas, aquí aparece un
9 D2R C5R tentador sacrificio para el negro:
11..., AXP+; 12. RXA, D5T+;
Una inconsistente manera de 13. RIC, A5C; 14. CXC!, AXD;
evitar P4R. 15. C6D+, seguido de 16. AXA,
y las negras habrían «ganado» la
10 dama pero tendrían el juego per-
dido por la mala posición de su
rey.

12 D3A P3CR
13 CXC AXP+
14 RXA D5T+
15 RIC DXC

Las negras han recuperado el


material, si bien a costa de una

53
incómoda situación de la dama, Amenazan copar la dama con
lo cual será magistralmente apro- P3A.
vechado por Spielmann.
20 ... P4CR
16 D3C TR1R 21 P3A D5T
17 A2D D7A 22 DXD PXD
18 A3A C4D 23 P4R A3C
19 TRIA D5R 24 PXC PRXP
20 A2D 25 AlA Abandonan

e) La espiral
Es frecuente encontrar, entre los jugadores del estilo de Spiel-
mann, partidas definidas antes de la jugada 30. No ocurre así en el
tipo de juego de Nimzovitch. Como en genera sus partidas tienden a
ser cerradas, la posición de peones se trenza, se momifica, por lo que
su desenvolvimiento suele ser lento, requiriendo un fatigoso manio-
brar. Lucha de acecho y espera.

Dresden, 1926 probaciones». En efecto, mien-


tras el maestro polaco trata la
Sistema Nimzovitch apertura en estilo hipermoder-
no, con el centro retenido, Nim-
S. Tartakower A. Nirnzovitch zovitch ocupa el centro con sus
peones.
1 C3AR C3AR
2 P3CD P4D 5 A5C+ A2D
3.A2C P4A 6 AXA+ CDXA
4 P3R P3R 70-0 A3D
8 P3D D2A
Al pasar esta partida con Pa u- 9 C3A
lino Alles Monasterio, éste ano-
tó: "Es curioso como el maestro U na salida algo extraña, pues
de la nueva escuela, Nimzovitch, entorpece el P AD. Sin embargo,
reacciona en forma clásica frente el negro debe perder un tiempo
a su propio planteo empleado para evitar C5CD y entretanto
por el doctor Tartakower, siem- las blancas pueden jugar lO. P4R
pre afecto a esta clase de ca m- apoyado por este caballo.

54
9 ... P3TO 18 C4T C2R
10 P4R O-O 19 P4C P3C
11 TIR! 20 C3C C1CR
21 C2C P3A
Fuerzan una definición cen- 22 P4TR CIC
tral.
12
11 ... P50
12 C2R TOlO
13 AlA

Tartakower ha obligado a P5D


ablandando el centro negro.
Ahora maniobra con sus piezas
hacia el flanco rey que es donde
tiene posibilidades.

13 ... P3T
14 P3C R2T
15 A4A P4R Posición típica de maniobras,
16 A20 P4CO a la cual Nimzovitch era particu-
17 P4A! larmente afecto. La estructura,
semicerrada, es propicia para el
Contienen el alud rival. contragolpe.
17 ... C1CR! 23 R2T C3A
11 24 TIT C02R
25 P5T P4C

El proyectado asalto contra el


rey negro puede considerarse de-
tenido, y en cambio las negras
tienen algunas posibilidades de
romper el juego con éxito en el
flanco dama.

2603A TIC
27 PXP
55
Parece mejor un reagrupa- 40 RIC R2A
miento a base de TRI CO, pro- 41 T5A TXPT
curando posteriormente encon- 42 DXP TIC!
trarle otra ubicación al caballo
de 2CR. La jugada del texto tiene 13
el inconveniente de retrasar el
PTO.

27 .. PXP
28 TRIAD TIT
29 T2A D2D
30 DID TRIA

Pérdida de tiempo. Lo indica-


do era 30 .... , T2T, seguido de
TRITO. No obstante, las negras
disponen de más espacio para
maniobrar. Con la grave amenaza de ga-
nar la dama mediante C3A.
31 P3A T6T
32 AlA T3T 43 C2C T2C
33 CIR C3A 44 DIR T7C
34 A2D TI-IT 45 D5T TXP
35 C5A CR2R 46 D8T
36 CXA
Aquí las blancas pudieron for-
Jugado con el propósito de zar tablas mediante 46. 02T,
debilitar las bases negras dado 03R; 47. 08T, 03C! (si ahora
que piensan utilizar la columna 48. 08T seguiría 48 .... T6A!);
AO. El juego se vuelve tenso 48. 02T, 03R, etc.
porque ambos maestros amena-
zan invadir con sus torres el 46... T2D
campo adversario. 47 T6A TID

36 ... DXC Si 47 .... CXT; 48. TXC, 02R;


37 TDIA C5C 49.08T!
38 AXC PXA
39 D2D R2C 48 D7T

56
Todavía con 48. D7C, T2D; 54 ... T8C+
49. D8T, TID; 50. D7C podían 55 R2T PCXP
obtener tablas. 56 T2A T2T
57 C4T T7T
48... D6T! 58 D8A T8AD!
49 D6C

Si 49. D7 A, entonces 49. 14


TIR.

49... CXT
50 TXC D2R
51 T7A T2D
52 T8A R2C
53 D8C D2A
54 P4A

Una desesperada tentativa de


movilizar el caballo. Si ahora el
blanco intentara 54. T8T el ne-
gro le tiende la red así: 54 .... ,
T2R; 55. TXPT?, TIR! Se rindieron las blancas.
f) ¿La elasticidad ...
... o la economía, la ductilidad, el eclecticismo, la adaptación, o la
voluntad, la psicología, o la lucha? El juego del extraordinario
campeón lo definía él mismo con esta última palabra: lucha. Mas en
la lucha caben todos los recursos lícitos: habilidad técnica, espíritu
templado, decisión rápida, intuición artística, y otros muchos.
Emanuel Lasker pareció reunirlos todos.
Partida premiada 3 P4A P4D
Londres, 1899 4 P3D C3A
5 PXPR CDXP
P. R. Vienesa, variante Steinitz 6 P4D C3e
W. Steinitz Em. Lasker 7 PXP
1 P4R P4R Un poco mejor es 7. P5R,
2 C3AD C3AR C5R; 8. CXC, PXC; 9. A3R.
57
7 ... CXP A4C seguido de ... A6C. En esta
S CXC DXC variante, si 16. OXC, OXO; 17.
9 C3A A5C TXO, T8R+; 18. TIA (18. R2A,
10 A2R 0-0-0 TOIR), A1T+; 19. R2A, A6C+;
20. RIC, TOIR; 21. A20;
La base de todo el sistema TXTO; 22. TXT, T7R; 23. TIO,
empleado por el doctor Lasker, A4A; 24. AlA (24. C3A, A7A;
el que a cambio de un peón 25. TIAO, A5R), P3AR; 25.
adversario en el centro posee C3A, A5R (amenaza P4CR-
mayor agilidad en sus piezas. P4TR-P5C); 26. T2D, AXC; 27.
También en la otra formación (7. PXA, T8R+; 28. R2C, A5A.
P5R) se justifica el enroque largo Si 16. TXC, P3AR; 17. CXP,
en coordinación con el C3C, 04TR; 18.030, T8R+; 19. R2A
pues posteriormente la punta de (19. TIA, A7T+), TOIR.
5R se provoca mediante ... P3A.
15... CXP!
11 P3A A3D
12 O-O TRIR 15
13 P3TR

Si se mira bien, es probable


que el blanco ya tenga el juego
perdido. Las negras han comple-
tado su desarrollo y sus piezas
convergen sobre el enroque blan-
co. La principal dificultad de
éste es su debilidad en 3R. Ni 13.
C5R, AXA; 14. OXA, P3A; 15.
04C+, RIC; 16. C3A, T5R, etc.;
ni 13. 030, C5T; ni 13. TIR,
T2R; 14. A20, TOIR, son pro-
metedoras. 16 RXC AXP+
17 R2A
13 ... A2D
14 C5C C5T Si 17. RXA, 04T+; 18. R2C,
15 C3A 05C+; 19. RlT (19. R2A,
06C++), 06T+; 20. RIC, 06C+;
Si 15. A3A, CXA+; 16. CXC, 21. RIT, T5R, Y ganan.

58
17 ... P3A! 21 D3D ASA
22 TIT
Inicia el asalto final con los
peones. De cualquier modo, la calidad
se perdía; si, para evitarlo, el
18 TIC blanco juega 22. T5TR, se multi-
plican las amenazas con 22 .... ,
Si 18. TIT, A2D Y el blanco OSC; 23. TXA (de lo contrario, a
debe jugar 19. TXP, pues 19. 23. TXP, 07C+; 24. RIR,
C4T es contestado enérgicamen- 08A++; Ysi 23. C4T, TXA+;23.
te con 19 .... , TXA+. Luego de OXT, 06C++), OXT, etc.
19. TXP las negras prosiguen su
ataque con P4CR. 22 ... AXT
23 CXA D3A+
18 ... P4CR 24 A3A A4A
19 AXP 25 CXP D3CR
26 DSC P3A
Si 19. A2D, entonces 19 .... , 27 DST T2R!
PSC seguido de D4TR.
No sólo para atacar el caballo,
19 ... PXA sino para dar paso a la otra torre
20 TXP sin descuidar la columna rey.
Contra 20. CXP podría seguir:
20 .... , TIA+; 21. A3A, A2D; 28 TST
con la amenaza P3TR-TXA+ y
TIA. Si 21, C3A, D4TR; 22. Si 28. OXP, TIC; 29. 08T+,
RIR, TXC; 23. AXT, TIR+; 24. R2A; 30. 05T+, R20; con la
R2D, D4AR. amenaza mortal de 06C+.

20 ... D3R 28 ... ASC!


29 TSC D7A+
Amenaza 21. ... , 06R+; 22. 30 R3C AXA
RIR,OXC. Abandonan

g) La fortaleza
El temperamento arrollador de Alekhine se manifiesta claramente
en sus partidas. La que sigue es un extraordinario ejemplo que

59
muestra su poder de combinación, y, sobre todo, revela su fuerza de
ánimo, su voluntad de ganar.

Haden Haden, 1925 9 P4AD C3T


10 PXP C5CD
Fianchetto del Rey llD4A CDXPD
12 C2-3C P3A
R. Reti A. Alekhine 130-0 TlR
14 TRID ASC
1 P3CR P4R 15 T2D
2 C3AR P5R
Después de 15. P3AR las ne-
3 C4D P4D
gras asentarían un fuerte caballo
4 P3D PXP
en 6R.
S DXP C3AR
6 A2C A5C+ 15... OlA
16 CSAD A6T!
« Tratando de poner las piezas 17 A3A
en acción lo más pronto posible.
Sin embargo, en la actualidad yo Con su jugada precedente, las
tendría más en cuenta la seguri- negras ofrecían un peón cuya
dad de las casillas negras de mi toma hubiera sido fatal para las
posición ... » Es posible que Ale- blancas, como puede verse en la
khine haya modificado su con- siguiente variante: 17. AXA,
cepto después de haber escrito lo DXA; 18. CXPC, C5CR; 19.
precedente; pero a cada momen- C3A, C(4D) 6R!; 20. PXC,
to puede comprobarse en su ca- CXPR; 21. DXP+, RIT!; 22.
rrera ajedrecística que dejó de C4T, TlAR, ganando. (Alekhi-
lado el dictado rígido de la posi- ne).
ción nada más que para sor- 17... A5C
prender a su adversario, y esto en 18 A2C A6T
encuentros importantes, tal, por 19 A3A ASC
ejemplo, su sexta jugada en la 20 AIT
cuarta partida del match con
Hogoljubov por el cetro mun- Las blancas eluden la repeti-
dial, en 1934. ción de movidas, pues aspiran al
triunfo.
7 A2D AXA+ 20 ... P4TR!
8 CXA o-o 21 P4CD P3TD
60
22 TlAO P5T natural, conduce a la pérdida
23 P4T pXP irremediable de la partida. Tam-
24 PTXP 02A bién era insuficiente 27. R2T, a
25 P5C causa de 27 .... , T06T!; 28. C(5A)
3C (y no 28. PXT, por 28 .... ,
Jugando 25. P4R, C3C; 26.
CXP seguido de C8A+), 28 .... ,
03C, etc., las blancas pudieron
04R!; 29. PXPA, PXPA; con
hacer frente a la amenaza inme-
poderoso ataque, puesto que 30.
diata que pesaba sobre su rey
PXT sería todavía malo, porque
(A).
las negras continuarían con 30 .
25 ... PTXP ... , 04T+, seguido por 31. ... ,
26 PXP T6R! 06T.
La única probabilidad de sal-
16 vación era 27. A3A!, AXA; 28.
PXA!, PXP; 29. CXP, 04TO!
siempre con ventaja para las
negras (A).

27... PXP
28 DXP C6A!
29 DXP DXO
30 CXO

Este caballo descolocado dará


tema al negro. Es asombrosa la
Formidable jugada que con- 17
mueve todo el andamiaje blanco.
La torre no puede ser tomada
por 27 .... , OXP+, seguido de 28 .
... , CXP. Por otro, lado hay que
atender la amenaza 27 .... , TXP+;
28. RIA, C6R+; 29. PXC, T8C+;
30. RXT, 06C+; 31. A2C, A6T,
ganando.
27 C3A
Esta jugada, aparentemente

61
complicación que aún existe, pe- 34 T4A-2A
se al cambio de damas.
De aquÍ en adelante las blan-
30 ... CXP+ cas no tienen elección (A).
(Diagrama 17)
31 R2T 34 ... C5C+
35 R3T C4R+d.
Si 31. RIA, CXP+; 32. PXC, 36 R2T TXC!
AXC; 33. AXA, TXA+; 34. R2C, 37 TXC C5C+!
T(I)6T; 35. T8D+, R2T; 36. 38 R3T C6R+d.
TlT+, R3C; 37. T3T, T (6A) 39 R2T CXT
6CD! ganando. 40 AXT C5D
Abandonan
31 ..• C5R!
32 T4A Si ahora 41. T3R o 2A, segui-
ría 41. ... , CXA+; 42. TXC, A4D!
La torre negra todavía es fruto
Como comentario final, Ale-
prohibido, porque si 32. PXT?,
khine dice: "Considero que esta
C(5)XT, perdiendo en el cambio
partida y la que jugué contra
(A).
Bogoljubov en Hastings 1922
32 ... CXPA son las más brillantes partidas de
33 A2C A3R torneo de mi carrera».

h) La fineza

Hablamos ya de cómo se entiende la iniciativa en Capa blanca.


Agreguemos que como ella no depende de impulsos grandilocuentes
-aunque alguna vez la posición los haya exigido-, su particulari-
dad descansa en que parece filtrar, suavemente, un virus maligno en
la estructura adversaria, al tiempo que inmuniza su propia posición.

Bad Kissingen, 1928 2 P4AD P3R


3 C3AR P3CD
P. D. Defensa India de la Dama 4 C3A A2C
5 A5C A2R
E. Bogoljubov J. Capa blanca 6 P3R C5R
7 AXA DXA
1 P4D C3AR 8 CXC AXC

62
9 C2D A2C PCD mediante 18. P4TD, por-
10 A2R D4C que luego de 18 .... , P4CD éstas
11 A3A AXA abren la columna CD a su favor.
12 DXA C3A
13D3C 18 ... P4CD
19 P5A P4D!
El blanco busca las tablas y a 20 PXP a.p.+
ello obedece la provocación del
cambio de damas. Sin duda, la Alejar el caballo hacia el ala
posición ofrece poco desnivel del rey sería pernicioso, y volver-
-podria decirse que sólo el del lo a 3AD permite P5C. Contra
peón doblado-, pero en ese 20. C2D el negro mantiene la
poco Capablanca se mueve a sus iniciativa con 20 .... , P4R.
anchas.
20 ... PXP
13 ... DXD
14 PTXD R2R 18
15 P4CR P3TR!

El negro frena el ataque en


este flanco.

16 P3TD P3TD!

Con esto se inicia la moviliza-


ción en el sector dama y se
previene contra P4CD del blan-
co, a lo que se contestaría tam-
bién con P4CD.
Momento dificil. Pareciera que
17 R2R TR1CD el blanco subestima el peligro en
18 C4R? el flanco dama e inicia una con-
trademostración en el sector
Inconsistente. Parece mejor opuesto que padece de lentitud.
traer las piezas al sector :}tacado Era necesario 21. TRIAD, aun-
comenzando con 18. TRICD. que es evidente que ya no es
Desde luego, no es posible parar posible evitar el avance de los
la amenaza negra de avanzar el infantes negros.

63
21 P4A TlAD 28 T5T R3A
22 P5A? 29 T3T TDlAD
22. P5C sería contestado sen- Se amenaza CXPC+.
cillamente con 22 ....• PXP. En
realidad. en este sector no hay 30 CH P4T
nada que hacer. La jugada del 31 T3A+ R3C
texto afloja la estructura de peo- 32 P4CR C3D!
nes y da oportunidad a una
eventual penetración del monar-
19
ca negro.
22 ... C4T
23 R3D C5A
24 TDICD

Esto compromete una pieza


pesada en la defensa de un peón.
¿pero qué hacer? Si 24. P3CD.
C4T; y la columna abierta pasa a
ser propiedad del segundo juga-
dor.

24 ... P4D! Se persigue la inmovilidad


25 C3A completa de las piezas blancas
mediante 33 .... C5R.
En caso de 25. C5A. C4R+;
26. PXC. TXC; 27. TlAD. 33 C3A P5C
TDIAD; 28. R2D, P3A; y la 34 PXP PXP
posición blanca continúa siendo 35 CID
castigada.
Contra 3. C2T el siguiente
25... T3A análisis de Golombek es conclu-
26 PXP PXP yente: 35 .... C5R!; 36. CXP.
27 P5C T5A; 37. C2T. T7A. amanazan-
do mate; 38. TlD, TXP. ganan-
Busca contrajuego. do.

27 ... PXP 35 ... T7A

64
36 T2A P6C 39... P4R!
37 TlT CSR (Diagrama 20)
38 T2R Tl-3A
40 TlT
39 TlC
Está claro que no se puede 40.
La penetración negra es tan
PXP, por 40 .... , T (3) 5A (con la
profunda que el rey blanco ha
amenaza de 41. ... , C4A++); 41.
quedado en posición de mate.
TXT, TXT, y hay mate en 7D.
20
40 ... T3-SA
41 TST C4A+!

Las blancas se rindieron.


Hay mate con ... P5R.
Si miramos de nuevo el dia-
grama de la jugada 20·. la ganan-
cia parece brotada de la nada.
Tanta es la sensación de equili-
brio que nos transmite la partida
en ese momento.

LA UNIDAD LOGICA

Aunque Filidor anduvo por el mismo campo, puede decirse que


desde Steinitz la unidad lógica de la partida surge del tablero y se
hace comprender. En éste es visible la construcción del edificio
posicional. ¿Por qué no resalta del mismo modo esa unidad en
Morphy, lógico de excepción? Sencillamente, porque a su juego lo
insufla el factor tiempo, menos ponderable que un andamiaje
posicional. En esto Capablanca es un admirable sintetizador:
primero el tiempo, como factor vivo de la posición; en seguida, la
estructura figurativa. Acabamos de apreciar en él la fineza de su
estilo ganando un final que parece no decir nada. Existe unidad
lógica en su partida; hubo una simplificación donde el peón doblado
del blanco quitó movilidad al flanco rey. El juego negro se expandió
por el otro flanco y en el centro.

65
Indaguemos ahora, con más detención y a la luz de ejemplos
recientes, sobre el entendimiento que debemos tener de aquella
«cuestión lograda» a la que ya aludimos y que en ajedrez debe
remitirse a la unidad lógica de la partida.
Consecuente con ello, preguntemos: ¿Cómo se mide la unidad
lógica? Porque debe tener un punto de arranque, y entonces: ¿se mide
desde el instante en que el perdidoso ha jugado mal?
La conclusión es muy sencilla: o la belleza se emparenta con el
error, o no tiene nada que ver con él.
En el primer caso, desde un amplio punto de vista teórico práctico,
no resulta importante que el error sea menor o mayor. Su valoriza-
ción es independiente de la época en que se cometa y de su lugar
dentro de la partida. En ese margen de error se guarecen la lógica y la
verdad ajedrecística. Esta lógica y verdad relativas admiten la
intervención no lógica del sentimiento, y son las determinantes de la
belleza.
En el segundo caso, aquélla no existiría en ninguna partida
ganada; y dentro de las partidas tablas serían muy pocas las
poseedoras de los atributos necesarios para considerarlas bellas,
puesto que un equilibrio perfecto carece de emoción.
La historia de los premios de belleza se ha inclinado hacia las
partidas definidas, y por cierto a las definiciones espectaculares que
han denotado fuerza arrolladora y vigor inventivo l . Quiere decir, de
acuerdo con lo que llevamos expuesto, que la exactitud -y no puede
ser de otra manera- no es el canon irreversible del cual, como de un
vaciado, emerge la belleza.
La belleza es primero sentimiento y emoción, y en segundo lugar es
cuestión lograda; quizá como transición o segundo paso hacia la
decadencia. (Dentro de cada dirección artística, se entiende). Y la
cuestión lograda en ajedrez es más o menos una cuestión de exactitud
amplificada. Es decir, que abarca una mayor extensión de la partida.
y decimos más o menos, porque dentro del criterio de exactitud tiene
cabida la orientación temperamental del jugador, esto es, que la

I Sólo últimamente, como lo certifican los torneos de Budapest, 1952 y Middles-


borough 1975, se otorgan premios a partidas tablas y, en general, a partidas que se pre-
sentan como de una pieza (ver Fischer-Petrosian). Esto evidencia que nuestro concep-
to ha variado.

66
estrategia empleada o el modo de ejecutarla puede no ser único y, por
lo tanto, está reñida o liberada de un rígido matematismo. La
exigencia de este matematismo no excederá las variantes de una
combinación final de sacrificio.

TRES PARTIDAS QUE PUEDEN SER DIBUJADAS

Examinemos las tres partidas siguientes, a las que sus conductores


vistieron de unidad lógica. Antes de cada una hemos diseñado
algunos croquis, con el fin de hacer visible aquella unidad.
21 22

Afirmación central. Minado del bastión de peones negros.

23 24

Armónica distribución potencial de las Dentro del plan estratégico existen, co-
piezas. (La torre y el alfil apoyan el mo amenazas tácticas, entre otras, tomar
trabajo de ruptura de los peones blancos la torre en 1TD o el alfil en 3 D coordi-
en el sector dama). nando un jaq ue al rey.

67
••
•.t•••
•.
••.tI.
.t.~
11 •
25 yéndolo a colaborar en el centro
y entorpeciendo una acción con-
traria en ese sector. Por estas
razones parecen inconsecuentes
ésta y la próxima jugada del

•••
•••••
negro.

•••
8 C3A P4AR
9 TIC O-O

• •••
El negro procura contrarrestar aquel
plan con una reacción central en 4R, que
es donde coinciden sus fuerzas.
Pudo jugarse 9 .. oo, D2R, com-
binado con P4TD, a fin de de-
morar los planes del primer ju-
gador. Seguramente Novotelnov
Partida premiada confiaba en la lentitud del ata-
que de flanco, al que le opondrá
Campeonato Soviético 1949 una irrupción central.
Eslava. Sistema catalán
10 P4CD P3TD
P. Dubinin N. Novotelnov

1 P4D P4D Para dar libertad a la torre.


2 P4AD P3AD
3 C3AR P3R 11 P4TD D3A
4 D2A C3A 12 P5C PTXP
5 P3CR CD2D 13 PTXP P4R
6 A2C A3D
26
7 O-O C5R
Como el desarrollo del alfil
rey en 3D contiene implícito el
avance del PR, la colocación del
caballo en 5R trae otras obliga-
ciones discordantes con aquel
plan: o bien su apoyo, como
sucedió en la partida, o bien su
cambio en 3AD del blanco. Este
cambio no es favorable, pues el
blanco retomará con el PC tra-

68
Perfectamente natural; pero, PXA, PXA; 21. TRID ganando.
de acuerdo con lo acontecido en y si 17 .... , CIC, las negras
la partida, es posible que sea quedarían siempre con dos peo-
mejor 13 .... , P4A, que empalide- nes menos sin compensaciones.
ced la acción del peón de 5C y
disminuye a la torre que lo apo-
ya. Podóa seguir: 14. PAXP, 180XP!
CXC; 15. DXC, PRXP; y la infe-
rioridad negra no es tan mani-
fiesta como para predecir la pér- Lo exacto. 18. AXP no permi-
dida de su causa. tiría, contra la jugada del texto,
el bonito golpe 19. A5C.

14 PCXP!
18 ... TIC
19 A5C TXT
Desde este momento y me-
diante recursos tácticos sorpren- Si 19 .... DXA; 20. TXT; AXT;
dentes, el blanco demuestra la 21. PXC, AXP; 22. D5D+ y las
consistencia de su estrategia. blancas recuperan la pieza con
dos peones de ventaja.
14 ... PCXP
15 PAXP CXC
16 DXC 20 TXT
P5R
17 PXP!!
y no 20. AXD por 20. ...,
Sacar el caballo hubiera obs- TXT+; 21. AXT, CXA.
truido a sus propias piezas y
permitiría 17 .... , P4A aliviando 20 ... OXP
la presión.
De otro modo quedarían con
17 ... PXC dos peones menos.

Obligado, pues a 17 .... , C4A 21 PXC AXP


seguiría 18. A5C, D3C; 19. PXC, 2203C+ RlT
PXC; 20. AXP ganando. Contra 23 TIO 04A
18 .... , 02A; 19. PXC, PXC; 20. 24030 Abandonan

69
Campeonato Soviético 1949 Esta jugada -que impide
P4CD- en combinación con la
P. D. India del rey maniobra del CR, inicia una
27 acción clásica de debilitamiento
y minado de la posición blanca
del flanco dama.

13 TDlD C4R
14 P3C

Este ablandamiento es lo que


el negro persigue. En Budapest
1952, contra el mismo Geller,
Botvinnik adoptó, desde su ju-
gada décima (P3TR), una for-
La posición blanca es golpeada y rota
con un martillo. mación preventiva contra la de-
mostración negra en el ala. En
A. Kotov E. Geller efecto, el peón de 4AD fue de-
fendido con piezas a fin de poder
1 P4D C3AR jugar P3TD, lo que no debilita la
2 P4AD P3CR gran diagonal y paraliza las aspi-
3 C3AD A2C raciones negras. Su estrategia
4 P3CR O-O posterior se fundó en prevenir la
S A2C P3D reacción negra oo. P4D y en pre-
6 C3A CD2D parar una irrupción central me-
70-0 P4R diante el avance del PAR a su
8 P4R PXP cuarta casilla. En la citada oca-
9 CXP C4A sión, Botvinnik apresuró dema-
10 P3A siado los acontecimientos y per-
dió en definitiva. (Es interesante
Fortificación central para fa- acotar que en la partida que
cilitar un posterior ataque en el sigue a ésta Gligoric consigue
flanco derecho a base de P4CR. llevar a feliz término un plan
semejante).
10 ... CR2D
11 A3R P3AD 14 ... PST!
12D2D P4TD 15 C4-2R

70
Botvinnik indicó que lo co- 18 CXP
rrecto era 15. P4A.
Obligado, pues a 18. 02A
15 ... PXP seguiría 18. oo,, P8T=O; 19. TXO
TXT; 20. TXT, PXA; etcétera.

28 18... D4T
19DXC A3R

El mango del martillo es refor-


zado. Si ahora 20. 04C, enton-
ces 20. oo., PXA; 21. OXO, TXO;
y se produce un juego parecido al
del texto.
20 DlA PXA
21 C2T-3A P4CD

La conducción de la masa de
infantes se hará con verdadera
El flanco dama es castigado maestría. La defensa del blanco
sin misericordia. es dificil, porque un sacrificio de
piezas por peones no es posible a
16 AXC CXP causa del formidable apoyo que
17 DlA PXP les prestan los alfiles negros.

22 C1C P5C
29 23 C4A

Se pudo intentar aquÍ astillar


el mango con 23. P4A, para
jugar después P5R.

23 ... A6C
24 T6D P5A!

No hay que perder tiempo.

25 TXPA P6A
71
30 32 ... TID
33 A4R R2C
34 P6A+ RIC
35 T6T P4TR
36 T5T P5T!
37 AXP TXP+
38 RXT AXP+
39 DXA PXD+
40 R3T PXA
Abandonan
***
Decíamos en la primera parte:
« .• .10 esencial es el movimiento,

26 C5D AXC la vida creciente de la partida ... »,


y el juego que pasaremos a ver
El caballo inmóvil de l e com- ilustra aquel aserto. Nuestra ima-
pensa el desequilibrio material. ginación es excitada estéticamen-
Con este cambio el negro vislum- te por un plan triunfante, un
bra una traslación del objetivo trabajo de conjunto, diríamos
de lucha. La ocupación de la que por un croquis estratégico
séptima línea en conjunción con ejecutado vigorosamente.
la columna dama y la actividad Ensayamos revelar al lector
diagonal de la dama y alfil ne- tres etapas de ese contexto:
gros determinará el arrollamien- 31
to de las defensas del rey contra-
rio.
27 PXA DXP
28 P4A D50+
29 RlT T7T
Amenaza TXA.
30 A3A T7CD
31 P5A A4R
32 DIR
Se amenazaba TXP+ seguido Avance de los infantes sostenidos por las
de D5T+. piezas pesadas.

72
32 4 A2C o-o

•••
••••• •
• ~ ~
• _ ~mí·
,?;.
5 C3AD
6 C3A
70-0
8 P4R
9 CXP
P3D
CD2D
P4R
pXP
C4A



••• •• D 10 P3TR P3A
TlR

•••••
11 A3R
12D2A D2R

•••
• •••
Cuña de bloqueo que sujeta el flanco
derecho.
13TDlR

Hasta ahora como dicen los


libros. Se sabe que si las negras
juegan 13 .... , C4XP; sigue 14.
33
CXC, CXC; 15. AXC, DXA; 16.
A2D Y ganan.

13 ... P4TD

Aquí parece mejor A3R, que


obligaría a 14. P3C quitando la
casilla 3C para el CR blanco al
mismo tiempo que solidificaría
la posición del caballo negro en
4AD.

Las piezas de largo alcance baten el


14 C3C C3T
campo enemigo. 15 P3T

Torneo de Mar del Plata, 1950 Desde luego que no 15. CXPT
por 15 .... , C5C seguido de P4D.
Defensa India del Rey
15... C2A
S. Gligoric M. Czerniak 16 C4D C3R
17 C3A C2A
1 P4D C3AR 18 C2D!
2 P4AD P3CR
3 P3CR A2C Las piruetas de los corceles

73
han terminado en beneficio de 34
las blancas. En efecto, el caballo
2A, si bier: apoya el avance del
peón a 40, quedará descoloca-
do, en tanto que el caballo 20
blanco defiende eficazmente su
peón AD sin entorpecer su jue-
go. Dentro del planteo negro
puede considerarse como defec-
tuosa la formación de peones
3AD-3D por la debilidad de este
último punto. Esta debilidad no
es directamente vulnerable; al
contrario, un ataque directo se-
ria neutralizado con facilidad.
Pero el negro debe hacer algo 22 P4CR
con ella, pues una acción a base
de P4AR sí la señalaria a los
objetivos contrarios; y la activi- ¡Naturalmente! Toda posición
dad en el sector dama con el tiene momentos en que se juega
peón en 4TD, sin haber jugado el sola.
blanco su PCD, no es promete-
dora. Entonces, no queda más 22 ... P4A
que el intento central ... P4D 23 PXP a.p. ARXP
abriendo la posición o, como
sucedió en la partida, permitien- Después de 23. oo., CXP la
do la invasión por 5R. Ambas continuación del texto era toda-
alternativas encuentran a las ne- vía más fuerte, puesto que dis-
gras con su dama sin ubicación pondría de la casilla 5e. La toma
firme, dado que su mejor casilla con el alfil tiene el propósito de
(2AD) está ocupada por el caba- guarecer la dama en 2e. Sus
llo. defectos los destacará Gligoric
virtuosamente.
18... A3R
19 P4A P4D
20 PAXP PXP 24 C3A D2C
(Diagrama 34) 25 P5C!
21 P5R! C2D (Diagrama 35)

74
35 36

Esto obliga a achicar el AR o 32 AXA C3R


bien a debilitarse por casillas 33 A5D C2-4A
negras. 34 P5A PXP
35 D8T+
25... AXC
26 PXA A4A Lo exacto. Si directamente 35.
27 D2D A5R 05R el negro prolonga su resis-
28 A4D D2A tencia mediante P5A, ahora im-
29 P4A! posible por TXP ganando en
El conductor de las blancas seguida.
imagina un retroceso espectacu-
lar para armar .. la máquina». 35... R2R
36 D5R R2D
29 ... PXP 37 TXP D2R
30 A1TD! ... 38 AXPA R1A
(Diagrama 36)
39 AXC+ CXA
30 ... AXC
40 TlA+ R1D
Un pla usible deseo de limpiar 41 D5D+ Abandonan
el tablero. Si 41. ... 020; 42. A6A+, T2R
43.0XO+, RXO; 44. AXT, RXA
31 D3A RIA 45. T5R, etc.
LA INICIATIVA ES EL MOVIMIENTO DE LA OBRA
Vimos cómo se armoniza un plan y se impone. Esto, sin embargo,
no ocurre a menudo en la práctica de una manera tan ostensible.

75
(Adviértase que las dos torres, los alfiles, la dama y uno de los
caballos, Gligoric apenas necesitó cambiarlos de lugar una vez
desarrollados). El maestro tropieza muchas veces con dificultades de
configuración que restan claridad a las maniobras posteriores para
mantener el control del juego. Se siente poco más o menos dónde está
la verdad de la posición y entonces ésta se hurga acosando al
adversario (iniciativa). Es en la forma sutil o espectacularmente
agresiva en que esa iniciativa se traduce que advertimos la fibra
creadora y con ella el arte de un gran maestro.

La Habana, 1952 37

De! India de la Dama

M. Najdorf A. Pomar

1 P4D P3R
2 C3AR C3AR
3 P4A P3CD
4 P3CR A2C
5 A2C P4A

Este prematuro ataque al cen-


tro cayó en desuso porque frente
al siguiente avance del blanco las ... 2CD; 22 • Apoyarel avance del
negras se ven obligadas a cam- PR; 32 . Provocar P3CR, lo que
biar para no verse constreñidas; debilitaría el flanco rey del ne-
la tensión que ello depara las gro. Este, para defenderlo, debe-
encuentra con su alfil indefenso rá ir con su alfil a ... 2CR aban-
en ... 2CD. donando la custodia del cuadro
...3D en una columna donde
6 P5D PXP puede quedar su peón retrasado.
7 C4T Estas consideraciones habrán
prevalecido, probablemente, pa-
La maniobra de Rubinstein, ra que Pomar intentara una nue-
cuyos objetivos son: 12 • Mante- va formación.
ner la tensión central en conjun-
ción con el alfil «colgado» en 7 ... C5R

76
Aquí Najdorf se ve en la obli- 38
gación de probar la verdad de la
maniobra del viejo maestro. Así
lo hace, insuflando vivacidad al
Juego.

8 PXP C3D

La idea es cubrir la casilla


.. .4AR sin necesidad de ... P3C.
Claro que todo tiene un precio:
en este caso, una distribución
poco ágil de las piezas en el
centro y flanco de dama. Por grama. Algo más sólida parece
otro lado, es secundaria la apa- una reagrupación a base de
rente pérdida de tiempo que sig- ... C2AR, aunque después de 12.
nifica porque el negro la com- P4R, PXP, 13. CXP, D2A(13 .... ,
pensará cuando juegue ... A2R P3D significaría abrir la puerta
forzando al caballo blanco a ... 3R a las esperanzas blancas) es
volver a 3AR. evidente que el negro no tiene
desarrollo cómodo. Surge de es-
9 C3AD A2R te análisis la inconsistencia de 7.
10 C3A P4A ... , C5R y la necesidad de inten-
tar algo donde se tienen tres
Evitan P4R. peones contra dos. La siguiente
jugada inicia una demostración
11 O-O en el sector dama al mismo tiem-
po que cede la casilla ... 3CD
Momento crítico en que el para la dama.
negro debe resolver el camino a
seguir. Toda movilización, a cau- 11 '" P4CD
sa del mate te ... P2D-C3D- 12 P4R!
A2R, resulta pesada. Por eso se
torna demasiado lenta una ma- Asume la iniciativa con el fin
niobra a base de O-O y C3T- de que su adversario no se agran-
2A-IR-3AR; y el enroque lar- de en el flanco dama.
go luego de ... C3T y D2A
encontraría a las negras sin pro- 12 '" PXP

77
13 C2D! o-o prevé el sacrificio del alfil. para
14 C(2)XP D3C lo cual es necesario alejar la
dama negra de la tercera fila. que
Luego de 14 ....• CXC; 15. es por donde podría acudir en
AXC!. el ataque a la ciudadela socorro del rey.
real promete éxito completo. Nos permitimos insistir en es-
tas fatigosas explicaciones con el
15 CXC AXC fin de que el lector poco especia-
16 D5T lizado abarque lo más posible el
panorama que tiene ante su vis-
Las blancas han apurado tan- ta. El goce estético sólo se obtie-
to los acontecimientos en sólo ne cuando se comprende la maes-
cuatro movidas. que las negras tría de la obra.
ya están en posición desespera- Siempre la habilidad artística
da. Si ahora 16 ....• P3C podría de un maestro de ajedrez se
seguir 17. 04C y eventualmente orienta hacia una coordinación
A3R y P4A-5A. de las consideraciones estratégi-
cas con las exigencias tácticas.
16... C3T En este sentido. el golpe táctico
17 P4TD! 17. P4 TO! revela en al to grado la
capacidad imaginativa y creado-
39 ra en oposición al resultado de
un frío análisis lógico. Este aná-
lisis nos conduce generalmente a
consideraciones generales. en el
presente caso. a que debemos
convulsionar aún más las piezas
negras antes del asalto decisivo.
¿Cómo hacerlo? Najdorf nos lo
está diciendo.

17 ... PXP

Si 17. P5C la idea se pro-


Como después de A4R el ne- longa así: 18. P5T. 02A; 19.
gro deberá jugar ... P3C(estando C5C, etcétera.
abierta la columna rey la fuga del Contra 18 .... , DIO seguiría
monarca es imposible). el blanco 19. C4R, A2R; 20. P60. A3A;

78
21. CXA+ y capturan el alfil de 20 AXP PXA
... 2CD. 21 DXP+ RlT
22 TlR A4R
18 CXP D2A
23 D5T+
19 A4R
La tarea está concluida. Los
últimos formulismos son cum-
Sería engañoso 23. T4R por
plidos con doctoral precisión.
23. oo., A2C y hay que trabajar de
19 ... P3C nuevo. El prosaísmo tiene dere-
40 cho a vivir, ya que por él distin-
guimos la belleza.

23 ... RIC
24 TXA T2A
25 T5C+ RIA
26 A4A TXA
27 D8T+ R2A
28 D7C+ RIR
29 TlR+ Abandonan

¿DESDE CUANDO ESTA PERDIDA LA PARTIDA?


Podría alterarse el título y preguntar: ¿Qué vantaja se necesita para
tener la partida ganada? Un principiante necesitaría la dama, y
alguna otra pieza, por las dudas. Ya un jugador de 3'. categoría con
un peón de ventaja y posición equilibrada se animaría a ganarla. En 1'.
categoría bastaría un error posicional acompañado de dos medios
errores tácticos. Y para los grandes maestros un par de jugadas poco
exactas son más que suficientes.
En la partida que sigue, la única que el conductor de las negras
perdió en ese torneo, no aparece claro el lugar de la equivocación.
Apasiona investigar, entonces, desde qué momento Boleslavsky
comenzó a sufrir. Hojeemos desde atrás, cuando no tenía consuelo.
(Diagrama 41)
Se pierde un peón y la posición ces. Contra 25. oo., T2T; sigue 26.
es restringida, sin contrachan- TI C amenazando ASC y P6A; y

79
.í•í••••
41 43

a~ •_..1L%~
1iif ;A' _.~~?~.'tfz.'1;
.'Eíf::¡
ímIí
í.~.
~ft1~. ~I

•.f~~.~
•....
H •••
•~ ' • g~Hit
~.
it. ...grO _
,l:j~.§. ;:g;
si 25 .... AlA; 26. AXC, PXA; 27.
20 .... , TXT+; 21. TXT, 02A; 22.
OXP.
030, con dominio de la colum-
42
na. (Se amenaza 23. 070, TlAO;
24. AXP).
¿Estaria perdido ya? Veamos.
En la posición del diagrama el
negro jugó 17 .... , TlO, lo que
puede merecer un signo de inte-
rrogación. Pero ¿qué jugar? Si
17 .... , CXA; 18. OXC, 02A, que
sin dua es más sólido, el blanco
puede continuar su política po si-
44
El intento de salvar un peón
mediante 23 .... , C3A seria casti-
gado con 24. P6A. Probable-
mente esto decidió al segundo
jugador a abrir el flanco dama
para dar movilidad a sus piezas.
(Diagrama 43)
Contra 19 .... , CXA, se conti-
núa: 20. OXC, 02A (hay que
acomodar la dama); 21. 04R, Y
el juego negro es malo. Peor sería

80
cional así: 19. T02, TRIO; 20. La movida de desarrollo 10.
TI-ID, TXT; 21. TXT, TlO; 22. ..., C3AO trae dificultades, dice
04A, 01C; 23. T70, con supe- G. Stahlberg, y aconseja: 10 .... ,
rioridad. PXP; 11. CXP, 03C, y si ahora
(Diagrama 44) 12. Tl O, entonces 12 .... , C3AO;
Es el caso que ya en este 13. CXC, PXC; 14. AXC, PXA;
momento el negro tiene obliga- 15. TXP, A2C, etc. Parece posi-
ciones no gratas, porque luego ble al blanco mejorar la movida
de 13 .... , CXC+; 14. CXC,elalfil 12 jugando: 12. C3AO que man-
no puede ir a ... 20 por 15. C5R, tiene la elasticidad. Se concluye
45 de todo esto que fue aquí donde
la partida negra comenzó a des-
componerse. Permítasenos una
duda, ¿puede afirmarse que estas
variantes son absolutamente
exactas?
Comencemos desde el princi-
pio.
Saltsjobaden 1948
Defensa Grünfeld

ni a ... 3R por 15. C5C en M. Najdoñ 1. Boleslavsky


combinación eventual con TI O;
1 P4D C3AR
Y 14 .... , AIAnoesbuenopor 15.
2 P4AD P3CR
TI0 directamente.
46 3 P3CR A2C
4 A2C P4D
5 PXP
A pesar del remozamiento de
esta apertura y defensa, las líneas
clásicas mantienen su lozanía.
Las blancas cambian para atacar
una figura y ganar tiempo con
los peones formando el centro,
lo cual parece más justificado
aquí, en que las negras no pue-
den cambiar en 3AO del blanco.

81
S ... CXP 18 ... P3TD
6 C3AR O-O 19 P4CD D2D
70-0 P4AD 20 AsC TIR
8 P4R C3AR
9 PsR C4D Es evidente que 20 .... , A3A no
se puede hacer por 21 TXC; y 20.
10 D2R C3AD
11 pXP ... , P3A crearía nuevos motivos
AsC
de ataque.
Como ya lo vimos en los dia-
gramas anteriores, el desarrollo 21 D4A P3TR
negro es más aparatoso que real; 22 A4A TRID
no tiene « resto». 23 A6D P3C
24 P4TR
12 CD2D CXP
13 P3TR CXC+ Librándolo del ataque de la
14 CXC AXC dama.
15 AXA P3R 24 ... PXP
16 TID OlA 25 PXP TOlA
Una ingeniosa manera de salir
26 DXP AlA
27 AXC PXA
de la clavada puesto que se ataca
28 TXP TIT
indirectamente el PTR.
29 D2R D3A
17 A3R TID 30 TS-lD TIR
18 TOlA 31 D2D P4T
32 AXA RXA
Surge aquí claramente la su- RlC
33 nA
perioridad blanca en espacio, 34 DsD
desarrollo, fácil comunicación y
armónico juego de piezas. En La gran diagonal en poder de
contraste, el juego negro se ve las negras podría derivar en al-
atacado de parálisis progresiva. gún lance molesto.
El caballo no puede moverse a
causa de TXTy se pierde el PCD, 34 ... DsT
yen cuanto al alfil prácticamente 35 TI-2D T8R+
actúa en una diagonal vacía. 36 R2T TIAD
Queda la jugada natural ... D2A 37 P6A D3T
que comunica las torres; pero 38 P7A R2C
Boleslavsky prefiere la preventi- 39 D4D+ R2T
va. 40 D7D R2C

82
41 D4D+ R2T Quizá no podría dibujarse co-
42 D4AD Abandonan mo en los anteriores ejemplos,
pero no cabe duda que existe
Si 42 ... 03AR; 43. T70, R2C; unidad lógica en el juego que
44. T2-20, TlR; 45.050 con la repasamo, hecho de una hebra.
amenaza T80.

EL ADVERSARIO DEBE COLABORAR

Nos dice Rubén Fine en su libro «Ajedrez mundial»: "Cuando sólo


uno de los contendientes juega perfectamente y el otro comete errores,
tenemos lo mejor que el ajedrez puede ofrecernos». En la siguiente
partida Tartakower extiende su mano para que Euwe la engalane con
una joya de su creación.

Venecia 1948 8 TlR O-O


9 C3T CID
Giuoco Piano. Variante Greco- 10 AlA CIR
Steinitz
Euwe opina que 10 .... , C20 es
S. Tartakower M. Euwe lo exacto por impedir la siguien-
te maniobra del blanco que gana
1 P4R P4R un peón.
2 C3AR C3AD
3 A4A A4A 11 C4A P3AR
4 P3A A3C
5 P4D D2R Ahora hay que resignarse. Si
60-0 P3D 11. ... , C3AO; 12. P4TO, P3TO;
7 P3TR! 13. CXA, PXC; 14. PXP, PXP;
15. A3R seguido eventualmente
Buena jugada, que colabora de 03C y las negras pierden lo
en el mantenimiento del centro mismo el peón con la desventaja
blanco impidiendo la clavada del de que al retomar en 3CO con el
caballo. Asegura, además, la ul- PAO se aleja este peón del cen-
terior colocación del alfil en 3R tro. En esta variante, además, no
sin molestias. actúa la TO en su columna.

7 ... C3A 12 P4TD! P3A

83
13 CXA PXC Creemos que éstas, ya en la
14 D3C+ C3R movida anterior, antes de A4AD
15 DXP P4C! debieron traer la dama a 2A vía
3C y luego de A3R iniciar el
Momento responsable. Con un avance de los peones en el sector
peón menos y considerando que dama, que es donde tienen supe-
una acción central sólo benefi- rioridad. Pero claro, ¡como ya
ciaría al primer jugador, que sabemos lo que acontecerá en la
posee los dos alfiles, el negro partida, nos es fácil indicar otro
recurre al ataque sobre el rey rumbo!
esperanzado en que tienen un
punto fuerto en .. .4R y aprove- 17 ... R2T
chando la descolocación de la 18 PXPC PTXP
dama blanca 19 PXP PDXP
20 A3R TlT
16 A4AD P3T 21 P3CR
17 P4TR?
La retirada del rey por lA-
47 2R y eventualmente por 2D-
2AD se presenta como un recur-
so aleatorio. De cualquier modo
el negro puede obligar a P3C
iniciando el viaje CIR-2C-4T
con posición creciente.

21 ... R3C!

Permite el paso de la dama.

22 R2C
(Diagrama 48)
A nuestro entender, éste es el 22 ... C5A+!!
primer yerro. Resulta evidente
que las piezas negras están mejor ¡No era fácil prever esta estu-
dispuestas para la actividad en el penda continuación! Euwe de-
flanco rey, pues hasta su alfil de bió exprimir al máximo la posi-
... lAD se ve favorecido con la bilidad de una combinación de
última movida de las blancas. sacrificio puesto que no se puede

84
48 diante la amenaza de mate obli-
ga al caballo a descuidar la casi-
lla 4T por donde penetrará la
torre.

26 C2T PXA+
27 RXP

Si 27. R3A, A7C+; 28. RXA,


D6T+; 29. RIC, DXC+; 30. RIA
P6A y dan mate.

27 ... T5T+
permitir 23. TI T que liquidaría 28 R3R
en gran parte la complicación.
Forzado. Si 28. R3A, A7C+;
23 PXC 29. RXA, D6T+, etc. Y si 28.
R3C, T5C+, y mate en tres.
Si 23. RIA, T8T+; 24. CIC,
A6T++. y si 23. RIC, D2T. 28 ... A7C
29 C3A
23 ... A6T+!
24 R3C 49

24. RIC colocaría al rey en


una jaula. Por ejemplo, después
de 24 .... , PCXP no hay jugadas
satisfactorias. Si 25. AXP (con-
tra otra jugada del alfil seguiría
... D2D-5C+; y contra 25.
TRID, entonces 25 .... , D2C!,
etc.), PXA y no hay defensa
contra la amenaza ... D2C. Si 26.
AlA, D3R, etcétera.
24 ... PCXP+
25 AXP D2D!! 29 ... TXP+

Una jugada maestra, que me- No decae el espectáculo.

85
30 RXT C3D+ juego? 35. 040 prolongaría la
31 R3D resistencia con probabilidades
prácticas de empate. Pero si Tar-
Si 31. R40, CIAjaque dese., y takower no colabora, ¿cómo Eu-
si 31. R4A, 04A+ seguido de we obtendría el premio de bri-
CXA o OXC+. llantez?

31 ... D4A+ 35 ... A5R+


32 R4D D5A+ 36 R2C D6D
33 R3D 37 TlC+ R2A
38 TDIAD
Si 33. R5A, OXA+; 34. RXC,
040+; 35. R7R, 02A+; 36. No salvaba tampoco 38. 07A+
R60, OIA+; 37. R70(37. R7A, R3R; 39. TOIAO, 070+; 40.
010+; 38. RXP, OlA mate), RIT,C5A!
A6T+; 38. T6R, AXT; 39. RXA,
TI R+; 40. R70, 02R mate. 38... D7D+
39 R3T
33 ... DXA+
51
34 R2A AXC

50

39 ... C5A+
40 PXC TXP+!!

35 P3C? Esta culminación del crescen-


do es realmente excitante. La
¿Cuándo, por todos los dia- partida se ganará con el mínimo
blos, ha de traerse la dama al requerido.

86
41 RXT D7T+ Como se ve, se trata de una
42 R4C D7C+ partida de viva lucha, donde los
Abandonan apremios tácticos prevalecen. Pe-
Seguiría: 43. R5A, DXP+. se a todo, el análisis lógico nos
indica que estructuralmente las
Partida premiada blancas están mejor. No han
Amsterdam 1950 movido sus peones del sector
Defensa Caro-Kann rey, lo que representa una venta-
Blancas: N. Rossolimo ja con un centro abierto, y no
Negras: T. A. van Scheltinga tienen piezas descolocadas, tal
como el caballo negro ... 3CD.
Despues de las jugadas: 1.
En cambio, su torre de 60 se
P4R, P3AD; 2. C3AD, P4D; 3.
P4D, PXP; 4. CXP, C2D; 5. halla expuesta al ataque de las
C3AR, CR3A; 6. CXC+, CXC; piezas menores. Esto estaba, se-
7. C5R, P3CR; 8. A4AD, C4D; guramente, en los cálculos del
9. D3A, A3R; lO. O-O, A2C; primer jugador, porque la única
11. TID, O-O; 12. A3C. P4TD; manera de desalojarla es con el
13. P4A, C3C; 14. P4TD, DI A; AR y en caso de capturarla que-
dará tambaleante la posición del
15.D2R, P3A; 16. C3A, A2A; 17.
A3R, P4AD; 18. P5D, TIR; 19. monarca negro.
T2D, P4R; 20. PXP a.p., AXP; Consideremos la posición tác-
21. TDID, A2D; 22. T6D!, A3A; ticamente.
23. D2D, D4A; 24. A2A, D4T; 25 .... , C I A no es posible por
25. CIR, se alcanzó la siguiente 26. T8D. Por otra parte, el caba-
posición: llo no puede tomar el peón en
4AD a causa de A3C, y si previa-
52 mente se retira el rey, el blanco
consolida con P3CD.
Otro plan podría ser 25 .... ,
P4A, a lo que el blanco sigue fiel
a su anticipada entrega de cali-
dad jugando 26. P3T, y si enton-
ces 26 .... , A4R, podria seguir 27.
AXPAD, AXT; 28. DXA que-
dando el caballo amenazado. Si
éste toma el PT, el blanco perfo-
ra la posición del rey con 29.
A4D, a lo que negro debe devol-

87
ver la calidad así: 29. oo., TOlO; cambio y juega: 29. oo., P4CR!
30. 06A, TXA; 31. OXT, y el Podría seguir:
caballo negro puede ser copado. a) 30. T4C, OXP+; 31. RIA,
Por último, promete ser más P3T; 32. AXPC, AXP A, con una
sólido, sobre la base de no entre- posición apasionante. Por ej.:
gar ningún peón, el siguiente 33. PXA. (No 33. AXP jaque
programa: 25. oo., 04R; 26. dese., AXT; 34. 05C+, RIT,
P3CO, AlA; 27. A4A, 02R, etc.; ni tampoco 33. T4T por 33.
para contestar a 28. 03A con 28. oo., 06C; etc.) 33. oo., 08T+; 34.
oo., 02AR, etc., por lo que el TIC. (34. R2A, 07T+ Y el rey
blanco debe apelar a planes más debe volver a lA). 34. '00' OXP+;
largos, los que pueden dan opor- 35. 02A, OXO+; 36. CXO,
tunidad de resistirlos. TXT+; 37. A o CXT, PXAydebe
No obstante, van Scheltinga ser tablas.
inicia su colaboración así: b) Una alternativa peligrosa
podría ser: 32. P4A, TIAR; 33.
25 oo. AlA 02A, A50 y el juego táctico
Lo que no estaría tan mal si no sigue a sus anchas.
fuera que tiene en mente una En todas las variantes que se
indigesta ganacia de calidad. ensayan, si no se llega a una
simplificación como en a), las
26 TXP A2C negras notan la incomodidad de
27 T4A A4R tener un caballo indefenso en ...
28 C3D AXT 3CO que si bien vigila los cua-
dros 00.20-40 no puede entrar
La concreción de su idea. Pa- rápidamente en juego.
rece mejor la jugada intermedia Si el blanco, contra 28 oo.,
28. oo., TOlO, con el fin de TOlO, juega 29. P3T, se conti-
disponer de la casilla oo. IAO núa 29. '00' AXT; 30. AXA, T7R;
para el caballo sin incomunicar 31. 03A, 04A Y la posición
las torres. La complicación que negra vive.
originaría tal jugada es muy difi-
cil de seguir con claridad. Contra 29 CXA D4R
ella no sería bueno 29. P3A?, que 30 P3CD C2D
impide oo. A5R al par que obs- 31 C5D AXC
truye la acción de la dama negra Se amenazaba recuperar la ca-
en la diagonaI4TR-80, porque lidad con A4A.
el negro no se apura en ganar el 32 PXA
88
32. DXA+, DXD; 33. TXD Si las negras, para impedir la
sería un juego conservador más próxima jugada blanca, hubie-
o menos simplificado en el cual ran movido 36 .... TIAR, las
la calidad de menos estaría com- blancas las ponen frente a un
pensada con dos peones, y por problema difícil con 37. A6T (37.
tener mejor posición las blancas P3A quizá no sea suficiente dado
poseerían algunas chances prác- que las negras pueden tomar el
ticas para ganar. Fiel a su tempe- P6D con el caballo y si luego 38.
ramento, Rossolimo prefiere no A2D, entonces 38 .... , C4A para
cambiar damas para mantener la cubrir la gran diagonal con C5D);
complicación confiando en el como retirarse de la columna
poder de ambos alfiles. sería reconocer el error -contra
37 .... , T3A el blanco ganaría con
32... P3C 38. P7D-, deben tomar en 7AR:
33 A3D C3A 37 .... , TXP; 38. A5D, TDIAR;
39. D3R Y las negras dejarán
Si primero 32. . .. , C3A, lo algo en el camino.
mismo 33. A3D!
36 ... TDID
34 A4AD C5R 37 A4A D3A
35 P6D+ d. RlT 38 P7D T2R

35 ... , R2C sería erróneo por Las negras de ben cuidar que el
36. A6T+, RIT; 37. D4A! AD del blanco no ocupe la dia-
gonal larga, lo que desmorona-
36 DlA ría su juego. Si ahora 38. ... ,
53 54

89
TlAR; el blanco puede volverse Prins en el libro del torneo da
tranquilamente a 3R y amenaza esta convincente variante: 40.OO"

nD seguido de P3A. T2C; 41. PXC, TXA; 42. P5R,


02R; 43. P6R Y el blanco gana.
39 P3A
(Diagrama 54) 40... C6A
Consecuente con su idea de 41 T6D D2C
impedir la ocupación de la dia-
gonal grande, van Scheltinga no 41. oo., 05A; 42. OXO, PXD;
retirará su caballo. Sería incon- 43. T6R, etc. O 41. oo., 04R; 42.
veniente 39. 00' C6A; 40. T6D, A7A!
02C; 41. A5CR.
42 D2D
39 .• , P4CR
40 ASC El blanco vislumbra un final
ganador, y esta jugada tiende a
55 conseguirlo. Si el negro juega:
42. oo., T2XP; 43. TXT. TXT; 44.
DXT, OXD; 43. A5R+, D2C;44.
AXO, RXA; 45. R2A, etc. Una
jugada preventiva como 42. P3T
liberaría el caballo.

42... PSC!

56

¡Original y única! Es preciso


conservar ambos alfiles por lo
que no puede jugarse nI A20 ni
A3C, y por otra parte A 7A tiene
la desventaja de que al tomar el
negro el peón con la torre de oo.
ID el alfil queda atacado. Des-
pués de esto, hay obligación de
mover el caballo; si no lo hiciera,

90
Con la idea de liberar el caba- 44 ... I(I)XP
llo. Aquí el blanco debe evitar
una bonita combinación. Si jue-
La segunda, y esta vez defini-
ga: 43. A7A, PXP!; 44. AXT,
tiva, colaboración. Con 44 .... ,
C7R+; 45. DXC, PXD; 46. AXP,
C7R! el negro conservaba sus
TXP y las negras ganan.
aspiraciones de triunfo.
43 RIA Si 45. T6R, D8C+; 46. RXC,
D7C+; 47. RID, DXD+; 48.
Este es un plausible deseo de T(2)XP, etcétera.
salir del jaque y de la presión de Si 45. AXC, TI C; 46. T6C,
la dama. Pero tampoco parece DXT; 47. A3C, TID. Quizás la
dar resultado 43. D4A, para to- continuación que prolongue la
mar con la dama en caso de PXP. resistencia del blanco contra la
Veamos: 43. D4A, C7 A+; 44. fuerte jugada 44 .... , C7R, sea 45.
AXC, TXA; 45. RIA, nT; 46. DXC, produciéndose un juego
TID, TXPD; 47. TIR, D2A (47. incierto y enredado. Ej.: 45 .... ,
T8T?· 48. A5R, TXT+; 49. TXD; 46. RXT. No se retoma
RXT, T2R; 50. D8A++); 48. con el alfil para controlar la
A5R+, RIC; 49. DXP+, D3C! casilla 8CR. En esta variante las
(49 .... , RIA?; 50. A4A!) Y la blancas amenazan T6R, pero su
victoria de las blancas no es adversario dispone de muchos
previsible. jaques comenzando con D7C+;
43... PXP aunque puede ser mejor 46 .... ,
44 PXP D4R+; 47. RIA, TXA (47 .... ,
DXP es peligroso a causa de 48.
57
A 7 A Y no es posible permitir el
cambio de torres: 48 .... , D5A;
49. AXT, DXT; 50. A5C).
Por último, 44 .... , C7R!; 45.
A6R sería contestado con: 45 .... ,
C5D. y el negro consigue afir-
marse.

45 IXI IXI
46 DXI DXD
47 A5R+ D2C
48 AXD+ RXA
91
58 52 R4R C6A+

La alternativa 52. ...• C5C.


para impedir la entrada del rey
por 50. no salvaría tampoco
porque el negro se verá obligado
a mover el rey permitiendo que el
blanco gane terreno con R5R o
R5A.

53 R3D CSD

La simplificación conduce a Esto acorrala el caballo y pre-


un descansado final. cipita el desenlace.

49 RIR R3A 54 R2D C7C


SO R2D C7T
SI R3R P3T Si 54 ....• C7A; 55. AlA.

Si 51. .... C5C; 52. A30; y si SS A5C Abandonan


ahora 52 ....• P3T; entonces 53.
A4R!. apoderándose del centro. Una lucha difícil.

EL SENTIDO DE LA COMBINACIONI

La combinación suele ser una manera rápida y expeditiva de


asegurarse un juego. La denominamos combinación porque la
posición ha presentado características que permiten el sacrificio

I Es curioso que la generalidad de los amantes del ajedrez coincidan en llamar


artístico o bello sólo a aquella parte del ajedrez conocida como juego de combinación,
que por ser necesariamente más exacta -en el orden de las jugadas- debía
considerarse por eso más científica. No es sostenible que esa sea la poesía del ajedrez,
como se ha dado en repetir. Es posible que su espectacularidad incite a llamarla
artística, no sin razón si tenemos presente que la emoción necesita de ella para
manifestarse. Pero es uno de sus aspectos nada más.

92
momentáneo de fuerza material para forzar un mate o bien la
recuperación de esa fuerza con mejor posición. Pero no cabe duda
que es una característica posicional. Es bueno repetir. aunque
parezca baladí. que una combinación correcta el jugador no la saca
de sí mismo. sino que la encuentra en el tablero. Todo jugador siente
que en determinada posición debe haber una combinación ganadora;
algunos principios que emanan de la posición así se lo dictan; y
también siente y sabe en otras posiciones que la combinación (el
apurar los acontecimientos) es una necesidad parra no morir. o.
simplemente. para no perder la iniciativa. Entonces la combinación.
como necesidad posicional. no escapa de ser un orden de jugadas. el
cual es tanto más espectacular en cuanto arriesga más valores
materiales.
Aparece aquí la flojedad de las definiciones que agrupan y separan
los juegos en posicionales y combinativos. En otro sentido. como lo
pasaremos a ver después. la sutileza es igualmente una combinación.
A nuestro entender. lo legítimo sería dividir en: a) combinación de
sacrificio; b) combinación de sutilezas. Aquélla involucra la brillan-
tez, ésta la finura.
Solacémonos, mientras tanto, contemplando cómo se derriban
estacadas con el hacha del sacrificio.

Nottingham 1936 Si 20 ....• Ti T; 21. D3C. PXA;


22. DXP+, RID; 23. DXPAD.
«Partida de grandes jugadas
de sacrificio que tan bien influ- S9
yen estética y convincentemen-
te ... » escribió en su oportunidad
Tartakower.
En la siguiente posición, que el
negro intenta bloquear mediante
... C3A-4D, el conductor de las
blancas decide quemar sus na-
ves. Para ello imagina un sacrifi-
cio tan original como efectivo.
(Diagrama 59)
20 AXPl PXA

93
con juego similar al producido 27. TRIA, 03C; 28. TXC, TXT;
en la partida. 29. P6A+, R3A; 30. PXTcon las
amenazas TIA+ y OXA. En esta
21 DXPA RID variante, si 27 .... 03R; 28.
05C+, RIR; 29. P50, 04R; 30.
Contra 21. ... , TI AO, las blan- P6A, TXA; 31. OXO+, AXO; 32.
cas toman cuatro peones por la PXT, C2T (32 .... A30; 33. T40)
pieza, comenzando con 23. 33. T5A, A3A; 34. T4A, C4C;
OXP+. 35. TXPC, seguido de P4T y
TXPR.
22 DXP3R D3A Pongamos la posición del dia-
23 D5D grama y reproduzcamos de nue-
vo.
Amenaza 24. P6A.
27 A3A P3C
23." R2R
24 A4C! TRIAD Si ahora 27. ..., PXP; 28.
OXP+, 03R; 29. 030, Y los
peones centrales avanzan.
Contra 24. "', P4T; 25. P6A+,
PXA; 26. OXC+, y ganan una
pieza. 28 PXP DXPA

25 RIC Si 28 .... , PXP; 29. TIAR.

Para jugar tranquilo P6A+ 29 D4A C3R


descu bierto. 30 TRIA D4T
31 P5D CXP
25... CIA 32 P6D+!
26 P4C!
y no 32. OXC+, puesto que
Abre líneas para que entren después de 32 .... , A30 seguido
las reservas. de TXA y A40 serían las negras
las atacantes.
26 ... P4T Las negras se rindieron. No
hay salvación contra la pérdida
Si 26 .... , PXP; podría seguir: de dos piezas o sufrir mate. Si 32.

94
... , AXP; 33. 07A+ seguido de 23 .... , 03A, las negras preten-
mate en dos; y si 32 .... , R20; 38. den esclavizar el caballo blanco
PXA+d., RXP; 34. TSO. Una de 20, pues intuitivamente se
combinación realmente bella. supone que el primer jugador no
entregará un peón central a cam-
Campeonato Soviético, 1949 bio de uno de torre, doblado, por
añadidura. Asimismo, las debili-
Lilienthal dades negras en el flanco dama
no carecen de contrachances.
60 Después de ... P3A pueden inten-
tar doblar torres mediante ...
T5C, ejerciendo una molesta pre-
sión ..
Esta vitalidad del juego negro
habrá impulsado a Levenfish,
quizá, para apurar los aconteci-
mientos mediante una combina-
ción que se inicia así:

24 C4A! DXPR

24 .... , AXC; 25. TXA, T5C;


26. 02A, Y la presión sobre el
Levenfish PAD en conjunción con el futu-
ro avance del PO tornarían pre-
caria la defensa negra.
En ésta una posición digna de
ser analizada lógicamente. 25 esc
Desde el punto de vista del
negro, está alterada su estructu- Con la intención de eliminar el
ra en el flanco dama con peones alfil de ... 3 R que estorba la
doblados en la columna torre y continuación que bulle en la men-
un P AO que sirve como objeti vo te del viejo campeón.
de ataque. Al peón blanco de 60
«ni lo mira», porque en cuanto se 25 ... D3A
lo proponga lo capturará, por 26 CXA TXC
ejemplo después de P3AR- 27 CXPT D3C
AlAR. Con su última jugada, 28 P4CD! DXPC

95
61 las blancas es el peón de 6D. del
cual sólo podía esperarse una
lejana acción, si se salvaba de ser
capturado seis jugadas antes.
¿Qué jugar ahora? Si 31. ...• P5R;
32. CXP. A3A; 33. P7D. AlD;
34. C7C. etc.

31 ... TIR
32 ASC!

Está claro que a 32 .... , P3A;


seguiría 33. AXP.
Prácticamente forzado por la
amenaza de 29. AXP, CXA; 30. 32 ... TIT
PXC. DXC; 31. P6A ganando. 33 C6C T2T
34 P7D TXP
29 C6A 35 CXT P3T
36 C6A+ RIA
Todavía pareciera que las ne- 37 T8D+ R2R
gras. con el siguiente golpe. con- 38 T8R+ R3D
siguen salvarse. 39 C4R+ Abandonan

29... D6C Seguiría: 39 ... , R2D;40. T7R+


30 CXT! DXD RIA; 41. C6D+, RIC; 42.
TXPAD. con mate inevitable. Si
Entregar la calidad no es satis- 39 .... R2A (o 3A); 40. TXP+ o si
factorio: 30 ..... DXC; 31. AXP. 39 .... R4D; 40. C3A+ y CXD.
CXA; 32. P7D. CXP; 33. TXC y
las piezas blancas tienen una ***
actividad armónica amenazando
doblar torres en la 7". línea o En la posición que sigue, los
también en la columna Do AD. dos alfiles y el centro ocupado
según convenga. permiten suponer que las blan-
cas ganarán.
31 CXC Como una irrupción por el
centro es imposible a causa de
La base del original juego de que los caballos negros fiscalizan

96
bien todos los accesos, el pro- aflora en la agradable impresión
cedimiento a emplearse aparece provocada por su posición final,
más o menos natural: es necesa- cuyo desarrollo contiene una su-
rio extender las obligaciones de gestiva armonía que complemen-
dichos caballos convulsionando ta nuestro gusto.
el bloque de peones; por ello la La partida continuó:
ruptura debe tener efecto en el
sector derecho. 43 C4A C2A
44 P5C
Río de Janeiro 1952
Un sacrificio mínimo destina-
B. Rabar do a vulnerar las defensas. Si 44.
... , pXP; podría seguir: 45. C3T,
62
P5C; 46. PXP, seguido de P5C
con espacio creciente.

44 ... CIC

Pero ahora el negro cede su


casilla ... 3CR.

45 C6C

El sacrificio del peón se man-


tiene, pues el blanco pretende
H. RosseUo astillar los pilares de las defensas
negras. Si ahora 45 .... , PXP; 46.
A4C (amenazando C8A+), RIR;
47. A6D, R2D; 48. A5R, C3A;
Surge de estas explicaciones 49. C8A+, R2R; 50. AXC, RXC;
que la obtención del triunfo se 51. AXP, y los dos peones centra-
reduciría a una cuestión de mera les unidos, en coordinación con
técnica. Corresponde poner de los alfiles, deben ser factores de
relieve, ahora, el hecho curioso victoria.
de que este tecnicismo adquiere
caracteres artísticos no ya como 45... RIR
creación en sí mismo -lo que no 46 A4C AlA
podría ser-, sino que su estética 47 A6D R2D

97
48 A8A RIR oo., A3C quedarán los dos alfiles
49 P4A! blancos amenazados.

Para apoyar el caballo. Amsterdam 1950

49 ... R2A C. B. van den Berg


50 P5A PAXP
63
Prácticamente obligado, pues
SO ..•• , A20 perdería en seguida:
51. A60, ClT; 52. PXP+, etc.
Pero es 10 mismo:

51 A6D CIR
52 C8T+

Sorprendente. Desde 8T con


el caballo y desde 8A con el alfil,
el blanco cerca al rey contrario.
S. Reshevsky
52 ... R3A
53 A8A

Si 53. oo., A2C; 54. AXPR 22 ... A3C


seguido de 55. P5R mate.
Sería desventajoso para el
53 ... cn blanco el cambio de damas: 23.
54 R3A P5C+ D4D,DXD;24.AXO,TXA;25.
55 R4A P4C+ TXPT, TXT; 25. AXT, A5R, etcé-
56 PXP a.p. Abandonan tera.
El intento de salvar el otro alfil
con: 23. A3A conducirá a un
*** juego anodino: 23. oo., DXAD;
24. P6C, TDIO; 25. PXP, TXD;
En la posición siguiente las 26. P8T=D (26. AXT, P3T),
negras acaban de entregar una T4-ID.
pieza para recuperarla ganando El triunfo con 23. P6C no es
un peón. En efecto, luego de 22. tan inmediato como aparenta.

98
Después de 23 .... , TOlO, el AXA, PTXA; 25. OXP+, RIT;
blanco no puede entregar la da- 26. T4T, P4C (26 .... , T4R; 27.
ma: 24. OXT, TXO; 25. pXP. T4T+, T4T; 28. TXT+, PXT; 29.
A5R, y las negras toman uno de OXP+, RIC; 30. 050+); 27.
los alfiles. Debe, entonces, esca- TXP, y el resto es simple.
par con la amazona: 24. 03C,
OXAR; 25. PXP, 07AO; 26. 23 ... TDID
OXO, AXO, y los alfiles de dis- 24 AXA! TXD
tinto color tornan incierta la 25 AXP+ RlT
victoria. Otra variante: 23. P6C, 26 AXT8 DXAI
TOlO; 24. 03A, OXAR; 25. 27 TXP
OXO, TXO; 26. PXP, A5R; 27.
TlCR, T7AO; 28. A5T. 64
Con caracteristicas similares al
análisis anterior.
Aun cuando en estas variantes
el triunfo fuera forzado, está en
la índole de toda obra que se
considere bella encontrar el ca-
mino más corto, como muy bien
lo señala F. Le Lionnais en su
libro "Les Prix de Beauté Aux
Echecs». En este caso, Reshevs-
ky no sólo lo encuentra, sino que
ofrece espectacularidad. Jugó:
El final magnífico. Esta situa-
23 A5TR! ción es la que el conductor de las
blancas debió tener en su mente,
Si el negro toma así: 23. con toda claridad, cinco jugadas
AXA; 24. OXA, OXA; 25. antes. Las amenazas son: TXP y
OXPA+, RIT; con 26. P6C son T7-7 AR. Se continuó aún:
irresistibles las amenazas TXP o
P7C, según el caso. Y si toma de 27 ... DIAD
la otra manera: 23 .... , OXA; 24. 28 T7AD Abandonan
EL VERDADERO SACRIFICIO
Más que la indolencia, son los estrechos límites del tiempo que se
dispone para pensar lo que en los torneos ahoga la imaginación e

99
impulsa hacia la búsqueda de la variante segura. Todavía más que
aquellos factores, parecería que es una inconfesada cobardía interior
(nos ocurre a todos) lo que troncha la elaboración creadora del
cerebro. Si, en rigor, la creación es la relación que se establece entre
una realidad oculta con la actividad abstracta del pensamiento, para
dar forma y sacar a flote aquella realidad el cerebro debe desnudarse.
¡Y para despojarse de la vestimenta hace falta valor! ¡Cuántas veces
tuvimos a mano, no ya un sacrificio dudoso, sino un movimiento que
sería de ataque, como por ejemplo P4AR, y no lo hicimos por no
desguarnecer nuestro rey ... !
En la partida que sigue, Kashdan ganó, y ganó bien, a pesar de la
casi segura inexactitud de las variantes. Admiremos su valentía, así
como la forma en que relacionó objeto con pensamiento.

Campeonato de los E. Unidos, malo, puesto que después de la


Nueva York, 1946 jugada esperada (18 .... , PXP)
pueden seguir con 19. C2R forti-
1. Kashdan ficando al un tanto desguarneci-
do flanco rey, al tiempo que
65
mantienen la iniciativa en el sec-
tor dama. Otra posibilidad sería
19. P5T, AXP; 20. D4T, con una
sostenida presión a cambio de un
peón. Pero Kashdan da rienda
suelta a su fantasía y, como si
quisiera deslumbrar con un ras-
go de desprendimiento, juega:

18 ... C5T!?

Con los dos signos calificó


S. Kowalski Paul Michel, en su libro sobre el
torneo, a esta movida. Comentó:
«Intrépido y genial. Kashdan sa-
Las características posiciona- crifica, pero no como lo hace el
les denuncian una formidable hombre común, que solamente
tensión interna próxima a esta- sacrifica -considerándolo co-
llar. El juego de las blancas no es mo una hazaña- si recobra lo

100
sacrificado en tiempo no lejano y 5R, ha sido ehminada y su dama
con interés compuesto. Aquí se entorpece la movilidad en el lado
trata de un verdadero sacrificio. rey. Por todo esto parecía algo
con respecto a cuya exactitud mejor haber trasladado el caba-
caben todas las sombras de la llo dama en la jugada 20 al sector
duda ... ". A continuación ofrece del rey.
su análisis, algunas de cuyas va-
riantes nos permitimos extraer: 24 PXA
Si 19. CXC, D7T+; 20. RIA,
C5A; 21. PXC, A5C; 22. P3A y Las blancas están obligadas a
las blancas parecen zafarse; o 20. tomar. pues si 24. P3C, sigue 24 .
... , A5C; 21. PXA, C5A; 22. C2R; ... D4C con la amenaza ... CXP.
o bien 20 ..... AXP; 21. R2R.
A5C+; 22. P3A, DXC; 23. PXA. 24 ... D4C+
y ahora podría continuarse to- 2S D4C C6A+
davía con 23 ..... TXP+; pero 26 RlT DXD
luego de 24. RXT no surge nada 27 PXD CXT
evidente para las pretensiones 28 AXPT C2C
del negro. 29 C2D T3R

19 CSR Queda un problema técnico a


resolver que el blanco, a nuestro
No se animaron. entender. facilita con la próxima
jugada.
19 ... PXP
20 D2R P3C 30 TXT
21 CIC DID
Favorece el rápido acceso del
La dama busca líneas de acce- caballo al centro. Parece mejor
so a la ciudadela real. 30. A5C, TXT; 31. AXT, y si
ahora 32 ..... TIA; entonces 33.
22 TXP AXC AXP. T7A; 34. C4A, TXP; 35.
23 PXA AXP P5T, jugándose entero con este
peón. que es su única posibilidad
Tras la persecución de una de victoria.
variante segura. el blanco se ve
de pronto con el rey desampara- 30 ... CXT
do. Su mejor pieza, el caballo de 31 ASe TlAD

101
32 A3T T7A 40 C6A CXC
33 A4C C4A 41 AXC R2R
34 AXC TXA 42 AXP TXPT
3S C3C T7A 43 PSC T4T
36 RIC C6A+ 44 P4R TXA
37 R2C CXP
38 C4D T7T Las blancas abandonan.
39 R3C RIA

EL SENTIDO DE LA SUTILEZA

"Música de flautas y de mandolinas después


de la trompa de caza ... » -Julio E. Payró,
«La pintura moderna».

Vimos anteriormente que la posición es la que dicta la combina-


ción. Para que ella sea valedera debe preexistir, y es el genio del
maestro quien la extrae. Esta obligación posicional no es tan
manifiesta en la sutileza. Más bien es el jugador quien arma la
posición. Parece menos artístico porque tiene menos brillo, aunque
tal vez sea lo contrario: más específicamente artístico por causa de un
afanoso -y creador- trabajo constructivo.
La sutileza se expresa con frecuencia en la apertura, pero nosotros,
exceptuando el último ejemplo, nos apartaremos de un terreno que se
adapta más al trabajo de laboratorio, para apreciar algunas creacio-
nes surgidas del hervor frente al tablero.

La posición que sigue ofrece el segundo jugador tiene una


un final de alfiles de distinto posición restringida con el peón
color con probabilidades de nu- ... 4AD asaltable por el rey,
lidad que, sin embargo, ¡hay que estaóa perdida su causa. Así es la
jugarlo!. .. apariencia. La continuación mos-
En la próxima movida el blan- trará la manera sutil con que
co conserva su peón más; y como Bronstein consigue el empate.

102
Torneo Candidatura, R4A Ycaen los peones negros de
Budapest 1950 ... 4AD y ... 4TD.

D. Bronstein 53 R2C
66 67

L. Szabo Se aprecia ahora la intención


de 50 .... , A4C!, movida destina-
48... R3R da a retrasar el peón 3CD y a
49 A5R P4TD tener presionado, desde IR, el
SO R3A A4C! peón 4TD. Esta formación le
51 P4TD AIR! ofrece a Bronstein alternativas
tácticas que impiden el aleja-
Cuando parece que el rey blan- miento del rey blanco del peón
co tiene el camino expedito hacia de 3CD.
el desamparado peón de 4AD,
advierte a tiempo que no puede 53... R3R
jugar 52. R4A por 52.... , RXA; 54 R2A P5A
53. P7D, AXP; 54. P7A, A3R+ y SS AIR
las blancas pierden.
55. PXP liquidaría la compli-
52 A3C R2D! cación, pues al tener Szabo sus
peones pasados en casillas ne-
Hay que acudir al flanco da- gras, no los puede avanzar.
ma, donde están débiles. Perde-
rla en seguida 52 .... RXP; 53. SS ... PXP+

103
56 RXP RXPA 68

Salta a la vista que tomar el


PD acarrearía un trabajo de Sísi-
fo poder atender a los peones AR
yTD. D
Ejemplos: 56 .... , RXPD; 57.
AXP, R3R; 58. A3A, P4C; 59.
P5T, P5C; 60. R4A, P4T; 61.
R5A, P5T; 62. P6T, P6C; 63.
P3T!, P7C; 64. A4D, A3C; 65.
P7T, A5R; 66. R6C, P8C=D; 67.
AXD, RXP; 68. R7 A, R4C; 69.
A2A! Y ganan. O 60 .... , A3A; 61.
R5A, A5R; 62. P6T, P4T; 63. obstante, las negras pueden es-
P7T, P5T; 64. R6C, P6T; 65. torbar este plan con 59 .... , R4D,
A5R Y ganan. Por otro lado, si reservándose la posibilidad de ir
las negras se quedan con el rey en a ... 3A .
... 3D sin mover los peones 3CR Con la movida siguiente, el
y 2TR -a fin de impedir algunas negro apura los acontecimientos
entradas del rey contrario- se allí donde tiene ventaja.
apelaría al conocido plan de
avanzar el peón hasta 7TD y 58... P4C!
luego obligar al rey negro a 59 P5T PSC
acudir a uno de los dos sectores 60 R4A
para introducirse en el otro.
Con la intención de ir a 5A e
57 AXP R3R impedir que el alfil se apodere de
58 A7A la gran diagonal, al tiempo que
defiende el Po. Las negras si-
Esta defensa del PR descui- guen quemando sus naves.
dando el flanco derecho es sin
duda el motivo de tablas. Quizá 60 ... P4T
huebiera alcanzado para ganar: 61 P6T P5T
58. A4C, porque si ahora 58 .... , 62 R5A P6C
P4C; entonces 59. P5T, P5C; 60. 63 PXP P6T!
R4A, P4T; 61. R5A, P5T; 62.
AIR, P6C; 63. AXP!, ganan. No Evidentemente no 63 .... , PXP

104
a causa de 64. P7D, RXP; 65 . antes. Pero era un lance sano 64.
P7T, P7C; 66. A2T. ... , A2D!

64 P4C!
66 P5C
69
Si 66. RXA, P7T; 67. R7C,
P8T=D+; 68. R8C, DIT jaque
perpetuo.

66... R2D!

Obligando a coronar el PCR.


Si inmediatamente 66 .... , P7T?;
67. P7D, RXP (67 .... , PT8=D;
68. P8D=D, y al tener las negras
el alfil indefenso sus jaques se
No ganaría 64. P7T por 64 .... ,
agotan, dado que deben ceder la
A3A!!
mano y perder por fin); 68. AXP,
ganando con los peones aleja-
64... A2D!
dos.
No se puede hacer 64 .... , P7T,
ya que ganaría el blanco jugando 67 P6C P7T
65. P7D! Es asombroso que una 68 P7C P8T=D
posición tan simplificada haya 69 P8C=D D8A+
que jugarla con el alma pendien- 70 D4A DXD+
te de un hilo. 71 RXD A8T

65 P7T
Tablas.
y cuando aparentemente todo Instructivo y fino.
está perdido:
>1< >1< >1<

65... A3A!

Esto pudo hacerse una jugada La sutileza es también un or-

105
den de jugadas para asegurarse J. Bolbochán
una posición. La diferencia que
existe con la combinación reside 70
en que no se apoya en el sacrifi-
cio material, sino que su fuerza
se genera en valores menos pon-
derables como pueden serlo el
tiempo y el espacio, y en concor-
dancia con ello el aprovecha-
miento de puntos, diagonales,
filas o columnas en una forma
armoniosa y suave. Quizá sea
más dificil de captar porque el
orden que la mente necesita en-
contrar es menos violento que en
la combinación, que tiene un I. Johansson
camino más determinado preci-
samente por la fuerza material y
visible que emplea. Mientras la
combinación es un arpón que 19 ... AXC!
desgarra, la sutileza es una red 20 PXA T3D
que inmoviliza.
La posición que consideramos Muy preciso. En cambio, si 20.
-alcanzada en el Torneo de las ... , OXP; 21. A2C y la posición
Naciones realizado en Oubrov- blanca crece.
nik el año 1950- viene a propó-
sito para mostar el delicado esti- 21 TXT DXT
lo del maestro argentino Julio 22 A2D
Bolbochán. No es una partida
donde se luzca una mera técnica, Las blancas padecen un pro-
sino que se admira la manera blema de desarrollo. El alfil no
sutil en que se desconectan las puede ir a 2C porque seguiría
piezas blancas. igualmente TI O amenazando
La primera tarea del negro es 080 jaque o bien la invasión
eliminar las dos piezas activas de con 070.
su oponente sin importarle la
cesión del par de alfiles, puesto 22... TlD
que se disloca la posición. 23 AIR D3T!

106
Inmoviliza la dama. Esta jugada tiene el objeto de
liberar a la dama de la defensa
24 TIA D6T del alfil y anuda la última atadu-
25 D2A A3R ra al flanco dama. Si en la jugada
No para amenazar el PT, sino siguiente el blanco no hubiera
para tomar el flanco dama poste- tomado el PT y jugara 33. TI C,
riormente con A5A. para fortificar la base, las negras
se filtran por la 6". línea con 33.
26 TIC P3C ... ,03A.
27 T4C T2D
28 T4TD D4A 33 AXP D2D
29 A2A 34 A2A T7D
35 D1A TSD
Aquí parece un poco mejor 29.
36 D2A A8A+
T40, aunque asimismo después
37 RlT D6T?
de 29 .... , T2A se mantiene la
presión. 72
29 ... ASA
30 P4R D3A
31 T4C T6D
La posición negra continúa
creciendo.

32 R2C P4CD!

71

Un yerro. Lo justo era 37 .... ,


A6T+; 38. Ale, T70! Es una
pena que esta inexactitud, come-
tida en el apremio del tiempo,
deslustre el notable trabajo ante-
rior. Para nuestro objeto, el ejem-
plo se basta, sin duda.

38 A1C T8R

107
39 T2C T7R Torneo interno del Club
40 DXT AXD Argentino de Ajedrez, 1952
41 TXA P5T
42 T2CR pXP Como todos, Piazzini evolu-
43 TXP cionó en su estilo. Con los años,
no eran tan frecuentes las combi-
Si bien esta parte es técnica, no naciones deslumbrantes con que
son pocas las veces que torre y cimentó su prestigio de maestro.
alfil han logrado tablas contra la El final que sigue tiene la delica-
dama, por lo que es preciso da gracia de una tonada guaraní.
mucha justeza.
L. Piazzini
43 ... D8A 73
44 P4TR R2T
45 R2T D7R+
46 R3T P4A

La idea es tomar el peón base


de 3AR. Tampoco sirve 47. PXP,
PXP; 48. P4A por 48 .... , 08A + Y
OXP.

47 P5T P5A
48 PXP+ RIC
49 T5C DXP+
50 R2T DXPR L. Marini
51 A4D P5C
Con el jaque que acaban de
No dejándolo armar. El blan- dar, las blancas recuperan su
co amenazaba P7C y sacar luego peón y equilibran el material.
la torre. Si lo hiciera ahora per- Todo hace suponer que se resol-
derla el alfil: 52. P7C, PXP; 53. verá en tablas el encuentro. El
AXP (53. A5R, P7A), 07A+. rey en la banda, sin embargo, da
un tema insospechado, que per-
52 T5AD DXP mite tejer una sutil trama de la
53 PXP D6C+ cual el blanco no podrá escapar.
54 RIT P6A
Abandonan 1 ... D8R!

J08
La posición es de esas que se S R3T 03R+
podría anunciar: las negras jue- 6 R2T PSC
gan y ganan.
Los jaques de la dama blanca
20XP en la columna AR están impedi-
dos, y el restante jaque en 5C se
Contra otra jugada, como por interferirá con la dama, que aho-
ejemplo: 2. 050, el negro se ra sí puede cambiarse, dado que
impone rápidamente así: 2.... , el rey negro tomará el peón en la
07A+, R3T; 3. R8C!, etcétera. 6'. línea. Por todo esto, Marini
prefirió terminar de una vez.
2 oo' 070+!
7 OSO 03T+
La imposibilidad de cambiar
y el negro da mate.
damas en 7R, que daría tablas,
puesto que el blanco puede jugar ***
P4C y obtener la oposición, ofre- En el torneo Interzonal de
ce un atractivo matiz. Estocolmo 1952, Pilnik logró la
3 R31 020+ aparentemente ganadora posi-
ción del diagrama siguiente.
Este jaque no puede ser inter-
ferido ni con la dama, por 4 .... , E. Eliskases
021+; ni con el peón, a causa de
un mate en tres que comienza
74
con 06R+. No queda más reme-
dio que:
4 R2T 04D!!
Admirable intermedio. Si aho-
ra 5. 03T+, R7A;6. P4C,04R+;
7. RIT,08R+;8. R2T,08C++.
Por otra parte, el hecho de que
las negras no puedan mover di-
rectamente 4 .... , P5C, dado que
con 5. 06T son muchos los ja-
ques que las blancas amenazan,
ofrece una cristalina pureza a
este final que parece compuesto. H. Pilnik

109
Pero Eliskases sacará a relucir entonces 43 .... , C2T; 44. P7 A,
toda su capacidad de analista y A3C, y tablas, pues las negras
su fino arte defensivo. Se conti- acercan el rey y capturan el peón
nuó: libre.

37 ... C3C 43 ... A3C!


38 P6A 44 RIA

Si el blanco intenta cercar al Si 44. A70, C30 y no se puede


caballo con 38. A60, las negras 45. P8A=0 por 45. CXO y el alfil
juegan 38 .... , A4R; 39. AXA, negro queda defendido.
CXA; 40. P6A, C5A; 41. P7 A,
C3C; 42. RIA, RIA; 43. R2R, 44... P4R!
R2R, etc. Si 42. A 70, P6C, etc. 45 P3A

38... C2R De no haber tenido clavado


39 A6D CIA este peón, el blanco lo hubiera
40 AXP A4R llevado a la cuarta casilla y me-
41 A5T diante P4CR, R2C-3A, A 70,
pudo intentar una ruptura basa-
Para impedir el bloqueo con: da en P5A. Ahora eso no es
41. ... , A2A. posible y el mecanismo de tablas
funcionará maravillosamente.
41 ... RIA
42 A8D 45 ... P4T
46 P4C PXP
No se puede dejar acercar al 47 PAXP P4C
rey, pues las blancas perderían 48 R2C C3D
su peón libre.
Esta es la posición clave para
42 ... A50! el empate. Entre los peones ...
4CR y ... 4R, que cuidan las
Eliskases está armando la lla- casillas 5AR y 5TR negros, y el
ve de la resistencia. alfil y caballo combinados que
guardan todos los accesos, 4TO,
43 P7A 4CO, 4AO, 5AO, 5R, 4AR, se
forma una cortina inexpugnable
Si 43. A5C (para jugar A6T), para las ambiciones del rey blan-

110
75 55 A6A R2A
56 A4R R2C
57 ASA R2A
58 R3C P5R

Las negras crean también su


amenaza, aunque parece posible
mantener la inmovilidad. Por
ejemplo: 58 .... , R2C; 59. P4TR,
pXP+; 60. R3T!, R3T; 61. RXP,
A7A+, tablas.

59 R2C P6R
co. Lo que ahora sigue no es sino 60 R3A R2C
un tanteo desesperado de Pilnik, 61 A30 R2A
al ver cómo se le escapa una 62 A6T R2C
victoria que parecía asegurada. 63 R3C C5R+
64 R2C C3D
49 R3C R2C 65 P4T
50 A70 C5R+
51 R3A C30 Por hacer algo.
La situación tiene su ironía.
65000 PXP
Las negras se han podido permi-
66 R3T R2A
tir un jaque para volver a su base
67 RXP RIR
de operaciones. Nótese que el rey
68 R5T R2D
negro ni siquiera debe preocu-
69 AXP AXP
parse por lo que acontece en el
70 R6C A3C
flanco dama, para lo cual se
71 A4T R3R
bastan las piezas solas; y se da el
lujo, inclusive, de mantener in- 72 A30 A5D
73 A5CR R4D
defenso el PCR. Si el blanco
74 A2R R5R
intenta A 7R, entonces el negro
75 A7R R4R
juega ... AXP y el caballo está
76 A4T R5A
defendido.
77 A5C+ R5R
52 A6A P3A 78 A8D R5A
53 ASO R3C
54 A4R+ R2C Tablas.

111
En esta partida, Capablanca 8 P3CD o-o
desarrolla su estilo: claro, sutil,
lógico y profundo. Es posible que 8.... , C5R sea
superior; pero tal vez inducido
Torneo de las Naciones, por la última movida blanca (8.
Buenos Aires 1939 P3CD), Mikenas desechó la sali-
da a 5CR del alfil, suponiendo
que iría a 2CD.
P. D. Defensa Nimzovitch
(Variante Zürich) 9 ASC! P3TR
10 AXC!
J. Capablanca V. Mikenas
Mejor que 10. A4T, lo que
1 P4D C3AR permitiría la actividad negra en
2 P4AD P3R el flanco rey mediante P4CR.
3 C3AD ASC
4 D2A C3A 10... DXA
S C3A P4D 11 P3R

Poco usual después de esta 76


partida. En general, la salida 4.
... C3AD es para jugar ... P4R.

6 P3TD

Puede darse como axiomático


que esta jugada resulta siempre
buena cuando el negro hajugado
... P4D.

6 ... AXC+
7 DXA P4TD
Va surgiendo el valor de am-
Para paralizar la ofensiva de bas posiciones. Mientras el blan-
los peones de ese sector. Hoy se co tiene sus peones centrales en
prefiere 7. oo. C5R; 8. D2A, P4R; color distinto a su alfil y los del
9. PDXP, A4A; 10. D3C, C4T, flanco dama dispuestos para la
con chances parejas. acción, las negras soportan un

112
flanco dama estático y un alfil mente en auxilio del flanco rey
con escasas perspectivas. con C4C-3D.

11 ... A2D 18D3D TID


TRIA 19P5A P4CD
12 A3D
77
Cuando se requirió del maes-
tro Mikenas el por qué de esta
movida, expresó: «No sabía qué
jugar». Respecto de esta partida,
cabe recordar que el planteo
adoptado por el maestro lituano
lo había analizado esa mañana
con el doctor Alekhine, Luckis, y
algún otro maestro, y se espera-
ba con interés su aplicación. Lo
que parece haber escapado al
trabajo casero es el sencillo y
sutil A5C-AXC que práctica-
mente deja sin juego al negro. En 20 PXP!
efecto, otro camino, como por
Naturalmente, tanto 20. A2T,
ejemplo: 12 .... , TRIR; conduci-
DXC; como 20. C4C, D4C, ha-
ría a: 13. O-O, PXP; 14. AXP,
rían perder una pieza a las blan-
P4R; 15. P5D Y la incomodidad
cas.
de las negras continúa.
Choca un poco a la vista que 20 ... PXA
sea la TR la que vaya a IAD, 21 TXD PXD
pero en la maniobra imaginada
por el negro, quiere mantener en y no 21 ... , PXT, por 22.
comunicación las torres. CXPAD.
130-0 PST 22PXP+ AXP
14P4CD PXP 23TXA C4C
lSAXP C2T 24T2A T4D
16CSR AIR 2SCXP TlR
17P4A P3CD 26T3A

Era necesario acudir rápida- y las negras se rindieron.

113
CAPITULO V

EL FINAL COMPUESTO
LA ESENCIA AJEDRECISTICA ES UNA SOLA

La floresta que puebla esta rama de ajedrez es asaz interesante y


no bien comprendida por el jugador práctico. Este no advierte lo
apasionante que es la composición del final llamado artístico, y por
ende no aprecia plenamente la belleza de muchas composiciones
porque no ha vivido el proceso de una creación de esta índole. A la
inversa, creemos que los compositores sobreestiman el arte de la
composición con respecto a la partida práctica: aquél sería la poesía y
ésta la prosa. Es indudable que la esencia ajedrecística es una sola y
lo que varían son las condiciones en que se desarrollan uno y otro. El
juego práctico está restricto a un horario que atenta contra la
creación y la dificulta, pero resulta claro que nada tiene esto que ver
con lo que es el ajedrez en sí mismo. Un solo final compuesto
demanda a menudo meses o años de trabajo.

TEORIA y FORMA

Dijimos en la parte primera que el arte es una solución técnica.


Extendiendo el concepto podemos agregar que el arte nunca está en
la violación de principios teóricos o técnicos, sino en la manera de
alcanzarlos mediante una forma nueva. Esto contradice la opinión
generalizada entre muchos compositores, para quienes precisamente
el arte del estudio reside en la violación de esos principios. Ellos ven

115
diferenciación allí donde nosotros vemos relación. Se separa el final
teórico del final artístico o de estudio.
Mediante algunos ejemplos procuraremos demostrar que tal
separación es puramente convencional.

COMO LO ARTlSTlCO SE TRANSFORMA EN TECNICO

Antes de seguir adelante, conviene dejar aclarado que tanto este


como los demás títulos están muy ligados entre sí, y con frecuencia
un mismo ejemplo podría servir para varios de ellos. Es una más o
menos arbitraria clasificación que aspira a demostrar cómo los
elementos constitutivos del arte ajedrecístico cobran vida y tienen
expresión a través de un continuo afán perfeccionador, satisfaciendo
nuestro ánimo así como el razonamiento.
Veamos la siguiente posición que a fines del siglo xv conoCÍan
Greco y Lucena:

78 dejemos asentado cuán pron-


« •.•
to se transforma lo original en
simple técnica. Así, por ejemplo,
el primer jugador que dió el mate
ahogado entregando la dama tu-
vo sin duda una inspiración divi-
na, mientras que desde entonces
esta forma de ganar se tiene por
evidente en muchas combina-
ciones».
El procedimiento es técnico
cuando pasa a ser herramienta
de todos, pero su descubridor es
Ganan las blancas iniciando
un artista porque fue original.
con: 1. D6R+, RIT; 2. C7A+,
Para considerar la separación
RIC; 3. C6T+, RIT; 4. D8C+,
entre final teórico y final artísti-
TXD; 5. C7A++.
co, debe partirse de una pregun-
Sencillo ¿verdad? Sin embar- ta fundamental, ya planteada en
go, el maestro Tartakover ha la parte primera: ¿El compositor
dicho en su libro Sugestiones crea realmente o bien es un des-
para la estrategia ajedrecfstica: cubridor de combinaciones dor-
116
midas en el tablero? No parece rencias a nuestro entender ine-
que haya dudas de que esto xistentes.
último debe ser lo exacto y lo que Hace cuatro siglo, Lucena nos
hace el compositor es extraer con dio la solución del siguiente fi-


su imaginación creadora, valga nal:
la contradicción, un orden pree-

·• ..
79
xistente. Esto es lo que explica

.~.\f1.
que muchos compositores, pe-
se a su empeño y capacidad, no

B • •~•
puedan concretar en el tablero,

•••
limpiamente, algunas ideas naci-

• •••
das de su fantasía; y explica
también que eximios maestros
del final artístico, como Reti,
B •• B
• •B•••
hayan buscado y encontrado la
fuente de su inspiración en la
lucha cotidiana frente al tablero.
Es cierto que el compositor B.§.
ansía una posición excepcional y
única. Esta es la condición pri- 1 T6T
mera de toda obra artística. El 2 T4A!! T8T
caso es que en ajedrez siempre, 3 T4R+ R2D
sobre todo en el medio del juego 4 R7A T8A+
y el final, hay una posición ex- S R6C T8C+
cepcional y nueva. Por ejemplo 6 R6A T8A+
sabemos todos cuánto se han 7 RSC T8C+
analizado los finales de torre y 8 T4C
peones, ¿puede afirmarse, sin y ganan
embargo, que haya un jugador
en el mundo que los juegue con Si 6.... , T7C; T5R seguido por
exactitud, o sea que desde una T5CR, y si 6.... , R3D; 7. T4D+,
posición dada se oriente por el R3A; 8. T8D, T7A+; 9. R5R,
mejor camino hacia situaciones T7R+; 10. R4A, T7A+; 11. R3R
conocidas como claramente teó- Y ganan.
. ?
rIcas ..
Permítasenos poner dos ejem-
•••
plos, ya expuestos por otros, en En 1903, O. Duras nos regala
los cuales se pretende ver dife- esta producción:
117
80 Lucena porque se encuentra con
mayor frecuencia en la práctica.
Pero quien escriba un tratado de
finales de torres, no puede pres-
cindir de incluir el estudio de
Duras. como lo ha entendido R.
Fine en su libro «Finales bá-
SiCOS».
Algunos sencillos ejemplos de
reyes y peones son ilustrativos
sobre el particular.

Las blancas juegan y ganan.


Henri Rinck, 1922
81
1 T2D+ R2R
2 T6D! T6AD
3 T6AD! TXT
4 R7T
Y ganan
2 ..... RXT; 3. R8A. T6A+; 4.
R8D. T6TR; 5. P8C=D. y ganan.
De lo ya expuesto se deduce
que ambas creaciones fueron pri-
meramente artísticas para trans-
formarse después en teóricas. La Las blancas juegan y ganan.
diferencia radica en la espectacu-
laridad de la entrega de la torre. 1 P4T R6C
siendo ésa la única manera de 2 P5T R6A
ganar. En el final de Lucena no
es menos sorprendente y grato Si 2..... R5A; 3. P6T. R6D; 4.
-nosotros diríamos más pro- P7T. P7A; 5. P8T=D. P8A=D;
fundamente artístico- que la 6. D6T+.
torre deba ir a la cuarta línea
para interponerse decisivamente 3 RIC
a los jaques. Primordialmente.
son dos soluciones teóricas. pa- 3. P6T? R7D!; 4. P7T. P7 A; 5.
reciéndonos más teórico el de R2C. R7R tablas. ó 3. R3C?,

118
R5D!; 4. P6T, R6R; 5. P7T, P7A, en el cuadrado, pero poniéndose
tablas. a tiro de jaque); 6. P5T! Yganan.

3 ... RSD •• •
4 P6T R6R
5 RIA! Todos éstos son finales típicos
Y ganan que se presentan con frecuencia
en la práctica. En el estudio que
••• sigue su estratagema ganadora
Es importante para participar es sorprendente, si bien está com-
de la corriente estética, que el prendido en la índole teórica de
solucionista procure adentrarse todo final de reyes y peones.
en las remificaciones tácticas de
la posición. Siempre una obra de F. Dedrle, 1921
arte es una dificultad vencida; es 83
la concreción de un esfuerzo,
para gozarla, el observador debe
vivir la obra.

C. J. Feijter, 1939
82

Las blancas juegan y ganan.

l. RIC!, P6T!; 2. P3C!!, R3R;


3. R2T, R4D; 4. RXP, R4A; 5.
R4T, R3C; 6. R4C y ganan.
Ahora se advierte que para ga-
nar la oposición las blancas de-
Las blancas juegan y ganan.
bieron dejar libre su casilla 4C.
l. R5C, P4C; 2. R4A, R7R; ••*
(2. ..., P5C?; 3. R4R, etc.); 3.
R4R, R7D; 4. R4D, R7 A; 5. Por último, analicemos este
R5A, R6A (amenazando entrar ejemplo.

119
H. Neustadtl artística, pero es teórica para
84
posteriores estudios, dado que se
utilizan los principios de la opo-
sición. El blanco comienza con
1. RIT; Ysi 1. ... , R7D; mantiene
la oposición con 2. R2T; en caso
de 1. ... , R7 A o R7R, entonces 2.
R2C; y si, por último, 1. ... ,
R8R; 2. RI C, y tablas.
Se advierte en estos ejemplos,
por otro lado, que la Oposición
es una expresión cIara del sentido
de la sutileza, que hemos intenta-
do describir en el capítulo ante-
Juegan las blancas y hacen tablas.
rior como lo reverso de lo espec-
Como original, su solución es tacular.

LA CONSTRUCCION

Una obra de arte debe poseer capacidad para causar una primera
impresión favorable; esta primera impresión se extiende después en
la consideración del observador. Resulta imperioso entonces que la
obra necesite amplitud de campo para que pueda fructificar la
apreciación estética. El objeto debe resistir una reedificación en la
mente del analista, y esa edificación no solamente tendrá un nexo
natural con la primera impresión, sino que la purificará. Para que
todo esto se cumpla, la construcción ha de ser económica y ajustada.
El observador no debe advertir ninguna superestructura artifi-
ciosa e inútil y debe procurarse que la presentación visual de los
elementos de la obra aparezcan armoniosamente distribuí dos.

120
Veamos esta composición de mo en las variantes que veremos
Alexis Troitzky, como se publicó en seguida. En el segundo dia-
por primera vez: grama se procede de esta forma:
85 1 P6C R3D
2 C7R!
Se pone de relieve un tema,
«Dominación», que ha sido tra-
tado con gran profundidad por
muchos maestros: la caza del
alfil por el caballo. Es evidente
que esta caza sería pobre y caren-
te de atractivo si el alfil estuviera
aprisionado en un limitado nú-
Juegan las blancas y hacen tablas. mero de casillas. En el presente
caso no sucede así y el alfil
Que la obra no satisface a la
dispone de una extensa diagonal,
vista, lo entendió el mismo
además de la casilla 2T, pero si
Troitzky, que la corrigió así:
va a ésta, las blancas juegan 3.
P3R! bloqueándolo. Analicemos
A. Troitzky, 1914 la forma en que el caballo danza
86 alrededor del cuadro 6AD de las
blancas. Si 2 ..... A2A ó 3R ó 5A
ó 6C; 3. P7C, R2A; 4. C6A!
amenazando coronar y obligan-
do a que el rey tome el peón para
dar luego un jaque en 5T u 80.
según haya movido el alfil. y
ganar. Por tales razones, el negro
juega:
2 A1T
Las blancas juegan y ganan. 3 R2D A8C

La solución del primer diagra- Si 3.... , P6R+; 4. RIA, etc.


ma comienza adelantando el PC,
y si el rey negro se le acerca se da 4 RIA A7T
jaque en 5A para continuar co- S R2C

121
y el alfil tendrá que ocupar A2R; 7. CXA tablas), RID; 4.
una de las casillas fatales. Una R5T, RIR; 5. R6C, A2R;6. R7C.
obra magnífica. AIA+; 7. R8C, A2R;8.C7C+.
... ... ...
RID; 9. R7A, P4A; 10. C6R+,
Comparemos aquella lograda RIA; 11. RXA y ganan.
posición con ésta de J. Mandel, 2 .... , AIT; 3. R5T, RID; 4.
que mereció una recomendación R6T,RIR;5.R7T,R2A;6.C6T+
en el concurso de la F.A.D.A. R2R; 7. RXA, P4A; 8. R7C y
ganan.
J. Mandel, 1950 Aún con aquellos defectos de
87 presentación, en otro sentido es-
te final es característico de la
escuela moderna. principalmen-
te por la laboriosidad que impli-
ca su definición. La variedad de
posibilidades tácticas no es pro-
pio de las composiciones anti-
guas.
... ... ...
Veamos cómo se acentúan los
efectos no estéticos cuando se
pone ante nuestra vista una posi-
ción fosilizada como la que sigue:
Las blancas juegan y ganan.
C. L. Kok, 1938
El caballo en 1T es inexpresivo
y la posición ofrece poca agili- 88
dad, sobre todo después de la
primera jugada que traba el com-
plejo de peones. Esta primera
desfavorable impresión no se bo-
rra nunca del todo, a pesar de las
sugestivas y atrayentes variantes
que ofrece la parte medular de la
composición.
Su solución es la siguiente:
1. P6A+, RIA: 2. C5A, AlA; 3.
R4C!, (3. R5T?, RID; 4. R6C,
RIR; 5. RXP, RID!; 6. R7A, Las blancas juegan y ganan.

122
La posición no sólo daña la Su solución: 1. A8C, R8C; 2.
vista, sino que de su análisis A7T+, R8T; 3. C6C, R8C; 4.
surge su artificialidad. Se gana C4T+, R8T; 5. C5A, R8C; 6.
así: C4D+, R8T; 7. C3C++.
1. AIC, P6C; 2. R2C, R3C+; A pesar del dual en la 4a.
3. T3A+d., R2C; 4. T3R-4R- jugada, pues el caballo también
4D-5D-5A-6A-7 A++. pudo ir a 7R, el logro es superior
2.... , PXT; 3. RXP, R3C; 4. al anterior.
R2R+, R2C; 5. R3R, R3C; 6. Más ajuste presenta la siguien-
R3D+, R2C; 7. R4D, R3C; 8. te composición:
R4A+, R2C; 9. P4C, PXP; 10.
AID, P4T; 11. R5C, P3T+; 12.
RXP, P6C (o R3A); 13. A3A w. Holzbausen (1904)
mate.
Elaborada y hasta ingeniosa, 90
pero no artística. Claro que si la
idea no es posible desarrollarla
de otra manera, puede admitirse
la sobrecarga de material.
Esta escalera ha sido tratada
de modo más limpio por otros
compositores. Examinemos esta
obra de autor desconocido pu-
blicada en 1910:
89
Las blancas juegan y ganan.

El camino es éste: 1. A8T,


CXP; 2. R7C, C8D; 3. R7A+,
C7C; 4. R6A, C8D; 5. R6R+,
C7C; 6. R5R, C8D; 7. R5D+,
C7C; 8. R4D, C8D; 9. R4A+,
C7C+; 10. R3A, C8D+; 11 R3C+
C7C; 12. AXC++.
En la jugada lla. el rey pudo
Las blancas juegan y ganan. ocupar también 2A, pero tratán-

123
dose de jugadas que práctica- A. Troitzky, 1912
mente concluyen la solución, es- 92
timamos que no la invalidan.
Como se ve los finales tienen
una idea directora, pero para
que la idea no sea aplastada por
los adornos, o por una estructu-
ración esquelética, se precisa que
la urdimbre posicional esté lim-
pia de malezas.
Consideremos la posición si-
guiente:

Las blancas juegan y ganan.


91
Para realizar la idea, Troitzky
necesitó adicionarle piezas, que
espesaron la posición. Como lo
hace notar F. Dedrle, el resulta-
do es la carencia de unidad. Su
desmenuzamiento nos revela
una especie de emparchado.
1. C3A+, R4A; 2. P7C, DIC;
3. P8C=D, D7T+; 4. R4C,
D7C+; 5. R5A, DXD y se
continúa como lo anotamos más
arriba. La cuestión, tal vez
imposible, estaría resuelta si se
Las blancas ejecutan así: pudiera forzar que la dama
1. C7C+, R4C; 2. C(7)6R+, negra ocupe ... l CD sin sobrecar-
R4A; 3. C4D+, R4C; 4. C3A+, gar los motivos. l
R4A; 5. C4T+, R4R; 6. C(4T)6C+
R4A; 7. C7R, R4R; 8. C6A+ y 1 La posición del diagrama anterior
ganan. se nos ocurrió a raíz de estas palabras de
Esta maniobra acrobática del F. Dedrle: «Las primeras cinco jugadas
no tienen relación directa con la idea y no
caballo de 8R pierde valor por vacilaría en borrarlas junto con el mate-
ser una sucesión de jaq ues con rial innecesario que se requiere para ese
escasa complicación. preludio».

124
LA VEROSIMILITUD DEL PLANTEO

Dice José Mugnos que la escuela moderna puede resumirse de la


siguiente manera: « 12 Posiciones simples, sin vestigios de
composición (o muy pocos), que encierren grandes y sutiles
combinaciones; 22 Planteos verosímiles, sin elementos restrictivos o
coercitivos, para que las defensas tengan libertad de acción y, sobre
todo, que presenten una posible y hasta pausible derivación de la
partida a raíz de una jugada racional». En este sentido, nuestro
compositor es un grande representante del modernismo. Como
tendremos ocasión de verlo más adelante, sus obras comprenden un
complicado juego táctico, cuyo laberinto resulta muchas veces muy
dificil de surcar, pero que tienen la virtud de no desviarse de su
motivo.
Aunque no lo digan, quienes opinan que la posición debe parecer
natural aceptan implícitamente que la composición es una solución
técnica, dado que de una distribución normal no pueden emanar sino
soluciones prácticas. Comentando el siguiente final, con mención de
honor en el concurso de la Federación Argentina de Ajedrez, del año
1950, Fijter apuntó que el mismo «demuestra la afinidad entre la
partida y el estudio ... ».

Josef Louma, 1950 1 T7A+ RIC

93 l. ... , R3A; 2. P7D, DIT; 3.


P8D=D+!, DXD; 4. DlT+,
R3R; 5. D6T+, R4R; 6. D5T+! y
ganan.

2 P7D TIA!
3 DIAD D2R
4 D4A+ RIT
5 D4D+ RIC
6 D4R! D3D
7 D4A+ RlT
8 D3A+ RIC
Las blancas juegan y ganan. 9 D7C+ RXD
125
10 P8D=D+ 2 pXP CXP
y ganan 3 P8D=D TXP+
*** 4 R3A! C5D+
5 R4A Tablas
La dificultad estriba en cons-
truir una posición que parezca ***
natural y que nos sorprenda con Presenciemos ahora un mara-
una derivación inesperada. villoso viaje del rey.

H. Mattison, 1926
R. N. Alexandroff, 1935 95

94

Las blancas juegan y ganan.

Juegan las blancas y hacen tablas. 1 P6A TXP


2 P7A T3A+
En esta situación, la jugada 3 R3R!
aparente 1. P70 seria refutada
con 1. ... , T70 y el posterior El rey blanco no puede ir a 5R
acercamiento del rey negro al porque sería jaqueado horizon-
campo de operaciones. Hay que talmente así: 3.... , T4A+; 4.
imaginar un orden distinto. R60, T3A+; 5. R5A, TIA; 6.
C6A, R2T; 7. eso ó 7R, T8A; s.
1 C8D! CXC R60, T8D+, etc., tablas. Si 4.
R4D, TIA; 5. C6A, R3A; 6.
Contra 1. ... , PXP; 2. CXC, CSO, R2R, tablas.
TXC; 3. P7R, TIA; 4. R5D y
ganan. 3 ... T3R+
126
4 R2A T3A+ 7 R2A TlA+
5 R1Cl 8 R3R TlR+
9 R4A TlA+
Si el rey va a 2C ó 3C entonces 10 RSR TlR+
5.... , P5T! 11 R6D R3A
12 C8D T8R
5 .. , TlA 13 P8A=D T8D+
6 C6A TlR 14 R7A T8A+
15 C6A
Ahora el avance del PT no es y ganan
bueno porque las blancas coro-
nan antes de que éste pueda dar Todo exactamente calculado.
Jaque.

LA SUGERENCIA

Es el perfume de la creación. La manera sutil y artística en que se


plantee la composición y que engarza con su dificultad. En la
posición que sigue nos parece que las blancas deben ganar una de las
piezas negras, peligrosamente cercanas al rey, y el camino por el que
nos conduce su autor así nos lo sugiere. El mate final es imprevisto.

J. H. Marwitz, 1949 1 C3C+


96
y no 1. C6R+, P4A!; 2. C4D,
A5C; 3. T5C, T6A+!; 4. R2D,
T5A!; 6. C6A+, R4C; 6. C5R,
T5D+, y tablas.

1 ... RST
2 C4D ASC
3 TSCRI

Contra 3. T4A, es fuerte la


Las blancas juegan y ganan. jugada del texto.

127
3... TSA! rey negro en contra de una
4 R3D TSC posición alejada de su contrario.
S T8C! T7C
6 T8T+ RSC J. Kling y B. Horwitz, 1851
7 T8C+ R6T
97
8 C2A+ R7T
9 T8T+ R8C
10 TlT++
>1< >1< >1<

En el final que sigue no existe


contradicción teórica, como se
ha pretendido, pues se sabe que
el rey detiene a los tres peones. El
arte se ha incorporado al impe-
dir, con el peón de ... 2A, que el
rey negro se acerque a los peones
Las blancas juegan y ganan.
blancos. Los peones unidos son
agregados para sugestionar El procedimiento ganador es
nuestra impresión; pero sin duda el siguiente: 1. P5C!, R4R; 2.
que para la exigencia posicional PXP, R3A; 3. R2A!, P5A; 4.
bastaría con la centralización del R1A! Y ganan.

LA SORPRESA

La sorpresa está íntimamente ligada a la sugerencia, diferencián-


dose en que ésta, la sugerencia, enraíza con todo el contexto de la
composición, mientras que aquélla se acopla más directamente con
las jugadas mismas.
La sorpresa no finca su éxito en que se violen principios teóricos,
dado que todas las estratagemas -absolutamente todas- caben
dentro de las posibilidades prácticas. Más bien reside en que aquella
sugerencia nos arrastra por caminos más o menos comunes y nos
adormece en una búsqueda vulgar; lo que nos arranca de este
adormecimiento nos sorprende, y nos sorprende tanto más
gratamente en cuanto más nos alejábamos de su meta y más simple
nos parece luego la solución.

128
K. A. L. Kubbel, 1924 P5C;7. T5T,P7T;8. T8T.R7C;
98 9. R4A. P6C; 10. R4C. R7 A; 11.
T3T. tablas.
>1< * >1<

En la composición siguiente
apreciaremos un tema de perse-
cución de alfil que no se resuelve
por su apresamiento, sino por su
encierro.

José Mugnos, 1950


99

Juegan las blancas y hacen tablas.


En esta armoniosa distribu-
ción figural. es evidente que el
objetivo artístico lo consigue el
autor al ocultar bien la posición
última de tablas.

1 P3C+ R5R
2 A2A D5C+

Si 2 ..... D5A; 3. R2D. D5C+; Las blancas juegan y ganan.


J. R2R. etc.
1 R2C A8R
3 R2A R4A
4 T4D+d. P5R 1. ...• A2T; 2. CXP+ seguido
5 TXP DXT de C5C+ y CXA ganando. y si
6 P4C+! PXP A3C las blancas dan jaque en
7 R3C!! Tablas 7R. cambian luego el caballo por
el alfil y ganan centralizando el
El intento de jugar un final de rey.
rey y peones contra rey y torre es
igualmente tablas: 1. .... R5C; 2. 2 R1A A7D
A7D, DXA; 3. TXD. RXP; 4. 3 R2R A8A
R3R!. P5T; 5. T7R, P6T; 6. TXP. 4 R1D A7C

129
Por fin las negras obtienen la gadas del blanco son gratamente
gran diagonal. sorprendentes.

5 R2A A. O. Herbstman, 1929


lOO
Las blancas siguen con su
persecución implacable.

5 ... A8T
6 R1C

Ahora reparan las negras que


tienen a su disposición sólo una
casilla para no perder la pieza.

6... AH
7 C7C!
Las blancas juegan y ganan.

La sorpresa. Un ensayo superficial nos ade-


lanta que moviendo el alfil po-
7 ..• RXP dríamos tomar el caballo con
S P5A! R2D jaque, pero el negro lo saca de su
9 P6A! sitio y no podremos «pescar» ya
la otra pieza con jaque. por que
Nuevamente sorprendente: el las negras dominarían su casilla
peón y el caballo forman una de oo' 4R. El secreto está en la
cortina inexpugnable, y el alfil es simultaneidad de la acción:
un espectador impotente.
1 A3R! A2C
9 ... P4C
No I. oo., C2A, por AXA y con
10 R2A
jaques sucesivos la torre gana el
Y ganan
caballo.
Una virtuosa realización. 2 A6T! A3A
*** 3 A5C!

En la obra que analizaremos Todo en un juguetón armóni-


en seguida, las primeras tres ju- co tonal.

130
3000 C2D 4 AXA CXA
5 T5R+
6 T6R+
No se puede 3.... , A2C por 7 TXC
T8CR. y ganan

LA ESPECTACULARIDAD

Lo espectacular denuncia, o induce a suponerlo al menos,


vigorosidad. El vigor cautiva la simpatía; parecería que se impone
por su misma fuerza. Así como hemos señalado que el mecanismo de
la oposición se identifica con la sutileza, corresponde destacar aquí
que lo espectacular se liga fuertemente con el sentido de la combina-
ción. Lo espectacular brilla por la grandiosidad de la concepción,
pero sobre todo refulge en el mazazo, en la pincelada enérgica, que se
nos mete por los ojos.
Este sólido capítulo de lo artístico, el ajedrez lo alberga en alto
grado. El primer ejemplo es un buen exponente de ello.

So M. Kaminer, 1935 contrajaque), R2R; 7. 04T! (por


101 ser la pieza de más valor, la
entrega de dama es siempre es pe-
pectacular y causa admiración),
AXO (la dama debe ser tomada
porque de lo contrario escapa-
ría); 8. CXA+, R mueve; 9. CXA,
y ganan.
***
Pero bien mirado, el vigor no
se traduce siempre espectacular-
mente, sino también en la fineza
de una concepción que todo lo
Las blancas juegan y ganan.
arrastra, lenta e inexorablemen-
l. P7T, A4T; 2. C4A (la prime- te, como una crecida.
ra jugada de efecto.), PXC; 3. Como lo hicimos notar, una
P8T=O, A3C+; 4. RIT. A2R; 5. sucesión de jaques por lo general
C3A, A3A+; 6. C5R+ (rutilante no expresan nada a causa de que

l31
son guías de un derrotero dema- 2 T2C+ R8T
siado sencillo. Havel zanja esta
dificultad dando amplitud de po-
sibilidades. Y por causa de los Si 2.... , R6T; 3. A6R+, R5T; 4.
jaques, que son muchos y diver- C3A+, R4T; 5. A7A+, R3T; 6.
sos, se crea el espectáculo, donde T6C+, R2T; 7. C5C+, RIT; 8.
la imaginación se solaza en esa T8C++.
telaraña con que las piezas blan-
cas sujetan al rey contrario.
3 TXC+ R1C
4 C3A+ R8T
M. Havel, 1929 5 C4T+ R8C
102 6 T2C+ R8T

Si el rey negro se fuera a 8A, la


posición ofrece un atrayente
equilibrio arquitectónico, pues
hay un mate exactamente igual
al analizado en la subvariante,
¡en el otro ángulo del tablero!.

7 T4C+ R7T
8 C3A+ R8T
Las blancas juegan y ganan.
9 C5C+ R7T
10 T2C+ R8T
11 T2AR+! R1C
1 T4CR+ R7T 12 C6T++

EL PRECIOSISMO

Se trata de conseguir un chispeante motivo. Estas composiciones,


que no son demasiado profundas, se asemejan más al problema por
la coerción que tienen las piezas para moverse. La miniatura que
sigue es muy bonita.

132
N. G. Wumink, 1918 te en la práctica), que produce
una agradable impresión.
103
Henri Rinck, 1953
104

Juegan las blancas y ganan.


Las blancas juegan y ganan.
1. P7 A, C2C; 2. P8A=T!, CXP
3. T5A, C2C; 4. T6A++. Se soluciona de esta manera:
1. C2T, AXC (descolocan el alfil)
,., * * 2. C4D, TXC (atraen a la torre);
Ahora veremos un tema, <<In- 3. P7 A (3 .... T5R intercepta al
terceptación de líneas» (frecuen- alfil), y ganan.

EL CONTRASTE
El contraste es siempre una relativación. Como sabemos, existe el
simple contraste de luz y sombra en que el uno no tiene realidad sin el
otro, de lo cual la interpretación estética, como contraste, es
subjetiva.
El ajedrez no escapa de esta consecuencia. El contraste de una
posición depende del hecho real de su cambio en el tiempo (la
alternación de blancas y negras conducen a una alternación de
posiciones), pero a este cambio nosotros le damos una interpretación
relacionada con otros factores, como ser: distribución de fuerzas,
presentación visual de la composición, etc., y cuanto mayores y más
útiles sean los cambios posicionales concordantes con el objeto que
se proponen (el equilibrio por repetición en los finales de Faragó y
Halic, y en el final de Lazard el contraste se encuentra en las

133
posiciones que potencialmente duermen en las distintas promocio-
nes) se alcanzarán mejor los objetivos estéticos.
F. Lazard 1 pXP
• ".. 105
• • •• R8~~enaza 2. P8D=D+ Y 3.

•ji'~ •• ••••
.it.
_ ~
••. •
• •
m- ~
@?.&i~ 1 ... C3R

· .
2 P7C

a •• ~~:t

.§. ~
"..\t>.~
Juegan las blancas y hacen tablas.

Se comienza con 1. TIR, P7C+


y no 2. A7C por C4A; 3.
P8D=D+, RXD; 4. R8C, C2D+;
S. R8T, R2A, Y dan mate.

2... CID
2. R2A+d. Y si ahora P8C=C o 3 A7C!
A; 3. R3C y tablas por ahogado
del negro. Si 2.... ,P8C=T; 3. 3. P8C=D, AXD; 4. A7C, P4D
TlAR!, TXT; 4. RXT y nueva·· 5. A6A, PSD; 6. A3A, P6D; 7.
mente tablas por ahogado del PRXP, P7R; 8. P4D, P8R=D; 9.
negro. y si 2.... , P8C=D+; 3. PSD, AXP+; 10. AXA, D8CD y
R6A, DXT y ¡tablas por ahoga- las negras dan mate.
do del blanco!.
Paul Faragó, 1949 3 ... A1C
106
Aquí se produce, según adon-
de juegue el alfil negro, un inge-
nioso mecanismo de tablas. Si
3.... , A2A; 4. A3A!, P4D; S.
AST, AIC; 6. A7A, CXA; 7.
P8D=D+, CXD, ahogado. Si 3.
... , A3R; 4. A2C!!, P4D; S. A3T,
A2A; 6. A6R!, etc.; y si 3.... ,
ASA; 4. AlT!!. El alfil blanco
debe moverse exactamente, por-
Juegan las blancas y hacen tablas. que si no caería la posición blan-

134
ca enredada en una trasposición Ya veremos por qué la torre
de jugadas. Por ejemplo: 3 .... , debe estar ahí y no en otro lugar.
A5A; 4. A2C? Ahora las negras
provocarán una posición para
3 ... PST=D
que el alfil blanco pierda un
4 P6C DSR
tiempo antes de inmolarse. 4 .... ,
5 PSA! A6A
A3R! cambia el tiempo. 5. A3A,
A2A; 6. A4R. Halagan nuestro
gusto las disímiles situaciones. Si la torre hubiera estado en
4R, por ejemplo. las negras ga-
4 A4R!! P4D narían con D6R.
S A7T AXA
6 PSC=D AXD
Ahogado 6 T4R!
'" '" '"
El motivo del siguiente final es Nuevamente única. la torre
parecido al anterior, pero su debe impedir la expansión de la
presentación es diferente y la dama contraria por la columna.
lucha aquí es de torre contra
dama y alfil.
6 ... ASC
Ivan Halic, 1949 7 T6R!!
\07
La torre tiene las tres jugadas
indispensables para entablar y
las debe hacer exactamente, co-
mo en el ejemplo anterior, para
no verse constreñida por la obli-
gación de jugar si transpone sus
movimientos. Por ejemplo: 7.
T4R?, A6AL Si ahora 8. T2R,
A7D; 9. T4R, D6R o si 8. T6R,
D4R+ Y ganan las negras.
Juegan las blancas y hacen tablas.

1 PXP+ RIA 7 ... A7D


2 TXT AXP S T2R!
3 T2R! Y tablas

135
EL DRAMATISMO

No es sólo el resultado dudoso de una partida lo que ofrece


características dramáticas. Esta condición es propia de toda obra
lograda. El dramatismo se habla siempre entre dos fuerzas que se
oponen y cuyo desnivel es apenas perceptible. Es la oportunidad de
resistencia que se brinda.

A. J. Wijnnans, 1938 9 R4C


\08
Estrechan el círculo.

9... A8D
10 TlC A4T
11 TlT
Y ganan

W. Korteling, 1940

Las blancas juegan y ganan.

1 C4D+ R4A
2 TlCR A2D

El alfil inicia una desesperada


fuga.

3 T7C A5T
Las blancas juegan y ganan.
Si 3.... , A4C; 4. T7A+, R3C;
5. T8A seguido de T8C+ ganando. Se produce aquí una excitante
caza donde no se cobra la pieza,
4 T7TD A8D sino que se da mate.
5 T5T+! R3C
6 TlT A4C 1 P7A P7C
7 TlC A2D 2 P8A=D A5D
8 T7C A5T 3 D4A AlT

136
3.... , A2C ó 6A, facilitarían la 1 A3A
tarea del blanco, pues éste con
04A ó 7A se apoderaría de la
diagonal blanca 2T-8C ganan- Y no 1. A4C?, por 1. ... , P4C;
do tiempo. 2. A3A, DO; 3. P5A, DAR; 4.
404T A4R A2R, P5C; 5. A30, P6C; 6. P6A,
5 D5C A6A P7C, etc. Tampoco 1. A5T?,
6 D5AD A3A TlO; 2. A3A (2. A6C, TlC+; 3.
7 D6A A2C R2T, T7C+, tablas), TlC+; 3.
807A AH R2T, T1AO; 4. A2R. TlO; 5.
908A A3A. TlAO; y tablas.
Y, según donde mueva el alfil,
la dama va a 8CR ó 6R ó 4AO
atacando al alfil y amenazando 1... DD
mate. 2 P5A! DAR
La siguiente composición, po- 3 A2R P4C
seedora de otras calidades, como
la economía, la dificultad, la
agilidad, y demás, contiene so- El peón avanza en procura de
bre todo la desenfrenada carrera la ansiada coronación. Si 3.....
del peón negro hacia la octava T3R ó T7 A; 4. A30. etcétera.
línea, a la que consigue llegar
¡demasiado tarde!.
José Mugnos, 1950 4 A3D P5C
5 P6A P6C

Contra 5. . ... TXP; 6. P4A.

6 P7A TIA
7 P8A=D TXD
8 P4A TXP
9 AXT P7C
10 A5D P8C=D
Las blancas juegan y ganan. llA6A++
137
LA DIFICULTAD
Aunque no lo sea todo, este factor es muy importante para
considerar bella una obra. La dificultad estará engarzada a una
continuidad lógica; una vez concluido, el tema debe aparecer limpio
y exento de ramificaciones inútiles. Ahora bien, las ramificaciones a
veces constituyen la frondosidad de la obra y no pueden ser
rechazadas; es entonces cuando la dificultad se adhiere a la
capacidad de análisis del observador y a su interés. Agregamos esto
último porque por pereza con frecuencia no saturamos nuestra
imaginación trasladándole los calcos de las contingencias de una
posición; no la transitamos lo suficiente como para conocer todos los
recodos de sus senderos y es así que una obra nos puede parecer
difusa y no lograda. Pero cada vez más, justamente alejándose de la
espectacularidad, la escuela del final compuesto se acerca al análisis
profundamente sutil y táctico.
La dificultad impulsa el esfuerzo y cuando éste alcanza el éxito,
amamanta el placer estético.

En este pulido trabajo, que el 1 T3A+ R5R


autor dedicó a atto Dehler, las 2 TXC
blancas saben que para ganar
deben quedarse con una torre de A primera vista, la posición
ventaja. ¿Cuál es el orden de las sugiere que se explote la precaria
jugadas? defensa de las piezas negras entre
sí, por eso soprende desde ya que
S. Isenegger, 1947 el blanco se decida a eliminar esa
111 inestabilidad simplificando la lu-
cha.
2 ... RXC
3 T2R+
3. T3A+?, R7D; 4. A4T, C6A
tablas; o 3. T2CD?, C6A, etc.
3 ... R6D
4 T8R!

Ahora vemos que el alfil tiene


Las blancas Juegan y ganan. una sola casilla para salvarse y

138
defender el jaque del otro alfil tica, que trataremos en el próxi-
que ganaría el caballo. No sería mo título. Sería un error 5. TIRa
bueno 4. T2CD por A2D!; 5. causa de A7R!; 6. TXA, C6A; 7.
A2R+, R6A tablas; ni tampoco TlR, R20; o bien 6. AXA+,
4. T5R? o TIR? o T7R? por ... , R70; 7. TlCO, C6A; 8. T2C+,
C6A, tablas. R8A tablas. Tampoco puede ju-
4... A8A garse 5. RIC? por 5 .... , R70.
5 T8AR!! 5 ... A7R
Esta sutil jugada destaca la 6 T8D+
importancia de la ejecución tác- Y ganan

EL ARTE FLORECE EN LA TACTICA


Hemos procurado mostrar algunas de las condiciones del final ar-
tístico aplicables a todo criterio estético. Ahora quisiéramos sacar a la
luz de la comprensión cómo la esencia ajedrecística descansa en la
táctica. Es el orden de las jugadas lo más importante, tanto sea en la
partida viva como en los finales compuestos. En la ejecución táctica
está involucrada toda la ciencia del ajedrez, con su deleite artístico.
La diferencia entre la partida y la composición es generalmente de
forma; en ésta la restricción es mayor y la ejecución táctica no se
difunde en variantes que distraigan o que escapen a nuestra
captación global, hecho frecuente en la práctica de torneo.
Partiremos de algunos ejemplos sencillos pero generosos en
sugestiones, para analizar -ésta es la palabra- algunas dificiles
muestras del modernismo.
Ponziani,1769-1782 El negro se impone comenzan-
do con el cam bio de damas y
siguiendo en segunda jugada con
R2C!, jugada restrictiva esta úl-
tima y muy linda, definiéndose el
juego por una emotiva carrera de
peones por alcanzar la corona-
ción. (¡Así nos gustaría jugar en
el próximo torneo!).

Las negras juegan y ganan. ** *


139
H. Mattisson, 1914 H. Mattisson, 1924

113 114

Las blancas juegan y ganan. Las blancas juegan y ganan.

En esta situación las blancas 1. A2T, TXP; 2. P7C, T70+;


imponen su peón alejado con 3. R6R (la actividad del rey deci-
jugadas sencillas que satisfacen de el juego), TlO; 4. A7A (
nuestro ánimo. comienza el acosamiento de la
l. P6A (obstruyen la diagonal), torre), TlTR; 5. A5R, TlO; 6.
PXP; 2. P6T, A6A; 3. C5C (ga- R7R, TlCR; 7. R7A, TlO; 8.
nando tiempo), A40; 4. C6R A7A. TITR (la torre será «cor-
(amenazan bloquear en 5A), tada»); 9. A60+, R mueve; 10.
P4A; 5. C7A+, R20; 6. CXA, A8A, Y ganan.
R3A (si 6 .... , RIA; 7. C6C+,
RIC; 8. C70+, R2T; 9. CXP, ***
etc.); 7. RIC, y ganan.
A continuación vemos la re-
*** novación de un viejo tema de
lucha de alfil contra caballo. Se
han esquematizado bastante los
En la lucha que sigue la torre cuadros de empate y ganancia en
se debate denodadamente por estos finales, pero Mugnos con-
impedir la coronación, hasta que sigue colorear novedosamente el
sucumbe. asunto.

140
J. Mugnos, 1947 R5C!. R7R; R6C!!. pierden tiem-
115 po. R6R; 5. RXP. ahora sí se
toma el peón. cuando el rey
negro no custodia la casilla IR
para el alfil, C4A; 6. AIR, R7R;
7. R4C. y tablas.

2 AIR C3D

Contra 2..... C7 A; 3. A5T!.


C5C; 4. A6C! y tablas.

3 R6C!!
Juegan las blancas y hacen tablas.
y no 3. RXP a causa de R8A;
En esta posición real de parti- 4. A5T. R7R; 5. A6C. C4A+; 6.
da. de la lucha táctica que se R mueve. C6R ganando.
avecina. no tan sencilla. surgen
efectos muy atrayentes. 3... R8A
4 A4T!
1 A4T
Las blancas deben jugar «co-
mo un ángel». No es buena la
Si el alfil se mueve a 8C. para
retirada a 3C por 4 ..... C5R; 5.
apoderarse de la diagonal IC-
A4T (5. A8C. R7R; 6. A7T. C6C.
7T. las negras enhebran su ga-
amenazando adelantar el PT; 7.
nancia de esta manera: 1. ....
RXP. C4A+, seguido de C6R
R7R; 2. A7T. C6C+;3. RXP(a
ganando). 5..... R7C; 6. AIR.
este peón hay que tomarlo por-
C7A!; 7. RXP (obligado, para
que si se mueve el rey a 6C se
no ponerse en posición de «zugz-
continúa con .... P4T Ysi va a 4C. wang». dado que a R5T sigue 7.
.... P7A decide rápidamente); 3.
.. .. C6D; 8. A4T. R6T. ganando;
.... C4A+; 4. R mueve. C6R y
y si 7. A5T. C5C seguido de P7A.
ganan.
ganando) 7..... R8A; 8. A5T.
C5C+; 9. R5C. R7R; 10. A6C.
1. .. R7C
C6R. y ganan.
Si las negras intentan 1. .... 4 ... R7R
C3D; entonces 2. R6C!. P4T; 3. 5 A3C Tablas
141
SOBRE LOS TEMAS. SU VARIACION y RIQUEZA

Tal como ejemplarmente ocurre en la literatura, también el ajedrez


ofrece temas que han atraído a diversas generaciones de composito-
res, los que le han añadido el toque de su inclinación.
A este respecto desde que nuestro propósito es mostrar la
naturaleza artística del ajedrez en su conjunto, consideramos de
interés referirnos al loable ensayo clasificador del desaparecido
compositor holandés H. Weenink, aunque no nos parezca acertado.
Divide la composición en tres escuelas: la natural, la artística y la
temática. Es posible que el ajedrez, como el arte literario que
distingue una escuela naturalista, otra romántica y demás, soporte
una clasificación destinada a denunciar las inclinaciones tempera-
mentales de sus cultores (lo expusimos en el título «Algunos
ejemplos»), pero según lo venimos analizando es evidente que resulta
inadecuada la denominación «escuela artística», porque artístico
comprende todo el trabajo sobre el tablero. En cambio, parece más
preciso denominar «natural» y «temática», puesto que éstas se
definen mejor.
Claro está que la dificultad la acarrea toda clasificación que se
sutilice.
André Chéron divide los finales en didácticos y artísticos, y
aunque se comprende lo que quiere decir, esto es que el final
didáctico no está sujeto a las restricciones propias de la composición
artística: ausencia de duales, limpieza en la exposición de la idea
directriz y otras, a poco que se intente aplicar prácticamente el
enunciado nos veríamos en la necesidad de agregar nuevas divisiones
o géneros que siempre serían subjetivos y por lo mismo imprecisos.
Permítase nos remitir al lector a lo dicho en el título «Cómo lo
artístico se vuelve técnico», donde se da un vistazo al asunto.
Para terminar, debemos agregar que toda obra cabalga sobre una
idea directriz. La expresión, en arte, es «decir algo» al observador.
Este «decir algo» los autores lo descubren o bien lo aprehenden de
obras anteriores, y al enriquecerlo desarrollan y ofrecen nuevos
motivos de deleite estético.
Algunos de esos motivos nos conducirán de la mano hacia la
comprensión y el pleno paladeo de un arte distinto.

142
Damiano, 1512 116 l. T(6)XT, TXT (6D); 2. P6C+,
RXP; 3. T6T, Y ganan.
'" '" '"
Veintiséis años antes, Kling
había construído una obra más
pura.
J. Kling, 1849
lIS

Juegan las blancas y ganan.

Muy elemental: 1. T8D+, se-


guido de TXT, ganando.
'" '" '"
Ya en el final de Horwitz, al
motivo, aunque nítido, lo soli- Juegan las blancas y ganan.
vian y enriquecen no solamente
las dos primeras movidas, sino la l. T4TD, DIAD; 2. T3TR+,
doble situación de pieza «colga- DXTj 3. T6T+, Y ganan.
da» del rey y la dama negros. '" '" '"
Veamos como se afina la idea.
B. Horwitz, 1873 Ches Players Chronide, 1878
117 119

Juegan las blancas y ganan. Las negras juegan y pierden.

143
1... T3T+ 1. PXP, TXP+;2. A4A.TID,
2 R5D! T3CR (si 2 ....• TXA+; 3. R3C. T8A; 4.
3 R5R! R5C R2C y ganan); 3. A6D+. R6A (si
4TlT el rey va a ...• 4C la torre no
tendrá apoyo para dar algunos
Esta jugada, ¿es un golpe tácti- jaques); 4. A8A. T8D (introdu-
co o el tema central? cen el tema); 5. A6D (evitán-
dolo). T5D+; 6. R3C. T6D+; 7.
4 ..• R6A R4A. T5D+; 8. R5A. T4D+; 9.
A5R+ Y ganan.
Como quedaría de nuevo la
pieza «colgada» detrás del rey, ... ... ...
éste debe salir.
En el final de Vancurra. la
5T1AR+ R mueve solución es la siguiente:
6T7A
y ganan J. Vancurra, 1916
... ... ... 121

En las dos producciones que


siguen el motivo pasa a ser se-
cundario.

M. Platov, 1907
120

Juegan las blancas y ganan.

1. P8R=D, TXD; 2. A8A,


T7R+, (la torre inicia los jaques
para atraer al rey al tema); 3.
R3T, T6R+; 4. R4T, T5R+; 5.
R5T, T4R+; 6. R6T, T8R; 7.
A5A, TlR; 8. RXP, TlD; 9.
Juegan las blancas y ganan. A7R, TlAD; 10. A8A, T2A (si

144
JO .... , T8A; 11. P8C=D, T8T+; Henri Rinck, 1946
12. A6T); 11. A6D, Y ganan. 123

***

Henri Rinck, 1903

. ... .~.
122

~~ ...
• .~
•• ~t
~~
Juegan las blancas y ganan.

•· •••
1••••

..-
Se descuenta que hay que ca-
zar la dama, mal situada detrás
.ftB aft. del rey y a tiro de jaques de la
torre. Como existe una posición
~ ~
~ ~ intermedia de ahogado, el pro-
Juega n las blancas y ganan. pósito no es fácil de alcanzar,
por lo que la obra posee esa
Aquí volvemos al tema, repe- tensión que es inherente al arte.
tido con alfil y torre.
Su solución: 1. C6A+, R5A; 2. T4T+, R4C;
1.T8T (el rey negro es utiliza- 3. T5T+, R5A (este cuadro es el
do como blanco intermedio), eje de la resistencia negra); 4.
D7T; 2. TXP, DlC;3. T8T, D2T; C5D+ (el caballo inicia un rodeo
4: A6C, DXA; 5. T6T+, y ganan. que tendrá como fin, no la ejecu-
ción plena del tema, cazando la
dama lejos del rey, sino su ¡varia-
*** ción!: obligar a entregarla al
lado del rey), R5R; 5. C3A+,
R5A; 6. C2R+, R5R; 7. C3C+,
R5A; 8. TSA+, y ganan.
El mismo compositor adorna ***
el motivo con un delicado ara-
besco. Por último, el tema es ilustra-

145
do con una posición que se nos Si ahora 5.... , T8T+; 6. RXT,
puede presentar mañana mismo. DXT; 7. DIA+, etcétera.
G. Bernhardt, 1952
6 D5R+ R5C
124
7D3C+ R4A
8D3A+
y ganan

2.... , R4A; 3. D5C+, R5R; 4.


D2R+, RXP (4 ... R4D; 5. D2T+,
etc.); 5. D4A+, R4R; 6. T8R+, Y
las negras pierden la torre.

***
Pasemos en seguida a conside-
Juegan las blancas y ganan.
rar otras estratagemas y veamos
En nuestra opinión, no es con- algunas sugestivas y sorprenden-
vincente la serie de jaques con tes derivaciones. Comencemos
que se inicia la solución, mas con esta antigua composición.
como técnicamente la obra es
muy ajustada y natural, con al-
Salvio, 1604
gunas subvariantes limpias y lin- 125
das, los efectos estéticos están
logrados.
1 D8T+ R3C
2D8R+ R4C
3D5C+ D4A
Si 3 .... , R5C; 4. P3A+; y si 3.
... , R5T; 4. T8R!, etc.

4P4A+! RXP

4 .... , R5C; 5. D2R+, RXP; 3. Juegan las blancas y hacen tablas.


T8A.
Las blancas empatan así:
5T8AR DXT 1. T7T+, R6C; 2. T7R, tablas.

146
Se trata ahora de modificar el El tema persecución es llevado
resultado hallando una manera a un alto grado de sutileza y
de escabullirse de la persecución. dificultad.
B. Horwitz, 1881
126 1 P3D! T5A

<liB.. • • Si 1. oo., T7R; 2. T8T! (no 2.


•••••
T4T por 2 .... , T5R; 3. R7D,
• •• T2R, jaque perpetuo), 2. oo. T2R;

••••
• • •
3. R8D, T1R+; 4. R7D, TXT; 5.

f....
P8A=D+, TXD; 6. P7A! T1T; 7 .

•.'2•••
R7R, T2T; 8. R8R, Y ganan.

[~
••
Las negras juegan y pierden.
2 T5T
3T4T!!
4 R7D
5R8R!
T4A
T5A
T5D+

1. .oo, T8A+; 2. R2T, T8T+; 3. Nuevamente, si 5. R7R?, T2D


R3C, T6T+; 4. R2A, T6A+; 5. Y jaque perpetuo.
R2D, T6D+; 6. R2R, T6R+; 7.
R2A, T6A+; 8. R2C, y ganan. 5 ... T5R+
*** 6R7A
Z. Caputto, 1949
127 6. R8A?, T1R+.

6 ... T2R+
7R6C T2C+
8R5A T4C+
9R4A

Si 9. R4R, T4R+.

9 ... T4A+
10R3R T4R+
11 R2D T7R+
Juegan las blancas y ganan. l2R3A T7A+

147
13R4C T5A+ Ot~a materialización limpia
14R3T de la I~ea
está dada en el final de
Y ganan Rossoll\~lO, con los atributos de
economla, espacio y dificultad
*** en la solución.

En los ~inales compuestos es- 1 T8C+ R2C


to~ mecanismos son fascinantes, 2C5A+ R3C
aSI al?unos como el llamado eco
sucesIvo
. o alternado -es deCIT,
. Si 2.... , R3A; 3. T8A+ Y RXP.
una Jugada que se repite como
un eco-, con los cuales se han
l?grado notables formas expre- N. Rossolimo, 1929
sIvas. 129

M. Havel, 1926
128

.& • •
.• ...•
~
&" a" a a'·
a •• •
.~.~.a~
~
IR,·.·~·A·
• a g
••••
~
~ai.
•• W 3C4T+ R4C
Juegan las blancas y ganan, 4 C3A+I R5C
5 C2T+I R6C
. Todo está asombrosamente 6CIA+ R7C
dIspuesto. Veamos: 7RXP RXC
1. A2A, A3R; 2. T6C, A4D; 3.
T5C.. A5A; 4. T4C, A6C; 5. T3C, Contra 7 .... , A5A; 8. T8AD
A 71; 6. T3A (amplificando el
eco en la horizontal) A2R· 7 8T1C y ganan
T3R, A3D; 8. T3D ' A5C.' 9·
T4D, Y ganan. ' ,. El remate es sorpresivo.

148
En la composición que sigue el veces más la diagonal del alfil
autor ha combinado distintos para alcanzar la victoria.
elementos, pero el brillo lo consi- Si lo ... , R7R; 2. A3A, R7A; 3.
gue en la posición final, que R5D, R7C; 4. R4R, RXP; 5.
requiere las jugadas repetidas del R3A, RIC; 6. A4D+, R8A; 7.
caballo tapando el alfil. Nos re- R3C, R7R; 8. C7A!, R6D; 9.
cuerda los finales vistos de Kok, C5C, P6A!; 10. A6A, P7A; 11.
de Autor desconocido y de Hol- A5e, R5A!; 12. C3T+, R6C; 13.
zansen. AlA, R6A; 14. RXP, R6D; 15.
A5e, Y ganan.
L. Nyevicakey, 1933
***
130 El ajedrez también plantea la
duda sobre la interesante cues-
tión del progreso, que, según
como se mire, ofrece variadas
respuestas en las artes. Del co-
nocido final del Rev. S. Saave-
dra ' ha dicho F. Derdle que
«comprueba que un complejo de
ideas firmes es perjudicial cam-
biarlo». Desde luego, que no se
puede tomar un ejemplo para
disertar sobre el progreso de la
Juegan las blancas y ganan.
composición, aunque es visible
lo R6A, R7C; 2. A4A, P6A; 3.
que este progreso se ha manifes-
R5D, P7 A; 4. R4R (todavía en la tado en la técnica facilitadora del
cuarta jugada no se ve claro el juego práctico. No obstante, ha-
procedimiento con que las blan- gamos una pregunta tonta: ¿Ke-
cas se impondrán), P8A=D; 5. res es mejor jugador de lo que fue
AXD, RXP; 6. R3A, R8C; 7. Morphy? Repetimos lo ya dicho
A3R+, R8T; 8. A7T! (preparan en otras páginas: para el arte,
la máquina), P7T; 9. C6C, y esencialmente imaginativo-crea-
ganan. Si bien el camino del dor, cada artista debe ser consi-
caballo no está restricto -lo que derado en su tiempo y lugar.
fuerza a terminar la solución en
la movida nueve-, está obliga- I Según Fine, la solución a la partida
do en cambio a obstruir dos entre Potter y Fenton, 1895, es de Lásker.

149
S. Saavedra, 1895 ma artística por causa de una

••••••
•••
131 orquestación en la que armoniza
nuevos timbres y en la que no se
percibe la superconstrucción.

:Q

•.B.
~ft

••••••
m
id •
, .• •
m
id A. Troitzky
132

~
••...
•••
•••
Juegan las blancas y ganan.

Se imponen las blancas así:


l. P7 A, no+; 2. R5C, T40+; 3.
R4C, T50+ (de nuevo la tensión
se mantiene por el jaque que las
negras pueden dar si el rey con- Juegan las blancas y ganan.
trario ocupa la columna del peón
pero el motivo es de otra índole y Como artista, el autor no repi-
maravilla al espectador); 4. R3A, te sino que se inspira. Al tema
T80; 5. R2A, T50! (porque si hay que exprimirlo y para eso es
ahora las blancas coronan dama, necesaria una nueva forma.
las negras se aseguran el empate
con ... , TSA); 6. P8T=T! T5TO 1 A3R P7D!
(única); 7. R3C, y ganan.
En caso de l. ... , T20+;
*** 2. R6A, P70; 3. T3T+, RIC;
4. A4A+, Y dan mate.
Esta idea madre ha seducido a
muchos compositores, los que 2 AXP T2D+
sólo han conseguido erigir débi- 3 R6A TXA
les estructuras. No se podía decir 4 R7A! P8A=D
nada nuevo sobre algo que ya
estaba bien dicho de una vez y Salvándose, en apariencia.
para siempre. Pero Troitzky, a
nuestro entender, alcanza la for- 5 A5D+

ISO
Las blancas fuerzan la posi- el juego. Se recurrió para ello al
ción gananciosa. analizada en el ataque simultáneo de ambas pie-
final de Saavedra. con este jaque zas. a un cuadro de ahogado. o
original y rico en efectos estéti- por fin a una concepción mag-
cos, como se verá en la subva- nífica como la que se podrá
riante. apreciar en seguida. Pero si en
lugar de tablas aspiramos a ga-
5 ... TXA nar. esto nos obliga a cambiar
profundamente la forma y la
Si ahora las negras intentasen esencia de la obra. y estamos ya
5. .... R2T; seguiría: 6. TXD. en una de las características del
R3T; 7. R6A. R4T (el rey no modernismo. que se arrima más
puede volver a 3T por el mate de a una táctica complicada.
torre en colaboración con el alfil)
8. R5A. ganando. R. Reti, 1928
133

6 TXD T4TD
7 R6C
y ganan

***
A continuación veremos có-
mo los temas dejan de tener
cuadros precisos -aun con sus
naturales subdivisiones- como
la marcha en escalera. interferen- Juegan las blancas y hacen tablas.
cias. dominación y otros mu-
chos. para diluirse un tanto en 1. R8D!, A3D; 2. R7D!, R4D;
proposiciones o ideas más gene- 3. R8A, C2R+; 4. R7D, tablas.
rales; por ejemplo. que dos peo-
nes se impongan a dos piezas Comprobemos su exactitud:
menores. Si 1. R7D? A6D; 2. R8A. C2R+;
Primeramente A. Troitzky 3. R7D. C4D y ganan. Tampo-
("Nowoje Wremja". 1896) y Ri- co se puede realizar en segunda
cardo Reti ("Magyar Sakkvi- jugada P6C por 2..... R4D; 3.
lag". 1928) después. realizaron R8A. C2R+; 4. R7D. C3A y
creaciones en las que igualaban ganan.

151
Henri Rinck, 1949 Contra 1. ... , A4R; 2. P7D (no
134 2. P7T por 2 .... , C5T; etc.), 2 .... ,
C5T+; 3. R4C (sería erróneo 3.
R4R por 3.... , A2A YC3C), 3.... ,
A3A; 4. P7T, C3C; 5. R5A Y
ganan. y si 1. ... , C8R+; 2. R4R,
R4A; 3. P7D Y ganan .
.........

José Mugnos, 1950


135

Juegan las blancas y ganan.

Los dos peones ganan de esta


manera:

1 R3A C5T+
2 R4R

y no 2. R4C? por C3C!; 3. Juegan las blancas y ganan.


P7D, C4R+; 4. R mueve CXP.

1 R7D
2000 R4A

1. P7A?, A5T; 2. R7D, AXP y


Si 2 .... , A3A; 3. P7T, etc; y si
tablas.
2 .... , C3C; 3. P7D!, etc.

1 000 C5R
3 P7D A3A
2 R6R C4C+
4 P7T C3C
3 R5A!
5 R5A AID
6 RXC
y ganan 3. R6A?, C5R+; 4. R5A (4.

152
R7A. AIC)4 ....• C3D+; 5. R4C. R. Reti, 1929
136
CIR. tablas.

3 ... C2A
4 R4C

4. R6A, C3D; 5. P7A,CIR+


y tablas.

4... C3D
S P7A!
Y ganan
Juegan las blancas y ganan.

*** 1 R3A R6D


Contra 1. ... , R7D; 2. C3A!!
Ahora a la inversa: ganar con
las dos piezas contra los dos 2 C6D P7R
peones. 3 R2A R7D
Surgen así muchas variaciones 4 C4R+ R6D
y agregados que diversifican las S CSC R7A
ideas directrices. Como se ve, 6 C3A RIC
una sola idea descubre un vasto 7 C2D+
panorama de ideas afines. y ganan

ANTICIPACION

Desde luego, para ser original y procurar pleno efecto estético. la


idea medular de una obra no debe recordar, sobre todo en la forma
de realización, una anterior.
Ya hemos visto que no se trata de evitar el tema, sino de
enriquecerlo o variarlo.
En los ejemplos que siguen, muy distintos entre sí, procuramos
transmitirle al lector cuál es nuestro pensamiento.

153
Comparemos estas dos obras: camente, porque se puede iniciar
con 080+ y terminarlo entre-
Del Río, 1750 gando las dos piezas en 8TR; sin
r-.....",.".,.--
137
contar el material superfluo del
flanco dama.

***
Ya en los dos estudios que
tenemos a continuación el juicio
titubea.

Juegan las blancas y hacen tablas. K. A. L. Kubbel, 1922


139
Se logra con esta seguidilla:
T8A+, T8T+, D8A+ Y D5A+
tablas.
***
Cozio,1766
138

Juegan las blancas y ganan.

1. C6A (hay que ganar un


tiempo), RXC; 2. A6A, R4D; 3.
P3D!, P7T; 4. P4A+, R4A; 5.
Juegan las blancas y hacen tablas. R7C! y ganan.
"La amenaza 6. A7R mate
Su solución: T8A+, T8T+ Y aparece de improviso y constitu-
DXP+, tablas. ye un pasaje de profunda y agra-
El tema de ahogado no está dable impresión ... ", comenta
enriquecido; además, falla técni- Mugnos.

154
José Mandil, 1942 anticipación por 10 menos una
140 conexión de ideas en el mecanis-
mo y la forma, 10 que debilita el
segundo estudio.

1. CXP, PXC; 2. A6C, R4R; 3.


R7D, P7C; 4. R7R (es claro que
existe una profundización del
motivo), P3A; 5. A7T, P4A; 6.
A6C, P8C=D; 7. P4A+, PXP a.
p.; 8. AXD, P7 A; 9. A3D, P8A=D;
10. AXD y ganan.
Juegan las blancas y ganan.

Es la semejanza innegable la No obstante, conocido el otro,


que autoriza a pensar, o nos se desvanece un tanto nuestra
sugiere, si no exactamente una admiración.

A PROPOSITO DE LOS PRINCIPIOS

Corno el ajedrez no es una ciencia, se comprende que todo


principio que se pretenda extender en una aplicación rigurosa a
menudo se desvirtúe en la práctica. La contradicción en sí misma que
impone esta relatividad de los principios no 10 sería tanto si todos los
jugadores fueran capaces, mediante un análisis lógico, de determinar
el momento exacto en que un principio deja de ser válido para dar
paso a otro. Sería siempre una relativación, pero los casos de
excepción mucho menores, y entonces la iniciativa personal cedería
frente a las fórmulas mecánicas del análisis.
El principio de la oposición, válido en formaciones inmóviles de
peones, es sin embargo dificil de averiguar en la práctica con reyes
alejados y peones intermedios. Aunque siempre es posible. Quizá no
pueda determinárselo absolutamente cuando existen peones móviles
que práctica y potencialmente modifican de continuo los cuadros
posicionales. En tal caso, no es que el principio de la oposición
fracase, sino que se presenta una situación nueva en la que prevalecen
otros principios: el de la centralización, por ejemplo, o el del espacio.

155
o el del tiempo. por lo que el principio de la oposición -absoluto
para reyes solos- se oscurece o anula. Por eso siempre el problema
-y el arte- del ajedrez es un problema de ejecución. de orden de
jugadas; para buscar y encontrar ese orden en el laberinto de los
principios (principios que se establecen dentro de un margen de
equilibrio de los demás factores) actúa la habilidad del jugador.
Gocemos algunas obras donde se destaquen la aplicación de
alguno de los principios que nos descubrieron los maestros.

a) La oposición R2A; 6. R2D (retornan al obje-


tivo: alcanzar la casilla 4AR),
Folbys, 1931 R2C; 7. R3R. R3T; 8. R4A. R4T;
141 9. R5R! (la misma cantidad de
jugadas se necesitan para captu-
rar el PCR o el P AD y entretanto
el rey blanco sale del camino de
su peón capturando a otro ene-
migo), P5C; 10. PXP+. RXP; 11.
R6D, R6T; 12. RXP. RXP; 13.
RXP. R6C; 14. P6A, P6T; 15.
P7A, P7T; 16. P8A=D. P8T=D;
17. DXP y ganan.

Juegan las blancas y ganan.


El final se ganó por la oposi-
1. RIA! (obtienen la oposición ción. pero convengamos en que
a distancia). R2Rj 2. RIR! R2Aj esa oposición logró éxito gracias
3. RID, R2Rj 4. R2A, R3Rj 5. a que el rey blanco dispuso de
R2D, R3A (se procuraba llegar a dos accesos para ingresar en el
4AR; visto que no es posible. el campo rival.
objetivo se varía y será en el otro
flanco donde se impondrán
cuando alcancen el cuadro6TD);
6. R3A, R2Rj 7. R4C, R2Dj 8. b) El espacio
R5T, R2Aj 9. R6T, RIDj 10. R7C,
R2Dj 11. R6C y ganan.
¿Cómo lograr que las piezas
Contra 4 ..... R2D; 5. R3A. actúen en todo el tablero?

156
V. Halberstadt, 1949
142 143

Juegan las blancas y hacen tablas. 1. A7D!, P7T; 2. A6A+, R8C;


3. A1T!!, RXA; 4. R2A! Y tablas.
Es asombroso que en esta po- puesto que el caballo no puede
sición tan abierta. habiendo da- ganar tiempo y desalojan al rey.
ma. en sólo tres jugadas las blan- Si 3 ..... C7C+; 4. R2R! (ten-
cas armen un mecanismo de ta- gamos presente esta posición,
blas -vertical primero y hori- porque en el final que sigue, para
zontal después- que maravilla ganar. en este momento debe
por su sencillez. jugar el bando del alfil), C5A+;
5. RI R, tablas.
1. AIR, D6R (1. .... DXT; 2.
A2A); 2. A3C, R3C (si la dama
* * * invertir el
¿De qué manera
toma el alfil. la torre da jaque tiempo y darle forma artística?
perpetuo); 3. T2A!, DXA; 4. T2C
y jaque perpetuo. 144

e) El tiempo

Se han producido obras. sea


en la práctica o en los finales
compuestos. que trataron del
traspaso o cesión del tiempo.
Viviremos en el final deSokostak
una apasionante lucha para que
no se produzca el empate si-
guiente: Juegan las blancas y ganan.
157
1 R8C A6A d) La economía
2 C7A+ R2D El anterior sería un magnífico
3 C5D A8T modelo (ya dijimos que una obra
4 R7A bella contiene todos o casi todos
los atributos con que alimenta-
Amenaza C6A. mos nuestra apreciación), pero
veamos todavía éste donde el
4 ... AlT autor consigue el objetivo con
5 C4A A7C material mínimo.
6 R8A Parecería que un peón no se
puede detener.
Si 6. C5T, AIT; 7. R8C, R8R!; Josef Maendl, 1919
8. C7C+, R7R=.

6... A6A
7 C5T AlT
8 C7C R1D
9 R7A R2D
10 C6R R3D
11 C4A R2D
12 R8C R1R

Si 12 .... , A8T, lo mismo sigue Juegan las blancas y hacen tablas.


13. C5T.
En seguida advertimos ver que
l. C3R? no es posible por P7 A!
13 C5T R2R Hay que jugar otra cosa:
14 C7C
1. C5R, PXP (se amenazaba 2.
C3D); 2. C4A!, P8C=Dj 3. C5C!
Ahora, en contraste con el
(con la amenaza de C7 A mate),
ejemplo anterior, le toca mover
RXCj 4. C3T+, tablas.
al negro.
El intermedio 3. C5C! es estu-
pendo).
14 ... R3A
15 RXA R2A (') En la página 382 de "El ajedrez
Argentino .. , año 1952, José Mugnos ofre-
16 C6R ce un análisis convincente de las subva-
y ganan riantes de esta composición.

158
e) La movilidad 1 C7A+ R4A

Aparece más o menos claro


que la posición siguiente debe
resolverse cuando el blanco lo-
Si 1. ... , R3A; 2. TlT!, C5A;
gre capturar una de las piezas
TXA, C6R+; 4. R3D, C4A; 5.
negras sin perder nada en cam-
T4AR Y ganan.
bio. El extenso campo de acción
dificulta la marcha por el camino
real; por ello el alcance estético
se va concretando en el paula-
tino reducimiento de aquellamo- 2 C6D+
vilidad, es decir, en la familiari-
zación del cerebro con las va-
riantes, hasta que recorremos el Si 2. TlA+, R3R; 3. RXC,
laberinto. A3A+ seguido de ... RXC y
Los jaques parecen evidentes, tablas. 2.... , R5A.
¿pero después?

o. Votruba. 1930
2 ... RSA
146 3 TIT! A2R
4 TlA+ R4R
S C8A CSA
6 TlR+
Y ganan

Si las negras persiguen el caba-


llo mediante 1. ... , R3C; el blanco
provoca una aguda situación así:
2. C8T+!, R2C; 4. TlTR Y ga-
Juegan las blancas y ganan. nano

159
TERCERA PARTE

CAPITULO VI

HABLEMOS DEL ESTILO


IMPOSIBILIDAD DE UNA DEFINICION EXACTA

"El ajedrez es un exquisito equilibrio entre


el razonar inflexible y la iniciativa personal".
- Rafael Barret.

¿Puede decirse, exactamente, qué clase de persona es Pedro? Claro


que no. La personalidad es un complejo de experiencias y de brisas
interiores nunca descubiertas del todo por el observador. Y como el
estilo es la persona, él es incierto e indefinible. ¡Pero si ocurre en una
simple charla! Cuando nos toca el papel de orador frente a cuatro o
cinco amigos cada uno toma nuestras palabras a su manera, de
acuerdo con sus conocimientos o con su natural prevenido o franco.
¡Cuanto más el estilo en un arte como el ajedrez, sin lenguaje
articulado, puede prestarse a interpretaciones distintas! Permítase-
nos tomar como ejemplo la opinión igualmente autorizada de dos
críticos sobre el mismo jugador: Mikhail Botvinnik.
Escribió Carlos M. Portela en "La Nación" de Buenos Aires 24-6-
1951, a propósito del encuentro Botvinnik-Bronstein: "Botvinnik
funda su estrategia de un modo especial en la posición, que trata
habitualmente con gran profundidad. De ahí quizá que su juego
equilibrado, sólido, sutil, dé cierta impresión de frialdad. Maniobra
en un ambiente de lógica que él desearía inexorable. Sus partidas
logradas tienen un signo como de fatalidad; parecen hechas a buril y
escoplo. Es una estrategia que, sin que pueda ni mucho menos
llamarse pasiva, tiene más de acecho, de trinchera, que de la lucha

161
abierta; modalidad ya típica en él. Gran conocedor e investigador de
líneas de juego, adopta con mayor simpatía las que se tienden como
una red. En este match de gladiadores, Botvinnik es el reciario".
y Rubén Fine en "Ajedrez Mundial": "Como Alekhine, y no
como la mayor parte de los demás, Botvinnik estudia cuidadosamen-
te a sus rivales ... Hemos mencionado ya la originalidad de Botvinnik,
profunda y brillante ... Pero para mí, la más importante razón de su
superioridad estriba en su habilidad para efectuar profundas combi-
naciones en la apertura ... " Ofrece como demostración "una línea
extraordinariamente complicada" -son sus palabras- en la defen-
sa Francesa, que Botvinnik empleó con frecuencia y éxito.
Ambas apreciaciones tienen puntos comunes; lo que tampoco
podría ser de otra manera. Es evidente, empero, que "la lógica que él
desearía inexorable" no coincide con el estudio sistemático de sus
rivales que supone, necesariamente, la aplicación psicológica de
variantes muchas veces sumamente complicadas y sin nada de
fatales.
¿A cuál de los dos comentaristas corresponde la razón?
Nuestro propósito se limita a destacar las dificultades que
encuentra toda pretensión de definir con claridad los estilos.
Debemos hablar de ellos, sin embargo. Es un factor que no puede
eludir toda incursión sobre la materia viva del ajedrez, como lo son
sus partidas. El análisis de la estrategia o de la táctica empleadas no
se basa jamás en un numerismo árido de variantes. Estas se
interpretan.
Lo correcto sería exponer a la luz de la comprensión general, qué
es lo sobresaliente en un estilo; y esta característica primordial sólo es
posible averiguarla acompañando al maestro a través de una larga
actuación, en medio de las fases cambiantes de su vida. Comproba-
ríamos así que a medida que la vida amontona experiencia y modifica
el carácter y las concepciones mundanas, modifica también el criterio
con que se juega una partida de ajedrez. Un escepticismo filosófico
puede quitar la voluntad de luchar; el desgaste fisico aconseja las
partidas tranquilas, que permitan soportar con bien la dura faena de
un torneo. Siempre el estilo va reflejando el drama del ejecutante -ni
siquiera se juega igual en las primeras rondas de una prueba con
respecto a las últimas-o Pero aunque aquel drama amordace su
personalidad, ésta deja oír su voz. A pesar de la técnica perfecciona-

162
dora y de los años, es siempre la misma melodía que cantó su
juventud la que percibe, a menudo como un apagado eco.
Los errores, las preferencias, las artimañas, nunca enmudecen del
todo. Si en realidad el ajedrez no es científico, su verdad entonces es
dependiente del individuo, prevaleciendo el concepto propio que de
la belleza se tenga. Y si bien este concepto, como ya lo dijimos, se
altera con los años y es presionado por el ambiente, el hálito artístico
que descubrió en la iniciación los panoramas del ajedrez continúa
siendo el mismo. En último término, el arte es una facultad, una
innata inclinación. Y es eso lo que tiñe la superficie.

EL CAMPEON DEL MUNDO PIERDE UNA PARTIDA

Durante su campaña ajedrecística, Botvinnik, además de artista


era un luchador. En sus comentarios sobre el match que sostuvo
contra Flohr en 1933, aparece la importancia que asigna al aspecto
psicológico de la lucha. La variante a emplearse será más o menos
segura y acompañada de una extensión digamos estratégica, pero
sobre todo debe conducir a terreno poco frecuentado por su rival.
Posteriormente, ya asentado en su juego y consciente de su fuerza,
frente a muchos maestros empleó líneas que ellos mismos jugaban,
para descubrir de qué manera eran reforzadas y cómo podía
combatirlas. Su aplicación psicológica, es bueno aclararlo, no se
funda en la sorpresa, y por eso debe tener razón Czerniak cuando
admira la serenidad y sobriedad del estilo de Botvinnik.lo cual, dice,
se refleja en sus anotaciones a las partidas.
y bien, de ese terreno emprendedor, que nunca sacrifica la lógica a
la extravagancia, consiguió a veces arrancarlo Bronstein, que no es,
como equivocadamente se supuso. un desmañado y sólo agresivo
maestro. Su lección fue aprendida por otros. En Budapest 1952,
Kopylov enmaraña la lucha. también con éxito. Es probable, como le
ocurre a la mayoría, que los años quiten algo de la capacidad
ecléctica, que los conceptos se solidifiquen y que frente a la pujanza
de los que surgen, y en un ambiente elevado, lo que en realidad
consiguen sus adversarios es enturbiar el manantial interior de
Botvinnik, sobradamente analizado en sus producciones.

163
Recorramos una de entre las pocas partidas que ha perdido:

Campeonato Soviético 1951 ella temerariamente. La mayoría


de los maestros procuran apar-
Defensa Holandesa tar a su adversario del terreno
conocido por él, para ponerlo
M. Botvinnik N. Kopylov frente a problemas nuevos; esta
vez Botvinnik, introdúcese él
1 P4D P4AR mismo en campo ajeno, con-
2 P3CR C3AR fiando en sus fuerzas y para
3 A2C P3CR superarse zanjando dificultades.
4 C3AD A2C En la presente circunstancia pu-
S ASC C3AD do continuar la política iniciada
con 020 jugando 7. A6T, lo que
Si ahora 5 .... , P3TR; enton- no estaría mal, dada la confor-
ces: 6. AXC, AXA; 7. P4R! mación de peones negros que
obstruyen a su AD. Pero prefi-
6 D2D P4D rió saltar el cerco desafiando al
destino.
Primera jugada destinada a
convulsionar el juego y, median- 7 ... AXA
te la entrega de un peón, asumir 8 CXP AXP
la iniciativa. 9 CXP+

7 AXC Ya no es posible volverse.


Contra una jugada como 9.
Entre sus comentarios a la P3AD las negras se retiran a 2e
partida que contra Tólush jugó con su alfil y después de P3R
Botvinik en el Campeonato So- tienen mejor juego.
viético 1939, anota que "Impul-
sado por la curiosidad repetí la 9... R2A!
jugada de Reshevsky (en una 10 C3A
posición igual), pues me intere-
saba muchísimo saber en qué Y no 10. CXT, por 10 .... ,
consistía el descubrimiento de AXP+; 11. RID, DXD+; 12.
Tólush". En todo artista escón- RXD, TlD+; 13. R3A, A5D+;
dese una insaciable sed de aven- 14. R3C, A3R+; 15. P4A, C4T+
tura, y Botvinnik marcha hacia y el ataque negro continúa.

164
10 ... AXPC 15 CXA

Aquí parece 10 exacto 10 .... , De nuevo desafía los planes


AXP+, seguido de DXC y even- adversarios. Más tranquilo, y en
tualmente D3C+ y A3R; pero un todo caso mejor. era 15. CXT,
desarrollo académico no estaría AXT; 16. P AXA, TXC; 17. AXC,
en los libros de Kopylov, el que PXA; 18. TlAD, Y la estructura
lucha por la iniciativa a toda blanca es más sólida, aunque la
costa. posición no promete más que
tablas.
11 TlCD DXD+
12 CXD 15 ... RXC
16 TXP TRID+
17 RIA C5D
Evidentemente, no 12. RXD 18 TlR TDIA
por 12 .... , TlD+, Y si ahora se
pretende mantener atacadas las El negro ha conseguido una
dos piezas negras jugando 13. posición preponderante, y con
R3R, con 13 .... , A2C el negro esta jugada y la siguiente obliga a
consigue una ventaja que debe las blancas a mantenerse en la
ser decisiva. defensiva.

12 ... A6A 19 T2C T4A!


13 nc AXC+
14 RXA A3R!
Para doblar las torres y apo-
147
yar la retirada del caballo.

20 P3R C4C
21 TlD TI-IAD
22 T5D?

Era necesario 22. AlA, C6A; 23.


T4D, contra 10 cual el negro no
debe continuar con 23 .... , C5R,
pues permitiría la expansión
blanca mediante 24. P4AD!, pe-
ro sí parece a su disposición un
165
plan a base de ... R3A y ... P4R. Es necesario mantener intacto
Podría ocurrir: el bloque de peones.
23 .... , R3A; 24. P4A, P4R; 25.
T60+, R2R; 26. pXP, TXP; 27. 26 TXPT
T6T, T2A; 28. R20, C5R+; 29.
RIR (si 29. RIA, C7 A; y si 29.
R2R, T40), C3A y las negras Jugándose. Sin embargo, co-
mantienen la iniciativa. mo lo dice el libro del torneo,
Consideraciones parecidas, parece bastar para el empate una
liquidación a base de: 26. R20,
quizás, habrán inducido a la
R6A; 27. RIR, TlAO;28.TXPR,
simplificación que nace de la
TXP; 29. TXPTO, TXPA; 30.
movida del texto.
TXP, TXPTO; 31. P4T, RXPR;
32. T7R+, R6A; 33. T6R. Asom-
22... TXT bra que en esta situación, en la
23 AXT+ RXA que aparentemente se pueden
24 TXC+ R5R prever los futuros acontecimien-
tos, todavía sea la intuición la
La consecuencia indeseable de guía principal. No de otra mane-
22. T50? es esta penetración del ra es explicable que Botvinnik
rey negro en las líneas adver- haya sobreestimado el avance
sarias. del PTO como factor de victoria
en contra de una posición defen-
siva que comenzaba con 26.
25 T7C TlR! R20. La lógica que emana del
tablero así lo indicaba, pero es el
148
hombre el que no la puede apre-
hender en su totalidad.

26 ... R6A
26 P4TD RXP
28 PST P4C
29 P6T RXP
30 T7C P4R
31 P7T TlTD
32 TXP

Contra 32. TSC el negro logra

166
coronar su PRo 32 .... , P5R; 33. Está claro que si 35. RIR,
TXP, TXP, etcétera. TICR; 36. RIA, TlO, etc. La
dislocación de las piezas blancas
32 ... P5A es aprovechada estupendamen-
33 PXP PCXP te.
34 RID
35 ... TlD+
El rey acude tarde. 36 R2A P7A
37 T7AR TlTD
34 ... P6A Abandonan
35 P4A

UNA OBRA MAESTRA DE BOTVINNIK

No es tarea dificil extraer de la copiosa producción de Botvinnik


partidas que puedan calificarse como acabadas obras de arte. En este
sentido, la más conocida es la que ganó a Capablanca en A.V.R.O.
1938. Preferimos separar una que perfila bien su estilo hondo y
agudo. En ella traba la elasticidad interna del juego adversario como
primera parte de un remate final elegante y preciso.
Campeonato del mundo, reacción blanca en el sector da-
La Haya 1948 ma.
Apertura Inglesa
5P5C P4R
P. Keres M. Botvinnik 6P3D A3D
7P4R D2A
1 P4AD P3R 8C2R P4TR
2 P3CR P4D
3 A2C P5D Es cierto que Botvinnik explo-
4 P4CD P4AD ra en sus partidas el terreno
psicológico, y esta primera parti-
En esta clase de formación da con Keres por el torneo cam-
conviene en general mantener el peonato del mundo la conduce
P AO en la 4' casilla, no sólo para hacia líneas de bloqueo, como si
fortificar su peón avanzado de quisiera ahogar el centelleo ima-
50, sino para frenar una ulterior ginativo de su genial adversario.

167
9P4TR 149

No permiten el avance P5TR.

9... C3TR
100-0 ASC
11 P3A A3R
12P4A

Parece prematuro. El blanco


quiere batirse en campo abierto.
pero cede una casilla (4CR) por
la que se filtrarán las piezas
enemigas.
16 C3AR A2R
12 ... ASC
13PSA Impide la ocupación por el
alfil del puesto avanzado en 5CR
El conductor de las blancas porque si ahora 17. A5C. enton-
temió una acción a base de ...• ces 17 .... , AXC; 18. TXA, AXA;
0-0-0. P3CR y.... P4A. 19. PXA, C2A; 20.020, 01D.
abriéndose la posición central
con peligro para su rey. Con su 17T2A D3D
jugada pretende mantener in- 18AXC
móvil el bloque central y conti-
nuar. si 13 ....• C20; 14. C20. Se sugiere aquí 18. A20 segui-
0-0-0. con 15. C3A. P3CR; do de 04T y TOIAR, lo que
16. AXC, TXA; 17. C5C yeven- parece justificado a causa de que
tualmente 020. si bien AXC elimina una pieza
eficaz para las posiciones blo-
13 ." C2D queadas, como es el caballo, en
14C2D P3CR! cambio sus cuadros negros que-
dan débiles.
Ahora las blancas están obli-
gadas a tomar en 6C para no 18 ... TXA
perder un peón. 19D2D TlT
(Diagrama 149) 20C5C C3A
lSPXP PXP 21 TlR
168
La amenaza es C4A. 30 DIA T2A

21 ... D3C Libra la casilla para el caballo:


22 C3AR C2D CIA-3R.
BC5C TIAR
24 TXT+ AXT 31 T2T RIC
25 P4T 32D3T AXC
33PXA A8D!
Las blancas parecen confiar
demasiado en su mayor espacio 150
en el flanco izquierdo y, por otro
lado, desestiman la actividad ne-
gra en el flanco opuesto. Más
prudente sería RIT seguido de
CIC y C3T, con posición equi-
valente.

25 ... A3T
26 P5T D3AR
27CIA

y no 27. TIAR por AXCR.


Para sacudirse la molesta pre-
27 ... 0-0-0 sión sobre ... , 4AD, las negras
28C3C eliminarán el caballo.

Ahora las blancas están obli- 34DlA AXC


gadas a maniobrar en el aire. Si 35T2C A8D
28. TIAR, AXC; 29. DXA, DXD
30. PXD, TIA, y caerá el P5CR. Sería un error 35 .... , AXP,
O bien 29. PXA, D2R; 30. C3C, puesto que el blanco retomaría
TIA; 31. TXT, CXT; 32. D2AR, con la dama y su juego cobraría
C3R; 33. D6A, DXD; 34. PXD, nueva vida.
RID, y cae el peón, de todos
modos. 36DXA DXP
37DIR CIA
28 ... TIA 38R2T D3A
29TIT D2R 39A3T C2T

169
40DID 46DXC

Las blancas tienen su juego Si tomaran con el rey, las


perdido. El autor recuerda que al negras dan jaque en 8A.
mirar por primera vez esta parti-
da junto con el maestro Paulina 46 ... D5A+
Frydman, a esta altura de la 47R2C D8A+
lucha, éste acotó: «El negro ha 48R2T T7A+
dominado el juego como si hu- 49TXT DXT+
biera estado frente a un jugador 50RlT D8R+
de otra categoría. Es asom- 51 R2C D7R+
broso.» 52RIC D6R+

40 ... C4C Para ganar de la manera más


41 P6C P5T! sencilla, haciendo valer el peón
42D4C alejado.

53DXD PXD
Si 42. PXP, D5A+; 43. R2C, 54PXP RXP
CXA; 44. RXA, T2T; 45. DIR, 55R2C R3C
P4C, ganando. 56R3A R4T
57RXP R5C
42 ... PXP+ 58 R2D P4C
43RXP TIA Abandonan
44 PXP+ RXP
45P6T Botvinnik escribió después:
«Este encuentro, como lo había
El sacrificio 45. TXP+ no demostrado antes el torneo
conduce a nada. Chigorin, lleva el sello de cierta
inseguridad en el juego de
45 ... CXA Keres.»

DONDE FLAQUEA UN GRAN MAESTRO

Todos conocen el empleo que hace el ex campeón del mundo,


doctor Max Euwe, de su exhuberante imaginación. Es uno de los
jugadores modernos que ha optado con bastante frecuencia a los

170
premios de brillantez. También es conocida su aplicación al estudio
de las aperturas, a las que incorpora de continuo modificaciones
sustanciales. A este respecto es ilustrativa la 5' partida de su segundo
match con Alekhine en la que por entonces práctica mente desterró el
Gambito de Dama aceptado de la práctica magistral. ¿Cuál es su
punto débil? Nos parece habérselo leído a A1ekhine: Euwe flaquea
en la oportunidad del cambio de damas. Como ejemplo de esta
aseveración, consideremos cuatro posiciones en las que el maestro
holandés, hecho curioso, se equivoca en la apreciación posicional
que sucederá al cambio. Pareciera que su imaginación surcara mejor
el rompecabezas y las irisdiscencias, antes que las aguas mansas de
un final simplificado.

Séptima partida del match 21 ..• D5R?


1935. 22DXD PXD
M. Euwe 23 A4T!
151
Comentó Alekhine en su libro
«Mis mejores partidas»: «Es
probable que las negras, al jugar
21. ... , D5R?, no hayan conside-
rado esta jugada, que es la
ganadora. En caso de 23. 0-
O-O, habrían tenido muy
buenas probabilidades de tablas
continuando 23 ..... TXA!; 24.
PTXT, CXP, etc.»
La partida continuó aún
durante dieciocho jugadas y las
negras se rindieron.
En este momento, según lo
dice Alekhine, la movida exacta
es 21. ... , D7 A! que conduce a
«complicaciones fantásticas.»
Euwe se inclina por el cambio Tercera partida de un match
de damas, arribando a un final exhibición,
perdido. Movió: Amsterdam 1937

171
M. Euwe 32PXP PXP
152 33TlR RIA
34A4D TlT

El cambio de torres traería


como consecuencia que uno de
los peones alejados del flanco
dama alcance la octava línea.

35 P6A! CID
36A5A+ RIC
37T8R+ Abandonan

¡Una ejecución magistral!


A. Alekhine
•••
La última jugada blanca
previene la entrada del caballo Torneo de Groninga, 1946
por 4R y amenaza a su vez
romper el centro negro con P5A. M. Euwe
Por esto Euwe debió jugar 29 .... ,
TlO. En cambio, se suicidó así: 153

29 ... D4C?
30DXD PXD
31 P4R!

y no 31. P5A, como tal vez


habría calculado el segundo
jugador, porque se defendería
mejor: 31. ... , PXP; 32. TXP,
TlO, etcétera.

31 ... TlD V. Srnyslov

31. ... , PXP permitiría al Con el fin de sostener el


blanco invadir mediante 32. centro, el negro adelanta su
T70. PAR.

172
17 ... P3AR El caballo toma la ruta hacía
el dominio de la casilla 5AR, la
Es posible que todo el plan cual será eje de la victoria.
defensivo de las negras no sea el
más adecuado; pero por cierto 2S ... A3T
que esta jugada, que encierra el 26 C(3)5A Cl C
AR y facilita el cambio de su alfil 27R2R T5T
bueno, no es recomendable. Lo 28TXT PXT
extraordinario es que, a causa de 29 nCD T6C
este cambio y para no dejar 30R3D P6T
indefensas las casillas blancas, se
verá obligado a cambiar damas, Si no el blanco juega 31. R2A,
quedando con un final técnica- seguido de TITO.
mente perdido.
3lR2A TXPC+
l8A3C! AXA 32TXT PXT
19 DXA+ D2A 33RXP A7D
20 DXD+ RXD 34R2A A8R
35P3A C2R
Las blancas conduciran ahora 36CXC RXC
el final de acuerdo con los 37PXP PXP
cánones. Tiene un buen caballo
38 C5A+ R2A
en contra de un alfil bloqueado 39P4A R3C
por sus peones. La primera etapa
40R3C R4C
de la estrategia será, entonces, la
4lR4T AXP
eliminación de las piezas acce-
sorias.
Una tentativa insuficiente
2lC3R TRlCD para salvar el juego.
22PTXP PTXP
23P5D 42CXA R5A
43 C5T+ RXP
Bloqueo típico para asegurar 44 CXP+ R4A
mayor efectividad a los caballos. 45 C8R P5R
46 CXPA P6R
23 •.. P4T 47C5C R5A
24RlA P5CR 48C3A R6C
25C4T 49P5A Abandonan

173
Un solfeo de treinta y dos El juego continuó:
compases.
••• 20 ... C4D?
Campeonato del mundo, 21 DXD CXD
La Haya 1948. 22PXP P3CD
En la posición del diagrama
que damos a continuación el
conductor de las blancas, Miguel Todavía era superior 22.
Botvinnik, ha entregado un peón A3R.
y tiene posibilidades de ataque.
La situación debe ser considera- 23T1D C3C
da con toda sangre fría por parte 24T6D A3T
del negro, el que debió jugar 20. 25T2A A4C
... , A3R, no sólo para desarrollar 26PSR C2R
una pieza, sino para procurar 27 P4R
eliminar un alfil contrario. En
cambio « ... sus nervios aflojaron. Las piezas blancas actúan con
Ni siquiera una jugada pudo máxima coordinación; a pertur-
esperar en el cambio de damas. bar esa coordinación tiende la
El desarrollo posterior de la próxima jugada del negro.
partida ya no ofrece interés ... » 1
M. Euwe
154 27 ... P4AD

N o se puede disputar la
columna a causa de la presión
que sobre .... 2AR ejercen las
blancas. De esta forma. el ex
campeón del mundo pretenderá.
con .... A3A, recuperar su peón
lateral, a cambio de uno central
que, le quita casillas a su caballo;
o bien. si las blancas lo defienden
restringir la actividad de una
M. Botvinnik pieza enemiga.

(1) De «Mi lucha por el campeonato


del mundo» de M. Botvinnik. 28 P6R!

174
Pero Botvinnik rematará ele- 29 TXPC A3A
gantemente. 30 TXA! CXT
31 P7R+ T2A
28 ... P3A 32A5D! Abandonan

EL CIENTIFICISMO DE SMYSLOV

A través de los comentarios posteriores a las partidas, se descubre


que para muchos jugadores argentinos el tipo modelo de lucha sería
ésa que, al salir de la apertura, desarrolla una estrategia
paulatinamente arrolladora hasta ganar ¡por un tiempo!. A estas
partidas modelo agradaría sal picarlas con combinaciones de remate.
La culminación del ideal podría ser que no aparezcan después, en los
análisis, indecisiones causantes de una prolongación de la lucha.
Con estas ideas generales, dichos jugadores quisieran también
innovar en las aperturas, tarea ya más dificil, no tan sólo por las
dificultades técnicas, sino porque en la Argentina prácticamente
nadie vive dedicado al ajedrez. ¡Y para alcanzar la cúspide, y
mantenerse en ella, hace falta una dedicación poco menos que
exclusiva! .
Ese tiempo para la dedicación lo disponen los maestros soviéticos.
Y dentro de los maestros soviéticos, Vassily Smyslov sería el
prototipo de un conjunto de aficionados de todo el mundo.
Innovador en la apertura y clásico en la conducción. Oe fina
estrategia y asombrosa exactitud en los finales. Con él la partida tiene
la extensión estricta que ordenan las condiciones posicionales.
Equilibra la ciencia de su acabado tecnicismo con el arte, vigoroso o
sutil, de su táctica creadora. Sus producciones son ejemplo perfecto
de la síntesis: artísticamente científico.

Asomémonos a su obra. con la previa AOSC. Veamos: l.


P40, C3AR; 2. P4AO. P3CR; 3.
Hace unos años, en la defensa C3AO, P40; 4. C3A, A2C; S.
Grünfeld, puso de moda la mo- 03C, PXP; 6. OXPA, O-O; 7.
vida 8..... C (3) 20, coordinada P4R, ASC; 8. A3R, C(3) 20.

175
155 Sobrio, Botvinnik jugó:

9 C2D

Con la primera idea de sobre-


proteger el cuadro 4AD, pero
sobre todo para poder jugar P3A.

9 ..• C3C
10D3D P3AD
11 P3A A3R
12TlD C3T
13 P3TD
El propósito no es mostrar la
probablemente utópica eterni- Con juego más elástico del
dad de una variante. Creemos blanco. (Campeonato del mun-
que la posición del diagrama nos do, 1948).
puede ayudar en la investigación Keres, que al decir de Euwe
del carácter de algunos maes- gusta de las posiciones violentas,
tros. movió:
El belicoso Kotov la trató así:
9D3C C3C
9 A2R C3C 10TlD
10 D3D AXC
11PXA
Ahora trata de impedir P4R,
¡Abriendo líneas! al mismo tiempo que prepara
una irrupción central.
11 ... P3R
12P4TR 10 ... P4R!

¡Empujando! ¡A ultranza! Este audaz golpe


muestra claramente cómo posi-
12 ... C3A cionismo no significa «ratoneris-
130-0-0 mo». Ante todo había una razón
psicológica que se propone im-
y la lucha será sin cuartel. pedir que sea Keres quien sacrifi-
(Piirnu, 1947). que. Otras jugadas, como ... ,

176
P3A o ... , C3A hubieran facilita- y las negras equilibran las
do el vigoroso avance P5D. chances apurando los aconteci-
mientos en el lado dama. (Cam-
peonato del mundo 1948).
u PXP CD2D
Los éxitos obtenidos por
12A2R D2R
Smyslov en esta variante exigie-
13A5CR DIR
ron un arduo trabajo de análisis,
y es entonces cuando la iniciativa
Se recuperará el material y la personal cede su lugar al labora-
posición blanca central no es ya torio. Las continuaciones em-
tan fuerte, puesto que su único pleadas para combatir el sistema
infante necesita protección. (Cam- dejan de renejar el temperamen-
peonato del mundo, 1948). to del jugador. No es su reacción
íntima lo que se advierte; por lo
menos en la primera parte de la
lucha. Se comprobó así que no
Euwe, estudioso y táctico había necesidad de mover los
aventajado de las aperturas, peones en el nanco dama, por-
también se fue con la dama. que la debilidad que ello produce
permite al segundo jugador una
molesta actividad en ese sector.
9D3C C3C
En la partida Levenfish-Smyslov
10 P4TD
del campeonato soviético 1948
se permite doblar los peones en
y ahora, con la idea primor- la columna AR (lo que resulta
dial de avanzar por el centro, perfectamente sano en principio,
primero fustiga el flanco dama. puesto que el PCR de las negras
es asaltable por el PTR o PAR
10 ... P4TD blanco) y no se ofrece, en cambio,
U P5D AXCR! debilidades en el otro flanco. El
12 PXA D3D! objetivo principal del blanco es
movilizar su fuerte centro de
peones en coordinación con un
Para aprovechar su peón de ataque sobre el rey.
4TD y la debilidad de 4CD del Por transposición de jugadas,
blanco. hasta la movida 10. TI D (diagra-
ma) la partida es igual a la de
13 CSC DSC+ Keres-Smyslov.

177
156 11 P5D

Naturalmente.

11 ... C4R
12A2R CXC+

Contra 12 .... , OlA el blanco


procede de esta forma: 13. CXC,
AXA; 14. CXA. AXC; 15. P4A
seguido de P5R. Tampoco pare-
ce eficaz 12 .... , AXC; 13. PXA.
020; 14. P3TR!, OlA; 15. P4A,
Vimos anteriormente que las C20; 16. A3A. Y las blancas
negras jugaron 10.... , P4R. Esta tienen ventaja.
posición fue sometida a un des-
menuzamiento científico. y se 13PXC A4T
encontró que las blancas podían
mejorar su sistema mediante 11. El propósito de esta jugada es
A2R!. PXP (de lo contrario. si el de simplificar cambiando los
11. ...• AXC; 12. PXP. 02R; 13. alfiles; con 13 .... , A6T se ofrece
PXA. y los peones blancos avan- una indecisa lucha táctica en la
zarán ganando tiempo. Si direc- cual, sin embargo. el blanco con-
tamente 11. ...• 02R. entonces serva la iniciativa. Por ejemplo:
12. CXP.); 12. AXP, AXA; 13. 14. TlCR, OlA; 15. P4A, A20,
CXA, AXA; 14. CRXA, 02R; y para poder provocar el puesto
las blancas. después de o-o avanzado de 50. mediante ... ,
seguido de P4A. harán valer su P3R. sin temer a P60; 16. P4TR,
preponderancia en el centro y P3R; 17. P5T y ahora las negras
flanco rey. (Bondarevsky-Flohr. se defienden heroicamente mo-
Estocolmo 1948). viendo la torre a ... , IR, con la
Probablemente por estas razo- idea de impedir que sea el caballo
nes, y considerando que tanto blanco el que retome, luego de
10 ....• P3R como 10 ....• P3A son un eventual PXPO, a causa de
demasiado pasivas. Smyslov se quedar un peón retrasado en 4R.
decidió por:
14 P4A AXA
10 ... C3A 15 CXA D1A

178
16 TlAD! P3AD La labor investigadora de
Smyslov no se ha reducido a este
No es conveniente 16 ....• D5C; aspecto de la defensa GrÜnfeld.
por 17. TXP, D6A; 18. C3C. Como lo subrayó Euwe en ar-
TDIA; 19. TXPR, C5A;20.DID tículos teóricos, perfeccionó el
y el ataque negro se diluye. tratamiento cerrado de las blan-
cas contra la defensa Siciliana,
17 P5A! donde su jugada 7. CD2R (em-
pleada contra Denker en el
El blanco controla el acceso a match E.E.U.U. - U.R.S.S .•
su campo de las piezas contrarias 1946) ofrece un curioso parale-
y su ataque parece decisivo. Si lismo visual con la variante de la
17 .... , PCXP; 18. TlCR, etcé- Grünfeld ya estudiada. Sujuego
tera. es posicional. aunque mejor se
Un valioso aporte para este diría «valientemente posicio-
sistema lo halló Simagin- en su na!». El entiende la posición co-
partida con Shamkovich (1951). mo identificada con sus conduc-
donde, en lugar de 9 .... , C3C, en tores. Si, en conclusión. el tem-
contestación a 9. D3C, jugó 9. peramento que dicta las jugadas
... , AXC!; 10. PXA (si 10. DXPC. es distinto en cada maestro por-
P4AD!), 10 .... , C3AD; 11. TlD. que cada uno ordena los mismos
P4R, etc. factores de diferente manera (por
Todavía, si las blancas preten- ejemplo, uno cree que es más
den alterar el orden de las juga- importante mantener los dos al-
das y mueven 9. TID, entonces files, en contraste con otro que
9.... , C3AD! del negro torna prefiere desorganizar la estruc-
dudoso 10. D3C por causa de 10. tura de peones mediante un
... , P4R! oportuno AXC), es contra esa
La variante se siguió prati- calificación valorativa que
cando. En Torremolinos 1975, la Smyslov orienta su profundo es-
partida Keene-Tarjan siguió tilo posicional. Y aprovecha rá-
(ver diagrama): 10 ..... C3A; 11. pidamente cualquier inexactitud
P5D, C4R; 12. A2R, CXC+; 13. para tender una despiadada red
PXC, A4T; 14. TlCR, D2D; 15. de principios y conceptos desti-
T3C, P3AD; 16. pXP, DXP; 17. nados a inmovilizar a su contra-
C5C. TRIA, con lucha aguda, a rio. Diferente a Tarrasch y seme-
pesar de la ligera superioridad jante a Alekhine, los principios
blanca. no son unilateralizados, es decir,

179
reducidos a un objetivo estraté- Smyslov ha revivido este sistema,
gico más o menos evidente -a retomado después por Karpov.
menos que la posición sea rígida
en ese sentido-, sino que diver- 6 ... P4R
sifica su acción, la dinamiza; le 7 C3C A3R
agrada trasladar la vibración po- 80-0 CD2D
sicional a todos los sectores posi- 9 A3R A2R
bles del tablero. En la II a ronda 10 P3A
del Torneo de la Candidatura,
Budapest 1950, contra Brons- Un procedimiento posicional
tein, contraria las ideas tradicio- que tiende a inmovilizar el cen-
nales de la defensa Nimzovitch y, tro negro.
en vez de presionar el punto
4AD del blanco, dirige sus fuer- 10. oo. C3C
zas en pos de un ataque contra la
ciudadela real, ¡antes de que lo No parece lo exacto. 10 .... ,
hagan las blancas! Si bien perdió O-O seguido de ... , D2A con-
la partida, no puede afirmarse vence más. El golpe ... , P4CD
que lo haya sido por haber equi- tampoco es de descuidar, si bien
vocado la estrategia. Como ver- no hay apuro, porque por ahora
dadero artista, Smyslov sabe ten- el blanco no lo puede impedir.
tar el azar.
Gustemos, mientras tanto, el HA2A D2A
siguiente modelo posicional.
Si ahora 11. ... , P4D, entonces
12. C5A, P5D; 13. CXA, PXC;
Torneo de la Candidatura. 14. Cle. y este caballo vuelve
Budapest 1950 vía 2D-4A.
P. R. Defensa Siciliana
12 P4TD CSA
V. Smyslov M. Najdoñ
Se amenazaba P5T, que no se
1 P4R P4AD puede detener con 12 .... , P4T
2 C3AR P3D por 13. C5C, D3A; 14. CXP.
3 P4D PXP DXC; 15. DXD, AXD; 16. AXC,
4 CXP C3AR ganando un peón.
S C3AD P3TD
6 A2R 13 AXC AXA

180
14 TlR o-o Contra 17. CXP, AXC; 18. PXA,
TOlO; 19. C3R, A4A. yelnegro
Es posible que todavía no pue- está bien.
da jugarse 14.... , P40 a causa de 17 C3R
que, con 15. PXP, TlO; 16. A3C,
El golpe liberador comentado
el juego vivo de piezas que se
es impedido para siempre.
presenta encuentra a las negras
con su rey expuesto. 17... P4CD
18 D3D A2D
15 C2D A3R
Si 18 ..... PSC; 19. C050,
16 CIA
AXC; 20. PXA, y el blanco posee
mayor espacio, además de mejor
157 alfil. Tampoco es bueno 18 .... ,
A5A; por 19. C5A, T01R; 20.
PXP, PXP;21. 03Ramenazando
05C, y si 21. ... , P3T, con 22.
T7T la posición negra se ahoga.
Por otra parte, 19 .... , TR1R
perdería un peón sin compensa-
ciones; 20. PXP. PXP (20 .... ,
AXO; 21. PXO, AXP; 22.
TRIAD, A6C; 23. C5C, y si
ahora 23 .... , TlAO; 24. CXP, y
si 23 .... , P40; 24. CXA+, TXC;
25. ASA); 21. TXT, OXT; 22.
CXA+, TXC; 23. OXP.
16 ... D3A 19 PXP PXP
20 C3R-5D CXC
Ahora sí es posible 16. ..., 21 CXC A3A
P40! Veamos: 17. PXP, TOlO; 22 D2D!
y aquí hay mucho juego. Si 18.
P5T, A4AO. Si 18. C3R, A5CO! La última movida negra ofre-
Si 18. 02R, CXP; 19. OXP(o 19. ce nuevos panoramas. Demasia-
CXC, AXC y la idea no se altera), do simplista sería seguir la pre-
OXO; 20. TXO, A3A, etc. Si, por sión sobre 3D del negro -con
último, 18. A3C, CXP; 19. AXP, TOlO. por ejemplo-. porque
D3C+; 20. A40, A4AO, etc. éste podría desprenderse de su

181
peón retrasado a cambio de uno 29. P3CO entonces 29 .... , 06R
blanco del flanco dama median- seguido eventualmente de P4A
te T7T, etc. con partida dificil de ganar para
22 ... TXT el blanco.
23 TXT TlT 28 OXO. PXO
24 CXA+ PXC 29 AXP A3R
25 TXT+ OXT 30 AXP P40
26 A4T 02T+ 31 PXP AXP
27 RlA 32 R2R RlA
158 33 P3CO R2R
34 A5A+ R3R
35 R30 R4R
36 A7T
Esta jugada, en combinación
con la siguiente. es para ocupar
el centro.
36 ... A3R
37 P4AO PXP+
38 PXP A20
39 A8C+ R3R
27 ... 050 40 R4R A3A+
Entregándose. La lucha pudo 41 R4A
ser prolongada con 27 .... , R2C; El rey va hacia el costado por
28. OXP, A3R; y no se puede 29: donde se pasará otro peón. Las
oso por 29 .... , A5A+; Ycontra negras se rindieron.
VER MUCHO Y SABER JUGARLO
Así como un pintor avisara croquis y tonos donde otros nada ven,
o de la misma manera que un compositor musical siente la
musicalidad escondida en un susurro, el maestro de ajedrez ve mucho
y bien, es decir, posee una excepcional capacidad imaginativa para
acompañar lo más lejos posible las alternativas y vicisitudes de la
vida que serpentea por entre la quietud de las piezas.
Lo sabemos todos: hay que ver mucho y bien. Y cuando dos
grandes maestros parangonan su imaginación, sobresale aquella que
ese día estuvo mejor dispuesta para adelantarse a los acontecimien-

182
tos. Paúl Keres pertenece a esa clase de grandes maestros en que la
penetración de su mirada se revela con profundidad asombrosa. En
sus manos el cálculo de las posibilidades parece ordenado y
clasificado como en un fichero. No hay esperanzas de evadirse del
croquis trazado de antemano. Pero ese ver mucho debe ser alentado
de una íntima valentía, de una poderosa voluntad. Detrás del
horizonte siempre hay un recodo misterioso al que es necesario
lanzarse con las ansias de la aventura. No basta ver mucho, hay que
saber jugarlo.
En los comienzos de su carrera, Keres asombraba al mundo
ajedrecístico no sólo por sus éxitos, sino por la forma como los
obtenía. Su impetuosidad juvenil se desbordaba en el tablero
produciendo joya tras joya. Aquel ver mucho lo impulsaba hacia los
ataques fulminantes y espectaculares y los torneos se regalaban con
el virtuosismo de su estilo vivaz y agresivo. Su juego exaltaba la
genuina y natural expresión de la juventud, con el afán del triunfo y la
inquieta curiosidad de investigar lo desconocido. Su preocupación,
se dirigía a practicar aquellas aperturas que le ofrecían campo
propicio para dibujar los arabescos que su imaginación dictaba.
Acechaba de continuo la combinación de sacrificio. Frente a la
defensa Siciliana, por ejemplo, el juego de las blancas se encamina
hacia una preparación de ataque contra el enroque. Un tramo
importante de su actividad magistral lo encaminó a reforzar dicho
ataque. Dos elocuentes muestras lo constituyen sus partidas contra
Grau en la olimpíada de Varsovia 1935 y contra Bogoljubov en
Salzburgo 1943.
Con los años declinó esa búsqueda de la brillantez y fue la
profundidad estratégica su norte. Tanto valorizó su juego, que
Capa blanca llegó a considerarlo,junto con Botvinnik, como el mejor
de los jóvenes maestros (1942).
No vaya a incurrirse en el error de pensar que haya rechazado
después la combinación o que la eludiera. Como la combinación, sea
de sacrificio espectacular y ganancia rápida, sea de sutilezas con
vistas a la mejor posición, por regla general supone un vigor
inventivo en actividad, para mantenerse en las alturas del cielo
ajedrecístico es absolutamente imprescindible estar siempre atento
para saltar e internarse en el riesgos o laberinto de las variantes de un
sacrificio o bien desembocar en el dificil terreno de un final

183
simplificado. En Budapest 1952 prueba la ductilidad de su talento.
Contra Pilnik, Smyslov, Geller, y podría decirse contra Sliwa,
cambia las damas para arribar al final, lo que expone la transforma-
ción de su estilo y su fondo sobrio y responsable, que fue
posiblemente, la veta escondida de su verdadera y completada
personalidad. Keres mantuvo encendida la llama sagrada hasta tres
meses antes de su muerte; vencedor en dos torneos que se agregaron a
la extensa lista de sus éxitos.

Remontémonos a 1938 y vea- 25 ... CXPD!


mos qué formas sutiles, valientes
y brillantes ostentaba. Como La alternativa 25 .... , P3A; 26.
ejemplo incomparable, tomemos PXP, P4D; 27. P4C, CXA; 28.
la última parte de su juego con- P7 A seguido de PXC da ventaja
tra el gran maestro norteameri- al blanco.
cano Rubén Fine, con el cual, a
la sazón, compartió el primer 26 C4D
puesto en el torneo de los ,,8
grandes». Mejor que 26. CXPD, AXC;
Luego de efectuarse 25 juga- 27. AXC, CXP; 28. T2C, A6T;
das se arribó a la posición SI- 29. TXC, TXT; 30. AXT, AXA, y
guiente: las negras, a pesar de los alfiles
de distinto color, tienen algunas
Torneo de A VRO, 1938.
probabilidades de ganar. (Keres)
Pan) Keres
159
26 ... C5C

Tanto 26 .... , C3A como C3C


era contestado eficientemente
con TXA.

27 A2D

Amenazando AXC seguido de


C6A; pero era necesari027.CXP,
pues 27 .... , P4D sería contestado
con 28. TXA seguido eventual-
Rnbén Fine mente, si 28 .... , P3C, con 29.
184
TXPA y TXPT. El negro jugaría como se ha de desarrollar el final
en cambio 27 .... , A3A, con juego es altamente excitante.
preferible.
31 C5D
27 ... P4D!
28 AXC TXA Para dificultar el avance del
PCD apoyado con ... , A3A.
y no 28. PXA por 29. TXA,
TXA; 30. PXP, TXP; 31. TXPA 31 ... C6D!
con igualdad.
El negro continúa firme en su
29 C6A política de valorizar el PCD.
Mediante la amenaza táctica
Si directamente 29. TXA el C5A+ consigue no sólo apurarel
negro acerca decisivamente su futuro avance de dicho peón,
rey: 29. . .. , RXT; 30. C6A+, sino librar la columna para el
R3D; 31. CXT, PXA; 32. PXP, PAD. Claro que no 32. TXA por
C2D, y se pierde el peón de 4AD. 32 .... , P7C.

29 ... PXA 32 T2D P7C


30 CXT PXP 33 TlD

160 Obligado. 33. C3A perdería,


-~",.-- pues el caballo negro se escapa
mediante jaques, y con ... , A5C
el segundo jugador gana una
pieza.

33 ... P4A

Presionado por el tiempo, Ke-


res desperdicia la oportunidad
de atar definitivamente a su con-
trario mediante 33 .... , C8A; 34.
C3A, A5C; 35. CIC, P4A, etc.
Desde luego que dos peones No obstante, la partida está ga-
unidos y libres compensan la nada, aunque su técnica es de
calidad de menos, pero la forma dificil ejecución.

185
34 TlCD P5AD das a entregar este peón R2A
35 RIA A4A porque si no el negro jugaba ... ,
36 R2R AXP A5A y ... , A8A.
161
43TlTR A4R
44TXP R2A
45TlT P4C
46TlR R3A
47TlCR R3C

Ahora sólo es cuestión de pro-


cedimiento.

48TlR A3A
49TlCR P5C!
50PXP P5A
51 P5C A5D
37 C3R P6A! 52TlD A6R
53RXP A8A
¡De problema! Ambas piezas 54T6D+ RXP
quedan atacadas. No 38. RXC 55T6CD P6A
por 38 .... , AXC; 39. RXP (39. 56R3D R5A
RXA, P7A), A8A Y ganan. 57T8C R6C
Abandonan
38 C2A C8R
39 C3T A4A ... ... ...
40 RXC
Match de 1940
El blanco se siente perdido, de
lo contrario era fácil darse cuen- Defensa India de Dama
ta que TXC seguido de R3D y
R2A prolongaba la resistencia. M. Euwe P. Keres

40 ... AXC 1 P4D C3AR


41 RID A3D 2P4AD P3R
42R2A AXP 3C3AR P3CD
4P3CR A2C
Las blancas se vieron precisa- 5A2C A2R

186
60-0 o-o 13P5D
7C3A C5R
8D2A CXC Más natural es 13. PXP, PXP;
9DXC P3D 14. P5D, con juego cómodo.

Yo hice la misma movida en 13 ... PXPR


Buenos Aires 1939. Creo que
esto no es lo mejor. 9.... , A5R es Fuerzan al blanco a tomar con
probablemente superior. (Las la dama, pues si 14. AXP, e3A, y
notas corresponden a Keres). si 14. PXP, C4A.

10D2A P4AR 14DXP C4A


15D2R A3AR
U nicamente por este camino 16 A3T
es posible contener las dos tenta-
tivas: 11. C5R y 11. P4R. Des- El blanco no consigue nada
pués de 10 .... , e2D, el blanco atacando al PRo
consigue excelente juego con 11.
e5e, AXC; 12. AXAD, TIC; 13. 16 ... TlR
A6A. 17 A3R

11CIR Ciertamente, no 17. C3D por


... , PXP ganando un peón. Des-
En la citada partida contra pués de la movida del texto el
Alekhine, después de 11 ... , AXA negro parece estar en serio peli-
12. CXA, P3A; 13. P4R, el blan- gro por la evidente pérdida del
co obtuvo excelente posición. En PRo Pero ello es sólo un sueño, a
la presente partida improvisé 11 ... partir de este momento el blanco
DI A con la idea de que después sufre un completo colapso.
del cambio de los alfiles la dama
negra quedaría bien en ... , 2D Y 17 ... DID!
el caballo blanco de 1R, en cam-
bio, no tiene buena posición. En Esta jugada salva todos los
vista de esto, creo que en vez de peligros. El blanco debió procu-
Cl R la mejor jugada es 11. P5D! rar igualar con 18. PXP, CXP;
19. D2D. En cambio, al preten-
11 ... DIA der complicar, entra en dificulta-
12P4R C2D des.
187
18AXC PXP 21 C2C P5D
19 A6R+? 22 P4A?
Después de este nuevo error,
Un camino equivocado. El el blanco se queda sin posibili-
blanco debe jugar A3R, aunque dades. La movida correcta era
después de 19 .... , P5D; 20. A2C, 22. TRIR, y después de 22 .... ,
AXA; 21. CXA, PXA; 22. CXP, AlA; 23. D4C, AXA; 24. TXA,
A5D; 23. D2D, AXC; 24. PXA, TXT; 25. DXT, DIR; 26. DXD+,
T5R; el negro tiene buen juego. TXD; 27. TIR, el negro tendría
un peón más y grandes probabi-
19 ... RIT lidades de ganar. El blanco trata-
20TlD PDXA? rá de bloquear el PD con su
caballo y las negras tendrían
Muy superior era 20 ... , PCXA dificultades para concretar su
21. PXP, AXPD; 22. TXA, D2R, ventaja a causa del peón doblado
o si no 21. C2C, PXP; 22. C4A, en el flanco dama.
A4R y el blanco se queda sin (En la segunda parte vimos
continuación satisfactoria. cómo Tartakower colaboró con
(El propio Keres afirma que Euwe en Venecia 1948. En la
era mucho mejor tomar con el presente ocasión es el maestro
PC, y sin duda que la gran holandés el que da lumbre y
mayoría de los jugadores así lo provoca la llamarada artística de
habrían hecho, no sólo por las Keres.)
variantes claras que surgen de la
22... P6D!
posición, en las cuales el blanco
está obligado a entrar -de lo
contrario el negro continúa con 162
... , P5D-, sino porque instinti-
vamente se huye de una apertura
de línea donde nuestra dama
quedará impresionada por una
torre adversaria. Pero el gran
maestro estonio ve mucho y bien
y, además, le agrada andar por la
arista del precipicio. El juego
que se producirá como conse-
cuencia de esta riesgosa movida
es muy hermoso).

188
El blanco está obligado a acep- 28P6A PXP
tar el sacrificio. 29T2D AlA
30C4A
23TXP DXT!
(Esto impide ... , A6T, pero
El conductor de las blancas es cede la casilla 3R.)
sorprendido; contaba únicamen-
te con 23 .... , A50+; 24. RlT, Y 30 ... T6R
pensaba liberarse gradualmente 3lDIC T6A+
con P3T y R2T con posición 32R2C TXC!
satisfactoria. El sacrificio de la
dama de nueva vida a las piezas 163
negras.

24 DXD A5D+
25T2A

Forzado. Si 25. RIT, TXA,yel


blanco no tiene defensa contra
TO 1R seguido de T7R.

25 ... TXA
26RIA TDIR!

Esta movida constriiie eljuego


blanco. (La desesperada maniobra
P5A-6A causa esta nueva ex-
27P5A plosión.)

Aquí el blanco pudo intentar 33PXT TlC+


salvar material con 27. T20, 34R3A A5C+
A5R; 28. 03C, pero después de Abandonan
28 .... , A4A; 29. 010, A6T,
queda inmovilizado, y no hay Si 35. R3C ó R2C, perderían la
defensa contra ... , P4CR-5C dama con ... , A4A+ descubierto;
seguido de ... , T6R. y si 35. R4R sufrirían mate en
dos jugadas, comenzando con
27 ... T4R 35 .... , TlR+.
189
COMO LO DESEARlA FILIDOR

Carlos Hugo Maderna fue uno de los maestros argentinos de


mayor claridad de concepto en el medio juego. El sabía el rumbo que
debía tomarse. Como estratega, las alternativas tácticas las saubordi-
naba al plan. Nada de movimientos inconexos ni de diversiones
aisladas. La posición la sujetaba a un principio general, a una mirada
de conjunto.
En la partida que pasaremos a ver conduce el juego revalidando los
principios del gran maestro del siglo XVIII: Francisco A. D. Filidor.

Mar del Plata 1950 12 ... TlD


13P3C P4A
Cuatro Caballos
Otra idea es 13 .... , D2A, con
C. Maderna P. Michel el fin de apoyar el PR e intentar
después ... , P4D. En ese caso el
1 P4R P4R blanco se previene con A2CR.
2C3AR C3AR
3C3A C3A 14PSD CIA
4ASC ASC
50-0 O-O Promete más la retirada a ...•
6P3D AXC 2AD, para avanzar con los peo-
7PXA P3D nes en el flanco dama.
8ASC D2R
lSC4T C3C
La variante Metger.

9TlR CID No debe ser lo exacto. Los


lOP4D C3R caballos carecen de programa y
HAlA P3A los peones contrarios controla-
12 AlA rán sus saltos. Si 15 .... , P3CR, el
blanco contesta 15. A5CR, se-
En el primer cuarto de siglo guido de D2D y el juego negro
Rubinstein no titubeaba en lle- sigue siendo incómodo.
var los alfiles hasta su casilla de
origen. 16 CSA!

190
y no CXC como se ha jugado 27. P6A, dama mueve; 22. P4TR.
en posiciones similares, dado y el camino para las piezas será
que el negro retoma con el PA y despejado.
presiona en la columna AR.
Ahora hay que decidirse entre 21 P4TR C2A
alejar la dama, permitiendo la 22 P4AD
molesta vigilancia del caballo en
SA, o, como en el texto, por el 164
cambio del alfil por el caballo,
cediendo los dos alfiles. Esta
cesión no tiene apariencia de ser
peligrosa si se considera la es-
tructura semicerrada que suce-
derá. Un análisis más detenido
indica, sin embargo, que los peo-
nes avanzados de las blancas
traban la acción de la caballería
negra. con lo cual Maderna apli-
ca el principio de que en la lucha
contra los caballos es mejor, en
general, tener adelantada la in- Sigue la política de ahogo.
fantería. Con esto se impide la reacción en
el ala dama. Resulta notable que
16 ... AXC en este momento las blancas
17PXA CIA fiscalizan el juego casi única-
18T1C mente con los peones. j Cómo
gozarla Filidor!.
Se inicia el juego restrictivo.
Esta jugada priva por ahora la 22 ... D2A
casilla 2D para los caballos y 23D4C
ocupa la columna semiabierta.
Comienza el juego de piezas.
18 ... TDIC Nótese el original traslado de la
19P4C! CIR TD al flanco rey y luego de la TR
20P5C P3A al flanco dama.

20 .... , P3CR hubiera ofrecido 23 ... RlT


un vértice de ruptura luego de 24T3C C2D

191
25T3C RlC 32 PXP a.p. TXP
33A2D T2C
Está claro que si ahora 25 .... , 34A5T ClC
P4C sigue demoledoramente 26. 35 T (1) 3R TIAR
P6C. 36 T3C C4C
37 P6T
26 P4T RlA
27P6C pxp Una de las mordacidades del
28PXP DlC bloqueo consiste en que a menu-
do se puede permitir el lujo de no
tomar las piezas (en este caso es
A otra movida de dama se-
ganador igualmente PXC, aun-
guiría 29. D5T.
que más largo y menos elegante.)
29 P5TR R2R 37 ... PXP
30A3TR P3T 38P7C TIR
31 P5T P4C 39D6R+ Abandonan

La entrega de un peón 31. ... , Después de 39 .... , DXD; 40.


P4A; 32. DXP. C3A no aliviaría AXD, quedan las amenazas PXC
nada, pues en ese caso el blanco y P8C=D.
fuerza el asalto final median-
te 33. A5C, seguido de P4A. Una obra clásica.

EL ARTE DE LA MANIOBRA

Es curioso que tres eximios conductores de la defensa: Steinitz,


Lasker, Petrosian, posean estilos distintos que se identifican en su
enorme poder combinativo.
Que está unido este poder de combinación con su aptitud para la
defensa es indudable y natural. Hay que ser dueño de un delicado
olfato del peligro y contrarrestarlo adivinando los ataques rivales
con todas sus acechanzas. Ni Steinitz ni Lasker ni Petrosian han
basado sus éxitos tan sólo en la defensa. Lasker quizá menos que
ninguno. En Petrosian se advierte, es cierto, un permanente halo de
prevención, pero a poco que la oportunidad le ofrezca pequefios

192
blancos a los cuales apuntar. él sabe maniobrar para impactarlos y
transformarlos en pedestales de triunfo.
«El estilo de Petrosian -escribió una vez Spassky- se basa a
menudo en jugadas de espera. en «semitonos». de ahí que los
jugadores temperamentales lancen contra él golpes en el vacío. como
le ocurrió a Korchnoi en la semifinal del Candidatura 1971. Su gran
maestría: el juego de maniobras.»
Después del match contra Botvinnik en 1963. en que conquistó el
cetro mundial. se le pidió su opinión sobre cuál fue la mejor partida.
«Es dificil decirlo. pero creo que mi primera victoria -5a. del
match-o en la que conseguí materializar una pequeña ventaja
posicional. »
Veámosla. Ella nos demostrará una pulcritud técnica que lo
enorgulleció. justificadamente. junto con el excelso arte de la
maniobra.

Match por el título mundial como 6. D3C. por otro lado muy
conocida por su rival.
Moscú 1963
6 ... PXP
Defensa Grünfeld
Esta cesión del centro propio
T. Petrosian M. Botvinnik es para atacar después el del
enemigo: ... P4A.
1 P4AD P3CR
2P4D C3AR
3C3AD P4D 7AXP P4A
4C3A A2C 8PSD P3R
SP3R
Se ha jugado 8..... CIR para
Una línea sólida. que compa- bloquear en .... 3D y tratar de
gina con el estilo de Petrosian. actuar con la mayoría del flanco
dama. La jugada del texto apare-
S ... o-o ce como la más normal. Tarde o
6A2R temprano es necesaria para im-
pedir la formación de un amena-
De nuevo el conductor de las zador frente de peones con P4R
blancas elude líneas complejas, del blanco.

193
9PXP DXD+ la conjunción de la idea de desa-
10RXD AXP rrollo, más la destrucción o neu-
llAXA PXA tralización de la mayoría negra
165
de peones en el sector dama, más
el aprovechamiento de la situa-
ción más o menos desamparada
del peón en ... 3R, es en lo que
Petrosian revelará su virtuosis-
mo.

12R2R C3A
13TlD TDID

Esta jugada natural, que dis-


puta la columna abierta y ame-
naza esterilizar la partida. es sin
Posición después de 11. ... , embargo dudosa. Quizá 13 .... ,
PXA. R2A, para llegar a ... , 2R Y
defender el peón, con el fin de
A partir de este momento co- dar libertad a las piezas, sea más
mienza una paciente y técnico- exacto.
creadora labor por parte de Pe-
trosian. Un vistazo a la posición 14TXT TXT
nos indica que la desventaja del 15 C5CR!
peón aislado no parece estar
compensada suficientemente con Obligan a defender con la to-
la mayoría negra del ala dama. rre. pues si 15 .... P4R; 16. C6R.
¿Pero cómo procurarse un desni-
vel favorable? A la aparente 12. 15... TlR
C5CD se responde 12 .... C5R; 16 C(5)4R
13. R2R, T2A Yel segundo juga-
dor sostiene bien la posición. La idea es cambiar un caballo
Ante todo, la ventaja estructural y despejar la diagonal IR-5T
de las blancas no puede explotar- para el alfil y al mismo tiempo
se sin resolver el desarrollo de su ubicar un caballo indesalojable
alfil. Si esto último no fuera en el centro. Si el negro no
posible, habrá que conformarse cambia, lo hace el blanco y juega
con el empate. Precisamente, en después C4R

194
16 ... CXC 21 P3CD
17CXC P3C
l8TlC cse Se conforman con el control.
No se puede 21. ... , P5A por 22.
Ansían perturbar el deseo de TlAD.
desarrollo del alfil, pero la res-
puesta de las blancas sugiere que 21 ... AlA
ésta no fue una buena jugada.
Así disponen de la opción ... ,
19 A2D! P4CD contra el eventual P5T.

Si ahora 19 .... , CXP; 20 T lTD 22 TlAD A2R


C5C; 21. AXC, PXA; 22. TXP,
AXP; 23. T7C y no es posible 23. 22. ... , T2A impediría el si-
... , A4R (para ... , TIC) por 24. guiente golpe pero permitiría 23.
P4A, con ventaja. Tal vez era C5C, que al parecer obliga a 23.
jugable con mejores perspectivas ...• T3A y de nuevo la torre
18 .... RIA (en vez de 18. queda colgada. En todas las va-
C5C), y si 19. C5C. R2R. riantes el rey blanco amenaza ser
pieza activa, en contraste con el
19 ... C4D rey negro que no puede acceder
20P4TD al centro.

Las blancas han cumplido el 23 P4CD!


primer objetivo: desarrollo.
Ahora van tras el segundo: neu- La idea es aislar otro peón.
tralización de la mayoría negra.
23 ... PSA
20 ... TlAD 24PSC

Previenen 21. P4CD, como Segundo objetivo cumplido:


primer paso de la destrucción del la descolocación del frente de
bastión de peones: 21. ... , CXPC peones. Como el peón de ... , 5A
22. AXC, PXA; 23. TXP y con puede ser peligroso, hay que
P5T se aislaría otro peón. En ese dedicarle preferente atención.
caso, la torre en ... , tAD vigila
columna y puede acercarse su 24 ... R2A
rey al centro. 25 A3A!

195
La amenaza es 26. C2D y De nuevo el final de torres
retirar después el alfil para ganar parece la mejor alternativa. Con
el peón. la jugada del texto las negras
recuperan material a cambio de
25 ... A6T perder precioso tiempo.
26T2A CXA+
34C4R! TXP
Parece necesario. No tienen 35R4D!! R2D
tiempo de 26 .... , A5C por 27.
AXA, CXA; 28. TXP. Sería erróneo 35 ....• TXP por
36. T7A+. RIR; 37. TXPTRylas
27TXC A5C negras, con el rey en la banda y
28T2A R2R malos peones, perderían fácil-
29C2D mente. Con su movimiento de
rey el segundo jugador impide la
Para definir la posición del entrada de la torre pero se quita
peón y achicar el alfil en su .... T4T, a causa del doble.
defensa. De lo contrario. las ne-
gras deben entrar en un final de 36P3C A5C
torres inferior: 29 .... AXC; 30. 37R5R
RXA, R3D; 31. R3A. R4A; 32.
T2D. Si 30 .... , TlD+; 31. R3Ay Tercer objetivo alcanzado: ex-
cae el peón. De todos modos. el plotación del peón aislado, que
final de torres parece ser lo más permite su ataque y la entrada
promisorio para las negras, dado del rey.
lo incierto de estos finales.
37 ... T4T+
29 ... P6A
30C4R A4T La ocupación de esta casilla
31 R3D por la torre no rinde beneficios
porque el rey penetra.
Hay que salir -para ganar el
peón- y permitir que la torre 38R6A A2R+
negra se active. 39R7C

31 ... TlD+ Las negras padecen de semi


32 R4A T8D zugzwang. Si 39 .... , T4R; 40.
33 CXP T8TR T4A Ydeben volver a ... , 4T, Ysi
196
39 ... , T8T; 40. T20+ y la torre PCXP y este peón avanza rápida-
sigue esclavizada en la defensa mente.
del PTR.
43T6D+ RtA
44R8R A2A
39 ••• P4R
45T6AD T8D
40T6A T8T
Si 45 .... , TXP; 46. C3A y 47.
En esta posición se suspendió C50.
la partida. En adelante dejó de
ser una labor individual para 46C5C TlD+
convertirse en un producto puro 47R7A
de laboratorio. Claro que si está
ganada por las blancas, como se Está atacado el PT y se amena-
demostrará, ello sólo fue posible za C6R.
gracias a la esmerada labor pre-
via. 47 ... T2D+
48R8C
4tR7A T8T
Se rindieron las negras.
42T6R AtD
Si 48 .... , P4TR; 49. C6R, P5R;
50. CXA, TXC; 51. TXPCR. O si
Igualmente, si 42 .... A5C; 43. 49 .... R2C; 50. CXA, TXC; 51.
C6A+, RIA; 44. CXP, TXP; 45. TXT+, RXT; 52. P4A!, PXP; 53.
RXP, A8R; 46. P4A, PXP; 47. PRXP.

UNA PEQUEÑA INEXACTITUD

En el título anterior, Petrosian se mostró conforme por haber


materializado una pequeña ventaja posicional. Expusimos, al consi-
derar el estilo de Smyslov, que el logro ajedrecístico que más satisface
a un maestro se exterioriza cuando aprovecha ligeros detalles
posicionales y los transforma en triunfo.
Reiteremos, entre tanto, lo afirmado en el título «Cómo lo artístico
se transforma en técnico», esto es que los títulos con que se presentan
las diferentes partidas están ligados entre sí y unos y otras podrían
intercambiarse sin ningún desmedro.

197
En la partida que sigue. las negras impusieron una estrategia sutil y
firme al mismo tiempo. con riesgo de caer a la menor indecisión. La
posición fue escudriñada paso a paso hasta percibir la inexactitud.
Esta es agrandada como en un microscopio. Así magnificada. se
trata en seguida con pericia profesional. delicada y artística. sin dar
tiempo para que el rival la corrija. agrupe fuerzas y contrajuegue.

Torneo Interzonal. Biel 1976 A3T por 10. C6A y 11. ... , CXA,
Defensa Nimzovitch con mejor juego.
L. Portisch R. Sanguineti
9 ... A2C
1 P4D C3AR
2 P4AD P3R Si el negro insiste en seguir la
3 C3AD A5C idea de cambiar alfiles de casillas
4 P3R blancas, debe tomar previamen-
te ...• AXC con lo que evita la
La jugada de Rubinstein, que variante anterior. Por transposi-
acelera el desarrollo del flanco ción. estamos en la antigua línea:
rey y aspira a mantener la ten- l. P40, C3AR; 2. P4AO, P3R; 3.
sión central por largo tiempo. C3AO. A5C; 4. P3R, P3CO; 5.
A30. A2C; 6. C3A. P40; 7. 0-
4 ••• P4A O, O-O; 8. PXP, PXP; 9. C5R.
5 A3D O-O P4A! En Génova 1977, Spassky
6 C3A P4D
(negras) contra Portisch jugó 9.
70-0 P3CD
...• TlR.
Con la idea de jugar ...• A3T y
después de simplificar en el cen- 10 C2R
tro y cambiar alfiles pretende
dominar las casillas blancas. Fuerza el avance ... , P5A, ya
que el blanco amenaza P3TD.
8 PAXP PRXP radiando el AR negro. En cam-
9 C5R bio. si 10. P3TD. PXP; 11. PXP.
A2R, con juego igual. Con su
La alternativa era crear peo- jugada. las blancas trasladan
nes colgantes mediante 9. PXP. fuerzas al flanco rey y estabilizan
La jugada del texto frena 9 .... , el centro. dado que sería inferior

198
10 .... , PXP por 11. CXPD, con 15 C3C?
superioridad.
166

10 ... P5A
HA2A CD2D

Como las blancas apoyarán el


caballo con 12. P4A, debilitando
su casilla 4 R, este desarrollo tien-
de a apoyar la eventual ocupa-
ción de ... , 5R por el otro caballo.

12 P4A P4CD

Defienden el P AD para poder


saltar a ... , 5R. La teoría consi- Después de esta jugada, el
dera esta posición más promiso- desarrollo del ataque blanco en
ria para las blancas. el flanco rey será demasiado len-
to. Era necesario 15. P4CR! y
13 A2D AXA sólo después C3C, con perspec-
tivas de mantener la mano (ini-
A simple vista parecería que ciativa).
este cambio favorece al blanco,
15 ... P4TD
pues su alfil está trabado por los
peones, pero si 13 .... , A3D; 14. Las negras reaccionan con la
Al R, para ir a 4TR, y la concen- máxima violencia en el ala opues-
tración de fuerzas en el ala rey se ta. No sirve 16. P4TD por 16 .... ,
torna peligrosa, revelándose que P5C y se mantiene el ataque de
es el AR de las negras el que no mayoría. (Nótese que si el negro
juega bien. logra esterilizar el ataque me-
diante cambios, el PR retrasado
14 DXA C3C representa para las blancas prác-
ticamente un peón menos).
Siempre mirando el salto
16 P3TD
C5R, ya que después de AXC y
... , PXA queda la casilla ... , 4D Contienen trasitoriamente el
para el otro caballo. alud.

199
16 ... C1A! Sigue el rechazo de las fuerzas
enemigas.
Tal vez haya escapado a Por-
tisch esta evolución con el caba- 22 C4C A4D!
llo, tendiente a controlar ... , 5R Y
... , 4AR desde ... , 3D (con la En clásico estilo posicional. El
amenaza de ocupar ... , 5R). bloqueo es para prevenir algún
molesto P5D, que agrandaría el
17 C5A C2R juego blanco; al mismo tiempo
apoya la ruptura en el flanco
Más preciso que 17 .... , C3D. dama.
En este caso, si el blanco cambia
18. CXC, DXC y ataca con 19. 23 P5A
P4CR para seguir P5C, el CR
negro, después de retirarse a ... , La única contrachance blanca
IR, no dispondría de la rápida reside en la maniobra que inicia
ocupación de ... , 3D por estar la con esta jugada: ubicar su caba-
dama en esta casilla. llo en 4AR para desalojar el
bloqueador de ... , 4D.
18 T3A?
23 ... P5C
Permite una simplificación
ventajosa para el adversario y Después de la pérdida de con-
pierde tiempos preciosos. De to- tinuidad que significó 15. C3C?,
dos modos, ya la posición negra a la larga las blancas no podían
es preferible. evitar esta irrupción.

18... C5R 24 C2A TRIA


19 AXC PXA
20 CXC+ DXC Apoya ... , P6A antes que el
21 T3-1A blanco concrete su proyectado
C3T-4A, en cuyo caso podría
Un retroceso necesario; las to- tornarse peligroso.
rres deben estar comunicadas
ante la inminente apertura de 25 PXP
líneas en el sector dama.
Con este cambio retrasa el
21 ... P3A avance ... , P6A pero crea un

200
nuevo tema en la columna TD. 30 ... T7AD
31 DlT AXP
25... PXP 32 D8T+ DlA
26 TXT TXT 33 D4T

Queda amenazado T7T. Las blancas crean un tema


defensivo sobre la base del sacri-
27 C3T ficio de la calidad. Si 33 .... ,
AXT; 34. DXP+, T5A; 35. RXA,
De esta forma la jugada 27 .... , O l A; 36. C4A. Seguramente es-
T7T sería refutada con 28. C4A, tarían perdidas, de todos modos,
y si 28. "" A2A; 29. P5D, con pero la lucha se prolongaría.
creciente reacción. De ahí que
las negras necesiten acelerar la 33 o" DlA
penetración y con ello neutrali-
zar la acción del caballo. Ahora sí amenazan tomar 34.
..., AXT. Por ejemplo, 35. C4A,
27 ... P6A! AXT; 36. DXP+, RlT; 37. RXA,
T8A+; 38. R2R (o 2A), DXP,
Con esta maniobra la posi- con calidad neta de ventaja.
ción del blanco se derrumba, al
quedar desarticuladas sus pie- 34 TIC RlT!
zas. Al mismo tiempo, ceden la
casilla ... , 5AD para el alfil. Resulta sorprendente que a
este alejamiento del rey, para
evitar jaques y clavadas, pueda
28 PXP T7T
calificárselo como ¡una fuerte
jugada de ataque!
Se gana tiempo.
35 C4A
29 DlA P6C
30 P4A Ya es tarde.

Devuelven el peón para acti- 35 ... AlC


var la dama por la columna TD.
Si 30. C4A, A5A, seguido even- Cubre al rey y amenaza ... ,
tualmente de ... , D6T, decidien- T8A+ con avance del PCD al
do. tiempo que libera a la dama de la

201
defensa de la primera línea. Si 36 TlAR D6A
ahora 36. C6R, T8A+; 37. TXT,
OXT+; 38. R2A, 070+; 39. R3C Se rindieron las blancas.
(39. RIA, P7C), OXPR+; 40. Si 37. 08R, OXP+; 38. RIT,
R4C (40. R4T, 07A+), P4T+; T8A.
41. RXP, AXC y ganan.

EL ESTILO UNIVERSAL

Los excelentes resultados de Boris Spassky y su habilidad


camaleónica de adaptarse a cualquier rival así como su calidad de
observador de las personas excepcionalmente inteligente, lo tornan
competidor astuto y peligroso, escribió Gligoric en su libro "Fischer
contra Spassky». Sigue: «Recordemos cómo esperó que Larsen
comenzase a luchar negligentemente en su match de Malmoe.
Korchnoi, tras perder el match final de Candidatos 1968, comentó:
«Spassky me ha enseñado a no empujar demasiado lejos los peones».
Derrotó a Geller con ataques de mate y a Tal con juego agresivo, sin
contar las pérdidas materiales (que es la característica de Tal); a
Petrosian (1969) mediante una súbita explosión de energía cuando
había dejado de porfiar, creyendo que iba a ganar la lucha».
Recordemos una partida cuando conquistó el campeonato del
mundo. Típica de su estilo incisivo y vigoroso, de certeros mazazos,
en ella conduce un ataque ejemplar contra la defensa Siciliana.

Match por el título mundial. Contra 7 .... , P3R, el sacrificio


Moscú 1969 8. AXPR es incierto pero peli-
Defensa Siciliana groso. Si 7 .... , P3T; 8. AXC,
CXA; 9. 02R seguido de 10.
B. Spassky T. Petrosian
0-0-0, con juego agudo lige-
1 P4R P4AD ramente favorable al blanco por
2 C3AR P3D la preparación algo más rápida
3 P4D PXP del ataque.
4 CXP C3AR 8 D2D P3T
S C3AD P3TD
6 ASC CD2D o también 8 .... , P3R seguido
7 A4AD D4T por ... , P4CO.

202
9 AXC CXA tor dinámico e inspirado como
100-0-0 P3R Spassky deben ser decisivos aun
contra un consumado artista de
Dudoso es 10. ..., P4R; 11. la defensa como Petrosian. Si 14.
C(4)2R Y las blancas están mejor. ... , A2D; 15. P5R y el juego negro
queda comprimido.
11 TRIR
15 P4C!
Muchos prefieren ya 11. A3e.
El asalto a la bayoneta sin la
11 ... A2R preparación P3TR, a la manera
12 P4A del ataque Keres. Si ahora 15 .... ,
C2D; 16. P4T, C4A; 17. P5C,
Como en todos estos esque- con ventaja. (16. P4T es mejor
mas, se plantea el ataque blanco que 16. P5C directamente, pues
contra el futuro enroque corto. así no ceden prematuramente el
cuadro ... , 4R, después de los
12 ... o-o cambios).
13 A3C TIR
15 ... CXPC
Fortifican la defensa de ... , 3R.
Si 13 .... , A2D; 14. RIC seguido Si 15 .... , A2D, pudo seguir 16.
de 15. P5A, pues contra ... , P4R TI C para apoyar P5e. La captu-
se apoya la ruptura en 5CR. ra del PCR abre una columna
sobre el enroque, lo que puede
14 RIC resultar decisivo.

Se guarecen mejor saliendo de 16 D2C C3A


la diagonal 1AD-6TR.
Si 16 .... , P4R; 17. C5A, AXC;
14 ... AlA 18. PXA, C3A; 18. DXPCD, con
mucha ventaja. Si 16 .... , D4T;
Hay superioridad blanca con 17. T3D seguido de T3T.
todas las piezas en actividad,
espacio para maniobrar y posi- 17 TIC A2D
bilidad de movilización rápida
de la infantería. Todos estos ele- Contra 17 .... , D4AD seguiría
mentos en manos de un conduc- 18. C3A para 19. P5R y siempre

203
el blanco conserva la iniciativa. 19 TD1AR

18 P5A Amenaza 20. PXP y 21. TXC.

167 19 ... D1D

Dudoso. Tampoco 19. ...•


D4R resulta satisfactorio por
causa de 20. C3A, D5A;21. D3T
y las dificultades de las negras
subsisten.
Sería perdedor 19 .... , P4R; 20.
C6R! (amenaza CXA), PXC; 21.
PXP. AXP; 22. TXC y ganan.

20 PXP PXP

Se lanzan al ataque sobre las Si 20 .... ,AXP;21. CXA, PXC;


líneas adversarias. 22. C2R seguido de C4A y man-
tienen la superioridad.
18 ... R1T?
21 P5R!
Los maestros comentaron que
lo correcto era 18 .... , pXP y Decisivo. El caballo sólo pue-
después de 19. PXP (19. D6C?, den ir a ...• 4T (por causa de
RlT; 20. AXP. pXP y las negras TXA) y después de 22. D6C no
están bien); 19 .... , P4CD; 20. hay defensa.
D6C, RIT; 21. AXP, P5C la
superioridad blanca no parece 21 ... PXP
ser todavía decisiva. Las varian- 22 C4R C4T
tes son muy dificiles de calcular.
Sin embargo. este análisis no Si 22 ..... PXC; 23. TXC, con la
ofrece muchas esperanzas al ne- amenaza TXA. Si entonces 23.
gro, puesto que después de 22. ... , T2R; 24. TXP+, RIC; 25.
C(3)2R son varias las amenazas: C6A+, R2A; 26. D6C mate.
21. C6R o mejor quizá 21. C4A
para C(4D)6R. 23 D6C PXC

204
023 .... , C5A; 24. TXC, PXT; 24 CSC!! Abandonan
25. C3A. 03C; 26. T5C (26.
C6A?, OXT+!), 010; 27. C5R y Con este golpe se mantiene
ganan. Si 26 .... , PXT; 27. C(4)XP hasta el final de la partida el tono
y dan mate. O si 26 .... , A3A; 27. chispeante impreso desde la ju-
C6A, A5R; 28. OXPT+! y dan gada 15.
mate.

CONTROL Y ATAQUE

El maestro Jesús Oíez del Corral innovó en la apertura (12. A4C) Y


ante el rebuscado juego rival concibió un meduloso plan de ataque
contra el enroque.
Al conductor de las negras molestó la introducción de un alfil en su
campo por lo que proyectó una pesada maniobra de eliminación o
desalojo del intruso. Contra esa maniobra actuaron las blancas
formalizando una firme, aguda y precisa tarea de control y ataque.
Como lo iremos descubriendo, merced a ese acosamiento basado en
la anulación de las pretensiones contrarias (control) se gestó al
mismo tiempo el ataque contra el monarca negro plasmándose una
obra perdurable.

Olimpíada de Buenos Aires La línea principal es 7.... ,


1978. C2R; 8. OXPC, TIC; 9. OXPT.
Defensa Francesa En cambio, es inferior 7.... ,
PXP?; 8. OXPC, OXP+; 9. RIO.
J. Díez OXT; 10. OXT, RIA; 11. A30,
del Corral L. Portisch con ventaja decisiva.

1 P4R P3R 8 D3C PXP


2 P4D P4D 9 PXP C2R
3 C3AD ASe
4 PSR P4AD
S P3TD AXC+ Es muy peligroso para las ne-
6 PXA D2A gras 9..... OXPA; 10. A20!. con
7 D4C P4A gran ventaja de desarrollo.
205
10 A2D o-o ideas hubieran esterilizado bas-
11 A3D P3CD tante el propósito de A60.
12 C2R A3T
13 A4C 17 P4TR C3C
Segunda imprecisión. Era ne-
La novedad del maestro espa- cesario 17 .... , 01R, ysi 18. C4A,
ñol, que tiene por fin que situar
C3e. Del Corral aconsejó 17 .... ,
el alfil en 60 y trabar el juego
R1T Y 18 .... , CICR.
negro.
18 P5T
13 ... AXA
14 PXA Se inicia el ataque.
18 ... CIT
Se retoma con peón para im- 19 P6T P3C
pedir la instalación de un caballo
en ... , 5AO. Naturalmente, esto La tercera y prácticamente de-
les crea un final inferior y por finitiva imprecisión. Con 19 ....•
consiguiente la necesidad de ac- C3C se impedía la entrada del
tivar el medio juego. caballo blanco.
20 C4A!
14 ... CI-3A
15 A6D D2D Sacrificio de un peón para
16 o-o TRIA mantener el ataque. La amena-
za es 21. C5T.
El comienzo de un largo y
artificioso plan para expulsar el 168
alfil. Se obtenía la igualdad, dice
el maestro Oíez del Corral, con
16 .... , P5A; 17. CXP, C4A y 18 .
... , CXA. La omisión de este plan
(quizá por la ambición de buscar
el desequilibrio) marca el co-
mienzo de los padecimientos
negros. Incluso resulta sospe-
choso el alejamiento de la torre;
en todo caso, debe ser mejor 16 .
... , T2A Y 17 .... , CIA. Ambas
206
20 ... CXPD Algo mejor, aunque no salva-
ba tampoco, era 26 .... , CXA; 27.
Si 20. C2A; 21. CXPC, CXT y el caballo no tiene buena
CXA; 22. C7R+, RIA; 23. retirada. Si 27 .... , C2A; 28. P6R.
07C+,RIR;24.CX~CXC;~. C30; 29. P7R con las amenazas
08C+, R2R; 26. TOlA, con 30. 05R o 30. 06R+. De modo
posición ganadora. que debía retirarse a una posi-
ción precaria: 27 .... , CIR.
21 T2T
Controla 2R Y sigue la amena- 27 CXP!
za C5T.
No da resuello. Si 27 .... , PXC;
21 ... D2CD 28. 03C+. Si 27 ..... P50; 28.
03T (amenaza 29. C7R+ y 30.
Para responder a 22. C5T con 06R), TlR; 29. C7C, TlO; 30.
22 .... , C2A; de paso. amenazan 06R, TXPT; 31. C8R y ganan.
... , C4C, con ataque al molesto
alfil. 27... CXA
28 PXC!
22 P4T!

Controlan el salto del caballo Mejor que 28. CXC porque


y preparan el sacrificio de cali- abre camino a la dama y amena-
dad. Ya el negro no podrá eludir za C7R, decidiendo.
el castigo.
28 .... PXC
22 ..• T3A
23 D3R Si 28 .... , 02AR; 29. C7R+,
RIA; 30. 05R.
Miran al peón de .... 3R.
29 D5C+ RIA
23... C7A
24 TXC! TXT
25 CXPR C2A Si 29 ..... RIT; 30. Tl R. 02AR;
31. P70 (también 31. T7R). OXP
Por fin vuelve el caballo. 32. 06A+, RIC; 33. T7R.

26 C4D T7T 30 TlR! D2AR

207
Si 30 .... , TIR; 31. 06A+, 31 T7R Rinden
02A; 32. 08T+. O si 30 .... ,
020; 31. T5R!, T8T+; 32. R2Ty Está claro que contra 31.
no se puede 32 .... , OXP por 33. 03C sigue 32. OXO, PXO; 33.
07C mate. P7T.

LA MEJOR JUGADA NO EXISTE

No se aporta nada nuevo con la afirmación de que en ajedrez la


mejor jugada no existe. Solo que es necesario insistir dado que sí
existe una creencia infundada de que cuando sea posible construir
una máquina que ejecute siempre la mejor jugada, el artefacto será
invencible. No es así. Podrá ser invencible por otras razones. Con
respecto a la mejor jugada, tan solo existen caminos distintos o mejor
dicho entrecruzamientos que diversifican los objetivos. (Se entiende
que nos referimos al estadio de la partida previo al desequilibrio en
favor de uno de los contendientes).
Tanto es así que los cibernéticos han construido máquinas sobre la
base teoricopráctica de que pueden equivocarse y por ende perder
partidas. Junto con ello, les han insuflado futuro, esto es perfeccio-
namiento.
Pero huyamos por el momento de este tema en el que los
especialistas nos informan que en las válvulas electrónicas yacen las
reacciones de una capacidad impulsiva que resultaría, finalmente, en
la unidad del yol.
Huyamos, por el momento. Estamos seguros que si este libro se
escribiera dentro de 20 años debe contener un capítulo dedicado a la
influencia de las máquinas en la técnica -¿por qué no en la
creación?- ajedrecística. Registremos, mientras tanto, que desde
hace unos años se disputan torneos entre computadoras, partidas
hombre-computadora y se están utilizando las computadoras para el
análisis de partidas suspendidas.
Por ahora volvamos nuestra atención al humano y fascinante
cuadriculado.
En un interesante artículo Buenos Aires, titulado "Cómo
transcrito en el número de mayo nacen las novedades en las aper-
1976 de la revista «Ajedrez», de turas», Lev Polugaievsky saca a

208
luz el proceso que genera las o-o. P4CO; 9. P3TO. O-O;
nuevas jugadas en la primera 10. P4A, A2C; 11. P5A. P4R; 12.
fase de la partida. Nada más C(4)2R. C020; 13. C3C, C4A.
ilustrativo sobre el nacimiento. (Diagrama 169)
la vida y la muerte de una juga- Aqui Krogius. que conducia
da, inclusive de una variante. las blancas. llevó a cabo la idea
Nos muestra también su resu- fundamental de la variante: ocu-
rrección, a veces sólo merced a la par el punto 4R.
alteración en el orden que se 14. A50. AXA; 15. PXA.
producen las jugadas. P4TO; 16. A5C!, C(4)20; 17.
Para nosotros, resulta eviden- AXC. CXA; 18. C(3A)4R. Y que-
te que una jugada no es mejor ni dó superior. El efecto de la ma-
peor que otra. Sólo enlaza una niobra empleada por las blancas
distinta relación de principios. resultó muy fuerte y toda la
Y, desde luego, determinadas variante fue puesta en duda.
líneas se adecuan más que otras ¿Pueden las negras contrarres-
al carácter del ejecutante. tar en algo el plan adversario?
Oice asi: «En el año 1959. en el Como la defensa Siciliana entra
Campeonato soviético surgió en en la esfera de mis intereses, me
mi partida con N. Krogius una puse a analizar y descubrir que la
de las variantes de la defensa raiz del mal se oculta en la
Siciliana que hacia furor en esos jugada 15 ..... P4TO. Se puso en
años: 1. P4R, P4AO; 2. CR3A. evidencia que simultáneamente
P30; 3. P40. PXP; 4. CXP. era una pérdida de tiempo y un
C3AR; 5. C03A. P3TO; 6. error en la elección del objetivo.
A4AO, P3R; 7. A3C. A2R; 8. Luego de una minuciosa labor se
169 encontró un contraveneno sufi-
ciente y al mismo tiempo surgia
el diagnóstico: ¡las blancas tie-
nen posición inferior!
El mismo año. en mi partida
con Y. Kotkov del campeonato
de la República Federal de Ru-
sia. puse en práctica un preciso
orden de jugadas:
15 ..... TIA!; 16. A5C. C(4)20!;
17. AXC, CXA; 18. C(3A)4R,
T5A!.

209
Surge claro el objetivo de las tral P4R brindan una configura-
negras: rechazar el caballo de ción que las negras suelen con-
la posición dominante en 4R por trarrestar con el dinamismo de
cuanto no se posible 19. D3D sus alfiles. Todo esto como una
debido a 19 .... , nD. A conti- muy generalizada teoría estraté-
nuación, las negras dispusieron gica. Se quiere señalar tan solo
sus piezas mayores sobre la co- que la jugada blanca P4D es lo
lumna AD, llevaron adelante el corriente.
PR y obtuvieron una posición ¿Qué pasa si las blancas no eje-
ganadora. cutan el consagrado P4D? La
Así quedó establecida la ver- partida siguiente ofrece un ejem-
dad: la variante resultaba dudo- plo.
sa no para las negras sino para Match de la Candidatura
las blancas. Empero, ahora tie- Augusta (EE.UU.), 1974
nen la palabra quienes prefieren Ruy López
jugar con las blancas».
¿y la variante del cambio en la H. Mecking V. Korchnoi
apertura Ruy López? No relata-
remos su historia, que brilla des- 1 P4R P4R
de la célebre partida Lasker- 2 C3AR C3AD
Capablanca, San Petersburgo 3 A5C P3TD
1914. Digamos tan solo que des- 4 AXC PDXA
pués del cambio 4. AXC, PDXP 50-0
quedan cuatro peones, uno do-
blado, en el ala dama negra Más elástico que 5. P4D direc-
contra tres blancos, lo que signi- tamente. Si contra 5. O-O sigue
fica un desnivel suficiente para 5 .... , P3A; 6. P4D, PXP; 7. CXP,
que el segundo jugador pierda el P4AD; 8. C3C, DXD; 9. TXD,
juego en un final de reyes, ¡si no A3D, las blancas han hecho el
fuera por el interregno del medio enroque, tienen una pieza más en
juego! juego y la mano. En cambio, si 5.
Cuando se produce el4 contra P4D, PXP; 6. DXP (hay que
3, normalmente las blancas rea- tomar con la dama, pues si 6.
lizan, antes o después, la jugada CXP, P4AD), DXD; 8. CXD,
P4D, que ataca el PR enemigo y A3D, se aprecia que el blanco no
al producirse el cambio la mayo- ganó ningún tiempo.
ría blanca de peones del flanco
rey junto con la ocupación cen- 5 ... D3D

210
Una jugada poco empleada pérdida de tiempo. (En San Pe-
que casa con el estilo afiligrana- tesburgo 1914, Capablanca (blan-
do de Korchnoi. La idea es enro- cas) contra Yanovsky anticipó la
car largo y trasladar la dama a idea del ataque: l. P4R, P4R; 2.
... ,3CR. C3AR, C3AD; 5. A5C, P3TD; 4.
AXC, PDXA; 5. C3A, A4AD; 6.
6 P3D P3D, A5CR; 7. A3R, AXA; 8.
PXA, D2R; 9. O-O, 0-0-0;
Lo corriente es 6. P4D, PXP; 10. DIR, C3T; 11. TIC, P3A; 12.
7. cXP, A2D; 8. A3R, D3C; 9. P4C, C2A; 13. P4TD).
C2D, 0·-0-0; 10. D2R, P4TR;
11. P3AR, con juego agudo. 9 ... C2R
La jugada del texto la empleó
Timoshenko contra Tarve (URSS No parece conveniente 9 .... ,
1972), que siguió: 6 .... , P3A; 7. P4AD por 10. P3TD y lo mismo
A3R, A5C; B. CD2D, 0-0-0; se realiza el golpe P4CD, puesto
9. P3TD, C2R; 10. P3CD, P4CR! que 10 .... , P4TD sería respon-
11. DIC, 020; 12. P4TD, C3C, dido con 11. C4A y las blancas
con iniciativa de las negras en el asumen firmemente la iniciativa.
ala rey. Veamos cómo modifica
Mecking el juego de las blancas. 10 P4C P4CR
11 P4TD
6 ... P3A
Los peones toman contacto
Ante la modesta jugada blan- rápidamente.
ca se sostiene el PR librando a la
dama de su cuidado. 11 ... C3C
12 PSC PAXP
7 A3R ASC 13 PXP PXP
8 CD2D 0-0-0
9 TIC! Claro que no 13 .... , P4TD por
14. P6C y sil4 .... , P3A; 15. C4A,
Esta jugada reaparece de tan- capturando el PTD.
to en tanto en distintos esquemas
de apertura. La diferencia con 14 TXP D3A
respecto al ejemplo del comen-
tario radica en que se emprende- Ya el blanco está mejor. Si 14.
rá el ataque contra el enroque sin ... , D3T; 15. DIC, A3D: 16.

211
T2C! y las negras siguen pade- 18. DIT, Y si 18 .... , P3A; 19.
ciendo ante la amenaza combi- C5AD, AXC; 20. D8T+, R2A;
nada de las piezas blancas sobre 21. TXP+ seguido de TXD+ y
el flanco dama. DXP+.

15 T2C A4AD? 18 DXA+ D2D

Dudoso, proque sería inferior Si 18 .... , RIC; 19. CXP.


16 .... , AXA; 17. PXA y están
controlados los accesos 4D y 19 DXD+ TXD
4AR con presión de la torre 20 CXP A6A
sobre el PAR, por añadidura. Y 21 T2T
si 17 .... , C5T; 18. CXPR.
Con la amenaza de mate se
16 C3C! ASC salva la pieza y conservan el
17 CR4D! peón más.
170
21 ... TXC
22 T3T!!

La clave de la combinación.
Ganan calidad o recuperan la
pieza.

22 ... TSC

Si 22 .... , A 7C; 23. nc o si 22 .


... , A5C; 23. T8T+, R2D; 24.
TXT.
Sorprendente golpe que inicia
una ajustada combinación cuyo 23 TXA TlR
fin último es la ganancia de un 24 P3A
peón.
Por derivación, el juego está
17 ... PXC técnicamente ganado en el ala
rey, como en los ejemplos clási-
Forzado. Contra 17 .... , D2D; coso

212
24 ... R2D conquistan un segundo peón.
25 TlT T4C
26 R2A R3D 34 A4D
27 T(I)3T P4T
28 T4T P3A No hay defensa. Están ataca-
29 T(3)3T P5C? dos dos peones.

Facilitan el triunfo. Más resis- 34 ... T8AD


tencia ofrecía 29 .... , P5T. 35 T3A P4C
36 AXP P5C
30 T5T! T(I)4R 37 nc
31 TXT TXT
Sería erróneo 37. T4A? por 37.
Generalmente, la alianza T-A ... , P4A y la torre queda encerra-
es superior a T-C; es posible que da.
haya sido ese el sentido del cam-
bio, reduciendo el material para 37 ... T8A
activar el rey. 38 A5C P4A
39 P3A PXP
32 PXP PXP 40 TXP T8D
33 R3C T8C 41 A3R Abandonan

Está claro que si 33 .... , C4R; Palpitante lucha, en la que el


34. A4A y después de 35. AXC blanco impuso su estrategia.

EL ERROR ACOGE AL ARTE

En el capítulo V abordamos una explicación teórica sobre


inevitabilidad del error en la creación ajedrecística, planteamiento
ejemplificado en el titulo «El adversario debe colaborar».
Varios años después de la aparición de la 1" edición de este libro,
Mikhail Tal documentó magistralmente las alternativas de su primer
match contra Botvinnik en 1960. He aquí como confirma lo
expuesto:
"Muchos comentaristas son de la opinión que las mejores partidas
son aquellas donde uno o ambos contendientes juegan consecuen-
temente del principio al fin. En tales partidas es fácil dibujar un

213
esquema de conjunto. Pero en las competiciones de los últimos años
las partidas así son cada vez menos frecuentes. ¿Acaso se juega peor
que antes? De ningún modo. El caso es que siendo los contendientes
de alta categoría. con los modernos conceptos en ajedrez pocas veces
se consigue realizar sin tropiezos el plan trazado. El camino que se
sigue no es llano y está lleno de baches .... La lucha en tales partidas
suele ser muy interesante, porque al fin y al cabo habrá en ellas
errores pero muchísimas más ideas, propósitos y combinaciones.
«De paso añadiré que una lucha singularmente tensa y encarniza-
da, en la que no se cometan errores es un sueño que pertenece a un
mundo que se halla bastante más allá de un torneo de ajedrez
interplanetario ... ».
La partida que examinaremos no presenta altibajos, sino sólo
algunos semierrores por parte de Botvinnik. Una lucha titánica y
apasionante que exponemos con parte de los comunicativos comen-
tarios del vencedor.

Match por el campeonato del tiva quedan con graves debilida-


mundo. des que se irán poniendo de
Primera partida manifiesto.
Moscú 1960
Defensa Francesa 4 PSR P4AD
6 P3TD AXC+
M.Tal M. Botvinnik
En su encuentro con Smyslov
1 P4R P3R en 1954, Botvinnik prefirió 5.... ,
2 P4D P4D A4T. La renuncia a esta posibi-
3 C3AD ASC lidad quizá haya sido por la
respuesta 6. P4CD, PXPD; 7.
En la variante Winawer las D4C. Debe señalarse que la ju-
negras se desprenden de su AR, gada D4C ha cobrado carácter
lo cual debilita el flanco rey. A de «tarjeta de visita» cuando las
modo de compensación ejercen blancas se proponen alcanzar las
persistente presión sobre la com- máximas ventajas en esta aper-
prometida posición blanca en la tura.
otra ala. La experiencia ha de-
mostrado que si las blancas tar- 6 PXA D2A
dan en apoderarse de la inicia- 7 D4C

214
Más agudo que 7. C3A. Se cido ante este voluntario Viaje
amenaza destrozar el flanco rey. del rey apenas comenzada la
partida. Actualmente tales ex-
7 ... P4A centricidades no causan asom-
8 D3C bro.
Las blancas prefieren no reve-
y no 8. PXP ap., CXP y se lar dónde piensan situar el caba-
revelaría el inconveniente de de- llo: en 2R o 3AR. Al mismo
sarrollar la dama en el comienzo tiempo, no interceptan la acción
de la partida. del AR. Por ahora, la pérdida del
enroque carece de trascendencia
8 ... C2R dado que las piezas enemigas
aun no están desarrolladas; ade-
Con esta jugada las negras más, la situación del monarca
subrayan que no les asusta la negro es bastante incómoda.
pérdida de su PCR. Para evitar-
lo disponían de la previa liqui- 11 ... A2D!
dación del centro: 8 .... , pXP; 9.
PXP y sólo entonces 9 .... , C2R, Con esta jugada se persiguen
porque 10. DXPC? sería castiga- dos fines: el estratégico, al con-
do con 10 .... , TIC; 11. DXPT, tribuir al desarrollo y preparar el
D6A+. enroque largo, y el táctico, ya
que si 12. C3A sigue 12 .... , A5T;
9. DXP 13. A3D, DXP A y las blancas se
encuentran en situación crítica
«Estoy convencido que si las con presión sobre 2AD. Para no
blancas quieren lograr alguna verse sometidas a violentísimo
ventaja no deben desaprovechar ataque, éstas han de desplegar la
la oportunidad de crear posicio- máxima actividad.
nes agudas, con recíprocos com-
promisos».
12 DST+
9... TIC
10 DXP PXP Mediante ... , D2A y ... , P4AR
11 RID!? las negras se libraron de la defen-
sa de este peón, claro que a costa
U nos veinte años antes un de debilitar la diagonal ... , lR-
comentarista se habría estreme- 4TR.

215
12 ... C3C la jugada anterior, todavía era
mejor 15 .... , C3A.
«Si 12 .... , RID, pensaba se-
guir con 13. AD5e. Ahora es po- 16 A5C!
sible intentar tablas mediante 13.
D7T, C2R; 14. D5T+". El principal problema de las
blancas es retener al rey negro en
13C2R el centro. En caso de conseguir-
lo, la jugada negra ... , DXPR
Intentan aprovechar la clava- contribuirá al objetivo blanco,
da con la amenaza C4A-A3D- puesto que será posible crear
P4e. serias amenazas en la columna
rey.
13 ... P6D!
16... C3A
Lo mejor. Sacrifican un peón 17 P4D D2A
procurando desmantelar las pro-
tecciones del rey blanco. Si 17 .... , D5R; 18. TIA! o 17.
. .. , DIT; 18. C4A. No olvidar
14 PXP A5T+ que el blanco tiene un peón más.

Aunque parezca estraño, esta 18 P4T!


jugada natural no es buena. Per-
mite a las blancas conectar de 171
nuevo la dama con el flanco
dama. 14 .... , C3A seguido de
enroque largo hubiese planteado
problemas mucho más dificiles.

15 RIR

El rey encuentra en su casilla


de origen refugio relativamente
seguro.

15 ... DXPR
La idea es poner rápidamente
Si bien no tan fuerte como en en juego a la TR. Maniobras más

216
lentas permitirían a las negras, 22 TIC
después de ... , CD2R, preparar el
enroque largo, con lo cual ob- La torre entra en juego ganan-
tendrían una posición dinámica. do tiempo.
Ahora no queda tiempo: 18 .... ,
CD2R; 19. AXC, DXA; 20. D5C 22 ... P3C?!
y las blancas conducen la partida
a un cauce prosaico: valoración «No es fácil intuir de qué
del peón más. modo, estando la dama en 5TR,
puede significar algo el debilita-
18... P4R miento de ... , 3TD. ¡Y sin em-
19 T3T bargo es así! Mejor era 22 .... ,
A3A, pues contra la jugada del
Paran la amenaza 19 .... , PXP; texto las blancas aprovecharán
20. PXP, CXP porque está con- la comprometida situación del
trolado el jaque en 3AD. alfil negro para poner enjuego la
dama».
19 ... D2A
23 C4A
Era posible 19 .... , P5R, con
Las piezas blancas se desen-
posición sólida, pero al no ame-
roscan como un oculto muelle en
nazar nada las blancas podrían
dar vida al peón de ventaja. 19. espiral. Si ahora 23 .... , TlT; 24.
CXC, CXC; 25. D2R Yla amena-
.... D2A tiene la idea de jugar ....
za D6T es decisiva.
TI T para rechazar la dama blan-
ca. No tendrán tiempo.
23 ... TDIR
24 T4C A3A
20 PXP CDXP 25 DID
No era posible 20 .... , TlT por El rey y la dama blancos vuel-
21. P6R, DXP; 22. T3R. TXD; ven a sus casillas de origen y el
23. TXD+. R2A; 24. TXCR! AR aun no ha sido jugado, a
pesar de eso la situación de las
21 T3R R2D negras es penosa. Las blancas no
sólo disponen de un peón más,
Si 21. ... , TlT; 22. TXC+, sino que todas sus piezas ocupan
R2D; 23. T7R+, DXT; 21. DXC. lugares activos. La dama, espe-

217
cialmente. controla el centro de 28 ... R2A
modo eficaz. 29P4A

25 ... CXC Conduce a ganancia de mate-


rial. Si 29 .... , C2R sigue 30. PXP,
Después de 25. C5C; 26. TXT. AXP (30 ..... CXP; 31. A4AD);
TXT+; 27. A2R. el negro queda 31. AXC. DXA; 32. DIA+ Y
perdido. ganan.
26 T(4)XC C3C
TXT+ 29 ... PXP
27T4D
30AXP D2C
31 AXT DXA
Si 27. P5A; 28. D4C+ es
32P5T Abandonan
decisivo.

28PXT El peón pasado comienza a


actuar.
No conviem: apartar el alfil de Una partida tensa, algo extra-
una posición activa. ña y cautivante.

LA VARIABLE DE LA COMBINACION

"Pomar -y ésta es la característica de su estilo- no concibe


amplias combinaciones y limita su juego a las combinaciones de
detalle, tan apreciadas por Capablanca ... pero no debe olvidar que el
gran cubano sabía que existen posiciones en las que para romper
precisa combinar profunda y exactamente ... Así escribió Alekhine
poco antes de su muerte, cuando Arturo Pomar contaba unos 13 ó 14
años de edad. Se preguntaba después Alekhine: ,,¿Se puede enseñar a
combinar? Autoridades como Reti, Snosko-Borovsky se han pro-
nunciado afirmativamente... de ahí que he tratado de atraer la
atención de Pomar sobre el valor de la combinación como recurso de
lucha. En qué grado he conseguido mis propósitos el porvenir lo
dirá.»
Claro, no es fácil definir o medir o separar una combinación de
detalle -como él dice- de una combinación amplia y profunda,

218
aunque se comprendan bien ambos extremos. Existe una magnitud
indeterminada que pulula en toda la armazón de la partida.
Treinta años después de aquellas lecciones Pomar produjo la
siguiente partida (pudimos elegir otras) que a nuestro entender
interpreta el espíritu que quiso inculcar el viejo maestro. Con 16.
D3A inicia una marcha por la cornisa, apremiante y apasionante,
que denuncia su dinámico y creador instinto ajedrecístico.
Su combinación abarca un amplio espectro. No es posible negarlo
desde que se resuelve diez jugadas después. Los motivos podrían ser:
el rey adversario expuesto además del retraso negro en desarrollo.
Seguramente previó una considerable gama de alternativas tácticas,
pero sobre todo habrá sentido la posición; introdujo su anhelante
imaginación en el vasto zarzal de las combinaciones subsidiarias,
surcándolas enancado en la combinación madre. Apreciemos cómo
ocurrió.

Las Palmas 1974 que impide ... , P4C y prepara el


ataque al enroque, por lo que las
Cuatro Caballos blancas quedarían ligeramente
mejor.
A. Pomar L. Ljubojevíc
11 A3C P3D
1 P4R C3AR
2 C3AD P4R Las negras pudieron ganar un
3 C3A C3A peón: 11. ... , AXC; 12. PXA,
4 P4D PXP CXP, pero después de 13. P4A
5CXP A5C con la fuerte amenaza D5T las
6CXC PCXC blancas compensan el material
7 A3D O-O con el ataque.
80-0 TlR
12 P5R!
Tal vez sea más preciso 8 ....
P4D. No es prometedor 12. P4A por
12 .... , AXC; 13. PXA, A5C! y la
9A5C P3TR dama blanca no dispone de bue-
lOA4T P4C na ubicación.

Si 10 .... P3D sigue 11. P4A!, 12 o" PXP

219
13AXP C5C 172

Es evidente quesi 13 .... , TXA?


14. A7T+ Y capturan la dama.

14A3C P4AR

Las negras se ven compelidas


a un juego riesgoso, con el fin de
anular los alfiles.

15 P3TR
<,Sacrificio un tanto especta-
Una posibilidad interesante es cular de efectos menos positivos
15. P4A (Pomar). de lo que pudiera parecer. Sin
embargo, se justifica en vista de
15 ... C3A que la jugada natural 18. A2T
16D3A resultaría demasiado pasiva.»
(Pomar) Efectivamente, esta ju-
Se aconsejó 16. P4A, pero no gada es la clave del juego blanco.
parece que el blanco consiga Si ahora 18 .... , CXC; 19. D6C+,
gran cosa después de 16 ..... P5C, RIA; 20. DXP+, R2A;21. A6C+
La continuación de la partida y deben ganar.
exige una tenaz labor imagina-
tiva. 18 ... T3R
19 CXA! TXD
16... P5A
Se comentó que prolongaba la
17 DXPAD TIC
resistencia 19 .... , TXC; 20. A4A,
TXA; 21. DXT, PXA; 22. PXP.
Si 17 .... , AXC; 18. DXT, R2C. Pero las blancas siguen
AXPC; 19. TDIC,A5D;20. A2T mejor, especialmente por el rey
y el blanco queda con calidad de negro expuesto.
ventaja.
20CXT D3D
18 C5D! 21 CXT PXA
220
La esperanza es capturar el 26T6R
caballo, comenzando con
D3C. Las torres actúan mejor que la
dama, sobre todo porque el rey
22PXP blanco está protegido. Las ne-
gras están técnicamente perdidas.
Cayó el alfil pero se abrió una
columna. Si ahora 22. oo., R2C; 26 ... 080+
23. TOIR y las piezas blancas 27T1A OSO+
exhiben un excelente trabajo de 28 RIT OXA
conjunto.
Si 28 .... , CSC; 29. T8A+,
22 ... AXP! R2C; 30. T8C+! y ganan.
23 TOIR
29 T(I)XC
Si 23. PXA?, OXP+; 24. RIT,
DXP+; 25. RIC, 06C+; 26. RIT Se amenaza 30. T7R, RIC; 31.
CSC y ganan. C7R y 32. T8A mate.

23 ... ASC 29 ... oso


Si 23. oo., OXP?; 24. T2R. Control de la amenaza y de-
fensa indirecta del alfil: 30 TXP+
24 T2A R2C; 31. TXA, 080+.

Amenazan doblar torres y se 30 C6A


protegen de un eventual jaque.
El caballo entra en juego, de
24 ... A4T? todos modos.

Lo indicado era 24. oo., 03C, 30 ... 080+


con posibilidades equilibradas, 31 R2T R2C
dice el maestro. La debilidad de
oo., A4T radica en que descuida Si 31. oo., A2A; 32. T7R, 05T+
oo., 20, casilla por donde esca- 33. RIC. 080+; 34. TIA Y ga-
pará el caballo, y ... , 3R. nan.

2SA4A+ RlT 32T2A A3C

221
33 T7R+ RIC 38 C50+ RIC
34TXP
Si 38 .... , RIT; 39. T6AR,
El objetivo es el rey negro. DI D; 40. P4A, DIR; 41. C7R
decide.
34 ... 04T+
35RIC 080+ 39 C6A+ RlT
36TlA 030 40T8A+ R2C
37C7R+ R2T 41 T8C+ Rinden

LO QUIETO QUE ACTUA

El valor de la unidad reside en la variedad de continuaciones que


fueron potencialmente posibles ...
Una notable ejemplificación de este juicio surge de la actuación de
la dama blanca, que jugó intensamente durante toda la partida ¡sin
moverse del sitio!.

Torneo Palma de Mallorca, 1971 tienen dificultades: 6 .... , A3D


preparando ... , P4R.
Semies/ava - Variante Larsen
6 ... PXP
O.Panno B.Larsen 7 AXPA P4CO
8A30 A2C
1 P4AO C3AR
2 C3AO P3R Esto es lo que constituye la
3 C3A P40 variante Larsen, o sea la acelera-
4 P40 P3A ción del srstema. (En realidad,
5 P3R C020 conocida mucho antes de él, pe-
6 A30 ro el maestro danés la ha emplea-
do con frecuencia en partidas de
De esta forma el blanco per- responsabilidad, sistematizándo-
mite entrar en el sistema Merano la.) Lo clásico es 8.... P3TD; 9.
en el cual Larsen es un especialis- P4R, P4A; dejado de lado, en
ta. La alternativa pudo ser 6. general, principalmente por la
02A, contra la cual las negras no complicada y perfeccionada con-

222
tinuación de Reynols 10. P50. 110 normal. Si 13 .... , A2R; 14.
CXP, O-O; 15. 04C (o 05T),
9P4R P5C con mucho ataque. En este caso,
10 C4TD P4A de todas maneras el negro debe-
11 P5R C4D rá jugar ...• P3CR, por lo que no
12 O-O!? haría más que adelantarse. (Bar-
czay contra Ogaard. en Lublín
Las blancas se deciden por 1975, jugó 13 .... 04T y enrocó
una especie de gambito, con el largo, lo que es dudoso.)
propósito de mantener la pre-
sión en el centro y atacar en el 14 A5CR
flanco rey. En su match con W.
Uhlman (1971), Larsen planteó El alfil sale ganando tiempo.
dos veces esta línea, contra la
que el blanco respondió 12. CXP 14 ... A2R
considerado lo mejor. La pri- 15 A6TR P3TD
mera vez (4." partida) Larsen
jugó 12. AXC y ganó después de Aquí el conductor de las ne-
sortear grandes dificultades. La gras pudo insistir en sacarse de
segunda vez (6." partida)jugó 12. encima el molesto alfil mediante
... CXC y volvió a ganar, con un 15 .... , AlAR, puesto que si 16.
desenvolvimiento de la partida AXA, RXA y después de ... , R2C
más equilibrado. se consolida porque habrían de-
saparecido los peligros por casi-
12 ... PXP llas negras. Por otro lado, si
13T1R contra 15 .... AlAR siguiera 16.
020, las negras estarían en con-
Sobreprotegen el peón de 5R y diciones de crear grandes com-
liberan su CR, sea para recupe- plicaciones con 16. . .. 04 T (17.
rar el peón o para atacar (C5C); P3CO, C6A! ó 17. A2A, P60).
o bien, como ocurrió, para tras- La jugada del texto repara una
ladarlo a otra posición más acti- postergación en el sistema ( ... ,
va (C20-4A). P3TO), cuya misión fundamen-
tal es defender el jaque en ... ,
13 ... P3CR 4CO. Revela, además que el se-
gundo jugador anhela el triunfo,
Las negras sufren algunas difi- de lo contrario se habría confor-
cultades para conseguir desarro- mado con tentar la eventual re-

223
petición de jugadas a que es Tal vez las blancas no conside-
posible llegar después de 15 .... raron la real fuerza de esta juga-
AlAR; 16. A5CR, A2R. da, o quizá pensaron en la ruti-
naria 18. CXP, contra la cual no
16 TDIA habrían tenido mayores proble-
mas, puesto que este caballo, a
De esta forma las blancas po- pesar de que estaría centralizado
nen todas sus piezas en juego. en 40, no dispondría de cómo-
dos accesos al campo negro. En
16 ... AlAR ese caso, después de 18. CXP. el
negro ya podría pensar en alejar
Es necesario pedir explicacio- de una vez el alfil mediante ... ,
nes al alfil. P3T y acomodar su juego.
Con su jugada. el blanco resal-
17 ASCR D4T? ta: 12 Aprovechamiento de las
casillas negras; 22 Las debilida-
173 des no son explotables con 18.
CXP.

18 ... P3T
19C4A

Nótese qué distinta es la situa-


ción con el caballo situado en
4AD en vez de 40. Además de
que está atacando a la dama y
ésta no dispone de refugio cómo-
do, desde 4AD el caballo amena-
za invadir por 60 y también por
Un error, comentó el gran 6CD.
maestro Panno. Si no querían
volver a jugar ... , A2R, la alter- 19 ... D2A
nativa era 17 .... , DIC, para
continuar con ... , A2C (atacan el Unica y al mismo tiempo dia-
P5R) y ... , O-O, con posición bólica. Aquí las blancas pueden
normal. ganar la dama a cambio de Torre
y caballo: 20. C6D+, AXC; 21.
18 C2D! TXD, AXT, pero en la posición

224
semicerrada resultante las piezas hecho de que las negras habrían
menores negras con buenos pun- eliminado su mejor pieza.
tos de apoyo, como el caballo de
... , 4D, son más interesantes que 22 ... TIC
la dama, de la cual el negro se 23A4R
desprendería con gusto, conside-
rando que ni siquiera la puede Hay que procurar eliminar la
acomodar bien. De modo que las pieza centralizada; diríase la úni-
blancas deben evaluar con juste- ca pieza negra que juega bien: el
za la posición, aunque sea intui- caballo de ... , 4D. De nuevo la
tivamente, dado que no es posi- dama blanca presiona al rey,
ble anticipar lo que ocurrirá más pues amenaza DXP.
adelante. Eligieron otro camino,
renunciando a la ganancia de la 23 ... D2T
dama, a cambio tan sólo de 24T4A
atraer el rey negro a una posición
dudosa. Insisten. El peón no puede
ser ya defendido.
20 C(4A)6C!!
24 ... A2R
Unica forma de mantener la 25 TXPD
iniciativa, estimó Panno. No hay
que caer en la trampa de 20. Sólo ahora es recuperado el
C6D+, según lo vimos. peón en condiciones ventajosas.
No 25. DXP, para no cambiar
20 ... DIC damas y debilitar el ataque.
21 CXC7
25 ... TRID
Claro que no 21. CXT por 21.
... , PXA, ganando una pieza. La idea es huir con el rey.
N ótese que es sólo cuestión de un
21 ... RXC tiempo. Si el rey de las negras
22A6A estuviera en ... , IR -lo que no
pudieron hacer en esta jugada
De pronto es posible estajuga- pues desconectarían las torres y
da que ataca la torre. Si 22 .... , no sostendrían ... , 4D-, la posi-
CXA; 23. PXC y la dama blanca ción de éstas sería inobjetable.
actúa sobre el rey, aparte el Por ello las blancas no deben

225
permitir que su rival se consolide. decisivo. (Siempre está presente
el juego potencial de la dama
26AXC AXA4D blanca).
27 TXA+!
31 CXT
Este necesario sacrificio es po-
sible por la próxima jugada, que Más preciso que 31. TXP+
desarticula todo el esquema de- directamente. con el fin de no
fensivo. dar opciones.

27 ... PXT 31 ... TXC


28 P6R+! PXP 32 TXP+ R2D

Así quedan dos puntos vulne- o bien 32 .... R2C; 33. T6C+,
rables: ... , 3R y ... , 3CR, a los RIA; 34. D4C+, con definición
cuales la dama blanca los puede fácil.
atacar simultáneamente desde 4C.
33 TXPC
29A4D!
Despejan las entradas y man-
Como viene ocurriendo en to- tienen latentes los jaques de da-
da la partida. es mejor no dejarse ma en 4CR y 4TD.
tentar con la efectiva realización
del movimiento de dama. Si 29. 33 ... D5AD
D4C, AXA; 30. DXP+. R2A; 31.
DXA (no 31. TlA+ por 31. ... , No hay jugadas. Si 33.
A6A!), TOlA; 32. T7R+. RIC! y D5AR; 34. D4T+, RID; 35.
las blancas deben afrontar la A6C+. O bien 33 ..... TlAD; 34.
amenaza del jaque en lAD, sin D4C+.
olvidar que han sacrificado la
calidad. Además, la jugada del 34P3CD D4C
texto apoya la entrada del ca- 3ST6C
ballo.
La última vuelta a la tuerca.
29 ... D2A La dama negra será obligada a
30 C6C+ R3A esconderse y radiarse del juego.
Ante esa perspectiva, las negras
Si 30 .... , RIR; 31. D4C sería se rindieron.

226
El abandono ocurre justo an- de 35 .... , D4T seguía 36. D4C+,
tes de que realmente la dama con rápido mate.
blanca actúe, ya que después

LA ACTUACION DINAMICA
La fuerza de la dama en la partida anterior irradió desde su lugar
de origen. Un retenido dinamismo que como una nube radioactiva
flotó sobre toda la partida.
En el ejemplo que sigue la dama incursiona devastadoramente en
campo enemigo. ¿Cómo fue posible esta dinámica actuación con casi
todas las piezas en el tablero? Porque una dudosa salida del rey negro
ofreció tema de ataque hasta que es cercado. A continuación, su
bando se ve prácticamente forzado a debilitar los cuadros negros.
Entonces la dama encuentra terreno fértil introduciéndose por esas
puertas abiertas para concretar su eficiente actividad. Cuando llegó a
la crítica séptima línea, una corta combinación agotó las defensas.
Estimulante e instructivo juego que puntualizó los riesgos de un
rey que se aventuró a salir prematuramente.
Olimpíada de Skopje 1972. Con 10. P4R la partida toma-
Defensa Semieslava ría un rumbo distinto.

R. Torin M. Filip 10 ... AXC

1 C3AR P4D La continuación corriente es


2 P4AD P3AD 10 .... , CXC; 11. PXC, AXP y
3 P4D P3R aquí dice Torán que con 12. D2R
4 C3A C3A las blancas quedan ligeramente
5 P3R CD2D mejor.
6 A3D PXP
7 AXPA P4CD 11 PXA CXP
8 A3D P5C 12 A5C+ R2R?!
9 C4TD
Un riesgo innecesario. Lo na-
La alternativa es 9. C4R. tural es 12 .... , A2D, contra lo
que seguiría 13. D2R Y después
9... P4A de 13 .... , O-O o también 13 .... ,
10 CXP D3C las negras no tienen peligro.

227
Ahora el maestro Torán jugará PXA; 20. AXC+. OXA; 21. CXP+
para los libros. y cae la dama.

13 C4D! A2C 19 D2R

La alternativa era 13 ..... 02A. Completan el desarrollo.


sacrificando el PCO. porque si
19 ... C(4)2D
13 ..... 03C?; 14. C6A+. RIA;
20 P4A
15. 060+ Y el blanco de mate.
Controlan el salto C4R.
140-0 D3C
15 P3TD 20 ... P3C

Momento crítico y dificil. Las Las negras carecen de planes.


blancas imaginan una ingeniosa De ahí esta jugada debilitante
maniobra para dar juego a su que el blanco explotará de inme-
AO. Si ahora 15. .. .• P4TO. diato. Si 20 ..... A40; 21. AXA,
probablemente seguiría 16. A20. CXA (21. .... PXA; 22. C5A); 22.
De todos modos. el negro debió 05T seguido eventualmente de
tratar de dificultar que el AO 05CR. Por otro lado, si 20 .... ,
blanco entre en juego. A compli- TOlA pudo seguir igualmente
caciones favorables al blanco 21. DI R. para actuar a través de
conduciría 15 ..... P4R; 16. C5A+ 3CR o 4TR.
R3R; 17. CXP+ y 18. PXP o 16.
... RIA; 17. 060+. 21 DIR!
174
15 ... PXP
16 P3CD!

El blanco ha adquirido supe-


rioridad.

16 ... P3TD
17 A4A TRID
18 ADXP RIR
Si 18 .... , RIA; 19. AXPR,

228
La idea es invadir con D4T- 24 DXPT C2R
6T-7C-8T. Una ágil y violenta
acción con la dama. No hay salvación. Si 24 .... ,
C(2)3A; 25. D7C, R2D; 26.
21 ... A4D DXP+, cambian las damas y
22 D4T D2C ganan el final.
23 D6T
25 CXPI
No se apartan del objetivo. Si
23 .... , AXP; 24. D7C, AXT; 25. Se rindieron las negras. Está
D8T+, CIA; 26. DXC+, R2D; claro que si 25 .... , PXC; 26. DXC
27. DXP+, RIA; 28. AXP+ y si mate. O si 25 .... , AXC; 26. AXA
ahora 28 .... , C2D; 29. A5D o si y no hay defensa contra 27.
28 .... , RIC; 29. DXD+ y ganan DXP+. Contundente remate con
en ambos casos. la dama como principal protago-
nista.
23 ... CIC
LA SEXTA SINFONIA

Son conocidas las disensiones de los eruditos sobre las intencio-


nes estéticas de Beethoven en cada una de sus sinfonías, por lo que
cualquier juicio puede ser valedero. La Pastoral tal vez no sea la
mejor pero sí la que goza de mayor repercusión entre los melómanos.
Requerido Robert Fischer sobre cuáles partidas le parecieron las
mejores de su match con Spassky, dijo que la tercera «o tal vez la
quinta». No mencionó a la sexta, la misma que a su término Spassky
se sumó a los aplausos de los miles de espectadores que llenaban la
sala.
Elegimos la sexta partida sin discutir los valores de la 3". y de la 5".
y admitiendo que es posible que no sea la mejor de la serie. La
elegimos porque es un exponente moderno del clasicismo. Su
diafanidad, además, como la sensitiva Pastoral, la torna accesible
para el aficionado, generalmente no preparado para la recepción de
expresiones de las más elevadas cumbres del arte ajedrecístico.
Como unidad armónica, ¿por qué no decir que es una sinfonía?
Excitemos la imaginación: su andante lo reproduce la repetida
apertura: un Gambito de Dama teórico; su allegro, el palpitante

229
medio juego: 18. C4D!, 20. P4R!, 22. P5R!, 26. P5A!; su allegretto, el
final natural, de apariencia simple, casi una melodía, aunque
implacable por la fuerza arrolladora del espacio conquistado.
Repasémosla ilustrada con los comentarios que le merecieron a
distintos maestros.

Match por el campeonato del en la partida Portisch-Ivkov,


mundo. Wijk aan Zee 1972.
Reykiavik 1972
Defensa Ortodoxa 8 PXP

R. Fischer B. Spassky Así se ablandan las casillas


blancas del bando negro.
1 P4AD P3R
2 C3AR P4D 8 '" CXP
3 P4D 9 AXA DXA
10 CXC
Por primera vez Fischer plan-
tea un Gambito de Dama. Este cambio derivará en peo-
nes negros colgantes, pues el
3 ... C3AR segundo jugador, para liberarse,
4 C3A A2R debe ejecutar ... , P4AD.
S ASC O-O
6 P3R P3TR 10... PXC
7 A4T P3CD 11 TIA A3R

La variante Tartakower, una Desde aquí vigila ... , 4AR; por


de las líneas favoritas de Spassky otro lado, en ... , 2CD el alfil
con la que no había perdido puede ser atacado si se abre la
ningún juego. Dice Gligoric que columna.
aquí hay una razón más para
plantearla desde que las blancas 12D4T P4AD
han desarrollado su CR muy 13 D3T TIA
pronto y perdieron la posibili-
dad de crear una presión peli- Todo muy conocido.
grosa contra el PD negro me-
diante A2R-3A y CR2R, como 14 ASC!

230
Lo común era 14. A2R, pero 17 A2R
después de 14 .... , C2D la prác-
tica de torneo demuestra que las Mientras la dama negra actúe
blancas no logran ventajas. La en el flanco rey y la otra dama
jugada del texto alienta la idea de esté ocupada en el sector opues-
canjear el alfil si sale el caballo to, el alfil no debe ser apartado
negro y consiguientemente soca- de su vigilancia.
var la defensa del PAD. De ahí
que la próximajugada,junto con 17 ... C2D
... , T2T, tienda a alejar el moles-
to alfil. 14. A5C! había sido La partida Furman-Geller si-
empleado con éxito por Furman guió 17 .... , P4TD; 18. T3A,
contra Geller, URSS 1970. C2D; 19. TRIA, TlR;29. A5Cy
las blancas lograron una posi-
14 ... P3TD ción claramente superior.
La sugerencia de Tal 17 .... ,
Otra consecuencia de A5C es DIA parece más prudente, pero
que al provocar ... , P3TD el en ese caso el negro debe pagar
flanco dama negro se vulnerabi- algún precio por la pérdida de
liza más definidamente que con tiempo que significaría.
el peón en ... , 2TD.
18 C4D!
15 PXP PXP
175
Los peones colgantes. No 15 .
... , TXP por 16. O-O, Y queda
una posición de peón aislado con
el alfil negro funcionalmente con-
vertido en peón.

16 O-O T2T

Así jugó Geller. La sugerencia


16. . .. , D2C se utilizó en la
partida Kaminski-Fajbisovic,
URSS 1973: 17. A4T, D3C; 18.
C5R y las blancas conservan Sencillamente genial, comen-
alguna superioridad. tó Pilnik. Las piezas negras que-

231
dan colocadas sin armonía; la los cuadros blancos, favorecien-
dama sigue indefensa, los peo- do la acción rival, que posee un
nes están sueltos y sólo resta alfil de ese color. Tampoco era
encontrar la forma de incremen- satisfactorio 28. ... , C3A; 21.
tar las debilidades. P5R, C20; 22. P4A con ataque
contra el enroque. Algo mejor
18 ... DIA? parece 20 .... , P5A; pero después
de 21. 03T, 02A; 22. A4C, TlR;
Ahora es tarde. Opina Tal que 23. P4A, la posición negra con-
las negras no habrán percibido el tinúa en un tembladera!.
valor de 20. P4R. Sugiere que era
de considerar 18 .... , C3A, aun- 21 P4A
que después de 19. C3C, C20;
20. T3A la posición blanca sigue
Controlan 5R. Afirma Tal que
mejor. y si 19 .... , P5A; 20. OXO,
TXO; 21. C40 y siempre el blan- la posición comienza a adquirir
carácter técnico. O sea que es
co está mejor.
manejable sobre la base de consi-
deraciones valuables de factores
19 CXA!
permanentes de la posición antes
que con escurridizas alternativas
El concepto que impulsa este
tácticas.
cambio de un caballo por un
alfil-peón es admirable, sorpren-
dente y creador. El propósito es 21 ... D2R
quebrar el centro negro.
Comienzan a pagar el precio
19 ... PXA de la pérdida de tiempo que de
20 P4R! todos modos significó 18 .... ,
OlA.
Evidentemente, 20 .... , PXP no
es posible porque los peones 22 P5R!
negros serían fácilmente captu-
rados. Fijan la debilidad de ... , 3R. El
alfil es visiblemente superior al
20 ... P5D caballo y podrá presionar dicha
casilla.
En una posición dificil, no es
la mejor solución, ya que debilita 22 ... TIC
232
Se anticipan a P4CD. No era 26 P5A!
bueno 22 .... , C3C por 23. P5A, Y
no se puede 23 .... , PXP por 24. De esta forma abren la colum-
D3C+, dice Tal. Contra 22 .... , na AR.
C3C, Gligoric indica 23. D3CD!
y si 23 .... , C4D; 24. P5A. Se 26... PXP
advierte que la idea gira alrede- 27 TXP C2T
dor del punto ... , 3R. 28 T(I)IA DID
29 D3C
23 A4A RIT
Centralizan la dama al tiempo
Las negras están perdidas. Si que despejan el camino del PTR
23 .... , CIA; 24. P5A con la para quitar juego al caballo.
amenaza P6A. Si 23 .... , C3C; 23.
D3CD! y no hay respuesta. Por 29 ... T2R
ejemplo: 23. . .. , T(2)2C; 24. 30 P4TR T(I)2C
AXP+, RIT; 25. P5A, C2D; 26. 31 P6R
D3TR Y aparece de nuevo la
terrible amenaza P6A. Atacan el PAD. Otra amena-
za es D6C-A3D. Otra, D5R,
24 D3T tomando posiciones para even-
tualmente T7 A.
Sigue el asedio a ... , 3R.
31 ... T(2C)2A
24 ... CIA
No sería bueno el intento 31.
De poco servía 24 .... , TXP; 25. oo., P6D por 32. T5D.
AXP, T(2)2C (25 .... , T7R; 26.
TIC); 26. P5A, CXP; 27. P6A y 32 D5R
ganan.
La respuesta 32. oo., C3A no es
25 P3CD posible por 33. TXC, PXT; 34.
TXP y el rey queda sin protec-
Cortan toda pretensión de con- ción.
trajuego rápido en la columna
CD. 32 ... DIR

25 ... P4TD Previenen 33. T7 A, porque la

233
dama blanca quedaría colgada 38 TXC
después de los cambios. De to-
dos modos, carece de importan- Todo se desenvuelve con rit-
cia, puesto que las blancas pue- mo natural.
den preparar el golpe final sin
premura. 38 ... PXT
39 TXP RIC
33 P4T DID 40 A4A
34 T(I)2A
Amenaza T7 A.
Las blancas obran sin apuro;
controlan 34 .... , P6D, a lo que 40 ... RlT
responderían con 35. T2D. 41 D4A Abandonan

34... DIR El final sereno. Si 41. ... , R 1C;


35 T(2)3A DID 42. DXP y las negras no pueden
36 A3D DIR sacar la torre de ... , 2R por
37 D4R P6R+d. y se retiran la dama, 42 .
... , DIR, entonces 43. T6C+.
La amenaza T8A+ fuerza la Cuando una ejecución como
siguiente jugada negra. ésta pone en duda un sistema,
demuestra que es una creación.
37 ... C3A

SENTENCIA INAPELABLE

De nuevo un triunfo elaborado sobre ocultas inexactitudes


sacadas a la superficie con arte capablanquino. Mencionamos a
Capablanca porque a diferencia de Spassky, que manifestó su
admiración por Alekhine y con el que identifica su estilo, Anatoli
Karpov refleja y gusta de Capablanca.
El modelo siguiente constituye una acabada expresión de ese arte
sutil sólo accesible para los elegidos. Su adversario cae envuelto por
una red que lo inmoviliza. Víctima azorada e impotente de una
sentencia inapelable.

234
Olimpíada de Niza 1974. currentemente le falta resolver el
Ruy López destino del caballo de ... , 10. En
oposición, el blanco dispone de
A. Karpov W. Unzicker más espacio, del dominio de la
columna TO y de la libertad para
1 P4R P4R movilizar los infantes del ala rey.
2 C3AR C3AD No quiere decir que las negras
3 A5C P3TD estén perdidas, aunque sí con un
4 A4T C3A principio de ahogo. Quizá por
50-0 A2R haberlo sentido así, un año des-
6 TlR P4CD pués, en Milán, Unzicker optó
7 A3C P3D por 12 .... , A2D. Lo barrió Kar-
8 P3A O-O pov con un ataque fulminante,
9 P3TR C4TD siempre con la previa P5D. Esta
10 A2A P4A demostración, si no hubiera
11 P4D D2A otras muchas, revela en Karpov
12 CD2D C3A su dominio técnico y la capaci-
13 P5D CID dad de elaborar planes válidos
14 P4TD sea para posiciones más o menos
rígidas, como ésta, así como pa-
Así jugó Capablanca contra ra posiciones dinámicas y tácti-
Vidmar en Nueva York 1927. camente complicadas como la
Este respondió 14. ..., P5C y que recordamos.
quedó inferior después de 15.
C4A, P4TD; 16. C(3A)XP. 16 P4CD C2C

14... TIC 176


15 PXP PXP

Esta variante engarza bien con


el temperamento científico, de
exterior frío pero tenaz de Kar-
pov. Con la jugada 13. P50 las
blancas bloquearon el centro y
controlan 6AO y 6R, restrin-
giendo la maniobrabilidad de su
oponente. Nótese que las torres
de éste no se comunican y con-

235
Así jugó Korchnoi en su match tuvieron por fin comunicar las
contra Spassky,en 1968. Estima- torres. Oe la misma forma se
mos que es una jugada dudosa, desarrolló la partida Spassky-
conlleva la invasión T7T, como Korchnoi: 18. A20, TIT; 19.
amenaza permanente. Spassky C3R, TRIAO; 20. R2T, TXT;
(negras) frente Karpovenelcam- 21. OXT, 010; 22. 07T, TIT,
peonato soviético 1973 levantó tablas. (23. OXC, TIC). GeIler
la tensión: 16 .... , P5A Yarmó la dice que las blancas pudieron
formación Rubinstein: 17. CIA, mejorar mediante 20. TI A!, ce-
CIR; 18. C(3)2T, P3A; 19. P4A, diendo la columna. Veremos de
C2A; 20. C3A, P3C; 21. P5A, qué forma Karpov se sirve con
C2C, otorgando elasticidad a su arte de esta recomendación.
posición defensiva. Lo mismo
había hecho Smyslov (negras) 19 D2D!
contra GeIler en Palma de Ma-
llorca 1970 (por trasposición):
Si el negro cambia, debe ma-
15. P4CO, P5A; 16. CIA, CIR;
niobrar después para disputar la
17. PXP, PXP; 18. C(3)2T, P4Ay
columna: 19 .... , TXT; 20. TXT,
la partida tomó un rumbo distin- TIAO; 21. T6T, 010; 22. 02Ty
to y vibrante, si bien las blancas,
las blancas mantienen cierta su-
como en el texto, valorizaron la
perioridad. Oe todos modos, es-
columna TO. ta alternativa parece más sana
que lo ocurrido en la partida.
17 CIA A2D

Sigue los pasos de Korchnoi. 19 ... TRIA


20 A3D
18 A3R
Las blancas conservan la pre-
Esto parece más incisivo que eminencia. Esta jugada (además
18. A20. de salvar la amenaza ... , TXT-
PXP-OXA) tiende a definir la
18 ... TlT situación del PAO, con el fin de
despejar la diagonal del AO.
Aspiran a desahogar la posi- Adviértase que las negras no
ción a través de la columna TO, pueden abrir la columna: 20 .... ,
de ahí los rápidos desplazamien- PXP; 21. PXP, TXT; 22. TXT
tos 16 .... ,C2Cy 17 .... ,A20,que porque ahora no es posible 22.

236
.... D6A? a causa de 23. T7T. con 23000 DID
ventaja. 24 A7T!!

20000 P3C 177


21 C3C AlA
22 T2T PSA?!

Dudoso en este momento. Qui-


zá las negras descubrieron que
no pueden jugar 22 ..... DID.
para responder a 23. D2R con
23 .... , DIR Y mantener el PAD
en .... 4A. porque contra 22 ....•
DID seguirla 23. TXT. TXT; 24.
PXP. PXP; 25. CXP.
La colocación del caballo ne-
gro en ...• 2CD implica sostener La diagonal es valorizada al
todo lo posible el P AD en la 4". máximo. Estajugada. netamente
casilla y para ello debieron jugar restrictiva. es la culminación del
22 ....• A2C. Claro que en este maniobrar anterior y señala el
caso las blancas pasarían a do- comienzo de una parálisis pro-
minar la columna TD después de gresiva del campo negro. La ven-
Tl-l T. Las alternativas son siem- taja blanca es clara.
pre delicadas para el negro.
24000 CIR
23 AIC! Las piezas negras deben dan-
zar desacompasadamente den-
El destino del alfil del Ruy tro de sus líneas.
López es apuntar al flanco rey.
De cualquier forma ahora no se- 2S A2A C2A
ría bueno 23 .... , TXT; 24. DXT,
DI D dado que a diferencia de la Resignándose a una política
partida Spassky-Korchnoi. el de espera. Al intento 25 ..... C2C
AD blanco permite 25. D6T sin para jugar .... P4A. sigue 26.
que las negras consigan tablas: T(I)IT. DIR (se amenazaba
25 ..... TlT; 26. DXC, TIC; 27. A6C), y siempre el blanco dispo-
D7T. TlT; 28. D6C y ganan. ne de mejor juego. Por ejemplo:

237
27. A6C ysi27 .... , TXT;28. TXT 33 C3C C2C
y el golpe 28 .... , P4A resulta 34 AID P3T
incierto por causa de 29. T7T.
Si previamente 34 .... , DIR,
26 T(1)lT D2R las blancas preparan la ocupa-
27 AIC AIR ción de 5TR mediante A2R-
28 C2R CID DIO.
29 C2T
35 A5T DIR
El juego negro está condenado 36 DID CID
sin apelación. No dispone de 3713T
medios para oponerse a la ma-
niobra P4A-5A, que ajusta aun El negro está corto de tiempo
más el torniquete opresivo. y no dispone de jugadas útiles, de
ahí esta jugada expectante, que
29... A2C sin embargo desplaza las torres
30 P4A P3A dobladas para ofrecer una casilla
más en 1T, eventualmente, para
30 .... , PXP sería inferior por la dama.
31. CXP y después de instalar un
caballo en 40 la posición negra 37... RIA
se cae sola. 38 T(I)2T RIC
39 C4C RIA
31 P5A
Está claro que si 39 .... , AXA;
No hay salvación. La parálisis 30. CXA, DXC?; 31. CXPA+.
negra es desesperante.

31 ... P4C 40 C3R RIC


41 AXA+ CXA
Es interesante seguir el meca-
nismo de cómo debe ganarse el Es todo lo que ha podido
juego. Las blancas filtrarán sus hacer este caballo. Si 41. ... ,
piezas por la casilla 5TR, para lo DXA pudo seguir 42. DI T para
cual, como primera medida, eli- A6C, ganando.
minarán el alfil que la custodia.
42 D5T CID
32 A2A A2A 43 D6C!

238
Sólo por esta posibilidad eran La amenaza es 45. DXA+. Si
factibles las jugadas anteriores. 44 .... , D2A; 45. A6C, T(1T)lC;
Si 43 ..... DXD; 44. PXD seguido 46. AXC, TXA; 47. T8T, T(2)2C;
de 45. C3R-5A y la ocupación de 48. T(2)7T, T(2)XT; 49. TXT8,
5T con el otro caballo. T2D; 50. C4C y las negras que-
dan en zugzwang.
43 ... RIA Fascinante, comentó Robert
44 C5T Abandonan Byrne.

239
PALABRAS FINALES

Cuando decíamos que existe una compenetración entre los


fundamentos que sostienen el arte con los que alientan al ajedrez,
quisimos significar que los medios de los cuales se vale el juego
alcanzan para absorber y traducir la personalidad del individuo en
términos que provoquen un estado intelectivo-emocional llamado
estético.
Esta condición interna del ajedrez de poder reflejar la multiforme
personalidad, es lo primordial en todo arte. El caso es que, agregada
a esta capacidad de captación del alma individual, existe el medio
adecuado en el cual esta alma se vuelca. Con este medio se logra la
expresión, que condensa una sucesión de imágenes, de tiempo y de
vida y que en arte se reduce a una correspondencia entre la obra y el
observador.
Creemos haber presentado aspectos del arte ajedrecístico capaces
de satisfacer las exigencias mínimas que todo arte tiene; y creemos
también haber expuesto obras completas del ajedrez que por su
armonía y unidad sean comprendidas como superiores expresiones
del afán humano de crear.
A pesar de todo, hemos dicho que no existe ni puede existir una
conexión total del ajedrez con las demás artes, como no lo es
tampoco la de ellas entre sí. Siempre son distintos los efectos estéticos
porque son otros los medios de que se valen. Lo indudable es que
existe una similitud grande en los excitantes de la sensibilidad cuyo
maderamen interno procuramos destacarlo en las páginas que
llevamos expuestas.
Si esta inquietud ha podido ser comunicada al lector nos
consideramos más que satisfechos.

240
INDICE DE PARTIDAS

Anderssen-Dufresne (Berlín 1852) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46


Janowski·Marco (Viena 1896) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
Rubinstein-Bogoljubov (Viena 1922) . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
Spielmann-Pirc (Rohaska Slatina 1941) . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
Tartakower-Nimzovitch (Dresde 1926) . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
Steinitz-Lasker (Londres 1899) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Reti-Alekhine (Baden Baden 1925) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
Bogoljubov-Capablanca (Bad Kissingen 1928) . . . . . . . . . . . . 62
Dubinin-Novotelnov (Moscú 1949) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68
Kotov-GelIer (U.R.S.S. 1949) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 70
Gligoric-Czerniak (Mar del Plata 1950) . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
Najdorf·Pomar (La Habana 1952) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
Najdorf·Boleslavsky (SaItsjobaden 1948) . . . . . . . . . . . . . . . . 81
Tartakower·Euwe (Venecia 1948) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83
Rossolimo·van Scheltinga (Amsterdam 1950) . . . . . . . . . . . . . 87
Capablanca·Mikenas (Buenos Aires 1939) ...... . . . . . . . .. 112
Botvinnik·Kopylov (Moscú 1951) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 164
Keres-Botvinnik (La Haya 1948) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . _ . 167
Smyslov-Najdorf (Budapest 1950) . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 180
Euwe-Keres (Match de 1940) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 186
Maderna-Michel (Mar del Plata 1950) . . . . . . . . . . . . . . . . .. 190
Petrosian-Botvinnik (Moscú 1963) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193
Portisch·Sanguineti (BieI1976) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 198
Spassky-Petrosian (Moscú 1969) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 202
Del Corral-Portisch (Buenos Aires 1978) . . . . . . . . . . . . . . .. 205
Mecking-Korchnoi (Augusta 1974) . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 210
Tal-Botvinnik (Moscú 1960) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 214
Pomar-Ljubojevic (Las Palmas 1974) . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219
Panno-Larsen (Mallorca 1971) . . . . . . . . . . : . . . . . . . . . . .. 222
Torán-Filip (1972) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 227
Fischer-Spassky (Reykiavik 1972) .. . . . . . . . . . . . . . . . . .. 230
Karpov.Unzicker (Niza 1974) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 235

241
INDICE DE POSICIONES

Najdorf·Boleslavsky (Saltsjobaden 1948) . . . . . . . . . . . . . . . . 80


Fine·Winter (Nottingham 1936) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
Levenfish·Lilienthal (Moscú 1949) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 95
Rossetto·Rabar (Río de Janeiro 1952) . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
Reshevsky·van den Berg (Amsterdam 1950) . . . . . . . . . . . . . . 98
Kowalski-Kashdan (Nueva York 1946) .. . . . . . . . . . . . . . .. 100
Szabo-Bronstein (Budapest 1950) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
Johansson·Julio Bolbochán (Dubrovnik 1950) . . . . . . . . . . .. 106
Marini·Piazzini (Buenos Aires 1952) . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 108
Pilnik·Eliskases (Estocolmo 1952) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 109
Alekhine-Euwe (Utrecht 1935) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 171
Alekhine-Euwe (Amsterdam 1937) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 172
Smyslov·Euwe (Groninga 1946) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 172
Botvinnik·Euwe (La Haya) 1948). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 174
Kotov-Smyslov (Parnu 1947) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 176
Levenfish·Smyslov (Moscú 1949) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 178
Fine·Keres (Avro 1938) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 184

242
INDICE DE FINALES COMPUESTOS

Greco-Lucena, siglo XV . . . . . . 116 H Mattison, 1914 . . . . . . . . . 140


Lucena, siglo XV . . . . . . . . . . 11 7 H Mattison, 1924 . . . . . . . . . 140
O. Duras, 1903 . . . . . . . . . . . 118 J. Mugnos, 1947 . . . . . . . . . . 141
H Rinck, 1922 . . . . . . . . . . . 118 auniano, 1512 . . . . . . . . . . . 143
C. J. de Feijter, 1939 . . . . . . . 119 B. Horwitz, 1873 . . . . . . . . . . 143
F. Decirle, 1921 . . . . . . . . . . . 119 J. Kling, 1849 . . . . . . . . . . . . 143
Neustadtl .. . . . . . . . . . . . . 120 "Oless PIayers Olronicle", 1878 . 143
A Troitzky . . . . . . . . . . . . . 1 21 M Platov, 1907 . . . . . . . . . . . 144
A Troitzky . . . . . . . . . . . . . 121 J. Vancurra, 1916 . . . . . . . . . 144
J. Mandel, 1950 . . . . • . . . . . 122 H Rinck, 1903 . . . . . . . . . . . 145
C. 1.. K.ok, 1938 . . . . . . . . . . 122 H Rinck, 1946 . . . . . . . . . . . 145
Autor desconocido, 1910 . . . . . 123 G. Benhardt, 1952 . . . . . . . . . 146
W. Holzhausen, 1904 . . . . . . . 123 Salvio, 1604 . . . . . . . . . . . . . 146
A Troitzky, 1912 . . . . . . . . . 124 B. Horwitz, 1881 . . . . . . . . . . 147
J. Louma, 1950 . . . . . . . . . . . 125 Z. Caputto, 1949 . . . . . . . . . . 147
R M A1exandroff, 1935 . . . . . 126 M Havel, 1926 . . . . . . . . . . . 148
H Mattison, 1926 . . . . . . . . . 126 N. Rossolimo, 1929 . . . . . . . . 148
J. H Marwitz, 1949 . . . . . . . . 127 L. Nyevicakey, 1933 . . . . . . . . 149
J. Kling Y B. Horwitz, 1951 . . . . 128 S. Saavedra, 1895 . . . . . . . . . 150
K A L. Kubbel, 1924 . . . . . . . 129 A Troitzky . . . . . . . . . . . . . 150
J. Mugnos, 1950 . . . . . . . . . : 129 R. Reti, 1928 . . . . . . . . . . . . 151
A O. Herbstman, 1929 ., . . . . 130 H Rinck, 1949 . . . . . . . . . . . 152
S. M Kaminer, 1935 . . . . . . . . 131 J. Mugnos, 1950 . . . . . . . . . . 152
M Havel, 1929 . . . . . . . . . . . 132 R Reti, 1929 . . . . . . . . . . . . 153
HG. Wumink, 1918 . . . . . . . . 133 Del Río, 1750 . . . . . . . . . . . 154
H Rinck, 1933 . . . . . . . . . . . 133 Cozio, 1766 . . . . . . . . . . . . . 154
F. Lazard . . . . . . . . . . . . . . 134 K A 1.. Kubbel, 1922 . . . . . . . 154
P. Faragó, 1949 . . . . . . . . . . . 134 J. Mandil, 1942 . . . . . . . . . . . 155
I. Halic,1949 . . . . . . . . . . . 135 Folbys, 1931 . . . . . . . . . . . . 156
A J. Wijnnans, 1938 . . . . . . . . 136 V. Halberstadt, 1949 . . . . . . . . 157
W. Korteling, 1940 . . . . . . . . . 136 Sam Loyd, 1850 . . . . . . . . . . 157
J. Mugnos, 1950 . . . . . . . . . . 137 J. Sokostak, 1931 . . . . . . . . . 157
S. Isenegger, 1947 . . . . . . . . . 138 J. Maendl, 1919 . . . . . . . . . . 158
Ponziani, 1769-1782 . . . . . . . . 139 O. Votruba, 1930 . . . . . . . . . 159

243
COLECCION CLUB DE AJEDREZ

1. Conocimientos básicos de Ajedrez


Julio Ganzo

122 páginas. 54 diagramas. 5" edición

Libro destinado a los estudiantes de ajedrez que ya cono-


cen las normas fundamentales del juego, el Reglamento,
el valor de las piezas y que también tienen alguna prácti-
ca y cierto conocimiento de la teoría. Se trata, pues, del
segundo libro del ajedrecita. Un trabajo inesperado en el
concreto objetivo de dotar al estudioso de los
conocimientos básico para mejorar su formación técnica
y penetrar con cierta profundidad en los sugestivos se-
cretos del ajedrez.

2. Mi Sistema
Araon Nimzowitch

Traducción y revisión de Julio Ganzo


302 páginas. 226 diagramas. 6 8 edición

Nimzowitch quedó consagrado con esta obra como el


primer y auténtico maestro de todos los ajedrecistas.
Su método de enseñanza se ha convertido en la refe-
rencia universal, en la guía precisa e inevitable para no
extraviarse en el misterioso mundo de las 64 casillas.
De aquí parte toda la concepción estratégica, la valo-
ración de cada elemento y el uso de una terminología
eficacísima. Con toda razón, el autor expresó su conven-
cimiento de haber escrito el primer libro de verdadera
enseñanza.

3. La práctica de mi sistema
Aaron Nimzowitch
Traducción y revisión de Julio Ganzo
206 páginas. 44 diagramas. 4" edición

"La enseñanza del juego posicional, con las estratage-


mas indicadas ya en mi primer libro, se tratan aquí con
estudios apropiados, intercalados e ilustrados con
partidas de maestros. No obstante, este libro es comple-
tamente independiente de MI SISTEMA Y al mismo tiem-
po un auxiliar para conocer los principios expuestos en
aquél. El libro está valorizado también con ciento nueve
de mis mejores partidas.
La maestría del moderno ajedrez no es un secreto. El
juego posicional tiene su propia técnica, como cada
rama del arte, y esta técnica puede ser adquirida. Este es
el objeto y la justificación de mi libro". A. Nimzowitch.

4. Los grandes maestros del tablero


Ricardo Reti

Traducción y revisión de Julio Ganzo


208 páginas. 74 diagrmas. 4" edición

Las partidas seleccionadas por Reti son la plataforma


desde la que desarrolla sus revolucionarias ideas ajedre-
císticas. Las conclusiones de Reti y la escuela hipermo-
derna por él creada no fueron plenamente comprendidas
en su época. La posteridad ha visto a la estrella de Reti
brillar con luz propia y poderosa a través de su genial
obra escrita. Su sistema didáctico no puede ser ignorado
hoy por ningún ajedrecista. Leer a Reti, como a Nimzo-
witch, es algo preceptivo para quien estudia y practica
ajedrez.

5. Lecciones elementales de ajedrez


José Raul Capablanca

158 páginas. 36 diagramas. 9" edición

Las famosas lecciones radiofónicas de Capablanca en


una edición depurada. Las enseñanzas de Capablanca
adquirieren en esta obra su más agudo y significativo
ápice. Las esencias del ajedrez son percibidas por el
alumno a través de estas amenas y sintéticas lecciones.
Capa blanca demuestra que la visión del final hay que
captarla desde el planteo de la apertura y demuestra este
axioma con claros ejemplos.

6. Gran ajedrez
Alejandro Alekhine

218 páginas. 80 diagramas. 4" edición

Alekhine era hombre de agudísimo espíritu crítico que se


complacía en anotar cuidadosamente sus observaciones
y estudios sobre las partidas, propias y ajenas, que más
llamaban su atención.
Estos estudios, que él mismo difinió como Mis mejores
análisis se hallan recogidos en esta singular obra,
auténtico legado del inolvidable maestro.

7. Fundamentos del ajedrez


José Raúl Capablanca

Traducción de César Utrilla. Revisión de Julio Ganzo


208 páginas. 148 diagramas. 9" edición

Desde el punto de vista práctico, el sistema de enseñan-


za de Capablanca se ha impuesto como el mejor posible
en el estudio ajedrecístico. Sus observaciones didácticas
se han convertido en leyes, completando así el pensa-
miento de otros grandes innovadores, como fueron
Nimzowitch y Reti. Quizá sea éste el tratado para inicia-
dos más leído en el mundo.

8. El arte del ajedrez. De Anderssen a Karpov


L.W. Cámara

320 páginas. 177 diagramas

Retornando a las esencias del enigmático juego, Cámara


aporta con esta obra excepcional una esclarecedora in-
tervención en el debate juego-ciencia-arte.
Este profundo alegato sobre la categoría artística del
ajedrez, trata con severidad los componentes estéticos y
las riquezas estilísticas. Y, sobre todo, como supremo
argumento, nos ofrece sobre la superficie del tablero un
siglo de lucha y belleza ajedrecística: las obras-partidas
más perfectas, ejecutadas por los mejores jugadores-ar-
tistas de la historia del ajedrez.