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Conclusiones

A lo largo de esta investigación hemos podido determinar que el flagelo del bullying
aunque no es algo nuevo en los entornos escolares, sigue estando presente, con poca
atención por parte de los adultos responsables (padres y docentes). Es por ello que los niños
afectados por abuso escolar no buscan el apoyo del adulto y por el contrario tratan de
protegerse de ellos con ensimismamiento y actitudes hostiles, por esta razón cuando
tenemos un caso de una víctima de bullying es necesario trabajar con sus padres para
reforzar la empatía y fortalecer las relaciones familiares tan necesarias en esta situación.

Otro de los hallazgos importantes en esta investigación es que quienes son víctimas de
Bullying son niños con inseguridad y problemas de autoestima, por lo que las burlas de sus
compañeros les afectan fácilmente y los hacen un blanco fácil. Por tal motivo, se logra
identificar que hay dos aspectos importantes a tratar en esta área: por un lado se debe
desarrollar un trabajo fuerte en los entornos escolares libres de discriminación, para que los
menores aprendan a aceptar la diferencia y entender el potencial de esta, y no hacer burla
de ello; adicionalmente, se debe trabajar en las víctimas de abuso escolar para fortalecer su
autoestima y que no deben aceptar el mal trato y las burlas por parte de otros.

Finalmente, encontramos que las víctimas de bullying al sentirse discriminados por sus
compañeros e incomprendidos por sus mayores, suelen presentar claros síntomas de
depresión, por lo que no quieren salir de su casa, ni mucho menos ir al colegio, además
expresan sentimientos de miedo, inseguridad y rabia, razón por la cual se debe prestar
especial atención a estos casos, brindarles el acompañamiento adecuado a los menores y
capacitar a los padres y maestros para que identifiquen estas conductas depresivas y les
brinden la atención necesaria de manera oportuna.
físicamente eran “inferiores” a sus victimarios o que existe algún rasgo diferencial que
permite hacer mofa de eso.
les ha producido vergüenza, y cuatro de ellos manifestaron que en algún momento han
querido evadir la asistencia al colegio, por lo cual han inventado excusas y fingido
enfermedad para tal fin.
han sentido tristeza, ansiedad, temor por asistir a la escuela, rabia contra su agresor.
”, “ojalá echen a…”, “mi profesora no me cree”, “siento que me puede pasar algo malo”.
se han vuelto agresivos con sus padres, pues a veces sienten que ellos no comprenden su
situación y no dimensionan el entorno que ellos están padeciendo.
“necesitamos de una persona adulta que nos entienda y nos ayude a que nos respeten” sin
embargo dos de los siete niños expresaron que la intervención de un adulto, padre o
profesores en este conflicto empeoraría la situación.