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¿Cómo actúa Dios en la historia y en la vida de la humanidad?

Actividad1:
La historia nos habla de la presencia y del amor de Dios para la humanidad y para cada
hombre personalmente. Desde el inicio de la creación, cuando Dios creó al hombre a su
imagen y el hombre rechazó esta amistad por su desconfianza y desobediencia, la historia
nos muestra el esfuerzo del hombre para volver a encontrar la felicidad que tenía al
principio pero había perdido.

También nos habla de la presencia continua de Dios que ayuda el hombre a descubrir que
su verdadera felicidad sólo se encuentra en Él. Podemos ver todo esto en concreto en el
Antiguo Testamento, que es nada más que la historia del Pueblo Escogido de Israel y nos
habla, como la historia de tantos otros pueblos, de reyes, de guerras, de héroes y de
traidores, pero, también, de manera explícita, de la presencia perenne y de la acción
favorable de Dios hacía “su” Pueblo.

La gente quiere tener una comprensión tangible. Pero Dios es misterioso. Lo que Dios ha
puesto dentro de ti para que lo sigas es misterioso. Y mientras estás en el mundo, tu vida
superior más allá del mundo es misteriosa.

Sin embargo, el Misterio es una parte esencial y fundamental de tu vida, más de lo que
reconoces normalmente. Se erige como el mayor aspecto de tu realidad. Representa tu
origen y tu destino más allá del mundo —el misterio de tus relaciones, de tus inclinaciones
más profundas, el misterio del poder del Conocimiento y la más grande inteligencia que el
Creador te ha dado, la cual está esperando a ser descubierta.

Actividad 2:

Hace poco leí una entrada en un blog donde la autora mencionaba el papel tan importante
que el Salvador juega en la vida cotidiana de ella. Me alegré de que estuviese dispuesta a
compartir sus sentimientos, pero me entristeció la respuesta de un lector: “Él no tiene
ninguna importancia en mi vida; nunca ha sido importante, ni nunca lo será”.

Ese lector está muy equivocado; tarde o temprano, todos necesitaremos al Salvador. Todos
cometemos errores que no podemos reparar; sufrimos pérdidas que no podemos recuperar y
afrontamos dolor, persecución, tragedias, cargas y desilusiones que no podemos sobrellevar
solos.
Lo bueno es que no tenemos que sobrellevarlas solos.

“En un momento de debilidad quizá clamemos: ‘Nadie sabe lo que se siente; nadie
entiende’. Pero el Hijo de Dios sabe y entiende perfectamente, ya que Él ha sentido y
llevado las cargas de cada uno [de nosotros]”, dijo el élder David A. Bednar, del Quórum
de los Doce Apóstoles; “y gracias a Su infinito y eterno sacrificio (véase Alma 34:14), tiene
perfecta empatía y nos puede extender Su brazo de misericordia.

Jesús es importante para nosotros porque mediante Su expiación, Sus enseñanzas, Su


esperanza, Su paz y Su ejemplo, Él nos ayuda a cambiar nuestra vida, a afrontar las pruebas
y a seguir adelante con fe en nuestro camino de regreso a Él y a Su Padre.

Actividad 3:

Conclusión:

Dios no actúa en el mundo «contra» la creación o «contra» la libertad humana, sino a través
de ella potenciando su autonomía y su propio ser. Pero esto es algo que ni se ve ni se nota,
por lo menos, en una vivencia apresurada de la vida. Y es que se necesita soledad, silencio
y oración para poder percibir a Dios como el Misterio Sagrado que alienta en la creación
tras el zumbido del viento, la calidez del sol, la inmensidad del océano o la solidez de las
montañas sin ser, no obstante, ni aire, ni fuego, ni agua, ni tierra. Y es que Dios no es un
elemento, ni la quintaesencia de los elementos. No es ente, sino la fuente originaria de todo
ente. No es ser, sino aquel que trasciende, fundamenta y supera en plenitud y significación
a todo ser. Y por ello puede tener carácter personal sin quedar preso en las limitaciones y
ambigüedades de nuestro ser personal.