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EL PUEBLO QUIERE CAMBIOS DE VERDAD

¡CIERRE DEL CONGRESO, NUEVA CONSTITUCIÓN PARA NUEVA


REPÚBLICA!
1. En el referéndum del 9 de diciembre la gran mayoría de peruanos ha
respaldado las reformas propuestas por el Ejecutivo con la expectativa que se
profundice la lucha contra la corrupción y la impunidad, que se termine la
prepotencia del fujiaprismo en el Parlamento, que disminuya la violencia,
criminalidad e inseguridad ciudadana. No es un espaldarazo a la gestión del
gobierno, sino su apuesta a que se produzcan cambios de verdad.
2. La convocatoria al referéndum representa una hábil maniobra política del
presidente Vizcarra que, sintonizando con el humor de la población, le
permitió arrinconar a la oposición fujiaprista, debilitar la protesta popular y la
creciente exigencia al cierre del Congreso, nuevas elecciones y nueva
Constitución, a la vez que desviar la atención de las medidas que, empeñado
como está en profundizar el modelo neoliberal, viene implementando en
contra de los intereses nacionales para favorecer a las grandes empresas
extranjeras, de los trabajadores a través de una mayor flexibilización laboral,
de las comunidades campesinas y nativas que sufren los efectos del
extractivismo indiscriminado, de la economía popular víctima de la usura de
entidades financieras y empresas de servicios.
3. A contrapelo de lo que asegura el presidente en su mensaje de fin de año,
conforme lo hemos manifestado en pronunciamientos anteriores, tales
reformas son insuficientes para enfrentar eficazmente la corrupción y
descomposición moral que afecta a las instituciones del Estado y al conjunto
de la sociedad; tampoco resolverán la crisis política existente. La defensa
cerrada que hacen el gobierno y el conjunto de la derecha neoliberal del
modelo en curso y la espuria Constitución fujimorista, hacen imposible la
regeneración moral, el saneamiento de las instituciones del Estado, la
reorientación de la economía para garantizar el progreso y el bienestar de las
mayorías.
4. En consecuencia, nos ratificamos en la exigencia del cierre inmediato del
Congreso, nuevas elecciones y nueva Constitución para una nueva república,
lucha que no debe estar divorciada de la defensa del empleo, los derechos
laborales, el medio ambiente, integridad de las comunidades campesinas y
nativas, la economía familiar, de la salud y educación pública y de calidad
para todos.
5. Persistimos en la convocatoria a la movilización de los más amplios
sectores populares, democráticos, progresistas y de izquierda levantando
estas banderas con independencia política, forjando la unidad al calor de la
lucha, fortaleciendo a las organizaciones desde las bases, entablando de
manera consecuente la lucha de ideas y abriendo paso a una nueva cultura
política, distinta por su forma y contenido a la vieja herencia que han
impuesto las clases dominantes. Solo así estaremos en condiciones de
aprovechar la extraordinaria oportunidad histórica que se abre en el presente
para abrir un nuevo rumbo a nuestra patria.
Lima, 12 de diciembre del 2018
Buró Político del Comité Central
Manuel Guerra
9 de diciembre a las 23:17 ·
¿Y DESPUÉS DEL REFERENDUM?
Por: Manuel Guerra
El resultado del referéndum es categórico: el pueblo está hastiado de la
corrupción enquistada en niveles del Poder Judicial, la Fiscalía, el Parlamento
y otras instituciones del Estado; está harto del sucio manejo del fujiaprismo
en el Congreso, de la impunidad, de partidos políticos convertidos en bandas
delictivas, de empresarios corruptos y corruptores, del crecimiento de la
criminalidad y la violencia que se cierne sobre los ciudadanos.
Esto es lo más importante de la lectura de la consulta, a pesar que la gran
mayoría no estaba, ni está adecuadamente informada sobre los contenidos
de las reformas, y tampoco es consciente si éstas van a ser realmente
efectivas para derrotar a la corrupción y resolver la grave crisis política que
afecta al país.
Respaldando la propuesta del Ejecutivo el pueblo ha señalado que quiere
cambios, y si bien el presidente Vizcarra se ha anotado una victoria política,
ahora tiene el serio problema de no defraudar a la población que se
mantendrá expectante y de ninguna manera ha entregado un cheque en
blanco, ni permanecerá pasiva si no ve resultados concretos.
Con el referéndum, el presidente ha realizado una hábil maniobra política,
manteniendo la iniciativa ha arrinconado a la oposición fujiaprista, a la vez
que ha bajado los decibeles de la protesta social que se manifestó con fuerza
en los meses pasados, circunstancias en que ganaba terreno la exigencia del
cierre del Congreso, adelanto de elecciones y nueva Constitución.
Además, todo esto le ha servido al gobierno para distraer la atención pública
respecto a otros problemas que afectan a los peruanos, como el rumbo de la
economía que continúa apostando por la profundización del modelo
neoliberal con las consiguientes políticas entreguistas, lesivas al interés
nacional, depredadoras del medio ambiente, atentatorias del empleo y
derechos laborales, promotoras de las privatizaciones de la educación y la
salud, permisivas al abuso de los bancos y grandes empresas de servicios
que esquilman los bolsillos de la gente.
En los meses que vienen estos temas volverán con fuerza y la crisis política,
lejos de ser resuelta se irá profundizando. No nos hagamos ilusiones: en los
marcos del actual modelo y la institucionalidad de la Constitución fujimorista
no hay solución posible a los graves problemas que afectan al país, y la
situación de las grandes mayorías continuará deteriorándose. Y en esto, en la
cerrada defensa del modelo y la actual Constitución hay una plena
coincidencia del presidente Vizcarra, el fujimorismo y el conjunto de la
derecha neoliberal.
Por ello es preciso actuar con independencia política, mantener la
movilización popular, insistir en el cierre del Congreso, el adelanto de
elecciones y una nueva Constitución para dar paso a una nueva república;
esta es la ruptura histórica que hay que trabajar para abrir un nuevo rumbo a
nuestra patria.

Arturo Ayala Del Río


10 de diciembre a las 00:11 ·
El escenario y las posibilidades que nos deja el referéndum
Por: Arturo Ayala Del Río
1. La población ha dado un mensaje importante que debemos saber
interpretar. Las “reformas” en sí pasaron a un segundo lugar frente al
posicionamiento de la población contra la corrupción, según como lo
entendieron las mayorías. Optar por una posición distinta desde la izquierda
habría sido un error, no se puede fragmentar más las respuestas frente a una
población que busca certezas.
2. La convocatoria al referéndum fue un mecanismo de desfogue de las
tensiones existentes en nuestra sociedad, promovido desde el poder
hegemónico, a partir de los escándalos de corrupción y la movilización
ciudadana. Ha sido, también, un instrumento para el posicionamiento de
Vizcarra. Constituye una jugada astuta de la derecha que nos lleva a pensar
bien con qué fuerzas contamos desde la izquierda para generar un escenario
propio o actuar en el escenario adverso.
3. El golpe de hoy no ha sido sólo hacia el apro-fujimorismo, sino a su
principal centro de operaciones, el Congreso de la República, y al ente que
avala la impunidad, el Poder Judicial. La ausencia de legitimidad evidenciada
es un llamado a la movilización para la convocatoria a elecciones
adelantadas y cierre del Congreso, así como a una profunda reforma del
sistema de justicia y a la regeneración moral de la política.
4. Vizcarra es un actor de derecha cuyo capital político reside en el ejecutivo
pero que no tiene partido, operadores, ni capacidad de movilización más allá
de medidas efectistas, que son limitadas. Hoy su gobierno busca iniciar una
serie de reformas neoliberales de flexibilización laboral, eso va a confrontarlo
con la movilización sindical y popular, dando dos escenarios posibles a futuro:
las derechas se alinean y queda demostrada frente a la población la farsa
democratizadora de Vizcarra, o el enfrentamiento entre derechas se
mantiene debilitando aún más al Poder Ejecutivo frente a los sectores
movilizados, como ya ocurrió con un Ollanta Humala aislado y su derrota con
la derogatoria de la “Ley Pulpín”.
5. De haber ganado el NO, las fuerzas conservadoras entorno al apro-
fujimorismo se reordenaban y fortalecían. El apro-fujimorismo sí mantiene un
vínculo directo con los sectores populares, la crisis y debilidad de este
binomio debe ser la invitación a que la izquierda recupere su vinculación con
los sectores populares. Los filo-fascismos que apreciamos en otros países
tienen como objetivo este sector social, ayudados por la estructura de las
iglesias evangélicas que juegan un rol político.
6. El voto viciado es el desconocimiento político de un proceso. Siendo
legitimo es, por decir lo menos, irresponsable. Se da un mensaje que no iba a
ser administrado ni por Arana, ni por Santos, por ejemplo, sino que abona al
surgimiento de posturas autoritarias que podrían ser también de derecha. Es,
además, una posición de auto-complacencia y abstencionista en una
coyuntura que exige dejar de aislarnos.
7. En resumen, el apro-fujimorismo y, por ende, el Congreso de la República
ha sido derrotado. El conflicto en las derechas se mantiene con un Vizcarra
que depende de medidas efectistas para seguir, pero que carece de un
vínculo orgánico con los amplios sectores de la población. Los límites de
Vizcarra son evidentes, el pueblo ha dado un mensaje contundente: cambio.
Este cambio sólo llegará con una Nueva Constitución que refleje una
correlación de fuerzas distinta donde el continuismo neoliberal corrupto sea
derrotado. Ese escenario no va a ser un regalo, será fruto de nuestro trabajo
político, unidad y audacia.