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SENTENCIA N° 1

ANÁLISIS JURISPRUDENCIAL

DATOS IDENTIFICADORES: Referencia: numero de radicación


05 001 23 31 00 2002 03487 01
(32912)

Actor: DARIO DE JESUS JIMENEZ


GIRALDO Y OTROS

Demandado: MINISTERIO DE
DEFENSA NACIONAL – EJERCITO
NACIONAL

Asunto: ACCION DE REPARACION


DIRECTA

Consejero Ponente:
JAIE ORLANDO SANTOFIMIO
GAMBOA

HECHOS DEL CASO a) El registro civil de nacimiento del


joven WALTHER DAVID
JIMÉNEZ JIMÉNEZ, documento
que acredita que éste es hijo
de DARÍO DE JESÚS JIMÉNEZ
GIRALDO (fl.22 c1) y de OLGA
ROSA JIMÉNEZ GÓMEZ; b) Los
registros civiles de nacimiento
de YURI ANDREA (fl.23 c.1) y
MARIA JAZMÍN JIMÉNEZ
JIMÉNEZ,(fl.24 c.1) que
acreditan que estas personas
tienen la condición de
hermanas del menor
lesionado. c) Investigación
previa adelantada por la
Fiscalía Seccional de
Antioquia con motivo de la
muerte del menor Santiago
Andres Zuluaga Soto y las
lesiones recibidas por el joven
Walther David Jiménez
Jiménez, radicado bajo el No.
I.P.2377. Esta investigación
culminó con el envío de las
diligencias al Juzgado de
Instrucción Penal Militar (fls.43-
62, c1). El Juzgado Veinticinco
de Instrucción Penal Militar el
9 de abril de 2001, consideró
que no se había
individualizado la
responsabilidad ni personal ni
Institucional de la entidad,
por lo tanto, no entrarían a
investigar los hechos y
devuelve a la Fiscalía la
mencionada investigación
(fls.64-65, c1). Por último, la
Fiscalía General de la Nación
mediante resolución
interlocutoria No.122 resuelve
suspender la investigación
(fls.66-68, c1), en esta
providencia se afirmó: “Los
hechos acaecen el día siete
de agosto de dos mil, cuando
los menores SANTIAGO
ANDRÉS ZULUAGA SOTTO
(Occiso) y WALTER DAVID
JIMENEZ, se desplazaban por
el sector rural de la Vereda
Bodeguitas, y
accidentalmente se
encontraron al parecer una
granada, que de alguna
manera es activada por uno
de los menores, produciendo
la consecuente explosión en
la que pierde la vida en
forma instantánea uno de los
infantes y resulta con herida
de consideración el segundo.
Se tiene conocimiento de
autos, el (sic) lugar de los
hechos, precisamente una
semana antes, fue escenario
de cruentos combates entre
el Ejército Nacional y el
Noveno Frente de las FARC
en donde murieron seis
subversivos. En estas
circunstancias y de acuerdo
con los mismos autos, la
lógica conclusión es de(sic)
que la granada fue dejada
en los enfrentamientos por
alguno de los dos bandos,
obviamente en forma
involuntaria, pues siendo un
elemento esencial o arma de
combate idónea para la
defensa y el ataque, ningún
efectivo, ni menos subersivo la
puede dejar a sabiendas de
que es una arma valiosa en
circunstancias de apremio”.
d) Copia de la historia clínica
No.292496 del joven Walther
David Jiménez Jiménez
enviada por el Hospital Pablo
Tobón Uribe (fls.73-100, c1). e)
Oficios No.6390 y 6350
documentos en los que el
Comandante del Grupo
Mecanizado “Juan del
Corral” informa que “el día 28
de julio de 2000, hubo
enfrentamientos de tropas del
Batallón Granaderos contra
integrantes de grupos
subversivos en la vereda
Bodeguitas del municipio de
Santuario.” Adicionalmente,
anexa copia del Insitop del
día 28 de julio de 2000.
(fls.105- 108, c1). f) Copia de
la historia clínica No.1889 del
joven Walther David Jiménez
Jiménez enviada por la ESE
Hospital San Juan de Dios
(fls.138-152, c1). g) Copia del
caso táctico de la operación
“San Jorge” realizada por las
tropas del Batallón de
Contraguerrillas No.4
“Granaderos” y el Grupo de
Caballería Mecanizado No.4
“Juan del Corral” donde se
hace una relación
pormenorizada de las
características del área de
operaciones, las armas
utilizadas (fl.176, c1), el
entrenamiento, el desarrollo
de la operación, el material
recuperado (fl.192, c1), entre
otros (fls. 171-197, C1). h)
Declaraciones de los señores
Luis Cornelio Gómez Giraldo,
Carlos Darío Gómez Giraldo y
Blanca Esther Montes de
Ramírez, vecinos de los
demandantes que hacen un
relato de cómo ocurrieron los
hechos desde el operativo
militar hasta el accidente con
los menores (fls.156-168, c1).
DECISIÓN DE PRIMERA INSTANCIA La Sección Tercera del Tribunal
Administrativo de Antioquia,
en sentencia del 12 de
septiembre de 2005, (fls.221-
226, Ppal.) resolvió negar las
súplicas de la demanda con
fundamento, entre otros, en
los siguientes argumentos:
“No existe ninguna prueba,
que permita señalar que el
artefacto explosivo era
propiedad del Ejército. Por el
contrario la entidad certifica
que las únicas granadas
utilizadas, cumplieron su
objetivo explotando el día
de los hechos, con ocasión
del enfrentamiento con los
subversivos. En este orden de
ideas, se llega a la
conclusión de que no se
comprobó que los miembros
del Ejército Nacional, de
manera imprudente, ajenos
a su deber de cuidado,
hubieran dejado olvidado el
artefacto, que después fue
manipulado por quien murió
y lesionó a WALTER DARIO
(sic) JIMENEZ, de forma tal
que la conducta de los
militares no puede ser
encuadrada dentro de la
teoría del riesgo o del daño
excepcional. No se
demostró ningún nexo de
causalidad, se reitera, entre
el actuar del Ministerio de
Defensa, a través del
EJERCITO NACIONAL y las
lesiones sufridas por el antes
mencionado y por supuesto
el consecuente daño a los
demandantes. Por lo tanto,
reitera esta Sala, no puede
tildarse culpabilidad por falla
ó (sic) falta en el servicio de
esta Institución, ya que no
puede hacerse responsable
el actuar de un tercero,
como lo son las
autodefensas, debiéndose
negar las pretensiones de la
demanda.”
DECISIÓN Y BREVES ARGUMENTOS DE La “responsabilidad patrimonial del
SEGUNDA INSTANCIA Estado se presenta entonces como
un mecanismo de protección de los
administrados frente al aumento de
la actividad del poder público, el
cual puede ocasionar daños, que
son resultado normal y legítimo de
la propia actividad pública, al
margen de cualquier conducta
culposa o ilícita de las autoridades,
por lo cual se requiere una mayor
garantía jurídica a la órbita
patrimonial de los particulares. Por
ello el actual régimen constitucional
establece entonces la obligación
jurídica a cargo del estado de
responder por los perjuicios
antijurídicos que hayan sido
cometidos por la acción u omisión
de las autoridades públicas, lo cual
implica que una vez causado el
perjuicio antijurídico y éste sea
imputable al Estado, se origina un
traslado patrimonial del Estado al
patrimonio de la víctima por medio
del deber de indemnización”. Corte
Constitucional, Sentencia C-333 de
1996. Postura que fue seguida en la
sentencia C-892 de 2001,
considerándose que el artículo 90
de la Carta Política “consagra
también un régimen único de
responsabilidad, a la manera de
una cláusula general, que
comprende todos los daños
antijurídicos causados por las
actuaciones y abstenciones de los
entes públicos”. Corte
Constitucional, sentencia C-892 de
2001.
ARGUMENTOS ESCENCIALES DE LA La “razón de ser de las autoridades
DEMANDA DE CASACION públicas es defender a todos los
ciudadanos y asegurar el
cumplimiento de los deberes
sociales del Estado. Omitir tales
funciones entraña la
responsabilidad institucional y la
pérdida de legitimidad.
PROBLEMA JURIDICO Del planteamiento esgrimido en el
recurso de alzada, el problema
jurídico a resolver es si ¿le es
atribuible al Ejército Nacional el
daño sufrido por el menor WALTER
DAVID JIMENEZ JIMENEZ, al resultar
lesionado por la explosión de una
granada que encontró en un lugar
en donde en días anteriores se
había desarrollado un operativo
militar?
ARGUMENTO Y DECISIÓN DE LA Conforme a lo establecido en el
CORTE artículo 90 de la Carta Política “los
elementos indispensables para
imputar la responsabilidad al estado
son: a) el daño antijurídico y b) la
imputabilidad del Estado”.
Sentencia de 21 de octubre de
1999, Exps.10948-11643. Es, pues
“menester, que además de
constatar la antijuridicidad del
[daño], el juzgador elabore un juicio
de imputabilidad que le permita
encontrar un título jurídico distinto
de la simple causalidad material
que legitime la decisión; vale decir,
‘la imputatio juris’ además de la
‘imputatio facti’”. Sentencia de 13
de julio de 1993. En el precedente
jurisprudencial constitucional se
sostiene: “En efecto, el artículo de la
Carta señala que para que el
Estado deba responder, basta que
exista un daño antijurídico que sea
imputable a una autoridad pública.
Por ello, como lo ha reiterado esta
Corte, esta responsabilidad se
configura “siempre y cuando: i)
ocurra un daño antijurídico o lesión,
ii) éste sea imputable a la acción u
omisión de un ente público”. Corte
Constitucional, sentencias C-619 de
2002; C-918 de 2002.
CONSIDERCIONES AL MARGEN DE LA Según J. C. Henao, "Las formas de
LEY reparación en la responsabilidad del
Estado: hacia su unificación
sustancial en todas las acciones
contra el Estado", Revista de
Derecho Privado, Universidad
Externado de Colombia, n.° 28,
enero-junio de 2015, pp. 277-366.
DOI: 10.18601/01234366.n28.10, el
estudio del daño supone que la
responsabilidad civil opera desde el
momento en que ya inició la lesión
definitiva del derecho -así no haya
cesado-, pero no estudia la hipótesis
resaltada por De Cupis, esto es,
aquella en la cual no se ha iniciado
dicha lesión definitiva por
encontrarse en ciernes. La postura
aquí defendida supone que hay tres
etapas del daño cierto: la primera
va desde el momento en el que
inicia la perturbación o alteración
del goce pacífico del derecho o
interés, sin que aún se haya iniciado
la lesión definitiva; la segunda va
desde el momento en el que inicia
la lesión definitiva del derecho y
sigue presentándose, lo cual se
define en doctrina como daño
continuado, y la tercera supone que
el derecho ya fue lesionado
definitiva y totalmente. Desde esta
perspectiva, el no daño lo constituye
el goce pacífico del derecho.
para efectos de la reparación del
daño, cuando se trata del daño
pecuniario, da igual que el mismo
sea causado por un acto o por un
hecho administrativo, pues allí
donde se haya causado un perjuicio
al actor procede su indemnización.
Como se verá más adelante, la
anterior precisión no solo se da
respecto de la reparación
pecuniaria sino respecto de, por
ejemplo, las reparaciones simbólicas.
Lo importante en este momento es
resaltar que dicho proceder es
avalado por las diferentes secciones
del Consejo de Estado cuando las
pretensiones derivan de una acción
de nulidad y restablecimiento del
derecho (art. 138 cpaca). El
principio es el mismo cuando se
constata el estado de abandono en
el cual se encuentra una iglesia
colombiana que pertenece al
patrimonio cultural de la Nación,
cuya restauración se ordenó.

DOCTRINA

CONSEJO DE ESTADO: CORTE


Establece que: Conforme a lo Ratifica que: “Toda acción
establecido en el artículo 90 de la administrativa concreta, si quiere
Carta Política “los elementos tenerse la certeza de que
indispensables para imputar la realmente se trata de una acción
responsabilidad al estado son: a) el administrativa, deberá ser
daño antijurídico y b) la examinada desde el punto de vista
imputabilidad del Estado”. de su relación con el orden jurídico.
En el precedente jurisprudencial Sólo en la medida en que pueda ser
constitucional se sostiene: “En referida a un precepto jurídico o,
efecto, el artículo de la Carta partiendo del precepto jurídico, se
señala que para que el Estado pueda derivar de él, se manifiesta
deba responder, basta que exista esa acción como función jurídica,
un daño antijurídico que sea como aplicación del derecho y,
imputable a una autoridad pública. debido a la circunstancia de que
Por ello, como lo ha reiterado esta ese precepto jurídico tiene que ser
Corte, esta responsabilidad se aplicado por un órgano
configura “siempre y cuando: i) administrativo, se muestra como
ocurra un daño antijurídico o lesión, acción administrativa. Si una acción
ii) éste sea imputable a la acción u que pretende presentarse como
omisión de un ente público” acción administrativa no puede ser
legitimada por un precepto jurídico
que prevé semejante acción, no
podrá ser comprendida como
acción del Estado”
Hasta la Constitución de 1991, no
existía en la Constitución ni en la ley
una cláusula general expresa sobre
la responsabilidad patrimonial del
Estado. Sin embargo, la
jurisprudencia de la Corte Suprema
de Justicia y, en especial, del
Consejo de Estado encontraron en
diversas normas de la constitución
derogada –en especial en el
artículo 16- los fundamentos
constitucionales de esa
responsabilidad estatal y
plantearon, en particular en el
campo extracontractual, la
existencia de diversos regímenes de
responsabilidad, como la falla en el
servicio, el régimen de riesgo o el de
daño especial. Por el contrario, la
actual Constitución reconoce
expresamente la responsabilidad
patrimonial del Estado”. Corte
Constitucional, sentencia C-864 de
2004. Puede verse también: Corte
Constitucional, sentencia C-037 de
2003.

VOCABULARIO:

 DAÑO: es el detrimento, el perjuicio o el menoscabo que una


persona sufre a consecuencia de la acción u omisión de otra, y que
afecta a sus bienes, sus derechos o sus intereses, y la sección que se
ocupa de la regulación de los daños y perjuicios son los sistemas de
responsabilidad civil.
 PERJUICIOS: Daño material (pérdida de un bien, de una situación
profesional...) o moral (sufrimiento, falta de consideración, de respeto
a la vida privada) sufrido por una persona por la acción de un
tercero. Daño de orden material o moral experimentado por una
persona.
 REPARACIÓN: es el derecho que tienen las víctimas de crímenes de
guerra o de lesa humanidad a ver compensados los daños sufridos.
 JUSTICIA: virtud humana, puede ser definida como el arte de hacer
lo justo y de «dar a cada uno lo suyo» (en latín: suum quique tribuere
contenido en el Ars Iuris), básicamente esto nos dice que la justicia es
la virtud de cumplir y respetar el derecho, es el exigir sus derechos
 EQUIDAD: Se conoce como equidad a la justicia social por oposición
a la letra del derecho positivo. La palabra equidad proviene del latín
"equitas". Como tal, la equidad se caracteriza por el uso de la
imparcialidad para reconocer el derecho de cada uno, utilizando la
equivalencia para ser iguales.
 Omisión: es una conducta que consiste en la abstención de una
actuación que constituye un deber legal. Cumpliéndose los requisitos
legales, la omisión puede constituir un delito, cuasidelito o una falta.

SENTENCIA N° 2

ANÁLISIS JURISPRUDENCIAL

DATOS IDENTIFICADORES:
Referencia: Expediente T-5.742.929

Acción de tutela interpuesta por


Diana Patricia Acosta Perdomo
contra la Comisaría de Familia
Dieciséis de Bogotá D.C. y el
Juzgado Veintinueve de Familia de
Bogotá D.C.

Magistrado Ponente:
AQUILES ARRIETA GÓMEZ
HECHOS DEL CASO La accionante indica que solicitó
ante la Comisaría de Familia
Número Dieciséis de Bogotá D.C.
una medida de protección de
desalojo contra Julián Giovanny
Zamudio Espinosa, padre de sus dos
hijos. [6] Ello en razón a que ha sido
víctima de violencia física y
psicológica de su parte.[7]

1.2. Expone que la Comisaría


de Familia resolvió no conceder la
medida de aseguramiento
solicitada, al considerar que no
contaba con los elementos
probatorios suficientes para
determinar la existencia de
agresiones que pusieran en peligro
la humanidad o integridad de la
señora Acosta Perdomo.[ En este
sentido, y tras constatar que existían
agresiones mutuas entre la pareja,
decidió imponer una medida de
protección a favor de ambos,
consistente en la conminación para
que cesaran los actos de agresión
física, verbal o psicológica entre sí.
También les ordenó acudir a
tratamiento reeducativo y
terapéutico en la entidad de salud
donde se encontraban afiliados.
1.3. La decisión anterior fue
tomada, no obstante que en el
informe de Medicina Legal por ella
aportado durante el proceso, se
concluyó que existía un nivel de
riesgo grave, teniendo en cuenta
“la cronicidad, la frecuencia y la
intensidad de las agresiones físicas y
verbales que la habían puesto en
una situación en la que se hacía
imperativo tomar medidas urgentes
en aras de proteger la vida de la
usuaria”.[10] Motivo por el cual
apeló la decisión adoptada por la
Comisaría de Familia.

1.4. Aduce que el Juzgado


Veintinueve de Familia de Bogotá
D.C. que conoció de la apelación,
decidió confirmar la determinación
de la Comisaría de Familia al
considerar que la actuación se
ajustó a la normatividad aplicable
al caso y que la decisión se
argumentó en el material
probatorio legalmente
recaudado. También precisó que
entre las partes se confunden los
roles de víctima y agresor, “siendo
estos mismos en su lucha de
poderes quienes propician y avivan
los conflictos”. Con respecto al
informe de Medicina Legal, indica
que el Juzgado consideró que éste
no constituía prueba pericial, ya
que “no es una valoración de daño
físico, psíquico, mental o emocional
de la usuaria, así como tampoco
valora aspectos relativos al presunto
victimario, como quiera que no fue
evaluado, ni entrevistado, por lo
tanto, no se constituye plena
prueba para adoptar una medida
tan drástica como lo es el desalojo
de alguno de los integrantes de la
familia”.

1.5. Considera que las


autoridades accionadas vulneraron
sus derechos fundamentales e
incurrieron en defecto sustantivo
por desconocimiento de las normas
de rango legal aplicables al caso,
al negarse a imponer la medida de
desalojo solicitada en contra de su
ex compañero y limitarse a
conminarlos, sin tener en cuenta el
informe de Medicina Legal
aportado al expediente.

1.6. Agrega que, como


consecuencia de la decisión
revisada, se vio obligada a dejar su
casa debido al temor infundido por
el señor Zamudio Espinosa, quien
además, ha usado su hogar como
bodega de productos de
contrabando, por lo cual ya se
inició un proceso penal en su
contra.

DECISIÓN DE PRIMERA INSTANCIA La Sala de Familia del Tribunal


Superior del Distrito Judicial
de Bogotá D.C. resolvió
denegar el amparo
constitucional invocado al
considerar que las
autoridades accionadas sí
tuvieron en cuenta, dentro
de los elementos de
convicción que sirvieron
para adoptar las decisiones
acusadas, el informe emitido
por el Instituto de Medicina
Legal al que hace alusión la
accionante. Sin embargo,
se consideró que el mismo
no valora aspectos relativos
al presunto victimario, al no
haber sido evaluado ni
entrevistado por tal instituto,
por lo que “mal hubieran
hecho las funcionarias, al
imponer una medida
extrema, como la del
desalojo de extremo pasivo,
cuando las demás pruebas
no alcanzan a demostrar un
riesgo inminente a la vida de
la
accionante”. Adicionalmen
te, indicó que con las
determinaciones adoptadas
en los fallos acusados, no se
deja desprotegida a la
accionante, pues la misma
puede iniciar el respectivo
incidente de incumplimiento
si el señor Zamudio Espinosa
no acata la medida
impuesta por la Comisaría;
además tiene la posibilidad
de solicitar las cautelas que
sean del caso. Por último,
precisó que las presuntas
actividades delictivas en
que incurre el supuesto
victimario, en nada afectan
la decisión que tomaron las
autoridades accionadas, ya
que los documentos que
aluden a las mismas no
fueron tenidos como prueba
en la primera instancia y
porque no tienen que ver
estrictamente con lo que se
debatía en el trámite de la
medida de protección,
hechos que son de la órbita
exclusiva de la justicia
penal.
DECISIÓN Y BREVES ARGUMENTOS DE REVOCAR la sentencia proferida
SEGUNDA INSTANCIA por la Sala de Casación Civil de la
Corte Suprema de Justicia, el
veintidós (22) de julio de dos mil
dieciséis (2016), que confirmó la
providencia proferida por la Sala de
Familia del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá D.C., el
catorce (14) de junio de dos mil
dieciséis (2016), la cual denegó el
amparo constitucional solicitado
por Diana Patricia Acosta Perdomo,
para en su lugar, AMPARAR los
derechos constitucionales a la
igualdad, a la integridad personal, a
la vida y al debido proceso de la
accionante.
ARGUMENTOS ESCENCIALES DE LA En concordancia con lo anterior,
DEMANDA DE CASACION decide la Sala que el hecho de que
el Juzgado accionado hubiere
comprobado la existencia de
“agresiones mutuas” entre Diana
Patricia Acosta Perdomo y
Julián Giovanny Zamudio, no era
motivo suficiente para negar la
medida de protección por ella
solicitada, sobre todo si había en el
expediente un Informe de Medicina
Legal en donde expresamente
constaba que existía un nivel de
riesgo grave y que
irrazonablemente se dejó de lado.
En este sentido, se ampararán los
derechos fundamentales de la
tutelante, se dejará sin efectos la
providencia judicial proferida por el
Juzgado Veintinueve de Familia de
Bogotá D.C. en el marco de la
solicitud de medidas de protección,
y se le ordenará proferir una nueva
conforme los parámetros expuestos
en esta sentencia.
PROBLEMA JURIDICO Corresponde a la Sala responder la
siguiente cuestión: ¿una comisaría
de familia y una autoridad judicial
incurren en la causal de
procedencia de la acción de tutela
contra providencia judicial por
defecto fáctico, al negarse a
conceder una medida de
protección de desalojo por
violencia intrafamiliar, con
fundamento en que hubo
agresiones mutuas entre la pareja,
omitiendo un informe del Instituto de
Medicina Legal que certifica la
existencia de riesgo grave en
cabeza de la mujer?
ARGUMENTO Y DECISIÓN DE LA La jurisprudencia constitucional, en
CORTE procura de la salvaguarda de los
principios de cosa juzgada y
autonomía judicial, ha admitido la
procedencia excepcional de la
acción de tutela contra
providencias judiciales,
supeditándola a la configuración
de dos conjuntos de criterios. Por
una parte, lo que se ha
denominado “requisitos generales
de procedencia de la acción de
tutela contra decisiones judiciales”
(C-590 de 2005), que permiten
establecer si el asunto es de
aquellos en los que el juez
constitucional puede conocer del
caso; y por otra parte lo que ha
denominado las “causales
especiales de procedibilidad” (C-
590 de 2005), que son los criterios
que determinan si en efecto se
verificó o no una violación al
derecho al debido proceso.
se considera que la acción de
tutela presentada por Diana Patricia
Acosta Perdomo contra la
providencia judicial proferida por el
Jugado Veintinueve de Familia de
Bogotá D.C., resulta procedente,
por cuanto cumple con
los requisitos generales de
procedencia de la acción de tutela
contra decisiones judiciales que
esta Corte ha desarrollado en su
jurisprudencia, como se argumenta
a continuación. (i) Se puso a
consideración de esta Corporación
la presunta vulneración del derecho
al debido proceso de la accionante
y de sus hijos menores de edad,
como consecuencia de la negativa
de la comisaría de familia y del juez
de familia a conceder las medidas
de protección por violencia
intrafamiliar solicitadas, con
fundamento en que entre las partes
se confunden los roles de víctima y
agresor.
CONSIDERCIONES AL MARGEN DE LA La violencia contra las mujeres
LEY puede tomar muchas formas,
incluyendo: abuso físico, sexual y
emocional por parte de un
compañero íntimo; violación y
agresión sexual, ya sea por un
compañero, conocido, o extranjero,
o en el contexto de la guerra; abuso
sexual durante la niñez; la trata con
fines de sexo o trabajo forzoso; la
prostitución forzada; la mutilación
genital femenina, el matrimonio
infantil y otras prácticas tradicionales
nocivas; y asesinatos en nombre del
honor o relacionados con la dote. La
violencia contra la mujer también se
conoce como violencia basada en
el género (GBV) porque está
estrechamente vinculada a la
desigualdad de género y a las
normas sociales que perpetúan el
estatus subordinado de las mujeres y
las niñas en la sociedad.

En el 2008 fue promulgada la Ley


1257 que busca sensibilizar, prevenir
y sancionar las acciones de maltrato
y discriminación de la mujer. En el
objeto de esta ley hay un apartado
que busca promover la
sensibilización ciudadana
de protección a la mujer, por lo cual
queremos hoy explicar estas
acciones a nuestros clientes, para
que con ello tengan una idea más
clara de cómo defender sus
derechos.
La mujer no ha tenido las mismas
condiciones de vida que los
hombres a lo largo de la historia del
ser humano. Sin embargo, en varios
países latinoamericanos,
especialmente en Colombia, se han
creado leyes de protección a la
mujer. La ley 1257 de 2008 tiene
como fin la sensibilización,
prevención y sanción contra todas
las formas de violencia y
discriminación hacia la mujer.

VOCABULARIO:

TUTELA: es un mecanismo que tiene por objeto la protección de los


derechos constitucionales fundamentales, aún aquellos que no se
encuentren consagrados en la constitución, cuando estos resulten
vulnerados o amenazados por la acción o la omisión de cualquier
autoridad pública.

RECURSO: es el medio establecido en la ley para obtener la modificación,

revocación o invalidación de una resolución judicial, ya sea del mismo juez


o tribunal que la dictó o de otro de superior jerarquía. ... Se interponen para
impugnar resoluciones que no están firmes.

JURISPRUDENCIA: es el conjunto de sentencias o resoluciones judiciales


emitidas por órganos judiciales y que pueden repercutir en sentencias
posteriores

VÍCTIMA: es la persona que ha sufrido una pérdida, lesión o daño en su

persona, propiedad o derechos como resultado de una conducta que


constituya una violación a la legislación penal nacional, constituya un
delito bajo el derecho internacional que implique una violación a los
principios sobre derechos humanos reconocidos internacionalmente, que
de alguna forma implique un abuso de poder por parte de personas que
ocupen posiciones de autoridad política o económica.

AGRESOR: es un sujeto que tiene una tendencia hacia la hostilidad. Por


cuestiones psicológicas o socioculturales, una persona puede desarrollar
conductas que se vinculan a la agresividad, provocando daños a
terceros.

INTRAFAMILIAR: Violencia intrafamiliar o Violencia domestica, como también


es definida, es un concepto utilizado para referirse a «la violencia ejercida
en el terreno de la convivencia familiar o asimilada, por parte de uno de
los miembros contra otro, contra algunos de los demás o contra todos
ellos».

AUTORIDAD: es la facultad o potestad que se tiene para gobernar o ejercer

el mando. ... Como tal, la autoridad es el atributo que otorga a una


persona, cargo u oficio el derecho para dar órdenes.

REVICTIMIZACIÓN: La doble victimización, la revictimización o


la victimización secundaria es aquella que se produce cuando de manera
inicial se le han afectado unos derechos a una persona y como
consecuencia de la exposición o experiencia derivada del delito inicial, la
persona vuelve a sufrir la afectación de sus derechos.