Está en la página 1de 4

La evolución de la fonoaudiología en Latinoamérica y Chile

Adrian Simancas

En Latinoamérica y el mundo, las patologías de la comunicación son uno de los obstáculos


más importantes para el desarrollo social de las personas. Desde la antigüedad se ha sabido
identificar dichas dificultades comunicativas y conforme a los avances científicos, sus
origines y tratamientos han sido aprendidos. La fonoaudiología es, por lo tanto, una disciplina
que surge debido a la necesidad de estudiar y tratar toda patología que interfiera con la
efectiva comunicación humana; pero fue gracias a años de evolución que se convirtió en lo
que es ahora. Entre los antecedentes más antiguos y relevantes a nivel mundial, se debe
resaltar al médico griego Hipócrates, quien en el siglo V a.c hizo que la medicina empezara
a estudiar las patologías del habla y voz; durante su época surgen los primeros ayudantes de
oradores, ya que las habilidades de oratoria y retórica eran sumamente importantes para la
vida pública, éstos eran llamados “foniascos”. Durante la edad media este campo de estudio
perdió importancia, pero, gracias al renacimiento, el desarrollo de las artes teatrales hizo que
se retomara el interés por el cuidado y uso estético de la voz. En el año 1861, Paul Broca, a
partir de diferentes estudios realizados a sus pacientes descubrió y dio nombre al área del
cerebro que controla funciones de lenguaje y habla; y en años posteriores, Madame Dejerine,
pionera en el estudio del comportamiento y trastornos del habla, descubrió variados
síndromes neurológicos. Fue así como la ciencia incorporó nuevos aportes, información y
hallazgos a nuestra forma de entender y estudiar la comunicación. Conforme evolucionó la
medicina, fue necesario crear disciplinas especializadas en atención terapéutica a pacientes
con patologías de comunicación, con el fin de ayudarles a retomar el control de sus
habilidades neurolingüísticas y motoras. Además, la demanda de tratamientos y
rehabilitación para sobrevivientes con secuelas y alteraciones comunicativas aumentó
fuertemente durante las guerras mundiales. Finalmente, en el año 1925 en Estados Unidos se
unen un grupo de profesionales para formar la Asociación Americana de Habla, Lenguaje y
Audición, llamada en ingles ASHA, de esta forma inician los estudios interdisciplinarios que
darían origen a la fonoaudiología en América. Su origen europeo se da en Hungría, donde se
imparte como carrera universitaria en el año 1900 para luego darse a conocer en otros países;
sin embargo, la disciplina que conocemos como “logopedia” en Europa, no interviene en el
área de la audición. Uno de los primeros países latinoamericanos a los que llegó la
fonoaudiología fue Argentina, durante la década de 1930 como una disciplina auxiliar,
debido a la necesidad del médico otorrinolaringólogo con tareas de evaluación y
rehabilitación de patologías de audición, voz y lenguaje. La llegada de profesionales
extranjeros al país permitió el desarrollo de ésta y otras disciplinas. Durante 1934 en el
Hospital Durand, la profesora de sordos Ethel Pícolli y la logopedista belga Emilie Fick,
trataron a pacientes con trastornos de la resonancia. En el año 1937 se creó la Escuela
Municipal de Fonación, que luego cambiaría de nombre a Escuela Municipal de Foniatría,
en donde médicos impartían cursos especializados a profesoras de sordos para atender y
rehabilitar pacientes con patologías de la comunicación; de aquí egresaron las primeras
“foniatras” que luego se convertirían en fonoaudiólogos. En 1947 se crea el Instituto de
Foniatría en Buenos Aires para atender personas con problemas de voz y lenguaje. En mayo
de 1948 un grupo de profesionales médicos y educadores fundaron la Asociación Argentina
de Logopedia, Foniatría y Audiología; siendo esto lo que impulsaría un año después al doctor
Juan M. Tato, a crear el primer curso regular universitario de fonoaudiología en la
Universidad de Buenos Aires, creando así el término “fonoaudiólogo”. En 1962 por iniciativa
de Julio B. Quiroz, se comenzaron a dictar los cursos superiores de Post- Grado de Licenciado
en Fonoaudiología en la Universidad del Museo Social Argentino. Fue así como la
fonoaudiología adquirió un carácter cada vez más importante y presente como disciplina
científica encargada del estudio de la comunicación en Argentina, permitiendo que llegara a
otros países de Suramérica. En el caso de Chile, la fonoaudiología surgió en el año 1955
gracias a un grupo de profesionales visionarios decididos a crear una carrera que interviniera
en los problemas de comunicación oral para apoyar la labor del otorrinolaringólogo, así
brindar una atención más integral y eficiente; entre ellos se encuentra el doctor Aníbal Grez
Valdovinos, jefe de la unidad de Otorrinolaringología. Gracias a la acogida del doctor Hernán
Alessandri, decano de la Universidad de Chile en aquel entonces, y en conjunto con la
autorización del Ministerio de Educación, se logró iniciar formalmente el primer curso de
fonoaudiología, en el cual participaron como docentes médicos otorrinolaringólogos de la U.
de Chile, un psicólogo y dos fonoaudiólogas argentinas contratadas por la universidad. Las
estudiantes fueron en su totalidad profesoras normalistas seleccionadas por académicos de la
facultad de medicina y directores departamentales del ministerio de educación. Se
seleccionaron 21 profesionales de un total de 200 postulantes para dar inicio a este
programa piloto. El curso se planificó para tres años, de 1956 a 1958 en consideración
a que las 21 alumnas tenían estudios previos y experiencia profesional mínima de 5 años
como educadoras. En diciembre de 1958, egresaron las primeras especialistas en
Fonoaudiología en Chile, con el título de “fonoaudiologistas”. A continuación hubo un
periodo durante el cual no se continuó la formación de estos especialistas en la Universidad.
Sin embargo, durante los primeros años de la década de 1960 se creó la Sociedad de
Fonoaudiología, entidad que vela por la reapertura de la carrera; y el Instituto Nacional de
Fonoaudiología, conformado a través de un convenio entre la Universidad de Chile, el
Ministerio de Educación y el Servicio Nacional de Salud, cuyo objetivo consiste en una
extensa acción preventiva y terapéutica, así como formar profesionales especializados, por
ejemplo, profesores de sordos, reeducadores de la voz y de la palabra, y audiometristas. En
el año 1971 la Sociedad de Fonoaudiología presentó un informe del proyecto que insta la
reapertura de la carrera, el cual fue analizado y aprobado por la Facultad de Medicina de la
Universidad de Chile. Fue así como la carrera de fonoaudiología inició bajo la coordinación
de la fonoaudiologista Edith Schwalm, quien había sido alumna del primer curso además de
contar con amplia trayectoria profesional en el ámbito educacional. Se realizó una rigurosa
selección de acuerdo a un examen para verificar la correcta salud física y psicológica de los
postulantes, siendo 65 los que ingresaron a estudiar. Pero en el año 1973 se dejó de impartir
temporalmente la carrera, junto a otras de la misma facultad como higiene ambiental, debido
a los cambios sociopolíticos que afectaron al país tras el golpe militar en septiembre del
mismo año. La reapertura de la carrera de fonoaudiología se da en el año 1974 bajo la
coordinación de la fonoaudióloga Haydée Oyarzún quien ocupaba un cargo en el Ministerio
de Educación, además de haber participado en el curso especializado de fonoaudiología
impartido en 1956. El día del fonoaudiólogo en chile se celebra el 22 de noviembre,
conmemorando el día en que se firmó el decreto que autoriza la reapertura definitiva de la
carrera. En sus inicios, la malla curricular se basaba principalmente en modelos extranjeros,
específicamente argentinos, con un enfoque técnico de la medicina y una concepción
adaptada a las necesidades sociales del momento. Las modificaciones curriculares
posteriores que hicieron evolucionar a la fonoaudiología como carrera en chile, corresponden
a progresos en el campo del conocimiento y a las necesidades de las nuevas generaciones.
En 1983 se conformó el Colegio de Fonoaudiólogos de Chile como continuador legal de la
Sociedad Chilena de Fonoaudiología, cuyo objetivo es reunir a todas las personas que posean
un título profesional de fonoaudiólogo, velar por el progreso y difusión de la carrera,
mantener el nivel profesional y el prestigio de la disciplina científica. En otros países de
Latinoamérica, como Colombia, el origen de la fonoaudiología está ligado a la especialidad
médica de la fisiatría. En el año 1947, un grupo de profesionales médicos preocupados por
la población infantil de Colombia con problemas físicos, Alfredo Saldarriaga, Elvira Concha
de Saldarriaga, Alvaro Zea y Gustavo Páez, fundaron el Instituto Franklin Delano Roosevelt.
Sin embargo, no se contaba con el personal preparado para prestar los servicios de
rehabilitación terapéutica requeridos por los pacientes, por lo que la atención médica resultó
insuficiente para que estos niños superaran sus problemas y secuelas derivados de patologías
físicas y accidentes, razón por la cual los fundadores decidieron iniciar el primer programa
de fisioterapia en el año 1952. Posteriormente, en 1963 estos mismos profesionales crearon
la Fundación Colombiana de Rehabilitación, encargada de organizar y abrir en 1966 el
programa de fonoaudiología, que unido al programa de fisioterapia, integraron la Escuela
Colombiana de Rehabilitación. En este mismo año, se abrió el programa de fonoaudiología
en la Universidad Nacional de Colombia. Ambos programas estuvieron dirigidos en sus
inicios por médicos especialistas en fisiatría, foniatría y ortopedia, quienes contaron con el
apoyo de personal de Educación Especial, Fonoaudiología y Terapia del Lenguaje, formado
en Argentina, EEUU y México. Fue así como progresivamente en diversos países
latinoamericanos, la fonoaudiología pasó por un proceso de evolución, partiendo desde
diferentes campos de la medicina como una disciplina de apoyo, definió su objeto de estudio
debatiéndose entre las ciencias médicas y las ciencias pedagógicas, adaptándose a las
necesidades de la sociedad y las nuevas tecnologías, para finalmente convertirse en la
profesión que conocemos y que hoy sigue en constante evolución, para estudiar y rehabilitar
efectivamente la comunicación humana.

También podría gustarte