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CASO COMUNIDAD DE LA OROYA, PERÚ

Datos Generales
En la ciudad de La Oroya, ubicada a 175 km al este de Lima, Perú, opera un complejo
metalúrgico que genera elevados índices de contaminación, particularmente por plomo, arsénico,
cadmio y dióxido de azufre. Los derechos a la salud, a la integridad y a la vida de los habitantes de La
Oroya, así como el derecho a un medio ambiente sano, están siendo seriamente afectados por la
contaminación, impactando en mayor medida a los niños, niñas y mujeres gestantes. Desde 1999, el
Estado peruano ha comprobado que casi la totalidad de los niños y niñas (más del 99%) que habitan
en los alrededores del complejo sufren de intoxicación con plomo, sin que se hayan implementado
las medidas necesarias para contrarrestar esta situación.
Además, el Estado y la empresa no han brindado información suficiente, transparente y
clara acerca de cómo la contaminación puede y está afectando la salud de las personas, lo que
constituye una violación del derecho al acceso a la información. También se viola el derecho al acceso a la
justicia, tomando en cuenta que la decisión del Tribunal Constitucional en la que se ordena a las
autoridades atender la situación de salud y contaminación ambiental en La Oroya, no ha sido
cumplida.
¿Por qué la contaminación es un problema?
Las consecuencias de estos contaminantes en la salud son varias, se agravan entre más
tiempo las personas estén expuestas a ellos, y pueden incluir: deterioro irreversible del sistema
respiratorio; diferentes tipos de cáncer; efectos adversos en el sistema reproductivo y en el desarrollo;
y daños a órganos vitales. Además, los niños y niñas, especialmente menores de seis años, se ven
particularmente afectados, pues sufren de cambios de conducta y en la actividad cerebral,
agotamiento permanente, entre otros impactos.
Acción y omisión del Estado peruano
A pesar de conocer la gravedad de la situación y de los riesgos bajo los cuales está la
población, las autoridades de salud y ambientales del Perú no han cumplido con sus obligaciones de
controlar la actividad metalúrgica y de proteger la salud de las personas. Ello, desconociendo incluso
las normas internas que establecen estas obligaciones y medidas a implementar en caso de no
cumplirse. De hecho, el Tribunal Constitucional, a mediados de 2006, dictó sentencia en un proceso
de acción de cumplimiento, declarando responsables a las autoridades de salud por incumplir las
normas aplicables, y ordenando:
1. Implementar un sistema de emergencia para atender la salud de las personas,
2. La expedición de diagnóstico de línea base para implementar los planes de acción para
mejorar la calidad del aire en la ciudad,
3. Declaración de Estados de Alerta en la ciudad, y
4. Realizar acciones para establecer programas de vigilancia epidemiológica y ambiental.

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Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente, AIDA – Resumen La Oroya

Hasta la fecha, las obligaciones de la sentencia no se han cumplido a cabalidad ocasionando


una continua violación de los derechos de las personas. Sumado a esto, las personas que trabajan en
la ciudad denunciando la contaminación han sido amenazadas y hostigadas constantemente. Estos
hechos han sido denunciados a las autoridades, sin que se hayan tomado acciones efectivas para
remediar la situación.
Además, el Estado peruano no ha ejercido sus obligaciones de control al Complejo
Metalúrgico y ha dilatado las medidas a implementar modificando y dejando de exigir el
cumplimiento del Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA).
Información sobre el PAMA
El Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA) es el que, de acuerdo con la
legislación peruana, las empresas deben implementar para asegurar el cumplimiento de las normas y
evitar graves impactos ambientales con sus actividades. En éste se determinan las medidas y tiempo
de verificación, incluyendo las necesarias para mejoramiento de tecnología y disminución de
impactos, que para el caso de La Oroya se deberán aplicar en el complejo metalúrgico. El PAMA
para el complejo de La Oroya fue aprobado en 19971 y ha sido modificado cinco veces2. La última
prórroga fue concedida en septiembre de 2009 y en ella el Congreso dio su autorización sin que la
situación ambiental y por ende, de salud pública, haya mejorado. Esta decisión amplió los plazos para
que la empresa controlara la contaminación ambiental que afecta los derechos humanos de esta
población, y no estableció cronogramas y objetivos paulatinos para verificar los resultados del
mejoramiento de salud pública.
Adicionalmente, se han reportado incumplimientos del PAMA por parte de la empresa que
comprometen la salud de las personas; por ejemplo, DIGESA ha dicho que a pesar de la instalación
de las plantas de ácido sulfúrico, poco o nada se ha logrado para mejorar la calidad del aire.
De hecho, el principal y más severo problema ambiental en La Oroya, la calidad del aire y el
tratamiento de las emisiones atmosféricas, se ha dilatado constantemente en las modificaciones al
PAMA desde 1997, generando graves perjuicios para la salud y demás derechos de la población. Por
ejemplo, la construcción de la última planta de ácido sulfúrico se postergó de nuevo hasta 2012, sin
haber ordenado medidas transitorias complementarias que permitan atender, aunque sea
temporalmente, la urgencia. A la fecha, la construcción de la última planta no ha concluido.
Análisis de los informes de calidad de aire en La Oroya realizados entre 1997 y 2008
evidenciaron graves niveles de contaminación. Por ejemplo, en 2007, estudios realizados o conocidos
por las autoridades y publicados por la empresa, concluyeron que la situación no había mejorado y en
ocasiones había empeorado, como en el caso del dióxido de azufre3. Efectivamente, las
concentraciones de dióxido de azufre entre 1997 y 2006 aumentaron, misma tendencia evidenciada
entre los meses de mayo de 2006 a abril de 2007. Situación muy parecida aplica al plomo, cadmio y
arsénico4, así como para las emisiones hechas para el año 20085.
El incumplimiento de sus obligaciones ambientales, aunado a una grave crisis económica,
condujo al cierre del complejo entre los años 2009 y 2012. Una vez reiniciadas las operaciones en
julio de 2012 se detectaron emisiones de dióxido de azufre que alcanzaron niveles de emergencia,

1
Aprobado mediante RD 017-97EM/DGM, 13 de enero de 1997.
2
Resoluciones Directorales del Ministerio de Energía y Minas R.D. 178-99-EM/DGM, 19 de octubre de 1999; R.D. 133-2001-
EM-DGAA. 10 de abril de 2001; R.D. 028-2002-EM-DGAA. 25 de enero de 2002, Ministerio de Energía y Minas, Resolución
Ministerial No. 257-2006-MEM/DM, de Mayo 29, 2006. Congreso de la República, Ley No. 29410 del 25 de Septiembre de 2009,
reglamentada por el Decreto Supremo No. 075-2009-EM del 28 de octubre de 2009.
3
Carlos Abanto, “La Oroya: El día Siguiente Evolución de la Calidad del Aire en La Oroya”, Asociación Civil Labor, Mayo, 2007.
4
Carlos Abanto, “La Oroya: El día Siguiente Evolución de la Calidad del Aire en La Oroya, Segunda Parte”, Asociación Civil
Labor, Mayo, 2007.
5
Corey La Plante, informe de La Oroya, 2009.

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peligro y cuidado y que deberían haber activado los estados de alerta. No obstante, el Plan de
Contingencia no se puso en operación6.
La falta de cumplimiento respecto del mejoramiento de las emisiones se aplica también para
las medidas de limpieza en la ciudad. Desafortunadamente, a pesar de la necesidad de implementar
acciones urgentes de limpieza de zonas públicas, viviendas y sitios de juego y estudio, así como
pavimentación de otras y evaluación del grado de contaminación de los suelos, el Estado únicamente
ha implementado algunas obras de infraestructura pero ha dilatado las acciones de remediación hasta
el cumplimiento del PAMA y especialmente el control de la contaminación del aire. Esto no ha
contribuido de ninguna manera a la disminución del grado de exposición de las personas.
El 1º de enero de 2014 entró en vigor el nuevo estándar de calidad de aire (ECA) de SO2 de
20ug/m3. El 19 de junio del 2013, el Ministerio del Ambiente emitió el Decreto Supremo No. 006
mediante el cual estableció que las empresas pueden acogerse a plazos de adecuación para reducir sus
emisiones de 80 a 20 ug/m3. El 13 de julio de 2013, el Ministerio del Ambiente emitió la Resolución
Ministerial 205 mediante la cual dispuso las cuencas atmosféricas a las cuales les serán aplicables los
plazos de adecuación, entre ellas la cuenca de La Oroya. Así, se dispuso que en los Planes de Acción
para el Mejoramiento de la Calidad del Aire que se elaboren o actualicen, de conformidad con las
normas legales vigentes, se incluyan las acciones, metas, plazos, cronogramas y mecanismos de
adecuación que se requieran para lograr que las concentraciones de dióxido de azufre en el aire se
reduzcan de manera gradual y progresiva. Para ello se deberá analizar la viabilidad y disponibilidad
tecnológica para prevenir y reducir las emisiones de dióxido de azufre, así como los límites máximos
permisibles aplicables.
Actualmente, el Grupo Técnico de Calidad del Aire formado por la Comisión Ambiental
Municipal de La Oroya se encuentra realizando un estudio complementario de calidad del aire.
Esperamos que ese estudio constituya un diagnóstico integral de la calidad del aire que contribuya al
mejoramiento de la calidad de aire en la ciudad.
Finalmente, cabe recalcar que el Ministerio de Energía y Minas ha sido advertido de las
deficiencias en el PAMA original de CENTROMIN y de las modificaciones de Doe Run Perú, así
como del riesgo severo para la salud de la población y de la necesidad de implementar medidas
urgentes7. A pesar de ello, el Estado continuó aprobando dichas modificaciones, desconociendo los
estándares ambientales aplicables y sin procesos adecuados y debidamente informados de consulta
pública. Adicionalmente, los procesos de evaluación y modificación del PAMA en Perú han estado
afectados por la falta de objetividad de los funcionarios8.
Proceso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Medidas cautelares
Debido a la situación de gravedad vivida en la ciudad, el 21 de noviembre de 2005, las
organizaciones Earthjustice, el Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA) y AIDA, grupo
al que más tarde se unió como co-peticionaria la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH),
solicitamos medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en nombre

6
Ver, Promedio Móvil – Consultas, agosto 10-12, 19 de 2012, publicado en la página web de la Dirección de Salud Ambiental del
Ministerio de Salud (DIGESA) – http://www.digesa.sld.pe/aire/Default.aspx.
7
Comunicación de AIDA dirigida a Kenneth Buckley, Presidente y Gerente General DRP, con copia al Ing. José Mogrovejo,
funcionario del Ministerio de Energía y Minas. 1 de febrero de 1999.
8
Por ejemplo, el Director de Asuntos Ambientales del Ministerio de Energía y Minas que aprobó en octubre de 1999 la
modificatoria del PAMA de DRP, se desempeñó posteriormente como Director de Asuntos Ambientales de Doe Run Perú, cargo
que asumió poco después de aprobar la modificatoria. Funcionarios que han pretendido establecer medidas más estrictas al
complejo, han sido retirados de sus cargos, como ha sucedido con una alta funcionaria del Ministerio de Energía y Minas y otro del
Consejo Nacional del Ambiente.

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de un grupo de personas en La Oroya, incluyendo varios niños y niñas, con el fin de que el Estado
adopte acciones urgentes para proteger su vida e integridad personal. Solicitamos entre otros:
o Proveer diagnóstico y atención médica adecuados al grupo de personas mencionadas en la
solicitud y a los habitantes de La Oroya que así lo requieran;
o Implementar programas de educación y salud independientes y objetivos;
o Asegurar una apropiada evaluación y seguimiento de las obligaciones del Plan de Adecuación
y Manejo Ambiental del Complejo Metalúrgico;
o Controlar efectivamente las emisiones atmosféricas del complejo;
o Proteger a las personas que trabajan por la salud y el ambiente en la ciudad.
Después de varias solicitudes de información y una reunión de trabajo entre la CIDH, el
Gobierno peruano y los peticionarios, el 31 de agosto de 2007, la CIDH solicitó al Estado peruano la
implementación de medidas cautelares, con el fin de evitar daños irreversibles a los derechos humanos de
las personas, en particular a la salud, la integridad y a la vida. En su solicitud, la CIDH ordenó:
• Brindar diagnóstico médico especializado al grupo de personas representado con el fin de
determinar el grado de afectación a su salud,
• Brindar tratamiento médico especializado necesario para evitar daños graves e irreversibles a
las personas que representamos,
• Implementar las medidas cautelares en coordinación con los beneficiarios y sus
representantes.
Después de distintas e intensas coordinaciones con el Estado peruano (Ministerio de Salud,
MINSA), a finales de marzo de 2008 se inició la implementación de las medidas cautelares. En el
marco de éstas se han realizado dosajes de plomo, cadmio y arsénico a los beneficiarios. No obstante,
preocupa que a la fecha la implementación de las medidas cautelares ha sido inadecuada. Entre otras
cosas, se han evidenciado fallas de coordinación interinstitucional en la realización de los dosajes, así
como en la afiliación de los beneficiarios al sistema de salud, y en general no se ha proveído de un
seguimiento adecuado a su situación de salud y una atención médica especializada que redunde
positivamente en la salud de los beneficiarios.
Caso
El 27 de diciembre de 2006, se presentó una petición ante la Comisión Interamericana para
que se determine la responsabilidad internacional del Estado peruano por las afectaciones al derecho
a la salud, la dignidad, la integridad y la vida y los derechos de los niños, entre otros, debido a la falta
de control de la contaminación en La Oroya y las omisiones en la prestación de atención médica a los
afectados. Además, dada la manipulación y falta de información respecto a la contaminación,
también alegamos que el Estado viola el derecho a la información al no producir y difundir
información clave para la salud y vida de las personas. Finalmente, dado el incumplimiento de la
sentencia del Tribunal Constitucional, alegamos también la violación al derecho al acceso a la
justicia. Vinculado con estos derechos, incluimos la obligación del Estado de proteger derechos
humanos e implementar medidas para protegerlos. El Instituto de Defensa Legal (IDL) de Perú
presentó un escrito de amicus curiae apoyando el caso, en particular en temas de agotamiento de
recursos internos.
El 5 de agosto de 2009, la CIDH admitió oficialmente el caso para su revisión9. Esto es muy
importante, pues la Comisión concluyó que la información de la situación de La Oroya y en

9
CIDH Informe de Admisibilidad No. 76/09, Agosto de 2009, disponible en: http://www.aida-
americas.org/sites/default/files/admisibilidad_La_Oroya_09-08.pdf.

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Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente, AIDA – Resumen La Oroya

particular del grupo de 65 personas es suficiente para caracterizar posibles afectaciones a la vida, a la
integridad y a la salud de las personas, especialmente de los niños y niñas, y que las acciones y
omisiones del Estado pueden implicar responsabilidad internacional del mismo por la violación a los
derechos humanos. Además, reconoció que, en efecto, la manipulación y falta de información puede
constituir una violación del derecho a la información. Asimismo, la CIDH concluyó que no se ha
cumplido con la sentencia del Tribunal Constitucional y dado el tiempo transcurrido desde que fue
proferida, se presentó una demora injustificada para cumplir con esta decisión.
El 23 de marzo de 2010, se llevó a cabo una audiencia pública en la sede de la Comisión
Interamericana en el marco de la cual las partes proporcionaron información relevante sobre el caso10.
El proceso de intercambio de información se ha extendido hasta la fecha y ha proporcionado a la
CIDH gran cantidad de información y elementos para preparar su informe de fondo en el que se
determinará si se configuran violaciones a los derechos humanos atribuibles al Estado peruano y
formulará recomendaciones. En caso de concluirse que ha habido violaciones y el Estado no cumpla
con las recomendaciones, el caso podrá ser sometido a la jurisdicción de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos.
Para mayor información: http://www.aida-americas.org/es/project/doerun_es

10
Ver, CIDH, Audiencia pública Caso 12.718 y MC 271/05 – Comunidad de La Oroya, Perú, 138º Período de Sesiones, 23 de
marzo de 2010. Disponible en http://www.oas.org/OASPage/videosasf/2010/03/032310_IACHR_GSB_V3.wmv