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ASPAN, ¿Tratado, acuerdo ejecutivo o qué es?

Amada María ARLEY ORDUÑA

SUMARIO: I. Introducción. II. Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América


del Norte: Documentos y contenido III. La ASPAN y su naturaleza jurídica. IV. Caso

del compromiso del sector energético en la ASPAN: Recepción en


México. V. Conclusión. VI. Bibliografía.

I. INTRODUCCIÓN

La Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte es un compromiso


realizado por los mandatarios de México, Estados Unidos y Canadá en 2005, a través de
la cual se establece una mayor integración en la región.
Especialmente para el desarrollo de programas internos comunes, incluyendo
homologación y/o creación de regulaciones comunes. Bajo la justificación de que existe la
necesidad de “construir nuevos espacios de cooperación, a efecto de dotar de mayor

seguridad a nuestras sociedades abiertas, hacer a nuestras empresas más competitivas, y


a nuestras economías más resistentes.”[1] Lo anterior con la finalidad de que “nuestra
población goce de mayor seguridad y bienestar” bajo el siguiente principio: “nuestra

seguridad y nuestra prosperidad son mutuamente dependientes y complementarias” [2]


Es importante aclarar que la Alianza no está sujeta al TLCAN, aunque si bien
pretende una mayor integración según lo expuesto en la misma Declaración Conjunta de
Waco Texas; lo cierto es que termina por profundizar y formalizar una dependencia que ya
se venía dando desde antes del TLCAN.
A propósito del TLCAN, fue precisamente al inicio de la administración foxista y ante
la petición de empresarios connacionales, que surgió la propuesta de renegociar el TLCAN,
sin embargo la idea un TLCAN-PLUS[3] fue rechazada por la administración
norteamericana. A la par ese mismo año ocurrieron los hechos del 11 de septiembre y
ante tales acontecimientos fue entonces que la misma administración bushista, que
anteriormente se había negado a renegociar el TLCAN, la que retomó las pláticas el marco
de América del Norte y fomentó la idea de fortalecer a la región. Fue así como se logró

establecer la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte a través de la


Declaración Conjunta realizada en Waco Texas el 23 de marzo de 2005.[4]
El cuestionamiento jurídico primario sobre ASPAN es: ¿Cuál su naturaleza jurídica?

es decir, que tipo de figura es tanto a la luz de la Convención de Viena de 1969 sobre
Tratados, como para el derecho interno en cada uno de los países que se
comprometen. Ante esta pregunta natural concerniente a dilucidar una acción de las

administraciones ejecutivas, estas simplemente responden que la ASPAN no es una figura


jurídica que es un simple declaración conjunta o declaración política no vinculante.
La substancia de la problemática de lo anterior radica en que esta Alianza es un
acuerdo internacional que no es analizado por los correspondientes poderes legislativos y
bajo el cual se realizan compromisos políticos que atentan contra disposiciones
constitucionales en los tres países. Especialmente porque hay temas sectoriales abordados
en la Alianza, que están específicamente reservadas por las Constituciones a sus
Congresos o Parlamentos. Por otro lado hay poca divulgación acerca de la Alianza.

II. ALIANZA PARA LA SEGURIDAD Y PROSPERIDAD DE AMÉRICA DEL

NORTE: Documento y Contenido

Las dos grandes finalidades de la Alianza son la seguridad y la prosperidad de la


región; por lo que para conocer el contenido de la Alianza tenemos tres clases de
documentos. El primer tipo conformada por las Declaraciones Conjuntas[5] a través de la
cuales se expresa: 1) la voluntad de los tres mandatarios, 2) el compromiso y objetivo
principal de involucrarse en una mayor y profunda integración, 3) el por qué de dicha
finalidad, 4) el establecimiento de dos Agendas: la de seguridad y la de prosperidad y 5)
expone enunciadamente el contenido de dichas agendas.
La segunda clase de documentos se caracterizan por ser informes, se divide en tres
tipos, primero, el Reporte a los mandatarios[6] que consiste en un informe de los foros
de trabajo realizados entre las dependencias federales involucradas, dicho reporte es
firmado por los secretarios y ministros de relaciones exteriores, gobernación y economía

de los tres países. En este documento se desarrollan los puntos vertidos en la Declaración
Conjunta y en la Agendas por proyectos sectoriales; además se enuncian algunos de los
programas y finalidades sectoriales interinstitucionales. El segundo tipo y tercer tipo

surgen después del segundo reporte, ya que se lanza un documento denominado: Logros,
junio 2006 y otro denominado: Siguientes pasos, junio 2006. [7]
El tercera clase de documentos se compone de los anexos a los reportes, en éstos

se expone de manera especifica los programas sectoriales, objetivos, finalidades e incluso


lo que podemos identificar como fechas meta para realizar los programas sectoriales
interinstitucionales.
A través de las Declaraciones Conjuntas, sus reportes ejecutivos y anexos, las
administraciones ejecutivas unilateralmente crean una serie de compromisos para las tres
Naciones. Esto es, se comprometen a generar las condiciones necesarias para una mayor
y profunda integración estableciendo principios comunes, regulaciones y estándares
comunes, armonizaciones de regulaciones y estándares, así como intercambio de
información y cooperación en diversos sectores.

A Grosso modo la agenda de prosperidad busca “promover el crecimiento


económico, la competitividad y la calidad de vida.”[8] Y la agenda de seguridad pretende
desarrollar un “enfoque común en materia de seguridad, a fin de proteger a América del

Norte.”[9] Los gobiernos establecen como objetivos generales:

Agenda de

Prosperidad. - “Aumentar la productividad;

- Reducir los costos del comercio y los costos de

transacción.

- Promover de manera conjunta una mayor

corresponsabilidad con nuestro medio ambiente; la creación

de una oferta de alimentos más confiable y segura,


facilitando a la vez el comercio de productos agrícolas; y la

protección de nuestra población contra enfermedades.

Agenda de - Proteger a la región de América del Norte contra amenazas

Seguridad. externas;

- Prevenir y responder a amenazas dentro de la región de

América del Norte; y

- Aumentar la eficiencia del tránsito seguro de bajo riesgo a

través de nuestras fronteras compartidas.”[10]

El contenido de ASPAN es muy amplio, cada una de estas Agendas está dividida
en un listado de temas[11] y cada tema esta subdividido en programas de intercambio de
información, homologación de estándares y regulaciones, creación de regulaciones
comunes y establecimiento de principios comunes.
Así pues para comprender las implicaciones de cada una las agendas y programas

sectoriales, se debe analizar cada una estas; lo que resulta especialmente laborioso. Una
vez expuesto lo anterior, en el desarrollo del presente artículo nos avocamos a probar la
naturaleza jurídica indeterminada de la Alianza y a su vez mostramos un ejemplo claro de
las implicaciones de los compromisos establecidos en la agenda de energía.

III. LA ALIANZA Y SU NATURALEZA JURÍDICA.


1. Derecho internacional.

A. De acuerdo al artículo 2 de la Convención de Viena sobre tratados de 1969.

Ahora bien para dilucidar la naturaleza jurídica de esta Alianza es necesario


acudir a los conceptos que nos brinda el derecho internacional en dos sentidos;
primero a través de la Convención de Viena sobre Tratados de 1969 y segundo a
través de un nuevo concepto doctrinal denominado soft law.

En este tenor, recordemos que la Convención en su artículo 2, sección a,

define a los tratados de la siguiente manera: “Se entiende por tratado un acuerdo

internacional celebrado por escrito entre Estados y regido por el derecho

internacional, ya que conste en un instrumento único o en dos o más instrumentos

conexos y cualquiera que sea su denominación.”[12]


Básicamente desde el punto de vista de la Convención para que un escrito sea
denominado tratado y produzca las consecuencias de uno, deberá contar con los siguientes
elementos: i) Instrumento escrito; ii) acuerdo internacional entre estados; iii) regido por el
derecho internacional; iv) específica que no importa cual sea su denominación: convenio,
acuerdo o convención.
Entonces tenemos que la Alianza mediante la Declaración conjunta, cumple con el
i), ii) y iv) elementos. Es decir, la Alianza consta en instrumentos escritos como las
llamadas declaraciones conjuntas, reportes y anexos; en este conjunto de documentos se

manifiesta la voluntad de los estados de comprometerse entre estos para lograr una
finalidad común. Y lo más importantes la Convención, especifica que independientemente
de su denominación aquellos acuerdos que cumplan con estos requisitos tendrán la calidad
de tratados; independientemente de los requisitos del proceso interno por el que se
celebren. [13]Por lo que la ASPAN es un tratado independientemente de su denominación y
del proceso interno por el que se celebre.
Ahora bien en cuanto al elemento iii) que se refiere a que estos acuerdos
deben estar regidos por el derecho internacional; tiene por efecto que los acuerdos
sean vinculantes al derecho internacional en todo sentido, especialmente para
efectos de reclamación ante el incumplimiento de un compromiso.

Por lo que ante el problema que representaba el elemento iii), las

administraciones ejecutivas[14] de manera hábil y a razón de su dicho, inventaron un


nuevo concepto, el de un acuerdo político no vinculante. Motivo suficiente según

estas administraciones para considerar a la Alianza con efectos no vinculantes al

derecho internacional. Lo cual no lleva a la siguiente pregunta ¿El simple hecho de

que un poder ejecutivo diga que un acuerdo no es vinculante, lo hace no vinculante?

Ahora bien, sea o no sea vinculante, eso no le quita la calidad y finalidad

de un tratado, esto es, un compromiso internacional. Así pues lo que resulta

completamente innegable es que la Alianza es la voluntad de tres estados que

manifiestan por escrito su compromiso, finalidad y voluntad de involucrarse en una

mayor y profunda integración.[15] Y si esto no es un acuerdo internacional

independientemente de su denominación, tal como lo especifica la Convención

de Viena, entonces qué lo es.


Si quisiéramos profundizar al respecto utilizando la doctrina, podemos acudir a la
definición del maestro Paul Reuter, quien nos enriquece con una generosa y amplia
explicación de los tratados internacionales con base en la Convención de Viena; al señalar
que, “un tratado es la expresión de voluntades concurrentes imputable a dos o más
sujetos de derecho internacional, que pretende tener efectos jurídicos en conformidad

con el derecho internacional publico.”[16]


Como vemos una vez más, se cumplen los elementos de la expresión de voluntades
concurrentes a dos o más sujetos de derecho internacional; ya que existe un documento y
anexos que confirman las pláticas y esfuerzos de cooperación entre los tres países, mismos
que son firmados y aceptados tanto por los jefes del ejecutivo como por los ministros
autorizados con plenos poderes.
Ahora bien cuando nos referimos a producir efectos jurídicos debemos considerar
que la finalidad de una negociación es producir consecuencias[17] ya sea de derecho o no.
Por lo que, esa consecuencia siempre tendrá que enmarcarse dentro de un ámbito
jurídico interno y externo al Estado.
Sin embargo, los gobiernos interesados en promover acuerdos que no los

comprometan, lo cual resulta irónicamente contrario a la naturaleza de un acuerdo, crean


hábilmente figuras flexibles que les permitan no tener que someter una decisión a ser sujeta
de conflictos internos con el poder legislativo. Esto es, llámense acuerdos entre caballeros,

acuerdos interinstitucionales y los ahora nuevos acuerdos o declaraciones políticos no


vinculantes; que dicho sea de paso, no tienen existencia el marco de derecho interno.
He aquí un punto interesante, el de producir efectos jurídicos en conformidad con el

derecho internacional público; es decir, el simple hecho de que una administración ejecutiva
trate eludir este encuadre jurídico internacional público, creando figuras que se
autodenominan como no vinculantes, ¿le resta la cualidad y calidad al acuerdo como
tratado? Lo cierto es que no, porque la esencia y finalidad del acuerdo persisten
independientemente de los elementos ajenos que se extraigan.
Esto se puede entender con el ejemplo de un átomo, el núcleo de un átomo tiene
una esencia compuesta de neutrones y protones, e independientemente de las
cargas positivas y negativas que orbiten a su alrededor, la esencia del átomo seguirá
siendo la misma.

Ahora bien, al perseguir el ajuste a las políticas establecidas en el acuerdo


finalmente se producirán efectos jurídicos ya sea nivel internacional o nacional.[18] Entonces
aquí lo interesante es inquirir en el contenido de los acuerdos y los efectos jurídicos a

causar; pues como bien dice el maestro Reuter existen “documentos


aparentemente insignificantes que pueden estar colmados de contenido y de
obligaciones en virtud de su terminología, de su contexto o por sus consecuencias.”[19]
Entonces, si bien en la ASPAN el objetivo principal es ajustar políticas nacionales

para la protección común y el comercio de la región tanto al interior como al exterior de la


misma; tarde o temprano estas políticas se verán necesitadas de promover la remoción
estorbos jurídicos que impidan su desarrollo y de causar efectos jurídicos de derechos y
obligaciones para su buena realización.[20]
Por lo que, finalmente nos obedece analizar los programas, estándares,
regulaciones y principios comunes, así como prever y dilucidar el impacto jurídico en el
derecho Interno. Como más adelante lo demostramos en el caso de la agenda de energía

y el proyecto de reforma energética del Presidente Calderón.

B. Perspectiva de la Convención de Viena sobre tratados de 1969, al respecto de las

declaraciones políticas.
Como anteriormente probamos, la Convención en ninguna parte específica que para
que un tratado se constituya debe forzosamente ser aprobado por los congresos internos;

puesto que esas son vías jurídicas constitucionales de derecho interno de cada país; cuya
finalidad radica en controlar los poderes internos respecto de sus negociaciones
internacionales. Por lo que estas medidas son eminentemente políticas.
Así pues sea cual fuere el nombre que se adopte para elaborar acuerdos con la
finalidad de eludir los procesos políticos establecidos en el derecho interno, en el derecho
internacional no existe diferencia, son acuerdos internacionales independientemente de su
denominación y surtirán efectos.
Ahora bien, los gobiernos ejecutivos de los Estados con la finalidad de evitar los
conflictos internos entre poderes que implican algunas de sus metas, han creado

instrumentos que también eluden los procedimientos internos o las categorías jurídicas
internas. Así pues, se han creado las declaraciones políticas no vinculantes, siendo esta
precisamente la categoría teórica en que podemos ubicar a la ASPAN.

Sin embargo, aun en la existencia de estas declaraciones políticas “la convención


no pone en tela de juicio la naturaleza de tratados de estos otros acuerdos, ni disminuye
su eficacia y obligatoriedad.”[21] Por ello consideramos prudente volver a lanzar la pregunta:
¿El simple hecho de que un poder ejecutivo diga que un acuerdo no es vinculante, lo hace
no vinculante?
Ahora bien, el problema fundamental acerca desentrañar la naturaleza jurídica de la
ASPAN no se encuentra en el derecho internacional, ya que para éste independientemente
de su denominación y siempre que cumpla con los demás elementos será considerado un
tratado; esto sin importar la categoría jurídica que se le asigne en el derecho interno o si
es considerada como una declaración política. Porque que finalmente es un acuerdo entre

naciones.
Por otro lado, si asumiéramos como verdadera la hipótesis de que la ASPAN no es
un tratado si no una declaración política no vinculante, en este caso, el campo doctrinal del

derecho internacional ha optado por acotar con un nombre a este tipo declaraciones
políticas no vinculantes, se han categorizado como “Soft law”[22]
Debemos decir, que este término implica diversos tipos de instrumentos, entre ellos

las declaraciones políticas no vinculantes, los acuerdos no normativos, etc,[23] es tan amplia
la lista de instrumentos que al parecer las características principales que los agrupan es
que no forman parte del llamado hard law; en éste último se constituye otro término doctrinal
para designar a las fuentes formales de derecho internacional, que a pesar de lo
anterior, producen consecuencias de derecho.[24]
Sin embargo, como bien dice el doctor Becerra respecto a este concepto de soft
law: “puede tener un valor académico en la enseñanza del derecho internacional, en la
sistematización del conocimiento, pero en la práctica no tiene ningún sentido. El derecho
internacional es o no es.”[25]

Por lo que este concepto resulta insuficiente para dimensionar realmente los efectos
de un acuerdo que claro establece posiciones políticas, pero que además establece
compromisos a efecto de crear consecuencias de derecho y administrativas al interior y al

exterior de una región, que se considera no vinculante, pero que mas importante no pasa
por el control constitucional que significa el poder legislativo; en el que además el contenido
compromete la actividad del mismo legislativo. Tal como lo exponemos a continuación.

2. Recepción de la ASPAN en el derecho interno.


A. México
En las últimas dos administraciones presidenciales (foxista y calderonista) se han
venido utilizando los llamados acuerdos políticos no vinculantes o declaraciones políticas
no vinculante para establecer compromisos con otras naciones, tal como lo es el caso de
ASPAN.
Ahora bien, esta figura no existe en el derecho mexicano; sin embargo se ha

sustentado su existencia en la facultad que tiene el ejecutivo federal en dirigir la política


exterior (Artículo 89 frac I, constitucional). De tal manera que el ejecutivo elige no se ceñirse
a las figuras que ofrece el derecho interno, para no someter sus compromisos al control

interno y evitar el efecto de vinculación con el derecho internacional, creando una figura
que a razón de su simple dicho debe no ser vinculante, comprometer internacionalmente
pero no ser considerada como tratado.

Lo que provoca dos cosas; primero, que no haya posibilidad de contrapeso[26] de


otro poder, en caso de que una decisión unilateral afecte un principio fundamental o
substancial; y segundo que no exista mecanismo que asegure el cumplimiento de dicho
acuerdo en el supuesto de que no sea así.
Esta hipótesis de declaraciones políticas no vinculantes y su práctica es aberrante,
ya que en el derecho interno sólo existen dos formas de comprometerse
internacionalmente, esto es, a través de los tratados previstos en el 133
constitucional[27] y los acuerdos ejecutivos previstos en la Ley de celebración de tratados.[28]
Con respecto a la figura de los tratados, el artículo 133 establece el procedimiento

requisito para la celebración de un tratado y su efecto de ley suprema. Mientras que la LCT
en su artículo fracción II, ratifica el concepto vertido en la Convención de Viena que
anteriormente analizamos, y de cual es de suma importancia que un acuerdo internacional

independientemente de la denominación será considerado un tratado.


Por lo que al tenor de lo anterior se desprende que efectivamente la ASPAN es un
tratado por la naturaleza de su contenido, ya que compromete internacionalmente a toda
la Nación con otras naciones, independientemente de la denominación se le de al acuerdo
o Alianza. Ya que a través de esta, el ejecutivo se compromete a hacer los
cambios internos necesarios para lograr las finalidades establecidas en la región, es decir,
principios comunes, regulaciones y estándares comunes, armonización, creación u
homologación de regulaciones y estándares, así como intercambio de información y
cooperación en diversos sectores. Esto incluye materias que por función y competencia
están expresamente conferidas al Congreso federal[29].
Aunque por procedimiento se trate de argumentar que ASPAN no es un tratado,

porque no es aprobado por el senado o porque simplemente no cumple con el


procedimiento establecido en el 133 para celebrar un tratado. Lo cierto es que, lo que
constituye la naturaleza de un tratado es el contenido que aborda más allá del

procedimiento interno establecido; por lo que si aborda un contenido que compromete


internacionalmente y crea consecuencias tal cual es la finalidad de un tratado, sin el proceso
interno establecido para un tratado, entonces estamos frente a un acto inconstitucional e

ilegal, puesto que mediante un acto unilateral se compromete internacionalmente a una


Nación.
Y no al revés, que no sea un tratado porque simplemente no sigue el procedimiento.
Que aunque en estricto sentido es así, la falta del cumplimiento del requisito procedimental
no disminuye la finalidad, calidad y efecto del Acuerdo internacional, que es crear
consecuencias ya sean de derecho o no.
Ahora bien considerando como verdadera la hipótesis de la existencia del concepto
de declaración política no vinculante, tenemos que primero, no entra dentro del concepto
procedimental de tratado que establece el artículo 133, y segundo, a la luz de la otra oferta

que nos queda en la LCT como “acuerdos interinstitucionales….independientemente de su


denominación”[30], estaríamos en presencia de la equiparación de las declaraciones
políticas no vinculantes como acuerdos interinstitucionales. Sin embargo el tenor de este

razonamiento, implicaría que dichos acuerdos se convertirían en vinculantes, lo cual carece


de todo sentido teniendo en cuenta la naturaleza que se le pretende dar a las declaraciones
políticas no vinculantes.
Además, si consideramos a la Alianza como un acuerdo interinstitucional,
estaríamos en presencia de un acuerdo que establecería compromisos más allá de la
competencia para los que fue creado.
Es decir, a las últimas administraciones ejecutivas les ha sido ocurrente adoptar un
concepto fáctico y no de derecho. De tal manera que crearon compromisos internacionales
por escrito a través de una decisión unilateral que denominaron como declaraciones
políticas no vinculantes; que no sólo distan del marco jurídico ofrecido por las leyes
mexicanas; si no que además comprometen a una administración y a una nación a realizar

cambios internos para alinearse a los principios comunes establecidos en la región, a través
de creación, armonización u homologación de regulaciones. Tal como lo ejemplifico más
adelante en el caso de la Agenda de Energía y la propuesta de reforma energética.

Por lo que podemos decir, la llamada d.p.n.v, como se insiste en categorizar a la


ASPAN, no sólo es inconstitucional e ilegal, sino que además atenta contra todo sentido
de certeza jurídica en el derecho interno, así como en el derecho internacional.

B. Estados Unidos.

La administración norteamericana evita igualmente caer en definiciones o


conceptos jurídicos para la ASPAN, y lo define como un acuerdo no vinculante;
figura inexistente en el derecho norteamericano. Al igual que en el caso de México,
la Alianza también toca puntos expresamente conferidos al parlamento federal
estadounidense. [31]

Por lo que para comprobar si este concepto denominado como acuerdo no

vinculante es válido en el sistema de derecho norteamericano, tenemos entonces

que acudir primero a exponer las dos grandes formas de celebrar compromisos

internacionales; la primera a través de tratados, cuya jerarquía, procedimiento y


efecto están claramente expresadas en la carta magna del país; y la segunda a
través de los llamados acuerdos ejecutivos.

De esta manera tenemos que el ordenamiento supremo de los Estados

Unidos, en su artículo VI[32] establece el nivel jerárquico que ocupan los tratados.

En primer lugar, se encuentra la Constitución por encima de cualquier ley; en

segundo a lugar, las Leyes Federales emanadas por el Congreso Federal y los

tratados internacionales; y en tercer lugar las Constituciones de cada entidad


federativa; quedando en cuarto nivel las leyes secundarias.
Así pues un tratado celebrado en la forma y requisitos que establece la propia

constitución[33] será ley suprema y al igual que las leyes federales emanadas por el

Congreso se ubicará por encima de las Constituciones estatales y leyes

secundarias. En cuanto a los efectos de los tratados, podemos decir que al ubicarse

jerárquicamente en el mismo nivel de la leyes federales y las constituciones

estatales, esto provoca que en una controversia ante la Suprema Corte, ésta puede

declarar nula la ley federal o la norma constitucional estatal. De ahí la oposición de


las administraciones estadounidenses a celebrar tratados.

Por otra parte los “tratados celebrados con posterioridad a las leyes

federales derogan a éstas últimas, de la misma manera, según se ha indicado, que

la ley posterior produce efecto de abrogar o derogar un tratado anterior que esté en
oposición con aquélla.”[34]

Ahora bien, a diferencia de México, Estados Unidos no ratifica la Convención

de Viena sobre tratados, por lo que no se ciñe al concepto de tratado expuesto por

el artículo 2 de la Convención. Por tanto se entenderá por tratado aquél acuerdo

que cumpla con los requisitos procedimentales constitucionales, por lo que en


sentido, no podemos considerar a ASPAN como un tratado.

Sin embargo, lo innegable es que por medio de la Alianza, la administración

estadounidense se compromete internacionalmente a establecer principios

comunes, estándares y regulaciones, etc, para la región de América del Norte y

llevar los cambios internos necesarios para estos fines. Lo que no demerita la clara

finalidad de establecer un compromiso internacional y la finalidad de crear


consecuencias.
Claro que a este respecto, tenemos que tener claro el contexto geopolítico

de la región, en la que Estados Unidos desempeña el papel de eje conductor de

esta profunda integración, como le llaman. Por lo tanto jamás se permitirá

comprometerse a una situación que no le sea favorable, por lo que esos cambios

internos si hubiere que hacerlos serán los menos; y son más bien los países

esféricos quienes tendrán que ajustar sus estándares y regulaciones. Incluso el

Congreso de los Estados Unidos en la resolución 487 del 28 de septiembre de 2006,

se expresa en contra de que ese país se involucre en una mayor integración con
México y Canadá. [35]

Hasta aquí podemos dilucidar que, la ASPAN no es un tratado de acuerdo al

procedimiento constitucional establecido, ni se tiene la intención de que lo sea, y si

no lo es en procedimiento mucho menos en jerarquía y efectos jurídicos. Por lo que

lo importante aquí es atender primero como ya lo comprobamos a que la ASPAN

causa consecuencias de hecho y de derecho en el sistema estadounidense y

segundo, si este contenido que imponen principios, regulaciones y estándares

comunes son substancialmente contrarios a la Constitución norteamericana. [36]


Ahora bien, en cuanto a la segunda forma en que los Estados Unidos se
[37]
comprometen internacionalmente, es decir los acuerdos ejecutivos (véase cit. ) el
maestro Mc Goven hace una distinción doctrinal de la siguiente manera: 1) Acuerdos
ejecutivos que se realizan en cumplimiento o de conformidad con un tratado existentes; 2)
Acuerdos Congresionales que se celebran condicionados a la aprobación del Congreso,

en ejecución de una ley o resolución del Congreso; 3) Acuerdos Ejecutivos, celebrados


únicamente en cumplimiento de las facultades constitucionales, otorgadas al presidente de
la República.
Debemos de decir, que la ASPAN no obedece a ninguna de las tres categorías
doctrinales en las que se dividen este tipo de acuerdos. Aunque a simple vista pudiera
pertenecer a los de tercera clase. El hecho que nos esclarece esta duda, es que con la
finalidad de evitar que el ejecutivo comprometiera unilateralmente a su Nación el Senado

promulgó la Ley Zablosck, que obliga al presidente a informar de todos los acuerdos
internacionales al Congreso, con la finalidad de que no se comprometa a la Nación.
Como podemos ver, ASPAN ni es un tratado por procedimiento, ni es un acuerdo

ejecutivo en el derecho norteamericano, por lo que doctrinalmente también entra en esta


categoría de soft law, sin este concepto doctrinal no nos sirve de mucho
Lo cierto es que por lo hechos la ASPAN es un acto unilateral del administración

estadounidense que compromete internacionalmente en materias especialmente sensibles


para la Nación, como el de seguridad nacional. Por todo lo anterior resulta engañoso que
se diga que no es un tratado, cuando se establecen directrices políticas, administrativas
para una región; cuando claramente este tipo de contenido obedece más a un tratado que
esta comprometiendo a su Nación, que a una simple declaración política no vinculante.
Pero para dimensionar realmente el efecto de la Alianza debemos atender a su contenido
y casos específicos.

C. Canadá

En cuanto al derecho canadiense, la ASPAN no es un tratado

procedimentalmente, ni un acuerdo ejecutivo, sin embargo de manera substancial

toca materias que deben ser sometidas al Parlamento Federal o en su caso al

provincial. Lo cierto es que en Canadá este tipo de declaraciones o acuerdos

políticos no vinculantes han sido muy utilizados en la práctica.


Es preciso recordar aquí que Canadá firma la Convención de Viena sobre de

tratados de 1969; esto quiere decir que para Canadá existe un solo tipo de Acuerdo a nivel
internacional: los tratados. Puesto que para efectos de la Convención de Viena, resulta
indistinta la denominación que adopten, esto incluyendo los niveles o tipos de acuerdos que
pudieran haber sido creados por el derecho interno de cada país; es decir, un tratado es un
acuerdo y ambos vinculan al derecho internacional independientemente de su
denominación.
Ahora bien, a diferencia de México y Estados Unidos, en Canadá, no encontraremos

la base jurídica del treaty-making power en la Constitución o Acta Constitucional de 1867;


sucede así por una razón histórica en el proceso de creación del gobierno de Canadá
(véase cit. [38]). De esta manera “el Poder Ejecutivo del Gobierno de Canadá, junto con el

representante de la Corona, están a cargo de la celebración de los tratados.”[39].


Sin embargo, no son éstos los únicos requisitos, para que un tratado entre en vigor
en el sistema canadiense, pues se necesita además en determinados casos, de un Acto

de Implementación por parte del Parlamento.[40]


De esta manera, tendremos dos formas de implementar un tratado, ya sea
por “simple implementación del poder ejecutivo”[41] o por implementación de un acto de
legislativo por parte del parlamento (“enacment of legislation.”[42])
En este sentido, la naturaleza de ASPAN como una Alianza, que supone un
acuerdo de voluntades a nivel internacional, aprobada por el primer ministro y el
gobernador general, podría ser considerado un tratado. Sin embargo las recientes
modificaciones al procedimiento canadiense para comprometer a su Estado a un tratado,
implican la aprobación del Senado. Dicho supuesto deja a la ASPAN fuera de ser

considerado como un tratado por la forma procedimental en que es celebrado. A pesar de


ello sigue siendo un acuerdo de voluntades a nivel internacional que crea consecuencias
de hecho y de derecho.

Una vez expuesto el por qué ASPAN no es un tratado formalmente en Canadá,


debemos exponer que tampoco es un acuerdo ejecutivo. “La ley canadiense
no establece un procedimiento formal para hacer tratados”,[43] por lo que podríamos
establecer la variedad de procedimientos “que respondan más a la práctica”,[44] esto es, en
tres niveles o tipos de tratados: 1) “head of state”[45],2) Forma Intergubernamental;
3) Intercambio de Notas. (Véase cit.[46])
En este sentido la Declaración Conjunta de la ASPAN no es ninguno de estos tipos
de acuerdos, sin embargo las agendas firmadas por lo ministros con plenos poderes si
podemos clasificarlos en los acuerdos de forma intergubernamental.
Como vemos, el problema de la ASPAN se crea no en razón de la formalidad, sino

en las implicaciones que tienen los compromiso adquiridos federalmente y la adopción o


no de éste, por parte de las provincias. Es decir por el contenido.
Ahora bien, una vez que nos encontramos ante la discusión sobre el contenido de

ASPAN, y la posibilidad de que sus proyectos necesiten de un “Act of Implementation”; cabe


preguntarnos en qué casos y materias sucedería esto..
Podemos responder tal incógnita atendiendo a las competencias por razón de la

materia que establece la misma Acta Constitucional de 1867; es decir, el Act que debe
implementarse competerá en su caso al Parlamento Federal, en el supuesto de que alguna
de las materias se relacionen con las enunciadas en la sección 91 del Acta Constitucional.
O en su caso, será competencia parlamentaria provincial, si alguna de la materias de
ASPAN se relaciona con los supuestos previstos por la sección 92 de la misma Acta.
Por lo que “el Parlamento Federal y legislaturas provinciales, poseen entre ellos la
totalidad del poder legislativo”,[47] es decir, gozan de la capacidad legal para ejercer
mediante decretos el desarrollo de “leyes que prevalecerán sobre cualquier
instancia de common law que se pueda aplicar en su jurisdicción particular.”[48] Mientras

que el papel de las cortes es determinar que esa legislación emanada por el legislativo sea
congruente con el Acta Constitucional de 1867, principio mejor conocido como de
Supremacía parlamentaria.

Ahora bien en el caso de ASPAN, partiendo de la base de que una de las mayores
pretensiones a grosso modo es la homologación y estandarización de regulaciones; y ya
que resulta claro, que homologar y estandarizar, son palabras e intenciones que implican
la modificación en las leyes internas y en lo que toca a sistema canadiense, es clara
también la necesidad en la que se verá de la Implementación de un Act. Entonces
dependiendo de los cambios en las materias de las regulaciones que se pretendan
implementar; nos surge la siguiente pregunta ¿Qué pasa si el Parlamento o incluso las
provincias según la competencia que corresponda, se niegan a promulgar un Act de
implementación?
En el caso de Canadá (como en el México y Estados Unidos), simplemente no se

podrá implementar tal regulación que pretenda ser creada, modificada o incluso extinguida.
De todo lo anteriormente descrito y analizado, podemos decir que primero, hasta
hace dos años la ASPAN hubiera sido considerada en Canadá indiscutiblemente un tratado,

porque sólo existía un tipo de tratados y aunque podía variar la formalidad las consecuencia
eran las mismas. Sin embargo, con las ultimas modificaciones en el derecho canadiense
acerca de la forma de celebración de los tratados, en la que ahora se incluye a la aprobación

del Senado, la ASPAN queda ahora en una situación similar a la de México.


Puesto que al haber ratificado la Convección de Viena de 1969, está aceptando la
definición que la Convención ofrece y por tanto no importa la denominación que adopte el
acuerdo, ni se puede alegar el derecho interno del país. Por lo que entonces, ASPAN si es
un tratado, aunque no se le trate como uno, ni pase por el proceso que ahora se exige.
Además volvemos una vez más al punto del contenido, se esta comprometiendo a las
provincias y al parlamento federal a través de un acto unilateral, en compromisos que
además invaden competencias de los parlamentos y que claramente involucran a la
Nación.

Ahora bien, aunque pretendiéramos clasificar a ASPAN como un acuerdo de forma


intergubernamental, finalmente tiene efectos de compromiso internacional y siendo así, de
todo modos a través de un compromiso intergubernamental se estaría sobrepasando la

competencia y función de este tipo de acuerdos, e invadiendo la de los parlamentos.


Es por esto último que las provincias canadienses están pugnando fuertemente por
formar parte en las negociaciones internacionales. Lo interesante ahora es el contenido de
la ASPAN; en especial la imposición de principios comunes en la región a la que se está
comprometiendo Canadá internacionalmente con dos Naciones extranjeras; a través de la
sola decisión de un ejecutivo y su administración sin consentimiento del Senado. En las que
además abarca materias y proyectos que competen más allá del ejecutivo, al Parlamento
Federal y provincial.
IV. CASO DEL COMPROMISO DEL SECTOR ENERGETICO EN LA
ASPAN: Recepción en México

A lo largo del presente articulo, hemos sostenido que para entender este

fenómeno de la ASPAN, es necesario de hecho obligatorio, atender al contenido de

la Alianza. Y como ya hemos dicho el contenido es amplísimo, por lo que para fines

ilustrativos y comprobatorios de este artículo, nos avocaremos a exponer como en

el caso de los compromisos del sector energético en la ASPAN, tienen efectos el

derecho interno específicamente de México.


Ahora bien, dentro de la Agenda para la Prosperidad, se establece el Proyecto de
una Comunidad Energéticamente Sustentable. Esto incluye, una serie de principios
comunes, políticas y estándares para la región que se implementarán a través de
regulaciones comunes, o armonizaciones de regulaciones o creaciones de regulaciones en
los tres países.
A continuación mostramos los principios a los que se compromete en materia

energética:

1) En la Declaración Conjunta

“Promover la cooperación sectorial para facilitar la actividad empresarial en sectores

tales como energía, transporte, servicios financieros y tecnología, entre otros, e

invertir en nuestros pueblos;”[49]

2) En la Agenda de prosperidad

“Examinar, mediante un estudio, la dinámica y evolución del mercado de gas natural

en la región.
Examinar la regulación de este mercado, a fin de identificar mejores prácticas para

el suministro eficiente de gas natural.

Promover el desarrollo de tecnologías de energía renovable, mediante el intercambio

de información de políticas y proyectos en los tres países: desarrollo y

comercialización de sistemas eólicos, desarrollo de un mapeo de recursos

energéticos, y etiquetado y certificación común de productos energéticos.”[50]

3) En el primer reporte

Compromiso de crear las condiciones políticas que promuevan el abasto y uso

sustentable de energía en A.N

Compromiso_ Continuar- Coop. Conjunta en areas de: regulación, eficiencia

energética, gas natural y GNL, ciencia y tecnología, confiabilidad de redes de

transmisión eléctrica, producción de arenas bituminosas, energía nuclear,

hidrocarburos, e información, estadísticas y proyecciones energéticas.

4) En el segundo reporte

Recomendaciones para armonizar y fortalecer los estándares de eficiencia

energética, Identificar los retos de investigación e innovación de tecnologías clave,

y DESARROLLAR UN INSTRUMENTO LEGAL TRILATERAL DE COOPERACIÓN

en ciencia y tecnología energética.

Como vemos a simple vista estos compromisos pudieran no significar

problema alguno; sin embargo cuando inquirimos y comparamos éstos con

las propuestas de la mal llamada reforma energética[51] , nos encontramos con el


origen ideológico de este intensión de cambio interno.
Por ejemplo la reforma al artículo 33 fracción V, VIII de la Ley orgánica de

la administración pública[52] faculta a la Secretaría de Energía a que promueva la

participación de los particulares, que significa una violación al 27 constitucional.

Dicha reforma la podemos relacionar directamente con el compromiso establecido

en la Declaración conjunta de facilitar la actividad empresarial.

Ahora bien, el artículo 2 fracción V, VI, VII, VIII de la Ley de la Comisión

reguladora de energía[53], faculta a la Comisión para promover las actividades de

ventas de primera mano de los productos que se obtengan de la refinación del

petróleo, de gas y de los petroquímicos básicos, además de las actividades del

transporte y distribución de gas, de los productos que se obtengan de la refinación

del petróleo y de los petroquímicos básicos, que se realice por medio de ductos, así

como el almacenamiento de dichos productos; y transporte y distribución de

biocombustibles que se realice por medio de ductos, así como el almacenamiento

de los mismos.

Es decir, estas actividades en correlación con la promoción de la participación

de particulares, permite que los particulares se desarrollen en estas actividades. Así

pues se esta fortaleciendo el compromiso en ASPAN de promover mejores


prácticas para el suministro eficiente de gas natural. Además cabe mencionar que

en los Anexos de la Alianza se establece que se debe promover la elaboración de

un gaseoducto.

La reforma al artículo 3 fracción II, III y artículo 4 de la Ley reglamentaria del

artículo 27 constitucional[54] que incluye la distribución del petróleo como parte de

la industria, quita las limitaciones a la actividad de transportación. Compromiso que

podemos relacionar la finalidad que establece el primer reporte, el de crear las


condiciones para el abasto sustentable de la región.
Como vemos, estos pocos son claros ejemplos de la remoción de estorbos

jurídicos internos para cumplir con las finalidades de de la ASPAN, sin la

necesidad de que expresamente se mencione una alineación a dichos

compromisos.
Por lo que la pretensión final de la iniciativa de reforma es lograr la armonización de

los estándares, políticas y principios comunes, que involucran a la Nación como un todo
con dos naciones extranjeras; es decir, cumplir con los compromisos establecidos en la
ASPAN a través de normas vía reglamentaria. Acción legalmente permitida ya que es una

facultad expresa del presidente.


El problema aquí, es que no es debido que a través de una norma reglamentaria se
involucre a la Nación como un todo con potencias extranjeras; y lo que es menos debido,
es que se ideen formas con tal de eludir la intervención Congresional. Así pues la Alianza
y su proyecto energético, representan el origen ideológico de la llamada reforma
energética.
Debemos recalcar, que este proceso se lleva acabo en los diversos sectores y
agendas de la Alianza; cuya finalidad es crear una infraestructura jurídica que sustente los
diversos proyectos de la misma Alianza y su integración silenciosa; que más que

integración profundiza la dependencia hacia Estados Unidos.


Por ejemplo, en febrero de 2005 se aprobó la Ley de Seguridad Nacional, en febrero
de 2007 se aprobó igualmente la Ley de sanidad animal y el 18 de marzo del 2005 se
aprobó la Ley de bioseguridad de organismos genéticamente modificables. Estas acciones
tiene la finalidad de establecer un marco jurídico de desarrollo a los estándares, principios
comunes y regulaciones de las agendas compromiso en ASPAN en los sectores
correspondientes a Salud Animal, Bioprotección e Incremento en la Cooperación de
regulación de biotecnología agrícola (véase cit.[55]) Estas leyes al no representar una gran
sensibilidad nacional no fue tan estridente su paso.
De la muestra del ejemplo anterior, podemos exponer que con respecto a la
implementación del contenido de la Alianza, tenemos dos grandes cuestiones o
problemáticas, uno de carácter substancial, y otro de carácter instrumental. Estos es, en
cuanto al carácter substancial de la Alianza, la preocupación radica en que; esta Alianza no

refleja los intereses bilaterales de México, especialmente el tema migración; pero si refleja
los intereses bilaterales de Estados Unidos, como el tema seguridad y nichos comerciales;
mientras que Canadá, consigue un reflejo mediano de sus intereses bilaterales con el país

hegemónico, ya que el tema migración tampoco ha sido resuelto.


En cuanto al segundo carácter de la problemática, es decir el instrumental, nos
referimos a que hay una falta absoluta, tanto de admitir como definir o categorizar a la

Alianza y sus compromisos en figuras jurídicas como el de implementar dichos


compromisos a través de actos unilaterales de carácter legislativo como los decretos.
Al hacer esto y al comprometer a la Nación como un todo, las tres administraciones
ejecutivas en sus países respectivos pasan por alto a su Poderes legislativos
correspondientes; de tal manera que ni son incluidos en las negociaciones de los acuerdos
plasmados en las agenda políticas, para lo cual no existe obligación y por el contrario si
existe el derecho del ejecutivo en dirigir la política exterior; ni tampoco son consultados
para implementar estas políticas internacionales que si comprometen a sus naciones.
Lo interesante aquí, es que el ejecutivo tiene el derecho de implementar las políticas

que considere necesarias para el desarrollo de su país, el problema radica en que esas
políticas y principios comunes sean de manera substancial contrarias a principios
fundamentales consagrados en la constitución.

Entendemos que las administraciones busquen eludir las trabas y debates que
implican los Congresos; pero no por ello se puede eludir y comprometer a la Nación como
un todo de manera unilateral. Por lo que si estas regulaciones y principios comunes, o
creaciones de regulaciones o intercambios de información y demás acciones, solo
afectaran a la Dependencia Federal, no hay o no habría algún problema. El problema radica
cuando aquellas acciones involucran a toda la Nación; como en el tema del terrorismo,
abordado en la agenda de seguridad,
Y por otro lado, la incertidumbre se agrava cuando en la creación, armonización o
estandarización de regulaciones, no se establece de qué tipo serán o por qué vía. Ya que
si fueran modificaciones o creaciones de reglamentos administrativos, es decir, normas
puramente técnicas o procedimentales que regulen una ley federal, tampoco habría

problema. El problema surge cuando las modificaciones, creaciones o extinciones de una


norma son a una ley federal o fundamental, ya que en ese caso es necesaria la intervención
del Congreso en su función legislativa. Cuestión que no se establece en la Alianza.

Al final de investigación debemos decir que los beneficios y perjuicios, dependen


del cristal con que se mire, como en toda negociación interestatal. Es claro, que Estados
Unidos como país hegemónico y eje conductor de la integración de la región, logra mayores

beneficios bilaterales y regionales que los dos países esféricos, que claramente no logran
sus beneficios bilaterales.
A perspectiva nuestra no es necesario tampoco salir presurosos a la firma o
negociación de más tratados; lo que es necesario es la regulación de la integración. Esto
es, de la función de los mandos ejecutivos, de la intervención de los Congresos, de la
participación ciudadano y por su puesto de la creación de instrumentos jurídicos que
provoquen los mismos efectos jurídicos para las partes.

V. CONCLUSIÓN

Como hemos podido comprobar, el concepto de declaraciones políticas no


vinculantes tras el que se escuda la ASPAN para justificar su existencia y ausencia de
naturaleza jurídica determinada, es inválido, inconstitucional e ilegal en los tres países.

A pesar de lo anterior a través de esta figura que hemos determinado como


inexistente en el derecho interno, se elaboran compromisos internacionales que alinean y
estandarizan en finalidades comunes, especialmente principios políticos a toda una región,
tanto al interior como al exterior de la misma.
Así pues, comprobamos que la ASPAN independientemente de la denominación
con que las administraciones ejecutivas la bauticen para evadir categorías jurídicas y
controles internos, es un tratado que establece la dirección suficiente para
crear consecuencias de hecho y derecho.
Ejemplo claro de lo anterior, se puede constatar con el proyecto del sector energético

que se establece en la ASPAN y su relación directa con la propuesta de reforma energética


del presidente Calderón en México. Siendo éste no el único caso, pero si el más sonado.

VI. BIBLIOGRAFÍA.

1. ARLEY ORDUÑA, Amada María. ASPAN.TLCAN PLUS¿Necesidad de un nuevo tratado?

Tesis de licenciatura, México, UNAM, Facultad de derecho, 2008


2. BECERRA RAMIREZ, Manuel . La recepción del derecho internacional en el derecho

interno. México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Serie de

doctrina jurídica. Núm. 330, 2006.


3. CHEFFINS, Ronald. I. The Revised Canadian Constitucion. Toronto, Ed. McGraw-Hill,

Ryerson, 1986.

4. DUPRAS, Daniel. Internacional Treaties: Canadian Practice, Law and Goverment Division,

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5. HOGG, Meter. Constitucional Law of Canada. Toronto, Carswell, York University, 1997.

6. HRISTOULAS, Athanasios. “Canadá en América Latina.” en Hristoulas Athanasios


Coord. Canadá: política y gobierno en el siglo XXI. México, Cámara de

Diputados, ITAM, Ed. Miguel Angel Porrúa, 2005.

7. LEE HANK, M.Q “La constitución y Federalismo” en Hristoulas Athanasios coord. Canadá
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8. McGOVEN, Edmond. International Trade Regulation. United States of

América, Exeter Globefield Press, 1986.


9. MORENO GARCIA, Víctor Carlos. El derecho de los Tratados. México, Tribunal Electoral de

la Federación, 1995.
10. PALACIOS TREVIÑO, Jorge. Análisis y Critica de la Ley de Celebración de Tratados. México,

Secretaria de Relaciones Exteriores, 2001.


11. RABASA Oscar. El derecho Angloamericano. 2da ed., México, Ed, Miguel Ángel Porrúa,

1982,
12. REUTER, Paul. Introducción al derecho de los tratados. tr. Eduardo L. Suarez, Edición Ed.

rev. / por Peter Haggenmacher, México, Ed. UNAM, Facultad de Derecho :

Fondo de Cultura Económica, D. F. 1999


13. TORO HUERTA, Mauricio Iván del, “El fenómeno del soft law y las nuevas perspectivas del
derecho internacional” Anuario Mexicano de Derecho Internacional, Instituto de

Investigaciones jurídicas, UNAM, México, Vol. VI, 2006.

Paginas de internet

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Norte http://www.sre.gob.mx/eventos/ aspan/faqs


2. Constitución de los Estados Unidos de América http://www.lexjuris.com/lexuscon.htm

3. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, versión electrónica en http://info4.

juridicas.unam.mx/ijure/fed/9/

4. Convención de Viena sobre Tratados de 1969 http://www.derechos.org/nizkor/ley/viena.html

5. Declaración conjunta. http://www.sre.gob.mx/eventos/aspan/faqs.htm

6. Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley reglamentaria


del artículo 27 constitucional en el ramo del petróleo.

en http://www.presidencia.gob.mx/infografias/pemex/index.html

7. Ley de Celebración de Tratados, versión electrónica

en http://www.natlaw.com/treaties/latam/latam/ latam1.htm
8. Proyecto de Decreto por el que se reforma la Ley orgánica de la administración pública

federal, en http://www.presidencia.gob.mx/infografias/pemex/index.html

9. Proyecto de Decreto por el que se reforman diversos artículos de la ley de la comisión

reguladora de energía. en http://www.presidencia.gob.mx/infografias/pemex/index.html

[1] Declaración Conjunta.de Waco, Texas 2005, http://www.sre.gob.mx/eventos/aspan/faqs.htm,


[2] En la declaración publicada en el portal de la Secretaria de Relaciones Exteriores, aparecía como

slogan la frase: “Nuestra seguridad y nuestra prosperidad son mutuamente dependientes” la cual
podemos traducir como un principio rector de la Alianza. Sin embargo para este año 2008 la página

ha sido deshabilitada.
[3] El presidente Vicente Fox optó por bautizar la renegociación del TLCAN como TLCAN- PLUS
[4] http://www.aspan.gob.mx/, http://aspan.fox.presidencia.gob.mx/, http://senasicaw.senasica.

sagarpa.gob.mx/portal/html/senasica_principal/ASPAN/ASPAN.html
[5] Tenemos dos Declaraciones Conjuntas: primero la D.C de Waco Texas del 23 de marzo del 2005,
mediante la cual se establece la Alianza; segundo, la D.C de Mérida Cancún del 31 marzo del 2006,
en la que se reiteran los compromisos del año anterior. Véase idem.
[6] Inicialmente se estableció que los reportes serían anuales, sin embargo, a la fecha sólo se han
hecho dos: reporte de junio de 2005, y reporte de 2006, Véase, idem.
[7] Véase, idem.
[8] Idem
[9] Idem.
[10] Idem.
[11] Idem, Agenda de Prosperidad.-Bienes de manufactura y competitividad y sectorial y regional,

Movimiento de Bienes, E-comercio y TICs, Servicios Financieros, Transporte, Energía, Medio

Ambiente, Agricultura y Alimentos, Salud.

Agenda de Seguridad.- Seguridad de viajeros, Seguridad de carga, BIoprotección, Seguridad de


Aviación, Seguridad marítima, Cooperación en procuración de justica, Cooperación en inteligencia,

Protección, prevención y respuesta, Flujo Seguro a través de Nuestras Fronteras.

Véase. Documentos de la Alianza.


[12] Convención de Viena sobre Tratados 1939 en versión electrónica http://www.derechos.org/

nizkor/ley/viena.html
[13] Idem. Numeral 2 del artículo 2.
[14] Las tres administraciones ejecutivas no tenían una definición clara acerca de la Alianza; los

representantes de los gobiernos lanzaban diferentes denominaciones tratando de evitar siempre las

definiciones, conceptos o nombres de corte jurídico.


[15] Mayor y profunda integración es una frase directamente expresada en la declaración Conjunta.
Véase op.cit., nota 4.
[16] Reuter, Paul. Introducción al derecho de Tratados. 2da. ed., México, Fondo de Cultura

Económica, 2001, p.47.


[17] “se ha sostenido que los acuerdos que carecen de carácter normativo no son tratados

porque en lugar de generar obligaciones jurídicas específicas, sólo afirman posiciones, deseos o

intenciones políticas. Esta concepción no hace sino plantear…. que el acto y la norma están
disociados…… Aunque los estados si pueden reconocer que se encuentran internacionalmente

obligados, sobre todo para reclamar que otras partes están obligadas de la misma

forma” ibídem, p.47, 52.


[18] “los gobiernos utilizan todos lo recursos de terminología con objeto de no tener que reconocer

que están concluyendo un tratado, por lo menos lo que toca a su constitución nacional, aunque si

pueden reconocer que se encuentran internacionalmente obligados, sobre todo para reclamar que
otras partes están obligadas de la misma forma” … Reuter, Paul. Ibídem. p.52.
[19] Ídem.
[20] “la cuestión de si de determinada declaración política emanan o no derechos y obligaciones, será

siempre una cuestión de especie que dependerá de los términos del acuerdo y de la posibilidad de
proceder a la aplicación judicial de los mismos” Moreno García, Víctor Carlos. El Derecho de los

Tratados. México, Tribunal Electoral Federal, 1995, p. 3.


[21] Ibídem. p.1
[22] “El término es usualmente empleado por la doctrina para describir principios, reglas, estándares

o directrices que carecen de efecto vinculante, aunque no dejan por ello de producir determinados
efectos jurídicos. “El fenómeno del soft law y las nuevas perspectivas del derecho internacional”

en Toro Huerta, Mauricio Iván del, Anuario Mexicano de Derecho Internacional, Instituto de

Investigaciones jurídicas, UNAM, México, Vol. VI, 2006, p. 533.


[23] ibídem. p. 534
[24] Ibídem. p. 535
[25] Becerra Ramírez, Manuel. La recepción del derecho internacional en el derecho interno. México,

UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Serie de doctrina jurídica. Núm. 330, 2006.p.6.
[26] Es poco el contrapeso, ya que la administración ejecutiva realiza dichos actos por medio de

figuras jurídicas que le permiten actuar unilateralmente. Tal como lo es la facultad otorgada para

dirigir la política exterior, así como la de realizar decretos. De tal manera que acuerda su agenda

política y ajusta su proceder, mediante reglamentos vía decreto; que claramente no infringen el

proceder legal establecido. Pero que al mas puro estilo quirúrgico contraviene indirectamente
algunos principios fundamentales.vrg. la llamada reforma energética y la agenda de energía en

ASPAN.
[27] Es claro que el constituyente de 1917 no podía prever la existencia de acuerdos ejecutivos o los

nuevos acuerdos no vinculantes, por ello hay que acudir al espíritu de la norma; es decir el
constituyente lo que pretendía era evitar que el ejecutivo comprometiera a la Nación a través de

decisiones unilaterales. “Articulo 133. Esta constitución, las leyes del congreso de la unión que

emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se
celebren por el presidente de la república, con aprobación del senado, serán la ley suprema de toda

la unión. Los jueces de cada estado se arreglaran a dicha constitución, leyes y tratados, a pesar de

las disposiciones en contrario que pueda haber en las constituciones o leyes de los estados”
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, versión electrónica en

http://info4. juridicas.unam.mx/ijure/fed/9/
[28] “Art.2 Para efectos de esta ley, se entenderá por

I. Tratado: el convenio regido por el derecho internacional publico, celebrado por escrito entre

el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y uno o varios sujetos de derecho internacional publico,

ya sea que para su aplicación ser requiera o no la celebración de acuerdos en materias especificas

cuales quiera que sea su denominación, mediante el cual los Estados Unidos Mexicanos asumen

compromisos

II. Acuerdo Interinstitucional: El convenio regido por el derecho internacional público, celebrado

por escrito entre cualquier dependencia u organismo descentralizados de la administración

pública federal, estatal o municipal y uno o varios órganos gubernamentales extranjeros u

organizaciones internacionales, cualquiera que sea su denominación sea que derive o no de un

tratados previamente aprobado.” Ley de Celebración de Tratados, versión electrónica

en http://www.natlaw.com/treaties/latam/latam/latam1.htm La LCT, reitera lo estipulado en la

Convención de VIena 1969 e incluye la figura de los acuerdos interinstitucionales, sin embargo nunca

se da la existencia a la figura de las declaraciones políticas no vinculantes.


[29] Si el ejecutivo realizara los cambios que necesita de manera directa con el congreso tardaría

demasiado en ajustar sus agendas y principios políticos; de tal manera que realiza los cambios

legales que necesita via decreto reglamento. Lo cual no sería problema si sólo fueran cuestiones

procedimentales, sin embargo el problema real surge cuando a través de reglamentos de manera
tácita se establecen principios comunes con otra Nación. Para ver más véase Arley Orduña, Amada

Maria. ASPAN.TLCAN PLUS. ¿Necesidad de un nuevo tratado? Tesis de licenciatura, Facultad de

derecho, UNAM, México, 2008, p.177


[30] Artículo 2, frac II, LCT, op.cit., nota 28..
[31] Véase, Arley Orduña, Amada María, op.cit., nota 29. p.207
[32] “ARTICULO VI. La presente Constitución, las leyes de los Estados Unidos que en virtud de ella

se aprobaren y todos los tratados celebrados o que se celebraren bajo la autoridad de los Estados

Unidos serán la suprema ley del país. Los jueces de cada estado estarán obligados a observaría aun

cuando hubiere alguna disposición en contrario en la Constitución o en las leyes de cualquier

estado.” Constitución de los Estados Unidos de América versión electrónica en

http://www.lexjuris.com/lexuscon.htm
[33] La formula que se requiere para la celebración de un tratado en el derecho norteamericano esta

contenida en el Art. II, sección II de la Constitución; que faculta al presidente de los Estados Unidos

de Norteamérica para que con el consejo y consentimiento del Senado tendrá poder para celebrar

tratados, siempre que en ellos concurran las dos terceras partes de los senadores presentes…“He

shall have power, by and with the advice and consent of Senate, to make treaties, provided two thirds

of the Senators present concur” véase Mc Goven, Edmond, International Trade Regulation. USA,

Exeter Globefield Press, 1986, p.68. En realidad respecto de esta facultad se puede decir, que le

da el poder para negociarlos y después concluirlos, siempre y cuando haya una

intervención obligatoria de senado. De acuerdo con el constitucionalista Bernard Swchartz y con

base en la jurisprudencia de los Estados Unidos de América “no existe un deber constitucional de

hacer al senado su consejero en el proceso de concertación de tratados…, el poder constitucional

del senado de ‘aconsejar y consentir’ es así, en realidad, sólo el poder de consentir.

Constitucionalmente hablando, con el paso del tiempo, el senado posee únicamente un poder de

veto en el proceso de concertación de tratados” véase Gomez-Robledo, Verduzco,

Alonso. Aproximaciones al marco jurídico internacional del Tratado de Libre Comercio. [en línea],

México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Formato pdf., Disponible en

Internet: http://www.bibliojuridica.org/libros/libro.htm?l=1060
[34] Foster v. Neilson 2 Peter’s Reporter, 253 Cherokee tobaccio cases!! Wallace reporter
p.616 United States v Lee tai , 185 United States Reporter, 213. Véase Rabasa, Oscar. El derecho

Angloamericano. 2da ed., México, Ed, Miguel Ángel Porrúa, 1982,p.540


[35] Para perspectivas políticas de estados Unidos respecto de la ASPAN, Véase, Arley Orduña,
Amada María, op.cit., nota 29. p.225
[36] Para ver materias que se tratan en ASPAN y que competen al Congreso, Véase, Arley Orduña,
Amada María, op.cit., nota 29. p.206
[37]“..this express treaty-making-power the president has in this own right an implied power, of

uncertain extent, to negotiate and conclude international agreements, which are known as ‘executive
agreements’…The distinction between treaties and executive agreements is peculiar to US

constitucional law is concerned both are treaties and are of equally binding force In this discussion

the word treaty will be used in the constitucional rather than the international sense”. Mc Goven,
Edmond, op.cit., nota 33, p.68
[38] “Poco a poco los dominios o miembros del Common Wealth, adquirieron

personalidad internacional y los derechos que ello implica” en Hogg, Meter. Constitucional Law of

Canada. Carswell, York University, Toronto,1997, p.290 “después del la Primera Guerra Mundial, el

gobierno de Canadá actuó con propia autoridad internacional y las autoridades británicas

simplemente ratificaron los tratados” en Dupras, Daniel. Internacional Treaties:Canadian

Practice. Law and Goverment Division, 2000, p. 2. Crf. “Así en 1931 bajo el Statute of

Westmister, varios dominios del Imperio Británico, incluyendo Canadá, obtuvieron su independencia,

y con ello la autoridad para actuar internacionalmente y los atributos de soberanía como

Estado…….en la Declaración de Balfour, la convención fue especifica, especialmente con la

cuestión del treaty-making power, resolviendo que cada gobierno de los dominios tendría el poder

de negociar, firmar y ratificar por si mismo, a nombre del Dominio.” Hogg,Meter. op.cit., nota 38,

p.298.
[39] Hogg,Meter. Idem.
[40] Aunque si bien existe una disposición, en la que pudiera considerarse que se le otorga al

parlamento y al gobierno Canadá los poderes necesarios para hacer cumplir las obligaciones, con

respecto a la materia de tratados, que a la letra dice:“El Parlamento y el gobierno de Canadá tendrán

todos los poderes necesarios o apropiados para cumplir las obligaciones de Canadá o de cualquiera
de sus provincias, como parte de Imperio Británico, hacia los países extranjeros, que surjan

bajo tratados en el Imperio y dichos países extranjeros” Rabasa, Emilio, op.cit., nota 35, p.140; “The

Parlament and goverment of Canada shall have all powers necessary of paper for performing the

obligations of Canada or of any province thereof, as parto f the British Empire, towards foreign

countries, arising under treaties between the Empire and such foreign countries” Idem.
[41]Ibidem, p.292
[42] Idem
[43] Ibidem. p. 291.
[44] Idem
[45] Esto significa que para Canadá la reina puede ser nombrada parte. Fue hasta 1947 que para
realizar esta forma de tratados, se requería un Act formal por parte del rey de Londres Cfr. “este

tipo de tratados se ha vuelto poco usual en la práctica a canadiense, que desde 1947 nunca ha

tenido ocasión de usar esas formalidades”.Idem


[46] Cfr. “Forma Intergubernamental .- Es un tratado en el que los gobiernos (no en la

formalidad del head of state) son nombrados partes. Este tipo de tratados son firmados por un

oficial, quien actúa con la autoridad de un ‘intrument of full power’, documento que es firmado por

el ministro de Asuntos Exteriores…. Que otorga poder plenipotenciario ‘full power’ para firmar

tratados. .

Intercambio de Notas, es mucho menos formal que el Intergubernamental, y mucho más común, es

concluido por medio de intercambio de notas (carta) entre los dos estados acordantes, las notas

pueden ser firmadas por los Estados, por medio de los Ministros de Asuntos Exteriores, o

embajadores o altos comisionados o cualquier ministro a cargo del departamento aparte del de
Relaciones Exteriores” Gotlieb A. E “Canadian treaty- Making” en Hogg,Meter. Ibidem, p.292.
[47] CHEFFINS, Ronald I. The Revised Canadian Constitucion. Toronto, McGraw-Hill : Ryerson,

1986 p.93.
[48] LEE HANK, M.Q. “La constitución y Federalismo”. en Hristoulas Athanasios coord. Canadá

política y Gobierno en el S.XXI. México, ITAM, Ed. Porrua, 2005, p.22.


[49]Declaración Conjunta, Waco, Texas, op.cit. nota 4
[50] Agenda de Prosperidad. idem
[51] Mal llamada reforma energética ya que no es una reforma de todo el sector energético, ya que no

incluye nuevas energías.,


[52] Véase en Proyecto de Decreto por el que se reforma la Ley orgánica de la administración pública
federal, Disponible en Internet. www.presidencia.gob.mx
[53]Véase en Proyecto de Decreto por el que se reforma la Ley de la Comisión reguladora de energía,
Disponible en Internet. www.presidencia.gob.mx
[54] Véase en Proyecto de Decreto por el que se reforma Ley reglamentaria del artículo 27

constitucional, Disponible en Internet. www.presidencia.gob.mx


[55] Anexos en la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte, op.cit. nota 4,

Véase también Arley Orduña, Amada. Op.cit., nota 29, p.338 y 161

http://www.unla.mx/iusunla31/reflexion/ASPAN,%20Tratado,%20acuerdo%20ejecutivo%20o%20
que%20es.htm