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Nueva Ley sobre Cambio Climático en Colombia

Con la expedición de la Ley No. 1931, del 27 de julio de 2018, Colombia dio los
primeros pasos hacia el cumplimiento de los compromisos adquiridos bajo el
Acuerdo de París (ratificado por Colombia el 22 de abril de 2016), en relación
con las medidas que deben tomar los países parte para el mejoramiento del
Cambio Climático.

¿En qué consiste específicamente la nueva Ley de Cambio Climático?

Esta regulación establece los lineamientos bajo los cuales las entidades
territoriales y autoridades ambientales deberán regirse frente a la gestión del
Cambio Climático en su jurisdicción, puntualmente respecto a la adaptación del
clima y la mitigación de gases efecto invernadero, los cuales deberán ser
tenidos en cuenta de ahora en adelante por dichas entidades a la hora de
tomar decisiones en la materia.

¿Qué implicaciones representa esta nueva Ley para los sectores


comerciales o industriales?

Conforme a la nueva ley, las empresas del sector comercial y/o industrial
deberán sujetar sus actividades a los Cupos Transables que contienen un
límite para la emisión de gases de efecto invernadero, medida que exige
mantener el crecimiento económico dentro de un contexto de desarrollo
sostenible, limitando cada vez más las actividades que impliquen una alta
generación de gases efecto invernadero y una prolongación de los recursos
naturales de los cuales dependen dichas actividades económicas.

Los instrumentos jurídicos de las Naciones


Unidas
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático
El sistema de las Naciones Unidas está a la vanguardia de los esfuerzos para salvar nuestro
planeta. En 1992, la Cumbre para la Tierra dio lugar a la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) como primer paso para afrontar el problema.
Hoy en día cuenta con una composición casi universal. Un total de 197 países han ratificado la
Convención, convirtiéndose en Partes de la misma. El objetivo final de la Convención es
prevenir una interferencia humana "peligrosa" con el sistema climático.
Protocolo de Kyoto
En 1995 los países iniciaron las negociaciones para fortalecer la respuesta mundial al cambio
climático y, dos años después, adoptaron el Protocolo de Kyoto. Este obliga jurídicamente a los
países desarrollados que son Parte a cumplir unas metas de reducción de las emisiones. El
primer período de compromiso del Protocolo comenzó en 2008 y finalizó en 2012. El segundo
período de compromiso empezó el 1 de enero de 2013 y terminará en 2020. Hoy en día hay
197 Partes en la Convención y 192 en el Protocolo de Kyoto.

Acuerdo de París
En la 21ª Conferencia en Parísel 2015, las Partes en la CMNUCC alcanzaron un acuerdo
histórico con el objetivo de combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones y
las inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono.
El Acuerdo de París se basa en la Convención y, por primera vez, agrupa a todas las naciones
bajo una causa común: realizar ambiciosos esfuerzos con el objetivo de combatir el cambio
climático y adaptarse a sus efectos, con mayor apoyo para ayudar a los países en desarrollo a
que lo hagan. De esta manera, define un nuevo camino en el esfuerzo climático a nivel
mundial.

El principal objetivo del Acuerdo de París es reforzar la respuesta mundial a la amenaza del
cambio climático manteniendo el aumento de la temperatura mundial en este siglo por debajo
de los 2 ˚C con respecto a los niveles preindustriales y proseguir con los esfuerzos para limitar
aún más el aumento de la temperatura a 1,5 ˚C.

En el Día de la Tierra, el 22 de abril de 2016, 175 líderes mundiales firmaron el Acuerdo de


París en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Este fue, con diferencia, el acuerdo
internacional que más países firmaron en un solo día. Otros también lo han firmado desde
entonces. Actualmente hay 184 países que se han sumado al Acuerdo de París.

Cumbre del clima 2019


El 20 de septiembre de 2019, el Secretario General António Guterres convocará a los Estados
Miembro a que participen en una cumbre sobre el clima donde se reunirán los líderes del
mundo, el sector privado y la sociedad civil con la finalidad de respaldar el proceso multilateral
e incrementar y acelerar la acción climática. Para dirigir los preparativos de la Cumbre sobre
Cambio Climático 2019 el Secretario General nombró a Luis Alfonso de Alba, ex diplomático
mexicano, como su Enviado Especial. La Cumbre se enfocará en sectores clave donde la
acción puede generar una mayor diferencia —industria pesada, soluciones ecológicas,
ciudades, energía, resilencia y finanzas para el cambio climático. Los líderes del mundo
reportarán en lo que ellos estan haciendo, y en lo que van a intenar hacer cuando ellos sean
convocados en el 2020 para una nueva Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima,
donde los compromisos serán renovados y podrán ser incrementados.
Las organizaciones internacionales que anunciaron su compromiso con la neutralidad
climática son:

1. Secretaría de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE)

2. Mercado Común de África Oriental y Austral (COMESA por sus siglas en inglés)
3. Banco de Desarrollo de África Oriental (EADB por sus siglas en inglés)
4. Banco de Desarrollo de África Occidental (BOAD por sus siglas en francés)
5. Banco Asiático de Desarrollo
6. Comunidad del Pacífico
7. ICLEI - Gobiernos locales para la sostenibilidad
8. Banco Europeo de Inversiones (BEI)
9. Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD)

10. Secretaría de la Comunidad para el Desarrollo del África Austral (SADC)

11. Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

12. Comité Paralímpico Internacional (CPI)

13. Organización Latinoamericana de Energía (OLADE)

14. Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC)

Con este compromiso, se han unido a las agencias de las Naciones Unidas que, en 2007,
adoptaron una estrategia y una hoja de ruta para alcanzar la neutralidad climática para 2020.
Actualmente, más de la mitad de las agencias de la ONU son climáticamente neutras, y
representan el 39 % del total de emisiones de la ONU, según el informe Greening the
Blue de 2018 (en inglés).
Algunas de las acciones climáticas que estas organizaciones están implementando para
reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero incluyen la instalación de sistemas
solares fotovoltaicos, políticas para la reducción de los viajes aéreos, la mejora de los
sistemas de aislamiento e iluminación en los edificios, la reducción del papel utilizado en
las conferencias, la instalación de sistemas de refrigeración eficientes, la promoción de
planes de uso compartido de vehículos entre los empleados, el establecimiento de políticas
de adquisiciones sostenibles y la mejora de la recogida y el reciclaje de residuos, entre
muchas otras.
La ambición de la iniciativa es motivar a otras organizaciones internacionales para que
asuman pronto este compromiso y amplíen el mensaje de la urgencia de la acción climática
de la sociedad. Solo así se evitarán los peores efectos del cambio climático.

El acuerdo de Copenhague y las negociaciones sobre cambio climático. Acuerdos


internacionales.
La vigencia del Protocolo de Kioto finalizó en 2012, por lo que desde la 13ª Conferencia de
las Partes (COP 13) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático celebrada en Bali en 2007, se ha estado trabajando para alcanzar un acuerdo
internacional que fijara un marco que lo sustituyera. Utilizando la hoja de ruta fijada en Bali,
se negoció intensamente durante dos años con el objetivo de alcanzar en diciembre de 2009,
en la decimoquinta (COP 15) celebrada en Copenhague, un ambicioso acuerdo internacional
de lucha contra el cambio climático. A pesar de las altísimas expectativas generadas, el
documento que surgió de la reunión de alto nivel no recibió una valoración muy positiva, ya
que no permitió alcanzar un acuerdo legalmente vinculante de reducción de emisiones para
después de los objetivos establecidos para 2012

Entre los aspectos positivos del Acuerdo de Copenhague destaca el reconocimiento de la


necesidad de limitar el incremento en la temperatura global a 2o C y de alcanzar un techo
de emisiones global y por países lo antes posible. Se estableció la necesidad de estas
fuertes reducciones de las emisiones mundiales basándose en el Cuarto Informe de
Evaluación del IPCC. Aun así, actualmente las reducciones están lejos de este objetivo, el
tope por el que los científicos dan una probabilidad razonable de evitar los peores impactos
del cambio climático.
Además, cabe destacar que se suscribieron al Acuerdo gran parte de los países,
representando el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero globales, y que los
países en vías de desarrollo adoptaron un papel activo en las negociaciones adquiriendo
compromisos, aunque modestos, en la reducción de emisiones de gases de efecto
invernadero.
Una de las mayores contribuciones del Acuerdo de Copenhague se enmarca en el ámbito
de la financiación, con el compromiso de los países desarrollados de proveer recursos por
valor de 30 mil M$ en el periodo 2010-2012 para financiar actuaciones de adaptación y
mitigación del cambio climático en países en vías de desarrollo. También se comprometieron
a movilizar conjuntamente 100 mil M$ anuales en 2020 con el objetivo de satisfacer las
necesidades de los países en vías de desarrollo, especialmente los menos desarrollados.
Para movilizar la financiación prometida, se acordó la creación de un grupo de trabajo en
Naciones Unidas para estudiar posibles fuentes de ingresos.
A pesar de estos elementos positivos, el Acuerdo de Copenhague adoleció de importantes
debilidades. Los principales países en desarrollo, como China o India, no aceptaron
medición, información y verificación de sus emisiones por terceros. Tampoco se detallaron
los instrumentos para repartir y poner a disposición de los países en desarrollo la
financiación comprometida. Sin embargo, la más destacable fue la falta de objetivos
cuantitativos vinculantes jurídicamente, lo que se introduce como un elemento negativo de
cara a la realización de las inversiones en el ámbito de la mitigación del cambio climático
(energías renovables, nuclear, etc.), ya que no se ofrecen señales claras a las empresas
sobre el compromiso global en esta materia.
El Acuerdo de Copenhague fijó enero de 2010 como fecha límite para que los países que
se adhirieron enviaran sus objetivos de reducción de emisiones a la Convención Marco de
Naciones sobre el Cambio Climático. Algunos de los principales objetivos que se anunciaron
se resumen en la Tabla 3-2.