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En abril unas 1500 personas de varias nacionalidades Según la asociación pueblo sin fronteras que

acompaño la primera caravana 300 de ellas pudieron entrar a usa y solicitar asilo

Los nacionales centroamericanos llevan años migrando hacia el norte y hacia Europa, pero desde
el pasado 13 de octubre , más de 10.000 personas hondureñas se han unido para caminar juntas,
vinculadas a la llamada caravana migrante, en dirección a México y Estados Unidos.

Este éxodo masivo se ha convertido en una de las mayores crisis humanitarias en la región.

La marcha fue según autoconvocada sin embargo uno de los principales dirigentes parece ser
Bartolo fuentes que es periodista, activista y ex diputado del partido opositor hondureño El parido
libre, donde milita el expresidente Manuel Celaya aunque no se sabe si fuentes es miembro activo
del partido libre.

Sabiendo esto, el partido del gobierno el partido nacional de honduras a través de su cuenta en
twiter responsabiliza l partido libre de supuestamente incitar esta caravana para hacerle daño a la
imagen del país a la imagen del presidente sin importar los resultados negativos que puedan tener
los migrantes, a lo que el partido liberal negó rotundmente las acusaciones, sin embargo en su
cuenta oficial de Facebook el partido libre difunde imágenes y panfletos información acerca de la
caravana como lugar de reunión etc.

Los migrantes entrevistados aseguran huir por cuenta propia victimas de una crisis económica y
no motivado por un partido político y es que según datos del fondo social de la deuda externa y
desarrollo de honduras más del 68,8 % de los hondureños vivian en situación de pobreza en 2017
y un 44,2 % en pobreza extrema, estamos hablando de mas de 6 millones de personas que son
pobres en un país como honduras que apenastiene unos 9 millones de habitantes

La respuesta de los Estados ha estado centrada en el control policial, que se ha acentuado en los
últimos días. Tanto es así, que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió un
comunicado la semana pasada expresando su preocupación por los abusos y vulneraciones de
derechos humanos que vienen sufriendo las personas de la caravana migrante y llamando a los
Estados de la región a adoptar medidas para su protección, reforzando así las denuncias de
organizaciones de la sociedad civil. Falta transparencia, no hay información veraz sobre
alternativas migratorias y se están produciendo deportaciones irregulares.

Especialmente amenazadores son los pronunciamientos de autoridades estadounidenses, que han


descrito a la caravana como un movimiento que incluye a muchos criminales y una amenaza a la
soberanía y a la seguridad nacional. La CIDH ha rechazado el uso de este "lenguaje estigmatizante,
criminalizador y de acusaciones sin fundamento en referencia a las personas migrantes y
solicitantes de asilo, el cual puede fomentar actitudes xenófobas". En Honduras se intenta vincular
esta caravana con fines partidistas y hay acoso a las personas que están expresando su solidaridad
con la gente en camino y exigiendo cambios.
El mayor responsable de este éxodo hondureño es un Estado con déficit democrático, tanto en su
proceso electoral como en la separación de poderes públicos. Un sistema político con altos índices
de corrupción y que favorece la impunidad, limita las libertades públicas y persigue a los
defensores de los derechos humanos.

El crecimiento imparable de los niveles de desigualdad y empobrecimiento sitúan a Honduras en


los últimos puestos de desarrollo del continente. A la par, la violencia generalizada es un drama
diario en el país. Las tasas de homicidio, la extorsión y la amenaza, así como la falta de confianza
en los cuerpos de seguridad, hacen inconciliable la vida cotidiana personal, comunitaria, social y
económica en los pueblos y ciudades de Honduras. La caravana es, por tanto, el rostro de las
múltiples crisis que acechan la región.

Miles de migrantes hondureños dejaron su país e iniciaron una caravana para cruzar
Centroamérica y México, con el objetivo de llegar a Estados Unidos. El presidente Donald Trump
respondió con amenazas a esta travesía que empezó el fin de semana pasado, mientras que el
gobierno mexicano anunció medidas para frenar el flujo de migrantes.

Esta caravana está integrada por más de 3,000 personas –menores, mujeres y adultos mayores
entre ellas– que huyen de la violencia, la pobreza y de las violaciones a derechos humanos en
Honduras, según información de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Derechos Humanos en México (ONU-DH).

Cerca de 500 personas que iniciaron la caminata desde San Pedro Sula, Honduras, pasaron la
noche en refugios y el parque central a la espera del resto del contingente.

Integrantes de la Caravana dijeron que al ingresar a México solicitarán al país visas humanitarias
para seguir su camino hacia Estados Unidos.

Una migrante, que se identificó como Ana, contó que los llamados a formar caravanas para
emprender el camino hacia Estados Unidos (difundidos en redes sociales) y las nulas
oportunidades de tener una vida digna en su país -dijo Ana- está causando que mucha gente que
antes no se atrevía a viajar en la ruta migratoria, ahora ya esté dispuesta a intentarlo. “Ya no
tenemos miedo”, dijo la joven migrante.