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1. Introducción.

En las líneas que siguen se intentará hacer una reconstrucción breve de la historia de las formas
de gobierno y las teorías que se han hecho siempre sobre el poder. Para esta finalidad el texto
estará constituido por tres partes fundamentales que permitirán explicar de mejor forma los
elementos que se imponen en el abordaje de las temáticas que a continuación presentaré. Así,
en primer lugar se hará una reconstrucción de la historia de las formas de gobierno y se hablara
de algunos de sus principales teóricos hasta la edad media, y luego, en la segunda parte de este
texto, como problematización propuesta por el grupo investigador, se proponen un par de
reflexiones, en torno a la consideración de la evolución en el pensamiento de estas formas de
gobierno, a saber, por una parte se propone una diferenciación de las diferentes formas de
democracia como se ha venido entendiendo hasta la modernidad como la forma de gobierno
fundantes, aquí se plantearan las distinciones pertinente que pondrán de manifiesto la forma en
la que se han entendido los procesos democráticos sobre la idea de la frase que se proponen
como la idea según la cual puede entenderse que los gobernantes deben estar siempre para el
cuidado de sus ciudadanos, todo esto expuesto sobre la idea de autores del corte de Norberto
Bobbio y Luigi Ferrajoli. Así mismo se propone una forma particular de entendimiento de las
formas de gobierno y su evolución histórica, a saber, la de Michel Foucault, quien muestra una
interesante forma de comprender el ejercicio de gobernar en el entendimiento de lo que él
denomina el poder pastoral. Luego, con todo esto, se propondrá una última parte en la que se
pondrán de manifiesto las principales conclusiones que se pueden extraer de toda esta
problematización.
2. Las formas de gobierno en la historia.
2.1. Época antigua: Platón.
El libro V de La república comprende, en un primer sentido, la propuesta de una organización
política que puede ofrecer al pueblo griego unas formas de vida fundadas en la justicia que,
expuesto en la voz que Sócrates, tiene una multiplicidad de condicionantes para el efectivo
establecimiento de un Estado que al menos se aproxime al que él describe.
Así, la propuesta platónica configura lo que se puede entender como el carácter comunitario de
la sociedad, en el sentido en que el mayor mal para el Estado es lo que lo divide y el mayor
bien lo que lo une. Con lo que se enmarca en el texto la idea de una sociedad en la que el placer
y el dolor sean comunes al conglomerado de personas que comprende el Estado griego, de tal
manera que todos puedan alegrarse o entristecerse por las mismas cosas.
De esta manera, por ejemplo tras ser confrontado por Polemarco y Adimanto, Sócrates se ve
obligado a establecer, para dicha sociedad ideal y su forma de gobierno, el lugar que en ella
tendrían las mujeres y los niños. Para el caso de las mujeres, como una primera condición,
Socrátes establecerá la similitud de los dotes –salvo la fuerza física- de éstas al respecto de los
de los hombres, por lo cual se dirá que las mujeres deben realizar las mismas tareas que los
hombres, así como recibir su misma educación. Pero, se dirá, además, que las mujeres no
pueden habitar con exclusividad para un hombre, esto es, que las mujeres serán comunes a todos
los hombres de la sociedad.
En el mismo orden, se estable que los hijos son comunes a la sociedad y no deben saber quiénes
son sus padres, por lo que deben ser entregados a magistrados que serían, pues, lo encargados
de su educación.
Luego, se establece, además, para su forma de gobierno la cuestión de la esclavitud de la que
se dirá que, en tal Estado ideal, ningún griego podrá esclavizar u otro griego, y que la esclavitud
sólo será aceptado cuando el esclavo es un bárbaro. Además que establecerse lo que se podría
entender como una primera idea de guerra justa, al menos en los límites del imperio griego, ya
que propone, por ejemplo, que en las guerras entre los griegos sólo se puede desprender a los
muertos de sus armas ni se pueden afrentar los territorios de los vencidos.
Con todo lo anterior, al ser confrontado por Glaucón sobre el carácter de posibilidad de
semejante idea de Estado, Sócrates establece la idea según la cual, para el establecimiento de
una sociedad con un gobierno tal, los filósofos deben gobernar o los gobernantes filosofar. De
lo que se concluye con la exposición de la idea del filósofo que es, pues, el verdadero amante
de la sabiduría y quién no confunde lo que realmente son las ideas de lo que parecen serlo. Por
lo que se hace importante, en última instancia, definir la diferencia entre lo que es objeto del
conocimiento y lo que lo es de la opinión. Esto es, que el conocimiento es conocimiento de algo
que es, ya que en lo que respecta a lo que no es se considera que es ignorancia, mientras la
opinión en Platón toma el lugar de un término medio entre conocimiento e ignorancia, al
respecto, por ejemplo de la expresión de la multiplicidad de cosas sin conocer su esencia, lo
que es más cuestión de la opinión que del verdadero filosófo.
2.2. Época moderna. Contractualismo.
Con el surgimiento de muchas ideas más a lo largo de toda la historia, aparecen múltiples
autores pasada la edad media que empiezan a constituir a la democracia en el centro del
ordenamiento político que es hoy y la convierten en la forma de gobierno más importante hasta
nuestros días.
Dentro de estos autores resaltan Hobbes, Rousseau, Locke y Kant que son los primeros que
parten del entendimiento de la necesidad de asociación del hombre en el sentido en que
comprenden que, necesariamente, esa asociación debe darse entregando unas libertades al ente
gobernador (Leviatán, si se le quiere decir en palabras de Hobbes) a cambio de que este le
ofrezca a las personas la seguridad que necesitan, puesto que si estuvieran fuera de la sociedad
política se encontrarían en el caos y sucumbirían como sociedad pues no podrían convivir como
una comunidad sino que se dejarían dominar por sus pasiones y entrarían en una guerra de todos
contra todos.
3. Problematizaciones.
3.1. Democracias.
3.1.1. Democracia mayoritaria o plebiscitaria.
La definición básica de esta forma de democracia se da en torno a la cuestión constitucional-
garantista, es la que propondría una democracia constituida esencialmente por la omnipotencia
de la mayoría o si se prefiere, de la soberanía popular. Es una idea ya vieja y criticada hace más
de dos milenos por Platón y Aristóteles; esto es, la idea del gobierno de los hombres en
contraposición al gobierno de las leyes o como dice Ferrajoli: “Una ilusión que siempre vuelve
a proponerse en los momentos de crisis de la democracia” (Ferrajoli, 2008).
Ahora, las implicaciones que traerían consigo los mecanismos propios de una democracia
plebiscitaría, lejos de ser ilusorias, serían catastróficas para la idea de una democracia
constitucional, pues traerían con ellos la anulación de las reglas y los límites al poder ejecutivo
que representa a la mayoría, la división misma de los poderes y de las funciones de control y
garantías de los agentes parlamentarios de un territorio. Esto es, pues, la anulación de cualquier
sistema de mediaciones, límites, controles y contrapesos propio de la llamada democracia
constitucional aglutinando así todo poder decisorio en una idea de Estado completamente
presidencialista, representado en un jefe delegado por la mayoría como expresión directa de la
soberanía popular.
“Ante las tesis antiparlamentarias y presidencialistas de Schmitt –que contraponía al
“desmembramiento partidista” del cuerpo social expresado en el parlamento el carácter unitario
y orgánico de la representación operada por un presidente electo por el pueblo- Kelsen replicaba
que un órgano monocrático, por lo demás desvinculado de una relación permanente de confianza
con su base electoral, no puede, por su naturaleza, representar del mismo modo que un
parlamento la pluralidad de fuerzas y de intereses en conflicto en la sociedad, sino únicamente
a la parte vencedora en las elecciones.” (Ferrajoli, 2008)

3.1.2. Democracia constitucional: un nuevo paradigma.


Respecto a la democracia constitucional, la tesis que provee Ferrajoli y a Bobbio consiste en
que esta es la consecuencia de un cambio de paradigma en cuanto a la manera de entender el
papel del derecho producido en las últimas seis décadas; cambio de paradigma que, aunque no
puede ubicarse en una fecha exacta, si puede decirse que es producto de la caída del nazismo y
la conformación de las Naciones Unidas, esto es, aproximadamente en el período comprendido
entre 1945 y 1949.
Con este nuevo paradigma constitucional se entendería que el consenso de masas sobre el cual
se fundaban las dictaduras fascistas no podría ser –aunque mayoritario- el único orden de
legitimación del poder, volviendo así sobre el significado original de la “constitución” de límite
y vínculo a los poderes públicos, y garantía a la división misma de los poderes, como se
estableciera dos siglos atrás, en 1789, por medio del artículo 16 de la Declaración de los
derechos del hombre.
“Pues bien, este cambio de paradigma, que ha hecho posible el papel de las constituciones como
garantía de la división de poderes y de los derechos fundamentales, se produjo con aquella
verdadera invención de este siglo, consistente en el carácter rígido de la constitución –o, si se
prefiere, en la garantía de esa rigidez-, y en consecuencia en la sujeción al derechos de todos los
poderes, incluso el poder legislativo, en el plano del derecho interno y también el del derecho
internacional: su sujeción, precisamente, al imperativo de la paz y a los principios de la justicia
positiva, y ante todo a los derechos fundamentales, establecidos tanto en las constituciones
estatales como en ese embrión de constitución mundial constituido por la Carta de las Naciones
Unidas y la Declaración universal de los derechos humanos.” (Ferrajoli, 2008)

Ahora, esta rigidez de la constitución consiste en el reconocimiento del hecho de que las
constituciones son normas que están en un orden superior a la legislación misma y por esto, se
debe garantizar por medio de la previsión a partir del desarrollo de procedimientos especiales
para la reforma de las constituciones y también, a partir de la institución del control
constitucional de las leyes por medio del establecimiento de tribunales constitucionales.
Con esto, se desdibuja del panorama político el principio de soberanía tal como fuera entendido
en su sentido clásico de potestas legibus soluta ac superiorem non recognoscens, dado que con
la instauración de las constituciones no existen ahora los sujetos soberanos ni los poderes que
tengan un carácter soberano interno, puesto que todos estos –incluso el legislativo- quedan por
completo sujetos a la ley constitucional. Además, al menos en el ámbito jurídico, no existe
tampoco una soberanía externa, dado que con la Carta de las Naciones Unidas los Estados se
someten a un pacto de sujeción enmarcado en la prohibición de la guerra y en la obligación del
respeto a los derechos fundamentales.
3.2. El poder pastoral.
El poder pastoral tiene como fundamento la siguiente premisa: que el rey, el dios o el jefe es
un pastor con respecto a los hombres considerados estos últimos como un rebaño. Esta idea se
desarrollará en todo el oriente mediterráneo. Principalmente Egipto, en Asiria, en Mesopotamia
y sobretodo, claro está, en los hebreos.
Así pues lo que se define con el pastor y su rebaño es un poder de tipo religioso. Pero ¿Cuáles
son los rasgos distintivos de este pastoreo? En primer lugar tendríamos que decir que el poder
pastoral se ejerce en definición sobre un rebaño y puntualmente sobre un rebaño en movimiento,
no sobre un territorio. Por ello muchos afirmaran que este poder es desterritoriaizado, esto lo
afirmarán desde el hecho de que el poder en sí puede identificarse desde todas direcciones.
Cuestión que diferenciará profundamente a las anteriores culturas con los dioses griegos pues
estos en definición serán totalmente territoriales. El dios hebreo es por demás un dios
caminante. Igualmente el dios egipcio Amón es considerado como el conductor de la gente por
los caminos. Si dentro de esa relación hay una referencia al territorio es cuando el dios pastor
sabe dónde están las tierras fértiles, las tierras seguras, cuáles son los caminos más apropiados,
entre otros.
Su segunda características es que es un poder benévolo. Se caracteriza por tener como objetivo
la salvación del rebaño. Es una manifestación del bien como inclinación del poder. Consiste en
asegurar la salvación del rebaño, entendiendo por salvación esencialmente la subsistencia: el
pastor es quien alimenta y lo hace de mano a mano o el que, en el peor de los casos guía a la
manada hacia pastales fértiles. De ese modo el poder pastoral es un poder de cuidados: se cuida
a cada oveja en particular, se busca a las ovejas extraviadas y por supuesto se cura a las heridas.
Otra característica del poder pastoral es que su pastor no hace gala de su poderío o superioridad.
Tiene una responsabilidad, una carga que dado el caso no permite reconocer su aspecto
honorifico pues debe estar preocupado por los otros y no por sí mismo. En la mayoría de los
casos su poder será invisible ante los ojos de sus ovejas, éstas no comprenden la magnitud de
ello. El pastor es el que vela, vigila y apartará el infortunio que pueda amenazar el bienestar de
sus ovejas.
Por ultimo aparece la idea de que el poder pastoral es un poder individualizador. Es cierto que
el pastor se ocupa de todo un rebaño, que vela por el bienestar de todas las ovejas pero ello
implica tener pleno conocimiento de cada oveja en particular. Cuando el pastor por la mañana
sale a pastar, cuenta sus ovejas y lo mismo hace en la noche para saber si están todas. Hace todo
por el conjunto del rebaño pero también lo hace por cada uno de sus integrantes. Foucault
denominará este fenómeno como la paradoja del pastor, esto es, que preocupado por una de sus
ovejas sacrifique al rebaño y viceversa. Ahora bien hay que analizar cómo la iglesia cristiana
adoptó este tipo de poder particular en el seno de su institución con mecanismos precisos.
¿En qué consiste ser pastor? Una primera acepción puede ser: es el encargado del rebaño cada
rebaño siempre ha tenido un solo pastor. Y que cumple un sinnúmero de tareas, desde cuidar a
las ovejas enfermas, llevarlas a pastar, entre otras. Aplicado a la vida social ¿Dónde está ese
pastor, cómo asegura el alimento y las demás cosas que asegura el pastor?
El génesis del pastoreo no es en las ciudades, ni en el marco del pensamiento político. A decir
verdad, recomienda Foucault recomienda dar la vuelta a las pequeñas sociedades, a las
pequeñas organizaciones religiosas donde los roles de las personas que son miembros son
específicas: escuelas filosóficas o pedagógicas, escuelas de gimnasia.
En la iglesia cristiana el poder pastoral será decisivo en la relación de dios con los hombres; en
segundo lugar constituirá un tipo de relaciones a institucionalizarse en un pastorado con normas,
reglas y leyes, técnicas y procedimientos propios. Por lo tanto el pastorado llegará a ser un
englobador, autónomo y específico.
Ahora surge una pegunta necesaria que puede ayudarnos a ubicar bien este poder pastoral
¿Cómo se ha organizado el poder pastoral a lo largo de la evolución de la iglesia cristiana? Uno
podría pensar que, tratándose de un tema principal, o mejor, de una forma de gobierno central
las discusiones en torno a éste tópico serian pocos o, dado el caso, minúsculas. Pero esta
afirmación está lejos de ser cierta. Las relaciones de arriba abajo se fundarían bajo el principio
de privilegio y en las respectivas tareas del pastor con su rebaño. A la cabeza aparece Jesucristo
que se sacrifica para devolverle a dios el rebaño que ha perdido, se sacrifica por todo el rebaño
y por cada uno de sus miembros en particular. Es el caso por antonomasia del pastor que decide
sacrificar a todo el rebaño por una de sus ovejas. Ya lo dice la epístola a los hebreos: “dios ha
traído de entre los muertos al más grande pastor de ovejas, nuestro señor Jesucristo”. Los
apóstoles también son pastores, ellos tendrán que rendirle cuando al altísimo por los rebaños
que les han sido confiados.
Otra aseveración importante, otro rasgo fundamental de ese poder pastoral: ese poder se
mantuvo diferenciado del poder político. Si bien solo se ocupa de la conducción de las almas
en la medida en que implica también una intervención permanente en la conducta y el manejo
de la vida, los bienes, las riquezas, las cosas. Se trata de un poder terrenal aunque su fin esté en
el más allá. A pesar de esto fue siempre un poder no político. Es obvio que entre el poder
político y el poder de la iglesia aparecerán una serie de intervenciones y conflictos; a pesar de
que iglesia y estado, o sea poder pastoral y político ejerzan su poder sobre el mismo ámbito (las
personas y la manera en que gobernarán sus vidas) y que inclusive ambos poderes sean
ejecutado por las mismas personas, se mantendrán en gran media separadas; es una realidad
histórica incuestionable, sostendrá Foucault , a pesar de esta última afirmación, que el poder
pastoral mantendrá una cierta independencia, una unidad y especificidad que la hará diferente
al poder político al menos hasta el siglo XVIII. Más allá de eso ¿Cómo es que cada tipo de
poder logró conservar su hegemonía? Lamentablemente, al respecto de esta cuestión, Foucault
mismo admitirá que es un problema difícil de rastrear en la historia de occidente.
4. Conclusiones.

- Desde su concepción en la antigua Grecia, las diferentes formas del poder político
han tomado diversas formas que han facilitado su evolución, desde la comprensión
de formas de gobierno como la democracia directa expuesta en La República de
Platón, hasta otras formas que la presentan como un contrato en el que las personas
se asocian para evitar caer en el caos que puede también llamarse, en algunos caso,
Estado de Naturaleza.
- La democracia tiene diversos adjetivos que pueden cambiar un poco su sentido en la
medida de su respeto y apego a los valores constitucionales, esto puede verse de
forma clara y bien representada en autores como Ferrajoli y Bobbio, que son grandes
reconstructores del concepto a lo largo de la tradición política de occidente.
- La evolución de las diversas formas de gobierno y su entendimiento se ha gestado
gracias a una cantidad innumerable de condiciones tanto materiales como
inmateriales que no dejan de lado concepciones de orden religioso y místico que
buscar gobernar a las personas como un pastor, por mencionar un ejemplo, cuidaría
de su rebaño de ovejas. Esto puede manifestarse en un análisis complejo de la
sociedad política y de múltiples de los escenarios que permiten el desarrollo de este
tipo de prácticas de despliegue del poder como la iglesia, así como en los principales
estamentos de la ejecución del poder político.