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Alumno: Jorge Sánchez Jinéz

Matricula: 99468
Grupo: AC27
Materia: Narrativa Oriental del Siglo XX
Docente asesor: Mtro. Vicente Soriano Tlachi
Actividad: Resumen
Tema: Literatura japonesa como conflicto
Toluca, México
29 de abril de 2019
Literatura Japonesa como conflicto
El conflicto en la literatura de Japón ha sido abordado por autores como Kezamburo Oe, y
Yasunari Kawabata, quienes lo han trabajado desde el tema de la posguerra y de la
sexualidad n la etapa de la vejez. Entre sus características tenemos la lucha con las
normales, en un caso, leyes establecidas que pisotean a lo y los vulnérales: a los
adolescentes de Kezmburo Oe, y a los ancinaos en el texto de Yasunari Kawabata.
Veamos el tema con más detalle.

Arrancad la semilla, fusilad a los niños, de Kenzaburo Oe. Narrativa


japonesa de posguerra
Si nos enfocamos en la filosofía, en tres autores y la postura de cada uno de ellos, hay un
tema que ha estado en debate desde hace tiempo -y que es el debate puesto en escena en
esta obra de Kezamburo Oe-: se trata del nacimiento del estado moderno, aquel debería
funcionar como agente de los derechos y libertades individuales. Estimado sr tres autores,
y sus posturas, son Hobbes, Locke y Rousseau, para los primeros el estado natural era un
estado histórico, para el segundo era hipotético; es decir, que para unos el hombre era libre,
totalmente feliz o podía vivir en un estado de paz perpetua; en cambio para Hobbes el
individuo, en su estado natural, el hombre es un lobo para el hombre. O sea que en un
estado que careciera de leyes y orden, el individuo actuaría guiado por el instinto animal,
devorándose a sí mismo como otras especies.
Existen otras obran que han abordado el tema -claro, filosófica o narrativamente-, como lo
son La república de Platón, Utopía de Thomas Moro, Rebelión en la granja de George
Orwell, y El señor de las moscas de William Golding.
Una novela que va sobre la misma línea, es Arrancad las semillas, fusilad a los niños, de
Kezanburo Oe. Esta obra narra la historia de unos adolescentes que, en la segunda guerra
mundial, son evacuados de su reformatorio, después los llevan a un pueblo remoto en el
que, a su llegada, se extiende el rumor de una epidemia. Dicha situación lleva a los
habitantes del pueblo a dejar al cuidado de los adolescente el cuidado del lugar. El grupo
de muchachos se enfrenta al reto de la supervivencia; les han amenazado con asesinarlos
si se marchan.
Desde luego la situación planteada cuestiones complicadas: ¿Cómo sobrevivirán a la
epidemia?, ¿De qué se alimentarán? Estas preguntas (y experiencias), ocasionan otras,
también teóricas y prácticas, como lo son la ausencia de una sociedad, de autoridad y de
una jerarquía social aceptada.
Aunque claramente, pareciera que podrían reinar el caos, la barbarie y la tiranía de los más
fuertes, sucede todo lo contrario: los muchachos son capaces de convivir, organizarse y
trabajar por el bien común. Volviendo al planteamiento teórico del inicio, sucede lo opuesto
lo que postulan tanto Hobbes en filosofía, como William Golding en su novela.
Finalmente, sin embargo, los adultos, que se habían marchado regresan con todo y su
orden jerárquico, aplastante y vuelven a la antigua organización en la cual los adultos más
que proteger o cuidar con condescendencia, tratan a los muchachos como rebeldes e
inadaptados (Calderón, 2012).

La casa de las bellas durmientes. Yasunari Kawabata


La casa de las bellas durmientes tiene un toque existencial, en cuanto a que trata el tema
de la cercanía con la muerte, de ese momento cuando se sabe que no quedo mucho por
vivir.
Si bien no se trata de la obra más notable del autor (como se consideran por ejemplo país
de nieve, o la bailarina de Izu), esta obra cobró bastante más notoriedad a partir de unas
declaraciones de Gabriel García Márquez, que decía cómo gracias a La casa tuvo una base
para escribir otros textos suyos, como Memoria de mis putas tristes y El avión de la bella
durmiente –incluido en Doce cuentos peregrinos–. El tema de la sexualidad de los ancianos
también le sirvió a Gabo para trabajarlo en El amor en los tiempos del cólera. Así, pues
García Márquez, también afirmó que ésta era la única obra japonesa que le hubiera gustado
escribir (la cual leyó veinte años después de haber sido publicada).
En cuanto a la historia, esta trata de Eguchi, un hombre anciano, que acude a una casa
donde es posible yacer junto a mujeres jóvenes y vírgenes, que están dormidas gracias a
una droga que les suministra la mujer que regenta la casa. Eguchi acude allí en cinco
ocasiones para dormir al lado de una chica diferente cada noche, salvo en el último capítulo
en cuyo caso duerme con dos. Estas son seis chicas a las cuales Eguchi no debía hacer
nada de mal gusto, según las normas impuestas por la señora que administra la posada.
Finalmente, cabe señalar algunas similitudes entre la propio vida del autor, y el libro, que
en buena medida, o en algunos elementos, es autobiográfico.
La edad del anciano Eguchi es de 67 años, la cual está muy próxima a la del autor cuando
publica la obra, que tiene 62. Asimismo, Kawabata escritor padecía de insomnio crónico, lo
que lleva a pensar que cuando el personaje de la novela acude cada noche a dormir al lado
de una chica joven de piel cálida, el autor está realizando un cumplimiento literario y
simbólico de su propio deseo. Incluso, en el capítulo final, un recuerdo que asalta Eguchi
es la muerte de su madre, que muere de tuberculosis. Es de resaltarse que el padre de
Kawabata, murió también de tuberculosis.

Bibliografía
Brito, Miguel Ángel. (2016). Crítica "La casa de las bellas durmientes" de Yasunari
Kawabata. Recuperado de http://10001lectores.blogspot.com/2016/08/critica-la-casa-de-
las-bellas.html
Calderón, Juan Carlos. (2012). Arrancad las semillas, fusilad a los niños, Kenzaburo
Oé. Recuperado de https://unlibroabierto.wordpress.com/2012/02/02/arrancad-las-
semillas-fusilad-a-los-ninos-kenzaburo-oe/