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DISTRIBUCIÓN DEL AGUA EN EL ORGANISMO:

El agua y electrolítos del organismo se encuentran distribuidos en distintos compartimentos en constante equilibrio (Fig
1). El agua corporal total es aproximadamente de 600 mL/Kg con variaciones individuales, disminuyendo con la edad y el
contenido adiposo.
El mayor volumen se encuentra en el líquido intracelular (VLIC) (400-450 mL/Kg), mientras que el volumen de líquido
extracelular (VLEC) abarca 150-200 mL/ Kg. De ellos, 60-65 mL/Kg representan el volumen sanguíneo (volemia), distribuido
un 15% en el sistema arterial y el 85% en el sistema venoso (capacitancia) siendo el volumen plasmático alrededor de 30-
35 ml / Kg. El resto constituye el volumen del líquido intersticial (VLI) que se sitúa entre 120-160 ml/Kg.

En el varón adulto medio de 70 kg, el agua corporal total es alrededor del 60% del peso corporal o unos 42 l. Este
porcentaje puede cambiar dependiendo de la edad, el sexo y el grado de obesidad. A medida que una persona envejece,
el porcentaje del agua corporal total que es líquido se reduce gradualmente. Esto se debe en parte al hecho de que el
envejecimiento suele acompañarse de un aumento del porcentaje del peso corporal que es grasa, lo que reduce el
porcentaje de agua en el cuerpo.
Debido a que las mujeres tienen normalmente más grasa corporal que los varones, sus promedios totales de agua en el
organismo son aproximadamente de un 50% del peso corporal. En bebés prematuros y neonatos, el agua total en el
organismo está situada en el 70-75% del peso corporal.
Todos los compartimentos mencionados permanecen en estrecha relación e interdependencia, teniendo un vínculo
especial con los sistemas digestivo, respiratorio, urinario y la piel, a través de los cuales se realizan los aportes y pérdidas
fundamentales de agua diariamente.

CRISTALOIDES HIPERTÓNICAS
Son soluciones electrolíticas y/o azucaradas que permiten mantener el equilibrio hidroelectrolítico, expandir el volumen
intravascular y en caso de contener azúcares aportar energía. Pueden ser hipo, iso o hipertónica respecto del plasma. Su
capacidad de expandir volumen esta relacionada de forma directa con las concentraciones de sodio. El 50% del volumen
infundido de una solución cristaloide tarda como promedio unos 15 min en abandonar el espacio intravascular.

Restauran el volumen intravascular, el líquido intersticial y el equilibrio de compartimientos. Favorecen la función


cardíaca, disminuyen la viscosidad y mejoran la microcirculación. Son económicos, universalmente disponibles, no
requieren refrigerar. No alteran la coagulación, salvo en forma dilucional, no afectan la tipificación sanguínea

Debido a que el espacio extracelular (EC) consta de los compartimentos intravascular e intersticial, 25% y 75%
respectivamente, toda solución tipo cristaloide isotónico se distribuye en esta misma proporción, por lo que para
compensar una pérdida sanguínea se debe reponer en cristaloide tres a cuatro veces el volumen perdido; de tal manera
que si se pierden 500 ml de sangre, se deben reponer entre 1.500 a 2.000 ml de cristaloide isotónico.

Si se administran 1.000 ml de cristaloides, estos se distribuyen en los líquidos corporales así: dos tercios van al espacio
intracelular (IC) (666 ml) y un tercio al espacio extracelular (EC) (333 ml). Como el espacio EC se divide en intersticial e
intravascular, se distribuirán 250 ml al espacio intersticial (75%) y 83 ml al intravascular (25%).

La capacidad de los cristaloides de expandir volumen va a estar relacionada con la concentración de sodio de cada solución,
y es este sodio el que provoca un gradiente osmótico entre el compartimiento extravascular e intravascular.

Los cristaloides se consideran no tóxicos y libres de reacciones adversas, sin embargo, se pueden presentar ciertas
alteraciones relacionadas con el uso indiscriminado y la falta de control por parte del equipo de salud.

Es de anotar que dentro de los efectos secundarios más comunes de la perfusión de grandes volúmenes de estas
soluciones se encuentra la aparición de edemas periféricos y edema pulmonar, por ello se requiere racionalidad en su uso
y control permanente por parte del equipo de enfermería para detectar los signos y síntomas tempranos de dichas
alteraciones

1- SOLUCION SALINA HIPERTÓNICA. ( 3% Y 7,5%)


Las soluciones salinas hipertónicas (SSH) están compuestas por cloruro de sodio disuelto en agua destilada, concretamente
la elaboración de suero salino al 3% se realiza con la mezcla de suero salino fisiológico (SSF) y cloruro sódico al 20%

Su acción se debe fundamentalmente, al incremento de la concentración de sodio y aumento de la osmolaridad que se


produce al infundir el suero hipertónico en el espacio extracelular o intravascular

Indicaciones:
Como terapia adyuvante en el tratamiento de situaciones de emergencia, como
hemorragias, shock endotóxico, séptico o hipovolémico, cuando se requiere una rápida
recuperación del volumen circulatorio con el fin de restaurar o mantener las funciones de
los órganos vitales.

Contraindicaciones:
Hiperhidratación hipertónica;
Insuficiencia renal;
Alteraciones graves del balance electrolítico;
Hemorragia incontrolada;
Edema pulmonar;
Retención de agua y cloruro de sodio;
Insuficiencia cardiaca;
Hipertensión;
Deshidratación hipertónica

Acción
• Aumenta la tensión arterial • Produce una disminución de las resistencias vasculares sistémicas • Aumenta el índice
cardiaco y del flujo esplénico . Reduce el edema cerebral.
Farmacodinamia:
La perfusión de una solución salina hipertónica genera una expansión osmótica del plasma y un incremento del volumen
del plasma a partir del líquido intersticial.
La solución se utiliza como terapia adyuvante en el tratamiento del shock circulatorio. Su propósito es ofrecer un impulso
transitorio a la función cardiovascular, a la espera de la restauración del volumen circulatorio mediante las soluciones
isotónicas de rehidratación intravenosa convencionales. Su propósito es mejorar el rendimiento cardiaco y, en particular,
provocar una redistribución favorable del flujo sanguíneo a la circulación renal y visceral.
Esta solución, tras ingresar en el organismo, provoca un aumento de la presión osmótica cristaloide del plasma, entonces
pasa agua desde el compartimento intersticial al vascular y sal al líquido intersticial, de manera que el líquido extracelular
queda hipertónico. A consecuencia de ello pasa agua desde las células al líquido extracelular, de manera que aumenta el
volumen de este último, disminuyendo el del líquido intracelular. Entonces la concentración cristaloide y la presión
osmótica u osmolalidad de todos los fluidos orgánicos está incrementada.

farmacocinéticos
El riñón excreta el exceso de sodio y cloruro, particularmente mediante la reducción de secreción de aldosterona, dando
lugar a la eliminación de una orina hipertónica. La hipertonía del líquido extracelular estimula los osmoreceptores con
aumento de secreción de la hormona antidiurética, la cual reduce la diuresis.
La hipertonía del líquido intracelular produce sed, el paciente beberá agua hasta que la presión osmótica u osmolalidad
normal se restablezca en todo el organismo.

Complicaciones asociadas:
El exceso de sodio puede causar una hipocalemia, la cual puede agravarse por la
existencia de pérdida continua de potasio e hipercloremia.
La administración errónea de sodio a pacientes deshidratados, puede aumentar la
hipertonía extracelular existente, con agravación de los trastornos, y puede causar la
muerte.
La perfusión rápida puede causar edemas, principalmente edema pulmonar,
especialmente en caso de existir de forma concurrente insuficiencia cardiaca o renal.
Tras la administración rápida puede observarse hipotensión, arritmias, hemólisis,
hemoglobinuria, broncoconstricción así como hiperventilación.
La administración en venas periféricas pequeñas puede causar signos de dolor.
La perfusión de cloruro sódico hipertónico puede provocar diuresis con formación de
orina hipertónica.

Consideraciones:
Se debe administrar despacio, catéter vía central y con suma precaución ya que puede provocar flebitis, una grave
sobrecarga del volumen intravascular y edema pulmonar

GLUCOSALINO (DEXTROSA 5% Y NACL 0,9%) Cada 100 ml contienen: Glucosa (Dextrosa) anhidra 5,0 g Cloruro de sodio 0,9
g Na+ : 154 mmol/l ( 154 meq/l ) Cl- : 154 mmol/l ( 154 meq/l ) pH: 3,5 – 6,5 Osmolaridad teórica: 586 mosm/l
-Poliuria
-Cetoacidosis diabética.
- Hidratación con aporte energético.

POSOLOGIA
La dosificación y velocidad de administración dependen de la edad, peso, estado
clínico y biológico (equilibrio ácido-base) del paciente (particularmente del estado
de hidratación del paciente) así como de la terapia concomitante. Estas deben ser
determinadas por el médico.
Dosificación recomendada:
La dosificación recomendada es:
- para adultos, ancianos y adolescentes: 500 ml a 3 litros cada 24 horas
- para lactantes y niños:
de 0 a 10 kg de peso corporal: 100 ml/kg/24 h
de 10 a 20 kg de peso corporal: 1000 ml + 50 ml/kg por encima de 10 kg/24 h
> 20 kg de peso corporal:1500 ml + 20 ml/kg por encima de 20 kg/24 h.
Velocidad de administración:
La velocidad de perfusión es normalmente de 40 ml/kg/24 h en adultos, ancianos y
adolescentes.
En pacientes pediátricos la velocidad de perfusión es de 5 ml/kg/h de media, pero
este valor varía con la edad: 6-8 ml/kg/h para niños menores de 12 meses, 4-6
ml/kg/h para niños de 12-23 meses y 2-4 ml/kg/h para niños en edad escolar (2-11
años).
La velocidad de perfusión no deberá exceder la capacidad de oxidación de glucosa
del paciente con objeto de evitar hiperglucemia. Por lo tanto, la dosis máxima
oscila desde 5 mg/kg/min para adultos a 10-18 mg/kg/min para lactantes y niños
dependiendo de la edad y la masa total corporal

Se recomienda al 7,5% con una osmolaridad de 2400mOsm/L. Es aconsejable


monitorizar los niveles de sodio plasmático y la osmolaridad para que no rebasen el dintel de 160 mEq/L y de 350 mOsm/L
respectivamente.

LAS PROPIEDADES FARMACODINÁMICAS


corresponden a las de sus componentes (glucosa , sodio y cloro). Los iones tales como el sodio, circulan a través de la
membrana celular, utilizando varios mecanismos de transporte. El sodio juega un papel muy importante en la
neurotransmisión y electrofisiología cardiaca y metabolismo renal. El cloro es un anión extracelular, principalmente. El
cloro intracelular está presente en hematíes y mucosa gástrica en elevada concentración. La reabsorción de cloro sigue a
la reabsorción de sodio. La glucosa es la principal fuente de energía en el metabolismo celular
FARMACOCINETICA
El sodio se excreta predominantemente por el riñón, pero también hay una reabsorción renal extensiva. Pequeñas
cantidades de sodio se pierden en las heces y el sudor. Las dos vías metabólicas principales de la glucosa son la
gluconeogénesis (almacenamiento de energía) y glucogenólisis (liberación de energía). El metabolismo de la glucosa se
regula por la insulina.

La solución de glucosa 5% y cloruro de sodio 0,9% es una solución


hipertónica con una osmolaridad aproximada de 586 mosm/l.
PRECAUCIONES – CONSIDERACIONES

La perfusión de grandes volúmenes se debe hacer bajo monitorización


específica en pacientes con deficiencia cardiaca, pulmonar o renal.
Las sales de sodio deben administrarse con precaución a pacientes con
hipertensión, fallo cardiaco, edema periférico o pulmonar, disfunción renal,
preeclampsia u otras condiciones asociadas con la retención de sodio (ver
también 4.5 Interacción con otros medicamentos y otras formas de interacción).
Debido a una función renal inmadura, prematuros y lactantes a término pueden
retener un exceso de sodio. Por lo tanto, en prematuros y lactantes a término, las
perfusiones repetidas de cloruro de sodio sólo se deben dar después de la
determinación de los niveles de sodio séricos.
Debe usarse con precaución en pacientes con descompensación cardiovascular o
que reciben tratamiento con corticosteroides o corticotropina (ver 4.5)
La concentración de glucosa en sangre debe ser monitorizada cuidadosamente
durante episodios de hipertensión intracraneal.
La administración de soluciones de glucosa puede producir hiperglucemia. En
este caso, se recomienda no utilizar esta solución después de ataques isquémicos
agudos ya que la hiperglucemia se ha relacionado con un incremento en el daño
isquémico cerebral y dificultad en la recuperación.
Cuando se corrige la hipovolemia, debe tenerse precaución para no exceder la
capacidad de oxidación de glucosa del paciente con objeto de evitar
hiperglucemia. Por lo tanto, no debe excederse la velocidad máxima de
administración indicada en la sección de posología (ver sección 4.2 Posología y
forma de administración).
Si se produce hiperglucemia, la velocidad de perfusión se deberá ajustar o
administrar insulina.
Si se administra a diabéticos o pacientes con insuficiencia renal, es necesario un
control cuidadoso de los niveles de glucosa y los requerimientos de insulina y/o
potasio pueden verse modificados.
En tratamientos prolongados, se debe proporcionar al paciente un tratamiento
nutritivo adecuado.
En caso de administración prolongada, se debe evitar la hipocaliemia controlando
los niveles de potasio plasmáticos y administrando un suplemento de potasio.

SOBREDOSIS
Una perfusión rápida o un volumen excesivo pueden producir hiperglucemia, por
lo que debe vigilarse especialmente en los casos graves de diabetes mellitus,
pudiendo evitarse disminuyendo la dosis y la velocidad de perfusión o bien
administrando insulina.
El abuso o una administración demasiado rápida pueden dar lugar a un exceso de
agua y sodio (hipernatremia) con riesgo de edema, particularmente cuando hay
una excreción renal defectuosa de sodio. En este caso puede ser necesaria una
diálisis renal extra.
Raramente se produce hipernatremia después de dosis terapéuticas de cloruro de
sodio. El efecto más serio de la hipernatremia es la deshidratación del cerebro lo
que causa somnolencia y confusión que progresa a convulsiones, coma,
insuficiencia respiratoria y muerte. Otro síntomas incluyen sed, salivación y
lagrimeo reducidos, fiebre, taquicardia, hipertensión, dolor de cabeza, vértigo,
cansancio, irritabilidad y debilidad.
La administración excesiva de sales de cloro puede producir una pérdida de
bicarbonato con efecto acidificante.

INTERACCIONES CON OTROS MEDICAMENTOS Y OTRAS


FORMAS DE INTERACCION
Las soluciones conteniendo glucosa pueden reducir la eficacia terapéutica de la
insulina o antidiabéticos orales (biguanidas, sulfonilureas).
La administración junto con corticoides puede dar lugar a niveles altos de glucosa
(acción hiperglucemiante) y retención de agua y sodio.
Si la administración de glucosa coincide con un tratamiento con glucósidos
digitálicos (digoxina) se puede producir un aumento de la actividad digitálica
existiendo el riesgo de desarrollar intoxicaciones por estos medicamentos debido
a la hipopotasemia que puede provocar la administración de esta solución si no se
añade potasio.
El cloruro de sodio presenta interacción con las sales de litio cuya excreción renal
es directamente proporcional a los niveles de sodio en el organismo. De esta
manera la administración de soluciones que contengan cloruro de sodio puede
acelerar la excreción renal del litio, dando lugar a una disminución de la acción
terapéutica de este.
Las soluciones con glucosa no deben administrarse a través del mismo equipo de
perfusión que la sangre entera, por el riesgo de que se produzca hemólisis y
aglutinación.

2- SOLUCIONES GLUCOSADAS: Aportan energía y movilizan sodio desde la célula al espacio extracelular y potasio en
sentido opuesto. La glucosa produciría una deshidratación celular, atrapando agua en el espacio intravascular.

La glucosa (dextrosa) es la fuente principal de energía en los organismos vivos. Su paso a través de las membranas celulares
depende del gradiente de concentración y la difusión facilitada por un transportador. La glucosa experimenta
biotransformación por oxidación (glucólisis) o se almacena en forma de glucógeno, principalmente en el hígado y el
músculo estriado. Cuando sus concentraciones orgánicas son insuficientes, se incrementa la oxidación de las grasas y los
productos intermediarios, como el ácido hidroxibutírico y el ácido acetoacético; se acumulan en la sangre y dan lugar a un
estado de cetoacidosis. Además de que las soluciones glucosadas isotónicas (glucosa al 5%) son una fuente de calorías, se
emplean para cubrir las necesidades de agua y en la rehidratación del organismo. Las soluciones hipertónicas tienen
utilidad al incrementar el aporte energético (glucosa a 10%) y como parte de la alimentación parenteral total (glucosa a
50%)

Deficiencia de agua que no puede ser suplida con otras soluciones hidroelectrolíticas, y siempre que sea necesario
administrar agua sin sodio; en casos de deshidratación hipertónica (hipernatremia), para iniciar venoclisis (soluciones al
5%). Aumento del aporte calórico (soluciones al 10%). Complemento energético para alimentación parenteral total por
vena central (soluciones al 50%), en mezcla con solución de aminoácidos.

PRECAUCIONES
Las soluciones glucosadas están contraindicadas en casos de coma diabético y estados de hiperglucemia. La solución al
5% está contraindicada si hay hemodilución, intoxicación acuosa o alcalosis. En todos los casos se restringirá su empleo
en pacientes edematosos, con hiponatremia o sin ella; también en la insuficiencia cardiaca con edema o sin éste; en
pacientes oligoanúricos con hidratación adecuada. La solución al 50% está contraindicada en casos de diuresis osmótica,
hemorragia intracraneal o intrarraquídea, delirium tremens e insuficiencia renal grave. Además, esta solución está
contraindicada por vía periférica, ya que produce irritación grave del endotelio venoso. La colocación de catéteres
centrales debe hacerse únicamente por especialistas. Administrar lentamente.

RAM

Puede producir hiperglucemia, glucosuria o alteraciones en el equilibrio de fluidos o electrolitos, si se administra de forma
demasiado rápida o si el volumen de fluido es excesivo, o en casos de insuficiencia metabólica.

Por otra parte, la hiperglucemia resultante de una perfusión rápida o de un volumen excesivo debe vigilarse especialmente
en los casos graves de diabetes mellitus, pudiendo evitarse disminuyendo la dosis y la velocidad de perfusión o bien
administrando insulina.

Se han detectado casos en los que la administración de glucosa ha producido flacidez muscular y pérdida de conciencia;
síncope e hipotensión; intolerancia; sindrome de malabsorción; náuseas y vómitos. Todos ellos cuando había un problema
previo.
Puede producirse hipofosfatemia en tratamientos prolongados

Niños y adultos: 5 ml/kg en IV (2 a 3 minutos) o perfusión IV


Verificar la glucemia 15 minutos después la inyección. Si la glucemia es < 3,3 mmol/l o < 60 mg/dl, repetir la inyección o
dar glucosa por vía oral según el estado del paciente.

Adultos: 1 ml/kg en IV lenta (3 a 5 minutos)


– Verificar la glucemia 15 minutos después la inyección. Si la glucemia es < 3,3 mmol/litro o < 60 mg/dl, repetir la inyección
o dar glucosa por vía oral según el estado del paciente.

10%
-Déficit calórico
-Pre y post op.
-Desnutrición
-Coma hipoglicémico
-Edema cerebral y pulmonar

20%
-Nutrición parenteral
-Hiperkalemia
-Coma hipoglicémico
-Edema cerebral y pulmonar

30%.- 50%
-Nutrición parenteral
-Coma hipoglicémico
-Edema cerebral y pulmonar

D- SOLUCIONES ALCALINIZANTES

Indicadas en caso de acidosis metabólica.


Bicarbonato sódico Fue el primer medicamento que se utilizo como tampón. El taponamiento de un mol de H+ conduce
la formación de un mol de CO2 , que debe ser eliminado por la vía respiratoria.

1- BICARBONATO SODICO 1/6M (1,4%).


Solución ligeramente hipertónica. Es la más usada habitualmente para corregir la acidosis
metabólica. Supone un aporte de 166mEq/L de bicarbonato sódico.
está indicado en las siguientes situaciones: En el tratamiento de acidosis metabólicas agudas graves, que son situaciones
clínicas caracterizadas por una disminución del pH de la sangre y que pueden estar causadas por: Una pérdida de
bicarbonato. Acumulación excesiva de ácidos en el organismo como ocurre en la cetoacidosis. Situaciones de acidosis
láctica (acumulación de ácido láctico). Para aumentar el pH de la orina en el tratamiento de intoxicaciones agudas de
ciertos medicamentos como los barbitúricos o los salicilatos. Para disminuir los efectos tóxicos a nivel renal que se
pueden producir tras las reacciones hemolíticas .

2- BICARBONATO SODICO 1M (8,4%).


Solución hipertónica (2000 mOsm/L) de elección para la corrección de acidosis

Minimizar el riesgo de acidosis metabólica en enfermedades renales graves. oEn la insuficiencia circulatoria debida a shock
o a deshidratación grave, en la circulación sanguínea extracorpórea, en paro cardíaco y en la acidosis láctica primaria grave
. oEl tratamiento coadyuvante de diarreas severas en que la pérdida de ión bicarbonato es significativa, y en el tratamiento
de toxicidad no específica provocada por ciertas intoxicaciones por medicamentos, incluyendo barbitúricos, y en
intoxicación por salicilatos y alcohol metílico

FARMACODINAMIA

la sal más frecuentemente empleada como agente alcalinizante cuando se requiere una corrección rápida del pH
sanguíneo, debido a la gran importancia del sistema amortiguador de bicarbonato plasmático como mecanismo de
regulación del pH.

En términos generales, las principales acciones que pueden atribuirse a la administración de bicarbonato sódico como
electrolito en el organismo son:
- El aumento del bicarbonato plasmático
- La amortiguación del exceso de concentración de iones hidrógeno
- El aumento del pH sanguíneo
- La reversión de las manifestaciones clínicas de la acidosis.

Tras la administración intravenosa de bicarbonato sódico, el máximo efecto sobre el pH arterial tiene lugar de modo
inmediato, lo que hace que este medicamento se encuentre especialmente indicado en el tratamiento de acidosis
metabólicas agudas graves.

La administración de bicarbonato sódico aumentará la proporción del ion bicarbonato en el sistema amortiguador de
bicarbonato, y desviará el pH hacia el lado alcalino. La magnitud del cambio inducido en el pH arterial por el bicarbonato
sódico variará con la dosis y con la velocidad de administración.

Por otro lado, debido a sus propiedades alcalinizantes, la administración intravenosa de bicarbonato sódico también se
encuentra indicada en aquellas situaciones en las que se requiere alcalinizar la orina con el fin de disminuir la reabsorción
renal de ciertos fármacos, como por ejemplo, en el tratamiento de algunas intoxicaciones medicamentosas agudas o para
disminuir los efectos nefrotóxicos que se pueden producir en las reacciones hemolíticas.

FARMACOCINETICA

Dada la administración intravenosa de este medicamento, no se producirá proceso de absorción. Los iones sodio y
bicarbonato se distribuyen principalmente en el líquido extracelular. El bicarbonato se combinará con los iones hidrógeno
plasmáticos para producir ácido carbónico, el cual se transformará en dióxido de carbono, que puede ser excretado
rápidamente por vía pulmonar, y agua.

La concentración plasmática de bicarbonato se regula, en último término, vía renal, reabsorbiéndose en mayor o menor
medida en función de las necesidades del organismo. La concentración normal de bicarbonato plasmático es de 20-30
mmol/l. En adultos sanos con función renal normal, prácticamente todo el bicarbonato del fluido glomerular es
reabsorbido, excretándose en la orina menos de un 1%. El sodio es el catión principal del fluido extracelular donde
alcanzará concentraciones entre 135 y 145 mmol/l. El balance de sodio está sujeto a un mecanismo de regulación muy
estricto controlado por el riñón a través, principalmente, de la aldosterona. El exceso de iones sodio se eliminará
principalmente a nivel renal, constituyendo la eliminación extrarrenal (a través de la piel y del aparato digestivo) un 5%
de la excreción total de este catión.

PRECAUCIONES:

La cantidad de bicarbonato sódico a administrar no debe pretender una corrección completa de la acidosis. El bicarbonato
sódico debe administrarse sólo para corregir parcialmente el pH hasta niveles que no supongan una seria amenaza para
la vida (del orden de 7,20-7,30), permitiendo, de este modo, que los mecanismos compensatorios fisiológicos completen
la corrección. La plena y rápida corrección a niveles de pH normales (7,30-7,40) conlleva problemas de sobredosificación.

La administración de bicarbonato sódico debe realizarse siempre bajo riguroso control médico, realizándose
periódicamente pruebas de laboratorio adecuadas (pH arterial, pCO2 arterial y electrolitos séricos).

La administración de bicarbonato sódico conlleva posteriormente una liberación de CO2, lo que hace que se requiera
durante su administración una ventilación pulmonar adecuada para asegurar una continua excreción de esta fuente de
ácido potencial.

La administración del bicarbonato sódico debe realizarse con precaución en pacientes anestesiados, puesto que este
medicamento actúa como vasodilatador periférico y puede inducir hipotensión en este tipo de pacientes.

Deberá prestarse especial atención si se administra bicarbonato sódico en pacientes de edad avanzada, debido a que
pueden tener afectada la función renal, respiratoria o cardíaca.

Este medicamento contiene 10 mmol (230 mg) de sodio por ampolla, lo que deberá tenerse en cuenta en el tratamiento
de pacientes con dietas pobres en sodio.

La administración de bicarbonato sódico puede dar lugar a una sobrecarga de agua y sodio. Es por ello que estas soluciones
deben administrarse con extrema precaución en pacientes con insuficiencia cardíaca congestiva, estados edematosos u
otras situaciones asociadas con retención de sodio, en pacientes con insuficiencia renal grave (como oliguria o anuria), así
como en pacientes que reciban tratamiento con corticosteroides o corticotropina.

También debe tenerse en cuenta que la concentración de calcio y potasio sérico puede disminuir durante la terapia con
bicarbonato sódico. Estas alteraciones electrolíticas pueden minimizarse con un riguroso control de los electrolitos séricos
y un tratamiento adecuado antes o durante la terapia con bicarbonato sódico.

Si la solución hipertónica de bicarbonato sódico se administra mediante inyección intravenosa debe prevenirse la
extravasación, ya que debido a su alcalinidad puede producir necrosis, ulceración y/o descamación en el lugar de la
inyección.

Reacciones adversas

La administración de bicarbonato sódico a dosis elevadas o a demasiada velocidad puede provocar algunas reacciones
adversas como alcalosis metabólica, hipocalcemia, hipopotasemia, acidosis paradójica intracelular y del líquido
cefalorraquídeo, hipotensión, hipernatremia e hiperosmolaridad.

Se han descrito las siguientes reacciones adversas:

Trastornos del metabolismo y de la nutrición

- Alcalosis metabólica

- Hipocaliemia

- Hipocalcemia

- Tetania
- Acidosis láctica

- Hipernatremia

- Estado hiperosmolar

Trastornos psiquiátricos

- Cambios de humor

- Irritabilidad

Trastornos del sistema nervioso

- Hipertonía

- Hemorragia cerebral

Trastornos cardiacos

- Arritmia

Trastornos vasculares

- Hipotensión

Trastornos respiratorios, torácicos y mediastínicos

- Hipoxia

Trastornos gastrointestinales

- Diarrea

Trastornos musculoesqueléticos y del tejido conjuntivo

- Debilidad muscular

Trastornos generales y alteraciones en el lugar de administración

- Fatiga

- Edema

- Necrosis en el lugar de la inyección

- Úlcera en el lugar de la inyección

- Descamación en el lugar de la inyección