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ORIENTACIONES SOBRE CARGA MENTAL Y ESTRÉS LABORAL

(Texto elaborado por Fabiola Maureria Carrasco)

1. Consideraciones generales

Todo trabajo que realiza una persona, tiene lugar en un contexto determinado e implica
demandas y exigencias, frente a las cuales el sujeto debe dedicar un cierto esfuerzo para
alcanzar un nivel óptimo de desempeño. Las actividades que desarrolla involucran trabajo
físico, donde participan mecanismos fisiológicos musculares, y trabajo mental, relacionado
con el tratamiento de la información para poder desarrollar esas acciones motoras para
responder a las demandas del cargo y alcanzar las metas establecidas por la organización.

En la actualidad, la evolución del trabajo y sus tecnologías ha provocado cambios


importantes en el contenido y métodos para hacer las cosas. Cada vez es menor el esfuerzo
físico que exige un trabajo y se está dando paso a otro tipo de demandas, denominadas
exigencias mentales, relacionadas con el tratamiento de la información y la toma de
decisiones. En el caso de los trabajos calificados, el gasto de energía derivado de la actividad
muscular es menor, pero igualmente se necesita energía para mantener la postura, para operar
con precisión y coordinación muscular, de acuerdo a un patrón complejo de secuencias
establecidas.
Falzon y Sauvagnac (2009) identifican una serie de transformaciones que ha sufrido el
trabajo y el esfuerzo dedicado a éste, tales como las transformaciones en la prescripción, las
cuales puedes tornarse altamente exigentes (ritmos de trabajo, rigidez en los procedimientos,
ciclos de trabajo), múltiples, contradictorias o vagas, condiciones que pueden llevar al
trabajador a fijarse metas inalcanzables que se traduzcan en un sentimiento de fracaso. Los
autores también mencionan los factores temporales, tales como la desaparición de los tiempos
muertos, el sentimiento de la falta de tiempo y horarios irregulares entre otros, la
precarización del empleo y los requerimientos mentales cada vez más exigentes, derivados de
la informatización, la mecanización de los sistemas, la sobrecarga informativa y la sobre
demanda en general.
Las exigencias mentales, derivadas del desarrollo de actividades que involucran el
tratamiento de la información y la toma de decisiones, no sólo son propias de los trabajos
calificados, donde se debe manejar una alta cantidad de información, sino que también
consideran a los trabajos no calificados, donde predominan los automatismos
(sobreutilización de mecanismos sensorio-motores) para la atención y discriminación de
señales e indicadores y las operaciones asociadas.
Cuando se habla de las actividades mentales se está haciendo mención a cualquier actividad
donde el ingreso de información requiera ser procesado y tratado de alguna manera por el
cerebro.

2. Carga mental

Todo ser humano necesita de una cierta dosis de tensión para funcionar en forma óptima. Si
una actividad no demanda ningún compromiso mental relevante, el trabajador se siente
incómodo, molesto e insatisfecho en su trabajo, por lo que debe realizar un sobreesfuerzo
para mantener el estado de concentración e interés; mientras que si lo absorbe mentalmente,
excediendo límites tolerables, se traducirá en un deterioro de las funciones del pensamiento.

2.1. Definición del concepto de carga mental

Cuando se intenta definir una actividad en función de sus exigencias mentales, algunas de las
operaciones que se observan en las ejecuciones de los operadores son:
 Organiza sus procedimientos de operación
 Codifica, procesa y transmite información
 Realiza operaciones que requieren de precisión sensorial, cognitiva o motriz
 Opera con rapidez y en forma oportuna
 Opera en forma simultánea diversos datos o equipos
 Realiza diagnósticos sobre el estado del sistema
 Identifica e interpreta de señales
 Realiza operaciones que requieren de la utilización de información memorizada
 Sintetiza información proveniente de varias fuentes
 Anticipa señales

Cada una de ellas corresponde a las demandas mentales que definen y caracterizan un trabajo.
Eggemeier en 1988 definió carga mental como “Nivel de capacidad de procesamiento
gastado durante el desempeño de una tarea”. Este básico concepto se refiere a la diferencia
entre los recursos de procesamiento de que dispone el operador y los requerimientos que le
demanda la tarea (Sanders & McCormick, 1993). En esencia, la carga de trabajo describe la

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interacción entre un operador que desempeña la tarea y la tarea misma. Es decir, se compara
la cantidad de esfuerzo o grado de movilización ya sea física, cognitiva o psíquica que debe
realizar un trabajador frente a las demandas o exigencias que le plantea la tarea en cuanto a
los objetivos a alcanzar, los resultados y la calidad esperados (ver figura 1).

Ahora, para estimar si la carga mental se encuentra en equilibrio o si excede las capacidades
del sujeto, se deben analizar en forma integrada las características individuales de la persona,
las características de la tarea y el contexto en el que se desempeña el trabajador, es decir, el
ambiente físico de trabajo y la organización de las actividades que desarrolla. El análisis de la
situación de trabajo, permitirá identificar el grado de equilibrio entre las exigencias impuestas
externamente y el esfuerzo que le demanda al sujeto para responder a ellas.

Figura 2. Niveles de carga mental

La estimación de los niveles de carga mental, tal como lo ilustra la figura 2, permite
identificar tres niveles: carga mental en equilibrio, sobrecarga mental y subcarga mental. Al
respecto, si al evaluar el puesto de trabajo, existe equiparidad entre las demandas de la tarea y
el esfuerzo del trabajador, la persona trabajará con eficiencia, salud, seguridad y bienestar.

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Sin embargo, Mondelo et al (2000) establece que las personas pueden verse expuestas a
condiciones de sobrecarga, la cual, puede ser cuantitativa, si existe demasiado por hacer, o
cualitativa, si la actividad es difícil. Pero también pueden verse expuestos a situaciones de
subcarga o infracarga, cuando las exigencias están por debajo de la calificación del
trabajador. Por ejemplo, la carga mental puede verse afectada por factores propios de las
exigencias de la tarea tales como la obligación de mantener un alto nivel de alerta por largos
períodos o la necesidad de tomar decisiones que involucran fuertes responsabilidades para la
calidad del producto y para la seguridad de la planta y de las personas que trabajan en ella.
Pero también influyen las características individuales como el descenso ocasional de la
concentración derivada de la monotonía percibida por el trabajador. A lo anterior hay que
agregar los factores relacionados con el contexto del trabajo y que inciden sobre los niveles
de carga mental, entre los cuales se pueden identificar las condiciones ambientales, tales
como ruido, iluminación, temperatura, entre otros, así como el aislamiento social.

2.2. Tipos de carga mental

En general, toda actividad que se desarrolla demanda ciertos niveles de carga mental, identificándose
tres clases de ellas, las cuales varían en términos de su predominancia para describir el trabajo; éstas son:
 Demandas o carga sensorio motora, ejecución de acciones coordinadas entre los órganos
sensoriales y el aparato motor, propias de labores repetitivas y de detección. Se recibe y
focaliza la atención en un estímulo y se acciona una respuesta rápida, precisa y
específica. Un ejemplo del ámbito pesquero son las labores de las despinadoras, los
fileteadores, etc.
 Demandas o carga cognitiva, propia de aquellas labores que demandan una estricta
organización y rapidez en los resultados y requieren de la interacción de diversas tareas.
Implican la utilización del pensamiento y razonamiento para guiar acciones y tomar
decisiones.
 Demandas o carga psíquica, referida a aquellos aspectos inherentes al trabajo, como
labores de alto riesgo, peligro o constante tensión, conflicto e incertidumbre en la toma
de decisiones importantes, por la falta de control en el ritmo de trabajo establecido, así
como las labores que implican relacionarse con personas.

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2.3. Carga mental y modos operatorios

Falzon & Sauvagnac resaltan el modelo de Sperandio sobre carga mental y los modos
operatorios de puestos en marcha, quien plantea que un operador posee un conjunto de modos
operatorios, los cuales varían en función de los niveles de carga mental experimentados.
Cuando el nivel de exigencia aumenta, también lo hace el esfuerzo para responder a la tarea,
por lo cual el trabajador hará uso de otros modo operatorio más económicos para reducir el
esfuerzo, adaptándose a la situación contingente que experimenta. De este modo, la
percepción de los niveles de carga mental que impone la tarea variará de acuerdo al abanico
de recursos que dispone el sujeto, regulación que podrá mantenerse hasta que se agoten los
recursos del sujeto para hacer frente a las exigencias, momento en el cual se deberá llevar a
cabo otra regulación sobre las exigencias de la tarea, donde deberán dejarse de lado algunas
exigencias para alcanzar el objetivo principal de la tarea a cumplir. Sperandio cita un ejemplo
en el ámbito del control aéreo, donde en ocasiones, cuando la densidad de tráfico se torna
intensa, se procede a limitar la entrada del tráfico, sin que esto comprometa la seguridad de
los vuelos (Falzon & Sauvagnac, 2009)

2.4. Condiciones que pueden ocasionar desequilibrio en los niveles de carga mental

Las personas expuestas tanto a dosis de sobrecarga o subcarga sufren trastornos del comportamiento y
síntomas de disfunciones que se atribuyen a los factores intrínsecos de la tarea. Entre los factores que
influyen en este estado de desequilibrio se pueden mencionar los siguientes:
a) Demandas físicas que provocan fatiga y reducen el estado de alerta
b) Demandas mentales, las cuales pueden estar muy por encima o por debajo de los que el
trabajador es capaz de hacer
c) Demandas de ambiente físico; ruido, iluminación deficiente, frío, humedad, tóxicos,
ventilación insuficiente, etc.
d) Demandas organizacionales: horarios mal organizados, dotación de personal insuficientes,
ausencia de pausas, sistema de turnos, coordinación de labores, etc.
e) Recursos personales: educación, experiencia, o especialización insuficientes, incompatibles o
sobredimensionadas para la actividad. Los operadores experimentados disponen de recursos
para adaptar su comportamiento y enfrentar situaciones que no poseen los novatos.

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Investigaciones citadas por Mondelo (OIT, 1984; Hurrel, Murphy, Sauter y Cooper, 1988, Wisner,
1988) plantean que la sobrecarga produce diferentes manifestaciones de tensión física y psicológica,
entre otras: insatisfacción en el trabajo, autodepreciación, sensación de amenaza y de malestar, tasa
elevada de colesterol, aceleración del ritmo cardíaco y aumento en el consumo de tabaco. De modo tal
que es posible aseverar que si este equilibrio se rompe, el trabajador activará sus mecanismos de defensa
y comenzará a experimentar una serie de reacciones de fatiga o de desgaste nervioso, derivadas de la
sobreutilización o de la subutilización de sus capacidades de trabajo. Para comprender este complejo
mecanismo, será necesario hablar de dos temas fundamentales y estrechamente vinculados: el estrés y la
fatiga laboral, los cuales se desarrollarán más adelante, ya que por el momento, nos abocaremos a
profundizar un poco más en el conocimiento de las limitaciones del ser humano para captar, procesar y
manejar información de su entorno inmediato.

2.5. Procesos mentales que determinan el desempeño

 Limitaciones en la toma de información y los procesos perceptivos


Existen limitaciones respecto de la capacidad del ser humano para captar, elaborar y enviar
información que proviene del exterior, ya que se reciben sólo unos pocos en cada momento; a
su vez, el tiempo promedio de reacción frente a una señal simple es de 0.15 a 0.20 segundos,
ya sea visual, auditiva o táctil.
La capacidad de atención está determinada por factores externos, dependiendo de las
características del estímulo que activa fisiológicamente al organismo, y por factores internos,
como los intereses, expectativas, motivaciones y emociones.
Además, existe una necesidad fisiológica de estimulación del propio sistema nervioso; de
modo tal que, la falta de estímulos o la monotonía, provoca alteraciones perceptivas y
atencionales, entre otras.
En cuanto a la capacidad de anticipar señales o estímulos, mientras menos predecible o
mientras menor sea la certeza de la aparición de un estímulo, mayor será la fatiga mental, ya
que el sujeto deberá aumentar el número de exploraciones a las diferentes fuentes de
información.
La ambigüedad de la información recibida y ante la cual se deben tomar decisiones y dar
respuestas, es un fenómeno muy frecuente en las empresas, en especial en labores de
detección, y que ocasiona alteraciones psicosomáticas.

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 Limitaciones en el tratamiento de la información
En los sistemas automatizados las labores de vigilancia cobran un importante valor, para
tomar acciones frente a imprevistos. En este contexto, de acuerdo a Grandjean (1982), se
deben considerar los siguientes aspectos para labores de vigilancia o de concentración
sostenida:
 La mantención del estado de alerta disminuye mientras más prolongada se hace la labor de
supervisión. El descenso se hace evidente, al cabo de 30 minutos en estas condiciones.
 El desempeño puede mejorar si las señales cambian de frecuencia, incrementan su
intensidad, se le da retroalimentación al sujeto sobre su desempeño y si las señales varían
entre sí, en cuanto a forma y contraste.
 El desempeño se puede deteriorar si los intervalos entre las señales varían en gran
cantidad, si se ha estado sometido previamente a estrés físico y/o bajo condiciones
ambientales desfavorables.
 Toda persona necesita hacer un descanso luego de estar concentrada en una actividad
mental, aún cuando esté motivado. Deben existir pausas durante la mitad del turno, con
una duración de entre 5 a 15 minutos. Para aquellos trabajos mental o físicamente
exigentes, se recomiendan pausas de 5 minutos después de cada hora de trabajo. Más aún,
"The National Institute for Occupational Safety and Health", de Estados Unidos,
(NIOSH), recomienda pausas de 15 minutos por cada hora, para trabajos con una alta
demanda de funciones de vigilancia.

 Limitaciones en el manejo de la información


Ferrer (1995) destaca que el ser humano es capaz de captar entre 5 a 9 unidades de
información o estímulos diferentes, dependiendo del tipo y dimensión que posea, de las
características del individuo, su formación, la familiaridad con los elementos, su voluntad
para realizar el esfuerzo, etc. En tareas que exigen toma de decisiones, existe un límite,
correspondiente a 76 decisiones por minuto para tareas binarias, mucho mayor a la capacidad
normal dada en una situación de trabajo prolongado, que corresponde a 25 decisiones por
minuto. Esta capacidad disminuye con el tiempo, en función de la fatiga y de la
desmotivación.

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Si el trabajador desarrolla tareas simples, es necesario considerar que:
 El aumento de fuentes o de cantidad de información tiene un efecto negativo en el
desempeño. Los errores son proporcionales al producto de la cantidad de información por
el número de fuentes presentadas.
 Frente a la aparición de dos señales o presentaciones de información a un ritmo impuesto,
si éstas son presentadas con una diferencia menor a 0,5 segundos, se incrementa el
número de errores o se retarda la respuesta del trabajador.
 Se debe evitar la presentación de información, antes de que el sujeto termine de resolver
el problema anterior.
 El ruido, producido por la aparición de una fuente secundaria, no relevante para la tarea,
puede inducir a errores u omisiones en la toma de información.
 Si la señal no cumple con los criterios perceptuales que faciliten su detección y atención,
se incrementará el número de errores o habrá un retardo en la respuesta.

En cambio, si el trabajador desarrolla tareas complejas, es necesario considerar que:


 Las interrupciones frecuentes, en trabajos donde se exige el uso de la memoria inmediata,
favorecen la pronta aparición de fatiga mental, ya que después de cada interrupción, debe
reorganizar su actividad.
 Si la información se presenta en grandes cantidades y en períodos cortos de tiempo, se
entorpece la capacidad de memorización, con la consiguiente pérdida de información.
 Una mayor densidad de información y la utilización de códigos, incrementará el número
y la duración de las fijaciones visuales, lo cual incidirá en la aparición temprana de fatiga
mental, a menos que el trabajador esté familiarizado con los códigos.
 En tareas de localización de señales visuales, el aumento de la velocidad de la ejecución
y la duración de la experiencia, aumentará la intensidad de las molestias derivadas de la
postura y producirá fatiga visual a causa del número de parpadeos, por fijación visual
prolongada.
 Cuando existe una alta densidad de trabajo, a causa de un aumento en la cantidad de
labores que se van a realizar en el mismo tiempo, o un aumento del número de
operaciones que se realizan simultáneamente, se deteriora el desempeño, como
consecuencia de la carga cognitiva asociada. Este aumento de la densidad del trabajo
puede deberse a las siguientes situaciones: por una reducción de personal, porque se
concentran muchas tareas en una sola persona, cuando se aplican primas de producción o
se ha ajustado demasiado el ritmo de producción.

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El conocimiento de las limitaciones humanas permite formarse una idea más precisa de las
condiciones que pueden impactar negativamente en el desempeño, bienestar, salud,
satisfacción y seguridad de las personas durante el desarrollo de sus actividades. A
continuación, avanzaremos en la comprensión de los mecanismos que se activan en el
momento en el que la persona es impactada por condiciones desfavorables en su trabajo, en
su intento por adaptarse a las exigencias impuestas.

3. Estrés y fatiga mental

3.1. Mecanismo del estrés

Cada organismo, entendido como un sistema abierto, está en un constante intercambio de


energía, para lo cual depende de la estimulación externa que le permita permanecer activo y
tonificado. Cualquier estimulación es interpretada por el organismo como un cambio en su
armonía interna y al mismo tiempo, es imprescindible para mantener al organismo preparado
para enfrentar los cambios, reaccionando con sus mecanismos de defensa para conservar su
adaptación. La defensa que impone el organismo frente a las situaciones de exigencias o
presiones, lo compromete física y psicológicamente. El Sistema Nervioso Autónomo,
corresponde a la parte del Sistema Nervioso que controla las funciones inconscientes
viscerales, tan importantes para el funcionamiento de nuestro organismo. En este sistema hay
dos tipos de acciones, las cuales son opuestas y canalizadas por dos vías diferentes: Sistema
Nervioso Simpático y Sistema Nervioso Parasimpático. El Sistema Nervioso Simpático es el
encargado de tomar medidas preparando al organismo para la defensa, la huída, etc.
Mientras que el Sistema Nervioso Parasimpático, restablece el equilibrio y el reposo,
recuperando y almacenando la energía que fue consumida.

En términos generales el concepto de estrés alude a una respuesta adaptativa del organismo,
como consecuencia de situaciones presentes en el entorno que le plantean exigencias a la
persona. Selye, citado por Fraser (1989), quien ha sido uno de los pioneros en el estudio del
tema, se refirió al estrés como una respuesta necesaria y propia del organismo, para
sobreponerse a las exigencias del entorno. Esto quiere decir que no todas las manifestaciones
del estrés son negativas, sólo aquellas que son el resultado de un nivel de presiones y
exigencias sostenidas en el tiempo, que le impidan al sujeto recuperarse de ellas.

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Selye, describió las tres fases de la reacción de defensa:
 La fase de alarma, donde el organismo experimenta cambios fisiológicos tales como:
incremento en la tensión muscular, la frecuencia cardíaca, la respiración, y la sudoración.
 La fase de resistencia, donde la persona comienza a evidenciar fatiga, ansiedad y tensión,
pero continúa gastando la energía necesaria para responder a las exigencias impuestas. La
persona comienza a debilitarse y a aumentar su vulnerabilidad para resistir mayores
presiones, disminuyendo su capacidad para mantener la concentración, atención y
destreza para resistir estresores.
 La fase de agotamiento, acaba con la energía adaptativa disponible, llevando al
organismo a un estado general de agotamiento, por la exposición prolongada y continua
al estresor.
El debilitamiento físico y mental que se va produciendo en la persona, para tratar de combatir
las presiones impuestas, se denomina fatiga laboral, situación en que los trabajadores
manifiestan una respuesta subjetiva de agotamiento emocional, apatía ante su trabajo, se
sienten incapaces de alcanzar sus metas y experimentan una sensación de incomodidad en
general.

3.2. Fatiga

El tema de la fatiga es contemplado en varios momentos, como por ejemplo, al hablar de los
límites físicos a los que se somete el trabajador durante el desarrollo de sus actividades
laborales, en relación a la alimentación de los trabajadores para responder a las exigencias de
sus trabajos, al hablar del impacto de los efectos de los agentes ambientales en la persona,
etc., así como también para hablar de las exigencias mentales de las actividades. En este
módulo, la atención se concentrará más que nada en el estado anímico de cansancio o
agotamiento debido a un esfuerzo físico y mental extremo, derivados de las condiciones
ambientales, el clima social del trabajo, las características propias de la actividad desarrollada
y elementos asociados a su vida personal y familiar.
Los principales síntomas de fatiga psíquica pueden enumerarse de la siguiente forma:
 Sentimientos de cansancio, impotencia, debilidad y tendencia al sueño.
 Reacciones emocionales negativas (irritabilidad, conflictividad, tensión, etc.)
 Reacciones fisiológicas (transpiración, taquicardia, dolores, temblor, etc.)
 Trastornos psíquicos (tensión débil, trastornos sensoriales, etc.)

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Cuando se combinan el cansancio físico, el trabajo muscular y el cansancio mental, se está
ante la causa más corriente de la fatiga simple, la que ocurre como consecuencia del trabajo
cotidiano normal. Este tipo de fatiga es provocado por factores tales como: la monotonía, el
tiempo dedicado a actividades que demandan esfuerzos físicos y mentales, la influencia de
factores ambientales molestos como mala iluminación, ruido, olores y temperatura elevada;
gran responsabilidad en el manejo de los asuntos del trabajo y preocupaciones derivadas de la
complejidad del trabajo o de la vida social y personal.

Otra variable causante de fatiga se deriva de los procesos de racionalización del trabajo, crisis
y cambios tecnológicos, que han llevado a recortes de personal que ocasionan recargas de
trabajo para quienes quedan trabajando. El trabajo de alta densidad se caracteriza por la
utilización constante de la memoria inmediata y gran número de pequeñas decisiones; en
menor escala este tipo de trabajos implica carga afectiva en las tareas. Las personas se van
volviendo más aceleradas para el cumplimientos de sus funciones y el resto de las actividades
cotidianas, dando pie al surgimiento al fenómeno de la compulsividad (adicción al trabajo),
donde la persona no puede hacer nada diferente a los relacionado con su trabajo y ejecuta de
manera superficial sus necesidades propias.

En la medida que dependemos en un alto porcentaje de nuestra percepción visual para el


desempeño de nuestras actividades, mencionaremos la fatiga visual, la cual se manifiesta
cuando las condiciones de iluminación y de contraste no son favorables o cuando hay
necesidad de fijar detalles en forma constante. En concreto, la fatiga visual se presenta si las
condiciones de iluminación y contraste son bajos los músculos oculares deben esforzarse para
ver los objetos, si el nivel de iluminación es bajo y el contraste alto, provocando
deslumbramiento, el cierre de la pupila y perjuicio para la visión y cuando hay necesidad de
visión cercana con bajo nivel de iluminación y alto nivel de contraste.

Se distingue además, una fatiga cognitiva, en la medida que algunos trabajos de alta
calificación involucran la percepción de información visual y auditiva, comprensión de dicha
información y toma de decisiones, donde se desarrolla una acción motora. Cuando el proceso
completo es de gran complejidad en la decisión o cuando el volumen de información es muy
grande puede provocar ansiedad o tensión neuromuscular, o ambas situaciones
simultáneamente. Igualmente se presenta cuando el número de personas es insuficiente para
atender las demandas del proceso productivo. Sin embargo, este tipo de situaciones

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contempla otro tipo de fatiga asociada, denominada fatiga psíquica, derivada de las
condiciones propias de algunos trabajos, tales como los de los controladores de tráfico aéreo,
el personal que maneja pacientes de alto riesgo o en estado crítico, gerentes, responsables de
la atención de público.

Ahora, la fatiga psíquica también se deriva, de acuerdo a algunos autores, del impacto de
diferentes agentes agresivos del trabajo, de exigencias extralaborales y factores de
vulnerabilidad personal. Algunos de los agentes agresivos del trabajo identificados son:
 Subordinación a un jefe inseguro o no capacitado para ejercer su cargo, así como estar
en una situación de autoridad mal delegada.
 Posibilidades de ascenso bloqueadas
 Estar ubicado en cargos dependientes de dos o más jefes que no mantienen buena
relación y tensionan a todo el personal.
 Proteccionismo por parte del jefe hacia alguno de los subalternos
 Dirección empresarial desinteresada de los asuntos del manejo de personal
 Inadecuada forma de compaginar las capacidades, responsabilidades y salarios.
 Trabajos que no motivan, sin ningún grado de compromiso, sin retroalimentación en
relación con el desempeño y sin que se conozca el significado de lo que se hace.

Desde la perspectiva de la Ergonomía, es importante entonces, clasificar los factores que


influyen en el sujeto en su manera de manejar presiones y exigencias, ya que la presencia o
ausencia de dichas condiciones de trabajo, pueden favorecer la adaptación de la persona o
incrementar su vulnerabilidad para enfrentar el trabajo.

3.3. Factores que influyen en la respuesta del sujeto a las exigencias

 Condiciones físicas del lugar de trabajo:


Respecto de los estresantes físicos, las materias químicas, las radiaciones, el estrés térmico, el ruido, los
pesticidas y otros materiales tóxicos, constituyen condiciones de trabajo que pueden afectar la salud y el
bienestar psicológico del trabajador, llegando en casos extremos a producir la muerte. Por otro lado,
existe un grupo de trabajadores, que por la naturaleza de su trabajo, padecen trastornos nerviosos y
estrés, por la alta peligrosidad o tensión constante que le demanda su actividad. Pero además, es
necesario agregar el estrés derivado de condiciones de aislamiento, así como las condiciones de
hacinamiento, es decir, ambientes de trabajo reducidos o con una alta densidad de trabajadores, que, de

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acuerdo a diversos autores citados por Morris (1992), alteran su normal desplazamiento, reducen el
control sobre el ambiente y la libertad de elección de conductas, ocasiona una sobrecarga sensorial y se
pierde la privacidad. Otro ejemplo posible de citar es el del ruido en los lugares de trabajo. Al respecto,
un estudio desarrollado por un equipo de la Universidad de Cornell, publicado en el año 2000, demostró
que personas que se desempeñaban en oficinas abiertas experimentaban una serie de cambios
fisiológicos y conductuales, asociados al estrés, producto del ruido ambiental, en comparación con sus
pares que trabajaban en oficinas tranquilas.

 Características individuales de sujeto:


Las personas poseen diversos niveles de tolerancia ante las situaciones causantes de estrés, lo
cual explica las variaciones que se observan en el desempeño y salud de los trabajadores en
actividades similares. En relación a las características individuales, la edad, el sexo, el nivel
de autoestima, rasgos de personalidad tales como: resistencia, compromiso y control, estado
de ánimo negativo, y la motivación, entre otros, influirá en su reacción a las exigencias
impuestas por el trabajo.

 Características del grupo con quienes se desenvuelve:


Las buenas relaciones entre los miembros de un grupo de trabajo, favorecen el bienestar
individual. Mientras que la desconfianza entre colaboradores, está relacionada positivamente
con la ambigüedad de roles, lo que incide en el establecimiento de comunicaciones
inadecuadas entre ellos y una baja satisfacción laboral. El grupo social puede actuar como un
importante apoyo que puede reducir los impactos psicológicos adversos derivados de la
exposición a estrés y a situaciones estresantes.

En la actualidad, existe un tema que relaciona al estrés y las relaciones interpersonales, el


Mobbing o acoso moral, el cual alude a cualquier manifestación de una persona o un grupo
de personas que con una actuación abusiva, atentan contra la personalidad, la dignidad o la
integridad física o psíquica de otra persona. (Llaneza, 2003). Es posible visualizarlo como
disputas entre compañeros de trabajo, episodios de hostigamiento, ignorar a la víctima,
ordenarle trabajos imposibles o innecesarios, separarle físicamente de su entorno natural de
trabajo y de sus compañeros, despreciarle laboral y humanamente, etc. Todas estas
situaciones tienen un alto impacto no sólo a nivel individual, sino que organizacionalmente
eleva las tasas de ausentismo, accidentes y bajas laborales, razón por la cual
ergonómicamente es necesario considerar como una condición que interviene en los riesgos

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laborales y en la calidad de vida laboral de los trabajadores, aun cuando no sea un tema
específico vinculado al diseño de los puestos de trabajo propiamente tales, aunque sí podrían
estar más vinculados a los temas de organización y gestión del sistema de trabajo.

 Variables organizacionales:
Existen evidencias de la relación entre algunos de los elementos propios de la organización y
la respuesta del trabajador a ellos; éstos son: la posición jerárquica que ocupa un individuo en
la organización, que define diferentes exigencias, presiones y limitaciones, los turnos de
trabajo, el ritmo impuesto por el sistema de trabajo y el desarrollo de actividades en
ambientes peligrosos, entre otros.
Otra variable importante de citar aquí es el conflicto de roles, el cual se presenta cuando el
trabajador recibe mensajes incompatibles sobre la conducta apropiada a su rol. Al respecto,
investigaciones han evidenciado un alto porcentaje de conflicto de roles, asociado con baja
satisfacción y tensión en el empleo. Paralelamente, la ambigüedad de roles, que se manifiesta
cuando un trabajador carece de nociones sobre sus derechos, privilegios y obligaciones
laborales, presenta una estrecha relación con un bajo nivel de satisfacción laboral, junto con
sentimientos de amenaza de la salud física y mental.
Por otro lado, tal como se había citado anteriormente, la participación en la toma de
decisiones y el grado de control que tiene un trabajador sobre el ritmo de trabajo, el flujo de
tareas, la sincronización, la determinación de sus propios estándares de calidad y sobre el
cumplimiento de compromisos, tiene un efecto en el nivel de estrés que experimenta, de
modo tal que el incremento de los niveles de responsabilidad en un cargo, tiende a estar
asociado a la aparición de una serie de reacciones de estrés tales como incremento en el
consumo de cigarrillos y de la presión arterial.

 Estresores derivados de sucesos vitales:


Demasiados cambios en la vida en un período corto, podrían predisponer a enfermedades
asociadas al estrés. Tal es el caso de enfermedades catastróficas de familiares cercanos al
trabajador, accidentes recientes, pérdidas afectivas o crisis familiares, que inciden en la
respuesta del sujeto a sus exigencias de trabajo y en el mayor esfuerzo que deben hacer para
mantener la concentración y nivel de rendimiento previo a la aparición de estos sucesos
inesperados.

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Los síntomas que experimenta el trabajador fatigado, pueden ser pesquisados mediante la
aplicación de instrumentos de evaluación psicométricos o análisis subjetivos. Estos serán
descritos más adelante en este capítulo.

3.4. Repercusiones de la fatiga en el ámbito laboral

La fatiga implica un estado de ánimo que acusa modificaciones fisiológicas del cuerpo o
cansancio psicológico, como consecuencia de lo cual la disminución del rendimiento en el
trabajo se hace presente. Esto quiere decir que no sólo afecta al individuo en sí mismo, sino
también a la organización, pues hace disminuir la eficacia en el trabajo al incrementar la
incidencia de enfermedades, el ausentismo, la rotación de personal, los accidentes de trabajo,
pérdidas de tiempo, material y gastos adicionales por material destruido y gastos médicos,
junto con las repercusiones de esta situación en el resto de quienes laboran alrededor.

3.5. Síntomas derivados del estrés y la fatiga

Los efectos de una persona sometida a estrés son múltiples y variados. Algunos son positivos,
como por ejemplo: la automotivación, la estimulación a trabajar más duro y la constante
orientación a mejorar cada día más. Sin embargo, en la medida que estas exigencias y
condiciones imperantes se prolongan en el tiempo y en intensidad, surgen muchas otras
respuestas, las cuales tienen un efecto nocivo y potencialmente peligroso. Al respecto, se
identifican cinco categorías de reacciones que evidencian la fatiga y los desajustes derivados
del estrés que experimenta la persona en su intento por responder a las exigencias existentes:
 Subjetivas: ansiedad, agresividad, apatía, aburrimiento, depresión, fatiga, frustración, mal
genio, escasa autoestima, nerviosismo, soledad.
 Conductuales: propensión a accidentes, alcoholismo, abuso de drogas, exceso de comida
o de tabaco, comportamiento impulsivo, risas nerviosas.
 Cognoscitivas: incapacidad de tomar decisiones correctas, escasa concentración,
limitación del campo perceptual, bajo alcance de atención, hipersensibilidad a las críticas,
bloqueos mentales.
 Fisiológicas: glicemia alta, ritmo cardíaco y presión sanguínea elevada, sequedad en la
boca, sudor, dilatación de las pupilas, escalofríos, aumento de la motilidad intestinal,
gastritis, úlceras, dolores de cabeza, irritaciones en la piel, caída de cabello, descensos en
la función inmunitaria.

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 Organizacionales: ausentismo, incumplimiento de tareas, escasa productividad,
alejamiento de los colegas, insatisfacción laboral, menores niveles de compromiso y
lealtad hacia la empresa.
Estrada (1993) identifica los siguientes síntomas como los más representativos de la fatiga: la
disminución de las capacidades de rendimiento de la memoria, de la concentración de la
atención, de la percepción sensorial, de los mecanismos automáticos de respuesta, de la
disposición volitiva para la defensa contra los accidentes, la fuerza y velocidad de los
movimientos y la resistencia a tensiones como el calor, frío, infecciones y hemorragias.
Además reconoce la dificultad para pensar y dolores de cabeza, músculos o estómago y
alteraciones digestivas, taquicardias y pérdida del apetito. También se mencionan trastornos
sensoriales y alteraciones de la relación con el medio social, manifestado en irritabilidad,
agresividad y sensación de disgusto, tendencia a la depresión; aversión al trabajo, reducción
del grado de alerta, disminución del desempeño físico y mental, así como lentitud para
reaccionar ante diferentes señales.

3.6. Estudios que relacionan condiciones de trabajo e impacto en los trabajadores

A continuación se presentan algunos estudios que relacionan condiciones de trabajo y


consecuencias derivadas de condiciones de estrés:

 Síntomas de estrés percibido en trabajadoras del sector pesquero y comercio

Un proyecto FNDR: denominado “Condiciones laborales y productividad de la mano de obra femenina


en la región del Bio Bio, sector comercio e industria pesquera”, desarrollado por la Unidad de
Ergonomía a más de 500 trabajadoras de cada sector, entre los años 1998 y 2000, encontró que el 67%
de las mujeres que trabajan en el sector pesquero y el 50% de las que trabajan en el sector comercio de
nuestra región, presentaban elevados índices de estrés, atribuidos a condiciones de trabajo, de acuerdo al
análisis estadístico que se efectuó con la información recolectada.
Analizando los factores que podrían incidir en la mayor intensidad y frecuencia de síntomas ansiosos en
trabajadoras del sector pesquero, se encontró asociación con las siguientes variables: extensas jornadas,
al trabajo en turnos, ritmo impuesto por la actividad y a la existencia de condiciones del trabajo fuera de
su manejo. Con respecto a los factores de riesgo más significativos para la salud mental en el sector
pesquero fueron el número de hijos, las horas extras y el exceso de trabajo. En contraste, el factor
protector de la salud mental de ellas fue el de las horas de sueño.

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Más en detalle, las características de la actividad que desarrollaban eran las siguientes: sus jornadas
diarias eran extensas. Al respecto, el 50% del sector pesquero trabaja más de 8 horas; una de cada tres
trabajadoras de ambos sectores trabaja 12 horas diarias. Las jornadas consideraban 6 días a la semana
para un 93.2% de las trabajadoras del sector pesquero y para un 74.7% de las trabajadoras del sector
comercio. Además, se identificó la ausencia de pausas programadas dentro de los lugares de trabajo e
incluso restricciones para necesidades básicas como “ir al baño”.- Y lo más crítico aún, las más
eficientes o más productivas tenían la peor salud mental. Adicionalmente, el ser madre determina su
condición de trabajadoras, pero a la vez, constituye una carga adicional de preocupaciones que puede
limitar sus capacidades laborales, sobre todo si el tema del cuidado de los niños/as, cuando ellas
trabajan, no está totalmente resuelto.
 Condición psicológica del personal de CONAF durante el combate del incendio forestal de
Ralco, año 2002.

En el marco de un proyecto FONDEF D99I/1072, denominado: “Aplicaciones ergonómicas para el


aumento de la eficiencia operacional en el combate de incendios forestales” desarrollado por la Unidad
de Ergonomía entre los años 1999 y 2002 fueron evaluados trece brigadistas de incendios forestales,
utilizando un instrumento proyectivo para medir el estado psicológico de las personas. Al respecto, se
encontró que cerca del 70% de ellos presentaba reacciones de estrés, junto con desajustes anímicos,
conductuales y fisiológicos. Al analizar las condiciones existentes, se identificaron un conjunto de
factores como posibles desencadenantes su estado de tensión elevado. Estos son: permanencia bajo
condiciones exigentes y difíciles, dificultades de acceso, falta de comodidades, el aislamiento y las
características geográficas del sector siniestrado. Además, la muestra de combatientes llevaba entre 5 y
8 días combatiendo en el lugar.

 Señales de peligro detectadas en una autoevaluación de niveles de estrés en trabajadores


vinculados a los incendios forestales
Se desarrolló un taller sobre manejo de estrés realizado para personal relacionado con el combate de
incendios forestales, en la Unidad de Ergonomía, en el año 2002. Al analizar los resultados del
cuestionario de estrés aplicado a los participantes, se encontró que el 83% de las personas que se
desempeñaban como despachadores de incendios forestales presentaban significativos y marcados
niveles de estrés, al ser contrastados con los que se desempeñaban como Jefes de Brigada, donde el
80% de ellos se encontraban en estado de equilibrio.
Al analizar las razones que explicarían estas diferencias presentadas, se establecieron claras diferencias
en la naturaleza del trabajo y en las condiciones que debían enfrentar, explicando así, por qué la salud

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mental general de los Jefes de Brigada estaba en mejor condición que la de los despachadores. Algunos
de los elementos que sustentan este razonamiento son los que se presentan en la siguiente tabla.

Tabla 1. Comparación de las condiciones de trabajo que experimentan profesionales relacionados con el
combate de incendios
DESPACHADORES JEFES DE BRIGADA
Actividad sedentaria Trabajo dinámico
Altas exigencias de carga mental Alternancia de exigencias físicas y mentales

Trabajo que les demanda un mínimo de actividad Trabajo que incorpora rutinas de ejercicio físico y
física actividad física
Alimentación no definida ni programada Alimentación definida y programada
Sistema de turno nocturno regular Trabajo nocturno ocasional
Actividad más individual, contactos más limitados Convivencia e intercambio social, contacto
a lo largo de la jornada. informal y apoyo mutuo durante la jornada
Supervisión y vigilancia permanente. Supervisión y vigilancia ocasional
Menor autonomía e independencia de acción Mayor independencia y autonomía
Ruido y recurrente intervención de terceros en su Escasa intervención o presencia de terceros
gestión
En consecuencia, se reafirma la importancia de considerar criterios ergonómicos al diseñar y organizar
sistemas de trabajo.

 Estudio sobre niveles de prevalencia de enfermedades mentales en ciertos rubros laborales en


relación con la población total nacional.

Una investigación realizada por Cifuentes (1997) comparó los niveles de prevalencia de enfermedades
mentales de la población general. Mientras un 20% de la población se encontraba imposibilitada de
trabajar, ya sea por razones de discapacidad o de enfermedades actuales, el 80% restante se encontraba
en plena condición de salud para trabajar. Sin embargo, al analizar ocupaciones tales como la de los
conductores de locomoción colectiva, los profesores y las personas que desempeñan un rol asistencial
en policlínicos, postas, etc. (rubro sanitarios), encontró altos índices de enfermedades mentales,
superando la tendencia de la población normal. Los conductores presentaron una prevalencia de
enfermedades mentales del 52%, los profesores, un 40% y las personas de centros asistenciales, un
33%. Estos antecedentes, descartan la presencia de factores de vulnerabilidad individual para explicar
las enfermedades de ellos. Más bien, sientan precedente sobre condiciones laborales que están bastante
distantes de brindar calidad de vida laboral. Al respecto, resulta interesante y necesario profundizar
sobre la falta de consideraciones ergonómicas en el diseño del sistema de trabajo de cada uno de estos
rubros. Es necesario ahondar sobre las exigencias físicas, mentales, ambientales y organizacionales que

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estarían vulnerando la capacidad de las personas de sobrellevar las exigencias del trabajo, al sobrepasar
su capacidad para manejarlas.

4. Métodos y criterios para la evaluación de carga mental y estrés

Existen diversas modalidades de evaluación. Una de ellas, se realiza a partir de la utilización


de instrumentos que permiten obtener registros fisiológicos (frecuencia cardíaca, niveles de
cortisol en la orina, en la sangre, presión arterial, entre otros), que si bien son más objetivos
para detectar cambios en el organismo frente a situaciones de exigencias laborales, no son tan
precisos para vincular directamente estas respuestas fisiológicas con la multiplicidad de
variables que coexisten y afectan al trabajador. La otra modalidad de medición se realiza a
través de la observación en terreno de las actividades que desarrolla el sujeto para determinar
si está trabajando al límite de sus capacidades. Paralelamente, se complementa la observación
con evaluaciones subjetivas (test NASA TLX, SWAT, LEST, ERGOS, entre otros) a través
de preguntas al trabajador con el fin de pesquisar en forma indirecta si está experimentando
una serie de reacciones derivadas de fatiga o estrés.
Estos métodos de valoración son complementarios entre sí, dado que ninguna medida es válida por sí
sola para evaluar la carga mental, por lo que se sugiere la utilización de varios de ellos, ya que la
comparación de los resultados obtenidos es la mejor manera de aproximarnos a una evaluación más
precisa.
Por otro lado, los trastornos funcionales que determinan principalmente las alteraciones
neurovegetativas y hormonales causadas por el estrés se incluyen en las escalas de síntomas
psicosomáticos: dolores de cabeza, dolores en la nuca y los hombros, alergias, vértigos, mareos,
sudoración abundante, temblores de las manos, dolores y trastornos funcionales del estómago y
palpitaciones cardíacas.

5. Acciones para mejorar los niveles de carga mental, prevenir la fatiga y manejar el
estrés laboral

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5.1. Acciones para equilibrar los niveles de carga mental en el trabajo

A continuación se enumera un conjunto de acciones que es necesario considerar para evitar la


existencia o mantención de condiciones de sobre o subcarga mental laboral, por las
consecuencias negativas que ello implica.
 Realizar un análisis ergonómico de la unidad, del puesto o estación de trabajo.
 Introducción de pausas dinámicas, sistemas de ejercicios compensatorios o descansos breves
programados.
 Habilitación de espacios adecuadamente idóneos para favorecer el descanso y recuperación de
los trabajadores.
 Definir los requerimientos de alimentación para favorecer el desempeño, atención y buen
funcionamiento de la persona.
 Introducir sistemas de rotación de tareas o funciones
 Definir un sistema de enriquecimiento de tareas
 Estudiar la factibilidad de ampliar las funciones de un trabajador o trabajadora, en función de las
capacidades de la persona.
 Estudiar la factibilidad de definir un sistema de flexibilidad del horario laboral (aumento de la
autonomía)
 Establecer una delimitación clara de funciones con el fin de prevenir la ambigüedad y conflicto
de roles
 Fomentar un clima de apoyo social

5.2. Prevención de la fatiga mental

Se propone una serie de acciones, entre las que es posible citar la programación del trabajo,
con el fin de atender las necesidades del personal, evitando llegar al límite de la fatiga y
atendiendo las necesidades de mantenimiento y abastecimiento de las máquinas. Para ellos, se
incluyen consideraciones con respecto a la duración de la tarea, las necesidades de
producción, los tiempos de reposo, la organización del trabajo, la formación de grupos y el
tipo de trabajo.
Otras estrategias para reducir la fatiga laboral pueden ser manejo del entorno ambiental, el
cuidado de la alimentación necesaria para los requerimientos de la tarea, la simplificación de
las tareas, el control sobre los esfuerzos de trabajo, que no excedan los límites de tolerancia,

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la introducción de períodos de reposo durante el desarrollo de la jornada y la reducción de
factores que pudieran alterar la atención, su comunicación o la motivación de los
trabajadores.
Estrada (1993) propone además, evaluar el desempeño del individuo en la organización, la motivación,
especialmente tratando de darle significado e importancia a cada oficio, así como la monotonía del
trabajo, pausas, programación de rotaciones o la realización de otras funciones.

Ahora, si el puesto de trabajo, por su naturaleza implica una carga mental elevada, es necesario entonces
recurrir a las siguientes estrategias:
 Establecimiento de pausas que permitan la recuperación
 Implementación de sistemas organizativos de la producción tales como: rotación de tareas que
favorezcan la alternancia con otros tipos de actividades que requieran un menor esfuerzo
mental, enriquecimiento de tareas que permitan al operario un muestrario mayor de conductas
con unos niveles de carga mental muy diferentes y la ampliación de tareas.

Estrada (1993), al igual que Ramírez (2000), enfatiza la consideración de alternativas de descanso, para
que el cuerpo recupere el equilibrio fisiológico luego de la actividad laboral. Esto implica considerar el
reposo, el sueño, la reposición alimenticia y real de actividades que cambien la rutina de trabajo
(actividades deportivas, culturales, desarrollo de otros oficios), que permitan un efectivo alejamiento
mental y físico del trabajo cotidiano. Al respecto, algunos de los criterios relacionados con el descanso
son:
 Duración de la jornada de trabajo: aunque la jornada de ocho horas es considerada como
apropiada en diversos estudios, dependiendo de condiciones tales como: el tipo de trabajo, la
motivación, etc., puede ser diferente. Hoy en día existe una tendencia mundial a la reducción de
las horas de trabajo.
 Pausas durante el trabajo: destinar un tiempo exclusivamente para ingerir alimentos, pausas
breves intercaladas con las labores, junto con pausas fisiológicas —recuperación de la
contracción— y las pausas de recuperación.
 Descansos periódicos: regular los descansos diarios, de los fines de semana, las vacaciones, para
hacer efectivo el alejamiento mental y el descanso físico.
 Higiene individual: Cuidado de hábitos tales como: mantener una alimentación adecuada, sueño
normal, limpieza e higiene en general.

5.3. Acciones para manejar la presión en el trabajo

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En cuanto al desarrollo de estrategias individuales, una de las herramientas más efectivas para combatir
el estrés está en relación con el incremento de la capacidad física para fortalecer la capacidad de resistir
mayores dosis de presión, a través de la activación del Sistema Nervioso Parasimpático en forma
directa a través del ejercicio físico, ejercicios de relajación y ejercicios de respiración. Al respecto, las
investigaciones enfatizan que la actividad física aeróbica, (correr, andar en bicicleta, trote, caminatas,
etc.), practicada con una frecuencia de 3 veces a la semana, al 60% de la Carga Cardiovascular, durante
30 minutos, incrementa en forma efectiva la capacidad aeróbica de la persona. Al respecto, este tipo de
actividad física es considerado como una de las estrategias individuales más eficaces y exitosas para
manejar el estrés profesional.
Pero también se puede activar el Sistema Nervioso Parasimpático de manera indirecta, planificando
tiempos de actividad y descanso, planeando la agenda de trabajo, eliminando sustancias nocivas para el
organismo: alcohol, café, cigarrillos, píldoras, comida chatarra, altas en grasas saturadas, dulces, etc.,
ingiriendo una dieta balanceada y desarrollando actividades de descanso y distracción.
En particular, se recomienda ingerir alimentos que aporten nutrientes que puedan ser utilizados por el
organismo en forma inmediata, por ello se descartan los alimentos altos en grasas saturadas, procesados
o comida chatarra, ya que el organismo debe gastar la poca energía que le queda para obtener algún
nutriente que se derive de tal alimento. Los dulces o alimentos con altas cantidades de azúcar refinada,
provocan altas concentraciones de insulina en el torrente sanguíneo. Esta sobre reacción deprimirá los
niveles de azúcar en la sangre a un punto mucho más bajo que al principio, lo cual hace que si la
persona ya venía fatigada por falta de glucosa, en breve volverá a experimentar una fatiga aún más
marcada.
Las vitaminas y minerales son esenciales para la salud del organismo y cuando la persona está sometida
a altas presiones y exigencias, requiere incrementar la ingesta de ellos, especialmente de vitamina B.
Deficiencias en las vitaminas B, C, calcio y magnesio están vinculadas con síntomas relacionados con el
estrés, tales como: insomnio, irritabilidad, depresión y fatiga.
Se recomienda evitar el consumo de alcohol, no sólo porque es alto en calorías y bajo en nutrientes, sino
porque elimina del sistema la vitamina B, esencial para combatir el estrés. Lo mismo ocurre con el
consumo de café, té cargado, chocolate, bebidas colas y las actuales bebidas “energéticas”, por su alta
concentración de cafeína, un estimulante que químicamente induce a la respuesta defensiva de ataque o
huída, del sistema nervioso simpático y además impide el aprovechamiento de la vitamina B, la cual es
eliminada por el sistema.

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El modo en que realizamos las comidas también es importante. Se recomienda ingerir porciones de
alimentos en menor cantidad, una mayor cantidad de veces al día (5 a 6 veces). Además, se recomienda
ingerir cada pocas horas, agua.
Sin embargo, las estrategias individuales son insuficientes e inefectivas, si no son acompañadas con
cambios a nivel organizacional. De modo tal que, en la organización se debe llevar a cabo un
Diagnóstico Ergonómico Organizacional, evaluando su estado actual, en cuanto a la organización de su
tiempo y trabajo, distribución de funciones, jornadas, descansos, turnos, ambigüedad de roles (falta de
claridad del contenido de la tarea) y conflicto de roles (competencias en conflicto), ya que la
delimitación clara y expedita de los roles es un seguro para mantener un nivel de estrés adecuado.
Evaluar el estilo de relación con la jefatura, colegas y subordinados, apoyo social existente, flujos
comunicacionales, aspectos ambientales, carga física y mental, sistema de alimentación, etc.
En general, las recomendaciones para equilibrar la carga mental, prevenir la fatiga o manejar los niveles
de estrés laboral, son altamente coincidentes, dada su estrecha interdependencia. Lo importante es llevar
a cabo un estudio cuidadoso para identificar los factores ergonómicos que puedan estar afectando la
salud, bienestar y productividad de los trabajadores. Cada una de estas recomendaciones apunta hacia el
objetivo central de la Ergonomía, cautelar el equilibrio entre los requerimientos del trabajo y las
posibilidades de actuación de las personas, para alcanzar las metas de calidad de vida laboral y
productividad organizacional.

6. REFERENCIAS

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evaluación de trabajos pesados” Ed. Universidad de Concepción y Comisión Ergonómica
Nacional, dependiente de la Subsecretaría de Previsión social. Ministerio del Trabajo, 2002.
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Davis, M; Robbins, E. & McKay, M. The Relaxation & Stress ReductionWorkbook”.
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2000 Oct; 85 (5), 779-83.
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Fraser, M.T. The Worker at Work. Ed. Taylor & Francis, London, 1989.
Gibson, J.L., Ivancevich, J.M., Donnelly, J. H. Las Organizaciones. Ed. McGrawHill/Irwin,
8ª edición, Colombia, 1996.
Grandjean, E. Fitting the Task to the Man. Ed. Taylor & Francis Ltd., London, 1982.
Llaneza, F. “Ergonomía y Psicosociología Aplicada”. 3° Edición, Ed. Lex Nova, España, 2003.
Mondelo, P.; Gregori, E.; Barrau, P.; Ergonomía 1. Fundamentos.3ª Edición. Alfaomega Edicions UPC.
México, 2000.
Morris, Ch. “Psicología. Un Nuevo Enfoque”. Ed. Prentice-Hall. Hispanoamericana, S.A.,
México, 1992.
Ramírez, C. Ergonomía y Productividad. Ed. Limusa, México D.F., 1991.
Wilson, J.; Corlett, N.; Evaluation of Human Work: A Practical Ergonomics Methodology. Taylor &
Francis Ltd., London, 1990

Artículos de internet:

Navilla, J. “Nutrición y estrés” (2003), en:


http://www.unav.edu/cun/html/verano/2003/estres.htm

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