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Resumen

Evaluar la estabilidad de una pendiente rocosa es un problema complejo, debido


principalmente a la falta de conocimiento del estado real de la masa rocosa. Los
métodos geofísicos parecen ser útiles para investigar el patrón de discontinuidad
profunda, que puede interpretarse mal de observaciones superficiales. Sin embargo,
rara vez se han aplicado. El objetivo de este estudio es aplicar la técnica de tomografía
sísmica y GPR en acantilados casi verticales y evaluar la calidad de la información que
pueden proporcionar sobre el patrón de fracturas dentro del macizo rocoso.
El sitio de prueba está situado en Chartreuse, 20 km al noroeste de Grenoble,
Francia. Se trata de un acantilado de piedra caliza de 15 m de altura, caracterizado por
un conjunto principal de discontinuidad casi vertical, incluyendo algunas fracturas
abiertas.
Se realizo una tomografía sísmica en la superficie vertical y la meseta superior,
a lo largo de tres perfiles paralelos. Los resultados muestran fuertes gradientes de
velocidad. También se realizo estudios de GPR a lo largo de perfiles verticales en el
acantilado. Se utilizaron tres antenas diferentes con frecuencias centrales de 35, 120 y
500 MHz. La profundidad de penetración varió de 10 m (500 MHz) a
aproximadamente 20 m (35 MHz).

Introducción
Los peligros naturales, como los deslizamientos de rocas y los deslizamientos de
rocas, son fenómenos frecuentes en las zonas montañosas. A medida que la
urbanización aumenta en estas áreas propensas a la caída de rocas, existe una
creciente necesidad de procedimientos de evaluación de este tipo de peligros. Evaluar
los riesgos de caídas de rocas significa estimar la ubicación, tamaño y probabilidad de
ocurrencia de eventos potenciales durante un tiempo determinado, así como la
propagación de la masa inestable. El objetivo es la localización y caracterización de
posibles inestabilidades. La evaluación de la inestabilidad de una pendiente rocosa es
un problema complejo, debido principalmente al número de posibles mecanismos de
falla y la falta de conocimiento del estado real del lecho rocoso. La ubicación y el
tamaño de las caídas potenciales de rocas depende principalmente de los patrones
geométricos y las propiedades geomecánicas de la roca y las discontinuidades
existentes. La evaluación de la estabilidad se basa generalmente en observaciones de
la morfología de la pendiente así como en un estudio estructural del macizo rocoso,
incluyendo mediciones y caracterización de la discontinuidades observadas en la
superficie. Sin embargo, incluso con las observaciones estructurales más precisas, no
garantizan la continuidad de las propiedades internas de fractura. Esta falta de
información es uno de los principales problemas para la evaluación de peligros.
En este sentido, los métodos geofísicos aparecen como herramientas
adecuadas para adquirir información sobre el estado interno de la masa rocosa e
investigar el patrón de discontinuidad profunda. Durante las dos últimas décadas, la
tomografía sísmica ha demostrado ser una herramienta eficaz para investigar las
masas rocosas. El GPR es ampliamente utilizado en ingeniería para la investigación a
poca profundidad. En la evaluación de riesgos geológicos, el método GPR ha
demostrado ser adecuado para localizar cavidades superficiales y para cartografiar
fallas y fracturas. La detección de fracturas con GPR en un rango de frecuencias dado
depende de la apertura y las discontinuidades que controlan el coeficiente de
reflexión.
El presente estudio, que forma parte de un proyecto sobre evaluación del
riesgo de rocas en el área urbana de Grenoble, Francia (SDAU 2001), tiene como
objetivo probar métodos geofísicos en acantilados de piedra caliza casi verticales e
investigar la calidad de la información que pueden proporcionar en esta zona
propensa a la roca. Se realizó una selección entre las técnicas geofísicas utilizables en
los acantilados verticales y se aplicaron tomografías sísmica y GPR. La tomografía
eléctrica se descartó debido a la dificultad de fijar los electrodos en la piedra caliza y
de asegurar un buen acoplamiento eléctrico. Los experimentos geofísicos se
realizaron en un sitio de prueba y los resultados se validaron con datos geológicos y
estructurales.

EL SITIO DE ESTUDIO
La región de Grenoble está sometida a un alto riesgo de caída de las rocas debido a la
existencia de acantilados calcáreos (hasta 400 m) situados por encima de las áreas
habitadas (Figura 1a). Estos acantilados forman parte de los macizos Chartreuse y
Vercors (cadenas subalpinas), que culminan por encima de 2000 m y están formados
por rocas sedimentarias (calizas y margas) del Jurásico superior hasta el Cretácico
inferior (Figura 1b). El sitio del estudio "Rocher du Mollard" es un acantilado casi
vertical de 10 a 15 m de altura, situado en el macizo Chartreuse, a 20 km al noroeste
de Grenoble, cerca del pueblo de St Pierre de Chartreuse. Este sitio no presenta ningún
peligro específico de caída de roca y ha sido escogido principalmente por su
accesibilidad y por la sencillez de su estructura geológica. El acantilado, está hecho de
piedra calcárea de Tithonian, situada sobre una capa margosa de la era
Kimmeridgiana (Figura 2). La superficie en su parte superior es una meseta casi
horizontal, mostrando esparcimientos diseminados de piedra caliza en los primeros
metros cerca del acantilado. Un estudio estructural del sitio muestra que la masa de
piedra caliza se ve afectada por tres conjuntos de discontinuidad principales: las
familias de lecho y dos fractura. Y penetran suavemente (N33° E/23°NW) hasta el
interior del macizo, mientras que los dos conjuntos de fractura están casi verticales. El
conjunto de discontinuidad principal tiene un ángulo de 60 ° con respecto la
orientación del acantilado. Dentro de este conjunto, tres fracturas están muy abiertas
cerca del acantilado (F3, F5 y F8 en la Figura 2), pero su extensión en el macizo es
poco visible debido al material de cobertura y vegetación en la meseta. F5 es la
fractura más ancha en el sitio, siendo 2-4m abierto con un relleno de bloques de
piedra caliza y material arcilloso. F8 se encuentra en el extremo del sitio de prueba y
no cruza los perfiles medidos. Otras cinco discontinuidades aparecen más o menos
abiertas en la pared del acantilado (F1, F2, F4, F6 y F7 en la Figura 2). F1, F2 y F6
parecen cerrarse rápidamente en la meseta detrás del acantilado, mientras que F4
permanece visible. En el acantilado, F7 parece estar cerrada en la parte superior de la
pared del acantilado, pero está abierta 2 m bajo la meseta.

Figura 1. a) Implicaciones de peligros de deslizamiento en el área urbana de Grenoble,
Francia y la localización del sitio de prueba “Rocher du Mollard”. b) Sección
transversal típica de los riscos considerados en el estudio.


Figura 2. Representación esquemática del sitio de prueba, risco de 15m de piedra
lima. Ubicación de los perfiles de tomografía sísmica y perfiles de GPR (P1 a P3), y sus
intersecciones con las fracturas (F1 a F8).

TOMOGRAFÍA SÍSMICA
Durante los experimentos, los receptores se distribuyeron a lo largo de toda la
longitud de las líneas de perfil (P1, P2 y P3 en la Figura 2). Para fines prácticos, las
posiciones de la fuente sólo se colocaron en la meseta y en la pendiente margosa
inferior. Con esta disposición, la resolución, que depende principalmente de la
cobertura de rayos, es generalmente buena en el cubierta por los rayos. Los tiempos
de arrivo se toman en todas los registradas y se invierten utilizando la técnica de
reconstrucción iterativa simultánea implementada con software 3D para análisis de
refracción y tomografía.
Para estimar el poder de resolución del método en nuestro estudio de caso, un
modelo sintético cercano a la situación geológica esperada en el sitio de Mollard se
analiza primero usando un diseño de encuesta de campo.

Resultados
Todas las señales se registraron utilizando un sismógrafo Bison conectado a 24
geófonos verticales (4,5 Hz), fijados cada dos metros en la meseta, en el acantilado y
en la pendiente margosa inferior. Las posiciones exactas se midieron con un teodolito
con un error de menos de 1 cm. El pulso fue generado por un martillo y en los puntos
que se localizaron en la meseta y en la pendiente margosa. Los sismogramas y los
tiempos se muestran en la figura 6, así como la transformada de Fourier de uno de los
señales. La energía sísmica oscila entre 20 Hz y 250 Hz. Las imágenes de velocidad de
ondas P para los tres perfiles se muestran en la figura 3, así como la resolución y los
rayos en un caso (figura 3b).

Preguntas:
1. Describa las anomalías de velocidad encontrados en los perfiles de tomografía
P1, P2 y P3 mostrados en la figura 3.
2. Relacione estas anomalías listando las velocidades encontradas con los
distintos tipos de roca del área de estudio.
3. Existe una zona de baja velocidad en la parte central. ¿Cómo se puede
relacionar con las áreas de fractura?
4. ¿Como se relacionan las discontinuidades F1, F2 y F3 con el perfil de
tomografía P1?
5. ¿Se pueden observar las discontinuidades conocidas en los perfiles P2 y P3? A
que se debe?
6. ¿Se puede relacionar las anomalías del perfil 3 con las fracturas F6 y F7?
7. ¿Cómo se comportan las velocidades en las pendientes magrosas? ¿Qué podría
estar causando esto?

8. ¿Cómo se relacionan las anomalías de velocidad mostradas en las tomografías
sísmicas (figura 3) y los radargramas de GPR (figura 5) P1, P2, P3 con las
fracturas visibles en la superficie F1 a F8.

9. ¿Existe una relación entre los perfiles topográficos P2 y P3 y las fracturas
observadas en tierra?

10. En los tres perfiles las velocidades aumentan en las pendientes margosas de
1200 a 2000 aproximadamente. ¿Por qué cree que ocurra esto?

11. ¿Usted cree que algunas de las anomalías observadas pudieran ser causadas
por la configuración de geófonos y fuentes, o por otra razón referente al diseño
del experimento?

Perfil 1

Perfil 2

Perfil 3


Figure 3. Resultados de la tomografía sísmica.
RADAR DE PENETRACION (GPR)
Se usaron tres antenas monostáticas GSSI (35 MHz, 120 MHz y 500 MHz) en el sitio
para probar las capacidades de penetración y resolución del método. Una persona
condujo las antenas verticalmente con respecto del acantilado, usando cuerdas para
asegurarlas desde la parte superior, mientras que una segunda persona guiaba y
aseguraba un buen contacto con la roca. El centro de adquisición permaneció en la
meseta. Con tal disposición, cada perfil, alrededor de 10 m de altura, tomó alrededor
de media hora.

Preguntas
1. Describa los reflectores mas importantes (Figura 4 y 5).
2. Los radargramas mostrados en la Figura 4 corresponde a lecturas tomadas en
el perfil P1 pero usando diferentes antenas (35 MHz, 120 MHz y 500 MHz).
Que diferencias podemos esperar en cada radargrama.
3. Describa las diferencias y similitudes entre los reflejos obtenidos para cada
antena.
4. Correlacione los reflectores importantes de los radargramas de los tres perfiles
(P1, P2 y P3) con las fracturas observadas en la superficie.


Figura 4. Radargramas a lo largo del perfil 1 (P1) con antenas de: (a) 35 Mhz, (b) 120
Mhz, y (c) 500 Mhz. Las flechas indican los reflectores principales.

Figura 5. Perfiles de GPR a lo largo de los perfiles (a) P1, (b) P2, (c) P3 usando antenas
de 120 Mhz. Flecas indican la intersección de los perfiles de radar con las
discontinuidades que se observaron.

COMPARACIÓN DE LOS DOS MÉTODOS Y DISCUSIÓN

Las secciones GPR de 500 MHz y 120 MHz para el perfil 1 se superponen sobre la
correspondiente imagen de velocidad sísmica tomográfica en las Figuras 6a y 6b,
respectivamente.

1. Describa las similitudes y diferencias entre los resultados obtenidos por los
dos métodos.
2. Discuta los resultados de ambos en términos de la resolución.
3. Discuta como se relacionan los resultados mostrados en la figura 6 con las
fracturas o discontinuidades mostradas en la figura 2.



Figura 6. Comparación entre los resultados de la tomografía sísmica y el GPR a lo largo
del perfil P1 con (a) antena de 500Mhz, (b) antena de 120 Mhz. Las fechas indican la
intersección del perfil de tomografía sísmica con las fracturas o discontinuidades
observadas.