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BENEFICIOS DE LA EXPRESIÓN CORPORAL

Trabajar con la persona integral tiene una gran importancia y es vital para el contacto con los
alumnos: su intelecto, su afectividad, su cuerpo, las actitudes y valores con las que se mueve en la
vida, su sentido de la estética, etc. Todo esto intentaremos de una u otra forma tratarlo en nuestro
contacto diario con los alumnos, y podemos hacerlo con la Expresión Corporal. Como bien dice el
nombre de la "Expresión Corporal", es una actividad que se realiza a través del cuerpo; lo cual,
puede suponernos problemas con nuestros alumnos. Aunque, el cambio frecuente de compañeros
normaliza con gran rapidez tales impulsos irracionales; jugar, danzar, tocarse, cogerse de la mano o
por los hombros, danzar a un mismo ritmo con un compañero del sexo opuesto, ayuda a evitar
cualquier tipo de problema, incidiendo a su vez sobre un tema transversal como es la educación
sexual (Hernández; Rodríguez, 1996). Además, en la etapa de Primaria, estos problemas suelen ser
mucho menores que en la de Secundaria, debido a los cambios producidos con motivo de la
adolescencia. Eso sí, será necesaria una concienciación y un trabajo continuo desde las primeras
edades, para evitar que suponga una novedad o un problema el hecho de relacionarse a través del
cuerpo.
Siguiendo a Schinca (1988), podemos decir que existe un lenguaje del cuerpo manifestado
diariamente, en la vida cotidiana. En la expresión corporal el lenguaje no está ya hecho sino que hay
que inventarlo, crear uno nuevo. Dentro de esta disciplina no se busca ahondar en la gestualidad
cotidiana, sino transcenderla, para que el movimiento o gesto corporal cobre una validez subjetiva y
creadora. Y que no sea un sustitutivo de palabras sino que tenga valor expresivo por sí mismo, por
su calidad. De este modo acción y expresión van unidos: son signos cargados de contenido o
intención. La Expresión Corporal es una disciplina que permite encontrar mediante el estudio y la
profundización del empleo del cuerpo, un lenguaje propio. Este lenguaje corporal puro, sin códigos
preconcebidos, es un modo de comunicación que encuentra su propia semántica directa más allá de
la expresión verbal conceptualizada. Es una disciplina que partiendo de lo físico conecta con los
procesos internos de la persona, canalizando sus posibilidades expresivas hacia un lenguaje gestual
creativo.
Teniendo esto en cuenta, puede parecer paradójico elaborar una técnica de expresión concreta para
el alumno, dado que el niño vive en la expresión espontánea, es su propio maestro. El adulto debe
proporcionarle los medios para desarrollar sus posibilidades. Estimulando sus facultades receptivas
y su sensibilidad creadora, el adulto llegará a una pedagogía orientada hacia su autonomía.
Consideramos el juego como fundamental en esta búsqueda del surgir personal del niño, surgir en
base a la espontaneidad y a la creación libre y gratuita. Así, el maestro debe ser capaz de entrar
plenamente en el universo del niño, de comprender su lenguaje y de hacerse comprender por él,
permitiéndole profundizar en las pistas abiertas. El educador debe facilitar el juego y la preparación
del mismo, partiendo de su creatividad. Este clima de juego se instaura, pues, a través de un diálogo
Educador - Educado, donde se trata de que el niño quiera, no de que el adulto se imponga. Al
contrario que en la enseñanza escolar tradicional, el pequeño se halla presente para descubrir y no
para aprender, para crear y no para reproducir. Pasando por el placer de expresarse, encuentra a los
demás, se socializa y se descubre como individualidad en el seno de un grupo. Los materiales que
utiliza el educador no son más que soportes para la expresión del niño, ya se recurra a ejercicios,
juegos o temas de creación. Hay que procurar también que aproveche sus propias posibilidades.
(Bossu & Chalaguier, 1986). El movimiento en las primeras etapas del desarrollo psicológico del
niño está en su estado puro, presenta una finalidad intrínseca a la propia persona y sus necesidades,
tiene como fin descubrir su cuerpo y el mundo que le rodea. En el proceso de socialización, la
dependencia afectiva y las constantes intervenciones pseudo educativas que hacemos los padres van
sesgando las posibilidades creativas de los niños. (Monfort, 1999: 360)
La expresión corporal constituye un medio esencial para la estimulación de la capacidad creativa
del niño; así como, del resto de elementos que hemos destacado en el apartado anterior. Además, su
utilización como medio nos va a permitir el éxito de metodologías indagativas, que tanto valoramos
en la actualidad. Si sesgamos esa capacidad creativa, cómo va a tener sentido la aplicación de
estilos de enseñanza como la resolución de problemas, descubrimiento guiado y libre exploración.
Además, son numerosos los contenidos, propios del área de educación física, que podemos trabajar
utilizando la expresión corporal como medio. De esta forma, estaremos aprovechando mejor el
escaso tiempo de que disponemos en el ámbito escolar para alcanzar los objetivos previstos para la
etapa de educación Primaria; así como, podremos fomentar la educación integral de nuestros
alumnos.