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Contenido

Prologo Niño bueno……………………………………………………………….3


Sombra de mi infancia…………………………………………………...7
Todo comenzó aquí……………………………………………………..15
Fin del verano, comienzo de la soledad………………………………...27
Debo sobrevivir………………………………………………………....35
Qué buscar cuando estás perdido……………………………………….46
Las cosas con alas………………………………………………………58
El piso más alto de la ciudad……………………………………………67
El día más hermoso de nuestras vidas…………………………………..87
Luego de volver del mar………………………………………………...99
La dirección por la que el sol se levanta……………………………….133
Epilogo Pesadilla………………………………………………………………..160

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Prologo
Niño bueno

~3~
SeokJin
10 de Octubre, Año 9

“¡Vamos, nos tenemos que ir de aquí!” Agarré la mano de mi amigo y


corrimos hacia la puerta trasera de nuestra clase. Mientras corríamos, volví mi
mirada al pasillo, y vi a los hombres saliendo de la clase persiguiéndonos. “¡Paren!
¡Deténganse allí mismo!” Sus voces parecían estar justo detrás de nosotros.
Mientras nos precipitábamos a las escaleras pensamos frenéticamente
donde ir. El primer destino que vino a mi cabeza fue la colina detrás de nuestra
escuela. Sólo necesitábamos cruzar el patio e ir hacia la puerta para llegar a la
colina. Si bien no era tan alto, el camino era muy rocoso y lleno de escombros.
Después de atravesar la puerta de entrada y rodear la esquina a toda velocidad,
ignoramos el sendero y sólo saltamos a los arbustos. Cruzamos a través de densas
ramas y seguimos corriendo. Corrimos por lo que se sintió una eternidad, y nos
detuvimos cuando los pasos detrás de nosotros ya no estaban más.
Colapsamos en el suelo cubierto de hojas secas, sudor corriendo de nuestros
rostros. “No serán capaces de seguirnos hasta aquí, ¿cierto?” Mi amigo negó,
agitado. Levantamos nuestras camisetas para limpiarnos el sudor con el final de
ellas. El rostro de mi amigo estaba cubierta de sudor y lágrimas. Sus muñecas
estaban cubiertas de moretones entre negros y purpura. El cuello de su camiseta
estaba rasgado.
“Papá no ha venido a casa en una semana. Mamá sólo llora. La encargada de
la limpieza y el chofer dejaron de venir. Mi tía dice que la compañía de papá cerró.
Esos hombres vinieron a nuestra casa anoche. No pararon de tocar el timbre y
gritar por papá. Permanecimos adentro con todas las luces apagadas, y ellos
seguían maldiciendo enfrente de nuestra puerta. No pudimos dormir nada.” Mi
amigo no paró de llorar mientras me contaba todo. No supe que decir. Lo único que
hice fue decirle que no llorara.
Poco después de que la clase comenzara la puerta fue abierta y cuatro o
cinco hombres irrumpieron. Eran dominantes e intimidantes. “¿Quién de ustedes
es el hijo del Sr. Choi? Tienes que venir con nosotros.” Aturdida, nuestra profesora
les pidió que salieran inmediatamente, ellos simplemente la ignoraron. “Sabemos
que estas aquí. Sal ahora.” Algunos de nuestros compañeros comenzaron a ver de

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reojo y a susurrar sobre mi amigo sentado a mi lado. Los hombres lo notaron y
comenzaron a acercarse a nosotros. “¿No ven que estamos en medio de una clase?
Por favor, retírense.” Nuestra profesora trató de impedirles el paso pero uno de los
hombres la empujó muy fuerte contra la pizarra. Ella cayó al piso.
El hombre que empujó a nuestra profesora se acercó amenazadoramente
hacia nosotros. Todas las cabezas se tornaron hacia nosotros. El hombre agarró el
brazo de mi amigo. “Te llevaremos donde tu papá y conseguiremos el dinero de él.
De seguro, el no rechazará a su hijo.” Los hombres era amenazadores, y la
atmosfera muy intimidante.
Miré a mi amigo. Él estaba temblando. Temblando tan fuerte con su cabeza
hacia abajo. Él era mi amigo. Busqué debajo del escritorio y sostuve su mano. El me
miró y alejó su mano. “Corramos.”
El cielo se ponía cada vez más oscuro. Nadie parecía estarnos siguiendo.
Empujamos a través de los árboles y los arbustos para llegar al sendero. Un lote
vacío con materiales de ejercicio apareció ante nosotros. Me apoyé contra la
baranda y mi amigo se sentó en un banco. "Temo que tendrás problemas por mi
culpa". Mi amigo parecía incómodo cuando le dije que estaría bien. Todo lo que
podía pensar en la clase era en sacar a mi amigo de allí. Tenía que alejarlo de esos
hombres. Pero, cuando comenzamos a huir, me di cuenta de que no tenemos a
dónde ir.
"Vamos a mi casa". Debe haber sido alrededor de las 9 de la noche, ya que
había pasado bastante tiempo desde que se puso el sol. Estaba hambriento. Él debe
estar hambriento también. "¿No están tus padres en casa? ¿No te meterás en
problemas por llevarme allí?" "Podemos colarnos. Si nos metemos en problemas,
entonces nos metemos en problemas". Mi casa no estaba tan lejos del pie de la
colina. Pronto, mi casa apareció en la distancia. "Entra justo después de que la
puerta se abra y escóndete detrás de un árbol. Abriré la ventana para ti más tarde".
Mamá estaba sentada en el sofá de la sala de estar. "¿Dónde has estado? Tu
maestra llamó". En lugar de responder a su pregunta, le dije que lo sentía. Por lo
general, era la forma más rápida de terminar una conversación. Mamá dijo que
papá estaría en casa en cualquier momento y entró en su habitación. Mi habitación
estaba frente a su habitación con la sala de estar en el medio. Rápidamente entré
en mi habitación y abrí la ventana.

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Escuchamos que la puerta principal se abría mientras jugábamos en la
computadora después de haber comido un poco de pan y leche. Mi amigo me con
ojos asustados. "Está bien. Papá nunca entra en mi habitación". La puerta de mi
habitación se abrió de golpe antes de que terminara de hablar. Ambos saltamos de
nuestros asientos con miedo.
"¿Eres el hijo del Sr. Choi?" Papá continuó sin esperar respuesta. "Sal.
Alguien está aquí para llevarte". Había un hombre de pie junto a la puerta. Al
principio pensé que era el Sr. Choi pero rápidamente me di cuenta de que no lo era.
Era uno de esos hombres que habían entrado antes en nuestra clase. Miré a papá.
Parecía agotado, con las cejas tensas y un párpado sutilmente tembloroso. Era
mejor no molestarlo cuando estaba de ese humor. Mientras intentaba leer su
rostro, el hombre entró en mi habitación y agarró el hombro de mi amigo. Me puse
delante de él. "No, papá, no dejes que este hombre se lo lleve. Es una mala
persona".
Él simplemente siguió mirándome y no se movió. "Por favor, ayúdalo, papá.
Él es mi amigo". El hombre trató de sacarlo afuera. Me agarré del brazo de mi
amigo y papá me agarró del hombro. Tiró de mí con fuerza. Tuve que soltar el
brazo de mi amigo. Estaba siendo arrastrado hacia nuestra de la puerta. Me retorcí
y me retorcí para liberarme, pero papá fortaleció su agarre. "¡Duele!" Grité, pero
papá no me soltó. Él sólo agarró mi hombro aún más fuerte. Las lágrimas corrían
por mi cara.
Miré a papá. Era como una pared gris enorme. Su rostro era inexpresivo,
incluso con la mirada agotada que ya no se reflejaba en sus ojos. Lentamente abrió
la boca con los ojos fijos en mí. "SeokJin, sé un buen chico". Todavía tenía esa
mirada en blanco. Pero ya sabía lo que tenía qué hacer, qué hacer para detener el
dolor.
"SeokJin". Volví la cabeza ante el grito de mi amigo. Se escapó del agarre del
hombre y corría hacia mi puerta. Estaba llorando. Papá, con su mano todavía
agarrando mi hombro, cerró la puerta con la otra mano. Me disculpé con él. "Lo
siento, papá. No volveré a causar problemas".
Al día siguiente, el asiento al lado del mío estaba vacío. Mi maestra dijo que
se trasladó a otra escuela.

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Traducción: Javi

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Sombra de mi infancia

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HoSeok
23 de Julio, Año 10

Todo sucedió cuando conté hasta cuatro. Estaba contando frutas, tal vez
tomates o melones. No estoy seguro. “Cuatro.” Tan pronto como lo dije, una visión
de mi infancia apareció frente a mis ojos. Estaba sosteniendo la mano de alguien.
Fue el día en el que fui por primera vez a un parque de diversiones con
Mamá. Estaba embelesado por los banderines de colores y las filas de tiendas.
Personas vestidas como payasos me saludaron, y música emocionante resonaba en
cada esquina. Mamá se detuvo frente a un carrusel. Caballos blancos daban vueltas
y vueltas debajo de brillantes luces. Estaba por preguntar, “Mamá, ¿Nos subiremos
a este?” cuando alguien me llamó. “HoSeok.” Miré hacia arriba.
Era mi maestra. Mis compañeros de clases estaban todos observándome con
miradas perplejas. La visión de mi infancia desapareció. Mi maestra me animó a
continuar, y comencé a contar otra vez. Cinco. Seis. Mamá apareció frente a mis
ojos otra vez. Se veía exactamente igual que hace un minuto. Su cara estaba
sombreada por estar al frente de la luz, y una brisa movió su cabello. Mamá me
entrego una barra de chocolate. “HoSeok, cierra muy bien tus ojos y no los abras
hasta que cuentes diez.”
Siete. Ocho. Nueve. Paré ahí. Mi maestra me hizo una señal para que
continuara. Mis compañeros me volvieron a fijar la mirada. Abrí mi boca, pero
ninguna palabra salió. La cara de mamá se difuminó. Se sentía como que ella nunca
vendría a buscarme si terminaba de contar hasta diez. Caí al piso.

Traducción: Ochim~

~9~
TaeHyung
29 de Diciembre, Año 10

Lanzo mis zapatos, arrojo mi mochila al piso, y corro hacia el cuarto. Papá
realmente estaba en casa. No tuve tiempo para pensar por cuánto tiempo se había
ido y de donde venía. Sólo me arrojé a sus brazos. Todo se volvió borroso desde ese
momento. No estaba seguro de si olí primero su aliento a licor, o si escuche antes
su maldición, o si antes de eso fui abofeteado en mi cara. No sabía que estaba
sucediendo. Su aliento a alcohol era repulsivo y su respiración era forzada. Sus ojos
estaban inyectados en sangre. Él tenía una barba desaliñada. Una mano masiva
abofeteo mi cara. “¿Qué estas mirando?” Me volvió a abofetear. Papá me agarró por
los hombros y me levantó. Estaba casi cara a cara con él. Ojos inyectados en sangre
y una barba desaliñada. Él no era mi papá. Bueno, él lo era. Pero no lo era. Mis pies
colgaron en el aire. Estaba tan asustado que ni siquiera podía llorar. Al momento
siguiente, mi cabeza golpea duramente contra la pared y me derrumbo contra el
piso. Se sentía como si mi cabeza estuviese quebrajada. Difícilmente podía mirar
fijo. Todo se volvió negro.

Traducción: Ochim~
JiMin

~ 10 ~
6 de Abril, Año 11

Salí solo por la puerta principal del Arboreto de Hierbas y Flores. El cielo
estaba nublado y estaba un poco fresco. Pero me sentía bien. Era día de picnic en la
escuela, y como siempre, mis padres estaban demasiado ocupados como para ir.
Esto me desanimó. Pero recibí evaluaciones altas en el concurso de dibujo de
flores, y las madres de mis amigos me dijeron todas, “Eres tan maduro y gentil.”
Creí que era bastante genial.
“JiMin, espera aquí. Será sólo un minuto,” me dijo mi maestra luego de que
el picnic finalizara y nos preparáramos para irnos del Arboreto. No esperé. Sabía
que podía encontrar el camino por mí solo. Me aseguré de las correas de mi
mochila con ambas manos y empecé a dar pasos con confianza. Parecía que todos
me estaban observando, así que mantuve mis hombros hacia atrás (erguidos).
Después de un rato de caminata, comenzó a llover. Mis compañeros y sus madres
se habían ido todos, y nadie me prestó atención. Mis piernas dolían. Me acurruqué
debajo de un árbol. La lluvia comenzó a caer cada vez más y más fuerte. Estiré mi
cuello para chequear si alguien venia por alguno de los dos lados, pero no había
nadie a la vista.
Comencé a correr, sosteniendo mi mochila por sobre mi cabeza con ambas
manos. La lluvia seguía cayendo cada vez más fuerte. Mis pantalones se empaparon
por la lluvia después de tan sólo unos pasos. Ninguna tienda, ninguna casa, ni
ninguna parada de autobús aparecieron a la vista. A la distancia, podía ver una
entrada. Corrí hacia ella sin pensarlo. Mis manos se sentían entumecidas por
sostener la mochila. Estaba empapado, y mis dientes castañeaban. Sobre la entrada
había un cartel en el que se leía Arboreto de Hierba y Flores. Era la entrada trasera.
Había un pequeño depósito dentro de la entrada.

Traducción: Ochim~

~ 11 ~
SeokJin
21 de Julio, Año 12

La puerta de la entrada seguía abriéndose y cerrándose. Yo continuaba


mirándola, sentado en la sala de espera del aeropuerto. Las personas con maletas
pasaban, algunos utilizando lentes de sol. La pantalla electrónica continuaba
cambiando con llegadas, retrasos y cancelaciones. El chofer estaba murmurando
con sus ojos enfocados en su teléfono móvil. “Aún no tengo palabras suyas”. Miré
mi reloj. Había pasado más de una hora desde que mi papá me prometió que él iba
a llegar.
Desde que tengo memoria, yo siempre estaba solo. Mi papá estaba ocupado
y mi mamá era indiferente. Ellos solían decirme que debía hacer lo que me dicen y
no intentar hacer otra cosa. Cuando desobedecía, ellos me castigaban con silencio.
Quería contentar a mis padres.
Mamá falleció hace poco. Papá me dijo que no llore y él tampoco lo hizo.
Intentaba obedecer, pero no era fácil. Él decidió enviarme a Estados Unidos para
vivir con mi abuela materna. No se veía muy triste al respecto.
El chofer de mi papá me pasó mi pasaporte. Ya era hora de irse. Miré atrás
mientras me dirigía hacia las puertas de partida. La puerta de la entrada se cerró.
El chofer me saludó. El avión finalmente comenzó a correr por la pista. Papá no
vino.
Miré por la ventana al lado de mi asiento. Las nubes pasaban por nuestro
lado, y el cielo se volvió negro. La azafata me trajo comida, y el vaso con jugo se
cayó cuando nos encontramos con una turbulencia. Inquieto, pedí por algunas
servilletas. La azafata me preguntó si me encontraba bien. Mi arroz frito y mi carne
estaban empapados en jugo. Mis manos estaban pegajosas y mis pantalones
estaban mojados. “No” susurré, pero la azafata no pareció oírme. Ella me dijo que
no debía preocuparme y tomó mi comida. Asentí y continué mirando hacia el suelo.

~ 12 ~
Traducción: Jinnie~

~ 13 ~
NamJoon
21 Junio, Año 16

Salí corriendo por las escaleras desde el piso 13. Estaba sin aliento y me
temblaban las piernas. Me derrumbé en la sombra de la entrada del edificio de
apartamentos. Estaba atrasado hoy porque la escuela terminó más tarde de lo
habitual. Tuve que ir a toda velocidad para colocar los folletos en los cuatro
edificios de apartamentos antes de la fecha límite. Si no lo hiciera, mi jefe me
esperaría con una larga reprimenda. Le había persuadido laboriosamente para que
contratara a un estudiante de secundaria. Seguramente, no podría dejarme
despedir en este momento. Mamá renunció a su trabajo en el restaurante la
semana pasada. Tuvimos que pagar las facturas médicas de papá, por no
mencionar las de electricidad y el gas. Seguí asintiendo en la sombra. Había niños
jugando al baloncesto en la distancia. Me levanté de nuevo. Hora de correr. Me dije
a mi mismo que debía hacerlo. Podía hacerlo.

Traducción: Lau 💜

~ 14 ~
YoonGi
19 de Septiembre, Año 16

Las llamas estaban devorando mi casa. Tan sólo esta mañana, estaba
completa e intacta, pero ahora estaba enardecida. Las personas que me
reconocieron corrieron hacia mí, gritando palabras inentendibles. Los vecinos. Los
vecinos zapateaban, viéndose nerviosos. El camión de bomberos no podía llegar a
mi casa porque el camino de acceso estaba bloqueado. Quede allí parado,
congelado. Era finales de verano, y primeros días de otoño. El cielo estaba azul y el
aire estaba fresco. No sabía que pensar, que sentir, o que hacer. De repente, pensé
en mamá. En ese momento exacto, mi casa colapsó con un estruendoso estallido.
Estaba completamente envuelta en llamas. O, más bien, la casa misma era una
llama gigante. El techo, los pilares, las paredes y mi cuarto, derribados uno por uno,
como si estuviesen hechos de arena. Todo lo que podía hacer era contemplar con
una mirada vacía.
Personas irrumpieron por mi lado. Los escuché decir que el camión de
bomberos finalmente pudo acceder. Alguien me tomó por el hombro y me
preguntó con urgencia, “¿Hay alguien dentro?” Yo sólo la quedé mirando en blanco.
“¿Está tu madre allí adentro?” Ella me sacudió fuertemente por los hombros. “No,
no hay nadie.” Me escuché a mí mismo decir. “¿A qué te refieres?” Era una de las
señoras del vecindario. “¿Qué le pasó a tu mamá? ¿Dónde está?” “No hay nadie.” No
estaba seguro de lo que estaba diciendo. Alguien irrumpió por mi lado una vez
más.

~ 15 ~
Traducción: Ochim~

~ 16 ~
JungKook
11 de Septiembre, Año 17

Esperé diez días, pero la tarjeta de cumpleaños nunca llegó. Abrí el cajón de
abajo y abrí el cuaderno para encontrarme con cuatro tarjetas. JungKook, feliz
cumpleaños, tu papá. Leí esas cinco palabras una y otra vez.
Era invierno, yo tenía 7 años. Las voces de la sala de estar me despertaron.
Mi cuarto estaba en el ático, y podía ir al cuarto de mis padres bajando cinco
escalones para luego abrir una puerta corrediza. Estaba a punto de abrir la puerta
pero me detuve. A pesar de que aún era joven, podría sentir la pesada atmósfera a
través de la puerta, y sabía que este no era un buen momento.
Papá decía que era muy difícil seguir adelante, y que el mundo era más
pesado de lo que él podía soportar. Mamá no decía nada. Ella probablemente
lloraba en silencio o no se movía. Se generó un largo silencio. Papá decía que él se
quebraría si seguía viviendo de esta forma y que el debería irse ahora mismo.
Mamá vehemente protestó, llamándolo el hombre más irresponsable. Entonces,
escuché mi nombre “¿Qué vas a hacer respecto a JungKook?”. Esperé mucho
tiempo detrás de aquella puerta corrediza, pero papá no contestó. Luego oí el
sonido de la puerta principal abrirse. “Estoy completamente vacío, y no hay nada
que pueda hacer por JungKook”. Esas fueron las últimas palabras que escuché de
mi papá.
Corrí subiendo las escaleras hacia el ático. Moví mi silla hacia la pared por
debajo de la ventana y me paré allí. Papá estaba caminando por el empinado
camino. Primero, sus piernas desaparecieron, luego su cintura, pecho y hombros.
Parecía como si un mundo desconocido más allá de la calle se lo estuviese tragando
lentamente.
Alguien sacudió la puerta de mi habitación abriéndola, y yo instintivamente
empujé el cajón con mi pie. Era mamá. Ella dijo que no iba a tener una carta de
cumpleaños y que mi papá era esa clase de persona. Ese era su repertorio. Mi
padre era débil mentalmente, incompetente, y lo más importante, un inadaptado
que nos abandonó… Mi madre tenía razón. Mi tarjeta de cumpleaños nunca iba a
llegar. Yo era el mundo que era más pesado de lo que él podía soportar, ese mundo
al que él renunció. Un niño que nunca va a poder ser la razón para resistir ante

~ 17 ~
todo. Ese era yo.
Traducción: Jinnie~

Todo comenzó aquí

~ 18 ~
SeokJin
2 de Marzo, Año 19

Me adentré a la oficina del director siguiendo a mi papá. Olía como a moho.


Han pasado 10 días desde que volví de Estados Unidos, y tan sólo el día anterior
descubrí que estaría en un grado inferior debido a los diferentes sistemas de
educación. “Por favor, cuida bien de mi hijo.” Temblé ante la mano de papá sobre
mi hombro. “La escuela es un lugar peligroso. Necesita ser estrictamente
controlado.” El director me miró a los ojos. Usando un traje negro, sus arrugadas
mejillas y las esquinas de su boca temblaban cada vez que este la abría. El interior
de sus ennegrecidos labios era incluso más oscuro. “¿No estás de acuerdo,
SeokJin?” Me retorcí ante la abrupta pregunta, papá apretó su agarre en mi
hombro. Sentí una punzada en la parte trasera de mi cuello. “Estoy seguro de que
te comportarás.” El director intentó hacer contacto visual obstinadamente,
mientras que papá me presionó hacia abajo aún más. Apreté mis puños mientras
que su agarre casi me estaba fracturando mi omoplato. “Sabes que debes
mantenerme informado, ¿verdad? Serás un buen estudiante, ¿Verdad?” El director
me contempló sin señal de una sonrisa. “Si.” Tan pronto como solté la respuesta, el
dolor en mi hombro desapareció. Papá y el director rugieron en risas. Ni siquiera
podía levantar mi cabeza. Me mantuve mirando hacia abajo, hacia los zapatos
marrones de papá y a los negros del director. Las puntas de sus zapatos brillaban,
sin embargo, era un misterio para mí el saber de dónde provenía la luz.

Traducción: Ochim~

~ 19 ~
JiMin
12 de Marzo, Año 19

Habían pasado varios días desde que el semestre comenzó, pero mis
compañeros seguían siendo extraños para mí. No era algo difícil saber que ellos
estaban murmurando cosas sobre mí. Intenté actuar indiferente, pero era en vano.
“Escuchamos que vives en un departamento cruzando del río. ¿Por qué decidiste
venir a esta escuela?” Pretendí no haber escuchado esa pregunta. No tenía nada
para decir. Sólo seguí caminando con mi cabeza gacha, mirando el suelo. “Oye, ¿No
me escuchaste?” Aceleré el paso. He sido transferido de una escuela a otra al haber
estado entrando y saliendo del hospital. Ya no había escuelas cerca de mi
vecindario a las que pueda transferirme.
Me dirigí hacia el salón que se había convertido en un lugar almacenamiento
que había limpiado como castigo por llegar tarde a clase. Cuando abrí la puerta, me
sorprendí al escuchar voces dentro. ¿Quién podría estar aquí a esta hora? Estaba a
punto de cerrar la puerta suavemente y darme la vuelta cuando alguien me llamó,
“Oye, tú eres Park JiMin, ¿Verdad?”. Ellos eran los estudiantes de último año que
habían limpiado el salón conmigo cuando habíamos llegado tarde a clase. No
estaba seguro si debería responderles o si debía irme. Alguien tocó mi hombro.
“¿Vas a entrar?” Sin darme cuenta entré al salón. “Es bueno verte otra vez. ¿Me
recuerdas? Soy TaeHyung, estamos en el mismo año”.
Antes de darme cuenta, estaba sentado en una silla. La puerta del
almacenamiento seguía abriéndose y cerrándose. Los siete estudiantes quienes
habían limpiado aquel lugar estaban juntos. Ninguno preguntó algo. Sólo
escuchamos música, leímos libros, bailamos y bromeamos. Parecía como si
hubiésemos estado juntos desde siempre.

Traducción: Jinnie~

~ 20 ~
YoonGi
12 de Junio, Año 19

Me salteo la escuela sin siquiera pensarlo, pero no tenía un lugar al que ir.
Hacía calor, no tenía dinero, ni nada para hacer. Fue NamJoon quien propuso
primero que fuésemos al mar. Los otros se veían emocionados por esto, pero a mí
de todas formas no me interesaba. “¿Tienen algo de dinero?” Al escuchar mi
pregunta, NamJoon les dijo a los otros que rebuscaran en sus bolsillos. Algunas
monedas e incluso menos billetes. “No podemos ir.” “¿Por qué no caminamos?” Ese
debe haber sido TaeHyung. La expresión de NamJoon parecía decirle que use la
cabeza y que piense antes de hablar. Todos, excepto yo, estaban parloteando,
riendo sin razón alguna, y jugueteando. Me retiré un poco ya que no estaba de
humor. El sol estaba asando. Era mediodía, y no había sombra debajo de los
árboles. El camino de asfalto no tenía veredas, y cada vez que un auto pasaba, este
tiraba una gruesa nube de polvo.
“Vayamos allí.” Era TaeHyung. ¿O fue Hoseok? No estaba prestando atención
de todas formas, pero debe haber sido uno de ellos dos. No veo el punto de ir allí…
¿Debería decirles que vayan sin mí? Giré mi cabeza y casi me choco con alguien.
Era JiMin. Él se quedó allí parado, tan quieto como una estatua. Hasta el más
minúsculo musculo de su cara temblaba como si hubiese visto algo aterrador.
¿Estás bien? Parecía no haber escuchado la pregunta. Su mirada estaba fijada en la
señal de un poste en el que se leía 2.1km para el Arboreto de Hierbas y Flores. Sudor
caía por su rostro, el cual se había puesto cenicienta como si estuviese a punto de
desmayarse. “¡Park JiMin!” Lo volví a llamar, pero él no se movió. El sólo se quedó
allí parado, observando el cartel.
“Oigan, hace demasiado calor para ir a un arboreto. Simplemente vayamos
al mar.” Intenté decir lo más simple posible. No sabía que era el Arboreto, pero mi
intuición me decía que deberíamos evitarlo. “Estamos cortos de dinero” Objetó
Hoseok, “Podemos caminar.” Era TaeHyung otra vez. “Creo que seremos capaces de
pensar algo una vez lleguemos a la estación de trenes. Claro, tendremos que
saltarnos la cena.” Dijo NamJoon. JungKook y TaeHyung se quejaron. JiMin
despabiló una vez todos comenzaron a caminar hacia la estación de trenes. JiMin,

~ 21 ~
con su cabeza baja y sus hombros encorvados, se veía como un niño. Volví a mirar
hacia el cartel. Las palabras Arboreto de Hierbas y Flores estaban lentamente
desapareciendo de nuestra vista.

Traducción: Ochim~

~ 22 ~
JungKook
12 de Junio, Año 19

El sol seguía cayendo cuando llegamos a la estación de tren junto al mar.


Nuestras sombras eran casi invisibles, flotando alrededor de nuestros pies. No
había lugar dónde esconderse del sol. Pensé haber escuchado el rugido de las olas,
y pronto una hermosa playa se desplegó ante nuestros ojos. Era el comienzo del
verano. Las primeras personas veraneantes ya estaban posadas bajo sombrillas.
Hay algo en el mar que me llena de emociones. TaeHyung y HoSeok gritaron de
emoción y corrieron hacia adelante. Mientras lo llamaban, JiMin y SeokJin se
unieron a ellos.
Me llamaron. "¡JungKook!" Los saludé con la mano y sonreí alegremente.
Mejor dicho, sonreí para fingir estar alegre. Todavía era torpe al mostrar mis
sentimientos y adaptarme a entornos extraños. Alguien me dijo una vez que actúo
como un tímido y temeroso niño. Ese día era igual. Me sentí un poco inquieto en
presencia de los demás, como si no perteneciera allí.
No había mucho que hacer en la playa, nuestro impulsivo destino.
"Corramos." HoSeok sugirió de repente y corrió al frente. Todos los demás le
siguieron, pero al instante se dieron por vencidos. Hacía demasiado calor. NamJoon
trajo una sombrilla rota que encontró en alguna parte. Los siete nos recostamos
debajo de ella. La luz solar pasaba a través de los agujeros de la sombrilla.
Circulares puntos de luz solar continuaban filtrándose y moviéndose poco a poco, y
nosotros nos íbamos moviendo para esquivarlos.
"¿Quieren ir a ver esta roca?" HoSeok levantó su teléfono. Había una foto de
una gran roca en una playa. "Dicen que si gritas tu sueño hacia el mar mientras
estás parado en esta roca, se hará realidad". JiMin tomó el teléfono y miró la foto.
"¿No está un poco lejos? Son al menos unos 3.5 km de aquí". YoonGi se dio la
vuelta. "No voy a ir. En primer lugar, no tengo ningún sueño. Incluso si lo hiciera,
no caminaría 3.5 km con este calor... de ninguna manera". TaeHyung se puso de
pie. "Voy."
Comenzamos a caminar bajo la sombrilla rota. La playa ardía bajo el sol
abrasador, y el aire estaba tan caliente que apenas podíamos respirar. Marchamos
en la playa lentamente como errantes, con los pies hundidos en la arena caliente.

~ 23 ~
HoSeok intentó hacer bromas, pero nadie le respondía. TaeHyung se dejó caer al
suelo y declaró que se había rendido. NamJoon lo levantó de nuevo y le dio un
empujón por la espalda. Todas nuestras caras estaban de un rojo brillante y llenas
de sudor. Intentamos abanicarnos con el dobladillo de nuestras camisetas, pero
sólo provocó más aire caliente. Sin embargo, seguimos avanzando.
Momentos antes, les pregunté a los demás cuáles eran sus sueños. SeokJin
dijo que soñaba con convertirse en una buena persona. YoonGi dijo que estaba bien
no tener ningún sueño. HoSeok sólo deseaba ser feliz. Y NamJoon. ¿Qué me dijo él?
No puedo recordar, pero no fue nada especial. Básicamente, ninguno de nosotros
tenía un sueño al que perseguir. Entonces, ¿por qué estábamos caminando en esta
playa con este insufrible calor para llegar a una roca a 3.5 km de distancia, que
supuestamente hace que los sueños se hagan realidad?
En el camino, nos deshicimos de la sombrilla que NamJoon, HoSeok y
SeokJin habían estado sosteniendo. Bloqueaba un poco el sol, pero era demasiado
pesado por su mango de acero. "Deja de hacer eso." Eso fue lo que me dijo YoonGi
mientras estábamos tomando un breve descanso después de quitarnos el parasol.
Al principio, estaba desconcertado. De hecho, rara vez hablaba con YoonGi y ni
siquiera me di cuenta de que me estaba hablando a mí en ese momento. YoonGi me
mostró sus dedos. "Se volverán como los míos". También tenía cutículas muertas
por morderse las uñas. Pensativo, pongo mis manos en mis bolsillos. No respondí
porque no sabía qué decir.
"¿Cuál es tu sueño?" Preguntó YoonGi. "No nos dijiste el tuyo". Él no se veía
realmente interesado en mi respuesta. Parecía sólo querer continuar con la
conversación. "No lo sé. Nunca lo he pensado". "Bueno, no hay nada de malo en
eso".
"Por cierto, ¿qué es un sueño?" Pregunté momento después con vacilación.
YoonGi respondió con su voz suave. "Te lo dije. No tengo uno". "No, quiero decir..."
Vacilé y volví a hablar. "Me preguntaba qué es el sueño. ¿Qué quiere decir la gente
con un sueño?" Me miró y luego volvió su mirada hacia el cielo, frunciendo el ceño.
"¿Algo que quieras lograr? Supongo."
HoSeok se hizo cargo, agitando su teléfono hacia nosotros. "Las definiciones
del diccionario son primero, 'una serie imaginaria de eventos que experimenta
mientras estás dormido'; segundo, 'una situación o un ideal que se espera realizar';

~ 24 ~
y tercero, 'falsas expectativas o pensamientos que son casi improbables o
completamente improbables para convertirse en realidad’."
"¿No es extraña la tercera definición? ¿Cómo se le puede llamar sueño a algo
que es poco probable que se convierta en realidad?" HoSeok respondió. "La gente a
veces te dice que despiertes de tu sueño. Así que, si estás soñando con regresar y
volver a casa antes de que lleguemos a la roca, ¡despierta ahora!"
Algunos de nosotros nos echamos a reír a carcajadas, pero el resto no
mostró ninguna reacción, probablemente porque no les quedaba más energía. "Eso
es raro. ¿Cómo se puede llamar sueño a algo que quieres lograr en tu vida y algo
que es poco probable que se haga realidad?" YoonGi dijo, riendo. "Tal vez significa
que la gente está tan desesperada. Simplemente no pueden renunciar a sus sueños
a pesar de que saben que no se harán realidad. Nunca intenten tener un sueño". Lo
miré con sorpresa. "¿Cómo?" YoonGi había empezado a morderse las uñas y,
sintiéndose consciente de mi mirada, se metió las manos en los bolsillos. "Porque
es difícil tener uno".
Tenía curiosidad acerca de por qué se mordía las uñas pero no quise
preguntar. En su lugar, miré mis propios dedos. Había sido un hábito desde mi
infancia lastimarme. No recuerdo cuando empezó. Todo lo que puedo recordar es
la clara sensación de cortarme un dedo con un cuchillo un día. Después de que la
sensación dolorosa pasó, la sangre brotó de la herida. Lo sentía entumecido y tenía
hormigueos al mismo tiempo. Mamá me llevó al hospital y me suturaron la herida,
la esterilizaron y vendaron. Fingió hacer un alboroto frente al médico, pero no me
hizo la cena ni me ayudó a tomar mi medicina luego de llegar a casa. Yo tampoco
esperaba que lo hiciera. Ella ha sido así desde que papá se fue.
La herida se curó lentamente porque seguí presionándola con la punta de la
uña. Cada vez que presionaba la herida, un dolor agudo pasaba por mi dedo. A
veces me dolía tanto que estaba a punto de llorar. Pero también me ayudaba a
sentirme despierto de nuevo. Incluso ahora, donde hay veces en las que me siento
vacío. Todo parece sin sentido y toda la energía sale de mi cuerpo.
"¿Cuánto tiempo más tenemos que caminar?" Ante la pregunta de
TaeHyung, HoSeok parecía estar perdido. "Es extraño. Estoy seguro de que debe
estar en algún lugar por aquí". Todos nos detuvimos y miramos a nuestro
alrededor. Sólo el sonido de las olas rompiendo en la playa llenó el vacío del

~ 25 ~
silencio bajo el cielo azul. Cientos de miles de piedrecillas se dispersaron por la
playa como granos de arena. La roca de la foto no estaba en ninguna parte.
"¿Deberíamos avanzar un poco más?" "No puedo avanzar otro paso más".
"Estoy hambriento y sediento". En medio de nuestra conversación, JiMin dejó
escapar un suspiro con los ojos fijos en su teléfono. TaeHyung, que estaba mirando
el teléfono de JiMin, pateó violentamente una piedrecilla con un rostro vacío. JiMin
leyó el artículo en voz alta. Se construirá un resort de alta gama en esta playa, y la
compañía de construcción mando a destruir la roca porque obstruyó la vista del
primer y segundo piso del resort. Echamos un vistazo alrededor del lugar. Se
instalaron bandas amarillas a lo largo de la playa para marcar que el área fue
designada como zona de desarrollo, con gigantescas excavadoras deambulando
por el fondo. En la página siguiente apareció un cartel, que decía "Construcción de
diques".
"Supongo que llegamos al lugar correcto". Dijo HoSeok, tocando una
piedrecilla con la punta de su zapatilla. Todas estas piedras dispersas en la playa
deben ser lo que queda de esa roca que fue destruida. "Está bien. No hay tal cosa
como una roca que haga que los sueños se hagan realidad de todos modos".
NamJoon consoló a HoSeok, golpeando ligeramente su hombro. "Ni siquiera
teníamos algún sueño en primer lugar". "No hay posibilidad de que se cumplan,
incluso si los pedimos." “Es un lujo para nosotros soñar." Todos intentaron decir
algo positivo, pero no estaba funcionando. La verdad no esperábamos ver la gran
cosa, pero tampoco vinimos todo el camino hasta aquí para ver esto.
YoonGi, quien me dijo que no tuviera sueños porque son demasiado difíciles
de llevar, no fue diferente. Después de mirar el mar durante unos minutos,
comenzó a morderse las uñas de nuevo. Parecía completamente inconsciente de lo
que estaba haciendo. "YoonGi". Se dio la vuelta para mirarme. "No..." Mis siguientes
palabras fueron interrumpidas por el fuerte ruido de una perforación que
reanudaba su trabajo en la zona. El fuerte golpe sonó como si viniera de una gran
roca sólida que estaba siendo perforada y levantara polvo con fuerza en el aire.
YoonGi frunció su ceño y golpeó mi hombro. "¿Qué dijiste?" YoonGi
murmuró algo. "No hagas eso". Le grité. YoonGi no parecía haberme escuchado y
negó con la cabeza otra vez, frunciendo el ceño. Iba a gritar de nuevo, pero él ya
había dejado de morderse las uñas. Podía ver el mar por encima de sus hombros.

~ 26 ~
Las innumerables piedrecillas crujían bajo mis pies. La roca debe haber sido
enorme, poderosa y antigua para hacer realidad los sueños de las personas. Pero
ahora, no era más que un montón de grava. "¿El mundo es duro para ti también?"
Pregunté. Como era de esperar, el estruendo de la tierra por el taladro ahogó mi
voz. La mirada desconcertada de YoonGi me dijo que no entendía. Grité de nuevo.
"¿También quieres renunciar a este mundo? Él murmuró algo esta vez, pero no
pude descifrar lo que era. Sacudí la cabeza y YoonGi gritó otra vez. Mirando
nuestras mímicas, HoSeok y TaeHyung se echaron a reír. Su risa también era
inaudible, pero sus rostros mostraban su estado de ánimo.
Minutos después, todos mirábamos hacia el mar y gritábamos nuestros
sueños. HoSeok se tapó las orejas con ambas manos y abrió la boca. Parecía estar
compitiendo con el sonido de la perforación, pero era inaudible. Fue lo mismo para
TaeHyung, JiMin y NamJoon. Cada uno de nosotros gritó una historia que nunca
alcanzaría ningún destino. Estaba parado detrás de YoonGi y SeokJin al principio y
pasé junto a ellos hasta el punto en que las olas rodaron. Todos mis sentidos
cobraron vida. Las voces de los otros se mezclaron y formaron una red con olor a
pescado, pero refrescante, gracias al mar y la fuerte brisa que rodeaba mis dedos.
Antes de darme cuenta, estaba gritando al mar. En medio del sonido atronador de
la perforación, ni siquiera podía escuchar cuál era mi sueño.
Entonces, el sonido de perforación se detuvo tan abruptamente como había
comenzado. El mundo entero se quedó en silencio, como si el ruido hubiera sido
cortado en limpio con cuchillo. Pero nuestros gritos no estaban en perfecto orden.
TaeHyung tosió con fuerza, atragantándose con su propia saliva. La voz de alguien
hizo una absurda nota alta. La última palabra que se escuchó fue: "..., ¡por favor!"
por SeokJin. Al instante, todos cerramos la boca. Por un segundo fugaz, nadie se
movió. Entonces, nos echamos a reír juntos. Nos agarramos nuestros costados por
la risa, apuntándonos el uno al otro.
"Tomémonos una foto aquí". Por sugerencia de SeokJin, estábamos en fila
con el mar como fondo. SeokJin puso el temporizador y vino corriendo. ¡Clic! Este
día, en el calor sofocante del comienzo del verano, nuestros recuerdos estaban
impresos en esa foto. El camino de regreso fue más corto que el camino de ida.
Justo cuando pensábamos que estábamos a mitad de camino, apareció la sombrilla
desierta. Pronto, la estación de tren apareció en nuestro campo de visión.

~ 27 ~
"¿Puedo quedarme con la foto?" SeokJin sacó la polaroid de su bolsa y
escribió "12 de junio" en la parte posterior. "El sueño que tú gritaste, se hará
realidad". Lo miré "¿Sabes lo que dije?" SeokJin sólo me dio una palmadita en el
hombro sin decir nada y siguió adelante.

~ 28 ~
Traducción: Javi

~ 29 ~
SeokJin
25 de Junio, Año 19

No había nadie en el salón de clases que había sido convertido en almacén.


Nunca nos citábamos aquí con anticipación, pero mayormente estaba lleno con
personas y el murmullo de voces. Tal silencio era raro. Mientras me adentraba,
detecte una planta en una maceta en la ventana. ¿Quién pudo haber traído una
planta aquí? El cuarto siempre estaba oscuro y sin electricidad, y las verdes hojas
se veían incluso más verdes con la media luz que provenía de la sucia ventana.
Tomé fotos con mi teléfono. Como se esperaba, las fotos no salieron bien. Siempre
pensé que las fotos se quedaban cortas al capturar lo que el ojo humano ve.
Cuando me acerqué a la maceta, pude ver la letra “H” escrita en el piso,
media cubierta con la maceta. Levanté la maceta para descubrir un “Planta de
Hoseok” garabateado allí. Me reí. Debería haberlo sabido. Reposicioné la maceta
para cubrir completamente el garabateo y mire alrededor. No me había dado
cuenta antes, pero los umbrales de la ventana estaban cubiertos de grafiti y
garabatos. Los umbrales de las ventanas, las paredes, e incluso el techo estaba
cubierto con frases como “¡Admisión a la Universidad o Muerte!”, propuestas para
amores no correspondidos, fechas, e incontables nombres que eran difícilmente
reconocibles. Este almacén debe haber servido como un salón de clases normal, tal
y como cualquier otro. Debe haber visto estudiantes hacer fila para las clases cada
mañana y volverse a ir por la tarde. En los días de escuela anteriores, los
estudiantes deben haber llenado este cuarto, el cual ha estado vacío a través de los
meses de vacaciones, parloteando en un rugido. Algunos de ellos debe haber sido
castigado por estar retrasado o por saltarse la clase, tal y como nosotros. ¿Habrá
visto este salón, a profesores que usaban violencia, exámenes interminables, y
tareas? ¿Habrá habido estudiantes como yo que acusaron a sus amigos con el
director?
De repente, comencé a preguntarme si el nombre de Papá estaba en la
pared. Papá también se graduó de esta escuela. El creía que le añadía prestigio a
nuestra familia el asistir a la misma escuela y universidad generación tras
generación. Miré todos y cada uno de los nombres y finalmente encontré su
nombre junto a aquellos, escrito en el medio en la columna de la izquierda. Debajo

~ 30 ~
de su nombre se leía: Todo comenzó aquí.
Traducción: Ochim~

Fin del verano, comienzo


de la soledad.

~ 31 ~
TaeHyung
20 de Marzo, Año 20

Corro por el hall creando un constante sonido y me deslizo al final. NamJoon


estaba parado frente a “nuestro salón”. Nuestro salón. Así es como llamaba al salón
que se convirtió en almacén. El salón para nosotros siete. Caminé despacio, en
puntitas de pies, hacia NamJoon para intentar quitarle su gorra.
“¡Director!” Escuché la voz urgente a través de la ventana apenas abierta de
nuestra clase luego de haber dado unos 5 pasos hacia NamJoon. Sonaba como
SeokJin. Frené allí. ¿SeokJin está hablando con el director? ¿En nuestro salón? ¿De
qué está hablando? Escuché mi nombre y el de YoonGi y vi a NamJoon respirar
pesadamente. Sintiendo nuestra presencia, SeokJin abrió puerta. Él tenía un
teléfono en su mano. Parecía sorprendido y nervioso.
Me escondí en una esquina y los observé. SeokJin abría su boca, pareciendo
querer hacer una excusa para sí mismo, y NamJoon lo interrumpió. “Está bien.
Debe haber habido una buena razón.” No podía creerlo. SeokJin le dijo al director lo
que YoonGi y yo estuvimos haciendo los últimos días. Sobre cómo nos saltamos las
clases, trepamos el muro de la escuela, y el cómo nos metimos en una pelea. Y
NamJoon estaba diciendo que estaba bien.
“¿Qué estás haciendo aquí?” Me di vuelta con sorpresa para encontrarme
con Hoseok y JiMin. Hoseok me dio una mirada en la que decía que él estaba
incluso más sorprendido de lo que yo estaba, y pasó un brazo por sobre mis
hombros. El me arrastró al salón. NamJoon y SeokJin nos miraron. NamJoon
resplandeció hacia mí como si nada extraño hubiese pasado. En ese momento,
aclaré mis pensamientos. NamJoon debe tener sus razones. Él es mucho más
experimentado, inteligente y maduro que yo. Y este es nuestro salón. Camine hacia
NamJoon y SeokJin sonriendo, esa sonrisa de aspecto tonto que tengo la cual todos
llaman “una sonrisa cuadrada.” Decidí no decirle a nadie sobre la conversación que
acabo de oír por casualidad.

~ 32 ~
Traducción: Ochim~

~ 33 ~
NamJoon
15 de Mayo, Año 20

Crucé a través del salón, el cual funcionaba como escondite para los siete,
enderecé algunas sillas en el camino. Levanté un escritorio que estaba dado vuelta
y le quité el polvo de encima con las palmas de mis manos. Hoy era mi último día
en esta escuela. Mi familia había decidido mudarse hace dos semanas. Papá había
desarrollado “complicaciones,” que no podíamos permitirnos. Nuestra renta ha
estado atrasada por meses. La buena voluntad de nuestros vecinos y la paga de mi
trabajo de medio tiempo en la estación de gasolina no podrán cubrirlo todo.
Teníamos que mudarnos antes de que nuestros ahorros se acabaran.
Doblé un trozo de papel por la mitad, lo puse sobre el escritorio, y tomé un
lápiz. No tenía idea de que escribir. Los minutos pasaban. Mientras estaba
garabateando en el papel, la punta del lápiz se quebró. Debo sobrevivir. Eso es lo
que escribí sin notarlo antes de que los fragmentos de mina negra se esparcieran
por encima.
Arrugué el papel, lo puse en mi bolsillo, y me paré. Polvo voló cuando corrí
el escritorio. Antes de salir del salón, soplé en la ventana y escribí cuatro palabras.
Ningún mensaje de despedida será suficiente para hacerle saber a los demás como
me sentí. Al mismo tiempo, ningún mensaje de despedida era necesario para
hacerme entender. “Los volveré a ver.” Más que una promesa, era un deseo.

Traducción: Ochim~

~ 34 ~
JungKook
25 de Junio, Año 20

Presioné las teclas de piano con mis dedos, polvo cubrió la punta de estos.
Las presioné incluso más fuerte, pero no podía hacerlas sonar como YoonGi lo
hacía. Han sido dos semanas desde que YoonGi dejo de venir al colegio. Los
rumores decían que había sido finalmente expulsado. Hoseok no dijo nada, y yo no
pregunté.
Ese día, dos semanas atrás, YoonGi y yo éramos los únicos en el salón al que
el profesor entró. Era un día de puertas abiertas. Fuimos allí sin ningún plan,
nosotros tan sólo no queríamos quedarnos en nuestros salones de clases. YoonGi
no miro hacia atrás y continuó tocando el piano. Yo estaba recostado con mis ojos
cerrados en dos escritorios que había unido. Algo sobre YoonGi y el piano parecía
no encajar, pero aquellos dos eran en realidad inseparables. No tenía idea de
cuánto tiempo había pasado. De repente, la puerta se abrió por completo con un
estrepitoso sonido, como si alguien la hubiese derrumbado. El piano dejó de sonar.
Seguí retrocediendo mientras el maestro me abofeteaba, hasta que me caí.
Me senté encorvado, aguantando el incesante flujo de palabras abusivas. De un
momento a otro, el maestro dejo de gritar. Levanté la vista para ver a YoonGi
parado entre nosotros y empujando el hombro del maestro. También podía ver la
mirada atónita del maestro por sobre el hombro de YoonGi.
Presioné las teclas e intenté replicar la melodía que él estaba tocando ese
día. ¿Habrá sido expulsado realmente? ¿Volverá alguna vez? Él dijo que estaba
acostumbrado a ser golpeado y pateado por los maestros. Si yo no hubiese estado
allí, ¿Él se habría puesto en contra del maestro? Si no hubiese estado allí, ¿Él aun
tocaría aquí el piano?

~ 35 ~
Traducción: Ochim~

~ 36 ~
YoonGi
25 de Junio, Año 20

Tan pronto como me adentré al cuarto, tomé un sobre del último cajón del
escritorio. Saqué la tecla media quemada de dentro del sobre, la tiré dentro del
basurero, y me recosté en la cama. Aún estaba respirando pesado y no podía
detener a mi mente acelerada.
Volví a la casa quemada luego del funeral. Un esqueleto de lo que solía ser
un piano estaba aún parado en donde el cuarto de Mamá solía estar. Caí al piso. Los
rayos de sol del atardecer escalaron por sobre la ventana y luego se redujeron.
Levanté mi vista y vi varias teclas de piano en la distancia. ¿Qué notas eran?
¿Cuántas veces tocaron sus dedos esas teclas? Me levanté y puse una de las teclas
en mi bolsillo.
Cuatro años han pasado. La casa estaba sumida en silencio. Silencio que me
volvía loco. Eran pasadas las diez, así que Papá se debe haber ido a la cama. Esa era
la regla. No estaba acostumbrado a tal profundo silencio. O con ser puntual y seguir
reglas. Era incluso aún más insoportable el que yo estaba viviendo en esta casa a
pesar de todo. Estaba recibiendo permisos de él, estaba cenando con él, y era
regañado por él. A veces lo retaba y causaba problemas, pero no tenía el coraje de
abandonarlo, de escapar y encontrar la verdadera libertad.
Recogí la tecla de piano del cesto de la basura de debajo de mi escritorio.
Cuando abrí la ventana, aire nocturno voló dentro. Mi mente volvió a reproducir
los eventos del día en una rápida sucesión. Tiré la tecla de piano por la ventana con
toda mi voluntad. Han pasado dos semanas desde que fui a la escuela. Ellos dijeron
que estaba expulsado. Podría ser echado de la casa incluso si quería quedarme. No
pude escuchar la tecla de piano golpear el piso. Ahora nunca sabré que nota tocaba.
No volverá a hacer un sonido nunca más. Nunca volveré a tocar el piano.

Traducción: Ochim~

~ 37 ~
SeokJin
17 de Julio, Año 20

El estridente llanto de las chicharras golpeó mis oídos tan pronto como salí
del edificio del colegio. El patio estaba lleno de estudiantes riendo, jugando, y
corriendo por los alrededores. Era el comienzo de las vacaciones de verano, y
todos estaban emocionados. Serpenteo rápidamente entre la multitud con mi
cabeza gacha. Todo lo que quería era salir de allí.
“¡SeokJin!” La sombra de alguien apareció en mi camino y levanté mi cabeza
precipitadamente. Eran Hoseok y JiMin. Ellos estaban sonriendo con sus grande y
amables sonrisas como siempre, y me miraron con ojos traviesos, “No te irás
directo a tu casa en el primer día de vacaciones, ¿Verdad?” dijo Hoseok,
aferrándose a mi brazo. Murmuré algo que sonó como un “si” y giré mi cabeza
hacia otro lado.
Lo que había pasado ese día fue un accidente. No eran mis intenciones que
eso sucediera. No pensé que JungKook y YoonGi estarían en el salón a esa hora. El
director estaba sospechando que yo estaba cubriendo a los demás. Me amenazó
con decirle a papá que tan mal me estaba yendo en la escuela. Tenía que decir algo.
Le dije sobre nuestro escondite porque pensé que estaría vacío. Pero esto lideró a
la expulsión de YoonGi. Nadie sabía que yo estaba en medio de esto.
“¡Ten unas buenas vacaciones! Mantengámonos en contacto.” Hoseok debe
haber leído mi cara. Él lentamente soltó mi mano y dijo adiós incluso más
resplandeciente. No pude responder. No había nada que pudiese decir. Mi primer
día en esta escuela cruzó por mi mente mientras cruzaba la entrada del colegio.
Todos llegábamos tarde y fuimos castigados. Pero estábamos juntos, así que
podíamos reírnos juntos. He arruinado todos esos momentos que compartimos.
Luego de que decidí vivir como papá quería que lo haga, luego de que decidí no
perseguir la felicidad, he tomado más de lo que puedo manejar.

~ 38 ~
Traducción: Ochim~

~ 39 ~
Hoseok
15 de Septiembre, Año 20

La mamá de JiMin caminó a través de la sala de emergencias hasta llegar a la


camilla. Ella reviso la etiqueta con el nombre a los pies de la cama y la colgante vía
intravenosa que estaba sobre esta, también removió una hoja seca de pasto que
JiMin tenía en el hombro. Dudoso, caminé hacia ella e hice una reverencia. Sentí
que tenía que decirle la causa por la que JiMin termino en la sala de emergencias y
como obtuvo la convulsión en la parada de autobuses. La mamá de JiMin pareció
darse cuenta, por primera vez, de que yo estaba allí. Pero ella inmediatamente
desvió su mirada después de decir un rápido gracias sin esperar a que le explicara.
No fue hasta cuando los doctores y enfermeras comenzaron a mover su
cama, y yo estaba a punto de seguirlos, que la mamá de JiMin me volvió a ver. Me
agradeció una vez más y me empujo por el hombro. Pensándolo bien, ella no me
empujo en realidad. Ella sólo apoyó su mano en mi hombro y la removió
rápidamente. En ese efímero momento, una línea se dibujó entre nosotros. Esa
línea era firme y sólida. Era fría e imborrable. Nunca seré capaz de volver a cruzar
esa línea. Viví en un orfanato por más de diez años. Podía reconocer líneas como
esas con todos mis sentidos, verla en los ojos de las personas, y sentirla en la
atmosfera.
Di un paso atrás desconcertadamente y me caí hacia atrás. La mamá de
JiMin sólo me dio una mirada en blanco. Ella era pequeña y hermosa, pero su
sombra era gigante y escalofriante. Esa enorme sombra se cernió sobre mí
mientras estaba desplomado en el piso de la sala de emergencias. Cuando levanté
la mirada, la camilla de JiMin ya no estaba.

~ 40 ~
Traducción: Ochim~

~ 41 ~
JungKook
30 de Septiembre, Año 20

“JungKook, no sigues yendo a ese lugar, ¿Verdad?” Tan sólo miré hacia
abajo, hacia las puntas de mis zapatillas. Me negaba a contestar, así que el maestro
golpeó mi cabeza con el libro de asistencia. Aun así no cedi. Era donde nos
juntábamos. Desde la primera vez que puse un pie dentro de ese salón, no ha
pasado un día en el que no me haya dado una vuelta por allí. Los otros no lo sabían.
Ellos tenían otros planes y trabajos de medio tiempo, y no siempre se daban una
vuelta. YoonGi y SeokJin a veces no aparecían por días. Pero yo era diferente. Iba
allí sin excepción. Había días en los que nadie más venia. Estaba bien con eso.
Estaba bien con eso porque ese salón se quedaría allí y porque los otros
aparecerían más tarde, o mañana, o el día después de mañana.
“Sabía que te estabas juntando con el grupo equivocado.” El libro de
asistencia golpeó mi cabeza nuevamente. Cuando levante la vista y la fijé en el
maestro, el libro de asistencia volvió a bajar. La escena de YoonGi siendo golpeado
inundó mi mente. Apreté mis dientes y me contuve. No quería mentir y decir que
no iba a ese lugar.
Y luego ahí estaba yo, parado frente al salón. Se sentía como si los demás
estuviesen allí, al otro lado de la puerta. Cuando esta se abriera, todos se darían
vuelta para verme y se quejarían del porqué tardé tanto. SeokJin y NamJoon
estarían leyendo. TaeHyung estaría jugando un juego, YoonGi estaría delante del
piano, y Hoseok y JiMin estarían bailando.
Pero, cuando abrí la puerta, sólo Hoseok estaba allí. Él había venido para
limpiar lo que habíamos dejado. Me quede congelado con mi mano en la perilla.
Hoseok vino hacia mí, pasó su brazo por sobre mi hombro, y me escoltó hacia
afuera. “Vamos.” La puerta del salón se cerró detrás de nosotros. Me di cuenta en
ese momento, en ese lugar. Aquellos días se habían ido y jamás volverían.

Traducción: Ochim~

~ 42 ~
Debo sobrevivir

~ 43 ~
NamJoon
17 de Diciembre, Año 21.

Continué bajando mi marcha y finalmente me detuve. Era el amanecer en un


pueblo campestre en donde ni siquiera los autobuses corrían frecuentemente.
Todo el pueblo estaba blanqueado debajo de una nieve luminosa que cayó durante
toda la noche. Los árboles estaban encorvados hacia arriba como masivas bestias
blancas y derrumbaban nieve del tamaño de capilares cada que el viento soplaba.
Sabia sin siquiera mirar atrás que era el único dejando huellas a través del campo
de nieve en el pueblo. Ambos pies han estado empapados hace tiempo por las
suelas rotas de mis zapatillas. Una vez escuche un dicho que decía que Dios nos
hacía solitarios para guiarnos hacia él.1 Pero yo no estaba solo. No estaba siguiendo
el camino hacia mí mismo. Esta era una retirada. Estaba huyendo de mí mismo.
Mi familia llegó a este pueblo el otoño pasado. La cantidad de pertenencias
que traíamos con nosotros cada vez que nos mudábamos, era cada vez más chica.
Ahora sólo necesitábamos una pequeña furgoneta. No estábamos en una posición
en la que pudiésemos ser quisquillosos en cuanto a un lugar donde vivir. Había
sólo 2 condiciones. Una era un hospital para papá, y la otra era un empleador que
estuviese dispuesto a contratar a alguien sin un diploma de secundaria.
Este pueblo tenía ambos. El autobús que pasaba dos veces al día paraba
frente al hospital del condado, y una serie de pequeños comedores cubrían a lo
largo del riachuelo detrás de la ciudad. Esos comedores vendían guiso y frituras
hechas con los pequeños peces que capturaban en el riachuelo, y los meses de
verano era su temporada alta.
Fluyeron desde ciudades cercanas multitudes buscando por una excursión
por la ribera, y la demanda de entregas para aquellos que se quedaban en el
pueblo, con la zona de descanso en la montañosa cresta, era alta. Durante el
invierno, cuando el riachuelo se congelaba, los comedores usaban los peces que
conservaban desde el verano. No había tantos turistas como en verano, pero las
llamadas para entregas se mantenían. Yo era uno de los chicos de entregas del
pueblo.

1
Demian de Hermann Hesse

~ 44 ~
Por supuesto, había competencia aquí. La mayoría de los hogares subsistían
con agricultura, y, como se puede adivinar, no eran tan adinerados. El servicio de
entrega era el único trabajo de medio tiempo disponible para chicos en el pueblo.
Los dueños de los comedores nos hicieron competir el uno con el otro. "¿No es
natural que contrate a quien más me impresione?" Para ellos, no importaba que
fuéramos menores y que no tuviésemos licencia de conducir. Los chicos que ya
habían sido contratados actuaban bastante territoriales. Eran sólo unos pocos,
pero me amenazaron con duras "bromas de iniciación".
Durante las vacaciones, la competencia se convertía aún más feroz.
Voluntariamente y competitivamente hacíamos mandados y sacábamos la basura
por los dueños. Su confabulación sólo nos condujo a continuar (con la
competencia). Y aun así, casi sin esperarse, terminamos desarrollando una clase de
solidaridad entre nosotros. Éramos rivales, pero teníamos algo así como que
simpatía el uno con el otro. Si uno de nosotros no se presentaba, el resto se
preguntaría que le habría sucedido. Ellos también me recordaban al tiempo que
pasé en el almacén en secundaria. Algunos de ellos eran similares a YoonGi, y
algunos a JiMin. No pude hacer otra cosa que preguntarme. Si mis amigos del
colegio se hubiesen conocido aquí en este pueblo, ¿habríamos competido e
intentado sobrepasar el uno al otro? Si hubiese conocido estos chicos de repartos
en la escuela, ¿Nos habríamos hecho amigos?
La nieve cayó espesamente cuando nuestra competencia, nuestros instintos
territoriales, y nuestro extraño sentido de solidaridad llegaron todos a sus límites.
Entonces, la competencia se sosegó inmediatamente. Una motocicleta era algo
indispensable para hacer entregas al pueblo con la zona de descanso, pero era
realmente peligroso conducir una motocicleta liviana por el camino montañoso
cubierto de nieve. El camino que te llevaba al pueblo con la zona de descanso era
empinado y sinuoso. Entregar a pie no era una opción.
Al final, era un enfrentamiento entre TaeHyung y yo. TaeHyung era dos años
menor y vivía en las afueras del pueblo cerca del huerto. TaeHyung no era su
nombre verdadero. Su nombre era o JongSik o JongHun. Pero me recordaba a
TaeHyung. Él no tenía esa sonrisa boba o era de confiar fácilmente en cualquiera
con esa gentil y cándida naturaleza. Sino que, él siempre se veía agresivo, enojado,

~ 45 ~
y descontento. Por afuera, el parecía similar a YoonGi, pero, curiosamente, me
recordaba más a TaeHyung.
TaeHyung y yo éramos los únicos lo suficientemente pobres como para
tomar el riesgo y seguir haciendo entregas hacia aquel pueblo sobre la montaña
cubierta de nieve. Era lo mismo ese día. Cuando otra orden fue pedida por el
teléfono hacia el comedor, yo estaba vagando junto a la corriente. Nadie más se
había presentado, ya que el reporte del clima había pronosticado una intensa
nevada en la tarde. TaeHyung se apareció unos minutos más tarde. En vez de ir
dentro del comedor a platicar como usualmente hacía, el tan sólo se desplomó en
el piso cerca del puente y no se movió. Era uno de esos días. Esos días en donde su
cara estaba cortada y cubierta de moretones. Esos días en donde sus ojos estaban
inyectados en sangre y su ropa estaba manchadas con sangre. ¿Había algo malo con
él? ¿Había alguien golpeándolo? No pregunté.
Comenzó a nevar mientras esperaba que la comida fuese preparada. En el
mismo momento sentí algo frio rozar mi cuello, la nieve comenzó a caer más
espesa y más densa. “¿Están seguros de que estarán bien?” El dueño asomó su
cabeza. TaeHyung saltó sobre sus pies, y yo giré mi cabeza hacia él. “¡Por
supuesto!” contestamos ambos de forma simultánea. “Nunca sabes cuanta nieve
más caerá de un cielo como ese,” dijo alguien dentro del comedor. “Tan sólo ha
comenzado a caer. Volveré en un minuto.” El dueño me miró directo con una
mirada dudosa. “Pero aún no eres tan bueno para manejar la motocicleta.”
TaeHyung se acercó, diciendo que él había manejado la motocicleta muchas veces.
El dueño chasqueó su lengua cuando vio su cara. “No, tu no, hoy no. Vete a
descansar.” No perdí mi oportunidad y me arrojé. “Hay una primera vez para todo.
Hoy es el primer día que hago una entrega en la nieve. Sabes que soy realmente
cuidadoso.” El dueño cedió. “Ven aquí. Tendrás que hacer varias rondas de viajes,
así que ten cuidado. ”
Podía sentir la mirada de TaeHyung seguirme por mi espalda mientras
entraba al comedor. Él se desplazó por mis alrededores mientras empacaba la
comida preparada y la ponía dentro del contenedor. Era extraño. TaeHyung
usualmente era demasiado orgulloso para actuar así. Cuando me di la vuelta para
mirarlo, el dio un paso hacia mí como si tuviese algo para decir. Luego, él se volvió
a dar la vuelta. El dueño me seguía molestando con el tener que manejar sobre una

~ 46 ~
carretera cubierta de nieve. Pretendí escuchar, asintiendo entusiásticamente.
Manejar una motocicleta no era algo que necesitara de mucha atención,
habilidades o estrés.
Contrario a lo que pensé, no era fácil escalar la pendiente a través de las
ráfagas de nieve en una motocicleta. La nieve no había comenzado a adherirse a la
carretera, pero mis nervios estaban al límite porque esta estaba volando en todas
direcciones en pesados copos. La decrepita motocicleta luchó para subir la colina.
Parecía como si la motocicleta se estuviese aferrando a mí. Hacia frio, pero estaba
goteando en sudor y todos mis músculos estaban tensos. Al siguiente minuto, mi
sudor se secó y sentí un escalofrió por mi espalda. Me repetía constantemente un
pensamiento. He subido y bajado esta carretera sin problema alguno durante todo
el otoño hasta el invierno temprano. Además, la nieve no se está adhiriendo y la
carretera no está resbalosa.
La motocicleta resbaló impotentemente en el camino de bajada del tercer
viaje. Ya había comenzado a ganar confianza y a pensar que era bastante bueno
para maniobrar la motocicleta en un día nevado. Como la nieve había estado
cayendo hacía ya rato y la carretera tenía poco tráfico, esta se comenzó a
amontonar por aquí y por allí. Pero aún estaba bien en el centro de la carretera, y
la colina no estaba tan empinada. Tan pronto como ese pensamiento cruzó mi
mente, la rueda trasera se deslizó. Sobresaltado, frené aprisionando fuertemente
los frenos. ¿Los estaba sosteniendo demasiado fuerte? Este pensamiento me ocupó
la mente. Creo que recuerdo al dueño decir algo sobre los frenos. Las advertencias
del dueño que yo había escuchado a medias atravesaron mi mente. La motocicleta
pareció volver a ganar el control por un momento, pero las ruedas comenzaron a
colear incluso antes de que pudiera soltar un suspiro de alivio. En la siguiente
respiración, estaba arrojado sobre la carretera. Rodé como si la motocicleta me
hubiese botado lo más fuerte que pudo. La motocicleta se deslizó carretera abajo
por sí misma, y se debe haber chocado contra algo. Escuché un fuerte golpe sordo.
Salté sobre mis pies. No podía permitirme chequear si estaba herido o ver
dónde dolía. Corrí hacia la motocicleta, la cual se encontraba sobre su costado,
debajo de un árbol, fuera de la carretera por el lado derecho. Estaba cubierta de
hojas caídas. La levanté para descubrir un profundo, ineludible rasguño al final de
su cuerpo. Inserté la llave y la encendí. No arrancó. Sudor corrió por la parte

~ 47 ~
trasera de mi cuello. Cada articulación de mi cuerpo dolía. Estaba muerto de miedo.
No había forma en la que pudiese pagar por la motocicleta.
Giré la llave una vez más, esta vez pateando el motor. El motor pareció
traquetear y encenderse, pero tan rápido como lo hizo, murió. Maldije por lo bajo,
cerré mis ojos, y pateé el piso tan fuerte como pude. Mi mano, la cual sostenía la
llave, no podía dejar de temblar. Los rostros de mis padres y hermano se
deslizaron en mi mente. Miré hacia el cielo y recolecté mis sentidos. Apreté y afloje
mis puños. Luego, volví a girar la llave.
El motor finalmente arrancó después de varios intentos. La motocicleta
revivió sonando como el chillido de un animal agonizando. Colapsé en el piso.
Estaba drenado. El profundo rasguño estaba a la vista. Salté y lo froté duramente
con la punta de mi zapatilla. Era una motocicleta vieja cubierta con numerosas
abolladuras y rasguños. Tal vez pase desapercibido.
Cuando me enderecé, uno de mis tobillos se estremeció con dolor. Sólo en
ese momento es cuando comencé a chequear mis propias condiciones.
Afortunadamente, no había heridas graves. Había un pequeño corte sobre el hueso
de mi tobillo izquierdo que estaba sangrando. Mis muslos y mi cintura
probablemente duelan la mañana siguiente, pero ya he pasado por eso.
TaeHyung me vio aparcar la motocicleta y entrar al comedor. ¿Se dio
cuenta? Me puse nervioso pero charlé con el dueño lo más casualmente posible. La
siguiente orden de entrega llegó pronto. Tuve que volver a salir incluso antes de
poder calentarme.
“Oye…” TaeHyung me habló mientras me acercaba a la motocicleta. ¿Vio el
rayón? Contesté en una deliberadamente alta voz. “¿Qué?” Después de un poco de
duda, TaeHyung continuó. “Tengo que pedirte un favor.” “¿Favor? ¿Qué favor?” En
ese momento mi teléfono sonó. Levanté una mano para silenciarlo y me di la
vuelta. Era mi mamá. Papá había intentado salir afuera solo y se cayó. Ella me pidió
que lo llevara al hospital. Cerré mis ojos. Furia nació desde lo profundo de mi
interior. Apreté mis dientes. Podía sentir mi molestia surgir de mi estómago. Copos
de nieve, ahora notablemente más grandes, cayeron sobre mi cara. Estaba
subiendo y bajando aquella resbaladiza carretera con este clima para ganar casi
nada. El corte en mi tobillo izquierdo dolía y mis muslos quemaban. Pero me

~ 48 ~
estaba preparando para montarme a esa motocicleta una vez más. Era la única
forma de ganar esa pequeña cantidad de dinero hoy.
Puedo entender la razón por la que intento caminar solo. Era su último
orgullo como cabecilla de nuestra familia y su intento de mantener su dignidad
como un padre. Pero no podíamos permitirnos tales lujos frente a la pobreza.
Dignidad, orgullo, sentido de justicia, y morales sólo te guiaban a una mayor carga
y a gastar más dinero. Cuando abrí mis ojos, TaeHyung me estaba observando. Le
entregué la llave.
Cuando papá y yo nos bajamos del autobús del hospital, el sol ya se había
puesto. Los grandes copos de nieve de más temprano, habían continuado creciendo
y crearon ventiscas. El autobús se arrastró lentamente. Llevó el doble del tiempo
que lleva usualmente el llegar al hospital y volver a casa. Caminé hacia casa
llevando a papá sobre mi espalda con nadie a la vista que pudiese sostener un
paraguas sobre nosotros. Mi cabello estaba mojado y mis manos que lo sostenían
estaban entumecidas por el frio.
Tomé un descanso debajo de un árbol zelkova pasando la carretera del
terraplén. Sostuve mi aliento y miré hacia arriba. Una vista panorámica del pueblo
se encontró con mis ojos. El pueblo blanqueado debajo de la nieve parecía
tranquilo y pacífico. Cálidas luces amarillas escapaban a través de las ventanas de
diferentes casas por aquí y por allí. El aroma de arroz hervido y estofado agudizo
mi apetito. Cuando entramos al callejón después de cruzar el puente, unos perros
comenzaron a ladrar. A pesar de que hemos vivido en este pueblo por varios meses
ya, los perros aún me ladraban como si fuese un extraño. Mamá pegó un salto
cuando entramos. “El necesita recibir tratamiento ambulatorio por al menos tres
días más.” Recosté a papá en su cuarto y me retiré. Aún sin signos de que la nieve
pare. “¿Por qué me odian tanto? Al menos déjenme saber la razón.” Les grité a los
perros que se estaban sacando las cabezas para poder ladrarme. Escuché sobre el
accidente de TaeHyung al otro día.
Cuando me presenté en el comedor del costado de la corriente, vi al dueño
hablar con el oficial de policía. Instintivamente me congelé. Pensé que había venido
por mí. Había dañado la motocicleta el día anterior. Podría meterme en problemas
por conducir siendo menor de edad y sin una licencia para conducir. ¿Debería

~ 49 ~
correr de vuelta a casa? Pero el autobús no vendrá en horas. No era posible huir
con papá en esas condiciones.
“¿Escuchaste?” Era la dueña del comedor de al lado. Ella dijo que el
accidente sucedió cuando TaeHyung estaba manejando colina abajo después de la
entrega. Su cuerpo estuvo tirado allí por tres horas hasta que alguien que pasaba
con su auto lo encontró. Un residente en el área de descanso llamó al dueño del
comedor, pero nadie se dispuso a encontrarlo.
El oficial de policía dijo que TaeHyung era un conductor no calificado.
También lo culpó por no usar un casco. Vi un casco, uno que nunca antes había
visto, posicionado en la esquina del comedor. El dueño seguía diciendo que él
nunca forzó a TaeHyung a salir a repartir y que incluso intentó convencerlo. Era
verdad. TaeHyung y yo habíamos insistido en que estábamos bien con esto. Los
vecinos cooperaron. Era un pequeño pueblo en donde todos se conocían. Ellos
tenían al menos un recuerdo o dos de cada persona aquí, ya sea de una pelea de
puños, o de una traición. Una serie de episodios sobre él fluyo. Él vivía con su
mamá y su hermana y no tenía papá.
La mamá de TaeHyung se retorció en agonía en una banca frente al comedor
y lloró. Trae a mi hijo de vuelta. Trae a mi pobre, pobre hijo de vuelta. Es una muerte
equivocada… Al principio, los vecinos intentaron calmarla y llorar con ella. Pero
hacía frío, y el sol se ponía temprano. En la noche, la madre de TaeHyung quedó
sola, y el aroma de la cena siendo cocinada fluyó a través de las ventanas como
siempre. Cada vez que el viento soplaba en los arboles alineados a un costado de la
corriente, nieve caía en masas. Ella sólo se sentó allí en medio de todo.
La vi sentada allí sola, mientras llevaba a papá a casa después del hospital.
Sin notarlo, dejé de caminar y recordé el lugar del accidente. Luego de escuchar
sobre TaeHyung, había caminado el sendero por mí mismo. Mi aliento se congeló y
cayó al piso como cristales de hielo. La forma de TaeHyung dibujada en una línea
blanca en la carretera estaba semi-borrada. Me paré a sus pies. Hojas húmedas
estaban rondando por allí, y los trazos grisáceos del cloruro de calcio se habían
quedado atrás. Ese podría haber sido yo recostado allí. Si hubiese hecho esa
entrega, si hubiese sido yo en vez de TaeHyung, entonces esta sería mi silueta.
Podría haber sido mi familia llorando en esa banca en vez de la de TaeHyung.

~ 50 ~
Apresuro mis pasos después de que papá tosiera violentamente. “NamJoon.”
Me llama papá cuando estábamos a punto de entrar al callejón después de cruzar el
puente. Tan pronto como disminuyo mi paso, los perros comienzan a ladrar. Papá
continuó con una débil y frágil voz. Era difícilmente oíble, perdido entre los feroces
ladridos. Hice como si no lo hubiese escuchado.
Pasó una semana más. El pueblo rápidamente volvió a la normalidad. La
mamá de TaeHyung a veces lloraba duramente frente al comedor, pero nadie
compartía su dolor. Las personas sólo ignoraban a la hermana de TaeHyung hasta
que ella se la llevara. Algunos decían que sólo había sido un accidente. Comencé a
trabajar para otro comedor. De hecho, estaba encargado de todas las entregas
hacia la zona de descanso. Una nevada aún más pesada llegó, y el camino se siguió
congelando y descongelando. Los pedidos de entregas comenzaron a llegar en ese
momento, pero nadie aplicó para el trabajo de entregas. Hice cinco o seis entregas
en el día, y mis ingresos aumentaron mucho. Me aseguré siempre de usar el casco y
el equipo de protección. Nunca quité mis ojos de la carretera con cada nervio
atento.
Anoche, hice mi última entrega. No sabía que iba a ser mi última entrega en
ese momento, pero lo fue. De todas formas el área de descanso cerró por los meses
de invierno. Cuando subí allí, las personas estaban reunidas en la oficina. Parecían
estar discutiendo las ventas de las instalaciones. No reconocí a algunos de los
rostros. Probablemente eran extraños que se mudaron. Mientras bajo la comida y
recibo el dinero, uno de ellos comenzó a hablar sobre el accidente de TaeHyung.
Otro extraño chasqueo su lengua y mencionó lo peligroso que era manejar una
motocicleta en un día nevoso. El extraño que había mencionado por primera vez el
accidente de TaeHyung me advirtió de siempre tener cuidado extra. Le agradecí
por preocuparse por mí. Pero en realidad no quise decirlo. Si él estaba tan
preocupado por la colina cubierta en nieve y por mi seguridad, el no debería haber
ordenado comida en primer lugar.
“¿Sabes lo que es realmente peligroso?” el extraño escupió, ni bien cerré la
puerta detrás de mí. “Cloruro de calcio y hojas húmedas, no la nieve. A menos de
que seas un muy buen conductor, patinarás si pasas sobre eso. ¿No nevó ese día?
Entonces, el debería haber tenido…” Sus últimas palabras no fueron audibles por la
puerta cerrada. Crucé por la vacía y sombría área de descanso. Pasé por el limitado

~ 51 ~
bar de bocadillos y por el local con la barra de descuento y me encaminé hacia la
salida.
Bajé las escaleras una por una. La temperatura era bajo cero, pero no sentía
tanto frio. La llave seguía resbalándose de mis dedos, y yo la seguía girando sin
éxito. Apreté y aflojé mi puño. La vieja motocicleta se agitó como loca y finalmente
arrancó. Me retiré del área de descanso lentamente. Comenzó una curva debajo del
cartel del área de descanso. Di un giro hacia la derecha en un gran círculo, bajé en
línea recta por un sector, y me encontré con otra curva que giraba hacia la
izquierda. Este era el lugar en donde patiné primero, y donde luego TaeHyung se
metió en problemas.
Mantuve mis ojos en el frente y rápidamente pasé ese punto. Intenté
convencerme de que no quitaba los ojos de la carretera para mantenerme a salvo,
pero me sentía culpable. Culpable por sobrevivir solo. Culpable por sentirme
aliviado de que yo fuese el que aún seguía vivo. Culpable por no ser capaz de
avanzar. Culpable por no alzar la voz para defender sus habilidades para conducir
y por no confesar de que jamás había visto un casco en el comedor. Tal vez sólo era
un hipócrita pretendiendo tener remordimiento de conciencia.
Había dispersado las hojas húmedas en el lugar en donde TaeHyung se cayó.
No pretendí que eso sucediera, pero era el responsable de todo esto. Yo fui quien
esparció el cloruro de calcio. Con buenas intenciones, para prevenir que la
carretera se congelara. De hecho, lo hice para mí porque en serio creía que yo haría
la siguiente entrega y la siguiente a esa. “¿Sabes que es realmente peligroso?” Lo
que había escuchado en el área de descanso se reprodujo en mi mente. “Él debe
haber conducido por sobre esto y patinado.” Si hubiese quitado las hojas, si no
hubiese esparcido cloruro de sodio, ¿el habría estado a salvo?
Varias personas ya se encontraban en la parada de autobús, esperando por
el primer autobús del día. Asentí con mi cabeza en forma de saludo y la mantuve
inclinada. Intenté no hacer contacto visual con nadie. El primer autobús del día
apareció a la vista.
El autobús gradualmente paró. Con mi cabeza inclinada, me subí a bordo
después de los demás pasajeros. No tenía un plan en específico. Sólo me estaba
escapando. Del rostro exhausto de mamá. De mi hermano descarriado. De papá
luchando contra su enfermedad. De la fortuna de nuestra familia yendo en picada.

~ 52 ~
De mi familia exigiéndome sacrificios y obediencia. De mí intentando resignarme
de mi destino. Y, por sobre todo, de la pobreza. La pobreza consume el corazón de
la vida. Convierte algo que es precioso en algo irrelevante. Te hace rendirte en
cosas que no se deberían rendir. Te hace dudar, temer y desesperar.
Anoche, dejé el área de descanso, pasé por el comedor, y luego me fui a casa.
No recuerdo con quien me encontré, ni de que hable o pensé en el transcurso. Mi
cuerpo y mi mente se sentían entumecidos. No podía decir si el clima estaba
ventoso o si estaba frio, como olía, o con qué choqué. Mi cerebro parecía estar
congelado. Me movía mecánicamente como un zombi inconsciente de quién era, de
qué hice, de qué estoy haciendo, y de qué estoy pensando. Fueron los ladridos de
los perros los que me despabilaron de esto en la boca del callejón que me guiaba a
casa. En ese momento, todos mis sentidos que habían estado paralizados,
despertaron a la vez, e incontables escenas de mi pasado se repartieron frente a
mis ojos: Los días en los que saltaba de un lugar a otro, el momento en el cual
patiné en la carretera, yo arrastrándome hacia el dueño del comedor y
compitiendo con los otros chicos para conseguir los trabajos de entregas, los chicos
que se rieron de mí, y yo mirando a mis pares en sus uniformes de escuela,
esperando el autobús. El sonido del ladrido de los perros y la mirada de sus
amenazadores ojos llenos de odio se añadieron a estas escenas.
Casi grito, “¡Deténganse! ¿Qué quieren que haga?” pero me contuve. La voz
de papá sonó en mis oídos. La voz débil y frágil de papá. Pensé en lo que él me
había dicho esa noche en la que volvimos del hospital a casa… lo que pretendí no
escuchar pero que escuché tan claro como el día, a través de los ladridos de los
perros. Lo que me he estado debatiendo una y otra vez desde aquel día. De lo que
he intentado no pensar. “Ve NamJoon. Necesitas sobrevivir.”
El autobús partió, programado llegar a Songju en un par de horas. No dejé
un mensaje cuando dejé Songju hace un año. Ahora, estoy volviendo a la ciudad sin
ningún aviso. Pensé en mis amigos. No me he mantenido en contacto con ninguno
de ellos. Me pregunté qué estarían haciendo y si ellos se encontrarían allí aún. No
podía ver por la ventana porque esta estaba cubierta de escarcha. Lentamente
escribí en la ventana con mi dedo índice. “Debo sobrevivir.”

~ 53 ~
Traducción: Ochim~

Qué buscar cuando


estás perdido

~ 54 ~
Hoseok
2 de Marzo, Año 22

Me gustaba integrarme con personas. Tan pronto como dejé el orfanato,


comencé a trabajar en Two Star Burguer como empleado de medio tiempo. Tenía
que tratar con un incontable número de personas, sonreír constantemente, y
siempre verme enérgico. Amaba ese trabajo. Ha habido pocas cosas en mi vida que
me hayan hecho sonreír o sentir enérgico. Me crucé con muchas más malas
personas que buenas. Esa debe ser la razón por la cual disfrutaba tanto ese trabajo.
Mientras expulsaba una risa, hablaba deliberadamente en un tono más alto, y
pretendía ser alegre frente a los clientes, en realidad si cambié. Me sentí mejor
después de carcajearme y me volví más amable al trabajar duro para servir a los
clientes de una forma amistosa. Por supuesto, había días duros. Tomaba de toda
mis energías hacer un paso tras otro en mi camino a casa al final del día. A veces,
sufría de maltrato por los clientes. Pero yo sólo sonreía y me reía. Reírme me
renovaba las energías.
Me gradué del secundario en febrero. Un diploma de secundario no hizo
muchos cambios. Sólo me dejó trabajar más horas en la hamburguesería. Hice un
poco más de dinero, pero aún no era el suficiente para mudarme a un mejor cuarto.
Con el comienzo de un nuevo semestre, Two Star Burguer estaba repleto con
novatos viéndose aturdidos y alumnos de años mayores intentando verse
maduros. Ellos eran tiernos. Nosotros solíamos ser como ellos una vez. ¿Qué
estarán haciendo los demás? Pensaba en ellos cada tanto.
La última vez que vi a SeokJin fue en el comienzo de las vacaciones de
verano. Parecía estar evitándome, así que mantuve mi distancia. Más tarde escuché
que se transfirió a otra escuela. YoonGi, como siempre, no respondía a nuestras
llamadas, y nadie sabía que le había pasado a NamJoon. TaeHyung, quien era
particularmente amigo de NamJoon, comenzó a abandonar la escuela en algún
punto y se decía que entraba y salía de la estación de policías por dibujar grafiti en
la calle. JungKook aparecía ocasionalmente frente al vidrio de la hamburguesería.
Parecía que él siempre se estaba metiendo en peleas al usualmente tener cortes y
moretones en su rostro. Con respecto a JiMin, la última vez que lo vi fue cuando fue

~ 55 ~
llevado de la sala de emergencias. Los recuerdos de ese día frecuentemente
cruzaban por mi mente y me atormentaban. ¿Hice algo malo? ¿Me olvidé de algo?
Otro cliente entró al negocio. Inhalé profundamente y lo saludé en un tono
de voz alto. Sonreí con una gran sonrisa y miré hacia la puerta. Era alguien que
conocía.

~ 56 ~
Traducción: Ochim~

~ 57 ~
TaeHyung
29 de Marzo, Año 22

Luego de que el dueño de la estación de gasolina escupiese en el suelo y se


fuera, me mantuve allí recostado, hecho un ovillo sobre el suelo. Me había
descubierto dibujando un grafiti en la pared trasera, y me golpeó sin piedad. Pensé
que estaba acostumbrado a recibir golpes, pero al parecer no lo estaba.
Comencé a pintar grafiti hace un tiempo. Esparcí pintura de una lata que
alguien había dejado en una pared desconsideradamente. La pintura amarilla se
esparció en una pared gris claramente resaltando. La vista se sentía extrañamente
inquieta. Recogí otra lata de pintura y la esparcí por sobre la pintura amarilla.
Tampoco me gustaba. Pronto, ya había usado todas las latas de pintura. Luego de
que la última se acabara, la lancé al piso y di un paso hacia atrás. Estaba sin aliento,
como si hubiese corrido a toda velocidad.
No sabía que significaban los colores en la pared. Tampoco sabía que había
dibujado y por qué. Pero sí podía decir que eso demostraba el estado en el que se
encontraba mi mente. Había esparcido mi mente en la pared. Al principio, pensé
que era feo. Y sucio. Y estúpido, inútil, y lamentable. No me gustaba. Froté la
pintura fresca con la palma de mi mano. Quería borrarlo por completo. Las capas
de pintura se corrieron y se combinaron para crear más combinaciones de colores.
Pero no podía borrarlos. Me senté en el piso y me apoyé sobre la pared. No
importaba si me gustaba o no. No importaba si era feo o hermoso. Sólo se
encontraba allí como una parte de mí.
Me senté derecho y comencé a toser. Sangre fue salpicada en la palma de mi
mano. La mano de alguien levanto una lata de spray. Levante mi cabeza siguiendo
la mano, y un rostro familiar apareció a la vista. Era NamJoon. Extendió su mano.
Yo sólo lo seguí observando. NamJoon me levantó. Su mano era tibia.

Traducción: Ochim~

~ 58 ~
YoonGi
7 de Abril, Año 22

Paré por el sonido de alguien tocando un piano torpemente. En la quietud


de la noche, un fuego dentro de un tambor de metal hacia sonidos de chisporroteos
en medio de un sitio de construcción vacío. Reconocí la melodía como una de las
que yo había estado tocando no hace mucho tiempo, pero la hice de menos. Seguí
caminando sin cuidado con mis ojos cerrados. Estaba ebrio, tambaleándome y
tropezando. Con el calor del fuego, el sonido del piano, el aire de la noche, y el
efecto del alcohol, todo se esfumó.
Despabilé con el sonido de fuertes bocinazos. El auto que había pasado me
había esquivado por poco. Las resplandecientes luces de los faros delanteros, el
viento levantado por el auto, y el ruido constante del alcohol, todo me hizo sentir
aturdido. Escuché al conductor maldecir. Estaba a punto de contestarle cuando me
di cuenta de que ya no podía escuchar el piano. Nada de piano, sólo los
chisporroteos del abrasador fuego, el chirriante viento, y el sonido de los autos
pasando. ¿Por qué se detuvo? ¿Quién lo estaba tocando?
Una llama saltó fuera del tambor con un crack y voló hacia el oscuro cielo.
Observé en blanco como la llama se convertía en una negra ceniza y caía al suelo.
Mi rostro enrojeció por el calor del fuego. En ese momento, escuché un fuerte
golpe, como si alguien hubiese golpeado las teclas de piano con sus puños.
Instintivamente me di la vuelta. Mi sangre surgió a través de mi cuerpo. La
pesadilla que tenía en mi infancia. Era el mismo sonido que escuchaba en mi
pesadilla.
Comencé a correr hacia la tienda de música. Yo no tenía el control, mi
cuerpo sólo se movía por sí solo. Sentí como si hubiese hecho esto incontables
veces. No estaba seguro de que era, pero sentía como si hubiese olvidado algo
realmente valioso.
Alguien estaba sentado frente al piano en la tienda de música que tenía una
ventana rota. Han pasado varios años, pero reconocí su rostro inmediatamente.
Corrí mi vista. No quería relacionarme en la vida de alguien más. No quería
intentar consolar a alguien que estaba solo. No quería ser importante para alguien.
No estaba seguro de poder proteger a ese alguien hasta el final. No tenía confianza

~ 59 ~
en que podría quedarme junto a ese alguien hasta el final. No quería herir a ese
alguien. No quería salir herido. Es lo suficientemente difícil para nosotros el
intentar salvarnos a nosotros mismos cuando el último momento llega, por no
hablar de intentar hacerlo por alguien más.
Acelero mis pasos. Iba a darme la vuelta e irme sin mirar hacia atrás. Pero
antes de siquiera notarlo, me estaba acercando al piano. Señalé la nota que estaba
siendo mal tocada. JungKook levantó la vista hacia mí. Era la primera vez que nos
veíamos el uno al otro desde que dejé la escuela.

Traducción: Ochim~

~ 60 ~
SeokJin
11 de Abril, Año 22

Con un duro chirrido, el auto apenas freno a tiempo. No vi la luz de tráfico


cambiar, al estar distraído con otros pensamientos. Estudiantes cubiertos en
uniformes escolares familiares, me observaron a través del parabrisas del auto
mientras cruzaban la calle. Algunos me miraron furiosos, algunos se rieron
enérgicamente mientras hacían bromas con sus amigos, algunos caminaron con
sus ojos fijos en sus libros, y algunos echaban vistazos a los alrededores mientras
hablaban por teléfono. Todos ellos formaban una escena pacífica.
Cuando la señal para “caminar” comenzó a parpadear, autos impacientes
cedieron y avanzaron. Aquellos que saltaron hacia el cruce peatonal a último
momento se apuraron para cruzarlo. Pisé el acelerador.
Llegué a la intersección en donde se encontraba la gasolinera en un
momento. En la distancia vi a NamJoon llenar el tanque de un auto. Apreté el
manubrio. Sabía que hacer, pero eso no significaba que no estuviese asustado.
¿Sería capaz de ponerle un final a esta cadena de mala suerte y dolor? ¿No que el
fallo constante significa que no hay posibilidades de éxito? ¿No significa eso que
deberíamos rendirnos? ¿Es realmente la felicidad una esperanza en vano para
nosotros? Mi cabeza pulsaba con estos pensamientos.
Inhalé profundamente y lentamente exhalé. Pensé en los rostros de YoonGi,
Hoseok, JiMin, TaeHyung, y JungKook, uno tras el otro. Cambié de carril y me
adentré a la gasolinera. NamJoon se estaba acercando. Bajé la ventana del auto.
“¡Tanto tiempo sin vernos!”

Traducción: Ochim~

~ 61 ~
NamJoon
11 de Abril, Año 22

Al terminar de cargar el auto y girarme, algo rozó mi mejilla y cayó al piso.


Di un paso hacia atrás y miré hacia abajo para encontrarme con un abollado billete
a mis pies. Me agaché y lo recogí. Las personas en el auto se burlaron. Estaba
petrificado. SeokJin me observaba en la distancia. No podía levantar la vista. ¿Qué
haría cuando me encontrara con los ojos de aquellos que conducen autos lujosos y
arrogantemente se burlan de otros? Debería enfrentarme a ellos. Debería
defenderme si me tratan injustamente. No era cuestión de coraje, orgullo, o
igualdad. Era sólo cuestión de rutina.
Pero esto era una gasolinera, y yo era un empleado de medio tiempo. Debía
recoger la basura que tiraban por las ventanas de los autos. Debía quedarme
parado allí y aceptar los insultos de los clientes. Debía recoger los billetes cuando
los clientes los tiraban al suelo. He vivido así toda mi vida. Era mortificante, pero
debía aceptarlo. Apreté mis puños. Mis uñas se clavaron en mi carne.
Dejé mis ojos fijos en el piso cuando alguien más recogió el billete. Las
personas en el auto gruñeron a quien estropeó su diversión y se fueron. Se habían
ido, pero aun así no levanté mi vista. Tan sólo no podía encontrarme con los ojos
de SeokJin. Él ya sabía que tan cobarde y pobre era yo. Pero no quería que el
supiese la pura verdad sobre mí. Él sólo se quedó allí parado en el límite de mi
vista. Él no se acercó, ni comenzó a hablar.

Traducción: Ochim~

~ 62 ~
JungKook
11 de Abril, Año 22

Finalmente, obtuve mi deseo. Deliberadamente choqué contra unos


matones en la calle y ellos me golpearon exhaustivamente. Me reí mientras lo
hacían, así que ellos me golpearon incluso más, llamándome loco. Me recargué en
la persiana de una tienda y levanté la vista hacia el cielo. Era de noche. Nada
parpadeó en el negro cielo. Una mata de césped apareció a la vista en la distancia,
en un camino pavimentado. Cuando el viento sopló, el césped se torció hacia un
lado. Se veía como yo. Me carcajeé para contener mis lágrimas.
Cerré mis ojos y vi la clara imagen de mi padrastro aclarando su garganta.
Mi hermanastro se rio. Los familiares de mi padrastro voltearon la vista o
siguieron con su vaga charla. Actuaron como si no estuviese allí, como si mi
existencia no significara nada. Mamá estaba nerviosa. Levanté polvo mientras me
levantaba del piso y tocía. La boca de mi estómago dolía como si hubiese sido
apuñalado con un cuchillo.
Era un desierto e incompleto edificio en donde la construcción había sido
pausada. Caminé como en una cuerda floja, con mis brazos extendidos hacia los
lados, junto a la barandilla que había sido instalada en la azotea. Estiré mi pie hacia
afuera, adentrándolo al vacío, y la oscuridad comenzó a impregnar mis dedos. La
vista nocturna colorida de la ciudad se desplegó debajo de mí. Carteles de neón, las
bocinas de autos, y el agrio olor del polvo se unieron en la oscuridad en un
espirado torrente. Me sentí aturdido y perplejo. Un pensamiento llegó a mí
mientras estiraba mis brazos aún más para mantener mi equilibrio. Sólo se
necesitaba un paso hacia adelante. Eso es todo lo que me tomaría para terminar
con todo esto. Me incliné sobre el oscuro vacío. La oscuridad que se impregnó en
mis dedos se alzó hacia mí como si fuese a engullir mi cuerpo por completo. Cerré
mis ojos, y la turbulenta ciudad, el ruido, y el miedo desaparecieron. Sostuve mi
aliento y lentamente me incliné hacia delante una vez más. Limpié mi mente. No
pensé en nadie. No quería dejar nada en mi mente. No quería recordar nada. Este
era el final.
Mi teléfono sonó. Despabilé como si estuviese despertando de un largo
sueño. Todos mis sentidos instantáneamente volvieron a la normalidad. Saqué mi

~ 63 ~
teléfono. Era YoonGi.
Traducción: Ochim~

~ 64 ~
YoonGi
11 de Abril, Año 22

Caminé prestándole atención a los pasos de JungKook detrás de mí. Una


cadena de contenedores apareció junto al largo tramo de ferrocarril. “Es el cuarto
desde el final.” Hoseok dijo que se iba a encontrar con NamJoon y TaeHyung y me
dijo que venga. Dije que lo haría, pero no lo decía en serio. Odiaba ser involucrado
con otros, y Hoseok lo sabía. Él no podría haber pensado que yo en realidad
aparecería.
Cuando abrí la puerta, Hoseok se veía sorprendido. Luego, después de ver a
JungKook, él se acercó a nosotros, haciendo aquel gesto exagerado suyo con un
rostro lleno de sentimientos encontrados. JungKook se dio la vuelta,
probablemente para esconder sus estropeados labios. Me adelanté a JungKook y
Hoseok y caminé dentro del contenedor. “¿Cuánto tiempo ha pasado?” Hoseok,
quien estaba intentando abrazar a JungKook, y JungKook, quien a su vez estaba
intentando esquivar el abrazo, continuaron luchando entre ellos.
Después de un momento, NamJoon entró con TaeHyung. La camisa de
TaeHyung estaba desgarrada. Preguntamos qué había sucedido, y NamJoon
pretendió golpear a TaeHyung en la cabeza. “Este chico fue arrestado una vez más
por su grafiti, así que tuve que sacarlo.” TaeHyung continuó con el cómo su remera
había sido desgarrada mientras intentaba escapar de la policía.
Me dejé caer en una esquina y los observé. NamJoon le dio a TaeHyung una
camisa para que se pusiese, y Hoseok buscó hamburguesas y bebidas. JungKook
estaba allí parado incómodamente, mirando alrededor. Si lo piensas, nosotros
éramos exactamente iguales en el secundario. En aquel salón convertido en
almacén, NamJoon siempre se reía mientras intentaba razonar con TaeHyung.
Hoseok siempre estaba dando vueltas animado, y JungKook siempre caminó por
los alrededores como si no supiese donde quedar parado.
¿Cuánto tiempo ha pasado? No podía recordar la última vez en la que
estuvimos todos juntos. ¿Qué paso con SeokJin y JiMin? Me pregunté, a pesar de
que no era parte de mi personalidad. Nunca he estado aquí antes, pero se sentía
extrañamente cómodo. Miré hacia fuera por la puerta. De repente, sentí la
necesidad de salir corriendo de este lugar. Una misteriosa ansiedad me inundo

~ 65 ~
después de una inexplicable serenidad. Mis pensamientos fijados en aquel salón
que usábamos como escondite en el secundario. Solíamos reírnos y hablar todos
juntos, pero esos días se habían ido hace tiempo. Asimismo, el tiempo que pasamos
aquí llegará a un final. ¿Tiene algún sentido este buen sentimiento, repentino
sentido de pertenencia, e injustificada anticipación?

Traducción: Ochim~

~ 66 ~
SeokJin
11 Abril, Año 22

La luz que se emitía por la estrecha ventana del contenedor parecía una
especie de señal. Una señal que nos guía cuando estamos perdidos, una señal que
apunta hacia dónde poder refugiarnos cuando no tenemos a dónde ir, y una señal
que ilumina a los amigos que están a nuestro lado. Aparqué mi coche en una
esquina a poca distancia del ferrocarril y observé a los demás reunirse siguiendo la
señal. Hoseok entró primero al contenedor, seguido por YoonGi, JungKook,
TaeHyung y NamJoon. ¿Qué aspecto tienen ahora? ¿De qué están hablando ahora?
No era que no quisiera reunirme con ellos. Pero esto era sólo el comienzo. Todavía
no era el momento oportuno. Algún día, nos reuniremos todos de nuevo. Nos
reiremos juntos en medio de esa señal. Esto es todo lo que voy a hacer hoy. Di la
vuelta con mi coche.

~ 67 ~
Traducción: Lau 💜

NamJoon
28 de Abril, Año 22

Sabía que algo andaba mal con TaeHyung. A pesar de que el pretendía estar
bien, su ansiedad se escapaba a través de su comportamiento, de sus expresiones,
y de su voz, sin importar que tanto lo intentara. No era por ser arrestado por
grafiti. Para TaeHyung, el grafiti era un juego, era divertido. Las heridas y
moretones que a veces coloreaban su rostro deben ser de su padre violento, pero
esa tampoco era la razón. Cuando su rostro estaba golpeado, TaeHyung exageraba
incluso más, actuando alegre y hablando sin parar.
TaeHyung parecía estar en una pesadilla. No lo presioné para que hablara
sobre eso porque decidí esperar a que el estuviese listo. También dudé en estar
calificado para ser quien escuche sus problemas. Intenté actuar como un hermano
mayor y pretendí ser maduro, pero no me encontraba allí cuando los demás
estaban pasando por sus momentos más difíciles. Ellos dijeron que yo era maduro
y adulto, pero no era verdad.
TaeHyung me recordaba lo que había experimentado en aquel pueblo
campestre. De hecho, los dos no tenían nada en común. Era consciente de eso
cuando vivía en aquel pueblo. Pero aquel chico me recordaba a TaeHyung, tal y
como TaeHyung ahora me recuerda a él. “Tengo que pedir un favor.” ¿Cuál era el
favor? ¿La motocicleta habrá realmente patinado con las hojas húmedas? ¿Seguirán
sacándose la cabeza a ladridos los perros? ¿Qué habrá sucedido con mis padres?
Sacudo mi cabeza. Me levanto para forzar aquellos pensamientos a que se
dispersen. Justo cuando estoy por dar un paso fuera del contenedor, TaeHyung
comenzó a dar vueltas y retorcerse como si estuviese teniendo una pesadilla.
TaeHyung se despertó con un sobresalto cuando sacudí sus hombros, y se
sentó allí ausente por un largo tiempo. El tan sólo dejo caer sus lágrimas por su
rostro y divagó. Él dijo que YoonGi murió, que JungKook se cayó de la azotea, y que
me atraparon en una pelea. Él dijo que tenía ese sueño repetidamente. Era tan
vívido que se sentía como la realidad y la realidad se sentía como un sueño. “No me
dejes.” El rostro de aquel chico del pueblo estaba superpuesto en el rostro de
TaeHyung. No pude darle una respuesta. No pude decirle que no necesitaba

~ 68 ~
preocuparse porque no me iba a ir a ningún lado.
Traducción: Ochim~

Las cosas con alas2

2
“Esperanza” es la cosa con Plumas de Emily Dickinson.

~ 69 ~
SeokJin
2 de Mayo, Año 22

Estaba tan nervioso que mis dedos se entumecieron. Apreté y aflojé mis
puños. ¿Qué pasa si fallo? He hecho esto repetidamente, pero cada vez que lo hago,
me siento aterrado. Tomé un lento y profundo respiro y pensé en YoonGi. Ya debe
de estar ebrio en este momento, haciendo clic en su encendedor con una mano y
sosteniendo su teléfono con la otra. Puede que esté recostado en el sofá,
contemplando las razones por las que debería vivir. O las razones por las que no.
¿Cómo ve YoonGi al mundo y a sí mismo? Me enfrenté a esta pregunta cada
vez que intenté salvarlo. No podía entender cómo él podía seguir intentando
destruirse a sí mismo. Eso no quiere decir que yo estaba lleno de alegría de vivir en
este mundo o que todos y cada uno de los días de mi vida estaban llenos de
felicidad. De hecho, nunca estuve cautivado por nada, ni siquiera por la vida o la
muerte.
Viendo el pasado, yo no era diferente cuando empecé todo esto. ¿Seré capaz
de corregir los errores y equivocaciones y salvarnos a todos? No entendí la
profundidad de esta pregunta. Era verdad que quería desesperadamente
salvarnos. Nadie merece morir, desesperarse, ser silenciado o menospreciado. Por
sobre esto, ellos eran mis amigos.
Tal vez tuvimos nuestras fallas y marcas y nos hemos enredado y alterado.
Podríamos ser nadie. Pero estábamos vivos. Teníamos días que vivir, planes que
seguir, y sueños que cumplir.
Al principio, no pensé mucho en eso. Pensé que todo dependía en cuánto
esfuerzo ponía después de darme cuenta de a quién debía salvar y de qué. Eso fue
lo que pensé. Creí que podía resolverlo todo persuadiéndolos y cambiando algunas
cosas. Fui así de simple e ingenuo. Pero no fue más que un intento de salvar mi
propia piel. Después de una serie de pruebas y errores, tuve una realización. No era
tan simple salvar a los otros.
YoonGi no era fácil de manejar. Probablemente era el más difícil de todos.
Siempre cambiando el tiempo y el lugar para sus intentos de suicidio. Tuve que
planteármelo de otra forma, distinta a la de los demás. La solución que funcionó

~ 70 ~
bien la última vez, no volvió a funcionar en la siguiente. Justo cuando pensé que
finalmente había desentrañado un misterio, me llevó a otro problema.
Al principio, no podía identificar sus razones. Después de todo, todo lo que
pude adivinar fue que la angustia de YoonGi estaba conectada a su conflicto
interno. NamJoon fue atrapado en una pelea por culpa de esos clientes groseros en
la estación de gas. Pero YoonGi era diferente. Él no tenía un objetivo o una causa
definida. Él tenía muchas variables.
Traté de imaginar lo que pasaba por la cabeza de YoonGi. Una vez, lo seguí
secretamente por horas. Sus pasos fueron inseguros e impredecibles. Se
tambaleaba a través de las calles nocturnas y trató de arrojarse al fuego. A veces se
ponía de cuclillas en el suelo y escuchaba la música que salía de algún lugar dentro
de una galería comercial subterránea.
Después de una noche siguiéndolo, me di cuenta de cuán seca, aburrida, y
plana era mi propia vida. No era que envidiaba a YoonGi. El dolor que debió
soportar, yendo de un extremo a otro, estaba más allá de mi imaginación. Todo lo
que podía hacer era verlo tambalearse.
Un contratiempo siempre era seguido por otro. Una nueva capa de
desesperación llegaba incluso antes de que la anterior fuera despojada. Tal vez no
sea capaz de salvar a YoonGi después de todo. No podía encontrar un progreso.
Pero en ese momento, la esperanza voló. Una vez escuché que la esperanza tiene
alas. Era una pequeña ave con alas.
Un ave voló dentro de la sala de trabajo de YoonGi, la cual estaba en un
edificio abandonado en el medio de la reurbanización de un vecindario. Decidieron
que iban a demoler el vecindario hace mucho tiempo pero lo dejaron desierto
cuando los planes de reurbanización se estancaron. El ave voló dentro a través de
una ventana rota. YoonGi estaba parado en medio de la sala de trabajo con un
encendedor en su mano. La sala entera emanaba un fuerte olor a gasolina. Yo
estaba parado justo fuera de la puerta. Estaba a punto de entrar cuando oí el
golpeteo del ave y el batir de sus alas. La puerta estaba entreabierta, así que me
asomé por ahí. YoonGi estaba de espaldas a mí.
El ave colapsó en el piso. Revoloteó sus alas de nuevo pero falló en
levantarse en el aire. YoonGi se quedó inmóvil y miró al ave. Seguía sin poder ver
su rostro. El ave se movió alrededor de la sala en busca de una salida. Chocó sus

~ 71 ~
alas en el muro y en la silla y las plumas que se cayeron vagaron en el suelo. YoonGi
sólo estaba mirando fijamente lo que sucedía. Su mano sosteniendo el encendedor
aún colgaba en el aire. Finalmente dejó caer su brazo, se agachó y cubrió su cabeza
con ambas manos.
Entré a su sala de trabajo esa noche. Era espaciosa pero desolada. Un sofá
sucio, una silla y un piano eran todo lo que se podía encontrar allí. Estropeados
pedazos de papel se encontraban dispersados por todo el piso. Debió de haber
intentado empezar un incendio. Algunos de ellos lucían como líneas de canciones,
con frases de letras garabateados en ellos.
Miré alrededor. Encontré la cosa con alas. El ave estaba acurrucado detrás
del piano con sangre seca alrededor de las heridas de sus alas. Se vió petrificado y
encogido del miedo cuando me acerqué. Pequeñas gotas de sangre habían
manchado el piso. Había migas de pan y agua frente al piano.
Di un paso hacia atrás. Incluso si lo dejaba salir por la ventana, aún no sería
capaz de volar. ¿Cuánto tiempo tomarán sus heridas en sanar? ¿YoonGi
permanecerá sano y salvo mientras el ave se queda aquí? Entonces, un
pensamiento vino a mi mente. YoonGi se detuvo por esto. Esta pequeña ave herida.
Una frágil cosa que no podía proteger o salvarse a sí misma. Un pequeño ser que le
confió su vida a YoonGi.
Después de ese día, tuve una realización. Si todas las variables relacionadas
a los intentos de suicido de YoonGi están dentro de él, ¿por qué no sacar al menos
una? Tendré que buscar el objetivo y la situación correcta. Una variable que
pudiera darle a YoonGi una razón para dejar de destruirse. Alguien que pudiera
compartir sus cicatrices y deseos. Ese alguien no era yo. “No es algo que puedes
hacer solo.” Me volví dolorosamente consciente del completo significado de estas
palabras que había escuchado hace no mucho después de que todo esto empezó.
Me di cuenta de que JungKook tenía la misma mirada que YoonGi en sus
ojos cuando NamJoon dijo. “JungKook aún tiene esa foto.” Se refería a la foto que
nos tomamos en la playa cuando estábamos en el colegio. NamJoon aparentemente
quería hacerme saber que JungKook aún pensaba en mí, pero recordé una escena
totalmente diferente.
El día en que fuimos en busca de esa roca que hacía que los sueños se
vuelvan realidad, nos reímos, nos quejamos y jugamos debajo del sol abrasador. Y,

~ 72 ~
devastado al enterarme de que la roca se había desvanecido, yo grité mi sueño, el
cual ni siquiera pude oír, hacia el mar.
En ese momento, vi a JungKook haciéndole unas preguntas a YoonGi. No
pude oír lo que decía, pero pude sentir que era importante para JungKook. ¿Qué le
preguntó a YoonGi? ¿Por qué a él? No volví a cuestionármelo para ese entonces.
YoonGi no era tan animado como Hoseok, no era tan amigable como JiMin y no
inspiraba tanta confianza como NamJoon. ¿Por qué escogió a YoonGi?
Repentinamente me di cuenta. Fue YoonGi quien salvó a JungKook. Los dos tenían
la misma mirada en sus ojos.
No era difícil enviar a JungKook con YoonGi. JungKook estaba solo en la
escuela y en casa. No tenía un lugar al que ir después de clases. Usualmente perdía
su tiempo en la hamburguesería de Hoseok o deambulaba alrededor del
contenedor de NamJoon. Bloqueé la puerta del contenedor e hice que Hoseok
saliera de la tienda antes de que JungKook llegara. Después de vagar alrededor por
un buen tiempo, JungKook finalmente se dirigió a la sala de trabajo de YoonGi.
Parecía haber tenido sentimientos encontrados. ¿Debería entrar? ¿Qué pasa
si piensa que soy irritante? Expectativa y miedo, ambas se arremolinaron en el
rostro de JungKook. Desde ese día, JungKook visitaba el trabajo de YoonGi todos
los días. Al principio, YoonGi le dijo que se alejara tajantemente, pero él no lo decía
enserio.
En breve, una sombra apareció. Era JungKook. Me hundí más en el asiento.
Ellos aún no sabían que yo había vuelto. Excepto NamJoon, con quien me encontré
en la estación de gas. NamJoon dijo que todos estarían emocionados, pero me
negué a reunirme con ellos. Estaba esperando por el momento correcto. Tenía que
esperar hasta que todos estemos juntos.
Tal vez estábamos atados con cuerdas y apoyándonos los unos a los otros.
No fue fácil trazar esta red de cuerdas. Fue como un confuso laberinto. Cuando
algunas cuerdas y nudos eran descifrados, otras partes se rompían. Cuando una
cuerda era estirada demasiado, todo colapsaba al instante. Tenía que conectar los
nudos, una cuerda con otra, observar a los otros desde cerca, para que se salven los
unos a los otros sin darse cuenta.
JungKook paró frente a la sala de trabajo de YoonGi y miró hacia el segundo
piso. No se veía muy animado. YoonGi había estado pasando por un momento

~ 73 ~
difícil durante los últimos diez días. Estuvo bebiendo mucho y atormentándose a sí
mismo. Empujé a JungKook en este fondo de agonía. El sufrimiento de YoonGi
debió de ser demasiado abrumador para JungKook. Una vez. JungKook se dio por
vencido con YoonGi. En ese momento, YoonGi se lanzó a las llamas. Pero
cruelmente, YoonGi no murió. JungKook nunca se perdonó por fallar al detenerlo.
Cerca de diez minutos pasaron desde que JungKook fue a la sala de trabajo
de YoonGi. El sonido de algo rompiéndose vino del segundo piso y YoonGi, con los
labios rotos, apareció en la entrada del edificio, tambaleando. Se apresuró por el
camino en pendiente. Miré hacia la ventana del segundo piso. JungKook debe de
estar sentado junto al espejo roto. Debe de estar pensando que no pudo salvar a
YoonGi. Debe de estar pensando que no había esperanza.
Encendí el auto después de ver a JungKook correr fuera del edificio. YoonGi
debe de estar dirigiéndose al motel que queda al final de la cuadra. Debería de
dejar una pista para JungKook sobre el paradero de YoonGi. Era todo lo que podía
hacer. Dejé caer algunos pañuelos manchados de sangre cerca del portón del
motel.
Sentado en el auto, vi a JungKook trepar las escaleras del motel. Dejé una
foto frente al espejo de la sala de trabajo de YoonGi temprano por la mañana. Era la
foto de todos nosotros, tomada el día en que fuimos a la playa. ¿JungKook vio la
foto? No podría saber si JungKook siguió a YoonGi por esa foto, si JungKook decidió
darle una nueva oportunidad viendo una semilla de esperanza, o si JungKook
estaba motivado por algo más.
No estaba seguro de cómo JungKook podía salvar a YoonGi. Ese momento
decisivo en la vida, el último momento, para todos nosotros, incluyendo a
JungKook y a YoonGi, no puede ser interferido. Sólo puede ser compartido por
aquellos que sufren por la misma herida, entienden los miedos, sueños y derrotas
de cada uno y, por lo tanto, ven a través del otro hasta el núcleo.
Miré hacia la ventana del motel. Me pregunté acerca de qué hablaban
JungKook y YoonGi. Y deseé desesperadamente que la cosa con alas pudiera
despegar hacia el cielo de nuevo.

~ 74 ~
Traducción: ~Nina
YoonGi
2 de Mayo, Año 22

La sábana agarró fuego e inmediatamente este se intensificó. Todo lo sucio y


miserable murió en el insoportable calor. El rancio olor, la deprimente humedad, y
la oscura y deprimente iluminación, ya nada era reconocible. Sólo quedaba el
dolor. Dolor físico que parecía hervir en las llamas. Las puntas de mis dedos se
sentían como si se estuviesen derritiendo, con ampollas formándose. El rostro sin
expresión de papá y el sonido de la música se dispersaron en el aire.
Yo era diferente a él. Papá no me comprendía, y yo no lo comprendía a él. Si
lo intentaba, ¿Habría sido capaz de persuadirlo? No lo creo. Todo lo que podía
hacer era esconderme, desobedecer y escapar. A veces sentía como que en
realidad, no era el de quien intentaba escapar. En tales momentos, el miedo se
apodero de mí. ¿De qué estoy escapando entonces? ¿Cuál es el precio para escapar
de mí mismo? Todo se veía sin esperanzas.
Pensé que había escuchado a alguien llamándome, pero no giré mi cabeza.
No podía respirar. No me podía mover. Pero lo sabía. Era JungKook. Él se debe
haber enfadado. El lloraría por mí. Sólo quería dejarme caer. Quería poner un final
al humo, al calor, al dolor y al miedo. JungKook gritó algo pero aun así no pude
escuchar qué. Todo se derrumbó frente a mis ojos. Era el último momento. Levanté
mi vista. Mi última visión de este mundo era este sucio y solitario cuarto, las rojas
llamas y su fuerte calor, y el rostro retorcido de JungKook.

~ 75 ~
Traducción: Ochim~

~ 76 ~
JungKook
2 de Mayo, Año 22

Levanté la vista y me encontré frente al contenedor. Abrí la puerta e ingresé.


Me recosté en un ovillo y me cubrí con todas las ropas que pude encontrar. Sentía
frio y mi cuerpo temblaba. Era difícil calmarme y quedarme recostado quieto.
Tenía ganas de llorar, pero las lágrimas no salían.
La escena de YoonGi parado entre las llamas se seguía repitiendo en mi
mente. Las llamas ardieron desde las sabanas. No podía pensar. No sabía qué
hacer. No era un buen conversador. No podía siquiera expresar mis propios
sentimientos, ni mencionar el poder persuadir a alguien más. Las lágrimas
brotaron y una tos se atoró en mi garganta. Se volvió incluso más difícil el hablar.
Las únicas palabras que pude pronunciar mientras me lanzaba hacia las llamas
fueron “Creí que iríamos todos juntos al mar.”
“¿Qué está mal? ¿Estas teniendo una pesadilla?” Alguien sacudió mi hombro.
Abrí mis ojos para encontrarme a NamJoon. Un sentimiento de alivio me dominó.
NamJoon puso su mano sobre mi frente y me dijo que estaba teniendo una fiebre.
Era verdad. El interior de mi boca parecía estar en llamas, pero estaba
congelándome del frio al mismo tiempo. Mi cabeza punzaba y mi garganta dolía.
Apenas pude tragar las píldoras que NamJoon me trajo. “Vuelve a dormir.
Hablaremos más tarde.” Asentí. Luego le pregunté, “¿Seré capaz de crecer y ser un
adulto como tú?”

Traducción: Ochim~

~ 77 ~
El piso más alto de
la ciudad.

~ 78 ~
HoSeok
10 de Mayo, Año 22

Mi narcolepsia ocurría en cualquier momento y en cualquier lugar. Colapse


sin previo aviso mientras trabajaba y me desmaye de repente en la calle. Fingí que
no estaba tan preocupado por eso frente a quienes se preocupaban por mí. Nunca
le dije a nadie que no podía soportar contar hasta diez.
Siempre terminaba sonando con mi madre cuando me desmayaba. Los
suenos eran todos iguales. Me dirigía a algun lugar con ella en un autobus. Estaba
emocionado y alegre. Leía las senales que pasaban, observaba su perfil y seguía
inquieto. Tenía unos 7 anos en mis suenos.
Entonces, de repente se me paso por la cabeza. Mama me había dejado.
Tenía 20 anos cuando me di cuenta de eso. Ella todavía estaba sentada en el asiento
frente a mí en el autobus. Se veía exactamente igual desde atras. Cuando susurre
"Mama", ella giro la cabeza como si me escuchara. Su silueta brillaba contra la
brillante luz del sol y su cabello ondulaba en el viento como lo hizo en el parque de
atracciones aquel día. La parte mas triste fue que yo lo sabía. Sabía que me
despertaría de este sueno si ella giraba la cabeza y me miraba.
Trate de decirle que no se diera la vuelta, pero mi voz fallo. Seguía
intentando gritar: "Mama, no te des la vuelta. No te des vuelta”. Pero ella siempre se
daba vuelta y me miraba. Justo cuando nuestros ojos estaban a punto de
encontrarse, todo se volvio blanco, y aparecio la palida luz fluorescente en el techo
de la habitacion del hospital.
Era lo mismo hoy. Cuando abrí los ojos, lo primero que aparecio a la vista
fue la luz fluorescente en el techo. Me habían cambiado a una bata de paciente. El
medico dijo que parecía haber tenido una conmocion cerebral y necesitaba una
revision mas exhaustiva. Me trasladaron a una habitacion de hospital para seis
personas. Me sentía agotado. Siempre me sentía agotado cuando recuperaba la
conciencia

~ 79 ~
Traducción: ~Kookie

~ 80 ~
JiMin
11 de Mayo, Año 22

Fui transferido al pabellón de cirugía hace dos semanas. Al principio, se


sintió extraño ver gente yendo y viniendo tan libremente. Pronto, descubrí que era
sólo otra parte del hospital. Había pacientes, enfermeras, y doctores. Me
administraron drogas e inyecciones. Después de todo, era casi lo mismo que estar
en el pabellón psiquiátrico. La única diferencia era que el pabellón de cirugía tenía
un largo pasillo con un salón a mitad de camino. Por supuesto, había una diferencia
más importante. Me permitieron deambular libremente por el pabellón. Durante la
noche, me escabullía fuera del cuarto y paseaba alrededor. Saltaba y bailaba en la
sala y corría por el pasillo del primer piso a toda velocidad. Estos fueron simples
regocijos que no estaban permitidos en el pabellón psiquiátrico.
Un día, descubrí algo extraño sobre mí mientras corría por el pasillo. En
algún punto pasando la cocina y la escalera de emergencia, mi cuerpo se detenía
sin razón aparente. Aún me quedaban cinco pasos más para llegar al final, pero me
detenía y no era capaz de avanzar más. Al final del pasillo había una puerta. La
puerta hacia el mundo exterior, fuera del hospital. La puerta no tenía el letrero de
“sin acceso”, y nadie vino corriendo a detenerme. Pero simplemente, no podía ir
más lejos. Pronto, descubrí el porqué. Esa parte del pasillo era justo como la del
pabellón psiquiátrico. Como si hubiera una línea dibujada en el suelo, me detuve
exactamente en ese punto, en el que habría terminado el pasillo del pabellón
psiquiátrico.
Me llamaban buen niño en el pabellón psiquiátrico. A veces tenía
convulsiones, pero la mayor parte del tiempo era obediente. Sonreí y seguí
mintiendo sin que nadie se diese cuenta. Y conocía mi límite. El pasillo del pabellón
psiquiátrico podía cubrirse en 24 zancadas parejas. Cuando fui hospitalizado por
primera vez, tenía 8 años. Lloré y exigí ir a casa con mi mamá, aferrándome a la
puerta de hierro al final de ese pasillo. Traté frenéticamente de abrir la puerta
hasta que las enfermeras vinieron corriendo y me pusieron una inyección. Durante
un tiempo, las enfermeras se tensaban siempre que me adentraba al pasillo. Ahora,
nadie me prestaba atención, ni siquiera si corría por el pasillo y alcanzaba la

~ 81 ~
puerta. De todas formas, ya sabía que la puerta estaba bloqueada. No seguí
rogándoles que la abrieran, y tampoco lloraba.
Pero el mundo está lleno de gente más idiota que yo. Agarraban y sacudían
la puerta sin cesar. Fueron retenidos por los empleados, les pusieron inyecciones y
los amarraron a sus camas. Si se hubieran comportado sólo un poco más aceptable,
sus vidas podrían haber sido más cómodas. Esos idiotas no sabían nada mejor.
Yo no era así al principio. También perdía el conocimiento por los sedantes
que las enfermeras me inyectaban a la fuerza, y fui atrapado tratando de escapar
del hospital los primeros días. Llamé a mi mamá, llorando violentamente, lo
suficiente para quedarme ronco varias veces. “No estoy enfermo. Estoy bien ahora.
Por favor, ven y llévame a casa.” Me quedé despierto varias noches, pero ella no
vino.
Cuando fui llevado al hospital, después de que me encontraran inconsciente
en el Arboreto, mis padres no hicieron ni una pregunta. Ellos ignoraron el hecho de
que me desmayé ahí afuera. Fue lo mismo que cuando desarrollé las convulsiones.
Me hospitalizaron, me dieron de alta luego de un tiempo y me transfirieron a otra
escuela. La reputación familiar era importante para ellos. Un hijo con una
enfermedad mental era inaceptable.
No me convertí en buen niño de la noche a la mañana. No hubo un evento
dramático o un incidente memorable. Sólo fui rindiéndome poco a poco, tal y como
crece una uña. En algún punto, paré de llorar y de añorar salir. Dejé de correr hacia
la puerta del pasillo.
Asistí a la escuela entre las hospitalizaciones, pero sabía que sería enviado
de regreso eventualmente. Se sentía refrescante mirar el cielo y disfrutar de la
fragancia de cada estación. Pero traté de no guardarlas en mi memoria. De todos
modos, pronto me las quitarían. A mis amigos también. Una enfermedad mental en
mi historial no era de ayuda para hacer amigos.
Había una excepción. Conocí a un grupo al que consideraba mis verdaderos
amigos. Fue casi dos años atrás. Traté de no recordarlos, pero no pude evitar
rememorar esos días. Tuve que separarme de ellos después de haber sufrido
convulsiones en la parada del autobús al salir de la escuela. La última escena que
recordaba era la ventana del autobús del Arboreto abriéndose. Ahí fue cuando me
desmayé.

~ 82 ~
Cuando abrí mis ojos, estaba en el hospital. Mamá estaba en una esquina
hablando por teléfono. Mi mente dio vueltas por un momento. No sabía dónde
estaba o cómo llegué allí. Miré alrededor y descubrí una ventana con barras de
metal. Luego, todo volvió a mí. El cielo azul que vi camino a casa, los tontos juegos
que jugábamos en la parada de autobuses, el autobús del Arboreto acercándose y
las miradas a través de sus ventanas.
Cerré mis ojos. Pero fue muy tarde. La parte delantera del Arboreto
apareció ante mis ojos. Fue un día de picnic escolar en primer grado. Estaba
corriendo a través de la intensa lluvia con mi mochila sobre la cabeza. Un almacén
estaba a la vista. La puerta quedó abierta. Entré. El pegajoso y rancio olor, el sonido
de mí pesada respiración, y el chirriante, metálico sonido.
Me senté en mi cama y grité. “¡No! ¡No me acuerdo! ¡Me olvidé!” Mamá
corrió hacia mí, llamando a alguien. Sacudí mi cabeza violentamente. Moví mis
brazos en cualquier dirección para deshacerme del olor, el toque, el sonido y la
vista. Pero los recuerdos me inundaron. La presa que los había retenido los últimos
diez años colapsó, y cada detalle de ese día surgía a través de mi mente, ojos,
células y uñas; como si estuviera pasando de nuevo. Tuve una convulsión y me
pusieron una inyección. La droga fluyo a través de mis vasos sanguíneos, y
rápidamente me quedé dormido. Cerré mis ojos y deseé que todo fuera un sueño y
que, cuando volviera a despertar, no fuera capaz de recordar nada.
Ese deseo fue sólo un deseo. En lugar de eso, un ciclo de convulsiones,
inyecciones, también de esas que inducen el sueño; se sentía como caer de un
acantilado continuamente. Después de que desperté, mi cuerpo entero se sentía
como si estuviera cubierto con barro. Barro que parecía sangre. No importaba cuán
fuerte lo lavara, el olor del almacén aún estaba ahí. Me froté el cuerpo hasta que
sangré, pero aún lo sentía sucio.
Cuando el doctor me preguntó sobre eso con un tono preocupado, temblé y
le pedí disculpas. Repetidamente dije que lo sentía. Todo era mi culpa. Por favor,
deja que me olvide de todo. Entonces, intenté pretender que nada había pasado. No
sabía de lo que me estaba hablando. No recordaba nada. Así que miré al doctor y
sonreí. “No recuerdo nada.” ¿El doctor de verdad me creyó? No estaba seguro. Pero
lo importante fue que me convertí en un niño bueno. Mi vida en el hospital fue
tranquila. Era el lugar ideal para pasar mi tiempo libre. No anhelaba nada y no me

~ 83 ~
sentía obligado, temeroso o solo. Eso fue, hasta la pasada noche. Antes de que
volviera a ver a HoSeok.
Fui transferido al pabellón de cirugía porque peleé con el idiota que seguía
intentando alcanzar la puerta al final del pasillo a pesar de la restricción de las
enfermeras. Ambos fuimos heridos y nos pusieron en habitaciones diferentes en el
quinto piso del pabellón de cirugía. Fui puesto en un cuarto para seis personas. Mi
cama estaba en el medio, y los pacientes de ambos lados cambiaban con frecuencia.
Desperté en medio de la noche. El paciente de mi costado parecía tener una
pesadilla y continuaba quejándose. El quejido venía de la cama a mi izquierda. Jalé
la sábana para cubrirme la cabeza. Estaba harto de las pesadillas. No necesitaba
escuchar esto. Traté de aguantarlo por un rato, pero su pesadilla siguió.
Finalmente, me levanté y me acerqué a su cama. Toqué su hombro e intenté
ayudarlo. “Está bien. Es sólo un sueño.”
Esta mañana descubrí que el paciente era HoSeok. Corrí las cortinas para el
desayuno, y HoSeok estaba sentado en la cama junto a la mía. Parecía alegre de
verme de nuevo. ¿Yo estaba alegre también? Probablemente, en un rincón de mi
mente. Él se había juntado conmigo y me había cuidado, a un transferido que era
un completo desconocido en la escuela. Él tomaba el camino más largo a casa
conmigo, también. Aún recuerdo los días que solíamos caminar a casa con paletas
en nuestras manos. Pero, también fue él quien vio mi ataque en la parada de
autobús antes de venir aquí. Él fue quien me llevó al hospital. Él debió encontrarse
con mamá. No quería explicarle mi situación.
Salí de la habitación con mi comida sin tocar. HoSeok parecía seguirme,
pero conocía cada rincón de este hospital. No podría alcanzarme. Deambulé por el
hospital todo el día. Desde las escaleras, vi a los demás, incluso a JungKook, cuando
vinieron a visitar a HoSeok. No habían cambiado mucho.
Toda esa tarde, subí y bajé las escaleras, y merodeé por los otros pisos. Me
apoyé contra la ventana al final del pasillo y conté los carros que pasaban. Me
enojé. Había saltado todas mis comidas, y no había lugar para sentarse y relajarse
cómodamente. Era molesto escuchar las carcajadas provenientes de mi cuarto. Me
enojé más porque no pude descifrar por qué estaba tan molesto. Regresé a mi
cama tarde en la noche. “¿Dónde has estado?” me preguntó casualmente. Luego, me
alcanzó un pedazo de pan.

~ 84 ~
Debió de haber sido porque estaba hambriento, pero el pan estaba caliente
y delicioso. No pude evitar confesarle. Que durante mucho tiempo había estado
recluido en el pabellón psiquiátrico. Que fui brevemente transferido al pabellón de
cirugía pero que sería enviado de regreso pronto. Que no sería dado de alta en un
futuro cercano. Que, como él presenció, era una persona que tenía convulsiones en
la calle. Que era un paciente que podría ser peligroso. No quería añadir la última
parte. Pero pensé que eso haría que dejase de criticarme.
Se detuvo por un minuto. Luego, me quitó mi pan. “JiMin, no exageres.
¿Acaso no sabes que tengo narcolepsia? Puedo desmayarme en cualquier momento
o en cualquier lugar. ¿Soy peligroso también?” Le dio un mordisco a mi pan. Yo sólo
me congelé, sin saber qué decir. Entonces, él dijo, “¿Qué? ¿Quieres que te devuelva
esto?” Mordió el pan otra vez y me lo devolvió. Lo tomé inmediatamente de vuelta.
Él me preguntó de nuevo. “¿Las convulsiones son infecciosas? La narcolepsia no lo
es. No te preocupes.” Él no había cambiado ni un poco.

~ 85 ~
Traducción: Venus~
Hoseok
12 de Mayo, Año 22

Abrí la puerta de la salida de emergencias y salí disparado por las escaleras.


Mi corazón estaba martilleando en mi pecho. Definitivamente vi a mamá en el
corredor. Tan pronto como me di la vuelta, la puerta del elevador se abrió y una
multitud de personas salió de este. Mamá se desvaneció de mi vista.
Desesperadamente empujé entre las personas de la multitud y la vi saliendo por la
puerta de la salida de emergencias en la distancia. La seguí por las escaleras de
emergencia y bajé corriendo por las escaleras, dos escalones por cada paso. Bajé
varios pisos sin descanso.
“¡Mamá!” Mamá detuvo su paso. Di otro apurado paso. Ella se giró. Bajé otro
escalón. El rostro de mamá se volvió gradualmente visible. Entonces, mi pie
resbaló y mi cuerpo completo se lanzó hacia adelante. Balanceé mis brazos para
mantener mi equilibrio, pero ya era demasiado tarde. Cerré fuertemente mis ojos,
asustado de que caería por las escaleras. En ese momento, alguien tomó mi brazo
por detrás. Por poco evité caer de cabeza por las escaleras. Cuando giré mi cabeza,
JiMin estaba parado allí viéndose sorprendido. Rápidamente volví a mirar al frente,
demasiado apresurado como para agradecerle.
Vi a una mujer. Ella se veía perpleja. Había un niño pequeño a su lado. La
mujer seguía parpadeando sus grandes ojos. Ella no era mi mamá. Ella dio un paso
hacia atrás con el pequeño niño escondido detrás de ella. Yo sólo me quedé parado
en la escalera sin decir nada, observando su rostro.
No puedo recordar que dije para salirme de esa situación. Debo haber
murmurado que lo sentía o que la confundí con alguien más. Ahora que lo pienso,
ni siquiera le pregunte a JiMin el porqué estaba aquí. Mi cabeza era un lio y no
podía procesar ninguno de los detalles. Ella no era mi mamá. Tal vez lo sabía
incluso antes de comenzar a perseguirla. Han pasado más de diez años del día en el
que me abandonaron en el parque de diversiones. Ella debe haber envejecido y
lucir distinta a lo que recuerdo. Incluso si me la vuelvo a encontrar, no sería fácil
reconocerla. Su rostro estaba casi completamente borrado de mis recuerdos.

~ 86 ~
Miré hacia atrás. JiMin me estaba acompañando sin decir una palabra. Él
dijo que se ha quedado en este hospital desde el secundario, desde la última vez
que lo vi en la sala de emergencias. Cuando le pregunté si quería salir, el sólo siguió
vacilando, viéndose confundido. Tal vez JiMin, como yo, también estaba amarrado
en una red de recuerdos. Di un paso hacia él. “JiMin, larguémonos de aquí.”

~ 87 ~
Traducción: Ochim~
JiMin
15 de Mayo, Año 22

Tres días pasaron desde que Hoseok fue dado de alta. No quería
despedirme, así que secretamente lo seguí. Mientras me seguía escondiendo y
siguiéndolo desde atrás, Hoseok caminó por el gran pasillo hacia la puerta. Él pasó
tranquilamente la línea cercana a la salida de emergencia, en la cual yo siempre me
detenía. Lo vi desde atrás. Sin darme cuenta, detuve mi paso en ese lugar. Podría
haber dado al menos unos cinco pasos más, pero tan sólo me quedé parado allí.
Hoseok lentamente alcanzó y abrió la puerta. La deslumbrante luz del sol se
filtró por la puerta abierta junto al aire del exterior. Tenía un aroma un poco acre,
pero aun así era refrescante. El escenario del otro lado de la puerta me envolvió.
Cuando Hoseok dio un paso afuera, la puerta comenzó a cerrarse. Podría
deslizarme por la abertura si comenzaba a correr ahora mismo. Miré hacia el piso.
La línea límite, la cual no era vista por nadie excepto por mí, seguía allí.
Me di la vuelta, o estuve a punto de hacerlo, cuando alguien pasó por mi
lado, golpeando fuertemente mi hombro. Caí hacia adelante. Levanté mi cabeza,
aún tirado en el piso. Había cruzado la línea. El idiota corrió por mi lado,
dirigiéndose a la puerta. Él era quien me había empujado. Siguió empujando a
otros en su camino. No les prestó atención. Mientras empujaba la puerta lo más
que podía, la luz del sol volvió a filtrarse. Corrió hacia afuera. Una enfermera lo
persiguió, pero él era más rápido. La puerta comenzó a cerrarse una vez más. Salté
sobre mis pies. Un paso por sobre mi línea. Doy un paso más hacia delante. Sólo
faltaban tres pasos para alcanzar la puerta. Pero me di la vuelta una vez más, muy
consciente de mi límite.
Un extraño ya estaba ocupando la cama de Hoseok. Cerré mis ojos pero no
logré dormirme. No pude evitar pensar en lo que él dijo antes de ser dado de alta.
“JiMin, larguémonos de aquí.” El usó una expresión complicada que nunca antes
había visto. Él nunca se vio o se escuchó de esa forma antes. Yo sólo estaba allí,
vacilante, sin saber cómo responder. Había una razón más por la cual no podía
dejar de pensar en sus palabras. Hubo un incidente que sucedió justo antes de eso.

~ 88 ~
Estaba esperando el elevador en el segundo piso, en donde tengo
fisioterapia. Me tropecé mientras peleaba con el idiota, mi muñeca estaba herida y
no había sanado bien. Me estaba impacientando a medida que el alta de Hoseok se
acercaba, pero el elevador estaba atascado en el noveno piso. Pensé que escuche a
alguien llamarme justo en el momento en donde pensaba en tomar las escaleras.
Ese alguien estaba parado frente a la salida de emergencia al final del pasillo. No
pude hacer mucho para intentar ver quien era por la luz del sol que se adentraba
por la ventana. Cuando di un paso al frente, la persona de repente corrió por la
puerta de emergencias. El perfil de la persona quedo a la vista por un momento,
pero aun así no pude reconocer quien era. ¿Quién podría ser? Caminé hacia las
escaleras de emergencia, sintiéndome extraño.
Al abrir la puerta de la salida de emergencia y asomar mi cabeza, alguien
pasó de largo rápidamente. Instintivamente quité mi cabeza. Casi nos chocamos.
“¡Mamá!” Al escuchar el llanto desesperado, volví a asomar mi cabeza. Era Hoseok,
bajando desesperadamente las escaleras. Y allí había una mujer, parada al final de
las escaleras. ¿Qué es todo esto? Caminé hacia el descanso de la escalera. En ese
momento Hoseok dio un paso en falso. Me lancé hacia el frente y sin pensarlo
estiré mis manos y lo atrapé. Hoseok flaqueó al haberlo frenado abruptamente, y
yo apenas pude mantener mi equilibrio.
Él no dijo nada hasta que habíamos subido las escaleras hasta el pasillo del
quinto piso. Se mantuvo en silencio mientras caminábamos hacia el cuarto de
hospital. Entonces, de repente paró y me miró. “JiMin, larguémonos de aquí.” No
pude responder. Él me dijo firmemente. “Volveré por ti.” Yo respondí, “Volveré al
pabellón psiquiátrico en unos días.”
Tres días han pasado. Debía volver al pabellón psiquiátrico al otro día.
Acomodé mis pertenencias y me recosté. Me revolví y giré por un tiempo pero
pronto comencé a dormitar.
Me desperté con el sentimiento de algo cayendo. El hospital era un lugar
extraño, y era difícil dormir profundamente. Podía sentir todo a mí alrededor con
los ojos cerrados, e incluso los más pequeños sonidos me mantenían bien
despierto. El cuarto de hospital estaba en completa oscuridad. Una brisa corrió a
través de la ventana abierta. Las cortinas ondearon entre el flujo del ya sofocante
aire. El techo, el piso, la oscuridad, y el silencio. Eran todos familiares.

~ 89 ~
Estaba a punto de girarme hacia la mesita de noche cuando la mano de
alguien me detuvo. Era Hoseok. Me senté con sorpresa, y el llevo sus dedos a sus
labios. “Vinimos todos juntos.” Dijo que ellos me estaban esperando afuera.
Extendió su mano.
Aún me encontraba enterrado debajo de tantos miedos. Era invisible ante
mis padres. Seré tomado como nada más que un fugitivo del área de psiquiatría
por el mundo exterior. Era más seguro quedarse en el hospital como un paciente
obediente. No estaba seguro si me iba a adaptar bien allí afuera. Podía pensar en
un millón de razones para no irme.
Hoseok no vacilo. Tomó mi mano, me paró sobre mis pies, y me alcanzó una
remera. Estaba fuera de mi cama incluso antes de darme cuenta. El pasillo estaba
silencioso y tranquilo. Algunos enfermeros se encontraban en el escritorio.
Estaban todos ocupados con sus propios trabajos y ni siquiera vieron hacia nuestro
lado, pero aun así Hoseok y yo caminamos lo más silenciosamente posible, tensos.
El elevador estaba esperando en el quinto piso. Cuando la puerta se abrió,
NamJoon y SeokJin se encontraban dentro.
Nos bajamos en el primer piso y nos adentramos al pasillo cuando Hoseok
me empujó abruptamente dentro de una puerta del lado izquierdo. Usualmente
estaba lleno de pacientes y cuidadores durante el día, pero durante la noche, era un
lugar tranquilo y oscuro con sólo la opaca luz de los faroles entrando por las
ventanas. Una vela fue encendida y JungKook y TaeHyung salieron de la oscuridad.
El rostro de YoonGi era también visible detrás de ellos. En la mesa había bocadillos
y latas de soda.
Una enfermera entró por la puerta trasera en el momento justo en el que
tomaba un sorbo de soda. Antes de que terminara de decirles hola, la enfermera
preguntó que estábamos haciendo aquí, y YoonGi dijo que era una fiesta de
cumpleaños. La enfermera se adentró a la sala. “¿Todos ustedes son nuestros
pacientes? Porque yo creo que no.” Yo era el único usando una bata para pacientes.
Sin darme cuenta, apreté mi mano alrededor de la lata de soda. La lata de aluminio
se abolló con un inquietante sonido. Hoseok me tomó por el hombro. “Está bien.”
Era NamJoon. “Cuando les de la señal, comienzan a correr.” Ese debe haber sido
JungKook.

~ 90 ~
SeokJin, quien ya se encontraba en la puerta principal, nos dio una mirada y
salió. Hoseok dio una mirada a nuestro alrededor y en voz baja me dijo. “Corre
JiMin.” Todos comenzamos a correr. Fui atrapado por la emoción y corrí con ellos.
TaeHyung perdió su paso y casi se cae, y los bocadillos y las botellas plásticas de
soda volaron por los aires. Salimos disparados ágilmente entre las mesas y nos
adentramos al pasillo del primer piso. Las fuertes voces y los pasos de los
enfermeros continuaron persiguiéndonos. El pasillo se extendió ante nosotros, tal
y como lo hizo ayer.
Mi corazón golpeteó al pasar por la cocina y llegar a las escaleras de
emergencias. Sin darme cuenta, mi paso se ralentizó. Mi cabeza era bombardeada
con preguntas. ¿Estará realmente bien? ¿Estoy seguro? Puede llegar a ser incluso
más difícil afuera. Puede que no tenga nadie a mi lado. Sería más seguro y cómodo
aquí dentro. Aún no es demasiado tarde. Será mejor que pare aquí. Será mejor que
admita mis límites. Será mejor que sea un buen chico.
Mi línea estaba a tan sólo unos pasos. Miré hacia atrás. Ahora los conserjes
se habían unido a la persecución. Mi mano que sostenía la camisa temblaba
violentamente. Parecían estar justo detrás de mí. Tal vez no tenía oportunidad.
“¡Esta bien, Park JiMin corre!” Esa voz me empujó hacia delante. Di un paso más.
Crucé por sobre la línea. Sólo había dado un paso más hacia la puerta, pero
ocurrió un dramático cambio. Algo dentro de mí rodó y se lanzó como si hubiese
saltado de un acantilado a otro. Mientras tiro mi bata de paciente y me coloco la
camisa, doy otro paso hacia la puerta. El próximo paso fue más rápido, y el
siguiente a ese fue incluso más rápido. Las paredes de ambos lados pasaban
rápidamente, y la puerta se acercó en grandes zancadas. Sólo había cinco pasos
desde la línea a la puerta. Para cualquiera, era sólo una corta distancia de cinco
pasos. Pero no me había atrevido a llegar tan lejos. Esta era la primera vez que he
logrado pasar la línea por mí mismo. La puerta estaba a mi alcance.
Una vez cruce la puerta, el entorno será completamente diferente al que me
ha estado rodeando. Me rehúso a pensar sobre lo que pasará a continuación. Me
enfocaré en dar un paso a la vez. Empujo la puerta con toda mi voluntad. Cada
célula de mi cuerpo colisionó con el aire externo. No había ninguna opresiva luz del
sol o viento feroz como siempre me imaginé. Quería llorar. El sonido de los latidos
de mi corazón retumbó en todas direcciones.

~ 91 ~
Traducción: Ochim~
JiMin
16 de Mayo, Año 22

La casa de Hoseok estaba sobre el lado de la colina. Era el cuarto de la


azotea de un deteriorado edificio multifamiliar, al final de un callejón sin salida. El
callejón sin salida estaba atravesando un callejón estrecho y sinuoso alejado de la
carretera principal, y sobre una gran y empinada colina. Allí era donde él vivía.
Cuando entramos al cuarto, Hoseok alardeó que este estaba en el último piso de la
ciudad, con el resto del mundo posicionado a sus pies. Él tenía razón. El cuarto de
la azotea tenía todo a la vista. Cuando vi hacia abajo, pude ver la estación de trenes
y los contenedores en una línea junto a las vías ferroviarias. NamJoon estaba
viviendo en uno de esos contenedores. Sólo un poco más lejos, se encontraba la
escuela a la que asistimos todos juntos.
Mientras miraba nuestra escuela, mi visión alcanzó un punto cruzando el
rio. Un gran complejo de apartamentos estaba situado en el pie de la montaña. Allí
era donde estaba mi casa. No, allí era donde la casa de mis padres estaba. Me había
escapado sin planes del hospital. El hospital debe haber contactado a mis padres, y
para estos momentos, ellos ya deben estar buscándome. Aun no tenía el coraje
para encontrármelos cara a cara. No podía ir a casa. No tenían ningún lugar al que
ir, ni tenía dinero. Hoseok me dijo que lo siguiera y me guio hasta aquí. Así fue
como terminé en la casa de Hoseok.
Miré hacia el complejo de apartamentos una vez más. Tengo que regresar
allí algún día. Debo encontrarme con mis padres y decirles que no volveré al
hospital. Inhalé profundamente y Hoseok se acercó y se paró junto a mí.

~ 92 ~
Traducción: Ochim~

~ 93 ~
HoSeok
16 de Mayo, Año 22

Podría ser mi yo más honesto en casa. A veces gritaba a todo pulmón y


cantaba en la ventana. A veces tocaba música y bailaba como loco. Y a veces me
despertaba de noche llorando. Cuando era así, me quedaba quieto, mirando el
techo. Pero nunca me derrumbé con la narcolepsia en casa.
JiMin no regresó a casa después de que dejó el hospital. Vino a mi casa y en
este momento está mirando la ciudad apoyado en la barandilla de la azotea. Debe
estar buscando nuestra escuela, la hamburguesería Two Star, además de las luces
cambiantes a lo largo del ferrocarril, como yo. También debe estar buscando su
casa. Eso era debido a nuestros instintos humanos. Todos buscan su hogar cuando
suben a un lugar alto o extienden nuestro gran mapa.
Pensé en preguntarle por qué no se fue a casa. Pero no quise. Su cabeza
debe ser un desastre, y no quería agravarla. Además, podría adivinar basado en
cómo reaccionó la madre de JiMin en la sala de emergencias ese día. De hecho, rara
vez les hacía preguntas a mis amigos. Sentía que ya sabía las respuestas a la
mayoría de ellas. Y no quería que se sintieran incómodos, o que puedan encontrar
mis preguntas demasiado inquisitivas y molestas.
Para ser honesto, siempre tuve curiosidad por saber a dónde se dirigían los
demás cuando caminaban por fuera de mi tienda. Pero nunca salía para saberlo. ¿A
dónde iba JungKook con sus heridas? ¿Estaba la sala de YoonGi en esa dirección?
¿Por qué NamJoon dejó la escuela? ¿Dónde aprendió TaeHyung a hacer grafitis?
Ahora que lo pienso, no sabía mucho sobre los demás.
"¿La encontraste?" Me acerqué más a JiMin y le pregunté. "¿Encontrar qué?"
JiMin sonaba confundido. "Tu casa." JiMin asintió. “Yo crecí en el orfanato que se
encuentra allí.” Señalé un lugar más allá del ferrocarril. "¿Ves el supermercado en
dirección al río desde la estación de servicio donde trabaja NamJoon? ¿Ves el
letrero de neón con forma de trébol que hay detrás? El orfanato está a la izquierda
del letrero de neón. Viví allí por más de diez años." Los ojos de JiMin parecían
preguntarse por qué le estaba contando todo esto. Mis amigos ya sabían que crecí
en un orfanato. Lo considero mi hogar. No forcé el pensamiento por mi bien.
Realmente creía que era mi hogar. Un hogar sin mamá.

~ 94 ~
"Tengo algo que confesar". Algo por lo que había estado mintiendo. "Mi
narcolepsia era falsa". Esa debió haber sido la razón por la que no podía preguntar
nada de nadie. No fue porque tenía miedo de lastimarlos. Fue porque mentí,
porque no tuve el coraje de ser honesto. Porque, una vez que lo admitiera, también
habría admitido que no tengo a nadie a quien llamar "mamá", no sólo en el
orfanato, sino en todo el mundo. Por eso no les pregunté a ninguno de ellos sobre
sus problemas.
JiMin no era bueno ocultando sus sentimientos. Su mirada sorprendida se
explicaba por sí misma. No sabía cómo disculparme con él. JiMin había sufrido por
mí, innumerables veces. Debió de romperse en lágrimas cuando lo vio por primera
vez. "No lo hice a propósito. Tal vez ignoré el hecho de que había una posibilidad
de estar bien. Sé que esto no tiene sentido. No puedo describirlo con claridad".
"Entonces, ¿estás bien ahora?" JiMin, que había estado escuchando en
silencio durante un tiempo, volvió la cabeza hacia mí y me hizo la pregunta. ¿Estoy
bien ahora? Me pregunté a mí mismo. JiMin seguía mirándome. No me estaba ni
criticando ni simpatizando conmigo. Bajé la vista hacia la ciudad iluminada.
"Bueno, no lo sé. Podremos resolverlo a medida que pase el tiempo. Lo estoy
anticipando. ¿No es así?" JiMin se rio. Me reí también.

~ 95 ~
Traducción: Javi

~ 96 ~
JiMin
19 de Mayo, Año 22

Tenía que volver a Arboreto. Tenía que dejar de mentir sobre no recordar lo
que había visto allí. Era hora de dejar de esconderse en el hospital, y ponerle un
final a mis convulsiones. Para hacerlo, tenía que volver allí. Pero, por días, fui a la
parada de autobuses y fallé al no poder subirme a un autobús.
Luego de ver al tercer autobús del día irse, YoonGi apareció de repente y se
desplomó a mi lado. Él dijo que salió porque no había nada para hacer y estaba
aburrido. Luego me preguntó qué estaba haciendo yo aquí. Mantuve mi cabeza
inclinada y pateé el piso con la punta de mi zapatilla. Estaba sentado allí porque no
tenía valentía. Quería fingir que ahora estaba bien, que sabía lo suficiente, y que
podría fácilmente superar esto. Pero tenía miedo. Tenía miedo de no saber a lo que
me estaba por enfrentar, si voy a ser capaz de soportarlo o si sufriría otra
convulsión.
YoonGi se veía relajado. Recostado, él murmuro despreocupadamente algo
que sonó como “el clima esta tan bueno.” El clima estaba realmente lindo. Pero
estaba tan tenso que no me podía permitir mirar a los alrededores, no podía
permitirme disfrutar del clima. El cielo estaba azul. Una suave brisa soplaba
ocasionalmente. El autobús se estaba acercando en la distancia. El autobús se
detuvo y la puerta se abrió. El conductor me observó. Le pregunté a YoonGi. “¿Irías
conmigo?”

~ 97 ~
Traducción: Ochim~
Hoseok
20 de Mayo, Año 22

Salí de la estación de policía con TaeHyung. “Gracias.” Hice una reverencia y


grité lo más enérgicamente posible, pero en realidad no estaba de humor. La casa
de TaeHyung no estaba lejos de la estación de policía. Si el viviera más lejos de la
estación de policía, ¿aun así pasaría tanto tiempo allí? ¿Por qué sus padres se
habían instalado tan cerca de la estación de policías? El mundo era tan injusto e
inequitativo para este ingenuo y sensible chico con un buen corazón. Posicioné mi
brazo por sobre los hombros de TaeHyung y le pregunté casualmente si tenía
hambre. TaeHyung sacudió su cabeza. “¿Los oficiales de policías te hicieron una
bienvenida y te compraron la comida?” volví a preguntar, pero no contestó.
Los dos caminamos bajo la luz del sol, pero un viento helado parecía punzar
en mi corazón. Si yo sentía este frio en mi interior, no podía imaginarme como se
sentía él. Su corazón debe sentirse desgarrado y destrozado. O, ¿Le quedará algo de
corazón? ¿Qué tanto sufrimiento ha soportado? No podía mirarlo a los ojos, así que
corrí mi mirada hacia arriba. Un avión estaba volando en el opaco cielo. Vi por
primera vez la cicatriz de TaeHyung en su espalda en el contenedor de NamJoon.
No fui capaz de preguntar sobre ella cuando él estaba sonriendo de una forma tan
brillante con una nueva camisa de regalo.
Yo no tenía padres. No tenía ningún recuerdo de papá, y mis recuerdos de
mamá se detuvieron cuando tenía 7. Probablemente yo era uno de los que tenían
más heridas abiertas y cicatrices relacionadas a la familia y a la infancia. Las
personas siempre decían tan fácilmente que debemos superar nuestras heridas,
acogerlas, y aceptarlas como una parte de nuestras vidas. Que debemos
reconciliarnos y perdonar a los otros para seguir con nuestra vida. No era que no
fuese consciente de eso. No era que no quisiese darle una oportunidad. Pero
intentarlo no me garantizaba éxito. Nadie me había enseñado el cómo. El mundo
nos dio nuevas heridas incluso antes de que las viejas pudiesen curarse. Seguro,
nadie en el mundo puede evitar ser herido. Era consciente de eso. Pero, ¿Es
necesario ser heridos tan profundamente? ¿Para qué? ¿Por qué estas cosas nos
pasan a nosotros?

~ 98 ~
“Estoy bien. Puedo ir solo.” TaeHyung me dijo en la intersección. “Lo sé.”
Lideré el paso. “Estoy realmente bien. Mira. Estoy bien.” TaeHyung sonrió. No
respondí. Él no podía estar bien. Pero una vez el admitiera que no estaba bien, el
no sería capaz de soportarlo. Así que él sólo estaba ignorando la verdad. Ese se
convirtió en su hábito. TaeHyung me siguió, poniéndose su capucha. “¿Realmente
no estas hambriento?” Le pregunté cuando habíamos entrado al callejón interno
que guiaba a su casa. Él sonrió con esa boba sonrisa y asintió. Me quedé por un
momento y lo observé caminar hacia la puerta y finalmente me di la vuelta. El
camino por el que él estaba bajando, y el camino por el que yo caminé, eran ambos
estrechos y sombríos. Él y yo, ambos estábamos solos.

~ 99 ~
Traducción: Ochim~

~ 100 ~
SeokJin
20 de Mayo, Año 22

La casa de TaeHyung estaba en uno de los edificios mas antiguos del barrio.
La pintura se estaba pelando aquí y alla, y las malas hierbas crecían de las grietas
en las paredes de cemento. Parecía deteriorado. Estaba esperando a TaeHyung y
HoSeok en el pequeno parque en la colina detras del edificio. Al estar sobre la
pendiente, la vista desde esta, daba al pasillo exterior del piso del edificio de
TaeHyung.
HoSeok aparecio en la distancia por una esquina que daba a un callejon.
TaeHyung lo estaba siguiendo. Su rostro no era muy visible porque tenía su
capucha bien cerrada. TaeHyung y HoSeok intercambiaron algunas palabras en la
boca del callejon. TaeHyung parecía estar intentando enviar a HoSeok a casa y
HoSeok estaba diciendo que estaba bien. HoSeok comenzo a caminar de nuevo
primero. Los dos llegaron al frente del edificio sin una palabra. HoSeok subio las
escaleras y se detuvo frente a la puerta de TaeHyung. Palmeo el hombro de
TaeHyung y le hizo un gesto para que entrara en la casa. Luego, se dio la vuelta y
comenzo a caminar hacia la salida. TaeHyung lo miro por detras por un momento y
extendio la mano hacia el picaporte.
Llame a HoSeok en el momento en que TaeHyung comenzo a abrir la puerta.
Despues de que el tono de llamada sono tres veces, HoSeok saco su telefono en el
medio del pasillo. TaeHyung estaba entrando a su casa. "HoSeok, ¿puedes llamar a
TaeHyung?". HoSeok dejo de caminar. "Acabo de verlo". Le dije que estaba
planeando un viaje al mar para todos nosotros y que debería pedirle a TaeHyung
que se apuntara. HoSeok rio, diciendo que, por supuesto, TaeHyung vendría. "Pero
solo para asegurarte, ¿podrías preguntarle y decírmelo?" Colgue apresuradamente.
Este era el momento. HoSeok debía entrar a la casa de TaeHyung ahora. HoSeok
inclino la cabeza hacia un lado, mirando la pantalla de su telefono y se dio la vuelta.
Luego, entro en la casa de TaeHyung a traves de la puerta aun abierta.

Traducción: ~Kookie

~ 101 ~
TaeHyung
20 de Mayo, Año 22

Miré hacia mis palmas. Sangre salía de estas. En el momento en el que mis
piernas comenzaron a ceder y estaba a punto de colapsar, alguien me sostuvo
desde atrás. Luz solar entraba por la turbia ventana. Mi hermana estaba llorando, y
Hoseok estaba parado allí en silencio. Como siempre, el piso estaba repleto de
platos sucios, cachivaches, y mantas. Papá ya había escapado del cuarto, sin que
siquiera me dé cuenta.
La incontrolable rabia y dolor que emergió cuando me lancé hacia mi padre
seguían frescos en mi mente. No sé qué es lo que me detuvo cuando estaba a punto
de apuñalarlo. No sabía cómo detener estas furiosas llamas dentro de mí. Quería
matarme a mí mismo en vez de a papá. Si pudiera, quería caer muerto en ese
mismo instante.
No podía derramar lágrimas. Quería llorar, gritar fuerte, patear y destruir
todo, y derrumbarme. Pero todo se veía fuera de mi control. “Lo siento Hoseok,
Estoy bien. Vete.” Mi voz sonaba seca y calma, contrario a mi frenética mente.
Envié a Hoseok a casa en contra de su voluntad y observé mi palma. Aun caían
gotas de sangre de esta. En vez de apuñalar a papá, destrocé una botella contra el
piso. La botella se había roto en pedazos y había cortado mi mano. El mundo giro y
se retorció cuando cerré mis ojos. Mi cerebro se congeló. ¿Qué debería hacer
ahora? ¿Cómo debería vivir?
Después de ganar nuevamente mi conciencia, me encontré observando el
número telefónico de NamJoon. Incluso en esta situación, o debido a esta situación,
ansiaba más desesperadamente a NamJoon. Quería confesarle. Casi asesino a papá,
quien me trajo a este mundo y quien me golpeaba cada día. Casi lo asesino. No, en
realidad lo maté. Incontables veces. Lo asesiné incontables veces en mi cabeza.
Quiero matarlo. Quiero morir. No sé qué hacer. Estoy perdido. Sólo quiero verte
ahora mismo.

Traducción: Ochim~

~ 102 ~
El día más hermoso de
nuestras vidas.

~ 103 ~
JungKook
22 de Mayo, Año 22

Alguien sacudió mi hombro para despertarme. Cuando abrí los ojos, la


ventana del auto estaba llena con la vista del mar. La brisa marina se sintió fría, tal
vez porque estaba sólo medio despierto. Me envolví con ambos brazos y salí del
auto. Los otros, ya lejos en la playa donde las olas se rompían contra la orilla, me
saludaron. Más allá de ellos estaba el mar, y sobre el mar estaba el sol. La escena
entera lucía como un cuadro.
El viento se levantó y llenó esta fotografía con arena furiosa justo cuando
levantaba mi mano para saludarlos. El polvo arenoso se levantó del suelo y se
arremolinó. Los otros se dieron vuelta al mismo tiempo, cubriendo sus rostros
para protegerse del viento granoso. Hice lo mismo, cerrando mis ojos con fuerza,
agachando la cabeza, y cubriendo mi cabeza con mi brazo. Nos quedamos en esta
posición en medio del sonido de las olas y el viento silbando por un largo tiempo.
Traté de abrir los ojos, pero fueron picados por la arena. “No los frotes, sólo
lo harás peor.” Al escuchar a HoSeok, lentamente parpadeé. El océano, el cielo, y los
demás continuaban apareciendo y desapareciendo a través de las lágrimas que
brotaban de mis ojos. Después de parpadear algunas veces, las lágrimas corrieron
hacia abajo y la picadura cedió. Las lágrimas debieron de haber llevado la arena
hacia afuera. Ellos se estaban riendo de mí, parado en medio de la playa vacía
derramando lágrimas.
No estaba claro quién empezó a correr primero. Empezó como un tonto
juego. Pretendí perseguir a los otros que seguían burlándose de mí. HoSeok salió
disparado como si estuviera huyendo de mí. El resto se unió, corriendo y
alejándose el uno del otro y riendo alegremente. En algún punto, todos estábamos
corriendo por la carretera costera. Corrí detrás de los otros. Estaba sin aliento,
sudado y un terrible dolor de cabeza me golpeó. Pero no paré, porque ellos
continuaron.
Todos nos volvimos a encontrar, ayudamos a JiMin a escapar del hospital y
volvimos a esta misma playa. Todo fue inesperado. Todo lo que había hecho era
acompañarlos, pero se sintió emocionante. Tal vez correr por ahí en blanco era la
única forma, para mí, de lidiar con esa sensación terriblemente emocionante. Ya

~ 104 ~
había hecho lo mismo cuando todos nos saltamos la escuela y vinimos a esta
misma playa por primera vez.
“Eso es cierto. Todos éramos así en ese entonces también.” Dijo NamJoon
cuando paramos en la playa para recuperar el aliento. “Creo que estaba igual de
caluroso en ese entonces, ¿cuándo fue eso?” Fue JiMin. “Fue el 12 de Junio.” Mi
buena memoria tomó a todos por sorpresa. Lo recordaba con exactitud porque la
foto que nos tomamos en la playa estaba marcada con esa fecha. A veces la sacaba
y me quedaba viéndola. No se lo dije a nadie, pero en ese lejano día sentí que había
encontrado a mi verdadera familia. Hermanos de verdad.
“Chicos,” comencé a expresar mi gratitud pero me encontré en una pérdida
de palabras. “¿Qué?” Los otros me apresuraron uno a uno y luego se arrojaron
hacia mí. Rodamos por la playa, enredados, jugando como niños.
“¿Por qué estás aquí solo?” Me senté junto a TaeHyung, quien estaba
sentado en un rincón de la arenosa playa, lejos de los otros. Me miró brevemente y,
en lugar de eso, me hizo una pregunta. “¿Estaba eso ahí la última vez que vinimos?”
Estaba hablando de la plataforma. “Si hubiese estado ahí, probablemente lo
hubiésemos escalado. Pero no recuerdo haberlo visto.” Él asintió de acuerdo. Él
siguió mirando fijamente la plataforma.
“Vamos.” Alguien tocó mi hombro. Era SeokJin. Su cara era irreconocible ya
que estaba de en contra de la luz. Pudo haber sido porque estaba mirando hacia él
desde una posición sentada, pero él lucía tan alto. Me levanté, sacudiéndome la
arena. Mis pies se hundieron en la arena que quemaba. Me escabullí en la sombra
de SeokJin y caminé, pateando la arena con la punta de mis zapatos. La arena que
pateé salpicó en el pantalón de SeokJin, pero él no se dio la vuelta.

Traducción: ~Nina
TaeHyung
~ 105 ~
22 Mayo, Año 22

Había visto todo esto antes. En un sueño que se sentía demasiado vivo y
real, vi este mar, a nosotros siete, y la imponente plataforma. Me paraba sobre la
plataforma en el final del sueño. Todos me miraban. Estaban muy lejos, por lo que
sus rostros eran difíciles de ver. Aun así, les sonreí. Como si me estuviera
despidiendo de ellos. Y luego salté.
“¿SeokJin?” Al escuchar a JungKook, giré la cabeza para ver a SeokJin
subiendo a la plataforma. Cuando llegó a lo más alto, giró su cuerpo hacia nosotros.
Parecía estar intentando fotografiarnos. Los demás lo saludaron con la mano, pero
no pude. Era como la última escena de mi sueño. Lo único diferente era que SeokJin
estaba allí arriba en mi lugar.
En ese momento, sentí como si el suelo se hundiera bajo mis pies y mi
cuerpo flotara en el aire. Cerré los ojos con fuerza, temiendo que mi cuerpo cayese
al suelo. No apreté mi puño, pero la herida en mi palma comenzó a doler. La herida
parecía profunda pero se curó más rápido de lo que esperaba. Dejó una cicatriz
roja. A veces duele intensamente. Como si estuviera siendo castigado. Castigado
por todas mis malas acciones. Esta doliendo ahora.

Traducción: Lau 💜

~ 106 ~
NamJoon
22 de Mayo, Año 22

“Él es sólo un año menor que yo. No, no lo dije. Soy mayor. Lo sé. Pero el ya
no es un niño. Es tiempo de que comience a cuidarse a sí mismo. Entiendo.
Entiendo. No, no estoy enojado. Lo siento.”
Miré hacia el piso después de haber colgado el teléfono. Estábamos camino
a nuestro hospedaje después de pasar el día en la playa. Una brisa tibia soplaba en
nuestro camino. Se sentía como si mi corazón estuviese obstruido y fuese a estallar
en cualquier momento. Las hormigas marchaban en fila en el suelo cubierto de
arena y suciedad.
No era que no amara a mis padres. No era que no me preocupara por mi
hermano. Haría oídos sordos hacia ellos si pudiese, pero sabía que jamás sería
capaz de hacerlo. Lo sabía demasiado bien. Entonces, ¿Qué utilidad tenía el
esforzarse, perder mi temperamento, sentirme angustiado, e intentar ser libre?
A lo lejos, alguien estaba quieto como yo, dándome la espalda. Era
JungKook. JungKook me dijo una vez, “Quiero ser como tu cuando crezca.” No me
atreví a confesarle que yo estaba lejos de ser un adulto, ni hablar de ser uno
ejemplar. Parecía demasiado brutal estrellar sus esperanzas en aquel entonces. No
podía decirle a alguien tan joven, a alguien a quien no le han dado la confianza, el
apoyo y el afecto que se merece, que tú no te conviertes en un adulto por sólo
envejecer y crecer. Deseo que el futuro de JungKook sea más amable con él que lo
que lo fue conmigo, pero no podía prometer que sería de ayuda para él en el
camino a ese futuro.

Traducción: Ochim~

~ 107 ~
SeokJin
22 de Mayo, Año 22

Mire a los demas de nuevo. Hacían bromas tontas, reían, charlaban y reían a
carcajadas, una vez mas, cuando alguien se levantaba de un salto y comenzaba a
bailar. No podía creer lo que estaba sucediendo ante mis ojos. Llegamos aquí
despues de tantas pruebas y errores. Había sonado con esto durante tanto tiempo y
tan desesperadamente que parecía imposible que realmente estuviera sucediendo.
Pero me sentí incomodo porque todavía tenía algo que confesar. Seguí
dudando y no podía reunir el coraje. Pero ya no podía huir de todo eso. A menos
que les dijera, no sería capaz de mirar a la cara a mis amigos.
Cuando la cena casi había terminado, les dije que tenía algo que decir. Pero
no le prestaron mucha atencion. Solo TaeHyung me estaba mirando. Hace varios
días, vino a mí y me pregunto sobre el sueno que había estado teniendo. "Sabes lo
que significa, ¿verdad?". Me presiono para obtener una respuesta, pero actue como
si no lo supiera. Yo dije: "¿Como podría saberlo? Solo fue un sueno.” TaeHyung se
enfado y se dio la vuelta.
No fue completamente una mentira. No sabía por que TaeHyung había
estado teniendo tal sueno. Pero sí sabía lo brutal que era. Es por eso que no pude
decirle la verdad. Mas porque sabía de lo que se estaba preguntando. No necesitaba
saber que no era un sueno, que el matando a su padre no era un sueno, sino que
sucedio en la vida real, de manera repetitiva. Nadie debe ir por la vida con tanta
agonía. No me arrepentiría de mi decision, incluso si dana nuestra amistad.
Gire mi cabeza para evitar los ojos de TaeHyung. Cerre la boca, contuve el
aliento y hable mas claramente esta vez: "Tengo algo que contarles". NamJoon y
HoSeok me miraron, y los demas tambien se callaron. “Debería haber dicho esto
hace mucho tiempo. Cuando estabamos en la escuela secundaria... ".
TaeHyung interrumpio. "¿Cuando estabamos en la escuela secundaria?
¿Cuando nos entregaste con el director? ¿O cuando YoonGi fue expulsado de la
escuela por eso? ¿De cual estas hablando?". El reproche estaba claro en el rostro de
TaeHyung.
"¡TaeHyung!". NamJoon lo llamo en un obvio intento de contenerlo.
TaeHyung sacudio la mano de NamJoon con sus ojos firmemente fijos en mí. "Eso

~ 108 ~
fue todo cosa tuya." Nadie dijo nada. Todos fueron tomados por sorpresa y no se me
ocurrio nada que decir. Mire a YoonGi. TaeHyung tenía razon. YoonGi fue expulsado
de la escuela por mi culpa. Murmure con la cabeza inclinada lentamente. "Lo
siento". TaeHyung comenzo a hablar de nuevo.

Traducción: ~ Kookie

~ 109 ~
TaeHyung
22 de Mayo, Año 22

“SeokJin, ¿eso es todo? ¿No nos estas escondiendo algo?” Observe a SeokJin.
El me observo de vuelta. Estaba a punto de presionarlo mas cuando alguien tomo
mi hombro para detenerme. Sabía quien era sin siquiera darme la vuelta. Era
NamJoon. “No intervengas. ¿Por que te importa? Ni siquiera eres mi hermano
verdadero.” Podía sentir la mirada de NamJoon en la parte posterior de mi cabeza.
Me sacudo sus manos sin siquiera mirarlo. Yo lo sabía tambien. Estaba desquitando
mi furia con NamJoon.
Cuando me estaba retirando de la playa hacia nuestro hospedaje,
atravesando el bosque de pinos, escuche a NamJoon hablando por telefono. Cada
palabra que decía, estaba en lo correcto. Solo era un ano menor a el y no era su
verdadero hermano. Tenía que hacerme cargo de mí mismo. Pero aun así dolía.
“TaeHyung. Lo siento. Así que detengamonos aquí.” Fue SeokJin quien abrio
primero la boca. SeokJin fue quien me dijo que lo sentía. NamJoon no dijo nada. El
tan solo me seguía observando con ojos enfadados. “¿Detener que? Sueltalo todo.
Estas escondiendonos algo.” La mirada de todos estaba fijada en SeokJin ahora.
SeokJin nos miro de una forma en la que nos decía que nos detengamos.
“Salgamos y hablemos.” NamJoon me tomo por el brazo una vez mas. Intente
quitarme su mano, pero el apreto su agarre para sacarme afuera. Me tense en su
contra. “Dejame ir. ¿Que derecho crees que tienes? ¿Que es lo que sabes? No sabes
nada. Crees que eres alguien especial, ¿Ah?”
Fue entonces, cuando NamJoon solto mi brazo abruptamente, y yo me
tropece como reaccion. O no fue una reaccion lo que me hizo tropezar. En el
momento en el que solto mi brazo, se sintio como si la cadena que nos unía se
cortara en el medio. Todo lo que me sostenía y servía como mi soporte parecio
quebrarse y separarse.
Tal vez estaba esperando que no me soltara hasta el final. Tal vez estaba
esperando que el me gritara que me callara y me arrastrara hacia fuera furioso. Tal
vez estaba esperando que me de una buena reganada como lo haría con su
verdadero hermano, o alguien demasiado preciado como para dejarlo ir.

~ 110 ~
Pero el solto mi brazo. No pude evitar sonreír burlonamente. Estaba
sonriendo incluso antes de notarlo. “¿Que es todo este alboroto sobre estar juntos?
¿Que somos el uno del otro? Todos estamos solos al final.” Escupí, y en ese
momento, SeokJin me golpeo.

~ 111 ~
Traducción: Ochim~
JiMin
22 de Mayo, Año 22

"Tambien deberíamos ir". Eso es lo que dijo HoSeok. Volví la cabeza,


mirando mas alla de la puerta de nuestro hospedaje. La mesa, las sillas, las ollas y
los platos estaban esparcidos por todo el lugar. "JiMin, vamos." Cerre la puerta
apresuradamente. Estaban muy por delante de mí. YoonGi y HoSeok tomaron la
iniciativa, con JungKook siguiendolos de cerca. Eramos siete cuando vinimos, y
ahora, solo quedabamos cuatro.
Levante la vista cuando pasamos la plataforma. No había luz en la playa
despues del atardecer. La plataforma y el mar se retiraron a la oscuridad, y nada
era visible. Solo había el sonido de las olas rompiendo. Me di cuenta de que este era
el lugar. El lugar que visitamos cuando llegamos al mar por primera vez juntos. La
roca, que se decía que hacía los suenos realidad. Gritamos a todo pulmon en este
mismo lugar donde la roca había sido hecha pedazos para dar paso a un nuevo
resort. "JungKook, ¿no estaba en algun lugar por aquí?" Mire hacia atras, pero
JungKook ya estaba corriendo muy por delante de los demas. HoSeok lo llamo, pero
no parecio oírlo. Se me ocurrio entonces. JungKook tambien esta avanzando a lo
largo de su propio camino. El siempre había estado detras de los demas. Se uniría a
nosotros y se detendría cuando los otros se detendrían. Yo era el mismo. Mire en
todas direcciones en una interseccion. Tenía que girar a la izquierda para llegar a la
estacion de tren o a la derecha para tomar el autobus a casa.
Tenía que volver a casa algun día. No puedo evitarla por siempre. Tengo que
confesar mis mentiras y decir la verdad a mis padres. Incluso si no estan dispuestos
a escucharlas. Tenía que comenzar a cerrar la marca mas importante en algun
momento. Vi a YoonGi entrar en el camino a la izquierda. "JiMin, apurate." HoSeok
giro su cabeza hacia mí. "HoSeok, me voy a casa." Con una mirada perpleja,
pregunto: "¿Casa?" Asentí. Entonces, di vuelta a la derecha.

~ 112 ~
Traducción: ~ Kookie
JungKook
22 Mayo, Año 22

Sentí que mi cuerpo flotaba en el aire, pero al minuto siguiente, estaba


recostado en el duro suelo. No pude sentir nada por un tiempo. Mi cuerpo entero
se sentía tan pesado que ni siquiera podía levantar mis párpados. No podía tragar
ni respirar. Cuando caí en un estado semiconsciente, me volví más y más caliente y
mi cuerpo de repente se sacudió por todas partes. Un dolor y una sed indefinibles
forzaron instintivamente a que mis ojos se abrieran. Algo reluciente llamó mi
atención, el lugar se sentía seco como si estuviera lleno de arena. Al principio,
pensé que era una luz, pero no lo era. Era brillante, grande y borrosa. Colgaba en el
aire inmóvil. Me quedé mirándola fijamente durante un rato y empezó a tomar
forma. Era la luna. El mundo estaba al revés. Mi cabeza debe haber sido inclinada
hacia atrás. En ese mundo, la luna también estaba boca abajo. Intenté respirar
tosiendo, pero no podía moverme. Un ataque de frío recorrió mi cuerpo. Fue
aterrador. Traté de abrir mis labios pero no podía pronunciar ninguna palabra. Mi
visión se fue desvaneciendo a pesar de que mis ojos estaban abiertos. Alguien me
hizo una pregunta mientras mi conciencia se iba volviendo cada vez más tenue.
“Será más doloroso vivir que morir. ¿Todavía quieres vivir?”

~ 113 ~
Traducción: Lau 💜

Luego de volver del mar

~ 114 ~
SeokJin
13 de Junio, Año 22

Luego de volver del mar, volvimos a nuestras solitarias vidas. Como si


hubiésemos puesto una regla, ninguno llamó al otro. Vagamente asumíamos como
estaban los otros basados en los grafitis que veíamos en la calle, la brillante luz de
la gasolinera, y los sonidos de piano viniendo de un deteriorado edificio.
El hospedaje en la playa estaba vacío cuando volví de mi intento fallido por
encontrar a TaeHyung, quien había huido esa noche. No había nada más que una
foto en el piso. En la foto, estábamos sonriendo juntos con el mar de fondo. Había
sido tan sólo unas horas antes, pero se veía como si hubiese sido hace mucho
tiempo. ¿Nos habíamos esforzado tanto y por tanto tiempo por nada? ¿Estábamos
destinados a caernos en pedazos de esta forma?
Pasé por la gasolinera sin frenar. Nos encontraremos una vez más algún día.
Nos reiríamos juntos algún día como lo hicimos en la foto. Colectaré el valor
suficiente para enfrentarme a mí mismo algún día. Pero hoy no era ese día.
Húmedo viento sopló tal y como ese día. En aquel momento, mi teléfono sonó como
si me estuviese dando una advertencia. El teléfono le envió vibraciones a la foto
colgada en el espejo retrovisor. El nombre de Hoseok apareció en la pantalla.
“SeokJin, JungKook sufrió un accidente esa noche.”

Traducción: Ochim~

~ 115 ~
JungKook
13 Junio, Año 22

Oí débiles voces y abrí los ojos para encontrarme a Hoseok y JiMin


mirándome. Cada vez que parpadeaba, sus caras seguían desapareciendo y
apareciendo de nuevo. "¿Estás herido? ¿Te duele?" Preguntó JiMin. "Estoy bien. No
estoy herido". Era mentira. Fue un grave accidente y casi había muerto. Los
médicos siguieron advirtiendo a los demás durante días que deberían estar
preparados para el peor de los casos. Recobré el conocimiento tras diez días y
comencé a recuperarme a un ritmo asombroso.
"Deberías habernos llamado. ¿Qué somos para ti?" Hoseok sonaba enojado.
"Hoseok, no es eso, yo..." comencé a hablar, pero no pude terminar la frase. Tan
pronto como llegué a al hospital, pensé en ellos. Si hubiera podido pensar con
claridad, los habría llamado primero. Pero mi mente estaba en blanco, y estaba
adolorido. El sedante que me dieron era tan fuerte que la realidad, los sueños, los
recuerdos y las ilusiones parecían estar enredados en mi cabeza y eran imposibles
de desenredar.
El dolor insoportable finalmente cedió. Pero las imágenes extrañas que
aparecían ante mis ojos mientras sufría de fiebre e insomnio seguían volviendo. No
estaba seguro de si esas escenas realmente habían sucedido o si eran sólo
pesadillas retorcidas provocadas por el dolor. No podía confiar en mi memoria.
Pero todavía no podía contactar con ellos. No sabía qué decir ni cómo empezar a
hablar. Sólo les sonreí. O eso intenté. Mi rostro debió de parecer como si estuviera
torcido y como si estuviese a punto de llorar.

Traducción: Lau 💜

~ 116 ~
HoSeok
13 de Junio, Año 22

Salí de la habitacion porque sentí que las lagrimas brotaban. JungKook


diciendo que estaba bien fue desgarrador. Tan solo esa tarde había escuchado
sobre el accidente de JungKook. La hamburguesería estaba llena de peatones que
se refugiaban de la lluvia. Algunos de ellos eran companeros de clase de JungKook.
"¿Como es que JungKook ya no aparece?". No hice esta pregunta por ninguna razon
en particular. Perdí el contacto con todos los demas despues de regresar del mar,
incluido JungKook. Entonces, me llego una respuesta inesperada. "Oh, tuvo un
accidente, así que ha estado ausente," "¿Un accidente? ¿Esta mal herido?" "No lo
sabemos. No ha ido a la escuela por cuanto, ¿veinte días?”.
Lo llame al momento, pero JungKook no respondio. Estaba a punto de volver
a llamar pero decidí abrir nuestro chat grupal. No había nuevos mensajes en los
ultimos veinte días. El ultimo mensaje fue de cuando estabamos en el mar. ¿Fue ahí
entonces? Esa noche cuando todos nos separamos y volvimos a casa. ¿Fue esa
noche?
Deje un mensaje de que JungKook estaba gravemente herido. Y que, fuera lo
que fuera que estuvieran haciendo, era ridículo no saber que le había sucedido
durante mas de veinte días. El numero al lado de mi mensaje no se movio, lo que
significa que ninguno de los otros abrio el chat para leer mi mensaje. ¿Nuestros
días juntos no significaron nada? ¿Eramos "nosotros" amigos temporales? Me
enfade conmigo mismo. Enojado por no haberlo contactado antes. Enojado por
dejarlo regresar solo a casa. JungKook no era un nino. Pero el era el mas joven.
Todavía era tan solo un estudiante.
Camine por el pasillo un par de veces y me detuve frente a su habitacion. A
traves de la puerta rota, reconocí la cara de JungKook. Claramente no estaba bien.
Parecía tan palido como una sabana. De repente, la imagen de JungKook entrando
por la puerta de nuestro escondite vacío vino a mi mente. El estaba en su tercer
ano de la escuela. Su ingenuo rostro mostraba una sensacion de perdida, como si se
hubiera dado cuenta de que algo había llegado a su fin. ¿Le recordo nuestra
existencia esa sensacion de perdida? Cuatro de los otros no habían revisado mi
mensaje en el chat grupal todavía. Envie otro mensaje. "Esto es decepcionante".

~ 117 ~
"¿Tu? ¿Bailando?”. Cuando entre en la habitacion, JiMin y JungKook estaban
hablando de un grupo de baile. JiMin dijo que solo habían pasado unas dos
semanas desde que se unio al grupo y giro la cabeza tímidamente. "Eso es verdad.
Eras un buen bailarín. Todos deberíamos ir a verte bailar.”
La llamada de TaeHyung llego en ese momento. "¿Que has estado haciendo?
¿Por que no revisaste mi mensaje antes?". Intente sonar mas enfadado de lo que
realmente estaba. TaeHyung tartamudeo con voz ronca como si estuviera llorando.

Traducción: ~ Kookie
TaeHyung

~ 118 ~
13 de junio, año 22

“¿Cómo está JungKook?”


Eso era todo lo que podía decir. Terminé mi turno en la tienda de conveniencia y
salí a la calle para encontrarme con charcos aquí y allá. Había llovido hace unas
horas. Lo noté al girar mi cabeza para mirar afuera de la puerta de vidrio cuando
uno de los clientes compró un paraguas. Mi rostro se reflejó en el charco. Mis ojos
llenos de lágrimas, y mi garganta se sentía bloqueada.
HoSeok dijo que estaba con JungKook y que lucía mejor de lo que pensaba.
Me alivié. “Estoy bien.” HoSeok debió de haberle pasado su celular a JungKook.
Parecía que estaba pretendiendo estar bien. “¿Qué hay de ti?” “Preocúpate por ti
mismo.” Mi respuesta fue cortante sin querer. JungKook rio tímidamente. “Estoy
yendo ahora mismo.”
No pude mantener mi palabra. Llegué al hospital rápidamente, corrí por las
escaleras porque no podía esperar el elevador y corrí por el pasillo. Estaba a punto
de entrar a la habitación de JungKook, pero me congelé allí. Podía escuchar voces a
través de la puerta agrietada. Era NamJoon, SeokJin también estaba allí. Retrocedí
un paso sin darme cuenta.
“Siempre soy el mismo” Dijo NamJoon. Ciertamente, lo era. Él simplemente
siguió con su vida. Me dejé caer en el banco del pasillo. Los pacientes pasaban
cerca, y algunos estaban llorando. Si alguien preguntase, habría contestado lo
mismo. Que siempre fui el mismo. Esa era la verdad. Sólo iba y venía de mi casa a la
tienda de conveniencia. Mi papá aún tomaba y ocasionaba problemas de vez en
cuando. La luz interior aún estaba débil y el drenaje se obstruía con frecuencia.
Hubo un cambio. La pesadilla había parado. La pesadilla de YoonGi
muriendo, JungKook cayendo, y HoSeok en un frenesí de desesperación. Ahora que
lo pienso, la pesadilla paró después de la noche que peleamos en la playa. Fue
reemplazada por otro sueño. Lágrimas caían por la cara de SeokJin. Pétalos de
flores azules rodaron por el asfalto en la noche, fueron pisoteados y teñidos con la
sangre de alguien.
Aceleré mis pasos. El elevador estaba subiendo desde el segundo piso del
sótano. Volví mi mirada a la habitación de pacientes. Aún no estaba listo, ni para
ver a SeokJin, ni para ver a NamJoon.

~ 119 ~
Traducción: Venus~

~ 120 ~
NamJoon
13 de Junio, Año 22

Llegué a la habitación de hospital de JungKook en medio de la noche.


JungKook parecía estar bien. Él se rio y habló mucho. Yo también lo hice. Hablamos
sobre la estación de gasolina, el clima, y cualquier otra cosa, así no teníamos que
hablar sobre lo que era realmente importante. JungKook debería haber
preguntado. Pero no lo hizo. No preguntó por qué los otros habían peleado esa
noche, por qué nos fuimos, y por qué no volvimos. Yo no era diferente. No le dije
por qué dejé nuestro hospedaje sin decir nada y no le pregunté a SeokJin que
problemas tenía con TaeHyung. Simplemente nos tragamos las preguntas que
deberíamos haber dicho. En nuestro camino de regreso, SeokJin me preguntó si
estaba bien. ‘¿Sabes que aún no has dicho ni una palabra?’ Le dije que no me había
dado cuenta y que lo sentía. Le dije que estaba bien. Nos separamos cerca de la
estación de gasolina.
Mire alrededor de las calles nocturnas justo antes de entrar a la estación de
gasolina. Estaba desolado. La señal roja de ‘No pasar’ se volvió en verde ‘Pasar’ en
el semáforo para peatones. Cruce la calle y camine a lo largo de las vías del
ferrocarril. El cuarto contenedor del final. Tuvimos una fogata aquí antes de ir al
mar. Esta fue la primera vez que vine aquí desde ese día.
Polvo se levantó cuando abrí la puerta del contenedor. Me paré allí por un
rato hasta que mis ojos se acostumbraron a la oscuridad. Por lo que escuché de
JungKook, los otros no siguieron en contacto. Nadie me contó nada sobre
TaeHyung, pero no mucho habría cambiado. Este contenedor era el único lugar
donde TaeHyung podría haberse refugiado de su padre. Lo sabía pero no pasaba
por aquí. Era suficientemente agotador ir y regresar entre la biblioteca y la
estación de gasolina. Era la verdad y una excusa al mismo tiempo. Muy en el fondo,
podría haber estado evitando a TaeHyung. No podía permitirme enfrentar a
TaeHyung, era demasiado agotador emocionalmente.
Cuando mis ojos se ajustaron a la oscuridad, pude ver diferentes esquinas
del contenedor. Estaban llenas de recuerdos de nosotros compartiendo nuestras
vidas, juntos. Le dije a SeokJin que estaba bien, pero la verdad no lo estaba.
JungKook que estuvo en un accidente no podía estar bien. No podía estar bien

~ 121 ~
simplemente ahogar todo lo que pasó esa noche. Si TaeHyung y SeokJin no
hubieran peleado esa noche, si me hubiera quedado con los demás, si alguien
hubiera estado con JungKook, entonces no habría habido un accidente.
Pero dije que estaba bien. Hablé casualmente con él, como si nada de esto
hubiera sido mi culpa, y le di una palmada en su hombro, diciéndole que se
recuperara pronto. Lo dije como si fuera una bendición, o un consejo, o un
consuelo. No he cambiado ni un poco. Siempre dudé antes de hacer preguntas y
tomar decisiones en una bifurcación en el camino.

~ 122 ~
Traducción: Namly

~ 123 ~
YoonGi
15 de Junio, Año 22

Desperté de un sueño raro. Pensé que había escuchado a alguien tocar la


puerta, pero no pude escuchar nada después de levantarme. Debí haberlo
escuchado en mi sueño. “¿Qué hora es?” Cogí mi celular, pero la batería estaba
muerta. Conecté mi celular al cargador y salí de la cama. Mi cabeza dolía y mis
hombros estaban rígidos. La pieza en la que trabajé hasta el amanecer se repetía
una y otra vez. Me había estado quedando despierto toda la noche hace varios días,
pero seguía sin poder encontrar la clave para descifrar las enredadas notas.
Tal vez, se debía a esa pieza que se repetía una y otra vez, pero en mi sueño,
deambulé alrededor de la niebla siguiendo un leve silbido. Después de un largo
rato, llegué al jardín de un complejo de departamentos. Allí, encontré una tecla de
piano entre los espesos arbustos. La tecla de piano estaba medio quemada, y
cubierta con lodo y hojas podridas. Caminé por el jardín y estiré el brazo para
alcanzar la tecla. Cuando estaba a punto de agarrarla, el complejo de
departamentos, la niebla y el silbido, desaparecieron inmediatamente. Al minuto
siguiente, estaba parado en medio de mi estudio. A la distancia, estaba sentado
frente al piano con JungKook. JungKook dijo algo, y yo me reí. ¿Cuándo fue esto? No
podía recordar la fecha exacta, pero esta escena estaba impresa en mi mente tan
clara como el día. Hubo varios días en los que podía ver la escena con claridad. De
repente, se oscureció afuera, y me encontré deambulando por la calle en la noche.
Caminaba de regreso desde la playa. Metí las manos al bolsillo mientras hablaba
sobre mi trabajo con HoSeok, y sentí la tecla del piano con mis dedos. El sueño
continuaba de esta desordenada manera. Los momentos se interponían entre sí y
los fragmentos de mis recuerdos se acumulaban formando un desastre.
Escuché golpes en la entrada al apagar la música. ¿Quién podría ser? Abrí la
puerta, pero no había nadie. Tomé un vaso de agua y me recosté en el sillón. Las
últimas semanas habían sido un agitado carrusel. Nada podía ir simplemente bien
al componer música. Era difícil concentrarse. Y tampoco estaba acostumbrado a
trabajar con alguien.
Esa mujer era directa y franca. Salía y entraba de mi estudio cada vez que le
apetecía. Nunca dudaba o se iba por las ramas al evaluar mi trabajo. Se llevó mi

~ 124 ~
encendedor cuando intente fumar y me lanzó una paleta en su lugar. Me fastidiaba
para que durmiera y para que comiera. No podía discutir con ella porque su
interpretación y piezas eran sorprendentes. Porque su evaluación era precisa.
Eso me provocó. Comencé a pasar más y más tiempo en mi estudio. Perdí la
noción del tiempo y me volví adicto al trabajo. Me quedaba despierto toda la noche
una vez comenzaba a trabajar intensamente. No contestaba llamadas ni revisaba
mensajes. Todos mis nervios estaban al límite, y no quería hablar con nadie.
Desactivé las alertas de cada aplicación de mensajería. ¿Habría resultado ser tan
hábil y talentoso como esa mujer si no hubiera perdido el tiempo y hubiera
continuado entrenándome en la música? Me preguntaba. No quería quedarme
atrás.
“Esto es muy bueno.” Eso fue lo que dijo la mujer después de escuchar la no
terminada pieza, ayer por la tarde. Era una versión actualizada de lo que había
escrito previamente. “Esto es muy bueno.” Se sintió como si hubiera escuchado
esas mismas palabras antes. Trataba de evocar ese recuerdo cuando ella sacó su
guitarra. Comenzó a armonizar y a tocar variaciones de la melodía. Me senté frente
al piano y tocamos juntos.
“No lo olvides. Nos vemos en el hospital mañana” La mujer guardó su
guitarra y se paró, dos horas después. La miré con la cara en blanco, y ella rodó los
ojos. Luego, recordé. Ella había estado tocando gratis en hospitales y escuelas. La
semana pasada me dijo para tocar juntos en su próxima presentación. No le había
respondido, pero ella decidió el plan por su cuenta. Me dijo que llamaría temprano
en la mañana y que debía asegurarme de atender el celular.
Después de que se fue, me senté frente al piano otra vez. No era mala. Pero
se sentía como si algo estuviera faltando. Instintivamente, recordé que casi
alcanzaba eso que faltaba la última vez que trabajé en esta pieza. Hice cambios,
pero nada concordaba. Me levanté del banco del piano, sintiendo presión en mi
pecho. Tal vez estaba poniendo mucho énfasis en ese algo, porque nada venía a mí.
Tal vez hubiera sido mejor ajustar la pieza un poco más y dejar de esperar ese
“algo”. Miré afuera de la ventana. El sol estaba saliendo.
Mi celular vibró cuando lo volví a prender. Ella aún no había llamado. Me
recosté en el sofá. Sonó después de unos minutos. El nombre de JiMin apareció en
la pantalla. Instantáneamente, su llamada me recordó a una escena de mi sueño.

~ 125 ~
Una casa estaba en llamas. Alguien me preguntó. “¿Hay alguien adentro?” Yo
respondí. “No, no hay nadie adentro.” La escena cambió, y me encontraba sentado
en la habitación oscura de mi mamá. Ella decía, “Si no te hubiera tenido...Si no
hubieras nacido…”
No sé cómo llegué desde mi estudio al hospital. Estaba subiendo por las
escaleras como loco cuando despabilé. El pasillo era extrañamente largo y oscuro.
Los pacientes pasaban por mis lados. Mi corazón seguía palpitando. Sus caras
estaban pálidas como hojas. Y sin expresión. Parecían muertos. Podía escuchar mi
pesada respiración en mi mente.
Pude ver a JungKook en su uniforme de paciente recostado en la cama a
través de la agrietada puerta. Debe estar dormido, pero parece como si estuviera
muerto. “Él casi muere. Los doctores dijeron que era un milagro que esté vivo. Fue
esa noche, esa noche que volvíamos de la playa.” La voz de JiMin seguía sonando en
mi cabeza.
Volteé mi cabeza. No podía mirarlo más. Una multitud de imágenes
aparecieron ante mis ojos como un panorama. La llama que crepitaba en un
tambor en el sitio de construcción, la habitación de mamá que siempre había
estado oscura, el sonido del piano que provenía del fuego, la espalda de JungKook
mientras tocaba torpemente el piano en la tienda de música, JungKook yaciendo
inconsciente en la vacía calle, y el dolor y el miedo que debió sentir mientras
perdía la conciencia…
Ella dijo, “Todo es tu culpa.” Ella dijo, “Si no hubieras nacido…” La voz de
mamá. ¿O era la mía? ¿O era la de alguien más? He sido atormentado toda la vida
por esas palabras. Quería creer que no eran ciertas. Pero JungKook estaba
recostado ahí. Él estaba recostado en un hospital donde los pacientes deambulaban
por ahí como muertos vivientes. Si lo hubiera ignorado y lo hubiera dejado en la
tienda de música, si hubiera muerto en el incendio, ¿nada de esto habría pasado?
En ese momento, las melodías de la guitarra de la mujer penetraron mi
mente. El sonido de la guitarra se anteponía al crepitar de la ardiente llama, el
sonido del piano, e incontables sonidos. Cubrí mi cabeza y oídos con mis brazos,
pero el sonido de la guitarra sólo se hizo más fuerte. Giré y comencé a escapar por
el pasillo. Chocaba con transeúntes, pero no tenía tiempo de voltear y disculparme.
Me gritaban maldiciones. No miré atrás. Tenía que escapar de la voz de la

~ 126 ~
alucinación. Mi cabeza dolía. Perdí toda mi seguridad. Corrí por el pasillo, vacilante
y abrumado, y salí del hospital.
Traducción: Venus~
JungKook
15 de Junio, Año 22

Un ruido que vino de afuera me despertó mientras dormía. Estaba teniendo


un sueño extraño, pero no puedo recordar los detalles. La noche del accidente se
repitió en mi cabeza como una grabación de cámaras de seguridad en blanco y
negro. Pude sentir los latidos de mi corazón bajar lentamente y después aumentar
explosivamente. De repente, el dolor surgió, y alguien estaba susurrando
débilmente. Al siguiente minuto, me desperté retorciéndome.
Mi cuerpo entero estaba cubierto de sudor. La luz del sol entró a través de la
ventana, directo a mi rostro. Me paré en el pasillo y fui recibido por la usual escena.
Era mi primera vez usando las muletas. Aún necesitaba acostumbrarme a ellas
pero eran más fáciles de manejar que la silla de ruedas. Salí por la entrada. Había
mucho viento. Mi sudor se enfrió rápidamente y sentí un escalofrío en la parte de
atrás de mi cuello. No estaba tan cálido como pensé mientras estaba en mi
habitación.
Justo cuando me senté en un banco y abrí mi cuaderno de dibujo, el doctor a
cargo vino hacia mí. Dijo que era un milagro que yo me haya recuperado, él pensó
que eso no era posible. Él palmeó mi hombro, diciendo que yo era la prueba
viviente de un milagro.
“Debes ser bueno por el resto de tu vida.” Giré mi rostro y vi a una chica
parada ahí, a quien conocí ayer en el pasillo. La chica dijo que era increíble
encontrar un milagro junto a ella y me preguntó cómo me sentía. Yo respondí que
sólo era muy sano.
Bajé mis ojos nuevamente al cuaderno de dibujo. Antes de darme cuenta,
me encontraba dibujando lo que vi en mis sueños. Mis recuerdos estaban borrosos
como las pantallas de las cámaras de seguridad. Fue difícil concentrarme en mi
dibujo o en los recuerdos porque la chica seguía haciéndome preguntas. Después
de unos instantes, miré hacia arriba. Una canción familiar estaba sonando. Alguien
estaba presentándose en la distancia. Definitivamente, conocía esa canción. YoonGi

~ 127 ~
a veces la tocaba en su sala de trabajo. Fui con mis muletas hacia el escenario. Un
encendedor marcado con “YK” colgaba de la guitarra.

Traducción: ~Nina

~ 128 ~
JiMin
3 de Julio, Año 22

Hoseok ha estado de mal humor desde que visitó a JungKook. Si había


alguien quien pudiera verdaderamente atarnos a los siente como un “nosotros”,
ese era Hoseok. Él nos acogía y protegía el “nosotros” como si fuese un refugio.
Pero en su interior, él no era siempre tan brillante y animado como nos dejaba ver
en su exterior. Estaba cercano a ser su responsabilidad. Él instintivamente sentía
las heridas y el dolor de aquellos a su alrededor y no podía soportarlo. Esta era la
razón por la cual él pretendía ser más animado de lo que en realidad era por
naturaleza.
Incluso hoy, Hoseok sólo se sentó en una esquina del salón de práctica por
un largo tiempo, y se fue sin decir palabra alguna. Me uní a Just Dance y comencé a
aprender a bailar después de volver del mar. Hoseok me dio la oportunidad. Era
vergonzoso para mí, el conocer a nuevas personas al haber pasado demasiado
tiempo en el hospital. Él trajo una nueva compañera de baile también. Ella era una
amiga que él había conocido en el orfanato.
Ella era la única persona que lo podía hacer reír cuando estaba de ese
humor. Cuando ella murmuro algo mientras miraban su teléfono juntos, él se rio.
“Te reíste. Te reíste.” Ella le hizo burla. Hoseok giró su cabeza, diciéndole que pare.
El volvió a reír.
El salón de práctica se quedó en silencio en un segundo después de que
apagué la música. Sólo me recosté allí en el piso. Me gustaba bailar cuando era
pequeño. Bailaba mucho y a menudo me halagaban por ello. Pero el cuarto de
pacientes no era un buen lugar para bailar. Cuando asistía a la escuela entre
hospitalizaciones, yo sólo enterraba mi cabeza en mi pecho para evitar los ojos de
mis compañeros. Después de un tiempo, mi cuerpo se sentía tan rígido. No podía
presentar los movimientos que Hoseok hacia tan fácilmente. No había nada que
hacer más que seguir practicando, incluso después de que todos se fueran.
Volví a reproducir el video de los movimientos de baile que había aprendido
más temprano. Los movimientos de Hoseok eran fluidos pero certeros en el video.
Sabía que eran el producto de años de práctica y que llevaría un tiempo para un

~ 129 ~
novato como yo el poder alcanzar ese nivel. Era una ilusión. Sólo podía seguir
suspirando en alto.
Fui a la casa de mis “padres” el día que dejé solo la playa. Mientras
observaba la ventana iluminada, no pude evitar pensar, “¿Ha sido este lugar alguna
vez mi casa?” Presioné el timbre en la puerta del frente. Le llevó un tiempo abrirse.
Tomé el elevador y me bajé en el piso número 17. A pesar de que la puerta estaba
abierta, nadie vino a saludarme.
Mis padres estaban sentados en el sofá de la sala de estar, mirando una
película en blanco y negro en la TV. “No quiero volver al hospital.” Espeté después
de un poco de vacilación. “No se preocupen. No voy a hacer nada imprudente. Pero
no voy a volver allí.” “¿Dónde has estado?” Preguntó mamá. “Con mis amigos.”
“¿Amigos? Aséate y vete a la cama. Nos tomaremos un poco de tiempo para pensar
que vamos a hacer contigo.” Papá interrumpió.
Hice una reverencia y me fui a mi cuarto al final del pasillo. Tan pronto
como la puerta se cerró a mis espaldas, colapsé. ‘Nos tomaremos un poco de
tiempo para pensar que vamos a hacer contigo.’ La voz de papá sonó en mi cabeza.
Intenté cubrirme a mí mismo, pero no era fácil. Apenas dormí esa noche. En
cambio, llegué a dos resoluciones. Descubriré algo a lo que me gustaría
comprometerme. Y probaré que soy bueno en eso.
Me levanté y paré frente al espejo. Podía imitar los giros bastante bien, pero
mis pies se seguían enredando. Seguía cometiendo errores. Se suponía que haría
pasos con mi nueva compañera de baile mañana, y quería impresionarla. Quería
ser reconocido como un par, en vez de tan sólo escuchar un “nada mal.”

~ 130 ~
Traducción: Ochim~

~ 131 ~
JiMin
4 de Julio, Año 22

Cuando volví a mis sentidos, estaba frotando mi brazo con tanta fuerza que
mi piel se salió. Mis manos temblaban y podía escuchar el sonido de mi fuerte
respiración. Una pequeña línea de sangre corrió por mi brazo. Por el reflejo del
espejo, podía ver que mis ojos estaban inyectados en sangre. Fragmentos de lo que
acababa de pasar corrieron por mi mente.
Había perdido la concentración mientras bailaba con mi compañera. Mis
pasos se enredaron. Choque contra ella, caí, y raspé mi brazo. La sangre me
recordó al Arboret. Me sentí sofocado. No podía recordar cómo me levanté, corrí
fuera del salón de prácticas y alcancé el baño. Restregué y lavé la raspadura como
loco, asustándome más y más al ver la sangre siendo succionada por el desagüe.
Pensé que superaría esto. Pensé que estaba bien. Pero no lo estaba. Tenía que
escapar. Tenía que olvidarlo. Tenía que ver hacia otro lado. Entonces, de repente,
me di cuenta de que mi compañera también se había caído.
Rápidamente me apresuré de vuelta al salón de prácticas pero no había
nadie. Su saco y la bolsa de Hoseok estaban esparcidos en el piso. Corrí hacia
afuera. Estaba lloviendo fuerte. Podía ver a Hoseok, con mi compañera de baile
sobre su espalda, corriendo con toda su voluntad a la distancia. Ella parecía estar
inconsciente. Sus brazos inertes se balanceabas hacia todos lados.
Corrí detrás de él con un paraguas en mi mano, pero me detuve. Intentaba
recordar el momento en el que ella se cayó pero no podía. Cuando vi la sangre,
todo a mí alrededor se desvaneció. No sería de ayuda alguna incluso si lo alcanzo.
La había herido al empujarla hacia el piso, pero ni siquiera me frené a ver si ella
estaba bien porque estaba temblando como gelatina al ver mi propia sangre.
Me di la vuelta. Con cada paso que daba, más lluvia entraba a mis zapatillas.
Las luces frontales de los autos pasaban zumbando a mi lado. Había llovido en ese
picnic hace mucho tiempo, tal y como hoy. Aquel día, había huido del Arboreto. Mi
cuerpo estaba cubierto de barro que lucía como sangre. No he crecido ni un poco
desde ese pequeño niño de ocho años.

Traducción: Ochim~

~ 132 ~
Hoseok
7 de julio, año 22

Mi tobillo no se sanó muy bien. Tuve un pequeño accidente hace unos días.
Ahora puedo decir que fue “pequeño”, pero en aquel entonces era muy serio. JiMin
y aquella chica se chocaron mientras practicaban un movimiento de baile, y ambos
se cayeron muy fuertemente. Yo cargué a la muchacha en mi espalda y la llevé al
hospital. No era muy lejos, pero estaba lloviendo. Ella estaba inconsciente.
Cuando la atendieron, yo caminaba aceleradamente ida y vuelta por el
pasillo. Era tarde en la noche, pero el pasillo en frente de la sala de emergencia
estaba llena de personas tomando café desde la máquina expendedora o se
encontraban mirando sus teléfonos. La lluvia y el sudor caían por mi cabello. Me
sacudí el cabello con la mano, me senté en un banco que estaba en la esquina, y
derribe su bolso sin querer. Monedas rodaron por el piso, los bolígrafos y pañuelos
se encontraban esparcidos por todos lados. También había un pasaje de avión. Yo
sabía que ella había hecho una audición para un equipo internacional de baile. El
pasaje debe significar que ella ganó ese puesto.
En ese momento, el doctor me llamó. Puse el pasaje en su mochila y caminé
por detrás del doctor. Él dijo que la chica se había golpeado su cabeza y había
tenido una contusión, y que no tenía que preocuparme demasiado. Seguía
lloviendo afuera. Me paré en la entrada junto a ella. “Hoseok”. La chica me llamó.
Ella parecía que tenía algo para decirme. “Espera aquí, iré a comprar un paraguas”.
Yo corrí por debajo de la lluvia hasta que una tienda de conveniencia apareció. No
quería escuchar lo que ella iba a decirme. No estaba seguro de poder felicitarla.
JiMin estaba ansioso esperándome en la sala de práctica. Le dije que la chica
estaba bien, pero JiMin se vio abatido y agachó la cabeza.
La mañana siguiente, mi tobillo estaba hinchado. La noche anterior me
tropecé llevándola en mi espalda. Estaba lloviendo, yo estaba corriendo. Ni
siquiera me caí. Mi pie sólo se resbaló un poco. Me puse un parche en el pie para
evitar el dolor e intenté caminar con cuidado. Pensé que todo estaría bien. No se
hincho tanto al principio. Pero luego fue empeorando. Tenía que mantenerme de
pie todo el día en la hamburguesería. Y no podía faltar a las prácticas de baile.
Traducción: Jinnie~

~ 133 ~
TaeHyung
10 de Julio, Año 22

Salí corriendo por los caminos en pendiente y por los estrechos callejones.
Había vivido en este barrio durante unos veinte años. Conocía cada remoto lugar
de allí. Cada rincón traía historias y recuerdos. Pero este no era el momento para
recordar. La policía me perseguía. No podía permitirme perderme en los
recuerdos. Pero a medida que giraba una esquina tras otra, mientras saltaba una
cerca tras otra, sentía como si el tiempo se estuviera volviendo hacia atrás.
Pinté grafiti en la parada de autobús por primera vez en mucho tiempo.
Volví a tomar las latas de spray por una chica. Me encontré con ella mientras
intentaba robar comida de una tienda de conveniencia hace unos días. No se
atrevía a mirar sus manos vacías. Ella claramente tenía miedo de ello. No quería
admitir que sabía exactamente cómo ella se sentía. Tienes que mirar directamente
a tus manos. Nadie puede hacerlo por ti. Pero no podía apartar la mirada de ella.
Reconocí la mirada en su rostro. La mirada de cuando sientes que no perteneces a
ningún lado en el mundo. De cuando tienes miedo de ser el responsable de todo lo
que salió mal en tu vida. De cuando te sientes solo y no sabes dónde ir o quedarte.
Vi a esa chica de vez en cuando después de ese día. No hicimos nada
especial juntos. Nos sentamos en la calle o caminamos por el ferrocarril. Luego
hicimos un poco de grafiti. Parecía sentirse incómoda sosteniendo una lata de
aerosol por primera vez, pero hizo todo lo posible por seguirme. Finalmente,
llegamos a la parada del autobús. NamJoon se bajaba en esa parada. La policía
también aparecía con frecuencia aquí. Una vez me pillaron rociando grafiti aquí. La
chica trató de leer mi rostro cuando me quedé quieto con un aerosol en la mano.
No había estado en contacto con NamJoon desde que lo vi en el hospital.
Pero pasé por su contenedor una de las noches hace varios días. Estaba fuera en la
calle alejándome de papá y su temperamento de borracho. Simplemente salí
corriendo a ciegas, vagué sin rumbo y vi la luz encendida en el contenedor. Alguien
estaba allí. Debe haber sido NamJoon. Quería entrar. Pero no podía. Me acerque y
pude oír una lenta respiración y ronquidos. Me senté en el suelo frente al
contenedor y miré hacia el cielo. Estaba todo negro sin ningún indicio de estrellas.

~ 134 ~
La policía me estaba alcanzando rápido. Estaba escondido en un callejón sin
salida. No había forma de escapar. Era algo que sucedería. Aunque dejara de
recordar y me concentrara en escapar, me atraparían de todos modos. Era el
resultado esperado. Ningún problema podría resolverse con los puños vacíos. Salí
del callejón y levanté ambos brazos. Me rendí.

Traducción: Javi

~ 135 ~
NamJoon
13 de Julio, Año 22

Recogí mi mochila y salí de la biblioteca. Ha pasado un mes desde que


comencé a trabajar en los turnos nocturnos de la gasolinera. Y durante el día iba a
la biblioteca. Estaba molido al volver a casa después de trabajar toda la noche. Pero
no me quedaba sentado por allí luego de que la alarma dejara de sonar. No es que
he logrado algo en el mes pasado. Sólo me quedaba observando por la ventana o le
echaba una ojeada a algunas revistas aturdido. No era como si no me estaba
impacientando. Sabía que tenía que ir a mi propio ritmo. Pero no era tan fácil como
pensé. ¿Qué estaban haciendo todas estas personas en la biblioteca? ¿Seré capaz de
ponerme al día con ellos? Pero no sabía por dónde comenzar o de que sostenerme.
Apoyé mi cabeza en la ventana del autobús. De la biblioteca a la gasolinera.
Cada día. El tediosamente familiar paisaje se deslizó fuera de la ventana. ¿Seré
capaz algún día de escapar de esta rutina? Se veía imposible para mí incluso desear
un mejor mañana.
Una mujer sentada en el frente del autobús apareció ante mi vista. Alzó sus
hombros como si estuviese suspirando. Era la mujer que repartía los folletos en un
puente peatonal. También la reconocía de la biblioteca. Habíamos estudiado en la
misma biblioteca y nos habíamos subido al mismo autobús para volver a casa por
todo el pasado mes. Nunca entablé una conversación con ella, pero veíamos el
mismo escenario, atravesábamos las mismas experiencias, y suspirábamos de la
misma forma. Vi como dormitaba en una esquina de la biblioteca y como su nariz
sangraba frente a una máquina expendedora de café. No la estaba buscando, pero
ella atrapaba mi mirada de vez en cuando. Aún tengo la goma para cabello en mi
bolsillo, la cual compré de un vendedor de la calle sin pensarlo después de que vi
su cabello atado por una banda elástica amarilla.
El autobús se estaba acercando a su parada. Alguien presionó el botón para
detener el autobús, y varios pasajeros se pusieron de pie. Pero la mujer no lo hizo.
Ella debe haberse quedado dormida. ¿Debería despertarla? Vacilé por un
momento. El autobús finalmente se detuvo, pero ella no mostraba signos de
moverse. Los pasajeros se bajaron, la puerta corrediza se cerró, y el autobús
comenzó a andar otra vez.

~ 136 ~
El autobús alcanzo mi parada y la mujer aún no había despertado. Vacilé
una vez más mientras me bajaba por la puerta trasera. Nadie le prestaría atención.
Ella ya había perdido su parada y no se despertaría hasta unas paradas más
adelante. Eso probablemente le añadiría más fatiga a su vida.
El autobús partió tan pronto como me bajé. No me di la vuelta. Había
posicionado la bandita para cabello sobre la mochila de la mujer, y eso era todo.
Varios días atrás, había estado aquí y había visto algunos grafitis pintados en la
pared frente a la parada de autobús. Automáticamente miré alrededor, pero
TaeHyung no estaba a la vista. Asumí que se había ido en un apuro porque las latas
de spray aún estaban rodando por el suelo. Observe el grafiti pintado por toda la
pared por un tiempo.

Traducción: Ochim~

~ 137 ~
SeokJin
14 de Julio, Año 22

Me senté en un banco debajo de la carpa de un bar junto a NamJoon. Era


pasada la medianoche, pero el bar de la tienda estaba lleno de clientes que habían
venido a cerrar sus días con bebidas amargas. La llamada llegó en la tarde.
NamJoon me había pedido que me reuniera con él después de su turno en la
estación de gas. Y él no había dicho nada hasta ahora. Simplemente siguió
bebiendo, vaso tras vaso. Le pregunté si algo estaba mal, y él sólo sonrió y negó con
la cabeza. "Es sólo que mi vida no ha cambiado ni un poco desde que nací. No
puedo mejorar ni empeorar".
NamJoon dijo que su energía se había acabado. Que había fingido ser un
amigo cuando no podía hacer nada por nosotros. Que por eso no podía encontrarse
con TaeHyung o visitar a JungKook. Que estaba poniendo excusas incluso en este
momento y que él no era nada.
Nuestros años de escuela secundaria vinieron a nuestra mente después de
haber tomado algunas bebidas. Ese incidente que TaeHyung reveló en la playa.
¿Por qué me defendió NamJoon? "¿Por qué lo hiciste entonces?" En lugar de
responder a mi pregunta, NamJoon me respondió con otra. ¿Por qué hice lo que
hice en ese entonces? La muerte de mamá, mi infancia con mi abuela materna en
Los Ángeles, la expresión fría de papá cuando volví a Corea. Nunca había sentido el
calor de una familia. Tal vez estaba un poco mareado o era el aire de la noche, pero
le confié todos mis secretos que nunca antes había revelado.
"Ahora se todo sobre ti, pero ¿no están los demás también esperando a que
les compartas tu historia? ¿Esperando que les des una pista sobre lo que pasó en
aquel entonces?" NamJoon dijo después de escuchar mi confesión. Me despedí de él
y me dirigí a casa. Estuve mucho tiempo caminando, tambaleándome un poco. La
brisa nocturna era refrescante y la luna en el cielo era brillante. Me detuve frente a
un grafiti pintado en la parada de autobús. Si lo confesara todo, ¿me creería
NamJoon? Si alguien me confesara lo que yo tenía que contar, ¿sería capaz de
creerle a esa persona?
Hace unos días, conduje por el frente de la tienda donde estaba trabajando
TaeHyung. A través de la ventanilla del auto, pude verlo sonriendo. Estaba

~ 138 ~
hablando con un cliente y riendo a carcajadas. Esa risa familiar que hizo que su
boca se convirtiera en una forma cuadrada. ¿De qué hablaban para reírse tan
fuerte con un cliente? Bueno, TaeHyung siempre ha sido así. Se echaba a reír por
las bromas que nadie encontraba graciosas y se lloraba por cosas que nadie
encontraba tristes. ¿Cómo debo reconciliarme con TaeHyung? El futuro parecía
sombrío.

~ 139 ~
Traducción: Javi
HoSeok

16 de Julio, Año 22

Pasé las páginas del cuaderno de bocetos una por una. Estábamos juntos
sonriendo en el salón, en el túnel y frente al mar. JungKook yacía tendido solo en
una carretera asfaltada. La sangre corría por el asfalto. La gran luna adornaba el
cielo nocturno.

"¿Estás herido?" Miré hacia atrás y vi a JungKook entrando a su habitación


hospitalaria. Había bailado con mi tobillo vendado y ahora un yeso estaba
alrededor de ese tobillo. “Parece que estoy en mejor forma que tú”. Le mostré a
propósito una reacción dramática a sus palabras y dije que su salud era imbatible.
JungKook dijo que se sometería a un chequeo minucioso la semana siguiente y que
podría volver a casa si no había ningún problema.

Decidí que deberíamos hacerle una fiesta. Tuvimos una fiesta en el


contenedor de NamJoon el día que JiMin escapó del hospital, con hamburguesas,
refresco y pastel que compró SeokJin. Peleamos por quién iba a ser el afortunado
que usaría el único sombrero de fiesta hasta que este quedó aplastado. Nos
manchamos la cara con ese costoso pastel. NamJoon se quejó de que tendría que
limpiar el desastre él solo, pero fue divertido. Finalmente, estuvimos juntos los
siete por primera vez, luego de haber terminado la secundaria. Nos reíamos de
cada palabra y cada gesto. Cada minuto juntos era emocionante, incluso si no
decíamos ni hacíamos mucho. Quería hacer un día como éste. Un día en el que nos
encontráramos y volviéramos a reír juntos.

“Oye, aquella noche…” JungKook comenzó a decir mientras bajamos del


ascensor y nos dirigíamos a la puerta principal del hospital. Tenía la mirada fija en
algo de fuera, pero no parecía estar mirando nada. Pestañeaba como si tratara de
desenterrar un viejo recuerdo. “¿SeokJin habla de esa noche? Quiero decir, ¿ha
dicho que me vio o…?” JungKook se detuvo. “¿SeokJin? ¿Te vio? ¿Dónde?” pregunté,
pero él no volvió a decir nada.

~ 140 ~
“Eres una buena persona ¿verdad?” JungKook me preguntó antes de
separarnos. “Deja de decir tonterías” Le palmeé el hombro juguetonamente y le
dije adiós con la mano. Aceleré el paso. ¿Soy una buena persona? Al crecer, me
habían dicho que era un niño brillante y alegre. Solían decirme que era sensible y
fácil de impresionar. ¿Eso significa que era una buena persona? Nunca antes me lo
había preguntado. Miré hacia atrás y lo vi aún de pie en la entrada, mirando hacia
el cielo nublado.

Traducción: Tannie~

~ 141 ~
SeokJin
24 Julio, Año 22

Seguí a papá a la sala de conferencias que estaba brillantemente iluminada.


Me senté en una silla junto a la entrada y miré a mí alrededor. No estaba seguro de
por qué me habían convocado allí. Papá se sentó en el centro y estaba rodeado de
rostros conocidos. Miré el reloj. La fiesta para JungKook porque le dieron de alta
debía haber comenzado ya. Estaba pensando en llamar a los demás cuando papá
abrió la boca y toda la habitación se quedó en silencio. La atmosfera era pesada,
pero no se sentía de mal agüero. Más bien, la sala estaba llena de emoción y
expectativas. Las luces se apagaron y el título de la conferencia apareció en la
pantalla. Plan Maestro para la Remodelación del Centro de Songju.
Papá me había llamado de repente. Para ser exactos, fue su secretaria quien
me llamó. Dije que tenía un compromiso, pero no pensé que funcionaría. Papá me
preguntó en el auto durante el camino si todavía estaba saliendo con esos
supuestos amigos míos. No respondí. Él no estaba haciendo una pregunta. Él
simplemente los estaba menospreciando, reprochándome por llevarme bien con
ellos, y ordenándome que cortara lazos.
Ni siquiera me miró. "No pierdas el tiempo. Te estoy contando esto por
experiencia. Además, tendrás que ayudar mucho aquí. Intenta aprender todo lo
que puedas. Pronto te convertirás en un adulto de valor."

Traducción: Lau 💜

~ 142 ~
JiMin
24 de Julio, Año 22

El interior del vagón estaba completamente decorado. Las hamburguesas,


papas fritas y bebidas que HoSeok compró estaban en la mesa, y los adornos
navideños colgaban de las paredes. JungKook estaba sentado en el centro.
Sólo tres de las siete copas estaban llenas. HoSeok se había ido a su trabajo
de medio tiempo después de terminar de preparar la comida, y NamJoon llegaba
tarde, después de que su turno de medio tiempo terminara. Nadie pudo contactar a
YoonGi, SeokJin dijo que iba a venir pero todavía no había aparecido. TaeHyung no
quería hablar. ¿Todavía no se sentía cómodo en el vagón de NamJoon? Yo
prácticamente lo había arrastrado aquí, pero era imposible cambiar el ánimo.
Así fue como estuvimos la mayor parte del tiempo después de haber
regresado del mar. Ninguno se contactaba primero con el otro, y nadie era
consciente de cómo estaban los demás. Tal vez fue inevitable. Ya no éramos
aquellos estudiantes que se saltaban la escuela para pasar el rato, juntos. Todos
teníamos nuestros propios cúmulos de problemas y obligaciones ahora. No
podíamos permitirnos simplemente ignorarlos porque queríamos estar juntos. En
lo que a mí respecta, tuve que trabajar duro para mantenerme fuera del hospital y
decidir si volvería a la escuela. Tuve que demostrarle a mis padres, así como a mí
mismo, que me encontraba bien. Tenía que asegurarme de que no era una carga
para nadie.
Después de un tiempo, JungKook se levantó vacilante. Lo agarré, diciendo
que debería quedarse un poco más y ver a NamJoon. JungKook sólo se rio, diciendo
que observaría cómo iba la lluvia. No pude mantenerlo allí. Limpiamos la mesa y
salimos del vagón. Encendimos las linternas de nuestros teléfonos. Eran las diez y
media. Nos separamos en frente del vagón. Mientras cruzaba la ferrovía y esperaba
que llegara el autobús, pude ver a JungKook y TaeHyung alejándose a la distancia
con sus linternas encendidas.

~ 143 ~
Traducción: Monie🌸

~ 144 ~
TaeHyung
24 de Julio, Año 22

Subí corriendo las escaleras de tres o cuatro peldaños a la vez. Las botellas
de licor estaban rodando por todos lados, los vasos y los platos estaban esparcidos
por el suelo. Papá había caído en una esquina con la cabeza gacha. Mi hermana dijo
que no era lo que pensaba, incluso antes de que yo siquiera abriera la boca. “La voz
de papá era un poco fuerte, así que alguien debe haber llamado a la policía,
pensando que nos estaba golpeando."
Entonces los oficiales de policías aparecieron a la vista. Las mujeres del
vecindario que estaban reunidas en frente a nuestra puerta chasquearon sus
lenguas y se alejaron. Mi hermana siguió pidiendo disculpas y haciendo reverencia
ante los policías. "No se rompió nada y nadie resultó herido". No tenía que
sentirme avergonzado de esta situación. El vicio de beber de papá había sido el
chisme del vecindario durante mucho tiempo, pero yo lo ignoraba. Papá parecía
haberse quedado dormido. Su rostro estaba quemado por el sol y cubierto con una
barba espesa al estar trabajando como constructor en una obra. Tenía más canas
que antes. En esa posición, yo podía ver lo acuoso en su boca y lengua.
Solía matar a papá en mis sueños. Una vez, casi lo apuñalé en la vida real.
Puede que todo haya comenzado en ese punto. Comencé a compadecerme de él y
me odiaba a mí mismo por sentir misericordia de él ¿Se podría llamar a esa
persona un padre? Él no estaba calificado para ser uno.
Alguien tocó mi hombro y cuando volteé me encontré con una cara familiar.
Era un oficial de policía que había estado en casa unas cuantas veces. También lo
había visto varias veces en la estación de policía cuando me llamaban por mis
grafitis. Yo sólo agaché la cabeza en un gesto para pedir disculpas por haberlos
apurado a venir aquí para nada, sin embargo no sabía con certeza qué cara poner.
"Sus vecinos deben estar muy preocupados por ustedes dos. La señora que
denunció este incidente no parecía molesta en absoluto, nos pidió que viniéramos
rápidamente antes de que alguien saliera herido. Asegúrate de contactarla y darle
las gracias”. Le pregunté si la voz de esa dama era baja y ronca. Él no podía
recordarla exactamente, pero podría haber sido. Mi hermana, quien estaba
hablando con otro oficial de policía, volteó la cabeza para mirarme.

~ 145 ~
"¿Te mantienes en contacto con mamá?" Le pregunté, después de que todos
se habían ido. Ella estaba recogiendo las botellas y los platos esparcidos por el
suelo, mientras yo estaba sentado contra la pared. Papá todavía estaba dormido en
esa incómoda posición. El sol ya se había puesto, y la larga ventana que se
encontraba encima de la cabeza de papá estaba completamente oscura.
Mi hermana se levantó y se sentó en la mesa del comedor. Ella no dijo una palabra,
pero su silencio respondió a mi pregunta. Le pedí la dirección y el número de
teléfono de mamá. "No sé su número. Sólo sé que ella vive en un apartamento
alquilado en Buk-gu, Munhyeon. TaeHyung, ¿Por qué te quieres contactar con
ella?" Ella preguntó. "Para preguntarle qué es lo que estaba pensando, por qué se
fue, por qué volvió a aparecer". Mi hermana se sentó a mi lado y dijo "TaeHyung,
mamá te extraña". Resoplé y me puse de pie. Ella claramente no sabía lo molesto
que estaba. Le dije que iba a hacerle estas preguntas a mamá, pero no tenía mucha
curiosidad por sus respuestas. ¿Cómo me ayudaría incluso si supiera porqué se
fue? Sólo quería calmar mi ardiente resentimiento. "¿Por qué vino aquí? Ella es la
que nos abandonó. ¿Y ahora quiere jugar al papel de madre?".
Comencé a caminar hacia el norte, en dirección a Munhyeon. Quería
caminar más rápido que los latidos de mi corazón. Esa era la única forma en que
podía respirar. Eran pasadas la medianoche. Los autobuses ya habían dejado de
circular y no tenía dinero para un taxi. Caminar era mi única opción. Para llegar
allí, tenía que cruzar el ferrocarril, un puente y pasar por el centro. Podría ser
capaz de llegar allí antes de que salga el sol. Sentí los pasos de alguien detrás mío
cuando estaba cruzando los rieles del tren. JungKook me estaba siguiendo. Olvidé
por completo que JungKook había estado conmigo cuando corrí a mi casa al ver la
patrulla estacionada enfrente.
“¡Vete!”, le grité a JungKook y seguí caminando sin mirar atrás. Él debe
haberlo visto todo. A la policía, los vecinos chasqueando sus lenguas, las botellas de
licor rodando, papá roncando y mi hermana con la cabeza gacha. JungKook debe
haberlo visto todo. Nunca le había contado a nadie sobre el comportamiento
violento de papá. Nunca. Nunca les dije a los otros que mamá se había ido. No fue
por mi orgullo, o tal vez sí. Pero no me parecía justo que tuviera que explicar mi
miserable vida y situación yo solo.

~ 146 ~
Aceleré mis pasos. Finalmente salí del área y subí las escaleras hacia el paseo
peatonal de la ferrovía, cuando escuché pasos detrás de mí. Eché un vistazo y vi a
JungKook. Iba a reclamarle la razón por la que todavía me estaba siguiendo pero
cambié de opinión. No era de mi incumbencia. Subí al puente después de bajar del
ferrocarril. JungKook todavía me seguía por detrás. Me detuve en medio del puente
y miré hacia el río.
En la oscuridad de la noche, las calles y los edificios estaban siendo un poco
iluminados por el alumbrado público, pero no el río. El río color negro azabache
corría ferozmente bajo mis pies con un avivado sonido. Se sentía más amenazante
porque el río no era discernible en la oscuridad. JungKook también se detuvo
detrás de mí y miró hacia el río. Sólo éramos nosotros dos en el puente. No había ni
peatones ni coches. Nuestras camisetas estaban mojadas por nuestro sudor y eran
agitadas al viento.
“¿Sabes que hemos estado caminado desde hace más de una hora?" saludé a
JungKook, y él se acercó. Comenzamos a caminar uno al lado de otro. “¿Puedo
preguntar a dónde vamos?" Le dije que iba a casa de mi madre ya que tenía algo
que decirle. JungKook asintió. Mi ritmo era cada vez más lento. De repente me
pregunté si realmente estaba yendo a su casa. No sabía exactamente donde vivía
mi madre. No sabía su número, ni su dirección. No tenía ningún plan después de
llegar a la residencia. Mi ira había disminuido en sólo una hora, siendo
reemplazada por el hambre y el dolor.
Imaginé cómo sería nuestro encuentro. De hecho, ya lo había imaginado
innumerables veces. El siguiente paso era el que no estaba claro. Después de
hacerle a mamá mis preguntas, ¿Qué diría ella? ¿Ella las contestaría todas? Si es así,
¿Cómo debía reaccionar yo? Tal vez era mejor para todos si no la encontraba. Esa
era siempre mi conclusión. Pero aún seguía imaginando ese momento y ahora me
encontraba así, caminando por la calle en la noche sin ningún plan para poder ver a
mamá.
"¿Se encuentra bien tu pierna?”. Ahora que lo pienso, a JungKook le acaban
de quitar el yeso y yo le había hecho caminar durante horas. "El médico dijo que
debería caminar mucho como parte de la rehabilitación". JungKook me mostró una
sonrisa y me adelantó como si estuviera tratando de demostrarlo. No me atreví a
decirle que debería detenerse aquí. Decidí seguir adelante. "¿No tienes hambre?"

~ 147 ~
Cuando me relajé, todos mis sentidos llegaron reclamándome. "Me arrepiento de
no haberme terminado ese pastel y la hamburguesa". Me reí por las palabras de
JungKook. Los seres humanos podíamos ser tan absurdamente fuertes o tan
absurdamente débiles, y nosotros éramos la prueba, sintiéndonos hambrientos,
quejándonos de que nos dolían las piernas y riéndonos juntos incluso en esta
situación.

Las luces se hicieron más brillantes y hubo más ruido, de pronto apareció
una concurrida calle frente a nosotros. Ya era muy de madrugada, pero esa calle
iluminada estaba llena de personas y automóviles que pasaban por allí. Eran las
tres y media de la mañana. Nos sentamos en una mesa al aire libre, afuera de una
tienda de conveniencia.
JungKook dijo que tenía sed ya que estábamos en la mitad de una taza de
fideos instantáneos. Entré a comprar las bebidas a la tienda. Cuando regresé,
alguien estaba parado en frente de JungKook. Estaba de espaldas a mí, por lo que
no podía decir quién era o que era lo que estaba haciendo. JungKook lo miraba
alarmado. Corrí al lado de JungKook y miré al hombre.
Este llevaba un abrigo de color caqui, en pleno verano. Tenía una sucia
melena de espeso cabello gris, y su barba desaliñada estaba manchada de ramen.
Apestaba a alcohol. Estaba devorando ávidamente mis fideos instantáneos. Sería
inútil preguntarle quién era él o por qué se comía mis fideos. Me sorprendió pero
no estaba enojado. En realidad, estaba asustado.
En ese momento, alguien de un grupo de matones que salían de la tienda de
conveniencia empujó el hombro del hombre y otro lo hizo tropezar. El hombre del
abrigo perdió el equilibrio y empujó la mesa mientras caía. El recipiente de fideos
instantáneos de JungKook se volcó, y el caldo se derramó sobre sus piernas.
JungKook se puso de pie de un salto y se sacudió apresuradamente los pantalones.
Dijo que estaba bien y que no se había quemado porque el caldo ya estaba frío.
El grupo de matones se estaban alejando, mientras se reían. El hombre del
sucio abrigo color caqui estaba mirando el recipiente derramado. Sus dedos
estaban sobre la mesa cubiertos de fideos. No estaba en mis 5 sentidos para
preguntarle si se encontraba bien. “¿No deberían disculparse? Acaban de provocar
este lío." les grite a los hombres. Ellos voltearon a verme. "No, no lo hicimos. Él lo

~ 148 ~
hizo. Y nadie te dijo que te sentaras allí. Pequeños vagos fuera a estas horas.” Los
hombres maldijeron entrecortadamente.
El hombre del abrigo sucio me miró. Nuestros ojos se encontraron en el
aire. Tenía ojos amarillentos y una cara cubierta de manchas por la edad. Él me
hacía recordar a alguien. Alguien quien siempre estaba tomado, balanceaba todo
con sus puños y vivía como un dictador y un perdedor.
Lo que estaba esperando que sucediera, sucedió. Me lancé a los hombres y
dos de ellos me golpearon, esquivé el primer puñetazo, pero el segundo golpe me
dio en la barbilla. JungKook intervino para detenerme, pero también quedó
atrapado en la pelea. Las mesas y las sillas de plástico fueron volteadas y el letrero
de "No estacionar" fue derribado. El trabajador de la tienda de conveniencia ya
había llamado a la policía, como si estuviera acostumbrado a tales escenas. Un
minuto más tarde pudimos escuchar las sirenas policiales. Todos nos levantamos
de un salto y corrimos en direcciones opuestas, gritándonos que tenían suerte de
escapar esta vez.
Yo era particularmente bueno huyendo. A veces me atrapaban a propósito,
pero esta no era una de esas veces. Continué liderando el camino, observando si
JungKook mantenía el ritmo. Un coche plateado pasó al lado nuestro a toda
velocidad. Su espejo lateral rozó contra JungKook. Aturdido, se cayó. Acababa de
ser dado de alta del hospital después de que sufriera un accidente de tráfico dos
meses atrás. Era natural que se detuviera. El auto se detuvo en seco, y uno de los
hombres que nos había golpeado antes, asomó la cabeza por la ventanilla del
asiento del copiloto. "Mira. Te vamos a dejar ir esta vez pero no tendremos
misericordia la próxima.” Y el auto se desvaneció haciendo rugir el motor.
JungKook se levantó lentamente, sujetándose de mi brazo. Parecía
incómodo. Debió haberse lastimado la pierna cuando cayó. El interior de mi boca
palpitaba. La sangre manchó el dorso de mi mano cuando me limpié la boca con
ella. "¿A dónde deberíamos ir?,” preguntó JungKook. "¿Con esa pierna? Vamos a
regresar". JungKook comenzó a caminar, diciendo que se encontraba bien. "¡Mira!
Estoy bien". Me quedé allí y observé a JungKook arrastrar la otra pierna por detrás.
“¡Regresemos!", le grité a JungKook. Revisé mi teléfono. Eran las cuatro y
cincuenta de la mañana. Todavía teníamos tiempo antes de que el primer autobús

~ 149 ~
saliera. Miré a mí alrededor y encontré una colina baja detrás del distrito de
entretenimiento. “¿Alguna vez ha visto la salida del sol?"
Ayudé a JungKook mientras subíamos por la colina. Me senté en las
escaleras al final de la suave pendiente. Dicen que el cielo está en su punto más
oscuro justo antes de la salida del sol, y era cierto. No se podían ver estrellas en el
oscuro cielo. Pero los letreros color neón de diferentes formas y colores irradiaban
luces brillantes en la ciudad debajo nuestro. Volteé mi vista hacia el norte. Me puse
a adivinar sobre cuál sería el vecindario en el que mamá estaría viviendo. Ahí tiene
que ser. Ella debe estar comiendo, durmiendo y limpiando en ese apartamento.
“JungKook, yo seguí a mamá, en ese entonces....". JungKook me miró
fijamente mientras yo observaba las luces que salían de las ventanas de la
residencia. En aquel entonces. Aquella noche. Aquella noche hace diez años cuando
mamá abandonó la casa. Esa noche en la cual mamá, mi hermana y yo fuimos
molidos a golpes por papá y lloramos hasta dormirnos. No podía recordar por qué
nos golpeó tan fuerte. Pero recuerdo claramente en pensar en que la mañana
siguiente se suponía que iría a nadar con mis amigos, y suponía que mamá no sería
capaz de prepararme el almuerzo. ¿Sanará mi labio roto para mañana? Si no lo
hace, mis amigos se burlarán de mí. Me dolían los hombros. No debí haber
intentado cubrirme para evitar sus golpes. Mi hermana lloraba en silencio. Fue aún
más doloroso escucharlo hoy.
Medio dormido, visualicé a mamá parada a nuestros pies, mirándonos. Ella
se iba. Ella estaba renunciando a nosotros. Lo supe al instante. Fingí estar dormido,
me levanté y la seguí. No tenía nada planeado. No pensaba en vivir con ella.
Tampoco me sentía amargado ni asustado. ¿Cómo sería no tener madre?, ¿Cómo
sería vivir sin una?, no era algo que tú simplemente pudieras entender.
La seguí por bastante tiempo. En mi mente, yo recordaba haber caminado
toda la noche. Pero mi memoria debía de ser exagerada ya que en ese entonces yo
sólo era un niño pequeño. Ella no miró hacia atrás ni una sola vez. ¿En verdad ella
no sabía realmente que yo la estaba siguiendo? Tal vez ella estaba luchando por
mirar hacia adelante por temor a tener que llevarme con ella, si es que miraba
hacia atrás. "Por supuesto, ese pensamiento me vino tiempo después cuando
luchaba por comprenderla. ¿Ahora? No sé por qué he llegado tan lejos".

~ 150 ~
"Oye." Miré hacia donde venía la voz de JungKook. "Lo lamento", lo miré
fijamente. "¿De qué te lamentas? ¿Por qué lo lamentas?” “Que tú no puedas ir a ver
a tu madre por mi culpa." JungKook respondió “¿Eres idiota?" estallé. No quise
perder el temperamento, pero mi voz se hizo más fuerte por sí sola. Mi lengua se
trababa ya que no era bueno para hablar y no sabía cómo expresar mis
sentimientos. "¿Por qué te sientes apenado? La gente debería sentirse apenada
hacia ti. ¿Qué hiciste mal? Debería sentirme apenado por haberte traído aquí. Mis
padres, quienes me hicieron traerte aquí, deberían de arrepentirse. Esos chicos
que empezaron la pelea deberían lamentarlo." seguía elevando mi voz. "Eres una
buena persona. Tú eres tan bueno como lo puedes ser. No es tu culpa. ¡No es tu
culpa!"
El cielo, que parecía mantenerse oscuro para siempre, comenzó a volverse
azulado rápidamente. La luz que impregnaba el cielo desde el extremo más lejano
aspiraba el brillo de los letreros de neón. Vimos el amanecer sin decir una palabra.
El enorme sol al rojo vivo surgió sobre el complejo de apartamentos. ¿Mamá
también estará mirando el amanecer?
Nos sentamos en la parte trasera del autobús, uno al lado del otro, en
nuestro camino a casa. Fue antes de que amaneciera totalmente. El camino estaba
vacío, y el autobús siguió corriendo. Giré la cabeza y miré hacia el norte una vez
más. Esa noche. Mamá había dejado de caminar. Permaneció allí sin moverse por
un tiempo. Ella tampoco miró hacia atrás. Si yo hubiera seguido caminando en ese
punto, la habría alcanzado. Podría haber sostenido su mano y preguntarle a dónde
iba, a dónde se dirigía dejándonos atrás, y cuando volvería. Podría haber llorado y
haber hecho un berrinche y tal vez llevarla a casa. Pero sólo me di la vuelta y volví
a casa solo. Me dolía todo el cuerpo y no podía ir a nadar con los demás. Me tumbé
en el suelo, sudando y tratando de dormir. No sabía por qué.
"Es ese hombre otra vez". Al oír la voz de JungKook, miré por la ventana. Un
hombre encorvado con un abrigo color caqui estaba caminando solo.

~ 151 ~
Traducción: Monie🌸

~ 152 ~
La dirección por la que el
sol se levanta.

~ 153 ~
HoSeok
25 de Julio, Año 22

Me encontré con YoonGi en mi camino desde el hospital hacia la sala de


práctica. Me dirigía a la sala de práctica sin darme cuenta y paré. ¿Qué sería capaz
de hacer ahí? Mi tobillo empeoró. La suave venda fue reemplazada por un yeso
real. El doctor me regañó. “No deberías tensionar tu tobillo.” Pero no podía
sentarme mientras trabajaba en la hamburguesería. También, muchas cosas
pasaban en la sala de práctica. “Debes de tener cuidado extra de tu tobillo. Ha sido
dañado antes, y puede dañarse permanentemente si no le das un cuidado
intensivo.” El doctor seguía diciendo esto una y otra vez.
Entré a la calle principal que lleva a mi casa con mis muletas. Nunca antes
había ido a casa tan temprano. No faltaba a la práctica sin una razón en especial.
Me encontré cara a cara con YoonGi. Estaba borracho y tambaleándose en la
cruzada. Él no me reconoció mientras pasaba junto a mí.
Giré mi rostro y fijé mis ojos en la señal de “Caminar”. Dos días después de
mí visita a JungKook en el hospital, había ido a la sala de trabajo de YoonGi. Él no
respondió mi llamada, así que fui directo a su sala. Debió de haber sido en la
mañana porque fue antes de que me dirigiera a Two Stars Burguer. Toqué la
puerta, pero nadie respondió. El débil sonido de la música se filtraba a través de la
puerta. Pensé en volver a llamarlo, pero me rendí. En lugar de eso, pateé la puerta.
Conozco a YoonGi desde la escuela secundaria. Sé cómo murió su madre, y
cómo su muerte lo afectó, y cómo luchó después de eso. Traté de ser un amigo
reconfortante y confiable para él. Me reía de sus duras palabras y lo llevaba a dar
vueltas alrededor a pesar de que él pensaba que yo era irritante. Pero nosotros no
éramos de importancia para él. Pensamos que al menos JungKook sería diferente.
Él de seguro sabía lo que él significaba para JungKook. Él ya había escuchado por
JiMin sobre el accidente de JungKook. Pero no fue al hospital. Lo que es peor, una
mujer que decía ser su compañera musical, vino hacia mí inesperadamente hace
unos días. Me dijo que me encontró después de preguntarles a todos alrededor.
Ella dijo que no podía comunicarse con él.
La señal de “Caminar” se volvió verde, y comencé a cruzar la calle,
tambaleándome. Miré hacia a atrás mientras aceleraba mis pasos. Traté de no

~ 154 ~
hacerlo pero no tuve otra opción. YoonGi se recostó en medio de la calle frente a
una tienda de accesorios para autos. El vendedor le gritó mientras los transeúntes
fruncían el ceño.
“¿Cuándo vas a dejar de hacer esto?” Me miró en blanco. “¿Crees que eres el
único que pasa por momentos difíciles?, ¿crees que sonrío frente a los demás
porque mi vida es brillante y color rosa? Dime, ¿qué es lo que tanto te molesta?
Todo el mundo sabe lo bueno que eres en la música, y todos están dispuestos a
aguantarte incluso cuando te portas mal. Sí, debes de haber sufrido desde que tu
mamá murió. Lo sé. Pero no puedes seguir así por siempre. ¿No vas a hacer
música? ¿Puedes vivir sin ella? ¿No has sido feliz, aunque sea una vez, a causa de la
música? ¿Por qué no fuiste a ver a JungKook? ¿Acaso no sabes lo mucho que
significas para él? ¿No ves que todos estamos heridos? ¿Acaso no lo ves?”
No quise presionarlo tan fuerte, pero estaba realmente molesto. No era
completamente por su culpa. Estaba molesto porque estaba en muletas. Las
lesiones son inevitables, pero también fatales para los bailarines. Pensé que había
sido atento, pero me lastimé en un momento inesperado. Era mi culpa. Nadie podía
culpar a nadie más por eso. Sabía que iba a estar nervioso y consciente de mi
tobillo cada vez que bailara, y eso me desalentaba. Caso contrario, me lastimaría
de nuevo. Sin embargo, no podía escapar de ello. No puedo vivir sin bailar. Tengo
que seguir bailando a pesar de estar desalentado y lastimado.
“Es tiempo de dejar de huir. Si vas a huir de nuevo, ni siquiera vuelvas.”
Me giré y volví a cruzar la calle. “HoSeok.” Creí escucharlo llamarme pero no
miré hacia atrás. Siempre me culpaba por todo lo que salía mal. Siempre pensaba
que podía haber hecho esto o soportar aquello. No quería seguir viviendo de esa
manera.

Traducción: ~Nina

~ 155 ~
YoonGi
25 de Julio, Año 22,

Abrí los ojos a mitad de la noche. Estaba lloviendo. Insultos salieron de mi


boca mientras me levantaba del suelo. Me quedé quieto por un rato. Todo mi
cuerpo estaba empapado por la lluvia. Sentía frío y temblaba por todas partes.
“Si vas a huir de nuevo, ni siquiera vuelvas.". La voz de HoSeok sonó en mis
oídos. Todo lo que pude recordar después de salir del hospital donde estaba
JungKook, fue que continuaba tambaleando, tropezando con cosas y cayéndome.
Preso por la embriaguez, los dolores de cabeza, el miedo y la desesperación, no
sabía cuánto tiempo había pasado ni dónde me encontraba. Fue entonces cuando
me encontré con HoSeok. En ese momento, sentí un nudo en mi garganta. Una
parte producida por la alegría y la otra por el alivio. Por alguna razón, creía que él
sería capaz de entender mi confusión y mi miedo a pesar de que ni siquiera yo
podía entenderme.
Pero HoSeok miró hacia otro lado. Fingió no haberme visto. Pronto la señal
cambió y me quedé mirando cómo se alejaba. Entonces alguien me empujó y caí al
suelo. Oí a la gente gritándome y chasqueando sus lenguas.
“¿Por qué no fuiste a ver a JungKook? ¿Acaso no sabes lo mucho que significas para
él?" Por supuesto que lo sabía. Tal vez por eso no pude entrar a su habitación. Era
retorcido y peliagudo. Cualquiera que intentara acercarse a mí estaba destinado a
salir herido.
Levanté la cabeza y miré hacia el desolado sendero montañoso. Había dos
direcciones. Podía caminar adentrándome a la montaña o podría dar la vuelta y
regresar. Comencé a avanzar hacia el oscuro bosque. Siempre tomaba mis
decisiones estando en una encrucijada. No tenía un destino. Había perdido mi
sentido del tiempo. Tal vez estaba dando vueltas en círculos. Sentía como si mis
rodillas fueran a flaquear en cualquier momento debido al frío y el cansancio.
Estaba sin aliento y mi corazón latía con fuerza ¿Qué si colapso aquí y muero?
Bueno, si estoy destinado a morir aquí, entonces aquí es donde moriré. Me
derrumbé.
Las gotas de lluvia caían sobre mi rostro. Estaba tan oscuro, ya sea si tenía
los ojos abiertos o cerrados. Me estaba ahogando en las capas de oscuridad. Pensé

~ 156 ~
en la muerte una y otra vez. Quería huir de los miedos y deseos que seguían
persiguiéndome. Quería correr tan lejos de ese aterrador objeto por el cual me
sentía indefensamente atraído pero no podía mirar directamente, esa agonía que
me empujaba de un extremo al otro. Este debía ser el momento. Todo era para
mejor.
Producía dolor en los demás mientras yo sufría un dolor más grande.
Aparté la vista de sus heridas. No quería asumir ninguna responsabilidad. No
quería involucrarme. Así era yo. Este momento debe ser una bendición para todos.
Parpadeé lentamente y comencé a dormirme. El frío, el dolor y el cansancio
desaparecieron. Me sentí adormecido ante la oscuridad, las luces y todo lo que me
rodeaba. Todo se volvió oscuro.
Abrí mis ojos de nuevo por sonido de un piano. Estaba en silencio. Excepto
por los sonidos de las gotas de lluvia cayendo y las hojas crujiendo. En medio del
silencio, el sonido del frágil y delicado piano continuó dirigiéndose hacia mí.
¿Alguien estaba tocando el piano a mitad de la noche en lo profundo de la
montaña? Pensé que era una alucinación mía, pero seguía.
Sonreí. Era esa melodía. Esa melodía que tanto había intentado recordar.
Ese algo sustancial que me faltaba e hizo que me quedara despierto toda las noches
tras noches. ¿Por qué me llegaba en este momento, de entre todas las otras
ocasiones? Me concentré más, pero la melodía era apenas audible, distante e
interrumpida por el sonido de la lluvia. Empecé a toser.
Intenté levantarme pero me detuve. ¿Qué haría ahora incluso que puedo
diferenciar la melodía? ¿Qué cambiaría incluso si completaba mi canción? Nunca
quise ser reconocido por otros, recibir aplausos o ser famoso. Nunca me quise
probar a mí mismo. Entonces, ¿Qué significaría completar esa pieza?
Pero me levanté del suelo ayudado de una de mis manos y me dirigí hacia
donde venía el sonido. Estaba tambaleándome y mi cuerpo temblaba. Mi rostro y
mis manos estaban adormecidos. No podía sentir mis piernas. Ninguna de las
partes de mi cuerpo parecía estar bajo mi control. Pero di pasos firmes, uno a uno,
para acercarme a la melodía.
Fuertes gotas de lluvia golpearon mi cabeza. Mi camisa estaba mojada. Cada
una de mis articulaciones y músculos parecían estar gritando. Mis piernas
temblaban tan violentamente que no podía levantar mis pies del suelo. Mis pies se

~ 157 ~
deslizaron sobre el césped mojado y ramitas espinosas rozaron mis hombros. Me
sentía helado hasta los huesos y casi colapsé. Mi ritmo se hizo cada vez más lento.
La melodía del piano calmaba más con cada paso que daba.
Aceleré enérgicamente mi búsqueda de la fuente de la música antes de que
se detuviera. Tenía miedo de que, si lo hacía, nunca podría volver a escucharla.
Caminé hacia adelante, sin poder distinguir el sendero del bosque. Fui golpeado
por las ramas que caían. Entonces, de repente, mis rodillas se doblaron y caí al
suelo. Estaba tan cansado que tenía ganas de vomitar. Todos mis sentidos
volvieron rápidamente más vívidamente, y sentí el frío, la fatiga y el desconocido
alrededor en lo profundo de la montaña. A medida que aceleraba mi ritmo cada vez
más, a medida que iba siendo golpeado contra más ramas, y a medida que mis pies
se deslizaban con más fuerza, el sonido del piano se hizo más claro. Cuando más
duro era el dolor, más fuerte era el sonido.
Finalmente dejé de caminar después de vagar bajo la lluvia durante horas.
La melodía era traída a la vida más claramente. Esta estallaba en mi cabeza al
combinar perfectamente con lo que había estado componiendo hace unos días. Me
cubrí la cabeza con ambos brazos y me caí. Estaba más cercana a una cruda
emoción que a música. Estimuló mi sentido de dolor en vez de mi audición. Fue una
combinación de sufrimiento, esperanza, alegría y miedo. Era todo de lo que me
había costado tanto escapar.
De repente, una escena de una brillante tarde soleada apareció ante mis
ojos. Estaba tocando una melodía frente al piano en mi sala de trabajo. Era esa
melodía la que continuaba girando en mi cabeza. "Esto suena muy bien". JungKook
se acercó. Me reí. "Siempre dices eso."
No era una sola melodía. Era una combinación de varios recuerdos. De los
días en que solía tocar las teclas del piano como un niño. De los días en los que mis
amigos bailaban en sincronía con mi presentación en el salón convertido en un
almacén. De los días en que me quedaba despierto toda la noche escribiendo piezas
e inhalaba el aire fresco de la mañana. Mi piano estaba a mi lado en cada momento
feliz. Estos recuerdos felices siempre terminaban siendo hechos pedazos, pero no
podían ser negados.
¿Qué significaría completar esta parte? Todavía no podía encontrar la
respuesta. Pero había algo que precedía a esta pregunta y a la respuesta. Quería

~ 158 ~
capturar todo esto antes de que se disperse en el aire. No era para complacer a
nadie, ni para probar algo. Ni siquiera era por mí. Sólo quería capturar esta
emoción, dolor y miedo, que estaban a punto de explotar en mi cabeza y corazón,
con música. No tenía que señalar el comienzo de algo. No tenía que significar nada.
Sólo quería completar esta canción.
El sonido del piano ya no era audible. La lluvia fue disminuyendo
gradualmente, pero mi cuerpo temblaba de manera incontrolable. Cerré los ojos y
sentí todo lo que me rodeaba aún más vivamente. Las gotas de lluvia que cayeron
sobre mis mejillas, salpicaron al suelo y fluyeron en un riachuelo, el viento frío, el
olor a tierra, el sonido de las hojas. Y mi respiración. Cuando me levanté, el letrero
del manantial se hizo ver. Pensé que había vagado en lo profundo de la montaña,
pero estaba de vuelta justo donde había empezado. Y el camino aún se extendía en
dos direcciones opuestas. Doblé mis pasos con dirección hacia donde salía el sol.

~ 159 ~
Traducción: Monie🌸

~ 160 ~
JiMin
28 Julio, Año 22

Revisé el interior de Two Star Burger. Hoseok no estaba a la vista. Habían


pasado cuatro días desde la última vez que apareció en la sala de práctica. Alguien
dijo, que le dijo a mi compañera de baile, que tomaría un descanso, pero después
de eso no respondió llamadas de nadie. Ni siquiera leyó los mensajes publicados en
el chat grupal de Just Dance.
Sabía que su tobillo le estaba molestando. Tal vez fue esa noche. La noche en
la que mi compañera de baile resultó herida por mi culpa. Había llovido esa noche,
y él la llevó a sus espaldas al hospital bajo la lluvia. Su condición debe haber
empeorado.
Cuando entré al restaurante, los trabajadores me saludaron alegremente.
"¿Hoseok está libre hoy?" Dijeron que estaba de baja por enfermedad,
probablemente durante tres semanas, pero no estaban seguros. Su tobillo
empeoró. Tuvo que usar un yeso, y el gerente le recomendó que se tomara un
descanso.
Corrí directamente a su casa. No podía esperar a que llegara el autobús, así
que subí andando la cuesta. Hacía mucho calor ese día. Mi espalda goteaba de
sudor. Subí las escaleras hasta su habitación en la azotea. El picaporte, calentado
por la luz del sol, estaba ardiendo. Estaba cerrado. Dejé un mensaje en nuestro chat
grupal. "¿Dónde estás, Hoseok?" Al final del día, él todavía no había respondido.

~ 161 ~
Traducción: Lau 💜

YoonGi
28 de Julio, Año 22

Finalmente, logré levantarme en la tarde. Sufrí de escalofríos severos por


dos días después de bajar de la montaña. No pude recordar ningún detalle de esos
dos días. Temblé y tirité con fiebre. Por momentos volvía mí, pero rápidamente me
perdía.
Mi sábana estaba empapada de sudor. Aún me sentía mareado. Salí de mi
sala de trabajo, tratando de mantenerme firme. Fui al hospital para que me
pusieran una intravenosa y luego llené mi boca con comida. Pero lo vomité todo.
Leí el mensaje de JiMin mientras enjuagaba mi boca en el baño. Aunque el número
junto al mensaje disminuyó, no hubo respuesta.
Caminé por las vías del tren y llegué a una parada de autobús. A la distancia,
se veía un edificio que no estaba terminado. La construcción había estado en pausa
por meses. La tienda de música estaba ligeramente subiendo la montaña, pasando
por el edificio. Paré frente a la tienda de música. No estaba el crepitar del fuego o
una torpe y lenta actuación de piano. No tenía las energías para inclinarme, agarrar
una piedra, y tirarla. Todo parecía un pasado distante e hizo que me preguntara si
de verdad pasó. Pude ver un piano a través del escaparate.
“¿No ves que todos estamos heridos? ¿Acaso no lo ves?” Eso fue lo que dijo
HoSeok el otro día. Todos los recuerdos de ese día se enredaron en mi cabeza. Pero
distintivamente, recordé que HoSeok estaba de alguna forma diferente. No era la
primera vez que se molestaba conmigo. Él nunca había llegado a ese extremo, pero
siempre me presionaba, me jalaba y me motivaba cada vez que caía. ¿Por qué se
sentía diferente?
Abrí el mensaje de JiMin de nuevo. “¿Dónde estás, HoSeok?” Varias horas
habían pasado, pero HoSeok no respondió. Pude ver que lo había decepcionado. Se
sentía como si algo dentro de mí estuviera dando vueltas. HoSeok muchas veces se
molestaba y nos alejaba. Pero él nunca me dejaba de hablar o ignoraba la situación.
Él era el que siempre preparaba el camino para que yo volviera, sin importar que
tan extraviado estuviera. No esta vez. Parecía irrevocable esta vez.

~ 162 ~
Traducción: Venus~

~ 163 ~
NamJoon
7 de Agosto, Año 22

Encendí la luz y miré el volante que estaba pegado a la puerta de mi


contenedor. Se leía ‘Reurbanización’ y ‘Demolición’. La gente debe estar hablando
de nuevo sobre la reurbanización de esta área. Siempre se hablaba sobre derribar
los contenedores y los edificios que ocupan lugar a lo largo de las vías del
ferrocarril. Arrugué el volante y lo tiré al bote de basura. El debate sobre la
reurbanización no comenzó ayer. Pero las cosas siempre se ponían candentes
como si la demolición se fuera hacer al día siguiente y poco después las cosas se
calmaban.
Baje mi mochila y me acosté en el suelo. Había pasado un rato desde la
puesta del sol, pero el interior del contenedor aún estaba caliente. Pase cada noche
aquí luego de visitar a JungKook. Me sentía agotado. Mi nariz sangraba algunas
veces cuando me lavaba la cara. Pero siempre venía aquí en lugar de ir a la
pequeña habitación trasera de la estación de gasolina.
Nadie había abierto esta puerta y entrado. Tal vez nadie lo haría nunca.
Todos aquellos que se encuentran, deben separarse, sin excepciones. Podría haber
sido nuestro turno. Pero, si alguien aún sentía la necesidad de un ‘nosotros’ juntos,
me hubiera gustado enviarle una señal de que estaba aquí. Mostrarle que ‘nuestro’
escondite seguía aquí y que seguía siendo genial.

~ 164 ~
Traducción: Namly

~ 165 ~
TaeHyung
11 de Agosto, Año 22

Salí de la tienda de conveniencia después de terminar mi turno.


Habitualmente sacaba mi teléfono, pero no había llamadas perdidas o mensajes.
Era el atardecer y la calle estaba llena de personas caminando concurridamente.
Puse ambas manos dentro de los bolsillos y comencé a caminar. Un caluroso viento
sopló por el camino. Comencé a sudar después de algunos pasos. ¿Cuánto más iba a
durar este verano? Pateé el piso frustrado.
Seguí caminando con mi cabeza inclinada y me detuve frente a una pared
familiar. Era la pared en donde aquella chica había dibujado su primer grafiti.
Automáticamente mire alrededor. No la he visto en mi barrio desde aquella noche
en donde la deje en el callejón y salí solo frente a las luces delanteras del
patrullero.
Descubrí una gran “X” dibujada sobre su grafiti mientras intentaba
encontrar sus rastros. ¿Qué significaba? Varias imágenes se sobreponían sobre el
grafiti de la “X”. La imagen de ella riéndose de mí cuando intenté recostarme en el
ferrocarril y en cambio, me golpeé la cabeza. Y como ella me paró sobre mis pies
cuando la ayudé a escapar y me caí. Como perdía su temperamento cuando le
robaba su pan y me lo comía. Como se veía triste cada vez que pasaba frente al
estudio fotográfico con imágenes familiares en exposición. Le dije mientras
pintábamos esta pared de lado a lado, “No pienses que debes llevar la carga sola.
Compártela con otros.” La “X” gigante estaba pintada por sobre todos esos
recuerdos. Parecía gritar que estos eran falsos. Que fueron toda mentira. Nunca
había vuelto a mirar esta pared desde ese día.
Estaba a punto de darme la vuelta cuando descubrí una corta oración en
pequeños caracteres debajo de la “X”. No es tu culpa estaba rayado sobre la pared.
Era la chica. No la vi escribirlo, ni reconocí su letra, pero lo sabía. “no es tu culpa.”
Fue esa chica.
Recordé el día en el que ciegamente salí a buscar a mamá. Seguí marchando
frenéticamente, lleno de un hirviente resentimiento, pero al final, no pude llegar a
nada ese día. Mientras volvía a casa con las manos vacías, giré mi vista hacia la
ciudad en donde ella vivía. La ciudad retrocedía bajo la luz del atardecer en el este.

~ 166 ~
Quería llorar. Algo a lo que he estado firmemente ceñido parecía estar
resbalándose de mis manos. Conjuntos de sentimientos fuertes silenciosamente se
derrumbaron. Se sentía triste y doloroso, como si me rindiera en algo en lo que no
debería.
“No es tu culpa.” La oración me recordaba al cómo me sentía aquella vez.
Comencé a caminar una vez más. Pasé a través de angostos callejones y subí y bajé
incontables colinas. Finalmente, mi casa, Magnolia Mansion, apareció ante mi vista.
Subí las escaleras. Cuando me paré frente a la puerta, podía escuchar la respiración
pesada de papá y el tintinear de los vasos de licor. Me di la vuelta, posicioné mis
manos en la barandilla, y observé. El sol ya se había ocultado. Su tenue luz roja
estaba desapareciendo por la oscuridad del cielo. “No es tu culpa.” Murmuré. Tomé
una profunda respiración, me di la vuelta, y entré a mi casa.

~ 167 ~
Traducción: Ochim~

~ 168 ~
Hoseok
12 de Agosto, Año 22

Alguien empujó mi hombro cuando me bajé del tren. Dejé caer el boleto que
estaba sosteniendo. Éste se cayó a las vías del tren y se deslizó por una de las
aberturas. Miré a mí alrededor. Estábamos en medio del verano cuando me fui y
aún seguíamos en verano. El tren salió hacia su próxima estación, corriendo viento
detrás de él.
A finales del mes pasado, dejé Songju en tren por esta misma plataforma.
Miré la ciudad a través de la ventana. En lo mucho que podía recordar, yo siempre
viví en Songju. Nunca había dejado la ciudad y nunca había imaginado vivir en otro
lado. Fui a la hamburguesería y a la sala de práctica como tenía programado. Luego
de bailar por horas, fui a casa y me recosté. A pesar de que la ciudad era pequeña,
en Songju tenía algún lugar al que necesitaba ir, era un lugar en donde necesitaba
estar.
Luego de que mi tobillo se dañara, mi rutina diaria se derrumbó. Fui a
trabajar y a la sala de practica usando una venda. La condición de mi tobillo fue
empeorando. Con todo un yeso encima, tuve que tomarme un permiso por estar
enfermo. Estuve tres semanas enteras haciendo nada. Tres semanas sin trabajo, sin
bailar, sin ningún lugar a donde ir.
Me las arreglé para poder sobrevivir la mañana del primer día. La lluvia que
había arrasado en la noche paró en la madrugada. Limpié la casa y organicé mi
ropa. Corté mi cabello y sequé el agua de la lluvia que estaba en el banco frente a
mi casa. Pero me quedé sin cosas para hacer en la tarde. Mi teléfono no sonó.
Algunos mensajes de mis compañeros de trabajo y los miembros de Just Dance
eran los que aparecían. Aun así, no tuve ni mensajes, ni llamadas de los demás.
Ahora que lo pienso, siempre fui el que contactaba a los otros primero. Dejé mi
teléfono. No quería ser yo el primero en contactarlos esta vez. ¿Qué pasaría si
ninguno de ellos me envía un mensaje? Que así sea. Recuerdo como me había
encontrado a YoonGi de casualidad la noche anterior. Lo que dije seguía
repitiéndose en mi cabeza. Me puse de pie y grite “¡Él no lo recordará de todas
formas!”.

~ 169 ~
El camino a casa parecía más lejano de lo usual luego de que dejé a YoonGi
allí. Tenía que subir las escaleras en muletas. A pesar de que el sol se escondió, el
aire se sentía sofocante y húmedo. Estaba empapado en sudor cuando llegué a
casa. No me arrepiento de lo que le dije a YoonGi. Ya era tiempo de que él deje de
caer en la auto-compasión. Pero esos momentos, esas palabras seguían volviendo a
mi mente.
En la azotea, podía mirar abajo a toda la ciudad sin mí. El tren que pasaba
estaba atravesando el centro y desapareciendo alrededor de la esquina de la
montaña. Tiré mi ropa dentro de mi bolso descuidadamente y fui a la estación.
Miré la lista de las ciudades en frente de la oficina de pasajes y elegí la ciudad más
grande cerca de aquí. Pensé que sería lo mejor si me mudaba a una ciudad grande.
Y así, dejé Songju.
Me bajé del tren luego de dos horas. Tan pronto como bajé de la estación,
me encontré con una ruidosa intersección. Pude ver filas de altos edificios y
personas ocupadas caminando bajo la luz del sol. Tomé el primer autobús que paró
en frente de mí.
“¿Dónde debería bajarme?” El conductor me miraba como si estuviese
hablando cosas sin sentido. ¿Un pasajero que pregunta sobre su propia
destinación? Sí, seguro soné estúpido. Luego de aproximadamente veinte minutos,
el autobús llegó a un vecindario que parecía ser una parte vieja de la ciudad. Bajé
mi bolso en un cuarto pequeño apegado a un negocio que tenía un cartel que decía
“Casa de Huéspedes”. Me paré afuera del lugar. No podía decir cuál dirección era la
correcta.
Sólo paseé por alrededor del vecindario los primeros dos días. No había
edificios altos y tampoco un distrito comercial. Era similar a mi vecindario
anterior, donde estaba mi habitación en la azotea. Decidí dejar Songju por primera
vez en mi vida para lleguar a otro Songju. Tal vez ésta sea la razón. Intenté no
pensar en la ciudad y en la gente que dejé, pero perdí el control. Prendí mi teléfono
y pensé sobre los demás. Tal vez dejé Songju, pero mi mente seguía allí.
En el tercer día, decidí aventurarme, yendo más lejos. Pero en menos de
veinte minutos, luego de que dejé el mercado, mis hombros comenzaron a ponerse
rígidos debido a que las muletas estaban debajo de ellos. Sudor bajó por mi espalda
debido a los rayos del sol. Un edificio rojo se asomó. Era La Sala de los Ciudadanos.

~ 170 ~
Mientras pulsaba el botón en la máquina expendedora, la puerta del auditorio se
abrió y varias personas salieron de él. El sonido de la música se filtraba a través de
la puerta abierta. Podía ver a un hombre estirando en la esquina del escenario con
un proyector iluminando su cabeza.
Estaba entrando al auditorio antes de darme cuenta. Cuando cerré la puerta
a mis espaldas, quedé sólo en la oscuridad y la música. Me senté en el asiento más
cercano. El sonido de la música se oía en el aire como olas de mar. El hombre en el
escenario se movió lentamente estirando sus piernas, tobillos, brazos, cuello y
hombros. El estiramiento mismo, el cual duró un rato, parecía una pieza de
coreografía. Entonces, la música paró. El hombre que estaba sentado en el suelo se
levantó y caminó hacia el centro del escenario. El escenario estuvo en silencio por
un tiempo.
La música empezó otra vez. Ésta vez, comenzó a caer en cascadas. El
hombre se apresuró y aflojó sus movimientos al ritmo de la música. Sus brazos y
piernas formaron no sólo líneas rectas y curvas pero también figuras
tridimensionales. Un momento llevó a otro, a través de sus dinámicos movimientos
y gestos. Sus movimientos fueron creando una historia que parecía no tener un
final. Él empujó hacia afuera el aire y envió vibraciones hacia el suelo, lo cual envió
adrenalina no sólo a mis ojos, sino que también a mi mente.
El tono de la música se redujo y redujo y guio al hombre a una mejor
explosión de emociones. Él rugió su furia con todas sus fuerzas, sostuvo su aliento,
y miró algo a lo lejos. Su sufrimiento, esperanza, alegría y miedo estaban siendo
conllevadas sin filtros. Los sentimientos que nunca experimenté antes, brotaron y
giraron dentro de mí.
No sabía cuánto tiempo había pasado. Las luces del auditorio volvieron a
encenderse. Yo sólo me senté allí sin moverme. Alguien se acercó a mí y me dijo
que tenía que irme porque los bailarines estaban ensayando. Las personas de fuera
no podían quedarse. El poster de la presentación de “The Dance Academy” estaba
pegado en la entrada de la sala de los ciudadanos. El hombre del escenario no se
encontraba en el poster. Su presentación estaba programada para tomar lugar
pasado mañana.
Volví a la casa de huéspedes y me recosté en la amplia banca en el patio
trasero. Cerré mis ojos y pensé otra vez en esas horas en el auditorio. Era la

~ 171 ~
primera vez que veía una presentación real en persona. Fue una experiencia
totalmente diferente de lo que ya venía viendo en aquella pequeña ventana
llamada YouTube. Debí haber estado más que estupefacto porque era algo tan
vivido. Volví sobre cada movimiento y gesto que hizo que mi corazón salte.
En ese momento, mi teléfono comenzó a sonar en mi bolsillo. “¿Dónde estás
Hoseok?” Era un mensaje de JiMin. El número junto al mensaje bajaban
gradualmente, pero ningún otro mensaje se posteó. ¿Qué debería decir? Siempre
me había explicado a mí mismo haciendo chistes, pero no sabía qué hacer en este
momento. Era la primera vez que no contestaba un mensaje que estaba dirigido
hacia mí. Nuestro chat grupal cayó en silencio.
Volví al auditorio a la misma hora al día siguiente. Me escondí en la
oscuridad y miré los movimientos del hombre. Era la misma presentación, pero
compartía una historia diferente, con emociones diferentes. ¿Quién era él? ¿Cómo
podía expresar y transmitir todas estas emociones de esta manera? Él ensayo
terminó. Al dar un paso por el pasillo, me encontré con los ojos de aquel hombre,
ya que él se encontraba hablando con los miembros del staff. Hice una reverencia
sin darme cuenta. Un miembro del staff vino hacia mí y me dijo “Oh, eres el chico
de ayer”.
La presentación tomó lugar al día siguiente. Pero el hombre no se hallaba
allí. La presentación, la cual tenía cuatro capítulos, no fue junto a él. El show duró
alrededor de una hora, aplaudí y grité varias veces desde mi asiento. Pero eso fue
todo. No pude revivir ese momento abrumador que calentó mi corazón y congeló
mi cuerpo. Nadie podía compararse con sus asombrosos movimientos. ¿Por qué no
se unió a la presentación? Paseé por el escenario después de la presentación, pero
sólo había algunos miembros del staff y bailarines ocupados poniéndose en orden.
Me volví a cruzar al equipo de la presentación en la estación de tren. Estaba
subiendo a la plataforma para irme a otra ciudad cuando vi a un grupo de personas
agrupadas en la distancia. Ellos obviamente estaban teniendo problemas para
cargar los equipos del escenario y equipaje de todos los tamaños al tren. No tenía
un propósito establecido cuando fui a ayudarlos. Era sólo que ellos se veían
confundidos e inexpertos y yo estaba acostumbrado a cargar y mover cosas. Mi
yeso se metió en el camino, pero yo era mejor que gran mayoría de ellos quienes

~ 172 ~
sólo estaban parados allí nerviosos. “Eres tú de nuevo”. Miré a mí alrededor y
encontré al miembro del staff.
“Ni siquiera te agradecí propiamente”. El miembro del staff vino a mi
asiento un poco después de que el tren salió. Él se sentó al lado en el otro asiento y
dijo que la mitad del staff se había ido porque las cosas se habían estropeado. Él
agregó que ellos no podrían haberlo hecho sin mi ayuda. Apuntó a mí yeso y
preguntó si no era mucho estrés para mi tobillo. Yo sólo sacudí mi mano.
“Por cierto, el hombre que vi en el ensayo. ¿Por qué él no estuvo en la
presentación?” Él parecía confundido al principio. Después asintió con la cabeza
“Ah, él. Es nuestro director artístico”. La explicación del miembro del staff siguió y
siguió. Cómo él una vez fue un bailarín aclamado. Cómo él sufrió una terrible
lesión. Cómo él pasó por años y años de sufrimiento y frustración. “¿Sabes cuál es
la parte más genial? Él sorprendió a todos cuando volvió como coreógrafo y
director”. Pero la lesión dejó un impacto duradero. Él no puede volver a
presentarse en el escenario. El miembro del staff dio un fuerte suspiro. Se estaba
poniendo oscuro fuera de la ventana.
Me uní al tour del show por coincidencia. Los ayudé a bajar el equipaje en la
siguiente estación, y mi bolso fue arrastrado en el proceso. Afortunadamente, tenía
el número de uno de los miembros del staff. Me bajé en la próxima estación, luego
volví a la estación en la que ellos se habían bajado anteriormente y me fui a su
alojamiento. Ya era tarde por la noche. Fui invitado a pasar la noche con el staff.
Desayuné con ellos a la mañana siguiente y me uní para ir hacia el Centro del
Distrito Cultural, el cual era la siguiente sede de su presentación.
La propuesta del staff para que me una a ellos y fuésemos juntos al tour se
hizo medianamente como una broma, yo también contesté bromeando a medias.
En ese momento, el ensayo empezó. Lo miré en blanco. Y le pregunté “¿Realmente
puedo ir con ustedes?”.
Fui de tour junto a ellos a tres ciudades diferentes. Tomábamos trenes y
autobuses, nos bajábamos, desempacábamos en el hotel, llenábamos nuestras
bocas con comida, chequeábamos el escenario en el lugar de actuación, volvíamos
al hotel, y nos subíamos al autobús o tren otra vez. El hombre estiraba y practicaba
todos los días sin importar donde estaba. Él nunca se salteaba un día, a pesar de
que él no iba a presentarse.

~ 173 ~
Me hice amigo de los miembros del staff y los bailarines. Sus bailarines y los
míos eran diferentes, pero compartíamos la misma pasión de expresar lo que
sentíamos a través del movimiento. Hablábamos de baile en el tren y también
mientras esperábamos el autobús. Hablamos de nuestros bailarines favoritos y
miramos sus videos juntos.
Finalmente tuve la oportunidad de hablar con él cuando le estaba
mostrando un video al staff de Just Dance practicando.
“¿Eres un bailarín?” Miré a mí alrededor y él se encontraba parado allí. Me
puse de pie, inclinándome un poco. Miré al hombre. No sabía cómo responder su
pregunta. Estaba dudando en si admitir en frente de él que yo también era un
bailarín. “Tú también eres un bailarín”. Dijo, señalándome en el video. Esa era la
primera vez que hablaba con él. “¿Por qué te gusta bailar?” Comencé a arrastrar las
palabas al final de mi oración con nerviosismo “Bueno, es que… tú sabes…”. El
hombre me preguntó cuándo había comenzado a bailar. Le dije que fue en un show
de talentos en la escuela cuando tenía doce años.
Mis compañeros me arrastraron al escenario. Mi cuerpo comenzó a moverse
automáticamente. Comencé a entusiasmarme más con los aplausos y los vítores de
la audiencia. No podía pensar en otra cosa. Tan sólo me movía espontáneamente.
Luego de que la música terminara, miré al frente, pasando mis dedos a través de mi
cabello cubierto en sudor. Se sintió como si hubiese lanzado todos los nudos que
estaban obstruyendo mi corazón. Se sentía refrescante y gratificante. Me tomó un
largo tiempo darme cuenta lo mucho que me levantaba el ánimo, y que ese
sentimiento no venía de los aplausos de la audiencia, sino que de muy dentro mío.
El hombre me apuntó en el video y dijo que le gustaban mis movimientos
“No todos los bailarines pueden moverse de esa forma”. Me miré a mí mismo en el
video. Me gustaba como me veía cuando bailaba. Podía volar en el aire desde el
suelo y liberarme de los ojos y de los estándares del mundo. Nada era importante
para mí excepto el mover mi cuerpo al ritmo de la música y comunicar mis
sentimientos a través de mi cuerpo. Fuera del escenario, estaba atado a muchas
cosas. No podía estar en el aire sin levantar mis pies del suelo. Tenía que sonreír y
reír, incluso cuando estaba molesto o triste. Solía colapsar en la calle, tomando
medicamentos que no necesitaba. Había momentos en donde yo podía revelar
quien realmente era. Momentos en los que creía que podía ser feliz otra vez.

~ 174 ~
Momentos en los que podía soltar todo lo que me hundía y elevarme. Momentos en
los que podía alcanzar alturas inimaginables fuera del escenario. Bailar me dio
esos momentos.
“Escuché que sufriste una fuerte lesión”, dije. El hombre me miró. Sabía que
estaba siendo rudo, pero tenía que preguntarle. El hombre miró mi yeso y abrió su
boca.
“La altura es importante. Pero también lo es la profundidad. Tú tienes que
golpear tu fondo. Tienes que bajar hasta que no puedas bajar más, hasta que
sientas que te sofocaras con tu propia desesperación. Entonces, tienes que escapar
de eso. Lo crucial es descubrir cuál es tu impulsor. En otras palabras, tienes que
encontrar lo que te hace parar firmemente. Una vez que lo encuentres, nunca lo
dejes ir. Puede ser una persona o un deseo. Puede ser algo malo o desagradable.
Pero asegúrate a ello.”
Esa fue nuestra primer y última conversación. El tour continuó, pero no
tuve otra chance para hablar con él. Lo miraba practicar todos los días y pensaba
en lo que me dijo. Mi más profunda desesperación, algo que me haría volver a
pararme firme después de esa desesperación.
“¿Vives en Songju? El director también es de allí”. Un miembro del staff me
decía esto mientras miraba el folleto promocional en la sala de la estación de tren.
El festival de los fuegos artificiales se encontraba en los salones de Yangjicheon en
Songju. 30 de agosto. Que yo recuerde, he visto este festival cada año. Se celebraba
cada final de verano. Cuando vivía en el orfanato, todos subíamos a la azotea y
mirábamos los fuegos artificiales surgir hacia el cielo nocturno y luego lloviendo
hacia abajo. Luego de que dejé el orfanato, me fui vivir al piso más alto de una casa
multi-familiar en el vecindario más alto de Songju. Era el lugar perfecto para mirar
los fuegos artificiales. A pesar de que estaba un poco lejos de la exhibición de los
fuegos artificiales, esta proveía una vista amplia y sin interrupciones.
“¿Cambiaste de parecer anoche?” El miembro del staff me preguntó. Él fue
uno de los que sugirió que me uniera al staff hace varios días. “Pensamos que eres
de confianza y talentoso”. Los demás miembros del staff coincidieron con
entusiasmo. Algunos incluso aplaudieron. Casi digo que sí. Les había tomado cariño
sin siquiera darme cuenta. Ir de tour fue un arduo trabajo, pero disfruté cada
momento de él, incluso acostarme en la cama por la noche quejándome y

~ 175 ~
gruñendo. Mi tobillo sanaría gradualmente mientras continuaba trabajando con
ellos y preparaba más escenarios. Tal vez podría ser capaz de hacer una audición y
ser seleccionado como un miembro oficial y lograr actuar en el escenario. Tal vez
sería capaz de recibir entrenamiento por el hombre y aprender profundamente.
Comencé a pensar que este lugar podría ser donde yo pertenezco. El miembro del
staff me dijo que lo consultara con la almohada, y le di mi respuesta anoche. Le
agradecí por su sugerencia y le dije que tenía que volver. “¿Estás seguro?” Me
preguntó una vez más. Agarrando mi bolso, yo contesté, “Tengo que ir a sacarme el
yeso”.
Me subí al tren del camino opuesto. Llegaría a la estación de Songju en dos
horas. Se sentía alucinante. No he sido empujado a tocar mi fondo psicológico. Tal
vez nunca suceda. Pero había pensado en algunos momentos después de la
conversación con el hombre. ‘No te contactaré nunca más. Vive tu propia vida. No
vuelvas.’ Tal vez YoonGi había tocado su fondo ese día. “Hoseok.” Me había dado la
vuelta y me había ido caminando, y él me llamó. No miré hacia atrás. Lo abandoné
cuando se estaba sofocando con su propia desesperación. Hui.
“¿Estas bien?” envié este mensaje después de mucha vacilación. El recuerdo
de ese día me ha estado pesando cada día más. El mensaje de JiMin seguía en el
chat “¿Dónde estás Hoseok?”. Le envié un mensaje a YoonGi en otro chat con sólo
nosotros dos.
Su respuesta llegó a la madrugada. Me desperté, sobresaltado por la
vibración de mi teléfono. El nombre de YoonGi aparecía en la pantalla. Me envió un
archivo musical. Me puse mis auriculares y reproduje el archivo. Escuché su
música con los ojos cerrados, recostado en la cama. Era hermoso y único, distinto a
todo lo que él había hecho antes. La alegría y la desesperación se intersectaron en
medio del dolor, y un mar azul se agitaba más allá del desierto. Las flores florecían
y se marchitaban, y las notas saltaron y cayeron de cabeza al siguiente minuto. Se
parecía a YoonGi.
Le pregunté cuál era el título de la canción, pero él respondió con otra pregunta.
“¿Cuándo vas a volver?”
La estación de tren al mediodía era tranquila. Las personas cargando sus
gigantes equipajes estaban bajando hacia la plataforma para tomar el próximo
tren. Ellos me recordaron a mí mismo el día que me fui. Estaba usando lo que usé

~ 176 ~
ese mismo día y llevando un bolso con el mismo peso. Pero mi tobillo había sanado.
No era la única cosa que había sanado. Abrí el grupo de chat en mi teléfono y puse
“¡¿Qué cuentan mis amigos?! ¡Volví! ¿Cómo han estado?”.

Traducción: Jinnie~
HoSeok
13 de Agosto, Año 22

Llegué a la sala de práctica de Just Dance por primera vez en un tiempo. Me


encontré con el sonido fuerte de la música, el aire lleno de olor del sudor, y la
habitación llena de adrenalina. Mi corazón revoloteaba cada vez que venía aquí.
Después de una ronda de fuertes y ruidosos saludos de los miembros, me senté
contra la pared y los vi practicar. ¿Cuándo seré capaz de volver a bailar? Estaba
impaciente y emocionado. Pensé en el baile del hombre. ¿Seré capaz de bailar
como él alguna vez? En ese momento, alguien se acercó y se sentó junto a mí.
Era una chica. Ella tocó mi hombro, sonriendo, y dijo, “¿Dónde has estado?,
¿has estado divirtiéndote solo?” Los dos en el espejo, estábamos sentados lado a
lado, apoyados contra la pared. “¿Cómo has estado?” Ella hizo una expresión que
parecía reprocharme por una pregunta tan retórica. Continué, mirándome en el
espejo. “¿Te he contado sobre mi mamá?” Tal vez lo haya repetido cientos de veces.
Pero ella siempre escuchaba mi historia entusiasmada. “Ella debe estar viviendo
felizmente en algún lado, ¿verdad? Entonces estoy bien. Incluso si no me vuelvo a
encontrar con ella, estaré bien si los dos somos felices.”
Ella me miró. “Y pensé que lucías como mi mamá. Pero no lo haces. He
estado ocupado tratando de entenderlo.” Ella lucía confundida. Solté una risa y
continué hablando.
“Así que, ¿cuándo te vas? No, eso no era lo quería decir. Felicitaciones, era tu
sueño.” Ella agachó su cabeza y la levantó de nuevo. “Lo siento. Debí de habértelo
dicho primero.” “Si lo sientes, cómprame comida. Te haré una buena fiesta de
despedida después.”

~ 177 ~
Deliberadamente sonreí e hice un escándalo. “Encontrémonos de nuevo
como famosos bailarines. Trabaja duro. Porque no te dejaré pasarme.” Ella asintió.
Los dos nos sentamos uno al lado del otro y nos apoyamos contra la pared.

Traducción: ~Nina

~ 178 ~
SeokJin
15 de Agosto, Año 22

La vi por primera vez en el ferrocarril. Fue hace casi un mes en un día en el


que tenía mucho en mente. Fui a ver a JungKook al hospital pero sólo me quedé ahí
por diez minutos. Raramente hablaba con JungKook cuando estaba ahí. Por alguna
razón, JungKook estaba tenso y no bajaba la guardia. No había ningún mensaje en
nuestro chat grupal. El mensaje de Hoseok, que decía que no se iba a mantener en
contacto nunca más, fue el último. Sentí que ese mensaje iba dirigido a YoonGi.
Pero, cada vez que lo leo, siento que ese mensaje va dirigido a mí por alguna razón.
Dejé el hospital y caminé a ciegas. Después de un tiempo, me di cuenta que
estaba frente a una cruce del ferrocarril. La barra de la cruce estaba abajo, y podía
ver a un tren acercándose en la distancia. Me recordó al momento en que me subí
solo a un avión en mi infancia. Puede sonar tonto, pero se sintió similar. ¿Qué
estaba esperando? Lo que sea que fuese, ¿se suponía que no debía de esperar algo
como eso? ¿Era ese sentido de pertenencia no más que una ilusión? ¿Qué era este
vacío? ¿Estaba solo después de todo? ¿Qué hice mal? Este tren de pensamientos
continuó con el viento agitado por el tren real que estaba pasando.
El tren desapareció de la vista tan pronto como se acercó. La barra se
levantó y el cruce estaba abierto de nuevo. Ella caminó hacia mí, nadando contra el
flujo del aire traído por el tren. Dejó caer su diario cuando pasó junto a mí. En su
diario estaba su lista de deseos: tomar una clase de italiano, unirse a un programa
de estancia en el templo, ser voluntaria en un refugio de animales, tomar un curso
de camarera, y compartir los audífonos con su novio mientras dan un paseo.
Smeraldo era uno de esos.
Debajo de un recorte de revista de Smeraldo, estaba el siguiente párrafo:
“El amor no es esencialmente una relación con una persona específica; es una
actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de una
persona con el mundo como totalidad. Si amo realmente a una persona, amo a
todas las personas, amo al mundo, amo la vida. Si puedo decirle a alguien ‘Te amo’,
debo poder decir ‘Amo a todos en ti, a través de ti amo al mundo, en ti me amo
también a mí mismo’.”- de ‘El arte de amar’ por Erich Fromm.

~ 179 ~
Hice muchas cosas con ella en un mes. Dimos muchos paseos, compartimos
los audífonos y escuchamos música juntos como ella quería, e hicimos juntos
voluntariado en un refugio de animales. No pudimos hacer la estancia en el templo,
pero tomamos un bus y viajamos hasta la última parada y pasamos el tiempo en
nuestra cafetería favorita.
Smeraldo es una flor que se dice que sólo crece en la parte norte de Italia.
Fui a una gran florería que quedaba cerca, nadie había escuchado nunca acerca de
esta flor. Después encontré esta florería pequeña aún en construcción. Estaba en
una esquina en la parte izquierda después de cruzar el puente a Munhyeon.
No tenía grandes expectativas cuando el dueño, que estaba arreglando unos
papeles en una esquina, se acercó a mí. Al escuchar el nombre de la flor, el dueño
me quedó viendo fijamente por un largo tiempo y me dijo que sería capaz de
entregar la flor a pesar de que su tienda no estaba oficialmente abierta todavía.
“¿Por qué tiene que ser esa flor?”
Ella no sabía que yo tenía su diario. Ella no sería capaz de imaginar que yo
seguí la lista de su diario por todas las cosas que hemos hecho juntos en el mes
pasado. Nunca le devolví su diario o le dije que yo lo tenía. Sabía que estaba mal.
Sabía que estaba casi engañándola. Quería ser claro en algunas ocasiones, pero
tenía miedo. Tenía miedo de que me dejara al igual que mis amigos. Tenía miedo
de que su corazón se volviera frío una vez que ella tenga visión de mis errores,
malas acciones, torpeza y miedo.
Quería hacerla feliz. Quería hacerla reír. Cada vez que la hacía feliz, se sentía
como si me volviera una mejor persona. Sentía como si mis defectos estaban fuera
de vista. Sólo tenía una cosa que preparar. Era la flor que significaba “la verdad no
dicha” en el lenguaje de las flores.
El dueño parecía estar desconcertado por mi solicitud de conseguir la flor
Smeraldo para el 30 de Agosto y dijo que era difícil encontrar una para ese
entonces. Pero tenía que ser ese día. Un despliegue de fuegos artificiales estaba
programado a tener lugar junto al río Yangjicheon. Ella era una aficionada del cielo
nocturno. Estaba pensando en confesar mi amor por ella cuando los fuegos
artificiales explotaran en el cielo. Estaba pensando en regalarle su flor favorita y
confiarle mi corazón en su momento favorito en su lugar favorito.
Traducción: ~Nina

~ 180 ~
TaeHyung
29 de Agosto, Año 22

Fue idea de HoSeok juntarnos para ver los fuegos artificiales. Después de su
regreso, nuestro chat grupal comenzó a sonar y zumbar de nuevo. Le dijimos
cuanto lo extrañamos en una reprochadora y acogedora manera, y HoSeok
respondió juguetonamente que deberíamos habernos dado cuenta de la
importancia de su existencia antes.
“Asegúrense de venir para ver los fuegos artificiales.” Todos respondimos
que sí. NamJoon llegaría luego de su turno de trabajo de medio tiempo, y SeokJin
también prometió venir, sin embargo más tarde, después de un compromiso.
Recordé mi sueño cuando vi el mensaje. Una mujer muerta en un accidente y
SeokJin mirándola. Ese sueño terminaba con fuegos artificiales. Pétalos blancos en
llamas caían del cielo nocturno.
Moví mi cabeza para desechar estos pensamientos. El punto de encuentro
era el contenedor de NamJoon. A veces caminaba en esa dirección cuando no podía
dormir en la noche o cuando mi papá se emborrachaba y no se comportaba. No
caminaba hacia la puerta ni me quedaba mucho tiempo como solía hacerlo. Yo sólo
daría la vuelta al pasar la estación del tren para echarle un vistazo.
Pero el depósito estaba iluminado siempre. No me había percatado cuán
inusual era, hasta ahora. Siempre estaba iluminado. Incluso cuando debería estar
durmiendo. Me di cuenta de que era una señal para entrar en cualquier momento.
No tenía manera de saber. Era sólo una suposición. Pero estaba seguro. Sin
embargo, no podía tocar la puerta y entrar de inmediato porque no sabía qué decir.
Los fuegos artificiales son mañana. Podré llegar a tiempo si me voy tan
pronto como termine mi turno.

Traducción: Venus~

~ 181 ~
YoonGi
30 Agosto, Año 22

Me bajé del autobús y caminé a lo largo del ferrocarril. Los contenedores


emergieron en la distancia. Vi a TaeHyung desde la ventanilla del autobús de
camino hacia aquí. También caminaba hacia la dirección de los contenedores. Los
demás también deberían estar viniendo.
Terminé la pieza hace varios días. Cambié la versión que le envié a Hoseok
unas cuantas veces más. Le di el título "Esperanza". Para ser honestos, el título en
realidad no coincidía con la pieza. Esta contenía mi miedo, cobardía e inferioridad.
Contenía todos los momentos que intenté evitar, alejar y por los que me reprendí.
Pero no podía pensar en ninguna otra palabra que pudiera abarcarlo todo.
El contendor de NamJoon apareció a la vista. Alguien estaba parado al
frente. Su rostro no era visible pero, según su físico, era JiMin. Me detuve y miré a
mí alrededor cuando alguien me llamó por detrás. Era alguien que me estaba
saludando desde el frente del primer contenedor.

Traducción: Lau 💜

~ 182 ~
SeokJin
30 Agosto, Año 22

Recibí el ramo de flores Smeraldo en el último minuto. Era pasado el tiempo


acordado de entrega, y estaba mirando mi reloj con impaciencia. Afortunadamente,
el camión de reparto apareció antes que ella. El dueño de la florería conducía un
camión con el logo de Flower Smeraldo en el costado.
"Lo siento. El festival de fuegos artificiales me atrasó".
Después de que la camioneta se fuera, descubrí que no había ninguna
tarjeta en el ramo, y yo la había ordenado con las flores. Llamé al propietario de
inmediato.
"Ah, voy a dar la vuelta ahora. El semáforo acaba de cambiar".
Antes de que terminara su oración, ella apareció a la vista, caminando hacia
mí por una intersección en la distancia.

~ 183 ~
Traducción: Lau 💜
JungKook
30 de Agosto, Año 22

Llegué al ferrocarril muy temprano. El aire se había enfriado después de la


puesta del sol y todo estaba oscuro. Pensé en entrar al contenedor, pero decidí
sentarme en una esquina de las plataformas de la ferrovía. Había pasado un tiempo
desde que nos encontramos todos. Un conjunto de sentimientos superaban la
alegría y la expectativa. Esto constantemente me recordaba al día del accidente.
JiMin fue el primero en llegar al contenedor. Abrió la puerta, echó un vistazo
al interior, pero no entró. Salté de la plataforma y crucé la ferrovía de nuevo.
YoonGi apareció en ese momento, caminando lentamente con los ojos fijados en el
suelo, y giró hacia atrás. HoSeok se encontraba detrás de él, cargando bolsas en
ambas manos.
Me sentí inquieto y agitado. Estaba emocionado de verlos. Pero no podía
sólo disfrutar este momento libremente. Había estado esperando mucho tiempo
por este momento pero al mismo tiempo quería salir de ahí. El primer conjunto de
fuegos artificiales estalló en el aire sin previo aviso. Las llamas blancas surgieron
en medio del cielo y explotaron en millones de brillantes y resplandecientes
pétalos con el sonido de los estallidos.

~ 184 ~
Traducción: Monie🌸

~ 185 ~
SeokJin
30 de Agosto, Año 22

El camión repartidor se detuvo repentinamente después de dar una vuelta


en U. Sus focos delanteros destellaban. Me quedé allí, impotente, en medio de la
escena mientras se estrellaba, rebotaba y caía. No pude oír ni sentir nada por un
momento. Era verano, pero el viento se sentía frío. Entonces oí algo golpeando y
rodando en la carretera. La fragancia de las flores cosquilleaba mi nariz. Volví a la
realidad. El ramo de flores de Smeraldo cayó de mi mano. Ella yacía en medio de la
carretera. La sangre comenzó a extenderse por debajo de su despeinado cabello.
La oscura sangre roja fluía por la calle.
Con un fuerte estallido, el primer grupo de fuegos artificiales aparecieron en
el cielo nocturno a la distancia. En algún lugar, oí un espejo romperse.

Traducción: Monie🌸

~ 186 ~
Epilogo

Pesadilla

~ 187 ~
TaeHyung
11 de Abril, Año 22

Era el alba cuando desperté. El olor familiar de papá y los ronquidos salían
de su habitación. El aire turbio del otro lado de la pieza de vidrio translúcido,
insertado en la puerta delantera, se agitó. Tomó sólo tres pasos desde la estrecha
entrada donde estaban todos los zapatos dispersos al dormitorio principal.
Empecé a dormir allí desde no sé cuándo.
Sentí una presión en mi espalda y hombros conforme me levantaba. Salí con
un vaso de agua en la mano. Descuidadamente me puse cualquier par de zapatos y
camine lentamente. Pasé la estación de policía, un callejón, y paso peatonal, y luego
más allá aparecieron ante mí las vías del ferrocarril. Fue antes del amanecer y la
calle estaba aún sin coches, inmersa en el silencio. El vómito de alguien de la
madrugada anterior, apestaba.
Caminé a lo largo de las vías del ferrocarril. Uno, dos, tres, cuatro. Me detuve
frente al cuarto contenedor del final. Era el de NamJoon. Agarré la manija y me
detuve. NamJoon debe estar dormido ahora. Y lo que vi en mi sueño de anoche no
debe ser más que una pesadilla.
Tomé un trago de agua y me di la vuelta. La estación del ferrocarril en
ruinas, las casas abandonadas, los árboles y mala hierba que crecían al azar por allí.
Una bolsa de plástico negro rodó hacía mí y luego voló con el aire. Era un barrio
pobre.
En mi sueño, esta área estaba envuelta en llamas. La escena entera parecía
emitir una luz trémula y ondularse. Tal vez era debido al calor o tal vez era porque
estaba soñando. El grito de alguien, algún tipo de sonido de algo quebrándose, el
sonido del llanto, y el sonido de algo desmoronándose vino a mi mente y la inundó.
Las imágenes que brillaban en la lejanía, repentinamente se acercaron a toda
velocidad. Sentí náuseas y cerré los ojos, pero era un sueño. No pude deshacerme
de esa imagen cerrando mis ojos.
Al minuto siguiente mi vista, primero bloqueada por las llamas, me empujó
a través de la gente que estaba parada de espaldas a mí, y luego todo se detuvo de
repente. Uno, dos, tres, cuatro. El cuarto contenedor era el de NamJoon. La puerta
estaba caída. Había manchas de sangre. Las llamas surgieron dentro. La gente se

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hizo a un lado una tras otra. El piso apareció a la vista. NamJoon estaba tendido allí.
Alguien dejó escapar. 'Está muerto.'
Abrí mis ojos para encontrar el techo de mi casa. Podía escuchar los
ronquidos de mi padre. Todo fue un sueño. De repente mi mano dolió. Abrí la llave
fría del grifo y extendí mi mano. Se sentía entumecida bajo el chorro de agua. Llené
una taza con agua y la bebí. Fue un sueño. Una pesadilla.

Traducción: Namly

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