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Werner Neumann Villa

Asignatura: Teoría Sociológica IV

Profesor: Marco Rodríguez Wehrmeister

Ficha n°1: “Tomándose el tiempo de vincular agencia y estructura” Margareth


Archer

Introducción

El texto que decidí trabajar será el tercer capítulo de “Teoría Social Realista: El
enfoque morfogenético” de la socióloga británica, Margareth Archer. Personalmente
veo en este texto una herramienta metodológica de construcción teórica sumamente
útil para elaborar investigaciones, particularmente en la comprensión de las
dimensiones que contempla el cambio social. A través del trabajo de lectura y
análisis de este texto espero poder aprender desde el enfoque Archeriano de qué
forma es posible conceptualizar y estudiar empíricamente las relaciones entre
individuo, cultura y sociedad.

Uno de los tantos puntos de partida de la teoría de Archer es ofrecer una opción
tanto metodológica como teórica a la dualidad de tradición proveniente desde las
escuelas del colectivismo e individualismo o subjetivismo y objetivismo, así como
también rechazarlos por estar situados en lo que se denomina como
“conflacionismo”, principio de reducción de un fenómeno como resultado de otro.
Esta última noción es clave en el planteamiento de Archer, ya que uno de los pilares
de esta teoría, es que tanto los agentes como las estructuras están dotados de
particularidades y propiedades autónomas que son irreductibles entre sí, poniendo
el enfoque de la teoría en el carácter emergente de lo social; “la sociedad es una
realidad emergente”. (Archer, 1995)
Desarrollo

Margareth Archer introduce el tercer capítulo argumentando que las personas


somos capaces de sentir tanto libertad como constreñimiento, ser capaces de trazar
nuestro destino a la vez que una fuerza externa e impersonal nos va restringiendo,
el rechazo de la sensación de ser un títere de las estructuras, pero también la
imposibilidad de ser titiritero. El argumento anterior es clave en la teoría Archeriana
y culmina en la vinculación entre agencia y estructura, que sólo puede darse en el
marco de un juego mutuo a través del tiempo, la no inclusión de la noción de
temporalidad implica, desde la perspectiva de Archer, la no resolución del problema
entre agencia y estructura.

. Se trata así de un “dualismo analítico” que la autora sostiene están basados en


dos principios. Primero, la dependencia de una perspectiva del mundo social como
estratificado, en que las propiedades emergentes de las estructuras y de los agentes
no pueden ser reducidas o tratadas como epifenómenos, para Archer, esto
supondría que no son separables analíticamente. Segundo, agencia y estructura,
no son coextensivas, ni tampoco covariantes en el tiempo, cada una tiene sus
propiedades autónomas y emergentes, lo que implica que sea capaces de variar de
manera independiente y estar desfasadas en el tiempo entre sí, en otras palabras,
el dualismo analítico es una metodología sustentada en la “historicidad de la
emergencia”. Archer comprende a la morfogénesis y la morfoestasis como un
mismo enfoque de teoría social que es realista ontológicamente y que complementa
al realismo al hacer explícito el dualismo analítico, demostrando así utilidad
metodológica en el análisis social práctico.

Para Archer, el esquema de covariabilidad en el tiempo se explica a través de dos


premisas sencillas;

“…que la estructura antecede a la(s) acción(es) que la transforma, y que la


elaboración estructural necesariamente viene después de aquellas
acciones...A pesar de que las tres líneas (Esquema n°1, Secuencia
morfogenética) son de hecho continuas, el elemento analítico consiste solo
en quebrar los flujos en intervalos, determinados por el problema entre
manos: dado cualquier problema y su periodización correspondiente, la
proyección de las tres líneas hacia atrás y hacia adelante conectaría con los
ciclos morfogenéticos anterior y posterior. Esto representa un fundamento
sólido para la comprensión de las propiedades sistémicas de estructuración
en el tiempo, lo que permite la elaboración estructural.” (Archer, 1995)

En este punto, Archer ejemplifica de manera muy práctica con el caso de la


alfabetización de la población cubana. Tras la revolución cubana, Castro impulsa
como medida contra la analfabetización el “cada uno le enseña al otro”.
Hipotéticamente, en principio el índice de alfabetización se encontraba en el 5%, la
alfabetización tardó aproximadamente un año y la implementación de esta política
tuvo un éxito de un 95%. En la figura n°2 presentada en el texto, se puede observar
que pese a la sencillez las curvas evidencian puntos decisivos acerca de las
relaciones entre el tiempo y la secuencia morfogenética. Archer argumenta que las
estructuras influencian el tiempo de erradicación mediante su efecto en la población
capaz de transformarla (Archer, 1995). En este caso, la variación entre más y menos
tiempo, así como el “grado” de impacto del cambio estarán supeditados a las
propiedades estructurales, que en este caso serían destreza, conocimiento,
acumulación de capital, etc. Para la autora, la estructura es un elemento que
siempre va a resistirse temporalmente y que dicha resistencia se interpreta a partir
del condicionamiento del contexto. En otras palabras, habrán grupos que tardarán
más tiempo en alfabetizarse.

Otro punto interesante de este ejemplo, es su uso en las interacciones; los agentes
que ya sabían leer y escribir no eran “responsables por su distribución en la
población”, por tanto las propiedades emergentes de esté grupo tenían lugar gracias
a las políticas educacionales que a su vez forman parte de estructuras propuestas
por actores ya muertos. (Es importante mencionar esta noción de la teoría
archeriana “El mundo en el que vivimos es una estructura que heredamos de
actores que ya murieron”). Para concluir con el ejemplo propuesto, si la política tiene
resultados favorables, no es que de paso de una estructura (analfabetismo) a otra
estructura (alfabetismo), Archer dice que la sociedad es resultado del juego mutuo
entre agencia y estructura, y que esta, resiste el cambio y que jamás es lo cómo se
desea.

Finalmente, Archer va concluir el tercer capítulo, explicando las deficiencias de las


ideas conflacionistas. En primer lugar, existen al menos tres tipos de conflacionismo;
el primero, el conflacionismo ascendente corriente teórica de la individualidad
metodológica, sitúa a las estructuras como un mero resultado de la acción individual
y por tanto, la estructura pasa ser un epifenómeno de la agencia. El segundo, el
conflacionismo descendente corresponde a la teoría estructuralista y propone que
la acción individual es resultado de las estructuras, siendo así la agencia un
epifenómeno de la estructura. En último lugar, Archer denomina como
conflacionismo central, a la perspectiva de Anthony Giddens, su idea de
estructuración sitúa a la praxis social en el centro de la teoría.

Conclusiones y reflexiones

Es inevitable al leer a Archer no pensar en Thomas Khun y su noción de paradigma,


principalmente porque es evidente que el desarrollo teórico-metodológico de la
autora tiene mucho de revolucionario. La propia Archer habla de desafíos para la
sociología, retos que implican una reconciliación desde el punto de vista teórico,
dicha reconciliación asume la existencia de las incongruencias metodológicas que
deja el conflacionismo y la crisis –en el sentido Khuniano de la palabra- que abre
esta teoría, es por ello que ya no hay espacio para asociarse con ninguna de las
tesis conflacionistas. De alguna forma, esta teoría que aún sigue muy fresca, quizás
sustente apenas las bases de un desarrollo teórico mucho más complejizado del
que podamos leer hoy en nuestra disciplina.
Bibliografía
Archer, M. S. (1995). Teoría social realista: En enfoque morfogenético. Ediciones
Universidad Alberto Hurtado.

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