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Jennifer Odet Rivera LLacsahuache - VII Ciclo Filosofía de la Religión

“Una cosa que piensa es una cosa que duda, que entiende, que concibe, que
afirma, que niega, que quiere, que no quiere, que imagina también y que siente”.

René Descartes

El Dios de Descartes

Uno de los principales filósofos que abren paso en la época de la modernidad,


con una brillante trayectoria, gran pensador, llamado a su vez como el padre de la
racionalidad René Descartes conocido por sugerir la puesta en duda de todo lo
que hasta ahora se ha venido considerando como existente, esta duda no suponía
creer incognoscible lo existente, era tan solo un recurso para hallar el principio
absolutamente fidedigno del saber.

Sin embargo hay algo de lo que el no duda en un solo momento, es la idea de


Dios que tiene en sí mismo y de que este existe. Es muy llamativo esto porque en
una época donde empieza a tomar fuerza la nueva ciencia y donde el rechazo de
lo medieval estaba al orden del día, sale un filósofo racionalista, que se supone
debería ser enemigo número uno de lo que no se puede comprobar racionalmente
sino solo especulativamente, a hablar sobre la existencia de Dios y a ponerlo
como fundamento y garante de todo su sistema filosófico, en este contexto nos
preguntaremos ¿Cómo es que Descartes demuestra la existencia de Dios?
Creímos oportuno introducirnos en la búsqueda y análisis de sus obras.

Descartes se convierte en el primer pensador eminente de la Edad Moderna, cuya


obra, a diferencia de los nuevos ensayos filosóficos del Renacimiento, habrá de
imprimir carácter permanente a la conciencia moderna, nadie encarna mejor el
moderno ideal de la certeza matemático-filosófico absoluta que el genial creador
de la geometría analítica y de la filosofía moderna, nació el 31 de marzo de 1596
en La Haye en Touraine, cerca de Poitiers. Se le considera el padre del
racionalismo moderno por su gran énfasis de pasar todo por el juicio de la razón.
Se le conoce por su famosa frase “Cogito ergo sum” - Pienso luego existo – que
se convirtió en característica fundamental de su sistema filosófico.

Aunque lo que en verdad fundamentó el edificio del pensamiento cartesiano es


Dios a quien le dedica dos capítulos de sus “meditaciones metafísicas” publicada
en 1641 que tiene como principal objetivo la demostración de Dios mediante
razonamientos lógicos y de definir las bases del conocimiento del momento con el
fin de disponerlo sobre unas bases más sólidas de las que había hasta entonces.

En resumen y en palabras del autor, podríamos decir que Descartes busca


encontrar “la verdad” de las cosas a través de la razón a la demostración de su
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existencia. Por eso en este trabajo vamos a ver como demuestra Descartes la
existencia de Dios en su pensamiento.

1.-Concepción del Dios de Descartes:


1En el transcurso de su obra vemos que en la tercera meditación se ha basado en
una serie de pruebas para comprobar la existencia de Dios comenzando por
eliminar todo lo percibido por los sentidos incluyendo su propio cuerpo, para
quedarse con lo único que tiene como seguro ,que es un ser pensante, asi
comenzando desde cero acepta como verdadero solo lo que pueda entender con
su pensamiento el cual cabe mencionar que lo que jusga como verdadero en su
pensamiento no es necesariamente existente fuera de él, como por ejem
imaginemos un centauro es verdadero como idea, aunque sea falso
materialmente, aunque no existan materialmente, si existen en el pensamiento, un
ejemplo de esto son las leyes geométricas y matemáticas como 2 + 2 = 4 aunque
no tengan una realización física son verdaderas en sí mismas como ideas,
entonces para Descartes Dios solo se puede concebir de dos formas Las dos
formas como Descartes concibe a Dios es como esa sustancia infinita y como el
ser perfecto. Estas dos concepciones están entrelazadas entre si ya que la una
exige la otra, pues el ser perfecto tiene que ser infinito y la sustancia infinita, por
ser infinita, es perfecta.

1.1 Sustancia Infinita:


2En esta parte Desartes nos quiere explicar como es que entiende o concibe a
Dios, de modo que para él no sería posible concebir un Dios que no sea infinito ya
que de ser finito implicaría tener una causa en otro ser superior por ende no sería
un Dios por lo cual dice: 3¿de dónde puede el efecto sacar su realidad si no es de
la causa?. El infinito contiene todas las perfecciones.

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Cerraré los ojos ahora, me taparé los oídos, dejaré de hacer uso de los sentidos; borrare inclusive de mi
pensamiento todas las imágenes de las cosas corporales o, o al menos, ya que esto es casi imposible, las
tendré por vanas y falsas; y así, en comercio solo conmigo y considerando mi intimidad, procuraré poco a
poco conocerme mejor y familiarizarme más conmigo mismo . Soy una cosa que piensa, es decir, que duda,
afirma, niega, conoce pocas cosas, ignora otras muchas, ama, odia, quiere, no quiere, y también imagina y
siente; pues he notado anteriormente, aunque las cosas que siento e imagino no sean acaso nada fuera de
mí y en sí mismas, estoy sin embargo, seguro de que esos modos de pensar, que llamo sentimientos e
imaginaciones, en cuanto que solo son modos de pensar, residen y se hallan ciertamente en mí.

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Además la idea por la cual concibo a Dios soberano, eterno, infinito, inmutable, omnisciente, omnipotente
y creador universal de todas kas cosas que están fuera de él, esa idea, digo, tiene ciertamente mas realidad
objetiva que aquellas otras que me representan sustancias finitas.
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Descartes demuestra la existencia de Dios diciendo que los humanos somos una
sustancia que desea, y si desea es porque le falta algo, y si le falta algo es porque
hay algo mejor, completo, perfecto.
4Dios es entendido entonces como aquella sustancia infinita por la cual todas las
cosas existen, se sustentan pues han sido creadas y producidas por él, Dios es
todo, distinguiendo lo que en ese momento se comprendía por la tradición
cristiana la cual pensaba de Dios no como una sustancia sino más que todo como
una persona que tiene por característica esencial lo divino.
5Yo= Finito; Dios = infinito

1.2 Ser Perfecto


6Más adelante encontramos que la segunda concepción que tiene Descartes
sobre Dios es que en él está en acto todas las perfecciones que están en potencia
las criaturas, Dios existe y es la causa de la idea que yo tengo de tal perfección
absoluta.

2.-Demostrando la existencia de Dios

Basándonos en las meditaciones metafísicas tres y cinco Descartes llega a


demostrar la existencia de Dios por varias vías teniendo en cuenta un fin, capitulo
en el cual despejaremos el fin que tiene por objetivo, las demostraciones y cuáles
son esos tres argumentos que utiliza para demostrar que Dios existe.

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Esa misma realidad o perfección no está en mi formal o eminentemente, y, por consiguiente, que no puedo
ser yo mismo la causa de esa idea, se seguirá necesariamente que no estoy solo en el mundo, sino que hay
alguna otra cosa que existe y es causa de esa idea. (Dios causa de las ideas)

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Solo queda pues, la idea de Dios, en la que es preciso considerar si hay algo que no pueda proceder de mi
mismo. Bajo el nombre de Dios entiendo una sustancia infinita, eterna, inmutable, independiente,
omnisciente, omnipotente por la cual yo mismo todas las demás cosas que existen (si existen algunas) han
sido creadas y producidas.

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Y, por consiguiente, es necesario concluir de lo anteriormente dicho que Dios existe; pues si bien hay en mi
la idea de la sustancia, siendo yo una, no podría haber en mi la idea de una sustancia infinita, siendo yo un
ser finito, de no haber sido puesta en mí por una sustancia que sea verdaderamente infinita.

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Y no debo imaginar que no concibo el infinito por medio de una verdadera idea y si solo por negación de lo
finito, como la quietud y la oscuridad las comprendo porque niego el movimiento y las luz; no pues veo
manifiestamente, por el contrario, que hay más realidad en la sustancia infinita que en la finita y, por tanto,
que, en cierto modo, tengo en mi mismo la noción de lo infinito antes que la de lo finito, es decir, antes la de
Dios que la de mi mismo; pues ¿sería posible que yo conociera que dudo y que deseo, es decir, que algo me
falta y que no soy totalmente perfecto, si no tuviera la idea de un ser más perfecto que yo, con el cual me
comparo y de cuya comparación resultan los defectos de mi naturaleza?
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1. El Porqué de las Demostraciones de Descartes:

En ninguna de sus obras Descartes afirma que su intención es el demostrar la


existencia de un Dios, a través de las meditaciones metafísicas nos damos
cuenta que su línea va más por el querer demostrar ésta existencia para atar
cabos sueltos que sabe que se encontrara mas adelante y asi será posible
progresar progresar más alla del punto de partida del sistema cartesiano y por
esta exigencia de salvación es por ello que Descartes se encuentra en esta
búsqueda de la demostración o tratamiento de Dios.

2. Demostración de la existencia de Dios

Para proceder con esta demostración y así salvar el sistema filosófico que
había elaborado el cual tiene como punto de partida la duda metódica, lo hace
sustentándolo en tres “vías”:

 La infinitud de dios y su perfección (tercera meditación)


 El argumento de la existencia (quinta meditación)

2.2.1 La idea Innata de Dios

Esta prueba o demostración se basa en el principio de causalidad eficiente, en


esta primera demostración para Descartes las ideas son nacidas conmigo
mismo, desde el momento que fui creado, por lo tanto o bien estas ideas
nacido conmigo o han sido hechas por mí puesto, ya que aún no he
descubierto su origen.

Entonces va a tratar de encontrar juicios que no hagan sino expresar y traducir


lo que las ideas contienen.

Entre las razones que expresa comenta que hay tres clases de ideas: ficticias,
adventicias e innatas que más adelante pasara a convencerse que no son los
juicios correctos los que sustenta, 7La idea de Dios no es una idea adventicia,
pues nada hay en la experiencia infinitamente perfecto, de mnera que la

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Por otro lado bien es adquirido quizás al experimentarlo en mí mismo que esas
ideas no dependerán de mi voluntad, pues muchas veces se me presentan, a
pesar mío, como ahora, quiéralo o no, estoy sintiendo calor y por eso estoy
persuadido de que ese sentimiento o idea del calor la produce en mí una cosa
diferente de mí, esto es, el fuego cerca del cual estoy sentado.
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consideración de las ideas adventicias no conduce a nada; la aceptación


inmediata y directa del realismo sensible no es posible. 8 Y tampoco puede ser
una idea facticia, construida a partir de la idea de lo finito por vía negativa
(como había sostenido Tomás de Aquino) según Descartes, es al revés: mi
idea de lo finito supone la de lo infinito (no podríamos ser conocedores de
nuestra finitud y de nuestras limitaciones a no ser que pudiéramos
compararnos con la idea de un ser infinito y perfecto).

Por lo tanto, las Ideas que encuentro en mi mente y que no son facticias o
arbitrarias, como la idea de triángulo, la idea de Dios ha de ser una idea innata
(una idea que se encuentra en mi mente). Ahora bien, ¿puedo ser yo la causa de
tal idea, como lo soy de la idea de triángulo? No, porque en la causa ha de
hallarse al menos tanta perfección como en el efecto. Siendo yo imperfecto, no
puedo ser la causa de una idea perfecta. Luego su causa ha de ser Dios mismo.
(Queda así demostrada, por la presencia en mí de la idea de Dios, la existencia
del Mismo).

Es sobre la idea innata de Dios y este principio que se va a construir la


argumentación que concluye en la existencia real de Dios. Se da en la idea que de
Dios tenemos, una realidad objetiva infinitamente superior a las restantes
realidades objetivas de las otras ideas. Esta realidad es o el pensamiento u otra
idea en nuestro pensamiento u otro ser distinto de nuestro pensamiento.

En cuanto tal, vale decir a título de hecho, ella tiene una realidad formal o actual,
ya que acto o hecho es lo mismo. Pero además la idea representa o se supone
que representa un objeto; este acto de concebir que constituye la idea es al mismo
tiempo la concepción de algo, o si se prefiere, la idea tiene un contenido. En tanto
la idea lo contiene, ella tiene una realidad objetiva.

2.2.1.1 La realidad objetiva de las ideas no es la misma en todas, nos dice


Descartes sino que cada una tiene su propio grado.

Tampoco es probable que la realidad objetiva de la idea de Dios proceda de


otra idea ya que esta otra, para ser causa de la primera, debería contener igual
de realidad objetiva que la primera lo cual llevaría a concluir que la idea de
Dios procede de otra idea de Dios. Esto hace que caigamos en un círculo
vicioso donde llevaría a una infinitud de ideas de Dios y el problema quedaría
sin solucionarse. 9De todos modos la conclusión, grosso modo, sería que: para

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La cual puede que esta idea proceda en primer lugar porque la naturaleza me lo
enseñe.
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Se trata ahora de explicar esta conclusión al problema que descartes se plantea, tras haber descubierto el
cogito, y luego fijar el criterio de la certeza, al problema al problema que resulta no ser otro que el de la
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explicar la realidad objetiva de una idea se necesita una causa adecuada a la


realidad.

2.2.1.2 La realidad objetiva de Dios procedente de otro ser


10Al parecer ésta es la opción más razonable, pues claro está que éste ser
debe ser un ser tan perfecto y tan infinito tanto en el orden formal como en la
idea de Dios en el orden objetivo. Este ser solo puede ser Dios.

Hombre = sustancia (siendo yo una sustancia no podría haber en mi la idea de


una sustancia infinita, siendo yo un ser finito) imperfecto.

Dios= ser perfecto (A Dios lo concibo actualmente infinito y en tal alto grado,
que nada puede añadirse a la suprema perfección que posee), siendo un ser
formal y actual.

2.2.2 La noción de perfección e imperfección


11Aquí Descartes trata de dilucidar su existencia analizando su porvenir,
Descartes es muy consciente de que el como cosa pensante no tiene todas las
perfecciones y que por lo tanto el mismo no se pudo haber dado el ser. Porque
es imposible que un ser que conozca que hay algo mas perfecto que él se aya
dado el ser a si mismo.

Por lo tanto se da cuenta que no pudo darse a si mismo, sino que proviene de
otro ser que es más perfecto que él, debe ser eso que conoce como más
perfecto que si mismo, en este caso Dios. Por lo tanto si yo como cosa
pensante, que existo, entonces Dios necesariamente también existe.

Además, continúa Descartes, puesto que existen muchas perfecciones que yo


no poseo, mi existencia debe depender de un ser más perfecto que yo, pues si

existencia de Dios. ¿Cómo salir de mí? Eso he de lograrlo si en mí encuentro alguna idea cuya realidad
objetiva exceda mi realidad formal; porque entonces no tendré, ni formal, ni eminentemente con que dar
razón de dicha realidad .
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Pero además tengo en mí la idea de Dios. Ella es la única que no puede provenir de mi. Y en
efecto su realidad objetiva es infinita: “por el nombre de Dios entiendo una realidad infinita,
eterna, inmutable, independiente, omnisciente, omnipotente, y por la cual yo mismo y todas las
demás cosas que existen (si es cierto que existen) han sido creadas.

11 Y pregunto: ¿de quien tendría yo mi existencia? Tal vez de mi mismo o de mis padres o bien de
algunas otras causas menos perfectas que Dios, pero no se puede imaginar nada más perfecto ni
siquiera igual a Él. Ahora bien, si yo fuese independiente de todo lo demás y fuese yo mismo el
autor de mí ser, no dudaría de cosa alguna, no concebiría deseo alguno: no me faltaría ninguna
perfección, pues me habría dado a mi mismo todas aquellas de las cuales tengo en mi alguna idea
y así seria Dios.
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yo existiese por mí mismo, independientemente de cualquier otro ser, me


hubiese dado todas las perfecciones que concebía en Dios.

2.2.3 Existencia

Para la última prueba se ha analizado la quinta meditación la cual se apoya en


declarar la existencia como algo inherente a la perfección, Descartes nos da otro
argumento a favor de la existencia de Dios: “del hecho de no poder concebir a
Dios sin la existencia, se sigue que la existencia es inseparable de él, y, por tanto,
que verdaderamente existe.”

Afirma que la idea de triángulo conlleva de modo claro y distinto sostener que sus
ángulos sean iguales a dos rectos.

60
=

60 60 90 90

Esto no demuestra que existan triángulos en el mundo, pero sí demuestra, de


modo necesario, que no puede concebirse un triángulo en el que sus tres ángulos
no sean iguales a dos rectos. Respecto a la idea de Dios, Descartes afirma que ve
de modo claro y distinto que es un ser absolutamente perfecto. Pero, además, en
este caso, tal idea debe ir acompañada necesariamente de la existencia, porque
negar la existencia de un ser perfecto sería tan contradictorio como negar que en
el triángulo sus tres ángulos sean iguales a dos rectos.

El filósofo nos dice que nosotros percibimos la esencia de los objetos, de tal
manera que sin haberlos visto podemos tener una idea clara de ellos. De la misma
manera nosotros tenemos una idea de la esencia de Dios: la fe, y es una idea
clara y distinta; además Dios es perfecto y sólo se puede ser totalmente perfecto
existiendo: No puede haber luz sin oscuridad de la misma manera que no puede
haber la perfección y no existir.

Descartes, para probar la existencia de Dios argumenta tener el mismo grado de


certeza que en las verdades matemáticas, pues la existencia de Dios no puede
separarse de su esencia, al igual que no se puede separar de la esencia del
triángulo la magnitud de que los tres ángulos son iguales a dos rectos. También no
indica que del hecho de no poder pensar a Dios privado de existencia, viene a
darse que la existencia es inseparable de Dios, y consiguientemente, que Éste
existe en realidad, y no porque lo crea su pensamiento o imponga una necesidad
a alguna cosa, sino porque la necesidad de la cosas misma, es decir, de la
existencia de Dios, le obliga a pensarlo. Aún así, continúa diciéndonos Descartes,
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él podría persuadirse de que se estaba engañando, pero no una vez que ha


percibido la existencia de Dios, y que Éste no es engañador, aunque no recuerde
lo argumentado, y tan solo recuerde el hecho de haberlo percibido clara y
definidamente.

Conclusiones:

 Cabe resaltar el constante esfuerzo de Descartes por demostrar la


existencia de Dios en una época donde se rechazaba el medioevo y su
paradigma acerca de Dios.

 El Dios de Descartes se convierte en fundamento de su sistema y garante


de la verdad.

 Sus reflexiones han aportado en gran medida a la búsqueda que hace el


hombre de Dios desde la mera razón.

 El gran trabajo que realiza Descartes en la búsqueda de las


demostraciones de la existencia de Dios, en su época era un gran avance.

 En este sentido al poner a Dios como garante de la verdad


automáticamente le estaría atribuyendo a la verdad las mismas
características de Dios., esto hace que una verdad de la realidad sea
inmutable, objetiva, pues Dios posee una realidad objetiva, y absoluta ya
que Dios es el único dios que puede concebir y por lo tanto absoluto.

 En todo caso, en la medida en que Dios es el fundamento último de la


certeza, representa la clave de bóveda del sistema de Descartes. Hay que
subrayar aquí este papel central de Dios en la filosofía racionalista de la
Edad Moderna: la razón y la verdad dependerían en última instancia del
poder de Dios.
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Bibliografía:

 Discurso del método – Meditaciones metafísicas (René Descartes)


Editorial: Boreal, 1998.

 El sistema de Descartes (Octave Hamelin)


Editorial: Losada S.A – Buenos Aires

Internet:

 http://lalechuzadeutrera.blogspot.com/2013/01/descartes-y-las-pruebas-de-la.html