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JIBARISMO ACTUAL

Angel Leonel Fernández Arce


Docente de Formación General UCV

“Piense Usted. Como quiera y pueda, pero piense.


Luego razone su pensamiento con los demás,
para pensar mejor”
Fernando Savater: FIGURACIONES MÍAS

Era un día cualquiera, paseaba por una mañana soleada, admirando las calles de Cusco (según
Rodolfo Cerrón-Palomino no significa “centro u ombligo del mundo” sino “Cuzco: la piedra
donde se posó la lechuza”, expuesto claramente en su texto titulado Cuzco: la piedra donde se
posó la lechuza. Historia de un nombre, el cual recomiendo), viendo lo majestuoso y colosal de
las paredes incas, especialmente la calle estrecha que conduce a la Piedra de los Doce Ángulos.
Cuando de pronto, una joven estudiante de secundaria, lo intuyo por el físico y la apariencia,
con el gesto adusto y fastidiado, esgrimió una frase que resume nuestra actual situación cultural:
“otra vez, viendo piedra sobre piedra”. La miré asombrado, estupefacto y desconcertado.
¿Cómo podía estar en el Cusco y sentirse así? ¿Cómo era posible tremenda ofensa al Imperio
Inca? ¿Acaso la estética no funciona en esta juventud llena de fast food y celular touch? Las
promociones de los colegios van más que todo a visitar discotecas y a hacer vida social antes
que conocer nuestro legado histórico y cultural

Me di cuenta que aquella joven era el reflejo de nuestra sociedad: que los restos arqueológicos
son sólo una ubicación espacial de “algo”, que la cultura nos había abandonado hacía ya mucho
tiempo, que la lectura es una recomendación aburrida, que lo importante es la moda y el
consumismo y que la escuela no era más que un requisito impostergable y pasado de moda para
ser “alguien” en la vida.

La prioridad en la mayoría de los jóvenes es lo práctico, instantáneo y pasajero, lejos de la


responsabilidad de lo planificable y los proyectos a largo plazo, con mayor inclinación hacia la
inanidad. La diversidad de estímulos permite ello y se fortalece por la dejadez de la familia, más
preocupada en acumular dinero, comodidades o “bienestar” que en invertir en su familia y no
me refiero a lo económico solamente sino a invertir en tiempo y educación; tiempo para
disfrutar de momentos juntos, en actividades diversas pero junto, y educación para ir
enrumbando el camino. Todo es más visual, más atractivo a la vista. Nótese ahora que la
publicidad está dirigida ya no a los padres sino a los jóvenes pues, a diferencia de ayer, el joven
de hoy tiene dinero, hay más necesidad de consumir y satisfacer lo que se ofrece como si fuese
obligatorio para ser incluido en su grupo.

Los cambios se han ido dando poco a poco, notándose especialmente a nivel de sistema
educativo pues es notoria la escasa predisposición de un buen grupo de estudiantes a trabajar
dentro de las horas de clase. Lejos están los esfuerzos por hacer un trabajo honestamente
direccionado, la preocupación y el temor por faltar o por llegar tarde, la vergüenza por no
realizar un trabajo o salir desaprobado en un examen. Hoy los cánones han cambiado para mal:
faltar cuando se desee es una constante, estar frente a la Institución Educativa con la intención
deliberada de llegar tarde, salir desaprobado es, asimismo, motivo de orgullo y esto es aún
mayor si la calificación es la más baja, uso de un lenguaje procaz o coprolálico, etc., etc.

El resultado es una juventud sin los recursos intelectuales necesarios tanto para lo académico
cuanto para desarrollarse óptimamente en este mundo competitivo. Quizá la muestra más
tangible sean los resultados que la Prueba Pisa arroja sobre la educación peruana. Por ello, los
resultados que nos muestran los medios de información que tan ligeramente dirigen su mirada
acusadora a la docencia cuando todos somos responsables directos de ello. Recuerdo ahora un
informe periodístico donde el reportero ofrecía, en un mosaico, cuatro fotografías, tres de ellas
de héroes nacionales y una de un personaje de la farándula. ¿A quiénes reconocía el joven
universitario entrevistado frente al campus de su universidad? Las respuestas dadas,
obviamente, iban dirigidas al personaje de la farándula, con una convicción que llegaba hasta el
orgullo y una displicencia e indiferencia notables ante el hecho de que las demás imágenes
ignoradas correspondían a héroes nacionales. Esto se justifica si alguno de nosotros le
pidiésemos a un joven cualquiera que nos mencione algunos héroes, fechas importantes o
detalles de la cultura de cualquier región de país. Sin embargo, esto se contrasta cuando a
aquéllos mismos jóvenes les preguntáramos qué parejas de la farándula se han formado, quien
discutió con quien, y lo que es más indignante: se saben sus nombres, apellidos y en que grupete
están…. Simplemente indignante. Destaco un detalle, ¿se han dado cuenta que en las aulas
escolares no existen cuadros de héroes nacionales?

Los dueños de las televisoras desean lograr, al menos eso parece, la acefalía total de sus
televidentes justificándolo por ganancias económicas debido a esa bendita palabra que todo lo
permite: rating. No ofrecen, salvo el canal del Estado -que por obvias razones no se ajusta
solamente a lo comercial-, programas educativos. Sólo distracción vana, entretenimiento que
hace soñar a las amas de casa y hacen ver emocionante a los juegos de equipo que demuestran
competitividad, aparte de “marketearse” con pleitos, peleas y parejas formadas, alentando, de
este modo, el morbo de los demás. Bajo el escudo de la libertad de prensa y de pensamiento,
los canales se coluden para sobrepasar los límites que propone ANDA sobre la calificación de los
espectadores por edades. De este modo, por ejemplo, se muestran a jóvenes bailando
sensualmente o con besos apasionados en horarios “supuestamente de protección al menor”.
¿La televisión al servicio de la cultura? Te propongo un reto: menciona cinco programas
educativos en los canales comerciales… mejor sigamos.

Por ello, para hacer la televisión más opiácea, los canales han tramado una seria de artilugios,
bajo el amparo de la libertad de expresión y difusión de programas, para conducirnos hacia la
burricie incentivando la estupidez colectiva con programas que adormecen la capacidad crítica
del televidente, ocultando los reales problemas de la sociedad, mostrándonos sangre y delitos
que nos permiten vivir agazapados en casa temerosos de que esos delitos nos alcancen o a uno
de los nuestros. Esta sensación de inseguridad se ve no sólo por lo que otorga la televisión sino
nuestro vespertino trujillano “Satélite” que parecería más un obituario regional. Como
popularizara Winston Churchill, pero cuya frase original es de Lord Byron, “sangre, sudor y
lágrimas” nos ofrece este medio escrito.

Un cambio significativo también es el consumismo desmesurado de los jóvenes, evidenciado en


sus accesos a medios económicos que antaño eran inimaginables. Jóvenes con el dinero justo
para sus pasajes de antaño ha cambiado por jóvenes con dinero más que suficiente para la
juerga, el despilfarro y el consumo desmedido. Este acceso aleja al joven de las necesidades de
prepararse intelectualmente. Esto me hace recordar la frase de mi padre: “Joven que tiene
dinero, no le interesa el estudio”. Y es así, puesto que al tener dinero en mano y sin
responsabilidades en el hogar, tienden a creer que así es mejor y como con el estudio hay más
esfuerzo que dinero, en la mayoría de las veces optan por un trabajo mal remunerado. Acaso,
¿no entienden que forjarse un futuro profesional o técnico genera derechos que van a permitir
un mejor desarrollo personal, familiar y profesional? ¿De que se gozarán de derechos como
vacaciones, feriados, tiempo de servicio y jubilación? Pero no. Totalmente indiferentes a esta
necesidad futura. Desmesuradamente preocupados están por el celular de última tecnología
(hasta de marca ACME), la ropa de “marca”, las salidas a discotecas, cortejar a el/la joven de
moda. Viven el hoy y no se proyecta hacia un futuro mediato. Si se manifiesta en lo laboral, se
abre un mayor abismo sobre el desarrollo cultural. Miremos a nuestros jóvenes, muchos de
ellos, se alejan de la lectura, la “inmensa minoría” conoce de geografía, historia y puede
reconocer la labor de muchas personalidades nacionales e internacionales, del pasado y del
presente, se expresa con criterio y tiene un acercamiento hacia la lectura. Miremos las
bibliotecas, antaño lugares donde el silencio era lo común y los estudiantes encerrados en
consultas bibliográficas y lecturas feroces, hoy son centros de reuniones coloquiales y digestivas,
amenas tertulias llenas de risas estridentes y comentarios insensatos.

Esta situación hace que nos enfrasquemos en todo menos en la cultura y vemos los adultos,
sobresaltados y resignados, las nuevas condiciones que propone esta sociedad. Tanto así que
nuestros padres conocen más de historia, geografía o cultura general que muchos de los jóvenes
de hoy. ¿Es que acaso se está reduciendo nuestra cabeza?, dijo una señora sobresaltada, al mirar
la televisión, orgullosa de saber la respuesta ante una pregunta dada a un joven fisicoculturista.

Todo ello me hizo recordar a una tribu amazónica, los Jíbaros, especialistas en reducir cabezas
ya sea como trofeo de guerra o para no permitir la venganza del difunto atrapando su alma en
esa cabeza reducida. ¿Y es que nuestra sociedad va camino a verse reducida en su masa
encefálica a su mínima expresión? Tamaña pregunta que merece un comentario según este
humilde servidor.

Empecemos diciendo que el término Jibarismo no está contemplado en el Diccionario de la Real


Academia española pero se puede perfectamente aplicar a este criterio. Ante este término,
aplicando la metáfora, se han rendido diversos estudiosos para hacernos ver la calamitosa
realidad que el hombre está viviendo. Desde llamarnos homo videns, como lo hace Giovanni
Sartori hasta considerarnos homo stultus, hombre estúpido, como lo considera Charles Richet,
tan misántropo como don Manuel González Prada o Juan Pablo Castel, personaje del Túnel, obra
maestra de Ernesto Sábato.
El Jibarismo permite que la élite pueda dominar a la población, cual rebaño, a través de una
televisión y prensa hermanadas en ese fin. La distracción como forma más rápida de ocultar los
problemas relevantes es el mejor fruto de la élite. Y han logrado pasar por alto problemas o
noticias muy importantes para la sociedad como: el satélite UAPSAT-1, desarrollado en el Perú,
que está en órbita y que estudiará el clima peruano; las demandas decisivas del Tribunal
Constitucional sobre la posible postulación de la Primera Dama, la ley de Reforma Magisterial,
entre otros; en qué se están invirtiendo las Reservas Internacionales; la deforestación en la selva
amazónica, etc.

Más que atrapar el alma o no permitirle vengarse a la víctima, como los jibaros ante la reducción
de cabezas, hoy se entiende por contagiar el desgano ante lo intelectual, la aceptación por
sumisión de lo impuesto y la satisfacción por obtener dinero (mayormente ese es el fin) poco o
mucho, legal o ilegal.

Estas condiciones alejan a la población de lo realmente importante: otorgarle a nuestra sociedad


los elementos necesarios para avanzar. Recalco, avanzar no en el terreno económico del cual
tenemos medalla de oro, especialmente para los grupos de poder, sino avanzar como grupo
humano que conoce la valía de su propia producción, cuestionando críticamente los sucesos que
enfrenta cotidianamente; que le otorga a la Educación el sitial que merece pues lo que desean
los grupos de poder es mantener el statu quo basado en el lema “no pensar”. Traigo a colación
la frase del gran Jean Paul Sartre: “la estupidez es opresiva”, pues aletargando, estupidizando al
extremo a la población es que este sistema prevalece cual ovejas siguiendo a otros sin conocer
el rumbo… un ciego guiando a otro ciego.

Lo dicho designa nuestra cultura, no nos permite avanzar. Como muestra dos ejemplos: jóvenes
escolares devastan la huaca el Dragón lanzándose objetos que dañan los frisos chimúes y más
aún lo exponen en las redes sociales, cual victoriosos generales después de la guerra; vergüenza
para nosotros mismos. La segunda, es que ciudadanos que quedaron varados en Ica, teniendo
que hacer trasbordo, ingresaron sin control, miccionaron y caminaron “por las mismas líneas de
Nasca”, sin siquiera detenerse o respetar esta maravilla arqueológica. Ante una notoria situación
de irrespeto a las normas sociales, tú, muy avispado lector, sabrás y tendrás igual o mayor
indignación que quien escribe estas líneas, nos proponen el irrespeto para con las normas
sociales. Como ejemplos complementaros podríamos coincidir en el arrojo de basura por la calle,
cruzar la pista por donde se desee, hacer uso de la “viveza criolla”, ¿seguimos?... por respeto a
nosotros mismos mejor no.

El rasgo distintivo de cultura es que nos lleva a la cima pero también a las profundidades, al
Olimpo como al Hades, a la luna como a la tierra (y pensar que en nuestro país lo bajo casi
siempre es lo sólito). El gran Marco Aurelio Denegri define a cultura como “el resultado del
conocimiento humano mediante el ejercicio de facultades intelectuales y artísticos”. Hay
notables esfuerzos para mejorar la situación de la cultura en nuestra sociedad pero el más
grande obstáculo o uno de ellos, es la incapacidad por identificarnos con objetivos nacionales.
Recuerdo la frase de un estimado docente y amigo, ya fallecido, que el Perú estaba dividido en
tres identidades culturales: la costa norte, pasiva, indiferente y ajena a los problemas; el centro,
con Lima como base, creyéndose con el derecho de decidir sobre los demás y suponer con
convencimiento de que decidirán con ¿criterio?; y el sur, decidido, extremo y con el talante en
la estratosfera y jactándose, cuando no, de haber derrocado a dos Presidentes de la República.
Una taxonomía paralela colocaría a la Serranía y la Amazonía, ignorados por generaciones y sólo
vistos como generadores de recursos para el consumo voraz de la costa.
Otro esfuerzo para desarrollar la cultura y con mayor ahínco se dan en las Instituciones
Educativas (con sus aciertos y desaciertos). La consabida responsabilidad de las I.E. muestra su
contraparte en los esfuerzos denodados de los docentes se estrella con la pared blindada del
tiempo fuera de la I.E. y la influencia destacada de los amigos y de la “caja boba”. Sin embargo,
nuestra sociedad y su cultura se hunden en la misma proporción que aumentan las cifras
macroeconómicas, hundiéndose en el rechazo a todo lo concerniente al progreso intelectual,
gozando en el chisme, de la apariencia y del deseo desmedido por la acumulación de dinero.

Es propicio mencionar esta frase que comentó Marco Aurelio Denegri (es la última vez que lo
menciono, al menos por ahora) “la cultura es la posibilitadora de imposibilidades”, posibilita
ideas que sin cultura hubieran sido descabelladas, fuera de toda lógica. Las imposibilidades son
las tranqueras mentales, la luz roja ante las circunstancias que podrían optimizar su desarrollo y
las castraciones mentales que se transmiten de generación en generación propagándose
aritméticamente y asentándose en el ADN de las generaciones venideras.

Los progresos humanos nos han llevado a la cúspide (¿?) de la escala de la vida y por ello
tenemos la responsabilidad moral de mostrarlo. Nuestros esfuerzos verán sus logros en el largo
plazo. Sembremos hoy y el mañana nos agradecerá este esfuerzo.

BIBLIOGRAFÍA

Cerron-Palomino, R. (2006) Cuzco: la piedra donde se posó la lechuza. Historia de un nombre.


http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/lexis/article/view/1200, consultado el 05 de
marzo del 2014.
Denegri, M. (2010) La cultura y sus enemigo. http://www.youtube.com/watch?v=IjYhiEI78Eg,
consultado el día 01 de marzo del 2014.
Savater, F. (2013) Figuraciones mías: sobre el gozo de leer y el riesgo de pensar. Barcelona,
España: Ariel.