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GENERALIDADES SOBRE EL DERECHO PENAL Y LAS CIENCIAS PENALES

DEL DERECHO EN GENERAL

El Derecho tiene como finalidad encauzar la conducta humana para hacer posible la vida gregaria;
manifiéstase como un conjunto de normas que rigen la conducta externa de los hombres en sociedad,
las cuales pueden imponerse a sus destinatarios mediante el empleo de la fuerza de que dispone el
Estado. Se ha expresado que el Derecho no es sino la sistematización del ejercicio del poder coactivo
del Estado, más indudablemente tal sistematización inspirase en ideas del más alto valor ético y
cultural para realizar su fin primordial, de carácter mediato: la paz y seguridad sociales.

NECESIDAD DEL DERECHO PENAL

Todos los intereses que el Derecho intenta proteger son de importancia incalculable; sin embargo, de
entre ellos hay algunos cuya tutela debe ser asegurada a toda costa, por ser fundamentales en
determinado tiempo y lugar para garantizar la supervivencia misma del orden social. Para lograr tal
fin, el Estado está naturalmente, facultado y obligado a la vez, a valerse de los medios adecuados,
originándose así la necesidad y justificación del Derecho Penal que, por su naturaleza esencialmente
punitiva, es capaz de crear y conservar el orden social.

PARTES EN QUE SE DIVIDE EL ESTUDIO DEL DERECHO PENAL

El estudio sistemático del Derecho Penal se escinde en diversos temas, según el punto de vista y la
extensión que cada especialista pretenda darle. Todos coinciden, sin embargo, en señalar dos partes:
la General y la Especial. La primera (constitutiva del objeto de estos Lineamientos) la dividiremos en
Introducción; Teoría de la Ley Penal; Teoría del Delito; y, Teoría de la Pena y de las Medidas de
Seguridad.

En la Introducción trataremos las generalidades sobre el Derecho Penal y las Ciencias Penales;
evolución de las ideas penales; la Historia del Derecho Penal, y las principales Escuelas Penales.

Dentro de la Teoría de la Ley Penal estudiaremos las fuentes del Derecho Penal; la interpretación de la
Ley Penal; y, finalmente, los ámbitos de validez de la Ley Penal (material, espacial, temporal y
personal).

La Teoría del Delito comprenderá, fundamentalmente, generalidades sobre la definición; concepto;


elementos; factores negativos; la vida del delito; la participación; y, el concurso. Muchos autores
incluyen la Teoría del Delincuente; nos ocuparemos de su estudio dentro de la misma Teoría del
Delito. También otras disciplinas causales explicativas tienen por objeto de conocimiento al
delincuente, desde puntos de vista ajenos al campo propiamente jurídico, normativo por excelencia.
La Teoría de la Pena y de las Medidas de Seguridad nos permitirá conocer someramente la distinción
entre ambas instituciones; su concepto; clasificación e individualización; la condena condicional; y, la
libertad preparatoria. Después nos referimos en forma brevísima a otras cuestiones de importancia,
sin omitir el estudio de la pena capital

El Segundo Curso de Derecho Penal se ocupa de la Parte Especial, comprensiva del estudio de los
delitos en particular y de las penas y medidas de seguridad aplicables a casos concretos.

EL DERECHO PENAL

La expresión Derecho Penal, como certeramente afirma Maggiore,1 se aplica para designar tanto al
conjunto de normas penales (ordenamiento jurídico penal), cuanto a la Ciencia del Derecho Penal,
estimada como una rama del conocimiento humano compuesta de un acervo de nociones jurídicas de
naturaleza intelectual. Puede definirse según se haga referencia al sistema de normas, o bien al de
conceptos científicos sobre el delito, el delincuente y la pena.

Desde el primer punto de vista, el Derecho Penal es la rama del Derecho público interno relativa a los
delitos, a las penas y a las medidas de seguridad, que tiene por objetivo inmediato la creación y la
conservación del orden social (ver núm. 8, párrafo 29).

Por Derecho público entiéndase el conjunto de normas que rige relaciones en donde el Estado
interviene como soberano, a diferencia del Derecho privado, regulador de situaciones entre
particulares. Comúnmente se afirma que el Derecho Penal es público por cuanto sólo el Estado tiene
capacidad para establecer los delitos y señalar las penas, imponer éstas y ejecutarlas, mas tal criterio
no es certero, pues todo el Derecho (también el privado) lo dicta y aplica el Estado. Hay necesidad, en
consecuencia, de atender a los términos de la relación jurídica; si en uno de ellos, o en ambos,

1
Derecho Penal, I, Ed. Temis, Bogotá, 1954, pág. 3.
aparece el Estado como soberano, las normas reguladoras de tal relación, pertenecerán al Derecho
público; en cambio, si la disposición rige sólo relaciones entre particulares, formará parte del Derecho
privado. Por ende, el Derecho Penal es una rama del Derecho público, no por emanar del Estado las
normas en donde se establecen los delitos y las penas, ni tampoco por corresponder su imposición a
los órganos estatales, pues, como se ha expresado, todo Derecho positivo emerge del Estado y por
éste se impone, sino porque al cometerse un delito, la relación se forma entre el delincuente y el
Estado como soberano y no entre aquél y el particular ofendido. En concreto, puede decirse que el
Derecho Penal es público, por normar relaciones entre el poder y los gobernados.

Como por otra parte el Derecho Penal está dirigido a los súbditos, dentro de los límites
jurisdiccionales del Estado, se le considera una rama del Derecho interno, sin constituir excepción los
convenios celebrados entre los países para resolver cuestiones de naturaleza penal, pues esos
tratados no son sino actos de voluntad soberana de quienes lo; suscriben.

LA DENOMINACIÓN

El término Derecho Penal no es el único con el cual suele designarse a nuestra disciplina. Se le de-
nomina también Derecho Criminal, Derecho de Defensa Social, etcétera. Nosotros no únicamente por
razones de tradición, sino de fondo, preferimos conservar el nombre Derecho Penal; la expresión
Derecho Criminal no sólo se presta a confusiones por cuanto en algunas legislaciones se hace la
distinción entre crímenes, delitos y faltas, sino porque en nuestro medio la ley únicamente alude a
delitos en forma genérica, comprendiendo en ellos los que en otros países se denominan crímenes. La
connotación Derecho de Defensa Social, es equívoca; todo el Derecho y no sólo el penal se dicta para
la defensa de la sociedad. Los breves lineamientos apuntados reafirman el criterio correcto, en el
sentido de usar la expresión Derecho Penal2.

EL DERECHO PENAL Y LAS OTRAS RAMAS DEL DERECHO

El Derecho integra un todo armónico; su misión es única: proporcionar un mínimum de certeza y


seguridad en la vida gregaria. Razones prácticas han motivado su división, sin existir una diferencia
esencial entre sus diversas partes. El Derecho Penal sólo se distingue de otras ramas por la mayor
reacción del poder del Estado; éste responde con más energía frente al delito que ante las violaciones
a normas civiles, administrativas o de otra índole; en consecuencia, la distinción entre el Derecho Pe-
nal y las otras disciplinas jurídicas, es sólo de grado, más no de esencia.

2 La expresión Derecho Criminal, dentro de la doctrina italiana, es relativamente nueva, pero no ha logrado obtener carta de naturalización; la gran
mayoría de penalistas sigue hablando de Derecho Penal (Diritto Pénale). Aunque aquel término si puede reputarse antiguo en Alemania, al decir de
Jiménez de Asúa, en la actualidad se encuentra casi abandonado, pero todavía hay autores, como Mezger, que lo consideran más apropiado.
EL DERECHO PENAL EN SENTIDO OBJETIVO Y EN SENTIDO SUBJETIVO

El Derecho Penal, en sentido objetivo, dice Cuello Calón, es el conjunto de normas jurídicas
establecidas por el Estado que determinan los delitos, las penas y las medidas de seguridad con que
aquéllos son sancionados.3 Para Pessina es el conjunto de principios relativos al castigo del delito4; Von
Liszt lo define como el sistema de normas establecidas por el Estado, que asocia al crimen como
hecho, la pena como su legítima consecuencia.5 Según Edmundo Mezger, el Derecho Penal objetivo es
el conjunto de reglas que norman el ejercicio del poder punitivo del Estado, conectando en el delito
como presupuesto, la pena como su consecuencia jurídica6.

En México Raúl Carrancá y Trajillo estima que el Derecho Penal, objetivamente considerado, es el
conjunto de leyes mediante las cuales el Estado define los delitos, determina las penas imponibles a los
delincuentes y regula la aplicación concreta de las mismas a los casos de incriminación7.

En sentido subjetivo, el Derecho Penal se identifica con el jus puniendi: es el derecho a castigar.8
Consiste en la facultad del Estado (mediante leyes) de conminar la realización del delito con penas, y,
en su caso, imponerlas y ejecutarlas. Para Cuello Calón es el derecho del Estado a determinar, imponer
y ejecutar las penas y demás medidas de lucha contra la criminalidad9. Difiere del anterior criterio
Julio Klein, para quien la sanción penal no es un derecho, sino un deber del Estado; el único deber ser
que se contiene en la norma primaria penal.10 En realidad, el Derecho Penal subjetivo, es el conjunto
de atribuciones del Estado, emanadas de normas, para determinar los casos en que deben imponerse
las penas y las medidas de seguridad.

EL DERECHO PENAL SUSTANTIVO Y EL DERECHO PENAL ADJETIVO

Según se ha visto, el Derecho Penal se integra con normas relativas al delito, a la pena y a las demás
medidas de lucha contra la criminalidad; por lo tanto, la verdadera sustancia del Derecho Penal la
constituyen tales elementos; de ahí la denominación Derecho Penal sustantivo o material. Para
Eusebio Gómez el Derecho Penal sustantivo concreta la noción del delito y determina sus
consecuencias11.

Conviene señalar, por lo menos, que las medidas de seguridad y los tratamientos para niños o
enfermos autores de actos típicos del Derecho Penal, no integran propiamente a éste; se trata de
reglas paralelas al Derecho Penal; por ello, sin desconocer la diferencia de esas normas con las
propiamente penales, las seguiremos considerando como pertenecientes a dicha rama del Derecho.

3
EUGENIO CUELLO CALÓN, Derecho Penal, I, pág. 8, 8ª. Ed.
4
Elementos de Derecho Penal, Madrid. 1892, p. 1.
5
Tratado de Derecho Penal, Reus, Madrid, 1926, t. I, pág. 5.
6
Tratado de Derecho Penal, t. I, págs. 27 y 28, 1946.
7
Derecho penal mexicano, I, pág. 17, 4ª edición. En igual sentido E. Brusa en sus Prolegómenos.
8
ADOLFO DE MIGUEL GARCILÓPEZ, Derecho Penal, pág. 7.
9
Op. Cit., pág. 8.
10
Ensayo de una Teoría Jurídica del Derecho Penal. México, pág. 33.
11 Tratado de Derecho Penal, I, pág. 83. Buenos Aires, 1939.
Las normas del Derecho Penal sustantivo no deben aplicarse en forma arbitraria o caprichosa, sino de
manera sistemática y ordenada; para ello existe otra reglamentación cuyo objeto es señalar el camino
a seguir en la imposición del Derecho material y recibe el nombre de Derecho Adjetivo o Instrumental
y, con mayor frecuencia, Derecho Procesal Penal.

El Derecho Penal sustantivo y adjetivo coexisten necesariamente; como bien lo señala el joven y
talentoso profesor Carlos E. Cuenca Dardón, en su reciente libro: "...sin uno el otro pierde su razón de
ser: sin el Derecho procesal las disposiciones normativas se convierten inmediatamente en letra
muerta, porque no hay posibilidad de que los particulares puedan excitar la maquinaria judicial (o
administrativa) correspondiente para exigir el respeto de sus derechos; en tanto que sin derecho
sustantivo, tampoco tiene razón de ser el derecho procesal, se convierte en un formalismo
absolutamente hueco".12

El Derecho Procesal suele definirse como el conjunto de normas relativas a la forma de aplicación de
las reglas penales a casos particulares. Eusebio Gómez expresa que el Derecho Procesal Penal regula
el desenvolvimiento del proceso penal13; según Manuel Rivera Silva, el Derecho Procesal Penal es el
conjunto de reglas que norma la actividad estatal que tiene por objeto el eslabonamiento del delito
con la sanción14.

RELACIONES DEL DERECHO PENAL CON OTRAS DISCIPLINAS JURÍDICAS

Como el Derecho Penal es una parte del todo jurídico, no pueden negarse sus íntimas relaciones con
las demás ramas, aun cuando adquieren carácter fundamental por cuanto al Derecho Constitucional
respecta, por lo que sólo nos referimos aquí a este aspecto de la cuestión.

El Derecho Constitucional tiene por objeto establecer la forma y organización del Estado y la fijación
de los límites a la actividad del poder público frente a los particulares. En otras palabras: Estructura al
Estado y sus funciones y reconoce las garantías tanto individuales como de grupo 15; por ello
incuestionablemente el Derecho Constitucional es quien señala al Penal su órbita de acción; si la
Constitución es la ley fundamental en la vida del Estado, reparte competencias y finca barreras a las
autoridades frente a los individuos, las orientaciones constitucionales sin duda marcan el cauce del
Derecho Penal.

Las garantías de naturaleza penal encuentran, pues, su fundamento en el reconocimiento que de ellas
hace la Constitución como ley suprema; por lo tanto, son de incalculable importancia las relaciones
entre ambas disciplinas. Como dice Villalobos: "el Derecho Constitucional sienta las bases de todo
sistema político y jurídico del Estado, dando las normas principales para estimar como delictuosos los
12
Op. Cit., I, pág. 93.
13
Manual de Derecho procesal penal mexicano. 1ª. Edición. México, 1998, pág. 13.
14
El procedimiento penal, México, pág. 17.
15 Aludimos a la acepción común del vocablo garantía, como derecho natural del hombre reconocido en la ley suprema, pero en realidad la palabra
garantía entraña la idea de aseguramiento eficaz de un bien; por ello, desde este último punto de vista, sólo es garantía el medio por el cual se logra esa
seguridad, él método procesal adecuado. (En este sentido en nuestro trabajo Las Garantías del Acusado, en la obra Estudios sobre el Decreto
Constitucional de Apatzingán, publicación de la Coordinación de Humanidades de la UNAM, México, 1964.)
actos que se hallan en desacuerdo con el sistema preconizado; en él se establecen garantías y formas
de persecución y de protección que no podrán ser transgredidas; y los conceptos allí aceptados
respecto a la libertad y sus límites, a la organización pública y sus exigencias, darán el tono para el
desarrollo legislativo y muy especialmente para el Derecho Penal".16

CIENCIA DEL DERECHO PENAL Y DOGMÁTICA JURÍDICO-PENAL.

Para Eugenio Cuello Calón, la Ciencia del Derecho Penal es el conjunto sistemático de principios
relativos al delito, a la pena y a las medidas de seguridad. Se trata de una sistematización cuyo objeto
lo constituyen las normas que definen los actos seriamente trastornadores del orden social y las
medidas adecuadas para su prevención y represión.

En los sistemas de Derecho liberal como el nuestro, sólo la ley establece delitos y penas. Así lo manda
la Constitución Federal en su artículo 14. En consecuencia, para el penalista la ley es como un
verdadero dogma; debe tenerse por verdad firme y cierta, base de toda investigación. La Dogmática
Jurídico-Penal es la disciplina cuyo objeto consiste en descubrir, construir y sistematizar los principios
rectores del ordenamiento penal positivo.17

Suele identificarse la Dogmática Jurídico-Penal con la Ciencia del Derecho Penal. Contra la opinión
general, consideramos a la primera, parte de la segunda. Mientras el Derecho punitivo es conjunto de
normas, la Ciencia del Derecho Penal integrase por principios cuyo objeto es, desde luego, el estudio
de las normas positivas, pero también, como expresa el maestro Villalobos, fijar la naturaleza del
delito, las bases, la naturaleza y los alcances de la responsabilidad y de la peligrosidad, así como la
naturaleza, la adecuación y los límites de la respuesta respectiva por parte del Estado.18 Nótese que la
Ciencia que la del Derecho Penal es más amplia (comprende en su seno a la Dogmática). Por ende, la
Ciencia del Derecho que nos ocupa, no sólo tiene por objeto la ley positiva, sino igualmente la
formulación de la nueva. En concreto: La Dogmática es una rama de la Ciencia del Derecho Penal cuya
misión es el estudio integral del ordenamiento penal positivo.

LAS CIENCIAS PENALES

Por su naturaleza, la Ciencia del Derecho Penal es esencialmente normativa; su objeto lo constituye,
de modo esencial, el estudio del Derecho Penal en forma ordenada, sistemática y racional; pero al
lado de ella existen otras ciencias diversas en sus objetos y métodos; se trata de disciplinas causales
explicativas conocidas con el nombre genérico de Ciencias Penales; no intentan guiar la conducta
humana, sino explicar causas, estudiar el nexo entre el delito y los factores que influyen en su
producción. No existe hasta la fecha unidad de criterio entre los autores respecto a las ciencias
propiamente penales; en general se les incluye en una disciplina más amplia: la Criminología, que se
ocupa, al decir de don Constancio Bernaldo de Quirós, del estudio del delito considerado como

16
Derecho Penal Mexicano, pág. 18, 2a, edición. Porrúa, 1960.
17
Para un estudio más amplio sobre la cuestión, puede verse Importancia de la Dogmática Jurídico-Penal, de CELESTINO PORTE PETIT, México, 1954.
18
Derecho Penal Mexicano, pág. 19. 2a. edición. Porrúa, 1960.
fenómeno biológico y social, como algo vivo, caliente, palpitante, sangrante, a la manera de la Historia
Natural en toda su amplitud minuciosa19.

La Criminología representa, pues, el término de muchas Ciencias Penales, entre las cuales destacan la
Antropología, la Sociología, la Endocrinología, la Psicología y la Estadística criminales. Al lado de estas
disciplinas existen otras, conocidas bajo el nombre de Ciencias Auxiliares del Derecho Penal; entre
ellas sobresalen la Medicina Legal y la Criminalística.

A ) LA
ANTROPOLOGÍA CRIMINAL. Tiene por objeto el estudio del hombre delincuente; investiga las
causas biológicas del delito; se le denomina también Biología Criminal. Esta ciencia, de muy antigua
raigambre, adquirió un enorme desarrollo con los estudios del positivista italiano César Lombroso,
quien en el año de 1876 publicó el libro titulado "El Hombre Delincuente". Para este autor, el criminal
congénito o nato es un ser atávico, con regresión al salvaje. La doctrina lombrosiana descansa en tres
puntos fundamentales explicativos de la delincuencia, a saber: el atavismo, la locura moral y la
epilepsia; los delincuentes natos representan el tipo criminal, tan discutido en nuestro tiempo.

Las doctrinas de Lombroso han caído en desuso, por haber sido objeto de incontables rectificaciones
que han venido a demostrar la naturaleza heterogénea del delito, con exclusión de un solo elemento
causal, pues surge como resultante de múltiples factores. Debe sin embargo reconocerse que merced
a las investigaciones del sabio positivista italiano, se han desarrollado los estudios del factor personal
en la producción del delito.

b) LA SOCIOLOGÍA CRIMINAL. Estudia la delincuencia desde el punto de vista social, pretende hallar
sus causas, más que en el factor personal, en el medio ambiente. El positivista italiano Enrique Ferri
dio gran impulso a esta ciencia y por eso se le considera el padre de la Sociología Criminal. No debe
olvidarse, sin embargo, que el creador de la Sociología General fue Augusto Comte.

c) LA ENDOCRINOLOGÍA CRIMINAL. Propiamente aparece como ciencia en este siglo, debido a los
estudios de Nicolás Pende y de su discípulo Giuseppe Vidoni. Tal disciplina intenta descubrir el origen
de la delincuencia en el funcionamiento de las glándulas de secreción interna; trata de demostrar la
decisiva influencia de las hormonas en la etiología y aparición del delito. Para sus creadores, el
desequilibrio de las secreciones glandulares engendra trastornos en la conducta humana que, a su
vez, motivan el delito. Esta ciencia bien podría formar parte de la Antropología Criminal.

d) LA PSICOLOGÍA CRIMINAL. es en realidad una rama de la Antropología Criminal; estudia al hombre


delincuente en sus caracteres psíquicos. La Psicología Criminal adquiere una importancia
extraordinaria con los estudios del psiquiatra vienes Segismundo Freud (1856-1939) y de su discípulo
y después contradictor Alfredo Adler (1870-1937).

19
Op. Cit., pág. 85.
Para el primero, el delito es el resultado del "ello"; es decir, del instinto, que triunfa sobre el "super
yo", o sea la conciencia moral. Según Bernaldo de Quirós, el "ello" es un vocablo pintoresco y feliz que
no puede sustituirse y sirve de signo a la energía vital de la carne, con todas sus apetencias. Para
Freud no sólo el delito, sino todos los fenómenos humanos, tienen una fuente de producción de tipo
sexual. Es la freudiana, una doctrina eminentemente pansexualista. Merced al empleo del psi-
coanálisis intenta descubrir los llamados "complejos", o sea los conflictos entre el "ello" y el "super
yo"; tales conflictos son siempre de tipo sexual, resultado de actos fallidos o mal logrados.20 Los
complejos más comunes son el de Edipo (amor sexual hacia la madre y hostilidad hacia el padre o a
quien lo represente), el de Narciso (enamoramiento de sí mismo, por exaltación de las propias
cualidades, físicas, o de otra índole), el de Electra (amor sexual hacia el padre y hostilidad hacia la ma-
dre), el de Diana (relativo a la continencia sexual de las doncellas; recuerda la leyenda según la cual
Diana, en defensa de su castidad, mató a Orión y transformó a Acteón en ciervo), etc. El psicoanálisis
consiste en escudriñar la subconciencia por medio de las palabras y de los símbolos que emite el
sujeto a estudio. Generalmente, el psicoanálisis se practica narcotizando previamente a la persona,
para asegurar la espontaneidad de sus ideas, y entonces se denomina narcoanálisis.

Adler en su libro Teoría de la Psicología Individual (1920), expresa que lo definitivo, el impulso motor
en la vida es el sentimiento de la propia personalidad. Consiguientemente —dice Bernaldo de
Quirós—, en esta nueva concepción, el delito es una resultante del complejo de inferioridad,
adquirido en virtud de disminuciones de los valores personales, orgánicos y sociales, que trata de
superar la tendencia del hombre al poder, en virtud de supracompensaciones adecuadas, no sin el
cortejo de conflictos internos y externos consiguientes21.

Nótese que tanto el pansexualismo freudiano como la tesis personalista de Adler, son doctrinas
eminentemente positivistas (como el materialismo histórico, para el cual el delito no es sino la
resultante c e las desigualdades económicas), pues aquellas teorías conciben el crimen como
consecuencia, en última instancia, de los apetitos sexuales frustrados, o de la disminución de los
valores personales.

e ) LA ESTADÍSTICA CRIMINAL. Al decir de Cuello Calón, nos da a conocer las relaciones de causalidad
existentes entre determinadas condiciones personales, determinados fenómenos físicos y sociales y la
criminalidad; pone de relieve sus causas, muestra su aumento o disminución y sus formas de
aparición22. Mediante la estadística criminal es posible llegar a generalizaciones en materia de delitos
en una región dada y en un cierto momento histórico. Las conclusiones de la estadística criminal, a
pesar de su utilidad,¿ndiscutible, deben ser tomadas en cuenta con ciertas restricciones, porque el

20
ALFONSO QUIROZ CUARÓN explicaba en sus clases de Criminología en la Facultad, que el yo es la parte del psiquismo que caracteriza y enjuicia nuestra
personalidad, modificada por la influencia directa de la realidad externa. El ello es lo verdadero inconsciente, representado por lo más profundo de la
psique, en donde residen los impulsos intuitivos dominados por el principio del placer, que conducen a la satisfacción impulsiva y ciega de los deseos. El
super yo es la parte del psiquismo que critica al yo. (Notas.)
21
Op. cit., pág. 88.
22
Op. Cit., pág. 29
delito, por su carácter complejo, no puede ser manejado exclusivamente con base en datos
estadísticos.

f ) DOS SON LAS PRINCIPALES, MÁS NO LAS ÚNICAS. Ciencias Auxiliares del Derecho Penal': La Medicina
Legal y la Criminalística. La primera tiene por objeto poner al servicio de la administración de la
justicia penal los conocimientos y las técnicas médico-quirúrgicas. Es sabido que en la investigación de
infinidad de delitos y en el tratamiento de los delincuentes, se requiere el auxilio de médicos forenses,
sobre todo con relación a los llamados delitos de sangre, así como en los de tipo sexual. El médico
legista no sólo examina a los sujetos activos, sino también a las víctimas y procura establecer, dentro
de las posibilidades de la ciencia, el nexo causal entre el autor y el resultado; ayuda con ello, en forma
inestimable, a hacer realidad la aplicación del Derecho Penal.

La Psiquiatría Médico-Legal es una especialidad dentro de la medicina legal y tiene por objeto el
estudio de los sujetos del delito en sus funciones psíquicas e indica los tratamientos adecuados para
los que padecen enfermedades o anomalías mentales. La opinión del psiquiatra forense resulta de
gran utilidad, también, para la determinación de la responsabilidad o irresponsabilidad de algunos
autores de hechos típicos del Derecho Penal realizados en condiciones psíquicas especiales.

La Criminalística, según Cuello Calón, está constituida por un conjunto de conocimientos


heterogéneos encaminados al hallazgo de los delincuentes, al conocimiento del modus operandi del
delito y al descubrimiento de las pruebas y de los procedimientos para utilizarlas23. Trátase de
diversas ciencias y artes para investigar los delitos y descubrir a los delincuentes.

No debe darse por terminado este capítulo sin hacer referencia a la Política Criminal, definida como la
ciencia conforme a la cual el Estado debe realizar la prevención y la represión del delito. En realidad,
esta disciplina no es sino el aprovechamiento práctico, por parte del Gobierno, de los conocimientos
adquiridos por las ciencias penales, a fin de dictar las disposiciones pertinentes para el logro de la
conservación básica del orden social.

BIBLIOGRAFÍA

Castellanos Tena, F. (2005). Lineamientos Elementales de Derecho Penal. México: Editorial Porrúa.

23
Op. Cit., pág. 35.