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MODELOS DE ESTADO Y EDUCACION

El Estado Nación surge con el capitalismo. M. Thwaites Rey toma la definición de Holloway y
Picciotto, y afirma que “el Estado es una relación social, así como el capital es una relación social”.
De esta forma, el Estado asegura la reproducción de las relaciones de fuerza social capitalista. No
es el instrumento de dominación de las clases dominantes ni tampoco es la expresión de la voluntad
del sector popular. Para garantizar la reproducción de la relación social de explotación tiene que ir
cediendo (beneficios) hacia las clases dominantes y también (derechos) hacia las clases
dominadas.
Por ello, el Estado tiene características que le son propias a un Estado moderno. Tiene una
unidad de dominación, esto significa que concentra los distintos centros de poder; es independiente
en lo exterior e interior, es decir, posee soberanía sobre su territorio y es reconocido por otros
Estados; y detenta los medios de poder propios, aquí la autoridad y la administración son propiedad
pública a través de la coerción y la legitimación de la relación social que implica este Estado.
Asimismo, el Estado capitalista, existe a pesar de que los regímenes políticos (autoritario,
fascista, democrático, etc.) y los gobiernos (democráticos, oligárquicos, totalitarios, etc.) se vayan
modificando en el transcurso del tiempo. Esto se debe a que este conjunto de aparatos, que es el
Estado, están para garantizar una modalidad de acumulación del capital (modos de producción) y la
reproducción de las fuerzas de producción del capital. Sin embargo, no siempre se presenta de la
misma manera. La forma en que el Estado interviene con las políticas públicas, puede definirlo
como un Estado Benefactor o un Estado neoliberal.
El proceso que nos lleva al Modelo del Estado Benefactor, comienza en el S. XX con el
proceso de la 1era Guerra Mundial y concluye con la crisis del `30. A partir de los datos relevados
en este periodo se concluye que la “crisis obedecía a la incapacidad (…) para utilizar
eficientemente todos los recursos productivos disponibles” (T. Fanfani. 2009). Por consiguiente,
éste modelo de estado interviene para aumentar la capacidad de consumo interno, y para asegurar
altos niveles de empleo y salarios. Además interviene en la política monetaria y de impuestos, de
salud, educación y asistencia social.
Ahora bien, este proceso de bienestar económico y político fue acompañado por un avance en
la tecnología tanto en la comunicación como en la movilidad. Esto permitió que los capitales se
trasladaran a otras economías periféricas, donde los salarios e impuestos eran más bajos. De esta
manera los Estados (centrales) no pudieron seguir utilizando los mimos mecanismos de
regulación.
Esta situación permite a los autores neoliberales criticar al Estado benefactor sosteniendo que
este modelo no incentiva a los inversores como a los que reciben estos beneficios, los hace
dependiente. En la década del `70, con la crisis del petróleo, se generó recesión económica,
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inflación, desempleo aumento de la deuda pública y crisis fiscal (T. Rey. 2005). Para resolver esta
situación, la respuesta neoliberal es aplicar una única receta: restringir el gasto público, el mercado
como ente regulador, privatizaciones, desregulación y liberalización; y una fuerte coerción para
que el individuo sea responsable de su situación.
Si bien en América Latina, sufrieron las situaciones de crisis, estos procesos no se dieron de la
misma manera. Debido a que en la división del trabajo mundial, no todos los Estados ocupan el
mismo lugar. Hay una relación de países centrales –periféricos. En el primer período, después de la
década del `30, América latina pasa de un modelo exportador de materias primas al de sustitución
de importaciones. Situación que no alcanzo a favorecer el desarrollo de un Estado benefactor.
Aunque si llega a la crisis de la década del `70 con el resto de los países y luego a la crisis de la
deuda externa en el `82. En este momento, en el cono sur, se utiliza la única receta neoliberal,
acompañada de la doctrina de Seguridad Nacional, para disciplinar a la sociedad e instaurar la Ley
del Mercado (T, Rey. 2005)
No obstante hay que tener presente, siempre que se habla de un Estado hay detrás de esa
concepción una mirada con respecto a la sociedad y al poder político. Este tipo de sociedad es el
resultado de “la articulación entre el Estado en tanto forma histórica de dominación y la
producción y reproducción de existencia de la sociedad”. (T. Rey. 2005)
Para que se consolide esta relación dialéctica entre el Estado y sociedad, la educación ha
ocupado un lugar importante dentro de los aparatos estatales. En un primer momento, a partir del
concepto de Nación, la escolarización resulta de construir una identidad nacional, una identidad de
un “nosotros”. Para ello el Estado debe garantizar el derecho y la obligación de ir a la escuela
(primaria). La escuela sirvió para el proceso de homogeneización, para fortalecer al Estado y
construir “nacionalidad”. En este proceso el Estado, se posiciona como “monopolio del
reconocimiento del saber socialmente relevante” (T. Fanfani. 2005) puesto que el poseer títulos
legitima el saber que dispone cada sujeto y es el motor del ascenso social.
En un segundo momento, con el modelo de estado benefactor consolidado, el sistema educativo
procuraba “estimular en el sistema educativo practicas conducentes a la producción de individuos
fácilmente adaptables a los procesos políticos y productivos vigentes” (T. Fanfani. 2005).
En un tercer momento, con la crisis del petróleo, ya habían cambiado los procesos de
producción. Por ello, las políticas neoliberales proponen la descentralización y la privatización.
Puesto que para la crítica neoclásica, esta es una manera de maximizar la eficiencia de los recursos
y también de hacer responsables a los beneficiarios del sistema educativo.
Con respecto a la Argentina, no quedo ajena a estos procesos. Durante el S. XIX, previo al
proceso de revolución, luego de la misma, y el proceso de conformación de un Estado Nacional,
mantuvo un debate con dos posiciones opuestas con respecto al sistema educativo, que también
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implicaban el modelo económico del país. Por ello, el texto de Tedesco señala, que la educación
tuvo una función más política que económico.
La discusión estaba dada por el sector oligárquico y los pensadores liberales.En el país, la
matriz económica agroexportadora generaba suficiente riqueza para no tener que promover una
educación técnica. Dentro de este contexto las propuestas de una educación pragmática-utilitaria
no prosperaron. Por lo que la discusión por los contenidos no fue indiferente. El debate se dio
entre la inclusión de las ciencias o mantener la tradición enciclopedista.
Estos debates incluían quien y como se transformaba a los nativos en ciudadanos. Algunos
sostenían que era la escuela (Estado) quien formaba ciudadanía y por el otro eran las políticas de
inmigración, de legislación, el sistema de comunicación y transporte, puesto que “la vida social real
se encuentra la base de los sistemas de valores de cada individuo en particular” (Tedesco.1986).
Lo cierto es que la educación primaria obligatoria fue la herramienta por la cual se garantizó el
proceso de homogeneización, es aquí donde el Estado pudo construir representaciones comunes
con respecto a si mismo. Aquí aparece entrelazado el concepto de Nación, quien ocupa un lugar de
referencia (después de la caída de la legitimación de la Iglesia). Este concepto detenta la
construcción de identidad de un “nosotros” a partir de la persuasión y de la creación de símbolos de
identidad nacional y desde allí, el Estado forma ciudadanos respetuosos de la propiedad privada.
A partir de la Revolución Industrial, países como EE.UU., Inglaterra, Francia, contaban con un
actor social que exigía un carácter nuevo a la educación: los obreros. En cambio, en la Argentina la
puja se dio por aquellos que alentaban a un cambio económico pero sin un actor que movilice esas
exigencias, se quedó en buenas intenciones. Por lo que el nivel secundario se centró en la
formación de una élite, la cual iba a reproducir las posiciones de la elite dirigente.
Por ello, el sistema educativo se inicia como un sistema oligárquico, tiene una base amplia, que
es común para todos y disminuye a medida que se avanza en el nivel secundario y superior. En
esta etapa de conformación del Estado Nación, la escuela cumplió un papel ideológico en cuanto a
lo económico y político, ya que preparaba a una mayoría con elementos mínimos para desarrollarse
y dotaba a un grupo minoritario para la administración pública y seleccionaba a una elite como
clase dirigente. Garantizando así la producción y reproducción del sistema de relaciones dentro del
sistema capitalista.
Se puede apreciar que estos en procesos el Estado determina lo suficiente a la sociedad en
tanto y en cuanto que detenta el monopolio de la violencia y la violencia simbólica. Sin embargo
estos procesos dejan espacios para que distintos actores surjan y pongan en situación de
contradicción al mismo Estado.

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Bibliografia
TEDESCO, Juan Carlos. Educación y sociedad en la Argentina (1880-1945), Ediciones
Solar, Buenos Aires 1986. (pp. 23-88).
TENTI FANFANI, E. (1999), La educación como asunto de Estado, en Sociología de la
educación, Ed. Unqui Cap 1. págs.13 a 33.
THWAITES REY, M. (2005) “Estado: ¿Qué Estado?”, en THWAITES REY, M. y LÓPEZ,
A. (eds.) Entre tecnócratas globalizados y políticos clientelistas. Derrotero del ajuste
neoliberal en el Estado argentino. Prometeo libros, Buenos Aires.