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LUDWIG WITTGENSTEIN (1889-1951)

Obras:
- Tractatus lógico-philosophicus (1921).- Existe una conexión entre el mundo y la lógica,
entre las proposiciones lógicas elementales y los hechos. El lenguaje lógicamente
perfecto y el mundo comparten una homogeneidad.
- Conferencia sobre ética (impartida en 1929)
- Investigaciones filosóficas (publicada póstumamente en 1923)
- Observaciones filosóficas sobre los principios de las matemáticas (publicada en 1956)
- Cuadernos azul y marrón (publicada en 1958).

La mayoría de las obras de Wittgenstein son obras que no fueron publicadas por él mismo
porque no consideraba que estuvieran preparadas para su publicación. La única obra que
publicó fue el Tractatus.

Tractatus lógico-philosophicus
En el Tractatus, Wittgenstein pretende explicar el funcionamiento de la lógica, tratando de
demostrar al mismo tiempo que la lógica es el andamiaje o la estructura sobre la cual se
levanta nuestro lenguaje descriptivo (nuestra ciencia) y nuestro mundo (que es aquello que
nuestro lenguaje o nuestra ciencia describe). La tesis fundamental del Tractatus es la estrecha
vinculación estructural (o formal) entre lenguaje y mundo, hasta tal punto que dice “los límites
de mi lenguaje son los límites de mi mundo" (prop. 5.6.).

Proposiciones básicas del Tractatus lógico filosófico


1.- El mundo es todo lo que acaece.
Este concepto de totalidad se vincula con los hechos. Esto ya marca una determinada
orientación en el pensamiento de Wittgenstein (está relacionado con el concepto fenómeno –
noúmeno).
1.1.- El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.
Los hechos son estados de cosas, o sea, objetos en cierta relación. (Ej: el libro está sobre la
mesa).
1.1.1.- El mundo está determinado por los hechos y por ser estos todos los hechos.
2.- Lo que acaece, el hecho, es la existencia de los hechos atómicos (estados de cosas).
En esta época B. Russel tiene una filosofía llamada atomismo lógico en la que coincide con
Wittgenstein. Los hechos atómicos tienen una relación biunívoca con las proposiciones.
3.- La figura (Bildung) lógica de los hechos es un pensamiento.
Los hechos poseen una estructura lógica que permite la construcción de proposiciones que
representen ese estado de cosas. El pensamiento se relaciona directamente con la posibilidad
de establecer conexiones entre la lógica y el mundo. El pensamiento es la representación lógica
de un hecho. Desde este punto de vista, grandes conceptos de la filosofía serían “no hechos”.
4.- Un pensamiento es una proposición con sentido.
Siempre se refiere a un hecho real, posible o imposible. Una proposición será significativa o
tendrá sentido en la medida en que represente un estado de cosas posible. Otra cosa es que la
proposición sea verdadera o falsa. Una proposición con sentido figura un estado de cosas
posible. Para que la proposición sea verdadera, el hecho que describe debe darse
efectivamente (debe ser el caso). Si el hecho descrito no se da, entonces la proposición es falsa.
Pero en este caso, sea falsa o verdadera, la proposición tiene sentido porque describe un
estado de cosas posible. Asimismo, "El mundo es todo lo que sea el caso" (prop. 1), "La
realidad (Wirklichkeit) será la totalidad de los hechos posibles, los que se dan y los que no se
dan" (prop. 2.06 y 2.202).
Además, "Un pensamiento contiene la posibilidad de la situación que él piensa. Lo que es
pensable es también posible" (prop. 3.02). Es decir, lo que es pensable ha de poderse recoger
en una proposición con sentido, sea esta verdadera o falsa. Así, el pensamiento es una
representación de la realidad y la realidad es aquello que se puede describir con el lenguaje.
Este es el modo en que Wittgenstein determina de qué podemos hablar con sentido y de qué
no podemos hablar. Así, podemos hablar, o sea, decir verdades o falsedades, siempre y cuando
utilicemos el lenguaje para figurar estados de cosas o hechos posibles del mundo. Solo es
posible hablar con sentido de la realidad.
5.- La proposición es un valor de verdad de la proposición elemental.
Nunca establece cuáles son las proposiciones elementales, pero según él existen. Las
proposiciones que nosotros manejamos tienen que relacionarse con las proposiciones
elementales.
6.- La forma general de una función de verdad es [p, € N(€)].
Todas las proposiciones reales provienen de las proposiciones elementales.

Verdad tautológica / veracidad


Tautología.- afirmación que siempre es verdadera.
6.1.1.3 “La señal característica de las proposiciones lógicas está en que se puede
reconocer solo en el mismo símbolo que son verdaderas o falsas; y este hecho contiene en sí
toda la filosofía de la lógica. Y es también uno de los hechos más importantes que la verdad
o la falsedad de las proposiciones no lógicas, no se pueda reconocer sólo en la proposición”.
Las proposiciones que sustentan las ciencias puras tienen una estructura tautológica, solo
hablan de ellas mismas. No sabemos por qué determinadas realidades del mundo físico
responden a estructuras matemáticas.
Frente a estas proposiciones que tienen una verdad tautológica estaría la veracidad. Es
decir, hay proposiciones que no se pueden explicar totalmente sino llegar a una veracidad. No
obstante, Wittgenstein rechaza este tipo de veracidad. En este caso, emplea la diferencia entre
“decir” y “mostrar”, de modo que estas últimas proposiciones no se pueden decir sino
únicamente mostrar.
En el caso de las proposiciones que tienen que ver con la valoración de la realidad que
tiene que ver con determinadas acciones u obras (estética o ética), esto se complica
adicionalmente. Encierran algo que no se puede objetivar, por tanto, en este terreno hay
mayor incertidumbre. Por eso, Wittgenstein piensa que en este caso entraríamos en un campo
que no tiene que ver con la descripción de la realidad sino con la búsqueda de un sentido a la
realidad.
Wittgenstein también piensa posteriormente en otras posibilidades de expresión.
Asimismo, al ser maestro de escuela, se da cuenta de la importancia del lenguaje ordinario
para decir cosas y expresar cosas que tengan sentido aunque no estén construidas con ese
formalismo lógico – matemático del que hablábamos antes. Esto le lleva a rechazar algunas de
las proposiciones del Tractatus.
Lógica y ética
6.4. Todas las proposiciones tienen igual valor.
6.4.1. “El sentido del mundo debe quedar fuera del mundo. En el mundo todo es como es
y sucede como sucede: en él no hay ningún valor, y aunque lo hubiese no tendría ningún
valor.
Si hay un valor que tenga valor, debe quedar fuera de todo lo que ocurre y de todo ser-
así. Pues todo lo que ocurre y todo ser-así son casuales”.
Wittgenstein habla de una realidad frente a la que nosotros no podemos hacer nada,
va a seguir ocurriendo así hagamos lo que hagamos.

Hechos y valores
La relación entre hecho y valor.- falacia naturalista
Falacia naturalista – George Edward Moore
Puesto que los errores se han producido, como ya hemos visto, debido a confusiones en el significado de los
conceptos (confusiones que los propios filósofos han introducido) lo que hay que hacer es analizar cuidadosamente el
significado que cada filósofo ha atribuido a los conceptos que usaba y cuál es el que verdaderamente se corresponde
con la realidad. En su obra Principia Ethica, de 1903, realiza el análisis del término "bueno". Se trata de un concepto
que no puede explicarse a alguien a menos que previamente lo conozca, como sucede, por poner un ejemplo, con el
concepto "amarillo". El término "bueno" es, al contrario que los conceptos que se refieren a objetos de la naturaleza,
un concepto sin partes, inanalizable, indefinible (puesto que definir, según Moore, es descomponer un objeto en las
distintas partes que contiene). Como consecuencia, Moore expondrá la famosa falacia naturalista que afirma que no
es posible identificar lo bueno con las cosas o con las propiedades de las cosas. Por ejemplo, afirmar "el placer es
bueno", como hacen los hedonistas o los epicureos, es un error porque el predicado "bueno" no es algo natural y
existente. Tales asociaciones de lo bueno con lo placentero, o con lo útil, no son sino el reflejo de una actividad
psicológica (si pretendemos analizar, por otra parte, el concepto de "deber", en último término nos encontramos con el
concepto de "bueno" y nos enfrentamos al mismo problema). Estas consideraciones por parte de Moore son una
reformulación de un problema del que Hume ya se había percatado, que no se puede legítimamente pasar del "ser" al
"deber ser", que nunca un conjunto de premisas descriptivas puede implicar una conclusión normativa.
Para no basar la ética en la metafísica, contra la cual siempre se sitúa (como puede verse, por ejemplo, en el hecho
de que siempre habla de "good", el adjetivo "bueno", en lugar de "goodness", el sustantivo "bien") Moore defiende,
como alternativa, el denominado intuicionismo ético: la afirmación de que hay verdades morales que conocemos por
intuición, considerando la bondad o la rectitud como una propiedad que pertenece a determinados estados de cosas.
El problema que se plantea aquí es qué tipo de conocimiento es esa "intuición" y la cuestión no se resuelve apelando
a un conocimiento alternativo. Dicho de otra manera, el que considera que determinada acción es mala y afirma que lo
sabe por intuición no está afirmando que sabe algo que, de tener más información o de hacer un mejor análisis de la
cuestión, se mostraría efectivamente cierto, sino que se trata de un modo alternativo de conocer, aunque sus
peculiaridades quedan sin definir de una forma clara.
Wittgenstein, también habla de que en el mundo de los hechos no existen valores. Los
valores derivan de la acción humana y no de los hechos. Moore, había planteado que los
valores no se pueden derivar de los hechos (falacia naturalista), y Wittgenstein la asume. ¿En
qué sentido esto es así? Evidentemente no se pueden derivar en un sentido lógico matemático,
pero en este caso entraríamos en el terreno de la contraposición entre la lógica y la ética. No
obstante, en la lógica también, aparte de la deducción, existe la argumentación. En la lógica, si
la deducción es correcta, la conclusión es inapelable. No obstante, también utilizamos procesos
argumentativos que nos llevan a lo verosímil, a lo probable, y no a lo incuestionable. Así pues,
cuestionar la falacia naturalista desde el punto de vista lógico, es decir, por métodos
deductivos, sería absurdo. Sin embargo, sí puede cuestionarse el hecho de que sea la única
forma de cuestionar nuestros valores; nuestros valores también podrían cuestionarse de forma
racional argumentativa (por ejemplo, en el proceso forense o en una sentencia continuamente
se está argumentando, pero no se utiliza un argumento lógico formal deductivo que arroje un
resultado incuestionable, pero esto no significa que no se deba argumentar con un
fundamento).
Esto cuestiona esta idea de Wittgenstein según la cual el mundo de los valores debe
quedar fuera del mundo de los hechos.
El sentido del mundo es algo que no puede conocerse como un elemento más de la
realidad en la que estamos. (Hegel, sin embargo, cree que es suficiente con la mediación del
pensamiento para encontrar el sentido del mundo).
Debemos tener en cuenta el principio de causalidad. Wittgenstein dice que no podemos
intentar buscar una causa, pero Hume dice que todo tiene una causa y un efecto, pero hay un
fondo de indeterminismo en el mundo que hace que el azar sea el núcleo mismo de la realidad.
Wittgenstein dice que el que suceda una cosa u otra tiene como sustrato último el azar.
La invención del determinismo es tan antigua como el pensamiento mismo del hombre. En
la filosofía aparece esta concepción desde los inicios (Parménides). Heráclito sí cree en el azar.
Este dice que lo que el mundo es como niño jugando a los dados.
Por tanto, la interpretación de Wittgenstein no puede entenderse desde una perspectiva
reduccionista. En el propio Tratactus hay ideas que apuntan en dirección diferente.
A este respecto, hay dos principios importantes: causalidad y razón suficiente. Leibniz cree
que nada existe sin que haya una razón suficiente para ello. En cambio, Wittgenstein dice que
hay muchas cosas de las que no podemos dar razón. Hay un fondo inexplicable en la naturaleza
humana. También hay otro principio, el “principio de no contradicción” que, junto con los otros
dos, constituyen la estructura mínima a todo intento de conocer el mundo desde tiempos de la
cultura clásica. Wittgenstein disocia estos principios.
Trascendencia y acción
Wittgenstein no renuncia a la acción, pero considera que es de ilusos actuar de una
determinada manera pensando que va a cambiar el mundo. Sin embargo, sí puede hacer que
ciertas personas del mundo sean más felices o desgraciadas en función de una acción
determinada.
6.42. “Por lo tanto, tampoco puede haber proposiciones de ética. Las proposiciones no
pueden expresar nada más alto”.
6.421. “Es claro que la ética no se puede expresar. La ética es trascendental. (Ética y
estética son lo mismo)”.
La ética es acción. Se puede estar toda una vida hablando de ética, pero esto no expresaría
la ética.
En Wittgenstein siempre estamos jugando con aspectos que condicionan o coaccionan
nuestra acción. Todos estamos en libertad bajo fianza.
Determinación y sentido de la acción
En clara contraposición con la ética kantiana, Wittgenstein distingue el valor de algunas
facetas de nuestro psiquismo (p. ej., la voluntad).
Wittgentsein es una persona minimalista, da una importancia enorme a cada detalle de la
vida cotidiana. Además, tiene una gran mente científica y una gran sensibilidad a las cuestiones
éticas.
6.423 “De la voluntad del sujeto de la ética no se puede hablar. Y la voluntad como
fenómeno solo interesa a la psicología”.
Kant considera que la piedra angular de la ética está en la voluntad. Sin embargo,
Wittgenstein dice que la voluntad es algo que podemos estudiar desde el punto de vista
psicológico (disciplina), pero no desde el punto de vista de la ética.
Proposición 6.4.3.- “Si la voluntad buena o mala voluntad cambian el mundo, solo
pueden cambiar los límites del mundo, no los hechos; no lo que puede expresarse por medio
del lenguaje. Dicho brevemente: el mundo tiene que convertirse entonces en otro
completamente distinto. Tiene que, por así decirlo, disminuir o aumentar como un todo. El
mundo del que es feliz es diferente del de aquel que es infeliz”.
Wittgenstein considera que el ser humano está condicionado siempre por los hechos y no
puede responder globalmente por los hechos. Según él, el mundo tiene unos determinismos
que no hay voluntad humana que pueda cambiar, pero sí puede actuarse. “El mundo de los
felices es distinto del mundo de los infelices”. La manera de vivir el mundo de las personas
felices es diferente de los que no lo son. Por tanto, el sentido de la acción está en la acción
misma.
7.- “De lo que no se puede hablar, mejor es callarse”.
Hay ciertos temas sobre los que no podemos construir un discurso coherente, por lo que es
mejor callarse, aunque ello no implica no adentrarse en ellos (pone como ejemplo la ética y la
estética). No es que diga que la ética o estética no tienen sentido, sino que no se puede hablar
de ellas, sino practicarlas.
En relación con esto aparece una fundamental distinción entre “decir” y “mostrar” que el
propio Wittgenstein consideraba el núcleo de la filosofía. Así, la forma lógica y la lógica en
general no puede expresarse, quiere decir, no se puede crear una proposición con sentido en
que se describa la lógica porque la lógica se muestra en las proposiciones con sentido (que
expresan el darse o no darse de un estado de cosas). La lógica está presente en todas las
proposiciones, pero no es dicha por ninguna de ellas. En este sentido: "La lógica es
trascendental" (prop. 6.3.).

En el Tractatus lógico-filosoficus, Wittgentesin confronta la teoría del conocimiento y el


lenguaje, con una experiencia que tiene y que le lleva a confrontarse con la manera en que los
niños aprenden a manejar el lenguaje como fuente de conocimientos abstractos. Wittgenstein
desarrolla una teoría que, en lugar de basarse en el isomorfismo (correspondencia biunívoca)
entre el lenguaje y la realidad, se basa en la idea de los juegos del lenguaje. Según esta, la
manera que tenemos de construir el pensamiento tiene mucho que ver con la manera en que
trabajamos con el lenguaje y esta manera tiene mucho que ver con los juegos del lenguaje.
Esto es muy importante dado que en la filosofía del Tractatus se cree que el mundo está sujeto
a una visión rígida y da una visión determinada del conocimiento. Hay una corriente que se
conoce como fisicalismo según la cual el conocimiento tiene que atenerse a los hechos físicos.
No obstante, si estudiamos bien el Tractatus, vemos que esta visión es errónea. Lo que dice
Wittgenstein es que hay ciertas formas de conocimiento que no pueden formularse en esas
formas de lenguaje perfecto que nos permite establecer una correspondencia biunívoca entre
los hechos y las proposiciones. Este tipo de lenguaje no vale para expresar determinadas
formas del conocimiento. Hay campos, como, por ejemplo, la estética y la ética, que no
admiten el uso de un lenguaje de base lógica. En estos campos, no tiene sentido la expresión
con palabras, los conceptos deben ser mostrados para adquirir el conocimiento. En la ética,
debemos estar ante un determinado comportamiento para poder analizarlo. El arte, a su vez,
requiere una experiencia directa del individuo con la obra. Por tanto, la visión de Wittgenstein
no es tan cerrada, incluso hay una posibilidad de llegar a una teoría que describe el mundo.
Utiliza una metáfora en la que hay una mancha que no se ve y que lo único que se ve es unos
puntos que hay entre una estructura reticular y la mancha. La estructura representaría una
teoría científica que quiere describir una parte de la mancha (que no vemos) y tiene unos
puntos de intersección. Al tomar como referencia unos determinados puntos de intersección,
la mancha tendrá una determinada forma. Al añadir más puntos de intersección, la mancha
tendrá otra forma, pero nunca se llegará al conocimiento absoluto.
Por tanto, no hay una conexión exacta entre teoría y realidad, pero al perfeccionar la
estructura reticular, parece que podemos definir mejor la mancha. Así pues, la ciencia diría
mucho de la realidad, pero no podría describirla a la perfección. En la lógica y las matemáticas
sí que sería posible esta descripción a la perfección.

Significado y realidad
Aparece la idea de la autolimitación propia del lenguaje científico contrapuesta a la idea
del desbordamiento que se da en otras formas expresivas.
“Nuestras palabras, usadas tal como lo hacemos en la ciencia, son recipientes capaces
solamente de contener y transmitir significado y sentido, significado y sentido naturales. La
ética, de ser algo, es sobrenatural y nuestras palabras solo expresan hechos, del mismo modo
que una taza de te solo podrá contener el volumen de agua propio de una taza de te por más
que se vierta un litro en ella” (Conferencia de ética).
Esto está relacionado con el lenguaje científico. No obstante, Wittgenstein cambia su visión
y se da cuenta de que los juegos del lenguaje permiten el desbordamiento, estos tienen una
capacidad expresiva superior a la del uso recto o habitual de los elementos que los componen.
Según Wittgenstein, el lenguaje natural funciona mediante una serie de juegos que es muy
difícil representar. Los juegos del lenguaje amplían exponencialmente las capacidades de
expresión del lenguaje (p. ej., chiste).

Dar razón de un acto


“El doble uso de la expresión “¿por qué?””, preguntando por la causa y preguntando por el
motivo, junto con la idea de que podemos conocer nuestros motivos y no solo conjeturarlos da
origen a la confusión de que un motivo es una causa de la que tenemos conciencia
inmediatamente, una causa “vista desde el interior”, o una causa experimentada. Dar una
razón es como dar una operación de cálculo mediante la cual se ha llegado a un cierto
resultado”. (Cuadernos azul y marrón).
Freud demuestra con el psicoanálisis que los motivos y las causas no siempre coinciden.
Muestra la extraordinaria complejidad de la mente humana, que no permite hacer
corresponder la causa con el motivo.
Por tanto, la ética nunca puede disociarse del ámbito subjetivo, del compromiso del
individuo con realizar ciertos valores.

[Texto de Wittgenstein: Conferencia sobre ética, página 3]


El planteamiento aquí tiene mucho que ver con el lenguaje. No se analiza la acción sino la
forma de expresarla mediante el lenguaje. Según Wittgenstein, a los problemas filosóficos se
llega a través del lenguaje (filosofía analítica).
Wittgenstein dice que muchos de los problemas de la filosofía se deben al mal uso del
lenguaje, por tanto, analizando el lenguaje estos problemas no solo se resolverían, sino que se
disolverían. Esto puede ser muy pretencioso.

También hay otra serie de enfoques sobre la aproximación a los problemas filosóficos a
través del lenguaje (Derrida), que buscan percepciones que no hemos captado.

Moore, en los Principia Ética, parte de un objeto que interesa a la ética como investigación
general de lo bueno. A continuación de esto, Wittgenstein se plantea cómo entender esta
definición. A partir de aquí, hay un procedimiento de abstracción. Wittgenstein dice que la
ética se ocupa de lo valioso, de la forma correcta de vivir, etc., pero luego analiza estos
términos y dice que, por una parte, tienen un sentido trivial y, por otra parte, un sentido
trascendente. Según Wittgenstein, el significado trivial no tiene nada que ver con el significado
que tienen los términos cuando se emplean en un sentido ético ya que en el discurso ético
estos términos adquieren un significado absoluto. Wittgenstein cree que cuando hablamos de
ética siempre tenemos que hablar de términos absolutos (es decir, incondicional, válido para
cualquier situación). Wittgenstein cree que para que una afirmación ética tenga justificación
tiene que estar respaldada por un absoluto, no por un relativo, pero llega a la conclusión de
que es imposible proporcionar un absoluto, lo que nos llevaría a renunciar a la ética por la
imposibilidad de aportar un valor o punto de referencia absoluto para lo bueno.
No obstante, si defendiéramos esto, tendríamos que defender la idea de una realidad
absoluta (por ejemplo, Dios), pero la realidad es que los valores se presentan sin estar ligados a
una realidad absoluta. Los valores son cuestionables y cuestionados, pero necesarios. Por
tanto, el concepto relativista debe emplearse no como algo que desprestigia, sino como algo
que nos lleva a lo real. Los valores son objeto de una confrontación constante con la realidad.
Hay una ilusión que tiene que ver con el espíritu cientista (primer cuarto del siglo XX) que lleva
a desprestigiar todo lo que no puede expresarse mediante la ciencia. El espíritu cientista lleva a
una negación de la filosofía y a la negación de muchas cosas que son radicalmente humanas.
Podríamos cuestionar si el ser humano tiene que desarrollar necesariamente la ciencia porque
antropológicamente hay muchas sociedades que no han desarrollado la ciencia, pero no hay
ninguna que no haya desarrollado la ética. Por tanto, hay algo intrínsecamente humano en la
ética.
Rudolf Carnap va moderándose en su pensamiento dado que su concepción neopositivista
radical actúa finalmente en contra de las bases de la filosofía, esta quedaría reducida
finalmente a ser una criada de la ciencia.