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NIGHT IMUSIC I VISUAL ARTS

VUOTALO
Mosa¡¡kk¡tori,
Vuosaar¡, Helsinki
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grado una década después ese supuesto Manjarrez, es una especie de niño per-
valor de saber obedecer incuestiona- dido con complejo de Cristo: en “Atlan-
blemente a sus mayores, precisamente te-Necaxa”, el personaje, mientras sufre
en un momento histórico en el que, en su condena, piensa con rabia e impoten-
una imagen de propaganda que circulaba cia: “Crucifíquenme, hipócritas, lame-
por aquel entonces, mostraba a Gustavo culos, hijos de la chingada”.
Díaz Ordaz besando la mano de su pa-
dre en señal justamente de obediencia.
Jóvenes que, cuando niños, tuvieron
abuelos que encarnaban un racismo Nadie pone sentido a tanto lirio
inexplicable, un conservadurismo que
parecía de otro planeta, porque “Los J UAN A NTONIO A LFARO
padres hablaban de rectitud y obedien-
cia a los chicos, pero cualquiera podía ver Daniel Bencomo, Espuma de Bulldog,
que a menudo eran mentirosos y abusivos Luzzeta, México, 2015, p.
y ni siquiera eran capaces de enterarse.
En cuanto a los abuelos, eran aún más “Sólo una respuesta: escribe descuida-
remotos y encerrados en sí mismos; damente de manera que nada que no sea
provenían de otra era, en la que quizá verde sobreviva”. Éste es un verso del
permanecían casi todo el tiempo”. Paterson, de William Carlos Williams.
En estos cuentos, donde el mundo es “Nadie pone sentido a tanto lirio”.
visto como a través de un filtro, casi en Es un verso del libro Espuma de Bull-
color sepia, la figura del adolescente es dog, de Daniel Bencomo (San Luis Po-
para Manjarrez la del ajolote y la del fo- tosí, 1980).
rastero, la del eterno doliente y el siem- En ambos casos se atenta contra el pai-
pre incomprendido; nadie lo entiende y saje. Contra lo verde y calmo que puede
él no entiende a nadie, un ser que sufre habitar en el poema y, por tanto, “inclu-
hacia adentro, retorcido como alambre ye su excedente”, según las palabras de
de púas, pero al mismo tiempo ávido del León Félix Batista.
exterior, pues es constantemente tenta- Del sonido a la escritura, y vicever-
do por el mundo, fascinado, asustado, sa, Daniel Bencomo busca ante todo lo
y ofendido por él. Alguien que tiene textil-textual, el tejido, la plasticidad en
que pasar por la mierda y la suciedad cada verso que, como efecto mismo de
del mundo para purificarse y que, sin la escritura, debe desvanecerse hasta
embargo, no deja de tener una pose provocar una “zona de conflicto” en la
suicida, que sigue prefiriendo irse, mo- que la imagen carece de significado, de
rirse, pues “ni que fuera tan chingona paisaje, y se vuelve ruido y luego silen-
la vida”. El adolescente, nos recuerda cio para impregnar el poema de inter-
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ferencias. Así, en “De cómo perdí el mo es entendido como algo pantanoso,
ticket de compra”, la entrada vertical “curvilíneo, de expresión turbulenta
genera la ilusión de versos que recuer- y densa”, para decirlo en términos de
dan los poemas estructurales de Ulises Kozer. Esta densa escritura permite
Carrión, en los que ya no queda más que el poema gane por acumulación, es
que el esqueleto del poema y los sonidos decir, la saturación de imágenes provo-
simulados de cada acento a lo largo del ca que en numerosas ocasiones los poe-
verso; o, más cercana en el tiempo, la mas no sean metáfora de nada ni relato ni
interferencia en el poema de Bencomo representación, sino que vencen cual-
recuerda el “Soneto de las estrellas”, quier progresión lógica y se sostienen a
del artista plástico Jesús Bubu Negrón, sí mismos porque eso es exactamente lo
compuesto de dos cuartetos y dos ter- que quieren decir: inauguran un senti-
cetos, de once estrellas cada verso. do basado en su construcción sonora,
Espuma de Bulldog utiliza a lo largo de en sus fragmentos y, sobre todo, en su
sus cinco secciones zonas de inestabili- acumulación opaca o borrosa, barro o
dad similares a la anterior. Pero decir que borra, que tiende al neobarroco –o pos-
un libro como éste agota sus mecanismos barroco− y que obliga a mirar al len-
así de rápido sería caer en una lectura guaje como actor principal.
bastante reducida y superficial. Dice Enrique Mallén acerca de la
En los poemas de Espuma de Bulldog, poesía del lenguaje: “Se trata de una
cada verso es una escisión que, más allá reevaluación del papel sociocultural y
de otorgar ritmo y respiración, altera el psicológico del lenguaje. Pero no sólo
sentido y desintegra lo escrito en el ver- eso: se trata también de un énfasis en
so anterior para negarlo o potenciarlo –o el ‘goce verbal’, el valor puntualmente
ambas cosas– y, a partir de ahí, desfasar sensual de las palabras”. Ya Roger San-
el discurso: “Resina en el circuito / ven- tiváñez afirmaba hace algún tiempo, en
zo-diaze- / píndaro”, “otro cielo es carbón, una entrevista, que escribe por secuen-
o 14 / ícaros cuelgan en el gancho del ras- cias fónicas. Bencomo también parece
tro”, se lee en “Pirita”. James Phelan es- guiarse por este principio y por el so-
cribe a propósito de lo que llama “el texto nido que implican la paronomasia, las
cerrado”: “es aquel cuya ambigüedad lleva aliteraciones, la elipsis y las dilogías,
en última instancia a un vacío centrífugo tan usadas por los conceptistas: “buril
que resiste y niega cualquier significado error en el error anhelo”, “Lírica viene
central. Lo único a lo que tiene acceso el de lirio. / Lírica viene delirio. / De- / vie-
lector es a la capacidad metamórfica del ne lírica lirio”, “adrede, alarde, kiló-
propio lenguaje poético”. Ésta parece ser metros de celuloide”. Por citar algunos
la principal propuesta de este libro. ejemplos.
Lo poético en la escritura de Benco- La descripción y las instrucciones que
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aparecen como imperativos y parecie- una mínima tragedia, ofrece tu silueta al
ran hacer que el lector toque terreno holograma del Yo. (...) Inhala otros vapo-
firme revelan, al final, ser sólo pareido- res, más dobles o maleables, llenos de
lia, yuxtaposición y una multiplicación barro entre la encía, focos rotos. Aquí
de imágenes que se metamorfosean has- te esperaremos”. Huir de la realidad y
ta sabotear el poema y sabotearse a sí entrar en la poesía, lenguaje sierpe (José
mismas para devolver al propio lector y Kozer otra vez), impureza y distorsión.
al mundo a “su ilusión despiadada”, tal Todo esto es Espuma de Bulldog.
y como dice Jean Baudrillard en el epí- “La boca abierta (le llamaban el pas-
grafe que abre el libro. “Cayó Uno Mismo mo) (...) / (...) espuma de bulldog en aguas
por seguir las instrucciones”, “Podrías fi- ya estancadas”. Éstos son versos de
letearme y no encontrarías nada”. Se lee Espuma de Bulldog, de Daniel Benco-
en “Esta calle tiene humus...” y “No es mo. Jesús García Fadrique dice que la
safari”, respectivamente. espuma “reúne burbujas y forma es-
Esta misma escritura, este mismo uso tructuras (...) geométricas definidas por
del lenguaje, permite a Bencomo re-utili- las uniones de las burbujas (...) en di-
zar, a lo largo del libro, palabras −navajo, ferentes direcciones y tamaños, unidas
bukkake, porno, Gillette− para descon- por contornos de películas delgadas de
textualizarlas y generar nuevos sentidos líquido por donde circula la disolución
(que no descifrarlos) y, siguiendo a Gior- que las forma, después de inyectar un
gio Agamben, fundar una “poética de la gas”. Imagino que la escritura de Ben-
inoperosidad”, basada en “una opera- como es ese gas que se hincha en forma
ción del lenguaje que desactiva y vuelve de burbujas de muy variado volumen y
inoperosas las funciones comunicativas genera inestabilidad, como en sus poe-
e informativas para abrirlas a un nuevo, mas, e infecta, todavía más, las “aguas
posible uso”. En cambio, cuando el “yo” ya estancadas”.
se hace presente lo hace como un “yo ¿Y el bulldog? Ahí, a lo lejos, ladran-
ficcional”, como un constructo genera- do, envuelto en la rabia de no entender
dor de significantes, pero que sigue re- castellano. Pero aquí, creo que Daniel
sistiéndose a generar sentido: “Escuchas y yo coincidiríamos con Montalbetti:
al doble del doble del que dicen es tu
doble, / tu desdoble épico, / fugaz e irre- Enseñarle castellano a un perro
es la verdadera enseñanza.
petible”. Esa ficcionalidad permite cues- “Nunca va a aprender”, dicen.
tionar el “tú”, parodiarlo y, lejos de una ¿Por qué? ¿Acaso el castellano
ilusión dramática, provocar descreimien- es cuestión de inteligencia? Tal vez
to, inestabilidad: “Anda y hazte cargo de será mejor aprender a ladrar entonces.

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bilidad de leerlo desde diferentes pun- Alces, Reikjavyk o el amor
tos de vista al formar ángulos y aristas de Géiser bajó al ruido a bañarse
que son talladas y alineadas, haciendo
visible el espacio, como sucede con
Á LVARO L UQUÍN
aquellas piedras primordiales, labra-
das de tan especial y misteriosa mane-
Daniel Bencomo, Alces, Reikjavyk, Libros
ra que dan forma a los lugares sagrados Magenta/CONACULTA, México, 2014, 88 p.
de los incas.
En esta sala del libro, la plasticidad “Todo condominio es potro de tortura”:
desbordada de los poemas y las pintu- con este rotundo verso comienza Alces,
ras crean una nueva expresión artística Reikjavyk, libro que registra un cambio
que llega hasta los rudimentos, hasta cualitativo en el pensamiento-intención-es-
lo más elemental. Tal cosa se debe en una tética (contra-figurada) en la obra de Da-
buen medida a la participación del Taller niel Bencomo. ¿Qué se puede encontrar
de Poesía y Silencio y, muy especial- que sea expresable en los últimos suspi-
mente, a la labor de Alfonso D’Aquino ros del hielo que no anestesie la realidad
–cabe decir que Espejo negro se traba- frente a una considerable disminución de
jó a través de una beca con este poeta la densidad del concepto y su significa-
como tutor–: las soluciones formales do? Alces… explora, en parte, ese ojo
que alcanza Cuevas sólo pudieron ser des-sustanciado que desajusta la ac-
obtenidas a través de su influencia. La ción de los Interiores, donde un Celán
gama de recursos gráficos usados en es- ahueca las claridades de Ceilán y las
tos poemas tienen que ver con su modelo llena con nosotros, con lo que aún que-
y su guía, al experimentar con el diseño da de nuestro Yo, puesto que tarde o tem-
editorial y la poesía visual. Además, prano se nos derrite nuestra vela materna,
cierra la colección La hogaza, en la que y la ira del padre es el “Potlatch de todas
se publicó la obra de múltiples poetas las inocencias…” Este libro explora un
y narradores jóvenes de Morelos. marco fantasmático que podría ser el
Al final del recorrido, advierto mi an- deseo exasperado del autor o el deseo
dar a través de Espejo negro como una disminuido del lector o viceversa: todo
experiencia renovadora que me brinda se intercambia en este condominio:
un nuevo modo de acercarme a los cua-
dros y a los poemas. Entonces me doy Todo hábitat refleja un simple tránsito:
cuenta de que el poeta ha logrado ha- somos nómadas de sintonías, ruido de la
cerme acceder a su manera tan particu- ausencia
de señal: afirmación de la fuerza.
lar de ver la pintura y que, como lector,
he adquirido una nueva forma de mirar Sin brújula para los rumbos,
y leer cada cuadro. toda estampida culmina en el azar.

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Qué ritmo se adecúa a la sintonía para tiguadores de conciencia: yo + yo +
que la estampida de señales y sus frag- yo…”
mentos culminen en el azar y existan Qué gozo ramificar las emociones y
como una posibilidad frente al ruido de bifurcarlas como rizomas de un siste-
la nieve, de esa nieve especular de Rei- ma-apartamento, pero ¿qué es ese algo
kjavyk y sus amnesias. Porque “Dios o alguien que nos lleva a él? ¿La com-
solito se roció con gasolina”, por con- bustión? ¿Nos lleva por nieve? ¿A Rei-
siguiente, ya no hay nadie siniestro a kjavyk? ¿Cuánto y a cuántos dejamos en
quién acudir para que nos cubra los ojos el camino? La respuesta que nos insinúa
frente al incendio de la gravedad y su Daniel: fuimos o iremos a Reikjavyk por
realidad sobrenaturalizada. nieve, no habla a mi parecer de un tra-
En Alces…, Daniel usa una estructura yecto o un viaje, sino que nosotros fuimos
atípica puesto que transita entre varios en algún pasado los viajes de un tercero,
registros-conciencia para brindar un rit- un tercero que no dio la cara por noso-
mo que podría rayar en la interferencia tros, que no se sentó a esperarnos para
de nuestro canal favorito a la hora en que poder re-crearse.
se paralizan todos los relojes del mundo: Hay días en los que el circo aparece
verso largo, silencio, silencio tiritante, un segundo y después se disuelve en un
verso corto, interferencia y verso me- acontecimiento espectral. Los amantes
diano y siguiente Interior: buscan entradas para la función noc-
turna; van a los habitáculos donde la de-
viven todos en su estrato formidad tiene la exclusiva para vender
menos hondo,
los boletos; pero no hay abrazos, memo-
en el eco del eco,
en su fal-sci-fi-cación ria ni posesiones, no hay nada más que
pasillos mentales de una tarde común
Cuánto de Sci Fi para enmascarar y corriente.
la Cosa que se disipa y dispara para A la vez hay algo lineal que sujeta
llenar una cámara con imágenes más los apartados (Interiores) A, C y D. Esa
de este mundo que de otro. Esto es lo línea, muy tenue, se puede encontrar
que me interesa, no hay mundos más en el B, en lo siguiente: “Por todas las
acá de éste, pero este nuestro mundo está paredes transminados los amantes”, como
poblado con las creaturas más frías que si fuesen parte de una Ventana Indis-
podríamos conceptualizar y abstraer: creta que da hacia un patio donde todo
cráneos, látigos, herrumbres de anima- se va disolviendo entre miles de odios y
les (“en el ojo del animal un ojo de tu orgasmos sin sujeto emisor. La melan-
orín”), la orina subjetivada y una fur- colía es fuente de esperanza y, a la vez,
goneta en llamas: una muy pertinente de terror cuando las perspectivas se se-
definición de la Memoria: “Tres amor- paran de su superficie.
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Alces… no tiene predilección por tras sonríe y ni siquiera nos apunta con
alguna representación en especial; es el dedo, como si fuésemos fondos de
imparcial con los sujetos y los objetos, botella o un volcán próximo a redescu-
como si todo lo existente fuese conver- brir: La última proyección de mí en lo
tido en Acontecimiento, en la acepción que sería mi último Error 403: Forbi-
de algo que sucede sin previo aviso, dden.
un trauma que desgarra la cortina de Error 403: Forbbiden.
la realidad. Un trauma que precede y Error 403: Forbidden.
predice los traumas que van de la ni- Todas las edades fueron heridas al
ñez a la vejez, de la soledad a lo col- leer Alces, Rejkyavik, todos los Alces
mado, de la línea al punto. Escribe el fueron destripados por la misteriosa or-
autor: “A dormir: apaga tu mechero ganización de los hombres de la esca-
con una grosería.” Y así se apaga toda fandra:
resistencia al congelamiento del siglo, aquí hay ascenso
de la historia. hay descensos
El intermezzo de clowns distribuido hay decesos
a través de las diversas deformaciones hay accesos
del elemento sintáctico no proviene de hay superficies
significante alguno; está separado del hay fulgores
núcleo emisor y juega con los aparta-
dos a las escondidas. Esos clowns que Y hay quien no paga la luz porque
solamente pueden verse en sueños muy los nuevos edificios carecen de insta-
específicos o en ocasiones de amnesia, laciones eléctricas. Pero lo positivo de
esa amnesia que cobra vida con el des- ese fenómeno es que no se perdió la
hielo de los Interiores que ni los Alces última inocencia del destello y, ade-
con su habilidad son capaces de sor- más, se purificaron las pantallas del
tear. Hay que esculpir en el frío el re- error. Luego hablaremos de la inma-
cuerdo del que nunca fuimos, de aquel nencia.
que nos mira sentado en un banco del Cuando las notas bajas se suicidan
sótano del pensamiento mientras fuma en las avenidas por donde los niños
un cigarrillo creyéndose san Jorge o el corren como legionarios en busca
dragón de Paolo Uccello. de los pensamientos, y la pareja de
Luego comienza el ayuno: no hay amantes es un elemento más del eter-
ninguna frase que no se intercale con no retorno del invierno, el condominio
las compuertas de las alcobas de los sube su plusvalía. Revela que lo que
rostros; los domadores se defienden de se ha visto y escuchado no es más que
las bestias usando la interferencia en la infinita tregua del más grande error
tanto el Ser comparece y observa mien- del siglo.
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