Está en la página 1de 2

Contexto socioeducativo

Verónica Areiza Madrid


Educar para la liberación

La educación en Latinoamérica, desde sus inicios ha estado influenciada por intereses


ideológicos imperantes, primero desde la colonia con el fin de evangelizar y posteriormente,
cuando se conforman los Estados Nacionales Independientes se presenta el objetivo de
conservar el orden nacional a partir de la educación pública desde la cobertura masiva. No
obstante, es claro que dicho compromiso de un Estado parternalista que buscaba la
homogenización bajo un modelo educativo descontextualizado que no se ajustaba a la
realidad y a los intereses de los educandos, fue cuestionado desde el ideal del individualismo,
originándose entre otros asuntos la especialización universitaria y la privatización educativa.
Lo anterior, da cuenta de una educación pensada primero como un derecho al que podían
acceder todas las clases sociales y luego, a un servicio del cual solo gozaban las elites,
perdiéndose la función social de la escuela. Es desde este escenario donde se destaca el
concepto de educación popular como oposición a la educación bancaria donde el Estado se
encargaba de enseñar lo que consideraba según sus intereses y donde el educando solo estaba
dispuesto a recibir lo designado. Por el contrario, Freire (1968) como uno de los
representantes de la Educación Popular, resalta la importancia de la educación desde lo
dialógico: “la existencia en tanto humana, no puede ser muda, silenciosa, ni tampoco nutrirse
de falsas palabras sino de palabras verdaderas con las cuales los hombres transforman el
mundo. Existir humanamente, es “pronunciar” el mundo, es transformarlo” (p.71). En este
sentido, emerge un sujeto educando que interpela su contexto, a partir de su pensamiento
crítico, que se descubre desde de la integración entre lenguaje y entendimiento para
comprenderse a sí mismo y llegar a acuerdos, pero esto se da gracias a la participación del
otro.
Es desde allí, donde Freire nos presenta un nuevo contexto de la educación latinoamericana
del siglo XX, no solo con un fin nacionalista, individualista o de mérito de unos pocos, sino
que recupera lo pedagógico que gobierna los fines educativos, analizando en pedagogía del
oprimido (1968) la función de la escolarización para la libertad de los individuos, dando lugar
al aprendizaje para el “ser” pese a las ideologías alienables de la época.
Freire por tanto, presenta una nueva relación de educador y del educando basada en el
diálogo, y añade como papel la toma de conciencia dentro de la educación, donde de manera
certera destaca como dentro de la escuela se da la opresión social a partir de la transmisión
del saber. Por ende, esta nueva mirada resalta un interés por el educando en sí, como sujeto
social que transforma su contexto y no solo desde un interés ideológico que responde a la
estructuración de un sistema curricular, donde el educando siempre ha sido la pieza o el
medio para alcanzar un fin.
Referentes bibliográficos:
Ratinoff, L. (1994) Capítulo III: Las retoricas educativas en América latina: la experiencia
de este siglo. Boletín proyecto principal de educación en América Latina. (22-38). BOLETIN
35, Santiago, Chile.

Freire, P. (1968). Capítulo III: Dialogicidad. En Freire, P. Pedagogía del oprimido. (pp. 69-
109). Recuperado de:
http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/general/FreirePedagogiadelOprimido.pdf