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MOOC “Breve Historia de los Superhéroes: de la complicidad con los

gánsteres al glamur de Hollywood”

UNIDAD 2

La Edad de Plata: antes y después

LA DECADA FATAL

La Segunda Guerra Mundial termina oficialmente con el ‘rendimiento’ de Japón tras las
explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki el 15 de agosto de 1945. Se acababa así
la existencia de un villano claro a quién vencer. Para los cómics de la Edad Dorada
comenzaba el fin. El mercado se hundía y los superhéroes ya no entusiasmaban como
antes. Muchos títulos se arrastran hasta 1948, pero ahí se acaba todo y solamente
sobreviven Superman, Batman, Wonder Woman y algún otro, generalmente
reemplazando superhéroes por cómics románticos, de humor, de cowboys, de ciencia-
ficción, de crímenes policiales, de terror o de chicas de la selva.

Mientras que Maxwell Gaines –uno de los padres del comic-book- llamaba a su editorial
Educational Comics, su hijo William decidió que ya estaba bien de educación y cuando
se hizo cargo en 1947, las siglas E.C. pasaron a ser por Entertaining Comics y se sumó
a la movida de sacar cómics de lo que fuera (los títulos más exitosos fueron Tales from
the Crypt, The Vault of Horror, The Haunt of Fear, Frontline Combat y Two-Fisted Tales).

En octubre de 1952 Gaines le da vía libre al genial Harvey Kurtzman para que edite la
revista satírica humorística MAD y el éxito es impresionante. Parodias y descontrol
ponen a los títulos de Gaines en la cima, pero no contaba con la fuerza de las otras
editoriales de cómics de humor (apuntadas a un público infantil, generalmente basados
en dibujos animados) que aprovecharían el enrarecido ambiente de los ‘50s para
torpedear a la editorial del horror y el humor ácido.
Entra en escena un personaje nefasto para los cómics, el psiquiatra Fredric Wertham.
Nace un 20 de Marzo de 1895 en Múnich, se gradúa en Psiquiatría en 1921 en la
Universidad de Würzburg, llega a tener correspondencia con nada menos que Sigmund
Freud, y colabora con Emil Kraepelin en su clínica. Pero todo cambia para Wertham
cuando al año siguiente, viaja a EEUU para trabajar en la Universidad Johns Hopkins, y
al tiempo se convierte en el Psiquiatra en Jefe de los hospitales de toda Nueva York.

Wertham se interesa en asesinos jóvenes y en su libro


Dark Legend de 1941 postula que un chico de 17 años
asesinaba -según sus propias palabras- influido por
"películas, seriales radiofónicos y cómics", se sentía
como el "protagonista de las hazañas que leía o veía".
Ahí Wertham vio una conexión entre la violencia y los
cómics, y comenzó una especie de "cruzada". Gracias a
su participación como testigo en juicios y un labrado
prestigio, comenzó a sumar adeptos en su lucha,
llegando a influir de manera notable en la sociedad
americana. Finalmente, Wertham publicó en 1957 el
libro que marcaría un antes y un después en la industria
del cómic americano: LA SEDUCCIÓN DEL INOCENTE.

Fredric Wertham no deja títere con cabeza sobre la mala


influencia que los cómics tenían en la juventud de
aquellos años y dispara con munición gruesa contra
todos los géneros, desde el terror hasta el súper heroico:
de Superman, dijo que era "el prototipo de superhéroe
fascista que Hitler hubiese querido", a Wonder Woman la
tildó de "lesbiana aficionada a gozar mediante elementos
sadomasoquistas como el bondage, a tenor de tener un
lazo como arma", y sobre Batman, escribió lo siguiente:
"Batman es un homosexual corruptor de menores a los
que viola para convertirlos en sus amantes". Sobre los
comics de la E.C. Wertham dijo: "Esos comics son
demoniacos, o dicho en un resumen: basura".
En 1953 se funda el Subcomité del Senado
de los Estados Unidos sobre Delincuencia
Juvenil y el buen doctor va a golpear las
puertas con su librito. El caso es que tras la
publicación de LA SEDUCCIÓN DEL
INOCENTE, hubo mucha controversia, y
hasta obligaron a Bill Gaines a declarar en
una comisión acerca de los cómics. Gaines
tuvo que soportar un duro interrogatorio por parte de uno de los miembros de la comisión
que llegó a usar una tapa de sus cómics de terror como prueba de la necesidad de
controlar los contenidos de los cómics. Wertham intervino en esa comisión dando un
discurso contundente y demoledor sobre la violencia en los cómics y su necesidad de
haber un órgano regulador para ello.
Sin embargo, los miembros de la
comisión decretaron que los cómics no
eran los únicos desencadenantes de la
violencia en la juventud de entonces,
pero recomendaban que se tomasen
medidas por parte de la propia
industria con el fin de no tener que "intervenir" (eufemismo de "censurar") en los cómics
y en sus contenidos. Ello llevó a las editoriales a crearse su propio código de censura, o
tal y como se conoce, el "Comics Code", que se componía de una serie de normas y
requisitos para todo el país.

Por supuesto, estas normas ‘auto-impuestas’, jorobaban sobre manera a Gaines y su


editorial1, la cual no pudo soportar ese Código para Cómics, y tuvo que retirar la mayoría
de sus revistas... salvo la MAD.

1
William Gaines sostenía que las cláusulas que prohibían las palabras "crimen", "horror" y "terror"
en los títulos fueron elegidas expresamente contra sus series que mejor vendían: "Crime
SuspenStories", "The Vault of Horror" y "The Crypt of Terror".
Este Comics Code era controlado por la Comics Code Authority, que si bien no tenía
autoridad legal sobre las editoriales que no fueran miembro, pero las distribuidoras
rechazaron trabajar con cómics sin el sello de la CCA. Algunas editoriales prosperaron
con esas restricciones (principalmente la Dell/Western, que publicaba cómics de los
personajes de Disney y la Warner, y MLJ con las revistas de Archie), otras se adaptaron
cancelando series y enfocándose en el contenido aprobado por el Código, otras tuvieron
que cerrar.

Así y todo, a pesar de instar a la quema de revistas ‘inadecuadas’, el psiquiatra Fredric


Wertham consideró el Comics Code como una ineficiente medida a medias. El Código se
fue ablandando con las décadas hasta volverse por completo inoperante, pero reguló
con mano firme el mercado durante décadas.
Mientras tanto, el buen doctor escribió
algunos artículos sobre la segregación racial
entre los afroamericanos y posteriormente,
en 1974, alabó el submundo de los fanzines
(los cómics underground que veremos en la
Edad de Plata) en su ensayo "Mundo de
Fanzines". Como si nada, fue a presentarlo
en la Convención de Arte del Cómic de
Nueva York, pero muchos fans y autores lo
interpretaron como un gesto de provocación
y lo que Wertham se encontró fue recelo y hostilidad por parte tanto de los fans como de
los dibujantes/guionistas/editores; tras este desagradable episodio, nunca más volvió a
hablar de cómics ni para bien ni para mal y finalmente murió solo en su apartamento en
el año 1981.

MATERIAL EXTRA

Pero ¿qué decía el Comic Code?


*Los crímenes no deben ser jamás presentados en modo alguna que pueda crear
simpatía hacia el criminal, promover desconfianza hacia las fuerzas de la ley y la justicia,
o inspirar en otros el deseo de imitar a los criminales.

*Ningún cómic debe presentar de manera explícita los detalles y métodos de un crimen.

*Policías, jueces, oficiales del gobierno e instituciones respetadas no pueden ser


representados en ningún modo que pudiese inspirar faltas de respeto hacia las
autoridades establecidas.

*Si se representa algún crimen debe ser siempre como una actividad sórdida y poco
placentera.

*Los criminales nunca deben ser presentados en un entorno glamoroso o en una


posición que pudiese crear el deseo de emularlos.

*En cualquier instancia el bien debe triunfar sobre el mal y los criminales deben ser
castigados por sus faltas.

*Quedan prohibidas las escenas de excesiva


violencia. Cualquier escena de tortura brutal,
uso excesivo e innecesario de pistolas y
cuchillos, agonía física y crímenes horribles y
sangrientos deberá ser eliminada.

*No se debe mostrar ninguna forma única o


inusual de ocultar armas.

*Se debe desanimar cualquier instancia en que


algún oficial de la ley muera como resultado de
las actividades de un criminal.

*Un secuestro nunca deberá ser presentado en


detalle y el secuestrador o abductor no debe
obtener ningún beneficio o ganancia. El criminal
o secuestrador debe ser castigado en todos y cada uno de los casos.

*Las letras de la palabra “crimen” no pueden ser apreciablemente más grandes que las
demás palabras en el título. La palabra “crimen” no podrá aparecer nunca sola en la
portada de cualquier revista.

*La palabra “crimen” en títulos o subtítulos debe usarse con moderación.

*Ningún cómic puede usar las palabras “horror” o “terror” en su título.

*Quedan prohibidas todas las escenas de horror,


derramamiento de sangre, crímenes violentos o
sangrientos, depravación, lujuria, sadismo y
masoquismo.

*Todas las ilustraciones violentas,


sensacionalistas o de mal gusto deberán ser
eliminadas.

*La inclusión de historias que traten sobre el mal


sólo será permitida cuando la intención sea
ilustrar una cuestión moral, y siempre y cuando
la maldad no sea presentada de una forma
seductora o en la que pueda herir las
sensibilidades del lector.

Están prohibidas las escenas que involucren muertos vivientes, tortura, vampiros o
vampirismo, fantasmas, canibalismo y licantropía.

*Quedará prohibido cualquier elemento o técnica que aún cuando no sea mencionado
aquí de manera específica resulte contrario al espíritu e intención del Código o pueda ser
considerado como una violación del buen gusto o la decencia.

*Queda prohibido el uso de profanidad, obscenidad, vulgaridad, o palabras y símbolos


que hayan adquirido algún significado indeseable.
*Se deben tomar precauciones para evitar referencias a deformidades o aflicciones
físicas.

*Aunque se permite el uso de jerga y modismos, se desaprueba su uso en exceso,


debiendo utilizar una gramática correcta siempre que sea posible.

*No se permite ridiculizar o atacar a ningún grupo étnico o religioso.

*El desnudo está prohibido en todas sus formas, pues es exposición indebida e
indecente.

*Las posturas sugerentes, así como las ilustraciones salaces o sugerentes son
inaceptables.

*No puede haber más de dos personas en una cama, y si las hay, al menos una o dos
deben estar dibujadas fuera de la cama, ya que se considerará una "orgía" o "menage a
trois". Ello también incumbe a bañeras o duchas.

*Todos los personajes deben ser representados con indumentaria razonablemente


aceptable para la sociedad.

*Las mujeres deben ser ilustradas de manera realista y sin exagerar ninguno de sus
atributos físicos.

*El divorcio nunca deberá ser objeto de humor ni podrá representarse como algo
deseable.

*No se deben presentar o sugerir relaciones sexuales ilícitas. Escenas de amor violento
o anormalidades sexuales son inaceptables.
*Debe fomentarse el respeto a los padres, el código moral y el comportamiento
honorable. El entendimiento comprensivo de conflictos sentimentales no es una licencia
para la distorsión moral.

*El tratamiento de las historias de amor y romance debe hacer énfasis en el valor del
hogar y en la santidad del matrimonio.

*El interés romántico o pasional no podrá ser tratado de algún modo en que estimule
bajos instintos o emociones primitivas.

*Nunca deben mostrarse ni sugerirse casos de seducción o violación.

*Está estrictamente prohibido presentar perversiones sexuales o cualquier inferencia a


ellas.
-EDAD DE PLATA

. BORRON Y CUENTA NUEVA

En una reunión de coordinadores de la DC Comics de 1956, éstos deciden a resucitar a


Flash y le encargan la tarea a Julius Schwartz, que había sido el coordinador de la
serie original de Jay Garrick y era fanático de la ciencia-ficción. Pero lo único que dejó
del Flash clásico fue la supervelocidad: el Flash que debutaba en Showcase n°4 (de la
mano de Robert Kanigher y Carmine Infantino) tenía distinto traje, distinto origen y
distinta identidad civil. El personaje no fue un éxito inmediato, pero llamó la atención lo
suficiente como para garantizar su regreso, e incluso para que DC se decidiera a
apostar otra vez por los superhéroes (un género en ese entonces reducido a un
puñadito de personajes que se repetían en Superman, Batman, Wonder Woman,
Action Comics, Adventure Comics, Detective Comics y World's Finest), e incluso a
aplicar una y otra vez la fórmula que Schwartz creara para el nuevo Corredor Escarlata.

Así, Schwartz y su equipo crearon en apenas tres años nuevas versiones de otros tres
héroes de los '40 (Green Lantern, Hawkman y Atom), siempre manteniendo apenas el
nombre (y a veces los poderes) del personaje original, pero dotándolos de orígenes
científicos allí donde antes se explicaban por la magia. El Linterna Verde de la Edad de
Oro, por ejemplo, poseía una linterna mágica que lo emparentaba con Aladino,
mientras que su sucesor, Hal Jordan, tenía un anillo de enorme tecnología, entregado
por un extraterrestre. Hombre Halcón, por su parte, pasó de ser la reencarnación de un
príncipe egipcio a ser un policía de otro planeta. Y Atom, ciencia mediante, adquirió un
poder radicalmente distinto al de su antecesor.

De todos estos revivals/ relanzamientos/ reformulaciones, el mayor éxito llegó al repetir


la fórmula de la Justice Society: ahora agrupados bajo el nombre de Justice League,
los más grandes héroes de 1960 debutaban en Brave and the Bold n°28, iniciando una
ilustre trayectoria. Sin saberlo, Schwartz estaba sentando las bases de un nuevo
universo.

ANTES Y DESPUÉS

Pocas épocas del cómic de superhéroes fueron tan ricas en creatividad como la Edad
de Plata o Silver Age, pero hay otra cosa que convierte a ese período de 10-15 años en
algo remarcable: la gran cantidad de cambios que produjo, muchos de los cuales
perduran hasta el día de hoy.

Durante los años previos a la Edad de Plata, el comic-book era mucho más fiel a su
nombre: bodoques de más de cincuenta páginas, y generalmente con lomo, que se
parecían mucho más a un libro. Estaban llenos de historias cortas, en su gran mayoría
sobre héroes solitarios en sus propias realidades, y si querías saber quién escribió o
dibujo alguna, que lástima, porque no existían los créditos. En realidad, lo mismo corría
si lo que querías era caracterización, continuidad, crossovers2, o cosas tan simples
como un buen súper-grupo con personajes originales.

Cuando la Edad de Plata terminó, los cómics habían adoptado


el formato que mantienen en la actualidad, los creadores
recibían crédito, la caracterización era moneda (bastante)
corriente, los personajes interactuaban y se conocían entre sí
e incluso habitaban el mismo "universo", los súper grupos
abundaban, había una clara continuidad... básicamente, la
Silver Age es la época donde el cómic de la Edad Dorada se
transforma en lo que es hoy en día. Veamos un poco más a
fondo algunos de los cambios más importantes.

1- EN LAS HISTORIAS

Posiblemente el aporte más grande de esta era a los cómics de superhéroes sea la
puesta de énfasis no sólo en la aventura sino en la caracterización de los personajes.
Podemos darle a Spider-Man el crédito de ser el primer héroe que "es" algo más que
algún poder y un traje. Con algunas honrosas excepciones (como Plastic Man o Spirit),
si a la mayoría de los héroes de los '40 y '50 le cambiamos el traje, no es fácil
distinguirlos. Pero en Peter Parker, el poder y el trajecito eran lo de menos: él era, ante
todo, Peter Parker, un adolescente con un montón de dramas.

2
Se llama cross-over al cruce de personajes de un título que continúan una trama en otro.
Y como una cosa lleva a la otra, la "caracterización" llevó a que los encuentros entre
héroes se volvieran más interesantes. En la Edad Dorada había habido algunos
encuentros, pero eso se vuelve habitual y característico de la Silver. ¿Por qué? Quizás
porque, al tener ahora distintas personalidades, el encuentro entre héroes tiene un
poco más de sentido. Eso, a su vez, volvió importante a la "continuidad", que a su vez
llevó al concepto de "universo". ¿Te suena?

Además, otro hecho importantísimo es el éxito logrado por la Justice League. La idea
era muy simple: relanzar la Justice Society of America. Pero al editor Julius Schwartz le
pareció más poderosa la palabra "league", y decidió recrearla como un grupo
compuesto por las nuevas encarnaciones de los héroes clásicos. Bueno, la revista se
vendió como pan caliente, y Marvel copió la idea para crear a los Fantastic Four (que a
la vez le deben no poco a los Challengers of the Unknown 3).

3
Traducidos por la Editorial Novaro como Los temerarios, este grupo fue creado por Jack Kirby, y Dave Woo
para la Showcase nº6 en Febrero de 1957, de la DC Comics.
La cosa vino de plagio, pero a su vez creó algo que
también es otra de las principales características de
la era: el "supergrupo". Si bien en la Golden Age ya
habían aparecido la Society, los Seven Soldiers of
Victory, y el All-Winners Squad, entre otros, al
reflotarse (y hacer plata) el concepto con la League,
MAS la "caracterización", los Challengers y los
Fantastic Four dieron los primeros pasos de algo
distinto: el grupo que no era un rejunte de los héroes
más populares de la editorial, sino que estaba
compuesto por personajes creados exclusivamente en FUNCION y PARA ese grupo,
con personalidades lo suficientemente opuestas como para hacer su interacción
interesante (esto se había visto anteriormente sólo en los Blackhawks y en los grupos
de pibes de Kirby -Newsboy Legion o Boy Commandos 4-, pero técnicamente no
califican como "superhéroes").

Así, es solamente gracias a estos aportes de la Silver Age que pudieron existir títulos y
grupos como la Doom Patrol, los X-Men, los Metal Men, la segunda formación de
Avengers y la Legion of Super-Heroes, entre otros cientos.

2- EN EL FORMATO

El precio de 10 centavos por cómic se había mantenido constante durante 27 años


(desde comienzos de la Golden Age), pero los editores de cómics habían hecho
trampa: para no aumentar las revistas debieron compensar lo que lentamente les
comía la inflación, reduciendo sus costos, o sea, recortando páginas. Así, los

4
La Newsboy Legion fue creada por Jack Kirby y Joe Simon dentro de la revista Star-Spangled Comics desde
el número7 (Abril 1942) hasta el 64 (Enero 1947) y eran unos chicos huérfanos que vendían diarios para
sobrevivir en las calles y los ayudaba el policía Jim Harper, que era un superhéroes llamado The Guardian.
Por su parte, los Boy Commandos también fueron creados por esta dupla para la DC, pero eran un grupo de
chicos comandos de elite que directamente peleaban en la guerra. Aparecieron en la Detective Comics nº64
de Junio del ’42, a fin de ese año tuvieron su propia revista que duró hasta el nº36 en diciembre del ’49.
verdaderos "libros de cómics" de la Edad de Oro, de 64 páginas cada uno, perdieron en
el camino un primer pliego de 16 hojas, y se redujeron a cómics de 52 páginas,
contando las tapas.

Pero eso no alcanzó. Pocos años después, las editoriales se olvidaron en el camino
otras dieciséis paginitas, por lo que, dejando de lado la chantada de contar las tapas,
cuando llegó la Edad de Plata se encontró con cómics de 32 páginas, como los de hoy
(aunque se siguió un poco más con otra trampa: acortar el tamaño de las revistas a lo
ancho y a lo largo).

A partir de allí, se decidió cortarla con disminuir la


cantidad de páginas y pegarles a los cómics el
primer gran aumento: en 1962, las revistas
pasaron de costar 10 centavos a valer... ¡12
centavos! (en realidad, era un aumento del 20%, lo
que para los estadounidenses no es poco).

El siguiente aumento de precio se hizo en 1969,


cuando de 12 centavos pasaron a 15. Muchos
señalan ese aumento como otra de las señales del
fin de la Edad de Plata, y a partir de allí los cómics
aumentarían cada vez más seguido.

3- EN LOS PROFESIONALES

Fue Stan Lee el primero al que se le ocurrió dar crédito a los creadores de los cómics
(posiblemente porque él escribía todos los de Marvel). Esto provocó que los lectores
empezaran a conocer con nombre y apellido a sus dibujantes y guionistas favoritos, y
muy lentamente apareció una nueva clase de lector: el que seguía no sólo a un
personaje, sino también a Kirby, Ditko o Romita.
DC, por su parte, se hizo la sota por unos cuantos años más, y cuando dio crédito lo
hizo sólo al guionista, dibujante y coordinador.
El estrellato no tardó en convertirse en un factor más de la ya compleja industria del
cómic: Novatos de veintipico como Neal Adams podían imponerse a los veteranos y
conservadores coordinadores de DC, porque eran Neal Adams 5. También podían ir y
venir de una compañía a la otra sin
temor a que una de ellas nunca los
volviera a llamar. Y esto era novedoso:
hasta entonces, los dibujantes y
guionistas eran tácitamente exclusivos
de sus respectivos coordinadores, a los
que debían obediencia y lealtad ciegas.
Abundan las anécdotas de los artistas
que, durante la gran expansión de
Marvel durante el '67 y el '68, se
pasaron a la editorial de Stan Lee pero
firmando con seudónimos, por temor a
una represalia de los estrictos
coordinadores de DC.

Pero para fines de los '60, Jack Kirby


ganaba el mejor precio por página de
toda la industria del cómic (porque era
Jack Kirby) y se podía dar el lujo de bajar su brutal producción sin facturar menos. De a
poco, los veteranos laburantes que venían empujando el lápiz desde la Golden Age,
empezaron a pensarse ya no como esclavos del tablero, sino como artistas hechos y
derechos, con aspiraciones más altas (Wally Wood, Ditko y Gil Kane, entre otros, se
auto-editaron obras que DC y Marvel consideraban poco comerciales) y reclamos tales
como derechos de autor, seguridad social, devolución de originales y otras demandas

5
Neal Adams es un historietista estadounidense, reconocido principalmente por su trayectoria en DC, en
Marvel y luego en su propia compañía. Nació el 6 de junio de 1941 en Nueva York y se hizo famoso con un
estilo realista que aportó cosas de la publicidad al cómic, con una puesta en página revolucionaria y un ego
desbordante e insoportable.
que originalmente motivaron carcajadas como toda respuesta y que recién a fines de
los '70 empezaron -de a poquito- a hacerse realidad.

. DC: RECREANDO UN UNIVERSO

JUNTOS DE NUEVO POR PRIMERA VEZ

Hasta este momento, el único rasgo de "universo" que tenía la mitología de DC era que
Superman y Batman se conocían e interactuaban una vez por mes en World's Finest
desde 1954. La creación de la Liga, sin embargo, derriba las paredes que separaban a
los personajes y empieza a mezclarlos a todos en una sola realidad. Desde entonces,
se vuelven cada vez más comunes los encuentros entre personajes, dentro y fuera de
la serie de la Justice League. El primer crossover propiamente dicho (una trama que se
desenvuelve en distintos títulos) debe ser la saga de Zatanna, que se inicia en
Hawkman n°4, continúa en Atom n°19, luego pasa a Green Lantern n°42, luego a
Detective Comics n°355 y finalmente se resuelve en Justice League of America n°51,
todas ellas entre 1964 y 1967. Este uso del "sub-plot no resuelto", del que luego
abusarían hasta el hartazgo los X-Men, en un principio fue fundamental para el
concepto de "continuidad".

De aquí en más, cada vez que DC crea un


personaje o un grupo (una tarea exhaustiva,
compleja y fundamental realizada básicamente a
través de las series Showcase y Brave and the
Bold), se apresura a que las nuevas creaciones
interactúen con las ya existentes, un poco para
darles prestigio y otro poco para sumarles adeptos
que pudieran bancar una serie regular para
conceptos tan inusuales como la Doom Patrol,
Metamorpho o los Metal Men. Incluso la idea de reunir a los sidekicks6 de los héroes
mayores en un grupo de Teen Titans, no hizo más que estrechar vínculos entre las
series en las que estos aparecían, siempre a la sombra de los protagonistas "grandes".

. ¡TIERRAS A LA VISTA!

Como con un universo solo no alcanzaba, desde temprano hizo su aparición la Tierra-
Dos, concepto urdido por Schwartz y Gardner Fox para explicar la co-existencia entre
Flash Barry Allen y Flash Jay Garrick, en la memorable Flash of Two Worlds. Pero, a
diferencia de Batman, Superman y los otros héroes que se publicaron
ininterrumpidamente desde la Edad Dorada, estos antecesores de los héroes nuevos
aparecieron firmemente entroncados en la historia de los años '40 y por ende varios
años más viejos que sus nuevas versiones. Para cuando la veterana Justice Society se
reúne por segunda vez con la "moderna" Justice League, se incorpora la Tierra-Tres
(poblada por versiones malignas de los héroes) y la cosa se termina de ir al bombo.
Muy de a poco se van dando cuenta de lo contradictorio de todo esto (sobre todo con
Superman y Batman), mientras se hacen cada vez más frecuentes las visitas de los
héroes de una Tierra a la otra.

6
Los compañeros, generalmente menores en edad, como Robin de Batman o Bucky del Capitán América.
El tema de las tierras paralelas fue no sólo un peligroso hallazgo creativo, sino también
una característica fundamental de la continuidad que va cobrando el Universo DC. Pero
para los '80, el lío de contradicciones que se fue armando se hizo tan intrincado que se
vino otro borrón y otra cuenta nueva que -como seguimos comprobando cada tres o
cuatro años- no fueron los últimos.

. ¡SANTOS RAYOS CATÓDICOS, BATMAN!

Tarde pero seguro, Julius Schwartz echa mano a Batman en 1964 y lo cambia por
completo. Enseguida muere Alfred (para acallar a las malas lenguas que ironizaban
con la "convivencia" de tres hombres en una mansión) y aparece la detestable Tía
Harriet para reemplazarlo. El "new look" tuvo su primera vuelta atrás cuando un par de
años después, los guionistas se vieron forzados a traer de vuelta a Alfred, ahora
miembro central del elenco secundario que acompaña a Batman en la serie de TV que
debuta, con un éxito arrollador, en 1966.
El impresionante suceso de Adam West y su troupe de entrañables bufones enseguida
tiene su correlato en los cómics: la onda camp, los chistes pavos y autoparódicos y la
estética pop se cuelan rápidamente en las páginas de Batman y Detective, cuyo público
incluye ahora no sólo a los típicos comiqueros, sino también a un amplio sector de la
población que abraza indiscriminadamente cualquier producto con la imagen del
encapotado. Simultáneamente, Batman se apodera de todas las tapas de Justice
League y la revista Brave and the Bold deja la fórmula del protagonismo rotativo para
convertirse en el título de los team-ups7 de Batman. DC se hizo la América, otras
editoriales se subieron al carro y cuando en 1968 la serie de TV se desplomó por su
propio peso, se hizo urgente otro sacudón, para que los cómics del murciélago no
cayeran en la volteada. El sacudón tuvo nombre y apellido y se llamó Neal Adams.

. A PROBAR CON TODO

En 1968, Carmine Infantino se convierte -contra todos los pronósticos- en jefe de


coordinadores de DC, un cargo que hasta el momento ejercían los dueños de la

7
Accionar conjunta entre dos héroes en una misma aventura.
empresa, los tristemente célebres Donenfeld y Liebowitz. Infantino, como buen artista,
pone el énfasis en lo artístico y pone a muchos de sus colegas dibujantes a coordinar
las series más importantes. Poco le preocupa que varios guionistas se hayan ido (a raíz
del conflicto originado por el intento de sindicato de ese mismo año) y su único gran
problema es que ahora Marvel tiene plata y puede robarle a algún dibujante groso.

Pero Infantino aprovecha la decadencia de las editoriales que se caían a pedazos tras
la gran baja de ventas que produjo el fin del bati-entusiasmo, y se trae de la Charlton a
su principal coordinador, el también dibujante Dick Giordano, que llega acompañado de
los mejores talentos de la extinta editorial: Steve Ditko, Denny O'Neil y Jim Aparo son
algunos de los nombres que se suman al staff de DC, en el que Giordano obtiene de
entrada un cargo de preferencia.

Infantino, Giordano, Joe Orlando, Joe Kubert y otros dibujantes cazan las riendas de la
editorial y la llevan a un período de experimentación constante, donde surgen (casi
siempre sin demasiado apoyo del público) decenas de series y personajes de los más
variados géneros. Es la época de Deadman, Creeper, Brother Power, Hawk & Dove,
Dolphin, Inferior Five, Bat Lash, Nightmaster, Secret Six, Firehair, Anthro, Angel & the
Ape, los regresos de los Blackhawks y el Phantom
Stranger y, por supuesto, nuevos tratamientos no sólo
para Batman, sino para varios héroes clásicos.

Denny O'Neil trae temas ecológicos y sociales a Justice


League y pronto se apodera de Wonder Woman, justo
cuando Diana se queda sin poderes y adopta un look
totalmente contemporáneo, con liberación femenina y
sensei oriental incluido. De a poquito empieza a pintar la
onda "relevancia", que alcanza su punto cumbre en un
team-up entre dos innovadores, O'Neil y Neal Adams,
que llegan a dar vuelta a Green Lantern y a su nuevo co-
equiper, Green Arrow. Y así como Flash fue el
encargado de abrirla, los cruzados esmeralda fueron los encargados de cerrar esta era,
siempre de la mano de ese protagonista fundamental que fue Julius Schwartz y a quien
tanto le debemos.

Y como buen tano cabrón, Infantino juró vendetta cada vez que Marvel le robó un
guionista o un dibujante que él consideraba valioso. Pero en 1970 le pegó a su rival
donde más le dolía: Jack Kirby, el Rey, ponía su ganchito en el contrato que lo ligaba,
durante cinco años, exclusivamente a DC. Como suele decirse en estos casos, era el
fin de una era.

.TIEMPO DE MARVEL

Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y el resto, revolucionaron de un día para otro el
género de los superhéroes (que resurgía a principios de los '60 gracias al éxito de la
Justice League y otros conceptos cuarentescos resucitados por DC) y Martin
Goodman, que estaba a punto de tirar la toalla y vender su minúscula editorial por
chaucha y palito, de pronto se encontró sentado sobre una mina de oro.

Goodman, Lee y Kirby, cada uno tiene su versión


de cómo empezó la Era Marvel, de quién creó cada
elemento de la primera etapa de Fantastic Four y
los dos que ya no están, se llevaron sus verdades a
la tumba. No es este el lugar para debatir si Kirby
inventó o no a los personajes, o si Lee redactó o no
aquellos primeros guiones. Lo cierto es que la
alquimia Lee-Kirby explotó en Fantastic Four y
pronto desbordó a esta serie para expandir su
impronta revolucionaria por toda una línea de
títulos, hasta entonces copada por monstruos
gigantescos que se llamaban Grottu, Xom, Krogarr
o Fing-Fang-Foom.
Y si pensás que la palabra "revolucionarios" les queda grande a los padres fundadores
del Universo Marvel, alcanza con que hojees un cómic de DC de 1961. Las diferencias
son abismales: las viñetas son más grandes, con más protagonismo de la acción; los
diálogos son más extensos y el vocabulario más complejo; aparece algo llamado
"caracterización" que consiste en darle a los distintos personajes distintos rasgos de
personalidad; surgen los sub-plots, o historias que evolucionan de número a número a
la sombra de una trama mayor; empiezan los crossovers, que llevan una misma historia
de un título a otro; aparecen los "credits", para que el lector sepa quién escribe, quién
dibuja y hasta quién rotula y colorea sus cómics favoritos; se desdibujan las fronteras
entre buenos y malos y aparecen personajes ambiguos (Namor), villanos que en
realidad son víctimas (Mole Man) y héroes perseguidos por las autoridades (Spider-
Man, Hulk), o cuya apariencia los emparentan mucho más con los malos que con los
buenos (Thing, Hulk).

La apuesta de esta nueva línea era enorme. Al fan


acostumbrado a leer en cada revista dos historias
con principio y fin, se lo forzaba ahora a seguir una
misma historia durante varios meses, e incluso con
tramas y sub-tramas que saltaban de una serie a
otra. Cuando en 1963 la serie The Avengers nucleó
a cinco héroes con serie propia, los hechos de estas
colecciones se vieron reflejados en sus apariciones
grupales, algo ni siquiera soñado por un lector de la
Justice League. Lee estiró brutalmente los límites de
la credibilidad al ambientar casi todas sus historias
en una Nueva York, superpoblada de un día para el
otro por cientos de seres superpoderosos. Pero esto
facilitaba muchísimo el crossover y permitía otro
jueguito hasta entonces inédito: la rotación de villanos, ya no estancados en "Galería
de Enemigos de Fulano", sino enfrentados -según la ocasión- al justiciero que pasara
por ahí en el momento de consumar su fechoría.
El truquito del sub-plot y de los misterios que se prolongaban durante muchísimos
números también resultó un hallazgo: nadie podía resistirse al nuevo número de
Amazing Spider-Man, porque tal vez aquí se revelara la identidad del Green Goblin, o
tal vez en esta lucha de los X-Men contra los Mutantes Malignos, Magneto podría
confirmar o negar su paternidad sobre Quicksilver y Scarlet Witch, mientras estos
últimos trataban de ganarse la confianza de los Avengers clásicos, que los sabían ex-
cómplices del Amo del Magnetismo. El melodrama estaba a la orden del día y las
relaciones entre personajes que urdía Stan Lee (y luego Roy Thomas) no tenían nada
que envidiarle a la mejor de las telenovelas.

Para 1966, Marvel era una aplanadora que ganaba terreno todos los días. Pronto
generó un amplio merchandising y tres series de dibujos animados (Fantastic Four,
Spider-Man y Marvel Super-Heroes, donde aparecían Thor, Namor, Hulk, Iron Man y
Captain America) y lo único que le impedía a Stan Lee seguir lanzando series era el
contrato entre Goodman y la distribuidora Independent News (controlada por los
dueños de DC), que restringía a ocho la cantidad de series mensuales de Marvel. Esto
cambió en 1968, cuando Goodman le vendió la empresa a un grupo que se atrevió a
cambiar de distribuidores, y de pronto Marvel podía sacar
todos los títulos que quisiera. Así, Namor dejó de compartir
Tales to Astonish con Hulk y debutó en su propia serie, y lo
mismo hicieron Iron Man (hasta entonces co-equiper del
Capi en Tales of Suspense) y Nick Fury (que compartía
Strange Tales con el Dr. Strange). También salieron
nuevas series (Marvel Super-Heroes, Not Brand Ecch,
Silver Surfer, Captain Marvel), pero no todas prosperaron y
1969 fue un año de contracción luego de casi diez de
crecimiento ininterrumpido.

Para esa época, Ditko se había ido hacía años, Kirby dibujaba sólo dos series (Thor y
Fantastic Four) y Lee había tenido que suplirlos con una auténtica legión de artistas,
incluso robados a DC, ya que ahora Marvel podía pagar valores dignos. Entre el '66 y el
'70, se suman al "Bullpen" nombres como John Romita, John y Sal Buscema, Gene
Colan, Gil Kane, John y Marie Severin, Johnny Craig, Jim Steranko, Neal Adams, Barry
Smith, Dan Adkins, George Tuska, varios guionistas como Arnold Drake, Archie
Goodwin, Steve Gerber y el más importante de los colaboradores de Stan Lee, su
protegido Roy Thomas, quien lo sucedería no sólo como guionista de las series más
importantes, sino incluso como coordinador de toda la línea una vez que Stan fue
ascendido a presidente, en 1972.

Firmemente asentados en las bases estéticas y temáticas definidas por Lee, Kirby y
Ditko, los autores de la segunda camada realizaron algunas historias realmente
maravillosas y expandieron la mitología marveliana hasta llevarla donde ningún cómic
había llegado antes. Y los fans los amaron. La forma pomposa y grandilocuente que
tenía Stan de redactar sus columnas editoriales y de contestar las cartas, fueron un
golazo entre los lectores. El trato amistoso, la broma interna del "Jolly Jack", el
"Rascaly Roy" y demás, las historias que se metían en temas reales como la guerra de
Viet-Nam o los movimientos de protesta estudiantil, acercaron a los cómics de Marvel y
a su público a límites insospechados hasta entonces.
Hace cincuenta años, era tan "cool" o tan "hip" leer Dr.
Strange como leer los alucinantes comix underground
de Robert Crumb8 y compañía.

De a poquito, con paciencia y no exenta de algunos


fracasos (la cancelación de Silver Surfer, dicen, fue un
golpe terrible para Lee), sobre el final de la Silver Age
la editorial-kiosquito de Martin Goodman era ya un
verdadero imperio, a punto de pintarle la cara a DC en
su propio juego y pertrechada para salir victoriosa de

8
Robert Crumb nació un 30 de agosto de 1943 en Filadelfia. Fue uno de los fundadores del cómic
underground y es quizá la figura más destacada de dicho movimiento. Sus personajes más famosos son Mr.
Natural, Fritz the Cat y él mismo. Es necesario que conozcan más de él:
https://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Crumb .
ese extraño, intrincado e incomprensible caos que fue el mercado del cómic americano
en la década del '70.

OTRAS EDITORIALES: ¿HAY PLATA PARA TODOS?

Donenfeld y Liebowitz, los dueños del acorazado insumergible llamado DC National,


dueños y señores de la industria del cómic entre 1940 y 1970, maestros de la transa, la
rosca y el apriete y ejemplos de todo lo que un ambicioso, insaciable e inescrupuloso
es capaz de hacer por un billete, tenían un sólo defecto: hablaban demasiado. Es
famosa, por ejemplo, la anécdota del partido de golf de 1960, en el que Liebowitz hacía
alarde de las grandes ventas de Justice League frente a un avaro menor, Martin
Goodman, quien finalmente se decide a editar un cómic de superhéroes y termina
lanzando Fantastic Four, e iniciando un proceso que terminaría en 1971, con Marvel
pasándole el trapo a DC. Ese día, Liebowitz se debe haber querido cortar la lengua.

Pero Goodman no fue el único oportunista que se subió al renacimiento de los


superhéroes de principios de la Edad de Plata. Archie Comics (antes MLJ) publicó en
1959 The Adventures of the Fly y The Double Life of Private String, dos series de Joe
Simon y Jack Kirby que habían rebotado en otras editoriales, pero cerraron luego de
cuatro números. Otros intentos de la editorial (Jaguar, Young Dr. Masters) también
pasaron sin pena ni gloria y para 1963, Archie dejó de compartir sus malteadas con los
grandotes de pijama largo.

Un poco mejor le fue a Charlton, que en 1960 presentó al Captain Atom, en el n°33 de
Space Adventures. La única repercusión de la serie era que la dibujaba Steve Ditko,
pero cuando éste empezó a ver buena plata en Marvel, se fue y Captain Atom cerró
casi de inmediato. El otro título heroico de la editorial, Blue Beetle, arrancó en 1964 y
duró un año y medio. Pero tanto Archie como Charlton iban a volver.
El tercero en sumarse fue Dell/Western, una editorial
próspera, que editaba también los cómics de Disney.
Pero se sumó hasta ahí, con comic-books de Tarzán
y the Phantom y tres creaciones no tan súper-
heroicas: Turok, Dr.Solar y Magnus: Robot Fighter,
muy bien dibujada por Russ Manning. No les fue mal,
pero decayeron de a poco durante toda la década del
'60 hasta que, muchos años más tarde, estos mismos
personajes volvieron de la mano de Valiant.

Obviamente, a ninguno le alcanzaba el prestigio para


hacerle sombra a DC. Tal vez por eso, cuando en
1964 Jim Warren9 larga varios títulos de terror
(Creepy, Eerie y luego Vampirella) y uno de guerra
(Blazing Combat) pero de superhéroes, ni hablar. Y todo hubiese seguido así, de no ser
por la irrupción en 1966 de la más feroz Bati-manía de la historia: la serie de Adam
West cautivó a América y de pronto, todo el mundo quería leer cómics de Batman, o de
cualquier superhéroe medianamente parecido. Una vez más, los avechuchos de turno
afilaron sus garras y salieron a plagiar.

Archie volvió a la carga con Fly Man y Mighty Crusaders (imitando más a Spider-Man y
a los Avengers que al Bati-Panzón) y enseguida sumó nuevos títulos y hasta le dio a
Archie una identidad heroica, Pureheart the Powerful. Harvey, la editorial de Gasparín y
Richie Ricón, contrató a Jim Steranko, que creó series como Jigsaw, Piranha y Spyman
y empezó a reeditar el Spirit de Will Eisner. Gold Key (ex-Dell) lanzó The Owl, Tiger
Girl, Nukla y Neutro. Otro intento fue el de ACG, una empresa que le dio trabajo a los
dibujantes que quedaron en la calle cuando se fundió Fawcett: en las revistas
Adventures into the Unknown y Forbidden Worlds aparecieron dos superhéroes

9
La Warren Publishing arranca a fines de los ’50 y se publica revistas relacionadas al cine de terror, hasta
que en 1964 edita Creepy que llega a vender 3.000.000 de ejemplares. En los 70’s desembarca en España a
través de la Editorial Toutain y reina hasta entrado los ‘80s. Vean más sobre esta interesante editorial en
https://es.wikipedia.org/wiki/Warren_Publishing .
bastante típicos (Magicman y Nemesis) y uno muy extraño: Herbie Popnecker, un
gordito anteojudo con cara de tonto, siempre con un chupetín en la boca. Las pequeñas
editoriales se multiplicaron y en 1968, cuando la serie Batman dijo adiós, casi todas lo
siguieron.

Los pocos intentos realmente interesantes fueron dos: Tower lanzó en 1965 el n°1 de
THUNDER Agents, un proyecto capitaneado por Wally Wood y al que se sumaron
Steve Ditko, Mike Esposito, George Tuska, Mike Sekowsky y Gil Kane, entre otros.
Pronto salieron varios títulos más (NoMan, Undersea Agent, Dynamo, etc.), pero el
bajón de ventas de 1968 los hizo desaparecer.

También en 1965, Charlton volvió al ruedo y a Steve Ditko se le sumaron Dick


Giordano, Denny O'Neil y Jim Aparo, entre otros pibes poco conocidos pero destinados
a hacer historia. Al relanzado Captain Atom se sumaron Sarge Steel, Judomaster,
Peter Cannon: Thunderbolt, Blue Beetle y la más interesante creación de Ditko: The
Question. Este personaje fue el último en extinguirse, en 1968. Ditko y Wood, mientras
veían naufragar a sus superhéroes, se juntaban en el '66 para auto-editar otros
trabajos: así nació Witzend, un pro-zine (o fanzine editado por profesionales) donde
también colaboraron Frank Frazetta, Archie Goodwin, Berni Wrightson y otros artistas
no muy conformes con las políticas editoriales de Marvel, DC y Warren.Pero si de
disconformidad se trataba, es obvio que nadie expresó tan bien las contradicciones y
las tensiones de fines de los '60 como el movimiento underground, surgido en San
Francisco en el '67 y expandido en poco tiempo por todo el país. Hijos estilísticos de los
autores más locos de Mad10 y podridos de las historietas de malos contra buenos
donde siempre gana el sistema, los autores de comix (con equis) tiraron las
convenciones a la marchanta y se embarcaron en la producción frenética de un
producto que -sin salir del formato del comic-book- no se parecía a nada de lo conocido
hasta entonces. Sin censura, sin un circuito formal de distribución, sin editores que
retenían los derechos sobre su obra, autores como Robert Crumb, Gilbert Shelton,

10
Sigan este link: https://es.wikipedia.org/wiki/MAD_%28revista%29
Spain Rodríguez, Víctor Moscoso, Richard Corben
y muchos otros se agruparon para dar vida a estas
alucinantes (cuando no alucinógenas)
publicaciones de aparición irregular, que
revolucionaron y cuestionaron toda una industria,
hasta su declive y desaparición en la primera mitad
de los '70.

A pesar de unas cuantas buenas intenciones y


unos pocos productos dignos, no era fácil editar
superhéroes en estos tiempos en que DC y Marvel
reinaban supremos y las únicas editoriales que
sobrevivieron a 1968 fueron las que se dedicaron a
otra cosa.

CUESTION DE TIEMPOS

Como ya se habrán dado cuenta, el período denominado Edad de Plata es bastante


que más complejo que la Edad Dorada. Y eso rige también para determinar las fechas
de inicio y final de esta gloriosa etapa.

En cuanto al inicio, muchos proponen 1956, el año en que debuta Barry Allen como
Flash. Yo creo, en cambio, que hay un período de gestación de la Edad de Plata, que
va entre 1955 (primera aparición de J'onn J'onzz11) y 1958 (primera aparición de la

11
El Detective Marciano apareció por primera vez en una historieta corta de relleno de los ‘50s dentro de la
Detective Comics nº 225 (noviembre de 1955), "El extraño experimento del Dr. Erdel", escrita por Joseph
Samachson e ilustrada por Joe Certa. El marciano que es traído a la Tierra toma el nombre de John Jones
(derivado de su nombre marciano real (J'onn J'onzz)). Cuando los superhéroes explotan, alguien recuerda a
este personaje que hacía pequeñas apariciones como relleno de la Detective y lo introducen como miembro
fundador de la Liga de la Justicia. Sigue activo en el DCU.
Legión12), y que la Silver Age propiamente dicha se inicia en 1959. En ese año coincide
el lanzamiento de Flash en su propia revista (que retoma la numeración interrumpida
en 1949) y las primeras apariciones de Adam Strange, Supergirl, el primer Suicide
Squad, Rip Hunter y Hal Jordan como el nuevo Green Lantern.

En cuanto al final de la Edad de Plata, ya no es tan fácil. Se tiende a coincidir en el año


1970, cuando Green Lantern incorpora a Green Arrow como co-protagonista y se larga
a denunciar las injusticias del universo, guiado por Neal Adams y Denny O'Neil. Pero ya
en 1969 la onda dark de Neal Adams se había apoderado de Batman y Detective
Comics (ese año, por ejemplo, se disuelve el Dúo Dinámico), ya en 1968 Martin
Goodman había vendido la Marvel y ya en 1967, DC había publicado el primer cómic
de superhéroes claramente apuntado al público
adulto: Deadman debutaba en Strange
Adventures n°205 y, de la mano de Neal Adams y
Arnold Drake, iba a cambiar violentamente la
forma de escribir cómics en DC.

De todos modos, 1970 tiene lo suyo: se jubila Mort


Weisinger, se cancelan Metal Men, Silver Surfer y
Captain Marvel, Archie sobrepasa a Superman en
la pugna por el primer puesto en ventas, el
mercado se queda con menos de doscientos
títulos por primera vez desde 1941 y Jack Kirby, el
Rey, se va de Marvel. Y 1971 ya es otro planeta:

12
La Legión de Superhéroes debutó por primera vez en Adventure Comics nº 247 (abril de 1958), y fue
creada por el escritor Otto Binder y el dibujante Al Plastino. Inicialmente, el equipo estaba estrechamente
asociado con la encarnación original de Superboy (cuando Superman en la época pre-Crisis apenas era
adolescente y comenzaba como superhéroe a temprana edad). Este equipo fue presentado por primera vez
como un grupo de tres jóvenes con poderes, viajeros del tiempo que con frecuencia lo visitaban. En años
posteriores, la Legión con sus historias en el Siglo XXX, llegó a tener casi treinta miembros y obtuvo su
propia revista mensual. Se reformula y comienza de cero varias veces pero su legado se mantiene hoy.
Stan Lee empieza a dejar sus series más queridas, debutan los New Gods, los
Defenders, Conan y la primera versión de Swamp Thing, Batman enfrenta a Ra's al
Ghul, aparecen por todas partes los nombres de Marv Wolfman, Len Wein, Gerry
Conway, Cary Bates y Steve Englehart, y Marvel supera en ventas a DC por primera
vez en la historia, iniciando una paternidad que duraría más de 25 años. Para 1972, la
Edad de Plata ya es un grato recuerdo.

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