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LLAMADOS A VIVIR EL AMOR DE DIOS

INTRODUCCIÓN

En esta serie estamos estudiando sobre nuestra identidad tanto individual (como discípulos) cuanto
colectiva (como Iglesia de Jesucristo). Deseamos que todos comprendan claramente el llamado y
propósito de Dios para sus vidas. Ya hemos visto que Dios nos llamó para seguirlo y ser sus discípulos
(para que estemos con Él y para predicar el evangelio) y también para vivir victoriosamente con
intensidad y sin desistir jamás. Somos discípulos y siervos de Jesucristo. En esta semana,
estudiaremos un aspecto mas de nuestra identidad.

DESARROLLO

Lectura Bíblica: Marcos 6.30-44


Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron lo que habían hecho y enseñado. Y como no tenían tiempo ni
para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo: - Vengan conmigo ustedes solos a un lugar
tranquilo y descansen un poco-. Así que se fueron solos en la barca a un lugar solitario. Pero muchos que lo
vieron salir los reconocieron y desde todos los poblados, corrieron por tierra hasta allá y llegaron antes que ellos.
Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Así
que comenzó a enseñarles muchas cosas. Cuando ya se hizo tarde, se le acercaron sus discípulos y le dijeron:
- Éste es un lugar apartado y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vayan a los campos y pueblos cercanos
y se compren algo de comer.
-Denles ustedes mismos de comer -contestó Jesús.
- ¡Eso costaría casi un año de trabajo! - objetaron-. ¿Quieres que vayamos y gastemos todo ese dinero en pan
para darles de comer? -
- ¿Cuántos panes tienen ustedes? -preguntó-. Vayan a ver.
Después de averiguarlo, le dijeron: -cinco, y dos pescados.
Entonces les mandó que hicieran que la gente se sentara por grupos sobre la hierba verde. Así que ellos se
acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y mirando al cielo,
los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. También
repartió los dos pescados entre todos. Comieron todos hasta quedar satisfechos y los discípulos recogieron doce
canastas llenas de pedazos de pan y pescado. Los que comieron fueron cinco mil.

La multiplicación de los panes fue uno de los mayores y más importantes milagros que Jesús realizó,
siendo por eso mismo narrado en detalles en los cuatro evangelios. Había una multitud en aquel lugar,
con miles de personas cansadas, hambrientas, necesitadas, consideradas por Jesús como ovejas sin
pastor. El punto principal a destacar en este estudio es que, indignado y lleno de compasión por aquel
pueblo, Jesús llama a sus discípulos y les da una orden imposible: ellos deben alimentar a toda aquella
multitud.

Somo los discípulos de Jesús en nuestra generación. Y si miramos alrededor, ¿qué vamos a constatar?
Que la mayoría a nuestro alrededor, en las calles, en las escuelas en todos los lugares, es también un
pueblo cansado, frustrado, perdido, con inmensas necesidades, como ovejas sin pastor. Y si Jesús
espera que hoy, con sus discípulos, hagamos lo mismo: socorriendo a los que nos rodean,
alimentándolos y mostrando el camino. ¿Cómo podremos hacerlo?

A pesar de que haya otras buenas iniciativas, nosotros entendemos que la única manera de alcanzar
multitudes y ganar nuestra generación para Dios es por medio de la multiplicación de muchos Grupos
de Conexión en toda la ciudad. En cada una de ellas, de una forma personal y amorosa, el pan vivo
que bajó del cielo puede ser repartido y los nuevos convertidos pueden ser cuidados y discipulados.
Pero multiplicar un Grupo de Conexión no es nada fácil. De hecho, es muy difícil y necesitamos un
verdadero milagro para multiplicarlo todos los años. Por eso, al analizar cuidadosamente este gran y
significativo milagro, podemos descubrir porqué y en qué condiciones ocurrió.

Analizando el texto arriba, concluimos que la multiplicación ocurrió por cinco razones principales.

1. La multiplicación fue motivada por amor (versículo 34). Al realizar este milagro Jesús no
tenía cualquier otra motivación más allá de la compasión que sentía por aquel pueblo tan
necesitado. El amor era lo que motivaba. La actitud de sus discípulos hasta aquel momento
aún era muy diferente. Ellos dijeron a Jesús que simplemente mandara a casa a aquel pueblo.
¿No es así como reaccionan muchos delante de un problema? "No hay manera", "es
imposible", "yo no puedo hacer nada", "lo poco que puedo hacer no hará ninguna diferencia".
Pero si elegimos amar a Dios y amar al prójimo no podemos estar ciegos a las necesidades
urgentes y no podemos negar nuestro testimonio. Nuestra declaración de visión dice que
somos una iglesia en Grupos de Conexión que vive el amor de Cristo. Quien vive Su amor se
ama a sí mismo, a sus hermanos, pero ama también a su prójimo y se importa con su mayor
necesidad: la salvación eterna.
Pregunta: ¿Qué estamos haciendo y/o podemos hacer para responder a esta orden de Jesús:
sacia el hambre de las personas?

2. La multiplicación ocurrió porque Jesús dio aquella orden tan difícil (versículo 37). Jesús
sencillamente les ordenó que alimentasen a toda aquella multitud. ¿Recuerdas que Jesús
también nos da otra orden semejante? Él dice que nos vayamos por todo el mundo y
anunciemos a todos el mensaje de salvación (Mateo 28.19-20). Obviamente, Jesús no
esperaba que ellos solos hiciesen un milagro, sino que, movidos por amor al prójimo, se
esforzaran en hacerlo lo mejor que pudiesen.
Pregunta: ¿Qué estamos haciendo y/o podemos hacer para responder a esta orden de Jesús:
"sacia el hambre de las personas"?

3. La multiplicación exigió sacrificio y renuncia (Juan 6.9). Los discípulos deciden salir en
búsqueda de algo de comida. Encontraron a un chico con cinco panes y dos peces. Muy pocos,
pero delante de la inmensa necesidad, él decide entregar todo lo que tenía. Su actitud abrió
la puerta para que ocurriese un milagro. Con él aprendemos que todo milagro, en general,
cuesta algo; como mínimo, salir de la zona de confort y enfrentar desafíos. Con seguridad,
Dios espera que al igual que aquel chico nosotros repartamos con los otros lo que ya hemos
recibido de Dios. Basta poner nuestra vida en Sus manos que el resto El hará.
Pregunta: ¿Qué seria para ti entregar tus "5 panes y 2 peces"?

4. La multiplicación ocurrió porque hubo una intervención divina (versículo 41). Dios actuó
cuando los discípulos actuaron. La Biblia asegura que el propio Dios es quien nos desafía a
actuar y también nos capacita y actúa sobrenaturalmente. Por eso mismo Jesús afirmó que
estará con nosotros todos los días a medida en que obedecemos a su "id por todo el mundo".
También en este sentido fue que Pablo afirmó en 1 Tesalonicenses 5.24 que "aquel que nos
llama es fiel, y hará".
El milagro solamente fue liberado cuando los discípulos tuvieron la disposición de intentar y
de traer algo para Jesús. Eso es lo que Dios espera de nosotros: que nos esforcemos para hacer
lo que está a nuestro alcance, aunque con sacrificio, y el milagro Él hará.
5. Al final, cada discípulo escogió no hacerlo solo, sino trabajar con Jesús y bajo sus órdenes. Y
el resultado de esta unión la conocemos: un tremendo milagro. Aparte de eso, el texto revela
que sobraron 12 cestos llenos de panes, un simbol práctico de la enseñanza de Jesús, que
afirmó haber venido al mundo para darnos vida en abundancia (Juan 10.10). Con seguridad
aquel chico volvió a casa con muchos panes y peces para repartir y bendecirla.

CONCLUSIÓN
 Amor y compasión por los perdidos son la mayor motivación y el factor que más nos impulsa
a una multiplicación de los Grupos de Conexión. Quien ama se importa, ora intensamente,
invita y hace lo que puede para alcanzar y transformar vidas.
 Somos como aquellos discípulos y tenemos limitaciones, está claro. Pero nuestras dificultades
y limitaciones deben ser un estímulo para buscar una solución en Dios. Necesitamos apartar
los ojos de nuestros problemas y creer que Dios nos dará la gracia capacitadora de Cristo.
 Necesitamos salir de nuestra zona de confort. La obra de Dios requiere oración intensa y
disposición para servir a Dios hasta el punto de dar pan, pescado, amistad, tiempo y lo que
sea necesario como nuestra parte en el milagro de salvar vidas.

DESAFÍO
Este es un buen momento para que tú, líder del Grupo, empieces a preparar y planificar con tu Grupo
la próxima multiplicación. Indica al líder en preparación y marca una fecha límite para la multiplicación.