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Instituto Nacional de Antropología e Historia

Alfonso de María y Campos


Dirección General
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Escuela Nacional de Antropología e Historia


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Dirección
Anna Goycoolea Artís
Subdirección de Extensión Académica
Bruno Aceves Humana
Departamento de Publicaciones
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Corrección de estilo

Dayana Itzel Bucio Ortega


Diseño y Formación

Francisco Carlos Rodríguez Hernández


Oscar Arturo Cruz Félix
Gilberto Mancilla Martínez
Diseño de coleccion

Introducción a la antropología
Françoise Vatant

Primera Edición: 2009


isbn: 978-607-484-050-6

Esta publicación no podrá ser reproducida total o parcialmente, incluyendo el diseño de portada; tampoco podrá ser transmitida ni
utilizada de manera alguna por algún medio, ya sea electrónico, mecánico, electrográfico o de otro tipo sin autorización por escrito de
la coordinadora y del Departamento de Publicaciones de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

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Córdoba núm. 45, col. Roma, 06700, México, D.F.
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Escuela Nacional de Antropología e Historia
Periférico Sur y Zapote s/n col. Isidro Fabela, Tlalpan, D.F., C.P. 14030
Impreso y hecho en México
Índice

Presentación de la edición transitoria 5


Objetivos 7
Presentación del programa 10
Programa 13
Anexo 1. Esteban Krotz, “Pasos para el estudio y
la exposición de un texto antropológico” 14
Clases introductorias 19
Anexo 2. Michel Foucault, “Prefacio” 26

Primer tema. La antropología y el mundo occidental


1.1 Presentación de la antropología 29
1.2 Presentación de las diferentes corrientes
antropológicas 35
1.3 La antropología como formación discursiva 41
Anexo 3. Las culturas 45
1.4 La antropología aplicada 49

Segundo tema. La cultura


2.1 El proceso de hominización 55
2.2 Naturaleza y cultura 59
2.3 Las culturas 65
2.4 La categoría de cultura en la antropología 71

Tercer tema. La sociedad


3.1 La categoría de sociedad 77
3.2 Enfoque diacrónico de la sociedad 81

Cuarto tema. Las antropologías regionales 87


Por Citlali y Francisco
Para los estudiantes

M e dirijo sobre todo a los jóvenes, porque ellos no tienen opiniones fijas, y
también porque soportan sin impaciencia que se les detenga sobre detalles que los
hombres más viejos creen conocer, aun sin haberlos examinado suficientemente.

Creo que los jóvenes son muy capaces de estudiar esta ciencia,
que no es más difícil que otras, y que a su vez, es necesaria para la plena inteli-
gencia de muchas cosas que se enseñan a los niños.

Solamente es necesario partir de lo que ellos conocen, tomarlos


en el punto en que se encuentran, y sobre todo, no comenzar por quererles definir
los términos más generales y abstractos, ya que cuando ellos estén en edad de
comprender bien estas definiciones, es decir, de ver bien todas las ideas compren-
didas en la significación de cada una de sus palabras, conocerán completamente
la ciencia.

Este no es, entonces, el principio de las lecciones. La primera


cosa por hacer, es recalcar en los alumnos lo que sucede cuando piensan, cuando
razonan, ya sea que ellos juzguen o estudien.

A.L.C. Destutt de Tracy, Élements d’idèologie


Presentación de
la edición transitoria

Un sociólogo, un ingeniero y un matemático, viajando por el tren, ven un borrego


negro en la campiña veracruzana. Llegando a su destino, cada uno cuenta lo vis-
to. “Pasamos por una región ganadera, dice el primero. “Tomando en cuenta que
el estado de Veracruz tiene ‘x’ kilómetros cuadrados, que durante nuestro recorrido
estimo a ‘y’ los kilómetros cuadrados que tuvimos a la vista, puedo decir que en
dicho estado hay x/y borregos”, dice el segundo. “Vimos la mitad de un borrego
negro”, dice el tercero.
Contado por Marcelino Pereiro1

E laboré este curso, Introducción a la antropología, en el marco de la


especialidad de etnología de la Escuela Nacional de Antropología e Histo-
ria (ENAH). El primer paquete didáctico —que nos servirá de guión, a los
estudiantes y a mí, para las diferentes sesiones— fue editado en 1994, pa-
sado que le imprimió su sello. Cada vez que era utilizado, se generaba una
nueva versión, tributaria de la especificidad de los participantes y del estado
de mi trayectoria. Esta será la segunda edición.2 No escribiré, como me lo
propuse al empezar este curso, un libro, material muerto que hubiera mar-
cado el fin de una etapa en la que lo impartía personalmente, para abrir una
nueva etapa en la que —ojalá— pudiera ser retomado como eje por otros
docentes y así escaparme definitivamente. No sé si por no separarme, por
no enfrentarme a una empresa que superaría mis esfuerzos o simplemente
porque no es el momento: todavía quiero dar este curso y puedo aprender
con él. Seguirá siendo un guión, un paquete didáctico un poco más amplio
que el primero,3 con un cambio fundamental —el cual se presentará en su

1. En el curso “Teoría de los conjuntos y etnología” que impartió en la ENAH en el año


2002 (versión mía).
2. En esta nueva adaptación, producto de diferentes momentos —de escritura, pero so-
bre todo de uso, en el transcurso de los diferentes años— que dificultan el manejo
de los diferentes tiempos (pasado y presente), en caso de que coexistieran ambos,
adoptaré el segundo.
3. Cuando escribí esto, pensaba en lo que sería una tercera edición, ya que ésta, la
FRANçOISE VATANT

debido tiempo— que recae sobre lo que fue el tercer bloque temático de
este paquete.

Se decidió4 en el último momento conservar las lecturas


obligatorias y guías de lectura.5 En efecto, teniendo en cuenta que ninguna
lectura es ingenua y que en general la de los principiantes tiende a reprodu-
cir un saber previo más que a propiciar la formación de nuevas problemá-
ticas, las propuestas externas son imprescindibles para llamar su atención
sobre los puntos nodales de un texto así como sobre los matices relevantes
en el contexto inmediato de su ubicación en el curso. Para introducirles a
una nueva forma de aprehender un texto —pero pensando en estudiantes
más adelantados— se dejó en anexo un documento de Esteban Krotz. Cada
grupo y, dentro de éste, parte de sus propios componentes, escogerá lo que
mejor le convenga.

Los objetivos siguen todavía más vigentes que entonces,


aun cuando los medios de conseguirlos se flexibilizaron para responder a la
realidad de la Escuela más que a los buenos deseos de quien esto escribe.

segunda, es todavía transitoria. Varias necesidades prácticas nos llevaron —a Edit Ro-
mero, entonces subdirectora de Extensión Académica de la ENAH, y a mí— a tomar
esta decisión: el seguir dando esta clase a un promedio de cien estudiantes al año; el
agotamiento desde hace ya algunos años de la primera edición —por cierto, defec-
tuosa en muchos puntos, tanto por haber sido, en la época, obra apresurada de una
novata como por la falta de apoyo institucional y los errores de imprenta—; y por últi-
mo, los objetivos mercantiles, ya que se prefiere guardar para la ENAH el dinero que los
estudiantes invierten en diversas fotocopiadoras. Esta nueva premura se acompañaba
de mi falta de tiempo para llevar a cabo la versión “definitiva”.
4. Preferí “se decidió” a “decidí”, porque tomé esta decisión junto con Siddharta Carrillo,
ex-estudiante de este curso y posteriormente mi adjunto durante varios años, quien
participó en la reelaboración de los diferentes cuestionarios. Cuando le comuniqué mi
intención de suprimir los guiones de lectura –por el aburrimiento que implica volver a
leer año tras año los mismos textos cuando hay tanto por leer—me convenció de que
se pudiera conservar las guías de lectura y cambiar algunos textos. En el último curso
que dimos juntos –en 2003, antes de esta primera reedición--, pensamos en idear
preguntas válidas para cualquier lectura que acompañara la versión considerada. Lo
intentaré en la segunda reedición.
5. Esto, aun si hubiera que volver a formular las preguntas que sirvieran de eje de lectura
para los textos que se cambiarían. En 2003 ya empezamos a introducir modificaciones,
pero en la gran mayoría de los casos las lecturas obligatorias de la primera edición nos
parecieron más adecuadas.
Objetivos

El infierno de los vivos no es algo por venir; si hay tal es el que está aquí de
antemano, el infierno que habitamos diario, que formamos al estar juntos. Hay
dos maneras de no sufrir de eso. La primera le conviene a la mayoría: aceptar el
infierno, volverse parte de él a tal punto que se deja de verlo. La segunda es arries-
gada y exige una atención, un aprendizaje, continuos: buscar y saber reconocer
quién y qué, en medio del infierno, no es el infierno, y hacerlo durar, y hacerle un
lugar.
Italo Calvino, Les villes invisibles1
1

H oy en día, tanto en el ámbito local de la ENAH como en el interna-


cional, predomina la antropología —al igual que en las llamadas ciencias
sociales o humanas— una falta de fundamentación, articulación y sistema-
tización de la cantidad de conocimientos y saberes que se generaron y se
siguen generando con progresión geométrica. Este curso fue concebido para
responder a esa situación. Si bien en el contexto oral intentaré conservar la
riqueza de la información que todos los estudiantes tendrían que manejar
al final de su carrera, mi mayor preocupación es paliar el efecto abrumador
que puede llevarlos a zambullirse en ella —más que aprovecharla—, encau-
zándola desde el primer momento de su ingreso.

En el caso de la ENAH y, más específicamente, de la espe-


cialidad de etnología, el principal factor —remediable— que contribuye al
aturdimiento creciente de las nuevas generaciones es la desconexión —sín-
toma que a su vez requiere ser explicado— entre las diferentes materias y
entre los conocimientos transmitidos en cada una de ellas. Una primera pre-
sentación global y articulada —–lógica y jerárquicamente— de las diferentes
unidades significativas que constituyen nuestro patrimonio puede ser mi

1. Calvino [1974(1972):189] (traducción mía).


FRANCOISE VATANT

contribución para resolver esta situación. Se trata de reconstruir, a la manera


de un complejo rompecabezas de dimensiones reducidas, esta armadura que
posibilita nuestro oficio, “colocando las piezas en la posición y el orden de-
bidos” [Moliner, 1981, t. II:1056], en función tanto del contorno propio de
cada una como de los rasgos de continuidad —líneas, colores, etcétera, en el
caso del juego concreto; criterios lógicos pero también empíricos que se ten-
drían que poder desmenuzar más, en el caso de nuestra práctica— entre las
diferentes piezas. A este primer objetivo teórico corresponderá la estructura
temática del programa propuesto; a un segundo objetivo, más didáctico,
corresponderá la forma en que se realizará tal estructura.

2
El aprendizaje requiere tanto el acceso a una cierta cantidad de información
conceptual y descriptiva como su manejo, puesto que su objetivo final –más
allá de un solo curso—es laformación de nuevas estructuras cognitivas aptas
para traducir loreal en el lenguaje –más o menos tradicional y consensual—
de lo que se conoce como antropología; tales estructuras se iràn contruyendo
a partir de diversas prácticas relacionadas en mayor o menor medida con los
cursos. En lo que atañe a este curso introductoria y para el acceso a la infor-
mación, privilegiaré la escucha y la lectura necesarias para la acumulación
de conocimientos y su crítica metódica; éstas y la articulación de aquéllas
permitirán un primer manejo de la información que se expresará más percep-
tiblemente en las exposiciones de los estudiantes, en sus preguntas y en las
discusiones. Así, la realización de este objetivo didáctico lleva a desdoblar la
presentación de cada tema en dos momentos disímiles,2 dominados sucesi-
vamente por una exposición del profesor —acompañada con intervenciones
de los estudiantes— y por las exposiciones que harán los alumnos de la
lectura del texto correspondiente —acompañadas por los comentarios del
profesor—. La exposición del profesor busca desarrollar el tema tratado –tí-
tulo de cada sesión del paquete didáctico, seguido por la síntesis escrita de
lo que será la presentación oral—a partir de diferentes textos; se encuentran
antes de la “Lectura obligatoria” de cada sesión, en el rubro de “Bibliografía
consultada”. Los diferentes escritos que conforman las lecturas obligatorias

2. Este programa ideal no se pudo llevar a cabo porque el tiempo de clases en la ENAH no
era de dos sesiones con duración de dos horas cada una sino una sola de cuatro horas
—que se reducen a tres, cuando mucho—; además, el número de estudiantes, que
creció a 50 o más, no permitía una discusión. Tomando en cuenta estos “imprevistos”,
cambié año tras año el peso de estos momentos, ensayando las diferentes posibilida-
des lógicas. Empecé por lo que más se apegaba al plan original: yo exponía un tema
y los estudiantes seguían exponiendo sus dudas del tema pasado; pero eso implicaba
ver en tres horas dos temas diferentes. Entonces se dejó un mismo tema por sesión,
lo que implicaba que los estudiantes hubiera revisado la lectura obligatoria antes de la
presentación del tema al que correspondía, con los limitantes que eso implica. Además,
el programa era demasiado cargado y no era posible darles la misma importancia a
los dos momentos de la escucha y de la participación. Estimando que para un primer
semestre el aporte del profesor es más importante que las asociaciones —libres la ma-
yor parte del tiempo— de los estudiantes, minimicé cada vez más la importancia de la
lectura obligatoria. Cada lectura podrá ser evaluada en función de la coyuntura y será
responsabilidad de cada estudiante leerla o no.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
OBJETIVOS

fueron escogidos en función de varios criterios que podían variar de un tex-


to a otro, aun cuando dos de ellos fueron aplicados en todos los casos; las
excepciones serán justificadas en su momento. Más que un fin en sí, los
textos3 son, sobre todo, un medio para asentar, ampliar o cuestionar cada
problemática, global o parcialmente; así, todos están relacionados con la
exposición del profesor aunque el contenido de esta relación depende del
tema. Cada uno es, además, un clásico de la antropología, en el sentido que
le da Gadamer:

Cuando calificamos una obra de ‘clásica’, es sobre todo en


la conciencia de su permanencia, de su significación imperecedera, indepen-
diente de toda circunstancia temporal –es una suerte de presente intempo-
ral, contemporáneo de todo presente [Gadamer, 1976(1960):127].4

La exposición del profesor será ex cátedra, mientras que la


parte que le corresponde a los estudiantes podrá revestir diferentes formas
que cada grupo escogerá a su conveniencia dentro de ciertas opciones que
van desde la discusión general a partir de las respuestas a las preguntas hasta
la presentación del texto —desde la proposición de Krotz o cualquier otra—
por uno o varios estudiantes.

Después de cada bloque temático, se dedicará una sesión a


una revisión general que permitirá asentar el conocimiento de los estudian-
tes y evaluar su aprendizaje.

3. Se deberá recalcar la importancia —particularmente para los estudiantes— de leer a


los autores directamente. No se pide al estudiante “entenderlo todo” sino empezar
a familiarizarse con el mundo de la antropología. Para facilitarles la tarea, en cuatro
sesiones se asignó como lectura obligatoria una sección (sesión I.3) o la totalidad (se-
siones II.2, II.3 y III.1) del texto que sirvió de base para la elaboración de la parte dada
ex cátedra.
4. Traducción mía. La fecha entre paréntesis indica la aparición del texto; este mismo
criterio se seguirá en las notas y bibliografía.
Presentación del programa

… Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino


de despertar reminiscencias, y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la
ciencia misma. Porque cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maes-
tros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y
falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.
Platón, “Fedro o del amor”, en Diálogos1

U na vez planteado su contexto, es tiempo de presentar el contenido


de este curso, que incluye cuatro bloques disimétricos cuya lógica —tan
propia a cada uno como a su encadenamiento— consiste en ir de lo más
abstracto a lo más concreto, es decir, en introducir cada vez un mayor nú-
mero de determinaciones. Se presentarán, articulados entre sí, los grandes
problemas a los que se enfrentan los antropólogos, para ir desglosándolos
uno por uno en las sesiones correspondientes. La sustancia del cursos son
los tres primeros bloques; de éstos, el primero y el segundo constan de
cuatro temas y el tercero de sólo dos.2

El primer bloque es una presentación —desde cuatro ángu-


los— de la antropología, ubicada históricamente en la división social del
trabajo del mundo occidental en la cual se configura como una práctica
académico-intelectual autónoma en la primera mitad del siglo XIX.3 El pri-
mer tema consiste en presentar su especificidad. Dentro de la unidad que
muchos le reconocemos, se presentará la etnología —junto con su método

1. Platón [1981:658].
2. No se descarta que en una nueva reformulación se le añadan dos partes para resta-
blecer la simetría.
3. Como reflexión sobre el otro –seguramente práctica universal de nuestra especie por
más que cambien sus modalidades según la sociedad considerada, quién es el otro y la
forma en la que se presenta esta reflexión--, es una de sus expresiones, específica de
un cierto periodo histórico; por eso se le puede encontrar tantos precursores como se
quiera, aun cuando sólo empieza a existir como tal una vez institucionalizada.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA

privilegiado, la etnografía—, así como sus relaciones con otras disciplinas


y prácticas, internas a la antropología o externas –que tengan o no el “mis-
mo” objeto de estudio.

Por referirse a un mundo del que los estudiantes no podrán


apropiarse sistemáticamente antes de finalizar el primer ciclo de sus estu-
dios —la licenciatura—, pero al que deben sensibilizarse desde su ingreso,
se incluye una presentación esquemática de las grandes corrientes4 que for-
maron la antropología y que, de alguna manera, permanecen impregnando
a las que se podría considerar contemporáneas; asimismo, se presentaron
algunos de los principales protagonistas de provienen de otras formaciones
discursivas, que contribuyeron a construirla y enriquecerla.

Después de haber situado la práctica discursiva “antropo-


logía” dentro de la episteme occidental, se mostrará lo que la distingue de la
práctica técnica “antropología aplicada”, recalcando la irreductibilidad de
estas diferencias en cuanto que, aun si ambas sacan parte de su información
en el campo, sólo la segunda busca volitivamente inducir cambios en él. Se
aprovechará este momento para introducir la antropología mexicana porque
nació como indigenismo, forma de antropología aplicada que buscaba la
integración del indio a la nación mexicana; paralelamente, se explicará algu-
nas de las instituciones mexicanas que tienen relaciones con la antropología,
saber pragmático indispensable para todo aprendiz de antropólogo.

En este primer bloque, se habrá explicitado los dos objetos


principales de la antropología, la cultura y la sociedad,5 alrededor de las cua-
les se construyen las siguientes dos partes. Ambas categorías retoman las dos
dimensiones de nuestra especie:

La familia a la que pertenece se diferencia de todas las demás


porque se reproduce a través de una estrategia cultural que obliga a cada indi-
viduo a internalizar los códigos reproductivos que encuentra afuera al nacer.
Especie social al igual que otras especies animales, se diver-
sifica internamente en diferentes grupos de inclusión a los que los indivi-
duos son supeditados.

El segundo bloque empezará con el objeto de la antropología,


su núcleo, premisa fundadora de los diferentes —a menudo divergentes—
acercamientos que han existido: la cultura. Si bien este es el nombre dado a
este bloque, su contenido es, de hecho, una introducción lógica a la etnogra-
fía. Tal abordaje implica a su vez dos ejes:

4. Aquí se recuerda las diferencias entre la estructura general de una disciplina con pre-
tensión científica, las grandes corrientes teóricas que se desarrollan en su interior y las
formas individuales de inscribirse y de investigar en ellas.
5. Aún cuando se explicará en este curso las diferencias que presentan ambas categorías,
fuera de estos momentos se emplearán de manera indistinta.
FRANCOISE VATANT

Primero, presentar al hombre como ser cultural, es decir,


ser vivo que se diferencia cualitativamente de los demás seres vivos por su
dependencia de la palabra y de la herramienta —esto es, de lo simbólico— a
partir del aprendizaje.

Luego, plantear el doble lugar de gozne de la cultura: entre


la naturaleza y el mundo humano así como entre el individuo y los grupos
en los que irremediablemente se incluye éste. Esta diferencia permitirá intro-
ducir otra, la que se da entre la categoría “abstracto-formal” de cultura y las
categorías empíricas de culturas de pensamiento.

Para finalizar este bloque, se presentarán los diferentes ava-


tares por los que ha pasado —y sigue pasando— este significante de cultura,
dentro de diferentes marcos teóricos y en su relación con otros significantes
con los cuales llega a confundirse, como sociedad, ideología y, por supuesto,
simbólico.

El tercer bloque retomará la categoría de “sociedad” para


desarrollarla en sus dos ejes, sincrónico y diacrónico. Por un lado, cómo
conceptualizarla; por otro, una vez construida la categoría, cómo clasificar
las diferentes formas de agrupamiento humano que se dieron desde que el
hombre es hombre, de las que este concepto permite dar cuenta. Se adver-
tirá que la manera privilegiada de aprehenderla es a partir de sus funciones,
lo que explica que la corriente por excelencia de la antropología social sea
el funcionalismo.

Finalmente, el cuarto bloque será una especie de final pros-


pectivo en el que se presentarán algunas de las teorías regionales de la
etnología que se constituyen con base en partes en las que se puede des-
componer lo socio-cultural, principalmente desde los ejes función/signifi-
cación.6 Por la amplitud de esta sesión, no se dejará ninguna lectura obli-
gatoria; por su aspecto recapitulatorio, se espera una participación activa
de los estudiantes que servirá de último balance y evaluación.

6. Como es la primera vez que daré esta parte, todavía no sé si necesitará una sesión o
dos.
Programa

La hija del emperador de China deseaba una diadema de burbujas. Todos los orfe-
bres y demás menestrales similares fueron encarcelados por no haber podido hacer
alguna. Un edicto fue promulgado con el aviso de que, si en un plazo dado nadie
más se presentaba, se les daría muerte a todos los presos. Se presentó un viejo
ermitaño: podía lograr este hazaña… a una sola condición… que se le concedió
de antemano… “vayan por las burbujas, dijo él, yo las engarzaré”.
Cuento chino1

Introducción
Primer Tema. La antropología y el mundo occidental
I.1 Presentación de la antropología
I.2 Presentación de las diferentes corrientes antropológicas
I.3 La antropología como formación discursiva
I.4 La antropología aplicada

Segundo Tema. La cultura


II.1 El proceso de hominización
II.2 Naturaleza y cultura
II.3 Las culturas
II.4 La categoría de cultura en la antropología

Tercer Tema. La sociedad


III.1 La categoría de sociedad
III.2 Enfoque diacrónico de sociedad

Cuarto tema. Las antropologías regionales

1. Lo leí en mi niñez en el libro de Gisèle Vallerey, Conte et lègendes de Chine, París,


Fernand Nathan ed., 1946.
FRANCOISE VATANT

Anexo 12
Esteban Krotz, “Pasos para el estudio y la exposición de un texto antro-
pológico”

El objetivo de este trabajo consiste en señalar una serie de elementos nece-


sarios para apropiarse intelectualmente de un texto antropológico y/o para
prepararlo para una exposición de clase. Vale para los textos habitualmente
breves contenido en los programas de los cursos de antropología social, pero
sirve también para el estudio de obras más voluminosas. Se trata de un esque-
ma entre otros posibles que hay que adecuar al propósito específico del que
se trata (estudio individual, trabajo en grupo, exposición en clase, etcétera).

I. Premisas
1. El estudio científico de un texto antropológico no es lo mismo que su
lectura, aunque esta última sea parte de lo primero.
2. El estudio científico de un texto antropológico no puede realizarse ade-
cuadamente sin hacer anotaciones; tratar de trabajar un texto sistemáti-
camente sin tomar notas de él y de las ideas propias es una especie de
pérdida de tiempo (naturalmente, estas notas no deben hacerse en el
mismo texto, a no ser de que se trate de una copia propia; este caso, sin
embargo, suele ser el menos frecuente en la vida de los antropólogos).
3. La ciencia antropológica es un proceso de discusión no acabado. Esto sig-
nifica que cualquier enunciado suele estar en algún tipo de relación
explícita o implícita con otros enunciados, otras obras, otros autores.
Por consiguiente, para una comprensión —o explicación— cabal de un
enunciado es imprescindible encontrar y explicitar este tipo de relacio-
nes entre el texto en cuestión y otros textos.
4. Por la misma razón, el estudio, la exposición de un texto antropológico
se beneficia siempre si no se empieza simplemente a leerlo, sino si se le
aborda con algún tipo de preguntas, de interés explícito (éste puede prove-
nir, por ejemplo, de la exposición del programa del maestro, de la lectu-
ra del mismo, de la lectura de otras obras, de una inquietud personal, de
interrogantes surgidas durante el trabajo de campo, etcétera).

II. Procedimientos
Para el estudio científico de un texto antropológico es necesario —espe-
cialmente si se le quiere preparar para una exposición— realizar al menos
dos lecturas completas: la primer, más o menos rápida, para enterarse a
grandes rasgos del contenido, problemática, etcétera, de la obra en cuestión
y, en dado caso, formular la pregunta de la que se habló en el inciso I-4;
la segunda, ya más detenida, será propiamente analítica. Para esta segunda
lectura y la toma de los apuntes correspondientes puede seguirse el siguien-
te esquema.

2 Lo que viene a continuación de la trascripción excede del original manuscrito. Se * los


errores * en este texto.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA

1. Ficha precisa del trabajo a que se refieren las notas, la exposición. Indica-
ción rápida —en una o dos oraciones— de la temática o problemática
general a que se refiere (en el caso frecuente de los cursos en que el texto
por estudiar es un capítulo de un libro, un artículo de una revista, etcé-
tera, es conveniente hacer alguna anotación sobre la obra completa de
la que se trabajará una parte).
2. Señalamiento de la intención o el objetivo del autor: ¿qué es lo que el au-
tor se propone demostrar, aclarar, comprobar? Muchas veces puede utilizarse
para esta parte citas de la introducción o de las conclusiones de la obra
en cuestión. Frecuentemente, el autor contrasta lo que él quiere elaborar
con opiniones a su juicio erróneas, es decir, señala las opiniones con las
que no está de acuerdo y que quiere refutar; puede ser útil anotar este
tipo de comentarios aquí (recuérdese el inciso I-3).
3. Esquema general de la obra. En este inciso, igualmente muy breve, como
los dos anteriores, se trata de dar en pocas palabras un resumen muy
sintético de los elementos centrales de la obra. Entre estos están:

a) ¿Cuáles son los apartados (capítulos, incisos, etcétera) de que con-


siste la obra?
b) ¿Cuál es el modelo explicativo que utiliza el autor (en caso de tenerlo,
ya que también hay obras descriptivas)?
c) ¿Cuáles son los conceptos o definiciones centrales de la obra cuyo co-
nocimiento/exposición es necesario para su comprensión?
d) ¿En qué material empírico (en caso de tenerlo) se basa (por ejemplo:
datos demográficos, históricos, políticos, económicos, etcétera; de
tal y tal tipo, en tal y tal lugar, correspondientes a tal y tal época,
referentes a tal y tal sector poblacional, etcétera) y de qué fuentes
(revisión de tales archivos, trabajo de campo de tal a tal fecha, etcé-
tera) provienen?

Nota: estos tres puntos serán relativamente breves, tanto en las notas
como en una exposición. Constituyen algo así como la introducción, las
bases o una visión panorámica general para saber de qué se trata y qué
es lo que vendrá después.
4. Desarrollo del argumento de la obra. Por lo general —y menos en una expo-
sición— no se trata aquí de recapitulación detallada de la obra, de todos
los datos y las consideraciones contenidas en ella, sino de un resumen
sistemático y coherente.
La selección de los materiales aquí anotados/expuestos se deriva de lo
tratado en los tres puntos arriba señalados y debe contener todo lo ne-
cesario para que uno mismo y el auditorio pueda entender/obtener una
visión completa de los elementos centrales de la obra en cuestión y ne-
cesarios para comprender y discutir lo que siga después.
Aquí hay que recordar nuevamente que a menudo uno estudia/expone un
texto no porque interese en su totalidad, sino porque es relevante con res-
FRANCOISE VATANT

pecto al estudio o la discusión de un fenómeno determinado, un modelo


particular, una discusión conceptual específica, etcétera. Es decir —recuér-
dense nuevamente los incisos I-3 y I-4—, uno estudia/expone el texto de
acuerdo a un interés o pregunta particular. Cuanto más claro se tenga
este interés, esta pregunta, más fácilmente se podrá distinguir entre los
elementos que deben seleccionarse aquí y los que por el momento no son
relevantes (en caso de no tener tal interés o pregunta, uno puede guiarse
por la misma pregunta del autor de la obra; véase inciso II-2).
5. Conclusiones del autor: ¿Cómo resume el autor su obra? ¿Qué es lo que
él mismo afirma haber encontrado, aclarado, demostrado? ¿Qué valor
atribuye él mismo a su obra? ¿Qué perspectivas se desprenden, según
él mismo, de su obra para estudios futuros de la problemática en cues-
tión?
Este punto será relativamente breve; puede verse como un resumen del
punto anterior.
6. Primera parte de la evaluación (crítica): evaluación de la obra en sus pro-
pios términos, es decir: ¿logró la obra lo que se propuso el autor? ¿Hay
coherencia entre objetivo, desarrollo de la obra y conclusiones? ¿Existe
claridad en cuanto a los conceptos y el modelo elaborados y su utiliza-
ción en el análisis? ¿Concuerda lo afirmado con el material empírico
presentado?
7. Segunda parte de la evaluación (crítica): confrontación con otras obras.
Aquí puede relacionarse la obra completa con otras obras completas del
mismo tipo o bien partes de la misma con partes de otras (por ejemplo,
comparar los modelos, metodologías, calidad de materiales empíricos,
definición y utilización de conceptos, resultados; es importante recordar
que no es admisible comparar sin mayor análisis obras escritas en épo-
cas históricas diversas, comparar un artículo exploratorio con una obra
basada en años de investigación, etcétera).
En el tratamiento de un texto que forma parte de un curso, es sugerente
relacionarlo con otros textos del mismo curso. También textos estudia-
dos en otros cursos sobre temas relacionados y obras utilizadas en una
investigación constituyen materiales adecuados para tal confrontación.
8. Tercera parte de la investigación (crítica): opinión propia. Esta se basará
en los dos puntos anteriores. Sin embargo, es conveniente anotar breve-
mente tanto su formulación como su fundamentación ya que esta opi-
nión será la posición que uno sostendrá en una discusión sobre autor,
problemática tratada.

III. Observaciones adicionales


1. Tomando en cuenta los incisos I-3, I-4, II-7 y II-8, es conveniente incluir
en las notas de lectura en la exposición elementos para la contextualiza-
ción biográfica (datos sobre el autor y sus obras en general) que frecuen-
temente pueden obtenerse de una enciclopedia, de una historia de la
antropología o del profesor que imparte el curso.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA

Suele ser provechoso —y en algunos casos, imprescindible— recurrir a


textos relevantes para la discusión en la cual se inserta la obra por tratar;
como ya se indicó, esta literatura secundaria puede identificarse a partir
de las referencias del mismo autor o puede recurrir a las mismas fuentes
que se acaban de mencionar.
En vista de que los problemas antropológicos no se resuelven sólo en
la discusión, sino mediante el análisis de la realidad social, es siempre
conveniente fijarse lo más detenidamente posible en las cuestiones meto-
dológicas y técnicas de la investigación que dio origen al texto por tratar.
2. Hay que recordar, empero, que una investigación y la exposición de sus
resultados suelen seguir caminos diferentes —a menudo cuesta trabajo
descubrir el camino seguido en la investigación. Con frecuencia este tra-
bajo de descubrimiento es importante ya que puede proporcionar ele-
mentos valiosos para la investigación propia.
En relación con lo anterior parece pertinente recomendar que se tome
nota —de manera sistemática, haciendo las anotaciones correspondien-
tes en fichas y clasificándolas de acuerdo con la organización de archivo
de cada quien— de la bibliografía que aparece en notas a pie de página
en los textos a tratar; así uno se hace, como producto secundario, con
el tiempo, de un catálogo bibliográfico, hemerográfico y documental
propio acerca de las temáticas en las que esté interesado, ahorrándose
muchísimo tiempo en investigaciones posteriores.
3. Finalmente, hay que enfatizar que las notas escritas son para ser consulta-
das y las exposiciones para ser escuchadas. Con respecto a lo primero hay
que enfatizar que notas que después ya ni entiende quien las escribió
o no las puede encontrar cuando las necesite, carecen de todo sentido.
Esto lleva a consideraciones de otro tipo, por ejemplo, las formas de
organizar archivos, entre otros.
4. Con respecto a lo segundo hay que recordar que una exposición siem-
pre debe elaborarse pensando en el auditorio: su conocimiento previo del
tema, sus dificultades de comprender una discusión en la que el expo-
sitor lleva ventaja, el tiempo disponible para la exposición. Entre los
elementos para atender estos problemas están:

a) Apuntar en el pizarrón o en hojas distribuidas a todos, el esquema


de la exposición, las fichas bibliográficas pertinentes de la literatura
utilizada en la preparación de la exposición, tal vez alguna defini-
ción central o un croquis esclarecedor.
b) Medir antes de la exposición el tiempo (por ejemplo, una hoja me-
canuscrita “cuesta” tres minutos para ser leída de manera más o menos
entendible; las peores exposiciones son las que no se terminan por
mala planeación del tiempo).
c) Solicitar críticas de compañeros y/o del maestro con respecto a la
exposición para mejorarla la próxima vez. En este contexto parece
pertinente señalar que, por lo general, las exposiciones colectivas
FRANCOISE VATANT

pueden ser más interesantes para quienes las preparan como para
quienes las escuchan; sin embargo, suelen necesitar más trabajo
si quieren lograrse con éstos, resultados. Exigen un conocimiento
completo por parte de todos del texto en cuestión, una discusión
detallada de todos los puntos señalados en la parte II y una buena
organización de la exposición.

Al final de estas notas vale la pena resaltar que ni esta parte


del trabajo científico de todo antropólogo ni ninguna otra podrá realizarse con
éxito sin una clara y consciente planeación del tiempo y tanto este caso como
en todos los demás el avance de cada quien dependerá en buena medida de la
autoevaluación sumamente crítica que debe hacerse una y otra vez.

Abril de 1987
Clases introductorias

Es necesario no saber lo que son las flores y las piedras y los ríos/ para hablar de
sus sentimientos./ Hablar del alma de las piedras, de las flores, de los ríos,/ es ha-
blar de sí mismo y de sus falsos pensamientos./ Gracias a dios que las piedras son
sólo piedras,/ y que los ríos no son sino ríos, y que las flores son sólo flores…
Fernando Pessoa, Poesía completa1

L a clase introductoria se ha dividido en dos sesiones: la primera es una


introducción operativa, la segunda, teórica. No se pueden impartir juntas,
como lo pensaba al elaborar el primer paquete didáctico, puesto que la se-
gunda descansa sobre la lectura del primer texto obligatorio, especie de rito
de paso interno que hará de los nuevos entrantes unos estudiantes de edu-
cación superior.

Primera clase introductoria


Las primeras cuatro horas serán dedicadas a la presentación de los actores,
profesor y estudiantes, en función del espacio —un salón de clase— y de la
tarea —la transmisión-recepción de un saber específico, el de la antropolo-
gía— en el que y para la cual, se reunieron.

Durante las primeras dos horas se presentará este paquete di-


dáctico y se establecerán las reglas del juego que puede representar este cur-
so, estableciendo los derechos y obligaciones de las diferentes partes para
evitar caer en las trampas imaginarias de la dualidad profesor-estudiantes
y crear un tercero, en ausencia de alguna “delegación” de la Escuela. En las
siguientes dos horas, los actores se presentarán de forma sumaria; se espe-
ra que las representaciones de los estudiantes abarquen por lo menos los
cinco puntos siguientes: su trayectoria académico-laboral; las motivacio-

1. Pessoa [1983:221].
FRANCOISE VATANT

nes que les hicieron escoger esta carrera y, para llevarla a cabo, esta Escuela;
las expectativas que tienen de sus estudios en general y de esta materia en
particular; el tipo de profesionalización que anhelan; los obstáculos que
pueden entorpecer su desenvolvimiento en esta materia. Cualquier otra
iniciativa será bienvenida.

Segunda clase introductoria


Esta es una de las numerosas modalidades de impartir un curso introducto-
rio a la antropología. Más allá de las exigencias que provienen de la temática
y de su contexto institucional, su singularidad descansa tanto sobre el estilo
del docente como sobre su posición teórica, ética y política. A su vez, las dife-
rentes situaciones en las que se realizará le imprimirán matices de antemano
imprevisibles.

Dejando el punto de vista subjetivo —quien(es) es(son)


el(los) docente(s)—, se presentará lo que es “permitido”, “pensable” como
contenido de tal programa, a partir de que este curso constituye una práctica
social que tiene tres características, ejes sobre los que se construyó: involucrar
a los estudiantes de nuevo ingreso, ser impartido en la Escuela Nacional de
Antropología e Historia (escuela de educación superior ubicada en México a
principios del siglo XXI) y estar incluida en el campo2 de la antropología.

La primera característica es también la más general. Como


cualquier práctica, la docencia involucra un agente, una materia prima y las
herramientas necesarias para transformar ésta en un nuevo producto; en el
curso del primer semestre, el agente es un sujeto (el profesor) encargado
de transformar la materia prima, constituida por estudiantes de primer se-
mestre —otros sujetos—, en el producto “estudiantes de segundo semestre”.
Se trata, de una fase de trabajo —a la vez objetiva y subjetiva—ubicada en
un proceso de producción más amplio —la producción de futuros antropó-
logos— que opera en el marco constitucional conocido como “escuela de
educación superior”. Con esta finalidad, le corresponde al maestro comuni-
car cierto saber valiéndose de herramientas que —más allá del pizarrón, del
borrador y de los gises— consisten principalmente en discursos cuya homo-
geneidad proviene de su pertenencia al gran campo intelectual nombrado
“antropología”. Lo que se llama “antropología” debe ser respaldado, a su vez,
por lo que antropólogos de carne y hueso inmersos en el contexto socio-po-
lítico ya mencionado llaman “antropología”. Esta enseñanza es doblemente
problemática porque debido a sus dimensiones, teórica y formativa, por un
lado se inscribe dentro de las llamadas ciencias socio-humanas —todavía
precarias y muy a menudo aleatorias— y, por otro, involucra fenómenos

2. “[…] el campo intelectual [léase ‘de la antropología’] se integra como sistema cada
vez más complejo e independiente de las influencias externas […], como campo de
relaciones dominadas por una lógica específica, la de competencia por la legitimidad
cultural” [Bordieu, 1983:137 y s]. Se regresará sobre esta categoría de campo en la(s)
última(s) sesión (o sesiones) de este curso. Ver, por ejemplo, Jiménez [1987:35 y s].
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
CLASES INTRODUCTORIAS

subjetivos no siempre manejables con el acierto deseable, que van más allá
de nuestra espera y que no es tarea desarrollar aquí. Como dijo Freud —me
limitaré a conservar el espíritu en detrimento de la letra—, hay tres tareas3
humanamente imposibles: gobernar, educar y psicoanalizar.4

Además, por estar incluida en varias instituciones, que van


desde el campo mundial de la antropología a la peculiaridad de la ENAH,
esta enseñanza se encuentra supeditada a las luchas de poder que se encuen-
tran en los diferentes niveles.

Esta característica marca los objetivos ideales de esta mate-


ria; las siguientes los concretizarán.

En relación con la segunda característica, la ENAH como


educación superior de fines del siglo XX y principios del siglo XXI, uno de los
mayores problemas a los que se enfrentaba un profesor de primer semestre
fue, durante mucho tiempo, la heterogeneidad entre los estudiantes.5 To-
mando en cuenta las dificultades del trabajo en aula, puesto que se pretendía
aplicar los mismos instrumentos a mentes muy disímiles,6 este paquete
didáctico tenía un objetivo “nivelador”.

En relación con la actualización de este paquete didáctico


—ya que mi objetivo presente no es caracterizar la educación superior en
México en el siglo XXI—, me limitaré a sostener que, en la producción de
nuevas estructuras cognoscitivas, ningún texto posterior a su estructura es
tan importante como para cuestionar su contenido. Tratar de actualizarme
es responsabilidad mía, en ausencia de una responsabilidad institucional.

Por último, se abordará la tercera característica, el conteni-


do de este curso, para ubicarlo dentro del campo del saber específicamente
antropológico del que se debe recalcar el doble carácter, social7 e intelec-
tual.8 Así, ser antropólogo no requiere únicamente un saber teórico sino una
cantidad inmensa de otros saber hacer,9 que van desde la propia personali-

3. De hecho, me parece que son más.


4. Imposibilidad que proviene del fenómeno subjetivo de la transferencia, que no se
acabará hasta la deposición del “sujeto-supuesto-saber” que la soporta.
5. Se tiene que relacionar con el fenómeno de democracia, tal como se entiende hoy en
día y se manifiesta en nuestro caso: todos y cada uno pueden ingresar a la educación
superior, pero sólo unos cuantos podrán egresar y valorizar su aprendizaje.
6. Las nuevas medidas del propedéutico tienden a hacer que desaparezca esta heteroge-
neidad.
7. Se relaciona con el primer nivel de los códigos sociales que explicita el texto del
Foucault propuesto como lectura obligatoria.
8. a) En el mismo texto de Foucault, en este nivel se pelean los diferentes teóricos por
la primacía de su saber; b) Se entiende por “intelectual”, “relativo al conocimiento”,
y se considera que, por más abstracto que sea, descansa sobre una base material. Se
desarrollará esta doble dimensión en el marco de la presentación de la antropología
aplicada.
9. Del francés “savoir fairé”.
FRANCOISE VATANT

dad —determinada particularmente por la historia personal de cada uno


y su situación económico-familiar—10 hasta el conocimiento de las reglas
sociales que imperan en nuestro medio, su inserción en él, etcétera. Dejan-
do estos saber-hacer, porque deben ser tomados en consideración en otros
momentos,11 me limitaré a la dimensión exclusivamente teórica de la antro-
pología en cuanto a que pertenece a lo que se acostumbra llamar ciencias
socio-humanas12 —que constituyen su exterior— e incluye en su interior las
diferentes disciplinas en las que se acostumbra dividirla: arqueología, antro-
pología física, lingüística y etnología.

Como forma de conocimiento, la antropología —históri-


camente construida alrededor de una reflexión universal, desde el otro, so-
bre lo que es uno, de dónde viene y a dónde va13— pertenece a la epsiteme
occidental. Es una reflexión universal porque todos los seres humanos se
plantearon preguntas sobre su condición humana, su origen, su sociedad,
evidencia que se puede sustentar tanto lógicamente —desde la especificidad
del ser humano de tener conciencia y autoconciencia de sí mismo— como
empíricamente —a partir, justamente, de los trabajos de los antropólogos—.
Pero estas preguntas se presentaron de una manera muy diferente según
los pueblos considerados, y el lugar y la forma que tuvieron en cada uno
de ellos podían ser igualmente diferentes; sólo en un cierto contexto se
transformaron en una práctica social autónoma con las características que le
conocemos hoy en día a la antropología.

Dentro de esta episteme occidental y, específicamente, den-


tro del gran campo de las “ciencias” que se configuraron como nuevas for-
mas del conocimiento de diversos órdenes de la realidad —todos con sus
leyes propias de conformación, ser y devenir— se anidó la antropología.
Retomó, a partir de nuevas preguntas, la segmentación más amplia de lo real
en los tres campos de la naturaleza, de la sociedad y/o cultura y del hombre.
Cada uno, a su vez, se disocia en varios niveles según diversos principios de
diferenciación y puede enfocarse desde varios ángulos.14 Más todavía, vino

10. Eso es particularmente válido en los primeros semestres de la licenciatura, cuando más
imperan los primeros mecanismos académicos de expulsión que restringirán cada vez
más los que tendrán acceso a la especialización y al trabajo. Si bien estos mecanismos
nunca desaparecerán hasta llevar al gran antropólogo, recompensado con alguna de
las distinciones implementadas por nuestro medio, serán cada vez menos excluyentes,
dejando el predominio de la selección a otros mecanismos sub-tendidos por otros as-
pectos. De todos modos lo real es tan complejo que cualquier factor puede ser com-
pensado o acentuado por otro; así Benito Juárez llegó a ser presidente de la república
y el más pobre de los pobres puede llegar a ser un gran antropólogo, permitiendo a la
ideología dominante meritocrática —para citar a Wallerstein [1990:47]— presentar a
estos casos como “prueba” de la democracia de nuestras sociedades.
11. Particularmente, en el aspecto considerado anteriormente de la especificidad de la
ENAH.
12. Desde ahora se debe introducir la gran fluencia de tales ciencias sobre las que se regre-
sará desde Foucault, en el marco de la sesión llamada “La antropología de la formación
discursiva”.
13. Parafraseando a Gauguin.
14. Tanto la palabra “nivel” como la palabra “ángulo” son índices de problemas teóricos.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
CLASES INTRODUCTORIAS

a condensar algunas de estas ciencias, las llamadas ciencias humanas que


—según Foucault— ni son ciencias ni toman al hombre como objeto de
estudio. Su demarcación, que la constituye como unidad diferente, proviene
del nuevo punto de vista —me arriesgaré a llamarlo subjetivo— que adopta
al considerar al anclaje del hombre en su mundo natural y sociocultural,
dicho anclaje funcionando a través de un sinnúmero de prácticas, todas tri-
butarias de las representaciones e inmersas en significaciones.

La episteme occidental incluye varias posiciones relativas a lo


real y explicitaré la mía, que es igualmente un postulado.

Es materialista15 y su primera tesis no se demuestra: lo real,


que lo incluye todo —aun cuando la presencia del hombre lo modela ince-
santemente y lo refracta en múltiples realidades—, siempre nuevo, huidizo,
continuo, infinito y singular, existe fuera, si bien no independientemente, de
sus representaciones; constituye el único nivel objetivo, en el sentido estricto
de la palabra, aun cuando, como tal, no es comunicable y permanece irreme-
diablemente inoperante en su aplastante predominio.16 En resumen, lo real
existe independientemente de su aprehensión.

Pero nos interesa en cuanto es comunicable, esto es, filtrado


por la aprehensión, siempre subjetiva —aun cuando se tendrá que estable-
cer grados de subjetividad— de quien lo comunica, recortándolo en infini-
tos segmentos, lo que nos lleva a la segunda tesis: hay muchas maneras de
dar cuenta de este real. Todas lo hacen seleccionando algunos —y solamen-
te algunos— de sus componentes, significativos desde la siempre compleja
perspectiva adoptada, y estableciendo relaciones entre ellos en función del
mensaje que se quiere comunicar. Resumiendo, para el ser humano lo real
se convierte en realidad pasando por los diferentes filtros que determinan
las diferentes aprehensiones múltiplemente determinadas; uno de ellos —la
lengua— tiene lugar preponderante en cuanto es el único sistema semiológi-
co interpretante [v. Benveniste, 1981(1974):65].17

En el presente caso, con la primera, me refiero —por ejemplo, en relación con “natura-
leza”— a distintos aspectos como naturaleza biológica del hombre, plantas, animales,
etcétera; con la segunda, “lo económico”, “lo político”, etcétera.
15. El desarrollo de este curso mostrará que respaldo enteramente la formulación de
Françoise Héritier que lleva esta posición a sus últimos límites: “Me considero pues ma-
terialista: parto verdaderamente de lo biológico para explicar cómo se han establecido
tanto instituciones sociales como sistemas de representaciones y de pensamiento, pero
planteando en petición de principio que de este dado biológico universal, reducido a
sus componentes esenciales, irreductibles, no puede haber una sola y única traducción
y que todas las combinaciones lógicamente posibles, en los dos sentidos del término
—matemáticas, pensables—, han sido explorado y realizado por los hombres en socie-
dad” [Héritier, 1996:23] (traducción mía).
16. En un momento dado, desde nuestra mirada, puede ser muy importante separar: 1.
“vivir lo real, representarse lo real”, por más que sea dentro de una realidad, la propia,
de 2. “vivir las imágenes, las representaciones que otros tienen de este mismo real,
desde la propia realidad de ellos”, otra forma de la diferencia emic/etic (a partir de
Augé [1994:95]).
17. En cuanto “puede, en principio, categorizar e interpretar todo, incluso ella misma”.
FRANCOISE VATANT

En esta refracción de lo real, lo destacado será tal en función


de su pertinencia, que llamaré significatividad,18 determinada a la vez por el
sujeto y el objeto. Lo que se llama una situación concreta puede ser conside-
rada como una porción discontinua de este real, espacial y temporalmente
precisada.

Dentro de estas diversas maneras de vivir o aprehender


—sensible e intelectualmente— un fenómeno19 o una situación social está
el conocimiento científico. Éste, ubicado en el saber occidental, pretende
dar cuenta de sus objetos de estudio en función de ciertos lineamientos y
procedimientos más o menos consistentes y explícitos.20 Falta una última
consideración. Tomando en cuenta que el primer filtro que separa lo real
de uno es la lengua, se encuentra el primer obstáculo epistemológico en las
palabras, ya que las categorías, nociones y conceptos —nuestras herramien-
tas— sólo se pueden construir a partir de ellas; pero diferenciándose de ellas
como un concepto monosemántico compartido por los diferentes estudio-
sos se puede diferenciar de una palabra multisemántica de sentido común.
A ello corresponde este curso: introducir al novato a los diversos códigos
que debe conocer para ser antropólogo, sobre todo si quiere aprender a ser
crítico y riguroso.

Bibliografía

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Bordieu, Pierre
1976 Algunas propiedades de los campos, exposición hecha en la Escuela Normal
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1983 Campo del poder y campo intelectual, Argentina, Folios Ediciones.

18. Hago una diferencia entre significación —subjetividad a la potencia uno—, es decir,
el hecho de que cualquier elemento significa siempre para el hombre, y significativi-
dad —subjetividad a la potencia dos—: considerando cierto contexto formado de una
infinidad de elementos, cada uno de ellos con significación, según quién, cuándo,
dónde, a qué fin, etcétera, comunica este contexto, algunos elementos tendrán más
significatividad que otros en cuanto tendrán mayor importancia.
19 Nunca se recalcará suficientemente el doble carácter —significativo y funcional— de
todos los fenómenos sociales.
20 Se ve desde ahora que no es el único conocimiento posible sino un conocimiento
que —al contextualizarse en la trayectoria del saber occidental— está sujeto a límites,
normas, referencias y líneas dentro de los cuales se deberá evaluar cada formación
discursiva.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
CLASES INTRODUCTORIAS

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1990 “Universalisme, racisme, sexisme: les tensions idéologiques du capitalis-
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identités ambigués, París, Éditions La Découverte, pp. 42-53.

Lectura obligatoria

Foucault, Michel
1984(1966)“Prefacio”, en Las palabras y las cosas, México, Siglo XXI, pp. 1-10.
Guía de lectura del texto
¿Qué le provoca risa a Foucault de la taxonomía china de Borges? (se recomienda
leer por lo menos las primeras cinco páginas antes de responder a esta
pregunta)
¿Por qué dice Foucault que “la incomodidad que hace reír al leer a Borges se trans-
parenta, sin duda, en el profundo malestar de aquéllos cuyo lenguaje está
arruinado (p. 4)? Desarrollar.
¿Existe, para Foucault, alguna semejanza que no sea resultado de la aplicación de
un criterio previo? Fundamentar su respuesta.
Según Foucault, ¿qué es el orden? Explicar.
A partir de este texto, ¿puede uno tener una representación exacta de las cosas –to-
mando “exacta” en el sentido de “tal que no se diferencia en nada de lo
copiado, representado, etcétera”? [Moliner, 1981, t.I:1246].
¿Cuáles son los tres niveles de acercamiento a lo real que destaca Foucault? [v.
Anexo 2]. Explicar cada uno.
¿Qué es la episteme?
¿Cómo podrían definir –a partir de este texto—lo evidente?
¿Qué hace la arqueología del saber?
En la problemática de Foucault, ¿es el conocimiento del hombre una preocupación
antigua? Desarrollar.
Anexo 2

MICHEL FOUCAULT
“PREFACIO”

L os códigos fundamentales de una cultura —los que rigen su lenguaje,


sus esquemas perceptivos, sus cambios, sus técnicas, sus valores, la jerarquía
de sus prácticas— fijan de antemano para cada hombre los órdenes empí-
ricos con los cuales tendrá algo que ver y dentro de los que se reconocerá.
En el otro extremo del pensamiento, las teorías científicas o las interpreta-
ciones de los filósofos explican por qué existe un orden en general, a qué
ley general obedece, qué principio puede dar cuenta de él, por qué razón se
establece este orden y no aquel otro. Pero entre estas dos regiones tan distan-
tes reina un dominio que, debido sobre todo a su papel de intermediario,
no es menos fundamental: es más confuso, más oscuro y, sin duda, menos
fácil de analizar. Es ahí donde la cultura, desplazándose insensiblemente
de los órdenes empíricos que le prescriben sus códigos primarios, instaura
una primera distancia con relación a ellos, les hace perder su transparencia
inicial, cesa de dejarse atravesar pasivamente por ellos, se desprende de sus
poderes inmediatos e invisibles, se libera lo suficiente para darse cuenta
de que estos órdenes no son los únicos ni los mejores; de tal suerte que se
encuentra ante el hecho en bruto de que hay, por debajo de los órdenes es-
pontáneos, cosas que en sí mismas son ordenables, que pertenecen a cierto
orden mudo, en suma, que hay [un] orden. Es como si la cultura, librándose
por una parte de sus rejas lingüísticas, perceptivas, prácticas, les aplicará una
segunda reja que las neutraliza, que, al duplicarlas, las hace aparecer a la vez
que las excluye, encontrándose así ante el ser en bruto del orden. En nombre
de este orden se critican y se invalidan parcialmente los códigos del lengua-
je, de la percepción, de la práctica. En el fondo de este orden, considerado
como suelo positivo, lucharán las teorías generales del ordenamiento de las
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
CLASES INTRODUCTORIAS

cosas y las interpretaciones que sugiere. Así, entre la mirada ya codificada y


el conocimiento reflexivo, existe una región media que entrega el orden a su
ser: es allí donde aparece, según las culturas y según las épocas, continuo y
graduado o cortado y discontinuo, ligado al espacio o constituido en cada
momento por el empuje del tiempo, manifiesto en una tabla de variantes o
definido por sistemas separados de coherencias, compuesto de semejanzas
que se siguen más y más cerca o se corresponden especularmente, organi-
zado en torno a diferencias que se cruzan, etcétera. Tanto que esta región
“media”, en la medida en que manifiesta los modos de ser del orden, puede
considerarse la más fundamental: anterior a las palabras, a las percepciones
y a los gestos que, según se dice, la traducen con mayor o menor exactitud
o felicidad (por ello, esta experiencia del orden, en su ser macizo y prime-
ro, desempeña siempre un papel crítico); más sólida, más arcaica, menos
dudosa, siempre más “verdadera” que las teorías que intentan darle una
forma explícita, una aplicación exhaustiva o un fundamento filosófico. Así,
existe en toda cultura, entre el uso de lo que pudiéramos llamar los códi-
gos ordenadores y las reflexiones sobre este orden, una experiencia desnuda
del orden y sus modos de ser.1

Michel Foucault [1984(1966):5 y s].

1. Tomando en cuenta el original en francés, “des ses modes d’être”, me permití corregir
lo que viene en la traducción citada: “sin modos de ser”, por “sus modos de ser”.
1.1 Presentación de la antropología

Primer tema
La antropología y el mundo occidental

1.1 Presentación de la antropología


1.2 Presentación de las diferentes corrientes antropológicas
1.3 La antropología como formación discursiva
Anexo 3. Michel Foucault, “Ciencia y saber”
1.4 La antropología aplicada

1.1 Presentación de la antropología

En vano llega tu imagen a mi encuentro


sin entrar donde estoy quien sólo la muestro
tú volviéndote a mí no sabrás hallar
en el muro de mi mirada más que tu sombra soñada.
Soy este desdichado comparable a los espejos
Que pueden reflejar pero no pueden ver…
Louise Aragon, “Le contre chant”, Le fou d’Elsa1

L a división social del trabajo separa a los “intelectuales” —término cuya


trayectoria habría que rastrear; significante que no tiene el mismo significa-
do en sus diferentes empleos y apunta a una región de lo real que no recibe
la misma denominación en las diferentes sociedades ni adquiere el mismo
sentido—, que forman un grupo minoritario, y a la mayoría de la población
que —en las sociedades más simples— se dedica a la producción de bienes
materiales. Desde el principio, la práctica social de este grupo tiene una do-
ble dimensión, cognoscitiva y política. En nuestras sociedades capitalistas,

1. Aragon [1963:73] (traducción mía).


FRANCOISE VATANT

en las que la división del trabajo es extremadamente compleja, persiste esta


doble dimensión del trabajo intelectual y el predominio de una sobre la
otra depende de un sinnúmero de factores. La antropología no escapa a esta
constante.

La antropología, nacida formal e institucionalmente en la


segunda mitad del siglo XIX a partir de varias disciplinas y prácticas sociales,
se consolidó en la primera mitad del siglo XX como una reflexión centrada
sobre el hombre —“invención reciente, figura que no tiene ni dos siglos”—
desde múltiples perspectivas que, todas, privilegian al “otro”. A esta unidad
conceptual del hombre correspondía una diversidad socio-cultural —y en
menor grado biológica— perceptible que se podía reducir a los dos polos
que conformaban, por un lado, las sociedades occidentales modernas y, por
otro, los pueblos más o menos recientemente descubiertos y reagrupados
como “pueblos primitivos” más allá de sus diferencias. Nuevas particiones
dentro de éstos darían pie al estudio comparativo, pilar raras veces cues-
tionado de la etnología. En paralelo a esta reflexión que expresaba lo real
en el pensamiento, buscando transformar representaciones en discursos es-
pecializados a partir de una estancia más o menos larga en el campo, se
desarrollaba otra práctica que, inscrita en una condición inmediata o media-
namente política, buscan transformar este mismo real bajo el predominio
de las sociedades occidentales. Una primera diferencia que se puede hacer
formalmente dentro de la antropología es entre antropología académica y
antropología aplicada.

Dejemos la presentación de esta última para la cuarta sesión


y sigamos diferenciando nuevos campos dentro de la antropología académi-
ca a partir de otros criterios:

1. Después de haber apartado la antropología física, que estudia al hombre


en su aspecto biológico, se diferenciarán –dentro de las demás ramas
que lo estudian en su aspecto social—la antropología sociocultural-et-
nología y la arqueología de la lingüística, porque ésta estudia un objeto
específico de la cultura, la lengua. Luego, introduciendo explícitamente
diferentes trayectorias nacionales y escuelas, así como el debate teórico
más profundo sobre las relaciones conceptuales entre sociedad y cultu-
ra, se distinguirá entre la antropología social, la antropología cultural y
la etnología.
2. A partir de los tiempos considerados, se diferenciará entre prehistoria,
arqueología, etnohistoria y etnología (ésta en representación de la an-
tropología sociocultural-etnología).
3. A partir de las diferentes fases de elaboración de la información, se dis-
tinguirá entre la etnografía, la etnología y la antropología.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
PRESENTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA

Si bien cada uno de los cuatro componentes principales


en los que se acostumbra recortar la antropología —etnología, lingüística,
arqueología y antropología física— constituye una práctica discursiva que
colinda con otras formaciones discursivas que trabajan en las “mismas” re-
giones de lo real, nos limitaremos —después de haber tocado el problema
de la interdisciplinaridad— a la sola etnología para ampliar su presentación
desde los siguientes ejes:

1. Su lugar dentro de la antropología y sus relaciones con los otros tres


componentes.
2. Se relación con otras formaciones discursivas, historia, sociología, psico-
logía, psicoanálisis y semiología, entre otras.
3. La multiplicidad de sus objetos de estudio que dan lugar —desde nuevas
clasificaciones internas a su campo— a lo que se puede llamar “antro-
pologías regionales”.
4. Lo que le imprime su especificidad: el trabajo de campo, la monografía
y el método comparativo.2
5. Su estado actual, los problemas a los que se enfrenta —prácticos y teóri-
cos— y algunas alternativas de solución.

Bibliografía
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1970(1965) La Revolución teórica de Marx, México, Siglo XXI editores, pp. 134-59.
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1977 La societé. Une theorié générale, tomo 1, Editions du Seuil, pp. 9-10 y 29-
32.

2. Los puntos 2, 3 y 4, que serán desarrollados en la tercera sesión, aquí serán únicamen-
te introducidos, desde los matices que le da el contexto presente.
FRANCOISE VATANT

Foucault, Michel
1984a(1966) Las palabras y las cosas, México, Siglo XXI editores, pp. 1-10 y 334-75.
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INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
PRESENTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA

Segalen, Martine (dir.)


2001 Ethnologie. Concepts et aires culturelles, París, Armand Colin.

Lectura obligatoria
Jáuregui, Jesús
1988 “La etnología: ciencias de las culturas”, en Boletín de antropología americana,
núm. 17, México, Instituto Panamericano de Antropología e Historia, ju-
lio.

Guía de lectura del texto


1. a) ¿Cuáles son los dos polos del hombre que subyacen a la constitución de la
antropología?
b) ¿A qué se deben las diferencias culturales, la multiplicidad de las culturas?
2. a) Definir brevemente cada una de las disciplinas antropológicas y precisar las
relaciones que se establecen entre ellas. Desarrollar con mayor amplitud lo
tocante a la etnología.
b) ¿Con qué otras ciencias tiene relación la etnología? ¿Cuáles son sus puntos en
común y sus diferencias?
3. ¿Cuáles son los temas antropológicos por excelencia? ¿Por qué?
4. ¿Qué tiene el hombre en común con las otras especies y qué lo diferencia de
ellas?
5. ¿Cuáles son las dos marcas del a ideología académica de nuestra sociedad que la
antropología pretende prevenir? ¿En qué consiste cada una?
6. a) ¿Entre qué exigencias oscila el método de la etnología?
b) ¿Cuál es la técnica privilegiada de la etnología?
7. a) ¿Cuáles son los dos niveles, en el proceso de investigación etnológica, qué
señala Jáuregui?
b) ¿Cuáles son sus productos que este texto destaca?
c) ¿Pueden ustedes añadir otros?
8. a) ¿Cuáles son los diferentes campos de la etnología?
b) ¿Qué son las “teorías regionales”?
9. ¿Qué es la totalidad para la etnología?
10. a) ¿Cuál fue el objeto de estudio privilegiado por la etnología y qué problemas,
ocasionados por la evolución mundial, sufrió este objeto de estudio?
b) ¿Qué conversiones tuvo entonces que realizar?
c) ¿Cuáles pueden ser los usos prácticos de la etnología?
1.2 Presentación de las diferentes
corrientes antropológicas

…Basta igualmente introducir nombres propios –y ¿cómo renunciar totalmen-


te a hacerlo ya que se trata de universos en los que la apuesta es “hacerse un
nombre”?—para alentar la tendencia del lector a reducir al individuo concreto,
sincréticamente aprehendido, el individuo construido que sólo existe como tal en
el espacio teórico de las relaciones de identidad y de diferencia entre el conjunto
explícitamente definido de sus propiedades y los conjuntos singulares de propieda-
des, definidas según los mismos principios, caracterizando los demás individuos…
Pierre Bordieu, Homo academicus1

E sta sesión consiste en la presentación comentada de tres cuadros con los


que se busca introducir —desde un mismo espacio construido sobre una pe-
riodización que llega principalmente hasta 1960 (reproducido gráficamente
tantas veces como fue necesario)— el panorama global, espacial y temporal,
de la antropología. Poder relacionar estos cuadros y sus diferentes elemen-
tos entre sí fue el objetivo principal de su elaboración y será el meollo de la
presentación oral.

El primero, el Cuadro 1, se limita principalmente a lo que


se acostumbra llamar las corrientes antropológicas y, dentro de ellas, a las
más abarcadoras; incluye además algunas otras disciplinas con las que se de-
partió la antropología. Aun cuando este cuadro es estático, el mundo de la
antropología no estaba cerrado y se establecían numerosas conexiones, tan-
to entre sus diferentes exponentes como con otras formaciones discursivas y
otras instituciones más directamente involucradas con cambios en lo real. Si
bien defenderé, en el transcurso de todo el curso, que la antropología no tiene
sujetos, no se puede negar que todos y cada uno de los elementos concretos
—libros, conferencias y otros— cuya materialidad es la condición necesaria
—aun cuando no sea suficiente— para el acceso a tal formación discursiva,

1. Bordieu [1984:11] (traducción mía).


FRANCOISE VATANT

son productos de hombres igualmente materiales, de carne y hueso, que se


conocían o se ignoraban; polemizaban entre ellos o trabajaban en la misma
dirección; se estaban leyendo o pedían que se les leyera; en pocas palabras,
establecían relaciones constantes, directas o indirectas, de influencias y re-
chazos, de deudas y legados. Por eso están incluidos igualmente algunos
nombres de los individuos que más se asocian con las corrientes presenta-
das. Este es el cuadro que más comentarios y desarrollos requerirá en su pre-
sentación oral, en la que será tarea del profesor mostrar las relaciones más
directas2 que establecieron estas múltiples formaciones discursivas. Si bien
estos saberes tendrán que ser adquiridos por los estudiantes a lo largo de
su carrera —empezando por esta misma materia— y que su internalización
no se hará en dos sesiones, creo fundamental introducirlos de una manera
articulada desde el inicio de la carrera; ellos rellenarán este esqueleto en sus
demás materias.

El Cuadro 2 consta de dos partes, a y b:

En el Cuadro 2a se vuelven a encontrar, más numerosos, los


estudiosos que, con un lugar destacado en la episteme occidental, tuvieron un
papel decisivo sobre los antropólogos o sobre los debates que marcaron y
siguen marcando la historia de la antropología. Se les representó horizontal-
mente sólo por su apellido, seguido por tres fechas: sus años de nacimiento
y muerte; luego, cualquier fecha considerada significativa para representar su
entrada en el mundo intelectual3 —en general la de su primera publicación de
la publicación de su primera obra relevante—, es decir, el inicio de su periodo
productivo. Esta estimación tiene un carácter discutible para varios de ellos.

La representación que se hizo de los antropólogos en los


cinco cuadros que constituyen el Cuadro 2b sigue este lineamiento con mo-
dalidades propias que se verán en su debido momento. Los estudiosos no
antropólogos que fueron incluidos se distinguen de los antropólogos stricto
sensu por su anotación en cursivas. En esta doble inclusión de antropólogos y
afines hay varios casos igualmente discutibles, como haber ubicado a Saussure
—y otros lingüistas— en el Cuadro 2a y no en el 2b, sobre todo después de ha-
ber enfatizado la unidad de la antropología. Pero estas mismas ambigüedades
—que pueden rozar el error— pertenecen a nuestro oficio y su planteamiento
en el curso permitirá enriquecer esta presentación, es decir, la misma forma-
ción de los estudiantes.

La distribución de estos antropólogos se realizó a partir de


criterios más o menos sostenibles teóricamente puesto que son geográficos.

2. Pueden ser relaciones de continuidad (influencia positiva) o de reacción (¿las más fruc-
tíferas?).
3. Los signos de interrogación que aparecen en lugar de ciertas fechas se refieren a mi
ignorancia reconocida; los blancos, a una laguna del propio real o a una ignorancia
mía desconocida.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
PRESENTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA

En un primer momento sólo habían sido considerados los tres países que
más contribuyeron al desarrollo de la antropología mundial: Inglaterra,
Francia y los Estados Unidos.4 En un segundo momento, alrededor de los
alemanes —importantes sobre todo e la constitución de la antropología— se
incluyó un nuevo cuadro que reagrupa a varios antropólogos provenientes
de otros países;5 se especificó únicamente la nacionalidad de los que no son
alemanes. Por fin, después de muchas variaciones, decidí introducir los an-
tropólogos mexicanos aun cuando reconozco que su presentación hubiera
requerido otras perspectivas, particularmente de escala y periodización. Una
presentación más pertinente será objeto de un cuadro ulterior;6 mientras, en
el propio curso se propone relacionar cada tema con la antropología mexi-
cana, en la medida de lo posible.

La falta de uno de los bordes del rectángulo que sigue a cada


autor indica que el individuo vive todavía. Por último, la contigüidad entre
ellos únicamente busca facilitar la visualización de la coexistencia de sus res-
pectivas participaciones en la vida institucional.

Sobran autores, y esto no se me podrá reprochar. Más


grave será la ausencia de varios de ellos, particularmente entre nuestros
contemporáneos; vale precisar que si bien los antropólogos extranjeros que
siguen produciendo fueron incluidos en los demás cuadros —por pensar
que el que no sean conocidos muestra su importancia mundial—, decidí, por
razones obvias, no introducir a los antropólogos mexicanos que viven. Estas
diversas ausencias serán objeto de la actualización, no siempre grata, de es-
tos cuadros que, junto con el paquete al que pertenecen, tienen la ventaja de
ser un material vivo siempre confrontado a su objetivo y destinatarios.

En esta reedición transitoria se eliminó un tercer cuadro —el


Anexo II.C en la primera edición— que incluía los acontecimientos y perio-

4. Vale señalar desde ahora que las relaciones que mantuvieron con los “pueblos primiti-
vos” que se habían compartido —vitales para la dinámica de su desarrollo interno— no
pueden haber sido mera coincidencia.
5. Aprovecho este espacio para agradecer a Jesús Jáuregui quien, además de sus observa-
ciones generales sobre la primera edición de este paquete didáctico, me sugirió en ese
entonces introducir a la mayoría de estos últimos y a varios antropólogos de los demás
países cuya importancia yo desconocía. Igualmente quiero destacar la labor de los
equipos de las dos ediciones, sin la cual muchas partes de este material —por ejemplo,
estos cuadros— hubieran quedado inacabadas, truncas y confusas. Aun cuando me
doy cuenta, en el hilo de estos agradecimientos, que dejo sin corresponder muchos
comentarios tan valiosos que debí tomarles en cuenta en la revisión de este material
—entre ellos los de los estudiantes de etnología de la generación 1993 que padecieron
el primer borrador y las diferentes generaciones posteriores que tuvieron acceso a la
primera edición—, no puedo dejar de mencionar en esta segunda edición a Reynaldo
Figueroa Servín, que resolvió muchas de mis dudas en el momento de la primera edi-
ción, iniciándome a un manejo sistemático de la biblioteca de la ENAH y de numerosas
fuentes bibliográficas cuya existencia ignoraba. Finalmente, quiero reiterar mi deuda
con Siddharta Carrillo que, en los diversos años en los que fungió como adjunto, se fue
encargando poco a poco de todas las lecturas obligatorias.
6. En la tercera edición espero poder integrarlo en la clase 1.4.
FRANCOISE VATANT

dos socio-históricos que varios autores consideran particularmente impor-


tantes para jalonar el contexto de descubrimiento de la antropología. Espero
incluirlo de nuevo en la segunda reedición, cuando estará más completo.

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INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
PRESENTACIÓN DE LA ANTROPOLOGÍA

Lectura obligatoria7
1975(1974) De la etnología a la antropología sobre el procedimiento crítico en las ciencias
humanas, Barcelona, Anagrama.

Guía de lectura del texto8


1. a) ¿Cuál es el objetivo que el autor explicita para este texto?
b) ¿Por qué considera Bonte que es necesario comprender las rupturas de la
etnología?
c) ¿A partir de qué se pueden explicar las transformaciones de la teoría etnológi-
ca?
2. a) ¿Cuáles son las dos grandes etapas que destaca Pierre Bonte?
b) ¿A partir de qué criterios las caracteriza?
3. ¿A partir de qué momento es posible la etnología como ciencia?
4. a) Según el autor, ¿qué es lo que nos permite esclarecer las funciones ideológicas
de la teoría etnológica y sus transformaciones?
b) ¿Cuáles son, a partir de este texto, las relaciones entre la antropología y la
historia?
5. ¿Cuáles son los dos objetos más globales que estudia —o dentro de los cuales
recorta nuevos objetos de estudio— la antropología?
6. a) ¿Cuáles son las corrientes que destaca Pierre Bonte?
b) Caracterizar cada una.
c) ¿En qué corriente ubican a Bonte?
7. ¿Sobre qué ejes principales construye Bonte su texto?
8. Obtener de este texto los diferentes objetos que estudia la antropología.
9. ¿Cuál es el aspecto contemporáneo de la etnología que destaca este texto?

7. Haber conservado la lectura de este texto tan complejo de Pierre Bordieu para esta
presentación responde a varias consideraciones, principalmente didácticas. Primero,
es el texto más breve que conozco que intenta abarcar un periodo considerable de la
antropología. Segundo, su dificultad —sobre todo para este momento de la vida aca-
démica de los estudiantes— me permite introducir a los alumnos, desde su formación,
a su oficio: cuántas veces no tuvimos, tenemos y tendremos que abordar una realidad
que no dominamos; sólo el trabajo y la perseverancia permitirán ir precisando, a partir
de rejas teóricas cada vez más fundamentadas, los contornos esperados a expensas
de la imprecisión. Tal como en la vida cotidiana nos vamos agarrando de puntos de
referencia que desechamos o seguimos utilizando, los estudiantes tienen ya en este
texto varios hitos —nombres de autores y corrientes son los más obvios— de dónde
aferrarse y a partir de los cuales empezar a construir su propia visión de la antropo-
logía. Es importante ubicar a Bonte y sobre todo a la coyuntura académica en la que
escribió este texto, ponencia presentada en el Congreso de Antropología de Argelia.
Por un lado, no hay que olvidar que Argelia, ex departamento francés, hace apenas
algunos años acababa de recobrar su independencia, incluyéndose en este gran pro-
ceso de descolonización que imperaba en el Viejo Mundo; por otro, en el ámbito
académico, era la época cuando uno de los problemas más importantes era el de la
relación ciencia-ideología, a partir de la cual se cuestionaban los criterios de verdad de
las diferentes ciencias sociales, particularmente desde el marxismo. Esta relación entre
ciencia e ideología servirá de hilo conductor a Bonte para su presentación de la antro-
pología, particularmente a partir de la relación entre el conocimiento y su objeto. Así,
la presentación que hará Bonte de los diferentes periodos de la antropología tiene por
objetivo principal, como él mismo lo plantea en la página 9, analizar el “periodo actual
caracterizado por la crítica a la antropología”.
8. Para hacer una correcta lectura de este texto, es necesario tener en mente dos errores
de imprenta: 1. En la línea 13 de la página 14 dice: “Mediante la crítica del evolucionis-
mo, se funda al comenzar el siglo XIX la etnología clásica”. No es al comenzar el siglo
XIX, sino el siglo XX (compárese esto con lo que el autor dice sobre el “tercer corte” en
el cuadro de la página 19). 2. En el cuadro de la página 19, el segundo párrafo de la
columna de la derecha dice: “[…] a través de la dicotomía conceptual salvaje-civilizado,
que se convertirá en salvaje-primitivo”. En vez de “decir salvaje-primitivo” debería
decir “primitivo-civilizado” (compárese con el siguiente párrafo de la misma columna).
Le agradezco a Siddharta Carrillo esta nota a pie de página.
FRANCOISE VATANT

10. a) ¿Cuáles son los mayores cambios que, según ustedes, ocurrieron en el mundo
desde que se escribió este texto?
b) ¿Qué piensan de sus consecuencias sobre la perspectiva de la antropología, tal
como la plantea Bonte?
Cuadro 1
INGLATERRA ESTADOS UNIDOS FRANCIA OTROS
MÚLTIPLES

Descubrimiento
CENTROS

1492

del mundo

1700 Economía Política Filosofía alemana


1830-1840 Tylor Morgan Marx - Engels
(regularidades)

Positivismo, socilaismo utópico


Evolucionismo

[
1896 DIFUSIONISMO Sociología francesa Lingüística (Sassure)
PARTICULARISMO- (Durkheim) Gramsci
HISTÓRICO

Weber - Freud
(Boas)

Antropología Cultural
(Singularidades)
1928
[
1930

[
[
Antropología Social

FUNCIONALISMO
C EN T R O Ú N IC O

Mauss Rivet
(Correlaciones)

(Malinowski) CULTURA Y PERSONALIDAD

Etnología
(Instituto de Etnología)

Estructuralismo (Levi-Strauss)
ESTRUCTURAL-
FUNCIONALISMO
(Radcliffe-Brown)
[ [[
1950
NEOEVOLUCIONISMO
[ [[ [
ETNOCIENCIA
ESTRUCTURAL-
MARXISMO
DINAMISMO
SOCIAL

(Invariantes)
(White-Steward) (Blandier)

1960
MATERIALISMO CULTURAL ANTROPOLOGÍA
(Harris) COGNITIVA

1970 ANTROPOLOGÍA
SOCIO BIOLOGÍA
INTERPRETATIVA
(Wilson) (GEERTZ)

1980
ANTROPOLOGÍA
POSMODERNA
Cuadro 2a

400 a.C. d.C.

375

350

325

300

275

250

225

200

175

150

125

100

75

50

25

0
Aristóteles (384-322 a.C.)

Lucrecio (98-55)

XIV XV XVI XVII XVIII


1310
1320
1330
1340
1350
1360
1370
1380
1390
1400
1410
1420
1430
1440
1450
1460
1470
1480
1490
1500
1510
1520
1530
1540
1550
1560
1570
1580
1590
1600
1610
1620
1630
1640
1650
1660
1670
1680
1690
1700
1710
1720
1730
1740
1750
1760
1770
1780
1790
Ibn Jaldún (1332-1406)

Sahagún (1499-1590)

Padre Acosta (1539-1600)

Descartes (1596-1650)

Vico (1688-1774) 1725

Montesquieu (1689-1775) 1722

Rousseau (1712-1778) 1750

Smith (1723-1790) 1776

Kant (1724-1804)
Cuadro 2a (continuación)

XVIII XIX XX
1710

1720

1730

1740

1750

1760

1770

1780

1790

1800

1810

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
Lamarck (1744-1829)

Saint-Simon (1760-1825)

W. Humbolt (1767-1835)

Cuvier (1769-1832) 1821

Hegel (1770-1831) 1806

Fourier (1772-1837)

Ricardo (1772-1823) 1817

Grimm (1785-1863) 1816

Bopp (1791-1867) 1816

Marx (1818-1883) 1867

Engels (1820-1895) 1884

Spencer (1820-1903)

Nietzsche (1844-1900) 1872

Freud (1856-1939) 1900

Saussure (1857-1913) 1906-1911

Weber (1864-1920) 1891

Cassirer (1874-1945) 1923

Jung (1875-1961) 1920

Polanyi (1886-1964) 1936

Chayanov (1888-1939) 1936

Wittgenstein (1889-1951) 1921


Cuadro 2a (continuación)

XVIII XIX XX
1710

1720

1730

1740

1750

1760

1770

1780

1790

1800

1810

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
Gramsci (1891-1937) 1927
Gurvitch (1894-1965) 1945

Propp (1894-1970) 1928

Jakobson (1896-1982)1923

Piaget (1896-1980) 1923

Elías (1897-1990) 1939

Dumezil (1898-1986) 1924

Braudel (1902-1985) 1923

Benveniste (1902-1976) 1039

Parsons (1902-1979) 1937

Popper (1902-1994) 1934

Adorno (1903-1969) 1947

Lorenz (1903-) 1949

Eliade (1907-1986) 1949

Tinbergen (1907-1988) 1940

Lacan (1910-1981) 1932

Barthes (1915-1980) 1953

Althusser (1918-1990) 1960

Foucault (1926-1984) 1955

Chomsky (1928-) 1955

Habermas (1929-) 1953


Cuadro 2b
Franceses
XVIII XIX XX
1710

1720

1730

1740

1750

1760

1770

1780

1790

1800

1810

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
Destutt de Tracy (1754-1836)
Boucher de Perthes (1783-1868) 1846
Comte (1798-1857) 1830
Fustel de Coulange (1830-1889) 1858
Hamy (1842-1908) 1882
Durkheim (1856-1917) 1898
Lévy-Bruhl (1857-1937) 1922
Junot (1863-1934) 1912
Mauss (1872-1950) 1904
Van Gennep (1873-1957) 1904
Rivet (1876-1958) 1912
Leenhardt (1878-1954) 1947
Hertz (1882-1915 ) 1907
Granet (1884-1940) 1919
Bastide (1898-1974) 1958
Dumezil (1898-1986) 1924
Griaule (1898-1956) 1930
Metraux (1902-1963) 1928
Lévi-Strauss (1908-? 1949
Pulme (1909-) 1940
Dumont (1911-1988) 1954
Haudricourt (1911-1996) 1943
Leroi-Gourhan (1911-1986) 1936
Cuadro 2b (continuación)
Franceses
XVIII XIX XX
1710

1720

1730

1740

1750

1760

1770

1780

1790

1800

1810

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
Caillois (1913-1978) 1938

Mannoni (1913-1990) 1950

Cazeneuve (1915-2005) 1959

Ortigues (1917-2005) 1954

Balandier (1920-) 1955

Duvignaud (1921-2007) 1966

Mercier (1922-1976)

Leiris (1924-1990) 1934

Meillassoux (1925-2005) 1963

Jaulin (1928-1996) 1968

Godelier (1934-) 1966

Pradelles de Latour (1938-) 1966

Derrida (1930-2004) 1976

Augé (1935-) 1969

Sebag (1933-1965)1956

Heritier (1933-) 1969

Clastres (1934-1977) 1973

Terray (1935-) 1972

Rey (?) 1972

Bonte (1942-) 1974


Cuadro 2c
Alemanes y otros europeos
XVIII XIX XX
1710

1720

1730

1740

1750

1760

1770

1780

1790

1800

1810

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
A. Humbolt (1769-1859) 1810

Bachofen (1815-1887) 1861

Bastian (1826-1905)1866

Ratzel (1844-1904) 1882

Seler (1849-1922) 1900

Westermack (1862-1939) *

Bogoraz (1865-1936) 1900*

Padre Schmidt (1868-1959) 1926

Wittfogel (1869-1988) 1915

Preuss (1869-1938) 1904

Thurnwald (1869-1954) 1912

Frobenius (1873-1938) 1989

Graebner (1877-1934) 1911

Joselin de Jong (1886-1964) 1929 *

Roheim (1891-1953) 1925*

Bose (1901-1972) 1951 *

Caro Baroja (1916-1995) 1949 *

Heusch (1927-) 1972 *

Barth (1928-) 1956 *

*Westermack: finlandes; Bogoraz:ruso; Joselin de Jong: holandés; Roheim: húngaro; Caro Baroja: español; Heusch: belga; Barth: noruego.
Cuadro 2d
Ingleses
1810 XIX XX

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
Darwin (1809-1882) 1859

Spencer (1820-1903) 1876

Maine (1822-1888) 1861

Mc Lennan (1827-1881) 1865

Tylor (1832-1917) 1861

Lubbock (1834-1913) 1870

Frazer (1854-1917) 1887

Smith (1871-1937) 1928

Rivers (1873-1940) 1908

Seligman (1873-1940) 1907-1908

Radcliffe-Brown (1881-1955) 1922

Hocart (1883-1939) 1927

Malinowski (1884-1942) 1913

Perry (1887-1949) 1927

Childe (1892-1957) 1925

Firth (1901-) 1929


Cuadro 2d (continuación)
Ingleses
XIX XX
1810

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
Mair (1901-1986) 1962

Forde (1902-1973) 1934

Evans Pritchard (1902-1973) 1940

Nadel (1903-1956) 1942

Fortes (1906-1983) 1945

Leach (1910-1984) 1940

Gluckman (1911-1975) 1955

Beattie (1915-1990) 1969

Goody (1919-) 1956

Bohannan (1920-2007)1956

Turner (1920-1983) 1957

Douglas (1921-2007) 1963

Needham (1923-2006) 1962

Fax (1934-) 1975


Cuadro 2e
Estadounidenses
1810 XIX XX

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
Morgan (1818-1881) 1851
Brinton (1837-1899) 1896
Putnam (1839-1915)
Summer (1840-1910) 1906
Bandelier (1850-1914) 1877
Cushing (1857-1900) 1883
Boas (1858-1942) 1896
Wissier (1870-1947) 1917
Kroeber (1876-1960) 1901
Goldenweiser (1880-1940) 933
Lowie (1883-1957) 1920
Radin (1883-1959) 1914
Sapir (1884-1939) 1921
Benedict (1887-1948) 1922
Kardiner (1891-1981) 1939
Linton (1893-1953) 1936
Herskovits (1895-1963) 1938
Wittfogel (1896-1988) 1938
Murdock (1897-1986) 1933
Redfiel (1897-1958) 1947
Warner (1898-1970) 1949
Keller (?) 1927
Cuadro 2e (continuación)
Estadounidenses
XIX XX
1810

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
White (1900-1975) 1945

Mead (1901-1978) 1928

Keesing (1902-1961) 1939

Steward (1902-1972) 1946

Bateson (1904-1980) 1936

Kluckhon (1905-1960) 1933

Tax (1907-1995) 1937

Devereux (1908-1985) 1963

Lewis (1914-1970) 1951

Service (1915-1996)1958

Murra (1916-2006) 1975

Schneider (1918-1995) 1955

Goodenough (1919-) 1953

Conklin (1926-) 1953

Geertz ( 1926-2006) 1961

Harris (1927-2001) 1964

Sahlins (1930-) 1958

Weiner (1933-1997) 1992

Clifford, J. (?) 1982


1410
1420
1430
1440

XV
1450
1460
1470
1480

Vasco de Quiroga (1470-1565)


Moro (1478-1535)

Las Casas (1474-1566) 1552


1490
1500
1510
Sahagún (1500-1590) 1547

1520
1530
1540

XVI
1550
1560
1570
1580

Mexicanos
1590
1600
1610
1620
1630
1640
XVII

1650
1660
Neuman (1648-1732) 1681

1670
1680
1690
1700
1710
1720
1730
1740
XVIII

1750
1760
Cuadro 2f

1770
1780
1790
Cuadro 2f (continuación)
Mexicanos
XIX XX
1810

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
I. Ramírez (1818-1897)

Pimentel (1832-1893) 1864

Altamirano (1834-1893) 1868

Del Paso y Troncoso (1842-1916) 1877

Plancarte Navarrete (1856-1920) 1888

Belmar (1859-1915) 1890

N. León (1859-1893)

Molina Enríquez (1868-1940) 1895

Gamio (1883-1960) 1907

Weitlaner (1883-1968) 1915

Sáenz (1884-1941) 1936

Dávila Garibi (1888-1981) 1920

O. de Mendizábal (1890-1945) 1928

Bosch Gimpera (1891-1974) 1911

Garibay (1892-1967) 1934

Blom (1893-1963) 1926

Lombardo Toledano (1894-1968) 1931

Mendieta y Núñez (1895-1966) 1925

Caso (1896-1969) 1920


Cuadro 2f (continuación)
Mexicanos
1810 XIX XX

1820

1830

1840

1850

1860

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930

1940

1950

1960

1970

1980

1990
García Payón (1896-1977) 1929

A. Favila (1897-1960) 1922

Bassauri (1900-1965) 1926

Comas (1900-1979) 1944

Kirchhoff (1900-1972) 1943

Guiteras (1905-1988) 1942

De la Fuente (1905-1970) 1938

Ruz Lhuiller (1906-1979) 1944 (Arq.)

Dávalos (1909-1068) 1945

Swadesh (1909-1967) 1934 (L.)

Bernal y García Pimentel (1910-1972) 1945

Marroquí (1911-1977) 1950

Toscano (1912-1949) 1936

Armillas (1914-1984) 1944 (Arq.)

Arana (1916-1987) 1952 ( L.)

Palerm (1917-1980) 1949

Aguirre Beltrán (1918-2000) 1940

Barlow (1918-1951) 1943

Bonfil (1935-1991) 1970


1.3 La antropología como
formación discursiva

Así, todas las ciencias humanas se entrecruzan y pueden interpretarse siempre


unas a otras, sus fronteras se borran, las disciplinas intermedias y mixtas se multi-
plican indefinidamente y su objeto propio acaba por disolverse.
Michel, Foucault, Las palabras y las cosas1

D ejando para la próxima sesión la antropología como práctica técnica,


ésta se centrará sobre su ligar en el campo de las prácticas teóricas, cuya
dimensión institucional —por más extrínseca que sea— deberá ser subraya-
da. En este contexto de justificación, se privilegiará a Foucault tanto por el
valor que le reconozco para esta presentación como por la influencia que
ejerció, junto con Jacques Derrida, sobre la posmodernidad. Así, es dentro
de la problemática de la arqueología del saber, y no de la historia de las
ciencias, que se plantearán algunas directrices para un primer acercamiento
epistemológico.

A partir de las bases asentadas en la segunda clase introduc-


toria, se presentarán [v. Cuadro 3] las grandes discontinuidades que marcan
la episteme occidental, para adentrarse más en la episteme moderna desde dos
ejes:

1. La especificidad que tiene la episteme clásica para apre-


hender —y nombrar— tres de las regiones de lo real que caracterizan a la
especie humana y a las que hoy día se señala con las categorías de vida,
lenguaje y producción-trabajo.

2. Entre las formaciones discursivas que se van desarrollan-


do —las ciencias humanas— o reorganizando —la historia— en la episteme
moderna a partir de la creación del nuevo objeto de estudio “hombre”, la

1. Foucault [1984(1966):347].
FRANCOISE VATANT

especificidad de la etnología y su relación privilegiada con el psicoanálisis y


la lingüística.
El Anexo 3 presentará algunas herramientas que posibilitan
una crítica interna a los diferentes discursos que constituyen a la etnología,
según los diferentes umbrales que alcanzaron. A partir de ellas se podrá re-
gresar brevemente al Cuadro 1 de la sesión anterior. Llegado este momento,
que implica un mayor grado de concreción y de complejidad, se introduci-
rán dos nuevas directrices:

1. Las diferencias que se acostumbra hacer entre las cien-


cias exactas y experimentales, por un lado, y las ciencias socio-humanas, por
otro.

2. El planteamiento de la relación entre la ideología y la


ciencia o, más rigurosamente, entre las ideologías y las creencias.

Este último planteamiento, al introducir la dimensión polí-


tica de todo discurso, servirá de puente hacia la sesión siguiente.

Bibliografía
Bachelard, Gaston
1984(1938) La formación del espíritu científico. Contribución a un psicoanálisis del cono-
cimiento objetivo, México, Siglo XXI editores.
Braudel, Ferdinand
1989(1958) “La larga duración”, en La historia y las ciencias sociales, México, Alianza
Editorial, pp. 60-106.
Eribon, Didier
1994 Michel Foucault et ses contemporains, París, Fayard.
Foucault, Michel
1984a(1966) Las palabras y las cosas, México, Siglo XXI editores.
1984b(1970) “Ciencia y saber”, en La arqueología del saber, México, Siglo XXI edi-
tores, pp. 298-330.
Geertz, Clifford
1987(1973) “Descripción densa: hacia una teoría interpretativa de la cultura” y “El
impacto del concepto de cultura en el concepto de hombre”, en La interpre-
tación de las culturas, México, Gedisa, pp. 19-40 y 43-59.
Lecourt, Dominique
1987(1972) Para una crítica de la epistemología, México, Siglo XXI editores.
Lévi-Strauss, Claude
1981(1973) “Criterios científicos en las disciplinas sociales y humanas” (1964) en
Antropología estructural, México, Siglo XXI editores, pp. 273-293.
Murdock, George Peter
1987(1965) “Sociología y antropología”, en Cultura y sociedad, México, FCE, pp.
25-42.
Popper, Karl
1978(1969) “La lógica de las ciencias sociales”, en Popper, Karl R., Theodor W.
Adorno, Ralf Dahrendorf y Jürgen Habermas, La lógica de las ciencias socia-
les, México, Grijalbo, pp. 9-27.
Radcliffe-Brown, Alfred Reginald
1975(1958) “Los métodos de la etnología y de la antropología social”, en El método
de la antropología social, Barcelona, Anagrama, pp. 25-59.
Testart, Alain
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
LA ANTROPOLOGÍA COMO FORMACIÓN DISCURSIVA

1991 Pour les sciences sociales. Essai d’epistemologie, París, Collection ‘Épistemè Es-
sais’, Christian Bourgeois Èditeur.

Lectura obligatoria
Foucault, Michel
1984(1966) “Las ciencias humanas”, en Las palabras y las cosas, México, Siglo XXI
editores, pp. 334-375.

Guía de lectura del texto


1. a) ¿Cómo define Foucault las ciencias humanas?
b) ¿Cuál es su condición de posibilidad?
c) ¿Qué entiende Foucault por redistribución general de la episteme?
d) En relación con las demás esferas del saber, ¿dónde se encuentran las ciencias
humanas?
e) ¿Cuáles son estas tres esferas del saber?
2. a) ¿A qué se refieren las tres regiones epistemológicas?
b) ¿Cuáles son?
3. ¿Qué entiende Foucault por “positividad”?
b) ¿Cuáles son los modelos utilizados por las ciencias humanas?
c) Desarrollar qué son los modelos constitutivos.
d) ¿Son estos modelos propios para cada región epistemológica?
4. ¿Cuál es la relación de las ciencias humanas con la representación? (pp. 352, 3)
5. ¿En qué las ciencias humanas ni son ciencias, ni son humanas?
6. a) ¿Cuál es la relación de la historia con las ciencias humanas?
b) ¿Qué indujo sobre la historia el cambio de la episteme clásica a la episteme
moderna?
c) ¿Qué entienden ustedes por “hombre deshistorizado”?
7. ¿Qué hace la especificidad de la etnología y del psicoanálisis sobre las demás
ciencias humanas?
8. a) ¿Cuáles son las características que comparten la etnología y el psicoanálisis?
b) ¿En que se diferencian?
9. ¿Cuáles son las relaciones de la etnología y del psicoanálisis con la historia?
10. ¿Cuáles son las relaciones de la etnología y del psicoanálisis con la lingüística?
Anexo 3

Michel Foucault, “Ciencia y saber”

L as formaciones discursivas no son las ciencias futuras en el momento en


que, inconscientes todavía de sí mismas se constituyen sigilosamente [tam-
poco se puede decir que positividades1 y ciencias son siempre exclusivas]2
[…]. No se pueden, pues, identificar las formaciones discursivas a ciencias
ni a disciplinas [si se llama ‘disciplinas’ a unos conjuntos de enunciados
que copian su organización de unos modelos científicos que tienden a la
coherencia y a la demostratividad, que son admitidos, institucionalizados,
transmitidos y a veces enseñados como unas ciencias]3 apenas científicas, ni
a esas figuras que dibujan de lejos las ciencias por venir, ni en fin a unas for-
mas que excluyen desde los principios toda cientificidad. ¿Qué es, entonces,
de la relación entre las positividades y las creencias? […]

Analizar positividades, es mostrar de acuerdo con qué re-


glas una práctica discursiva puede formar grupos de objetos, conjuntos de
enunciaciones, juegos de conceptos, series de elecciones teóricas. Los ele-
mentos así formados no constituyen una ciencia, con una estructura de idea-
lidad definida; su sistema de relaciones es seguramente menos estricto; pero
no son tampoco conocimientos amontonados los unos junto a los otros
[…]. Son aquello a partir de lo cual se construyen proposiciones coheren-
tes (o no), se desarrollan descripciones más o menos exactas, se efectúan
verificaciones, se despliegan teorías. Forman lo previo de lo que se revelará
y funcionará como un conocimiento o una ilusión, una verdad admitida o
un error denunciado, un saber definitivo o un obstáculo superado. […] No
se trata de un preconocimiento […] se trata de unos elementos que deben

1. Positividad: que está impuesto al espíritu por la experiencia.


2. Los textos entre corchetes son aclaraciones mías que pueden provenir de otras partes
de este mismo texto de Foucault.
3. Esta definición fue tomada de la página 299 del texto de Foucault.
MICHEL FOUCAULT

haber sido formados por una práctica discursiva para que eventualmente
un discurso científico se constituya, especificado no sólo por su forma y su
rigor, sino también por los objetos con los que está en relación, los tipos de
enunciación que pone en juego, los conceptos que manipula y las estrategias
que utiliza. […] A este conjunto de elementos formados de manera regular
por una práctica discursiva y que son indispensables a la constitución de
una ciencia, aunque no estén necesariamente destinados a darle lugar, se le
puede llamar saber. Un saber es aquello de lo que se puede hablar en una
práctica discursiva que así se encuentra especificada: el dominio constituido
por los diferentes objetos que adquirirán o no un estatuto científico […]; un
saber es también el espacio en el que el sujeto puede tomar posición para
hablar de los objetos de que se trata en su discurso[…];un saber es también
el campo de coordinación y subordinación de los enunciados en que los
conceptos aparecen, se definen, se aplican y se transforman […]; en fin, un
saber se define por posibilidades de utilización y de apropiación ofrecidas
por el discurso […]. Existen saberes que son independientes de las ciencias
[…], pero no existe saber sin una práctica discursiva definida; y toda práctica
discursiva puede definirse por el saber que forma.

En lugar de recorrer el eje conciencia-conocimiento-ciencia


(que no puede ser liberado del índice de la subjetividad), la arqueología
recorre el eje práctica discursiva-saber-ciencia. Y mientras la historia de las
ideas encuentra el punto de equilibrio de su análisis en el elemento del
conocimiento […], la arqueología encuentra el punto de equilibrio de su
análisis en el saber, es decir, en un dominio en que el sujeto está necesa-
riamente situado y es dependiente, sin que pueda figurar en él jamás como
titular […]. Se comprende en estas condiciones que sea preciso distinguir
con cuidado los dominios científicos y los territorios arqueológicos […]. El
saber no entra tan sólo en las demostraciones; puede intervenir igualmente
en ficciones, reflexiones, relatos, reglamentos institucionales y decisiones
políticas. […] La práctica discursiva no coincide con la elaboración científi-
ca a la cual puede dar lugar; y el saber que forma no es ni el esbozo áspero
ni el subproducto cotidiano de una ciencia constituida. […] Las ciencias
aparecen en el elemento de una formación discursiva y sobre un fondo
de saber. Lo cual plantea dos series de problemas: ¿Cuáles pueden ser el
lugar y el papel de una región de cientificidad en el territorio arqueológico
en que ésta se perfila? ¿Según qué orden y qué procesos se lleva a cabo la
emergencia de una región de cientificidad en una formación discursiva de-
terminada? […]

La ciencia (o lo que se da por tal) se localiza en un campo


de saber y desempeña en él un papel. Papel que varía según las diferentes
formaciones discursivas y que se modifica con sus mutaciones. […] En
toda formación discursiva se encuentra una relación específica entre cien-
cia y saber; y el análisis arqueológico, en lugar de definir entre ellos una re-
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
ANEXO 3

lación de exclusión o de sustracción […], debe mostrar positivamente cómo


una ciencia se inscribe y funciona en el elemento del saber. […]

A propósito de una formación discursiva, se pueden des-


cribir varias emergencias distintas. Al momento a partir del cual una prác-
tica discursiva se individualiza y adquiere su autonomía, al momento, por
consiguiente, en que se encuentra actuando un único sistema de formación
de enunciados, o también al momento en que este sistema se transforma,
podrá llamárselo umbral de positividad. Cuando en el juego de una for-
mación discursiva, un conjunto de enunciados se recorta, pretende hacer
valer […] unas normas de verificación y de coherencia y ejerce, con respecto
del saber, una función dominante […], se dirá que la formación discursiva
franquea un umbral de epistemologización. Cuando la figura epistemoló-
gica así dibujada obedece a cierto número de criterios formales, cuando sus
enunciados no responden solamente a reglas arqueológicas de formación,
sino además a ciertas leyes de construcción de las proposiciones, se dirá
que ha franqueado un umbral de cientificidad. En fin, cuando este discurso
científico, a su vez pueda definir los axiomas que le son necesarios, los ele-
mentos que utiliza, las estructuras proposicionales que son para él legítimas
y las transformaciones que acepta, cuando pueda así desplegar, a partir de
sí mismo, el edificio formal que constituye, se dirá que ha franqueado el
umbral de formalización. […] Se trata [estos umbrales] de hecho, de acon-
tecimientos cuya dispersión no es evolutiva: su orden singular es una de las
características de cada formación discursiva. […] No hay, sin duda, más que
una ciencia en la cual no se pueden distinguir estos diferentes umbrales ni
describir entre ellos semejante conjunto de desfase: las matemáticas […].

Los umbrales múltiples que se han podido localizar permi-


ten formas distintas de análisis histórico. Análisis, en primero lugar, al nivel
de la formalización […]. Distinto es el análisis histórico que se sitúa en el
umbral de la cientificidad […]. Se trata en todo eso de una historia episte-
mológica de las ciencias. Tercer tipo de análisis histórico: el que toma como
punto de ataque el umbral de la epistemologización, el punto de estratifi-
cación entre las formaciones discursivas definidas por su positividad y unas
figuras epistemológicas que no todas son forzosamente ciencias (y que, por
lo demás, jamás llegarán quizás a serlo). […] Acometer a este nivel una his-
toria de las ciencias, […] es mostrar cómo la instauración de una ciencia, y
eventualmente su paso a la formalización, puede haber encontrado su posi-
bilidad y su incidencia en una formación discursiva y en las modificaciones
de su positividad. Se trata, pues, para semejante análisis, de perfilar la histo-
ria de las ciencias a partir de una descripción de las prácticas discursivas […].
El análisis de las formaciones discursivas, de las positividades y del saber en
sus relaciones con las figuras epistemológicas y las ciencias, es lo que se ha
llamado, para distinguirlo de las demás formas posibles de la historia de las
ciencias, el análisis de la episteme. […] Por episteme se entiende, de hecho,
MICHEL FOUCAULT

el conjunto de las relaciones que pueden unir, en una época determinada,


las prácticas discursivas que dan lugar a unas figuras epistemológicas, a unas
ciencias, eventualmente a unos sistemas formalizados; […] es el conjunto de
las relaciones que se pueden descubrir, para una época dada, entre las cien-
cias cuando se las analiza al nivel de las regularidades discursivas.

Michel Foucault [1984(1970):303-323].


Cuadro 3
s. XVI NACIMIENTO DE LA CULTURA OCCIDENTAL
RENACIMIENTO

PRESENTACIÓN EN SUPERFICIE
(clasificación)
Mediados del s. XVII
EDAD CLÁSICA

ANÁLISIS DE HISTORIA GRAMÁTICA


LAS RIQUEZAS NATURAL GENERAL
(riquezas) (seres vivos) (discursos)

s. XVIII-XIX ^ ^ ^
emergen trabajo-
>producción vida lenguaje
(órganos) (palabras)
(riqueza)

1ª. fase: 1775-1880


ÉPOCA MODERNA

pero al servicio
de la
episteme anterior

ORGANIZACIÓN
2ª. fase: 1800-1825
consolidación de
los nuevos objetos
de estudio ECONOMÍA BIOLOGÍA FILOLOGÍA CIENCIAS
> POLÍTICA (Cuvier) (Bopp) EMPÍRICAS
(Ricardo)
^ ^ ^
CREACIÓN DE
OBJETO ^ ^ ^
SIGNIFICACIÓN

“HOMBRE”
Región Región Región CIENCIAS
SOCIOLÓGICA PSICOLÓGICA HUELLAS HUMANAS
(modelo: (modelo: funcio- VERBALES
conflictos-reglas) nes-normales) (modelo:
significación-
sistema)

n l)
ció rea PRODUCCIÓN-
za VIDA LENGUAJE
o di e lo TRABAJO
Peri ne
sd
gio
(re
Fuente: a partir de Michel Foucault, Las palabras y las cosas [1984 (1966)]
1.4 La antropología aplicada

La diferencia de la antropología social y la aplicada está en


que la primera se hace independientemente de sus beneficiarios y la segunda
tiene beneficiarios fundamentales: los estratos dominantes.
Arturo Monzón1

L a antropología académica y la antropología aplicada parten de una mis-


ma materia prima, lo real, pero cambian en relación con las transformacio-
nes que inducen a partir de sus representaciones: desde categorías cognosciti-
vas, la primera funciona transformando nociones, categorías y conceptos en
nuevas nociones, categorías y conceptos, es decir, permaneciendo en el nivel
del pensamiento, mientras la segunda utiliza igualmente el pensamiento,
peor para transformar el propio real, para lo cual se vale de múltiples técni-
cas. Así, ambas tienen en común el trabajo de campo y la etnografía.2

Todo contacto cultural conlleva cambios más o menos radi-


cales y globales, ya sea en el sentido de la asimilación o de la diferenciación.
El cambio consciente y volitivamente inducido a otras formas culturales fue
–y sigue siendo--, sin embargo, una característica del mundo occidental aun
cuando los resultados obtenidos no fueron siempre los esperados o declara-
dos; sus diferentes representantes ante los pueblos que se iban descubriendo
y conquistando –particularmente los misioneros, militares y administrado-
res de diferentes índoles—eran, asimismo, junto con otros agentes menos
institucionalizados, los “promotores” directos de transformaciones materia-
les y espirituales. Se puede, así, decir que la antropología se dio, antes de
su constitución, bajo la forma de antropología aplicada. Una vez que fue
notorio el papel que tiene el conocimiento de los pueblos dominados para

1. Lozano Flores [1988:618].


2. Si bien respecto a la aplicación de la antropología, muchas prácticas como la mu-
seografía y la enseñanza utilizan ésta como base, no son antropología aplicada en el
sentido privilegiado de “lograr el cambio sociocultural dirigido”, por lo que no serán
presentadas.
someterlos mejor, los académicos vinieron a asumir las funciones de cambio
que varias instituciones no habían dejado de ejercer. Al extenderse este ma-
nejo de la antropología, de las naciones dominantes a las clases dominantes
de los países anteriormente dominados, la violencia simbólica que conlle-
vaba dejó de estar exclusivamente al servicio de la hegemonía internacional
que ejercían los países occidentales más poderosos sobre los demás agrupa-
mientos humanos, para volverse una herramienta de la sujeción nacional de
una parte de una población a los requerimientos de otra.

Desde esta perspectiva, la antropología, caracterizada en-


tonces como aplicada, es una práctica técnica3 que busca transformar el pro-
pio real a partir de teorías explícitas o implícitas sobre dicho real. Su relación
con la antropología académica es, pues, tan estrecha y conflictiva como lo
son combinaciones de lo político y de lo científico. Por tanto, se articula dis-
tintamente con la antropología académica según las diferentes trayectorias,
posiciones políticas y prácticas sociales de cada uno de sus expositores. Hoy
en día, además de seguir trabajando de manera general para el Estado, és-
tos lo hacen para las Organizaciones No Gubernamentales, particularmente
para las que se relacionan directamente con los grupos indígenas más repre-
sentativos; pretenden, entonces, expresar directamente los intereses de los
propios grupos dominados.

Aplicación de teorías construidas para otros fines, la antro-


pología aplicada se puede constituir como fase de experimentación de la
antropología académica, a la que logra convertir en ciencia experimental,
transformando el campo de investigación en laboratorio. Además, como
toda práctica técnica, rebasando su subordinación constitutiva en el proce-
so mismo de transformación del real, puede autonomizarse como discurso
teórico si se toma por objeto de su propia reflexión: al dedicarse al “estudio de
la ‘acción’ del hombre sobre la ‘naturaleza’ y la investigación de sus leyes, sus
procesos de acción y sus límites, se vuelve una ciencia de la acción manipula-
dora del hombre” [Bastide, 1977(1971):159].

Inmersa en el aspecto más conflictivo de la dinámica social,


la coexistencia –cuando no enfrentamiento—de varios grupos con diferentes
intereses y valores que luchan para imponer los suyos a los demás –o resistir
a esta imposición—está fundamentalmente cargada de juicios de valor y, en

3 “La práctica teórica produce conocimientos, que pueden figurar luego como medios
al servicio de los objetivos de una práctica técnica. Toda práctica técnica se define por
sus objetivos: tales efectos definidos que deben producirse en tal objeto, en tal situa-
ción. Los medios dependen de los objetivos. Toda práctica técnica utiliza, entre estos
medios, conocimientos que intervienen como procedimientos: sea ‘conocimientos’ pe-
didos prestados al exterior, a las ciencias existentes; sea ‘conocimientos’ que la práctica
técnica produce ella misma para realizar su fin. En todos los casos, la relación entre la
técnica y el conocimiento es una relación exterior, no reflexiva, radicalmente diferente
de la relación interior, reflexiva, existente entre la ciencia y sus conocimientos” [Althus-
ser, 1970(1965):140] (los primeros dos subrayados son míos).
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
1.4 LA ANTROPOLOGÍA APLICADA

ella, se condensan las diferentes dimensiones de la ética –nunca comproba-


ble—de los antropólogos.

Estas consideraciones introductorias llevarán a seguir nue-


vas líneas de exposición:

1. Las diferencias y relaciones que guarda la antropología


aplicada –particularmente cuando se enfoca desde los procesos de acultura-
ción que busca promover—con otras prácticas técnicas que pretenden inci-
dir sobre la dinámica social.
2. Las incidencias –programadas directamente por el an-
tropólogo así como, por medio de la aplicación de sus conceptos, por otros
agentes—que tuvieron las grandes corrientes presentadas en la sesión I.2 so-
bre los cambios sociales, recalcando ahora su contexto político-histórico.
3. La creación de una antropología crítica dentro de la pro-
pia antropología aplicada.
4. Las diferencias que presenta la antropología aplicada se-
gún el contexto de la “ayuda” internacional o en el contexto del discurso
nacional.
5. Los últimos dos puntos nos llevarán a introducir el caso
de México, centrándonos sobre el indigenismo y sus grandes etapas, para
finalizar con la situación actual.

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Lectura obligatoria
Warman, Arturo
1970 “Todos santos y todos difuntos. Crítica histórica de la antropología mexi-
cana”, en Olivera, Mercedes et al., De eso que llaman antropología mexicana,
México, Editorial Nuestro Tiempo, pp. 9-37.

Guía de lectura del texto


1. a) ¿Qué se entiende, en este texto, por antropología?
b) ¿A qué se refiere Warman cuando dice que la antropología “tiene algo de
caníbal”?
c) ¿Por qué dice Warman que la antropología responde a las necesidades de Oc-
cidente?
2. a) ¿Dónde ubica Warman los más remotos antecedentes de la antropología?
b) ¿A quién atribuye la formación de sus bases metodológicas?
c) ¿En qué época se establece la antropología como disciplina académica?
3. ¿Entre qué polos ideales se ubican los trabajos antropológicos?
4. a) ¿En qué periodos divide Warman a la antropología mexicana?
b) ¿Qué corrientes se desarrollan en cada uno?
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
1.4 LA ANTROPOLOGÍA APLICADA

c) ¿De qué manera sirven estas corrientes a los intereses del sector dominante?
5. a) ¿Cuándo se institucionaliza la antropología en México y por qué?
b) ¿Qué instituciones se crearon para integrar al indio a la vida nacional?
6. a) ¿En qué consiste la novedad del concepto de “integración”?
b) ¿Qué es el “integralismo”?
7. a) ¿Cuáles son los diferentes medios de aculturación indígena que presenta este
texto?
b) ¿Cuál es el privilegiado y por qué razón?
8. ¿Cuáles son las conclusiones de Arturo Warman acerca de la antropología mexi-
cana?
9. ¿Cuáles son las dos grandes categorías étnicas de las que habla este texto?
10. ¿Qué saben ustedes de la evolución que siguió la antropología mexicana después
de 1970?
2. 1 El proceso de hominización

Segundo tema
La cultura

2.1 El procedo de hominización


2.2 Naturaleza y cultura
2.3 Las culturas
2.4 La categoría de cultura en la antropología

2. 1 El proceso de hominización

Así, gracias a esta organización es como el espíritu, tal como un


músico, produce en nosotros el lenguaje, y llegamos a ser capaces de hablar. Este
privilegio, no lo tendríamos, sin duda, jamás, si nuestros labios tuvieran que ase-
gurar, para las necesidades del cuerpo, la tarea pesada y penosa de la nutrición.
Pero las manos se encargaron de esta tarea y liberaron la boca para el servicio de
la palabra.
Grégoire de Nysse, Tratado de la creación del hombre (379d.C.)1

D ejemos para la parte de la sesión reservada a los estudiantes la recons-


trucción cronológico-tradicional de las grandes etapas que llevaron a nuestra
especie Homo Sapiens —último eslabón de una línea de desarrollo iniciada
con el pez—; la exposición del profesor desarrollará una explicación lógica
de este proceso que condujo —pasando por varias bifurcaciones— a nuestra
estrategia de reproducción cultural.

El principal obstáculo para su explicación cabal era la re-


presentación de un antepasado humano que fuera corporalmente simies-

1. Citado por Leroi-Gourhan [1971(1965):29].


FRANçOISE VATANT

co pero tuviera ya la garantía de nuestra humanidad, la “inteligencia”, tesis


—todavía vigente en el sentido común— que pretendía dar cuenta del pro-
ceso de hominización. Siguiendo la progresión desarrollada en los capítulos
II, III y IV de El gesto y la palabra de Leroi-Gourhan —sintetizados al máximo
en esta sesión—, se desarrollará su tesis principal, que plantea lo contrario:
el desarrollo cerebral fue producto de la postura erecta asociada con la mano
libre de los prehensores y pie adaptado a la marcha de los caminantes; es
decir que el desarrollo neuromotor sucedió al desarrollo mecánico: primero
de toda la osamenta, luego sólo del cráneo.

El desarrollo mecánico del cuerpo condujo a la estación erecta


a los primeros homínidos, cuya originalidad orgánica presentaba dos aspec-
tos:

Primero, un aspecto general que compartían con los anima-


les de simetría bilateral: las operaciones técnicas necesarias para su repro-
ducción física seguían desarrollándose en el campo de la relación anterior con
la ayuda de un dispositivo locomotor posterior, ligado a la base de la caja cra-
neana, que permitía la exploración del medio externo. El campo de relación
anterior incluía los órganos de relación y los órganos de aprehensión Mientras
los primeros —sentidos agrupados alrededor de la boca— proporcionan la
información, los segundos aseguran principalmente la adquisición alimen-
ticia desde un doble polo: el polo facial, centrado sobre la boca, y el polo
manual, susceptible de servir paralelamente al dispositivo locomotor. Este
desarrollo mecánico del cuerpo permitirá el desarrollo cerebral de la siguiente
etapa.

Segundo, un aspecto específico: fonicidad consciente y tecni-


cidad manual, ambas producto de la posición erecta. Gracias a ésta, el polo
manual asumió por sí solo la función de aprehensión y el dispositivo loco-
motor se independizó mecánicamente de la cara. Al liberarse la caja craneal
de todo constreñimiento físico, se desarrolló el cerebro, posibilitando el len-
guaje verbal que —como condensación de lo simbólico— caracterizará la
siguiente fase y constituirá el eje de la evolución humana.

En efecto, a este primer desarrollo mecánico del cuerpo,


sucede un desarrollo cerebral2 supeditado a su vez a la ampliación de la caja
craneal. El desarrollo del sistema neurosensitivo-motor a partir de la corte-
za cerebral condujo a los primeros homínidos al Homo Sapiens Sapiens; un
nuevo tipo de evolución, en la que la sociedad se va a sustituir a la especie

2. Los desarrollos cerebrales acompañaron a los desarrollos mecánicos desde un dispo-


sitivo cerebral, pero sólo en un segundo momento —una vez adquirida la estación
erecta— se volverán cualitativamente dominantes. Ellos mismos, a su vez, fueron su-
peditados a los desarrollos de la caja craneal: “el cerebro rige la evolución, pero queda
ineluctablemente tributario de las posibilidades de adaptación selectiva de la armazón
[op. cit.:62].
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN

como unidad evolutiva, reemplazó la evolución biológica. Fue el paso de


una “evolución ya cultural aún dominada por los ritmos biológicos a una
evolución cultural dominada por los fenómenos sociales” [Leroi-Gourhan,
1971(1965):29], lo que permitirá, con el desarrollo de una memoria de
aprendizaje socialmente compartida, la diferenciación cultural y el juego
de las variaciones individuales (étnicas y personales).

En este contexto se introducirán las categorías de simbólico


—en tres de sus acepciones de “presentificación de lo ausente”, “desencade-
namiento de la acción” y ley— y de imaginario —registro que permite pensar
la formación de las identidades más nucleares a partir de la relación con la
imagen del semejante—, así como su articulación. Se mostrará cómo lo ima-
ginario, vía de entrada a este gran rubro aún poco trabajado de los afectos
(sensaciones, emociones y sentimientos, expresión de las pulsiones), deberá
ser neutralizado —objeto de la mayoría de las prácticas cotidianas— y ca-
nalizado —objeto de las operaciones periódicas o excepcionales— por lo
simbólico para hacer posible la integración de cada individuo a los grupos
que pertenece. Estas categorías serán retomadas y profundizadas en las si-
guientes sesiones.

Al final, se explicará cómo, junto con los dos aspectos de


la técnica y del lenguaje, se desarrolla —a partir del homo erectus (paleántro-
pos en la terminología francesa)— la estética, el aspecto más propiamente
humano aun cuando sea —o quizás por eso mismo— el menos estudiado
todavía. Ésta muestra una misma evolución hacia la exteriorización, ahora
de los sentidos “que aseguran una percepción de los valores y de los ritmos,
o incluso más ampliamente, desde los invertebrados los más sencillos, una
participación refleja a los ritmos y una reacción a las variaciones en los valo-
res” [op. cit.:267].

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Warnier, Jean-Pierre
1999 Construive la culture matérielle. L’homme qui pensait avec ses doigts, París,
PUF.

Lectura obligatoria
Leakey, Richard E.
1982 Orígenes del hombre, México, Conacyt.

Guía de lectura del texto


1. Sintetizar cada capítulo.
2. ¿Qué son la “evolución” y la “selección natural” en este texto?
3. ¿A partir de qué elementos se pueden interpretar los restos fósiles de nuestros
antepasados?
4. a) ¿Cuáles son los rasgos que distinguen al hombre del resto de los primates?
b) Caracterizar los diferentes eslabones —probables o no— que condujeron a nues-
tra especie Homo Sapiens.
5. a) ¿Desde qué fecha nuestros ancestros eran bípedos?
b) ¿Qué causa de la aparición del bipedismo sugiere el autor?
c) ¿Qué consecuencias tuvo este cambio?
d) ¿Por qué se cree que el Australopithecus Robustus no es nuestro ancestro?
6. ¿A partir de qué momento el autor de concentra más en lo que hacían nuestros
ancestros que en sus características físicas?
7. a) ¿Cuándo empezaron a esparcirse nuestros antepasados por todo el mundo?
b) ¿Cuándo empezaron a poblar América y Australia?
8. ¿Qué piensan de las fechas en las que se hallaron los diferentes fósiles de nuestros
antepasados?
9. ¿En qué épocas y por qué causas hace partir Leakey la agresión?
10. ¿Qué piensan del último capítulo en relación con los precedentes?

3. Esta cueva fue descubierta el 18 de diciembre de 1994.


Cuadro 4
Periodos geológicos y cronología aproximada
DURACIÓN DE DURACIÓN
ERA PERIODO ÉPOCA
LA ÉPOCA DEL PERIODO

Cenozoico, era de
Cuaternario
[ Post-glaciar
u Holoceno
Pleistoceno
25 000 años

1 millón
25 000 años

1 millón

[
los mamíferos * Plioceno 11 millones
Mioceno 16 millones
Terciario
Oligoceno 12 millones
Eoceno** 2 millones 59 millones

Mesozoico, era de
los reptiles
Secundario
[ Cretácico
Jurásico
Triásico
70 millones
25 millones
30 millones 125 millón

[
Pérmico
Carbonífero
Paleozoico, era de Devónico
Primario
los peces Silúrico
Ordóvico
Cámbrico 25 millones

Pre-Cámbrico*** 125 millónes


* Esta indicación, al igual que las siguentes sobre reptiles y peces, tiene como objetivo resaltar el
grupo zoológico más característico e importante del periodo, en modo alguno debe entenderse
como exclusico o único.
** En otras clasificaciones geológicas se incluye el Paleoceno entre el Cretácico y Eoceno, pero ello
no hace variar sensiblemente la cronología.
***Siguiendo a Zeuner, esta denominación abarca distintos periodos que llevan los nombres de
Proterozoico, Arqueozoico y Azoico, cuyo significado etimológico no exige mayor aclaración
[Zeuner, 1958:309 y 336].
Fuente: Juan Comas, Introducción a la prehistoria general [1962:28].
Cuadro 5
División taxonómica de nuestra especie (recubre divisiones funcionales)

Inorgánico
Reino: vegetal
Vida

Protozoos
Reino: animal

Invertebrados
Grado: metazoos (pluricelulares)

Peces, anfibios, reptiles, aves


Filo: cordados (primer pez, entre 500 y 425 millones de años)

Insectívoros, carnívoros, ungulados, roedores,


Clase: mamíferos (26 órdenes), teromorfismo

murciélagos, ballenas, destentados


Lémures y tarsitoides
Orden: primates

Monos, simios y fósiles (pitecomorfismo)


Suborden: antropoides

Australopitecidos
Familia: homínidos (antropomorfismo)

Homo habilis y Homo erectus...


Género: Homo

Fósiles
Especie: Homo sapiens
Subespecie: Homo Sapiens Sapiens
Cuadro 6
Uno de los árboles genealógicos de nuestra especie

^
50 000 Homo Sapiens o
Homo Neandertalensis Cro-Magnon
110 000 ^ ^

rama asiática - Hombre de Solo


ram
ae

huellas de culto

a
uro

300 000

an
a la muerte

fric
pea

aa
ram

0.7 millones

1.5 millones
} Agujero negro en el transcurso del cual desaparecen todos los ho-
mínidos excepto el género HOMO (Homo Ergaster).

2.5 millones
} Homo Habilis - Homo Rudolfensis - Homo Ergaster + Australopitecidae
Robustus: los primeros salieron de África y a partir de 1.7 millo-
nes utilizan el fuego.

3 millones
} Glaciar (desaparecen los Australopitecidae).

4 millones } Australopitecidae en toda África


(5 especies entre ellas Lucy).

Fuente: a partir de Pascal Picq Michel Serres y Jean-Didier Vincent, Qu’est-ce que I’Humain? [2003:54-60].
Figura 1

Ejemplos de los dos tipos de campos de relación: a, b, c: campo facial prácticamente exclusivo; pez
de natación rápida (atún), pájaro velero (pelícano de Bassan), mamífero caminador (gacela); d, e, f:
campo facial y manual combinados; pez de fondo (rubio), rapaz (autillo), omnívoro prensor (oso).
Fuente: Leroi-Gourhan [1971(1965):36].
Figura 2

Diferentes tipos funcionales. Columna de la izquierda: armazón craneana en sus relaciones con la
posición y la dentadura. Columna central: la mano. Columna de la derecha: la posición en la actitud
de prensión. a) Ictiomorfo: suspensión en medio líquido, ninguna movilidad cervical, dentadura larga
homodonta. b) Anfibiomorfo: reptación en plano, movilidad lateral de la cabeza, dentadura larga,
homodonta. c) Sauromorfo: reptación semirrecta, libertad cervical, la dentadura está equilibrada
en la mitad anterior del edificio craneano. d) Teromorfo prensor, liberación temporal de la mano,
dentadura heterodonta. e) Pitecomorfo: liberación de las manos en posición sentada, pulgar oponible,
columna vertebral liberando la parte posterior del cráneo. f) Antropomorfo: liberación total de las
manos, posición vertical, despegamiento mecánico de la bóveda craneana.
Fuente: Leroi-Gourhan [op. cit.:40 y s].
Figura 3

Abertura del abanico cortical. En la hiena (1), el cierre de la bóveda craneana es total. En los otros
sujetos, los constreñimientos alcanzan su máximo en el macizo frontal y el macizo iníaco (i). La
liberación de la bóveda (en negro) en el perro Zulú (2) se hace sobre la sola reducción facial y la
ausencia de cerrojo frontal a costa de los senos y del equilibrio dentario. La flexión del piso cerebral es
muy débil y el sector temporo-parietal sufre una abertura reducida. En el colobo (3), el gorila (4), el
paleantropo (5) y el Homo Sapiens (6), la reducción de la base y la flexión progresiva del piso acarrean
una abertura cada vez más amplia de la región media, correspondiendo al córtex de la motricidad
voluntaria y a las zonas de asociación.
Fuente: Leroi-Gourhan [op. cit.:78].
Figura 4

Cerebro del gato (a), del macaco (b), del chimpancé (c), del australantropo (d), del sinántropo (e),
del hombre de Neandertal (f) y del Homo Sapiens (g). 1, 2, 3: áreas somatomotrices; 4: motricidad
voluntaria; 5, 6, 7, 8, 9: áreas motoras extrapiramidales; 41, 42, 43: áreas auditivas; 44: área de
articulación verbal. A pesar de la imprecisión de detalle de los moldes endocraneanos, los antrópodos
fósiles (d, e, f) muestran unas proporciones categóricamente humanas.
Fuente: Leroi-Gourhan [op. cit.:80].
Figura 5

Imagen cortical de la motricidad voluntaria en el macaco (a, según Woolsey) y en el hombre (b,
según Penfield y Rasmussen). En el mono, obsérvese la importancia de las imágenes de la mano
y del pie, sobre todo del pulgar en relación con la cara. En el hombre, se observa la reducción y la
enorme importancia de la mano y de los órganos del lenguaje (parte baja de la cara, lengua, laringe).
El cerebro del macaco está figurado de perfil, el del hombre en sección.
Fuente: Leroi-Gourhan [op. cit.:85].
Figura 6

El lenguaje de los antrópidos. En rayado: zona de la motricidad voluntaria de la mano y de la cara.


El punteado limita el cuadrilátero de P. Marie, en el cual se sitúan las lesiones afásicas: anartría (1),
agrafía (2), sordera verbal (3), ceguera verbal (4); en el Homo Sapiens (a), en el chimpancé (b), el
australantropo (c) y el sinántropo (d). Vemos que en el mono faltan las regiones que corresponden
a las zonas de integración, por lo menos en cuanto a reconocimiento auditivo y visual. En el
australantropo y el arcantropo, en cambio, está presente la posibilidad topográfica de los centros de
integración del lenguaje.
Fuente: Leroi-Gourhan [op. cit.:89].
2.2 Naturaleza y cultura

Todo lo que es universal en el hombre corresponde al orden de


la naturaleza y se caracteriza por la espontaneidad, mientras que todo lo que está
sujeto a una norma pertenece a la cultura y presenta los atributos de lo relativo y
de lo particular.
Claude Lévi-Strauss, Las estructuras elementales del parentesco1

E n esta sesión, se desarrollará la categoría de cultura en oposición a la


de naturaleza, pasando del enfoque filogenético —tomado en la sesión
precedente— a un enfoque ontogenético. Así, en lugar de mostrar cómo
se desprendieron los seres culturales de otros seres considerados sus “an-
tepasados”, se diferenciará la vida de relación entre los primeros y otros
seres procedentes de ramas laterales separadas en diferentes puntos de
la línea principal humana que les son contemporáneos.

Una vez constatado que toda reproducción presupone el


esquema, “almacenado” en una memoria, de lo que se va a reproducir, se
contrastará, en un primer momento —todavía a partir de Leroi-Gourhan
[1971(1965):215-232] —, características de la estrategia humana de repro-
ducción con otras modalidades no humanas. En el caso de un ser vivo,
este esquema incluye las cadenas operatorias —por más rudimentarias que
sean— en las que se pueden descomponer las prácticas necesarias para la
reproducción de la vida y que dependen de la estrategia propia de cada es-
pecie. Entre las prácticas necesarias para la reproducción de la vida y que de-
penden de la estrategia propia de cada especie. Entre los animales, la memo-
ria es genética aun cuando, al ascender en la escala de la evolución, el lugar
dejado al aprendizaje —individual, ya que lo aprendido no se transmite a
la especie— es cada vez mayor. Para el hombre —que “nace en blanco”— el

1. Lévi-Strauss[1988(1944)].
FRANçOISE VATANT

aprendizaje se vuelve imprescindible y la memoria social ocupa el lugar de-


jado por la memoria genética.
La vida social es una estrategia adaptativa que varias espe-
cies humanas no adoptaron y que precede al Homo Sapiens, pero sólo a par-
tir de éste la reproducción de cada individuo pasa por la reproducción del
dispositivo social y deja de responder a esquemas innatos para fundarse sobre
normas y valores culturales. La cultura, mediación entre cada hombre y su
sociedad, viene a interponerse también entre él y la naturaleza —entendi-
da como lo que es externo al hombre y su propio ser biológico— a la que
transforma y modela incesantemente. Si bien la relación entre naturaleza y
cultura preocupó en diversas formas a toda la humanidad, sólo en la socie-
dad occidental se volvió enteramente disyuntiva.

Así, mientras en el mundo animal cada individuo “lleva


adentro” las cadenas operatorias, genéticas, que le permitirán sobrevivir, en
el mundo humano las cadenas operatorias necesarias para la sobreviven-
cia de cada individuo están objetivadas en el sinnúmero de elementos y de
relaciones, objetos materiales —funciones y significativos— e instituciones
—herencia de las generaciones precedentes— que constituyen la cultura;
será tarea de cada individuo internalizar sus representaciones, modelos “de”
y modelos “para” [Geertz, 1987(1973):92]. Un aporte de la sesión pasada
fue que la palabra y la herramienta, primeros filtros que se interponen entre
el hombre y su mundo exterior, permiten a aquél tomar distancia de éste;
ambas son los primeros soportes de los diferentes mundos culturales —cada
vez más complejos— que se construirán junto con el mundo natural y son
tan materiales como él, puesto que se constituyen reorganizando sus infini-
tos elementos a nuevos fines subjetivos y desde reglas diferentes. El acceso a
estos mundos —natural y culturales— deja de ser directo y está supeditado
al Otro.

Con este surgimiento de lo simbólico —cambio cualitativo


en la evolución— se constituye un orden intermedio, diferente tanto de lo
biológico-innato como de lo relacional, orden al cual algunos —entre ellos
los sociobiólogos— equiparan erróneamente lo aprendido: es el orden de
la cultural, “naturaleza” del ser humano, campo de las leyes de orden, re-
glas inconscientes que habían anticipado Durkheim y Mauss cuando plan-
tearon que la razón es un producto, más que una causa, de la evolución
cultural.

En el caso de la especie humana, sus dos niveles de compor-


tamiento técnico, el nivel específico y el nivel cultural —a los que correspon-
den respectivamente los comportamientos automáticos y maquinales—, sirven
de sustrato para el comportamiento lúcido que involucra el nivel individual de
la conciencia.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
NATURALEZA Y CULTURA

El acceso a la memoria del grupo —condición de sobrevi-


vencia individual y proceso de sujetación— pasa por lo simbólico y por los
“otros”, lo que implica cierta cohesión social subordinada a una organiza-
ción y a un orden susceptibles de regular las relaciones intersubjetivas. En
otras palabras, los intereses de cada individuo deben supeditarse al interés
del grupo; cada individuo, obligado a renunciar a sus propios deseos para las
necesidades del grupo, está sometido a la obligación de la regla, que permite
la reproducción de su grupo, quizás a expensas2 de la suya. A la obligación
de la regla, se suma el principio de reciprocidad que regula la relación de uno
con el otro, de tal manera que todo lo que se da se debe recibir y, a su vez,
volver a dar. Ambas, reglas y reciprocidad, determinan el carácter sintético
del don porque toda transferencia de valor de uno al otro permite instituirlos
en partenaires y añade una cualidad nueva a este nuevo valor; más todavía, es
lo que permite cambiar el odio en amor, la guerra en paz. Asimismo, ese don
es un hecho social total ya que es dotado de una significación a la vez social y
religiosa, mágica y económica, utilitaria y sentimental, jurídica y moral.

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FRANçOISE VATANT

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Lectura obligatoria
Leroi-Gourhan, André
1971(1965) “La liberación de la memoria”, en El gesto y la palabra, Universidad
Central de Venezuela, pp. 215-232.

Guía de lectura del texto


1. ¿Qué es “antropocentrismo”? Dar ejemplos de sus manifestaciones, a partir de
este texto y/o de su propia experiencia.
2. ¿Cuáles son los dos medios científicos tradicionales para abordar la diferencia
entre el hombre y el animal presentados en este capítulo? ¿Cuál es el que
adopta Leroi-Gourhan?
3. ¿Dónde se sitúa el instinto? Explicar.
4. ¿Sobre qué descansa la reproducción de todo ser vivo? ¿Es extensivo al organismo
social? ¿Cómo?
5. a) ¿Cuáles son las tres formas de memoria de los animales que distingue Leroi-
Gourhan? Caracterizar cada una.
b) ¿Qué relación guardan estas formas con los tres planos del comportamiento téc-
nico del hombre?

nos, 1979(1950). Pero, debido a su mala traducción, se sugiere la versión francesa.


INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
NATURALEZA Y CULTURA

6. a) ¿Cuál es la base de la memoria operatoria del hombre?


b) ¿Qué entienden por “libertad de comportamiento”?
c) ¿Qué posibilitó que ocurriera una evolución rápida y continua de la humani-
dad?
7. Desde la perspectiva de este texto, ¿cuál es la diferencia esencial que existe entre el
individuo animal y el individuo humano en relación con su especie?
8. ¿En qué consiste para Leroi-Gourhan “la oposición entre lo material y lo mo-
ral”?
9. a) ¿Cuáles son las prácticas étnicas que proporcionan a cada individuo sus cade-
nas operatorias maquinales?
b) ¿Cuáles son las características de estas prácticas?
10. Sintetizar, después de ordenarlas lógicamente, las tesis principales de este capí-
tulo.
2.3 Las culturas

…El hombre espera al hombre, más todavía es su única ocu-


pación inteligente […] sólo un juicio humano es inteligible, aun si se trata de
la tierra: los paisajes melancólicos son los paisajes donde los niños mueren de
hambre, los paisajes trágicos son los que filas de gendarmes con cascos y convoyes
de cañones atraviesan, los paisajes exultantes son los paisajes en donde cualquiera
puede besar a una mujer sin temblar de frío o de miedo…
Paul Nizan, Aden-Arabie1

U na vez planteada la especificidad de la reproducción humana por y en


la cultura, se presentarán algunas generalidades sobre los siempre singulares
referentes de los cuales esta categoría permite dar cuenta, así como sobre
su dinámica, pasando del nivel de la identidad al de las diferencias. Así, la
tercera sesión se centrará en las culturas,2 entidades concretas3 que se desa-
rrollan —bajo la hegemonía de una de ellas— a partir de procesos perpetuos
de homogeneización y diferenciaciones que requieren la colaboración de
todas.

Con el objetivo de dejar para siempre en este curso el en-


foque biológico, esta sesión empezará con algunas generalidades sobre la
franja muy borrosa que forman lo innato —prácticas automáticas— y lo
aprendido —prácticas maquinales—, en la que trabajan una antropología
racial y una psicología racial; entre éstas emergió, en los alrededores de

1. Nizan [1971(1960:135] (traducción mía).


2. Una vez introducida, se deberá cuestionar esta palabra en plural en tanto fue utilizada
por Lévi-Strauss (en el sentido asignado como lectura obligatoria) en el sentido de
“sociedades”. De hecho, después de tantos años de hablar de “culturas” en este sen-
tido, me parece cada vez más evidente que es impropio y —sin introducir el término
de etnias— no habría más que tres usos de estas categorías centradas en lo cultural:
cultura (tal como lo vimos en la sesión anterior), áreas culturales y sistemas culturales;
por eso, la palabra “culturas” tendría que estar entrecomillada.
3. Se introducirá desde Althusser algunas diferencias entre las tres categorías de concre-
to-real, concreto-de-pensamiento y abstracto-formal.
FRANçOISE VATANT

1950, una genética de las poblaciones. Debido a que raza designa una po-
blación o un conjunto de poblacines que difiere(n) de otras por la mayor
o menor frecuencia de ciertos genes4 y por lo tanto involucra la memoria
genética, hoy en día gran número de antropólogos han renunciado a utili-
zar esta noción por las limitaciones que acarrea. Todavía en 1965 —cuando
Leroi-Gourhan publicó su libro— se ignoraba casi todo lo genéticamen-
te significativo, presuponiendo que el programa genético, constituido por
la combinatoria de los genes, se modifica a ciegas y no recibe lecciones de la
experiencia. Actualmente se sabe que ésta interviene en la selección de los
cambios, aun si es a posteriori; además, mientras la noción de raza implica-
ba la búsqueda de rasgos que no tienen valor adaptativo, investigaciones
recientes muestran que todos los rasgos que se acostumbraban retener para
definir diferencias raciales están finalmente relacionados con factores de
adaptación; más todavía, se ha encontrado que entre pueblos de un mismo
grupo cultural pueden existir mayores diferencias genéticas que entre pue-
blos de grupos distintos por la lengua y la cultura. Así, los estudios de la
genética han reemplazado la noción de tipo por la de población, y la de raza
por la de stock genético.

Tales consideraciones llevarán a dos reflexiones:

Por un lado, la nueva perspectiva del estudio de fenómenos


humanos desde lo cultural, es decir, desde las diferencias significativas que de-
finen sus diversas unidades de agrupamiento. Las culturas, cualitativamente
diferentes, son representativas todas de la humanidad, sin que se pueda demos-
trar la superioridad ni la inferioridad de ninguna; más todavía, ninguna puede
prescindir de otra. En su articulación permanente en el tiempo y en el espacio,
conformaron una dinámica que condujo a nuestra especie a la hegemonía
que impone hoy —todavía— la civilización occidental con sus múltiples for-
mas; este fenómeno —que no fue ni volitivo ni predestinado— se dio a par-
tir de elecciones coyunturales, subordinadas a leyes generales de diferentes
índoles, que abrían ciertas vías de desarrollo mientras cancelaban otras.

La segunda reflexión, por otro lado, es sobre el racismo


—forma prácticamente superada actualmente en su versión vulgar que des-
cansaba sobre la noción de raza— como categoría construida sobre el fenó-
meno de exclusión. Sigue manifestándose con otras formas que suponen
el cambio de escala de raza a cultura y, sobre todo, a etnia, categorías que
representan versiones “culturalizadas” de la de razas en cuanto, a ciertas
situaciones, pueden apuntar a dichos fenómenos de exclusión. Si bien la
explicación de este fenómeno rebasa el marco de esta sesión, permitirá in-
troducir una acepción de la dimensión ideológica de toda sociedad, que
permea toda actividad humana incluyendo las más objetivas.

4. Elementos esencialmente invariables que se encuentran en los cromosomas y transmi-


ten las características hereditarias de una generación a otra.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
LAS CULTURAS

Finalmente, se presentará la categoría más operativa de área


cultural,5 que se retomará en la sesión III.1 para contrastarla con la categoría
de formación social.

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cionados con un medio particular” [Ehrich y Henderson, 1974:521-524].
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Lectura obligatoria
Lévi-Strauss, Claude
1981(1973) “Raza e historia” (1952), en Antropología estructural. Mito, sociedad, hu-
manidades, México, Siglo XXI editores, pp. 304-338.

Guía de lectura del texto


1. a) A partir de este texto, ¿cuáles son las relaciones entre cultura o sociedad, por
un lado, y raza, por el otro? ¿Y entre cultura, por un lado, y sociedad, por
el otro?
b) Para Lévi-Strauss, ¿cuál es la originalidad de cada cultura?
2. a) ¿Cuándo puede hablarse de culturas diferentes? ¿Qué problemas implica tal
pregunta?
b) ¿Cómo supera Lévi-Strauss las problemáticas tradicionales que oponen historia
acumulativa a historia estacionaria?
c) ¿Cuáles son las diferentes relaciones que pueden establecer las culturas entre sí?
d) ¿Cuál es la especificidad de la cultura occidental en la historia de la humani-
dad?
3. a) A partir de este texto, ¿es el etnocentrismo una característica propia de la so-
ciedad occidental?
b) ¿Cómo intentaron remediarlo los grandes sistemas religiosos y filosóficos de to-
dos los tiempos?
4. a) Para Lévi-Strauss, ¿a qué responde el evolucionismo? ¿Cuál es su tesis funda-
mental y qué premisas supone?
b) ¿Qué críticas hace?
c) ¿Qué opinan ustedes de esta controversia?
5. a) ¿Cómo explica Lévi-Strauss la evolución de la humanidad?
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
LAS CULTURAS

b) ¿Cuáles son las otras dos explicaciones antropológicas de tal evolución?


c) ¿A qué corrientes corresponden?
6. a) ¿Cómo critica Lévi-Strauss la noción de progreso?
b) ¿Cuál es el papel del azar en la evolución de las sociedades?
7. ¿Cuáles son las críticas fundamentales que se le puede hacer a este texto?
8. ¿Es correcto emplear la formulación “civilización mundial”?
9. Si tuvieran que hacer un balance de la “superioridad” de la civilización (en el sentido que le da Lévi-Strauss) ac-
tualmente, ¿cuál sería?
10. Relacionar este texto con las demás materias que están cursando.
2.4 La categoría de cultura
en la antropología

La cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio, es aquel


todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el
derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridas por
el hombre en cuanto miembro de la sociedad.
Edward B. Tylor, Primitive Culture (1871)1

E l orden de exposición general de esta sesión retomará el que adoptó


Gilberto Jiménez (1987) en su presentación de los textos más relevantes
que se escribieron sobre este tema: después de ser presentada la categoría de
“cultura” dentro de la tradición antropológica, se contrastará con la catego-
ría de “ideología”, que proviene de la tradición marxista, ya que ambas se
homologaron cuando empezaron a converger, hacia los años cincuenta, en
una conceptualización semiótica, dejando el abordaje funcional de los fe-
nómenos humanos al estudio de la categoría de “sociedad”. Estas categorías
de ideología y sociedad servirán de puente para la próxima sesión donde
serán desarrolladas más nodalmente.

En contraposición a su sentido común selectivo y valorativo


—tener o no cultura implica el juicio hecho a una persona en función de
su dominio de los saberes, gustos y valores de alguno o varios de los grupos
dominantes—, el sentido antropológico de cultura —introducido en 1871,
cuando fue publicado Primitive culture, de Tylor—, ahora sello de garantía
de nuestra humanidad, se caracteriza por su universalidad y relatividad. Se
presentarán los avatares por los que transitó esta categoría, desde esta pri-
mera expresión académica, punto de partida totalizante de la cual se pueden
desprender todas las demás definiciones que le sucedieron —modificando
partes o la totalidad de algunas de las variables que contiene— hasta su re-
formulación cualitativamente diferente:

1. Tylor, “Primitive Culture” (1871) [en Kahn, 1975(1974):29].


FRANçOISE VATANT

1. Ser considerada o no como un todo complejo y el tipo


de unidad que constituye: fundamentalmente, ser un conjunto de elementos
culturales dispares comunes a varios grupos dentro de un cierto territorio (lo
que lleva a la categoría de área cultural) o ser un conjunto de elementos cul-
turales reagrupados en función de su homogeneidad (lo que llevará a consi-
derar cada uno de los conjuntos construidos sobre una región de lo real como
un sistema simbólico formando un lenguaje).
2. Posibilidad de formular o no leyes sobre este todo com-
plejo y su dinámica, y el tipo de leyes privilegiadas históricas, funcionales o
estructurales.
3. Elementos destacados de los diferentes conjuntos que se
pueden formar:
Considerar culturales a todos los elementos en los que se
puede descomponer una cultura o solamente a los que uno debe conocer y
creer para ser aceptado por el grupo considerado.
Características de los elementos considerados significativos
de una cultura: funcionales/significativos, objetivos/subjetivos, materiales/
ideales; además, pensarlos como meras observaciones o construcciones teó-
ricas.
4. Relación de los elementos intraculturales seleccionados
con otros campos extraculturales, geografía, historia, pero, sobre todo, indi-
viduo y sociedad, índice de una posición determinista o no.
5. Recalcar el carácter adquirido de la cultura, las diferen-
tes formas de adquirirla, particularmente los procesos de endoculturación y
aculturación y sus funciones, adaptativa y normativa.
6. Características compartidas con otras regiones de la an-
tropología: áreas trabajadas (micro/macro, estudio de una sola cultura o
comparativo); importancia asignada al informante (emic —significatividad
proporcionada por los participantes— o etic —significatividad dada por los
investigadores).

Desde estos criterios lógicos, se presentarán brevemente las


siguientes corrientes:
El particularismo histórico, destacando las características
que comparten, en este nivel general, tres de sus figuras más importantes:
Boas, Kroeber y Lowie, y presentando las diferencias más relevantes —a veces
imperativas— entre ellos. Se contrastarán la Escuela de Cultura y Personali-
dad y la Escuela de Yale por el papel clave que le otorgaron al hombre.
El funcionalismo, con Malinowski, y la importancia dada a
la categoría de institución, unidad compleja de actividades encaminadas a sa-
tisfacer las necesidades humanas —biológicas y psicológicas— universales.
Finalmente, el estructuralismo, a partir de Lévi-Strauss
—gozne hacia el siguiente periodo porque es el primero en postular que la
cultura pertenece integralmente al orden simbólico que, constitutivo de la
vida social, compone una dimensión necesaria de todas las prácticas huma-
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
LA CATEGORÍA DE CULTURA EN LA ANTROPOLOGÍA

nas—,2 con quien penetra en Francia la categoría de cultura —ajena tanto


a Durkheim como a Mauss y a Lévy-Bruhl—. Se retomarán las diferencias
entre cultura y culturas, introduciendo la diferencia entre leyes de orden in-
conscientes —dependiendo de la universalidad de la mente humana, se pre-
sentan como invariantes y definen a la cultura— y reglas de conducta —ca-
racterizadas por su enorme variedad, definen a cada una de las culturas.

En relación con la categoría de ideología, una vez intro-


ducidas las primeras características —política, peyorativa y relacionada con
criterios científicos— con las que nació como neologismo construido por
Destutt de Tracy, se presentarán los dos ejes desde los que Marx y Engels la
trabajaron:

Como fenómeno “subjetivo” relacionado con la conciencia,


la ideología es el conjunto de las ideas y representaciones —determinadas
por las condiciones sociales— que los hombres producen tanto de su mun-
do material como de las relaciones que se tejen entre sí.
Como fenómeno objetivo, constituye el “nivel”3 de la so-
ciedad construido a partir de los fenómenos sociales cuya función es regular
los procesos subjetivos y de sujetamiento; configurando una región de la
sociedad diferente de otras, lleva al problema ya clásico de la relación entre
todas.

Fallecidos Marx y Engels, la categoría de ideología se convir-


tió principalmente en un instrumento retórico de las luchas políticas y fue
utilizada en el sentido de un sistema de ideas ligado a tal experiencia socio-
política, enmarcada en las dicotomías verdadero/falso y bien/mal. De los
dos hombres políticos cuyos estudios tuvieron un alcance teórico relevante
porque trabajaron igualmente el problema de la cultura, Lenin (1870-1924)
y Gramsci (1891-1937), sólo se presentará a este último debido a su influen-
cia sobre la Escuela Demonológica italiana.

Se debió esperar hasta los años 65 —después de los grandes


trastornos y movimientos que vinieron a poner en tela de juicio muchas te-
sis enunciadas por Marx y Engels— para volver a un desarrollo teórico. Con
Althusser, se pasó del estudio de las ideologías, que tienen una historia, al de
la ideología, eterna en el mismo sentido de la cultura y el inconsciente.

Terminará esta sesión retomando brevemente las principa-


les diferencias entre la antropología y el marxismo en este primer periodo:

2. “Toda cultura puede ser considerada como un conjunto de sistemas simbólicos, en


primera línea de los cuales están el lenguaje, las reglas matrimoniales, las relaciones
económicas, el arte, la ciencia, la religión. Todos estos sistemas apuntan a expresar
ciertos aspectos de la realidad física y de la realidad social, y más todavía las relaciones
que estos dos tipos de realidad entretienen entre ellos y que los sistemas simbólicos
entretienen unos con otros” [Lévi-Strauss, 1968(1950):XIX] (traducción mía).
3. En la siguiente sesión se regresará a esta categoría y a la de “instancia”.
FRANçOISE VATANT

1. Si bien ambos nacieron en las sociedades occidentales, la


primera estudió, holísticamente y en el ámbito académico, pueblos radical-
mente diferentes de las sociedades occidentales mientras el segundo estudia-
ba una parte de su propia sociedad desde lo político.
2. La división social del trabajo poco desarrollada en las
sociedades no occidentales —con instituciones todavía multifuncionales—
llevó a la antropología a incluir en la cultura una serie de fenómenos no
selectivos —o selectivos a posteriori— que apuntan a todo lo humano. En
contraposición, en las sociedades occidentales clasistas la creciente diferen-
ciación social interna posibilitó evidenciar tres “instancias”, a su vez reagru-
padas en dos partes por el marxismo, bajo los términos tan infortunados
de estructura y superestructura: por un lado, lo económico, es decir, todo
lo que se refiere a la producción y reproducción de la vida material en sus
diferentes aspectos y fases; por otro, lo político, que es la organización de
la vida social desde las relaciones de poder; y por último lo ideológico, o
sea, los fenómenos sociales relativos a la concepción del mundo. Por tanto,
al estudiar la ideología, el marxismo se limitó mucho tiempo a fenómenos
ideales y subjetivos, aun cuando su trayectoria lo condujo a incluir cada vez
más fenómenos materiales y objetivos.
3. A partir de la oposición material/representaciones duran-
te mucho tiempo ideología se refirió únicamente a las segundas, mientras la
cultura abarcaba ambas partes de la oposición.
4. Desde el lado de la cultura, trabajar sobe sociedades apa-
rentemente sin clases con las cuales se establece una lejanía objetiva permitió
privilegiar el conocimiento “neutral” de hechos sociales y —con los límites
impuestos por el etnocentrismo siempre presente— aceptar sin cuestionar la
validez, verdad o falsedad de los diferentes fenómenos estudiados, sin tocar
el problema de la relación entre las representaciones y el poder. En contrapo-
sición, la ideología —estudio de las ideas relacionadas con la política— mu-
cho tiempo fue relacionada con la oposición “verdadero/falso”, que lleva a
la dicotomía entre un discurso teórico que detendría la verdad (la ciencia) y
un discurso teórico que falsearía la realidad con el fin —consciente o no— de
mantener el poder de un grupo sobre otro o conquistarlo (la ideología).

Bibliografía
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LA CATEGORÍA DE CULTURA EN LA ANTROPOLOGÍA

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Rossi, Pietro
1970 “El concepto de cultura en la tradición antropológica”, tomado de II Con-
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lio Einaudi Editore [en Giménez, 1987:117-128].
Sebag, Lucien
1969(1967) “Ideologías y pensamiento científico”, en Marxismo y estructuralismo,
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1980 Analyse de l’ideologie, Centre d’Etude de la Pensée Politique, tome 1: problemati-
ques, París, Editions Gablé.
Vincent, Jean-Marie
1980a “Les cheminements de l’ideologue”, en Analyse de l’ideologie, pp. 23-40.
1980b “Remarques terminales”, en Analyse de l’ideologie, pp. 149-160.
FRANçOISE VATANT

Lectura obligatoria4
Giménez, Gilberto
1987 “La problemática de la cultura en las ciencias sociales”, en La teoría y el aná-
lisis de la cultura. Programa Nacional de Profesores Universitarios en Ciencias
Sociales, Guadalajara, SEP/ Universidad de Guadalajara).

Guía de lectura del texto


1. ¿Cuáles son los principales obstáculos para el estudio científico de la cultura?
2. Una vez autonomizada, ¿por cuáles fases pasó la cultura, entendida en sentido
común?
3. En contraposición al sentido común de cultura, ¿cuál es el doble postulado de la
concepción antropológica de “cultura”?
4. a) ¿Cuáles son las corrientes antropológicas que retoman la definición de Tylor?
b) ¿Cuáles son sus principales diferencias?
5. ¿Cuáles son las dos críticas que hace Giménez a la concepción anglosajona de
“cultura”?
6. ¿Cuál es la importancia de Lévi-Strauss para la problemática de la categoría de
“cultura”?
7. ¿Cuáles son las diferencias más importantes entre los puntos de vista etno-antro-
pológico y marxista de la cultura?
8. a) ¿Cuáles son las diferencias entre los manejos que hacen Lenin y Gramsci de la
categoría de “cultura”?
b) ¿Qué comparten?
9. ¿Son o no deterministas las concepciones marxistas de “cultura”?
10. ¿Cuál es la crítica más importante que hace Giménez al marxismo?

4. A pesar de la importancia de leer las fuentes primarias, privilegiando la nueva tenden-


cia del paquete didáctico de dejar a los estudiantes los textos de la clase ex-cátedra,
cambié la lectura original de Kroeber por la del propio Giménez.
3.1 La categoría de sociedad

La sociedad
3.1 La categoría de sociedad.
3.2 Enfoque diacrónico de la sociedad

3.1 La categoría de sociedad


Marco Polo describe un puente, piedra por piedra,
—¿Pero cuál es la piedra que sostiene el puente? Pregunta
Kublai Khan.
El puente no está sostenido por tal o cual piedra, contesta
Marco, sino por la línea del arco que forman entre todas. Kublai Khan permanece
silencioso, reflexiona. Luego añade:
¿Por qué me hablas de las piedras? Sólo me interesa el arco.
Polo contesta:
Sin piedras no hay arco.
Italo Calvino, Les villes invisibles.1

D espués de haber destacado las dimensiones —social y cultural— de


todo fenómeno humano, en esta tercera parte se presentará la categoría de
sociedad. Asumiendo el etnocentrismo intrínseco a la antropología, la “so-
ciedad occidental” contemporánea se convertirá en el punto de referencia
de la “otra”, sea temporal o espacialmente situada.
Como especie simbólica que supedita la sobrevivencia del
individuo a la existencia de unidades que detienen los códigos necesarios
para descifrar su mundo y poder dominarlo, su unidad de reproducción
deja de ser ella misma para volverse la de los numerosos grupos a los que
cada individuo pertenece. Por tanto, se arrancará del parteaguas desde el

1 Calvino, Italo [1974(1972):100] (traducción mía).


FRANçOISE VATANT

cual la especie humana deja de reproducirse en el nivel de la especie para


hacerlo en el nivel de la “etnia”.2
Así, en la primera sesión se diferenciará la categoría de socie-
dad de las de etnia y área cultural3 —cuyas delimitaciones descansan sobre
factores culturales— para enfocar conceptualmente la primera como for-
mación social y contextualizarla en la teoría de los modos de producción. Una
vez señalada la historicidad de todo agrupamiento humano y la necesidad
de precisar los diferentes contextos en los que se aprehende, se pasará a su
tripartición en los niveles tecno-económico, político e ideológico. Se recalcará
la dimensión totalizadora de cada uno de ellos y la influencia de la divi-
sión social del trabajo sobre su autonomía relativa, es decir, su transfor-
mación en “instancia”. En efecto, los diferentes fenómenos de lo real que
hoy en día captamos de cierta manera pudieron no haber ocurrido desde
siempre ni como se presentan hoy en día. En este último caso, podrían
haber pasado como desaparecidos o haber sido diferenciados empírica-
mente de otros fenómenos pero sin tener la misma significatividad ni
el mismo peso que ahora, siendo captados de otro modo; también po-
drían haberse presentado imbricados con otros fenómenos de los que
todavía no se desprendieran.
Anticipando el cuarto tema, se mostrará que cada ni-
vel presenta, a su vez, diferentes aspectos —social y cultural, funcional y
significativo,4 material e ideal, objetivo y subjetivo—, diferentemente privi-
legiados según el fenómeno estudiado y el objetivo perseguido.
En la siguiente sesión se presentarán los “otros” —formales,
pero ya realizados históricamente— del modo de producción capitalista.
La diferencia que se hace entre ambas sesiones retoma las
dos maneras de enfocar una sociedad: aislada —a partir de su estructura y de
sus funciones— y lógico-históricamente —diferenciándose de otras socieda-
des significativamente5 distintas.

Bibliografía consultada

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1951 53(4), parte I, pp. 465-89.
Calvino, Italo
1974(1972) Les villes invisibles, París, Éditions du Seuil.
Clastres, Pierre
1974 La Société Contre l’Etat, París, Les Editions de Minuit.
Dumont, Louis

2. Desde la sesión II.1 se explicó que, por lo menos desde los Neandertales, la unidad de
reproducción de la especie humana es una unidad social, la etnia, que Leroi-Gourhan
caracteriza como “unidad que se diferencia de las demás por su estilo étnico”.
3. Según el Petit Robert, los primeros usos conocidos en Francia de las palabras “socie-
dad”, “cultura” y “etnia” aparecieron, respectivamente, en 1180, 1509 y 1896. Según
la misma fuente, la fecha equivalente para la palabra “grupo” es 1668.
4. Por función de un objeto se entiende el uso que se hace de él; por significación, el
sentido que representa para los usuarios, su posibilidad de evocar algo que no es él.
5. Lo que implica explicitar el criterio de significatividad desde los procesos de transfor-
mación y de cambio considerados.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
LA CATEGORÍA DE SOCIEDAD

1966 “Société hiérarchique et société égalitaire: schéma comparatif sommaire”, en Homo Hierarchicus, Le Système
des Castes et ses Implications, París, Gallimard, pp. 294-297.
Engels, Federico
1969 “Carta a C. Schmidt del 27 de octubre de 1890”, en Marx, Carlos y Federico Engels, Obras escogidas III,
México, Editorial Quinto Sol, pp. 471-477.
Fossaert, Robert
1977 La Société. Une Théorie Générale, tomo I, París, Editions du Seuil.
Keesing, Roger M.
1981 “The Integration of Societies, the Structure of Cultures” y “Culture and People: Some Basic Concepts”, en
Cultural Anthropology. A Contemporary Perspective, Nueva York, Holt, Rinchart and Winston International
Edition, pp. 348-374 y 67-75.
Murdock, George Peter
1987(1932) “La ciencia de la cultura”, en Cultura y sociedad, México, FCE, pp. 63-78.
Petit Robert. Dictionnaire de la langue française
1977 París.
Steward, Julian
1955(1950) Teoría y práctica del estudio de áreas, Washington D.C., Oficina de Ciencias Sociales, Departamento de
asuntos Culturales, Unión Panamericana.

Lectura obligatoria
Godelier, Maurice
1988 “Lo ideal y lo material”, en Cuicuilco, núm. 20, México, ENAH, enero-marzo, pp. 6-86.
1989(1984) “La parte ideal de lo real”, en Lo ideal y lo material. Pensamiento, economías, sociedades, Taurus Humani-
dades, pp. 153-205.

Guía de lectura del texto


1. a) Plantear los debates tradicionales sobre las realidades sociales, las ideas y su relación.
b) ¿Cuál es la posición de Godelier frente a este debate?
c) ¿De qué resultados teóricos parte para sostenerla?
2. a) ¿Qué entiende Godelier por “infraestructura”?
b) ¿Qué entiende Godelier por “fuerzas productivas”? ¿Cuáles son los dos tipos de representaciones que se encuen-
tran en todo proceso de trabajo?
c) ¿Qué entiende Godelier por “relaciones de producción”? ¿Cuáles son las tres funciones que las definen?
3. a) ¿Cuáles son los diferentes “componentes” de una sociedad mencionados en este texto?
b) ¿Cuáles son, para Godelier, las funciones del parentesco, de la religión, de lo político?
c) ¿Cómo explica Godelier que en numerosas sociedades las relaciones de parentesco sean al mismo tiempo relacio-
nes de producción?
4. a) ¿Qué se requiere para que una actividad social sea dominante en una sociedad?
b) ¿En qué se diferencian las relaciones de producción según estén en un modo de producción capitalista o en otros
modos de producción?
5. ¿Cuáles son los modos de producción que menciona Godelier?
6. a) ¿Cuál es la doble dimensión de toda actividad, de toda relación social?
b) ¿Cuál es la doble importancia del lenguaje destacada en el párrafo “fuerzas productivas”?
c) ¿Cómo se concretizan las ideas?
7. a) ¿Cuál es la relación que plantea Godelier entre “realidad conceptual” e “ideológica”?
b) ¿Cómo se debe entender “representaciones ilusorias”? ¿Cómo se relacionan con lo ideológico?
c) ¿Cuáles son las cuatro funciones del pensamiento y de sus representaciones?
d) ¿Es lo ideológico un fenómeno consciente? Explicar.
8. a) ¿Cómo explica Godelier que los propios dominados consideren verdaderas las ideas que contradicen objetiva-
mente sus intereses?
b) Sinteticen los casos que ilustran tales tesis en este texto y traten de encontrar otros casos.
9. a) ¿Qué entiende Godelier por “necesidad histórica”?
b) ¿Qué conclusiones obtiene?
c) A partir de la pregunta anterior, ¿piensan que se puede oponer lo real a lo posible?
10. a) ¿Cuál es la categoría, fundamental para la antropología, casi ausente en este texto?
b) ¿Cómo explicarían este hecho?
3.2. Enfoque diacrónico de la sociedad

El genocidio es dar muerte a un pueblo entero con la intención


de hacerlo desaparecer. Pero el mundo invisible en el que desaparece queda fuera
de alcance, y el pueblo inmolado puede creer que recomenzará una nueva vida en
sus santuarios inviolados. Más solapado, el etnocidio es también más radical: es
el pillaje de los santuarios mismos que aseguran la supervivencia y la liga de los
vivos con los muertos, y, por lo tanto, postreramente, el equilibrio del mundo...
J. Monod, ¡Viva la etnología!1

H oy en día la globalización del modo de producción capitalista rela-


ciona todo grupo humano, por más exótico que parezca, con la sociedad
occidental. Si bien ningún intento por explicar los hechos socio-culturales,
presentes y recién pasados }post “contacto”} puede prescindir de esta
consideración, tampoco pueden menospreciarse los modos de producción
que precedieron al modo capitalista ni los que éste subsumió, primero for-
mal y luego realmente; tampoco se puede negar la autonomía relativa de
los diferentes aspectos, niveles y componentes sociales y, más todavía, cul-
turales, de cada singularidad.
Una vez aclarado que en los diferentes momentos de su
primer contacto con la sociedad occidental, las civilizaciones no occiden-
tales vieron truncada su evolución original, se presentarán las líneas evo-
lutivas que se han podido reconstruir a posteriori. Nos extenderemos más
en la línea de evolución que condujo al capitalismo, desde una presenta-
ción geográfica, histórica y lógica de los estadios de larga duración por los
que pasó la humanidad, apartándose de las dos visiones “en escalera” o “en
traje de Arlequín” del mundo humano.2
Esta introducción diacrónica se hará principalmente desde
lo tecno-económico,3 porque sus componentes son los únicos factores hu-

1. Monod, “¡Viva la etnología!” [en Jaulin, 1976(1972):364].


2. Recuérdese la sesión II.3.
3. Así, se deberá diferenciar las leyes de “evolución” de los sistemas productivos, de las
FRANçOISE VATANT

manos que se pueden medir y debido al lugar privilegiado que ocupa en el


capitalismo. Se mostrarán tanto como sea necesario y posible —aunque su-
bordinados— otros aspectos de la vida social y, tomando como ejes los gran-
des periodos de caza-recolección, agricultura y nacimiento de los estados, así
como revolución industrial, se integrarán en cada uno de ellos las estrategias
socio-culturales más generales que los acompañaban.
Varias corrientes y estudiosos4 tienen propuestas y tuve que
inclinarme por uno de ellos. Haber escogido a Leroi-Gourhan para privile-
giar una presentación lógica5 de dispositivos tecno-económicos me permite
—quedándome en un nivel macro y abstracto— obviar, lo más que se pueda,
el problema de clasificar al mismo tiempo sociedades contemporáneas y pa-
sadas, ya que el problema más directamente originado en nuestro etnocen-
trismo nos hace “confundir” sociedades arcaicas y sociedades primitivas aun
a pesar nuestro y de nuestro racionalismo. En la sesión II.3 ya se vio que la
diferencia entre ambas responde fundamentalmente a un criterio temporal
puesto que las sociedades arcaicas son las primeras sociedades humanas que
desaparecieron para siempre en los umbrales de la historia para dar lugar a
las diferentes sociedades que existían en el momento del nacimiento de la
antropología; mientras, las sociedades primitivas, que son cada vez más es-
casas en nuestros días, se constituyeron en objetos de estudio de esta nueva
disciplina al llamar la atención de los primeros antropólogos.
Además, se juzga cada vez más equivocado haber separado
lo que quizá no era así. En efecto, tal como hoy en día el sistema planetario
es unificado, la dinámica de las diferentes partes –sociedades y otros gru-
pos humanos--, pudiendo explicarse por la dinámica del conjunto –dicho
sistema planetario--, es probable que en el momento del contacto hayan
existido diferentes conjuntos que, a pesar de no alcanzar un nivel mundial,6
incluían ya diferentes partes desigualmente “desarrolladas” e interdepen-
dientes.7 Si bien ambas sociedades, primitivas y arcaicas, en sus configuracio-
nes más simples corresponden a las sociedades comúnmente llamadas de
cazadores-recolectores —a partir de su economía— o comunitarias —a partir
de su organización social—, llegado el momento precisaré sus diferencias
cualitativas. Desde ahora introduciré que si bien estas sociedades “subsis-
tieron” después de las diferentes invasiones europeas, las sociedades más
complejas (unas ya clasistas) que existían en ese momento y que segura-
mente eran parte de los diferentes conjuntos que formaba el mundo no

leyes de evolución de los sistemas de parentesco, políticos, ideológicos, etcétera, que


son todas diferentes. Si bien todavía se puede cuantificar los sistemas tecno-económi-
cos, es imposible siquiera pensar en hacer lo mismo con los demás.
4. Es el campo privilegiado del evolucionismo y del difusionismo.
5. Me parece la más formadora para estudiantes de primer semestre.
6. Si bien no eran mundiales }como tampoco lo era la occidental}, abarcaban mucho
más de lo que puede suponer su estallido presente en unidades más o menos extensas,
muy a menudo aparentemente atomizadas.
7. Así, se sabe hoy en día —tesis que se encuentra en el texto de Leroi-Gourhan— que
no se pueden separar los nómadas de los sedentarios, los agricultores de los pastores,
los campesinos de las ciudades, etcétera.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
ENFOQUE DIACRÓNICO DE LA SOCIEDAD

occidental, fueron aniquiladas: desaparecieron por completo o se volvie-


ron primitivas. Así, muchos rasgos de las culturas primitivas quizá no sean
expresiones de las estructuras tradicionales sino de una reacción de estas
estructuras al dominio occidental.
Para mantener la continuidad con la clase precedente, in-
cluiré brevemente el planteamiento marxista, para el cual la unidad significa-
tiva es el modo de producción, recordando la heterogeneidad con la que los
diferentes marxistas entienden esta categoría —según los autores reducida a
lo tecnoeconómico o determinada por éste—, si bien la mayoría coincide en
que es un concepto abstracto al que no corresponde ninguna realidad empí-
rica.8 Siguiendo a Godelier por haberlo trabajado, se refiere —para quienes
lo reducen a lo tecnoeconómico— a la articulación de determinadas fuerzas
productivas y relaciones de producción.
Finalmente, me parece importante presentar un suma-
rio cronológico de las diferentes sociedades humanas. Al Paleolítico, que
empieza con el Homo Habilis y al que se asocia la caza-recolección, puede
seguir el Neolítico —pésima denominación, según los especialistas—, que
corresponde a la producción de alimentos, es decir, la agricultura. A partir
del Neolítico es posible lo que Leroi-Gourhan llama “civilización”,9 la cual
presenta fundamentalmente tres características10 que no siempre aparecen
juntas: civilización, que remite a una tradición cultural ya elaborada que re-
fleja una estratificación social donde existe una elite; urbanismo, que remite
a un modo de organización en el espacio; y estado, que remite a una estruc-
tura política monolítica con un gobierno y un territorio —enfocada desde
el exterior— y estructuras para mantener el control político, extraer trabajo
para objetivos militares y civiles, colectar impuestos y proporcionar servicios
públicos —enfocada desde el interior.11
A partir de aquí surgieron fundamentalmente dos grandes
estrategias: la del modo de producción asiático que se estancaba, reprodu-
ciéndose siempre a sí mismo hasta que se desarrollara en la cuenca medite-
rránea, donde dio lugar al modo de producción antiguo (Roma, Grecia) que
dará lugar a su vez al feudalismo y al capitalismo.
Aprovechando esta presentación para trabajar el “devenir
histórico”, se volverá sobre el tema del cambio social desde una perspectiva
más teórica.

8. En una problemática marxista, el término que correspondería a la realidad empírica


habitualmente llamada sociedad es formación social.
9. En general, los elementos que se le asocian son una escritura, una o varias clases de
especialistas y el desarrollo de un corpus de conocimientos ortodoxos religiosos, tradi-
ción de matemáticas y astronomía, música, artesanías y artes gráficas.
10. Los elementos que forman estas características deben ser vistos más en término de
complejos que de causa-efecto.
11. En la organización por Estados, el eje vertical marca la división en clases y el eje hori-
zontal, la diferencia entre un centro y regiones marginales.
FRANçOISE VATANT

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INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
ENFOQUE DIACRÓNICO DE LA SOCIEDAD

Guía de lectura del texto


1. Hacer el mapa conceptual de este capítulo.
2. a) ¿Cuál es, para Leroi-Gourhan, el factor principal de la evolución a partir del
Homo Sapiens? ¿Cómo sustenta su posición? ¿Cuál es su postura frente a la
“parte conceptual” de lo real?
b) ¿Sobre qué planos se desarrolla la historia humana? ¿Cuáles son sus relaciones?
c) ¿Qué entiende Leroi-Gourhan por “biología de las técnicas”?
d) ¿Qué designa Leroi-Gourhan por “primitivos”? ¿Cómo justifica su empleo?
3. a) ¿Cuál es el punto de partida que toma Leroi-Gourhan para explicar la evolu-
ción sociológica primitiva y cuál es el desarrollo subsecuente?
b) A partir de lo anterior, ¿es posible plantear la existencia de una “horda erran-
te”?
4. a) ¿Cuál es la primera división del trabajo?
b) A partir de lo anterior, ¿es posible concebir la existencia social de la promiscuidad
sexual?
5. ¿Cuáles son las diferentes unidades que constituyen las sociedades primitivas?
¿Qué tipos de intercambios ocurren entre ellas?
6. a) ¿Cuándo, dónde y a partir de qué nuevo dispositivo tecno-económico empie-
zan a generarse nuevas líneas de evolución?
b) ¿Cuál es la disciplina que estudia este fenómeno?
7. a) Sintetizar las condiciones de posibilidad del proto-pastoreo y de la proto-
agricultura y explicar las consecuencias que tuvieron sobre la organización
social.
b) ¿Qué relaciones ocurren entre las sociedades agrícolas y las sociedades pastori-
les?
8. ¿Cómo se relaciona el planteamiento de Leroi-Gourhan sobre la agresividad con
el de Leakey en Orígenes del hombre (ver tema II.1)?
9. a) ¿A qué llama “civilización” Leroi-Gourhan? Desarrollar.
b) ¿Esta categoría recubre fenómenos idénticos?
c) ¿Cuáles son los grupos que “emergen” con la civilización? ¿Es adecuada la pala-
bra “emergen”?
10. Para Leroi-Gourhan, ¿era el progreso fuente de los desequilibrios que ya existían
en su tiempo? ¿Cómo explicaba la situación de esta sociedad mundial?
4. Las antropologías regionales

Los peores enemigos del conocimiento no son los errores, son


evidencias que demasiado fácilmente se identifican con lo verdadero.
N. Mohia-Navet, Ethnologie et psychanalyse. L’autre voie
anthropologique.1

R egresando a Foucault, en esta cuarta parte se mostrará algunas propo-


siciones de la antropología para estudiar “cómo se efectúa en una cultura
la normalización de las grandes funciones biológicas, las reglas que hacen
posibles u obligatorias todas las formas de cambio, de producción y de con-
sumo, los sistemas que se organizan en torno al modelo de las estructuras
lingüísticas o sobre él” [Foucault, 1966:366].
Puesto que la antropología es el estudio del hombre, cual-
quier elemento humano —que lleve a posteriori a un estudio desde lo social
o lo cultural, según se le considera elemento articulable con otros o inser-
tado en un sistema de elementos análogos— puede ser merecedor del inte-
rés de los antropólogos, constituyendo el núcleo de lo que se acostumbra
llamar una antropología regional. Si bien en el transcurso de la historia de
esta práctica discursiva las antropologías regionales se fueron multiplicando
y diversificando, algunas destacan por la importancia que adquirieron y por
su capacidad de “aglutinar” a su objeto de estudio otros hechos, empíricos
o construidos. Se les podría llamar clásicas2 y a su alrededor se fundaron y
desarrollaron grandes debates.
Así, retomando los puntos más significativos desarrollados
anteriormente, se introducirán los grandes campos tradicionalmente traba-
jados por los antropólogos; se presentarán paralelamente los objetos de es-
tos campos en su positividad y en su articulación, los principales antropólo-
gos que los estudiaron, las orientaciones y matices que les dieron, así como

1. Mohia-Navet [1995:73] (traducción mía).


2. En su nayoría son las que forman parte de los “campos temáticos de la etnología” del
plan de estudio de la especialidad de Etnología.
FRANçOISE VATANT

las diferentes disciplinas que trabajan en la misma región. Se ampliará esta


exposición con los nuevos derroteros abiertos en fechas más recientes.
Este tema iniciará con un breve planteamiento del papel de
las técnicas, base de todas las actividades humanas en la reproducción social;
se recalcará su doble dimensión funcional y significativa. Después de haber
mostrado los obstáculos que ayudan a explicar el retraso de la antropolo-
gía económica sobre las demás teorías regionales,3 se situarán las polémicas,
principalmente entre formalistas y sustantivistas,4 que han ocurrido en su
campo y a priori se desecharán algunas. Regresando a la categoría de “hecho
total”, se presentarán el potlach y el kula. Por último, se introducirán algunos
elementos que permitan situar la antropología ecológica, la antropología del
campesinado y la antropología urbana.
Después de haber descartado la falsa oposición que los pri-
meros antropólogos hacían entre la organización social fundada sobre el
parentesco y la organización social fundada sobre la territorialidad, serán
redondeados algunos aspectos de ambos conjuntos de fenómenos y se mos-
trarán las relaciones que establecen desde siempre, para presentarlos por
separado y llegar al planteamiento del Estado. Respecto al parentesco, se
integrará la presentación de los conceptos básicos introducidos durante el
curso y todavía faltantes a las dos teorías de la filiación y de la alianza para
finalizar con el parentesco ritual, el grupo doméstico, la familia y los agrupa-
mientos fundados sobre bases diferentes de las del parentesco. En cuanto a
la antropología política, me basaré en la compilación que hizo Llovera para
desembocar en el planteamiento, fundamental hoy en día, de la problemá-
tica nación-etnias-clases.
A partir de la doble exigencia —coerción externa e ideo-
logía internalizada— de toda sociedad humana, se presentarán los gran-
des imperativos que permean toda la existencia de los grupos: el derecho,
la moral, la costumbre y las diferentes expresiones de la concepción del
mundo, para terminar con el folklore. Entre éstas, se privilegiará la religión
—introduciendo la categoría cada vez más problemática de “sagrado”— en
el sentido amplio del término, que integra la magia y permite introducir
los ritos y los mitos; se verá conjuntamente su aspecto funcional e institucio-
nal, creencias y eficacia simbólica, así como sus aspectos significativos en
cuanto constituyen sistemas simbólicos.

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3. Ver el texto de Godelier trabajado en la sesión III.1.


4. Según los sustantivistas nuestras categorías económicas sólo se pueden aplicar a eco-
nomías de mercado; los formalistas aplican los resultados de la economía contemporá-
nea a las formaciones sociales no capitalistas.
INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA
ENFOQUE DIACRÓNICO DE LA SOCIEDAD

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Introducción a la Antropología se terminó
de imprimir el ? de XXX de 2009 en los talleres de For-
mación Gráfica s. a. de c. v., con domicilio en Matamoros
112, Col. Raúl Romero, 57630, Cd. Nezahualcóyotl,
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XXX ejemplares. La edición se realizó en el Departamento
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editorial estuvieron a cargo de Dayana Bucio Ortega y
Francisco Carlos Rodríguez Hernández, la correción de
estilo a cargo de Katia Vanessa López González y el cui-
dado de la edición a cargo de Bruno Aceves Humana.