Steven Shapin
La revolucién cientifica
"Woa interprotacion alerativa,
PAIDOS
‘BaoeenasBioce nsebico
_2l historiador francés
Introduccién
La Revolucién cientifica: historia de un término
‘La Revolicién cientifica nunca existio, y este libro trata de ella,
Hace algtin tiempo, cuando el mundo académico offecia mas cer-
teza y era més cémodo, los historiadores anunciaron la existencia,
real de un acontecimiento coherente, turbulento y culminante que,
esencial irtevocablemente, cambié lo que se sabia del mundo
natural y la manera en que se conseguia e! conacimiento conracto
de ase mundo, Fue el momento en que el mundo se hizo modemo;
fue Algo Bueno que ocurrié en algiin momento del periodo que va
desde finales del siglo x1 hasta comienzos del siglo *uBEALOSS)
afr
rmardo que suponfan sla revolucion més profunda que ha logrado 0
suirida la mente humanae desde la antique Grecia, Fue una revolu-
ci6n tan profunda que la cultura humana «durante siglos no com=
prendié su alcance y significado, el cual, induso ahora, a menudo ni
s@ entiende ni se valora adecuadamentes. Unos pocos aos mas
tanle, el historiador inglés Herbert Butterfield juzg6 —utilizandopalabras que se han hecho famosas~ que la Revolucion cientifica
‘deja en la sombra todo lo acaecido desde el nacimiento de la
Cristiandad y reduce e! Renacimiento y la Reforma a la categoria
de meros episodios...[Es) la verdadera fuente del mundo y la men-
{alidad modernoss. La Revolucién cientiica, ademas, fue interpreta-
«6a como una revolucién conceptual, una reordenacién fundamental
dda nuestios modes de pensar lo natural, De acuerdo con esta inter
pretacién, se podria contar adecuadament fa historia de la Revo-
luciin clentfica mediante una explicacién de los cambios radicales
‘que suftieron las categorias fundamentales del pensamiento. Pare
5 Butlecfield, los cambios mentales que constituyen la Revolucién
cientifica equivalen a sponerse unas nuevas galas». ¥ para A,
Rupert Hall fue nada menos que “una redefiniciin a prior de los
bjetos de la investigaciin cientfica y flosélicas,
© _Estaconcepcin de la Revolucion cientifica se ha hecho ya tra-
* _dicional, Pocos episodios histéricos resultan ser tan importantes ©
5, “des de Occidenite, la Revoluciin cientilica tiene reservado un lugar,
yyeste libro es un intento de llenar ese espacio sencilamente y de
©. despertar un interés adicional acerca del proceso de construccién
© dela ciencia que tuvo lugar a comienzos de la eded moderna Si
embargo, como muchas stradicionesr del siglo x, la concepcién
“ara a hacerlo en 1939. Y fue
bess de posiciones opuesias del especio hist
4Lasistoadresusan la epresin sonaras de a edad modema para eats, go
nearer pod de sso ropes quo abaca, prximadament, desde 1650
hasta 1200 Yo use expen anu seta germane ru eal pa angler
periado que Invmine edad de 1700-1730 Poatriments Varo emia m0
‘latory sderita para decor algunas vaformasespueizus dl coracinirley Se
la patca qin se pusiron en marcha eno ilo we
2. Ena décade de os tina, Wot rns Gaon Bchelal se ele as mula
cones (odconnuiades« in esl) on el desaoio dela esbuciaa concep de
i
“sei
Revalicién Industrial, uno de los volimenes de La ciencia en la
de orieniacién marxista que publicé J. D. Beznal?
‘Runcue muchos autores del siglo xv expresaban su intencisn de
inirodueir cambios intelectuales radicalas, los supuestos protago-
nistas de la revolucién no utlizaron el Kemino para relerrse a lo
ewan que estaban haciendo,
Alo largo de un perfodo de tiempo que comienza en la anti-
fhueva astronomia de Copémnico de mediados del siglo xv, por
«jemalo, los planctas complotaban sus revoluciones alrededor del
Sd), mientras que los que se referian a las revoluciones poiticas
apuraban a la nocién de flujos y reflujs @ ciclos —Ia eda de la
fortuna en fos asuntos humanos. La
feordenackin radical e irreversible se
niacin de revolucién, asf como fa aparcion de una ia de rovalu
dn en la ciencia, se remonta a los ascritos de los filésofos de la
lustacién francesa del siglo xv, que gustaban de presentarse
sf miemos, y sus disciplinas, como subversores radicales de la cul
{ura del antiguo régimen, (Algunos escritores del siglo xv que se
discuien en este libro no se vefan a sf mismos como introductores
de sitvaciones totalmente nuevas, sino coma restauradores y put
ficadores de situaciones antiguas) Es posible que la nacién de
que una revolucién es un cambio irreversible que inaugura una
poca se aplicara por primera vez de forma sistemética a aconte-
Cimientos en la ciencia, y sdlo posteriormente a acontecimientos
politicos, En este sentido, las primeras revoluciones pueden haber
‘a ceva, uso aie Koy prone desi. Reon cn desig wf,
‘ind una race osteo Un profind nse ilecl de e ca
late moderna els mpontny aban
‘Laver expat de la oa. deSaralea el Rul sta soil dala ciency lve
Tn Shap s ia La cic en evn Slsido cientticas, y la «Revolucién ruses la «americana y a france
sa* gon su progeni,
_Debido a os cambios que ha experimentado en los ultimos afos_
nuestro conodimiento de la cienc
clentfce,Incuso la legitimidad de cada una de las palabras que
Fiscuida. Muchos historadores ya no
~ estan salisfechos con la idea de que se pueda considerar un acon
tecimiento singular y discreto, localzado en el empo y en el espa-
cio, como slax Revolucién cientiica. Ahora, estos historiadores
rechazan incluso la necién de que existiera en el siglo mi una Gia
entidad cultural coherente Ramada eciencia® que pula experimen
tar un cambio revolucionario, Lo que habia, més bien, [Link] diver
sided de prices cultuales que se proponin comprender,expIcer
~y controlar el mundo natural Cada una de ellas tenia caracteristicas
‘diferentes y experiments un tipo de cambio distinto. Las ‘afirmacio-
res que sastienen que existe #lgo como +un método cienificoy —un
conjunto coherente, universal y eficaz de procedimientos para la
construccién del conacimiento clentfico~ nos suscitan muchas
duds y todavia mds las historias que sian su origen en el siglo vm
yylo hacen llegar hasta nosotros sin ningin problema, Son muchos,
iroducidos en las
é eounonies ee Ja de fa quinica en el siglo wy la de
la biologia en el xx, sigue de cerca la identificacién efectuada por
{os historadores de sla Revolucion cientfica original
éPor qué escribir acerca de la Revolucién cientifica?
‘
}
2
me todavia ms motives. En primer liga ls itimos afios
han alestiguado una insatisfaccign creciente de los historiadores
con la costumbye tradicional de trata las ideas como si flotaran
libremente en un espacio conceptual. Aunque las explicaciones
previas interpretaban la Revolucién cfentifica en téminos de ideas
auténomas 0 mentaldades incorpéreas, las versiones més recien-
ido en la importancia de situa las ideas en contxtos
iturales y sociales més amplios. Ahora se oye hablar con més
frecuencia que antes de las selaciones entre los cambios cient
cos del siglo xvn y los cambios en las pautas religiosas, politicas y
tos que flotan lbremerite es un animal muy
mulada en téminos de una historia de las pricticas que
coratruyen los conceptes. Por itimo, los historiadores se interesan
aca ver ms en el que dela Revolucién Genta, 2Oué tipo
~de gente intervie én astos cambios? 4Crefa todo el mundo lo
mismo que ellos, o sélo unos pocos? Y si sélo unos pacos toraron
paite en eslos cambios, Len qué sentido, si es que hay alguno,
podemos hablar de la Revelucién cientifica como el acontecimien-
to que efectué cambios masivos en a manera en que snosotros»
vemos el mundo, como el momento en que la modemidad fue
consiruida para «nosotros? La legitimidad de estas preguntas
plantea problemas a la poco meditada manera de escribir sobre la
Revolucién cientifica que solemos utilizar. Pera responderlas nece-
sitaros una explicacién de los cambios en la ciencia de principios
de la edad modema que sea apropiada para nuestro tiempo, que
‘es menos confiado, pero que quizé tenga una mayor curiosidad
intelectual.
‘Sin embargo, a pesar de
tovas elas legitimas, hay un
tdo en el que es posible escribir,do buzna fo y sin pedi disulpas por el, acerea dela Revolucién
“Garlfiea En esto punio hay que toner prosentg dp conskera-
clones importantes, La primera es que muchas figuras clave de
igo Rl expresaron endricare
nblos muy nuevos y
pédcica, Nuestra percepcién de que un cambio radical estaba en
mmarcha proviene sustancialmente de ellos (y de los que fueron
objeto de sus ataques) y no es simplemente una ereacién de algu-
nos historiadores de mediados del siglo xx. Asi que podemos decir
‘que el siglo xm fue testigo de algunos intentos, conscientes y de
‘gran envergadura, de cambiar las creencias acerca del mundo
natural y los modos de conseguilas. Y un libro acerca de la Re-
volucién cientifica puede legitmamente contar una historia de esos
intentos, independientemente desi tuvieron éxito 0 no, de si fueron
‘© no discutidos en la cultura local o de si fueron completamente
coherentes 0 no,
4Pero por qué contamos estas historias en lugar de otras? Si
tipos diferentes de personas del siglo xvu creian cosas diferentes
acerca del mundo, écémo confeccionamos nuestro reparto de
caracteres y sus creencias asociadas? Algunos sfiésofos natura
les, por efmplo,abogaban por una teoizain raconal, mientras,
que otros Impulsaban un pro exper
‘imentcién y de recoplacién de hechos? La fica malemdtica ea,
por ejemplo, un tipo de
‘4.412 su ptr sen (bn ct qi sie conan i
‘Aro ea degra cialqurcupo de concep coed et
‘,concnnto doveddes unvaasesneceatis) manta ones igacne
uitan en srsomy dea atc ase as on oe
ara nse yt atc recpecranate Por geet
tsi scopladel re able crane cs ec ada aera dea
{in deo etre ona cono sls raison naan maemsten, at
nomos qos. yas sueesiemeni, trina tetien nose vents hasta lo
‘is yrosaconit hblisineiahasis aan eee
ban or nome
versiones muy diferentes de lo que implicaba practicar la astrono~
mia y tener las creencias propias de un astrénomo; las relaciones
fenire las «ciencies propiamente dichass, como la astionomia y la
quimica, y las epseudocienciass, como la astrologia y la alquimnia,
eran muy probleméiticas; e incluso la categoria de «naturaleza
como objeto de investigacién era entendida de maneras radical-
mente diferentes por os diferentes autores, Nunca se insistiré de-
masiado en esto, Las précticas culturales que se subsumen en la’
categoria de la Revolucién cientfica sea cual sea el modo en que
ésta se interprete~ no son coextensivas con la ciencia de co-
mmienzos de la edad moderna, ni con la del siglo XW, Los historia~
__liciperon en elfa disculian acerca de qué practicas producfan cone
~Giniento Genuine y cuales habian experime
_cteenclas que los expertos practicantes de la ionca,y et sentide
on que se puede amar que el pensamnio de gor» acer
det mundo results revolucionado en ese perodo es muy tinted
No cabe ninguna duda de que se podria escribir una convincente
ia dal pensamiento del siglo xvi acerca de la naturaloza sin
sige mencionarla Revolcin cena tly como se ha inter
pretad tadcionalmente,
or tenon idoa misma de a Revolucén lentica a, al
_etos parclmerts, una xprestn de cwestos nies en nu
intepasados, donde «nuestro interése se refiere al de los
cies de ines del sino x yal de aquellos que consderan
que lo que los clentificos creen cuenta como la verdad acerca del
mundo natura Y este interés proporiona a segunda juste,
que legltima nuestra preocupacién por la Revolucién clentifica,
Los hstoriadores de la ciencia acostumbran @ condenar
cientada hacia el presente, aigumentando, con razén, que este”pesado en sus propia
tazén en absoluto que nos prohba seni el deseo de saber cémmo
llogamos desde allf hasta aqut, quiénes fueron nuestros antepasa-
dos y cual es el fingje que nos conecta con et pasado. En este
sentido, una historia de la Revolucién cientifica del siglo xwn puede taRacietn
set una explicacién de los cambios que consideramos que condu-
Jeron ~nunca directa o sencilamente, sin duda~ a ciertas carac-
teristicas del presente que nos interesan por algun motivo. Esto
serfa una expresién de exactamente el mismo tipo de interés his-
t6rico legitimo que manifiestan los evolucionistas darwinianos
cuando cuentan historias acerca de las ramas del érbol de la vida
que condujeron a los seres humanas, sin que ello suponga que