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LEYES DE REFORMA

Antecedentes

El 5 de febrero de 1857 fue jurada la Constitución. A pesar de que sus


disposiciones con respecto a las relaciones con la Iglesia eran moderadas, la
omisión de la obligatoriedad de la religión católica y la abolición de los fueros
provocaron que el papa Pío IX la condenara y que las autoridades eclesiásticas
mexicanas se negaran a administrar los sacramentos a quienes la juraran. Esto
provocó una gran conmoción entre la sociedad.

Los conservadores, apoyados por la Iglesia, organizaron un movimiento


armado que estalló en diciembre de 1857, al mando del general Félix Zuloaga,
bajo el Plan de Tacubaya, que desconocía la Constitución de 1857. El
Presidente de la República Ignacio Comonfort, quien a pesar de haber jurado
la Constitución consideraba que era imposible gobernar con ella, decidió
secundar el Plan en el entendido de que los conservadores seguirían
reconociendo su investidura. Sin embargo, en enero de 1858, Zuloaga lo
desconoció y asumió la Presidencia del país, sin sustento constitucional
alguno.

De acuerdo con la Constitución de 1857, ante la ausencia del presidente de la


República, correspondía asumirla al presidente de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, que en ese momento era el licenciado Benito Juárez García.
Investido por la norma constitucional como presidente de la República, Juárez
dejó la Ciudad de México para defender, desde y con el apoyo de los estados
de la federación, el orden constitucional. Así dio comienzo la Guerra de Tres
Años o Guerra de Reforma (1857-1860).
Leyes de Reforma
(1859-1860)

En medio del fragor de la guerra el gobierno de Juárez, desde Veracruz, dio a


conocer un manifiesto a la Nación el 7 de julio de 1859. En éste delineó las
medidas que consideraba indispensables “para poner un término definitivo a
esta guerra sangrienta y fratricida”, así como para “desarmar de una vez a esta
clase (el clero) de los elementos que sirven de apoyo a su funesto dominio…”.

Siguieron después las denominadas “Leyes de Reforma”:

Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos del 12 de julio de 1859


Esta Ley decreta que entran “al dominio de la nación todos los bienes que el
clero secular y regular ha estado administrando con diversos títulos, sea cual
fuere la clase de predios, derechos y acciones en que consistan, el nombre y
aplicación que hayan tenido”, y declara que habrá “perfecta independencia”
entre los negocios del Estado y los negocios puramente eclesiásticos.
“El gobierno se limitará a proteger con su autoridad el culto público de la
religión católica, así como el de cualquiera otra”.

Ley de Matrimonio Civil, del 23 de julio de 1859


El artículo 1 de esta Ley declara que “El matrimonio es un contrato civil que se
contrae lícita y válidamente ante la autoridad civil. Para su validez bastará que
los contrayentes, previas las formalidades que establece esta ley, se presenten
ante aquélla y expresen libremente la voluntad que tienen de unirse en
matrimonio.”

Ley Orgánica del Registro Civil o Ley sobre el Estado Civil de las Personas, del
28 de julio de 1859
De acuerdo con el artículo 1 de esta Ley “Se establecen en toda la República
funcionarios que se llamarán Jueces del estado civil y que tendrán a su cargo
la averiguación y modo de hacer constar el estado civil de todos los mexicanos
y extranjeros residentes en el territorio nacional por cuanto concierne a su
nacimiento, adopción, arrogación, reconocimiento, matrimonio y
fallecimiento”.

Ley sobre Libertad de Cultos, del 4 de diciembre de 1860


Esta Ley se expidió casi al finalizar la guerra y cuando el triunfo de los liberales
era un hecho. Con ella culmina la obra inconclusa de la Constitución de 1857
pues la libertad de cultos no fue inscrita por el Constituyente. En su artículo 1
la ley señalaba que “Las leyes protegen el ejercicio del culto católico y de los
demás que se establezcan en el país, como la expresión y efecto de la libertad
religiosa, que siendo un derecho natural del hombre, no tiene ni puede tener
más límites que el derecho de terceros y las exigencias del orden público. En
todo lo demás, la independencia entre el Estado por una parte, y las creencias
y prácticas religiosas por otra, es y será perfecta e inviolable. Para la aplicación
de estos principios se observará lo que por las Leyes de la Reforma y por la
presente se declara y determina”.

Además, el Ejecutivo promulgó diversos decretos:

Decreto que declara que cesa toda intervención del clero en los cementerios y
camposantos, quedando los lugares respectivos bajo jurisdicción civil, del 31
de julio de 1859.

Decreto que declara qué días deben tenerse como festivos y prohíbe la
asistencia oficial a las funciones de la Iglesia, del 11 de agosto de 1859. Declara
que dejan de ser días festivos, para el efecto del cierre de tribunales, oficinas
y comercios, todos los no comprendidos en los siguientes: los domingos, el día
de año nuevo, el jueves y viernes de la Semana Mayor, el jueves de Corpus, el
16 de septiembre, el 1º y 2 de noviembre, y los días 12 y 24 de diciembre
(Artículo 1)

Decreto por el que quedan secularizados los hospitales y establecimientos de


beneficencia, del 2 de febrero de 1861, que hasta la fecha habían administrado
las autoridades y corporaciones eclesiásticas.

Decreto por el que se extinguen en toda la República las comunidades de


religiosas, del 26 de febrero de 1863. Este decreto se expide durante la
invasión y ocupación del territorio nacional por el ejército francés. Quedan
extinguidas “en toda la República las comunidades de señoras religiosas” pero
dicha extinción no comprende a las Hermanas de la Caridad, pues, “aparte de
no hacer vida en común, están consagradas al servicio de la humanidad
doliente”.
La Reforma Liberal

La legislación del periodo histórico de la Reforma se caracteriza por el


incremento gradual, pero inexorable, de la decisión política de separar las
cuestiones del Estado y de la Iglesia. Inicia con la promulgación de las que
posteriormente serían identificadas como “leyes prerreformistas”, (leyes
Juárez, Lerdo e Iglesias) que se caracterizaron por su moderación con respecto
de las radicales posteriores.
Las Leyes de Reforma ponen en circulación los bienes de “manos muertas” e
impiden su nueva acumulación, con la intención de mejorar la economía
nacional. Pero también buscaron debilitar el poder económico de la Iglesia,
que estaba siendo utilizado para apoyar atentados contra la Constitución y las
instituciones republicanas.

Las Leyes de Reforma que establecieron la separación de la Iglesia y el Estado,


reconocieron la libertad de cultos y resolvieron sobre la acumulación de bienes
y propiedades en manos del clero. Constituyen una etapa fundamental en la
construcción del Estado Mexicano. Por virtud de ellas se separa la Iglesia del
Estado y se reivindican atribuciones y facultades de éste como poder social
único y legítimo en el interior y en el exterior.

La Reforma Liberal

La legislación del periodo histórico de la Reforma se caracteriza por el


incremento gradual, pero inexorable, de la decisión política de separar las
cuestiones del Estado y de la Iglesia. Inicia con la promulgación de las que
posteriormente serían identificadas como “leyes prerreformistas”, (leyes
Juárez, Lerdo e Iglesias) que se caracterizaron por su moderación con respecto
de las radicales posteriores.
Las Leyes de Reforma ponen en circulación los bienes de “manos muertas” e
impiden su nueva acumulación, con la intención de mejorar la economía
nacional. Pero también buscaron debilitar el poder económico de la Iglesia,
que estaba siendo utilizado para apoyar atentados contra la Constitución y las
instituciones republicanas.

Las Leyes de Reforma que establecieron la separación de la Iglesia y el Estado,


reconocieron la libertad de cultos y resolvieron sobre la acumulación de bienes
y propiedades en manos del clero. Constituyen una etapa fundamental en la
construcción del Estado Mexicano. Por virtud de ellas se separa la Iglesia del
Estado y se reivindican atribuciones y facultades de éste como poder social
único y legítimo en el interior y en el exterior.